Los Conquistadores Españoles en el Mar Dulce de Solis Hambre en el Mar



El Hambre truncando sueños.

hambre en buenos aires

Las condiciones de vida eran penosas: faltaban alimentos, materiales de construcción, y mano de obra. Los indígenas sitiaron la mísera aldea y lanzaron flechas incendiadas sobre los ranchos de paja. En esta situación angustiosa, aislados y sin recursos, los primeros habitantes de Buenos Aires empezaron a comerse todo lo que estaba a su alcance: ratas, ratones, víboras, cueros, zapatos, carne podrida, caballos y luego los cadáveres de los ahorcados que fueron castigados por comerse los caballos a pesar de las prohibiciones.

Hubo incluso quien asesinó para comer. Mucho después de estos hechos, recordaban los memoriososlos nombres de quienes habían comido carne humana urgidos por las circunstancias, como un tal González Baitos, que vivía entonces en el sur de Brasil.

En medio de esta catástrofe, las pocas mujeres que habían acompañado a los soldados dieron prueba de una gran resistencia física y de serenidad. Isabel de Guevara, una de aquellas primeras pobladoras, explicó lo ocurrido en estos términos: -“Vinieron los hombres en tanta flaqueza, que todos los trabajos cargaban de las pobres mujeres, así en lavarles la ropa como en curarles, hacerles de comer lo poco que tenían, limpiarlos, hacer centinela, rondar los fuegos, armar las ballestas, cuando algunas veces los indígenas les venían a dar guerra (…) porque en este tiempo como las mujeres nos sustentamos con poca comida, no habíamos caído en tanta flaqueza como los hombres”.

Sólo la tercera parte de los expedicionarios sobrevivió al hambre, las enfermedades y los ataques de los indígenas del territorio rioplatense.

Con el tiempo las cosas mejoraron y los querandíes “tan trashumantes como los gitano –en palabras de Ulrico Schmidl– desaparecieron en la inmensidad de la llanura”.

Mendoza, sin haber pasado las penurias del hambre, pues siempre tuvo alimentos variados en su mesa, se encontraba gravemente enfermo. Padecía de sífilis, el “mal gálico” como se lo llamaba entonces, contraído en las guerras de Italia. A pesar de su mala salud, y de la debilidad de su hueste, el Adelantado se empeñó en cumplir con las tres fundaciones a las que se había comprometido:

Buenos Aires que fue el primer establecimiento; Corpus Christi  -río arriba- el segundo, y Buena Esperanza, el tercer fuerte, fundado por Mendoza antes de embarcarse de regreso a España. Don Pedro falleció en el viaje y su cuerpo fue arrojado al mar.

La designación del sucesor había recaído en Ayolas, el asesino de Osorio. Pero Ayolas, en la búsqueda de un éxito individualista que lo llevara a la gloria emprendió una exploración en pos de la fabulosa Sierra de Plata de la que no regresó. No hubo más noticias concretas, sólo rumores sobre su posible paradero. Quizá pesaba sobre él la misma maldición que sobre Mendoza, por matar a traición como murmuraban sus soldados. Así, con mucha pena y poca gloria, concluyó lo que pudo ser una página brillante de la historia de la Conquista.



Primer encuentro entre Mendoza y los aborígenes

Fuente Consultada: La Argentina, Historia del País y Su Gente de Maria Sánchez Quesada
Por Prof. Historia: Adriana Beresvil

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