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Origen, Monarquia, Republica e Imperio de Roma Antigua Historia Romanos

Origen, Monarquia, República e Imperio de Roma Antigua

El Lacio es una llanura más o menos fértil —abundante pasto, poco trigo—, que sufrió durante siglos la amenaza del paludismo. El pueblo latino ocupaba un territorio limitado al norte por el Tíber, al este por laderas de los Apeninos (sabinos), al sur por la extremidad meridional de los montes Albanos, pequeños volcanes que culminan en el monte Cayo (1.000 m). Las cenizas, y los productos volcánicos acumulados, han constituido la base originaria de esta singular llanura.

Al norte, a 20 Km. de la costa, surgió Roma. Sobre la ribera encierran una pequeña llanura pantanosa, el Foro, desecada después para la construcción de la cloaca máxima, donde pastores y marineros intercambian sus productos.

El nacimiento de la ciudad romana nos es conocido de dos maneras: por la orgullosa leyenda que se transmitían los romanos, y por las excavaciones efectuadas en el Lacio. Escuchemos primero la leyenda sin olvidar que quienes la han recogido, escribían 600 años después de los acontecimientos.

La leyenda dice que el vuelo de las aves decidió el lugar y el momento exactos del nacimiento de Roma. Rómulo, quien junto con su hermano Remo había sido rescatado del Tíber y alimentado por la mítica loba, supo interpretar lo que era un guiño de los dioses. Con la estela de una bandada de pájaros, Júpiter trazó en el cielo el escenario reservado para una nueva ciudad, cuyo destino no podía ser otro que imperial. No fue para menos.

Con el paso del tiempo, Roma llegó a abarcar -en una geografía cuyo centro lo constituía el siempre trajinado y disputado mar Mediterráneo- desde Gran Bretaña al desierto del Sallara y desde la Península Ibérica al Eúfrates.

En un principio, tras su fundación -según la tradición, en 753 a.C.-, Roma fue una monarquía etrusca. Más tarde -en 509 a.C.- se convirtió en una república del Latió y, finalmente -en 27 a.C.-, en un imperio donde los poderes reales dictatoriales, senatoriales, del ejército y las regiones no siempre lograron estar en equilibrio.

La arqueología fue la encargada de rebajar la fantasía del mito de origen a datos más fiables. En realidad, fueron los etruscos quienes pusieron la piedra liminar de la ciudad fundada por Rómulo y, además, la urbanizaron y moldearon sus primeras instituciones políticas.

En toda esta tarea, el modelo seguido fue el mismo: el de las ciudades-estado griegas. Igualmente, el sistema monárquico adoptado, en cuyo trono fue Rómulo el primero en sentarse, imitó al de los tiranos de la Hélade, que en su ejercicio del poder conjugaban el autoritarismo con cierto halago populista.

Sin embargo, mientras las ciudades-estado griegas nunca lograron consolidar una unidad política que fuese más allá de alianzas puntuales, Roma supo dominar a sus vecinos tejiendo vínculos de dependencia, ya sea por la vía de la diplomacia o, más expeditivamente, de las legiones, cuyos arte militar y tecnología bélica tuvieron importantes innovaciones. Roma había adquirido numerosos territorios en forma de provincias ya sea bajo administración senatorial o gestión consular, y también debido a pactos de adhesión que convertían a estados aliados en protectorados. Su principal competidora en aquella época -y por ello, s primera gran derrotada- fue la ciudad púnica de Cartago, también como Roma en expansión a través del Mediterráneo.

El dominio de amplios territorios se tradujo en constantes rebeliones, que se alternaron con los conflictos internos. Todo ello llevó a su partición primero y a su desmembramiento después, lo cual inició la Edad Media. El romano fue un imperio fundamentalmente urbano, y sus ciudades, bien diseñadas, tenían amplias calzadas, templos, monumentos y edificios públicos, entre ellos, teatros, anfiteatros y circos. Un sistema hídrico de eficaz ingeniería proveía agua y garantizaba una mejor higiene y salubridad. Una realidad que aún nos maravilla.

Fuente Consultada:
Grandes Civilizaciones de la Historia Roma Historia y Sociedad Libro N°1
Historia Dinámica Manual Para 1° Año Escuelas de Comercio

La Familia en Roma Antigua El Matrimonio y los hijos en Roma

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: LA FAMILIA – EL MATRIMONIO

la vida cotidiana en roma antigua

EL HOMBRE Y LA MUJER LIBRE: El romano en su casa era dueño absoluto de su familia y de sus esclavos. La autoridad paternal era muy grande, y durante mucho tiempo tuvo el padre derecho de vida y muerte sobre los suyos.

En la ciudad era ante todo un ciudadano. No se dedicaba, como el griego, al comercio, sino a los negocios públicos. Si era acaudalado, recibía por la mañana a sus clientes, escuchaba sus peticiones y les distribuía consejos o socorros. Después iba al Foro, donde tomaba asiento en el senado o en el tribunal. Si era pobre, se inscribía como cliente de un rico, lo escoltaba en público y lo sostenía con su voto en las elecciones.

Las distracciones eran raras. Por la tarde jugaba a la pelota o iba a los baños que eran, como el café moderno, la cita de los ociosos. Sólo algunas procesiones religiosas y algunos juegos del circo alteraban a veces la monotonía del año. Esa vida convenía a un pueblo de propietarios rurales; pero las costumbres fueron modificándose muy de prisa en Roma como se verá más adelante, hasta que en la época del Imperio se convirtió en verdadera ciudad de placeres.

El papel de la mujer era más importante en Roma que en Grecia. Gobernaba también la casa, pero tenía más autoridad que la mujer griega, porque estaba más asociada a la vida de su marido. Se la felicitaba porque cuidaba del gobierno de la casa e hilaba la lana, pero en realidad hacía más que eso. Compartía los honores que se tributaban a su esposo, aparecía con él en público, en las ceremonias y los juegos, y estaba rodeada de consideraciones; era en fin la señora, la matrona. En la casa, no estaba confinada en sus habitaciones, sino que tomaba parte en las comidas y recepciones. Su influencia, aunque no reconocida por la ley, de hecho era muy grande. Catán tuvo la prueba cuando quiso acabar, por medio de una ley, con el lujo de las mujeres. Los ciudadanos no se atrevieron a votar el proyecto a vista que sus esposas estaban en la Asamblea.

LA FAMILIA EN LA REPUBLICA : El fundamento del estado romano era la familia, y el de la familia, el matrimonio. Cuando los patricios eran los únicos ciudadanos, sólo existía un matrimonio el matrimonio religioso, la confarreación, que consistía en ofrecer un sacrificio esparciendo farro sobre la víctima y en comer después los esposos una torta de farro Esta ceremonia la presidía el flamen de Júpiter. En seguida, la esposa vestida de blanco y cubierta la cara con un velo rojo, era conducida a son de flautas y cánticos a casa del esposo, que la hacia transponer el umbral levantándola en vilo, para simular un rapto. De esa manera la separaba de los dioses de su propia familia y la unía a los de su nueva casa.

Cuando los plebeyos conquistaron la igualdad, se instituyó para ellos un matrimonio civil, la coemptio, que fué substituyéndose poco a poco por el matrimonio religioso. Consistía en una venta simulada hecha delante de un magistrado: el esposo tocaba una balanza con una moneda de cobre que seguidamente ofrecía a los padres de la prometida, como precio de su mujer.

Las mujeres tenían una dote que el marido habla de devolver en caso de divorcio; y los divorcios, raros en su origen, fueron aumentando a medida que las antiguas costumbres iban alterándose. Primitivamente, el marido podía, en virtud de su derecho de jefe de familia, repudiar a su mujer. La mujer, a su vez, pudo más tarde pedir la separación. El filósofo Séneca, en tiempo del Imperio, decía indignado: e Las damas nobles se divorcian para volver a casarse, y contraen nuevo matrimonio para divorciarse otra vez.

EL HIJO: El hijo recibía el apellido del padre, es decir era reconocido por éste una semana después de su nacimiento, el día llamado de la purificación. Era generalmente criado y educado por la madre, hasta el momento en que iba a la escuela. Se le suspendía al cuello una bolsita o bula, que contenía amuletos contra el aojo, y que conservaba hasta el día en que abandonaba la toga pretexta para ponerse la viril. Esta ceremonia de la mayor edad se verificaba ante el altar de los lares, cuando tenía diez y siete años; pero aun declarado mayor de edad, continuaba bajo la potestad de su padre.

En la escuela, aprendía a leer, a escribir y a contar bajo la dirección de profesores severos que lo castigaban con azotes por la menor falta. Los niños ricos tenían preceptores en casa de sus padres. La música y la gimnasia eran artes de entretenimiento y lujo. Después de la enseñanza primaria, los jóvenes romanos recibían la literaria que comprendía el estudio de la Ley de las Doce Tablas , el de los poetas griegos y el de los escritores latinos, porque se trataba de formar administradores y oradores. Así el que un joven romano explicara poco más o menos los mismos textos latinos y griegos que un joven de la época actual, que hace sus estudios clásicos.

familia romana

LA FAMILIA ROMANA EN EL BAJO IMPERIO: Alrededor del siglo II d. de C., ocurrieron cambios significativos en el seno de la familia romana. Los fundamentos de la autoridad del paterfamilias sobre su familia —que ya habían comenzado a debilitarse en los últimos días de la República— se socavaron todavía más. El paterfamiliasya no tenía autoridad absoluta sobre sus hijos; ya no podía venderlos como esclavos o matarlos. Es más, la autoridad absoluta del esposo sobre su cónyuge se había desvanecido, práctica que también comenzó en las postrimerías de la República. En el Antiguo Imperio, la idea de un cónyuge guardián se debilitó de manera importante, y para finales del siglo u d. de C. se había vuelto una mera formalidad.

Las mujeres romanas de las clases altas disfrutaban de considerable libertad e independencia. Habían adquirido el derecho a poseer, heredar y disponer de propiedades. Las mujeres de las clases altas eran libres para asistir a las carreras, al teatro y a espectáculos del anfiteatro, aunque en los dos últimos lugares se les obligaba a sentarse en secciones para mujeres.

Es más, las damas de alcurnia se hacían acompañar de doncellas y de matronas cuando salían. Algunas mujeres manejaban negocios, como compañías de embarques. Las mujeres todavía no podían participar en la política, pero el Antiguo Imperio fue testigo de un número importante de mujeres que influyeron en la política a través de sus esposos, por ejemplo: Livia, la esposa de Augusto; Agripina, la madre de Nerón, y Plotina, la esposa de Trajano.

A finales del primer siglo y comienzos del segundo hubo una disminución apreciable en el número de niños, tendencia que se había iniciado al final de la República. Fue particularmente evidente el incremento de matrimonios sin hijos. A pesar de las leyes imperiales dirigidas al incremento de niños, la baja tasa de nacimiento persistía.

La clase alta romana no sólo continuó utilizando el infanticidio; utilizaba también los anticonceptivos y el aborto para limitar la familia. Existían muchas técnicas anticonceptivas. Aunque muy solicitados, los amuletos, las fórmulas mágicas y las pociones para inducir la esterilidad temporal demostraron ser ineficaces, al igual que el método del ritmo, ya que los médicos romanos creían que una mujer era más fértil justo cuando la menstruación estaba concluyendo.

Una práctica más confiable consistía en el uso de aceites, ungüentos y lana suave para obstruir la abertura del útero. También se utilizaban técnicas anticonceptivas para varones. Una primitiva versión de condón sefabricaba con la vejiga de una cabra , pero su precio loo hacia prohibitivo. Aunque las fuentes medicas no lo mencionan , los romanos también practicaban el ubicuo coitus interrumptus. También se practicaba el aborto ya sea por la ingestión de drogas o mediante instrumentos quirúrgicos. Ovidio fustiga a Corina: “Oh, mujer porque apuñaláis y agujereáis con instrumentos  y ofreces venenos espantosos a vuestros hijos aun no nacidos”

La fama atribuye a los romanos cometer grandes excesos en la comida y la bebida. Pero sólo el patriciado gozaba de tanta abundancia. El romano medio tenía dificultades para conseguir comida barata y fresca. En el mercado, la oferta era de mala calidad. Por eso se apelaba a distintos recursos para olvidar que se ingería comida en descomposición: las hierbas aromáticas ayudaban a disimular el olor desagradable y el “garum“, salsa de pescado muy fuerte, compensaba el mal gusto.

Por lo general, el desayuno consistía en pan y agua, y el almuerzo, en carne y fruta con vino. La comida principal era la cena, que, para los patricios, constituía un pequeño acontecimiento social. El panorama era radicalmente distinto entre los necesitados. Los pobres carecían de cocina en sus viviendas, lo que los obligaba a adquirir en el mercado productos idóneos para ser consumidos en el momento. El descontento por la escasez de comida era tan grande, que los emperadores instituyeron días de reparto de alimentos gratuitos.

 

El Derecho Romano Filosofia y Religion Historia de Roma Antigua

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: EL DERECHO ROMANO

la vida cotidiana en roma antigua

La consolidación del extendido imperio romano se acompaño en su proceso del nacimiento de un nuevo tipo de Derecho, el fundado por los prácticos romanos, quienes supieron amalgamar bajo su dominio a pueblos y culturas disímiles por medio de una armazón de normas jurídicas de tal consistencia que posibilitó la organización social, económica y administrativa de inmensos territorios.

Asimismo, el aspecto político e institucional tampoco fue descuidado por este sistema normativo y esta dimensión significó, junto con las ya mencionadas, una de las fundamentales en el logro de la unificación de dicho Imperio. La enorme trascendencia de este Derecho radica, precisamente, en su fuerza como leyes para el funcionamiento del cuerpo social y del sistema político. A través de los siglos, su ejemplo perdura y proporciona la base sobre la que se asienta, en virtud de! legado histórico recibido, el andamiaje jurídico y legal en todos los órdenes de la vida de las naciones modernas.

Senado Romano

EL DERECHO ROMANO: Si de Grecia hemos heredado la idea de armonía, el sentido de la belleza expresada en su arte, en sus leyendas, en su literatura, y al mismo tiempo una concepción de la vida y el mundo reflejadas en los conceptos de democracia, libertad y en su pensamiento filosófico, Roma es la organización, el sentido político, la administración casi perfecta, el derecho, el idioma y la estructura total del Estado que, fundido con la idea del Cristianismo, tenía que perdurar hasta nuestros días.

Roma fue un pueblo ordenador. Prueba de ello es que supo mantener durante siglos bajo un mando único a pueblos muy dispares y distanciados. Una gran parte de esta prodigiosa organización se debe al Derecho Romano.

Ya hemos citado la compilación llamada Ley de las Doce Tablas, refundición del derecho consuetudinario. Más tarde apareció en la sociedad la clase llamada «juris prudentes» o letrados, hombres entendidos en leyes.

Los distintos gobernantes promulgaron leyes adecuadas a cada circunstancia. Así, por la Ley Valeria, por ejemplo, Sila consiguió legalmente hacerse con el poder. César fue un gran legislador, pues reorganizó la vida municipal y financiera, dictó leyes contra el lujo excesivo y reformó los presupuestos. En una de sus leyes daba premios al matrimonio que tuviera mayor número de hijos.

El jurisconsulto Juliano publicó el Edicto Perpetuo, que fue una codificación del Derecho Civil. En los últimos siglos del Imperio se promulgaron numerosas leyes y el Derecho adquirió una importancia extraordinaria. Los principales jurisconsultos establecieron que todo el poder radicaba en el Emperador. En parte fueron dulcificadas las leyes republicanas que daban una autoridad demasiado grande a los «pater familiae», y el trato con los esclavos resulté también mejorado. Grandes hombres de leyes fueron Papiniano y sus discípulos Ulpiano, autor de Disputationes y de Instituciones, y Julio Paulo. En la época de Diocleciano se publicó el Código Gregoriano y el Hermogeniano.

Se comprende que esta intensa tradición legal fuese continuada por Justiniano, soberano del Imperio Romano de Oriente.

La influencia del Derecho de Roma en todos los códigos del mundo y en las ordenaciones legales es tan intensa que incluso en nuestros días todas as legislaciones de países civilizados se basan, en sus líneas fundamentales, en las leyes romanas.

Aunque las leyes tendían a asegurar el poder militar y la autoridad absoluta del Estado, se tenía t la familia en muy alta estima; en ella no existía más autoridad que la del padre, «pater». A él debían sujetarse los demás miembros: esposa, hijos, clientes, etc. Poco a poco, la autoridad de la madre fue igualando a la que poseía el padre, y exponente de ello son las palabras simbólicas que dirigía la recién casada al marido, en el instante de penetrar con él en el atrio: «donde tú eres el amo, yo soy el ama». En el hogar, la mujer se dedicaba a labores propias de su sexo, a manejar la rueca y el huso, pero no tenía que entregarse a trabajos rudos; cuidaba además del fuego sagrado mantenido ante los dioses lares y, en ciertos cultos, era sacerdotisa exclusiva (Bona Dea, Vesta).

La unión entre los esposos era indisoluble y la poligamia no estaba permitida; la castidad era muy estimada, y la filiación, el ideal de su vida, hasta tal punto que el que no tenía hijos podía adoptar los ajenos. El culto de los dioses protectores y de los dioses lares se hallaba tan grabado en las costumbres, que los esposos acostumbraban a dirimir sus contiendas ante la diosa protectora de los cónyuges.

