El Vuelo de Ed White

Primer Satelite Enviado al Espacio Comienzo de la Era Espacial

HISTORIA DEL AÑO: El Sputnik inicia la carrera espacial

El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética lanzó al espacio el primer satélite artificial del mundo, el Sputnik I.

Cuando la esfera de aluminio dio la vuelta a la Tierra, los estadounidenses quedaron aturdidos: un país que, según ellos, era tecnológicamente inferior, los había superado.

En noviembre aumentó su consternación cuando los soviéticos pusieron en órbita el Sputnik II con la perra Laika a bordo.

Sus temores por el Sputnik tenían dos vertientes: el sorprendente logro de los soviéticos les daba ventaja en la guerra propagandística, y la tecnología espacial podía ser aplicada al armamento. Se negaron a creer el anuncio de que la Unión Soviética había probado el primer misil balístico intercontinental (MBIC), un arma nuclear autopropulsada capaz de cruzar océanos. Ahora, el liderazgo de Moscú era innegable, y la opinión pública norteamericana exigía un satélite. La carrera espacial había comenzado.

En Estados Unidos ya se estaban desarrollando tres programas de cohetes. En 1955, el presidente Eisenhower había seleccionado el proyecto Vanguard de la armada para la investigación espacial; el reciente programa Atlas de la fuerza aérea (dedicado a la fabricación de un MBIC) y uno similar del ejército lo apoyaban.

El Vanguard contaba con pocos fondos y el científico más importante, Wernher von Braun, se había quedado con el ejército.

En diciembre de 1957, Estados Unidos lanzó un cohete Vanguard con un satélite. Explotó en la rampa de lanzamiento. Un mes después fue lanzado con éxito el satélite Explorer 1 utilizando un cohete que había diseñado Von Braun. Sus instrumentos científicos hicieron un gran descubrimiento: dos franjas de radiación sobre la atmósfera terrestre, los cinturones Van Allen.

En Estados Unidos y en la Unión Soviética se sucedieron los lanzamientos de satélites y las fuerzas arma-das norteamericanas (apoyadas por el senador de Texas Lyndon Johnson) empezaron a presionar al gobierno para establecer bases militares en la Luna.

En julio de 1958, Eisenhower estableció la National Aeronautics and Space Agency (Agencia Espacial y Aeronáutica Nacional, NASA) que reclutó a siete astronautas y contrató a Von Braun como ingeniero jefe.

Cuando Moscú puso en órbita al primer hombre en 1961, ambos países habían sacrificado a muchos animales y la carrera espacial se había convertido en una obsesión nacional.

perra laikaEn los primeros días de noviembre de 1957 los rusos pusieron en órbita un segundo satélite artificial, a! que denominaron Sputnik II. El artefacto estaba equipado con diversos accesorios para captar y medir los rayos cósmicos, radiaciones solares, ultravioletas y rayos X, juntamente con la temperatura y la presión atmosférica.

En él viajaba la perra Laika, con alimento, agua y aire para varios días, e instrumentos para registrar sus reacciones biológicas.

La disminución sucesiva del período de este satélite fue controlada por radiotelescopios y radar desde el momento mismo de su puesta en órbita hasta su destrucción, en abril de 1958. Había dado 2.378 vueltas en torno de nuestro planeta y recorrido 120 millones de kilómetros o sea casi la distancia entre la Tierra y las proximidades de! Sol.

El reto del Sputnik
La hazaña del Sputnik indujo a los norteamericanos a pensar que quizá su sistema educativo no era el mejor del mundo. Al fin y al cabo, la Unión Soviética, a pesar de su pobreza y de su supuesto retraso, había sido capaz de formar los ingenieros y científicos suficientes para poner en órbita un satélite. Por primera vez desde el término de la guerra comenzaron a aparecer artículos elogiando a la URSS y, en especial, trabajos que describían y analizaban el sistema educativo soviético.

Al mismo tiempo se traían a colación cifras poco estimulantes sobre el sistema norteamericano: a comienzos de 1958, menos de la mitad de los graduados de segunda enseñanza pasaban a la universidad; la mayoría de los estudiantes de segunda enseñanza no recibían una formación científica o matemática de cierta entidad; cada vez era menor el número de profesores de matemáticas y ciencias con formación universitaria. El Comité presidencial para la Ciencia y la Ingeniería recomendaba apremiantemente que se intensificase la formación científica para situar a los científicos del país a nivel soviético.

El Comité Conjunto sobre Energía Atómica advirtió que el programa atómico corría «grave peligro de retrasarse, a menos que se introduzca una solución drástica inmediatamente» para difundir la educación científica.

La solución resultaba evidente a los legisladores norteamericanos: gastar dinero en abundancia. En 1958, el Congreso aprobó la Ley de Educación para la Defensa Nacional (NDEA), la cual destinaba aproximadamente 1.000 millones de dólares a programas educativos federales y estatales, nuevo material para los centros de primera y segunda enseñanza, ayudas a estudiantes universitarios, becas para graduados y programas especiales relacionados con las ciencias, las matemáticas y los idiomas extranjeros.

Resultado de la ley de educación y de otras disposiciones aprobadas en los años siguientes fue que el número y magnitud de los centros educativos, así como las cifras de profesores debidamente formados y de estudiantes universitarios, se han visto incrementadas muy por encima de los cálculos más optimistas. En 1957, el año anterior a la ley de educación, 3.037.000 estudiantes se matricularon en centros de educación superior.

En 1968, ese número se había elevado a 6.928.000, es decir, un incremento del 128 por ciento. En el mismo período, el gasto total de investigación y desarrollo científico en los sectores de la defensa y el espacio aumentó en un 124,7 por ciento. En 1972, los gastos totales de educación en el país habían ascendido a 83.300 millones de dólares, lo que representaba el 7,8 por ciento del producto nacional bruto. (En 1945, esos gastos suponían alrededor del dos por ciento del producto nacional bruto.) De todos los capítulos que integran la sociedad, únicamente el militar recibe más fondos federales que el sector educativo.

Otro efecto inmediato del satélite soviético fue el repentino aumento de la influencia ejercida por los científicos en el gobierno y en las decisiones políticas. En las dos semanas siguientes al lanzamiento del Sputnik se reunieron con el presidente Eisenhower un número sin precedentes de científicos. En noviembre de 1958 se creó el cargo de Ayudante Especial del Presidente en asuntos de Ciencia y Tecnología —puesto fundamental que sólo caería en desuso con el presidente Nixon—; y el Comité de Asesoramiento Científico del Presidente se trasladó a la Casa Blanca.

Se encomendó a los científicos la misión de fijar las metas de un programa espacial nacional y, lo que era aún más importante, se les pidió también que definieran los programas norteamericanos de armamento. La puesta en órbita del Sputnik había demostrado que la Unión Soviética era capaz de fabricar cohetes —y, en consecuencia, cohetes bélicos de largo alcance— mucho más potentes de lo que hubieran podido imaginar los militares estadounidenses.

Se aceleró el programa balístico de los EE. UU. y, tanto en la Unión Soviética como en Norteamérica, ambas pugnas —la carrera espacial y la carrera armamentista— se convirtieron en la práctica en una sola, pues la tecnología necesaria para enviar satélites y hombres al espacio era la misma que la requerida para mandar bombas al otro lado del mundo. Muchos de los cohetes utilizados en los lanzamientos espaciales son modificaciones de misiles balísticos intercontinentales (ICBM).

Y todos los servicios militares, en especial la fuerza aérea, han participado estrechamente en los programas de investigación y desarrollo de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA).

CRONOLOGÍA DE LA CARRERA ESPACIAL:

———4 OCT. 1957———
Empieza la Era Espacial con el lanzamiento del primer satélite soviético, el Sputnik 1.
Fue puesto en órbita alrededor de la Tierra.

———3 NOV. 1957———
Los soviéticos envían el Sputnik 2, tripulado por la perra Laika.

———1958———
Estados Unidos envía su primer vehículo espacial, d Explorer 1.

———1959 ———
Los soviéticos envían la sonda lunar Luna 2, que se estrella en la superficie
lunar. La Luna 3 tiene éxito y envía las primeras fotografías de la Tierra vista desde el espacio.

———12 ABR. 1961 ———
cosmonauta Yuri Gagarin realiza el primer vuelo tripulado.

——— MAYO 1961 ———
El presidente de Estados Unidos, John Kennedy, propone al estado la tarea de poner un hombre en la Luna antes
del final de la década.

——— 20 FEB. 1962 ———
John Glenn, a bordo del Friendsbip 7, se convierte en el primer estadounidense que órbita la Tierra.

———10 JUL. 1962 ———
Se lanza el Telstar, primer satélite de telecomunicaciones comerciales. Transmite la primera película
a través del Atlántico.

———1963 ———
La cosmonauta soviética Valentina Tereshkova se convierte en la primera mujer que sale al espacio.

———1965———
La sonda espacial estadounidense Maríner 4 proporciona las primeras fotografías de Marte. El soviético Alexei
Leonov realiza el primer paseo espacial; tres meses después le sigue el estadounidense Edward H. White.

———1966———
La sonda espacial soviética Luna 9 alcaliza la superficie lunar y envía fotografías de ella.

———1967———
Los soviéticos instalan la estación espacial  (nave espacial que puede mantenerse años en órbita) Soyuz, primera en la  historia. La misión acaba en desastre: la nave se estrella al regresar a la Tierra. Tres astronautas estadounidenses mueren calcinados durante una prueba de lanzamiento.

———1968———
Lanzamiento de la nave tripulada Apollo 8.

———2O JUL. 1969———
Los estadounidenses Neil Armstrong  y Edwin Aldrin, de la misión Apollo 11, son los primeros hombres que caminan sobre la superficie lunar.

———1970 ———
La nave soviética no tripulada Luna 16 recoge muestras de la superficie lunar.

———1971 ———
Una sonda soviética envía fotografías de Marte.

———1972 ———
Estados Unidos realiza su último vuelo tripulado del proyecto Apollo. Los astronautas son Eugene Ceñían
y Harrison Schmitt.

———1973———
Se instala el Skylab, la primera estación espacial estadounidense.

———1975———
Primeras operaciones conjuntas de Estados Unidos y la Unión Soviética con la misiones Apollo y Soyuz.

———1976———
Se lanza el Viking estadounidense para explorar la vida en Marte. Toma muestras de la superficie del planeta.

———1977———
Los Estados Unidos lanzan las sondas  Voyager 1 y 2 para tomar fotografías de los planetas más remotos.

———1981———
Se pone en órbita el primer transbordador espacial.

———1983———
El presidente estadounidense Ronald Reagan da su conformidad a la Iniciativa de defensa estratégica,
que consiste en la instalación de defensas anti-misiles en el espacio.

——— 28 ENE. 1986———
Explosión del Challenger. Mueren sus siete tripulantes.

———1986———
La Unión Soviética instala la Estación espacial 3-

Ver Para Ampliar Este Tema: Las Primeras Cincuenta Veces

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

La Era Espacial Las Misiones Espaciales Carrera Espacial Guerra Fria

Era Espacial y Las Misiones Espaciales – La Carrera Espacial

GUERRA FRÍA: Luego de la segunda guerra mundial Nada quedó sin ser afectado: ni puentes, ni ferrocarriles, ni caminos, ni transportes.  La mano de obra se resintió y grandes extensiones de tierras se perdieron para el cultivo.  La actividad industrial se atrasó, faltaban materias primas, herramientas apropiadas, tecnología moderna y energía.  Ante esta realidad, Europa perdió su papel decisivo en la política internacional, y surgió entonces, un nuevo orden mundial representado por la hegemonía de los Estados Unidos y de la Unión Soviética, alrededor de los cuales, y formando dos bloques enfrentados, el bloque occidental y el bloque oriental, se alinearon los restantes países del mundo.  La tensión entre ellos, dio lugar a la llamada “Guerra fría” que dominó por completo las relaciones internacionales en la última mitad del siglo XX. 

HISTORIA DE LA CARRERA ESPACIAL:
La U.R.S.S. toma la delantera:
Primer Satélite en el Espacio:

Sputnik Primer Satelite Enviado al Espacio Comienzo de la Era EspacialEl 4 de octubre de 1957 se inaugura una nueva era en la historia de la civilización: la conquista del Cosmos. Ese día los científicos soviéticos pusieron en órbita el primer satélite artificial, construido por Leonid Ivanovich Sedov. El artefacto, puesto en el último piso del cohete, recibió el nombre de Sputnik I (“compañero de ruta”).

Las informaciones por él suministradas indicaban la temperatura, presión atmosférica y radiaciones del espacio por donde cruzaba. Después de dar 1.367 vueltas en torno del globo, paulatinamente fue perdiendo altura por los residuos atmosféricos que encontraba en su marcha y finalmente penetró en la atmósfera interior. El roce y la gran velocidad lo incendiaron y destruyeron (4 de enero de 1958).

En los primeros días de noviembre de 1957 los rusos pusieron en órbita un segundo satélite artificial, a! que denominaron Sputnik II. El artefacto estaba equipado con diversos accesorios para captar y medir los rayos cósmicos, radiaciones solares, ultravioletas y rayos X, juntamente con la temperatura y la presión atmosférica. En él viajaba la perra Laika, con alimento, agua y aire para varios días, e instrumentos para registrar sus reacciones biológicas. La disminución sucesiva del período de este satélite fue controlada por radiotelescopios y radar desde el momento mismo de su puesta en órbita hasta su destrucción, en abril de 1958. Había dado 2.378 vueltas en torno de nuestro planeta y recorrido 120 millones de kilómetros o sea casi la distancia entre la Tierra y las proximidades de! Sol. Primeros intentos estadounidenses.

Se inicia la gran puja espacial. Los éxitos alcanzados por los soviéticos acuciaron a los científicos estadounidenses, quienes en el transcurso del Año Geofísico Internacional (1957) previeron el lanzamiento de un aparato del llamado Plan Vanguard. Así, el 1° de febrero de 1958 fue lanzado el primer satélite de los Estados Unidos y e! tercero de la Historia. Lo bautizaron Explorer alfa 1958 y su diseño y construcción se debieron al científico alemán, nacionalizado estadounidense, Werner von Braun, inventor de las V-2. El cohete que lo portaba se denominó Júpiter C.

E! día 17 de marzo de 1958 fue puesto en órbita un segundo satélite de la Unión, instalado en un coheteVanguard. Con el lanzamiento de estos primeros artefactos comenzó virtualmente la carrera espacial entre soviéticos y estadounidenses.

A partir de las fechas mencionadas fueron enviados al espacio satélites cuyo destino principal era conocerlas diferentes condiciones físicas a fin de asegurar el buen desplazamiento de otros y su comunicación con el planeta. También verificaban distintas mediciones geofísicas y cósmicas, y algunos de ellos abrieron con sus exploraciones el camino a las naves espaciales tripuladas. A continuación figuran las referencias sintéticas de algunos de los artefactos volantes que EE.UU. y la U.R.S.S. enviaron al espacio.

El 28 de marzo de 1958 tuvo lugar desde Cabo Cañaveral (luego Cabo Kennedy) el lanzamiento del Explorer III, provisto de un registrador automático de todas las observaciones que recogía. Cayó cerca de las costas estadounidenses, el 28 de junio del mismo año.

Por su parte, los rusos pusieron en órbita al Sputnik III (15 de marzo de 1958), considerado ya satélite habitable porque llevaba 968 kilogramos de instrumentos dispuestos en un cuerpo de 1,73 m y una altura de 3,57 metros. La parte baja del satélite estaba provista, para alimentar la corriente, de unas baterías eléctricas en forma de acumuladores de cinc y plata que se cargaban mediante células fotoeléctricas de silicio. Llevaba además el emisor de radio y el cerebro electrónico que dirigía todas las operaciones de los aparatos de medida. El aspecto exterior del satélite era complicado por la múltiple variedad de funciones a que estaba destinado: detectaba, medía y analizaba datos relacionados con el aire, el Sol y la Tierra, en tanto que un aparato electrónico de calcular retransmitía toda esa información a las estaciones de control correspondientes.

Puede decirse que el Sputnik III sirvió de antesala para el conocimiento ulterior de! espacio por parte del hombre, en sus viajes por el cosmos. Los estadounidenses, a su vez, lanzaron el Explorer IV (julio de 1958),el Pioner (octubre de 1958) y el Pioner III, que llegó hasta 100.000 kilómetros y descubrió el segundo cinturón de radiaciones de Van Alien. Importante acontecimiento significó también el lanzamiento del cohete estadounidense Atlas-Score, en diciembre de 1958. Por medio de! satélite, que pesaba 68 kilogramos, el entonces presidente Eisenhower envió una salutación de Navidad a todos los habitantes del planeta.

El 17 de febrero de 1959 los EE.UU. colocaron en órbita el Vanguard II. El satélite de este vehículo llevaba baterías solares y células para rayos infrarrojos a fin de captar la presencia o no de nubes. En marzo del mismo año se lanzó el Pioner IV, que se convirtió en un planetoide, ya que describe su órbita en torno de! Sol. El tiempo para su caída se prolongará indefinidamente.

El 28 de mayo de ese año los Estados Unidos realizaron el primer vuelo suborbital de la historia; a bordo del satélite iban dos monas (Able y Baker) que son los primeros viajeros que regresaron vivos del espacio exterior.

La exploración del espacio, viajes tripulados
El viaje tripulado a la Luna fue la culminación de una serie cuidadosamente planificada de complejos ensayos. El primero fue un espectacular fracaso. Ante el desafío del Sputnik soviético en 1957, Estados Unidos sólo disponía del cohete Vanguard, de la marina, para poner en órbita un satélite propio. En diciembre de 1957, el cohete estalló en la plataforma de lanzamiento. Un segundo intento, previsto para el mes siguiente, tuvo que ser cancelado a última hora.

Estados Unidos inició entonces el proyecto de los satélites Explorer, lanzados por el cohete militar ICBM Júpiter C. El Explorer I entró en órbita en enero de 1958 y, en el curso de dos años, le siguieron casi una veintena de satélites, con toda una serie de aparatos experimentales.

Pero estos viajes no eran más que breves excursiones. En octubre de 1958, la NASA (National Aeronautics and Space Administration), fundada para coordinar todos los proyectos espaciales de carácter civil, lanzó elPioneer I, cuyo objetivo era entrar en órbita alrededor de la Luna y enviar a la base información sobre su superficie. Por desgracia, uno de sus motores auxiliares falló y la nave cayó a la Tierra.

Mientras tanto, los soviéticos habían conseguido algunos éxitos espectaculares con sus sondas de la serie Luna. La primera pasó junto a la Luna a una distancia de 7.000 km, para luego quedar en órbita alrededor del Sol, convirtiéndose así en el primer planeta artificial. El Luna III causó sensación en octubre de 1959 al sobrevolar la cara oculta de la Luna (que siempre está vuelta en dirección opuesta a la Tierra) y enviar fotografías de la superficie hasta entonces desconocida del satélite.

En ese momento la suerte dejó de sonreír a los soviéticos y tuvieron que esperar seis años para conseguir otro éxito importante, que una vez más fue espectacular. En enero de 1966, el Luna IX se posó sobre la superficie de la Luna y envió a la Tierra una larga serie de fotografías. Estas imágenes fueron un gran alivio para los norteamericanos, que todavía no podían estar seguros de que la superficie lunar no estuviera cubierta de una capa tan gruesa de polvo que fuera capaz de engullir toda una nave espacial y su tripulación. De hecho, las cámaras soviéticas revelaban un paisaje árido, rocoso y sembrado de cráteres; totalmente inhóspito, pero sólido.

Mientras tanto, Estados Unidos había acumulado información esencial sobre la geografía lunar, principalmente como orientación para seleccionar un sitio adecuado para el alunizaje. La serie de sondas Ranger tuvo un mal comienzo, ya que las seis primeras resultaron un fracaso.

Sin embargo, las naves Ranger VII, VIII y IX enviaron miles de fotografías antes de destruirse. Con su gusto por la publicidad, Estados Unidos televisó al mundo las imágenes enviadas por el Ranger IX, bajo el título «En vivo desde la Luna». Poco después, en mayo de 1966, también Estados Unidos consiguió un alunizaje con la primera nave de las de la serie Surveyor, que, en conjunto, enviaron un total de decenas de miles de fotografías desde sus diferentes puntos de alunizaje.

Las naves en órbita alrededor de la Luna enviaban simultáneamente numerosas imágenes de grandes áreas del satélite, tomadas a gran altura sobre su superficie. En febrero de 1967, se había aprendido ya todo lo que podía aprenderse mediante vuelos no tripulados y se dio inicio al segundo paso: el desarrollo de la tecnología necesaria para llevar al hombre a la Luna.

El método finalmente escogido por la NASA para la misión fue el acoplamiento en órbita lunar. El sistema consistía en poner en órbita alrededor de la Luna una nave doble, tripulada por tres personas. En el momento apropiado, el módulo lunar, con dos de los astronautas a bordo, se separaría del módulo de mando y, controlado por sus cohetes propulsores, se posaría sobre la superficie de la Luna.

Una vez que los dos astronautas hubieran desembarcado y cumplido con las tareas que debían efectuar, regresarían al módulo lunar, pondrían en funcionamiento los cohetes para volver a poner en órbita la nave y se reunirían con su compañero en el módulo de mando. Los tres astronautas iniciarían entonces el largo viaje de regreso a la Tierra y finalmente descenderían en el Pacífico.

Como primer paso, se organizó una serie de vuelos con dos tripulantes (el proyecto Géminis), cuyo principal objetivo era perfeccionar la técnica de acoplamiento de dos satélites en el espacio. Después de que varias misiones capaces de acabar con los nervios de cualquiera se cumplieran con éxito, llegó el momento de emprender la fase final, las misiones Apolo, en las que los astronautas serían impulsados en su trayectoria hacia la Luna por el enorme cohete Saturno V. (Con cerca de 3.000 toneladas de peso, era el mayor cohete jamás construido y representaba el 98 % del total del equipo lanzado al espacio.) Antes de intentar el primer alunizaje, se efectuarían varias misiones experimentales consistentes en orbitar alrededor de la Luna.

El proyecto comenzó con una tragedia, cuando tres astronautas murieron en un incendio en el módulo de mando durante una práctica realizada en tierra. La catástrofe retrasó la operación en más de un año, pero finalmente, el 21 de diciembre de 1968, tres hombres fueron enviados a la Luna en el Apolo VIII. Después de orbitar alrededor del satélite, regresaron sanos y salvos a la Tierra.

La siguiente misión, en marzo de 1969, puso a prueba el módulo lunar en órbita terrestre y a continuación, en la misión Apolo X, en órbita lunar (mayo del mismo año). Los astronautas del Apolo X llevaron el módulo lunar a 14 km de distancia de la superficie lunar antes de regresar al módulo de mando.

Finalmente, el 20 de julio de 1969 se produjo el triunfo del Apolo IX, cuando el astronauta Neil Armstrongn se convirtió en el primer hombre en caminar sobre la Luna: «Un pequeño paso para un hombre que es un salto de gigante para la humanidad.» De las otras seis misiones Apolo, una (la del Apolo XIII) estuvo a punto de acabar en desastre, sin que llegara a producirse el alunizaje, pero las otras cinco se desarrollaron sin incidentes. El último alunizaje tuvo lugar en diciembre de 1972; a partir de entonces, la Luna ha vuelto a sumirse en su ancestral soledad.

Se calcula que el coste total del proyecto fue de unos 25.000 millones de dólares; pero, ¿cuáles fueron sus beneficios? En cuanto a objetos tangibles, produjo alrededor de 400 kg de muestras de rocas de gran interés geológico, pero de importancia relativa.

Los soviéticos demostraron de manera convincente que era posible obtener el mismo resultado de forma más económica y sin arriesgar vidas humanas, con alunizajes no tripulados. Lo mismo puede decirse de los experimentos científicos realizados en la superficie lunar por los astronautas norteamericanos. Desde el punto de vista de la exploración, los astronautas sólo cubrieron una minúscula parte del satélite y, con las técnicas modernas, es posible estudiar toda su superficie desde naves en órbita. Como medio para realizar observaciones científicas, el proyecto tuvo literalmente un coste astronómico.

Los objetivos del programa espacial soviético siguen siendo un misterio porque, si bien los norteamericanos trabajaban bajo los focos de la publicidad, los soviéticos ofrecían información con cuentagotas. El envío de cuatro naves Zond no tripuladas para orbitar la Luna, entre 1968 y 1970, sugiere que podrían haber considerado un alunizaje tripulado; de haber sido así, la catastrófica explosión en 1969 de su cohete de lanzamiento  parece haber sido un golpe del que nunca se recuperaron.

En su lugar, emprendieron el programa Soyuz («unión»), consistente en poner en órbita laboratorios permanentes (Salyut), con la tripulación relevada y periódicamente reabastecida mediante acoplamientos con las naves Soyuz. El Salyut I fue lanzado con todo éxito en abril de 1971, y una tripulación de tres hombres permaneció a bordo del laboratorio durante 23 días en junio.

Trágicamente, los integrantes de esta tripulación perecieron en el viaje de regreso a causa del simple fallo de una válvula en la nave Soyuz. Otros tres Salyut lanzados mas tarde fueron un fracaso, incluido el COSMOS 55, el 11 de mayo de 1973. Tres días más tarde, Estados Unidos puso en órbita su primer laboratorio espacial, el gigantesco Skylab, que tuvo graves dificultades cuando uno de los paneles solares se desprendió de la nave y el otro no pudo abrirse. Sólo gracias a unos arreglos extremadamente ingeniosos y arriesgados, realizados en el espacio, se salvó la misión y el laboratorio comenzó a funcionar dos semanas más tarde. El programa soviético Salyut tuvo que esperar hasta el final de 1977 para lograr un éxito comparable.

Los principales beneficios de estas actividades precursoras en el espacio tuvieron dos vertientes. En primer lugar, generaron en un período de tiempo extremadamente breve gran cantidad de conocimientos sobre la forma de maniobrar vehículos en el espacio.

Estas técnicas constituyeron la base para el actual enjambre de satélites, que hacen posible la existencia de sistema; de telecomunicaciones sumamente perfeccionados y ofrecen información sobre el clima mundial, los recursos minerales del planeta y la cambiante distribución de la vegetación. Asimismo, los adelantos técnicos en el campo de los cohetes han tenido gran importancia militar.

En segundo lugar, el proyecto de los viajes a la Luna fue muy estimulante para la moral norteamericana, después de la «humillación» de los Sputnik; (aunque es preciso decir que en 1969 la superioridad de la tecnología norteamericana había quedado convincentemente demostrada en otros muchos sectores.

El último paseo de un hombre por la superficie lunar tuvo lugar en 1972, pero la Unión Soviética demostró que los vuelos no tripulados podían producir resultados comparables. En noviembre de 1970, e: Luna XVII depósito en la superficie del satélite un vehículo de control remoto, el Lunojod, seguido por e. Lunojod II en 1971. Estos vehículos recorrieron 50 km transmitieron miles de fotografía, recogieron y analizaron muestras de rocas y efectuaron mediciones de los rayos cósmicos.

LOS PRIMEROS PASOS DE LA UNIÓN SOVIÉTICA…

El peso del segundo satélite lanzado por los soviéticos, que formaba un todo único con la última fase del cohete lanzador, era de 508,3 kg. La inclinación del plano orbital era de 65°, como la del Sputnik-1; su altura, 225 Km. en el perigeo y 1.671 en el apogeo. Dada la mayor distancia a la Tierra en el punto de apogeo, la órbita resultó muy alargada respecto a la del Sputnik-1.

Como la velocidad era la misma, aumentó el período de rotación, que llegó a ser de 103 minutos. Sobre un bastidor adecuado, dispuesto en la cabeza del misil, había dos aparatos: uno para los rayos ultravioleta y el otro para los rayos X, que el satélite podía detectaren la luz solar. Bajo estos dispositivos había un cuerpo esférico, análogo al del Sputnik-1, equipado con varios aparatos de radio.

Finalmente, también contenía un recipiente cilíndrico: el habitáculo de Laika, que, además de albergar a la perrita, llevaba la reserva de alimentos, un sistema automático de acondicionamiento de aire, dispositivos para la medición de la temperatura y la presión de la cabina, y aparatos de control de algunas funciones fisiológicas del animal.

En la parte terminal del cohete lanzador, se habían colocado las baterías eléctricas, los detectores de rayos cósmicos y un completo equipo radiotelemétrico para enviar a la Tierra los datos recogidos por el satélite en el espacio. El Sputnik-2 se desintegró el 14»de abril de 1958, unos tres meses después del final de la misión del Sputnik-1 (4 de enero de 1958).

perra laika

El destino de la perrita siberiana Laika, estaba decidio de antemano, Moscú anunciaba el 12 de diciembre de 1958 que «la perrita murió antes de que los aparatos dejaran de funcionar». En el comunicado se decía que, según lo previsto, se había matado a Laika mediante una pequeña ampolla de gas venenoso hecha explosionar en el interior de la cápsula. El lanzamiento del Sputnik-1 y del Sputnik-2 significó una grave afrenta para la tecnología estadounidense, aunque, desde el punto de vista de la investigación electrónica, Estados Unidos era sin duda alguna un país mucho más avanzado. Precisamente este factor permitió a los estadounidenses una rápida recuperación en los meses siguientes, ya que muy pronto pudieron enviar sus satélites al espacio y, más tarde, sus astronautas a la Luna.

Dimensiones del Sistema Solar Tamaños Medidas Escala de los Planetas

Dimensiones del Sistema Solar
Distancias y Medidas Escala de los Planetas

EL SISTEMA SOLAR: EL SOL Y SU FAMILIA El Sol es la estrella más próxima a nosotros y está a una distancia de 150 millones de kilómetros. La Tierra da una vuelta alrededor del Sol en un año, en compañía de muchos otros cuerpos celestes.

Dimensiones del Sistema Solar Tamaños Medidas Escala de los Planetas

Algunos de estos astros pueden observarse a simple vista en el cielo nocturno errando entre las estrellas. Dichos astros, denominados planetas (de la palabra griega que significa “errante“), giran alrededor del Sol a diferentes velocidades y distancias. Algunos son bastante parecidos a la Tierra, y están constituidos fundamentalmente por rocas y metales, mientras que otros, por el contrario, contienen posiblemente una elevada proporción de hidrógeno y helio. Ninguno de ellos puede producir calor y luz por medio de reacciones atómicas, como las estrellas, y sólo son visibles porque reflejan la luz solar.

Los planetas, por lo tanto, no brillan de la misma manera que las estrellas. En comparación con las estrellas, todos los planetas son cuerpos fríos y están situados en el espacio relativamente cerca de nosotros.

El más próximo al Sol es el planeta Mercurio, que gira alrededor del primero a una distancia media de 5 8 millones de kilómetros. Con un diámetro de sólo dos quintas partes del de la Tierra, es un mundo muy seco que muestra constantemente la misma cara vuelta hacia el Sol, debido a que el período de rotación sobre su eje es igual al que tarda en describir su órbita. Por estar más cerca del Sol que la Tierra, sólo podemos observarlo al atardecer, poco después de ponerse el Sol, o al amanecer.

Después está el planeta Venus, el cual participa con Mercurio del honor de ser denominado estrella matutina o vespertina, pues sólo puede ser observado a la salida o a la puesta del Sol.

Girando alrededor del Sol a 108 millones de kilómetros de distancia, Venus recorre su órbita en siete meses, en comparación con los otros tres meses que tarda Mercurio.

Esto es debido a que por la gravedad solar un planeta requiere más tiempo para recorrer su órbita a medida que aumenta la distancia que lo separa del Sol. Venus muestra muchas cosas en común con la Tierra. Tiene casi el mismo tamaño y, como ella, presenta estaciones regulares a medida que se traslada alrededor del Sol.

