Sigmund Freud

Historia de la Belleza del Cuerpo Humano Evolución Ideales Estéticos

Historia de la Belleza del Cuerpo Humano
Evolución de los Ideales Estéticos

Seguramente alguna vez te ha sucedido  que al contemplar algo realmente hermoso, no encuentras palabras suficientes para expresar lo que sientes en ese instante. Por ejemplo una fantástica puesta de Sol, la sonrisa de un bebé, las primeras flores de primavera… éstas y muchas otras experiencias bellas poseen la facultad de “dejarnos sin aliento” y sin el poder de la palabra.

bello paisaje rural

Al igual que estas experiencias de lo que podríamos llamar “arte natural” o arte de la naturaleza, el arte creado por el ser humano tiene el mismo potencial de dejarnos sin palabras. En ocasiones parece que, en el proceso de contemplación de algo bello, “conocemos” con gran certeza algo y, sin embargo, si alguien nos preguntara qué es lo que “conocemos”, probablemente nos perderíamos en busca de palabras que lo expresaran.

Sobre gustos no hay nada escrito: El concepto de belleza varía en el tiempo y en el espacio. Es imposible encasillarlo de manera definitiva.

—¡Es tan bonita!
—¿Te parece? Yo la encuentro demasiado delgada.
—Por eso mismo me atrae.

Este breve diálogo ilustra muy bien aquello de “sobre gustos no hay nada escrito”. Refrán que se justifica en todas partes del mundo, en especial cuando esos gustos se refieren a la belleza física.

La belleza, en efecto, es un concepto que varía en el tiempo y en el espacio. Es muy difícil, por no decir imposible, definirla de manera unívoca y universal.

LAS VENUS DEL PALEOLÍTICO
El 7 de agosto de 1908 se descubrió en Willendorf (Austria) una extraña estatuilla de piedra rojiza. Esta imagen femenina, quizá la más antigua del mundo —se le atribuyen unos 20.000 años—, es una figura de 11 cm. realizada en caliza porosa, ver la imagen de abajo.

Representa a una mujer desnuda, madura y voluminosa, de enormes senos, vientre prominente, caderas abultadas y nalgas muy gruesas, aunque sin adiposidad excesiva. Los labia minora de la vulva están señalados con toda precisión. Es decir que todos los caracteres sexuales, primarios y secundarios se ponen de manifiesto de manera ostentosa. El rostro, en cambio, no está casi representado.

estatuilla de Willendorf

Otras estatuillas del paleolítico, encontradas en distintas partes del mundo, presentan los mismos caracteres. Estas Venus prehistóricas nos dicen que la belleza de entonces consistía en una imagen sexual, según la cual la mujer era una especie de máquina de traer hijos al mundo.

El hecho de marcar tanto los caracteres sexuales, dejando en segundoplano el rostro, hace pensar que el artista primitivo transmitía lo que el hombre de su tiempo sentía respecto de la mujer: la compañera que servía, esencialmente, para perpetuar la especie.

LOS CAMBIOS EN ELTIEMPO
En la Grecia clásica nos encontramos ya con otro concepto de la belleza, basado sobre todo en el equilibrio y la armonía. Quien haya visto en el Museo del Louvre la famosa “Venus de Milo” no podrá menos que admitir la maravillosa proporción de sus formas. Sin embargo… es bastante difícil que un muchacho de hoy se enamore de una mujer con ese cuerpo.

Más cerca del ideal de belleza del siglo XX está la célebre Nefertiti, que es más antigua que la “Venus de Milo”. La estilización de sus rasgos, la esbeltez del cuello e incluso el maquillaje la acercan mucho al sentimiento estético actual.

Pero en ninguno de los dos casos, ni en el de la “Venus de Milo” ni en el de Nefertiti, se pueden observar los detalles de las esculturas prehistóricas.

Al contrario: los caracteres sexuales se suavizan, hasta podría decirse que se desdibujan. Se llega a un tipo ideal y asexuado, o mejor dicho con una sexualidad neutra. Esto llevó, en Grecia, a la eliminación de fronteras entre belleza femenina y masculina, asimilando a veces la atracción heterosexual y la homosexual.

Eros, dios del amor, fue incluso representado con órganos sexuales masculinos y femeninos, como un andrógino voluptuoso ambiguo. Este contrasentido de la naturaleza fue explicado con un mito. Mientras un joven se bañaba en una fuente, la ninfa que habitaba en las aguas se enamoró de él.

La ninfa pidió a los dioses que le concedieran la gracia de confundir su cuerpo con el del hermoso adolescente. Así nació Hermafrodita, hijo de Hermes y Afrodita. En el Museo de El Cairo se conserva la estatua de uno de los antiguos faraones egipcios, con caracteres físicos femeninos.

Durante la Edad Media el concepto de belleza cambió. Hubo una “espiritualización” que llevó no sólo a cubrir el cuerpo sino a idealizar la figura femenina. En el Renacimiento se retornó al desnudo, a la revalorización del cuerpo y de su voluptuosidad.

El descubrimiento del Apolo de Belvedere revolucionó a los artistas, quienes descubrieron que la desnudez humana se podía representar sin caer necesariamente en la grosería o el mal gusto. Lo demuestran cuadros como la “Venus” de Botticelli, más parecida a un ángel de inocencia que a la diosa del amor.

belleza de Venus de Botticelli

Ticiano, por su parte, pintó desnudos que lo hicieron famoso en toda Europa, pero muchos más sensuales que los de Botticelli. Y en cuanto a las frágiles damas desnudas de Cranach, en Alemania, si bien son menudas y delicadas, tienen como un “aire de burdel” que acentúa su sensualidad.

damas desnudas de cranach

La Reforma, más adelante, y la Contrarreforma, volvieron a cubrir los cuerpos con auténtica mojigatería. La belleza perdía nuevamente su sentido natural y sensual.

En lo que podemos llamar “la época galante”, es decir el período que precedió a la Revolución Francesa, la belleza se hizo artificiosa y rebuscada. Tiempo de altísimas pelucas para hombres y mujeres, de rostros empolvados y acicalados, de miriñaques inmensos, parecía alejar cada vez más al cuerpo de la naturaleza.

Después de la Revolución Francesa, en el período napoleónico, la moda llamada “de los increíbles” desnudó nuevamente a la mujer, o mejor dicho la reveló ocultándola en gasas levísimas inspiradas en modelos griegos. Juana María Teresa de Cabarrús, llamada también “Nuestra Señora de Termidor”, casada con el marqués Devin de Fontenay y luego mujer de Tallien, impuso un tipo de belleza altivo y carnal a la vez al crear el estilo directorio.

Sus vestidos de fiesta estaban hechos de forma que se pudiesen apreciar de visu los encantos más íntimos de su dueña. Encantos que tampoco desdeñaba mostrar la hermana de Napoleón, Paulina Bonaparte, a quien poco   le   importó  hacerse  esculpir desnuda.

La época victoriana trajo como ideal estético el corsé… y la exageración del busto y las caderas. Pero, al mismo tiempo, el falso pudor y el disimulo de ese entonces hacen decir a Richard Lewinshon en Historia de la vida sexual:

“Todo aquello que podía hacer recordar que las mujeres tenían extremidades inferiores, aun cuando fuese referido a su condición de simples órganos locomotores, estaba austeramente visto, Sólo el pensar en la anatomía de la mitad inferior del ser humano femenino era “schocking” en sumo grado. De la cintura para abajo, las faldas y contrafaldas tenían que caer severamente, como la más inexpugnable censura”.

Después de esto… fácil es comprender la reacción de “los años locos” de la década del veinte. Y el desesperado retorno de la belleza a sus fuentes naturales.

LA BELLEZA DE HOY
Llegamos así a fines del siglo XX con una pregunta: ¿hay una “belleza de hoy”? ¿Cuál es el canon estético para hombres y mujeres.

Y nos encontramos con que las respuestas definitivas no son posibles. Entre el estilo en los años 70 impuesto por Sofia Loren y el estilo impuesto por Catherine Deneuve hay mucho más que años de luz: centímetros en las medidas tradicionales de busto-cintura-caderas. Entre la apostura de Alain Delon y la de Paul Newman tampoco hay muchos puntos de contacto.

actores y actrices bellos de los años 70

La belleza, si bien está relacionada con lo sexual, es un concepto profundamente subjetivo. Por eso aquel refrán que citábamos, “sobre gustos no hay nada escrito”, encierra una verdad de la sabiduría popular. Como quizá la encierre también otro que dice: “la suerte de la fea… la hermosa la desea”.

El atractivo físico puede darse, entonces, a través de un rostro irregular, de un cuerpo no del todo perfecto. Porque ese atractivo está vinculado a motivaciones personales de cada uno, y si bien la moda o el estilo de un momento lo condicionan culturalmente, no pueden siempre convertirlo en cosa obligatoria. Por eso la única definición que daríamos de belleza sería la siguiente: Belleza es lo que encontramos bello. Ni más ni menos.

PARA SABER MAS…
¿Está la belleza en el ojo de quien mira?

Esto nos lleva a la cuestión de la belleza en sí. ¿Existe, acaso un estándar objeto o perfecto de la belleza (como afirma Platón), o bien la definición de belleza varía de una persona a otra? ¿Podemos estar de acuerdo en qué es lo bello, o en realid dad la belleza está alojada en el ojo del espectador, de manera que lo que a mí me parece bello puede no parecértelo a ti y viceversa?

En realidad, hay dos maneras de hablar acerca de la belleza: la manera subjetiva y la manera objetiva. Cuando hablamos de manera subjetiva acerca de la belleza estamos en realidad expresando algo de nosotros mismos y de nuestras preferencias, más que transmitir un juicio acerca de un objeto. Con frecuencia, cuando exclamamos “¡qué hermoso!” lo que queremos decir en realidad es algo como “¡es me gusta mucho!”.

Hablar de la belleza en el sentido objetivo es suponer que ha cualidades inherentes en el objeto que lo hacen objetivamente hermoso y, quizá también subjetivamente hermoso. Mortimer Adler, filósofo del siglo XX, se ocupa tal distinción mediante el uso de los términos belleza deleitable y belleza admirable.

Si sólo podemos hablar de la belleza deleitable, debemos llegar a la con clusión de que la belleza, en efecto, está en el ojo de quien mira.

La belleza admirable, al igual que la belleza deleitable, se basa en gran parte en el gusto personal, admite Adler, pero también “puede ser mediada por el pensamiento y depender del conocimiento”.

El concepto de belleza admirable se basa en el supuesto de que en los objetos de arte existen cualidades que producen excelencia intrínseca o perfección. Éstas son cualidades internas, parten del objeto mismo y son independientes del deleite que producen en cualquiera que las contemple.

Así, surge la pregunta de quién está lo suficientemente calificado como para juzgar si un objeto posee excelencia intrínseca o perfección y, si es el caso, hasta qué punto las posee. La respuesta, afirma Adler, es que el experto, y sólo el experto, está capacitado para emitir ese juicio.

Otro filósofo, George Dickie, propone que los criterios o juicios debe emitirlos el público especialista. Los miembros del público de especialistas comprenden que su papel requiere “conocimiento y comprensión similares en muchos aspectos a aquellos que se requieren de un artista”.

Quienes poseen las habilidades y la sensibilidad para comprender y apreciar determinado tipo de arte, dice Dickie, son quienes constituyen el público de especialistas y poseen la preparación necesaria para distinguir entre lo que es arte y lo que no lo es, así como también para apreciar la diferencia entre el arte bueno y el malo.

Aquello que atrae a determinada cultura y que se considera poseedor de una excelencia o perfección intrínsecas puede ser muy diferente de lo aceptado como belleza objetiva en otra. El público especialista en arte occidental, por ejemplo, puede quedar totalmente impasible ante la desnudez de un jardín zen japonés; otros pueblos de culturas orientales pueden no llegar a discernir la belleza objetiva de la escultura africana, y los africanos pueden permanecer inconmovibles ante la pintura occidental.

Esto no significa que no existan normas de belleza objetivas; lo que significa es que los miembros del público especialista existen en una relación con el artista y deben compartir determinado conocimiento y experiencias con él o ella.

El crítico Clive Bell, miembro del influyente grupo Bloomsbury del que formaba parte Virginia Woolf, cree que todo arte auténtico trasciende cualquier limitación cultural. El arte, dice (como una evocación del pensamiento de Diotima), sólo puede apreciarlo cabalmente quien se acerque a él como lo hace el amante:

Para él, que corteja, pero que corteja impuramente, ella regresa enriquecido aquello que trae… Pero sólo a un amante perfecto dará un nuevo y extraño regalo, un regalo más allá de cualquier precio. Los amantes imperfectos aportan y sustraen del arte las ideas y emociones de su propia época y civilización… Pero el amante perfecto, capaz de percibir el profundo significado de la forma, supera los accidentes de tiempo y lugar… El gran arte permanece perdurable y diáfano porque los sentimientos que despierta son independientes del tiempo y del espacio, porque su reino no es de este mundo.

Si el arte puede hacer esto, llevarnos más allá del tiempo y el espacio, entonces la belleza tendrá al menos la posibilidad de conducirnos a la verdad.

Fuente Consultada:
Enciclopedia HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja Capítulo Sexo Y Sociedad Tomo III Editorial SALMO
Raíces de la Sabiduría Elen Buss Mitchell

Historia del Matrimonio Resumen Porque Uso del Anillo y Arrojar Arroz

RESUMEN LA HISTORIA DEL MATRIMONIO
Arrojar Arroz y Uso del Anillo

CUANDO UN HOMBRE Y UNA MUJER SE AMAN. CUANDO UNA PAREJA PIENSA SU VIDA EN FUNCIÓN DE DOS PIENSA TAMBIÉN, CASI NATURALMENTE, EN EL MATRIMONIO.

PERO ESTO NO SIEMPRE FUE ASI, EN LA PREHISTORIA UN SEÑOR BASTANTE POCO CABALLEROSO RAPTABA POR FUERZA A LA MUJER DE SUS SUEÑOS. MAS TARDE. EL RAPTO NO ERA EN ABSOLUTO RENTABLE, PORQUE YA MIL AÑOS ANTES DE CRISTO, LA GENTE SE CASABA PARA ENRIQUECERSE MEDIANTE EL SISTEMA DE LAS DOTES.

REALIZABA ASI FUERTES ALIANZAS FAMILIARES, AMPLIABA SUS DOMINIOS TERRITORIALES Y TENIA LEGÍTIMOS VÁSTAGOS QUE LOS HEREDABAN. HOY, LA MENTALIDAD HA CAMBIADO Y LA INSTITUCIÓN MATRIMONIAL TAMBIÉN.

NOS ACERCAMOS, PARECE A LA ÉPOCA DEL “MATRIMONIO A LA CARTA”. ARREGLADO Y PROYECTADO ESTRICTAMENTE POR QUIENES LO INTENTARAN: LA PAREJA Y AQUELLO QUE LOS UNE.

matrimonio a principio de siglo xx

Breve Historia del Matrimonio

Paradójico y vacío de amor, arreglado por los padres de los novios o negociado por casamenteras profesionales, con todas la variantes que ha tenido en cada época y lugar, el matrimonio ha resistido hasta hoy por marcar la entrada en cierto orden social que aseguraba también la correspondencia con el orden del Universo.

Motivos muy precisos y deberes muy claros tuvo la gente durante siglos para casarse: hacerse rico por medio de una dote (era el modo más honorable), realizar alianzas entre las distintas familias, ampliar dominios territoriales y tener hijos legítimos que, como tales, perpetuarían de forma civilizada el núcleo de la tribu o sociedad.

Pero sucede que la unión entre una mujer y un hombre ha sido siempre el símbolo de la vida; el matrimonio, por tanto, ha tenido también un significado ritual y sacro, entendiendo por sacro aquello que no muta en el tiempo y cuyas motivaciones son presentes pero también futuras.

De amor ni hablar. Los sentimientos que podrían haber sentido ciertos cónyuges no quedaron registrados en ningún texto laico o religioso anterior al siglo XV, tiempo de Cristóbal Colón. Matrimonio-patrimonio fue la rima predominante desde la prehistoria: armonizaba con lo humano y también con lo divino.

Aquella mujer que fuera comprada por el cazador-jefe de una tribu prehistórica, tenía alimentación asegurada (eran tiempos de escasez y pocos recursos) y el respeto absoluto de sus congéneres. El cazador, por su parte, como todos los hombres del mundo hasta la modernidad, tenía pleno dominio sobre su esposa.

