ARGENTINA 1880

Primeras Exploraciones Geograficas en Argentina y Mapas

Primeras Exploraciones Geográficas en Argentina – Cartografía – Primeros Mapas

Durante el curso de tres siglos de dominio español, es decir, desde el siglo XVI hasta comienzos del XIX, se lleva a cabo la exploración, la conquista y más tarde, con la llegada de don Pedro de Mendoza, la colonización del actual territorio que hoy forma la República Argentina, durante la cual se realizan innovaciones de orden político, social, económico y cultural.

En este amplio período se acrecienta el acervo cultural, ya sea mediante exploraciones científicas, ya sea como fruto de investigaciones personales.

Las expediciones gográficas dan a conocer nuevas tierras; las crónicas acrecientan el saber histórico; el conocimiento del hombre americano, con su religión, lenguas y costumbres, enriquece la etnografía y la lingüística; pero es en el campo de las ciencias naturales, con el estudio de la gea, la flora y la fauna, donde la cosecha es más abundante, como lo veremos en este capítulo de apretada síntesis.

LA EXPLORACIÓN GEOGRÁFICA
LAS PRIMERAS EXPLORACIONES EN EL TERRITORIO ARGENTINO.

El descubrimiento de América significó un gran incremento de los conocimientos geográficos: inmensas regiones terrestres desconocidas hasta entonces entran en la órbita de la civilización occidental. Nuevos e ilimitados horizontes se abren a los científicos europeos en todos los órdenes del saber humano.

La geografía, la cartografía, la antropología y las ciencias naturales reciben un nuevo impulso Sabemos que al constituirse la Casa de Contratación, en 1503, para atender al comercio ultramarino, se constituye también en centro científico: se crean cátedras de matemáticas, cosmografía y navegación, y se recopilan memorias, relaciones, planos geográficos, de acuerdo a los datos suministrados por exploradores y navegantes, y de este modo se mantiene al día el mapa oficial.

El descubrimiento de las costas del Brasil, en 1500, por Pedro Alvarez Cabral, determinó a España hacia la exploración de las regiones situadas al sur que le correspondían según el Tratado de Tordesillas.

Se encomendó esta misión al piloto mayor Juan Díaz de Solis, que encontró la muerte después de descubrir, en 1516, el gran estuario que más tarde se bautizó como Río de la Plata, pues según versiones indígenas conducía a una fantástica Sierra de la Plata donde abundaban los metales preciosos.

Tres años más tarde salió otra expedición de España bajo la dirección de Magallanes, con la finalidad de continuar la obra de Solís.

En 1520 las naves llegaron a las regiones del Plata, y siguiendo al sur, por primera vez, reconocen y exploran las costas patagónicas, donde tiene lugar el encuentro con los habitantes de la región: los patagones

Pasado el invierno en la bahía de San Julián, sigue hacia el sur, descubriendo a fines de 1520 la comunicación entre los dos océanos.

Dos de los integrantes de los escasos sobrevivientes de la expedición documentaron por escrito las peripecias de este célebre viaje: el piloto Francisco Albo, en su Diario, y Antonio Pigafetta, en las Noticias del Nuevo Mundo.

Una nueva expedición salida de España en 1526, encabezada por Sebastián Caboto, remonta el río Paraná, y después de reconocer sus costas, funda, en 1527, el fuerte de Sancti Spiritu, primera fundación española en el territorio argentino.

Sigue después río arriba hasta llegar a la confluencia del Paraguay con el Pilcomayo, pero la destrucción del fuerte hacia fines de 1529 le obliga a volver a España. Años más tarde publicó un mapa donde señala detalladamente los afluentes del Paraná recorridos personalmente por él.

Con el viaje de don Pedro de Mendoza se inicia la colonización de las nuevas tierras descubiertas. En 1536 funda, en la orilla derecha del vasto estuario del Río de la Plata, la ciudad «Puerto de Buenos Aires», que es abandonada cinco años más tarde, después de toda suerte de privaciones; sus pobladores fueron trasladados a la Asunción.

Los detalles de esta expedición fueron consignados por el cronista Ulrico Schmidel en el interesante libro aparecido en 1567 con el título Derrotero y viaje a España y las Indias (1534-1554).

La segunda mitad del siglo XVI fue de descubrimientos y fundación de ciudades en el interior, siguiendo un derrotero inverso al de los navegantes españoles entrados por el este.

Estos fundan Santa Fe (1573), Buenos Aires por segunda vez (1580) y Corrientes (1588). La expedición colonizadora del norte da origen a Santiago del Estero (1553), Tucumán (1565), Córdoba (1573) y Jujuy (1593). Por su parte, la corriente del oeste, originaria de Chile, asienta las ciudades de Mendoza (1561), San Juan (1562), La Rioja (1591) y San Luis (1593).

El emplazamiento de estas y otras muchas ciudades fue tan acertadamente ubicado, que aún conservan su situación geográfica después de más de cuatro siglos de fundadas.

LA CARTOGRAFIA JESUITA. La llegada de los jesuías al país, en 1585, marcó entre nosotros un aporte valiosísimo en las ciencias geográficas.

Viajeros infatigables, estos celosos misioneros, con el fin de establecer la civilización cristiana, recorrieron el país casi durante dos siglos en todo sentido quedando la vida de no pocos de estos preclaros varones tronchada en medio de selvas y bosques.

Fruto de estas correrías apostólicas son los innumerables trabajos científicos que en todo orden nos dejaron en obras de divulgación y en valiosa cartografía, que permitió un mejor conocimiento geográfico de las actuales repúblicas rioplatenses.

De aquí que Estrada haya podido decir, con toda razón, de los jesuítas, estas justicieras palabras: «viajeros infatigables abrían sin cesar a las ciencias campos para sus explotaciones: la geografía, la lingüística, la botánica y la historia les deben en América sus primeros rudimentos, incontrovertible blasón que hace glorioso su nombre en los anales de nuestra historia».

Siendo muy complicado seguir el itinerario de todas estas arriesgadas expediciones que desde 1585 hasta 1767 realizaron los jesuítas en nuestro territorio, nos limitaremos a señalar las más importantes, por respectivas zonas.

En la región norteña abren la serie de estas exploraciones recorriendo el río Bermejo los PP. Alonso Barzana, Francisco Ángulo y Tomás Fields. Por su parte, en 1721, los PP. Gabriel Patino y Lucas-Rodríguez exploran el desconocido río Pilcomayo y dejan dilucidado que su curso es diverso del río Bermejo.

El célebre P. Antonio Ruiz de Montoya, después de recorres.- varias veces toda Ta región chaqueña, nos lega una interesant« carta geográfica de estas regiones. El P. Pedro Lozano publica su obra fundamental Descripción Chorographica del Gran Chaco Gualamba en la que incluye un hermoso mapa del P. Antonio Machoni y el P. José Jolís, a su vez, es el autor de Saggio sulla historia naturale della provincia del Gran Chaco, de la que sólo se publicó el primer tomo, en el que se inserta un mapa chaqueño del P. Joaquín Camaño, el más científico, que nos legó la época colonial.

El jesuíta austríaco P. Martín Dobrizhoffer, después de estudiar minuciosamente las costumbres de los indios chaqueños, estampa sus observaciones en Historia de Abipónibus y nos traza un mapa, admirable por su justeza, de las regiones rioplaténses.

primeros mapas de argentina
Mapa de Argentina, Paraguay y Uruguay, año 1734, confeccionado por
P. Martín Dobrizhoffer

Finalmente, el polígrafo P. Sánchez Labrador nos dejó en veinte gruesos volúmenes variados y meticulosos conocimientos geográficos relativos a vastas regiones; tres de estos volúmenes han sido dados a luz por el Museo de La Plata.

En la zona andinopatagónica abrió la serie de exploradores, hacia 1670, el intrépido P. Nicolás Mascardi, recorriendo la región surcordillerana en demanda del estrecho de Magallanes; murió heroicamente a orillas de los grandes lagos del Sur.

Alcanza la confluencia de los océanos el P. José García, que después de salir desde la isla Chiloé bajó hasta Tierra del Fuego. En sus atrevidos viajes, el P. José Cardiel recorre varias veces desde Guaira hasta cerca de Bahía Blanca, dejándonos sus impresiones en diez interesantes cartas geográficas de gran valor.

Al lado de este incansable viajero debemos mencionar al jesuíta P. Tomás Falkner, que después de cruzar el sur varias veces y en distintas direcciones , nos dejó consignado el fruto de sus correrías en una excelente obra titulada Descripción de la Patagonia y partes adyacentes.

Le cupo, además, la gloria de ser el primer descubridor de restos fósiles de grandes vertebrados, y en particular de un caparazón de gliptodonte a orillas del río Carcarañá, en 1760.

Cerramos esta interesante reseña geográfica haciendo alusión a las Cartas Anuas , que bajo un título tan poco expresivo, son, sin embargo, una mina de vadosísimas informaciones geográficas y un caudal de primer orden sobre fauna, flora, productos indígenas y comercio de nuestras primitivas poblaciones.

Otras expediciones hubo por esta época, que citaremos por orden cronológico: la del P. Quiroga, la Comisión de Límites, la expedición de Villarino y la organizada por Malaspina.

Por orden de S. M., en 1745, el P. José Quiroga emprendió una expedición para explorar las costas patagónicas. Acompañaban al jefe de esta empresa marítima los PP. José Cardiel y Matías Strobel, llevando todos una colección de instrumentos medidores.

Llegados a su destino en la fragata «San Antonio», los tres eximios geógrafos jesuítas reconocieron las tierras patagónicas a costa de ingentes sacrificios.

Años más tarde, Quiroga y Cardiel escribieron sendas relaciones de suma importancia, y el primero, además, compuso un magnífico mapa que ha sido reeditado últimamente por la Universidad de Buenos Aires.

Consecuencia del tratado de San Ildefonso, firmado en 1777 entre España y Portugal, fue la creación de cuatro comisiones demarcadoras de límites, formadas por un grupo selecto de matemáticos y hombres de ciencia, los cuales llegaron a estas tierras años después munidos de abundante y moderno instrumental astronómico.

La índole misma de sus trabajos produjo un manifiesto progreso en los conocimientos geográficos y cartográficos. Entre los miembros de estas Comisiones cabe destacar al perito español Félix de Azara, naturalista y geógrafo, que después de cumplida su misión permaneció veinte años en el país recorriendo el Plata.

Fruto de sus estudios, en el orden geográfico, fueron sus memorias: Voy age dans l’Amerique meridionale y Descripción e historia del Paraguay y Río de ta Plata.

Las constantes amenazas inglesas a las costas de la Patagonia determinó al virrey Vértiz, en 1782, a mandar una expedición a esas tierras para establecer algunos fuertes.

Responsables de estas exploraciones fueron el piloto Basilio Vilariño y los hermanos Francisco, Antonio y Andrés Viedma, que fueron los primeros en navegar el río Negro realizando estudios sobre los indios patagones y araucanos.

Pero la expedición mejor científicamente organizada fue la de Alejandro Malaspina (1789-1794), que salió de Montevideo con las corbetas «Descubierta» y «Atrevida»}con objeto de hacer estudios de oceanografía, climatología, geología, flora y fauna, Después de costear la parte sur de Patagonia pasó a las Malvinas, para volver a Tierra del Fuego y doblar el cabo de Hornos.

En Valparaíso se le incorporó el naturalista húngaro Tadeo Haenke, en 1790, que cruzó el continente por haber perdido la expedición en Montevideo.

Costeando Perú y México, los viajeros tomaron rumbo al oeste, visitando las islas Marianas, Filipinas y Nueva Zelandia, para volver a Callao y de aquí nuevamente a España, vía Pacífico, mientras que Haenke lo hacía a Buenos Aires atravesando nuevamente el Virreinato.

Sus conocimientos geográficos los condensó en la publicación Descripción del Perú, Buenos Aires, etc., de los que en 1943 se publicó el fragmento relativo a la Argentina. Regresado a América, Haenke se radicó en Cochabamba, donde fue designado «profesor de Ciencias Naturales», según veremos más adelante.

RELATOS DE VIAJEROS. De algunos de los viajeros que recorrieron las regiones argentinas durante los siglos XVII y XVIII, ya en espíritu de aventura, ya en busca de fortuna, son interesantes los datos de carácter geográfico, etnográfico o histórico que registran sus relatos.

En 1599 divisó Buenos Aires, cuando aún no tenía veinte años de fundada, el piloto Enrique Ottsen, y dejó estampadas sus impresiones en el libro Un buque holandés en América del Sur .

A mediados del siglo XVII desembarcó en Buenos Aires el navegante Acárette du Biscay, y dejó de la ciudad una interesante descripción: Voyage up the River de la Plata, conocida entre nosotros con el título de Relación de los viajes de Monsier Ascárate du Biscay al Río de la Plata, y desde aquí por tierra hasta el Perú con observaciones sobre estos países.

Uno de los relatos más curiosos escritos durante la época colonial es el titulado Lazarillo de ciegos caminantes, editado en Lima en 1773.

Contiene datos interesantes sobre los lugares recorridos por su autor, que parecen ser no del indio Concolorcorvo (con color corvo), sino del propio don Alonso Carrió, comisionado a Lima «para el arreglo de correos y estafetas, situación y ajuste de postas desde Montevideo».

Como consecuencia de sus observaciones, algunas veces cáusticas, del régimen colonial, el comisionado prefirió atribuir el libro a su acompañante.

Son dignas de ser mencionadas también: las memorias de don Félix de Azaran perito en la Comisión de Límites, que en su Voyage dans Amérique Méridionale («Viaje en la América Meridional») trae en su último capítulo una reseña histórica de la conquista.