Como los demás planetas, gira también alrededor de su eje, pero no podemos medir la duración del día venusiano (o su velocidad de rotación) por estar siempre completamente envuelto por una espesa capa de nubes que impide ver su superficie, que puede ser tierra firme o, posiblemente, un enorme océano. Más lejos del Sol que la Tierra están los restantes planetas del sistema solar.

A una distancia de 228 millones de kilómetros se encuentra Marte, que presenta un tamaño algo superior al de la mitad de la Tierra y necesita casi dos años para recorrer su órbita. Al contrario que Venus, Marte tiene sólo una tenue atmósfera, que nos permite observar la superficie del planeta, particularmente interesante porque muestra gran cantidad de detalles que algunos astrónomos atribuyen a la existencia de plantas vivientes.

Aún más lejos del Sol, a una distancia comprendida entre 320 y 480 millones de kilómetros, se encuentra un enjambre de minúsculos “pequeños planetas”. Estos astros, de diámetros que oscilan entre 750 y sólo unos pocos kilómetros, son demasiados pequeños para poder observarlos a simple vista. Debido a que algunos tienen órbitas muy alargadas y pueden llegar a estar muy cerca de nosotros, los astrónomos los utilizan para obtener con mucha exactitud las distancias dentro del sistema solar.

Estos pequeños planetas se denominan también asteroides, es decir, “parecidos a estrellas”. Vistos a través del telescopio parecen cabezas de alfiler, como las propias estrellas, y no discos luminosos como ocurre con los planetas.

El mayor de todos los planetas es Júpiter y su órbita se encuentra más alejada que las de los asteroides. Este planeta gigante tiene un diámetro once veces superior al de la Tierra. Si nos fuera posible poner a Júpiter en el platillo de una balanza su peso resultaría 300 veces mayor que el de la Tierra.

A simple vista Júpiter se presenta como una estrella brillante, pero a través del telescopio aparece como un disco cruzado por varias bandas oscuras. Debido a que estas bandas cambian de posición cada mes, los astrónomos creen que lo que ellos realmente observan es una atmósfera densa y nubosa. Y esto se confirma por la rotación de algunos detalles apreciados en las bandas.

Tales detalles se mueven más rápidamente cerca del ecuador del planeta (con un período de 9 horas y 50 minutos) que cerca de los polos (con un período de 9 horas y 56 minutos). Estas distintas velocidades de rotación serían imposibles si la superficie del planeta fuese sólida. La distancia de Júpiter al Sol es de 778 millones de kilómetros, o sea más de cinco veces la distancia de la Tierra al Sol.

Saturno, el siguiente planeta que encontramos, está a 1.430 millones de kilómetros del Sol, casi dos veces más alejado que Júpiter. Aunque Saturno no es tan grande como Júpiter, tiene no obstante un diámetro 9 1/2 veces mayor que el de la Tierra. Al igual que Júpiter, posee una atmósfera que presenta bandas y nubes, y tarda 10 1/4 horas en girar sobre su eje. Saturno se distingue de los restantes planetas del sistema solar en que tiene un sistema de anillos que lo rodean ecuatorialmente.

Estos anillos están constituidos por miríadas de corpúsculos rocosos o de hielo, o quizá por una combinación de ambos, que giran a su alrededor. Debido a las diferentes dimensiones de las órbitas de estos corpúsculos, los anillos se extienden desde 15.000 hasta 60.000 kilómetros por encima de la atmósfera de nubes. Sin embargo, a causa de la acción gravitatoria de Saturno, dichas órbitas son tan coplanarias, que los anillos tienen un espesor de sólo unos 15 kilómetros.

Los anillos dan a Saturno un aspecto extraño y único. Los tres restantes planetas del sistema solar (excepto algunas veces Urano) sólo pueden ser observados mediante un telescopio. Urano, el más cercano de los tres, se encuentra a 2.870 millones de kilómetros del Sol; Neptuno, el siguiente, 1.500 millones de kilómetros más lejos, y Plutón, el más alejado, otros 1.500 millones más allá.

A través del telescopio, Urano y Neptuno parecen presentar superficies nubosas; ambos tienen un diámetro superior al de la Tierra (Neptuno 3 1/2 veces mayor y Urano casi 3 3/4)- Plutón es mucho más pequeño que los otros dos, casi del mismo tamaño que Marte. Hasta aquí sólo hemos mencionado los nueve grandes planetas, incluyendo la Tierra, y los asteroides.

No todas las órbitas de los planetas están situadas en un mismo plano, sino que forman ciertos ángulos entre sí. Plutón tiene una órbita muy inclinada y algunas veces se acerca al Sol aún más que el propio Neptuno.

Pero la familia del Sol —la totalidad del sistema solar— es todavía mucho mayor. A través del espacio se desplazan muchos enjambres de corpúsculos metálicos y rocosos; y la acción gravitatoria del Sol ha capturado cierto número de ellos, que giran a su alrededor describiendo órbitas muy alargadas. A lo largo de la mayor parte de su trayectoria son invisibles y sólo pueden ser observados cuando la Tierra cruza su camino o cuando se acercan mucho al Sol.

Cuando un enjambre pasa muy cerca del Sol se calienta el gas helado transportado junto con los corpúsculos rocosos o metálicos. Dicho gas se escapa y se torna luminoso por efecto de la radiación solar, la cual al propio tiempo desprende partículas eléctricas que lo lanzan al espacio. A su vez, algunas de las partículas rocosas reflejan también la luz solar. El resultado de esta actividad es que el conjunto de corpúsculos puede observarse entonces como una mancha brillante en el cielo, con los gases que se liberan en el espacio formando una larga cola luminosa, que a veces se extiende hasta millones de kilómetros. A tales objetos se les da el nombre de cometas.

Pueden acercarse hasta pocos millones de kilómetros del Sol, mostrando entonces el otro extremo de su órbita mucho más allá de la del propio Plutón. Cuando un cometa describe su órbita alrededor del Sol, muchos de los corpúsculos que lo constituyen se reparten a lo largo de dicha órbita. Algunos de tales corpúsculos se agrupan gradualmente en enjambres mucho más dispersos.

Entonces ya no son visibles como un cometa, pero pueden observarse cuando la Tierra los encuentra a su paso y los corpúsculos penetran en la atmósfera terrestre. Debido a la gran velocidad de desplazamiento (muchos kilómetros por segundo) se calientan al entrar en contacto con el aire. En consecuencia, estos fragmentos brillan al propio tiempo que se van quemando, ionizándose el aire que los rodea y que también se ilumina a su vez. En cada punto de la trayectoria de uno de estos fragmentos la luz producida dura solamente una fracción de segundo. Pero a menudo toda la trayectoria puede ser observada durante un corto intervalo de tiempo, y se denomina ráfaga meteórica. El fragmento rocoso en sí se conoce con el nombre de meteorito.

Cuando la Tierra atraviesa un enjambre, advertimos en ciertos casos centenares de meteoritos, y tales “lluvias de estrellas” producen una visión espectacular. Sin embargo, son demasiado pequeñas para que puedan observarse, y deben ser registradas por otros métodos que describiremos más adelante.

Al girar alrededor del Sol, casi todos los grandes planetas son centro de pequeños sistemas de satélites naturales. Aunque parece ser que Mercurio, Venus y Plutón carecen de “lunas” -y la Tierra tiene sólo una-, los restantes planetas poseen un buen número de ellas. Marte tiene dos pequeños satélites de unos 7,5 y 15 Km. de diámetro, que recorren sus órbitas en unas 30 y y1/2 horas, respectivamente. Júpiter posee 12, cuatro de los cuales son de tamaño parecido al de nuestra propia I ,una y los ocho restantes mucho menores. Tres de estos últimos muestran un diámetro de sólo 20 km. Saturno tiene 9 satélites, siendo todos ellos, excepto uno, de tamaño muy inferior al de la Luna.

Comparación de la alargada órbita de un cometa con la casi circular de la Tierra. El calor solar dilata el luminoso gas de un cometa proyectándolo hacia delante de forma que la cola siempre apunta en sentido contrario al Sol.

Urano tiene 5 y Neptuno sólo 2, el mayor de ellos de i amaño parecido al de nuestro satélite. Aunque la Tierra es el único planeta que posee un solo satélite, éste parece tener un tamaño desproporcionado en revolución con el de la misma Tierra.

¡Algunos astrónomos llegan a considerar el sistema Tierra-Luna como un planeta doble! Pero no estamos seguros de ello. Muchos astrónomos piensan que la mayoría de los satélites del sistema solar eran asteroides que fueron capturados por los grandes planetas miles de millones de años atrás, cuando se estaba formando todo el sistema.

Fuente Consultada: Secretos del Cosmos Colin A. Roman Biblioteca Basica Salvat Nro. 2

Eclipses de Sol y de Luna Cual es causa? Sistema Solar y Planetas

Eclipses de Sol y de Luna ¿Cual es causa?

Introducción: Los eclipses
Significan la ocultación de un astro por interposición de otro. Los movimientos de la Tierra y de la Luna en torno del Sol originan los eclipses de Sol o de Luna, según sea el astro obscurecido. Para que haya eclipse es menester que la Tierra, el Sol y la Luna estén en línea recta y casi en el mismo plano, y que la Tierra o la Luna penetre en el cono de sombra producido por el otro astro.

La naturaleza de los eclipses de Sol y de Luna difiere muchísimo. En un eclipse solar la Luna podrá ocultar todo o parte del astro para ciertos lugares de la Tierra, pero jamás para toda ella. Así habrá zonas en que el Sol quedará completamente obscurecido, o parcialmente, o no se observará fase alguna del eclipse. A pesar de que los tres astros se encuentran en línea recta suele ocurrir que, dada su distancia relativa, la Luna esté de tal manera que en el máximo del eclipse el disco solar no quede del todo oculto, sino que alrededor del disco lunar pueda verse una parte de aquél. Entonces se produce un eclipse anular.

La luna puede pasar dentro del cono de sombra que proyecta la Tierra en el espacio en el momento del plenilunio. Así queda interceptada para la Luna la luz del Sol y ocurre un eclipse total o parcial, según que se haya sumido tota! o parcialmente en la sombra.

Cuando la Luna pasa delante del Sol, la sombra que señala en la Tierra es circular y que, por causa del movimiento de rotación de nuestro planeta, va recorriendo diversos lugares. En todos ellos el Sol está completamente oculto y produce un eclipse total de Sol. Este fenómeno se inicia siempre en el lado O del disco del astro, y la sombra atraviesa la superficie terrestre de O a E. En los eclipses lunares, por el contrario, la sombra comienza en el lado E del disco y lo va barriendo hacia el O.

LOS ECLIPSES DE SOL Y DE LUNA: Cuando la Tierra, la Luna y el Sol están exactamente alineados en el espacio, el cielo se oscurece debido al eclipse. Los eclipses solares ocurren en luna nueva, cuando la Luna pasa entre los dos astros mayores, tapando el Sol y proyectando su sombra sobre la Tierra. (foto eclipse de Sol)

Hay tres tipos de eclipses solares. En el eclipse parcial, la Luna se come al Sol pero no acaba de devorarlo. El día se oscurece ligeramente y el Sol, visto con cualquier clase de protector de los ojos o por un agujero muy pequeño, parece una galleta a la que se le ha quitado un bocado.

En el eclipse total, la cara del Sol desaparece detrás de la Luna, florece la corona por lo general invisible y los afortunados espectadores situados dentro de la sombra lunar pueden conocer las tinieblas al  mediodía.* El tercer tipo de eclipse, el llamado anular, ocurre cuando la Luna se halla a la máxima distancia de la Tierra y en consecuencia se ve más pequeña que de ordinario. Incluso en el momento cumbre de tal eclipse, el reborde del Sol envuelve la Luna, así:

La luna llena es la época de los eclipses lunares, cuando la Tierra queda entre las luminarias y su sombra cae en la superficie de la Luna. Lo mismo que los eclipses solares, los eclipses lunares no ocurren todos los meses; sólo se producen cuando la alineación tripartita es exacta. Esto sólo sucede de vez en cuando, porque la órbita de la Luna, que es rotatoria, forma un ángulo de 50 con el plano de la órbita que traza la Tierra alrededor del Sol.

Los auténticos amantes de los eclipses no se detienen ante nada para verlos. Por ejemplo, el 3 de octubre de 1986 Glenn Schneider, de Baltimore, y otras ocho almas intrépidas contemplaron un eclipse de Sol desde un pequeño aeroplano a 12.200 metros por encima de Islandia.

Escribiendo en la revista Sky & Telescope, Schneider describe lo que vio cuando la Luna se fue colocando delante del Sol y la luz solar comenzó a filtrarse por los valles y las cimas montañosas situadas en el borde lunar, produciendo el fenómeno conocido como los granos de Baily. «Durante seis segundos enteros —recordaba Schneider—, la danza parpadeante de granos fue relampagueando por el limbo… Un minuto después de la “totalidad”, miramos por las ventanillas de la izquierda para valorar el aumento de la luminosidad del cielo. La sombra de la Luna se proyectaba sobre la cara superior de las nubes como un borrón de tinta (!). Durante todo un minuto contemplamos esta mancha oscura, que tenía la misma forma que un cigarrillo aplastado y se iba alejando de nosotros hacia el horizonte.»

Hay eclipses todos los años: siete como máximo, dos como mínimo. Entonces, ¿por qué no vemos más? Los eclipses lunares sólo son visibles por la noche. La mitad de las veces ocurren durante el día y sólo se ven desde la otra cara de la Tierra. Los eclipses solares son aún más elusivos, porque sólo se ven durante unos minutos y sólo dentro de la zona donde cae la sombra de la Luna. Esta zona es tan estrecha que en toda Inglaterra sólo han sido visibles cuatro eclipses solares totales durante los últimos mil años.

Por eso no son fáciles de ver los eclipses. Tomemos un año de cuatro eclipses, por ejemplo 1997. En marzo será visible un eclipse de Luna desde todo el territorio de Estados Unidos, pero únicamente se tratará de un eclipse parcial. Ese mismo mes se podrá ver un eclipse total de Sol; pero sólo desde una estrecha franja de terreno de China o bien yendo en barco por el océano Ártico. En septiembre, será visible un eclipse solar siempre que se contemple desde Australia o Nueva Zelanda, pero incluso allí abajo sólo será un eclipse parcial. Dos semanas después habrá ocaSión de ver un eclipse total de Luna, pero desde América del Norte. Tal es la persecución de los eclipses. La idea de alquilar un aeroplano para presenciarlos empieza a no resultar del todo irrazonable.

Eclipse de Luna

Seis Eclipses Notables o Históricos:

En la mitología de Dahomey la Luna, que se llama Mawu, y su hermano gemelo el Sol, llamado Lisa, hacen el amor durante los eclipses. Los sietes pares de gemelos así concebidos se convirtieron en las estrellas y los planetas.

Pero en la mayor parte de las mitologías los eclipses tienen asociaciones terroríficas. Los antiguos chinos y los bolivianos imaginaban que durante los eclipses unos perros furiosos desgarraban el Sol y la Luna con sus dientes. En Yugoslavia se decía que los vampiros destrozaban las luminarias. Los egipcios creían que de vez en cuando la serpiente Apep, que gobernaba el submundo y era señora de los muertos, se erguía y se tragaba el barco en que surcaba los cielos el dios solar Ra. En esos momentos el Sol desaparecía.

Las explicaciones históricas tienden a ser semi mitológicas. A menudo hablan de un ser superior —un conquistador o un científico— capaz de predecir los eclipses, con lo que advierte del desastre al tiempo que ilustra lo de saber es poder. Dos ejemplos:

* 28 de mayo de 585 a. C. A pesar de creer que la Tierra era plana, Tales de Mileto es considerado el primer científico griego. Puso en relación las matemáticas con la lógica y fue el primero en formular varias verdades matemáticas que la mayor parte de nosotros aprendemos en el bachillerato. Los antiguos lo reverenciaban por su capacidad para detener una batalla, hazaña que llevó a cabo con ayuda de unas tablas babilónicas. Según Herodoto, los medas y los

lidios estaban en medio de la batalla cuando «el día se convirtió en noche. Y este cambio había sido predicho a los jonios por Tales de Mileto, que les había dicho el año en que ocurriría». Aunque Tales no había especificado el día, su predicción inspiró el suficiente temor para dar lugar inmediatamente a la paz.

* 29 de febrero de 1504. Cristóbal Colón había estado aislado durante meses, con la tripulación descontenta, en la costa de Jamaica. La leyenda cuenta que organizó una reunión con los indígenas para una fecha en que sabía que iba a haber un eclipse total de Luna. Basaba sus predicciones en las tablas de navegación del astrónomo Johann Müller, más conocido por su nombre latino, Regiomontano. El eclipse se produjo según lo previsto, los indios quedaron impresionados y los descubridores recobraron algo de su decreciente influencia.

Hay unos cuantos eclipses memorables por razones científicas:

* 21 de junio de 1629. Los chinos sabían predecir los eclipses, pero no muy bien. Los astrónomos imperiales, que no habían acertado a pronosticar el eclipse de 1610, predijeron un eclipse solar para una fecha de 1629. Sin embargo, los misioneros jesuitas insistieron en que la predicción llevaba una hora de adelanto y en que el eclipse, en lugar de durar dos horas, sólo se vería dos minutos. Los jesuitas tenían razón. Como consecuencia, el emperador ordenó que se revisara el calendario chino y se instó a los jesuitas a que construyeran telescopios y empezaran a traducir al chino libros sobre óptica, música y matemáticas.

* 8 de julio de 1842. Durante este eclipse solar los científicos europeos dedujeron que las protuberancias de color rosa y los rayos opalescentes de luz que envolvían por completo la Luna no eran emisiones de la atmósfera lunar ni ilusión óptica, sino parte del Sol.

* 18 de agosto de 1868. Pierre Jules César Janssen, un banquero francés convertido en astrónomo, hizo una lectura espectroscópica de la corona solar durante este eclipse, lo cual permitió a los científicos analizar la composición de la atmósfera solar. La corona era tan espectacular que Janssen estaba convencido de que debía percibirse en condiciones normales. Al día siguiente localizó las protuberancias y registró un espectro. Otro científico, J. Norman Lockyer, había estado haciendo trabajos similares. Entre los dos demostraron que la corona estaba presente en todo momento, bien que sólo fuera visible durante los eclipses, y formaba parte del Sol, aunque con una composición ligeramente distinta de la de la masa solar. También identificaron, en la franja amarilla del espectro, un elemento que sería llamado por el nombre griego del Sol y que no se encontraría en la Tierra hasta un cuarto de siglo después: el helio.

Janssen estaba tan emocionado con estos resultados que en 1870, cuando iba a haber un eclipse visible en Argelia, no dejó que nada le impidiera ir. Salir de París constituyó un problema, no obstante, pues la ciudad estaba rodeada por tropas prusianas hostiles. Las muchedumbres pululaban por las calles, los ciudadanos hambrientos se comían los gatos y las ratas, los restaurantes exóticos hacían incursiones al zoológico y sirvieron platos hechos con los dos elefantes Cástor y Pólux, y la única manera de salir de la ciudad era hacerlo en globo de hidrógeno. Janssen partió de Paris en una balsa y llegó a Argelia a tiempo. Por desgracia, conforme se acercaba el eclipse total la temperatura disminuyó, las nubes taparon la Luna y Janssen no pudo ver nada.

* 29 de marzo de 1919. Albert Einstein había predicho que la luz, al pasar junto a un objeto pesado como el Sol, se curvaría en proporción al campo gravitatorio del objeto. Esto estaba aún por demostrar, pero el eclipse solar de marzo de 1919, cuando se vio la silueta del Sol contra las apretadas estrellas del cúmulo de las Híades, ofreció la perfecta oportunidad para comparar la posición habitual de estas bien conocidas estrellas con su posición durante el eclipse. Pensando en esto, sir Arthur Eddington se trasladó a una isla situada en la costa occidental africana y un grupo de científicos británicos fue a Brasil.

Durante el eclipse los observadores midieron las posiciones de varias estrellas de las Híades y descubrieron que la luz procedente de estas estrellas resultaba curvada por la gravedad del Sol, por lo que se trasladaban con respecto a su posición habitual exactamente tal como había predicho Einstein, lo cual confirmó la teoría… y cambió la vida de su autor.

En cuanto Einstein se enteró de la noticia, envió una postal a su madre, anunciándole: «Gozosas noticias hoy». Un titular del New York Times proclamaba: «Todas las luces bizquean en el cielo / Triunfa la teoría de Einstein». Y Einstein pasó a ser definitivamente una celebridad mundial.

PARA SABER MAS…
EL SAROS

Los eclipses son fenómenos tan particulares que ya las poblaciones antiguas investigaron sus eventuales ciclos.
Para los eclipses de Luna no es difícil hallar una ley que permita predecir cuándo van a producirse, al menos aproximadamente. Esta ley fue hallada después de atentas observaciones, y resultó que entre dos eclipses de Luna median cinco o seis meses.

Al período de 223 meses lunares (la duración del mes lunar equivale a 29 días y medio) se le dio el nombre de saros, uno de los períodos sobre los que puede calcularse con mayor precisión la repetición de los eclipses.

En cambio, para los eclipses de Sol, el cálculo es más complicado, ya que un eclipse solar es un fenómeno local, no visible desde toda la Tierra, y depende estrechamente de la posición exacta de la Luna en la bóveda celeste. Sin embargo, ya en la Antigüedad se previeron eclipses de Sol: un ejemplo lo dio Tales, que predijo el eclipse total que tuvo lugar el año 585 a.C.

OTROS ECLIPSES
El fenómeno de los eclipses, tal como se presenta, no es exclusivo del sistema formado por la Tierra, la Luna y el Sol, sino que se produce en una gran cantidad de cuerpos celestes. Un ejemplo conocido es el de los satélites galileanos, cuyo estudio permitió llegar a una primera estimación de la velocidad de la luz.

Naturalmente, lo mismo que sucede en la Tierra cuando la Luna se interpone entre ella y el Sol, también podrían observarse eclipses de Sol desde Júpiter cuando uno de los satélites pasa por delante del planeta gigante. Pero el fenómeno más singular ocurre cuando, en determinadas condiciones, son los satélites los que se eclipsan recíprocamente. Por ejemplo, hay eclipses de Io provocados por Ganímedes, mientras que en aquel mismo momento hay un eclipse de Sol en Io.

Otro caso interesante es el de dos estrellas que orbitan una alrededor de otra y el plano orbital está en la línea visual de la Tierra. En tal caso, las estrellas pasarán periódicamente una delante de otra, enmascarando la luz de la compañera que permanece detrás y provocando eclipses de estrellas.

Por consiguiente, los eclipses son una notable fuente de información sobre los sistemas en los que se producen. Esto es así incluso en nuestro medio: durante un eclipse solar es posible estudiar más cómodamente partes del Sol que de otro modo son de difícil observación. También se ha querido comprender el estado de la atmósfera terrestre por el color que adquiere la Luna durante algunos eclipses.

Un aspecto singular de este fenómeno, ligado a su predictibilidad relativamente sencilla, es la investigación histórica: si un hecho tiene una datación incierta y ocurrió en el momento exacto o aproximado de un eclipse, es posible deducir con más rigor su fecha precisa.

Mision Espacial Soyuz-Apolo La Era Espacial Misiones al espacio

Misión Espacial Soyuz: Apolo – La Era Espacial

Un apretón de manos en los cielos: Estamos en 17 de julio de 1975. A más de 200 kilómetros sobre el suelo europeo, astronautas norteamericanos y cosmonautas soviéticos —en un épico momento— se saludaron efusivamente ante la mayor audiencia de la historia que miraba alucinada la imagen capturada para la posteridad por las cámaras de televisión.

El encuentro fue la culminación de más de dos años de intensa preparación técnica por parte de ambos equipos, y de no menos vigorosa actividad diplomática, iniciada en conversaciones informales entre el Presidente John F. Kennedy y el Premier Nikita Kruschev en Viena, en 1962, y concluidas con el acuerdo firmado en Moscú, diez años más tarde, por el Presidente Richard Nixon y el Secretario General del PC de la URSS Leonid Brezhnev.

En realidad la significación del proyecto Apolo-Soyuz fue mucho más política que científica. La misión no supuso ningún ejercicio nuevo, ni la realización de maniobras no efectuadas va rutinariamente por los vehículos espaciales de los dos países. Mas, el acoplamiento sideral sí representó, en cambio, el aproximamiento de las dos potencias de nuestros días, rivales no sólo en la “guerra fría”, sino también en la carrera espacial. El saludo en ruso del comandante americano, respondido en inglés por el capitán soviético, fue símbolo dramático de la política de “détente” suscrita por la Casa Blanca y el Kremlin.

Misión Espacial Soyuz: Apolo

astronauta rusoLa misión se inició el 15 de julio con el despegue perfecto de la cosmonave soviética de la base Baikonur, en la zona asiática. El Soyuz iba tripulado por Aleksei Leonov (imagen), 41 años, quizás e! más conocido de los cosmonautas soviéticos —después de Gagarin— por su caminata espacial de 1965, la primera en la historia, y por Valerv Kubasov, 40 años, ingeniero de vuelo. Al cabo de dos días de maniobras el Soyuz entró en la órbita circular en que se llevaría a cabo el encuentro.

Siete horas y media después del lanzamiento soviético, un cohete de la serie Saturno se elevó ruidosamente desde la plataforma deThomas Stafford, astronauta lanzamiento de Cabo Cañaveral —en Florida—, llevando en su extremo la cápsula Apolo.

En esta oportunidad la cápsula contaba con tres tripulantes: Thomas Stafford (imagen derecha), 44 años, comandante del equipo norteamericano, y que tenía un largo historial en la astronáutica, habiendo participado en las misiones Géminis 6, Géminis 9 y Apolo 10; Vance B. Brand, 44 años, era el lingüista del grupo.

Su dominio bastante aceptable del idioma ruso hizo de él el narrador idóneo para las transmisiones a la URSS; y Donald K. Slayton, 51 años, el más viejo de los astronautas americanos y que durante largo tiempo había estado excluido de los programas por problemas derivados de los rigurosos exámenes físicos.

El vehículo americano de más posibilidades de maniobra, jugó el papel activo en el acoplamiento sideral. El Apolo estableció contacto visual con el Soyuz y dirigió las maniobras de amarre que culminaron en el apretón de manos de Stafford y Leonov. Parte indispensable de estas operaciones de enlace fue el llamado módulo de amarre, un cilindro de tres metros de largo y casi metro y medio de diámetro construido por Estados Unidos a un costo de más de cien millones de dólares. El módulo de amarre sirvió no sólo para comunicarlas dos naves, sino también para igualar sus medios ambientes, ya que el Apolo tenía una atmósfera de oxígeno puro a una presión dos veces menos que la de la atmósfera de aire del Soyuz.

astronautas

Apenas se concluyeron los saludos entre los navegantes espaciales y el canje de banderas y placas conmemorativas, los jefes de sus respectivos gobiernos enviaron sus felicitaciones. Brezhnev radió un mensaje por medio del centro de control de Moscú, en tanto que el Presidente Gerald Ford —que reemplazaba a Nixon después del affaire de Watergate— charló informalmente con ambas tripulaciones. Ambos jefes de Estado pusieron de realce el carácter simbólico de la apertura de la compuerta en el módulo de amarre, que sentaba un precedente para la cooperación técnica ruso-americana.

Terminadas las formalidades oficiales, las tripulaciones del Apolo y el Soyuz iniciaron un período de 44 horas de visitas mutuas y experimentos conjuntos encaminados a fomentar una cooperación aun más estrecha en el futuro, todo ello bajo el inquisitivo ojo electrónico de las cámaras de televisión.

La camaradería de astronautas y cosmonautas incluyó actividades gastronómicas que fueron objeto de algunos comentarios agudos con la prensa. En respuesta a una pregunta formulada por el cuerpo de periodistas desde la Tierra, Leonov muy diplomáticamente dijo que lo más importante de un banquete no era tanto lo que se comía, sino con quién se comía.

El 19 de julio, casi dos días después del amarre de las dos naves, El Apolo se separó del Soyuz, tras un último canje de recuerdos simbólicos, entre ellos, semillas de árboles típicos de los respectivos países. Uno de los experimentos más interesantes realizados por la misión conjunta fue el estudio del eclipse anular de Sol, provocado artificialmente por el Apolo al separarse del Soyuz e interponerse entre éste y el Sol.

Los cosmonautas tomaron fotografías de la corona solar, en la que ocurren importantes fenómenos de difícil observación desde la Tierra. Un último acoplamiento tuvo lugar después de este eclipse artificial, a fin de probar nuevamente el mecanismo de amarre del Soyuz, pero en esta oportunidad las compuertas de ambos vehículos permanecieron cerradas.

Dos días después de la separación, la cosmonave soviética descendió, pendiente de un gigantesco paracaídas, en el desierto de Kaza Khastan, al E. de la base de Baikonur. El Apolo permaneció en órbita otros tres días, efectuando observaciones y experimentos. Su descenso en el Océano Pacífico, a tinos 500 kilómetros de Honolulú, fue el último de esta clase. Los próximos vuelos tripulados de los Estados Unidos se realizaron en un Transbordador espacial, vehículo reusable de aterrizaje horizontal en pistas de aeropuerto. El regreso del Apolo se produjo sin complicaciones.

MISIÓN APOLO-SOYUZ (1975)

PARA SABER MAS…

EL MÓDULO DE ACOPLAMIENTO: Seguramente, la parte más compleja de la misión fue la construcción del módulo de acoplamiento, que debía permitir a las dos cápsulas, muy diferentes entre sí, unirse para que los astronautas pudieran pasar de una a otra. Después de varias investigaciones se dio al módulo de acoplamiento una forma cilíndrica, con un diámetro de casi 1,5 m y una longitud aproximada de 3 m. Debía hacer las funciones de cámara estanca para el paso interior de las tripulaciones entre las diferentes atmósferas de las cápsulas Apollo y Soyuz.

Una vez en órbita, la atmósfera de la Apollo era oxígeno puro a una presión de 0,351 kg/cm2. En cambio, la Soyuz utilizaba una mezcla de nitrógeno y oxígeno a una presión equivalente a la terrestre a nivel del mar: 1,33 kg/cm2. Durante la fase de acoplamiento do las cápsulas, la presión de la Soyuz se redujo desde su valor normal hasta cerca de 0,7 kg/cm2. Esto permitió a los miembros de la tripulación el paso de la Soyuz a la Apollo en condiciones estancas para respirar oxígeno puro y eliminar oí nitrógeno contenido en la sangre.

El módulo de acoplamiento también disponía de comunicaciones por radio y televisión autónomas, antenas, gas do reserva y calefacción, como si se tratara de una pequeña astronave. Podía alojar simultáneamente a dos miembros de la tripulación. Las aberturas, provistas de controles desde ambos lados, fueron instaladas en los dos extremos del módulo.

LOS TRES FACTORES MÁS IMPORTANTES QUE HACEN DEL ESPACIO UN MEDIO DIFERENTE DE LA TIERRA
Aunque hay muchas características ambientales que hacen de la vida en el espacio algo muy diferente de la vida en la Tierra, hay tres que revisten especial importancia. Se trata de la atmósfera, las radiaciones y la gravedad.

LA ATMÓSFERA: En la Tierra es necesaria una mezcla especial de gases para que la vida, tal como la conocemos hoy, sea posible.

Cuando respiramos, una cierta cantidad de oxígeno entra en nuestra garganta, es absorbida por nuestra sangre, viaja hasta las células y actúa como «combustible» para un sinnúmero de acciones. Pero para que podamos respirar, el aire debe tener una cierta presión, densidad y temperatura. Si tales valores cambiaran respecto a los hoy existentes, la respiración sería imposible.

