Virreinato del Río de la Plata

Historia Virreinato del Peru Organizacion, Cultura y Comercio

Historia Virreinato del Peru Organizacion Política, Cultura y Comercio

EL VIRREINATO DEL PERÚ
Organización y área jurisdiccional.

Desmembramiento del Virreinato.— El Virreinato del Perú fue la segunda organización de esta índole creada en América.

Data del año 1543 y se implantó para facilitar el cumplimiento de las Nuevas Leyes u ordenanzas de 1542 dictadas para mejorar la situación de los indios.

El primer virrey fue Blasco Núñez de Vela, cuya intemperancia provocó graves acontecimientos: la tercera guerra civil del Perú acaudillada por Gonzalo Pizarro (1544), la muerte del Virrey después de la batalla de Añaquito (1546) y la pacificación del territorio por el licenciado La Gasea (1546-48).

Tras un breve interinato de la Real Audiencia, asumió el mando el Virrey don Antonio de Mendoza, el mismo que había iniciado el período virreinal en México.

La jurisdicción del Virreinato se extendía, en su origen, a todas las colonias españolas de la América del Sur, excepción hecha de Venezuela; abarcaba, por consiguiente, las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y parte del Brasil.

mapa del virreinato del peru inicial con 7 audiencias
Entidad político-administrativa establecida por España en 1542, durante su periodo colonial de dominio americano, que, en su máxima extensión, incluyó los actuales territorios de Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, así como los de Chile y Argentina, pero que, a lo largo del siglo XVIII, y hasta la independencia de esas zonas respecto del poder español, apenas comprendía poco más de lo que hoy en día es Perú..

En el siglo XVIII se inició su desmembramiento: Nueva Granada (1717 y 1739) y el Río de la Plata (1776) fueron erigidos en Virreinatos; Chile (1778) en Capitanía General.

Su área jurisdiccional quedó limitada, por consiguiente, durante los últimos años de la dominación española, al territorio del Perú actual.

No obstante ello, tenía dos Audiencias: una en Lima (1542) ; la otra en el Cuzco (1787).

La capital del Virreinato era la ciudad de Lima, fundada por Francisco Pizarro, con el nombre de Ciudad de Los Reyes el 8 de enero de 1535, a orillas del río Rimac, cuyo nombre, transformado en Lima, sirvió para designarla.

En 1778 el Virreinato quedó dividido en ocho intendencias y dos provincias.

Gobierno de los Virreyes. Opulencia de Lima. — Cuarenta y dos virreyes actuaron en el Perú desde la creación del Virreinato hasta su extinción definitiva en 1824, como consecuencia de la batalla de Ayacucho que consolidó la independencia’ sudamericana.

Entre ellos hubo algunos gobernantes dignos de ser destacados.

En el siglo XVI, don Francisco de Toledo (1569-81) ejerció el gobierno durante doce años, mejoró la condición de los indios, organizó la administración, sancionó las Ordenanzas a las cuales debía ajustarse el funcionamiento de los Cabildos, aprisionó al primer Tupac Amarú, destruyó su corte de Vilcabamba y lo hizo morir en el patíbulo so pretexto de que intentaba un levantamiento. Toledo fue el verdadero organizador del Perú colonial.

En el siglo XVII el marqués de Montesclaros, D. Juan de Mendoza y Luna (1607 – 15) fue uno de los virreyes que se consagraron con mayor ahinco al progreso de la colonia y dejó en ella un recuerdo perdurable de su actuación: impulsó el comercio, protegió a los artesanos, realizó obras públicas y dedicó su atención a los indios, especialmente a los yanaconas a quienes liberó de la servidumbre.

Su sucesor el príncipe de Esquiladle (1615 -21) reveló análoga preocupación.

En el siglo XVIII, don José Antonio Manso de Velasco (1745-61) se mantuvo durante 16 años al frente del gobierno y tuvo oportunidad de revelar la entereza de su carácter con motivo del terremoto de 1746 que destruyó la ciudad de Lima: de 12.204 casas que tenía, solamente 25 quedaron en pie.

El Virrey hizo reconstruir la ciudad; fue, pues, su segundo fundador. Don Agustín de Jáuregui (1780 – 84) debió sofocar la sublevación del segundo Tupac Amarú.

Bajo el gobierno de su sucesor don Teodoro de Croix (1784 – 90) se dividió el territorio en Intendencias, se creó la Audiencia del Cuzco, se mejoró el puerto del Callao, progresaron las condiciones higiénicas de Lima, etc.

Veintiséis de los virreyes peruanos ostentaban títulos de nobleza o los recibieron posteriormente.

Trece marqueses, diez condes, dos príncipes y un duque, que figuran entre ellos, revelan la importancia del Virreinato y contribuyeron a dar un marcado carácter aristocrático a la sociedad peruana, que apreció la importancia social de los títulos nobiliarios y convirtió a la ciudad de Lima en el «centro político social de la América del Sur».

Allí residían las altas autoridades coloniales: el Virrey, la Real Audiencia, el Arzobispado, de quien dependían cinco Obispos, la Inquisición, el Consulado, etc.

Una aparatosa corte virreinal, formada por funcionarios, comerciantes y familias pudientes, remedaba con su boato y fastuosidad la vida palaciega de Madrid.

Lima contaba con buenas viviendas, palacios lujosos y magníficos templos.

La edificación era monumental. Lo mismo ocurría en el Cuzco, la capital tradicional del Tahuantinsuyu, que allí ofrece la particularidad de que muchos templos y viviendas, fueron levantados sobre murallas de construcción indígena, de tal manera que puede diferenciarse el Cuzco colonial, de adobe y tejas, del Cuzco incásico de piedra.

Dos civilizaciones y dos épocas, aparecen superpuestas en esta ciudad, que el 25º Congreso de Americanistas reunido hace algunos años en Montevideo, declaró la capital arqueológica de América del Sur.

La cultura. — Las Universidades de Lima (1551) y Cuzco (1692) eran los centros más importantes de la cultura peruana.

Pero en cierto momento de su existencia, el Perú llegó a tener también dentro de sus límites las de Bogotá, Córdoba, Charcas y Santiago de Chile.

La imprenta comenzó a’ funcionar en el siglo XVI (1584) y durante la primera mitad del siglo XVIII apareció el primer periódico (La Gaceta de Lima, en 1744) ; en las postrimerías del mismo se publicaron el Diario erudito, económico y comercial de Lima (1790) y meses después el Mercurio peruano de historia, literatura y noticias públicas (1791).

En materia artística el Perú acusa notables progresos en arquitectura, pero los estilos europeos de la época sintieron los efectos de las influencias locales con más intensidad que en México, donde conservaron una mayor pureza.

Dentro del territorio peruano, la influencia indígena se manifestó con más intensidad en la región serrana y en el altiplano, que en el resto del país.

La escultura fue el arte que menos importancia tuvo en el Perú: no contó, en efecto, con el apoyo de la tradición indígena, pues el pueblo incásico no alcanzó los progresos de la escultura y de la cerámica preincaica.

En cambio, la pintura tuvo manifestaciones importantes, sobre todo en el Cuzco, donde hubo uno de los centros artísticos más importantes de América, que llegó a proveer de esculturas, pinturas y orfebrería a todas las iglesias del Virreinato.

Allí funcionó en efecto, desde el siglo XVII una Escuela de Bellas Artes.

La pintura cuzqueña rivalizó con la quiteña de la época en el género religioso y en el retrato. La orfebrería floreció también en el Perú, principalmente en el Cuzco, lo mismo que la talla en madera que realizó notables progresos.

El comercio. — Antes de que comenzara el desmembramiento del Virreinato, el Perú contaba Con uno de los puertos de destino de las flotas.

Portobelo quedaba, en efecto, dentro de su jurisdicción y apenas llegaban a Cartagena las naves que la componían, se pasaba la correspondiente comunicación a las autoridades de Panamá que, a su vez, despachaban un navio de aviso al Virrey del Perú.

En esta forma, los comerciantes peruanos se informaban de la llegada de la Flota de Tierra Firme y enviaban a Panamá la Armada del Mar del Sur, que conducía la plata y mercaderías coloniales y a la cual se agregaba en el puerto de Payta, el navio del oro que conducían metal procedente de la presidencia de Quito.

De Panamá las mercaderías pasaban por tierra a Portobelo.

El Perú era, pues, el principal centro comercial de América del Sur y sus comerciantes proveían al Alto Perú, Chile, El Tucumán, Paraguay y Río de la Plata.

De aquí el interés que tenían de evitar la competencia del Puerto de Buenos Aires y las medidas adoptadas desde el siglo XVII y a su requerimiento para evitar el contrabando o reducir sus efectos: la fundación de la Aduana Seca de Córdoba (1622) y de la primera Audiencia porteña (1661-71).

Por igual motivo combatieron en el siglo siguiente, aunque sin resultado, la creación definitiva del Virreinato del Río de la Plata.

El comercio peruano creó también vinculaciones con otras colonias: el puerto del Callao mantenía, al igual de los de Panamá y Guayaquil, relaciones comerciales con el de Acapulco, convertido en centro del comercio americano con Asia que se realizaba por intermedio de la Urca de Manila o Nao de la China.

El Reglamento del Comercio Libre habilitó los puertos peruanos de Arica y Callao, y posteriormente lo fue el de Trujillo.

Las producciones. — Desde los principios de la conquista, la principal riqueza peruana fueron los metales preciosos.

Las minas de plata de Potosí, descubiertas en 1544 eran de una riqueza extraordinaria pero la forma deficiente como fueron explotadas redujo su producción en el siglo XVIII.

Para su obtención se empleaba el azogue, procedente de las minas de Huancavélica, y que fue declarado monopolio de la Corona, en tanto que la explotación de la plata’ era una empresa particular.

El laboreo de las minas de Potosí se realizaba por medio de la mita en la cual participaban, como ya hemos visto, ciento treinta y nueve pueblos indígenas.

La Villa Imperial de Potosí, fundada en 1545, era una de las ciudades más suntuosas del Perú, hasta la creación del Virreinato,del Río de la Plata: contaba con 30 templos, 10 conventos, numerosas casas particulares, algunas de ellas verdaderos palacios, y edificios públicos de importancia, tales como el Cabildo y la famosa Casa de Moneda.

Pero el Perú producía también otras riquezas: la quina, cuyas virtudes medicinales la hacían indispensable para combatir las fiebres; el algodón, cáñamo, lino, lanas, cacao, etc.

La industria era un tanto rudimentaria, pero se fabricaban paños
y telas de algodón y arreos de cuero en el Cuzco; vidrio en lea; cueros estampados y dorados en Huamanga. Se fabricaba también azúcar, aguardientes, etc.

En suma, el Perú fue la colonia más rica de la América del Sur y, como consecuencia, la más culta. Era también el centro del poderío español.

Por eso el General San Martín entendió que mientras el Perú no fuese dominado, peligraba la independencia argentina y se decidió a tentar la empresa que el éxito coronó ampliamente.

Fuente Consultada:
Curso de Historia Colonial Americana Editorial Estrada – J.M. Saenz Valiente

Lautaro Sublevacion Contra Españoles a la Colonizacion en Chile

Caudillo Araucano Lautaro Sublevacion Contra la Colonizacion en Chile

En 1553, el hijo de un cacique araucano que se había visto obligado a servir al conquistador Pedro de Valdivia, lidera la subleuación contra los españoles.

Durante cuatro años mantendrá en jaque a los invasores, pero acabará sucumbiendo en la lucha, uíctima de una traición.

El líder indígena que contuvo a los españoles en Chile fue el joven Lautaro, hijo del cacique Curiñanca.

Nacido en 1534, en los bosques de Tirúa, fue tomado como mozo de caballeriza por Pedro de Valdivia, el conquistador de Chile.

Durante ese tiempo, aprendió el manejo de los caballos y se familiarizó con las tácticas militares de los conquistadores.

Cuando huyó de sus captores, Lautaro se refugió entre los suyos y, a pesar de su extrema juventud, consiguió que los caciques creyeran en sus conocimientos sobre los colonizadores y fue nombrado jefe supremo.

Araucano Lautaro Sublevacion Contra Españoles la Colonizacion en Chile
La primera fase de su lucha contra los conquistadores españoles quedó inmortalizada en La Araucana (1569-1589), poema épico que describe las hazañas del jefe mapuche Caupolicán y del caudillo araucano Lautaro.

La guerra araucana: Los araucanos se vieron envueltos durante más de 300 años en una guerra interminable en defensa de sus posesiones y expulsaron reiteradas veces a los españoles.

Los triunfos que tanto envanecían a los españoles fueron de corta duración. La guerra araucana se reanudó en 1553, se mantuvo durante todo el período colonial y constituyó en el siglo XIX uno de los grandes problemas que debieron afrontar las autoridades independientes de Chile.

Ninguna tribu americana opuso a los invasores tan viril resistencia. En México, Perú y Nueva Granada, los conquistadores, vencidas las primeras resistencias, se hicieron dueños de todo el territorio.

Los araucanos, que Valdivia comparaba con los antiguos germanos por el espíritu díscolo y su amor a la libertad, defendieron tenazmente el suelo nativo, sin deponer su agresividad ante las crueldades ni la superioridad de los conquistadores.

Las tribus araucanas se confederaron frente al peligro común y designaron jefe militar a Caupolicán.

El y Lautaro fueron el nervio de la resistencia contra los conquistadores y sucumbieron en la lucha.

Ambos simbolizan la reacción contra los españoles y por tal motivo los patriotas argentinos de 1812 denominaron Lautaro a una asociación (logia) constituida para trabajar por la independencia de América.

La guerra araucana comenzó con la destrucción de la fortaleza de Tucapel. Valdivia acudió en su defensa al frente de cincuenta jinetes, pero la táctica de los indios, que le presentaron sucesivamente nuevas divisiones, determinó la derrota del jefe español.

Encerrado en la fuga (enero 2 de 1554), el desdichado Valdivia sufrió toda clase de tormentos.

Los araucanos chilenos, que practicaban la antropofagia por venganza, «le cortaron los brazos con sus cuchillos de conchas; ante su vista los limpiaron de la carne, que asaron ligeramente y devoraron después de habérsela dado a oler, y con los huesos fabricaron flautas en su presencia.

Las tradiciones aseguran que el infeliz prisionero sufrió por espacio de tres días cuantos martirios puede imaginar la crueldad más refinada.

Cuando la muerte lo libró de tan horribles padecimientos, sus verdugos clavaron su cabeza al extremo de una lanza y la pasearon en triunfo por todo el país.

Más adelante construyeron con el cráneo un vaso, en el cual bebían todos cuando celebraban algún banquete con motivo de sus victorias».

La muerte de Valdivia intensificó la resistencia de los nativos y dificultó la situación de los españoles. Villagra asumió el mando y vencido por los indios despobló las ciudades de Villarica, Angol y Concepción; Francisco de Aguirre, a quien el testamento de Valdivia designaba para reemplazarlo con preferencia al nuevo gobernante, regresó del Tucumán, donde ejercía el cargo de teniente gobernador, y le disputó el gobierno.

La guerra civil parecía inevitable, pero fué conjurada por una comunicación de la Audiencia de Lima, aboliendo el cargo de gobernador.

Durante dos años no hubo autoridad central y los Cabildos ejercieron el gobierno dentro de los respectivos distritos.

Finalmente, Villagra fue nombrado corregidor de Chile.

El hecho más notable de su gobierno fué la muerte de Lautaro, a quien los españoles sorprendieron en su campamento (1557).

La muerte del jefe indio no quebró la resistencia.

La llegada de don García Hurtado de Mendoza, designado gobernador de Chile por su padre, el Virrey del Perú don Andrés Hurtado de Mendoza, dio nuevas energías a los conquistadores (1557).

La guerra se reanudó. Victorioso don García repobló las ciudades destruidas e hizo nuevas fundaciones, como las de Cañete y Osorno. Sus huestes llegaron hasta las orillas del mar y enfrentaron el archipiélago de Chiloé.

Durante esta expedición, Caupolicán intentó un ataque contra la ciudad de Cañete. Aprisionado por sorpresa, pagó con una muerte horrible el suplicio de Valdivia. Condenado a la pena capital, fué sentado sobre un palo aguzado, que le atravesó todo el cuerpo, mientras lo saeteaban los flecheros españoles.

Don García asentó la dominación en el Sur y como su gobernación se extendía del otro lado de los Andes, activó la colonización del Tucumán y comenzó la conquista de Cuyo, donde Pedro del Castillo fundó la ciudad de Mendoza (marzo 2 de 1561).

Sin embargo, a despecho de las victorias obtenidas, la guerra araucana continuó y costó a España más vidas que la conquista de Méjico y Perú.

El heroísmo de los indios del Sur fue reconocido por los mismos invasores, y Alonso de Ercilla, capitán de las tropas de don García, lo inmortalizó en un poema épico titulado La Araucana (1569-78-89).

Varias generaciones se absorbieron en la lucha, y al cabo de casi un siglo se concertó la paz.

España aceptó como un hecho consumado la independencia araucana: los indios se reconocieron sus vasallos pero la Metrópoli no les impuso su autoridad (1650).

Victorias iniciale y derrota final: Después de hostigar a sus enemigos con tácticas guerrilleras durante algún tiempo, Lautaro creyó que había llegado el momento de plantear la batalla definitiva.

En 1553, atrajo a su feudo de Tucapel a las tropas de Pedro de Valdivia, quien resultó vencido y muerto.

Derrotó a las fuerzas españolas del nuevo gobernador Francisco de Villagra en Marigüeñu, y venció a sus tropas una vez más camino de Concepción, ciudad que a la retirada de los españoles ocupó y saqueó en 1554.

Aunque fracasó en su intento de conquistar Santiago en 1556, Lautaro logró vencer a sus enemigos en dos combates más. Sin embargo, y debido a una traición, al año siguiente los españoles le sorprendieron y mataron en su campamento de Peteroa.

Lautaro es uno de los caudillos más admirados del continente, y el héroe nacional de la causa indígena de Chile.

Conflictos

  • Guerra de Arauco
  • Batalla de Andalién
  • Batalla de Penco
  • Catorce de la fama
  • Batalla de Tucapel
  • Batalla de Marihueñu
  • Primera destrucción de Concepción
  • Segunda destrucción de Concepción
  • Batalla de Peteroa

Fuente Consultada:
¿Sabes Quien…? Editorial Océano Entrada Lautaro
Curso de Historia Colonial Americana Editorial Estrada – J.M. Saenz Valiente
Enciclopedia ENCARTA – Microsoft

La Ciencia en el Virreinato Rioplatense Primeros Cientificos

La Ciencia en el Virreinato del Rio de la Plata: Naturalistas, Botánicos, Astrónomos, Matemáticos y Médicos

El descubrimiento de América, con su inmenso caudal de innúmeras especies y géneros desconocidos en el viejo mundo, trajo aparejado un florecimiento inusitado en el campo de la botánica y en el de la zoología.

Ya Colón, de regreso de su primer viaje, llevó a España plantas y animales americanos que despertaron el interés de los monarcas y la curiosidad de los estudiosos europeos.

En 1530 se dictó una Real ordenanza con instrucciones sobre el estudio de la flora y de la fauna, y en 1772 se creó un museo dentro de la Biblioteca de Madrid para coleccionar el material remitido a la metrópoli, organizándose con este fin numerosas expediciones científica.