Con motivo de las invasiones inglesas aparecieron en Gran Bretaña varios libros sobre el régimen del Plata, entre otros el del comerciante Samuel Hull Wilcocke, editado en 1807 con el título de Historia del Virreinato de Buenos Aires, en donde, además de la descripción geográfica del país, trae datos sobre su flora y su fauna; el del mayor Alejandro Gillespie, aparecido en 1818, se titula Buenos Aires y el interior: observaciones reunidas durante una larga residencia (1806-1807).

Este autor, que tomó parte en las invasiones inglesas y, hecho prisionero, fuera después confinado en varios puntos del interior del país, describe en su obra, interesantes observaciones de carácter histórico, social y económico. Se tradujo al castellano en 1921.

Fuente Consultada: HISTORIA DE LA CULTURA ARGENTINA de Francisco Arriola Editorial Stella

BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Francisco I Sforza
Biografia de Cosme de Medicis
Biografia de Federico de Montefeltro
Biografia de Fra Angelico
Biografia de Ludovico Sforza
Biografia Andrea del Verrocchio
Biografia della Pico de la Mirandola
Biografia de Filipino Lippi

Las Ciencias Naturales En Argentina:Primeros Museos

Las Ciencias Naturales En Argentina Primer Museo

BURMEISTER Y EL MUSEO DE BUENOS AlRES. El Museo de Buenos Aires fundado por Rivadavia se había convertido en un «gabinete de curiosidades» durante el gobierno de Rosas.

Reorganizado a partir de 1854 por Manuel Ricardo Trelles (1821-1893) —quien junto con Francisco J. Muñiz había sido de los fundadores de la «Asociación de Amigos de la Historia Natural del Plata»—dos años después tuvo los primeros catálogos de sus colecciones de zoología, botánica», mineralogía, numismática y bellas artes.

Algunas adquisiciones y donaciones —entre otras la colección de fósiles reunida por Muñiz en 1857— permitieron que las colecciones comenzaran a aumentar.

Pero el alejamiento de Trelles, producido al poco tiempo, determinó que el Museo quedara nuevamente abandonado.

Sólo en 1862, cuando Sarmientoen ese momento ministro del gobernador Mitre— confió su dirección al naturalista Carlos Germán Conrado Burmeister (1807-1892), el Museo de Buenos Aires se organizó definitivamente y se fué orientando hacia su transformación en un Museo de Ciencias Naturales.

Carlos Germán Conrado Burmeister (1807-1892)

Carlos Germán Conrado Burmeister (1807-1892)

Cuando se trasladó a la Argentina para hacerse cargo del Museo, ya era Burmeister un hombre de ciencia mundialmente conocido.

De la Universidad de Greiswald había pasado a la Universidad de Halle, donde perfeccionó sus conocimientos botánicos con Curst Sprengel y estudió zoología con Nitzsch y Germar.

En 1850 había estado en Brasil con Peter W. Lund, efectuando estudios sobre la fauna cuaternaria, y en 1857, durante su segundo viaje a América, había recorrido nuestro país.

En Mendoza había permanecido un año estudiando el clima de la región y efectuando colecciones zoológicas y mineralógicas; había pasado luego a Paraná, donde estudió la formación geológica y la fauna, y había visitado Córdoba, Tucumán y Catamarca.

En Reise durch die La Plata-Staaten, fruto de su viaje científico por los países del Plata, consignó los estudios efectuados en la Argentina, entre los que se destaca la descripción comparativa entre la fauna de Mendoza y Paraná.

Durante los treinta años que estuvo al frente del Museo, Burmeister se esforzó por convertirlo en una institución científica.

Gracias a sus esfuerzos tomaron incrementos las colecciones: la paleontología reunió piezas valiosas, que se preocupó por describir; la entomológica llegó a comprender un número considerable de ejemplares típicos, y la ornitológica se constituyó con variados ejemplares de la Argentina y los países limítrofes.

Inició, además, en 1864, la publicación de los Anales, en los que publicó numerosos trabajos, efectuando detalladas descripciones de las especies que se encuentran en el Museo.

Sabio auténtico, Burmeister fue miembro correspondiente de las principales academias y miembro de ocho sociedades científicas.

Sus obras más importantes fueron: Descripción física de la República Argentina, en la cual estudió nuestra fauna, flora, geología y paleontología, y Manual de Entomología.

A la muerte de Burmeister fue designado director del Museo el naturalista ruso Carlos Berg (1843-1902), fiel colaborador de su predecesor y autor de una Enumeración de las plantas europeas que se hallan silvestres en la Provincia de Buenos Aires y en Patagonia y de Vida y costumbres de los termites. Berg publicó, además, una biografía de Burmeister en la que figura una completa enumeración de las publicaciones del sabio alemán.

Las ciencias naturales en la Confederación Argentina. — Mientras los hombres de Buenos Aires apoyando el Museo lo convertían en el centro impulsor del estudio de las ciencias naturales, el general Justo José de Urquiza, presidente de la Confederación Argentina, se mantenía fiel a sus antecedentes y apoyaba diversas iniciativas culturales que, aunque no se vieron coronadas siempre por el éxito, ejercieron influencia en el sentido de que sirvieron para que arraigara entre nosotros el espíritu científico.

En 1854 fundó en Paraná, capital de la Confederación, el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Confió su dirección a Alfredo M. Du Graty y Augusto Bravard, quienes llegaron a reunir una valiosa colección paleontológica que, más tarde, fué adquirida por el Museo de Buenos Aires.

Du Graty, cuando regresó a Europa, publicó una descripción histórica y geográfica de la Confederación Argentina, en la que reunió las observaciones efectuadas durante su prolongada permanencia en nuestro país.

En 1855, Urquiza contrató al geólogo y geógrafo francés Martín de Moussy para que, a base de estudios sobre el terreno, redactara una obra estadística y geográfica sobre nuestro país.

La obra, constituida por tres volúmenes y un atlas, se imprimió en París, en 1860, con el título de Description physique, geographique et statistique de la Confederation Argentine. Constituye, hasta nuestros días, la más importante de las publicadas en su género.

La Provincia de Corrientes no permaneció extraña al impulso que recibieron las ciencias nacionales en este primer período de la Organización Nacional.

En 1855 el gobernador Juan Pujol creó un Museo Provincial, el cual durante su breve existencia fue dirigido por Aimé Jacques Bonpland (1773-1858).

Este sabio, magnífico exponente de la cultura científica europea, había llegado al país en 1817, trayendo colecciones de plantas nuevas y semillas; entre ellas, especies de citrus, sauce, algarrobo español, especies de fresa, grosella, frambuesa, etcétera.

La situación del momento no le permitió contar con apoyo del gobierno para fundar el Museo que se había proyectado, por lo cual decidió recorrer la provincia de Buenos Aires estudiando su flora, distribuyendo semillas entre los campesinos y coleccionando nuestros vegetales, para luego ordenar los y describirlos.

Pasó más tarde a Corrientes y Misiones, donde fue el primero que estudió los yerbatales naturales y efectuó plantaciones de acuerdo con métodos científicos y prácticas modernas.

Estas iniciativas oficiales, que fueron llevadas a la práctica por hombres de ciencia europeos, fueron de utilidad en nuestro ambiente, pues contribuyeron a despertar el interés por las ciencias naturales y a impulsar su estudio.

• PARA SABER MAS…

EL MUSEO DE PARANÁ: Bravard. — Estando el general Urquiza al frente de la Confederación, fundó, en 1854, el Museo de Paraná, con el fin de dar mayor impulso a las ciencias naturales.

Al frente del mismo colocó al belga Alfredo M. du Gratry, que poco después fué reemplazado por el geólogo francés Augusto Bravard, éste reunió una interesante colección de fósiles hallados en las barrancas del Paraná que más tarde, por disposición de Sarmiento, pasaron a formar parte de las colecciones paleontológicas del Museo de Buenos Aires.

Habiendo emprendido Bravard un viaje a las regiones mineras del país, encontró la muerte en el terremoto de Mendoza de 1861.

El empeño del gobierno entrerriano hizo revivir el Museo en 1884, llegando a adquirir importancia bajo la dirección de Pedro Scalabrini, renaciendo nuevamente en 1917, a raíz de una iniciativa estudiantil, y quedando transformado en el actual Museo de Entre Ríos.

Intimamente ligado a la cultura de nuestra patria, en esta época, encontramos a Víctor Martín de Moussy, médico, publicista viajero francés, contratado por Urquiza en 1854 para efectuar un estudio completo de nuestro país.

De Moussy, después de recorrer sistemáticamente el territorio argentino durante cinco años haciendo acopio de datos, volvió a París en 1860, donde publicó, en base a esos estudios, la obra monumental Description géographiqúe et statistique de la Confederativa Argentine («Descripción geográfica y estadística de la Confederación Argentina»), en tres volúmenes, que fueron apareciendo entre 1860 y 1864; también emprendió la confección de un Atlas, en cuya preparación le sorprendió la muerte.

Con motivo de la Exposición Mundial de París, editó en 1867 una Memoria sobre nuestras principales riquezas naturales.

Todas estas colaboraciones, al par que dieron a conocer a la Argentina en el exterior, contribuyeron al desarrollo de las ciencias naturales entre nosotros.

Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Loprete – Editorial Plus Ultra
Historia de la Cultura Argentina Parte II de Francisco Arriola Editorial Stella

Temas Relacionados

Fundacion de la Academia de Ciencias de Cordoba
Fundacion del Observatorio Astronomico de Cordoba
Arte Jesuitico en el Virreinato del Rio de la Plata
La Universidad de Córdoba

Enlace Externo:Museo Argentino de Ciencias Naturales

Biografia de Jose Maria Ramos Mejias Resumen de su Vida

Biografia de José María Ramos Mejías – Médico y Político Argentino

Ramos Mejías fue doctor en medicina, pero a lo largo de su vida desarrolló otras actividades por lo que es considerado psiquiatra, político y sociólogo. Nació en Buenos Aires un 25 de diciembre de 1849 y falleció en su ciudad natal, a la edad de 65 años, un 19 de junio de 1914.

Por haber aplicado criterios científicos, entonces en boga, en el análisis de los hechos sociales, se destaca la contribución aportada a nuestros estudios sociológicos por José María Ramos Mejía (1849-1914).

En Las multitudes argentinas, obra publicada en 1899 bajo el subtítulo de «estudio de psicología colectiva«, Ramos Mejía señaló que nuestra evolución política había sido originada más por la acción de masas desconocidas, de multitudes, que por la de los grandes hombres. Y estos, muchas veces no fueron, a su juicio, sino creación de las multitudes.

Ramos Mejias Jose Maria

Siguiendo a Le Bon, Sighele, Tarde y Ferri, en sus estudios sobre la psicología colectiva, Ramos Mejía se ocupó de la estructura de las multitudes, señalando que el instinto, el impulso vivo y agresivo es el elemento que les da fuerza y hace que el hombre, individualmente tímido y pacífico, se transforme al entrar a formar parte de una multitud.

Una determinada estructura, que es característica del que denomina «hombre-carbono», es indispensable para que el individuo forme parte de una multitud, la cual, guiada por una «idea fija», puede actuar sin control y ser capaz de sublimes actos de heroísmo o de pérfidas determinaciones.

El estudio de las multitudes a partir de la época colonial, llevó a Ramos Mejía a interesantes conclusiones, pero éstas carecen de base sólida pues las apoyó en hechos aislados y en el entremezclamiento de sucesos del Perú con los del Río de la Plata.

Durante la época colonial, la multitud se evidencia, en su opinión, en levantamientos aislados de la turba, originados en los más variados pretextos y en el espíritu de rebelión de perseguidos por la Inquisición o los poderes públicos: brujos, adivinos, embaucadores, librepensadores, iluminados, etc.

La mejor expresión de la multitud de la colonia la encuentra, sin embargo, en el Cabildo: «En el grupo —dice—, el individuo vale por sí, en el cabildo, por su connivencia; fuera de él es inocuo. Por eso es más multitud».

La revolución —que interpreta como resultado de una larga serie de esfuerzos— «nadie la encarna o representa personalmente»; se encarna en la multitud de la emancipación, en la que se resisten a entrar las clases superiores. Esta multitud deja el terreno a la «multitud de la tiranía» que sale del Litoral y es india y «casi autóctona mestiza-española en parte».

La «multitud de los tiempos modernos», finalmente, siente la gravitación de la influencia de las fuerzas del’interior y del litoral hacia la capital y de la inmigración.

Pero, por falta de ambiente y por carecer de función no se organiza espontáneamente Rosas y su tiempo (1907) constituye otro importante aporte histórico-sociológico, en el cual estudió Ramos Mejía el clima social de todo un período histórico, con el objeto de explicar quién era Rosas, qué medios utilizó para mantenerse en el poder y cuáles fueron sus instrumentos de opresión.

Rosas, para él, fue un producto de la herencia y del medio físico y social. Para probarlo formuló apreciaciones, muchas veces aventuradas, sobre sus antepasados, describió su ambiente familiar y trazó un cuadro de la vida de la campaña de Buenos Aires para mostrar las influencias que lo modelaron física y mentalmente.

Su Obras Mas Importantes

  • Neurosis de los hombres célebres en la historia argentina (1878).
  • Las Multitudes Argentinas (1899)
  • La Locura en la Historia.
  • Contribución al estudio psicopatológico del fanatismo religioso y sus persecuciones (1895).
  • Los simuladores del talento en las luchas por la personalidad y la vida (1904).
  • Rosas y su tiempo (1907).
  • La física del genio, Historia contemporánea de la República Argentina (de 1852 a 1906).
  • La familia delirante (estudio de patología mental).
  • Ensayo sobre las revoluciones sudamericanas


Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Solari Editorial «El Ateneo»

Ampliar: Primeros Naturalistas Argentinos



Biografia de Juan Agustin Garcia:Sociologo e Historiador Argentino

Biografia de Juan Agustín García y Su Obra Científica-Sociológica

La labor desarrollada por Juan Agustín García (1831-1923) tuvo un doble mérito: destacó la existencia de fenómenos sociales argentinos, susceptibles de una interpretación científica, y afirmó que nuestras instituciones, a pesar de sus etiquetas extranjeras, se han formado en base a nuestros antecedentes políticos y económicos.

