Los Gobiernos Democraticos en Argentina desde 1983



Los Gobiernos Democráticos en Argentina

ANTECEDENTES:
Las elecciones de 1983
La movilización y los disturbios del 16 de diciembre aceleraron los tiempos políticos.

En el mes de febrero de 1983, Bignone se vio obligado a establecer un cronograma electoral y fijó el 30 de octubre de 1983 como fecha para los comicios, a pesar de que no pudo lograr que los partidos aceptaran clausurar la revisión del pasado.

En el mes de abril, el gobierno dio a conocer el llamado «Documento Final». Con el objetivo de terminar con las «secuelas de la lucha antisubversiva», en ese documento, las Fuerzas Armadas declaraban que «los desaparecidos estaban muertos».

El documento fue rechazado por la mayoría de las organizaciones políticas y sociales, incluida la Iglesia.

También el Papa condenó el documento militar y este hecho contribuyó a que el episcopado argentino emitiera una condena, venciendo la oposición de los obispos más cercanos a la dictadura.

Alfonsín reclamó que fuera «la justicia» y no sólo «la Historia» quien se encargara de revisar el pasado, y también denunció la existencia de un pacto sindical-militar para tender un manto de olvido sobre la actuación militar entre 1976 y 1983.

Con estos hechos, Alfonsín inició su campaña electoral, diferenciándose de las actitudes más prudentes del justicialismo y asumiendo el discurso más duro de oposición a la dictadura. Los radicales se presentaron como los portavoces de los valores democráticos y de la libertad política.

Esta propuesta tan amplia e imprecisa permitió a la UCR aglutinar una gran mayoría electora!, pero también puso de manifiesto su debilidad programática.

El peronismo, por su parte, sumido en un complicado proceso de disputas internas entre diversos sectores, eligió como candidato a Luder, representante de la tendencia moderada.

Los resultados de las elecciones del 30 de octubre estuvieron marcados por una gran polarización del electorado: la UCR obtuvo aproximadamente 7.500.000 votos (el 52%) y 5.700.000 (el 40 %) el PJ.



El triunfo de un candidato radical sobre uno peronista en elecciones sin proscripciones sorprendió a gran parte de la sociedad. Los militares adelantaron la fecha de traspaso del gobierno y, en un clima de euforia, que se vivió en las calles y plazas de todo el país, Raúl Alfonsín asumió la presidencia el 10 de diciembre de 1983.

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La democracia (1983-2013): Después de la guerra de Malvinas, el gobierno militar quedó desarmado y en poco tiempo reapareció la oposición.

Entre 1982 y 1983, la situación económica se agrava y comenzaron las protestas sociales, los conflictos gremiales y las huelgas generales. La sociedad demostraba en actos y manifestaciones masivas en Plaza de Mayo su repudio contra la dictadura.

La democracia era vista como la bandera contra el autoritarismo que habían ejercido los gobiernos militares. La ciudadanía renovaba su interés por la participación y se afiliaba a los tradicionales partidos tradicionales.

En las elecciones internas del radicalismo fue elegido como candidato presidencial por la U.C.R. el líder del Movimiento de Renovación y Cambio, Raúl Alfonsín.

El discurso democrático y antiautoritario del candidato radical tuvo gran repercusión, sobre todo entre la juventud.

El peronismo, en cambio, carecía de una estructura partidaria y de toda práctica de debate interno. Así, lejos de toda renovación, fueron elegidos como candidatos Ítalo Luder y Bittel.

RETORNO DE LA DEMOCRACIA EN 1983- RAÚL ALFONSÍN



El 30 de octubre de 1983, el peronismo fue derrotado por primera vez en elecciones libres por la fórmula radical, que obtuvo el 52% de los votos.

El Presidente Raúl Alfonsín electo asumió el 10 de diciembre con gran apoyo social.

Se restablecieron las libertades públicas y los derechos humanos, y la cultura argentina volvió a destacarse en el mundo.

La herencia dejada por la dictadura militar fue muy pesada y los sucesivos gobiernos (Raúl Alfonsín y Carlos Menem) vieron condicionados sus planes sociales y políticos por las presiones económicas.

Menem entendió que la solución pasaba por una política de privatizaciones.

Esta política generó una breve etapa de bienestar (1991-1995), pero que concluyó con una profunda crisis que generó desocupación y aumentó notablemente la deuda externa.

De la Rúa presidente
El candidato de la Alianza, Fernando de la Rúa, triunfó en las elecciones presidenciales de 1999 con el 48,5% de los votos, venciendo al justicialista Eduardo Duhalde.

La situación económica manifestaba una profunda crisis: mientras que el Estado no encontraba cómo financiar sus gastos, los capitales internacionales desaparecían.

La única salida era devaluar el peso y terminar con la convertibilidad, pero el Presidente se negó a tomar esa decisión. Ni una suba de impuestos (el «impuestazo»), tampoco la reducción de los salarios públicos en un 13%, alcanzaron para equilibrar la situación.

En diciembre de 2000, el gobierno obtuvo un crédito de 30.700 millones de dólares denominado en una amplia campaña publicitaria el «Blindaje», que no tuvo efectos positivos.



En marzo de 2001, el titular de la cartera de Economía en ese entonces, José Luis Machinea, fue reemplazado por Ricardo López Murphy. El nuevo ministro propuso un programa de ajuste sobre los salarios de los empleados estatales y el presupuesto de educación. Hubo sucesivas protestas populares. Su plan fue rechazado y debió renunciar.

El 20 de marzo de 2001, De la Rúa convocó a Domingo Cavallo, que se había desempeñado como ministro de Economía durante el gobierno de Carlos Menem, y antes, como presidente del Banco Centra! en la última etapa del gobierno de facto.

Ver: Gobierno de Nestor Kirchner

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