Armas Biologicas en la Guerra Uso Belico de Herbicidas en Vietnam



Armas Biológicas en la Guerra: Uso Bélico de Herbicidas en Vietnam

Los herbicidas: Los tres herbicidas básicos utilizados en Vietnam del Sur son los siguientes:

(a) agente naranja, mezcla por partes iguales de esteres n-butilos de 2,4-0 y 2,4,5-T, para defoliaciones de selva.

(b) una combinación de picloram y 2,4-0 en un solvente poco volátil, especial para control de arbustos y que requiere —en aplicaciones civiles— una técnica muy cuidadosa y precisa para evitar destrucciones masivas de vegetación.

(c) el agente azul, o ácido cacodílica, un herbicida arsenicado empleado en Vietnam del Sur para destruir arrozales y en Estados Unidos para el control del pasto.

armas biologicasEsta lista escueta, publicada por el Pentágono, resulta ampliamente superada por la que dio a conocer la “Associated Press» en marzo de 1967, que  contenía en su mayor parte productos nombrados por sus denominaciones en código.

Mientras el Pentágono insiste en que estos productos no son tóxicos para el hombre ni sus animales, la información química habitual dice lo contrario.

El ácido cacodílico, o agente az es un ácido orgánico arsenicado que tiene un 54,29 por ciento de arsénico, según el Merck Index of Chemicals and Drugs, y cuya letalidad en perros es considerable: una dosis letal media de 1.0 gramo por kilo peso.

Es precisamente por esta extrema toxicidad que, en el uso civil la aplicación de ácido cacodílico requiere la colaboración de pilotos muy experimentados, ya que se debe evitar la contaminación de frutales y otros vegetales, según lo advierte Alden Croft, profesor de la Universidad de California, en su texto “The Chemistry and Mode of Action of Herbicides”.

Los compuestos 2,4-0 y 2,4,5-1 también requieren una cuidadosa aplicación, pues se trata de fitotóxicos inespecíficos que según la dosis, destruyen una gran variedad de árboles y plantas.

Estos compuestos —ácidos diclorofenoxiacético y triclorofenoxiacético, respectivamente— en pequeña cantidad se comportan como sí fueran las hormonas normales de crecimiento de las plantas, induciendo el crecimiento de tallos, raíces, hojas, la floración, la fructificación, la maduración y la caída de los frutos y las hojas.



En cantidades mayores, estos derivados del ácido fenoxiacético son venenos potentísimos, pues provocan en las plantas una explosión de crecimiento: los tejidos vegetales crecen y se diferencian en minutos, desenfrenadamente, cumpliendo en poco más de un día su ciclo vital, para terminar marchitándose y muriéndose por el enorme gasto metabólico.

La falta de especificidad de estos compuestos y su gran potencia hace que una fumigación ineficiente determine una masiva destrucción vegetal en una vasta zona. Por otra parte, como la fumigación se efectúa a baja altura, en zonas de corrientes aéreas variables, es necesario tener un máximo de cuidado a fin de evitar la dispersión y el desplazamiento del tóxico.

Pero los detalles de las operaciones de rociamiento que ofrecen los pilotos del proyecto Ranch Hand no dejan ninguna duda sobre el particular: como deben volar tan bajo, sus aviones son sometidos a un intenso tiroteo desde tierra, que los obliga a ejecutar maniobras evasivas constantemente y en momentos de peligro mayor, deben expulsar en 30 segundos su cargamento de 1.000 galones de herbicida para retomar altura y escapar de los proyectiles de rifle y ametralladora liviana que los reciben al volar sobre los pueblos.

Es decir, que una operación de fumigación de sembradíos con herbicidas resulta una aventura peligrosa, que impide hacer las cosas con mucho cuidado y donde la requerida parsimonia del piloto se reemplaza por un sálvese quien pueda.

El resultado es una ciega diseminación de tóxicos sobre un área muy amplia y en muchos casos, como en las emergencias tan comunes, las concentraciones de compuestos químicos rociados llegan a niveles inauditos. Los mismos norteamericanos experimentaron estos azares de la fumigación cuando el rociamiento poco cuidadoso de un área militar provocó la defoliación de la totalidad de la plantación de caucho de la “Michelin”, cerca de Saigón, con un costo estimado de 87 dólares por árbol para el erario público norteamericano.

