Virus y Bacterias

Las Glandulas y Las Hormonas del Ser Humano Funcion

Las Glándulas de Secreción Interna
Función de las Hormonas del Ser Humano

El cuerpo de los mamíferos —y por tanto el del hombre— posee ciertas glándulas, que se caracterizan por carecer de conducto excretorio Son las glándulas de secreción interna, es decir, las que vierten directamente sus productos en la sangre. Las materias elaboradas por tales glándulas son las hormonas. La circulación de la sangre se encarga de distribuir éstas por todo el organismo y pueden ejercer su influencia lejos del lugar en que han sido producidas.

No siempre ha resultado fácil identificar una glándula de secreción interna. El gran fisiólogo francés Claudio Bernard (1813-1878) debe ser considerado como el precursor de la endocrinología, especialmente por sus estudios sobre el páncreas, las glándulas del estómago y el hígado.

Los anatomistas de antes, que encontraban detrás del estómago un cuerpo de forma alargada, de 15 a 20 cm. de longitud y de 5 a 6 cm. de ancho, ignoraban, sin embargo, que se trataba de una glándula, y ni remotamente sospechaban su gran importancia. Pensaban que era un órgano compuesto únicamente de carne, y le dieron el nombre de páncreas (del griego pan, todo, total, y kreas, carne) .

corte interno del pancreas

Esta glándula está constituida por pequeños grupos de células glandulares, unidas por una complicada red al duodeno. El páncreas está representado arriba, a la derecha; debajo aparece un corte aumentado. El jugo que segregan las células glandulares desempeña un papel muy importante en la digestión.

El páncreas no está, sin embargo, constituido únicamente por células glandulares que trabajan en beneficio de la digestión. Posee también pequeños grupos de células, no relacionadas con el sistema de evacuación del jugo pancreático, los cuales se encuentran en medio del tejido glandular, como pequeñas islas: han sido denominados “islotes de  Langerhans”.

En   contacto  con  numerosos vasos sanguíneos, estos islotes proporcionan a la sangre una secreción que regula el metabolismo de los azúcares. Un desfallecimiento del páncreas puede acarrear un mal funcionamiento de esos islotes y, como consecuencia, el aumento del porcentaje del azúcar en la sangre y su aparición en la orina.

Nos encontramos así en presencia de la diabetes. Luego de numerosas investigaciones, se pudo comprobar que la hormona producida por los islotes de Langerhans hacía disminuir la cantidad de azúcar en la sangre. Cuando se llegó a producir artificialmente la hormona del páncreas, llamada insulina, los diabéticos pudieron ser tratados eficazmente.

Esta hormona actúa en forma extremadamente rápida. La cantidad de azúcar en la sangre del diabético disminuye apenas unos minutos después de haber aplicado la inyección. Cuando la insulina está bien dosificada, los productos nocivos son eliminados de la sangre y de la orina, y gracias a ella hasta es posible salvar a un enfermo que ya ha perdido el conocimiento. Pero la acción de la insulina dura, por desgracia, poco tiempo, por lo cual es necesario administrarla regularmente para normalizar la cantidad de azúcar en la sangre.

Sanger Federico Insulina Premio Nobel

Premio Nobel de Química , doctor Federico Sanger

El 10 de diciembre de 1958, el premio Nobel de Química fue otorgado al doctor Federico Sanger, el cuarto sabio cuyos trabajos sobre la insulina han sido recompensados. A él corresponde el mérito de haber descubierto la composición completa de la molécula de insulina.

De los 24 ácidos animados que se conocen, 17 han sido encontrados en la molécula de la insulina. No es difícil comprender entonces que las combinaciones pueden ser numerosas en el interior de esta molécula. Es de extrema importancia conocer su composición molecular exacta, porque este conocimiento permitirá profundizar la acción de la hormona. El descubrimiento del doctor Sanger abre igualmente el camino a una eventual fabricación sintética de la insulina.

Las Hormonas
Las hormonas son cuerpos muy importantes y la ciencia admite que todavía se sabe muy poco de ellas. El estudio de las hormonas está aún en sus comienzos; pero lo que se ha descubierto ya abre un nuevo horizonte respecto a fenómenos que todavía no han podido ser aclarados. No se han hallado hormonas solamente en el cuerpo humano, sino también en el de los vertebrados y aun en los invertebrados y en las plantas.

Los gigantes y los enanos tienen un gran papel en las leyendas y en los cuentos. La razón no debe ser buscada más que en el hecho de que en todos los tiempos los seres humanos se han distinguido unos de los otros por la talla anormalmente grande o pequeña. El relato más clásico es el de Gulliver y los liliputienses, del inglés Swift. En la actualidad tenemos buenas razones para creer que la actividad exagerada o insuficiente de ciertas glándulas de secreción interna determina alteraciones en la talla de los seres humanos. El misterioso mecanismo que preside esta alquimia no ha podido ser explicado aún.

Se comprueba casi siempre que los hijos son más altos que los padres —esto dicho en forma general—. Tal diferencia se atribuye al mejoramiento constante de las condiciones de vida. Esta evolución ocurre desde hace mucho tiempo y nos damos cuenta de ello al visitar un museo de arte antiguo.Las armaduras de la Edad Media no convienen ya a un hombre de talla mediana de nuestra época; las corazas de los caballeros son demasiado pequeñas para el hombre actual.

En la complexión general de los hombres se distinguen varios tipos bien diferenciados, entre ellos el leptosoma (A), el pícnico (B) y el atlético (C). Se sabe que los factores hereditarios tienen una gran importancia; a pesar de ello no se puede ignorar la acción de las hormonas.

tipos de cuerpos: leptosoma, atletico y picnico

No se sabe gran cosa aún de la función de las hormonas en los invertebrados, aunque no se ignora que la renovación de la piel y la metamorfosis de los insectos están reguladas por ellas, según lo han demostrado experiencias realizadas. Una chinche de los bosques decapitada puede vivir durante muchos meses todavía, pero su piel no se renueva más; en cambio, si se introduce sangre de un ejemplar no decapitado en el cuerpo del primer insecto, el cambio de la piel comienza a efectuarse.

Hay, pues, una hormona determinada que se segrega en la cabeza. Si se oprime el cuerpo de una oruga por medio de un hilo, unos días antes de su metamorfosis en crisálida, cuidando que la sangre de la parte anterior no pueda alcanzar la posterior, observaremos que la metamorfosis es incompleta. Únicamente la parte anterior se ha convertido en crisálida, mientras la posterior sigue siendo oruga.

Una hormona de metamorfosis debe ser segregada, pues, en la cabeza de la oruga. Más aún, se ha descubierto la pequeña glándula hormonal. Si una parte de esta glándula se trasplanta  a la parte posterior de la oruga ésta se metamorfosea, a su vez, a pesar de la ligadura.

Desde 1948 se sabe con certeza que existen fitohormonas u hormonas vegetales, llamadas también substancias de crecimiento. En lugares determinados de la planta se desarrollan estas substancias que influyen sobre la vegetación de ciertas partes de la misma, hacen que se abran las flores y regulan, además, un cierto número de funciones vitales. Esto ha abierto nuevos horizontes a la ciencia. Esas hormonas vegetales han dado, por otra parte, la posibilidad de realizar interesantes experiencias.

Una substancia venenosa, extraída del cólquico o villorita (Colchicum autumnale) ha permitido modificar de tal manera los factores hereditarios de los conejos, que éstos han crecido considerablemente, llegando a ser tres veces más grandes que sus congéneres. Pero es obvio que no se pueden obtener resultados prácticos inmediatos de este descubrimiento. Los conejos gigantes de la experiencia se volvieron estériles.

Las Hormonas en el Ser Humano
Las glándulas de secreción interna forman un sistema separado, que se relaciona con el neuro-vegetativo. Veamos algunas glándulas de secreción interna del hombre y sus respectivas funciones.

La epífisis o glándula pineal (1), se encuentra en la parte-posterior del cerebro y pesa alrededor de 0,15 g. No se conocen todavía todas las particularidades de la hormona de esta glándula. Se supone que ejerce una influencia considerable en el crecimiento y en el desarrollo sexual y se sabe que regula el funcionamiento de las glándulas intersticiales. La hipófisis o glándula pituitaria (2), se halla en la base del cráneo y está unida al cerebro.

Tiene el tamaño de un guisante y pesa alrededor de 0,5 % g. Segrega un producto muy complejo, del cual se conocen una decena de hormonas, y actúa sobre el desarrollo general del individuo. La glándula tiroides (4) se encuentra a la altura de la nuez de Adán, delante de la laringe, y se compone de dos pequeños lóbulos simétricos.

glandulas del ser humano

La hormona de esta glándula, la tiroidina, es muy rica en yodo y desempeña un papel capital en el metabolismo. Si esta hormona es muy abundante, nos encontramos a menudo en presencia de la enfermedad de Basedow (bocio exoftálmico), que se caracteriza por una hipertrofia del tiroides, pulso acelerado, ojos desorbitados, aumento del metabolismo basal, adelgazamiento, caída de los cabellos y transpiración abundante. Si la secreción es insuficiente, el metabolismo basal baja, al igual que la temperatura del cuerpo, el pulso disminuye, la piel se reseca y hay una marcada tendencia a la obesidad.

Un desarreglo congénito de las funciones de la glándula tiroides puede ser causa del enanismo o cretinismo. Las paratiroides son pequeñas glándulas —cuatro comúnmente— que se encuentran a la derecha y a la izquierda por detrás del tiroides (3).

La hormona que segregan regula la calcificación de los huesos y el contenido de fósforo en la sangre. El timo (5) es una glándula situada al nivel de la parte superior del esternón. Existe exclusivamente en los individuos jóvenes, puesto que funciona sólo en el primer período de la vida.

Luego de la adolescencia la glándula es únicamente una simple excrecencia grasosa. No se han podido descubrir todavía las hormonas particulares que segrega el timo; pero es evidente que éste ejerce una poderosa influencia en el crecimiento y en la nutrición general del organismo: asimilación de los hidratos de carbono, calcificación de los huesos.

Una secreción insuficiente puede provocar trastornos del crecimiento y fragilidad de los huesos. Una demasiado abundante puede ser causa de debilidad muscular o de vegetaciones del tejido linfático. El páncreas (6) es de fundamental importancia para la utilización de los azúcares.

Las cápsulas suprarrenales se encuentran a la izquierda y a la derecha del polo superior de los ríñones (7). En un individuo normal, con buena salud, el peso de esas glándulas va de 5 a 10 g. Distinguimos en ellas la medula y la corteza y ambas segregan hormonas. En la actualidad ya han sido descubiertas alrededor de treinta substancias diferentes en la corteza. Químicamente parecen estar relacionadas con las hormonas sexuales. Una secreción muy abundante puede ser la causa de una madurez sexual precoz o de un sistema piloso demasiado extendido.

Una producción insuficiente puede acarrear debilitamiento muscular, baja presión, desecamiento y trastornos graves del estómago y de los intestinos. La medula de las cápsulas suprarrenales segrega la adrenalina, que aumenta la presión sanguínea, actuando sobre los nervios vasodilatadores y vasoconstrictores. Una producción demasiado abundante de adrenalina puede ocasionar presión arterial elevada, pulso acelerado y aumento del metabolismo basal.

La adrenalina condiciona, igualmente, los cambios bruscos de humor. Las glándulas intersticiales, independientes de las glándulas sexuales  segregan hormonas que son responsables de los caracteres sexuales secundarios.

Fuente Consultada:Las Maravillas de la Vida Tomo VI Globerama Edit. CODEX – Las Hormonas-

Descripcion del Funcionamiento del Cuerpo Humano Breve

BREVE  Y SIMPLE DESCRIPCION DEL CUERPO HUMANO

Se ha comparado al hombre con una máquina. Su contextura física, tan perfecta y compl icada a la vez, supera a las posibilidades mecánicas de un motor, de una usina generadora de energía. En realidad, el cuerpo humano es una gran empresa, todo un edificio en el que diariamente están activas cientos de máquinas que satisfacen las necesidades del interior y el exterior. De su buen funcionamiento depende la salud del hombre.

En los últimos pisos todo es bullicio entre las secretarias, los cadetes y los ordenanzas. Los directores están reunidos en asamblea permanente para decidir las actitudes que deberá tomar el cuerpo en las más diversas circunstancias.

El núcleo más activo es el cerebro, desde donde se centralizan las funciones de mayor importancia del sistema nervioso. Distintos sectores de este cuerpo pensante -las circunvoluciones– se dedican a temas específicos.

El principal auxiliar del directorio es, sin duda, el secretario general: el cerebelo. Su trabajo consiste en regular la actividad de los músculos, después que el cerebro ha “pensado” acerca de la labor de ellos, y tiene la misión, también, de dar equilibrio al edificio. Como si se tratase de un intercomunicador, con pequeñas centrales en cada piso, el complejo local se comunica de arriba a abajo por el bulbo raquídeo y la médula espinal.

El bulbo y la médula espinal obedecen ciegamente las órdenes de sus directores, aunque a veces se les permite ejercer el mando y tomar decisiones por sí mismos. Esto ocurre en los llamados actos reflejos. Cuando una respuesta debe efectuarse con rapidez -para evitar un peligro, por ejemplo- y seria contraproducente la espera de las resoluciones del burocrático directorio, intervienen directamente el bulbo y la médula.

partes del cuerpo humano

Para ser una buena empresa, uno de los primeros problemas que debe resolver el cuerpo es su instalación… Y para ello nada mejor que una estructura capaz de resolver los más fuertes embates. El aparato de sostén es el esqueleto.

El esqueleto humano esta formado por 206 huesos en la edad adulta y llega a 306 en el feto pero son de caracter cartilaginoso.

De los 206 huesos que componen nuestro esqueleto de dividen de la siguiente forma:

· 29 huesos craneales.
· 26 huesos que forman la columna vertebral.
· 26 huesos que forman la columna vertebral.
· 25 huesos que forman la caja torácica.
· 64 huesos que forman la extremidad superior.
· 62 huesos que forman las extremidades inferiores.

Se maneja por un sistema de articulaciones que, al mismo tiempo, fija las piezas principales y les da movilidad. Esas “piezas principales” no son otra cosa que los huesos. Algunos, como la tibia, el peroné, el fémur y la columna vertebral, dan al hombre su posición erecta, que le facilita la locomoción.

columna vertebral

Ver: Esqueleto Humano

Otros huesos cumplen la misión de proteger al cerebro. Entre ellos, los más importantes son: el frontal, los temporales, los parietales -derecho e izquierdo- y el occipital. También resultan importantes el esfenoides, el maxilar superior y el etmoides.

craneo humano

En los otros pisos del edificio se distribuyen los órganos, aparatos y sistemas. Por la función vital que cumplen, necesitan estar bien atendidos. La tarea de abastecimiento la desarrollan dos heroicos pelotones de servicio que no descansan nunca: los aparatos respiratorio y circulatorio, los que tienen como auxiliar fundamental al digestivo.

El aparato respiratorio se encarga de tomar el aire de la atmósfera por intermedio de las fosas nasales y llevarlo a los pulmones. En ellos, la sangre toma el oxígeno del aire inspirado para transportarlo al resto del organismo.

El aparato digestivo comienza en la boca. Masticados los alimentos por las piezas dentarias, éstos son deglutidos con la ayuda de la saliva, segregada por glándulas de la boca, e impulsados por el tubo digestivo. Colaboran con esta unidad de abastecimiento del cuerpo, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el grueso.

Pero… ¿Cómo se transforman los alimentos que ingerimos diariamente en el sustento cotidiano de todas nuestras células?

En las paredes intestinales existen unas células absorbentes que, aumentadas muchas veces, se asemejan a dedos. Estas vellosidades poseen vasos sanguíneos; las proteínas, los azúcares y las grasas pasan desde la luz intestinal hasta dichos vasos por un proceso de absorción activa. Así absorbido, el alimento pasa al torrente sanguíneo, que es el distribuidor oficial del complejo.

Pero existe otro problema de abastecimiento. En los edificios, grandes máquinas se encargan de renovar el aire constantemente. Las bombas que se ocupan de esta mision -los pulmones- están siempre activas en un doble movimiento de inspiración (cuando llenamos de aire la caja torácica) y espiración (cuando la vaciamos).

Por el proceso llamado difusión se produce el intercambio en los pulmones: el aire le da oxígeno a la sangre y ésta le devuelve anhídrido carbónico. Encargado de la distribución del oxígeno traído de los pulmones y las proteínas y azúcares del aparato digestivo el aparato circulatorio cuenta con una red de conductos por los que está en movimiento un fluido mágico: la sangre.

Si ésta no se moviese rítmicamente por los rincones más remotos del cuerpo humano, éste no podría vivir. Para asegurar la circulación está el corazón, un “señor capataz” que le hace “marcar el paso” a la sangre, de color rojo oscuro. Ésta no es un líquido formado por un solo elemento. Encierra un 70 por ciento de plasma líquido y un 30 por ciento de substancias sólidas, entre las que podemos contar a los glóbulos rojos o hematíes, los glóbulos blancos o leucocitos y las plaquetas o trombocitos.

Bajo el rítmico compás impuesto por las pulsaciones del corazón, la sangre cumple unadoble tarea: primero-oxigenadaen los pulmones- recorre el cuerpo para dejar los alimentos y el oxígeno. Para esto utiliza los conductos llamados arterias. El viaje de vuelta no es de descanso. Muy por el contrario: ahora debe retornar cargada de desperdicios por las venas, con el fin de transportarlos hasta los órganos excretores.

El equipo de limpieza del cuerpo lo constituyen el aparato urinario, el digestivo, mediante la expulsión de materias fecales, y las glándulas sudoríparas y sebáceas, que eliminan en la transpiración las toxinas y el exceso de grasa acumuladas. El revestimiento lo forma la piel, que posee defensas para evitar infecciones originadas por agentes externos. En esta tarea la auxilia la sangre.

Los músculos permiten que los distintos movimientos se produzcan según las instrucciones dadas por el cerebro. Para ello se comunican con éste por medio de nervios que extienden sus ramificaciones y terminales en una amplia red.

musculos del cuerpo humano

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°1 – Editorial Cuántica – El Cuerpo Humano

Como Formamos Una Primera Impresión de una Persona

LOS PREJUICIOS PARA ANALIZAR UNA PERSONA DESCONOCIDA

Formarse una primera impresión correcta de una persona resulta difícil. Cuando conocemos a un extraño, necesitamos toda nuestra experiencia social y nuestra intuición para ayudarnos a averiguar cómo es aproximadamente esa persona. En cierto modo, durante la primera entrevista actuamos como detectives. Buscamos claves para descifrar el misterio y ensamblamos todas las piezas de la información para obtener un cuadro de la personalidad y status del oponente. Pero, a diferencia del detective, gran parte de nuestro esfuerzo para establecer esa impresión, llamada percepción de la personalidad por los psicólogos sociales, tiene lugar a nivel subconsciente. Disponemos de muchos elementos de juicio y de la intuición natural, pero los prejuicios nos engañan con frecuencia.

Para llegar a obtener una primera impresión de otro individuo, todos nosotros, automática y casi inconscientemente, observamos sus acciones, seguimos sus palabras y la forma en que las dice, observamos sus modales y, en particular, cómo reacciona a lo que nosotros hacemos y decimos. Por nuestra parte, correspondemos a su actitud.

Es sorprendente la cantidad de aatos, verdaderos o falsos, que obtenemos al entrar en contacto por primera vez con otros sujetos. De esos datos deducimos amplias conclusiones acerca del comportamiento de los demás, de sus ideas, sentimientos, intenciones, necesidades y actitudes. Por esto, es de gran importancia llegar a interpretarlos con la debida precisión.

En el caso de la persona paranoide con manía persecutoria puede observarse cómo se desintegra la interacción social coordinada. Estos individuos creen que todos les son hostiles y les rechazan, a consecuencia de lo cual actúan de forma suspicaz o agresiva, y el extraño — cosa nada sorprendente— reacciona apartándose de ellos: esto “prueba” el sentido inicial de persecución del paranoico.

Esta especie de círculo vicioso y autodestructivo tiene lugar también en otros casos menos patológicos de interacción humana. Así, los malentendidos surgen porque, generalmente, los sujetos reaccionan de acuerdo con lo que creen que los demás sienten y piensan, engañándose respecto a lo que están haciendo en realidad. Por eso, cuando interpretamos mal los motivos de otras personas, la causa es generalmente una tendencia innata a atribuir a los demás nuestros propios sentimientos.

los prejuicios humanos¿Cómo nos formamos la impresión sobre otro individuo? Una tendencia básica de las personas al establecer relación con un desconocido es la de reunir un número de impresiones y convertirlas en un “todo” unitario, sin tener en cuenta lo fragmentario de los datos.

Cuando se hace la descripción de un extraño, la mayor parte de los individuos formulan juicios rápidos de su carácter tras haber observado simplemente su aspecto físico.

Así, decimos, por ejemplo, que unos labios gruesos indican sensualidad, que las personas gruesas son alegres y amables, que una frente despejada y el uso de gafas señalan facultades intelectuales superiores, que quienes fuman en pipa son gente madura, sabia y digna de confianza, etc. Estos son algunos de los indicios, poco fidedignos y con frecuencia totalmente engañosos, que utilizamos para formar nuestras primeras impresiones.

Tendemos a exagerar la “totalidad” de la persona que estamos juzgando. Cuando hemos sido impresionados favorablemente por, supongamos, la simpatía y la fluidez verbal de alguien, nos inclinamos a atribuir a su idiosincrasia características favorables, no relacionadas con las dos anteriores, y a ignorar todos sus rasgos desfavorables. Es el llamado efecto de aureola, que algunas veces es de signo contrario. La primera impresión desfavorable se amplía para dar el mismo matiz a todos los aspectos de su personalidad.

Nuestro juicio también sufre desviación por la forma en que, según el criterio individual, está organizada una personalidad determinada, tendencia que se ha dado en llamar teoría de la personalidad implícita. Por ejemplo, a un individuo de quien opinamos que es afectuoso le asignaremos unas características acordes con nuestra peculiar valoración de la afectuosidad.

En rigor, obtenemos nuestra información inicial sobre un individuo, no en cuanto a personalidad total, sino a través de diferentes estímulos o claves —verbales, auditivas, táctiles, etc. — que el sujeto presenta. Sería imposible advertir y emplear todas las que podrían servirnos de ayuda. Por ello, seleccionamos dichas claves con arreglo a tres principios.

Los psicólogos llaman primacía al primero de ellos. Numerosos observadores sostienen la opinión de que las primeras impresiones de una persona son de particular importancia y duración.

El segundo principio, la intensidad, nos hace asimismo más selectivos en nuestras impresiones. Cualquier tipo de estímulo que por una razón u otra resulte sorprendente o notable tienen mayor probabilidad de ser recordado y de determinar impresiones. Del mismo modo, lo inesperado también influye en éstas.

