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Vestimenta de la Sociedad Colonial: Los Vestidos de las Mujeres

Vestimenta de la Sociedad Colonial: Vestidos de las Mujeres

►El Vestuario Colonial

La Revolución Francesa hizo que se buscara la simplicidad y los vestidos semejaban túnicas clásicas.

Las porteñas los adoptaron, pero combinados con el abanico, la peineta y la mantilla españoles.

Los vestidos tenían cintura alta, falda bastante angosta —de ‘medio paso’— y gran escote, casi siempre cuadrado.

Eran de colores claros y de muselina, seda o linón.

El vestuario de la época virreinal del río de la Plata estaba adecuado a la clase social de quién lo usaba.

Por ejemplo las mujeres de las clases altas usaban amplios vestidos de un solo color  preferentemente, negro, verde oscuro y rojo muy oscuro adornados con cintas y encajes.

Particularmente se trataba de seguir la moda europea, sin embargo el uso de peinetas y velos mantillas o mantos para abrigarse destacan por la imposibilidad de la mujer de descubrir o exponer su cuerpo a la vista de los demás.

Las telas más usadas provenían de Europa, sedas, brocatos eran las más lujosas y usadas en ocasiones festivas casi siempre religiosas o en el teatro o fiestas donde asistía el Virrey.

Los zapatos tenían un pequeño taco de cuero o forrados de seda.

Su ropa interior era confeccionada para cubrir lo más posible de su cuerpo: calzones de algodón y de seda y crset generalmente apretados para resaltar el busto y ceñir su cintura.

Asimismo los caballeros de más alto rango usaban pelucas, puños de encajes en sus camisas, «shabeau» (puntillas sobre el pecho) pantalones ajustados y chaquetas casi siempre adornadas con galardones que indicaban su rango.

Las chaquetas eran lujosas algunas cortas y de tipo militar y en ocasiones especiales lucían «chaquets» de estilo francés, su calzado podría ser botas o zapatos con tacos adornados con cintas o hebillas.

Las clases populares usaban vestidos sencillos de preferencia de lino y cubrían su cabeza con pañoletas o mantillas en el caso de las mujeres, y mantones sobre los hombros.

Los hombres criollos usaban trajes de telas de algodón, sombreros de paño, botas de cuero.

Los esclavos vestían ropas en desuso que les daban sus amos aunque predominaba la desnudez en casi todos excepto en aquellos que realizaban tareas dentro de la casa del señor, ya que eso daba más prestigio al amo.

los hombres de campo: usaban el clásico chiripá, sombrero «lomo de burro» y botas de potro que fabricaban ellos mismos.

Las campesinas hilaban sus vestidos, muy sencillos y de un mismo color aunque se distinguían de las mujeres de la ciudad por usar blusas amplias de algodón rústico y faldas de colores lisos o de franjas de colores teñidos con cáscaras de árboles o hierbas del campo.

PARA SABER MAS!…

El Vestido en el Virreinato del Río de la Plata Costumbres

El vestido que provocaba resfríos

Durante el siglo XIX las mujeres no podían acceder a las muy variadas alternativas de vestuario como sucede en la actualidad, y si bien existían diversos estilos de vestimenta, lo cierto es que debían ajustarse a los parámetros de la época.

En Buenos Aires, precisamente en el epicentro de la ciudad capital de la República Argentina, las féminas se destacaban por su buen gusto, que no siempre guardaba relación con la comodidad de las hermosas prendas que lucían.

No obstante, la idea de la apariencia ante todo parecía primar en la moda porteña de aquella época, lo que sin dudas atrapaba y enamoraba a los hombres, no sólo oriundos de distintas zonas del país, sino sobre todo a los extranjeros que desembarcaban en estas tierras.

Por lo general, las mujeres de la colonia solían lucir vestidos de talle alto con escasos frunces, los cuales eran conocidos con el nombre de faldas de medio paso.

Por otra parte, la confección de dichos vestidos en su mayoría se realizaba con telas livianas.

La conformación de este tipo de prenda, siendo vestidos de telas finas, ceñidos por debajo del pecho, y de texturas suaves, traían consigo una fuerte reminiscencia de los quitones griegos.

En la mayoría de los casos se utilizaba como tela para la confección de este tipo de atuendos la llamada muselina, la cual si bien hacía lucir espléndidas a las mujeres, lo cierto es que tenía el gran defecto de provocar alergias al entrar en contacto con la piel.

Teniendo en cuenta que la mayor parte de las mujeres utilizan estos vestidos con escasa ropa interior, era muy común que terminaran padeciendo la llamada enfermedad de la muselina, que provocaba tos y congestión nasal constante.

Sin embargo, a las damas parecía no preocuparles el estar permanentemente con síntomas de resfrío, siempre que pudieran estar a la moda y lucir realmente bellas.

Fuente Consultada Para El Contenido:
100 Historias de la Historia Argentina – Norberto Chab

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