El derecho romano: El derecho romano comprende las normas establecidas para regular la vida social: las relaciones familiares, comerciales, laborales, privadas o públicas.

El sujeto del derecho romano era el ciudadano. En Roma había dos tipos de ciudadanía, la completo (la gozaban los ciudadanos romanos que tenían plenos derechos políticos y civiles> y la incompleta (correspondía a los ciudadanos habitantes de las provincias, que tenían solamente derechos civiles, como casarse, tener propiedades y celebrar contratos comerciales>.

te sólo existía el derecho consuetudinario’ o no escrito, regido por las costumbres y controlado por pontífices. La importancia de la Ley de las 12 Tablas radico en el hecho de consagrar las normas escritas, que se hicieron de este modo públicas y conocidas por todos. A partir de aquí se sumaron con el correr del tiempo otras leyes, decretos del Senado, de las Asambleas, etcétera.

Durante la época republicana tuvo mucha importancia la actividad realizada por los pretores, magistrados anuales encargados de la administración de justicia. Al asumir su cargo, dictaban un conjunto de leyes o “edictos” por los cuales se iban a regir, o confirmaban los de sus antecesores.

Las normas dictadas por el pretor urbano dieron origen al “derecho civil”. Es decir, al que se ocupaba de regular las relaciones entre los ciudadanos romanos. Las normas dictadas por el pretor peregrino dieron origen al llamado “derecho de gentes”, que regulaba las relaciones de los habitantes de las provincias del imperio (ciudadanos incompletos).

En la época imperial, el “derecho” continuó con su desarrollo. Las resoluciones del emperador se transformaban en fuente de derecho. En el año 121 Adriano ordenó la recopilación de todas las leyes vigentes en un Edicto Perpetuo. A partir de aquí no era necesario renovar todos los años las normas legales.

Con este documento también se eliminaron las contradicciones existentes entre los edictos de los pretores, que se habían acumulado. En el siglo III se suprimió la distinción entre el derecho civil y el derecho de gentes, cuando el emperador Caracalla otorgó la ciudadanía romana a todos los habitantes del imperio. Mediante nuevas recopilaciones posteriores se complementó la tarea realizada.

PARA SABER UN POCO MAS…
LEYES EL DERECHO ROMANO
La balanza de la diosa romana lustitia se mantenía recta (de rectum, de donde deriva nuestra expresión “”derecho”), como símbolo del equilibrio de la justicia. Ahora bien, en el Derecho Romano, se partía del concepto de la desigualdad humana, de forma que no amparaba de la misma manera a los ciudadanos y a los que – no lo eran, a los libres y a los esclavos, a los .hombres y a las mujeres.

En Roma, la mujer era considerada mental y físicamente débil, así que no podía participar en las actividades . civiles y públicas. De hecho, estaban privadas de casi todos los derechos reconocidos a los varones. Uno de los romanos más conservadores. Catón, afirmaba refiriéndose a las mujeres: “En cuanto tengan la igualdad, se nos impondrán . No obstante, el derecho es uno de los mayores legados de Roma. Desde el primer código escrito, las Doce Tablas promulgadas en 451 a. C, hasta los últimos (Digesto, Código e Instituciones), redactados por orden de Justiniano en el siglo VI, transcurrieron once siglos.

El respeto a la tradición impuso que las antiguas leyes no fueran derogadas por otras posteriores, es más, continuaron aplicándose a situaciones nuevas, conservando la letra y ampliando el espíritu. Esta era la tarea de los juristas, expertos en la interpretación del derecho y en su adecuación a la realidad.

Así, en las Doce Tablas se establecía que un padre podía vender a su hijo como esclavo hasta tres veces, norma que terminó sirviendo para un fin muy distinto: la emancipación del hijo de la tutela paterna. Así se conformó el Derecho Romano, compendio de leyes que regulaba todos los aspectos de la vida privada y pública de los habitantes del Imperio. En suma, en Roma nació el derecho en sentido moderno, puesto que sigue siendo la base de los actuales códigos legales vigentes en la mayoría de los países occidentales.

Fuente Consultada: La Consultora Tomo 7

La filosofia en Roma Antigua Imperio Romano de Occidente

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: FILOSOFÍA

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Una política tan agitada como fue la romana, forzosamente tuvo que dar origen a grandes oradores públicos que pudieron hacer sus primeras armas en el Senado y en el foro. Catón, Escipión el Africano, y los Gracos alcanzaron fama en la época anterior al nacimiento de Cristo, pero ninguno de ellos tuvo el renombre de Marco Tulio Cicerón (107-43), escritor, soldado, político y orador, una de las figuras más preclaras de la Roma anterior al Imperio.

Había nacido el año 107 a. J. C., y mientras ejerció el cargo de cónsul atacó duramente a Catilina, que pretendía rebelarse, en sus famosas Catilinarias. Del mismo modo fustigó a Marco Antonio en sus Filípicas, ya que Cicerón era enemigo del triunviro Marco Antonio.

Marco tulio Cicerón

Entre sus escritos didácticos destacan De la vejez, La República y numerosas epístolas. En el Siglo de Oro de la literatura latina aparecieron notables historiadores, como Julio César, que relató la Guerra de las Galias de la que fue protagonista y que no siempre transcribió con imparcialidad. En el siglo anterior a nuestra Era, Tito Livio (58-17 a.C.) escribió una Historia de Roma que consta de 142 libros, de estilo muy depurado y más imparcial que las obras de César.

A partir del siglo I de nuestra Era se inicia la decadencia romana, pero aún surgen figuras extraordinarias, entre las cuales no es posible olvidar a un español, el cordobés Séneca (4-65) que había sido maestro de Nerón y a quien éste obligó a cortarse las venas el año 65. Fue un filósofo estoico y un hombre recto y noble. Escribió De la ira y Epístolas a Lucilio.

Fruto de la época fue la aparición de numerosos escritores satíricos, entre los cuales los más conocidos quizá sean el español Marcial (40-102), autor de Epigramas, y el romano Juvenal (54-138).

Otro español notable fue Quintiliano (35-95), considerado como uno de los primeros escritores de Pedagogía y autor de uno de los primeros libros de Educación: Instituciones Oratorias.

Tácito y Suetonio fueron importantes historiadores, mientras los dos Plinios, Columela y Pomponio Mela, se dedicaron a la literatura didáctica.

En todos los pueblos la novela es el último género que suele aparecer, mientras que el primero es casi siempre la poesía épica.

Lo mismo ocurrió en Roma. En tiempo de Nerón, Petronio escribió una narración cuyo título es El satiricón, de la que sólo se conservan algunos fragmentos. Más divulgada es la novela El asno de oro, de Apuleyo. En ella se relata la aventura de Lucio, convertido en asno al querer imitar a una bruja que por arte de encantamiento se transformó en pájaro. Es una obra satírica.

Los financista romanos Historia y vida de los romanos Imperio Romano

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: LOS FINANCISTAS

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El elevado coste de las empresas militares llevó a la República a solicitar ayuda a la iniciativa privada. Serán los publicanos quienes presten la ayuda necesaria al Estado en estos momentos de necesidad. Estos publicanos eran una institución de origen helenístico que tenían arrendado un servicio comunitario (publicum) que podía tratarse desde la adjudicación de contratas de obras públicas al cobro de algún impuesto.

En unos momentos de expansión como vive Roma durante los siglos III y II a.C. las regiones y provincias que eran conquistadas debían pagar un impuesto que una vez delimitada su cuantía, se sacaba a pública subasta.

El Estado cobraba de manera anticipada la cantidad estipulada y los adjudicatarios tenían que recaudar directamente los tributos.

En numerosas ocasiones existían asociaciones de publicanos para pujar por el arrendamiento fiscal de un lugar determinado. Esas sociedades tenían sus estatutos y estaban dirigidas por un magister que tenía su residencia en Roma, donde trataba directamente con los funcionarios públicos. De esta manera el Estado contaba por adelantado con el dinero durante un período de cinco años y se ahorraba un buen pellizco en sueldos.

El riesgo que corrían los publicanos era muy alto por lo que el Estado protegía con mimo a estos suministradores de dinero. Sin embargo, cuando el negocio resultaba fructífero, los beneficios eran tremendamente elevados. Este sistema de recaudación fiscal plantea numerosos defectos siendo las corrupción el más corriente.

No olvidemos que los publicanos tenían la protección de los magistrados, quienes debían proteger incluso militarmente a los recaudadores si fuera necesario. El Senado no podía permitir que sus sostenes materiales dejaran de percibir beneficios.

En la provincia de Asia los publicanos se embolsaban unos diez millones de denarios al año por los peajes de mercancías, la misma cantidad que recibía el Estado. En numerosas ocasiones los propios publicanos prestaban el dinero necesario a los contribuyentes insolventes, recibiendo un elevado interés por el crédito. En otras ocasiones cobraban varias veces el tributo o exigían diez veces la cantidad prevista. La usura alcanzaba límites insospechados -a veces hasta del 4 % mensual- por lo que Sila tuvo que establecer un tope del 12 % de interés anual.

Estas corruptelas contaban en buen medida con el apoyo de algún magistrado. Sin embargo, conocemos más de un proceso por corrupción como el de Verres, Sereno o Bebio Massa, siendo las penas muy leves en relación con los hechos imputados. Será en época imperial cuando las quejas de las provincias surjan efecto, estableciéndose un cierto control estatal. Se recuperará la figura del publicano como figura aislada, huyendo de grandes sociedades, con el fin de evitar la consolidación de potentes fortunas que se conviertan en ámbitos de poder.

Los procuradores controlaban la gestión de estos recaudadores lo que benefició a los contribuyentes. En la crisis del siglo III será el Estado quien recaude directamente los impuestos. Nadie quiere arrendar el cobro de tributos, ya que no hay de donde recaudar, ni participar del transporte de tropas o víveres al asegurar con su propio dinero lo transportado. Paradójicamente, la actividad que mayores fortunas creó en época republicana en los últimos momentos del Imperio no era desempeñada por nadie.

Los comerciantes en Roma Antigua Financistas y el costo de vida

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: LOS COMERCIANTES

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En las calles y plazas de Roma  se apiñaba una colorida y bulliciosa multitud de tiendas: panaderías, carnicerías, pollerías, pescaderías, tabernas, barberías, librerías, perfumerías, mueblerías, herrerías, zapaterías y muchas más. Algunas eran prósperas, pero la mayoría eran chozas abarrotadas y mal iluminadas, tan desvencijadas que se ladeaban hacia las viviendas o que se desparramaban hacia callejones y mercados.

Se colocaban pintorescos cartelones para atraer la atención del público, y frecuentemente se exhibían las mercancías en las aceras, que se hacían casi intransitables por los vendedores que caminaban pregonando sus productos.

La congestión llegó a ser tan grave que el emperador Domiciano prohibió los puestos callejeros, forzando a los vendedores y tenderos a regresar a sus locales.

Buena parte de la actividad comercial era realizada por los mismos productores. Los excedentes agrarios eran llevados a la ciudad por el campesino que adquiría -o cambiaba- en los talleres los productos necesarios.

El propio Estado era el encargado de llevar a los campamentos militares todo lo necesario para su manutención. Pero a pesar de estas limitaciones ya existía la figura del intermediario, dedicándose a las actividades comerciales un buen puñado de romanos e itálicos.

El comercio se realizaba preferentemente por vía marítima -más rápido y más barato- siendo hombres libres los propietarios de los barcos, habitualmente organizados en sociedades mercantiles. Para evitar desplazamientos continuos, el armador solía delegar cierta responsabilidad en un esclavo de su confianza que representaba jurídicamente al comerciante.

Los grandes emporios comerciales del Imperio eran las principales ciudades – Roma, Alejandría, Marsella, Antioquía- y en ellas podíamos encontrar expertos de diferentes orígenes -judíos, hispanos, sirios-. La manera de conseguir una fortuna con mayor facilidad era dedicarse al comercio.

comercio en roma antigua

En Roma, el gran Foro era el principal centro comercial, con un enorme conjunto de locales, mercados y lugares de reunión. Los cambistas tenían sus negocios en este sitio, y hacían destellar, sonar y bailar sus pilas de monedas para atraer a la clientela. Se podían obtener pingües ganancias con los préstamos, aunque los romanos de la alta sociedad lo consideraban un negocio despreciable, al igual que toda otra forma de comercio: “Ningún caballero puede ser prestamista”, escribió el estadista conservador Catón.

Sin embargo, incluso los aristócratas sucumbían al encanto de las ganancias fáciles. El objetivo era pedir prestado con intereses bajos y prestar con intereses altos. Para combatir la especulación, en tiempos imperiales se decretó una tasa legal de interés de 12% anual. Gozaba de más respetabilidad el ser propietario de tierras, y esto convirtió en multimillonarios a muchos ciudadanos. Se cuenta que el acaudalado político Marco Craso dijo que un hombre no podía considerarse rico a menos que pudiera pagar, de su propio ingreso, la manutención de una legión (unos 6,000 hombres).

Los bancos prosperaban en la capital, en tanto que los pobres guardaban sus magros ahorros en alcancías de barro. La unidad monetaria básica era una moneda de cobre llamada os; un sestercio valía dos ases y medio, y un denario de plata, 4 sestercios o 10 ases. Un soldado común recibía como sueldo 225 denarios anuales; un saco de trigo pequeño costaba medio denario.

Uno de los comercios más prósperos era el del aceite de oliva. No sólo se usaba para cocinar, sino también para lámparas y como sustituto de jabón para el baño. Diario se compraban y vendían colosales cantidades de aceite: en el año 300 a.C., había 2,300 vendedores tan sólo en Roma.

Las alfarerías producían millones de vasijas de vino y aceite, y también se produjeron en masa recipientes de vidrio, una vez que se introdujo la técnica de soplado, posiblemente por vidrieros sirios inmigrantes durante el siglo I d.C.

LA TIENDA DE “TONSURA”
“Todas estas cicatrices que podéis contar sobre mi mentón, tantas como las de un viejo luchador, me las hizo el barbero con su hierro y su infame mano. Sólo el chivo, entre todos los seres vivientes, es inteligente: porque se deja la barba y escapa al carnicero”. Así exclamaba Marcial, un chispeante escritor hispano-romano, a propósito de los “tonsores” (peluqueros) de su tiempo.

Sus palabras no son precisamente un cumplido, pero es de creer que se ajustan un poco a la realidad: basta pensar en cuan rudimentarias eran las herramientas que los pobres peluqueros empleaban.

Las tijeras, de hierro, no tenían ni el perno que une las dos hojas ni los aros en los que se introducen los dedos: cabe imaginar que cortarían más a la buena suerte que a la voluntad del peluquero. Los rasuradores eran también de hierro y, aunque se afilaban cuidadosamente sobre una piedra especial, que se importaba de España, con seguridad no tenían el “filo” de las modernas navajas de acero. Se han encontrado muy pocos rasuradores romanos; como eran de hierro, la herrumbre los destruyó. En cambio, se encontraron muchos rasuradores etruscos y de otras poblaciones más antiguas, que estaban confeccionados con bronce.

Parece ser que los primeros peluqueros llegados a Roma fueron sicilianos. Sus peluquerías comenzaron a difundirse hacia el siglo ni a. C. Hasta entonces, los romanos se dejaban crecer libremente los cabellos, la barba y los bigotes. Poco a poco la moda de afeitarse y de tener cortos los cabellos se fue afirmando y, hacia el siglo II de nuestra era, la práctica era habitual en toda la población.

Las tiendas de peluqueros proliferaron; las más famosas estaban emplazadas al aire libre, en el cruce de las arterias. Así, pues, las condiciones en que el artesano ejecutaba su delicado trabajo, en medio del tumulto de la vía pública, no eran, precisamente, los más adecuados. Alrededor de la tienda estaban los escaños para los clientes que esperaban su turno. El “paciente” estaba en medio de la tienda. Sin la menor jabonadura, ni ungüento que ablandara el pelo, comenzaba la afeitada. Lo más que se hacía era humedecer la cara con un poco de agua fría.

Al margen de estos inconvenientes, concurrir a la tienda del tonsor no resultaba muy desagradable: allí, reunidos en círculo, estaban los hombres dispuestos para las más animadas tertulias: se hablaba de las últimas elecciones consulares, o de las victorias de un “auriga” (conductor de bigas) en el circo, o algún legionario narraba sus aventuras.

Y, como muchas veces el peluquero intervenía en las discusiones, los cortes de cabello y el rasurado de barba se prolongaban largo tiempo: “Mientras el peluquero corta el cabello a su cliente, a éste le vuelve a crecer de nuevo la barba…”, dice al respecto el agudo Marcial.

Fuente Consultada:
Wikipedia –
Enciclopedia Estudiantil Tomo IV CODEX

La Educacion en Roma Literatura, Filosofia y Religion en Roma

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: LA EDUCACIÓN

la vida cotidiana en roma antigua

La educación va a experimentar una profunda evolución a lo largo de la historia de Roma, determinada en primer lugar por la influencia griega que se produce desde el siglo III a.C. y en segunda lugar por la estrecha relación del sistema educativo con la sociedad del momento y con la configuración estatal.

