Ciudades Imperiales de Europa Origen e Historia



Antiguas Ciudades Imperiales de Europa

A fines de la Edad Media nació el Sacro Imperio Germánico, en cuyo seno las ciudades imperiales representaron un importante papel. No sólo fueron ciudades residenciales, sino también activos centros comerciales y artísticos. La mayor parte de las ciudades imperiales se encontraban en Renania, excepto Augsburgo y Nuremberg, situadas en  Baviera.

Entre los numerosos pequeños principados y pequeñas ciudades que a fines de la Edad Media constituían el Sacro Romano Imperio de la nación germánica, las ciudades imperiales gozaban de un estatuto particular.

En efecto, gracias al favor de uno u otro emperador, estas ciudades poseían libertades y privilegios excepcionales. Así sucedió, especialmente, en varias ciudades de Renania, como Maguncia, Worms, Espira, Aquisgrán, Francfort y Estrasburgo, o de Baviera, como Augsburgo o Nuremberg.

Torre de Ausburgo Ciudad Imperial

Torre Fortificada de Nuremberg

Maguncia la dorada, reina del Rin Medio, fue fundada a principios de nuestra era por el general romano Druso. Entonces se llamaba Maguntiacum y en su origen fue una fortaleza romana. Allí se estableció una factoría comercial rodeada de murallas, que fue destruida durante las grandes emigraciones.

San Bonifacio elevó la antigua diócesis de Maguncia a la categoría de archidiócesis, y en el siglo X, los arzobispos de Maguncia se convirtieron en verdaderos príncipes temporales y se apropiaron el título de archicanciller o canciller de Estado.

Catedral de Worms Ciudad Imperial en Europa

Catedral de Worms

En 978, Wiligis, arzobispo y primer archicanciller del Sacro Romano Imperio, inició la construcción de su majestuosa catedral. En 1244, la ciudad privó a su obispo de la autonomía comunal, y desde este momento figuró al frente de la federación de las ciudades del Rin.



Sin embargo, los arzobispos fortalecieron sus poderes: en el siglo XIV se convirtieron en príncipes-electores. Su territorio también se extendió fuera de la ciudad, tanto en la orilla izquierda del Rin como en la derecha. Pero cuando fue depuesto el obispo Diether de Isenburg empezaron los desórdenes.

En 1462, Maguncia perdió la autonomía, y desde el punto de vista económico fue aventajada por Francfurt.

Lógicamente, la miseria provocada por las guerras de religión no mejoró la situación en absoluto. Mucho después, en el siglo XVIII, bajo la influencia del despotismo de los arzobispos, la cultura francesa influyó notablemente en la ciudad.

Francfurt Romer

Francfurt:Romer

Espira (Speyer en alemán) también fue una de las ciudades predilectas de los emperadores sálicos. Era una antigua cívitas romana con un palts (palacio) real, en el que con frecuencia residieron los emperadores alemanes. La ciudad gozaba de gran independencia con respecto al obispo, y en el siglo XIV se convirtió en ciudad imperial. A partir del siglo XII se reunieron en ella diversas dietas del Sacro Imperio, y de 1527 a 1689 Espira fue sede de la Cámara Imperial.

En 1156, el emperador Federico I Barbarroja dictó unas patentes por las que concedía la autonomía a Worms. Desde alrededor de 800 hasta alrededor de 1600, se convocaron más de cien dietas o asambleas en esta ciudad. También se firmó allí el Concordato de Worms (1122), que puso fin a la Querella de las Investiduras.

Ausburgo: Fuggerhaus

Ausburgo: Fuggerhaus

La ciudad sufrió grandes daños durante la guerra de los Treinta Años, y en 1689, los franceses la redujeron a cenizas. Como Espira y Maguncia, Worms cuenta con una catedral imperial.



Aquisgrán (Aix-la-Chapelle en francés; Aachen en alemán) fue al principio un establecimiento romano: Aquisgranum. Seguidamente, esta ciudad fue residencia de los merovingios, pero no cobró importancia hasta que Carlomagno construyó en ella un palacio en el año 778. Aquisgrán fue su residencia preferida y la capital del imperio carolingio. Allí fue coronado su hijo Luis el Piadoso y después casi todos los emperadores (treinta y tres hasta Fernando I). En 1531, debido a la proximidad de la frontera francesa, Aquisgrán tuvo que ceder este honor a Francfort.

De castellum (fortaleza) romano, Francfort se convirtió en el año 822 en residencia imperial de Luis el Piadoso. Con la dinastía de los Hohenstaufen, la ciudad alcanzó gran desarrollo: en 1220 se le concedió la autonomía, y a partir de 1257, salvo algunas excepciones, los emperadores de Alemania fueron elegidos en ella. En 1356, la Bula de Oro regularizó esta costumbre. A partir de Fer^ nando I, también se celebró en esta ciudad la coronación.

Las «Messen» o ferias anuales, que gozaban de privilegios imperiales, constituyeron la base de la prosperidad de la ciudad, sobre todo durante los siglos XVI y XVII. A fines del xvni, Rothschild fundó en Francfort un poderoso establecimiento bancario que hizo de esta ciudad el centro de las altas finanzas europeas.

Fundada por los romanos con el nombre de Argentoratum, Estrasburgo fue totalmente devastada durante las invasiones. A partir del siglo VII, Estrasburgo se convirtió en el centro de un importante obispado que gozó del favor de los emperadores alemanes y que fue elevado a la categoría de ciudad imperial.

Durante siglos el pueblo y los obispos se disputaron el poder, y en 1262 se confirmaron los privilegios comunales. Después, en el siglo XVI, entraron en pugna dos obispos, y el emperador dividió la diócesis. A partir del siglo XVII, Estrasburgo fue varias veces escenario de la lucha entre Francia y el imperio alemán.

Todas estas ciudades imperiales se encontraban en Renania. Pero en Baviera también estaban Nu-remberg y Augsburgo. Las dos ciudades hallábanse situadas en la vía comercial que unía las ciudades imperiales del norte de Alemania y los puertos del norte de Italia: Genova y Venecia.

Ciudad muy antigua, Augsburgo logró un desarrollo regular, y a fines del siglo xm aparece ya citada entre las ciudades imperiales. Durante los siglos XV y XVI, Augsburgo fue centro de comerciantes y grandes negociantes, entre los cuales gozaron de fama mundial las familias de los Fugger y los Welser.

Augsburgo fue también ciudad artística: allí vivió Hans Holbein antes de trasladarse a Inglaterra. La ciudad también se convirtió en centro de atracción política, pues en ella se convocaron diversas dietas, sobre todo durante la época de la Reforma. A partir del siglo XVII la ciudad perdió importancia, y en 1806 fue anexionada a Baviera.

No se conoce con certeza el origen de Nuremberg, pero su nombre figura ya en una carta fechada en 1050. En 1219, el emperador Federico II le concedió el derecho de «Reichsunmittelbarkeit», es decir, que dependía exclusivamente del jefe del Estado.

Los Hohenzollern, que a partir de 1191 entraron en posesión del burgraviato, cuando se convirtieron en margraves de Brandeburgo, en 1427, vendieron su título a la ciudad. Del siglo XVIII al XIX, Nuremberg llevó a cabo una política inteligente, que hizo que la ciudad extendiera continuamente su territorio.



Gracias a la eficacia de su comercio, Nuremberg alcanzó alto grado de prosperidad que en el siglo xv y a principios del xvi estimuló las artes y las ciencias. Después decayó esta prosperidad; y la ciudad compartió las desventuras del imperio alemán durante las sucesivas guerras.

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