Desde siempre –aunque algunos historiadores sostienen que hace 10.000 años atrás la gente vivía en la más libre promiscuidad sexual y se producían matrimonios por rapto- las familias negociaron para obtener del matrimonio réditos económicos. En algunas sociedades primitivas, los padres de la novia cambiaban objetos con los padres del novio y de este intercambio nació el sistema de matrimonio por dote que prevaleció en Babilonia, Grecia y Roma.

adan y eva primer matrimonio

Si tuvieramos que  poner un punto de partida simbólico a la historia del matrimonio, deberíamos pensar en Adán y Eva. Desde la mítica manzana, mucha agua corrió bajo los puentes de la relación hombre – mujer.

Breve Historia del Matrimonio

Con una fuerte moral impuesta más tarde por la Iglesia Católica, el matrimonio atravesó la historia erigido como un deber cívico que había que cumplir a rajatablas. A nadie se le ocurrió, antes del siglo XVIII en pleno auge del romanticismo, el tiempo en que Goethe escribió Werther, el joven enamorado de la casada Carlota, pensar que la felicidad se hallaba en el matrimonio. Ni el amor, ni siquiera los buenos tratos formaban parte de la realidad matrimonial.

Esa realidad ha cambiado, está a la vista. Ahora, existe en las parejas el doble deseo de la felicidad, una búsqueda de una libre expresión amorosa y también personal, todo sin perturbar la autonomía individual del otro. Este cambio de mentalidad operado desde tiempo atrás produjo que el matrimonio como institución esté, al menos en Europa, “totalmente obsoleto de aquí al año 2000”, según un reporte de la asociación británica One plus One y un estudio del Instituto Nacional de Estudios Demográficos de París (INED).

La pareja, es claro, no desaparecerá sino que al estar establecidas otras formas de unión la institución fundamental de la sociedad pasará a ser la familia, no el matrimonio. Ya no se trata de un intercambio de obligaciones ni de una relación semiamistosa entre los esposos que tienen el deber de procrear. Por eso, el modelo matrimonial que dominó casi 2.000 años de historia, tal parece que tendería a desaparecer.

La nueva fórmula parece difícil de practicar en este final de siglo, pero ya está impuesta en todo el mundo. El matrimonio acaso sea “a la carta”, de acuerdo con el gusto del consumidor, y sus ingredientes serían entonces mucho amor y responsabilidades compartidas, todo mezclado con la justa medida de libertad individual.

MATRIMONIO – PATRIMONIO
El divorcio existe desde que existe el matrimonio; fue su sustento. Hablamos de tribus primitivas, de egipcios, griegos y romanos que vivieron cientos de años antes de Cristo. No se trataba, es claro, de un divorcio legal entendido en 1993 sino de la separación de los cónyuges. Pero tratándose de pactos, alianzas, deberes y obligaciones era de esperar que hombres y mujeres se unieran para un día romper el contrato e intentar otro negocio.

Tampoco existían pruritos respecto de segundas nupcias e incluso terceras. Cupido podía errar su flechazo, pero la posibilidad de hacer un buen arreglo para pasar el resto de los días en una buena posición seguía vigente tanto para los señores como para las damas.

cupido y el amor matrimonial

Breve Historia del Matrimonio

Hasta el siglo III en la Italia romana y pagana, el matrimonio era una institución privada: no había que presentarse ante un juez o un sacerdote, no era un acto escrito (sólo se establecía la dote por anticipado) ni había nada considerado de rigor. Era como entre nosotros el compromiso. Y el divorcio en ese entonces se estipulaba del mismo modo: bastaba con que el hombre o la mujer se separase y quisiera romper el acuerdo.

Como además las divorciadas recobraban su dote, los divorcios eran muy frecuentes en la clase alta romana. César, Ovidio, Claudio y Cicerón, se casaron tres veces. Se cuenta que Nerón, le “prometió” su esposa Livia al futuro emperador Augusto.

Después de la consolidación de la Iglesia, las condiciones se agrávarón para los futuros esposos. Había que ser consecuente con las exigencias morales referidas a los deberes matrimoniales pues la institución debía ser mantenida a cualquier precio. Así fue como el matrimonio hizo su entrada en Occidente en los primeros siglos de nuestra era. Ambos cónyuges debían ser agentes de la moral y permanecer unidos pero la ley romana, a pesar de la Iglesia, autorizaba el divorcio.

Tras la caída del Imperio Romano, a partir del siglo V, la pareja bien avenida era la réplica en miniatura de la armonía social y orden cívico. La separación, por tanto, empezó a ser mal vista. Eran tiempos violentos en los que había que preservar la vida y todas las medidas tendían a evitar la ruptura del matrimonio. “Un hombre que se divorcia de su mujer admite que ni siquiera es capaz de gobernar a una mujer”, se decía.

Unos setecientos años después de Cristo, tanto en los hogares cristianos como en los pueblos de Oriente Próximo un joven “entraba al mundo” cuando se casaba. El matrimonio era arreglado por sus padres desde su adolescencia; elegían una futura esposa oficial para su hijo que estuviera socialmente a su altura y, para asegurar la alianza familiar, la parentela tenía en cuenta los bienes y recursos de ambos adolescentes. Y a partir de entonces, lo que era unido por Dios, nada lo podía separar. Entre los años 814 y 840, la Iglesia prohibió totalmente el divorcio.

Algunas costumbres se arraigaron fuertemente en el rito matrimonial como la fiesta (hubo tiempos de banquetes que duraban tres días) y los regalos de bodas. Aun hoy es impensable una fiesta sin regalos; su valor indica la clase económica de los recién casados y la de los invitados.

Además, la Iglesia fue introduciendo paulatinamente estrictos procedimientos a partir del siglo XII, en la época de los señores feudales: había que separar el compromiso de la boda, hacer la promesa de matrimonio frente a testigos, publicar bandos y por último realizar una solemne ceremonia nupcial en la Iglesia. El matrimonio cristiano fue bendecido como sacramento en el Concilio de Letón de 1215.

AMORES DE FIN DE SIGLO
De golpe, hacia el final del siglo XVIII el control del matrimonio pasa de la Iglesia al Estado: había que casarse primero ante la ley y después religiosamente. Esto marcó un hecho importante porque la Iglesia perdió el control de uno de sus privilegios más preciados: llevar registro del nacimiento, matrimonio y muerte de las personas, responsabilidad adjudicada a los municipios hasta la actualidad.

Finales del siglo XX. Cambios profundos en la mentalidad humana y en la sociedad. La vida, sin embargo, sigue igual, regulada por el hilo conductor del nacimiento, la adolescencia, el matrimonio y la muerte.

Este hilo conductor, de acuerdo con el investigador del comportamiento humano Vittorino Andreoli, pone en evidencia tres modelos matrimoniales elaborados por la humanidad: el primitivo modelo matrimonio-patrimonio, el matrimonio religioso y el de la sociedad actual donde las motivaciones se encuentran en el vivir al día, donde el valor de los afectos se mide según la cultura de las decisiones provisorias y reversibles, donde la lógica, en suma, es la del control remoto: cambiar el programa que nos aburrió o no nos gusta más por otro mejor.

Sin embargo, la convivencia resulta el modo de vida más protector. Las personas casadas tienen una mejor alimentación, mantienen mejor su salud y tienen una mejor inserción social y la encuesta ha revelado además que las tasas de mortalidad fluctúan de acuerdo con el estado civil de la gente: quienes viven en pareja presentan más esperanzas de vida que los divorciados/as, solteros/as o viudos/as. Y la mortalidad aumenta, por diversas causas, en un 80% para los hombres y un 50% para las mujeres.

Hoy no existe hostilidad hacia el matrimonio y las parejas siguen unidas, sólo la institución matrimonial tiende a desaparecer como tal. Hombres y mujeres eligen la mejor forma de relacionarse casándose civil y religiosamente, si lo prefieren. Demógrafos y sociólogos ya no hablan de concubinato sino de cohabitación cuando se menciona a la convivencia y señalan que existe, incluso, un reflote en el matrimonio, aunque no es significativo.

Aquella puesta desplegada en escenarios antiguos donde el matrimonio era una imagen familiar –alianza de dos linajes y dos patrimonios– se traduce ahora en una puesta en escena de la pareja. Es allí y no en los progenitores donde se encuentra el poder de la unión entre un hombre y una mujer. En los sentimientos, en el establecimiento de un vínculo afectivo, un matrimonio acordado por ambos, con responsabilidades compartidas y proyectos comunes. Un matrimonio de amor y deberes. Una unión “a la carta”.

UN ANILLO PARA LA ETERNIDAD:

En las primitivas sociedades guerreras donde la conquista era primordial, si un joven deseaba a una chica, debía literalmente conquistarla. No hablamos de galanteos sino de posesión, como la territorial. El joven en cuestión, entonces, debía diseñar un gran círculo en la tierra, una especie de ring (que quiere decir anillo) y meter dentro a la chica.

Después, invitaba a cualquiera a batirse con él, a pelear por ella, rito y ceremonia realizada delante de toda la comunidad. La lucha se desenvolvía en aquel ring y, quien era echado fuera del círculo, perdía todo derecho sobre la mujer. El conquistador, ni bien terminaba la peiea, adquiría el dominio sobre la mujer y se celebraba la unión.

El círculo, aquel simbólico anillo no era otra cosa que la representación de una conquista. Pero el concepto de lucha está presente aun cuando la conquista sea actual y de carácter puramente psicológico. La literatura es rica en ejemplos de conquistadores de corazones femeninos.

El anulo de oro, característico de la unión matrimonial, es un objeto que se encuentra.en muchos ritos cristianos y, sin embargo, el significado de eternidad que posee –por carecer de principio y de fin– proviene de las conquistas, de aquellas sociedades en que la posesión también era eterna.

El anillo de oro adquiere entonces poderes mágicos mantenidos en el tiempo: en la Roma Antigua se llevaba en el dedo anular de la mano izquierda porque, según una antigua concepción médica de los egipcios, había un nervio que se dirigía directamente al corazón.

PARA VIVIR OTRAS LUNAS
Amor que destruye, amor maléfico, amor influenciado por la Luna. Tales eran las creencias del siglo VIII en pleno auge de la brujería femenina. Las mujeres -se pensaba- pertenecían al Cosmos y estaban, por tanto, poseídas por fuerzas del Infierno y de la noche. Su ciclo, ¿no es acaso de 28 días como el de la Luna?.

Cuando un eclipse de Luna se producía, el terror se apoderaba de todos: las mujeres dejarían de tener hijos y la especie humana estaría pronta a desaparecer. Para conseguir entonces que la Luna volviera a salir con su luz de las profundas tinieblas, se realizaban ceremonias con cánticos y ruidos tituladas vince luna (Luna, tuya es la victoria).

El concilio de Leptines condenó estas ceremonias en el año 744 y precisó al respecto que algunos sostenían que “las mujeres se entregan a la Luna para lograr apoderarse del corazón de los hombres igual que hacían los paganos”. De hecho, la mujer seguía siendo todo un misterio maléfico y benéfico, puro y destructivo sí, pero misterio al fin.

Por eso, cuando los jóvenes se casaban, debían beber una copa de hidromiel -el alcohol procedente de la fermentación de la miel– a fin de apaciguar los miedos, las angustias y a los dioses.

Este filtro del amor tenía que darles el coraje suficiente para penetrar en otro gran misterio: el de la carne. Así surge la reveladora expresión Luna de miel, ese primer acercamiento de los recién casados en el que sienten su coincidencia con el Universo al desaparecer el uno para aparecer en el otro. Así, también, quedaba exorcizada la furia del amor para que juntos pudieran vivir muchas lunas más y para cooperar en la salvación del orden del mundo.

¿Por qué les lanzamos arroz a los novios?

Los romanos les lanzaban nueces, dulces o trigo a los novios que se dirigían a casa al finalizar la ceremonia, para augurarles fertilidad. En algunas regiones de Alemania aún existe esta costumbre, pero los invitados le entregan las nueces a la novia en lugar de arrojárselas; en otras, se les coima de regalos de diversa índole, como dulces, pastelitos y puñados de arroz.

Leer Mas Sobre Esta Tradición

matrimonio oriental

En la actualidad, el matrimonio puede celebrarse con una infinidad de rituales que combinan, incluso mas de una religión. En este caso, se mezclan símbolos orientales y cristianos.

Ceremonia matrimonial en Corea. Según la tradición de muchos países asiáticos, las distintas familias “decretan” el casamiento de sus hijos, incluso desde antes de su nacimiento.

A comienzos de siglo, el banquete era uno de los momentos esenciales en todo casamiento. El que vemos en la foto fue celebrado en 1909, en la Bretaña francesa.

EL MATRIMONIO COMO INSTITUCIÓN:
La responsabilidad compartida: Si los viejos valores que sostenían la institución matrimonial están en crisis, hay que aprender a buscar otros nuevos compartiendo responsabilidades.

arroz a los novios

Breve Historia del Matrimonio

“Yo estoy en completo desacuerdo con el feminismo. Creo que la mujer es más débil que el varón, y esto hay que aceptarlo como un hecho. Por eso, en mi matrimonio dejo que mi marido asuma todas las responsabilidades económicas.

Mi trabajo —que no es poco— se concentra en los cuidados del hogar, en las tareas domésticas, en la educación de los chicos. ¿Que no soy moderna? No me interesa ser moderna, si por tal se entiende trabajar en labores masculinas. Prefiero que me crean chapada a la antigua, y conservar así la serenidad de mi matrimonio.”

SÍ, PERO…
Que cada uno puede elegir su estilo de vida es cierto. Pero a la mujer que opina como la del ejemplo precedente se le podría decir: “Sí, pero… ¿acaso su actitud conserva la serenidad del matrimonio?”

Sea cual fuere la actitud que se adopte frente a la responsabilidad de casarse, hay que tener en cuenta algo esencial: hoy la institución del matrimonio está en crisis. Se discuten sus fundamentos y los valores que la sostenían. Y aunque una pareja crea aferrarse a aquellos fundamentos y valores tradicionales, muchas veces éstos tambalean por la misma presión social.

Hasta hace pocos años los roles del hombre y la mujer en la sociedad estaban definidos claramente, casi podría decirse que separados en compartimientos estancos.

Entonces era bastante lógico que, desde el momento en que se casaba, el hombre se hacía completamente responsable de su mujer y de sus hijos, dado que era el sostén económico del hogar. Por consiguiente, su deber era proteger y alimentar a toda la familia.

La mujer, por su parte, debía posibilitar  sin mayores muestras  de placer la satisfacción sexual de su marido. Al mismo tiempo debía organizar la vida doméstica —cuidar de la casa, de las comidas, de la ropa, etc.—. Y su responsabilidad con respecto a la crianza de los hijos era mayor.

Es decir que esta especificación de roles, apoyada por los esquemas de la sociedad burguesa, hacía que las personas se sintieran más seguras, tal como lo afirma la antropóloga Margaret Mead. La razón es simple: el hombre conocía sus obligaciones: la mujer, las suyas. Y éstas eran aceptadas sin mayores discusiones.

Pero hoy las cosas son distintas. Al cambiar el papel del hombre y de la mujer dentro de la sociedad, al aceptarse un sinnúmero de derechos femeninos que antes no se aceptaban, aparecen dos proyecciones diferentes:

1. La primera, positiva, se refiere a la evolución de los individuos de ambos sexos hacia mayores posibilidades de realización.

2. La segunda, negativa, se refiere justamente al derrumbe de valores tradicionales. A menudo se confunden las cosas, y la polémica se profundiza. Aparece la inseguridad. Y al mismo tiempo las crisis de las instituciones tradicionales: entre ellas el matrimonio.

De manera que adoptar hoy el rol de una mujer del siglo pasado constituye una especie de desincronización con la época en que vivimos. El matrimonio no tendrá más o menos tranquilidad porque la esposa elija una actitud pasiva. Al contrario: su equilibrio profundo dependerá de que ambos cónyuges aprendan a compartir responsabilidades.

UNA EMPRESA AFECTIVA
El matrimonio es, en cierto modo, una empresa. Y como tal necesita de la organización necesaria. Pero esto no quiere decir una disciplina rígida que defina derechos y obligaciones de manera absoluta.

La empresa conyugal tiene una connotación afectiva que no puede ni debe olvidarse. En base a esta connotación afectiva podrán compartirse las responsabilidades de todo tipo.

Las dificultades pueden presentarse en la coordinación de las distintas actividades. La mujer que trabaja fuera de la casa, por ejemplo, tendrá menos tiempo para atender su Rogar. Y si el marido también trabaja fuera, no puede exigírsele que sea él quien se ocupe de este aspecto.