Pero en el espacio no hay atmósfera y ésta debe crearse dentro de las cápsulas o los trajes espaciales. Además, debe regularse la temperatura, que en el espacio está sujeta a variaciones extremas. Pero el espacio es extremadamente frío. Como se sabe, la temperatura es una medida de la energía y en el espacio abierto no hay virtualmente nada capaz de absorber calor del Sol e irradiar calor.

La energía del Sol, en efecto, pasa libremente a través del espacio. Sólo cuando hay una masa presente en el espacio, como por ejemplo la Tierra, los demás planetas o una astronave, la energía puede absorberse y transformarse en calor. Si una estación espacial o un astronauta que esté fuera de su vehículo (por ejemplo, realizando actividades extravehiculares) se encuentra en la dirección de los rayos solares, puede absorber energía y calentarse mucho. Por ello, la astronave y el astronauta deberán protegerse con materiales apropiados para defenderse del sobrecalentamiento producido o del sobreenfriamiento que tendría lugar en ausencia de los rayos solares.

RADIACIONES: La atmósfera terrestre sirve al hombre, entre otras cosas, de protección contra los rayos ultravioletas del Sol, que pueden dañar profundamente nuestro organismo, y contra las todavía más peligrosas radiaciones de otros tipos procedentes del espacio.

Los científicos describen de distintas maneras la dosis de radiación de los rayos cósmicos. Las dos más usuales consideran simplemente la acumulación de radiación (cuya unidad de referencia es el Roentgen) o también el medio que la recibe. En general, se mide la cantidad de radiación que absorben los seres vivos en REM (Roentgen Equivalent Man). Por tanto, es posible comparar las distintas cantidades de variación absorbidas dando su valor en REM.

Como es evidente, los astronautas que permanecen largo tiempo en el espacio absorben dosis de radiación mucho más elevadas que los que viven normalmente en la Tierra. ¿Qué les ocurrirá a los que se embarquen para largos viajes a Marte? Las radiaciones cósmicas son muy peligrosas porque pueden matar las células vivas, destruyendo sus enlaces químicos y su metabolismo.

LA GRAVEDAD: Las dos primeras diferencias entre la vida terrestre y la vida en el espacio son poco advertidas por el hombre porque la temperatura adaptada a su supervivencia se reproduce dentro de las astronaves y de los trajes espaciales; asimismo, las dosis más o menos elevadas de radiación no son percibidas por los organismos vivos (a menos que se trate de dosis elevadísimas). Pero existe una diferencia entre la vida terrestre y la vida en el espacio que se experimenta de un modo más exasperante que las otras dos: la casi total ausencia de gravedad.

Cuando un astronauta, dentro de una astronave o en el vacío del espacio, ciérralos ojos desaparece para él el sentido del «arriba» y el «abajo» tal como se vive, normalmente en la Tierra; es como si perdiese la orientación del propio cuerpo. Muchos astronautas, cuando experimentan por primera vez esta sensación, sufren el mal del espacio, similar al mareo del mar o del automóvil. Sucede esto porque el cerebro humano está habituado a definir las distintas posiciones del cuerpo en relación al mundo circundante.

A falta de estos parámetros, el astronauta puede sufrir también un profundo malestar, fuertes dolores de cabeza, náuseas -a veces acompañadas de vómitos-, unos síntomas que pueden dificultar mucho la realización del trabajo programado. Pero en pocas horas o pocos días el cerebro se acostumbra a la falta de referencias: aprende a vivir con la microgravedad. Los problemas, aunque de menor intensidad, se reproducen cuando los astronautas, después de un largo vuelo, vuelven a la Tierra, hasta el punto de temblar, por ejemplo, cuando dan sus primeros pasos sobre la superficie de nuestro planeta, sometida a la gravedad.

Ver Más: Primer Acoplamiento Espacial

Ver: La Misión Apolo

 

Historia del Hombre en el Cosmos La Era Espacial Misiones al Espacio

Historia del Hombre en el Cosmos – Misiones al Espacio

HISTORIA DEL HOMBRE EN EL COSMOS: Desde aquel primer «bip-bip» del primer Sputnik, estamos acostumbrados a que cohetes, satélites experimentales, satélites meteorológicos o de telecomunicación surquen el cielo a gran altura; a que sondas de diferentes tamaños exploten el cosmos, giren alrededor de la Luna, de Marte, de Venus, e incluso lleguen a posarse.

Desde que el 12 de abril de 1961, a las nueve horas cero siete minutos, Gagarin fue lanzado al espacio, ya no nos sorprende que nuevos cosmonautas americanos o soviéticos realicen regularmente hazañas cada vez más complicadas: que salgan de sus naves o que, a bordo de dos vehículos diferentes, tomen contacto entre sí. La sputnik satelitenavegación espacial, aunque todavía reservada a algunos pioneros, se ha convertido en una realidad.

Desde el primer vuelo de Gagarin hay al menos una cosa que es cierta: el hombre puede navegar por el espacio. Los vuelos siguientes han demostrado que una estancia de varias semanas en el espacio no afectaba el organismo. Es cierto, que algunos cosmonautas han sentido, durante el vuelo o después del vuelo, perturbaciones diversas, pero éstas no han tenido nunca una real gravedad.

Guerman Titov, por ejemplo, ha sentido algunos malestares. Ha soportado muy bien la aceleración. Más tarde, al principio del estado de ingravidez, ha tenido durante algunos minutos la desagradable impresión de navegar cabeza abajo e imaginaba que su tablero de mandos se desplazaba hacia lo alto de la cabina.

Pero esta «fantástica» visión se disipó pronto y, si tuvo mareos, desaparecieron tras reposar. Ciertos cosmonautas americanos han sentido, tras su vuelo y la prolongada experiencia de la ingravidez, algunas perturbaciones del equilibrio. Uno de ellos, se dice, que se sintió menos seguro conduciendo su coche. Pero estos fenómenos, generalmente pasajeros, no han afectado su metabolismo. Después del nacimiento del hijo de Guerman Titov se ha sabido con certeza que los viajes por el espacio no tenían consecuencia alguna sobre la descendencia.

Tras los primeros resultados, los técnicos y los médicos de la astronáutica piensan que no existe un tipo ideal de hombre del espacio. Los criterios de selección exigen, sin embargo, candidatos para la aventura espacial con una excelente condición física (aunque uno de los cosmonautas ruso tuvo dos años antes de su primer vuelo problemas cardíacos). A los cosmonautas no se les pide tan sólo poseer una sólida constitución física y nervios á toda prueba; se les pide también poseer notables cualidades intelectuales.

Hay que considerar a los cosmonautas como a superpilotos de pruebas. En efecto, no son tan sólo «acróbatas», sino que son también ingenieros y hombres de ciencia. Las cabinas y el material embarcado han sido modificados a menudo siguiendo algunas veces las observaciones e incluso los cálculos de algunos de ellos.

Para mostrar hasta qué punto se trata de hombres excepcionales, se podría citar como ejemplo de sangre fría a Walter Schirra, quien, en el momento del lanzamiento, cuando sobrevino un incidente que estuvo a punto de hacer explotar el conjunto del cohete, tuvo la sangre fría de no apoyar sobre el botón que le hubiera expulsado inmediatamente al exterior, salvando así su vida pero comprometiendo por numerosos meses el avance del programa espacial americano que en aquella época estaba un poco retrasado con respecto al de los soviéticos.

german titov

Esta cápsula soviética, lanzada en 1959). hoy es ya pieza de museo: su peso parece insignificante comparado con el de las más recientes naves espaciales. Aquí arriba, Guermán Titov. que fue el primer cosmonauta une experimentó el mareo del espacio con motivo de su primer vuelo, que duró más de 24 horas.

Se comprende, pues, la fascinación que pueden ejercer tales hombres , ya que si no son sobrehumanos, hay que reconocer al menos que son excepcionales.

Por esta razón no nos sorprenderá saber que es muy difícil reclutar equipos de esta calidad. En Estados Unidos se cuenta apenas con 40 astronautas y el reclutamiento se hace cada vez más difícil. En la Unión Soviética, se comienza a buscar aquellos que el día de mañana podrán desempeñar tales funciones al nivel escolar o del servicio militar. Pero no hay que creer que tan sólo estos superhombres son capaces de vivir la aventura espacial.

Los rusos han demostrado claramente lo contrario, no tan sólo el día en que por primera vez enviaron una mujer al espacio, sino también cuando, en 1962, en un Voskohd, tomaron plaza tres pasajeros de los cuales dos eran civiles, científicos que no habían sido sometidos más que a un entrenamiento sumario y que hubiesen podido embarcarse en «traje de chaqueta».

Aunque excepcionales, los cosmonautas no tienen sólo cualidades. Como todos los hombres tienen también sus debilidades Podemos citar como anécdota, que entre ellos existe la indisciplina e incluso la desobediencia. Fue así como Cooper —desobedeciendo todas las consignas—subió un bocadillo a bordo clandestinamente. Pero le costó cara su desobediencia puesto que algunas migas, dispersadas por la ingravidez, dificultaron el funcionamiento de algunos aparatos, denunciando así al primer contrabandista del espacio.

Podemos citar aún, como prueba de indisciplina, el diálogo entre White, que había salido de la cápsula Géminis IV y evolucionaba en el espacio; Mac Divitt, que se encontraba todavía en la cabina, y Grissom, instalado en el puesto de telecomunicación en Houston. He aquí la conversación tal como fue grabada:

GRISSOM: —Gemini IV, orden del director de vuelo, volved!
MAC DIVITT: —¿Tienes consignas para nosotros?
GRISSOM: —Gémini IV, ¡vuelvan!
MAC DIVITT: —O. K. Volvemos.
WHITE: —¿Por qué? ¡Me encuentro muy bien!
MAC DIVITT: —No, vuelve en seguida!
WHITE: ¡Ni hablar!
MAC DIVITT: ¡Oíd boy, nos quedan tres días y medio de vuelo!
WHITE (suspirando): —Bueno, vuelvo (algunas palabras inaudibles).
MAC DIVITT: —¡No, entra! Entra antes de que se haga oscuro.
GRISSOM (nervioso):
—Gémini IV, aquí Houston ¡Vuelvan! (A Mac Divitt) ¿Lo haces entrar…?

Con esto podemos ver que los cosmonautas son en definitiva hombres como todos nosotros. Por encima de un entrenamiento riguroso conservan el sentido de la libertad.

Pero apenas si los cosmonautas han dejado de sentir las molestias debidas a una aceleración demasiado fuerte cuando deben enfrentarse a un nuevo enemigo: la ausencia de gravedad, o sea, la ausencia de toda fuerza debida a una aceleración. Los cuerpos al no ser atraídos ya por la Tierra flotan literalmente en el vacío. La posición vertical no existe. El pasajero puede dar volteretas en su cabina, con tal que haya espacio suficiente, o andar por el techo. Incluso si derrama un vaso de agua, se forma un gruesa gota de agua que permanece suspendida en el espacio en el punto en que fue derramada.

Esto puede parecer divertido, pero si damos crédito a los testimonios de aquellos que lo han vivido, la realidad no es tan divertida. La ingravidez crea una sensación relativamente penosa y es necesario un cierto tiempo para acostumbrarse. Durante mucho tiempo se ha creído incluso que los hombres no podrían acostumbrarse a la ingravidez. Es necesario volver a aprenderlo todo. En estos casos el cosmonauta es como un recién nacido: debe aprender no sólo a andar, sino también a hacer gestos incluso uno tan sencillo como dejar un objeto, tomarlo o simplemente levantar un brazo sin que todo su cuerpo empiece a girar.

Es incluso imposible beber o comer normalmente. Para beber hay que aspirar por una paja y para comer, lo más sencillo es introducir en la boca un alimento más o menos pastoso con una especie de jeringa. Por suerte, las bebidas y alimentos espaciales se están mejorando y el «saber vivir» espacial o más exactamente «saber comer» no cesan de progresar.

Podemos esperar que en un futuro, aún bastante lejano, los turistas que usasen eventualmente líneas espaciales’ no tendrían que sufrir la ingravidez. En efecto, se proyecta construir naves con motores nucleares que estarían en perpetua aceleración, lo que crearía en la nave una especie de gravedad.

Incluso cuando el cosmonauta ha terminado su viaje no habrá terminado todavía los problemas de sobregravedad o de ingravidez. Sabemos, en efecto, que ésta tiene valores diferentes según nos encontremos en la Luna, en Júpiter, en Marte o en Venus. Sabemos que en la Luna la gravedad es seis veces menor que en la Tierra. Los paseantes del astro de la noche podrían, pues, andar a pasos de gigante puesto que pesarían seis veces menos.

Se sentirían más ligeros, su cuerpo reposaría menos sobre sus articulaciones y su corazón podría irrigar el organismo con más facilidad. Se estima que sobre la Luna el corazón de un hombre de pie no se fatigaría más que el de un hombre acostado en la Tierra. De esto a pensar que la Luna podría ser el lugar ideal para los terrícolas con demasiado trabajo, no hay más que un paso, que algunos han dado, pretendiendo que una de las primeras utilidades de la Luna sería la de permitir la instalación de verdaderas estaciones de «juventud».

Por desgracia, la realidad es muy diferente, ya que el hecho de que la gravedad sea poca parece ser el único confort que podamos esperar de la Luna, al lado de otros muchos inconvenientes, y habría que pensar que nuestro corazón es como nosotros: se adapta muy pronto a la vida fácil.

Es posible que no podría soportar ya, al regreso, los niveles de la gravedad. Dicho de otra forma, que el viajero del futuro tendría que hacer sobre la Luna suficientes esfuerzos para cansar sistemáticamente a su corazón. Los especialistas han creado ya toda una tabla de gimnasia para los primeros visitantes de la Luna. En oposición con nuestro satélite natural encontramos el planeta Júpiter. Allí la gravedad es dos veces y media más fuerte que sobre la Tierra.

Esto quiere decir que en cuanto pongamos el pie sobre el más misterioso planeta del sistema solar, pesaríamos cerca de 200 kilos la mayor parte de nosotros. Incluso si nuestro esqueleto pudiese aguantarlo, si nuestros músculos llegasen a arrastrarnos, ¿ qué ocurriría en la superficie del astro con nuestro corazón ? Es previsible que no latiría mucho tiempo, aplastado por la grandeza de su labor.

Dicho de otra forma, Júpiter es sin duda un planeta prohibido. Todo lo más, podemos verlo por las ventanillas de las naves espaciales que se aproximen volando a baja altura. Aunque la importancia de la gravedad en Júpiter nos prohibiría pasar demasiado cerca.

Edward H. White,

Flotar en el espacio, como Edward H. White, saliendo de su cabina, se ha convertido para el cosmonauta en un ejercicio casi natural. Las mayores dificultades se presentan al regresar a la Tierra, primeramente para penetrar en las capas de la atmósfera, y luego para tomar tierra. Mientras los soviéticos aterrizan, los americanos prefieren posarse sobre el mar. He aquí, al regreso de un vuelo, cómo se recoge a la cabina y a un cosmonauta inmediatamente después de su salvamento.

Fuente Consultada: Maravillas del Siglo XX

La Conquista del Espacio Misiones Espaciales Tripuladas Sputnik Historia

Historia De La Conquista del Espacio – Misiones Tripuladas

Lanzamiento del Sputnik: Después de la Segunda Guerra Mundial se ha desarrolla do con extraordinario impulso la conquista del espacio tanto en su aspecto interior como en el exterior, exploran do o alcanzando los lugares más difíciles, o que parecía inaccesibles, de la superficie terrestre, o lanzándose de lleno en el mundo cósmico, con el propósito firme de asentar e pie en otros astros, hazaña que en siglos anteriores hubiera sido considerada locura o simple fantasía.

hillaryPara lograrlo el hombre ha aplicado, y sigue aplicando, todo el acervo de sus conocimientos y recursos que le han proporcionado los últimos inventos y descubrimientos científicos, con una voluntad férrea y tenaz, además de su capacidad, bravura personal, heroísmo y emulación.

Dejando al margen hechos aislados, como la expedición británica al Himalaya (1953), en que por vez primera Hillary (imagen) y Tensing alcanzaron la cima del Everest, en la pasada década se centró el interés científico en la conquista técnica de los casquetes polares. En 1951, los argentinos establecían bases permanentes en la Antártida.

En 1957-1958 se celebró el Año Geofísico Internacional, con expediciones organizadas por diversos países a la Antártida, que fue atravesada por tierra, por vez primera, empresa llevada a cabo por el inglés Vivian Fuchs. Al mismo tiempo, en 1958, el submarino atómico norteamericano “Nautilus” atravesaba, también por primera vez, la capa de hielos que recubre el Polo Norte. Al año siguiente una expedición soviética llegaba al llamado “Polo de la Inaccesibilidad Antártica”, meta que se consideraba poco menos que imposible de alcanzar.

Más que en otros períodos históricos, el hombre parece que persigue sistemáticamente un objetivo: el propósito de convertirse en verdadero dueño y rey de la creación, poniendo en juego su inteligencia. Sin detenerse a pensar que, como el aprendiz de brujo, el poder de la técnica pueda un día escapársele de sus manos y aniquilarle, se lanza a las más audaces aventuras, de las cuales la cosmonáutica, los viajes interplanetarios no son precisamente las menos ambiciosas.

El dominio del aire, más efectivo desde 1937, en que el inglés Frank Whittle aplicó a la aviación el sistema de propulsión a chorro, ha cedido paso en sus avances espectaculares a las astronaves, tripuladas o no, con las que el ser humano se propone visitar otros mundos del espacio exterior.

observatorioForzosamente, esta nueva proyección de la actividad humana ha promovido nuevos y mejores estudios acerca del universo que nos rodea y un interés creciente por la Astronomía. Entre otros aspectos. la ciencia astronómica se beneficia de la construcción e montaje de observatorios muy perfeccionados, cuino los de Monte Palomar (1948) y Monte Hamilton (1959), en California; el que se halla actualmente a punto de terminarse en la Unión Soviética, con un espejo telescópico de seis metros de diámetro –el mayor del mundo— con instrumental del género de los telescopios electrónicos inventados en 1954 por el francés Lallemand.

Recientes descubrimientos abren horizontes aún más vastos: el estudio más detenido de las galaxias, el registro de radio-ondas procedentes de universos lejanísimos y el descubrimiento, en 1965, de los “quasars”, masas densas de luz ultravioleta a miles de millones de anos-luz de la Tierra. Y todo ello, en lugar de anonadar al hombre moderno, le sirve de estímulo y acicate.

Los soviéticos fueron los primeros en lanzar con éxito un cohete al espacio. El 4 de octubre de 1957 lanzaron el Sputnik I, que pesaba 83,6 kg y que dio vueltas alrededor de la Tierra durante noventa y cuatro días. Un mes más tarde, el 3 de noviembre, enviaban al espacio un segundo satélite, de 508,3 kg de peso, y que esta vez llevaba una pasajera: la perrita Laíka.

Esta experiencia permitió a los sabios soviéticos determinar las consecuencias que eventualmente pudieran derivarse para los humanos de un vuelo espacial. La perra estaba colocada en la cabina de modo que pudiera moverse. Podía levantarse, sentarse o echarse, y disponía de un comedero. Aparatos de control permitían conocer en todo momento las reacciones de Laika y el estado de su respiración, circulación y presión sanguínea.

Satelite SputnikERA ESPACIAL: La llamada “era espacial” puede considerarse iniciada en octubre de 1957, cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik I, el primer satélite artificial de la Historia . Antes de medio año, en febrero de 1958. los norteamericanos lanzaban su “Explorer I” que descubrió el cinturón interior de radiaciones de Van Hallen.

El año 1959 fue el de los triunfos soviéticos de la exploración lunar o de los “Lunik”: el primero, lanzado en enero, como tentativa inicial; el segundo en septiembre logro el primer impacto terrestre en la Luna, el Lunik III, en octubre, captó por vez primero a fotografías de la cara oculta del satélite y las transmitió por televisión a la Tierra.

Medio ano después, en marzo de 1960. los norteamericanos lanzaban el “Pioner V” primera sonda espacial de los Estados Unidos. Imagen: Lunik II

En continua emulación con escasa diferencia a veces en sus éxitos, Soviéticos y norteamericanos enviaron nuevas astronaves al espacio, alternando a partir de 1961 los lanzamientos de naves no tripuladas con otras que llevaban ya seres humanos a bordo.

Entre las primeras cabe citar como más destacadas, por orden cronológico, el “Telstar I” norteamericano, que logró la transmisión directa de televisión entre Europa y América, en julio de 1962; el “Marte I”, Soviético, lanzado en noviembre de 1962,  que alcanzó las cercanías de Marte en junio de 1963; el “Mariner IV”, norteamericano, que tomó fotografías de Marte, que no muestran apariencias de vida en dicho planeta; el “Venus III”, soviético, lanzado en noviembre de 1965 y que logró el primer impacto terrestre en el planeta venusino en marzo de 1966.

Dos meses antes, en enero de este mismo año, los soviéticos conseguían el primer alunizaje suave en suelo de nuestro satélite, con el Lunik IX”, y un mes después, en febrero de 1966, el “Cosmos 110” llevaba a bordo dos perros, que fueron los primeros seres vivos que atravesaron los cinturones de radiación de Van Hallen. Siguieron los triunfos científicos en años sucesivos, como el del norteamericano “Lunar Orbiter III”, que consiguió en febrero de 1967 medir la distancia exacta entre la Tierra y la Luna con un error mínimo, inferior a quince metros.

Más emoción han despertado los vuelos de astronaves tripuladas. El primer vuelo cosmonáutico de la Historia lo llevó a cabo el soviético Yuri Yuri Gagarin Gagarin (imagen), en abril de 1961, que llevó a término una órbita en torno a la Tierra en la nave “Vostok I’; en agosto del mismo año, otro ruso, Germán Titov, efectuaba algo más de diecisiete órbitas con la “Vostok II”.

Hasta febrero de 1962 no se produjo el primer vuelo orbital de un norteamericano, Glenn, con el “Friendship VII” En agosto del mismo año, los soviéticos lanzaron las astronaves “Vostok III” y “IV”, que se acercaron a sólo 5 Km. de distancia una de otra , consiguiendo, por vez primera, que dos naves cósmicas tripuladas recorrieran simultáneamente el espacio exterior.

En mayo de 1963, el norteamericano Gordon Cooper, después de haber recorrido veintidós órbitas, pudo realizar por sí mismo la maniobra de regreso a la Tierra, amarando en el lugar previsto. Al mes siguiente, en junio de 1963, los soviéticos lanzaban el “Vostok VI”, tripulado por Valentina Terechkova, la primera mujer cosmonauta de la Historia.

En marzo de 1965, los rusos lanzaban el “Vosjok II”, tripulado por Balyaiev y Leonov: también éste fue el primer hombre-satélite” de la Historia, pues logró salir de la cápsula y flotar unos diez minutos libres en el cosmos; tres meses después, el norteamericano White, en el “Géminis IV”. conseguía asimismo pasearse por el espacio, unido a la cápsula por un cable de ocho metros, y antes de transcurrir medio año, en diciembre de 1965, los norteamericanos se apuntaban otro triunfo con la primera cita espacial de las astronaves “Géminis VI” y “VII”; además, en noviembre de 1966 pudieron demostrar en la “Géminis XII” que el ser humano es capaz de trabajar perfectamente en el cosmos, en estado de ingravidez.

En 1967, y basándose en datos facilitados por el “Lunik XIII”, los sabios soviéticos han expuesto la teoría de que la Luna no es un astro totalmente muerto. Por su parte, el objetivo inmediato del esfuerzo norteamericano es el de colocar un hombre en la Luna antes de 1970, como previó en 1961 el presidente Kennedy.

Neil Armstrong Los programas astronáuticos espaciales de los Estados Unidos confirmaron este propósito: llegar con una nave a la Luna  y regresar con la tripulación viva a la Tierra. Tal es la evolución de sus fases sucesivas, los proyectos “Mercury”, “Gemini”, “Apolo” ,“Saturno”. Superado favorablemente el penúltimo de ellos en octubre de 1968, se esperé con el súper proyectil “Saturno” llegar a nuestro satélite en un acercamiento y asalto final, lo que ocurrió felizmente para gloria de la ciencia el 20 de julio de 1969, correspondiendo a Neil Armstrong (imagen) el honor de ser el primer humano que pisó nuestro satélite natural.    

Por lo que se refiere a los soviéticos, después de cumplidos con creces los primeros programas “Vostok” (Oriente) y “Vosjod” (Aurora), resulta difícil prever cuál será su futura orientación con respecto al espacio exterior. Sin perder de vista su interés hacia una probable conquista de la Luna —han llevado a cabo once pruebas de alunizaje—, parecen consagrarse al lanzamiento de plataformas espaciales (programa “Protón”) para desde ellas poder emprender más ambiciosos vuelos espaciales, el primero de los cuales también tendrá verosímilmente, como objetivo la Luna.

LANZAMIENTO DEL SPUTNIK

“Que estos tres primeros pasos…”

16 de julio de 1969; en cabo Cañaveral bulle la actividad y la tensión aumenta progresivamente: la misión de la “Apolo 11” va a comenzar. Dos meses antes —18 a 26 de mayo— los astronautas Stafford, Cernan y Young habían ensayado maniobras de desembarco en orbita lunar a sólo 15 kilómetros de la superficie. Ahora iba el intento final y los elegidos eran Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins.

 Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collin

La nave, con un total de 45.753 kilogramos estaba impulsada por un-cohete impulsor del tipo Saturno 5 de tres etapas y estaba dotada de un “módulo lunar” —con el cual se realizaría la operación de alunizaje— denominado “Eagle”. Al módulo de mando que tenía la misión de hacer el viaje de ida y vuelta se le llamó “Columbia”.

modulo lunar

 

La llamada “era espacial” comenzó en 1957 y tuvo su apogeo en la década de los ‘60, cuando tanto rusos como norteamericanos enviaron al espacio innumerables satélites y naves más sofisticadas. El lanzamiento no presentó dificultades y al cabo de cuatro días —el 20 de julio— se realizó la hazaña. Armstrong y Aldrin hicieron descender el módulo lunar Eagle en el “Mar de la Tranquilidad”, donde recogieron muestras del suelo y rocas —unos 23 kilogramos—, colocaron instrumentos, enviaron imágenes por televisión y tomaron numerosas fotografías.

Neil Armstrong, que le tocó en suerte bajar primero dijo en tal trascendental oportunidad: “Que estos tres primeros pasos constituyan un gran salto en el progreso de la humanidad”. Michael Collins, el otro tripulante de la misión permaneció en órbita en el módulo de mando y completando un total de 31 órbitas lunares al momento del regreso. El tiempo de estadía de Armstrong y Aldrin en la superficie lunar había sido de 21 horas y 22 minutos.

Luego del momento más crucial y enervante del proyecto —el despegue desde la Luna—, el viaje de regreso se hizo fácilmente, amarando en el lugar previsto del Océano Pacífico. Luego de las prevenciones del caso los héroes fueron recibidos en triunfo por el pueblo norteamericano y aclamados, sin reparos, por el mundo entero.

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LA CONQUISTA ESPACIAL DE LOS RUSOS: El 6 de agosto de 1961, Germán Titov mejoró la proeza de su compatriota. A bordo del Vostok II dio 17 vueltas a la Tierra en veinticinco horas dieciocho minutos. Más tarde se supo que Titov había estado indispuesto durante casi todo el vuelo.

Al margen de estas experiencias, los sabios soviéticos se esforzaron, desde principios de 1961, en llegar al planeta Venus. Sin embargo, el contacto por radio con la nave espacial quedó interrumpido cuando ésta se hallaba a 3.500.000 kilómetros de la Tierra. No se llegaría a Venus hasta cinco años más tarde.

En materia de exploración del espacio, los rusos siguieron anotándose los más espectaculares resultados. El 11 de agosto de 1962 lanzaron desde una base situada en Kazakstán el Vostok III, nave que podía ser dirigida desde el interior, y que permitió a su tripulante, el astronauta Adrián Nikolaiev, colocarse en una órbita determinada y volar, al día siguiente, en compañía del Vostok IV, ocupado por Pavel Popovich.

Las dos cabinas estuvieron en determinado momento lo bastante cerca una de otra como para que los cosmonautas pudieran distinguir el satélite ocupado por su compañero de vuelo. Ambos estaban en continuo contacto por radio. Era la primera tentativa de cita espacial, etapa importante en la conquista del espacio.

El 14 de junio de 1963, Valeri Bykovsky iniciaba un vuelo durante el que iba a dar 81 vueltas a la Tierra en ciento diecinueve horas. Bykovsky ocupó el Vostok V. Dos días más tarde, y a bordo del Vostok VI, partía la astronauta Valentina Terechkova, que en setenta horas cincuenta minutos giró 48 veces alrededor de la tierra.

Los cosmonautas rusos señalaron con letras de oro el año 1964. En efecto, por primera vez (10 de octubre), los sabios soviéticos mandaron con éxito al espacio una cabina tripulada por tres hombres. El coronel Komarov, el doctor Egorov y el ingeniero Feoktistov dieron 15 vueltas en veinticuatro horas dieciséis minutos. Fueron los primeros en conducir un ingenio espacial múltiple.

El coronel Komarov sería, además, la primera víctima humana de estas experiencias. Murió el 24 de abril de 1967 a causa de un fallo en el frenado con paracaídas del Soyuz I, vehículo espacial que tripulaba.

El 18 de marzo de 1965, Pavel Belaiev y Alexei Leonov, a bordo del Vosjod II, ponían un nuevo jalón a la conquista del cosmos: Leonov consiguió salir de la nave y volver a entrar en ella. Fue el primer «paseo espacial».

El 3 de febrero de 1966, el Lunik IX consiguió realizar con éxito el primer alunizaje suave. La cápsula que contenía los aparatos fotográficos transmitió, en forma de señales moduladas, vistas muy claras del paisaje que le rodeaba: una gran explanada cubierta de lava esponjosa, agujereada por infinidad de pequeños cráteres.

Menos de dos meses más tarde, los rusos se anotaban un nuevo doble éxito: Lanzado desde una «plataforma» que estaba en órbita alrededor de la Tierra, el Lunik X se convirtió en el primer satélite de la Luna, y nos proporcionó datos exactos que permitieron establecer un mapa lunar y estudiar las condiciones físicas en la superficie y proximidades de este satélite.

Ampliar Tema: La Misión Apolo

 

Fábrica Subterranea de Armas Secretas NAZI Bombas del Tercer Reich

Fábrica Subterranea de Armas Secretas

En la segunda guerra mundial la Luftwaffe había desarrollado otra arma no tripulada. Cerca de Peenemünde estaba preparando una prueba de su bomba volante FZG-76, la V-1. La V-1 tenía una serie de ventajas significativas frente al cohete rival. Se podía producir de forma barata y sencilla, y quemaba petróleo de bajo octanaje en lugar del escaso oxígeno líquido y el alcohol de alta graduación que se necesitaba para impulsar la V-2.

Sin que lo supieran los alemanes, los británicos tenían noticias del programa de armas V y en la noche del 17/18 de agosto de 1943 cerca de 600 bombarderos pesados atacaron la planta en Peenemünde, retrasando al menos dos meses el programa de la V-2.

La Luftwaffe tenía planeado lanzar su campaña con armas V atacando Londres con 500 V-1 al día, haciendo que la ciudad fuera inhabitable, algo que no había conseguido con el Blitz de 1940-1941. Una vez más intervinieron los bombarderos aliados. Desde diciembre de 1943 lanzaron miles de toneladas de bombas sobre las llamativas rampas de hormigón y acero que se habían construido para lanzar las V-1 desde el norte de Francia. La ofensiva de las V-1 no se inició hasta una semana después de la invasión aliada del noroeste de Europa durante el Día D, el 6 de junio de 1944.

