Segunda Internacional

Las Colonias Portuguesas en Africa del Siglo XX Angola, Mozambique

Colonias Portuguesas en África – Siglo XX

En el siglo XV, Enrique el Navegante abrió el camino que permitiría a Portugal disponer de un gran imperio colonial, imperio que comprendería vastas regiones de África, Asia y América. Actualmente, en África ya no subsisten restos de este imperio, y sus antiguas  colonias fueron Guinea portuguesa, Angola, algunas islas de la costa occidental y Mozambique.

Angola fue la colonia portuguesa más extensa. Es catorce veces mayor que la metrópoli. Los portugueses desembarcaron por primera vez en Angola a fines del siglo XV. Sin embargo, la verdadera colonización no empezó hasta 1575, cuando se posesionaron de los territorios de los jefes indígenas y fundaron comunidades blancas.

Hasta 1830, Angola fue el gran abastecedor de esclavos con destino a Brasil. Hasta fines del siglo XIX los portugueses no empezaron a explotar las posibilidades económicas de su colonia. Su desarrollo se vio frenado a causa del restringido número de blancos que acudieron a establecerse.

Angola presenta el aspecto de una meseta muy extensa, dividida por la línea divisoria de las aguas entre las cuencas del Congo y el Zambeze. La mayor parte del país pertenece a la zona tropical. La selva tropical y la sabana constituyen la vegetación natural.

Por su extensión, Angola ofrece las más diversas posibilidades económicas. En el norte, hacia el ecuador, aparecen plantaciones de café, maíz, sisal, caña de azúcar y algodón. Los productos de estas plantaciones se exportaban por el enclave de Cabinda, al norte de la desembocadura del río Congo. Entre los demás productos de exportación citaremos ciertas especies de madera dura y cera. El café aseguraba por sí solo alrededor de la mitad del valor de las exportaciones.

Contrariamente a las plantaciones de café, las de algodón están, en su mayoría, en manos de la población indígena. Estas plantaciones se encuentraban en la meseta, donde las lluvias son menos abundantes que en la región costera. En las regiones de la meseta que están más alejadas del ecuador se practicaba la cría de ganado.

La presencia de la corriente marina fría de Benguela, rica en plancton, a lo largo de la costa atlántica, explica la abundancia de peces. Las pesquerías alimentan a las fábricas de conservas y de harina de pescado de Benguela, Mocamedes y Porto Alexandre.

El subsuelo de Angola es relativamente rico. El mineral de cobre que se explota en el norte del país, sin duda constituye la continuación de los yacimientos de Katanga. También abunda el mineral de hierro, cuyas reservas se calculan en 2.000.000 de tn. En el nordeste se explotan minas de diamantes bajo vigilancia del Gobierno. También se encuentra oro.

Luanda, era la capital de la colonia, (hoy capital de Angola) posee refinerías en las que se trata el petróleo descubierto en las formaciones gredosas. En las regiones costeras los indígenas extraen la sal del mar.

Angola es un país esencialmente agrícola en el que 95 % de la población es iletrada.

Sobre la Independencia: Los nacionalistas, sin embargo, se dividieron en tres grupos rivales: el Frente Nacional para la Liberación de Angola (Frente Nacional de Libertação de Angola, o FNLA), el MPLA, y UNITA. A pesar de su poderío militar, ninguna se impuso al ejército portugués hasta la revolución de Portugal en abril de 1974. Después, el sistema colonial portugués empezó a declinar. El nuevo régimen de Lisboa acordó un traspaso de poder, y el 11 de noviembre de 1975 Angola consiguió su independencia.

Por lo que respecta a Mozambique (África oriental portuguesa), es ocho veces mayor que Portugal. El primer europeo que desembarcó allí fue Vasco de Gama en 1498. Hasta mediados del siglo XIX, el comercio de esclavos también fue una importante fuente de ingresos.

Por su latitud y la influencia de los vientos del sudeste, portadores de numerosas precipitaciones, Mozambique pertenece a la zona tropical. El país presenta poco relieve. Las costas son muy bajas y los cursos de agua desembocan en el océano formando grandes estuarios que, por lo general, se prestan al establecimiento de puertos, especialmente la bahía de Delagoa.

En numerosos lugares, la costa aparece bordeada de lagunas y aguazales. Hacia el interior el país se vuelve más montañoso y los bosques se transforman progresivamente en sabanas.

Mozambique cuenta con una población de 22.000.000 de habitantes, en su mayoría pertenecientes al grupo bantú, que en el sur se ha mezclado con los zulúes. También hay indios, árabes y unos cincuenta mil portugueses. Mozambique es la colonia portuguesa más poblada.

Al igual que Angola, este país es ante todo, un país agrícola. Los indígenas se dedican principalmente al cultivo de legumbres, mientras que las plantaciones están en manos de los europeos. Las tierras bajas y húmedas producen caña de azúcar, copra y arroz, mientras que en las faldas de las montañas y en el interior del país se da el té, algodón y sisal.

Pese a darse por cierto que en su suelo se hallan importantes recursos de carbón, amianto, oro y uranio, la industria minera está muy poco desarrollada. Por otra parte, Mozambique dispone de importantes reservas hidroeléctricas.

Sin embargo, gracias a sus puertos (Lourenco Marques, la capital, y Beira), Mozambique obtiene grandes beneficios del comercio de tránsito a África del Sur, Rodesia y Malawi. Los ferrocarriles aseguran su enlace con estos países y con el Congo-Kinshasa.

La Independencia: La dura dictadura de António Salazar, que obligaba al pueblo a asimilar la cultura portuguesa, y a la vez, a duros trabajos forzados, arruinó la cultura africana por lo que en  1964 comenzó una revuelta en contra del gobierno portugués, fecha en que las guerrillas del Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) abandonaron Tanzania. La guerra subsiguiente finalizó después de la ‘Revolución de los claveles’ en la metrópoli (1974) que estableció un gobierno que se retiró de Mozambique; el país se independizó el 25 de junio de 1975.

La tercera colonia que poseía Portugal en África es la Guinea portuguesa, mucho más pequeña que las dos anteriores. A pesar de que los portugueses desembarcaron en ella hacia mediados del siglo XV y establecieron algunos puestos, el interior del país no fue explorado hasta principios del siglo XX.

También allí el relieve es poco importante, con bosques muy tupidos a lo largo de las costas. Hacia el interior, estos bosques se transforman en sabanas herbosas o de matorrales. Se cultiva el cacahuete y se explotan los recursos de la selva: maderas preciosas, aceite de palma, cera y cocos.

La Guinea portuguesa es la menos desarrollada de las colonias portuguesas de África. La población, que se calcula en 600.000 habitantes, pertenece principalmente a la tribu de los peules, ganaderos de religión musulmana. En las costas viven negros pertenecientes al grupo de los balantes, que se dedican al cultivo del arroz. En cuanto a los blancos, poco numerosos, por lo general son funcionarios residentes en Sao José de Bissau, la capital.

Portugal poseía también las islas de Cabo Verde, situadas en el océano Atlántico a 600 km. de la costa. Son islas volcánicas que se alzan hasta 3.000 m sobre el nivel del mar. Por último, algo más al sur, en el golfo de Guinea, se encuentran dos pequeñas islas portuguesas, Sao Tomé y Príncipe. Las plantaciones de caña de azúcar se instalaron por primera vez en el mundo en Sao Tomé, a principios del siglo XVI. Actualmente, los cultivos principales son los del café y el cacao.

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Origen del Conflicto entre Inglaterra e Irlanda La Religión

Historia y Origen del Conflicto
Entre Inglaterra e Irlanda

Los actuales problemas de Irlanda tienen su raíz en la discriminación social. El enfrentamiento entre las dos comunidades, la católica y la protestante, separó al país en dos partidos. Al triunfar los segundos en el aspecto político, los católicos se vieron en una situación precaria, hasta el punto de que no han tenido derecho al voto hasta hace muy poco tiempo.

La lucha por unos derechos civiles iguales a los del resto de los ciudadanos británicos ha desencadenado una situación que, además del religioso, presenta un carácter político-social, producto de los tiempos actuales. Estudiando la evolución histórica del país, se comprenderán mejor los problemas actuales.

El Imperio angevino o de la Casa de Anjou
Cuando hace 800 años Inglaterra fijó sus ojos en la tentadora Irlanda, comenzaron a establecerse amargas relaciones entre ambos países. Inglaterra, unida interiormente y con un imperio más allá de los mares, luchó durante siglos para obtener con razón el nombre de Islas Británicas y su único medio era dominar Irlanda. El tiempo ha demostrado su fracaso.

Los primitivos gobernantes ingleses tuvieron poco interés en aquellas tierras salvajes. Los romanos, aunque se sintieron tentados por la conquista, no pasaron de pensar en la posibilidad de añadir Irlanda a su imperio y se contentaron con dominar los campos ingleses.

La desgracia de Irlanda es que nunca obtuvo grandes ventajas de las civilizaciones que la invadieron. Durante la oscura Edad Media, su única luz provino de San Patricio, que le trajo la cultura y la religión cristianas. Más tarde, igual que Inglaterra, sufrió la barbarie de las invasiones nórdicas, pero ganó muy poco con su presencia, como no sea los puertos, de los que destacaba Dublín.

La invasión normanda de 1066, que tanto favoreció el desarrollo futuro de Inglaterra, no hizo ningún bien a Irlanda. Los adelantos que trajeron a Inglaterra los gobernantes normandos procedentes de la civilización que dejaban atrás, tales como un gobierno central, la unidad y un poder militar, le fueron negados durante siglos. Cuando, por fin, los reyes normandos, bajo Enrique II, empezaron a extender el imperio angevino, se comprendieron las ventajas de tener dominada a Irlanda. Pero la conquista no iba a ser fácil ni completa.

En 1166, la caótica política interna de una Irlanda dividida iba a dar su oportunidad a Enrique II; temeroso de que sus propios representantes en el país se hicieran demasiado poderosos, intervino personalmente en la situación y se hizo reconocer como señor por la Iglesia irlandesa y por los atemorizados jefes del país. Así Irlanda formó parte del imperio angevino; el feudo irlandés creado por Enrique duró cuatro siglos.

Atraídos por la explotación de aquellas tierras casi vírgenes, los señores anglonormandos se introdujeron en el interior de la isla. Pero no fue la suya una conquista como la de los normandos en Inglaterra un siglo antes. Se estableció una sociedad semi-feudal y un sistema jurídico, pero la conquista no aprovechó mucho a los reyes ingleses. No se pudo establecer un gobierno central y permanecieron vigentes todas las características de la vieja Irlanda. Surgió un elemento nuevo de esta situación: la aristocracia angloirlandesa, que, profundamente celosa de sus derechos y formada por señores anglonormandos, se apoderó de todas las tierras.

El rey inglés descuidó sus deberes para con Irlanda. Juan Sin Tierra, en su primera visita a los irlandeses, demostró por varios hechos imprudentes que su madurez como gobernante no había sido alcanzada, aunque varios años después, en su segunda visita, en 1210, consiguió que la autoridad real fuera aceptada y que el gobierno, centrado en Dublín, cobrara nueva eficacia. Para la permanente vergüenza de Inglaterra, hasta la visita de Ricardo II en 1394, ningún otro rey inglés puso los pies en tierra irlandesa.

Durante el reinado de Eduardo I hubo un período  de paz que permitió a Irlanda el desarrollo del comercio propio y la adaptación al nuevo sistema de «condados» importado de la metrópoli. Pero después de esta centuria de calma relativa, una invasión escocesa destruyó todas las esperanzas del país. 6.000 escoceses a las órdenes de Eduardo Bruce, ansioso de perturbar a los ingleses aún más después de algunas victorias obtenidas sobre ellos, se lanzaron sobre la isla en una guerra destructiva y salvaje.

Este Eduardo fue proclamado rey de Irlanda, pero lo mataron en el año 1318. Como resultado, los recursos del país se agotaron, el progreso fue detenido y el control inglés se redujo a una estrecha faja costera en los alrededores de Dublín. La isla quedó otra vez abandonada a los pillajes de los señores feudales y con el estallido de la Guerra de los Cien Años Inglaterra derivó su atención por completo hacia Francia.

La ley de Poynings
En el siglo XIV preocupaba a Inglaterra que su zona de influencia en Irlanda no se pudiera mantener ni extender. Los ingleses sostenían que eran los dueños de todo el país, pero la verdad era que el Pale consistía en un pequeño foco de civilización en medio de una tierra primitiva y salvaje.  Cuando los esfuerzos de Ricardo II por extender su dominio en la isla fracasaron, Irlanda se vio libre para seguir su propio camino.

Poco atractiva, inhospitalaria y arrinconada en un extremo de Europa, Irlanda se vio aislada de la vida del continente, oculta por Inglaterra. Mientras que esta última nación pasaba de la Edad Media al mundo moderno, la isla quedaba abandonada, sus recursos sin explotar y su pueblo dominado. Pero, por su posición, iba a ser crucial en la defensa estratégica de Inglaterra. Era casi un cuchillo clavado en la espalda de Gran Bretaña.

El gobierno de los Tudor significó poco para Irlanda, pero cuando Inglaterra se convirtió en una de las potencias europeas, los problemas internos de la isla pidieron una pronta solución. Enrique VII toleró un gran terreno independiente en el corazón de Irlanda, hasta que su creador se permitió la coronación de un rey como «Eduardo VI», que fue rápidamente eliminado. Enrique trató de gobernar el país por medio de un diputado inglés, apoyado por un ejército formado sólo por ingleses.

Después de varias luchas se procedió a la publicación de un estatuto llamado «ley Poynings» (nombre del diputado inglés), que, aprobado en 1494, ha permanecido en vigor hasta el siglo XIX. Este estatuto fue desvirtuado en favor de los ingleses y por él se establecía que no se podía abrir un parlamento en Irlanda hasta que el Rey y su consejo lo hubieran autorizado con su sello. Con esta ley los ingleses han podido controlar durante siglos los trabajos de la constitución irlandesa.

enrique viii rey de inglaterraEn 1534 cambió el aspecto de la historia de Irlanda. A partir de este momento, la metrópoli organizó un verdadero plan de reconquista. Enrique VIII se hizo llamar rey de Irlanda y al final del reinado de Isabel I casi toda la isla se hallaba bajo régimen militar.

A pesar del sistema represivo usado por los Tudor, en esa época es cuando Irlanda llegó a ser una verdadera amenaza para los ingleses. Cuando Inglaterra, le volvió la espalda a Roma durante la Reforma, los irlandeses prefirieron permanecer dentro de la religión católica. Isabel I tuvo que tener ejércitos dispuestos continuamente en el campo de batalla para aplastar la aparición de constantes rebeliones irlandesas.

La matanza de Drogheda
Los monarcas de la casa Tudor, ansiosos de acabar para siempre con el problema, intentaron colonizar las turbulentas tierras. Las protestas de los irlandeses fueron en vano y cuando Jacobo I fue aceptado como rey, grandes terrenos habían sido expropiados de sus poseedores irlandeses y entregados a los escoceses o a los ingleses.

Siguiendo la misma política, los seis condados del Ulster, en el norte, se entregaron a los colonizadores extranjeros en 1608. Como es natural, estos nuevos señores eran protestantes, y así empezó el conflicto entre las dos religiones, que todavía no se ha resuelto.

cronwellOliverio Cromwell fomentó aún más tan amarga realidad. Carlos I, para proteger su tambaleante trono, creó en Irlanda un ejército de reserva, que en la década de 1640 se rebeló en apoyo de su hijo, el príncipe Carlos. Oliverio Cromwell, principal apoyo del Parlamento inglés, fue a Irlanda en 1649 y derrotó al ejército realista en una cruel campaña.

La guarnición de Drogheda fue pasada por las armas, así como 1.500 ciudadanos y todos los sacerdotes del condado de Wexford. Al final de aquel año, toda la costa de la isla estaba en poder de Cromwell. Irlanda nunca olvidó aquellos amargos días y a partir de entonces sólo una pequeña zona del oeste del río Shannon siguió en poder de los señores irlandeses.

A pesar de ello, todos los monarcas ingleses tuvieron que dedicarse a la reconquista de Irlanda. Tras cada acción de guerra, se dictaban nuevas leyes que entregaban la tierra  a  los  protestantes  o  que  restringían la vida particular de los irlandeses para evitar que ganaran poder o influencia.

El Parlamento inglés trataba a la nación como enemiga y hasta 1793 no se les concedió derecho al voto a los católicos, ni podían tomar asiento en sus propias Cortes. El comercio, la industria y la agricultura estaban tan atrasadas que el país se hallaba sumido en la pobreza.

Como el predicamento de los protestantes aumentaba sin cesar, la Unión de Irlandeses, imitando la revolución francesa, se levantó contra la metrópoli y pidió ayuda a Francia. Los franceses no pudieron desembarcar por culpa de una tormenta y la rebelión fue aplastada por Inglaterra.

En 1800 se aprobó el Acta de Unión igualando los derechos de ambas comunidades, pero Jorge III la echó por tierra, obligando a William Pitt el Joven a anular la promesa de emancipación. Los irlandeses tuvieron que esperar hasta 1829 para obtenerla; pero; como es natural, ni la igualdad de derechos ni la emancipación extirparon la pobreza, que siguió haciende estragos en el país.

En 1846, el hambre causada por la destrucción de las cosecha? mató a más de un millón de habitantes Entonces empezaron las emigraciones a América.

william pitt

William Pitt el Joven, obligado por Jorge III a anular la promesa de emancipación que se hizo a los católicos para aplacar la rebelión   irlandesa   de   1798.

Los emigrantes influyeron de tal manera, que Gladstone, en 1868, permitió una mayor libertad religiosa y bajó los impuestos sobre las tierras. Intentó también conseguir para los irlandeses un gobierno nacional, pero le fue imposible. El partido liberal inglés, durante la Primera Guerra Mundial, siguió intentando la autodeterminación, encontrándose siempre con la oposición de los conservadores y en el año 1916 hubo nuevos mártires de sangre irlandesa.

Por fin, en 1921, aprovechando el cansancio de Inglaterra después de la guerra, se estableció el Estado libre de Irlanda, aunque el Ulster seguía fiel a la metrópoli por su carácter protestante.

Así está el conflicto actualmente. Irlanda, escindida espiritual y políticamente, lucha por su unión y por su independencia definitivas como desde hace 850 años.

Fuente Consultada:
Colección La LLave del Saber  Pasado y Presente del Hombre  –  Tomo I –  Editorial Plancton

Historia de Osaka en Japón Vida y Costumbres de su Habitantes

OSAKA EN LA ANTIGUEDAD
HISTORIA PARA TURISTAS CURIOSOS

En el siglo XVII, Osaka era una de las ciudades más ricas y populosas del Japón y centro del floreciente comercio del país. Sus ciudadanos se enorgullecían de sus recién construidos teatros, puentes y canales, almacenes y lujosas mansiones. Allí acudían los jóvenes del país en busca de fortuna y aventuras. Osaka era para todos como un poderoso imán.

Una ciudad flotante
Osaka no era una ciudad sin alegría e industriosa donde la gente fuese sencillamente a trabajar; más bien era un lugar hedonista y despreocupado. Formaba parte del «mundo flotante» (ukiyo), denominación genérica de la cultura de la época, exuberante y ansiosa de placer, que inspiró las «pinturas del mundo flotante» (ukiyo-e), los «relatos flotantes» (ukiyo-zoshi) y la picante y desenfrenada murmuración o «conversación flotante». Todos los ciudadanos de Osaka, ricos comerciantes, artistas, artesanos, petimetres, cortesanos, prestamistas, contables, tenderos, fabricantes, animadores y propietarios de casas de té, parecían disfrutar de suficiente tiempo y dinero para gozar de la vida.

Algunas tiendas vendían únicamente bandejas, bargueños y cajas para adornos del cabello, confeccionadas con azabache y laca de oro. Otras se especializaban en cerámica: la delicada porcelana vidriada de superficie finamente agrietada de la provincia de Satsuma, las suaves tazas y teteras color verde manzana para la misteriosa ceremonia del té, o esbeltos floreros de un profundo azul translúcido o marrón bruñido.