Aquí, si bien la paciencia y tolerancia de ambos puede obrar de modo efectivo, también hace falta una colaboración exterior. La del Estado. Si éste crea guarderías gratuitas, escuelas primarias de doble turno, la industrialización del servicio doméstico, equipos de limpieza a domicilio, comedores comunes y otras comodidades que algunos países —sobre todo los escandinavos— ya disfrutan, muchos problemas del matrimonio quedarán solucionados.

LOS TRES CÍRCULOS DE LA CONDUCTA
Pero que los aspectos prácticos del problema no nos hagan olvidar los aspectos emocionales. La responsabilidad también se comparte en lo afectivo. Ambos, hombre y mujer, deben brindarse cariño, ternura, comprensión y apoyo.

Dentro del aspecto sexual hemos insistido con frecuencia en la necesidad de llegar a una adaptación que permita a ambos disfrutar de su unión. Y también explicamos que si muchas veces esa adaptación fracasa es porque fracasan otros aspectos de la vida de relación. Un marido cuya mujer no se interesa en su trabajo o en su actividad creativa puede muy bien sentirse desganado se-xualmente frente a ella. Y viceversa.

el matrimonio

Breve Historia del Matrimonio

Dentro de la vida en general, y de la vida en pareja en particular, podemos considerar los problemas que surgen como tres grandes círculos que representan las conductas básicas del comportamiento. Los tres círculos son interdependientes, se influyen entre sí.

Sólo teniendo en cuenta los tres círculos, sus constantes interferencias y sus mutuas influencias podremos compartir integralmente todas las responsabilidades del matrimonio y buscar nuevos valores que lo sustenten.

 

El Sadismo y Masoquismo Conductas Sádicas Sexuales Psicología

Sadismo y Masoquismo
Conductas Sádicas Sexuales – Psicología

El sadismo es una conducta perversa, que requiere sufrimiento del otro como condición ineludible para lograr el placer sexual. Los diarios sensacionalistas, casi siempre, nos sorprenden con casos que resultan verdaderos impactos morales.

No porque el hombre de hoy, informado en todos los niveles, desconozca la existencia de ciertas perversiones, sino porque esas perversiones, descritas fríamente por dicha prensa, sin una demostración de sus motivaciones profundas, resultan siempre brutales e indignantes.

El sadismo es una de las desviaciones sexuales más frecuentes en la crónica policial.¿Pero de qué se trata?.El origen etimológico de la palabra proviene de un nombre, el del Marqués de Sade, nacido en Francia en 1740, autor de numerosos libros, encarcelado muchas veces y fallecido en 1814.

Al igual que su sucesor austríaco von Masoch, de quien ya hablamos, Sade dio su nombre a una de las anomalías del comportamiento sexual. Esta consiste en lograr el goce solamente haciendo sufrir al “partenaire”. Von Masoch, recordémoslo, dio su nombre al masoquismo, que consiste en lograr el placer sexual mediante el dolor. Es decir, a la inversa.

Pero como bien observan Bertrand, Lapie y Pelle en su Diccionario de información sexual, “la palabra sadismo, con todo, no habría tenido tanto éxito, al extremo de entrar en la lengua corriente, si no correspondiera a la agresividad erótica, en general inconsciente, de gran número de individuos”.

¿SOMOS TODOS SÁDICOS?
Vamos por partes. Hay preguntas que no pueden contestarse con un simple “sí” o con un simple “no”. En todas las personas hay componentes instintivos sádicos. En algunos individuos son más fuertes por su propia constitución.

Pero también la historia individual de cada uno puede intensificar dichos impulsos. Si éstos no se canalizan de manera adecuada se podrá llegar a lo que generalmente se llama sadismo, y que sería mejor denominar sadismo perverso en la adultez.

Vale decir que si los componentes sádicos naturales de cada uno se orientan, se canalizan, no hay posibilidades de que aparezca la conducta perversa. Ésta, en cambio, se da cuando diversos factores, en su gran mayoría de orden psicológico, la fomentan e incrementan.

EL SÁDICO TIENE MIEDO DE Sí MISMO
Sí, el sádico tiene miedo de sí mismo, quizá sin saberlo. Presa de gran angustia inconsciente lucha contra sus sadimso sexualpropias tendencias autodestructivas y un temor, también inconsciente, a la castración.

Mediante la conducta sádica, lo que hace es proyectar hacia afuera, volcar en sus víctimas, aquellos impulsos autodestructivos que lo acósan y lo llenan de gran ansiedad.

Es como si se estuviera diciendo: “destruyo a otro, no a mí mismo”. O bien: “soy el castrador, no el castrado; soy el agresor, no el agredido”.

O sea que en su inconsciente percibe que tendría que sufrir de modo pasivo, y para defenderse, antes de ser atacado, ataca.

Transforma su pasividad en una conducta activa y cruel para con los demás.

ENAMORAMIENTO Y PERVERSIÓN
En general, entre el sádico y su “partenaire” se crea una situación muy personal.

El “partenaire” (y empleamos el vocablo francés para indicar un compañero que de algún modo “participa” de las actitudes del otro) se presenta bajo una sumisión extrema. Es el que recibe órdenes, obedece sin chistar y espera el golpe o la herida.

Cuando esta sumisión extrema es la condición ineludible para el logro de una gratificación sexual, estamos ante una perversión. Esta consistiría en la exageración de ciertos rasgos que se hallan presentes en todo enamoramiento.

Porque en el enamoramiento se desplaza el propio centro de gravedad a la existencia de otra persona: la otra persona es todo y se supone que debe estar dispuesta a realizar cualquier sacrificio.

¿Quién no ha experimentado una especie de amargo placer cuando la persona amada lloró alguna vez por nosotros? Pero esto es normal en el enamoramiento, que, natural y lógicamente, no es de por sí una perversión.

Lo es, sí, allí donde la ÚNICA excitación sexual consiste en la sensación de la propia insignificancia, comparada con la supuesta grandeza del “partenaire”.

Esa sensación de insignificancia es la otra cara de la moneda que necesita el sádico, que, como dijimos, proyecta sus impulsos autodestructivos en el otro, sintiendo que él no es pasivo, sometido o pequeño, sino que lo es aquel en quien descarga su violencia interior.

El “partenaire”, a su vez, con una conducta masoquista, se somete pensando que, con ese sometimiento, comparte la presunta grandeza del otro. Es decir que en su pasividad hay aceptación.

El masoquismo es la excitación sexual producida por el sufrimiento propio, bien sea por dolor físico, bien por humillación o malos tratos. El sádico logra gozar sexualmente solamente cuando hace sufrir al otro.

UN VÍNCULO DE DEPENDENCIA
Siendo el masoquista pasivo y el sádico activo, la primera impresión es que el primero dependería del segundo.
No es así: la conducta perversa crea un fuerte vínculo de interdependencia entre ambos.

Puede decirse que uno no existe sin el otro. Por otra parte, de este modo obtienen también un beneficio secundario: están tan unidos y se sienten tan unidos que se afirman contra la angustia de ser abandonados. El temor de ser abandonados es un sentimiento primario que todos sufrimos, pero que se da con más intensidad en el sádico y el masoquista.

El primero obliga a sus victimas a ser amado por la fuerza, y así su amor tiene carácter primario, ya que no tiene en cuenta al otro. Sólo ve y vive su desesperada búsqueda.

El arquetipo de esta clase de sadismo fue Federico de Prusia, quien acostumbraba azotar sus subditos al tiempo que les gritaba: “No debes temerme, debes amarme.”

CLARIDAD DE TÉRMINOS Y DIFERENCIACIÓN
Como se ve, la conducta sádica y la masoquista están íntimamente vinculadas. Por eso sería necesaria, para una mayor comprensión del problema, una claridad de términos específica. Sería mejor entonces hablar de personalidades sadomasoquistas.

Además, conviene diferenciar entre actos sádicos y actos masoquistas. En una misma persona podremos observar, en un momento dado, que se presentan unos y otros, es decir actos sádicos y actos masoquistas.

Pues bien, en una relación de extrema sumisión, estos aspectos que van juntos, simultáneamente, se disocian.
Y podemos decir que el aspecto masoquista del sádico se desplaza a su “partenaire”, mientras que él se hace cargo de la otra conducta.

Evidentemente se trata de una relación muy compleja, y no debe analizársela de manera esquemática puesto que ofrece numerosas vertientes psicológicas.

¿EXISTE EL SADISMO PSICOLÓGICO?
Hay personas que para obtener placer sexual no ejercen la violencia física sobre otras, pero que en cambio adoptan formas psicológicas: sarcasmo, injurias, humillaciones, etc. Estas actitudes suelen surgir en parejas normales, como consecuencia de una crisis o de una situación determinada. No siempre debe confundírselas con sadismo.
Como dijimos, sadismo se entiende como conducta perversa cuando el sufrimiento del otro es condición indispensable para obtener el placer.

MÁS HOMBRES SÁDICOS QUE MUJERES SÁDICAS
En  general,   la  creencia  popular sostiene que hay más hombres sádicos que mujeres sádicas. Aunque la historia registre casos como el de la condesa húngara Erzebeth Bathory, que antes de tener relaciones homosexuales con adolescentes las hería e incluso les daba muerte. También se habla del presunto sadismo de Catalina de Médicis.

De todos modos, y aunque el “modelo masculino” exija agresividad y el “modelo femenino” pasividad, no se puede afirmar con datos estadísticos, y menos aún confirmar con cifras, que las mujeres sean menos sádicas que los hombres, o que haya menos mujeres sádicas que hombres sádicos. En este aspecto, como en todos los que atañen a la sexualidad, es mejor investigar los temas en profundidad que dejarse llevar por presuntas razones que no siempre tienen una base científica lo suficientemente sólida.

Si la palabra sadismo ha entrado en la lengua corriente, es en buena medida porque corresponde a la agresividad erótica —a veces secreta e  inconsciente— de gran numero de individuos. Así puede considerarse que dan muestras de sadismo colectivo buena parte de los espectadores que aullan de alegría durante las corridas de toros y las riñas de gallos, y que luego hablan con indignación y horror de los sangrientos espectáculos públicos de la antigüedad.

Pero desde el punto de vista psicoló: gico es una perversión que necesita ineludiblemente del sufrimiento del compañero sexual para llegar al placer.

Biografía de Erich Fromm Obras e Ideas Filosóficas El Arte de Amar

Biografía de Erich Fromm
Obras e Ideas Filosóficas

Erich Fromm de nacionalidad alemana, nacido con el inicio del siglo XX (1900-1980), fue un destacado psicoanalista , que aplicó su teoría psicoanalítica a problemas sociales y culturales. Nacido en Frankfurt del Main, se educó en las universidades de Heidelberg y de Munich, y en el Instituto Psicoanalítico de Berlín. Desde 1934 vivió en los Estados Unidos, escapando del régimen NAZI imperante del momento.

Fue Miembro de la Sociedad Berlinesa de Psicología. Su principal preocupación fue destacar la importancia del componente ‘social’ en la personalidad psicológica del individuo, vertiente que Sigmund Freud había rechazado en sus estudios esencialmente individualistas.

Erich Fromm

Erích Fromm nació en 1900 en Francfort, Alemania. Era hijo de un rico comerciante y fue educado en una escuela judía religiosa. Pero posteriormente renegó de sus creencias. ¿Por qué?. Muy simple: porque no pudo aceptar tipo alguno de diferencia entre las personas. Ni religiosa, ni política, ni de ninguna clase.

Erich Fromm se doctoró en filosofia en la Universidad de Heidelberg, ciudad célebre por su larga tradición intelectual.

Después de haberse recibido trabajó durante dos años en Munich, con un psicoanalista, y completó sus estudios en el Instituto de Psicoanálisis de Berlín.

En 1925 comenzó a ejercer, y al poco tiempo se había convertido en un renombrado analista. En 1926 se casó con Frieda Reichman, también psicoanalista y pionera en el estudio de la psicoterapia de la esquizofrenia. Pero la unión terminó pronto.

Fromm siguió enseñando en Francfort durante tres años más, y publicó su primer libro en 1930.

Cuando el nazismo tomó el poder en Alemania, se exilió en los Estados Unidos de América. Corría el año 1934.

Hasta 1939 enseñó en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Posteriormente fue profesor en varias universidades más, y en diversos centros de investigación, hasta 1950.

En 1944 se había casado por segunda vez. Su esposa murió en 1952, y años después Fromm realizó su tercer matrimonio.

En 1955 fue elegido profesor de psicología en la Universidad de México. Luego, hasta 1962, expuso sus doctrinas en Nueva York.

LAS IDEAS DE FROMM
Puede decirse, en general, que todos los libros de Fromm fueron éxitos resonantes.

El primer best-seller data de 1941, y se tituló El miedo a la libertad. Este conocido libro trata el desarrollo de la autoconsciencia del ser humano frente a la libertad, en todas las épocas históricas desde la Edad Media.

Fromm dice que el hombre moderno tiende a colocar la libertad en un punto abstracto, lo que facilitó y facilitará la aparición de movimientos como el nazismo.

Combinando pautas de filosofía política y de psicología describió la sumisión al poder autoritario como medio de escapar a la soledad y aislamiento del hombre.

En 1950 publicó Psicoanálisis y religión. En esta obra plantea la necesidad que tienen todos los individuos de comunicarse, superando las propias condiciones de alienación.

El medio sería lo que él llama “estructura de orientación”. Dicha “estructura de orientación” puede ser una ideología, una religión o hasta una enfermedad como la neurosis.

Entre sus publicaciones, habría que señalar: El miedo a la libertad (1941), El hombre para sí mismo (1947), El lenguaje olvidado (1951), La sociedad sana (1955), El arte de amar (1956), La misión de Sigmund Freud (1956), Más allá de las cadenas de la ilusión (1962), ¿Tener o ser? (1976) o La anatomía de la destructividad humana (1973).

EL PSICOANÁLISIS: CURA DEL ALMA
En realidad Fromm describió la neurosis como una religión particular, creada por el neurótico para dar sentido al mundo que lo rodea. Y  comparó  el  psicoanálisis,  al que llama “cura del alma”, con las religiones que refuerzan los poderes del individuo.

De hecho el análisis como “cura del alma” pone al hombre en contacto con su inconsciente y lo ayuda a liberarse en sus relaciones, particularmente las afectivas.

Fromm trata también los temas del sadismo y del masoquismo, e incluso les encuentra puntos en común.

Su conclusión es la siguiente: el masoquista es incapaz de asumir la pesada carga de su libertad. Opta entonces por someterse a una persona o poder que lo dominen. Un masoquista es incapaz de ser independiente.

¿Y el sádico? Usa del autoritarismo para obtener una fuerza de la que carece. Por lo tanto también es dependiente. Ni el sádico ni el masoquista saben ser libres y proyectarse hacia otro en el amor.

Fromm se refiere, asimismo, al mecanismo más común para evadirse de la libertad en la sociedad moderna. Sería la creciente y aceptada automatización. ¿Qué significa esto?.

El individuo se convierte en un autómata y no se distingue ni logra ser distinguido de los demás. En esa masificación abandona su propia libertad.

¿Con qué ventaja? Muy simple: siendo un ente indiferenciado de los demás no necesita preocuparse por lo que la sociedad exige o deja de exigirle.

EL ARTE DE AMAR
El libro más famoso de Fromm es El arte de amar, varias veces citado y utilizado como bibliografía en “Hombre y Mujer”.

En esa obra trata cinco tipos de amor:

1. Amor fraternal.
2. Amor entre padres e hijos.
3. Amor erótico.
4 Amor a sí mismo.
5. Amor a Dios.

Sus conclusiones son las siguientes:

a.  Todas esas formas de amor tienen un elemento común: están basadas en el cariño, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento.

b.   Para cualquier individuo el amor es la mejor manera de superar la soledad.

c.  El amor no se limita a un medio de satisfacción sexual mutua. La felicidad sexual es consecuencia, no causa del amor.

En sus estudios psicoanalíticos Fromm sostiene también que la frigidez femenina y la impotencia masculina no se deben a la ignorancia de técnicas sexuales, sino a motivos psicológicos que no siempre se pueden discernir, y también a presiones socioculturales que al intentar estereotipar el amor lo transforman en un medio para evitar la soledad en lugar de considerarlo como una emoción importante en sí misma.

Fromm describe, además, otro dos tipos de amor a los que considera más bien como “pseudoamores”, o sentimientos neuróticos.

Estos son:
1.  Amor idólatra.
2.  Amor sentimental.

El amor idólatra, tal como la palabra lo expresa, consiste en venerar al otro cual si fuera un divinidad. La relación creada a través de este amor está condenada al fracaso por su deshumanización.

En cuanto al amor sentimental, sería el caracterizado por expectativas irreales, que juega más en planos ilusorios que en planos concretos y de recuerdos. Tampoco puede garantizar una relación armoniosa.