El tercer principio recibe el nombre de frecuencia. Los estímulos que son frecuentemente manifestados por la misma persona resultan más susceptibles de ser observados. Existen dos clases diferentes de estímulos en los que basamos nuestras primeras impresiones: primeramente contamos con lo que se dice, y, en segundo lugar, con las características físicas de la persona.

El profesor Vernon, psicólogo británico, señala que ningún rasgo físico específico tiene significado como indicativo de la personalidad, pese a que mucha gente cree en el valor representativo de los rasgos faciales y permite que les sirvan de guía en su interpretación de las personalidades de los demás. Sin embargo, el tipo físico total o somatotipo, que probablemente está ligado al equilibrio de las glándulas endocrinas, puede servirnos de pista para hallar las tendencias temperamentales básicas, aunque no es prudente una generalización extremada.

Muchas personas analizan las peculiaridades caracterológicas del que habla por su forma de expresarse. La voz, los movimientos faciales y los gestos de un extraño contribuyen a determinar la impresión que está causando. Del hombre que gesticula violentamente se obtiene la impresión de que es violento.

El orador inmóvil nos da la impresión de ser frío y capaz de dominar sus sentimientos. Otras personas enjuician a los demás basándose en asociaciones imaginadas: la postura hundida indica una personalidad apagada, deprimida y sin vida; el apretón de manos flojo, falta de afectuosidad; los gestos erráticos y repentinos significan nerviosismo, etc. Si bien es evidente que estas asociaciones tienen validez en algunos casos, son indicativos poco fidedignos para la emisión de un juicio razonable, y en algunas ocasiones son totalmente erróneos.

El cuerpo, sin embargo, proporciona buenos indicios de hasta qué punto una persona está relajada o tensa; del mismo modo, la expresión facial nos muestra los sentimientos agradables o desagradables de un individuo.

EN las relaciones cotidianas con los demás, somos capaces de emitir juicios razonablemente acertados sobre sus emociones, aunque varían las conclusiones extraídas. Resulta dudoso admitir que una persona que es un buen juez de un rasgo particular o de una cualidad determinada en cierta persona o grupo de personas, lo sea igualmente de otras cualidades en las mismas personas. La evidencia apunta más hacia los elementos específicos de juicio que a la generalización y es más fácil emitir un juicio de unas personas que de otras.

Advertir la frecuencia de nuestros errores de apreciación nos da la posibilidad de disminuir el margen de equivocación. Un error común, aunque inconsciente, que todos cometemos, al enjuiciar a una persona, es el llamado error lógico, lo cual implica una generalización metafórica, o sea, utilizar términos de otra procedencia para hablar de rasgos humanos. Por ejemplo, las cualidades de caluroso y frío, profundo y superficial, brillante y apagado, pueden ser aplicadas a personas  objetos indistintamente.

Existe también otra tendencia a equivocarse llamada proyección, qué consiste en ver en los demás rasgos de carácter e impulsos que consideramos inaceptables en nosotros. La falta de flexibilidad, los prejuicios o el exceso de simplificación constituyen otro manantial de errores. Por ejemplo, encasillar a los demás como “buenos” y “malos” y a las situaciones como negras y blancas.

Otro error frecuente es el de estereotipar a las personas, es decir, considerar a una como espécimen de un grupo determinado y atribuirle, por consiguiente, todas las características del mismo. Así, creemos que un atleta, un militar, un médico, un financiero tienen las características tópicas asignadas a su clase en conjunto.

Asimismo, las llamadas desviaciones autís-ticas influyen en nuestras primeras impresiones. Las personas altas sobreestiman la altura de los demás; las gruesas, el peso de las personas extrañas, y los que sufren desarreglos emocionales exageran el neuroticismo de las personas que someten a juicio.

Gomo es natural, no siempre buscamos una perspectiva completa del carácter de la persona extraña. En las diversas situaciones buscamos diferentes cualidades: cuando se da o se recibe información en un estudio social, cuando se realiza una compra en una tienda o se asiste a un acto público, la persona está a la expectativa de la sinceridad y objetividad de su interlocutor o quiere averiguar su status, al objeto de adecuar su propio comportamiento. Existe la aproximación analítica deliberada del médico o del psicólogo a su paciente; el acercamiento cuidadoso, amistoso y a veces adulador del vendedor ó del político que tratan de averiguar si vamos a comprar su “mercancía”. Y, en el extremo opuesto, se halla la persona que está siendo persuadida, quien a su vez está tratando de formarse una impresión de la formalidad, competencia e integridad del otro.

Las personas, consciente o inconscientemente, se enjuician unas a otras basándose en la evidencia más débil. Con frecuencia se sacan conclusiones erróneas y personas inocentes son calumniadas, simplemente por la fuerza de un rasgo físico desagradable, o por determinado amaneramiento en su forma de hablar. No obstante, no raras veces se deducen conclusiones muy acertadas de indicios sumamente débiles.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 La Vida en Común -Conocer a los Demás – Edit. Bruguera

El Lavado de Cerebro y el Control de la Voluntad Hipnosis

EL CONTROL DE NUESTRA VOLUNTAD Y CONDUCTA

La mayoría de las personas creen que gracias a nuestra voluntad somos capaces de controlar efectivamente nuestros actos y que, por tanto, determinamos libremente el curso de nuestras vidas.

Esta sensación de completa libertad para decidir se intensifica por el hecho de que podemos seguir un camino o emprender una acción distintos a “los que habíamos elegido inicialmente. Pero el ejercicio de la libertad, o el ejercicio de la libre voluntad es obstaculizado en realidad por una gran variedad de factores invisibles, entre los que se incluyen la herencia y el ambiente, así como por las leyes y estructuras de la sociedad, o por otras causas menos frecuentes, como el hipnotismo, el lavado de cerebro o las enfermedades mentales. Todo esto, en su conjunto, dificulta que el hombre logre sus deseos.

En primer lugar, nuestra personalidad se halla ampliamente determinada por nosotros mismos. La herencia genética que recibimos de nuestros padres y el tipo de educación que se nos da, así como el medio ambiente social y cultural, moldean nuestro futuro. Además, gran parte de las actividades rutinarias de la vida cotidiana está condicionada por la costumbre y se efectúan automáticamente bajo la dirección de los centros inferiores del cerebro, sin decisiones conscientes por nuestra parte.

La sociedad, mediante sus innumerables normas reguladoras de la conducta, del vestir, del comer, etc., nos sujeta a innumerables restricciones que impiden el ejercicio espontáneo de nuestra voluntad. Esto no es más que una extensión del control que los padres ejercen sobre los hijos. Si se eliminasen todas estas restricciones, nuestra conducta volvería por lo menos en un principio, a los niveles más primitivos. Un hombre es en su esencia un animal social, por lo que es seguro que después de un primer estado de libérrima voluntad se implantarían nuevas reglas, que remplazarían a las anteriores o las transformarían.

La vida carcelaria y la rígida disciplina de ciertas instituciones, demuestra lo que sucede cuando el individuo, voluntariamente o no, pierde el control de su conducta y lo transfiere a otras personas. Los que están condenados a sentencias carcelarias se tornan extremadamente dependientes y se convierten en seres inestables y dominados por la ansiedad, cuando salen libres.

Algunos llegan a considerar su libertad tan incómoda que San Antonio renunció a los placeres de la carne y se retiró al desierto. Pero el diablo no quiso dejarle en paz y se le apareció de diversos modos Dará tentarle, a fin de quebrantar su voluntad de hierro.

cometen otro delito para ser apresados de nuevo. Otros, como los animales salvajes enjaulados, se tornan apáticos y pierden todo interés en sí mismos y en cuanto ocurre a su alrededor.

EL objetivo de la disciplina militar es reducir la voluntad individual y producir una obediencia instantánea a los mandos. Los reclutas hacen la instrucción por grupos y se les enseña a actuar como una unidad armónica al mando de un solo hombre.

Este período de entrenamiento inicial es reforzado por reglas rígidas que todavía reducen más la libertad individual. El contacto con el mundo exterior es tan limitado que el recluta se halla separado por completo de sus propios valores. Como el soldado sabe que el quebrantamiento del reglamento lleva aparejadas medidas disciplinarias o un juicio sumarísimo, encuentra más ventajoso someterse y acatar la disciplina.

Durante la hipnosis, la voluntad no queda reprimida como en los casos del preso y del soldado, sino que es anulada casi por completo. Un cinco por ciento de la población puede caer en profundo trance hipnótico. El 95 por ciento restante es también en su mayoría hipnotizable, de modo que llega a responder a las sugestiones hipnóticas, siempre que éstas resulten  moralmente aceptables.

Intentemos permanecer de pie con los ojos cerrados, imaginando que nos encontramos sobre una pared estrecha a 20 metros de altura. Al cabo de unos instantes empezaremos probablemente a tambalearnos. El movimiento resultante que realicemos será el índice de nuestra susceptibilidad a la hipnosis.

El hipnotizador suele emplear trucos para aumentar su poder hipnótico. Cuando una persona mira un objeto durante diez minutos, los ojos se fatigan. Si alguien le dice que sus ojos están cansados puede pensar que la fatiga que siente es provocada. Cuando uno cierra los ojos, el hipnotizador le advierte: “De la misma forma que te pesan los párpados, tu brazo se mostrará tan ligero que flotará en el aire”.

Si uno es un sujeto susceptible a la hipnosis, así lo sentirá. Parecerá como si el brazo se hubiera tornado independiente del cuerpo. Otras sugestiones seguirán hasta que se inhiban todas las sensaciones y el individuo no sienta ningún dolor cuando le pinchan con un alfiler.

Los efectos de la hipnosis se prolongan más allá del trance, a través de lo que se conoce como sugestión poshipnótica. El hipnotizador puede sugerir que el sujeto realice un acto dado, una vez despierto, como respuesta a determinado estímulo, pero ya no le recordará sus instrucciones.

Cuando la persona lleva a cabo dicho acto, ignorante del verdadero motivo, suele dar una explicación razonable del mismo. Existen sensaciones extrañas de compulsión relacionadas con estas sugestiones poshipnóticas. Algunos sujetos comprenden que serían capaces de resistirse, pero a costa de grandes esfuerzos.

El poder de la hipnosis al reducir la fuerza de la mente y de la conciencia no siempre se aplica contra los intereses de la persona. Durante el parto, posee la valiosa cualidad de impedir o amortiguar los dolores. El creador del término hipnosis fue un cirujano escocés, James Braid, que efectuó gran número de operaciones en la India manteniendo a sus pacientes en trance hipnótico.

hinopsis y control mental de la voluntad

Durante la hipnosis, el pulso del paciente se acelera si se le sugieren ideas desagradables, o disminuye si se le insinúa que se relaje. Los investigadores japoneses han llegado más lejos. Mediante sugestiones apropiadas a pacientes hipnotizados antes de extraer sangre de sus venas, lograron afectar la capacidad de dicha sangre para eliminar bacterias in vitro, es decir, fuera de la vena.

La fiebre glandular es una infección benigna cuyo promedio de recuperación varía entre una y cuatro semanas. Greenfield y sus colaboradores descubrieron que todos los pacientes que se recuperaban mostraban altas puntuaciones en los tests relacionados con la fuerza de voluntad.

Tal vez su hallazgo y el de los japoneses se hallan directamente relacionados con el poder de la voluntad, más que con el “poder corporal”, y explican por qué algunas personas evitan las dolencias menores, y posiblemente las mayores, negándose sencillamente a estar enfermos.

Pero al otro extremo de la escala, la pérdida de interés por la existencia, la voluntad de no vivir, ocasiona a veces una muerte prematura. Una investigación reciente ha demostrado que cuando un miembro de una pareja anciana fallece, el otro no tarda en morir, aparentemente de pesar. Asimismo, las probabilidades de que un cónyuge fallezca a los seis meses de haber expirado el otro resultan mucho mayores en un grupo de ancianos hondamente afectados por la pérdida que en otro que no se abandone a su pena.

En el lavado de cerebro, la mente y la voluntad llegan a ser dominados por otra persona, a pesar de la resistencia del sujeto. Inicialmente se lleva a cabo un intenso interrogatorio bajo luces deslumbradoras en el que se obliga al acusado a confesar sus “crímenes”, porque “todo lo sabe ya” el interpelados.

Después de esta primera sesión, se permite al prisionero un breve descanso, pero no tarda en ser despertado e interrogado nuevamente. Esta fórmula se combina con actuaciones destinadas a reducir la voluntad y la resistencia del preso mediante comida y bebida inadecuadas, frecuentes interrupciones del sueño, ofensas físicas o impidiendo que emplee las manos para comer o que alivie sus necesidades corporales.

Otras veces, el verdugo cambia de táctica mostrándose con el preso ya brutal y amenazador, ya simpático y agradable. Durante esta segunda fase, la voluntad de la víctima suele resquebrajarse y sufre intensas alteraciones en su actitud y en sus pensamientos. Un misionero al que se le efectuó un lavado de cerebro llegó a convencerse de que era un espía y que el Vaticano ocultaba el centro de una vasta red de espionaje.

Si se ejerce el adecuado control sobre la información obtenida llegan a inducirse creencias insospechadas. Sin embargo, si la presión sobre el sujeto deja de ser persistente, tiende a regresar a sus antiguos modos de pensar, aunque siempre pueden producirse cambios permanentes.

DENTRO de ciertos límites, la voluntad llega a ejercer influencia en el mundo físico. Los faquires hindúes retardan los latidos de su corazón hasta no sentir el pulso. En realidad, gracias a un constante entrenamiento, llegan a retardar sus procesos corporales y a ponerse en estado de hibernación en el que pueden ser enterrados vivos durante un período de seis semanas.

El profesor J. B. Rhine, de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, EE. UU.), famoso por sus investigaciones sobre percepción extrasensorial, cree en el poder de la mente sobre la materia. Este poder, que llamó psicocinesia, aparece, según él, en algunas personas capaces de influir en la forma en que los dados son arrojados por la máquina.

En la práctica diaria, los esfuerzos de la voluntad para controlar las actividades corporales son generalmente infructuosas. Casi siempre, el gran fumador o el gran bebedor es incapaz de resistir la tentación de su vicio. Esto puede deberse al hecho de que tratamos de modificar una conducta, condicionada por una larga práctica, que se ha convertido inconscientemente en parte de nosotros mismos.

Tener conciencia del acto de fumar y no hacer otra cosa mientras fumamos, puede ayudarnos a reducir el número de cigarrillos consumidos. Abandonar el hábito por completo requiere un cambio tremendo de actitud. Para lograrlo, se ha de procurar considerar el tabaco, no como algo agradable e inofensivo, sino caro y peligroso. Por lo general, una serie de defensas impiden que estos hechos lleguen a nuestra conciencia. Una vez que se ha aceptado, aunque sólo sea un ligero rechazo mental del tabaco, el paso siguiente es mucho más fácil.

En dietética, los lentos progresos iniciales suelen ser desalentadores. Sin embargo, una ibrma de superar el desánimo consiste en concentrarse exclusivamente en la dieta. Si el peso sólo se comprueba después de haberla
guardado durante un mes, el paciente no se desalienta tanto y es menos probable que la abandone.

EL grado en que queremos algo ejerce considerable influencia en cómo se nos muestra un objetivo: lograr un tipo esbelto, un empleo dado o unas vacaciones.

Antes de esforzarnos para ejercer la fuerza de voluntad y cambiar nuestras costumbres, debemos tener una intuición de lo que es posible en términos de realización.

Dos investigadores recientes, Ausubel y Schiff, han descubierto que cada individuo reacciona de forma característica ante el éxito o el fracaso, y que de la misma depende el nivel de sus aspiraciones. Algunas personas lo mantienen a gran altura, a pesar de sus repetidos fracasos. Suelen ser individuos que se imaginan a sí mismos capaces de alcanzar las estrellas, y piensan que acariciar grandes ilusiones y aspiraciones forma parte necesaria e importante de su personalidad.

Por el contrario, hay otras personas cuyos objetivos tienen todos virtualmente la misma importancia, y van de uno a otro, cambiando de idea a medida que encuentran nuevos elementos de interés que no son determinantes por sí mismos. Para conseguir nuestros deseos y nuestros propósitos, necesitamos una serie estable de finalidades, debemos filtrar aquellos elementos de juicio o aquellos valores que no tienen la entidad real suficiente para desvirtuar la importancia del objetivo que nos hemos propuesto alcanzar.

No existe una forma segura de aumentar la perseverancia y el poder de la voluntad, pero la fragmentación de la tarea en pequeñas dosis de esfuerzo puede ser una buena ayuda. El placer y la sensación del éxito a medida que se logra la realización de cada uno def esos objetivos parciales, actúa como un valioso incentivo que estimula a continuar.

Cuando superamos un obstáculo o resistencia en la consecución de nuestros objetivos es cuando demostramos el poder de nuestra voluntad. Según los psicólogos, con esto probamos que nuestra motivación es fuerte y que, en consecuencia, somos capaces de poner a nuestro alcance otros motivos y deseos, al menos hasta conseguir el objetivo final que comprenda todos los objetivos parciales.

A varias personas que componían un grupo de experimentación se les pidió que señalasen aquellas notas de carácter que distinguían a la gente de fuerte voluntad. Todas indicaron la honestidad, la responsabilidad, la formalidad, la sinceridad y la confianza en sí mismo. Cuando estos criterios fueron analizados, las personas que alcanzaron mayor puntuación en cada categoría se hallaban relativamente libres de conflictos internos.

Todos demostraron poseer buen conocimiento intuitivo de su propia personalidad y del adecuado tratamiento de sus problemas. Al mismo tiempo, las tensiones a que se veían sometidos no alteraban su buen discernimiento.

Todos podemos emplear nuestra mente y nuestro cuerpo para conseguir lo que ambicionamos, siempre que elijamos con cuidado y conciencia de,nuestras limitaciones los objetivos que satisfarán aquellos deseos, y comprendamos el precio que debemos pagar para triunfar. La voluntad humana es notablemente fuerte y el motor de las más ambiciosas empresas. Aunque no mueva montañas, pocas cosas en el plano físico se le resisten.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Editorial Bruguera El Control de la Voluntad – La Mente Humana –

Diferencia entre Instinto e Intuición y Presentimiento

La Mente Humana:
Concepto de Instinto, Intuición, Presentimiento

CUANDO un náufrago sobrevive durante varias semanas sobre una balsa en el Atlántico, manteniéndose con sorbos de agua y con los pocos peces que puede capturar, demuestra un instinto de conservación. Cuando Sherlock Holmes, el inspector Maigret o Hércules Poirot descubren a un criminal mediante deducciones subconscientes, basadas en el nerviosismo del individuo o en su conducta desacostumbrada, están empleando su intuición policíaca.

Cuando un jugador de ruleta apuesta todo su dinero a determinado número y gana, ha seguido un presentimiento.
¿Cuáles son las diferencias entre instinto, intuición y presentimiento? Obviamente, los tres tienen algo común: son procesos inconscientes, y el pensamiento consciente puede destruirlos por completo. El náufrago sopesa las probabilidades de supervivencia, deduce que no existen, domina su instinto y se resigna a la muerte.

El detective permite en ocasiones que unas pistas claras ofusquen su intuición. El jugador decide a veces no arriesgar todo su dinero y negarse a seguir su presentimiento. La principal diferencia entre ellos reside en sus orígenes. El instinto es común a todos los vertebrados, así como a los insectos, mientras que la intuición y el presentimiento parecen ser exclusivos del hombre.

Este es diferente de todos los demás animales en el grado de su pensamiento y de su conocimiento consciente, que se deriva de su capacidad para elaborar conceptos y para comunicarse a través del lenguaje. Ningún animal que no sea el hombre tiene pensamientos conscientes respecto a sí mismo. Estas ideas sobre sí mismo, su mundo y sus relaciones con los demás, afectan tanto a su conducta que es difícil decidir hasta qué punto ésta es instintiva o intuitiva.

Sigmund Freud dijo, respecto a los instintos del hombre: “Es posible distinguir un número indeterminado de instintos, según aparecen en la práctica. Sin embargo, para nosotros la cuestión más importante deriva del hecho de que no podemos basar todos nuestros instintos en unos cuantos fundamentales.

Hemos descubierto que los instintos pueden cambiar de objetivo (por desplazamiento), y que a veces se sustituyen unos a otros, pasando la energía de uno a otro. Este último proceso es aún poco conocido. Después de grandes dudas y vacilaciones, nos decidimos a presumir la existencia de dos instintos básicos: el Eros (instinto de conservación) y el instinto de destrucción.”

La tendencia a derivar los diversos instintos de unos procesos básicos más sencillos se difundió ampliamente. El fisiólogo Cannon propuso el concepto de horneostasis, basado en un ambiente constante dentro del cuerpo y forjado por mecanismos reguladores que proporcionan normas objetivas para una teoría de la motivación.

En vez de postular instintos para la conducta, los psicólogos empezaron a buscar impulsos, como el hambre y la sed, que al ser satisfechos restablecen el equilibrio Trataron de ampliar la idea de Cannon respecto a otras motivaciones. Por ejemplo, la conducta sexual se representa como el intento de restablecer el equilibrio y bienestar individuales.

El instinto es innato y aparece como una conducta psicológica que no necesita ser racional, sino que se produce como resultado de algún estímulo. La conducta migratoria de las aves es instintiva con toda seguridad; los petirrojos se lanzan contra muñecos que se parecen sólo vagamente a otros petirrojos (a pesar de que los pájaros tienen muy buena vista); las aves de corral huyen de una figura que se parezca torpemente a un halcón, y los pájaros no distinguen si un huevo es real o de porcelana en el momento de incubar.

Gata amantando a cachorritos

Gata amantando a cachorritos

Los mamíferos tienen sus propios esquemas de conducta. Luchan ferozmente en la época de celo o en defensa de sus crías y muestran tristeza si se les separa de ellas. ¿Puede afirmarse que los seres humanos muestran una conducta instintiva semejante? Konrad Lorenz piensa que el deseo de lucha del hombre puede explicarse de otro modo. La historia demuestra que los hombres se atacan unos a otros con diversas excusas y dando prolijas explicaciones para justificar ante sí mismos su conducta irracional.

Los seres humanos pelean tan instintivamente como los animales, cuidan de su prole de la misma forma. Muchas mujeres poseen un instinto maternal tan elevado que se dedican a cuidar niños ajenos sin esperar gratitud ni recompensa. Les basta con satisfacer su profundo sentido maternal.

Otro instinto muy señalado en los animales salvajes es la formación de rutinas. Es más seguro hacer lo que ya se ha hecho anteriormente. La formación de hábitos ayuda a la especie a sobrevivir y tal vez se torna innata durante la evolución. Asimismo, el hombre establece ciertas rutinas en su existencia cotidiana.