Las fuentes de la sociología argentina no debían buscarse, por eso, en las opiniones sostenidas por los teorizadores de la ciencia social sino en las informaciones que nos suministran los expedientes, cartas de gobernadores, quejas de comerciantes y estancieros, crónicas, tradiciones, etc., las cuales nos permitirán lograr una reconstrucción real de los conceptos sociales dominantes en el pasado.

Biografia de juan agustin garcia sociologo
Biografia de Juan Agustin Garcia, sociologo

Introducción al estudio del derecho argentino (1896) fue su primer intento de explicar el espíritu de nuestras instituciones y códigos.

Le siguieron, El régimen colonial (1898), trabajo en que presentó una multitud de datos sobre las prácticas, costumbres y creencias dominantes, destacando que el virreinato fue un «período de transición de nuestro derecho en la lucha sorda y temible entre el Estado y el individuo, entre el derecho teórico y el que las fuerzas desenvuelven, lucha que llegaría a su apogeo con los caudillos, las montoneras y la anarquía»; Introducción al estudio de las ciencias sociales argentinas (1899), obra en la que destacó el carácter nacional de las ciencias sociales y jurídicas y las vinculó con nuestra tradición liberal; La ciudad indiana, publicada en 1900, es su obra más orgánica y está consagrada a estudiar nuestra sociedad colonial.

Su mayor mérito consiste en haber sido el punto de partida de la revisión de los prejuicios, que hasta entonces dominaban, acerca de nuestro pasado durante los siglos XVII y XVIII.

Sostuvo García en esta obra que las características del país crearon determinadas formas de vida, económicas, sociales y políticas, que generaron una serie de factores sociales que se destacan como fuerzas dinamizadoras del pasado colonial.

Uno de ellos es el «culto nacional del coraje», que traducido en el valor personal se convierte en la medida de los valores sociales para clasificar a los hombres.

Este sentimiento fué el que provocó el localismo exacerbado que, entre nosotros, substituyó al Estado por el caudillo y creó un problema político, que llegó a su apogeo en la primera mitad del siglo XIX.

La incapacidad de concebir la autoridad del Estado, condujo a un segundo sentimiento: el «desprecio por la ley», que tuvo su origen en las actividades contrabandistas que en la colonia tuvieron extraordinario desarrollo, con la complicidad de las autoridades españolas.

Estos sentimientos se vinculan al espíritu de lucro desmedido, inseparable del optimismo o «fe en la grandeza futura del país».

La obra de García es singularmente valiosa por su estudio de la propiedad, la familia, las clases sociales y la formación del carácter nacional en la época colonial.

Se resiente, sin embargo, por su posición antiespañola, ya que, gara él, los tres siglos de la dominación hispánica —que no contuvieron valores políticos, económicos y morales— impusieron rumbos fijos a nuestra sociedad, los cuales sintetiza en el «predominio del concepto clásico del Estado-providencia, centralización política, papel inferior y subordinado de las asambleas; y en el pueblo, para acentuar y fortificar estas tendencias, el desprecio de la ley convertido en instinto, en uno de los motivos de la voluntad».

«Quizá algunos de los datos que he acumulado con toda paciencia —escribió García en la «Introducción» de su obra— puedan ser útiles al hombre de talento y de estilo que resucite ese pasado, lleno de interés y vida para el que sabe observarlo.

Por otra parte, era necesario indicar los verdaderos métodos de estudio a la juventud; decirle que hay fenómenos sociales argentinos, tan susceptibles de una interpretación científica como los europeos; que el país acepta gustoso la moneda fiduciaria, porque siempre ha vivido bajo ese régimen; que su poder ejecutivo es fuerte y poderoso, porque desde su primer gobernador, a fines del siglo XVI, todos tuvieron mano dura; que el desprestigio de los viejos Cabildos coloniales ha influido en el papel político de los congresos; mostrarle los antecedentes políticos y económicos que han formado nuestras instituciones criollas, a pesar de sus rótulos yanquis; a pesar de que se crea a pie firme que existe una ciencia constitucional independiente de una sociología argentina, cuyas fuentes se encuentran en los legistas norteamericanos».

Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Solari Editorial «El Ateneo»

Ampliar:
Primeros Naturalistas Argentinos
Fundacion del Observatorio Astronomico de Cordoba
Fundacion de la Academia de Ciencias de Cordoba

Otras Biografias

Biografia de Giorgio Vasari Arquitecto, Pintor y Escritor
Biografia de Christian II de Dinamarca
Biografia de Sebastian Munster Astronomo y Geografo
Biografia de Fernandez de Moratin Leandro Vida y Obra Literaria

Enlace Externo:Juan Agustín García

El Ultimo Soldado de San Martin:Anecdotas de Historia Argentinas

El Ultimo Soldado de San Martin:Anecdotas de Historia Argentinas

EL ULTIMO SOLDADO DE SAN MARTÍN
Eufrasio Videla

Don Eufrasio Videla, fotografiado en 1910 por «Caras y Caretas» (Número 607 del 21-05-10)

el ultimo soldado de san martín (Eufrasio Videla)

– «yo había llegado con los que salimos de San Juan..».

– ¿Peleó usted?

– ¡Y como no! Ahí en el «zanjón» de Maipo, cuando ya no quisieron pelear más.

– ¿Y como empezó la cosa?

– …nosotros estábamos en la parte de aquí – prosigue don Eufrasio y al hacerlo sale al descanso de la escalera poniendo cara a los Andes – y como en la parte de allí enfrente, en un cerrito blanco, estaban los godos.

– Flojazos ¿verdad?

– Hum… ¡fieros habían sido!; Peleamos y peleamos y no aflojaban…

Después no quisieron pelear más cuando vieron que nosotros tampoco aflojábamos  (Del reportaje al último soldado de San Martín, hecho por Caras y Caretas en Mendoza, el 22 de marzo de 1910)

¡No nos mire, don Eufrasio! … estamos llenos de vergüenza.

¿Que hicimos con lo que usted nos dejó? ¿Que quedó de todo eso?.

Cuando lo fotografiaron los Argentinos éramos ricos ¿todos?….

¿Y a usted como le  agradecieron nuestros abuelos?.

Ahora ya no peleamos …. aflojamos hace mucho tiempo; aflojamos don  Eufrasio.

Pero su mirada cansada, que nos llega de tan lejos puede volvernos a despertar. ¡No afloje, don  Eufrasio!

LA PATRIA AÚN VIVE EN LA MEMORIA DE SUS HIJOS

Por:Eduardo Rosa

Temas Relacionados:

• Encuentro de Yatasto Entre San Martin y Belgrano
• Historia del Sable Corvo de San Martin
• Historia del Amor y Matrimonio de San Martin
• Logia Lautaro Sociedad Secreta Objetivos de San Martin

Enlace Externo:• San Martín y el Cruce de los Andes

Reformas y Conflictos de la Asamblea del Año 1813

Reformas y Conflictos de la Asamblea del Año 1813

A fines de 1812 llegaron de las provincias los primeros diputados y el 31 de enero de 1813 se inauguró solemnemente el congreso con la denominación de Soberana Asamblea General Constituyente.

Comúnmente se la conoce como Asamblea del año XIII.

Fue designado presidente Carlos de Alvear (imagen abajo),lo que prueba la influencia preponderante que ejercía este joven jefe militar.

Reformas y Conflictos de la Asamblea del Año 1813

La obra de la Asamblea del año XIII fue memorable.

Suprimió los títulos de nobleza, anulando las diferencias de nacimiento. Abolió el sistema de encomiendas, que permitía la inicua explotación del indígena.

Declaró libres a los negros, hijos de esclavos, que nacieran después del 31 de enero de 1813, y prohibió la introducción de nuevos esclavos.

Abolió los instrumentos de tortura que utilizaban la policía y los jueces. Dictó diversas leyes para organizar la Administración General, el Tesoro y el Ejército. Era el triunfo póstumo de Mariano Moreno.

Entre las resoluciones o reformas de la Asamblea que demuestran el propósito de lograr la independencia del país figuran tres muy importantes; suprimió el nombre de Fernando VII de los documentos oficiales; aprobó el sello que constituiría luego el Escudo Nacional y adoptó la Marcha Patriótica de Vicente López y Planes como Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera.

Sin embargo, la Asamblea no se decidió a declarar la independencia; la mayoría de los diputados consideró que era aún prematuro romper abierta mente los vínculos que nos sometían a la poderosa metrópoli.

Carlos María de AlvearCarlos María de Alvear,

sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada.

Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición.

En uno de sus escritos, Mitre señaló que “San Martín y Alvear, auxiliados por la habilidad de Monteagudo, fueron por mucho tiempo los árbitros de la Logia; pero esta buena inteligencia no podía ser de larga duración.

Los amigos se convirtieron muy luego en dos irreconciliables enemigos. Diversas causas produjeron este rompimiento.

La petulancia juvenil de Alvear no podía sobrellevar con paciencia el ademán imperioso, la palabra incisiva y la voluntad de hierro de San Martín, convencido de su superioridad militar y que apenas notaba los pueriles celos de su competidor”.

Desde la Revolución de Mayo se iban popularizando dos colores como distintivos de los patriotas del Río de la Plata; el celeste y el blanco.

En febrero de 1812 el Primer Triunvirato aprobó como distintivo de nuestros soldados una escarapela compuesta con aquellos colores.

El general Belgrano, creador de la idea de distinguir su causa con el celeste y el blanco, a su vez lo combinó para formar una bandera nacional.

La enarboló por primera vez junto a las baterías del Rosario, en febrero de 1812.

Pero el Primer Triunvirato no aprobó el acto de Belgrano, ordenándosele guardar la enseña para usarla más adelante. Sabemos que aquella bandera tenía los colores celeste y blanco, pero no conocemos la distribución de sus franjas.

Biografía de Manuel Belgrano Cronologia de su Vida y Obra

El 25 de mayo de 1812 Belgrano se hallaba en la ciudad de Salta, ocupado en reorganizar el ejército derrotado en Huaqui.

Allí exhibió ese día la bandera celeste y blanca por segunda vez, y la hizo bendecir por el sacerdote don Juan Ignacio de Gorriti.

El Primer Triunvirato volvió a desaprobar la actitud de Belgrano.

El 13 de febrero de 1813, después de la victoria de Tucumán, el ejército patriota que perseguía a los realistas se detuvo junto al río Pasaje, en la provincia de Salta.

Belgrano enarboló nuevamente la bandera de su creación, al tiempo que tomaba a sus soldados juramento de fidelidad a la Asamblea Constituyente del año XIII.

Esta vez tampoco su gesto mereció la aprobación del gobierno, desempeñado por el Segundo Triunvirato.

Cuando la Asamblea General Constituyente de 1813 suprimió en los documentos públicos el nombre del rey Fernando VII, también eliminó su efigie de los sellos y monedas de uso oficial.

La imagen del rey fue sustituida por un nuevo sello distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Por otro decreto, dictado como el anterior en febrero de 1813, la Asamblea creó con dicho emblema el Escudo Nacional, que es el que hoy poseemos como símbolo patrio.

A comienzos de 1813 el poeta Vicente López y Planes (1785-1856), compuso los versos de una canción patria.

Estos versos fueron presentados a la Asamblea General Constituyente, que los aprobó el 11 de mayo de 1813 como única marcha nacional.

Tal es el origen de nuestro Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera (1776-1840), un español residente en Buenos Aires, director de orquesta del teatro.

En 1813 contábamos, pues, con tres símbolos ya oficializados: la Escarapela, el Escudo y el Himno.

La Bandera no tenía aún sanción oficial; ésta se obtuvo en 1816, como veremos más adelante.

En los primeros meses de su gestión, el Segundo Triunvirato y la Asamblea actuaron con los mejores auspicios.

Por ese tiempo las armas argentinas triunfaban en Tucumán y Salta, y también habían obtenido el triunfo de Cerrito, en la Banda Oriental.

A fines de 1813, en cambio, el cuadro era completamente diferente. Belgrano, con el ejército del Norte, era derrotado en Vilcapugio y Ayohuma, y la Plaza Fuerte de Montevideo resistía el ataque de las armas patriotas.

La situación era grave en general. La Asamblea resolvió que se modificara la forma del Poder Ejecutivo, la responsabilidad del gobierno debía concentrarse, para hacer más eficaz su gestión, en una sola persona, que llevaría el título de Supremo Director del Estado.

La Asamblea aprobó la petición y creó el Directorio, el 22 de enero de 1814.

Los problemas internos y la creación del Directorio:

La Asamblea no sólo tenía que enfrentar aquellos problemas derivados de la nueva situación europea, también tenía serias dificultades locales.

En efecto, su instalación había profundizado el conflicto entre las tendencias centralizadoras de Buenos Aires y las confederacionistas, que exigían el reconocimiento de las soberanías provinciales.

La Asamblea rechazó a los enviados artiguistas argumentando que los diputados no podían tener mandatos imperativos, como era el caso de estos diputados.

Estas instrucciones exigían la declaración de la independencia y la organización de un estado confederal en el que cada provincia conservaba su autonomía.

Esto provocó la ruptura entre el caudillo oriental y el gobierno central porteño, que lo declaró su enemigo.

INSTRUCCIONES DADAS A LOS DIPUTADOS ORIENTALES PARA LA ASAMBLEA DE 1813

Artículo 1 Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas Colonias, que ellas estén absueltas de toda obligación de fidelidad a la Corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España es y debe ser totalmente disuelta.