EL HOMBRE SE ESTÁ ALIENANDO

Para Erich Fromm el hombre se está alienando paulatinamente. Es decir, se está desligando de la realidad. ¿Por qué? Porque la sociedad de consumo y la tecnología creciente lo llevan a mecanizarse, lo convierten en una especie de “máquina de consumir” inepta para incrementar so capacidad de dar y recibir amor.

Aunque aceptando la importancia freudiana, Fromm resta importancia al inconsciente frente a las presiones socioculturales, que considera fundamentales. Cree en el valor y la dignidad de! individuo, condicionados por el medio exterior en que vive.

Afirma que la psicología tradicional no tiene medios para resolver los problemas del hombre actual frente al amor.
Insiste en que, en cualquiera de los cinco tipos de amor que describe en El arte de amar, son necesarios el esfuerzo constante, la disciplina, la concentración y la paciencia.

Y aprender a respetarse a sí mismo para poder amar a los demás. Cosa que es difícil, porque las represiones e inhibiciones que todos sufrimos hacen que, a menudo, nos desvaloricemos en lugar de valorizarnos.

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja Tomo N°3 Editorial SALMO S.R.L.

Biografía de Simone de Beauvoir Obras e Ideas del Feminismo

Biografía de Simone de Beauvoir
Pensamiento y Filosofía

Simone de Beauvoir (1908-1986), novelista e intelectual francesa que por su vida y sus obras desempeñó un papel importante en el desarrollo del feminismo. ¿Cómo es la importante escritora y filósofa francesa? ¿Cuáles fueron sus aportes a la liberación de la mujer?. Simone de BeauvoirSimone de Beauvoir es, sin lugar a dudas, uno de los personajes destacados de nuestro tiempo.

Su labor creadora ha sido reconocida en el campo de la literatura, la filosofía y la sociología. Y también dentro de las luchas del feminismo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Simone se convirtió en uno de los ejes del movimiento existencialista. Pero antes de eso vivió intensamente las contradicciones de su clase y de su ambiente.

Desde 1929, año en que se doctoró en filosofía, es íntima colaboradora de Jean-Paul Sartre, filósofo, político, novelista, ensayista y autor teatral considerado uno de los intelectuales más importantes de Francia.

Es de hacer notar que la pareja siempre trabajó muy unida y sin competir, y que la figura de Sartre nunca eclipsó a la de Simone. Al contrario: es como si ambas se iluminaran mutuamente.

UN POCO DE BIOGRAFÍA…
Simone de Beauvoir nació en París, en 1908. Su padre, miembro de una familia aristocrática y conserva dora, la instó a leer mucho desde muy pequeña.

La madre, de extracción burguesa muy católica, la estimuló en el trabajo y en el concepto tradicional de la feminidad, dentro del cumplimiento de los deberes de la mujer y el corsé de rígidos valores establecidos.

Nació en París en el seno de una familia de la burguesía tradicional y católica.Simone de Beauvoir siempre tuvo una estecha relación con Sartre, relación de varias décadas, desde que eran estudiantes en la Sorbona. En 1954, cuando ganó el Goncourt, uno de los mayores premios literarios de Francia. La idea motriz que marca toda la obra de Simone de Beauvoir es la idea de libertad —libertad tanto para las mujeres como para cualquier individuo— y que, según ella, implica la noción de responsabilidad.

En su libro Memorias de una joven formal, cuya lectura recomendamos, Simone describe el ambiente en que se desenvolvía una familia francesa convencional, católica y altamente respetable.

Cuenta los terribles esfuerzos y las contradicciones en que se debatió antes de poder llegar a una ruptura que le permitiera conocerse a sí misma y elegir sus propias actitudes vitales.

Como dijimos, en 1929 conoció a Sartre, y con él estableció una relación que aún perdura. Pero nunca se casaron ni vivieron juntos, por considerar al casamiento basado en un principio de propiedad contrario a la libertad individual.
Actualmente viven cerca y se ven a diario.

Ambos tienen su mesa de trabajo en el departamento propio y en el del otro. La relación es muy amplia como para que ambos se permitan mutuamente otras experiencias por separado.

Simone de Beauvoir activista feminista

Simone de Beauvoir militante del Movimiento Francés de Liberación de la Mujer, participaba en las campañas por la igualdad femenina y por las leyes que permitan el aborto y el derecho a obtener anticonceptivos gratuitamente.

SIMONE Y LOS CELOS
Simone de Beauvoir enseñó filosofía en Marsella, Ruán y París, entre 1931 y 1943. En este último año se publicó su primera novela: La invitada. Se trata de un libro que muchos consideran colmado de episodios autobiográficos, y que describe el ambiente intelectual parisiense de la época.

Fue escrito después que Sartre tuvo un romance con otra mujer, y muestra que la filosofía de vida que sustentaban y la relación “libre” que construyeron no los defendían ni de la inseguridad ni de los celos.

Por otra novela, Los mandarines (1954), Simone de Beauvoir recibió el codiciado Premio Goncourt. Este nuevo libro trata del compromiso político de los intelectuales franceses después de la Segunda Guerra Mundial. Pero el capítulo más conmovedor y memorable es aquel que refleja, indirectamente, el romance de la autora con el escritor estadounidense Nelson Algren.

Ver: Personalidad del Celoso

EL SEGUNDO SEXO:
UN ESTUDIO SOBRE LA MUJER
En 1949 Simone de Beauvoir escribió uno de los libros más polémicos del siglo: El segundo sexo. Constituye, hasta hoy, su obra más conocida y discutida. En ella se describen las condiciones fisiológicas, históricas y psicológicas en que se ha desarrollado la mujer hasta nuestros días.

En la década del 50 este ensayo conmocionó todos los niveles intelectuales y adquirió también características de “best-seller” por su difusión masiva. Puede asegurarse que influyó en el movimiento feminista no sólo en Francia sino en el mundo entero.

En la introducción de la obra Simone relata las intenciones que tuvo al prepararla: derribar el mito de la feminidad como “segundo sexo” débil y sometido, afirmar la independencia de la mujer y demostrar cómo ésta ha sido subordinada al varón por exigencias culturales y educativas.

El segundo sexo fue violentamente criticado, y su autora blanco de todo tipo de agresiones verbales. Se la acusó tanto de frígida como de ninfómana, tanto de lesbiana como de madre soltera. Aclaremos que Simone de Beauvoir nunca quiso tener hijos.

Como contraparte, el trabajo fue bien recibido por algunos psicólogos, sociólogos e investigadores. Y, en verdad, durante más de una década fue el libro más completo y profundo acerca de la condición femenina.

CRÍTICAS AL SEGUNDO SEXO
A pesar de haber resultado una auténtica toma de conciencia con respecto a los problemas de la mujer, hoy El segundo sexo se considera superado en algunos aspectos.

1. Simone coincidía, con Freud, en que una mujer sexualmente madura no tenía el clítoris como centro erótico. Consideraba el climax logrado por ese medio como inferior, aunque necesario para la independencia erótica femenina. Las investigaciones de Kinsey, y luego las de Master y Johnson, descubrieron que no hay dos tipos de climax femenino.

2.  Siempre siguiendo a Freud, Simone pensaba que en una relación sexual el hombre constituye el elemento agresivo. Pero tanto Kinsey como Master y Johnson demostraron que la mujer es capaz de tener una sexualidad agresiva.

3.  En la parte dedicada a la maternidad, El segundo sexo destaca, . sobre todo, los aspectos negativos en la crianza de los hijos. Por otra parte deja de lado el bebé como persona, considerándolo casi como un ser totalmente pasivo.

4.  Al estudiar la psicología humana Simone se vio obligada a hacerlo sobre las bases de los primeros estudios al respecto. Y aunque lo hiciera con sentido crítico, cometió algunos errores. Pensaba, por ejemplo, que cualquier aborto espontáneo es el resultado del rechazo materno al niño. Hoy se sabe que esto no es científicamente cierto.

LA FEMINISTA
Entrevistada por el periodismo en 1972, Simone de Beauvoir declaró que las mujeres tenían que luchar por una mejor situación social.

Esta teoría es compartida hoy no sólo por mujeres, sino también por muchos hombres.

Hay que reconocer, entonces, que, aunque criticada, la obra de Simone es un trabajo monumental, que ha ayudado a definir el movimiento de liberación femenina actual. Casi todas las tesis del feminismo contemporáneo están elaboradas a partir de El segundo sexo.

Pero la vida misma de su autora ha sido fuente de inspiración para mujeres que quieren terminar con la sumisión. Su carrera, su intimidad, su compromiso político, intelectual y artístico, su relación con Sartre, que al fin y al cabo ha sido duradera, demuestran que:

•  la sexualidad es una característica del amor, que se integra con aspectos emocionales y afectivos.
•   libertad no significa una serie indefinida de relaciones con otros, sino poder elegir responsablemente.

Los hombres y mujeres que deseen comprender el significado de libertad, autonomía e independencia podrán acercarse a él a través de la obra de Simone de Beauvoir, pero analizando paralelamente el ejemplo de su vida.

Esto no quiere decir que la relación de esta notable mujer con Sartre sea el modelo ideal, pero es al menos un intento válido —sobre todo teniendo en cuenta la época en que comenzó— para conciliar las contradicciones de una clase en un momento de crisis.

Ver: El Feminismo

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja Tomo N°3 Editorial SALMO S.R.L.

¿Que es un Ídolo? Características, Cualidades y Función Social

¿Que es un Ídolo?
Características, Cualidades y Función Social

Los ídolos: La necesidad del ídolo tiene raíces psicológicas, pero es estimulada  por la sociedad de consumo. Antiguamente un ídolo era una imagen o figura de una deidad adorada como objeto mágico o personificación de un poder divino, pero hoy, a partir de la sociedad de capitalista-industrial del siglo XX, un ídolo también puede ser un artista de cine, un cantante o un destacado deportista.

Por ejemplo en los años 70, nacía un ídolo moderno, James Bond quien representaba la sexualidad y violencia y que parecen conformar un ideal masculino masivo. En él se proyectaban fantasías de poder, de sexo, de omnipotencia, valores propios de esa etapa socio-económica del mundo, post segunda guerra mundial.

james bon idolo de los años 70

El cantante de moda termina de aullar su canción, marcando el compás con movimientos frenéticos de sus caderas. Y con su último aullido crece otro desde la platea: el de la multitud de adolescentes que intentan abalanzarse sobre el ídolo, tocarlo, besarlo, arrancarle las ropas, llevarse una parte de él… Este fenómeno, tan común en nuestro tiempo, se repite en todas partes.

La sociedad de consumo “produce” ídolos… y los consume. Pero para entender el aspecto social del problema hay que conocer sus aspectos psicológicos.

¿QUÉ ES EL ÍDOLO?
El ídolo, como su nombre lo indica, es un objeto idealizado, al cual otras personas invisten de cualidades valiosas, tales como poder u omnipotencia. Cualidades que esas personas desean poseer en su fantasía.

Los primeros ídolos son la madre y el padre. Cuando un niño dice “quiero ser como mi papá”, cuando una niña dice “quiero ser como mi mamá”, están manifestando su aspiración a un ideal. En la infancia dicho ideal sirve como modelo de identificación, y el niño aprende así el papel masculino o femenino que culminará en la adultez.

En la adolescencia la necesidad, del ídolo se exacerba. Los jóvenes, en su búsqueda de sí mismos, en su lucha por la independencia, se alejan de los padres y buscan otros ídolos. Los encuentran en el actor de cine, en el cantante, en el rebelde. Están buscando en ellos características que desean poseer, y como en la fantasía se identifican con esos ído-
los creen tener las virtudes que atribuyen a éstos.

En los adultos quedan resabios de las etapas anteriores, y por eso no es raro que también ellos tengan ídolos.

ÍDOLOS Y LÍDERES
El ídolo, indudablemente, goza de un prestigio que le da una popularidad enorme. El prestigio consiste en una especie de fascinación que, por una parte, simboliza esos valores que el individuo desea poseer, y que por otra simboliza valores colectivos.

Cuando a ese prestigio se agrega el ascendiente moral, aparece una figura que tiene algo del ídolo, pero que en cierto sentido es más que él. Nos referimos al líder.

El prestigio significa en cierto modo ilusiones mágicas, y confiere al ídolo un poder irracional y a menudo ilusorio.

El ascendiente convierte a ese prestigio en efectos positivos.

Es así como el ídolo se encuentra en ios personajes “inalcanzables”, mientras que el líder aparece entre los compañeros de colegio, entre los amigos del barrio, entre personas que están cerca y con las que se puede mantener una comunicación más o menos directa.

No nos referimos aquí al líder en sentido político, en el cual la masa suele ver encarnados sus anhelos individuales, sabiendo al mismo tiempo, inconscientemente, que forma con los otros un todo solidario identificado con aquel líder.

ÍDOLOS INDISCUTIBLES DE LOS AÑOS 70

Keneddy en un discurso

La relevante personalidad de otro líder: John Kennedy.
Presidente de los Estados Unidos, contaba con enorme adhesión, gracias a su prestigio y ascendiente.

idolo de los años 60 elvis presley

La atracción física y talento musical de Elvis Presley.
Pero también una dosis de sexo y de violencia que fascinó a los adolescentes de todo el mundo.

LOS ÍDOLOS DE LA VIOLENCIA
Desde hace mucho tiempo la sociedad de consumo advirtió que po-, día explotar la necesidad masiva de ídolos y se dedicó a la producción de ellos, adaptándola a supuestas necesidades del público, o creando directamente, mediante la propaganda, dichas necesidades.

Así con el nacimiento del cine, nacieron personales como Rodolfo Valentino quien encarnó al ideal romántico del latin lover, Clark Gable al “recio”, James Dean al “rebelde”…

En el presente parecen proliferar los ídolos de la violencia. Quizás el arquetipo sea James Bond, que reúne condiciones de sexualidad, valor, agresión y muchas “cualidades” que definirían al ideal de una supermasculinidad.

Este ídolo violento sirve para canalizar las tendencias agresivas que todos tenemos, y que por razones de convivencia social se reprimen.

Estos ídolos violentos entrarían dentro de lo que Erich Fromm, en su libro El corazón del hombre (Fondo de Cultura Económica), denomina violencia juguetona o lúdica. No está motivada por un impulso realmente destructor, sino por el juego que plantea la ficción (ya sea en el cine, la televisión o la literatura).

Es cierto que el exceso de espectáculos violentos puede resultar negativo. Pero también es negativo adoptar una actitud tremendista, y prohibir absolutamente a los niños o jóvenes esos espectáculos que, como dijimos, les sirven para canalizar los impulsos destructivos o agresivos normales en toda persona.

EL ÍDOLO EN CASA
¿Pero qué ocurre cuando tenemos al ídolo en casa? ¿Qué ocurre, por ejemplo, si atribuimos cualidades deídolo a la mujer o al hombre que comparte nuestra vida?

Toda persona lleva en su inconsciente un modelo de lo que para ella debe ser el compañero o compañera de su vida. Este modelo nace en su propia historia personal, en las pautas personales y en el bagaje psicológico hereditario.

Una persona madura, al casarse, podrá jerarquizar siempre a su pareja. Pero su misma madurez hará que pueda aceptar y comprender las imperfecciones, los defectos, la probable ausencia de esas cualidades que se consideraban insustituibles… y que en realidad no lo son.

Una persona inmadura, en cambio, al proyectar su propia realidad interna distorsionará la figura del compañero, pretendiendo que actúe siempre como el ídolo. No ve lo que en verdad el compañero es, sino lo que en su inconsciente necesita ver.

Y cuando la relación está basada en eso, cuando exige la repetición automática de determinados clisés, los resultados sólo pueden ser dos: o el derrumbe o una armonía superficial para esconder el desequilibrio. Esto último sucede cuando el ídolo, también por motivos inconscientes, concuerda con la patología de su pareja.

Con un ídolo en casa será difícil la realización personal de los cónyuges individualmente. Y también la maduración de esa unidad que es la pareja. Los hijos acentuarán estas falencias, alterando el vínculo o viéndose obligados a aceptar aquellos clisés impuestos por sus mayores.

En una pareja sana sus integrantes deben aprender a conocerse y a aceptarse como lo que son: seres humanos, sin un exceso de cualidades irreales. Esto no implica minimizar ni desvalorizar al otro, sino medirlo en su realidad y complementarlo con la propia.

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja Tomo N°3 Editorial SALMO S.R.L.

