Historia del Uso de Cohetes en la Guerra Primeros Cohetes






Historia del Uso de Cohetes en la Guerra

 INTRODUCCIÓN:
PRIMEROS CIENTÍFICOS Y PRIMERAS EXPERIENCIAS

Aunque fue durante la segunda guerra mundial cuando los cohetes adquirieron notoriedad pública, su historia tiene ya más de 700 años de antigüedad y es anterior al invento de las armas de fuego.

El primer uso conocido de los cohetes, como arma, data de 1232, cuando los soldados chinos de la ciudad de Peiping repelieron a los invasores mongoles con una cortina de cohetes. Claro está que eran muy distintos de los actuales cohetes dirigidos.

Atados a largas varillas, parecían fuegos de artificio. No eran muy precisos, pero a pesar de ello fueron utilizados en la guerra durante siglos, siendo los más efectivos los inventados por Guillermo Congreve (1772-1828) en el Laboratorio Real de Greenwich.

Algunos de sus cohetes poseían puntas afiladas que se clavaban en los navíos de madera enemigos y luego despedían una mezcla incendiaria de combustión lenta, que quemaba el objetivo.

Cuando la armada inglesa atacó Boulogne en 1806, utilizó 24 naves armadas con cohetes Congreve para incendiar y sembrar el pánico tanto en las instalaciones de la marina francesa como en la población. Un año después se dispararon 25.000 cohetes contra Copenhague, y la letra del himno nacional de los Estados Unidos de Norteamérica que habla de “el rojo resplandor de los cohetes” se refiere al uso de los cohetes Congreve contra Baltimore en 1814.

Todas estas armas estaban provistas de largas varillas, como nuestras “cañitas voladoras”, para mantenerlas en vuelo recto. Luego se pensó en utilizar aletas estabilizadoras en lugar de varillas. Posteriormente un norteamericano advirtió que se podría obtener aún mayor seguridad en la dirección imprimiendo un movimiento rotativo veloz al cohete, como se hace con los proyectiles de las armas de fuego.

Esto lo conseguía haciendo que parte de los gases de escape salieran por un anillo de toberas inclinadas a un cierto ángulo respecto del eje de vuelo del cohete. Alrededor de 1860 este tipo de cohetes estaba en servicio en gran escala, tanto en el ejército británico como en el norteamericano. En general, sin embargo, los grandes avances hechos en la técnica de la artillería durante el siglo XIX hicieron que el cohete fuera desplazado y reemplazado por el cañón.

Es importante distinguir entre cohetes y turborreactores. Los primeros llevan consigo la provisión de oxígeno (o una sustancia que puede suministrarlo) mientras que los últimos dependen del oxígeno del aire para quemar su combustible. Esto significa que mientras el cohete puede ser empleado en el espacio exterior (donde no hay oxígeno), el turborreactor funciona únicamente dentro de la atmósfera terrestre. AL margen de esta diferencia, ambos motores se basan en el principio enunciado por Newton: a toda acción corresponde una reacción igual y de sentido contrario. Esto puede ser mejor comprendido si nos referimos directamente al cohete.

Historia del Uso de Cohetes, sus partes

 Comparación de cohetes con distintos combustibles: sólido y líquido

Ya sea que se trate de un combustible sólido (un polvo comprimido) o líquido, como, por ejemplo, peróxido de hidrógeno, para suministrar el oxígeno necesario y queroseno como combustible, un cohete no es sino un cilindro con un extremo abierto y otro cerrado. Cuando el combustible se enciende produce gases que se expanden rápidamente y en todas direcciones.

Primer cohete ruso principios de siglo xxEl Dr. Roberto Goddard con su primer cohete de combustible líquido, en 1926. El científico americano predijo que los cohetes podrían llegar a ser lo bastante poderosos como para alcanzar la Luna.

Al hacerlo presionan contra todas las paredes del cilindro —el extremo cerrado, los lados y el extremo abierto— pero como en el extremo cerrado hay presión y en el abierto no (porque allí no hay nada contra lo que presionar) las fuerzas están desequilibradas y el cohete se ve impulsado hacia adelante. Esta fuerza se denomina empuje.

El empuje máximo depende del tipo y cantidad de combustible que se quema. Todo demuestra que el cohete no fue olvidado y nunca dejó el hombre de soñar con sus futuras posibilidades.

Siempre se los usó como señales y los cohetes con luces de color o bengalas se utilizaron comúnmente en la primera guerra mundial. En el año 1916, durante dicha guerra, los franceses equiparon sus aviones de caza con 8 cohetes en sus alas, que eran disparados por resorte eléctrico; su misión era la de destruir los globos de observación enemigos. En la década siguiente al fin de la guerra, los estudiosos de Alemania, Italia y los Estados Unidos luchaban por dar una utilidad práctica a todas sus investigaciones.


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En 1926, el americano Goddard presenta un pequeño cohete de combustible líquido, mientras en Alemania se impulsan motocicletas y lanchas de carrera con baterías de cohetes sólidos. El compatriota Max Valier construyó luego otro auto con cohete líquido. En 1929 von Opel vuela con todo éxito en un planeador cohete (sólido), que en realidad fue la primera máquina aérea de reacción del mundo.

Al mismo tiempo los profesores alemanes Oberth, Riedel y Nebel estudian y experimentan con toda seriedad y éxito cohetes de combustible líquido que, prácticamente, sentaron las bases de los actuales. En Italia emulan a Opel construyendo también un planeador cohete.

En 1931 se inicia en Alemania la etapa experimental del cohete postal, posiblemente la forma más pacífica de utilizar un proyectil. A la sazón también el ingeniero Espenlaub vuela satisfactoriamente en un ala volante impulsada a cohete líquido. Ya hacia 1934 las investigaciones del americano Goddard crecen en importancia, pero no reciben mucho apoyo oficial. Los progresos de Oberth, Nebel y Riedel son notables.

Por orden de Hitler, en 1934 se instala la gran planta experimental de Peenemunde. Todo el equipo de sabios y técnicos se dedica entonces alHitler estudio de lo que después sería la V-2. Casi diez años después, el 7 de setiembre de 1944, la primera V-2 caía en Londres.

Este proyectil fue el primer cohete de importancia y base de todos los que de origen ruso o americano iniciaron luego la conquista espacial. Medía 14 metros de longitud y 1,70 metros de diámetro máximo; su peso era 12.600 kilos y podía llevar una carga explosiva de 1.000 kilos. Su propulsión duraba 70 segundos.

Consumía en ese tiempo 3.500 litros de alcohol y 5.000 litros de oxígeno líquido. Su radio de acción variaba entre los 400 a 700 kilómetros. La velocidad inicial es de 2.000 Km./h.,- su velocidad de crucero 5.000 Km./h., en la ionosfera de 16.000 Km./h. y la de caída es de 4.500 Km./h. Su autonomía era de 6 a 8 minutos y la fuerza de empuje de 26.000 kilos. El lanzamiento era sencillo y requería muy pocas instalaciones.

Desgraciadamente la V-2 tuvo por imperio de las circunstancias un empleo bélico, pero estaba escrito que ese no sería su fin. Von Braun, uno de sus creadores, desarrolló de la V-2 el cohete americano Redstone.

Con éste fue puesto en órbita el primer satélite americano y luego elevó la cápsula Mercury en la experiencia espacial del cosmonauta americano Alan B. Sheppard.

Además, los alemacohetes de von braunnes desarrollaron durante la guerra el fantástico Messerschmidt Me 163 Komet, avión de cada a cohete líquido y de extraordinaria efectividad.

También produjeron cohetes auxiliares para ayudar a los aviones en el despegue. Después de la guerra el desarrollo de los turborreactores y turbohélices recibió la mayor atención de los investigadores para su aplicación a las aeronaves.

Sólo el X-15 constituye un experimento en cuanto a los esfuerzos realizados en ese aspecto. Sin embargo, actualmente todas las miradas están fijas en el excitante campo de la exploración del espacio, para el cual se requieren enormes cohetes.

Para poner una cápsula en órbita alrededor de la Tierra es necesaria una velocidad superior a los 27.000 Km./h. Para salir al espacio interplanetario, la velocidad de escape —es decir, la velocidad necesaria para colocar la cápsula fuera de la atracción terrestre— es de más de 39.000 Km./h. El empuje suministrado por el cohete debe ser superior al peso total del cohete y la cápsula combinados.

El más reciente y poderoso cohete americano, hasta el momento en que escribimos estas líneas, es el denominado Saturno. Fabricado por la Douglas, este gigante constituyó la más firme esperanza de los científicos americanos.

Es el más grande construido hasta hoy, pues mide 55,50 metros de longitud y 6,30 metros de diámetro máximo. La fuerza impulsora está compuesta por 14 motores cohetes. Puede colocar en órbita una cápsula o estación de 10.000 kilogramos y transportar a la Luna 3.000 kilogramos.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°33
Encarta – Grandes Inventores del Siglo XIX





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