Bien es cierto que encontramos una serie de elementos que se manifiestan a lo largo de todos los momentos históricos: el carácter aristocrático del sistema educativo y su relación con la ciudad, configurando una educación netamente urbana, por lo que debemos advertir que la educación se circunscribe a la población ciudadana y libre del Imperio al tiempo que la mayoría de las escuelas se instalan en los municipios.

Bien es cierto que en las aldeas o pequeños pueblos existían rudimentarias escuelas pero con escaso éxito. Podemos distinguir tres periodos educativos en la historia de Roma: el primero correspondería a siglos VIII-III a.C. -la Monarquía y los primeros momentos de la República-; el segundo al periodo comprendido entre los siglos III a.C. y II d.C.; y el tercero al Bajo Imperio.

En el primer periodo la educación se circunscribe al ámbito familiar, involucrando especialmente al patriciado y a la nobilitas. M. Porcio Catón enseñó a su hijo “las letras, le daba a conocer las leyes y lo ejercitaba en la gimnasia, (…) a manejar las armas y a gobernar un caballo”.

La educación en el hogar se extiende hasta los 17 años, cuando pasa la adolescencia. La madre será la encargada de los primeros momentos, hasta los siete años. Desde esa edad queda a cargo del pater familias con quien acude a diversas actividades. A los 17 años adopta la toca viril e inicia una nueva fase educativa, fuera de la familia pero controlada por ésta. El ejército y la política serán las dos direcciones que tome nuestro joven noble y su enseñanza correrá a cargo de algún conocido o amigo del pater.

El primer año está destinado a conocer la vida pública y después pasa al servicio militar donde aprenderá a luchar por la patria, subordinando el individuo a la comunidad. A partir del siglo III a.C. el mundo romano vivirá un contundente proceso de helenización que en un primer momento afectará a los círculos nobiliarios para irse diluyendo entre toda la sociedad paulatinamente.

El proceso se acentuará tras la Tercera Guerra Macedónica al difundirse la utilización del griego entre los miembros de la nobilitas, al tiempo que un amplio número de retóricos y filósofos griegos desembarcan en la península Itálica, muchos de ellos como esclavos. Este acercamiento al mundo helenístico no estuvo exento de polémica como el decreto de expulsión de todos los filósofos y retóricos griegos que dictó el Senado en el año 161 a.C., expulsiones que se sucederán en el tiempo. Pero a la helenización de la sociedad no se le podía poner freno y el propio Catón, uno de los más encendidos defensores de la tradición romana, estudiará a los maestros griegos.

Como es lógico pensar, este proceso de helenización tendrá su reflejo en la educación. Desde los últimos años de la República lo educativo abandona el entorno familiar para convertirse en algo público. Algunos emperadores regularán el proceso educativo o reducirán los impuestos a los gramáticos y retóricos. Vespasiano creará en Roma sendas cátedras de retórica latina y griega. Este mecenazgo pedagógico se extiende desde los emperadores a las aristocracias locales que también participan de la educación en sus ciudades, financiándola si es necesario.

El sistema educativo se establecería en tres niveles: elemental, secundario a cargo del grammaticus y superior, dirigida e impartida por los retóricos. Al nivel elemental se acedía con siete años y se abandonaba con doce, situándose la escuela en el foro. Allí los alumnos reciben las clases del magister, quien percibe por cada alumno un sueldo de 50 denarios. La mayoría de los alumnos van acompañados a la escuela por un esclavo llamadopaedagogus y disfrutan de vacaciones entre los meses de agosto y septiembre. Lectura, escritura, cálculo y recitación serán las enseñanzas impartidas. Las enseñanzas secundaria y superior presentan unos caracteres más clasistas. La secundaria abarca entre los doce años y los diecisiete, momento que el joven toma la toga viril.

El grammaticus es el encargado de impartir las enseñanzas que versan sobre la lengua y el conocimiento y estudio de los clásicos, recibiendo por cada alumno 200 denarios al mes. El lugar donde se imparte es en los pórticos abiertos del foro. La enseñanza superior estaría dirigida por el rethor quien llegaba a cobrar hasta 2.000 sestercios anuales por alumno. Las reglas del arte de la oratoria y su práctica serán las enseñanzas impartidas, a pesar de que desde Augusto este arte no era vital para participar en política. Sin embargo, las escuelas superiores surtirán a la administración de altos funcionarios y prestigiosos juristas. Durante el Bajo Imperio observamos una serie de modificaciones en el sistema educativo, especialmente por el intervencionismo estatal y la influencia cada vez más manifiesta del cristianismo. Las mayores necesidades burocráticas del Estado supondrán un aumento de los estudiantes de enseñanza superior al tiempo que los emperadores restauran las escuelas.

En el año 425 Teodosio II creará una universidad en Constantinopla donde los profesores sólo podrán ejercer la docencia en esta institución. En referencia al cristianismo, las escuelas cristianas irán sustituyendo paulatinamente a la educación helenística, anticipando el orden medieval incluso en su estructura ya que se establecían diversos niveles: monásticas, episcopales y presbiteriales.

Diversion y juegos romanos Historias del Imperio Romano

Diversión y Juegos Roma Antigua

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Las Ciencias
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Las Mujeres
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Diversión
Educación
El Derecho
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Religión
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Costos
Portal de Roma
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La diversión con mayúsculas del mundo romano es el circo o los juegos circenses. En el circo encontramos deporte, pasión e incluso ideas religiosas o políticas por lo que algunos especialistas lo consideran como algo más que espectáculo. La tradición hace referencia a los reyes etruscos como los creadores de los juegos en Roma, ya en el lugar donde posteriormente se instalaría el Circo Máximo. Estas ceremonias posiblemente tuvieran un origen funerario, con el fin de conjurar los poderes de ultratumba.

Los emperadores recreaban al pueblo con grandes y repetidas fiestas. En Roma había ciento sesenta y cinco días de fiesta al año, algunas, la inauguración del Coliseo verbigracia, duraron cien días seguidos. Dichas fiestas eran espectáculos que se celebraban en el el teatro, en el circo y en el anfiteatro. Empezaban por la mañana y se terminaban a la puesta del sol. Cuando asistía el emperador se repartían sorpresa, golosinas y vino.

TEATROS: En los teatros, el mayor de los cuales era el de Pompeyo, se representaban comedias, tragedias, farsas y pantomimas. Las comedias eran las obras dramáticas que Plauto y Terencio traducían o imitaban del griego, y que tanto gustaron a los romanos hasta el siglo IV. Las tragedias eran menos apreciadas por aquel pueblo, poco refinado;a la postre eran funciones en que el asunto importaba menos que el aparato escénico  lo propio sucede con las óperas modernas y las comedias de magia. Pero los espectadores preferían las farsas y las pantomimas. Las farsas o atelanas, asi llamadas porque, según Diomedes, ese género dramático se creó en Atela, ciudad de Campania, eranpiezas en un acto, muy jocosas, parecidas al entremés o al sainete. La pantomima era una pieza dramática en que el actor, mimo o pantomimo, en vez de hablar, explicaba lo que sentía por medio de gestos. La perfección a que llegaron, en este género, los actores griegos, parece que no la han alcanzado nuestros contemporáneos. El teatro romano era, pues, un espectáculo que recreaba la vista, mas que el espíritu.

CIRCO ROMANO: En el circo se daban carreras de carros y de caballos. circo Máximo, así llamado por su magnitud y porque e él se celebraban los juegos consagrados a lo dios magnos, tenía cabida para 300,000 espectadores.La planta tenía la forma de un paralelogramo alargado, cerrado por un lado  en semicírculo, ahí se abría la puerta triunfal, y en el lado opuesto, por una línea convexa, ahí estaban las cocheras.

Las gradas ocupaban tres lados, y la arena o pista estaba dividida longitudinalmente, aunque no por completo, por un muro de poca altura, llamado espina (espina dorsal de la pista) en cuyos extremos se alzaban sendos hitos cónicos, bastante altos y dorados, que eran las metas. La pista tenía casi un kilómetro de extensión y era preciso darle la vuelta siete veces en cada carrera

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Gladiador, juegos en el circo romano

Cada día habla veinticuatro carreras, comprendiendo cada una cuatro carros tirados por dos  caballos (biga) o por cuatro (cuadriga). Los cocheros circenses o aurigas lucían túnicas muy cortas ceñidas al cuerpo con correas para evitar que flotaran con la velocidad de la carrera. Los aurigas se distinguían por el color de la túnica, según: la cuadra, orden o bando a que pertenecían verde alusivo a la primavera; rojo al verano; azul, al otoño y blanco, al invierno. Esos cocheros a más de ganaban mucho dinero, eran muy populares. Sus partidarios no sólo apostaban contra el competidor en la carrera, sino que también, ello era frecuente, reñían y armaban verdaderos motines en el circo. El oficio de auriga tenía sus peligros; los carros al dar la vuelta de la espina, uno muy estrecho, en que estaban las metas, volcaban con suma facilidad.

Los emperadores dieron gran solemnidad a las carreras. Ellos hicieron que los juegos comenzaran con una procesión que dirigía el magistrado que presidía los juegos, y que a partir de Calígula, dirigió el emperador; procesión en la que figuraban los magistrados, los clientes, la flor y nata de la juventud romana, los aurigas, los luchadores, cerrando la comitiva, los sacerdotes y las corporaciones religiosas, las cuales acompañaban las imágenes de los dioses, con sus símbolos y atributos.

Los anfiteatros (el más notable fue el Coliseo o anfiteatro Flavio) eran circos cuya pista, más oval, no tenía espina. En ellos se celebraban varios espectáculos, especialmente los combates de gladiadores. Se atribuye el origen de estos combates a los sacrificios humanos que hacían los etruscos en los funerales de los grandes personajes para aplacar los manes de éstos. La moda influyó para que se reemplazaran con luchas entre dos esclavos. Bajo el imperio, esos juegos se reglamentaron y se llegaron a dar combates en que quinientas parejas de gladiadores venían a las manos. Los gladiadores eran condenados a muerte, esclavos, cautivos de guerra y a veces también hombres libres ansiosos de celebridad. Se les ejercitaba en ludus gladiatorius. El que fundaba una escuela de este género obtenía magníficas ganancias.

Los gladiadores combatían a pie, a caballo y en carros se les hacia luchar en parejas o en grupos. Generalmente habían de enfrentarse hombres que tuvieran armas diferentes. Entre los gladiadores se distinguían los samnitas, que se presentaban casi desnudos, y llevaban un gran escudo cuadrado y un sable corvo; los mirmillones, armados como los legionarios; los hoplitas, cubiertos de hierro como los caballeros de la Edad Media; los tracios, cubierta la cabeza con casco de anchas alas; los reciarios, armados solamente con una red de pescar y un tridente. Toda esa gente iba, antes de comenzar los juegos, a colocarse en fila delante de la tribuna del emperador para gritar «Ave, César Imperator, morituri te salutant» (Salve, César emperador; los que van a morir te saludan).

Los esclavos sacaban los cadáveres de la pista prendiéndolos con ganchos y tirando de ellos; un hombre vestido de Mercurio comprobaba la muerte de aquellos infelices, tocándolos con un hierro candente; a los heridos que no podían curar se les daba la muerte. Esos juegos sangrientos, que con sólo imaginarlos nos horripilamos, eran deliciosos para el pueblo romano.

Había días en que la pista se convertía en lago, y entonces se daban batallas navales; había otros en que, los gladiadores llamados bestiarios, luchaban con animales feroces. Por último, a aquellos anfiteatros se llevaba a los condenados a muerte, para que fueran devorados por tigres y leones, suplicio que cupo frecuentemente a los mártires cristianos.

LOS BAÑOS PÚBLICOS: (VER Termas de Caracalla)

El mediodía era la hora del almuerzo, especialmente frugal en tiempos de canícula. Cuando el calor apretaba, se imponía la siesta, en horas en que, como cuenta Cicerón, el “venturoso silencio” reinaba en la bulliciosa ciudad.  Recuperadas las fuerzas, cuando el sol comenzaba a bajar llegaba la hora de ir a los baños, para los cuales los arquitectos trazaban cómodas instalaciones, siempre bien abastecidas por los excelentes acueductos que se levantaban en extramuros. Las piscinas para disfrutar del baño también eran un escenario apropiado para el encuentro con los amigos y el abordaje de nuevos negocios, tanto económicos como políticos. Si las horas destinadas al baño no eran suficientes, las negociaciones y las transacciones continuaban alrededor de la mesa, ya que invitarse a cenar era un hábito propio de patricios. Los romanos no tenían fines de semana inactivos.

Lengua y Literatura en Roma Antigua Etapas y Representantes

Lengua y Literatura en Roma Antigua – Etapas y Protagonistas

la vida cotidiana en roma antigua

INTRODUCCIÓN AL TEMA: La historia de la Literatura romana puede dividirse en tres etapas: orígenes, plenitud y decadencia. La primera etapa no fue muy rica en manifestaciones trascendentes. Después de algunos cantos religiosos y campestres anónimos, de tipo popular, aparecieron los primeros poetas: entre ellos el itálico Nevio y los griegos romanizados Livio Andrónico y Ennio.

La edad de oro de la literatura latina se extendió desde comienzos del siglo I antes de nuestra era hasta el año 14 después de Cristo, fecha de muerte del emperador Augusto, gran protector de los escritores. Cinco grandes poetas –elegíacos, líricos y satíricos- caracterizaron esta época ilustre.

Fueron ellos: Catulo, que dedicó encendidos versos de amor a la mujer de sus sueños; Virgilio, autor de dos poemas fundamentales sobre la vida rural (“Las bucólicas” y “Las geórgicas”) y una magna epopeya que escribió -durante doce años- a pedido del emperador Augusto: “La Eneida”; luego, Horacio, que estudió en Roma y en Atenas y cuyas Odas, Sátiras y Epístolas pasaron a la posteridad; después, Tíbulo y Propercio, que murieron jóvenes y, finalmente, Ovidio, el último de los grandes elegiacos latinos. Ovidio se consagró con el largo poema titulado “Las metamorfosis” y con los versos que integran la serie de “Tristes” y de “Elegías políticas”, escritas en el destierro, mientras se hallaba en el Ponto Euxino, cerca del Danubio.

Los prosistas latinos cultivaron diversas especialidades. Algunos, como Tito Livio, se dedicaron a la Historia; otros, como Cicerón, a la Retórica y a la Oratoria; Lucrecio siguió la filosofía de Epicuro y escribió un tratado: “De rerum natura” (Sobre la naturaleza de las cosas); el emperador Julio César también se ocupó de Gramática y de Estilística; Salustio, el autor de “La guerra de Yugurta” fue, según se afirma, una mezcla de alta inteligencia y de bajos instintos; Vitruvio, con su tratado “De arquitectura”, realizó un aporte en el campo de la Estética.

La época de la decadencia, después de la muerte de Augusto, presenta una mezcla de raros escritores.

Entre ellos Fedro, esclavo liberto de Augusto, que imitó las fábulas de Esopo.

Hubo varios escritores nacidos en España: Marco Anneo Séneca y Lucio Anneo Séneca, el retórico y el filósofo. Y Lucano, nieto del primero de los nombrados, autor del poema épico “La Farsalia”.

Persio, Juvenal y Marcial (este último nacido también en España) fueron poetas en tiempos del emperador Nerón. Cultivaron, en especial, el género satírico. En cambio, la poesía lírica y la poesía épica no tuvieron, durante esta tercera etapa, representantes mayores.

La prosa latina contó, por esta época, con historiadores destacados, como Tácito (“Vida de Agrícola”, “Germania” y “Anales”) y Suetonio. Quintiliano (otro español) presentó, en su “De institutione oratoria”, un tratado de Retórica. Marco Aurelio, el sexto de los emperadores romanos, pasó a figurar en la Historia de la Literatura por sus célebres “Pensamientos”, serie de máximas morales.

Y Aulo Gelio, en “Las noches áticas”, se distinguió como agudo observador de costumbres. También pertenecen a este período dos novelas muy conocidas, aunque moralmente poco recomendables: “El satiricón”, de Petronio, y “El asno de oro”, de Apuleyo.

CUADRO RESUMEN: LA LITERATURA LATINA
1-Desde los orígenes al  14 d.C.

Principales Representantes

Etapa I: Orígenes al -88

Primeras manifestaciones de la poesía.
La épica: Nevio y Ennio (introduce el hexámetro)
Teatro. Fábula togata (140 a. de C.): Plauto, Terencio
Prosa. Catón el Censor

Etapa II:  -88 al 14 d.C.

Poesía. Los «nuevos» poetas: Cátulo.
Poesía didáctica: Lucrecio (epicureismo)
Época de Augusto: Virgilio (Eneida), Horacio (Odas) y Ovidio. Poetas elegiacos: Tibulo, Propercio
Historia. Julio César, Salustio, Tito Livio
Retórica. M. T. Cicerón
Erudición. Varrón, Vitrubio

2-De 14 d.C. a al 476 (fin  de Roma)

Principales Representantes

Etapa I:
De 14 al 117

Poesía. La épica: Lucano, Estado.
Sátira: Juvenal. Epigrama: Marcial.
Fábula: Fedro
Teatro. L. A. Séneca (estoicismo)
Historia. Tácito
Erudición.
Plinio el Viejo,
Novela.  Satiricón (¿Petronio?)