Los fabricantes de pipas y los estanqueros monopolizaban una calle entera. Tanto los hombres como las mujeres fumaban en pipa. Eran unos instrumentos pequeños y graciosos, con un largo tallo de bambú y una diminuta cazoleta metálica.

Los fabricantes de pipas desplegaban un gran ingenio; las adornaban con un tejón sonriendo con las manos en el lomo, un dios del trueno inflando los carrillos, o un mono columpiándose de una rama. El fumador llevaba su provisión de tabaco en saquitos bordados de cuero o de brocado, sujetos a la banda del kimono por un fiador en un cordón de seda.

Otro accesorio indispensable para salir por la ciudad era el abanico, que no sólo refrescaba en los días calurosos sino que también, según se decía, «atraía la suerte y ahuyentaba el mal».

Algunas de las tiendas más animadas de las calles principales vendían las populares ukiyo-e, «pinturas del mundo flotante», impresas con bloques de madera en papel tosco de arroz hecho a mano. Estos grabados representaban todo lo alegre, excitante o tópico, melancólico o fantástico que el artista pudiese imaginar.

Los mártires japoneses
Todos los productos delicados y lujosos de Japón fluían a Osaka y a las otras dos grandes ciudades del país: Yedo (Tokyo) y Kyoto. Yedo era la capital administrativa, desde la cual gobernaban Japón con indis-cutida autoridad los shogun (generalísimos) del poderoso clan de Tokugawa. La ciudad era un centro de intriga donde los clanes de samurais leales al shogun estaban prestos a defender su gobierno. Kyoto era la ciudad real, sede del casi impotente emperador y su corte. Quedó como refugio tradicional de todo lo que era aristocrático y elegante, pero anticuado.

Una ciudad trasnochada, pues, poco atrayente para los nuevos ricos mercaderes del Japón, que acudían a Osaka a divertirse. Ningún barco mercante europeo anclaba en la bahía de Osaka para cargar sus sedas, pinturas y porcelanas. Tampoco navegaban por allí las embarcaciones de altura japonesas. Sólo los pesados juncos costeros transportaban arroz y saké (bebida alcohóloica) a los puertos locales y recibían a cambio arenques secos y algas del norte, o muñecas regionales y cestas de hierba trenzada del sur.

A partir de 1636 se promulgaron varios decretos aislando el país del resto del mundo conocido. Se prohibió bajo pena de muerte abandonar el país a todos los japoneses, y los que residían en el extranjero fueron condenados a un exilio permanente. Se expulsó a todos los extranjeros, salvo unos pocos comerciantes chinos y holandeses que. bajo severas restricciones, pudieron quedarse en un islote costero de la bahía de Nagasaki.

Esta ruptura de relaciones del Japón con los europeos duró tres siglos. Se interrumpieron así unas relaciones que habían comenzado casi un siglo antes, en 1542, cuando que tres navegantes portugueses, desviados de su rumbo, alcanzaron Japón en un junco. Los emprendedores comerciantes lusitanos, ya establecidos en Macao, siguieron a sus compatriotas y formaron colonias comerciales.

Detrás llegaron no sólo los comerciantes españoles, holandeses e ingleses, sino también numerosos misioneros dispuestos a convertir a los subditos del shogun al cristianismo. Los jesuítas, entre los que destacó la incansable labor evangelizadora de san Francisco Javier, realizaron el mayor número de conversiones, y el shogun comenzó a sospechar que su influencia religiosa era un reto a su propia autoridad y atentaba contra la recién lograda unidad del Japón.

Como primera medida, el shogun prohibió la predicación del cristianismo. Después, ejecutó a muchos misioneros y japoneses conversos. Finalmente fueron expulsados del país todos los «bárbaros de cabello rojo», como denominaban los nativos a los europeos, salvo unos pocos comerciantes holandeses encerrados en Nagasaki.

El shogun les permitió quedarse para disponer de una «ventana» secreta al mundo exterior. Algunos letrados de confianza podían comunicarse con estos holandeses. Por lo demás, el Japón había cerrado sus puertas a las ideas de otros países.

osaka en japon

El placer exuberante de vivir en Osaka se revela en este vendedor de juguetitos de papel y su posible cliente de «pelo de estopa», bailando juntos alegremente.

Los poetas haiku
Parece que los años más brillantes y gloriosos de este período de aislamiento fueron los comprendidos entre 1680 y 1740. Las artes y oficios florecieron. Los ciudadanos de Osaka comenzaron a estudiar disciplinas tan esotéricas y tradicionalmente aristocráticas como la ceremonia del té, la caligrafía o la filosofía china.

Aprendieron a gozar de las sutiles armonías del teatro no, de la misteriosa música de corte y de la poesía haiku, una forma nueva y en boga de verso libre encadenado de diecisiete sílabas. Entre los que utilizaron dicha versificación descuella el poeta peregrino, Matsuo Basho, que nació en 1644. A menudo, los poetas haiku celebraban las bellezas fugaces de la naturaleza en un modo original y cuidadosamente observado.

Por ejemplo.
Abandonando la casa de un amigo
Sale la abeja
De lo más hondo de los pistilos de la peonía
¡Oh, tan a su pesar!
En algunas ocasiones, los sentimientos personales del poeta crean la poesía:
La frescura.
¡Qué frescor se siente
Al descansar al mediodía,
Al tener una pared bajo mis talones!

Estas dos poesías se deben a Basho y dan
alguna ligera indicación del estilo ligero, desapasionado y, algunas veces, melancólico de la poesía haiku.
Un género- literario mucho más accesible lo constituían los ukiyo-zoshi, los relatos cómicos, vigorosos y libertinos, acerca de las gentes de las tres grandes ciudades del Japón. Ihara Saikaku, famoso autor de estos cuentos, pasó gran parte de su vida en Osaka y describió con abundancia de ingeniosos detalles la vida cotidiana que le rodeaba. Sus personajes pasaban el tiempo generalmente en busca de amores, placeres y dinero.

osaka en la antiguedad

El teatro:A todos los habitantes les gustaba el teatro. Acudían a ver a los famosos onnagata, actores entrenados desde la niñez para representar a la perfección los papeles femeninos.

El joruki y el kabuki
Había dos clases de teatro a las que asistían todos los habitantes: el joruki (teatro de marionetas) y el kabuki. Osaka alcanzó especial renombre por su teatro de marionetas. Los «actores» medían dos tercios de la estatura normal y estaban fabricados con mucho detalle, bellamente ataviados y maquillados.

A menudo, para actuar las marionetas necesitaban de los servicios de tres personas: un titiritero y dos ayudantes. Estos dos las manejaban con tanta habilidad que cada miembro se movía por separado. Los títeres gesticulaban con manos y pies, e incluso movían los ojos y alzaban las cejas. Posaban con coquetería, libraban feroces duelos y y «hablaban» en tonos agudos y melódicos, emitidos por los titiriteos.

Chikamatsu Monzaemon, el más famoso dramaturgo japonés, dedicó parte de su ilustre carrera como escritor a un teatro de marionetas de Osaka, y muchas de sus mejores piezas tienen como tema los dramas domésticos de los tenderos y sus familias en la ciudad.

El kabuki era una mezcla apasionante y vigorosa de danza y espectáculo, música y mimo, parodia y tragedia. Comenzó a rivalizar con el teatro de marionetas y finalmente lo deshancó. Muchas de las obras de Chikamatsu se representaron entonces en una escena giratoria de kabuki, con espacio suficiente para acomodar los decorados más intrincados, tales como el castillo feudal de sillería de Osaka, los juncos en un mar tormentoso, o las calles iluminadas con farolillos del barrio de placeres. A la escena del kabuki sólo tenían acceso los hombres, y los papeles femeninos los representaban unos actores llamados onnagata.

Algunas de las obras eran comedias domésticas, «obras de gente común» como se las llamaba. Otras trataban de las salvajes disputas entre los diferentes clanes guerreros que habían dividido el país en el pasado. En éstas eran personajes de importancia los jactanciosos y valientes samurais, que a menudo se enfrentaban a un conflicto de lealtad pero estaban siempre dispuestos a morir en defensa de sus señores, y las damas de la nobleza, que apuñalaban a sus enemigos o se envenenaban para salvar el honor de su clan.

Una representación de k-abuki duraba casi un día entero y, por ello, era una buena excusa para convertirlo en un día de fiesta. Familias enteras de ciudadanos de Osaka reservaban un compartimiento del teatro para presenciar la función. Durante los numerosos descansos, picaban arroz frío y pescado crudo, que comían con los famosos palillos.

Bebían saké (cerveza de arroz), fumaban en sus diminutas pipas y conversaban. Si tenían hambre después de la representación, se dirigían a los puestos de la puerta del teatro, donde se vendían tazones de fideos calientes con sopa de pescado, pasteles rosados de pasta de alubias, almejas recién hervidas o castañas asadas.

Toda esta actividad daba lugar a escenas vivaces y llenas de colorido que algunos de los artistas ukiyo-e representaban en sus grabados. Los puestos y las casas de té, bajas y sin pared exterior, brillaban con farolillos de papel rojo, blanco o anaranjado que se balanceaban en la brisa vespertina, y las avenidas sin pavimentar donde se encontraban rebosaban de gente. Aparte de los que se dirigían al teatro, había grupos alegres que volvían de una travesía río arriba en barcazas abiertas, de una excursión de todo el día a los jardines de los santuarios cercanos, o de un paseo por una colina de especial belleza para presenciar el orto de la luna llena.

Las mujeres se ataviaban para estas excursiones con sus kimonos más ricamente bordados, y de sus moños altos de pelo negro brillante colgaban adornos de rojo y oro. Los hombres vestían ropas de tonos más oscuros, a menudo forradas de seda. Para obtener las monedas de los transeúntes en busca de placer que gastaban sin tino, músicos ciegos tocaban sus flautas melancólicas, los saltimbanquis realizaban acrobacias y las adivinadoras atraían a la clientela desde sus sombrías barras.

Gente estrafalaria
No puede sorprender que uno de los pocos occidentales que contemplaron la Osaka del siglo XVII dijera que era considerada la ciudad más bulliciosa, amante de las diversiones y despreocupada del país.

Este viajero, de nombre Engelbert Kaempfer, era un médico instruido que sirvió a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y que en 1692 viajó de Nagasaki a Yedo celosamente vigilado por la guardia del shogun. Según él, los japoneses consideraban Osaka como «un teatro universal de placeres y diversiones». Se ven juegos a diario, tanto en lugares públicos como privados. Los charlatanes, los prestidigitadores que realizan algún número artístico y toda clase de gente estrafalaria que tiene algún animal monstruoso o poco común que exhibir o animales amaestrados para hacer números de circo, acuden allí de todos los lugares del Imperio, con la seguridad de obtener mayor provecho que en ningún otro lugar.

En esa sociedad japonesa ligeramente irresponsable estaba presente el sentimiento budista de la inestabilidad y brevedad de los placeres terrenales. La cultura lírica, frivola y peculiar del «modesto renacimiento» del Japón (como lo ha llamado un moderno historiador) no podía durar indefinidamente, y para 1740 había comenzado a desaparecer el apogeo de la burguesía. Sin embargo, fue un período de expansión e inspirado mientras duró, y las artes que entonces surgieran siguen siendo populares entre los japoneses.

vida en osaka antigua

1.  Otro aspecto de la ciudad alegre y hacinada. Se trata de una cerería; los empleados sumergen las mechas en cera fundida, el cajero suma con el abaco y el propietario y   su   familia   comadrean   con   los   clientes.
2.    Soldados japoneses en 1668; van armados con mosquete europeo, así como con arco,  lanza y espada.
3.     Las aguas de la bahía iluminadas por farolillos, siempre atestadas de pequeñas embarcaciones de  recreo.

Fuente Consultada:
Colección La LLave del Saber  – Pasado y Presente del Hombre – Tomo I – Editorial Plancton

Justificación del Colonialismo Europeo en el Siglo XIX Condena

JUSTIFICACIÓN Y CONDENA DEL COLONIALISMO

A partir de 1870 se produjo una expansión territorial sin precedentes de los países europeos. Las grandes potencias occidentales exploraron y conquistaron territorios en todos los continentes y enviaron personas, capitales y productos industriales a todo el planeta. La superioridad técnica y militar les permitió imponer su ley y dominar fácilmente.

Una de las características de la segunda mitad del siglo XIX, fue la expansión europea por el mundo, aunque no era un hecho nuevo, pues, a finales del siglo XV, los españoles y portugueses ya habían abierto el camino en Asia, en África y en América, con el establecimiento de factorías comerciales o de grupos de población. Los ingleses y los franceses —los primeros, sobre todo—, habían hecho después progresos en América del Norte, y, luego, en la India, tras el gran conflicto colonial franco-inglés del siglo XVIII.

El movimiento de expansión continuó a principios del siglo XIX; pero, a partir de 1880, habría de adquirir un ritmo de velocidad y una amplitud desconocidos hasta entonces, ligados, por otra parte, a los cambios producidos por el desarrollo del capitalismo y de las técnicas modernas. En 1875, sólo el 10% del territorio de África se encontraba en poder de los europeos; en 1902, lo estaría el 90%.

Anteriormente, la vitalidad y la audacia de Europa se habían manifestado mediante fuertes corrientes de emigración y exploraciones de tierras desconocidas, que fueron preparando las futuras conquistas.

Imperialismo europeo en africa

Expedición Francesa en el Congo

A partir de 1850, la emigración «blanca» se organizó y aumentó, debido a la expansión demográfica (entre 1815 y 1848, había reinado la paz en Europa), al paro creado por el desarrollo de la mecanización, y la ruina de las industrias rurales por efecto de la industrialización fabril.

La carestía, el hambre, como ocurrió en Irlanda (1846-1848), y la abolición de la servidumbre en Alemania y en Austria-Hungría, que obligaron a los campesinos a abandonar la tierra, favorecieron el éxodo.

El descubrimiento de las minas de oro, provocó «avalanchas» febriles. Los transportes marítimos se perfeccionaron, haciéndose más rápidos y menos caros. Igualmente, los ferrocarriles facilitaron el acceso a los territorios americanos del interior, y las oficinas y sociedades reclutaron y organizaron la emigración.

Los mayores contingentes de emigrantes los proporcionaron Inglaterra y Alemania. Siguieron a éstos, los escandinavos, y, después, a finales de siglo, los italianos, los polacos, los eslavos de los Balcanes. Millones de emigrantes fueron poblando Estados Unidos, Brasil, Argentina, Australia, etc.

Y, a partir de 1850, las tierras inexploradas van siendo cada vez menos. Los exploradores se veían impulsados, sobre todo, por principios religiosos o científicos, y por el atractivo romántico de la aventura.

En realidad en las últimas décadas del siglo XIX, debido al considerable desarrollo del captalismo, sus nuevas ténicas y la feroz competencia explican la aceleración de las conquista en África, especialmente para los países coloniales, pues  eran unas fuentes de materias primas baratas (para los aceites industriales, en particular), de mercados para las mercancías metropolitanas, como la India, por ejemplo, para los tejidos ingleses, y unos lugares para la fructífera colocación de capitales.

En Francia, Jules Ferry, gran artífice de la expansión colonial, expuso en sus discursos claramente los formidables recursos que se ofrecían a los intereses privados. Los imperios coloniales se convirtieron en un «coto de caza», del que cada país se reservaba la explotación. Es preciso observar que la opinión pública se mostró bastante lenta en apoyar las empresas de ultramar.

Muchos franceses eran hostiles a ellas, debido a que desviaban las energías de la meta esencial: la revancha de la derrota de 1870, y el mismo Bismarck alentaba la política colonial de Francia, ya que temía el nacionalismo exacerbado de ésta ante la pérdida de Alsacia y Lorena.

LA ARGUMENTACIÓN: Las maneras de justificar la conquista y explotación de otros continentes por parte de los países europeos han sido diversas y variadas. Las necesidades económicas del capitalismo y el deseo de prestigio y de fuerza por parte de los Estados colonizadores se han encubierto con explicaciones y teorías de todo tipo.

Quizá la forma más generalizada y vergonzosa fue la defensa de la «raza superior», la pretendida superioridad del hombre blanco sobre las otras razas. Así, los colonizadores intentaron justificar sus intereses egoístas con argumentos denigrantes para los pueblos colonizados o con falsos paternallsmos que pretendían velar por estos pueblos y protegerlos.

El menosprecio por la cultura, la historia y los más elementales derechos humanos de estas comunidades es uno de los agravios más importantes que el mundo desarrollado ha infligido a los pueblos del Tercer Mundo. Ahora bien, esta actitud no fue general en toda la opinión pública.

Voces muy cualificadas se alzaron en contra de este estado de cosas y podemos decir que, desde mediados del siglo XIX, frente a la corriente defensora de la explotación colonial, surgió un potente movimiento anticolonialista. Sus argumentos penetraron poco a poco en las conciencias y con el tiempo muchos gobiernos se encontraron, en el interior de sus propios países, con una fuerte oposición a la acción colonial.

TESTIMONIO: Una justificación del colonialismo: la superioridad del hombre blanco
Se hicieron las deducciones generales siguientes:

1.Hay razones tan buenas para clasificar al negro como una especie diferente del europeo como las hay para hacer del burro una especie diferente de la cebra; y si tomamos en consideración la inteligencia, hay una diferencia mayor entre el negro y el anglosajón que entre el gorila y el chimpancé.

2. Las analogías entre los negros y los monos son más grandes que entre los monos y los europeos.

3. El negro es inferior, intelectualmente, al hombre europeo.

4. El negro es más humano en su natural subordinación al hombre europeo que bajo cualquier otra circunstancia.

5. El negro tan sólo puede ser humanizado y civilizado por los europeos.

JUNT, J.: Sesión científica de la Sociedad Antropológica de Londres. 1863.

Es un hecho incontestable que los negros tienen un cerebro más ligero y menos voluminoso que el de la especie blanca. Pero esta superioridad intelectual, ¿nos da a los blancos el derecho a reducir a la esclavitud a la raza inferior? No, y mil veces no.

Si los negros se acercan a ciertas especies animales por sus formas anatómicas, por sus instintos groseros, se distancian y se aproximan a los blancos en otros aspectos que cabe tener en cuenta. Están dotados de la palabra y gracias a la palabra podemos tener con ellos relaciones intelectuales y morales […]. La inferioridad intelectual de los negros, lejos de conferimos el derecho a abusar de su debilidad, nos impone el deber de ayudarlos y protegerlos.

«Negro», artículo del «Grand Dictionnaire (Jniversel Larousse du XIX siécle», 1872.

TESTIMONIOS DE CONDENAS
Resoluciones de los Congresos Socialistas que condenaron el imperialismo

Resolución de la Segunda Internacional de París en 1900: El Congreso Socialista Internacional de París, considerando que el desarrollo del capitalismo comporta fatalmente la expansión colonial, que es causa de enfrentamientos entre gobiernos; que el imperialismo excita el chovinismo en todos los países e impone gastos cada vez mayores en provecho del militarismo, que la política colonial de la burguesía no tiene ningún otro propósito que el de ampliar los beneficios de la clase capitalista y el mantenimiento de este sistema […] y que comete crímenes y crueldades contra las razas indígenas conquistadas por la fuerza de las armas.

Declara que el proletariado organizado tiene que utilizar todos los medios que tiene en sus manos para combatir la expansión colonial de la burguesía y condenar las injusticias y las crueldades que de ella se derivan […].

Resolución de la Segunda Internacional de Stuttgart en 1907
La misión civilizadora de la que habla la sociedad capitalista es tan sólo un pretexto para esconder su ansia de explotación y de conquista […] . Enemigo de toda explotación del hombre por el hombre, defensor de todos los oprimidos sin distinción de razas, el Congreso condena esta política de robo y de conquista, aplicación desvergonzada del derecho del más fuerte que pisa el derecho de los pueblos vencidos, y comprueba también que la política colonial aumenta el peligro de tensiones internacionales y de guerras entre los países colonizadores […].