En 1961, sólo se hablaba de defoliación de selvas. Sólo en marzo de 1966 el Departamento de Estado reconoció oficialmente que 20.000 acres de cultivos habían sido deliberadamente tratados con herbicidas. Sin embargo, un despacho desde Saigón aparecido en el “New York Times”, elevaba a 130.000 acres el total de sembradíos tratados con fitotóxicos desde 1962.

En febrero de 1962 el Pentágono informó a través del Departamento de Defensa que se habían utilizado suficiente cantidad de fitotóxicos como para fumigar 965.000 acres, pero que como muchas áreas fueron repetidamente tratadas, el «área total de defoliación es significativamente menor”

Si bien este informe no especificaba la cantidad de acres defoliados y la cantidad de cultivos destruidos, el general John P. McConnell, el entonces jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, declaró en 1967, ante el Senado, que del millón de acres tratados desde 1962, 150.000 acres correspondían a sembradíos. Estas cifras contrastan con las presentadas por el profesor Yoisi Fukushima, presidente de la Sección de Agronomía del Consejo Nacional de Ciencia del Japón, que realizó en 1967 un estudio sobre la campaña defoliativa norteamericana en Vietnam del Sur.

Según Fukushima, los ataques norteamericanos con herbicidas y defoliantes habían destruido, hasta entonces, más de 3,8 millones de acres de sembradíos y tierra arable, con un saldo de 1.000 campesinos muertos y más de 13.000 cabezas de ganado envenenadas.

Una nueva generación de defoliantes está siendo ya utilizada en Vietnam.. El corresponsal del New York Times en Vietnam, Chárles Mohr, anunció el 17 de octubre de 1967 que se estaba utilizando una nueva droga defoliante en el sudeste de Laos, para contrarrestar la infiltración de guerrilleros a lo largo de la Senda de Ho Chi Minh. Este nuevo tóxico, según los informantes de Mohr, es especialmente efectivo por la rapidez de su acción y por su prolongada permanencia en el suelo después de aplicado.



Es posible —Mohr no lo identificó en su nota— que el nuevo fitotóxico aludido sea el Tordon 101, el “agente blanco” desarrollado por la benemérita Dow Chemical Co., comentado elogiosamente en el Technical Abstract Bulletin del 1 de julio de 1965. Entre los agentes biológicos más efectivos contra plantas se destacan los hongos.

La trágica Hambruna de las Papas que devastó Irlanda en 1840 fue causada por el mildiu, una enfermedad de las papas causada por el hongo Phytophtora infestans. Los esporos de los hongos son arrastrados por el viento, la lluvia, los ríos y por insectos, animales y restos de plantas; pequeñas cantidades de esporos pueden infectar áreas muy extensas. Una de las pestes más dañinas del trigo está causada por el hongo Puccinia graminis tritici; entre los proyectos conocidos del Departamento de Agricultura de la Universidad de Minnesota está la evaluación de diversas cepas de este hongo en su virulencia y aplicabilidad militar.

Otra peste muy útil es la enfermedad del arroz causada por el hongo Piricularia oryzae. En 1966 el ejército otorgó a una investigadora de Fort Detrick la Medalla del Servicio Distinguido — la condecoración más alta a que puede aspirar un civil en los Estados Unidos— por el desarrollo de cepas especialmente virulentas de hongos que atacan• el arroz en tiempos record.

Los efectos de la defoliación: La totalidad de los datos científicos existentes sobre la persistencia y metabolización de los herbicidas provenían, hasta la guerra de Vietnam, de estudios realizados en suelos norteamericanos o europeos. Mientras que en esas regiones los -microorganismos del suelo dan cuenta muy rápidamente de los herbicidas, descomponiéndolos o alterando sus moléculas hasta hacerlas inofensivas —el proceso de detoxificación— hay una creciente evidencia que en los barros anaeróbicos de los fondos de los pantanos y arrozales vietnamitas nada de esto ocurre, y que los compuestos quedan por tiempo indefinido, ejerciendo una acción tóxica.

Quien sin duda tiene datos sobre el particular es el Pentágono, que recoge información de sus campos experimentales asiáticos, pero en el informe ofrecido a la prensa en enero de este año, se hacía hincapié a que en base a la experiencia norteamericana, no se corría ningún riesgo de alterar gravemente la ecología por el uso de los herbicidas en cuestión.