El hombre primitivo está parcamente provisto de medios físicos para la defensa o el ataque y no habría sobrevivido sin una forma de vida social muy organizada. Por esto, las comunidades humanas son más complicadas que las demás: sólo los insectos sociales (hormigas y abejas) se les asemejan en complejidad.

Los insectos son seres vivos programados genéticamente para realizar de modo instintivo tareas sencillas. Su asociación se compone de individuos a cuyo cargo corre una labor específica y sólo una: no pueden adaptarse o cambiar sus métodos. Las comunidades humanas son mucho más maleables, pero es probable que la conducta comunitaria humana sea, al menos en parte, instintiva.

Así, hay cuatro casos de conducta humana — agresividad, cariño maternal, formación de hábitos y tendencias sociales — , en los que, por comparación con otros animales, pueden discernirse los elementos instintivos.

Si el instinto está determinado genéticamente, apenas puede relacionarse con la inteligencia o la estupidez, a menos que exista una conexión genética, de la que no hay pruebas. Por tanto, no hay motivos para pensar que la conducta instintiva sea más fuerte en las personas “simples”, sino que en éstas no se halla disimulada por las acciones pensadas o controlada por el raciocinio.

La intuición, al revés que el instinto, es resultado de la enseñanza. Es la experiencia que se halla sumergida debajo del nivel de la conciencia, de modo que parece casi instintiva. Por ejemplo, la llamada “intuición femenina” puede explicarse por el hecho de que algunas mujeres observan muy atentamente a la gente ya desde su más temprana edad. Una niña sigue con interés los cambios de ropa o aspecto de sus padres, cosa que un chico nunca advierte.

El resultado es el hábito de la observación, de forma que una mujer, de manera intuitiva, se dará cuenta de que una pareja está enamorada antes de que se enteren los propios amantes. De igual modo, un médico experimentado afirma al momento que una persona sufre una enfermedad sin necesidad de examinarla con todo detalle. Lo sabe por una combinación única de intuición y experiencia.

En los científicos o artistas el salto de la imaginación creadora desde lo conocido hasta lo desconocido, es la forma más fascinante de pensamiento intuitivo, o, como se llama a veces, de pensamientos interferentes. Fenómenos antes inconexos se relacionan para explicar otros hechos y una vez efectuado el descubrimiento no cabe otra conclusión.

Karl Popper afirma en su obra La lógica del descubrimiento científico, que “no existe un método para obtener nuevas ideas. Mi opinión puede expresarse diciendo que cada descubrimiento contiene un elemento irracional o una intuición creadora en el sentido de Bergson. De la misma forma se expresa Einstein sobre la búsqueda de las leyes universales, de las que puede obtenerse una pintura muy acertada del mundo por pura deducción. No hay un camino lógico, añade, que lleve a las leyes universales. Sólo pueden alcanzarse por intuición, basándose en algo como un amor intelectual a los objetos de experimentación”.

Estos poderes son casi un “sexto sentido y el resultado de la larga experiencia de una persona inteligente y sensible que sabe conseguir y guardar sus propias vivencias e interpretarlas posteriormente. Este sexto sentido es un don, aunque en el mismo no hay nada oculto ni sobrenatural. Todavía no se comprende plenamente qué es la intuición, aunque las investigaciones sobre los pensadores intuitivos sugieren que difieren en su actitud del resto de los demás.

Malcolm Westcott, en su obra Psicología de la Intuición, afirma que los pensadores intuitivos que triunfan tienden a ser anticonvencionales y muy seguros de su anticonvencionalismo. Tienen confianza en sí mismos y no basan su identidad en la integración de ningún grupo comunitario. Tampoco se preocupan mucho por la conducta y cuando forman parte de un grupo no es porque se adhieran gregariamente a unos principios y normas colectivos.

Tienden a emocionarse con los resultados abstractos. Viven con más dudas e incertidumbres que otras personas, aunque sin temor. Gozan corriendo peligros y se exponen voluntariamente a las críticas. Muestran una marcada resistencia al control exterior, pero guardan en su interior un alto sentido de los valores morales.

El estudio de Westcott concluye con un retrato coherente de las personas decididas, deseosas de tratar con el mundo de acuerdo con sus propias condiciones, pero sin dejarse desequilibrar por las presiones sociales. Sus metas y sus aspiraciones son elevadas, pero a menudo muy diferentes de las de los demás.

El instinto es una respuesta innata a uno entre varios estímulos externos, que conduce a la agresión, al cuidado de los niños o a otra actividad válida, mientras que la intuición puede definirse como la aplicación inconsciente de lo aprendido. Un presentimiento apenas puede clasificarse en la misma categoría biológica o intelectual.

Se trata de una especie de adivinación y es una manifestación de la intuición. Cuando se tiene un presentimiento, se siente que algo tiene que ser así. Lo que ocurre es que se leen las señales y en la mente subconsciente se las compara con experiencias previas, llegando a una conclusión que, si se acierta, puede aparecer milagrosa a los que no están familiarizados con tales problemas.

Volviendo al jugador que lo apuesta todo a un número. Su presentimiento puede fundarse en un cálculo intuitivo de las probabilidades que le pone “en la boca del estómago” la sensación de haber llegado el momento de arriesgarlo todo.

Es muy grande el elemento suerte en un presentimiento, como saben bien todos los jugadores, pero aquellas ocasiones en que se confirma inducen a considerarlas como una prueba de su validez. Pero no hay ningún elemento de suerte en el instinto de cuidar a un chiquillo, y muy poca en la intuición experimentada por un científico en el umbral de un descubrimiento. En el terreno de la motivación humana, el presentimiento debe adoptar un lugar sin importancia, aunque muchas personas crean que a él le deben el éxito.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Editorial Bruguera La Mente Humana

Efectos de los Cambios de Ambiente en los Niños Nuevo Hogar o Ciudad

EFECTO DE LOS CAMBIOS DE AMBIENTE EN LOS NIÑOS
SEPARACIÓN DE LOS PADRES, CAMBIO DE HOGAR, ADOPCIÓN, FALLECIMIENTO

Los cambios de ambiente en la infancia: El ambiente en que crece un niño no siempre es el mismo. La separación de los padres o el cambio de hogar puede trastornar radicalmente su vida. A veces, el niño que forma parte de una “familia corriente” desea ferviente mente participar de una vida más emocionante.

Si se trata de un varón, quizá anhele escaparse a un circo o vivir la vida nómada y abierta a la aventura diaria de las tribus del desierto, y en el caso de una niña puede que desee ser la actriz de principal en una historia parecida, a la de novela que mira a diario por tv.

La niñez puede estar preñada de diversión o de tragedia para los niños que crecen en circunstancias poco comunes. Para los pequeños gitanos, la vida nómada resulta natural y difícilmente renunciarían a ella. Es su forma normal de vivir. Por el contrario, para los refugiados de guerra, la vida errante que les imponen sus especiales circunstancias es bien triste.

Son numerosos los niños que se ven obligados a cambiar de residencia cada uno o dos años, como es el caso de aquellos cuyos padres son miembros de las fuerzas armadas o del cuerpo diplomático. Por regla general, después de algunos traslados, estas familias “migratorias” suelen desarrollar una gran capacidad de adaptación y aprenden a disfrutar lo mejor de cada nuevo lugar en que viven.

Del mismo modo, los’hijos pequeños adquieren cierto sentido de independencia que puede serles muy útil, incluso cuando, llegados a la edad adulta, deciden asentarse en un lugar fijo. Los niños que viajan mucho con sus padres reciben una especie de segunda educación por haber experimentado muchas formas diferentes de vida.

Otras veces, los niños se crían en ambientes culturales diferentes de aquellos de donde proceden sus padres. Los hijos de misioneros, médicos o maestros destinados a países sub-desarrollados conocen por referencia el modo de vivir en los lugares de procedencia de sus progenitores, quizá una ciudad atestada de automóviles y altos edificios, pero se sienten más a sus anchas en los alrededores del poblado tribal en que sus vidas se desarrollan.

Si son enviados a las ciudades para recibir educación superior, se sienten confundidos al planteárseles el problema de si pertenecen a una cultura o a otra. La guerra y el hambre pueden llevar a un huérfano nacido en una civilización oriental a ser adoptado por una cultura occidental que le es extraña, requerirá tiempo, paciencia y ayuda antes de que se sienta parte integrante de su lugar de adopción.

Incluso cuando el niño crece en un hogar suburbano o en un piso, o en una casa aislada del campo, habitados por la misma familia durante generaciones, se suelen producir variaciones en su norma de vida. Por ejemplo, puede ser criado por uno solo de sus padres, o por sus abuelos, o por un padrastro, o incluso por padres adoptivos a los que no le unan lazos de sangre.

EFECTOS DE los cambio de ambiente en los niños

Niño blanco conviviendo en un país de raza negra. Trata de apredenr y adoptar costumbres y tradiciones del nuevo país.

Con frecuencia, el niño a quien falta el padre llega a establecer un vínculo demasiado estrecho con su madre, lo cual suele ocasionar una interdependencia emocional absorbente. Por otro lado, si la madre busca un empleo —bien sea para hacer frente a posibles dificultades económicas, bien como medio de entretenimiento que le haga olvidar su infelicidad — es posible que se produzca una merma en las atenciones maternales que el niño necesita. Sin el apoyo de un marido en lo que se refiere a la autoridad y disciplina, la madre suele experimentar gran inquietud y trata de resolver las dificultades imponiendo desmedidas prohibiciones.

El niño reacciona contra esa censura con muestras de comportamiento antisocial. Entonces, la madre, irritada por su soledad al verse privada de su marido, reacciona ante la actitud del pequeño transfiriendo sobre él parte de su resentimiento. De este modo, las relaciones madre-hijo se deterioran de modo progresivo. A veces, tales dificultades resultan paliadas si un tío o un abuelo se interesa por el niño sin padre; igualmente, una tía o una abuela pueden servir de sustitutos de una madre, aunque las relaciones entre ésta y sus hijos son muy íntimas y difíciles de remplazar.

Cuando surgen dificultades emocionales en el niño que ha perdido por fallecimiento a uno de sus padres, los problemas no estriban siempre en la situación familiar creada despues de la muerte: existe la posibilidad del que el niño no haya superado satisfactoria-J mente su pena. La aflicción es un fenómeno natural, y el niño que se traga sus lágrimas  para demostrar su valentía quizá no se ajuste a las circunstancias de la pérdida con tanta rapidez como el niño que expresa normalmente su pena. El progenitor superviviente, a su vez, suele refrenar la demostración de sus sentimientos delante del niño; por buena que sea la intención, el hecho de que el padre y el hijo no compartan juntos su dolor origina  en  ocasiones  cierta  tensión  entre ambos.

LOS abuelos pueden ser tan eficientes o más que los padres en la crianza de los niños. A veces cuentan con la experiencia de los errores cometidos con sus hijos propios. No obstante, el niño criado por sus abuelos suele ser demasiado consentido. Si en el hogar hay más personas mayores, el pequeño desarrolla una doble personalidad: adopta las maneras de aquéllas por estar frecuentemente en su compañía, pero conserva también rasgos excesivamente infantiles debido a su posición destacada entre los adultos.

A veces sucede que el niño pertenece a dos hogares diferentes, por vivir con sus parientes durante la semana y pasar los días festivos en casa de sus padres. En tales circunstancias, no es raro que surjan conflictos, puesto que el niño experimentará confusión respecto a la aceptación obligada de dos disciplinas diferentes.

A despecho de la creencia general de que los padres de hoy no son tan estrictos con sus hijos como los de la generación anterior, son ellos precisamente los que suelen quejarse de la excesiva tolerancia por parte de los abuelos. El niño experimentará cierto resentimiento por esos altibajos en la disciplina de ambos hogares o, por el contrario, quizá lo encuentre divertido. Si riñe con sus padres, sus abuelos le apoyarán, y viceversa, pero su vida carecerá de la seguridad del niño que tiene un hogar estable con normas de conducta consistentes.

Numerosos hijos de emigrantes han pasado algunos de sus primeros años al cuidado de sus abuelos, dado que sus padres estaban en el país nuevo formando un hogar antes de llevarse consigo a sus pequeños. Estos niños no sólo se enfrentan a las dificultades de tener que amoldarse a unas nuevas costumbres, sino también a las diferencias de actitud entre padres y abuelos. Sufren dos veces la privación afectiva: primeramente, cuando ven la partida de sus padres y, después, al ser arrancados del lado de sus abuelos, con quienes ya habían establecido sólidos lazos emocionales.

El niño adoptado tiene que enfrentarse a los mismos azares de la familia que el que forma parte de ella por derecho de nacimiento.

Existen, no obstante, problemas especiales inherentes a su situación que deben ser considerados. En algún momento de su vida, el niño adoptado, probablemente, se preguntará: “¿Por qué me abandonó mi madre? Si ella pudo abandonarme, también lo pueden hacer mis padres adoptivos”. Es mucho lo que depende de la seguridad que los padres adoptivos sepan imbuir en el niño: si ellos mismos sienten inseguridad, les resultará difícil ayudarle.

A veces, quienes adoptan a un pequeño poseen cierto sentido de ineptitud como padres, relacionado quizá con su incapacidad para tener hijos propios. Es posible que se preocupen también, innecesariamente, sobre los posibles efectos de la herencia: ¿aparecerá en ese niño, que no es suyo propio, alguna extraña característica física o emocional heredada de sus padres naturales? Tales tensiones disminuyen las posibilidades del normal desarrollo del niño.

En lugar de sufrir por la inseguridad de sus padres, algunos adoptados se divierten con ello expresando, directa o indirectamente, a través de su provocativa conducta, su pensamiento: “Ustedes no son mis verdaderos padres; puedo hacer lo que me venga en gana”. Cuando las cosas van mal en las relaciones familiares, el niño adoptado recurre más a la fantasía que el hijo cosanguíneo, pues constituye para él una especie de refugio.

En sus ensueños puede pensar que antes de llegar al hogar adoptivo vivía en suntuosos palacios de marmóreos salones o que quizá tenga sangre real en sus venas. Son frecuentes las huidas periódicas del hogar adoptivo de aquellos niños que no se sienten felices en él, casi siempre con una vaga esperanza de encontrar a sus padres verdaderos.

Algunos niños adoptados experimentan dificultades para desarrollar su sentido de identidad y aceptar la realidad del mundo que le rodea. Gran parte de su éxito en amoldarse depende de la forma en que se le haga comprender la causa de su adopción. Todos los niños hacen preguntas acerca de su origen, pero el tipo de contestación que buscan varía con la edad. Si los padres adoptivos aportan una contestación apropiada a la pregunta y a la capacidad del niño para captar lo que se le  dice,  éste aceptará su situación de mejor gana que si se le engaña o se ignoran sus preguntas.

Después de explicarle cómo vino al mundo, la madre adoptiva puede continuar la historia de esta forma, poco más o menos: “Por alguna razón, la mamá de la que tú naciste no podía cuidarte; así que nosotros fuimos a un sitio donde tú estabas con muchos otros niños, y te elegimos. Ahora ya somos tus papas”. Es posible que los padres que abordan el problema incluso de la forma más directa escuchen la respuesta siguiente, de parte del niño algo confuso: “Ustedes son mis papás verdaderos, yo lo sé”, y se niegue después a considerar cualquier otra explicación. En algunos casos, el pequeño se ve acometido por el temor de que la mamá que tuvo en tiempos pueda volver y arrancarle del lado de los únicos padres que él conoce.

Al hacerse, mayorcito, es fácil que su natural curiosidad le conduzca a exigir más detalles acerca de la forma en que llegó a formar parte de la familia. Generalmente, los niños adoptados en su primera infancia tienen escasas dificultades para adaptarse al parentesco por adopción. Sin embargo, la adolescencia suele ser un período difícil para el niño adoptado, especialmente si recuerda los tiempos pasados en un orfanato o al lado de sus padres carnales.

La mayoría de los adolescentes en esta edad sienten cierta preocupación por su status, y el hecho de sentirse diferentes constituye frecuentemente un problema para ellos. Si no se le ha revelado su origen a una edad temprana quizá más tarde descubrirá accidentalmente la verdad por sí mismo y entonces tal vez su reacción sea de vergüenza y de sufrimiento moral. Los padres adoptivos que ocultan la realidad a sus pequeños con objeto de conservar su afecto, dan ocasión a que en éstos se incuben trastornos emocionales que más adelante harán aparición.

SUELE ocurrir con frecuencia que los niños se vean obligados en un momento dado a sufrir una permanencia más o menos larga en una clínica u hospital. En estos casos, están rodeados de un ambiente que no les es familiar, y a menudo en circunstancias penosas y poco reconfortantes. El niño que tiene que permanecer en un centro hospitalario, requiere una atención especial para sus necesidades emocionales al igual que pafa sus problemas físicos.

La estancia en el hospital es una situación difícil para él, dado que no comprende bien por qué ha de permanecer allí. En los hospitales hay religiosas y enfermeras especialmente preparadas para el cuidado de niños, y es de suma importancia que los padres cooperen con ellas para ayudarles a amoldarse a su situación. Necesitan sentirse amados y sus lazos con el hogar deben mantenerse. Es normal que el niño se pase varios días llorando, como consecuencia de la nostalgia del hogar, en su primera estancia en un centro hospitalario.

No obstante, los niños no suelen sentirse aislados en el pabellón, si tienen otros pequeños con quienes jugar, y las enfermeras a quienes ven todos los días son cariñosas y comprensivas. Con frecuencia, después de su regreso al hogar, el niño sigue sintiendo —tanto física como emocionalmente —, durante algunas semanas, los efectos de la estancia en el hospital. Mas una vez reajustado a su vida normal, tiene muchas posibilidades de soportar mejor otra experiencia similar en el hospital, si ésta fuese necesaria en el futuro.

El niño que ha logrado amoldarse bien a las formas de vida en que ha crecido, puede decirse que, en realidad, no vive en circunstancias anormales. Definir en qué consisten éstas es, no obstante, algo relativo. Para un gitanillo, el niño que se despierta todos los días para comenzar unas jornadas sometidas a idénticas reglas, vive una existencia extraña y anormal. Sin embargo, aquel cuya vida se haya visto alterada por un grave trastorno ambiental, ya sea por sus propios problemas o por los de su familia, crecerá inexorablemente en condiciones desusadas, sea cual fuere su género de vida.

Su situación requiere especial atención con objeto de conferir a su niñez una atmósfera de normalidad. Cuando el pequeño se siente seguro, unos pocos incidentes extraordinarios no perjudican, por lo regular, su desarrollo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vid Tomo 4 Edit. Bruguera -El Niño y El Mundo-

El Individuo y su Relación con el Grupo La Familia y el Líder

RELACIONES DEL INDIVIDUO CON LOS GRUPOS: LA FAMILIA GRUPO PRIMARIO

CADA uno de nosotros es una individualidad, pero, de otra parte, todos formamos parte de alguna sociedad determinada. Y dentro de ella, todos somos miembros de un gran número de grupos: de un sindicato, de un club deportivo, de un partido político, de un grupo racial, de una familia, etc.

La mayoría de los grupos a los que podemos pertenecer en nuestra vida de adultos se parecen hasta cierto punto, tanto en sus normas como en su función, al grupo familiar. Es precisamente en el seno de la familia, con sus múltiples tipos de relaciones, donde por vez primera empezamos a aprender el valor y significado dé pertenecer a un grupo y cuando damos los primeros pasos hacia la socialización: el proceso de aprender en y con la sociedad. La familia proporciona tres ventajas principales al individuo y, en mayor o menor grado, lo mismo sucede con todos los grupos.

En primer lugar, la familia proporciona un tipo especial de marco de seguridad para todos sus miembros, ampliamente basada en el afecto y confianza mutuos y en los propósitos compartidos. El individuo no está solo; todo aquello que suceda a un miembro de la familia tiene grandes posibilidades de afectar a los demás. Dentro de este ámbito familiar, cada cual tiene un puesto, un status propio; los otros miembros le prestan apoyo para el logro de sus tareas específicas y de sus necesidades.

Dentro del medio ambiente familiar, cada uno goza de plena libertad para ser él mismo, para expresar sus ideas, esperanzas y estados de ánimo, o sus sentimientos negativos (odio, resentimiento, depresión, etc.), sabiendo que, por regla general, el grupo familiar comprenderá y tolerará la tensión resultante.

En segundo lugar, la familia presenta ciertas exigencias no específicas a cada uno de sus miembros para que todos contribuyan, dentro de sus respectivas posibilidades, al bien del grupo. Todos los miembros han de aprender a conformarse a estas exigencias. Puede que ello limite su libertad, pero, al mismo tiempo, es un elemento necesario en el proceso de integración social.

Finalmente, el grupo familiar otorga premios y castigos con objeto de que su unidad esencial sea conservada mientras sea necesario. Las recompensas suelen tomar fa forma de alabanza, aprobación, gratitud o aprecio. Los castigos consisten en reproches, censuras, limitación de libertades, exclusión temporal del grupo, y sentimientos de culpabilidad que aparecen cuando otros miembros de la familia resultan lesionados.

En el mundo exterior al hogar, otras formas de agrupamiento reflejan y desarrollan ese grupo. La escuela, la universidad, la firma comercial, la Iglesia, la administración local, los partidos políticos, etc., siguen la normativa del grupo familiar y funcionan con arreglo a ella: exigen cierto grado de lealtad y conformidad, pero también hacen concesiones respecto a las necesidades, la capacidad y las esperanzas de cada individuo.

racismo

Convivencia entre grupos de piel blanca y negra

Al igual gue en el hogar, estas agrupaciones, sociales de mayor número de miembros son gobernadas por un patriarca (el director de la escuela, el gerente, el sacerdote, el alcalde, el primer ministro), el cual, mientras se mantenga en su puesto, carga con todas las responsabilidades importantes del grupo.

La familia constituye un ejemplo de grupo primario en el que ser miembro no implica voluntariedad: todos lo somos por nacimiento, sin oportunidad de elección. Un segundo tipo de grupo primario es el de la raza; la identidad personal está íntimamente relacionada con la raza o la nacionalidad. Numerosos estudios sociológicos han demostrado que el sentido de identificación personal del individuo con su grupo racial o nacional constituye un factor determinante de su actitud, su carácter y su comportamiento.

Los factores de este tipo presentan problemas mayores en países de corriente liberal en los que grupos raciales diferentes tienen que vivir y trabajar juntos, como sucede en EE. UU., Malaya, etc. Las diferencias, aparentemente básicas, entre los diversos grupos culturales parecen difíciles de superar en los países en los que la integración es una de las principales metas políticas, y muestran claramente la profunda influencia de la identidad de grupo.