Articulo 2 No admitirá otro sistema que el de confederación para el pacto recíproco con las provincias que forman nuestro Estado.

Artículo 3 Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.

Artículo 4 Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los Ciudadanos y los Pueblos, cada provincia formará su gobierno bajo esas bases, a más del Gobierno Supremo de la Nación.

Artículo 5 Así éste como aquel se dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Artículo 6 Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí, y serán independientes en sus facultades.

Artículo 7 El Gobierno Supremo entenderá solamente en los negocios generales del Estado. El resto es peculiar al Gobierno de cada Provincia.

Artículo 8 El territorio que ocupan estos Pueblos desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa forman una sola Provincia, denominante la Provincia Oriental.

Articulo 11 Que esta Provincia retiene su soberanía, libertad e independencia, todo poder, jurisdicción y derecho que no es delegado expresamente por la confederación a las Provincias Unidas juntas en Congreso.

Artículo 16 Que esta Provincia tendrá su Constitución territorial; y que ella tiene el derecho de sancionar la general de las Provincias Unidas, que forma la Asamblea Constituyente.

Artículo 17 Que esta Provincia tiene derecho para levantar los Regimientos que necesite, nombrar los oficiales de Compañía, reglar la Milicia de ella para seguridad de su libertad por lo que no podrá violarse el derecho de los Pueblos para guardar y tener armas.

Artículo 19 Que precisa e indispensable sea fuera de Buenos Aires, donde reside el sitio del Gobierno de las Provincias Unidas.

José Gervasio Artigas, delante de Montevideo, 13 de abril de 1813.

PUNTOS SOBRESALIENTES DE LAS REFORMAS A DE LA ASAMBLEA DEL AÑO XIII

• En lo político:

-Crea un nuevo Poder Ejecutivo, esta vez unipersonal, bajo la denominación de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a quien acompañará un Consejo de Estado.
-Sanción de una amnistía general, excepto para Saavedra y Campana quienes seguirían desterrados.
-Sanciona la inviolabilidad de los diputados.
-Establece el 25 de Mayo como fecha patria, aprueba el Himno Nacional compuesto por Vicente López y Planes y Blas Parera, y crea el Escudo Nacional.

• En lo social:

-Establece la libertad de vientres, esto es, la libertad de todos los hijos de esclavos nacidos desde el 31 de enero de 1813.
-Abolición de la encomienda, mita y yanaconazgo.
-Abolición de los títulos de nobleza.
-Prohibición de castigos corporales en las escuelas.

• En lo económico:

-Ordena la acuñación de moneda en oro y plata (ver recuadro).
-Exención impositiva a la actividad minera.
-Autorización para la libre exportación de harinas y cereales.
-Apoyó las actividades comerciales, agropecuarias e industriales.

• En lo religioso:

-Establece la subordinación de las autoridades eclesiásticas a las civiles.
-A partir de entonces, la religión católica apostólica romana sería considerada como culto oficial del Estado.
-Abolición del Tribunal de la Inquisición.

• En lo militar:

-Instituye la pena de muerte para el delito de deserción.
-Crea el Instituto Médico Militar presidido por el prestigioso médico Cosme Argerich.
-Establece como grado máximo del ejército el de brigadier.

• En lo judicial:

-Abolición de los tormentos.
-Crea Cámaras de Apelaciones para reemplazar a las audiencias de Charcas y Buenos Aires, organismos provenientes de la administración de justicia española.

Temas Relacionados:

Reformas y Conflictos de la Asamblea del Año 1813
El Directorio de Gobierno Argentino:Gervasio Posadas
Segundo Triunvirato, Logia Lautaro y la Revolucion 1812
Primer Triunvirato Creación, Integrantes, Obras y Objetivos
La Conspiracion de Alzaga:Traiciones en la Historia Argentina
La Sociedad Patriotica y el Club Marco, el Espiritu Independencia
Asonada del 5 de Abril:Revolucion de los Orilleros en Apoyo a Saaveedra
Creación de la Junta Grande de Gobierno de 1810

Enlace Externo:La Asamblea del año XIII y los derechos sociales

Primer Triunvirato Creación, Integrantes, Obras y Objetivos

Primer Triunvirato Creación, Integrantes, Obras y Objetivos

►ANTECEDENTES:

A fines de junio la delicada situación de la Junta Grande se tornó más crítica. Comenzaron a circular en Buenos Aires noticias alarmantes, según las cuales el ejército destacado en el Alto Perú se había sublevado como protesta por la entrega de estos territorios a la dominación de la Princesa Carlota.

La tensión se agravó el 20 de julio cuando se conoció en la capital la noticia del desastre de Huaqui, que dejaba todo el Norte en poder de los enemigos.

Debido al contraste la Junta Grande se vio forzada a levantar el sitio de Montevideo y, como réplica, naves realistas a las órdenes de Juan Ángel Michelena bloqueaban y cañoneaban el puerto de Buenos Aires.

Fue necesario pactar con el enemigo y se envió a Montevideo una comisión integrada por Gregorio Funes, Julián Pérez y José Paso.

La Junta Grande dispuso a fines de agosto que Cornelio Saavedra se trasladara al Norte del territorio para reorganizar el ejército recientemente derrotado. Trascendió en la capital que el alejamiento del presidente obedecía al propósito de eludir la delicada situación.

Aunque disuelta la Sociedad Patriótica, los opositores porteños no cesaban en su actividad y hacían responsable al gobierno de todos los fracasos.

Argumentaban que la mayoría provinciana integrante de la Junta carecía de prestigio y eficacia por su excesivo número; además, se decía que estaban bajo la influencia de elementos «carlotistas».

La oposición porteña sostenía la necesidad de elegir cuanto antes los dos diputados por Buenos Aires, para que el Congreso pudiera convocarse a la brevedad.

La Junta accedió al requerimiento, pero dispuso una serie de reformas al sistema de elección, lo que motivó su rechazo por el Cabildo, que desde esos momentos apoyaba a la facción morenista «como defensor de los derechos de la capital».

Debido a la agitación pública y ante exigencias del Cabildo, el 16 de setiembre fue separado de su cargo el secretario de la Junta Grande, doctor Joaquín Campana; éste debió partir a corto plazo rumbo a San Antonio de Areco.

El curso de los acontecimientos determinó que la Junta convocara el 19 de setiembre un Cabildo abierto para elegir los dos diputados por Buenos Aires y «un apoderado del pueblo».

Practicado el escrutinio resultaron electos diputados Chiclana y Paso, y representante del pueblo Sarratea.

Primer Triunvirato (23 de setiembre de 1811 al 12 de octubre de 1812):

El 23 de setiembre de 1811 quedó constituido el nuevo gobierno creado por la Junta Grande. Tres triunviros y tres secretarios formaban el Poder Ejecutivo.

Los miembros de la Junta Grande constituyeron el Poder Legislativo de la nueva administración, con el título de Junta Conservadora, en representación directa del pueblo. Este cuerpo dictaría las leyes que el Triunvirato debía aplicar.

El poder judicial quedaba integrado por varios tribunales.

El Primer Triunvirato (23 de setiembre de 1811 al 12 de octubre de 1812), estaba integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso. Bernardino Rivadavia, Vicente López y Planes y José Julián Pérez fueron los tres secretarios.

Juan José PasoJuan José Paso

Feliciano ChiclanaFeliciano Chiclana

Manuel de Sarratea

Manuel de Sarratea

Rivadavia fue el alma del nuevo gobierno e imprimió a la acción del Primer Triunvirato el sello de su fuerte personalidad.

Contribuyeron a vulnerar su obra las circunstancias adversas de la lucha por la liberación del país y las pasiones políticas desatadas.

► Acciones

El Primer Triunvirato inicialmente actuó con energía contra la reacción española en Buenos Aires.

Sofocó una contrarrevolución realista inspirada y dirigida por Martín de Alzaga, que debía estallar a fines de junio de 1812 con el apoyo de los portugueses.

Descubierta la conspiración, Alzaga y los demás conjurados fueron condenados a muerte en juicios sumarios.

Alzaga fue fusilado el 5 de julio en la prisión y después colgado en la Plaza Mayor.

Beruti relata en sus Memorias que cuando murió, el público vitoreó a la Patria y las bandas militares ejecutaron la Canción Patriótica.

Igualmente violentas fueron algunas medidas de orden interno. Al poco tiempo de asumir el poder, los triunviros destituyeron a Saavedra del cargo que se le habla confiado en el ejército del Norte; después fue procesado y desterrado.

Así terminó la carrera política del presidente de las Juntas revolucionarias; Saavedra concluyó siendo la víctima principal del golpe del 6 de abril de 1811, efectuado sin su intervención.

El 22 de octubre de 1811 la Junta Conservadora aprobó el Reglamento Provisorio, redactado por el deán Funes, por el cual el Triunvirato quedaba completamente sometido a la Junta.

Por instigación de Rivadavia, los triunviros fueron sorprendidos por esta resolución que los despojaba de sus principales atribuciones, sometieron entonces el Reglamento a la consideración del Cabildo, cuerpo que por su carácter local no tenía autoridad para oponerse a la resolución de la Junta Conservadora.

El Cabildo, no obstante, aconsejó el rechazo del Reglamento, y el Triunvirato así lo hizo inmediatamente. Como la Junta Conservadora desconoció tal actitud y publicó el Reglamento, el Triunvirato la disolvió el 7 de noviembre de 1811.

Poco tiempo después, en el mes de diciembre, se produjo en el Regimiento de Patricios un motín llamado El motín de las trenzas y la opinión pública acusó a los miembros de la disuelta Junta Conservadora de haberlo provocado.

El Triunvirato tomó entonces una decisión radical ordenando a los diputados provinciales el inmediato retorno a sus localidades. Este hecho tuvo honda repercusión posterior e inició el dramático conflicto entre Buenos Aires y las provincias, que debía durar más de medio siglo.

Es necesario considerar que el Primer Triunvirato, como los gobiernos anteriores, tendría carácter provisional.

El país no era aún independiente; y aunque todos los patriotas luchaban con el firme propósito de separarse de España se continuaba usando en los documentos oficiales el nombre de Fernando VII, el monarca español.

Sin embargo el Triunvirato tomó una decisión que revelaba cierta tendencia separatista, estableciendo que los soldados debían usar la escarapela celeste y blanca como distintivo, aunque no aprobó la bandera.

Como hemos podido apreciar al estudiar las campañas militares de la Revolución, el Primer Triunvirato no tuvo éxito en la defensa militar de la causa revolucionaria.

Rechazado nuestro ejército en el Alto Perú y fracasada la primera campaña contra Montevideo, centro realista, el país se vio seriamente amenazado por las tropas de España.

Además, en tan adversas circunstancias, el Primer Triunvirato adoptó medidas inoportunas; celebró un armisticio con el gobernador de Montevideo y ordenó a Belgrano retroceder con el ejército del Norte hasta Córdoba, orden que Belgrano no acató.

Integraban el Primer Triunvirato hombres cuya posición política era intermedia entre los saavedristas y los morenistas más definidos.

Estos últimos no formaban parte del gobierno; carentes de un jefe desde la muerte en alta mar de Mariano Moreno, se habían agrupado. en una nueva Sociedad Patriótica.

Nuevamente también era el café de Marco la sede de las reuniones que, por cierto, eran públicas.

Dirigía a sus antiguos miembros, casi todos jóvenes y entusiastas defensores de la independencia, don Bernardo de Monteagudo, conocido revolucionario que había actuado en el movimiento de Chuquisaca, en 1809.

Monteagudo era un orador brillante y de un espíritu inquieto y batallador.

En los primeros meses de 1812 llegaron procedentes de Europa varios distinguidos oficiales criollos que habían iniciado su carrera militar en el ejército español, combatiendo en la Península contra los ejércitos franceses de Napoleón.

Lograron pasar secretamente a Inglaterra, desde donde vinieron a Buenos Aires para ofrecer sus servicios a las armas patriotas; los principales era San Martín y Alvear.

Estos oficiales compartían con los morenistas el anhelo de proceder con energía, organizando el país como Estado soberano, sin vínculos con España; poco después de su llegada estos militares organizaron una sociedad secreta, llamada Logia Lautaro, cuyo objeto era lograr que los países sudamericanos se emanciparan de España.

Ver:Inestabilidad Política Argentina 

DESARROLLO Y ATRIBUCIONES DEL PRIMER TRIUNVIRATO:

— A mediados de 1811 la situación era difícil. El Ejército del Norte había experimentado el desastre de Huaqui. Las naves españolas con asiento en Montevideo bloqueaban y cañoneaban al puerto de Buenos Aires.

Los patriotas estaban divididos en grupos antagónicos: saavedristas, morenistas y provincianos.

La Junta Grande dispuso que Saavedra se trasladase al norte a reorganizar el ejército derrotado.

En medio de tensiones la Junta dispuso convocar el 19 de septiembre un Cabildo Abierto para que el pueblo de Buenos Aires eligiera dos diputados y un apoderado del pueblo. Fueron electos Chiclana, Paso y Sarratea.

— Dada la necesidad de un gobierno capaz de hacer frente a la situación se decidió la creación de un ejecutivo, cuyas funciones quedarían sometidas a disposiciones que dictaría la Junta.

Se estableció un ‘TRIUNVIRATO integrado por Chiclana, Sarratea y Paso, diputados por Buenos Aires al Congreso General. Se nombró secretarios a Rivadavia, Julián Pérez y Vicente López.

Por decreto del 23 de septiembre la Junta Grande se convirtió en JUNTA CONSERVADORA, que retenía las atribuciones legislativas.