 

Biografia de Bertrand Russell Filosofía e Ideas Libertad Sexual

Biografia de Bertrand Russell
Su Teoría Filosófica

Bertrand Russell vivió hasta los 97 años. Durante toda su vida, dedicada a la investigación y la filosofía, fue un ferviente defensor de la libertad sexual. Tercer conde de Russell (1872-1970), filósofo, matemático y escritor británico, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1950. Su énfasis en el análisis lógico repercutió de forma notable en el curso de la filosofía del siglo XX.

Bertrand Russell

Cuando Bertrand Russell murió, en febrero de 1970, a los 97 años de edad, el mundo entero lo identificaba con el defensor número uno de la paz, y al mismo tiempo el enemigo número uno de las armas nucleares.

Esta actividad política del talentoso intelectual británico no fue sin embargo la única. En efecto, se dedicó a la investigación filosófica, psicológica y sociológica, siendo el pionero de algunas libertades que recién hoy se aceptan sin polémica.

Sus padres murieron antes de que él cumpliera 15 años. Lo educaron sus abuelos dentro de una concepción puritana de la vida. La influencia de una educación sexual rígida fue inevitable, pero disminuyó hasta desaparecer   cuando   Russell   pudo comprender  algunas  ideas  de   sus propios padres.

Estos, en efecto, fueron defensores del control de la natalidad y de la libertad sexual cuando tales conceptos eran casi umversalmente rechazados.

LA RAZÓN AL SERVICIO DE LA EMOCIÓN
Cuando ingresó en la Universidad de Cambridge, Bertrand Russell comenzó a interesarse por la lógica. En 1910 publicó su primer volumen de Principios de matemática, en colaboración con el doctor A. N. Whitehead. Pero los ataques más virulentos   contra   él   se  desataron  en 1929, cuando publicó Casamiento y moral.

Es que sus ideas eran realmente revolucionarias y de avanzada. Russell las defendía diciendo que “sólo había usado la razón al servicio de la emoción humana”, pero era difícil imponer en ese entonces que el amor, para producir todo el bien de que es capaz, debe ser libre, generoso, irrestricto e integral.

Y si pensamos que, además, negaba que las relaciones extraconyugales pudieran afectar al verdadero amor, comprenderemos que la polémica debió haber sido realmente explosiva.

Además, Russell pareció confirmar sus ideas en la vida real. Se casó cuatro veces y mantuvo sus posiciones radicales hasta sus últimos años.

Siempre sostuvo que la psicología del adulterio estaba “falsificada” por la moral convencional. Esta moral convencional sustenta, en los países monogámicos, que la atracción hacia una persona no puede coincidir con el afecto hacia otra. Russell afirmaba que esto es falso, y que si los individuos no son perfectos mal puede existir un amor perfecto.

En algunas ideas coincidimos con Russell. Por ejemplo:

1  — El que ama debe sentir que el ego de la persona amada es tan importante como el propio. Y percibir los sentimientos y deseos del ser amado como si fueran los propios.

2  — La verdadera moral de una relación amorosa libre de prejuicios consiste esencialmente en el respeto por la otra persona, y la negativa a usarla como medio de placer personal sin tener en cuenta sus deseos.

Pero en otras cosas no estamos de acuerdo, y señalamos una contradicción del mismo Russell. Porque si hay que respetar al otro, ¿cómo aceptar que el adulterio no dañe la relación?. Una infidelidad implica siempre de algún modo una fisura en ese respe’to esencial. Y aunque a veces no sea bastante para destruir un matrimonio, hay que tomar conciencia de ella y asumir sus peligros.

Los tres volúmenes de Principia Mathematica, escritos por Bertrand Russell y Alfred North Whitehead, influyeron de forma decisiva en el posterior desarrollo de las matemáticas y la lógica filosófica. Russell también estuvo profundamente interesado en el campo de la teoría educacional y puso en práctica sus innovadores métodos de enseñanza en el Beacon Hill School, centro que dirigió desde 1928 hasta 1932.

MAYOR LIBERTAD PARA LOS NIÑOS
En Casamiento y moral, Russell critica la educación sexual tradicional, proponiendo más libertad para todos. Este libro fue escrito entre 1927 y 1932, período durante el cual, junto a su segunda mujer, Russell fundó y sostuvo un colegio experimental para niños.

Las pautas de la época obligaban a la infancia a permanecer en un grado casi de supina ignorancia en materia sexual, sin que los niños pudieran tocarse los órganos genitales y, por supuesto, sin hablar jamás de ellos.
Rebelándose contra eso, Bertrand Russell escribió:

“La ley declara perentoriamente que los niños y los jóvenes no deben conocer los hechos del sexo. Pero como en estos hechos en sí no reside la cuestión del bien y del mal, es imprescindible conocerlos”.

Esa educación era un método limitativo y equivocado. Bertrand Russell lo advirtió y dio la voz de alarma. Insistía en la imposibilidad de impedir la curiosidad científica de los jóvenes. Decía que los niños inteligentes quieren saberlo todo: hacen preguntas sobre trenes, automóviles y aviones, sobre el sol y la lluvia, sobre cómo nace un bebé.

Para ellos todas esas preguntas son igualmente honestas y están al mismo nivel. Si se les induce a pensar que su curiosidad con respecto al sexo es nociva o pecaminosa, deducirán que también es malo preguntar acerca de otros temas. Su curiosidad científica quedaría mutilada o, al menos, limitada.

Russell sostenía algo que todos los educadores de hoy aceptan: que el misterio aumenta la falsedad, creando inhibiciones y complejos. Para el precursor inglés los adultos deberían hablar de sexo con sus hijos como de cualquier otro tema, respondiendo a las preguntas infantiles y brindando toda la información que los niños desean, necesitan y están en condiciones de comprender.

Esta sería la mejor manera de impedir que el sexo se convierta en obsesión nociva. Russell lo afirmaba, y afirmaba también que si los padres no hablan con sinceridad, los niños ven alrededor del sexo un misterio que acaba por convertirlo en algo sucio y prohibido.

EL CASAMIENTO: UNA EXPERIENCIA MARAVILLOSA
Desde el punto de vista de la comunicación de la pareja, la obra más importante de Bertrand Russell sigue siendo Casamiento y moral.

En 1936 publicó Nuestra ética sexual y en 1952, Religión y moral. En ambos libros refirma las opiniones sustentadas en el primero.

Según dichas opiniones el casamiento es una experiencia maravillosa si se basa en un sentimiento de igualdad entre el hombre y la mujer, sin interferencias en sus libertades, incluyendo la sexual. Requiere además completa intimidad física y mental, normas y valores parecidos.

En principio se puede coincidir con esta posición. Pero volvemos a insistir en lo referente a la libertad sexual. Si la intimidad, como el mismo Russell dice, debe ser completa, física y mental, ¿cómo se justificaría una infidelidad?.

De todos modos, poder discutir estas ideas es esclarecerlas. Lo importante es que Russell fue un hombre de avanzada en el campo de las relaciones sociales y de las relaciones de pareja.

En 1950 recibió el Premio Nobel de la Paz.

Un premio merecido, porque si algo no puede negársele fue su valentía y su honestidad para exponer teorías no siempre bien recibidas por los demás.

FRAGMENTO DE “EL MATRIMONIO A PRUEBA”, DE B. RUSSELL
Opino que toda relación sexual en la que no entran enjuego los hijos, debe ser considerada como Un asunto puramente privado, y que si un hombre y una mujer deciden vivir juntos sin tener hijos, esa cuestión no atañe más que a ellos. No me parece deseable que un hombre o una mujer entren sin experiencia sexual previa en un asunto tan serio como el matrimonio, en el que existe la intención de tener hijos. (…) Parece absurdo pedir a la gente que entre en una relación para toda la vida sin ningún conocimiento previo de su compatibilidad sexual.

Es tan absurdo como si a un hombre que quiere comprar una casa no se le permitiera verla hasta después de realizada la compra. Si la función biológica del matrimonio se reconociese como es debido, la forma correcta de encararlo sería declarar que ningún matrimonio obliga legalmente hasta el primer embarazo de la mujer.

En la actualidad, un matrimonio es nulo si la relación sexual es imposible, pero los hijos, más que las relaciones sexuales, son el fin último del matrimonio, que no debería considerarse consumado hasta tanto no haya un hijo en perspectiva. Esta idea depende, al menos en parte, de la separación entre la procreación y lo meramente sexual que han traído los anticonceptivos, los cuales han alterado el aspecto del sexo y el matrimonio, haciendo necesarias distinciones que antes podían ignorarse.

Las personas pueden unirse sólo por el sexo, como ocurre con la prostitución; o por una relación de compañerismo que incluye un elemento sexual; o, finalmente, con el fin de fundar una familia. Estos tres casos son diferentes, y ninguna moral que los confunda en un todo indiviso puede adecuarse a las circunstancias modernas.

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja Tomo N°3 Editorial SALMO S.R.L.

Karoshi, fenomeno laboral Muerte de Exceso de Trabajo

Concepto de Karoshi, Fenómeno Laboral
Muerte de Exceso de Trabajo

No es un término nuevo, pero ha tomado relevancia últimamente debido a una serie de estadísticas que han salido a la luz en japón. Karoshi en esáñol significa muerte por exceso de trabajo, y suena a broma , pero hoy realmente es un fenómeno social identificado en Japón desde el año 1987, cuando el ministerio de Salud empezó a recopilar estadísticas.

Un estudio publicado por el gobierno de Japón sobre este fenómeno está derrumbando el tabú de la “muerte por exceso de trabajo”, y ha revelado que una quinta parte de las empresas encuestadas reconocen que su personal de tiempo completo trabaja peligrosamente largas horas.

karoshi japon exceso de trabajo

Vemos un empleado agotado, descansando sobre su puesto de trabajo, para muchos es un signo positivo, pues se supone que ha trabajo mucho hasta su rendición, nadie supone que pueda dormir por haragán, eso es una deshonra.

El informe de 280 páginas – publicado casi tres décadas después de que un primer libro ya hablara sobre este fenómeno – reconoce la muerte por el exceso de trabajo, conocido como karoshi. El primer caso de karoshi fue documentado en 1969, con la muerte de una mujer de 29 años de edad, que trabajaba en un departamento de transporte en Japón.

La causa principal de la muerte Karoshi es la tensión continua que lleva a la persona finalmente a sufrir una muerte súbita por un ataque al corazón o un derrame cerebral. Las principales víctimas son los salaryman, el nombre dado a los empleados japoneses, especialmente los varones, que trabajan en diferentes empresas en Japón.

Estos empleados son conocidos por sus largas horas de trabajo, la falta de un sueldo proporcional a la carga de trabajo y también sufren en algunos casos, todo tipo de humillaciones por sus superiores como consecuencia de su bajo estatus dentro de la jerarquía corporativa.

Hamada era un empleado de una compañía de seguridad en Tokio, casado con una joven esposa y que exhibía un ritmo y predisposición de trabajo impresionante. Su rutina semanal incluía una jornada de 15 horas diarias de trabajo y 4 extenuantes horas de traslados entre su casa y la oficina.Un día lo encontraron desplomado sobre su escritorio.

Karoshi, la muerte por exceso de trabajo:  Como decíamos antes el primer caso de karoshi fue documentado en 1969, con la muerte de una mujer de 29 años de edad, que trabajaba en un departamento de transporte en Japón. Sin embargo, fue a partir de los años 80 con la “burbuja económica”, que este síndorme pasa a ser visto como un problema social y una seria amenaza a los empleados en general.

En 1987, como una manera de advertir a la clase obrera en el riesgo de muerte por exceso de trabajo, el Ministerio de Trabajo japonesa comenzó a publicar estadísticas anuales sobre las cifras preocupantes relacionados con karoshi y karojisatsu (suicidio causado por las condiciones estresantes de trabajo).

De acuerdo con cifras oficiales, al menos 150 trabajadores mueren a causa de karoshi anualmente. Sin embargo, las cifras han sido mucho más alto. En 2005, 328 trabajadores japoneses murieron por exceso de trabajo, 7 veces más que en 2000. En 2007, 672 de 2207 suicidios tenían la misma razón que la causa principal, pero ya en 2015 el número de víctimas alcanzó las 2.310, según el Ministerio del Trabajo en Japón. De acuerdo con el Consejo Nacional en Defensa de las Victimas de Karoshi, la verdadera cifra puede llegar a las 10.000 víctimas anuales, más o menos el número de personas que mueren cada año en accidentes de tránsito.

El mundo japonés el agotamiento físico debido al exceso de trabajo o estudio, es visto como algo positivo, ya que indica que la persona está dando su mejor esfuerzo y esforzándose al máximo en él está haciendo, pero ahora también indican que la persona es probable que se convierta en una víctima de Karoshi.

Estas características y actitud laboral de los japoneses se formaron en las familias de los años 50 y 60, que ayudaron a reconstruir Japón económicamente durante la post guerra mundial, convirtiéndola en poco tiempo en una gran potencia mundial, pero lamentablemente por  otro lado, ha contribuido a la aparición de Karoshi, un grave problema que persiste entre los trabajadores en la sociedad moderna.

Ya se ha transformado en un caso tan popular, que si un juez determina que alguien murió como consecuencia de karoshi, su familia recibe una indemnización de unos USD20.000 por parte del gobierno y pagos de hasta USD 1,6 millones por parte de la compañía en la que trabajaba la víctima, de acuerdo a un artículo de BBC Mundo.

Karoshi en los tribunales:
Durante décadas, el gobierno japonés ha estado intentando y no simpre con eficiencia achicar los límites establecidos en relación con las horas extraordinarias o extras. Según el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón, un empleado que trabaja un promedio de más de 60 horas por semana ya se pueden clasificar como karoshi.

Japón tiene hoy la quinta parte de sus empresas con la posibilidad que muera un empleado por este síndorme, originado por el exceso de trabajo.

Una carga de trabajo de más de 70 horas extras al mes puede causar estrés, la fatiga y el cansancio físico que puede llevar a la muerte o incapacidad repentina. Además, horas extras no pagadas (Furoshiki) sigue siendo habitual en muchas fábricas y oficinas en Japón y sin duda se suma a la tensión.

Actualmente hay muchos procesos de reclamación  ejecutándose desde hace años en los tribunales japoneses, activados por los familiares que requieren una compensación de las empresas por la muerte de un miembro de la familia, cuya causa se atribuyó a karoshi. Sin embargo, estos procesos pueden tardar años en completarse, ya que una investigación detallada se hace para intenatr demostrar que la muerte ocurrió realmente por exceso de trabajo.

Además de la muerte súbita debido al exceso de trabajo, la justicia japonesa otorga subvenciones por compensación a los miembros de la familia por casos de incapacidad o empleado suicidado, cuya causa comprobada judicialmente fuera el estrés o la depresión causada por el exceso de trabajo. Tristemente muchos de ellos terminan renunciar a la compensación por el largo tiempo que tardan esos litigios.

Por otro lado, desde hace unos años muchas empresas japonesas han convocado a sus empleados a charlas y conferencias para que los ellos aprendan acerca de la importancia de la calidad de vida y el desarrollo de un equilibrio entre el trabajo y la vida personal. El número de jóvenes japoneses que acuden al trabajo temporal muestra que las nuevas  generaciones  están más preocupados portrabajar para viviren lugar de “vivir para trabajar”.

Estos jóvenes a pesar de ganar mucho menos de lo que podría ganar en un trabajo fijo en cualquier empresa, tienen una calidad de vida superior a los de generaciones mas antiguas. En esta misma línea, una nueva generación conocida como Sōshoku Danshi (herbívoros de los hombres) y Hikikomori (personas que están aisladas del resto del mundo) ha sido señalado como “la generación perdidaen la sociedad japonesa moderna.

Las dos caras de la misma moneda
Como contracara esta nueva generación no está interesado en las citas y el matrimonio.Estas personas, en su mayoría hombres, no tiene intención de crecer económicamente, lo que trae preocupaciones al gobierno japonés en relación con la fertilidad y el desarrollo económico del país.

Más del 40 por ciento de los jóvenes solteros en ese país es virgen, según un reciente estudio realizado por el Instituto Nacional de Población y Seguridad Social. El informe puso en alerta a las autoridades que ven cómo su población envejece sin poder revertir esa tendencia. El universo abarca a personas de ambos sexos entre los 18 y los 34 años. Entre los hombres, el número de aquellos que nunca han tenido relaciones alcanza el 42 por ciento, mientras que ese número asciende al 44,2 cuando se trata de las mujeres. (Fuente: Infobae)

Con estos fenómenos que caracterizan a la sociedad japonesa podemos ver una vez más que Japón es realmente un país de contrastes. En mi opinión, tanto el Karoshi como Hikikomori son ejemplos de equilibrio entre el trabajo y la vida. Creo que se necesita un punto medio en estas dos situaciones, es decir, se esfuerzan por desarrollar profesionalmente, pero sin descuidar la salud y calidad de vida.

