Mitología Griega

Seres Imaginarios de la Mitologia Criaturas Mitologicas

SERES Y CRIATURAS IMAGINARIOS DE LA MITOLOGIA:
DRAGONES-AVE FENIX-CENTAUROS-MINOTAURO-UNICORNIOS

seres de la mitologia

A través de los cultos de las sociedades antiguas, de la adoración de los más sabios pueblos y de la creación de mitos fabulosos y tan milenarios como el hombre mismo, es posible rastrear las incontables formas en que la mente humana ha sido impregnada por los animales. Y, más particularmente, la influencia de las bestias imaginarias, de los seres mitológicos, ha sido impresionante. Nuestra cultura se encuentra inundada de referencias a estos animales, y el imaginario colectivo de la sociedad desborda de relatos y fábulas sobre dragones, minotauros, unicornios y demás criaturas ficticias.

Es muy común que los mitos desarrollados alrededor de uno de estos seres se correspondan con el proceso evolutivo  de algún animal real y los cambios en su relación con los hombres.   Aún más: casi no existen bestias imaginarias que no contengan algún elemento  de verdad zoológica.

Por ejemplo, el hallazgo de fósiles enigmáticos, los encuentros de los primeros marineros con criaturas mitológicas y los relatos de los exploradores sobre las exóticas bestias descubiertas en tierras lejanas han disparado la imaginación de los hombres a lo largo de toda la historia de la humanidad, creando una infinidad de seres increíbles que todavía nos acompañan en nuestra imaginación.

Los encuentros primitivos entre los hombres y los animales, los siglos de poesía y mitología que han transcurrido desde entonces, el incesante fantasear de la mente humana y el enamoramiento que los más exitosos y respetados escritores, músicos y autores teatrales con estas criaturas demuestran cuan adentradas se encuentran en nuestra cultura. Las más impresionantes e increíbles bestias se han mantenido como una fuente de inspiración para los artistas, evidenciando la fascinación que ejercen sobre el espíritu humano.

Hay algo en ellas, alguna cualidad intangible e inexplicable que nos cautiva y nos hace presas de su naturaleza, que excita nuestra mente y nuestra alma, que nos conmueve profunda y completamente.

Los centauros
Propios de la mitología griega, muchos expertos opinan que los centauros tiene su origen de los primeros encuentros entre este pueblo y varias de las tribus cercanas a ellos que montaban a caballo. Pero los mitos de esta sociedad, por su parte, contaban una historia diferente. Se decía que Ixión, rey de Tesalia, había cometido una terrible injuria a Zeus, dios de los dioses, al intentar acostarse con su esposa Hera. Zeus, para evitarlo, engañó a Ixión modelando una nube según la forma de la diosa, y de esta unión nacería Centauro.

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Este, luego, se aparearía con yeguas salvajes, dando origen a unos seres mágicos mitad hombre y mitad caballos. Existen   muchísimos mitos clásicos  más  que  hablan de los centauros.  Una de ellos narra que durante la boda del rey Lapitas, los centauros intentaron secuestrar a la novia, lo que desencadenó una batalla bastante cruenta que los hombres lograron ganar con la ayuda de Teseo (el mismo que había logrado dar muerte al Minotauro). Esta fábula se ha representando en un friso de 500 a.C, aproximadamente, ubicado en el Partenón de Atenas.

También merece atención el mito de Quirón, un centauro muy sabio, famoso por sus conocimientos de música, tiro al arco y medicina, disciplina que enseñó a Asclepio, dios de esta ciencia. Se cuenta que además de ser tutor de varios héroes de la mitología griega,  como  por  ejemplo Aquiles y Jasón, Zeus reconoció su enorme sabiduría y lo honró con la constelación zodiacal de Sagitario.

Los centauros vivían en territorio tesalio, y se decía que habían adquirido la inteligencia y las emociones de los hombres, y la velocidad y el poder de los caballos. Si bien eran muy justos y sensatos, no era extraño que los centauros se volvieran feroces y agresivos.

Estaban muy relacionados con Dioniso, dios del vino y símbolo del éxtasis. Su fuerza y velocidad los convirtió en los intermediarios de los dioses del mundo de los muertos en esta existencia; por esto mismo, su imagen es muy común en los monumentos funerarios.

Los dragones
Heródoto, un importantísimo historiador griego del siglo V a.C, fue uno de los primeros en describir a los dragones. El afirmaba que habitan la tierra de día y el agua de noche, que ponían e incuban huevos en la primera, que sus garras eran fuertes y que su escamosa piel no podía rajarse. La dualidad que acompañará para siempre a los dragones como señores de la tierra y de las aguas sagradas ya se empezaba a formar en estos tiempos tan lejanos. Más allá de esta definición, cada cultura a trabajado el tema de los dragones de maneras muy distintas.

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Los egipcios consideraban a los cocodrilos animales sagrados, y los alimentaban y domesticaban cotidianamente. El mismo Heródoto contaba que su relación con ellos eran de una adoración tal que los decoraban con pendientes de oro con piedras talladas en los lóbulos de sus orejas y brazaletes de oro en sus garras. Este es, probablemente, el origen de las leyendas sobre los tesoros de oro de los dragones.

Los pueblos semitas, perseguidos por los egipcios, solían   demonizar  todo  lo que este pueblo adoraba. En la Biblia, en el libro de Job, figura un descripción del Leviatán: “de su boca salen antorchas, centellas de fuego saltan de sus fauces”. Este es considerado el comentario más antiguo sobre los dragones como bestias que escupen fuego.

La mitología griega representó al dragón con forma de serpiente anfibia, y lo pensaba como un obstáculo para alcanzar el conocimiento y la riqueza. También se pensaba en él como guardián de lugares y cosas secretas, como el vellocino de oro.

La tradición cristiana simbolizó al dragón como la muerte y la desolación, consecuencia inevitable de la devastación producida por su fuego. Incluso se lo llegó a considerar la misma imagen del Demonio. En el arte religioso pueden encontrarse muchísimas obras donde los dragones, símbolos del Mal, luchan contra los estándares católicos. Pero claro que esta caracterización no es exclusiva del cristianismo: en todo el mundo existen mitos de dioses y héroes que debieron luchar con feroces dragones para alcanzar el orden a partir del caos.

En Babilonia, la mitología contaba que la creación del mundo civilizado sólo fue posible luego de que el héroe Marduk mató a Tiamat, madre de los dioses, que se le apareció en forma de dragón. Marduk partió en dos el cuerpo de Tiamat, formando con una de ellas el cielo y con la otra la tierra.

En Gran Bretaña la significación cristiana del dragón se combinó con la tradición celta allí imperante. Durante los primeros tiempos, representaban la realeza y eran el emblema bélico del rey Arturo. Aún hoy, el dragón es el emblema nacional de Gales, en clara alusión a su pasado celta. Y el patrón de Inglaterra, San Jorge, logró este status luego de su famosa batalla con un dragón.

En único lugar donde el dragón tuvo una imagen más positiva fue en China. Las creencias de esta cultura lo consideraban símbolo de la espiritualidad suprema e imagen de la capacidad divina de transformación; representaba el Yang, la actividad, lo masculino, e incluso fue emblema de la familia imperial.

Según la sabiduría popular china, el dragón fue el primero de los cuatro seres sagrados (los “animales de buenos augurios), que a través de sus cinco manifestaciones principales influye en todos los aspectos de la vida: el dragón Mang significa el poder temporal, el dragón Li es el ser que controla el mar y simboliza la sabiduría, el dragón imperial simboliza la lluvia y el sol naciente, el dragón celestial es el protector de las moradas de los dioses y, finalmente, el dragón Chiao simboliza al gobernante.

Las esfinges
Sin duda uno de los seres más fascinantes y persistentes de la antigüedad es la esfinge, que ha sido producto de   enormes   cambios  en  su  concepción a lo largo de la historia humana. Muchas veces a sido femenina y muchas   otras  masculino; se la ha representado como un leopardo, un león y un tigre; e incluso se la ha imaginado como un mono.

Este fuerte carácter antropomórfico (combinación cualidades animales y humanas) se corresponde con sus milenarios orígenes. Nacida en el seno de las culturas chamánicas del pasado, es propia de una tradición que creía en la posibilidad de mezclar la forma del hombre con la de los animales.

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La esfinge es asociada comúnmente con la fuerza, la protección espiritual y el ciclo de la vida y la muerte. En Egipto, donde los gatos, los leones y los leopardos eran animales sagrados, se la solía representar con cabeza de hombre y cuerpo de león.

La más típica y conocida esfinge egipcia es la de Giza, una gigantesca estatua en cuyo interior se encuentra el sepulcro del faraón Chefrén (que gobernó Egipto hacia 2575-2465 a.C. aproximadamente). Pero la imagen de la esfinge como retrato real se prolongó a lo largo de toda la historia de este pueblo, y combinaba la figura de animales sagrados con la idea del regente divino, simbolizando así la unión de los poderes intelectuales y físicos encarnados por el faraón.

La esfinge apareció en la cultura griega alrededor del 1600 a.C., influida por las tradiciones griegas y de Oriente próximo. Originalmente se la representaba con cabeza de ) mujer, alas de águila y cuerk po de león, y la mitología la consideraba una protectora espiritual.

Por   esto  mismo, fue tema decorativo del casco de Palas Atenea, e imagen muy común en las lápidas funerarias.
Pero el más famoso mito griego relacionado con las esfinges es, sin dudas, el de Edipo. Hera, diosa del matrimonio y esposa de Zeus, envió como una maldición a la ciudad de Tebas un despiadada esfinge que, sentada a sus puertas, mataba a todo aquel que no pudiera responder sus enigmas.

Escapando de su hogar, Edipo se encontró con ella, que le preguntó: “¿cuál es el animal que camina en cuatro patas durante la mañana, en dos durante el día y en tres durante la noche?”. Edipo respondió correctamente “el hombre”, lo que enfureció tanto a la esfinge que se arrojó al mar. Los ciudadanos de Tebas, liberados de su terror, aclamaron a Edipo como salvador de la ciudad y lo casaron con Yocasta, la reina viuda.

El Ave Fénix
Según la mitología clásica griega, el fénix es un ave de plumaje de vistosos colores que vivía en el desierto de Arabia. Su magia residía en que cada tantos siglos se untaba las alas con mirra (el bálsamo de un árbol de la zona arábiga), ardía en llamas y volvía renacer de las cenizas. El significado de este ave es bastante obvio: representa la reencarnación y la vida después de la muerte.

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Los egipcios pensaban en el fénix como un símbolo de Ra, dios del sol, porque su tamaño y su forma se parecen a un águila. Por otro lado, los romanos lo mantenían como el símbolo de la duración del imperio, mientras que en China se lo asocia con el sol y la luna, simboliza la unión del Yin y el Yang (los opuestos) y, a veces, se lo sitúa junto al dragón para representar la naturaleza indivisible del poder imperial.

Algunas veces, especialmente dentro de esta misma tradición china, se lo representa con cabeza de gallo para simbolizar el sol, lomo de golondrina como alusión la luna creciente, cola con forma de hojas o ramas para simbolizar los bosques y los árboles, patas con garras fuertes para conectarse con la tierra, y alas ardientes que hacen referencia al viento. De esta forma se reúnen los cinco elementos del universo y se transforma al fénix en el símbolo de la armonía. La tradición cristiana utiliza el fénix como expresión de la fe: el renacer de las cenizas es un símbolo del triunfo de los creyentes sobre la muerte.

Además, se afirma que de todos los seres que habitaban el jardín del Edén, el fénix fue el único que no probó el fruto prohibido, y por lo tanto se lo identificó con Cristo amenazado por la tentación y resucitado por la gracia de Dios.

Los grifos
Surgido en las manifestaciones artísticas de Asia occidental como imagen del poder, un grifo era una animal con cuerpo de león y pecho, garras, cabeza y alas de águila.

Simbólicamente, representaban a los regentes de la tierra y el aire, razón por la cual son la mezcla de un animal terrestre como el león y un ave como águila, ambos caracterizados por la ferocidad y la violencia.

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A pesar de ser una imagen bastante salvaje, su significación ha variado muchísimo a lo largo de la historia. Si para los antiguos hebreos representaban a la peligrosa Persia, para los griegos y romanos eran el símbolo de Apolo, dios del sol, y estaban muy vinculados con Némesis, diosa de la venganza, y Palas Atenea, diosa de la sabiduría.

Por su parte, y aunque el simbolismo cristiano más primitivo (el que prevaleció durante los primeros siglos de nuestra era) veía en ellos la venganza y la persecución, durante la época Medieval los grifos aludían a la dualidad (humanidad/divinidad) de Cristo.

En la Creta minoica, cuna de la civilización griega y, por extensión, de la cultura occidental, los grifos eran figuras guardianas y representaban la vigilancia constante y el coraje.

Los griegos, más tarde, se basaron en esta lectura para creer que eran los custodios de enormes tesoros de Oro en Escitia (al norte del Mar Negro, hoy Ucrania) y la India. Tal fue la importancia de esta creencia que, en el siglo V a.C, el historiador griego He-ródoto escribió que los grifos construían nidos de oro.

El Minotauro
Es posible que este mito típicamente griego se deba a las imágenes del culto al salto del toro de la Creta minoica, la civilización donde nació la Grecia antigua. El Minotauro, un hombre con cabeza de toro, se encuentra muy vinculado con el castigo de los dioses, el ingenio humano y la sexualidad exacerbada.

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Cuenta el mito que Minos, hijo de Zeus y rey de Creta, quiso sacrificar un toro en honor de Poseidón, dios del mar, pero se encontró con un ejemplar tan magnífico que decidió conservarlo. El dios, enfadado, lo castigó haciendo que su esposa Pasifae se enamorase irremediablemente del toro.

Ella, loca de amor, encargó al maestro artesano Dédalo que le construyera una ternera de madera en la que ella pudiera esconderse para copular con el animal. Posteriormente, Pasifae dio a luz al Minotauro, lo que enfureció a Minos al punto de que ordenó al mismo Dédalo que construyese un laberinto subterráneo donde esconderlo y mantenerlo prisionero.

Atrapado en este laberinto, el Minotauro se alimentaba de niños que eran condenados al sacrificio por los atenienses, que los enviaban una vez al año. Esta situación se prolongó hasta que Teseo, rey de Atenas, se ofreció a matarlo. Logro su cometido gracias a Ariadna, hija de Minos, que le entregó el famoso hilo que debía desenredar al transitar por el laberinto para luego poder encontrar el camino de regreso.

Esto mito tiene muchísimas significaciones. Mientras que el Minotauro representa las pasiones desenfrenadas de la naturaleza que el hombre debe controlar firmemente hasta poder apaciguarlas, el laberinto podría interpretarse como una metáfora sobre el largo y arduo camino de la vida, y el hilo que ayuda a Teseo a salir de él como la intuición divina que nos lleva por el buen camino y hacia la felicidad.

Pegaso
Existen dos versiones sobre el origen de Pegaso, el caballo alado. Una indica que fue fruto de la unión de Poseidón, dios del Mar, y Medusa, famosa por convertir en piedra a todo quien la mirase; mientras que una segunda asegura que brotó de la sangre de Medusa cuando Perseo, hijo de Zeus y rey de Tirinto, la decapitó para hacerse con su cabeza y poder convertir a sus enemigos en piedra.

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Pero más allá de esto, el hecho es que Pegaso es un animal lunar, representando usualmente de color blanco y con alas doradas. La mitología cuenta que cada vez que sus cascos con forma de medialuna se apoyaban en la tierra, brotaba de ella un fuente. El nombre griego de Pegaso, “Hipocrene”, parece confirmar esto: mientras que “hippos” significa “caballo”, “krene” significa “fuente”. Por todo esto, Pegaso terminó siendo un símbolo muy poético. Incluso se creía que todo el que bebiera de su fuente experimentaría una inspiración poética sin igual.

El mito de la muerte de la Quimera es una historia fascinante que hace de Pegaso una figura heroica. El joven Belerofonte fue la única persona capaz de domarlo, por lo que el rey Yóbates, queriendo encomendarle una tarea imposible de realizar, le encargó matar a la Quimera. Ayudado por Palas Atenea, diosa de la sabiduría, que le otorgó unas riendas mágicas para manejar a Pegaso, logró matar al monstruo arrojando plomo sobre su garganta, que al solidificarse no le permitió respirar.

Pero engrandecido por este logro, Belerofonte intentó alcanzar el Olimpo, el cielo de los griegos (y lugar de residencia de los dioses), montado en Pegaso, por lo que Zeus lo precipitó a tierra y convirtió al caballo en una constelación, evitando que esto se intentara nuevamente.

La Quimera
La Quimera es un extraño animal con cuerpo de león, torso de cabra y cola serpiente que se caracteriza por escupir fuego. Los mitos griegos afirmaban que era hija de Equidna, ella misma mitad serpiente y mitad ninfa (las divinidades que personificaban la naturaleza) y madre de muchas otras bestias míticas como Hidra, monstruo de siete cabezas al que Hércules dio muerte, y Cerbero, perro de tres cabezas guardián de los Infiernos.

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Este ser mitológico parece deberse a un fenómeno muy peculiar. Por las grietas de las montañas de Licia (antiguamente parte de Grecia, hoy parte de Turquía) se escapan grandes cantidades de gas natural que lo han inspirado: una interesante interpretación de esta bestia indica que es un símbolo de las fuerzas naturales destructivas que amenazan la vida humana (terremotos, erupciones volcánicas, tornados), que en épocas pasadas, se creía, sólo podían superarse con ayuda sobrenatural o divina.

También puede pensarse en esta criatura como el máximo exponente del poder y la violencia que las civilizaciones antiguas simbolizan a través de los híbridos animales y sus mitos explicativos.

La mitología griega cuenta que el rey Yóbates envió al héroe Belerofonte a matar a la Quimera. Éste, ayudado por Pegaso, el caballo volador hijo de Poseidón y Medusa (y por lo tanto emparentado con la Quimera), pudo sobrevolar las fauces abiertas de la Quimera y arrojar plomo por su garganta, que una vez fundido por su ardiente aliento la asfixió hasta morir.

Los unicornios
Existen muchísimas leyendas que hablan de unicornios, y la tradición de las diferentes culturas los describen y caracterizan de manera distinta. Por ejemplo, en China es representado como un dragón con cabeza de venado y un solo cuerno, mientras que diversos documentos históricos parecen indicar que en el Imperio Romano se lo veía muy parecido al rinoceronte.

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Ctesias, un eminente médico griego, escribió una historia de Asiría y Persia en el siglo IV a.C. donde describía al unicornio como un animal equino, una especie de burro salvaje, blanco, con una cabeza color rojo oscuro y un cuerno de 45 centímetros, que, se afirmaba, al molirse se convertía en un veneno muy potente y un excelente remedio contra la epilepsia.

Esta descripción combina, básicamente, tres animales: el antílope cervicapra, que en los machos suele presentar una atrofia en forma de cuerno; el onagro, un tipo de burro oriundo de Asia occidental; y el rinoceronte indio, cuyo cuerno solía emplearse para preparados medicinales.

Esta última fábula es la que ha prosperado, creando la noción del unicornio como una criatura elegante y poética, inspirador de incontables poesías y objetos de arte griego.

En el siglo XV se introdujo una modificación esencial para la imagen que, hoy en día, tenemos de los unicornios: el cuerno en espiral. Durante la Edad Media era  muy común que los colmillos de mamut fosilizados se confundieran con cuernos de rinoceronte y fueran vendidos como panacea, como remedio universal. Pero como eran muy difíciles de conseguir, varios boticarios inescrupulosos empezaron a representar a los unicornios con estos cuernos para poder hacer pasar el colmillo de marfil del narval, un tipo de marsopa, por un auténtico cuerno de unicornio.

El arte medieval, griego y romano ha utilizado la imagen del unicornio para expresar el amor casto que domina los deseos animales, o para realizar una alegoría sobre la virginidad. En este sentido, es un ser muy relacionado con Artemisa, diosa de la caza y los bosques que recibió el permiso de su padre, Zeus, para no casarse nunca. Así, la ferocidad de la imagen del unicornio se fue apaciguando de a poco, y el cristianismo ayudó a lograr esto al tomarlo como un símbolo de la Inmaculada Concepción.

Ver: Mitologia Griega

Fuente Consultada:
Nota Criaturas Imaginarias Revista Vivir en Armonía N°4
Trabajo enviado por colaborador  del sitio Enrique O. Funes

Creencias de Pueblos Originarios del Mundo Aborígenes

CREENCIAS DE PUEBLOS PRIMITVOS DEL MUNDO

Junto a las grandes religiones del mundo existen varias creencias menores que luchan por subsistir. Pese a ser muy
diferentes las características que presentan;, pueden ser agrupadas en cuatro categorías:

1) Prácticas totémicas e idolátricas. Ciertos aborígenes de hoy, comparables por su cultura a nuestros antepasados paleolíticos, tienen ideas religiosas rudimentarias que se apoyan en los conceptos de “tótem” y “tabú”, ligados estrechamente a la idolatría. El “tótem” es la idealización de animales y objetos -tomados genérica y no individualmente- como emblema protector de una tribu y, a veces, como ascendientes.

bosquimanos

 El psicologo francés Pierre Janet divide las creencias en racionales e irracionales. Las primeras, objetivas, se fundan en la experiencia y la información científica; las segundas, subjetivas, en cuestiones personales (la fe, por ejemplo) y sentimentales. Richard S. Crutchfield, psicólogo social estadounidense, postuló que “el hombre se ofrece creencias para responder a situaciones problemáticas”.

Los integrantes de ese grupo humano adoptan el nombre del “tótem” y pasan a llamarse “la tribu de la serpiente” o “el clan del marfil”. Similar al tótem son el “fetiche” de los negros y los iconos, de varias culturas asiáticas.

Siempre el “tótem” fue una especie de divisa o marca, que se graba o se pinta en las armas, objetos, viviendas y hasta en las mascarás y tatuajes; también se tallan o esculpen, con ese fin, estatuillas de barro, piedra, madera, hueso o marfil. Todo aquello que, por estar cargado de una gran fuerza mágica, deba ser respetado en grado sumo y tenga que ampararse en el misterio de lo que nadie frecuenta, es considerado, por los aborígenes, como “tabú”, es decir: prohibido. Más que veneración, los tabúes inspiran miedo.

Pueden referirse a costumbres, lugares, personas o ídolos, al espíritu de los antepasados y a todo un ritual. Su clima de misterio trasciende a través de ceremonias esotéricas, insólitas y algunas veces horripilantes, que supervisan los magos o hechiceros, que actúan, todavía hoy, en muchas tribus de África, Asia, América y Oceanía.

totem

El tótem puede equipararse con la  patrona de ciudades , como un santo, o una advocación de la Virgen María, y su principal objetivo es el de proteger a todos los individuos del clan o tribu de cualquier posible mal o remota amenaza, así como el de representar los valores y las tradiciones culturales del grupo.

También compartieron estas ideas de “tótem” y de “tabú” los trogloditas que decoraron, con pinturas rupestres, algunas de sus cavernas: no precisamente aquellas donde vivían, sino otras, más aisladas, que jamás vieron la luz del sol.

Lugares recónditos, como las cuevas de Font de Gaume o de Altamira, precedidas de verdaderos laberintos por los que se desemboca en una especie de “sancta sanc-torum“, lugar sagrado -que es “tabú”- con bellísimas figuras de bisontes, elefantes o renos. Se sabe que estas pinturas tenían una intención mágica, para facilitar la caza de los animales por ellas representados; eran trampas, encantamientos, fórmulas rituales y prácticas supersticiosas.

Deben incluirse en esta primera categoría muchos aborígenes australianos y melanesios; los hotentotes, bosquimanos, congoleses, cafres, zulúes y otras tribus africanas; los aborígenes de Siberia y Asia Central, cuya figura clave es el “chamán” (sacerdote, brujo y curandero); los primitivos “bhils” de la India y muchos pueblos de las tres Américas.