El Congreso declara que los diputados socialistas tienen el deber de oponerse irreductiblemente, en todos los parlamentos, a este régimen de explotación y de servidumbre que impera en las colonias, exigiendo reformas para mejorar la vida de los indígenas, velando por el mantenimiento de sus derechos, impidiendo cualquier tipo de explotación y de servidumbre y trabajando, con todos los medios a su disposición, para educar a estos pueblos para la independencia.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
ACTUAL Historia del Mundo Contemporáneo Bachillerato Primer Curso de García-Gatell

El imperio ruso antes de la revolucion Reforma Políticas y Servidumbre

El imperio ruso antes de la revolución Reformas Políticas

LA SERVIDUMBRE: Aunque la Rusia del siglo XVIII poseía importantes industrias mineras y metalúrgicas, al avanzar el siglo XIX se vieron ampliamente superadas por las de otros países. Tampoco la agricultura rusa podía competir con las mejoras logradas en otras zonas; puesto que la población continuaba aumentando, esto significaba que la mayoría de los rusos pasaba hambre.

Una de las causas era el mantenimiento del sistema de servidumbre, abolido o a punto de desaparecer en el resto de Europa. Dicho sistema privaba al campesino de todo incentivo para mejorar sus métodos de cultivo, e impedía el movimiento de la fuerza laboral, que habría permitido encontrar obreros para las nuevas fábricas. Por añadidura, la pobreza de los campesinos reducía al mínimo sus demandas de productos.

La derrota en la guerra de Crimea (Nicolás I falleció durante el último año de la contienda) obligó al gobierno a introducir algunas reformas. La más trascendental fue la emancipación de los siervos en 1861, que se llevó a cabo prácticamente sin problemas. El aspecto fundamental de la reforma fue que los siervos dejaron de ser propiedad privada de los terratenientes para convertirse en individuos legalmente libres.

En la práctica, esto no significaba automáticamente la libertad completa; a los antiguos siervos aún les resultaba difícil abandonar sus aldeas natales. Esto evitó el peligro de que Rusia se llenara de millones de antiguos siervos buscando trabajo. Estas reformas abrieron el camino a la modernización de la agricultura y a la industria rusa.

“Los siervos más capaces, como los cocheros y artesanos, eran una valiosa propiedad  y eran tratados como tales. Ni un siervo causaba problemas podía ser azotado, enviado al ejército por 25 años o incluso exiliado a Siberia. Un terrateniente podía negar al siervo el derecho a casarse con la mujer que hubiera elegido, o podía obligarlo a casarse muy joven, para que proporcionara más hijos que trabajaran en la hacienda.

El siervo debía pagar por la pequeña parcela que se le permitía arar para su uso, ya fuera trabajando sin pago tres días a la semana —un sistema llamado barshchina— o por medio del obrok, renta pagada en efectivo o en especie. El pago del obrok permitía al siervo pedir autorización para salir a trabajar a la ciudad o a una fábrica, donde el emprendedor a veces podía ahorrar lo suficiente para comprar sus propios siervos. Quienes estaban bajo la barshchina, debían trabajar más de tres días a la semana durante la cosecha, y sus esposas e hijos, hacerlo con ellos.

Los zares notaron, desde mucho tiempo atrás, que la libertad de los siervos era esencial para que Rusia ocupara un lugar en el mundo moderno. Pero no fue sino hasta 1861 cuando finalmente fueron liberados por el zar Alejandro II. Su nueva condición de hombres libres les permitió comprar parcelas de tierra a sus antiguos terratenientes. Pero el flagrante encarecimiento de tierras ocasionó que los antiguos siervos, que nominalmente ya eran campesinos libres, tuvieran que pagar cuantiosos préstamos.

Además, el tamaño de la parcela de cada campesino fue reducido a la mitad de su extensión anterior, y entonces fue demasiado pequeña como para ser rentable. Esto desembocó en sufrimientos y penurias, pues los campesinos, mal alimentados y en condiciones insalubres, sucumbieron en números mayores a las epidemias y a las catastróficas hambrunas de f891 y 1892. Varios terratenientes fueron incapaces de obtener ganancias. Treinta años después de liberar a los siervos, vendieron 20,000 haciendas: se rindieron ante las dificultades y partieron a la ciudad.” (ver: Abolición de la Servidumbre en Rusia)

Política interna: Rusia no cejó en sus ambiciones expansionistas, ni terminaron tampoco las convulsiones y el descontento interno. Muerto el zar Nicolás I, su sucesor, Alejandro II (imagen), debió afrontar una fuerte oposición de los campesinos y las consecuencias del proceso de industrialización en el que Rusia se había embarcado. Además, numerosos grupos de socialistas y anarquistas se hicieron eco de la necesidad de llevar a cabo reformas sociales.

En 1881 fue asesinado Alejandro II, y le sucedió Alejandro III. El zar emprendió una campaña contra los opositores y trató de reforzar su gobierno absoluto apoyándose en la Iglesia ortodoxa y la policía. A su muerte, en 1894, el nuevo monarca Nicolás II, secundado por su esposa, la princesa alemana Alejandra, continuó la política de su antecesor. El gobierno llevó a cabo numerosas campañas derusificación que desataron huelgas y desórdenes en distintas regiones del Imperio.

En Rusia, el gobierno no hizo ninguna concesión a las reformas liberales o democráticas. El asesinato de Alejandro II en 1881 convenció a su hijo y sucesor, Alejandro III (1881 -1894), de que la reforma había sido un error y rápidamente instituyó lo que él dijo que eran “medidas excepcionales”.

El poder de la policía secreta se extendió. Se persiguió a los defensores de la monarquía constitucional y de la reforma social, al igual que a los grupos revolucionarios. Si el gobierno sospechaba que los habitantes podían ser traidores, eran puestos bajo ley marcial distritos completos de Rusia. Los poderes de los zemstvos, creados por las reformas de Alejandro II, se restringieron severamente.

Cuando Alejandro III murió, su débil hijo y sucesor, Nicolás 11(1894-1917), comenzó su reinado abrigando la convicción de su padre, respecto de que el poder absoluto de los zares debería conservarse: “Mantendré el principio de autocracia de una manera ti firme y resuelta como lo hizo mi inolvidable padre”. Pero las condiciones estaban cambiando, sobre todo con el crecimiento del industrialización, por lo que el enfoque del zar no se adaptaba a la realidad, dadas las nuevas circunstancias que afrontaba.

Rusia: una política expansionista:

Política exterior: Como ya se ha dicho, en el plano externo Rusia mantuvo su política expansionista, la cual chocó con el creciente poderío japonés. Así, ambas naciones se enfrentaron en una guerra (1904 a 1905) en la que Japón resultó victorioso y obtuvo importantes territorios.

Sin embargo, la gran cuestión de la política externa fueron los Balcanes y el dominio de los estrechos (Dardanelos y Bósforo). Por tal motivo, estalló en 1877 la Guerra ruso-turca que finalizó el año siguiente por elTratado de San Stéfano. Como resultado de esta paz, se reconoció la independencia de Servia, Montenegro y Rumania, y se creó el principado de Bulgaria. Posteriormente, el Tratado de Berlín estableció que Bosnia y Herzegovina serían ocupadas temporalmente por Austria.

La rivalidad de los Imperios ruso y austríaco en la región fue creciendo. A pesar de ello la cuestión permaneció en un statu quo ya que Austria temía que una guerra en los Balcanes provocara la sublevación de las nacionalidades dentro de su imperio, en tanto que Rusia prefería concentrarse en el Extremo Oriente.

Sin embargo, este problema se acrecentaría con el tiempo y fue, como se verá más adelante, uno de los motivo desencadenantes de la Primera Guerra Mundial.

Fuente Consultada:
Historia Universal Ilustrada Volumen 2 John Roberts
Historia Universal Navarro – Gárgari -González – López – Pastoriza – Portuondo
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest

Resumen de la Revolución Rusa Causas y Consecuencias Lenin Ideologo

Resumen de la Revolución Rusa y Sus Consecuencias

revolucion rusa

Nicolás II, de la dinastía Romanov, el último zar. Se lo consideraba según Tolstoi, hombre con extraordinaria severidad, como un débil mental que intentaba parar la historia. Para otros era un hombre bien intencionado, en cualquier caso carecía de educación política.

(Ver La Dinastía Romanov en Rusia)

Introducción: El proceso revolucionario que se inicia en el Imperio zarista en 1905 y culmina en octubre de 1917 constituye uno de lo fenómenos más importantes del siglo XX. La transformación fue grandiosa. Un Imperio mastodóntico, gobernado por un autócrata, se transformó en república federal socialista; una sociedad de campesinos empobrecidos se elevó a la condición de gran potencia industrial.

Al representar la primera experiencia de revolución social se convirtió en el modelo de todos los revolucionarios de la centuria: China, Cuba, bastantes países europeos y africanos intentarían reproducir los pasos de lossoviets rusos. Miles de libros y varias generaciones de historiadores, politólogos, economistas, sociólogos, ensayistas se han ocupado del gran acontecimiento.

¿Fue el cambio un accidente, un golpe de fortuna para unos revolucionarios profesionales que aprovecharon las circunstancias propicias de la Primera Guerra Mundial? ¿Se trató de un proceso meticulosamente preparado? ¿O simplemente debe ser considerado el resultado fatal de los errores del zarismo, un sistema político que permanecía de espaldas a los cambios del mundo?

El proceso derivó en una dictadura, en el momento en que Stalin, a la muerte de Lenin, se convirtió en el conductor supremo de la Revolución. ¿Se trató de una desviación del proceso? Así se había interpretado, y en abono de esta hipótesis se recogían advertencias de Lenin acerca de las tendencias autocráticas de Stalin. Pero no es un tema definitivamente resuelto. Documentación publicada recientemente, después de la apertura de los archivos soviéticos, muestra que un similar designio dictatorial albergaba Lenin, aunque la enfermedad no le permitiera materializarlo.

EL DOMINGO SANGRIENTO Y LA REVOLUCIÓN DE 1905
El fracasado levantamiento que siguió a la guerra ruso-japonesa de 1905 (véanse páginas 38-43), constituyó un pavoroso preludio de la Revolución de Octubre de 1917. Se inició el domingo 9 de enero, cuando unos 200.000 trabajadores rusos acudieron en manifestación ante el Palacio de Invierno del zar, en San Petersburgo. Iban dirigidos por el sacerdote Georgi Gapon y demandaban la formación de una asamblea constituyente, la reducción de la jornada laboral a 8 horas y un salario mínimo diario de un rublo para todos los trabajadores. Los manifestantes estaban desarmados y marchaban ordenadamente, cantando, portando iconos y entonando el himno «Dios salve al zar». Pero un aluvión de huelgas había enrarecido el ambiente de la ciudad, por lo que falanges de soldados y policías ordenaron dispersarse a la multitud. Cuando los trabajadores se negaron, las tropas abrieron fuego, matando posiblemente a 500 manifestantes e hiriendo a varios centenares más.

Lo sucedido, que pasó a conocerse como el domingo sangriento, indignó a Rusia. Millones de trabajadores se declararon en huelga y en muchas ciudades brotaron consejos locales del pueblo (soviets). La reacción del zar fue astuta y despiadada. Primero buscó el apoyo popular de los soviets con las concesiones liberales de su Manifiesto de Octubre; luego arrestó en masa al Soviet de San Petersburgo y aplastó un levantamiento armado en Moscú. La revolución de 1905 fue aniquilada, pero de sus heridas sin sanar surgiría otra revolución más sangrienta 12 años después.

El fracaso de la revolución de 1905 acentuó las diferencias existentes desde 1903 entre los bolcheviques de Lenin y los mencheviques. Los bolcheviques constituían mayoría, y Lenin consiguió imponer dentro del partido su idea de impulsar las luchas de liberación nacional, convirtiendo en guerra revolucionaria la guerra imperialista, en contra de las tesis de la socialdemocracia europea que prefería pactar y participar en los gobiernos estatuidos.

Idea General de la Situación Antes de la Revolución:

  • En el siglo XIX Europa Oriental (Turquía, Rusia, Austria) tenía un economía netamente agraria con una relación laboral de tipo feudal.
  • No había industrias, por lo tanto la burguesía industrial casi no existía.
  • Los grandes terratenientes dueños de extensas zonas de tierras fértiles explotaban a los campesinos.
  • Políticamente Rusia era un imperio conducido por un zar, dueño de un poder absoluto, con decisiones únicas sin cuestionamientos.
  • Los campesinos que conformaban un 85% de la población vivían en condiciones de extrema pobreza, al intenso frío se sumaba el hambre y las pestes debido a su debilidad.
  • Los campesinos comenzaron a organizarse para tratar de rebelarse contra este sistema injusto y opresor. El gobierno ruso percibía esta inconformidad popular y decidió iniciar una serie de reformas: a) Social: abolió la servidumbre y b) Económico: permitió la entrada de capitales extranjeros para la instalación de industrias, que en realidad fueron muy pocos.(ver: Abolición de la Servidumbre en Rusia)
  • A pesar de estas medidas las gente no mejoró su estándar de vida y siguió pasando por las mismas penurias.
  • Los campesinos también recibieron el apoyo de una gran masa de estudiantes y a partir de 1880 comenzaron a fortalecerse para luchar contra el poder del zar Nicolás.
  • Dentro de la oposición había dos opiniones enfrentadas: a) los que deseaban un país capitalista como el resto de Europa occidental, con tendencias liberales. Y b) una gran mayoría con una política de tipo socialista.(los campesinos, obreros y soldados)
  • En 1905 Rusia pierde la guerra con Japón, y el país se encuentra en una situación de debilidad política, por lo tanto la oposición aprovecha para crear una revuelta en San Petersburgo, denunciando la incompetencia del monarca.
  • Como medida de reacción el zar reprime a los manifestantes y dispara en las puertas del Palacio de Gobierno, matando a más de cien hombres y mujeres. También se rebelan los marineros del acorazado Potemki. De igual manera el zar acepta las quejas y acepta la creación de una especia de parlamento, llamado Duna que debía trabajar en combinación con el zar, pero cuando éste fue presionado automáticamente la disolvió.
  • De esta manera las primeras reformas liberales fracasaron, pues el zar, ni los nobles estaban dispuestos a ceder sus derechos y privilegios.
  • Además Rusia había entrado en la primer Guerra Mundial y su economía estaba estancada debido a los costos de la guerra y a que los hombres debieron dejar sus tierras para alistarse como soldados.
  • No había comida, combustible, materia prima, etc. 

Lenin, fue el artífice de la revolución. Adaptó la tesis de Marx a la realidad rusa, y organizó las bases del estado mayor. En abril de 1917, Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido por su nombre revolucionario, Lenin, llegó a Rusia de incógnito en un furgón desde Finlandia. (Los alemanes le habían facilitado su paso por Europa porque estaban interesados en aumentar el malestar interno en Rusia.) El líder bolchevique llevaba tres demandas: «¡El final de la guerra! ¡Toda la tierra para los campesinos! ¡Todo el poder para los soviets!». El zar había abandonado el trono, víctima de su propio mal juicio. La nave del Estado se inclinaba de modo peligroso bajo el liderazgo de Aleksandr Kerensky, antiguo revolucionario, y su gobierno provisional se tambaleaba. Lenin, cuyas esperanzas de revolución habían ido disminuyendo durante la interminable guerra mundial, consideró que era el momento de tomar el poder.

Las décadas de incompetencia zarista ya habían hecho estragos en Rusia; la Primera Guerra Mundial la destrozó completamente. En 1917, la escasez de comida y la inflación de la época de guerra devoraba los ingresos de los trabajadores de la ciudad (200.000 de ellos salieron a las calles de Petrogrado en febrero para protestar). Una milicia hambrienta y helada ofrecía una resistencia dudosa. Cuando las huelgas y los disturbios llenaron la ciudad, Nicolás abdicó y finalizó así la dinastía Romanov de tres siglos de antigüedad.

Contexto Económico-Social De Esa Época:

  • El zar con todo el poder político
  • Una elite de terratenientes con todas sus tierras que explotaban a los campesinos.
  • Un burguesía industrial sumamente débil.
  • Pocos obreros y no agremiados.
  • Algunos campesinos ricos, con algo de tierras, los kulaks.
  • Muchos soldados muy descontentos y sin trabajo.

Los más perjudicados eran:

  • Los campesinos explotados
  • Los soldados sin trabajo
  • Los obreros con sueldos de miseria.

Los tres grupos se organizaron formando soviets, los soviets de soldados, los de campesinos y los de obreros, y se organizaron en toda la nación para crear lo que fue la primera revolución socialista del mundo, en 1917.

Luego de la revolución el zar abdicó y nuevamente las ideas liberales tomaron fuerza, se creo el gobierno de la  Duma, formada por demócratas, socialistas, revolucionarios, y trataron de implementar medidas políticas como la división de poderes, la soberanía popular, libertad religiosa y de prensa, etc., pero no se logró ejercer el poder de manera efectiva, además el parlamento decidió continuar la guerra mundial, medida que le generó un hondo y popular rechazo.

Ahora los soviets, dirigidos por Lenin, que estaba exiliado, forman el partido bolcheviques y inculcándoles la idea de que “todo el poder es para los soviets” ó “pan, tierras y trabajo” se rebelan tomando el Palacio de Invierno, asumiendo a partir de este momento todo el poder, y se formó el Consejo de Comisarios del Pueblo, dirigidos por Lenin y comenzaron a dar respuesta a la gente que tan miserablemente vivía.

  • Por decreto se puso en manos de campesinos la tierra de los terratenientes.
  • Los dueños de las fábricas mantuvieron su propiedad pero la producción fue manejada y controlado por los obreros.
  • Se negoció la guerra y se puso fin a las acciones bélicas, perdiendo gran parte de territorio ruso frente a Alemania, que al finalizar la guerra debió devolver estas zonas.
  • El nuevo gobierno estaría formado por obreros y campesinos.
  • A partir de este momento se comenzaría a formar el estado socialista.

Para este camino había dos vías una establecer usa serie de medidas duras que produzcan los cambios necesarios para llegar al régimen socialista o bien aplicar medidas mas moderadas pero con el tiempo llegarían a la construcción definitiva de las ideas marxistas. Lenin era partidario de esta última opción y ese fue el camino seguido.

Se nacionalizaron los bancos, el transporte como los ferrocarriles y barcos, y las grandes empresas. También se repudió la deuda externa nacional. Inicialmente convivían dos sistemas uno que permitía la propiedad privada de algunos bienes y otra que los nacionalizaba.

LOS DÍAS QUE CONMOVIERON AL MUNDO:  El periodista norteamericano John Reed fue testigo de la revolución. Así describió el primer discurso de Lenin luego del triunfo: “Eran exactamente las 8.40 del 26 de octubre cuando una atronadora ola de aplausos anunció la entrada de Lenin.[…] Estaba de pie, agarrado a los bordes de la tribuna, recorriendo con los ojos entornados la masa de los delegados y esperaba, sin reparar en la creciente ovación que duró varios minutos. Cuando ésta cesó, dijo breve y simplemente: ‘Ha llegado el momento de emprender la construcción del socialismo’. Nuevo estallido atronador de la tempestad humana, lo primero que debemos hacer es adoptar medidas prácticas para realizar la paz. Debemos ofrecer la paz a los pueblos de todos los países beligerantes en las condiciones soviéticas, sin anexiones, sin contribuciones. […] La Revolución de Octubre inicia la era de la Revolución Socialista. El movimiento obrero, en nombre de la paz y el socialismo alcanzará la victoria y cumplirá su misión.'[…] Un impulso inesperado y espontáneo nos levantó a todos y nuestra unanimidad se tradujo en los acordes armoniosos y emocionantes de La Internacional. Un soldado viejo y canoso lloraba como un niño. El potente himno inundó la sala, atravesó ventanas y puertas y voló al cielo sereno.”

Esta revolución socialista, asombró y asustó al mundo occidental, de orientación capitalista por lo que diversos países como Inglaterra y Francia, apoyaron al ejército blanco, comandado por generales zaristas, para que se rebelen contra el nuevo régimen, evitando de esta manera que el socialismo se expanda hacia el occidente poniendo en peligro al capitalismo.