En otros países, las lealtades y animosidades- creadas por los grupos “secundarios” — o sea, aquéllos en que es posible el elemento electivo — pueden ser también causa de divisiones profundas. Por ejemplo, se desarrollan situaciones sociales tirantes allí donde las convicciones religiosas están en pugna, como sucede en la India, entre hindúes y musulmanes, o en Irlanda del Norte, entre católicos y protestantes.

La elección que cada individuo hace de sus grupos secundarios refleja, por regla general, sus gustos e intereses personales, la estructura de su personalidad y sus necesidades inmediatas. Puede optar por afiliarse a una confesión religiosa o a un partido político determinados, no tanto porque la elección le satisfaga intelectualmente cuanto para cubrir sus necesidades emocionales.

La calidad de miembro de un grupo secundario, o de un primario, permite al individuo identificarse con otras personas, que le prestarán apoyo permanente y que le brindarán oportunidades para que se erija en miembro eminente del grupo y alcance su status propio.

A veces existen ciertos grados de fricción entre los diferentes grupos a los que pertenece un individuo, lo cual origina en su fuero interno actitudes y sentimientos en conflicto. Ejemplo vivo de este tipo de situación lo constituyen para un joven esas tensiones tan frecuentes entre su familia y su pandilla de amigos.

En el curso del largo proceso de afianzamiento de su identidad y de su creciente independencia respecto al grupo familiar, es probable que el adolescente se rebele contra las posturas, als convicciones y normas morales de sus padres. Tiende, a rechazar todo aquello que éstos tienen por bueno, y se salva de la sensación de aislamiento si puede, al menos durante algún tiempo, pertenecer a un grupo de individuos de su misma edad y que pasan por una fase similar de desarrollo.

Esta rebelión de la adolescencia se convierte a veces en una crisis aguda que lleva una considerable carga de agresividad y potencia un espíritu destructivo. James Glover, psicoanalista británico, la ha denominado delincuencia funcional y afirma que es la causa de la formación de gangs o pandillas.

Aunque en el seno del gang, o grupo de adolescentes, puede que se exija cierto grado de comunidad de perspectivas, conducta y atuendo y se active cierta lealtad, de hecho la fuerza unificadora entre los miembros suele ser el antagonismo respecto a sus padres, o el rechazo de los valores de las personas mayores. Teddy boys, hippies, etc. protagonizan, entre otras cosas, una rebelión contra la interpretación formalista que los adultos dan a la responsabilidad. Todo lo que está orientado hacia la forma de pensar y de actuar del adulto se convierte para el adolescente en lo que Peter Blos, especialista americano en psicología del adolescente, ha llamado “objetos de odio compartido”.

Muchos de los disturbios entre grupos de estudiantes en Estados Unidos, Japón, Francia, etc., sólo podremos comprenderlos si admitimos la necesidad del adolescente de odiar y proyectar hacia la sociedad su confusión y agresividad no resueltas aún.

Un tercer grupo, de mayor entidad y consistencia, es el laboral. Los individuos que componen un grupo laboral puede que tengan poco en común, excepto el hecho de que fortuitamente tienen ante sí una tarea común.

Tres psicólogos americanos, Kurt Lewin, R. K. White y R. Lippitt, llevaron a cabo una larga serie de experimentos entre niños, en edad escolar y trabajadores de fábricas. Estos experimentos demostraron que en el factor eficiencia se obtenían resultados óptimos cuando los maestros, en el caso de los niños, y capataces, en el de los trabajadores, permitían a los miembros del grupo cierto grado de libertad en la toma colectiva de decisiones y la discusión libre sobre los métodos de trabajo más convenientes.

OTROS experimentos han arrojado aún más luz sobre la dinámica de grupo, o sea, sobre los móviles y actitudes desarrolladas por sus miembros, individual y colectivamente. Numerosos psicólogos subrayan la importancia de examinar los grupos en términos de interés. Todos pasamos a formar parte de un grupo para obtener la máxima compensación con el mínimo coste. En otras palabras, tenemos más posibilidades de satisfacer nuestras necesidades en el seno. del grupo, aunque hayamos de sacrificar parte de nuestra independencia.

Esta limitación voluntaria se lleva a cabo de dos formas. En primer lugar, los miembros del grupo eligen un líder, cuando éste no surge de una en su puesto rector, desciende el nivel de ansiedad dentro del grupo, causada por la incertidumbre sobre el status y la actividad de los otros miembros. En efecto, el líder se convierte en arbitro, con lo que los individuos en particular se sienten más seguros de sí mismos y menos amenazados por los restantes miembros de la agrupación a la que pertenece.

No obstante, tras la reafirmación del líder se pasa a una nueva fase en la que éste puede ser objeto de crítica por otros miembros que opinan que no es aconsejable concederle un poder excesivo. Al llegar a este punto se puede decir que el grupo es “democrático”, en el sentido de que, mientras el líder goza del apoyo general de la mayoría de los miembros, se halla asimismo expuesto al ataque de sus subditos y, si la mayoría así lo decide, puede ser remplazado por otro líder.

La segunda forma en que los grupos influyen poderosamente en nuestra conducta es presionando para que los individuos se adapten a ellos. Cuanto más tiempo permanezca unido un grupo, más importantes serán sus logros colectivos, más fuertes serán las normas comunes y sus perspectivas vitales, y más poderosa también la presión que el grupo ejercerá sobre el individuo. No se trata solamente de que el individuo esté de acuerdo con las normas del grupo, sino que éste exige que todos sus miembros se adapten a las mismas.

Para concluir, debemos hacer aquí mención de la situación de grupo como medio terapéutico en el tratamiento de afecciones neuróticas. En los últimos 40 años se han llevado a cabo numerosos experimentos con la llamada psicoterapia de grupo. Individuos que sufren diferentes desarreglos emocionales se agrupan a intervalos regulares en pequeños equipos, 10 a 14 personas por regla general.

A cada reunión suele asistir un psiquiatra, que deja que los asistentes a ella adopten su propia forma de discusión y crítica mutua; todos los miembros del grupo gozan de plena libertad para discutir abiertamente sus problemas y evaluar y criticar las contribuciones de los demás participantes.

Los principales objetivos de la psicoterapia de grupo son: ayudar al individuo a profundizar en el conocimiento de la naturaleza de sus problemas emocionales, reducir las posturas defensivas u hostiles hacia los demás, y proporcionar a todos los miembros del grupo interés y apoyo mutuos.

Muchos psiquiatras atribuyen los éxitos de esta terapéutica al hecho de que el grupo ofrece a la persona emocionalmente enferma una especie de “marco familiar” adulto. Dentro de la seguridad que así obtiene, el individuo experimenta una sensación de regresión y se hace dependiente del grupo mientras profundiza en los problemas de su personalidad. De esta manera consigue la comprensión positiva y el apoyo que le faltaron de niño en el marco original de su familia.

A menos que adoptemos la consciente decisión de separarnos de la sociedad, deberemos pertenecer a algún grupo. Como mínimo, a aquél en que nacemos, si luego no elegimos otros. De todos modos, sea cual fuere, el grupo constituye algo más que el total de sus miembros: es una entidad dinámica. Precisamente este dinamismo es el que proporciona a cada uno de sus miembros la energía para el pleno desarrollo de su personalidad.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Edit. Bruguera -La Vida en Común Los grupos y el individuo –

Primeras Cirugias de la Historia Operaciones Quirurgicas

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LAS PRIMERAS OPERACIONES QUIRURGICAS

La medicina, de un modo u otro, es una profesión casi tan antigua como el hombre mismo. En cuanto a la cirugía, que es la rama de la medicina que se ocupa particularmente del tratamiento manual de las lesiones y de las enfermedades, viene siendo practicada desde hace varios siglos, aunque sólo desde el diecinueve comienza a ser considerada como algo más que un aspecto inferior de la profesión médica. Los “físicos”, con sus ensalmos y brebajes, fueron hombres importantes en la medicina primitiva.

Excavaciones realizadas en la antigua ciudad de Ur han sacado a luz varios cuchillos de bronce, que parecen haber sido instrumentos quirúrgicos. Los arqueólogos han descubierto varios cráneos pertenecientes a las edades de la piedra y del bronce, donde se pueden ver incisiones perfectamente redondas. Estas incisiones fueron hechas en vida del paciente, pues hay prueba de su curación. Prácticas análogas se realizan todavía entre algunas tribus primitivas, para “aliviar” la epilepsia, la locura, etc.

Los griegos tuvieron grandes conocimientos quirúrgicos; los dos médicos más famosos fueron Esculapio e Hipócrates. Los romanos también tuvieron sus cirujanos; el más notable fue Galeno (de origen griego). Muchos de sus trabajos estaban dedicados a las lesiones que se producían en las luchas de gladiadores. Galeno hacía distinciones entre el músculo, el nervio y el tendón y describió técnicas para ligar los tendones rotos.

Además, trató las enfermedades intestinales e hizo extirpaciones de amígdalas. Muchos de los supuestos instrumentos quirúrgicos encontrados en las ruinas de Pompeya eran de bronce, y algunos, de acero. Desgraciadamente, durante siglos la cirugía tuvo muy pocos progresos.

Hay referencias de varias operaciones para extirpaciones de excrecencias y de piedras o cálculos, pero muy pocos fueron los conocimientos acumulados. Una de las primeras obras ilustradas sobre cirugía fue escrita por un árabe llamado Albucasis, que vivió desde el año 936 al 1013 de nuestra era. Habla acerca de los instrumentos, de operaciones para la extracción de cálculos (por ejemplo, en la vejiga) y sobre el tratamiento de las fracturas y dislocaciones.

A través de la Edad Media, los cirujanos adquirieron gran experiencia en las heridas de guerra y sus modos de tratarlas, pero no pudo desarrollarse un avance general de esta ciencia, porque estaba prohibida la disección de cadáveres. De hecho, no pudieron perfeccionar sus conocimientos. Uno de los más grandes cirujanos de la época fue el francés Guy de Chauliat (1300-1367).

Su libro titulado Chirugia Magna llegó a significar un avance cuando se imprimió, por fin, en 1478. Preconizaba el uso de bragueros para curar las hernias, aunque también desarrolló una técnica operatoria para tratar esta enfermedad. Se cree que fue Chauliat el primero en tratar las fracturas mediante métodos de tensión (esto es, usando grandes pesas suspendidas de cuerdas, para mantener el miembro extendido en correcta posición).

También a él se debió el método de colgar una cuerda a cierta altura sobre los pacientes, para que éstos, agarrándose a ella, pudieran moverse más fácilmente. Por otra parte, Chauliat insistió en la importancia que el conocimiento de la anatomía tiene para la cirugía.

La invención de la pólvora trajo consigo la producción de heridas más profundas y graves, lo que tuvo una gran influencia en la cirugía. Fueron aumentando los conocimientos acerca del cuerpo humano y de cómo había que tratar varios tipos de heridas. El Renacimiento dio en Europa un nuevo impulso al estudio de la anatomía y, con él, al consiguiente desarrollo de la cirugía.

Ambroise Paré (1510-90) fue uno de los grandes cirujanos de este período. Estuvo en el ejército y realizó una gran labor entre los heridos. Ideó nuevos procedimientos para curar las heridas y también reemplazó la cauterización (es decir, la quemadura) por las ligazones (ataduras), para evitar la hemorragia. Asimismo, proyectó miembros artificiales.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII , los conocimientos anatómicos   aumentaron   enormemente.   William Harvey   demostró   cómo se realizaba el funcionamiento del corazón y la circulación de la sangre, y Malpighi constató cómo la sangre pasaba de las arterias a las venas, por medio de numerosos y diminutos vasos capilares. Dos importantes cirujanos del siglo xviii fueron William Cheselden y John Hunter.

Primeros Quirófanos Parecido a los de Hoy

El primero se hizo famoso por sus operaciones para la extracción de cálculos en la vejiga, aunque también fue cirujano general y profesor. John Hunter fue investigador, además de cirujano. Como consecuencia de ciertos experimentos realizados con un ciervo descubrió que, cuando se liga una arteria, otras pequeñas arterias pueden llegar a desarrollarse para desempeñar la función de la principal. El primer paciente humano a quien sometió a tal operación tenía un tumor en una arteria de la rodilla, estado que anteriormente requería una amputación. El resultado fue un completo éxito.

Contrariamente a todos estos progresos en el estudio de la anatomía y de la técnica quirúrgica, las operaciones estaban limitadas por las angustias y dolores que se causaban a los pacientes, puesto que por entonces no había anestesia. Los cirujanos no eran estimados por su habilidad, sino por su velocidad en realizar la operación, y los mejores fueron capaces de amputar una pierna en menos de un minuto.

En 1800, se fundó el Royal College of Surgeons (Real Colegio de Cirujanos) y la cirugía se elevó a un plano más alto dentro del campo de la medicina. Empezaron a funcionar los grandes hospitales y la enseñanza de la anatomía fue incrementándose.

En 1799, Humphrey Davy descubrió que el óxido nitroso (gas hilarante) podía aliviar el dolor, y sugirió su uso en odontología. Pasaron algunos años, sin embargo, antes que un dentista estadounidense, llamado Wells, lo usase para la primera extracción indolora (1844). Usado solo, el óxido nitroso no resulta muy apropiado, por lo que pronto fueron probados otros compuestos. El éter y el cloroformo se utilizaron ampliamente.

La primera operación con anestesia de éter fue realizada en América, en 1846, y en el mismo año Robert Listón llevó a cabo en Londres una amputación, en un paciente sometido al gas del éter. James Simpson, cirujano de Edimburgo y pro;ej;r de obstetricia, decidió que el éter no era aconsejable en dicha rama y buscó otra sustancia. La encontró en el cloroformo, que le proporcionó a él y a sus amigos un buen número de noches felices. Enfrentándose con la oposición religiosa, empezó a usar el cloroformo para ayudar a sus pacientes. La oposición, sin embargo, cesó cuando trató con éxito a la reina Victoria en el nacimiento del príncipe Leopoldo.

Desde estos simples comienzos, el estudio de los anestésicos fue desarrollándose hasta hoy, que se usa una gran cantidad de ellos. Los nuevos compuestos evitan, en general, los desagradables efectos posteriores y son menos peligrosos. Muchos pueden ser administrados mediante una simple inyección y relajan completamente todos los músculos.

Este hecho es muy importante, porque, de otro modo, las “contracciones musculares” del paciente dificultan la labor del cirujano. Las anestesias locales son ampliamente usadas en odontología y para algunas operaciones abdominales. La cocaína, y otras sustancias análogas, al ser inyectadas paralizan los nervios de la región. No puede sentirse dolor mientras los nervios estén así afectados.

La aparición de los anestésicos ofreció nuevas posibilidades para un gran número de operaciones difíciles, que requerían mucho tiempo para practicarlas.. Esto no constituyó, sin embargo, el final de los problemas del cirujano. Aproximadamente, la mitad de las operaciones terminaba de un modo fatal para el paciente. Toda operación torácica o abdominal significaba una muerte casi segura. Esto no era debido a una deficiente cirugía o falta de cuidado, sino a las infecciones subsecuentes a la herida.

Incluso a tan ilustres cirujanos como Robert Listón y James Syme, se les morían, por esta causa, muchos de sus pacientes. Las secuelas de las operaciones (gangrena, descomposición y pus) eran consideradas etapas obligadas de la curación.

Aunque algunos cirujanos griegos aconsejaron la conveniencia de lavarse las manos antes de intervenir a los pacientes, este aspecto fue olvidado y la mayoría de los médicos usaban la chaqueta manchada de sangre. Cuanto mayor fuera la cantidad de sangre de la chaqueta, mayor era la reputación del cirujano. Para superar las calamidades de la sepsia (infección producida por gérmenes) tenemos que llegar a Joseph Lister (1827-1912), un cirujano muy escrupuloso y eminente.

Desanimado por las vidas perdidas en los procesos postoperatorios, incluso de las más pequeñas intervenciones, se propuso averiguar la causa. Habiendo sido informado acerca de los trabajos de Pasteur sobre las fermentaciones, Lister dedujo que las heridas infectadas y la putrefacción eran debidas a los microbios existentes en el aire. Hoy sabemos que estaba en lo cierto.

Buscó algo con qué destruir los gérmenes y, durante un tiempo, usó preparaciones de ácido fénico. Trataba las heridas, los vendajes y todos los instrumentos con fenol para matar los gérmenes. Estos procedimientos antisépticos (contra los gérmenes) están reemplazados hoy por los sistemas asépticos (es decir, sin gérmenes), donde todas las cosas usadas en el campo operatorio se hallan esterilizadas (libres de gérmenes). De cualquier modo, fue a Lister a quien le cupo la honra de demostrar que la sepsia podía ser evitada.

El escenario quedaba ya preparado para posteriores avances en la cirugía y en la extensión del campo de las operaciones. Lister demostró el éxito de sus métodos y se desarrolló la cirugía conservadora (es decir, que cura los miembros en lugar de amputarlos) . Se pudo, entonces, abrir la cavidad corporal, incluso el cerebro, con pequeño riesgo, y continuaron apareciendo nuevas técnicas e instrumentales.

Las transfusiones de sangre y el descubrimiento de los antibióticos ayudaron al cirujano, y hoy pueden ser llevadas a cabo operaciones muy largas con bastante seguridad. Durante la segunda guerra mundial se han realizado avances espectaculares en el tratamiento de las heridas, principalmente debidos a los antibióticos y a la cirugía plástica.

Con todos los progresos de la anestesia y de las técnicas operatorias, el corazón seguía siendo intocable aún. Interrumpir la circulación de la sangre durante un minuto suponía un daño irreparable para el cerebro. Sin embargo, hace pocos años, se descubrió que, si se enfría el cuerpo por debajo de la temperatura normal, las necesidades de oxígeno disminuyen. Enfriando el cuerpo (hipotermia) por inmersión en agua helada o haciendo circular la sangre a través de uña máquina refrigeradora, se han realizado operaciones hasta de 45 minutos de duración. Ahora son posibles operaciones más largas, usando el corazón-pulmón artificial.

Esta máquina realiza la misión del corazón y de los pulmones, mientras aquél o alguna de las arterias principales están siendo intervenidas. El éxito de las operaciones a corazón abierto se debe al funcionamiento de estas máquinas.

Actualmente todas estas técnicas han sido superadas por la exponencial evolución tecno-informática del siglo XX, pero no hay dudas que la escalera al éxito de hoy, son aquellas grandes ideas y métodos con que se realizaron las primeras intervenciones quirúrgicas, las cuales, muchos de ellas no tuvieron finales felices, de todas maneras aquellos transplantes que parecían imposible, pudieron hacerse y abrir una gran esperanza de vida a millones de pacientes.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N° 91 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología -Historia de las Cirugías –

Causas de Muerte en el Mundo en el Siglo XX

ESTADÍSTICAS HASTA EL AÑO 1965

El nivel de vida y las condiciones ambientales influyen decisivamente en la causa de la muerte de los hombres. En un reciente informe epidemiológico de la Organización Mundial de la Salud, que resume la crónica de ésta, se exponen las causas de defunción en los países de alto nivel de vida y en los de desarrollo medio y subdesarrollados.

Respecto al primer grupo, se han recogido datos estadísticos de Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Hungría, Irlanda, Italia, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Federal Alemana, Suecia y Suiza.

En este grupo de países se encuentra que, en el año 1951, el 73 % de todas las defunciones fue secuela de cinco causas: 1°) cardiopatías; 2°) cáncer; 3°) lesiones vasculares relacionadas con el sistema nervioso central; 49) accidentes, y 5′) gripe y neumonía.

En años posteriores, hasta 1961, se mantienen, con ligeras variaciones, estas causas de defunción. Las enfermedades del corazón, que constituyen el problema más acuciante con que se enfrenta la medicina’ de los países desarrollados, producen unas 300 muertes por cada 100.000 habitantes; por tumores malignos mueren 175 personas; las lesiones vasculares originan unas 140 víctimas; los accidentes, 50; la gripe y la neumonía, 40.

En el grupo de personas con edad de 65 años en adelante son particularmente importantes las cardiopatías, cuya tasa media es 2.084 defunciones por cada 100.000 habitantes. También en este grupo de personas de edad avanzada se agudizan los casos de muerte por cáncer, por lesiones vasculares, por accidentes, y por gripe y neumonía. Sin embargo, si se considera sólo a los niños de 1 a 4 años, la causa principal de muerte la constituyen los accidentes y, a continuación, la gripe y la neumonía.

El panorama es bastante distinto en los países medianamente desarrollados y en los subdesarrollados. En los datos recogidos de Ceilán, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Israel, Japón, Islas Mauricio, México, Panamá, República Árabe Unida y Trinidad – Tobago, se encuentra que las cinco causas principales de defunción son las siguientes: 1°) gastroenteritis; 2°) gripe y neumonía; 3°) cardiopatías; 4°) cáncer, y 5°) accidentes.

Todas estas enfermedades abarcan el 30 %, aproximadamente, de los óbitos, cifra que, al compararla con la de los países desarrollados, señala que en estos últimos las causas de muerte están mucho más definidas. Respecto a las gastroenteritis, el grupo de menos edad y el de más edad son los más afectados por estas enfermedades, que ocasionaron, entre los niños de 1 a 4 años, la mortalidad media más elevada por cualquier causa, y tuvo por consecuencia e! 20 % de todas las defunciones.

Las tasas de mortalidad por cardiopatías aumentaron, desde el año 1954 al de 1960, en Israel, Japón, Islas Mauricio y República Árabe Unida, lo que quizás indique que sus condiciones ambientales van acercándose a las de los países desarrollados y, en consecuencia, que su nivel de vida aumenta.

Aunque la tuberculosis no se encuentra entre las cinco causas primeras de defunción en los países subdesarrollados, hay que destacar todavía su importancia, ya que es, precisamente, la sexta, a continuación de los accidentes; en el grupo de edad de 15-44 años supone un 7 % de todas las defunciones, y arroja una tasa media de mortalidad de 26 por cada 100.000 habitantes.

En resumen, el estudio de los países de América del Norte Europa y Oceanía muestra que las cardiopatías y las neoplasias malignas (cáncer) son las causas principales de defunción. En América Central y del Sur, estas enfermedaces, aunque fueron adquiriendo importancia en 1960, todavía son sobrepasadas por la gastroenteritis.

tabla muerte en el mundo

tabla muertes en el mundo siglo xx

Mapa de las Causas de Muertes en el Mundo en el siglo XX

Muestra cuáles fueron las principales causas de muerte a lo largo del siglo XX y los resultados son sorprendentes.
La principal causa de muerte en el siglo XX fueron las “enfermedades no contagiosas”, es decir, dolencias cardiovasculares (ataques al corazón, ictus…), pulmonares o mentales.

causa muerte en el mundo

Fuente Consultada:
TECNIRAMA – Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología N°88

La Higiene en la Alimentacion El Cuidado de la Salud Personal Comer Sano

La Higiene en la Alimentación
El Cuidado de la Salud Personal

la higiene en el pasado

Imagen de 1870 cuando anciana en Venecia despioja a una joven que vivían a sus anchas en ropas y cabellos.