Etapa II:
117 al 476

Paganismo

Poesía: Nemesiano, Comodiano, Ausonio, Avieno
Historia: Suetonio
Novela: Apuleyo
Erudición: Aulio Gelio
Cristianismo Apologética: Tertuliano, Lactancio
Poesía: Prudencio, Sidonio Apolinar
Historia: Amiano, Marcelino
Gramática: Elío Donato

PRIMEROS TIEMPOS DE ROMA ANTIGUA: Los romanos produjeron poca literatura antes del siglo III a. de C. La literatura latina que surgió en esa época estaba muy marcada por los modelos griegos. La demanda de obras para los festivales públicos, a la larga, condujo a la aparición de un creciente número de escritores nativos. Los más conocidos fueron Plauto y Terencio.

Plauto (c. 254-184 a. de C.) utilizó argumentos de la Nueva Comedia Griegapara sus propias obras  Los actores vestían atuendos y máscaras griegos, y representaban los mismos personajes base: los viejos verdes, los astutos esclavos, las prostitutas y el joven enamorado.

Si bien estaba en deuda con los griegos, Plauto se las arregló para infundir a sus obras su propia cualidad terrena latina, al incorporar elementos que complacían a los romanos: embriaguez, glotonería y afeminación. Plauto escribió para las masas y llegó a ser un autor muy popular en Roma.

Un segundo autor de obras de teatro que obtuvo distinción fue Terencio (185-159 a. de C.), nacido en Cartago y conducido a Roma como esclavo por un senador romano, quien lo liberó. Terencio murió a temprana edad, después de haber escrito seis obras. También utilizó argumentos de la Nueva Comedia Griega, pero sus obras contenían menos bufonerías que las de Plauto. Terencio estaba más preocupado por lograr el retrato sutil del carácter y por la maestría de su lenguaje. El refinado estilo de su lengua latina atraía más a una audiencia cultivada que a las masas.

La comedia en Terencio
Más moralista que autor dramático fue Publio Terencio Afer (n. hacia 185 a. de C.). Nació en Cartago y fue llevado a Roma como esclavo del senador Terencio Lucano. Disfrutó de una esmerada educación y fue pronto emancipado. Perteneció al círculo elitista de Escipión Emiliano y por ello su obra de comediógrafo no alcanzó tanta resonancia popular como la de Plauto.

Su primera comedia, Andria, imitada de Menandro, se representó con ocasión de los Ludi Megalenses del año 166, y al igual que Hecyra o La suegra no atrajo particularmente a los espectadores, que abandonaron su representación para asistir a un espectáculo de funámbulos. Más éxito lograron las siguientes: Eunuco, Heautoníimorúmenos o El verdugo de sí mismo, Phormio(el nombre del parásito que desempeña un importante papel en la obra) y su mejor pieza cómica Adelphoe o Los hermanos, resultado de la «contaminación» o fusión de dos piezas griegas: una de Menandro y la otra de un autor también griego llamado Dífilo.

Cicerón, César, Horacio y Quintiliano nos han dejado su opinión acerca del teatro de Terencio, valorando virtudes y defectos. Terencio representa la comedia mesurada, sin el vigor que le confirió Plauto, con un lenguaje que se consideró modelo de «elegancia» e inspirado en el de la conversación entre gentes de la «buena sociedad». Destacó en la pintura de caracteres y sentimientos y llegó a la cima de la fama en la época del Renacimiento. Montaigne lo situó muy por encima de Plauto y Fénelon lo consideró mejor que Moliere, aunque .más recientemente estas estimaciones hayan disminuido en beneficio de la obra dramática de Plauto.

La sátira y la prosa
También a esta época, llamada arcaica, pertenece la figura de Cayo Lucilio (180-103 a. de C.), quien dio forma definitiva al género satírico. En Lucilio la sátira se encaminó a la crítica de la sociedad y adoptó como molde métrico el tantas veces aludido hexámetro. De sus treinta libros de Sátiras sólo restan fragmentos en que se abordan cuestiones poéticas, morales y literarias. Horacio tildó su estilo de mediocre, pero en tiempos de Tácito mereció un mayor aprecio. Satirizó la institución familiar, la avaricia, la ostentación de la gente adinerada, las supersticiones y las costumbres femeninas.

Cicerón y Lactancio nos han transmitido textos definitorios de su estilo: el uno relativo a la exagerada pasión por todo lo griego y el otro a la definición de la virtud (en la que parece anteponer el bien de la patria al familiar y al propio).

En el campo de la prosa el escritor más relevante fue Catón el Mayor, ya anteriormente citado. Entre los historiadores cabe citar los nombres de Q. Fabio Pictor (nacido en 259 a. de C.), L. Cincio Alimento, Cornelio Escipión, Cayo Acilio y Postumio Albino, entre otros. Más que historiadores fueron todos ellos analistas y lo que escribieron lo escribieron generalmente en griego.

De los oradores, género en el que el más brillante fue también Catón el Mayor, merecen señalarse algunos de los que menciona Cicerón: sobre todo, los nombres de Marco Antonio y de Marco Licinio Craso, a los que él dio el papel de interlocutores en De oratore.

En otras actividades como la gramática y la crítica literaria incipientes descuellan Espurio Cervilio y L. Elio Preconiano Estilón, que se ocupó, según parece, del lenguaje de las comedias de Plauto.

LA REPÚBLICA: LA EDAD DE ORO DE LA LITERATURA LATINA: El máximo esplendor de la literatura latina se produce en la época de Augusto, es decir, en los primeros pasos de la república romana, y fue de tal importancia que se la reconoce como la “Edad de oro

VIRGILIO, OVIDIO Y HORACIO: Los elementos principales de la literatura latina fueron Roma y “el hombre. El pasado, el futuro y la gloria de su patria ilustraban las obras literarias de los romanos. El hombre, su actividad política, su conducta, Fueron otras de las preocupaciones dominantes. La influencia griega fue de suma importancia, los grandes literatos griegos fueron los modelos por seguir.

Roma fue también el tema dominante en la historia latina. Esta tuvo un fin literario de carácter ‘patriótico-moralista’. Los historiadores romanos le rindieron homenaje a su ciudad, considerada por ellos como el corazón del mundo. Trataron entonces de mantener vivo el orgullo nacional y de exaltar los deberes cívicos de sus ciudadanos.

Setenta años antes de Cristo nació en Mantua Publio Virgilio Marón (-70 a -19), el más grande de los poetas latinos. Fue autor de las Bucólicas, colección de cantos en los que ensalza la vida del campo, completados después por las Geórgicas, que describen las labores agrícolas, la vida de las abejas, del ganado y de los árboles.

Pero su obra cumbre fue la Eneida, que consta de doce libros en los que, imitando a Homero, describe las aventuras de Eneas, fugitivo de Troya, una vez destruida la ciudad por los griegos. El libro es un relato mitológico, épico, poético y dramático, en el que al mismo tiempo se va siguiendo paso a paso el periplo del príncipe troyano a través del Mediterráneo. La intervención de los dioses en los combates que se describen recuerda las páginas de la Iliada y la Odisea.

El poeta mas brillante fue Virgilio, hijo de un pequeño campesino de norte de Italia, escribió su obra maestra en honor al emperador Augusto Octavio, poema épico conocido como La Eneida, y que rivalizó con la obra de Homero, en donde se establece una conexión explícita entre Troya y Roma. Troya y Roma. Eneas, el hijo de Anquises de Troya, sobrevive a la destrucción de su ciudad y, a la larga, se establece en el Lacio; por consiguiente, la civilización romana se anuda con la historia griega.

El carácter de Eneas es descrito en términos que recuerdan el ideal romano: sus virtudes son el deber, la piedad y la lealtad. El propósito general de Virgilio fue mostrar que Eneas había cumplido su misión de establecer a los romanos en Italia y, por consiguiente, que Roma comenzara su divina misión de gobernar el mundo

Ovidio (43 a. de C.-18 d. de C.) fue el último de los grandes poetas de la Edad de oro. Perteneció a un grupo privilegiado de jóvenes romanos a los que les gustaba ridiculizar los viejos valores romanos. Para conservar el espíritu de este grupo, Ovidio escribió una serie de frívolos poemas amorosos, conocidos como Amores. Pensados para entretener e impresionar, lograron su cometido.

La obra más popular de Ovidio, Las metamorfosis, es una serie de quince narraciones mitológicas complejas que incluyen la transformación de formas, como el cambio del caos en orden. Fuente inagotable de información mitológica, Las metamorfosis inspiraron a muchos pintores, escultores y escritores occidentales, sin olvidar a Shakespeare.

Otra de las obras de Ovidio fue El arte de amar. Ésta era esencialmente una imitación de los poemas didácticos. En tanto que los autores de anteriores poemas didácticos escribieron guías para sembrar, cazar o actividades semejantes, la obra de Ovidio era un manual para seducir a la mujer (véase el recuadro de la página 139). El arte de amar parecía aplaudir la relajación moral de las altas clases romanas, justo cuando Augusto trataba de purificar la vida sexual de dichas clases. Al princeps no le agradó esto. Ovidio eligió ignorar los deseos de Augusto y pagó el precio.

En el año 8 d. de C., se e implicó en un escándalo sexual, que tal vez también involucraba a la hija del emperador, Julia. Ovidio fue desterrado a una pequeña aldea en las costas del mar Negro.

Contemporáneo de Virgilio fue Publio Ovidio Nasón  romano a quien Augusto desterró a Ponto Euxino a orillas del Mar Negro. Sus obras más conocidas son El arte de amar, de tema netamente erótico, y Las metamorfosis, de carácter mitológico.

Otro prominente poeta de la época de Augusto fue Horacio (65-8 a. de C.), amigo de Virgilio. Horacio fue un escritor muy complejo cuya absorbente preocupación pareció ser señalar a sus contemporáneos las “insensateces y vicios de su época”. En las Sátiras, mezcla de poemas sobre una variedad de temas, Horacio se rebela como un desapasionado observador de la debilidad humana.

Dirigió sus ataques contra actitudes, no contra personas vivas, y abordó temas como la inmoralidad sexual, la avaricia y la insatisfacción en el trabajo (“¿Cómo es posible, Mecenas, que ni un solo hombre esté contento con su suerte?”).

UN TRÁGICO ERROR: Mas el ritmo tranquilo y placentero de su vida se ve perturbado por un auténtico rayo en cielo sereno. Una tarde, un centurión le lleva una orden inesperada. Augusto le ordena que abandone inmediatamente “Roma, y se traslade a Tomi, en el .mar Negro, Era enviado al exilio. ¿Por qué? Aún hoy permanece todo en el misterio. Ovidio, en sus escritos, alude sólo a un fatal “error” cometido. ¿Cuál?: no sabemos.

Es invierno cuando se embarca en Brindisi; el mar está tempestuoso. Llega extenuado a Tomi, un pueblecillo perdido, donde nadie habla ni sabe latín, donde no hay médicos. Además, la zona está amenazada por las poblaciones bárbaras vecinas: los escitas, que intentan invadir la colonia romana.

Ovidio, que siempre ha alardeado de no haber prestado nunca servicio militar, se ve obligado, ya casi viejo, a proveerse de yelmo y coraza y a embrazar el escudo. Es una vida imposible para el poeta. Una gran tristeza le agobia, y, muchas veces, durante el exilio, invoca la clemencia de Augusto. Pero es inútil: el emperador no perdona.

Ovidio necesita un médico, un poco de sol.. . pero no puede tener lo uno ni lo otro. No tiene ni el consuelo de recibir cartas de los seres queridos, pues las comunicaciones con Roma son lentísimas. Y así será hasta el fin: ruegos, peticiones, nostalgia, soledad.

A los sesenta años, el más brillante poeta de la corte de Augusto desapareció para siempre.

SUS OBRAS: La poesía de Ovidio no es particularmente rica en significados profundos ni en valores universales. Pero este poeta es el más grande narrador de aventuras amorosas, de historias fabulosas y de maravilla y de sentimientos nostálgicos de que pueda alardear la literatura latina. Sus mayores méritos radican en la limpia exactitud y en la ágil musicalidad de su verso. Sus obras más importantes son:

Amores” – En esta obra, Ovidio canta la belleza y la dulzura de sus sentimientos por Corinna, la mujer amada.

Ars amatoria” – Es una obra curiosa: en ella enseña el poeta, muchas veces con ironía sutil, cómo comportarse cuando se está enamorado.

Remedia Amoris” – “Medicamina faciei” – Éstas son las obras más “frívolas” de Ovidio. En la primera da consejos para curarse del “mal de amores”. En la segunda enseña a las mujeres… recetas de belleza.

Las Metamorfosis” – Su obra más célebre. En ella se cantan quince historias de transformaciones acaecidas por obra de los dioses, como hombres transformados en animales o plantas, y concluye con la apoteosis del César, que se transforma en una estrella brillante.

Fastos” – Es la obra más “seria” del poeta, en la que celebra la gloria de Roma narrando sus fiestas más importantes.

Tristia” – Como las demás pequeñas obras, escritas durante su exilio en Tomi, expresa la soledad y la tristeza de sus últimos años de vida.

Quinto Horacio Flaco  (65-8) escribió odas, sátiras y epístolas. De estas últimas, la titulada A los Pisones ha sido considerada como un tratado de preceptiva literaria. Fue protegido de Mecenas.

Horacio se ríe en gran medida de la debilidad del ser humano y hace un llamado al dominio sobre sí mismo: “Suponiendo que mi amigo se haya embriagado y haya mojado mi lecho… ¿será por ese desliz que deba tenerle menos aprecio como amigo, o porque me arrebató un pollo que estaba al lado de mi plato cuando tenía hambre?

En su última obra, las Epístolas, Horacio se valió de otra forma griega —la carta imaginaria compuesta en verso— para ofrecer un retrato de sus amigos, de la sociedad y de aquellas cosas por las que tenía más aprecio: una vida sencilla, los buenos amigos y su amado país.

Siguiendo La línea del griego Esopo, en Roma encontramos a Fedro, contemporáneo de los poetas antes mencionados, a quien se debe una colección de fábulas.

Salustio (86-34 a.C.) Escribió con estilo conciso y metódico sobre los tiempos de las crisis de la república y sus problemas. Sus obras: La guerra de Yugurta y La conspiración de Catílina.

Tito Livio (59 a. C- 17 d.C.) Escribió Historia de Roma, importante obra en la que recogió el testimonio de antiguos cronistas. No obstante la falta de crítica en sus relatos, en donde mezcló la leyenda con la realidad, su obra fue importante para conocer los primeros tiempos de Roma.

La obra latina en prosa más famosa de la Edad de oro la escribió un historiador, Livio (59 a. de C.-17 d. de C.). La obra maestra de este escritor fue la Historia de Roma, que abarcaba desde su fundación hasta el año 9 a. de C., y que comprendía ciento cuarenta y do; libros. Sólo treinta y cinco de éstos han llegado hasta nosotros, aunque tenemos breves resúmenes de toda la obra, escritos por otro; autores. Livio concibió la historia como lecciones morales.

Para Livio, el carácter humano era un factor determinante en la historia. La historia de Livio celebró la grandeza de Roma. Construyo escena tras escena, que no sólo revelaba el carácter de las principales figuras, sino que demostraba las virtudes que habían hecho grande a Roma. Por supuesto, acusaba serias fallas como historiador. No siempre se atenía a la exactitud de los hechos de las miríadas de su; historias, y no era muy crítico respecto de sus fuentes. Pero narró, en verdad, una buena historia, y su obra fue considerada por mucho tiempo como la historia ejemplar de Roma.

La época de Augusto se prolongó mucho tiempo. Él murió en el año 14 d. de C., después de dominar el mundo romano por cuarenta y cinco años. Creó un nuevo orden, al mismo tiempo que pacificaba el anterior, restaurando y conservando los valores tradicionales, lo cual constituyó una combinación adecuada para el hombre cuy¿ máxima fue “apresúrate despacio”. En el momento de su muerte, su nuevo orden estaba tan bien establecido, que pocos romanos fuero-los que se rebelaron para buscar una alternativa de gobierno.

LA EDAD DE PLATA:  se llama así, porque pesar que los esfuerzos literarios de esta etapa fueron buenos, no alcanzaron a superar la calidad de la primera etapa de la cual hablamos anteriormente, que llamamos Edad de Oro

Educado en Roma, Séneca (c. 4 a. de C.-65 d. de C.) estuvo fuertemente vinculado con la filosofía del estoicismo. Después de cumplir sus funciones de tutor de Nerón, él mismo se encargó de que el gobierno funcionara en los primeros cinco años del reinado de Nerón. Séneca comenzó a desligarse de la política cuando Nerón inició un papel más activo en el gobierno. En el año 65 fue acusado de estar involucrado en una conspiración en contra ce Nerón y, obedeciendo las órdenes de Nerón, se suicidó.

En sus cartas, dirigidas a un joven amigo, expresó los principios básicos del estoicismo: vivir de acuerdo con la naturaleza, aceptar los acontecimientos desapasionadamente, como parte de un plan divino, para profesar un amor universal por toda la humanidad. Así, “la primera cosa que la filosofía nos promete es el sentimiento de compañerismo, de pertenecer a la humanidad y de ser miembros de una comunidad”

 La filosofía llama a una vida sencilla, pero no penitente, y la forma sencilla de vivir no necesita ser una vida grosera. Analizado en retrospectiva, Séneca incurre en algunas inconsistencias notorias. Si por un lado predicó las virtudes de la simplicidad, por el otro amasó una fortuna, y aun llegó a comportarse con rudeza para protegerla. Sus cartas reflejan humanismo, benevolencia y entereza, pero sus sentimientos a menudo se ven deteriorados por su intención de ser astuto con las palabras.