Trabajar con garra, sin exceder los límites de nuestro cuerpo y sin olvidar los momentos de descanso y de ocio, a ambos lados de la familia o amigos, para mostrar que estamos dando el necesario equilibrio entre el trabajo y la vida, que es muy importante para garantizar nuestra salud física y mental.

Fuente Consultada:
Sitio Web Portugues: “Japao Em Foco”

Personalidad Segun tu NOMBRE Descubrir a una persona segun su nombre

TU PERSONALIDAD SEGÚN TU NOMBRE – DESCUBRE EL SECRETO DE TU NOMBRE

LA PERSONALIDAD SEGÚN LA PSICOLOGÍA

¿Por qué somos diferentes? ¿por qué somos parecidos? Estas preguntas pueden referirse tanto a rasgos físicos como psíquicos. En cualquier caso tendremos que considerar tanto aquello que heredamos como lo que fuimos adquiriendo desde nuestro nacimiento. Heredamos determinados rasgos físicos y, aparentemente, aunque sea mucho más difícil de determinar, heredamos también rasgos psíquicos, que englobamos dentro del concepto de temperamento.

A partir del nacimiento el temperamento se ve influido por el medio en el cual el bebé se desarrolla y sus características iniciales pueden agravarse o moderarse de ese modo. Si la madre se pone muy nerviosa por el modo de llorar de su bebé, esto influye aumentando la ansiedad en el mismo; si, en cambio, no la altera demasiado y puede cumplir su rol tranquila, esto va modificando el temperamento inicial de su hijo.

A partir de esta interacción en la cual el recién nacido aprende a moderar sus impulsos, el temperamento va convirtiéndose en lo que denominamos carácter. De manera que si nacemos con determinado temperamento, adquirimos cierto carácter a medida que vivimos e interactuamos con los demás. Para J. C. Filloux el carácter designa “exclusivamente el aspecto expresivo de la personalidad, sin considerarlo una naturaleza o un centro (de la misma)”.

Nuestro carácter quedará como una porción, la más visible para un observador, de una estructura muy compleja, que sólo se completa al superar la adolescencia, y sufre modificaciones permanentemente a lo largo de la vida: la personalidad. Ambos, carácter y personalidad, se manifestarán externamente a través de nuestra conducta, pero mientras que para alguien puede ser relativamente rápido y fácil pensar qué carácter tenemos, por lo menos si es fuerte o débil, no será tarea sencilla conocer nuestra personalidad ya que la misma es una estructura compleja.

Una definición, entre muchas posibles, de personalidad es la que sigue:
La personalidad es la organización profunda, definida y dinámicamente estable de aspectos intelectuales, afectivos, volitivos, fisiológicos y morfológicos.

¿Qué quiere decir esto? Por organización entendemos los elementos que la componen y las relaciones entre los mismos (aquel todo organizado del que ya hablamos). Esa organización no aparece fácilmente al conocimiento ya que, en parte es superficial y consciente, en parte es profunda e inconsciente. Que la personalidad esté definida es un rasgo de normalidad, puede 110 estarlo en ciertas personas que por ese motivo padecen trastornos de la misma.

La definición de la personalidad es un proceso que lleva mucho tiempo a lo largo de la vida, que se completa apenas al finalizar la adolescencia y que se manifiesta a través de ciertas características propias. Dinámicamente estable significa que los componentes de la personalidad sufren variaciones pero éstas son pequeñas alrededor de ciertas líneas o tendencias que le dan las características de estabilidad; significa también que ésta no es una estructura rígida, inmutable.

Respecto a los aspectos que la componen, los intelectuales incluyen la inteligencia, la capacidad de pensar; los afectivos, la capacidad de sentir emociones y sentimientos; los volitivos, la voluntad de que disponemos; los fisiológicos, los mecanismos de funcionamiento de nuestro organismo y los morfológicos, nuestra constitución y apariencia física.

Todos ellos interactúan a lo largo de la vida con el medio externo produciendo combinaciones particulares en cada persona. Para definir un tipo de personalidad necesitamos utilizar una gran parte de las características enunciadas más arriba al mismo tiempo. La teoría psicoanalítica también considera a los mecanismos de defensa que una persona usa predominantemente como aspectos esenciales de la personalidad necesarios para identificar distintos tipos.

Tratar de clasificar las características que puede adoptar la personalidad en algunos tipos principales ha sido un viejo objetivo de la psicología. Distintos autores crearon teorías de la personalidad y a partir de los conceptos postulados en ellas generaron clasificaciones también llamadas tipologías ya que se refieren a tipos cíe personalidad. Un intento importante fue desarrollado por uno de los primeros discípulos de Freud que luego siguió su propio camino, Cari Jung.

Este médico suizo consideró que las personas podían ser divididas por ciertos rasgos fundamentales en introvertidos y extrovertidos. Estos términos que hoy forman parte del lenguaje común, fueron usados por Jung para designar características precisas: introvertida es una persona que se vuelca sobre sí misma, se manifiesta tímida, rehuye a los demás y habla sólo lo indispensable; extrovertida es aquella que se vuelca sobre todo al mundo que la rodea, muy sociable y de palabra fácil. Otro aporte al tema lo dio Alfred Adler quien también se contó entre los primeros discípulos de Freud, creando con el tiempo su propia escuela de pensamiento.

Si para Freud el desarrollo de la personalidad humana era el resultado del conflicto entre las exigencias pulsionales y las prohibiciones sociales, para Adler los seres humanos presentaban de manera innata motivaciones positivas y tendían a buscar la perfección personal y social a lo largo de la vida. Según Adler, un niño pequeño que ante sus padres se siente en inferioridad de condiciones o que se siente inferior a sus hermanos, se ve motivado a intentar superarse con lo cual se desarrolla y fortalece en su personalidad.

Estas situaciones desfavorables permitirían estimular un desarrollo positivo. Adler describió otras situaciones en las cuales estos sentimientos de inferioridad no fortalecen la personalidad sino que se vuelven obsesivos y la paralizan. A esta situación patológica la llamó complejo de inferioridad.

Algunos autores intentaron encontrar relación entre le tipo físico de una persona y su personalidad pero, a pesar de los esfuerzos, no hay elementos suficientes para sustentar estas tipologías. Otros creen que se pueden definir grupos de características psicológicas comunes, lo que permite realizar descripciones de tipos de personalidad.

En lo que sigue tomaremos una tipología que sobre trabajos originales del alemán Hans Ruesch desarrolló en nuestro país David Liberman, psiquiatra y psicoanalista argentino que dedicó sus estudios a identificar el estilo verbal, también llamado “discurso” y el no verbal, referido a los gestos, encontrando correlaciones entre dichos es de los trabajos de estos autores surgen tipos de personalidades que han sido llamados:

1. Persona demostrativa
2. Persona atemorizada y huidiza
3- Persona lógica
4. Persona de ánimo variable
5. Persona observadora no participante
6. Persona de acción

Es importante subrayar que si bien ésta es una tipología de la personalidad, se habla de “personas” como totalidades, parte de cuyas características hacen a la personalidad.

Para visualizar mejor a cada una de ellas imaginemos una situación en la cual un grupo de compañeros decide organizar una obra de teatro en la escuela y veamos cómo reacciona y actúa cada uno de acuerdo con su personalidad. En lo que sigue habrá que tomar en cuenta que:

1. toda descripción es esquemática y el psiquismo de las personas con toda su riqueza tiende, cuando observamos la realidad, a escaparse de ella;

2. las descripciones físicas se ponen para completar el cuadro del personaje pero no deben tomarse rígidamente como el único aspecto posible;

3. las personalidades descriptas corresponden indistintamente a hombres o mujeres, variando la frecuencia con que se presentan en cada sexo.

Fuente Consultada: Psicología Los Unos y Los Otros Silvia Di Segni Obiols

Psicologia Normalizacion Influencia del Lider Grupos Sociales Social

  Psicología Social La Normalización La Conformidad La Obediencia

LA NORMALIZACIÓN

La normalización es un proceso de influencia recíproca que se lleva a cabo cuando no se dispone de ningún marco de referencia para emitir un juicio, actuar de una determinada forma o explicar una situación dada. Ante un objeto nuevo o una situación desconocida, los sujetos tienden a generar la norma influyéndose recíprocamente, porque carecen de una norma previa que oriente el juicio requerido.

Sherif y el estudio de la normalización: Muzafer Sherif es un psicólogo social autor de los primeros trabajos relativos a la influencia social en los Estados Unidos. En 1935 estudió la formación de juicios por parte de los sujetos ante situaciones nuevas. Para eso, diseñó una investigación en la cual colocaba a los participantes en una situación para la que no tenían marcos de referencia. De esta manera, pudo estudiar cómo se influían recíprocamente los juicios de los sujetos en ese tipo de situaciones.

El contexto experimental era una habitación oscura, sin otra referencia visual que una diminuta fuente de luz. En esas condiciones ocurre un fenómeno óptico denominado “efecto autocinético”, por el cual la luz parece estar en movimento aunque en realidad no lo está. El participante entra en la habitación oscura; su tarea consiste en indicar cuál es la longitud del aparente “desplazamiento” del punto luminoso según su apreciación. Los participantes del experimento de Sherif realizaban series de 100 estimaciones.

Se observó que las primeras respuestas ofrecían mucha variación. Luego, cada participante establecía una tendencia central (por ejemplo, respondían que el punto luminoso se desplazaba unos treinta centímetros), y las variaciones se daban alrededor de esa tendencia (el sujeto evaluaba que el desplazamiento era corto, largo o mediano en función de ese desplazamiento de referencia que él mismo había establecido). Sherif observó entonces que, en esa situación carente de referencias objetivas, el sujeto construye una norma y un margen de variaciones.

El experimento se repitió con grupos de personas y se observó el efecto de normalización o convergencia entre individuos. Los participantes escuchaban el juicio de los otros y sus respuestas mostraban luego la influencia de esos juicios en la definición de un valor central (es decir, en la elaboración de una norma) y de los márgenes de variación.

Así, después de que escuchaban las respuestas de los otros participantes, se les pedía una nueva estimación, que mostraba menos variaciones; las respuestas de los participantes se volvían más parecidas entre sí. Se había construido una norma grupal cuyo valor representaba el promedio de las estimaciones individuales.

Conclusión: La Normalización se caracteriza por la ausencia de una norma colectiva en el grupo y su consiguiente creación de una norma común, basándose en la intención e influencia reciproca entre los sujetos del grupo. Entonces ante la ausencia de un marco referencial externo, el individuo se pone un marco referencial interno.

Los sujetos llegan a establecer una norma colectiva, así los sujetos se platean como homogéneos (no en relaciones de poder) los individuos adoptan las normas consensuadas, hegemónicas:, este es el resultado al que se arribo mediante un experimento carente de puntos de referencias, para el cual los sujetos no tenían ninguna norma individual establecida anteriormente, se estudio la formación de la norma individual y luego la formación grupal de una norma para comprobar la preexistencia o desvanecimiento de la norma individual. Lo importante es como se consensúan las normas cuando no hay norma previa, como, ante la ausencia de norma, el sujeto tiende a crearse una.

De todo lo anteriormente expuesto se desprende que no hay conflicto ni mucho menos cambio social, pues no hay un campo propicio, porque reiteramos, los sujetos tienden a consensuar normas, no a contradecirse e imponerse unos sobre otros defendiendo hasta las ultimas instancias su juicio.

La influencia ejercida por el otro es capaz de cambiar mi propio juicio individual, como se lee, quizás por temor al ridículo de opinar distinto de lo demás, el sujeto evitará emitir opiniones extremas susceptibles de contradicción, pues intenta ser aceptado por el otro y esto no es otra cosa que la tendencia a ser parecido, y en este ser parecido, igual, será lo mas ilustrativo del “no cambio”.

FUENTES: Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales  – Trabajo de monografías.com sobre psicología social

La psicologia como ciencia Sigmund Freud Vida Biografia Edipo

La Psicología como Ciencia Sigmund Freud

Ciencia del alma, de la vida psíquica o de la conducta, la psicología se ha encontrado desde sus inicios en la encrucijada entre dos ámbitos divergentes de conocimiento: la filosofía y la ciencia. Se trata de una bifurcación no resuelta hoy en día.

La psicología, según Ebbinghaus, «posee un largo pasado, pero una historia muy corta». Efectivamente, como ciencia experimental comenzó su andadura en torno a 1879, con la creación del primer laboratorio psicológico fundado por Wilhelm Wundt (1832-1920).

Este momento señala la independización de la psicología de otras ciencias a las que estaba íntimamente ligada: metafísica, filosofía, fisiología, etc.

Antes de Wundt, esta disciplina era concebida como una «ciencia del alma», entidad a la que se asociaban la conciencia y la facultad exclusiva del hombre: la razón, el entendimiento.

Wilhelm Wundt Su investigaciones resultaron decisivas para la consolidación de la psicología como ciencia independiente.

Platón llevó a cabo un estudio del alma (psiché), a la que dividió en tres partes (racional, irascible y apetitiva) relacionadas con tres clases sociales de su República ideal: filósofos-gobernantes, soldados y clase productora o trabajadora. Para el filósofo griego el alma era separable del cuerpo e inmortal, cosa que Aristóteles negó rotundamente. Para éste, el alma no constituye algo distinto a la operatividad y funcionalidad de un cuerpo y, por lo tanto, no podría pervivir separadamente. Como escribe el estagirita, «Si el ojo fuera un animal, la vista seria su alma».

Ahora bien, tanto Platón como Aristóteles asociaron la conciencia y sus procesos a la parte o función del alma vinculada a la racionalidad, por lo que sus investigaciones incluyeron también un exhaustivo estudio acerca de la cuestión del conocimiento, su origen y adquisición, problemas que fueron ampliamente debatidos durante la Edad Media y el Renacimiento, y que cobraron un nuevo y original impulso en el siglo XVII, con la obra de René Descartes.

Para el fundador de la filosofía racionalista la conciencia es una entidad absolutamente heterogénea e irreducible a la pura materialidad (extensión) del cuerpo, que se rige por leyes mecánicas. Además, se halla provista de ciertos contenidos (ideas innatas) a los que se accede intuitivamente y que aportan ideas claras y distintas a partir de las cuales, deductivamente, es posible fundamentar el edificio de todo conocimiento que sea cierto e indudable y, por lo tanto, verdadero.

El innatismo racionalista fue negado por los filósofos empiristas (Locke, Berkeley y Hume), que concebían la conciencia como una «tabla rasa», desprovista de cualquier tipo de contenido que no fuera adquirido a través de la experiencia empírica. Es esta última el origen y el límite del conocimiento, límite que también se aplica al conocimiento de la conciencia como entidad, la cual queda despojada de toda substancialidad; reduciéndose a un mero «haz de representaciones» (impresiones e ideas)., No hay un «yo» substrato de los contenidos y acciones de la conciencia más allá o más acá del «aparecerse» de las representaciones mismas (percepciones).

La psicologia como cienciaLos filósofos empiristas pusieron los cimientos de una psicología asociacionista. Para David Hume, el más radical y consecuente con los presupuestos del empirismo, las ideas de nuestra mente se asocian según unos principios que rigen los pensamientos, estableciendo lazos entre ellos.

Nuestras ideas se encuentran conectadas naturalmente bajo tres leyes: la semejanza, la contigüidad y la relación causa-efecto. También la imaginación asocia y combina ideas, pero en este caso es precisa la voluntad. Las leyes de asociación serán ampliamente estudiadas en el siglo XX por la Gestalt, escuela psicológica que postula que las totalidades son anteriores a las partes que las componen, ya sea perceptualmente o conductualmente.

El asociacionismo como doctrina específica fue retomado por James Mill y J. St. Mill, que establecieron las bases de una psicología científica empírica Y experimental. Para estos autores, los procesos psíquicos se suceden unos a otros siguiendo unas determinadas leyes de conexión y enlace, leyes que pueden ser tipificadas, cuantificadas y descritas. La conciencia comienza a poder ser «medida» indirectamente.

Independientemente de la filosofía, otra de las disciplinas que ha contribuido enormemente al desarrollo de la psicología científica ha sido la fisiología, entendida como el estudio de las funciones orgánicas y físicas del cuerpo humano. El físico y filósofo Theodor Fechner (1801-1887), partiendo del problema de la relación entre cuerpo y alma, fundó la psicofísica, disciplina mediante la cual se pretendía esclarecer la relación de dependencia funcional entre lo físico (estímulos sensoriales) y lo psíquico (res puesta sensorial a los estímulos).