2)  El culto a la Tierra o Madre Naturaleza. Esta creencia resultó esencial a partir del Neolítico, es decir desde el momento, a fines de la era cuaternaria, en que se produjeron en el mundo cambios que variaron las condiciones de vida del hombre. Algunas tribus paleolíticas emigraron hacia zonas más frías sus últimos descendientes son los esquimales y los lapones de las zonas árticas o los aborígenes de Tierra del Fuego.

Mientras tanto, en otras regiones del planeta, después de ese diluvio al que aluden como hecho cierto varias religiones en su historia, surgió una nueva vida, pues el hombre, que se dedicó a la agricultura y a la domesticación de animales, se volvió sedentario.

3) El Árbol de la Vida. La idea de la Madre Tierra se relaciona con la del Árbol de la Vida, para algunos la simple higuera (cuyo nombre, en latín, es ficús religiosa) y, para otros, como los mexicanos, el nopal. La religión de los semang, en Malaca, dice que el Árbol Cósmico crece en lo alto de una roca ubicada en él centro del mundo.

En Sumatra, los aborígenes adoran un gigantesco árbol cuyas raíces aleanzan lo más profundo de la Tierra y cuyas ramas tocan el cielo. Los tártaros veneran un abedul que atraviesa las nubes y baña sus raíces en el’agua ele la vida eterna. Ende los tapones, el Señor del Mundo está representado por un mástil. El Árbol de la Vida juega un papel importante en las tradiciones hieráti-cas de los pueblos indoeuropeos.

4) Dualismo contrapuesto: el Bien y el Mal. En África y en Asia, y también en América y Oceanía, hay cultos bivalentes, que contraponen sus ideas: el bien y el mal, el dios de aspecto masculino con la mujer que es su esposa; el día y la noche; la vida y la muerte; el infierno y el cielo. A veces del dualismo se pasó a la trinidad, como en el “trimurti” hinduista (Brahma, Vishnú y Siva) o a otras creencias, politeístas o monoteístas, que siguen practicando todavía, al margen de las grandes religiones, determinados pueblos del mundo.

Así, el “animismo”, según el cual todas las cosas tienen un alma y deben ser adoradas individualmente. La idea de un Ser supremo, difundida por todo el orbe, conduce a concepciones religiosas más avanzadas, como la hebrea, la cristiana y la islámica.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°12 Supersticiones y Creencias Edit. Cuántica

Historia de la Defensa Personal Evolución de las Artes Marciales

ARTES MARCIALES: HISTORIA Y EVOLUCIÓN

La defensa personal nació junto con el hombre. La dictó un impulso epidérmico y, a la vez, vital: el instinto de conservación. Nadie, al fin, desprecia lo más valioso que tiene y que cuando se pierde, inexorablemente ya, no se puede recuperar: la vida. El hombre aprendió a defenderse porque siempre hubo otro hombre dispuesto a atacar.

Es el juego más viejo y menos inteligente del mundo, porque toda agresión supone un acto no razonado y toda defensa admite la necesidad de evitar el castigo y de seguir viviendo. Y, si se puede, además, devolver golpe por golpe.

defensa personal

Es, sin duda, una de las fórmulas más descarnadas de la irritación y el rencor. Todos, o muchos, aspiran a ser protagonistas del legendario combate entre David y Goliath, porque siempre palpitará entre los más débiles el orgullo de haber vencido a los más fuertes. Se supone que ese es el triunfo de la habilidad sobre la torpeza, olvidándose, sin embargo, que esa es la victoria de un mejor ataque físico y no el éxito de una más sutil reflexión.

No habrá que confundir nunca, aunque frecuentemente se mezclen y se parezcan, la defensa personal con las artes marciales. Aquélla es un sistema; éstas son una filosofía. Según un conocido humorista, es como confundir al en saquitos con la ceremonia del té.

La primera arma fue la piedra. Le sucedieron el garrote y, ya en laedad de hierro, el cuchillo, la lanza y la espada. Muchas veces se planteó un interrogante: ¿Qué hacer cuando el rival lleva un arma y el que se defiende no la tiene? La solución, o la tentativa, es única, porque no se puede elegir otra: la de usar con ingenio los puños o los brazos.

En la antigüedad, la defensa con los puños se conoció como pugilato (luego boxeo), con partida de nacimiento en Grecia; la defensa con los brazos fue la lucha, con alumbramiento en Egipto.

La lucha es un ejercicio en el que dos personas procuran derribarse mutuamente y ponerse de espaldas. Es uno de los más primitivos y universales. Su antigüedad la certifican los relieves de los sepulcros muralesde Beni-Hassán, cerca del Nilo, esculpidos con centenares de escenas de esa actividad ruda. En consecuencia, la lucha se conoció 3.000 años antes de C. En el libro XXIII de La Miada, al hablar del combate entre Ayax y Ulises se observan las reglas del campeonato moderno.

Las luchas griegas, introducidas de Egipto o de Asia, tomaron carta de ciudadanía hacia la 18a. Olimpíada de los Juegos Antiguos, 708 años antes de C. Los griegos atribuían la invención de la lucha a Apolo. Heracles (Hércules) llegó a ser un maestro en ese ejercicio y fue, además, el vencedor de Anteo y Eris, el gigante siciliano. En los pueblos teutónicos la lucha era uno delos instrumentos de guerra. En la edad media adquirió tal importancia que dio origen a una frondosa literatura. La obra más importante fue el “Ringeskunst”, de Juliano de Anerwald (1535), y de Alberto Durero se conservan aún 119 dibujos.

La afición por la lucna sobrevivió en muchos países asiáticos, como en el Japón, donde existe desde 23 a.C. En el año 858, convertida en un signo de fortaleza, hombría y nobleza, decidió la sucesión al trono entre los hijos del emperador Bumtoku y allí el vencedor, Koresbito, sucedió a su padre.

El inventor del pugilato fue Teseo y se afirma que Hércules lo aprendió de Harpálice, hijo de Hermes. Con el tiempo se convirtió en boxeo y, pulido en Inglaterra, se permitió en él sólo el uso de las manos. La lucha y el pugilato se transformaron con el tiempo en deportes. Hasta 1900, por ejemplo, casi todos los cuerpos policiales del mundo usaban para defenderse un machete o un revólver. No eran, por supuesto, elementos con los que se pudiera aguzar el ingenio ni la habilidad. Se necesitaba algo más, pese a la rotunda contundencia de un machetazo precisamente asestado o de una bala certeramente disparada.

Entonces, distintas agrupaciones del orden público comenzaron a practicar un sistema de defensa personal incorporado por occidentales, quienes durante su permanencia en el Japón habían aprendido las variadísimas técnicas del jiu-jitsu o el yudo. Un slogan que se hizo muy popular aseguraba su infalible utilidad: “El jiu-jitsu y el yudo son las dos únicas armas que no se caen de las manos”.

Esos occidentales, sin la formación ritual y meditativa de los orientales, tomaron de esas antiguas artes marciales llaves y golpes para defenderse de un hombre armado de un cuchillo. de un palo o de cualquier otro instrumento agresivo. Poco a poco fue perfeccionándose el aprendizaje, hasta que esos primeros rudimentos quedaron de lado al difundirse en Occidente las artes marciales japonesas, chinas o coreanas.

Fueron adoptadas por cuerpos policiales o del ejército (por ejemplo, los Estados Unidos cuando declaró la guerra al Japón), pero olvidando los principios de esas severas disciplinas marciales, disciplinas que en sus países de origen no son combativas y no representan sistemas de defensa, sino una filosofía para modelar el carácter, la moral y el espíritu humanos.

Todas las artes marciales tienden a que el hombre sea tolerante con sus semejantes por el camino de una vida armónica, de sacrificios, de actos nobles, de comprensión y de tolerancia, y que toda actitud que adopte sea la irradiación de un mensaje de paz y no un desafío de guerra.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°1 – Editorial Cuántica – Historia de la Defensa Personal

Diferencias entre Mito, Susperstición y Magia Concepto

CONCEPTO DE MITO, MAGIA Y SUSPERTICIÓN

El Diccionario de la Real Academia Española define, con precisión, la diferencia entre mito, superstición y magia, formas que, a su vez, figuran en la escala de valores a distinto nivel la religión. La superstición  y la  magia son creencias carenaras de un fundamento racional, por ello no resisten el análisis de la ciencia. El mito es también una creación fabulosa, como narración de algo irreal imaginado por el hombre, pero que puede contener un mensaje correspondiente a alguna vivencia humana.

mito, magia y supersticion

La religión, en cambio, tiene una base real, debida a la experiencia y a la razón humana que descubren la existencia de Dios, fundamento de la creencia y adoración religiosa por parte del hombre. En todos los casos, los hechos narrados estarán a cargo de seres con facultades sobrenaturales, que podrán desempeñarse en el escenario de la tierra o del cielo, pero cuyas pasiones son las mismas que las del hombre.

Religión es la actitud que nos inclina a creer en Dios y adorarlo con el culto debido. La religión puede ser natural o sobrenatural, según sea resultado de la razón humana o de una especial revelación de Dios, como en el caso del judaismo y del cristianismo.

El mito, la superstición y la magia, por igual que la religión, apuntan hacia lo metaffeico; van pen busca de esa espiritualidad, intangible y abstracta que está más allá de lo simplemente físico o material, cuyos orígenes, sin embargo, trataron siempre de explicar. Los animales, las plantas y los minerales, los eclipses, el trueno, la lluvia y el rayo, la noche y el día, el sol, la luna, algunas estrellas, los cometas, las constelaciones, la presencia del hombre y de la mujer, son temas permanentes para las supersticiones, la magia y la mitología. Pero al paso que éstos confunden a Dios con algunos objetos de la naturaleza, la religión se dirige a Dios mismo. También otras motivaciones alimentan el rico manantial de festas creencias.

Según el grado de madurez de cada pueblo, aparecen como simples tótemes mi como iconos y personificaciones de genios y demonios; como dioses, en plural, que corresponden al politeísmo o como el dios único, en singular, propio de los cultos monoteístas. Cabe, a este respecto, un matiz especialísimo. Cuando en una religión se superpone un dios a otros, se dice que es “henoteísta”.

El tótem, símbolo de unión entre el hombre primitivo y su grupo, representa una fuerza que, según Durkheim, contiene, en potencia, las ideas religiosas superiores. Otros sociólogos trataron de demostrar, en cambio, que las tribus primitivas más elementales, situadas en el primer escalón de la familia humana, carecen de animismo y de totemismo; tienen, ya, la idea de un Ser supremo”.

Para algunos científicos contemporáneos ese último escalón, grado elementalísimo de toda civilización y cultura, dispone de atributos notables, ya que fue allí donde la humanidad, contrariamente a lo que se pensaba, comenzó su vida espiritual o superior.

Esta última teoría coincide con la creencia de una primitiva revelación de Dios al hombre. Opondremos dos categorías fundamentales: por un lado, superstición y magia; por el otro, mitología y religión. Aquellas creencias comprenden una serie de acciones y formulismos mediante los cuales el ser humano cree poder dirigir determinadas fuerzas, que estima superiores a su destino. Desea cambiar las normas impuestas por los hados; acomodar a su placerlas leyes de la naturaleza; provocar daños y beneficios.

La superstición y la magia no se someten a ninguna divinidad; simplemente la invocan, para especular con el más allá, en una relación de causa a efecto. Tampoco se interesan por los preceptos morales y no aspiran a exaltar lo bueno o a condenar lo malo.

La mitología y la religión, en cambio, reconocen la existencia de una fuerza espiritual superior, casi siempre personificable, a la que el hombre se somete y a la cual recurre mediante la oración, para suplicar ayuda o rogar, penitente, por la absolución de sus pecados.

Mito: Ficción alegórica,especialmente en materiareligiosa. La Mitología es la historia de los fabulosos dioses   y hé roes de la gentilidad. Superstición: Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. Magia: Ciencia o arte que enseña hacer cosas admirables. Pero tam bién encanto, hechizo oatractivo con que una cosa deleita o suspende. La “magiablanca”es la que, por medio de causas naturales, obra efectos extraordinarios que parecen sobrenaturales. La “magia negra” es el arte supersticioso por medio del cual cree e vulgo que pueden hacerse, con ayuda del demonio, cosas extraordinarias.

Fuente Consultada: Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Edit. Cuántica

Ver: Supersticiones Populares

Mito De La Lucha Entre Dioses,Titanes y Ciclopes Zeus y Cronos

MITOLOGÍA GRIEGA:LA BATALLA ENTRE DIOSES Y TITANES

Los pueblos más primitivos y, luego, las primeras civilizaciones, tenían diversas creencias sobre las cosas que los rodeaban. La mayoría de las veces asistían temerosos, asombrados, a las fuerzas potentes de la naturaleza; en otras ocasiones, la grandeza y la belleza de los hechos que presenciaban los emocionaban. Poco a poco trataron de dar una explicación a lo que sucedía.

Mas, como no encontraban razones y no eran aún capaces de relacionar los hechos, recurrieron a la imaginación. Y esta fértil imaginación del hombre tejió historias increíbles, relatos maravillosos, plenos de belleza y de sentimientos. De estos relatos y de las prácticas mágicas y religiosas que los hechos les inspiraban, nacieron los mitos y la mitología.

Cada pueblo posee su mitología, pero los mitos griegos están considerados como los más bellos y refinados que se conocen de todos los pueblos antiguos. Ellos forman parte de la herencia literaria y cultural que nos han legado los griegos.

Mitos, leyendas, historias, hazañas, aventuras entre dioses, héroes y hombres. Esos relatos llenaron la vida cotidiana de los griegos. Era una época donde los hombres vivían con sus dioses inmortales que, según ellos, moraban en el monte Olimpo y desde allí presidían todos los actos humanos.

lucha de titanes y dioses

EL MITO DE LA BATALLA ENTRE TITANES Y DIOSES

homero

Homero, el mayor poeta de la antigua Grecia (vivió, probablemente, en el siglo IX a. de C), recogió mitos y tradiciones populares muy antiguos. Él nos cuenta que el gigante Atlas o Atlante sostenía las altas columnas que separaban el cielo de la tierra. El poeta griego Hesíodo (siglo VIII a. de C), que se ocupó de la historia de los dioses griegos y de la formación del mundo, relata el mito de los Titanes y el castigo que impuso Zeus a Atlas.
El mito comienza en una época muy remota, en un pasado muy lejano, tan lejano como fueron los comienzos del mundo.

En esos primeros tiempos, cuando ya estaban creados la tierra, el cielo, las montañas y los mares, ei dios más poderoso del mundo para los griegos era Urano. Este dios casó con la diosa Tierra y tuvieron muchos hijos inmortales. Entre éstos estaban los Titanes, dioses enormes y dueños de un temible poder, y los feroces Cíclopes, grandes dioses que tenían un solo ojo en el centro de la frente.

Por entonces, el poder de Urano era inmenso; todos le obedecían y pudo reinar durante muchos años felices, ya que por aquellos tiempos no existían la muerte, ni el mal, ni el odio.

Pero… siempre hay un pero que suele cambiar la situación…

Un día, los Titanes se mostraron desobedientes e irrespetuosos con Urano, y éste decidió castigarlos. Con el enojo de Urano, cielo y tierra se estremecieron.

Viendo la furia de Urano, Tierra le suplicó que perdonara a estos hijos desobedientes: “Señor de todo el mundo, perdona a nuestros hijos y no traigas desgracias a la familia de los dioses”.

Respondió Urano: “Madre de los dioses, cuando los hijos no respetan a su padre, deben ser desterrados de la luz del día”.

Y arrojó a los gigantes al Tártaro, la región tenebrosa y profunda de los infiernos.

La esposa de Urano, sin embargo, pensando que eran sus hijos, decidió animarlos para que resistieran. Y, con la ayuda de la madre, Cronos -el más ambicioso de ellos- escapó de la prisión y volvió al mundo luminoso del día. Ya había pensado arrebatar el trono a su padre; de modo que, en cuanto se le presentó la oportunidad, encontrándolo dormido, golpeó a su padre y lo dejó sin poder. Así usurpó Cronos el trono de Urano.

El reinado de Cronos desató grandes desgracias en el mundo, ya que su poderío provenía de un hecho maligno. Dejó en libertad a los Titanes y el mundo se llenó de terror, odio, miedo, venganza y guerra.

Andando el tiempo, Cronos casó con Rhea y tuvieron hijos. De ellos, fue Zeus el señalado por el oráculo para destronar y suceder en el poder a su padre.

Zeus creció hasta llegar a ser un joven hermoso, fuerte y valiente. Cuando se enteró de que el mal y la injusticia continuaban existiendo en el reino de su padre, decidió expulsar a Cronos del trono de los dioses. Se repetía la historia, el hijo contra el padre, pero ahora para bien de todos.

Entonces, comenzó la batalla más imponente que conoció el mundo: la de Zeus y los dioses contra los Titanes.

La lucha causó una tremenda destrucción en el mundo. Zeus descendió al Tártaro y puso en libertad a los Cíclopes, convirtiéndolos en aliados suyos. Los Cíclopes pusieron la fuerza destructora del rayo en su poder. Entonces, la tierra fue sacudida por los terribles rayos y relámpagos que lanzaba Zeus sobre los Titanes. Éstos, con una fuerza descomunal, descargaban rocas gigantescas sobre sus enemigos.

A su vez, los Dioses del Olimpo, armados con lanzas y espadas, cayeron sobre los gigantes con ímpetu feroz. La tierra, el mar y el cielo se habían convertido en un gigantesco infierno. Nunca se había presenciado una guerra tan despiadada como la sostenida entre dioses y Titanes.

Finalmente, los dioses resultaron vencedores.

Cuando Zeus regresó victorioso al monte Olimpo comenzó la tarea de reconstrucción del mundo: fertilizó la tierra destruida, devolvió la paz a los hombres, restableció el orden y la justicia.

Entre otras cosas, impuso un eterno castigo a Atlas o Atlante por haber participado a favor de los gigantes.

Zeus transformó a Atlas en altísima montaña, condenándolo a sostener la bóveda del cielo, representada por una esfera, sobre sus hombros.

zeus dios griego

Zeus, en la mitología griega, dios del cielo y soberano de los dioses olímpicos. Zeus corresponde al dios romano Júpiter. Según Homero, se consideraba a Zeus padre de los dioses y de los mortales. No fue el creador de los dioses y de los hombres; era su padre, en el sentido de protector.

Ver: Mitologia Griega – Los Dioses del Olimpo

Fuente Consultada:
DIMENSION 2007 Manual 7° Grado de Alberto Pogliaro Edit. Kapelusz

Biografía de Homero y Su Legado a Los Griegos Poeta

VIDA Y OBRA DEL POETA GRIEGO HOMERO Y SU LEGADO

El más antiguo, célebre y admirado de los poetas griegos. Fue llamado «el Padre de la Poesía». Uno de los más espléndidos luminares de la Humanidad y manantial inagotable de temas poéticos. Se supone que nació unos 900 años antes de Cristo. Siete ciudades se disputan el honor de ser su tierra nativa: Smyrna, Chíos, Colophon, Salamis, Rodas, Argos, Atenas.

Todos los griegos aprendieron a leer en la Ilíada y la Odisea epopeyas atribuidas a un poeta ciego, Homero, pero varias preguntas siguen sin respuesta: ¿Quién era!?, ¿Existió realmente!?, ¿Cuál es el mundo descrito en sus poemas?. Nada se sabe de su persona, y de hecho algunos ponen en duda que sean de él estas dos obras. Sin embargo, los datos lingüísticos e históricos de que se dispone, permiten suponer que los poemas fueron escritos en los asentamientos griegos de la costa oeste de Asia Menor, hacia el siglo IX a.C.

 El mérito de la obra de Homero es inmenso. Mérito poético, histórico y cultural. Se ha llegado a la afirmación categórica siguiente: si desapareciesen todos los vestigios de la antigua Grecia, con sólo las obras de Homero podrían rehacerse a la perfección.

Pero… ¿vivió, en efecto, Homero? ¿Cuándo, dónde? Cierto que son contadísimas las noticias contundentes que conservamos de él. Pero ellas se han bastado para que ya nadie ponga en duda la personalidad real de Homero.

¿Cuándo vivió? Si hemos de creer a Herodoto, Homero fue coetáneo de Hesíodo, y éste y aquél le precedieron en cuatrocientos años (Herodoto vivió en el siglo v antes de Cristo). Tucídides afirmó que, Homero vivió mucho después de la guerra de Troya, acaecida ochenta años antes de la invasión dórica en el Peloponeso (siglo XII antes de Cristo).

Aristóteles y Aristarco le supusieron contemporáneo de la emigración jónica (1140 antes de Cristo). Pero de las referencias del propio Homero acerca de cuantos intervinieron en la guerra de Troya, a quienes se refiere como a personajes idealizados ya, muy distantes de quien los idealizaba, puede deducirse que Homero vivió hacia el año 900 a. de J. C.

busto de homero

Busto de Homero. Museo Británico de Londres. — De autor anónimo y de época incierta. Las onduladas barbas y los cabellos ondulados nos hacen pensar en un arte decadente. Pero el artista supo recoger todo el patetismo que los siglos han acumulado sobre el poeta de la Ilíada. Ojos ciegos que, seguramente, han dejado de serlo en un mundo maravilloso en el que las imágenes tienen colores nunca vistos sin ceguera genial, y en el que los hechos se producen sólo ante una videncia anormal e inexplicable.

Sólo a título de curiosidad es posible mencionar algunas de las afirmaciones consignadas en la biografía de Homero atribuída a Herodoto, en la cual se suceden noticias que siguen estando «en cuarentena» a exigencia de los más reputados críticos, investigadores y exegetas homéricos. En dicha biografía se escribe que el genial Homero fue hijo de Creteis, la cual, enviada por su tutor a Esmirna, le dio a luz en la ribera del Meles.

Creteis contrajo matrimonio con el noble Femio, quien sintió siempre gran afecto por Homero, inclinándole desde muy niño hacia el estudio de la poesía, de tal modo que, cuando aún era adolescente, ya tenía gran fama en toda la Eólida. Muerto Femio, Homero le sucedió en la dirección de la escuela poética por aquél fundada. Dejó esta dirección para realizar un largo viaje por mar en compañía de un rico comerciante llamado Mentes.

Estando en Itaca sufrió una aguda oftalmía, que le obligó a interrumpir sus viajes y a quedarse en la casa de Mentes, en la Leucadia. Y aquí fue conociendo las leyendas relativas a Odiseo y concibió el plan de la Odisea. Pero aún tuvo ánimo, antes de cegar por completo, de acompañar a Mentes recorriendo las costas del Peloponeso, hasta Colofón, ciudad en la que su ceguera se hizo noche perpetua. Pero la mala fortuna hizo que, careciendo de medios para vivir, pues su gran protector Mentes murió, tuviese que viajar de nuevo, a merced de distintos lazarillos, para cantar sus poemas por distintas ciudades y tierras.

Y así estuvo en Esmirna, en Neontico… Y conviene consignar que fue en esta ciudad donde empezaron a conocerle como Homero (el ciego), pues su nombre era el de Melesígenes. Algo después, en la Fócida, cierto rapsoda malhechor, de nombre Testórida, le robó sus poemas para hacerlos pasar por propios. ¿Cuáles eran estos poemas? La Tebaida y los Himnos, compuestos en Esmirna y recitados con gran fortuna en Neontico (lengua). Persiguiendo al ladrón, Homero desembarcó en Boliso, donde hizo amistad con el cabrero Glauco.