Tácito (55-120 d.C.) Se lo consideró uno de los historiadores más importantes de Roma; fue autor de numerosas obras, entre ellas Anales y Germania. Figura relevante de este largo período es la de un historiador: Cayo Cornelio Tácito.

Tácito, roma antiguaAunque carecemos de las fechas exactas de nacimiento y de muerte, cabe fijar la primera en torno al año 55 de nuestra era y la segunda alrededor del año 120. Era probablemente hijo de un caballero romano, Cornelio Tácito, que ocupó el cargo deprocurator en Bélgica hacia el año 55, y se conjetura que nació en una provincia del norte de Italia.

Frecuentó las escuelas de retórica, ejercitándose en la práctica de las célebres declamaciones, y recibió la influencia de la filosofía de los estoicos, que gozaba entonces en Roma de gran predicamento. Con fervorosa admiración de discípulo, escuchó a los grandes oradores de su tiempo, Marco Apery Julius Secundus, impregnándose de sus consejos y enseñanzas. Adquirió temprana reputación de jurisconsulto elocuente y prudente, de lo que nos ha transmitido su personal testimonio Plinio el Joven.

En su producción se incluyen: Diálogo de los oradores, escrito hacia el año 81; Vida de Agrícola, panegírico de su suegro que compuso ante la imposibilidad de pronunciar el elogio fúnebre del fallecido por encontrarse Tácito ausente de Roma; la Germania (De moríbus Germanorum), monografía en dos partes sobre las costumbres germanas, que compuso fundándose en informes orales directos y en la lectura de Plinio el Viejo; las Historias de las que se han conservado cuatro libros y una parte del libro V y que incluían los hechos acaecidos desde el año 69 (ya muerto Nerón) hasta el año 96 (asesinato de Domiciano y advenimiento de Trajano) narrados en catorce libros, y los Anales (Librí ab excessu divi Augusti), que según se deduce abarcarían desde la desaparición de Octavio Augusto el año 14 de nuestra era hasta el año 69, enlazando así con las Historias.

Alrededor del segundo siglo de nuestra era, los autores latinos —aunque todavía bajo la influencia de los modelos griegos familiares— imitaban cada vez más a los grandes escritores latinos de las primeras épocas. Juvenal (c. 55-c. 128) escribió cinco libros de sátiras, en los que ponía en la picota las costumbres y los vicios de su generación.

En ellas fustiga los vicios y corrupción de la Roma de su tiempo: censuran vicios, describen costumbres, ensalzan virtudes, etc. El tono vehemente de que hace gala el autor le valió un prestigio que traspasó los límites cronológicos de la Antigüedad, para perdurar en los siglos posteriores

Atacó los amaneramientos de las mujeres romanas, el abuso de los esclavos, los excesos de los emperadores, los inmigrantes griegos y orientales, su propia pobreza y las injusticias de la sociedad romana.

Por ejemplo: “Exigen que el maestro moldee esas mentes tiernas… Se le dice a uno: ‘Encargúese’, y cuando finaliza el año escolar, uno obtiene tanto como lo que obtiene el jinete de una sola carrera”.

Sin embargo, Juvenal no fue un reformador. A pesar de que atacó muchos vicios, no brindó una crítica sustancial de su sociedad.

Las Cortesanas en Roma Antigua Historias del Imperio Romano

Las Cortesanas en Roma Antigua

Agricultura
Minería
Artesanos
Comerciantes
Financistas
Viviendas
Las Ciencias
Prostitución
Las Mujeres
Literatura
Filosofía
Diversión
Educación
El Derecho
Arte
Religión
Familia
Costos
Portal de Roma
Portal de Grecia

Después de la conquista de Grecia, la decoración interior llegó a ser rica y variada, aun en las casas modestas. Las paredes estaban cubiertas. de pinturas familiares o mitológicas; había numerosas columnas de mármol, enlosados de piedras raras y mosaicos. Las colgaduras y tapices completaban la ornamentación; pero las habitaciones eran pequeñas y contenían pocos muebles.

hetairas en roma antigua

La casa romana era una vivienda de país cálido.

El vestido de los romanos no difería mucho del de los griegos. El hombre llevaba calzoncillos, subligdculo y una larga camisa con o sin mangas, llamada tunica. La túnica de los senadores estaba orlada con una ancha franja de púrpura, conocida con el nombre de laticlavia. Por encima de la túnica llevaba el romano la toga que era como una capa de mucho vuelo corbada en forma de semicírculo y que tenía por un lado un diámetro de 4 m. 85 próximamente y por el Otro era un segmento de circulo cuya cuerda tenía t m. 20.

Era la toga el distintivo del ciudadano y no podían usarla ni  los extranjeros ni los esclavos. Esta prenda, colocada artísticamente hacía muchos y graciosos pliegues. Los mancebos libres también vestían la toga, adornada con una franja de púrpura y llamada pretexta. Poco a poco fue introduciéndose el uso de llevar debajo de la túnica una a modo de la camisa actual, llamada subúcula, y en tiempo de lluvia o en viaje un capote, penula, provisto de capucha, cuculla. Todos estos trajes fueron primitivamente de lana; pero la moda introdujo pronto en Roma telas ligeras de Grecia y de oriente.

Las mujeres llevaban también una camisa, y por encima un vestido largo, con mangas, estola, ceñido en el talle con un cinturón. Cuando sallan, se abrigaban con la pallo, gran man o o chal parecido al himatión griego. El tocado era cosa muy importante entre las romanas que se mostraban libremente en público. Se ajustaban el busto con una especie de corsé de cuero; se teñían la cabellera de rubio o se ponían pelucas; abusaban de los afeites y ungüentos y les gustaba salir cargadas de aderezos. Las joyas encontradas en las excavaciones están delicadamente labradas.

Ni los hombres ni las mujeres usaban calcetines o medias, y se calzaban, para salir, con el borceguí, cdlceo, que ajustaban por medio de correas, pero que dejaba descubiertos los dedos de los pies. El cálceo que usaban ciertos magistrados era rojo, y se llamaba múleo. En la casa se ponían sandalias. En el ejército, los soldados llevaban el borceguí con suela guarnecida de clavos o cdliga.

El romano en su casa era dueño absoluto de su familia y de sus esclavos. La autoridad paternal era muy grande, y durante mucho tiempo tuvo el padre derecho de vida y muerte sobre los suyos.

En la ciudad era ante todo un ciudadano. No se dedicaba, como el griego, al comercio, sino a los negocios públicos. Si era acaudalado, recibía por la mañana a sus clientes, escuchaba sus peticiones y les distribuía consejos o socorros. Después iba al Foro, donde tomaba asiento en el senado o en el tribunal. Si era pobre, se inscribía como cliente de un rico, lo escoltaba en público y lo sostenía con su voto en las elecciones.

Las distracciones eran raras. Por la tarde jugaba a la pelota o iba a los baños que eran, como el café moderno, la cita de los ociosos. Sólo algunas procesiones religiosas y algunos juegos del circo alteraban a veces la monotonía del año. Esa vida convenía a un pueblo de propietarios rurales; pero las costumbres fueron modificándose muy de prisa en Roma como se verá más adelante, hasta que en la época del Imperio se convirtió en verdadera ciudad de placeres.

El papel de la mujer era más importante en Roma que en Grecia. Gobernaba también la casa, pero tenía más autoridad que la mujer griega, porque estaba más asociada a la vida de su marido. Se la felicitaba porque cuidaba del gobierno de la casa e hilaba la lana, pero en realidad hacía más que eso. Compartía los honores que se tributaban a su esposo, aparecía con él en público, en las ceremonias y los juegos, y estaba rodeada de consideraciones; era en fin la señora, la matrona.

En la casa, no estaba confinada en sus habitaciones, sino que tomaba parte en las comidas y recepciones. Su influencia, aunque no reconocida por la ley, de hecho era muy grande. Catán tuvo la prueba cuando quiso acabar, por medio de una

LA PROSTITUCION: La presencia de esclavos y esclavas en los hogares sería uno de los motivos de la libertad sexual con los que se relaciona el mundo romano. Esta presunta libertad sexual estaría íntimamente relacionada con el amplio desarrollo de la prostitución.

Como en buena parte de las épocas históricas, en Roma las prostitutas tenían que llevar vestimentas diferentes, teñirse el cabello o llevar peluca amarilla e inscribirse en un registro municipal. No en balde, Catón el Viejo dice que “es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres”. En el año 1 existe un registro con 32.000 prostitutas que estaban recogidas, habitualmente, en burdeles llamados lupanares, lugares con licencia municipal cercanos a los circos y anfiteatros o aquellos lugares donde el sexo era un complemento de la actividad principal: tabernas, baños o posadas.

Los distritos del Esquilino y el Circo Máximo tenían una mayor densidad de burdeles humildes mientras que los más elegantes se ubicaban en la cuarta región, habitualmente decorados con murales alusivos al sexo e identificados en la calle con un gran falo que era iluminado por la noche. Las prostitutas solían exhibir sus encantos en las afueras del prostíbulo y era habitual que en las puertas de las habitaciones existiera una lista de precios y de servicios.

Las prostitutas se dividían en diversas clases: las llamadas meretrices estaban registradas en las listas públicas mientras que las prostibulae ejercían su profesión donde podían, librándose del impuesto. Las delicataeeran las prostitutas de alta categoría, teniendo entre sus clientes a senadores, negociantes o generales.

Las famosas tenían la misma categoría pero pertenecían a la clase patricia, dedicándose a este oficio o por necesidades económicas o por placer. Entre ellas destaca la famosa Mesalina, Agripina la joven o Julia, la hija de Augusto. Las conocidas como ambulatarae recibían ese nombre por trabajar en la calle o en el circo mientras que las lupae trabajaban en los bosques cercanos a la ciudad y las bustuariae en los cementerios.

El lugar favorito para las relaciones sexuales eran los baños, ofreciendo sus servicios tanto hombres como mujeres; incluso conocemos la existencia de algunos prostíbulos frecuentados por mujeres de la clase elevada donde podían utilizar los servicios de apuestos jóvenes.

Las ciencias en Roma Cientificos Romanos Historia de la Ciencia

Las ciencias en Roma Antigua – Científicos Romanos

LA CIENCIA EN ROMA: Entre los griegos el pensamiento científico se complacía en la especulación y la construcción de sistemas filosóficos de carácter abstracto, demasiado ambiciosos y complejos. Los helénicos deseaban encontrar una explicación al mundo y a sus fenómenos, pero el estado de la Ciencia no permitía la elaboración de cosmogonías y metafísicas, pues faltaba conocer mucho acerca de los fenómenos concretos para poder llegar a una fase de síntesis.

Los romanos, al contrario, eran hombres sumamente prácticos y por esto buscaron sólo la aplicación concreta de las verdades que encontraban. Así, no se entregaron con pasión al estudio de la Astronomía, sino como una necesidad para conseguir un calendario más perfecto. En el primer tomo de esta obra hemos hablado de las sucesivas reformas del mismo. La primera realmente importante fue la de Julio César, decretada el año 47 a. J. C., pero incluso en esta tarea le ayudó un astrónomo griego llamado Sosígenes. A él se debe la invención del día bisiesto o «bis-sexto-calendas».

Marco Antonio cambió el nombre del mes Quintili por el de Julius para honrar la memoria de Julio César, y en tiempo de Augusto el mes Sextilis fue transformado enAugustus por idéntica razón. Los nombres y la ordenación de meses quedaron así, tal como estén en la actualidad: un calendario que tuvo vigencia durante más de dieciséis siglos, hasta que fue reformado en 1582 por el papa Gregorio XIII.

Desde el año 44 al 19 a. J. C. los geodesas romanos acometieron la ingente tarea de medir y levantar mapas de todas las tierras del Imperio.

El documento geográfico más importante de la época romana es, seguramente, la Geografía de Es-trabón dividida en 6 libros, para cuya redacción se basó en los textos de Hiparco y de Eratóstenes. El mundo entonces conocido terminaba en las fronteras de la India, en las llanuras de Alemania y Polonia, en las orillas del Mar Negro, en el litoral del Norte de Africa y en el Océano Atlántico.

Hacia el año 44 de nuestra Era, Pomponio Mela escribió el primer tratado completo de Geografía en tres grandes libros, cuyo título original es De situs orbis.

En Roma, la Medicina fue tenida por un arte propio de esclavos y extranjeros. Este concepto explica que sus mejores médicos no fueran romanos. Asclepíades era de Bitinia y el gran Claudio Galeno (128-200) había nacido en Pérgamo (Asia Menor). Éste fue un gran anatomista que estudió los sistemas muscular, óseo. y nervioso, y al mismo tiempo realizó profundas investigaciones sobre Medicina. Su fama fue tan grande que aún en la actualidad el nombre de «galeno» es sinónimo de médico.

Ya hemos citado algunos literatos que adquirieron fama no sólo por la galanura de su estilo, sino por su labor didáctica. El estudio de las ciencias naturales aplicadas a la agricultura, a la ganadería o a diversas industrias del campo, tuvieron tanta importancia que aún resulta de utilidad la lectura de libros como Historia Natural, de Plinio el Viejo, y Agricultura, del español Columela, que estudió las formas de cultivo de secano para mejorar el campo, el modo de trabajar los huertos, la forma de preparar un calendario agrícola, la atención que han de merecer los árboles frutales, etc.

Sin embargo, el gigantesco esfuerzo de Roma iba a perderse al impulso de la incontenible revolución que representó la invasión de los bárbaros.

ARTE DE LA MEDICINA: Pese a que los antiguos romanos no disponían de médicos profesionales, practicaban el arte de la medicina. La medicina romana antigua estaba, sobre todo, basada en el uso de hierbas. Elpaterfamilias preparaba diversos remedios para sanar las heridas y curar las enfermedades. El conocimiento de las propiedades curativas de las plantas se transmitía de generación en generación.

Esta medicina tradicional herbolaria siguió utilizándose en el Antiguo Imperio. Por supuesto, también se transmitieron recetas para condición esto exactamente enfermizas, como la calvicie. Una de esas recetas consistía en vino, azafrán, pimienta, vinagre, laserpicium (la reina de las plantas medicinales romanas) y excremento de rata.

Como en otros aspectos de la vida romana, también se dejó sentir la influencia griega en la medicina. Al final del siglo III a. de C., la medicina científica hizo su aparición en el rriundo romano por medio de médicos profesionales provenientes del mundo helenístico. Los médicos se pusieron de moda en Roma; sin embargo, el prejuicio en contra de ellos nunca desapareció del todo. Muchos eran esclavos griegos que pertenecían al servicio de grandes familias aristocráticas. Los primeros médicos públicos de Roma se reclutaron para el ejército romano.

Estas prácticas militares se extendieron después a los funcionarios imperiales de las provincias y a sus familias, e incluyeron el establecimiento de hospitales públicos. Asimismo, las escuelas de gladiadores contaban con sus propios médicos residentes. De hecho, uno de los más famosos médicos, el griego Galeno (129-199), surgió de las filas de los médicos de los gladiadores y se convirtió en médico de la corte del emperador Marco Aurelio. La medicina científica romana también fue testigo del desarrollo de numerosos especialistas. Por ejemplo Alcon , famoso cirujano de esa época de los Flavios, se especializo en enfermedades de los huesos y operaciones de hernia.

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Las viviendas y casas en el imperio romano de occidente Roma Antigua

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: VIVIENDAS Y CASAS

la vida cotidiana en roma antigua

Desde la originaria colina del Palatino, Roma se amplía en la época de los reyes y Servio Tulio rodeó con una muralla las siete colinas que constituían la ciudad, quedando en el centro el Foro Romano. La invasión de los galos del año 391 a.C. provocó el incendio de la ciudad por lo que se procedió a la reconstrucción, conservando su irregular trazado y su perímetro amurallado. Ahora ocupa 426 hectáreas pero presenta por primera vez problemas de vivienda por lo que se distribuyó entre los indigentes la colina del Aventino. En el año 174 a.C. se considera que Roma “es una ciudad fea, con edificios públicos y privados de mezquino aspecto” según los cortesanos de Filipo de Macedonia.

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Las casas estaban construidas al azar mientras que las irregularidades del terreno habían motivado que las calles fueran serpenteantes y empinadas, con vías estrechas y tortuosas. La mayoría de ellas carecían de aceras y su anchura no pasaba de los cinco metros. También se encontraban pasadizos de dos o tres metros de anchura casi intransitables que formaban la red viaria de los barrios populosos como el Argilentum -morada de libreros o zapateros-. Las casas estaban construidas en madera y adobe, siendo de diversas alturas, existiendo en el siglo II a.C. casas de más de tres pisos. No había agua corriente en los domicilios, excepto algunos privilegiados.

Los acueductos llevaban el agua a las fuentes públicas y los baños. Ningún ciudadano o extranjero podía moverse a caballo o en carro en la ciudad, excepto para el transporte de materiales o mercancías. Las ventanas de las casas no tenían cristales, cerrándose con postigos de madera o rejas de piedra o terracota. Las estufas escaseaban pero había braseros o chimeneas encendidas para calentarse puntualmente. Los muebles no eran muchos en las casas: lechos para dormir o comer, mesas, armarios o aparadores forman el escaso mobiliario. Las letrinas privadas no existían utilizando las colectivas siendo las de los hombres más grandes que las de las mujeres.