Es natural que ni los conquistadores ni los misioneros fueran verdaderos técnicos en esta especialidad, y si bien se refieren a la flora y la fauna, más bien lo hacen de paso y en el sentido de descripciones, mezclando muchas veces lo fabuloso con lo verídico, pero que, rectificaciones posteriores, permitieron ir precisando los conceptos científicos y ofrecernos al finalizar el siglo XVIII un panorama completo de Historia Natural Rioplatense.

PRIMEROS NATURALISTAS RIOPLATENSES. Los exploradores del Río de la Plata son los primeros en referirse a nuestra fauna y flora, si bien de pasada y sólo ligeramente.

Así, Diego García, en la Memoria de su navegación de 1526 dice de los indígenas que le ofrecieron «muchas provisiones que se llaman maíz, y harina de mandioca, y muchas calabazas»; que los indios mespenes «tenían arroz», y que en la isla de Flores vio «muchos lobos marinos».

También el gobernador don Diego Rodríguez Valdés hace mención de la caza de venados, cuando escribe que tuvo ocasión de ver «quen espacio de dos horas enredaron con las boleadoras once benados y se le fueron otros tantos casi de las manos».

Uno de los viajeros de la expedición de Sebastián Caboto, llamado Luis Ramírez, en una interesante carta escrita desde San Salvador y fechada en 1528 hace a menudo alusión a la fauna y flora regionales.

Habla de «los cardos del campo», de los ratones que se vieron constreñidos a comer, de que el «pescado desta tierra es mucho y muy bueno» y que «ay en ella muchas maneras de cazas, como benados, y lobos y raposos, y abetruzes y tigres», «muchas obejas salbajes de grandor de una muleta de un año y llevaban de peso dos quintales, tienen los pescuezos muy largos, a manera de gamellos».

En lo de «obejas salbajes» alude, sin duda, a las llamas. Remontando el río Paraná fueron de isla en isla «asta llegar a una ysla do abia tantas garzas que pudiéramos enchir los navios»; «y aconteció algunas personas andar a buscar biboras que las ay muchas y muy grandes y muy en ponzoñosas y matarlas y comerlas».

Y ya en las regiones chaqueñas, «recibíamos mucha fatiga en buscar la comida, por ellos, [los compañeros] aunque no se nos ponía delante temor de ninguna onza, ni tigre, ni de otra fiera ninguna de las cuales animalías toda esta tierra está muy poblada»; hablando de los indios correntinos añade: «nos truxeron mucho bastimento, ansi de abatí, calabazas, como rayzes de mandioca e patacas e panes hechos de arina de las rayzes de mandioca muy buenos».

De este modo, en esta documentada carta hace alusión de tanto en tanto a las diversas especies de animales y vegetales que poblaban estas ricas e ignotas regiones de Suramérica.

Cabe al bávaro Ulrico Schmidel, soldado de la expedición del Adelantado «Thon Pietro de Monthossa«, y que después residiera en las regiones rioplatenses veinte años, ser el primer europeo que se ocupara con detenimiento, en su relato Viaje al Río de la Plata, de nuestra fauna y floral.

Nos habla de peces raros vistos durante la travesía, como el remora-remora (Echeneis naucrates), que tiene en la cabeza una especie de chupón ovalado con que se adhiere a otros cuerpos.

Hallamos también en dicha obra las primeras referencias al ñandú, al que denomina en la edición alemana «abestraussen», y pondera las características y la utilidad de las llamas, que nombra como «ovejas de la tierra.

Igualmente describe a la boa acuática lampalagua (Eunetes murinus) como una «gran serpiente disforme, de 25 pies de largo, del grueso de un hombre, salpicada de negro y amarillo».

En lo que respecta a la flora, le debemos las primeras noticias sobre el maíz, la mandioca, la batata y el maní, al que se refiere diciendo que eran «raíces que se parecen a las avellanas».

Lo valioso de la publicación de Schmidel son las numerosas láminas que acompañan al texto, siendo de lamentar el fantaseo que se advierte en el anónimo artista que ilustró la celebrada obra.

BOTÁNICOS Y ZOÓLOGOS JESUÍTAS. — Desde su llegada a estas ignotas regiones, los jesuítas, tan insignes geógrafos como intrépidos exploradores, sintieron también gran inclinación por el estudio de la naturaleza.

Hombres de una cultura más que ordinaria, muchos de ellos dotados de conocimientos especiales afines a las ciencias naturales, debieron quedar deslumbrados en medio de esas selvas vírgenes tan llenas de misterios y de interrogantes, y acometieron la ímproba tarea de ir desentrañando su riquísima flora como su variadísima fauna.

Meros aficionados, en un principio no pudieron intentar la sistematización en sus estudios, limitándose a lo que ahora entendemos por descripciones científicas, vale decir, dando a conocer los ejemplares por sus propiedades naturales y exterioridades más sobresalientes.

Pero no olvidemos que estos «pioneros» amantes de la creación, no teniendo predecesores en este campo, no pudieron valerse de otros libros que del gran libro de la virgen naturaleza americana, que nadie antes que ellos había abierto, estudiado y escudriñado.

La larga lista de estos estudiosos en las regiones del Río de la Plata constituye, sin duda, una honrosa página en las anales de la cultura científica argentina.

Materialmente imposibilitados de sintetizar siquiera la obra de estos eximios naturalistas, nos contentaremos con enumerar a los más sobresalientes, y empezamos recordando al P. José de Acosta, autor de la Historia Natural y Moral de las Indias a quien cabe la gloria de haber divulgado cuanto se conocía en la flora y la fauna desde Méjico hasta Tucumán.

Hacia 1639 aparece la Conquista espiritual del P. AntonioRuiz Montota, en la que dedica todo el capítulo III a la zoología rio-platense y el IV al estudio de la yerba mate.

También el P. Pedro Lozano, en su tan mentado libro Chorographia del Gran Chaco Gualamba, dedica todo el capítulo IV a los árboles y plantas chaqueños y el V a los animales y serpientes, que tanto abundaban en esas enmarañadas selvas.

Por su parte, el Hermano Pedro Montenegro fue el autor del precioso códice de Botánica Médica, ilustrada con múltiples y valiosas láminas de plantas, yerbas, flores y frutos; es considerado como el primer tratado de materia médica rioplatense.

botanica dibujos
Dibujos de la Flora del Rio de la Plata del Padre Feuillée

Últimamente se ha publicado esta obra, pero sólo en cuanto a su texto, lo que, no cabe duda, es una lástima. Haciendo un paréntesis a la labor de los jesuítas, debemos recordar aquí al P. Luis Feuillée, religioso mínimo (Orden de San Francisco de Paula), astrónomo y botánico de prestigio, miembro de la Academia de Ciencias de París.

Llegado a Buenos Aires en 1708, y aunque las observaciones astronómicas le absorbieron la mayoría del tiempo, no dejó de recorrer nuestros campos estudiando su fauna, y muy especial mente su flora.

En su Histoire des Plantes e Histoire des Plantes Medicinales describe Feuillée más de un centenar de plantas de la flora argentino-chileno-peruana observadas personalmente por él.

araña
Dibujo de una araña de Termeyer

Volviendo a los jesuítas, mencionaremos al P. Martín Dobriz-Hoffer, autor de la magistral monografía De Abiponibus, cuyo capítulo XXX consagra al estudio detenido de las serpientes y el capítulo XXXI a los insectos, sin contar otros muchos datos dé interés científico con que están sembradas las páginas de este amenísimo libro.

La introducción del gusano de seda en el Río de la Plata lo debemos al P. Ramón M. de Termeyer, pudiendo considerarlo por tal motivo como fundador de nuestra industria sericícola.

Gran observador y coleccionados de arañas americanas, estudió el aprovechamiento de la seda arácnea en la fabricación de telas, con las que llegó a confeccionar medias y guantes, obsequiados a príncipes de Europa.

fauna rio de la plata
Búho, dibujo del Padre Feuillé Tero-Tero Dibujo del Padre Sánchez Labrador

En los diversos tratados que escribió nos habla de las excelencias del té paraguayo, de las propiedades de la lana de guanaco, de las anguilas eléctricas del río Salado y de varias monografías sobre insectos.

flora rio de la plata
Dibujos dela Padre Sánchez Labrador Sobre Plantas del Río de la Plata

El jesuíta inglés P. Tomás Falkner, «prediletto discepolo del gran Newton», además de ser el primer descubridor de restos fósiles en nuestro país escribió la celebrada Description of Patagonia, donde se ocupa de la zoología y la botánica de esta región, y otra rotulada Botanical, mineral and like observations on the producis of America («Observaciones botánicas, mineralógicas y otras sobre productos de América»).

No es, pues, exagerado el elogio de «eximio botánico» con que lo ponderan sus contemporáneos. Gran observador de la naturaleza fué el P. Florián Baucke, que pasó más de quince años entre los indios mocobíes de Santa Fe.

Vuelto a su país natal, Silesia, como consecuencia del extrañamiento de 1767, se dedicó a escribir una obra dedicada al suelo, flora y fauna de Santa Fe, titulada Hacia allá y para acá o Una estada entre los indios mocobíes (1749-1767). Completan el relato más de cien láminas y dibujos interesantes que representan las costumbres de los pobladores del litoral, así como peces, reptiles, aves y mamíferos de la región .

Por encima de todos estos naturalistas se yergue la figura del santiagueño P. Gaspar Juárez, autor de nuestra primera Historia Natural y fundador de un Jardín Botánico americano.

Enriqueció la botánica con una interesante obra en tres tomos: Observaciones fitológicas sobre las plantas rioplatenses, donde describe, clasifica con nomenclatura popular y científica y diseña cada una de las plantas y flores a que da cabida en su preciosa colección.

El único competidor del citado estudioso fué el proficuo investigador P. José Sánchez Labrador, cuyos veinte gruesos volúmenes de sus escritos constituyen toda una enciclopedia científica americana.

Dedica un volumen de 558 páginas al estudio de las tierras, aguas y aire de estas regiones; un segundo volumen de 500 páginas a la botánica, y un tercero de 794 páginas a la zoología (127 páginas sobre ornitología, 166 sobre animales cuadrúpedos y 373 sobre reptiles, anfibios e insectos).

Con la sobria enumeración de estos esclarecidos Hijos de San Ignacio, que no satisfechos con evangelizar a indios salvajes dedicaron sus ocios y sus forzados viajes a enriquecer nuestro acervo científico en el campo de la Historia Natural, queda fuera de razón el rótulo de «empírico» con que ha pretendido aminorarlos cierto escritor contemporáneo.

NATURALISTAS DEL ULTIMO PERIODO HISPÁNICO.
También entre el elemento civil se cuenta con apasionados estudiosos de las ciencias naturales, si bien no tan numerosos ni de tan raudo vuelo como en las órdenes religiosas.

En la segunda mitad del siglo XVIII descuella el aragonés Félix de Azara, venido como jefe de la Tercera Comisión Demarcadora de Límites, y desde su arribo en 1781 hasta 1801, luchando con no pocas dificultades, logra recorrer estos territorios en cumplimiento de varias comisiones del virrey.

Azara Félix
Félix de Azara
Autor de obras fundamentales
sobre la Historia Natural de las regiones rioplatenses.

Si bien la especialidad de Azara era la geodesia y la cartografía, su contacto continuo con la naturaleza y su agudo espíritu de observador hicieron de él un eminente zoólogo.

Valiéndose, sin duda, de las numerosas obras de los jesuítas recientemente extrañados del país y completando a estos investigadores con su labor personal, llegó a describir unas 450 especies de animales, de las cuales alrededor de 200 completamente desconocidas.

Vuelto a Europa, se relacionó con naturalistas franceses y dio a luz sus Obras zoológicas Apuntamientos para la Historial Natural de los cuadrúpedos del Paraguay y Rio de la Plata (1801) y Apuntamientos para lo Historia Natural de los páxaros del Paraguay y Río de la Plata (1802).

En la primera de estas dos obras describe unas cien especies de vertebrados y en la segunda unas cuatrocientas especies de pájaros.

En sus observaciones biológicas mezcla a veces transcripciones de Buffón con observaciones personales. Da a los animales sus nombres vulgares en español o guaraní, no empleando la nomenclatura binaria o linneana debido a su carácter de autodidacto.

También trata cuestiones relacionadas con la ciencia natural en su publicación postuma Descripción e historia del Paraguay y del Río de la Plata.

Junto a este ilustre zoólogo debemos mencionar a su compañero de labor en la Comisión de Límites don Diego de Alvear , que durante su actuación escribió, en colaboración con Juan F. Aguirre, cinco volúmenes del Diario de la segunda partida de demarcación de límites entre los dominios de España y Portugal en América Meridional, el cuarto volumen de los cuales trata sobre fauna, flora y gea, según clasificación de Linneo.

Ya hemos hablado de Tadeo Haenke en su carácter de geógrafo; agreguemos ahora que al radicarse en Cochabamba se dedicó a cuestiones científicas, colaborando asiduamente en el «Telégrafo Mercantil de Buenos Aires» y más tarde en el «Correo de Comercio».

Murió en 1817. Otro miembro de la expedición de Malaspina fué el naturalista Luis Née, francés, naturalizado español, que a su regreso a España enriqueció el Jardín Botánico de Madrid con un herbario de 10.000 ejemplares recogido a lo largo de su viaje: Montevideo, Buenos Aires, Puerto Deseado y las Malvinas.

Un tercer y último naturalista de la mencionada expedición científica fue Antonio de Pineda y Ramírez, colaborador de Félix Azara. Desplegó gran actividad en el Perú y sobre todo en las islas Filipinas, donde falleció en 1792.

Ya sobre los sucesos de Mayo debemos mencionar a don Martín José de Altolaguirre, notable en su época como cultivador de plantas exóticas en su quinta inmediata a la Recoleta, y cuyas experiencias agronómicas entregaba a Belgrano, secretario del Consulado.

Terminamos el estudio de este epígrafe haciendo una corta referencia al importante hallazgo del dominico argentino fray Manuel Torres, en las barrancas del río Lujan, de restos fósiles del megaterio argentino (Megatherium luxanense).

Previa reconstrucción del monstruo para ser dibujado por el ingeniero militar José Custodio de Sa y Faría, fue convenientemente embalado y remitido en siete cajones al Real Gabinete de España, hacia fines de 1787, exhibiéndose desde entonces en el museo dé Madrid.

El hallazgo de estos restos, tan ingentes como insólitos, despertó la curiosidad de los sabios europeos frente a animales fósiles de tan gran talla, y hasta el rey hispano, entusiasmado con esta maravilla zoológica y creyendo fuera un animal de la fauna actual, hizo pedir, por su ministro Porlier, al virrey Marqués de Loreto le mandase uno vivo, aunque fuese pequeño, aclarando que, en su defecto, «desecado y relleno de paja, organizándoio y reduciéndolo al natural, con todas las demás precauciones que sean oportunas, a fin de que llegue bien acondicionado».

LOS ESTUDIOS MATEMÁTICOS: Es un error creer que las ciencias exactas, tanto puras como aplicadas, no tuvieran sus cultores durante la época hispánica.

Naturalmente, no debemos enfocar ese pasado heroico con la visión del presente, sino que debemos situarnos en el terreno
real de los hechos y según los antecedentes acumulados hasta entonces por la ciencia y el saber humano.

Las matemáticas, como todas las ciencias, tuvieron su ritmo de progreso, que se acentuó, sobre todo, después de las luminosas directivas de Descartes, Pascal, Gassendi, Newton, Leibnitz y otros, que echaron por tierra las teorías astronómicas aristotélicas seguidas hasta entonces, y mal podría exigirse a los estudiosos americanos, en los siglos XVI y XVII, una cultura científica que ni siquiera en Europa existía.

No cabe duda que las matemáticas aplicadas tuvieron un halagüeño desarrollo en el antiguo Virreinato del Río de la Plata, como lo atestigua la presencia en estas tierras de hábiles arquitectos e ingenieros, geógrafos y cartógrafos, agrimensores, pilotos navales y hasta astrónomos de fama, oficios todos que presuponían un conocimiento profundo de las matemáticas.

Una prueba de este aserto es el gran número de obras de matemáticas en poder de particulares o en la biblioteca de la Universidad cordobesa, lo que pone de manifiesto, una vez más, que los hombres de la época colonial no estaban tan ayunos en las ciencias exactas como ordinariamente se supone.

Primeros matemáticos argentinos. — Con las primeras expediciones que llegaron a estas playas participaron expertos navegantes a quienes con alguna incorrección se les dio el nombre de «pilotos», cuando su misión no era la de dirigir la nave, sino la navegación.

Estos técnicos, formados en la Escuela de Pilotos de la Casa de Contratación de Sevilla, encargada de organizar las expediciones descubridoras y las empresas comerciales en los primeros lustros de la conquista, debían ser versados en la cosmografía y la astronomía, ya que de estas regiones no había cartas marinas y además contaban con un instrumental de observación rudimentario.

Matematico Cerviño
Pedro A. Cervino. Gran matemático español, vinculó su nombre con los comienzos de la cultura científica de Buenos Aires. Fué el primer director de la Academia Náutica fundada en 1799.

Desde los comienzos de la colonización se contó con geodestas, agrimensores y alarifes en quienes debemos suponer conocimientos más que suficientes en el campo de las ciencias exactas.

l arribo de los jesuítas al Río de la Plata señaló un repunte asombroso a las matemáticas, pues aportaron entre ellos no pocos eminentes estudiosos en este ramo del saber: el primer astrónomo de que tenemos noticias, P. Pedro Comental, conocido por «el matemático»; el célebre P. Nicolás Mascardi, discípulo predilecto del gran maestro Atanasio Kircher; el perito o matemático P. Felipe Lemer, techador de la iglesia de la Compañía en Córdoba, de quien hablamos en su oportunidad; el P. Buena ventura Suárez, a quien dedicaremos párrafo aparte, y, entre los civiles, los maestros de obras públicas: arquitectos José Bermúdez y Domingo Petrarca, y el coronel ingeniero Diego Cardoso.

A todos estos matemáticos nombrados debemos agregar aquellos que se dedicaron a la ciencia cartográfica, que si bien hoy, por lo general, se reduce a simples transcripciones, para aquellos hombres de fines de siglo XVI, siglo XVII y gran parte del XVIII les suponía no poder realizar su cometido sin un conocimiento nada vulgar de las matemáticas y de sus aplicaciones astronómicas.

En la primera mitad del siglo XVIII descolló con perfiles propios el P. José Quiroga, «maestro de matemáticas» al par que insigne astrónomo y atrevido explorador, que antes de ingresar en la vida religiosa había hecho la carrera en la Escuela Naval de España.

Fue comisionado por la Corte para fortificar las costas patagónicas contra posibles ataques de naciones extranjeras, trayendo consigo a América, en 1745, un sorprendente bagaje de instrumentos científicos, algunos destinados al astrónomo santafesino P. Suárez. Además se debe al P. Quiroga la erección de la cátedra de matemáticas en la Universidad de Córdoba, de la cual fué titular durante varios años.

Otros muchos meritísimos jesuítas contó la colonia, peritos en matemáticas y astronomía, cuyos nombres han pasado a la posteridad cultural argentina, pero que la índole de este texto nos impide desarrollar aquí.

Los estudios astronómicos del Padre Suárez. — El P. Buenaventura Suárez nació en la ciudad de Santa Fe en 1679. A los dieciséis años ingresó en la Compañía de Jesús, realizando sus estudios en el colegio de los jesuítas de su ciudad natal y en la Universidad de Córdoba.

No se trata, pues, de un sabio europeo, sino de un criollo y formado en ambiente científico criollo, lo cual no fué óbice para que sus estudios y observaciones llegaran a interesar a centros culturales de Europa y hasta a la exigente Universidad de Upsala (Suecia).