Las «doodlebugs», como fueron llamadas las V-1, devolvieron a los londinenses a la primera línea del frente por primera vez desde el Blitz. No eran muy precisas, pero Londres era un blanco muy grande y los alemanes pretendían que los efectos de las V-1 fueran indiscriminados. A finales de agosto de 1944, habían matado o herido de gravedad a unas 24.000 personas en la región de Londres.

Un cuarto de millón de madres jóvenes y niños fueron evacuados y otro millón abandonó la ciudad por iniciativa propia. Durante las noches miles se refugiaban en las estaciones del Metro de Londres El efecto psicológico de las V-1 era desconcertante.

En tierra, los londinenses oían como se acercaban. No tenían control por radio —para que no se pudiera interceptar—, sino que iban guiadas por un piloto automático giroscópico monitorizado por un compás magnético, y su caída sobre el blanco a una distancia determinada venía determinada por las revoluciones de una hélice pequeña. Cuando le decía al motor de la V-1 que se parase, se producía un silencio terrible de 15 segundos, antes de caer a tierra para explotar con una fuerza que podía destruir un edificio entero.

EJECUCIÓN DEL PLAN ALEMÁN: Para  desarrollar el plan se comenzó a construir un centro secreto de investigación en la isla de Peenemünde, en la costa del mar Báltico cercana a la desembocadura del Oder. Eran necesarias unas instalaciones adecuadas, con espacio suficiente y situadas en un lugar discreto. La isla era ideal para ello y se habilitó espacio para más de 2.000 científicos.

En 1937 comenzaron las pruebas del A-3, el predecesor directo de la V-2. Dornberger quería un misil capaz de transportar una cabeza de guerra de 100 Kg. hasta una distancia de más de 260 Km. El A-3, de unos 750 kg de peso, desarrollaba un empuje de 1.500 Kg. en el lanzamiento, utilizando oxigeno líquido y alcohol; pero el A-4 dispondría de un motor con un empuje de 25.000 kg. Ello suponía todo un reto científico.

Por eso se recurrió a la utilización de turbo-bombas de alta velocidad, impulsadas por peróxido de hidrógeno. Se perfeccionaron los giróscopos y continuó mejorándose el misil. En 1938 se lanzó un prototipo hasta una altura de más de 10 Km.

Con el comienzo de la guerra, Hitler, urgió a Dornberger porque quería obtener un arma definitiva, de más de 250 Km. de alcance, que pudiese poner una tonelada de explosivo en París o Londres. Tal misil tenía que ser fácil y relativamente barato de producir, debía poder ser lanzado desde rampas móviles y ocultarse en los túneles ferroviarios.

El 3 de octubre de 1942 se lanzó con éxito el primer A-4, tras dos lanzamientos fallidos. El misil alcanzó la velocidad del sonido (el segundo ya lo había hecho), subió hasta los 80 Km. y cayó a una distancia de 191 Km. De inmediato se dotó a Peenemünde de más personal y recursos para continuar el desarrollo de la futura V-2.

El nombre de V-2 se adoptó al utilizarse el de V-1 para el arma diseñada por la Luftwaffe. Pronto el alcance de la V-2 superó los 400 Km. a una velocidad de más 5.300 Km./h (mach 4, es decir, cuatro veces la velocidad del sonido).

bomba volante v2

Los aliados cuando identificaron el tipo de actividad que se llevada a cabo en la isla, en la noche del 18 de agosto de 1943,  lanzaron una incursión de bombardeos contra las instalaciones. Los daños fueron importantes , pero el edificio principal de las investigaciones resultó ileso. A pesar de todo, perecieron más de 800 personas y se hizo patente la necesidad de dispersar las instalaciones por toda Alemania.

LA NUEVA FÁBRICA SUBTERRÁNEA: Tras los ataques aliados contra Hamburgo, las fábricas de cojinetes de Schweinfurt y el centro de investigaciones de Peenemünde, donde se inventó el V-2, se necesitaba una fábrica a prueba de bombas, y Nordhausen era el candidato perfecto.

La mitad norte del complejo quedó bajo el control de Mittelwerk GmbH, para fabricar y montar las bombas voladoras V-1 (menos las alas) y los cohetes V-2 (menos las cabezas); la parte norte se asignó a la empresa Junkers, para el montaje de los motores de propulsión Jumo 004 para los aviones Messerschmitt 262, y motores de pistón Jumo 213 para los modelos más antiguos, Focke Wulf 190.

Hubo que realizar muy pocas reformas. Se instaló un suministro eléctrico desde una central cercana y se excavó una caverna de 23 metros de altura, donde pudieran ponerse verticales los V-2 ya montados, para probar sus componentes eléctricos. Entre agosto y septiembre de 1943 se trasladaron a Nordhausen numerosos prisioneros de los campos de concentración, para utilizarlos como mano de obra.

Hacia finales de octubre, se trasladó todo el campamento al interior de la montaña, y los prisioneros —en su mayoría franceses, rusos y polacos, aunque también había entre ellos algunos presos políticos alemanes— fueron encerrados en tres cámaras oscuras, húmedas y llenas de polvo.

Dormían en bancos apilados de cuatro en cuatro, y trabajaban en turnos de 12 horas. Cuando un turno iniciaba el trabajo, el otro intentaba dormir en los mismos bancos sucios, cubriéndose con las mismas mantas. No existían letrinas —había que apañarse con barriles de carburo vacíos y cortados por la mitad— y había que caminar más de 800 metros para llegar a un grifo de agua.

Speer Militar AlemanAlbert Speer, ministro alemán de armamentos, visitó la fábrica en diciembre y dejó constancia de sus impresiones en su autobiografía, publicada después de la guerra: «Las condiciones en que vivían estos prisioneros eran verdaderamente bárbaras, y cuando pienso en ellos me invade una profunda sensación de responsabilidad y culpa personal.

Después de la inspección, los supervisores me informaron de que las instalaciones sanitarias eran inadecuadas y las enfermedades hacían estragos; los prisioneros estaban recluidos en cavernas húmedas y, como consecuencia, la mortalidad… era extraordinariamente elevada.»

Por órdenes de Speer, se construyó un campo de concentración fuera de la montaña para alojar a los prisioneros, y las condiciones mejoraron. Cada vez se enviaban a la fábrica más prisioneros, hasta que el número de trabajadores esclavos ascendió a unos 20.000.

La SS dictó órdenes estrictas. prohibiendo todo contacto privado entre los prisioneros y el personal alemán. Bajo ningún concepto debían filtrarse al mundo exterior noticias de lo que estaba sucediendo en Nordhausen.

Los tres primeros misiles V-2 salieron de Nordhausen el día de Año Nuevo de 1944; a finales de enero, se habían terminado otros 17. A partir de entonces, la producción progresó con rapidez, y en junio se entregaron 250 misiles. La producción de V-1 comenzó más tarde, en julio de 1944, pero aquel mismo mes se entregaron 300.

El V-2 era un arma muy compleja y sofisticada, mientras que el V-l era simple y barato, pero los dos resultaron muy eficaces, y en Londres se hicieron muchos chistes macabros acerca de cuál de los dos era más terrorífico: el V-l, que podía oírse venir hasta que el motor se paraba, iniciándose entonces una angustiosa espera hasta que se producía la explosión, o el V-2, que caía sin avisar.

fábrica de bombas volantes

La impresionante instalación de Nordhausen donde se fabricaron mas de 30.000 proyectiles V1, de las
cuales una quinta parte cayó sobre Londres

Todas las entradas y los conductos de ventilación de la fábrica estaban perfectamente camuflados. Los misiles se cargaban en vagones de tren o en camiones dentro de los túneles, y se cubrían bien con lonas. Los trenes salían de los túneles y seguían la red ferroviaria alemana hasta llegar a las bases de lanzamiento, cerca del canal de la Mancha.

Gracias a estas precauciones, la fábrica consiguió permanecer oculta a los reconocimientos aéreos, y los aliados no tuvieron idea de su importancia hasta finales del verano de 1944, cuando el interrogatorio de un prisionero alemán reveló su existencia. Por suerte para los esclavos de Nordhausen, el mando aliado rechazó un plan de von braumataque norteamericano, consistente en arrojar enormes cantidades de napalm sobre los túneles y los conductos de ventilación, para provocar un incendio que acabase con todos los ocupantes del interior.

Durante el mes de diciembre de 1944, la fábrica subterránea produjo un total de 1.500 V-1 y 850 V-2, y el éxito obtenido hizo que se pensara en ampliarla, multiplicando por seis su superficie.

Se empezaron a excavar nuevos túneles, para instalar en ellos una fábrica de oxígeno líquido (uno de los combustibles empleados por el V-2), una segunda fábrica de motores de avión, y una refinería para producir petróleo sintético. Pero todo terminó el 11 de abril de 1945 cuando las tropas norteamericanas llegaron a la zona. Permanecieron en ella seis semanas, llevando a cabo una minuciosa inspección de la fábrica y sus productos, antes de dejarla en manos del Ejército Rojo.

De haberse inventado antes, el V-2 habría influido de manera decisiva en el desenlace de la guerra. En total, se lanzaron sobre Londres unos 1.403 misiles, que mataron a 2.754 personas e hirieron a otras 6.532.

Durante los últimos meses de la guerra, se lanzaron otros muchos contra objetivos belgas: sólo en Amberes cayeron 1.214. Después de la guerra, sus inventores —entre ellos, Werner von Braun— se trasladaron a Estados Unidos para diseñar nuevos cohetes. El misil balístico, dotado posteriormente de una cabeza nuclear, se convirtió en el arma definitiva del precario equilibrio de terror en el que el mundo ha vivido desde entonces.

Fuente Consultada:
50 Cosas que Hay Que Saber Sobre la Guerra Robin Cross
Segunda Guerra Mundial Tomo 19 La Caída de Berlín
Construcciones Fabulosas Volumen II Atlas de lo Extraordinario Ediciones Prado

Las armas alemanas Bombas V1 V2 Segunda Guerra Mundial Secretas Armas

Las Armas Alemanas: Bombas V1 y V2 

Las armas secretas alemanas

Bomba alemana V2Alemania, tras la derrota sufrida en la Primera Guerra Mundial, se vio sometida a las férreas condiciones del Tratado de Versalles, en el que, entre otras cosas, se le limitaban las fuerzas armadas a un ejército de 100.000 hombres y se le prohibía la fabricación de todo tipo de armamento pesado.

Es lógico que, como consecuencia de estas condiciones, el Alto Estado Mayor germano pensara en la posibilidad de desarrollar los cohetes, que no entraban en el capítulo de prohibiciones impuestas, y convertirlos en un arma bélica que podría inclinar a su favor el peso del potencial militar frente al resto de las demás naciones de Europa.

Para ello no vacilará en servirse de los recursos humanos y técnicos que se han ido forjando, a través de las experiencias de la Verein fur Raumschiffahrt (Asociación para el desarrollo de la Astronáutica), en el terreno de pruebas para cohetes que ha estado utilizando en las afueras de Berlín desde 1927.

Al disolverse la sociedad, el gobierno alemán conseguirá atraerse a algunos de los miembros más destacados de la misma, poniendo a su disposición el centro de Kummersdorf, dirigido por el general Walter Dornberger. El colaborador más eficiente del general es el joven Wernher Von Braun, antiguo miembro de la asociación astronáutica, que ha optado por la única forma de poder realizar el sueño de su vida, trabajar en los cohetes, aunque tenga que relegar a un futuro incierto sus sueños de utilizarlos como vehículos para viajar por los espacios interplanetarios y deba limitarse, por el momento, a ponerlos a punto para las aplicaciones bélicas que interesan al país.

Las órdenes del general Dornberger eran tajantes. Se trataba de inventar, diseñar y construir nuevos tipos de armas, cuya existencia debería mantenerse secreta, capaces de dotar a las fuerzas armadas alemanas de una neta superioridad sobre los ejércitos enemigos cuando se iniciase la guerra. Y para ello deberían potenciarse al máximo todas las posibilidades que ofrecían los últimos descubrimientos en el campo de los cohetes propulsados por combustibles líquidos.

Pronto se preparan los planos para la construcción de un cohete de largo alcance, que puede llevar su carga explosiva a más de 200 Kms. de distancia, volando a velocidades superiores a la del sonido. En 1935, Hitler aprueba el proyecto y decide facilitarles todos los medios para poder llevar a cabo su realización en un lugar secreto que será escogido por el propio Von Braun, convertido en el director técnico del proyecto.

El lugar elegido estará situado en una isla del Báltico, Usedom, en la desembocadura del río Oder, lo suficientemente apartada para poder realizar las pruebas a salvo de miradas curiosas y donde se levantarán las instalaciones de la HA? (Heeres Anstalt Peenemünde o Instalaciones del Ejército de Peenemünde), de donde saldrían las principales armas secretas empleadas por las fuerzas alemanas.

La V-1 El Centro de Peenemünde, por su organización interna se encontraba sometido a la jurisdicción del Ministerio del Ejército, principal interesado en el desarrollo de las nuevas armas-cohetes y cuyos jerarcas habían gestionado ante el Führer los presupuestos necesarios para su construcción. Sin embargo, los jefes de la Luftwaffe pensaban que este tipo de armas, al ser utilizadas como elemento de combate aéreo, debían ser adjudicadas a sus centros de investigación y exigían una participación en los procesos de fabricación y puesta a punto de las mismas.

Para satisfacer sus demandas, el Alto Estado Mayor no dudó en concederles una parte de las instalaciones del HAP, donde se desarrollarían las diversas armas secretas alemanas, y que así quedaría dividido en dos zonas: Peenemunde Este, donde Wernher Von Braun se ocuparía de la dirección de todos los proyectos sobre cohetes para el Ejército, y Peenemunde Oeste, bajo las órdenes directas de Goering, donde se desarrollaría un prototipo de bomba volante, impulsada por un pequeño pulsoreactor que constituiría la primera novedad en el campo de las armas secretas alemanas.

Este aparato, ideado por el técnico aeronáutico Gerhard Fieseler, recibiría primeramente esta denominación de Fi-103, para pasar más adelante a hacerse famoso bajo las siglas V-1, correspondientes a Vergeltungswaffe-1, o «arma de represalia».

Este artefacto puede considerarse en esencia, como un avión a reacción no tripulado, cuyo combustible estaba constituido por gasolina mezclada con aire que se hacía detonar en una cámara de combustión a intervalos regulares, mientras los gases al escapar por la parte trasera del reactor le proporcionaban el impulso necesario para el vuelo.

El motor estaba situado encima del proyectil y comprendía una boca para la admisión del aire en una rejilla del tipo persiana para regular la entrada de éste, el sistema de inyección del combustible, la cámara de combustión y la tobera para la reacción de los gases. El conjunto tenía una longitud de 8,22 metros de largo y 1,50 m. de diámetro en su parte más ancha, con un peso total de 2.170 kg.. de los que 900 eran de explosivos, a base de nitrotolueno y nitrato amónico, que se alojaban la parte delantera del proyectil. A continuación la carga explosiva venían los depósitos de combustible, 700 litros de carburante, y un sistema de reacción por piloto automático en el que intervean tres giróscopos y un altímetro. También tenía las pequeñas alas con una envergadura de 5 metros.

Para su lanzamiento se utilizaban rampas de lanzamiento de 45 m. de largo, desde las que se catapultaban mediante una carga de pólvora dirigiéndose hacia sus objetivos a una velocidad media de 650 Kms por hora y a una altura de 2.000 metros.

Disponía de una autonomía de 250 kms. por lo que era un arma eficaz para bombardear las unidades inglesas más próximas a la costa. Sin embargo como eran fácilmente detectables por el radar, de reciente aparición por esos años, y teniendo en cuenta que su velocidad era similar a la de los últimos modelos de aparatos de caza de su tiempo, estos proyectiles eran presa fácil para los pilotos de la R.A.F., quienes, aparte del fuego directo, para derribar el artefacto utilizaban también una arriesgada pero eficiente maniobra a fin de alterar el rumbo del mismo.

Se situaban a si mismo nivel y rozaban con la punta del ala el extremo correspondiente en la de la bomba volante, con lo cual el artefacto venía a caer sobre las aguas del Canal de la Mancha, sin causar mayores daños.

El primer proyectil de este tipo cayó el 14 de junio de 1944 en Swanscombe, cerca de Gravesend, causando más pánico entre la población civil que daños materiales reales, y desde entonces hasta el final de la guerra no dejarían de caer sobre Londres. De las 8.000 bombas volantes aproximadamente que lanzaron los alemanes en este intervalo solamente 2.419 alcanzaron su objetivo causando la muerte de 6184 personas y heridas a 17.981. Otras 2.448 se lanzaron sobre Antwerp.

La bomba volante V-1 fue el primer proyectil operativo lanzado desde la base de Peenemunde, el centro de experiencias secretas alemán. Durante las pruebas el prototipo se adaptó para ser pilotado por la famosa aviadora germana Hanna Reichst, que realizó el vuelo en abril de 1944, antes de que las V- 1 fueran construidas en serie para la Luftwaffe.

La serie de bombardeos sobre las ciudades inglesas mediante las V- 1 fueron más espectaculares que efectivos en daños materiales y si bien al principio levantaron grandes esperanzas entre los dirigentes nazis convencidos de que tenían en sus manos el arma que les daría la victoria, pronto vieron que se necesitaba algo más demoledor y eficaz para conseguir aplastar el poderío militar de los aliados.

Entonces se volvieron de nuevo a Peenemunde, pidiendo a los técnicos que allí trabajaban la que debía ser el «arma definitiva»: un cohete capaz de transportar una tonelada de explosivos sobre Londres y que pudiera escapar a los sistemas de detección y a los ataques de los cazas enemigos.

Para lograrlo a tiempo, había que acelerar al máximo los proyectos de Wernher Von Braun y su equipo de científicos, quienes ya en sus experiencias del centro de pruebas de Kummersdorf, los años inmediatamente anteriores a la guerra, habían trabajado con los que serían los predecesores del futuro V-2, cohetes de la serie Aggregate-1 (A-1), propulsados por alcohol y oxígeno líquidos.

Las primeras experiencias realizadas en Peenemunde, en otoño de 1937, consistirían en el lanzamiento de varias versiones mejoradas de este prototipo. El A-3, ya era un artefacto de 6 metros de alto y 745 kgs. de peso cuyo motor a base de combustibles líquidos, le proporcionaba un empuje de 1.360 kgs. Sin embargo, los resultados no serían satisfactorios hasta que nuevos mejoramientos, principalmente en los sistemas de dirección, condujeron al A-4, que a finales de 1938 alcanzó una altura de más de 10 kilómetros, convirtiéndose en el prototipo sobre el que se realizarían todas las investigaciones posteriores, hasta llegar a la definitiva V-2.

Los lanzamientos de prueba del nuevo modelo tuvieron lugar entre junio y octubre de 1942 y finalmente se consiguió que un cohete de 14,5 metros y 12 toneladas de peso, lanzado desde la costa de Pomerania, alcanzase una altitud de 80 kilómetros y cayera a 191 Kms. de distancia. El proyectil-cohete era una realidad y el gobierno alemán, que hasta entonces había estado de espaldas a tan excitantes experiencias, mostró súbitamente un enorme interés por las mismas, apremiado por los avatares de la guerra que habían cambiado mucho desde los meteóricos éxitos iniciales.

Las demostraciones de la nueva arma convencieron plenamente al Alto Mando que no vaciló en poner a disposición del equipo técnico responsable de su realización todos los medios necesarios para lograr su desarrollo definitivo hasta pasar al proceso de fabricación en serie y su puesta en servicio final.

El resultado de estos esfuerzos sería el artefacto conocido como V-2 (también de Vergeltungswaffe o «arma de represalia»), que presentaría un aspecto verdaderamente impresionante. El proyectil tenía unas proporciones completamente inusitadas: 14,5 metros de longitud por 1,65 de diámetro máximo. Pesaba 12 toneladas y media en el momento del despegue, de las que un 70 % lo constituía el combustible compuesto por 3.750 kgs. de alcohol etílico y 4.970 de oxígeno en estado líquido. Estos gases se consumían a razón de 125 Kgs. por segundo en la cámara de combustión, proporcionándole un empuje de 25.000 kgs. y una velocidad de eyección de los propergoles de 2.000 m. por segundo.

La estructura del artefacto es la siguiente:

En la cabeza iban los 910 kgs, de amatol que constituían su carga explosiva; a continuación, entre la carga y los depósitos de combustible, venía un pequeño compartimiento en el que se situaban los mecanismos de control automático y de radio-dirección; seguían después los depósitos cilíndricos de combustible, las bombas que asPi/an los líquidos en la cámara de combustión finalmente ésta con su tobera del tipo «Laval» a la salida de la cual se encontraban, en medio del paso de los gases eyectados, unas pequeñas aletas de dirección construidas en grafito, que actuaban como estabilizadores del cohete.

Al contrario de lo que sucedía con las V-1, las V-2 eran prácticamente invulnerables, pues alcanzaban velocidades supersónicas y era imposible interceptarlas con los cazas de motor de émbolo o derribarlas con la artillería antiaérea. Además podían ser disparadas desde rampas móviles, por lo que la localización de sus bases de lanzamiento resultaba bastante problemática. Su lanzamiento se efectuaba en sentido vertical, para irse inclinando hasta alcanzar un ángulo de unos 45 grados y una vez agotado el combustible seguía una trayectoria parabólica hasta alcanzar los 100 Kms. de altitud y dirigiéndose a su blanco, situado a más de 300 Kms. de distancia a una velocidad de 5.600 Kms. por hora. Resulta evidente la nula capacidad defensiva ante semejante ingenio ya que por la altura y velocidad a que se desplazaba era prácticamente imposible de localizar por el radar de la época.

La primera V-2 cayó sobre Chiswick, cerca de Londres, el 8 de septiembre de 1944, sin que sus habitantes se pudieran apercibir de lo que se les venía encima hasta sentir el estruendo de la explosión, que sería seguida del terrible estrépito producido al atravesar el artefacto la barrera del sonido y que sería escuchado en la ciudad unos segundos después del impacto. De estas armas cayeron más de 2.000 sobre Inglaterra, entre la fecha citada anteriormente y el 27 de marzo de 1945 en que cayó

la última sobre Orpington, en Kent. El total de victimas producidas fue de 2.754 muertos y 6.523 heridos. También se emplearon las’ V-2 contra la ciudad de Amberes y contra las fuerzas aliadas de la región de Aquísgran. Se supone que un gran número de artefactos explotaron en sus bases de lanzamiento o nunca alcanzaron sus blancos y se calcula que el número de aparatos fabricados por la industria alemana en el tiempo que les permitió la duración de la contienda, no sobrepasaría los 5.000.

Si bien los daños causados por esta nueva arma fueron bastante más cuantiosos que los de su predecesora la V- 1, no fueron suficientes para cambiar el curso de la guerra que ya había tomado un giro decisivo hacia la victoria aliada. Las V-2 actuarían principalmente como armas psicológicas, manteniendo la moral de las fuerzas alemanas durante algún tiempo todavía, pero su función decisiva en los campos de batalla todavía no había llegado. Era un arma prematura que necesitaba todavía de unos cuantos años más de perfeccionamiento para convertirse en el misil teledirigido intercontinental que amenaza como una pesadilla la paz en nuestro tiempo.

Otras armas secretas alemanas

Además de las V-1 y las V-2 que tuvieron su período operativo, la industria alemana de guerra desarrolló otros variados ingenios propulsados por cohetes, que apenas pudieron intervenir en la contienda o su utilización quedó restringida a escenarios muy reducidos.

Una de éstas fue la denominada Wasserfall («cascada») consistente en una versión a escala reducida de la V-2, pero con la ventajosa posibilidad de poderse orientar automáticamente hacia su blanco mediante un dispositivo de rayos infrarrojos. Era un cohete de 8 metros de longitud que podía portar una carga explosiva de 306 kgs. a una distancia de 35 Kms.

Otra derivación de la V-2, que no salió de los tableros de diseño, fue la correspondiente a las siglas A-9/A-10, prevista para dar origen a un gigantesco cohete de dos etapas que doblaría en tamaño a la V-2. Según sus datos técnicos podría haber alcanzado una distancia de 4.800 kms. lo que lo colocaba ya en la línea de los modernos proyectiles balísticos intercontinentales que tardarían más de una década en ser desarrollados por los ejércitos de Rusia y Estados Unidos.

Con un arma de esas características es evidente que la guerra hubiera podido seguir un rumbo diferente, pues incluso los Estados Unidos hubieran estado bajo su radio de acción. Los cohetes aplicados a la artillería darían origen al Rheintochter (Hija del Rhin), precursor de los actuales proyectiles tierra-aire, que sería lanzado por primera vez en agosto de 1943, para ser sustituido a partir de Diciembre de 1944 por otros proyectiles semejantes pero más eficientes: el Enzian y el Schmetterling, que serían fundamentalmente pequeños aviones-cohete con posibilidad de ser dirigidos por radio.

Principios fÍsicos de los cohetes: porqué vuelan los cohetes Von Braun

Principios Físicos de los Cohetes: ¿Por qué vuelan?

Características de la propulsión por cohetes

Como ya hemos visto en los capítulos anteriores, el hombre ha ido imaginando muchos métodos, algunos totalmente sorprendentes, para trasladarse desde la Tierra a otros astros. Unas veces estos métodos se basaban en principios físicos que creía conocer bien, pero que en la práctica jamás podrían haber dado resultado y otras se trataba simplemente de ingeniosos productos de su imaginación que no respondían a las leyes de la Naturaleza.

Tal es el caso de la misteriosa fuerza antigravitacional, que tan fácilmente resolvía todos los problemas de los vuelos por el espacio, o los recursos a fuerzas mágicas o sobrenaturales, que también tuvieron cabida en tantos relatos de viajes astronáuticos.

Algunos de los procedimientos utilizados, como el dejarse arrastrar por el vuelo de las aves, el empleo de alas artificiales, los globos aerostáticos (este último descrito por Edgar Allan Poe en su relato La Aventura sin Par de un tal Hans Plaau). etc. independientemente de la imposibilidad física de realizar un recorrido tan largo en un tiempo razonable, carecían de fundamento científico a partir del descubrimiento de la existencia del vacío entre la Tierra y la Luna, debida a los experimentos de Torricelli, que había inventado el barómetro en 1643, y de Blas Pascal, quien, en 1648, medía la presión atmosférica existente en diferentes alturas de una montaña, llegando a la conclusión de que la capa de aire no se extendía indefinidamente por el espacio, sino que tenía una altura determinada. encontrándose el vacío a continuación de ella.

El método del obús disparado por el gigantesco cañón Columbia de Julio Verne, aunque aparentemente podría ser realizable siempre que se encontrara un medio de reducir a límites tolerables la aceleración inicial sufrida por los tripulantes, tan poco ofrece ningún tipo de solución para vencer la resistencia del aire a la enorme velocidad de 40.000 kms. por hora. Esta resistencia produciría un violento frenado del artefacto con el consiguiente calentamiento aerodinámico del mismo, el llamado «muro del calor» que aumenta con la velocidad, hasta alcanzar temperaturas imposibles de resistir por cualquier material conocido.

De todos los medios imaginados en estos relatos, el único que haría viables los vuelos por el espacio es el de la impulsión por cohetes, aparato que ya era conocido desde bien antiguo, aunque no hubiera merecido la suficiente atención y se encontrase relegado a unos aspectos muy secundarios en sus aplicaciones prácticas. Una de las ventajosas características del cohete es que su velocidad puede regularse de forma que el calentamiento provocado por la resistencia del aire al atravesar las capas bajas de la atmósfera sea tolerable.

En el momento del despegue la velocidad del aparato es reducida, para irla incrementando progresivamente a medida que va alcanzando las capas superiores, donde la resistencia es mínima, y finalmente alcanza su máxima velocidad en el vacío donde la resistencia del aire es nula.

La fuerza de reacción

Para comprender mejor las inmensas posibilidades de los cohetes en el terreno de la Astronáutica, recordemos sus principios básicos. Ante todo debemos partir de la idea de que un cohete es un aparato volador que se desplaza siguiendo los principios expuestos por Isaac Newton en su famosa Tercera ley del Movimiento: A una fuerza llamada acción se opone otra llamada reacción, de igual magnitud, pero de sentido contrario.

Esta fuerza de reacción la podemos comprobar experimentalmente, observando el retroceso que sufre un cañón o cualquier otro tipo de arma, cuando dispara sus proyectiles. Si colocásemos un cañón de tiro rápido sobre una vagoneta de ferrocarril y empezásemos a dispararlo en una dirección, la vagoneta empezaría a moverse en el sentido opuesto, y silos disparos se sucediesen a un ritmo más rápido que la duración del impulso de retroceso, éste se incrementaría sucesivamente y la vagoneta adquiriría una velocidad y una aceleración crecientes.

El fenómeno se intensificaría si se arrojasen proyectiles más pequeños y en mayor cantidad, o a mayores velocidades. Lo ideal sería que se disparasen moléculas de un fluido a su máxima velocidad. Esto es lo que se produce en el cohete cuando expulsa los gases producidos durante su combustión, obtenidos mediante la reacción química de sus dos substancias componentes: el combustible y el comburente.

saturno 5 y el apolo 11El mismo principio se aplica a los motores de reacción de los aviones. Estos aspiran por su parte delantera el aire exterior, mezclándolo con gasolina pulverizada u otro combustible, en una cámara de combustión donde se produce su encendido. Los gases obtenidos, en lugar de mover un pistón como en los motores de explosión convencionales, salen expulsados por la tobera o salida posterior del motor formando un chorro de moléculas de alta velocidad (de aquí proviene el nombre de «propulsión a chorro» con que son designados también estos motores), provocando la consiguiente reacción que impulsa el motor hacia adelante.

Sin embargo aunque utilicen el mismo principio de reacción para producir el movimiento, existen ciertas notables diferencias entre los motores cohete y los motores a reacción. En estos últimos, el oxígeno necesario para la combustión es obtenido del aire que aspiran del exterior, por lo cual sólo pueden funcionar en las capas atmosféricas lo suficientemente densas para poder proporcionar este gas en las cantidades necesarias, lo cual automáticamente invalida este tipo de motores para las grandes alturas y sobre todo para los vuelos por el espacio.

En cambio los motores cohete poseen la gran ventaja de contener en su interior todo el oxígeno necesario, el comburente, ya sea mezclado con el combustible, o en depósitos independientes en el caso de cohetes de combustibles líquidos, convirtiéndose así en un sistema verdaderamente autónomo, totalmente independiente del medio externo y por lo tanto capaz de funcionar en zonas donde exista el vacío más absoluto.

Este tipo de motores, denominados anaerobios, obtienen su máximo rendimiento precisamente en esas zonas carentes de aire atmosférico al no tener que vencer ninguna resistencia para su desplazamiento, lo que los convierte en los impulsores ideales de los vehículos espaciales.

Componentes del cohete

Todo cohete, desde los tipos más sencillos utilizados en pirotecnia, hasta los enormemente complejos de las aplicaciones astronáuticas, constan esencialmente de los mismos elementos. Un cilindro, ya sea de cartón o de metal, en el que se alojan las substancias químicas que van a entrar en combustión, un sistema de encendido para producir ésta (la simple mecha de los pequeños cohetes de pólvora) en la correspondiente cámara de combustión, y un orificio de salida o tobera por el que se expulsarán los gases obtenidos provocando así la fuerza de reacción. Para mantenerlo en la dirección deseada existen varios sistemas desde una simple varilla de madera al conjunto de aletas estabilizadoras y giróscopos de los grandes cohetes actuales.