Lo habitual era hacer las necesidades en recipientes portátiles y arrojar su contenido por las ventanas En tiempos de César vivían en Roma unos 800.000 habitantes, produciéndose una afluencia masiva de extranjeros, especialmente esclavos, a la ciudad. Los barrios centrales presentan síntomas de especulación ya que los terrenos en la esta almendra central son escasos y muy caros. Las viviendas -llamadas insulas- se elevan hasta los seis u ocho pisos, produciéndose continuos derrumbamientos e incendios debido a la mala calidad de la construcción y de los materiales. La llegada de Augusto al poder supuso un embellecimiento de Roma y una nueva administración al distribuir el territorio en 14 regiones con sus respectivos puestos de guardia que debían apagar los incendios. Pero los edificios serán construidos aún en materiales pobres lo que favoreció el increíble incendio que se vivió en el año 64, en tiempos de Nerón.

Tres barrios fueron destruidos y siete resultaron dañados durante los ocho días que duró. Para evitar nuevos incendios, Nerón dispuso una serie de ordenanzas que aludían a la construcción de casas alineadas, formando calles anchas, limitando la altura de las casas que no podrían ser construidas en madera y debían utilizar piedra ignífuga. Depósitos antiincendios fueron colocados estratégicamente. Plinio comenta la existencia de unos 90 kilómetros de calles anchas y alineadas que no dejaron de ser criticadas por algunos, caso de Tácito que comenta: “las calles estrechas y los edificios altos no dejaban penetrar los rayos del sol, mientras que ahora, y a causa de los grandes espacios y la falta de sombra, se arde de calor”. A pesar de las normas de seguridad impuestas, los incendios continuaron . A mediados del siglo II la población de Roma se acercaba al millón y medio de habitantes, concentrándose la mayoría en los barrios centrales.

Existían unas 46.000 insulas -una densidad media de 102 insulas por hectárea- algunas de ellas bastante altas debido al incremento de los precios que estaba alcanzando el suelo. Augusto tuvo que limitar las construcciones a 70 pies, unos 21 metros, mientras que Tácito menciona casas de 30 metros. A pesar de las limitaciones, los edificios seguían creciendo. Roma tomaba el aspecto de una Nueva York antigua. La introducción del ladrillo cocido que daba mayor solidez al edificio y era menos combustible fue lo que permitió la edificación de estos colosos. La Subura, el Argilentum y el Velabrum eran los barrios más populosos y los más poblados. Allí vivían zapateros, libreros, vendedores ambulantes, magos, maleantes, aventureros, charlatanes, etc. Como es lógico, las casas estaban levantadas de manera anárquica y sus calles eran estrechas, distribuyéndose las tiendas y los talleres artesanales por oficios. La mayoría de las casas estaban arrendadas y subarrendadas a su vez, elevando las precios de manera desorbitada. La vida pública y oficial se desarrollaba en los Foros, el Capitolio, el Campo de Marte y el Palatino.

Los barrios aristocráticos estaban constituidos por domus, residencias de gran amplitud con uno o dos pisos estructurados alrededor del atrio y del peristilo, patio de influencia griega. El Collis Hortorum era el barrio residencial y aristocrático por excelencia. La domus contaba con una elegante entrada, comedor, habitaciones para esclavos y miembros de la familia. No había ventanas que daban a la calle ya que toda la luz necesaria procedía de los patios interiores. En Roma no existía servicio de limpieza ni iluminación nocturna. Salir por la noche era toda una aventura y quien lo hacía se exponía a jugarse la vida. Pero durante el día las calles eran bulliciosas y estaban llenas de gente.

Según un edicto de César las calles debían ser limpiadas por los propietarios, prohibiéndose la circulación de carros desde el alba al amanecer. De las montañas próximas llegaban trece acueductos que inundaban la ciudad de agua, aflorando en las numerosas fuentes públicas que manaban continuamente. Quizá para evitar esta anarquía urbanística característica de Roma, las ciudades de nueva planta se construían siguiendo los planos de los campamentos romanos. El cardo y el decumanus se cruzaban en el centro, estableciendo un sistema en cuadrícula que dejaba la zona central para foros.

PARA SABER MAS…
Los romanos adinerados vivían en la mayor de las elegancias. Los pórticos y terrazas de sus espaciosas mansiones lucían arbustos de flores y el verde follaje de las enredaderas. En el interior, los esclavos hacían el quehacer de la casa, recorriendo el panorama de frescas columnas de mármol y pisos de brillantes mosaicos. Los muebles eran de bronce, marfil y maderas finas; de las ventanas pendían cortinas de costosas telas; los vividos colores de los frescos alegraban los muros.

Los más pudientes tenían dos mansiones, una en la ciudad y otra en el campo, ambas con los mismos lujos. Los invitados entraban por un vestíbulo cuyas puertas dobles daban al atrio, o sala. Ésta era la estancia principal de la familia: la luz, que entraba por una abertura en el techo, se reflejaba en el agua de un estanque central. En el atrio también se erguía el altar a los dioses de la casa. Éstos eran los penates, considerados por los romanos como los que protegían a la casa de los espíritus malignos. Toda la familia les rendía culto diariamente.

Junto al atrio estaban la cocina, el comedor, el estudio, los dormitorios y otras estancias. En la parte trasera de la casa había un peristilo, o jardín con columnatas, bordeado por setos y arbustos florales. Los romanos eran hábiles jardineros, y gustaban especialmente de las rosas. Los romanos pudientes bebían vino de rosas y se polveaban el cuerpo con pétalos secos de esta flor. Los sibaritas (de Sibaris, en el sur de Italia) eran tan afectos a los lujos que dormían en colchones rellenos de pétalos de rosa; de ahí la expresión “como en lecho de rosas”. Los ciudadanos pobres cuidaban de pequeños maceteros, mientras que las grandes mansiones suburbanas tenían terrazas con vista a prados, setos recortados y paseos bordeados por laureles, cipreses y plátanos. Había bancas a la sombra de pérgolas, que daban frescor en el sofocante verano italiano.

Las casas privadas contaban con fuentes y agua corriente; algunas también tenían calefacción. El sistema, conocido como hipocausto, consistía en calderas, que los esclavos alimentaban con madera o carbón, de las que salían ductos de aire que calentaban los pisos, generalmente los del baño. Casi todas las casas se calentaban con braseros de carbón portátiles. Las chimeneas eran casi desconocidas.

Los muebles romanos eran de hermosa manufactura, pero no abundaban, ni siquiera en las casas pudientes. El mueble principal era la cama, donde los ciudadanos dormían de noche y se reclinaban durante el día para una siesta o para recibir a las visitas. Las mejores camas eran de madera, finamente incrustadas con marfil, concha de tortuga y oro.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Trabajo Agricola Mineria y Artesanos Las Mujeres Diversiones

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: TRABAJO AGRÍCOLA

la vida cotidiana en roma antigua

EL TRABAJO Y LA SOCIEDAD

Como ocurre en los sistemas basados en las desigualdades sociales, no existió un desarrollo económico similar en todas las provincias que formaban el Imperio Romano.

En la capital encontramos más de 300.000 personas que vivían de la beneficencia estatal en los últimos años de la República y aunque diferentes políticos intentaron reducir el número por diversos métodos -fundación de colonias o distribución de tierras- el número de plebs frumentaria nunca descendió de 200.000.

De todas los territorios que constituían el Imperio será Italia quien tenga una situación de absoluto privilegio. La agricultura se especializó gracias a la llegada masiva de grano procedente de Africa, Hispania o Egipto.

De las tierras conquistadas también llegarán un amplio número de esclavos que paulatinamente irán ocupando los puestos de trabajo de los campesinos libres, creando un sistema esclavista. Las economías de las diferentes provincias dependerán de la situación momentánea con respecto a la metrópoli.

La valoración social del trabajo ha ido cambiando con el paso del tiempo. Inicialmente los textos ensalza al ciudadano campesino debido a que la fuente de riqueza más importante es la tierra, que está repartida entre los pequeños propietarios.

Pero la situación varía a partir del siglo III a.C. cuando la mano de obra esclava empiece a sustituir a los campesinos libres. El trabajo rural ya no gozará de tantas simpatías aunque siempre sea de mayor prestigio que el comercio o la artesanía. No en balde, los senadores tendrán prohibido dedicarse a actividades comerciales. Paulatinamente, el trabajo sería considerado como algo negativo, al tratarse de una actividad realizada por esclavos.

EL TRABAJO AGRICOLA

la agricultura en roma antigua

El sector agrario será el más importante en la economía romana. Aunque no se realizó ningún avance técnico de consideración con respecto a épocas precedentes, nos encontramos con un importante desarrollo del regadío, de los injertos o de la cría de animales para la ganadería. Los instrumentos básicos de trabajo serían las azadas, las palas, un rudimentario arado, los rastrillos, etc., distinguiéndose entre pequeñas y grandes explotaciones. Las explotaciones pequeñas adquieren un mayor auge en el momento de la conquista de Italia, cuando la mayoría de la ciudadanía se dedica a la agricultura.

Los territorios arrebatados a los pueblos vencidos son repartidos entre los ciudadanos romanos, estableciéndose nuevas colonias. Este sistema también se pondrá en práctica en las provincias.

Los pueblos que no se rebelaban y se asimilaban pacíficamente conservaban sus tierras. De estos pequeños espacios agrícolas, los campesinos obtenían los alimentos necesarios para la subsistencia familiar y para pagar los impuestos.

La competencia ante las grandes explotaciones motivó una ingente oleada migratoria de campesinos hacia Roma, aumentándose el número de gentes que vivían de la beneficencia estatal. Los que resistieron sólo pudieron contar con la mano de obra personal y la de su familia, que cuando era escasa no dejaba otra solución que la emigración o el alistamiento en el ejército.

Las grandes explotaciones agrarias no deben ser confundidas con latifundios. El propietario nunca trabajaba en la explotación sino que eran los jornaleros, esclavos o incluso colonos los que realizaban las labores agrícolas. Muchas de ellas se dedicaban en exclusiva a la ganadería.

La concentración de espacios agrícolas en pocas manos no dejó de ser, en ocasiones, motivo de preocupación para algunos emperadores.

El trabajo estaba supervisado por un capataz, contando para cada actividad con personal cualificado. La mayoría de la mano de obra es de procedencia esclava, desempeñado labores de cierta especialización en algunas ocasiones.

La producción se guardaba en silos y se transformaba en “industrias” de la propia explotación como molinos o prensas de vino y aceite. El olivo y la vid serán los productos más cultivados en Italia, aunque no se dejó de lado el cereal que procedía en su mayoría de las provincias de Hispania, Egipto y Africa.

El desarrollo agrícola permitirá el aumento del sector servicios y de la ingente masa de desarrapados que habitaba en las ciudades a la que había que alimentar y divertir; de ahí la famosa frase de “panen et circus”.

 

La Vida En Roma Antigua Historia de Roma Imperio Romano de Occidente

La Vida En Roma Antigua

LA SOCIEDAD ROMANA: EN ROMA era muy importante ser un cives (ciudadano). En un principio la ciudadanía romana estaba reservada a los que vivían en la ciudad de Roma, pero en el 89 a.C. se extendió a todos los que vivían en la península Itálica. En el 212 d.C. se incluyó a todos los hombres libres que vivían dentro de los límites del imperio. Sin embargo, ni las mujeres ni los esclavos estaban incluidos.

EL ORDEN SOCIAL ROMANO La sociedad romana estaba organizada siguiendo una estricta jerarquía. Esta división social empezó muy pronto en la historia de Roma, alrededor del s. VI a.C. Los ciudadanos más poderosos y privilegiados eran los patricios. Muchos de ellos descendían de terratenientes romanos y familias de políticos. De estas familias provenían casi todos los senadores que gobernaban Roma. En el segundo peldaño del escalafón estaban los equites (caballeros), que solían ser banqueros o ricos mercaderes que habían servido en el ejército o en la administración del estado.

PLEBEYOS
El gran grupo, formado por los ciudadanos más pobres, era el de los plebeyos, que en cierto momento ganaron la igualdad política con los patricios y los equites, y pudieron ser elegidos para formar parte del ejército u ocupar puestos en la administración.

ESCLAVOS
Los esclavos ocupaban el escalón más bajo de la sociedad romana y hacían los trabajos más duros. Muchos de ellos eran prisioneros capturados durante las conquistas romanas. No tenían ningún derecho, pero incluso entre los esclavos había distintas clases. La dura vida de un esclavo que trabajaba en las minas no se parecía en nada a la de un esclavo griego que trabajaba como tutor de los niños romanos. A partir del s. I d.C. las condiciones de los esclavos empezaron a mejorar y algunos consiguieron la libertad.

via publica en roma

He aquí una de las vías públicas del centro de Roma. Como se ve, presenta un aspecto animadísimo. Estamos a media mañana, la “hora clave” de los romanos. Esclavos y ciudadanos se apresuran a efectuar sus tareas, el vendedor ambulante de agua pregona su mercancía en busca de compradores, los comerciantes y artesanos trabajan en sus locales abiertos.

A la izquierda, vemos el establecimiento de un “tonsor“, o peluquero. Un cliente, sentado en un escabel, espera ser… “desollado” por la tosca navaja del barbero. Al lado hay un “termopolio“, un bar, como decimos hoy. El mostrador, una losa de mármol, da a la calle: un transeúnte se ha detenido para tomar una taza de vino caliente (la bebida preferida por los romanos), aromatizado con hierbas y resina de pino.

En todo el lado izquierdo de la calle aparecen altos edificios de amplios portales, siempre colmado degente que entra y que sale. Estos grandes edificios son las “insulae“, esto es, casas de varios pisos en que habitaban Ias familias  plebeyas. Pero no todas las casas romanas eran míseras como las “insulae”. A la derecha tenemos la “domus” de un rico patricio. Por fuera no parece muy hermosa: consta sólo de planta baja y se abre a la vía pública mediante un estrecho portal  además, no tiene ventanas. Pero veámosla por dentro. Pasada la entrada , nos hallamos en el “atrio” , una gran pieza con una extraña particularidad: en su techo hay una abertura cerca de seis metros cuadrados, y bajo ella, excavado en el  pavimento, un receptáculo llamado “impluvio”.

A los romanos no les gustaba que su casa se abriera al exterior por medio de ventanas; para dar aire y luz a la misma, dejan el atrio parcialmente descubierto; cuando llovía, el agua, corriendo por los tejados inclinados, caía en el “impluvio” .

El atrio era, al principio, la habitación más importante de la “dormís”: en él estaba el hogar, símbolo de la unidad de la familia; en la época que nos ocupa, guardaba el altar de los Lares, las divinidades que “protegían” la casa, y también los bustos de los antepasados. Los lados del atrio se abren a distintas habitaciones: la del vigilante o portero, la biblioteca , el escritorio, el guardarropa.

El “tablino”  separa el atrio del jardín. Muchos romanos hacían de esta otra habitación el centro de la vivienda, el lugar de reunión de la familia, donde permanecía el amo de la casa y la señora se retiraba para hilar. Hacia la derecha se encuentra el “triclinio” , el comedor de la “domus” romana. Aquí, dispuestos a lo largo de las paredes, en forma de herradura, se hallaban los característicos lechos llamados “triclinia”, en los que se tendían los romanos para comer.

Más allá del comedor un pasillo conduce al “peristilo” , bello jardín rodeado de galerías cubiertas. A estas galerías  dan otras habitaciones: la alcoba de dormir los señores y las de sus hijos, y los alojamientos de los esclavos.
Nuestra visita ha terminado.

Historia de Roma Antigua Evolución,la vida,religion El Imperio Romano

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA:

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INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE ROMA ANTIGUA:

El Imperio Romano unificó por primera vez gran parte de Europa.
Su desarrollo y sus instituciones siguen influyendo en el mundo actual.

La fundación de Roma
Cuenta la leyenda que Roma la fundaron en 753 a. C. los hijos gemelos de Marte, Rómulo y Remo. Abandonados al nacer, fueron amamantados por una loba antes de decidir fundar su propia ciudad. Rómulo asesinó a su hermano tras una disputa por el emplazamiento de esta y con ello se convirtió en soberano de lo que en la fecha era una tribu feroz y temida. Al final de su vida, se dice que Rómulo fue llevado por Marte a los cielos en un nubarrón para ser deificado como Quirino.

En realidad, Roma llevaba habitada por humanos miles de años. Los primeros romanos eran un pueblo muy disciplinado y organizado que formó alianzas con tribus latinas vecinas para sobreponerse a los etruscos gobernantes y hacia 265 a. C. ya había subyugado toda Italia. Los monarcas se escogían entre los nobles, muchos de ellos etruscos, y empezaron a desarrollar sistemas militares y cívicos. La monarquía iniciada por Rómulo acabó en 509 a. C. cuando el tirano Tarquinio el Soberbio fue derrocado y se fundó una nueva república romana.

Esta joven república comenzará una gran aventura de conquista, en primer lugar, de Italia, y después del Mediterráneo, de Oriente y de Europa, para convertirla, algunos siglos más tarde, en dueña de gran parte del mundo antiguo. La expansión romana fue progresiva y a veces duradera, consiguiendo dejar una huella indeleble en la civilización occidental.

