Biografia Charles Chaplin Resumen Primeras Peliculas del Cine Mudo



Resumen Biografía Charles Chaplin y las Primeras Películas del Cine Mudo

Al crear el personaje de Charlot, Chaplin dotó a la comedia burlesca de una calidad expresiva que pocos actores alcanzarían en el futuro.

Así nació uno de los mayores mitos del cine y uno de los héroes más populares y a la vez reservados del mundo.

En el catálogo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos figura la obra Charles Chaplin Own Story (La historia de Charles Chaplin contada por él mismo), publicada en Indianápolis el año 1916.

Es éste el único ejemplar que existe en el mundo, pues los demás fueron destruídos por orden del autor.

Tal actitud es muestra de la reserva con que Chaplin se enfrenta con el público, de tal modo que aun siendo la figura cinematográfica sobre .la que más se ha escrito en el mundo, nadie ha conseguido descifrar totalmente su compleja personalidad.

El personaje de «Charlot» fue, y es, universal en el espacio y en el tiempo, e incluso puede tener cualquier edad. En él halló Chaplin una vena de comicidad y sentimiento con la que expresó su concepto del «hombre corriente, de cualquier hombre, de mí mismo».

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DE CHAPLIN

•  Nació en Londres en 1889, en una familia de artistas.

• Cinco años después murió su padre y, al poco tiempo, su madre fue internada en un asilo.



• Se unió a un grupo de bailarines callejeros y empezó a recorrer Londres.

• En 1912 realizó una gira a los Estados Unidos, en donde fue descubierto por un productor de cine.

• Dos años después realizó la primera película donde aparece su personaje: «Carlitas».

• Por la película «El circo» se le concedió en 1928 un Oscar.

• En 1940 filmó «El gran dictador», su primer película hablada.

• En 1943, luego del fracaso de tres matrimonios, se casó con Oona O’Neill.
Un cómico distinguido

• En 1952 viajó a Londres para el estreno de «Candilejas». Allí se enteró de que había sido declarado persona no grata para los Estados Unidos y se estableció en Europa.

• En 1954 recibió el Premio Internacional le la Paz, en Berlín.

• En 1967 estrenó su única película en color, «La condesa de Hong Kong».
En 1972 regresó a los Estados Unidos para recibir un Oscar.

• En 1975 la reina de Inglaterra le otorgó el título de sir.



• Murió en Corsier-sur-Vevey (Suiza), en 1977.

«Más que máquinas, necesitamos humanidad; más que inteligencia, tener bondad y dulzura; sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo.»

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AMPLIA BIOGRAFIA DE CHARLES CHAPLIN

Charles Chaplin (1889-1977), actor, compositor, productor y director inglés, alcanzó fama internacional con sus películas mudas y es considerado uno de los grandes creadores de la historia del cine. Su nombre completo era sir Charles Spencer Chaplin.

Charles ChaplinNació en Londres, en una familia de artistas de variedades, y comenzó a actuar ya de niño en musicales y pantomimas.

En 1910 viajó a Estados Unidos en una gira con la compañía para la que trabajaba, y se estableció allí definitivamente dos años después.

Chaplin apareció por primera vez en el cine en 1913, en las películas de la Keystone, de Mack Sennett.

En Carreras de autos para niños (o Carreras sofocantes, 1914) hizo por vez primera el personaje del vagabundo Charlot, con unos anchísimos pantalones, enormes zapatos, bombín y bastón de bambú, papel que interpretaría luego en más de 60 películas, incluida El vagabundo (o Charlot vagabundo, en 1915).

En este año se asoció con la compañía Essanay, después con la Mutual y con la First National, hasta tener sus propios estudios en Hollywood en 1918.

SU FAMA: Dos giras a Estados Unidos le cambia el curso de su vida.



En diciembre de tras dejar su Inglaterra natal, Chaplin ingresó en la Mack

Sennetts Keystone Company. Al mismo tiempo reemplaza el teatro por el cine.

Sólo durante 1914 rodó 35 cortometrajes, que hicieron famoso Charlot, su personaje de vagabundo.

Entonces Chaplin reclamó su independencia y se alejó de Mack Sennett e ingresó Mutual Film Corporation, que le ofreció medios técnicos y financieros considerables.

