F.B.I La Guerra Fria Espionaje Internacional Historias de Espionaje



F.B.I La Guerra Fría Espionaje Internacional
Historias de Espionaje

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL AFFAIRE HISS  CHAMBERS: Durante los años de la «guerra fría«, que siguió a la última conflagración mundial, el F.B.I. después de haberse destacado en la década del treinta en su lucha contra el gangsterismo, se convirtió en la principal palanca del gobierno norteamericano en el combate contra la ideología y espionaje comunistas en toda la extensión del territorio.

En algunos casos la búsqueda de «complots comunistas» se convirtió en una verdadera psicosis, que llegaría más tarde a su punto culminante con el irrazonable «McCarthysmo«.

 En este clima, muy pronto saltó al tapete de la discusión el tema «comunistas infiltrados en el Gobierno», al afirmarse que no pocos funcionarios de Estado que desempeñaban cargos de confianza aparecían ligados al «comunismo internacional». Fue en esta atmósfera cuando en 1948 estalló el gran escándalo del caso Hiss (foto), el cual produjo una conmoción pocas veces igualada en los EE. UU.

En agosto de aquel año un ciudadano llamado Wbittaker Ghambers se presentó ante la Comisión de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes confesando que había sido miembro del Partido Comunista desde 1924 a 1937, y agregando que había pertenecido también al sistema de espionaje soviético, traficando con documentos sustraídos al Gobierno norteamericano.

Pero la conmoción alcanzó su clímax al asegurar Chambers qüe uno de sus  colaboradores en esta actividad era nada menos  que Alger Hiss, un joven y brillante diplomático norteamericano, que antes de la guerra y durante ella trabajó al servicio del Departamento de Estado. Al ventilarse en los tribunales, el caso Hiss-Chambers atravesó por variadas y sorprendentes alternativas.

Primero, Hiss negó todos los cargos en su contra, afirmando que sólo conocía a Ghambers bajo el nombre de George Crosely, escritor de segunda categoría. Después el acusado inició una demanda por calumnia e injurias contra Ghambers por calificarlo públicamente de «comunista», exigiendo una indemnización de 75 mil dólares. A esto Chambers replicó exhibiendo los documentos del Departamento de Estado que le había entregado Hiss para darlos al coronel Boris Bykov, agente soviético, y además algunos microfilms comprometedores. Por último, Hiss tuvo que reconocer que algunos de los documentos mostrados por Chambers estaban escritos de su puño y letra.

La labor del F.B.I.. en el caso Hiss consistió en investigar la exactitud de los cargos formulados por Ghambers y de las negativas del acusado. Entre otras pruebas, los agentes federales comprobaron que algunas informaciones exhibidas por Chambers habían sido dactilografiadas por la máquina de escribir de Hiss.

Localizaron asimismo a una mucama que reconoció haber visto al inculpado en la casa del denunciante y descubrieron a un tal Félix Inslerman, fotógrafo afiliado al Partido Comunista, quien efectuaba las fotocopias en microfilms que el funcionario del Departamento de Estado suministraba al espía. El primer acto del proceso se inició en mayo de 1949, después que un gran  jurado federal reunido en Nueva York dictara orden de encausamiento contra Alger Hiss, ,por perjurio, el 15 de diciembre de 1948.

En este primer proceso el jurado no llegó a ningún acuerdo, por carecerse todavía de pruebas condenatorias. Pero en un segundo juicio, realizado en noviembre de 1949, Hiss fue declarado culpable y condenado a cinco años de prisión, saliendo en libertad en noviembre de 1954.



Al parecer, esta sentencia relativamente suave se debió al hecho de que las informaciones proporcionadas por Hiss a Chambers no revestían un carácter muy grave para la seguridad nacional. El propio Wihittaker Ghambers al relatar el caso Hiss en su obra «El Testigo», empresa: «Las fuerzas que en definitiva ganaron para la nación la causa Hiss fueron: Tomas Murpby, Richard Nixon, los hombres del F.B.I, junto con los dos jurados de acusación, y Tom Donegan, y los otros jurados del proceso».

El entonces representante de California y hoy Presidente de EE. UU., Richard Nixon —quien se ha caracterizado por su posición vehementemente anticomunista— no trepidó en calificar a Hiss y sus actividades simplemente como «despreciables». En cambio, el entonces Presidente Trumao y su Secretario de Estado Dean Acheson guardando prudente reserva.

Fuente Consultada: Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

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