Acuerdo Roca-Mitre

La Convencion de 1860 La Reforma de la Constitucion

Convención de 1860 – Pacto de San José de Flores y la Reforma de la Constitución Nacional de 1853

Antecedentes:

PACTO DE SAN JOSÉ DE FLORES
Libre de enemigos, el vencedor prosiguió su avance y dio a conocer una proclama en la que sostenía su política de integración y pacificación nacionales.

Dice la proclama de Urquiza en uno de sus pasajes: «Deseo que los hijos de una misma tierra y herederos de una misma gloria no se armen más los unos contra los otros; deseo que los hijos de Buenos Aires sean argentinos.

Espero para ello el concurso de vosotros mismos, de los buenos y los patriotas. Desde el campo de batalla os saludo con el abrazo de hermano. Integridad nacional, libertad, fusión, son mis propósitos».

Entretanto, la noticia de la derrota conmovió a las autoridades de Buenos Aires y el gobernador Alsina tomó varias medidas defensivas y confió nuevamente el mando de las tropas al general Mitre.

Urquiza avanzó hasta San José de Flores, donde acampó al frente de unos 20.000 hombres, pues había engrosado sus filas con aportes de la campaña bonaerense. Buenos Aires quedó sitiada y el vencedor aunque las circunstancias lo favorecían en caso de ataque— prefirió negociar por intermendio del emisario paraguayo Francisco Solano López.

Las conferencias se iniciaron en la chacra de Monte Caseros y concluyeron en San José de Flores. Los comisionados federales exigieron la renuncia de Alsina, quien la presentó el 8 de noviembre y fue reemplazado por Felipe Llavallol, presidente del Senado.

(Eliminadas las dificultades, el Convenio de Paz —conocido históricamente como el Pacto de San José de Flores— fue firmado el 11 de noviembre de 1859. Según el tratado. Buenos Aires se declaraba «parte integrante de la República Argentina» con el objeto de incorporarse al resto del país, debía reunirse —en un lapso de veinte días— una Convención provincial a fin de estudiar la Constitución promulgada en mayo de 1853.

En caso de reformas a dicha Carta Fundamental, se reuniría una Convención Nacional, cuyas resoluciones serían aceptadas por la provincia de Buenos Aires.

Esta aseguraba la integridad de su territorio —»que no podía ser dividido sin el consentimiento de la Legislatura»— como también la propiedad de sus establecimientos oficiales, no así de la Aduana, que desde ese momento pertenecía a la Confederación.

El Pacto decretaba el olvido de los rencores políticos y el cese de las persecuciones, tanto de civiles como de militares. El ejército de la Confederación se comprometía a evacuar la provincia de Buenos Aires a breve plazo. La» república del Paraguay garantizaba el cumplimiento de todo lo estipulado.

La paz fue celebrada con gran entusiasmo; sin embargo, la lucha no tardaría en reanudarse. Alsina había abandonado el gobiefno de Buenos Aires, pero continuaban a su frente otros hombres de tendencia porteñista y separatista.

reforma constitucion 1860

CONVENCIÓN DE 1860

De acuerdo con lo dispuesto por el Pacto de San José de Flores, el gobierno provisorio de Buenos Aires convocó a elecciones de convencionales, para resolver si la Constitución debía ser reformada antes de su juramento por las autoridades bonaerenses. Practicado el escrutinio, ganó por mayoría el partido gobernante.

El 6 de enero de 1860 se instaló la asamblea y se designó una comisión de la que formaban parte destacadas figuras, como Mitre, Sarmiento, Vélez Sársfield, Mármol y Cruz Obligado. Las sesiones se prolongaron hasta el 12 de mayo.

Las reformas propuestas, aunque no alteraban la estructura de la Constitución Nacional, introducían varias modificaciones a través de veintidós puntos.

El art. 3ºde la Constitución disponía que la ciudad de Buenos Aires fuera la Capital de la República; la reforma resolvió que una ley del Congreso —previa cesión por la provincia respectiva del territorio a federalizarse— establecería el lugar de residencia del gobierno nacional. En consecuencia y hasta nueva resolución, la Capital sería la ciudad de Paraná.

La Constitución había nacionalizado la Aduana porteña y por el art. 64 establecido derechos de importación y exportación. La reforma dispuso que los últimos correspondían a Buenos Aires hasta el año 1806, cláusula que beneficiaba al gobierno de dicha provincia.

La Convención porteña resolvió que la República debía denominarse: «Provincias Unidas del Río de la Plata».