Asombrado éste por el mucho saber y la gran bondad de aquel ciego, le llevó a casa de su amo, quien, igualmente impresionado, le encomendó la educación de sus hijos. Ya tranquilo y «con la casa y la comida aseguradas» —el primum vivere latino— Homero pudo componer nuevos poemas que causaron «general admiración» y pusieron de manifiesto la superchería del cantor ladrón Testórida, el cual hubo de huir. Los nuevos poemas homéricos fueron: los Cércopes, el Canto del mirlo, la Batracomiomaquia, la Cabra siete veces trasquilada.

Ya plenamente feliz, ¿qué otra cosa pudo hacer Homero, sino casarse, tener dos bellas hijas, y escribir sus portentosos poemas la Ilíada y la Odisea? Y ya cuando tuvo tales felicidades sólo le quedó por desear una: que su fama fuera confirmada en Atenas. Para lo cual se puso en camino, haciendo escala en Samos, donde escribió El Horno y la Canción del mendigo vagabundo. De nuevo en camino, falleció en cualquier parte, próximo a su meta ansiada, cuando ya la primavera había convertido las tierras en un sospechado paraíso.

Hasta aquí, todo lo contado corresponde a la biografía atribuida a Herodoto. Que no es mucho, pero que está bien contada.

EL POETA CIEGO
Como decíamos antes, se atribuye a Homero, un anciano ciego el mérito de haber recopilado las leyendas aqueas, de haber devuelto la vida a los héroes, y de haber creado un humanismo en el que todos los griegos iban a coincidir.  Desde antiguo, hay quien ha negado su existencia real: se dudaba que un solo hombre hubiera podido componer la litada y la Odisea. Cada uno de estos poemas reúne veinticuatro cantos de seiscientos a setecientos versos.

Se ha planteado, pues, un problema Homero, como se ha suscitado un problema Shakespeare. Hoy, nadie piensa en arrebatar a un mismo poeta la gloria de haber escrito lo esencial de los dos poemas. Sin duda, él recogió un conjunto de tradiciones orales, compuestas por cortos fragmentos, recitados en alta voz, que después fueron desarrollándose, debido a las aportaciones sucesivas de los aedos, los trovadores de la época. Con todo ello, Homero hizo una obra definitiva.

¿Qué nos cuenta ia llíada? No se trata sólo de la guerra de Troya: la toma de esta ciudad sirve de telón de fondo. El mismo autor lo dice: el tema es la historia de la cólera humana, de sus causas, de sus consecuencias, de su apaciguamiento. Aquiles, uno de los más valerosos jefes griegos, ultrajado por Agamenón, el “rey de los reyes”, se ha retirado del combate.

La victoria sonríe a los troyanos, que invaden el campo griego. El buen Patroclo, amigo de Aquiles, suplica a éste que le preste sus armas. Pero muere víctima de Héctor, jefe troyano, hijo del rey Príamo. Entonces, Aquiles, que había desoído la llamada de su pueblo, sufre por la muerte del hombre a quien más quería, y decide vengarlo.

Vuelve al combate, desafía a Héctor, lo mata y se ensaña arrastrando su cadáver, ignominiosamente, alrededor de los muros de la ciudad. Su cólera no se aplaca más que ante las súplicas del viejo rey Príamo, que ha venido a reclamar el cuerpo de su hijo. Aquiles cae en brazos de Príamo, y la epopeya termina con una tregua y cn funerales del valiente Héctor.

LEGADO, HOMERO EDUCADOR DE GRECIA: Dondequiera que estuvieran los griegos, y cualquiera que fuese su fortuna o su grado de instrucción, amaron y conservaron lo escencial de los poemas homéricos.

Alejandro el Grande llevó su Homero, como libro de cabecera, hasta los confines del mundo. Leído en todas partes y por todos, Homero fue el educador de Grecia. Su obra tuvo, en el mundo griego, la importancia de la Biblia o del Corán. Sacando a escena a unos héroes que posteriormente serían considerados como modelos de virtud, Homero asentó, en cierto modo, las bases de un código moral.

Y si los dioses intervienen, los hombres no dejan de ser el centro y la medida de todas las cosas de toda acción. Homero fue, sin duda, el primer humanista. No pretende negar el poder de los dioses ni la existencia del castigo; pero en ese mundo duro y hostil, el hombre, al menos, puede conquistar su dignidad.

El valor de Aquiles, mil veces admirado e imitado, explica, en parte, las hazañas de Maratón y de las Termópilas. Pero también se ofrecen a la admiración de los griegos otros héroes, otras formas del valor; Ayax es obstinadamente valiente; Diodemes, más joven, se distingue por su entusiasmo: siempre animoso, se conduce impulsado por una gran vitalidad. “Mi lanza enloquece entre mis manos”, dice. Pero no deja de ser caballeroso: a punto de matar a un adversario, se entera de que éste es nieto de un huésped de su abuelo; entonces, “clavando su lanza en la nutricia tierra, dirigió a su noble adversario palabras llenas de amistad”.

¡Así es como se comporta un protegido y un adorador de Atenea! La fidelidad de Patroclo, la generosidad de Héctor y la inteligencia de Ulises completan este asombroso compendio de las cualidades helénicas. Los antiguos griegos encontraban en esos poemas una imagen de su vida caballeresca y ruda, basada en la agricultura y en los inmensos rebaños, en los combates singulares y en los decisivos golpes de la espada.

La aventura de Troya, que unió por una vez a reyezuelos y señores, contribuyó a difundir el sentimiento de que, a pesar de las rivalidades, formaban, bajo la égida de una religión, una comunidad, un conjunto, una civilización distinta de la de los bárbaros. Homero, pues, junto con Hesíodo, ha fijado para los griegos una imagen de sus dioses.

DIOSES SEMEJANTES A LOS HOMBRES
Es difícil precisar su génesis. Sin duda, los invasores consiguieron, adoptando ciertos dioses de los vencidos, imponer sus propias divinidades, pero humanizándolas, reduciendo las formas animales bajo las cuales eran representadas al simple papel de atributos.

En todo caso, los dioses de Homero son semejantes a los hombres, y no se imponen ya por el pavor que inspiran. En principio, eran el Cielo (Urano) y la Tierra (Gea). Sus hijos, los Titanes, engendraron, a su vez, a los dioses. Pero uno de los Titanes, Cronos, temiendo que sus hijos lo suplantasen, devoró a uno tras otro. Así perecieron todos, hasta que la astucia de su madre, Rea, salvó al joven Zeus: Rea, en efecto, sustituyó al recién nacido por una piedra envuelta en pañales, y Cronos se la tragó sin sospechar el engaño. Zeus, llegado a la edad adulta, combatió a su padre y lo destronó.

Reinando sobre el cielo y el rayo, Zeus compartió el poder con sus hermanos: Poseidón dominó el mar, mientras que Hades reinaba sobre los mundos subterráneos y sobre los muertos. Zeus, como los demás dioses, tampoco se sentía obligado a una moral. Su mujer, Hera, tenía motivos para quejarse de sus liviandades: si Ares, dios de la guerra, y Hefaistos, dios de la forja, fueron fruto de su unión con Hera, Artemisa y Apolo—la luna y el sol—, fueron, por el contrario, hijos de una mortal.

En cuanto a Atenea, salió completamente armada del cerebro de Zeus, reuniendo así la sabiduría y la fuerza. Alrededor de estos dioses principales, hay innumerables divinidades inferiores: ninfas, Erinnias, ríos y fuentes. Homero, más que cualquier otro, ha unificado culturalmente a los griegos, dando a todo un pueblo un panteón común: todos reconocen a los aqueos como a sus antepasados. Los héroes homéricos ilustran la imagen que los griegos se han formado de la virtud y del valor del hombre.

Ver: Mitología Griega

CRONOLOGÍA APROXIMADA:

hacia -900 Inicio de la cerámica de estilo geométrico en Grecia.
hacia -814 Fundación de Cartago.
hacia -800 Composición de la llíada y la Odisea. asentamiento de los etruscos en laToscana.
-776 Creación de los Juegos Olímpicos.
-775 Inicio de la cerámica  y Geométrica reciente.
-753 Fundación de Roma.
hacia -750   Fundación de Cumas en la Campania. Los griegos adoptan el alfabeto fenicio.
hacia -740   Nacimiento del poeta Hesíodo.
hacia -735   Los espartanos invaden Mesenia.
– 734   Fundación de Siracusa.
-730    Inicio del arte orientalizante en Grecia.
hacia -700 Colonización de la península Calcídica por los griegos.
hacia -687 Giges funda la dinastía de los Mermnada en Lidia.
hacia -675 Constitución de Licurgo en Esparta.
hacia -660 Fundación de Bizancio.
hacia -621 Legislación de Dracón en Atenas.
hacia -600 El tirano Clístenes de Sición veta el recitado de poemas homéricos.

¿Ocurrió realmente la guerra de Troya?
A fines del siglo XIX, Heinrich Schliemann, rico comerciante alemán fascinado con la epopeya homérica.decidió comprobar su veracidad histórica. En 1870 comenzó las excavaciones en la colina de Hissarlik, en Turquía, donde según ciertas fuentes antiguas habría estado Troya. Descubrió ricas sepulturas, que pensó correspondían al rey Príamo y su familia, pero éstas databan de los años 2300 a 2200 a.C, es decir, un milenio antes de la supuesta fecha de la guerra de Troya. Algunos años más tarde, Schliemann descubrió en Micenas ricas tumbas en las que estaban guardadas máscaras mortuorias de oro. Pensó que había descubierto la sepultura de Agamenón, pero debió admitir que eran también anteriores a la guerra de Troya.

Fuentes Consultadas:
HISTORMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I Edit. CODEX Los Griegos
HICIERON HISTORIA Tomo I Biografias Edit. Larousse
GRANDES FIGURAS DE LA HUMANIDAD Enciclopedia Temática Familiar Edic. Cadyc

Concepto de Epopeya Ejemplos y Características Historia

LA EPOPEYA EN LA HISTORIA EJEMPLOS Y SUS CARACTERÍSTICAS

Poesía épica, también llamada epopeya, representa un género poético que se caracteriza por lo magnífico de su tono y su estilo. Generalmente trata de sucesos legendarios o históricos de importancia nacional o universal. Por lo general se centra en un individuo, lo que confiere unidad a la composición. A menudo introduce la presencia de fuerzas sobrenaturales que configuran la acción, y son frecuentes en ella las descripciones de batallas y otras modalidades de combate físico.

Generalidades. La epopeya es un poema narrativo de gran extensión. La forma básica es la epopeya heroica, o sea, la que tiene un héroe de la leyenda, del mito o de la historia como personaje principal y trata de hazañas y aventuras bélicas; la relación desdeña los detalles triviales y adocenados y tiende a lo elevado y grandioso. Los elementos mitológicos desempeñan un papel central, tanto cuando la sucesión de los acontecimientos está inspirada por el reino de los dioses clásicos o nórdicos antiguos como cuando lo es por los símbolos cristianos.

La epopeya existe en diferentes estadios de evolución en casi todos los pueblos y parece que ha surgido en épocas heroicas, en sociedades primitivas feudales. Los primeros intentos de poemas épicos han sido seguramente creados por los poetas cortesanos que príncipes, guerreros y reyezuelos tenían para alabar sus hazañas.

Es discutible si la epopeya más antigua, oral y anónima, que antes fue llamada epopeya popular, a diferencia de la pulida y culta epopeya artística, ha sido verdaderamente una literatura de todo el pueblo. Su sello aristocrático es en general evidente y la opinión de que las epopeyas plenamente desarrolladas fuesen una especie de creación colectiva del pueblo está abandonada. Cada obra supone un gran poeta como creador, aunque éste, en cierto grado, sea el redactor definitivo de un material literario ya existente.

La poesía épica del Oriente. La epopeya heroica más antigua que se conoce es el Gilgamesh babilónico, que en 12 libros cuenta las luchas y aventuras del rey Gilgamesh, desconocido por la historia. Esta epopeya se conoce por fragmentos de hacia 2000 años a. de C, pero su redacción es probablemente más antigua. Una producción épica altamente desarrollada existe también entre los hindúes (Mahabharata y Ramayana), los persas (Shahname de Firdusi), chinos, hebreos y egipcios.

Las epopeyas homéricas. La epopeya heroica europea tiene sus modelos más grandiosos en la llíada y la Odisea, que comprenden alrededor de 16.000 y 12.000 versos hexámetros, respectivamente. Probablemente han nacido en la costa de Asia Menor; se han indicado Esmirna o Chíos como pueblos natales de Homero.

Evidentemente los acontecimientos de la llíada han tenido, en cierto grado, un fondo histórico; las excavaciones efectuadas han confirmado que Troya fue quemada hacia el año 1200 a. de C. La epopeya cuenta sólo 51 días del sitio, que durante diez años los griegos pusieron a Troya. El héroe dominante es Aquiles, cuyo triunfo sobre Héctor significa el punto decisivo de la guerra.

Es característico de la desapasionada objetividad y la noble humanidad de Homero que Héctor y los demás tróvanos estén descritos con la misma simpatía y rodeados del mismo esplendor que los héroes helénicos. Entre los troyanos participan algunos dioses en el combate, pero al fin la suerte fatal en el platillo de la balanza de Zeus pesa a favor de los griegos y con esto es inminente la derrota de Troya. Un velo trágico cubre los acontecimientos de la llíada. El tema del delito y del castigo es constante, y Aquiles elige el glorioso duelo contra Héctor, aunque sabe que su propia muerte, según el juicio del destino, va a ocurrir poco después de la de su adversario.

La Odisea tiene un ambiente menos trágico. La relación del regreso lleno de aventuras de Ulises de Troya y su venganza sangrienta sobre los jactanciosos pretendientes en su isla natal Itaca, donde le espera su fiel esposa Penélope, ha sido inspirada en gran parte en las andanzas fantásticas de monstruos marinos, gigantes y brujas. Pero aquí hay también cuadros realistas de la vida cotidiana y el punto de vista no es, como en la llíada, limitadamente aristócrata. También las clases sociales inferiores entran en el enfoque visual: pastores y esclavos desempeñan un papel importante. Además, la figura de la mujer aparece mucho más destacada.

Famosos episodios son, entre otros, la aventura con el cíclope tuerto, la visita de Ulises al Tártaro y la descripción llena de encanto gracioso de la joven Nausicaa. Así como en la llíada la acción propiamente dicha está concentrada en un tiempo corto y una gran parte de las aventuras las cuenta el propio Ulises durante su estancia entre los fayacos; técnica narrativa que luego se utiliza asiduamente.

caballo de troya

Epopeya Griega de la Guerra de Troya

La Eneida. Tomando por modelo las epopeyas homéricas escribió Virgilio la epopeya nacional del imperio romano, La Eneida (publicada por vez primera después de la muerte de su autor, en el año 19 a. de C). Su héroe es el troyano Eneas, quien, bajo la protección de Afrodita, consigue huir de su ciudad natal en llamas y después de muchas aventuras y luchas funda el reino romano.

Los seis primeros libros están inspirados en la Odisea, los seis últimos en la llíada y el hexámetro es todavía el metro épico. Pero las diferencias son evidentes. Virgilio quiere dar forma a una idea, expresar la emoción nacional y moral del tiempo augusteo y sus grandes sueños respecto al futuro. Es moralista y tiene un fuerte interés religioso que falta en Homero; es sabio y artístico, donde Homero fue espontáneo y sencillo, sus relaciones son ricas en detalles y sentimientos, pero les faltan la fresca alegría narrativa de Homero.

Eneas es un tipo de héroe completamente diferente a Aquiles y Ulises, es suave y religioso y no aparece en la misma figura plásticamente expresiva y vital. Un párrafo brillante de la epopeya es la descripción en el libro sexto de la visita al Tártaro. Entre otras cosas, gracias a ella tuvo Virgilio una autoridad sin igual entre los sabios de la Edad Media, que se creían encontrar con una adivinación del nacimiento de Jesucristo; La Eneida quedó durante mucho tiempo como modelo  de los poemas épicos.

La poesía épica medieval eu Europa oriental y septentrional. Epopeyas heroicas conservadas en traducción oral son las rusas llamadas byliny, que probablemente tienen su origen en la primera parte de la Edad Media. Esta literatura se ha formado alrededor de acontecimientos y principios históricos y evidentemente ha sido redactada en las cortes de los magnates, poco tiempo después de los acontecimientos relatados, los “byliny” han sobrevivido a través de los siglos entre los campesinos rusos, pero una copia metódica no se realizó hasta mediados del siglo  XIX.

En el mismo tiempo hizo Elías Lonnrot su grandioso trabajo de recolección y registro de las canciones antiguas finlandesas, que también se habían conservado en la tradición popular oral. La redacción definitiva de su obra, Kalevala, salió en 1849 y comprende 22 795 versos partidos en 50 libros. El material en el que se basaba Lonnrot es muy heterogéneo y sólo parcialmente de carácter épico; también su edad varía: muchos poemas tienen su origen en tiempo precristiano. Los héroes más destacados son Vainomoinen y Lemminkainen. Mitología, magia y brujería popular son los elementos predominantes. Varios trozos tienen un carácter fuertemente lírico.

La epopeya heroica germánica más antigua es Beowulf, escrita por un anónimo autor anglosajón, probablemente en el siglo VIII. El único manuscrito conservado es del siglo X. Beowulf es el nombre del protagonista, del héroe que realiza las aventuras. Las más importantes son la lucha con el brujo Grendel y la madre bruja en el fondo del lago y la obligatoria matanza del dragón. La narración se refiere principalmente a Dinamarca y toma una parte de su material de cuentos heroicos nórdicos.

La gran figura heroica de la épica popular germánica es Sigurd Fafnesbane, cuya historia sangrienta y trágica se cuenta en una gran cantidad de canciones en irlandés antiguo, en la llamada Edad antigua. En la tradición alemana su nombre es Sigfried. El material de cuentos que se había desarrollado alrededor de este personaje se reunió al principio del siglo XIII en el gran poema épico Niebelungenlied. (ver: Nibelungos)

Algunos de los episodios relatados evocan acontecimientos de la historia del tiempo de las invasiones. Así corresponde Atle (en alemán Etzel) a Atila. Los momentos principales de la narración son el combate de Sigurd contra el dragón Fafner.

La conquista del oro del Rin, sobre el cual pesa una maldición, su matrimonio con Gudrum (en alemán Kriemhild), el drama de celos alrededor del triángulo Gudrum, Brunhild y Sigurd, que termina con el asesinato del héroe, y los sangrientos combates familiares después de su muerte.

La épica medieval en Europa occidental y meridional. La épica francesa de la Edad Media ofrece dos tipos principales: la epopeya heroica, chanson de geste y la epopeya cortés, román bretón. Aquélla está redactada en metro decasílabo con asonancia y ha sido cantada o recitada con acompañamiento de música por artistas profesionales. La figura central en el mayor grupo de chanson de geste es Carlomagno; sus hazañas y las de sus vasallos se glorifican en ellas.

La más antigua conservada y en todos sentidos la más importante en la Canción de Rolando, cuyo manuscrito más antiguo procede del año 1100 aproximadamente. La realidad histórica—una pequeña escaramuza entre Carlomagno y los montañeros vascos—se ha transformado en el poema en una batalla gigantesca entre moros y cristianos, en la que éstos, dirigidos por Rolando, realizan maniobras increíbles, animados por su misión de guerreros de Jesucristo.

La epopeya tiene un carácter muy cristiano; los elementos de la Biblia y de la leyenda son evidentes. También está imbuido de las ideas feudales sobre la fidelidad.Es evidente que Virgilio en ciertos aspectos ha servido como modelo.

La épica heroica es masculina. La mujer desempeña un papel insignificante. La épica caballeresca, por el contrario, es una poesía ante todo para mujeres y sobre mujeres. Ha sido leída o recitada para un círculo íntimo en las salas de los palacios y en las casas de las mujeres.

El material procede de la Antigüedad, especialmente de Ovidio, y de cuentos orientales y celtas. Famosas son las novelas del Rey Arturo y Los caballeros de la Tabla Redonda, de Parsifal y el Sagrado Grial y de la trágica pasión de Tristón e Isolda. Los autores no son anónimos, como ocurre respecto a la “chanson de geste”.

Durante el período de florecimiento del género, 1150-1220, trabaja entre otros el maestro Chrétien de Troyes, quien refina la psicología erótica y queda como modelo del estilo. En Alemania representa esta épica caballeresca Wolfram von Eschenbach y Gottfried von Strassburg. Otro tipo de épica medieval es el Poema del Cid español, que cuenta la vida del héroe nacional Rodrigo Díaz de Vivar. Está probablemente escrito en la mitad del siglo XII.

La épica del Renacimiento. Los autores épicos del Renacimiento toman modelos antiguos, Virgilio ante todo, pero tratan la forma prescrita con gran libertad y sellan sus obras con su propia individualidad.

En Italia se escriben epopeyas en latín, Petrarca, entre otros, pero las grandes obras en italiano no surgen hasta el florecer total del Renacimiento, así como al final. Los motivos se toman en general de los cuentos y de la heroica y caballeresca poesía medieval. Orlando es el héroe en Orlando innamorato (Orlando enamorado, 1486), de Boyardo, y en el Orlando furioso (1516), de Ariosto.

Con su tono extáticamente romántico, su ligera ironía y su elegancia chispeante éste se distingue especialmente de sus predecesores. El tema erótico desempeña como en la novela caballeresca un papel destacado, así en Ariosto—cuyo héroe se vuelve loco de un amor infeliz—como en Tasso, en cuya epopeya de cruzada Jerusalén libertada (1581) el amor del caballero a la bruja Armida se describe con ardor sensual.

El metro es en los dos ottave rime. Una variante de la octava es la llamada “estrofa de Spenser”, utilizada por Spenser en The Faerie Queen (La reina de las hadas, 1590-96). La epopeya de Spenser es, debido a su alegoría, una forma diferente: novela caballeresca lírico-romántica, declaración programática poética y religiosa y código moral para los jóvenes aristócratas a la vez. Os Lusiadas (Los Lusiadas o Los portugueses, 1572), obra del portugués Camoens, tiene menos fantasía romántica que los anteriores. Esta epopeya en octavas, como la de Virgilio, muy patriótica, presenta en diez cantos la historia de Portugal y alaba ante todo las hazañas de exploración de Vasco de Gama.

La épica en los siglos XVIII y XIX. Con el progreso de la novela en prosa pierde la epopeya su posición dominante. Es verdad que hasta el final del romanticismo se crea una gran literatura épica y se desarrollan nuevas formas, pero después de la revelación del realismo el género va muriendo poco a poco. El retorno hacia la Antigüedad, con Virgilio como modelo, tiene en los siglos XVII y XVIII varios representantes. Ante todo destaca Voltaire, cuya Henríada (1728), en pomposos alejandrinos, alaba a Enrique IV, pero a la vez expresa las ideas de la Ilustración. Muy dependientes de modelos volterianos son, entre otras, la epopeya nacional Svenska friheten (La libertad sueca), de Dalin, y Táget óver Balt (El paso sobre el Belt), de Gyllenborg.

El arte fantástico del Renacimiento y la ironía juguetona de Ariosto se reflejan en el Oberon (1780), del alemán Wieland. Aquí se usa, a tono con el estilo, la Octava, como también más tarde en los cuentos versificados de Byron,—de los cuales el más interesante es Don Juan (1824-29)—, éstos también están en cierto grado inspirados por el poema épico del Renacimiento italiano. Entre los muchos cuentos románticos versificados merecen mención Eugenio Onieguin (1831), de Puskin, Helge (1814), de Oehlenschlager, y el Cuento de Frithiof (1820-25), de Tegner.

Una forma especial es la epopeya idílica. Tiene en general menos extensión y se puede caracterizar como una pintura de género, en ambiente burgués, que en oposición a la epopeya heroica se demora en detalles cotidianos e íntimas emociones. Su desarrollo está relacionado con el renacimiento homérico del neoclasicismo. La primera obra es Louise (1788), de Voss, un idilio campesino en el ambiente de la casa de un pastor, que, con la Odisea como modelo, reintroduce los epítetos homéricos y el hexámetro con sus amplias pinturas como metro épico.