El ejército blanco estaba apoyado por la burguesía industrial y los terratenientes, que fueron los perjudicados de este sistema, por otro lado Trosky segundo de Lenin organizó el ejército rojo apoyado por el resto del país y logró conformar un ejército de mas de 3.000.000 de soldados en poco tiempo y le dio la victoria definitiva a los bolcheviques. Murieron 7.000.000 de ciudadanos en esta guerra civil que duró 3 años. Se impuso el régimen de Partido Único, el bolchevique, que comenzó a llamarse comunista, y la prohibió la disidencia interna en el partido.

El gobierno ruso nacionalizó todas las empresas con el correr del tiempo y obligó a los campesino a entregar el excedente de su producción agrícola, es decir, se confiscaban los granos, de esta manera lograba asegurar el pan a toda la población rusa durante la guerra civil. La producción cayó notablemente ya que los campesinos se negaron a producir de más, sólo se dedicaron a producir lo que consumían. A estas medidas se las conocen como Comunismo de Guerra.

Terminada la guerra civil como el país se encontraba en una difícil situación económica y parecía que se volvería a repetir la historia zarista, Lenin aplica unas leyes conocidas como en Nueva Política Económica (NEP) y trata de recomponer la economía.

 Para ello:

  • Suspende la confiscación de granos.
  • Permite la venta de los excedentes de producción.
  • Cobra un nuevo impuesto en relación de la riqueza de cada campesino
  • Permite que cualquier ciudadano instale una pequeña empresa, ya que las grandes siguen en manos del estado.

En pocos años la economía se recupera y algunos campesinos como los kulaks dueños de tierras extensas se enriquecen. Algunos conductores del socialismo no aceptan estas diferencias y dicen que estas medidas del NEP eran de tipo capitalista y atrasan la construcción del socialismo, uno de ellos es Trosky.

En 1922 Lenin tiene un ataque de apoplejía lo que lo obliga a abandonar el poder, y comienza una interna entre algunos conductores para reemplazarlo, se crea un triunvirato formado por Stalin Kamanev y Zinovied, y Trosky es exiliado en México, asesinado mas tarde por orden de Stalin. (Lenin escribió en su testamento sobre Stalin, y aduce que este hombre no es muy confiable como continuador del régimen comunista, debido a su carácter intolerante, cruel y violento, y creía necesario que sea sustituido por alguien mas leal, afable y atento)

Como el precio del grano bajó los campesinos especularon y retuvieron los granos, generando una situación de desabastecimiento  nacional. Stalin no de acuerdo con esto abandona el NEP y cambia el rumbo de la economía.

Expropió las tierras a los kulaks, los cuales eran considerados enemigos del socialismo y fueron exterminados , por otra parte, organizó a los campesinos en granjas. Para acelerar este proceso de colectivización les prometió tecnología agropecuaria y en solo 6 años todas las tierras se colectivizan. Por otro lado se planifica minuciosamente el desarrollo industrial y se propone triplicar la producción de maquinas pesadas, quintuplicar la energía eléctrica y aumentar considerablemente la superficie cultivada. Sabía que esta es la única manera de hacer funcionar el socialismo.

Como instrumento de fuerza para controlar y dominar al pueblo, Stalin se apoyó en su Ejercito Rojo e instaló los gulasg, especies de campos de concentración donde eran encarcelados y condenados a trabajos de fuerzas a todos aquellos opositores.

Todas estas medidas, se estipularon en el plan quinquenal, que tuvo un éxito único, pero que costó el sacrificio y vida de millones de rusos. Todos los disidentes fueron perseguidos, encerrados o asesinados, cerca de 3.000.000 de habitantes. No había familia numerosa que tenga al menos un hijo muerto o encarcelado por el sistema político.

Stalin gobernó desde 1927 hasta 1953, y consolidó un régimen sumamente duro y autoritario, no toleró ningún tipo de oposición hacia el oficialismo. En 1933 comienza una serie de purgas contra todo sospechoso de oposición, acusándolos de antisovieticos, elimina así  a millones de ciudadanos rusos, incluyendo en ellos a revolucionarios de 1917, como sus compañeros del triunvirato, Kamamev y Zinoviev. Stalin deseaba consolidar el comunismo en Rusia, y mas tarde extenderlo al resto del mundo, conocido esto como Socialismo en un solo país. Para otros era necesario cuanto antes traspasar las fronteras con estas ideas socialistas.

Stalin obligó un culto nacional a su imagen. Con esta política de miedo popular Stalin pudo concentrar todo el poder político de Rusia, que acompañado de otros dirigentes, se adueñaron de todos los organismos e instituciones del control estatal, y además  ocuparon  importantes cargos  que les permitió enriquecerse y se fueron separando del resto de la población.

La consolidación de este régimen estalinista hizo que aquellos revolucionarios de 1917 con tendencias liberales y democráticas abandonen definitivamente su lucha en pos de lograr  imponer políticamente sus propósitos.

La Destalinización: La desestalinización empezó apenas éste murió. Primero se anunció que no existió una conjura de sus médicos. En junio 1953 fue arrestado Beria, jefe de la KGB, el servicio secreto ruso, que era temido de todos. Beria fue ejecutado. El que usó con mas éxito la desestanilización fue Nikita Khrushchev, nuevo secretario del partido. En 1956 denunció en un discurso las aberraciones de Stalin y liberó a millones de prisioneros de los campos de trabajos forzados.

La oligarquía del partido que hizo dimitir a Krushchev puso en su lugar a Leonidad Brehnev. Este, que entró con toda suavidad, logró eliminar de sus puestos a sus opositores e iniciar un mini culto personal hacia mitades de los años 1970.

El comienzo de la distensión: Los fines de Breznev eran obtener una regularización de las relaciones con occidente y obtener así los beneficios del comercio mundial pero sin relajar la sociedad comunista hasta un punto tal de perder el control social o económico. La Unión Soviética preocupó a occidente por sus movimientos en el tercer mundo pero el resultado que hoy vemos de ello es una marginalización del comunismo en las estructuras políticas y económicas globales. Después que Breznev murió, en 1982, tuvo dos sucesores que duraron un año cada uno y luego vino en primavera 1985 un hombre joven con un programa de grandes cambios.

La perestroika de Mijaíl Gorbachov: La idea de la reestructuración de Gorbachov era mantener una doctrina comunista con una estructura económica similar al capitalismo. Ciertos partidos socialistas de Europa ya habían dado ejemplos al respecto. Con su Glasnost (clarividencia) además buscaba hacer un país lógico de una retórico.

La tarea necesitaba mucha valentía, porque se adentraba en situaciones políticas y económicas de menor estabilidad que él y Rusia supieron sobrellevar. Las reformas de Gorbachov fueron resistidas por el partido comunista que trató de tomar el poder (agosto 1991) pero no pudieron destituir a Boris Yeltsin y el gobierno federativo Ruso. El partido fue declarado fuera de la ley.

En diciembre, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia declararon que una Unión de Estados Independientes reemplazarían la URSS. Gorbachov dimitió hacia fines de año. Ahí terminaron los 74 años de la URSS. Pero Rusia y sus aliados siguen en la confederación y Boris Yeltsin renunció como presidente en diciembre de 1999. Sin él las transformaciones hacia el capitalismo no hubiesen seguido en Rusia.

Hacia fines de marzo 2000, Vladimir Putin, que había sido primer ministro de Yeltsin, fue elegido presidente con mayoría de votos contra el candidato del partido comunista. Putin, en una alocución prometió luchar contra la corrupción con la ayuda de sus ex camaradas de la antigua KGB.

Cronología

Fecha Acontecimientos
1917 – febrero Manifestación por conmemoración del día de la mujer obrera
1917 – febrero – julio Modelo burgués de revolución con asamblea constitucional
1917 – abril Lenin llega a Rusia desde Alemania
1917 – julio Gobierno de Kerensky
1917- julio – octubre Levantamientos de bolcheviques y zaristas
1917 – octubre Revolución bolchevique, congreso de los soviets. Toma del palacio de invierno
1917 – diciembre Firma de la paz de Brest Litovsk. Rusia pierde Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania
1918 – 1921 Guerra civil
1919 Creación de la III internacional Komintern
1918 – 1919 Intento revolucionario
1919 – 1923 Primeros congresos de la Internacional comunista. Su auge.
1929 Crisis económica mundial
1939 2º guerra mundial
1943 Stalin decreta la abolición de la Komintern
1944 Stalin decreta la disolución del partido comunista de EE.UU.
1945 Alianza de la URSS y EE.UU. Fin de la guerra

Grandes Revolucionarios de la Historia

Postulados del Materialismo Dialectico Filosofia y Politica

Postulados del Materialismo Dialéctico
Filosofía y Política

El Materialismo Dialéctico: Sus postulados centrales.

El terreno del Materialismo Histórico es donde se constituye inicialmente de manera implícita la filosofía marxista, que luego será desarrollada explícitamente, en su terreno específico. Desde su óptica, la filosofía en general no tiene un objeto particular a conocer como lo tienen las ciencias. La temática fundamental de toda su historia es la que .se refiere a la relación entre la realidad objetiva y el pensamiento, en ella se discute que aspecto de la relación ocupa el lugar central y cual el dominado: ¿qué es lo primario, el “ser” o la “conciencia”?.

El enfrentamiento que la atraviesa centralmente se dará entre los “idealistas”, que afirman la prioridad de un principio ideal (Dios, la Idea Absoluta, la “conciencia” del individuo como constituyente, como creadora, de la realidad objetiva, etc.) y los “materialistas”, que afirman la prioridad de la realidad objetiva sobre la “conciencia” o el conocimiento de ella y explican el movimiento de la realidad objetiva y su conocimiento no por la existencia de. una fuente del mismo carácter ideal (Dios, Primer Motor, Idea Absoluta, etc.), sino material.

En este sentido, la llamada “historia de la filosofía” seria reductible en última instancia, pese a su diversidad y complejidad, a una misma’ discusión que se renueva permanentemente de formas (“corrientes” filosóficas).

La definición de la relación “ser”-“conciencia” supone la presencia del segundo problema decisivo de la filosofía: el de la producción del conocimiento. El Materialismo Dialéctico inaugura una nueva práctica de la filosofía.

Su materialismo tiene un carácter dialéctico que deviene fundamentalmente del postulado de que todos los procesos objetivos y subjetivos encierran internamente contradicciones cuyo despliegue es la fuente de su movimiento y transformaciones. Las contradicciones objetivas, al ser aprehendidas por el pensamiento, condicionan el carácter dialéctico del movimiento de los conceptos.

El Materialismo Dialéctico tiene pues como temática central: 1) la distinción entre el “objeto real” y su conocimiento, el “objeto de conocimiento”, 2) la fundamentacion de la prioridad de la realidad objetiva respecto a su conocimiento y 3) la elaboración teórica del movimiento dialéctico de ambos elementos y sus relaciones mutuas.

Con ello se crea la posibilidad de elaborar una teoría de la historia de la producción de los conocimientos, es decir, una teoría de las condiciones reales de esta producción: por una parte, materiales y sociales y, por otra, propias de la práctica científica.

Postulados del Materialismo Dialectico Filosofia y Politica

Filosofía y política

Para el marxismo las diferentes corrientes filosóficas y los conflictos entre ellas no son producto del desarrollo autónomo de la filosofía. El punto de referencia último para su comprensión no está en el terreno “intrafilosófico”, sino en las luchas sociales y políticas de las clases. Sus efectos sobre el campo de la filosofía se desarrollan a través de complicadas y sutiles mediaciones. Uno de los campos fundamentales que hace sentir su presencia en la historia de la filosofía es el de las diferentes ciencias. Pero, si bien la filosofía recibe el impacto de los descubrimientos científicos, que le obligan a replantear y profundizar su respuesta a la cuestión central que la ocupa, al mismo tiempo, como teoría general de la producción del conocimiento influye, a su vez, sobre las ciencias ayudándolas a constituirse como tales y luchando contra todo componente ideológico idealista que obstruya este proceso.

Tomemos el caso de las relaciones entre la filosofía materialista dialéctica y la ciencia del Materialismo Histórico. Para el marxismo, el Materialismo Histórico, producto de una práctica teórica específica, encuentra en última instancia el terreno para validarse en su reinscripción en la práctica social revolucionaria del proletariado. Pero e Materialismo Dialéctico interviene en este proceso colaborando en el logro de la cientificidad del Materialismo Histórico y en este sentido opera coincidentemente con la necesidad del proletariado de contar con una teoría revolucionaria sin la cual no es concebible una práctica revolucionaria efectiva.

Por lo que: 1) representa el campo teórico que refuerza el logro de un un conocimiento científico como “guía de la acción” revolucionaria. Este aspecto redundará en la no presencia de “desviaciones” (oportunismo, sectarismo, etc.) en la práctica política; 2) en tanto una proposición o una idea, verdadera o falsa, puede inscribirse activamente en la lucha de clases como representante directo o indirecto de los intereses históricos de sus protagonistas, la exigencia proletaria de una ciencia de la revolución supone la intervención de la política en el plano de la producción de conocimientos.

Este aspecto decisivo es conocido a través de la exigencia de asumir un “espíritu de partido” en la práctica filosófica. Es decir, de impulsar el desarrollo consecuente de la ideología del proletariado y de combatir implacablemente toda variante de ideología burguesa. Esta ubicación de la filosofía en el seno de la lucha de clases supone, a la vez, una nueva práctica de la filosofía.

La filosofía idealista, en su función de ideología de las clases dominantes no puede ejercerse sino bajo las formas que perpetúen la división del trabajo de la sociedad de clases. Se constituye como la filosofía de los “profesores”, como grupo separado y diferenciado del resto del pueblo, que supuestamente contiene en su saber a la Verdad como su patrimonio. Verdad que es transmitida explícitamente de manera vertical, respetando las jerarquías intelectuales través de los aparatos educacionales e implícitamente a través de los medios de información, etc. La filosofía marxista encontrará, a la inversa, su máxima realización práctica al ser asumida por el proletariado en su lucha. Lo que redefine las condiciones y protagonistas de su ejercicio.

Las tareas actuales del Materialismo Dialéctico

El desarrollo teórico del Materialismo Dialéctico no está a la altura del que tiene el Materialismo Histórico. Son pocas las referencias explícitas al mismo en los clásicos del marxismo y, en general, se puede decir que, más allá de sus principios generales, que si están explicitados y de intentos deimportancía como los de Georg Lukács, Karl Korsch, Auguste Cornú, Galvano Della Volpe, Lotus Althusser y otros la filosofía marxista se encuentra implícitamente en los textos de los clásicos del marxisrtio: Marx, Engels, Lenín, Gramsci, Mao, etc., y en las reflexiones políticas de dirigentes proletarios como el Che Guevara, Ho Chi Minh, tec., que asumieron consecuentemente la lucha anticapitalista. Hoy es prioridad en el trabajo del Materialismo Dialéctico la profundización de su interacción teórica con el Materialismo Histórica. La filosofía explicitará así sus fundamentos y la ciencia desarrollará sus “piedras angulares” que elaboraron los clásicos.

Colaborar con el desarrollo del Materialismo Histórico supone para la filosofía marxista:

A) saber aprovechar los elementos de la actual coyuntura que pueden ayudar a su desarrollo: 1) el trabajo teórico que recupere la enorme riqueza de la iniciativa revolucionaria y combativa que despliegan las masas en sus luchas; 2) El trabajo teórico sobre los textos de los clásicos y los documentos políticos que orientan los focos centrales de lucha anticapitalista y por la construcción del socialismo; 3) la relación de apuntalamiento que puede darse al articular el discurso teórico del Materialismo Histórico con el de diversas ciencias como el psicoanálisis, la lingüística, etc. A condición de la intervención del Materialismo Dialéctico sobre ellas ayudando a distinguir en su interior su cientificidad posible de los ingredientes de ideologías idealistas que puedan contener (psicologismo, formalismo, etc.);

B) superar diversos obstáculos teóricos que se le oponen a través del acecho ideológico de: 1) las nociones del “sentido común” y la experiencia directa en general que estén impregnadas de ideologías idealistas; 2) las incrustaciones de otras filosofías, principalmente el hegelianismo y el neopositivismo. De la influencia de la primera resulta una concepción espontaneísta del proceso histórico, que niega o subestime la necesidad de la conciencia de clase y la organización revolucionaria. Generando una práctica política que se diluye en la acción espontánea de las masas en la medida de que el éxito del proceso está asegurado por el despliegue del “espíritu del pueblo”, etc. De la segunda una concepción cientificista que separa la práctica teórica de la acción revolucionaria y que, entonces no puede articular la teoría con la experiencia vivida de las masas, condenándose al aislamiento político; 3) de las influencias negativas de otras ciencias, como por ejemplo la biología y la física mecánica. En la medida en que se piense la historia desde sus supuestos teóricos se derivará en una concepción no revolucionaria sino evolucionista de la sociedad.

El marxismo como practica revolucionaria

Trataremos de analizar la intervención política del marxismo en las luchas del proletariado internacional. La reconstrucción de los hechos tendrá pues, exclusivamente un eje: el proceso contraponiendo ideológica y políticamente a la por el cual el proletariado se va diferenciando y burguesía, se va transformando en una fuerza social con acción propia en diversos procesos de acumulación de fuerzas y de luchas por el poder. Así como de su acción en la construcción del socialismo desde el poder.

Desde esta focalización centraremos en los momentos decisivos de la acción política revolucionaria y de los enfrentamientos de las diferentes líneas políticas que supongan una implicancia decisiva en la acción practica. Esta reconstrucción no seguirá, pues, un criterio abarcador del conjunto de procesos históricos desde el surgimiento del proletariado. Por otra parte, por la índole de su eje, la reconstrucción supone, en gran medida, el análisis del proceso que vivió y vive el Movimiento Comunista Internacional. Por lo que trataremos además de presentar la problemática a tratar desde la óptica de las concepciones que centralmente disputan su dirección.

Ideas de Marx Sobre Malthus

La Lucha Politica y Militar La Teoria Marxista Lucha de Clases

La Lucha Política y Militar
La Teoría Marxista-Lucha de Clases

Las fuerzas de la revolución

En la actualidad las relaciones de producción dominantes en escara mundial son las capitalistas en su fase imperialista. De lo que se deduce que los polos antagónicos de nuestra época están representados por la burguesía y el proletariado internacionales.

Pero la contradicción entre el proletariado y la burguesía nunca se da en estado puro, sino combinada con otras relaciones de producción. En los países capitalistas desarrollados la contradicción que se puede jerarquizar como la principal en su fase histórica revolucionaria actual es la de burguesía-proletariado.

En los países coloniales, semicoloniales, dependientes, la dominancia de las relaciones de producción capitalistas se da principalmente a través de la presencia del imperialismo, lo que combinado con relaciones de producción que son resabios de formaciones sociales anteriores (cierto tipo de arrendamiento de la tierra, artesanos, etc.) y productos originales de esta época (capas medias numerosas, etc.) hacen que la contradicción burguesía-proletariado se articule con otras de tal manera que se crean dos grandes bloques de clases y capas que se constituyen en los polos centrales de la contradicción principal de su fase revolucionaria histórica.

La Lucha Politica y Militar La Teoria Marxista Lucha de Clases

Marx y Engel fundadores del socialismo

Por un lado el campo de las ciases dominantes hegemonizadas por el Imperialismo, por él otro, el de los sectores populares en el que debe ganar la hegemonía el proletariado. Así, es necesario distinguir dentro del campo popular: 1) las fuerzas motrices de la revolución, que están constituidas por los grupos sociales que participan en forma activa del proceso revolucionario: 2) la fuerza principal que está constituida por la clase social que representa la fuerza motriz más numerosa: 3) la fuerza dirigente que está constituida por la clase social que dirige el proceso revolucionario, aunque a veces no sea la más numerosa, como el el caso de la Revolución China, en la cual la fuerza dirigente es el proletariado a través del P. C. Chino y su fuerza principal el campesinado. El sistema capitalista mundial jerarquiza al proletariado industrial como el sector social globalmente antagónico a toda la sociedad y capaz de encabezar un bloque de capas y clases populares aijadas en cada tase revolucionaria, así como garantizar, una vez resuelta la contradicción principal de la misma la construcción ininterrumpida del socialismo y el comunismo, a través de la justa resolución de las contradicciones en el seno del pueblo.