  Las Pestes en la Historia
  La Medicina en Grecia y Roma
  Vivir en la Edad Media
  Malas Noticias en el Mundo

LA HIGIENE DE LA ALIMENTACIÓN.
Toda persona en condiciones normales suele orientarse por sí misma, sea por el apetito, sea por la costumbre, hacia una dieta conveniente para su salud. De todos modos, hoy se cometen en el campo de la alimentación muchos abusos, los cuales pueden desembocar en diversos trastornos del organismo.

La nutrición de un hombre normal será suficiente si toma al día un litro de leche, una ensalada y dos platos complementarios de verduras tiernas, un plato de carne y dos huevos, a lo cual puede añadirse pan, mantequilla y fruta.

La dieta vegetariana pura contiene únicamente verduras y frutas, y si no se le adicionan otros alimentos, prácticamente no puede proporcionar una nutrición suficiente, puesto que el intestino humano no está acondicionado para contener la cantidad de alimentos que serían necesarios para un régimen a base de verduras solamente. La dieta lactoovo-vegetariana, constituida por leche, huevos y verduras, es más normal y con ella no se sobrecarga el tubo digestivo y, en cambio, se proporcionan al organismo suficientes calorías.

Es importante mantenerse en un término medio, pues la ingestión de carne no envilece, como creen algunas personas, sino que constituye un medio normal de adquirir proteínas y otras sustancias de tipo vitamínico, pero no debe abusarse de comidas muy sobrecargagas de proteínas y grasas, defecto muy extendido entre las clases sociales pudientes, pues ello ocasiona no pocos trastornos, como la arteriesclerosis, la obesidad, lesiones cardíacas, etc. La alimentación será, pues, sencilla, proporcionada, con suficiente, pero no excesiva, cantidad de proteínas y con un claro predominio de alimentos frescos y naturales (frutas, verduras, etc.).

La leche de vaca posee la mayoría de los elementos nutritivos necesarios: proteínas, azúcar, grasas, sales minerales, etc. La calidad de proteínas que contiene es parecida a la de las carnes y muy superior a la de las gramíneas y verduras. El azúcar de la leche se denomina lactosa e interviene activamente en el proceso de la agnación de la leche, pues fermenta y da lugar a ácido láctico.

La grasa de la leche contiene gran cantidad de vitamina A. Entre sus sales, la más abundante es el calcio. También es rica en vitaminas B, E y D. La leche es el alimento más fácilmente digerible, puesto que se aprovecha con suma facilidad todo su contenido. Entre los productos lácteos destacan por su gran poder alimenticio la mantequilla y el queso.

La carne es muy rica en proteínas, mientras que su contenido en grasa varía según su naturaleza. Posee escasas vitaminas, aunque el valor alimenticio de algunos productos animales (hígado, por ejemplo) es bastante elevado. El inconveniente que presenta la ingestión de carnes son sus residuos, ya que a veces cuestan de eliminar y predisponen para diversas enfermedades. En la dieta normal no debe incluirse un plato de carne y pescado en la misma comida.

El pescado no difiere en cuanto a su valor nutritivo de las carnes en general, pero se ha de prestar gran atención a su conservación, pues se deteriora con facilidad.

Los huevos poseen gran valor nutritivo. Sus proteínas son de excepcional calidad y su grasa se asimila por el organismo con suma facilidad. Contienen vitaminas en cantidad apreciable y diversos minerales (calcio, fósforo, hierro). Después de la leche, el huevo es el mejor alimento para un organismo en crecimiento.

El trigo contiene almidón, proteínas, vitaminas y minerales en abundancia. La harina corriente obtenida a partir del mismo, a pesar de habérsele separado gran parte del salvado, retiene muchas de sus sustancias nutritivas. El centeno es parecido en su composición al trigo, pero el pan que se obtiene con él, resulta más oscuro. La cebada suele utilizarse para ser añadida a la sopa, papillas, etc.

El maíz se emplea sobre todo en la nutrición del ganado, pero también constituye un buen alimento para el hombre. Contiene más grasa que otros granos. La avena posee también mucha grasa y se emplea, principalmente, para los desayunos. Es laxante. El arroz es el alimento básico de diversos pueblos orientales.

El contenido en azúcares de las gramíneas es casi constante. Sus proteínas no son de gran calidad y suelen carecer de algún que otro elemento imprescindible para la dieta del hombre.

Entre los azúcares, el que corrientemente se consume es la sacarosa, que se desdobla en el organismo en dos partes: glucosa y levulosa. La primera es la que se asimila. Hay muchas sustancias alimenticias que contienen gran cantidad de azúcar: jarabes, miel, frutas en conserva, mermeladas, compota, jaleas, confituras, etc.

El azúcar se asimila con facilidad y ofrece al organismo los hidratos de carbono en forma pura, produce una rápida recuperación de energías y es conocido el hecho de que muchos individuos sometidos a intensas pruebas físicas (deportistas, etc.) resisten mejor si toman azúcar durante las mismas. Otra gran ventaja de este alimento es la sensación de saciedad que proporciona.

Es útil que las personas sometidas a dietas de adelgazamiento o escasas por cualquier otra razón, tomen siempre un postre azucarado, ya que con ello queda satisfecho su apetito. No hay que abusar, por otra parte, de este alimento, puesto que, ingerido en gran cantidad, puede producir una irritación del tubo digestivo, así como coadyuvar a la obesidad.

Las verduras son muy útiles por su gran contenido en vitaminas, minerales (hierro), pero carecen casi por completo de valor calórico, Sirven, además, para regularizar el régimen intestinal, pues la gran cantidad de residuos (sobre todo celulosa), favorece la marcha de las deposiciones. Su cocción destruye muchas de sus vitaminas.

La tuberculosis en Argentina Historia de las Epidemia en Buenos Aires

HISTORIA DE LA TUBERCULOSIS EN ARGENTINA:
Desde fines del siglo XIX hasta la terminación de la Segunda Guerra Mundial, a medida que se esfumaban en el recuerdo las aterradoras epidemias de fiebre amarilla, cólera y viruela, pasaron al centro de la escena sanitarias otras enfermedades. No aparecían por espectaculares estallidos. Eran endémicas. Esto significa que estaban uno y otro mes y año tras año presentes. Sin dar tregua. Segaron cientos de miles de vidas jóvenes. En forma solapada, sin hecatombes catastróficas.

Por esto mismo no provocaban terror, sino un definido temor. Un blanco temor, valga la expresión, si se piensa que la más difundida de entre ellas, la tuberculosis, fue conocida mucho tiempo como la muerte blanca. Puede afirmarse con poco margen de error que ninguna otra enfermedad ha matado tantos seres en la historia de la humanidad, como la tuberculosis.

Es producida por el bacilo de Koch, microbio del que existen dos variedades, la humana y la bovina. La variedad humana ataca generalmente los pulmones, en tanto el bacilo vacuno se localiza en huesos, articulaciones y ganglios.

control de tuberculosisEl bacilo bovino está en la leche cruda de vacas tuberculosas. En nuestro país la tuberculosis bovina es frecuente. Hay dos procedimientos para terminar con las invalideces (deformaciones de columna, rengueras) provocadas por esta forma de tuberculosis. Sacrificar al ganado tuberculoso, método caro.

O bien hervir la leche de vaca, alternativa barata. Hasta 1950 la tuberculosis ocupaba el primer o segundo lugar como causa de muerte en prácticamente todos los países del mundo. Su solo nombre inspiraba profundo temor. Ni hablar de su siniestro seudónimo, tisis, que etimológicamente significa consunción.

Uno y otro, nombre y seudónimo, tenían además connotaciones peyorativas de implicancias clasistas. Tuberculoso y tísico, como sustantivos genéricos, se usaban como insultos. Porque tanto el pueblo como sesudos tratadistas asociaban —y asocian aun— la tuberculosis con la miseria. Este hecho psicosocial, así como la inevitable segregación que imponían las características de la enfermedad, hacían de la tuberculosis una enfermedad inconfesable, o poco menos.

Tiene capital importancia desvirtuar el equívoco. En ninguna época las clases acomodadas fueron inmunes a la tuberculosis. Esta es, antes que nada y mal que les pese a muchos sociólogos candorosos, una enfermedad transmisible. Ocasionada por un microbio para el que es susceptible todo el género humano, sin excepciones.

Que antes o ahora el número de enfermos observado entre el pobrerío fuera treinta o veinte veces mayor que el encontrado en estratos sociales más altos, no demuestra nada. Es decir, demuestra algo totalmente distinto a lo que siempre se dio por demostrado.

Traduce con elocuencia que el estrato social que disfruta de la mitad o más del producto nacional constituye numéricamente, según los tiempos, de un 3 a un 5 % del total de la población.

Las diferencias selectivas entre las clases sociales se daban en un campo distinto al de la susceptibilidad al bacilo.

Se observaba en lo que hacía a la difusión de la enfermedad y las posibilidades de un diagnóstico y un tratamiento oportunos. La probabilidad de contagió, dada la forma en que la afección se transmite, es mucho mayor cuando una familia de ocho miembros vive en uno o dos cuartuchos. Es altamente probable que se contagien todos, sin excepción.

Lo contrario ocurre si en un núcleo familiar se cuenta con dos cuartos, término medio —o uno— por cada conviviente.

La medicina de buena calidad ha sido y es un lujo. Estuvo y está reservada para quienes tengan no solo medios materiales sirio también un nivel de instrucción que les permita obtenerla. En el marco de los precarios recursos terapéuticos de la época, las posibilidades de supervivencia dependían más del diagnóstico temprano que de ninguna otra variable. El tratamiento, por !o demás, tenía por base el reposo.

Es obviamente claro que los menesterosos, los obreros no calificados con corto salario y larga prole, carecían de conocimientos y recursos para salir en busca del diagnóstico oportuno y no podían permitirse otro reposo que el de la muerte. De manera que ahí radicaba la real diferencia.

Con iguales posibilidades de enfermar, la mortalidad era más alta en los sectores de menores ingresos. La explicación radica en las diferentes condiciones de vivienda, instrucción, alimentación e ingresos. Piénsese en las consecuencias negativas de las actitudes más arriba expuestas.

Desde el punto de vista de la educación sanitaria la lucha antituberculosa en las primeras décadas de este siglo se centró en: “la tuberculosis puede ser curable si se diagnostica a tiempo”. Mal podrían requerir ese diagnóstico oportuno los convencidos que esa enfermedad no acaecía a “gente como uno”.

Y menos aun aquellos para quienes la tuberculosis era un baldón que hacía más negra su miseria. El tratamiento en los albores del siglo XX se asentaba en el trípode que constituían reposo, aumentación y clima.

El reposo era absoluto. En cama, al principio. En raposeras si se advertía mejoría. En los enfermos que curaban, el retorno a la actividad anterior a la enfermedad se hacía muy gradualmente. En ocasiones, en granjas y talleres para convalecientes se les readaptaba para tareas más, livianas que su ocupación anterior.

La alimentación tendía más a eventuales engordes que a cubrir racionalmente las necesidades vitales. Se sobrealimentaba, se cebaba a los enfermos en procura de aumentos de peso. Se preconizaban “alimentos” de mágicas propiedades reconstituyentes, como el jugo de carne. Este, en rigor, carece prácticamente de proteínas y su valor en calorías es ínfimo.

En materia de curas climáticas, se daba preferencia a la alta montaña y al mar para la atención de las tuberculosis de huesos, articulaciones y ganglios. Estas formas, ocasionadas por el bacilo bovino, curaban a costa de algún grado de invalidez motora —si estaban afectadas cadera o rodilla— y antiestéticas cicatrices cutáneas que sucedían a las supuraciones ganglionares. los fundamentos científicos eran: aire libre de polvos e impurezas e irradiación solar rica en rayos ultravioletas.

Para las localizaciones pulmonares se consideraban más indicados los aires mas serrano o de llanura. Funcionan todavía hoy el complejo senatorial oficial del Valle de Punilla, en Córdoba, y el sanatorio de Llanura Vicente López y Planes en Gral. Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Los hospitales y sanatorios de cualquier tipo y ubicación geográfica perseguían, amén del tratamiento del enfermo, un objetivo epidemiológico.

Proveían la necesaria separación del enfermo de su medio familiar y laboral, para impedir que sembrase el contagio a su alrededor. Durante muchos años la meta inalcanzable de salud pública era habilitar el número de camas que permitiese tratar a todos los tuberculosos hospitalizándolos.

En el rubro medicamentos, se utilizaba una extensa variedad, de entre la que no había uno solo que tuviese real acción sobre el bacilo. La mortalidad era elevadísima. Morían niños, adolescentes y jóvenes, sobre todo. Algunas formas clínicas —la bronconeumónica, por ejemplo— y alguna localización —la meníngea— eran invariablemente mortales. Hasta las vecindades de 1950 no se conocía en el mundo un solo caso de meningitis .tuberculosa que hubiese curado o, meramente, sobrevivido.
Muchas mujeres jóvenes con tuberculosis a veces no muy avanzadas morían como consecuencia de la agravación que sufrían por efectos del embarazo y del parto. Una acción de la medicina de ayer era que la tuberculosa no debía casarse.

Si lo hacía, no debía embarazarse. Y si se embarazaba, debía interrumpirse ese embarazo. Si la infortunada daba a luz, el niño era separado de inmediato de la madre. Lo corriente era que la separación temprana ocasionase la muerte de la criatura, en tanto la madre también sucumbía.
Se moría por consunción o hemorragia, alternativamente. La tisis afilaba siniestramente los rasgos faciales del enfermo y reducía su tronco y miembros a una osamenta cubierta por un fláccido pellejo blanco amarillento.

Los vómitos de sangre, que a veces empeoraban un enfermo y otras terminaban con él, creaban en los sanatorios una angustiosa expectativa en cuanto la primavera sé reanunciaba. Era cosa sabida, todo tuberculoso hospitalizado lo sabía, que las temibles hemoptisis —término médico que designa al vómito de sangre proveniente del aparato respiratorio— arreciaban en primavera,

E! enfermo ingresaba al hospital convencido de tener muy pocas posibilidades de salir con vida. El pesimismo fatalista, la decepción y el descontento con respecto a la terapéutica, creaban un clima propicio para anhelar soluciones mágicas. Periódicamente surgía algún charlatán que pregonaba las excelencias de tal o cual recurso curativo milagroso. De inmediato se suscitaban verdaderos motines hospitalarios para exigir ser tratados con la panacea de turno.

El derecho a la esperanza era defendido fieramente, tanto más cuanto que los autoungidos genios se exhibían invariablemente en un papel de perseguidos por la camarilla académica y .de esforzados cruzados en lucha contra el statu quo. El último de estos falsos profetas en nuestro país, fue un tal Jesús Pueyo, que en los primeros años de la década del 40 anunció haber encontrado una vacuna curativa de la tuberculosis.

La circunstancia de haberse desempeñado durante años como peón en la cátedra de Bacteriología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, le dio —en la mentalidad popular— aires de verosimilitud a su afirmación.

Medió, además, una formidable campaña de promoción periodística, realizada por un vespertino muy popular entonces.

El resultado puede imaginarse. Los hospitales fisiológicos se convirtieron en verdaderos pandemonios. El clima de rebelión y la enloquecida euforia iban de la mano, en un crescendo alimentado por las presuntas curaciones que el diario —en cuyo local se inyectaba la vacuna— publicaba día por día. Después, muchos meses después, llegaron la decepción y el rencoroso silencio. La pretendida vacuna no había sido sino un espejismo más.

tuberculosis en argentina

Tuberculosis: Una Enfermedad Curable

Fuente Consultada: La Salud Pública – Historia Popular Cuaderno N°:82 Antonio Bellore

Biografia de Albert Sabin Descubridor Vacuna de la Polio Historia

Biografía de Albert Sabin
Descubridor Vacuna de la Polio

El doctor Sabin dedicó buena parte de su trayectoria científica y académica a estudiar las causas, los efectos y la prevención de la poliomielitis. En otros campos, el virólogo también desarrolló vacunas contra el dengue y la encefalitis e investigó las conexiones entre los virus y diversos tipos de cáncer.

“HIZO MAS QUE NADIE POR TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO”
Dr. Bea Lampkin

Biografia de Albert Sabin Descubridor Vacuna de la Polio EL DESAFÍO DE UNA EPIDEMIA: Aunque la ciencia de la  segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por la Guerra Fría, las investigaciones no se limitaron únicamente al campo militar y aeroespacial. Junto a esta escalada hacia el perfeccionamiento de los sistemas de destrucción, esta época de la historia reciente tuvo su costado humanitario en los esfuerzos científicos destinados a preservar la vida.

El mismo año en que fue detonada, por primera vez, la bomba de hidrógeno (1952), el virólogo estadounidense Jonas Salk (imagen derecha) creó la primera vacuna contra la poliomielitis, una enfermedad que constituía en aquel período una de las epidemias más devastadoras.

En 1953, con el trasfondo de la Guerra de Corea, los científicos James Watson y Francis Crick descubrieron la doble estructura helicoidal de la molécula del ADN, abriendo el camino a todos los progresos posteriores relacionados con la genética. Un año después, la medicina alcanzaba una de sus mayores conquistas: el primer trasplante de riñón en humanos, practicado con éxito por el médico estadounidense Joseph Murray.

Creó la vacuna contra la poliomielitis Junto a Salk salvó millones de vidas en todo el mundo Su vacuna extendió las campañas de prevención

ALIÁNDOSE CON LOS VIRUS
En 1950, muchos científicos presentaban a la inmunización artificial como el mejor método para detener el flagelo de la poliomielitis. El secreto consistía en simular un ataque de la enfermedad, forzando así al organismo a producir anticuerpos. A partir de ese momento, cuando el organismo era atacado por el virus correspondiente, reaccionaba como si hubiese sido infectado con anterioridad, y “recordaba” cómo luchar contra el virus que lo estaba invadiendo.

“La investigación de las enfermedades avanzó tanto Que cada vez es más difícil encontrar a
alguien que esté completamente sano”
ALDOUS HUXLEY

MAS VALE PREVENIR…
La senda trazada por Salk con su vacuna intramuscular de virus inactivos de la polio fue seguida por Albert Sabin, que creó una versión oral a base de virus atenuados. El descubrimiento de Sabin, generalizado a partir de los años 6o, fue un salto cualitativo en la lucha contra la enfermedad. Además de su eficacia, estimuló las campañas de vacunación por su sencilla administración.

A pesar del éxito, Sabin rehusó patentar su vacuna y pidió que fuera gratuita y universal; nunca aceptó plata por su hazaña; prohibió el uso comercial de su nombre y donó todos sus premios, documentos, notas y trabajos a la Universidad de Cincinnatti (EE.UU.) y otros organismos. La grandeza de Albert Sabin podría resumirse en esta frase: “Quiero que mi investigación esté al alcance de todos”

Creó la vacuna oral contraía poliomielitis Junto con Salk, salvó millones de vidas en todo el mundo extendió las campañas de prevención.

Si no fuera por Albert Sabin, la poliomielitis seguiría cobrándose miles de vidas en todo el mundo. El doctor Sabin creó una eficaz vacuna oral contra la polio que, junto con la presentada unos años antes por Jonas Salk, puso a la humanidad a salvo de tan letal y despiadada plaga vírica.

QUE ES LA POLIO Y CUALES SON SUS CONSECUENCIAS

La poliomielitis es una enfermedad infecto-contagiosa causada por un virus que se excreta generalmente a través de heces y se transmite por vía oral. Afecta sobre todo a los niños.

Sus síntomas suelen manifestarse en dos fases. La primera comienza con un estado febril común. La segunda ataca al sistema nervioso y puede derivar en parálisis o meningitis.

Existen factores de riesgo que agravan los efectos de la enfermedad: el embarazo, padecer alguna deficiencia inmunológica o recibir un tratamiento con remedios inyectables.
El 30% de los pacientes que tiene secuelas paralíticas de la polio se recupera en algunos meses. Además, la tasa actual de letalidad ha bajado notablemente en las últimas décadas.
Los avances médicos neutralizaron la mayoría de los efectos asociados a la polio, pero el sistema más seguro para evitarla es vacunarse correctamente.

UN MAL QUE CAUSO ESTRAGOS ENTRE LOS CHICOS DE TODO EL MUNDO
En 1956, una terrible epidemia de poliomielitis causó 3.000 muertos en la Argentina. La mayoría de las víctimas eran chicos en edad escolar que presentaban idénticos síntomas: abatimiento físico general acompañado de fiebre alta. Luego, en una segunda fase, cuando el virus se adueñaba por completo del organismo, presentaba su cara más terrible: meningitis, parálisis y, en última instancia, la muerte.

Ante la gravedad de la situación, las autoridades sanitarias desplegaron en agosto de ese mismo año un programa urgente de vacunación masiva en las escuelas. Después de dramáticas jornadas, la vacuna dio sus frutos. El mal pudo ser controlado y así se salvó de una muerte segura a un gran segmento de la población infantil argentina.
La vacuna inyectable que se administró en aquella campaña preventiva fue la misma que, justo un año antes, y después de intensas investigaciones, el médico y epidemiólogo estadounidense Jonas Salk logró patentar con el apoyo comercial de la incipiente industria farmacéutica de Estados Unidos.

KOPROWSKI, SALKY LOS PRIMEROS ÉXITOS EN LA LUCHA CONTRA LA ENFERMEDAD
Salk había creado una vacuna anti-poliomielítica inyectable (VPI) compuesta por virus muertos -es decir, inactivos-. El compuesto actuaba como un potente inductor de inmunización, lo que significaba que las personas inoculadas estaban a salvo de contraer la enfermedad, ya que el virus de la poliomielitis colonizaba los intestinos, garantizando una profilaxis eficaz.

Para completar sus investigaciones, Jonas Salk siguió el camino trazado por Hilary Koprowski, que en 1950 obtuvo el primer prototipo de vacuna antipolio con virus vivos, desarrollado a partir de una cepa A viral adaptada a ratones. Casi en la misma época, otro científico estadounidense de origen polaco, Albert Bruce Sabin, trabajaba intensamente en el desarrollo de la vacuna anti-polio que complementase los resultados del agente inmunizador elaborado por Jonas Salk. Sabin, que  había emigrado con sus padres a  Estados Unidos en 1921, inició sus investigaciones sobre la poliomielitis y sus graves consecuencias en el ser humane en las universidades de Nueva York y Cincinnatti, donde ejerció come profesor de Microbiología y desarrolló la mayoría de sus teorías.