Por otra parte, el cohete deberá transportar algún tipo de carga útil. En los cohetes utilizados en los fuegos artificiales será la caperuza donde se aloja la mezcla que estallará cuando el cohete alcance la altura adecuada, produciendo sus brillantes efectos luminosos, mientras que en los cohetes de usos militares serán cargas explosivas y en los utilizados en Astronáutica serán las cápsulas espaciales, los satélites u otros instrumentos de medida que se vayan a lanzar al espacio.

La utilización de combustibles y comburentes, llamados en conjunto propergoles, de naturaleza sólida o líquida, dará lugar a tres tipos diferenciados de cohetes. Los denominados cohetes a propergoles líquidos, por hallarse ambos componentes en ese estado, los cohetes a propergoles sólidos, por el mismo motivo, y los cohetes híbridos, donde uno de los componentes es sólido y el otro líquido.

Los cohetes a propergoles líquidos, de construcción bastante más compleja que los otros por la necesidad de llevar depósitos aislados y sistemas de bombeo de cada uno de los líquidos a la cámara de combustión, son generalmente de bastante mayor potencia que los de propergoles sólidos, por lo que se utilizan fundamentalmente en los aparatos que necesitan enviar al espacio grandes masas, como los vehículos americanos A polos, impulsados por los cohetes a propergoles líquidos del Saturno V.

En este caso el combustible es queroseno y el comburente oxígeno líquido, mantenido en ese estado mediante altas presiones y bajas temperaturas en los depósitos. En la actualidad esos son los propergoles líquidos más empleados aunque también se utilicen el ácido nítrico, el peróxido de nitrógeno y el ozono líquido como comburentes y el alcohol, la hidracina o el hidrógeno líquido como combustibles. La combinación ideal sería la de hidrógeno-oxígeno líquido por proporcionar la máxima velocidad a los gases de escape.

Los principales propergoles sólidos empleados son los siguientes: balistita (formado por nitroglicerina y nitrocelulosa), cordita (nitrocelulosa, nitroglicerina, vaselina), pólvoras, nitroparafina, y percloratos de amonio o de potasio. Los propergoles híbridos más utilizados son: caucho artificial y oxígeno líquido, resinas sintéticas y peróxido de hidrógeno (agua oxigenada).

Los propergoles sólidos ofrecen por su parte la ventaja de ser fácilmente almacenables y tienen menos problemas a la hora de su manipulación por lo que son más adecuados para cohetes de aplicaciones militares o de pequeñas potencias de empuje. También permiten que la construcción y el funcionamiento del cohete sean más simples.

El primer tipo de combustible utilizado en los cohetes no fue otro sino la pólvora negra, obtenida con la mezcla de salitre, carbón vegetal y azufre. Estos ingredientes al quemarse producen un gas que tiende a ocupar un volumen 400 veces mayor que la mezcla original, produciendo una fuerte presión en las paredes del recipiente que los contiene. Si este se encuentra cerrado explotará bruscamente con el consiguiente «petardazo».

En el cohete de pólvora, ésta se coloca en una masa compacta, pero dejando un hueco en forma de embudo a lo largo de su eje central que terminará junto a la abertura de la parte posterior del cilindro que constituye el cohete. Este hueco cónico y la abertura de salida constituyen la cámara de combustión y la tobera del motor-cohete.

Cuando se enciende la carga, la pólvora empieza a arder por la superficie interna de la cámara de combustión, creando rápidamente una considerable masa de gas a temperaturas muy elevadas y con una presión muy alta que escapará por la abertura posterior a gran velocidad, provocando por reacción el movimiento del cohete hacia adelante que se elevará emitiendo su característico silbido hasta que se queme toda la pólvora contenida en su interior.

Empuje de un cohete

La fuerza de propulsión que desarrolla el cohete es igual al producto de la masa de gases que arroja en un segundo por la velocidad de los mismos, es decir:

E = m.v

Por lo tanto si un motor-cohete consume 10 kgs. de propergol por segundo y expulsa los gases a una velocidad de 3.000 metros por segundo, el empuje obtenido sería de:

E=10 . 3000/9.8 =3.061 Km ó 3061 Tm.

(teniendo en cuenta que la masa es igual al peso dividido por la constante gravitatoria 9,8.)

De esta fórmula se desprende que para que el cohete pueda elevarse del suelo, su peso total a plena carga, deberá ser menor que el del empuje producido.

Velocidad final

Aplicando la fórmula de la Dinámica que dice «el momento lineal o la cantidad de movimiento de un sistema es constante», tendremos:

m.v = M.V

siendo m, la masa de los gases expulsados, u, la velocidad de los mismos, M, la masa total del cohete y V, la velocidad en ese momento.  Para saber la velocidad que adquiere el cohete despejamos V en la fórmula anterior y obtenemos:

V=m.v/M

Esta fórmula nos dice que la velocidad del cohete depende de tres factores: su masa, la masa de los gases que expulsa por segundo y la velocidad de éstos. Por lo tanto para poder aumentar la velocidad del cohete deberemos disminuir su masa (M), aumentar la velocidad del chorro de gases (u) o aumentar la cantidad de gas expulsado por segundo (m), y de ser posible, las tres cosas a la vez.

La cantidad de gas expulsado y su velocidad de salida son constantes pero a medida que va consumiendo su combustible, la masa del cohete disminuye, por lo que la velocidad, del mismo irá aumentando sucesivamente hasta que alcance su límite máximo cuando el combustible se haya acabado por completo.

De esta forma vemos que el cohete despega del suelo con cierta lentitud en principio, para irse acelerando progresivamente a medida que transcurre su vuelo. Esta característica le permite vencer la resistencia del aire con más facilidad que si saliese despedido a su velocidad máxima como les sucede a los proyectiles disparados por un canon.

Es lógico pensar que si el cohete contiene mayores cantidades de combustible, éste tardará más tiempo en consumirse y por lo tanto la velocidad final aumentará. Este incremento debe tener

un límite y para calcular con exactitud las posibilidades de aumento de la velocidad final, tenemos que utilizar el término «razón de masas», que corresponde al cociente de dividir la Masa total del cohete al despegar (M1) por la Masa final al consumir todo su combustible (M2).

Velocidad de KM/seg. que alcanza un cohete

Velocidad de KM/seg. que alcanza un cohete al final de la combustión en función de la razón de las masas, es decir, la relación entre la masa total en el momento del despegue y la masa al final de la combustión

Así la fórmula que nos dará la velocidad final del cohete, descubierta por Ziolkovsky, es la siguiente:

y = c.loge (M1/M2)

Es decir que la velocidad final (u) será igual al producto de la velocidad de eyección de los gases (c) por el logaritmo neperiano de la razón de masas. (El logaritmo neperiano es igual al logaritmo decimal x 2,3).  Esta velocidad final será exactamente igual a la velocidad de salida de los gases cuando el logaritmo valga 1, es decir cuando la razón de masas valga 2,718 que es la base de los logaritmos neperianos. 

Un ejemplo nos ayudará a hacer los cálculos. Supongamos que un cohete tiene una razón de masas de 3, lo que quiere decir que el combustible representa los dos tercios de su peso total, y que expele los gases a 2.000 m. por seg. La velocidad que alcance al final de la combustión será:

v = 2.000 x loge 3= 2.200 m. por seg.

Si en vez de logaritmos neperianos utilizamos logaritmos decimales, la fórmula se transformará en:

v = 2.000 x log 3 x 2,3 = 2.200 m. por seg.

Si la razón de masas hubiese sido de 10 y los gases se expelen a la misma velocidad de 2.000 m. por seg. la velocidad final sería de:

v= 2.000 x log 10 x 2,3 = 4.600 m. por seg.

Lo que demuestra la importancia que tiene para la velocidad final del cohete el incremento en la razón de masas.

 La carga útil :Sin embargo la razón de masas no puede aumentar indefinidamente, pues el cohete está previsto para que transporte algún tipo de elemento que constituiría su carga útil. Las cápsulas espaciales y sus tripulantes, los satélites artificiales, o los instrumentos de diversos tipos que se envíen al espacio en el cohete serán los componentes de esta carga y limitarán la razón de masas del mismo, si bien, la mayor parte del peso del cohete estará constituida por los propergoles.

La carga útil llega a ocupar solamente de un 0,4 a un 2 % del peso total del aparato, lo que supone un rendimiento bastante bajo en comparación con cualquier otro vehículo de transporte.

Como en muchos casos no es suficiente un solo cohete para elevar una carga útil determinada, se pueden agrupar varios de ellos en forma de racimo, es decir en paralelo, y encenderlos todos a la vez, de forma que el empuje resultante sea la suma de todos los componentes del grupo.

Hoy día todos los grandes cohetes utilizados en Astronáutica recurren a este procedimiento y así tenemos a los gigantescos Saturno IV y Saturno V americanos, compuestos el primero de ellos por ocho motores en racimo que le proporcionan un empuje total de 745 Tm y el segundo por cinco motores principales, en su primera fase, que a base de quemar oxígeno líquido y queroseno, le proporcionan un empuje de 3.500 Tm.

Vida de Von Braun y el Saturno 5 para la Mision Apolo Cientifico Aleman

Vida de Von Braun y el Saturno 5

Wernher Von Braun: Un hombre que hace historia El hombre sobre cuyas espaldas recaería toda la responsabilidad del magno proyecto Apolo y prácticamente de casi todas las realizaciones técnicas que en materia de vuelos espaciales desarrollara la N.A.S.A., había llegado a Norteamérica, procedente de su tierra natal de Alemania, el mismo año en que terminó la II Guerra Mundial.

Llevaba consigo un enorme bagaje de conocimientos sobre la tecnología de los cohetes, adquirido durante sus experiencias en los centros de producción de armas secretas del ejército germano. La afición a los cohetes era algo innato en él, y ya desde muy niño había realizado toda clase de experimentos con estos peligrosos artefactos, soñando siempre con la posibilidad de construir uno lo suficientemente poderoso como para poder transportar al hombre a otros planetas.

Wernher Von Braun había nacido el 23 de marzo de 1912 en la localidad de Wirsitz, situada en Prusia Oriental, en el seno de una aristocrática familia. Su padre, el barón Magnus Von Braun, poderoso terrateniente y banquero, sería ministro de Agricultura en el gabinete Von Papen, antes de la subida de Hitler al poder, y su maCientifico Von Braundre, la marquesa Emmy Von Quistorp, era una mujer de gran firmeza de carácter.

Desde niño, el joven Wernher ya se sentiría inclinado hacia las ciencias del espacio pues su madre, gran entusiasta de la Astronomía, le regaló un telescopio a los ocho años, cuando el muchacho recibe la confirmación según el rito luterano.

La atracción del joven hacia los mundos lejanos se acrecienta cuando cae en sus manos el libro de Herman Oberth, El Cohete en el Espacio Interplanetario, uno de los mejores tratados de Astronáutica escritos en su época. Al tropezar con las numerosas fórmulas matemáticas que se le hacen dificultosas de asimilar, acude al propio Oberth, pidiéndole se las aclare.

El maestro rumano le aconseja que estudie a fondo esta materia si quiere profundizar en la teoría de los vuelos espaciales, pues sin unos buenos conocimientos matemáticos no le será posible adentrarse en los secretos de la Astronáutica. 

El joven Von Braun, que ha sido expulsado de un preestigioso colegio berlinés por sus deficientes calificaciones en Matemáticas, se lanzará de lleno al estudio hasta conseguir graduarse en Ciencias Físicas por el Instituto de Tecnología de Charlottenburg, mientras sueña románticamente en lanzarse al espacio y explorar el Universo.

Más tarde se matricula en la Facultad de Astrofísica, donde comparte los estudios de las teorías einsteinianas con las prácticas de lanzamiento de pequeños cohetes en la Raketenflugplatz —Centro de Vuelo de Cohetes— de Berlín-Reinickendorf, lugar frecuentado por los aficionados a las experiencias en ese campo y donde se encontrará nuevamente con Hermann Qberth y los demás componentes de la Asociación para el Desarrollo de la Astronáutica, recientemente constituida.

El entusiasmo que despliega el joven Von Braun en todas las actividades relacionadas con los cohetes, atraerá la atención del general Walter Dornberger, especialista de armamento para el Ejército, que lo toma a su servicio como ingeniero civil y poco después, el 1 de octubre de 1923, le encomienda la dirección técnica del Centro de Cohetes de Kummersdorf.

A partir de entonces Von Braun, que sólo cuenta veinte años de edad, se consagrará totalmente al estudio y desarrollo de una nueva tecnología que, sin hacerle olvidar en ningun momento sus sueños de servirse del cohete para viajar por los espacios interplanetarios, dará a Alemania algunas de las armas más poderosas inventadas por el hombre.

La necesidad de mantener las experiencias en secreto obligan a trasladar el terreno de pruebas a un lugar apartado y es Von Braun el encargado de buscarlo. Tras varios intentos infructuosos, finalmente, por sugerencia de su madre, se dirige a la desembocadura del río Qder en el Báltico, donde encuentra la isla de Usedom y en ella un lugar semidesértico adecuado para sus planes.

Allí instalará el Centro de Peenemünde, nombre tristemente célebre en la Historia de donde surgirán las primeras bombas voladoras de gran potencia destructora, las V-2, que durante unos cuantos meses aterrorizarán a los habitantes de Londres y otras ciudades inglesas.

Von Fritsch, Jefe Supremo del Ejército, promete su apoyomoral y material para la construcción de la nueva base en Peenemünde donde continuarán las experiencias, y a este apoyo se suman los jefes de la Luftwaffe, interesados también en el desarrollo de nuevas armas aéreas.

Las obras comienzan en 1936 y al año siguiente se efectúan los primeros ensayos con los cohetes A-2 y A-3, que pronto serán relegados para concentrarse exclusivamente en el desarrollo de una variante más poderosa: el A-4, que finalmente se convertirá en la V-2.

A los tres años de funcionamiento, cuando estaha la guerra, el Centro de Peenemünde ya ha incrementado su personal técnico pasando de los 60 especialistas con que contaba en un principio hasta un total de 300 entre los que se encuentran ingenieros, químicos y científicos de todas las ramas que tuvieran aplicación en el campo de los cohetes.

Tras varios años de trabajos intensos y una serie de experiencias con motores más potentes en los que había que probar las mezclas de combustibles más adecuados, se logró un artefacto que lanzado el 3 de octubre de 1942 consiguió elevarse hasta 80 Kms. de altitud cayendo a 191 kms. de distancia. El A-4 finalmente demostraba sus posibilidades operativas y justificaba las cuantiosas sumas invertidas en su realización.

Dornberger y Von Braun, eufóricos ante el éxito obtenido, se esforzaron por conseguir una entrevista con Hitler para exponerle los resultados de sus experiencias y son recibidos por el Führer, en su Cuartel General de Rastenburg. Hitler se siente sumamente complacido por los resultados de sus experiencias y les promete la máxima prioridad en todo lo referente a la producción del A-4. Pero no todo van a ser facilidades y el 17 de agosto de 1943, un bombardeo devastador se abate sobre Peenemünde, reduciendo a escombros las instalaciones, destruyendo importantes documentos y acabando con cerca de un millar de personas entre trabajadores y técnicos de la base.

Tras dos horas de bombardeo, Dornberger y Von Braun se esfuerzan por rescatar del fuego lo que puede ser salvado y una vez hecho el recuento ven que los daños materiales no son tan graves como se pensó en un principio. Las instalaciones más importantes no han sido destruidas y el trabajo podrá volver a reanudarse en unas pocas semanas.

Una vez que la situación recobra la normalidad, los trabajos en el proyectil-cohete continúan, aunque ahora todo el personal técnico de los laboratorios esté sometido a una estrecha vigilancia por parte de la policía secreta alemana que no quiere arriesgarse a perder los importantes secretos que se encierran en Peenemünde.

Finalmente, el 6 de septiembre de 1944 se dispara el primer artefacto que cae en el suburbio londinense de Chiswick y a partir de entonces, los lanzamientos se sucederán ininterrumpidamente hasta el fin de la guerra. Un discurso de Goebbels, ensalzando las características de la nueva arma, darán a conocer a Von Braun y sus colegas la nueva denominación oficial del cohete, que pasará a la Historia bajo el nombre de V-2.

Cuando empieza a oírse, al otro lado del Oder, el tronar de la artillería soviética, se ordena el desmantelamiento de Peenemünde y la dispersión de sus instalaciones por diversas zonas del país. Von Braun y el equipo técnico se establecen en Nordhausem a comienzos de 1945. Cuando los rusos ocupan Peenemúnde el 5 de marzo solamente encuentran una ciudad en ruinas, dinamitada por los propios alemanes en su retirada.

La guerra está prácticamente terminada. En abril los americanos se aproximan a Nordhausem, donde siguiendo el plan de operaciones llamado Ouercast tratan de apoderarse de todo el material secreto posible y enviarlo a los Estados Unidos junto con un grupo de técnicos especializados.

Von Braun y Dornberger plantean a sus hombres la disyuntiva de entregarse a los rusos o a los americanos y la mayoría acepta esta última alternativa. «Es necesario dejar el bebé en buenas manos», dirá Von Braun y reúne toda la documentación técnica posible, encerrándola en una vieja mina abando

nada. En el mes de mayo finaliza la guerra y el 15 del mismo, Von Braun entrega a las fuerzas americanas las cajas con el preciado material. Es su salvoconducto para América. Al poco tiempo. el director del centro de Nordhausem, con la mayor parte de sus científicos y todo el material que se ha podido recuperar intacto, embarcan para Norteamérica donde se encontrarán ya instalados para septiembre del mismo año; sin embargo les costará algún tiempo adaptarse al estilo de vida americano y hacer que se olviden los resentimientos de los largos años de guerra.

En febrero de 1946 hay ya más de un centenar de especialistas alemanes en Fort Bliss, cerca de El Paso, donde se inician las pruebas con los cohetes traídos del otro lado del mar, en un terreno de lanzamientos situado a 120 Kms. de la frontera con Méjico.

El antiguo sueño de Von Braun, de utilizar los cohetes para la conquista del espacio, empieza a convertirse en realidad. Al año siguiente, ya se confía plenamente en él y se le encarga la dirección del centro experimental de cohetes de White Sands, situado en el Estado de Nuevo Méjico, donde se llevarán a cabo las investigaciones sobre toda clase de proyectiles teledirigidos.

Von Braun confía en poder realizar sus fantásticos proyectos espaciales y presenta al Pentágono, en 1948, algunas de sus ideas en esta materia. Entre éstas destaca la de instalar una estación espacial, en forma de rueda y con 80 metros de diámetro, situándola a 1.700 Kms. de la Tierra, así como la construcción de un gigantesco cohete de tres fases capaz de llevar al hombre a la Luna y a Marte.

Sin embargo, el entusiasmo del joven científico no es compartido por las autoridades militares y se ve obligado a continuar investigando en cohetes que serán utilizados para fines militares. Para satisfacer las demandas del ejército, monta un cohete militar Wac-Corporal sobre una V-2 y consigue alcanzar una altura de 415 Kms. nunca lograda hasta entonces. A este éxito seguiría el del Redstone, el Viking, el Aerobee y principalmente el del Jupiter-C, con el que los Estados Unidos podrán sacarse la espina clavada por los Sputniks soviéticos, lanzando su primer satélite artificial, el Explorer 1, el 31 de enero de 1958. El proyecto espacial norteamericano al fin se ha puesto en marcha.

Consciente de que su vida profesional va a estar vinculada a los intereses norteamericanos, Von Braun decide estabilizar también su vida afectiva y en 1947, durante un corto viaje a su país natal, contrae matrimonio con su prima Marie Luise von Quistorp, en Landshut, una localidad de la Baja Baviera.

A su vuelta a América se instalará en Tejas, llevándose consigo también a sus padres y sus dos hermanos aunque unos años más tarde, en 1953, los padres regresarán a Alemania sin haberse podido aclimatar a las costumbres americanas. Von Braun conseguirá la ciudadanía de este país en 1955, y mientras continúa sus investigaciones con los cohetes militares escribe un libro, Proyecto Marte, en el que describe profusamente. El libro es considerado «excesivamente fantástico» por los editores a los que lo presenta y deben transcurrir algunos años más hasta que sea publicado.

En 1959, el presidente Eisenhower le otorga la máxima distinción que se concede a un civil, por su aportación al programa espacial americano. La euforia que reina en esos momentos por todo lo referente a la Astronáutica, hará que la Administración se plantee nuevos proyectos creándose la N.A.S.A. como organismo gubernamental encargado del desarrollo y realización de los mismos. El proyecto más importante de todos será el de situar

un hombre en la Luna y hacerlo regresar a la Tierra, según palabras del Presidente Kennedy, en la década de los 60. Nacía así el Proyecto Apolo que absorbería toda la actividad Astronáutica durante los años siguientes y para su realización se precisa la colaboración de todos los técnicos en la materia con Wernher Von Braun al frente.

Su misión será la de diseñar y poner a punto un verdadero gigante del espacio: el monstruoso Saturno V con potencia suficiente para poder enviar hasta la Luna una carga útil de 45 toneladas. Para ello se le encomienda la dirección del Marshall Space Flight Center, situado en Huntsville, Alabama, donde se llevarán a cabo todas las fases de su construcción.

A pesar de los problemas económicos a los que debe enfrentarse para poder llevar a cabo el gigantesco proyecto, luchando constantemente con la reducción de presupuestos a que se ve sometido, Von Braun consigue ver realizada su labor y será su Saturno V el vehículo que traslade al hombre a la Luna en la histórica fecha del 20 de julio de 1969, ante el asombro del mundo entero.

Es el sueño de toda la vida del científico germano que finalmente se realiza: los viajes por el espacio son una realidad y el hombre no estará más limitado a la esfera terrestre… Ahora su Proyecto Marte no parece tan «excesivamente fantástico» como unos años atrás…

Por desgracia, tras los espectaculares éxitos obtenidos con el Proyecto Apolo, que culminarían en nueve viajes de ida y vuelta a la Luna, en seis de los cuales se realizaron alunizajes y exploraciones de la superficie, el interés por estas experiencias fue decayendo y los presupuestos del Gobierno para las investigaciones en Astronáutica irían reduciéndose progresivamente, llegando a producir-se el cierre y desmantelamiento de muchas de las instalaciones.

Las esperanzas de Von Braun de ver realizados sus ambiciosos proyectos sufrieron un rudo golpe al ver la fría acogida que tenían entre los dirigentes americanos y en 1972 abandonaba la N.A.S.A. para ocupar el puesto de vicepresidente

en las Fairchild Industries, de Germantown, en el estado de Maryland. Para su nueva actividad se instaló en Alexandría, localidad próxima a la capital federal, donde residiría hasta el fin de sus días, conformándose con mirar las estrellas a través de un pequeño pero magnífico observatorio astronómico que se había hecho construir.

La popularidad conseguida por este genio de la Astronáutica se manifestó con el rodaje de una película sobre su vida: 1 Aim at the Stars (Destino las estrellas, 1960), dirigida por J. Lee Thompson. Se trataba de una coproducción entre Norteamérica y Alemania Occidental, rodándose la mayor parte de la misma en Munich. Para encarnar la figura del protagonista se buscó un actor, de nacionalidad germana naturalmente, y la elección recayó en Curd Jurgens quien cumplió su cometido a la perfección.

Finalmente, una cruel enfermedad que no perdona: el cáncer de colon, pondría fin a los días de Wernher Von Braun, en un hospital de Alexandría, el 15 de junio de 1977. Víctima de esta cruel enfermedad fallecía el hombre que había conseguido abrir el camino de la Humanidad hacia las estrellas, dando firmemente los primeros pasos por el Cosmos. Ahora dejaba tras de sí, como un desafío a sus seguidores, un ambicioso proyecto: situar un hombre en el planeta Marte para el año 1982.

¿QUE HIZO VON BRAUN?

■ Con apenas veinte años, Von Braun participaba en las primeras pruebas de lanzamiento de cohetes impulsados por carburantes líquidos de gran potencia calorítica, que se realizaban en la Sociedad Alemana de Vuelos Espaciales.

■ Fue llamado a participar en el programa de 1932 del ejército alemán en el polígono de pruebas de Kummersdord, de donde salieron los primeros tipos de A-2.

■ Los especialistas en cohetes Oberth, Riedel y Nebel incorporaron a Von Braun como ayudante en sus experiencias sobre el motor-cohete. Allí, el “genio de los cohetes” lograría perfeccionamientos decisivos que determinaron la mayor parte de los progresos posteriores.

■ Este genio estaba destinado a atravesar las situaciones más diversas: en 1944, fue detenido junto a dos de sus colaboradores y culpado de haber propuesto el programa de cohetes en beneficio de la Astronáutica.

■ Von Braun creó el A-4, misil balístico de largo alcance posteriormente conocido como V-2 (Vengeanca Weapon-2, arma de venganza 2), el arma que tuvo su bautismo de fuego durante el bombardeo de Alemania sobre Londres en la Segunda Guerra Mundial. (Ver: Bombas V2)

■ Hacia la década del 60 se establece un taller en Whlte Sands (EE.UU.) y se encomendó a Von Braun -que ya residía en Estados Unidos- y a sus hombres preparar cohetes para su lanzamiento, cosa que se realizó desde un terreno que, más tarde, se llamaría Cabo Cañaveral y desde 1963 Cabo Kennedy.

■ La técnica de cohetes adquiere rápido desarrollo en Huntsville (Alabama). Allí se le encomienda al equipo de Von Braun la construcción de los llamados Redstone y Júpiter, que fue construido en varios cuerpos y especialmente diseñado para la operación de reentrada en la atmósfera terrestre, como regresando de un vuelo espacial.

■ En 1958 y como contribución americana al Año Geofísico Internacional, Von Braun emplazó en órbita del satélite “Explorer I”.

■ Trabajó en los proyectos del cohete “Saturno” en sus versiones I, IB y V, el cohete más grande jamás construido: con 110 metros de alto y un peso de 2.770 toneladas, está propulsado por cinco motores de 3.400 toneladas de empuje; tiene tres etapas y puede poner en órbita una masa de 130 toneladas, llevar 51 toneladas a la Luna o 45 a Marte o Venus.

■ Mucho antes de que se lograra, Von Braun persiguió con el proyecto “Apolo” colocar un artefecto tripulado en la Luna.

■ Sus variadas investigaciones le permitieron publicar diversos libros como Dan Marsprojekt, tratado técnico de un programa de expedición a Marte de 70 hombres y 10 aparatos y Space Frontier, donde Von Braun divulga principios fundamentales de astronáutica.

El coloso norteamericano:  Saturno-V

cohete saturno 5En los Estados Unidos, el objetivo prioritario de su programa astronáutico quedaría establecido por el Presidente Kennedy, al comprometer el esfuerzo técnico de la nación en el ambicioso proyecto de enviar un astronauta a la Luna y hacerlo regresar sano y salvo a la Tierra.

El resultado de su propuesta sería la puesta en marcha del Proyecto Apolo que durante la década de los sesenta sería el centro de todas las actividades en materia espacial desarrolladas por la N.A.S.A.

En primer lugar había que contar con un supercohete dotado de un potencial impulsor muy superior a lo que se disponía hasta el momento, pues no era lo mismo colocar en órbita terrestre masas de varias toneladas, como se habían conseguido con los vuelos Geminis, que enviar una verdadera nave cósmica con sus tres tripulantes y el módulo lunar hasta las proximidades de nuestro satélite.

Intervenía la segunda velocidad cósmica o de la liberación, la cual exigía unos niveles energéticos en los sistemas de impulsión como no se habían conocido hasta entonces.

El equipo encargado del diseño y puesta a punto de un artefacto que reuniera las condiciones requeridas se había puesto a trabajar en el proyecto bajo la dirección de Von Braun, en el Marshafl Spaceflight Center, de Huntsville (Alabama>, buscando un tipo de cohete destinado a usos civiles exclusivamente, y sus primeros resultados ya en 1962, se enfocarían hacia el que había de ser el máximo exponente de los grandes pesos del espacio: el Saturno-V.

Tras diversas versiones preliminares que fueron modificándose sucesivamente, se llegaría al modelo definitivo: un gigantesco vehículo de 111 metros de longitud y 2.940 toneladas de peso, cuya complejidad de fabricación se pone de manifiesto al pensar que estaba constituido por cinco millones y medio de piezas. El resultado era un vehículo lanzador de tres fases capaz de colocar en órbita te rrestre 130 Tm. de carga útil o de enviar hasta la Luna una nave de 45 Tm., lo que se ajustaba a las necesidades del Proyecto Apolo.

El trágico accidente ocurrido durante las pruebas en tierra del aparato antes de su primer lanza miento, en el que perdieron la vida los tres astronautas Virgil Grissom, Edward White y Roge Chaffee al incendiarse la cabina cl 27 de enero dE 1967 motivó el consiguiente retraso en la puesta ¿punto final.

El primer vuelo se realizó el 11 de octubre dE 1968, si bien con una versión reducida de dos fases, denominada Saturno-IB, que serviría principalmente para comprobar el perfecto funcionamiento de los elementos propulsores. Sin embargo el mismo año, la versión completa del Saturno-V  tenía ocasión de demostrar sus posibilidades poniendo en órbita lunar a la nave Apolo 8, tras despegar de la Tierra el 21 de diciembre.

Desde entonces todos los vuelos de las naves Apolo serían propulsados por un Saturno-V, e único cohete con suficiente potencia para alcanzar la Luna.

El Saturno-V estaba compuesto por tres etapas que debían proporcionar la velocidad de liberación al conjunto formado por la astronave Apolo, compuesto por un módulo de servicio de 25 Tm., un módulo de mando de 5 Tm. y un módulo lunar de 15 Tm. En total 45 Tm. de peso a las que previamente se colocaba en una órbita terrestre de aparcamiento, hasta que la tercera etapa del Saturno-V entrada en acción y enviaba a la nave cósmica hacia la órbita lunar.

La primera etapa S-IC estaba constituida por 5 motores Rocketdyne F-1, alimentados a base de oxígeno líquido y queroseno, cuya combustión duraba 150 segundos produciendo un empuje total de 3.400 Tm. El conjunto ocupaba una estructura cilíndrica de 46 metros de longitud por 10 de diámetro en la que se alojaban los depósitos para almacenar las 2.106 Tm. de propergol. El sistema motor estaba constituido por un elemento central y cuatro motores exteriores en racimo montados en forma orientable a fin de estabilizar la dirección del cohete durante su trayectoria ascendente.

La segunda etapa. S-H se compone de cinco motores J-2, también Rocketdyne, que utilizan hidrógeno y oxígeno líquidos como propergol. Su encendido se produce cuando el vehículo ha alcanzado los 60 Km. de altura y durante los 359 segundos que están en acción le proporcionan un empuje total de 520 Tm. que debe bastar para colocar a todo el conjunto en una órbita terrestre a 185 Km. de altitud.

Esta segunda etapa se encuentra alojada en un cilindro de 25 m. de largo por 10 de diámetro y almacena 447 Tm. de propergol en sus depósitos, que como en las restantes etapas, se desprenderán del conjunto, aligerando su peso. una vez finalizada la combustión.

La tercera etapa, el SIV-B, consta de un solo motor J-2, que se enciende durante dos minutos, consumiendo hidrógeno y oxígeno líquido y proporcionando un empuje de 91 Tm. a la astronave Apolo que abandona la órbita terrestre para dingirse hacia la Luna a una velocidad de 40.000 Km./h.

Esta velocidad se irá reduciendo constantemente hasta que la nave alcance el punto neutro de atracción entre la Tierra y la Luna, a partir del cual se verá acelerada nuevamente por la gravedad lunar hasta situarse en su órbita. La tercera etapa tiene unas dimensiones de 17,80 metros de longitud por 6,60 de diámetro, consumiendo 120 Tm. de propergol durante su período de combustión.