Voss inspira a Goethe Hermann y Dorotea (1797), que, junto a los acontecimientos de la Revolución Francesa, cuenta una burguesa historieta familiar y expresa sentimientos patrióticos. Representantes suecos de este género son los poemas en hexámetros de Runeberg: Los tiradores de alce (1832), Hanna y La Noche Buena.

La épica religiosa. Dentro de la épica religiosa, muchas veces el relato propiamente dicho desempeña un papel menos importante que la predicación cristiana. Por esto a veces la designación epopeya resulta equívoca. Pero se puede utilizar para la Divina Comedia, de Dante, que en tres grandes partes, con un total de 100 cantos en tercetos, cuenta el viaje de Dante a través del Infierno y el Purgatorio hasta el Paraíso.

Su guía hasta la cumbre del monte purgatorio es Virgilio, que simboliza la sabiduría humana; luego se une con la amada de su juventud, Beatriz, la representante de la religión. A pesar de sus alegorías complicadas, la Divina Comedia es una obra viva y pujante, que, con emocionante fuerza realista y con grandiosa fantasía visionaria, expresa las ideas religiosas y políticas de Dante.

Su único competidor es Milton. En el Renacimiento tardío se hicieron muchos intentos de crear una gran epopeya cristiana, pero sólo con El Paraíso Perdido (1667) se realiza completamente la aspiración. El deseo de Milton es el de explicar a los hombres la justicia de Dios, y consigue dar una forma palpable a sus ideas en un relato grandioso y sugestivo en verso blanco no rimado.

Una de las partes más bellas de la obra es la narración del viaje de Satanás a través del cosmos al globo terrestre recién creado. Influencias de Milton se pueden observar en el poema en hexámetros Mesías (3 cantos, 1748, terminado en 1773), obra del prerromántico alemán Klopstock, que tiene carácter épico, aunque su poesía lírica a modo de himno hace la propia riarración menos dominante. Un poema épico sueco, con mitología cristiana y de carácter religioso, es Vladimir el Grande (1817), de Stagnelius, que en hexámetros clásicos trata un motivo ruso de la Edad Media.

Fuente Consultada
Enciclopedia ENCARTA
FACTA Enciclopedia Sistemática Tomo 4

Las Guerras Médicas Grecia contra los Persas Batalla Maraton Causas

Las Guerras Médicas – Grecia Contra los Persas

Este enfrentamiento entre el poderoso imperio persa y las polis griegas encabezadas por Atenas y Esparta señala el comienzo del periodo clásico en Grecia. Los griegos designaron a los persas con el nombre demedos, término que, en pluridad, correspondía a un pueblo emparentado con ellos y que formaba parte de su imperio

Aunque generalmente se habla de las guerras médicas con referencia a los dos intentos de invasión de la Grecia continental por los persas (490-478 a.C.), el conflicto entre ambos pueblos fue más prolongado, y las tensiones continuaron hasta la conquista del imperio persa por Alejandro Magno, en 330 a. C.

Introducción:

Al llegar al siglo V a.C., en el mundo antiguo sobresalían el inmenso imperio persa, gobernado por Darío, y las repúblicas griegas, independientes entre sí, que prosperaban materialmente y habían alcanzado un notable desarrollo cultural. Entre ambos se encontraban las colonias griegas emplazadas en el Asia Menor que se empeñaban en conservar su tradición helena, aunque sometidas a la dominación persa que las ahogaba en sus posibilidades de desarrollo y les impedía el normal abastecimiento de trigo desde el mar Negro.

Fue en estas circunstancias que, en el año 499 a.C., la colonia griega de Mileto, situada en la Jonia, se rebeló contra los persas y con la ayuda de Atenas emprendió la lucha contra Sardes, sede de la satrapía más próxima, que fue saqueada e incendiada.

El rey Darío juró vengar esta afrenta y para no olvidar su juramento ordenó a uno de sus esclavos que todos los días le repitiera tres veces que debía acordarse de los atenienses.

En poco tiempo los persas recuperaron la iniciativa y vencieron a los jonios —que habían quedado solos— en Efeso y luego destruyeron sus naves en las proximidades de la isla de Lade. De esta manera Mileto, que fue arrasada, quedó nuevamente sometida y todas las colonias griegas del Asia Menor prometieron acatamiento a los persas.

Seguidamente, Darío envió emisarios a todas las ciudades de la Helade, para exigirles la sumisión, como represalia por la ayuda prestada por Atenas a la colonia sublevada. Todas, las ciudades griegas, con excepción de Esparta y Atenas, se sometieron ante el rey persa.

Tal actitud asumida por los espartanos y atenienses, significó el comienzo de las guerras médicas, así denominadas, porque los griegos llamaban medos a los persas.

La revuelta de Jonia

En 545 a. C. Ciro el Grande había extendido la soberanía persa sobre Asia Menor, incluyendo las polis griegas de la costa y las islas próximas (Jonia). Éstas soportaban cada vez peor la pérdida de su autonomía, la imposición de gobiernos tiránicos y la competencia comercial de los fenicios, favorecidos por los persas. Por ello, en 499 a. C. estalló una revuelta encabezada por Aristágoras de Mileto contra el dominio de los persas aqueménidas. Los rebeldes lograron tomar y destruir Sardes (498), sede del sátrapa—gobernador provincial— persa, y la rebelión se extendió desde el Bósforo hasta Chipre; se enviaron embajadores a la península Helénica para pedir ayuda, pero sólo las ciudades de Atenas y Eretria enviaron algunos barcos.

Mientras tanto, los persas recuperaron la iniciativa. Aprovechando la desunión entre los sublevados fueron imponiendo de nuevo su autoridad sobre ellos. La vic­toria naval de Lades (495) y la destrucción de Mileto, cuyos habitantes fueron deportados a Mesopotamia, señalaron el restablecimiento del poderío persa.

Los disturbios habían convencido al rey persa Darío de que para asegurar su dominio en Asia Menor debía controlar todo el Egeo, incluyendo las polis de Europa. La expedición dirigida por Mardonio, yerno de Darío, sometió Tracia y Macedonia (492), pero la destrucción de su flota junto al monte Athos le impidió avanzar más allá.

Maratón: En 490 una gran expedición con 50.000 hombres al mando de Datis y Artafernes salió de Cilicia para castigar a Atenas y Eretria por su participación en los sucesos de Jonia. Les acompañaba Hipias, antiguo tirano ateniense, hijo de Pisístrato, que todavía contaba con partidarios en la ciudad, a pesar de la reciente instauración de la democracia por Clístenes (507). Tras someter las Cícladas y tomar Eretria, este ejército desembarcó en la llanura de Maratón, al nordeste de Atenas. Las tropas atenienses, integradas por 10.000 hoplitas (infantería pesada) y algunos aliados de Platea, dirigido por Milcíades, decidió atacar y cargó inesperadamente contra los persas, rechazándolos hasta el mar(490).

El soldado Filípides, que había vuelto de Esparta justo a tiempo para la batalla, corrió los 42 kilómetros que separaban Maratón de Atenas para dar la noticia de la victoria; el esfuerzo le costó la vida. El rápido regreso de las tropas a Atenas impidió un nuevo desembarco del ejército persa, que se retira finalmente a Asia. Los espartanos llegaron demasiado tarde para servir de ayuda, y la gloria de Maratón correspondió por entero a la democracia ateniense. La muerte de Milcíades (488) llevó al poder a Temístocles, que emprendió una importante reforma de la flota, aprovechando los ingresos extraídos de los nuevos filones de plata de las minas del Laurión (483).

 La segunda guerra médica: Las revueltas en el imperio y la muerte de Darlo (486) impidieron a los persas. Gran parte de las polis griegas (con algunas excepciones importantes) se unieron para su defensa en la Liga Helénica, fundada en el congreso panhelénico del Istmo (481), a pesar de las recomendaciones de neutralidad o sumisión del oráculo de Delfos. Esparta, la mayor potencia militar griega y líder de la Liga del Peloponeso, encabezaría sus fuerzas. realizar una nueva expedición de castigo. Pero en 484 el nuevo rey Jerjes, hijo de Darío, comenzó los preparativos de una gran campaña para invadir Grecia. Las cifras proporcionadas por el historiador griego Herodoto son seguramente exageradas, pero es probable que la expedición contase al menos con 300.000 hombres y 600 navíos, además de una espectacular logística.

CRONOLOGÍA
546a.C.  Los persas conquistan el reino de Lidia y las ciudades y colonias griegas de Asia.
500 a.C. Las ciudades jonias se rebelan contra el dominio persa. Incendio de Sardes.
493 a. C. Darío I destruye la flota y el ejército de los rebeldes jonios. Mileto, que inició la revuelta, es saqueada.
492 a. C. El general persa Mardonio toma con su ejército Tracia y Macedonia.
490 a.C.  Primera guerra médica. Los persas conquistan las Cicladas occidentales y arrasan Eretria. Victoria ateniense en Maratón.
480 a. C.  Segunda guerra médica. Jerjes, sucesor de Darío I, invade Grecia. Fracasa el intento de detener a los persas en el paso de las Termpilas. Victoria naval griega en Salamina.
479 a. C.  Victoria de los hoplitas espartanos en Platea y de la flota ateniense en Micala (Jonia). Fin de la segunda guerra médica.
478 a.C.  Atenas funda, junto con muchas polis costeras e insulares del Egeo, la liga de Délos,
477 a.C. Pausanias, rey de Esparta y héroe en Micala, es destronado por su despotismo.
471 a.C. En Atenas, el gran estratega de Salamina, Temístocles, es condenado al destierro. Comienza su gobierno Cimón.
465 a. C. Atenas pasa a la ofensiva contra Persia. Vence en la doble batalla del Eurimedonte
448 a. C. Paz de Calías, ya en el período clásico. El Imperio persa reconoce la hegemonía ateniense en el Egeo.

En junio de 480 el inmenso ejército de Jerjes, con el Gran Rey al frente, cruzó los Dardanelos por un doble puente de barcas. Avanzó fácilmente a través de Macedonia y Tesalia, y no se encontró con la primera línea de defensa griega hasta llegar al desfiladero de las Termópilas en tierra y el cabo Artemisión en el mar.

Los 7.000 hombres mandados por el rey espartano Leónidas rechazaron durante dos días al ejército persa, hasta que una traición permitió a éste cruzar por un paso secreto y rodearlos. Ante la inevitable derrota, Leónidas envió a sus tropas al sur, permaneciendo él con 300 hoplitas espartanos y 700 hombres de Tespis y Tebas. Todos perecieron en defensa de la posición. Esta resistencia desesperada permitió a la flota griega, encabezada por los atenienses, replegarse ordenadamente y conservar sus efectivos.

El ejército de Jerjes avanzó entonces por Grecia central, con el apoyo de algunas polis. La nueva estrategia griega era plantear la defensa del istmo de Corinto, cerrando el paso al Peloponeso. Atenas fue evacuada por sus habitantes y ocupa­da por los persas, que incendiaron la acrópolis como represalia por la destrucción de Sardes dieciocho años antes. Pero Temístocles convenció al estado mayor griego para presentar batalla a la flota persa en la bahía de Salamina, cerca de Atenas. Se sirvió de una estratagema para atraer a la numerosa escuadra enemiga hacia un angosto paso y privarla de capacidad de maniobra; al cabo de unas horas era vencida por las trescientas naves griegas, ante los ojos de Jerjes (septiembre de 480).

El dominio del mar había pasado a los griegos, y Jerjes regresó a Asia para orga­nizar refuerzos, aunque una nueva insurrección en Babilonia le impidió renovar sus campañas en Europa. Dejó en Grecia un importante ejército al mando de Mardonio, reforzado con aliados griegos (tesalios, macedonios, beocios).

Mientras éste invernaba en Beocia surgieron disputas en el seno de la Liga Helénica sobre la estrategia a seguir. Esparta y las ciudades del Peloponeso pretendían mantenerse a la defensiva en el istmo, mientras que Atenas, Megara y Egina querían expulsar al enemigo de sus puertas.

Tras graves tensiones y una nueva invasión persa del Ática, al fin se decidió el envío de un ejército aliado a Beocia, al mando del espartano Pausanias. Sus 40.000 hoplitas y 7.000 auxiliares (el mayor ejército nunca reunido por los griegos) se enfrentaron al superior ejército persa en la llanura de Platea (primavera de 479).

A pesar de su ventaja inicial, Mardonio fue vencido y muerto, y gran parte de su ejército destruido. Su lugarteniente Artabazo condujo a los supervivientes de vuelta a Asia. Al mismo tiempo, una flota griega mandada por el rey espartano Leotiquidas destruía una base naval persa y las naves fondeadas en Mícala, frente a la isla de Samos.

No sólo se había salvado la in­dependencia de las polis de Grecia, sino que éstas controlaban ahora el Egeo. La flota mandada por Pausanias tomó Bizancio, abriendo el paso al mar Negro, y las islas de Quíos, Lesbos y Samos se unieron a la Liga (478).Sin embargo, una vez conjurado el peligro persa la unidad griega resultó efímera, por los intereses contrapuestos de las diferentes ciudades.

La Liga de Delos: Esparta, poco amiga de aventuras fuera del Peloponeso, se desinteresó de los asuntos del Egeo oriental, arrastrando consigo al resto de la Liga del Peloponeso. Fue Atenas, apoyada en su potente flota, la que tomó la iniciativa y formó la Liga de Delos (476) con numerosas polis de las Cícladas, Asia Menor y la zona de los estrechos. La alianza, comprometida en la lucha por la liberación de las ciudades griegas de la dominación persa, fue diseñada por el ateniense Arístides el Justo. Éste compartió el poder en Atenas con Cimón, hijo de Milcíades, partidario de la lucha a ultranza contra los persas. Temístocles, que veía en el poder de Esparta la verdadera amenaza para la grandeza ateniense (como se demostraría poco después en las guerras del Peloponeso), fue des­plazado del poder (471).

En 468 Cimón venció a la escuadra persa en el Eurimedonte. El fracaso de una expedición a Egipto y los sobornos persas lograron expulsarlo del poder, y la facción popular encabezada por Efialtes rompió las relaciones con Esparta, disolviendo la Liga Helénica (460). Sin embargo, Cimón recuperó el poder y dirigió una nueva campaña en Chipre, donde murió (450). Sus victorias permitieron a su cuñado Calias firmar con los persas la paz que lleva su nombre (449), que aseguró la libertad de las ciudades griegas y frenó a los persas en el Egeo.

Atenas, con la ayuda de sus aliados, se había convertido en la potencia hegemónica del mundo griego, desarrollando un poderoso imperio marítimo y comercial. Sus abusos y la oposición de Esparta conducirían posteriormente a la guerra del Peloponeso.

Temístocles
General y político (525-460 a. C.)

Estadista ateniense nacido en el seno de una familia modesta, no obstante lo cual pudo convertirse en una relevante figura en su ciudad y asumir la jefatura del partido democrático cuya divisa era: Guerra contra los persas. Convencido de la necesidad que tenía Atenas de contar con un puerto y una flota, dedicó todos sus esfuerzos a procurarle ambas cosas.

Así, durante su arcontado (493 a. C.) hizo votar la construcción del puerto del Pireo, si bien al año siguiente una expedición persa paralizó las obras que sólo pudieron ser retomadas en tiempos de Pericles. Luego se propuso la construcción de doscientas galeras, para lo cual derivó los recursos obtenidos en la explotación de las minas de Laurión, que antes eran repartidas entre los ciudadanos, a las arcas del Estado.

Temístocles pudo realizar sus planes luego del destierro de Arístides y venció a los persas en la batalla de Salamina (480 a. C.); pero luego fue víctima de intrigas y calumnias y condenado al ostracismo. Se refugió junto a Artajerjes, pero cuando éste quiso convencerlo de traicionar a su patria, se negó terminantemente y se suicidó con veneno.

Sócrates, Platón y Aristoteles: Los Tres Filosofos Griegos.

Biografía de los Grandes Pensadores del Mundo Griego

filosofos griegos socrates

Sócrates Platón Aristóteles

Desde la época de Sócrates han vivido muchos hombres empeñados en discutir las creencias aceptadas y presentarnos las cosas conocidas bajo una óptica distinta. A Sócrates se le acusó de exagerar el poder de la razón y de utilizarla sólo negativamente, pero desenmascarar errores y desembarazarse de la broza intelectual es un paso necesario para descubrir la verdad. Al cuestionar temas aceptados por todos, Sócrates no contribuyó a mantener la estructura tradicional, mientras la polis se cimentaba en unas ideas de las que nadie dudaba, como ocurre con toda institución humana.

Platón, discípulo de Sócrates, se inspiró en él y trató de llegar aún más lejos. Pensaba que la razón nos proporciona la certeza de la existencia de conceptos tales como la justicia, la belleza y la bondad en un mundo compuesto de ideas. No quería decir con esto que existieran en la mente de una persona (como cuando decimos «Tengo una idea»), sino que en alguna parte hay un mundo de realidad inmutable más allá del mundo material mudable.

Esta realidad, a la que puede acceder el alma humana (que Platón, al igual que Sócrates, distinguía del cuerpo) mediante el uso de la razón, está formada por tales ideas. Platón no tenía en muy alta estima la conducta humana (sobre todo la de los demócratas que habían condenado a muerte a Sócrates). Pensaba que la mayoría de las personas jamás sería capaz de llevar la vida de bien que revela el mundo real de «formas» ideales. Sin embargo, sus enseñanzas tuvieron importantes repercusiones, pues gracias a ellas la humanidad ha seguido reflexionando sobre diversos temas y especialmente porque en ellas se basa una tradición de pensamiento llamado idealismo: la creencia en la existencia de un mundo más real que el de la experiencia material es perfectamente asequible para la razón y no una simple cuestión de magia incomprensible.

Platón también tuvo un discípulo, Aristóteles, nacido en Tracia. Escribió sobre tantos temas —biología, física, matemáticas, lógica, literatura, psicología, ética, política— que dejó suficiente material como para que las personas cultas reflexionaran sobre él durante dos milenios. Aristóteles marcó las directrices fundamentales que ha seguido la filosofía casi hasta la actualidad. Era un pensador menos abstracto que Platón; le gustaba recoger y clasificar hechos e ideas con el fin de formular las leyes generales que los regían. En conjunto, y aunque resulta casi imposible juzgarlo, seguramente ejerció más influencia que Platón, pero no cabe duda de que estos dos filósofos dominaron durante mucho tiempo la historia del pensamiento.

SÓCRATES (-470 a -409): Sócrates, por su prédica  constante, vivía rodeado de machos enemigos. Además algunos de sus discípulos, después de los desastres de la guerra del Peloponeso, habían participado en las tentativas para restablecer un régimen oligárquico. En -399 poco después de la restauración de la constitución democrática, el ciudadano Anitos hizo acusar a Sócrates de pervertir a la juventud. El tribunal popular de los Heliastas lo condenó a beber la cicuta. Su fidelidad inquebrantable a los principios que habían guiado toda su vida su sumisión a las leyes de la ciudad llevada hasta el extremo de no querer huir para evitar una sentencia injusta, su digna muerte, de una serenidad admirable, todo en esta actitud final contribuyó a dar a las enseñanzas ejemplares de Sócrates una resonancia que no se ha extinguido todavía.

Procedamos como si se tratase de una acusación en regla de la cual no fue preciso leer el propio texto: Sócrates es culpable por averiguar indiscretamente lo que acontece en la tierra y en los cielos; por hacer triunfar la mala causa; por enseñar a otros a hacer lo que él hace. . .

. . .Admitamos que vosotros me hablaseis del siguiente modo: “Sócrates, no queremos dar crédito a Anitos; te vamos a declarar inculpable, pero con una condición: que no volverás a emplear tu tiempo en examinar, cual has hecho hasta ahora, a las ¿entes, ni en filosofar. De otro modo morirás”.

Pues bien, jueces, si trataseis de imponerme esa condición yo os replicaría: Atenienses, muy reconocido os estoy y mucho os estimo, pero antes obedeceré al dios que a vosotros. Mientras me quede, pues, un soplo de vida, mientras sea capaz de ello, estad seguros que no cesaré de filosofar, de exhortaros y de hacer reflexionar a todo aquel de vosotros que se cruce en mi camino. . . Joven o viejo, sea como sea aquel a quien encuentre, extranjero o ciudadano, obraré con él de este modo, y muy especialmente con vosotros, atenienses, ya que estoy más cerca de vosotros por la sangre. . . tan sólo una cosa os pido: cuando mis hijos sean ya hombres, atenienses, castigadles, castigadles atormentándoles como yo os atormentaba a vosotros en cuanto creáis advertir que se preocupan del dinero o de cualquier cosa que no sea la virtud. Y si se atribuyen méritos que no tienen … reprochadles por desdeñar lo esencial y atribuirse aquello que no les corresponde. Si de tal modo obráis, seréis justo no sólo con mis hijos, sino conmigo.

Más la hora ‘es llegada de marcharnos: yo, a morir; vosotros, a continuar vuestra vida. De vuestra suerte y la mía, ¿cuál es la mejor?

PLATÓN, Diálogos. Apología de Sócrates, págs. 59, 73 y 89.

PLATÓN (-427 a -347) Pertenecía a una familia de la aristocracia ateniense. Probablemente había buscado en la enseñanza de Sócrates, como en la de los sofistas, el arte de hacer una brillante carrera política. Pero al tomar contacto con Sócrates abandonó sus propósitos y se dedicó afanosamente a la búsqueda del bien y de la verdad. No renunciaba ni para sí ni para sus discípulos a la actividad política, pero la concebía como una misión tan alta, que eran necesarios cincuenta años de estudio y de meditación para prepararse. En -387 fundó en los jardines de Academos una escuela filosófica: la Academia. Escribió diálogos filosóficos en los que Sócrates es, por lo gene

ARISTÓTELES (-384 a -322): Nació en Estagira, en la Calcídica; fue discípulo de Platón, pero se separó de la enseñanza de su maestro y fundó en los alrededores de Atenas una nueva escuela filosófica: el Liceo. Fue preceptor de Alejandro, Espíritu dotado de una curiosidad universal, emprendió, entre otras cosas, la tarea de realizar con sus discípulos un inventario de los conocimientos de su tiempo.

PARA SABER MAS…

Grecia, cuna de la filosofía
En la Grecia antigua surgieron las primeras manifestaciones de pensamiento filosófico organizado y sistemático. Los representantes principales de esta sostenida corriente fueron Tales de Mileto. Sócrates, Platón y Aristóteles. Decía este último que el origen de la filosofía lo constituye el asombro del hombre y, en consecuencia, la reflexión, como medio de explicar el mundo que lo rodea y sus elementos integrantes. En el siglo Vil a.C. aparece Tales de Mileto, quién, no conforme con la primera explicación sobre las cosas, de carácter mítico o sobrenatural, abre paso a una posición que intenta dilucidar los orígenes, tanto del mundo en sí como del resto de lo existente, y que también propicia una activa participación en el proceso de desentrañamiento. A este personaje se lo considera “el padre de la filosofía”.

Con Sócrates se funda e! Humanismo (siglo V a.C.), pues es el iniciador de la escuela que sitúa en el primer plano de la actividad filosófica al hombre. Para Sócrates, el hombre constituía el primer objeto de estudio, en tanto que cada individuo debía conocer bien quién era, lo que se sintetiza en la famosa máxima socrática del “Conócete a tí mismo”. Su doctrina se completaba con la práctica de la virtud -la “arete”-, consistente en hacer bien aquello para lo cual el hombre ha nacido. Por último, la constante interrogación acerca del qué de todas las cosas -la ciencia, la virtud, la justicia, etcétera-redondea el concepto de ciencia en la acepción que Sócrates le daba; es decir, saber bien qué son los distintos objetos de análisis. Su método implicaba el hacer ver a las gentes, por medio de la duda, lo que en realidad ignoraban.

