Alan Poe

Biografia de Miguel de Unamuno Escritor Obra Literaria y Pensamiento

Biografía de Miguel de Unamuno
Escritor y Filosofo – Obra Literaria y Su Pensamiento

Biografia de Miguel de Unamuno Obra Literaria: escritor y pensador español (Bilbao 1864 -Salamanca 1936). Tras realizar los estudios secundarios en su ciudad natal, estudió en Madrid filosofía y letras, doctorándose con una tesis sobre el origen y la prehistoria de la raza vasca.

Viajó en 1889 por Francia e Italia y empezó a publicar sus primeros escritos. Se casó en 1891 y obtuvo la cátedra de griego de la Universidad de Salamanca.

En esta época se afilió al Partido Socialista y colaboró en la prensa socialista. En 1897, tras la muerte de uno de sus hijos, experimentó una crisis que le acercó a la religión.

Miguel de Unamuno es el escritor más personal y vigoroso de la generación del 98, en la que se le acostumbra a incluir por su honda preocupación por lo español; pero tanto por su estilo como por su pensamiento es un autor completamente aparte e independiente.

Miguel de Unamuno

Biografia de Miguel de Unamuno y Obra Literaria

BIOGRAFIA:

Nació en Bilbao el 24 de septiembre de 1864. Su madre quedó viuda cuando el pequeño Miguel tenía solamente seis años. Debido en parte al ambiente familiar, una fuerte obsesión por lo religioso le dominó durante toda su vida.

«Fue mi niñez la de un niño endeble (aunque nunca enfermo), taciturno y melancólico, con un enorme fondo romántico, y criado en el seno de una familia vascongada de austerísimas costumbres, con cierto tinte cuáquero.

Fui un chico devoto en el más alto grado… Pero, a la vez me daba por leer libros de controversia y apología religiosa y por querer racionalizar mi fe heredada e impuesta.»

También desde su infancia le devoraba el ansia por saberlo todo. Su ardor por la lectura no le abandonó jamás.

En 1880 empieza la carrera de Filosofía y Letras en Madrid.

Sigue profundamente preocupado por los problemas religiosos y por el intento de racionalizar su fe, de tal manera que, a fuerza de interrogarse, de plantearse problemas, de querer explicarse todas sus creencias, Unamuno vio volatilizársele dicha fe y se dedicó entonces al estudio intenso de la filosofía.

En 1884 vuelve a Bilbao, con la preocupación de obtener una cátedra universitaria para poder fundar un hogar, ya que tenía novia desde los catorce años.

Preparó oposiciones a una cátedra de psicología, lógica y ética y después a otra de metafísica.

A pesar de haber realizado brillantemente los ejercicios, fracasó a causa de la independencia de sus juicios, que alarmaron a los miembros del tribunal.

Intentó luego conseguir una cátedra de latín, pero tampoco tuvo éxito.

Acabó obteniendo la cátedra de griego de la universidad de Salamanca ante un tribunal presidido por su maestro Menéndez Pelayo.

Pudo entonces Unamuno casarse con Concepción Lizárraga, con la que tuvo nueve hijos. En 1897, tras la muerte de uno de sus hijos, experimentó una crisis que le acercó a la religión.

Se instaló en Salamanca en 1891, al ser nombrado catedrático de griego, y aunque vasco de nacimiento, se convirtió en un enamorado de Castilla y, especialmente, de Salamanca.

Fue elegido en el año 1900 rector de la universidad. Por razones políticas dimitió en 1914, aunque siguió como vicerrector hasta 1924, fecha en que fue desterrado  a Canarias por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera.

Huyó de allí en un barco fletado por intelectuales franceses y estuvo exiliado en París y en Hendaya hasta 1930.

Regresó a España en 1930 y en 1934 fue reelegido rector a perpetuidad, ejerciendo el cargo hasta su muerte, acaecida repentinamente el día 31 de diciembre de 1936, mientras conversaba con su amigo Bartolomé Aragón Gómez. «Me encuentro mejor que nunca», acababa de decir Unamuno, cuando su interlocutor le dijo: «La verdad es que a veces pienso si no habrá vuelto Dios la espalda a España, disponiendo de sus mejores hijos.»

Entonces Unamuno, descargando un recio puñetazo sobre la mesa exclamó: «¡Cómo puede ser, Aragón, Dios no puede volver la espalda a España!»

Apenas pronunció estas palabras, Miguel de Unamuno murió súbitamente.

Es el mismo Aragón quien relata estos últimos momentos de la vida del gran escritor español.

Diputado en las Cortes constituyentes, fue nombrado presidente del Consejo de Instrucción Pública, pero pronto le decepcionó la política de la República.

Al estallar la rebelión militar de julio de 1936, que supuso el desencadenamiento de la guerra civil, Unamuno manifestó su apoyo a los sublevados, pero poco después, tras un violento enfrentamiento verbal con un militar, Millán Astray, retiró dicho apoyo.

UNAMUNO Y SU OBRA LITERARIA:

Las novelas de Unamuno son una proyección literaria de sus problemas personales.Autor de novelas —Paz en la guerra (1897), Amor y pedagogía (1902), Niebla (1914), Abel Sánchez (1917), La tía Lula (1921), San Manuel Bueno, mártir (1933)—, poemas —El Cristo de Velázquez (1920), Romancero del destierro (1928), Cancionero (1953)— y dramas, las etapas de formación de la filosofía vitalista de Unamuno se reflejan en sus tres principales ensayos filosóficos: Vida de Don Quijote y Sancho, según Miguel de Cervantes Saavedra, explicada y comentada (1905); Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1912-1913) y La agonía del cristianismo (1925).

La primera de estas obras es una exaltación de Don Quijote, loco y trascendido de este mundo real, de su familia y de su fe.

En la figura de Don Quijote ve Unamuno el ejemplo de una vida digna de vivirse, en la que el ideal levanta al hombre por encima de la realidad muchas veces miserable.

La segunda obra, Del sentimiento trágico de la vida, es la de mayor profundidad metafísica. Se centra en la teoría de la inmortalidad como trágico encuentro entre la fe y la razón.

Refleja con toda profundidad el problema que durante toda la vida angustió a Unamuno y que no pudo resolver: el de entender y poder defender racionalmente su fe.

La agonía del cristianismo fue escrita en Francia y publicada en francés en 1925. Seis años después, en 1931, se publicó en español.

Es una versión nueva y más floja de la obra anterior.

En ella su autor considera la duda religiosa como torturante, «agónica», como centro de la verdadera y genuina vida del cristiano.

De un modo general podemos afirmar que la filosofía de Unamuno se halla a mitad del camino entre la filosofía de la vida y el existencialismo.

Su estilo, inconfundible, es apasionado y tumultuoso, poco amigo del adorno; el léxico y la expresividad de Unamuno son recios y populares unas veces, sabios y cultos otras.

Su alma, angustiada por la idea de Dios, apela constantemente a la espiritualidad del lector.

Filólogo y amante apasionado de la lengua española, analiza las palabras, averigua su etimología y saca de ella conclusiones ideológicas.

Es, por otra parte, de los pocos españoles cultos de su tiempo que tiene interés por los renacimientos literarios catalán y gallego y que amplía su horizonte de lector a la América española, y por tanto a todo el ámbito del idioma.

La rectitud moral y la intransigencia ética de este representante de la generación del 98, vasco como Baroja, hicieron de él una importante figura intelectual de la vida pública en España.

Su insobornable libertad de criterio le llevó a ejercer la crítica sobre los asuntos políticos (lo que, como ya se ha señalado, le valió un destierro).

Unamuno es un polemista apasionado, tanto contra sí mismo en los textos en que expresa su atormentada conciencia como contra las circunstancias externas (Contra esto y aquello).

Su labor educativa fue enorme, pues sacudió las conciencias dormidas de muchos españoles.

Su espiritualidad está dominada por paradojas y contradicciones sobre la entidad divina (Del sentimiento trágico de la vida).

Entre sus preocupaciones más constantes está la de España: el paisaje, la visión simbólica del ámbito peninsular, la fusión de ideas religiosas y patrióticas, el pasado histórico, etc.

Miguel de Unamuno cultivó todos los géneros literarios (ensayo, novela, drama, poesía), y en todos expresó sus preocupaciones filosóficas, religiosas y patrióticas.

Su poesía es, en una época de primor formal y esteticismo modernista, de una brusquedad poco lírica, si bien trasluce vividamente sus problemas anímicos.

Unamuno Miguel sentado

El pensamiento de Unamuno nos coloca ante un tipo de pragmatismo distinto de aquel que juzga y critica las creencias a la luz de sus consecuencias prácticas.

Se trata de un pragmatismo que no tiene nada que ver con el pragmatismo americano que sólo considera verdadero lo que es útil o práctico, cuyo criterio de verdad es la utilidad.

Se trata aquí de un pragmatismo mucho más subjetivo, que pone todo el énfasis en la voluntad de creer y que no distingue demasiado entre sueño y realidad.

Y en este ambiente la filosofía no puede ser una búsqueda intelectual y desinteresada de la verdad objetiva, sino, en último término, la expresión de los sentimientos y de los anhelos vitales de los individuos que filosofan; son unos hombres concretos, de carne y hueso, que no pueden dejar de filosofar, «no con la razón sólo, sino con la voluntad, con el sentimiento, con la carne y con los huesos, con el alma toda y con todo el cuerpo».