No tardaron en surgir diferencias entre la Junta y el Triunvirato; una representaba el sentir provinciano encarnado en el Deán Funes; otra, el centralismo porteño, encarnado en Rivadavia. Ambos aspiraban al predominio político.

El gobierno se intitulaba oficialmente: «Gobierno Superior de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor don Fernando VII».

La Junta Conservadora elaboró un REGLAMENTO ORGÁNICO a que debía atenerse el Triunvirato, liste Reglamento, que nunca se aplicó, fue la primera Constitución argentina. Establecía la separación de poderes.

La Junta conservaba el poder de nombrar a los miembros del Triunvirato que durarían un año y medio en sus funciones, siendo responsables ante la misma Junta.

El Triunvirato no vio con agrado el Reglamento, por cuanto la Junta reservaba para sí muchas atribuciones. Lo envió al Cabildo pidiendo su opinión.

El Cabildo estableció que dicho Reglamento carecía de valor por cuanto había sido aprobado sin la presencia de los diputados de Buenos Aires. 

La Junta Conservadora publicó el Reglamento y lo envió a las provincias. Rivadavia disolvió la Junta, derogó el Reglamento y expulsó de Buenos Aires a los diputados provinciales. Fue el comienzo de la anarquía argentina.

El 22 de noviembre el Triunvirato publicó el ESTATUTO PROVISIONAL redactado por Rivadavia.

En él se establecían facultades discrecionales para el ejecutivo que podía «adoptar cuantas medidas crea necesarias para la defensa y salvación de la patria según lo exija el imperio de la necesidad y las circunstancias del momento».

El Triunvirato tomaba una actitud claramente dictatorial.

El estatuto contemplaba la reunión de una Asamblea General, compuesta por el Cabildo, diputados de los pueblos y vecinos de Buenos Aires, que «acordaría con el gobierno las medidas a tomar».Asimismo obligaba al gobierno a reunir un CONGRESO DE LAS PROVINCIAS UNIDAS para establecer una constitución.

— La Asamblea General quedó constituida el 4 de abril de 1812. Era legislativa, no constituyente.

La formaban diez miembros del Cabildo de Buenos Aires, treinta y tres representantes porteños y once provincianos.La primera resolución de la Asamblea fue nombrar al coronel Pueyrredón en lugar de Paso, cuyo mandato había terminado. Estando Pueyrredón en el Ejército del Norte nombró como substituto a Díaz Vélez.

Este nombramiento disgustó a Rivadavia que ocupaba el cargo vacante y esperaba ser su titular. Se pusieron reparos a la facultad de la Asamblea para nombrar substitutos. Respondió la Asamblea que si tenía facultad para nombrar-titulares, también la tenía para nombrar substitutos.

— El 6 de abril la Asamblea se declaró a sí misma soberana.

Estableció con evidente exceso en sus atribuciones que «constituía la autoridad suprema sobre todas las demás en las provincias del Río de la Plata».Rivadavia como respuesta disolvió la Asamblea y suspendió al Cabildo «hasta nueva providencia».

El Triunvirato convocó a una nueva Asamblea que debía reunirse el 6 de octubre, cuyos miembros fueron elegidos sin intervención del vecindario. El Triunvirato había creado una asamblea con sus propios partidarios.

— El disgusto popular iba en aumento. El 8 de octubre las tropas al mando de San Martín y Alvear ocuparon la plaza de la Victoria, mientras grupos de civiles pedían la reunión de un Cabildo Abierto y constitución de un nuevo gobierno.

Se reunió Cabildo Abierto, se destituyó a los miembros del Primer Triunvirato formulándoles graves cargos y se eligió un nuevo Triunvirato formado por Paso, Rodríguez Peña y Alvarez Jonte.

— Una de las primeras medidas tomadas por el nuevo Triunvirato, el 24 de octubre, fue convocar una ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Temas Relacionados:

Reformas y Conflictos de la Asamblea del Año 1813
El Directorio de Gobierno Argentino:Gervasio Posadas
Segundo Triunvirato, Logia Lautaro y la Revolucion 1812
Primer Triunvirato Creación, Integrantes, Obras y Objetivos
La Conspiracion de Alzaga:Traiciones en la Historia Argentina
La Sociedad Patriotica y el Club Marco, el Espiritu Independencia
Asonada del 5 de Abril:Revolucion de los Orilleros en Apoyo a Saaveedra

La Generacion del 37 o 1937 Alberdi, Sarmiento, Mitre, Mármol, Cané

La Generación del 37 o 1937
Alberdi,Sarmiento,Mitre

¿A que llamamos «la generación del 37»?

La denominación Generación del ‘37’ identifica a un movimiento intelectual de jóvenes universitarios que, en 1837, fundó en Buenos Aires el Salón Literario (en la librería de Marcos Sastre) para debatir temas culturales y teorías sociales, políticas y filosóficas de autores europeos de diferentes tendencias ideológicas.

La creciente politización del grupo y sus opiniones críticas y reformistas llevaron a que Rosas disolviera el Salón.

En la clandestinidad y orientada por Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi y Juan María Gutiérrez, se organizó, en 1838, la Asociación de la Joven Generación Argentina (a semejanza de la Joven Italia inspirada por Mazzini), cuya pretensión era recuperar la tradición liberal de la Revolución de Mayo, alentar el progreso material y superar la polarización entre federales y unitarios, para lo cual debían influir sobre la clase dirigente y asesorarla ideológicamente.

Consideraban a la democracia representativa como un objetivo a largo plazo y cuestionaban el sufragio universal adoptado por Buenos Aires, en 1821, por las consecuencias políticas que tuvo su aplicación y porque creían que era inadecuado para la realidad social de la Argentina de entonces, cuyas características se preocuparon por comprender y explicar.

A fines de la década del ‘30, los miembros de la Joven Generación Argentina habían pasado abiertamente a la oposición a Rosas y muchos emigraron a Montevideo, Chile, Bolivia o se dirigieron a las provincias del Interior, donde fundaron filiales de la Asociación que llevaron a cabo su propaganda política.

Adhirieron a la asociación, entre otros, Domingo F. Sarmiento, Bartolomé Mitre, Mariano Fragueiro, Vicente F. López, José Mármol y Miguel Cané.

El Salón Literario:

La fundación del Salón Literario fue un acontecimiento en la vida cultural de Buenos Aires.

En él se realizaban numerosas conferencias, lecturas y debates frente a un nutrido grupo de espectadores.

A pocos meses de la inauguración, Esteban Echeverría dio un discurso que marcó una ruptura con las ideas que se venían desarrollando en el Salón.

Echeverría afirmó entonces que la Revolución de 1810 no se había completado, dado que aún no se había alcanzado la emancipación social, cultural y económica.

Además, incitó a la juventud a protagonizar la búsqueda de cambios profundos. Este discurso lo consagró como líder de su generación.

A comienzos de 1838, el gobierno de Rosas incrementó las presiones que determinaron el cierre del Salón.

Alberdi Juan Bautista Auto del Pensamiento Politico Bases y Puntos ...

Sueños de Progreso:
Que, Como y Para Qué

Las ideas de Alberdi , de Sarmiento y de otros intelectuales contemporáneos sobre las perspectivas de desarrollo futuro de la Argentina, vinculadas a las condiciones favorables que abría el avance del capitalismo industrial en Europa, influyeron sobre las elites dirigentes argentinas.

Expresaban, a la vez, las aspiraciones de esos sectores para superar las limitaciones de su expansión.

La mayoría de esas ideas o proyectos fueron llevados a la práctica en las décadas que siguieron a la caída de Rosas.

La economia en el gobierno de Rosas Ley de Aduanas de 1836 Epoca –  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Fueron motivo, también, de intensas polémicas entre sus mentores.

Los siguientes fragmentos pertenecen a Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, escrito por Alberdi luego de la caída de Rosas y publicado en Chile en 1852.

(*) Ampliar Este Tema

LA LIBERTAD SEGÚN ESTEBAN ECHEVERRIA.

Ampliar Este Tema

Esteban Echeverría: El escritor Esteban Echeverría (1805-1851), que provenía de una acaudalada familia porteña, estudió en París entre 1825 y 1829.

Allí adoptó las ideas del romanticismo europeo que luego intentaría aplicar al análisis de la realidad sociopolítica bajo el régimen rosista.

En Buenos Aires, se convirtió en el líder de la Joven Generación y en 1838, junto a Alberdi y Gutiérrez, fundó la Asociación de la Joven Generación Argentina.

En 1840 debió exiliarse en Montevideo por la censura que implementó el régimen.

Entre sus obras más importantes se encuentran el ensayo Dogma Socialista, el poema La Cautiva y el cuento El Matadero.

En este último se narra la historia que transcurre en un matadero porteño, que funciona como metáfora.

Sus Ideas libertarias:

“Por la ley de Dios y de la humanidad todos los hombres son libres.”

“La libertad es el derecho que cada hombre tiene para emplear sin traba alguna sus faculta des en el conseguimiento de su bienestar y para elegir los medios que puedan servirle a este objeto”

El libre ejercicio de las facultades individuales no debe causar extorsión ni violencia a los derechos de otro.

No hagas a otro lo que no quieras te sea hecho: la libertad humana no tiene otros límites.

No hay libertad donde el hombre no puede cambiar de lugar a su antojo.

Donde no le es permitido disponer del fruto de su industria y de su trabajo.

Donde tiene que hacer al poder el sacrificio de su tiempo y de sus bienes.

Donde puede ser vejado e insultado por los sicarios de un poder arbitrario.

Donde sin haber violado la ley sin juicio previo ni forma de proceso alguno, puede ser encarcelado o privado del uso de sus facultades físicas o intelectuales.

Donde se le coarta el derecho de publicar de palabra o por escrito sus opiniones.

Donde se le impone una religión y un culto distinto del que su conciencia juzga verdadero.

Donde se le puede arbitrariamente turbar en sus hogares arrancarle del seno de su familia y desterrarle fuera de su patria.

Donde su seguridad, su vida y sus bienes, están a merced del capricho de un mandatario.

Donde se le obliga a tomar las armas sin necesidad absoluta y sin que el interés general lo exija.

Esteban Echeverria Biografia y Pensamiento Politico – BIOGRAFÍAS e ...

Un punto de partida

[América] “Ella no está bien; está desierta, solitaria, pobre.

Pide población, prosperidad.

¿De dónde le vendrá esto en lo futuro?.

Del mismo origen de que vino antes de ahora: de Europa.”

Lo salvaje y lo civilizado

“Todo en la civilización de nuestro suelo es europeo; la América misma es un descubrimiento europeo.

[…] Nosotros, los que nos llamamos americanos, no somos otra cosa que europeos nacidos en América.

[…] En América todo lo que no es europeo es bárbaro: no hay más división que ésta: 1. el indígena, es decir el salvaje; 2., el europeo, es decir, nosotros los que hemos nacido en América y hablamos español […].“

Lo que vendrá

Cómo, en qué forma vendrá en el futuro el espíritu vivificante de la civilización europea a nuestro suelo?.

Como vino en todas las épocas: Europa nos traerá su espíritu nuevo, sus hábitos de industria, sus prácticas de civilización, en las inmigraciones que nos envíe.

Cada europeo que viene nuestras playas nos trae más civilización en sus hábitos que luego comunica a nuestros habitantes, que muchos libros de filosofía.

[…] ¿Queremos plantar y aclimatar en América la libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hombre de Europa y de Estados Unidos? Traigamos pedazos vivos de ellas en las costumbres y radiquémoslas aquí.

[…] Haced pasar el roto, el gaucho, el cholo, unidad elemental de nuestras masas populares, por todas las transformaciones del mejor sistema de instrucción: en cien años no hareís de él un obrero inglés que trabaja, consume, […].

Se hace este argumento: educando nuestras masas, tendremos orden teniendo orden vendrá la población de fuera. Os diré que invertís el verdadero método de progreso.”

• Medios, fines y modelos

“No pretendo que deba negarse al pueblo la instrucción primaria, sino que es un medio impotente de mejoramiento comparado con otros, que se han desatendido.

[…] La instrucción, para ser fecunda, ha de contraerse a ciencias y artes de aplicación, a cosas prácticas, a lenguas vivas, a conocimientos de utilidad material e inmediata.

El idioma inglés, como idioma de la libertad, de la industria y del orden, debe ser aun más obligatorio que el latín […]. Nuestra juventud debe ser educada en la vida industrial […]

El tipo de nuestro hombre sudamericano debe ser el hombre formado para vencer al grande y agobiante enemigo de nuestro progreso: el desierto, el atraso material, la naturaleza bruta y primitiva de nuestro continente.

A este fin debe propenderse a sacar a nuestra juventud de las ciudades mediterráneas, donde subsiste el antiguo régimen con sus hábitos de ociosidad, presunción y disipación, y atraerla a los pueblos litorales para que se inspire de la Europa, que viene a nuestro suelo, y de los instintos de la vida moderna.

[…] La industria es el calmante por excelencia. Ella conduce por el bienestar y por la riqueza al orden, por el orden a la libertad: ejemplos de ello Inglaterra y los Estados Unidos.’

[…] “Al nuevo régimen le toca invertir el sistema colonial, y sacar al interior de su antigua clausura, mediante un sistema de vías de transporte grande y liberal, que los ponga al alcance de la acción civilizadora de Europa.

Los grandes medios de introducir Europa en los países interiores [.1 para obrar un cambio portentoso en pocos años, son el ferrocarril, la libre navegación interior y la libertad comercial.”

[…] “Es preciso traer las capitales a las costas, o bien llevar el litoral al interior del continente. El ferrocarril y el telégrafo eléctrico, que con la supresión del espacio, obran este portento

Él hará a la unidad de la República Argentina mejor que todos los congresos. […] Sin el ferrocarril, no tendréis unidad política en países donde la distancia hace imposible la acción del poder central.”

