Espionaje en la Guerra Fria Espia Nunn May Juicios a Espias y Traidores



Espionaje en la Guerra Fria: Nunn May Juicios a Espias y Traidores

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL ESPÍA NUNN MAY Treinta años después del enjuiciamiento de Casement (ver Caso I), la severa Corte de Old Bailey fue escenario de un sensacional caso de espionaje y traición que tuvo por protagonista a Alan Nunn May, científico británico cuyas simpatías hacia el marxismo lo impulsaron a convertirse en espía de los rusos y a suministrarles informaciones atómicas. Nunn May, hijo de un fundidor de bronce, había nacido en Birmingham en 1911 y tras obtener una beca para el Trinity College de Cambridge, se había doctorado en matemáticas y ciencias naturales. Habiendo viajado a Leningrado en 1936, sus inclinaciones izquierdistas lo llevaron a ponerse así servicio de la URSS.

En 1942, durante la guerra, le cupo participar en razón de sus brillantes méritos científicos en el proyecto Tubo Alloys, en el laboratorio Cavendish de Cambridge, firmando la solemne promesa de respetar el Acta de Secretos Oficiales de su nación. Al año siguiente era enviado a Ghalk River, Canadá, para proseguir sus investigaciones, que estaban directamente vinculadas con la investigación nuclear.

En la primavera de 1945, época en que la primera bomba atómica iba a ser detonada en Álamo gordo, Numm May, por mediación de la embajada rusa  en Otawa recibió instrucciones de suministrar información nuclear para la URSS.

Al parecer, cumplió esta tarea con gran éxito, dando a conocer los avances atómicos logrados en los laboratorios de Canadá y ocasionalmente los obtenidos en EE. UU., habiendo viajado en una oportunidad a Chicago.

Después de dirigirse a Moscú para dar cuenta de su labor, Nunn May retornó a Londres en septiembre de 1945, pasando a servir un cargo docente en el Kimgs College, desde el cual intentó continuar su labor de espionaje en favor de la URSS. Pero un funcionario del Departamento de Cifrado de la embajada rusa en Ottawa, llamado Gouzenko, desertó por aquellos días, llevándose consigo comprometedores documentos que consignaban las actividades de May.

Gouzenko se puso bajo la protección de la Policía Montada canadiense, no trepidando en divulgar cuanto sabía. Así fue como la policía inglesa, convenientemente enterada, comenzó a vigilar estrechamente a Nunn Maiy en Londres, y cuando tuvo en sus manos los antecedentes necesarios para proceder, lo arrestó el 4 de marzo de 1946. Bajo la acusación de traicionar el Acta de Secretos Oficiales, la Corte de Old Bailey abrió proceso contra Nunn May, el cual fue declarado culpable, sentenciándosele a diez años de prisión. «Todo el asunto fue extraordinariamente penoso para mí —declaró el inculpado durante el juicio—, y si me comprometí en esto fue porque pensé que era una contribución a la seguridad de la humanidad. No lo hice por las ganancias materiales.»

Esta confesión fue esgrimida por la defensa de May como atenuante del delito. Sin embargo, el juez Oliver, quien presidió el caso, al dictar sentencia expresó lapidariamente: «Opino que usted no actuó como un hombre honorable, sino que con deshonor. Si fue el dinero lo que le impulsó a realizar lo que hizo, en efecto, consiguió dinero por ello».

El Ministro del Interior británico de la época, Chuter Ede , afirmó en la Cámara de los Comunes que Nunn May «había vendido los conocimientos que había adquirido al servicio de su país a un gobierno extranjero para uso privado y particular». Sin embargo, a pesar de la relevancia que tuvo el caso, nadie pudo describir a May con precisión.

Para unos fue «un hombre encantador, no muy alto, triste, con un sentido muy adusto del humor». Otros le recuerdan simplemente como una persona «incolora» o como «una especie de empleadillo de banco insípido«. En el momento de ser arrestado, Nunn May vivía solo, muy retraídamente, cobrando un salario de 800 libras anuales como profesor de física del Kings College, Liberado en diciembre de 1952, habiendo cumplido seis de los diez años de su condena, el científico se retiró a vivir en Cambridge.



El fin de la Guerra Fría
A fines de 1989 -el año en que se celebró el bicentenario de la Revolución Francesa- los televisores de todo el mundo mostraron cómo una multitud de alemanes orientales se dedicaba a demoler el Muro de Berlín. El Muro simbolizaba la división de Alemania -y del mundo- en dos mitades, que representaban el orden capitalista y el orden comunista.

El proceso que condujo a la caída del Muro -y a sucesivos cambios- fue iniciado a mediados de la década de 1980 por el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijaíl Corbachov. El propósito de Gorbachov era la reforma del sistema soviético, que condensaba en dos términos: perestroika -que aludía a la reestructuración económica- y glasnost -que remitía a la transparencia y a la apertura política-.

Este proceso suponía, además, una progresiva eliminación de los conflictos estratégico-militares con el bloque occidental, es decir, la terminación programada de la Guerra Fría. Esta tendencia de desmilitarización se puso de manifiesto con los acuerdos para el desarme celebrados con los Estados Unidos.

La reforma «desde arriba» del sistema soviético no tuvo el desarrollo imaginado por sus iniciadores. En pocos años, el régimen comunista se desmoronó, la Unión Soviética se desmembró y prácticamente desapareció como potencia mundial, encerrada en los problemas provocados por la transición de la economía centralmente planificada y el sistema de partido único, a la economía de mercado y la democracia representativa.

Las consecuencias del fin de la Guerra Fría todavía no pueden ser apreciadas en toda su magnitud. Sin embargo, hay cambios profundos y perceptibles que pueden destacarse: la suspensión de la amenaza de una guerra atómica entre las potencias y la reconversión de la industria bélica; la alteración de los equilibrios políticos y militares en las zonas calientes de la Guerra Fría -la Guerra del Golfo y el proceso de paz entre israelíes y palestinos se relacionan con este cambio-; la pérdida de atractivo del modelo comunista frente al capitalismo liberal; el surgimiento de movimientos nacionalistas en los países de Europa del Este y en la ex Unión Soviética; el crecimiento del integrismo islámico, y la configuración de un nuevo esquema de poder internacional marcado por un relativo declive del poderío de los Estados Unidos y los ascensos de Europa y, sobre todo, del Japón.

Fuente Consultada: Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes



------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------