Arthur W. Galston,profesor de Biología de la Universidad de Yale y actual presidente de la Sociedad Botánica de Norteamérica puntualizó así sus objeciones puramente científicas al uso militar de herbicidas en Vietnam: 

1) Algunos de los herbicidas utilizados, como el ácido cacodílico, son suficientemente tóxicos para el hombre como para prohibir su uso indiscriminado sobre áreas pobladas. Otros, como los derivados del ácido fenoxiacético, son poco tóxicos en pequeñas dosis —las utilizadas en Estados Unidos con fines civiles— pero la exposición repetida a los mismos, y en las altas concentraciones utilizadas en Vietnam, provocan en el hombre lesiones cutáneas, oculares y respiratorias cuyá evolución se desconoce.

2) Algunos de los productos químicos utilizados en Vietnam, como el picloram, tienen una vida media en el suelo que es excesivamente larga. La Dow Chemical que lo manufactura informa que sólo el 3 por ciento desaparece —en suelos norteamericanos— a los 400 días. Es decir, que la falta de detoxificacíón efectiva en el suelo vietnamita permite producir un efecto desorbitado sobre las áreas rociadas.

3) Aun si fueran totalmente inocuos y se detoxificaran rápidamente, los efectos del uso continuado y repetido de derivados del ácido fenoxiacético tendrán efectos terribles en laeconología del hábitat selvático, la  estabilidad del suelo depende de la flora microbiana, que produce sin cesar sustancias que cementan entre sí a partículas elementales de tierra, hasta formar terrones unitarios. Con las defoliaciones masivas, la fotosíntesis se interrumpe y la alimentación de los microbios, provista por sustancias nitrogenadas secretadas por las raíces, se interrumpe. En estas condiciones, el suelo pierde cohesividad, se hace inestable bajo lluvias intensas como las de Vietnam, y el resultado es la movilización de grandes capas fértiles a los ríos.

4) La defoliación de las selvas altera totalmente los ciclos vitales de insectos, roedores y mamíferos pequeños, que a su vez resulta en- la alteración total de los mecanismos naturales que hacen posible la realización exitosa de labores agropecuarias, tornando a su vez el lugar altamente vulnerable a epidemias y epizootias.



Agente Naranja en Vietnam: Entre 1962 y 1971, Estados Unidos roció unos 72 millones de litros de herbicidas sobre Vietnam, 60 por ciento de los cuales era Agente Naranja. Los desfoliadores eliminaron 50 por ciento de los manglares del país asiático y tuvieron graves efectos sobre la fauna.El Agente Naranja contiene dioxina, una de las sustancias industriales más peligrosas, y es cancerígeno. Según normas federales de Canadá, se trata de un producto «peligroso, cualquiera sea su concentración» (estudio del Grupo Hatfield).

La concentración de dioxina en el Agente Naranja utilizado en Vietnam era 1.000 millones de veces superior a la hallada en algunos desechos industriales de Canadá (estudio del Grupo Hatfield). La dioxina aplicada durante la guerra aún persiste en Vietnam y ha provocado un alto índice de deformidades humanas. «Los científicos vietnamitas creen que hasta 500.000 niños nacieron con defectos relacionados con la dioxina desde mediados de los años 60» (Peter Waldmen, «Los bebés de la aldea Cam Nghia», The Wall Street Journal, 12 de febrero de 1997).

«A diferencia de los estadounidenses, los vietnamitas ‘se cocinaron’ en Agente Naranja. Sin embargo, aunque más de 77.000 veteranos estadounidenses de Vietnam demandaron al Estado por sus discapacidades y más de 4.400 demandas fueron atendidas, ni un solo vietnamita recibió algún tipo de compensación.

Peste Bubónica, importación y exportación: en 1964, Vietnam del Sur exportaba 49 millones de toneladas de arroz; en 1968, debió comprar 800.000 toneladas al Departamento de Agricultura de los Estodos Unidos para solucionar parcialmente la escasez del grano en ciertas zonas del país.

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Aviones rociando la selva vietnamita con agente naranja.

El 3 de diciembre de 1967, el New York Times dà a conocer el informe del Comando de Defoliación del III Cuerpo de ejército norteamericano —que opera en la zona norte de Vietnam del Sur— donde se asegura que 102.000 acres han quedado sin rastros de vegetación en la zona, después de campañas de rociamiente reiterado pera evitar la repoblación vegetal.