En la labor astronómica de este santafesino perdido en los pueblos de las Misiones debemos distinguir dos etapas: la que corre de 1706 a 1739 y la transcurrida desde 1739 a 1750. aue marca el fin de su vida después de alternar su labor de misionero con las ocupaciones científicas.

En la primera época sólo cuenta para sus observaciones con los instrumentos astronómicos construidos con ayuda de los indios; establece la longitud de la Reducción guaranítica de San Cosme y San Damián, de la que era misionero, siguiendo a los satélites de Júpiter, y compendia sus observaciones astronómicas de cinco años en su Lunario de un siglo, que llegó a contar varias ediciones; por «Lunario» se entendía en la época de Suárez lo que hoy día llamamos calendario o almanaque astronómico.

Este Lunario contenía tres clases de fenómenos: a) el áureo número, epacta, letra dominical, etc.; b) los eclipses de la Luna y del Sol; c) las fases de la Luna. Todo este trabajo supone en su autor conocimientos muy vastos y profundos de astronomía.

La fama adquirida por el astrónomo americano y la aceptación que tuvo su Lunario indujo a los superiores a procurarle medios más modernos de labor. Estos instrumentos para la instalación del nuevo Observatorio debieron adquirirse en Inglaterra, pues los comisionados no pudieron hallarlos en España, ya que allí no se preocupaban las gentes de esta clase de estudios y en Portugal no se encontraban «estas chucherías inglesas».

En julio de 1745 llegaron al puerto de Buenos Aires varios cajones conteniendo los pedidos instrumentos astronómicos. Ignoramos qué uso hizo Suárez de estos aparatos; sólo sabemos que levantó con ellos un moderno Observatorio y estuvo al frente del mismo hasta su deceso, ocurrido en 1750.

Si bien, por la época en que vivió, Suárez sólo pudo conocer en sus postrimerías las modernas ciencias matemáticas: el método de las coordenadas, debido a Descartes, y la creación del cálculo infinitesimal, obra de Newton y Leibnitz, es indudable que supo explorar con genio los viejos filones tan sabiamente aprovechados por Nepper, Briggs, Kepler y Galileo, y la fama que sus estudios astronómicos le granjearon en América, Europa y aún en el Asia, bastaría para considerar a este sabio santafesino como una alta gloria nacional.

Los reales matemáticos demarcadores de límites. — Entre los reales demarcadores llegados á mediados del siglo XVIII hallamos al comisionado lusitano José Custodio de Sa y Faría, egregio matemático, y a los jesuítas Bartolomé de Paniaguay y Martín Schmid, insignes astrónomos.

Pero lo que afectó mayormente la evolución de las matemáticas, puras y aplicadas, fué el selecto grupo de científicos que llegaron a Buenos Aires en 1783 en cumplimiento de lo dispuesto por el segundo tratado de Límites, firmado entre España y Portugal en San Ildefonso, el año 1777.

De esta embajada científica debemos destacar en el campo de las ciencias exactas: a Juan F. Aguirre, que se dedicó con apasionamiento a sus labores de geógrafo y astrónomo; a Diego de Alvear, conspicuo en las matemáticas; a José M. Cabrer, ingeniero militar, que prestó notables servicios en las Invasiones inglesas; a Bernardo Lecocq, que se granjeó una justa nombradla en ambas orillas del Plata por su ciencia y su experiencia de ingeniero geógrafo, y al ingeniero Pedro Cervino, colaborador de Azara en varias de sus empresas geográficas y cuyo nombre está vinculado a la fundación de nuestra primera Escuela Náutica.

También fué adjuntado a la segunda partida de demarcación de límites el piloto Andrés de Oyarvide, que se hallaba ya en Buenos Aires; sus numerosas y bien documentadas cartas geográficas y el relevamiento de la desembocadura del Río de la Plata ponec de manifiesto la pericia matemática de este egregio varón.

Mientras los regios comisionados fincaban mojones en las regiones en litigio, arribó al Río de la Plata la Expedición de Alejandro Malaspina, realizando una proficua labor de orden geográfico, marino y astronómico.

Además del capitán de navio Alejandro Malaspina, insigne matemático, debemos mencionar a don José Bustamante y Guerra, a cuyas órdenes estaba una de las corbetas; don Juan Gutiérrez de la Concha, designado para el relevamiento del golfo de San Jorge, y don José de la Peña y Zazueta, formador de marinos porteños.

Fuera de la enorme influencia que ejerció en el desarrollo de la cultura científica rioplatense esta legión de matemáticos que llegaron en los últimos lustros del siglo XVIII, cabe consignar la que dejaron muchos de ellos en la sociedad de aquellos tiempos al cimentar en estas tierras nuevas familias argentinas: Diego de Alvear, Francisco de Aguirre, José y Jacobo Várela y Ulloa, Martín Boneo, Juan Alsina y otros, en las cuales entroncaron tantos ilustres patricios argentinos.

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Primeras Exploraciones Geograficas en Argentina y Mapas

Primeras Exploraciones Geográficas en Argentina – Cartografía – Primeros Mapas

Durante el curso de tres siglos de dominio español, es decir, desde el siglo XVI hasta comienzos del XIX, se lleva a cabo la exploración, la conquista y más tarde, con la llegada de don Pedro de Mendoza, la colonización del actual territorio que hoy forma la República Argentina, durante la cual se realizan innovaciones de orden político, social, económico y cultural.

En este amplio período se acrecienta el acervo cultural, ya sea mediante exploraciones científicas, ya sea como fruto de investigaciones personales.

Las expediciones gográficas dan a conocer nuevas tierras; las crónicas acrecientan el saber histórico; el conocimiento del hombre americano, con su religión, lenguas y costumbres, enriquece la etnografía y la lingüística; pero es en el campo de las ciencias naturales, con el estudio de la gea, la flora y la fauna, donde la cosecha es más abundante, como lo veremos en este capítulo de apretada síntesis.

LA EXPLORACIÓN GEOGRÁFICA
LAS PRIMERAS EXPLORACIONES EN EL TERRITORIO ARGENTINO.

El descubrimiento de América significó un gran incremento de los conocimientos geográficos: inmensas regiones terrestres desconocidas hasta entonces entran en la órbita de la civilización occidental. Nuevos e ilimitados horizontes se abren a los científicos europeos en todos los órdenes del saber humano.

La geografía, la cartografía, la antropología y las ciencias naturales reciben un nuevo impulso Sabemos que al constituirse la Casa de Contratación, en 1503, para atender al comercio ultramarino, se constituye también en centro científico: se crean cátedras de matemáticas, cosmografía y navegación, y se recopilan memorias, relaciones, planos geográficos, de acuerdo a los datos suministrados por exploradores y navegantes, y de este modo se mantiene al día el mapa oficial.

El descubrimiento de las costas del Brasil, en 1500, por Pedro Alvarez Cabral, determinó a España hacia la exploración de las regiones situadas al sur que le correspondían según el Tratado de Tordesillas.

Se encomendó esta misión al piloto mayor Juan Díaz de Solis, que encontró la muerte después de descubrir, en 1516, el gran estuario que más tarde se bautizó como Río de la Plata, pues según versiones indígenas conducía a una fantástica Sierra de la Plata donde abundaban los metales preciosos.

Tres años más tarde salió otra expedición de España bajo la dirección de Magallanes, con la finalidad de continuar la obra de Solís.

En 1520 las naves llegaron a las regiones del Plata, y siguiendo al sur, por primera vez, reconocen y exploran las costas patagónicas, donde tiene lugar el encuentro con los habitantes de la región: los patagones

Pasado el invierno en la bahía de San Julián, sigue hacia el sur, descubriendo a fines de 1520 la comunicación entre los dos océanos.

Dos de los integrantes de los escasos sobrevivientes de la expedición documentaron por escrito las peripecias de este célebre viaje: el piloto Francisco Albo, en su Diario, y Antonio Pigafetta, en las Noticias del Nuevo Mundo.

Una nueva expedición salida de España en 1526, encabezada por Sebastián Caboto, remonta el río Paraná, y después de reconocer sus costas, funda, en 1527, el fuerte de Sancti Spiritu, primera fundación española en el territorio argentino.

Sigue después río arriba hasta llegar a la confluencia del Paraguay con el Pilcomayo, pero la destrucción del fuerte hacia fines de 1529 le obliga a volver a España. Años más tarde publicó un mapa donde señala detalladamente los afluentes del Paraná recorridos personalmente por él.

Con el viaje de don Pedro de Mendoza se inicia la colonización de las nuevas tierras descubiertas. En 1536 funda, en la orilla derecha del vasto estuario del Río de la Plata, la ciudad «Puerto de Buenos Aires», que es abandonada cinco años más tarde, después de toda suerte de privaciones; sus pobladores fueron trasladados a la Asunción.

Los detalles de esta expedición fueron consignados por el cronista Ulrico Schmidel en el interesante libro aparecido en 1567 con el título Derrotero y viaje a España y las Indias (1534-1554).

La segunda mitad del siglo XVI fue de descubrimientos y fundación de ciudades en el interior, siguiendo un derrotero inverso al de los navegantes españoles entrados por el este.

Estos fundan Santa Fe (1573), Buenos Aires por segunda vez (1580) y Corrientes (1588). La expedición colonizadora del norte da origen a Santiago del Estero (1553), Tucumán (1565), Córdoba (1573) y Jujuy (1593). Por su parte, la corriente del oeste, originaria de Chile, asienta las ciudades de Mendoza (1561), San Juan (1562), La Rioja (1591) y San Luis (1593).

El emplazamiento de estas y otras muchas ciudades fue tan acertadamente ubicado, que aún conservan su situación geográfica después de más de cuatro siglos de fundadas.

LA CARTOGRAFIA JESUITA. La llegada de los jesuías al país, en 1585, marcó entre nosotros un aporte valiosísimo en las ciencias geográficas.

Viajeros infatigables, estos celosos misioneros, con el fin de establecer la civilización cristiana, recorrieron el país casi durante dos siglos en todo sentido quedando la vida de no pocos de estos preclaros varones tronchada en medio de selvas y bosques.

Fruto de estas correrías apostólicas son los innumerables trabajos científicos que en todo orden nos dejaron en obras de divulgación y en valiosa cartografía, que permitió un mejor conocimiento geográfico de las actuales repúblicas rioplatenses.

De aquí que Estrada haya podido decir, con toda razón, de los jesuítas, estas justicieras palabras: «viajeros infatigables abrían sin cesar a las ciencias campos para sus explotaciones: la geografía, la lingüística, la botánica y la historia les deben en América sus primeros rudimentos, incontrovertible blasón que hace glorioso su nombre en los anales de nuestra historia».

Siendo muy complicado seguir el itinerario de todas estas arriesgadas expediciones que desde 1585 hasta 1767 realizaron los jesuítas en nuestro territorio, nos limitaremos a señalar las más importantes, por respectivas zonas.

En la región norteña abren la serie de estas exploraciones recorriendo el río Bermejo los PP. Alonso Barzana, Francisco Ángulo y Tomás Fields. Por su parte, en 1721, los PP. Gabriel Patino y Lucas-Rodríguez exploran el desconocido río Pilcomayo y dejan dilucidado que su curso es diverso del río Bermejo.

El célebre P. Antonio Ruiz de Montoya, después de recorres.- varias veces toda Ta región chaqueña, nos lega una interesant« carta geográfica de estas regiones. El P. Pedro Lozano publica su obra fundamental Descripción Chorographica del Gran Chaco Gualamba en la que incluye un hermoso mapa del P. Antonio Machoni y el P. José Jolís, a su vez, es el autor de Saggio sulla historia naturale della provincia del Gran Chaco, de la que sólo se publicó el primer tomo, en el que se inserta un mapa chaqueño del P. Joaquín Camaño, el más científico, que nos legó la época colonial.

El jesuíta austríaco P. Martín Dobrizhoffer, después de estudiar minuciosamente las costumbres de los indios chaqueños, estampa sus observaciones en Historia de Abipónibus y nos traza un mapa, admirable por su justeza, de las regiones rioplaténses.

primeros mapas de argentina
Mapa de Argentina, Paraguay y Uruguay, año 1734, confeccionado por
P. Martín Dobrizhoffer

Finalmente, el polígrafo P. Sánchez Labrador nos dejó en veinte gruesos volúmenes variados y meticulosos conocimientos geográficos relativos a vastas regiones; tres de estos volúmenes han sido dados a luz por el Museo de La Plata.

En la zona andinopatagónica abrió la serie de exploradores, hacia 1670, el intrépido P. Nicolás Mascardi, recorriendo la región surcordillerana en demanda del estrecho de Magallanes; murió heroicamente a orillas de los grandes lagos del Sur.

Alcanza la confluencia de los océanos el P. José García, que después de salir desde la isla Chiloé bajó hasta Tierra del Fuego. En sus atrevidos viajes, el P. José Cardiel recorre varias veces desde Guaira hasta cerca de Bahía Blanca, dejándonos sus impresiones en diez interesantes cartas geográficas de gran valor.

Al lado de este incansable viajero debemos mencionar al jesuíta P. Tomás Falkner, que después de cruzar el sur varias veces y en distintas direcciones , nos dejó consignado el fruto de sus correrías en una excelente obra titulada Descripción de la Patagonia y partes adyacentes.

Le cupo, además, la gloria de ser el primer descubridor de restos fósiles de grandes vertebrados, y en particular de un caparazón de gliptodonte a orillas del río Carcarañá, en 1760.

Cerramos esta interesante reseña geográfica haciendo alusión a las Cartas Anuas , que bajo un título tan poco expresivo, son, sin embargo, una mina de vadosísimas informaciones geográficas y un caudal de primer orden sobre fauna, flora, productos indígenas y comercio de nuestras primitivas poblaciones.

Otras expediciones hubo por esta época, que citaremos por orden cronológico: la del P. Quiroga, la Comisión de Límites, la expedición de Villarino y la organizada por Malaspina.

Por orden de S. M., en 1745, el P. José Quiroga emprendió una expedición para explorar las costas patagónicas. Acompañaban al jefe de esta empresa marítima los PP. José Cardiel y Matías Strobel, llevando todos una colección de instrumentos medidores.

Llegados a su destino en la fragata «San Antonio», los tres eximios geógrafos jesuítas reconocieron las tierras patagónicas a costa de ingentes sacrificios.

Años más tarde, Quiroga y Cardiel escribieron sendas relaciones de suma importancia, y el primero, además, compuso un magnífico mapa que ha sido reeditado últimamente por la Universidad de Buenos Aires.

Consecuencia del tratado de San Ildefonso, firmado en 1777 entre España y Portugal, fue la creación de cuatro comisiones demarcadoras de límites, formadas por un grupo selecto de matemáticos y hombres de ciencia, los cuales llegaron a estas tierras años después munidos de abundante y moderno instrumental astronómico.

La índole misma de sus trabajos produjo un manifiesto progreso en los conocimientos geográficos y cartográficos. Entre los miembros de estas Comisiones cabe destacar al perito español Félix de Azara, naturalista y geógrafo, que después de cumplida su misión permaneció veinte años en el país recorriendo el Plata.

Fruto de sus estudios, en el orden geográfico, fueron sus memorias: Voy age dans l’Amerique meridionale y Descripción e historia del Paraguay y Río de ta Plata.

Las constantes amenazas inglesas a las costas de la Patagonia determinó al virrey Vértiz, en 1782, a mandar una expedición a esas tierras para establecer algunos fuertes.

Responsables de estas exploraciones fueron el piloto Basilio Vilariño y los hermanos Francisco, Antonio y Andrés Viedma, que fueron los primeros en navegar el río Negro realizando estudios sobre los indios patagones y araucanos.

Pero la expedición mejor científicamente organizada fue la de Alejandro Malaspina (1789-1794), que salió de Montevideo con las corbetas «Descubierta» y «Atrevida»}con objeto de hacer estudios de oceanografía, climatología, geología, flora y fauna, Después de costear la parte sur de Patagonia pasó a las Malvinas, para volver a Tierra del Fuego y doblar el cabo de Hornos.

En Valparaíso se le incorporó el naturalista húngaro Tadeo Haenke, en 1790, que cruzó el continente por haber perdido la expedición en Montevideo.

Costeando Perú y México, los viajeros tomaron rumbo al oeste, visitando las islas Marianas, Filipinas y Nueva Zelandia, para volver a Callao y de aquí nuevamente a España, vía Pacífico, mientras que Haenke lo hacía a Buenos Aires atravesando nuevamente el Virreinato.

Sus conocimientos geográficos los condensó en la publicación Descripción del Perú, Buenos Aires, etc., de los que en 1943 se publicó el fragmento relativo a la Argentina. Regresado a América, Haenke se radicó en Cochabamba, donde fue designado «profesor de Ciencias Naturales», según veremos más adelante.

RELATOS DE VIAJEROS. De algunos de los viajeros que recorrieron las regiones argentinas durante los siglos XVII y XVIII, ya en espíritu de aventura, ya en busca de fortuna, son interesantes los datos de carácter geográfico, etnográfico o histórico que registran sus relatos.

En 1599 divisó Buenos Aires, cuando aún no tenía veinte años de fundada, el piloto Enrique Ottsen, y dejó estampadas sus impresiones en el libro Un buque holandés en América del Sur .

A mediados del siglo XVII desembarcó en Buenos Aires el navegante Acárette du Biscay, y dejó de la ciudad una interesante descripción: Voyage up the River de la Plata, conocida entre nosotros con el título de Relación de los viajes de Monsier Ascárate du Biscay al Río de la Plata, y desde aquí por tierra hasta el Perú con observaciones sobre estos países.

Uno de los relatos más curiosos escritos durante la época colonial es el titulado Lazarillo de ciegos caminantes, editado en Lima en 1773.

Contiene datos interesantes sobre los lugares recorridos por su autor, que parecen ser no del indio Concolorcorvo (con color corvo), sino del propio don Alonso Carrió, comisionado a Lima «para el arreglo de correos y estafetas, situación y ajuste de postas desde Montevideo».

Como consecuencia de sus observaciones, algunas veces cáusticas, del régimen colonial, el comisionado prefirió atribuir el libro a su acompañante.

Son dignas de ser mencionadas también: las memorias de don Félix de Azaran perito en la Comisión de Límites, que en su Voyage dans Amérique Méridionale («Viaje en la América Meridional») trae en su último capítulo una reseña histórica de la conquista.

Con motivo de las invasiones inglesas aparecieron en Gran Bretaña varios libros sobre el régimen del Plata, entre otros el del comerciante Samuel Hull Wilcocke, editado en 1807 con el título de Historia del Virreinato de Buenos Aires, en donde, además de la descripción geográfica del país, trae datos sobre su flora y su fauna; el del mayor Alejandro Gillespie, aparecido en 1818, se titula Buenos Aires y el interior: observaciones reunidas durante una larga residencia (1806-1807).

Este autor, que tomó parte en las invasiones inglesas y, hecho prisionero, fuera después confinado en varios puntos del interior del país, describe en su obra, interesantes observaciones de carácter histórico, social y económico. Se tradujo al castellano en 1921.

Fuente Consultada: HISTORIA DE LA CULTURA ARGENTINA de Francisco Arriola Editorial Stella

BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Francisco I Sforza
Biografia de Cosme de Medicis
Biografia de Federico de Montefeltro
Biografia de Fra Angelico
Biografia de Ludovico Sforza
Biografia Andrea del Verrocchio
Biografia della Pico de la Mirandola
Biografia de Filipino Lippi

Francisco Hermógenes Ramos Mejía Evangelización de Indios

LABOR EVANGELIZADORA DE RAMOS MEJÍA

LOS INDIOS DE MIRAFLORES: En 1811 Francismo Hermógenes Ramos Mejía, hijo de un acaudalado  comerciante  porteño,  cruzó el río Salado —límite en ese entonces del  mundo civilizado— y portando  una  Biblia como  única arma se internó en territorio de los indios, protagonizando una experiencia inédita en lo que hace a la relación  del  hombre  blanco  con los aborígenes.