Aparte de los once motores principales que accionan sus diferentes etapas, el Saturno-V dispone de otros 30 motores auxiliares que actúan como estabilizadores de dirección y permiten controlar en todo momento la trayectoria del poderoso vehículo. Además de las misiones a la Luna con las naves Apolo se ha utilizado posteriormente en los lanzamientos del laboratorio espacial Skylab ofreciendo siempre unos resultados plenamente satisfactorios.

Todas las operaciones de fabricación y montaje de estos colosales artefactos se realizan en un edificio especialmente construido para este fin en Cabo Kennedy (Florida), el VAB o Vertical Assembly Building que tiene el honor de ser, por sus dimensiones, el más grande del mundo ya que ocupa un volumen superior al de la Gran Pirámide de Cheops.
Su estructura básica es un enorme cubo de cemento y acero, eminentemente funcional, con unas medidas de 160 m. de altura, y 183 x 213 de superficie, en el que pueden albergarse cuatro Sc turnos-V en posición vertical durante todo el proceso de su ensamblaje.

Una vez concluida esta fase, el enorme cohete junto con la respectiva torre de lanzamiento se encuentra montado encima de una plataforma móvil, el crawler transporter, que será la encargada de trasladar toda esa enorme masa hasta el lugar asignado en un punto de la Isla Merrit.

El crawler, accionado por potentes motores diesel, puede transportar cargas de hasta 5.500 Tm. a una velocidad de 1,5 Km./h. invirtiendo como mínimo seis horas en llegar al punto de destino: el pad 39k o área de lanzamiento de los Apolos, situado a 5,5 Km. del VAB. Curiosa paradoja la de que el vehículo más veloz del mundo, el Saturno-V, se vea forzado a esta lentísima marcha en los primeros kilómetros de su camino, pero el mundo de la técnica ofrece estos singulares contrastes con gran frecuencia.

Fuente Consultada: Historia de la Astronáutica – Ediciones Riego S.A.

La Tragedia del Challenger Accidentes en la NASA Tranbordador Espacial

La Tragedia del Challenger Accidentes en la NASA

ASTRONAUTAS DE LA MISIÓN DEL CHALLENGER

astronautas del challenger

En 1976, la NASA pidió voluntarios para viajar al espacio. Recibió 8000 cartas. Más de 1500 eran de mujeres. Luego de seis meses de durísima selección, fueron aceptados treinta y cinco hombres y seis mujeres: Anna Fisher (28, cirujana), Judy Resnik (28, ingeniera), Sally Ride (30, física y tenista profesional), Shannon Lucid (27, médica), Margaret Rhea Seddon (35, cirujana) y Kathryn Sullivan (30, geóloga).

Entraron en el programa de entrenamiento en el Centro Espacial Johnson. Sueldo: 20.000 dólares por año (mucho menos de lo que ganaban en sus profesiones). Soportaron las apenas soportables pruebas en los simuladores de vuelo como el más fuerte de los hombres.

Aprendieron a ducharse acostadas, a usar un baño diseñado ad hoc (una taza de cerámica ajustada al cuerpo) y a extraer con un aparato especial la materia de su período femenino, que en ingravidez no fluye de modo natural.

En dos de las pruebas demostraron superioridad sobre el hombre: durante la agotadora experiencia de pasar diez días en posición horizontal (sin levantar siquiera una rodilla…), y en los movimientos no sujetos a la ley de gravitación, que hicieron con mucha más soltura que sus colegas varones. De ellas, Sally Ride fue la primera que viajó en un transbordador espacial (mayo de 1983). Calificación: óptima. Hoy, la incorporación de mujeres a los programas espaciales es rutina.

 LA TRAGEDIA DEL CHALLENGER
La misión 51 L del transbordador estadounidense tenía que haber sido rutinaria.  Su tarea principal era poner en órbita un satélite de comunicaciones, una tarea que otros transbordadores ya habían hecho anteriormente.  En 1986 había habido 24 misiones de transbordadores y el Challenger había viajado al espacio nueve veces.  Pero esta misión, la décima, tenía otro objetivo.

Era un ejercicio de relaciones públicas. Iba ser el primer cohete espacial estadounidense en el que viajaría un ciudadano de a pie.  La NASA (National Aeronautics and Space Administration) estaba deseando demostrar lo seguros que eran los viajes especiales.

La candidata seleccionada fue la maestra de 37 años Shar ‘ on Christa McAuliffe.  La eligieron entre más de 10.000 candidatos para el Space Flight Participant Program, y el plan era que emitiera una lección desde el espacio. «Ouiero desmitificar la NASA y los vuelos espaciales», declaró McAuliffe.

Retrasos en el lanzamiento

Desde el principio, la misión 51L   parecía condenada  al fracaso. El despegue se aplazó dos veces debido a problemas técnicos. El martes 28 de enero de 1986 hacía mucho frío, tuvo ti y la tripulación pensó que el lanzamiento volvería a, aplazarse. Pero en  la reunión antes del desayuno les comunicaron que cabía la posibilidad de que despegaran alrededor de las 11 de la mañana.  Poco después de las 9.00, la tripulación se puso los trajes azules de vuelo.

Cinco de los tripulantes eran expertos astronautas: el comandante Dick Scobec, el piloto Mike Smith y los tres técnicos: Judy Resnik, Ron McNaii y Ellison Onizuka.  El otro neófito era el ingeniero Greg Jarvis, que llevaba varios años en el programa espacial.  Aunque ya le habían seleccionado para otros viajes anteriores, era la primera vez que participaba en una misión espacial.

 Hielo en la plataforma:
Cuando los astronautas llegaron a la plataforma de lanzamiento 39B, vieron que había placas de hielo Y carámbanos colgando alrededor de la estructura de lanzamiento.  La cuenta atrás para el despegue empezó, pero al equipo de dirección de la misión le preocupaba tanto que el hielo, al caer, pudiera afectar al lanzamiento, que detuvieron la maniobra nueve minutos antes del despegue para valorar los riesgos.  Alas 11.15 decidieron que no había peligro.  La cuenta atrás se reanudó a las 11.29, Y el lanzamiento estaba previsto para las 11.38.

Los familiares  y amigos de la tripulación se situaron en la zona   VIP del mirador a cinco kilómetros de la plataforma de lanzamiento. Entre los espectadores se encontraban los padres de McAuiiffe, su marido Steven, abogado, y sus dos hijos: Scott, de nueve años, y Caroline, de seis.  También había un grupo de alumnos suyos de la Concoid High School de Massachusetts, donde McAuliffe enseñaba economía, derecho e historia de América.

Los ordenadores de a bordo del Challenger hicieron las últimas comprobaciones.  Entonces, a seis segundos del despegue, la tripulación oyó el ruido del motor principal al encenderse.  Cuando el motor alcanzó la potencia máxima, el ruido se convirtió en un rugido ensordecedor.  Entonces se conectaron los dos cohetes impulsores del transbordador-, montados sobre el enorme depósito naranja de combustible líquido.  Unas nubes de humo envolvieron al Challenger mientras ascendía sobre una columna de luego.

En el mirador, el grupo de espectadores aplaudió mientras el Challenger- se separaba de la torre e iniciaba el vuelo que elevaría al transbordador sobre las claras y azules aguas del océano Atlántico.  Treinta y seis segundos más tarde el Challenger atravesó la barrera del sonido.  De pronto el transbordador fue golpeado por un violento viento de costado.  Al detectar graves fluctuaciones en la ruta de vuelo, el sistema de guía, navegación ‘ y control de a bordo comunicó la desviación y ordenó al sistema de potencia de los cohetes impulsores que la compensara.

Lengua de fuego

En tierra, el sistema de megafonía anunciaba con tono tranquilizador el avance del transbordado-. «Distancia recorrido cuatro punto tres millas náuticas.» Entonces los motores del transbordador aumentaron la potencia un 104 %. « Challenger, potencia máxima, ordenó el control de la misión. «Roger, potencia máxima», replicó el comandante Scobee.  En ese momento, con la tensión aerodinámica al máximo, una lengua de fuego que no había sido detectada empezó a lamer las junturas del cohete impulsor de estribor.

Cuando el transbordador llevaba setenta y dos segundos volando, el hidrógeno que se filtraba del depósito de combustible se encendió.  El cohete impulsor giró sobre sus amarres y perforó el depósito de combustible, que se desgarró de arriba abajo.

En la explosión resultante, cientos de toneladas de combustible líquido envolvieron al transbordador en una bola de fuego. Los dos cohetes impulsores salieron despedidos, y luego la explosión desprendió el transbordador.  Todo pasó tan deprisa que no hubo tiempo para poner en marcha ninguna maniobra de emergencia.  En cualquier caso, el transbordador no iba equipado con asientos eyectables.

 Posibilidades de supervivencia nulas

El comandante Scobee había abierto el canal de radio, pero no tuvo tiempo de decir nada.  Oyeron al piloto Smith exclamar: ,Oh, oh».  Mientras el transbordador se desintegraba en el aire, algunos integrantes intentaron activar sus suministros de oxígeno de emergencia.  Pero aunque la cabina se conservó  prácticamente intacta hasta precipitarse en las frías aguas del océano Atlántico, a catorce kilómetros, la presión aerodinámica mató a todos los que sobrevivieron a la explosión inicial.

Los familiares  y amigos de los tripulantes contemplaban el cielo, horrorizados.  Pese a ser evidente que algo terrible había ocurrido, el sistema de megafonía seguía proporcionando datos de la altitud y la velocidad del transbordador.

Finalmente el hechizo se rompió.  La voz flemática del sistema de megafonía anunció: «Los controladores de vuelo están analizando meticulosamente la situación.  Parece ser que se ha producido un grave fallo. Hemos perdido el contacto. El oficial de dinámica de vuelo informa que el vehículo ha explotado.  El director de vuelo lo ha confirmado.  Vamos a  ponernos en contacto con el equipo de rescate para ver qué se puede hacer».

Edward y Gratos. » Corrigan, los padres de McAuliffe, anonadados, se quedaron mirando los restos de la nave que caían del cielo y las estelas de vapor del transbordador.  Luego rompieron a llorar.  Los oficiales de la NASA se los llevaron del mirador, aturdidos y con los ojos llorosos. El presidente Reagan aplazó su discurso del Estado de la Unión y apareció por televisión para dirigir se a la nación. «Continuaremos explorando el espacio -afirmó-.  Había otros vuelos espaciales… más maestros en el espacio.  No vamos a detenernos.  Nuestra esperanza y nuestro viaje continúan.»

Luego rindió un conmovedor homenaje a los siete astronautas que habían perdido la vida, comparándolos con Sir Francis Drake, que había muerto un día como aquél, 390 años atrás. «Los miembros de la tripulación del transbordador espacial Challenger nos honraron con la vida que llevaron -dijo-.  Nunca los olvidaremos, ni olvidaremos la última vez que los vimos, esta mañana, mientras nos decían adiós con la mano y comprendían un viaje que los acercaría a Dios.»

También tuvo unas palabras de consuelo para los alumnos que habían presenciado la trágica muerte de su maestra.  Era duro entender cosas tan dolorosas, pero aquello formaba parte de la exploración ‘ y el descubrimiento, dijo. El futuro no pertenece a los débiles de corazón.  Pertenece a los valientes.»

Investigación:

El presidente Reagan encargó a una comisión la investigación del accidente.  La comisión estaba presidida por el antiguo secretario de estado William P. Rogers e incluía al primer hombre que pisó la luna, Neil Armstrong.  En el comité también se encontraban Sally Ride, la primera mujer- astronauta americana, y el general Chtick Yeagei, el piloto de pruebas que atravesó p primera vez la barrera del sonido El lanzamiento de transbordadores se canceló mientras la comisión deliberaba y la NASA se planteo 1 posibilidad de lanzar satélites «la antigua», utilizando cohetes si tripulación.  La comisión analizó la película del vuelo y detectó la llama fatal del cohete impulsor SRB 59 de estribor segundos después del despegue.  A partir de aquel momento el Challenger había estado condenado.

 Juntas defectuosas

En la película del despegue también se veían nubes de humo que salían de las junturas del cohete impulsor SRB de estribor.  La comisión llegó a la conclusión de que los aros de goma que debían haber sellado la junta entre los segmento del cohete impulsor habían falla do en el despegue.  Al parecer, e fallo se debió a un diseño defectuoso, vulnerable a diferentes factores.  Concluyeron que esos factores, fueron los efectos de la temperatura, las dimensiones físicas, las características de los materiales, lo efectos de la repetición del uso, el tratamiento y la reacción a la carga dinámica».

La empresa Thiokol, que fabrica los cohetes impulsores, había advertido a la NASA de esos problemas Los aros de goma podían falla a bajas temperaturas. Algunos ingenieros de la empresa habían llegad a aconsejar que los lanzamientos s suspendieran hasta que se encontrara una solución al problema.  Cuando el físico Richard Feynman y otro miembro de la comisión presidencial lo oyeron, comentaron que la NASA estaba jugando «a una especie de ruleta rusa cada vez que lanzaban el transbordador».

Los viejos aros de goma fueron descartados, y se diseñó y probó un nuevo tipo de mecanismo para el sellado de las juntas.  En 1988, cuando los científicos de la NASA quedaron satisfechos, los vuelos espaciales se reanudaron, y desde entonces no se ha producido ningún accidente.  Pero para esa mejoría de las condiciones de seguridad siete astroonautas tuvieron que dar la vida.

Christa McAuliffe astronauta

No había riesgo: los 24 vuelos anteriores del Challenger (el taxi espacial) fueron tan bien reglados, sin sobresaltos y exitosos, que las sucesivas misiones sonaban casi a rutina. Razón más que suficiente -según la NASA- para atreverse a uno de los pasos más osados: integrar a la tripulación a técnicos no militares ni astronautas profesionales, y abrirle la puerta del espacio a “una persona común”, como se definió la maestra Christa McAuliffe cuando resultó elegida.

Todo en orden, todo listo: un viaje más. Sin embargo, unas semanas antes, los técnicos lanzaron una voz de alerta: los anillos de caucho que sellaban las juntas del vehículo mostraron signos de deterioro en todos los viajes anteriores, y las bajísimas temperaturas de ese enero podían generarles gran rigidez y abrirles grietas. Uno de los ingenieros acusó: “La NASA juega a la ruleta rusa cada vez que lanza un transbordador al espacio”.

Todos lo oyeron, pero nadie se atrevió a atrasar el programa: los cuatro aparatos que formaban la unidad de lanzamiento costaban nueve mil millones de dólares cada uno (poderosa razón económica) y el viaje con una tripulación no militar significaba un fuerte impacto mundial (poderosa razón política en la carrera espacial).

La noche y la madrugada del 27 de enero fueron de las más frías que se recordaban en la zona de lanzamiento. Tanto, que la nave amaneció cubierta de hielo. Tal como lo anticiparon los Ingenieros, la bajísima temperatura afectó los anillos de caucho cuestionados por su calidad. En el despegue, cedieron y dejaron escapar gas. A máxima velocidad se pulverizaron. Y sólo hubo fuego y muerte.

Trajes Espaciales Caracteristicas Cascos de Astronautas Vida en la Nave

Trajes Espaciales: Características y Cascos de Astronautas – Vida en la Nave

LOS INCONVENIENTES DE LOS VIAJES ESPACIALES
La vida en circuito cerrado
A pesar de los grandes avances e investigaciones realizadas todavía hay ciertas dudas sobre como podrían ser en el futuro las condiciones de un viaje «turístico» o de «negocios» por el cosmos. ¿ Serán las naves del futuro tan confortables como son hoy en día los aviones de línea ? Es imposible responder, pero esto no quiere decir que el estudio de las condiciones de vida a bordo no sean hoy un problema capital.

En las exiguas cabinas que conocemos, es necesario en efecto poder crear condiciones de vida suficientemente cómodas como para que algunos hombres puedan aguantar durante días e incluso semanas. Organizar en un mundo tan hostil como el vacío espacial un pequeño universo en el que se pueda respirar, beber, comer y también descansar no es una tarea fácil.

Primero respirar, pero, ¿ qué atmósfera hay que crear ? Una primera solución sería, seguramente, tomar el aire que nosotros respiramos habitualmente sobre la Tierra como modelo. Es decir, construir un medio gaseoso que contuviese 21 % de oxígeno y 79 % de nitrógeno a la presión atmosférica normal.

Los soviéticos proceden de esta forma. Esto tiene la ventaja a sus ojos, de no añadir ningún problema suplementario a todas las dificultades que necesariamente deberán soportar los cosmonautas.

Sin embargo, los americanos lo hacen de diferente modo. Para ellos, el objetivo principal es la disminución del peso. Por ello han preferido recurrir al oxígeno puro. Esto permite un sistema de control mucho más simple y a la vez mantiene en la cabina una presión atmosférica igual a la tercera parte de la normal, lo cual disminuirá evidentemente las pérdidas debidas a la relativa estanqueidad de una cabina en el espacio.

Pero presenta un grave inconveniente: el peligro de incendio y recordamos a este respecto el dramático accidente de la cabina Apolo I, en la que, el 28 de enero de 1967, Virgil Grissom, Edward White y Roger Chaffee encontraron la muerte.

Este incendio llevó a los americanos a modificar su política, puesto que ahora hay dos tipos de atmósfera en la cabina: una hecha con una mezcla de oxígeno y nitrógeno, que no se utilizará nada más que durante el período de lanzamiento, y la otra de oxígeno puro, que será utilizada durante el resto del viaje. Pero sea cual fuere la atmósfera retenida, no basta con proporcionar el oxígeno necesario para la respiración de los astronautas. Hay que absorber el gas carbónico que despiden cuando respiran.

En efecto, en un espacio tan reducido y tan cerrado, es imposible lanzar nada comprendido el mismo aliento. El exceso de gas carbónico en la cabina provocaría anomalías en sus ocupantes. Los americanos procedieron a la absorción utilizando hidróxido de litio.

Los rusos, al contrario, han elegido la generación. En efecto, 1.000 gr. de gas carbónico y 85 gramos de agua se combinan con cerca de 2.000 gr. de peróxido de sodio, liberando 860 gr. de oxígeno, lo que representa el consumo diario de un individuo, mientras que 1.000 gr. de gas carbónico representa su producción durante el día. Así, con este sistema, no es siquiera preciso preocuparse por el suministro de oxígeno.

Quedan por prever los placeres o, más prosaicamente, las necesidades de la mesa. Este es un problema casi insoluble. Salvo quizás para las bebidas, porque, gracias a las pilas de combustibles, el agua más pura se ha convertido en un subproducto, en un desperdicio de la producción de electricidad.

En efecto, sabemos que en esas pilas, el hidrógeno y el oxígeno son combinados para proporcionar una corriente eléctrica. Es en cierto modo una electrólisis al revés. Además se ha aprendido a ser económicos en la cabina y las aguas usadas son tratadas para ser de nuevo utilizables.

Sin embargo, es mucho más difícil poner a punto la despensa de la conquista espacial. En efecto, transportar a la Luna un solo kilogramo de alimentos costaría cerca de los 2.000.000 de pesetas. Así, incluso si la comida cósmica no merece los cuatro tenedores representa sin embargo el menú más caro de toda la historia de la hostelería.

Y no estamos imaginando más que el más sencillo de los casos, el de un viaje de algunos días o de una semana, cuando la limitación no es más que de orden económico. Pero, ¿ qué habría que hacer en el caso de largos viajes que duraran varios meses e incluso varios años?.

Los cosmonautas no pueden, como los navegantes de los tiempos modernos, esperar encontrar una isla desconocida para reponer sus provisiones. Ha sido necesario la miniaturización de los alimentos, pero esto no basta. Mañana será quizás preciso crear a bordo el alimento de la tripulación.

Por desgracia, por el momento no podemos pensar en disponer de una huerta o de un corral clásico. Pero podríamos imaginar plantas que permitiesen la realización de invernaderos espaciales. Las especies que se encontrasen allí deberían poseer grandes cualidades nutritivas, crecer bajo una presión semejante a la existente a 6.000 metros de altura y desempeñar un papel eficaz en el ciclo carbono-oxígeno.

Existe un alga, la Chlorella 71-105. que parece ser la plañía más adaptable a los «cultivos» del espacio. Pero ¿tiene sabor a algo? Tara hacerla agradable a los cosmonautas, los biólogos han experimentado diversos preparados culinarios. Por lo que toca a los jardines del espacio, aunque llegaran a producir zanahorias o judías, más bien se parecerán a laboratorios que a verdaderas «huertas”.

Las algas verdes, ricas en aminoácidos necesarios para la alimentación de los individuos que desarrollan un trabajo sicomotor importante, parecen ser el alimento ideal. Pero, además de que existe el peligro de que los cosmonautas dijesen en cada comida: «otra vez algas», soñando con «biftecks» con patatas fritas o con un plato de buey «stroganoff», los cultivos de algas serían fácilmente invadidos por colonias de microbios.

Introducir en el ciclo vegetales superiores, pero menos ricos en aminoácidos, presenta numerosas dificultades. Los ensayos efectuados en los Estados Unidos han demostrado que las judías y las pinas salvajes soportaban muy bien las bajas presiones correspondientes a 6.000 metros de altura. Ya se piensa en introducir animales en el ciclo. No está prohibido soñar con una nave cósmica que llevase un rincón de campo artificial… Son todo hipótesis, pero hipótesis que los sabios se toman en serio.

Aunque es cierto que todo el mundo se beneficiará de los descubrimientos que hagan en el campo de la alimentación. A menos que nos inviten a reemplazar suculentos manjares por píldoras insulsas. Pero, ¿ qué hará el cosmonauta en esta vida en circuito cerrado cuando no duerma, no coma, o no vigile su jardín o su tablero de mandos ?

En los cortos viajes actuales, el entrenamiento al que ha sido sometido, la distribución perfectamente regulada de las horas de reposo, de vigilia o de ejercicio, el hecho de estar en unión constante con la Tierra y, en los últimos vuelos, de no estar solo a bordo, han hecho que el cosmonauta permanentemente ocupado, no tuviese tiempo de sentir su soledad, de sentirse separado del mundo, prisionero de su cabina. ¿ Sucederá lo mismo cuando la exploración del espacio lo lleve lejos de la Tierra durante meses e incluso años ? (Salir del sistema solar supondría incluso que el viaje fuese acabado por un viejo… que sería su nieto.)

Habrá que organizar la vida a bordo, prever distracciones, lecturas, películas, discos, juegos colectivos e incluso, como en los submarinos, ejercicios deportivos. El médico deberá estar reforzado por un psicólogo o un siquiatra. Quizá habría que establecer también estaciones de descanso sobre los planetas habitables o sobre satélites en forma de plataformas… Pero estamos entrando en la ciencia-flcción.

astronautas


Los cosmonautas aprenden a vivir en un medio extraño. Los  gestos más sencillos, las funciones más naturales, como comer y beber, exigen una nueva educación. Al mismo tiempo, el comportamiento fisiológico de cada viajero del espacio está seguido de cerca, por radio y por televisión gracias a los aparatos registradores.

LOS TRAJES Y CASCOS ESPACIALES

La imposibilidad para el hombre de vivir fuera de la atmósfera sin el uso de un traje apropiado ha hecho necesario perfeccionar al máximo este instrumento indispensable para la investigación astronáutica. Desde los primeros trajes que impedían casi totalmente los movimientos, se ha pasado a otros muy confortables que permiten trabajos de precisión en el vacío total.

Todos hemos visto las sugestivas imágenes de los paseos espaciales realizados por los astronautas estadounidenses, europeos y rusos. Sus movimientos en el espacio, fuera de un transbordador o de la MIR, por ejemplo, quizá durante la reparación de un satélite o la recuperación de instrumentos alojados en compartimentos especiales de la estación espacial rusa, sólo han sido posibles porque el cuerpo humano estaba protegido de los rayos ultravioleta, del calor y del frío, así como de todo tipo de radiaciones gracias a los trajes que llevaban los astronautas.

Desde los primeros días de la astronáutica hasta hoy, estos trajes, como todo, han experimentado una enorme evolución. Sin embargo, actualmente los astronautas sólo usan los trajes espaciales en momentos muy concretos de su viaje:

Durante la partida o el retorno a la Tierra, durante los paseos espaciales o en caso de problemas abordo de las cápsulas o en la estación Skylab. Retrocediendo en el tiempo, digamos que la fiabilidad de las cápsulas Mercury y Gemini no era suficiente para permitir que los astronautas viajaran por el espacio, incluso estando dentro de los habitáculos, sin sus trajes espaciales. Sólo con las misiones Apollo los trajes se usaron únicamente durante la partida y el retorno a la Tierra y para pasear por la Luna.

MEJORAS CONSTANTES: La función más importante de estos trajes, que están presurizados y alimentados con
oxígeno para la respiración, es proteger el organismo humano contra fallos imprevistos en el sistema ambiental de la cápsula, lo cual provocaría la muerte  instantánea del astronauta.

En las cápsulas Apollo, mucho más evolucionadas respecto a las Mercury o las Gemini, había sistemas de control ambiental tan perfeccionados -y con muchos elementos duplicados- que permitían a los tres pasajeros quitarse el traje en condiciones de máxima seguridad En el transbordador, el verdadero traje espacial sólo sirve para los paseos extravehiculares por el espacio; tanto en el despegue corno en el aterrizaje, la tripulación viste trajes mucho más ligeros.

Los primeros trajes espaciales para las misiones Mercury nacieron de una mejora del traje a presión Mk-IV usado por los pilotos de los reactores de la marina milita: estadounidense. Obviamente, fue modificado y reforzado en diversos puntos, de manera que el primer traje espacial estadounidense, una vez presurizado, resultaba una vestimenta bastante rígida que permitía escasos movimientos. Sin embargo, era adecuado para el tipo de misiones en las que, entre otras incomodidades, el astronauta no tenía mucho espacio para moverse, ya que debía permanecer sentado en su lugar de pilotaje.

Con la preparación de los vuelos Gemini. cambiaron los trajes de acuerdo con la experiencia acumulada hasta aquel momento en vuelos anteriores.

El nuevo traje espacial estaba formado por cuatro capas de materiales diversos y poseía conducciones para el oxígeno, que servían para la ventilación y la respiración. Funcionaba bien en vuelos de corta duración, pero, cuando en la cuarta misión Gemini se programó el primer paseo espacial, también el traje hubo de modificarse para proteger al astronauta de los extremados cambios de temperatura y de posibles impactos de meteoritos.

El casco tenía un segundo visor a manera de pantalla contra la violenta radiación solar. A pesar de las mejoras, los astronautas dijeron que la comodidad seguía siendo relativa en los vuelos de larga duración. Por tanto, para la misión Gemini-VII, que hubo de aplazarse 14 días, se preparó un nuevo traje más ligero que los anteriores, hecho con materiales más blandos, que permitió prescindir del casco durante la permanencia en órbita.

Así, el grado de libertad aumentó considerablemente. A pesar de todo, las tripulaciones sugirieron eliminar los trajes en los vuelos de larga duración para evitar incomodidades. Así se hizo en las expediciones Apollo hacia la Luna, en las prolongadas permanencias en el laboratorio orbital Skylab y, finalmente, en el transbordador.

Los trajes de los astronautas constituyen, en realidad, unos gigantescos rompecabezas con un peso total de 113 kg. Son el resultado del trabajo de 80 industrias que pueden ver los resultados de sus esfuerzos conjuntos sólo cuando los astronautas transmiten imágenes de sus paseos espaciales. La NASA posee 17 trajes espaciales que sirven para el 95% de los astronautas actualmente en actividad. Para el restante 5% se hacen pequeñas modificaciones antes del vuelo al espacio.

RESPECTO A LOS TRAJES ESPACIALES: Han sido muy divulgados en revistas y libros especializados los trajes espaciales de protección que, en realidad, son muy complicados. Deben confeccionarse con una substancia flexible y completamente estanca, sin poros, para aislar al cosmonauta por completo del vacío.

Además, dentro del traje, el viajero llevará un colchón de aire, el que pronto se saturará de la humedad que transpira la piel. Por ello cada traje deberá estar provisto de un dispositivo que absorba la humedad y otro que le proporcione al astronauta aire respirable y le permita eliminar el anhídrido carbónico resultante.

Hay varios modelos de traje. Algunos, con casco y articulaciones en las rodilllas, codos y hombros. Otros consisten en un cilindro dentro del cual se ubica el astronauta. Para que éste se mantenga erguido el cilindro lleva en su base tres pies terminados en discos planos, con los que se puede avanzar por el suelo lunar o el de algún otro astro sin atmósfera. Los brazos son palancas rematadas en ganchos articulados en forma de pinzas que se manipulan desde el interior. Para la visibilidad, en la parte alta del cilindro hay una especie de portillas que pueden abrirse a voluntad.

EL TRAJE PARA EL DESEMBARCO LUNAR
La fábrica de los trajes espaciales surgió casi de la nada en Dover, una pequeña población no lejos de Washington que, más que una fábrica de objetos astronáuticos, parece una sastrería muy especial, un laboratorio mecánico de precisión y una industria de ciencia ficción: todo en un mismo y gran edificio.

Esencialmente, los trajes ideados para las primeras exploraciones lunares eran pequeñas astronaves confeccionadas a medida, en el sentido de que debían permitir al astronauta que estaba dentro vivir y moverse, ver y hablar, pensar y trabajar en un ambiente hostil que en nada se parecía al de la Tierra. Los elementos que permiten la vida (sobre todo el aire, la temperatura y la presión) se recrearon artificialmente en aquellos extraños trajes.

Los problemas que debían resolver los trajes en la Luna eran muchos, algunos de ellos bastante complejos. Como es obvio, la escafandra lunar tenía que ser hermética e ir provista de un dispositivo que evacuara el calor emanado del cuerpo y lo dispersara en un aparato contenido en la «mochila» que el astronauta llevaba a la espalda durante los paseos.

En primer lugar, el explorador lunar debía ponerse sobre el cuerpo desnudo una especie de maillot de nailon, similar a una red, que llevaba en contacto con la piel un sistema de tubos de vinilo, dentro de los cuales circulaba un líquido mantenido a la temperatura justa mediante un instrumento contenido en la mochila.

Por debajo y por encima de esta prenda se ponía unos «pañales» especiales para los desechos sólidos y líquidos del organismo. Además del circuito hidráulico de enfriamiento, el traje llevaba un sistema de ventilación (una emisión de oxígeno que circulaba continuamente y que continuamente era purificado) para mantener el cuerpo seco.

Era una especie de «soplo» particularmente enérgico en la zona del casco. Una avería en las viseras a causa del aliento o del sudor hubiera sido un desastre.

aldrin astronautas

Edwin E. Aldrin, piloto del módulo lunar Apollo 11, El casco lunar era una de las partes más completas e importantes de la indumentaria. La visera externa estaba recubierta por una fina capa de oro que reflejaba gran parte de la luz solar. A los lados, dos viseras, extraíbles por la parte posterior del casco y regulables, podían delimitar el campo visual. De todas maneras, el astronauta podía dirigir la mirada dentro de un ángulo máximo no superior a los 170°.


EL CASCO LUNAR: El casco y los guantes completaban el equipo de desembarco. El casco lunar se colocaba sobre el casco normal, llamado coloquialmente «pecera», y tenía dos viseras abatibles y elevables como las celadas de los yelmos medievales.