La Organización Mundial de la Salud, en su informe de enero de 1968, indica que las enfermedades por carencia vitamínica —beri beri, ceguera nocturna, anemias— son ya masivas en Vietnam del Sur. Por otra parte, denuncia la aparición de enfermedades infecciosas como la peste bubónica en tal número que se corren riesgos de epidemias masivas. La malnutrición en la población civil, concluye el informe, ha llegado a un punto nunca visto en el país con anterioridad.

¿Quiénes sufren los efectos de la defoliación? Como los norteamericanos saben por su dolorosa experiencia, no son las Fuerzas de Liberación Nacional las afectadas. Los viejos, los inválidos, los niños, los lactantes, las embarazadas y las parturientas configuran el grupo directamente afectado por la liquidación sistemática de los sembradíos.

Sin embargo, la aquí también: el único objetivo militar alcanzable por los norteamericanos es la población civil, a quien diezma y convierte simultáneamente en enemiga. El objetivo militar del Frente de Liberación es el ejército norteamericano, a quien diezma y confunde. El FLN mata enemigos, los norteamericanos fabrican Vietcongs.

Defoliación y malformaciones fetales: Mientras la defoliación continuaba en Vietnam, el Frente Nacional de Liberación y el Gobierno Provisional Revolucionario de Vietnam del Sur luego, denunciaban una y otra vez que en las áreas rociadas con 2,4,5-T la incidencia de recién nacidos con deformidades y de abortos de fetos monstruosos había subido alarmantemente.

En tanto la prensa norteamericana y europea callaba esas denuncias o las englobaba en la categoría degradante de propaganda , él “National Cancer lnstitute de los Estados Unidos había encargado en 1966 a los “Bionetics Research Laboratories”, una empresa norteamericana dedicada a efectuar investigaciones básicas y tecnológicas por cuenta de terceros, la realización de un estudio sobre el posible efecto teratogénico (productor de malformaciones fetales) de los defoliantes.

Estas Investigaciones ultrasecretas arrojaron resultados positivos: el 2,4,5-1 es altamente teratogéníco para los animales de experimentación. Pese a que en 1968 la ‘Federal Drug Administration’ y el ‘National Cancer lnstitute habían sido ya oficialmente notificados por la ‘Sionetics’ acerca de la teratogenicídad del 2,4,5-T, ese año se desfoliaron más de medio millón de hectáreas en Vietnam del Sur.

Sin embargo, una filtración informativa análoga a la que permitió el conocimiento público de los informes sobre Vietnam del Pentágono en 1971, causó una gran conmoción general en los Estados Unidos, al publicarse una comunicación secreta de los “Bionetics Research Laboratories a fines de 1969. El National Cancer Institute no tuvo más remedio que confirmar públicamente tanto el resultado de las investigaciones como el hecho de haber sido notificado casi dos años antes.

Nuevamente la opinión pública en general y los científicos en particular se enfrentaron con la realidad de la guerra colonial. La masacre de Mi Lai estaba fresca en los titulares cuando apareció el informe sobre la toxicidad de los defoliantes para el feto.

La presión política sobre el gobierno de Nixon determinó que el físico Lee EvuBridge, asesor del presidente en cuestiones científicas, prohibir en abril de 1970 el uso del 2,4,5-1 en los Estados Unidos, mientras el Pentágono anunciaba oficialmente que no había recibido ninguna orden presidencial para interrumpir los programas de defoliación -en Vietnam. Una vez más el “Establishment” norteamericano dio una prueba de racismos a escala internacional; a las bombas de Hiroshima y Nagasaki, arrojadas sobre Japón cuando la guerra estaba ya ganada, “porque los amarillos son prescindibles” se suma hora Vietnam, donde en forma indiscriminada y abrumadora sobre objetivos civiles, mientras se prohíbe su utilización en los Estados Unidos.

Esta prohibición constituye una verdadera farsa, ya que las condiciones en que se lo usa en los Estados Unidos no revisten ninguna peligrosidad, pues se lo emplea como herbicida (no como defolíante masivo) y jamás cerca de fuentes naturales de agua ni de poblaciones.

Confirmando las renuncias del Frente Nacional de Liberación y del Gobierno Provisional Revolucionario de Vietnam del Sur, el doctor Mathew Meselson, profesor de Biología Molecular de la Universidad de Harvard, miembro de a “National Academy of Sciences«, y recipendario del premio más importante de la ciencia norteamericana para la biología experimental —el ‘U. S. National Academy Prize for Molecular Siology”— visitó hospitales sudvietnamitas a principios de 1971 y comprobó personalmente que desde el comienzo de los programas de defoliación las malformaciones congénitas se acrecentaron en ese país, como puede leerse en la célebre revista científica norteamericana ‘Science” (8 de enero de 1971).