En una primera fase, Sabin demostró el crecimiento del virus de la polio en los tejidos nerviosos externos del organismo. Luego defendió la tesis, en contra de la creencia general, de que el virus de la enfermedad no se transmitía únicamente a través del aparato respiratorio sino que era, sobre todo, un mal de origen infeccioso que atacaba al sistema digestivo y que podía transmitirse de un ser humano a otro por vía oral-fecal.

Las arduas investigaciones del epidemiólogo culminaron brillantemente en 1957, después de estudiar las potencialidades de la vacuna inyectable elaborada por su colega, el mérito de Jonas Salk

LA VACUNA ORAL CON VIRUS VIVOS:
Albert Sabin evaluó los efectos beneficiosos de la vacuna de Salk, pero también tuvo ; en cuenta sus contraindicaciónes y los posibles riesgos que su administración podía generar en el organismo. Y llegó a una conclusión en forma de alternativa: creó una vacuna que a diferencia de los virus; inactivos utilizados por ; colega, estuviera compuesta por cepas de virus vivos pero atenuados. En principio, la inoculación de estos virus en organismo estimularía inmunidad natural, con le que se evitaría, en un grado elevado, la posibilidad de que el receptor de la vacuna pudiera convertirse en portador de la poliomielitis.

A esta propiedad debe añadirse otra no menos importante: los pacientes podían recibir la vacuna por vía oral -con lo que el método de administración se agilizó notablemente y se abarataron los costos en campañas de vacunación- y sus efectos profilácticos duraban más que  la de Salk. Sabin despejaba el camino de las políticas de prevención masiva.

Cómo es el virus: El virus de la polio es un enterovirus de la familia Picornaviridae. Se trata de una pequeña partícula que muta rápidamente, coloniza el sistema gastrointestinal y luego se extiende al aparato circulatorio.

UNA ALTERNATIVA DE PREVENCIÓN CON MUY POCOS EFECTOS SECUNDARIOS
Por fin, en 1962, después de nueve años de investigaciones y pruebas de campo en la que participaron voluntarios de países tan diversos como la Unión Soviética, México y Holanda, la vacuna de la polio oral (VPO) de Sabin comenzó a administrarse en todo el mundo con el beneplácito de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En un primer momento la mayor preocupación que se planteó era la posibilidad de que el virus salvaje de la polio -que muta con extrema facilidad- se reprodujera en las personas tratadas con virus debilitados. Sin embargo, los resultados posteriores confirmaron que el nivel de riesgo era muy bajo.

Tampoco se pudieron demostrar lesiones en el embrión del pollo-animal que sirvió de cobayo para los experimentos- durante la primera rase de la gestación, por lo que la administración de la vacuna oral de Sabin, no está, en principio, contraindicada durante el embarazo.

Esta razón explica por qué a partir de ese año la vacuna oral de Sabin fue sustituyendo paulatinamente a .a de Salk en las campañas de vacunación masivas. Es preciso aclarar, sin embargo, que la vacuna de virus inactivos de Salk continúa aplicándole en la actualidad, fundamentalmente en zonas donde el peligro de contraer la enfermedad es muy elevado  -ya que garantiza protección  total-  obligatoriamente, en personas con un sistema inmunológico deficiente (enfermos de sida, cáncer, pacientes tratados con radioterapia o quimioterapia, etc.).

Las investigaciones iniciadas por Jonas Salk y Albert Sabin abrieron el camino para el perfeccionamiento de las vacunas antipolio. Hoy, la forma trivalente (TOPV) es la alternativa más efectiva contra los tres tipos de virus que desencadenan esta enfermedad.

EMPIEZA EL TURNO DE LAS CAMPAÑAS DE VACUNACIÓN MASIVAS
La aparición de las vacunas de Salk y Sabin constituyó un avance fundamental en un período (1950-1960) en que la poliomielitis era una enfermedad tan mortífera como ahora lo es el sida. Las autoridades nacionales e internacionales que velaban por la salud de los ciudadanos adoptaron rápidamente estos sistemas de inmunización. A partir de la década de los 6o, las vacunas anti-polio se incorporaron en casi todos los programas sanitarios de los países industrializados, lo que redujo espectacularmente las tasas de mortalidad de una plaga que hasta entonces se creía invencible.

Si en 1950 la enfermedad se situaba en un caso por cada 2.700 habitantes, en 1970, cuando las calendarios de vacunaciones obligatorias ya figuraban en las políticas sanitarias nacionales, el porcentaje cayó hasta un caso por cada 10 millones. Desde entonces, la incidencia de la enfermedad no dejó de disminuir.

Según los datos del profesor Stanley Plotkin, de los 35.251 casos contabilizados en todo el mundo en 1988 se pasó a 8.635 en 1994. El número se redujo aún más un año después: 6.179 casos, casi un 28% menos que en el ejercicio anterior.

En 1999, la OMS informó de la inexistencia de nuevos focos infecciosos entre los 51 países.
Ya en el tercer milenio, la polio es un mal que se bate en retirada gracias a los avances en su prevención. Pero todavía subsiste en algunas zonas del mundo desgarradas por la pobreza endémica y los conflictos bélicos. Hechos que impiden que una enfermedad grave pero con medios para evitarla aún no haya desaparecido totalmente.

La OMS calcula que en 2007 el ahorro por el uso de las  vacunas antipolio superará el costo de las campañas de
prevención. En 2040, el  ahorro puede alcanzar los 14.000 millones de dólares.

LA POBREZA EL VIRUS MAS MORTÍFERO:
Casi 11 millones de niños mueren cada año a causa de enfermedades que se podrían prevenir mediante campañas de vacunación. Esta es la conclusión más demoledora y dolorosa que se desprende de la lectura de “El progreso de las naciones 2000“, un informe que UNICEF hizo público ese año.

A pesar de los avances logrados con las campañas mundiales de vacunación, que salvan cada año la vida de 2,5 millones de chicos, todavía hay 30 millones de recién nacidos en los países en desarrollo que no reciben inmunización. El informe señala que la mortandad de las enfermedades vinculadas con la diarrea, que cada año afectan a millones de chicos, se podría evitar simplemente con la mejora de la higiene y de las condiciones de vida en esos países. 

UN IMPACTO GIGANTESCO
El estudio de UNICEF aporta datos esclarecedores sobre el brutal impacto que algunas enfermedades siguen teniendo entre la población infantil de las zonas más desfavorecidas del planeta. Cada año 900.000 niños menores de cinco años mueren a causa del sarampión; el tétanos neonatal mata 200.000 bebés durante el primer mes de vida; la tos ferina es fatal para 370.000 menores de cinco años, y la tuberculosis para otros 50.000, cuando hace más de 70 años que existe una vacuna contra ella A estos datos hay que unir el balance letal que arrojan enfermedades como el paludismo, la esquistosoiniasis, la meningitis y la neumonía, muy activas aún en algunos países envías de desarrollo.

HACIA LA ERRADICACIÓN TOTAL

AUNQUE PRUDENTES EN SUS PERSPECTIVAS, las autoridades sanitarias mundiales estiman que los diez próximos años serán decisivos para la erradicación definitiva de la polio. Los hechos parecen avalar esta tesis. En el último decenio el número de casos registrados descendió de 35.000 a 5.000, según la OMS. La enfermedad desapareció por completo en América y puede considerarse que su transmisión está interrumpida en el área del Pacífico occidental, incluida China.

VACUNACIONES MASIVAS: Las campañas de inmunización impulsadas por organismos supranacionales y entidades no gubernamentales alcanzaron en estos años a millones de niños. Se llegó a los lugares más remotos de la Tierra. Camellos, caballos, piraguas, barcos, motocicletas… los medios de transporte más insospechados sirvieron a los trabajadores de la salud para llegar a grupos de riesgo y proceder a su vacunación. Aunque el optimismo es la nota predominante cuando se habla de la polio, todavía es arriesgado certificar una victoria sobre ella: aún quedan focos activos en zonas de África -sobre todo en la región de los Grandes Lagos- y Asia, como Pakistán, India y Afganistán.

PREVENCIÓN Y AHORRO: La principal barrera que impide la eliminación total de la polio es la falta de recursos económicos para realizar campañas masivas de vacunación. Además, la mayoría de los países afectados padece un subdesarrollo crónico, agravado en muchos casos por los conflictos bélicos. La erradicación de la polio ahorrará en todo el mundo 1.500 millones de dólares anuales en vacunación. EE.UU. gasta 250 millones de dólares sólo para prevenir la reaparición de la enfermedad.

Fuente Consultada: Los Hombre y Mujeres Que Cambiaron el Mundo Fasc. N° 5 Albert Sabin

Historia de las vacunas Virus y Bacterias Origen y Evolucion Tipos

Historia de las Vacunas – Virus y Bacterias

vacunaLa vacunación consiste en la aplicación de antígenos iguales o similares a los de los agentes infecciosos, desprovistos de las características que les confieren capacidad patógena, pero que conservan la facultad de estimular los mecanismos, inmunológicos. El producto antigénico que muestra esos caracteres se denomina vacuna.

Una vacuna es una suspensión de microorganismos vivos —o fracciones de mismos—, generalmente atenuados o inactivos, cuya administración induce en el receptor inmunidad frente a alguna enfermedad. Las heterovacunascontienen una sustancia ajena al organismo al que se aplican; en las autovacunas, el producto antigénico ha sido extraído del mismo organismo a inmunizar.

Clasificación de las heterovacunas

En función del origen del elemento antigénico, cabe hablar de cinco tipos. En primer lugar, se encuentran las cepas de microorganismos vivos, pero que perdieron su’ virulencia —atenuados—; a continuación, microbios muertos; toxinas producidas u bacterias, que han sido modificadas para que pierdan sus efectos tóxicos (anatoxinas o toxoides) —usadas para combatir el tétanos y la difteria—, pero que mantienen su capacidad de estimular la formación de antitoxinas; fracciones antigénicas del soma microbiano, extraídas de cultivos o del organismo mismo de los portadores, y, finalmente, las vacunas fabricadas por procesos de ingeniería genética.

Según la composición del producto vacunal en su totalidad, hay vacunas monovalentes —las que sólo pueden inmunizar frente a un tipo de agente—; polivalentes, do lo hacen frente a varios tipos de agentes —por ejemplo, los tres tipos de virus d4 polio—; asociadas, que contienen en el mismo producto antígenos desencadenantes de inmunidad frente a procesos varios —por ejemplo, la DTP frente a difteria, tétanos y tos ferina—, y simultáneas, que, aun siendo productos diferentes, se aplican en el mismo momento, incluso por vías distintas; la vacuna de la polio, vía oral, y la DTP, vía parenteral

En los productos biológicos vacunales, además de los antígenos, existen otros componentes: excipiente (agua destilada, suero salino, otros fluidos), preservantes estabilizadores y antibióticos —que inhiben el crecimiento microbiano y evitan el deterioro del producto- o coadyuvantes, que refuerzan la respuesta inmunógena antígeno; por ejemplo, sales de aluminio.

Vías de administración
Las principales vías de administración de las vacunas son:

1. Oral, de interés cuando el antígeno es un agente de ubicación digestiva (virus atenuado de la polio, en tres serotipos; cepa atenuada de tifoidea).

2. Inyección parenteral: a) intradérmica: bacilo vivo de Calmette y Guérin frente a la tuberculosis; bacterias inactivadas frente al cólera; vacuna de virus inactivados de la rabia; b) subcutánea: fiebre amarilla, rubéola, sarampión, todas ellas devirus vivos; triple vírica, a la vez frente a sarampión, rubéola y parotiditis; virus inactivados de tres serotipos frente a la polio; c) intramuscular: toxoide del tétanos; difteria-tétanos, DI y difteria-tétanos-tos ferina, DTP, a base de toxoides y bacterias inactivadas; gripe, de virus inactivados o de componentes víricos; hepatitis B, a base de antígenos producidos por la biotecnología.

3. Escarificación o lesión en las capas más superficiales de la piel, sobre la que se deposita el inóculo (viruela).

4. Nasal.

Las vacunas con coadyuvantes se deben aplicar profundamente en masa muscular, para evitar irritación local, inflamación, formación de un granuloma o necrosis. Para la subcutánea es de elección la cara antero-lateral de la parte superior del muslo en niños pequeños y la zona deltoidea en niños mayores y adultos. Las nalgas se descartan en cualquier grupo de edad, para evitar el riesgo de lesionar el ciático. Si se ponen a la vez más de un preparado vacunal o una vacuna y una inmunoglobulina, se ha de aplicar cada dosis en un sitio diferente.

Contraindicaciones de administración de una vacuna

No se aconseja aplicar cualquier tipo de vacuna en las siguientes situaciones: con fiebre Superior a 38,50C y, en general, ante toda enfermedad infecciosa aguda febril; en niños afectados de trastornos neurológicos evolutivos; frente a casos de hipersensibilidad a los componentes vacunales; en procesos malignos en fase evolutiva, nefropatías agudas, cardiopatías descompensadas, o cuando la mujer se encuentra en estado de gestación.

vivos pueden aumentar su replicación y no deberían aplicarse, salvo excepciones. En las personas VIH positivas se recomienda poner la antineumocócica y la antigripal infección sintomática.

Programas vacunales

Además de las vacunas ya conocidas que se aplican en la práctica, están en investigación las de infección por VIH, hepatitis A, herpes, citomegalovirus, sífilis y enfermedades parasitarias. Estas últimas presentan el problema de la escasez de conocimientos en inmunología antiparasitaria; por otra parte, los agentes no se puede, cultivar in vitro.

Se investiga sobre la toxoplasmosis, el paludismo y la leishmaniosis cutánea o botón de oriente. Algunas están especialmente indicadas ante riesgos profesionales: antitetánica (para lesiones), antitifo-paratífica (en la vida militar), antirrábica (cuidadores de perros), antileptospírica (trabajadores de arrozales), antibrucelosica y anticarbuncosa (en tareas relacionadas con la ganadería). Otras se recomienda” en el caso de viajes a zonas geográficas endémicas, a veces de forma obligatoria) como la de la fiebre amarilla. También se estudian la de la peste, hepatitis B y tifopa ratificas. Últimamente se está relegando la del cólera.

Criterios de implantación

Las vacunas más interesantes lo son porque previenen procesos muy frecuentes o p que conllevan graves consecuencias personales. Una vez disponibles, los criterios de implantación varían. Pueden hacerse obligatorias para todos los habitantes de un país, e interés de la comunidad —como sucede en España actualmente con la vacuna de la difteria—, o a nivel internacional, en determinadas circunstancias —como ante el paso de un país con endemia a otro exento de un proceso, y viceversa—. En otras ocasione son simplemente recomendadas y su uso es estimulado partir de la educación sanitaria En cuanto al campo d acción y el tiempo de aplicación, caben cuatro diseños básicos: de acuerdo con situaciones colectivas especiales y momentáneas, como epidemias; para grupos de riesgo de forma más o menos mantenida, como en el caso de la hepatitis B; ante situación particulares específicas, como viajes o empleos donde existe posibilidad de riesgo infeccioso, y de modo generalizado según un programa previsto para toda la comunidad.

Breve historia de la vacuna:
Fue Edward Jenner quien, en 1796, percibió el provecho que se podía obtener del virus de la vacuna, enfermedad benigna de la vaca. Constató, efectivamente, que los granjeros que ordeñaban las vacas afectadas por ese virus no se contagiaban nunca de viruela, patología frecuente y temible en aquella época. Jenner provocó una respuesta de inmunidad celular mediante la escarificación de la piel humana con un preparado del virus de la vacuna. En menos de dos siglos, la viruela ha sido erradicada.

PasteurSin embargo, fue Pasteur (foto) , gracias a sus vacunas contra las enfermedades animales, el carbunco, el cólera de los pollos, y, sobre todo, la rabia humana, quien sentó as bases científicas de la vacuna, a finales del siglo XIX. lnauguró una era de fructíferas investigaciones en la prevención de las enfermedades infecciosas. La vacuna de Pasteur contra la rabia utilizaba un virus desactivado de manera empírica. Su particularidad radicaba en su capacidad para emplearse incluso después de la infección; el virus de la rabia avanza lentamente por las fibras nerviosas hasta el cerebro, antes de desencadenar la enfermedad, lo que deja tiempo al sistema inmunitario para organizar una respuesta eficaz.

El hallazgo de dos tipos de vacunas contra la poliomelitis supuso un nuevo avance El cultivo de virus en células de riñones de mono, conseguido por John Enders, Permitió la producción en masa del virus para extraer del mismo una vacuna. Jonas Salk elaboró un preparado con virus muerto; por su parte, Albert Sabin utilizó uno virus pero atenuado por pasos en cultivo de células.

En nuestros días, existen dos grandes tipos de vacunas: las vacunas con virus vivos (rubeola, fiebre amarilla) y las vacunas con virus muertos (gripe, polio). En estas últimas se tiende cada vez más a reemplazar el virus completo por fragmentos fabricados mediante ingeniería genética —vacunas en subunidades—.

Así, hoy en día se produce la proteína de superficie del virus de la hepatitis 8, mediante células de hámster o a través de levaduras en las que se ha insertado el gen correspondiente. Estos preparados Sq11 más seguros porque no se corre el riesgo de conservar restos de virus infecciosos, cas0 que puede producirse cuando se procede a través de la inactivación química.

Grandes Plagas de la Historia Pestes en Roma y Grecia Antigua

HISTORIA DE LAS GRANDES PLAGAS EN LA ANTIGUEDAD


pestes en la antiguedad

La Propagación de las enfermedades
Las enfermedades contagiosas son aquellas que se transmiten de un individuo enfermo a uno sano por contacto directo o indirecto. El contagio directo se presenta cuando la enfermedad no se transmite por medio de un agente intermediario, como en el caso de la varicela o la difteria. En el contagio indirecto se requiere de un medio para la propagación de la enfermedad; tal es el caso de la malaria que se propaga por el mosquito anofeles.

El microbio patógeno, causante de la enfermedad infecciosa, requiere de vías de transmisión como son: vía oral, por ingestión de sustancias contaminadas, por ejemplo el cólera; vía respiratoria, por inhalación del aire, como la gripe, vía genital, por contacto sexual, como el SIDA, vía sanguínea, transfusión de sangre, picadura de insectos o mordeduras, así por ejemplo la hepatitis, la malaria y la rabia.

HISTORIA DE LAS PESTES O PLAGAS: A lo largo de la Historia, el hambre, la peste y la guerra han actuado repetidas veces en forma simultánea, desafiando a la humanidad. La conclusión producto de la investigación conjunta de los historiadores junto a los científico,  nos dice sobre la influencia de las pestes en los grandes sucesos de la humanidad, demostrando que aun las naciones y personajes más poderosos han sido afectados fatalmente por las enfermedades. Las plagas minaron el poderío de la antigua Grecia y más tarde el de Roma. La “peste negra”, que asoló a Europa entre los años 1347 y 1352, selló el final del feudalismo y provocó la aparición de sectas y doctrinas divergentes dentro del Cristianismo.

Las enfermedades venéreas bien pueden haber impedido que Enrique VIII tuviera el heredero varón que tan desesperadamente deseaba. También la afección venérea causó la locura de Iván “el Terrible”. En México, la viruela fue el mejor aliado de Hernán Cortes con su lucha contra el imperio azteca y la hemofilia de la reina Victoria no sólo afectó a su descendencia sino que también contribuyó a la caída de la monarquía en Rusia. Cada era, cada época, ha traído progresos innegables contra los males físicos y mentales, pero lo cierto es que con el correr del tiempo la humanidad se ha enfrentado a nuevas e imprevistas amenazas.

La lucha contra la peste
El estudio de la incidencia y la propagación de una enfermedad en amplias poblaciones se denomina epidemiología. Para controlar una enfermedad es importante comprender sus orígenes y su forma de propagación.

Los epidemiólogos modernos, por ejemplo, se esfuerzan por comprender los orígenes y la difusión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y esperan poder llegar algún día a controlar e incluso sanar esta enfermedad mortal. Sin embargo, la comprensión de la naturaleza de una enfermedad constituye una tarea ardua aún utilizando las herramientas más avanzadas de la microbiología y la genética molecular. Imaginemos pues lo difícil que resultaría entonces, hace varios siglos, en los tiempos en los que el saber médico iba poco más allá de la mera superstición. En aquella época, la idea de comprender una enfermedad implacable tenía que parecer imposible.

Éste ha sido el caso de las grandes epidemias de peste que se han sucedido a lo largo de la historia. Mientras que durante la Edad Media (entre los siglos V y XV) la palabra peste se utilizaba indiscriminadamente para describir enfermedades epidémicas, en la actualidad el término se aplica de manera específica a una enfermedad aguda, infecciosa y contagiosa propia de los roedores y de los seres humanos y causada por una determinada bacteria. Sabemos hoy día que la peste bubónica, el tipo de peste más conocido, se transmite por la picadura de un insecto parásito. Otra variedad, la peste neumónica, se transmite principalmente por pequeñas gotas expelidas por la boca y la nariz de individuos infectados. La peste septicémica, otra forma diferente, se puede propagar por contacto directo a través de una mano contaminada. Sin embargo, a mediados del siglo XIV, cuando la enfermedad que entonces se conocía como peste negra llegó a aniquilar hasta una tercera parte de la población europea, los médicos y los científicos fueron totalmente incapaces de descubrir su causa y menos aún de encontrar una forma de curación.

Descripciones de testigos presenciales de la peste
Sintiéndose incapaces de explicar o comprender la magnitud del sufrimiento, algunos observadores sólo consiguieron registrar la devastación causada por la enfermedad. Las descripciones de los testigos presenciales de la peste se remontan al año 541, cuando se declaró la peste en la ciudad de Constantinopla (actualmente Estambul, en Turquía), entonces capital del Imperio bizantino. Procopio, historiador en la corte del emperador Justiniano , describe una epidemia durante la cual “toda la raza humana estuvo a punto de quedar aniquilada”. […]

Ocho siglos más tarde, la peste negra barrió toda Europa, llegando a Italia en 1347. El escritor italiano Giovanni Boccaccio, en su obra clásica El Decamerón, describe casos de peste en Florencia: “En el momento de la aparición de la enfermedad, tanto hombres como mujeres se veían afectados por un tipo de inflamación en la ingle o las axilas que en ocasiones alcanzaba el tamaño de una manzana o de un huevo. Aunque algunos de estos tumores eran más grandes y otros más pequeños, todos ellos recibían la denominación común de ganglios.

A partir de estos dos puntos iniciales, los ganglios comenzaban al poco tiempo a propagarse y a extenderse generalmente por todo el cuerpo. A continuación, las manifestaciones de la enfermedad se transformaban en manchas negras o pálidas extendidas por brazos y muslos o por todo el cuerpo”. En la actualidad los historiadores estiman que una tercera parte aproximadamente de los 80.000 habitantes de Florencia murieron a causa de la peste entre la primavera y el verano de 1348.