Las enmiendas fueron a su vez estudiadas por una Convención Nacional que se reunió en Santa Fe el 14 de setiembre de 1860.

Allí merecieron aprobación todas las reformas, aunque con respecto a la denominación del país, se dispuso que serían nombres oficiales: «Provincias Unidas del Rió de la Plata», «República Argentina» y «Confederación Argentina», pero en la formación y sanción de las leyes deberá utilizarse «Nación Argentina».

La convención de 1860 reformó a la Constitución de 1853, en los siguientes puntos:

a) El Art. 3º de la Constitución declaraba a la ciudad de Buenos Aires capital de la República. La Convención lo modificó en esta forma: «la ciudad que se declare Capital de la República por una ley especial del Congreso, previa cesión hecha por una o más legislaturas Provinciales, del territorio que haya de federalizarse».

b) La Convención dispuso que a partir de 1866, los derechos de exportación cesarían en su carácter de- impuesto nacional.; La Constitución en su artículo 4° ubicaba esos derechos entre las rentas nacionales, lo cual perjudicaba a la provincia de Buenos Aires, que era la única exportadora.

c) Suprimió la gratuidad de la enseñanza primaria en las provincias y también abolló la obligación de someter las constituciones provinciales a la aprobación del Congreso.

d) Fue modificado el artículo 6º que autorizaba al Poder Ejecutivo a Intervenir arbitrariamente en las provincias. La Convención dispuso que el gobierno federal sólo podrá intervenir para garantizar el régimen republicano o atender a la defensa nacional.

e) La Convención agregó los artículos 32, 33, 34 y 35 a la Primera Parte (Declaraciones, Derechos y Garantías) de la Constitución de 1853. Esos artículos se referían a la libertad de imprenta, a derechos no numerados, pero que nacen del principio de la soberanía del pueblo y a la incompatibilidad de los jueces federales con los provinciales.

f) Agregó a los artículos 36 y 43, que fijaban los requisitos para ser diputado o senado el de haber nacido en la provincia que lo elija o tener dos años de residencia inmediata en ella.

g) Suprimió la obligación de comenzar la reforma de la Constitución ante el senado, también abolió el juicio político ante el Congreso Nacional de los gobernadores provinciales y la facultad del Poder Ejecutivo de declarar el estado de sitio, en caso de urgencia.

El 21 de octubre de 1860, la Constitución Nacional fue jurada solemnemente por el gobierno y el pueblo de Buenos Aires.

Fuente Consultada:HISTORIA 5 Instituciones Políticas y Sociales desde 1810 José Cosmelli Ibañez – Editorial Troquel

Origen Unión Civica de la Juventud Alem y Mitre Gobierno de Celman

PRESIDENCIA DE MIGUEL JUÁREZ CELMAN (1886-1890)

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanEl presidente Juárez Celman asumió el mando el 12 de octubre de 1886. Con él, el ambiente político del país no varió por el contrario, se acentuó el personalismo y la adhesión al nuevo gobernante. Este para imponerse continuo utilizando la presión oficial y las intervenciones a las provincias (Tucumán. Córdoba y Mendoza).

Se convirtió en el jefe del PAN (Partido Autonomista Nacional) , con lo que a las facultades de la Constitución sumó las de caudillo.

Esta particular situación fue popularmente llamada unicato y provocó el distanciamiento político entre Roca, Pellegrini y el presidente, al no poder los primeros controlar el PAN, pues Juárez Celman pretendió ejercer por sí el poder, sin aceptar la preponderancia de otros en sus filas:

LA CRISIS ECONÓMICA: El país continuó su expansión económica con importantes inversiones de capital foráneo. La confianza en el futuro del país se refleja en los empréstitos contratados con capitales extranjeros, la creación de bancos, el crecimiento del crédito interno, la multiplicación de grandes obras públicas, la extensión constante de las vías férreas.

En 1889 existían 134 sociedades anónimas que giraban con un capital de más de 500 millones de pesos. La Bolsa de Comercio era el centro de una febril actividad: se realizaban transacciones por más de 1.500 millones de pesos por mes. La mayor parte de las mismas se hacían sobre tierras. Se especulaba con los terrenos baldíos, sumamente baratos, y con la probabilidad de aumentar cuatro veces su precio.

La lectura predilecta del público eran los avisos de remates de tierras que ocupaban páginas enteras de los periódicos. La especulación y las fáciles ganancias crearon una nueva moral: lo importante era obtener riquezas y no cómo lograrlas. Por eso se hicieron negociados con las concesiones que se otorgaban, y se difundieron el lujo, el juego y la ostentación.

Pero la naturaleza de los productos fabricados, la falta de mercados exteriores y la baja de precios producida por la crisis europea. fueron algunas de las causas del colapso económico que se produjo.

LAS CAUSAS DE LA CRISIS: Entre los factores financieros determinantes, cabe mencionar: la insuficiente producción del país; el tipo de empréstitos contratados con intereses a plazos fijos; la excesiva emisión de billetes sin el respaldo oro que establecía la ley; la falta de un sistema impositivo orgánico, en especial en la recaudación; los elevados gastos del presupuesto oficial; el acelerado proceso inflacionario consiguiente.

Ante la situación imperante, los bancos redujeron los créditos, y en la Bolsa de Comercio cundió el pánico ante las consecuencias de la especulación. El alza del precio del oro se hizo incontenible: en 1889 se cotizaba a 147 pesos papel, los cien pesos oro; en abril de 1890 el precio pasó en tres días de 278 a 310 pesos. Se acusó al gobierno de corrupción económica , de lanzar emisiones clandestinas.

Uno de los resultados de este proceso fue la inflación que modificó los precios internos de la economía argentina (cada vez eran necesarios más pesos para comprar la misma cantidad de unidades de un producto).

Esta inflación resultaba beneficiosa para los sectores de la población vinculados con el negocio de la exportación, particularmente los terratenientes exportadores —qué recibían oro como pago por sus exportaciones— y también los colonos, comerciantes y transportistas. Pero perjudicaba a los sectores que dependían de ingresos fijos, como los empleados en las empresas y comercios privados y en la administración pública, y los obreros, cuyos salarios no crecían con la misma rapidez que la desvalorización del peso.

Entre 1887 y 1889, en Buenos Aires y Rosario tuvo lugar el primer movimiento huelguístico de importancia en el país, protagonizado por obreros ferroviarios —luego sé extendió entre zapateros, albañiles y carpinteros—, que exigían cobrar su salario en oro. Ante estas manifestaciones de descontento social, la Oposición política ganó confianza e inició una revolución con el objetivo de derrocar al gobierno.

A medida que la crisis avanzaba, la oposición se hizo sentir cada vez con más fuerza. El 1º de septiembre de 1889 se realizó un mitin en el Jardín Florida, en la ciudad de Buenos Aires, y se fundó la Unión Cívica de la Juventud, liderada por Francisco Barroetaveña. Unas semanas mas tarde, este grupo se convirtió en la Unión Cívica, en la cual se destacó el nuevo líder de la oposición: Leandro N. Alem, junto con figuras más tradicionales como Bartolomé Mitre.

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanSE  ORGANIZA LA OPOSICIÓN Y NACE LA UNIÓN CÍVICA DE LA JUVENTUD:  La corrupción política, la imposibilidad de llegar al poder por medios legales y la crisis económica antedicha, organizó a los distintos sectores de la oposición , unidos todos por el rechazo a Juarez Celman.

El 1º de setiembre de 1889 —en el mitin celebrado en el Jardín Florida con la presencia de 15000 personas quedó constituida le Unión Cívica de la Juventud. El mitin fue organizado por Leandro N. Alem (imagen der.)  y otros viejos y jóvenes políticos. Bartolomé Mitre y otros dirigentes mandaron su adhesión. 

En esa reunión contra el gobierno de Juárez Celman convergieron los obreros, empleados y artesanos empobrecidos por la desvalorización de sus ingresos reales, 105 productores agropecuarios perjudicados por la baja de los precios de las exportaciones, los comerciantes arruinados por la paralización de los negocios, los especuladores y bolsistas en bancarrota, los católicos descontentos por las leyes laicas, la clase media oprimida por una política que le cerraba el acceso al poder y a la riqueza, y los inversores europeos.

Al terminar la reunión, un comisario le transmitió a Alem la adhesión de una logia de 33 militares, dispuestos a combatir por “el respeto de la voluntad popular”. El 13 de abril de 1890, en el mitin del Frontón Buenos Aires, la Unión Cívica de la Juventud se transformó en la Unión Cívica.

Nunca se dio en Argentina una coalición política de la amplitud de la Unión Cívica. Tampoco una que  representara tanto factores reales de poder. Era sin embargo , frágil y circunstancial, pues se la subordinaba al único objetivo de derrocar a presidente.”

Ese mismo año de 1890, la Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre encabezó el 26 de julio la llamada Revolución del Parque o Revolución del 90, un sangriento levantamiento armado que causó la caída del presidente Juárez Celman y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Pellegrini.

La Unión Cívica se constituyó de forma orgánica en todo el país y por vez primera en la historia política argentina proclamó una fórmula presidencial por medio de una convención partidaria.

La nueva oposición política: la Unión Cívica Radical:  Desde 1890, la Unión Cívica había aparecido como una organización política de un nuevo tipo que produjo un cambio en el modo de hacer política. Sus dirigentes, aun cuando formaban parte de la clase gobernante, impugnaron la legitimidad del régimen sostenido por la exclusión y el fraude electoral.

La revolución del 90 no logró cambiar los fundamentos del sistema de gobierno oligárquico: sólo había desplazado a un sector de la oligarquía que fue reemplazado por otro.

Para lo próximos comicios de debía elegir la fórmula presidencial y en enero de 1891 la Unión Cívica convocó a una Convención Nacional en Rosario. En dicha convención se eligió candidatos a Bartolomé Mitre y a Bernardo de Irigoyen que se  encontraba de viaje en Europa por unos meses. De inmediato Mitre recibió la visita de Roca, con quien acordó el cambio de Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu en el segundo término de la fórmula presidencial.

Este entendimiento, este «acuerdo» de Mitre, con el PAN, representante de la oligarquía gobernante, significaba lisa y llanamente la entrega del movimiento revolucionario al régimen a cambio de la Presidencia para Mitre.

Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem. La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

La Unión Cívica Radical, en cambio, se orientó hacia la intransigencia. Sus dirigentes negaron legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legalizaban y decidieron mantenerse en la resistencia. Sostenían que “No derrocamos al gobierno para separar hombres y sustituirlos en el mando; lo derrocamos para devolverlo al pueblo a fin de que el pueblo lo reconstituya sobre la base de la voluntad nacional”

Durante los años siguientes, en el interior de la UCR se debatieron dos tendencias: la abstencionista —no participar en las elecciones— y la concurrencista —participar en las elecciones. Entre 1891 y 1894, la UCR participó en las elecciones y obtuvo algunas victorias. Pero, al mismo tiempo, los cívicos radicales que sostenían la impugnación revolucionaria comenzaron a extender su influencia a algunas provincias.

En 1893, se sucedieron movimientos revolucionarios en Córdoba, San Luis, Santa Fe, Tucumán y en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Los enfrentamientos entre dos radicales de las dos tendencias continuaron hasta que después de 1904, Hipólito Yrigoyen asumió como jefe de la UCR e impuso la línea de la abstención y la impugnación revolucionaria.

Fuente Consultada: Rodolfo Puiggrós, historiador argentino contemporáneo, Los partidos políticos del 90.

Biografia Leandro Alem Fundador de la Unión Civica Radical Origen

Biografía Leandro Alem- Fundador de la Unión Civica Radical

BIOGRAFÍA: Nació en Buenos Aires el día 11 de marzo de 1842, siendo sus padres don Leandro Alem (porteño) y doña Tomasa Ponce, natural de Buenos Aires e hija de don José Clemente Ponce y doña María Feliciana Gigena. Bautizado en la iglesia de Balvanera el 7 de abril, fueron sus padrinos don Dionisio Farías y doña Felisa Pérez. Su padre fué fusilado en 1853, por estar acusado de delitos comunes cometidos en su calidad de uno de los jefes de la Mazorca, en la época de Rosas.

Esta circunstancia impuso a Alem la preocupación constante de levantar el nombre que la sociedad había aborrecido y la justicia había maculado. Once años contaba apenas cuando quedó huérfano por la circunstancia apuntada, y hasta entonces no había recibido ninguna instrucción, pero sí era él el jinete más consumado y el niño más travieso del barrio de Balvanera.

Colocado en la modesta escuela parroquial de esta sección, aprendió en ella las primeras letras. Después pasó al colegio de Lorenzo Jordana, conocido educacionista de entonces, donde estrechó amistad con Aristóbulo del Valle, amistad que cultivó hasta su muerte, terminando sus estudios inferiores en el colegio del «Comercio» dirigido por el sacerdote Cesáreo González. Desde el primer momento, Alem reveló una clarísima inteligencia y una marcada facilidad para los estudios.

A los 16 años ingresó en la Universidad, donde se vinculó con jóvenes como Carlos Pellegrini, Pedro Goyena, Luis García, C. Mayer, Luis María Campos, etc., haciéndose notar en las aulas por sus excepcionales cualidades para los estudios. Comenzó a frecuentar los centros políticos, siendo elegido bien pronto presidente del «Club de la Juventud» que se había establecido en la cancha de Moreno.

Actuó decididamente con los chupandinos contra los pandilleros, nombres groseros que se habían adjudicado los partidos en que se hallaba dividida la opinión porteña; los primeros eran los contrarios a los que habían hecho la revolución del 11 de Septiembre de 1852 y estaban patrocinados por don Nicolás Calvo, mientras que los pandilleros lo estaban por Mitre, Alsina, Sarmiento, etc.

Veamos su historia de vida…

Leandro N. Alem: Hacer más de lo que manda el deber:

El 1 de julio de 1896 una noticia inesperada golpeaba sin piedad a la sociedad argentina: Leandro Alem había decidido poner fin a su vida. Sólo tenía 54 años, pero aquellas pocas décadas pesaban en su interior como siglos.

Mientras la gente festejaba en las calles las celebraciones de San Pedro y San Pablo, y en distintos rincones de la ciudad se oía el crujido de ramas y hojas secas que eran consumidas por el fuego de las fogatas que habían sido encendidas para la ocasión, Alem compartía una charla con sus amigos más íntimos, con quienes solía reunirse a tratar temas relacionados a la política.

Biografia Leandro Alem Fundador de la Unión Civica RadicalEn medio de aquella reunión, Alem decidió alejarse unos minutos, adjudicando un malestar físico que en realidad no existía.

Poco después, quienes lo habían acompañado durante la jornada descubrieron su cuerpo sin vida junto a una pistola que él mismo había disparado sobre su sien, y una nota que rezaba: “Perdónenme el mal rato, pero he querido que mi cadáver caiga en manos amigas y no en manos extrañas, en la calle o en cualquiera otra parte”.

Había nacido en Buenos Aires el 11 de marzo de 1842 y debió enfrentar la tragedia personal cuando, con sólo 11 años, fue testigo de la ejecución de su padre, quien había sido uno de los principales jefes de la Mazorca, fuerza parapolicial que había creado Juan Manuel de Rosas.

Aquel hombre, llamado Leandro Antonio Alen, que fuera colgado públicamente en la desaparecida Plaza de Monserrat, fue en realidad el primer acercamiento que el pequeño Leandro tuvo con la muerte. A partir de aquel momento decidió cambiar su apellido reemplazando la “N” por la “M”, con el fin de evitar la discriminación que le producía ser llamado “el hijo del ahorcado”.

Su vida fue pelear contra la pobreza, ya que hasta el momento su padre era el sostén de la familia. Fue en su adolescencia que decidió alistarse como voluntario en el ejército, y aquello le brindó una amplia experiencia, ya que participó de las últimas batallas ocurridas durante las guerras civiles argentinas en 1859 y 1861.

Desde siempre sintió inclinaciones para acaudillar las masas populares, haciéndolo a los comienzos en el club parroquial, después en el atrio y luego en la plaza pública. Iniciada a la campaña de Cepeda, sus tendencias lo llevaron al campo de Urquiza, sirviendo en el E. M. del ejército de la Confederación, así como igualmente en la campaña de 1861. Estas dos oportunidades lo apartaron un tiempo de las aulas universitarias, pero año y medio después volvió a ellas distinguiéndose en la de filosofía que dictaba el doctor Miguel Villegas.

Asimismo, prestó servicios durante la Guerra del Paraguay. Por otra parte, realizó estudios de abogacía en la Universidad de Buenos Aires, y posteriormente inauguró un estudio jurídico junto a su gran amigo Aristóbulo del Valle. Mientras tanto, se desenvolvía como miembro de la masonería, y al mismo tiempo como agregado cultural en la corte del Emperador del Brasil. Poco a poco, la política comenzó a ser uno de los campos preferidos de Leandro Alem, aunque desde siempre había cultivado la pasión por ello, pero debió esperar algunos años para comenzar a desarrollar una vida política activa.

Fue en 1871 que se convirtió en diputado de la legislatura provincial de Buenos Aires, y tres años más tarde pasó a ser diputado nacional.

En aquella misma década, precisamente en 1877, ante la inquietud de hallar un partido que representase por completo su ideología, Alem se reunió con algunos de sus más importantes colaboradores, entre los que se encontraban Aristóbulo del Valle, Roque Sáenz Peña, Lucio Vicente López, Pedro Goyena, José Manuel Estrada, Fernando Centeno, Francisco Uriburu, y junto a ellos fundó el Partido Republicano, alejándose de la postura que en aquel momento había tomado el Partido Autonomista, en el cual se había iniciado Alem.

Durante las elecciones de ese mismo año, Alem se presentó junto con Aristóbulo del Valle como candidatos a gobernador y vice por el Partido Republicano, pero fueron derrotados por Carlos Tejedor, candidato de la Conciliación, en medio de un acto electoral que fue tildado de violento y fraudulento. Aquella derrota significó la disolución irremediable del Partido Republicano, por lo que a partir de allí, Leandro Alem decidió regresar al Partido Autonomista y participar de su reorganización. No obstante, uno de los momentos políticos más trascendentales en la vida de Alem llegaría en el año 1890, cuando junto a Bartolomé Mitre decidieron fundar un nuevo partido, el cual fue denominado Unión Cívica.

Su muerte asumió los caracteres de un duelo nacional siendo su sepelio una solemne demostración de los méritos que se le reconocían, acto en el cual el gobierno que tanto había combatido el doctor Alem, tuvo una participación muy amplia. El Partido Radical fué consecuente con el ilustre caudillo y obsequió una casa a su hermana, doña Tomasa Modesta Alem, a la cual el Congreso Nacional le votó una pensión por 10 años.

Fué el doctor Leandro N. Alem un espíritu batallador, de característica intransigencia; creía de muy buena fe que los vicios políticos que combatía, solo podían ser eliminados a sangre y fuego, seccionando en carne viva el cáncer que devoraba las instituciones públicas, y el que habíase puesto de máximo manifiesto en el gobierno de Juárez. Llegó un momento en que se vio solo y, entonces, desengañado, tomó la grave decisión de sacrificarse, acto que revela la fuerza de su carácter y lo indomable de sus pasiones. Es el apóstol de un credo político.

CRISIS EN LA UNIÓN CÍVICA RADICAL. Las disputas entre los líderes de la UCR, Alem y su sobrino Yrigoyen, se fueron acentuando. El 1° de julio de 1896 la ciudad de Buenos Aires fue sacudida por el suicidio del primero. Su testamento político dejó una norma a su partido: «que se rompa, pero que no se doble», símbolo de la honestidad y el fervor de sus ideas. Poco antes había muerto Aristóbulo del Valle. Fueron grandes golpes para el radicalismo, que en lo sucesivo reconocería como jefe absoluto p indiscutido a Hipólito Yrigoyen.

En aquella oportunidad el grupo constituido organizó un levantamiento armado que luchaba contra el gobierno constitucional, y que provocó la renuncia del entonces Presidente Miguel Juárez Celman. Aquel episodio pasaría a la historia como la Revolución del Parque.

En 1891 la Unión Cívica se presentó como partido en las elecciones presidenciales, con una lista encabezada por Mitre como candidato al cargo, pero negociaciones entre éste y Julio Argentino Roca provocaron una fractura en el seno del partido. A raíz de ello quedaron conformadas dos fracciones, por un lado la Unión Cívica Nacional, con Mitre a la cabeza, y por otro la Unión Cívica Radical, liderada por Alem.

A partir de allí continúo por algunos años su lucha, que convertirían a Alem en uno de los principales líderes intelectuales y guía político para el grupo de ciudadanos que buscaban cambios en la política y una mayor participación en el proceso gubernamental de la época.

DISCURSO DE LEANDRO N. ALEM DURANTE LA REVOLUCIÓN DE 1890:

El pueblo donde no hay vida política es un pueblo corrompido y en decadencia o es víctima de una brutal opresión. La vida política forma esas grandes agrupaciones, que llámeselas como ésta, populares, o llámeselas partidos políticos, son las que desenvuelven la personalidad del ciudadano, le dan conciencia de su derecho y el sentimiento de solidaridad en los destinos comunes, salvaremos con proyectos ni con cambio de ministros: y expresaré en una frase vulgar: ¡esto no tiene vueltas! (Grandes aplausos). No hay, no puede haber buenas finanzas donde no hay buena política. Buena política quiere decir respeto a los derechos; buena política quiere decir aplicación recta y correcta de las rentas públicas; buena política quiere decir protección a las industrias lícitas y no especulación aventurera para que ganen los parásitos del poder: (Aplausos) buena política quiere decir exclusión de favoritos y de emisiones clandestinas.