Juego de Concentracion Visual y Estimulacion de la Memoria



Juego de Concentración Visual y Estimulación de la Memoria

La capacidad de retener mentalmente datos (no sólo información, también imágenes y hasta recuerdos sensoriales), es una función de vital importancia. Para ejercitar y conservar la memoria hay que tener en cuenta que son tres las dimensiones clave: memorizar, pero también visualizar y razonar. Uno de los ejercicios básicos que sirven para probarlo consiste en hacer listas de palabras y recordarlas: primero cinco, después diez y aumentar progresivamente la cantidad de términos.

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La plasticidad del cerebro sigue sorprendiéndonos, a pesar de que Santiago Ramón y Cajal, el padre de la neurología moderna, ya lo aseveró hace un siglo: las neuronas pueden cambiar sus conexiones entre sí, y conviene entrenarlas.

Si moldeamos el órgano de pensar con la experiencia, ¿hasta qué punto es posible mejorarlo? ¿Podemos hacer algo para evitar que el parkinson y el alzhéimer afecten nuestra mente cuando seamos mayores, o, por lo menos, para retrasar su aparición? Un cúmulo de respuestas se levanta sobre la tan mencionada gimnasia cerebral. Sí, nadie duda sobre la necesidad de ejercitar la masa gris.

El problema es cómo. Primera lección: Tome un buen libro y sumérjase en sus páginas. O una revista que traiga historias sorprendentes que estimulen su curiosidad e imaginación, como la que tiene ahora entre las manos. “La carga intelectual de un videojuego, o de un documental, es bastante menor que la aportada por un libro”, asegura Juan Lerma, director del Instituto de Neurociencia de Alicante. Y continúa: “Se han hecho experimentos para observar qué ocurre cuando uno lee: el cerebro recrea paisajes y emociones, y se activan áreas de este órgano acordes a la información que está obteniéndose”. En cambio, cuando vemos algo en una pantalla, lo único que encendemos es la zona visual.

Los expertos también aconsejan dejar a un lado la calculadora por un momento para hacer las cuentas. O intentar aprender otro idioma, tocar un instrumento musical… El cerebro agradece los desafíos, y en esta época ultra tecnológica no tiene que ponerse necesariamente un traje virtual y jugar a ser el protagonista de Tron para ponerle a prueba. Pero, además, no se apoltrone. Corra un poco, sin cansarse. Pasee. Anótese en clases de danza. Haga gimnasia con frecuencia. Los experimentos realizados en paciente y sobretodo, en animales a los que se los ha sometido a un ejercicio físico moderado y continuo muestran claramente un aumento de su rendimiento cerebral”, asegura Lerma.

El ejercicio cambia la cara a nuestras neuronas: sus vínculos aumentan y se hacen más ricos. Crece el número de espinas neuronales, unas protuberancias en forma de hongo que surgen en el tronco -el axón– de la neurona y promueven la formación de las sinapsis, las mágicas conexiones nerviosas. No sabemos muy bien cómo tiene lugar este milagro en términos moleculares, pero sucede.

El investigador Art Kramer, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (EE.UU.), está convencido de que caminar unos 45 minutos tres veces a la semana incrementa en un 20 por ciento el almacenamiento de memorias episódicas y optimiza las funciones cerebrales, según afirmó a la revista Newsweek. Un año de ejercicio casi obra maravillas, revelan los experimentos. Así, un individuo de 70 años podría conseguir la conectividad neuronal de un treintañero, con las consiguientes mejoras en la planificación de tareas, la facultad de hacer varias cosas a la vez, etcétera. Sabiendo que, con los años, perdemos estas valiosas ligazones entre células nerviosas.

Fuente Consultada: Revista Muy Interesante Junio 2011 N°308 año 26



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MANTENER POR SIEMPRE UNA MENTE LÚCIDA Y JOVEN

La habilidad para el razonamiento y el procesamiento cerebral son signos de juventud. Así, mantener en óptimas condiciones el sistema cognitivo es una forma de compensar el declive mental propio (e ineludible) del envejecimiento.

Ese órgano que pesa poco más de un kilo y que tenemos en la cabeza, funciona como un control remoto que dirige movimientos y pensamientos y también determina la dirección de algunos sentimientos. Se entiende entonces por qué es tan importante desarrollar y conservar sus capacidades.