Sin embargo, ésta no era totalmente de su agrado, y en 1917 escogió la First National por una retribución que superaba el millón de dólares.

Rompiendo las tradiciones de Hollywood, Chaplin quería controlar la totalidad de sus películas, desde la escritura del guión la distribución. Con este fin creó la dad independiente United Artists, con Douglas Fairbanks y Mary Pickford.

Desde entonces tuvo sus propios estudios y produjo sus películas. (imagen abajo)

La Primera Guerra mundial, en la cual participó Estados Unidos desde 1917, le ofreció a Chaplin un gran público, los soldados aliados, y un tema, el esfuerzo de guerra.

Algunos cortometrajes del cineasta constituían explícitamente propaganda.

Sus apariciones públicas atraían grandes multitudes. El 8 de abril de 1918, 30.000 personas asistieron al mitin organizado en Wall Street, Nueva York, con Chaplin, Mary Fickford y Douglas Fairbanks.

«En este mismo momento, los alemanes nos han tomado la delantera y necesitamos dólares.

Deberíamos hacer la travesía para expulsar de Francia a ese viejo demonio de Kaiser», declaraba Charlie Chaplin.

Sin duda, uno de los mayores éxitos del cine de guerra fue ¡Armas al hombro!, que se estreno, el 30 de octubre de 1918, poco antes del armisticio del 11 de noviembre.

Durante estos años de películas cortas, desarrolló paulatinamente el personaje del vagabundo, pasando del estereotipo del payaso travieso a la figura humana y compasiva que calaría en los espectadores de todo el mundo.

En 1919 fundó, junto con Mary Pickford, Douglas Fairbanks y D.W. Griffith la United Artists Corporation, en la que seguiría hasta el año 1952.

Sus películas más importantes como actor, director y productor fueron las mudas: El chico (1921), El peregrino (1924), La quimera del oro (1925), El circo (1928), Luces de la ciudad (1931) y Tiempos modernos (1936), todas ellas récords sucesivos de taquilla, pese a realizarse ya durante la época del cine sonoro.

A éstas siguieron El gran dictador (1940), Monsieur Verdoux (1947), donde aparece por última vez su personaje de Charlot, Candilejas (1952) y Un rey en Nueva York (1957).

Aparte dirigió, sin protagonizarlas, Una mujer de París (1923) y La condesa de Hong Kong (1967), donde hace un pequeño papel. También compuso la música de la mayoría de sus películas.

Chaplin rechazó de plano al cine sonoro , pensaba que «el sonido estropea el arte más antiguo del mundo, la pantomima,y anula la gran belleza del silencio».

Su obra maestra, Tiempos modernos, una sátira sobre la civilización de las máquinas, fue todavía muda

Chaplin perfeccionó un estilo personal de interpretación, derivado del payaso de circo y del mimo, combinando la elegancia acrobática, la expresividad del gesto y la elocuencia facial, con un sentido del ritmo impecable.

Su creación del pequeño vagabundo Charlot, un símbolo universal de la individualidad indestructible, triunfante contra la adversidad y la persecución, tanto humana como mecánica, le dio fama mundial como comediante y actor dramático.

La llegada del sonoro a finales de la década de 1920 no perjudicó la efectividad de su pantomima, de la que dependía en gran parte su creación.

Al mismo tiempo, comenzó a manifestar su preocupación por los problemas sociales de su época.

Más tarde abandonó el papel del vagabundo para hacer personajes específicos, en una transición que marca El gran dictador, donde ya utiliza plenamente los recursos del sonoro.

El enfoque chapliniano combina la sátira y el patetismo melodramático, bajo los que late el amor a la humanidad y a la libertad individual. Escribió dos libros Mi autobiografía (1964) y Mi vida en el cine (1975).

A finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, Chaplin sufrió la persecución del Comité de Actividades Antiamericanas, por su pensamiento político de izquierdas; abandonó Estados Unidos en 195.

Ya en 1947 Chaplin había sido agredido por un centenar de periodistas en una conferencia de prensa, acusado de mantener actividades antinorteamericanas.

Fue imputado de ser comunista. Su defensa siempre fue la de ser un luchador por la paz, por la democracia y por los derechos humanos.

Fue, al igual que otros hombres vinculados a las letras y al arte cinematográfico, una de las víctimas más destacadas del maccarthysmo.

Escogió Suiza, realizó dos películas más, Un rey en Nueva York (1957) y La condesa de Hong Kong (1967), y escribió su autobiografía.

Ni siquiera el Oscar especial que le concedieron en 1972 por el conjunto de su obra logró disipar totalmente el rencor que Chaplin mantenía contra el sistema de Hollywood.

Ennoblecido por la reina de Inglaterra, Sir Charles Spencer Chaplin prefirió sus orígenes europeos a los Estados Unidos.

Charles Chaplin vivió todavía una década en su refugio de Vevey, rodeado de sus hijos y acompañado por la leal Oona. En 1972 aceptó un breve retorno triunfal a Hollywood, para recibir un Oscar por la totalidad de su obra.

En los últimos años de su vida se mantuvo alejado del mundo en su mansión de Corsiersur-Vevey (Suiza), donde falleció mientras dormía.

SUS ULTIMOS AÑOS: Desde su finca de Vevey (Suiza), donde reparte su tiempo entre el trabajo y la vida familiar con Oona y sus seis hijos, Chaplin hizo un viaje a Londres a principios de 1959 para tratar, junto con sus banqueros, un arreglo con el fisco norteamericano, y ambas partes llegaron al acuerdo de fijar en cuatrocientos veinticinco mil dólares la cantidad que pagará el actor como liquidación definitiva de su deuda. Interrumpida, al parecer, su producción cinematográfica,

Chaplin ha reeditado en 1960 Vida de perro, Armas al hombro y El peregrino, reuniéndolas bajo el título general de La Revista de Charlot.

Una editorial inglesa publicó en 1965 su autobiografía Historia de mi vida, que pronto ha sido traducida en todas las lenguas importantes.

La importancia de la obra de Charles Chaplin en la cultura del siglo XX ha sido extraordinaria.

En su época dorada —entre 1915 y 1940— constituyó un caso único de admiración y reconocimiento universal. El personaje que creó, el vagabundo trashumante y melancólico, es una figura inmortal que ocupa ya un puesto propio dentro de la historia del mundo.

Actores como Jean-Louis Barrault, directores como De Sica y Rene Clair, han declarado abiertamente la influencia chapliniana en su obra, y la unánime aclamación popular permitió a Chaplin una independencia económica gracias a la cual pudo conservar su autonomía creativa libre de los compromisos comerciales de Hollywood.

Y las recientes reposiciones de sus cintas le han ganado igualmente el aplauso de las nuevas generaciones, lo que demuestra el valor de una producción que puede admirarse veinte —o más— años después sin haber perdido nada de su atractivo. No se conoce un caso semejante, aparte de Walt Disney, desde la aparición del cine.

Respecto a la ideología política de Chaplin, no se sabe nada con seguridad. En 1947 declaró en una conferencia de prensa: «No soy comunista. Durante la guerra simpaticé con los rusos que luchaban en el frente. Creo que les debemos agradecimiento, y en ese sentido simpaticé con ellos.»

En otra ocasión se ha definido a sí mismo como «anarquista social». Se negó siempre a nacionalizarse americano, afirmando: «No creo en los sistemas políticos; nunca he votado ni nunca me adherí a ningún partido.»

Su ideología: «La defensa del pobre hombre, y de su derecho a un hogar, un trabajo y una familia.» Unida esta benevolencia social a una carencia casi absoluta de formación intelectual y a una gran ingenuidad en las declaraciones públicas, su nombre ha sido fácilmente utilizable por la propaganda soviética oficial y sus simpatizantes.

Su vanidad ante la fama y la riqueza, que le inundaron en plena juventud, se juntó a lo que definió un amigo suyo como «su intolerancia de artista para todo cuanto represente estupidez, hipocresía o estrechez mental».

Su defensiva reserva ha sido impenetrable para cuantos han convivido con él, que con frecuencia han hallado difícil aceptar sus inesperados y caprichosos cambios de humor y de planes. Nadie ha conseguido llegar al fondo de su carácter, y nadie podrá sacar una consecuencia clara del examen de sus contradictorias declaraciones y actividades.

Indudablemente el peso de los años y las responsabilidades de la fortuna han hecho más conservador al antiguo «revolucionario de salón», pero en cuanto se refiere a una comprensión total de esta compleja personalidad, Charles Chaplin, como casi todos los hombres geniales, es por ahora un enigma.

LA FIEBRE DEL ORO

La más famoa fue La fiebre del oro (1925). Pero, antes había estrenado ya, El chico —en la que Charlot adopta un niño al que no puede ofrecer otra cosa que su amor y su visión del mundo, expresadas con una mímica entre el estupor y la sonrisa, incluso ante la más terrible adversidad— y también Día de paga y El peregrino.

Les siguieron El circo y Luces de la ciudad. Pero, mientras se sucedían sus éxitos, el cine comenzaba a introducir el sonido.

Cuando rodó El gran dictador, Chaplin estaba en la cima de la fama. La película, realizada en 1940, marcó un giro en su obra, puesto que se trataba de su primera película hablada. El personaje se apartó un poco del estereotipo del vagabundo representado por Charlot.

En efecto, Chaplin puso en escena a dos protagonistas: Adenoid Hynkel; el dictador, que es la copia fiel de Adolf Hitler, y un pequeño barbero judío un doble, que se cambia por Hynkel y lo ridiculiza.

Por su fuerza evocadora, el momento en que el dictador hace malabarismos con el globo terráqueo permaneció como escena de antología.

Chaplin denunció el nazismo y el fascismo; también aludió a Benito Mussolini, presentado como Benzino Napaloni. El gran dictador es un vibrante alegato contra las ideologías totalitarias. «En este mundo hay lugar para todos», suelta el barbero judío como un último mensaje de fraternidad universal contra la barbarie.

EL CINE DE LA ÉPOCA: Tres de las mayores estrellas de Hollywood, Charles Chaplin, Douglas Fairbanks y Mary Pickford, y su director más prestigioso, D. W. Griffith, unieron sus fuerzas en 1919 para crear la United Artists, el primer estudio que pertenecía a talentos creativos y estaba dirigido por ellos.

En aquella época, los cuatro eran los reyes indiscutibles del negocio. Si anunciaban que Chaplin actuaba, inmediatamente se formaban colas frente a las boleterías de los teatros. Griffith era venerado por haber creado El nacimiento de una nación.

Fairbanks, el ídolo de las funciones de la tarde, protagonizaba sátiras ligeras de éxito espectacular. Su futura mujer Mary Pickford (se casaron al año siguiente) era «la novia de América», el mayor éxito de boletería de la industria, así como una sagaz mujer de negocios.

En contraste con su imagen de mujer-niña dulce y empalagosa, Pickford se enfrentó a los hombres más fuertes de Hollywood dirigiendo las batallas de los actores para conseguir más dinero y más control artístico.

La United Artists tuvo un inicio inestable y perdió dinero durante los años 20. Griffith pronto abandonaría. Pero las bravuconadas de Fairbanks y las comedias de Chaplin tuvieron éxito y gracias a una administración apropiada, la compañía se mantuvo a flote.

UN HÉROE DIPLOMÁTICO
La personalidad y el genio de Charles Chaplin habían trascendido el ámbito del cine. En 1948, la Asociación Francesa de la Crítica Cinematográfica se dirigió a la Fundación Nobel en Suecia pidiendo el Premio Nobel de la Paz para Chaplin.

Tras su difícil salida de los Estados Unidos, preparó nuevas películas, siendo «Un rey en Nueva York» (una mordaz sátira en contra del macartysmo) la más afortunada. No sucedió lo mismo con su última película «La condesa de Hong Kong» en donde tuvo como protagonista a Sophia Loren.

Convertido en personaje y mito universal, Chaplin tuvo la oportunidad de relacionarse con figuras destacadas de la política mundial. En uno de sus viajes a Londres, los Chaplin recibieron una nota diciendo que Jruschov y Bulganin querían invitarlos a una recepción dada por la Embajada soviética en el Hotel Claridge.

De la misma forma, sostuvo encuentros amistosos con Sir Winston Churchill, quien, en una ocasión, le solicitó «Candilejas» para proyectarla en su casa. En otra ocasión, la Embajada china en Ginebra le solicitó una copia de «Luces de la ciudad» para proyectarla ante Chu En-lai. Eran los años de la crisis coreana y en torno a Chu En-lai giraba la decisión de paz o guerra.

El líder chino invitó a comer a Chaplin y según señala el artista en sus Memorias: «Aquella noche Chu En-lai nos contó una historia emocionante sobre la entrada triunfal de Mao Tsé-tung en Pekín.

Había un millón de chinos presentes para darle la bienvenida.

Habían levantado una gran tribuna, de quince pies de altura, en un extremo de la gran plaza, y cuando iba subiendo los escalones, por la parte de atrás apareció la parte superior de su cabeza, y un rugido de bienvenida brotó de las gargantas de un millón de personas, creciendo y creciendo a medida que la figura solitaria se hacía totalmente visible.

Y cuando Mao Tsé-tung, el conquistador de China. vio aquella enorme multitud, permaneció en pie durante un momento y luego, de repente, se cubrió la cara con las manos y lloró».

A través de su instinto creativo, redimiendo a personajes de su solemnidad, Charles Chaplin se convirtió en un símbolo común para cualquier país y cualquier ideología libertaria.

En materia cinematográfica podría decirse que nada se ha ideado después de él. «Notoria es, por ejemplo, su influencia sobre Fellini -señala el crítico Mariano Silva- Gelsomina de ‘La Strada’ es Charlot. También hay descubrimientos en su técnica fílmica, en su lenguaje, concebido en función de lo que quería mostrar de la acción y de los personajes (plano secuencia).

Vio que la colocación de la cámara (distancia y ángulo) no era sólo una cuestión psicológica, sino que constituía la articulación de la escena, era la base del estilo cinematográfico. Si la cámara está demasiado cerca o demasiado lejos, puede resaltar un defecto o estropear un efecto.

El actor no debe caminar innecesariamente. En suma -decía—, la colocación de la cámara es como el acento del lenguaje del cine».

Al cumplir los 80 años, tres estudiosos franceses de su obra le escriben una Carta Abierta pidiéndole que reedite los filmes que están bajo su control, permitiendo así que su magnífica obra sea conocida en años posteriores por las nuevas generaciones. Charles Chaplin respondió asegurando que no guardaría su obra…
Por eso, Garlitos romántico, vagabundo, anticonformista, seguirá viviendo, amando y luchando mientras haya algo que transformar en esta sociedad.

EL FAMOSO FILM: TIEMPOS MODERNOS: Charles Chaplin quiso hacer en Modern Times una crítica de la deshumanización que comporta la ultratecnificación del trabajo industrial y de la barbarie del capitalismo.

carteleta de Tiempos Modernos de Chaplin

Según el historiador del cine R. Gubem, Modera Times es «un retablo trágico-cómico social de los años de la depresión, que no es tanto una crítica contra el maquinismo industrial como una crítica de la explotación inhumana del hombre por el hombre».

El filme se rodó en 1936, cuando los efectos de la depresión económica iniciada en 1929 estaban en su momento álgido y EE. UU. conocía las peores secuelas del capitalismo: crisis, cierre de empresas, paro y miseria.

La película no tiene un argumento lineal, sino que más bien es un encadenamiento de sketchs en torno a la figura del protagonista y de su enfrentamiento con la máquina y con la sociedad en general. Rodada en unos momentos en los que se imponía el cine sonoro, Chaplin quiso señalar, con el mutismo del personaje, la impotencia del hombre ante la compleja maquinaria social.

La película se sitúa a caballo entre el cine mudo y el sonoro, ya que sigue todas las directrices de la estética muda y la pantomima, pero introduce una banda musical, numerosos efectos sonoros e incluso algunas palabras.

A pesar de que el filme sea cronológicamente posterior al período que acabamos de estudiar, Modern Times constituye un documento de trabajo perfectamente útil para reflexionar sobre los efectos del maquinismo (taylorismo) y sobre la era del gran capitalismo.

pasaje de Tiempos Modernos de Chaplin

Fuente Consultada:
HECHOS Sucesos que estremecieron al siglo «La Vida de Chaplin»

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