La visera externa podía reflejar el 82% de la luz solar, que, en la Luna, donde no hay atmósfera, es deslumbrante, hasta el punto de provocar la ceguera. El efecto de filtro era tan grande que se podía fijar sin ningún peligro una potentísima fuente luminosa a una distancia de dos pasos, una fuente de luz que, contemplada a través de unas gafas ahumadas corrientes, produciría graves lesiones en el ojo. Además, a los lados del casco había dos superficies móviles que podían desplazarse hacia adelante o hacia atrás para delimitar a voluntad el campo de visión lateral; algo así como las anteojeras de los caballos.

Todos estos movimientos (de las viseras y de las anteojeras) eran muy sencillos, ya que bastaba con que el astronauta oprimiera las aletas salientes incorporadas a los filtros, cosa que podía hacer con el pulgar o con la «abertura» de la mano enguantada.

También los guantes lunares estaban fabricados con una técnica muy avanzada. A pesar de la complejidad de su estructura, de que estaban presurizados y de que tenían robustos refuerzos de acero en la palma, permitían recoger con bastante facilidad una pequeña moneda de una superficie lisa, como, por ejemplo, del tablero perfectamente abrillantado de una mesa.

EL TRAJE PARA LOS PASEOS ESPACIALES: Terminadas las expediciones lunares, la atención de la exploración espacial se centró en los vuelos circunterrestres, efectuados, por parte estadounidense, con los transbordadores espaciales, o, por parte rusa, con las Soyuz.

La reparación de satélites en órbita [es famosa la que, por dos veces, se ha efectuado en el telescopio espacial Hubble), los experimentos fuera de la estación espacial rusa MIR y, en el futuro, la construcción de la Estación Internacional Alpha, han hecho necesaria la fabricación de un traje espacial menos dispendioso que el lunar, que pudiese ser utilizado por varios astronautas en varios vuelos, pero que, a la vez, resultara seguro y, sobre todo, más manejable.

El traje actual garantiza poder trabajar con libertad en el cosmos, sin cordones umbilicales para el aprovisionamiento de oxígeno y energía eléctrica. El concepto general es totalmente distinto del que imperó en el pasado. Ahora, el traje se divide en tres partes fundamentales: el tronco inferior, que acaba en la cintura, como un pantalón normal; el tronco superior, que debe vestirse desde abajo, y finalmente el casco.

El tronco superior va unido a una mochila que contiene, como en los trajes lunares, sistemas de regeneración del aire, reservas de oxígeno y de agua para beber, aparatos de radio y telecomunicación, así como instrumentos electrónicos de control, entre ellos un ordenador que gestiona toda la vestimenta y verifica sus características cinco veces por segundo.

Pero el astronauta también puede supervisar el funcionamiento interviniendo, si es necesario, a través de una serie de indicadores y controles dispuestos en el pecho.

Bajo el traje, naturalmente, el astronauta sigue llevando un contenedor para la orina y un recubrimiento de nailon recorrido por metros de tubitos con agua para enfriamiento o calentamiento, según la exposición del astronauta al calor generado por la radiación solar o al gélido rigor de la sombra cósmica.

Una característica particular del traje espacial -llamado por los técnicos EMÚ, de Extravehicular Mobility Unit, o Unidad para la Movilidad Extravehicular- es que se confecciona en una talla casi única, lo que permite, con pequeñas adaptaciones y cambio de guantes, botas y casco con diversos visores, ser utilizado por muchos astronautas.

Este traje, además de ofrecer una movilidad un 20% superior a la que permitía el traje lunar, está provisto de sistemas de control de las condiciones físicas del astronauta, que se transmiten vía radio al monitor de la cápsula. En el caso de mal funcionamiento denunciado por los aparatos, muchos de los cuales están duplicados para mayor seguridad, el sistema de control emite una señal acústica audible por el astronauta y, vía radio, una señal de alarma a la cápsula.

El traje tiene una autonomía máxima de seis horas y pesa 82 kg, incluida la mochila.
El primer paseo de prueba lo hicieron los astronautas Donald Peterson y Story Musgrave en abril de 1983, durante la sexta misión del transbordador.

trajes espaciales

El traje lunar, completado con guantes, botas y mochila de supervivencia. La escafandra pesaba en la Tierra más de 65 kg; en la Luna, a causa de la escasa fuerza de gravedad, su peso se reducía a poco más de 10 kg. En cualquier caso, la posibilidad de movimiento era muy limitada y, precisamente por esto, más de una vez los astronautas se cayeron, por fortuna sin consecuencias graves.

Efectos de la Gravedad en los Vuelos Espaciales Lanzamiento del Apolo 7

Efectos de la Gravedad en los Vuelos Espaciales Lanzamiento del Apolo 7

Aceleración y sobregravedad
Si recuerdas el cuento de Julio Verne lanzando a un hombre hacia la Luna disparado con un gran obús (y que ha hecho soñar a generaciones de adolescentes) al despegar, los ocupantes hubiesen muerto aplastados contra las paredes de su extraña nave. En efecto, los fenómenos de aceleración engendran fuerzas de inercia. Si el astronauta es sometido a una aceleración de 7 g. (g = 9,8 m./s. 2 = unidad práctica de gravedad) esto implica, en virtud de la fuerza de inercia resultante, que su peso normal se ve multiplicado por siete.

Como las grandes aceleraciones son necesarias para los cohetes, era muy importante saber hasta qué límite, en qué posición y durante cuánto tiempo soportaría el organismo el efecto de la sobregravedad.

Los doctores Jean Colm e Yvon Houdos comentan al respecto:

“Se puede considerar el organismo como un conjunto de masas unidas por unos resortes. La importancia de la rapidez de instalación, una experiencia demasiado brutal puede sorprender el organismo. Los mecanismos reguladores exigen cierto tiempo para acomodarse, puede presentarse una obnubilación o una pérdida del conocimiento transitoria, incluso en un valor de aceleración perfectamente soportable.”

Sin duda, teniendo en cuenta la completa automatización de las operaciones de lanzamiento, se podría admitir una breve pérdida de conocimiento de los ocupantes de la cápsula. De hecho se han realizado esfuerzos para evitar esta desagradable situación.

En primer lugar, el cosmonauta se halla extendido sobre la espalda en el sentido de la trayectoria de la cápsula. Si hubiese estado de pie o sentado, la aceleración hubiese actuado de la cabeza hacia abajo, y la irrigación sanguínea del cerebro hubiese sido afectada, si no cortada, lo que provocaría un grave estado de inconsciencia. Pero si el astronauta está acostado los especialistas de la N. A. S. A. dicen:

El sistema cardiovascular se transforma en un sistema de bombeo horizontal y la sangre no puede acumularse en una extremidad o en un órgano. No se presentan presiones hemodinámicas, y el corazón puede enviar sangre al cerebro. De este modo se prolonga el periodo de conciencia útil, para el caso en que las tuerzas de la aceleración se ejerzan por mucho tiempo.

Mientras los cosmonautas se habitúan a la ingravidez dentro de “centrifugadoras”, los especialistas se dedican al problema de la vida en el espacio. Los de una sociedad de Baltimore proponen un modelo de nave donde se ha logrado un equilibrio biológico herméticamente cerrado. Las plantas crecerán gracias al anhídrido carbónico espirado por los hombres  por los animales. Las aguas usadas volverán a repetir su ciclo.

Las experiencias realizadas primero en tierra, en las centrifugadoras, han demostrado que la tolerancia a la aceleración estaba en función de la duración de ésta. Por ejemplo, un conejo ha podido soportar 23 veces la fuerza de la gravedad durante dos minutos, pero ha muerto al cabo de 11 minutos bajo diez g. tan sólo.

En los Estados Unidos, para estudiar los efectos de la aceleración o de la deceleración brutal, se han utilizado trineos propulsados por cohetes. El coronel Stapp, jefe de la base aérea de Holloman, que subió a bordo de uno de ellos sin protección alguna, sufrió en el el momento del lanzamiento una fuerza de 40 g. Lo comentó así: «Perdí el conocimiento desde la salida. Me pareció recibir un formidable puñetazo en el rostro. Con el casco y el traje presurizado, esto no hubiese sido más que un simple paseo»’.

Según las normas actualmente establecidas, los tiempos de tolerancia para el hombre, son del orden de:

2 g. durante 24 h.
8 g. 1,40 m.
12 g. 30 s.
15 g. 10 s.
47 g. 0,25 s.


Como los cohetes utilizados por rusos y americanos tienen varias etapas, los cosmonautas sufren aceleraciones sucesivas correspondientes a cada nuevo encendido. Durante el primer vuelo americano, el cohete Red Stone, el cosmonauta sufrió las siguientes aceleraciones:

En la primera etapa, de 1 a 6,7 g. en dos minutos diez segundos.
En la segunda etapa, de 1,4 a 7,7 g. en dos minutos cincuenta y dos segundos.
La duración total de la aceleración de salida fue, pues, de 5 minutos 2 segundos.

astronautas

Aunque la astronáutica progresó a grandes pasos, no por eso dejó de necesitar el apoyo tradicional de los cobayas; después de las ratas y de los monos, fueron enviados los flatos en misión de exploración de la alta atmósfera.

El casco, el vestido presurizado, el asiento abatible, de espuma de plástico amoldado directamente al cuerpo, permiten minimizar y repetir mejor las presiones sufridas por el astronauta. Los mandos que deberán provocar la separación de la cápsula y del cohete, en caso de accidente, pueden ser manejados con un solo movimiento de los dedos, no siendo posible los movimientos del antebrazo con aceleraciones tan fuertes.

EL PRIMER VUELO DE LA CAPSULA APOLO CON HUMANOS:

Después de los primeros vuelos de las cápsulas Mercury con un hombre a bordo y de los apasionantes experimentos con las Gemini, que llevaron al espacio parejas de astronautas, comenzó el proyecto Apollo, que había de llevar dos hombres a la Luna en 1969. El proyecto Apollo debía coronar los esfuerzos iniciados con los primeros lanzamientos Mercury: enviar un hombre a la Luna.

Los preliminares se vieron ensombrecidos por un gravísimo accidente en el cual murieron tres astronautas. Pero su sacrificio incitó a hallar una serie de soluciones que hicieran los viajes espaciales más seguros de lo que habían sido hasta aquel momento.

EL APOLLO-7: El primer vuelo de una cápsula Apollo con hombres a bordo tuvo lugar en 1968 con el Apollo-7.

Las misiones Apollo-1, Apollo-2 y Apollo-3, sin tripulantes a bordo, tenían por objeto controlar el funcionamiento del módulo de mando y el cohete de la fase S-IVB. Los tres lanzamientos tuvieron lugar en 1966 con cohetes Saturno I-B. Los números de las misiones se asignaron al ser cumplimentadas. Esto ha provocado cierta confusión, porque la mayor parte de los informes relativos al incendio que acabó con la vida de Grissom, White y Chaffee se refieren al que habría sido su vuelo como Apollo 1.

De hecho, el primer vuelo al que se reconoció un número antes de la partida fue el Apollo 4 que, junto con el Apollo-5 y el Apollo-6, tenía la misión de probar, entre otras cosas, el módulo de servicio y el lunar.

A medida que se acercaba el 11 de octubre de 1968, día del lanzamiento del Apollo 7, Cabo Kennedy parecía volver a un fervor que recordaba los tiempos del primer Gemini.

El cohete era el Saturno I-B, no tan potente como el gran Saturno-5, pero suficiente para enviar a la órbita terrestre el módulo de mando y el anexo módulo de servicio con tres hombres a bordo. Se había previsto una misión de 11 días.

«Es como un sueño», anunció Walter Schirra, el comandante, poco después del lanzamiento, efectuado a las 11.03. Sobre las islas Hawai, después de haber cumplido casi dos órbitas alrededor de la Tierra, los tres astronautas separaron de la segunda fase del Saturno I-B los módulos de mando y de servicio. Era la misma bifase S-IV-B que en el modelo mayor, Saturno-5,habría dado a los hombres el último empuje para hacerlos salir de la órbita terrestre baja y enviarlos al encuentro de la Luna.

En los dos primeros días, siguieron sin tregua las pruebas de las instalaciones eléctricas, de navegación, de propulsión y de control de la cápsula. Utilizando la fase del cohete extinguido como objetivo, Schirra efectuó diversas maniobras de aproximación en órbita para probar los módulos de mando y de servicio.

Entre los principales objetivos de la misión, figuraban el de efectuar ocho reencendidos del motor principal. Todo funcionó a la perfección; en algunos casos, los astronautas alcanzaron una órbita de 445 Km., siempre con gran precisión y potencia.

Largos meses de estudio y preparación física precedían a cada lanzamiento de las
misiones estadounidenses del proyecto Apollo

Cuando el Apollo-7 entró en la rutina de su largo vuelo, las conexiones televisivas se convirtieron, para los participantes en la misión, en el momento culminante de cada jornada. Tenían una duración de 7 a 11 minutos. Gracias a estas transmisiones (los tres astronautas nunca perdieron el buen humor), el mundo pudo tener una pequeña idea de la vida a bordo de un vehículo espacial en órbita.

El 22 de octubre, después de haber efectuado 163 órbitas extremadamente regulares alrededor de la Tierra -casi seis millones y medio de kilómetros- y de tomar centenares de fotografías del planeta -entre ellas la del ojo de un huracán-, los astronautas del Apollo-7 guiaron el módulo de mando hasta hacerlo amerizar en las aguas agitadas al sur de las Bermudas.

Un fuerte oleaje hizo zozobrar la cápsula espacial, pero la tripulación hinchó rápidamente los sacos de flotación para enderezar el vehículo de manera que el vértice, con su antena, pronto volvió a apuntar hacia arriba. Los astronautas se encontraron muy pronto a bordo del buque de recuperación: habían conseguido todos los objetivos previstos.

astronautas Donn Eisle; Walter Schirn y Walter Cunnungham

Donn Eisle; Walter Schirn y Walter Cunnungham, los tres astronautas del Apollo-7. Por primera vez, tres estadounidenses volaban juntos por el espacio. Con el Apollo-7 se abrió realmente la carrera hacia la Luna,

Fuente Consultada:
Maravillas del Siglo XX
El Universo Enciclopedia de la Astronomía y el Espacio Tomo V

Hitos de la Exploracion Espacial Historia de las Misiones Espaciales

Hítos de la Exploración Espacial: Historia

¿Por qué son necesarios los trajes espaciales?
Se necesitan trajes espaciales porque los fluidos corporales hervirían bajo la presión natural del espacio. Hasta los pilotos de aeronaves que vuelan a elevadas alturas necesitan trajes presurizados y la NASA desarrolló trajes espaciales para los astronautas de la Mercury a partir de los originalmente usados por los pilotos de los jets de la Marina de los Estados Unidos.

¿Cómo eran los trajes espaciales de la Géminis?
Cuando los astronautas comenzaron a caminar en el espacio, debieron hacerse modificaciones a sus trajes para darles más movimiento y comodidad, a la vez más protección contra micrometeoritos y rasgaduras o roturas accidentales. Los trajes espaciales de la Géminis eran ajustadas cubiertas de aire protegidas por una capa de tela de red para evitar que se aglobara cuando el traje se presurizaba. Debajo de la tela exterior de nailon llevaban una capa de fieltro y siete capas aislantes para protegerlos de los cambios de temperatura. Se les daba oxígeno desde la nave espacial a través de un tubo conectado a la sección media del traje.

¿Hubo trajes espaciales para los alunizajes?
astronauta americanoLa experiencia demostró que los trajes espaciales de las Géminis tenían el problema del recalentamiento. Los trajes espaciales de las Apolo tenían una capa de tela con una red de tubos a través de los cuales fluía líquido refrigerado. Tenían una cubierta interna de hilo que daba al astronauta más comodidad y luego la protección provista por la goma, el nailon y el aluminio.

El suministro de supervivencia debía ser móvil, de modo que se desarrolló una mochila con oxígeno, agua fría y una fuente de energía. Se le agregaron los cascos espaciales Apolo, que permitían más libertad de movimiento de la cabeza sin peligro de filtraciones en la conexión al cuello. Incluían botas con una capa protectora especial, que se ponían por encima de los pantalones del traje.


Los trajes espaciales han evolucionado mucho desde la época en que los cosmonautas soviéticos volaban sólo en ropa interior. Nuevos diseños y una tecnología cada vez más sofisticada permiten a los astronautas explorar el espacio, llevar a cabo experimentos y registrar datos sin estar atados a la nave que hace las veces de base.

¿Qué se ponen los astronautas de los transbordadores espaciales?
Los trajes espaciales de los transbordadores espaciales sólo se requieren para el despegue y el aterrizaje. Hay tantos astronautas ahora que ya no se hacen los trajes espaciales a medida.

Las diferentes partes que lo componen —mangas, pantalones, torso, etcétera vienen en diferentes tamaños y sólo deben combinarse para lograr un traje con buen calce individual. Tienen la capa con tubería llena de líquido refrigerante más próxima al cuerpo. El traje exterior tiene muchas capas, incluyendo dacrón, nailon térmico, uretano y aluminio (mylar). Las botas ya vienen pegadas a los pantalones.

El torso es de fibra de vidrio inflexible y lleva el casco incorporado. Esta sección se pone como una armadura, por encima de la cabeza. Los sistemas de supervivencia y la radio están contenidos en una mochila incorporada. Los trajes espaciales de los transbordadores espaciales son de color naranja.

¿Los cosmonautas usan trajes espaciales?
Ahora sí, por lo menos durante el despegue, el aterrizaje y las maniobras de acoplamiento. Originalmente, no se requerían trajes y algunos cosmonautas volaban en ropa interior. Pero el 29 de junio de 1971, cuando los tres cosmonautas del Soyuz 11 se desacoplaron de la estación espacial Salyut 1, se abrió repentinamente una válvula de escape de aire. Sin los sistemas de supervivencia del traje espacial, los hombres se asfixiaron.

A partir de entonces, se hizo obligatorio el uso de trajes espaciales en las fases peligrosas de los viajes al espacio. Son trajes de una sola pieza que se presurizan y enfrían y llevan instrumentos de supervivencia en los pantalones.

¿Qué es una estación espacial?
Una estación espacial es un satélite en órbita que tiene como fin albergar a una tripulación de astronautas durante un período extenso de tiempo: semanas o aun meses.

¿Cuál fue la primera estación espacial?
estacion espacialEl 19 de abril de 1971, la Unión Soviética puso en órbita alrededor de la Tierra la primera estación espacial tripulada, Salyut 1. La estación consistía de cuatro compartimentos y tenía como fin albergar a tres tripulantes hasta durante 4 semanas.

El compartimento de ingreso tenía el equipo de acoplamiento para la nave espacial que llevaría a los cosmonautas de ida y de regreso. Los compartimentos de trabajo cilindros de aproximadamente 2,9 metros (10 pies) de circunferencia x 3,9 metros (13 pies) de largo y 4.15 metros (14 pies) x 4,1 metro (13,5 pies) daban cabida a los controles, los instrumentos, un molino de desplazamiento, una mesa y los artefactos sanitarios.

El cuarto compartimento estaba destinado al sistema de propulsión.

Se puede decir que las primeras cinco estaciones Salyut no lograron funcionar adecuadamente. La Salyut 6 y la Salyut 7 fueron modificadas y albergaron muchas misiones prolongadas, que rompieron récords y tuvieron éxito, entre 1977 y 1986. En 1986 las reemplazó la estación espacial Mir de la Unión Soviética.

¿Cuándo se lanzó la estación espacial Skylab de los Estados Unidos?
La primera versión estadounidense de una estación espacial, la Skylab, fue puesta en órbita el 14 de mayo de 1973. Los astronautas de la primera misión tuvieron que pasar gran parte del tiempo reparando la estación, que tuvo graves desperfectos desde el momento del despegue. Pudieron arreglarla y completar los experimentos planificados en 28 días. Hubo otras dos misiones que usaron —y repararon también la Skylab con éxito. Las principales áreas de estudio incluyeron observaciones de la Tierra, manchas solares y el cometa Kohoutek, además de investigaciones sobre los efectos médicos de un viaje espacial prolongado.

¿Qué es un transbordador espacial?
 transbordador espacialOriginalmente, la idea era que el transbordador espacial fuera un sistema de transporte hacia y desde una estación espacial. Debido a los recortes presupuestarios y a los cambios en las prioridades de la NASA, la estación espacial nunca se concretó, pero sí en cambio los transbordadores.

El transbordador se transformó en un laboratorio en órbita así como en una nave que podía usarse reiteradas veces para realizar transporte en el espacio. La clave principal de su éxito es su flexibilidad para emprender diferentes tipos de misiones durante su vida útil.

Puede realizar mantenimiento y reparaciones en satélites, o conducir investigaciones científicas. El transbordador tiene capacidad para llevar hasta ocho astronautas, diez de ser necesario. Está diseñado para permanecer en órbita hasta 10 días, si bien la duración típica de una misión es de 5 días. Si bien han ocurrido tragedias con transbordadores, ha demostrado ser útil.

¿Rusia tiene un transbordador?
La Unión Soviética desarrolló y construyó el transbordador Buran a fines de los 70 y principios de los 80. El Buran es muy parecido al transbordador estadounidense. El transbordador soviético fue lanzado en su viaje inaugural en noviembre de 1988. A diferencia del transbordador estadounidense, que despega autopropulsado, el Buran fue lanzado en un cohete que lo liberó una vez en órbita.

El viaje orbital no tripulado del Buran, que duró 3 horas y 25 minutos, fue una prueba exitosa de su capacidad de maniobra y aterrizaje. Los cambios políticos que acompañaron la disolución de la Unión Soviética y la recreación de Rusia pusieron freno a las misiones Buran posteriores.

¿Qué otros países tienen programas espaciales?
Es probable que la mayoría de los países industrializados tengan algún tipo de programa espacial. Esto no significa que todos ponen personas en el espacio. La mayoría se concentran en lanzar satélites de comunicaciones y/o supervisión. Con el pasar del tiempo, los vuelos tripulados al espacio se están volviendo un esfuerzo cooperativo internacional.

Por ejemplo, la estación espacial Freedom, anunciada por el presidente Ronald Reagan en su discurso Estado de la Unión, involucra la participación de los Estados Unidos, Japón, Canadá y la Agencia Espacial Europea (cuyos Estados miembros incluyen al Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Bélgica, los Países Bajos. Suiza, Austria, Alemania, Francia, Italia y España).

El primer satélite chino, el Tungfang hitng, fue lanzado el 24 de abril de 1970. El gobierno de China mantiene en secreto los detalles sobre el programa de vuelos espaciales tripulados de la China, pero se han revelado fotografías de astronautas entrenándose. China también ha discutido posibles misiones de cooperación con Rusia y los Estados Unidos.

India. Israel y Japón tienen programas nacionales para lanzar y mantener satélites y para unirse a otros países, especialmente los Estados Unidos con el fin de enviar sus ciudadanos al espacio.

¿Qué es el Spacelab?
El Spacelab, una misión espacial entre la NASA y la Agencia Espacial Europea, fue lanzado por primera vez en El Spacelabnoviembre de 1983. El Spacelab no es en sí misma una nave espacial. Consiste de varios módulos que se desplazan acoplados al transbordador espacial con el objetivo de realizar investigaciones específicas.

Cada módulo mide 2,7 metros (9 pies) por 4 metros (19 pies) y puede ser usado como espacio de trabajo o para transportar instrumentos tales como telescopios. Existen otras unidades, llamadas plataformas, que pueden usarse para carga que no necesitan ser presurizadas.

El Spacelab depende del transbordador que provee espacio habitacional y suministro de supervivencia, pero transporta todo lo demás en módulos
presurizados o plataformas no presurizadas.

¿Alguna nave espacial estudió el Sol?
La NASA desarrolló una serie de Observatorios Solares Orbitales (OSO), que fueron lanzados entre 1962 y 1975.
Tenían como propósito observar los rayos solares ultravioletas, gamma y X a lo largo de un ciclo de 11 años de una mancha solar. Desde 1973 a 1974, se acopló un Telescopio Apolo (ATM) al Skylab para observar el Sol. El sucesor del programa OSO se llamó Misión Solar Máxima (Solar Máximum Alission – SMM), que estudió el Sol durante el apogeo de la actividad de las manchas solares.

El SMM se lanzó en 1980, fue reparado por una tripulación de un transbordador en 1984 y continuó operando hasta 1989. Otros países como Francia, Japón y la Unión Soviética también han llevado a cabo observaciones solares. La NASA, la ESA y la Unión Soviética han dado particular atención al fenómeno del viento solar.

¿Qué hacen las sondas?
Las sondas son naves no tripuladas equipadas con instrumentos para juntar y transmitir datos y/o imágenes del espacio. Debido a que son autónomas, pueden enviarse adonde nadie puede sobrevivir: en órbita alrededor del . Sol, a otros planetas o hasta más allá del sistema solar.

La contra de las sondas no tripuladas es que los desperfectos deben atenderse desde la Tierra (o el transbordador espacial), que puede encontrarse a millones o billones de kilómetros de distancia. Gran parte de la información que tenemos del Sol y los planetas vino de sondas espaciales tales como la Pioneer, la Mariner y la Voyager.

Pioneer Mariner Voyager
Pioneer Mariner Voyager

¿Por qué seguimos mandando nuevas sondas a los mismos planetas?
Los conocimientos y tecnologías desarrollados -así como los fracasos en las tareas programadas de algunas sondas- hicieron que meta importante enviar reiteradas veces sondas al mismo planeta. No sabemos con qué nos encontraremos cuando recibimos información de una sonda distante. Cada una de las sondas enviadas a Júpiter, por ejemplo, abre un nuevo interrogante.

El Voyager 1 descubrió diez lunas más en órbita alrededor de Júpiter, sin contar las que se ven desde la Tierra. Para averiguar más acerca de estos satélites son necesarias más sondas. Las primeras sólo pudieron acercarse a los planetas y captar una visión muy general de ellos.

Cuando los científicos pudieron resolver cómo poner en órbita una sonda alrededor de otro planeta, pudimos ver los planetas enteros. No obstante, lo que puede obtenerse de una sola sonda en una misión tiene cierta limitación. Es necesario llevar a cabo sucesivas misiones para profundizar la investigación. Imaginemos lo que es enviar una sonda al Sol. Si en su camino, pasa por Venus y Mercurio, no nos queremos perder la oportunidad de recibir nueva información por no activarla en su trayecto, aunque ya hayan estado allí otras sondas anteriormente.

¿Qué planetas visitaron las sondas Mariner?
La Maríner 2, que fue la primera sonda planetaria lanzada con éxito, fue puesta en órbita alrededor de la Tierra el 27 de agosto de 1962. Desde allí, fue lanzada por un cohete en un viaje de 4 meses a Venus. El 28 de noviembre de 1965, la Maríner 4 se acercó a unos 870 kilómetros (540 millas) de Marte y envió las primeras fotografías de la superficie del planeta. Las Maríner 6 y Maríner 7 (1969) tomaron fotografías detalladas de aproximadamente el 10 por ciento de la superficie marciana, pero se perdieron uno de los accidentes geológicos más interesantes descubierto más tarde por la Maríner 9 (1971).

Esta sonda fue el primer satélite en entrar en órbita alrededor de Marte. Después de esperar que se calmara una tormenta de polvo marciana, la Maríner 9 envió fotografías de todo el planeta. La Maríner 10 fotografío aproximadamente el 40 por ciento de la superficie de Mercurio antes de ingresar en la órbita alrededor del Sol. En esta órbita, la sonda pudo pasar junto a Mercurio un par de veces más: sobre el polo sur y el lado oscuro del planeta. El programa Mariner fue considerado todo un éxito.

¿A qué planetas fueron las sondas Pioneer?
La Pioneer 10 (1972-1973) fue diseñada para enviar señales de radio de regreso a la Tierra desde Júpiter. Le llevó 21 meses llegar al gigante de gas. Pudo registrar parte de la superficie de Júpiter y enviar imágenes más claras de las que se habían tomado hasta entonces desde la Tierra.

La Pioneer 11 (1973-1974) se valió de la fuerza gravitacional de Júpiter para autoimpulsarse hacia Saturno. Envió las primeras fotografías de ese planeta. Tanto la Pioneer 10 corno la Pioneer 11 continuaron juntando datos desde más allá del sistema solar. Se espera que la Pioneer 10 pueda transmitir datos en el siglo XXI: no obstante, debido a algunos inconvenientes técnicos, no se espera que la Pioneer 11 dure tanto tiempo.

¿Cuándo se enviaron sondas Voyager a los gigantes de gas?
La Voyager 2 se lanzó primero, el 20 de agosto de 1977, pero la Voyager 1, lanzada el 5 de septiembre de 1977, fue la primera en llegar a Júpiter. La Voyager 1 llegó al punto más cercano el 5 de marzo de 1979 y recopiló información sobre el planeta y sus lunas. La Voyager 2 llegó a Júpiter en julio de 1979.

En noviembre de 1980, la Voyager 1 transmitió datos y fotografías de Saturno a la Tierra. Continuó luego con el estudio de la luna más grande de Saturno. Titán. El vuelo junto a Titán implicó que el Voyager 1 no pudiera llegar a Urano. La Voyager 2 llegó a Saturno en agosto de 1981 y continuó viaje, pasando junto a Urano el 24 de enero de 1986. Tres años y medio después, se aproximó a Neptuno y a su luna Tritón. Después de completar sus investigaciones planetarias, ambas sondas Voyager continuaron enviando información en sus viajes a la deriva en el espacio profundo.

¿Cuándo llegaron a Marte las sondas Viking?
Las sondas Mariner ya habían dado vuelta alrededor de Marte, pero el programa Viking se diseñó específicamente para aterrizar en un planeta en busca de la existencia de vida, entre otras cosas. La Viking 1 entró en órbita alrededor de Marte el 19 de junio de 1976. La NASA planeaba enviar un módulo que aterrizara en la superficie el las sondas Vikingdía de la independencia, para celebrar el bicentenario de Estados Unidos, pero hubo complicaciones que demoraron el aterrizaje hasta el 20 de julio.

La Viking 2 aterrizó el 3 de septiembre del mismo año. Ambas sondas contaron con dispositivos para realizar experimentos biológicos con el objetivo de determinar si había señales de vida en Marte. Para los que tenían sus esperanzas puestas en esto, los resultados fueron desalentadores. Las sondas Viking no descubrieron evidencias biológicas de vida en el planeta, pero estudiaron el suelo, el clima y la atmósfera, y enviaron más de 42.000 fotografías.

¿Qué es la misión Global Surveyor de Marte?
Lanzada el 6 de noviembre de 1996, la sonda de la NASA Global Surveyor de Marte fue diseñada principalmente para estudiar patrones actuales e históricos del clima; llevar a cabo estudios de geología y recursos naturales para determinar la posibilidad de realizar misiones tripuladas a Marte; y de más está decirlo, para buscar vida. Muchos astrónomos suponen que los signos vitales que puedan encontrarse en el planeta serán indicios más bien de una vida que existió cientos de miles de años atrás, que de seres contemporáneos.

El descubrimiento realizado a principios de 1996 de rastros de vida potencial en un meteorito de 600.000 años proveniente de Marte apresuró el proyecto Global Surveyor. Esta es la primera parte de una serie de misiones a Marte de una década de duración, llamada Programa de Exploración de Marte. El Global Surveyor realizará operaciones de trazado de mapas, controlará el clima y recopilará datos sobre las características de superficie.

¿Qué sondas lanzó a Venus la Unión Soviética?
El programa Venera se concentró en hacer aterrizar una sonda en Venus. Las primeras sondas enviaron datos e imágenes desde adentro de la atmósfera del planeta antes de ser incineradas por las increíbles temperaturas o aplastadas por la monumental presión atmosférica.

La Venera 7 aterrizó el 22 de julio de 1972 y transmitió los primeros datos enviados por una sonda apoyada sobre la superficie de otro planeta hasta el momento (aunque sólo durante 23 minutos). Las primeras imágenes de superficie que se le tomaron a Venus fueron transmitidas por la Venera 9 y la Venera 10 en octubre de 1975.

