Felipe II Ataca a Inglaterra con su armada naval



Felipe II Ataca a Inglaterra Con Su Armada Naval

En la madrugada del 27 de julio de 1588, los 105 barcos de la flota inglesa estaban listos para el combate. Lo que avistaron los defensores antes de que una tormenta y el anochecer les limitara la visión fue la flota más grande de la Historia: 125 de los 130 barcos de Sidonia Medina sobrevivieron al viaje desde España.

En un verdadero golpe de genio  Sir Francis Drake se lanzó en contra de los grandes barcos españoles que se alinearon en el puerto de Calais, ocho «Bulot» o brulotes. Estos pequeños barcos cargados con explosivos, sustancias inflamables que son impulsados por el viento, se topan con las naves enemigas. Con el choque, una sobreviene la tragedia. Tomado por sorpresa, asustados por el estruendo de las explosiones, que se producen constantemente, los españoles cortan las amarras y parten en un gran desorden.

Mientras Medina Sidonia navegaba por el canal de la Mancha, formó a su vasta flota en un semicírculo apretado, con las puntas dirigidas hacia el enemigo. Los españoles planeaban forzar a los barcos ingleses hacia el centro, más cargado, donde serían abordados y sometidos. Por su parte, los ingleses, con naves más veloces, esperaban evitar un combate de cerca y destruir al adversario con maniobras ingeniosas y constante fuego de cañones.

Felipe Ataca con su armada a Inglaterra

La Gran Armada (el calificativo de «invencible» nunca se usó oficialmente), constituida por 130 naves con 30.000 hombres, salió del puerto de Lisboa en mayo de 1588 y, tras ser hostigada por las naves inglesas en el canal de la Mancha, tuvo que refugiarse en el puerto de Calais. La batalla se reanudó con clara ventaja para los ingleses, quienes evitaron el abordaje al ser concientes de la superioridad española en hombres.

El duque de Medina Sidonia inició la retirada hacia el mar del Norte, sin poder recoger las tropas, que estaban bajo el mando de Farnesio. Pero en el viaje por el norte de las islas Británicas numerosos barcos quedaron destrozados por las tempestades. Los ‘restos de la armada fueron llegando paulatinamente a la península, adonde arribaron 66 buques y unos 10.000 hombres.

La lentitud de los buques españoles y su táctica anticuada no pudieron vencer en el enfrentamiento a la flota inglesa, que tenía gran capacidad de maniobra y una potente artillería.

Durante la primera semana de enfrentamientos en la costa sur de Inglaterra, los españoles pudieron mantener su formación. Pero el 6 de agosto Howard ganó superioridad numérica cuando llegaron las naves que estaban en Dover para evitar que el duque de Parma cruzara el estrecho. Pero ésa no fue la peor noticia para Medina Sidonia: le llegó un informe del puerto francés de Calais notificándole que la fuerza de invasión aún no estaba lista para combate.

A comienzos del siglo XVII España poseía el imperio más poblado del mundo, mediante el control de la totalidad de América del Sur y varios asentamientos en Asia y África. Para la mayoría de los europeos, España todavía era percibida como la más poderosa potencia de la época; sin embargo, la realidad era muy distinta.

El erario estaba vacío; Felipe II se declaró en bancarrota en 1596 debido a los excesivos gastos que significó la Armada, en tanto que su sucesor Felipe III hizo lo mismo en 1607, tras gastar una fortuna en su corte. Las fuerzas armadas eran anticuadas; el gobierno, ineficiente: v la clase comercial era débil en medio de un campesinado reprimido, una clase noble amante del lujo y el exceso de sacerdotes y monjes.

España siguió desempeñando el papel de gran potencia, pero las apariencias eran engañosas. Durante el reinado de Felipe III (1598-1621), gran parte de la debilidad de España se hizo demasiado evidente.


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