Fechner, que trabajó teniendo presentes las investigaciones de Johanes Müller (1801-1858), elaboró la ley que lleva su nombre, cuyo objetivo era resolver el problema de la relación entre cuerpo y alma. La ley de Fechner sostiene que «a intensidades de la sensación que aumentan en progresión aritmética, le corresponden intensidades del estímulo que aumentan en progresión geométrica». Existe una relación entre el estimulo, su magnitud objetiva y la sensación objetiva, lo cual, indirectamente, supone la posibilidad de medir y cuantificar «lo psíquico».

No obstante, se suele considerar a Wilhelm Wundt el fundador de la psicología como ciencia autónoma y separada de la filosofía, Influido por el empirismo inglés y la fisiología, el estructuralismo de Wundt se interesará fundamentalmente por el estudio de las asociaciones entre las sensaciones, las percepciones y las ideas (simples y complejas) que constituyen el contenido de nuestra conciencia.

La psicología ha de consistir, en palabras del autor en «el análisis de las composiciones y complejos, que debe resolverse en sus elementos constituyentes, el estudio de la manera en que esas composiciones se sintetizan a base de sus elementos, y la enunciación de los principios y las leyes de los procesos psíquicos».

No sólo la fisiología contribuyó al desarrollo de la psicología como; ciencia autónoma. También la medicina, sobre todo la rama dedicada al estudio de las enfermedades mentales, hizo grandes aportaciones en este sentido. De gran relevancia fueron los trabajos del médico austriaco).

Sigmund Freud (1856-1939), el cual, interesado por la neurología y por ciertos trastornos mentales como la histeria, elaboró su famosa teoría del psicoanálisis, que puede ser entendido como un método terapéutico para tratar las enfermedades mentales —a través de técnicas de asociación libre o de la interpretación de los sueños—, o bien como una teoría de la personalidad fundamentada en los conceptos clave de? inconsciente, yo, ello y súper-yo.

El análisis de los nexos causales entre los acontecimientos psíquicos le llevó a concebir la enfermedad mental como un síntoma de una disfunción o represión inconsciente, capaz de influir no sólo en la vida psíquica de individuo, sino también en sus funciones fisiológicas a través de la somatización.

Ahora bien, la importancia de la teoría psicoanalítica consiste en haber introducido un nuevo elemento regulador de la vida psíquica. Ya no es la racionalidad voluntaria de los hombres la responsable de sus actos y pensamientos. Existe un territorio inalcanzable para la conciencia, el inconsciente, que, pese a su ocultamiento, dirige y controla nuestra vida, irrumpiendo en nuestra conciencia en forma de sueños, lapsus, actos fallidos y síntomas neuróticos.

Otra gran perspectiva de la psicología se abrió paso con los trabajos del estadounidense John B. Watson (1878-1958), para el cual el cometido de esta ciencia no se dirige ya al estudio del alma humana ni de la vida psíquica del hombre. Antes bien. la psicología ha de ocuparse de las conductas o comportamientos (behavior, en ínglés) de los organismos (humanos y animales), motivo por el cual su doctrina adoptó el nombre de conductismo o behaviorismo. Fundado en postulados positivistas, pragmatistas y funcionalistas, afirma que la conducta ha de explicarse, predecirse o controlarse sin referencia alguna a los conceptos de conciencia o mente, es decir, excluyendo de sus investigaciones la cognición o los procesos de pensamiento. No obstante un nuevo enfoque, el neoconductismo, aunque aceptó sus presupuestos básicos incluyó sin embargo las cogniciones dentro del ámbito del comportamiento.

Pese a que estas dos corrientes acapararon las investigaciones psicológicas hasta la década de los sesenta, a partir de entonces el predominio del conductismo disminuyó debido a la aparición de un nuevo enfoque, el cognitivismo, más orientado hacia problemas de índole cognoscitiva, es decir, hacia cuestiones referidas a la adquisición, organización, almacenamiento y utilización del conocimiento.

Si en lo que respecta a las teorías psicológicas es posible hallar una pluralidad de puntos de vista, igualmente sucede en relación a sus disciplinas parciales. Tradicionalmente, en función de su objeto y finalidad, la psicología se divide en las siguientes ramas: la psicología general intenta explicar el funcionamiento del hombre respecto a su mundo circundante. La psicología diferencial o de la personalidad no se interesa, sin embargo, por lo que hay de común en el hombre, sino por las peculiaridades y diferencias observables entre las personas, así como por los principios que surgen tales diferencias. Otra rama distinta es la psicología del desarrollo, que investiga las causas y leyes que determinan nuestro desenvolvimiento (infancia, adolescencia, madurez, etc.). La psicología social analiza cómo influyen unas personas en los pensamientos, sentimientos y conductas de las otras, mientras que la psicología clínica se dedica a estudiar los trastornos y disfunciones psíquicas, tratando de describirlos, clasificarlos y, sobre todo, curarlos, lo cual implica establecer el marco de una normalidad que servirá de referencia a todo comportamiento. Tarea nada fácil y no exenta, desde luego, de prejuicios de toda índole.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe Tomo 32

La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombres

Los hijos Johann Sebastian Bach:
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresBach nació en la mitad de siete generaciones de músicos, que habían comenzado con su bisabuelo Veit Bach (1555-1619).

El frecuentemente llamado Padre de la Música Moderna, también tuvo veinte hijos, que recibieron todos instrucción musical. Ninguno heredó el genio de su padre, pero tres de ellos contribuyeron significativamente a la música de su tiempo: Wilhelm Friedemann (1710-1784), el mayor, fue un organista y compositor destacado, pero sus problemas personales influyeron de manera adversa en su música. Era bebedor, indigno de confianza e incapaz de tener éxito. Nunca pudo liberarse de la influencia paterna para desarrollar un estilo propio.

Cari Philip Emanuel (1714-1788), estuvo cerca de alcanzar  la grandeza musical de su progenitor. Fue un brillante ejecutor del arpa y la autoridad más importante de su tiempo en el arte de tocar el clave. Su Ensayo sobre el arte verdadero de tocar instrumentos con teclado permanece como una fuente esencial para comprender el estilo y la interpretación de la música del siglo XVIII.

Johann Christian (1735-1 782), un talento exitoso y de moda pero relativamente insignificante; fue organista de la catedral de Milán Escribió óperas italianas y mucha música para piano, para orquesta y de cámara, pero la cantidad de su producción excede su calidad.

Un cuarto hijo, Johann Gottfried Bernhard (1715-1739), fue un organista que cayó en serias dificultades económicas. Su padre salió como fiador, pero muy poco después el joven murió de fiebre.

Los hijos de Benjamín Franklin
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresFranklin tuvo dos hijos legítimos de su esposa Deborah. Uno murió a los 4 años y el otro, William (1731-1813), estaba con su padre en 1752 cuando remontó el famoso barrilete. Fue el último gobernador real de Nueva Jersey antes de la Revolución y cuando ésta estalló, se puso del lado de los ingleses, lo que le valió ser tratado como un traidor y hecho prisionero hasta 1782, cuando fue deportado do a Inglaterra, donde permaneció por el resto de su vida.

En 1784, después de recibir proposiciones de reconciliación de su hijo, Franklin le escribió: «Nada me ha herido nunca tanto como encontrarme abandonado a mi edad por mi único hijo, y no sólo abandonado, sino que mi fama, fortuna y vida estuvieron en gran peligro al saberse que tomaba las armas en mi contra… ambos 1101 esforzaremos, como propones, para olvidar lo que ha pasado».

Un tercer hijo, reconocido, aunque ilegítimo, fue criado por Deborah Franklin. Su única hija, Sarah (1744- ?) fue bien conocida por sus esfuerzos a favor de los rebeldes durante la guerra. Se casó con un comerciante, Richard Bache, el sucesor de su padre en el carril de Director General de Correos. Le dio a Franklin 7 nietos y cuidó de él en su vejez.

Benjamín Franklin Bache, su nieto favorito, apodado «Pararrayos», fue un periodista político de renombre. Muchos de sus nietos y nietas tuvieron carreras distinguidas.

Los  hijos de Lord Byron
George Gordon, Lord Byron, fue padre de 2 niños, uno de ellos timo. Su primera hija, Augusta Ada, nació en 1815 de su malogrado matrimonio con Annabella Milbanke. Los Byron se separaron «ni inmediatamente después de su nacimiento y su progenitor la vio muy poco de allí en adelante.

Ada tenía 15 años cuando se dio cuenta que Byron era un famoso porta, y mientras crecía, le expresó un cariño auténtico en sus cartas.

Se convirtió en una matemática consumada (como había sido su madre), y aparentemente no heredó las dotes poéticas de su padre.

Casi llevó a la quiebra a su marido cuando trató de aplicar sus técnicas matemáticas a las apuestas en el hipódromo. Murió a los 36 años, en 1852.

Byron tuvo una hija con Claire Clairmont, que lo había admirado profundamente y lo había seguido a Suiza e Italia. La niña, nacida en 1817, fue llamada de diferentes maneras: Alba (por «Amanecer»), Clara y finalmente Allegra. Pero Byron vivió más que ella: murió de fiebre en el convento donde se la había instalado para que «recibiera una educación católica conveniente» cuando había recién cumplido 6 años.

Kyron, que nunca había visto a su propio padre, fue un progenitor poco o satisfactorio. Sus poemas eran sus «hijos»; ellos recibieron todo  amor y energía.

Los  hijos de Carlos Marx
“El padre del comunismo moderno» también fue padre de siete  niños, cuatro de los cuales llegaron a la adultez. Su único hijo varón, Frederic Demuth (1851-1929), era ilegítimo, y su madre, Helen Demuth, era criada de los Marx.

La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresNunca reconoció su paternidad y pasados doce años después de su desaparición, cuando Federico Engels estaba postrado en su lecho de muerte, se reveló (Engels lo escribió en una pizarra) que «Freddy hijo de Marx».

El joven se convirtió en un maquinista hábil y vivió una vida tranquila, decente pero no particularmente feliz. Se parecía mucho a su padre en cuanto al físico. Era un hombre gentil y reservado dedicado al socialismo, pero no a la revolución.

Jenny (1844-1883), que llevaba el nombre de su madre, era la favorita de Marx. Vivió con su marido (un socialista) y sus hijos en Francia, hasta que murió de tuberculosis.

Laura (1846-1911), era más calma, más discreta que sus otras dos hermanas; en este aspecto se parecía a su madre. También se casó con un socialista francés y tuvo 3 niños que murieron todos cu la infancia. Cuando tuvo 65 años, ella y su marido decidieron que no tenían porque seguir viviendo y se suicidaron.

Eleanor (1856-1898), la más joven, fue dañada emocionalmente por la personalidad excesivamente dominante de su progenitor: «Es demasiado tener a Karl como padre», escribió.

Parecía incapaz de mantener cualquier clase de vida normal, ya que había heredado todos los defectos de él y muy poco de la dulzura de su madre. Daba conferencias sobre política, escribió panfletos, actuó como aficionada en obras de teatro, editó los escritos póstumos de Marx, pero carecía de autodisciplina, era neurótica y la mayoría de sus esfuerzos quedó en la nada.

Durante la vida de su padre, dependió de éste en el plano emocional; después de su muerte, entabló una relación similar con su compañero, Edward Aveling. Éste se asemejaba a su suegro en lo que había aprendido, encantador, brutalmente sarcástico, inescrupuloso, irascible e incapaz de ganarse la vida. Fue un marxista mediocre, oportunista y psicótico, mantenido por su mujer durante quince años, hasta que ella se suicidó, siguiendo su consejo.

El destino diferente de cada uno de sus hijos fue tan trágico que Eleanor, cerca del fin de sus días, escribió a su medio hermano: «No pienso que tú y yo hayamos sido malas personas en particular, pero con todo, querido Freddy, parece como si nosotros estuviéramos siendo castigados.»

Los hijos de John D. Rockefeller
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombres«Mi madre y mi padre planteaban una sola pregunta: ¿Es un derecho o un deber?». Este fue el legado heredado (junto a una inmensa fortuna) por John D. Rockefeller Jr. (1874-1960), el único hijo del más famoso billonario de América.

El joven siguió los pasos de su padre sin cuestionarlos y con un temor casi reverencial y llenó fielmente el libro diario que él le había enseñado a usar tan pronto como supo leer y escribir: el niño asentaba hasta los 2 céntimos que conseguía por matar moscas o afilar lápices; componiendo una ganancia neta de 1 dólar. El inculcó este hábito a sus 6 hijos, todos los cuales llevaron un registro.

John Jr. tenía fama de ser tacaño, a pesar que siempre daba 10 % para caridad. Su acto más rimbombante fue su intento contra la especulación: ingresó en Wall Street y lo despojaron inmediatamente de 1 millón de dólares, y profundamente avergonzado por haber angustiado a su padre, nunca más realizó una transacción sin consultar al viejo Rockefeller y nunca perdió de nuevo dinero.

Se casó con Abby Aldrich, la hija de un senador que le dio una luja, Abby, y luego 5 varones seguidos: John D., nacido en 1906; Nelson Aldrich, en 1908; Laurence Spelman, en 1910; Winthrop, en 1912 y David en 1915. Excepto Winthrop, ex gobernador de Arkansas, que murió en 1969, todos los nietos del viejo Rockefeller están vivos.

John D. dirige la Fundación Rockefeller y el Lincoln Center en Nueva York. Nelson fue gobernador de Nueva York y fue designado vicepresidente de los USA en 1974. Continúa teniendo aspiraciones para la presidencia. Laurence está dedicado a la conservación y construcción de hoteles. David es presidente del Banco Chase Manhattan.

Cuando el viejo Rockefeller tenía 94 años, en 1933, su hijo de 59 le escribió en una carta: «He tratado de hacer lo que tú me hubieras permitido, haciendo lo posible para seguir tus pasos. En todos estos años de esfuerzo, tu vida personal y tu ejemplo han sido la influencia más poderosa y estimulante».

La continuidad de la filosofía de Rockefeller está reflejada en una declaración hecha por Laurence, refiriéndose a su padre: «—Es el ejemplo, y no el precepto, la influencia más importante para moldear la personalidad de los jóvenes, y mi progenitor fue enteramente con secuente con los preceptos por los que vivió.»

Los hijos de Sigmund Freud
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresTuvo 3 hijos y 3 hijas, todos los cuales fueron eclipsados por su genio. Era un padre indulgente, liberal y afectuoso, cariñoso pero no demostrativo. Su trabajo le exigía tanto tiempo que ellos permanecían durante todo el día con su madre, Martha, en un ambiente cálido.

Martín (nacido en 1899), el mayor, describió su infancia en Viena durante el fin de siglo como idílica. En 1957 escribió justamente: «Nunca tuve ambición por ser una eminencia… estaba demasiado feliz y contento de ser el reflejo de una gloria… Creo que si el hijo de un hombre grande y famoso quiere llegar a algún lado en este mundo debe seguir el consejo dado por la Reina Roja a Alicia: debe marchar dos veces más rápido si no quiere detenerse donde está.

El hijo de un genio permanece hijo de genio y sus posibilidades de obtener la aprobación humana por cualquier cosa que haga son mínimas, si pretende una fama aparte de la de su padre.»

Martin sólo pedía ser reconocido como un hijo devoto; dirigió la firma editora de su padre; manejó sus finanzas y asuntos legales. Anna (nacida en 1895), la más joven, fue la favorita de Freud.

En un desliz anti-freudiano, una vez se refirió a ella como «mi único hijo, Anna». Estaban extremadamente cerca y su comunicación era casi telepática.

Durante los últimos años de su vida, Anna, que era psicoanalista de niños, cuidó a su padre cumpliendo las funciones de secretaria, com pañera de trabajo y valla contra las intrusiones del mundo.

En 1935, durante una enfermedad, Freud escribió que «el único aspecto brillante en mi vida es el éxito del trabajo de Anna».

Los hijos de Benito Mussolini
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresA pesar que Mussolini tuvo 5 hijos de su esposa, Rachele Guidi, era un padre ausente la mayoría del tiempo; su hijo Vittorio (nacido en 1916) declaró que «no pertenecía a la familia». Para Mussolini los niños no eran más que material virgen para crear futuros fascistas y soldados.

Edda (nacida en 1910), la primogénita y favorita, la más parecí da a él en su aspecto y en su personalidad. Era terca y rebelde, y aun después de su matrimonio, algo indecisa.

Su padre dispuso su casamiento con el conde Galeazzo Ciano, que se esperaba que fuera algún día su sucesor, pero su suegro lo ejecutó por «rebelde» en 1944, quizás un sacrificio para mostrar a Hitler su frialdad y su tenacidad.