El cerebro está en constante evolución. Esto significa que puede enriquecerse permanentemente. También quiere decir que envejece. Porque los axones y dendritas (fibras nerviosas) disminuyen con el transcurso del tiempo. ¿Cómo se evita el deterioro? Con una vida sana (es decir, con una rutina físicamente activa y un plan de alimentación adecuado), y además con determinados estímulos, ya que la ejercitación mental es esencial para la creación de nuevas ramificaciones y conexiones interneuronales.

El cuidado del ambiente intelectual en el que una persona se mueve es determinante para el buen estado de salud mental. Esto no quiere decir que alguien deba estar razonando constantemente o planteándose siempre dilemas de resolución compleja. Simplemente, se trata de participar cada tanto, en forma habitual y periódica, de actividades que inviten a recurrir a las facultades mentales. Desde tomar clases o escuchar charlas, hasta jugar a algo o leer materiales que no sean sólo pasatistas, sino que lo impulsen a elaborar un pensamiento propio.

Hay ejercicios que sirven para aumentar el rendimiento mental. Apuntan a potenciar ciertos aspectos de la inteligencia y la concentración, fortalecer la memoria y acelerar la velocidad para la resolución de problemas. Por ejemplo, hacer crucigramas, juegos de ingenio, resolver cálculos matemáticos. También es fundamental realizar trabajos creativos. La creatividad estimula la generación de nuevos conceptos, produce innovación y posibilita concretar las ideas. Todo esto pone en funcionamiento y potencia la habilidad mental. Estas actividades son muy efectivas a la hora de proteger las células del cerebro y ayudan a prevenir enfermedades como el Alzheimer y el mal de Parkinson.

Combatir el estrés crónico también es una manera de mantener saludable la cabeza. Además de prevenir el deterioro general, el entrenamiento de la mente contribuye a evitar la dependencia. Una persona capaz de mantener sus facultades mentales preserva su autonomía. Los beneficios de la independencia repercuten en todos los planos del bienestar, especialmente en el emocional.



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La prevención del envejecimiento del cerebro.
Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para empezar

Del mismo modo que el hecho de envejecer es para todos un proceso inevitable, recientes evidencias científicas muestran que la enfermedad de Alzheimer no es una dolencia que afecte sólo a un sector de personas de edad avanzada. Esta enfermedad, o la demencia senil con ella relacionada, bien puede ser para, todos nosotros el resultado final del envejecimiento del cerebro. Es un proceso que puede iniciarse mucho antes de lo que podríamos suponer. De hecho, es posible encontrar indicios en jóvenes a partir de los veinte años de edad.

El sutil y gradual envejecimiento del cerebro comienza décadas antes de que un médico pueda reconocer algún síntoma de la enfermedad, manifestándose en forma de minúsculas placas o de ovillos acumulados en él. De hecho, la formación de estas placas y ovillos en nuestra vida adulta es bastante precoz, aun si los sutiles cambios producidos en la memoria y el lenguaje pasan desapercibidos e ignorados durante muchos años. No obstante, estas minúsculas señales de placas en nuestro cerebro aparentemente saludable, son los primeros signos de envejecimiento. Si hacemos caso omiso de ellos y no tomamos las medidas necesarias, continuarán reproduciéndose insidiosamente.

Cuando abordo este tema me suelen preguntar:¿Mi cerebro estará irreversiblemente dañado cuando llegue a la mediana edad? ¿Es demasiado tarde para que empiece a hacer frente a este proceso inevitable? ¿Demasiado pronto? ¿Mi capacidad de memoria se deteriorará aunque tome todas las medidas necesarias para evitarlo?

Mi respuesta a todas esas preguntas es no. Nunca es demasiado tarde o demasiado pronto para empezar a combatir el envejecimiento del cerebro. Aun si algún día la ciencia encuentra una manera de reponer las células perdidas del cerebro, los científicos están de acuerdo en que siempre será más fácil prevenir la pérdida de memoria que restaurarla.

Cuanto antes enfrentemos el problema, antes podremos intervenir en la batalla, una batalla que libramos como si fuésemos pequeños gladiadores de las neuronas. Con suerte, la comenzaremos en el momento en que nuestra falta de memoria sea todavía mínima o simplemente imperceptible.

Fuente Consultada: La Biblia de la Memoria Dr. Gary Small

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