La filosofía está fuertemente enraizada en la vida.

Para Unamuno la vida tiene un carácter trágico, porque la razón no puede confirmar las creencias del corazón e incluso puede contradecirlas.

Ahora bien, si abandonamos tales creencias, por irracionales o poco fundadas, la vida se nos hace insoportable.

Por otra parte, se trata de creencias basadas en la totalidad de la vida, que es más amplia que la razón.

Tenemos que seguir, pues, manteniendo estas creencias e intentar vivir según ellas, por más irracionales e incluso antirracionalés que nos parezcan.

«Contra los valores afectivos no valen razones, porque las razones no son nada más que razones, es decir, ni siquiera son verdades.»

De aquí que para Unamuno la fe sea «quijotesca», queriendo significar con ello que la fe, lejos de estar apoyada por la razón, se levanta frente a ella.

Ocupa un lugar central dentro de esta concepción de la fe la creencia del individuo en su propia inmortalidad.

La razón duda constantemente de ello, pero dicha creencia se afirma en la acción: hemos de vivir de tal modo que merezcamos la inmortalidad, y si luego resulta que no hay tal inmortalidad, que somos aniquilados, habrá quedado demostrado, al menos, que el universo es injusto.

La fe se sostiene, pues, en la lucha y en el dolor. «El dolor es la sustancia de la vida y la raíz de la personalidad, pues sólo sufriendo se es persona.».

A través del sufrimiento, la fe individualista en la inmortalidad se convierte en una actitud de simpatía y de amor hacia todo io que vive, y que trata de sobrevivir y, de este modo, llega hasta Dios, que es la vida o conciencia universal que sufre en cada individuo y con él.

Unamuno trata de convencerse a sí mismo de que el universo posee una conciencia; de que es una personalidad que nos rodea, que vive, que padece, que ama y que pide ser amada.

La fe de Unamuno es, pues, una fe religiosa.

Su religión no es una religión de paz y de sumisión, sino de lucha y acción; una religión que persevera en medio de las dudas y las incertidumbres.

Y su Dios es también un Dios que lucha y padece, simbolizado, ante todo, en la figura de Cristo sufriente.

Él rechaza toda posibilidad de entendimiento de la fe y basa todo el acto de fe no en una luz que ilumina, sino en el conflicto, en la lucha entre razón y sentimiento.

El «creo porque es absurdo» de Tertuliano es el único fundamento posible de la fe. Por consiguiente, los ojos de la fe sólo se abren a las tinieblas de una paradoja insostenible.

Este aspecto de la fe de Unamuno se desarrolla sobre todo a partir del año 1900, que es cuando conoció la obra de Kierkegaard, y de tal modo se sintió atraído por este autor que incluso llegó a aprender danés para poder profundizar en su pensamiento.

De este modo, siguiendo a Unamuno, se puede afirmar que el vivir del individuo es un morir, desgarrado por las dos fuerzas. La fe es siempre una batalla contra la duda intelectual.

El corazón combate contra la inteligencia, pero la duda siempre es avivada de nuevo. Si cesara la lucha, cesaría la vida.

Desde un punto de vista filosófico sus escritos no constituyen, ni mucho menos, un cuerpo sistemático de doctrina, pero por el contrario, sus escritos producen la impresión de que las más audaces genialidades brotan de su pluma a impulsos de su incontenible vitalidad.

Sin embargo su sabiduría de la vida no puede menos que impresionar profundamente al lector.

Sus escritos sacan a la luz muchos problemas del ser personal. Pero Unamuno, como la mayoría de los filósofos personalistas, es quizá más «profeta» que filósofo.

LA PERSONALIDAD DE MIGUEL DE UNAMUNO:

Es una de las más vigorosas y originales personalidades de toda la historia literaria de España, y es «la figura cimera del pensamiento español contemporáneo» (M. de Maeztu).

Su voz fue como un grito de protesta que se alzó en todas las horas difíciles del país: contra el desastre nacional y la pérdida de la guerra de Cuba; contra el separatismo vasco pero también contra el dogmatismo centralista de Castilla; contra la excesiva reverencia de los clásicos, la erudición libresca y el injustificado aislamiento español, pero también contra la ignorancia y la europeización ciega; contra los bajos salarios de los obreros, pero también contra el trabajo imperfecto.

Su programa consistió en provocar una reacción y obligar a la búsqueda de la verdad: «Ese es mi mensaje: hay que provocar el descontento; hay que agitar los espíritus; hay que suscitar cuestiones, preguntas, dudas».

En suma, luchar contra todo y contra todos.

Fue visto por sus contemporáneos como un hombre extravagante, raro, paradójico, extraño y original, preocupado inor «no morirse nunca del todo, eternizarse».

Este afán de perduración, sería Una de las claves del pensamiento y la acción de  Unamuno (Julián Marías).

No escribía para divertir a sus lectores, ni para instruirlos o hacerlos sabios; ni siquiera para convencerlos.

Quería existir para ellos, volverse insustituible e inolvidable, perdurar en su memoria, y «hacer que todos vivan inquietos y anhelantes» (J. Marías).

Tuvo una insaciable sed de conocimientos, una inigualada voracidad intelectual: su preocupación fue honda y filosófica, y para satisfacerla, consagró todas las horas de su vida.

Ver: Hechos Importantes de Miguel de Unamuno

Fuente Consultada Para «Biografia de Miguel de Unamuno y Obra Literaria»
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Miguel de Unamuno  “las paradojas de la fe y la razón” – Editorial Planeta
La Enciclopedia del Estudiante Tomo 19 Historia de la Filosofia La Nación
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Lope de Vega Felix Resumen de Obra Literaria y Amores

Biografía de Lope de Vega – Obra Literaria –

Lope Félix de Vega Carpió nació en Madrid el 25 de noviembre del año 1562. Dramaturgo español y creador del teatro nacional, abruma en su grandeza; Miguel de Cervantes le llamó “monstruo de la Naturaleza” con cierta envidia y desprecio aunque también reconoció que había logrado “el cetro de la monarquía teatral”.

La fecundidad literaria de Lope de Vega es impresionante; cultivó todos los géneros vigentes en su tiempo, dando además forma a la comedia.

La Historia nos dice que sus padres fueron el bordador en oro Félix de Vega —hombre enamoriscado y poeta de cortos vuelos —y Francisca Hernández, pobre mujer hidalga, madraza de cinco hijos. Pero la poesía nos jura que Lope fue el hijo primogénito del matrimonio maravilloso del Destino y la Villa de Madrid, contraído a fines de 1561, con el padrinazgo del mejor rey de España, don Felipe II.

Lope estudió con los teatinos. Cuando acababa de cumplir los doce años se escapó a Segovia con un amigo, de donde le devolvieron a la Corte certificado con un corchete. Poco después entró al servicio del obispo de Avila, don Jerónimo Manrique… que residía en Madrid. Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aun cuando su nombre no figura en los registros universitarios.

biografia feliz lope de vega

Se alistó en las armadas españolas que combatieron felizmente en las Islas Terceras e infelizmente en las costas de Inglaterra ; intrépido arcabucero, alma vibrante, en la llamada Armada Invencible utilizó como tacos de su arcabuz los manuscritos de sus poemas dedicados a Filis (Elena Osorio, cómica, hija de cómico y mujer de ídem).

Durante algunos meses vivió en Valencia, porque a la fuerza ahorcan, y él tenía prohibida, bajo penas severas, la vuelta a Madrid, en cuya cárcel de Corte había sido huésped durante algún tiempo.

Nombrado secretario de cartas de don Antonio Alvarez de Toledo, duque de Alba, con éste vivió en Toledo y en Alba de Tormes. 1596: le procesaron en Madrid por concubinato.

Habiéndose escapado de los curiales con ingenio y respingo, sirvió al marqués de Malpica —1596— y al conde de Lemos — 1598.

Entre 1599 y 1610 anduvo por Valencia, Toledoy Sevilla estrenando comedias, dirigiendo tertulias literarias, para instalarse definitivament en Madrid.

Desde este año, Lope fue el proveedor casi exclusivo de los dos teatros de Madrid: el del Príncipe y el de la Cruz, y de casi todos los que funcionaban en España. Se ordenó sacerdote en 1614.

Sirvió de alcahuete y secretario de cartas amorosas a don Luis Fernández de Córdoba y Aragón, duque de Sessa.

Disfrutó de varios oficios eclesiásticos. Urbano VI le nombró doctor en Teología y caballero de la Orden de San Juan.

Dirigió las famosísimas Justas Poéticas dedicadas a San Isidro, patrón de Madrid, con motivo de su beatificación — 1620— y de su canonización —1622—.

Formó parte de las Academias literarias El Parnaso y Selvage.

Ostentó el título honorífico de familiar del Santo Oficio. Angustiado por los problemas familiares y por los reconcomios del alma, murió el 27 de agosto de 1635 en su casita de la calle de los Francos.

Con los enumerados episodios de la inquieta y turbulentísima vida de Lope hay, y sobran, para nutrir varios libros

 Se casó dos veces: con doña Isabel de Urbina y Alderete — 1588—, hija de un rey de armas y regidor de Madrid, a quien raptó… prenupcialmente, y por cuyo delito dio con sus huesos en la cárcel de Corte y en el destierro valenciano.

En 1598 con doña Juana Guardo, hija de un rico abastecedor de carne y pescado, que le llevó en dote 22.382 reales y hembra «con más de flamenca que de menina».

Dieciséis años acababa de cumplir cuando se ayuntó con María de Aragón, chicuela coqueta y alegre, con quien Lope tuvo un hijo, a la que cantó en sus versos y prosas con el nombre de Marjisa.

A Elena Osorio, hija de un cómico y mujer de un ídem, la llamó Filis, vivía en el Avapiés y era una moza morena, desenvuelta, picante, «de ojos castaños picados de oro».

Pues los escándalos que dieron los amantes, y que ella, por consejo de sus padres, y tácito asentimiento de su marido, cayera en los brazos del rico imbécil don Juan Tomás Perrenot de Granvela, motivaron proceso escandaloso y escandalosa cárcel para el seductor chulito Lope.

En 1596, los alcaldes de Casa y Corte incoaron proceso contra Lope por vivir en concubinato con doña Antonia Trillo de Armenta, hija de un alférez de la Guardia Española en Lisboa, y viuda de un tal Puche, natural de Barcelona.

Entre los años 1599 y 1612, Lope tuvo una amante oficial — con la que braceaba por ciudades y coliseos —la cómica Micaela de Lujan, Camila Lucinda, mujer de un actor pésimo, hermosísima esta Micaela de Lujan, de ojos azules y pelo negro, blanca y fogosa, con la que Lope hubo siete hijos.

En 1614 andaba Lope en ayuntamientos alardeados con Jerónima de Burgos — Gerarda —, para quien él escribió su famosa comedia La dama boba, bellísima y culta comedianta, la cual tan «apegada estaba a Lope», que para ayudarle a «mejor vivir», en ratos que el amante no necesitaba su compañía, iba a hacérsela al duque de Sessa, y de la cual sacaba pingües frutos que compartía con el genial poeta.

Ya sacerdote, en 1616, el genio siente breve debilidad amorosa por Lucía de Salcedo, cómica que venía de Nápoles y que residió en Valencia.

En este año se inició la más sincera de las pasiones amorosas de aquel Monstruo de Naturaleza; en el ocaso de su vida se enamoró con vehemencia de mar enloquecido de doña Marta de Nevares Santoyo —Amarilis—, mujer de Rodrigo Hernández de Ayala, «hombre de negocios», en la que el ciego enamorado encontró todas las perfecciones.

Con cierta justificación, pues que según cuantos la conocieron doña Marta de Nevares — además de desgraciada por un marido torpe e inculto— era rubia, de ojos verdes, alta y esbelta, melosa de habla, inteligente y muy culta, tañía y cantaba con incomparable destreza, danzaba hechiceramente y componía versos que a Lope parecíanle superiores a los de Safo griega, Valeria latina y Argentaría española.

Metió en su casa a doña Marta, y doña Marta sirvió de madre a los hijos que le vivían a Lope y, claro está, a la hijita que tuvo de Lope, Amarilis — ¡ ay, Dios, Dios, Dios ! — cegó repentinamente; enloqueció después y murió en 1632, dejando a Lope, además de una pena «más grande que el mundo» a la hijita de ambos, Antoñica Clara, nacida en Madrid en 1617.

¿Cuántos hijos se le conocen a Lope? De Marfisa tuvo uno, muerto pronto.

De su primera mujer, doña Isabel de Urbina, dos niñas: Antonia y Teodora, que sobrevivieron poco tiempo a su madre, muerta en 1595.

De Micaela de Lujan, siete, de los que llegaron a mayores Marcela y Lope Félix, díscolo y poeta, que se hizo militar y murió durante una expedición para pescar perlas en la isla Margarita, del mar Caribe.

De su segunda esposa, doña Juana Guardo, dos, Carlos Félix — encantadora criatura, delicia de su padre, muerto en flor, a los siete años — y Feliciana, cuyo nacimiento causó la muerte a su madre, única hija legítima que sobrevivió a Lope, y que casó con don Luis de Usátegui, oficial de la Secretaría del Consejo de Indias.

De su mayor amor, Marta de Nevares, una niña, Antoñica Clara, bellísima como su madre, raptada cuando sólo tenía diecisiete años por un galán de la corte, don Cristóbal Tenorio, antiguo servidor de Felipe IV.

Lope de Vega escribió más del triple que el autor que más haya escrito. Fijémonos en los grandes escritores modernos: Galdós, Balzac, Dickens, Dumas padre.

Los que no vivieron sino para escribir. Los que, como el último de los mentados, escribieron con varios colaboradores.

La producción ingente, asombrosa, de cualquiera de ellos, es… una cantidad sin importancia ante la suma inverosímil de las obras lopinas. ¿Mil ochocientas comedias? Pongamos menos, ya que Montalbán pudiera exagerar.

¿Mil quinientas? Pongamos menos, ya que el propio Lope pudiera pavonearse un tanto. ¿Mil doscientas? Seguramente más de mil.

Y muchos miles de poemas. Y novelas. Y poemas épicos extensísimos.

Y poemas burlescos. Y libros religiosos. Y acciones en prosa. Y libros de historia. Y libros ascéticos.

Entre quienes fueron sus contemporáneos el juicio de Cervantes es definitivo; porque nunca fueron buenos amigos Lope y él, y sí enemigos plenos en 1615, fecha de la que son los elogios cervantinos:

«Entró luego de Monstruo de Naturaleza el gran Lope de Vega, alzóse con la monarquía cómica; avasalló y puso debajo de su jurisdicción a todos los farsantes; llenó el mundo de comedias propias, y felices y bien razonadas, y tantas, que pasan de diez mil pliegos los que tiene escritos, y todas, que es una de las mayores cosas que puede decirse, las ha visto representar u oído decir, por lo menos, que se han representado; y si algunos, que hay muchos, han querido entrar a la parte y gloria de sus trabajos, todos juntos no llegan en lo que han escrito a la mitad de lo que él solo».

Cuando Lope empezó a escribir para la escena luchaban en ella muchos ingenios movidos por diversas y aun contrarias tendencias. Unos estaban demasiado apegados a las reglas clásicas y al afán estéril de imitar los teatros griego y romano.

Otros anteponían los sentimientos morales de una esbozada tendencia nacional. Todos ellos pecaban de un lenguaje desaliñado, pretencioso y oscuro, o de una poesía vulgar sin sazón ni soltura.

casa de lope de vega

Estudio en la casa madrileña de Lope de Vega. — Entristecido y anciano sacerdote, en este estudio trabajaba el llamado por Cervantes «Monstruo de la Naturaleza», durante los últimos años de su vida, en compañía única de su idolatrada hija A ntoñica Clara, que le nació en Madrid, en 1617, de la mujer más adorada por él: aquella Marta de Nevares, la Amarilis de sus poemas suspirados, rubia, de ojos verdes, alta y esbelta, melosa de habla y muy culta. Alta, rubia, ojimelosa, hechicera como su madre, Antoñica Clara, un día cualquiera de 1634, dio a su anciano y melancólico padre el último beso… antes de ser raptada por el audaz galán don Cristóbal Tenorio. Suponemos que no con gran disgusto de la raptada.

Lope acabó con todo esto, implantó el buen gusto en la elección de los temas. Perfeccionó el estilo dentro de una sencillez asombrosa. Exaltó la pasión por lo netamente nacional, tradicional o histórico. Ajustó el movimiento escénico. Avivó la invención sin violentarla ni exagerarla.

Repudió cuanto no era natural. Introdujo en la intriga la acción cómica. Dibujó con primorosa mano los caracteres femeninos. Dio una variedad asombrosa a la versificación. Lope se convirtió en todo el teatro español. Conviene repetirlo una y mil veces: sin Lope no tendríamos a «Tirso», ni a Calderón, ni a los demás; él es el padre augusto de todos.

El gran crítico y erudito alemán Schack asegura que no existe literatura alguna en el mundo que, como la española, deba todo su teatro a un solo autor: Lope de Vega. Y el crítico y erudito inglés, muy conocedor de nuestra literatura, Fitzmaurice Kelly, sentenció «que sería mucho más fácil que en la literatura universal aparecieran otro Cervantes, otro Shakespeare, que otro Lope de Vega».

Porque resulta realmente inverosímil, inconcebible, cómo pudo escribir Lope lo que escribió, que precisa una muy larga existencia dedicada exclusivamente a laborar en la soledad, mientras vivió como vivió… Porque, ¿cómo tuvo tiempo Lope ni para vivir su vida?.

El primer estupor que nos saca del alma Lope es éste: ¿cómo meter tanta acción y tanta pasión y tanta preocupación en setenta y tres años? ¿Cómo se las arregló para vivir años de mil y un días, y días de setenta y dos horas?.

Físicamente fue Lope lo que se dice «un buen mozo». Alto, enjuto de cuerpo, el rostro moreno y muy agraciado, la nariz larga, los ojos vivísimos y seductores. Y Montalbán, que tan amigo suyo fue, agrega: «Fue hombre de mucha salud, porque fue muy templado en los humores, muy suelto en los miembros, muy ágil en las fuerzas, muy proporcionado en las facciones y muy ligero de pies y manos. Era discreto en las conversaciones, modesto en las visitas, atento en los actos públicos, descuidado en los suyos propios, apacible con su familia, galante con las mujeres y cortesano con los hombres».

libro de lope de vega

Portada de «Los pastores de Belén», de Lope de Vega. 1612. — Primera impresión de obra tan grata y significativa. Su impresor, Juan de la Cuesta, el de la calle de Atocha con vuelta a la Costanilla de los Desamparados, e impresor de las dos partes del Quijote. Se encargó de vender esta edición del libro de Lope el más popular librero del Madrid de entonces: Antonio Pérez, amigo y admirador incondicional del «Monstruo de la Naturaleza» —proclamado tal por Cervantes— y padre del más fervoroso amigo, discípulo y biógrafo de Lope: Juan Pérez de Montalbán. Los pastores de Belén: prosas y versos divinos fueron dedicados por Lope a su hijito Carlos Félix. Su éxito fue considerable y fulminante. Y son rarísimos los ejemplares de esta edición príncipe… ¡a causa de la severa expurgación que hizo de este magnífico libro el celosísimo Tribunal del Santo Oficio!

Escritores coetáneos a él afirmaron que las mujeres salían a los balcones para bendecirle y que se llegó a crear un símbolo paradigmático para todo lo bueno de la vida: Esto es Lope. ¿Una fiesta suntuosa, sin posible descripción? ¡Esto es Lope! ¿Un nuevo suceso fausto para España? ¡Esto es Lope! ¿Un objeto de valor incalculable o de una impar belleza? ¡Esto es Lope! Sólo los seres excepcionales como Lope «no pueden estar en los medios».

Lope de Vega fue fuente inagotable de inspiración, no sólo para los dramaturgos nacionales, sino igualmente para los extranjeros. En su producción entraron «a saco» Boisrobert, Rotrou, Cellot, Montfleury, Corneille, Moliere, Le Sage, Shirley…

Entre las mejores obras escénicas de Lope figuran: La Estrella de Sevilla, Peribáñez, Fuenteovejuna, El caballero de Olmedo, El rey don Pedro en Madrid, El mejor alcalde, el rey, El anzuelo de Fenisa, Santiago el Verde, La dama boba, El perro del hortelano, El villano en su rincón, La bella malmaridada, La moza del cántaro, El castigo en la venganza, El remedio en la desdicha, Los milagros en él desprecio, Porfiar hasta morir…

Entre sus mejores obras poéticas están: Soliloquios, La Arcadia, La Dorotea, Pastores de Belén, Rimas sacras, La hermosura de Angélica, Rimas humanas y divinas, La Gatomaquia, El Isidro, La Dragontea, La Jerusálén conquistada, Corona trágica…

Fuente Consultada:Enciclopedia Temática Familiar – Tomo I – Grandes Figuras de la Humanidad – Entrada: Lope de Vega – Editorial Cadyc

Biografía de Zola Emile Resumen De Su Vida y Obra Literaria

Biografía de Zola Emile
Resumen De Su Vida y Obra Literaria

En el útimo cuarto del siglo XIX las obras de Emile Zola tuvieron una escepcoional: el público quería efectismo y sensaciones fuertes; el romanticismo acababa de desangrarse en la estética enfermiza del decadentismo, y el realismo era en buena parte incomprendido por la mayoría, que necesitaba una literatura más asequible, periodística por así decirlo, sin sutilezas ni refinamientos, impresionantes frescos, pero pintados con brocha gorda. Zola le entendió y orientó su vocación literaria en función de las tiradas, con una inteligencia del mercado que a nadie se le ocurriría reprochar a un buen comerciante.

Zola nació en París, el 12 de abril de 1840, de padre italiano, ingeniero de caminos, y madre francesa. Cuando el niño tenía siete años se quedó huérfano de padre y la familia vivió años de auténtica miseria en Aix-en-Provence; allí cursó sus estudios, en compañía del pintor Cézanne —cuyo talento no llegó nunca a apreciar—; con él recorría el campo, se bañaba y disfrutaba de los pocos placeres que su precaria situación le permitía. Siempre recordará aquellos años de libertad con emoción.

La necesidad explica el traslado de la familia a París cuando Zola tenía once años; allí estudia en el instituto Saint-Louis, aunque sin brillar: suspende por dos veces los exámenes de bachillerato… a causa de la prueba de lengua francesa. Tendrá que ponerse a trabajar; encontrar un empleo, en la Francia de 1859, no es tarea fácil y tardará más de un año antes de conseguir un puesto de meritorio en la administración de Aduanas.

emile zola

Descubre el mundo de la estupidez y de la mezquindad, del papeleo: se siente Sísifo abocado a una labor estéril y dimite al cabo de dos meses.

En febrero de 1862 entra en la casa Hachette para hacer paquetes; pronto abandona el almacén y se convierte en jefe de publicidad, encargado de la promoción de ventas de los libros de la casa; allí aprenderá su oficio de escritor y el arte de agradar al público o de vender libros.

Teniendo a la vista las estadísticas de venta de los libros de poemas, se decide definitivamente por la prosa; cuando acaba sus Cuentos a Ninon, que luego de visitar varios editores logra publicarlo.

En aquella época, Zola realiza ya una labor considerable: diez horas en Hachette, un artículo semanal para Le Petit Journal, otro quincenal para Le Salut Public de Lyon, por fin una novela (La confesión de Claudio) en la que trabaja cuando puede.

Al precio de esta dedicación de forzado, ha conseguido alejar el fantasma de la miseria; sus dos primeros libros han sido bastante bien acogidos por la crítica. A principios de 1866, decide abandonar su trabajo en Hachette para dedicarse exclusivamente a la literatura.

Piensa especialmente en el teatro, «porque es donde se puede fabricar más dinero». Este comprensible interés pragmático le lleva a aceptar el encargo de Los misterios de Marsella, obra que novela para el gran público los casos más tenebrosos de la capital meridional.

Tarea alimenticia que no le aparta de Teresa Raquin, que llama su «gran estudio psicológico y fisiológico» y que constituye, sin duda alguna, el prolegómeno de los Rougon-Macquart. Ya ha entendido que lo suyo no son las filigranas estilísticas ni los refinamientos arguméntales.

Poco a poco va formándose en su mente una síntesis entre literatura y ciencia, construcción que haría de la obra literaria una obra científica y se beneficiaría así de las garantías de seriedad y autenticidad inherentes a las ciencias.

A la pantalla realista, cuyos productos sólo vienen garantizados por la buena fe o el talento del autor, añadirá un punto de vista desapasionado, externo a la literatura y al propio autor: la objetividad. Sólo faltaba encontrar la teoría científica capaz de generar y respaldar una creación literaria.

Zola tiene treinta años cuando concibe el esquema de los Rougon-Macquart, cuyo subtítulo (Historia natural y social de una familia bajo el segundo imperio) anuncia un programa dilatado y un propósito exhaustivo.

Corren los años 1870: la fiebre por la ciencia afecta a toda la sociedad con carácter epidémico; el progreso, la felicidad, los negocios y el desarrollo serán los primeros frutos de la ciencia. La medicina experimental, la teoría del medio ambiente, la de la evolución de las especies, la herencia, el materialismo histórico; sólo falta la «novela experimental»: tal es la ambición de Zola. De la misma manera que el médico diagnostica primero para poder luego aplicar el remedio adecuado, el novelista será el benefactor de la sociedad si descubre las taras que la corroen; luego, bastará con que los políticos determinen las medidas pertinentes para corregirlas.

caricatura de emile zola

Una caricatura de la época, sobre la novela Nana representada como el nacimiento de Venus.

Durante más de un año, Zola se documenta y prepara el guión de su obra, el árbol genealógico de la familia Rougon-Macquart. Prevé de antemano los rasgos psicológicos de cada personaje aplicando las teorías del doctor Lucas y de Claude Bernard. Los dos primeros volúmenes, La fortuna de los Rougon y La Encarna salen en 1871.

Entre 1871 y 1876, la serie se completa con El vientre de París, La conquista de Plassans, La caída del abate Mouret y Su Excelencia Eugenio Rougon. La crítica se ocupa de estos libros, los discute, los valora; pero el éxito de masas no ha llegado aún.

La gloria, o, al menos, la resonancia multitudinaria, la conseguirá poco después con La taberna, que publicó por entregas en 1876 y en volumen el año siguiente.Esta vez Zola bucea en las zonas más oscuras y repugnantes de la sociedad; es también el primer autor que se atreve a coger a sus personajes en la clase obrera cuando la burguesía preferiría ignorarla.

Con Una página de amor (1878), Zola cambió de registro y decepcionó a sus lectores acostumbrados a platos más fuertes. El círculo familiar que limita el horizonte de esta novela, los buenos sentimientos, con los cuales no se hace buena literatura, componen unas páginas generalmente sosas que no satisfacen ni siquiera a su autor.

 Zola sufre algunas acusaciones de obsenidad por sus publicaciones , pero las aguantó en pie y firme, cargado de razones, esgrimiendo sus buenas intenciones de moralista (como Baudelaire y Flaubert pocos decenios antes); con una mano se defendía y con la otra ya estaba reuniendo materiales para el libro siguiente, Pot-Bouille, quizá el más naturalista de todos porque recurre a todos y cada uno de los tópicos de la escuela; la obra, dilatada, se complace en una galería de retratos cuyo denominador común es la mediocridad y el motor la pasión sufrida con abnegada resignación más que aceptada.

La creciente atención que el tema tratado lleva a Zola a dedicar a los problemas sociales se revela con más claridad en El paraíso de las damas (1883)es evidente que se ha documentado y ha leído a Fourier, a Proudhon, probablemente también a Marx. También se encuentra el mismoafán por el protagonista plural en Germinal. La obra está centrada en torno al mundo de las minas y de los mineros con las primeras huelgas, el hambre, los accidentes, la represión, recibió la misma acogida que La taberna y que Nana.

La saga de los Rougon-Macquart tenía que acabarse. Zola sentía que la vena se iba agotando, y en 1893 publica su última obra.También cabe pensar que, sin confesarlo, empezaba a vislumbrar sus defectos. Las últimas novelas, La obra (1886), La bestia humana (1890), El dinero (1891), La debacle (1892) y El doctor Pascal (1893) añaden escenas sacadas del mismo tintero a la ya larga retahila de aventuras de la familia Rougon-Macquart. La más fuerte de todas, La bestia humana, ofrece un cuadro de la pura animalidad complacida en el asesinato. Dista mucho de ser un drama moral, sino que resulta de la descomposición de los valores humanos.

En medio de esta serie negra, cabe señalar El sueño (1888), que recurre al registro de la delicadeza con la misma torpeza patentizada en La caída del abate Mouret y en Una página de amor. Aquel mismo año, Zola conoció a Jeanne Rozerot; aunque se llevan veintiocho años, le dará los dos hijos que su mujer reconocerá después de su muerte. Aventura discreta y única del casto y ordenado escritor.

Por otra parte, no cabe duda de que el gran asunto de los últimos años de su vida fue el proceso Dreyfus. Sabido es que, en 1894, fue detenido, por supuesto espionaje a favor de Alemania, el capitán Dreyfus, de raza judía, y posteriormente degradado y condenado a perpetuo destierro a finales del mismo año.

La ola de nacionalismo antes aludida, el espíritu revanchista, y, pronto, la postura de los diversos partidos políticos, explican este asunto poco claro, que bien pudo ser una prenda sacrificada al país por el gobierno para galvanizar a exaltados y distraerlos así de otros temas de preocupación; también pudo ser un mero fruto de la «espionitis» que diezmaba entonces las filas del ejército. En cualquier caso, pronto se hizo patente que el capitán Dreyfus había sido condenado sin verdaderas pruebas de su culpabilidad y la opinión pública se emocionó.

El golpe contra esta injusticia lo asestará con un largo artículo, presentado como carta abierta dirigida al presidente de la república, Félix Faure, y para el cual Clémenceau le ha dado un título que causará impacto: Yo acuso (13 de enero de 1898).

De esta manera  «la verdad está en marcha; nada la podrá detener». En efecto, se suicidan los principales testigos de la acusación y Dreyfus es puesto en libertad.

Es un día de victoria para el escritor que fue uno de los principales artífices de la campaña en favor del militar judío; y, como todo es aprovechable, el tercero de Los cuatro Evangelios, Verdad, traspone el asunto en una complejísima novela de laboriosa elaboración. Pero la justicia no está satisfecha: aunque en libertad, Dreyfus no ha sido rehabilitado todavía.

El cuarto evangelio, Justicia, quedará inacabado.

El 29 de septiembre de 1902, Zola se instala con su mujer en un piso de París para pasar el invierno. Durante la noche, el óxido de carbono de la calefacción le asfixiará, quedando su esposa en grave estado. Él ha muerto; no verá la rehabilitación de Dreyfus en 1906, ni oirá las controvertidas opiniones que el traslado de sus restos al Panthéon suscitaría, en 1908, en la opinión pública.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Emile Zola “El Maestro del Naturalismo Francés” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Flaubert Gustave Escritor Resumen de su Obra Literaria

Biografía de Flaubert Gustave Escritor
Resumen de su Obra Literaria

Gustavo Flaubert fue un escritor francés (Ruán 1821-Croisset, cerca de Ruán 1880). La vida de Gustave Flaubert es la de un artista dedicado de lleno a perfeccionar su arte. Hijo de un cirujano, siendo niño, en 1836, conoció a Elise Foucault, objeto de la gran e insatisfecha pasión de su vida, que le inspiró La educación sentimental.

En 1840 se trasladó a París a estudiar derecho, pero descuidó los estudios para vivir en el mundo de las letras.Es considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su novela «Madame Bovary», y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de le mot juste (la palabra exacta).

biografia de gustavo flaubert

Su padre, Achille Cléophas, era cirujano jefe en el hospital de Ruán cuando, el 12 de diciembre de 1821, nació Gustave, su quinto hijo. Después nacerá Caroline, la hermana menor tan querida; exceptuando a Achille, el mayor, los demás hermanos del escritor morirán muy pronto.

La infancia de Flaubert transcurre en Normandía, en el pueblo de Dévilleles-Ruen, donde su padre ha comprado una casita y donde pasó años felice, hasta que las reglas del colegio real le complicó su tranquilidad infantil. Niño nervioso y enfermizo, pronto sufrirá los primeros ataques de epilepsia; sin embargo, sus estudios se desarrollan normalmente.

 En 1836 —tiene, pues, quince años— conoce en la playa a Elisa Foucauld, la esposa del editor Schlesinger, que tiene once años más que él y por quien siente una pasión arrolladura que los años no calmarán. La señora Schlesinger será el modelo de la señora Arnoux de La educación sentimental, escrita veintiocho años más tarde.

Ya tiene en cartera varias obras; un drama, Luis XI y muchas narraciones cortas, de valor desigual, aunque interesan porque muchas de ellas anuncian las obras futuras: son Sueño de infierno, Pasión y virtud, Las memorias de un loco, Smahr. Todas rezuman tristeza y pesimismo, sentimientos normales en un joven de nervios frágiles, de gustos fácilmente morbosos (gustaba de presenciar la disección de cadáveres en Ruán); una síntesis angustiosa de Fausto y Don Quijote, las dos obras que más le habían impresionado y que mejor le retratan.

A partir de julio de 1846, Flaubert inicia relaciones amorosas con Louise Colet, con quien intercambiará, a lo largo de los años, de las riñas y de las reconciliaciones, una copiosa correspondencia particularmente reveladora. En vísperas de la revolución de 1848, que presenciará, la actividad de Flaubert se reparte entre varias estancias en París, un viaje por la Turena y Bretaña, relatado en Por los campos y las playas, obra redactada en colaboración con Máxime Du Camp, pero que no se publicaría, y los primeros esbozos para la primera versión de La tentación de san Antonio.

El 4 de noviembre embarcan en Marsella y llegan a El Cairo a finales del mes. La Correspondencia recoge un gran número de cartas dirigidas a la madre del autor y a Bouilhet principalmente, que relatan este largo viaje. Las cartas escritas durante aquel período feliz revelan un Flaubert insospechado, campechano y burlón, rabelesiano en lo sensual y pagano en lo espiritual que en las obras posteriores perdería voz y voto.

Si se acepta que La educación sentimental es una obra de profundas raíces autobiográficas, cabe pensar que el viaje debía servir para distraer al autor de su pasión por la señora Schlesinger, aunque también se ha de decir que no sirvió.

Vuelve a Francia y presencia el golpe de Estado de Napoleón III, el 2 de diciembre de 1851. En septiembre, en Croisset, había empezado Madame Bovary, que acabará en 1856; en el ínterin, riñó un par de veces con Louise Colet, «la Musa», se escribe con Víctor Hugo y con la familia Schlesinger que, arruinada, vive ahora en Badén, y se enamora, por poco tiempo, de la actriz Beatrix Person. Entre enero de este año y el momento de la publicacación había tenido lugar el caso Bovary. Convocado por el juez instructor, Flaubert había tenido que prestar declaración sobre los supuestos pasajes obscenos de su obra. Pero se le absolverá de toda acusación y se beneficiará de esta campaña gratuita.

madame bobary de flaubert libro

«Madame Bobary es considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos,  narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños choca cruelmente con la realidad. La publicación de esta obra en 1857 fue recibida con gran polémica y se procesó a Flaubert por atentar contra la moral. A través del personaje de Madame Bovary, el autor rompe con todas las convenciones morales y literarias de la Burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino. Hoy existe el término «bovarismo» para aludir aquel cambio del prototipo de la mujer idealizada que difundió el romanticismo, negándole sus derechos a la pasión. Ella actúa de acuerdo a la pasión y necesidad que siente su corazón de avanzar en la búsqueda de su felicidad, pasando por los ideales establecidos para la mujer en esa época. Rompe con el denominado encasillamiento en que la mayoría de las mujeres estaban sometidas.»

Una lectura algo más mal intencionada permite interpretar el personaje de Emma Bovary no como culpable de los desmanes pasionales relatados, sino como víctima de una sutil y poderosa maquinación, de una irresistible conspiración tramada por el poder y destinada a intoxicar las mentes vírgenes o débiles con los fantasmas que llevan a Emma al tedio, a la desesperación y por fin a la muerte.

Después de la publicación de Madame Bovary, Flaubert se conformó con la sociedad en la que le había tocado vivir entregándose, valga la expresión, a la vida de salón. Frecuenta a los literatos, a las cortesanas de moda (entre ellas a la «presidenta» Sabatier, la egeria de Baudelaire) y empieza a escribir Salambó, obra que se elabora en París y Croisset, en medio de achaques de salud y después de un viaje de documentación por Túnez; la obra se publica en noviembre de 1862.