Francisco Ramos Mejía

Nacido en Buenos Aires  en  1773,  Francisco Ramos Mejía parece haberse sentido muy poco inclinado a la vida mundana y preferir, en cambio, la vasta soledad  del   desierto.   Sentimientos que empujaron a su padre a encargarle   la   administración   de   una pulpería y panadería sita en Los Tapiales.

Fue allí que estableció contacto literario con Manuel Lacunza, un jesuíta chileno autor, bajo el seudónimo de Josefat Ben Ezra, de un tratado sobre religión publicado  bajo  el título  «La venida del Mesías en Gloria y Santidad». Según  han  establecido  sus  biógrafos,  la particular interpretación del cristianismo hecha por el religioso impresionó de tal manera al improvisado pulpero que no tardó en experimentar la imperiosa necesidad de llevarlo a la práctica.

Nació así la idea de internarse en tierras dominadas por los pampas para intentar una acción evangelizadora. Fundó, entonces, en Diez Lomas, o Marilhuincul, un lugar cercano a Kaquelhuincul, la estancia «Miraflores».

Lo acompañaban su mujer, María Antonia Seguróla, y su  hijo Matías. Tenía 38 años. Pero ganarse la confianza de los indios no fue tarea simple y a su primera actitud —pagar las tierras que  ocupó— debió  agregar una alta dosis de paciencia, hasta que, convencidos de la honestidad de sus intenciones, los propios pampas se encargaron de difundir su fama hasta más allá de la cordillera.

A partir de ese  momento la estancia «Miraflores» se convirtió en refugio obligado de un considerable número de naturales y gauchos —criollos alzados, huidos de la autoridad— que todos los sábados por la tarde se congregaban para escuchar sus  sermones.

Y no sólo palabras ofrecía Francisco Ramos Mejía. Comida, techo y un trato sorpresivamente humano estaban a disposición de indios y perseguidos. Claro que, también, tenía sus exigencias y había impuesto una forma de vida que no resultaba nada fácil de observar: nadie dentro de los límites de «Miraflores» podía beber, jugar, vivir en concubinato ni mantener relaciones con más de una mujer.

Lo  cierto es que si  para sorpresa de muchos la estancia prosperaba sin pausa, resultaba más asombrosa,  todavía,  la  armonía que reinaba en la comunidad. Pero la experiencia debió disgustar a algunos porque  mientras Francisco de Paula Castañeda, sacerdote que había adquirido enorme prestigio como periodista, lo criticaba en sus artículos, Bernardino Rivadavia, ministro del gobernador Martín Rodríguez, lo intimó a que se abstuviera de «…promover prácticas contrarias a las de la religión   del   país».

Finalmente   su propiedad fue allanada y el experimento interrumpido definitiva mente. Con su  muerte, acaecida en 1825 a los 52 años, dio fin uno de los escasos  intentos de integración pacífica de los indios realizados en el territorio argentino.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la República Argentina Editorial Abril

Organización Política de España en América Virreinatos y Capitanias

Organización Política de España en América
Virreinatos y Capitanias

CAPITANÍAS Y VIRREINATOS DE ESPAÑA EN AMÉRICA: El extenso territorio descubierto y conquistado por los españoles, fue dividido para su gobierno y administración en virreinatos y capitanías. Los primeros tenían como autoridad suprema al virrey, verdadero representante del rey en América, investido de poderes amplísimos ya que de él dependían la justicia, el tesoro, la administración civil, el mando militar y hasta la promoción para convertir a los indígenas.

Al término de su mandato debía rendir cuentas de su gestión, mediante un procedimiento llamado juicio de residencia. En América hubo cuatro virreinatos: Virreinato de México o Nueva España. Correspondía al extenso territorio conquistado por Hernán Cortés , y fue convertido en virreinato por Carlos V , en 1534.

Fue uno de los más importantes y prósperos, ya que las riquezas naturales de la región provocaron una intensa inmigración europea, que unida a la población indígena y mestiza, impulsó considerablemente la economía. Había además dos Reales Audiencias, una en México y otra en Guadalajara, además de tribunales menores y especiales para ciertos tipos de delitos.

Desde 1545, México fue sede de un arzobispado del que dependían ocho obispos; diez años antes se había instalado una imprenta, dedicada en principio a la divulgación de textos religiosos, pero luego sirvió para publicar textos relativos a las artes y ciencias, y finalmente para un periódico que comenzó a publicarse en 1728.

Por último, hay que señalar que la Universidad de México, fundada en 1551, fue el centro de un importante movimiento científico y cultural.

Virreinato de Nueva Granada.

La región que los conquistadores denominaron nuevo reino de Granada formó parte del virreinato del Perú, y estuvo al principio gobernada por un funcionario, que ostentaba el título de gobernador y presidente de la Real Audiencia; en 1717 fue convertido en virreinato y, luego de una breve suspensión, fue confirmado como tal a partir de 1739. De él dependía la presidencia de Quito, que desde 1563 tenía Real Audiencia y tres obispos que estaban subordinados al arzobispado de Lima.

Aunque menos poblado que el de México, este virreinato tuvo también un importante movimiento comercial; hacia fines del período colonial se instaló una imprenta, pero la instrucción pública tuvo una despareja distribución, debido a que estaba concentrada en algunas ciudades solamente.

Virreinato del Perú. Comprendía todas las posesiones españolas de América del Sur, de modo que una región tan dilatada debió subdividirse en gobernaciones, que pronto se independizaron del virreinato. Éste se organizó en 1542, y a pesar de su desmembración constituyó una de las posesiones más ricas de América; fue sede de un arzobispado desde 1545 y de él dependían cinco obispos del mismo virreinato, dos de la presidencia de Quito, uno del virreinato de Nueva Granada y los de Santiago y Concepción (capitanía general de Chile).

En 1551 se fundó una Universidad en Lima y en 1692 se creó otra, en Cuzco ; de ambas dependían los colegios que funcionaban en el virreinato. La introducción de la imprenta data de fines del siglo XVI y de ella salieron muchos libros y algo más tarde un periódico.

Virreinato del Río de la Plata.

Fue fundado por real cédula de Carlos III, el 21 de marzo de 1778 y comprendía las provincias de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra y Charcas, más los territorios anexos a las ciudades de Mendoza y San Juan pertenecientes a la provincia de Chile. Buenos Aires se convirtió inmediatamente en el centro de un importante movimiento comercial, ya que hacia su puerto confluían los productos de todo el virreinato; era también la sede de una Real Audiencia y desde el siglo XVIII tuvo una imprenta.

El arzobispado fue establecido en 1609 y de él dependían seis obispos; en cambio la Universidad y la Casa de Moneda, estaban en la ciudad de Chuquisaca (hoy Sucre), que era la capital de la presidencia de Charcas.
Las capitanías datan de la época en que los Borbones decidieron iniciar una reforma administrativa en América; así se creó esta nueva entidad político-administrativa, a cuyo frente estaba un funcionario llamado capitán general; su jurisdicción era menos extensa que la del virreinato.

En América hubo cuatro capitanías: Capitanía General de Guatemala. Comprendía una rica y muy fértil región de América Central, muy poblada y con un tranquilo pero sostenido movimiento comercial. Tenía un Tribunal de la Real Audiencia y un consulado; en el orden eclesiástico, el gobierno era ejercido por un obispo que residía en la ciudad de Guatemala y que dependía del arzobispado de México; en 1742 se constituyó en un arzobispado que tenía a su cargo a tres obispos.

Capitanía General de Venezuela. Fue creada por Carlos III en 1773, y poco después se la dotó de una Audiencia y un consulado; Caracas fue su capital y en ella residía, además, el obispo desde 1636. Tuvo también una Universidad, fundada en 1725, y la imprenta recién se. instaló a fines del período colonial.

Capitanía General de Chile. La provincia de Chile, quizá la más problematizada y onerosa de todas las posesiones españolas de América, dependió del virreinato del Perú hasta 1778 en que fue convertida en capitanía general. La Audiencia se estableció primeramente en Concepción y luego en’ Santiago (1609), ciudad que también tuvo una Universidad fundada en 1747. Los dos obispados que había, dependían del arzobispado de Lima.

Capitanía General de Cuba. Establecida en Sarto Domingo, esta capitanía era el centro del gobierno español en las Antillas. De ella dependían los gobernadores de Cuba y Puerto Rico, y las posesiones de La Florida y de Luisiana. Fernando el Católico había creado una Real Audiencia en 1508, y cuatro años después se instaló el arzobispado del que dependían seis obispos. En 1795, el gobierno fue trasladado a Cuba y, en 1804, Santiago de Cuba fue convertida en arzobispado.

Historia de los Quilmes Genocidio y Deportacion Destierro Castigo

Historia de los Quilmes – Genocidio y Deportación

El caso de los indios quilmes constituye un paradigmático ejemplo de la variedad y alcance de algunos mecanismos instrumentados por los conquistadores para garantizar el dominio y explotación del territorio americano.

LOS PRIMEROS HABITANTES DE TUCUMÁN. Antes de que llegasen los conquistadores españoles, el actual territorio de Tucumán estaba habitado por (distintos pueblos indígenas. Los diaguitas-calchaquíes, influidos fuertemente por la cultura inca, sobresalían por su desarrollo. Asentados en :oda el área montañosa del oeste tucumano, eran hábiles tejedores y alfareros, y expertos agricultores. Se dedicaban al cultivo del maíz, el zapallo la quinua, con un complejo sistema de andenes y terrazas a las que dotaban de un avanzado sistema de irrigación.

Guanacos, llamas y vicuñas les brindaban carie y leche, además de lana, indispensable materia prima para sus telares. Una incipiente actividad minera les proveía de diversos metales para la fabricación de armas y utensilios. Estaban bien organizados, bajo la dirección de un cacique, y aunque esencialmente pacíficos, sabían hacer uso de la fuerza bélica cuando sus propiedades o territorios estaban en peligro.
Más hacia el este de la actual provincia de Tuumán vivían otros pueblos indígenas, menos evolucionados, como los lules y vilelas, que eran cazadores y recolectores.

Quilmes es el nombre de una de las más célebres parcialidades de  los diaguitas. Habitaban el oeste de la actual provincia de Tucumán (Argentina). En su lengua, el cacán, kilme significa ‘entre cerros’.

Sobre la base de estudios etnohistóricos, se ha señalado que hasta la llegada de los españoles, los quilmesconstituían una comunidad numerosa y organizada que dominaba un amplio espacio geográfico -que se estima en 400 Km. cuadrados- y disponía de una gama de estrategias tecnológicas que le permitía explotar variados y abundantes recursos naturales. Poseían además un complejo patrimonio cultural que ordenaba y organizaba todos los aspectos de la vida comunal.

El trabajo, las prácticas religiosas y la guerra eran partes integrantes de un conjunto organizado y el territorio, más allá de sus connotaciones económicas, era considerado «un espacio sagrado».

Ruinas de los Quilmes: Se puede decir que “Diaguitas” es la determinación general de pueblos de diferentes lenguas y tradiciones que habitan Valles Calchaquíes. Uno de estos fueron los Quilmes.

Nunca aceptaron ser vasallos de nadie y se rebelaban frente a la exploración de los españoles, que luego de vencidos en 1665 por Alonso Mercado y Villacorta, los quilmes fueron obligados a caminar desde Tucumán hasta la localidad que hoy lleva su nombre en la provincia de Buenos Aires.

Unas 200 familias se establecieron en 1666 en el primer asentamiento al sur del Riachuelo, conocido como la Reducción de la Santa Cruz de los Indios Quilmes, bajo régimen de encomienda. En el siglo siguiente la población se redujo a sólo 200 habitantes. El Primer Triunvirato decidió en 1812 la creación del pueblo de Quilmes sobre los terrenos que pertenecieron a la Reducción.

El historiador Horacio Difrieri señala que su gran desarrollo, permitió a los quilmes destacarse dentro del conjunto de comunidades calchaquíes, y también explica su último gran levantamiento y «su pertinacia para preseverar en el ser de sus antepasados, frente al terrible embate que a tantos pueblos había ya liquidado».

También contribuye a explicar el daño irreparable que significó para ellos su deportación, al producir «la desconexión de los circuitos activos de todo el sistema». En Buenos Aires, «su tecnología múltiple era inoperante y no contaban con la protección de sus dioses de la tierra a los cuales habían abandonado en los valles perdidos.

La ineptitud tecnológica supuso entonces su desaparición como grupo social, a pesar de que los indios, como tales, no fueron motivo de castigo físico ni individual. Pero los había fulminado la muerte cultural y social, en virtud de que el conquistador había cortado con su espada los ligamentos circuitales del sistema tan laboriosamente construido en tiempos prehispánicos».

El genocidio de los Quilmes fue un trasladado a un escenario geográfico completamente diferente al que estaban acostumbrados. Durante el viaje, varios indios se fugaron y varios maltratados, que murieron en el camino. Una vez radicados, tanto los Alcalianos como los Quilmes, son sometidos a trabajos estatales, como mitayos coloniales. Igualmente siguieron con sus costumbres y tradiciones étnicas; como cambiar de vivienda cuando se moría un pariente. Aunque la iglesia les prohibía ciertas costumbres. Su adaptación al nuevo medio ambiente fue mayor del que se creía. Hablaban su lengua Kakana, y entendían el Quechua pero no lo hablaban. Por parte de la iglesia se les obligaba el español. Vivían en rancho de paja, criaban pocas ovejas y muchos caballos, sembraban trigo como lo solían hacer en sus valles, hacían trabajos ganaderos y mercado entre deudores y acredores. Todos estos datos dan a saber que se acriollaron al modo de vida pampeano.

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

Obras de los adelantados del rio de la Plata Hechos de su gobierno

Obras de los Adelantados del Río de la Plata

pedro de mendoza funda buenos aires

AÑONOMBRADO POR
EL REY
NOMBRADO POR
EL ANTECESOR
NOMBRADO POR
ELECCIÓN
HECHOS SALIENTES
DE SU GOBIERNO
1536En 1534, Pedro de Mendoza  

Fundación   del   Puerto  de   Nuestra   Señora   del   Buen   Aire, de    Corpus    Christi    y    de    Nuestra    Señora    de    la    Buena Esperanza.  

1537 Juan de Ayolas 

Juan de Ayolas
Viaje en busca del camino al Perú. Fundó el puerto de !La Candelaria, sobre el Paraguay y el paralelo 19?. Dejó allí a su segundo. Domingo Martínez de Irala, al que se juntaron luego Gonzalo de Mendoza y Juan de Salazar y Espinosa, enviados por el Adelantado Mendoza en busca de Ayolas. Salazar y Espinosa levantó casi frente a la desembocadura del Pilcomayo, en la margen izquierda del río Paraguay, un asiento que fue la base de la ciudad de la Asunción.

1539 En 1537, Domingo Martínez de Irala 

Alonso Cabrera, portador de la real cédula de 1537 y veedor del reino, reconoció teniente gobernador a Domingo Martínez de Irala por ser lugarteniente de Ayolas. Irala instituyó el Cabildo, repartió los indios, dio impulso a la edificación e hizo levantar un censo de la Asunción. Despobló definitivamente Buenos Aires y el centro de la conquista española pasó a la Asunción.

1542Alvar Nuñez cabeza de Vaca en 1541  

Fue célebre por su viaje atravesando la América del Norte, por lo que fue llamado «el mayor caminador de la historia». Partió de Cádiz con 400 colonizadores en 3 barcos. Hizo escala en Santa Catalina y emprendió el viaje al Paraguay por tierra con 200 hombres y 26 caballos. El resto fue por el Paraná; llegó a la Asunción el 11 de marzo de 1542 y nombró  a Irala. Lo envió a explorar el Norte y éste regresó diciendo haber llegado a la región de los metales preciosos. Alvar Núñez hizo otra expedición con resultados negativos hacia el norte. Al volver a la Asunción fue derrocado y enviado a España.

1544  Domingo Martínez de IralaOrganizó una nueva expedición al Perú, consiguiendo llegar a Charcas, Encontró a los conquistadores del Perú convulsionados por Suenas civiles y por ello se le recomendó que no explorase más allá de los límites del Paraguay. Es nombrado el 4 de octubre de 1552 gobernador propietario. Se funda la diócesis del Ría ce la Plata, siendo primer obispo fray Pedro de la Torre. Irala murió et 3 de octubre de 1S56, designando gobernador a Gonzalo de Mendoza,
1552Domingo Martínez de Irala  
1556 Gonzalo de Mendoza Gobernó durante dos años. Envió a Nufrio de Chaves a fundar una población que facilitase las comunicaciones con el Perú. Esta fue Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Murió
en 155S.
1558  Francisco Ortiz de VergaraEn 1564 realizó un viaje al Perú por la ruta de Santa Cni2 de la Sierra, para pedir confirmación del cargo de gobernador. Fue detenido, procesado y absuelto por la Audiencia ce Chaicas. Durante el litigio fue nombrado por el virrey del Perú Juan. Ortíz de Zarate, con la condición de ir a España para ser confirmado.
1568Juan Ortiz de Zárate  Fue confirmado en España como Adelantado del Río de la Píate por dos vidas en 1569. Durante el tiempo ce su viaje designó teniente de gobernador a Felipe de Cáceres.
Felipe de Cáceres (interino) Se produjeron en la Asunción grandes desórdenes y Felipe de Cáceres fue depuesto. En su lugar se nombró a Martín Suárez ce Toledo.
1572 Martín Suárez de Toledo Durante su gobierno, Juan de Garay fundó la ciudad de Santa Fe.
1575Juan Ortiz de Zárate  Recién en 1572 logró organizar su expedición y partió de Cádiz con 5 naves y 510 personas. Después de un azaroso viaje y de continuas luchas en él Río de la Plata, llegó a la Asunción en 1575. Efectuó un reparto más humanitario de los indios y murió el 26 de enero de 1576 dejando heredera de la región del Pío de la Plata a su hija Juana, residente en Charcas, y gobernador interino a su sobrino Diego de Mendieta.
1576 Diego de Mendieta Gobierno desordenado. Fue depuesto por los habitantes de la Asunción.
1578 Juan Torre de Vera y Aragón Al casarse Juana Ortiz de Zarate con el oidor de la Audiencia de Charcas, Juan Torres de Vera y Aragón, fue éste el Adelantado del Río de la Plata. Discutida la legalidad de su cargo, designó a Juan de Garay teniente d« Gobernador.
Juan de Garay Segunda fundación dé Buenos Aires.
1583Juan de Torres Navarrete Fundó la ciudad de Concepción del Bermejo, de corta
existencia.
1587Juan Torre de Vera y Aragón  Fundó en abril de 1588 la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. En 1590 partió para Charcas y de allí a España, donde renunció al cargo en. 1593.

Expedicion de Juan Diaz de Solis Leyenda del Rey Blanco Ciudad Perdida(301)

Expedición de Juan Díaz de Solís
La Leyenda del Rey Blanco

Introducción: Desde que Balboa descubrió el Mar del SurSud – Océano Pacífico), se inició la búsqueda de un paso que comunicase los dos océanos. Los portugueses se apresuraron a enviar una expedición al mano de Cristóbal Haro y Nuño Manuel en 1513-1514. Creyeron que el paso era el río Paraná, que no exploraron y regresaron con la noticia su hallazgo.