Los siguientes fragmentos pertenecen a diversos libros escritos por Sarmiento entre 1845 y 1853.

Proyectos

Cuando haya un gobierno culto y ocupado de los intereses de la nación, qué de empresas, qué de movimiento industrial!

[…] el elemento principal de orden y moralización que la República Argentina cuenta hoy, es la inmigración europea […]. El día, pues, que un gobierno nuevo dirija a objetos de utilidad nacional, los millones que hoy se gastan en hacer guerras […],

la inmigración industriosa de la Europa se dirigirá en masa al Río de la Plata; el Nuevo Gobierno se encargará de distribuirla por las provincias […]

y terrenos feraces les serán adjudicados, y en diez años quedarán todas las márgenes de los ríos, cubiertas de ciudades, y la República doblará su población con vecinos activos, morales e industriosos.

Estas no son quimeras, pues basta quererlo y que haya un gobierno menos brutal que el presente para conseguirlo.

[…] cien mil por año harían en diez años, un millón de europeos industriosos diseminados por toda la República, enseñándonos a trabajar, explotando nuevas riquezas y enriqueciendo al país, con sus propiedades.

[…] el Nuevo Gobierno organizará la educación pública en toda la República, con rentas adecuadas y con Ministerio especial, como en Europa.”

Facundo (1845). Buenos Aires, CEAL, 1967.

Un Modelo

«Dios ha querido al fin que se hallen reunidos en un solo hecho, en una sola nación, la tierra virgen que permite a la sociedad dilatarse hasta el infinito, sin temor a la miseria; el hierro que completa las fuerzas humanas; el carbón de piedra que agita las máquinas; los bosques que proveen de materiales a la arquitectura naval; la educación popular, que desenvuelve por la instrucción general la fuerza de producción en todos los individuos de una nación; la libertad religiosa que atrae a los pueblos en masa a incorporarse en la población; la libertad política que mira con horror el despotismo y las familias privilegiadas; la República, en fin, fuerte, ascendente como un astro […] y todos estos hechos se eslabonan entre sí, la libertad y la tierra abundante; el hierro y el genio industrial; la democracia y la superioridad de los buques.”

«Viajes” (1847). En Obras Completas. (T.V), Buenos Aires, 1 949.

Los Medios y los Fines

“El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral, e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que la posean.

La dignidad del Estado, la gloria de una nación no pueden ya cifrarse, pues, sino en la dignidad de condición de sus súbditos [..]

Hay además objetos de previsión que tener vista al ocuparse de la educación pública, y es que las masas están menos dispuestas al respeto de las vidas y de las propiedades a medida que su razón y sus sentimientos morales están menos cultivados.

[..] Téngase presente además, que los Estados sudamericanos pertenecen a una raza que figura en última línea entre los pueblos civilizados.

[…] la producción hija del trabajo, no puede hacerse hoy en una escala provechosa, sino por la introducción de los medios mecánicos que ha conquistado la industria de los otros países; y si la educación no prepara a. las venideras generaciones para esta necesaria adaptación de los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y la oscuridad nacional […].

Un crecido número de emigrantes de otras naciones que no sean la española, la única que nos es análoga en atraso intelectual e incapacidad industrial, traerá por consecuencia forzosa la sustitución de una sociedad a otra, haciendo lentamente descender a las últimas condiciones de la sociedad a los que no se hallen preparados ppr la educación de su capacidad intelectual e industrial [.1.’

Educación popular” (1 849). En Obras Completas, (T. Xl).

“Una fuerte unidad nacional sin tradiciones, sin historia, y entre individuos venidos de todos los puntos de la tierra, no puede formarse sino por una fuerte educación común que amalgame las razas, las tradiciones de esos pueblos en el sentimiento de los intereses, del porvenir de la nueva patria.”

Viajes”. Citado por Natalio Botana en La tradición republicana. Buenos Aires, Sudamericana, 1984.

Literatura, Historia y Política

Durante el periodo de Rosas, la actividad literaria -paralela a la periodística— sirvió como medio de expresión y como instrumento de propaganda o de critica política, abierta o velada.

Tal fue el caso de algunos textos  de varios de los integrantes del movimiento romántico argentino (La Joven Generación Argentina); por ejemplo, los de Domingo F. Sarmiento, Esteban Echeverria, Juan María Gutiérrez y José Mármol.

Fragmentos de El Matadero, de Esteban Echeverría

“La perspectiva del matadero a la distancia era grotesca, llena de animación. […]

En torno de cada res resaltaba un grupo de figuras humanas de tez y raza distinta. La figura más prominente de cada grupo era el carnicero con el cuchillo en mano, brazo y pecho desnudos, cabello largo y revuelto, camisa y chiripá y rostro embadurnado en sangre.

A sus espaldas se rebullían […] una comparsa de muchachos, de negras y mulatas achuradoras, cuya fealdad trasuntaba las arpías de la fábula […].

Por un lado dos muchachos se adiestraban en el manejo del cuchillo, tirándose horrendos tajos y reveses, por otro, cuatro, ya adolescentes, ventilaban a cuchilladas el derecho a una tripa gorda y un mondongo que habían robado a un carnicero […].

Simulacro en pequeño era éste del modo bárbaro con que se ventilan en nuestro país las cuestiones y los derechos individuales y sociales […].

La matanza estaba concluida a las doce, y la poca chusma que había presenciado hasta el fin se retiraba en grupos […] Mas de repente la ronca voz de un carnicero gritó:

—¡Allí viene un unitario!— y al oír tan significativa palabra toda aquella chusma se detuvo […]

—No le ven la patilla en forma de U?.

No trae divisa en el fraque ni luto en el sombrero.?

—Perro unitario.

—Es un cajetilla.

—Monta en silla como los gringos.

—La Mazorca con él!

—La tijera!

—Es preciso sobarlo. […]

—A que no te le animás, Matasiete?

—A que sí […]

Que nobleza de alma! iQué bravura en los federales! Siempre en pandillas cayendo como buitres sobre la víctima inerte!

—Degüéllalo, Matasiete; quiso sacar las pistolas. Degüéllalo como al toro.

–[…] Mueran los salvajes unitarios!.

Viva el Restaurador de las Leyes!”

Fragmentos de Amalia, de José Mármol

Escrita en 1851 y ambientada en el Buenos Aires de 1 840, Amalia ha sido considerada la primera novela argentina.

“Doña María Josefa Ezcurra. La cuñada de Su Excelencia el Restaurador de las Leyes estaba de audiencia […].

Y jamás audiencia alguna fue compuesta y matizada de tantas jerarquías, de tan varios colores, de tan distintas razas.

Estaban allí, reunidos y mezclados, el negro mulato, el indio y el blanco, la clase abyecta y la clase media, el pícaro y el bueno, revueltos también entre pasiones, hábitos, preocupaciones y esperanzas diferentes.»

Capítulo 6 (Volumen 1)

“El primer día de septiembre de 1840 se extendió sobre el cielo de Buenos Aires, oscuro, triste, cargado de vapores […].

[…] la mujer comenzó a ser el blanco del encarnizamiento de bandadas de forajidos, bautizados con el nombre de federales. […]

Bandadas de ellos, de distintas jerarquías y condiciones, empezaron a apostarse en las puertas de los templos, llevando cántaros con brea derretida y moños […] punzó.

Estos trapos eran untados con brea, y a cuantas jóvenes [que] salían del templo sin la gran mancha de la Federación en la cabeza [le] pegaban el parche embreado […].

La comunidad de la Mazorca, la gente del mercado, y sobre todo las negras y las mulatas que se habían dado ya carta de independencia absoluta […] comenzaban a pasear en grandes bandadas la ciudad…”

Capítulo 1 (vol. 2)

“Es imposible dar a conocer, en los rasgos fugitivos del romance, la situación pública de Buenos Aires después de la retirada del ejército libertador. […]

Todavía se esperaba, en cada semana, en cada día que pasaba, la vuelta del general Lavalle […].

Y esta esperanza era sostenida por los periódicos y por las cartas de Montevideo, que llegaban de contrabando dos o tres veces por semana.

[…] Pero todo caía vencido por el terrorismo.

Rosas, poseedor del secreto de su triunfo real, ya no pensaba sino en vengarse de sus enemigos y en acabar de enfermar y postrar el espíritu público a golpes de terror.

El dique había sido roto por su mano y la Mazorca se desbordaba como un río de sangre.

La sociedad estaba atónita [..].

En menos de ocho días, la ciudad entera de Buenos Aires quedó pintada de colorado.

Hombres, mujeres, niños, todo el mundo estaba con el pincel en la mano pintando las puertas, las ventanas, las rejas […].

La dudad se había convertido en una especie de cementerio de vivos. […]

La entrada de la Mazorca en una casa representaba la combinación infernal de ruido, de brutalidad, de crimen, que no tiene ejemplo en la historia de los más bárbaros tiranos.

Entraban en partidas de ocho, doce o más forajidos. [..]

Y en medio del llanto, del susto y de la muerte, a los reflejos del puñal de la Mazorca, leyó el pueblo de Buenos Aires el bárbaro decreto del 16 de septiembre de 1840, que arrojaba a la miseria, al hambre, a cuantos eran o quería Rosas que fuesen unitarios.

De un momento a otro, millares de familias pasaron de la opulencia a la miseria […].

[…] Pero la emigración decía bien alto que los orientales argentinos tenían derecho a ser ayudados por la Francia hasta terminar su cuestión con Rosas, invocando la justicia, el honor y la conveniencia. […]

En esa alianza, como en muchas otras, los poderes que la contrajeron iban a un fin común, aunque por diversos motivos e intereses.

Buscaba la Francia un tratamiento justo para sus nacionales e indemnizaciones a ellos causados; querían los orientales la destrucción de un poder que había atacado sus libertades y derechos, que los amenazaba constantemente […];

los argentinos por último, buscaban el aniquilamiento, en su patria, de un sistema de explotación y de sangre; la destrucción perdurable del sistema dictatorial, o de ‘facultades extraordinarias’ […]

querían, por fin, asentar el imperio de la civilización y de las leyes sobre el sitial de la barbarie y la voluntad sangrienta de un solo hombre.»

• ►Ampliación del Tema:

Para los jóvenes de la nueva generación se tomaba imperativo completar y concretar el proceso transformador iniciado con la Revolución, dotándolo de un pensamiento propio.

Había, en consecuencia, que constituir una nueva sociedad para lo cual era necesario concebir nuevas formas de convivencia y de acción.

La tarea interpretativa de descubrir el sentido de la nacionalidad, como condición previa a todo planteo político, dadas las características del medio local, adquirió en la obra del grupo un lugar central y dio cabida a un profundo análisis de la realidad social y material del país.

Este análisis de la realidad nacional se centró en las causas económicas y sociales que en el país habían dado como resultado el triunfo de Rosas.

Para los hombres del 37, los males de su país se reducían principalmente a tres: la tierra, la tradición española y los grupos étnicos locales.

Solo la transformación previa de estos factores conduciría al triunfo del progreso; por eso, de su análisis surge también una serie de soluciones para enfrentar los problemas planteados.

Para la nueva generación, el primer mal de la Argentina era la tierra, «el desierto”, de donde surgía el espíritu de la montonera, la banda armada que seguía al caudillo, lo elevaba al poder y condicionaba el destino político del país.

La mejor manera para erradicarlo era desarrollar las comunicaciones, poblar las vastas extensiones del territorio nacional y multiplicar los centros urbanos.

La solución se centraba en el fomento de la inmigración, solución que quedó inmortalizada en la famosa frase de Alberdigobernar es poblar”.

La función otorgada a la inmigración también estaba orientada, para los integrantes de la Generación del 37, a cumplir un lugar de importancia en lo concerniente a la transformación social, en la medida que los grupos étnico de la Argentina (gauchos, aborígenes, mestizos y españoles) fueron considerados incapaces de impulsar un verdadero desarrollo industrial.

De esta manera, la introducción de inmigrantes anglosajones fue proclamada como la mejor forma para remediar esa realidad y con posibilidades de provocar la modificación de los hábitos costumbres tradicionales.

La herencia colonial también fue señalada por los jóvenes del 37 como otro factor de atraso para el desarrollo del país.

Esta herencia, mantenida con vigor por las masas rurales y los grupo conservadores, había conducido —según ellos— la tiranía rosista, verdadera traición al espíritu revolucionario.

De esta manera, el retorno a los ideales de b Revolución de Mayo no suponía solamente una vuelta a la única autoridad nacional considerada legítima sino que también constituyó un objetivo ideológico: la idea de que los errores de las generaciones previas podían ser borrados, y una nueva Argentina podía surgir de las ruinas del gobierno de Rosas yugo colonial, así como Mayo había sacudido el yugo Colonial.

EL ROMANTICISMO RIOPLATENSE – GENERACIÓN DEL 37
Integrantes notorios:

Juan Bautista Alberdi,

Pedro de Angelis,

Marco Avellaneda,

Antonio Aberastain,

Miguel Cané,

Esteban Echeverría,

Félix Frías,

Juan María Gutiérrez,

Andrés Lamas,

Vicente Fidel López,

José Mármol,

Bartolomé Mitre,

José Rivera Inriarte

Domingo Faustino Sarmiento,

Carlos Tejedor, etc.

Asociaciones que conformaron:

Salón literario (1837), Asociación de la Joven Generación Argentina (1838), Asociación de Mayo.

Obras literarias más importantes:

Dogma socialista (E. Echeverría), Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho (J. B. Alberdi), Facundo (D. F. Sarmiento).

Características:

-Advierten la división nefasta entre unitarios y federales, y el carácter popular de esta última facción.

-Identifican a los federales como hombres de «instintos semibárbaros» y a los unitarios como una «minoría vencida», con buenas intenciones, progresista, pero «antipática» y «soberbia».

