Resumen Descubrimiento De América

Vida de Juan de la Cosa Cartógrafo y Navegante Español

BIOGRAFÍA DE JUAN DE LA COSA
Cartógrafo y Navegante Español

Juan de la Cosa fue, además de gran navegante, de acuerdo con la tradición de su familia, uno de los más destacados cartógrafos de su época. La cartografía es la ciencia de la confección de mapas y cartas marinas, y a esta ciencia aportó Juan de la Cosa trabajos de gran riqueza documental, como veremos más adelante.Podemos decir que el nombre de Juan de la Cosa ha pasado a la posteridad sobre todo, por su Carta de Marear o Mapamundi realizado en el Puerto de Santa María en 1500.

Este ilustre marino español nació, hacia el año 1449, en la villa de Santoña, que entonces se denominaba Santa María del Puerto, en la provincia Santander. Pertenecía a una familia de, marineros, por lo que no es de extrañar que, desde edad muy temprana, se sintiera atraído por las empresas de navegación. Con el tiempo llegó a poseer su propia nave, “La Gallega”, con la que realizó varias exploraciones en la costa atlántica de África.

Juan de la Cosa

Juan de la Cosa (c. 1449-1510), marino, conquistador y cartógrafo español. Nacido en Santoña (Cantabria), debió adquirir su experiencia como navegante en el mar Cantábrico y realizó varias travesías recorriendo la costa occidental de África.

Su prestigio de navegante serio y conocedor del Atlántico llegó a oídos de Cristóbal Colón, quien se disponía a emprender la gran aventura que lo llevaría al descubrimiento de América. Ambos navegantes entraron en conversaciones, y, con su nuevo nombre de “Santa María”, “La Gallega” pasó a formar parte de la expedición colombina, teniendo como maestre a Juan de la Cosa.

Tras este memorable viaje, Juan de la Cosa efectuó otros seis al Nuevo Continente. Su segunda expedición coincidió con el segundo viaje de Colón. Iba en calidad de piloto mayor, con la misión especial de trazar los mapas de las tierras visitadas. Juan recogió gran cantidad de datos y trazó numerosos croquis de los lugares explorados (Dominica, Montserrat, San Juan de Puerto Rico, Guadalupe, etc.).

Al regresar de su tercer viaje —que había hecho como piloto mayor de Alonso de Ojeda— terminó su famoso mapamundi, en el que por primera vez, aparecía el continente americano: en el mapa se pueden apreciar con claridad las isla; de las Antillas y el litoral del continente, desde la Amazonia hasta Panamá. La exactitud de la representación es tal. dado los conocimientos de la época, que la “carta de Juan de la Cosa” constituye una de las grandes obras de la historia de la ciencia cartográfica.

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Juan de la Cosa, gran navegante y prestigioso cartógrafo participó, como maestre de la “Santa María”, en el descubrimiento de América.

En su cuarto viaje a América, efectuado en compañía de Rodrigo de Bastidas, exploró las costas de Venezuela, Colombia y Panamá. En 1504 inició su quinto viaje, con la misión de vigilar las incursiones portuguesas en las costas americanas. Entre 1507 y 1509 realizó un sexto viaje, durante el cual siguió recogiendo datos para sus trabajos cartográficos.

El 10 de noviembre de 1509 emprendía Juan de la Cosa su séptimo viaje a América, y éste habría de ser el último que realizara el insigne navegante. Al llegar a Santo Domingo encontró a Juan de Ojeda, quien estaba próximo a partir hacia Tierra Firme. La flotilla de De la Cosa se unió a la de Ojeda. Los expedicionarios desembarcaron en las costas de la actual Colombia, y se internaron con objeto de explorar las nuevas tierras.

A los pocos días los indígenas atacaron por sorpresa a los españoles, quienes, a pesar de oponer una tenaz resistencia, se vieron obligados a replegarse hacia sus naves. Juan de Ojeda logró salvarse, pero Juan de la Cosa fue acribillado por las flechas, tras prolongado y heroico combate.

La famosa “carta de Juan de la Cosa” puede ser contemplada, actualmente, por quienes visitan el Museo Naval de Madrid.

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Portulano de Juan de la Cosa: Los portulanos constituyeron, en la edad media, unas cartas marítimas fundamentales para la navegación. Reproducían, sobre pergaminos, los accidentes costeros y la ubicación de los puertos del mundo conocido, principalmente del Mediterráneo y de una parte del océano Atlántico. El marino y cartógrafo español Juan de la Cosa trazó varios de estos portulanos, a partir de sus viajes transoceánicos.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo V Editorial CODEX – Los Grandes Navegantes –

Biografía de Americo Vespucio Su Descubrimiento y Viajes Maritimos

Biografía de Americo Vespucio
Navegante y Explorador de América

Seguramente es Florencia una ciudad privilegiada por el sinnúmero de sabios, artistas y poetas que nacieron o vivieron allí. A esa serie de personajes extraordinarios que se destacan en todos los campos del genio humano debemos añadir otro más. Fue un hombre del Renacimiento, Américo Vespucio, quien dio su nombre al Nuevo Mundo. Este navegante y explorador italiano  exploró el Nuevo Mundo al servicio de los monarcas Isabel I y Fernando II respectivamente, (Reyes Católicos). Entre 1499 y 1500 reconoció la parte septentrional de Sudamérica. Al año siguiente, pasó a navegar a las órdenes del rey de Portugal; en este nuevo viaje llegó hasta las proximidades del actual estrecho de Magallanes y descubrió que esas tierras no formaban parte de Asia, sino que se trataba de un nuevo continente.

Nació en el año 1454; su familia estaba vinculada a la nobleza y recibió esmerada instrucción. Se afirma que, en su juventud, conoció al astrónomo florentino Toscanelli Del Pozzo (1397-1482), quien había informado a Alfonso V, rey de Portugal, y a Colón, sobre un plan para llegar, por el oeste, a las Indias que él suponía alejadas de Europa no más de 120 grados. A temprana edad se inició en el comercio y le fue encomendada por los Médicis la realización de algunas operaciones bancarias. En 1492 estuvo al servicio del florentino Giannetto Berardi, establecido en España donde recibía directamente los productos procedentes de las “tierras de las especias”.

La península ibérica vivía entonces años de euforia. De la Escuela de Náutica de Sagres, fundada por Enrique el Navegante cerca del cabo San Vicente, habían egresado Fernando Po que consiguió alcanzar el Ecuador, y Bartolomé Díaz, descubridor del Cabo meridional de África y por tanto de una ruta desconocida para llegar a las Indias.

Americo Vespucio

Pero el brillo de esas glorias disminuía desde que un navegante genovés, Cristóbal Colón, buscando el oriente por la ruta del oeste, había llegado a una tierra nueva que algunos consideraron como el extraño país de Cipango. cuyos fabulosos tesoros habían sido descriptos por Marco Polo. Un hombre osado hasta la temeridad, un navegante a quien no amedrentó ninguna dificultad, un visionario, había cumplido una travesía de 70 días por mares desconocidos y. . . el descubrimiento de una tierra nunca hollada por los europeos fue al cabo la recompensa a su valor.

El relato de esa extraordinaria aventura llenó de entusiasmo al joven Vespucio. La pasión científica cultivada durante su adolescencia y luego acallada por el trajín del comercio, se despertó más avasalladora que nunca. Decidió, por lo tanto, perfeccionarse en las ciencias náuticas y quiso conocer detalladamente toda la historia del periplo colombino. Muerto Berardi, Vespucio hubo de cuidar los preparativos de la tercera expedición del ilustre genovés, y por ende ponerse al tanto de los convenios concluidos entre España y Portugal sobre la partición de los nuevos territorios.

La difusión de la noticia afirmando que se había llegado al oriente navegando hacia el oeste había alarmado a los portugueses que temieron perder el fruto de largos años de búsqueda y de exploraciones. En salvaguardia de sus intereses habían entablado negociaciones con España, sometiendo el litigio al arbitraje del papa Alejandro VI. Éste falló trazando una línea de demarcación (1403) de norte a sur que pasaba a 100 leguas a lo largo de las Azores. El laudo papal establecía que las tierras descubiertas o a descubrir al este de esa línea fueran portuguesas, y españolas las tierras del oeste. En 1497, Vespucio participó en una expedición que tal vez llegó hasta la bahía de Campeche y al cabo Hatteras. Pero no era aún la esperada “ocasión”.

Ésta se le presentó en 1499. El capitán español Alonso de Hojeda, bajo la protección del obispo Rodríguez de Fonseca, preparó una expedición que no debía recorrer la ruta “oficial” o sea la de Colón. Hojeda y su compañero Juan de La Cosa no eran los socios ideales para un hombre como Vespucio, audaz pero previsor, honrado a carta cabal y muy minucioso en todos sus actos.

La Cosa y más aún Hojeda, eran aventureros animados por el afán de lucro y no por la pasión científica y desinteresada; eran hombres, como se pudo comprobar más tarde, que no titubeaban en cometer toda clase de malversaciones y atribuirse también méritos ajenos. Todo lo cual no fue obstáculo para la participación de Vespucio: no sabemos a ciencia cierta si en calidad de piloto, de oficial, o de cosmógrafo.

Pero sí sabemos con seguridad que contribuyó ampliamente a los gastos de la expedición. En un amanecer límpido y sereno del 14 de mayo de 1499, feliz presagio de una travesía apacible, cuatro carabelas partieron de Cádiz. Cruzaron el océano sin mayores dificultades, con mar calmo y cielo despejado; la tripulación se mostró disciplinada.

Colón había tardado 70 días en llegar al Nuevo Continente. Vespucio necesitó solamente 23. Todos los tripulas tes saludaron con júbilo la aparición de las nuevas tierra (esto aconteció a la altura de la actual Guayana francesa quedaron atónitos ante una vegetación cuya exuberancia no podía ser concebida por los europeos.

Pero la fase más difícil de la expedición no había em pezado aún. La Asunción y la Santa María, al mando de Vespucio, levaron anclas rumbo al sur, mientras que Hojeda y La Cosa, luego de intentar en vano disuadir al florentino, decidieron seguir rutas más seguras y se dirigieron hacia el norte. Al cabo de unos días, los tripulantes comprobaron un extraño fenómeno: el agua del mar se había vuelto dulce… Siguieron, sin embargo, su ruta durante largas horas; el agua continuaba siendo dulce. Vespucio infirió, con justa razón, que debía encontrarse a poca distancia de la desembocadura de un enorme río de considerable caudal.

Tuvo asimismo la intuición de que la tierra costeada era muy extensa. Ningún explorador había proporcionado la menor indicación sobre un curso de agua tan importante. Bajó con dos chalupas y, acompañado por hombres de su plena confianza, llegó hasta la costa, descubrió la desembocadura del río sospechado y se internó en las tierras, recorriendo una decena de millas.

Una nueva tierra se presentó a sus ojos deslumhrados. Una fauna extraordinaria poblaba las orillas; contemplaron árboles antes nunca vistos mientras bandadas de pájaros maravillosos cruzaban el espacio. Seis meses antes que Vicente Pinzón, Américo Vespucio había descubierto el Amazonas.

Otras sorpresas le estaban reservadas pues, luego de costear el Brasil actual hasta el cabo San Roque, tuvo, al desembarcar, la intuición de que esa tierra que se prolongaba mucho más allá, no podía pertenecer al continente asiático.

Después de esa primera expedición y para no cruzar la línea divisoria confirmada en 1494 por el tratado de Tordesillas, se dirigió hacia Santo Domingo donde lo esperaban las dos carabelas de Hojeda. Mas no descuidó explorar el golfo de Paria, Venezuela y Colombia. En junio del año 1500, Américo Vespucio regresó a España donde fue recibido calurosamente.

La empresa de Vespucio había empañado el brillo de los extraordinarios viajes de Colón. Era obvio que sus descubrimientos revestían gran importancia, pero interesaban más a Portugal que a España, y por lo tanto no titubeó en ofrecer sus servicios a Manuel I, rey de Portugal, tanto más cuanto que éste había manifestado su deseo de organizar una expedición que llegara al Asia siguiendo las costas del Nuevo Continente.

Entre los grandes navegantes de la época, Vespucio era el más calificado para encabezar la nueva hazaña proyectada por el rey lusitano. A sus innegables cualidades de hombre de mar, sumaba los conocimientos adquiridos en sus precedentes viajes. La empresa se preparó con el mayor cuidado. Zarpó de Lisboa en mayo de 1501, con mar y vientos favorables, y, luego de dejar atrás el cabo San Roque, prosiguió su ruta unas 3.200 millas más allá del límite que se había fijado.

Cumplió numerosas escalas para estudiar la costa que presentaba por doquier motivos para observaciones interesantes, tanto por su flora como por su fauna, y por las costumbres extrañas de sus habitantes. Todo lo cual confirmó la hipótesis formulada en ocasión de su primer viaje, de que la tierra abordada era desconocida. Entusiasmado con su descubrimiento quiso ampliar la exploración hasta donde le permitieran sus barcos y tripulaciones.

Así llegó quince años antes que Magallanes a las proximidades del estrecho que separa Tierra del Fuego del Continente.

El 22 de julio de 1502 regresó a Lisboa sin que ningún accidente grave hubiese perturbado su magnífico periplo.  Las tripulaciones  permanecieron   leales durante toda la larga travesía. las naves resistieron magníficamente y ninguna tormenta de importancia había alterado sus planes. En 1508, la Corona de España le confirió el más grande honor nombrándolo piloto mayor.

Los sabios del mundo decidieron unánimemente, siete años antes de su fallecimiento ocurrido en 1512, conferir el nombre de América a las tierras del Nuevo Mundo. Con este justo homenaje, Américo Vespucio pasó a la inmortalidad. Sin embargo, esa designación fue criticada, pues la opinión pública deseaba que el Nuevo Continente llevara el nombre de Colombia en homenaje a Colón.

El más antiguo mapa de América fue diseñado en el año 1500 por Juan de La Cosa; éste había sido compañero de Colón en sus dos primeros viajes, continuando luego junto a Américo Vespucio.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Americo Vespuccio –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft

Bayaceto Sultán Otomano Conquistas e Historia

 El Sultán Otomano Bayaceto

Bayaceto I (c. 1360-1403), fue un sultán otomano (1389-1402), que sucedió a su padre, Murat I, y fue el primero de su dinastía que adoptó el título de sultán. En tres años, Bayaceto conquistó Bulgaria, parte de Serbia y Macedonia; también llegó a dominar la mayor parte de Asia Menor. Fue uno de sus más temibles adversarios del líder mongo,Temerlán.

Sitió Constantinopla durante diez años, esperando sojuzgarla por hambre. Bayaceto podría haber destruido el Imperio bizantino si el conquistador mongol Tamerlán no hubiera atacado las posesiones otomanas de Asia Menor y derrotado completamente al sultán en 1402 cerca de Ankara. Bayaceto murió prisionero en un campamento enemigo (1403), mientras sus hijos luchaban por la sucesión.

Bayaceto  sultán de los turcos otomanos y terror del imperio bizantino. Bayaceto atravesó los Dardanelos a la cabeza de sus tropas y avanzó hasta el Danubio. Esta invasión de Europa por los turcos hizo renacer el espíritu de las cruzadas y se puso en pie un gran ejército del que formaba parte Juan Sin Miedo, hijo de Felipe el Atrevido, duque de Borgoña. Este ejército que mandaba Segismundo, rey de Hungría, fue derrotado por Bayaceto, en Nicópoli, en 1396.

La caída de Constantinopla, capital del imperio bizantino, parecía irremediable. Pero, en este momento, Timur Leng invadió el este del imperio de Bayaceto y éste se vio obligado a retirarse de los Balcanes para hacer frente a la amenaza.

El orgulloso Bayaceto, que sólo sentía desprecio por su adversario y que parecía invencible a los ojos de los caballeros de Europa, conoció la derrota, en 1402, en Ancira, la actual Ankara. Hecho prisionero, Bayaceto murió en cautividad ocho meses más tarde.

Tamerlán aprovechó para reanudar sus incursiones y llegó hasta el mar Egeo. En 1404, sin embargo, estaba de regreso en Samarcanda, preparando una campaña contra China. Existen datos fidedignos sobre la vida de la corte de Tamerlán; éste recibió la visita de Clavijo, enviado extraordinario del rey de Castilla, Enrique III.

Clavijo hizo un relato de su estancia en Samarcanda que resultó ser extraordinariamente valioso. Timur Leng se disponía a atacar a China en el momento en que ésta se hallaba en el cénit de su poderío, durante la dinastía Ming, que había echado de sus tierras a los mongoles.

De todos modos, Timur Leng abrigaba el proyecto de conquistar aquel país en el nombre de Alá. De haber triunfado en su empresa, la cultura china se hubiera resentido de ello más que con la dominación mongola que, al fin y al cabo, respetó siempre las tradiciones locales, la religión y la cultura. Tamerlán no pudo realizar su sueño, pues la muerte le sorprendió en Otrar, cerca de Tachkent, en 1405. Sus hijos llevaron su cuerpo a Samarcanda.

El temperamento fanático y cruel de Tamerlán llevó consigo la destrucción de numerosos centros culturales de Oriente Medio.

Con todo, forjó un imponente imperio, dando unidad a elementos tan dispares como son los mongoles, los persas, los árabes y los turcos. Aunque el imperio se encontrase bajo dirección turca, poseía el dinamismo de los imperios mongoles. Después de la muerte de Tamerlán, su imperio conoció inmediatamente la decadencia.

Imagen de Bayaceto

Bayaceto sultan turco

Tamerlán pertenecía a la nobleza turca. Consiguió deshancar a la dinastía de los Jagataidas y hacerse proclamar emir de Transoxiana. Emprendió entonces una serie de sangrientas campañas y fundó un inmenso imperio. Uno de sus más feroces enemigos fue Bayaceto, sultán de los turcos otomanos, que amenazaba el imperio bizantino. Tamerlán venció a Bayaceto, pero su imperio decayó inmediatamente después de su muerte.

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La Vida de los Mongoles en la Actualidad Costumbres Religion

La Vida de los Mongoles en la Actualidad

Los mongoles, que en la Edad Media fueron el terror de numerosos pueblos, se encontraban en el siglo XIII al frente de un imperio que se extendía desde Rusia al océano Pacífico. Hoy día son un pueblo que vive en paz con todo el mundo, dedicándose principalmente a la ganadería. Bajo los auspicios de Rusia se implantó en el país un régimen comunista. La industria y los medios de transporte se han organizado sobre bases modernas.

Unos dos millones de mongoles viven todavía en Mongolia exterior, Estado que, tanto desde el punto de vista político como del económico, se organizaron a imagen y semejanza de la ex Unión Soviética. Además de ellos, hay unas decenas de millares de mongoles que viven en Mongolia interior, que forma parte del territorio chino. No hace mucho, los mongoles llevaban todavía una vida nómada en las estepas de Asia central. En este perpetuo errar, el caballo representaba un importante papel.

Al igual que en Tíbet, el lamaísmo budista y la vida monacal gozaban de gran favor entre los mongoles. Cerca de la mitad de la población pertenecía al grupo de los monjes o lamas. Tan sólo en Mongolia exterior hay no menos de dos mil seiscientos monasterios y capillas. En el curso de los dos últimos decenios la situación ha evolucionado. La actitud del régimen comunista ha forzado a los lamas a abandonar muchas de sus prerrogativas; desde entonces su
número ha disminuido notablemente.

Por otra parte, numerosos mongoles han abandonado su nomadismo pastoril para llevar una vida sedentaria. Se aplicaron planes quinquenales que permitieron el desarrollo de la industria y de las comunicaciones. Además, se extendió la enseñanza, a lo que contribuyó la fundación de una universidad en la capital, Ulan Bator. Líneas aéreas y de ferrocarriles unen la ciudad a las otras partes del país y con el extranjero.

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Hogar del nómada mongol:El pueblo mongol representa el 90% de la población de Mongolia. La imagen representa un gran ger o yurt tradicional levantado en una colectividad de pastores del desierto de Gobi. Las paredes de la tienda consisten en una estructura que forma un armazón sobre el que se atan almohadones de fieltro y lonas blancas. El tejado está sobre palos atados a una pieza redonda y un gran agujero, en la parte superior, propicia la salida del humo.

A despecho de todos los logros de la técnica moderna, la ganadería sigue siendo una de las principales actividades económicas de los mongoles. Dado que las estepas son pobres, los ganaderos se ven obligados a seguir a sus rebaños de unos terrenos de pasto a otros. El ganado se compone de caballos, yaks, camellos, cabras y ovejas.

Los mongoles viven en unas tiendas que llaman yurtas. Estas yurtas tienen una forma especial: son redondas y con el techo cónico. Están montadas con planchas de madera y palos, y cubiertas con fieltros y pieles. En el interior, alfombras de lana cubren el suelo, haciéndolas confortables; hay también numerosos objetos de uso diario confeccionados con cuero artísticamente trabajado. La yurta es, pues, una vivienda agradable que tiene la ventaja de poder desmontarse y ser montada de nuevo con toda facilidad.

Por otra parte, en estas estepas de clima continental pronunciado, ofrece excelente protección contra el frío. Tiene únicamente una entrada muy pequeña. Un fuego de boñigas de camello o de yak proporciona agradable temperatura. El humo escapa por un agujero practicado en la parte superior del techo cónico.

En verano, en cambio, la yurta no deja entrar el calor, y en su interior la temperatura es deliciosamente fresca. Muy sólida, resiste fácilmente las tempestades. Es muy espaciosa; una yurta de 4,5 m. de diámetro puede albergar hasta veinte personas.

Los mongoles, que llevan vida nómada, viven con mucha señf, cillez y se nutren casi exclusivamente de productos derivados del ganado que crían. No es que coman mucha carne, pues, pastores natos, sólo matan a sus bestias en caso de estricta necesidad. En cambio, si una de ellas enferma o muere, la comen. Se hace difícil creer que estos pastores apaciblessean los descendientes de aquellos mongoles que en la Edad Media fueron los dueños de un imperio que se extendía desde Rusia al océano Pacífico y que se había impuesto incluso en Europa central.

UN POCO DE SU HISTORIA… Sabemos, en efecto, que sus ansias de poder eran tales que llegaron a convertirse en el terror del continente eurasiático. Gengis Kan condujo sus tropas al asalto de Europa. En 1221 ordenó a uno de sus generales que marchara hacia el sur del mar Caspio. En la misma época, los mongoles obtenían en Rusia resonantes triunfos. Hay quien afirma que para celebrar sus victorias bailaban sobre unos grandes pisos hechos de tablas, debajo de los cuales sus prisioneros iban siendo aplastados lentamente.

Con sorpresa y alivio por parte de los pueblos sometidos, los mongoles volvieron a tomar la ruta del este, abandonando el sur de Rusia. Años más tarde, sin embargo, los mongoles, a los que también llaman tártaros, regresaron mandados por Batu Kan, nieto de Gengis Kan. Esto sucedía en 1241, y la invasión se parecía más a una emigración en masa que a una operación militar.

Las zonas meridional y central de Rusia fueron sometidas y entraron a formar parte del imperio de la Horda de Oro, cuya capital era Sarai, en el curso inferior del Volga. Este imperio iba a mantenerse hasta 1502.

Durante el siglo xm los mongoles penetraron también en China y la sometieron. Kublai Kan, otro de los nietos de Gengis Kan, convirtió a Pekín en la capital de su imperio. Fue también el fundador de la dinastía Yuan, que reinaría en China durante casi un siglo, de 1276 a 1368. Poco a poco, sin embargo, los mongoles experimentaron el ascendiente de pueblos más numerosos y hubieron de someterse a su vez a los chinos.

En el siglo XIX, los rusos les ayudaron en la acción que habían emprendido contra China. Esta ayuda rusa permitió que el movimiento de independencia mongol ganara en seguridad, pero sin que los chinos abandonasen Mongolia; en 1919 volvieron a ocuparla, ahogando así la voluntad de independencia de los mongoles.

El partido nacional-revolucionario, dirigido por Suje Bator, prosiguió la acción a pesar de todo, y en 1921, siempre con la ayuda de Rusia, Bator consiguió proclamar la independencia de Mongolia exterior. Tres años más tarde organizó a su país según el modelo de una república popular de inspiración comunista. Los diferentes sectores de la economía y los monasterios fueron nacionalizados, y el vasallaje, abolido.

En 1946 China cedió y reconoció a Mongolia exterior como Estado independiente. En cambio, los chinos siguen reivindicando Mongolia interior, situada más al sur. Para subrayar la unidad de este territorio con el resto de China, han derribado parte de la Gran Muralla, que separaba a Mongolia interior del territorio chino.

Mongolia exterior, el verdadero Estado mongol, es un país lleno de contrastes; la nueva capital ha sido concebida según el modelo de las ciudades rusas, con anchas avenidas e inmuebles de aspecto austero destinados a vivienda. Los habitantes de la ciudad parece como si acabaran de llegar del campo.

Verdad es que se implantaron los medios de locomoción más modernos, pero no es menos cierto que la tradición está fuertemente arraigada en el alma de los mongoles, por lo que no es de extrañar que, al igual que antaño, el caballo siga desempeñando un papel importante en la vida diaria de este pueblo. Los jóvenes participan en concursos hípicos para distancias de 30 a 40 km. Son pruebas a escala de las estepas. Mongolia exterior tiene una superficie de 1.500.000 km2 y se halla poco poblada. La mayor parte del país está, pues, sin explotar.

Sin embargo, los trabajos de irrigación han permitido abrir nuevas regiones a la agricultura. El trigo, la cebada y la avena son los más importantes cereales cultivados.

El subsuelo es también muy rico, pero apenas se ha iniciado su explotación. En la actualidad se desvenan unos yacimientos de oro cerca de Kobdo y otros de hulla cerca de Nalaikja. Mongolia posee también hierro, estaño y piedras preciosas.

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La Colonización en Norteamérica Virginia La Primera Colonia

También comenzó por un fracaso la primera tentativa de colonización inglesa en América del Norte. Este fracaso estaba relacionado con el conflicto que enfrentaba la España de Felipe II a la Inglaterra de Isabel I. Antes que la guerra abierta desembocara en el famoso desastre de la Armada Invencible (1588), corsarios como Hawkins y Drake atacaban a los galeones que transportaban el oro de las colonias españolas.

Sir Richard Hakluyt, gran cronista de las exploraciones, preconizaba el establecimiento de fuertes en la costa este de América, para servir de base contra las rutas marítimas de España. Sir Humphrey Gilbert obtuvo una autorización de la Reina para ocupar aquellos «países paganos que no fuesen aún posesiones de otros príncipes cristianos». Junto a las preocupaciones guerreras, la religión desempeñaba su papel: conversión de los paganos, nostalgia de un Edén, de una tierra virgen en la que nadie había vivido todavía.

El hermanastro de Sir Gilbert, Walter Raleigh, uno de los favoritos de Isabel, envió varios navios que descubrieron en 1584 la isla de Roanoke (en la costa de la actual Carolina del Norte). Después de la primera tentativa, más de cien colonos se instalaron en la isla bautizada con el nombre de Virginia en honor de la «reina virgen» (1587).

Walter Raleigh

Walter Raleigh

Cuatro años más tarde, no se encontró ni la huella de estos desgraciados, víctimas sin duda de las epidemias, del hambre y de las matanzas. Pero el sueño de Virginia perduraba tenaz: esta América del Norte subtropical podía ser un nuevo Eldorado.

En 1606, la Compañía de Londres, administrada por un Consejo de Virginia, empresa privada bajo intervención real, envió tres navios y ciento cuarenta y tres colonos. La flota entró en la bahía de Chesapeake, remontó un rió que fue bautizado con el nombre de James, en honor del Rey, así como el establecimiento de Jamestown.

La expedición tenía como finalidad construir una flota mercante, propagar la Biblia, comerciar y buscar oro. Se trataba, igualmente, de establecer una colonia protestante inglesa para oponerse a una expansión española hacia el Norte, a partir de Florida. Los primeros años fueros terribles y el jefe, John Smith, evitó un desastre gracias a su energía. En el año 1610, no quedaban más que sesenta supervivientes dispuestos a abandonar su empresa, cuando llegó una flota de refuerzo con un nuevo gobernador, Lord de la Warr.

John Smith

En 1612, John Rolfe, célebre por su matrimonio con Pocahontas, la hija de un jefe indio, plantó tabaco importado de las Antillas, pero los progresos fueron lentos, por falta de mano de obra, hasta que en 1629 se introdujeron los primeros esclavos negros.

Pocahontas

Pocahontas y su hijo

Al lado del gobernador, los colonos constituyeron una asamblea para que les representara. Pero fueron diezmados por una terrible matanza en 1622; dos años más tarde, la carta de la Compañía fue revocada y Virginia pasó a ser colonia real. Sin embargo, Virginia no era ya el único establecimiento inglés, pues el «Mayflower» había atracado, en septiembre de 1620, más al norte, en la bahía del Cabo Cod.

EL “MAYFLOWER” Y   LA COLONIA DE MASSACHUSSETS
Otra América va a nacer y a desenvolverse en esta «Nueva Inglaterra», diferente de Virginia no solamente por el clima, sino por su origen y sus tradiciones.

Los virginianos eran comerciantes y colonos instalados bajo patrocinio real. Los «Padres Peregrinos» del «Mayflover» son disidentes religiosos. La iglesia anglicana oficial chocaba contra muchos fieles por su mantenimiento de la jerarquía y su ceremonial todavía demasiado semejante al católico.

De ahí nacieron las corrientes «puritanas» (querían purificar la iglesia de todo compromiso con el Catolicismo), llamadas también independientes o separatistas, las cuales, a diferencia de los anglicanos o presbiterianos de Escocia, buscaban una relación inmediata entre Dios y el creyente, rechazaban todo intermediario entre Dios y los fieles (el padre de familia, con la lectura de la Biblia, podía bastar) y reivindicaban una libertad total en la interpretación de las Escrituras y de los dogmas; además, en sus prácticas religiosas estaban influidos por un riguroso calvinismo.

Estos eran perseguidos por la Iglesia oficial de los primeros Estuardos. Algunos habían huido ya a Holanda cuando decidieron ir a buscar en el Nuevo Mundo la libertad de «orar en paz». Negociaron con la Compañía de Virginia, encontraron quien les financiara y embarcaron ciento dos pasajeros en el «Mayflower». A causa de la tempestad, el capitán perdió la ruta y en lugar de arribar a Virginia, arrojó el ancla el 21 de diciembre de 1620 cerca del Cabo Cod. Anteriormente, los pasajeros habían firmado el famoso Covenant, pacto por el cual se comprometían a permanecer juntos y a obedecer las reglas establecidas en común.

Barco

Barco “Mayflowers” en su Viaje a America del Norte

No había funcionarios reales, como en Virginia, y los Peregrinos formaron una especie de pequeña democracia independiente, cuyo primer gobernador fue John Carver. Los comienzos de la ciudad de Plymouth fueron dramáticos a causa del invierno, y más de la mitad de la colonia murió. A partir de 1625, se fundaron otros establecimientos particulares cerca del futuro emplazamiento de Boston, y en el Cabo Ann, debidos a las pesquerías.

La colonia de Plymouth iba a ser absorbida en el año 1691 por un conjunto mucho más importante creado en 1629: la Compañía de Massachusetts Bay.

El rey Carlos I y el arzobispo Land habían acentuado las persecuciones contra los Disidentes, y un grupo de gentileshombres y de comerciantes acomodados dirigidos por el abogado John Winthrop, emigraron a Nueva Inglaterra, después de haber obtenido una carta; allí constituyeron un Estado prácticamente independiente. Eran casi un millón en 1630. Boston, que había sido fundada por Winthrop, tenía cuatro mil habitantes en 1634.

abogado John Winthrop

Abogado John Winthrop

UNA TEOCRACIA INTOLERANTE:
Rodeado de doce consejeros, Winthrop gobernaba de una manera autoritaria. Tuvo, sin embargo, que admitir la formación de una asamblea que, a semejanza de Inglaterra, se dividió en una Cámara Alta y una Cámara de los Comunes. Tiránicos, inflexibles, inspirados por el ejemplo de Calvino en Ginebra, estos puritanos constituían una oligarquía austera, autoritaria e intolerante.

Considerándose como elegidos de Dios, Winthrop y sus amigos no admitían oposición religiosa o política. El joven Roger Williams, que criticaba los métodos dictatoriales de la General Court, defendía los derechos de los indios y era partidario de la separación de la Iglesia y del Estado así como del liberalismo en materia de creencias, fue exiliado en 1635.

Fundó una colonia en Providencia, en Rhode Island, que se convirtió en un refugio de libertad. Una mujer, Ana Hutchinson, exiliada también de Boston por las mismas ideas, creó en la isla otro centro, Portsmouth, y muy pronto Rhode Island contempló la federación de grupos análogos; en esta colonia se practicó en seguida un régimen de democracia liberal.

Las mismas circunstancias condujeron a la creación de Connecticut, donde Tomás Hooker, instalado en Hartford, estableció leyes muy democráticas. Se ha dicho que estas pequeñas colonias fueron «la cuna de la democracia americana». Con quince mil colonos, Massachusetts seguía siendo, sin embargo, la más importante de las «colonias unidas de la Nueva Inglaterra» en el año 1643 (Massachusetts, Plymouth, New Haven, Connecticut).

A partir de 1640, la guerra civil en Inglaterra retrasó considerablemente la emigración puritana. La vida de los colonos seguía siendo difícil y las relaciones con los indios planteaban graves problemas. ¿Cuáles eran las comunidades indígenas que comenzaban a multiplicar los conflictos con los pioneros?

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre Ingleses y Franceses en América del Norte

Cultivos en América Colonial Trabajos Forzados a Aborígenes

LOS CULTIVOS COLONIALES Y EL COMERCIO
Desde el principio, Cortés había dado ejemplo en sus inmensos dominios mexicanos de Cuernavaca, plantando alrededor de su espléndido palacio, caña de azúcar, cáñamo, moreras. La llegada de los europeos revolucionó el orden animal y vegetal, introduciendo el cerdo, el carnero, el caballo, el asno y el mulo. Los rebaños aumentaban rápidamente, devastando las tierras de cultivo de los indios, que se retiraban a las montanas; América comienza a exportar su cuero y tejer su lana.

Cultivo de los aborígenes

Cultivo de los aborígenes en América Colonial

El trigo, la viña, el olivar vinieron a suministrar su alimentación habitual a los europeos; no obstante, los cultivos coloniales se desarrollaban en las zonas tropicales: cacao, caña de azúcar, índigo, cultivados en las haciendas, grandes propiedades de tipo capitalista, que empleaban cientos de hombres y un material de transformación considerable. Pero hasta el siglo XVIII la economía de la plantación no desempeñará un papel determinante. La prueba es que la América española equilibra sus importaciones con el envío del oro y de la plata. Doscientos navios salidos de Sevilla aseguran cada año los cambios.

Al ir, trigo, vino, aceite, hasta 1570; después, en el siglo XVII, todos los productos manufacturados cuya fabricación estaba reservada a la metrópoli. Al retorno, el cuero, índigo, azúcar y, sobre todo, los metales preciosos. Sólo estaban abiertos a los convoyes españoles tres puertos coloniales: Veracruz, Cartagena, Portobelo, que redistribuían las mercancías importadas hasta La Plata, a pesar de su magnífico estuario.

LA SITUACIÓN DE LOS INDIOS
Desde el punto de vista demográfico, la llegada de los europeos fue una catástrofe. Después de las matanzas de la conquista, el exterminio de las tribus irreductibles a toda asimilación, como las de los chichimecas en México o los araucanos de Chile, las muertes debidas al trabajo forzado en las minas y las enfermedades microbianas, ocasionaron terribles epidemias. En las Islas de las Antillas, desaparecieron los indios casi en su totalidad.

Con la supresión progresiva de la encomienda, el trabajo forzado temporal evolucionó poco a poco hacia el trabajo libre asalariado. Los indios llegaron a no tener más obligación que la de ir a alquilar sus brazos a los empleadores que eligieran ellos mismos, con los que podían discutir su salario sin que éste descendiera nunca de un mínimo marcado por la ley. Entonces se abrió en algunos puntos de las Indias de Castilla una era de prosperidad para los supervivientes, bastante reducidos después de las grandes epidemias.

La ley de la oferta y la demanda estaba a su favor. En el siglo XVIII llegó a ser habitual el espectáculo de los indios reuniéndose con sus empleadores en la plaza pública. Al mismo tiempo, habían sido tomadas medidas para proteger a los indígenas contra trabajos demasiado duros: el de los molinos de azúcar y talleres de tejidos. En fin, en 1632, fue totalmente suprimido el trabajo obligatorio en toda la América Latina.

Esta decisión demostrativa de una real inquietud humanitaria fue fácilmente soslayada: los propietarios necesitados de mano de obra intentaron atraer a sus dominios a los trabajadores libres, sacándolos de las comunidades de vecinos; para reternerlos, les adelantaban dinero, que los indígenas gastaban muy rápidamente; entonces se les obligó a trabajar para reintegrarlo. Este fue el trabajo por deudas.

Los poderes reales españoles se preocuparon de esta nueva situación y prohibieron todo adelanto de dinero a los indios, bajo pena de perder las sumas prestadas. Pero la aplicación de esta ley era muy difícil; esta nueva forma de servidumbre por deudas que se manifiesta en América Latina a mediados del siglo xvn, es ya el «peonaje», que tomará su forma definitiva en el siglo siguiente, y del cual intentaron las masas liberarse, de una u otra forma, en más de un país de la América Central y del Sur.

Las leyes liberales, promulgadas por Madrid para la salvaguardia de los indios, iban a llevarlos involuntariamente a la peor de las condiciones: la de parias, la de indeseables, la de parados. Pero entretanto surgió la gran desgracia de los indios. Esta fue la trata de negros que estudiaremos de manera más detallada en la historia del Brasil. Los principales países que suministraron esta mano de obra fueron desde el principio los de África Occidental y Central y, a partir de 1630, de Mozambique.

Se puede cifrar, aproximadamente, en más de un millón el número de esclavos negros importados en la América Latina antes del siglo xvm, de los cuales 500.000 corresponden al Brasil. Los esclavos negros fueron empleados en trabajos agrícolas, principalmente en las regiones de clima tropical-ecuatorial: costas del Brasil, Venezuela y países de América Central, así como en las Antillas. Santo Do mingo llegó a ser una verdadera tierra africana en el continente americano.

EL PAPEL DE LA IGLESIA LAS REDUCCIONES
La obra de evangelización acompañó a la colonización; en 1528 había ya 28 obispados y, a mediados del siglo, tenían arzobispados México y Lima. La obra misionera fue acometida, sobre todo, por las órdenes franciscana, dominicana, agustina y, más tarde, por los jesuítas.

Los frailes realizaron un trabajo lingüístico y etnológico extremadamente precioso. El franciscano Ber-nardino Ribera de Sahagún es el padre de la etnología india en Nueva España, de la que ha sido el gran explorador. En todas partes fueron edificados numerosos conventos rodeados de murallas fortificadas. Buscando aislar a los indios de los europeos, los monjes les enseñaron a cultivar los nuevos productos de Europa, a leer, escribir y a vestirse. Como los conventos limitaban el reclutamiento del trabajo forzado, se vio a los propietarios luchar contra sus actividades.

Esclavos brasil

Esclavos africanos en el traslado por barcos

Ellos preferían indios paganos para hacerlos trabajar el domingo. Hubo después rivalidades entre conventos, a veces verdaderas batallas donde los indios servían de soldados. Las tribus hostiles atacaban los monasterios, los saqueaban, mataban a los frailes. Otros monjes se adentraban en los bosques y en las montañas para terminar la evangelización. En el siglo XVIII, los jesuítas desempeñaron un papel capital en la región del Plata.

Controlaban inmensos distritos donde ejercían la autoridad espiritual y temporal, defendiendo a los indios de sus «reducciones» contra los cazadores de esclavos. A finales del siglo xvn, Paraguay había llegado a ser un estado jesuíta, una verdadera teocracia. Los tupis-guaraníes estaban agrupados en ciudades fortificadas, donde los cultivos eran de propiedad común. Bien alimentados y disciplinados, escaparon a la destrucción, pero su asimilación fue muy superficial.

La Iglesia tuvo entonces una influencia decisiva en el desarrollo del arte y la civilización. En la «Plaza», corazón de cada ciudad, se levantaban, frente a frente, la catedral y el palacio de la administración colonial. El arte de la América española combina las formas del Renacimiento con reminiscencias góticas, románicas y «mudejares», y el barroco empujó a un grado extremo de audacia y complicación los modelos españoles.

Inmediatamente después de la conquista, se construyeron los conventos de las órdenes religiosas: iglesias monumentales, capillas de tránsito para las procesiones, jardines, acueductos. La iglesia dominaba siempre por su tamaño al convento. Cada Orden religiosa impuso un estilo, pero la tradición india no llegó  a manifestarse  apenas.

LA IMPORTACIÓN DE ESCLAVOS NEGROS
Como en la América española, las leyes de protección de los indios, siempre mal aplicadas debido a la oposición de los colonos, condujeron rápidamente al desarrollo de la trata de negros. La extensión del cultivo de la caña de azúcar provocó en la primera mitad del siglo XVI una necesidad urgente de esclavos, tanto más cuanto que los holandeses se habían hecho dueños de Angola, principal proveedor, relevado muy pronto por la Guinea.

Los portugueses habían practicado la trata en las costas de África, desde el final del siglo XV. Un contratador la arrendaba al gobierno a cambio del monopolio en una región, determinada. Los tratantes debían dar por otra parte, dos negros al rey cada año y entregar dinero para las «obras pías» y las Ordenes religiosas.

Ellos se procuraban los esclavos o se los adquirían a los jefes indígenas, a los que las guerras tribales suministraban numerosos prisioneros. En los períodos de hambre, los negros se vendían ellos mismos. En fin, los aventureros, los «pourbeiros», negros y mulatos, efectuaban cacerías en el interior.

Los esclavos eran concentrados en la costa, bien alimentados, después de marchas agobiantes en la maleza, engrasados de aceite de palma para darles aire de llenos de salud y vigor. Es cierto que algunos eclesiásticos protestaron y, en 1639, el papa Urbano VIII prohibió la esclavitud de negros como la de indios, pero la bula no fue aplicada.

Los traficantes eran pagados en pólvora y en armas, en tejidos, tabaco y quincallería. A veces, son víctima de la astucia de los jefes indígenas que les atraen, anunciándoles un lote importante de esclavos, para robarles sus artículos de intercambio.

Dejando África, y pasando por Lisboa, o entrando en el Brasil, los mercaderes debían pagar tasas por cada cabeza transportada. Estaba prohibido embarcar un negro no bautizado. Por lo tanto, un convoy era bautizado sumariamente, «en bloque»; los barcos negreros eran denominados «tumbeiros», enterradores. Un franciscano italiano que hizo la travesía en uno de estos barcos escribió: «Los hombres estaban apilados al fondo de la cala, encadenados para que no se sublevasen y matasen a todos los blancos de a bordo.

Se reservaba a las mujeres un segundo entrepuente. Las mujeres encintas eran reunidas en la cabina de popa. A los niños se les amontonaba en el primer entrepuente como sardinas en barril. Si querían dormir caían unos sobre otros. Para satisfacer sus necesidades había sentinas, pero como temían perder su sitio se aliviaban donde se encontraban, sobre todo los hombres “cruelmente amontonados”, de tal manera que el hedor y el calor llegaban a ser intolerables.» La travesía del Atlántico duraba de 35 a 50 días. La mortandad era muy elevada; debido a la asfixia y las epidemias, el índice de mortalidad venía a ser sobre el 50%.

Para «luchar» contra las epidemias sé mataba, muchas veces, a los enfermos. A la llegada, los supervivientes eran de nuevo bien cuidados para obtener un precio satisfactorio en las subastas. Vendido en Angola en 22.000 reales, un esclavo podía ser comprado en 80.000 reales en el Brasil. Los precios varían, naturalmente, según la talla, edad, fuerza, sexo, etc.

En 1570, no había más que 2 ó 3.000 negros en el Brasil, en 1600 se les puede estimar en 50.000 y, hacia 1650, en 100.000. Remunerador a despecho de los riesgos y de las pérdidas, el tráfico suscitaba el contrabando de los ingleses, franceses, italianos, holandeses. Navios ingleses atacaban a los negreros para apode-
rarse de sus cargamentos, como lo harán posteriormente los holandeses en el curso de su ensayo de conquista del Brasil.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Mapa del Mundo Antes del Descubrimiento de America Exploracion Africa

MAPA ANTIGUO mundo conocido

Mapa de los europeos previo al descubrimiento de Colón: era un mar Mediterráneo nítido, al que conocían muy bien y el resto imprecisiones sobre Europa continental, África y Asia. Al llegar al otro lado del Atlántico hubo que hacer nuevos mapas y catálogos de la costa descubierta y de las islas. Los primeres mapas fueron perfiles de las costas y figuras de las «las ya que el interior no se conocía. El primer mapa que incluye las tierras americanas se edita en 1493 en Roma, y resume el primer viaje de Colon. En 1507, Waldseemüller dibujó un planisferio que logra una mayor aproximación a la realidad del nuera continente, al que designa por primera vez con el nombre de “América”.

 La Exploración de la Costa Africana: En la segunda década del siglo XV, los portugueses iniciaron un proceso de expansión que, en poco más de cien años, los llevaría a lugares tan remotos como Brasil y la China.

En el año 1415, una armada portuguesa sitió y ocupó la ciudad musulmana de Ceuta, ubicada en la costa marroquí, sobre el Estrecho de Gibraltar. La ciudad era uno de los principales puertos comerciales musulmanes sobre el Mediterráneo y hasta allí llegaba, por caravanas, el oro que se extraía de la región del Sudán. Los portugueses se interesaron por hallar las fuentes del oro y hacia fines de la segunda década del siglo comenzaron a explorar sistemáticamente la costa africana.

En una primera etapa, que puede extenderse hasta 1434, año en que los navegantes llegaron al cabo Bojador, el avance fue muy lento: los pilotos necesitaban familiarizarse con las corrientes marinas, evitar los escollos costeros y, sobre todo, solucionar el problema del regreso, con vientos y comentes marinas en contra. Este último problema fue solucionado con la volta do mar, que consistía en internarse en alta mar con rumbo noroeste hasta encontrar los vientos del oeste que impulsaran las naves hasta la costa europea. En esta vuelta, las naves hacían escala en las islas Ma-deira o en las Azores, colonizadas por los portugueses en esta misma época.

Pocos años más tarde, los portugueses llegaron al cabo Blanco, y muy cerca, en la isla de Arguim, instalaron el primer asentamiento comercial de carácter permanente. Allí los portugueses conseguían de los pobladores oro en polvo y esclavos (nativos de otras tribus que habían sido capturados en alguna guerra local), a cambio de trigo, telas y ornamentos de vidrio. Más al sur, en las costas de la actual Ghana, los portugueses encontraron posibilidades de comercio aún más interesantes: oro, esclavos y pimienta, en primer lugar, y también marfil, goma y aceite de palma. Para defender el monopolio de este comercio, codiciado por marinos españoles y genoveses, se estableció en 1481 la factoría-fuerte de San Jorge de la Mina.

El comercio del oro de Mina tuvo su época de esplendor entre fines del siglo XV y los comienzos del siglo XVI. Mientras tanto, los portugueses se habían embarcado en un proyecto más ambicioso: penetrar en el comercio oriental de las especias. Para ello, había que poner proa hacia la India y, más precisamente, hacia la costa Malabar, donde estaba la ciudad de Calicut.

CAUSAS DE LA CREACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA BORBONES ESPAÑA

CAUSAS DE LA FORMACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA (puedes ampliar este tema)

Las causas de su creación fueron:

a) El peligro lusitano derivado de las cuestiones originadas por la posesión de la Colonia del Sacramento y la conveniencia de tener en estas regiones una autoridad fuerte que pudiese terminar con la amenaza portuguesa.

b) La necesidad de establecer una Audiencia separada de la de Charcas, pues las grandes distancias dificultaban y dilataban los asuntos en trámite. Por otra parte Cuyo, que dependía de la Audiencia de Chile, estaba incomunicada con ésta durante el invierno, debido a las nieves. Tomás Álvarez de Acevedo, fiscal de la Audiencia de Charcas, en 1771 elevó un informe destacando la necesidad de crear un nuevo virreinato.

c) El peligro de que expediciones inglesas y francesas ocupasen las 1771 elevó un informe destacando la necesidad de crear un nuevo costas patagónicas y las Malvinas.

d) El aumento de la población blanca y negra que se dedicaba a la agricultura y ganadería, a las industrias y al contrabando determinaron la necesidad de reorganizar la administración.

Virreinato provisional — A fines de agosto de 1776 salió de España Don Pedro de Cevallos. Venían al Río de la Plata con la misión de afianzar el poder español en detrimento de los portugueses; primero se le concedió el título de jefe de la expedición y dos días después se le confirió el mando de las Provincias del Río de la Plata y de los territorios que comprendía la Audiencia de Charcas, como virrey, gobernador y capitán general. En la resolución se especificaba que terminada la expedición y conseguido el objeto que se proponía, dejara el mando militar y político en la forma que lo había hallado y regresara a España.

El virreinato era, pues, una organización provisoria. La Real Cédula de creación del Virreinato fue fechada y firmada el 1º de agosto de 1776; éste comprendía las provincias de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra. Charcas y los corregimientos, pueblos y territorios que dependían de esta Audiencia además de la región de Cuyo.

En 1777 murió el rey José 1 de Portugal y quedó al frente del gobierno su esposa María Victoria, hermana de Carlos III de España. Inmediatamente se inició una política de acercamiento entre España y Portugal con el consiguiente cese de hostilidades en América.

Firmada la paz entre España y Portugal, Cevallos tomó posesión efectiva del cargo de virrey en octubre de 1777 y gobernó hasta 1778 cuando le sucedió en el gobierno Juan José de Vértiz. Esto significaba que el virreinato quedaba establecido definitivamente, pues se nombraba virrey pese a que ya no existía el peligro lusitano, causa de la creación provisoria del virreinato del Río de la Plata.

mapa virreinatos en america

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Obras de los adelantados del rio de la Plata Hechos de su gobierno

pedro de mendoza funda buenos aires

AÑO NOMBRADO POR
EL REY
NOMBRADO POR
EL ANTECESOR
NOMBRADO POR
ELECCIÓN
HECHOS SALIENTES
DE SU GOBIERNO
1536 En 1534, Pedro de Mendoza    

Fundación   del   Puerto  de   Nuestra   Señora   del   Buen   Aire, de    Corpus    Christi    y    de    Nuestra    Señora    de    la    Buena Esperanza.  

1537   Juan de Ayolas  

Juan de Ayolas
Viaje en busca del camino al Perú. Fundó el puerto de !La Candelaria, sobre el Paraguay y el paralelo 19?. Dejó allí a su segundo. Domingo Martínez de Irala, al que se juntaron luego Gonzalo de Mendoza y Juan de Salazar y Espinosa, enviados por el Adelantado Mendoza en busca de Ayolas. Salazar y Espinosa levantó casi frente a la desembocadura del Pilcomayo, en la margen izquierda del río Paraguay, un asiento que fue la base de la ciudad de la Asunción.

1539   En 1537, Domingo Martínez de Irala  

Alonso Cabrera, portador de la real cédula de 1537 y veedor del reino, reconoció teniente gobernador a Domingo Martínez de Irala por ser lugarteniente de Ayolas. Irala instituyó el Cabildo, repartió los indios, dio impulso a la edificación e hizo levantar un censo de la Asunción. Despobló definitivamente Buenos Aires y el centro de la conquista española pasó a la Asunción.

1542 Alvar Nuñez cabeza de Vaca en 1541    

Fue célebre por su viaje atravesando la América del Norte, por lo que fue llamado “el mayor caminador de la historia”. Partió de Cádiz con 400 colonizadores en 3 barcos. Hizo escala en Santa Catalina y emprendió el viaje al Paraguay por tierra con 200 hombres y 26 caballos. El resto fue por el Paraná; llegó a la Asunción el 11 de marzo de 1542 y nombró  a Irala. Lo envió a explorar el Norte y éste regresó diciendo haber llegado a la región de los metales preciosos. Alvar Núñez hizo otra expedición con resultados negativos hacia el norte. Al volver a la Asunción fue derrocado y enviado a España.

1544     Domingo Martínez de Irala Organizó una nueva expedición al Perú, consiguiendo llegar a Charcas, Encontró a los conquistadores del Perú convulsionados por Suenas civiles y por ello se le recomendó que no explorase más allá de los límites del Paraguay. Es nombrado el 4 de octubre de 1552 gobernador propietario. Se funda la diócesis del Ría ce la Plata, siendo primer obispo fray Pedro de la Torre. Irala murió et 3 de octubre de 1S56, designando gobernador a Gonzalo de Mendoza,
1552 Domingo Martínez de Irala    
1556   Gonzalo de Mendoza   Gobernó durante dos años. Envió a Nufrio de Chaves a fundar una población que facilitase las comunicaciones con el Perú. Esta fue Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Murió
en 155S.
1558     Francisco Ortiz de Vergara En 1564 realizó un viaje al Perú por la ruta de Santa Cni2 de la Sierra, para pedir confirmación del cargo de gobernador. Fue detenido, procesado y absuelto por la Audiencia ce Chaicas. Durante el litigio fue nombrado por el virrey del Perú Juan. Ortíz de Zarate, con la condición de ir a España para ser confirmado.
1568 Juan Ortiz de Zárate     Fue confirmado en España como Adelantado del Río de la Píate por dos vidas en 1569. Durante el tiempo ce su viaje designó teniente de gobernador a Felipe de Cáceres.
Felipe de Cáceres (interino)   Se produjeron en la Asunción grandes desórdenes y Felipe de Cáceres fue depuesto. En su lugar se nombró a Martín Suárez ce Toledo.
1572   Martín Suárez de Toledo   Durante su gobierno, Juan de Garay fundó la ciudad de Santa Fe.
1575 Juan Ortiz de Zárate     Recién en 1572 logró organizar su expedición y partió de Cádiz con 5 naves y 510 personas. Después de un azaroso viaje y de continuas luchas en él Río de la Plata, llegó a la Asunción en 1575. Efectuó un reparto más humanitario de los indios y murió el 26 de enero de 1576 dejando heredera de la región del Pío de la Plata a su hija Juana, residente en Charcas, y gobernador interino a su sobrino Diego de Mendieta.
1576   Diego de Mendieta   Gobierno desordenado. Fue depuesto por los habitantes de la Asunción.
1578   Juan Torre de Vera y Aragón   Al casarse Juana Ortiz de Zarate con el oidor de la Audiencia de Charcas, Juan Torres de Vera y Aragón, fue éste el Adelantado del Río de la Plata. Discutida la legalidad de su cargo, designó a Juan de Garay teniente d« Gobernador.
Juan de Garay   Segunda fundación dé Buenos Aires.
1583 Juan de Torres Navarrete   Fundó la ciudad de Concepción del Bermejo, de corta
existencia.
1587 Juan Torre de Vera y Aragón     Fundó en abril de 1588 la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. En 1590 partió para Charcas y de allí a España, donde renunció al cargo en. 1593.

 

Las Siete Ciudades de Cibola Leyenda Alvar Nuñez Cabeza de Vaca

SIETE CIUDADES: Para los conquistadores era la tierra de las maravillas. Todo parecía posible en aquel nuevo mundo descubierto por Cristóbal Colón ríos tan anchos que parecían conducir a las puertas del paraíso, selvas exuberantes que escondían a bestias fantásticas, hombres que vivían semidesnudos pero se adornaban con ricas piezas de oro, grandes y sofisticados imperios.

Así fue cuando en 1530 llegan rumores a la Nueva España sobre la existencia de un magnífico reino llamado Cíbola a tan solo 40 días de viaje hacia el norte, los castellanos se ponen en marcha sin dudar, dispuestos a adentrarse otra vez por tierras desconocidas.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1507-1564) fue un navegante y explorador español que, durante una expedición a la Florida en 1528, naufragó en una isla cercana a la actual Texas y fue tomado prisionero por los habitantes aborígenes. Al cabo de un tiempo, logró escapar y recorrió el sudoeste del territorio norteamericano para llegar finalmente a México en 1536.

En su informe relató con detalle su encuentro con los pueblos indios y de sus relatos surgió la leyenda de las Siete Ciudades de Cibola que el español supuestamente visitó en sus ratos de delirio desértico. Lo cierto fue que a partir de aquellas historias, otros desparramaron la leyenda y agregaron más fantasía a lo escrito.

Alvar Nuñez Cabeza de Vaca contó además historias fabulosas que pasaron a engrosar el cuerpo de leyendas referidas al Nuevo Continente. Así, su narración sobre la existencia de las Siete Ciudades Doradas de Cíbola, colmadas de oro y piedras preciosas, alentó la expedición de Alvarado en 1540.

Washington Irving (1783-1859), en su obra Cuentos de la Alhambra de 1832, describe La Isla de las Siete Ciudades o Mayda, a 46° de latitud norte y longitud desconocida, al nordeste de las Azores. Descubierta en 734, según cuenta, por el obispo de Oporto y otros seis obispos portugueses que huyeron de su país cuando la invasión de los moros. Muchos años después, en 1447, el capitán Antonio Leone, italiano al servicio de Portugal, visitó la isla y encontró que los habitantes hablaban portugués y preguntaban ansiosos si los moros aún permanecían en la Península. La isla estaba dividida en siete comunidades, cada una con su catedral.

Vaughan Wilkins escribió en Londres en 1950, La ciudad del fuego congelado o Quivera, cuya capital se llamaba precisamente Cibola, la ciudad del fuego congelado. Famosa por sus rubíes y sus volcanes, llamados de la Santa Corona. Helechos gigantescos crecen a todo lo largo y monstruos marinos blancos de enormes dientes rojos se esconden en la cuevas que rodean las costas. La isla de Quivera se hallaba en América del Sur y había sido colonizada por Madoc, hijo de Owen, príncipe de Gwyneth, que dejó su Gales natal en 1169.

Las tierras sudamericanas ejercieron extraordinaria influencia en autores y visitantes, que tropezaban con vegetación y animales absolutamente desconocidos y seres humanos que eran idénticos a ellos, aunque diferían en conductas lenguas y apariencia. Estas presencias provocaron grandes dudas religiosas como, por ejemplo, cómo habían llegado hasta allí si no habían sido navegantes del Arca de Noé.

Cíbolo con acento es en español un bisonte, bóvido salvaje parecido al toro, con la parte anterior del cuerpo muy abultada y cuernos poco desarrollados, Se conocen dos especies: una americana y otra europea. De hecho bisonte viene del griego y del latín, significando toro salvaje. Cíbola es simplemente la hembra del bisonte.

Pedro de Alvarado (1486-1541) fue uno de los asistentes de Hernán Cortes (1485-1547) en la conquista de México y luego conquistador de Guatemala, donde fue gobernador hasta su muerte. Fundó ciudades y ejerciendo un poder absoluto pasó gran parte de su vida buscando las fabulosas Siete Ciudades de Cibola. Francisco Vásquez de Coronado (1510-1554) navegante español, buscando las Siete Ciudades fue el primero en internarse por la actual Arizona y Nuevo México.

No cumplió su objetivo pero sí tropezó con indígenas norteamericanos que ocupaban una larga franja de tierra con ochenta comunidades que vivían en casas de adobe y eran descendientes de la cultura Anasazi. Llamó a estos grupos Pueblo Indio. Vivían en barrancas y estaban organizados en grupos comunitarios y disponían de sistemas de riego y agricultura. Se remontan probablemente a 2.000 años antes de la era cristiana y se los conoce como la cultura Cochiso. Fueron sus descendientes los primeros en fabricar arcos y flechas, desarrollar la alfarería y hacer canastos de mimbre aunque vivieran en cuevas.

En 1630 comenzaron las conversiones practicadas por los misioneros y en 1680 una revuelta de proporciones echó a los españoles. Sus descendientes actuales son los Hopi, Acoma y Zuñi y, siendo agricultores sedentarios, han logrado mantener su cultura y lenguas tradicionales en grado asombroso. Las mujeres ocupan lugar prominente en las comunidades y adoran a Kachina, el espíritu de las fuerzas vivas. Al iniciarse el año, personajes disfrazados de Kachina visitan los pueblos, cantan, danzan y hacen regalos a los niños. Las muñecas vestidas como los bailarines también se llaman Kachinas. Nadie encontró la auténtica Cibola, si alguna vez existió. Y si alguien hubiese encontrado Cibola, ninguna de estas historias hubiesen sido creadas.

Fuente Consultada: Abuelo es Verdad? de Luis Melnik –  Sitio Web Oficial del Gobierno de Venezuela

La Educacion en Santa Fe Colonial Primer Maestro Santafesino

Sobre preocupaciones y carencias de la educación en Santa Fe colonial. La primer referencia que denota la preocupación de las autoridades del cabildo santafesino por asegurar la mínima educación para las nuevas generaciones data del 13 de mayo de 1577, apenas cinco años después de la fundación de la ciudad; ese día el Procurador General se dirige al cabildo solicitando la prohibición de salida de varios pobladores, los que, abrumados por las difíciles condiciones en que se encuentra la nueva ciudad, buscan tierras más al sur o sueñan con pasar al Perú deslumbrados por la riqueza de la que tanto se habla.

Juan de Garay Fundador de Santa Fe, 15 de noviembre de 1573

Destaca el Procurador que reportaría un grave perjuicio a la población la salida, en particular, del maestro Pedro de Vega “por la falta que haría para la doctrina de los hijos de los dichos vecinos como porque no aprenderían a leer y escribir faltando el dicho Vega, que les enseña”.

El Cabildo resuelve el pedido favorablemente, obligando a permanecer en la ciudad a quien se ha denominado como el primer maestro santafesino, al menos hasta tanto se encuentre un reemplazante satisfactorio. Los problemas por la falta de docentes se reiteran periódicamente, así como también los nombres de aquellos que el Cabildo contrata para solucionarlos: Martín de Angulo en 1617, al que no se puede impedir que emigre a Buenos Aires, el Clérigo Muñoz Holguín, dos años después; Luis Martínez en 1626.

Al trasladarse la ciudad desde el año 1650 destaca el historiador Andrés Roverano que el Cabildo comisiona a los alcaldes ordinarios para que “cuiden como deben de la educación de los menores”. A juzgar por las carencias y omisiones de la autoridad civil en la materia, es evidente que en estos primeros años los problemas de la educación sólo podían resolverse mediante el aporte de la iglesia, que se encontraba en mejor posición en cuanto a la preparación y nivel pedagógico de muchos de sus miembros, en particular los jesuitas, franciscanos y dominicos.

En la medida en que las autoridades eclesiásticas se fueron afianzando, lo fue haciendo también la provisión de maestros y escuelas. Al crearse la diócesis del Río de la Plata y pasar Santa Fe a depender del obispo en Buenos Aires, el mismo visitó la ciudad en 1621 y, ante la extrema carencia observada, dispuso la creación de una escuela encargándola al padre Juan de Salas, Rector de la Compañía de Jesús. Los jesuitas, ya asentados en Santa Fe desde comienzos del siglo XVII, gozaron tempranamente de un bien ganado prestigio pedagógico. Establecieron su templo y colegio sobre el lado este de la plaza, lo que acrecentaron luego en el nuevo sitio.

Al ser expulsada la Compañía en 1716 por efectos de la política regalista de los borbones, el colegio y las demás propiedades entre las que se encontraba una biblioteca de más de 4000 volúmenes pasaron a la administración de una Junta de Temporalidades y luego a los mercedarios; no pudo evitarse el temporario cierre del colegio debido a la carencia de educadores. Pese a la crisis provocada en la educación -y en la economía- por la expulsión jesuita, la segunda mitad del siglo XVIII ya encuentra a Santa Fe con algunas alternativas en la enseñanza.

La orden franciscana también posee junto a su templo una escuela, la que llegará a contar entre sus alumnos a Estanislao López el futuro caudillo y gobernador de la Provincia. Pero si la política borbónica recortaba atribuciones a la Iglesia y disminuía su participación en la educación, por otra parte, aumentaba la del Estado según la influencia de la ilustración, que sostenía la necesidad de la educación de la sociedad.

Esta cierta modernización que en realidad tuvo importancia sólo en Buenos Aires, la capital virreynal  puede rastrearse al menos en algunos indicios locales. A. Roverano recuerda que a partir de 1774 el poder civil asegura en Santa Fe el desempeño permanente de maestros, recordándose como uno de ellos a Pedro Tuella, poeta y primer historiador rosarino que se desempeñara en varias funciones hasta comienzos del siglo XIX.

No debe pensarse en que estos estudios capacitaban para un nivel superior; en la mayor parte de los casos se trataba de la enseñanza de “doctrina” y “primeras letras’, lo suficiente como para integrarse a la vida de la comunidad. Si bien es probable que en ocasiones se profundizara alguna capacitación, era imprescindible que -si un santafesino deseaba continuar sus estudios hasta el nivel universitario- debiera trasladarse a Córdoba o Buenos Aires.

A fines del siglo XVIII se llegan a disponer algunas becas para que “hijos patricios” puedan trasladarse a esas ciudades.

Aarón Castellanos: Fundación de Colonias en Argentina

Primera Fundacion de Santa Fe Juan de Garay Historia de Santa Fe

PROVINCIA DE SANTA FE
INFORMACIÓN GEOGRÁFICA

Capital: Santa Fe.
Fecha de fundación: 15 de noviembre de 1573.
Fundador: Juan de Garay.
Superficie: 133.007 km2.
Población: 2.782.809 hab. (Censo 1991). M.: 1.424.293; V.: 1.358.516.
Población urbana: 82%. Población rural: 18%. Densidad: 18,5 hab/km2.
Límites: Norte, con la provincia del Chaco; Este, con las provincias de Corrientes y Entre Ríos; Sur, con la de Buenos Aires; Oeste, con las de Córdoba y Santiago del Estero.
Mapa con Departamentos y Capitales: ver mapa

GEOGRAFÍA FÍSICA
Es una vasta llanura que presenta diversos aspectos: las subregiones del Chaco Oriental y de la Diagonal Fluvial de la Región Chaqueña (en la mitad septentrional), y las subregiones de la Pampa del Norteo de la Colonia y de la Pampa Ondulada de la Región Pampeana (en la mitad sur y sudeste, respectivamente). En el norte, la llanura conocida con el nombre de chaqueña y por tanto, continuación de la llanura pampeana, se extiende horizontalmente con una suave pendiente hacia el SE, donde la falta de drenaje, causa de la formación de cañadas, lagunas y zonas anegadizas, más la ausencia total de cerros, sierras o montañas, confirman la uniformidad del suelo horizontal y levemente inclinado.

Hacia el sur de los 300S, la provincia se extiende en la región de la Pampa del Norteo Gringa, y cuenta con un suelo naturalmente fértil, clima templado y un gran desarrollo agrícola-ganadero y poblacional. La Pampa Ondulada se halla al SE del Río Carcarañá, es una franja litoral que presenta barrancas, ondulaciones suaves y valles fluviales. El río más importante es el Paraná que recorre el límite interprovincial este; otros de importancia son: Río Carcarañá, Río Salado, Río Coronda, San Javier, etc.

GEOGRAFÍA ECONÓMICA
Agricultura, ganadería y minería. 24%: Industria, 37%; Servicios, 39%. Uso del suelo: Pastoreo natural y cultivado, 50% Cultivos anuales y permanentes 285%; Montes y bosques naturales, 13 5% otros usos, 8%.

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LA PRIMERA FUNDACIÓN DE SANTA FE
Fuente Consultada: www.pampagringa.com.ar
La actual Cayastá, está asentada casi en el sitio donde en 1573, Juan de Garay fundó por vez primera la ciudad de Santa Fe. Escasos 1000 metros separan a Cayastá de ese sitio al que se lo denomina a menudo como Santa Fe la Vieja, que allí permaneció hasta la década de 1660, cuando se decidió su traslado a un lugar más conveniente desde el punto de vista económico, estratégico y de seguridad, es decir, al actual lugar de la ciudad capital de la provincia.

Cayastá está ubicada en el kilómetro 71 de la Ruta Provincial Nº 1, al norte de la actual Santa Fe de la Vera Cruz, y aproximadamente a 1 Km. antes de llegar a a esta localidad, se encuentran las famosas ruinas de la primitiva Santa Fe, descubiertas por el lúcido historiador e investigador Agustín Zapata Gollán (1895-1986), que inició las excavaciones en la zona cuando corría el año 1949, basándose en previos estudios que determinaron su exacta localización. Digamos de paso que Agustín Zapata Gollán, fue un erudito y a la vez excelente empleado público que prestigió su cargo de funcionario del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales de Santa Fe.

El sitio fue declarado mediante decreto 112.765/42 como Lugar Histórico Nacional, pero luego de las excavaciones dirigidas y exhumadas por Zapata Gollán, en 1957 esta declaración fue ampliada a la de Monumento Histórico Nacional, en razón de que los estudios y descubrimientos hechos permitieron ubicar tres templos: Santo Domingo, San Francisco y La Merced; además en el templo franciscano, fueron hallados los restos del primer gobernador criollo del Río de la Plata, Hernandarias de Saavedra, junto a los de su esposa, que era hija del fundador de la ciudad. Digamos también, que el voto unánime de los miembros de la Academia Nacional de la Historia avaló que las ruinas encontradas pertenecían a la primitiva Santa Fe.

La fundación de la ciudad de Santa Fe, siguió las pautas que eran norma en esa época, una cuadrícula de aproximadamente 100 has. cuya parte central se destinó a plaza de armas, a cuyo alrededor se ubicaron las despendencias administrativas, religiosas y para vivienda de los personajes principales, entre ellos el mismo Don Juan de Garay, guiándose por otros ejemplos de fundaciones como las de Lima en 1535. Fue sin duda una ciudad que respondió a una estudiada planificación previa. Si bien en el acta se hace referencia a un plano o traza que sirvió de base para el reparto de solares confeccionado por el propio Garay, este documento se extravió en la época colonial, perdiéndose con ello los datos de la distribución física de las partes adjudicadas a cada vecino, no obstante conocerse el nombre de cada uno de ellos.

Fue Garay quien repartió personalmente los solares, determinándose los espacios para chacras y suertes de estancias. Cada solar equivalía a un cuarto de manzana divididas a su vez por estrechas calles en cruz, sin duda bien hecho con criterio tanto económico como estratégico. A los hombres que gozaban de su mayor confianza les adjudicó los terrenos vecinos a lo que reservó para sí. Ya se sabe que el que parte y reparte se queda con la mejor parte.

Debe recordarse que Juan de Garay partió desde Asunción un 14 de abril de 1573 con el exclusivo propósito de fundar una ciudad que sirviera como escala y apoyo logístico al tránsito fluvial entre el Río de la Plata y Asunción, expedición que comenzó con nueve españoles peninsulares, setenta mestizos y aborígenes guaraníes traidos del área paraguaya.

Fundada que fue la ciudad a orillas del río Quiloazas (hoy San Javier), brazo del Paraná, un 15 de noviembre de 1573, transcurridos siete meses desde la partida de Asunción, en un trayecto que no estuvo exento de dificultades, se agregaron a estos audaces primigenios pobladores, otros aborígenes locales, (calchines y mocoretás) y esclavos negros africanos destinados al más rudo trabajo de las tierras que dieron origen a las primeras plantaciones de frutales y viñedos, el cultivo de cereales y la cría de ganado, escontrando esto último un excelente medio para su desarrollo que con el tiempo se volvió incontrolable y librado sólo a los avatares naturales.

El trayecto se cumplió tanto por vía terrestre, con 50 caballos, como por vía fluvial, con un bergantín, unas cuantas canoas, armas y municiones.

Los asunceños buscaron afanosamente “abrir puertas a la tierra”, para combatir su forzoso aislamiento de otros grandes centros poblados y de difícil acceso en esos años en que los caminos tenían que abrirse a golpe de machete. Esta fundación, por lo menos les facilitó la entrada y salida por el “mar dulce” como lo denominó Solís.

La necesaria convivencia de este heterogéneo conglomerado humano, diverso en lo étnico y en lo cultural, sin duda conformó una sociedad de características especiales donde cada grupo hizo aportes de su cultura originaria.

Abandonado que fue el lugar tras el traslado al nuevo emplazamiento, el río Quiloazas con la paciencia que los años pusieron a su disposición fue carcomiendo las costas y modificando su cauce sin apuro pero sin pausa lo que dio como resultado que de las 100 hectáreas originales hoy queden sólo unas 69, proceso facilitado por la arenosa y poco consistente compactación de los suelos que surca, arrastrando el material aguas abajo y cavando un nuevo curso que dejó bajo sus aguas el sector próximo a la Plaza de Armas, donde se encontraban la Iglesia Matriz, la de la Compañía de Jesús, la de San Roque y la propia casa de Juan de Garay. En el sector que no fue afectado, está el remanente de la Plaza, las Iglesias conventuales de San Francisco, Santo Domingo y La Merced; el Cabildo y un gran número de viviendas que pertenecieron entre otros a un nieto del fundador, Cristóbal Garay; a Francisco de Paez, a Juan González de Ataide, a Alonso Fernández Montiel, a Manuel Ravelo y a un escribano Juan de Cifuentes.

Las excavaciones pusieron al descubierto gran cantidad de objetos que dan indicios de la vida de la ciudad que existió un poco más allá de la mitad del siglo XVII. Vieron la luz, monedas, medallas, amuletos de plomo, rosarios, cuentas de collares, útiles de labranza, porcelana oriental, ladrillos, tejas (algunas con dibujos e inscripciones), herramientas, cerámicas españolas e indígenas.

Dentro de los recintos de los templos las excavaciones mostraron los restos de más de 200 pobladores enterrados en el lugar, y Zapata Gollán logró identificar a varios entre los que se encontraron los de Hernandarias y su esposa.

monumento historico cayasta

Resuelta por las autoridades coloniales la mudanza, poco a poco los habitantes iniciaron el abandono de la primitiva ciudad en las márgenes del Cayastá, y en 1651, después de casi ochenta años de permanencia en aquel lugar, se trasladaron a su actual emplazamiento, a unos setenta kilómetros más al Sur. La fundación en la desembocadura del rio Salado tuvo lugar el 20 de febrero de 1653, dándosele el nombre de Santa Fe de la Vera Cruz. Las tierras en que fue refundada la ciudad pertenecieron en su origen a Juan de Garay, quien partió de allí en 1580 para fundar Buenos Aires. Por herencia pasaron más tarde a Hernando Arias de Saavedra. El primitivo emplazamiento de Santa Fe fue declarado Lugar Histórico por Decreto N« 112.765 del 4 de febrero de 1942.

PARA SABER MAS…
LOS RETOS DE SANTA FE LA VIEJA

La primera fundación de Santa Fe se había llevado a cabo en Gayaste, sobre la margen derecha del río San Javier (afluente del río Paraná), a poco más de 70 kilómetros al norte de la actual capital provincial. Si bien existen diversas hipótesis con respecto a los motivos que llevaron a que su población comenzara a emigrar a mediados del siglo XVII -en pocos años más sería definitivamente abandonada-, todo parece indicar que la razón principal del éxodo fueron los periódicos desbordes del río y los daños materiales que esto provocaba. Durante casi tres siglos no se tuvieron noticias de la ciudad que Caray había fundado en 1573, pero en el año 1949, un magnífico hallazgo arqueológico puso al descubierto parte de la historia de una de las primeras ciudades rioplatenses.

Guiado por una extraordinaria intuición, el Dr. Agustín Zapata Gollán -que con pobres recursos trabajó en el lugar hasta su muerte, ocurrida en 1986- logró ubicar el emplazamiento del antiguo asentamiento de 66 manzanas, de las cuales 18 se encuentran en la actualidad bajo las aguas del río. A poco de comenzar con los trabajos de excavación, halló numerosos restos de vida material, como distintos tipos de vajilla, monedas, collares y herramientas. Pero el descubrimiento más asombroso lo esperaba en lo que luego reconocería como los cimientos de la iglesia de San Francisco, a 1,20 metros por debajo del piso del recinto, encontró numerosos sepulcros, algunos de ellos con restos humanos en magnífico estado de conservación.

Los esqueletos de los conquistadores con “las yertas manos en cruz”, ofrecen un espectáculo sobrecogedor, y traen a la memoria algunos versos de Lope de Vega (autor español, 1562-1635): “Mirando estoy los sepulcros,/cuyos mármoles eternos/ están diciendo sin lengua/ que no lo fueron sus dueños./ ¡Oh, bien haya quien los hizo/ porque solamente en ellos/ de los poderosos grandes/ se vengaron los pequeños!”

La Riqueza y el Comercio en el Renacimiento Italiano Ciudades Renacentista

La Riqueza y el Comercio en el Renacimiento Italiano

Entre los años 1300 y 1600 la vida en Europa sufrió grandes cambios. Fue una nueva etapa del pensamiento y déla cultura y se la denomina Renacimiento.

Fue un período de sorprendentes inventos en el mundo de la ciencia. Se desarrolló la imprenta, se hicieron descubrimientos astronómicos, hombres osados se dedicaron a explorar mares desconocidos y la pintura, la escultura, la arquitectura y la literatura también se transformaron de manera asombrosa. Pero fue también una era de violencia, pobreza, hambre y enfermedades.

El siglo XIII fue la culminación de un orden temporal casi perfecto, en el que cada uno ocupaba un lugar jerárquico dentro de la sociedad, formando parte de una comunidad organizada de acuerdo con los principios cristianos, en la que nadie quedaba postergado, porque todos tenían conciencia de sus derechos y obligaciones basados en un verdadero intercambio de servicios. (oraban -clero-, luchaban -nobleza- y trabajaban -campesinos-)

En la Edad Media había una clara diferencia entre los Caballeros y la Iglesia por un lado (clero y nobleza) y la gente sin recursos por el otro (campesinos). Durante el Renacimiento, surgió un nuevo grupo social: el de los mercaderes o burgueses. Se hicieron muy ricos y por eso mismo poderosos. Un ciudadano escribió una vez: “Un florentino que no sea comerciante y que no haya viajado por el mundo, visitando otros países y pueblos para luego regresar a Florencia con cierta fortuna, es un hombre que no goza de estima alguna”

Mientras tanto, los caballeros y las antiguas familias aristocráticas perdían su importancia y hasta se empobrecían. Entonces se convertían en parásitos de las grandes cortes reales, en un intento desesperad para mantener su posición social.

Algunos se conformaban con poder ganarse la vida, cuidando sus propiedades o actuando como embajadores, políticos o funcionarios públicos a sueldo. Para un miembro de una familia aristocrática el convertirse en abogado o médico era apenas aceptable.

Los hijos más jóvenes podían comprar una carrera de obispo o sacerdote.

Algunos comerciantes se hacían ricos vendiendo sedas y especias del Oriente. Al principio, los mercaderes viajaban en caravanas por tierra hacia los países orientales, pero cuando los turcos se apoderaron de Constantinopla, la ruta terrestre quedó interrumpida.

Los comerciantes tuvieron que buscar otros caminos y descubrieron así la ruta marítima alrededor del cabo de Buena Esperanza. También podían llegar a Egipto por barco, luego por tierra al mar Rojo y de allí por mar a la India.

El viaje a la India podía durar muchos meses, y para llegar al Lejano Oriente se tardaba más de un año. Los barcos eran lentos pero podían transportar hasta 100 toneladas de carga. Muchas veces regresaban de estas travesías habiendo multiplicado por 20 el valor de la carga con la que habían zarpado. Sin embargo, los viajes eran peligrosos y se perdían muchas naves, tanto por los naufragios como por las luchas con embarcaciones rivales.

En Europa, había quienes hacían dinero con el comercio de lanas y telas. La lana era llevada de Inglaterra a Flandes, donde se la convertía en tela y se vendía en las ferias a los comerciantes italianos. Los transportes por caminos difíciles eran muy costosos y eso aumentaba mucho el precio de los productos.

Además de importar mercaderías exóticas, los comerciantes se ganaban la vida buscando mercados para los objetos fabricados en sus propios países. Se reunían en grandes ferias mercantiles como las de Brujas y Lyon. Allí intercambiaban noticias y compraban y vendían sus artículos. Siempre había una atmósfera de gran festividad.

Los negocios y los impuestos pagados por los mercaderes llevaron el progreso a las ciudades ubicadas a lo largo de las grandes rutas comerciales. Venecia, Florencia, Génova, Milán, Lisboa, Brujas, Amberes y Lyon son sólo algunas de las beneficiadas.

En las ciudades comerciales siempre había agentes de cambio y prestamistas. La Iglesia los desaprobaba pero, no obstante, las operaciones financieras se convirtieron en un negocio legal. Muchas de las familias más ricas eran comerciantes y a la vez banqueros. En Florencia fueron los Medici, en Augsburgo los Fugger.

Jakob Fugger (imagen), llamado “el Rico”, tenía una organización internacional de banco y comercio. La casa central estaba en un edificio magnífico conocido como el Despacho Dorado. Sus agentes enviaban regularmente informes a Augsburgo con detalles actualizados sobre el país en el que se encontraban. Las cartas de Fugger a menudo proporcionaban a los comerciantes una información mejor que la que podía obtener cualquier príncipe de sus embajadores o espías. Los Fugger llegaron a prestarle dinero aún al Emperador Carlos V. A cambio, se les otorgaron muchos privilegios comerciales, que los ayudaron a aumentar sus riquezas.

El comerciante medio era un hombre respetable, con un gran sentido de la unidad familiar. Su hogar estaba amueblado en forma bastante simple. Muchas veces el objeto más valioso era el cassone, un arcón tallado que llevaba la novia como parte de su dote. La asombrosa decoración de esos arcones era realizada por algunos de los mejores artistas del Renacimiento.

La posición social y el matrimonio eran muy importantes tanto para la clase aristocrática como para la de los comerciantes. Los hijos podían casarse con ricas herederas y de esa forma aumentar la fortuna y la importancia de sus padres.

Las hijas, por el contrario, debían tener una cuantiosa dote para atraer a los maridos más convenientes. No siempre las familias podían proveer de dotes a todas sus hijas, por eso las más jóvenes frecuentemente acababan en los conventos. En Florencia, había un banco de dotes en el que se depositaba una suma cuando nacía una niña. Una vez que cumplía 15 años, se devolvía el dinero con intereses para la dote. Había también un fondo para las hijas sin dote.

Se consideraba que una niña estaba lista para el matrimonio a los 12 años, pero normalmente no se casaba antes de los 15 ó 16. Las jóvenes solteras permanecían rigurosamente en su hogar y todas las mujeres debían obedecer a sus padres o a sus maridos. Isabella d’ Este de Ferrara, fue una de las pocas mujeres adineradas, poderosas y lo suficientemente inteligente como para convertirse en mecenas del arte.

EL CRECIMIENTO ECONÓMICO DE LAS CIUDADES ITALIANAS:

En el siglo XV, cinco grandes fuerzas dominaron la península itálica: Milán, Venecia, Florencia, los Estados Pontificios y Nápoles, los cinco estados principales El norte de Italia estaba dividido entre el ducado de Milán y Venecia. Tras la muerte del último visconte gobernante de Milán, ocurrida en 1447, Francesco Sforza, uno de los líderes condottierí de su tiempo, incitó a sus empleados milaneses a conquistar la ciudad y se convirtió en su nuevo duque. Tanto los Visconti como los Sforza se empeñaron en crear un estado territorial altamente centralizado.

Tuvieron especial éxito en implantar sistemas de recaudación fiscal que generaron enormes ingresos para el gobierno. La república marítima de Venecia siguió siendo una entidad política estable, gobernada por una pequeña oligarquía de aristócratas-mercaderes. Su imperio comercial produjo enormes ingresos y le ganó el papel de una potencia internacional.

A finales del siglo XIV Venecia se embarcó en la conquista de un estado territorial en la región norte de Italia, con el fin de proteger su suministro de alimentos y sus rutas comerciales por tierra. Aunque la expansión de su territorio principal tenía sentido para los venecianos, preocupó a Milán y Florencia, que se empeñaron en detener lo que consideraban designios imperialistas de los venecianos.

La república de Florencia dominó la región de Toscana. A principios del siglo XV estaba gobernada por una pequeña oligarquía mercantil que manipulaba al gobierno aparentemente republicano. En 1434 Cósimo de Médici tomó control de esta oligarquía. Aunque la acaudalada familia Médici conservó las formas republicanas de gobierno en aras de la apariencia, controlaba al gobierno tras bambalinas. Mediante su pródigo patronazgo y el cuidadoso cortejo de los aliados políticos, Cósimo (1434-1464) y más tarde su nieto Lorenzo el Magnífico (1469-1492) tuvieron éxito en controlar la ciudad, en una época en que Florencia era el centro del renacimiento cultural.

Los estados papales estaban situados en el centro de Italia. Aunque nominalmente estaban bajo el control político de los papas, el periodo de residencia papal en Aviñón y el gran cisma posibilita- ron que ciudades y territorios individuales —como Urbino, Bolonia y Ferrara— se independizaran de la autoridad papal. Los papas del Renacimiento del siglo XV invirtieron gran parte de su energía en el restablecimiento de su control sobre los Estados Pontificios (véase el apartado El papado renacentista más adelante en este capítulo).

El reino de Nápoles, que abarcaba la mayor parte del sur de Italia y, usualmente, la isla de Sicilia, fue motivo de disputa entre franceses y aragoneses hasta que estos últimos establecieron su dominio a mediados del siglo XV.

En todo el Renacimiento, el reino de Nápoles siguió siendo, en gran medida, una monarquía feudal con una población que consistía, sobre todo, en campesinos agobiados por la pobreza y dominados por nobles indóciles. Tuvo poca participación en las glorias culturales del Renacimiento.

Había tres razones de peso para que las ciudades italianas fueran las primeras en recobrar una posición de importancia en la Baja Edad Media.

1-En primer lugar, la península itálica perteneció a Roma desde una fecha muy temprana y, por tanto, allí había más carreteras, más ciudades y más escuelas que en ningún otro lugar de Europa.

2-El Papa vivía en Roma y, como cabeza de un vastísimo ente político, que poseía tierras, siervos, edificios, bosques, ríos y un sistema judicial propio, constantemente llegaba a sus arcas una gran cantidad de dinero. A las autoridades papales había que pagarles en oro y plata, como a los mercaderes y armadores de Venecia y Génova. Las vacas, los huevos, los caballos y los demás productos agrícolas y ganaderos del norte y del oeste debían convertirse en dinero contante y sonante para pagar al Papa en la lejana ciudad de Roma. Por eso Italia pasó a ser el lugar de Europa donde había más oro y plata.

3-Los cruzados que iban a Tierra Santa embarcaban en ciudades italianas y éstas se aprovecharon de tal circunstancia hasta límites insospechados. Cuando acabaron las cruzadas, esas mismas ciudades italianas pasaron a ser los centros de distribución de los productos orientales de los que los europeos habían empezado a depender durante el tiempo que habían pasado en Asia.

VENECIA: De aquellas ciudades, pocas eran tan famosas como Venecia. Venecia era una república construida sobre un archipiélago en el que la gente del continente se había refugiado de las invasiones de los bárbaros en el siglo IV. Rodeados de mar por los cuatro costados, los venecianos se dedicaron al negocio de la producción de sal. La sal era muy escasa en la Edad Media y se vendía a un precio muy alto. Durante siglos, Venecia gozó de un monopolio sobre este producto de mesa indispensable, generalmente la falta de sal produce enfermedad.  Los venecianos aprovecharon el monopolio para aumentar el poder de la ciudad.

En algunas ocasiones, incluso se atrevieron a desafiar el poder de los papas. La urbe se volvió rica y tenían barcos que les permitieron emprender el comercio con Oriente. Durante la época de las cruzadas, aquellos barcos se habían usado para transportar cruzados a Tierra Santa. Lo que sucedía era que, si los pasajeros no podían pagar el trayecto con dinero, se veían obligados a luchar en nombre de los venecianos, que incrementaban así el número de colonias que poseían en el mar Egeo, Asia Menor y Egipto. A finales del siglo XIV, la población de Venecia llegaba a los doscientos mil habitantes, lo cual la convertía en la mayor ciudad de la Edad Media.

El pueblo no tenía influencia alguna en el líderazgo de la ciudad, el cual estaba en manos de un número reducido de familias de mercaderes ricos. Éstas escogían a los senadores y al dux (príncipe o magistrado), pero, en realidad, los verdaderos dirigentes eran los miembros del famoso Consejo de los Diez, que se mantenían en el poder gracias a una red de espías y matones altamente organizada que vigilaba a todos los ciudadanos y que hacía desaparecer con la máxima discreción a quienes pudieran ser peligrosos para la seguridad del arrogante y sin escrúpulos Comité de Seguridad Pública.

FLORENCIA: En cambio, en Florencia se daba una forma de gobierno diametralmente opuesta a la anterior. Allí había una democracia, aunque de costumbres turbulentas. Esta ciudad controlaba la principal carretera que unía el norte de Europa con Roma e invertía en la manufactura el dinero que recaudaba gracias a tan afortunada posición. Los florentinos intentaban seguir el ejemplo de Atenas.

Así como los nobles y los eclesiásticos, los miembros de los gremios tomaban parte en las discusiones de los asuntos de la ciudad, lo cual llevaba a grandes convulsiones sociales. La población de Florencia estaba dividida en partidos políticos que luchaban entre sí sin piedad, que exiliaban a los adversarios y les confiscaban las posesiones en cuanto les ganaban la batalla en el Consejo. Tras diversos siglos de gobierno en manos de las mafias organizadas, pasó lo inevitable.

Una familia potentada subió al poder y se dispuso a gobernar la ciudad y el territorio que la rodeaba a la manera de los antiguos tiranos griegos. Era la familia Médici, una familia de banqueros llamada así porque sus fundadores fueron médicos. Tenían bancos y casas de empeño en las ciudades comerciales más importantes de Europa.

GÉNOVA:  la gran rival de Venecia, cuyos mercaderes se especializaron en el comercio con Túnez y con los grandes centros de grano del mar Negro. Y luego había unas doscientas ciudades más, algunas grandes, otras pequeñas, cada una de las cuales constituía una unidad comercial perfecta, todas luchando entre ellas movidas por la eterna rivalidad de los vecinos que se privan unos a otros de un beneficio.

Una vez que llegaban a las ciudades italianas, los productos procedentes de Oriente y África eran distribuidos hacia el oeste y el norte de Europa.

Génova los transportaba por mar a Marsella, donde tomaban otro barco con el que remontaban el río Ródano hasta los puertos fluviales que servían a las regiones del oeste y el norte de Francia.

Fuente Consultada:
La Historia de la Humanidad de Hendrik W. van Loon
Civilizaciones de Occidente Tomo ´B´ Jackson Spielvogel

Primeros Humanos en América

EL POBLAMIENTO DE AMÉRICA
PRIMEROS HUMANOS EN ARGENTINA

Hasta no hace mucho tiempo, los arqueólogos consideraban que el hombre americano tenía una antigüedad de unos 12.000 años. Sin embargo, nuevos estudios han revelado una antigüedad mayor aún, dé unos 40.000 años. Por cierto que hasta hoy, el origen del hombre americano es uno de los “agujeros negros” de la arqueología, e incluso ya algunos investigadores colocan el techo un poco más atrás en el tiempo, sosteniendo que el ingreso de los primeros hombres al continente americano se produjo en una franja de tiempo que va desde los 65.000 a los 40.000 a. C.

En líneas generales, los investigadores coinciden en que entre esos milenios se produjo una migración desde el Asia en dirección al Nuevo Mundo, trasladándose a través de un puente natural formado durante la última glaciación en lo que hoy conocemos como el estrecho de Behring.

Explicación del Traslado del Hombre:
La Edad de Hielo:
La última Edad de Hielo concluyó hace unos 13.000 años y señaló el fin del Pleistoceno, que había durado dos millones de años. Este periodo estuvo marcado por cambios extremos de temperatura en todo el planeta, incluidas varias eras glaciares. Las temperaturas descendieron hasta tal punto que glaciares y casquetes de hielo cubrieron gran parte de Europa, Asia y Norteamérica.

Fue en este periodo cuando el hombre empezó a evolucionar a mayor velocidad, quizá como respuesta a las arduas condiciones de vida: su capacidad para adaptarse le aportó ventajas sobre especies menos inteligentes. El Homo sapiens fue la especie que mejor supo afrontar la rigurosidad de la vida durante el Pleistoceno y, si bien permaneció confinado en las zonas más cálidas durante las grandes heladas,  empezó a migrar a otras regiones cuando el hielo fue retrocediendo.

A causa de la existencia de casquetes glaciares en el norte de Europa y América, el nivel del mar descendió y quedaron a la vista cordilleras terrestres que unían la mayoría de los continentes. Estas enlazaban el nordeste de Asia con América, Japón e Indonesia, y Gran Bretaña con Europa, y ofrecían rutas de migración vitales para los hombres y los animales. El continente australiano permaneció separado de Asia por aproximadamente 70 Km. de aguas profundas, de lo cual se deduce que los humanos que viajaron a Australia en torno al 60000 a. C. debieron hacerlo en bote, ya que no existen pruebas de una migración animal simultánea. Los mamíferos asiáticos, como por ejemplo, monos y tigres, no se dan en Australia, donde en cambio sí encontramos marsupiales.

Al parecer, dicha traslación humana se debió a cambios climáticos que convirtieron a vastas zonas de Asia en desiertos áridos. Fue así que los animales iniciaron el lento camino hacia el este en busca de buenos pastos; obviamente, los hombres fueron tras ellos. Los estudios confirman otra gran migración entre el 15.000 y 12.500 a.C., como así también otras posteriores, quizá de menor magnitud que aquélla. Así se fue produciendo el lento desplazamiento hacia el sur, desde Alaska, de incontable cantidad de i hombres, todos ellos cazadores y recolectores, quienes poseían una cultura y técnicas similares a las de los euroasiáticos del período paleolítico. Sus instrumentos más antiguos orillan los 40.000 a. C., siendo estos lascas, raspadores y choppers.

Migración a América
Con el inicio del deshielo hace unos 13.000 años, las llanuras gélidas del estrecho de Bering ofrecieron un puente natural hacia Alaska, el cual, junto con el pasillo de hielo canadiense, permitió a los humanos emigrar a este continente, hasta entonces deshabitado. Los primeros humanos que llegaron a América fueron pueblos mongoles procedentes de Siberia, preparados para hacer frente a una vida en las duras condiciones del norte de América.

La falta de vegetación les obligaba a depender de la pesca, pero fueron descendiendo paulatinamente hacia el sur, atraídos por el clima más favorable y la mayor abundancia de alimentos. Los glaciares no habían llegado al centro y el sur del continente, por lo que en las fértiles praderas y llanuras abundaba la caza mayor: bisontes, mamuts, osos bezudos, bueyes almizcleros y alces. En poco tiempo , la mayoría de estos animales desaparecieron, ya sea por la caza del hombre o por condiciones climáticas.

Asimismo, las sucesivas oleadas que penetraron por el estrecho de Behring parecen haber seguido tres rumbos: uno, la costa norte de Alaska y Canadá; otro, los campos ubicados al oriente de las montañas Rocosas; y un  tercero siguió la costa del océano Pacífico. Fue así que unos fueron  “empujando” a otros hasta desplazarse a la América del sur, inclusive de la isla grande de Tierra del Fuego.

En la América del norte se han hallado restos arqueológicos de gran importancia, como las culturas de Sandia, Clovis y Folsom, fechadas entre el 15.000 y el 7.000 a. C.. Pero nuevos descubrimientos producidos en los años finales de la década del ’80 y los primeros de la del ’90, mostraron fechas más tempranas aún, como en Bluefish Caves (Valle de Yukón, 22.800 a.C.), Old Crow Basin (a 65 Km. al sur de Bluefish, 38.000 a. C.), Meadowcroft (al este del lago Eire, 17.600 a.C.) y Orogrande (Nuevo México, 36.000 a. C.).

En la América del sur las cifras en años son algo menores y demostrarían el lento desplazamiento de norte a sur. Por ejemplo, el yacimiento arqueológico de Taima-taima, Venezuela, cuya antigüedad fue fechada por el método de carbono 14 en 11.000 a.C.. En Chile, también se han encontrado restos de parecida antigüedad, como los de Monte Verde, caverna Fell y el abrigo de Palli Aike.

En lo que respecta al actual territorio argentino, las fechas mencionadas para el sur de Chile corresponderían también para nuestra Patagonia (Los Toldos, 10.600 a.C.).

En el caso de Tierra del Fuego, la cultura más antigua no superaría los 6.000 a. C. Para el noroeste, la más antigua estaría ubicada en la provincia de Catamarca, denominada Ampajango, con una probable datación de 12.000 a. C.. En las Sierras Centrales de Córdoba y San Luis se clasificaron antiguas culturas reunidas bajo el nombre común de Ayampitín. La cueva de Intihuasi, San Luis, reveló que sus restos humanos rondarían los 6.000 a. C..

En la puna argentina se ha localizado otra cultura, conocida como la del Saladillo, llegada allí hacia el 4.000 a.C.. Finalmente, podemos agregar que algunos arqueólogos suponen que gran parte del noreste, Misiones y sus zonas próximas, habrían tenido unos primeros poblamientos entre los 8.000 y 10.000 a. C.

Fuente Consultada: Aborígenes de Argentina – Adrián Piccolo

Grandes Viajes de la Historia Marítimos Exploraciones del Mundo

Grandes Viajes y Exploraciones de la Historia

MOTIVOS O CAUSAS DE LA EXPLORACIÓN MARÍTIMA: Si “Dios, gloria y oro” eran los motivos, ¿qué hizo posible los viajes? Antes que nada, la expansión de Europa estaba ligada al desarrollo de las monarquías centralizadas durante el Renacimiento. Aunque los historiadores discuten todavía el grado de esa centralización, la verdad es que todo el proceso fue una empresa estatal. Hacia la segunda mitad del siglo XV, las monarquías europeas habían incrementado su autoridad y recursos, y se hallaban en posición de volver sus energías a lo que había más allá de sus fronteras.

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

Para Francia, eso significaba la invasión de Italia; pero para Portugal, un estado sin medios para pugnar por el poder en Europa, significaba incursionar hacia fuera. La monarquía española del siglo XVI era lo suficientemente fuerte para perseguir el poder tanto dentro como fuera de Europa.

Al mismo tiempo, los europeos habían alcanzado un nivel de riqueza y tecnología que les permitía emprender con regularidad una serie de viajes más allá de Europa. Aunque los sumamente esquemáticos y simbólicos mapas medievales eran de poca ayuda para los marinos, las portolani o cartas detalladas elaboradas por los navegantes y matemáticos de los siglos XIV y XIV resultaron de gran valor.

Estos mapas demostraron ser muy útiles para los viajes en aguas europeas; pues tenían detalles de los contornos costeros, distancias entre puertos y lecturas con brújula. Sin embargo, debido a que estos portolani se trazaban a escala plana y no tomaban en cuenta la curvatura de la Tierra, su uso se limitaba a los viajes más largos a ultramar. Sólo cuando los marineros se aventuraron más allá de la costa de Europa comenzaron a acumular más información sobre la forma real de la Tierra. A fines del siglo XV, la cartografía se había desarrollado a tal grado que los europeos poseían mapas bastante precisos del mundo conocido.

Uno de los mapas del mundo más importantes que los europeos podían consultar al final del siglo XV era el de Ptolomeo, un astrónomo del siglo II d.C. El trabajo de Ptolomeo, la Geographia, ya era del conocimiento de los geógrafos árabes desde el siglo VIII, pero no fue sino hasta el siglo XV que se tradujo ese trabajo al latín. Las ediciones impresas de laGeographia, que contenía su mapa del mundo, estuvieron disponibles desde 1477 en adelante. El mapa de Ptolomeo (como se observa en la siguiente ilustración) mostraba un mundo esférico con tres continentes principales: Europa, Asia y África, y sólo dos mares. Además de mostrar los mares de tamaño considerablemente menor que los continentes, Ptolomeo también : subestimado por mucho la circunferencia de la Tierra, lo que : Colón y otros aventureros a creer que sería factible navegar el oeste de Europa para llegar a Asia.

Los europeos lograron construir barcos aptos para navegar en el océano e idearon nuevas técnicas de navegación. Los constructores de naves habían dominado el uso del timón axial (una importación china) y habían aprendido a combinar el uso de velas latinas con un aparejo cuadrado. Con estas innovaciones, podían construir naves con bastante movilidad para navegar en contra del viento y lo bastante grandes para montar pesados cañones que les permitieran participar en guerras navales y, además, cargar una cantidad importante de alimentos para largas distancias. Ya antes los marineros habían usado un cuadrante y su conocimiento de la posición de la estrella Polar para determinar su latitud. Abajo del Ecuador, sin embargo, esta técnica era inútil. Sólo con la ayuda de nuevos instrumentos de navegación, como la brújula y el astrolabio, pudieron explorar con confianza en alta mar.

El estímulo final que impulsó la exploración fue el creciente conocimiento del curso de los vientos en el océano Atlántico. Las primeras flotas europeas que navegaban hacia el sur, a lo largo de la costa de África Oriental, encontraron que los fuertes vientos que soplaban permanentemente desde el norte, a lo largo de la costa, obstaculizaban sus esfuerzos para retornar. Sin embargo, a finales del siglo XV, los marineros habían aprendido a virar en el mar donde podían interceptar los vientos del oeste, en las proximidades de las Azores, que los llevarían de regreso a la costa de Europa Occidental. Cristóbal Colón empleó esta técnica en sus viajes a América, y otros confiaron en sus nuevos conocimientos de los vientos para rodear el continente africano en busca de las “islas de las especias”.

LOS PRIMEROS, ESPAÑA Y PORTUGAL: A comienzos del siglo XV, Portugal, primero, y España, más tarde, iniciaron la carrera por la expansión de Europa a otras tierras.

Su primacía en el proceso de expansión europea se debió a un conjunto de ventajas con respecto al resto de Europa. España y Portugal están situados en la zona donde el Mediterráneo se encuentra con el Atlántico y poseen una costa oceánica ubicada en la zona de influencia de los vientos alisios, que soplan desde Europa hacia América y viceversa. Esta ventaja geográfica facilitó los viajes de exploración cuando los marineros se familiarizaron con el régimen de vientos del Atlántico norte. Ambos reinos poseían una larga tradición marinera, con poblaciones de pescadores que se aventuraban a la navegación atlántica de altura y que llegaron a las islas Azores, a Madeira y a las Canarias, entre los años 1320 y 1350.

La costa atlántica de ambos reinos era lugar de encuentros. En primer lugar, de rutas e intereses mercantiles. Desde fines del siglo XVIII, comerciantes italianos se establecieron en las ciudades del sur de Portugal y España e introdujeron sus nuevas técnicas mercantiles. También esa zona era cruce de tecnologías marinas: allí fue diseñada la carabela y fueron sus marineros quienes aplicaron las nuevas técnicas de navegación.

La situación política era también peculiar en estos dos reinos. La península ibérica había sido ocupada en el siglo VIII por los musulmanes, hasta que, en el siglo XIII, los reinos cristianos comenzaron su expulsión definitiva. Portugal fue el primero que logró la unidad territorial, a fines del siglo XIII. España finalizó la expulsión de los musulmanes en 1492, el año del viaje de Colón. Pocos años antes, en 1479, los dos reinos principales habían sido unificados mediante el matrimonio de sus reyes, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

La guerra constante contra los musulmanes creó en ambos reinos una idea de cruzada, de guerra santa contra el “infiel” musulmán. Este espíritu de cruzada fue uno de los móviles más importantes de la expansión hacia otras tierras. Así, los portugueses intentaban que su expansión hacia África fuera un duro golpe contra los musulmanes, que extendiera la fe cristiana y que posibilitara un avance hacia la liberación de la Tierra Santa, en el Cercano Oriente.

Los móviles económicos no eran menos importantes El oro que alimentaba el comercio con el Lejano Oriente era explotado en el centro de África, en el Sudán, y llegaba al Mediterráneo por medio de caravanas conducidas por comerciantes musulmanes. En el siglo XV, el comercio de bienes de lujo demandaba más cantidad de oro que antes; se había generado una suerte de “hambre de oro” en Europa occidental. Llegar directamente a las fuentes de la producción de oro, en África, era un sueño acariciado por muchos comerciantes europeos. Existía también interés por incorporar nuevas tierras para el cultivo del azúcar, pues este alimento comenzaba a ser muy demandado por las clases altas europeas.

Además, para cultivar el azúcar, se necesitaban esclavos, quienes tradicionalmente provenían del este de Europa y de Asia. Las especias, traídas de las islas del sudeste asiático, eran también muy demandadas en Europa por sus cualidades como conservantes de carnes y, en menor medida, como condimentos para las comidas servidas en la mesa de los ricos. Su tráfico estaba controlado por mercaderes musulmanes.

Portugal: a la India por África

Las primeras expediciones portuguesas se dirigieron al norte de África, bordeando luego la costa hacia el sur del continente. En 1431 doblaron el cabo Bojador y en 1487 el de Buena Esperanza, en el extremo sur del continente, abriendo el camino para que en 1498 Vasco de Gama llegase finalmente hasta la India. En 1511, los portugueses llegaron también a las islas Molucas, conocidas como islas de las especias.

Los marinos portugueses, protegidos por sus reyes y por el príncipe Enrique el Navegante, fueron fundando factorías a lo largo del litoral africano, desde donde penetraban hacia el Interioren busca de oro y esclavos. También fundaron numerosas colonias en la costa sur de Asia, en el camino hacia China y la India. Los portugueses lograron controlar el comercio del algodón, las especias y la seda.

América y la primera vuelta al mundo
Los castellanos, con la expedición de Cristóbal Colón, pretendían llegar a Asia navegando hacia el oeste, partiendo de la idea de que la Tierra era redonda, Colón intentó que el rey de Portugal financiara su proyecto. Pero los portugueses ya estaban embarcados en la empresa africana y no le hicieron caso. Finalmente Colón marchó a Castilla, donde, tras varios intentos, obtuvo el apoyo económico de los Reyes Católicos.

Los cálculos de Colón no eran del todo correctos. Había partido en busca de la India, pero en su camino encontró, el 12 de octubre de 1492, un nuevo continente, América. Sin embargo, Colón estaba convencido de haber llegado a Asia.

En su primer viaje confundió Cuba con Japón. Más tarde, Juan Caboto y Américo Vespucio demostraron que se trataba de un continente nuevo.

En 1513, Núñez de Balboa descubrió el mar del Sur, bautizado posteriormente como océano Pacífico. A partir de este momento se buscó un paso que uniera los océanos Atlántico y Pacífico, lo que después se conocería como estrecho de Magallanes.

En 1519 partió de Sanlúcar de Barrameda una expedición dirigida por Magallanes. En 1520 encontraron el estrecho que lleva su nombre y, tres meses después, llegaron a las islas Filipinas, Tras la muerte de Magallanes tomó el mando Elcano, que regresó a Sanlúcar en 1522, consiguiendo así dar la primera vuelta al mundo, después de casi tres años de viaje.

En el siglo XVI el Atlántico se convirtió en un mar de navegación cada vez más intensa. América y las costas africanas fueron exploradas y conquistadas. Magallanes y Elcano habían realizado su primera vuelta al mundo. Francis Drake, pirata inglés al servicio de la reina Isabel, realizó la segunda entre 1577 y 1580 atacando, de paso, cuantas naves españolas encontró en su camino entre Chile y California.

Cristóbal Colón nació en Genova en 1451. Colón era hijo de un tejedor acomodado y desde los quince años empezó ya a navegar y a familiarizarse con el mar. En 1476 Colón se estableció en Lisboa, donde trabajaba en la elaboración de mapas marinos. Colón, convencido de que la Tierra era redonda, creía que podría llegar a Asia por el oeste, atravesando el océano Atlántico. Pero sus cálculos estaban equivocados, porque imaginaba la Tierra más pequeña de lo que es y, por lo tanto, más corta la anchura del mar que había de atravesar entre Europa y Asia. Por eso, sus planes no convencieron al re de Portugal ni a sus consejeros. Colón se dirigió entonces a Castilla, donde al principio sus ideas también se consideraron fantasiosas. Los Reyes Católicos, que estaban muy ocupados en la conquista de Granada no le prestaron atención. Finalmente, tras la toma de Granada en 1492, Colón obtuvo el apoyo de los reyes para emprender su viaje.

La Vuelta Al Mundo de Magallanes Cristóbal Colon Vasco Da Gama Marco Polo Enrique de Portugal

Ahora, en el siglo XVII la atención de los hombres deseosos de conocer mejor el mundo que habitaban se sintió atraído por los mares del Sur.

En 1605 el holandés William Jansz recorrió la costa meridional de Nueva Guinea hasta el estrecho de Torres, que había sido descubierto por un español de este nombre. Nueva Guinea es una de las mayores islas del mundo y fue descubierta en 1527 por el español Álvaro de Saavedra. Otros holandeses realizaron exploraciones por la costa occidental de Australia y las islas de la Melanesia. Australia no fue rodeada totalmente hasta 1798, hazaña llevada a cabo por el inglés Matthew Flinders a bordo de una pequeña embarcación llamada Tom Thumb.

Al Sur de la citada isla-continente existe la de Tasmania, que fue descubierta en 1642 por el holandés Abel Tasman, quien también descubrió y exploró las dos islas que constituyen Nueva Zelanda.

Los viajes que en el siglo XVII fueron especialmente de exploración y conquista, se convirtieron en el XVIII en expediciones científicas cuidadosamente preparadas. Ya no zarpaban con rumbo más o menos fijo, hombres audaces y geniales al frente de un grupo de marineros osados y a bordo de un buque aislado, sino que las Sociedades científicas preparaban con tiempo, dinero y toda clase de medios los viajes, que duraban a veces años enteros.

Las expediciones estaban formadas por hombres de mar que capitaneaban y pilotaban las naves, pero el elemento más interesante era el grupo de hombres de ciencia que les acompañaban: geólogos, físicos, astrónomos, botánicos, etc. Y, naturalmente, un grupo de hombres armados para defender el derecho de posesión de los territorios descubiertos, o para proteger el trabajo de investigación. Ya no se trataba de luchar y conquistar, sino de conocer, catalogar, investigar en forma sistemática.

Estas ideas respondían al espíritu científico de la época. Un ejemplo de estas expediciones fue la organizada por franceses y españoles destinada a medir un arco de meridiano terrestre. Se llevó a cabo en el año 1760 en territorio peruano de los Andes. Al frente del grupo español se encontraban los tenientes de navío Antonio de Ulloa y Jorge Juan; con los franceses, el célebre La Condamine.

BOUGAINVILLE, JAMES COOK Y LA PEROUSE. Louis Antoine de Bougainville (1729-1811) zarpó de Brest en 1766 al frente de los navíos Boudense y L’Etoile. Después de doblar el estrecho de Magallanes enfiló el Pacífico del Sur y llegó a las islas de Samoa, que denominó de los Navegantes. Luego pasó a Nuevas Hébridas y diversas islas del Mar del Coral para arribar, finalmente, a Nueva Guinea.

Desde allí fue a la isla de San Mauricio, dobló el cabo de Buena Esperanza y tocó en la isla de la Ascensión. Llegó de regreso a Saint Malo (Francia) en 1769. El diario de la expedición y los relatos posteriores de estos navegantes describieron un mundo paradisíaco en las islas del Sur donde la vida se deslizaba sin trabajo ni esfuerzo alguno. James Cook (1728-1779) era un excelente marino inglés que de grumete en un buque carbonero llegó a capitán de una pequeña flota destinada a •investigaciones geográficas y científicas. Sus tres viajes tuvieron una finalidad siempre concreta.

El primer viaje, destinado a observar el paso de Venus frente al Sol que había de tener lugar el 3 de junio de 1769, lo realizó por cuenta de la Real Sociedad de Londres, que costeó los gastos de la expedición. Zarpó a bordo del navíoEndeavour, y después de doblar el Cabo de Hornos puso rumbo a Tahití, donde se realizaron las observaciones astronómicas previstas. Después descubrió parte del archipiélago de la Sociedad y contorneó Nueva Zelanda, donde realizó numerosos estudios. Los planos y mapas que levantó en las dos islas, así como sus informes, impulsaron a los ingleses a emigrar a Nueva Zelanda al saber que el clima de estas islas era muy parecido al de Inglaterra.

En Australia oriental se puso en contacto con los indígenas australianos, hasta entonces desconocidos, y por primera vez fue descubierto el canguro, que admiró extraordinariamente a los expedicionarios, aunque también les asombró el arte de lanzar el «boomerang», en el cual eran muy hábiles los nativos. En 1771 había regresado a Inglaterra.

El segundo viaje, emprendido en 1772, tenía una finalidad atrevida: cerciorarse de si el Polo Sur era un mar o bien existía un continente austral. Emprendió el viaje a bordo de los barcos Resolution y Adventure. Los tres veranos que pasó en los mares del Sur los empleó en realizar una exploración metódica: la zona situada entre El Cabo y Nueva Zelanda, en el primero; de Nueva Zelanda a la isla de Galápagos en el segundo, y la zona situada al Sur de las islas Malvinas hasta los primeros hielos australes, en el tercero.

En estas expediciones descubrió las islas Sandwich, Oreadas y Georgia, a todas las cuales denominó del Sur para diferenciarlas de sus homónimas. Durante las invernadas, en las que el límite de los hielos se extendía demasiado, se dedicó a estudiar la vida y costumbres de las islas Tahití, Sociedad, Pascua, etc.

El cuarto viaje tenía por objeto llegar al Pacífico después de doblar el Cabo de Hornos, remontarlo y tentar la travesía desde Alaska al Atlántico forzando la barrera de hielos polares (paso del Noroeste en sentido contrario al intentado por otros exploradores europeos). Zarpó de Inglaterra en 1776.

Al remontar el Océano Pacífico descubrió las islas Tubuai y las Hawai, que él denominó Sandwich en honor del conde John Muntagu Sandwich, primer lord del Almirantazgo.

Después de explorar las costas de Alaska regresó a Hawai para invernar y el 14 de febrero de 1778, durante una refriega habida con los indígenas, Cook fue asesinado por éstos. Se hizo cargo de la expedición su lugarteniente, Clarke, el cual atravesó más tarde el estrecho de Bering y llegó hasta más allá de los 69° de latitud Norte, pero los hielos le obligaron a retroceder y por la ruta de los océanos índico y Atlántico los navegantes volvieron a Inglaterra en 1780.

El día primero de agosto de 1785 las fragatas Astrolabe y Boussolé zarparon de Brest rumbo a los mares del Sur. Habían sido equipadas y dispuestas por orden del rey de Francia, Luis XVI, y estaban al mando del conde Jean Francois Gallup de La Perouse (1741-1788). Una vez en aguas del Pacífico, y tras realizar una visita de cortesía al gobernador de La Concepción, en Chile, tocaron en la isla de Pascua, donde les maravillaron las colosales esculturas que encontraron en ella; luego siguieron rumbo hacia las Filipinas, y se dirigieron hacia los mares del Japón.

Al arribar a la península de Kamchatka tuvieron la idea de mandar un correo a través de Siberia para que llegaran a Francia los dibujos de las estatuas de la isla de Pascua y algunos mapas que habían levantado. Cuando se dirigieron de nuevo hacia el Sur los buques naufragaron y perecieron todos sus tripulantes. Nunca se ha sabido con certeza cuál fue el motivo del siniestro ni el punto exacto donde éste tuvo lugar.

En menos de cuatrocientos años el horizonte se había ensanchado considerablemente. La cuenca del Mediterráneo, que era el centro del mundo conocido durante los siglos medios, fue desplazada por el interés que suscitó el Atlántico y, posteriormente, el Pacífico. Con los grandes viajes del siglo XVIII las rutas de los mares libres de hielos habían sido suficientemente conocidas. Quedaba, para los siglos XIX y XX, la conquista de los Polos y las exploraciones del interior de los grandes continentes, trabajo del que iban a encargarse científicos y hombres valerosos, dotados de medios, organización y preparación adecuados.

GRANDES EXPEDICIONES DE DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA EN AMERICA EN EL SIGLO XVI

AMERICA CENTRAL Y SEPTENTRIONAL

AMÉRICA MERIDIONAL

1508 Circunnavegación de Cuba por Sebastián de Ocampo.
1509 Juan Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón, en la costa de Honduras y Yucatán. Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, en el golfo de Darién.
1513 Vasco Núñez de Balboa descubre el Pacífico.
1515-1516 Juan Díaz de Solís llega al Río de la Plata.
1517-1518 Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva recorren la costa atlántica de México.
1520 Fernando de Magallanes explora la costa de la Patagonia y descubre el estrecho que lleva su nombre.
1519-1521 Hernán Cortés conquista México.
1521-1522 Gil González Dávila reconoce la costa de Nicaragua y Panamá
1524-1539 Conquista de Perú y Chile por Francisco Pizarra y Diego de Almagro.
1525-1526 García de Loaysa, Sebastián Elcano y Santiago de Guevara exploran el estrecho de Magallanes; Guevara reconoce la costa occidental de América hasta el istmo de Tehuantepec
1528-1539 Cortés envía expediciones de exploración a territorios de México y países vecinos; Alvar Núñez Cabeza de Vaca atraviesa el sur de los actuales Estados Unidos.
1526-1530 Sebastián Caboto alcanza el Río de if Plata y remonta el Paraná hasta su confluencia con el Paraguay
1535-1538 Sebastián de Benalcázar explora Ecuador y Colombia. Desde el Caribe, Gonzalo Jiménez de Quesada remonta el Magdalena y llega a la meseta M Bogotá.
1539 Marcos de Niza explora Nuevo México, 1535-1580 Fundación de Buenos Aires por PedrQs de Mendoza. Juan de Ayolas remontfj el Paraná: establecimiento en el Río des la Plata
1540-1543 Hernando de Soto explora Florida y el curso inferior del Missisippi y Río Grande. Desde el Atlántico, Alvarado alcanza las montañas Rocosas y por el Missisipi vuelve al golfo de México. Francisco Vázquez de Coronado explora Nuevo México, el Colorado y el valle del Missouri. 1540-1541 Desde Quito, Gonzalo Pizarra alcanza el Ñapo; el oficial Francisco de Ore-llana descubre el Amazonas, que sigue hasta el océano Atlántico.
1540-1554 Pedro de Valdivia explora el sur de. Chile.
1542-1543 Juan Rodríguez Cabrillo reconoce la costa de California hasta el cabo Mendocino.
1557-1558 Juan de Ladrilleros reconoce la costa oriental de la Pataqonia.

Descubrimiento del Estrecho de Magallanes Primera Vuelta Al Mundo

Magallanes y el descubrimiento del estrecho de Todos los Santos: Fernando de Magallanes o Hernando de Magallanes, era portugués nacido en Oporto; prestó servicios, al rey de Portugal, pero distanciado de éste pagó a España, ofreciéndose a la corona para realizar la expedición en que fracasó Solís.    (ver La Historia del Viaje)

Según sus cálculos las Molucas estaban comprendidas dentro de la jurisdicción castellana marcada por el’ tratado de Tordesillas, y en el sur de América esperaba encontrar el paso que uniese los dos océanos.

Portugal hizo todo lo posible para hacer fracasar el viaje, pero sin éxito. La expedición compuesta de cinco naves partió de San Lúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519, Magallanes siguió una ruta distinta a la establecida en España, por temor a que los portugueses la conociesen y lo atajaran en el camino.

Llegaron al cabo San Agustín, y siguiendo la costa, descubrieron el río Uruguay. Penetraron en el río de Solís o Mar Dulce, y recorrieron la costa buscando sobrevivientes de la expedición de Solís. Proseguida la marcha hacia el sur, descubrieron la bahía de San Matías y al llegar al puerto San Julián decidieron invernar

Allí estalló una sublevación, cuyos orígenes pueden buscarse en los conflictos surgidos desde el principió de la navegación. Juan de Cartagena veedor de la armada, exigió a Magallanes las, razones, del cambio de tuta que ya hemos mencionado, pues quería, junto con otros, ir por el cabo de Buena Esperanza y doblar hacia el oriente. Ya en San Julián se confabularon para obligar a Magallanes a navegar hacia el levante y por el cabo de Buena Esperanza alcanzar, las Molucas, pues los alimentos comenzaban a ser escasos y si invernaban, consumirían todo sin adelantar en el viaje.

Los sublevados se posesionaron de tres naves para atacar a la de Magallanes, pero éste logró sofocar la rebelión. Murieron algunos rebeldes y Juan de Cartagena y el clérigo Bernardo Calmette fueron abandonados en la costa.

Los restantes continuaron la navegación hasta un río que llamaron Santa Cruz, donde quedaron cincuenta y tres días. El 21 de octubre descubrieron un cabo que llamaron Vírgenes, creyendo que se encontraban en una bahía fueron enviadas dos naves para recorrerlo: era la entrada del paso que llamaron Todos los Santos; en él se internaron el 19 de noviembre las tres naves que habían quedado en la expedición, pues una se perdió a causa de las tormentas y la otra, amotinada la tripulación, al mando de Esteban Gómez, buscó el camino del cabo Buena Esperanza’ y descubrió las Malvinas

Durante la travesía del Estrecho no vieron indígenas, sólo hogueras a lo lejos, en una isla que llamaron Tierra de los Fuegos. El 27 de noviembre de 1520, entraron al Mar del Sud; llegaron a las islas Marianas, que llamaron de los Ladrones pues sus habitantes trataron de robarles cuanto pudieron. Aprovisionados con agua y alimentos, siguieron hasta que arribaron a un archipiélago que designaron San Lázara y que luego llamaron Filipinas en homenaje a Felipe II.

Magallanes tomó posesión de el en nombre de Castilla. Durante un encuentro con los naturales de Mactán, una flecha envenenada hirió a Magallanes en una pierna; no obstante siguió luchando hasta que un grupo de nativos lo rodeó y mató a lanzazos, en abril de 1521.

A los pocos días los jefes sobrevivientes fueron invitados por el rey de Cebú a una ceremonia y durante la misma los españoles fueron muertos por traición. Los tripulantes que no habían bajado a tierra, ante esto, resolvieron quemar una nave por falta de gente para tripularla y se hicieron a la vela. Recorrieron varias islas hasta arribar a Borneo y luego a las Molucas.

A poco de partir ‘la Trinidad” sufrió averías que la obligaron a dirigirse a Panamá. “La Victoria” siguió al mando de Sebastián El Cano, capitán de la nave. Doblaron el cabo de Buena Esperanza en medio de grandes penurias, porque sólo tenían agua y arroz en poca cantidad; en esta travesía murieron veinticinco tripulantes. Cuando alcanzaron las islas de Cabo Verde, declararon llegar de América, pero los portugueses descubrieron el engaño y apresaron a los hombres que habían bajado a tierra. Los restantes continuaron la navegación con El Cano y arribaron a San Lacar de Barrameda el 7 de septiembre de 1522. Eran solamente dieciocho hombres enfermos.

Carlos V obsequió a Sebastián El Cano con un escudo que tenía la siguiente inscripción: “Primus circundedisti” (al primero que me circunnavegó).
Esta expedición fue de gran valor, por ser la primera que dió la vuelta al mundo.

Mapa de Ruta del Viaje de Magallanes

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

El descubrimiento de America El Nuevo Mundo Cristobal Colon

Mientras los portugueses efectuaban su circunnavegación de Afrecha, otros consideraban que podía alcanzarse el mismo resultado por otra ruta. Desde que se comprendió que la Tierra era esférica, a muchas personas se les ocurrió que podría navegarse en torno a ella, y que se llegaría a Extremo oriente avanzando hacia el oeste.

Encuentro de Colón con los aborígenes americanos

El concepto era sencillo y, de hecho, lo había formulado Roger Bacon dos siglos antes. Lo que disuadió del esfuerzo fue la creencia de que entre la costa occidental de Europa y la oriental de Asia podía mediar una vasta extensión de océano que los barcos de la época no estaban en condiciones de afrontar.

Si Eratóstenes estaba en lo cierto y la Tierra tenía 40225 Km. de circunferencia , entre Europa y Asia había casi 20000 Km. ininterrumpidos de mar. Otras autoridades, sin embargo, como Ptolomeo , habían considerado el tamaño de la Tierra más reducido, y Marco Polo creyó que Asia se extendía más al Este que en la realidad.
La combinación de una Tierra más pequeña y una Asia más prolongada hacia Oriente, convencieron al navegante italiano Cristóbal Colón (1451-1506) de que en el viaje desde Europa» en dirección Oeste, hasta Asia habrían de recorrerse menos de 5000 km. Consideró que era realizable, y recorrió varias naciones de Europa occidental en busca de ayuda económica para organizar una expedición.

Su meta natural era Portugal, claro está, pero los expertos portugueses creían que la Tierra era mayor de lo que las cifras de Colón reflejaban. (Y estaban en lo cierto.) También se hallaban convencidos de que no transcurriría mucho tiempo antes de que circunnavegaran África y alcanzaran su objetivo.

Colón acudió a otros lugares, pero no tuvo suerte. Casi estaba a punto de desistir, cuando los acontecimientos le fueron favorables en España.
Con Fernando e Isabel gobernando juntos una España unida, esta nación pudo lanzarse al asalto del último bastión musulmán, el reino de Granada. Los monarcas emprendieron una vigorosa guerra contra Granada, que cayó el 2 de enero de 1492. En el mismo año, Torquemada organizó la expulsión de los judíos de España. (No era éste un fenómeno nuevo, pues los judíos ya habían sido expulsados de Inglaterra y Francia. Hallaron refugio en Polonia, que precisaba una clase mercantil, y en el mundo musulmán, más tolerante que el cristiano, pues no en balde era por entonces más civilizado.)

Los monarcas españoles, considerando que el país debía estar unido y mantenerse fuerte, decidieron prestar a Colón un mínimo respaldo financiero. Con tres viejos barcos y una tripulación de presos liberados con este propósito, zarpó el 3 de agosto de 1492. Durante siete semanas avanzó en dirección Oeste sin hallar tierra, pero tampoco tormentas. Finalmente, el 12 de octubre divisó tierra: una isla que resultó ser una de las Bahamas.
Tomó entonces la ruta Sur, y descubrió las Indias occidentales. (Hasta el día de su muerte, Colón estuvo convencido de que habla llegado a la India, o sea a la costa oriental de Asia. El nombre de Indias occidentales y la costumbre de llamar a los nativos americanos indios es el resultado de esa confusión.)

No se había llegado a Asia, por supuesto, sino al continente americano, un Nuevo Mundo. A partir de ese momento, el Viejo Mundo ya no volvería a ser el mismo. Pero Colón no fue el primer ser humano que puso pie en ese continente. Ya lo habían hecho los aborígenes siberianos al menos 30000 años antes (véase 20 000 a. J.C.). Tampoco era el primer europeo, pues Leif Erikson le había precedido cinco siglos antes. Pero la gesta de Colón supuso el comienzo de los asentamientos fijos europeos en el nuevo continente, y señaló su entrada en la corriente común de la historia universal. Por esta razón se atribuye por lo general a Colón este «descubrimiento)).

De paso, el hecho de que existiera aquel nuevo continente, desconocido por entero para los antiguos, contribuyó a superar la noción de que los pensadores clásicos lo sabían todo y habían resuelto todos los problemas. Entre los europeos se fue fortaleciendo la convicción de que ahora avanzaban más allá de donde llegaron los antiguos, y este sentimiento ayudó a hacer posible la Revolución científica que iba a iniciarse medio siglo después.

EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA-HISTORIA DE LA CIENCIA TOMO II

Origen del pueblo eslavo Los Mongoles Los Normandos Invasiones

Origen del Pueblo Eslavo – Mongoles y Normandos

Los eslavos son uno de los tres grandes grupos étnicos que poblaban la antigua Europa. A partir del siglo V se extendieron sobre gran parte de Europa y se mezclaron con los otros pueblos. La introducción del cristianismo, y posteriormente del Islam, suscitó una escisión entre los diferentes grupos eslavos. Sin embargo, subsisten en ellos fuertes lazos por razón de su lengua y de que todos ellos forman parte del mundo comunista dominado por la Unión Soviética.

Más allá de los pueblos germanos, justo en el corazón de Europa se desarrollaba un conglomerado de tribus de un mismo origen pero de cultura muy dispar eran los Eslavos, rama de la gran raza aria, de igual que los griegos, los romanos y los germanos

Durante siglos, estos pueblos ,deconocidos llevan en las estepas una vida primitiva. Los romanos sólo se enteraron de existencia cuando supieron qué ellos fueron los primeros en ser sometidos por los Hunos a su llegada a Europa.

Después de la muerte de Atila, los eslavos recobraron su  independencia, comenzaron a organizarse y al poco tiempo emigraron siguiendo tres distintas direcciones:

Eslavos Orientales: Algunas tribus eslavas se desplazaron hacia las estepas del este hasta los Montes Urales, constituyendo así los primeros poblados Rusos. Allí continuaron llevando su vida primitiva hasta caer dominados los Normandos, pueblo germano de cultura muy superior. Éstos, venidos de Escandinavia remontando los grandes ríos, sometieron fácilmente a dichos eslavos, y los agruparon y organizaron políticamente así nacieron los primeros Principados Rusos, entre ellos, el de Kiev y el de Novgorod.

De inmediato se inician los primeros contactos con el Imperio Bizantino: hacia el año 950 el príncipe IGOR y su esposa OLGA se hicieron cristianos, y su nieto, el gran príncipe WLADIMIRO, hacia el a 1000 obligó a todos los rusos a bautizarse en masa. Bizancio los proveia de maestros y de artesanos, y desde entonces los rusos se apropiar la cultura bizantina. Poco tiempo después había desaparecido tota mente la influencia germánica traída por los Normandos.

Eslavos trabajando la tierra

Eslavos trabajando la tierra

Eslavos Occidentales: Otras tribus eslavas, por el contrario, se dirigieron en dirección opuesta a la de los anteriores, hacia las zonas dejadas libres por los germanos que habían invadido el imperio romano: así originaron los pueblos Polacos, Checos, Eslovacos y Moravos.

Pero el avance eslavo pronto quedó detenido por los germanos. Derrotados y sometidos desde un principio, los recién llegados no aceptaron la cultura germánica que sus vencedores quisieron imponer, y desde entonces buscaron relacionarse con Bizancio. Hacia el año 85 comenzó a llegar una nutrida corriente de maestros y artistas orientales entre los que se destacaron los dos legados imperiales, los obispo CIRILO y METODIO, creadores del alfabeto eslavo y que fueron lo verdaderos organizadores de estos pueblos.

Eslavos del Sur: La tercera rama eslava se dirigió hacia el sur, y por ello fueron llamados “Yugoslavos” en conjunto, aunque entre ellos se distinguían los Servios, los Croatas y los Montenegrinos. Pero todas estas tribus débiles y poco organizadas, pronto cayeron bajo el dominio de otro pueblo invasor, de muy distinta raza, pero que también seguía en dirección al Imperio Bizantino.

Arte Eslavo

Arte Eslavo: Un Caballo Fabricado en Plata

Los Búlgaros: originarios del Asia, y también de raza mongólica. Los búlgaros habían llegado a Europa juntamente con los Hunos en calidad de pueblo sometido. Liberados luego de la muerte de Atila, se dirigieron hacia el sur y al llegar a los Balcanes no tardaron en chocar con los Yugoslavos recientemente llegados. Más organizados y de costumbres realmente feroces, fácil les fue a los Búlgaros dominar a los eslavos, pero admirados de su cultura superior, se fue fusionaron con ellos formando prácticamente un solo pueblo. Y entre todos se organizaron para luchar contra Bizancio.

En un primer intento, en el año 810 llegaron hasta las murallas de la capital, pero no pudieron rendirla y debieron retirarse con graves pérdidas. Luego, las relaciones se volvieron más amistosas, y finalmente terminaron también por admitir la cultura bizantina, y desde luego, la religión cristiana.

Hacia el año 900, en el reinado de los zares BORIS I y su hijo SIMEON I, el poderio búlgaro llegó a su apogeo. Todos los Balcanes eran sus dominios, y hasta el Imperio de Oriente debió pagarles tributos.

Pero luego del año 1000, al entrar Bizancio en su período de máximo esplendor, se inició la decadencia de los “eslavos-mongoles”. El gran emperador BASILIO II sometió duramente los Balcanes masacrando gran número de sus habitantes: por ello fue llamado “el Bulgaróctono” o matador de Búlgaros. Desde entonces estos pueblos quedaron definitivamente sometidos al Imperio Bizantino.

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AMPLIACIÓN DEL TEMA SOBRE LA HISTORIA DE LOS ESLAVOS

Al principio de su historia, gran parte del pueblo eslavo se hallaba sometido al yugo de los avaros, pueblo asiático que invadió Europa allá por el año 550. Pero, a su vez, los eslavos sometieron a otros pueblos; en particular, en el siglo vin, a los búlgaros, que acabaron incluso por renunciar a su propia lengua.

El territorio de su influencia, situado entre el Don y el Danubio, se transformaría más tarde en el primer Estado eslavo que tendría voz y voto en la organización europea del siglo IX.

Entretanto, los diversos grupos que formaban el pueblo eslavo se habían ido alejando más y más, tanto en lo que se refiere al terreno que habitaban como a sus costumbres. Esta disgregación se inició posiblemente ya hacia el año 500. Esparcido entre muchos otros pueblos, como por ejemplo los germanos, los romanos, los ilirios y los tracios, fue absorbiendo características que le eran extrañas y que favorecieron la posterior formación de nuevos pueblos (polacos, checos, servios y rusos). Aún después de haber desaparecido el peligro que representaban los avaros, el pueblo eslavo hubo de hacer frente a otros invasores, principalmente a los vikingos.

En el siglo IX se operó un gran cambio en la organización eslava. Los eslavos trabaron conocimiento con la doctrina cristiana, y a partir de este momento se vieron más íntimamente ligados a la cultura europea, si bien ello contribuyó, a causa de la ruptura que se produjo en el siglo IX entre Roma y Constantinopla, a una mayor separación de los diferentes pueblos eslavos, pues mientras los de los Balcanes y de Rusia se acogieron a la Iglesia ortodoxa griega, otros, como por ejemplo los polacos, se convirtieron en católicos romanos.

Siglos más tarde, los turcos conquistarían los Balcanes, introduciendo allí el islamismo. Resultado de ello fue una nueva escisión entre los eslavos, una parte de los cuales se convirtió a la religión de Mahoma. Finalmente, también la Reforma, en el siglo XVI, obligó al pueblo eslavo a dividirse de nuevo. Pero, a despecho de todas estas divisiones, gran parte de los eslavos se sentía todavía solidaria de los otros miembros de su grupo étnico, y en el siglo XIX este sentimiento de solidaridad se manifestó en el paneslavismo, movimiento cuyo objetivo era reagru-par a los diversos grupos de origen eslavo.

Rusia tuvo un papel importante en este movimiento, y después de la segunda guerra mundial la Unión Soviética favoreció la unidad política de los eslavos. Casi todos los Estados eslavos, capitaneados por la Unión Soviética,comparten la ideología comunista; lo que no impide que, en ocasiones, algunos de ellos, como por ejemplo Yugoslavia, adopten una actitud claramente independiente.

Pero volvamos a sumergirnos en su historia antigua. Se sabe muy poco del modo en que vivían los antiguos eslavos. No conocían la escritura, y las excavaciones sólo nos han proporcionado algunas vasijas de barro, tumbas, las ruinas de alguna casa y otras cosas parecidas. A partir del siglo VI, las referencias son más abundantes, pues en esta época las crónicas empezaron a interesarse por ellos, y mercaderes y viajeros exploraron su territorio.

Aunque bárbaras, las costumbres de los eslavos no parecen haber sido más crueles que las de cualquier otro de los pueblos de la época. El matrimonio se llevaba a cabo mediante el rapto o la compra, costumbre que persiste todavía en el folklore de ciertos pueblos eslavos. Cuando el esposo moría, a menudo enterraban con él a la esposa. Si era persona importante sacrificaban también a sus esclavos y servidores, que compartían el sepulcro con su amo. Las fiestas que organizaban con tal motivo duraban a veces varios días, y se celebraban en el lugar de la sepultura.

Según parece, los eslavos desconocían la propiedad personal, y todo, a excepción de los objetos estrictamente personales, pertenecía por igual a cada uno de los miembros del clan. Un clan agrupaba a varias familias y se distinguía por su fuerte espíritu de solidaridad. La venganza era incluso obligatoria cuando alguien de otro grupo mataba a cualquiera que perteneciese a su clan. En música, y especialmente en artes decorativas, los antiguos eslavos llegaron a ser verdaderos maestros.

Antes de conocer el cristianismo los eslavos adoraban a las fuerzas de la naturaleza. Es muy poco, sin embargo, lo que conocemos de este culto. La mayoría de los grupos tenían sus propios dioses, aunque algunos de éstos eran adorados por varios de ellos. Entre estos últimos citaremos a Pero, personificación del cielo, al que representaban en forma humana. En Kiev y en Novgorod se han encontrado imágenes suyas talladas en madera, con la cabeza de plata y un bigote de oro.

Carecemos de datos precisos sobre el aspecto físico de los primeros eslavos. Según el testimonio de escritores de principios de la Edad Media, eran de estatura mediana y de cabellos rubios. Pero en el transcurso del tiempo, y debido a haberse mezclado con los habitantes de las regiones en las que se establecieron, dicho aspecto se modificaría sin duda.

A pesar de las diferencias de religión, existen aún hoy día fuertes lazos entre todos los pueblos eslavos. Todos ellos hablan idiomas derivados de la misma lengua materna y con numerosas características comunes. Hasta el siglo IX la lengua de los pueblos eslavos fue un medio de expresión relativamente homogéneo. Pero a partir de esta fecha los diferentes dialectos fueron desarrollándose hasta convertirse, a la larga, en las varias lenguas nacionales que, al igual que las derivadas del latín y del idioma germánico, pertenecen al grupo indoeuropeo.

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Erik El Rojo En America Los Vikingos en Norteamerica Expediciones

Los Vikingos: Erik El Rojo En América

El pueblo navegante: Los registros arqueológicos más antiguos que aportan datos acerca de la actividad marítima de los vikingos, son unas pinturas efectuadas en los interiores de las cuevas de Noruega que datan del año 1500 a. C. Asimismo, en aquellos oscuros y húmedos sitios, se han encontrado tumbas de hombres enterrados junto a sus embarcaciones, símbolo indiscutible de prestigio social entre los pueblos navegantes.
Las naves construidas por los vikingos, los drakkars (dragones), se caracterizaban por su velocidad y capacidad de transporte.

Estaban provistas de un mástil móvil que podía removerse en caso de necesitar trasladar la embarcación por tierra —por ejemplo, montada sobre troncos—y numerosos remos para navegar en aguas calmas.

La estabilidad y la habilidad para rnaniobrarlas en medios agitados se conseguían mediante la instalación de una pieza de madera en la parte inferior del barco, recurso novedoso en aquella época que luego sería conocido como «quilla». Este invento les permitió avanzar con seguridad en mares de corrientes rápidas y reducir las posibilidades de naufragio.

Entre otros conocimientos destacados de estos navegantes, se encontraban los astronómicos. Pese a no contar con instrumentos de medición ni orientación, los vikingos lograron situarse para atravesar el océano. Por el contrario, la escasa profundidad de las naves les permitía recorrer las costas a pocos kilómetros de distancia, vigilar los acontecimientos de tierra firme y efectuar un eventual desembarco veloz. Para este último fin, las naves contaban con bordas de reducida altura que, durante las tormentas, vulneraban su estabilidad. La inundación de los barcos era una de las principales causas de muerte de los marineros vikingos.

Las expediciones atlánticas: Uno de los componentes culturales que permitieron el avance prematuro hacia territorios desconocidos y alejados, fue la influencia de las tradiciones orales en la toma de decisiones de los colonos, Pues existía una creencia arraigada en este pueblo acerca de los beneficios que la exploración de nuevos y lejanos territorios traería para todos, a diferencia de las poblaciones que relacionaban lo desconocido con lo temido o amenazante.
Desprovistos de prejuicios, los Vikingos se aventuraron a traspasar constantemente los límites marinos y esta vanguardia les permitió descubrir nuevas tierras.

Por ejemplo, en el año 870, los navegantes del Norte rodearon la Península Escandinava y continuaron ha cia el Este y traspasaron por más de 200 kilómetros e] límite virtual del Círculo Polar Ártico. Hacia fines de esa centuria, lograron colonizar Islandia e instalar asentamientos de colonos. Durante los dos siglos posteriores, se embarcaron con rumbo Norte en el océano Atlántico.

En el año 982 partió desde Islandia una embarcación al mando del explorador Erik Thorvaldsson (950-1001), conocido como «Erik el Rojo», que avanzó hacia el Oeste. Tras varios días de navegar, la expedición divisó una gran isla que denominó Gronland (tierra verde), no por las características de su geografía sino debido a su intención de fomentar el poblamiento del nuevo territorio. Desde este enclave, ‘os navegantes se dirigieron a las tierras americanas, hasta el momento desconocidas para Europa.

Las leyendas del Nuevo Mundo: El primer desembarco dejos vikingos en América ocurrió en la isla de Terranova ubicada en la región oriental del actual territorio canadiense Los navegantes del Norte la denominaron Vinland (tierra de vino), debido a la identificación de plantas de vid en la zona donde se instalaron durante el siglo XI.

El principal registro arqueológico de aquel poblamiento fue descubierto en 1960 por el explorador noruego Helge Marcos Ingstad (1899-2001) y su compatriota y arqueóloga Anne Stine (1918-1997). Estaba compuesto por los vestigios de nueve viviendas y numerosas herramientas de estilo vikingo.

Erik el Rojo en América

Erik el Rojo en América

Así en el año 1000 d.C. Leif Erikson, hijo de Eric el Rojo, junto a 35 hombres en una sola embarcación, emprendió una expedición a unas tierras al oeste de Groenlandia, sobre las que había oído de boca de un comerciante llamado Bjarni Hergolfsson que las había visto pero no había podido desembarcar en el año 985 o 986.La primera tierra que encontraron fue la gran Isla de Baffin, a la cual llamaron Helluland o tierra de la piedra lisa. Al no gustarles este desolado paraje siguieron rumbo al sur y, tras algunas semanas de navegación, hallaron una tierra cubierta de bosques, y desembarcaron en una hermosa playa, con toda probabilidad aquellas tierras eran la península del Labrador, a la que ellos denominaron Marklandia.Siguiendo al sur, la expedición encontró una nueva tierra en la cual se adentraron teniendo contactos cruentos y pacíficos con sus pobladores a los que llamaron skraellings (enanos en nórdico), en esta tierra abundaban las verdes praderas, ríos salmoneros e incluso viñedos a la que llamaron Vinlandia, la actual Terranova. En esta última tierra la expedición levanta las Casas de Leif (Leifbudir).

Según la leyenda, había existido un mercader que recorría con frecuencia la distancia que separaba Islandia de las colonias groenlandesas. En cierta ocasión, una tormenta le hizo perder el rumbo a su embarcación y tras varios días de permanecer a la deriva, alcanzó tierra desconocida. Al regresar a Islandia, el comerciante describió su experiencia al explorador Lief Eriksson (fines siglo X -principios siglo XI), hijo de Erik el Rojo, que llegó a la tierra nueva alrededor del año 1000.
El navegante organizó una expedición que partió de Groenlandia y llegó a la isla de Baffin, cuyo paisaje desoladór y pedregoso lo motivó a continuar navegando hacia el Sur. Semanas más tarde, la costa verde de la península del Labrador recompuso sus perspectivas y pocos días más tarde desembarcaron en Terranova.

Este primer asentamiento europeo en América —denominado Liefbudir: “las casas de Lief”— motivó la llegada de numerosos colonos vikingos atraídos por la abundancia del salmón y la extensión de los pastizales. El campamento —localizado en el extremo norte de la isla de Terranova y posteriormente bautizado como L’Anse aux Meadows: «la ensenada de Meadows»— estuvo en actividad durante algunas décadas.

Las conflictivas relaciones con los nativos americanos provocaron que los vikingos no pudieran sostener su permanencia en el nuevo territorio y decidieron abandonarlo. Su larga tradición como saqueadores y atacantes de otros pueblos no les permitió sustentar la convivencia el hermano de Lief, entre otros, fue una de las víctimas fatales de los encuentros hostiles con los pobladores originarios.

Las relaciones entre los pueblos determinaron que los vikingos abandonaran el proyecto colonizador puesto que tras varios intentos frustrados por el enfrentamiento, dieron por finalizada la empresa expedicionaria.

Hacia el año 1010, un nuevo intento por asentarse en la nueva tierra derivó en un conflicto entre dos facciones vikingas que luchaban por apoderarse de «las casas de Lief», las primeras viviendas europeas en América. Solo una de las dos embarcaciones que habían partido desde Groenlandia regresó colmada de madera y vides al puerto del Atlántico norte.

La Expansion Portuguesa Enrique de Portugal El Navegante Siglo XVI

La Expansión Portuguesa – Enrique de Portugal

El siglo XV estaba destinado a ser el siglo ibérico por excelencia. Los distintos reinos en que se dividía la península eran ya importantes dentro del concierto europeo, pues sobre una superficie de unos 600.000 Km². existían, prácticamente, sólo cuatro Estados: Castilla, Portugal, Aragón y Navarra. Castilla el más extenso, desde el siglo anterior, incluía a León y comprendía a Galicia, Asturias y parte de la costa levantina, y estaba arrebatando nuevos territorios a los musulmanes. Aragón se uniría en ese mismo siglo con el reino de Castilla.

De los cuatro Estados, Portugal, si bien no el más extenso, era, por cierto, el menos afectado por la lucha contra los musulmanes y, además, era el más vitalmente vinculado al mar. Así lo determinaba su condición de país relativamente estrecho y dotado de un extenso litoral. Estaba destinado a adelantarse a todos en la navegación atlántica.

En la segunda década, el infante don Enrique el Navegante echó en Sagres las bases para una amplia formación marinera. De esa escuela salieron los navegantes que abrieron el mundo a los europeos, solucionando, de paso, el problema creado por el monopolio de todo el comercio con Oriente, hasta entonces en manos tanto de comerciantes como de soberanos musulmanes del Asia.

LA SITUACIÓN EUROPEA DE LA ÉPOCA:
EUROPA AMENAZADA

La situación del comercio europeo era muy extraña: había asumido una importancia considerable el tráfico con Oriente, muchos de cuyos productos tenían un extenso mercado en Europa; pero los precios eran fijados, no ya por los productores, lo cual hubiera sido admisible, sino por unos intermediarios cuya única intervención en el trafico se limitaba a no impedir el paso de las mercaderías; los funcionarios y reyezuelos de los Estados del Cercano Oriente.

Ello había originado, por una parte, una elevación desmesurada del precio de los productos asiáticos (fundamentalmente, las famosas especias y sedas) sin que los comerciantes productores asiáticos percibieran beneficio alguno; por otra parte, algunos productos manufacturados europeos, objeto también del comercio, debían venderse a precios bajísimos, pues los intermediarios los fijaban arbitrariamente.

Esta situación insólita había llevado a una disminución del poder adquisitivo de todas las monedas europeas. Con todo, hasta ese momento los comerciantes genoveses y venecianos, por ejemplo, habían participado en los beneficios de los bajaes y reyes del Cercano Oriente, y se limitaban a embolsar la diferencia que les dejaban, y participaban, de vez en cuando, en los conflictos entre los gobernantes, con vistas a lograr alguna ventaja.

Sin embargo, últimamente las conquistas de los otomanos amenazaban con una dominación política más estable y severa. Este estado de cosas se agravó a mediados del siglo, cuando los turcos tomaron a Constantinopla.

Estas cuestiones preocupaban a todos los europeos, pero ningún Estado se hallaba en condiciones de emprender una acción contra los islamitas. Un importante Estado europeo, Castilla, hacía ya siglos que estaba combatiendo, y con éxito constante, contra los musulmanes de España. Europa, mientras tanto, retrocedía en bloque, frente al avance de los turcos musulmanes del Cercano Oriente.

Uno de los pueblos ibéricos, Portugal, asumió la tarea de procurar una solución para el problema que afectaba a todos los europeos: arrebatar a los musulmanes el dominio de la economía continental. En su famosa escuela de Sagres se constituyó una verdadera academia naval. Cartógrafos, marinos, geógrafos, se formaban allí, con vistas a solucionar importantes problemas.

Por ejemplo, ¿África podría ser circunnavegada? ¿Las tierras del trópico serían efectivamente desiertas? ¿Se podría llegar a la fabulosa India?. Los navegantes portugueses surgidos de tal escuela intentaron responder a todas estas cuestiones, fundamentales para la vida y el porvenir europeo.

La acción del príncipe Enrique y la expansión portuguesa: En tanto Castilla y Aragón enfrentaban Enrique el Naveganteel problema de la reconquista, Portugal y Andalucía iniciaron la expansión. En el siglo XV la isla Madeira y parte de las Canarias estaban ocupadas por colonos portugueses y españoles, respectivamente.

A fines de siglo, Madeira producía caña de azúcar y vid en cantidad suficiente para exportar.

Nació en Oporto el 4 de marzo de 1394, tercer hijo del rey João I de Portugal (1385-1433) y de Felipa de Lancaster, hermana de Enrique IV de Inglaterra. Fue educado en la literatura, la política y la guerra. Con algo más de 20 años (1415) toma parte en la conquista de Ceuta, empresa en la que participaron más de cincuenta mil portugueses y unas 200 naves. A partir de entonces parece que surgió en el Infante la idea de acometer la exploración de de las costas africanas.

Portugal, con extensas costas sobre el océano, buenos puertos, una considerable población pesquera y una clase comercial que se había emancipado bastante del feudalismo, estaba en condiciones de comerciar productos costosos.

Los italianos defendían sus derechos y, en consecuencia, Portugal y el oeste de España buscaron nuevas fuentes comerciales. Conocían muy bien el Atlántico, desde Islandia a África del Norte.

El príncipe Enrique de Portugal (1394-1460) fue el que inició un plan sistemático de exploración. La penetración en África se inició en 1415 con la toma de Ceuta (Marruecos), que era punto clave del estrecho y camino hacia la región del oro.

 

 Portugal estaba atravesando una grave crisis económica. Conquistada Ceuta, no se lograron las ventajas económicas esperadas y el fracaso engendró nuevas expediciones. Zurara, cronista contemporáneo, enumera las razones que impulsaron al príncipe Enrique a organizar estos viajes. Sostiene que primero fue el deseo de saber qué había más allá del cabo Bojador, rodeado por Gil de Eannes en 1434.

Diego Gómez, quien descubrió en 1456 la desembocadura de los ríos Geba y Casamance, en sus relatos de viajes, decía que el príncipe deseaba encontrar los países de donde provenía el oro que llegaba a Marruecos por las rutas del desierto para comerciar con ellos. Zurara coincide en ese punto, pero agrega que los exploradores esperaban encontrar pueblos cristianos mas allá del país de los moros. Además, se deseaba averiguar hasta dónde llegaba el poderío árabe y buscar alianzas con cuanto príncipe cristiano pudiera hallarse.

 

En 1460 los portugueses llegaron a la altura de Sierra Leona buscando oro, esclavos, marfil, caballos y la conexión con la India Gangética qúe pensaban encontrar hacia el sur, siguiendo la concepción geográfica de Fray Mauro, o cruzando Africa, si se seguía la teoría de Ptolomeo.

 

Muerto el príncipe Enrique, su sucesor, Alfonso V, tuvo más interés en tomar Tánger. Igualmente, las expediciones hacia el sur continuaron; en 1475 estalló la guerra entre Portugal y Castilla por la determinación de la nobleza castellana de excluir del trono a Juana (la Beltraneja), proponiendo en su lugar a Isabel. Alfonso V se casó con Juana y reclamó el trono de Castilla.

Como consecuencia, hubo encarnizadas luchas que se extendieron a Guinea. La zona fue escenario de anormalidades y fricciones que Castilla castigó. Portugal replicó con el hundimiento de barcos y muerte para la tripulación capturada en la zona que consideraba como propia. La corona portuguesa reclamaba el monopolio comercial basándose en la prioridad del descubrimiento y en las Bulas papales de 1454 y 1456 que otorgaron exclusivamente al príncipe Enrique y a la Orden de Cristo el derecho y el deber de convertir a los indígenas de esa región.

La lucha terminó con el Tratado de Alcaçovas-Toledo de 1479, por el cual Portugal se reservó el derecho de ruta hacia el sur de Guinea y todos los archipiélagos, salvo Canarias y Santa Cruz de Mar Pequeña. Castilla podía anexionar ‘otras islas de Canarias’, si las hallaba hacía el oeste.

 

En forma clara se nota que Portugal se desinteresó por la ruta hacia el poniente. Bartolomé Diaz, experto navegante, descubrió en 1487 el Cabo de Buena Esperanza, aunque el extremo sur del continente corresponde al de las Agujas; más al este Supo sortear el peligro de las corrientes marinas y abrir el camino al Asia.

 

La expedición de Vasco da Gama, que partió en 1497, sorteó el Cabo de Buena Esperanza, hizo varias escalas en la costa oriental de Africa y llegó a Calicut en 1498. Inmediatamente negoció con el rey local para adquirir especias. Reunió cierta cantidad de pimienta y canela. Con ese cargamento regresó a su país. Arribó a Lisboa en Setiembre de 1498. Así se cumplieron los objetivos que Portugal se había propuesto. En tanto, Castilla se proyectó hacia el Atlántico con el apoyo de marinos andaluces.

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