Existen también vividas descripciones de la peste correspondientes a la Gran Plaga de Londres que se declaró en esta ciudad en 1665.Tales descripciones fueron recopiladas por el escritor inglés Daniel Defoe en su obra Diario del año de la pesie (1722), que reconstruye aquel desastre. Para describir la rapidez y crueldad con las que se propagó la enfermedad, Defoe narra la historia de una mujer joven que cae enferma con vómitos y “un terrible dolor de cabeza”.

Su madre la examina y confirma lo peor:”examinando su cuerpo a la luz de un candil, inmediatamente descubrió las señales fatídicas en la parte interior de sus muslos. Su madre, sintiéndose incapaz de contenerse, tiró la vela y gritó de una forma tan pavorosa que hubiera bastado para horrorizar al espíritu más firme de este mundo.

En cuanto a la joven, a partir de ese mismo momento se convirtió en un cuerpo moribundo, pues la gangrena que originan los hematomas se había extendido por todo su cuerpo, falleciendo en menos de dos horas”. En otro pasaje del libro, Defoe describe una ciudad sometida a una auténtica pesadilla de sufrimientos: “El dolor de las inflamaciones era particularmente intenso, incluso intolerable para algunos individuos”. La gente corría despavorida por las calles, “delirante y aturdida, a menudo agrediéndose con las manos, tirándose por las ventanas, disparándose un tiro, madres [asesinando] a sus propios hijos presas de la locura”. […] (Fuente: Christopher King)

La viruela fue la primera enfermedad grave eliminada completamente de la faz de la Tierra por la acción voluntaria de la humanidad. Esto sucedió gracias a un proyecto de vacunación aplicado a escala global, financiado y dirigido por la Organización Mundial de la Salud. La confianza en el éxito de la erradicación ha sido tanta que no se vacuna a ninguna persona desde 1983.

Las personas que fueron vacunadas ya no están inmunes, pues los efectos de esta medida preventiva tienen sólo una duración limitada. Alguien no completamente informado podría creer que el virus que produce la viruela ya no se encuentra entre nosotros. Sin embargo, la realidad es que la Organización Mundial de la Salud decidió en 1983 mantener dos pequeñas muestras del virus de la viruela que se guardaron congeladas en dos laboratorios del mundo. Estas muestras virales se conservan en el Centro Federal para el Control de Enfermedades de Atlanta, en los Estados Unidos, y en los Laboratorios Vektor dependientes del gobierno ruso, en Siberia.

En realidad, la única utilidad que tenía el mantenimiento de esas semillas productoras de virus de la viruela eran para su posible utilización en una guerra biológica. Después de un análisis rápido, resulta obvio que la Organización Mundial de la Salud no fue quien decidió mantener esas dos semillas virales, sino más bien que tuvo que ceder a la decisión que tomaron las dos superpotencias, que por ese entonces se encontraban envueltas en el desarrollo de la así denominada Guerra Fría. De cualquier manera, la Organización Mundial de la Salud consiguió el compromiso de las superpotencias para que estas últimas muestras del virus de la viruela fueran destruidas, por incineración, el 30 de junio de 2000,52 compromiso que fue aplazado por tiempo indefinido.

A pesar de que la solicitud de una moratoria para la destrucción del virus suele presentarse basada fundamentalmente en argumentos científicos, en el año 2000 han pesado, con gran fuerza, consideraciones de estrategia militar,53 sobre todo las que tienen que ver con el miedo a lo que podría ser una catástrofe mundial intencional. Lo que sospechan los especialistas de la Organización Mundial de la Salud es que existen países que han cultivado clandestinamente el virus de la viruela.

Así podrían desencadenar una guerra biológica, para la que los restantes países no estarían preparados. Por ello, el miedo a no poder fabricar suficientes vacunas (para lo que se podrían necesitar las muestras resguardadas) ha sido el principal impulso a esta moratoria. Actualmente, y cuando la población de la Tierra se acerca a los seis mil millones de personas, sólo existen 50 millones de vacunas. Una de las consecuencias de la cumbre de la OMS, en Ginebra, ha sido reanudar su fabricación, para aumentar las reservas.

Fuente:
Grandes Pestes de la Historia Cartwright – Biddiss
Ahí Viene La Plaga Mario Lozano

Peste en el Imperio Romano de Oriente-Enfermedades en Bizancio

Bizancio y Justiniano I

El imperio Romano atravesó una fase de división, el Imperio Romano del Oeste y el Imperio Romano del Este. En los territorios pertenecientes a Asia Menor (anexada en el siglo I a.C) en el año 330 d.C. Constantino el Grande fundó la capital del Este en Bizancio: Constantinopla (actualmente la ciudad de Estambul).

La combinación de los dos imperios del Este y el Oeste se prolongó por cincuenta años. Luego, el imperio romano del Oeste entró en una fase de declive, sin embargo el imperio bizantino sobrevivió hasta 1204, cuando las fuerzas latinas de la Cuarta Cruzada, en la plenitud del sistema feudal, conquistaron los territorios, dando fin al Imperio Bizantino.

Justiniano, uno de los emperadores más poderosos de Bizancio, bajo las pretensiones de devolver al Imperio su forma originaria y resucitar Roma, en el 532 dirigió un ataque hacia el oeste. La expedición dio como resultado la reconquista de Cartago, la mayor parte de la costa norte de Africa, Sicilia. Sin embargo, las tropas bizantinas no se detuvieron, cruzaron a Italia donde el general Belisario ocupó Nápoles, mientras Roma, la parte central y el sur eran recapturadas por el ejército imperial.

Peste en Bizancio

Peste en Bizancio

Hacia el año 540 la resistencia Germánica parecía debilitarse mientras que las fuerzas de Justiniano se fortalecían: habían tomado parte de España, siguiendo un plan audaz que pretendía extender sus conquistas a la Galia y hasta Gran Bretaña.

Sin embargo pronto se demostraría la fragilidad de las conquistas: los moros expulsaron a los bizantinos de los territorios africanos. Hacia el año 541, el jefe godo, Totila, recuperó la mayor parte de Italia. Fracasados los intentos de Totila de lograr un acuerdo con Justiniano, la península atravesó once años de lucha cruenta, durante los cuales Roma fue sitiada cinco veces.

En una de las ocasiones, para lograr la rendición, los godos cortaron los acueductos. De este episodio se elaboran ciertas especulaciones respecto al origen de la pobreza y la suciedad medieval. Probablemente, provienen de esta acción, porque Roma, con sus edificios magníficos y su prestigio histórico, nunca dejó de tener influencia en el estilo de vida europeo. Si Roma hubiera conservado una reserva importante de agua limpia, otras ciudades europeas podrían haber seguido su ejemplo.

El gobierno de Justiniano pudiese haber sido una época de gran esplendor para el Imperio. Entre sus logros, se destacan la construcción de una cadena defensiva de castillos y fuertes, edificios como la Catedral de Santa Sofía, y la producción legislativa donde se completó la codificación del Derecho Romano (más conocido como el Código de Justiniano) que constituyó el legado más importante para la Justicia europea. Además, poseía un ejército muy bien entrenado, comandado por generales exitosos, como Belisario y Narsés.

Sin embargo, durante su largo reinado, sufrieron ataques constantes de los hunos, eslavos y los persas: los hunos casi logran apoderarse de la capital; los eslavos coparon Andreanópolis e infiltraron los Balcanes, y los persas saquearon Antioquía. Su gobierno, que comenzó con un resplandor de gloria, poco a poco fue declinando.

Después de la muerte de Justiniano en el año 565 a la edad de 83 años, el Imperio atravesó un periodo de decadencia, sumido en la pobreza y debilitado. Las razones se encuentran en las penurias y los sucesivos ataques del exterior: en el 540, el momento de sus mayores éxitos, un enemigo más temible que los godos o los vándalos los sorprendió. A su vez, debió enfrentar una plaga considerada la más letal que haya azotado al mundo.

En este sentido, los alcances de la misma se pueden observar en las descripciones de Procopius, secretario o archivista del reino. Los primeros casos se registraron en el año 540, en la ciudad de Pelusium, en el Bajo Egipto, y de allí se extendieron por todo el país y a Palestina, que parece haber sido el centro de difusión al resto del mundo conocido.

En un principio, la mortandad no fue considerable, sin embargo, a medida que avanzaba el verano los casos aumentaban hasta llegar a 10.000 muertes por día. Como no alcanzaba el tiempo para cavar las sepulturas decidieron sacar los techos de las torres y fuertes, depositando allí los cadáveres y luego colocarlos en su lugar. También fueron cargados en barcos para llevarlos hasta el mar y allí abandonarlos.

Debido a las catastróficas consecuencias que causó se la concibió como una “plaga”, sin dudas se trató de peste bubónica. Las víctimas eran atacadas súbitamente por una fiebre muy alta, y durante el primero o segundo día, los típicos bubones —ganglios linfáticos hinchados— aparecían en la ingle y las axilas.

El progreso de esta enfermedad tomaba cauces muy diversos, mientras que algunos enfermos entraban en coma, otros padecían delirios violentos (alucinaban con fantasmas, escuchaban voces que les hablaban de su posible muerte). Frecuentemente, los bubones derivaban en heridas gangrenosas y el paciente moría con gran sufrimiento. Por lo general, la muerte sobrevenía en el quinto día, o incluso antes, aunque otras veces se demoraba hasta una o dos semanas. Los médicos no podían pronosticar cuáles casos serían leves y cuáles fatales, se veían totalmente impotentes pues no se conocía un remedio para el mal. Al final la plaga habia abatido un 40% de la población de Constatinopla.

Con respecto a ello, Procopius señala dos puntos de observación: primero, la plaga siempre comenzaba en la costa y después se expandía tierra adentro, segundo, notaba que los médicos, que estaban en contacto directo con los enfermos, no se contagiaban mucho más que el resto. Este tipo de plaga fue un fenómeno recurrente hasta el año 590 afectando a la mayoría de los pueblos y regiones. En este sentido, se estima que ningún tipo de asentamiento humano estuvo a salvo de su influjo.

Incluso, como en la plaga de Cipriano, se establecían ciclos de auge y declive estacionales. A diferencia de la peste del primero (que encontraba su pico máximo en invierno), la de Justiniano causaba la mayor cantidad de muertes durante los últimos meses de verano. Muchos pueblos y ciudades sufrieron el abandono, la tierra se dejó de cultivar y el pánico colocó al imperio en un estado de gran confusión. Gibbon opina que muchos países nunca volvieron a tener la misma densidad de población. Procopius observa —un hecho que se registra también en otras crónicas de plagas—, que la depravación y la vida licenciosa durante y después de la epidemia sugieren que sólo los más perversos sobrevivían.

A su vez, la incidencia de estas plagas en la caída de Roma y el fracaso de las ambiciones de poder de Justiniano, no está determinada. En todo caso cabria dejarla como una pregunta abierta. Las infecciones incurables no respetan a nadie, son imparciales, atacan tanto a los más civilizados como a los menos. El ciudadano siempre está en un riesgo mucho mayor que el campesino, pues, en una epidemia mortal, una comunidad cerrada sucumbirá más rápido.

Es importante señalar también que la caída de la moral es más frecuente entre aquellos que han tenido una vida fácil, a diferencia de quienes han sufrido privaciones. Por eso, aunque la peste haya afectado el espíritu guerrero de las tribus salvajes, el impacto sobre Roma y la vida bizantina fue mucho mayor.

El examen de la terrible seguidilla de pestes que afligieron al Imperio durante la época de su decadencia, no necesita buscar una razón más poderosa capaz de producir ese desastre. Entre las consecuencias podemos encontrar inmediatas y mediatas. En este sentido, la inmediata estaría dada por el debilitamiento del Imperio. Mientras que en las mediatas se establecerían dos situaciones: en primer lugar, la cristiandad no habría tenido éxito en establecerse como fuerza mundial y tampoco habría evolucionado como lo hizo si el Imperio romano no hubiera sido devastado por las enfermedades que siguieron a la muerte de Cristo.

En segundo lugar: los mil años de historia de la medicina, desde el siglo IV al XIV, habrían sido muy diferentes si la medicina no hubiera caído bajo el dominio de la Iglesia cristiana. En todo caso, cabria analizar la noción de “medico” teniendo en cuenta los significados propios de la época en la cual se emplazaba y obtenía sentido: medico y sacerdote eran la misma cosa.

Fuente Consultada: Grandes Pestes de la Historia de Frederick F. Cartwright y Michael Biddiss
Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Cosmos Vol. 7
Por Araceli Boumera

Remedios Criollos Medicamentos Caseros y Naturales

Remedios Criollos – Medicamentos Caseros

Remedios a la criolla: Después de recorrer un poco la historia de aquellos remedios, vale la pena recordar algunos de los que la familia argentina usaba para sus curaciones y recetaban hasta hace no mucho tiempo los médicos de la época, pues eran los más avanzados que se disponían para tratar ciertos males. Difícil será para quienes han pasado el lapso de 50 años olvidar uno de los purgantes de peor sabor que se hayan conocido: el aceite de ricino o castor, que nuestras madres obligaban a ingerir valiéndose de los más creativos trucos e insólitas mezclas.

El famoso y repugnante aceite de ricino que se medicaba fervientemente como eficaz purgante, dado que evitaba las inflamaciones intestinales y producía una moderada secreción de las paredes del intestino, se extraía de la semilla de una planta auforbiácea, llamada, precisamente, ricino o castor, oriunda del Asia y África, aunque se alcanzó a cultivar en nuestro país debido a las altas demandas de la industria farmacéutica. Claro, que si bien los efectos laxantes del aceite eran en realidad eficaces, su sabor hacía que la resistencia de los niños para tomarlo fuera casi heroica, a tal punto que las etiquetas de los envases solían tener una advertencia sobre “la posibilidad de producir el vómito después de su ingestión”.

Por esa razón las madres de entonces trataban de mezclarlo con café, té, leche o alguna otra sustancia para disimularlo. Por su parte, una enciclopedia médica —más moderna de lo que pueda pensarse— aconsejaba “administrar el aceite después de un breve período de dieta absoluta; mantener el remedio lejos del enfermo (olía tan mal como sabía) hasta su administración; verter la dosis sobre cerveza espumante, y administrar todo ello sin dramatismos, pudiendo luego sorber una corteza de limón para evitar el mal sabor del preparado’. Otro consejo médico era dar al paciente inmediatamente después de ingerido el aceite ‘una infusión de té de menta para evitar el vómito”… Lo que se dice un verdadero operativo de engaño, que, generalmente, lo único que lograba era que el purgado no volviera a tomar en su vida café, cerveza o lo que le agregaran para atenuar el horrible sabor del purgante.

Lo curioso y peligroso del ricino —de hermosas flores rojas y frutos amarillos verdosos— es que su semilla, semejante a una avellana, administrada aun en pequeñas dosis, puede provocar gravísimas intoxicaciones. Y ya que hablamos de purgantes, que mejor (o peor, depende del enfoque) ejemplo que el de la recordada sal catártica (sulfato de magnesio), más conocida como sal inglesa” y que fuera desde mitad del siglo XIX hasta casi nuestros días uno de los purgantes más utilizados por la familia. Su sabor era extremadamente ácido y sus efectos drásticos, a tal punto que purgarse con sal inglesa equivalía a una especie de muerte civil por espacio de 24 horas, más una rígida dieta total. Su prescripción, según registros de archivo-, se extendía a la fiebre tifoidea, disenterías y enfermedades cutáneas, quizá siguiendo los caminos trazados por Hipócrates sobre la “desintoxicación corporal a partir de los purgantes”.

Otro purgante —más suave que los anteriores por entrar en la categoría de laxante—, registrado por la historia como utilizado principalmente por las familias porteñas fue la reconocidísima Magnesia San Pellegrino, efervescente, ácida y también de efecto rápido y seguro, pero también de sabor extremadamente amargo. Este purgante era un derivado del bicarbonato de magnesio y presentaba el aspecto de un polvo amorfo e impalpable. Bastaba una cucharada en medio vaso de agua para obtener una buena purga. Para soluciones más suaves se utilizó hasta hace poco tiempo la magnesia calcinada, conocida comercialmente como leche de magnesia, que, avances en técnicas farmacológicas mediante, llegó a frutarse con la intención de disfrazar su desagradable sabor. De todas maneras, debemos considerar que en el aspecto purgante la hemos pasado algo mejor que el “rey sol”, pues la historia registra que sus médicos —en el afán de contrarrestar las enormes comilonas reales— aplicaron a Luis XIV, durante su reinado, nada menos que 2.000 purgas, un centenar de enemas y 38 sangrías.

Otros dos medicamentos contemporáneos que nos han hecho pasar muy malos ratos fueron aquellos que se utilizaron en la década del 30 y que se conocían como alquitrán guyot, y las pastillas del doctor Andreu, los dos utilizados como antitusígenos y ambos con un sabor francamente horrible, ya que pertenecían al rubro de los innumerables medicamentos que se elaboraban a base de la destilación de petróleo y brea, convirtiendo sus derivados en esencias que conservaban el color, olor y sabor desagradable del hidrocarburo. Entrando en un terreno que para las madres de hace cinco o seis décadas era de fundamental atención —la vitaminización—, anotemos como uno de los reconstituyentes vitamínicos más rechazados por los niños fue el inefable aceite de hígado de bacalao, cuyo derivado más consumido era una emulsión (aceite mejorado) llamada “del doctor Scott”. El aceite, rico en vitaminas A y D, contenía una serie de sustancias, entre las que se contaban el ácido oleico, fósforo y restos de yodo, por cuya causa se lo medicaba como un verdadero tratamiento “multipropósito”, que abarcaba desde el raquitismo hasta los reumatismos crónicos, pasando por el embarazo, las enfermedades consuntivas y los eczemas de los niños.

El brebaje debe ser muy recordado por su casi insoportable sabor, a tal punto que las preocupadas madres debían librar verdaderas batallas con sus hijos para lograr que éstos tragaran el fortalecedor y proteico aceite. Pero aún peor que su sabor era su forma de obtención, que obedecía al antiguo y sencillo procedimiento de extraer el hígado del bacalao de Noruega con su respectiva vejiga biliar y guardarlos en grandes depósitos. La propia presión de la masa hacía que se escurriera una gran parte del aceite contenido en los hígados. A medida que pasaba el tiempo de este proceso de escurrimiento, la materia sólida iba entrando en putrefacción y ello hacía que el aceite se enturbiara y potenciara su insoportable sabor amargo, que luego, en un literal acto de sacrificio, éramos los encargados de beber.

Respecto de este feísimo medicamento también el progreso proporcionó su ayuda con los famosos saborizantes que invadieron el mercado farmacéutico de los 50, logrando en alguna medida aliviar el esfuerzo de las papilas gustativas. Como si esta emulsión fuera poco sufrimiento respecto de su ingestión, la medicación se completaba con un fijador  de calcio llamado Calcigenol irradiado, también de difícil aceptación por su mal gusto y ya desaparecido de los vademécum actuales.

Fuente Consultada: Revista “Todo es Historia” Nota de Juan Ángel del Bono.

 

Medicina de Primeras Civilizaciones Recetas Pueblos Primitivos Antigua

Medicina Naturales de Antiguas Civilizaciones

El laboratorio de los capuchinos: Lo que hoy conocemos como laboratorios de especialidades medicinales era aquello que, en un verdadero alarde de dedicación a la farmacopea y a química, instalaron los capuchinos del Louvre, bajo la protección del rey Luis XIV, quien, claro está, intentaría asegurarse con este mecenazgo una larga y cómoda existencia libre de males mayores, cosa que al parecer logró ya que murió a los 72 años, un verdadero privilegio dado el promedio de vida de la época. De los medicamentos que elaboraron los capuchinos del Louvre los más importantes eran los conocidos como esencias” entre las que se encontraban las de esmeralda, de erina, y de víbora, además de la famosa y muy requerida Agua de la Reina de Hungría.

Medicina Naturales de Antiguas Civilizaciones

Del uso y efecto de las dos primeras esencias han quedado los testimonios de Madame Sevigné, quien elogiaba los preparados pero nada decía de los efectos “sociales”, los cuales no debían de ser muy agradables ya que en los dos específicos la base principal era la erina humana. Sobre la esencia de esmeralda —donde no intervenía la orina— se conserva una carta en la que la dama aseguraba haber curado una úlcera en la pierna “frotando con el preparado” la zona afectada. Pero también la esencia de erina era usada por la noble francesa, quien aseguraba en sus cartas que con diez a doce gotas (bebidas, por supuesto) tenía “propiedades maravillosas”.

La misiva aseguraba a los investigadores capuchinos que lo empleaba en pequeñas dosis (“algunas gotas”, aclaraba) para combatir sus “vapores” (que no eran otra cosa que accesos histéricos o hipocondríacos, atribuidos por los antiguos a ciertos “vapores” que suponían generados en la matriz y que “subían hasta la cabeza”).

Las indicaciones sobre la preparación de esta esencia de erina se encuentran registradas en una receta exhumada por Vieillard, que, además, habla por sí sola del sacrificio que significaría la ingesta del tal remedio: “Procurar orina de un hombre sano de unos 12 años —en lo posible después de que éste haya bebido un buen vino— y descomponer esta erina sobre estiércol durante un año filosófico (30 días)… “. Luego, la desagradable mixtura se destilaba en un alambique, se sellaba herméticamente el recipiente y el residual se recogía en un vaso de vidrio. Por último se indicaba que “el color será blanco y de un olor ligeramente pútrido”, pero para darle “un sabor más suave” se le podía agregar canela, después de lo cual no creemos que ningún ex paciente tratado con esta pócima se atreviera con el arroz con leche. Para la hemorragia nasal se recomendaba una práctica no menos repugnante: “Aquel que se ponga orina en las narices conseguirá parar la hemorragia”.

No menos heroico era el tratamiento para la fiebre cuartana, en cuyo caso no bastaba con friccionarse el cuerpo con erina, sino que, además, se debía beber, aunque no se trataba de cualquier deposición , pues se aseguraba que “aquel que de un león su carne comiera y su agua bebiera durante tres días salvarse de la fiebre cuartana logrará”. La cuestión —más allá de la subjetividad que predomina en el criterio de los sabores-pasaría, suponemos, por quién se animaba a arrimarle la bacinilla al rey de la selva para que cediera sus orines.

Pero estos no son casos únicos, porque, curiosamente, y contrariamente a lo que pueda creerse, la orina estuvo casi siempre presente entre los antiguos como elemento entre mágico y real, tal que se recomendaron con fervor los masajes de orina humana o animal a quienes padecían de reumatismo, por lo que deberíamos suponer que, trasladada dicha práctica a nuestros días y nuestro clima, un tercio de la población no olería ni siquiera lo mínimo de lo soportable. Otro de los horribles medicamentos que tuvieron auge en la época que va entre los siglos XVII y XVIII era el llamado Elixir de la propiedad o su sustituto la esencia de víbora, ambos inventados por el abate Rousseau.