Los españoles, tuvieron noticias de este viaje y mandaron una expedición para posesionarse de dicho paso, que calculaban se hallaría dentro de la jurisdicción castellana.

La armada vino al mando del piloto mayor .del reino, Juan Díaz de Solís. Los preparativos se hicieron en gran secreto, para evitar que Portugal tratase de impedirla, ya que la expedición seguiría la ruta de la de Haro. Salieron de San Lúcar de Barrameda el 8 de octubre de 1515.  Acompañaba a Solís el piloto Juan de Lisboa que había tomado parte en la empresa clandestina portuguesa.

Avistaron el continente frente al cabo San Roque y recorrieron la costa del Brasil. Llegaron a una isla que llamaron de la Plata (Santa Catalina) frente a la que perdieron una nave, once de cuyos tripulantes quedaron en tierra.. Siguieron navegando hasta llegar al actual puerto de Maldonado, que llamaron Nuestra Señora de la Candelaria, donde desembarcaron y tomaron posesión en nombre de la corona de Castilla.

Penetraron después en un río que llamaron Mar Dulce; era el Paraná Guazú que los españoles llamaron posteriormente Río de Solís el último documento que lo designó así fue la Capitulación de Mendoza. Después se lo llamó Río de la Plata; designación impuesta por los portugueses de la costa del Brasil, quienes decían que era el río que conducía a la Sierra de la Plata.

Solís y algunos compañeros desembarcaron en la costa uruguaya, y fueron sorprendidos en una emboscada por los indios guaraníes, qué mataron a todos, salvándose únicamente el grumete Francisco del Puerto, quien quedó cautivo. Los restantes españoles, que habían quedado en las naves, regresaron a España.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia

Historia Emprestito Baring Brothers a Rivadavia Prestamo

Historia Empréstito Baring Brothers a Rivadavia

Empréstito de un millón de libras esterlinas con la Casa Baríng: Se contrató el 1 de julio de 1824 para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires y el pueblo de Patagones y la instalación del servicio de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires. Sólo llegaron a Buenos Aires unas 570.000 libras esterlinas, en su mayoría en letras de cambio. Ninguna de las obras previstas se realizó con ese dinero, que fue entregado al Banco de Descuento para que diera créditos a sus clientes. El Estado argentino terminó de pagar la deuda en 1904.

pretamos a argentina

ANTECEDENTES: Durante el gobierno de Rivadavia el ambiente de reformas (iniciado mientras era Ministro de Martín Rodríguez) trajo aparejada la necesidad de mejorar las condiciones de vida en la provincia de Buenos Aires, para lo cual se requería dinero.

La Junta de Representantes facultó al gobierno de Buenos Aires para negociar un empréstito de 1.000.000 de libras esterlinas con la firma Baring Brothers. El dinero se solicitó para restaurar el antiguo muelle, realizar instalaciones de agua corriente, mejorar las obras públicas y los pueblos de frontera.

Este empréstito representaba el inicio de una política de endeudamiento que tiene repercusiones hasta en la actualidad.

Para efectivizar el crédito, se dictó la ley de enfiteusis el 1° de junio de 1822, por la cual las tierras públicas no podían venderse, pues constituían la garantía del crédito al ser cedidas a largo plazo a campesinos quienes debían pagar un canon anual (prestación pecuniaria impuesta por el Estado). Con esta ley se pretendía fomentar la agricultura y la colonización.

Pero, en realidad, los fines de la ley fueron desvirtuados, pues las tierras, en su mayoría, pasaron a manos de latifundistas, quienes extendieron sus dominios y no fomentaron la agricultura, ya que la ganadería les resultaba más rentable. Además, no siempre se pagó el canon impuesto.

Al cabo de dos años de especulaciones, llegó el empréstito. Sólo se recibieron 560.000 libras ya que del monto original se dedujeron comisiones anticipadas y gastos de intermediarios.

Ese dinero nunca fue destinado para modernizar la ciudad de Buenos Aires, sino que sirvió para solventar los gastos de una guerra inminente con el Brasil. «

Bernardino Rivadavia

HISTORIA DEL PRIMER EMPRÉSTITO A ARGENTINA: Fue un día de invierno de 1822 cuando empezó la deuda externa. Su matriz fue un decreto de impreciso articulado. La parte que importa es la siguiente: «La Honorable Junta de Representantes de la provincia, usando la soberanía ordinaria y extraordinaria que reviste, ha acordado y decreta con todo el valor y fuerza de la ley lo siguiente:

«Artículo 1. Queda el gobierno facultado para negociar, dentro o fuera del país, un empréstito de tres o cuatro millones de pesos valor real…»

Largos 162 años después las borrosas estadísticas de que se dispone permiten verificar (o permitirían verificar) que la Argentina sólo se vio libre de deuda externa durante cuatro meses. Algunos expertos ubican ese tenue período hacia 1949. Otros descreen o relativizan su existencia.

Las piedras de la calle Florida
Ya en 1820 chocaban las ansias de hacer obras públicas con las escasas disponibilidades. Los economistas y los historiadores podrían explicar ese déficit con una multitud de datos. Pero un solo hecho sería suficiente: ese año de 1820 la provincia de Buenos Aires tuvo veintitantos gobiernos. Hacia 1822, Rivadavia mandó a desmantelar el precario muelle que entonces, temerosamente, entraba al río. Con las piedras hizo embaldosar Florida.

A favor y en contra
A favor de los empréstitos se ha dicho:
– Facilitan a los gobiernos un mejor aprovechamiento de los recurso, acelerándolos.
– Capitalizan al país con los resultados de la inversión a la que se dedican.
– Pueblan e incorporan a la economía los recursos naturales.
– Crean fuentes de trabajo.
– Es el recurso para alcanzar de inmediato
proyectos ambicionados.

La lista es tan incompleta como esta otra, en contra:
– La historia de los empréstitos demuestra que finalmente se los destina a alimentar burocracia o gastos militares.
– El endeudamiento provoca recelos en la población.
– Es una incitación al gasto sin disciplina.
– Somete al país a imposiciones del extranjero, directas o indirectas.

– Es el medio fácil para que los gobernantes empiecen obras sin arbitrar los medio idóneos y locales de financiación. De igual modo, el sonado empréstito Baring levantó acusaciones y aclaraciones, muchos autores criticaron que se lo hubiera negociado al 70 por ciento de su valor nominal (por cada 100 libras, la Baring entregaba solamente 70, que eran menos aún, deducidas comisiones y otras cargas). Cuando llegaron los fondos se designó una comisión que debía atender «los servicios de su entretenimiento», esto es, su inversión, administración, préstamos, pagos de intereses, etcétera. Y esos primeros servicios de entretenimiento resultaron prestarnos y descuentos de documentos a comerciantes e importadores, entre los que descollaban algunos nombres vinculados con la concertación del empréstito.

Luego pasarían a engrosar el capital del flamante Banco Nacional. Nunca tuvieron aplicación al destino que se había declarado: el muelle porteño, las aguas corrientes, las ciudades costeras. Aunque es cierto, también, que en seguida vendría la guerra con el Brasil y los mil días de bloqueo al puerto impuestos en enero de 1826; los 950 días del bloqueo francés del 38; los 650 días del anglofrancés del 45; los otros 350 días del otro bloqueo francés… Además, vino la guerra civil.

Hubo épocas de pago. En 1826, 27.392 libras como parte de pago de los intereses del segundo semestre. Penosamente se pagó en 1827.

Los gobiernos que siguieron no podrían cumplir. En 1837, después de un acuerdo, de una refinanciación, se reconocieron intereses atrasados por 1.641.000 libras. En 1824, cuando el empréstito llegó a Buenos Aires, hechas todas las deducciones y según los cálculos exhibidos por varios autores, sólo habían ingresado a la caja fuerte nacional 570.000 libras.

Las estadísticas oficiales sobre la deuda (interna y externa) son material notoriamente escaso, cuando no ausente. Pero ese déficit y esa dificultad han sido cubiertos por José García Vizcaíno en su documento-libro La deuda publica nacional.

Las cifras de la deuda prefiguraban ya la crisis que iría a estallar. Porque, además, el endeudamiento externo no se había parado. En 1868 se había contratado otro préstamo en Londres: se lo usó en la guerra del Paraguay. Otro, de 1871, se gestionó para obras públicas y se lo terminó gastando también en aquella guerra y otras, internas, contra Entre Ríos y Corrientes. Hubo otro refuerzo, en 1873.

La «comisión argentina»
Hacia el decenio de 1880, Buenos Aires conocía un crecimiento más febril que nunca; oleadas de inmigrantes y de capital eran atraídas desde Europa hacía aquella puerta, a una América nueva. Los Baring encabezaron una serie de empréstitos pero no tuvieron suficientemente en cuenta las condiciones internas de la Argentina.

En agosto de 1890, lord Lidderdale, gobernador del Banco de Inglaterra advirtió a la casa Baring «que estaba aceptando demasiadas letras de su agencia argentina. En noviembre los rumores sobre sus dificultades habían ya trascendido peligrosamente. Empezaron las consultas; ellas confirmaron —dice Sampson— la terrible noticia de que los Baring no habían logrado colocar sus títulos y efectos argentinos, y que tal vez habrían de suspender pagos a la semana siguiente.

En Buenos Aires, Pellegrini levantó un empréstito patriótico. Hizo una emisión de 50 millones, llevando el total del circulante a los 300 millones y creó el Banco Nación. Durante diez años más el país no volvió a emitir un solo peso. El déficit que en el ’91 había sido de 54 millones, cayó en el ’92 a 17. En julio del ’93 se firmaba el Acuerdo Romero: en él se incluyeron todas las deudas con el exterior. En ese acuerdo entraron 14 empréstitos por algo así como 44 millones de esterlinas. Hubo una rebaja de intereses. En la década del ’30 la Argentina empezó a caminar la senda inversa: rescatar deuda externa, achicarla. Entonces se hizo un empréstito de repatriación.

¡Cuatro meses sin deuda!
Vinieron los tiempos de la guerra. «Eran tiempos difíciles. Los ingleses compran pero no pueden pagar. La Argentina les vende al fiado durante todo el conflicto, mientras ellos bloquean las libras esterlinas con las que nos deberían pagar por el trigo y la carne que compran. A pesar de eso, la Argentina sigue pagando su deuda externa y aun en 1942 paga para repatriar una parte de ella», dice Antonio Brailovsky en su trabajo Historia de la deuda externa argentina, que publicó el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico.

En ese año de 1942 se propone que se emplee parte de lo que los ingleses deben en achicar deuda propia. La medida se aplica primero con cuentagotas. Luego con mayor amplitud. Al mismo tiempo la Argentina va entrando a un período político y económico sobre el que aún prevalecen notorias discusiones. «Cuando subió el peronismo al poder en 1946 —apunta Brailovsky—, quedaba una pequeña parte de deuda que fue rescatada casi totalmente en varias cuotas. A fines de 1949 no quedaba prácticamente nada. Con lo cual los argentinos se pasaron cuatro meses de su historia «sin deuda externa». Ese período de cuatro meses fue de enero a abril de 1950. En mayo se firmó el empréstito de 115 millones con el Eximbank.

Ocurre que si el Estado no tenía deuda, sí la había en el sector privado; se denunciaban 300 millones de deudas comerciales. Un equipo ya negociaba esta situación en el ’49. Resolvió que de las ventas argentinas a Estados Unidos se destinara el veinte por ciento para ir cancelando esas cuentas. Estados Unidos propuso entonces el empréstito. Fue a largo plazo, 15 años. Y como eran deudas de bancos privados, ellos mismos formaron una comisión que fue la que suscribió el crédito. Pero algo muy curioso pasó entonces: el Eximbank encaró un arqueo de las deudas y de los 300 millones de que se hablaba se descubrió que había en realidad deudas por 115.

Lentamente primero, más aceleradamente después, el país volvió a endeudarse. En 1973 se enteró de que la deuda bordeaba los 8.000 millones de dólares. Un año después orillaba los 10.000 millones. Entonces, casi sorpresivamente, la historia se aceleró hasta el vértigo: a fines de 1980 era de 27.000 largos millones.

Hoy, su arquitectura es tal que se vuelve a aquellas imprecisiones inaugurales del decreto de 1822; los cálculos dicen que es de 43.000 millones o de 46.000 millones. Y también, como entonces, como un signo fatal, esa deuda tampoco tuvo por destino enriquecer al país.

Roberto Fernández Tabeada
Adaptación del diario Clarín, 1984.

Inestabilidad Politica Argentina Guerras de la Independencia

Inestabilidad Política Argentina
Las Guerras de la Independencia

La etapa revolucionaria (1810-1820): Entre 1810 y 1820 se vive un clima de gran inestabilidad política. Se suceden los gobiernos (Primera Junta (1810), Junta Grande (1811), Triunviratos (1811-1814) y el Directorio (1814-1820) que no pueden consolidar su poder y deben hacer frente a la guerra contra España. En esta lucha se destacarán Manuel Belgrano, José de San Martín, llegado al país en 1812, y Martín Miguel de Güemes.

Las campañas sanmartinianas terminarán, tras liberar a Chile, con el centro del poder español de Lima. El 9 de julio de 1816 un congreso de diputados de las Provincias Unidas proclamó la independencia y en 1819 dictó una constitución centralista que despertó el enojo de las provincias, celosas de su autonomía.

Inestabilidad Politica Argentina Guerras de la Independencia

A comienzos de 1817, el Congreso inició su traslado a Buenos Aires, donde comenzó a sesionar en mayo.

Luego de muchas discusiones, el 22 de abril de 1819 proclamó la Constitución. Aunque de apariencia republicana, sus artículos podían ser fácilmente modificados para convertir al Estado en una monarquía.

En efecto: establecía la figura de un Director Supremo que debía gobernar junto con un Consejo de Estado.

El Poder Legislativo era bicameral: una Cámara de Representantes, dirigida por el pueblo de la nación, era acompañada por un Senado, donde se encontrarían representadas las grandes corporaciones: Iglesia, Ejército, provincias y universidades.

Aunque la Constitución fue formalmente jurada por las provincias, la resistencia contra su carácter centralista y pro-monárquico no tardó en aparecer.

En pocos meses, caería junto con el Congreso y el Directorio que le habían dado vida.

En el período 1816-1820 las Provincias Unidas alcanzaron un importante objetivo: la independencia política, proclamada por medio de sus representantes en el Congreso y en un momento de gran peligro por el triunfo de la reacción española.

Los acuerdos entre los dirigentes de Buenos Aires, Cuyo y el Norte hicieron posible la independencia y la campaña de San Martín a Chile. Asegurada la emancipación, las disidencias se acentuaron. La anarquía se hizo presente. No fue posible establecer las bases para la organización del Estado. Los proyectos analizados: centralismo o federación, monarquía constitucional o república, no lograron el consenso necesario para imponerse. La Constitución promulgada en 1819 intentó una fórmula mixta, pero no tuvo en cuenta la realidad del país.

Las autoridades nacionales perdieron poder, agotadas en la lucha por la independencia y en los enfrentamientos internos contra los pueblos partidarios de la federación.

El proceso de disgregación territorial se acentuó: el Alto Perú quedó en manos de los españoles; el Paraguay siguió su política independiente y se negó a participar en el Congreso Nacional; la Banda Oriental fue anexada por los portugueses.

Fuente Consultada: La Argentina Una Historia Para Pensar 1776-1996 Rins-Winter

Crisis del Imperio Español en America y Sus Consecuencias

Crisis del Imperio Español en América: La Primera Junta

La revolución de Mayo de 1810: En 1806 y 1807 se produjeron dos invasiones inglesas, que fueron rechazadas por el pueblo de Buenos Aires, alistado en milicias de criollos y españoles. En cada milicia, los jefes y oficiales fueron elegidos democráticamente por sus integrantes. Las milicias se transformaron en centros de discusión política.

Estas  invasiones inglesas demostraron que España estaba seriamente debilitada y que no podía ni abastecer correctamente ni defender a sus colonias.  La ocupación francesa de España por Napoleón, la captura de del Rey Carlos IV y su hijo Fernando VII y la caída de la Junta Central de Sevilla decidieron a los criollos a actuar.

En estas circunstancias, Cornelio Saavedra (jefe del Regimiento de Patricios), Manuel Belgrano y Juan José Castelli actuaron en representación de los grupos criollos ante el Cabildo y el Virrey, mientras las milicias y los activistas revolucionarios presionaban desde los cuarteles y las calles. Belgrano, Saavedra y Castelli reclamaron a los miembros del Cabildo de Buenos Aires la convocatoria de una asamblea de vecinos, de carácter excepcional, denominada “Cabildo abierto”.

El 25 de mayo de 1810 se formó la Primera Junta de gobierno presidida por Cornelio Saavedra, que puso fin al período virreinal. Mariano Moreno, secretario de la Junta, llevará adelante una política revolucionaria tendiente a fomentar el libre comercio y a sentar las bases para una futura independencia.

La etapa inicial de la revolución se caracterizó por la inestabilidad, la guerra originada por la reacción de los funcionarios españoles y los enfrentamientos entre los grupos revolucionarios que trataban de imponer sus soluciones a los graves problemas planteados.
Los objetivos no estuvieron claramente expuestos. Se hablaba de independencia y constitución pero no llegaba el momento de encarar esas decisiones. La suerte adversa de las armas y la restitución de Fernando VII en el trono llevaron a una posición negociadora que no dio resultados. Sin embargo, se proclamó la soberanía, se conformaron los símbolos nacionales y se generalizó la idea de independencia.

Desde el punto de vista territorial se produjeron importantes pérdidas: el Alto Perú quedó en manos de los españoles y el Paraguay inició una vida autónoma. La Banda Oriental, y el litoral, liderados por Artigas, optaron por la federación, rechazada totalmente por los hombres cíe Buenos Aires.

La revolución quedó dividida en dos grandes sectores: las Provincias Unidas del Río de la Plata, lideradas por los hombres de Buenos Aires, y la Liga de los Pueblos Libres bajo la autoridad de Artigas. Ninguno de los dos grupos pudo conformar un sistema político sólido que permitiese organizar el país.

Todo estaba por hacer: la independencia, la organización y la definición de la guerra, pero se había logrado contener la reacción española y los ideales de libertad se habían difundido en los pueblos. La revolución federal de 1815 abría una esperanza.

Conquista y Colonizacion Española en America España Conquista America

Periodo Colonial en America Sociedad, Costumbres y Cultura

Período Colonial en América
La Vida, Sociedad, Costumbres y Cultura

1-Creación del Virreinato del Río de la Plata
2-La Cultura Colonial
3-Las Ciudades Coloniales – Arquitectura
4-Vida y Costumbres Coloniales
5-Estructura Social  Colonial

La etapa colonial: Virreinato del Perú y Luego el del Río de la Plata: Carlos III rey de la dinastía Borbón, fue el que emprendió el intento de reforma más ambicioso. Apremiado por la creciente competencia de otras potencias coloniales, y ante numerosas dificultades para hacerse obedecer en América, decidió modificar drásticamente el sistema de administración. Para ello, creó el Virreinato del Río de la Plata en 1776, con capital en Buenos Aires, hasta ese momento Argentina perteneció al virreinato del Perú. El primer virrey fue Pedro de Ceballos.