Sin embargo, la cuestión defoliantes no acabó ahí, ya que la decisión oficial sobre el uso del 2,4,5-1 fue impugnada por dos de las empresas que lo manufacturan, la Dow Chemical Company y la Hercules lncorporated. Y sucedió algo escandaloso: se decidió apelar a la Natíonal Academy of Sciences, el organismo más importante de la ciencia norteamericana y una de las corporaciones científicas de más renombre y prestigio del mundo.

La Academia aceptó el papel salomónico y comenzó por confeccionar la comisión encargada de fallar sobre el caso, pero al hacerlo olvidó —pequeño detalle— de constatar si existía o no algún conflicto de intereses entre las personas propuestas y el tema en cuestión. Sucedió que sí existía, porque entre los panelistas propuestos había un candidato de la Dow Chemical y otro de Monsanto, dos de los productores más importantes de 2,4,5-T.

Inmediatamente se planteó la incompatibilidad y si bien se excluyeron a esos nombres, la presidencia de la comisión recayó en J. G. Wilson, lo cual también suscitó una violenta reacción ya que no son secretas sus conexiones con la “Hoechst Pharmaceuticat Company» , los “Mcneil Laboratories« y Procter and Gamble’. Finalmente se formó un panel sin conexiones muy evidentes con los productores de 2,4,5-1, que falló en contra la prohibición del defoliante en base a “falta de datos”.

Esto suscitó otro escándalo en a comunidad científica  y la seriedad de la “National Academy of Sciences« por primera vez pasó a ser cuestionada por mucha gente que hasta entonces suponía que constituía el paradigma y las garantía de juicios científicos no contaminados por los intereses corporativos.

Científicos de la Universidad de Sussex, en Inglaterra, realizaron una recopilación de los ataques con agentes biológicos en contra de civiles producidos durante el período 1940-2004. Se trata de los únicos casos verificados por autoridades en la materia, ya que existen muchos otros que han resultado ser solo rumores e incluso bromas que han recibido excesiva atención mediática.

FECHALUGARDESCRIPCIÓNFUENTE
1940-1941Hagzhou, ChinaAviones militares japoneses arrojaron en varias ciudades paquetes con pulgas infectadas con la bacteria Yersinia pestis.Testimonio directo de pilotos, en la Corte.
1957-1963Selva del Mato Grosso, BrasilContagio intencional de viruela, influenza, tuberculosis y sarampión entre indígenas amazónicos a través de ropa, mantas y otros vectores con el propósito de apropiarse de sus tierras.El Reporte Figueiredo (1968) da cuenta de que el Servicio Gubernamental para la Protección de los Indígenas encubrió estas actividades. Debido a eso, 134 personas fueron arrestadas.
1981Porton Down Wiltshire, Reino UnidoComandos del grupo ecoterrorista Cosecha Negra depositan fuera de instalaciones militares muestras de pasto y tierracontaminados con bacterias de ántrax, obtenidas de una antigua zona de pruebas.Análisis del Ministerio de Defensa Británico confirmaron la presencia de la bacteria Bacillus anthracis.
1984The Dalles oregón, EE.UU.Miembros de la secta religiosa Rajneeshee contagian a 751 personas con salmonela al contaminar varios restaurantes.Confirmado por investigaciones de autoridades de salud y FBI.
1989Windhoek, NamibiaOperación encubierta durante la era del Apartheid enSudáfrica para contaminar pozos de agua de campos de refugiados con la bacteria del cólera.Testigos y documentos durante el juicio del doctor Wouter Basson, experto en guerra biológica de la época del Apartheid y señalado como responsable directo de la operación.
1990-1993Tokio, JapónAntes de los ataques en el subte de Tokio con gas sarín en 1995, miembros del culto Aum Shinríkyo rociaron con agentes biológicos, como ántrax, edificios en los alrededores de ciudades de EE.UU, y otros países. Los ataques no tuvieron resultadoReportes de la policía de Tokio luegode interrogar a varios miembros de la secta.
2001EE.UU:Un desconocido envía cartas contaminadas con esporas de ántrax; 22 personas entran en contacto, mueren cinco.Investigaciones médicas del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU.

 

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