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Los Obreros El Trabajo y La Doctrina Social de la Iglesia Economia

Los Obreros El Trabajo y La Doctrina Social

Iniciativa privada: La Iglesia no está en contra de la iniciativa privada ya que la misma sirve para «contribuir a una abundancia provechosa para todos, y para recoger los justos frutos de sus esfuerzos.»

En tal sentido, aunque reconoce la presencia del Estado en la economía recuerda que la misma «no se encamina a empequeñecer cada vez más la esfera de la libertad en la iniciativa personal de los individuos, sino más bien a garantizar a esa esfera la mayor amplitud posible, tutelando efectivamente, para todos y cada uno, los derechos esenciales de la persona: entre los cuales se ha de reconocer el derecho que cada persona tiene de ser y permanecer normalmente como primer responsable de su propia manutención y de la de su propia familia, lo cual exige que en los sistemas económicos esté permitido y facilitado, a cada individuo, el libre desarrollo de la actividad de una profesión provechosa.»

En este sentido los empresarios cumplen una tarea beneficiosa: «Ostentan ante la Sociedad la responsabilidad económica y ecológica de sus operaciones» y «están obligados a considerar el bien de las personas y no solamente el aumento de las ganancias» Pero la Iglesia no condena la utilidad empresario ya que estas «son necesarias; permite realizar las inversiones que aseguran el porvenir de las empresas, Y garantizan los puestos de trabajo»

Participación de los obreros en la empresa

La Iglesia estimula que se encuentren maneras de incentivar la participación de los übt cros tanto en las utilidades como en las decisiones de la empresa. Pio XI afirmaba tlUc esto debía ocurrir cuando la empresa estuviera en peligro: «si la cosa llegara a una di lien! tad extrema, entonces habrá llegado, por fin, el momento de someter a deliberación si la empresa puede continuar o si se ha de mirar de alguna otra manera por los obreros.

En este punto, verdaderamente gravísimo, conviene que actúe eficazmente una ciertaunion y una concordia cristiana entre patrones y obreros.»….y agrega que el contrato de trabajo se debería «suavizar» mediante el contrato, de sociedad. «De este modo los, obreros y empleados se hacen socios en el dominio y en la administración o participan en cierta medida, de los beneficios percibidos.» La Iglesia propone que «los obreros en las formas y en los grados más oportunos, puedan llegar a participar en la propiedad de las mismas empresas.». «No es posible prefijar los modos y grados de tal participación, pues se hallan en relación con la situación concreta que cada empresa presente; situación. que puede variar de una empresa a otra, y que en lo interior de cada empresa está sujeta a cambios, a menudo rápidos y fundamentales.

Creemos, sin embargo, oportuno llamar la atención sobre el hecho de que el problema de la presencia activa de los obreros existe siempre, sea pública o privada la empresa; y, en cada caso, se debe tender a que la empresa llegue a ser una verdadera asociación humana, que con su espíritu influya profundamente en las relaciones, funciones y deberes de cada Uno de sus individuos. […] Una concepción humana de la empresa debe, sin duda, salvaguardar la autoridad y la necesaria eficacia de la unidad de dirección; pero no puede reducir a sus colaboradores de cada día a la condición de simples silenciosos ejecutores, sin posibilidad alguna de hacer valer su experiencia, enteramente pasivos respecto a las decisiones que dirigen su actividad.»

El ideal señalado por Juan Pablo II es que: «toda persona, basándose en su propio trabajo, tenga pleno título a considerarse al mismo tiempo «copropietario» de esa especie de gran taller de trabajo en el que se compromete con todos.»

Fuente Consultada: Las Ideologías del Siglo XXI de Ignacio Massun






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