El establecimiento del virreinato del Río de la Plata respondió al intento del gobierno español  de consolidar las fronteras con el Brasil meridional y frenar los avances de los portugueses, que alcanzaban ya las costas del Río de La Plata, así como de acabar con la presencia permanente de embarcaciones británicas en las aguas del Atlántico sur y del Pacífico, atraídas por el contrabando, la riqueza pesquera de estos mares y la revalorización de la ruta del cabo de Hornos.

Se organizó una gran expedición destinada a zanjar el viejo litigio de límites entre las posesiones españolas y portuguesas, y se puso al frente de ella a Pedro Antonio de Cevallos, quien además recibió provisionalmente, el 1 de agosto de 1776, el título de virrey. La campaña fue suspendida por la firma del Tratado de San Ildefonso (1º de octubre de 1777), por el que España aceptaba la soberanía portuguesa en la franja sur de Brasil, pero, a cambio, se le reconocían sus derechos en el Río de la Plata, el Uruguay, el Paraná y el Paraguay, así como en sus territorios adyacentes. Ese mismo año, acabada la contienda y consolidada la demarcación, Cevallos fue sustituido en el cargo.

historia argentina

LA CULTURA COLONIAL:

Establecimientos educativos. Durante el período colonial, la enseñanza, reflejo de la sociedad, conservó el carácter aristocrático. La enseñanza de las primeras letras era costeada por la Corona (escuelas del rey), los cabildos (escuelas municipales) o las órdenes religiosas (escuelas conventuales). De acuerdo con las nuevas características de la monarquía borbónica se manifestó el interés por elevar culturalmente a la población, dedicándose los bienes de los jesuítas expulsos a la erección de establecimientos educativos.

Buenos Aires, centro político, económico y administrativo, cortó su dependencia cultural de Córdoba con la creación del Real Colegio Convictorio Carolino (1783) sobre las bases del Colegio de San Carlos. Los centros de enseñanza superior estaban en Córdoba y Chuquisaca, con sus respectivas universidades.

Periódicos de la época. La instalación de la Imprenta de los Niños Expósitos data del año 1 780, por obra del virrey Vértiz que tramitó su compra al Colegio de Montserrat. Si bien antes de su instalación circulaban páginas manuscritas con noticias referentes al panorama europeo (1760-64), el periodismo colonial propiamente dicho, nació con la edición del Telégrafo Mercantil, Rural, Político. Literario e Historiográfico del Río de la Plata (1801-1802) dirigido por Cabello y Mesa, siguiéndole el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio (1802-1807). dirigido por Vieytes y el Correo de Comercio (1810-11), fundado por Belgrano.

Arquitectura. En el período colonial, laS regiones del Río de la Plata recibieron el influjo de diversas corrientes arquitectónicas europeas. Sin embargo, el medio local no fue propicio al desarrollo intensivo de esta actividad: se carecía de una base indígena (como la que proporcionaron incas y aztecas en Perú y México), los recursos económicos eran escasos, y en ciertas zonas también se careció de materiales adecuados para construcciones de gran envergadura. Los primeros colonos de la margen occidental del Plata levantaron sus habitaciones de adobe a falta de piedra, y sólo más adelante se fabricaron los ladrillos para la edificación.

En el orden de la arquitectura oficial o religiosa es en el que encontramos las muestras más importantes, destacándose, además, algunas residencias particulares levantadas sobre todo en el siglo XVIII.

Los estilos renacentista, neoclásico y barroco, penetraron en estos países matizados con aportes peruanos, españoles, lusitanos, etc.. surgiendo del conjunto un arte hispanocriollo colonial de tonalidades propias.

Dentro de un panorama total sumamente precario, resaltaron las iglesias, fruto lógico de una época en que los valores religiosos eran predominantes.
En la arquitectura civil son característicos los cabildos, sede de los poderes municipales, con sus pórticos superpuestos y balcones de reja.

Las casas particulares eran, en general, de una sola planta con entrada a través de un zaguán y varios patios en torno a los cuales se instalaban las habitaciones.

El aspecto general de las ciudades rioplatenses. trazadas sobre el esquema típico de damero, era pobre. Buenos Aires, capital del Virreinato desde 1776. mereció para las generaciones posteriores el calificativo modesto de gran aldea.

LAS CIUDADES Y SUS VIVIENDAS

Las ciudades coloniales se fundaron según un plano más o menos uniforme: parecían un papel cuadriculado. Este trazado en «damero», facilitó la distribución de los solares entre ¡os habitantes. En el centro y alrededor déla Plaza Mayor se levantaban los edificios principales: el Cabildo, el Fuerte y la Catedral.En los primeros tiempos Buenos Aires fue una aldea de pocas manzanas: las casas se aglutinaban en torno al Fuerte y escaseaban a medida que se alejaban de él.

En cambio, algunas ciudades del interior, como Córdoba, habían crecida más y contaban con importantes edificios de piedra.  Con las libertades de  comercio, la Buenos Aires de «cuatrocientas casas» (siglo XVII) se convirtió en una ciudad de más de 25.000 habitantes (1779). Además, desde 1776 era la capital del Virreinato del Río de la Plata y empezaba a disfrutar de las ventajas que tal jerarquía le daba.

Si antes no se notaban las deficiencias de la ciudad, se hicieron evidentes a medida que se desarrollaba el comercio y otras actividades. Tadeo Haenke escribió, al visitar Buenos Aires, que su planta era una de las más hermosas y alegres y que «por la parte este y por otras direcciones se salía a hermosas campiñas cubiertas de verde y a las huertas y quintas de las cercanías», pero de las calles. . . su opinión fue muy distinta. Le parecieron terriblemente sucias y abandonadas, sobre todo en tiempos de lluvia.

Bueno, las quejas por el mal estado de las ron durante mucho, mucho tiempo. En el Litoral no era fácil empedrar, porque no había piedras. Pero, además, la gente le tenía miedo al empedrado: creían que haría peligrar la estabilidad de los edificios al debilitar sus cimientos. En fin, se dice que las autoridades fomentaban esas ideas para no hacer las obras. Eso, hasta que el virrey Vértiz se puso firme a impulsar los primeros rudimentos de una acción municipal en cuanto a empedrado, alumbrado público y limpieza de las calles. Afortunadamente, otros virreyes siguieron su ejemplo.

Buenos Aires estaba dividida por entonces en cinco jurisdicciones basadas en la presencia de una iglesia: Concepción, Monserrat, el Socorro, San Nicolás y La Piedad. Las iglesias eran los más sólidos edificios que había, aunque sus fachadas eran sencillas y no podían competir con otras de América. En cuanto a la Catedral, como estuvo mucho tiempo a medio construir,fue para los vecinos el símbolo de la obra inconclusa; por eso cuando se referían a algo que no terminaba nunca exclamaban ¡Bah, esa es la obra de la Catedral!

A partir del siglo XVII, las casas aumentaron y mejoraron su aspecto. Los pudientes las hacían construir según los modelo del sur de España. Las viviendas constaban de dos y hasta tres patios, olorosos de naranjos; pero, contrariamente a lo que muchos creen, muy pocos tenían un aljibe. Por entonces éste eran un lujo que pocas familias podían permitirse. Los Basabilbasso fueron los primeros en instalar uno.  Porque disponer de agua en su propia casa era una comodidad desusada en la colonia. La mayoría de los vecinos no tenían más remedio que comprar el agua extraída del río.

La Plaza de Toros: Desde los comienzos del Virreinato, las corridas de toros fueron una de las diversiones populares típicas. Las primeras corridas no se hicieron en lugares especialmente construidos para este fin, sino en la Plaza Mayor. En efecto, como estos espectáculos solo se ofrecían en algunas ocasiones (cumpleaños del Renacimiento de un príncipe], en esos días se levantaban empalizadas de madera, que delimitaban la arena, y alrededor de ellas se disponían asientos para el público. La improvisada plaza ubicaba frente al Cabildo, pues las autoridades presenciaban corrida desde sus balcones.

Aunque no faltaban las ventanas a la calle, se tendía a volcar la vida familiar hacia el interior. El mobiliario y los adornos variaban según las posibilidades de los dueños. Algunos viajeros opinaban que las casas ricas tenían muebles muy finos, pero que la mezcla de estilos producía un efecto de mal gusto. También se criticaban las rejas porteñas.

Esas rejas «voladas» que demostraban la habilidad de los herreros y su poca imaginación… pues el modelo casi no variaba. En realidad, la crítica no era por esto, sino porque las rejas, que amparaban las ventanas de la calle, sobresalían del marco y, como las veredas eran estrechísimas, más de uno se las llevaba por delante en la oscuridad de la noche. Pero, además, no eran buenas defensas, al menos en verano. Como las ventanas estaban entonces abiertas, los ladrones, ayudados por una caña, «pescaban» sin problemas los objetos más cercanos.

Hablando de estaciones: los inviernos eran una tortura. El frío entraba por todas partes y no había cómo combatirlo. Solo podía la gente entibiarse encendiendo el brasero, alrededor del cual se reunían todos para recibir un poco de calor. Pero éste no templaba todas las habitaciones y, además, como se temía un enrarecimiento del aire, a la hora de dormir se sacaban los braseros al patio.

En Buenos Aires no había edificios llamativos, salvo la cárcel, que llamaba la atención, pero por su fealdad. Los había, en cambio, en la ciudad de Córdoba, con su bella casa del virrey Sobremonte, o la Catedral, o la Iglesia de la Compañía de Jesús. En todas las ciudades del Virreinato, aunque las casas tenían una sala con buenos muebles, damascos y alfombras importadas, solo las usaban en grandes ocasiones. Lo común era recibir en otras salitas, amuebladas con sillas de paja, chuses y una mesa. A la hora de las comidas la familia se reunía en torno a la gran mesa del comedor: sobre ella, o sobre otra —que hacía las veces de aparador—, y en las alacenas de vidrio había muchos objetos de plata que no costaban demasiado. En cambio, la loza era carísima.

A veces, los porteños salían a comer afuera. La elección era fácil, pues había una sola fonda —la de los Tres Reyes—. También se daban comidas en la casa de un tal Monsieur Ramón, pero para «llevar a domicilio». Muchos señores enviaban a sus esclavos a la casa de ese señor para que aprendieran a cocinar. Para tomar algo lo mejor era la confitería francesa, famosa por preparar buen café, tostadas y pastelitos.

Respecto a la moda, las mujeres vestían a la moda, pero sus trajes eran menos lujosos que los de las peruanas. Por otra parte, la gente común y tambien las señoras principales cortaban, cosían y aderezaban sus batas: eran «ingeniosas y delicadas costureras». Y las mujeres más pobres no solo hacían sus vestidos «sino los de sus maridos, hijos y hermanos», cuenta Concolorcorvo.

El vestido de calle era ancho, con el pliegue recogido atrás, generalmente adornado con flecos o una red de borlitas. Había zapatos finos pero costaban una onza de oro el par. La cabritilla no se conocía. Los pobres iban descalzos o embutidos en zapatos hechos de un cuero duro, llamado cordobán. El betún no se conocía.

Si dejamos Buenos Aires y miramos hacia el interior, veremos que los señores cordobeses visten con gran elegancia, pero siusmujeres no. En cambio, las cordobesas son excelentes amas de casa: en general son gentes muy laboriosas. Además, tienene dos colegios importantes —el real y el de Monserrat— y se enorgullecen por tener la primera Universidad del Plata.

Los jóvenes no tenían muchas carreras para elegir en la ciudad: se dedicaban a los oficios mecánicos o entraban como dependientes. Los mozos de tiendas debían hacer su trabajo específico y, además, barrer las veredas, fregar los candeleros, tender su cama —sobre el mostrador— y la de su patrón y limpiar los platos. Todo gratuitamente hasta que adquirían experiencia. . . Entonces les pagaban un sueldo de miseria. Más afortunados eran los hijos de las familias adineradas, pues frecuentemente eran enviados a completar sus estudios a las universidades españolas, a la de Charcas o a la .de Córdoba. Poca gente sabía leer y escribir y los libros no eran abundantes ni mucho menos. Había pocas bibliotecas, una sola imprenta, y la entrada de libros a las colonias era controlada por organismos especiales: se prohibía toda obra que fuera considerada inmoral (muchísimas novelas) o que pudieran alterar el orden. A los criollos, por supuesto, siempre les quedaba el recurso del contrabando, y de esta manera entraban los libros prohibidos.

ESTRUCTURA SOCIAL COLONIAL:

Blancos. El colonizador español que llegó a América pertenecía socialmente al elemento popular que, desplazado en la metrópoli, buscaba en las colonias reivindicar sus derechos, formando la aristocracia de conquista que reunirá en su persona privilegios y cargos, desplazando al criollo. Impedimentos de orden jurisdiccional y religioso restringieron la llegada de extranjeros, pero con la unificación de las Coronas española y portuguesa (1580-1640) y la llegada de los Borbones al trono español (1700), se favoreció la inmigración portuguesa y francesa, formándose en Buenos Aires una importante colectividad extranjera ingresada por medios legales (licencias, afincamiento, naturalización) o clandestinos.

Indígenas. La desigual evolución de las sociedades indígenas fue el factor determinante de las diferencias socioeconómicas en las distintas regiones del Virreinato. Donde los conquistadores hallaron mano de obra abundante se estableció el régimen de la servidumbre (N.O. y Cuyo), en tanto que en otras regiones, ante la escasez de poblaciones indígenas, la economía tuvo su fundamento en la explotación ganadera y el comercio (litoral).

Negros. La falta de brazos para la explotación agrícola fue la causa de la incorporación de esclavos negros procedentes de África o Brasil, mediante licencias reales y asientos negreros. El comercio, monopolizado sucesivamente por portugueses, franceses e ingleses, posteriormente fue declarado libre (1789). Esta disposición se aplicó en el Río de la Plata en 1795. El mestizo, intermediario entre el indio y la ciudad, se estableció en la campaña y formó parte del proletariado rural.

Primeros Aborigenes que Habitaron Territorio Argentino Indigenas

Aborígenes que Habitaron Territorio Argentino

Primeros Pobladores: Los Aborígenes: Los españoles encontraron una gran diversidad de culturas aborígenes que habitaban distintos ambientes: algunas se dedicaban a la caza, la pesca y a la recolección de frutos y plantas silvestres. La población del actual territorio argentino a la llegada de los españoles a principios del siglo XVI sumaba unas 330.000 personas agrupadas en una veintena de grupos étnicos.

Los habitantes del Noroeste, las Sierras Centrales y la Mesopotámica practicaban la agricultura, mientras que el resto del territorio estaba ocupado por grupos de cazadores-recolectores. Las culturas más extendidas fueron los diaguitas al Noroeste, los guaraníes, los tupíes, los tobas y los guaycurúes en el Noreste, los pampas en el centro y los tehuelches, mapuches y onas en el Sur.

La arqueología y las fuentes coloniales nos permiten atisbar dos grandes grupos de culturas: los de la llanura chaqueña y los de la estepa patagónica.

Los pobladores más antiguos, que datan de hace unos 12.000 años, vivían en cuevas que decoraban con pinturas y cazaban animales ya extinguidos, como el mylodon —un perezoso gigante—, o el gliptodonte —una mulita gigante—. Estos grupos se adaptaron pronto al uso de las especies introducidas por los españoles, como el caballo.

Algunos de los pueblos que integraban este grupo son los wichis, los matacos, los abipones, los chorotes, los chulupíes, los pilagaes, los mocovíes, los tobas; y otros, tempranamente extinguidos, como los mocorotaes, los calchines, los quiloazas y los chanátimbúes.

Los matacos habitaban al oeste de la actual provincia de Formosa y en el Chaco salteño. Practicaban la pesca en los ríos y cultivaban, en forma rudimentaria, el zapallo y el maíz. Sus chozas circulares estaban hechas de ramas y paja. Se vestían con prendas de cuero y lucían collares, pinturas corporales, tatuajes, tobilleras de plumas y vinchas. Eran monógamos, aunque los jefes podían tener más de una mujer. Los caciques compartían su autoridad con los médicos hechiceros. Creían en espíritus malos (ohots) que controlaban ciertos ritos y fiestas.

Los abipones, tobas y pilagaes se extendieron en parte de las actuales provincias de Formosa, Chaco y Santa Fe. Pescaban con amones y redes, y cazaban venados y ñandúes. También recogían frutos y miel. Vivían en chozas de ramas y, en épocas de frío, vestían el manto de piel de nutria (quillongo); usaban vinchas, mocasines, faldas de piel y se tatuaban el rostro. Su familia monogámica era fácilmente disoluble y la poligamia era común en los jefes. Sus caciques eran hereditarios y tomaban esclavos entre los prisioneros de guerra.
Creían en un ser supremo y en espíritus de la naturaleza.

Un poco más al este y en la Mesopotamia vivían los caingang, pescadores recolectores de miel, piñas de araucaria, tubérculos, frutos, etc. Vestían un delantal pequeño, hecho con cuero para los hombres y con fibras vegetales para las mujeres. Sus chozas eran simples techumbres a dos aguas sin paredes. Sus caciques-hechiceros gobernaban tribus de unas veinte familias. Creían en un dios bueno (Topen) y en uno maligno (Det Korenk); también sostenían que los animales de caza tenían espíritus que los dominaban y protegían, por lo cual permitían su caza para la alimentación, pero castigaban cualquier abuso.

ANTIGÜEDAD DE YACIMIENTOS ENCONTRADOS EN ARGENTINA: En lo que respecta al actual territorio argentino, las fechas mencionadas para el sur de Chile corresponderían también para nuestra Patagonia (Los Toldos, 10.600 a.C.).

En el caso de Tierra del Fuego, la cultura más antigua no superaría los 6.000 a. C. Para el noroeste, la más antigua estaría ubicada en la provincia de Catamarca, denominada Ampajango, con una probable datación de 12.000 a. C.. En las Sierras Centrales de Córdoba y San Luis se clasificaron antiguas culturas reunidas bajo el nombre común de Ayampitín. La cueva de Intihuasi, San Luis, reveló que sus restos humanos rondarían los 6.000 a. C..

En la puna argentina se ha localizado otra cultura, conocida como la del Saladillo, llegada allí hacia el 4.000 a.C.. Finalmente, podemos agregar que algunos arqueólogos suponen que gran parte del noreste, Misiones y sus zonas próximas, habrían tenido unos primeros poblamientos entre los 8.000 y 10.000 a. C.

Primeros Humanos en América

Conquista y Colonizacion Española en America España Conquista America

Conquista Española del Rio de la Plata Resumen

Conquista Española del Río de la Plata Colonización en América

Capítulo I: Historia Conquista y Colonización Española:

Historia de las Exploraciones:

En los siglos XI y XIII Europa vivió una gran expansión demográfica y experimentó cambios económicos que posibilitaron la expansión comercial y territorial.

Conquista y Colonización Española

* Europa pasó de 42 millones a 73 millones de habitantes en 300 años.

* Se repoblaron algunas ciudades romanas abandonadas.

* Se restableció el comercio.

* Aparecen las primeras ferias en los cruces de caminos.

* Resurge la vida urbana.

* Se crearon los burgos, que eran pequeñas aldeas, que algunas llegaron a ser grandes ciudades.

* Se ganaron tierras para la siembra que hasta ese momento no eran aprovechadas, como ser lagunas, pantanos, bosques, etc.

* Surgieron nuevas técnicas de cultivo, logrando mayor rendimiento, como la rotación trienal del suelo.

* Se perfeccionó el arado y el arnés que aumentó la capacidad de tiro de los bueyes y caballos.

* Aparecieron nuevas formas de transacción comercial, como la letra de cambio o simplemente el pagaré.

* Se realizaron nuevos caminos y se mejoraron los abandonados.

* Los principales centros comerciales fueron Génova, Venecia y Flandes (actual Bélgica)

* El Lejano Oriente proveía de artículos de lujo, como sedas, pieles, telas, especias y algún tipo de piedras finas.

*Se pagaba con oro que se traía de África (del Congo).

* Se mejoraron los barcos y le activaron algunos puertos.

* Se mejoró la cartografía. Aparecieron nuevos planos para mejorar la navegación.(los portulanos o carta marina)

* Se diseñó la carabela combinando todas las ventajas que tenían los diversos barcos hasta ese momento. Se diseñó en España y Portugal.

* Se perfeccionaron los instrumentos y técnicas para navegar por mar adentro.(siglo XV).Se empezó a utilizar la brújula y el astrolabio, es decir, se navegaba utilizando las estrellas y la matemática.

* Si bien, ya en el siglo XIV había suficiente experiencia y técnicas para realizar viajes interoceánicos, esta evolución se vio retrasada por la diseminación de una severa peste, llamada «peste negra o bubónica» que diezmó la tercera parte de la población.

España y Portugal tenían ciertas ventajas respecto al resto de Europa, las cuales le permitieron tener prioridad respecto al descubrimiento de nuevas tierras lejanas.

*Están rodeadas de costas, es decir tienen contacto directo con el océano y por lo tanto una histórica experiencia en navegación marítima.

*El estrecho de Gibraltar une el océano con el Mar Mediterráneo lugar histórico de paso por las distintas caravanas comerciales.

*Gran influencias de los vientos alisios, que soplan de Europa hacia América y viceversa.

*Las ciudades más importantes trataron desde un primer momento de poseer bases comerciales con salida directa al mar, por lo tanto se asentaron en esos países y promovieron la navegación para su crecimiento económico.

*Como la península ibérica había sido ocupada por los musulmanes, los dos reinos se unieron en una lucha feroz contra el «infiel musulmán».

*Trataron de «cortarles» todas sus rutas comerciales, inclusive las de Africa, de donde obtenían grandes cargamentos de oro.

*Se necesitaban incorporar nuevas tierras para cultivar azúcar, ya que era nuevo alimento que día a día tenía mayor demanda.

*La ruta de la especias era dominada por los musulmanes, por lo tanto se debió buscar un nuevo camino al oriente, y uno de ellos fue bordeando Africa.(fueron los portugueses los primeros que lograron esta meta)

Especias:

* Las especias tenían un importante uso, para la conservación de carnes.

* En menor escala para la condimentación de alimentos.

* Algunas se decían tenían poderes curativos, y se las usaban como remedios.

* Los especieros a menudo eran boticarios.

* También se fortalecían ciertos vinos.

* Algunas especias son: jengibre, clavo de olor, canela, nuez moscada, pimienta.

También se traían de oriente algunos productos tintóreos como ser: la agalla de tinte, para el color negro ,el cremex, la pacas de índigo se obtenían bellos azules.

Otro alimento que formó parte de la cultura europea fue el azúcar, que hasta ese momento se utilizaba la miel de abejas para endulzar algunas comidas.

Mientras Portugal se encargaba de buscar un nuevo camino hacia el oriente, bordeando las costa de Africa, España estaba ocupada en la desocupación definitiva de los últimos musulmanes, tarea que finalizó en 1492, fecha en que comenzó la búsqueda  de otro camino al oriente por el occidente, propuesto por un navegante de gran experiencia, como Cristóbal Colón.

 Cristóbal Colón planteó lo siguiente:

  • Propuso un planeta esférico.
  • Achicó el diámetro del mismo, oponiéndose a las ideas de prestigiosos geógrafos.
  • Extendió la superficie de Asia.
  • Como consecuencia, la distancia por el occidente desde Europa hasta Asia sería mucho menor de supuesto.

Luego de largas discusiones con los Reyes católicos:

* Se le acepta a Colón la propuesta.

* Se realiza un contrato denominado: Capitulación de Santa Fe

* Colón tendría el cargo de almirante, gobernador y virrey de los territorios descubiertos.

* Tendría un 10% de las ganancias obtenidas.

* Zarpa el 3 de agosto de 1492, llega el 12 de Octubre.

* Llegó a una isla que llamó la Española.

* Al nuevo territorio le llamó Indias y a sus habitantes indios.

* Colón regresó en marzo de 1493 a España.

* Realizó 3 viajes más entre 1494 y 1504.

* Recorrió casi la totalidad de las islas del Caribe.

* Estableció el primer asentamiento de españoles en estas nuevas tierras.

* Nunca supo que había descubierto otro continente. Tampoco pudo encontrar todas las riquezas que el soñaba. Muere en 1506 en Valladolid, muy humildemente.

Este descubrimiento alteró las relaciones de España con Portugal, que invocaron a un viejo tratado entre ambos reinos, sobre nuevas conquistas. Finalmente se puso fin al conflicto mediante la intervención del Papa, y se firmó el Tratado de Tordesillas, en donde se marcó una línea imaginaria de norte a sur a 370 leguas al oeste de Cabo Verde.

De esta línea al oeste serían territorios españoles y los al este portugueses.(la zona de Brasil aún desconocida y que ya pertenecía al Portugal)

 Otros Exploradores De Tierras Americanas:

* Los españoles entre 1500 y 1510 recorrieron todas las islas del Caribe y fueron realizando diversos asentamientos en Cuba, Jamaica, Puerto Rico.

* Vasco Nuñez de Balboa cruzo por primera vez el istmo de Panamá y pudo descubrir el océano Pacífico, llamado «la mar del Sur».

* Se comenzó a sospechar que estas tierras no pertenecían a Asia y que simplemente era un escollo para llegar a Asia.

* Por lo tanto se comenzó a buscar un nuevo paso, que permitiera llegar por barco (no por tierra) al océano Pacífico.

* Juan Díaz de Solís fue el primer marino que trató de buscar ese paso, y en 1516 descubrió el Río de la Plata, al cual llamó el Mar Dulce y pensó que ese podría ser el paso buscado.

El despensero del barco, Martín García, de la expedición de Solís, que había fallecido, fue enterrado en una isla argentina, y desde ese día lleva el nombre del difunto. Al poco tiempo desembarcó nuevamente en esta isla y fue atacado, muerto y devorado por los indios. Esta isla fue el primer suelo argentino que pisaron los españoles.

* El segundo intento fue por parte de Fernando De Magallanes, que en 1520 partió de España con 5 naves, y finalmente halló el paso buscado. Durante la expedición se encontró preciosa información geográfica y etnográfica. Luego de grandes peripecias, sólo una nave llega a España en 1522 con 18 marinos. Magallanes fue muerto en una isla en las Filipinas. Al mando de la expedición quedó Sebastián Elcano.

* En 1526 sale otro viaje expedicionario al mando Sebastián Caboto hacia Asia, a través del estrecho austral, pero al llegar al Río de la Plata se encuentra con algunos sobrevivientes del viaje de Solís, los cuales les hablan sobre la existencia de una «sierra de plata» en el interior de la zona.

Caboto movido por la sed de riquezas fáciles decide fundar un fuerte, el Sancti Spiritus (1527) y comienza a explorar los ríos Paraná y  Paraguay, pero sin lograr su meta. Finalmente ya cansado de la búsqueda, y casi sin hombres, retorna a España desalentado y empobrecido.

De todas maneras las leyendas del «rey blanco» y de «la sierra de plata» no se esfumaron y por el contrario fue divulgándose más y más, por lo que una gran cantidad de avezados marineros se lanzaron en costosas y peligrosas expediciones a estas tierras.

* Américo Vespucio fue el que comprobó fehacientemente que estas tierras no eran parte de Asia, sino que pertenecían a un nuevo continente, cuyo nombre América surgió justamente del apellido de este navegante.

La Conquista y Fundación de Ciudades: (ver: Corrientes Colonizadoras)

Los Conquistadores:

  • Eran hombres de una clase social baja que deseaban elevar su nivel social mediante su enriquecimiento. Algunos eran nobles pero de menor jerarquía: los hidalgos.
  • Muchos no tenían estudios.
  • Eran en su mayoría hombres de lucha, sobre todos aquellos que  guerrearon contra los musulmanes en España.
  • Deseaban aniquilar todo religión que no fuese católica.

Como lograron conquistar a los indios?

  • Tenían armas explosivas que permitían una lucha a distancia.
  • Usaban el caballo, que atemorizaba a los aborígenes.
  • Aprovecharon el malestar de algunas tribus sometidas por los Aztecas o Incas, y realizaron alianzas para la guerra en conjunto.
  • Los indios suponían que eran dioses que retornaban a su tierra y por lo tanto debían ofrecerles resistencia.

 La conquista se realizó en tres etapas:

1) Desde el Caribe, entres 1519 y 1530, se conquistó primeramente a los aztecas, la expedición estuvo a cargo del hidalgo Hernán Cortés.

2) Entre 1530 y 1550 desde Panamá, Francisco Pizarro, dominó a los incas en el Perú.

3) Exploraron todos los rincones de la tierras conquistadas y se fundaron  las primeras ciudades. 

Fundación de Ciudades:

  • Se fundaban ciudades para el asentamiento de los mismo españoles conquistadores.
  • La corona debía permitir la fundación mediante la firma de contratos.
  • La fundación se hacía según exigencias de las Leyes de la Indias.
  • Había que hacer una buena exploración.
  • Debía haber un río para abastecerse de agua.
  • Tierras fértiles para el cultivo y pastoreo de ganado.
  • La forma era en damero (cuadrada).

Cuando llegaban los nuevos pobladores el jefe de la expedición realizaba un acto de posesión, plantaba el «rollo» de la justicia, que simbolizaba la justicia y el castigo. Luego marcaba los límites de la ciudad y e indicaba las distintas zonas a dividirla.

La plaza mayor se ubicaba junto al puerto si era costera(Bs.As.) o en el centro si era mediterránea. En la plaza mayor estaban ubicados todos los edificios públicos como ser:

El cabildo

La residencia del gobernador

La iglesia, etc.

Luego de la toma de posesión de un territorio los indígenas de esa zona se repartían entre los españoles, los cuales les obligaban a pagar un tributo en bienes, trabajo o metales preciosos.

 La ciudades fundadas en América tenían diferente funciones:

  • Como fuertes para defenderse de la hostilidad de los indios
  • Como puertos y cumplieron funciones de centros redistribuidores de mercaderías.
  • Como centros de reagrupamientos en viajes muy largos, los viajeros se detenían unos días antes de proseguir la marcha.

Normalmente todas estaban protegidas por fuertes paredones evitando el ataque indígena, o bien en la zona del Caribe, de los piratas asaltantes de barcos y ciudades.

La población de una ciudad podía venir programada desde España, como en caso de Buenos Aires, de otras zonas de América como el caso de Santa Fe, Córdoba , etc. México, Cuzco y Quito se construyeron sobre ciudades indígenas sometidas y desbastadas. Luego de fundada la ciudad, los españoles implantaban la dominación de todos los aborígenes de la zona influenciada.

Fundación de Buenos Aires:

  • En 1534 Pedro de Mendoza firma una capitulación con el rey para la conquista y población del Río de la Plata. Tenía 35 años.
  • Debía costear toda la expedición de unos 1500 hombres y 11 barcos. Fue una de las mas grandes a América.
  • Mendoza recibiría el título de adelantado (el primero en conquistar una tierra desconocida).
  • Mendoza participaba de un cierto porcentaje de las ganancias producidas por la expedición.
  • En 1536 Mendoza funda Buenos Aires, con el nombre de Puerto de Nuestra Señora de Santa María de los Buenos Aires.
  • Inicialmente tuvieron una buena relación con los indios.
  • Luego debido a fuertes exigencias impuestas por los españoles los indios dejaron de proveer de alimentos a los marinos, y se rompe la «amistad». Comienzan severos enfrentamientos.
  • Sale una expedición al mando de Juan de Ayolas por el Paraná, y funda el fuerte Corpus Christi, cerca del río Coronda.
  • Mendoza envía a su hermano en una expedición de 300 hombres en busca de alimentos. Los indios los atacan y muere Diego de Mendoza.
  • Mendoza estaba enfermo de sífilis, al igual que su novia, pero igual decide acompañar a Ayolas para conocer las zonas del fuerte que este había fundado.
  • Mendoza ya casi abatido por su enfermedad retorna a Europa donde muere en el barco durante el viaje.
  • Mientras tanto Ayolas sigue explorando el río Paraná y Paraguay en busca de riquezas, y en un lugar que llamó la Candelaria deja sus hombres al mando de Domínguez Martínez Irala, y parte hacia la «Sierra de la Plata». Cuando retorna con un botín es interceptado por los indios y muerto con todos sus marineros.
  • Irala regresa al fuerte Asunción, que había sido fundado por Salazar, uno de los hombres de la expedición de Pedro de Mendoza.
  • Irala toma el gobierno de la población y decide concentrar a todos los españoles en dicho lugar.
  • La ciudad de Bs.As. fue despoblada en 1541 y sus escasos y hambrientos habitantes fueron enviados a Asunción del Paraguay, ciudad fundada por el segundo de Mendoza.
  • Asunción estuvo gobernada por Domingo Martínez de Irala.
  • Asunción pasó a ser una de las principales ciudades del Río de la Plata, ya que estaba habitada por indígenas sedentarios de costumbres ordenadas y no muy belicosos. Además se encontraba mucho más cerca de la zona de la «sierra de plata» y del rey blanco.
  • Desde Asunción salieron más tarde las nuevas expediciones que fundarían definitivamente a Santa Fe (1573), Corrientes (1588)  y Buenos Aires en 1580.

Juan de Garay partió de Asunción con una grupo de unos sesenta hombre y solo una mujer llamada: Ana Díaz. Una parte descendió por el río y otra se desplazó a pie. Llevaba consigo víveres, armas, herramientas de trabajo, semillas, y 1700 cabezas de ganado.

Elegido el lugar de la fundación, dividió el terreno en 200 manzanas iguales, que se cortaban en ángulo recto. Marcó la plaza mayor, la ubicación de los edificios públicos, la iglesia, el cabildo, el hospital y el fuerte. Luego repartió las manzanas entre los expedicionarios y destinó zonas para chacras y huertas.

El 11 de Junio de 1580 realizó el acto de fundación según lo exigían las leyes indias. Garay murió asesinado por un golpe en la cabeza por parte de los indígenas, en el año 1583.

Hubo tres corrientes colonizadoras del Río de la Plata:

1- Desde España: la de Mendoza para fundar Bs.As.

2- Desde el Perú: La corona permitió a los conquistadores del Perú buscar nuevas tierra en estas zonas, por que ellos no lograron los frutos de riquezas pensados y estaban muy disconformes, generándose diversos conflictos armados. Fundaron la ciudad de Santiago del Estero. Esta zona estaba habitada por los diaguitas, indígenas de costumbres regulares, trabajadores y con excedentes agrícolas para la alimentación de los conquistadores.

Cabrera fundó Córdoba, Juan de Garay fundó Santa Fe y Buenos Aires, con la intensión de abrir «puertas a la tierra» ya que la relación de Asunción con España estaba bastante interrumpida, debido a su posición geográfica.

3- Desde Chile: se fundaron Mendoza, San Juan y San Luis con escasa población española proveniente de Chile.

Cerca de 1700 había tres «provincias» con varias ciudades de cierta importancia, desparramadas en la inmensidad del territorio «argentino»: La de:

1-       Tucumán

2-       Río de la Plata

3-       Cuyo.

Esta zonas estaban separadas por grandes  distancias, en donde los medios de comunicación eran primitivos y lentos y además los caminos eran inseguros y pocos frecuentados.

Un viaje en carreta desde Bs.As. a Potosí  podría durar hasta un año. Los viajes en caballo eran más cortos. Había zonas en el norte que eran permanentemente azotadas por los ataques indios.

 Los Primeros Siglos Coloniales (1550-1700)

La Organización Política y Económica Colonial:

  • Luego de la conquista siguió la organización del nuevo imperio español
  • Se quería implantar un sistema político, económico, social y religioso basado en las instituciones españolas.
  • Se establecieron 2 grandes territorios, llamados virreinatos:
  1. a) El de Nueva España con capital en México
  2. b) El del Perú con capital en Lima.
  • La máxima autoridad del virreinato fueron los virreyes.
  • Luego seguían los gobernadores que tenían poderes dentro de territorios más pequeños dentro de cada virreinato, llamados gobernaciones.
  • La audiencias eran tribunales judiciales, al lado del virrey.

A nivel económico se estableció un comercio con la metrópolis mediante el uso de monedas y metal precioso como el oro y fundamentalmente la plata, y que existían dos grandes yacimientos de este metal en Nueva España y Potosí.

  • Potosí se convirtió en el motor de la actividad comercial del imperio español.
  • Se estableció la mita, es decir, se obligó a trabajar a los indios en forma rotativa en la minas de plata a cambio de un mísero pago.
  • Potosí enseguida sufrió una aumento demográfico, (120.000 personas en 1650) y todas las zonas tan cercanas como alejadas fueron estableciendo relaciones comerciales con los habitantes de ésta ciudad.
  • Se la proveía desde Tucumán con de telas de algodón y lana para prendas de vestir, sebo para velas y jabón.
  • Desde Mendoza se proveía de bebidas alcohólicas y frutas desecadas.
  • Desde Bs.As. llegaban mulas para el transporte de mercadería. La primera partida de mulas se criaban en Córdoba y luego desde allí partían hasta Salta otro tiempo más, hasta que finalmente llegaban a Potosí, adultas. La ruta más conocida era la de las mulas entre Bs.As. y Santa Fe. En las ferias de las mulas llegaban alrededor de 40.000 de ellas para ser vendidas en el Alto Perú.
  • España implantó el monopolio comercial, y sólo mantuvo dos puertos abiertos para su comercio, el de Veracruz en Nueva España y el de Callao, muy cerca de Lima. Cada seis meses salían naves desde España rumbo a América y los productos que debían llegar a Lima se bajaban en Panamá, se los transportaba por tierra hasta el pacífico y desde allí nuevamente por barco se los enviaba hasta El Callao. Desde Lima salían por tierra diversas caravanas hasta las zonas del Río de la Plata, que llegaban luego de travesías de un año o más.
  • Como consecuencia de este manejo, las ciudades «argentinas» se encontraban en la pobreza total, sin aprovisionamiento  y sin posibilidad de crecimiento ya que casi permanecían en el olvido de las autoridades. De todas maneras otras potencias europeas, como los ingleses primeros y los portugueses más tarde, trataran de establecer un comercio ilegal con estas zonas, ya que el control imperial era casi nulo.
  • Por otra parte se conseguía la misma mercadería a un menor costo.
  • La moneda de pago utilizada en Bs.As. para estas operaciones de contrabando fue el cuero salado, conseguido en las vaquerías, que eran especies de cacerías indiscriminadas de ganado vacuno, donde la carne quedaba abandona en el suelo y solo se aprovechaba el cuero obtenido. También se sembraba algo de trigo, en las zonas de Morón y San Isidro, y que algo se exportaba a Brasil.
  • El contrabando permitió que surgieran nuevos hombres de negocios, como los comerciante que fueron incrementando su poder económico y lograron acceder a cargos públicos en el gobierno, donde se encontraban enquistados viejos encomenderos y propietarios de tierras desde los inicios coloniales.

La Administración Colonial

  • La administración española se centraba en la ciudades.
  • Allí residían las autoridades militares, políticas y judiciales.
  • La autoridad básica era el Cabildo.
  • Lo formaba la gente «sana» de la ciudad.
  • Siempre el cabildo saliente elegía al entrante, por lo tanto existía una marcada tendencia a la conservación del poder.
  • La Corona comenzó a vender los cargos del Cabildo por problemas financieros.
  • Hubo  luchas encarnizadas por el poder.
  • El cabildo se encargaba de la justicia y del ejército, encabezado

por el alcalde.

  • El Cabildo nombraba a otros funcionarios que tenían diversas funciones públicas dentro de la ciudad, como ser el control de precios, el pago de impuestos, la administración de las cárceles, la limpieza de las calles.
  • En caso de extrema necesidad el cabildo organizaba sesiones abiertas con la participación de gente poderosa, que podría ayudar a solucionar los inconvenientes. Por ejemplo la lucha contra el ataque de tribus indígenas.
  • La milicia tenían escasa preparación, estaban mal armadas, sin preparación militar y mal pagas.

 La Sociedad Colonial:

Estaba formada por tres estratos bien diferenciados:

–         La clase «sana» de la sociedad, formada por los encomenderos, el clero, los altos funcionarios y los comerciantes.

–         Los mestizos, fruto de los encuentro sexuales de los indios con los españoles y otras razas, que eran los artesanos, sirvientes y peones.

–         Los esclavos, traídos de Africa contra su voluntad, para trabajos domésticos y rurales en las casa de familias ricas.

 Del resultado de la mezcla de diferente razas resulta:

Mestizo: español con indio

Mulato: español con negro

Zambo: Indio con negro.

Los criollos eran los hijos de los españoles nacidos en tierras americanas. También los criollos sufrieron algunas diferencias sociales y políticas con los «auténticos» españoles.

Los peninsulares eran los españoles que habitaban este territorio y habían llegado desde España. Ellos formaban parte de la clase social más alta y tenían atribuciones frente a los criollos, por ejemplo quedaban excluidos del funciones d gobierno.

 El choque de dos sociedades diferentes:

La conquista y dominación de estos nuevos hombres sobre los indígenas generó graves «choques» que terminó influyendo notablemente sobre el futuro de estas razas sobre el suelo americano.

  • Inicialmente hubo importantes discusiones entre los sabios españoles sobre la naturaleza de los aborígenes, suponiéndolos: no humanos.
  • Finalmente se lo consideró humanos, pero como niños por lo tanto debían ser educados y protegidos.
  • Debían ser instruidos en la fe católica y alejados de sus dioses paganos, eliminado todo vestigio de sacrificios humanos, contrario  a las enseñanzas de Dios.
  • Se los protegería e inculcarían el catolicismo, pero cambio de diversos trabajos rurales, o bien mediante el pago de un tributo en metales preciosos o especies. A este sistema se los denominó: encomienda, el encomendero era generalmente el fundador de la ciudad o alguien del estamento alto de la sociedad.
  • Este sistema dio lugar a múltiples abusos por parte de los encomenderos, haciendo que los aborígenes se escapen a otros lugares, o en algunos casos cayesen en el total agotamiento y desesperación llevándolos a la muerte. Se los obligaba a trabajar en el arreglo de caminos, o trabajos excesivos dentro de las minas de plata, con ausencia de luz y oxígeno.
  • Los españoles inmunes a ciertas enfermedades como la viruela, sarampión, gripe, al contacto con estos indios, diseminaron una peste por todas las zonas conquistadas, haciendo que millones de  indígenas murieran en total desprotección.
  • En 90 años murieron casi 20 millones de indios sólo en Nueva España.
  • Además la eliminación de sus dioses y creencias tradicionales, les produjo una pérdida de identidad y un trauma psicológico en los jefes indios, que fueron perdiendo su poder.
  • Las tribus más rebeldes sufrieron violentos castigos, y en algunos casos, fueron enviados en grupos muy numerosos a lejanos lugares, creando una desnaturalización y desarraigo de estos aborígenes. Este fue el caso de los calchaquis, del Norte argentino, que fueron conducidos hasta la actual Quilmes en Bs.As. y obligados por la fuerza a trabajar en la construcción de la catedral porteña. Allí una gran mayoría murieron y desaparecieron.

Los Jesuitas: con gran facilidad a ciertas tribus del Noroeste y del Litoral, ya que tenían costumbres de trabajos regulares, eran dóciles y llevaban una vida sedentaria.(ver: Las Misiones Jesuíticas en América)

Tal es el caso de los guaraníes, que a través de los franciscanos y jesuitas fueron introducidos en la fe católica, estableciendo reducciones en donde trabajaban la tierra, aprendían diversos oficios manuales  y practicaban la religión cristiana.

Además estas tribus eran protegidas de otros españoles o portugueses que los buscaban como esclavos en sus plantaciones de azúcar y café en Brasil. En 1750 España cedió a Portugal siete pueblos en el estado actual de Río Grande Do Sul, en el cual se hallaban la mayoría de estas reservaciones guaraníes, a cambio de la Colonia de Sacramento (actual Colonia Uruguaya).

El malestar de los jesuitas y indios contra la corona española, hicieron estallar las Guerras Guaraníticas de 1751. Los indígenas se enfrentaron en una cruda y desigual batalla a portugueses y españoles, los cuales fueron rápidamente derrotadas. A partir de este momento las pocas reservaciones jesuíticas fueron decayendo, hasta que en 1767 fueron expulsadas de las posesiones españolas.

Los jesuitas era hombres de la compañía de Jesús fundada en el siglo XVI por Ignacio de Loyola.

El catolicismo se difundió por América gracias a la amplia red de catedrales, iglesias, colegios , conventos, hospitales, etc. con que contó la iglesia cristiana.

 El Contrabando En Buenos Aires:

  • Ni España, ni las colonias nunca tuvieron industrias manufactureras.
  • España compraba a los países manufactureros (Inglaterra, Flandes, Francia) los productos que la colonias necesitaban y les pagaban con el oro y la plata que se enviaba desde Potosí.
  • España simplemente era como un intermediario entre las colonias y las potencias extranjeras.
  • Sólo existían dos puertos en todo el virreinato del Perú para entrar mercadería. Uno el de Veracruz en México y el de Callao en el Perú.
  • Las caravanas que salían desde Lima demoraban meses hasta que llegaban a Bs.As.
  • Además el control administrativo y militar español era escaso y vulnerable. Su capital estaba en Lima, sumamente lejos de la ciudad capital.
  • Como España era incapaz de surtir normalmente a sus colonias, los países manufactureros decidieron ingresar ilegalmente en América con sus productos.
  • Al poco tiempo el volumen de comercio ilegal superaba al legal.
  • Bs.As. pasó a ser el centro más importante del contrabando en el virreinato. Estas mercaderías alimentaban las zona del norte como Tucumán y Potosí, y la plata del Potosí se iba por este puerto hacia las potencias extranjeras.
  • La moneda de pago de los porteños era los cueros que se conseguían en la vaquerías, donde de mataban decenas y cientos de animales para solo aprovechar el cuero, y dejar abandonado su carne, las astas, el sebo y el cuernos. Hoy seria un verdadero desastre ecológico.

Ver: Causas del Contrabando en Bs.As.

Ver: Historia del Virreinato Español en America

Capital del Virreinato del Río de la Plata Buenos Aires Reformas

Capital del Virreinato del Río de la Plata

El crecimiento y modernización de Buenos Aires
En 1776 se creó el Virreinato del Río de la Plata, se nombróa a Buenos Aires como su capital y se designó como virrey a Pedro de Ceballos. La idea erá crear un nuevo centro de control y adminitración, para defender el territorio en el sur del continente.

Como era de esperarse, Bs.As. comenzó un período de crecimiento y modernización, por lo que entre los siglos XVII y XVIII, Buenos Aires creció demográfica y económicamente, y se convirtió en un importante centro comercial del Atlántico. En la región rioplatense se multiplicaba el ganado vacuno y caballar, y la ciudad progresaba al ritmo de sus pares mineras.

La actividad más provechosa de los habitantes del Río de la Plata de ambas márgenes era el comercio de cueros, un producto muy preciado en los mercados ultramarinos, en ocasiones con ganancias a partir del comercio ilegal.

Muchos de los productos que Buenos Aires traficaba en el Interior del Virreinato provenían de Inglaterra, por eso los comerciantes de Buenos Aires comenzaron a reclamar un comercio libre. Con la creación del Virreinato del Río de la Plata, el crecimiento de Buenos Aires se aceleró.

Buenos Aires fue transformando su aspecto a lo largo del siglo XVIII, especialmente desde que fuera designada capital del Virreinato del Río de la Plata en 1776. Su población había pasado de 9.000 personas en los inicios de ese siglo, a 44.000, en sus finales. Sin embargo, siguió siendo una ciudad modesta, comparada con otras capitales virreinales como México o Lima.

Los ranchos desaparecieron del centro para ubicarse en las afueras y las casas fueron edificadas en adobe o ladrillo, con frentes blancos. Comenzaron a difundirse las terrazas de baldosas con barandas, en reemplazo de los usuales techos de teja. También aumentaron las construcciones con un primer piso, aunque seguían siendo escasas.Las viviendas de las familias de la «clase principal» tenían un gran patio, al cual daban la mayoría de las salas y las habitaciones. Esos patios poseían un aljibe que permitía aprovechar el agua de lluvia, mientras que las familias menos pudientes debían comprar el agua a los aguateros.

La ciudad era pequeña, por lo tanto, se usaban poco los medios de transporte para desplazarse por ella. La zona edificada se extendía, de sur a norte, desde las actuales calles Humberto I hasta Santa Fe y, de este a oeste, desde las calles Balcarce-25 de Mayo hasta Entre Ríos-Callao. Ser peatón no era nada sencillo. Las calles, que eran de tierra, se convertían en verdaderos barriales con las lluvias, estaban llenas de desperdicios, carecían de veredas y, cerca de los mercados, el tránsito de carretas era intenso.

Decisiones de alta política incidieron una vez más en la suerte de la ciudad y su puerto.El virrey Vértiz buscó remediar la situación. Prohibió la circulación de carretas en el centro, mandó empedrar algunas calles y creó un servicio para mantenerlas limpias. Poco a poco los vecinos construyeron veredas aunque, por lo general, cada una tenía un nivel diferente, lo que obligaba a subir y bajar escalones continuamente.

En 1777 el gobernador Juan José de Vértiz ascendía a cargo de virrey y Buenos Aires se convertía en capital de una extensa región ya definitivamente separada de Lima y volcada cada vez más, en lo económico, a la ruta del Atlántico.

Los porteños verían transformarse vertiginosamente la ciudad. Arribaron a estas playas profesionales de alto nivel que aportaron concepciones arquitectónicas traídas de Europa. El impulso renovador en materia de construcciones se debió, en gran medida, a las órdenes religiosas que comenzaron la reconstrucción o remodelación de sus iglesias y conventos. Tejeros portugueses y artesanos de las misiones del Paraguay se destacaron en la confección de altares e imaginería.

Virrey Juan José de Vértiz

En 1778 Juan José de Vértiz reemplazó a Cevallos y continuó la línea de su antecesor. Vértiz había sido gobernador de Buenos Aires entre 1770 y 1776. El mismo año que ocupó el cargo de virrey, se estableció la Aduana de Buenos Aires y se decretó el Reglamento de Libre Comercio de España e Indias, que habilitaba al puerto para comerciar con la metrópoli. Vértiz impulsó un gobierno ilustrado que profundizó el enfrentamiento entre sectores progresistas y conservadores. En lo económico, estos últimos vieron amenazado su monopolio comercial. En lo cultural, observaron con desconfianza las iniciativas del «virrey de las Luminarias» que fundó un museo, una biblioteca y el Colegio de San Carlos, además de estimular la instalación de la primera imprenta. También instauró el Tribunal del Protomedicato, que prohibía la práctica de la medicina sin su aprobación. En 1779 -cinco años después de la construcción del Hospital de Mujeres- creó la Casa de Niños Expósitos, y en 1783, el Hospicio de Mendigos. En lo urbanístico hizo empedrar las los calles centrales, construir veredas, colocar pasos de piedra en las esquinas de las calles no empedradas e iluminar con faroles de aceite las vías más transitadas. En 1782 se reestructuró el virreinato en ocho intendencias: Buenos Aires, Córdoba del Tucumán (que comprendía Cuyo), Salta del Tucumán, Charcas, Potosí, La Paz, » ochabamba y Paraguay. Cuatro gobernaciones militares quedaron afuera de ese esquema: Moxos, Chiquitos, Misiones y Montevideo.

Los arquitectos jesuitas Andrés Blanqui y Juan Bautista Prímoli proyectaron los principales edificios religiosos y de gobierno.Vértiz también estableció la primera iluminación con faroles de velas de sebo, sistema que se utilizó hasta 1855, año en que se inauguró la iluminación a gas. De todas maneras, los transeúntes nocturnos no abundaban y era habitual que las familias adineradas se hicieran acompañar por esclavos provistos con faroles.

La Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo) era el corazón de la ciudad y en ella se ubicaban el fuerte, los edificios de los organismos gubernamentales como el cabildo, el mercado principal, la catedral, y tenían lugar las ceremonias oficiales. A principios del siglo XIX se construyó la antigua Recova, que dividió la plaza en dos sectores.

Los barrios populares eran San Telmo y Monserrat, mientras que la zona de tiendas se ubicaba en las actuales calles Perú y Bolívar. El actual barrio de Barracas era el área de quintas, frecuentada para realizar paseos, cabalgatas y almuerzos campestres.

No faltaban las diversiones y las fiestas populares como los desfiles de muñecos y máscaras, las riñas de gallos, las carreras a caballo y las corridas de toros, que se celebraban en la zona de Retiro. Abundaban las tertulias en las casas, principal actividad social de las mujeres de familias pudientes, en tanto los hombres se reunían en las pulperías de las afueras, o en los cafés y los clubes que aparecieron hacia fines del siglo XVIII.

Otro lugar de encuentro de la llamada clase principal era el teatro. Allí hombres y mujeres, sentados por separado, conocieron las novedades artísticas europeas y las primeras obras de Lavardén, el precursor del teatro local. Como el primer teatro fue incendiado por un cohete que cayó en su techo, se creó uno provisional que sólo funcionó dos años, pues fue muy dañado durante las invasiones inglesas.

Pese a las transformaciones de los últimos años del período colonial, Buenos Aires creció siguiendo el plano que Garay había imaginado. En 1783, un marino español la definió muy bien como una ciudad donde «no se ve lo magnífico, pero tampoco lo miserable».

Levantaron sus edificios actuales la Merced, Nuestra Sra. del Pilar en la Recoleta; Santa Catalina de Siena en Viamonte y San Martín; Nuestra Sra. de Belén o San Pedro Telmo, en Humberto I y Defensa. Sobre esta última calle se establecieron finalmente los dominicos en la esquina de la actual avenida Belgrano, y los franciscanos con la iglesia y la capilla de San Roque a la altura de Alsina.

La Catedral Metropolitana tuvo varias construcciones. Los planos de la actual fueron realizados por el arquitecto Antonio Masella. Por razones técnicas y económicas el edificio quedó inconcluso y la fachada actual de estilo neoclásico fue construida durante el siglo pasado. Tampoco se conservaron las fachadas originales de las iglesias de San Francisco y de Santo Domingo que debieron re hacerse después de sucesivos derrumbes. A esta etapa pertenece el edificio del Cabildo que hoy se conoce.

Es el último de una serie de construcciones previas y comenzó a construirse sobre la base de un plano del arquitecto Prímoli para la planta baja, reformulado por el ingeniero militar Domingo Petrarca en su planta alta. Recién después de cuarenta años se terminó la torre diseñada por el portugués José Custodio de Sa y Faría.

Durante el siglo pasado sufrió nuevas modificaciones, tal que lo que hoy se puede visitar es sólo un aspecto bastante parcial de lo que fuera en tiempos del virreinato.

También el Fuerte pasó por una sucesión de proyectos y remodelaciones. A pesar de que se lo había dotado de importantes baluartes hacia el río y rodeado de una gruesa muralla, fue perdiendo su carácter de fortaleza defensiva y se conservó como residencia del gobernador y centro administrativo.

En la actual Manzana de las Luces, la iglesia de San Ignacio se comenzó a principios de siglo y estuvo a cargo de los hermanos jesuitas Juan Kraus y Juan Wolff. Su fachada es el único ejemplo auténtico de arquitectura barroca que se conserva en la ciudad.

Al lado del templo se construyó, entre 1714y 1729, el Colegio Máximo en el solar que hoy ocupa e! Colegio Nacional de Buenos Aires, y la Procuraduría de las Misiones en la esquina de las calles Perú y Alsina. Una creciente concentración demográfica en el casco céntrico núcleo comercial, administrativo y religioso-, obligó a la subdivisión de los primeros solares. Las viviendas fueron perdiendo sus huertas y adquirieron un perfil definidamente urbano.

Las principales familias tendieron a reunirse hacia el costado sur de la Plaza Mayor. Ladrillones cocidos y tejas de cerámica se incorporaron de a poco al estilo arquitectónico y se generalizó el uso de la planta mediterránea. Un primer patio reunía la sala y aposentos de la familia y un segundo patio se reservaba para la servidumbre. Un zaguán comunicaba la vivienda con el exterior.

La teja permitió recoger el agua de lluvia y aparecieron los aljibes. Amplias ventanas se cubrieron con rejas de hierro. Buenos Aires adoptó entonces un vistoso juego de colores rojos en los tejados, blanco en los frentes encalados, verdes en los detalles de maderas. El nuevo estilo que las memorias de los viajeros definieron como de aspecto andaluz y que sirvió de escenografía a los hechos de la Revolución.

El uso ce los nuevos materiales permitió también la construcción de viviendas de dos plantas, o de altos como se las conoció entre el vecindario. Fueron famosos los altos de Riglos sobre la cuadra del Cabildo, en el solar que hoy ocupa el Palacio Municipal. Se llevaron a cabo reformas de orden edilicio como el empedrado de las calles céntricas y el alumbrado de faroles con velas de sebo.

Para esparcimiento de los porteños se abrieron cafés y el primer teatro, «de la Ranchería», en la esquina de las actuales Perú y Alsina. A lo largo de cuatro cuadras debajo de la barranca al norte del Fuerte y bordeando el río se abrió el Paseo de la Alameda. Los arrabales se fueron integrando al núcleo original. Hacia el norte, en el Barrio Recio, actual plaza San Martín, se levantó la Plaza de Toros con capacidad para unos 8000 espectadores.

La actúa calle Maipú se abrió para facilitar el acceso de los porteños al ruedo. Hacia el sur, a orillas del Riachuelo, los galpones para depósito de esclavos dieron origen al actual barrio de Barracas. Al oeste, la ciudad creció siguiendo la cuadrícula trazada por Garay, Para superar las dificultades de abastecimiento de la población más alejada de la Plaza Mayor se crearon la Plaza Nueva o de Amarita, en el solar que hoy ocupa el antiguo Mercado del Plata transformado en dependencias del Gobierno de la Ciudad; y la Plaza de Monserrat, hoy cubierta por las Avda. 9 de Julio, entre las calles Belgrano, Moreno, Lima y Bernardo de Irigoyen.

A doscientos años de su refundación, Buenos Aires se ubicaba ye entre las ciudades más importantes de América hispana. Lejos habían quedado las penurias de los primeros porteños por sobrevivir.

Trabajo Enviado por Colaboradores
Fuente Consultada:
Sociedad, Espacio y Cultura América y la Argentina de Prislei-Tobio-Geli Kapelusz
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829 – Nota de María Cristina San Román