El poder y la violencia

El problema del poder es el decisivo de la revolución. Los medios de ejercicio de la dictadura de las clases dominantes suponen la combinación de la represión física y la integración política e Ideológica al sistema de los sectores explotados.

Frente a estos instrumentos de dominio el proletariado lleva la lucha de clases en tres frentes fundamentales: el económico reivindicativo, el ideológico y el político. El centro de gravedad de su acción por el poder se va a constituir en la lucha política revolucionaria. Cada situación concreta exige formas de lucha específicas, orientadas a facilitar la máxima movilización de las fuerzas revolucionarias, a debilitar la posible hegemonía del enemigo, a precipitar su “crisis orgánica”, a obtener, en definitiva, un cambio favorable en la relación de fuerzas con vistas al poder.

La respuesta revolucionaria a los medios de dominio de las clases que detentan el poder supone una compleja articulación entre la lucha política y su continuación bajo la forma del enfrentamiento armado. La relación mutua entre ambos elementos está regulada por el concepto central del Materialismo Histórico que plantea que las formas de lucha son instrumentos de la lucha de clases y no fines en sí mismo.

El enfrentamiento es siempre entre fuerzas sociales y su relación de fuerzas tiene su centro de definición en la fuerza propia cohesionada y organizada con que cuenta cada clase. El protagonismo del proletariado es el elemento decisivo del polo revolucionario de la contradicción principal.

Retomemos los momentos centrales de la dinámica de la formación social que hemos analizado: a) fase de correspondencia entre Las fuerzas productivas y las relaciones de producción; b) fase de no correspondencia y de debilitamiento de la hegemonía de las clases dominantes; c) fase de agudización de la no correspondencia y de “crisis orgánica”; d) fase de “situación revolucionaria”; e) fase de “situación revolucionaria directa” y toma del poder revolucionario.

El movimiento general nos indica que la lucha política y la militar se dan simultáneamente siempre. Al comienzo la acción política general (debilitamiento dé la hegemonía de las clases dominantes y formación de una fuerza propia revolucionaría) es esencial y su forma específica armada queda en un segundo plano (autodefensa de las luchas, propaganda armada, etc.). Su evolución progresiva las lleva a equilibrar su importancia hasta desembocar por fin en una una etapa en que la lucha armada ocupa el primer lugar, hasta dominar totalmente la escena de la lucha de clases. El enfrentamiento directo y total con el poder militar de la burguesía, para los marxistas, se desata, entonces, sobre la base de contar con una relación de fuerzas políticas propicias.

Frente a la realidad de que las clases dominantes no renuncian nunca pacíficamente a su poder y perfeccionan sus aparatos represivos para el enfrentamiento de clase, el único terreno en el que se les puede enfrentar con éxito es el de las luchas de masas que asuma las formas de lucha y la combinación entre ellas correspondientes a cada etapa del proceso. Lo que supone respetar las leyes específicas de la lucha revolucionaria política y militar según las particularidades de cada país.

Esta concepción se desarrolló históricamente enfrentando a las líneas políticas que postulaban la posibilidad de un tránsito al socialismo por la vía electoral parlamentaria, desarmando política, ideológica y militarmente al proletariado frente al poder burgués.

También, pero en otro plano, combatió ideológica y políticamente a todas las concepciones que, partiendo de la afirmación justa de que sin enfrentamientos armados con e! poder dominante no hay posibilidad de cambios revolucionarios, autonomizaban el enfrentamiento armado directo con el aparato represivo del Estado y otras instancias del sistema, respecto de la lucha de masas (terrorismo; etc.).

De lo que resultaba el aislamiento político y militar de quienes incurrían en este error y la condena a la lucha espontánea de la clase obrera; con la consiguiente posibilidad de reforzamiento indirecto de la influencia ideológica y política burguesa sobre ella.

Bajo la dirección del partido revolucionario del proletariado se deberá formar, para los clásicos del marxismo, el ejército popular revolucionario basado en las milicias obreras y populares. Las características de clase, la composición social, su situación geográfica, etc., harán que en cada país la lucha armada asuma formas específicas (insurrección, guerra popular prolongada, etc.).

Por otra parte, el protagonismo de las fuerzas obreras y populares, además de ser exigido para el enfrentamiento con el poder dominante, es condición de posibilidad para la construcción de la nueva sociedad, en la medida en que en el seno de los órganos de lucha de las masas es donde se incuban los órganos de poder popular y de gestión directa de la clase obrera, sin los cuales es inconcebible la superación del capitalismo

El poder socialista

La toma del poder revolucionario supone la destrucción del instrumento de dominación principal de la burguesía: el Estado. Y su reemplazo por órganos de poder popular que garanticen una nueva y superior forma de democracia de las masas y la derrota de la resistencia de las clases anteriormente dominantes (Soviets en la Unión Soviética de Lenín, Comunas en la China Popular).

Lo que supone el ejercicio de la “dictadura del proletariado”, garantía de efectivización del tránsito hacia una sociedad sin clases. La revolucionarización interrumpida de todos los niveles de la sociedad, la liquidación de toda explotación de clase, de toda desigualdad social, etc., desembocan en la sociedad comunista, regida por el principio de: “de cada cual según su capacidad; a cada cual según su necesidad”. Con la desaparición histórica de las clases a nivel económico que supone el comunismo se debe producir la extinción del Estado socialista y de todas las instancias políticas y militares: el logro del más pleno autogobierno de los trabajadores.

Pero, así como el capitalismo universalizó sus relaciones sociales en todo el mundo y por lo tanto el proletariado y sus luchas asumieron caracteres internacionales, la liquidación de las clases y sus instituciones e ideologías no puede lograrse en el plano nacional local por separado , sino solo mundial.

Ideas de Marx Sobre Malthus

El Proletariado y el Partido Politico Fuerza Revolucionaria en Rusia

El Proletariado y el Partido Político
Fuerza Revolucionaria en Rusia

Entre los antiguos romanos, el proletario era el hombre libre cuya única propiedad era su prole o descendencia. En tiempos modernos, los teóricos del socialismo y del marxismo definieron al proletariado industrial como la clase destinada a transformar la sociedad.

En sentido estricto, el proletariado es la clase social formada por obreros industriales cuyo único ingreso se deriva de la venta de su trabajo. En una acepción más amplia, los sociólogos llaman proletario a todo aquel que vive de un salario percibido a cambio de trabajo, lo que incluiría a los obreros agrícolas, a los funcionarios del estado, a los trabajadores cualificados y a los mandos empresariales.

Fuera de esta categoría social quedan los marginados y los desempleados, y también los grupos sociales que viven de la obtención de ingresos no salariales, como las rentas de la propiedad agrícola y los beneficios del capital.

El partido revolucionario: El proletariado tiende espontáneamente a negar la sociedad capitalista, pero los procesos objetivos que enmascaran y ocultan las raíces y mecanismos de explotación hacen que, sin una teoría revolucionaria que dé cuenta de las causas de su situación, subordine su crítica al sistema a explicaciones imaginarias de las causas de los procesos que cuestiona en sus luchas, esterilizando a las mismas en su posible eficacia histórica. Se neutraliza así el filo crítico y destructivo de sus luchas hacia un cauce reformista, absorbible por el sistema.

Proletariado

Proletariado, la fuerza del trabajo

Es que la explotación se muestra, se hace visible en sus efectos: pobreza creciente por un lado, acumulación de riquezas por otro, pero enmascara sus causas objetivas, es decir, la relación de extracción de plusvalía que contraen el obrero y el patrón. Se deriva ;si la explicación de la situación de vida del explotado a causas imaginarias éticas o psicológicas: el patrón tiene más voluntad, inteligencia, suerte, etc. La sociedad aseguraría la igualdad, las desigualdades tendrían como fuente las desigualdades naturales de los hombres entre sí. Cuando la agudización de las contradicciones sociales alcanzan cierta magnitud se confiará entonces de hecho en que la misma sociedad ponga en juego mecanismos corrector de su funcionamiento.

Por lo que los cuestionamientos a la’misma se agotan a lo sumo en el reclamo de distribuir mejor las riquezas a través de cambios en última instancia subjetivos: el capitalismo debe “humanizarse”, el patrón no debe ser egoísta, debe pagarle lo “justo” al obrero, etc. Pero este cuestionamiento, que puede incluso expresarse a través de luchas de envergadura, no llega en sus planteos a cuestionar la relación objetiva que está en la base de toda desigualdad en la distribución de los bienes creados: la propiedad privada capitalista sobre. los medios de producción. Estos enmascaramientos objetivos empalman y son reforzados por las elaboraciones y explicaciones sobre la sociedad y sus problemas que transmiten los aparatos ideológicos del Estado y privados de las clases dominantes.

Las luchas obreras que se generan espontánea. mente presentan entonces un carácter dual. Por una parte se constituyen de por sí en una barrera a la tendencia propia de la burguesía a agudizar la explotación de clase y en el terreno decisivo para la posible toma de conciencia de sus objetivos históricos, es decir, del carácter antagónico que debe asumir su enfrentamiento con el poder burgués. Pero, por otro, lado, libradas a sí mismas, estas luchas no rebasan en último instancia los objetivos de resistencia al dominio burgués y no pueden de por si articularse con un proyecto de poder propio.

Para quebrar este sometimiento ideológico y político es necesario producir la teoría científica que ponga al descubierto los mecanismos reales de funcionamiento y cambio del sistema. La que no puede tener otro fin que el de su reinscripción en la práctica social global del proletariado a través de fa formación de la instancia orgánica de conducción política de la lucha: el partido revolucionario.

La garantía máxima de verificación de una teoría revolucionaria, de desarrollo de una línea política, de conservación del carácter revolucionario de una organización se encuentra en la relación positiva que entabla con las masas, con sus experiencias con sus necesidades, con su historia concreta, Por ello, el terreno de acción principal del partida revolucionario es la lucha de masas y su vía de acceso y contacto con la clase es la recuperación de las necesidades más sentidas de la clase tanto inmediatas como históricas.

El carácter de las reivindicaciones movilizadoras será cambiante según la situación estructural y coyuntural de la lucha de clases, así como del movimiento propio de las relaciones de fuerzas políticas e ideológicas en cada momento.. El partido, entonces, debe tender a establecer un contacto con el resto de la clase que pueda recuperar la positividad (todo lo que se oponga al orden burgués) de las luchas de resistencia, con vistas a acelerar el cambio de la relación de fuerzas con el poder dominante.

Desde este punto de vista el partido es una fracción de la clase obrera y todo posible intento de sustituir la acción de las masas por la de la organización revolucionaria, como por ejemplo en el caso del stalinismo, es extraño a la concepción leninista de le lucha proletaria. Cuando de instrumento ¿le lucha, la organización se convierte en un fin en sí mismo, se presenta quizás uno de los síntomas más importantes de su pérdida de carácter revolucionario.

Con la Revolución Industrial y el advenimiento de los sistemas liberales a lo largo del siglo XIX, el conflicto entre los intereses de proletarios y burgueses se hizo evidente. El liberalismo implantó la igualdad política, pero, en sus primeras formulaciones, ignoró las desigualdades económicas sociales. Los intereses del proletariado se expresaron en el desarrollo del movimiento obrero y en las diversas teorías socialistas (socialismo utópico, anarquismo, marxismo), que aspiraban a transferir a la sociedad o a sustituirla por otra nueva en la que desaparecieran las desigualdades económicas.

Situado así el partido en el seno de la clase, es necesario señalar, al mismo tiempo, la diferencia específica que guarda con el resto de la clase y que lo hace imprescindible: la conciencia científica de sus intereses históricos, de los medios de su realización, etc. así como la efectivización práctica de las tareas y formas de organización que garantizan su logro.

Por ello si bien es necesario recuperar toda la positividad posible de la iniciativa y acción propia de la clase, toda la riqueza de los diferentes niveles de conciencia a los que espontáneamente puede acceder, la acción del partido es condición de posibilidad de que la clase se autonomice política, ideológica y organizativamente respecto de la burguesía y pueda por lo tanto proyectarse en la lucha por el poder y la construcción de la nueva sociedad.

Será entonces la fusión entre el movimiento obrero espontáneo y el socialismo científico a través de la acción del partido en la clase, la piedra de toque para que una “situación revolucionaria” desemboque en la toma del poder revolucionario.

El proletariado y las fuerzas populares pueden pasar así de ser el aspecto dominado y secundario de la contradicción central que desgarra a una sociedad en un momento histórico dado, a ser el aspecto dominante y principal.

Analizado desde un ángulo teórico más general, podemos decir que este proceso tiene como signo el pasaje del momento en que el régimen capitalista se reproduce con relativa estabilidad a aquel en que se va a operar sus crisis y superación históricas.

En la fase de autorreproducción, la clase obrera, integrada al sistema ideológica y políticamente, tiene como nota decisiva su rol de soporte de la estructura capitalista, en la medida en que su conducta está regulada inconscientemente por las leyes de reproducción del sistema. Pero la lucha y la toma de conciencia de clase redimensiona su rol asumiendo el carácter de agente político de cambio. Se recupera así, sobre la base de los condicionamientos de la estructura objetiva en la que está inserta, la eficacia de los fines subjetivos, de la voluntad, de la firmeza de la acción, etc. Se posibilita entonces la realización de las leyes de transformación del sistema, que siempre se presentan como una tendencia y no como una necesidad fatal como las leyes naturales.

El pasaje de la tendencia objetiva a la efectivización real del cambio iniciativa propia y combatividad articulada con exigirá la acción deliberada de la clase, su la dirección política que asuma sus intereses históricos de fondo y los caminos correctos para su logro.

Fuente Consultadas:
ENCICLOPEDIA HISPÁNICA Tomo 12 Entrada: Proletariado
CIVILIZACIONES DE OCCIDENTE Tomo B Jackson J. Spielvogel – El Anarquismo

El Estado Socialista El Marxismo Teoria de Carlos Marx Lenin

El Estado Socialista El Marxismo
Teoría de Carlos Marx

La fase de funcionamiento orgánico del sistema: Inicialmente el régimen burgués tiene a favor de su funcionamiento relativamente estable la correspondencia a nivel económico entre sus relaciones de producción y sus tuerzas productivas. El desarrollo del capitalismo supone un salto adelante respecto al régimen feudal aunque ya lleva en sí, como oposición aún no antagónica políticamente, la contradicción entre la burguesía y el proletariado.

Toda formación social al mismo tiempo que produce, y para poder seguir produciendo, debe reproducirlas relaciones sociales que lo caracterizan. Por lo que, así como el sistema capitalista reproduce sus fuerzas productivas (los medios de producción a través de renovación de maquinarias, etc. y el obrero con su fuerza de trabajo del salario), reproduce también permanentemente las relaciones sociales que lo componen. Este proceso se asegura en gran medida por el papel que juega la superestructura, particularmente el Estado.

Marx - Engel Fundadores del socialismo cientifico

Marx – Engel

En el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden ya conciliarse surge históricamente el Estado como instancia separada de la “sociedad civil”, como árgano de dominación y opresión de las clases explotadoras sobre las explotadas. Particularmente en el sistema capitalista, en tanto poder político, su control define la posibilidad misma de manutención o cambio de la formación económico-social en su conjunto.

La dictadura de la clase burguesa a través del Estado se ejerce por La compleja combinación de sus aparatos represivos e ideológicos. Los aparatos ideológicos del Estado (sistema educacional, medios de información, culturales, etc.) están destinados al logro del consenso de la sociedad en su conjunto hacia las clases ideológicas de la burguesía. Entre las que se encuentran justamente su interpretación del mismo Estado como una institución que expresaría los intereses de toda la “sociedad” y que tendría como finalidad la de neutralizar y encauzar los conflictos entre los ciudadanos privados a través de la aplicación de leyes que garantizarían la “igualdad” y el ejercicio de la “democracia” para “todos”.

Esto justifica que ese Estado contenga sus aparatos represivos (policía, ejército, servicios de seguridad, bandas paramilitares etc.) para aplicar la violencia física sobre aquellos que no acatan el funcionamiento de una ley que sería igual para todos. Es “natural’, entonces, que existan estas formaciones porque, en realidad, actuarían sobre aquellos sectores que se ubicarían fuera de la sociedad y contra el  “interés común”, cuya defensa estaría en manos del Estado.

A través de su acción (combinada con las de las instituciones “privadas”) el Estado expresa, entonces, su rol de dictadura de clase pujando por:

a) el logro de la dirección de los sectores integrados a la ideología y políticas de las clases que lo detentan y b) la represión física sobre los que, rompiendo con ellas, asumen a través de la lucha el “interés histórico” de las clases explotadas. Pero la aplicación de una ley formalmente “igual” para todos, que en realidad resguarda ]a vigencia de la propiedad privada de los medios de producción, es la base de todas las desigualdades pues garantiza el funcionamiento de una sociedad de “desiguales”: de explotados y explotadores.

Será la agudización espontánea de las contradicciones de clase la que comenzará a modificar la relación de fuerzas entre ellas y la estabilidad del régimen. Con el comienzo de la no correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción se abre la gran etapa histórica de la revolución proletaria en escala mundial.

‘Crisis orgánica” y “situación revolucionaría”

Las contradicciones propias del sistema, los embates de las luchas reivindicativas y políticas del proletariado y el pueblo van debilitando paulatinamente la hegemonía estable que las clases dominantes ejercían ,sobre la sociedad. Se produce un debilitamiento de la representatividad de los partidos políticos tradicionales y de las instituciones “privadas” y aparatos del Estado destinados a integrar a las clases dominadas al sistema. Los agentes de la burguesía en el movimiento obrero, así como las direcciones sindicales y políticas reformistas ven debilitada su influencia entre las masas.

Se produce con ello una “crisis orgánica” de los sectores dominantes. Se refuerza la posición relativa de poder de la burocracia civil y militar, de las altas finanzas, de la Iglesia y, en general, de todos los organismos relativamente independientes de la opinión pública, así como va pasando cada vez a primer plano la acción de los aparatos represivos del Estado. En cada país el proceso es diferente, aunque el contenido será el mismo: la crisis de hegemonía de la clase dirigente. La crisis crea peligrosas situaciones inmediatas porque las diversas clases y fracciones de clase no poseen la misma capacidad de orientarse rápidamente y reorganizarse con el mismo ritmo. La clase dirigente, que tiene un numeroso personal adiestrado cambia de hombres y programas y puede reasumir la situación que se les estaba escapando de las manos. La ‘crisis orgánica” no desemboca fatalmente en “situación revolucionaria”, sino a condición de la intensificación de las luchas obreras y populares. Aun así, si bien la revolución es impracticable si no se da una “situación revolucionaria”, ésta no conduce tampoco inevitablemente a ella. Los rasgos de la “situación revolucionaria” son:

1) la imposibilidad de las clases dominantes de mantener su dominio de manera estable: la aparición de su “crisis orgánica”. Para que estalle la revolución no basta que “los de abajo no quieran” vivir como antes, sino que hace falta también que “los de arriba” no puedan “vivir como hasta entonces”;

2) una agravación superior a la habitual de la miseria y las calamidades de las clases oprimidas;

3) una intensificación considerable, por las razones antes indicadas, de la actividad de las masas, una profunda disponibilidad para la lucha. El conjunto de estos cambios posibilitan la toma revolucionaria del poder, pero no la garantizan de por sí. Deberá darse también el cambio subjetivo decisivo que se exprese orgánicamente en la dirección revolucionaria capaz de impulsar las acciones de masas lo suficientemente profundas como para destruir el viejo poder que jamás “caerá”, ni siquiera en las épocas de crisis, si no se lo “hace caer”.

Las Clases Sociales y la Explotacion Capitalista El Socialismo de Lenin

Las Clases Sociales y la Explotación Capitalista

La lucha de clases: Las clases sociales son grupos sociales antagónicos que se diferencian entre sí fundamentalmente por la relación de propiedad (esclavistas, señores feudales, burgueses, etc.) o desposesión (esclavos, siervos, proletarios, etc.) que guardan respecto a los medios de producción.

Esta ubicación objetiva condiciona el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, por consiguiente, el modo y proporción en que perciben la parte de la riqueza social creada por el trabajo de las clases desposeídas. De tal manera que los propietarios de los medios de producción se apropian, por mecanismos específicos en cada formación social, del trabajo de las clases explotadas, en el caso del capitalismo a través de la extracción de plusvalía.