La conquista de Italia
Roma necesitó más de 150 años para imponer su preponderancia a sus vecinos. En el 309 batió a los etruscos en Vadimon, y, en el 295, aplastó a una coalición de samnitas, umbríos y galos enSentinum, con lo que dominó toda la Italia central, exigiendo la sumisión de las ciudades griegas del sur de la península. Sólo Tarento, que ostentaba el monopolio del comercio en el Adriático, resistirá, aunque capitularía en el 272, después de rudos combates. La necesidad de encontrar recursos suplementarios para una población creciente juega en favor del avance de la expansión.

La implantación en el Mediterráneo
Cartago, que controlaba el Mediterráneo, era una ciudad demasiado poderosa. Roma pretextó hostilidades en Sicilia y entró en lucha con ella, con lo que comenzaron las guerras púnicas. Cuarenta años de combate le permitieron implantarse en Sicilia, en España, en Cerdeña, en Córcega y en África del Norte, antiguas posesiones cartaginesas. Roma se volverá entonces hacia el Oriente griego, donde los combates con Filipo  y su hijo Perseo desembocarían en la anexión de la Macedonia hacia el año 168. Y a pesar de una cruenta derrota de los romanos ante los partos, la expansión hacia Oriente prosiguió, y con ella el enriquecimiento de los senadores y de los caballeros, así como el reforzamiento del ejército y una innegable prosperidad comercial. Pero en la propia Italia, la dominación de Roma no tiene lugar sin tropiezos.

Algunas ciudades se levantan, en efecto, descontentas de su suerte. En esta atmósfera enrarecida que precede al Imperio se impondrán algunos generales ambiciosos, como Mario, que se distingue en Numidia contra Yugurta, y que bate a los cimbrios y a los teutones. O Sila, quien, con el apoyo de sus soldados, desobedece a los senadores y se hace nombrar dictador. Y por último, Pompeyo, quien, en el año 64, vence a Mitrídates, rey del Ponto, conquista Siria y se apodera de Jerusalén, permitiendo a Roma controlar todas las rutas de Asia y preparando, así, la supremacía imperial.

El dominio en Europa
Roma acabaría por someter a Europa, extendiendo a ella la civilización y la lengua latinas. César comienza dicha empresa anexionándose la Galia, después de la caída de Alesia, en el 52. Los emperadores la completarán. Bajo el remado de Augusto, en efecto, el ejército romano pacifica España, invade Galitzia y alcanza el Danubio y el Elba. Pero el fracaso de Varo en Teutoburgo, en el año 17, detiene el avance de los romanos en Germania. Durante todo el Imperio, Roma hará la guerra tanto por razones económicas como para protegerse del mundo bárbaro.

¿Quién gobernaba Roma?
A la caída de los últimos reyes se organiza la república. El pueblo queda representado por asambleas: los comicios, de los que todos los ciudadanos pueden formar parte, aunque, en realidad, sólo los ricos dan su opinión. Los comicios eligen para un corto mandato a los magistrados, los más importantes de los cuales son los cónsules. El Senado, por último, representa el verdadero poder de la República. Lo integran 300 miembros reclutados entre los antiguos magistrados. Controla el ejército y dirige también la política exterior de Roma. Las siglas SPQR (Senatus populusque romanus: el Senado y el pueblo de Roma) rubrican las declaraciones oficiales, pero es el Senado, de hecho, el que domina.

Razones de las conquistas
Lo que se acostumbra llamar «el imperialismo romano» no parece que tuviera por únicas causas la carencia de tierra o los conflictos sociales. Por otro lado, Roma tampoco buscaba imponer sus costumbres religiosas o políticas a los demás pueblos. De hecho, la ambición de los generales y la avidez de los hombres de negocios jugaron un papel en la política de expansión. Pero el motivo de las conquistas fue, sobre todo, un temor muy extendido en toda la Antigüedad: la seguridad de un Estado estaba en peligro cuando tenía próximo otro Estado fuerte. Y el orgullo del pueblo romano, muy confiado en su destino, hizo el resto.

¿Cómo estaba organizado el ejército?
Aristocrático en tiempo de los reyes, el ejército fue reformado en los s.V y IV a.C., con la entrada en él de los plebeyos. Los ciudadanos, que debían equiparse a sus expensas, quedaban divididos en 5 clases: los más ricos servían en la caballería; los menos ricos, en la infantería ligera. Todos los ciudadanos comprendidos entre los 17 y los 46 años eran movilizables hasta que hubieran completado, por lo menos, 10 campañas en la caballería, o 20 en la infantería. En realidad, los cónsules seleccionaban al azar a los hombres de que tenían necesidad en el curso de cada una de las campañas.

Fuente Consultada: Gran Atlas de la Historia Universal

Dinastía Roma Antigua Familia Julio Claudio Emperadores

Dinastía Roma Antigua
Familia Julio Claudio

Sucesores de Augusto
Los cuatro primeros emperadores que sucedieron a Augusto pertenecieron a su familia y constituyeron la dinastía Julio-Claudia. Dos de ellos fueron pasablemente mediocres; en cambio los otros dos fueron vulgares degenerados. Si con ellos el Imperio no llegó al derrumbe, se debió en parte al estupendo impulso inicial que le dio su fundador.
Felizmente las dos dinastías siguientes, los Flavios y los Antoninos, fueron magníficas y con ellas el imperio romano vivió su época más gloriosa. De esta manera en el trono de Augusto, que se mantuvo durante más de 500 años, se sentaron los más virtuosos gobernantes y también execrables asesinos.

LOS JULIO-CLAUDIOS
Tiberio (año 14 a 37)
Antes de fallecer Augusto designó como sucesor a su hijastro Tiberio, aunque no tenía ningún derecho para hacerlo. El Senado respetó su voluntad y así el Imperio se convirtió en hereditario.

Tiberio fue un príncipe honesto y laborioso, pero de carácter sombrío y desconfiado. Fue un correcto administrador, siguiendo el ejemplo de Augusto, pero en sus últimos años, amargado por la desconfianza, se volvió cruel y tiránico: se retiró a Capri, frente a Nápoles, y desde su encierro gobernó con excesiva dureza. Por ello alrededor de su memoria se ha tejido una exagerada leyenda de crueldad y de sadismo. Durante su reinado tuvo lugar en Jerusalén la muerte y resurrección de Jesucristo.

Calígula (año 37 a 41)
Sobrino de Tiberio, fue aceptado por el Senado por sus buenas disposiciones. Pero al poco tiempo se volvió loco y cometió los mayores desatinos: se proclamó dios, hermano gemelo de Júpiter, y gastó todo el tesoro del Estado en extravagancias. Luego, para conseguir dinero, acusaba de traidores y condenaba a muerte a los hombres más ricos de Roma.
Los oficiales de su guardia, hartos de sus locuras, lo asesinaron.

Claudio (año 41 a 54)
Los mismos que mataron a Calígula proclamaron emperador a su tío Claudio. Así comenzó esta costumbre, que sería funesta para el I Imperio.I Claudio era de escasa inteligencia, excesivamente tímido y muy débil í de carácter. Pero tenía muy buena voluntad, de modo que continuó la iacertada administración de Tiberio e incluso realizó numerosas obras públicas, principalmente puentes y acueductos.

Con todo, más que Claudio gobernaban el Imperio las personas que lo rodeaban y sobre todo sus sucesivas esposas. La cuarta de ellas, Agripina, lo envenenó para asegurar el trono a su hijo Nerón.

Nerón (año 54 a 68)
Al morir Claudio el trono pertenecía a su hijo Británico, pero la Guardia Pretoriana, pagada por Agripina, proclamó a Nerón, joven de 17 años y adornado de bellas cualidades.

Durante los primeros años, y mientras tuvo a su lado a su maestro, el filósofo español Séneca, fue un discreto gobernante.
Luego, mal aconsejado, dio rienda suelta a sus perversos instintos y Roma presenció las escenas más crueles de su historia: hizo asesinar a su propia madre, a su esposa, a su maestro y a cuantos sospechaba que no le eran adictos, sobrepasando en mucho los crímenes del loco Calígula.

Como creía tener muy buena voz y era muy aficionado al teatro, abandonó el gobierno a sus amigos y durante dos años recorrió Grecia comprando aplausos y derrochando los tesoros del imperio en locuras y extravagancias. Vuelto a Roma, al poco tiempo un terrible incendio destruyó gran parte de la ciudad. El pueblo intuyó que Nerón había provocado el desastre para reedificar la capital y considerarse luego como su fundador: entonces e! emperador echó la culpa a los Cristianos y comenzó – contra ellos una terrible persecución.

Tantos escándalos provocaron el levantamiento de todas las legiones en las fronteras del ejército de España comenzó proclamando emperador al general Galba. El Senado aprobó la rebelión y destituyó al tirano, condenándolo a muerte. Nerón abandonado de todos sus antiguos amigos, se hizo matar por un esclavo. Con su desaparición concluyó el reinado de los parientes de Augusto: de inmediato comenzó un breve período de anarquía que hizo que Roma conociera cinco emperadores en un año.

Anarquía palaciega (año 69)
El nuevo soberano Galba, excesivamente económico, no fue del agrado de la Guardia, la que lo asesinó, proclamando luego a su jefe Otón. Pero desconformes las legiones de la Galia impusieron a su general Viteüo, quien gobernó contados días. Poco después los ejércitos de Oriente proclamaron a su jefe, el general Vespasiano, quien tras prolongadas luchas logró finalmente asegurarse el trono. Así concluyó la peligrosa’ anarquía militar: el imperio pasó a manos más capaces, que le darían’ casi dos siglos de gloria.

Fuente Consultada: Historia 1° Alfredo Drago

Dinastía de Emperadores Roma Antigua Los Flavios Resumen

Dinastía de Emperadores Roma Antigua
Los Flavios

LOS FLAVIOS
Esta nueva dinastía produjo tres buenos emperadores que repararon las locuras de sus antecesores y prepararon la llegada del siglo de oro de! imperio romano.

Vespasiano (año 69 a 79)

Era de familia humilde pero estaba adornado con las más brillantes cualidades. Prudente y justo, de costumbres sencillas y muy laborioso, cortó desde un principio los despilfarras inútiles: entre otras cosas suprimió los repartos gratuitos de comida al pueblo, y dedicó especial cuidado a la recaudación de los impuestos. Su excesiva economía le dio fama de tacaño; y se la merecía.

Con todo, realizó grandes obras públicas: a él se debe el maravilloso Anfiteatro Flavio, llamado “Coliseo”, cuyas imponentes ruinas son universalmente famosas. Emprendió varias campañas contra los germanos, y mandó a su hijo Tito a sofocar la rebelión de los judíos que concluyó con la destrucción de Jerusalén.

titoTito (año 79 a 81)
Por su bondad y rectitud fue llamado “Delicia del género humano”: durante su gobierno no debió dictar ni una sola sentencia de muerte. Lamentablemente, en su reinado grandes catástrofes conmovieron el imperio: una terrible erupción del Vesubio sepultó en cenizas a Pompeya y otros pueblos de la Campania, y una implacable peste se declaró en toda Italia. Tito fue una de sus víctimas.

Domiciano (año 81 a 96)

Hermano de Tito, fue otro de los mejores administradores del Imperio. Amante de la justicia y de costumbres excesivamente austeras, se enemistó al poco tiempo con el Senado y con la aristocracia romana, disgustada por los impuestos. Su exagerado rigor y la mala suerte que le acompañó en algunas expediciones militares, le ganaron la antipatía general, y también el injusto odio de los historiadores de su época. Terminó siendo asesinado por un oficial de su guardia.

Emperadores Romanos Dinastia Antoninos Resumen

Emperadores Romanos Dinastía Antoninos

LOS ANTONINOS
A la muerte de Domiciano pareció que el Senado, que nunca había visto con buenos ojos la sucesión hereditaria al trono, recuperaba su derecho, pues de inmediato proclamó emperador a uno de sus miembros más prestigiosos, Nerva.

El nuevo soberano introdujo entonces una costumbre que sus sucesores mantuvieron: declarar hijo adoptivo y heredero del trono al hombre más capacitado del Imperio, en vez de un miembro de la propia familia. Así se impedía la llegada al poder de algún príncipe indigno, como también el entremetimiento de la Guardia Pretoriana, e incluso, la guerra civil.

Con esta acertada medida, comenzó la “Edad de Oro” del Imperio Romano, la cual concluyó cuando el último soberano de esta dinastía interrumpió tan sabia tradición.

Trajano (98 a 117)
Emperadores Romanos Dinastia Antoninos Nerva había asociado al trono al más brillante de los generales romanos, jefe de los ejércitos del Rin, convertido luego en el más noble de todos los emperadores.

Trajano había nacido en España, cerca de Sevilla y estaba adornado de singulares cualidades. Fue un perfecto administrador, y al mismo tiempo un gran constructor que embelleció a Roma con magníficos edificios, principalmente con el incomparable Foro Romano, cuyas ruinas aún maravillan.

Fue igualmente un famoso conquistador: sometió a los Dados, al norte del Danubio, y se apoderó de su territorio, la actual Rumania, convirtiéndola en provincia romana. Pero sus mejores conquistas las realizó en Oriente; allí se apoderó de la Mesopotamiaa, fijando las fronteras del Imperio en el río Eufrates.

Luego proyectó relacionarse con la India y la China, pero no pudo hacerlo por la infranqueable muralla que era el reino Parto. Con estas grandiosas conquistas, el Imperio alcanzó su máxima extensión que ninguno de los sucesores de Trajano pudo sobrepasar.

Adriano (117 a 137)
Español también de origen, no fue tan afamado guerrero como Trajano, pero lo igualó como administrador y propulsor de la prosperidad general. Fue posiblemente el más culto de los emperadores romanos: enamorado de la cultura griega, protegió las artes y las ciencias y embelleció las grandes ciudades del Imperio.

En Roma, entre muchas otras obras aun se admiran la “Villa Adriana”, reproducción de las maravillas que había visto en sus 12 años de viajes por todas las provincias, y su grandioso “Mausoleo”, conocido hoy como Castillo Sant Ángelo. Preocupado por la administración de la justicia, realizó una de sus obras más meritorias: ordenó la recopilación de todas las leyes romanas dictadas hasta entonces, formando así el “Edicto Perpetuo”, base, de la legislación del mundo occidental por más de 500 años.

Antonino Pío (138 a 161)
Nacido en las Galias, ha sido considerado como el más querido de todos los emperadores. Hombre de espíritu superior, fue justo sin ser severo, y bondadoso sin caer en la debilidad.

Su principal preocupación fue procurar la felicidad de todos sus vasallos y de que la justicia no sufriera mengua: protegió inclusive a los cristianos y prohibió que se los persiguiera.

Durante su reinado no hubo ni una sola guerra ni revuelta, reinando la paz más absoluta. El pueblo premió su bondad llamándolo “Pío” (el Piadoso).

Marco Aurelio (161 a 180)
Militar de origen español, sumamente culto y virtuoso, dedicó su vida al estudio y a la práctica de la filosofía estoica.

Aunque era de carácter bondadoso, debió sin embargo pasar todo su reinado guerreando con sus vecinos, envidiosos de la prosperidad romana y que, abusando de la pasividad de los últimos soberanos, asaltaban las fronteras: los partos en el Oriente y los germanos entre el Rin y el Danubio. Y fue aquí en Viena, en donde murió víctima de la peste.

Marco Aurelio fue el último de los “Magníficos Emperadores”.

Cómodo (180 a 193)
El gran error de Marco Aurelio fue nombrar a su hijo como sucesor, en lugar de continuar la tradición de sus antecesores. Y con ello asestó un golpe mortal a la prosperidad del imperio.

Cómodo Emperador de Roma Emperadores Romanos Familia Julio ClaudiosEl nuevo soberano era un jovenzuelo de 19 años, lleno de brutales instintos, vanidoso y cruel, y para colmo, aficionado en extremo a los juegos del circo. Desde un comienzo abandonó las brillantes campañas emprendidas por su padre, y las fronteras empezaron entonces a ceder por todas partes.

Sus crímenes y locuras recordaban los de Nerón y Calígula: más que emperador, Cómodo fue. un envanecido gladiador, preocupado sólo en demostrar su fuerza bruta. Finalmente, harto de sus abusos y crímenes, fue estrangulado por otro gladiador contendiente suyo.

Con este estrafalario personaje, concluyó la época más brillante del Imperio. Jamás Roma volverá a vivir momentos más gloriosos n: podrá enorgullecerse de ser gobernada por mejores hombres: ante ella se abre su último capítulo, el de su decadencia y desaparición.

Linea de Tiempo del Imperio Romano Historia Cronologica de Roma Antigua

Línea de Tiempo del Imperio Romano

UNA HISTORIA ROMANA DE MILENIOS
Hasta llegar a ser el Imperio más vasto y mejor organizado de la Antigüedad, Roma pasó por una etapa monárquica y por la República.

ESTATUA rómulo y remo

753 A. C. Fundación de Roma por Rómulo, según la leyenda.
715-510 A. C. Reinados de Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Tarquinio Prisco o el Antiguo, Servio Tulio y Tarquino el Soberbio.
509 A. C. Comienza la República romana, encabezada por dos cónsules que se eligen anualmente.
451 A. C. Ley de las XII Tablas, que fija por escrito los derechos de los plebeyos.
348 A. C. Primer tratado entre Roma y Cartago.
343 – 341 A. C. Primera Guerra Samnita.
338 A. C. Derrota de la Liga Latina y dominio de Roma sobre todo el Lado.
336 A. C. Primer plebeyo accede al Consulado.
326-304 A. C. Segunda Guerra Samnita. Derrota romana en la batalla de las Horcas Caudinas.
312-280 A. C. Guerra contra Etruria, finalmente conquistada por Roma.
298-290 A. C. Tercera Guerra Samnita.
281-275 A. C. Guerra contra Tarento y su aliado, e! rey Pirro. Tras sus victorias, conseguidas sin obtener nada a cambio, Pirro abandona Sicilia.
275 A. C. Roma domina toda la península Itálica.
264-241 A. C. Primera Guerra Púnica.
241 A. C. Conquista de Sicilia.
231 A. C. Córcega y Cerdeña, provincias de Roma,
229 A. C. Primera Guerra Macedónica en lliria.
225 A. C. Guerra en la Galla; ocupación de la Galia Cisalpina en 222 a. C.
219-202 A. C. Segunda Guerra Púnica. Derrota romana ante Aníbal en Cannas (216 a. C.). Victoria romana en Zama (202 a. C.),
200-196 A. C. Segunda Guerra Macedónica. Derrota de Filipo V ante los romanos en Cinoscéfalos.
188 A. C. Ocupación parcial de Asia Menor.
171 A. C. Tercera Guerra Macedónica. Victoria definitiva en Pidna (168 a. C.).
149-146 A. C. Tercera Guerra Púnica. Destrucción de Cartago por Escipión Emiliano, llamado el Africano Menor (146 a. C.).
148 A. C. Macedona, provincia romana.
107 A. C. Primer consulado de Mario. Reformas en el ejército (105 a. C.).
91-88 A. C. Guerra social: los aliados itálicos se sublevan contra Roma, Sila
78 A. C. Dictadura de Lucio Cornelio Sila.
70 A. C. Pompeyo y César coinciden en e! consulado.
59 A. C. El cónsul Julio César forma e! Primer Triunvirato con Ludo Licinio Craso y Cneo Pompeyo.
58 A. C. Comienza la Guerra de las Galias, que César finaliza en 51 a. C. con las fronteras de Roma en el Rin.
56 A. C. César, Pompeyo y Craso ratifican el reparto de poder: César se mantiene otros cinco años en la Galla, Pompeyo obtiene Híspanla y Craso, Siria.
53 A. C. En la guerra contra los partos muere Craso y Pompeyo se queda solo en e! consulado.
49 A. C. César cruza el río Rubicón y empieza la guerra civil. Derrota de Pompeyo en Farsalia (48 a. C.), de sus partidarios en Tapso (46 a. C.) y de sus hijos en Munda, Híspanla (45 a. C.).
44 A. C. En el idus de marzo (día 15), un grupo de republicanos asesina a César.
42 A. C. Marco Antonio y Octavio derrotan en Filipos a los asesinos de César.
31 A. C. Octavio vence a Marco Antonio en Accio y, después, conquista Egipto.
27 A. C. Octavio es aclamado como princeps. cambia su nombre por el de Augusto y recibe el máximo poder militar, el imperium.
13 A. C. En Roma se celebra la Pax Augusta y al año siguiente se nombra a Octavio Augusto pontifex máximas, la máxima autoridad religiosa.
12 A. C. – 9 D. C. Campañas militares en Cerníanla de Tiberio, Druso y Germánico.
4 Augusto adopta como sucesor a Tiberio. Ü5s 14 Augusto muere en Nola.
69 Dinastía de los Julio-Claudios (Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón).
34 Anexión de Judea.
43 Conquista de Britania.
64 Gran incendio de Roma provocado por Nerón y primera persecución de cristianos.
69 Año de los cuatro emperadores (Otón, Vitelio, Galba y Vespasiano).
69 -96 Dinastía de los Flavios (Vespasiano, Tito, Domiciano, Nerva y Trajano).
70 Destrucción de! Templo de Jerusalén por Tito; diáspora de los judíos.
79 La erupción del Vesubio sepulta Pompeya, Herculano y Estabias.
85-106 Guerras Dacias.
116 Máxima extensión del Imperio, bajo Trajano.
117-192 Dinastía de los Antoninos (Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Cómodo).
138 Con Adriano, las fronteras retroceden.  163-180 Guerras Germánicas; refuerzo de las fronteras del Norte.
193 Luchas por el poder; año de los cinco emperadores (Pertinax, Péscenlo Niger, Didio Juliano, Clodio Albino y Septimio Severo).
193-235 Dinastía de los Severos (Septimio Severo, Caracalla, Geta, Macrino, Heliogábalo y Alejandro Severo).
212 El emperador Caracalla concede la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio.
213 Comienzan los conflictos en las fronteras (germanos, partos, sasánidas, entre otros), y se desencadena una profunda crisis.
235-284 Etapa de los emperadores soldados.
284-324 Diocleciano y la Tetrarquía: dos augustos y dos cesares (Diocleciano, Maximiano, Constando, Galerio, Severo, Maximino, Constantino, Majencio y Licinio).
313 Edicto de Milán: el cristianismo,
324-337 Imperio único de Constantino.
337-392 División del Imperio en Oriental (con capital en Constantinopla) y Occidental (capital, Roma).
392-395 Teodosio el Grande, emperador único
395 División del Imperio entre los hijos de Teodosio; Honorio (Occidente) y Arcadio (Oriente).
410 Alarico, al frente de los visigodos, saquea Roma.
451 Derrota de Atila, caudillo de los hunos.
476 Odoacro, rey de los ostrogodos, depone al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo. En Oriente,prosigue el Imperio Bizantino hasta la caída de Constantinopla (1453).

Cronologia de la Historia de Roma Principales Hitos Cronologica

Según la leyenda, Rómulo fue el primero en ocupar el trono de Roma. Quienes invocaban ser sus descendientes heredaron el trono y se convirtieron en ciudadanos, a partir de una legitimidad que se basaba en razones de estricto linaje: ser miembros del patriciado. Por debajo se encontraban los sectores plebeyos, vinculados a la producción agrícola. La base de sustentación del poder económico era la propiedad latifundista y el control del comercio. El mantenimiento de esta estructura exigió un aparato estatal más complejo. Así, cobraron fuerza el estamento militar y una articulación legal que dejó como herencia: el Derecho.

roma antigua: estatua loba y remulo y remo

753 a.C. – 510 a.C.: FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE ROMA
Según la tradición, el 21 de abril de 753 a.C. Rómulo fundó la ciudad de Roma, con lo cual se convirtió en el iniciador de la monarquía. Rómulo gobernó hasta el 716 a.C.

LOS REYES
Los reyes romanos que suceden al gobierno de Rómulo son:
Numa Pompilio (715-674) Reformó el calendario romano, ajustándolo para el año solar y lunar, y añadió además los meses de enero y febrero. Asimismo, instituyó numerosos rituales religiosos romanos y creó el cargo de sacerdote supremo, llamado “flamen maioris”. Organizó el territorio circundante de Roma en distritos y repartió entre los ciudadanos las tierras conquistadas por Rómulo.

Tulio Hostilio (673-642) Gobernó durante 31 años. Fomentó guerras contra Alba Longa, Fidenas y Veyes, de forma que Roma obtuvo así nuevos territorios. Aceptó como ciudadanos romanos que llegaron a ser patricios a los pobladores de la conquistada ciudad de Alba Longa y otros que arribaron a Roma en busca de asilo. También erigió un nuevo edificio para albergar al Senado, la Curia, que existió durante cinco siglos.

Anco Marcio (642-617) Hizo construir el puerto romano de Ostia en la costa del Tirreno, así como las primeras factorías de salazón, aprovechando la ruta fluvial del comercio de sal (“via salaria“) que abastecía a los ganaderos sabinos. El tamaño de la ciudad se incrementó gracias a su diplomacia , que permitió la unión de varias aldeas menores en alianza con Roma.

Tarquino I (616-579) Añadió cien nuevos miembros al Senado, procedentes de las tribus etruscas. Utilizó el botín de sus campañas militares para construir grandes monumentos en Roma. Entre sus obras, destaca el alcantarillado de la ciudad, la Cloaca Máxima. En el lugar de las antiguas marismas, inició la construcción del Foro Romano. El más célebre de sus proyectos fue el Circo Máximo, un gran estadio para carreras de caballos, que es hasta hoy el mayor de todos en el mundo.

Servio Tulio (578-535) Desarrolló una nueva constitución, con mayor atención a las clases ciudadanas. Instituyó el primer censo, dividiendo a las gentes de Roma en cinco clases económicas. Estableció el derecho a voto según la riqueza económica, por lo cual gran parte del poder político quedó reservado a las élites romanas.

Tarquino el Soberbio (535-510) Usó el terror y derogó muchas reformas de sus predecesores. Su mejor obra fue la finalización del templo de Júpiter. Abolió y destruyó todos los santuarios y altares sabinos de la Roca Tarpeya, lo cual enfureció al pueblo. El punto crucial de su tiránico reinado sucedió cuando permitió la violación de Lucrecia, una patricia romana, por parte de su propio hijo Sexto. El Senado decidió abolir la monarquía y, en el 509 a.C., se estableció la República.

509 a.C.: LA REPÚBLICA
Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquino Colatino se convirtieron en los primeros cónsules. Posteriormente, los poderes de los cónsules fueron divididos. Nueve años después de la expulsión de Tarquino el Soberbio, se creó el cargo de dictador, al cual, por un tiempo limitado, se le otorgaba la autoridad completa sobre todos los asuntos. Tras una etapa de conflictivi-dad social, el patriciado concedió el nombramiento del primer cónsul plebeyo. Creció la rivalidad con Cartago.

264 A.C.: Primera Guerra Púnica. Toma de Palermo y creación de la provincia de Sicilia. Anexión de Córcega y Cerdeña (238), Aníbal toma Sagunto.

218 a.C.: Segunda Guerra Púnica. Guerra con Macedonia (214). Toma de Capua. Cornelio Escipión el Africano toma Cartago Nova (211). Victoria de Zama. Escipión en África (204). Creación de las provincias de Hispania Ulterior e Hispania Citerior (197). Las legiones ocupan Grecia (194). Suicidio de Aníbal (183). Nueva Guerra Macedónica (171).

149 a.C: Tercera Guerra Púnica. Destrucción de Cartago. Creación de las provincias de África (146) y de Asia (129). El cónsul Mario reforma el ejército (107).

91 a.C.: Asesinato del tribuno Mario Livio Druso. Levantamientos en distintas provincias y crecientes conflictos entre patricios y plebeyos.

73 a.C.: Rebelión de Espartaco. Se le suman contingentes de esclavos y campesinos sin tierra, derrotados en la batalla de Silaro (71). Consulado de Craso y Pompeyo (70). Campaña de Pompeyo en Oriente (67-63). Primer Triunvirato: alianza entre Pompeyo, Craso y Julio César. Consulado de Julio César (59).

63-62 a.C.: Conjuración de Catilina. Consulado de Cicerón. Se crea la provincia de Siria.

51 a.C.: Julio César conquista la Galia y entra en Italia. César y Pompeyo se enfrentan en Egipto (48-47). Derrota de Pompeyo en Farsalia (41).

44 a.C.: Asesinato de Julio César.

36 a.C.: Agripa derrota a Pompeyo. Victoria de Actium. Cayo Julio César Octaviano, a quien César proclamó heredero, se hace con el poder (31). Octavio ocupa Alejandría (Egipto). Muerte de Marco Antonio y suicidio de Cleopatra (30).

27 a.C.: Octavio recibe del Senado el título de Augusto que lo convierte en emperador, y a Roma, en imperio. Se inicia el culto a su naturaleza divina. El poder queda en manos de la dinastía Julia-Claudia. Tras la creación de la provincia de Galacia (25) y el sometimiento de los partos (20), Augusto proclama la “Pax Romana” e inicia una etapa de pujanza política, económica y militar.

13-9 a.C: Tras sucesivas victorias obtenidas por Tiberio en el Danubio y el Elba, son sometidos los panonios y los germanos a manos de Draso. Consagración del “Ara Pacis” (9).

1 d.C.: Se considera a este como el año del nacimiento de Jesús de Nazaret e inicio de la era cristiana.

14 d.C.: Muere Augusto, y Tiberio es proclamado emperador por el Senado. Cayo César Germánico inicia la guerra contra los pueblos germánicos, que culmina con la incorporación al Imperio de las provincias de Capadocia y Commagene. Muere Tiberio (37).

37 d.C.: Cayo César Germánico, conocido como Calígula, es proclamado emperador. Imprime al gobierno de Roma un carácter de monarquía teocrática, centrada en el culto del emperador. Cae asesinado (41).

41 d.C.: Gobierno de Claudio. Conquista del sur de Britania (43), Tracia (46) y gran parte de Germania (50). Claudio es asesinado por Agripina (54).

54 d.C.: Nerón es proclamado emperador. Vespasiano invade Judea (58-66). Asesinato de Agripina (59). Aírame Burro, preceptor de Nerón y Octavia, es asesinado. Nerón se casa con Popea.

64 d.C.: nte el avance del cristianismo, Nerón manda incendiar Roma y culpa de ello a los seguidores de la nueva fe. Suicidio de Nerón (68).

68 d.C.: Galba es proclamado emperador. Vespasiano reprime la rebelión de los judíos. Galba es asesinado (69).
Otón es nombrado emperador, pero, carente del apoyo de las legiones, al poco tiempo se suicida. Lo sucede Vitelio, que es asesinado.

70 d.C.: Vespasiano, emperador. Su hijo Tito destruye Jerusalén y expulsa a los judíos de Judea. Construcción del Coliseo. Muere Vespasiano. Lo sucede su hijo Tito, Erupción del Vesubio y catástrofe de Pompe-ya y Herculano (79). Muere Tito y lo sucede Domicíano (81), que concluye la conquista de Britania. Asesinato de Domiciano y proclamación de Nerva (96), que muere dos años después.

98 d.C.: Trajano, hispano, es el primer emperador nacido en una provincia. Creación de las provincias de Armenia y Mesopotamia. El Imperio alcanza su máxima extensión. Muere Trajano y Adriano es proclamado emperador (117.Se aplasta en Judea la revuelta encabezada por Bar Kojva y los judíos son expulsados del territorio (132-135). Muerte de Adriano (138). El gobierno pasa a manos de Antonino Pío (138-161).

161 d.C.: Proclamación de Marco Aurelio como emperador. La peste asóla a! Imperio y afecta gravemente a Roma. Marco Aurelio muere combatiendo en el río Danubio. El gobierno pasa a manos de Commodo (180). Incendio de Roma y asesinato de Commodo (192).

193 d.C.: “Año de los cuatro emperadores”: Didio Juliano (Roma), Prescenio Niger (Siria), Clo-dio Albino (Britania) y Septi-mio Severo (Panonia). Finalmente, el poder queda en manos del último. Edicto contra cristianos y judíos (202). Muere Septimio Severo. Asumen dos emperadores: Caracalla y Geta (211). El primero asesina al segundo y concede la ciudadanía a todos los habitantes del Imperio. Caracalla es asesinado y asume Macrino (217), que gobierna un año. Tras un gobierno fugaz de Heliogábalo, Severo Alejandro es emperador (222). Invasión de los alamanes en el Rin (234).

235-284 d.C.: Período de “Anarquía Militar”; se sucede la proclamación y el asesinato de varios emperadores. Persecución a los cristianos. Epidemia de peste. Invasiones godas (250). Valeriano asume como emperador oriental y su hijo Galieno como emperador occidental (253). Valeriano muere a manos de los persas (260). Aureliano asume como emperador e instaura el culto al Sol y al emperador (270). Invasiones francas y godas. Asume Probo (276-283) y detiene las invasiones. Corregencia de Maximiano (286). Constancio y Galerio se asocian al trono (293). El Imperio es dividido en 12 distritos (diócesis) y en 101 provincias. Monarquía absoluta.

DIVISIÓN IMPERIAL
Constantino asume como emperador y se proclama Augusto. Emite un edicto de tolerancia religiosa (313) y se instala en Roma.

324 d.C.: Constantino, que asume el cristianismo, funda Constantinopla, donde instala su corte. Roma deja de ser el epicentro del Imperio. La Iglesia celebra el Concilio de Nicea (325), donde condena al arrianismo.

337 d.C.: Muere Constantino. Lo suceden sus hijos Constancio II en Oriente y Constante I en Occidente. El primero muere (361) y lo sucede Flavio Claudio Juliano, que reinicia la persecución a los cristianos. Juliano muere combatiendo a los persas (363). Primera división del Imperio entre Valentiniano (364-375) y Valente (364-378).

379 d.C.: Teodosio asciende al trono. Se prohíbe el paganismo (392). A su muerte (395), el Imperio se divide entre sus hijos Arcadio (Oriente) y Honorio (Occidente). Rómulo Augusto es nombrado emperador de Occidente, pero lo asesinan un año después. El año 476 es considerado el final del Imperio Romano de Occidente. El Oriental tuvo su continuidad en el Imperio Bizantino, hasta 1453, cuando cayó en poder de los otomanos.