Vida de los Pigmeos Costumbres Alimentacion y Organización





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Vida de los Pigmeos de África
Costumbres, Alimentación y Organización

En África, y, sobre todo, en las selvas del Ituri, en el nordeste del Congo, viven los hombres más pequeños de la tierra, los pigmeos. Llevan una existencia muy primitiva, y para vivir se contentan con los productos de la caza y los recursos de la selva. Son nómadas y desconocen la agricultura y la cría de ganado. Algunos grupos ni siquiera conocen la existencia de los metales.

Definimos como pigmeo, a un grupo étnico que se caracteriza por tener en la edad adulta una estatura inferior al 1,50 m, piel muy oscura y cabello rizado, que constituyen rasgos hereditarios. Algunos grupos conservan su estilo tradicional de vida basado en la caza y la recolección, mientras que otros la han abandonado en favor de una existencia agrícola sedentaria.

pigmeos

En África viven numerosas tribus que difieren enormemente entre si, no sólo por la pigmentación de la piel, sino también por la estatura. Al lado de tipos muy altos como los batusis aparecen verdaderos enanos. Estos últimos viven en grupos reducidos en una zona que se extiende desde Camerún hasta África del Sur.

Los bosquimanos de África del Sur pertenecen a estos pueblos enanos. Sin embargo, los representantes más característicos viven en el Congo: los pigmeos. Pertenecen al tipo humano de más baja estatura del mundo: los hombres tienen una altura media de, aproximadamente, 1,50 m y las mujeres de 1,40 m.

Sin embargo, sería un error creer que los pigmeos son negros de baja estatura, pues además de ésta, entre los pigmeos y los negros de África existen otros puntos de diferencia. Por ejemplo, los pigmeos, por lo general, tienen la piel más clara, mientras que las proporciones de los miembros con respecto al tronco son distintas: los pigmeos tienen las piernas muy cortas.

Al principio, estos hombres pequeños se extendían por regiones más vastas de África, y el Egipto de los faraones sabía de su existencia. Incluso existe una escultura que demuestra que estaban al servicio de los faraones. Homero también habló de los pigmeos. Actualmente viven bajo la dependencia de los bantúes y sudaneses, cuya influencia acusan en el aspecto cultural y lingüístico. Ahora sólo ocupan el este del Congo y la cuenca central.

Los de la selva de Ituri, en el nordeste del Congo, parecen ser los que mejor han conservado el tipo primitivo. La zona ocupada por los pigmeos no es fácil de establecer: son un pueblo nómada. Por otra parte, existen grupos étnicos que están emparentados con ellos y que aparecen en otros lugares.

A través de los siglos, los pigmeos han sido progresivamente exterminados y rechazados a las regiones menos hospitalarias, es decir, la selva tropical. Allí llevan una existencia muy primitiva y subsisten gracias a los recursos de la selva.

Las mujeres recorren los alrededores en busca de alimentos y recogen animales pequeños, frutas, raíces y todo lo que es comestible. Los plátanos representan un papel importante, como alimento y como medicina. Las mujeres los chafan sobre grandes piedras planas y con ellos hacen pan. También corre a su cargo la pesca y la construcción de las chozas.

En cuanto a los hombres, se dedican, sobre todo, a la caza. La magia y el sentido comunitario representan un papel primordial en las cacerías. El perro también: lo consideran, prácticamente, un ser humano, y antes de salir de caza lo bendicen. Cuando muere lo envuelven en cortezas y lo entierran solemnemente.

Los pigmeos son excelentes cazadores que actúan siempre en grupos. En cuanto avistan la caza —simios, antílopes y, sobre todo, elefantes—, los batidores la ojean hasta que llega a las trampas o redes tendidas por sus compañeros. Detrás de estas redes aguardan hombres provistos de largas lanzas, que matan a las piezas que se han dejado apresar.

Los pigmeos desconocen la agricultura y la cría de ganado. Algunos ignoran hasta los objetos de piedra y se limitan a trabajar la madera o el bambú.

Para el pigmeo, el mundo sombrío, húmedo y cálido en el que vive al amparo de un muro de plantas, no tiene ningún secreto y sabe utilizar de modo admirable los recursos que la naturaleza pone a su disposición. Le es fácil encontrar su camino a través de los troncos, liqúenes y musgos.



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Las plantas trepadoras le permiten hacer excelentes puentes colgantes, que parecen redes trenzadas, y con los que puede salvar hendiduras y torrentes. Tanto los puentes como los senderos de la selva son propiedad de la tribu.

Tienen casi un carácter sagrado, como también la naturaleza con la que el pigmeo vive en estrecha relación. El menor ruido, el más mínimo movimiento de una hoja o de una rama despiertan su atención.

En el aspecto social, el pigmeo tiene una organización distinta de las que poseen las comunidades negras. Por ejemplo, entre los negros, la mujer es netamente inferior al hombre y con frecuencia ella es quien debe efectuar el duro trabajo del campo. Entre los pigmeos es totalmente distinto: la mujer es igual al hombre. Esto no priva que los hombres discutan entre sí sobre cuestiones que no comunican a las mujeres. Por norma general, en una comunidad de pigmeos las relaciones son muy amistosas.

Los pigmeos no conocen la propiedad privada, pero conviene decir que prácticamente no disponen de nada. Sus chozas descansan sobre las raíces de árboles gigantes. Constan de una armazón de ramas cubierta con hojas y ramas entrelazadas. No se puede decir que sean confortables, pero no dejan de constituir una eficaz protección contra las lluvias tropicales.

Una de las cualidades esenciales de estas chozas es la facilidad con que se pueden construir. En cuanto al ajuar, se reduce a lo más estricto: una o varias camillas hechas de ramas y bejucos trenzados, así como algunas piezas de barro, redes, un mortero, cuchillos y algunos otros objetos de uso que no son necesariamente fabricados por los pigmeos. Por ejemplo, una tribu negra de los alrededores les proporciona, por lo general, las puntas metálicas de las lanzas y otros objetos.

Las ropas también se hallan reducidas al máximo. La mayoría se limitan a llevar un taparrabo de cortezas. Otra de las características es la ausencia total de tatuaje, práctica muy corriente entre los negros. Se calcula que en África viven algunas decenas de millares de pigmeos. Es imposible dar una cifra exacta.

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