-Influencias europeas del patriota italiano Mazzini y del socialista utópico Saint Simón.

-Palabras simbólicas del Dogma Socialista, entre otras: Asociación, Progreso, Fraternidad, Igualdad, Libertad, Dios, etc.

-Continúan con la tradición progresista de la Revolución de Mayo, rechazan el Antiguo Régimen, espíritu americanista, organización democrática del país, etc.

-Sentimientos pesimistas, angustia, descontento, individualistas, exaltación de los sentimientos, placer por la naturaleza, etc.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo/Romano/Paz Capítulo 12 (Vol. 2)
e Historia La Argentina Contemporánea de Felipe Pigna y otros
Tau Anzoátegui, Víctor y Martire, Eduardo. Manual de Historia de las Instituciones Argentinas.

Temas Relacionados

El Romanticismo en el Río de la Plata:Sus Caracteristicas
Biografia Dr. Vicente Anastasio de Echevarría
Pintores Epoca de Rosas Jovenes Romanticos
La Generacion del 37 o 1937 Alberdi, Sarmiento, Mitre, Mármol, Cané
Biografia de Juan María Gutierrez y Su Obra Literaria

Enlace Externo: Caracteristicas de las Generacion del 37

Garantías o Derechos Cuando Somos Detenidos Como Actuar

Garantías ó Derechos Constitucionales: Como Actuar Cuando Somos Detenidos

Conozcamos los derechos que otorga nuestra Constitución Nacional:

El primer capítulo de la Constitución Nacional de 1994 contiene declaraciones, derechos y garantías, y el capítulo segundo, nuevos derechos y garantías (incorporados en la última reforma).

Las garantías constitucionales son las fórmulas previstas en la Constitución para que el ciudadano pueda apelar a los tribunales en defensa de los derechos que en ella se le reconocen, en caso de abuso de autoridad por parte de las instituciones públicas.

La mayoría de las constituciones de las sociedades contemporáneas autorizan al estado a recurrir al uso de la fuerza física para hacer cumplir las leyes, pero también reconocen el derecho de los ciudadanos a resistir contra el poder del estado si éste no cumple las leyes.

A lo largo del estudio de este libro, el texto de la Constitución Nacional será un material de lectura y de consulta permanente.

También lo serán las declaraciones y convenciones contenidas en el Anexo documental.

Allí incluimos algunos de los tratados sobre derechos humanos que el inciso 22 del artículo 75 incorpora a la nueva Constitución Nacional como complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidos.

El trabajo con estas declaraciones y convenciones y con la Constitución te permitirá conocer tus derechos como niño, como hombre y como ciudadano argentino.

Para que sepamos cómo defendernos

En  nuestro sistema democrático, el principio fundamental es la libertad.

-Toda acción que se realice en contra de este principio de libertad constituye una excepción.

-Todos los ciudadanos de un estado democrático gozamos de la garantía constitucional para el ejercicio eficaz de nuestro derecho de defensa.

Entonces:

-Si somos detenidos por agentes de la policía o de otro organismo de seguridad, debemos asegurarnos de que estén debidamente identificados o, en caso contrario, deben proceder a nuestro pedido de identificarse en forma clara y correcta.

-Podemos ser privados de nuestra libertad en tres casos:

1) por la imputación de un delito;

2) por la contravención de un edicto policial;

3) por averiguación de antecedentes.

Cuando nos imputen haber cometido un delito y nos priven de libertad por ello, debemos exigir la orden judicial correspondiente y la explicación de los motivos de la detención.

Tenemos el derecho constitucional de no declarar.

1. Aún cuando estemos incomunicados (siempre que tengamos más de 18 años, que exista orden judicial y nunca por más de 72 hs.) tenemos derecho a realizar un llamado telefónico a nuestros familiares o amigos y a proponer un abogado defensor particular o recurrir al defensor oficial.

2. Conviene que no declaremos, no firmemos ni reconozcamos nada, hasta tanto estemos asesorados por el abogado defensor.

3. Nuestro domicilio es inviolable y tenemos derecho a impedir que ingrese cualquier persona mientras no exhiba la correspondiente orden judicial de allanamiento.

Si nos detienen por la comisión de alguna contravención policial conocida como «edicto» (cuyo «juzgamiento» efectúa la policía únicamente a mayores de 18 años), tenemos derecho a realizar una llamada telefónica a un familiar o abogado.

1. Podemos negarnos a declarar.

2. Si somos notificados de una sentencia condenatoria por infracción de un «edicto», podemos poner la palabra Apelo antes de la firma.

Si así no lo hacemos, tenemos hasta 24 horas siguientes a la notificación para enviar un telegrama dirigido al jefe de policía o a la comisaría en que fuimos detenidos.

3. Siendo menor de 18 años tenemos derecho a llamar en forma inmediata a nuestra casa.

No podemos ser detenidos en celdas ni compartir espacios con mayores.

La policía está obligada a dar cuenta inmediata al juzgado de menores para que determine los pasos a seguir, y siempre con la obligación de informar sobre la causa a nuestros familiares.

Si somos detenidos por averiguación de antecedentes, es necesario tener en cuenta que debe estar justificada y no puede extenderse más de 10 horas.

1. La policía debe informar de la detención al juez de turno y tenemos derecho a una llamada telefónica.

2. No podemos ser alojados en los mismos lugares destinados a los detenidos por delitos o contravenciones.

En todo tipo de privación de la libertad (casos 1,2 y 3), si somos sometidos a apremios ilegales (malos tratos, lesiones, etc.), podemos realizar la denuncia ante el juez en la primera oportunidad que tengamos y pedir médico.

Es conveniente que recordemos todos los detalles del lugar y las personas presentes durante los apremios ilegales y, en caso de salir pronto en libertad, concurrir a un médico para que certifique por escrito las lesiones que sufrimos.

Si somos menores de 18 años, debemos ser puestos inmediatamente a disposición del juez de menores.

Si otra persona es detenida en nuestra presencia y observamos que el hecho no se ajusta a las garantías de un estado democrático señaladas al principio, debemos recabar todos los datos posibles de la fuerza de seguridad interviniente y del detenido, para luego poder realizar la denuncia que corresponda.

Todos podemos interponer en forma inmediata un Habeas Corpus ante el juzgado penal de turno, en forma oral o escrita en defensa de un tercero (pariente, amigo o vecino) afín de que el juez determine la situación del detenido y ordene su libertad cuando la detención fuera ilegal o arbitraria.

La información sobre los juzgados de turno se obtiene en el Palacio de Tribunales.

Folleto editado por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos como contribución a una campaña de información contra la violencia policial

Ver: Violación de los Derechos Humanos

Ver:Garantías Habeas Corpus y Recurso de Amparo

Fuente Consultada: Los Derechos de las Personas Alonso-Bachmann-Correale

Focos Revolucionarios en America Colonial Revoluciones Independencia

Focos Revolucionarios en America Colonial
Revoluciones Por La Independencia

FOCOS DE REACCIÓN REALISTA:

Al constituirse, el 25 de Mayo de 1810, la Primera Junta Gubernativa, apuró la urgente organización del ejército y alistó una expedición que debía partir inmediatamente para afianzar el triunfo de la Revolución, en el interior, desbaratando los planes realistas.

Así comenzó la Guerra de la Independencia.

LOS FOCOS DE REACCIÓN REALISTA:

Si bien la Junta disimuló sus propósitos de independencia invistiéndose con la representación del monarca, no logró desorientar a los más sagaces, especialmente por negarse a reconocer al Consejo de Regencia de la metrópoli.

Como se temía, la reacción realista no se hizo esperar: en Córdoba, el gobernador Gutiérrez de la Concha, en connivencia ron Liniers y el obispo Orellana, fraguaron un pían contrarrevolucionario, y el 20 de junio juraron acatamiento al Consejo de Regencia.

Algunos días después, el gobernador de Potosí, Francisco di Paula Sanz, también se pronunció en contra de la Junta.

Y el virrey del Perú, Fernando de Abascal, expidió el 13 de julio un agresivo bando, en el cual, después de enjuiciar severamente a los insurgentes de Buenos Aires, anunciaba su decisión de intervenir en su contra, anexando por lo pronto las provincias del Tucumán y del Alto Perú (hoy Bolivia) al virreinato que permanecía bajo su mando.

Y por otra parte confió la jefatura di las fuerzas movilizadas al general Goyeneche.

En Asunción del Paraguay, un cabildo abierto reunido el 24 de julio bajo la influencia del gobernador Bernardo de Velazco juró acatamiento al Consejo de Regencia y se abstuvo de someterse a la Junta de Buenos Aires.

Lo mismo había hecho un cabildo abierto reunido en Montevideo el 2 de junio.

El 12 de enero de 1811 llegó a Montevideo Javier de Elio, nombrado virrey del Río de la Plata, designación que pretendió hacer reconocer a la Junta de Buenos Aires, sin lograrlo.

Gracias a las oportunas denuncias del deán Funes, la confabulación de Córdoba quedó desbaratada, y sus cabecillas fueron ejecutados en Cabeza de Tigre el 26 de agosto de 1810.

En, el Paraguay, las fuerzas de Velazco lograron rechazar al ejército mandado por Belgrano, obligándolo a capitular; pero la diplomacia de éste logró lo que no había conseguido con las armas: el 14 de mayo de 1811 una revolución depuso al gobernador y se desvinculó de España.

Aunque el nuevo orden paraguayo no se ligó al de Bs.As. no constituyó un núcleo adverso.

Quedaban así dos focos realistas muy peligrosos:

a) Montevideo que tenía una fuerte guarnición y una escuadra naval que dominaba el Río de la Plata y

b) El Alto Perú, que contaba con el decidido poderío del virreinato de Lima y oponía a las dificultades geográficas montañosa.

Cuadro Sinóptico Estados Unidos Post Guerra

Cuadro Sinóptico Sistema Bipolar Post Guerra

Cuadro Sinóptico Guerra Fría Fase I

Cuadro Sinóptico Guerra Fría Fase II

Unitarios y Federales:Características de sus Proyectos de Pais

Origen y Características de los Unitarios y Federales

Al recorrer nuestra historia como país, seguramente nos sorprenderán dos conceptos fundacionales que durante tres décadas serían el origen de diversas luchas armadas y un constante derrame de sangre, que llevó la vida de miles de ciudadanos que defendían sus ideales, en manos de otros ciudadanos que en definitiva hacían lo mismo.

Estas dos palabras son Unitarios y Federales, que tras un par de simples términos se enmarcaban dos políticas totalmente opuestas que luchaban por imponer sus reglas, y que durante casi treinta años rigieron la política del Río de la Plata.

Desde la declaración de la Independencia, había quedado abierta la discusión acerca de cómo organizar las provincias.

Estos desacuerdos no sólo eran políticos, sino que respondían a intereses económicos bastante contrapuestos.

A partir de la implantación del libre comercio, se consolidó en Buenos Aires un nuevo grupo de poder integrado por los comerciantes exportadores y los ganaderos.

Por otra parte, en el Interior creció el poder de algunos representantes de los intereses locales o provinciales, a los que suele llamarse caudillos.

Cada sector defendía sus intereses particulares y sostenía distintas posiciones en la discusión sobre la forma de organizar políticamente al país.

Con el transcurrir del tiempo, esas diferentes posiciones se expresaron en dos tendencias o propuestas distintas para pensar la forma de gobierno: la unitaria y la federal.

Todo comenzó en el mes de febrero de 1820, cuando se produjo la Batalla de Cepeda, (entre ambas tendencias politicas) momento en que fueron tomadas las armas por ambos sectores dando lugar a una profunda lucha interna en el país.

Fue a partir de ese momento que la Argentina sufrió un fuerte quiebre en su política como nación, ya que con el comienzo de las luchas entre Unitarios y Federales, cada provincia del país tomó un rumbo diferente, a través de una conducción autónoma, con lo que Buenos Aires pasó a jugar un papel más preponderante, manteniendo su poder hegemónico, debido a su poder económico, que era dado por las recaudaciones obtenidas de los aranceles portuarios y aduaneros.

• Proyecto Políticos Enfrentados

Entre 1820 y 1852, diversos grupos sociales con proyectos políticos diferentes se enfrentaron en los intentos por constituir un Estado en las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La diferencia entre los proyectos enfrentados surgía en primer lugar de la forma de organización política que proponían para el nuevo Estado: unos el centralismo y otros el federalismo.

Por esto, es conveniente precisar en qué consistía, jurídicamente, esa diferencia.

La organización política de un Estado puede adoptar, básicamente, dos formas: el centralismo o el federalismo.

En el centralismo también llamado unidad de régimen , todos los niveles de gobierno están subordinados al poder central.

Además, un régimen centralista generalmente unifica la legislación y la administración en todo el país más allá de particularidades regionales o diversidades culturales.

El federalismo, en cambio, se basa en la asociación voluntaria o federación de Estados o poderes regionales, que delegan algunas de sus atribuciones para constituir el Estado o poder central.

• Antinomia:Centralismo y Federalismo

Para comprender mejor el período de la historia argentina estudiado, debe descartarse la mal planteada antinomia entre porteños centralistas o unitarios y provinciales federales.

Federales y unitarios los hubo tanto en las provincias interiores como en Buenos Aires.

Después de 1810, los pueblos de las provincias interiores mostraron un fuerte localismo en defensa de sus intereses, que entraban en colisión con los intereses de Buenos Aires.

Más tarde, muchos gobiernos provinciales comenzaron a declararse federales cuando advirtieron que la centralización política fortalecía los históricos privilegios de a ciudad puerto de Buenos Aires.

La forma unitaria de gobierno fue sostenida no sólo por grupos porteños sino también por os grupos sociales del interior cuyos ingresos dependían de actividades económicas relacionadas con el puerto de Buenos Aires.