Las Clases Sociales y la Explotacion CapitalistaSi tomamos como hilo de la exposición el concepto de lucha de clases, debemos aclarar que entre todos los grupos sociales sólo los que al participar en forma directa en la producción llegan a constituirse en polos antagónicos, tienen el carácter de clases sociales (por ejemplo la burguesía y el proletariado).

Existen otros grupos que no pueden definirse estrictamente como clases sociales por representar grupos intermedios entre las dos clases antagónicas a nivel de la producción, como es el caso de los técnicos y administradores, o por no estar ligados directamente a la producción al prestar servicio en las instituciones de la superestructura: profesores, abogados, funcionarios del aparato del Estado, etc.

Por otra parte, se hace necesario también distinguir clase de fracción de clase, es decir, de los subgrupos en los que se puede descomponer una clase, por ejemplo la burguesía en industrial, comercial y financiera; el proletariado en industrial y rural, etc.

La ubicación objetiva de las clases en la estructura económica condiciona su “interés de clase”, tanto el inmediato (mayor acumulación de capital para el burgués, mejorar sus condiciones de vida para el proletario) como el estratégico-histórico (manutención y afianzamiento del sistema para la burguesía, toma del poder y construcción económica y superestructural del socialismo y comunismo para el proletariado). Desde la perspectiva del proletariado ese interés de clase” objetivo deberá expresarse en la conciencia de clase y organización política autónoma con suficiente fuerza propia como para desembocar en abierto antagonismo, generalizado a nivel nacional, con la burguesía. Es decir, en el ejercicio de la lucha de clases” en sentido estricto: el enfrentamiento de las clases que operan como fuerzas sociales dirigidas a partir de la conciencia de su “interés de clase” histórico.

La explotación capitalista: El capitalista acude al mercado para comprar con su dinero las mercancías cuyo consumo constituye el proceso del trabajo: la materia que se elabora, las trabajo del obrero. Por la venta de las mercancías producidas el capitalista recibe una cantidad de dinero que es superior al invertido.

El resultado de este ciclo se expresa, pues, en que obtiene de la diferencia entre el dinero invertido y el recibido un excedente que le permite acumular y reproducir el capital. Para Marx este excedente, al que llamará plusvalía, no surge porque el capitalista simplemente pague por debajo de su valor a fuerza de trabajo, aunque ello también sucede. Ni por la habilidad comercial d e comprar las mercancías a menos de su valor y venderlas a más, aunque esto también está presente en la economía capitalista. Ni mucho menos surge por una propiedad inherente al dinero (“la plata trae a la plata”, “hay que hacer trabajar al capital”, etc.).

El contenido del proceso está en el hecho de que el valor de todas las mercancías está dado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción y su pago hace a través de la mercancía que funciona como equivalente universal del resto, en este caso el oro, bajo la forma de dinero. Así, el valor de la fuerza de trabajo es el tiempo de trabajo necesario para producir las mercancías (alimentos, vivienda, sanidad, educación, etc.) que en cada sociedad por término medio el obrero consume para producirse como fuerza de trabajo viva. El mediador de este proceso, el representante de ese tiempo de trabajo es el dinero que recibe como salario. Aunque el capitalista pague al obrero su fuerza de trabajo por su valor surge la plusvalía.

El secreto está en el valor de uso de la fuerza de trabajo, en su consumo, es decir: hacerla trabajar. El obrero crea en su trabajo más valor del que el cuesta. En una jornada de trabajo de 8 horas, por ejemplo, el obrero crea en 4 horas el equivalente del valor de su fuerza de trabajo (trabajo necesario) y en las 4 horas restantes genera la plusvalía que es apropiada por el capitalista (trabajo excedente).

Esta relación de explotación se enmascara de múltiples maneras y su forma más directa de ocultamiento es que la forma de pago en salario borra apariencialmente el límite entre el tiempo de trabajo necesario y el excedente. Aparece como pagada toda la jornada de trabajo. Para el proletariado, entonces, la lucha por un mejor salario supone la disputa con el capitalista de la magnitud de la cuota de plusvalía que este último obtiene, por lo que debe articularse con la lucha política revolucionaria orientada a cambiar la relación objetiva misma de explotación a la que lo somete la propiedad privada capitalista.

El Materialismo Historico Teoria de Marx Marxismo y Comunismo

El Materialismo Histórico Teoría de Marx
Marxismo y Comunismo

El Materialismo Histórico La “formación económico-social”: Las premisas del Materialismo Histórico proponen que el primer hecho histórico es la producción de los medios indispensables para la satisfacción de las necesidades básicas del hombre (comer, beber, procrearse, etc.). Asegurar su misma existencia material será la condición que hace posible e! despliegue de sus capacidades intelectuales, éticas, artísticas, etc.

Este simple y decisivo hecho, reconocido y aceptado como afirmación aislada hasta por variantes de la ideología idealista, quedaba encubierto y relegado cuando se trataba de elaborar las grandes respuestas acerca del “sentido” de la vida, de la historia humana, etc. Para Marx, la clave de interpretación del proceso histórico estará, justamente, en el desarrollo consecuente de esta premisa.

Para poder producir y reproducir su vida material los hombres no entablan una relación de trabajo individual y directa sobre la naturaleza, sino través de las relaciones sociales de producción que contraen entre si. Este sistema de relaciones de producción no se crea por un mero acto de voluntad del hombre, y se rige por leyes propias, independientemente del conocimiento o desconocimiento que tengan de ella los agentes de producción que la constituyen.

El hombre se incorpora a relaciones sociales que lo preexisten y lo condicionan y que se rigen por las leyes mismas de su estructura, por ejemplo en el capitalismo la extracción de plusvalía y sus efectos: acumulación del capital por un lado y pauperización creciente de la clase obrera por el otro, etc.

Lo que supone la objetividad de la dinámica de la estructura social en cuestión y a consiguiente posibilidad de un conocimiento científico de ella que reconstruya sus leyes de funcionamiento y posibilite así la acción efectiva de las clases oprimidas en su intento de transformación práctica de las relaciones sociales a que están sometidas.

Toda relación subjetiva de los hombres entre sí, se da desde el terreno de su ubicación objetiva en la estructura social y a través no de sus “conciencias” en general, sino de un pensamiento que, al tiempo que es producido por el hombre como ser social, se manifiesta bajo la forma material de los lenguajes.

La estructura económica de la sociedad se jerarquiza por todo lo dicho como el nivel determinante en última instancia de la dinámica global formación económica social. Pero esto no supone negar la eficacia propia de los niveles llamados superestructurales: el sistema jurídico-político y las formas de “conciencia social” (filosofía, arte, religión, etc.,).

En este sentido, y articulados internamente con el rol del nivel económico, se da la acción específica de: a) el poder político, nudo central de la superestructura, que está condicionado por la estructura económica (las clases económica. mente dominantes son las políticamente dominantes), pero que, sin embargo, su detentación garantiza el mantenimiento o cambio revolucionario de las mismas relaciones económicas de producción; b) de las formas de “conciencia social” que, en tanto funcionan como ideologías de clase posibilitan el logro de la hegemonía política de una clase sobre la sociedad en su conjunto.

El objeto de la ciencia del Materialismo Histórico: la “formación económico-social”, sus leyes de funcionamiento y transformación, supone entonces la articulación compleja de diferentes niveles (estructura y superestructura) cada uno con relativa independencia y eficacia propia respecto de los otros. En las diferentes “formaciones económico-sociales” en que históricamente se da la propiedad privada sobre los medios de producción (esclavista, feudal, asiático, capitalista, etc.) sus diferentes niveles estarán articulados a partir de su principio motor fundamental: la lucha de clases. Circunscribiremos la exposición a la reinscripción de los conceptos generales del Materialismo Histórico en el análisis específico de las leyes fundamentales de funcionamiento y cambio de la sociedad capitalista.

Algunos intelectuales y artistas reflexionaron sobre la cuestión social y se expresaron abiertamente contra las consecuencias de la industrialización: describieron, por ejemplo, las condiciones en que vivían los trabajadores, la presencia en las fábricas de niños trabajadores de 5 años, de mujeres y niños que realizaban tareas pesadas en las minas, de niños de 7 años que trabajaban jornadas de 20 horas.

En las fábricas de fósforos, por ejemplo, la mitad de los obreros eran niños menores de 13 años y jóvenes menores de 18 años que trabajaban entre de 12 y 15 horas diarias. En industrias como la algodonera, los talleres de laminación y otras manufacturas de metales en Inglaterra, Gales y Escocia, existía un sistema de relevos que obligaba a los obreros -hombres, mujeres y niños desde los 8 años- a trabajar por turnos, de manera tal de mantener el proceso de producción durante las 24 horas del día sin interrupción.

Cuadro sobre el materialismo histórico

Cuadro sobre el materialismo histórico

El Capitalismo en la epoca de Karl Marx Teoria Marxista

El Capitalismo en la Época de Karl Marx
Teoría Marxista

El capitalismo en la época de Marx

Marx no surge por «generación espontánea». No es el resultado de una especulación de laboratorio. o de un ocioso filosofar, como podría ser «La República» de Platón. Marx es hijo de su época, y su obra es directa consecuencia de lo que estaba ocurriendo en el mundo real de sus días.

La revolución industrial y el librecambio, habían sacudido tan profundamente las estructuras heredadas del medioevo, feudalismo, corporaciones y control de pensamiento por la Iglesia, que el espíritu de lucro, las aventuras oceánicas, y los descubrimientos técnicos y científicos. se desaforaron.

El Capitalismo en la epoca de Karl Marx Teoria Marxista

Carl Marx, autor de El Capital

Los europeos no tuvieron reparos en entrar en África a cazar seres humanos como si fueran animales para llevarlos a América a las plantaciones del algodón o las minas de oro y plata. No importaba que menos de la mitad sobrevivieran al viaje en condiciones infrahumanas, que luego murieran a los pocos anos de duro trabajo, era más rentable salir a cazar nuevos esclavos que gastar en mantenerlos en buena forma, o reducir su jornada laboral. La situación en Europa, y en especial en Inglaterra no era muy diferente. Marx dedica buena parte de su obra, y en numerosos capítulos a describir con meticulosa prolijidad y abundante documenta-. ción probatoria toda clase de abusos.

Veamos algunos textos de «El Capital»: «J. Murray, de doce años, declara: [.41 «Entro hacia las 6, y a veces hacia las 4 de la mañana. Ayer trabajé toda la noche, hasta las 8 de la mañana de hoy. No me metí en la cama desde la noche anterior. Conmigo trabajaron toda la noche 8 o 9 chicos más. Todos, menos uno, han vuelto a entrar a trabajo hoy por la mañana. A mí me pagan 3 chelines y 6 peniques a la semana. Cuando me quedo trabajando toda la noche, no cobro más. Durante estas últimas semanas, he trabajado dos noches enteras.»

En muchos distritos fabriles, sobre todo en Lancashir estas criaturas inocentes y desgraciadas. consignadas al fabricante, eran sometidas las más horribles torturas, Se les mataba trabajando…, se les azotaba, se les cargaba de cadenas y se les atormentaba con los más escogidos refinamientos de crueldad; en muchas fábricas, andaban muertos de hambre y se les hacía trabajar a latigazos… En algunos casos, se les impulsaba hasta al suicidio… Aquellos hermosos y romántico valles de Derbyshire, Nottinghamshire y Lancashire, ocultos a las miradas de la publicidad, se convirtieron en páramos infernales de tortura, y no pocas veces d matanza.» «El Dr. Lee, funcionario de Sanidad de Manchester, ha comprobado que e esta ciudad la duración media de la vida, en la clase pudiente, son 38 años y en la clase, obrera solamente 17.

En Liverpool, es de 35 años para la primera y de 15 para la segundo «Esta economía se traduce en el hacinamiento de los obreros en locales estrechos malsanos, lo que en términos capitalistas se conoce con el nombre de ahorro de edificios en la concentración de maquinaria peligrosa en los mismos locales, sin preocuparse de instalar los necesarios medios de seguridad contra los peligros; en la omisión de todas as medidas de precaución obligadas en los procesos de producción que por su carácter son atentatorios para la salud oque, como en las minas, llevan aparejados peligros, etc.

Esto sin hablar de la ausencia de toda medida encaminada a humanizar, hacer agradable o simplemente soportable para el obrero el proceso de producción, Desde el punto de vista capitalista, esto sería un despilfarro absolutamente absurdo y carente de todo fin.» «Hacia 1860, perecían todas las semanas, en las minas de carbón en Inglaterra, unos 15 hombres por término medio. Según la memoria sobre Coal Mines Accidents (6 de febrero de 1862), durante los diez años de 1852 a 1861 encontraron la muerte en estos trabajos 8.466 hombres.

Y sin embargo, como la misma memoria dice, esta cifra se queda muy corta, ya que en los primeros años. cuando empezaban a actuar los inspectores y sus demarcaciones eran aun demasiado extensas, ocurrían muchos accidentes y muchas muertes sin que nadie las registrase.», nos dice Horner que en muchas fábricas se ponía en marcha la maquinaria sin informar previamente de ello a los obreros. Y como siempre había algunos ocupados en las máquinas paradas, al encontrarse los dedos y las manos activos en ellas se producían de continuo accidentes por la simple omisión de una señal» «la ley privaba a los obreros de toda protección especial y los remitía para casos de indemnización por los accidentes debidos a la maquinaria a los tribunales ordinarios (una verdadera hurla, dadas las costas procesales existentes en Inglaterra), mientras que por otra parte, mediante un precepto muy sutilmente formulado sobre el dictamen pericial necesario, hacía casi imposible que los fabricantes perdiesen ningún proceso.»

Esta selección de citas no es más que una ínfima muestra de los horrores cine SC cometieron en esos años, podemos encontrar numerosas descripciones a lo largo de toda la obra. Pero también podemos ver que no sólo los obreros sufrían un trato inhumano. Peor suerte corrían aún los que hoy llamaríamos «marginales» es decir aquellos que no estaban integrados al sistema productivo: vagabundos y mendigos.

Marx también su ocupa de ellos y nos informa que de acuerdo con una ley dictada por Enrique VIII: «los mendigos viejos e incapacitados para el trabajo deberán proveerse de licencia para mendigar. Para los vagabundos jóvenes y fuertes, azotes y reclusión, se les atará a la parte trasera de un carro y se les azotará hasta que la sangre manche su cuerpo, devolviéndolos luego, bajo juramento, a su pueblo natal o al sitio en que layan residido durante los últimos tres arios, para que «se pongan a trabajar». Qué ironía tan cruel! Enrique VIII reitera el estatuto anterior, pero con nuevas adiciones, que lo hacen todavía más riguroso. En caso de reincidencia y vagabundaje, deberá azotarse de nuevo al culpable y cortarle media oreja: a la tercera vez que se le sorprenda, se le ahorcará como criminal peligroso y enemigo de la sociedad. Luego agrega que en tiempos de Isabel (1752) una nueva norma dispone que: «Los mendigos sin licencia y jóvenes de catorce años serán azotados sin misericordia y marcados con un hierro caliente en la oreja izquierda, caso de que nadie quiera tomarlos durante dos años a su servicio. En caso de reincidencia, siempre que sean mayores de dieciocho años y que nadie quiera tomarlos por dos años a su servicio, serán ahorcados.»

Los que hoy tratan de seguir a Marx, toman distancia de estas descripciones, porque no admiten que sean la génesis de su pensamiento. Al ver las condiciones de trabajo de los obreros en los países desarrollados en la actualidad, admitirlo sería renunciar a  la vigencia del pensamiento marxista en nuestro tiempo. Sin embargo, toda la obra Marx está «consubstanciada» con estas descripciones y esta situación. Sus predicciones dirán que esto sólo podía cambiar para peor, hasta que aviniera el paraíso comunista.

Estas no son descripciones incidentales, son esenciales a su pensamiento. Además, a mi juicio, la persistencia con la que Marx alude a estas descripciones, a lo largo de toda su obra, no hace más que mostrar el lado más humano del filósofo, su preocupación encontrar una solución radical a los males de su tiempo.

Fuente Consultada: Ideologías del Siglo XXI
Ignacio Massun
El Marxismo

La Coexistencia Pacifica en la Guerra Fria Objetivos Conflicto Ideologico

La Coexistencia Pacífica en la Guerra Fría

A comienzos de los años sesenta algunos de los factores que habían provocado la etapa de la Guerra Fría e incluso le habían dado sentido, comenzaron a cambiar de signo. En primer lugar, tanto en Estados unidos como en la URSS, los sectores más fuertemente dogmáticos y defensores del enfrentamiento a ultranza entre los bloques habían muerto (Stalin) o habían sido marginados de los círculos del poder (McCarthy).

En segundo lugar, la situación permanente de tensión comenzó a ser denunciada, por sectores de la población o por los países dependientes de alguna de las potencias, como una «estrategia del terror», que no hacía sino aumentar los conflictos. Se empezó a defender la idea de que había que aceptar la existencia de los dos bloques y con este telón de fondo se inició una nueva etapa que denominamos «coexistencia pacífica».

Kennedy y Kruschev

En el marco de la coexistencia pacifica Kennedy y Kruschev

La nueva correlación de fuerzas:
La creación del campo socialista luego de la guerra, la Revolución China, así como el desarrollo de las luchas anticoloniales y de liberación Social y Nacional, particularmente en Víetnam, Corea y Cuba, signa a las décadas del 40 y 50 como fundamentales en el cambio de la relación de fuerzas a favor del proletariado internacional y el socialismo. Esta nueva realidad obrará profundos efectos en las fuerzas políticas proletarias que se autodefinen como marxistas.

La crítica a Stalin
La crítica del Partido Comunista de la Unión Soviética

El 5 de marzo de 1953 muere en Moscú Stalin. Tres años más tarde el XX Congreso del PCUS emprende una crítica a su política. El cuestionamiento se centré en las deformaciones de la democracia socialista que había generado el “culto a la personalidad” de Stalin: manejo unipersonal de la política soviética, persecuciones injustas, etc. Se propone superar estas deformaciones ampliando la democracia interna del partido y el país. Lo que luego se iba a expresar en la tesis de que en la URSS ya se había cumplido la etapa de la ‘dictadura del proletariado’ y que se pasaba a construir el “Estado de todo el pueblo”.

Medida que iba acompañada por un ambicioso plan económico orientado a superar en pocos años la producción de los países capitalistas más desarrollados lo que sentía, a la vez, las bases materiales y técnicas para la construcción del comunismo. Al mismo tiempo se hacían apreciaciones sobre la política internacional del PCUS y del movimiento comunista internacional.

La cuestión central de la época era ubicada en la disyuntiva de: “guerra o paz” mundial. Se establece entonces la estrategia de la “coexistencia pacífica” entre los Estados con distintos regímenes sociales, como forma de la lucha de clases entre el socialismo y el capitalismo.

Sentado este eje, se debían apoyar las luchas anticoloniales y de Liberación enfiladas a la construcción de los Estados de Democracia Nacional. Por otra parte, se valoraba que en ciertos países se abría la posibilidad creciente del tránsito pacífico al socialismo, vía parlamentaria electoral. Estos Lineamientos suponían una orientación general para los distintos partidos comunistas del mundo, formalizado por la declaración de los

La crítica de la “izquierda revolucionaria”

Para otras fuerzas marxistas la crítica inaugurada en el XX Congreso del PCUS y reafirmada posteriormente, no cuestionaba la desviación política reformista que estaba en la base de la política stalinista.

Es más, en lo que hace a la línea del movimiento comunista internacional, las nuevas propuestas llevaban a un plano superior y generalizado esta desviación, que si Stalin subordiné la revolución mundial a la “construcción del socialismo en un solo país”, la nueva línea de la “coexistencia pacífica” iba a significar la consolidación del reparto del mundo entre la URSS y EEU. garantizado por el monopolio atómico que ejercían ambos.

Lo cual significaba el abierto desplazamiento de la posibilidad de la revolución mundial del eje de las luchas en cada país al de la emulación pacífica entre ambas potencias. Por otra parte, la articulación de la “coexistencia” con el desarrollo de los Estados de Democracia Nacional no era sino la expresión de la política de acuerdo del PCUS con las burguesías nacionales de esos países, lo que llevaría luego al seguidismo de los P. C. de cada país a su burguesía nacional.

En este sentido tendría su responsabilidad en las derrotas que significaron los golpes derechistas que en la década del 60 se dan en Brasil, Ghana, Indonesia, Congo, Medio Oriente, etc., facilitados por la incapacidad de la burguesía nacional gobernante para encabezar la lucha antiimperialista.

Y en lo que respecta a la posibilidad de la “vía pacífica” de toma del poder en países capitalistas supondrá, junto con la idea del “Estado de todo el pueblo” en la URSS, el abandono de la concepción marxista del Estado como dictadura de clase.

La polémica Chino-Soviética

En junio de 1960 comienza públicamente la polémica chino-soviética, Incubada desde años atrás, va a ser la expresión más profunda del cuestionamiento de la hegemonía del PCUS en el movimiento comunista internacional. A la política de “coexistencia pacífica” y emulación económica como eje de la revolución mundial, los comunistas chinos encabezadas por Mao le va a contraponer la necesidad de profundizar la lucha revolucionaría en escala mundial, principalmente allí donde las tensiones eran mayores, las “zonas de tormenta”, localizadas en los países dependientes coloniales y semi-coloniales.

La lucha por la paz mundial será también una bandera de los chinos, pero sin perder de vista cuáles son las causas sociales de la guerra y, por lo tanto, basando la posibilidad del logro de la paz mundial en última instancia en la liquidación de la explotación de clases y no en las negociaciones de la diplomacia soviética.

Para los chinos la política exterior de la URSS desemboca en una orientación social imperialista, de acuerdo abierto con al Imperialismo yanqui y de afianzamiento de status quo de las “zonas de influencia”. La intervención soviética en Checoslovaquia sería un ejemplo más de este proceso.

En lo interno de la URSS, la teoría del “Estado de todo el pueblo” supone el abandono de la “dieta dura del proletariado” y el medio por el cual se consolida institucionalmente la capa burocrática que utiliza a su favor el fabuloso desarrollo de las fuerzas productivas logrado en la URSS, impulsando la regresión de las relaciones de producción en dirección a la reimplantación del capitalismo, La cual estaría ya prácticamente efectivizada.

Pero será en su misma política interna donde la dirección maoísta tendrá oportunidad de aplicar consecuentemente las implicancias contenidas en la crítica al PCUS. Con la Revolución Cultural, los chinos se propondrán la liquidación total de la burguesía como clase y de los resabios capitalistas, la transferencia de funciones estatales a los órganos de gestión directa de las masas (comunas), la reafirmación del papel dirigente del proletariado y de la lucha de clases en la transición al socialismo, etc. Para ello deberá batir en el seno del PC Chino a la línea pro-soviética a través de la más audaz movilización de las masas.

ESte proceso supondrá una profunda diferencia en la concepción de la construcción del socialismo. Para Mao la construcción del socialismo no se resuelva simplemente con la creación de las imprescindibles bases materiales y técnicas. Es un proceso social, que supone la lucha de clases y que jerarquiza la actividad humana revolucionaria. Contra toda desviación tecnocrática que ubique al desarrollo de las fuerzas productivas como el principal factor para la construcción del socialismo y el comunismo, Mao plantea la necesidad de a ‘colocar siempre a la política en el puesto de mando”.

Desde ya que este enfrentamiento no es lineal y reconoce múltiples matices polémicos con otras fuerzas antirrevisionistas que también cuestionan la línea del PCUS, entre los cuales se jerarquiza el sentido posible que para los chinos tiene su reivindicación de Stalin y el papel del profundo “culto a la personalidad” de Mao en el proceso de la Revolución Cultural.

El marxismo y la coyuntura de los años 70

El equilibrio bipolar basado en el acuerdo entre los EEUU y la URSS que pareció consolidarse en la década del ‘50 ha entrado en profunda crisis. La irrupción de profundas luchas obreras y populares, a pesar de haber sufrido en algunos casos derrotas parciales, ha modificado sustancialmente el cuadro de la política mundial en la década del ‘60 y ha impulsado la relación de fuerzas en dirección favorable a los objetivos del socialismo y el comunismo.

Los principales indicadores de este proceso son:

  1. a) la derrota norteamericana en Vietnam;
  2. b) el triunfo de la Revolución Cultural Proletaria en China;
  3. c) la profundizaci45n de la lucha en los países capitalistas dependientes y neocoloniales (Cordobazos), movilización proletaria boliviana, etc.) y el surgimiento de instancias políticas marxistas leninistas no revisionistas en su seno;
  4. d) el renacimiento de las luchas proletarias en los paises capitalistas desarrollados (el “mayo francés”, el “otoño caliente” de 1970 en Italia, las luchas del proletariado español, del pueblo negro norteamericano, etc.). Estos procesos, junto con la reagudización de las contradicciones lnterimperialistas, profundiza y hace entrar en una nueva etapa la inestabilidad crónica del dominio capitalista. Frente a ella ha entrado en total deterioro la estrategia que postulaba como eje del proceso proletario mundial a la competición pacífica entre los EEUU y la URSS, a la alianza con las burguesías nacionales, ala posible transformación gradual y pacífica del capitalismo.

Sin embargo, la crisis capitalista no ha encontrado todavía una contrapartida proletaria unificada estratégicamente en el plano mundial capaz de conducir una ofensiva global. Esta contradictoria situación exige una política marxista- lenilista con La cual el proletariado y los pueblos en sus luchas impidan a la burguesía resolver su crisis y vayan creando condiciones para profundizar una ofensiva anticapitalista mundial sobre la base de un nuevo internacionalismo proletario.

En este sentido, se va produciendo un reagrupamiento mundial de fuerzas comunistas que tiene a China como uno de sus principales puntos de referencia. Numerosos partidos y grupos se alinean, ya en la línea china, ya en otras cercanas, más autónomas, pero que toman a la alianza con China como parte vital de su política (es el caso de Vietnam y Corea). Sólo la dialéctica teórica y práctica entre diferentes sectores de este reagrupamiento puede reconstruir ese nuevo internaciona4ismo proletario capaz de articular estratégicamente los diversos y particulares enfrentamientos de clase en cada país en un proceso único que desemboque en el fin del capitalismo en escala mundial.

En este proceso histórico que hemos delineado el papel del marxismo ha sido decisivo y su desenlace dependerá, sin duda, de su desarrollo teórico y aplicación práctica consecuente. El papel de la ideología del proletariado se jerarquiza hoy en un momento en que el capitalismo y el imperialismo profundizan su política represiva contra la clase obrera y los pueblos, pero en’ el que, además, intenta de diversas formas generar una ideología más eficaz para la integración del sujeto a la sociedad capitalista.

Aunque su versión’ más actualizada y enmas­carada tenga como enunciado central de su discurso el planteo de que se asiste al “fin de las ideologías” en la sociedad contemporánea es decir, por su crisis renuncia en lo inmediato a la aspiración de integrar a vastos sectores bajo. la adhesión a un sistema de ideas explícitamente justificatorio de su existencia, pero intenta impedir con su negación de las ideologías el acceso de las masas a una conciencia socialista, neutralizando así su potencialidad revolucionaria.

El socialismo en la Union Sovietica Marx Lenin Stalin Plan Economico

El socialismo en la Unión Soviética
Marx-Lenin-Stalin Plan Económico

LA POLÍTICA DE STALIN: El primer plan quinquenal, el intento frenético de Stalin para industrializar su país comenzó en 1929 y en realidad duró cuatro años. La «revolución desde arriba» engendró un crecimiento significativo de la industria soviética pero con un alto costo.

El alto precio del progreso no contaba para Stalin: «Estamos cincuenta o cien años por detrás de los países avanzados. Si no lo hacemos así, nos hundiremos», dijo.

El plan sustituyó a la N.E.P. que había elaborado Lenin a principios de los años veinte y se propuso objetivos demasiado ambiciosos, como duplicar la producción de carbón o triplicar la de hierro. Se construyeron enormes fábricas de acero y de tractores, que fueron expuestas ante el mundo como ejemplos de la efectividad soviética.
Estas fábricas, donde trabajaba una mano de obra inexperta, se paralizaban a menudo por la escasez de combustible. Los trabajadores ignoraban la existencia de las cadenas de montaje instaladas por Ford y hacían los tractores a mano.

Stalin, presidente ruso

Stalin, presidente ruso

Para abastecer al nuevo estado industrial soviético, Stalin empezó una colectivización general de la agricultura. Confiscó cereales y organizó las granjas individuales (que conformaban el 97 % de la agricultura soviética) en cooperativas controladas por el Estado.

La sanción por resistirse a la colectivización era la ejecución o los campos de trabajo. Muchos campesinos, empujados de nuevo a la servidumbre, mataron a su ganado e incendiaron su cosecha; millones de ellos dejaron el campo por la ciudad en busca de trabajo en las fábricas, agravando aún más la situación de escasez de agua, comida, vivienda y salud. Las cooperativas produjeron menos que las granjas independientes y la mayor parte de la producción se la quedaba el Estado.

En 1932, la mitad de las granjas soviéticas había sido transformada en cooperativas. Incontables campesinos, incapaces de reunir las cuotas y obligados a entregar sus cosechas al Estado, murieron de hambre en la tierra que había sido suya.

Stalin aseguró que la colectivización de la tierra y el plan quinquenal eran un éxito absoluto e intentó ocultar el desastre al resto del mundo. Mientras, el desastre llegó a su propia casa. En 1932, en el punto álgido de la crisis, se suicidó su mujer, Nadia Alliluyeva.

La interpretación stalinista: Diversos documentos de la época ponen el énfasis en la realización del Primer Plan Quinquenal. Hasta 1929 se avanzó en la construcción del socialismo aplastando la resistencia de la burguesía y los campesinos. Y en el seno del partido a través del “desenmascaramiento” del bloque “antisoviético” de los capituladores trotskistas – ziriovievistas”. De 1930 a 1934 se levantaron, según los documentos oficiales, los cimientos de la economía socialista; la industria pesada, la colectivización y mecanización de la agricultura, etc.

Se crearon las condiciones para el mejoramiento material de la vida de las masas. El Estado sufrirá la hostilidad en la política exterior del fascismo en ascenso y en lo interior de los “agentes que entraron a trabajar como espías nazis”, según ellos, Trotski, Zinoviev y más tarde la mayor parte de la vieja guardia bolchevique que formaba parte de la dirección del partido en la Revolución de Octubre. Se practican juicios y fusilamientos que eran caracterizados así en la Historia del Partido Comunista de la URSS cuya redacción fue dirigida por Stalin:“El poder soviético castigó con mano férrea a estos abortos del género humano y Les dio implacablemente su merecido, como a verdaderos enemigos del pueblo y traidores de la patria”.

Los años posteriores según esta fuente serán de importantes éxitos: se inicia el coronamiento de la construcción del socialismo y el pasaje paulatino al comunismo; se derrota al fascismo en la guerra y se posibilita el tránsito al socialismo de varios países, lo que conformará el campo socialista.

La interpretación de la izquierda revolucionaria:

Desde la óptica de diversas fuerzas marxistas no enroladas en la línea oficial del PCUS, la línea de Stalin supondría la subordinación de los intereses del proletariado internacional a los intereses de la Unión Soviética. El control de la III Internacional le posibilitaba a Stalin imponer su línea en la conducción de los Partidos Comunistas del resto del mundo. Antonio Gramsci, el dirigente de la Internacional que quizás más se opone Stalin desde una óptica leninista, es encarcelado por el fascismo en 1926 y liberado gravemente enfermo poco antes de su muerte en Roma.

Por otra parte la desviación nacionalista se iba a combinar con la creciente burocratización del aparato estatal y la pérdida total de vigencia leninista de los Soviets, que de órganos de poder de los obreros, campesinos y soldados pasaron a ser una organización social más con el rol de “correa de transmisión”, como decía Stalin, de las decisiones de la dirección del partido. Las violaciones de la democracia socialista, las persecuciones y fusilamientos así como el dogmatismo ideológico no seria más que mecanismos de control de la burocracia para garantizar la aplicación de su línea política. Se mantiene así la separación entre el Estado y las masas trabajadoras, típica de toda sociedad de clases. El desarrollo de gran importancia que tuvieron las fuerzas productivas fue capitalizando así a favor de la consolidación del poder de la burocracia.

El surgimiento del fascismo como dictadura terrorista de los elementos más reaccionarios, más choyinistas y más imperialistas del capital financiero internacional, es enfrentado con la táctica del Frente Unico Antifascista, según lo aprobado por el VII Congreso de la Internacional de 1935.

Entre el acceso al poder de Hitler y el comienzo de la Guerra Mundial surgieron en Europa y en diversos países posibilidades de oponerse al avance fascista con la resuelta movilización de las masas y la profundización de la revolución mundial. Condiciones que llegaron a su clímax con las movilizaciones y acciones que siguen al triunfo de los Frentes Populares en Francia y España en 1936.

En sus fracasos tiene una responsabilidad decisiva la política reformista de la Socialdemocracia europea, pero la Internacional de Stalin no está exenta tampoco de ella. Stalin basaba la derrota del fascismo centralmente en la política de alianzas militares de la URSS con las burguesías no fascistas.

Se desechaba el camino de la lucha antifascista a través de la profundización del proceso revolucionario mundial, a través del cual la justa y necesaria defensa de la URSS podía haberse articulado sobre nuevas bases, fundamentalmente con la alianza del Estado Soviético con los nuevos estados revolucionarios y su combinación con una justa política de amplias alianzas antifascistas en cada país capitalista, en la cual el proletariado disputara consecuentemente su hegemonía Eran los años en que Thorez, Secretario General del P. C. Francés lanzaba la consigna en medio de la lucha obrera de: ‘. hay que saber terminar una huelga”.

La lucha debía quedar en los marcos aceptados por las burguesías no fascistas de cada país en las que Stalin buscaba una alianza. Lo principal era mantener la democracia burguesa, luego, con la derrota del fascismo, podía abrirse la etapa de la lucha por el poder. Para los marxistas no stalinistas esta era justamente la manera de fortalecer al fascismo dejando la iniciativa en manos de las burguesías democráticas.

Justamente es el gobierno del Frente Popular Francés, apoyado por el P. O., cuando frente a que cuestionase el poder, que impone el bloqueo las grandes luchas de 1963 trató a toda costa de que no desemboquen en un enfrentamiento sobre la República Española facilitando su derrota, con la cual se abre el camino de ascenso fascista que desembocará en la Guerra Mundial.

En América Latina esta línea se expresaba en la orientación del representante de la Internacional en el continente, el norteamericano Browder. Quien teorizó el carácter especial y democrático del capitalismo norteamericano con el cual los pueblos del continente debían continuar la alianza antifascista luego de la guerra para lograr su desarrollo económico. Esta línea llevó a grandes desviaciones reformistas particularmente en los P. O. de Estados Unidos, Canadá, México y Argentina.

Desde 1943 se perfila la derrota de Alemania. Para impedir que las posibles convulsiones de la post-guerra sean aprovechadas por los comunistas la coalición anglo, americana reclama la disolución de la Internacional, a lo que Stalin accede. El objetivo fundamental de la exigencia de los capitalistas era asegurarse que el fin de la guerra no significaría que los comunistas aprovechasen las convulsiones sociales de post-guerra para impulsar la revolución.

La derrota del fascismo y el avance arrollador del Ejército Rojo trajo aparejado el triunfo de las fuerzas patriotas y revolucionarias en países como Polonia, Checoeslovaquia, Rumania, Hungría, Bulgaria, Yugoslavia, Albania y una parte de Alemania. En estos países en pocos años se comienza la construcción del socialismo. Pero en el resto de los países en que junto con Yugoslavia, por su situación interna más se daban justamente las condiciones para profundizar la lucha revolucionaria por el poder ésta no se opera.

Los P. C. de Francia e Italia se guiaron por una orientación moderada, ajustada a los acuerdos de Stalin en Yalta y Postdam, donde se acordé La división del mundo en áreas de influencia de las potencias. Aplicaron una línea de alianzas estables con las burguesías liberales de sus propios países. Fueron disueltas las organizaciones guerrilleras y los organismos de masas antifascistas. Los comunistas pasaron a formar parte de gabinetes hegemonizados por las burguesías.

En Asia, Stalin presiona a los comunistas chinos para que siguieran el ejemplo de los comunistas europeos. Les exige que entreguen las armas y colaboren con el gobierno burgués democrático de Chiang Kai-sek. Pero las fuerzas encabezadas por Mao rechazaron la presión soviética y, apoyándose en la lucha de clases, deciden “llevar la revolución hasta el fin”. El 1 de octubre de 1949, en la plaza de la Paz Celestial de Pakin, se proclama la República Popular.

Ideas de Marx Sobre Malthus

Lenin y su estrategia politica Revolucion Rusa Teoria Marxista

Lenin y su Estrategia Política
Revolución Rusa Teoría Marxista

La Revolución de Octubre: La Primera Guerra Mundial que al contener y desviar inicialmente el ascenso revolucionario de las masas, parecía contradecir las tesis de Lenin que el imperialismo como “capitalismo agonizante” era el ‘preludio de la revolución socialista”, la confirmé plenamente, sin embargo, con el corre de las acciones convirtiéndose en un decisiva acelerador del proceso. En los países europeos la II Internacional desembocé en una posición pro bélica, de apoyo a la política imperialista de sus burguesías, tras la justificación de la ‘defensa de la patria”. Lo que unido a las calamidades que la guerra trajo a las masas trabajadoras la fue alejando de sus base de masas.

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En Europa se había creado una “situeción revolucionaria”. La estrategia de Lenín, compartida por los espartaquistas alemanes dirigidos por Rosa Luxemburgo y Guillermo Liebknecht, el Partido Socialdemócrata Búlgaro, etc., era la de transformar la guerra en insurrección revolucionaria en cada país.

En febrero de 1917 se produce en Rusia, por la movilización preponderantemente espontánea de las masas, la caída del Zar y la instauración de una dualidad de poderes. Por un lado, el Gobierno Provisional dirigido por la alta burguesía y, por el otro, los Soviets de obreros, campesinos y soldados. Lenín,, desde el exilio, manda el 6 de marzo un telegrama donde estará la esencia de su estrategia socialista: Nuestra táctica total desconfianza, ningún apoyo al nuevo gobierno; sospechamos especialmente de Kerensky; única garantía armar al proletariado; elecciones inmediatamente Duma de Petrogrado (Soviet ciudad); ningún acercamiento a otros partidos.

Telegrafíen este a Petrogrado”. De febrero a octubre, los bolcheviques pasan de ser ínfima minoría a dirigir los Soviets y la insurrección triunfante. La figura de Lenín adquiere perfiles gigantescos, para lograr este desarrollo tuvo que vencer, además, en el seno del partido bolchevique, a las tendencias representadas por Kamenev, que planteaba el más abierto apoyo al gobierno provisional, y por Stalin, que planteaba el apoyo crítico al gobierno provisional y una política de presiones sobre el mismo para que cumpla las transformaciones de corte democráticas burguesas.

La Revolución Socialista de Octubre abre la época de transición del capitalismo al socialismo en escala mundial.

En 1919, orientado por el carácter necesariamente internacional de la revolución proletaria, los bolcheviques y otros grupos crean la III Internacional. Véase el recuadro “El internacionalismo proletario y la cuestión nacional”). El poder soviético, a la vez que transformó las relaciones de producción de capitalistas y semifeudales en socialistas, se apoyé y extendió a través de los órganos de poder obreros – campesinos, comenzando a suplantar con ellos al viejo aparato estatal de herencia zaristá. En septiembre de 1922 se agrava la enfermedad de Lenín y hasta su muerte, en 1924, su actividad política directa será muy reducida. Su muerte se produce en una situación muy difícil para la Unión Soviética que salía de la guerra civil desvastada económicamente y en una Euopa donde la “situación revolucionaria” se había agotado. Lenín se esforzó desde su lecho de enfermo por evitar la escisión que preveía en el seno de la dirección del partido a través de la incorporación de gran cantidad de obreros a la misma y del desplazamiento de Stalin del cargo de Secretario General. Estas propuestas no serán conocidas públicamente hasta 1956. La fracción stalinista del Comité Central aprobó su no difusión en la clase obrera y confirmé a Stalin en su cargo en el XII Congreso del Partido.

La lucha interna

A partir de la muerte de Lenín se profundiza la contraposición de dos líneas en el seno del P. C. Ruso. Una que luego será calificada como la defensora de la teoría del “socialismo en un solo país” tendrá como sus principales exponentes a Stalin y Bujarin. La otra, que luego será calificada como partidaria de la “revolución permanente” estará encabezada por Trotski, el constructor del Ejército Rojo, a la cual apoyarán luego Zinoviev, Kamenev y otros. Ambas se enfrentan en 1925 y 1927. Los temas de la discusión son diversos pero el trasfondo es el siguiente: cómo resolver la contradicción entre la necesidad de construir el estado socialista y el cerco capitalista que lo rodea.

Lo que se reinscribe en el problema de fondo que tuvo que afrontar la política de la Internacional después de la muerte de Lenín, el de la relación entre la Revolución Rusa y la revolución mundial. Trotski sostenía la tesis de que era imposible construir el socialismo en un solo país, dada la acción combinada y negativa del mercado mundial capitalista y la presión de las masas campesinas en el interior de Rusia. Afirmaba la necesidad de subordinar todo a la revolución internacional acelerando la industrialización en la URSS. Stalin pensaba que, independientemente de la situación internacional, era posible construir el socialismo en un solo país puesto que la alianza de la clase obrera con el campesinado era sólida.

La tesis de Trotski tenía una parte de verdad, pues de acuerdo con los clásicos del marxismo no podía concebirse el socialismo en un país aislado. Y preveía que la política de Stalin llevaría inevitablemente a concesiones incompatibles con la nueva sociedad: en el plano internacional obligaría a atenuar la influencia revolucionaria del Estado Soviético para evitar la agresión extranjera; en la nacional obligaría a hacer concesiones a los campesinos para evitar que éstos derrocaran al poder soviético. Sin embargo, la tesis no proponía una solución concreta al problema de cómo avanzar en la construcción del socialismo en la nueva situación política creada con el fin de la “situación revolucionaria”  europea y la creación del cerco capitalista sobre la URSS.

Stalin afirmaba que es posible la industrialización y colectivización del campo ruso al tiempo que el Estado soviético maniobraría a escala internacional para garantizar un período de paz fundamental para la construcción del socialismo. Desde el punto de vista la propuesta de Stalin aparecía como más “realista’. Además, la composición social con que la URSS queda luego de la guerra civil de destrucción física de la mayor parte de la industria y del mismo proletariado, con el consiguiente crecimiento de la influencia campesina de tinte nacionalista; la hábil política de Stalin para lograr el control paulatino de la dirección del partido; y otros factores se combinaron para posibilitar el triunfo de Stalin.

La polémica en sus términos generales se zanjó a fines de 1927. La línea triunfante expulsó del partido tanto a Trotski como a Zinovíev y otros.

El internacionalismo proletario y la cuestión nacional: La revolución proletaria encuentra una de sus premisas inexcusables en su carácter internacional. Por un lado, como necesidad política para coordinar la acción y la solidaridad del proletariado de los diferentes países y, por otro, como objetivo histórico futuro post-revolucionario, con la supresión de las fronteras nacionales propias de la sociedad capitalista.

Los marxistas, entonces, se vieron ante la necesidad de tener que resolver teórica y políticamente el problema de la articulación de las reivindicaciones nacionales específicas y la lucha de clases en el plano mundial. Lenín postuló que “El capitalismo en desarrollo conoce dos tendencias históricas en la cuestión nacional. La primera consiste en el despertar de la vida nacional y de los movimientos nacionales, en la lucha contra toda opresión nacional, en la creación de los Estados nacionales. La segunda es el desarrollo y la multiplicación de vínculos de todas clases entre las naciones, el derrumbamiento de las barreras nacionales, la formación de la unidad internacional del capital, de la vida económica en general, de la política, de la ciencia, etc. Ambas tendencias son una ley universal del capitalismo. La primera predomina en los comienzos de su desarrollo, la segunda distingue al capitalismo maduro, que marcha hacia su transformación en sociedad socialista. El programa nacional de los marxistas tiene en cuenta ambas tendencias, defendiendo, en primer lugar, la igualdad de derechos de las naciones y de los idiomas (y también el derecho de las naciones a la autodeterminación, de lo cual hablaremos más adelante) y considerando cualesquiera privilegios en este aspecto y, en segundo lugar, propugnando el principio del internacionalismo proletario y la lucha implacable para evitar que el proletariado se contamine de nacionalismo burgués, aun del más sutil.”

“La burguesía coloca siempre en primer plano sus reivindicaciones nacionales. Y las plantea de un modo incondicional. El proletariado las subordina a los intereses de la lucha de clases. Teóricamente, no puede. garantizarse de antemano que la’ separación de una nación determinada o bien sin igualdad de derechos con otra nación pondrá término a la revolución democrático-burguesa. Al proletariado le importa, en ambos casos, garantizar el desarrollo de su clase; a la burguesía le importa dificultar ese desarrollo, posponiendo las tareas de dicho desarrollo a las tareas de “su” nación. Por eso, el proletariado se limita a la reivindicación negativa, por así decir, de reconocer el derecho a la autodeterminación, sin garantizarlo a ninguna nación, sin comprometerse a dar nada a expensas de otra nación. (…) Lo que más interesa a lis burguesía es que una reivindicación determinada sea “realizable”; aquí la eterna política de transacciones con la burguesía de otras naciones en detrimento del proletariado. En cambio, al proletariado le importa fortalecer su clase contra la burguesía, educar a las masas en el espíritu de la democracia consecuente y del socialismo.”

De la Nueva Política Económica a la colectivización total

A partir de 1921 Lenin adoptó un sistema económico -la llamada Nueva Política Económica o NEP- en el que convivían un sector estatal y un sector privado. Tras la muerte de Lenin, su sucesor, Stalin, lanzó una nueva política económica que colectivizó los medios de producción, eliminando así al sector privado.

“Rusia había adoptado, a partir de 1921, un nuevo sistema económico basado en la coexistencia de un sector estatal, en el que se incluía la gran industria, la banca y el comercio exterior, y un sector privado, que incluía la agricultura, la artesanía y el pequeño comercio. A este sistema se le denominó Nueva Política Económica o NEP.
En las ciudades reaparecieron las tiendas y los restaurantes, la gente de nuevo compraba y se divertía, sobre todo los nuevos ricos, que aprovecharon todas las oportunidades para hacer negocios, legales o ilegales. Los obreros industriales se beneficiaron de la recuperación económica y podían sentir la satisfacción de ser la nueva clase dirigente, de la que surgían la mayoría de los funcionarios comunistas que administraban el país.

Quienes sabían historia recordaban el período de Termidor, la etapa de la revolución francesa en que los privilegiados volvieron a gozar de la alegría de vivir tras los sombríos años del Terror. Algunos observadores extranjeros creyeron que Rusia había entrado de lleno en una etapa termidoriana, es decir que la fase más radical de la revolución había terminado, y que Rusia entraba en una etapa de estabilidad, de moderación, de consolidación de los cambios. Pero no fue así. La NEP representó tan sólo un intervalo de calma entre dos períodos convulsos.

A fines de 1929 Stalin, que había sucedido a Lenin al frente del Partido Comunista, puso en marcha la colectivización forzosa de la agricultura. Esto supuso una auténtica guerra civil lanzada por el régimen comunista contra el campesinado, una de cuyas consecuencias fue la reaparición del hambre, que asoló Ucrania en 1933.

Para entonces la mayor parte de la tierra rusa había sido colectivizada y habían desaparecido también la industria y el comercio privados. El ideal colectivista por el que los bolcheviques de 1917 habían luchado se había hecho realidad, aunque fuera a costa de inmensos sufrimientos para el pueblo ruso.”

Juan Aviles Parré. La Revolución Rusa, Madrid,
Santularia, 1997.

Las Internacionales Obreras El Manifiesto Comunista de Marx

Las Internacionales Obreras
El Manifiesto Comunista

La I y II Internacional: La etapa que cubre el siglo XIX, particularmente en su segunda mitad, presenta la creciente organización del proletariado como clase con intereses propios. El 28 de septiembre de 1864 se constituye en Londres la Asociación internacional de los Trabajadores, más conocida posteriormente con el nombre de Primera Internacional o I Internacional.

Su creación fue precedida por veinte años de intensa actividad teórica y política de Marx y Engels. Con ella se sientan las bases para la elaboración de los ejes políticos centrales del marxismo que luego se mantendrán como una constante del movimiento obrero revolucionario: la constitución del proletariado en partido político independiente y contrapuesto a los de la burguesía; la necesidad de articular las luchas reivindicativas inmediatas de los obreros con las políticas generales; la perspectiva necesariamente internacionalista del proletariado internacional, etc.

Las Internacionales Obreras El Manifiesto

La I Internacional nunca pudo constituirse como una organización unificada establemente, pero la participación en las luchas obreras de la época fue intensa. Particularmente en el apoyo decidido a la Comuna de París de 1871. Justamente, la gran represión que sigue a su derrota fue decisiva para el debilitamiento de la I Internacional, lo que unido a la creciente división entre marxistas y anarquistas precipitó su división final y su desaparición entre 1872 y 1877.

El siglo XX presenta en sus comienzos un cuadro relativamente favorable para los grandes capitalistas de los países donde se había producido en los finales del siglo XIX el surgimiento del imperialismo.

Con él, el capitalismo entra en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia decisiva la exportación de capitales de los monopolios hacia los pises dependientes, ha comenzado el reparto del mundo con los trusts internacionales y ha terminado el reparto del mismo entre los países capitalistas más importantes.

Su redistribución, justamente, será la causa última de las guerras mundiales del siglo. Este proceso modifica profundamente la política mundial y hará sentir también sus efectos en el movimiento obrero europeo.

La II Internacional, fundado en 1889, estaba dirigida por tendencias reformistas bajo la hegemonía inicial de la corriente encabezada por Eduardo Bernstein quien sostenía la posibilidad del tránsito evolutivo y pacífico del capitalismo al socialismo.

Pero en Europa y en los países oprimidos por el capital monopolista las contradicciones de clases siguieron su curso. En 1903, en la Rusia zarista, tiene lugar un acontecimiento político con implicancias posteriores decisivas: encabezada por Lenin se constituye el ala bolchevique de la Socialdemocracia Rusa.

La Comuna de Paris Lucha Obrera por sus derechos Segunda Republica

LA COMUNA DE PARÍS Y LA SEMANA SANGRIENTA

Durante el segundo Imperio de Napoleón III, a mediados de los 60, se inició la guerra franco-prusiana que terminó en un desastre para Francia. Esa situación provocó una insurrección popular que, al grito de “la patria está en peligro”, convocó en París a elecciones comunales, en marzo de 1871. En ellas triunfaron los sectores más radicalizados. La Comuna, que duró cincuenta y cuatro días, emprendió reformas políticas inéditas, como, la disolución del ejército permanente y su reemplazo por el pueblo armado (milicias populares).

La miseria y la explotación que sufría la clase trabajadora europea dieron origen en Francia a un estallido revolucionario que revistió una violencia inusitada. Sus causas inmediatas hay que buscarlas en la guerra franco-prusiana que terminó con la derrota francesa. Así, el levantamiento obrero de París se produjo justamente cuando los ejércitos alemanes se encontraban a las puertas de la capital. La revolución, que comenzó el 18 de marzo de 1871, tuvo un signo anarquista y socialista, y en ella jugaron un papel de cierta importancia representantes de la Primera Internacional.

En realidad, esta tentativa revolucionaria, conocida con el nombre de Comuna, careció de preparación y fue más bien un acto desesperado y espontáneo, motivado en gran medida por los muchos padecimientos a que París había sido sometida durante la guerra. Como era lógico, el sector social parisino que se encontraba en peores condiciones era la clase trabajadora, que había llegado a una situación de penuria y hambre absolutas.

Junto con ellos, la Guardia Nacional, una milicia de ya larga tradición en Francia, se sentía humillada por la derrota ante los alemanes y había sido ganada además por la propaganda revolucionaria. Ignorando esta situación, el Gobierno francés suspendió 40 la paga a los guardias nacionales, al mismo tiempo que dejaba sin efecto la moratoria que, como consecuencia de la guerra, permitía a los habitantes de París no pagar sus deudas, alquileres y efectos comerciales mientras durase el conflicto bélico.

El 18 de marzo estalló la insurrección: la Guardia Nacional y los obreros se apoderaron de la capital, provocando la huida del Gobierno. Inmediatamente, y por sufragio universal, fue elegido un Consejo General de la Comuna de París, al que se confirió poder legislativo y ejecutivo. De él formaron parte obreros revolucionarios y burgueses de ideas radicales.

El programa de la Comuna de París.

«En el conflicto doloroso y horrible que amenaza todavía una vez más a Paris con horrores de asedio y bombardeos…, la Comuna tiene el deber de afirmar y determinar las aspiraciones y los deseos del pueblo de París; de precervar el carácter del movimiento del 18 de marzo, incomprendido, desconocido y calumniado por los políticos que ocupan un escaño en Versalles. Una vez más, Paris trabaja y sufre por toda Francia...,Qué pide? El reconocimiento y la consolidación de la República, única forma de gobierno compatible con los derechos del pueblo y con el desarrollo justo y libre de la sociedad.

La autonomía absoluta de la Comuna extendida a todas las localidades de Francia, asegurándole a cada una la integridad de sus derechos y a todo francés el pleno ejercicio de sus facultades y de sus aptitudes como hombre, ciudadano y trabajador.La autonomía de la Comuna no tendrá más límite que el derecho de autonomía, igual para todas las demás comunas adheridas al contrato, y cuya asociación debe mejorar la Unidad francesa…« (Declaración del 18-4-1871.)

La Comuna declaró nulos todos los actos del Gobierno, hizo un llamamiento al resto de Francia para que se levantase en armas y adoptó la bandera roja como estandarte. Al propio tiempo se realizaron algunas reformas democráticas y sociales: separación de la Iglesia y el Estado, prohibición de trabajos nocturnos, establecimiento de alquileres máximos y otras similares. Sin embargo, su efímera existencia le impidió introducir cambios profundos de carácter socialista.

A pesar de que la revolución de París causó verdadero espanto en los Gobiernos burgueses de Europa, sus días estaban contados, ya que no consiguió extenderse al resto de las ciudades francesas. Aprovechando este aislamiento, el Gobierno francés lanzó un ejército de cien mil hombres contra la capital.

La lucha fue sin cuartel. Los comuneros, desesperados, incendiaron varios grandes edificios y fusilaron a los rehenes que tenían en su poder, entre ellos el arzobispo de París. Por su parte, las tropas, una vez ocupada la ciudad después de siete días de combate, se dedicaron a una durísima represión: fueron fusilados en el acto alrededor de veinte mil hombres; y más tarde, los tribunales continuaron con su labor represiva, de resultas de la cual unos diez mil insurrectos (algunas fuentes hablan de siete mil quinientos a ocho mil) fueron deportados a Nueva Caledonia.

Más que una revolución, el episodio de la Comuna debe ser, pues, considerado como un intento fallido. La sociedad burguesa era todavía joven y fuerte y no estaba dispuesta a ceder su sitio al proletariado. Y éste había pretendido ir demasiado aprisa.

muertos comuna de paris

Cadáveres de combatientes obreros en la Comuna de París (1870)

comuna de paris afiche

Durante los días que duró la Comuna, el pueblo de París vivió un experimento político único hasta esos días: socialistas, radicales y anarquistas tomaron el poder y produjeron profundas transformaciones en la vida social. La burguesía desplazada, reaccionó violentamente y hubo una terrible represión que dejó un saldo de 30 mil muertos y más de 47 mil detenidos.

La Comuna de París:
La antítesis directa del Imperio era la Comuna. El grito de “república social”, con que la Revolución de Febrero fue anunciada por el proletariado de París, no expresaba más que el vago anhelo de una república que no acabase sólo con la forma monárquica de la dominación de clase. La Comuna era la forma positiva de esta república. París, sede central del viejo poder gubernamental y al mismo tiempo, baluarte social de la clase obrera de Francia, se había levantado en armas contra el intento de Thiers y los “rurales” de restaurar y perpetuar aquel viejo poder que les había sido legado por el Imperio. Y si París pudo resistir fue únicamente porque, a consecuencia del asedio, se había deshecho del ejército, sustituyéndolo por una Guardia Nacional, cuyo principal contingente lo formaban los obreros Ahora se trataba de convertir este hecho en una institución” duradera. Por eso, el primer decreto de la Comuna fue para suprimir el ejército permanente y sustituirlo por el pueblo armado.

La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento.

MARX: Manifiesto del Consejo General de la AIT sobre la guerra civil en Francia en 1871

ALGO MAS…
LA SEMANA SANGRIENTA
En pocas horas, la insurrección se extendió por toda la ciudad. Thiers y el gobierno huyeron, el 23 de marzo, dejando a los insurrectos dueños de la capital.

El Comité Central hizo elegir, en seguida, por sufragio universal, un Consejo General de la Comuna de París, compuesto, en su mayoría, por revolucionarios como Ferré, Rigault, Pyat, Delescluze… La Comuna declaró nulos todos los actos del gobierno de Versalles, publicó decretos aplicables a toda Francia, estableció el servicio militar obligatorio para todos los hombres útiles, y adoptó el calendario republicano y la bandera roja.

Su demasiado breve existencia no le permitió aplicar todas las grandes reformas políticas y sociales que proyectaba: elección de los gobiernos y de los funcionarios revocables por sus mandantes, laicización de la instrucción pública, mejora de la clase obrera…

El 19 de abril, hizo una gran llamada a todas las ciudades de Francia, para constituir comunas autónomas, que luego se de-federarían entre sí. Esta llamada fue seguida de insurrecciones en Lyon, Marsella, Di-jon, Saint-Etienne, etc., pero todas fueron dominadas, y, desde los primeros días de mayo, la capital quedó aislada.

Aquel fue el momento elegido por los de Versalles para emprender la ofensiva. Thiers había tratado con Bismarck, su enemigo de la víspera, que liberó a 100.000 prisioneros para reforzar las filas de las tropas de la represión.

Contra aquel ejército bien equipado, la Comuna sólo contaba con 30.000 combatientes, pero el mariscal Mac Mahon necesitó más de un mes para vencerlos. Después de cinco semanas de asedio, el ejército de Versalles entró por el oeste de París.

Pocas guerras civiles registraron más asesinatos que los de la «semana sangrienta» que siguió a la entrada de las tropas; los de la Comuna resistieron en todas las barricadas, incendiaron las Tullerías, el Louvre, el Palacio de Justicia, y fusilaron rehenes —entre ellos, el arzobispo de París, Mons. Darbois—, antes de sucumbir en su último bastión, el cementerio del Pére La chaise. Los versallistas procedieron, en un primer momento, a la ejecución sumaria de 20.000 hombres.

El 28 de mayo, la Comuna de París había dejado de existir. Sus dirigentes se hallaban muy divididos e indecisos, y, tras fór muías generosas, sus objetivos eran vagos o contradictorios.

La burguesía, que había temido por su existencia, se entregó a una cruel represión: aunque las condenas a muerte por los Consejos de Guerra fueron relativamente poco numerosos, 10.000 insurrectos fueron enviados a trabajos forzados o deportados a la isla de Caledonia.

El movimiento revolucionario y obrero, sin jefes, estaba roto, y necesitaría veinte años para reconstituirse.

Como la Segunda República, en 1848, la Tercera amenazaba su existencia en un baño de sangre. Una vez más, conservadores y moderados iban a decidir su destino. ¿Se mantendría el régimen o daría paso a la monarquía? Mientras se esperaba la solución del dilema, el pequeño Thiers restableció el orden en Francia.

Fuente Consultada:
Revoluciones del Mundo Moderno Alfonso Lazo Aula Abierta Salvat
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre