Los Normandos

Bayaceto Sultán Otomano Conquistas e Historia

Bayaceto el Sultán Otomano – Conquistas e Historia

Bayaceto I (c. 1360-1403), fue un sultán otomano (1389-1402), que sucedió a su padre, Murat I, y fue el primero de su dinastía que adoptó el título de sultán. En tres años, Bayaceto conquistó Bulgaria, parte de Serbia y Macedonia; también llegó a dominar la mayor parte de Asia Menor. Fue uno de sus más temibles adversarios del líder mongo,Temerlán.

Sitió Constantinopla durante diez años, esperando sojuzgarla por hambre. Bayaceto podría haber destruido el Imperio bizantino si el conquistador mongol Tamerlán no hubiera atacado las posesiones otomanas de Asia Menor y derrotado completamente al sultán en 1402 cerca de Ankara. Bayaceto murió prisionero en un campamento enemigo (1403), mientras sus hijos luchaban por la sucesión.

Bayaceto  sultán de los turcos otomanos y terror del imperio bizantino. Bayaceto atravesó los Dardanelos a la cabeza de sus tropas y avanzó hasta el Danubio. Esta invasión de Europa por los turcos hizo renacer el espíritu de las cruzadas y se puso en pie un gran ejército del que formaba parte Juan Sin Miedo, hijo de Felipe el Atrevido, duque de Borgoña. Este ejército que mandaba Segismundo, rey de Hungría, fue derrotado por Bayaceto, en Nicópoli, en 1396.

La caída de Constantinopla, capital del imperio bizantino, parecía irremediable. Pero, en este momento, Timur Leng invadió el este del imperio de Bayaceto y éste se vio obligado a retirarse de los Balcanes para hacer frente a la amenaza.

El orgulloso Bayaceto, que sólo sentía desprecio por su adversario y que parecía invencible a los ojos de los caballeros de Europa, conoció la derrota, en 1402, en Ancira, la actual Ankara. Hecho prisionero, Bayaceto murió en cautividad ocho meses más tarde.

Tamerlán aprovechó para reanudar sus incursiones y llegó hasta el mar Egeo. En 1404, sin embargo, estaba de regreso en Samarcanda, preparando una campaña contra China. Existen datos fidedignos sobre la vida de la corte de Tamerlán; éste recibió la visita de Clavijo, enviado extraordinario del rey de Castilla, Enrique III.

Clavijo hizo un relato de su estancia en Samarcanda que resultó ser extraordinariamente valioso. Timur Leng se disponía a atacar a China en el momento en que ésta se hallaba en el cénit de su poderío, durante la dinastía Ming, que había echado de sus tierras a los mongoles.

De todos modos, Timur Leng abrigaba el proyecto de conquistar aquel país en el nombre de Alá. De haber triunfado en su empresa, la cultura china se hubiera resentido de ello más que con la dominación mongola que, al fin y al cabo, respetó siempre las tradiciones locales, la religión y la cultura. Tamerlán no pudo realizar su sueño, pues la muerte le sorprendió en Otrar, cerca de Tachkent, en 1405. Sus hijos llevaron su cuerpo a Samarcanda.

El temperamento fanático y cruel de Tamerlán llevó consigo la destrucción de numerosos centros culturales de Oriente Medio.

Con todo, forjó un imponente imperio, dando unidad a elementos tan dispares como son los mongoles, los persas, los árabes y los turcos. Aunque el imperio se encontrase bajo dirección turca, poseía el dinamismo de los imperios mongoles. Después de la muerte de Tamerlán, su imperio conoció inmediatamente la decadencia.

Imagen de Bayaceto

Bayaceto sultan turco

Tamerlán pertenecía a la nobleza turca. Consiguió deshancar a la dinastía de los Jagataidas y hacerse proclamar emir de Transoxiana. Emprendió entonces una serie de sangrientas campañas y fundó un inmenso imperio. Uno de sus más feroces enemigos fue Bayaceto, sultán de los turcos otomanos, que amenazaba el imperio bizantino. Tamerlán venció a Bayaceto, pero su imperio decayó inmediatamente después de su muerte.

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Canuto I El Grande Rey de Inglaterra Biografía Resumida

BIOGRAFÍA DE CANUTO I EL GRANDE REY DE INGLATERRA

Canuto I el Grande o Canuto II nació en 994 y murió en 1035, sucedió a su padre en la corona como rey de Inglaterra (1016-1035), al morir su hermano mayor se convirtió en rey de  Dinamarca (1018-1035) y finalmente de Noruega (1028-1035). Era hijo de Sven I Barba de Horquilla, rey de los daneses, conquistó Inglaterra en 1013.

Un órgano que asesoraba a los reyes anglosajones, conocido como Witenagemot reinstauró en Inglaterra al rey Elteredo II, y Canuto se retiró. Regresó en 1015 y pronto sometió toda Inglaterra, excepto Londres. Después de la muerte de Etelredo en 1016, los londinenses nombraron rey a su hijo Edmundo II.

Canuto el Grande rey de Inglaterra

Canuto, hijo del rey danés Sven I, se convierte en rey de Inglaterra tras el fallecimiento casi consecutivo del monarca anglosajón Etelredo II y del hijo de éste, Edmundo II. Canuto reinará asimismo hasta el año de su muerte (1035) en Dinamarca y en Noruega.

ANTECEDENTES: En Inglaterra ocurrió un grave hecho en el siglo XI: la invasión de los daneses. Así fue como Canuto el Grande (1017-1035) se coronó rey de Inglaterra y Dinamarca.

Los sajones recuperaron luego el poder, pero su vinculación con Normandía derivó en la coronación de su duque, Guillermo I, como rey de Inglaterra. Es decir que, en forma simultánea, Guillermo terminó reinando sobre ingleses y normandos (1066).

Como el ducado de Normandía estaba en territorio francés, la coronación de Guillermo generó muchos conflictos entre ingleses y franceses. La situación se agravó con el casamiento de la hija de Enrique I con Godofredo de Plantagenet, conde de Anjou.

El hijo de ambos, Enrique II, terminó heredando la corona inglesa (1154), a la que además de Normandía se le sumó Anjou, también en territorio francés. En Francia, la dinastía de los Carolingios fue perdiendo poder, hasta que el último de ellos, Luis V, murió en un accidente de caza. Los señores feudales no eligieron a su hijo como nuevo rey, sino que designaron a uno de ellos, el duque de París: Hugo Capeto. En un principio, Hugo gobernaba sobre un pequeño territorio: París y Orleáns.

En el resto mandaban los señores. Pero con el tiempo, la monarquía fue extendiendo sus dominios. Con Luis VI, el gordo (1108-1137), Francia consiguió la poseción de todos los territorios del sudoeste del país. Y con Felipe Augusto (1180) logró apoderarse de Normandía y Anjou.

BIOGRAFIA: Al finalizar el siglo X, las invasiones danesas se renuevan bajo la forma de incursiones y piraterías, a las que el rey sajón Ethelredo intentó poner dique pagando pesados tributos a los invasores; pero este medio se reveló tan inútil como costoso, y, en 1013, el rey de Dinamarca, Sweyn, decidido a someter a todo el reino anglosajón, lanzó una ofensiva general; necesitó menos de un año para conseguir sus fines y obligar a Ethelredo a refugiarse en la corte del duque de Normandía.

Pero el rey danés  murió brutalmente,  y  su hijo Canuto, que lo había secundado en todas sus campañas, prefirió retirarse momentáneamente a Dinamarca, donde su hermano mayor acababa de ser  nombrado rey, con el objeto de reforzar su ejército.

En 1017, a la cabeza de tropas frescas, sólidamente armadas, volvió a hacerse a la mar y, tras una serie de victoriosas campañas, expulsó al hijo de Ethelredo del trono de Inglaterra y se hizo coronar rey; se casó casi inmediatamente con Emma, viuda entonces de Ethelredo, descartando así eventuales oposiciones a su usurpación.

La muerte de su hermano mayor lo puso a la cabeza del reino de Dinamarca, y una guerra victoriosa, dirigida diez años después contra el rey Haraldo de Noruega, le aseguró la corona de este país.

Así, Canuto el Grande reunió bajo su cetro un inmenso reino, promoviendo un notable incremento de los intercambios marítimos en el mar del Norte; pero este reino, demasiado disperso para ser sólidamente unificado y bien defendido, no debía sobrevivir a su creador.

En lo que se refiere a Inglaterra, Canuto fue un prudente administrador, conservando las costumbres y la organización que los anglosajones le habían legado, haciendo establecer los primeros códigos ingleses, consolidando el ejército y la marina, sosteniendo a los clérigos.

Solamente fue cambiado el personal dirigente, y los daneses ocuparon desde entonces todos los altos puestos, de los que se había separado a la nobleza anglosajona.

 

Primeros Conocimientos en Europa de Oriente o China

Primeros Conocimientos en Europa de Oriente o China

Luego de un largo y penoso viaje hacia oriente y despúes de haber sufrido los horrores del desierto, los Polo llegaron, al fin, a la primera ciudad china de su viaje: Su Cheu. Los venecianos permanecieron luego un año en Ku Chué, realizando excursiones por el centro de Asia, a Erzina y Karakorum. El viaje siguió, por último, hacia el este, y el Gran Khan les envió una escolta de honor. Kublai los recibió en persona, en su residencia de Shang Tu, al nordeste de Pekín (1275).

Los hermanos Polo dejan Venecia llevando consigo a Marco—Miniatura del «Libro de las Maravillas»—París, Biblioteca Nacional.

Marco Polo, que durante el viaje había aprendido las lenguas habladas en el Imperio mongol, supo impresionar, seria y favorablemente, al emperador, que hizo de él su amigo y su auxiliar, empleándole en calidad de administrador y diplomático, mientras su padre y su tío trataban de múltiples asuntos comerciales. Así comenzó una estancia que debía prolongarse hasta 1292.

Kublai Khan

Marco Polo, como administrador de Kublai y rodeado del respeto que le valía la amistad del Gran Khan, recorrió China en dos itinerarios. Gracias a los relatos que Marco Polo hizo en «El Libro de las Maravillas», por primera vez Europa poseía una descripción  sintética de  las  regiones de Oriente.

Pese a los errores de apreciación que llenan su relato, la narración de las aventuras vividas por el veneciano, la descripción de lugares y gentes que visitó y encontró, renovaron los puntos de vista humanos y científicos que Europa poseía de Oriente; así, Occidente escuchaba por vez primera el nombre de Cipango (Japón).

Marco Polo llega a Oriente

Marco Polo (15 de septiembre de 1254 – 8 de enero de 1324) fue un mercader y explorador veneciano que, junto con su padre y su tío, estuvo entre los primeros occidentales que viajaron por la ruta de la seda a China. Se dice que introdujo la pólvora en Europa, aunque la primera vez que se utilizó en Occidente acaeció en la batalla de Niebla (Huelva) en 1262.

El Imperio mongol de China, que visitó Marco Polo, estaba entonces en su apogeo y no pudo menos que maravillar al joven italiano, que fue sorprendido por la inmensidad del país y la diferencia que ofrecían las provincias del norte y las del sur con sus grandes ciudades superpobladas.

Como buen mercader veneciano y buen administrador, Marco Polo fue atraído, sobre todo por lo que representaba la economía le China; se extrañó de la sucesión de pueblos y el número de ciudades importante. Pekín tenía seis millas de lado, no corr prendidos sus 12 arrabales, y su población desafiaba toda evaluación: Nankín, Shinng Kiong Fu y Hang-Cheu, con sus millones de habitantes, así como más de dos mi grandes ciudades, entre ellas los inertes Je Fu Cheu y de Hong Chué (Quinsay) «Venecia china».

La formación del Imperio mongol permitió el restablecimiento de las relaciones directas entre Europa y el Extremo Oriente. Pekín, la nueva capital mongola, atrajo de inmediato a los mercaderes de la India y del Golfo Pérsico, y en seguida a unos audaces venecianos, los Polo. Pekín, antigua ciudad de los Kin y ciudad mongola—Miniatura del «Libro de las Maravillas»—París, Biblioteca Nacional.

Hong Chué era en efecto, una ciudad construida sobre una lagua y estaba recorrida por centenares de canales que pasaban, según Marco Polo, bajo 12.000 puentes. Las calles estabam adoquinadas con piedra y ladrillo, no servicio de guardias urbanos asegurara le orden día y noche. La ciudad recibía muchos extranjeros que se dedicaran al comercio y a la navegación. El puerto de Hang-Cheu contaba con casi 18.000 boques, entre los cuales, algunos, los graades correos del Mar de China, aforaban 500 toneladas y eran maniobrados por 20C a veces, 300 hombres de tripulación.

EL ORO, LA SEDA, EL CARBÓN
El Estado sacaba gran provecho de esta actividad comercial, porque sólo los derechos de aduana de la ciudad de Hang Cheu se elevaban anualmente a 14.700 sacos de oro y representaban la novena parte de los ingresos de toda la China del Sur.

La circulación de una moneda fiduciaria, fabricada con delgadas hojas de pasta de madera de morera, y, a veces, para billetes de gran valor, con seda, siempre garantizada con la firma y el sello de los oficiales de moneda, extrañó a Marco Polo, que vio la ventaja de este sistema para el Tesoro Imperial: «El Emperador puede hacer cada año tal cantidad de monedas, sin que le cueste nada, que iguale a todos los tesoros del mundo»… Parece, sin embargo, que Marco Polo no tenía conciencia del desastre a que podían conducir tales excesos.

En los campos, Marco Polo se interesó por todas las actividades agrícolas y anotó la riqueza de las explotaciones, las terrazas de cultivos que se escalonan sobre las pendientes más abruptas de las montañas y la abundancia de productos de la tierra.

El viajero veneciano nos enseña igualmente que Kublai Khan, recogiendo la tradición de los grandes emperadores chinos, hacía adquirir y almacenar el sobrante de las cosechas, que, en caso de penuria, era redistribuido a los hambrientos.

Marco Polo visitó igualmente sederías e hilaturas, pero lo que le extraño más aún fue el empleo que los chinos hacían del carbón: «Una especie de piedra negra que se extrae de los flancos de las montañas de Catay (China del Norte) y que quema como el carbón de madera, e incluso mejor que él, porque si se le enciende por la tarde, se le encuentra aún con juego a la mañana siguiente».

Pero ya el poderío de Kublai declinaba, y los favores de que rodeaba a la persona de Marco Polo despertaban celos contra el veneciano y sus dos parientes, los cuales aprovecharon una expedición destinada a acompañar a una princesa mongola, prometida en matrimonio, a la Corte de Per-sia, para embarcarse con ella (1292).

La escuadra siguió la ruta tradicional, llevando a los tres latinos al reino de Shampa, a Sumatra, a las islas Nicobar, a Ceilán, a Malabar, para alcanzar el puerto de Ormuz y llegar, por tierra, a Trebisonda, sobre el Mar Negro. Llegado a Venecia en 1295, Marco Polo debía caer en manos de los genoveses, al año siguiente. En el curso de sus dos años de cautiverio, pudo redactar su fabuloso viaje.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

El Imperio Otomano Turcos Otomanos y Selyucidas Caida de Bizancio

El Imperio Otomano Turcos Otomanos y Selyúcidas

Los turcos eran en origen un grupo de tribus que vivían en Turquestán, en Asia Central. Se dividieron en el sigloVI y se expandieron por Rusia, China, India y Persia. Algunos turcos abandonaron la vida nómada para convertirse en administradores y guerreros mercenarios. Prestaban servicio a los Abasíes, los Fatimíes y a veces llegaban a los puestos ejecutivos más altos. Los turcos selyúcidas, otomanos, mamelucos, búlgaros y jázaros pronto comenzaron a tener gran influencia. También unieron sus fuerzas con los mongoles. Las ciudades turcas de Samarcanda y Bujara crecieron en riqueza y cultura en el periodo islámico.

LA EXPANSIÓN SELYÚCIDA

Los selyúcidas, llamados así porque eran dirigido por un famoso jefe llamado Selchuk fueron una dinastía turca uguz que reinó en los actuales Irán e Iraq así como en Asia menor entre mediados del siglo IX y finales del siglo XIII. Llegaron a Anatolia, procedentes del Asia Central, a finales del siglo X, causando estragos en las provincias bizantinas y árabes. Son considerados como los antepasados directos de los turcos Occidentales, los habitantes actuales de Turquía, Azerbaiyán, y Turkmenistán. En el siglo X se convirtieron al Islam.

En el este del mar Caspio vivía el grupo turco de los uguz o turcomanos. El grupo selyúcida se separó de los uguz en el año 950 y se desplazó hacia el sur y el oeste. El califa abasí de Bagdad pasaba por dificultades y pidió ayuda a los seiyúcidas. Dirigidos por Tugril Bel, los selyúcida invadieron Persia y hacia el año 1055 ya habían ocupado Bagdad. El califa abasi nombró a Tugril sultán bajo sus órdenes, aunque lo que había hecho en realidad era entregar el Imperio abasí los selyúcidas. De esta forma, los selyúcidas pasaron de ser una simple tribu nómada a convertirse en gobernantes del mundo islámico.

El imperio turco que duró aproximadamente desde 1300 hasta 1922, y durante su mayor extensión territorial abarcó tres continentes, desde Hungría al norte hasta Adén al sur, y desde Argelia al oeste hasta la frontera iraní al este, aunque su centro de poder se encontraba en la región de la actual Turquía. A través del Estado vasallo del kanato de Crimea, el poder otomano también se expandió por Ucrania y por el sur de Rusia. Su nombre deriva de su fundador, el guerrero musulmán turco Osmán (o Utmán I Gazi), que estableció la dinastía que rigió el Imperio durante su historia (también llamada dinastía Osmanlí).

Alp Arslan, el sobrino de Tugril, fue nombrado sultán en 1063. Conquistó Siria y Armenia, y asoló Anatolia. En 1071, el emperador bizantino le desafió. Alp Arslan contrató mercenarios normandos y turcos, y se dirigió hacia Armenia. Los ejércitos se encontraron en Manzikert. Los selyúcidas ganaron simulando haber perdido,salieron huyendo y cuando los bizantinos les persiguieron, se dieron media vuelta y derrotaron al ejército de Bizancio. Los selyúcidas capturaron al emperador bizantino y pidieron una recompensa por él. Esta victoria estableció las bases de lo que más adelante sería el Imperio otomano. Alp Arslan fue un lider compasivo y gobernó sabiamente su imperio. Muchos turcomanos y selyúcidas se desplazaron a Anatolia con su consentimiento.

MALIK SHAH

El Imperio selyúcida alcanzó su máximo poder bajo el gobierno del hijo de Mp Arslan, Malik Shah (1072-1092). Fue un gran protector de las ciencias y de las artes, y construyó hermosas mezquitas en su capital, Isfahan. Su ministro Nizam al-Mulk fue muy respetado como estadista. Durante esta época, los selyúcidas asumieron el control total sobre Anatolia (Turquía), fundando el sultanato de Rum, junto a Constantinopla. A la muerte de Malik Shah, el Imperio selyúcida se fragmentó en pequeños estados y varios sultanatos selyúcidas, mamelucos y kurdos se prolongaron durante el siglo XII, siempre bajo la mirada del califa abasí en Bagdad. Más tarde, en 1220, los mongoles invadieron la zona, ocupando finalmente Bagdad en 1258.

FECHAS CLAVE

950 Los selyúcidas se escinden de los turcos uguz.

1038 Los selyúcidas conquistan Jorasán (Afganistán).

1055 Los selyúcidas conquistan Bagdad.

1071 Los selyúcidas derrotan a los bizantinos en Manzikert.

1072 Momento culminante del Imperio selyúcida.

1081 Fundación del sultanato selyúcida de Rum.

1092 Muerte de Malik Shah. El Imperio selyúcida se fragmenta.

1243 Invasiones mongolas: los selyúcidas se convierten en vasallos de los mongoles.

1258 Los mongoles destruyen el califato abasí.

Los turcos selyúcidas, como los mongoles, eran grandes jinetes. Sus guerreros podían disparar con precisión flechas mientras avanzaban al galope, de pie sobre sus estribos. Esta destreza les permitió sembrar la destrucción en estados más poderosos, a medida que pasaban por Afganistán y Persia en el siglo undécimo, camino de Bagdad, capital decadente de un imperio musulmán anterior fundado por los árabes, y conquistar Oriente Medio.

La Toma de Constantinopla:

Ampliar La Toma De Constantinopla

Tras la toma de Constantinopla en 1453, el Imperio otomano pronto se convirtió en una fuerza importante en Oriente Próximo y en la cuenca del Mediterráneo.

Cuando Constantinopla cayó en manos de Mehmet II (ò Mohamet) en 1453, el Imperio otomano comenzó su edad de oro. A la anterior capital bizantina se le diò el nombre de Estambul, y se convirtió en el centro de un enorme imperio que en su máximo esplendor hacia 1680, se extendía desde Argelia a Persia y desde Hungría a Arabia El Imperio otomano, fundado por Osmán I en 1301, se extendió por Europa en 1389. Los mongolesdetuvieron su expansión durante un tiempo pero, después de la conquista de Constantinopla, Mehmet II se hizorápidamente con doce reinos y doscientas ciudades de Anatolia y de los Balcanes. Después, Salim I conquistaría Siria, Arabia y Egipto entre 1512 y 1520.

SOLIMAN EL MAGNÍFICO («El Sultán de los sultanes»)

Solimán el Magnifico gobernó el Imperio otomano desde 1520 a 1566. Conquistó Belgrado y Hungría, aunque fracasó en el asedio de Viena, la capital del Sacro Imperio. Posteriormente conquistó Mesopotamia, Armenia y la región del Cáucaso. Los otomanos se hicieron con el control del Mediterráneo oriental y del mar Negro (dominando de esta forma el comercio veneciano y genovés) y también del norte de Africa y Ucrania.

Entre su gente, Solimán era conocido como Qanuni o el Legislador, porque reformó la administración otomana y el sistema legal. Dio forma al Imperio otomano, enriqueciéndolo en todos los aspectos, desde la arquitectura hasta la vida cortesana. Fue un poeta, un erudito y mecenas de las artes, y reconstruyó gran parte de Estambul. (amplia: Soliman el Magnifico)

Soliman el Magnifico nació en 1495 y llegó a ser sultán en 1520. Convirtió al imperio turco en un rico
y vasto dominio musulmán sunita que abarcaba tres continentes.

Los europeos le llamaron Solimán el Magnífico debido al esplendor de su corte y a sus victorias militares en Europa. Éstas incluían una serie de campañas en las que capturó Belgrado, en Yugoslavia, y expulsó a los caballeros cruzados de San Juan de la isla de Rodas en 1522. Obtuvo su mayor victoria en Mohacs, Hungría, en 1526; su asedio de Viena amenazó el corazón de Europa y en 1538 se apoderó de la ciudad sagrada de La Meca. Mientras tanto, la flota turca, bajo las órdenes del pirata Barbarroja (Khayr ad-Din Pasha), atacaba y asolaba las costas de España, Italia y Grecia

Fueron muchas las batallas que libró el gran Solimán. Su poderío en el Medio Oriente era indiscutible. Se hizo dueño de Bagdad, Tabriz, Armenia y Georgia. Lo mismo hizo con Bosnia y Albania. Tan fuerte fue su imperio, que su poderío llegó a ocupar parte del Adriático y el Golfo Pérsico. Y, si alguien duda de lo anterior, el que Solimán fue un gran conquistador, les diré que su fuerza llegó hasta lugares tan remotos como Yemen y la India, donde se conquistaron grandes territorios.

Solimán muere, cansado y enfermo, el 6 de septiembre de 1566, a la edad de 71 años. Durante los 45 años de su reinado comandó personalmente trece campañas, diez en Europa, y tres en Asia. Un hombre que llevara al imperio otomano a su máxima extensión y se convirtiera en el más grande y famoso de los sultanes: Solimán «El Magnífico».

LAS GUERRAS MUSULMANAS

Solimán realizó tres campañas en Oriente contra el Imperio persa de los safawíes. Fue una guerra entre musulmanes, entre los sufíes otomanos y los chiles persas. Aunque Solimán se apoderó de Bagdad, la frontera oriental del Imperio nunca estuvo segura. Las guerras entre los dos imperios se prolongaron durante todo el siglo XVI y acapararon la atención de los otomanos, que de este modo no continuaron avanzando en Europa.

EL INICIO DE UN LENTO OCASO

Cuando Solimán murió, su hijo Selim II fue elegido sultán. La derrota en Lepanto, en 1571, contra una alianza de países católicos gobernados por Felipe II (imagen) , pondría el freno definitivo a la expansión otomana. Selim disfrutó de una vida regalada mientras sus ministros y generales gobernaban el Imperio. Los otomanos no eran muy numerosos; dependían de la captura de esclavos rusos y norteafricanos, y reclutaban a uno de cada cinco muchachos de sus territorios europeos para prepararlos como administradores y soldados. El pueblo vivía tranquilo siempre y cuando fuera obediente y pagara los impuestos, y nadie era obligado por la fuerza a convertirse al islamismo. Los otomanos confiaban el comercio a griegos, armenios, venecianos y otros extranjeros, de tal forma que el Imperio otomano tenía un carácter muy internacional. Sin embargo, al llegar el siglo XVII el Imperio se encontraba en el comienzo de una larga y lenta decadencia.

La mayor victoria de Solimán se produjo en la batalla de Mohacs en 1526 cuando se enfrentó con el ejército húngaro. Su ejército fue capaz de vencer a una alianza de naciones centroeuropeas y mató al rey de Bohemia.

El fracaso de Solimán en su intento de capturar Viena, la capital del Sacro Imperio Romano Germánico, en 1529, le impidió invadir Alemania y Europa central. De esta forma se detuvieron los avances otomanos. El uso de cañones era una novedad bastante reciente en las guerras.

Convivencia con los otomanos: La formación del Imperio Turco alcanzó su auge en el siglo quince, cuando el clan de los otomanos, también musulmanes, unió un vasto conjunto de tierras, surgiendo así el Imperio Otomano. El poder otomano prevaleció hasta el siglo veinte. En su apogeo, el imperio adelantó incursiones significativas en Europa oriental. La animosidad actual entre musulmanes bosnios y cristianos serbios tiene sus raíces en los avances turcos hacia Occidente.

La ubicación geográfica de los otomanos, entre Europa occidental y los tesoros del Lejano Oriente codiciados por los europeos, se convirtió en motivación adicional del nuevo modo de pensar acerca de cómo ir de un sitio a otro en un mundo cada vez más extenso.

La presencia turca, duplicada por el dominio del Mediterráneo de Génova y Venecia, hizo reflexionar a otros europeos acerca de la posibilidad de buscar por mar rutas propias de la seda. Un barco velero podía transportar más carga que los camellos. El problema residía, sin embargo, en que nadie sabía cómo ir de Europa a Asia oriental por vía marítima.

La necesidad, según dicen, es la madre de la invención. Acaso era avaricia más que necesidad, pero este anhelo por encontrar un nuevo camino para ir a buscar los tesoros, de cualquier manera, fue el origen de una nueva era: la de los imperios europeos.

Portugueses, holandeses, españoles e ingleses deseaban su porción del mercado asiático, y comenzaron a explorar como nunca antes. El primero en arriesgarse en una intrépida marcha europea hacia Asia, Cristóbal Colón, no halló lo que buscaba, pero se dio de bruces con América, que pronto se convertiría en un lucrativo mercado de esclavos, útiles para el cultivo de valiosos productos como el tabaco y el azúcar. Como los europeos conocían cada vez mejor los mares africanos y sabían conseguir esclavos, la red se volvía más amplia y gruesa, con más y más cabos.

FECHAS CLAVES

1453 Los otomanos de apoderan de Constantinopla

1469 Conquistan Grecia, Servia y Bosnia

1512 a 1520 Selim I toma Siria, Arabia y Egipto

1522 Soliman arrebata Rodas a los caballeros de San Juan

1526 Batalla de Mohacs; conquista de Hungria

1529 Asedio de Viena (Fracaso)

1534 Solimán se apodera de Bagdad y de Armenia

1538 Solimán se apodera de la ciudad sagrada de La Meca

1540 en adelante Florecimiento de la cultura atomana

1566 Muerte de Soliman

1571 Derrota turca en Lepanto

1600 El imperio comienza su lenta decadencia

PARA SABER MAS…

EN EL SIGLO XII, el imperio bizantino se extendía desde el Danubio hasta Creta, y desde Italia hasta Siria. La capital, Constantinopla, era el centro del comercio entre este y oeste. Sin embargo, el imperio bizantino estaba amenazado por el avance de los turcos otomanos, que invadían Asia Menor.

TURCOS SELUCIDAS En 1071, los turcos selyúcidas o selúcidas  derrotaron a un gran ejército bizantino en la batalla de Manzikert, en Turquía. Fue un golpe tan duro para los bizantinos que llegaron a solicitar la ayuda del papa.

IMPERIO LATINO
En 1204, los cruzados europeos, a los que Constantinopla había pedido ayuda, saquearon la capital y establecieron un breve «imperio latino», que duró sólo 57 años. A pesar de ello, Constantinopla estaba indefensa ante el creciente poder de los turcos otomanos.

AUGE DEL PODER OTOMANO Los otomanos habían sido una tribu nómada. Después de las conquistas selyúcidas, se establecieron en Anatolia (act. Turquía). Bajo el mandato de Osmán (1258-h. 1326), estos turcos musulmanes conquistaron más tierras. En 1346, un aspirante al trono bizantino solicitó la ayuda otomana para derrotar al emperador. Gracias a esta alianza los otomanos obtuvieron Gallipoli, su primer asentamiento en Europa.

INTRIGAS
Mientras tanto, las ludias de poder en Constantinopla eran tan complejas, que la palabra «bizantino» ha pasado a adjetivar sabotajes y conspiraciones. Muchas veces los emperadores eran torturados y asesinados a manos de sus sucesores. Como mínimo 29 de los 88 emperadores de Bizancio murieron violentamente, con frecuencia a manos de sus propios parientes.

CAÍDA DE CONSTANTINOPLA
A mediados del s. XV, Constantinopla estaba rodeada por los otomanos; era una capital sin imperio. En 1453, después de un sitio que duró 55 días, el sultán Mehmet II (1432-81) hizo su entrada triunfal en la ciudad, que pasó a llamarse Estambul.

EFECTOS EN EUROPA
La caída de Constantinopla influyó en Europa occidental de varias maneras. Los eruditos bizantinos que se refugiaron en Occidente contribuyeron al Renacimiento europeo. Por otra parte, la búsqueda de nuevas rutas marítimas hacia las Indias por parte de los europeos se debió en cierta medida al brusco cese del comercio terrestre entre Este y Oeste.

TOLERANCIA OTOMANA
Los nuevos caudillos de Constantinopla fueron más tolerantes que los bizantinos. Estambul pasó a ser una ciudad musulmana, pero los habitantes cristianos y judíos podían practicar sus religiones con libertad. Estambul acogió a muchos refugiados musulmanes y judíos que huían de España, debido a la intolerancia religiosa de los Reyes Católicos.

CRONOLOGÍA DEL IMPERIO

——— H. 1300———
Pueblos de Asia central al mando de Osmán I, primer sultán del imperio otomano, emigran a Oriente Medio y se
establecen en Anatolia (la actual Turquía).
——— H. 1350———
Los otomanos atacan las tierras adyacentes, particularmente las que pertenecen a sus enemigos naturales,
los cristianos bizantinos.
——— H. 1450———
Los otomanos controlan ya la mayoría del territorio que había pertenecido al imperio bizantino durante más de 1.000 años. Grecia, Bosnia, Albania y Bulgaria a partir de entonces quedan en manos otomanas.
———1453———
Entre 100.000 y 150.000 soldados otomanos turcos toman Constantinopla, la capital del imperio bizantino. Los cristianos resisten durante 54 días.
———1526———
El sultán más poderoso de todos, Solimán I el Magnífico, cosecha su victoria más importante en Hungría al vencer al ejército húngaro en la batalla de Mohacs y matar a Luis II de Bohemia y Hungría.
———1529 ———
Durante la expansión del imperio, tropas otomanas, a las órdenes de Solimán I, llegan hasta Viena, pero no logran
conquistarla.
———1571———
Los otomanos, liderados por Selim II, pierden la esperanza de controlar el Mediterráneo al ser derrotados
en la batalla de Lepanto. La flota cristiana española de Felipe II, al mando de Juan de Austria, vence a la armada
otomana en tan sólo tres horas.
———1683 ———
Tropas austríacas y polacas devuelven el ataque que realizaron los otomanos a Viena, lo que pondrá fin a la expansión del imperio otomano.
——— H. 1685———
El imperio otomano perderá poder progresivamente a lo largo de los 200 años siguientes. Muchas de las naciones
dominadas irán consiguiendo la independencia. Los gobiernos corruptos y los sultanes débiles también contribuyen a la decadencia del imperio.
———1908———
Un grupo de oficiales del ejército otomano, conocidos como «Jóvenes turcos», se subleva en demanda
de un gobierno más liberal.
———1914-18———
El imperio otomano apoya a los alemanes en la I guerra mundial. Los alemanes son derrotados en 1918.
———1922 ———
Tropas capitaneadas por el héroe militar Mustafa Kemal (más tarde llamado Kemal Atatürk) se hacen con el control del gobierno y suprimen el sultanato.
———1923 ———
Durante el mandato de Kemal, el imperio otomano llega a su fin y pasa a ser  la república de Turquía. Kemal se erige en primer presidente de la república.

Historia de los Paises Bajos Guerras Contra España Siglo XVII

Historia de los Países Bajos – Holanda, Bélgica
Guerras Contra España

Los Países Bajos eran una pieza clave para la corona de España. Pero la compleja situación política dio lugar a revueltas por motivos sociales, económicos y religiosos. A finales del s. XVI, después de su ruptura con España, las siete provincias reformadas del norte de los Países Bajos siguieron una línea política propia. Formaron una unión republicana de cuyo gobierno se encargaban Estados Generales que reunían a las figuras dominantes de cada provincia.

Holanda, a causa de su riqueza, ocupaba el lugar preponderante. Y dio su nombre al conjunto del país. Varios factores contribuyeron al auge económico de las provincias: su situación geográfica constituye la plataforma giratoria del comercio marítimo; heredan la actividad de las ciudades flamencas arruinadas por la guerra; atraen a numerosos exiliados reformistas que representan a menudo una mano de obra muy bien cualificada; y finalmente, el espíritu calvinista ve en la consagración del trabajo mediante el enriquecimiento la manifestación propia de la gracia divina.

HISTORIA: Desde la caída del Imperio de Carlomagno en el siglo IX, los Países Bajos, formados por diecisiete provincias en lo que hoy es Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos (Holanda), estaban fragmentados como posesiones de diversas familias.

carlo v de españaEn los siglos XIV y XV, los duques de Borgoña, Felipe el Calvo y Juan Sin Miedo, se anexionaron Flandes (Bélgica) y los Países Bajos.

Estas tierras permanecieron bajo control de Borgoña hasta que Carlos V, heredero de las tierras borgoñonas y miembro de la dinastía Habsburgo, las convirtió en posesiones españolas en 1516.

Esto no satisfizo a los flamencos, que defendieron los privilegios locales ante lo que consideraban una intromisión del poder centralista de España.

felipe ii de españaEn 1555 Carlos V legó los Países Bajos a la rama española de la Casa de Austria (Habsburgos).

El nuevo rey, Felipe II, adoptó una política impositiva que desagradaba a las fuerzas de la región, y les negaba participación en el gobierno, como ocurría anteriormente a través de los Estados Provinciales y Estados Generales.

Surgieron también problemas de orden religioso: Felipe quería mantener e imponer el catolicismo, pero buena parte de la población había adherido a la Reforma. Resistió la marea protestante e intentó tener un completo control. Envió al duque de Alba como gobernador de los Países Bajos con órdenes de acallar con firmeza cualquier oposición.

El duque de Alba ejecutó a dos líderes del movimiento independentista e incrementó los impuestos, lo que dio lugar a las revueltas dirigidas por Guillermo de Orange.

guillermo de orange Durante estos enfrentamientos los independentistas usaron tácticas de guerrilla, como la inundación de las tierras bajas, para evitar el movimiento de las tropas españolas, que sin embargo llegaron en 1576 a Amberes, uno de los puertos más ricos de Europa.

La guerra de liberación comienza en 1566, bajo el mando de Guillermo de Orange (imagen izq.) , que recluta un pequeño ejército para enfrentar a las tropas españolas de represión enviadas por el rey y comandadas por el Duque de Alba primeramente, y después por Requeséns y por Alejandro Farnesio.

Se suceden las batallas hasta que, en 1581, las siete provincias del norte, congregadas en la Unión de Utrecht, declaran la independencia. (En 1579 las diez meridionales -católicas-habían constituido la Unión de Arras).

La lucha prosigue hasta después de la muerte de Guillermo de Orange, en 1584. En 1648 los Tratados de La Haya y de Westfalia ratifican la autonomía del país (las provincias meridionales quedan unidas a España).

Después que Felipe II, en represalia, cierra el puerto de Lisboa a los mercaderes holandeses, éstos buscan su propio camino hacia las Indias. Se inicia así una serie de viajes, exploraciones y conquistas coloniales que proporcionan a los Países Bajos independientes ricos dominios (en Indonesia, en el Caribe, etc.).

LUCHAS E INDEPENDENCIA
Muchos comerciantes y banqueros se habían desplazado a Amsterdam y habían convertido esta urbe en una hermosa ciudad defendida por canales y una pujante armada. Desarrollaron la banca, la industria y el comercio moderno, convirtiendo a la ciudad en uno de los principales centros protestantes.

El enfrentamiento por la independencia era a la vez una guerra religiosa y una lucha entre los modernos burgos urbanos de los Países Bajos y la tradicional jerarquía real de España.

Aprovechando que España estaba entonces empeñada en diversas guerras contra Francia, Inglaterra y los otomanos, en 1579, bajo el liderazgo de Guillermo de Orange, siete provincias protestantes del norte fundaron la Unión de Utrecht, que supuso la constitución en 1581 de una república independiente: las Provincias Unidas (entre las que se encontraba Holanda).

Los ejércitos españoles siguieron controlando las provincias católicas del sur (Flandes, en la actual Bélgica).

En 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años, pero hasta 1648 España no reconoció oficialmente la independencia de las Provincias Unidas.

Con la independencia llegó la división interna, pues había dos principales centros de poder político en este nuevo estado.

Cada provincia tenía un funcionario (estatúder), responsable de la conducción del ejército y el mantenimiento del orden. Comenzando con Guillermo de Orange y sus herederos, la casa de Orange ocupó la función de estatúder en la mayoría de las siete provincias y favoreció el desarrollo de un gobierno centralizado, con ellos mismos como monarcas hereditarios.

Los estados generales, asamblea de representantes de cada provincia, se opusieron a las ambiciones de los Orange ; defendieron una forma de gobierno descentralizada o republicana. La gran parte del siglo XVII las fuerzas republicanas estuvieron bajo control. Pero en 1672, agobiadas por la guerra contra Francia e Inglaterra, las Provincias Unidas acudieron una vez más a la casa Orange, quienes establecieron un régimen monárquico en la persona de Guillermo III (1672-1702).

La historia holandesa en el siglo XVII es extraordinaria por la relativa facilidad con que los holandeses cambiaban de una tuse de poder a otra, de acuerdo con sus necesidades internas y externas.

La muerte de Guillermo III, acontecida en 1702, y el hecho de no haber dejado herederos directos, permitió a las fuerzas republicanas tomar el control de nuevo. La República Holandesa no se vería nuevamente amenazada otra vez por las fuerzas monárquicas.

En el siglo XVII, bajo la prominencia de los holandeses, subyacía la prosperidad económica —alimentada por eL papel de Holanda mino transportadora del comercio europeo—. Sin embargo, la guerra resultó desastrosa para la República Holandesa.

Las dos guerras anglo-holandesas de las décadas de 1650 y 1660, la guerra contra Francia e Inglaterra, de la década de 1670 y su apoyo a Inglaterra en contra de Francia, en la Guerra de la Sucesión Española, pusieron cargas pesadas sobre las finanzas y la mano de obra holandesas. La navegación inglesa comenzó a desafiar la supremacía comercial holandesa y, en 1715, los holandeses sufrieron una decadencia económica grave.

AMSTERDAN EN EL SIGLO XVII: A comienzos del siglo XVII Amsterdam había sustituido a Amberes uno la capital financiera y comercial de Europa. En 1570 Amsterdam tenía 30 000 habitantes; para 1610, ese número se había duplicado a medida que los refugiados arribaban, provenientes sobre todo de los Países Bajos españoles.

En 1613 este vertiginoso crecimiento provocó que el gobierno de la ciudad aprobara un «plan de expansión urbana», que ampliaba el territorio de la ciudad de 500 a 1800 acres a lo largo de la construcción de tres grandes canales.

Los  constructores acondicionaban lotes para levantar altas casas, y con facha das estrechas —que caracterizaron a la ciudad— haciendo penetrar columnas de madera a través del lodo para que se asentaran en la arena firme del subsuelo.

A su vez, los canales hicieron posible que los hombres de negocios utilizaran los pisos superiores de sus casas como almacenes para sus bienes. Los artículos, transportados en pequeños botes, eran alzados en bloques hasta las ventanas superiores de estas habitaciones, y unos aparejos los sujetaban a los gabletes de los techos.

La expansión física de Amsterdam pronto se vio alcanzada por su población, a medida que la ciudad crecía de 100 000 habitantes, en 1610, 200 000 en 1660.

La exuberante ampliación que Amsterdam experimentó en el siglo XVII se basó en el nuevo papel de la ciudad como centro financiero y comercial de Europa; pero, ¿qué hizo esto posible? Fue una cosa: los mercaderes de Amsterdam contaban con una vasta flota, que en su mayor parte utilizaron para la lucrativa actividad de la captura del aréneme del mar del Norte. Los navíos de Amsterdam también fueron importantes transportadores de productos provenientes de otros países.

La invención holandesa llamada fluyt (nave de calado poco profundo y de gran capacidad), les permitió transportar enormes cantidades de cereales, madera y hierro.

Los mercaderes de Amsterdam descargaban sus mercancías en la plaza Dam, donde todos los bienes que pesaban más de cincuenta libras eran registrados y cuya calidad se probaba. La cantidad de bienes que arribaba a Amsterdam hizo que pronto la ciudad fuese encrucijada para muchos productos europeos importantes. Por supuesto,

Amsterdam fue el principal puerto para las compañías comerciales de las Indias Orientales y Occidentales. Además, las industrias de la ciudad transformaban las materias primas importadas en bienes terminados, lo cual convirtió a Amsterdam en un reconocido productor de ropa de lana, productos con base en azúcar refinada y tabaco, así como de cristal, cerveza, papel, libros, joyería y productos de piel.

Parte de la riqueza de la ciudad se debía a ganancias de la guerra: en 1700, Amsterdam fue el principal proveedor de bienes militares de Europa. Sus fábricas de pistolas tenían clientes por todo el continente.

Un tercer factor de la prosperidad de Amsterdam fue su importancia como centro financiero. Las ganancias de las actividades del comercio brindaban grandes cantidades de capital para la inversión. Su papel financiero se facilitó en gran medida con la fundación en 1609 del Banco de Intercambio de Amsterdam, el banco público más grande del norte de Europa. Asimismo, la ciudad fundó la Bolsa de Valores de Amsterdam para llevar a cabo la especulación de bienes.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…

¿Es Holanda una tierra de refugio?
La tolerancia religiosa y política de que dan muestras las Provincias Unidas convertirán a este país, desde el s. XVI hasta el XIX, en un lugar de refugio privilegiado. Allí encontrarán amparo, primero los protestantes perseguidos de Alemania y Francia, y después los puritanos ingleses, los anabaptistas. En algunas provincias, estos refugiados constituyen la mitad de la población. También los filósofos, perseguidos tanto por las Iglesias como por el poder, encontrarán allí una inapreciable acogida, y la libertad que impera en la prensa y la edición hará de este país un hogar- ardiente de la cultura europea.

¿Dónde reside el secreto de su prosperidad?
Fundamentalmente en el trabajo de los hombres. El suelo del país es pobre y la tierra ha de serle ganada al mar. La fortuna de Holanda habrá de constituirse sobre la industrialización y el comercio. La industria textil, la construcción naval, las industrias alimenticias, en particular la fabricación de cerveza, los molinos de grano o de aceite y las papeleras constituyen los elementos esenciales de la actividad económica. Los refugiados enriquecen las técnicas locales con su particular «savoir-faire».

¿Cómo se desarrolla su cultura?
La atmósfera de libertad que reina en Holanda, las necesidades tecnológicas del desarrollo y la afluencia al país de extranjeros emprendedor-es provocan el florecimiento de una cultura que es, a la vez, muy peculiar y muy cosmopolita. Allí es donde Descartes y Spinoza renuevan la filosofía. Pero el mismo pueblo, a través del teatro, las kermesses y las fiestas religiosas ofrece una representación de la vida hecha a su imagen. De esta cultura popular se alimenta la gran escuela de pintura de la que Rembrandt o Vermeer son las figuras más destacadas.

¿Es poderosa la flota?
Los puertos, encargados sobre todo de negociar con el comercio francés e inglés, son en el s. XVII los más prósperos de Europa. Los holandeses, a pesar de la hostilidad inglesa, reinan en los océanos en lo referente a la pesca y al transporte. A comienzos del XVII empieza la gran aventura oriental: dueños del Cabo de Buena Esperanza, navegan hacia la India, Asia del Sudeste y China. Pero no se preocupan apenas de colonizar. Su único objetivo es establecer bases navales que les permitan comerciar con los indígenas.

¿De qué sirven los pólderes?
Son trozos de tierra conquistados al mar, ya que las provincias de Holanda y Zelanda se encuentran por debajo del nivel del mar y están constantemente amenazadas por- las grandes mareas. Desde la Edad Media, se habían construido diques para proteger las regiones expuestas. En el s. XVII, la lucha contra el agua adopta grandes proporciones: se desecan las zonas de aguas muertas, se construyen barreras, se protegen las dunas. Las tierras así desecadas se cubrirán de jardines y vergeles, símbolos de la victoria del pueblo sobre los rigores de la Naturaleza.

Fuentes Consultadas:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
50 Cosas Que Debe Saber de la Historia Mundial Hugh Williams
Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe Tomo 19
Grandes Personajes de la Historia Universal

Los Mongoles: Gengis Khan Kublai Imperio Mongol Invasiones Barbaras

Los Mongoles: Las Invasiones de Gengis Khan y Kublai

Genghis Khan: Los mongoles irrumpieron en la historia, saliendo de su oscuridad, a principios del siglo XIII, cuando Temujin (Herrero), un jefe tribal, unió a un cierto número de tribus negligentemente organizadas en una fuerza única y disciplinada. Con ella sometió a las tribus restantes y convirtió a los mongoles en una eficiente fuerza de choque.

En 1206 Temujin asumió el título de Genghis Khan (Rey de la Tierra).

El primer objetivo de Genghis Khan estaba al alcance de la mano: las ricas y civilizadas tierras de la China septentrional, en que la una vez poderosa dinastía Sung había dejado de tener influencia.

Estas tierras septentrionales habían caído en manos de los Kin (o Chin), un pueblo agrícola, cazador y pescador de la zona más tarde llamada Manchuria.

Estimulados por la opresión, los Kin se habían convertido en un pueblo guerrero a principios del siglo XII, derrotando a la dinastía Sung del Norte y poniendo a la China septentrional bajo su dominio. Su régimen era brutal y convirtieron en esclavos a muchos de los Han que vivían en la China septentrional.

Genghis empezó su ofensiva contra los Kin en la forma clásica mongol, es decir, reteniendo los tributos. Al mismo tiempo, hizo un pacto secreto con los Sung en la parte meridional de China. Empezó su ataque a la provincia de Hsi-Hsia, en lo que ahora es la China centroseptentrional, en 1211.

El imperio Kin estaba protegido por la Gran Muralla de China, construida hacía más de mil años, pero por aquel tiempo estaba bastante mal conservada. Los mongoles, expertos en asedios, traspasaron pronto la muralla y las fortificaciones, donde los soldados Kin habían buscado refugio, matando a las guarniciones y a los civiles.

Veamos la historia con mas detalles….

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Este pueblo nómada de las estepas eurasiáticas fundó en el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan, el mayor imperio de la historia.

Eran una tribus de jinetes nómadas de las estepas del Asia Central,  su lugar de origen coincide aproximadamente en la actualidad con la república de Mongolia y las franjas meridionales de Siberia.

En el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan protagonizaron un movimiento de expansión de tal magnitud, que el imperio mongol llagó a extenderse desde China por el Este, a Rusia y el imperio islámico por el Oeste.

EL PAÍS MÁS «AISLADO» DEL MUNDO: Mongolia no es una isla, y, sin embargo es el país más «aislado» del mundo: en los cuatro puntos cardinales, cadenas montañosas y desiertos lo separan de los países limítrofes: Rusia y China.

La tierra de los mogoles es un extenso altiplano: solamente contando los límites del Estado mogol, su superficie es de 1.530.000 kilómetros cuadrados; y, para tan inmenso territorio, la población alcanza escasamente al millón de habitantes.

Es una región totalmente falta de agua; en verano es recalentada por el sol, y en invierno queda cubierta por una blanca capa de nieve.

Tiene una variación térmica realmente impresionante: de +37° en verano a —45° en invierno.

No obstante no hay que creer que el altiplano mogol sea un desierto sin vida; al contrario, cuando se derrite la nieve, crece por todos lados una espesa hierba que constituye un óptimo forraje para los numerosos animales de los rebaños.

MAS SOBRE LA VIDA DE LOS MONGOLES: Desde los tiempos más antiguos conocidos, toda la vida de los mongoles dependía de los animales y sus productos. Las ovejas, cabras y reses les proporcionaban alimento, ropa, tiendas y equipo de montar; sus caballos, pequeños y achaparrados, y sus camellos transportaban a los mongoles y su equipo de una tierra de pastos a otra.

Los niños mongoles, alimentados con leche fermentada de yegua llamada kumis, aprendían pronto a montar y, al igual que sus padres, se sentían más a sus anchas a caballo que a pie. Grandes perros salvajes acompañaban a los nómadas en sus correrías conduciendo a sus animales domésticos y guardando sus campamentos.

Entre los pocos productos no animales que los mongoles llevaban se encontraban las estructuras de madera de sus tiendas portátiles de fieltro (llamadas gerss o yurts) y una coraza de madera o hierro que les cubría el pecho y que elaboraron para la guerra organizada.

Su principal arma era el arco; los niños se adiestraban pronto a disparar flechas con pequeños arcos. A medida que crecían, aumentaban el tamaño de sus arcos y la longitud de sus flechas.

mapa mongoles

KUMIS Y TE CON MANTECA
También la alimentación de los mongoles es curiosa. Son esencialmente «carnívoros»: comen carne de caballo, de yac (especie de buey, de pelo abundante, que ellos emplean como bestia de tiro), pero no rechazan tampoco la carne de perro ni la del icneumón, una especie de mangosta. Crían vacas de las que sacan bastante cantidad de leche; ésta les sirve para la preparación de cremas frescas y de quesos.

Los mongoles antes de Gengis Khan: Los pueblos mongoles pertenecen al amplio grupo de pueblos mongoloides, del que también forman parte chinos, japoneses, coreanos, thais, etc. Su medio geográfico configuró una forma de vida nómada, basada en el pastoreo de cabras, ovejas y caballos, muy similar a la de otros pueblos esteparios, como los turcos y los tunguses (manchúes), con los que también comparten una filiación lingüística (lenguas uralo-altaicas).

Parece que su hábitat original se situaba en las llanuras al sureste del lago Baikal, aunque algunos grupos se extendieron al norte del mismo, en la taiga siberiana, donde vivían de la caza. Su forma de vida motivó la extremada sencillez de las sociedades mongolas.

Agrupados en tribus, vivían en tiendas que transportaban consigo en sus desplazamientos en busca de nuevos pastos, no practicaban la agricultura ni tenían ciudades o asentamientos permanentes. El chamanismo y la veneración de los fenómenos naturales constituían sus principales prácticas religiosas.

Estas circunstancias motivaron el que los mongoles raramente fundaran estados, aunque se dieron algunas excepciones. Como otros pueblos nómadas, los mongoles eran excelentes arqueros y jinetes.

Convertidos en una fuerza guerrera, su extremada movilidad y velocidad hacía de ellos una seria amenaza para cualquier ejército. Gracias a ello consiguieron fundar efímeros Estados en diversas épocas, como el reino de Yen (siglo IV), el imperio juan-juan (siglos V y VI) o el de los kihtan (siglos X y XI) al norte de China, o el de los kara-kitai (siglos XI y XII) en Asia Central.

A causa de la inestabilidad interna y de la presión de otros nómadas, frecuentemente azuzados por el imperio chino, estos Estados solían desaparecer rápidamente, y las tribus mongolas volvían a su existencia errante.

Gengis Khan

Gengis Khan En 1196 Temuyin, un jefe de clan mongol, fue elegido khan o kan(soberano) por una asamblea de las tribus.

En pocos años sometió a su autoridad a todas las tribus turcas y mongolas que vivían en torno al Baikal, y en 1206 fue proclamado khagan (soberano supremo) por todas las comunidades, y adoptó el nombre de Gengis Khan (soberano universal). Organizó su nuevo Estado sobre dos pilares.

El ejército fue dividido en tres tipos de fuerzas: una caballería pesada para romper las formaciones enemigas, una caballería ligera (la especialidad mongola), que con sus continuos y rápidos ataques y retiradas hostigaba y debilitaba al enemigo hasta vencerlo, y cuerpos auxiliares de ingenieros e infantería, normalmente reclutados entre los pueblos sometidos, y empleados en los asedios de ciudades.

Los hombres eran repartidos en nuevas unidades, rompiendo las tradicionales agrupaciones tribales, lo que daba cohesión al conjunto, reforzado por la presencia de los 10.000 bahadur, la guardia personal del Khan.

La movilidad y sobriedad de este ejército y la organización de un eficaz sistema de correos (yam) permitían desplazar rápidamente grandes contingentes de tropas a lo largo de enormes distancias y concentrarlas por sorpresa contra el enemigo, con efectos devastadores.

El ejército mongol era extraordinariamente autosuficiente. Los soldados viajaban con su familia, de modo que el ejército consistía en una enorme multitud de viajeros sin motivo ni necesidad de volver a casa.

Sus tácticas militares se basaban en las técnicas de los nómadas para cazar animales en grupo.

Las fuerzas mongolas se desplegaban en una sola línea, rodeaban toda una región y luego se aproximaban por todos los lados, de modo que nadie podía escapar a su cerco.

Gracias a la cuidadosa planificación de sus consejos militares (llamados kurultaí) y a los excelentes reconocimientos del terreno que realizaban en sus veloces caballos, la victoria no tardaba en llegar. Sus primeras víctimas fueron los Jin, los enemigos de los Song del Sur.

Gengis les declaró la guerra en el año 1211 e inició sus avances con dos ejércitos de cincuenta mil arqueros, pero luego se dio cuenta de que, en realidad, no contaba con los recursos necesarios para tomar sus ciudades. Recurriendo a varios ingenieros chinos y algunos guerreros musulmanes para que le enseñaran a construir las máquinas de guerra y las catapultas gigantes (trabucos) utilizadas por los bizantinos, Gengis empezó a construirlas por su cuenta mediante los recursos que encontraba sobre el terreno, como los árboles.

Cuando Gengis se enfrentaba a una ciudad, daba a elegir a los dirigentes del enemigo entre dos opciones: rendirse o morir. Era un hombre de palabra. Si un mandatario era tan orgulloso como para presentar batalla, Gengis no mostraba ningún tipo de clemencia. Si se rendía, su pueblo era perdonado, pero a cambio se le exigía lealtad absoluta.

Cuando en el año 1209, un gobernante de Turfán –ciudad oasis situada en la actual región autónoma de China– se sometió a la autoridad de los mongoles, Gengis Kan no sólo perdonó la vida a su pueblo, los uiguros, sino que además éstos se pusieron a trabajar para los mongoles y se convirtieron en el motor de su burocracia imperial enseñando a leer y escribir al pueblo nómada, que hasta entonces había sido analfabeto.

En el año 1213 los mongoles ya habían llegado hasta la Gran Muralla y, en menos de dos años, se habían introducido en el corazón de la China septentrional. En el año 1215 asediaron y saquearon la capital de los Jin:Yanjing (Pekín en la actualidad).

Una vez sometido el pueblo Jin, la ira de Gengis Kan se dirigió contra el emperador musulmán -que al parecer le había insultado sin razón- de Jwarazm, imperio que se extendía desde el extremo occidental de China hasta el mar Caspio.

Luego Gengis Kan se dirigió hacia el norte, hasta llegar a Rusia, donde su ejército se dividió en dos y conquistó Georgia y Crimea. En su camino de vuelta hacia Mongolia derrotaron a un ejército ruso dirigido por seis príncipes, incluido el gobernante de Kiev. Como era costumbre en la tradición mongola, los príncipes fueron ejecutados sin derramar ni una gota de sangre: murieron aplastados bajo el peso de la mesa de banquete en la que los generales mongoles celebraron su festín victorioso.

Por otro lado, la yasa era la ley imperial que daba cohesión y organizaba el conjunto de las Instituciones del Imperio. La soberanía era electiva dentro de la familia de Gengis Khan, cuyos miembros acaparaban los máximos poderes civiles y militares. La cancillería imperial y el tribunal supremo eran dirigidos por mongoles. El Imperio se dividía en distritos militares, y los jefes del ejército, miembros del gran consejo imperial, se encargaban también de la administración, auxiliados por una numerosa y eficiente burocracia, escogida entre los pueblos sometidos.

Con estos elementos, los mongoles emprendieron una espectacular serie de conquistas. En 1209 sometieron el reino tungús de Xixia, después conquistaron el norte de China hasta Pekín (1215). Gengis Khan obtuvo el vasallaje pacífico de los kara-kitai (1218) y atravesó sus tierras en 1221 para conquistar el sultanato turco musulmán de Jwarizm (noreste de Irán). Combinando la tolerancia con las poblaciones sometidas pacíficamente y la mayor crueldad con los enemigos vencidos, convirtió el terror en un arma tan eficaz como su ejército. Sus lugartenientes Subotay y Djebe realizaron una incursión al sur de Rusia, venciendo a os cumanos y los rusos en Kalka, en 1223.

En 1225 Gengis regresó a China, donde volvió a luchar contra los Jin para someterlos de nuevo. Al cabo de poco tiempo, Gengis Kan murió: nadie sabe cómo. Algunos dicen que cayó de un caballo. Otra leyenda cuenta que fue asesinado por una bella princesa tangut: cuando estaban a punto de hacer el amor, lo castró con un cuchillo que llevaba escondido en la ropa interior para vengarse de él por haber exterminado a su pueblo.

Cuando murió Gengis, el Imperio mongol abarcaba desde la costa oriental de China hasta el mar Caspio. Pero sus hijos lo ampliarían aún más creando nuevos imperios en Rusia, Siberia y Asia central.

Sus primeros sucesores

A la muerte de Gengis Khan (1227) el imperio, que se extendía desde Manchuria hasta el mar Caspio, estaba repartido entre su hijos, bajo la soberanía del Gran Khan. En 1229 la asamblea de los nobles mongoles eligió para este puesto a Ogodei. este continuó las conquistas mientras organizaba el imperio, estableciendo la capital en Karakorum (1235).

El imperio Km del norte de China fue totalmente conquistado (1234), así como gran parte de Persia (1239). Batu, sobrino de Ogodei, acompañado por Subotay y Mangu, marchó sobre Occidente, destruyendo a los búlgaros del Volga (1236), aplastando a los rusos y tomando Kiev (1240). Atacó entonces Polonia, Hungría y Alemania, llegando hasta el Adriático (1241). Pero cuando iba a atacar Viena, la noticia de la muerte de Ogodei le hizo volver rápidamente a Karakorum para defender sus derechos al trono. Tras un periodo de minorías y regencias (1241-51), durante el reinado de Mangu Khan (1251-59) el imperio alcanzó su máxima extensión. Su hermano Hulagu, gobernador de Persia, acabó con la secta de los asesinos (1256) y conquistó todo Irak, ejecutando al último califa de Bagdad (1258), pero fue vencido por los mamelucos de Egipto en Am Yalut (1260).

Kublai Khan y la disgregación del Imperio

Kublai, otro hermano de Mongu, encargado de la conquista del Imperio chino de los Song, fue elegido Gran Khan (1260-1294). En seguida trasladó su capital a Pekín, llamada Kanbalik. Desde allí completó la conquista de toda China (1279) y envió expediciones contra Japón, Indochina e Indonesia. Bajo su reinado y el de sus sucesores, el Imperio chino-mongol alcanzó una gran prosperidad, gracias al orden interno y a que la tolerancia y la paxmongólica impuestas sobre gran parte de Asia favorecían enormemente el intercambio de ideas y mercancías. Fue en esta época cuando el famoso viajero veneciano Marco Polo llegó a la corte del Gran Khan, donde recibió cargos y honores. También llegaron otros comerciantes y misioneros, como el franciscano Ruysbroek.

Pero también en esta época comenzó la disolución del inmenso Imperio. La smización del Khan y de la dinastía Yuan por él fundada hizo que otros miembros de la familia se rebelaran contra su autoridad. Su nieto Kaidu fundó un kanato independiente en Asia central, que sólo fue sometido por Timur (1295-1307), sucesor de Kubiai, que no pudo impedir sin embargo la pérdida de control sobre los khanatos o khanatos occidentales. La misma dinastía Yuan fue derrocada en China por los Ming (1368) y sus descendientes se retiraron de nuevo a Mongolia.

Los khanatos de Asia central y occidental

A partir de 1260 el imperio se había convertido en una federación de khanatos, bajo la soberanía cada vez mas teórica del Gran Khan, frecuentemente enfrentados entre sí.

En Asia central, el kanato de Yagatay, tras una fase de expansión, comenzó su declive a la muerte de Kaidu (1301), mientras se turquizaba e islamizaba progresivamente. Tras sufrir el embate de Tamerlán (finales del siglo XIV) y la presión de los rusos, se dividió en varios khanatos que fueron progresivamente absorbidos por el Imperio ruso (siglos XVI-XX).

Al oeste, el khanato de Quipcap o de la Horda de Oro, en Siberia occidental, impuso su autoridad a los principados rusos y llegó a amenazar Bizancio. Islamizado superficialmente, se alió con los mamelucos, ayudando a su victoria en Am Yalut. Debilitado por la rebeldía de los príncipes de Moscú (1380) y la derrota a Tamerlán (1395), perdió definitivamente el control sobre Moscovia en 1480, y se escindió en los khanatos de Kazán, Astrakán y Crimea. El último de ellos logró resistir el expansionismo ruso hasta fines del siglo XVIII

Las conquistas de Hulagu en Persia llevaron a la fundación del Imperio de los llkharies o Iljanes. Éstos, tras algunos intentos de alianza con la cristiandad europea contra los mamelucos y los príncipes musulmanes de Siria, acabaron convirtiéndose también al Islam a finales del siglo XIII. Esto no impidió la disgregación de su imperio a la muerte de Abu Said (1335).

Los timuríes: En 1360, el turco islamizado Tamerlán (Timur Lenk, «el cojo») se proclamó descendiente de Gengis Khan y unificó a las tribus turcas y mongolas de Asia central. En una serie de campañas devastadoras sometió a su autoridad toda Persia, el khanato de Quipcap (1396), el norte de la India (1399) y el sultanato otomano de Asia Menor (1402). Pero a su muerte (1405), su gran Imperio, con capital en Samarcanda, se desintegró rápidamente.

Un descendiente suyo, Babar, fundó en 1506 el Imperio mogol de la India, que gobernaría durante dos siglos la mayor parte del subcontinente, hasta su sometimiento por los ingleses entre los siglos XVIII y XIX

PARA SABER MAS…

LOS MONGOLES eran una tribu nómada. Recorrían las estepas (llanuras sin vegetación) de Asia Central, con sus rebaños de ovejas, cabras, vacas y caballos. Vivían en tiendas circulares llamadas yurts.

MUJERES MONGOLAS: Las mujeres mongolas conducían las caravanas que llevaban los utensilios domésticos. Cocinaban y eran las encargadas de confeccionar la tela para los vestidos y los yurts. Cuidaban de los rebaños de ovejas, cabras y vacas, mientras que los hombres se ocupaban de los caballos.

DIETA: Los hombres mongoles montaban yeguas, cuya leche les proporcionaba además energía extra. En las largas travesías colocaban la carne debajo de la silla de montar para que se ablandara y así poderla comer cruda. Su alimentación básica consistía en carne y leche ya que no eran agricultores. En lugar de ello comerciaban con cereales, arroz, té y con productos como la seda y los metales.

MAESTROS EN EL ARTE DE MONTAR: Los mongoles dependían de la fuerza y de la velocidad de sus caballos. Los niños aprendían a sostenerse en las sillas de montar antes que a andar. Incluso adiestraban a los perros de caza a sentarse en los cuartos traseros de los caballos mientras ellos iban al galope. Para perfeccionar la montura practicaban el polo.

JINETES-CORREO El imperio mongol estaba unificado gracias a un complicado sistema de comunicaciones. Las noticias se transmitían por un servicio de correo a caballo. Un jinete-correo de élite podía cubrir una extensión de 130 km al día parando sólo una vez para comer y beber. Los jinetes advertían de su llegada a las áreas de descanso mediante las campanillas que tenían atadas a su silla. Allí cambiaban de caballo y obtenían alimento, y en pocos minutos volvían a estar en ruta. Los mercaderes que atravesaban el imperio mongol a través de las rutas comerciales que iban de este a oeste también usaban estas zonas para descansar.

CREENCIAS RELIGIOSAS: Los dioses de los mongoles eran espíritus benignos y malignos que habitaban en el agua, el fuego, el sol y el viento. Las corrientes de agua eran sagradas para los mongoles y se consideraba una falta muy grave bañarse en ellas o ensuciarlas de cualquier manera. Los chamanes mongoles, vestidos con túnicas blancas, se comunicaban con estos espíritus mediante los sueños y las invocaciones. Sin embargo, a medida que encontraron otras culturas, fueron abandonando muchos de sus ritos primitivos.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo A y B Jackson Spielvogel
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo 1
Historia del Mundo Grupo Z Multimedia DK
Atlas de la Historia del Mundo Kate Santon y Liz McKay
Gran Enciclopedia de la Historia Todolibro
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Erik El Rojo En America Los Vikingos en Norteamerica Expediciones

Los Vikingos: Erik El Rojo En América

El pueblo navegante: Los registros arqueológicos más antiguos que aportan datos acerca de la actividad marítima de los vikingos, son unas pinturas efectuadas en los interiores de las cuevas de Noruega que datan del año 1500 a. C. Asimismo, en aquellos oscuros y húmedos sitios, se han encontrado tumbas de hombres enterrados junto a sus embarcaciones, símbolo indiscutible de prestigio social entre los pueblos navegantes.

Las naves construidas por los vikingos, los drakkars (dragones), se caracterizaban por su velocidad y capacidad de transporte. Estaban provistas de un mástil móvil que podía removerse en caso de necesitar trasladar la embarcación por tierra —por ejemplo, montada sobre troncos—y numerosos remos para navegar en aguas calmas.

La estabilidad y la habilidad para rnaniobrarlas en medios agitados se conseguían mediante la instalación de una pieza de madera en la parte inferior del barco, recurso novedoso en aquella época que luego sería conocido como «quilla». Este invento les permitió avanzar con seguridad en mares de corrientes rápidas y reducir las posibilidades de naufragio.

Entre otros conocimientos destacados de estos navegantes, se encontraban los astronómicos. Pese a no contar con instrumentos de medición ni orientación, los vikingos lograron situarse para atravesar el océano. Por el contrario, la escasa profundidad de las naves les permitía recorrer las costas a pocos kilómetros de distancia, vigilar los acontecimientos de tierra firme y efectuar un eventual desembarco veloz. Para este último fin, las naves contaban con bordas de reducida altura que, durante las tormentas, vulneraban su estabilidad. La inundación de los barcos era una de las principales causas de muerte de los marineros vikingos.

Las expediciones atlánticas: Uno de los componentes culturales que permitieron el avance prematuro hacia territorios desconocidos y alejados, fue la influencia de las tradiciones orales en la toma de decisiones de los colonos, Pues existía una creencia arraigada en este pueblo acerca de los beneficios que la exploración de nuevos y lejanos territorios traería para todos, a diferencia de las poblaciones que relacionaban lo desconocido con lo temido o amenazante.

Desprovistos de prejuicios, los Vikingos se aventuraron a traspasar constantemente los límites marinos y esta vanguardia les permitió descubrir nuevas tierras.

Por ejemplo, en el año 870, los navegantes del Norte rodearon la Península Escandinava y continuaron hacia el Este y traspasaron por más de 200 kilómetros el límite virtual del Círculo Polar Ártico. Hacia fines de esa centuria, lograron colonizar Islandia e instalar asentamientos de colonos. Durante los dos siglos posteriores, se embarcaron con rumbo Norte en el océano Atlántico.

En el año 982 partió desde Islandia una embarcación al mando del explorador Erik Thorvaldsson (950-1001), conocido como «Erik el Rojo», que avanzó hacia el Oeste. Tras varios días de navegar, la expedición divisó una gran isla que denominó Gronland (tierra verde), no por las características de su geografía sino debido a su intención de fomentar el poblamiento del nuevo territorio. Desde este enclave, los navegantes se dirigieron a las tierras americanas, hasta el momento desconocidas para Europa.

Las leyendas del Nuevo Mundo: El primer desembarco dejos vikingos en América ocurrió en la isla de Terranova ubicada en la región oriental del actual territorio canadiense Los navegantes del Norte la denominaron Vinland (tierra de vino), debido a la identificación de plantas de vid en la zona donde se instalaron durante el siglo XI.

El principal registro arqueológico de aquel poblamiento fue descubierto en 1960 por el explorador noruego Helge Marcos Ingstad (1899-2001) y su compatriota y arqueóloga Anne Stine (1918-1997). Estaba compuesto por los vestigios de nueve viviendas y numerosas herramientas de estilo vikingo.

Erik el Rojo en América

Erik el Rojo en América

Así en el año 1000 d.C. Leif Erikson, hijo de Eric el Rojo, junto a 35 hombres en una sola embarcación, emprendió una expedición a unas tierras al oeste de Groenlandia, sobre las que había oído de boca de un comerciante llamado Bjarni Hergolfsson que las había visto pero no había podido desembarcar en el año 985 o 986.La primera tierra que encontraron fue la gran Isla de Baffin, a la cual llamaron Helluland o tierra de la piedra lisa. Al no gustarles este desolado paraje siguieron rumbo al sur y, tras algunas semanas de navegación, hallaron una tierra cubierta de bosques, y desembarcaron en una hermosa playa, con toda probabilidad aquellas tierras eran la península del Labrador, a la que ellos denominaron Marklandia.Siguiendo al sur, la expedición encontró una nueva tierra en la cual se adentraron teniendo contactos cruentos y pacíficos con sus pobladores a los que llamaron skraellings (enanos en nórdico), en esta tierra abundaban las verdes praderas, ríos salmoneros e incluso viñedos a la que llamaron Vinlandia, la actual Terranova. En esta última tierra la expedición levanta las Casas de Leif (Leifbudir).

Según la leyenda, había existido un mercader que recorría con frecuencia la distancia que separaba Islandia de las colonias groenlandesas. En cierta ocasión, una tormenta le hizo perder el rumbo a su embarcación y tras varios días de permanecer a la deriva, alcanzó tierra desconocida. Al regresar a Islandia, el comerciante describió su experiencia al explorador Lief Eriksson (fines siglo X,principios siglo XI), hijo de Erik el Rojo, que llegó a la tierra nueva alrededor del año 1000.

El navegante organizó una expedición que partió de Groenlandia y llegó a la isla de Baffin, cuyo paisaje desoladór y pedregoso lo motivó a continuar navegando hacia el Sur. Semanas más tarde, la costa verde de la península del Labrador recompuso sus perspectivas y pocos días más tarde desembarcaron en Terranova.

Este primer asentamiento europeo en América —denominado Liefbudir: «las casas de Lief»— motivó la llegada de numerosos colonos vikingos atraídos por la abundancia del salmón y la extensión de los pastizales. El campamento —localizado en el extremo norte de la isla de Terranova y posteriormente bautizado como L’Anse aux Meadows: «la ensenada de Meadows»— estuvo en actividad durante algunas décadas.

Las conflictivas relaciones con los nativos americanos provocaron que los vikingos no pudieran sostener su permanencia en el nuevo territorio y decidieron abandonarlo. Su larga tradición como saqueadores y atacantes de otros pueblos no les permitió sustentar la convivencia el hermano de Lief, entre otros, fue una de las víctimas fatales de los encuentros hostiles con los pobladores originarios.

Las relaciones entre los pueblos determinaron que los vikingos abandonaran el proyecto colonizador puesto que tras varios intentos frustrados por el enfrentamiento, dieron por finalizada la empresa expedicionaria.

Hacia el año 1010, un nuevo intento por asentarse en la nueva tierra derivó en un conflicto entre dos facciones vikingas que luchaban por apoderarse de «las casas de Lief», las primeras viviendas europeas en América. Solo una de las dos embarcaciones que habían partido desde Groenlandia regresó colmada de madera y vides al puerto del Atlántico norte.

Los Dioses Nórdicos Mitologia Leyendas y Mitos Dios Odín

LOS DIOSES NÓRDICOS-MITOS SOBRE EL ORIGEN DEL MUNDO Y EL HOMBRE

Propia del norte del Europa, la mitología nórdica es una de las más conmovedoras y sabias cosmogonías de la época antigua. Poderosamente iluminadora, es mucho lo que podemos aprender de ella para salir a enfrentar las dudas sobre el origen del mundo y la existencia, especialmente en nuestros frenéticos tiempos modernos.

La búsqueda del origen de las cosas, de su razón de ser, del motivo de la existencia para la naturaleza, el mundo y los hombres es una inquietud común a todos los humanos en todas las épocas históricas. Y si la ciencia moderna mucho puede decirnos sobre la realidad de esta incansable búsqueda, el análisis de antiguas (y hasta olvidadas) mitologías mucho más puede enseñarnos.

Rechazada constantemente por su carácter fantasioso, por sus explicaciones filosóficas o míticas sobre el origen del mundo, la mitología es, sin embargo, una útil herramienta para comprender la existencia. En las verdades que nuestros antepasados descubrieron radican los mismos principios esenciales que hoy dan sustento a la investigación científica; y es en estos fundamentos en común donde podemos, y debemos, centrar nuestra atención a la hora de leer sobre mitologías extrañas, para detectar aquellos que son, también, los fundamentos de la naturaleza humana.

el hombre ha avanzado mucho a la largo de la historia, pero sólo a nivel superficial. Las dudas, las preguntas y el miedo al origen, a la muerte y a la vida están tan vivos hoy como hace miles de años. Entonces, buceando en aquellas respuestas que los antiguos se dieron para calmar sus inquietudes, podemos hallar ciertos elementos tan satisfactorios hoy como en su época.

El ser humano ha tenido siempre el deseo natural de conocer el origen de todas las cosas. Pero como el principio inicial permanece eternamente inalcanzable, el espíritu debe satisfacerse penetrando lo más lejos posible en las formas esenciales de la materia y los medios para mantener la vida.

Desde los Alpes del Tirol hasta el Cabo Norte se desarrolló una mitología poderosa y de una grandiosidad no exenta de tintes oscuros y tenebrosos. Solamente el genio de Wagner pudo, siglos más tarde, darle vida en la magnificencia de sus óperas. Eterna lucha, odios implacables, promesas, persecuciones, amores, héroes grandiosos y dioses envilecidos por deseos de venganza y ambición.

Éstos son los caracteres de la religión nórdica, que se desarrolló bajo las ramas frondosas del fresno de Ygdrazil, cuyas raíces se adentraban en las profundidades de la Tierra, y eran roídas por el dragón Nidhaus. Los vientos helados del Norte al chocar con los cálidos procedentes del Sur dieron origen al gigante Ymir y a la vaca Audhumbt, encargada de nutrir a la Humanidad.

Comiendo las hojas mojadas de escarcha, la vaca dió a luz en tres días al primer dios, Buh, el cual desposó la hija de Ymir, de cuya boda nacieron Odín, Voli y We. Éstos, como en la leyenda griega, dieron muerte a su padre y crearon el cielo y la tierra. Un fresno gigantesco atraviesa la Tierra. Sus ramas sostienen el cielo y sus raíces se hunden hasta el reino de los gigantes. Innumerables dioses poblaban el mundo hasta que apareció el hombre, Adán, nacido de un fresno, y Eva originada por un olmo.
Los bosques, las aguas, los ríos, las montañas, etc., se poblaron de divinidades menores, ninfas, enanos, gnomos, gigantes, etc., dando lugar a una complicadísima familia de dioses. El principal de todos fue Odín, identificado en algunas regiones con Wottan, de carácter eminentemente guerrero. El casco, la lanza y el escudo jugaron un papel importantísimo en la mitología nórdica. Thor era el dios de la tormenta, de la tempestad y del trueno. Sus pasos resonaban en los días nublados y retumbaban por los montes y valles.

Odín, diferenciado de Wottan en otros lugares, era también el dios de los muertos heroicos, único dios que bebía vino ya que los demás sólo probaban la cerveza. Aparecía en algunos lugares como viejo, poderoso y fuerte, faltándole en ocasiones un ojo.

Presidía las batallas y aunque no intervenía directamente, desviaba las flechas y detenía los golpes de lanza si así convenía a sus intereses, a fin de llevarse al paraíso, al Walhalla, a los escogidos. Sus doce hijas preferidas eran las Walkirias cuyos gritos agudos se oían en el fragor de los combates, porque cabalgaban entre las nubes para recibir en sus brazos a los que morían peleando.

dioses nordicos

Esta idea de la victoria en la muerte es un tema grato también a la religión árabe, cuyo mandato de la «guerra santa» tuvo una enorme trascendencia política. Durante las noches de viento, Wottan cruzaba el espacio acompañado de cazadores que habían muerto en una cacería, montado en un fogoso caballo de ocho patas, pero también era el dios de la inteligencia y tenía a un lado el Conocimiento y a otro la Memoria.

Más tarde, su poderosa mano llevó a los vikingos a cruzar los mares y condujo los ejércitos de los llamados bárbaros a la victoria. Los pueblos germánicos no tuvieron templos propiamente dichos sino que recordaron a sus dioses y sacrificaron en su honor, bajo las ramas de una encina, de un fresno o de un roble.

Cuando la siembra, en octubre, celebraban grandes fiestas, así como en enero, dedicadas a los frutos que el sol renacido iba a producir, mientras que en abril recordaban a los muertos. En Upsala existieron algunos templos de piedra y se cuenta que allí se levantaron estatuas en honor de diversos dioses. La muerte vulgar era tenida por despreciable y no tuvo gran consideración en el pensamiento religioso germánico.

Solamente aquellos que recibían la herida mortal, de quienes Odín o Wottan no había desviado la espada y la lanza, eran recogidos por las Walkirias y llevados a la morada de los dioses donde comenzaba una existencia maravillosa, en un lugar donde solamente moraban los hombres valientes y sin tacha. En este paraíso no permanecían en contemplación, sino en plena y constante lucha.

dios odin

Se peleaba por el placer de pelear, sin miedo de morir ni de recibir heridas o ser víctima de sufrimientos. Era la bravura exaltada a la pura delectación. ¡Cuán distinto el Walhalla ruidoso, con su entrechocar de armas, del silencioso país de los muertos de los egipcios, babilonios o griegos! Solamente los que morían de enfermedad o de vejez conocían el reino subterráneo de las sombras, donde la existencia se deslizaba gris y anodina, adonde no llegaban jamás la luz del Sol ni la alegría de una risa.

Desbordando su imaginación, los creadores de la mitología nórdica no se detuvieron en relatar lo que fue o lo que ocurre, sino que se complacieron en descorrer el velo del porvenir: el fin del mundo. Un día, Loki, al frente de los gigantes, de las fuerzas del mal, se concentrarán para asaltar el palacio de los dioses. Heimdalh hará sonar el cuerno anunciando la gran batalla. Será inútil que los dioses corran a las murallas y empuñen sus espadas porque la hora fatal habrá sonado.

El lobo Fenris devorará a Odín, y Thor sucumbirá entre los anillos de una gigantesca serpiente. En esta lucha despiadada sucumbirá el mundo entero. Las aguas cubrirán la tierra, las estrellas caerán del cielo y las montañas arderán. Será el crepúsculo de los dioses, pero no su desaparición total. Ésta no constituirá la muerte definitiva.

Los dioses volverán a nacer más hermosos y fuertes que nunca para ocupar sus sitios en el Walhalla. Entonces aparecerá el Altísimo, aquél cuyo nombre nadie osa pronunciar, el creador de todos los dioses, el que todo lo puede, cuya sustancia y esencia son distintas de toda cosa conocida, y comenzará una nueva existencia de la cual no sabemos nada. Esta última leyenda o mito es posterior a los primeros momentos de la mitología nórdica y parece iniciarse en ella una evolución hacia el monoteísmo, nota distintiva de la mayor parte de las regiones al evolucionar hacia un estadio más perfecto.

LEYENDAS Y MITOS
La primera pregunta

Lo primero que el hombre busca resolver es el misterio de la existencia. ¿Cómo empezó el mundo? ¿Qué había antes de él? ¿Qué había antes de que no hubiera nada? ¿Cómo y por qué la nada se transformó en el mundo? En la mitología escandinava, influenciada fuertemente por la griega, la negativa es la primera concepción: es decir que el espacio existe desde antes de que existiera cualquier cosa dentro de él. Los primeros hombres que se hicieron estas preguntas imaginaban un abismo negro y abierto en el que no había absolutamente nada.

Los antiguos nórdicos afirmaban que al norte de este abismo hacía frío, y que al sur hacía calor; había, entonces una fuerza de contracción y una de expansión en completa inercia. La idea nórdica es que, al estar separadas por un abismo insondable, estas dos fuerzas no pueden penetrar en el espacio vacío y, por lo tanto, quedan inertes.

Esto fue el principio: mucho tiempo antes de que la tierra fuese creada, había dos mundos bien separados. Los nórdicos llamaban al del norte Niflheim (el mundo nebuloso) y al del sur, Muspelheim (el mundo del fuego); mientras tanto, el espacio negro y vacío que los divide es llamado Ginungagap (el abismo abierto). Pero si estas fuerzas originales son totalmente inertes, ¿cómo se dio lugar al origen del mundo y del hombre?.

En el centro de Niflheim se encontraba un manantial llamado Hvergelmer, de donde nacían 12 canales de agua helada: los ríos Elivagar. Cuando éstos fluían lejos de su naciente, el veneno que llevaban con ellos se endurecía, formando así el hielo. Cuando este hielo empezó a reposar y no corrió más, el vapor que se elevaba del veneno se
elevó hasta la superficie y se congeló en forma de escarcha. Así, se formaron sobre el abismo varias capas de vapor congelado, apiladas una sobre la otra.

El norte del Ginungagap se llenó de hielos y escarchas, por lo que en esta zona sólo había brumas y tormentas. La parte meridional del Ginungagap, sin embargo, estaba iluminada por las chispas de fuego que escapaban del Muspelheim. Así fue que las dos fuerzas antagónicas se unieron: al chocarse el aire caliente con el vapor helado en el centro del abismo negro, se crearon gotas que, por acción de «aquel que envía el fuego» (el dios supremo), se animaron y tomaron la forma de un hombre.

Así, aparece en la mitología nórdica un dios supremo, creador y padre de todas las cosas. Éste, al igual que en todas las cosmogonías, no viene de nada ni de nadie: no es un dios del tiempo, sino de la eternidad. Su existencia no tiene origen: como máximo ser supremo, no se ve afectado por el paso del tiempo, que es al fin y al cabo su propia creación. Él es el principio del que no podemos retroceder, como en el ejemplo de la semilla.

El origen del mundo
Este primer ser humano que nació de una gota se llamaba Ymer, y a pesar de ser creación de un dios era malvado. Cuando se durmió, empezó a sudar: de su exila izquierda nacieron un hombre y una mujer, mientras que uno de sus pies engendró con el otro un hijo, del que descienden los gigantes del frío, raza malvada como su antecesor. Ymer vivía de mamar de lache de la vaca Audihumbla, que también procede la unión del frío con el calor. Cuando las escarchas se disolvieron en forma de gotas, el dios la creó, para que los cuatro ríos de leche que brotaban de sus mamas lo alimentaran.

Audihumbla, por su parte, vivía de lamer las piedras de granizo, que eran saladas: el primer día, al lamerla, salió de la piedra una cabellera rubia; al segundo, la cabeza de un hombre; y al tercero, un hombre completo. Se llamaba Bure, tenía un figura bella yera alto y fuerte. Junto con su esposa Bestle (hija del gigante Belthorn), tuvo tres hijos: Odín, Vile y Ve, que dominaban el cielo y la tierra. Éstos tres mataron a Ymer: cuando su cuerpo cayó a tierra, brotó tanta sangre de su heridas que toda la raza de gigantes del frío se ahogó.

Tan sólo se salvó uno, pudiendo escapar junto con su familia: Bergelmer, de quien desciende toda una nueva raza de gigantes del frío. Pero lo importante es que Odín, Vile y Ve arrastraron el cuerpo de Ymer hasta el centro de Ginungagap, y así formaron la tierra. De la sangre de Ymer nacieron los mares y las aguas; de su carne, la tierra; de sus huesos, las montañas; de sus cabellos, los bosques; de sus dientes y mandíbulas, las piedras.

Con su cráneo formaron un bóveda celeste que colocaron encima de la tierra, y pusieron luego un enano en cada una de sus esquinas, llamados Este, Oeste, Norte y Sur. Los hijos de Bor, luego, levantaron en el interior del mundo una muralla contra los gigantes turbulentos, construida de las cejas de Ymer. Después, arrojaron y desparramaron el cerebro de Ymer en el aire, formando las nubes melancólicas.

Entonces, Ymer, la primera masa caótica del mundo, está producido por la unión del frío y el calor en un enorme gigante informe, que debía morir. Es decir que la materia imperfecta debía destrozarse en pedazos antes de poder ser remodelada en las varias formas que la naturaleza ha asumido desde entonces. Esta masa informe, Ymer, produce al morir toda un serie de hielos, piedras y montañas, accidentes con sus mismas características: frío, dureza y tinieblas.

La vaca Audihumbla, nacida de los mismos orígenes que Ymer, fue puesta en el mundo por el dios supremo para cuidar y alimentar este mundo caótico, al mismo tiempo que producía su transformación en otra cosa al dar origen a la estirpe que lo eliminaría. Los tres hermanos que asesinaron a Ymer, Odín, Vile y Ve, aparecen bajo la forma de una trinidad como potencia creadora: espíritu que vivifica, voluntad que dispone y santidad que destierra y vence a la impureza y el mal.

Pero estos tres hermanos se funden en uno solo: Vile y Ve se diluyen en Odín, el espíritu del mundo que todo lo abraza y todo lo invade; es decir que es la ciencia del mundo, el dios todopoderoso.

La edad de oro
En un principio, Odín, padre de todas las cosas, nombró unos gobernantes, los erigió en jueces junto con el destino de los hombres y les encargó administrar el Paraíso. Se reunieron con tal fin en Idavold, que es el centro de la divina estancia, y lo primero que hicieron fue edificar un patio o sala donde ubicar doce sedes para ellos, además de un trono para Odín.

El nombre de esta sala es el Gladsheim («morada de la alegría»). La edad regida por esta justicia es llamada de oro porque los dioses construyeron todo su mobiliario con este material, obteniéndolo del trabajo los metales, la piedra y el oro. Esta edad duró hasta que las mujeres venidas de Jotunheim la corrompieron. Los dioses, ya instalados en su sede, distribuyeron justicia y recordaron como los enanos habían sido engendrados en el molde de la tierra.

Éstos fueron animados de la carne del viejo Ymer, pero por orden de los dioses recibieron la forma e inteligencia de los hombres. Sin embargo, su morada está en las piedras y la tierra. De esta raza de enanos, los más importantes son Mod-sogner y Durin. No existían aún seres humanos sobre la tierra: no nacieron hasta que un día los hijos de Bor (Odín, Hoener y Loder) paseaban por la orilla del mar y, al encontrarse con dos árboles, formaron de ellos al primera hombre y la primera mujer.

Odín les dio vida y espíritu, Hoener razonamientos y movimiento, y Loder sangre, oído, vista y «una bella tez». Después, los dioses llamaron al hombre Ask y a la mujer Embla, y les dieron como morada la zona de Midgrad. De su estirpe desciende toda la raza humana, por lo que son los antepasados universales, como lo son en el imaginario cristiano Adán y Eva. Esta edad de oro representa la infancia de la raza humana, una época viril que trae consigo preocupaciones e inquietudes. Los dioses empezaron jugando distendidamente, pero tuvieron que hacerse cargo de sus obligaciones al crear a los enanos y a los hombres, debiendo cuidar y proteger todo el mundo.

El hombre fue hecho de los árboles, lo que simboliza (casi inconscientemente) una búsqueda de lo divino. Los árboles crecen hacia el cielo, como si buscaran la instancia superior; si los hombres se crearon a partir de ellos, es sólo lógico que busquen lo mismo a lo largo de sus vidas. Así, el ser humano, nacido de la fría piedra, sólo aspira, de forma natural, a alcanzar aquello que es noble.

Este es uno de los elementos más comunes en todas las mitologías del hombre. Tanto los griegos como los tibetanos y los nórdicos veían en el hombre una capacidad de crecimiento y superación personal que no proviene de una duda, de una búsqueda individual o de una necesidad psicológica, sino que el intento de acercamiento a lo divino es parte de nuestra naturaleza misma, es un   carácter   heredado   de aquello mismo que nos dio origen.

Sirenas, alfios y enanos
Cuando la mitología nórdica fue reemplazada popularmente por la religión cristiana, dejó tras de sí una importante descendencia de alfios, enanos y sirenas que, aunque no pertenecen al imaginario católico, fueron incorporados a él en el norte de Europa, donde esta mitología había sido de gran peso.

En la literatura popular nórdica es posible encontrar importantes rastros de esta herencia, especialmente en los cuentos sobre las hazañas y logros de seres imaginarios como los alfios. Éstos se dividen en blancos o negros: los blancos o alfios buenos viven en las hojas de los árboles, danzan sobre la hierba o residen en el aire; y, por su parte, los negros o alfios malvados están considerados como un pueblo subterráneo, que infligen a los hombres enfermedades o heridas (para las que hay una clase especial de doctores en varias partes de Escandinavia).

Aún hoy, en las tradiciones populares se piensa que los alfios habitan en grutas y pequeñas colinas. Se dice también que cuando se dejan ver tiene una hermosa figura humana, y que poseen un profundo sentido de melancolía, como si el paso de los años los hubiera hecho ver y vivir demasiado.

La música que hacen los alfios es igual de venerada en la tradición nórdica: de sonido triste y lúgubre, la llaman «huldreslaat». Los violinistas la tocan a veces: piensan que la han aprendido escuchando al pueblo subterráneo en las colinas y en las rocas. Existe, además, la melodía del rey de los alfios que, si bien los violinistas conocen, jamás se toca: desde que comienza, jóvenes y viejos, e incluso los objetos inanimados, se ven obligados a bailar, y el músico sólo puede detenerse si tiene el viento en contra, o si alguien viene por detrás y le corta las cuerdas a su violín. Los enanos, por su parte, se han convertido en trolls.

Generalmente, no son considerados malos y se afirma que viven en los montes y colinas, tanto en familias aisladas como en sociedades masivas. Se piensa que son muy ricos, puesto que en época de festividades se los ha visto forzando grandes cofres llenos de plata; además, sus moradas están llenas de magnificencia en su interior: están decoradas con oro y cristal. Son amables y bueno vecinos, pero tienen una triste propensión a robar provisiones, e incluso   mujeres   y niños.

Los trolls sienten una gran    aversión por el ruido,  probablemente porque les recuerda el tiempo en que los dioses   lanzaban sobre ellos su martillo; por esta razón, las   campanas que cuelgan en todas  las iglesias de Escandinavia los han ahuyentado a casi todos.

Por último, las sirenas son representadas tanto como buenas, malas y pérfidas. Son muy bellas en el exterior, por lo que a veces los pescadores las distinguen en el brillante sol del verano, cuando una ligera niebla planea sobre el mar, sentadas la superficie del agua, peinando sus cabelleras con un peine de oro. Otras veces, se aparecen como bellas muchachas, esperando seducir así a los pescadores que encuentran. La aparición de una sirena pronostica a la vez tormenta y poco éxito en la pesca. La gente que muere ahogada, y cuyos cuerpos no han sido recuperados, han sido llevados a las moradas de las sirenas.

Todos estos seres, cuenta tradición popular, perdieron hace siglos una batalla con los poderes superiores, y fueron entonces condenados a vivir hasta el día del juicio final en las moradas que les fueron asignadas: los bosques y lo árboles a los alfios, las grutas y las cavernas a los enanos, los mares a las sirenas.

Los   sacerdotes   católicos  y protestantes (las principales religiones en la zona hoy en día) han intentado  desviar  a la  población   de  la creencia en  estos    seres, pero      ellos aún viven en  el  imaginario popular,    demostrando   el
peso    que   la mitología nórdica tiene sobre  diversas concepciones del   mundo moderno.

Fuente Consultada: Revista Vivir en Armonía N°17 – Nota: Dioses Nórdicos –

El Ejercito Mongol Gengis Khan Imperio de los Mongoles

El Ejército Mongol Gengis Khan
Imperio de los Mongoles

Los turcos seldjúcidas, conocidos a través de la aureola de leyenda de su jefe, procedían de las estepas de Asia central. Penetraron en Armenia y en Asia Menor, fuentes principales de los recursos y de los ejércitos de Bizancio. El Imperio emprendió la defensa de sus provincias bajo las órdenes de Romano Diógenes, general inteligente, pero demasiado fogoso, que marchó contra Aíp Arslan con un ejército heteróclito de mercenarios y aliados, entre los que había turcos y normandos.

La disciplina y el superior armamento del ejército bizantino hubiera debido superar a las hordas desorganizadas de los arqueros turcos, si no hubiese sido por los errores de Romano y la deserción de una parte de sus aliados.

Vencido y hecho prisionero en Mozicerto, fue generosamente puesto en libertad mediante rescate por Alp Arslan, pero las puertas de Asia Menor estaban ya abiertas a la infiltración turca. El Imperio bizantino sobrevivió hasta 1453, pero nunca se resupo ya de la pérdida de Asia Menor.

Las devastaciones de los hunos y de los turcos eran un juego de niños frente a las de los mogoles, la mayor de las grandes tribus nómadas cuyos disciplinados ejércitos habían invadido, en el siglo XIII, una buena parte del planeta, desde Rusia y Siria hasta las costas de China.

Un ejército mogol saqueaba Hanoi mientras que Hulagu-Khan sitiaba Bagdad en 1258. Cuando este último se dirigía a Egipto y fue derrotado en la llanura de Esdrelón, llevaba en su artillería un importante equipo de ingenieros chinos encargados de las catapultas y de las máquinas que propulsaban de un solo golpe tres gigantescas flechas de nafta inflamada.

Algunos años más tarde, el hermano de Hulagu, Kublai-Khan. que no podía llegar hasta el mar por la obstinación de dos ciudades sobre el Han, llamó a los ingenieros mesopotámicos con sus máquinas de asedio para vencer su resistencia. Aunque nómadas, los mogoles se deleitaban en destruir ciudades con todo lujo de brutalidad y hacían del terror una táctica. Eso no obstante, estos bárbaros no carecían en absoluto de conocimientos. Gengis-Khan, fundador del imperio, que asumió el poder en 1206, era un genio militar que tenía plena conciencia del valor de la disciplina, de la organización y de la técnica.

Aunque iletrado, había montado una administración civil, impulsado el comercio, mantenido abiertas las comunicaciones a través de su imperio, utilizado los servicios de ingenieros, obreros y artesanos de toda clase con el fin de producir el máximo de armamento y las piezas de artillería más modernas.

En consecuencia, el ejército mogol fue durante muchos años el mejor entrenado y el mejor equipado del mundo. Su caballería pesada y ligera estaban tan bien adiestradas que podían desplazarse con la velocidad del relámpago en un orden perfecto, dirigido mediante estandartes durante el día y mediante señales luminosas durante la noche, e incluso por medio de flechas silbadoras. La caballería ligera hostilizaba a los enemigos con una granizada de flechas que, al decir de un cronista, «les hacía caer como las hojas en otoño».

Los mogoles se batían hasta que el enemigo quedaba debilitado y desorganizado por efecto de sus flechas; entonces intervenía la caballería pesada, protegida por corazas de cuero barnizado y armada con lanzas y espadas, para realizar la carga decisiva. Táctica de fuego y de choque admirablemente concebida. Por otra parte, una artillería portátil aumentaba la potencia de fuego, y las tropas soportaban marchas increíblemente largas y rápidas. Los ejércitos, las hazañas y el imperio de Timur el Cojo (Tamerlán) de Samarcanda fueron copiados de los mogoles.

Aun cuando penetró en la India, sus conquistas fueron mucho más reducidas. Los nietos de Gengis-Khan trataron de someter a los ejércitos dispersos por las llanuras de Polonia y de Hungría. Vencieron a los polacos en Wahlstadt, en 1241, y habrían penetrado sin duda en Europa si la muerte del gran khan, en Asia, no hubiera impuesto la retirada de las tropas. Hacia 1256, Hulagu y Kublai, nietos de Gengis-Khan, se dirigieron hacia Oriente y hacia Occidente.

Hulagu marchó contra Bagdad, la populosa y distinguida capital del Islam. Cuando el califa Mustasim hizo ademán de resistir, los mogoles se entregaron al saqueo de la ciudad, en la que durante diecisiete días pasaron todo a sangre y fuego; dejaban los cadáveres amontonados en las calles. Hay quien dice que encontraron la muerte cien mil habitantes, y hay quien aventura la cifra de ochocientos mil.

En cuanto al infortunado califa, con el fin de no derramar sangre real, fue envuelto en una alfombra y pateado por los jinetes hasta que le sobrevino la muerte. Kublai por su parte invadió China y se constituyó en su emperador. Los mogoles aprendieron de los chinos el arte de la guerra. Este pueblo, aun cuando no era nada belicoso, revestía la estrategia de un refinamiento apasionado y poseía un profundo conocimiento intelectual de las tácticas científicas. Su mayor defecto era una marcada predilección por la táctica defensiva, como lo prueba la Gran Muralla, construida en el siglo III antes de Jesucristo.

De hecho, su ingeniosidad, sumada a la energía de los mogoles, dio como resultado el más potente instrumento guerrero que jamás se haya conocido. Sin embargo, los mogoles no pudieron conquistar el mundo entero; Hulagu fue expulsado de Egipto y Kublai del Japón, contra el que había fracasado dos veces, en 1274 y en 1281, fracasos que no deben atribuirse sólo a la mala suerte, sino también a la potencia de los samurais, la clase japonesa de los guerreros.

Se cuenta que durante la primera invasión, un samurai se adelantó, cual un héroe de Homero, para retar él solo a su adversario; las filas mogolas se abrieron para dejarle pasar, y después se volvieron a cerrar en silencio para en-engullirle y despedazarle. Esta antítesis es reveladora por cuanto enfrenta la noción de equipo de los mogoles al carácter sagrado del guerrero nipón, tradición antigua, pero estrictamente nacional.

El Imperio Otomano Turco Caida de Constantinopla Caida de Bizancio

El Imperio Otomano Turco – Caída de Constantinopla

Desde finales del siglo X, Asia Menor, corazón del imperio bizantino, se vio invadida por sucesivas oleadas de nómadas turcos. Un siglo más tarde, tras la desastrosa derrota infligida a los ejércitos bizantinos en Mantzikert (1071), los turcos seliúcidas eran dueños de las llanuras de Anatolia. Pronto se las disputaron las hordas mongólicas de Gengis Kan, y tuvieron que pedir ayuda a otras tribus turcas. Ertogrul, caudillo de la tribu establecida en Sogut, les ayudó a rechazar el avance mongol, por lo que recibió en recompensa zonas de pastos de verano e invierno para los rebaños tribales.

El término “otomano” u “osmanli” proviene de Osmán, hijo de Ertogrul, y todos los reyes de la dinastía otomana fueron descendientes directos suyos. Los osmanlies nunca se llamaron a sí mismos turcos, ya que ésta era una apelación peyorativa que se aplicaba a los pastores nómadas y campesinos del Asia Menor, pero tales fueron precisamente los orígenes de su sociedad.

El primer periodo de la historia otomana supuso la transformación de los reyezuelos nómadas en poderosos autócratas de hábitos progresivamente sedentarios. A fines del siglo XIII, los otomanos abarcaban ya un vasto territorio conquistado a partir de su base de Brusa.

Sus ataques se dirigían sobre todo hacia el oeste, ya que, en el este, Anatolia se hallaba desgarrada por pequeñas guerras tribales que no eran aún capaces de controlar. Los restos del territorio bizantino en torno al mar de Mármara constituían una zona de conquista mucho más prometedora.

El imperio bizantino se encontraba en una posición desesperada. Si bien los bizantinos habían recuperado Constantinopla tras su ocupación, en 1204, por los soldados de la cuarta cruzada, tal triunfo no podía en modo alguno compensar la pérdida, ante el avance turco, de las tierras centrales del Asia Menor, que habían sido la fuente de hombres y alimentos de que se nutría Bizancio.

A mediados del siglo XIII, los bizantinos se aferraban desesperadamente a la fértil franja costera del Asia Menor occidental. El apogeo del poderío otomano dio al traste con esta situación: la ciudad de Brusa cayó en manos de los turcos en 1326, y Nicea y Nicomedia en 1329 y 1337 respectivamente.

A mediados de siglo, las ciudades ribereñas del mar Negro constituían los únicos bastiones bizantinos en Asía Menor.

La conquista de los Balcanes A Orján (1326-1362), hijo de Osmán, se debieron las primeras victorias militares contra Bizancio, y fue asimismo durante su reinado cuando se verificó la más importante transformación de la estrategia osmanli.

En 1345, los bizantinos cometieron el error de contratar a mercenarios otomanos e instalarlos en la península de Gallípoli, en Tracia, y alrededor de la propia Constantinopla.

Estos soldados no tardaron en rebelarse contra la autoridad bizantina y formaron el núcleo de los ejércitos que iniciaron una rápida y sanguinaria conquista de los Balcanes. Soleimán (o Solimán) Pachá, hijo de Orján, dirigió un ataque a la ciudad de Gallípoli, y su hermano Murat I(1363-1389) tomó las ciudades tracias de Adrianópolis y Filipópolis, cortando de este modo la comunicación por tierra entre Constantinopla y el resto de Europa.

Este fue el primer paso de una prolongada campaña que terminaría con la estrangulación de la capital del imperio.

Constantinopla sobrevivió cien años más gracias a la solidez de sus fortificaciones y a la tenacidad de sus defensores. Mientras tanto, los otomanos se adentraban cada vez más en Europa. En el siglo xiv, destruyeron el antiguo reino de Servia y a finales del siglo habían llegado con sus incursiones hasta Grecia y el sur de los Balcanes. Pronto abandonaron el avance hacia el oeste, pues una nueva y temible amenaza se precipitaba sobre el imperio desde Oriente.

En 1402, Timur, el gran guerrero mongol, invadió Asia Menor. Sus ejércitos llegaron hasta Sivas, en Anatolia, y los otomanos hubieron de retirar velozmente sus tropas de Europa para combatirlos. El sultán Bayaceto (1389-1402) se enfrentó a los mongoles en Ankara y sufrió una desastrosa derrota.

Todas las ambiciones que los otomanos albergaban de extender sus territorios por Asia Menor quedaron frustradas, y los bizantinos pusieron sus ojos en Timur para lograr una liberación temporal.

Durante los cincuenta años siguientes, los osmanlies gozaron de una suerte variable. Mohamed I el Restaurador (1402-21) consiguió reparar los daños causados a los ejércitos otomanos por Timur, y derrotó a sus hermanos rivales, Soleimán, Isa y Musa, quienes, con toda la ayuda que los bizantinos podían prestarles, izaron el estandarte de la rebelión en las tierras otomanas de Europa.

El reinado de su hijo, Murat 11(1421-1451) se vio también perturbado por rebeliones.

Los bizantinos apoyaban a Mustafá, supuesto hijo de Bayaceto, en su lucha por hacerse con el poder, en tanto que, en la frontera septentrional del territorio otomano, el voivod (señor) de Transilvania, Juan Hunyady, se levantaba contra los osmanlíes en Hungría. Pero tales obstáculos a la expansión del poderío otomano fueron poco duraderos.

En 1453, Mohamed II (1451-81) logró el mayor triunfo de la historia temprana del imperio osmaali:la conquista de Constantinopla.

La caida de Constantinopla: La conquista de la capital bizantina era una una ambición de los sultanes otomanos, y Mohamed II preparó el asalto final con sumo cuidado. Las ciudades y los campos de Tracia estaban ya bajo dominio otomano, de manera que la principal tarea del sultán era cortar las entradas marítimas a Constantinopla.

Se elevaron sendas fortalezas a ambos lados del Bósforo para impedir la llegada de cualquier ayuda procedente del norte, particularmente de Rusia. Naves otomanas patrullaban el mar de Mármara para rechazar posibles refuerzos de Occidente.

Pese a tales preparativos, es dudoso que Constantinopla, la ciudad que había salido victoriosa de todos los asedios a que se la había sometido durante mil años, hubiera caído de no haberla abandonado a su suerte el resto de Europa.

Las rivalidades religiosas entre la iglesia romana y la bizantina, el recuerdo de la ocupación latina de Constantinopla en 1204, y los largos años de competencia comercial con las ciudades italianas, son otras tantas razones que explican el poco entusiasmo demostrado por ayudar a los bizantinos.

Al comenzar a hacerse insoportable el asedio otomano, en 1452, el emperador de Constantinopla, Constantino XI, lanzó un último y desesperado llamamiento a Occidente.

La respuesta que recibió fue el envío, por parte del papa, de un exiguo ejército de 200 hombres, y de 3000 soldados genoveses por parte de una ciudad temerosa de una mayor expansión turca en el Mediterráneo.

La caída de Constantinopla se produjo el 29 de mayo de 1453. Un asalto otomano simultáneo por tierra y por mar logró abrir una brecha en las murallas; el último emperador bizantino pereció luchando valientemente al frente de sus tropas. Al día siguiente, la gran iglesia de Santa Sofía quedó transformada en mezquita.

Mohamed II proclamó que la ciudad, que pasó a llamarse Estambul seria su nueva capital.

El legado bizantino: La ciudad fue rápidamente reconstruida, refortifícada y repoblada. Mohamet permitió a sus subditos griegos conservar su religión y estimuló la elección de un nuevo patriarca, Gennadio, que rechazaba toda unión con Roma y obtuvo el control de las iglesias ortodoxas de Servia y Bulgaria, anteriormente independientes.

Muchos magnates griegos sirvieron al estado otomano, que a finales del siglo xv controlaba Grecia, los Balcanes y Asia Menor.

Fue un destino humillante para un imperio convencido de su misión universal. Pero Bizancio había prestado un gran servicio a la cristiandad: libró de los árabes a la mayor parte de Europa; enseñó a las jóvenes naciones eslavas el arte de gobierno y las convirtió al cristianismo; dio al mundo su propio arte medieval creativo y su herencia griega de literatura y ciencia.

Incluso bajo el dominio otomano su pueblo aún fue capaz de mantener viva su iglesia, su idioma griego y su espíritu nacional helénico. Todo ello volvió a florecer con empuje renovado una vez que fue posible obtener la independencia en el siglo XIX.

SOLEIMÁN: El reinado de Soleimán el Magnifico (1520-1566) supuso el apogeo del Estado osmanlí. No sólo se llevaron a cabo victoriosas campañas para extender el imperio, sino que la administración otomana alcanzó su mayor eficacia. Existían dos áreas principales de expansión: Hungría y el Mediterráneo. Soleimán atacó primero por tierra.

En 1521 tomó Belgrado, controlando así la ruta norte-sur a través de los Balcanes. Cinco años más tarde, tras haber diezmado a la nobleza húngara en la batalla de Mohacs (1526), tomó Buda. Hungría quedó incorporada al imperio en 1541, permanece en su seno durante más de cien años  de las grandes campañas, Solimán mismo la realización de continua en Ucrania y Polonia para cap: elemento imprescindible de la otomana.

Piratas del Mediterráneo Fue en el Mediterráneo donde los países del Occidente europeo se encontraron cara a cara con el imperio osmanli. Mediante la ocupación de los astilleros de Constantinopla y de los bosques de los Balcanes, los otomanos se convirtieron rápidamente en una de las grandes potencias marítimas.

Además de librar grandes batallas navales, los piratas, o corsarios, que, al mando de capitanes tan famosos como Jaireddin Barbarroja y Dragut Rais, ambos al servicio de Soleimán, atacaban a los barcos europeos desde sus bases en la costa norteafricana, constituyeron una seria y permanente amenaza para el comercio occidental.

Una a una, las islas mediterráneas que estaban en manos occidentales fueron cayendo en poder de los otomanos, quienes llegaron a saquear ciudades situadas tan a poniente como las de Cataluña.

Hasta la gran batalla naval de Lepanto (1571) no disminuyeron los ataques osmanlíes a lo largo y ancho del Mediterráneo.

La organización del Estado otomano se manifestó en su más alto nivel de eficacia y elaboración durante su época de esplendor, en los siglos XV y XVI.

Tal como indica el constante uso de su patronímico, los otomanos se consideraron siempre superiores al resto de los pueblos turcos, y tal exclusividad explica en parte su gran dependencia de los esclavos, tanto en el ejército como en la administración.

Los primeros triunfos militares fueron obtenidos por los temibles jenizaros, un cuerpo de esclavos cuya lealtad al sultán era, al menos entonces, total.

Se les reforzaba con caballeros de Anatolia, cada uno de los cuales recibía una propiedad (timar) a cambio de sus servicios.

Estas tierras no podían legarlas a sus descendientes, impidiéndose así el desarrollo de una aristocracia terrateniente que pudiera, con el tiempo, competir con el poderío del sultán.

La mayor parte de los hombres con que los otomanos nutrían sus gigantescos ejércitos eran esclavos capturados más allá de las fronteras del imperio (ya que la ley musulmana prohíbe esclavizar a un creyente) y “niños de tributo” que los pueblos de los Balcanes entregaban en lugar de impuestos pecuniarios. Estos soldados obtenían su recompensa del botín capturado en las campañas victoriosas.

El sultán, además de dirigir las fuerzas del Islam en las batallas, tenía el deber de preservar la fuerza de la fe musulmana de su pueblo. Soleimán el Magnifico añadió a todos sus otros títulos el de “califa”, que tradicionalmente correspondía al jefe espiritual islámico, y su determinación de destruir a los musulmanes chiitas de Persia, considerados herejes, es ilustrativa de su profunda preocupación por los asuntos de índole religiosa.

La tercera función del sultán era gobernar a su pueblo conforme a las leyes islámicas. La principal, la Charia, no podía alterarla ni siquiera él mismo y la administraban los ulemas, funcionarios religiosos instruidos en las leyes islámicas.

El sultán, empero, podía promulgar edictos o kanuns. Fue este tipo de actividad jurídica el que le valió a Soleimán el apodo de Kanuni, el Legislador. El sultán encabezaba una burocracia de sorprendente complejidad.

Numerosas oficinas, desde la del Gran Visir, principal funcionario del Estado y, en ocasiones, comandante en jefe de los ejércitos, hasta la del más humilde jardinero de palacio, formaban parte de su gobierno. La mayoría de los funcionarios eran asimismo esclavos, y no era en modo alguno insólito el que un esclavo ascendiera a los puestos administrativos más elevados.

La decadencia del imperio A finales del siglo XVI, y en el breve periodo de doscientos años, el imperio otomano había pasado a ser, de una simple asociación de guerreros nómadas, un Estado de gran complejidad, temido y envidiado por las naciones occidentales.

Pero el éxito del sistema osmanlí tenía límites. Su estabilidad dependía de la continuidad de las victorias bélicas y de la expansión de sus confines.

A la vista de los éxitos obtenidos, a finales del siglo XVI, las campañas se extendieron a zonas alejadas más de 1300 Km. de Estambul, centro del poder político. Las dificultades de aprovisionamiento, así como la brevedad de la estación en que estas incursiones eran factibles, determinaron que esta distancia se convirtiera en el perímetro exterior del circulo del expansionismo turco.

Cuando las campañas dejaron de reportar riquezas y territorios, los jenízaros, los altos cargos gubernamentales y los beneficiarios de la tenencia de tierras decidieron repartirse el Estado. Se convirtieron así en castas hereditarias que legaban sus posesiones a sus descendientes y que desarrollaron un poderío familiar, abandonando el servicio exclusivo al sultán. Los jenízaros pasaron a interesarse por la política y, del mismo modo que la guardia pretoriana de la antigua Roma, comenzaron a nombrar y a deponer a sus gobernantes.

El buen funcionamiento del sistema dependía de la energía y decisión del sultán. Si éste era débil, las campañas disminuían y los gobernadores de las provincias remotas se “semiindependizaban” y lucraban exigiendo el pago de impuestos a los súbditos del sultán. Se puso en práctica la venta de cargos públicos, y cada funcionario exigía a las gentes el pago de los servicios prestados.

Las victorias obtenidas en Europa rara vez podían aprovecharse debido a la amenaza persa. Las expediciones dirigidas hacia el este sólo servían para que Occidente tuviera tiempo de recuperarse en la Europa central y el Mediterráneo. El Estado moscovita de Iván el Terrible acosaba las fronteras norteñas del sultán.

Al propio Soleimán el Magnifico le hubiera sido difícil rechazar tales ataques, y sus sucesores del siglo XVII fueron, por lo general, demasiado indolentes, o estuvieron demasiado condicionados por su propio aparato político, como para siquiera intentarlo.

Por, otra parte, la existencia de pueblos totalmente dispares, sometidos por la fuerza, impedía su aglutinación y, por consiguiente, la creación de un auténtico elemento unificador. Al resquebrajarse la autoridad militar, la desmembración del imperio se hizo inevitable.

La burguesia Industrial Nacimiento Origen y Evolución Resumen

La Burguesía Industrial: Origen y Evolución

La Comuna de París

Revoluciones Liberales

El Cartismo

Revolución de 1830

Esta clase social, cuyo origen se remonta a la Europa feudal, se convirtió en germen de un nuevo mundo con el desarrollo del capitalismo. Dicha transformación culminó entre los siglos XVII Y XIX, por medio de las revoluciones burguesas.

En el mundo moderno de los siglos XVII y XVIII fue cada vez más evidente la relación entre los cambios en la organización económica de una sociedad y los cambios en su organización política.

A lo largo de su historia, cada sociedad va realizando diferentes actividades económicas y el trabajo de los hombres se va organizando en forma también distinta. Siempre, en las sociedades antiguas y también —aunque por medios distintos— en las del mundo moderno, fue necesario que la autoridad política asegurase la realización de las actividades económicas, la producción de un excedente y la acumulación de una parte de las riquezas producidas.

Por esto mismo, los grupos sociales que tienen el poder económico en cada sociedad se proponen asegurar que la autoridad política garantice sus intereses.

A partir del siglo XVII, con el desarrollo de las nuevas actividades económicas, como el comercio y la industria, los burgueses adquirieron poder económico y acumularon riquezas. Por primera vez, tuvo poder económico un grupo social —los burgueses— diferente del que durante siglos ejerció el poder político: la aristocracia terrateniente. Desde entonces, para los burgueses quedó planteada la necesidad de producir cambios en la organización política de la sociedad para asegurar sus intereses económicos.

ORIGEN , FORMACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DE LA BURGUESÍA EN EL SIGLO XIX

Su Formación

Originalmente, el término burguesía calificaba tan sólo a los habitantes de las ciudades (burgos) de la plena Edad Media, derivando más tarde hasta englobar a una clase social caracterizada por su actividad económica no agrícola. Para los marxistas, esta clase social era la dominante en el modo de producción capitalista, poseedora de los medios de producción, gracias a lo cual podía acumular las plusvalías generadas por el trabajo asalariado de los proletarios.

La teoría sociológica, desde M. Weber y W. Sombart, contempla a la burguesía como la clase social que, animada de un espíritu nuevo, donde priman el individualismo, el esfuerzo personal, la innovación y el afán de lucro, transforma el mundo feudal en el que nace, hasta lograr la plena implantación del capitalismo y el estado liberal.

De todas formas, esta clase social no constituye un grupo homogéneo, sino se dan grandes diferencias entre una alta burguesía, compuesta por los capitalismo dueños de los medios de producción, que rigen la vida política y económica en estados liberales, y una pequeña burguesía de profesionales liberales, funciona empleados medios y pequeños propietarios y comerciantes que, aunque como muchos rasgos ideológicos y culturales con la anterior, se encuentra mas cerca proletariado por su renta y su posición social y política.

El hecho es que el cono de burguesía es muy amplio, y ha tenido distintos significados y matices a lo largo de la historia, y según las perspectivas desde las que se ha analizado.

Nacimiento y consolidación de la burguesía

Aunque ya en la Antigüedad existieron hombres de negocios dedicados a las, actividades mercantiles y manufactureras y vinculados al mundo urbano, el importante papel de los aparatos públicos en las actividades económicas no solía mucho margen para la iniciativa privada, por lo que no podemos hablar de burguesía propiamente dicha. En Europa occidental, el crecimiento económico y demográfico experimentado a partir del siglo XI permite el asentamiento de una población cada vez más numerosa en las ciudades, tanto antiguas como de reciente fundación (burgos).

Estos burgueses se especializan en actividades artesanas y, cantiles, que pronto les proporcionan una fuerza económica suficiente para presionar sobre los señores feudales, de los que obtuvieron libertades jurídicas, autonomía administrativa y protección para sus actividades. Sin embargo, no consiguieron distinguirse jurídicamente de la mayoría campesina de la población, y el esquema social feudal, basado en la división en tres órdenes o estamentos (nobles, eclesiásticos y trabajadores o estado llano) se mantuvo inalterado.

Esto no impidió que dentro del mismo grupo burgués se produjera una creciente estratificación, sobre todo Partir del siglo XIII, diferenciándose las oligarquías de grandes comerciantes y banqueros que normalmente controlaban los gobiernos municipales, del «común», integrado por artesanos, sirvientes y pequeños comerciantes.

La oposición de intereses entre ambos grupos dio lugar a la aparición de conflictos durante la baja Edad Media. Además, esa oligarquía burguesa se asimila progresivamente a la nobleza terrateniente, cuyo estilo de vida copia y cuyo estatus social codicia.

Desde fines de la Edad Media y durante toda la Edad Moderna, muchas familias burguesas entroncan con la nobleza (mediante matrimonios con familias aristocráticas empobrecidas), o acceden a esa condición mediante la compra de cargos o tierras vinculadas a títulos, convirtiéndose en rentistas y asumiendo los valores conservadores de la clase noble.

otra forma de ascender socialmente era mediante el servicio en la creciente burocracia estatal que las monarquías autoritarias de la Edad Moderna estaban desarrollando Los monarcas preferían emplear en su administración a letrados procedentes de la clase media burguesa, en lugar de a los miembros de la alta nobleza, susceptibles de desafiar su poder.

De todas formas, los burgueses no ennoblecidos siguieron perteneciendo estado llano, y normalmente eran ellos los que acaparaban su representación Cortes y otras instituciones representativas de origen medieval, a las que los rey Antiguo Régimen recurrían lo menos posible, sólo cuando estaban necesitados financiación extraordinaria.

La expansión mercantil europea desarrollada a partir del siglo XVI, con el descubrimiento y colonización de nuevos y vastos territorios ultramarinos y la apertura nuevos mercados, proporcionó unas inmensas posibilidades de enriquecimiento burguesía. Pero el mantenimiento de las estructuras tradicionales le impedía un papel social y político acorde con su poder económico.

A partir del siglo XVI sé produjo también un cambio de mentalidad, con la difusión de nuevas ideas: el humanismo, el racionalismo e incluso la ética protestante (especialmente en su versión calvinista), transformaciones ideológicas, filosóficas y culturales que encuentra culminación en la Ilustración, que tuvo en la burguesía a su principal valedora beneficiaria. Se santificó el afán de lucro y el éxito en los negocios, como signo del divino y como contribución a la prosperidad general. El individualismo y la igualdad entre los hombres se elevaron a la categoría de dogmas, contradiciendo el si de privilegios estamentales que impedía a la burguesía desempeñar un pape destacado en la vida pública.

Por último, el apoyo al progreso científico y técnicas a la mentalidad racionalista, también en la economía, se oponían a las viejas estructuras productivas (gremios) y comerciales (mercantilismo), que constituían una para el pleno desarrollo del capitalismo, el nuevo sistema socioeconómico que ido gestando con las actividades de la burguesía.

EL ASCENSO SOCIAL: Uno de los resultados más importantes de la doble revolución de fines del siglo XVIII fue abrir las carreras al talento. Había cuatro caminos (para nada fáciles) para desarrollar estas carreras.

• El estudio universitario permitía iniciar un ascenso en la sociedad de la época. Sin embargo, la educación no era generalizada y, por lo tanto, no estaba al alcance de todos y no generó la sociedad abierta que todos esperaban. Al contrario, surgió una sociedad cerrada en la cual se conformó una élite intelectual y profesional. Pero para aquellos que alcanzaban la educación universitaria -médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, profesores, funcionarios de carrera, sacerdotes y pastores religiosos- estaba garantizada cierta reputación social, bienestar económico e incluso la posibilidad de acceder al poder político.

• La carrera de los negocios era el camino de ascenso social por excelencia en una economía abierta y en rápida expansión. Era también la vía más limitada y minoritaria, pues no cualquiera podía acceder al mundo de los negocios: exigía condición mental, sentido de la oportunidad y, por supuesto, recursos económicos, requisitos que la mayoría no poseía. No todos podían seguir el camino de Robert Peel.

• El ejército ofrecía la más vieja de las carreras abiertas al talento. En sus filas habían progresado socialmente muchos hijos de campesinos y pobres urbanos que obtuvieron -cuando sobrevivieron a las guerras- un prestigio social y una posición económica que de otra manera habría sido impensable. Esta vía de ascenso social se había potenciado después de la Revolución Francesa y durante las guerras napoleónicas, pero se redujo sensiblemente durante el período de paz.

• El arte era el cuarto camino de reconocimiento social. Escritores, pintores, actores, músicos y cantantes gozaban -en un mundo de valores burgueses- del prestigio que otorgaba el solo hecho de poseer talento, un atributo que en las sociedades nobiliarias y aristocráticas era escasamente tenido en cuenta.

Las revoluciones burguesas (más en este sitio)

Todas esas estructuras económicas y sociales anticuadas encontraban su mar expresión en el sistema político de las monarquías absolutistas. La burguesía utilizaba, en su beneficio el descontento de gran parte del estado llano, el estamento no privilegiado, que incluía desde los más pobres jornaleros hasta los banqueros o comerciantes más ricos.

La serie de revoluciones iniciada en Inglaterra (1642-48 y 1688) Norteamérica (1773-83) y Francia (1789), y extendida durante el siglo XIX al re Europa, significó la abolición del Antiguo Régimen y la instauración del estado General burgués, la sociedad de clases y el capitalismo industrial.

Esta transformación social, económica y política sirvió especialmente a los intereses de la gran burguesía capitalista, convertida en clase dominante. En efecto, la revolución Industrial iniciada en la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra había lugar al desarrollo de un nuevo sector económico.

Los capitales acumulados por el comercio fueron invertidos en las nuevas fábricas, donde se empleaba a la mano de obra que una transformación agraria orientada al mercado había dejado sin tierras y si bajo. La nueva economía industrial, cuyos medios de producción están en manos de la burguesía capitalista, se transforma en el motor del desarrollo de los estados occidentales.

El poder económico se convierte en la pauta que marca las divisiones y jerarquías de la nueva sociedad de clases. Se produce entonces la clara separación la burguesía y las clases trabajadoras, que no tienen acceso a los bienes de producción ni al reparto de la riqueza generada por su trabajo. La recompensa que obtiene el proletariado por haber apoyado las revoluciones burguesas es el pago de un salario por su trabajo, privado de voz en los mecanismos económicos y políticos.

El fin de la burguesía revolucionaria

A partir de ese momento, la antigua burguesía revolucionaria se convierte en una clase conservadora. Se priman los valores del orden (además de los de la familia, el trabajo y el ahorro), se defiende a ultranza la propiedad privada, y se intenta restringí acceso de las clases populares al poder político (sufragio censatario).

De vez en cuando, la presión popular en los movimientos revolucionarios (Babeuf en 1797, las revoluciones de 1848, la Comuna de París de 1871), y corrientes como el socialismo intentan despertar la conciencia de clase del proletariado y organizarlo para luchar por mejorar su posición.

Ante esto, la burguesía responde con concesiones que intentan integrar a las clases populares en el sistema, instaurando el sufragio universal, extendiendo su ideología mediante la educación nacional, y creando el mito según el cual, en una sociedad de clases «abierta», cualquier individuo es capaz, por mérito esfuerzo, de mejorar su condición.

En el siglo XX, la evolución económica y social de los países más desarrollados ha dominado la aparición de una amplia clase media o pequeña burguesía, que no está definida tanto por la propiedad de los medios de producción como por su formación cultural y técnica, que le permite desempeñar los puestos intermedios de la administración pública y empresarial. Por otro lado, se ha producido también una elevación del nivel de vida y formación de las clases trabajadoras, cuyos miembros más cualificados se confunden con los estratos inferiores de la clase media («aburguesamiento» de la clase obrera).

Al mismo tiempo, la difusión de unos hábitos culturales y de consumo homogéneos por parte de los medios de comunicación ha propiciado aparición de una «sociedad de masas» o de consumidores, que pretende desdibujar las fronteras entre clases.

El Antiguo Régimen

Crisis del Antiguo Régimen

 

Las Invasiones Barbaras y la Caida del Imperio Romano de Occidente

Las Invasiones Barbaras y la Caída del Imperio Romano

Durante decadencia del Imperio Romano, fueron muchos los pueblos bárbaros (extranjeros) que, aprovechando las disidencias internas, se aproximaron a sus fronteras y se establecieron en ellas, presionando en forma permanente para entrar. Si bien las legiones romanas contuvieron todos los intentos realizados, los bárbaros lograron penetrar lentamente entre los siglos I y IV, y establecerse en el interior, hasta que, finalmente, empujados por otros pueblos, lo hicieron en forma violenta.

pueblos barbaros

Estos pueblos fueron:

Los germanos, de raza blanca, establecidos desde el río Rin hasta el Oder, entre los cuales se encontraban los trancos, anglos, alamanes, suevos, borgoñones, daneses, sajones, lombardos, hérulos, vándalos y visigodos, estos últimos divididos en ostrogodos, o godos del Este; y visigodos, o godos del Oeste.

Los eslavos, también de raza blanca, que se ubicaron en el valle inferior del Danubio, en Bohemia y a orillas del rio Vístula, integrados por los venetos, polacos, eslavones, servios, moravos, bosníacos y croatas

Y, por ultimo, los tártaros o mogoles, en su mayoría de raza amarilla, entre los cuales sobresalían los hunos (hiung-un), y quienes derivaron de la mezcla de razas, como loS fineses, lapones, avaros, búlgaros y húngaros o magiares.

Los primeros que penetraron fueron los mogoles, que ya eran dueños del Asia y se convirtieron en el azote de los europeos. De costumbres primitivas, eran hábiles jinetes y temibles combatientes, sin escrúpulos de ninguna naturaleza. Vivían prácticamente a caballo y se alimentaban casi exclusivamente de carne.

Luego lo hicieron los eslavos, en tanto que los germanos renovaron con su aporte las poblaciones de Occidente y contribuyeron a su defensa contra el ataque de los primeros. La gran diferencia entre unos y otros consistió en que los mogoles no buscaban tierras para establecerse, sino pastos para su ganado y ciudades para saquear.

Las Invasiones Bárbaras: Los germanos

Los germanos constituían un pueblo de raza blanca, de ojos azules y cabellos rubios, que sobresalían por su alta estatura y su físico robusto. No vivían agrupados en ciudades, sino en chozas que se encontraban dispersas por el campo aunque distribuidas según las tribus a que pertenecían. Sus actividades principales eran el pastoreo y la agricultura. Elegían sus jefes entre los guerreros más valientes y los obedecían ciegamente. Muchos germanos militaron en las legiones romanas.

En el aspecto social, cultivaban el amor a la familia y guardaban cierta consideración a las mujeres; no tenían leyes escritas y se basaban en la tradición y las costumbres. El padre ejercía un poder absoluto sobre la familia.

Las cuestiones conflictivas eran sometidas al fallo de los jefes en los casos de menor importancia, pero cuando se trataba de asuntos de mayor interés eran considerados por la asamblea de la tribu.

Los germanos teman arraigados los sentimientos de libertad, justicia y dignidad personal. Creían en Odín o Wotan, padre de los dioses, de carácter guerrero, que vivía en el paraíso o Walhala, acompañado por dioses menores, como Freijo, esposa de 0dm, señora del amor y de la muerte, y Donar, hijo de ambos, dios del trueno y la tempestad. El Walhala era un lugar de eternas delicias al que iban aquéllos que en vida habían tenido un buen comportamiento y los que morían en el curso de la guerra, conducidos por las valkirias, diosas también guerreras.

Cuando los hunos atravesaron los montes Urales y empujaron con su presencia a los pueblos radicados en la zona adyacente, provocaron un desbande general de todos los pueblos situados entre los ríos Rin y Danubio.

A partir del siglo I comenzaron a cruzar las fronteras del Imperio Romano, en busca de tierras y botín. No perseguían con ello la destrucción del imperio, ya que consideraban al Estado romano como una admirable organización política, en la que pretendían obtener un lugar. Antes de su caída, el imperio fue incorporando numerosos grupos de germanos como soldados o como colonos. Ellos se comprometían a defender las fronteras, a cultivar las tierras y a reconocer la autoridad del emperador.

Pero en el siglo V este avance pacífico se convirtió en incontrolable para los romanos. Esta irrupción violenta se debió, entre otras cosas, al ataque de un pueblo de Europa oriental, los hunos, que empujó a los germanos hacia el Oeste. Las invasiones germanos al Imperio Romano fueron entonces emigraciones en masa para huir de un terrible enemigo, pero esta vez saquearon las zonas recorridas y respetaron solamente la autoridad de sus jefes; contribuyeron, quizá sin quererlo, al derrumbe de la organización imperial.

Los invasores más importantes se asentaron en el antiguo territorio romano y formaron diversos reinos. Los principales pueblos germanos que se asentaron en el imperio fueron: los ostrogodos, los visigodos y los francos.

 Las Invasiones Bárbaras: Los Ostrogodos

En el año 493, Teodorico, jefe de los ostrogodos, venció luego de encarnizados combates a las fuerzas de Odoacro, rey de los hérulos, que había destituido al último emperador romano.

Instaló entonces en Italia un reino ostrogodo independiente, con capital en Ravena, que duró 60 años. En este período Teodorico mantuvo una política amistosa con la corte imperial de Constantinopla.

En el orden económico, los ostrogodos mantuvieron la administración de impuestos y el sistema burocrático de los romanos.

En el aspecto religioso, los ostrogodos adhirieron al “arrianismo, herejía de origen cristiano, que fue sustentada por un obispo de Alejandría, Arrío (280-336), quien negaba la eternidad de Jesús y no reconocía a la Santísima Trinidad.

Teodorico basó su gobierno en la idea de una convivencia pacífica entre godos y romanos, por lo que respetó la tradición y la cultura del pueblo dominado.

Esta política favoreció un florecimiento cultural en la Italia ostrogoda. Se destacaron las figuras de Boecío, comentador filosófico que tradujo e interpretó a Aristóteles, y Benito de Nursía, quien fundó su propio monasterio en Monte Cassino, al Norte de Nápoles. Allí impuso normas para la vida en los monasterios, que se convirtieron en el acta de fundación” del monacato latino.

La regla benedictina combinaba la oración y el trabajo. En adelante, los monasterios serán focos de ciencia y literatura. La actividad desarrollada por Benito de Nursia fue el acontecimiento más importante de la Italia de los ostrogodos.

Las Invasiones Bárbaras: Los visigodos

Los ostrogodos, sorprendidos por el ataque, no atinaron a defenderse y se sometieron, acompañando a los hunos en su sangrienta marcha hasta el centro de Europa. En cambio, los visigodos huyeron hacia la cuenca del Danubio, se instalaron en la Tracia y, como vimos, vencieron al emperador Valente en la batalla de Andrinópolis (378).

Luego fueron contenidos por el emperador Teodosio, que les pagó un tributo, pero a su muerte, durante el reinado de Honorio en Occidente, continuaron su avance a las órdenes de Alarico, quien invadió Grecia, y aunque respeté a Atenas, saqueé a Eleusis e incendié Olimpia. Luego intentó penetrar en Italia, pero fue derrotado en dos oportunidades por Estilicón, uno de los generales de Honorio.

tiempo después, Honorio desplazó a Estilicón, que fue asesinado 108), lo que fue aprovechado por Alarico, que se dirigió directamente a Roma, que se entregó sin combatir. Honorio se refugió en Ravena.

Más tarde los romanos se sublevaron, por lo cual Alarico regresó y sometió a la ciudad a un implacable saqueo (410), durante tres días. Alarico se dirigió luego hacia el centro de Italia, donde falleció. Sus soldados sepultaron su cadáver en un lugar oculto para que no fuera profanado. Su Sucesor, Ataúlfo, pacté con el emperador y se caso con su hermana (412). De esta manera, Honorio logró desplazar a los visigodos hacia la Galia y España, donde fundaron un reino cuya capital fue Tolosa.

Al llegar a la Gália, los visigodos se encontraron con los alanos, suevos, vándalos y burgundios, que habían devastado las ciudades de la región. Solamente los burgundios habían erigido un reino en el Jura y en el valle del Saona. Estos pueblos se dirigieron a la península ibérica y tras ellos fueron los visigodos, que obligaron a los suevos a dirigirse hacia el Norte y a los vándalos hacia el Sur.

En el centro quedaron los alanos. Los vándalos se establecieron en el valle del Guadalquivir, que recibió el nombre de Vandalucía o Andalucía, y luego se dirigieron al Norte de Africa, donde se apoderaron de la ciudad de Hipona y de la región de Numidia, actual Argelia (429). Con ambas regiones fundaron un reino. Por la misma época, los francos comenzaron su establecimiento en el Norte de la Galia.

Los Francos:

Los francos aparecieron por primera vez en la historia en el año 258 cuando el emperador Aureliano libró batalla contra ellos en las cercanías de la actual Mangucia, a orillas del Rin en la región germana occidental. Mas tarde los francos ribereños (porque vivían sobre las orillas del Rin, hacia la mitad del curso) y los francos «salios» (así llamados porque toman sus campamentos en las riberas del río Sala, actualmente Jissel, en Holanda) emigraron hacia el sur y hacia el oeste e invadieron el actual territorio francés, donde habrían de permanecer definitivamente. Esta migración no fue de ningún modo una de las tradicionales invasiones bárbaras, sino, por el contrario, una especie de pacífica emigración.

Se dice que, en algunos casos, fueron los mismos romanos quienes invitaron a algunas tribus para que se establecieran en ciertas tierras escasamente pobladas. El caso es que los francos, además de valientes y temibles guerreros, eran hombres inteligentes, buenos agricultores y laboriosos artesanos.

Ésta circunstancia los distinguía notablemente de las restantes tribus bárbaras, poco cultas y poco inclinadas a las artesanías y oficios, propios de seres más civilizados. Los francos, aunque paganos al llegar a los territorios del oeste del Rin, pronto fueron accesibles a la evangelizaron de los pastores cristianos y adoptaron la religión de Cristo. Su rey Clodoveo fue bautizado en 496.

SU APARIENCIA
Los francos, como correspondía a su condición de germanos, eran altos y rubios; en un principio recogían sus largos cabellos en un mechón atado en la parte superior de la cabeza, que luego dejaban caer como una cola de caballo. Usaban bigote, pero no barba, y sujetaban la túnica a los costados con un ancho cinturón de cuero adornado con piezas de metal (generalmente hierro) esmaltado.

De su cinturón colgaban diversas armas y adminículos que indicaban la índole de ciertas preocupaciones de esa gente:, por una parte la espada, el hacha de guerra o una maza de combate; por otra, objetos destinados a su cuidado personal. Hombres y mujeres, sin distinción, llevaban joyas y usaban anillos y brazaletes confeccionados por ellos mismos.

CÓMO VIVÍAN
No obstante ser considerablemente más cultos que los restantes pueblos que participaron en las grandes migraciones de los primeros siglos de nuestra era, la peligrosa vecindad con los romanos (con quienes debieron combatir durante muchos años), así como con otras tribus belicosas, les impuso una vida guerrera. Por consiguiente, no obstante su cultura, eran gentes de carácter vivo y propensas a la violencia.

Por ello, cada joven aprendía, desde muy niño, a montar a caballo, a practicar la carrón el salto, la natación, a arrojar la lanza y el hacha y a manejarlas con eficiencia; ejercicios físicos qui tendían a colocarlos en las mejores condiciones par; el previsible caso de tener que participar en un¡ guerra.

Por otra parte, el estado de espíritu era también el propio de un pueblo guerrero: la mejor cualidad que podían atribuir a un hombre era el valor físico, por el cual se apreciaba en alto grado a cual quiera de los miembros de la tribu.

Pero no debe suponerse que los francos fuesen sólo guerreros. Existía entre ellos un espíritu igualitario que sin duda chocaba a los romanos, encerrados durante siglos en su sistema de clases. Los francos desconocían originariamente la esclavitud, y más tarde, no obstante la corrupción que produjo a este respecto el ejemplo de la sociedad romana con la que entraron en contacto, adoptaron sólo en forma muy atenuada esa infame institución social que constituye el oprobio de los Estados de la antigüedad.

Una sociedad igualitaria difícilmente podía ser agresiva con sus vecinos; así, los francos preferían siempre consagrarse a sus labores agrícolas y artesanales. El trabajo de ese admirable pueblo, que enorgullece a su descendencia —los franceses—, transformó la Galia en una próspera región.

NORMAS PENALES
Entre las numerosas leyes destinadas a regular las relaciones entre los francos, merecen citarse aquellas que integraron su sistema penal. Fueron redactadas tomando en cuenta las necesidades concretas de esa sociedad y evidenciaron ser prácticas y ajustadas a los fines perseguidos. He aquí algunas de las más usadas dentro del sistema penal vigente.

LA COMPURGACIÓN. — Mediante, la compurgación (del latín «cum«, con, y «purgare«, purificar), un número determinado de testigos bien calificados (los «compurgadores») daban razón y apoyaban el juramento del acusado respecto al, delito que se le imputaba; abonaban el buen nombre y la veracidad del acusado, con lo cual venían a apoyar su inocencia, en los casos, se entiende, en que éste no era visiblemente culpable.

El número de testimonios necesarios variaba de acuerdo con la gravedad de la acusación: una decena de testigos excusaba a un acusado de hurto; setenta y dos, a un acusado de homicidio; para delitos considerados gravísimos, tales como traición, asesinato de nobles o príncipes, podían ser necesarios hasta trescientos testigos.

LAS ORDALÍAS. — Si, no obstante todos los testimonios, el resultado era todavía dudoso, solía recurrirse a las ordalías. En antiguo alemán significaba «sentencia, juicio», y fueron llamadas también «juicio de Dios». El acusado, con las manos y los pies atados, era arrojado a un río: en caso de ser inocente, iría hasta el fondo; en caso de ser culpable permanecería a flote, pues las aguas, oportunamente exorcizadas con una ceremonia religiosa, rechazarían al pecador.

Otras veces, el acusado debía caminar con los pies desnudos sobre carbones encendidos o sobre hierros al rojo, o bien sostener en una mano un hierro enrojecido, o ya sumergir el brazo en agua hirviente. La prueba de su inocencia consistía en que lograra atravesar sin daños irreparables las terribles pruebas. Otras veces, el acusado era obligado a recibir una hostia administrada por un sacerdote, en la creencia de que, de ser culpable, caería fulminado. Se presumía que Dios protegería el inocente; de ahí el nombre de «juicio de Dios».

EL DUELO. — También el duelo era muy Usado entre los francos para decidir las controversias judiciales. Acusado y acusador se enfrentaban armados en duelo, y la victoria (se presumía) no podía corresponder sino al inocente.

EL GUIDRIGUILDO. — Se podían compensar los delitos abonando una suma en dinero, llamada «guidriguildo» (del antiguo alemán «wider«, contra, y «geld«, oro, dinero). De esta suma, un tercio era para el gobierno y los dos tercios restantes para la parte damnificada. Naturalmente, la suma variaba de acuerdo con la gravedad del delito y el rango social del ofendido: un romano que hubiera atacado y robado a un franco pagaba 2.500 dineros, mientras que un franco que hubiera cometido el mismo delito contra un romano pagaba 1.400 dineros; el asesinato de un franco se compensaba con un pago dé 8.500 dineros, mientras que el de un romano, en cambio, sólo con 4.000.

LA LEY SÁLICA
No puede extrañar que un pueblo tan laborioso como los francos se diese prudentes leyes destinadas a regir su convivencia. Una de dichas leyes fue la llamada «ley sálica», que adquirió singular notoriedad por hallarse vinculada a enojosas cuestiones dinásticas. Esta disposición, que integraba el sistema legal de los francos salios, determinaba que la transmisión del poder real debía realizarse por vía masculina, dando preferencia a los hermanos varones del monarca fallecido, cuando éste tuviera sólo hijas.

Esta cuestión originó las llamadas «guerras carlistas», que por tres veces llevaron a millares de hombres a la, lucha armada en el territorio peninsular. Esa ley, tan conocida por su vinculación con la historia española, comprendía también muchas otras disposiciones que regulaban las relaciones entre los integrantes del pueblo de los francos.

Fue redactada a comienzos del siglo VI y aprobada después de haber sido cuidadosamente examinada por tres asambleas populares que la analizaron democráticamente; sólo entonces entró en vigor en el reino, como regla normativa que todos estaban obligados a cumplir.

los francos
Reconstrucción de un aspecto de la vida cotidiana en una aldea franca: dos artesanos realizan un trabajo de forja de metales, en la cual eran sumamente hábiles.

Las Invasiones Bárbaras: Los hunos

Entretanto, los hunos habían proseguido su marcha y llegado a las orillas del Danubio y del Rin, donde a las órdenes de Atila  amenazaron a los pueblos germanos. Este jefe fue famoso) por su intrepidez y su crueldad, a tal punto que un ermitaño lo llamó el azote de Dios, mote que Atila   aceptó, ufanándose de que donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba.

En principio Atila , aceptó tierras y tributos de Roma, a cambio de si inercia, pero luego exigió que se le entregara la mitad del Imperio y se k concediera por esposa a la hermana del emperador. Como tales pretensiones fueron rechazadas, Atila invadió la Galia (451) y arrasó varias ciudades hasta llegar a París, cuyos habitantes, aterrorizados estaban resueltos a huir, cuando una joven llamada Genoveva (más tarde venerada por la Iglesia católica como Santa Genoveva) los convenció de que organizaran la resistencia e hicieran penitencia y oración.

En esas circunstancias, Atila, respondiendo al llamado del rey de los alanos, se dirigió a sitiar la ciudad de Orleáns, donde pensaba establecer su base de operaciones en la Galia. Aunque los habitantes de Orleáns, alentados por su obispo San Aiñan, resistieron denodadamente, finalmente fueron abatidos y se vieron obligados a entregar la plaza.

Poco después llegó un ejército integrado por visigodos, burgundios y francos, comandado por el general Aecio, prefecto de la Galia, —llamado el ultimo de los romanos—, ante lo cual Atila abandonó la ciudad y retrocedió con sus tropas hasta los Campos Cataláunicos, en la Champaña, donde se libró una memorable batalla en la que se enfrentaron las fuerzas que conducía, integradas por una infinidad de pueblos de distinto origen, con el ejercito romano de Aecio, en el que militaban entre otros, los francos, sajones, galos, visigodos, borgoñones y alanos. El encuentro fue encarnizado y muy cruento, finalizando con el triunfo de Aecio, quien permitió que Atila se retirara.

Este se dirigió entonces a Italia, donde sitio y arrasó la ciudad de Aquilea. Desde allí emprendió la marcha hacia Roma, pero la intercesión del papa San León, que tuvo la valentía de ir a su campamento para concertar la paz, obtuvo su alejamiento a cambio de un tributo. Atila retrocedió hasta el Danubio y al año siguiente murió repentinamente (453), con lo cual sus seguidores se dividieron.

ASOKA Rey de la India Pilares de Asoka Ashoka Unificador India

Asoka Rey de la India: Pilares de Asoka Unificador de la India

Amo del primer gran imperio de la India, Asoka quiso forjar su unidad espiritual adoptando los principios budistas. Aunque inauguró la expansión del budismo en Asia, no pudo impedir el desmembramiento de su reino tras su muerte.

LA CONVERSIÓN DE UN PRÍNCIPE CRUEL: ciento cincuenta mil personas fueron deportadas y unas cien mil asesinadas; además esta cifra de muertos se repito varias veces». Con estas palabras, el rey Asoka describió la conquista de Kalinga (actual Orissa), en la costa oriental de la India, ocurrida durante el octavo año de su reinado. No las pronunció con orgullo, sino con un profundo sentimiento de aflicción.

En efecto, las atrocidades cometidas durante la campaña fueron el punto de partida de la conversión de un príncipe que hasta ese momento había sido despiadado. Tercer monarca de la dinastía Maurya, que dominaba la India septentrional, Asoka no dudó en eliminar a sus hermanos para suceder en el trono a su padre Bindusara (268 a.C.), siendo coronado sólo después de cuatro años de guerra civil.

Aplicó los mismos métodos durante la conquista de Kalinga, pero hastiado por la experiencia, decidió abrazar el budismo. Si bien e brahmanismo, panteísta y politeísta, era la religión dominante en la India, su estanca miento había generado varios movimientos reformistas.

El budismo, que surgió durante el siglo VI a.C., proponía un mensaje de paz y amor, que dio una respuesta a la crisis de conciencia de Asoka. Desde ese momento, el príncipe transfigurado mandó emplazar numerosos pilares monolíticos con inscripciones que relataban su conversión y proclamaban los principios del budismo. A menudo ubicadas en los límites del imperio, estas inscripciones convirtieron la frontera política en frontera espiritual.

ASCENSIÓN DEL REINO MAURYA: Este vuelco espiritual consolidó el reino Maumya en la India. A fines del siglo IV a.C., dos generaciones antes de Asoka, el valle del Ganges estaba dividido en una serie de reinos, siendo el más poderoso Magadha.

Por otro lado, los principados de las regiones occidentales, valle del Indo y Panjab, gravitaban en torno a la órbita del Imperio persa. Los rajá (reyes), continuamente en combate, utilizaban el arma predilecta de las batallas indias: el elefante acorazado.

La expedición de Alejandro Magno desestabilizó por completo el equilibrio de la región (326 a.C.). Cuando terminó de conquistar el Imperio persa, Alejandro llegó hasta el Panjab, donde tras una ardua batalla venció a los elefantes del rey Poros. Sin embargo, la revuelta de sus soldados detuvo al conquistador en las puertas del valle del Ganges y lo obligó a emprender la retirada.

Este repliegue fue aprovechado por un aventurero. Chandragupta, un guerrero venido a menos y respaldado por un audaz brahmán (sacerdote), reclutó a los pastores de las montañas para formar un ejército.

En quince años (320-305 a.C) se apropió del trono de Magadha, unificó la India gangética y se apoderó del Panjab. Convirtió Pataliputra, antigua capital de Magadha, en su residencia. De esta manera, la dinastía Maurya extendió su dominio sobre toda la India septentrional, de costa a costa.

Cuando los griegos, conducidos por Seleuco I Nicátor, heredero de Alejandro en Persia, intentaron atacar nuevamente, Chandragupta terminó con la amenaza mediante un acuerdo. Seleuco reconoció su reino a cambio de quinientos elefantes de guerra, «arma» muy codiciada por los griegos (305 a.C.).

Sin embargo, los Maurya aspiraban dominar toda la India. Chandragupta y su hijo Bindusara (hacia 293-268 a.C.) se asentaron en el Decán, meseta central de la India. Esta lógica imperialista fue la que impulsó a Asoka a invadir Kalinga, episodio que cambió su vida y su imperio.

EL «CONSTANTINO» DEL BUDISMO?: Al regresar de la guerra en Kalinga, Asoka convocó a un gran «concilio» budista en su capital, Pátaliputra (258 a.C.), en el que declaró públicamente su conversión. Mandó publicar cuatro «edictos de la ley sagrada», difundidos por medio de inscripciones talladas en piedra.

Éstos recomendaban a los súbditos adoptar los principios inspirados en el budismo y prohibían prácticas contrarias a esta doctrina, como el consumo de carne (257 a.C.).

Dichos textos propugnaban el derecho, la no violencia y el amor. Asoka se presentaba como el padre de sus súbditos y consideraba que toda EL PILAR DE ASOKA muerte violenta era una desgracia para el imperio. Su compromiso fue reforzado por una peregrinación a los lugares santos del budismo en la India septentrional (256 a.C.).

Algunos han comparado su accionar con el de Constantino, cuando abandonó el paganismo para abrazar el cristianismo.

En realidad, el paganismo y el cristianismo son opuestos, mientras que el brahmanismo y el budismo están relacionados, ya que el segundo nació del primero.

Una vez convertido, Asoka mantuvo excelentes relaciones con los brahmanes y los asoció a su obra de pacificación. Además, la nueva doctrina del imperio, aunque inspirada en Buda, no se presentó en forma explícita como budista. Si bien el soberano era budista, oficialmente el Imperio Maurya no lo era.

Asimismo, el emperador mostraba un autoritarismo poco compatible con las enseñanzas de Buda.

EL PILAR DE ASOKA EMBLEMA DE LA INDIA MODERNA: Asoka mandó erigir pilares monolíticos, que medían alrededor de doce metros, como soporte para sus inscripciones. Estaban coronados por un capitel en forma de loto invertido rematado con figuras de león. El estilo estaba  inspirado en la decoración de los palacios persas de la dinastía aquemenída.

El texto, que proclamaba los principios budista , estaba grabado en el fuste cónico. Sé han encontrado seis pilares en las fronteras del imperio. Tras la independencia del país, este pilar fue escogido como emblema de la Unión India.

Irritado por la desobediencia de su pueblo ante los edictos, nombró altos oficiales, los dhamma-mahamatras, encargados de quebrantar la resistencia, enseñar los principios del derecho y mantener informado al soberano (253 a.C.). Su llamado a la fraternidad entre los hombres tampoco lo llevó a suprimir el sistema de castas. Por lo tanto, la población permaneció dividida en siete grupos funcionales, desde los brahmanes hasta los artesanos.

¿EL UNIFICADOR DE LA INDIA?: A pesar de que lamentaba las atrocidades cometidas durante la conquista, Asoka no renunció a Kalinga. Nunca un Estado indio alcanzó tal poderío como el Imperio Maurya bajo su reinado. En la memoria colectiva, este soberano prevalece como el primer unificador de la India. Sin embargo, estaba lejos de gobernar todo el subcontinente. El sur del país no estaba bajo su dominio.

En cuanto a los territorios oficialmente bajo su poder, había extensas zonas no sometidas, en particular los bosques del oriente del país. Fue más bien su obra administrativa la que convirtió a Asoka en el primer unificador de la India. El imperio estaba dividido en cinco grandes regiones.

Contiguo al núcleo del Imperio, correspondiente a Magadha y directamente administrada por el soberano, existían otros cuatro distritos gobernados por virreyes desde sus respectivas capitales: Takshasila (noroeste), Ujjain (oeste), Tasali (este) y Suvamagiri (sur). Sin embargo, no era un Estado fuertemente centralizado. Los virreyes gozaban de gran autonomía, y esta organización sólo se aplicaba al corazón del imperio.

Para asegurar la unidad, Asoka contaba ante todo con los principios espirituales difundidos por sus edictos. Su conversión al budismo tanto política como religiosa: la legitimidad moral y no la fuerza bruta fue la que aseguró la continuidad de la dominación de la dinastía Maurya y la acción religiosa debió reforzar la influencia política. Los dhamma-mahamatras figuraban al mismo tiempo como «misioneros» y como espías al servicio del soberano: podían solicitar audiencia con Asoka en su palacio de Pátaliputra a cualquier hora del día la noche.

EL INICIADOR DE LA EXPANSIÓN BUDIST: Asoka no se limitó a difundir la doctrina budista en sus estados. Como un hecho sin precedentes en la historia antigua patrocinó una actividad misionera a escala mundial de su época. Las inscripción emplazadas en las fronteras del imperio revelaron primero las enseñanzas budistas a los reinos vecinos, como el dé Chola y Pandya en la India meridional, y a loa griegos apostados en el noroeste del su continente. Además, Asoka envió embajadores-misioneros a todas las grandes potencias conocidas por la India.

En 25 a. C., una embajada partió hacia el oeste para visitar a los principales soberanos helenísticos: Antíoco II Teos de Siria, Tolomeo II de Egipto y Antígono I Gonatas de Macedonia. Hacia el sur, el propio  hijo de Asoka, Mahinda, liberó una misión a Ceilán.

El budismo inició una expansión que lo catapultó hasta el Extremo Oriente. Asoka envió a sus «superintendentes de fronteras» con la esperanza de que los soberanos extranjeros aceptaran su ley, hecho que le valió posteriormente el apelativo de «Constantino del budismo». Sin embargo, el balance político fue negativo. Contrariamente a los deseos del príncipe, la reforma religiosa no reforzó la solidez del imperio. Los últimos años del soberano fueron oscuros y, al parecer, algunas legiones se liberaron de su yugo durante esa época. Tras su muerte, que sobrevino hacia 233 s C., el imperio se fragmentó y quedó reducido sólo a Magadha.

Posiblemente, la división del Estado entre los hijos de Asoka aceleró este desmembramiento. El último miembro de la dinastía Mauiya sucumbió en 185 a.C. muriendo a manos de un general, durante un desfile de sus tropas. No obstante, el reinado de Asoka dejó a los indios el recuerdo de la primera unificación de la península, lograda por medio del derecho y no mediante la fuerza.

PÁTALIPUTRA, CAPITAL DE ASOKA: Ubicada en la confluencia del Ganges y del Sone, Pataliputra, actual Patna, tenía una extensión de quince kilómetros de largo por tres de ancho; representaba el doble de la superficie de Roma en el apogeo imperial. Sin duda, fue la ciudad más grande de la Antigüedad. El griego Megástenes, embajador del rey Seleuco I Nicátor ante Chandragupta, legó una descripción de Pataliputra (hacia 300 a.C.), completada posteriormente gracias a las excavaciones arqueológicas. La ciudad estaba rodeada por una muralla de adobe, provista de 570 torres y 64 puertas monumentales.

El palacio real estaba compuesto por edificios de dos pisos, con bóvedas de cañón o cúpulas, que se abrían hacia el exterior a través de balaustradas y verandas hipóstilas, que daban a un jardín poblado de aves y peces. Mientras la estructura de la construcción era típicamente india, la decoración estaba inspirada en el palacio de Darío en Persépolis. Su esplendor no tenía nada que envidiar al de las residencias de los reyes aqueménidas de Persia.

PASA SABER MAS…

CUANDO ASOKA se convierte al budismo, en el 262 a.C., éste se halla extendido por todo el sureste asiático.
LA CONVERSIÓN DEL REY Asoka (muerto hacia el 232 a.C.) empieza a visitar los lugares más remotos de su imperio para hablar a sus subditos del budismo. En la capital, Pataliputra (act. Patna), Asoka organiza una gran asamblea de líderes budistas para promover la unidad dentro del movimiento y organizar misiones budistas.

MISIONEROS BUDISTAS
Asoka pagó para que monjes misioneros budistas viajaran por toda la India e incluso fuera de sus fronteras. Se dice que envió mensajeros a todo el mundo oriental, incluido Egipto, Libia y Épiro (en Grecia), con la pretensión de que los gobernantes de aquellos países abandonaran la violencia. Según la tradición, el propio hijo de Asoka, Mahinda, encabezó una misión a Sri Lanka. Mahinda murió alrededor del 204 a.C., pero todavía se conservan algunos monumentos conmemorativos en aquel país.

EXPANSIÓN DEL BUDISMO
Desde Sri Lanka los misioneros budistas se trasladaron a Burma, Tailandia, Japón y el Tíbet, pero en estas zonas su mensaje no tuvo la misma aceptación que en la India. El budismo llegó a China en el s. I d.C. y de allí se extendió a Corea y Japón. Hacia el s. VIH arraigó en el Tíbet, donde se transformó en una forma de budismo llamada lamaísmo. En este país el Dalai Lama, la reencarnación de Buda, es al mismo tiempo rey y máximo jefe religioso.

Fuente Consultada: Hicieron Historia Tomo I Larousse – La Nación

Invasiones Barbaras-Los Visigodos Alarico Los Barbaros

Invasiones Barbaras – Los Visigodos – Alarico – Los Bárbaros

ALARICO, LA INVASIONES BÁRBARAS

alaricoTeodosio el Grande, que tras grandes esfuerzos había  conseguido reducir a los visigodos, dividió el Imperio entresus hijos, nombró a Honorio emperador de Occidente y a Arcadio  de Oriente, y al vándalo Estilicón general y ministro a Honorio. Mientras tanto los francos habían llegado a orillasdel Mosa, y los alamanos traspuesto el Rin.

Los visigodos, porsu parte, tenían por jefe a un valiente guerrero llamado AlaReik o Alarico (376-410), que permanecía al frente de sus bandas en la Tracia. Estaba sometido a Roma y prestaba servicios militares mediante un sueldo anual.

Por diferencias habidas con el emperador Arcadio, Alarico cruzó Tracia y Macedonia, pasó las Termópilas y entró en elPeloponeso, amenazando acabar con el Imperio oriental.

La avalancha pudo ser detenida gracias a los esfuerzos de Estilicón, caudillo de los ejércitos de Honorio. Pero este emperador cometió una imprudencia: temiendo que Estilicón, al frente de sus 30.000 bárbaros se convirtiera en emperador, ordenó su muerte. Los componentes de su ejército huyeron en busca de Alarico y éste penetró en el Imperio de Occidentepara vengar a los bárbaros.

Traspuso los Alpes, el Po y los Apeninos y, siguiendo la vía Flaminia, llegó a las puertas deRoma a la que puso sitio. Las gentes morían de hambre y se sucedían las epidemias. Fue preciso que los orgullosos romanosimploraran la clemencia del caudillo visigodo. Alarico exigió la entrega de todo el oro y la plata que hubiese en la ciudad y la inmediata liberación de los esclavos bárbaros.

Cuando losconsternados embajadores romanos le preguntaron: «¿Qué nos dejas, pues?», el caudillo godo contestó en el idioma natal:Saivalos, es decir, «la vida».

Entregado al rescate, Alarico se retiró a sus posiciones de Etruria, después de exigir el nombramiento de general de losejércitos de Occidente, un sueldo anual y los territorios deDalmacia y Venecia. Ante la negativa, ocupó el puerto de Ostia e intimó desde allí la rendición de la ciudad de Roma.  Ostiaera el puerto mediante el cual Roma se surtía de víveres, y el  lugar donde radicaban los depósitos de trigo. 

Al no ser atendidas sus peticiones, Alarico, deseoso de venganza, se presentó nuevamente en Roma. Tras un largo asedio, el día 24de agosto del año 410 entró en la ciudad después de un violento asalto.

Junto con las tropas, penetraron en la ciudad unos 40.000 esclavos que habían sido libertados en el anterior sitio y quedeseaban vengarse de sus antiguos amos. Ello explica la cruel matanza que tuvo lugar durante los tres días que duró elsaqueo de la población. En esta gran hecatombe fueron respetados los templos cristianos y las personas que en ellosse habían refugiado.

Satisfecha su venganza, Alarico abandonó la ciudad de Roma, en la que debido al hacinamiento de cadáveres comenzaba a  desarrollarse la peste. Se dirigió hacia el Sur con intención de pasar a Sicilia, pero murió a la edad de 34 años, antes decumplir su propósito.

  Se cuenta que para evitar que el cadáver  fuese profanado, sus tropas cortaron el curso del río Busento,en cuyo lecho cavaron una fosa y depositaron en ella el ataúd conteniendo el cuerpo de su jefe y gran cantidad de oro, plata y telas preciosas. Luego las agua del río volvieron a su caucenormal y después degollaron a los esclavos que habían ejecutado las obras.

Nuevas oleadas de pueblos bárbaros se precipitaban sobre el Imperio. Francos, suevos, vándalos y alanos pasaron el Rin yavanzaron por tierras galas. Los primeros se asentaron en la Galia. Los restantes penetraron en Hispania y pactaron conEstilicón. Los vándalos y los suevos ocuparon la Gallecia, los vándalos la Bética, y los alanos se asentaron en la Lusitaniay en la Cartaginense.

Las agua del río volvieron a su cauce normal y después degollaron a los esclavos que habían ejecutado las obras. Nuevas oleadas de pueblos bárbaros se precipitaban sobre el Imperio. Francos, suevos, vándalos y alanos pasaron el Rin yavanzaron por tierras galas. Los primeros se asentaron en la Galia.

Fuente Consultada: Consultora Tomo 7