Un discípulo suyo, Platón, y, a su vez, un seguidor de éste, Aristóteles, configuran la síntesis más alta en cuanto a pensamiento filosófico de la Grecia clásica. Con ellos la profundización del planteo adquiere características incluso hoy difíciles de superar. Sus principios forman parte integrante de la esencia misma de la cultura occidental, y el intento de solución de los problemas prioritarios del ser humano, de la ciencia, el desplazamiento de la concepción mítica y, en consecuencia, la actitud racional para interpretar el mundo de! hombre son siquiera los objetivos fundamentales concretados por estos pensadores, en cuyassabias e inagotables fuentes aún bebe el saber contemporáneo. Además, también en Grecia se produjo el primer sistema de gobierno de carácter democrático, junto con el auténtico cosmopolitismo, o sea la primera visión de alcances universales de la humanidad después de la cultura alejandrina.

EN GRIEGO CLÁSICO la palabra filósofo significaba “amigo de la sabiduría”. Durante el período 550 a.C.-338 a.C. florecieron en Grecia varias escuelas filosóficas.

LOS PRIMEROS FILÓSOFOS Los atenienses practicaron una primitiva forma de democracia que animaba a los ciudadanos a hablar de forma clara y persuasiva para conseguir lo que querían. Los atenienses usaban la lógica (un razonamiento correcto) para entender por qué las cosas ocurren de un modo determinado. De esta forma la filosofía creció observando el mundo que tenía alrededor.

LOS SOFISTAS
En el s. V a.C. algunas personas se convirtieron en sofistas: profesores de retórica (el arte de hablar en público). Tomaron el nombre de la palabra griega sofos, que significa sabiduría. Los hijos de las familias más ricas empezaron a asistir a las clases de estos profesores.

SÓCRATES
Sócrates (h. 469 a.C.-399 a.C.), considerado el padre de la filosofía, no estaba de acuerdo con los métodos de los sofistas, quienes enseñaban a sus discípulos respuestas ingeniosas para usarlas en los debates públicos. Sócrates animaba a sus alumnos a cuestionarse el mundo que les rodeaba y a vivir según su propia conciencia, aunque eso significara enfrentarse con la autoridad.

DIÁLOGOS
Sócrates no escribió ninguna de sus enseñanzas, pero algunos de sus diálogos con los ciudadanos de Atenas quedaron reflejados en la obra de su famoso discípulo Platón (427 a.C.- 347 a.C.).

BEBER CICUTA
Las ideas de Sócrates disgustaron a las autoridades políticas y religiosas de Atenas. Tuvo que comparecer ante la asamblea y responder de las acusaciones de corromper a la juventud y menospreciar las creencias religiosas. La asamblea le condenó a beber un veneno mortal: la cicuta.

PLATÓN
Platón, discípulo de Sócrates, provenía de una rica familia ateniense. Su primera intención fue dedicarse a la política, pero perdió su entusiasmo cuando vio la corrupción que había en Atenas. Dejó la ciudad, pero volvió al poco tiempo para crear la Academia, el primer centro de enseñanza de la historia, donde trabajó hasta su muerte, a los 80 años. La obra más importante de Platón es La república, donde describe su ideal de estado. Él creía que la mejor forma de gobierno era una monarquía que combinara la dureza de un gobernante con la sabiduría de un filósofo.

ARISTÓTELES
El discípulo más conocido de Platón fue Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.), nacido en Macedonia, en el norte de Grecia. Se trasladó a Atenas y asistió a la Academia de Platón, donde demostró un especial interés por el estudio de la naturaleza. Gracias a una cuidada observación del mundo y sus fenómenos, Aristóteles intentó descifrar las leyes fundamentales del mundo natural. Filipo (382 a.C.-336 a.C.), rey de Macedonia, al norte de Grecia, le propuso que se convirtiera en maestro de su hijo Alejandro (356 a.C-323 a.C.), quien más tarde se convertiría en Alejandro Magno.

EL LICEO
Al cabo del tiempo, Aristóteles regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo. Mientras enseñaba a sus discípulos solía pasear, lo que hizo que empezara a conocerse como la escuela peripatética.

Calzadas Romanas Tecnicas de Construccion Via en Roma Antigua

Calzadas Romanas Tecnicas de Construccion

UNA VÍA ROMANA: Roma facilita su control sobre Italia conquistada, estableciendo una red de diferentes rutas en línea recta, sin preocupación de los declives (la vía Apia pasaba sobre un viaducto de doce metros de alto). Anchas, en dirección hacia Roma, estas rutas se estrechaban en la montaña; mojones de piedras la jalonaban cada mil quinientos metros.

corte de una via romana

La necesidad de facilitar la comunicación entre los confines llevó a los romanos a desarrollar una red de calzadas, caminos, carreteras y puentes de gran solidez y con técnicas de nuevo tipo, lo que ha permitido que se mantengan hasta la actualidad.

Para construir las calzadas, comenzaban por allanar el terreno. A continuación, delimitaban la anchura de la calzada mediante la excavación de dos zanjas paralelas. Luego, extraían la tierra entre estas zanjas hasta una profundidad de un metro y medio y, en el fondo de la hondonada resultante, introducían bloques de piedra en bruto, con relleno de grava o arena entre ellos. Finalmente, revestían la superficie de la calzada con pedregullo y la cubrían con losas de piedra dispuestas de manera regular.

via romana real

El ancho de la calzada dependía siempre de la importancia militar y económica de la región y las ciudades que debía conectar. Por lo general, oscilaba entre 1,5 y 8 metros. Para delimitar las distancias, se ubicaban a intervalos regulares unos señalizadores de piedra llamados miliarios. Se calcula que la red principal de calzadas superaba una extensión de 120.000 kilómetros. Las ciudades también estaban atravesadas por calzadas, con veredas laterales ligeramente elevadas.

En el medio de estas calles sobresalían bloques de piedra separados regularmente entre sí; permitían a los peatones cruzar de una vereda a otra sin hundir los pies en el agua en días de lluvia, e impedían que los carros circulasen a velocidades peligrosas para los caminantes. Para que los vehículos avanzaran sin rozar esas piedras, la separación entre las ruedas era siempre la misma.

Los romanos fueron los más grandes constructores de carreteras que recuerda la historia antigua y lograron comunicar cada una de las poblaciones de su imperio en una extensísima red de comunicaciones que tenía por centro a Roma. Durante un período que sobrepasa los 500 años de su historia, desde el 300 a. de J.C. hasta el 250 d. de J.C., aproximadamente, construyeron carreteras en forma sistemática, utilizando para esta tarea a los prisioneros y los esclavos e incluso, en los turnos de descanso, a sus mismas legiones.

Las carreteras romanas se diferencian de todo el resto de las vías terrestres de comunicación de la antigüedad, sea por la grandiosidad de su concepción, sea por su técnica prodigiosa; constituyen, sin el menor género de duda, uno de los productos más originales de su civilización. Las cortas y escasas «vías sacras» de los griegos, quienes, por otra parte, nunca tuvieron verdaderas carreteras, sino senderos o pistas de tierra trillada, no podían consumir un modelo para un diseño tan complejo como el ideado y llevado a la práctica por los romanos. De ahí que el origen de su profundo conocimiento técnico sea objeto de innumerables controversias.

Hay una corriente de opiniones que pretende deducir dicho origen de una herencia etrusca, pero, a pesar de la notable dificultad de establecer si realmente las carreteras empedradas atribuidas a los etruscos son efectivamente obra de ellos, se da una diferencia sustancial entre las carreteras etruscas y las romanas: las primeras siguen siempre el relieve del terreno, superando los obstáculos en los puntos más accidentados, mientras que las segundas se trazaron de modo que abreviaban al máximo el recorrido. Ahora bien, cualquiera que sea el fundamento y el origen de sus conocimientos, es de todo punto indudable que la ingeniería de caminos romana llegó a alcanzar un nivel de desarrollo muy considerable.

La Vía Apía, la primera de las carreteras consulares, cuya construcción se inició en el 312 a. de J.C. por orden del censor Apio Claudio, unía Roma con la base militar de Capua, en la provincia de Campania. La «reina de las carreteras romanas», llamada así por el esplendor de los monumentos que se hallaban a lo largo de su recorrido, avanzaba inicialmente sobre un trayecto de unos 260 Km. y no estaba empedrada, sino sólo recubierta de grava. La pavimentación a base de bloques de lava se llevó a cabo más tarde, en el transcurso del siglo II a. de J.C. En la época imperial, la vía, que había llegado a Benevento y Venosa, fue alargada ulteriormente hasta el puerto de Brindisi, aumentando así el tráfico con el Cercano Oriente.

La Vía Apia fue seguida por la Vía Flaminia, cuya orden de construcción fue dada por el censor Cayo Flaminio el 220 a. de J.C, y unía Roma con Rímini. Paso a paso se fue extendiendo la red terrestre de comunicaciones en el imperio romano, a través de un eficaz sistema de ramificaciones en toda Italia, uniendo todas las ciudades y aldeas con la capital del imperio. Entronques de carreteras se construyeron, desde la segunda mitad del siglo n a. de J.C. en adelante, en las provincias más lejanas para que las legiones destinadas a los confines del imperio pudieran establecer contacto entre sí rápidamente.

Bajo el mando de los emperadores de los siglos I y II la red de carreteras llegó a su máxima extensión, uniendo entre sí Europa, Asia y África, desde el valle de Adriano, en el extremo norte de Britania, hasta el Eúfrates y el desierto del Sahara.

Mapa Carreteras Romanas

Representación cartográfica de la máxima extensión que llegó a alcanzar la red terrestre de comunicaciones del imperio romano. El sistema de las carreteras romanas, que en las provincias  periféricas del imperio estaba constituido por simples pistas de tierra trillada, se articulaba sobre una estructura de telaraña cuyo centro radicaba en Roma.

Fuentes: Historia y Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Historia de las Comunicaciones Transportes Terrestres J.K. Bridges

Presocraticos, la filosofia griega Los Sofistas en Atenas

LA FILOSOFIA EN GRECIA ANTIGUA: LOS PRESOCRÁTICOS

Los presocráticos basaron sus teorías en la especulación sobre el principio material de la naturaleza. Entre ellos se encuentran Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Heráclito, Parménides, Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.

El nombre de presocráticos hace referencia a todos aquellos pensadores que ejercieron su labor filosófica antes de Sócrates (desde el año 624 a. C. hasta el siglo V a. C.). No obstante, esta cronología es bastante artificial, ya que muchos de estos hombres fueron contemporáneos e incluso sobrevivieron a Sócrates.

Sin embargo, lo interesante de estos pensadores griegos, que no se denominaban a sí mismos filósofos (a excepción de Pitágoras) y que eran considerados magos, sabios, médicos, físicos, etc., estriba en que con ellos se inaugura la filosofía como paradigma racional autónomo y original, es decir, ocupan ese punto de bifurcación en el que se abrió paso un nuevo camino, el logos, la razón, que terminó desalojando la religión, el rito, el mito.

Es frecuente leer en muchos manuales de filosofía que los presocráticos suponen el paso del mito al logos. Tal interpretación, sin embargo, no está exenta de prejuicios y malentendidos, provenientes de una cierta manera de observar este fenómeno, manera heredada de la tradición positivista, que entendió la historia humana como un proceso lineal y ascendente de progreso en cuyo despliegue, el advenimiento y desarrollo de la razón positiva, científica y neutral implicaba un menoscabo, paulatino retroceso del pensamiento mítico y religioso.

Ni que decir tiene que, bajo esta hipótesis, el positivista se coloca en la posición privilegiada del que ostenta la victoria y desde esta superior jerarquía lanza su mirada estimativa con la que enjuicia y valora el «imperfecto» pasado. Friedrich Nietzshe y Giorgio Colli denunciaron esta postura, considerándola como premeditadamente falsa. La interpretación del nacimiento de la filosofía (y de los filósofos presocráticos) como el «paso del mito al logos», el tránsito de una sin-razón a una Razón plena. Para Nietzsche es precisamente la razón teórica que inauguran los presocráticos la que supone un giro decisivamente perverso y falsificador de la cultura. La historia de la filosofía es la historia de una decadencia, de un resentimiento.

Ahora bien, la escisión entre lo profano (razón, filosofía, ciencia) y lo sagrado creencia, mito, religión) no es tan evidente. El arte adivinatorio ha utilizado siempre Logoi, razones o mensajes divinos que debían ser astutamente interpretados. La pitonisa era una hermeneuta y su mántica (éxtasis, delirio, locura sagrada) degeneró en una razón dialéctica o discursiva que hundía sus raíces en el asombro, en el enigma. Y el primer enigma que sorprende al hombre es la physis, la naturaleza, torrente de todo brotar y surgir que ha de ser interpretado y conocido para ser dominado.

El conocimiento, como la mántica, implica una «anticipación», una previsión de futuro que sólo se puede dar si se conocen las reglas, los principios que rigen (mandan) el aparente caos del acontecer. La pregunta por el principio de todas las cosas, por el arjé de la physis, caracteriza a los filósofos presocráticos. que respondieron a ella de muy diversas maneras.

Una primera respuesta la encontramos en Tales de Mileto (h. 624 a. C.-h. 546 a. C.), para el cual el principio o arjé era el agua, afirmación que se fundamentaba en la observación de que todo cuerpo, alimento ó germen poseía la cualidad de lo húmedo, siendo el agua su principio rector. Lo importante de dicha afirmación no estriba en la elección del principio, sino en la afirmación de la necesidad de la existencia de éste para explicar la multiplicidad empírica y en que la arjé se formula fuera de todo contenido religioso. Si Tales es el primer filósofo, la filosofía surge como una explicación genealógica de lo real, de la physis, como generalización de la ley universal de todo acontecer.

El segundo presocrático del que tenemos noticia fue Anaximandro (610 a. C.545 a. C.), autor del más antiguo texto filosófico conocido, que dice así: «De donde las cosas tienen origen, hacia allí tiene lugar también su perecer, según la necesidad; pues dan justicia y pago unas a otras de la injusticia según el orden del tiempo». La naturaleza se concibe como retribución, como justicia (diké) cuya ley es la necesidad. Toda la multiplicidad (determinada) de seres surge de un principio que ya no es un «elemento físico», sino un preelemento indefinido e indeterminado: el apeiron (de péras, límite, determinación).El apeiron es la génesis y principio de los seres, por lo que ello mismo evade y rehuye toda determinación. La arjé de toda determinación no puede ser ella misma determinación alguna, y de ella brota el conflicto de la generación de los seres, como una segregación de parejas de contrarios que han de ser «devueltos» (según justicia) a lo indeterminado siguiendo la ley de la necesidad. Lo interesante del pensamiento de Anaximandro es la negación de toda evidencia empírica. El apeiron es un principio abstracto, hipotético, que contradice toda experiencia sensible.

Para Anaxímenes de Mileto (h. 582 a. C.-524 a. C.), la arjé o principio creador de todas las cosas es el aire, que por condensación y enrarecimiento, en ciclos infinitamente repetidos, origina todos los seres y sus diferencias cualitativas. Aire es también el alma (psiché), soplo o aliento divino similar al aire que nos rodea.

Heráclito de Éfeso (h. 544 a. C.-480 a. C.) fue el último de los presocráticos que vivió en Jonia. Familiarizado con los cultos mistéricos (Deméter), su escritura es premeditadamente enigmática, de igual manera que el logos mántico lo es, motivo por el cual se le dio el sobrenombre de «el Oscuro». Afirmó que el origen de todas las cosas es la guerra, la lucha y oposición de contrarios de la que surge la armonía, según una inexorable ley que remite a una unidad oculta: el logos, el fuego eterno que «se enciende según medida y se apaga según medida». Todas las cosas están sujetas a un devenir perpetuo donde todo fluye y nada permanece, y donde el nacer o perecer de un ser implica necesariamente el nacer o perecer de su contrario. La naturaleza es conflicto, lucha de presencias y ocültamientos: «Nos bañamos y no nos bañamos en el mismo río; somos y no somos».

A la figura de Heráclito se le suele contraponerla de Parménides de Elea (finales del siglo VI a. C.), el cual niega todo devenir como pura apariencia de ser. El mundo fenoménico, del cambio, es un engaño de los sentidos, mera apariencia. Todo pensar se encuentra siempre en la encrucijada de dos caminos: el primero es el camino del uno, «que es y que no es no-ser». El segundo es el del «que no es y que no-ser es necesario». Es decir, la diosa le muestra los dos caminos, pero éstos no manifiestan lo que hay, sino que establecen la legitimidad que nos permitirá decir y pensar el ser de lo que es: el ser es eterno, infinito, continuo, único e inmóvil. El conocimiento del ser se opone a la doxa, opinión, las cosas sensibles que son pura apariencia de ser, el camino equivocado.

Pitágoras de Samos (h. 580 a. C.-500 a. C.), huyendo de la tiranía de Polícrates, se instaló en Crotona, donde fundó una comunidad de discípulos unidos por un estilo de vida y una normatividad comunes, una especie de asociación religiosa que perseguía la purificación (katarsis) del alma de las pasiones del cuerpo y su «salvación» a través de ciertas prácticas ascéticas que no debían ser reveladas a nadie ajeno a la comunidad. Pitágoras consideró que el alma era inmortal, «del linaje de los dioses», cuya unión con el cuerpo significaba un hundimiento, una «prueba» que ésta debía sufrir antes de su definitiva liberación (o hundimiento) de los ciclos de las reencarnaciones.

 Entre los últimos presocráticos debemos mencionar a Jenófanes de Colofón (h. 570 a. C.-470 a. C.), que defendió la tesis de un sólo Dios. «el mayor entre los dioses y los hombres, en nada semejante a los mortales, ni en la figura ni en el pensamiento». De su poema De la naturaleza de las cosas sólo se conservan algunos versos.

También habría que mencionar a Empédocles de Agrigento (h. 490 a. C.-h. 430 a. C.), mago, profeta y adivino que estableció la teoría de los cuatro elementos (fuego, aire, tierra y agua) como principios genéticos y rectores del cosmos, elementos que se combinan como resultado de un equilibrio entre el amor (atracción) y el odio (repulsión).

De suma importancia son también Demócrito de Abdera (h. 460 a. C.-370 a. C.) y Leúcipo (h. 460 a. C.-h. 370 a. C.), que desarrollaron la teoría del atomismo, según el cual el mundo está compuesto (arjé) exclusivamente de átomos en movimiento en un espacio vacío, explicación que ha venido a denominarse mecanicismo y que será desarrollada en siglos posteriores por pensadores como Descartes o Hobbes. Estos átomos son eternos, distinguiéndose únicamente por su distinta figura, posición y orden. De los movimientos azarosos de los átomos en el espacio vacío, surgen «vórtices» O torbellinos que originan infinitos mundos, uno de los cuales habitamos nosotros.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal (Espasa Calpe)

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Historia de los Griegos

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INTRODUCCIÓN: UN BREVE PASEO POR LA HISTORIA DE LOS GRIEGOS

Los inicios de la Grecia clásica
La era conocida como el Periodo Clásico dio comienzo tras la desaparición de la civilización micénica en torno al 900 a. C. La afluencia a partir del 1200 a. C. de otros grupos, como los dorios del norte y los pueblos del mar del sur, provocó un declive de la cultura palaciega y dio paso a la llamada Edad Oscura.

Durante esta época, la población de Grecia se multiplicó y dio comienzo la colonización de la costa jónica. El paisaje rocoso fue la causa de que los primeros asentamientos florecieran en las llanuras fértiles entre las montañas y próximas al litoral. Hacia el 750 a. C., muchos de estos asentamientos se habían convertido en grandes ciudades-estado, funcionaban de forma independiente y con frecuencia libraban guerras entre sí.

El periodo entre los años 750 y 500 a. C. recibe el nombre de Arcaico. La situación geográfica de Grecia en el Mediterráneo la convertía en el punto de partida natural para los viajes y la exploración de ultramar. Los griegos eran marinos excelentes, capaces de fundar colonias en puntos tan remotos como Ampurias en el norte de España y Phasis en el mar Negro. Comerciaban sobre todo con los etruscos en Italia y los fenicios en Oriente, regiones en las que instalaron importantes puestos de avanzada.

El comercio estimuló el desarrollo económico y político. Se estableció una élite y, a medida que aumentó su riqueza, los estados construyeron ciudades cada vez más impresionantes. La mayor y más rica de ellas era Atenas, que devendría el centro de la cultura griega. Entre los años 500 y 336 a. C. tuvo lugar la Edad Clásica.

Ciudadanos, extranjeros, esclavos
En ella, son ciudadanos, y no súbditos, quienes tienen la conciencia de pertenece!’ a la ciudad. Son ellos, en efecto, los que ejercen la soberanía, pero solamente ellos. Y lo decimos porque la ciudad tiene también sus excluidos, hombres que viven en ella privados de derechos públicos, y cuyo trabajo permite a los ciudadanos consagrarse a la vida política. Se trata, en primer lugar, de los esclavos, pero también de los metecos en Atenas, o de los periecos en Esparta. Violentos conflictos entre las grandes familias, o entre los nobles y el pueblo, jalonan la evolución de Grecia, de la ciudad arcaica aristocrática a la ciudad democrática” en plena expansión que es la Atenas del s. V, o a la ciudad oligárquica rápidamente esclerotizada en que se convierte Esparta.

El nacimiento de la democracia
En Atenas se pasa rápidamente del reino de los aristócratas hacendados, los eupátridas, que poco a poco habían suplantado al rey, a la democracia, y ello gracias fundamentalmente aClistenes que divide el Ática en demos, hacienda saltar de tal manera las estructuras del clan, v que da a Atenas su constitución definitiva.

En el intermedio, Dracón, en la segunda mitad del siglo VII a.C. promulga rigurosas leyes que tienden a proteger a los humildes, e instituye una justicia de Estado. Solón, en el s. VI, favorece la fragmentación de los dominios, suprime el monopolio de las magistraturas del que se beneficiaban los eupátridas, concede el derecho de voto y la igualdad a las cuatro clases (según la riqueza) en la asamblea del pueblo, crea el Consejo de los 400 y alivia la miseria de los campesinos asociados de deudas y de hipotecas. Después de él, el tirano Pisístrato da trabajo a los pobres, emprendiendo la construcción de templos y de bibliotecas, y estimula la agricultura y Ja ganadería. Intenta igualmente, mediante múltiples fiestas, reforzar entre los atenienses el sentimiento de pertenencia a la ciudad.

El urbanismo al servicio del pueblo
La preocupación de cada cual por participar en la «cosa pública» se expresa, en la mayor parte de las ciudades griegas, en un lugar privilegiado el agora. Lugar de reunión, está concebido para permitir a los ciudadanos encontrarse, no contribuyendo las transacciones comerciales más qué como una de sus múltiples actividades, de tal modo, en el agora de los griegos, los edificios religiosos se mezclan con los establecimientos de los comerciantes, y el campesino se rodea con el filósofo. La actividad política encuentra en ella su lugar de manera natural. los principales centros de deliberación se hallan en el agora misma o en sus proximidades. De hecho, hay una preocupación, claramente afirmada, de realizar la verdadera democracia, que precisa de la participación directa del ciudadano en los asuntos de la ciudad.

Dos grandes rivales: Atenas y Esparta
La historia de Grecia hasta mediados del s. IV es la de una constante rivalidad entre Atenas y Esparta, y está salpicada por las alianzas más o menos precarias entre las distintas ciudades. Después de haber desarrollado un imperialismo poderoso, y a fines del s. VI, Esparta renuncia a la expansión territorial directa. Uniéndose, en la Liga del Peloponeso, a las ciudades inquietas por la ascensión de Atenas, consigue adquirir una fuerza militar considerable. A principios del s. V, las guerras médicas constituyen una tregua en esta rivalidad. Pero Atenas sale reforzada de la prueba.

El fin de Grecia
Atenas crea en torno suyo la Liga de Délos. Simple alianza, en sus comienzos, de ciudades frente a un posible retorno ofensivo de los persas, dicha liga se transforma en un verdadero imperio ateniense, con una flota poderosa y recursos financieros abundantes. Esparta ve con malos ojos la hegemonía de Atenas; las demás ciudades soportan mal su dominación. La guerra estalla por fin, y la paz de Treinta Años (446), que señala el final del primer conflicto entre Atenas y Esparta, no constituirá más que una tregua de corta duración, puesto que en el 431 se reanudan los combates, implicando en esta ocasión a toda Grecia. En el 405, Esparta triunfa en Aigos Potamos, e impone a su rival una paz leonina: la priva, en efecto, de su imperio y de una parte de su flota. Y si bien Atenas logra recuperarse rápidamente de dicha derrota, el equilibrio de Grecia queda trastornado, y las ciudades habrán de hacer frente a Filipo de Macedonia de una manera desperdigada.

¿Qué es la ciudad griega?
La palabra polis (ciudad) tiene en Hornero tres significados distintos. Designa tanto la aglomeración urbana, como la unidad política que representa, como a los ciudadanos que la componen. Estas tres significaciones se unen, en realidad, para designar a las pequeñas naciones independientes que fragmentan Grecia desde el s. VIII a. C. Compuestas de un territorio rural, de algunas aldeas y de un centro urbano al que deben su nombre, las ciudades resultan a menudo minúsculas. No más de 5.0ÜO habitantes la más pequeña, y 260.000 la más grande, Atenas en el s.V.

¿Hubo una unidad griega?
El nombre de griegos fue impuesto a los pueblos de la península balcánica por los romanos, pero desde mucho antes, éstos se conocían a sí mismos bajo la denominación de helenos. En efecto, por encima de sus querellas, los griegos no dejaban de considerar que existía entre ellos una unidad que les diferenciaba de los demás pueblos. Un mito del s.VIII a. C. atribuía a Helena tres hijos: Doro, Eolo y Xuto, padre este último de Aqueo y de Ion. Dorios, eolios, aqueos y jonios se sentían, pues, hermanos a través de un antepasado común.

¿Sobre qué se fundaba?
Para Herodoto, «el cuerpo helénico es de una misma sangre, habla la misma lengua v tiene los mismos dioses, los mismos templos v los mismos sacrificios». El idioma v la religión, en efecto, unifican a los griegos, cuyo panheleriismose manifiesta, por ejemplo, mediante los juegos de Olimpia. Pero ser griego significa, también, ser miembro de la ciudad, ser ciudadano. Incluso los regímenes más tiránicos permiten al hombre libre participar en los asuntos públicos. Es tal sentimiento de libertad lo que unifica a este pueblo, y constituye, a su manera de ver, el fundamento de su superioridad.

¿A qué se llamaba aristocracia?
La época homérica fue la de las monarquías. La ciudad estaba entonces dirigida por el rey (basileus), que compartía el poder con un consejo compuesto por los jefes de los clanes. Estos y sus descendientes constituyeron una nobleza de grandes propietarios que, en el s. VIII, desplazaría al rey, al que no se reconocería en adelante más que una función religiosa. Proclamándose arístoi (los mejores, o las gentes de bien), estas familias nobles confiscaron todos los poderes en su propio beneficio, pasando a monopolizar las tierras y las riquezas. La aristocracia era, pues, el ejercicio del poder por los «mejores», es decir, por la nobleza.

Los acontecimientos del siglo VII a.C.
En el s. vil, las desigualdades sociales llegaron a ser extremas. Las malas cosechas obligaron a los pequeños propietarios a pedir prestado a los nobles con intereses de usura. No pudiendo devolver lo conseguido, se vieron forzados a alquilarse o venderse como esclavos, mientras que sus tierras pasaron a engrosar las propiedades de los aristócratas. Por otra parte, con el desarrollo de una economía comercial, apareció una clase de comerciantes y de armadores que se enriquecieron lo suficiente como para soportar mal el yugo de la todopoderosa nobleza terrateniente. La mayor parte de las ciudades vieron crecer en su seno la discordia que desembocó a veces en guerras civiles que los legisladores no consiguieron aplacar.

Cronología Histórica de Grecia

La Sociedad de Grecia Antigua Educacion en Esparta y Atenas

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: SOCIEDAD Y EDUCACIÓN

historia grecia antigua

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA:
SOCIEDAD, CLASES Y EDUCACIÓN EN ESPARTA Y ATENAS:
Tradicionalmente existe una división social característica en el mundo griego entre las dos polis principales y rivales entre sí: Atenas y Esparta.

SOCIEDAD ESPARTANA: La sociedad espartana está caracterizada por su rigidez. En todo el territorio espartano la sociedad estaba dividida en tres categorías:

Los iguales: Los ciudadanos, llamados los iguales, tenían plenos derechos y siempre constituyeron una minoría privilegiada dentro de la población. Eran los propietarios de las tierras. Participaban de los órganos de gobierno e integraban el ejército. Aunque teóricamente todos tenían los mismos bienes y derechos, en la realidad una minoría poseía las mayores riquezas y ejercía el poder político.

Los periecos: Eran una parte de la antigua población conquistada por los espartanos, y los llamaban así porque vivían, en general, fuera de la ciudad, en los alrededores (peri, en griego, significa alrededor). Conservaban su libertad personal y su propia organización comunitaria, pero no podían participar del ejército (salvo excepciones). Realizaban las actividades comerciales y las producciones artesanales y proveían a todas las necesidades de los espartanos. También debían pagar impuestos al Estado. 

Los ilotas: Estaban reducidos a un estado de semiesclavitud. Eran asignados a las tierras de los espartanos, trabajaban en ellas y recibían una pequeña parte del producto. En la antigüedad, cuando se esclavizaba a los habitantes de una región, en general se los vendía o se los dispersaba. Los espartanos, en cambio, habían decidido conservarlos, dominados pero en sus tierras de origen. Las consecuencias de esta decisión fueron las constantes revueltas de ilotas que los espartanos tuvieron que sofocar. Esta situación de constante amenaza explica por qué los ciudadanos de Esparta recibían entrenamiento militar desde la infancia.

Los espartanos eran educados para formar parte del ejército. Los niños con buena salud eran entregados a la madre, pero discapacitados eran arrojados al barranco del Taigeto. A los siete años, niños y niñas iniciaban su adiestramiento físico a cargo del Estado mediante carreras, saltos, manejo de las armas o lanzamiento de jabalina.

La música formaba parte del adiestramiento ya que consideraban que los ejércitos entonando una canción marcial asustaban al enemigo. Las adolescentes abandonaban el adiestramiento para ser educadas como madres de soldados. Durante trece años los muchachos se preparaban, teniendo que vivir una temporada en solitario en el campo y matar al menos a un ilota.

Entre los 20 y 30 años se integraban en el ejército donde continuaban su perfeccionamiento militar. A los 30 años alcanzaban la edad adulta y pasaban a desempeñar cargos públicos hasta los 60. Los ciudadanos espartanos se regían por una constitución en la que se reflejan las instituciones que forman el poder en la polis.

 EDUCACIÓN EN ESPARTA: La educación dura desde los siete a los veinte años. Es obligatoria, y sometida al control del estado, y colectiva; es un adiestramiento que tiene por objeto formar ciudadanos sumisos y soldados que muestren constantemente su espíritu de disciplina y su destreza en el combate.

El niño forma parte de brigadas con otros muchachos de su edad, es decir, bandas o “rebaños”, dirigidos por los más aventajados del grupo bajo la vigilancia de adolescentes de más de veinte años. La disciplina se hace cada vez más severa; a los doce años el niño deja definitivamente la casa familiar por el internado o más bien dicho, el cuartel. Todo en la educación tiende a endurecer el cuerpo, a formar el carácter.

En materia de cultura intelectual el niño recita los poemas de Tirteo que exaltan la bravura y el sometimiento al estado; se ejercita en el canto coral que desarrolla el espíritu de cuerpo y aprende a expresarse por sentencias breves. Durante trece años, el futuro hoplita está obligado a un entrenamiento continuo: deportes, manejo de armas, marchas. Vive duramente y mal vestido, mal nutrido, debe merodear para subsistir; pero si se deja prender lo azotan.

El robo, la astucia, la mentira son virtudes cuando el servicio del estado lo exige. ¿El futuro soldado no debe aprender a valerse por sí mismo? Al terminar su adolescencia lo espera una última prueba: debe vivir solo, un cierto tiempo, en el campo. De día se esconde, de noche puede robar y le es permitido matar a los ilotas que encuentre. En esta prueba sobrevive un viejo rito de iniciación: antes de ser admitido en el grupo de los guerreros, el joven debía hacer un retiro y derramar sangre.

Los soldados han de ser recios y resistentes a todas las privaciones. El ejército espartano estaba formado sólo por infantería pesada, los hoplitas, que avanzaban »en forma acompasada y en compactas filas en los combates. Esparta nunca tuvo cuerpo de jinetes.

De Fuente de la Época:
La Educación en Esparta:

“Quiero mostrar cómo se practica la educación en Esparto y en otros lugares.” Los griegos que pretenden educar mejor a sus hijos, tan pronto como los niños comprenden el sentido de las palabras, los colocan al cuidado de pedagogos que son esclavos y bien pronto los envían a las escuelas para aprender las letras y fa música. Pero Licurgo, en lugar de dejar que cada uno dé a sus hijos esclavos como pedagogos, encargó la educación de los hijos de todos a uno de los ciudadanos, al que se lo reviste de la más alta magistratura: se llama el pedonomo.

Le ha dado todo el poder para reunir a los niños, vigilarlos y, si el caso lo exige, castigar severamente sus negligencias. Al pedonomo lo acompañan jóvenes portadores de látigos, para aplicar los castigos necesarios. Así se ve en Esparto mucho respeto unido a mucha obediencia. A fin de que aun en ausencia del pedonomo los niños no permanezcan sin dirección, Licurgo ha dado a cualquier ciudadano que se encontrara presente, pleno poder para indicarles lo que considere bueno y para castigarlos en caso de falta. Ha conseguido, as,, volver a los niñas más respetuosos. En Esparto, en efecto, no hay nada que respeten tanto los niños y los hombres como a sus jefes.”

Licurgo: Fue un personaje de la época que vivió en el siglo IX a.C. y obtuvo la promesa de su pueblo que sus leyes servirían para siempre

SOCIEDAD ATENIENSE: La sociedad ateniense de la época clásica viene determinada por la división entre hombres libres y esclavos, a pesar del sistema democrático vigente. La población de Atenas estaba compuesta por hombres que tenían tres diferentes condiciones legales.

La sociedad, en la época de Feríeles, se basaba, como todas las sociedades de la antigüedad, en la distinción entre hombres libres y esclavos. En un total de medio millón de personas que vivían en el Ática, solamente las dos quintas partes eran libres. Había unos 40 000 ciudadanos y 60 000 metecos; exceptuando las mujeres y los niños, la población esclava ascendía a 300 000 o más. Pero los hombres que poseían derechos políticos y participaban en el gobierno de la ciudad no eran más que una minoría.

Esta desproporción entre los ciudadanos y el resto de la población privada de los derechos de la ciudadanía, es un elemento para tener en cuenta cuando se habla de la democracia griega, pues constituye una de las limitaciones más importantes del régimen. Los ciudadanos Se consideraba ciudadanos a todos los hombres libres, hijos de padre y madre atenienses, mayores de edad. La mayoría de edad se alcanzaba a los 18 años, pero como debían hacer dos años de servicio militar obligatorio, no tenían acceso a la Asamblea antes de los 20. Los ciudadanos se reservaban la actividad política y la propiedad territorial.

A pesar que la ley no hacía distinción entre los ciudadanos —vivieran en la ciudad, el campo o en cualquiercleruquía—, en la práctica los únicos que podían ejercer realmente sus derechos cívicos eran los habitantes de Atenas. Las distinciones entre los ciudadanos se daban por la fortuna y la ocupación. El dedicarse a una actividad remuneradora no era bien visto; solamente el propietario que dirigía personalmente la explotación de sus fincas escapaba a ese descrédito. A la mayor parte de los ciudadanos les parecía mejor tomar parte en la función del Estado que dedicarse a actividades particulares. Para ello, se contentaban para vivir con lo que les correspondía por la indemnización — misthos– que se les pagaba por participar en funciones de gobierno.

Las obligaciones de los ciudadanos para con la ciudad variaban según su fortuna personal. Las clases más humildes servían como remeros en la flota y no pagaban impuestos. Los propietarios medianos servían como hoplitas en la infantería, debiéndose proveer de equipo para la guerra y pagar impuestos. Las clases más altas, por su parte, servían como caballeros, pagaban impuestos y, además, debían ciertas prestaciones especiales. Estos impuestos especiales se llamaban liturgias. Había dos: uno era la coreiga, o sea, el encargarse de ofrecer una representación teatral a expensas propias; el otro, la tierarquía, consistía en armar un barco de guerra, etc. Cualquier ciudadano podía ser electo por votación o por sorteo para ejercer una magistratura o algún cargo en el Consejo o tribunales.

Los ciudadanos: En una población de alrededor de 250.000 habitantes, algunos historiadores han calculado en 40.000 el número de ciudadanos, incluidos las esposas y los hijos, que no tenían representación política. Los ciudadanos eran los únicos habitantes que tenían derecho a adquirir una finca y poseer tierras en el Ática. Aunque entre ellos había un grupo importante de hombres ricos, la mayoría eran pequeños y medianos propietarios de tierras.

Los metecos: Era un grupo muy activo constituido por hombres libres, extranjeros, griegos nacidos en otras polis y no griegos. Se dedicaban al comercio y a las artesanías. Era muy difícil que pudieran acceder a la propiedad de la tierra, y vivían sobre todo cerca de los puertos y en Atenas. Durante el siglo V a.C. su número fue superior a los 70.000, incluidas sus familias. Eran los grandes importadores de alimentos y productos manufacturados y los dueños de los principales talleres. También había metecos dedicados a las profesiones liberales o a actividades intelectuales. Tenían que pagar impuestos, que aunque no eran muy elevados, marcaban su condición de inferioridad respecto de los ciudadanos. No podían votar ni participar en ninguna de las instituciones del Estado.

Los esclavos: El grupo más numeroso era el de los esclavos. Se cree que su número superaba los 140.000 en este período. Carecían de todos los derechos políticos: eran propiedad de sus amos. Tampoco participaban de las guerras. Podían comprar su libertad con su trabajo y pasar a la categoría de metecos, aunque esta situación no era común. La mayoría de los esclavos no eran griegos, y habían sido comprados por los ciudadanos.

La educación ateniense era diferente a la espartana. Los niños acudían a la escuela a los siete años, iniciándose en primer lugar en las humanidades y después en los deportes, entre los 12 y los 14 años. A los 18 eran declarados efebos, siendo desde ese momento el Estado quien se ocupaba de su educación militar, política y administrativa durante tres años. A los 21 eran declarados ciudadanos de pleno derecho.

La democracia ateniense sólo implicaba a los ciudadanos en las tareas de gobierno y en la elaboración de las leyes. Todos los ciudadanos eran iguales ante la ley, sólo existía diferenciación económica entre ellos.

La elección de cargos públicos se realizaba por sorteo, remunerando a aquellos ciudadanos que no tenían posibles suficientes para dedicarse en exclusiva a la política. De esta manera se impedía que los poderosos coparan los cargos más importantes.

RESUMEN SOBRE LA EDUCACIÓN EN GRECIA ANTIGUA:

En Grecia, los niños comenzaban a ir a la escuela a partir de los siete años. Cuando alcanzaban los 14o 15 años, los griegos comenzaban a estudiar matemáticas, literatura y oratoria, que era el arte de redactar y pronunciar discursos. Esta formación se completaba con la práctica de diversos deportes en el gimnasio. La educación ateniense y la espartana presentaban algunas diferencias:

• En Esparta, el sistema educativo era muy exigente y daba mucha importancia a la preparación física. A los siete años, los niños ingresaban en academias militares donde aprendían el arte de la guerra. En general, las niñas griegas se educaban en la casa. Sin embargo, las mujeres espartanas recibían la misma preparación física que los hombres, con el fin de que alumbraran hijos sanos y fuertes.

• En Atenas, a los 18 años se iniciaba la preparación militar, que se prolongaba durante dos años, Una vez finalizada, y si la familia podía permitírselo, se continuaban los estudios superiores. Atenas contaba con dos escuelas famosas: la Academia, en la que enseñaba Platón, y el Liceo, donde Aristóteles impartía sus enseñanzas.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

Casas y viviendas en Grecia Antigua Características

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: CASAS Y VIVIENDAS

historia grecia antigua

LAS CASAS EN GRECIA ANTIGUA: El bienestar y la alegría del hogar, llamaban muy poco la atención al griego, porque su mayor parte de tiempo lo pasaba ocupado en sus negocios, ejercicios físicos, política y ceremonias. Vivía no para su familia, sino para la ciudad, por lo que el lujo de esta (no en todos los caos) era su orgullo. Se contentaba personalmente con una vida sencilla y modesta, con tal que los monumentos y fiestas a sus dioses provocaran admiración universal.

La disposición de las ciudades griegas está determinada por la geografía del lugar donde se asentaban si bien en la mayoría de ellas encontramos determinados elementos significativos como son la acrópolis, el ágora y las murallas. La acrópolis era el lugar sagrado, situado generalmente sobre una colina, sirviendo como espacio de reunión de la población en caso de ataque o asedio enemigo. El ágora era el centro de la vida ciudadana y allí se desarrollaban las actividades políticas y económicas.

Al visitar  una familia pudiente de una población griega del siglo V a.C. llegaba a un estrecho callejón desde la avenida, y las voces lo guiaban hacia el patio, que era el centro de los hogares griegos. Aquí, ocultos de las miradas de los transeúntes, jugaban los niños, los perros dormían, los esclavos cocinaban en braseros, las mujeres platicaban y lavaban vellocinos, y se ofrecían sacrificios en altares de piedra.

Alrededor del patio, se alzaban las habitaciones, separadas para hombres, mujeres y esclavos, y todas ellas en un solo piso, aunque los hogares con recursos tenían habitaciones en un segundo piso. En contraste con el esplendor de los templos griegos y los edificios públicos, las viviendas eran modestas, construidas con adobes secados al sol y cimientos de piedra. Los techos eran de tejas y el piso era de argamasa o tierra aplanada.

Las casas ordinarias se componían de un piso bajo dividido en dos piezas muy pequeñas, y de un piso alto, al que se subía ordinariamente por una escalera exterior. La parte inferior estaba abierta en la roca y las paredes eran de madera, de ladrillos o de argamasa. En vez de forzar las cerraduras, los ladrones se contentaban con perforar el muro. En el interior, las paredes estaban blanqueadas con cal; no había chimeneas, la familia se calentaba con brasero.

Los techos eran planos y en numerosas ocasiones sirvieron para levantar sobre ellos una segunda planta que sobresalía sobre el eje de la calle, lo que era castigado por la administración pública con tributos. Los suelos de las viviendas eran de barro. Para evitar incendios el fuego era encendido en la calle, aunque no era muy frecuente la existencia de braseros ni chimeneas debido a la carestía de la leña y la práctica inexistencia de conductos de ventilación en los hogares.

La familia pasaba el día en el patio, pero cuando anochecía o hacía frío entraban en la casa e iluminaban las estancias con lámparas de aceite, de arcilla o bronce. De las paredes encaladas pendían jarrones, botellas de perfume y otros objetos domésticos.

Los muebles, hechos de madera de ciprés y olivo, incluían elegantes sofás tapizados con colores vivos, sillas formales de respaldos altos, una silla curva, con brazos, llamada klismos, y mesitas de tres patas con incrustaciones de marfil.

Había cajones y arcones de madera para guardar ropa y pequeños bancos portátiles, a veces plegables y con asiento de tela. Las camas eran marcos de madera con correas de cuero entrelazadas que sostenían un colchón, sobre el que se colocaban cojines, cobijas y colchas. La estancia más amueblada era el andrón, o comedor, donde los hombres disfrutaban de un simposión, o reunión formal en la cual bebían en compañía de otros hombres invitados.

Los griegos llamaban “escarbamuros” a los ladrones: se debía a que los muros exteriores de las casas del siglo V a.C. no tenían ventanas, por lo que los ladrones sencillamente hacían agujeros en las endebles paredes de adobe. Aun en esta casa de una familia pudiente, las paredes encaladas tienen ventanas escasas y pequeñas, cerradas con postigos. La torre en la esquina es también un puesto de vigilancia.

En el patio abierto, una mujer guisa en una olla y los niños juegan con un perro. Los tejados, apoyados en vigas de madera, proyectan sombra. Cerca, una mujer trabaja en un telar colgado de la pared, en el que confecciona la ropa de la familia. Otras mujeres trabajan en telares en la estancia principal, el andrón o comedor.

En la cocina, un esclavo corta verduras frente al horno, y el padre de la casa desayuna antes de salir a inspeccionar las labores que se hacen en sus propiedades. En la torre, una bodega contiene sacos de tela hilada y vasijas, mientras que en la habitación inferior un esclavo ayuda al joven de la casa a tomar un baño. Afuera, un asno espera mientras las vasijas se llenan con vino o con miel de los panales que hay bajo el techo de paja junto a la pared.

Cuando el agua del pozo no era suficiente debía acudirse a la fuente pública, trabajo casi siempre reservado a las mujeres. Las casas ricas se parecían a los palacios homéricos, y comprendían tres partes una entrada que guardaba un portero, el departamento de hombres, cuyas salas y cámaras daban a un patio rodeado de un pórtico, es decir, de una galería cubierta sostenida por columnas, y, por último, el departamento de mujeres o gineceo, que daba a un jardín.

Los muebles principales consistían en butacas, sillas, trípodes, taburetes, lechos de reposo, lechos de mesa —porque se comía tendido — y cofres para las ropas. Las paredes estaban decoradas de pinturas, y los suelos cubiertos de alfombras y cojines.

A pesar de la existencia de un grupo de funcionarios que debían vigilar las vías públicas, el aspecto general de las urbes griegas debía ser bastante deplorable. La ciudad estaba dividida en barrios diferenciados según las clases sociales o la ocupación artesanal de sus habitantes.

La excepción a este caos urbanístico debió ser la ciudad de Mileto donde el arquitecto Hipodamo desarrolló una traza cuadriculada, que en su memoria se llama también red hipodámica. Teniendo como ejemplo la ciudad de Mileto se construyeron un buen número de urbes en las colonias y en Asia cuando se produjo la expansión helenística con Alejandro.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

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Las diversiones en Grecia El vestido, la vida en Grecia Antigua

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: DIVERSIÓN

historia grecia antigua

El estilo de vida ateniense era en esencia sencillo. Las casas atenienses estaban amuebladas con los artículos comprados a los artesanos como camas, asientos, mesas, baúles, artículos de cerámica, taburetes, cestas y utensilios de cocina. Las vestimentas y las frazadas las tejían las mujeres y los esclavos. La dieta ateniense era más bien simple. La comida básica consistía en cebada, trigo, mijo, lentejas uvas, higos, aceitunas, almendras, pan horneado en casa, vegetales, huevos, pescado, queso y pollo.

El aceite de oliva se utilizaba de manera generalizada, no sólo en la comida, sino en las lámparas y para untarse el cuerpo después de lavarse y hacer ejercicio. Aunque en los hogares de los campesinos había animales, éstos no daban solamente carne, por ejemplo: los bueyes eran útiles para arar, la oveja por su lana y las cabras para obtener leche y quesos. La carne se consumía sólo en ocasiones especiales, como en los festivales; se sacrificaban animales y luego cocinaban su carne para comerse después.

El ocio en Grecia debía ocupar buena parte de la jornada de los ciudadanos ya que en la mayoría de las polis estaba mal considerado el trabajo manual. Para estos menesteres disponían de numerosos esclavos y de extranjeros, llamados metecos, que constituían un amplio porcentaje de la población.

Acudir a los baños era una actividad frecuente entre los ciudadanos helenos ya que en la mayoría de las casas no había agua corriente, al tiempo que servían como centro de reunión. Estos baños públicos serán numerosos durante el siglo IV a. C. y pasarán a Roma.

También era habitual dar largos paseos, utilizando las stoas, largos pórticos en ocasiones de dos pisos y dos naves cerrados por un testero, siempre decorados con frescos, mosaicos o cuadros. Recordemos que una escuela filosófica será denominada estoica por reunirse sus discípulos en una stoa. La stoa de Eco en Olimpia tenía doscientos metros de longitud. Pero la actividad favorita por excelencia entre los ciudadanos será la política.

Podemos afirmar que los griegos gozaban de la política, participando activamente en el gobierno de sus polis. No olvidemos que todos los ciudadanos atenienses podían participar en la Asamblea donde se toman las decisiones más relevantes de la ciudad.

La música y el teatro serán dos de las actividades favoritas para disfrutar del ocio. Existían dos edificios destinados a tal fin, el odeón y el teatro, contando todas las polis con significativos ejemplos, siendo el más importante el teatro de Epidauro por su configuración acústica ya que desde todos los puntos se alcanza una calidad de sonido difícilmente superable. Al teatro acuden casi todas las clases sociales, recibiendo los ciudadanos más pobres una subvención para poder adquirir las entradas. Los actores iban cubiertos con máscaras y vestidos con trajes concretos para que el espectador pudiera identificar claramente a quien representaban.

Los griegos daban mucha importancia al ejercicio físico, siendo una de las actividades educativas más importantes. Los atletas competían en juegos, celebrados en cada una de las polis, aunque existían algunos que tenían carácter supranacional como los Olímpicos o los Píticos, dedicados a Zeus y Apolo respectivamente.

Tenían lugar cada cuatro años y durante el tiempo que duraba la celebración existía una tregua panhelénica. Los atletas participaban desnudos en la competición, cubiertos con una capa de aceite que resaltaba la belleza de sus cuerpos, y sólo los hombres tenían acceso a contemplar las pruebas.

Durante casi un año se entrenaban en las cercanías del templo de Zeus y los ganadores recibían una rama de olivo como triunfo, aunque obtenían numerosos beneficios a posteriori como exención de impuestos o derecho a manutención gratuita.

Las cenas en grecia eran una actividad de ocio popular

Las cenas eran una actividad de ocio popular. Un hombre invitaba a varios amigos a cenar a su casa. Los invitados eran recibidos en la puerta por esclavos que les lavaban las manos y los pies. Luego se tumbaban en literas, en una habitación conocida como andron, donde los esclavos les servían comida. Una vez recogida la comida, comenzaban a beber y a conversar.

A este tipo de cenas se las llamaba simposio. Los invitados bebían vino que se había mezclado con agua en una vasija conocida como crátera. La conversación podía tratar sobre moral o política, pero a menudo las fiestas eran relajadas y los invitados tocaban la lira, recitaban poesía o contaban chistes. Músicos, bailarines o acróbatas contratados podían ofrecer más diversión. Los invitados traían  compañía fenmenina llamnadas hetarias.

A veces iban chicos para que observen como transcurría la fiesta y el comportamiento de los mayores. Había un juego llamado cótabo, en donde los invitados debían arrojar el último trago a un blanco determinado. Los esclavos servía la comida a los invitados.

La lucha entre animales se consideraba un deporte. Gallos, codornices o un gato y un perro luchaban a muerte.
La imagen de este vaso muestra a dos guerreros jugando a un juego de mesa que podía haber sido parecido al ajedrez.
Los griegos también disfrutaban del deporte. Esta escultura muestra un juego que se parece al hockey moderno.
Los adultos jugaban a menudo a los dados en su casa o en casas de juegos especiales. Otro juego popular, que conocemos como tabas, consistía en tirar pequeños huesos.
Las familias ricas daban a sus hijos muchos juegos y juguetes para divertirse en sus horas libres. Conocían una especies de yo-yo y el juego del aro y el palo.

En Las nubes, una comedia de Aristófanes, un padre orgulloso habla de la habilidad de su hijo para hacer casas, barcos, carretas y ranas con trozos de cuero. Había otros juguetes como hondas, cometas, aros con campanas, carretillas, caballitos, trompos y ruedas unidas a varas para dirigirlas. Se han hallado pequeños muebles de plomo, que tal vez iban dentro de casas de muñecas.

Los bebés usaban sonajas de guijarros. Se han hallado muñecas de arcilla articuladas en las ruinas de los templos, donde fueron dejadas como ofrendas, y en tumbas de niños. Tal vez existieron muñecas de trapo y juguetes de madera, pero no han dejado rastros.

Había un juego similar al hockey, en el que se usaban pelotas hechas de vejiga de cerdo. Un relieve en un museo de Atenas muestra a dos jugadores con bastones curvos, azuzándose. Las vasijas pintadas, que son una excelente fuente de información acerca de la vida en la antigua Grecia, muestran juegos de saltar al burro, montar en hombros, y la gallinita ciega.

Existe una vasija con una hermosa figurilla de barro donde muestra a dos mujeres jugando a la taba con huesos o pezuñas de animales: se aventaban al aire, uno por vez, cinco huesos, que se tomaban con el revés de la mano. Los juegos de mesa, que según el historiador Herodoto fueron inventados en el estado de Lidia, en Asia Menor, eran jugados con dados y fichas de vidrio o hueso.

Los griegos disfrutaban de estos pasatiempos cuando descansaban en casa, en compañía de sus amistades. Sin embargo, cuando salían al agora, podían elegir entre una muy amplia variedad de espectáculos públicos más emocionantes, como funciones de magia al aire libre, tragaespadas, hechiceros y tragafuegos.

EDUCAR EL ALMA
Los antiguos griegos gozaban de la música en los actos públicos y privados, religiosos y laicos. El filósofo Platón dijo que la educación se dividía en dos: gimnasia para el cuerpo y música para el alma.

Poco se sabe acerca de cómo sonaba la música griega. Se conservan muy pocos ejemplos de partituras, y éstas no indican la afinación que se usaba. Pero es seguro que no tenían la complejidad de los arreglos orquestales y vocales modernos: se cantaba al unísono y los instrumentos seguían la misma línea melódica. Dado que la música griega estaba estrechamente relacionada con la poesía y la danza, el ritmo debió ser muy importante. La música definía los pasos de danza, y en ella intervenía un poeta que declamaba estrofas. La poesía no se leía en privado: los versos eran escritos para ser cantados o repetidos ante un público, generalmente acompañados de música y danza.

Los griegos tenían cantos para toda ocasión: canciones de amor y estribillos para las bodas y nacimientos, para lamentar una muerte o para acompañar trabajos mecánicos como la molienda de grano. Incluso se cantaba para curar enfermos. Las mujeres gustaban de bailar juntas en la casa y el campo, quizá como un ritual de fertilidad: nunca se les muestra bailando con sus maridos.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

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La mujeres griegas Historia de Grecia La Familia Griega

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA FAMILIA

historia grecia antigua

LA FAMILIA GRIEGA: La familia era una institución básica en la antigua Atenas. Estaba formada por el esposo, la esposa y los hijos (una familia nuclear), aunque también consideraban como parte de la familia a otros parientes dependientes y a los esclavos, por razón de su unidad económica.

La función principal de la familia era la de engendrar nuevos ciudadanos. Las estrictas leyes del siglo y estipulaban que un ciudadano debería ser producto de un matrimonio, reconocido legalmente, entre dos ciudadanos atenienses, cuyos padres también fueran ciudadanos. Por ley, la propiedad se dividía al azar entre los hijos sobrevivientes; como resultado, se buscaba que los matrimonios se realizaran entre un círculo cerrado de parientes, con el fin de preservar la propiedad familiar. La familia también ejercía la función de proteger y enclaustrar a las mujeres.

Las mujeres eran ciudadanas que podían participar en la mayor parte de los cultos y festividades religiosos, pero que eran excluidas de otros actos públicos. No podían tener propiedades, excepto sus artículos personales, y siempre tenían un guardián varón: si era soltera, su padre o un pariente varón; si estaba casada, su marido; si era viuda, alguno de sus hijos o un pariente varón.

 La función de la mujer ateniense como esposa, estaba bien definida. Su principal obligación era mantener a los niños, sobre todo varones, que preservarían el linaje familiar. La fórmula del matrimonio que los atenienses utilizaban, para expresarlo de manera sucinta: “Te entrego  esta mujer para la procreación de hijos legítimos” En segundo lugar, una mujer debería cuidar a su familia y su casa, ya sea que hiciera ella el trabajo doméstico, o que supervisara a los esclavos, que realmente hacían el trabajo.

A las mujeres se las tenía bajo un estricto control. Debido a que se casaban a los catorce o quince años, se les enseñaban sus responsabilidades desde temprana edad. Aunque muchas de ellas se las arreglaban para aprender a leer y a tocar instrumentos musicales, a menudo se las excluía de la educación formal. Se esperaba que una mujer permaneciera en su casa, lejos de la vista, con excepción de su presencia en los funerales o en los festivales, como el festival de las mujeres de Tesmoforia.

Sí se quedaban en casa, debían estar acompañadas. Una mujer que trabajara sola en público o era indigente, y no era ciudadana. La dependencia del marido era tal que podía amonestarla, repudiarla o matarla en caso de adulterio, siempre que éste estuviera probado. Las mujeres de menor rango social tenían una vida más agradable ya que podían salir de sus casas sin ningún inconveniente, acudir al mercado o a las fuentes públicas e incluso regentar algún negocio. Al no existir presiones económicas ni sociales, los matrimonios apenas estaban concertados, siendo difícil la existencia de dotes. Si es cierto que numerosas niñas eran abandonadas por sus padres ya que se consideraban auténticas cargas para la familia.

Mujeres en grecia antigua

En Atenas, las mujeres casadas de familias no solían salir mucho de casa. Sólo acudían a festividades religiosas y celebraciones familiares o iban a hacer pequeñas compras. Cuando salían, les acompañaba un esclavo. A veces, podían visitar a sus amigas. Esta estatua de terracota muestra a dos señoras conversando. Las mujeres solían también hacer cenas para amigas. Hombres y mujeres sólo se mezclaban en fiestas estrictamente familiares.En general, cuanto más rica era una familia, menos libertad tenía la mujer. En las familias pobres, las mujeres hacían las tareas del hogar ellas mismas. Esto implicaba ir a hacer la compra y buscar agua a la fuente, dos buenas ocasiones para encontrarse con las amigas.

LAS MUJERES EN GRECIA: En Atenas, las mujeres servían a los hombres de otras formas. La prostitución (tanto masculina como femenina) floreció en la Atenas clásica. La mayor parte de las prostitutas eran esclavas en los burdeles administrados como un negocio o un comercio por ciudadanos atenienses. Así las prostitutas se maquillaban de manera ligeramente escandalosa con vistosos coloretes, utilizaban zapatos que elevasen su altura, se teñían el cabello de rubio y se depilaban, utilizando navajas de afeitar, cremas u otros útiles. Utilizaban todo tipo de postizos y pelucas. Estas modas serán rápidamente adaptadas por las mujeres decentes, provocando continuas equivocaciones según nos cuentan algunos cronistas.

Otra clase de prostitutas ocupaba una posición más favorable en la sociedad ateniense; estas cortesanas más refinadas eran conocidas con el nombre de hetairai, que literalmente quiere decir acompañantes femeninas”. Estas mujeres, que solían ser ex-esclavas procedentes extranjeras, eran más refinadas que las prostitutas habituales y eran famosas por sus logros musicales e intelectuales, así como por sus atributos físicos. Los atenienses varones conservaban aristocrática costumbre de los simposios —las fiestas refinadas donde se bebía— en las cuales solían estar presentes las hetairas. Los simposios se llevaban a cabo en comedores exclusivos para hombres, en los que no estaban presentes las esposas.

Las hetairas bailaban, tocaban instrumentos musicales y brindaban entretenimiento, incluidas las relaciones sexuales. El precio solía rondar el óbolo, la sexta parte de la dracma de plata. Estos establecimientos incluían en sus servicios masajes, baños y comida, la mayoría de carácter afrodisiaco e incluso algunas para estimular la virilidad como los testículos de asno salvaje. Para atraer al público, las mujeres solían vestir atuendos llamativos y llevar el cabello más largo que las atenienses, incluso algunas caminaban con un seno descubierto.Algunas hetairas llegaron a amasar fortunas considerables y a tener un considerable renombre. Aspasia fue ciertamente la más famosa. Amiga de Sócrates y afamada por sus conocimientos, fue cortesana de Pendes y a la larga se convirtió en su esposa legítima.

Los más importantes políticos, artistas y filósofos gozaban de su compañía. El escultor Praxíteles estuvo locamente enamorado de Friné quien sirvió de modelo para algunas estatuas. La encantadora Friné vivía con cierta discreción, acudiendo a tertulias literarias y artísticas, aunque fue acusada de impiedad y condenada a muerte, salvándose al mostrarse desnuda al tribunal por indicación de su abogado. En un momento de su vida, Friné acumuló tal fortuna que decidió reconstruir las murallas de su ciudad natal, Tebas. Aspasia fue la amante y esposa de Pericles, siendo también acusada de impiedad y salvada tras las lágrimas derramadas por su marido. Aspasia colaboraba estrechamente con Pericles según nos cuentan los poetas cómicos, quienes la acusan de ser la promotora de la mayoría de las guerras que vivió Atenas en aquellos momentos.

La homosexualidad masculina también fue una característica sobresaliente de la Atenas clásica. Se practicaba de manera generalizada y, ciertamente, era tolerada. La ley ateniense privaba de sus derechos ciudadanos a un ateniense que hubiese prostituido su cuerpo con otro hombre; pero no se molestaba en absoluto a los hombres que sostenían una relación homosexual con proxenetas o con otros hombres adultos, fuera ésta amorosa o por placer. La ley no eliminaba la prostitución masculina, pero, al actuar así, aseguraba que los proxenetas fueran extranjeros, y no ciudadanos atenienses.

El ideal de la homosexualidad griega consistía en una relación entre un hombre maduro y un joven. Es muy probable que éste fuese un ideal aristócrata. Si bien la relación solía ser física, los griegos también la consideraban educativa. El hombre mayor (el “amante”) se ganaba el amor de su “amado” gracias a su valía como maestro y por la devoción que demostraba en la educación de su pupilo. En cierto sentido, esta relación amorosa se concebía como una forma de iniciación de los jóvenes al mundo masculino de la dominación política y militar. Los griegos no juzgaban que la coexistencia de las preferencias heterosexuales y homosexuales creara problemas especiales a los individuos o a la sociedad.

PARA SABER MAS…
El papel de la mujer

En la mayoría de los estados de la antigua Grecia, la mujer vivía una vida muy protegida y no podía jugar un papel activo en la sociedad. No podía heredar o se propietaria, ni acudir a los tribunales de justicia. No podía ni tan siquiera comprar algo que costara más de determinado importe. Estaba siempre bajo la tutela de un pariente masculino: primero del padre, luego de marido, hermano o hijo.

La Ceremonia del matrimonio
Las muchachas se casaban con 15 años, pero el novio solía ser mayor. Un escritor afirmó que la mejor edad para que un hombre se casara era entre los 30 y 35 años.

El padre elegía al marido de su hija y le daba bienes dinero, lo que se conocía como dote. La dote se devolvía  al padre en caso de divorcio o muerte del marido.

La víspera de la boda, la novia se bañaba en agua de una fuente sagrada traída en una vasija especial llamadalutróforo.

El día de la boda la novia iba vestida de blanco. Ambas familias hacían sacrificios y lo celebraban. Por la noche, el novio iba a casa de la novia.

Los novios llegaban a casa del novio en una carreta o carro si eran ricos. Personas con antorchas y músicos encabezaban la procesión.

La madre del novio salía a recibir la procesión. Luego se llevaba a la novia al hogar para que se uniera a la vida religiosa de su nueva familia.

Los novios compartían comida delante del hogar. Los invitados les tiraban nueces, frutos y dulces para desearles suerte y prosperidad.

Al día siguiente se celebraba una fiesta en la casa del marido y los invitados daban regalos a la pareja para el inicio de su vida en común.

Las obligaciones de una esposa
En una casa rica, una esposa tenía muchas obligaciones. Controlaba los almacenes y se aseguraba de que la casa estuviera limpia y la comida lista a tiempo. Cuidaba de los hijos y de los enfermos de la casa y gestionaba la economía de la familia.

Las mujeres de la casa producían todas las telas necesarias para la ropa, el mobiliario y la decoración. Es:; reconstrucción, basada en una pintura de una vasija del s. VI a.C, muestra a una esposa supervisando las distintas fases de la producción de un tejido.

El divorcio
Aunque los hombres podían hacer más o menos lo que querían, las mujeres tenían que comportarse según unas normas muy estrictas: ante cualquier sospecha de escándalo, podían enfrentarse a un divorcio, para divorciarse de su esposa, un hombre hacía una declaración formal de divorcio ante testigos.

Era mucho más difícil para una mujer poner fin a su matrimonio, va que no podía ejercer acciones legales por sí misma. Debía presentarse ante un dirigente llamado arconte  y convencerle de que actuara en su nombre. El esposo se quedaba con los hijos y la mujer iba de un pariente masculino.

Las señoras dedicaban mucho tiempo esfuerzo y dinero a embellecerse. Tomar un baño diario se convirtió en una costumbre. Trasel baño, se friccionaban la piel con aceite perfumado para hidratarla y mantenerla suave y flexible.

la muer en grecia antigua Esta pintura de un vaso muestra a una mujer lavándose el pelo. También se utilizaba aceite para darle brillo y algunas mujeres se lo teñían o usaban pelucas. Otras empleaban rellenos para mejorar su figura o se ponían sandalias con gruesas suelas para parecer más altas. Muchas mujeres se daban colorete para tener mejillas sonrosadas y se pintaban las cejas de oscuro. La piel pálida estaba de moda y se utilizaba maquillaje para aclarar el cutis. La imagen de este vaso muestra a una mujer contemplándose ante el espejo.

Fuente Consultada:
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Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

La Religion Griega Caracterísitcas Filosofia y Literatura Griega Grecia

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA RELIGIÓN

historia grecia antigua

LA RELIGIÓN GRIEGA: La religión griega estaba estrechamente vinculada con cada aspecto de la vida cotidiana; era, a la vez, práctica y social. Los festivales públicos —que se originaron de ciertas prácticas religiosas— tenían funciones específicas: los varones se preparaban para ser guerreros; las niñas, para ser madres.

En vista de que la religión estaba relacionada con todos los aspectos de la vida, los ciudadanos deberían asumir una actitud apropiada frente a los dioses. La religión era un culto civil necesario para el bienestar del estado, Los templos dedicados a un dios, o a una diosa, eran los principales edificios de la sociedad griega.

 Homero dio una explicación de los dioses que proporcionó una estructura definida a la religión griega. En una época todos los griegos aceptaron una religión común basada en doce dioses principales que supuestamente vivían en el monte Olimpo, la montaña más grande de Grecia.

Entre estos doce dioses estaban Zeus, la principal deidad y padre de todos los dioses, Atenea, diosa de la sabiduría y de los oficios; Apolo, dios del sol y de la poesía; Afrodita, diosa del amor; y Poseidón, hermano de Zeus y dios de los mares y los terremotos.

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Los doce dioses olímpicos eran comunes a todos los griegos,. quienes, consecuentemente, compartían una religión politeísta básica. Cada polis asignaba a uno de los doce dioses olímpicos como la divinidad guardiana de su comunidad. Por ejemplo, Atenea era la diosa patona de Atenas. Pero cada pólis también tenía sus propias deidades locales, las cuales seguían teniendo importancia para la comunidad en su conjunto; además, cada familia también tenía sus dioses patrones.

Resultando conveniente contar con el favor de los dioses para todas las actividades de uno, el ritual tenía enorme importancia en la religión griega. Las oraciones solían combinarse con los obsequios a los dioses, lo cual se basaba en el principio de <‘les ofrezco esto para que (los dioses) me lo retribuyan”.

Algunas oraciones reflejaban de manera directa este beneficio mutuo: ‘Protege nuestra ciudad. Creo que lo que estoy pidiendo es de interés común. Ya que una ciudad floreciente honra a los dioses”. El ritual significa sacrificios, ya sea en forma de animales o de productos agrícolas. Los animales expiatorios se quemaban en el altar que estaba enfrente del templo, o en un pequeño altar frente a la casa.

Los festivales también se celebraban a manera a los dioses y a las diosas. Algunos de éstos (las celebraciones Panhelénicas) fueron importantes para los griegos y se celebraban en locaciones especiales, como las dedicadas a la adoración de Zeus en Olimpia; a Poseidón, en el istmo de Corinto; y a Apolo, en Delfo Los grandes festivales incorporaban muchas actividades en honor de los dioses, incluidas las competencias atléticas a las que se invitaba a todos los griegos.

El primero de estos juegos se celebró en el festival olímpico del año 776 a. de C., y después se llevaron a cabo cada Cuatro años para honrar a Zeus. Al principio, las competencias olímpicas consistían sólo en carreras pedestres y luchas; pero, más tarde, también se incluyó el boxeo, el lanzamiento de jabalina y diversas especialidades más. Las competencias siempre eran entre individuos, no entre grupos.

Corno ejemplo de otro aspecto práctico de la religión griega, los griegos querían conocer los designios de los dioses. Había videntes que recibían augurios por medio de los sueños, del vuelo de los pájaros o de las entrañas de los animales sacrificados. Pero tal vez el método más popular para adivinar la voluntad de los dioses era el Oráculo, recinto consagrado a un dios, o a una diosa, que revelaba el futuro. El oráculo más famoso era el de Apolo, en Delfos, instalado a un lado del monte Parnaso, dominando el golfo de Corinto.

En Delfos, una sacerdotisa escuchaba las preguntas en un estado de éxtasis el cual se creía que era inducido por Apolo. Sus respuestas las Interpretaban los sacerdotes y se las daban en verso a la persona que había hecho las preguntas. Representantes de estado y particulares viajaban hasta Délfos para consultar al oráculo. Los estados tal vez preguntaran si deberían llevar a cabo una expedición militar; los particulares quizá plantearan preguntas del tipo: “Heracleídas pregunta al dios si tendrá un retoño de su esposa actual”.

Las respuestas a menudo eran enigmáticas y podían interpretarse en más  de una forma. Creso, rey de Lidia de Asia Menor, famoso por su increíble riqueza, mandó mensajeros al oráculo de Delfos, preguntando si debería entablar la guerra en contra de los persas”. El oráculo le respondió que, si atacaba a los persas, destruiría un poderoso imperio lleno de júbilo por escuchar esa noticia, Creso les declaró la guerra a los persas, pero fue aplastado por el enemigo. Un poderoso imperio el de Creso— fue destruido.

La religión griega —centrada en el ritual y en las relaciones formales con los dioses— tendía a carecer de un componente emocional intenso. Asimismo, ofrecía a la mayoría de las personas una vaga esperanza, o ninguna, de que hubiera vida después de la muerte. Como resultado de esto, a veces los griegos se convertían a religiones mistéricas, que incluían un proceso de iniciación en ritos secretos que prometían un involucrarniento más emocional con las fuerzas espirituales, así como una mayor esperanza de alcanzar la inmortalidad.

Los misterios mas importantes fueron los Eleusinos, que se relacionaban con el mito de la diosa Démeter. Era un culto de fertilidad en el que los participantes sentían que renacían y obtenían cierta esperanza de tener vida después de la muerte. Los cultores órficos, seguidores del legendario trovador Orfeo, creían en los ciclos de reencarnación, pues el alma humana estaba atrapada en el cuerpo físico. Su propósito era liberar el alma de su confinamiento.
Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spialvogel

La Filosofia Griega Los Griegos y los Filosofos Sofistas Griegos

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA FILOSOFÍA

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FILOSOFÍA: Etimológicamente, la palabra filosofía procede de los términos griegos philein (amar, aspirar) ysophia (sabiduría) por lo que su significado sería amor o aspiración a la sabiduría. Numerosos autores antiguos consideran a Pitágoras como el inventor del término ya que en su viaje por Grecia fue interrogado por el tiranoLeonte de Fliunte sobre su profesión a lo que él respondió que no era sabio sino amante o buscador de la sabiduría (filósofo). El objetivo de la filosofía es, por lo tanto, saber, conocer, dar respuesta a las preguntas que todos nos planteamos relacionadas con la naturaleza y su creación, abandonando los mitos para dar protagonismo al logos.

La Filosofia Griega

La Filosofia Griega

 Gran parte de la filosofía antigua griega se centraba en el intento de explicar el universo sobre la base de principios unificados. Tales de Mileto, griego jónico que vivió alrededor del año 600 a. de C., postuló la unidad del universo, Todas las cosas estaban relacionadas por el agua, una sustancia básica. Otro griego jónico, Pitágoras (580. 490 a. de C.), pensó que la esencia del universo podía encontrarse en la música y en los números. Estos primeros filósofos griegos tal vez eliminaran el concepto de los mitos griegos, pero no prescindieron de la divinidad misma del mundo lugar suyo, se inclinaron por identificarla con las fuerzas profundas e inamovibles que gobiernan el universo.

Sin embargo, muchos griegos simplemente no estaban interesados en las especulaciones sobre la naturaleza del universo. Los sofistas conformaban un grupo de maestros filósofos del siglo rechazaban dichas especulaciones calificándolas de insensateses, argumentaban que la comprensión del universo estaba sencillamente más allá del alcance del intelecto humano.

Para los individuos lo importante era ser cada vez mejores; así el único objeto de estudio que valía la pena esa la conducta humana. Los sofistas eran maestros errantes que ofrecían sus servicios como maestros profesionales a los hombres jóvenes de Grecia, sobre todo, a los de Atenas. Para los sofistas no existía un bien o un mal absolutos: lo que era correcto para un individuo, podría ser incorrecto para otro. En consecuencia, la verdadera sabiduría consistía en poder percibir el bien propio y lograr obtenerlo. No obstante, muchas personas consideraban a los sofistas peligrosos para los valores tradicionales de la sociedad y, en especial. para los valores de los jóvenes.

En la Grecia clásica, Atenas se convirtió en el centro intelectual y artístico más importante. Tal vez su reputación sea mayor en ámbito de la filosofía. Después de todo, Sócrates, Platón y Aristóteles plantearon cuestiones básicas que se han debatido por más de dos mil años; éstas son, en gran medida, las mismas preguntas filosóficas con las que lidiamos hoy día.

 Sócrates (469-399 a. de C.) no dejó obra escrita, pero sabemos le él gracias a sus discípulos, sobre todo mediante el más famoso: Platón. Sócrates tenía el oficio de albañil, pero su verdadera vocación era la filosofía. Enseñó a numerosos alumnos, pero sin recibir salario, ya que creía que el propósito de la educación sólo era mejorar 1 individuo. Se valió de un método de enseñanza que todavía se conoce por su nombre. El «método socrático” emplea una técnica de preguntas-respuestas para conducir a los discípulos a ver las cosas por sí mismos, utilizando su propio razonamiento. Sócrates creía que todo verdadero conocimiento reside en el interior de la persona; sólo ¿necesita un examen crítico para que surja, esta era la verdadera tarea de a filosofía, puesto que “la vida sin examinarse, no vale la pena vivirla”.

El cuestionamiento por parte de Sócrates de la autoridad, junto con la publica prueba de la ignorancia de otras personas, le causaron dificultades. Atenas gozaba una tradición de libertad de pensamiento de investigación, pero la derrota de la guerra del Peloponeso había propiciado un ambiente de intolerancia al debate abierto y la investigación del alma. Se le acusó a Sócrates—y se hallo  culpable— de corromper con sus enseñanzas a los jóvenes de Atenas. Un jurado ateniense lo sentenció a morir.

Uno de los discípulos de Sócrates fue Platón (c. 429-347 a.C.) de a quienes muchos consideran el más grande filósofo de la civilización occidental. A diferencia de su maestro Sócrates, que no escribió nada, Platón escribió mucho. En sus diálogos, utilizó a Sócrates como el principal contrincante filosófico.

El pensamiento filosófico de Platón se centró en la esencia de la realidad y en el concepto de las ideas o de las formas ideales. De acuerdocon Platón, siempre había existido un mundo más noble al que pertenecían las ideas o formas inmutables. Conocer esas formas es conocer la verdad. Estas formas ideales constituyen la realidad sólo puede ser aprendida por una mente instruida, la cual y—por supuesto es la meta de la filosofía. Los objetos que percibidos a través de nuestros sentidos son simples reflejos de las formas ideales. Por consiguiente, son sombras, en tanto que la realidad Se encuentra en las formas mismas.

Las ideas de Platón respecto al gobierno se expresaron en su diálogo titulado La república. Basado en su experiencia ateniense, Platón había llegado a desconfiar del funcionamiento de la democracia. Resultaba obvio para Platón que los individuos no podían conseguir Una forma de vida ética, a menos que vivieran en un estado justo y racional. La búsqueda de Platón del estado justo lo condujo a construir un estado ideal en el que la población se divide en tres grupos básicos.

En la cima está la clase más encumbrada, una élite gobernante, los famosos filósofos-reyes: «A menos que los filósofos se conviertan en reyes en sus países, o que aquellos a los que ahora se llama reyes y gobernantes lleguen a tener la suficiente inspirad para tener un genuino deseo de adquirir sabiduría; a menos digamos, el poder político y la filosofía se entrelacen.., los problemas no darán tregua… ni a los estados, ni —como yo creo— a toda la humanidad”.

El segundo grupo son los que muestran valor serían los guerreros que protegerían a la sociedad. El resto de la sociedad son masas, compuestas por personas que esencialmente se dejan guiar no por la sabiduría o el valor, sino por el deseo de cosas materiales. Serían los productores de la sociedad: artesanos, comerciantes y campesinos.

En el estado ideal de Platón, cada grupo cumple con el papel q se le ha asignado, creando, así, una sociedad que funciona de manera mas armoniosa. La preocupación de Platón se dirigía más a las necesidades de la comunidad, que a la felicidad del individuo, por lo que concentró, sobre todo, en la necesidad de que los guardianes o gobernantes no tuvieran preocupación alguna respecto de la riqueza o prestigio, y procuraran lo mejor para la comunidad, con el fin apartar a los guardianes de estos deseos, Platón insistió en que vivirán en comunidad, renunciando a la propiedad privada y a la vida familiar. Platón pensaba que también las mujeres podían ser gobernantes; en este aspecto se apartó de manera radical de las prácticas contemporáneas de los estados griegos.

Platón estableció una escuela en Atenas, conocida como la Academia. Uno de sus discípulos, que estudió ahí por veinte años, fue Aristóteles (384-322 a. de C.), quien más tarde llegaría a ser el tutor de Alejandro Magno. Aristóteles difería de manera significativa d su maestro, y no aceptaba la teoría de Platón de las formas ideales. El, al igual que Platón, creía en principios universales o formas, aunque sostenía que la forma y la materia eran inseparables. Al exarminar los objetos individuales, podemos percibir su forma y llegar principios universales, pero éstos no existen en un mundo ideal, separado de la realidad de las cosas materiales, sino que son parte de la cosas mismas. Así, los objetivos de Aristóteles consisten en analizar clasificar las cosas mediante una minuciosa investigación y búsqueda Sus intereses fueron vastos, lo que lo llevó a escribir tratados sobre una gran cantidad de materias: ética, lógica, política, poesía, astronomía, geología, biología y física.

Al igual que Platón, Aristóteles postulaba un sistema eficaz d gobierno que dirigiera de forma racional los asuntos humanos. A diferencia de Platón, no buscaba un estado ideal basado en la encarnación de una forma ideal de justicia, sino que trataba de encontrar la mejor forma de gobierno, mediante un examen racional de los gobiernos existentes. Para su obra La política , examinó las constituciones de ciento cincuenta y ocho estados, de las que obtuvo categorías generales para la organización de gobiernos. Identificó tres buenas formas de gobierno: la monarquía, la aristocracia y el gobierno constitucional. Pero, fundado en su análisis, advirtió que la monarquía podía convertirse fácilmente en tiranía; la aristocracia en oligarquía, y el gobierno constitucional en democracia radical o anarquía. Apoyó al gobierno constitucional como la forma óptima para la mayoría de la gente.

Las ideas filosóficas y políticas de Aristóteles desempeñaron un papel importante en el desarrollo del pensamiento occidental durante La Edad Media. Lo mismo sucedió con sus ideas acerca de las mujeres. Aristóteles creía que el matrimonio tenía como finalidad que el hombre y la mujer tuvieran mutuo confort y que contribuía a la felicidad total de una comunidad: “La comunidad necesita que mujeres y varones sean excelentes, de lo contrario la bendición sería a medias”. No obstante, Aristóteles sostenía que las mujeres eran biológicamente inferiores a los hombres: “Una mujer es, como silo fuera, un varón infértil.

Ella es hembra a causa de una insuficiencia”. Por lo tanto, según Aristóteles las mujeres deben estar subordinadas a los varones no sólo en la comunidad sino en el matrimonio: “La asociación entre marido y mujer es una aristocracia. El varón gobierna por merito propio, y en la esfera que por derecho le pertenece; pero le cede tales asuntos a su esposa en la medida que son adecuados para ella”.
Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spialvogel

Las ciencias en Grecia Antigua Roma y Grecia Cientificos Griegos

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA CIENCIA

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Los griegos fueron los primeros en dar una explicación raciona del universo, que se reflejó en un gran desarrollo de la filosofía, la ciencia, la literatura y el arte. Los pueblos de la Antigüedad explicaban los fenómenos de la naturaleza que no comprendían mediante mitos. Los griegos fueron los primeros que se plantearon dar una explicación racional del universo.

A este conjunto de reflexiones lógicas y racionales se le denomina filosofa. Los filósofos griegos más importantes fueron Sócrates, Platón y Aristóteles. Los griegos destacaron también como científicos.

Tales de Mileto ha sido considerado el primer científico de la historia ya que dio una explicación del universo sin recurrir a la mitología y a lo sobrenatural. Pitágoras fue matemático y sentó las bases de la geometría. Hipócrates está considerado el creador de la medicina científica y el juramento hipocrático aún rige la moral de los médicos en la actualidad. Arquímedes fue físico y matemático, inventó el tornillo y algunas máquinas de guerra, pero, sobre todo, descubrió la teoría del desplazamiento de los cuerpos en el agua, que sigue vigente hoy en día.

LAS PRIMERAS EXPLICACIONES RACIONALES O CIENTÍFICAS DEL MUNDO: Los griegos inauguraron un modo de pensar sobre la naturaleza, a la que consideraron un objeto sobre el que podían investigar. El origen del mundo y los fenómenos meteorológicos, por ejemplo, eran temas que otros pueblos habían explicado por medio de la acción de los dioses. Los griegos pensaron que los hombres, los dioses, el mundo, todo formaba parte de un universo unificado, en el que las cosas se ubicaban en un orden armónico.

Y que este orden, este cosmos, podía ser comprendido por la inteligencia humana. Observando los fenómenos cotidianos, los hombres podían comprender el origen y el orden del mundo. Aunque fueron religiosos, los griegos se atrevieron a buscar respuestas sin recurrir necesariamente a las misteriosas acciones de los dioses.

 

Arquimedes en la bañera..Eureka!

¿Por qué fue que este intento de explicar el mundo por medio del razonamiento se originó en Grecia? Una respuesta posible puede surgir si relacionamos el razonamiento con los ideales políticos de los griegos. La organización democrática de las polis se basaba en la participación de los ciudadanos. El ciudadano participaba de la vida pública y así gobernaba su vida y la de la comunidad.

Era lógico, entonces, que sucediera algo similar con el conocimiento del mundo. Cada ciudadano, por su propio razonamiento, podía conocer lo que antes estaba reservado al reducido núcleo de los sacerdotes. La asamblea de ciudadanos era el lugar en el que se podían debatir todos los temas, abiertamente y sin intermediarios. De este modo, las explicaciones racionales del mundo permitieron democratizar el conocimiento. La razón y la democracia pusieron a los hombres más cerca del control de la naturaleza y de sus propias vidas.

LAS CIENCIAS EN GRECIA ANTIGUA: El contacto de Grecia con las civilizaciones vecinas de Egipto y Mesopotamia va a resultar determinante para la evolución de su ciencia, superando en la mayor parte de los campos a sus maestros.

Sería muy prolijo enumerar todos los hallazgos científicos logrados por los griegos, incluidos los de! esplendoroso periodo helenístico de Alejandría. Si las manifestaciones artísticas revelan no sólo un gusto exquisito, una atención hacia la belleza, sino un despliegue extraordinario de la inteligencia, ésta debía manifestarse también en la búsqueda de la verdad, en la interpretación de los fenómenos físicos, geográficos, etc.

La Matemática, que es la base de todo conocimiento científico, fue cultivada de un modo especial por la escuela filosófica que acaudillaba Pitágoras. Tanto en Geometría (recuérdese el famoso teorema que lleva su nombre y que permite resolver los triángulos rectángulos) corno en Aritmética, los números y las líneas ocuparon un lugar muy importante en sus especulaciones.

En época posterior, hacia el siglo III a. C., surgen dos nombres inmortales en el campo (le la Matemática y la Física. Uno fue Euclides (siglo III a. J. C) el más grande de los geómetras de los tiempos antiguos. Sus axiomas, definiciones y postulados tuvieron validez durante siglos puesto que hasta casi nuestros días nadie se había atrevido a formular una geometría llamada no-euclidiana.

El segundo fue Arquímedes (287-212), famoso por su <eureka», el grito triunfal que le obligó a saltar del baño cuando descubrió el principio de flotación de los cuerpos. Fue un gran físico y un gran matemático. A él se debe el hallazgo y el cálculo del número Pi, el descubrimiento de los espejos ustorios con los cuales combatió las naves enemigas en Siracusa, etc.

En el campo de la Medicina debe recordarse el nombre del gran médico Hipócrates (469-399), considerado el mas importante medico de la antigüedad.

Se ha hablado de Alejandría como de un centro cultural de gran importancia. Esta ciudad, a orillas del Nilo, fue fundada el año 331 a. C. por Alejandro Magno. Se dice que su biblioteca contenía 1.100.000 manuscritos. Los nobles y los aristócratas gustaban de rodearse de sabios., y las discusiones públicas, las reuniones en Academias y las controversias eran constantes. Aquella enorme riqueza para la civilización desapareció cuando el califa Omán, el año 640 de nuestra Era, quemó más de medio millón de manuscritos para alimentar las calderas de los baños.

En Alejandría surgió un interés extraordinario por el estudio de la Tierra, que dio origen a la Geografía. Gracias a él, Piteas viajó hasta el Norte de Europa, Eratóstenes pudo medir el meridiano terrestre, calcular el radio de nuestro Globo y demostrar que la Tierra era redonda. La ingeniería avanzará espectacularmente gracias a los trabajos de Empédocles de Agrigento – inventor de un calorífero -, Ctesibio – constructor de una bomba contra incendios, de un autómata y una bomba para elevar agua -, Filón de Bizancio – creador de fuentes móviles – y Arquímedes de Siracusa – inventor de las poleas compuestas y de un cañón que lanzaba pequeños proyectiles gracias al agua -.

El estudio matemático será fundamental para el desarrollo de otras ciencias como la astronomía, realizando las primeras especulaciones sobre la posibilidad de que la Tierra fuera plana y estuviera flotando en el espacio, no sujeta a algún elemento como se creía hasta ese momento.

Pitágoras ya planteó la posibilidad de la esfericidad mientras que Anaximandro señaló que la Tierra era el centro de un conjunto, girando en círculos a su alrededor la Luna, el Sol y las estrellas, teoría que fue ampliada por Aristóteles quien introdujo los planetas en su sistema. Sin embargo, Aristarco de Samos ya planteó que la Tierra era un planeta más por lo que debía girar alrededor del Sol.

PARA SABER MAS…
La ciencia conoció un auge extraordinario durante el helenismo. En Alejandría, los soberanos lágidas garantizaron el libre desarrollo de las matemáticas, las ciencias naturales y la medicina, y financiaron con generosidad investigaciones y experimentos. Animados por este impulso filantrópico e imbuidos por el espíritu aristotélico, que preconizaba la clasificación de los saberes, los científicos hicieron de la especialización su método de trabajo. En el campo de las ciencias exactas, Euclides (s. III a. C.), que sistematizó la geometría de su tiempo, abordó en sus Elementos la aritmética, la planimetría, los números irracionales y la estereométria.

La propagación y refracción de la luz también fue analizada por él en otra de sus obras, La Óptica. Un alumno aventajado de Euclides fueArquímedes (287-212 a. C.), que logró resolver ecuaciones de tercer grado y calculó ocho incógnitas a partir de siete ecuaciones. Entre sus numerosos descubrimientos figuran el peso específico de los cuerpos -fundamento de su célebre principio-, la ley del centro de gravedad y la ley de la palanca. También aludió a la curvatura de las radiaciones y calculó sistemas de poleas y planos incli-nados, además de inventar un buen número de máquinas.

Ctesibio (s. III a. C.), ingeniero alejandrino de gran talento, contribuyó a ampliar la panoplia de artilugios griegos con la construcción de automatismos, órganos y juegos de artificio sin otra aplicación práctica que la de deleitar a la sociedad cortesana. Su arco de torsión, que revolucionó la técnica militar, y el hecho de que fuera el primero en utilizar la presión atmosférica fueron el contrapunto a la vertiente lúdica de la mayoría de sus inventos.

El talante empírico y práctico de la nueva ciencia griega también encontró acomodo en disciplinas como la astronomía, la astrología y la geografía. Los astrónomos helenísticos adoptaron los métodos de observación de los babilonios y sus resultados, para elaborar la meritoria hipótesis de una concepción heliocéntrica del universo.

Aristarco de Samos (320-250 a. C.) colocó el Sol como punto fijo en el centro de su sistema y afirmó que la Tierra giraba sobre su eje además de hacerlo en torno al astro rey. Siglos más tarde, Nicolás Copérnico recuperaría estas teorías para elaborar su famosa revolución copernicana, que halló tantos detractores como en su tiempo los tuvo Aristarco, cuyas ideas fueron tachadas de impías por los emergentes filósofos estoicos.

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo 4 Alejandro Magno y el Mundo Griego – Clarín

Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

El Arte en Grecia y Roma Artistas Griegos

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: EL ARTE

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EL ARTE GRIEGO: Floreció entre los siglos VII y II antes de C., en Grecia y otros territorios del Mediterráneo habitados por los griegos. Se caracteriza por su idealismo estético, proporcionalidad, equilibrio de los elementos y su interés por reflejar la expresividad genuina en la figura humana; por ello, desarrollaron una gran perfección en el dibujo. El atletismo, tan cultivado por estos pueblos, brindó a los artistas sus mejores modelos. La sencillez, el ritmo, la claridad y la unidad dominan todas sus formas artísticas; así, los griegos alcanzaron sus mayores logros en la cerámica, la escultura y la arquitectura.

El arte griego comienza aproximadamente en los siglos V y IV. Se caracterizó por darle a sus obras el mayor sentido de la proporcionalidad, por expresar armonía y equilibrio de elementos y por reflejar una genuina expresión de humanismo. Grecia, es una pequeña península situada al sureste de Europa. Pero en este pequeño país nacieron las primeras ideas que dieron forma a la cultura occidental, de tal modo que nuestros conocimientos y modos de pensar son una consecuencia de la filosofía, la ciencia y el arte de los griegos.

ARQUITECTURA: En la arquitectura griega no se empleó ni el arco ni la bóveda. El elemento sustentador de sus monumentales obras fueron las columnas. El sistema de construcción utilizado fue el adintelado. Se destacan por orden jerárquico, los templos como exponentes principales, luego, los teatros, las acrópolis, los propileos, los estadios, los gimnasios y las palestras, las ágoras y los monumentos funerarios. Los diferentes tipos y formas de columnas dieron origen a los famosos órdenes arquitectónicos griegos: Dórico, Jónico y Corintio.

MATERIALES UTILIZADOS: Los griegos usaron de manera preferente el mármol, el cual pulían de forma cuidadosa; también emplearon la piedra.

ESCULTURA: La escultura griega no está sujeta ni a reglas ni a convencionalismos. El escultor tiene libertad de expresión, sin embargo, toda ella busca y logra la perfección humana, por tanto es una escultura dedicada a exaltar la fuerza física, la perfección de los rasgos, el movimiento y la expresión de la divinidad. Su tema central gira en torno a la figura humana. La escultura griega pasa por 3 períodos épocas o fases evolutivas, con características propias en cada una de ellas. Estas son:

– Arcaica: Se caracterizó por ser una época en donde los escultores buscan un estilo y una técnica propios. En ella aparece la figura femenina y masculina, al inicio estas figuras eran de tipo hierático, sin movimiento, pero luego surgieron ideas de movimiento, los brazos se despegan del cuerpo y el rostro expresa una curiosa sonrisa. Las esculturas eran hechas como ofrenda a los deportistas. Son de esta época: El Kouros de Anavyssos (atleta), la Dama de Auxirre o Xoana (doncella vestida), la cabeza del caballero Rampios, etc.

– Clásica: esta época significó el período de mayor auge en todas las manifestaciones artísticas y literarias. Los escultores logran la perfección de sus técnicas, así como las mejores piezas escultóricas, en donde se observa la magnificencia de la figura humana. Esta época tiene 2 períodos: el estilo Sublime, en el que se destacan escultores como Mirón, Fidias y Polícleto, y el estilo Bello, donde se destacan Scopas, Praxiteles y Lisipo, ambos estilos tenían características propias.

– Helenísta: esta época corresponde al fin del arte griego, las obras de esta época toma modelos de las anteriores, perfeccionándolos, demostrando una gran capacidad de realización, entra la figura del niño como tema. La escultura adquiere caracteres de monumentalidad, dominando lo pintoresco, lo grotesco, lo episódico, etc. El retrato pasa a un primer plano. En este período surgen diferentes escuelas, entre las más importantes: las Escuela de Pérgamo, la de Rodas y la de Alejandría.

PINTURA: Muy poco es lo que se conoce de los pintores griegos, sin embargo, si es de conocimiento la maestría que se manifestaba en los increíbles efectos de realismo que sabían producir por descripciones de algunas pinturas. Pero su obra se ha perdido casi toda, y lo que ha quedado son copias y fragmentos que no dan una idea clara de cómo era aquella pintura. Se destacan: Polignoto, Apolodoro de Atenas, Agatarco de Samos, Zeuxis, Parrasio y Apeles.

 CERÁMICA: Esta constituye en las artes menores la mejor y más variada expresión en lo que a decorado y pintura se refiere. Esta variedad nos da una muy completa evolución de su cultura. Con un estilo y técnicas propias, se caracteriza por tener formas variadas y originales, predominan los elementos geométricos dispuestos en franjas, las tonalidades del barro, desde el amarillo hasta el gris castaño, presenta figuras en rojo sobre fondo negro o rojo el fondo y figuras negras, predominan formas animales y humanas.