Si bien el primero era bastante digerible (fermentación y destilación de azafrán, mirra y alóes) el otro no debía encontrar muchos voluntarios para su uso. En efecto, la esencia de víbora resultaba de la fermentación sobre una estufa de miel con carne desecada de víbora pulverizada. Con el mencionado extracto viperino, el buen abate aseguraba que había devuelto la vida al duque de Chartres, cuando el noble tenía 4 años de edad y su enfermedad lo había postrado sin habla y en una larga agonía, que, por supuesto, había cortado la milagrosa esencia. también contaba Roussea que su panacea había sacado ce una apoplejía al cardenal Caraffa, en presencia de unos treinta prelados.

El mismo capuchino también preparaba un bálsamo al que había que agregarle “tantos sapos vivos y grandes como libras de aceite llevaba, los cuales es necesario hervir hasta tostarlos, casi quemados en el aceite, con lo que su jugo y su grasa se mezclan con lo que aumenta en mucho la excelencia del remedio… Luego a beberlo y ¡salud!, aunque para digerir semejante medicina hubiera que apretar la nariz de la “víctima” para obligarlo a abrir la boca y así vaciar el bálsamo en su interior.

Pero no debe creerse que esa pócima resultaba una excepción, ya que en esa época los sapos desecados y reducidos a polvo (“bufoterapia’) eran tenidos como medicina infalible contra los envenenamientos. Las dosis que se recomendaban iban de 1 a 2 escrúpulos (medida farmacéutica antigua equivalente a 24 gramos), y también se aplicaban sobre los riñones y en el ombligo como efectivo diurético. Después de todo y hasta la actualidad existe en algunos lugares de la campaña la costumbre de atarse un sapo vivo sobre ciertas erupciones (culebrilla o herpes) y hasta en la cara para calmar el dolor de muelas. Para quienes hasta no hace más de 50 años seguían la escuela de la bufoterapia, basándose en los principios activos de la secreción irritante de los batracios y los supuestos resultados en el plano fisiológico y terapéutico, no es desconocido que en la antigüedad las prácticas con estos animales llegaron a tornarse uno de los símbolos de la magia negra, hasta tal punto que podía condenarse a la pena de muerte a aquellos que los tenían en sus casas.

En el siglo XVII creó extraordinario interés lo que dio en llamarse crisoterapia, es decir, la curación por medio de todas aquellas mezclas que contuvieran oro. Un ejemplo fue el jara be de oro que preparaba Nicolás de Blégny, charlatán de la época que amasó una verdadera fortuna con su bebedizo. Para prepararlo, Blégny recomendaba elegir un gallo joven y bien alimentado, desplumarlo vivo a efectos de que su sangre reaccionando excitase la temperatura normal.

A consecuencia de lo cual la carne del ave ganaría en espíritu y tendría mayor virtud para actuar sobre el oro”. Luego, una vez cortado el cuello y desentrañado el pobre gallo, se le levantaba la piel en diversos sitios, practicándosele incisiones en la carne en las cuales se aplicaban láminas de oro. Cosida la piel se rellenaba el vientre con un jugo de perlas finas pulverizadas y canela, y se lo colocaba en un recipiente herméticamente cerrado para cocinarlo en un horno de panadería. Del jugo resultaba el famoso jarabe, que, presumimos, si bien no aliviaba ningún mal al menos constituía toda una paquetería para la sociedad palaciega.

Fuente Consultada: Revista “Todo es Historia” Nota de Juan Ángel del Bono.

La Obesidad Causas Consecuencias Sintomas Tratamientos Dietas

HAMBRE INSACIABLE: Todos hemos tenido problemas de peso alguna vez. Pero ciertas personas sufren trastornos alimenticios, que a menudo tienen causas psíquicas y que sólo encuentran solución en el tratamiento médico. Cuando la difunta princesa Diana de Gales explicó en una entrevista de televisión que había sufrido de bulimia durante muchos años, es decir, de ansiedad por la comida y por vomitarla, la opinión pública se estremeció.

En nuestros días, los trastornos alimenticios ya no son ninguna rareza. Las mujeres en edades comprendidas entre los 15 y los 35 años resultan especialmente afectadas, y también aumenta de forma considerable el número de hombres que enferman por ello.

La cifra es elevada, pues las personas con ansiedad por comer y vomitar suelen llevar una doble vida. Comprenden que han de ocultarle a la sociedad su enfermizo comportamiento alimenticio mediante subterfugios, para no perjudicar su vida profesional y sus relaciones con familiares y amigos. Por miedo a aumentar su peso corporal se someten a una gran presión.

Durante los ataques de bulimia devoran de forma incontrolada y en poco tiempo grandes cantidades de comida, y después se esfuerzan por vomitarla. A esto le siguen unas medidas radicales de control de peso, como dietas, curas de abstinencia, exceso de actividad corporal y mal uso de los laxantes. De esta forma se introduce continuamente un estado de carencia corporal que desencadena de nuevo ataques de bulimia.

NI UN KILO DE MAS: En la sociedad occidental, la delgadez simboliza la juventud, el dinamismo, la buena forma física y la capacidad, y se exhibe especialmente como sinónimo de atractivo físico. Para incluirse en este ideal, muchas personas —en especial mujeres jóvenes— se vuelven anoréxicas. Llama la atención el hecho de que muchas personas anoréxicas procedan de familias en las que el sentido del deber, de la responsabilidad y de la adaptación se sitúan en un primer plano; los padres sólo proporcionan amor y afecto cuando sus hijos cumplen las más altas expectativas.

Algunos descubren en la adolescencia que con el rechazo de la comida se les presenta por primera vez la oportunidad de escapar al estricto régimen previsor de sus familias. Negarse a comer supone una protesta y una afirmación de personalidad. Pero caen en un círculo vicioso, ya que entonces aumentan las exigencias y se mortifican más a sí mismos. Los kilos se transforman en una idea fija, todo gira entorno a la comida, y pasar hambre se convierte en el sentido de su vida.

LUCHA CONTRA EL PROPIO CUERPO: La bulimia significa “hambre insaciable”, porque tiene mucho en común con el cuadro clínico de la anorexia. En ambos casos existe une obsesión por la comida y el peso, y los enfermos asumen una imagen distorsionada de su propio cuerpo, es decir, de forma irreal consideran que determinadas partes de su cuerpo son demasiado gruesas.

Mientras que en la anorexia se pueden apreciar las transformaciones corporales tras un periodo de tiempo, las personas con ansiedad de comer y vomitar conservan una figura normal. Las etapas desde la anorexia, que m términos médicos se denomina anorexia nerviosa, hasta la bulimia, o bulimia nerviosa, son rápidas, pues muchos anoréxicos capitulan en su lucha contra la sensación de hambre y se ven dominados por ataques de bulimia. Se estima que el  60 % de los anoréxicos se convierten en bulímicos.

Sin embargo, la mayor parte de los bulímicos se enfrentan a un curso distinto de la enfermedad, que en la mayoría de los casos comienza con múltiples dietas estrictas. Los afectados por la anorexia o la bulimia consideran muy difícil manifestar su enfermedad en público. Pero apenas hay esperar de curación sin ayuda médica por parte de terapeutas o grupos de autoayuda. El tratamiento psicoterapéutico trata de combatir los miedos al aumento de peso, los trastornos en la apreciación del cuerpo y el difícil comportamiento alimenticio. Sin embargo muchos pacientes se vuelven reincidente, otros sufren depresiones y mantienen dadas irreversibles, como alteraciones del metabolismo a consecuencia de años de alteración escasa o errónea. En cerca del 25% de los casos de anorexia, la enfermedad convierte en crónica, y el 10% de los anoréxicos mueren precisamente por culpa de la enfermedad.

MANZANA O PERA: Una relación alterada respecto a los sentimientos de hambre y apetito es también la causa más frecuente del extremo opuesto de la anorexia: la obesidad. Es frecuente que los afectados muestren un acusado exceso de peso, de forma que su silueta corporal se asemeja a una manzana o a una pera, según la grasa se acumule especialmente en el estómago o en las caderas. Se tabla de obesidad o adiposis cuando se supera en un 20% o más el peso corporal normal.

En los países industriales, uno de cada cinco hombres y una de cada tres mujeres son obesos, aunque, a diferencia de las personas anoréxicas y bulímicas, pertenecen a las capas de la población de mayor edad. La obesidad suele basarse en un comportamiento alimenticio alterado. Nuestro estilo de vida tan estresante induce  a comer aceleradamente y de forma insana. Se adquiere energía, pero el hambre y el apetito siguen sin aplacarse correctamente.

NECESIDAD DE COMER: Algunas personas tesas tienen tan alterada la relación entre las sensaciones de hambre y apetito, que toda su vida queda condicionada por ella. Sufren trastornos alimenticios frecuentes y timen de forma excesiva e incontrolada. Tal obesidad puede deberse a experiencias traumáticas y se refleja visiblemente en la gordura. A veces hay una alteración psíquica, por ejemplo de la libido, que es tan difícil de eliminar como en la anorexia o la bulimia. La situación del afectado es de desesperanza.

Por una parte, traslada todo el placer a la comida y, por otra, por este motivo, la persona se vuelve tan poco atractiva para el sexo opuesto que cada vez le resulta más difícil volver a entablar relaciones normales. Al igual que en la anorexia, aquí también subyace un sentimiento negativo hacia el propio cuerpo. Las consecuencias a largo plazo son perjudiciales, porque la salud de las personas obesas queda tan mermada que su esperanza de vida tiene un promedio de 10 años menos que las que gozan de un peso corporal normal.

FUERA LA GRASA: Para curar la obesidad es indispensable un análisis y transformación de los hábitos alimenticios con ayuda del médico. En primer lugar es preciso rectificar el comportamiento hacia la comida. Una solución engloba la participación en terapias de grupo y de comportamiento, ya que la comida muchas veces tiene una función de tratamiento de sustitución. Los obesos han de volver a aprender a disfrutar de la comida y a satisfacer no el hambre sino el apetito.

El plan de dieta establecido por el médico se tiene que cumplir de forma consecuente. Además, se requiere mucho ejercicio para mejorar el estado de salud y recobrar un sentimiento positivo hacia el cuerpo. En casos aislados, si varios o todos los miembros de la familia son obesos, hay que considerar como posible causa de la adiposidad una propensión hereditaria a un metabolismo lento. En estas personas, la grasa se quema en el cuerpo a menor velocidad de lo normal. Otros motivos que condicionan la enfermedad pueden ser una hipofunción de la glándula tiroides, o determinados trastornos hormonales que repercuten de forma directa en la regulación del apetito.

La Lucha Contra Las Enfermedades Historia Microbiologia Seres Vivos

Historia de la Lucha Contra Las Enfermedades

Historia

Científicos que han luchado contra las enfermedades Fleming, Ehrlich, Koch, Jenner, Pasteur

LA LUCHA POR DERROTAR A LOS MICROORGANISMOS:
Las enfermedades causadas por microbios se denominan infecciosas. Enfermedad contagiosa es aquella que, además de ser infecciosa, es decir, originada por un microbio que viene del exterior, se transmite de una persona a otra, se contagia. Las enfermedades parasitarias son debidas a un productor que no es de medidas microscópicas (gusanos y otros parásitos).

APARICIÓN DE LAS INFECCIONES. Para que un germen sea capaz de originar una dolencia en el hombre debe poseer ciertas cualidades: a) ser transmisible; b) que pueda penetrar en el organismo; c) que sea nocivo y capaz de originar una enfermedad.

A esta última propiedad se denomina virulencia, y es mayor cuanto mayor sea la rapidez con que se multiplica y la cantidad de sustancias tóxicas que libera.

El organismo, ante la invasión de un microbio, no permanece pasivo, sino que organiza rápidamente sus fuerzas de defensa. El conjunto de reacciones que pone en marcha el organismo recibe el nombre de inmunidad. Inmune es aquella persona que experimenta sin daño la penetración de determinado tipo de microbios en su cuerpo.

Por ejemplo, el que ha sufrido una fiebre tifoidea, por regla general ya no vuelve a padecerla, puesto que ha adquirido inmunidad contra la misma. Otras veces ésta puede conseguirse sin necesidad de sufrir la enfermedad, mediante las llamadas vacunas. Todo germen posee en su estructura alguna sustancia especial que le caracteriza, denominada antígeno; la penetración del microbio en el cuerpo humano determina la producción por parte del mismo de unas defensas denominadas anticuerpos. Éstos constituyen la defensa más importante de que dispone el organismo en su lucha contra los microbios.

La brigada defensiva del organismo no sólo está constituida por los anticuerpos, sino también por una serie de células capaces de fagocitar (engullir) a los microbios. Algunas de ellas suelen circular por la sangre en forma de glóbulos blancos de un subtipo especial (monodias), mientras que otras se hallan dispuestas en los órganos invadidos con más frecuencia por los microbios (hígado, bazo, ganglios, etc.).

Es interesante conocer el mecanismo de que se valen los gérmenes para penetrar en el cuerpo humano, así como la vía que utilizan. Algunos lo hacen a través de la piel, normal o alterada (heridas, picaduras, roces, etc.); otros por vía digestiva (alimentos, bebidas, etc.); con la respiración, etc. Los diversos puntos de penetración de los microbios en el cuerpo reciben el nombre de puertas de entrada, a partir de las cuales los gérmenes se diseminan por el cuerpo. Algunos se detienen en los ganglios linfáticos cercanos a la región, para seguir por la misma vía linfática hacia la sangre y, a partir de allí, por algún tronco nervioso hasta los centros superiores.

La vía de diseminación más importante sigue siendo la sangre. Finalmente, su recorrido termina cuando son eliminados por los lugares llamados de salida: a través del pulmón (aire, gotitas de saliva, esputo, etc.), riñón (orina), intestinos (heces), etc.

La mayoría de las infecciones no manifiestan sus síntomas hasta que han transcurrido unos días de la invasión del microbio. Este período se llama de incubación, y dura desde el momento del contagio, hasta el día que empiezan a aparecer las manifestaciones en forma de enfermedad.

HISTORIA: Durante el siglo XIX se fueron descubriendo, una tras otra, las bacterias responsables de las distintas enfermedades. Estudios muy cuidadosos pusieron de manifiesto el modo de vida y los ciclos de estas bacterias, dónde se encontraban, cuáles eran sus preferencias y cómo se trasmitían al hombre. La bacteria de la peste bubónica, por ejemplo, se encontró no solamente en las personas atacadas, sino también en la sangre de las ratas infectadas. El eslabón de la cadena fue descubierto por el bacteriólogo inglés P. L. Simond, quien demostró qué la bacteria pasa de la rata al hombre por medió de una pulga que vive sobre la rata como parásito. Una vez descubierto el complicado mecanismo, dedieron tomarse las primeras medidas eñees para eliminar la enfermedad.

LA MICROBIOLOGÍA Y LOS CIENTÍFICOS QUE INVESTIGARON LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS:

Lo microbiología es uno científica; se encarga de los seres vivos microscópicos; es decir, aquellos organismos que no son a simple vista, dado que su tamaño es del promedio una milésima de milímetro, unidad conocida como miera. Estos organismos reciben, por lo general, el nombre de gérmenes o microbios, como también el de microorganismos.

LEEUWENHOEK Y LOS MICROBIOS
LEEUWEENHOEKEs a partir del siglo XVII que la humanidad tiene conocimiento de la existencia de organismos que no se pueden observar a simple vista, sino a través de un instrumento óptico denominado microscopio; éste fue inventado a principios de mencionado siglo.

El descubridor de dichos organismos fue el comerciante holandés Antony Van Leeuwenhoek, quien utilizó por vez primera una lente casi esférica, la cual fue tallada por él mismo; con ella logró hacer magníficas observaciones sobre la estructura microscópica de algunas semillas, de la sangre, de embriones y de otros tejidos.

Los alcances científicos realizados por Leeuwenhoek mediante sus observaciones, fueron importantes, ya que descubrió los organismos microscópicos que se encontraban en una gota de agua, en el vinagre, y en todas
las sustancias que analizaba. Sus observaciones permitieron conocer con cierta precisión, la estructura de organismos que hoy conocemos como bacterias, algas, hongos (como las levaduras) y algunos protistos.

EDWARD JENNER Y LAS VACUNAS
JENNERCon Edward Jenner se da inició a uno de los campos de la medicina, conocido en la antigüedad como variolización.

Esta práctica consistía en inocular o inyectar con pústulas (erupción cutánea) de enfermos de viruela a la población sana, para que generaran, de esta forma, defensas contra dicha enfermedad.

Jenner observó que la viruela del ganado vacuno no era mortal para el ser humano y, que por el contrario, quienes la desarrollaban producían defensas hacía la viruela humana, la cual, para ese entonces era mortal.

Los experimentos de Jenner que realizó, indirectamente sobre el virus varióla causante de la viruela, permitieron la producción de la vacuna contra la viruela humana.

LOUIS PASTEUR Y SUS DESCUBRIMIENTOS
PASTEURA finales del siglo XIX el químico francés Louis Pasteur refutó la teoría de la generación espontánea, comprobando experimentalmente que las infusiones eran descompuestas por microorganismos provenientes del aire. Como éste, sus aportes fueron importantes para la medicina y la industria; impulsando de esta manera la microbiología.

En la industria sus conocimientos aportados fueron el producto de la observación y del estudio de las fermentaciones.

Es así, como las levaduras transforman, mediante este proceso, el azúcar en alcohol etílico y dióxido de carbono; al igual que algunas bacterias convierten el azúcar de la leche (lactosa) en ácido láctico. De lo anterior, se puede decir que las fermentaciones son el producto o resultado fisiológico de algunos microorganismos.

En la medicina logró comprobar que algunos organismos microscópicos eran los causantes de determinadas enfermedades como el cólera y el carbunco, enfermedades del ser humano a nivel gastrointestinal y de los tejidos subcutáneos. Sus trabajos en este campo se orientaron hacia la antisepsia y la producción de la vacuna hidrofóbica o antirrábica.

KOCH Y LAS INFECCIOSAS
KOCHEl médico alemán Robert Koch logró de mostrar en 1876 que algunos microorganismos como las bacterias podrían causar enfermedades a los animales, basado en enfermedades cutáneas presentadas en las personas y otras especies de animales.

Sus investigaciones permitieron desarrollar un método experimental para identificar los microorganismos causantes de diferentes enfermedades.

Esto contribuyó en la identificación de la bacteria causante de la tuberculosis pulmonar, conocida como el bacilo de Koch.

Es importante resaltar que los criterios experimentales desarrollados por el médico alemán, para demostrar el origen o causa de las enfermedades infecciosas, se conocen hoy día como los postulados de Koch.

ALGOS MAS DE HISTORIA…

La peste bubónica (la “muerte negra”) hizo desaparecer a 25 millones de personas en Europa, durante el siglo XIV. Esta terrible enfermedad ha tenido épocas de expansión en muchos otros períodos, como puede verse incluso  en   la   Biblia.

Las antiguas teorías explicaban las oleadas de peste bubónica como consecuencia del movimiento de los planetas o de la respiración de los demonios. Hoy se conoce el verdadero culpable: es un tipo de bacteria (organismo imperceptible a simple vista), el bacilo pestoso o “Pasteurella pestis”, descubierto por el médico suizo Alejandro Yersin, en  1894.

Las bacterias —junto con organismos todavía más pequeños, llamados “virus”, y ciertos animales microscópicos unicelulares, los protozoos—, son responsables de la mayoría de las enfermedades. Invaden los tejidos humanos, destruyéndolos con sus sustancias tóxicas.

La   difusión   de   las   enfermedades tiene lugar cuando estos organismos microscópicos van de una persona a otra. Las enfermedades que persisten habitual-mente, o en épocas fijas, en un país, sea en poblaciones humanas o en animales silvestres, se llaman “endémicas”. En ciertas circunstancias, las enfermedades endémicas pueden propagarse en escala enorme, infectando a muchas personas. Entonces se llaman “epidemias”.

La peste bubónica es un buen ejemplo de enfermedad que puede producir epidemias. En el pasado causó la muerte de millones de personas. Actualmente, a pesar de que la bacteria responsable de la enfermedad es endémica en los roedores silvestres de distintos países, la atenta vigilancia de las autoridades médicas impide nuevas invasiones.
La idea de que las enfermedades son producidas por organismos invisibles no es nueva.   Hace   2.000   años,   el   romano  Varrón pensó en esa posibilidad; pero, fundamentalmente, porque en aquella época no había instrumentos para probar esa teoría, te   la   olvidó   pronto.

Varios siglo después, en 1546, se publicó un libro del médico italiano Jerome Fracastor, cuya opinión era parecida a la de Varrón,  argumentaba de manera convincente en favor de aquella teoría. Demostró cómo era posible la propagación de la enfermedad  con organismos pasaban de una persona a otra. Desgraciadamente, muy pocos lo escucharon.

Durante el siglo XVII, los perfeccionamientos de las lentes permitieron el desarrollo le los microscopios primitivos. Parece que el holandés Antonio van Leeuwenhoek fue el primero que observó las bacterias, en 1673. Sin embargo, este descubrimiento no confirmó las teorías de Fracastor.

En el siglo XIX, y con los trabajos del francés Luis   Pasteur  y  del   alemán   Roberto   Koch, quedó perfectamente establecida la relación entre los organismos microscópicos y las enfermedades. Entonces se conocieron muchos de los verdaderos culpables de éstas. En 1875 se descubrió la ameba que causa la disentería, así como la bacteria que infecta las heridas, y, en 1880, la bacteria de la tifoidea y también el diminuto protozoo que produce el paludismo. El mismo Koch descubrió las bacterias de la tuberculosis y del cólera, en 1882 y 1883.

Pero no se lograba descubrir los agentes que producen la viruela y la fiebre amarilla, porque son demasiado pequeños para ser vistos con el microscopio ordinario. Estos organismos son los virus, que, sin embargo, pudieron aislarse, pasando los materiales infectados a través de filtros que los retienen. La invención del microscopio electrónico permitió fotografiar y detectar, incluso, los virus más pequeños (los virus filtrables).

Ver Enfermedades Epidémicas:   Peste Bubónica   –  Tifus  –  Paludismo  – Viruela

Compatibilidad de Grupos sanguíneos Que Grupo de Sangre Debo Recibir?

Compatibilidad de Grupos Sanguíneos
¿Que Grupo de Sangre Debo Recibir?

TABLA DE COMPATIBILIDAD DE GRUPOS SANGUÍNEOS

Su Tipo de Sangre es: Puede Recibir el Grupo de Sangre:
O- O+ B- B+ A- A+ AB- AB+
AB+ Si Si Si Si Si Si Si Si
AB- Si Si Si Si
A+ Si Si Si Si
A- Si Si
B+ Si Si Si Si
B- Si Si
O+ Si Si
O- Si