Ultima Batalla en el Virreinato y Fin del Imperio Español



Ayacucho: Ultima Batalla en el Virreinato del Río de la Plata

Tras casi quince años de guerras, en diciembre 1824, luego de tres horas de una sangrienta batalla, el último virrey de América del Sur, La Serna, se rindió incondicional-mente, junto con 14 generales españoles, a las fuerzas revolucionarias conducidas por el general Sucre. Terminaba así la guerra de independencia en la mayor parte de Hispanoamérica.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: En enero de 1820 se produjo en Cádiz la sublevación de las tropas destinadas a América para vencer a los revolucionarios. Bajo la dirección del coronel Rafael del Riego, las tropas marcharon sobre Madrid e impusieron a Fernando Vil el restablecimiento de la Constitución de 1812, de carácter liberal. Esta situación favoreció el desarrollo de las guerras por la independencia de América. Así, luego de varias derrotas, los realistas fueron vencidos definitivamente por el general Antonio J. de Sucre en la Batalla de Ayacucho, en diciembre de 1824.

La independencia de las Provincias Unidas fue reconocida, sucesivamente, por Portugal (1821), Estados Unidos (1822)-que, simultáneamente, reconoció la independencia de otros países americanos- y Gran Bretaña (1824).

El glorioso proceso de independencia fue coronado por dos grandes batallas que libraron los ejércitos patriotas contra las fuerzas realistas que, tras la proclamación del 28 de julio de 1821, aún se mantenían en nuestro territorio y pugnaban por reconquistar a nuestro pueblo. Una de estas batallas libradas fue la de Ayacucho, donde el valor y coraje de las tropas lograron la victoria.

El día 9 de diciembre de 1824, a las 9:00, se inició la Batalla de Ayacucho. A las 13:00, Canterac, informado de que el virrey La Serna había sido hecho prisionero por la valerosa acción del sargento Barahona, y herido de arma blanca, tomó el mando del ejército realista y convocó a Consejo de Guerra para evaluar la situación militar de la batalla.

Las conclusiones de ese Consejo fueron que:
1.La batalla estaba siendo ganada por los patriotas.
2.Existía desbande en sus tropas.

A pesar de los informes, el Consejo de Guerra decidió el repliegue del ejército realista al Alto Perú para apoyar al general Olañeta, pero las tropas realistas ya no tenían fuerzas ni ganas de obedecer a sus jefes. La tropa realista, al recibir esa orden, se amotinó y se produjeron rendiciones y huidas.

El Mariscal del Perú, don José de La Mar, con un ayudante, instó a la rendición a los jefes realistas, “asegurando que el general Sucre estaba dispuesto a conceder a los vencidos una capitulación tan amplia como sus altas facultades permitiesen, a fin de que cesaran del todo las desgracias en el Perú”.

Ante su situación militar calamitosa y ya sin tropas por el amotinamiento, el general Canterac aceptó la rendición.

Numerosas fueron las bajas que debieron soportar los ejércitos de independencia hasta lograr el triunfo definitivo sobre las tropas realistas. E1 general Sucre saluda a sus generales después de la batalla de Ayacucho.

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