Edda voló a Suiza con sus hijos. Comentó sobre su padre: —Hay sólo dos soluciones para que él se rehabilite ante mis ojos: que desaparezca o que se suicide.

Vittorio se hizo piloto voluntario a los 19 años; amaba la segunda Guerra Mundial y se decía que se deleitaba con la crueldad. Cuando Mussolini trató de huir a Alemania, después de su derrocamiento, en septiembre de 1943, Vittorio lo estaba esperando con Hitler; él se había refugiado ya allí.

Participó en las negociaciones para la rendición de la jerarquía fascista, luego se salvó ocultándose.

Bruno (1918-1941) era capitán de la fuerza aérea y murió a los 23 años, examinando una bomba.
Romano (nacido en 1927) apenas conoció a su padre, pero lo adoraba a pesar de todo. Cuando el poder de Mussolini cayó, el joven fue tomado prisionero junto con su madre y su hermana Anna María (1929); posteriormente él se convirtió en un pianista de jazz de moderado éxito.

El sexto hijo, Benito Albino (1915) era ilegítimo. Su madre era Ida Dalser, a quien Mussolini denunció, en 1917, como «peligrosa, criminal y desequilibrada». La hizo internar y así pasó los últimos diez años de su vida en un manicomio.

El niño creció bajo la supervisión de guardias y murió durante la guerra en misteriosas circunstancias, algunos dicen que en una institución como la de su madre, otros en una acción naval.
Su existencia no fue, en general, conocida hasta después de la muerte de su padre.

Los hijos de Charles A. Lindbergh
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresCuatro años después que Lindbergh hizo su histórico vuelo a través del Atlántico, su primogénito Charles Jr. fue secuestrado por Bruno Hauptmann, pidió rescate y luego lo mató. Tenía 20 meses de edad.

La tragedia transformó la vieja inclinación de Lindbergh por la privacidad, en una obsesión. En los próximos catorce años, la familia no tuvo residencia fija. Uno de sus hijos habló de un viaje a Suiza que fue interrumpido cuando alguien reconoció a su padre en una pendiente. Los niños fueron preparados y la familia abandonó las vacaciones rápidamente.

A Lindbergh le gustaban las familias numerosas; Jon Morrow nació en 1932; el tercer hijo, Land Morrow, en 1937; Anne Spencer, en 1940; Scott, en 1942; y la segunda niña, Reeve, en 1945. La familia se estableció definitivamente en Connecticut en 1946.

Estaban unidos sólidamente y sus miembros poseían juicio cabal y cuerpos saludables. Esperaban que los niños fueran independientes responsables y seguros. Además, el padre daba mucha importancia a que se dedicasen a oficios dignos de mérito y a que trataran de se: siempre honestos. No les permitía que lo sobrevaloraran, como suele ocurrir con los hijos de padres famosos. La madre, Arme Morrov Lindbergh, fue también conocida por un libro que escribió, Hora ¿í oro, hora de balas, que trata el trágico secuestro de su hijo.

Ambos padres hacían hincapié sobre los principios más que un aplauso, la integridad más que la fama. A pesar que todos ellos heredaron mucho al cumplir los 21 años, los niños vivieron confortablemente pero sin ostentación.

Jon, ahora un especialista en oceanografía y buzo en mares profundos, vive con su mujer y sus hijos en Seattle. Land Lindbergh pose: y dirige una hacienda de ganado en Montana. Arma Spencer se casó con un hombre de negocios suizo y vive en París con sus niños. Le: dos más jóvenes, Scott y Reeve, fueron educados en Inglaterra ,ahora viven en USA y Europa. Ambos están casados y tienen criaturas.

Cuando Jon era un adolescente, muy a menudo sacaba un bote con tiempo tormentoso. Su padre le preguntó por qué y el joven le contestó que la pesca de langosta era más abundante en ese momento y que era un desafío más grande. Su padre le contestó: —Buena razones, pero sólo un tonto va contra una fuerza superior. Ellas siempre te cogen súbitamente.

Los cinco Lindbergh recordaron este consejo.

 

Concepto Teoría de la Gestalt Definición Psicología Resumen

Concepto Teoría de la Gestalt – Definición Psicología

Conceptos de sociopolitca, el separatismo

CONCEPTO TEORÍA DE LA GESTALT: (t. de la G.) La psicología de la forma —Gestaltpsychologie, en alemán— nació hacia 1912, de la mano de Max Wertheimer, responsable de realizar algunos experimentos sobre la naturaleza de la percepción del movimiento, también conocida como “fenómeno phi”.

Básicamente, estos estudios demuestran que el individuo registra la realidad que lo rodea no solamente a partir de sus cinco sentidos, sino especialmente a través de un principio de organización mental.

Dicho de otro modo, la teoría de la Gestalt sostiene que la psiquis del individuo siempre les otorga algún orden a los objetos que percibe. Por eso, sus impulsores acuñan la famosa frase “el todo es más que la suma de sus partes”.

elefante, gestalt

Según la t. de la G., este mecanismo es adquirido por los seres humanos desde sus primeros meses de vida y a lo largo de su infancia. Dicho aprendizaje —explican los gestálticos— condiciona la relación del individuo con su entorno.

De hecho, desde esta perspectiva, no existe posibilidad alguna de que el fenómeno de percepción sea “puro” o “ingenuo”; el individuo siempre le está dando algún sentido.

Otros exponentes de la t. de la 6. son Wolfang Kolher, dedicado a interpretar el comportamiento de los chimpancés, y Kurt Koffka, especializado en corroborar las conclusiones gestálticas en el campo de la Neurología y la Fisiología. Por su parte, Frederick Peris propone la llamada “psicoterapia gestáltica”, basada en la idea de que los problemas psíquicos se originan en “gestalts inconclusas”.

Desde este punto de vista, el paciente debe vivir sus conflictos en una especie de actuación psicodramática que le permita imitar los diferentes roles de su problemática. De este modo, podrá completar las “gestalts inconclusas” de su historia y así resolver sus conflictos.

Antes que proponer un análisis verbal y/o interpretativo (típico de las escuelas psicoanalíticas), la t. de la G. apuesta a un tratamiento llamado “proceso de aprendizaje vivencial” por el cual el paciente queda exento de hablar de sus recuerdos o de sus traumas pasados.

Sólo se le pide que preste atención a sus impresiones, a sus percepciones actuales en todos los niveles (fantasías, sueños, vida cotidiana) para, de esta manera, darse cuenta del modo en que aparecen sus dificultades.

Fuente Consultada: Diccionario de los Movimientos del Siglo XX

Hipnosis en el Psicoanalisis Josef Breuer Historia Freud Anna O.

Hipnosis en el Psicoanálisis Josef Breuer -Historia de Freud y Anna O.

anna OEste incidente había asustado tanto a Anna que lo relegó a lo más profundo de su inconsciente y su brazo se paralizó. Sin embargo, una vez que recordó cuanto había pasado y habló de ello con el doctor, no vio más serpientes ni calaveras y pudo mover de nuevo su brazo.

Finalmente, en junio de 1882, Anna parecía curada., El tratamiento había concluido; ella y el médico se despidieron, supuestamente por ultima vez. A pesar de esto, un día después, Breuer volvió a ser llamado. La madre de Anna le dijo que la joven sufría de contracciones. ¡Era más que eso! Cuando entró en la habitación, la escuchó decir: «Ahora llega el hijo del doctor Breuer».

Estaba dramatizando un nacimiento. Golpeado por esta abierta exhibición sexual que lo implicaba a él, Breuer la hipnotizó y le dijo que el incidente era imaginario. Se hizo además el propósito de no verla nunca más.

Es probable que por este incidente, el médico esperase largo tiempo antes de publicar nada sobre el caso y no llevase sus estudios de histeria mucho más lejos. Más tarde se enteró que Arma, tratada por otro médico, había terminado aficionándose a la morfina y confinada en un sanatorio.

Si Breuer no hubiera contado a su amigo Freud este caso, podría ser que éste nunca hubiera propuesto sus teorías revolucionarias sobre la mente humana. Pero Breuer lo hizo.

Al principio, Freud se mostró solamente un poco curioso, porque sus intereses profesionales lo mantenían en otra parte.

En 1886, sin embargo, una larga parte de su práctica médica estaba dedicada a las mujeres que sufrían de histeria. Los métodos de los tratamientos convencionales no eran satisfactorios y recordando el caso de Anna O., practicó la «cura hablada» con uno de sus pacientes. El análisis freudiano había nacido.

Breuer fue el primero que identificó la parte inconsciente de la mente, la mente que guarda los pensamientos que no son admitidos conscientemente, pensamientos tan terribles que no afloran a la superficie. Vio que podían curarse los síntomas de la histeria sacando estas ideas a la superficie.

Pero fue Freud quien desarrolló estos conocimientos rudimentarios en una teoría; quien vio los elementos de sexualidad que yacen en la mayoría de los enfermos mentales (siempre decía que Breuer había cometido un error al no enfrentar la sexualidad en el caso de Anna O.). Fue él quien descubrió que el paciente transfería sus sentimientos de amor y odio al analista. Así inventó el psicoanálisis.

Anna O. fue Bertha Pappenheim en la realidad, escritora, feminista y acérrima enemiga de la trata de blancas. Dedicó su vida a ayudar a otros.

El tiempo transcurrido entre su tratamiento con Breuer y los comienzos de su carrera está totalmente en blanco. A los 29 años se mostró interesada en ayudar a los judíos sin casa ni hogar por los progroms de Europa del Este. Ella vivía entonces en Frankfurt, Alemania, con su madre. Inmediatamente puso en marcha un orfanato para niños judíos y formó una organización local y nacional para las mujeres judías que quisiesen trabajar en forma voluntaria.

Por este tiempo, estaba extendido el tráfico con jóvenes judías de los ghettos. Cuando lo descubrió, comenzó una campaña individual en contra, escribiendo panfletos, repartiendo lecturas y comenzando la construcción de un hogar para jovencitas delincuentes y vacilantes.

De paso encontró tiempo para escribir cuentos para niños (muchos como aquellos del «teatro privado»), obras teatrales y traducciones de literatura feminista.

A pesar de todo lo que hizo por los demás, estaba muy sola. Gózala de pocas amistades verdaderas y, hasta donde sabemos, ningún amante. Una vez escribió en una carta: «He pensado con frecuencia que si uno no tiene a quién amar, odiar es algunas veces un buen instituto».

El 28 de mayo de 1936 murió ya vieja, a los 70 años, haciendo valientemente chistes sobre cómo el color de algunas rosas amarillas igualaba al de su tez.

Años más tarde, el doctor Ernest Jones reveló la conexión entre Anna O. y Bertha Pappenheim en una biografía sobre Freud. Quedan algunas preguntas por hacer. ¿Qué causó la enfermedad de Bertha Pappenheim? Si varios de sus parientes habían estado mentalmente enfermos, ¿se puede decir que estaba genéticamente dispuesta a ella? ¿Adonde hubiera llegado si hubiera podido continuar de tratamiento? ¿Hubiera sido, como lo fue, una ayuda para los demás, o en cambio, una esposa y madre feliz, aunque menos productiva socialmente.

Ver: El Lavado de Cerebro

Fuente Consultada: Almanaque Insólito Tomo 3 Wallace-Wallechinsky

Anna O. Primera Mujer Psicoanalisis Comienzo Terapia Hablada Freud

Anna O. Primera Mujer del Psicoanálisis: Comienzo de Terapia Hablada Realizada por Freud

1880-1882:La primera persona en el diván, el comienzo del psicoanálisis:

anna O17 años después de su muerte, la verdadera identidad de Anna O., la primera persona en ser psicoanalizada, fue revelada al mundo entero. Hasta entonces fue un secreto bien guardado, y pocas personas sabían que el sujeto del primer caso histórico de psicoanálisis sería una persona destacada en su propia esfera.

Su analista no fue Sigmund Freud sino su amigo, el doctor Josef Breuer, un encantador médico vienes famoso por su casi mágica destreza para el diagnóstico y su compasión hacia los enfermos.

En diciembre de 1880, Breuer fue llamado al apartamento de una familia acomodada. Había dos personas enfermas: el padre, que se moría de un absceso tuberculoso en un pulmón y su hija, que tenía, según su madre, una tos molesta. A esta joven de 21 años asistió Breuer.

La paciente estaba tendida en la cama. Sus ojos oscuros estaban vítreos. Casi inmediatamente observó que la tos era uno de muchos otros síntomas. Una parálisis, cuya causa no descubrieron los neurólogos, había hecho presa de su brazo derecho y ambas piernas. Estaba muda. Tenía dolores de cabeza y su visión era pobre. Muy a menudo permanecía despierta hasta el amanecer.

Breuer reconoció un caso clásico de histeria, una misteriosa enfermedad que lo había interesado durante algún tiempo. En aquellos días (y algunas veces en la actualidad), los doctores pensaban muchas veces que las mujeres con esta enfermedad fingían para llamar la atención. Breuer no estaba de acuerdo. La veía como una enfermedad real, aunque inexplicable.

Decidió aprovechar para hacerle hipnosis cuando la joven estuviera en un estado como de trance. En ese momento le preguntó si la estaba molestando. Ella sacudió la cabeza como respuesta. Le preguntó de nuevo, y entonces ella habló, pero todo lo que provenía de su boca era un incomprensible parloteo.

Por alguna razón, el médico decidió no hacer ninguna sugestión hipnótica, como era usual en la práctica, pero sí retornar la noche siguiente y volverla a hipnotizar.

Cuando lo hizo, le preguntó una vez más si algo le estaba molestando. Entonces ella contestó: “ajamáis acht nobody bella mió please lieboehn nuit».Biografia de Sigmund Freud Teoria de Psicoanalisis Historia Anna O

Una oración sin sentido en cuatro idiomas, francés, alemán, inglés e italiano. ¿Qué estaba pasando en la cabeza de la niña? Era como si tuviera dos mentes: una, controlada cuando estaba despierta y la otra, hablaba cuando estaba hipnotizada. Breuer decidió que la clave de la enfermedad estaba en lo que esta segunda mente podía decir, no en la sugestión hipnótica. Y se embarcó en la cura hablada», como ella la llamó más tarde.

Durante el año y medio siguiente, el médico y la paciente exploraron juntos esa otra mente, su inconsciente; primer caso documentado de psicoanálisis.

Casi todas las noches, Breuer venía a ver a la joven, a quien más i arde llamó Amia O. (un seudónimo para proteger su identidad).

Mientras estaba en estado hipnótico, ella le contaba una historia que llamaba «teatro privado». Un relato generalmente triste, algo parecido a uno de los cuentos de Andersen y casi siempre incluía a un padre enfermo que era salvado por el cuidado devoto de una jovencita. Una reflexión de sus sentimientos mientras estaba su padre enfermo.

En tanto relataba, era capaz de expresar sus emociones más escondidas y generalmente se hallaba serena al día siguiente. Si no hubiera tenido oportunidad de contar, es probable que se hubiera puesto melancólica o violenta.
El tratamiento continuó. La muerte de su padre fue un golpe para día. Tres días después, Arma no pudo hablar más. Luego le dijo a Breuer que no pudo reconocer los rostros hasta que hizo un «trabajo de reconocimiento».

Esto sucedía así: para descifrar qué miembros de la familia o amigos estaban, ella tenía que tomar nota separadamente de cada rasgo distintivo (cabello oscuro o un cierto perfil del rostro), luego suponía que fulano de tal tenía esas facciones. Todos le parecían figuras de cera, excepto Breuer. Así eran muchas de sus alucinaciones, como pesadillas. En el terrorífico mundo de su inconsciente había serpientes, calaveras y otros horrores.

Ambos descubrieron que, cuando eran capaces de identificar los incidentes en su vida durante los cuales las alucinaciones habían aparecido por primera vez, y de incorporarlos a sus síntomas psíquicos, las alucinaciones y los síntomas desaparecían.

En cada caso había una serie de incidentes, cada uno de los cuales debía ser llevado del inconsciente al terreno consciente. Lo peor había ocurrido por primera vez durante la enfermedad de su padre. Por ejemplo, una noche se había sentado al lado de su padre y se había quedado dormida, su brazo colgando sobre el respaldo de la silla. Cuando se despertó vio una serpiente que atacaba a su padre.

No podía mover su brazo porque, colgado en una posición incómoda, se había entumecido. Miró hacia abajo y vio cada uno de sus dedos como una pequeña serpiente negra y cada uña como una calavera. Cuando trató de rezar, todo lo que pudo recordar fue una rima de niños en inglés: «Todos los caballos del rey y todos los hombres del rey no pueden armar nuevamente a Humpty Dumpty».