En 1863 empieza el período que se ha dado en llamar «mundano». Flaubert cena en casa de la princesa Matilde, se cartea con George Sand, asiste a las fiestas de la corte imperial. Al tiempo que empieza la redacción de La educación sentimental, se le hace Caballero de la Legión de Honor (1866). Encuentra a Elisa Schlesinger en 1867 y acaba el libro en 1869. Si se compara con la capacidad de un Hugo, la producción de Flaubert se elabora muy lentamente.

Ello tiene varias explicaciones, entre las cuales se ha de descartar la vida disipada del mundano arribista. La mayoría de las obras de Flaubert se escriben a paso de buey de labranza; en primer lugar porque la meticulosa reunión de los materiales que precede cualquier esbozo lleva su tiempo.

En segundo lugar porque entre el momento en que empieza a escribir y el momento en que entrega el manuscrito al editor redacta varias versiones de cada página, de cada frase (no olvidemos que dos de sus libros, La tentación de san Antonio y La educación sentimental los ha repetido íntegramente); corrige incansablemente, y vocifera las frases en una habitación reservada para tal fin que llama su «desgañitadero», hasta darse por satisfecho con el estilo. También se ha de tener en cuenta su estado de salud y las preocupaciones familiares.

Durante los años 1870-1871, sufre varios ataques, trabaja en colaboración con Bouilhet y corrige La tentación de san Antonio, que acaba en 1872. Esta vez, la empresa es más ambiciosa, si cabe, que las anteriores. El tema, sacado al parecer de una obra de Edgar Quinet, y por el que emerge, una vez más, el mito de Fausto, persigue a Flaubert desde su juventud. Flaubert decía que aquél era «el libro de mi vida»; de hecho podría ser también el libro de la vida, el que contesta a la pregunta ¿qué se opone a la libertad del hombre?.

La publicación de este último libro, en 1874, coincide con las graves preocupaciones económicas que aquejan al sobrino del autor, Commanville, y que aquél intenta aliviar con su trabajo, y la venta de sus bienes. En septiembre de 1875, empieza Tres cuentos (La leyenda de San Julián el hospitalario, Un corazón sencillo y Herodías), obra que se publicará en abril de 1877. A pesar de la disparidad de los temas, y de las exigencias peculiares de la narración corta, el estilo soberbio y sencillo a la vez de Flaubert se manifiesta aquí como en las obras anteriores.

La época de los Tres cuentos es, para Flaubert, gris y triste. Su salud deja cada vez más que desear y está arruinado. Louise Colet ha muerto, George Sand también. Es un hombre sólo y aislado que trabaja, en Croisset, en la última de sus obras, Bouvard y Pécuchet, que había empezado en 1874 y que no se publicará hasta después de su muerte. Para ninguna de sus obras anteriores Flaubert llegó a devorar la cantidad de libros que consultó para la documentación del último: ¡Se habla de más de dos mil!.

Flaubert tenía mucho que decir y escribió pocas novelas. En la última quería por fin «descargar todo su odio, sus rencores, dar rienda suelta a su ira…» No lo hizo. Y murió, apoplético, el 8 de mayo de 1880.

Flaubert lleva a la perfección la novela realista y logra la más completa armonía entre el arte y la realidad. Para él, la verdad y la belleza van unidas; por ello pone tanto cuidado en la sintaxis y en la elección del vocabulario y concede tanta importancia a la estructura.

En su obra literaria, no muy extensa, Flaubert aspira a la creación de un conjunto armónico, a la elaboración de todo un entramado simbólico que une a los distintos personajes.

La sensibilidad de Flaubert llega a caer en el sentimentalismo, y en esos momentos se entrega al deísmo y a vagos sentimientos rousseaunianos envueltos en oratoria; pero cuando se recupera de estos desvíos la obra de Flaubert, laborada con un ansia de perfección y un esfuerzo casi dolorosos, es una maravilla de armonía y de realidad.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Gustave Flaubert “El Modelo de la Novela Contemporánea” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

 

 

Biografia de Tolstoi Leon Resumen Obra Literaria del Escritor Ruso

Biografía de Tolstoi León – Su Obra Literaria

Novelista ruso (Yásnaia Poliana, Tula 1828 -Astápovo, Riazán 1910). De familia de hacendados, siguió la carrera de las armas y todavía joven public

Luego abandonó la milicia y se entregó a diversas tareas sociales, elaborando un nuevo programa educativo. Se casó y formó una familia de trece hijos. En un momento dado se refugió en la fe, y el resto de su vida se caracterizó por una religiosidad personal que le atrajo numerosos discípulos.

Guerra y paz, novela centrada en episodios recientes de la historia rusa, es una larga mirada a vuelo de pájaro sobre el conjunto de la vida humana a lo largo de veinticinco años y sobre el hormigueo de innumerables personajes.

En Guerra y paz, Tolstói evoca maravillosamente las vidas tanto de las personas como de las colectividades.

Es un fresco grandioso en que los personajes aman, odian, pelean, intrigan, se enriquecen, se casan, se divorcian, tienen hijos y buscan a tientas el sentido de la vida.

Ana Karénina es una obra muy compleja. Su tema central es el suicidio de una mujer joven que. a través del problema del adulterio, plantea el problema del mal.

En conjunto, por su modo de construir y tratar la novela, Tolstói es el más occidental de los grandes novelistas rusos y refleja con maestría sin par los ambientes campesinos o ciudadanos de Rusia.

leon tolstoi escritor ruso

BIOGRAFÍA: León (Liev) Nikoláievich Tolstói nació en la propiedad familiar de Yásnaia Poliana (en el gobierno de Tula, en la Rusia central, al sur de Moscú) el 9 de septiembre de 1828.

Era hijo de unos ricos terratenientes de condición aristocrática, el conde Nikolai Ilich y María Nikolaievna, princesa Volkonskaia.

Huérfano de padre en 1830. En 1844 ingresó en la facultad de Letras de la universidad de Kazan para estudiar lenguas orientales, y se inició en el árabe y el turco, al año siguiente pasó a la facultad de Derecho y por fin en 1847 dejó la universidad sin terminar ninguna carrera; regresó entonces a Yásnaia Poliana, que había formado parte de la dote de su madre fallecida en 1837, y que tras el reparto de la herencia fue a parar a sus manos.

Pero ese joven propietario que aún no ha cumplido los veinte años tiene ideas muy peculiares y completamente distintas de las de los demás terratenientes; muy influido por sus lecturas favoritas de esta época (la Biblia y, sobre todo, Jean-Jacques Rousseau), se lanza a una serie de intentos de reforma social con el fin de mejorar las condiciones de vida de sus campesinos.

No obstante, Yásnaia Poliana, donde vivían unos trescientos cincuenta siervos varones, con sus familias, era un mundo demasiado complicado para su inexperiencia, que sólo se nutría de teorías, y sus generosas tentativas de altruismo fracasaron.

Sigue luego un período de desánimo y excitación que suele llamarse mundano.

En 1848 viaja a San Petersburgo y en 1851 se enrola en el ejército. Su primera experiencia militar es en el Cáucaso, donde comparte la existencia de los oficiales de artillería y empieza a redactar un escrito autobiográfico titulado Infancia.

Este librito, que apareció en 1852 en la revista El contemporáneo, es mucho más que un tanteo primerizo; se trata de una verdadera obra maestra, de evocación finísima y emocionada, que evidencia un arte muy seguro.

También en El contemporáneo iba a aparecer, de una parte Adolescencia (1854), que prolongaba los recuerdos de Infancia, y Los relatos de Sebastopol (1855-1856), donde la guerra aparece sin ningún relumbrón heroico, en toda su cruda realidad, registrada por un gran talento de observador.

Estamos ya ante el esbozo de las dos grandes vertientes que se fundirán en su obra maestra, Guerra y paz.

La guerra, descrita y analizada con un arte extraordinario que se funda en lo vivido y en una gran documentación, y la paz por antonomasia que Tolstói identifica con el ambiente idílico de su niñez.

La alta sociedad de San Petersburgo le adula, pero estos ambientes no le hacen feliz; sin embargo, sus tentativas de hacer la felicidad de los humildes que dependen de él tampoco tienen éxito: ofrece la libertad a sus siervos y éstos la rechazan recelando maniobras ocultas. Emprende luego su primer viaje al extranjero (1856-1857): visita Alemania, Francia, Suiza y el norte de Italia, y vuelve a su patria con mal sabor de boca, reprochando a Occidente su materialismo y su crueldad. Publica ahora en 1857 Juventud y Lucerna, y en 1858 Tres muertes.

Al año siguiente se lanza a una gran actividad pedagógica y funda una escuela en Yásnaia Poliana, en la que él mismo enseña a los hijos de sus campesinos. Le obsesiona la búsqueda de una especie de «cristianismo práctico», sin dogmas ni institución, que pueda proporcionar la felicidad en la tierra y contribuir a la hermandad y al progreso de los hombres. Publica Felicidad conyugal (1859), que tiene su origen en sus relaciones amorosas con Valeria Arsenieva, y en 1860 emprende su segundo viaje al extranjero.

El año 1862 es también el año de su boda; en el mes de septiembre, en una de las iglesias del Kremlin, contrae matrimonio con Sofía Andréievna Behrs —a la que él llamará siempre Sonia—, de dieciocho años, hija de un médico de Moscú. En junio del año siguiente nace su primer hijo, Sergei. Su unión matrimonial será borrascosa, pero a pesar de las diferencias que separan a los esposos, por estos años se inicia una época de relativo equilibrio que será de gran fecundidad literaria.

familia de tolstoi

Tolstói, mientras ve crecer su familia, se ocupa activamente de la agricultura y de la ganadería, mejora sus tierras, aumenta su propiedad con nuevas adquisiciones. Parece llevar una vida más estable y serena, y ello repercute en la calidad y la ambición de su obra narrativa.

Guerra y paz, escrito entre 1863 y 1868, publicada en la revista El mensajero ruso —de carácter conservador, porque Tolstói se había separado de los liberales de El contemporáneo— entre 1865 y 1868, y posteriormente en volumen en 1869, suele considerarse por los críticos más exigentes como una de las mejores novelas del siglo xix y una de las más importantes de toda la historia de la literatura.

En ella se describe un período crucial de la Rusia moderna, el que corresponde a las guerras napoleónicas (aproximadamente entre 1805 y 1812), con un nutridísimo repertorio de personajes cuyas vidas se entrecruzan produciendo una admirable sensación de realidad vivida y analizada hasta en sus últimos secretos.

Después de la cumbre de Guerra y paz, era casi inevitable que la obra de Tolstói, en cierto sentido, decayera. Aún va a escribir otra mole novelesca muy ambiciosa, Ana Karénina, en la que empezó a trabajar en 1873 y que publicó en El mensajero ruso entre 1875 y 1877. La obra acusa una manifiesta falta de unidad, ya que se compone de dos historias soldadas artificialmente, la de un matrimonio feliz (Levin y Kitty) y la de un hogar destruido por el adulterio de Ana, quien abandona a su marido y a su hijo para seguir a su amante, el conde Vronski.

Ana Karénina, a pesar de los reparos que se le puedan formular, es una gran novela que representa otros aspectos capitales de la gran personalidad tolstoyana. En Guerra y paz se debatían los problemas del destino del individuo dentro del torbellino de la historia, con una proyección hacia el pasado; Ana Karénina insiste sobre todo en los aspectos morales, sociales y sicológicos, dentro de un ámbito novelesco mucho más limitado, pero enfrentándose directamente con los conflictos de la vida contemporánea. En la primera novela resuena el fragor de las batallas napoleónicas; en la segunda, la imagen que conservará el lector en su memoria es la de ese tren, símbolo del progreso y de la nueva Rusia.

En 1882 la familia se traslada a Moscú por necesidades de la educación de los hijos, y Tolstói descubre entonces la miseria del proletariado urbano y la sordidez de las grandes aglomeraciones ciudadanas, reafirmándose en sus ideas del retorno a la vida natural.

Mas tarde  publica obras verdaderamente interesantes como La muerte de Iván llich (1886) y el poderoso drama El poder de las tinieblas (1886). No obstante, sus ideas obsesivas deforman su gran capacidad artística y una novela como La sonata a Kreutzer (1889), terrible alegato contra el matrimonio, cuenta mucho más como reflejo de sus tensiones interiores que como literatura.

En los últimos años del siglo XIX su fama y su influencia son inmensas, pero el gran artista de antaño ha sido sustituido por el teórico y el hombre de acción. Cuando a partir de 1891 se suceden en la Rusia central las malas cosechas y aparece el azote del hambre, participa directamente en la ayuda a los campesinos, publica artículos sobre este tema y escribe al zar. El reino de los Cielos está en nosotros (1891-1893) es un tratado moral y religioso de acuerdo con su peculiar doctrina, ¿Qué es el arte? (1897) combate todo género de artificios de carácter artístico y literario.

La fallida revolución rusa en 1905 significó para él una gran convulsión; Tolstói se había declarado repetidamente enemigo de la autocracia, el despotismo y las instituciones que consideraba de carácter represivo, pero está en total desacuerdo con la revolución y con la violencia de sus medios.

Estos acontecimientos y la represión que les siguió aislaron aún más al viejo profeta y a sus ideas de anarquismo social. En Yásnaia Poliana, rodeado de su numerosa familia y atormentado por incontables escrúpulos de conciencia, Tolstói se afanaba por ser literalmente fiel a sus convicciones: renunciaba a todos sus bienes, él mismo se hacía los zapatos y araba sus campos, adoptaba el régimen vegetariano, y ofrecía a sus frecuentes visitantes el extraño aspecto de un mujik descalzo y barbudo que clamaba contra el horror y el desvarío del mundo circundante.

La tragedia de su país, en sus dos vertientes que abominaba por igual, la represión policíaca y los asesinatos terroristas, le desazonaba, y sus desavenencias conyugales contribuían también a su desequilibrio.

El 10 de noviembre de 1910 huyó de Yásnaia Poliana rumbo a lo desconocido, como un nuevo Pierre en busca de un ideal inalcanzable. Tenía entonces ochenta y dos años. Como un viejo peregrino alucinado recorrió a pie una considerable distancia, hasta caer enfermo en una pequeña estación ferroviaria de Astapovo, en el gobierno de Riazán. Y allí murió de una neumonía.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Liev Tolstoi “El Titánde las Letras Rusas” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia Machado Antonio Poeta Español Resumen Obra Literaria

Biografía de Machado Antonio Poeta Español

Antonio Machado (Sevilla 1875-Colliure, Francia 1939) es uno de los autores más destacados de la literatura española, es el poeta hondo de la sencillez y de la autenticidad, nace en Sevilla, el día 26 de julio de 1875, en el número 20 de la calle de las Dueñas, palacio del mismo nombre, propiedad de los duques de Alba, que tenían cedida una dependencia a don Antonio Machado Álvarez y a doña Ana Ruiz, padres del que había de ser, andando el tiempo, una de las máximas figuras de la lírica española.

Machado, Antonio, aunque nace en Sevilla, pronto se traslada con su familia a Madrid, donde su padre espera resolver los problemas económicos de la casa. Junto con su hermano Manuel, al que se muestra siempre muy unido, estudia en la Institución Libre de Enseñanza y recibe la influencia del krausismo. En Madrid, cursó sus estudios y luego intentó comenzar la carrera de actor y realizó un par de viajes a París, donde conoció a un gran número de escritores españoles.

machado antonio poeta español

Poeta español, Machado Antonio: en su juventud entra en contacto con el Modernismo y en 1902 conoce a Rubén Darío en París. Durante estos años, Machado se introduce en la vida bohemia madrileña; sin perspectivas de trabajo, frecuenta cafés y tertulias de la ciudad.

El padre es abogado y doctor en letras, hombre de fina sensibilidad, que se preocupa inteligentemente por el estudio del folklore español. Él influirá mucho en la incipiente afición por la poesía que se ha de despertar pronto en sus hijos. Con su hermano Manuel, también poeta, estudió en la Institución Libre de Enseñanza.

Cuando Antonio aún no ha dejado la adolescencia, se aficiona al teatro a la par que su hermano Manuel, y también ambos empiezan a escribir versos. Pero como no tiene dotes de gran actor y el camino es largo y penoso, el joven poeta abandona su modesta labor escénica y se consagra por entero a la poesía.

Pasa el tiempo y su padre no puede resolver los problemas económicos, a la vez que aumentado su familia en dos hijos mas:Francisco y Cipriana. El ilustre padre de los jóvenes poetas se ve precisado a marchar a Puerto Rico, donde piensa que ganará dinero para sostener a los suyos.

Lamentablemente para 1893 su padre y abuelo (quien se ha preocupado constantemente de sus nietos) fallecen. Dos mujeres —la abuela y la madre— quedan al frente de la familia.Ha llegado la hora de los más fuertes sacrificios, de la mayor escasez. La vida se va haciendo cada vez más difícil. Ni Antonio ni Manuel, que son los hermanos mayores, ganan dinero. La literatura y la formación cultural no dan frutos. La familia, que ha cambiado varias veces de piso, alquila otro bastante humilde.

En 1895 se publica en Madrid La Caricatura, que es, como dice Miguel Pérez Perrero, «la primera publicación de verdad en que los Machado colaboran», pero… gratis. Antonio Machado emplea varios seudónimos, uno de ellos es «Cabellera».

En 1899 viajó a París, donde vivió una temporada con su hermano dedicado a trabajos editoriales para la casa Garnier.

En 1901 comenzó su colaboración en algunas revistas, y poco después obtuvo una cátedra de Francés. Primero estuvo en Soria destinado y después recorrió diversos lugares de España. Desde sus primeras obras apunta ya el tono que sería característico en él, el intimismo, pero, reflejando siempre el acontecimiento, su única evolución será la aparición de una temática más amplia y más compleja.

Como los problemas economicos continuan y la crisis española del 98 agudizan aún mas la situación, busca un empelo en París y obtiene es el de traductor de la editorial de Hipolite Garnier.El trabajo de las traducciones es agotador, a destajo y no muy bien retribuido, pero permite al poeta asistir a las tertulias y vivir, aunque sea con escaseces. Regresa a España.

En Madrid, entre 1901 y 1903, aparecen varias revistas literarias en que colabora Antonio Machado: Electra, que fue bautizada así por Maeztu; La Revista Ibérica, que dirige Villaespesa, y, por fin, Helios, que capitanea Juan Ramón Jiménez.

Y con fecha de 1903 aparece su primer libro: Soledades, que ya estaba impreso a finales del año anterior. A escritor nicaraguense Rubén Darío le gusta la voz nueva y personal del gran poeta, que empieza a llamar la atención entre los intelectuales, y también se deja impresionar por la persona.El éxito literario está en marcha, pero la vida sigue siendo dura. Machado va a cumplir ya treinta y un años y todavía no ha resuelto su porvenir.

Viviendo ahora en Soria, pequeña capital española, va escribiendo los mejores poemas de su vida y en donde se ha enamorado apasionadamente de una chiquilla, Leonor Izquierdo Cuevas, hija de la dueña de la casa de huéspedes de la calle de los Estudios, donde el poeta se aloja. Leonor Izquierdo Cuevas tiene quince años (1908), los ojos azules y el cabello rubio, se casan al año siguiente.

En  la capital francesa escribe  su largo romance La tierra de Alvar-González,mientras su mujer sufre una grave enfermedad (hemoptisis) que acaba con su vida en 1912, viviendo en Soria. Antonio, que la ve morir, no quiere creerlo y grita: «¡Es un colapso! ¡Es un colapso!» Antonio se queda en Soria hasta después de los funerales; pero, al día siguiente, huye de la ciudad, donde cada rincón le recuerda una felicidad perdida para siempre y un dolor que nunca ha de extinguirse.

casamiento de machado antonio

Machado conoce a Leonor Izquierdo, que fue su gran amor. Ella era la hija de los dueños de la pensión en la que el poeta vivía. Cuando se casaron, en 1909, Leonor tenía quince años y él treinta y cuatro. La diferencia de edad y de cultura entre ambos alentó las críticas y las habladurías de la gente. Sin embargo, el matrimonio funcionó y la muerte de su esposa pocos años más tarde sumió al poeta en una profunda crisis. El dolor por su fallecimiento llevó a Machado a solicitar un traslado, y obtiene un puesto en Baeza.

Los años que pasó en Soria fueron definitivos: allí se casó y allí quedó viudo, con lo cual la tendencia honda y reflexiva de su poesía se acentuó de modo notable; también en esta época comenzó a aparecer en sus poemas el tono cívico y la preocupación nacional. En algunos, se llega a traslucir su sencilla filosofía y la preocupación que sentía por el caos de Europa.

En 1912, se trasladó a Baeza, y de allí a Segovia (1919). Se inició un época de colaboración con su hermano en obras teatrales y de abundantes publicaciones.

Allí , en Baeza, estará más cerca también de Madrid y de la vida literaria, que seguía desde lejos. Ahora, ya en Segovia, puede desplazarse todos los sábados a la capital apenas termina su última clase. Por este tiempo escribe, además de sus prosas de Mairena y Abel Martín, de Los complementarios, que ya inició en Andalucía, sus Nuevas Canciones, que se publicarán en 1924 y que en parte también fueron escritas en Baeza. Las edita la editorial Mundo Latino.

En 1926 empezó a publicar en Revista de Occidente una serie de textos firmados con diversos nombres, entre ellos «Abel Martín», que culminaron con la creación del personaje «Juan de Mairena».

hotel muerte de antonio machado

Su organismo, debilitado por las penalidades, no puede resistir una pulmonía y el gran poeta muere el día 22 de febrero de 1939. A los tres días, moría su madre en el mismo lugar, la otra mujer buena que siempre veló por la felicidad de aquel hombre genial, sencillo y desdichado.

Por la misma época tuvo una relación amorosa con «Guiomar», que abrió un ciclo poético que sólo terminó con su muerte. Continuó colaborando en diversas revistas y debió conocer a una Guiomar que aparece repetidas veces en sus escritos de la época. Escribió varios dramas en colaboración con su hermano Manuel y publicó ensayos en prosa. Republicano, le gustó la implantación de la República en 1931. Fue trasladado a Madrid y allí pasó toda la guerra civil, exilándose a principios de 1939.

En 1936 publicó, con el nombre de Juan de Mairena, Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. Durante la guerra civil (1936-39) colaboró en diversas revistas y diarios y escribió poemas en que tomaba partido decididamente por la causa republicana.

Desde 1936 cesa el ritmo acelerado de la producción teatral de los Machado, o a lo menos en cuanto se refiere a la representación de la misma, pues sabido es que ellos siguen escribiendo para la escena. Se sabe que entre 1931 y 1936, durante los cinco años de la Segunda República, los hermanos Machado no dejaron de escribir para el teatro y que terminaron una comedia, El hombre que murió en la guerra.

La Guerra Europea y la Española le marcaron en su temática limitada, pero intensa y expresiva. Su mundo personal sufre el asalto de las duras realidades bélicas. En sus poemas siente a un Dios inmanente, en pugna con su escepticismo intelectual, y una preocupación por el hombre.

Además de la producción dramática original, los hermanos Machado hicieron varias refundiciones de autores clásicos: El condenado por desconfiado, de Tirso de Molina; La niña de plata, Hay verdades que en amor… y El perro del hortelano, de Lope; El príncipe constante, de Calderón, y la traducción de Hernani, de Víctor Hugo. Ésta en colaboración con Francisco Villaespesa. J. López colaboró con ellos en las refundiciones.

Con los años deja ver una preocupación por los problemas políticos circundantes que no aporta nada a su poesía. Sin embargo su prosa ideológica es muy lograda y revela un agudo sentido crítico.

Su primer libro de poemas (Soledades) es plenamente modernista. En obras sucesivas va deshaciéndose de los oropeles modernistas y encuentra una voz más íntima y emotiva. Su primer libro, ampliado y enriquecido, pasa a llamarse Soledades, galerías y otros poemas. Campos de Castilla es un libro fundamental para conocer a Machado.

En él se refleja su visión de la tierra y los hombres de Soria. La forma es esmerada y emotiva; los adjetivos son sobrios, los ritmos graves o solemnes.Para Machado, Castilla tiene un mensaje particular de ascetismo y de rigor. Otras obras poéticas de Antonio Machado son Nuevas canciones y Cancionero apócrifo. Es autor de varias obras en prosa, vehículo de sus ideas estéticas y filosóficas: Juan de Mairena, Abel Martín, Los complementarios, etc.

Antonio Machado perteneció a la generación llamada comúnmente del 98, por lo que su obra acusa caracteres comunes a los hombres de aquel tiempo: sentimiento de la tierra y del paisaje, preocupación por España, melancolía, espíritu crítico… Su poesía es honda, entrañable y sincera. En ella se van reflejando con una sencillez natural los más hondos afectos de su alma.

La temática de la poesía de Machado es muy variada: episodios de su vida íntima, el amor y la muerte de su joven esposa, el sentimiento del paisaje castellano, la preocupación por España, las inquietudes filosóficas, y en sus últimos años los asuntos bélicos. Con todo ello elabora una poesía densa y profunda que se expresa con formas métricas simples y tradicionales.

En los postreros años de su vida, Antonio Machado conoce un nuevo amor. La dama, cuyo nombre aún no ha podido ser revelado, fue cantada bajo el nombre poético de Guiomar y parece ser, según cuenta Concha Espina en su libro De Antonio Machado a su grande y secreto amor, que no faltó verdadera pasión entre los dos enamorados. Se trata de una recopilación de cartas que glosa la ilustre escritora.

CARACTERÍSTICAS DE LA POESÍA MODERNISTA

La literatura modernista se caracteriza por la búsqueda de la belleza, tanto en las formas de expresión como en los contenidos. Para alcanzarla, la estética modernista se caracteriza por tres rasgos esenciales: la sensorlalidad, la perfección formal y la amblentación en lugares fantásticos.

• La sensorialidad. La poesía modernista apela a los sentidos con Imágenes de gran belleza visual, mediante la musicalidad del lenguaje (aliteraciones, palabras esdrújulas, cultismos, etc.) o por medio de referencias a elementos sensoriales. Así, los colores, los sonidos y los aromas se evocan directamente, o a través de objetos preciosos, instrumentos musicales o flores, etc. Se presenta el lado refinado de la naturaleza (cisnes, ruiseñores, etc.) que, no obstante, puede aparecer asociado a lo decadente, como hermosas ciudades en ruinas. Esta importancia de los sentidos se percibe también en el tratamiento de temas como el amor, que suele presentarse revestido de elementos sensoriales que lo llevan hada el erotismo.

• La perfección formal. Los poetas adoptan metros poco usados, como el alejandrino, el dodecasílabo, el eneasílabo y el verso libre. Además, emplean todo tipo de estrofas y recuperan las formas clásicas, en las que realizan innovaciones, como en los sonetos, La importancia del ritmo se percibe también en el desarrollo de la prosa poética o lírica.

• Las ambientaciones irreales y exóticas. Los parajes exóticos, los cuidados jardines, los palacios, el lejano Oriente y las épocas remotas son los ambientes habituales del Modernismo. Estos constituyen a menudo una forma de evasión de la realidad. En el modernismo español, sin embargo, hay menos exotismo en la amblentación y esta responde con mayor frecuencia a significaciones simbólicas (jardines, fuentes, estanques, etc.),

Fuente Consultada:
Grandes Biografias – Complemento Biográficos de la Época – Entrada: Machado Antonio
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.
Enciclopedia del Estudiante Literatura Española Tomo 15 Poeta:Antonio Machado Editorial Santillana