¿En qué consistió el programa soviético a Marte?
El programa soviético a Marte (las sondas recibieron el nombre del planeta) tuvieron demasiados inconvenientes, incluyendo lanzamientos fallidos, desafortunados intentos de abandonar la órbita terrestre, sin poder llegar a Marte, y hasta muertes. (Un grupo de científicos fueron a investigar la falla del lanzamiento de una de las primeras sondas; se produjo una explosión en la que murió gran parte del equipo.)

De siete naves espaciales, sólo una llegó realmente a Marte. La Mars 3 arribó a destino después de atravesar una terrible tormenta de polvo el 2 de diciembre de 1971. Inmediatamente comenzó a enviar imágenes a la Tierra, pero se detuvo 20 segundos después.

¿Adonde fueron las sondas soviéticas Fobos?
Se emprendió el proyecto de las sondas Fobos (1988-1989) con el fin de borrar los malos recuerdos del programa Mars tan prolífico en desastres de la década del 70. Las dos sondas, diseñadas para entrar en órbita alrededor de Marte y aterrizar en la luna del planeta, Fobos, fueron lanzadas en julio de 1988. Una orden incorrecta enviada a la Fobos 1 la anuló y ésta se perdió. La Fobos 2 tardó 6 meses en llegar a Marte. Dio órbitas a Marte durante varias semanas, y luego ajustó su órbita para incluir a la luna Fobos.

Cuando la Fobos 2 se estaba preparando para liberar sus dos módulos de aterrizaje en la superficie lunar, se perdió el contacto permanentemente. El programa Fobos no fue un desastre total, ya que llegaron a la Tierra imágenes y datos de la órbita de la Fobos 2 alrededor de Marte, pero no cumplió las expectativas.

¿Qué logró la sonda soviética Vega?
El programa soviético marciano no estuvo a la altura de las expectativas, mientras que las sondas Vega enviadas en 1985 a Venus y al cometa Halley fueron éxitos insoslayables. Hacia 1985, las relaciones internacionales se habían facilitado al punto en que la Unión Soviética, los Estados Unidos, Europa, Brasil y Australia compartían información sobre este emprendimiento.

Las sondas Vega 1 y Vega 2 fueron lanzadas en diciembre de 1985. Ambas enviaron módulos de aterrizaje a la superficie de Venus en jumo y liberaron globos para supervisar la atmósfera y el clima. Luego las sondas se reorientaron y se encauzaron hacia la órbita del cometa Halley.

La Vega 1 fue la primera en llegar hasta el cometa, y pasó junto a él a una distancia de 8.000 kilómetros (5.000 millas). Ambas sondas obtuvieron datos sobre el cometa y enviaron la información a la Tierra para ser usada por la sonda europea Giotto en su misión hacia el cometa Halley.

¿Qué sondas fueron enviadas al cometa Halley?
Una flota internacional de sondas fue lanzada para interceptar la órbita del cometa Halley en 1986. La sonda soviética Vega 1 fue la primera en llegar a destino, el ó de marzo, a unos 8.000 kilómetros (5.000 millas) del núcleo del cometa. La Vega 2 tomó fotografías desde una distancia de 21.000 kilómetros (13.000 millas) tres días después.

La Vega 1 transmitió datos que contribuyeron a asegurar el éxito de la sonda Giotto de la ESA, que llegó al cometa 7 días más tarde. El 8 de marzo, la sonda japonesa Suisei pasó junto al cometa Halley a una distancia de 146.000 kilómetros (91.000 millas) para obtener una vista amplia.

También se envió desde Japón la sonda Sakigake para estudiar la cola del cometa. La misión de la Giotto fue entrar en la cola del cometa y fotografiarla durante la mayor cantidad de tiempo posible antes de chocar con el núcleo. La sonda transmitió su película casi hasta el punto de impacto.

En lugar de colisión, sin embargo, la sonda fue expulsada de la trayectoria del cometa por un grano de polvo de 1 gramo (3 centésimas partes de una onza). Al cabo de una hora, la Giotto comenzó a enviar datos nuevamente mientras volaba al costado del cometa.

¿Qué es el Telescopio Espacial Hubble?
Desde que los telescopios fueron usados por primera vez por Galileo a principios del siglo XVII, los astrónomos Telescopio Espacial Hubblesoñaron con colocarlos donde la atmósfera terrestre no interfiriera para observar el universo.

El Telescopio Espacial Hubble hace realidad ese sueño. Se trata de un telescopio de reflexión, que no es el más grande que se ha hecho en la Tierra. Su sorprendente claridad se debe a estar ubicado más allá de la distorsionante interferencia de la atmósfera terrestre.

El Telescopio Espacial Hubble tiene un espejo primario de 2,4 metros (7,9 pies) de diámetro. Además de la unidad del telescopio en sí, el Hubble tiene dos cámaras, dos espectrómetros (para descomponer los componentes de la luz) y un fotómetro (para medir el brillo).

El sistema de control para ubicar estrellas funciona con giroscopios y dispositivos especiales de rastreo de estrellas y sensores. El Hubble es el niño mimado de la NASA, sin embargo, en su construcción e instalación se volcó un esfuerzo internacional. En retribución a la colaboración, los demás países tienen su propio tiempo de observación con el Hubble.

¿Cuándo se lanzó el Telescopio Espacial Hubble?
La NASA estuvo unos 30 años pensando, diseñando, creando y probando un telescopio que pudiera ponerse en órbita. El resultado, el Telescopio Espacial Hubble, estuvo listo para ser lanzado en 1985. Su misión sería observar el sistema solar y las galaxias más allá de aquél sin la interferencia de la atmósfera terrestre. A principios de 1986, no obstante, el fatal lanzamiento del Challenger pospuso todos los proyectos de la NASA.

El Hubble fue lanzado a bordo del transbordador espacial Discovery el 24 de abril de 1990. El 26 de abril de 1990 fue liberado del Discovery y entró en órbita. Todo el mantenimiento y reemplazo de instrumentos debe ser llevado a cabo por los transbordadores espaciales.

¿Hubo problemas con el Telescopio Espacial Hubble?
Afortunadamente, la NASA hizo planes para reparar el Hubble en su permanencia de 15 años en órbita. Dos meses después del lanzamiento del Hubble, se descubrió que el espejo primario no había sido ajustado adecuadamente (entre otros problemas). No podía regularse el foco del telescopio.

A pesar de que se trataba de un inconveniente mayúsculo, la misión de la peligrosa y compleja reparación que debía efectuarse resultó un golpe maestro. Se lanzó el transbordador espacial Endeavor en diciembre de 1993. Su tripulación capturó el Hubble, lo reparó y liberó con todo éxito. Las imágenes y los datos enviados desde entonces han compensado ampliamente las primeras dificultades, con lo que es de suponer que el Hubble será recordado más por sus logros científicos que por sus problemas.

¿Cuál es la siguiente misión NASA de importancia?
Los planes varían todo el tiempo, debido a restricciones presupuestarias y gubernamentales, pero el siguiente programa espacial de espectacular importancia es un viaje prolongado alrededor de Saturno y un aterrizaje en su luna Titán. La misión es un emprendimiento conjunto entre la ESA y la NASA. La nave espacial en cuestión, llamada Cassini, ha sido diseñada parcialmente a partir de los equipos Mariner, Viking y Voyager. La sonda de aterrizaje, llamada Huygens, será producida por la ESA. Se espera que la Cassini llegue a Saturno los primeros años del siglo XXI.

Después de una órbita de un mes la nave se acercará a Titán para depositar sobre la superficie lunar la sonda Huygens. (Se sabe muy poco sobre la superficie de Titán, y existe cierta preocupación de que la Huygens pueda hundirse en un mar de metano líquido.)

La Cassini intentará usar la gravedad del satélite para lanzarse hacia las demás lunas de Saturno, Si tiene éxito. Cassini transcurrirá unos 4 años saltando del campo gravitacional de una luna a otro, estudiando los satélites y los anillos de Saturno.

¿Habrá alguna vez asentamientos fuera del mundo?
La idea de colonias de humanos en la Luna o en Marte no sólo se encuentra en las páginas de los libros de ciencia ficción. La NASA viene planeando una base lunar desde la década del 60. Las inversiones en el programa del transbordador espacial distrajeron la atención de este objetivo, pero se ha reavivado el interés. En 1991, astronautas veteranos describieron algunos posibles escenarios.

Quizás una base lunar podría usarse para entrenar misiones destinadas a Marte. También podría concentrarse el objetivo en el estudio científico de la misma Luna, que exigiría un tipo de base diferente. Podría haber una comunidad científica ya funcionando para el año 2015. Sí la idea es establecer una colonia permanente en la Luna, podría iniciarse una comunidad autónoma de unos seis astronautas hacia el 2010.

La Exploracion Espacial Historia Evolución de las Viajes Espaciales

La Exploración Espacial – Historia y Evolución

¿Cuándo se lanzó el primer cohete?
La Exploracion EspacialEn 1926, Robert Goddard, un ingeniero en cohetes, lanzó el primer cohete impulsado por combustible líquido (ya se había descartado el combustible sólido por no ser lo suficientemente poderoso como para mandar algo al espacio). Su cohete alcanzó una velocidad de 100 kilómetros (60 millas) por hora y una altura de 12,5 metros (136 pies).

El primer cohete no entró en órbita, pero fue el precursor de todas las naves espaciales. Lo que lo distinguió de otras máquinas voladoras fue que se pretendía que -algún día- fuera disparada en línea recta hacia el espacio.

¿Cómo funciona un cohete?
Los cohetes lanzan naves espaciales. Sin un buen cohete, un satélite o una cápsula espacial no va a ninguna parte. El funcionamiento básico de un cohete comienza con un depósito de combustible líquido y uno de oxígeno líquido. Ambos líquidos son encauzados hacia una cámara de combustión en la que interactúan, haciendo que el combustible se queme.

El gas producido a partir del combustible quemado es expulsado hacia afuera del cohete como escape… y potencia de empuje. En la medida en que el combustible siga quemándose y el gas siga siendo expulsado, el cohete saldrá despedido.

Los lanzacohetes – cohetes usados para impulsar naves espaciales- pueden tener más de una etapa o secciones. Las etapas se van encendiendo consecutivamente para dar a la nave espacial el empuje que necesita para abrirse paso fuera de la fuerza gravitacional de la Tierra. Una vez en órbita, afuera en el espacio, los cohetes son desechados y la nave usa otro medio de impulsión.

¿Qué fue la carrera espacial?

En pocas palabras, la carrera espacial fue -y para algunos sigue siendo- una competencia de poder entre Rusia, la antigua Unión Soviética y los Estados Unidos. Comenzó con el lanzamiento del Sputnik 1 de la Unión Soviética. La marcha de la historia ha limitado, si bien no eliminado, la idea de una carrera, pero tuvo un papel muy importante en el desarrollo de las naves espaciales y los lanzacohetes.

¿Cuándo se lanzó el Sputnik?
El 4 de octubre de 1957, fue lanzado el Sputnik 1 en la entonces Unión Soviética, en Kazakhstan, cerca de la ciudad de Leningrado. Esto representó el primer lanzamiento exitoso al espacio. El Sputnik 1 no era mucho más que un transmisor de radio, pero su órbita de 90 minutos alrededor de la Tierra condujo a la era espacial.


¿Hubo más de un Sputnik?

perra laika, al espacioLa Unión Soviética lanzó dos Sputniks más, uno en 1957 y otro en 1958. El Sputnik 2. transportó en su viaje orbital a una perra, llamada Laika. Fue el primer ser vivo en viajar al espacio. Laika no mostró signos de sufrimiento por el lanzamiento o la falta de gravedad durante el viaje. Sin embargo, la Unión Soviética no había creado un método para traerla sana y; salva de regreso a la Tierra.

Una semana después del lanzamiento, Laika murió debido a la falta de aire. Unos 5 meses más tarde, el Sputnik 2 regresó a la Tierra y Laika quedó inmortalizada en la historia de vuelos espaciales.

El Sputnik 3 se mantuvo en órbita durante 691 días, estudiando micrometeoritos, las ondas electromagnéticas y los cinturones de Van Alien (zonas de radiación alrededor de la Tierra).

¿Cuándo lanzaron los Estados Unidos su primer satélite?
El lanzamiento soviético del Sputnik incitó a los Estados Unidos a poner en órbita su primer satélite: el Explorer 1. El Comité Nacional Asesor en Aeronáutica (NASA), predecesor de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA), adoptó un plan de la Marina estadounidense llamado Vanguardia para lanzar el primer satélite del país. No obstante, la recorrida de prueba del satélite, en diciembre de 1957, terminó en un incendio. El Explorer fue lanzado con éxito hacia su órbita espacial alrededor de la Tierra el 31 de enero de 1958.

¿Qué hizo el programa Explorer?
satélites ExplorerSe enviaron sesenta y cinco satélites Explorer -no tripulados- al espacio entre 1958 y 1984 (hubo siete que fallaron). Todos fueron enviados al espacio a fin de recopilar datos y llevar a cabo experimentos sobre fenómenos específicos.

Las áreas de estudio incluyeron los cinturones de radiación, los campos magnéticos, el viento solar, los rayos electromagnéticos, la ionosfera y el cometa Halley. Como consecuencia del desastre del Challenger en 1986, el programa espacial estadounidense en su totalidad fue modificado, incluido el programa Explorer.

Las posteriores investigaciones de esta naturaleza se condujeron en el futuro a través de “Pequeños Explorers”, o sea, satélites más pequeños, menos costosos.

¿Cuándo iniciaron los Estados Unidos su programa de vuelos tripulados?
 cápsula MercuryEn 1958, el presidente Dwight D. Eisenhower constituyó la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA) para conducir los programas espaciales del país.

La NASA contrató la McDonnell Aircraft Corporation (McDonnell-Douglas) para producir su diseño de una cápsula de 2,9 metros (9,6 pies) de altura x 1,88 metros (6,2 pies) de ancho, lo suficientemente grande como para que entrara una persona con traje espacial.

El nombre de ese diseño de cápsula se llamó Mercury. Cada una de las cápsulas de ese diseño tuvieron nombres como Liberty Bell, Freedom y Friendship. Fueron lanzadas por diferentes modelos de lanzacohetes Saturno.

¿Cómo se probó la cápsula Mercury?
mono al espacioEn enero de 1961, la primera Mercury fue probada con un chimpancé llamado Ham que cumplió exitosamente el primer vuelo suborbital. Ham sobrevivió.

Unos cuatro meses más tarde, el astronauta Alan B. Shepard también sobrevivió a un exitoso vuelo suborbital.

¿Cuándo fue el primer vuelo orbital de una cápsula Mercury alrededor de la Tierra?
El 13 de septiembre de 1961, fue puesta en órbita una cápsula Mercury que aterrizó a salvo después de una revolución completa. Abordo se había puesto un astronauta artificial. Después de esto, otra cápsula Mercury tripulada por el chimpancé Enos dio dos revoluciones alrededor de la Tierra.


 John Glenn Jr.¿Quién fue el primer astronauta estadounidense en dar una órbita alrededor de la Tierra?
El astronauta John Glenn Jr. Fue el primer estadounidense en dar una órbita a la Tierra. Su cápsula Mercury, llamada Friendsbip 7, fue lanzada el 20 de febrero de 1962 y lo mantuvo en órbita durante 5 horas.

En el reingreso a la atmósfera, la NASA sospechó que la carcaza antitérmica de protección de la cápsula (que resguardaba el interior del mortífero calor producido por la fricción de la caída a través de la atmósfera) podía no estar en su lugar. Glenn tuvo que llevar a cabo reparaciones, pero aterrizó con éxito.

En total, hubo seis vuelos Mercury tripulados que se llevaron a cabo en poco más de un año.

¿Quién fue el primer hombre en ir al espacio?
Yuri GagarinNo fue John Glenn. Este honor lo tuvo el cosmonauta soviético Yuri Gagarin, el 21 de abril de 1961. casi un año antes que Glenn. La Unión Soviética informó sobre un vuelo orbital totalmente exitoso de 1 hora y 48 minutos de la cápsula Vostok 1 tripulada por un astronauta.

Más tarde se supo que hubo problemas en el reingreso debido a que la carcaza antitérmica protectora de la cápsula se había calentado hasta ponerse incandescente por las elevadas temperaturas.

Gagarin tuvo que eyectarse y abrir su paracaídas hasta que finalmente aterrizó a salvo.
Esta información, incluyendo el grado de heridas de Gagarin, no fue revelada hasta unos treinta años más tarde.

¿Qué fueron las misiones Vostok 2 a Vostok 6?
La Unión Soviética continuó usando las cápsulas-Vostok para poner cosmonautas en órbita por períodos de tiempo cada vez más prolongados. A principios de los 60, nadie sabía con certeza si el ser humano podía sobrevivir a un viaje espacial sin efectos colaterales graves. Probar los límites de la capacidad de supervivencia de los humanos en el espacio era un proceso importante.

La cápsula Vostok 2, tripulada por el cosmonauta Gherman Titov, fue lanzada el 6 de agosto de 1961 y permaneció en órbita durante más de un día (25 horas y 18 minutos).

Valentina Tereshkova.La Vostok 3 fue lanzada el 11 de agosto de 1962. Para sorpresa del mundo entero, la Vostok 4 despegó un día después. Ambas cápsulas intencionalmente se acercaron a 7 kilómetros (4 millas) entre sí y se comunicaron por radio. Se mantuvieron en órbita por 4 y 3 días, respectivamente. En junio de 1963, se lanzaron la Vostok 5 y la Vostok 6. Su plan también era encontrarse y establecer contacto radial en el espacio.

Lo que la mayoría de la gente no sabía en esa época era que la Vostok 6 iba comandada por una cosmonauta mujer, Valentina Tereshkova. (La primera estadounidense astronauta fue Sally Ride, a bordo del transbordador espacial Challenger unos 20 años después.) Los vuelos de las Vostok 5 y 6 transcurrieron tranquilamente; la Vostok estableció el récord de permanencia de una persona en el espacio: 5 días.

¿Qué fue el programa Géminis?
Las naves espaciales estadounidenses Géminis fueron las primeras en llevar dos tripulantes. La NASA las usó para probar los efectos en los seres humanos de misiones cada vez más largas en el espacio. La Géminis 1 quebró el récord de permanencia de un vuelo espacial con una misión de 14 días, casi el doble de lo que llevaría un viaje a la Luna. El programa Géminis puso a prueba las posibilidades de acoplamiento -encuentro y unión- de las naves y tripulaciones espaciales.

¿Cuál fue el primer vuelo con dos tripulantes?
astronautasEl 23 de marzo de 1965 se lanzó el Géminis 3 de la NASA, con los tripulantes Virgil Grisson y John Young. El vuelo de prueba dio a los astronautas la oportunidad de probar maniobras necesarias para el vuelo a la Luna. Este vuelo de sólo 5 horas se cumplió con éxito.

¿Cuál era el objetivo de la Vokshod 1 ?
La Unión Soviética sentía que se estaban quedando atrás en la carrera espacial ya que los Estados Unidos habían enviado dos hombres -no sólo uno- a bordo de la nave Géminis 3. Convirtieron la cápsula Vostok, que había sido diseñada para un solo cosmonauta (era el nombre usado en el programa espacial de la Unión Soviética) en una nave espacial para tres personas muy apretadas. El 12 de octubre de 1964. la Vokshod 1 puso a tres cosmonautas en órbita alrededor de la Tierra durante 1 día.

¿Quién fue el primer hombre que caminó en el espacio?
Alexei LeonovEl 18 de marzo de 1965, Alexei Leonov salió al espacio abandonando su nave Vokshod 2, mientras su compañero Pavel Belyayev quedaba a los comandos. Leonov llevaba un traje espacial y estaba conectado a la Vokshod 2 por una cuerda y comunicación radial. Su caminata transcurrió con éxito, pero el traje espacial de Leonov se había expandido y el astronauta debió reducir la presión del aire adentro de éste para poder volver a entrar en la nave.

Al reingresar en la atmósfera de la Tierra, la Vokshod 2 sufrió desperfectos y el reingreso tuvo que efectuarse manualmente. Los cosmonautas no pudieron confiar en el sistema de reingreso automático, sino que debieron operar ellos mismos la nave (algo así como tener que estacionar un automóvil cuando el motor y los frenos no funcionan debidamente). Aterrizó a unos 1.000 kilómetros (600 millas) del lugar planeado en un bosque nevado. Los cosmonautas salieron, hicieron un fuego y pasaron la noche en el frío antes de que llegaran los equipos de rescate.

¿Cuál fue el primer satélite en llegar a la Luna?
Satelite SputnikEl primer intento hecho por la Unión Soviética de hacer aterrizar con impacto un satélite en la Luna fue en 1959, que estuvo cerca de resultar exitoso. (Ninguno tenía entonces la tecnología como para realizar un aterrizaje suave y seguro.)

El satélite, Lunik 1 (también conocido como Mecbta o Luna) pasó cerca de la Luna a una distancia de sólo 5.280 kilómetros (3.300 millas).

El Lunik 2, lanzado el 12 de septiembre de 1959, chocó con éxito contra la superficie de la Luna. El Lunik 3 fue lanzado al espacio al mes siguiente y envió las primeras fotografías del lado oculto de la Luna desde su órbita.

¿Cuándo llegó a la Luna el primer satélite estadounidense?
Los Estados Unidos empezaron su programa Pioneer en 1958 con los auspicios del Departamento de Defensa. Su propósito era enviar un satélite en órbita alrededor de la Luna, pero nunca se logró. La NASA se hizo cargo del programa con el segundo lanzamiento intentado el 11 de octubre de 1958, pero nunca tuvo éxito. Lo más cerca que estuvieron fue cuando enviaron el Pioneer 4 a unos 53.600 kilómetros (36.000 millas) cerca de la Luna. Después de tres intentos, el programa Pioneer lunar fue abandonado.

La NASA desarrolló el programa Ranger. Con el estigma del fracaso, se lanzaron seis Rangers antes de lograr el éxito. El Ranger 7 por fin chocó contra la Luna en uno de sus mares, llamado el Mar de las Nubes, el 1 ° de agosto de 1964.

¿Qué misiones fotografiaron la Luna?
Durante los 13 minutos antes de chocar contra la superficie lunar, el Ranger 7 envió 4.316 fotografías de la satelite artificialsuperficie lunar. En 1965, otros dos satélites Ranger tomaron fotos de la Luna antes del impacto, proveyendo en total más de 17.000 fotografías. En febrero de 1966, el Luna 9 de la Unión Soviética no chocó, sino que alunizó intacto sobre la Luna y envió fotografías panorámicas del entorno.

El extenso programa de la NASA Lunar Orbiter envió cinco satélite a la órbita lunar desde agosto de 1966 a agosto de 1967. Los satélites Orbiter fueron a fotografiar y levantar mapas de los posibles sitios para que alunizara una misión tripulada.

Tomaron fotografías a distancias tan cortas como 40 kilómetros (24 millas) de la superficie con lentes angulares y teleobjetivos. Las primeras tres misiones tuvieron tanto éxito que las últimas dos se dedicaron a tomar fotografías de toda la superficie lunar. Las fotografías del programa Lunar Orbiter son consideradas aún hoy de las mejores imágenes de la Luna.

¿Cuál fue el propósito del Surveyor 1?
Nunca nadie había aterrizado en la Luna y en 1961, cuando comenzó el programa Surveyor de la NASA, algunos pensaban que no era posible lograrlo. Era muy difícil controlar un aterrizaje sin impacto en la Luna como para enviar a nadie. El Surveyor 1 fue lanzado el 30 de mayo de 1966 y fue la primera nave espacial que hizo un aterrizaje controlado sobre la Luna. El Surveyor 1 alunizó sin problemas a unos 15 kilómetros (9 millas) del sitio programado.

Surveyor 1

¿Qué logró el Surveyor 7 ?
El Surveyor 7, lanzado el 6 de enero de 1968, fue el último satélite del programa Surveyor de la NASA. Llevaba equipo para tomar pruebas del suelo lunar. El Surveyor 1 recogió polvo lunar y rocas, y efectuó más de quince experimentos en el suelo, incluyendo pruebas para determinar la cantidad de peso que podía soportar la superficie.

¿Quién fue el primer hombre en dar una órbita a la Luna?
Hubo tres astronautas que podrían afirmar haber sido los primeros en dar una órbita a la Luna. El 24 de diciembre de 1968, Frank Borrnan, William Anders y James Lovell entraron en la órbita lunar durante 20 horas a bordo de la Apolo 8. Después de su exitosa misión, el siguiente paso del programa espacial sería el llevado a cabo en la misma Luna.

¿Cuándo aterrizó el primer hombre en la Luna?
Después de diez misiones Apolo de prueba, tanto tripuladas como no tripuladas, el 16 de julio de 1909 fue lanzada la Apolo 11. Los astronautas a bordo eran el comandante Neil Armstrong, el piloto de Modulo Lunar Edwin Buzz Aldrin y el comandante Piloto de Módulo Michael Collins.

los astronautas del apolo XI

El 20 de octubre de 1969, Armstrong y Aldrin aterrizaron el módulo lunar Eagle sobre la superficie de la Luna en el Mar de la Tranquilidad. El alunizaje fue transmitido en vivo en todo Estados Unidos. Los astronautas plantaron una bandera estadounidense y una placa conmemorando su logro; hablaron telefónicamente con Richard Nixon, entonces presidente de los Estados Unidos; emprendieron dos experimentos y recogieron muestras de la superficie lunar. Volvieron a acoplarse con el módulo principal y el 24 de julio de 1969 regresaron sanos y salvos a la Tierra.

¿Cómo se construyó la nave espacial Apolo?
La década del 60 fue testigo de un gran debate entre los científicos y el gobierno de los Estados Unidos con respecto al tipo de vehículo que podría satisfacer las tres etapas de la misión Apolo. La misión requería un lanzamiento, una visita a la Luna y un regreso a la Tierra.

Al fin, la NASA se decidió a lanzar una nave espacial para entrar en la órbita lunar. A bordo había un módulo lunar diseñado específicamente para aterrizar en la Luna, volver a despegar y reengancharse con la nave en órbita. El módulo lunar podía entonces desecharse para facilitar el reingreso a la atmósfera terrestre y hacer este procedimiento más seguro. El principal problema con este plan fue que los astronautas tenían que aprender maniobras complejas y difíciles para acoplar la nave espacial en el espacio. El programa Géminis (19641966) y las primeras misiones Apolo (19661969) se ocuparon de esto realizando pruebas de funcionamiento.

¿Cómo era el módulo lunar Apolo?
El módulo lunar Apolo tenía dos funciones principales: aterrizar sin problemas sobre la Luna y volver a despegar. El Modulo del Apolo XI sobre la Lunamódulo tenía la forma de algo, así como una araña de cuatro patas y cuerpo octogonal. Con las patas totalmente extendidas en posición de aterrizaje, medía unos 7 metros de altura (23 pies) y unos 9,5 metros de ancho (31 pies).

Pesaba unas 33.000 toneladas (15.000 kg) y llevaba dos astronautas, equipo para recopilar datos y muestras lunares, una serie de antenas de comunicación y dos motores a reacción: uno para aterrizar y el otro para despegar.

El compartimento para la tripulación no era lujoso. Durante el aterrizaje, los astronautas permanecían de pie y se aseguraban con arneses. Durante la estada en la Luna, el único lugar donde podían dormir era en hamacas o en el piso.

¿Cómo era la nave espacial Apolo?
La nave espacial Apolo tenía dos módulos: el módulo de comando y el módulo de servicio. El módulo de comando, en el que se encontraban los tres astronautas, medía 3 metros (10 pies) x 3,8 metros (12,5 pies). Tenía cinco ventanillas y tres butacas para los astronautas, armarios; paneles de navegación de instrumentos y de control; trajes espaciales; comida y sanitarios. El módulo de comando se acoplaba al módulo lunar por una esclusa de aire a la que se accedía a través de un estrecho túnel.

Era en este punto, la esclusa de aire, desde donde los astronautas del módulo lunar tenían que realizar el desacoplamiento y el acoplamiento de la nave principal. El módulo de servicio era de unos 3,9 metros (13 pies) x 7,5 metros (25 pies). Contaba con cohetes para alcanzar la órbita lunar e iniciar el reingreso; compartimentos gara equipos; instrumentos científicos; cámaras y sistemas de suministro eléctrico y de supervivencia. Había un duplicado idéntico de cada tipo de sistema de supervivencia en caso de emergencia.

¿Cómo era el lanzacohete del Apolo?
Los cohetes Saturno, basados en misiles desarrollados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, fueron los que lanzaron la mayoría de las misiones Apolo. La Apolo 11, que llevó al primer hombre a la Luna, usó un cohete Saturno 5. Los cohetes Saturno 5 tenían tres etapas.

 lanzacohete del Apolo

La etapa 1 era un cohete que medía 42 metros (139 pies) de altura. Quemaba oxígeno líquido y querosén durante un poco más de 2 minutos para dar a la nave espacial su empuje inicial y luego se desprendía de la nave.

La etapa 2 medía unos 24,8 metros (82 pies) de altura. Llevaba cinco motores que quemaban oxígeno líquido e hidrógeno líquido. La etapa 2 actuaba durante unos 6 minutos antes de separarse.

La etapa 3, que tenía 23,7 metros (78 pies) de altura, contenía el motor y el combustible para poner a la nave en la órbita terrestre para luego, 90 minutos más tarde, enviarla fuera de la órbita hacia la Luna. La etapa 3 se desacoplaba y entraba en órbita alrededor del Sol o era dirigida contra la Luna.

¿Cuál fue el programa soviético de viajes tripulados a la Luna?
La Unión Soviética lanzó cinco misiones (Zond 4-8) entre 1968 y 1970, aparentemente como pruebas para un aterrizaje tripulado a la Luna, pero el propósito exacto de las misiones nunca fue revelado a la comunidad científica. El programa soviético lunar fue abandonado 3 años después de que los astronautas estadounidenses Armstrong y Aldrin completaron su misión a la Luna.

El programa soviético parece haber dependido de la creación de un nuevo cohete propulsor. El propulsor Nbooster, según se lo conocía, usaba un total de cuarenta y cuatro motores a reacción en cinco etapas para poner una nave espacial Soyuz de dos tripulantes en la órbita lunar y un módulo lunar de un tripulante para alunizar.

En vez de usar un túnel para entrar en el módulo lunar una vez en el espacio, el cosmonauta debía hacer una peligrosa caminata en el espacio para acceder a él. La nave espacial Soyuz nunca llegó a la Luna, pero ha sido un vehículo muy útil en la órbita terrestre.

¿En qué consistió la misión Apolo-Soyuz?
En 1972, los Estados Unidos y la Unión Soviética acordaron reunirse en el espacio. Tres años más tarde, la Soyuz 19 y una cápsula Apolo, la última que se usó en el programa espacial, se acoplaron y durante 2 días intercambiaron tripulación y buena voluntad.

apolo

En la preparación de esta misión histórica, aunque más bien simbólica, debieron solucionarse muchos problemas. Entre éstos, los programas Apolo y Soyuz se valían de mecanismos de acople diferentes y de diferente aire (la Apolo usaba oxígeno puro sometido a baja presión; la Soyuz usaba oxígeno y nitrógeno sometido a más alta presión).

Para resolver los problemas, ambos países desarrollaron un módulo de acoplamiento en el que podía intercambiarse la calidad del aire lo suficientemente despacio como para evitar inconvenientes físicos. El acoplamiento se cumplió impecablemente y ambas naves, la Apolo y la Soyuz, regresaron triunfantes.