Se trató además de una reacción de las más antiguas y poderosas familias que controlaban los gobiernos provinciales frente al creciente poder de los nuevos jefes rurales.

Todos los gobiernos provinciales que se declararon federales también expresaron, unos en forma más explícita que otros, su voluntad de constituir e país.

Para ellos, la constitución era un instrumento adecuado para terminar con los privilegios de Buenos Aires.

Una constitución federal podía respetar la autonomía provincial de Buenos Aires y, al mismo tiempo, garantizar los derechos de todas las provincias a participar en la distribución de los ingresos del puerto de Buenos Aires, a través de un Estado central.

De acuerdo con los principios doctrinarios, los federales se oponían a un régimen de gobierno unitario en defensa de las autonomías provinciales.

Pero en la provincia de Buenos Aires, la defensa de la autonomía provincial se transformó en una justificación para no ceder la ciudad y el puerto de Buenos Aires a un Estado central.

Por esta razón, entre los federales se distinguieron dos grupos: los federales doctrinarios y los autonomistas bonaerenses.

Estos últimos se enfrentaron tanto a los unitarios como a los federales doctrinarios.

Desde 1828, el autonomismo de Buenos Aires se fue identificando cada vez más con Juan Manuel de Rosas —representante de los intereses de tos hacendados y terratenientes de la provincia—.

Desde su gobierno sostuvo que antes de organizar la federación las provincias debían mejorar sus respectivas administraciones, y evitó nuevos intentos de constitución de un Estado central.

En la práctica, la ciudad y el puerto de Buenos Aires continuaron siendo el centro organizador de la economía y de a sociedad del nuevo país.

Y los gobiernos federales de las provincias del Litoral y del interior siguieron reclamando al gobierno federal de Buenos Aires la libre navegación de los ríos y aranceles de aduana que protegieran sus industrias locales.

Fuente: Historia Alonso-Elizalde-Vázquez

El general Juan Lavalle
El general Juan Lavalle.

Desde 1820, Rivadavia y los miembros de la Sociedad Literaria lideraban el grupo porteño de los unitarios.

En diciembre de 1828, el general Juan Lavalle encabezó un levantamiento militar contra el gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego, y los unitarios porteños lo eligieron gobernador y lo reconocieron como jefe.

Algunos de los defensores más activos del unitarismo, después de 1828, fueron Salvador María del Carril, Juan Cruz Varela y Florencio Varela.

Manuel Dorrego

Manuel Dorrego

Militar veterano de las luchas contra los realistas— fue un federal convencido que se opuso a la Constitución de 1826, pero no coincidía en todo con los caudillos provinciales.

Se lo reconoce como el jefe de los federales doctrinarios porque, para él, el federalismo era una doctrina política de sólidos fundamentos jurídicos (y no la simple autonomía sostenida por la fuerza de un régimen autocrático, como lo entendían los caudillos, según su opinión).

Para Dorrego el federalismo era una garantía del régimen republicano y de la libertad, y el mejor camino para estimular la cultura, la población y la riqueza del país.

Juan Manuel de Rosas

Juan Manuel de Rosas

El hacendado Juan Manuel de Rosas fue el jefe de los federales bonaerenses que defendían la autonomía de la provincia de Buenos Aires. Formaban parte de este grupo comerciantes con capital como Braulio Costa, y hacendados y terratenientes como Tomás de Anchorena, Juan N. Terrero y José María Rojas.

SINTESIS DE SU CARACTERÍSTICAS

UNITARIOS:

•     Su concepción política: deriva del centralismo. Sus intereses chocaban con las necesidades de las provincias interiores.

La forma de gobierno que proponían era un gobierno central, único -unitario- eliminando a las autoridades provinciales y quitando todo poder de decisión a los gobiernos interiores.

Una consecuencia directa de esta política, es el desinterés por lo que ocurría en el interior y la tendencia a despreocuparse de los territorios -y las poblaciones- que no servían a sus intereses.

•     En cuanto a sus intereses económicos: pretendían un puerto único -el de Buenos Aires- cuyas recaudaciones aduaneras se utilizaran exclusivamente en beneficio de su ciudad. Son partidarios del librecambio, ya que como grandes comerciantes, se beneficiaban tanto de las exportaciones como de las importaciones.

•     Lo apoyaban: intelectuales, comerciantes y militares. Si bien la defensa del centralismo beneficiaba a Buenos Aires, también existieron unitarios en las provincias. Se trataba de grandes comerciantes e intelectuales liberales, como así también aquellas familias que habían perdido su poder por el ascenso de algún caudillo federal.

•     El principal intento de imponer el modelo unitario correspondió a la presidencia de Bernardino Rivadavia (1826-1827)

FEDERALES:

•     Su concepción política: se basaba en la asociación voluntaria de las provincias. Pretendían la formación de un país republicano y federal, manteniendo ¡os gobiernos provinciales y delegando ciertas funciones al gobierno nacional (como por ejemplo, el manejo de las relaciones exteriores con otros países).

•     En cuanto a sus intereses económicos: pretendían la repartición de las ganancias de la Aduana, entre todas ias provincias. También querían la libre navegación de los ríos interiores (río Paraná y río Uruguay), para dar salida directa al exterior de aquellos productos provinciales de exportación.

También buscaban una política económica más protectora de las incipientes industrias locales, que no podían competir con los bienes industrializados que se importaban a muy bajo costo.

•     Lo apoyaban: principalmente sectores rurales como los hacendados. Los caudillos federales más representativos: López,en Santa Fe, Bustos en Córdoba, Quiroga, en La Rioja.

Unitarios y Federales
¿QUIENES ERAN LOS BÁRBAROS?

Los años de anarquía y guerras fratricidas que se extendieron a lo largo de gran parte del siglo XIX fueron de una extremada crueldad. Unitarios y federales saqueaban, torturaban, degollaban, empalaban. Ambos bandos hicieron una guerra sin prisioneros.

Sin embargo, mientras algunos pasaron a la historia consagrada como «bárbaros», tal el caso de Facundo Quiroga o Pancho Ramírez, otros no perdieron su condición de «civilizados», como José María Paz.

Pero Domingo Arrieta, que fuera su oficial en la «campaña de la sierra», cuenta en sus Memorias de un soldado:

«Mata aquí, mata allá, mata acullá, mata en todas partes, no había que dejar vivo a ninguno de los que pillásemos y al cabo de dos meses quedó todo sosegado». Se calcula que fueron 2.500 los muertos y desaparecidos en esta represión «civilizada».

Tampoco Lavalle dejó fama de sanguinario.

Sin embargo es suya la proclama contra Estanislao López: «¡La hora de la venganza ha sonado! ¡Vamos a humillar el orgullo de esos cobardes asesinos! Se engañarían los bárbaros si en su desesperación imploran nuestra clemencia.

Es preciso degollarlos a todos. Purguemos .a la sociedad de esos monstruos. Muerte, muerte sin piedad».

También: «Derramad a torrentes la inhumana sangre para que esta raza maldita de Dios y de los hombres no tenga sucesión».

Quien no puede quedar fuera de esta lista es Domingo Faustino Sarmiento, a quien se parcializa enalteciendo su vocación educativa.

En sus instrucciones a Lamadrid escribió en 1840, mimetizado con su biografiado Facundo: «Es preciso emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos.

Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre». También: «A los que no reconozcan a Paz (jefe de la Liga Unitaria) debiera mandarlos ahorcar y no fusilar o degollar. Este es el medio de imponer en los ánimos mayor idea de la autoridad» (1845).

Está claro que la historia fue escrita por los unitarios vencedores.

Fuente: Historias Argentinas – Pacho O´Donnell

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

Lectura Complelemtaria:

UNITARISMO Y FEDERALISMO

Hablar de unitarismo y federalismo es aludir, respectivamente, a centralización y descentralización política.

Mas así como resulta relativamente fácil dar la noción aproximada de uno y otro concepto, harto difícil es indicar con certeza el linde que separa a ambos.

Como principio general y orientador puede aceptarse que en el Estado unitario —caso de centralización política— las atribuciones políticas fundamentales se hallan concentradas o reunidas, en un solo núcleo de autoridad o poder; vale decir, que la tendencia centrípeta predomina sobre la centrífuga.

En cambio, en el Estado federal —caso de descentralización política— las atribuciones políticas esenciales están distribuidas o repartidas en dos órdenes gubernativos diferentes: el gobierno central y los gobiernos locales, que coexisten armónica y coordinamente dentro del mismo territorio; o sea, que las tendencias centrípeta y centrífuga se mantienen en un equilibrio más o menos perfecto.

«Son unitarias, monarquías.o repúblicas —decía Sarmiento—, cuando el territorio forma una entidad sola, sin que las divisiones en departamentos o provincias importen otra cosa que subdivisiones administrativas.

Así se dice de Chile que se divide en provincias, como Francia se divide en departamentos.

Son Estados federativos cuando se componen de diversos Estados, cantones o provincias que, reservándose representación y existencia soberana, delegan una parte de esta soberanía en otro Estado colectivo.

Los Estados Unidos se componen de Estados, la Suiza se compone de cantones.

Últimamente, son confederaciones cuando Estados soberanos, sin delegar soberanía, entran en pacto, para proveer en común a su defensa, etc.».

Observaba Alberdi, por su parte, que «las formas de gobierno no son sino formas diversas que asume la libertad o gobierno de sí mismo.

Otro tanto decimos de la forma unitaria y de la forma federal del gobierno libre.

Con ambos grados de la colectividad del gobierno del país es compatible la libertad. Ellos tienen su razón de ser en la mayor o menor extensión de la aptitud a gobernarse a sí mismo del pueblo de cada nación.

La generalidad de esa aptitud determina la forma federal, que no es sino la centralización o colectividad menos intensa.

La reducción de esa aptitud produce la forma unitaria, que no es sino una unión consolidada y más estrecha que la federal.

Todos los Estados son trabajados por estas dos formas que se llaman unidad y federación o descentralización.

La unidad es la autoridad de un poder que se extiende del centro a la circunferencia: la federación, al contrario, es la autoridad de un poder que parte de la circunferencia para componer un centro.

Las dos fuerzas coexisten y trabajan simultáneamente».

Estimaba el autor de las «Bases» que «la federación fortifica o debilita a un país, según sea empleada como unión o como desunión, porque significa las dos cosas.

Cuando de muchos Estados se forma uno solo, la federación se llama unión, y esa unión fortifica.

Pero cuando de un Estado se hacen muchos con el objeto de reunirlos sin consolidarlos, entonces la federación es en realidad desunión, y esta desunión, debilidad».

Segundo V. Linares Quintana: «Tratado de la Ciencia del Derecho Constitucional», Editorial Plus Ultra.

Temas Relacionados:

La Liga Unitaria o del Interior General Paz Pacto Federal
Golpe y Fusilamiento de Dorrego a Cargo de Lavalle -Golpe Unitario
El Pacto Federal de Juan Manuel de Rosas Contra La Liga Unitaria
El Congreso de 1824 -Ley Fundamental,Objetivos y Desarrollo
Causas de los Fracasos de la Oposicion a Rosas Juan Manuel

Enlace Externo:• Diferencias entre Unitarios y Federales en Argentina

Vida y Costumbres en Buenos Aires en el Siglo XVII:Documento

Vida y Costumbres en Buenos Aires: Siglo XVII

BUENOS AIRES EN 1658, VISTA POR UN VIAJERO INGLÉS

Anotaré lo que observé de remarcable en Buenos Aires mientras permanecí allí.

El pueblo está situado en un terreno elevado a orillas del Río de la Plata, en un ángulo de tierra formado por un pequeño riacho llamado Riachuelo que desagua en el río a un cuarto de legua del pueblo.

Contiene cuatrocientas casas, y no tiene cerco, ni muro, ni foso y nada que lo defienda sino un pequeño fuerte de tierra que domina el río, circundado por un foso, y monta diez cañones de fierro, siendo el de mayor calibre de a doce.

Vida y Costumbres en Buenos Aires en el Siglo XVII

Allí reside el gobernador y la guardia se compone de sólo 150 hombres.

… Además de este fuerte hay un pequeño baluarte en la boca del Riachuelo, donde existe una guardia; monta dos pequeños cañones de fierro, de a tres.

Este baluarte domina el punto donde atracan las lanchas para descargar o recibir efectos, estando éstas sujetas a ser visitadas por los oficiales del baluarte cuando están cargando o descargando.

…Las casas del pueblo son construidas de barro, porque hay poca piedra en todos estos países hasta llegar al Perú; están techadas con cañas y paja y no tienen altos; todas las piezas son de un solo piso y muy espaciosas; tienen grandes patios y además de las casas, grandes huertas llenas de naranjos, limoneros, higueras, manzanos, perales y otros árboles frutales, con legumbres abundantes como coles, cebollas, lechugas, ajos, arvejas y habas; sus melones especialmente son excelentes, pues la tierra es muy fértil y buena; viven muy cómodamente: a excepción del vino que es algo caro tienen toda clase de alimentos en abundancia, como carne de vaca y ternero, de carnero y de venado, liebres, gallinas, patos, gansos silvestres, perdices, pichones, tortugas y aves de caza de toda especie.

Las casas de los habitantes de primera clase están adornadas con colgaduras, cuadros y otros ornamentos y muebles decentes y todos lo que se encuentran en situación regular son servidos en vajilla, de plata y tienen muchos sirvientes, negros, mulatos, mestizos, indios, cafres o zambos, siendo todos estos esclavos.

Azcarate du Bizcay: Viajero inglés nacido en el siglo XVII. Por cuestiones de negocios viajó de Buenos Aires al Alto Perú, lo que le permitió conocer las costumbres de los habitantes de nuestro territorio.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –