Argentinos Nobel de la Paz

Grandes Musicos Argentinos de Concierto y Opera Biografias y Obras

Biografia de Grandes Musicos Argentinos de Concierto, Camara y Opera

Aguirre, Julián
Nació en Buenos Aires en 1869 y falleció en la misma ciudad en el año 1924. Estudió en el Conservatorio de Madrid con Karl Beck y con Emilio Arrieta.

Aguirre Julian Musico
Aguirre, Julián

En el año 1886 obtuvo en dicho conservatorio el primer premio de piano.

Como compositor dejó una abundante producción que comprende obras para piano solo, para piano y violín, canciones escolares, coros, etc.
Los Aires criollos, Aires nacionales, Intimas, Gato, Huella y Zamba constituyen la producción de Aguirre para el piano.

Las obras para canto son: Las mañanitas, Serenata campera y Canciones argentinas. Entre las canciones escolares, podemos citar: Luna llena, Los reyes magos, Era un ratoncito, etc. Y entre las obras corales: Matinal, Madrigal, etc.

Beruti, Arturo
Nació en San Juan en 1862 y falleció en Buenos Aires en 1938. Después de estudiar con su padre y con el maestro Nicolás Bassi, fue becado, en el año 1882, para perfeccionar sus estudios en Alemania, donde estudió en el Conservatorio de la ciudad de Leipzig con Jadassohn, Reinecke y otros famosos maestros de la época.

Beruti arturo musico
Beruti, Arturo

Beruti, Pablo
Hermano de Arturo Beruti, nació en Buenos Aires en 1886 y falleció en la misma ciudad en 1916. Se trasladó a Europa, donde estudió en Alemania, también bajo la dirección de Jadassohn.

Su producción, no muy vasta , comprende las óperas Cochabamha y El paraíso perdido, que quedó incompleta. Escribió, además, una misa y una sinfonía.

Boero, Felipe
Nació en Buenos Aires en 1884. Estudió música en Buenos Aires con Pablo Beruti y en París con Paul Vidal. Su actuación al frente de los coros de la Escuela Normal de Profesores y del Instituto Nacional de Educación Física le han valido los más cálidos elogios como notable organizador de masas corales y músico culto.

Boero Felipe Musico
Boero Felipe Musico

Su primera ópera fue Tucumán, estrenada en 1910 en el Teatro Colón.

Luego escribió Áriana y Dionisio, Raquela, de ambiente americano, estrenada en 1923, y El Matrero, con texto de Yamandú Rodríguez. Escribió también obras para canto y para canto y piano.

Caamaño, Roberto
Compositor y pianista, nació en Buenos Aires en 1923. Como pianista ha actuado en más de treinta ciudades de la Argentina, en los Estados Unidos y en varios países latinoamericanos.

En 1959 obtuvo la mención de la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina como el mejor instrumentista del año.

En 1958 fue invitado por el Centro Interamericano de Música para estrenar su Concierto para piano y orquesta en Washington. Su obra de compositor llega al opus 25 y abarca casi todos los géneros.

Caamaño, Roberto musico argentino
Caamaño, Roberto

En 1945, .1946, 1950 y 1956 obtuvo premios por sus obras Baladas amarillas, Primer cuarteto de cuerdas, Psalmus CXLIX, para orquesta, sofera y coros, y Variaciones americanas, respectivamente.

En 1947 y 1953 fue premiado por la Municipalidad por su Segundo cuarteto para cuerdas y por las Variaciones gregorianas.

Es autor, además, de Cinco piezas breves para cuarteto de cuerdas, el Concierto para bandoneón y orquesta, Quinteto para piano y cuarteto de cuerdas (opus 25) y varias composiciones para canto y piano.

Castro, José María
Nació en Buenos Aires en 1892 y falleció en la misma ciudad, en 1964. Fue violoncelista y director de orquesta de la Asociación del Profesorado Orquestal.

Ganó por concurso el puesto de director de la Banda Municipal de la Ciudad de Buenos Aires; fue miembro del grupo Renovación; fundó la Sociedad del Cuarteto y la Orquesta de Cámara Renacimiento.

Castro, José María
Castro, José María

Sus obras son: el ballet Georgia; Sonata dramática, para piano; Concierto para piano y orquesta; Concierto para orquesta; Cuarteto en do; Concierto para violoncelo; Obertura para una ópera cómica; Concertó grosso, etc.

Castro, Juan José
Nació en 1895. En Buenos Aires estudió con Constantino Gai-to y con Eduardo Fornarini. Al ganar una beca para estudiar en Europa, se trasladó a Francia, donde estudió con Vicente D’Indy y con Eduardo Risler.

A partir de 1925, integró la Sociedad del Cuarteto, y dos años más tarde se inició como director del conjunto de cámara Renacimiento. Esta actividad de director ha colocado a Juan José Castro en un lugar de privilegio, cuya capacidad es universalmente reconocida.

Castro, Juan José musico
Castro, Juan José

Su producción abarca los más diversos géneros. Entre la música sinfónica se puede citar: Sinfonía argentina, Sinfonía de los campos, Suite breve, Suite infantil, etc.

Entre sus óperas: La zapatera prodigiosa, Proserpina y el extranjero y Bodas de sangre. Es autor del ballet Mekhano, de un concierto para piano y orquesta, sonatas, obras de cámara y vocales.

De Rogatis, Pascual
Nació en Itlia en 1881 y se nacionalizó argentino al poco tiempo de permanencia en nuestro país. Fue profesor de música de cámara en el Conservatorio de Música y Arte Escénico y miembro de diversas instituciones musicales.

De Rogatis, Pascual
De Rogatis, Pascual

Es autor de las óperas La novia del hereje y Huemac. Entre sus obras sinfónicas podemos citar: Paisaje otoñal, Suite americana, los poemas Marko tj el hada, Bellas en la selva de Soba, algunas obras de cámara, vocales, etc.

Drangosch, Ernesto
Nació en Buenos Aires en 1882 y falleció en 1925. Realizó sus estudios musicales con Julián Aguirre y Alberto Williams en la Argentina, y en Europa estudió con Max Bruch, Ansorgue, Engelbert y Humperdinck.

Entre su producción figuran la ópera bufa El carnaval y la opereta La gruta de los milagros; y entre su obra sinfónica, la Sinfonía argentina y Obertura criolla.

Fischer, Jacobo
Nació en Odesa (Rusia) en 1896. Estudió en el Conservatorio Imperial de San Petersburgo y fue primer violín solista en la Ópera del Estado de Leningrado.

A partir de 1923 se radica en la Argentina y comienza desde entonces una intensa labor como compositor, director y docente.

Ha sido distinguido con premios nacionales y extranjeros entre los que podemos citar: Premio Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires en los años 1929, 1931 y 1943; Premio de la Asociación del Profesorado Orquestal, de la Asociación Wagneriana, de la Academia Nacional de Bellas Artes, de la Organización Idelssohn de Johannesburgo, de The Free Library of Philadelphia, etc.

Fischer, Jacobo
Fischer, Jacobo

Sus obras son: 2 suites sinfónicas, Poema heroico, el poema sinfónico Sulamita, Obertura patética, Tres bocetos sinfónicos, 5 sinfonías, varios cuartetos para cuerdas, obras para piano solo y para piano y otros instrumentos, los ballets Colombina de hoy y Los invitados, Concierto para violoncelo y orquesta, Concierto para piano y orquesta, etc.

Fontenla, Jorge
Nació en Buenos Aires en 1927. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música, completando su formación musical con Carlos Suffern en composición y Suzanne Bauthian y Jorge Fanelli en piano.

Desde 1944 desarrolla una intensa actividad como pianista y creador. Ha intervenido en calidad de solista con renombrados directores argentinos y extranjeros.

Fontenla, Jorge
Fontenla, Jorge

Como compositor ha escrito diversas páginas vocales: Pastoral y Atardecer en la sierra, para piano; Divertimento, para siete instrumentos; Tres piezas, para orquesta; suite del ballet La historio, de Cui-Pin-Sing; Concierto para fagot y orquesta, y el reciente Cuarteto para cuerdas.

Fue director del Liceo Municipal de Santa Fe y profesor en la Universidad Nacional del Litoral; actualmente es profesor de piano en el Conservatorio Nacional de Música, alternando esta actividad con la dirección coral y orquestal.

Gaito, Constantino
Nació en Buenos Aires en 1878 y murió en 1945. Luego de realizar estudios musicales con su padre se trasladó a Europa y allí estudió en el Conservatorio San Pietro a Maiella, de Milán.

Fue profesor en el Conservatorio Nacional de Música y en el Colegio Nacional Domingo Faustino Sarmiento. P

erteneció al directorio del Teatro Colón, y a la Subcomisión de Música de la Dirección General de Cultura.

Gaito, Constantino
Gaito, Constantino

Fue miembro fundador de la Sociedad Nacional de Música y presidente de la Sociedad Argentina de Música de Cámara.

Escribió las óperas Zafras, Petronio, Flor de Nieve, Edipo Rey, Antíg ona, Ollantay, Lázaro y La sangre de las guitarras; el ballet La flor del Irupé y el oratorio San Francisco Solano.

García Morillo, Roberto
Nació en Buenos Aires y realizó sus estudios musicales en el Conservatorio Nacional de Música, del que en la actualidad es director del Departamento de Composición y profesor de las cátedras de historia de la música e instrumentación.

Ha obtenido en diferentes oportunidades premios nacionales, municipales y particulares y ha recibido encargos para la composición de obras.

García Morillo, Roberto
García Morillo, Roberto

Es autor de numerosas composiciones en los diversos géneros, resaltando el ballet Harrild, el mimodrama Usher, la cantata coreográfica Moriana, las cantatas Marín y El Tamarit, tres sinfonías, un concierto para piano y orquesta, Variaciones olímpicas, dos cuartetos y varias sonatas para piano.

Una producción posterior, de avanzada técnica, incluye Tres pinturas de Piet Mondrian, Música para oboe y orquesta, la Quinta sonata para piano y La máscara y el rostro, concierto coreográfico para piano y orquesta estrenado en 1964 en la Facultad de Derecho.

Giacobbe, Juan Francisco
Nació en Buenos Aires en 1907. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música con Floro Ugarte y se perfeccionó luego en Europa. Estudió canto gregoriano en la Abadía de Santa María del Monte, en Cesna.

Fue director del Conservatorio Nacional de Música; director de la Asociación Polifónica Argentina; asesor musical del Teatro Nacional de Comedia; director de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Córdoba, etc.

Giacobbe, Juan Francisco
Giacobbe, Juan Francisco

Es ensayista y compositor. Sus obras son: Misa, para coro, pequeña orquesta y órgano; Impresiones de Asís, para cuarteto; Sonatina indígena, para violín y piano; la ópera Juventus, etc.

Escribió libros sobre la vida y obra de Julián Aguirre, Federico Chopin y Joaquín Rossini y además tiene cantidad de escritos en publicaciones especializadas.

Gianneo, Luis
Nació en Buenos Aires en 1897. Estudió piano con Drangosch, armonía con Gaito y composición con Fornarini.

A partir de 1923 se radicó en Tucumán y allí realizó una importante obra didáctica, alternando la enseñanza con la dirección de conciertos en la Asociación Sinfónica.

Gianneo, Luis
Gianneo, Luis

En 1929 estrenó su poema sinfónico El arco en flor y dos años más tarde Turay-Turay. Ha recibido premios y distinciones de instituciones oficiales y privadas.

Las dos obras citadas anteriormente fueron premiadas por la Asociación del Profesorado Orquestal; su Canción y danza para orquesta fue premiada por la Comisión Provincial de Bellas Artes de Tucumán; el Concierto Aymará para violín y orquesta recibió el premio Free Library de Filadelfia.

Ha escrito además: Concertino-serenata, para nueve instrumentos; Música para niños, para piano; una sonatina; Siete piezas infantiles y una Sonata, también para piano. Su última obra, Antífona, está concebida dentro de la técnica dodecafónica y ha sido estrenada en 1964 en la Facultad de Derecho.

Perteneció al grupo Renovación desde 1932 a 1944.

Actualmente es profesor de composición en la Facultad de Música de la Universidad Católica de Buenos Aires, miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes y profesor de composición de la Universidad Nacional de La Plata.

Gilardi, Guardo
Nació en San Fernando, provincia de Buenos Aires, en 1889, y falleció en Buenos Aires en 1962. Realizó estudios musicales con su padre y los continuó con Pablo Beruti.

Fue profesor de contrapunto y composición en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata y de armonía y composición en el Conservatorio Nacional de Música.

Las óperas Ilse y La leyenda del urutaú; el poema sinfónico La Sulamüa; varias obras de música de cámara; Primera serie argentina, para orquesta; Piruca y yo; Gaucho con botas nuevas; un Réquiem; una Misa de gloria; diversas composiciones corales; música para piano y algunas obras didácticas constituyen parte de la producción del maestro.

Ginastera, Alberto
Nació en Buenos Aires en 1916. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música, institución en la que fue profesor de armonía y composición hasta hace pocos años.

Fue decano de la Facultad de Música de la Universidad Católica, y actualmente dirige el Instituto de Altos Estudios Musicales de la Fundación Di Tella.

La obra de Ginastera abarca los más diversos géneros: música sinfónica, de cámara, dramática, vocal, etc.

Ginastera, Alberto
Ginastera, Alberto

Entre ellas se pueden citar: el ballet Panambí, Impresiones de la puna, Sinfonía porteña, Concierto argentino. Para piano ha escrito: Piezas infantiles, Danzas argentinas, Tres piezas, Rondó sobre un tema infantil, Preludios americanos, una sonata, etc.

Este año estrenó en el Teatro Colón la ópera Don Rodrigo y ha escrito también la Cantata para América Mágica, estrenada hace dos años.

Ha sido distinguido en muchas oportunidades con premios y diversas distinciones por instituciones nacionales y extranjeras.

Guastavino, Carlos
Nació en Santa Fe en 1914. Becado por la provincia, estudió en Buenos Aires con Athos Palma. Su obra, de sentido telúrico y nacional, tiene caracteres melódicos y armónicos tradicionales y no ha incursionado nunca en las tendencias de vanguardia.

Guastavino, Carlos
Guastavino, Carlos

Algunas de sus páginas han alcanzado la decimoquinta edición, lo que habla de su gran difusión.

Como intérprete de sus propias obra ha viajado por casi todo el mundo. Ha merecido premios del Ministerio de Educación y de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Las obras más importantes son: 70 canciones con textos de poetas argentinos, americanos y españoles; 30 canciones con temas populares argentinos; 40 obras pianísticas de distinto género —sonatas, sonatinas, obras para dos pianos, etc.— y 10 para diversos instrumentos; Romance de Santa Fe, para piano y orquesta; Tres Romances Argentinos, para orquesta, estrenado en Londres en 1949 —obra no impresa—, y el ballet Suite Argentina.

Iglesias Villoud, Héctor
Nació en San Nicolás en 1913. Estudió composición con Constantino Gaito. En 1933 fue becado por la Comisión Nacional de Cultura, recorriendo casi todo el norte argentino, Bolivia, Perú, Chile, Uruguay y Brasil.

Es profesor del Conservatorio Nacional de Música y profesorfundador del Instituto Superior de Música de la Universidad Nacional del Litoral.

Iglesias Villoud, Héctor
Iglesias Villoud, Héctor

Estrenó en el Teatro Colón la ópera El oro del Inca, los ballets Amancay y El malón, el poema sinfónico Escenas indoamericanas, estas dos últimas bajo su dirección orquestal, y Dos danzas argentinas para orquesta. Ha escrito numerosas obras de cámara, todas ellas de contenido nacional.

Ha obtenido varios premios nacionales y municipales. En 1961, realizó un viaje cultural por Europa, interiorizándose así de la actividad musical extranjera.

Jurafsky, Abraham
Nació en Buenos Aires en 1906. Realizó sus estudios musicales en el Conservatorio Nacional de Música, institución que actualmente dirige. Ha sido distinguido con varios premios. Entre ellos, el premio «Julián Aguirre» y el de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Es autor de Tres canciones, para canto y piano; Tres coplass para canto y piano, y varias canciones infantiles. Entre sus obras didácticas se cuentan un texto de solfeo, en colaboración con Carlos Suffern, y el Manual de Armonía.

Lasala, Ángel
Nació en Buenos Aires en 1914. Realizó sus estudios musicales en el Conservatorio Nacional de Música.

Como pianista ha actuado en muchas ocasiones, dedicándose luego a la composición. Ha sido profesor en establecimientos de enseñanza secundaria y actualmente es profesor de rítmica contemporánea en el Conservatorio Nacional de Música. Fue asesor musical del Servicio Oficial de Radiodifusión.

Recibió premios en varias oportunidades. Entre sus obras podemos citar: Sonatina, Impresiones de mi tierra y Serrana, para piano; el ballet Chasca-Ñahui, estrenado en el Teatro Colón en 1941; Leyenda, para violoncelo y piano; Suite en compás ternario para orquesta; Suite medieval, etc.

Es también autor de obras de carácter didáctico.

López Buchardo, Carlos
Nació en Buenos Aires en 1881 y falleció en la misma ciudad en 1948. Realizó sus estudios musicales de contrapunto y composición con el compositor francés Alberto Roussel.

A través de su fecunda vida desempeñó importantes cargos en el quehacer musical argentino.

Fue director del Conservatorio Nacional de Música, que hoy lleva su nombre; director de la Escuela Superior de Música de la Universidad Nacional de La Plata; miembro del directorio del Teatro Colón y de la Academia Nacional de Bellas Artes; presidente de la Asociación Wagneriana, etc.

López Buchardo, Carlos
López Buchardo, Carlos

Sus obras son: El sueño de Alma, fantasía lírica en tres actos; las comedias musicales Madama Lynch, La Perichona, Amalia y La Bella Otero.

En sus obras sinfónicas descuellan las Escenas Argentinas. Ha escrito, además, obras para piano, entre ellas el Bailecito y la Campera. La Canción del Carretero y la Vidala son sus obras para canto más conocidas.

Luzzatti, Arturo
Nació en Turín (Italia) en 1875. Realizó sus estudios musicales en el Conservatorio Verdi de Milán y posteriormente viajó a la República Argentina, donde se radicó y desarrolló una intensa actividad musical.

Fue maestro de muchos de nuestros compositores más destacados, desde su cátedra en el Conservatorio Nacional de Música.

Sus obras son: las óperas Afrodita y Átala; los poemas: El jardín voluptuoso, Noche veneciana, El rosedal, Eros, etc.; el ballet Judith y el Himno al Libertador.

Maragno, Virtú
Nació en Santa Fe en 1928. Realizó los primeros estudios musicales en su ciudad natal, prosiguiéndolos más tarde en Buenos Aires con los maestros Vicente Scaramuzza y Antonio de Raco en piano y Luis Gianneo en composición.

Actualmente alterna la dirección coral con la cátedra de composición que dicta en la Escuela Superior de Música de Rosario, dependiente de la Universidad Nacional del Litoral.

Sus obras más importantes son: Scherzo sinfónico; Cantata de la vida nueva; Baladas amarillas; Concertino, para piano y orquesta; para piano solo escribió: Tres piezas, Cuatro preludios, dos sonatas y Pequeña música para niños, y varias obras para canto.

Palma, Athos
Nació en Buenos Aires en 1891 y falleció en Necochea en 1950. Fue profesor de armonía y de pedagogía musical en el Conservatorio Nacional de Música; inspector del Consejo Nacional de Educación; director general del Teatro Colón ; consejero de Bellas Artes; secretario de la Asociación Wagneriana, etc.

Su ópera Nazdah fue estrenada en el Teatro Colón en 1924. Entre su producción sinfónica se distinguen los poemas Jardines y Los hijos del sol, y la sinfonía Entre las montañas.

Ha escrito varias obras de carácter didáctico. Las más importantes son: la Teoría de la Música y el Tratado completo de Armonía.

Panizza, Héctor
Nació en Buenos Aires en 1875. Es compositor y director de orquesta. Realizó sus estudios musicales en Italia, con Ferroni en composición y Frugatta en piano.

Como director de orquesta se ha dedicado especialmente al género operístico, siendo muy celebradas sus actuaciones en Italia, Estados Unidos y Buenos Aires.

Panizza, Héctor
Panizza, Héctor

Como compositor ha escrito varias óperas, la primera de las cuales se estrenó en Buenos Aires en 1897. Nos referimos al Fidanzato del mare.

En 1901 estrenó Medioevo latino y en 1908 —año de la inauguración del actual edificio del Teatro Colón— subió a escena su ópera Aurora. Su última ópera es Bizancio, escrita en 1939.

Sáenz, Pedro
Nació en Buenos Aires en 1915. Realizó sus estudios musicales con Alberto Williams y José Gil. En Europa estudió con Paul Le Flem y Cesare Dobici.

En 1939, egresó del Conservatorio Nacional de Música con medalla de oro otorgada al mejor alumno de su promoción. En 1948 obtuvo una beca para realizar estudios con Arturo Honegger, Darius Milhaud y Jean Rivier. Obtuvo varios premios nacionales y extranjeros.

Sus obras principales son: Tres piezas epigramáticas; Juguetes (4 miniaturas para piano); Variaciones para piano; Quinteto, para arcos y piano; Trío, para violín, viola y cello; Tres canciones, para canto y piano; Divertimento, para oboe y clarinete; Movimientos sinfónicos, última obra, estrenada en 1963 en el Teatro Colón.

Fue profesor del Conservatorio Nacional de Música y director del Conservatorio Municipal. Fue también profesor de composición y textura y estructura de la Facultad de Música de la Universidad Católica y decano interino de dicha Facultad.

Ha desarrollado también amplia labor como pianista y actualmente como clavecinista.

Sciamarella, Valdo
Nació en Buenos Aires en 1924. Estudió piano con el maestro Vicente Scaramuzza y luego los continuó con Antonio de Raco; sus estudios de composición los realizó con los maestros Erwin Leuchter y Julián Bautista.

Sus obras más importantes son: Homenaje a Manuel de Falla; Cantigas de amigo; Romancillos de la colonia; Variaciones concertantes, para piano y orquesta; Piezas breves; Cánticos rituales; Díptico, para orquesta de cámara, y la ópera Mañanita limeña, con libro de Francisco Javier.

Fue profesor en el Conservatorio Nacional de Música y actualmente dicta cátedra de armonía y morfología en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Dirige, además, el coro de niños del Teatro Colón.

Suffern, Carlos
Nació en Lujan en 1905. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música con Athos Palma y Constantino Caito. Fue vicerrector y profesor de historia de la música de dicho establecimiento.

Ha desempeñado importantes cargos, entre los que se cuentan la dirección artística del Teatro Colón y la programación y dirección de ciclos de conciertos organizados por la Dirección General de Cultura.

Como compositor ha escrito: Romances viejos y Juegos rústicos, obras para voz con acompañamiento instrumental; una Sonata para piano; un cuarteto y un quinteto, ambos para cuerdas y piano; Diálogos, para violín y piano; el ballet La noche y varias obras para piano.

Ha dado gran cantidad de cursos y conferencias y es autor de muchos escritos, entre ellos un libro sobre Glück.

Taurielto, Antonio
Nació en Buenos Aires en 1931. Cursó sus primeros estudios con la profesora Celina Bonelli; posteriormente completó su educación musical con Raúl Spivak en piano y con Alberto Ginastera en composición, cursos que siguió en el Conservatorio Nacional de Música.

Ha desarrollado una intensa labor como pianista y actualmente está dedicado a la dirección orquestal.

Fue profesor de piano en el Conservatorio Nacional y ha sido premiado en varias oportunidades en su condición de compositor.

De sus obras podemos citar: Sonata, Toccata y Cuatro sonatas (a la manera de Scarlatti), para piano; Obertura sinfónica y dos conciertos para piano y orquesta.

Ugarte, Floro
Nació en Buenos Aires en 1884. Sus primeros estudios musicales los cursó en su ciudad natal, continuándolos más tarde en París.

Fue profesor en el Conservatorio Nacional de Música; director del Teatro Colón; miembro de la Comisión Nacional de Bellas Artes; miembro fundador de la Sociedad Nacional de Música, etc.

Ugarte, Floro
Ugarte, Floro

Ha sido distinguido con cantidad de premios nacionales, municipales y extranjeros. Sus obras más importantes son: Paisaje de estío; Escenas infantiles.

Entre las montañas; La rebelión del agua; De mi tierra, etc.

Es autor de varias obras de música de cámara, música para piano, para canto y piano y para piano y violín. Ha escrito Curso de Armonía Elemental y Elementos de acústica.

Vega, Carlos
Nació en Cañuelas (provincia de Buenos Aires) en 1898. Realizó estudios musicales con Guardo Gilardi, Es director del Instituto de Musicología y técnico de folklore de la Facultad de Filosofía y Letras.

Vega, Carlos
Vega, Carlos

Como docente se desempeña actualmente en las cátedras de musicología, etnomusico-logía y folklore de la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la Universidad Católica.

La labor de Vega se ha centrado en torno de la investigación musicológica. Para ello ha realizado innumerables viajes a través de toda la República Argentina.

Fruto de su labor investigadora son los siguientes trabajos: La música de un códice colonial del siglo XVII; Danzas y canciones argentinas; La música popular argentina (2 volúmenes); Panorama de la música popular argentina; Los instrumentos musicales aborígenes y criollos de la Argentina; El Himno Nacional Argentino; La ciencia del folklore, etc.

Williams, Alberto
Nació en Buenos Aires en 1862 y falleció en la misma ciudad en 1952. Estudió en su ciudad natal y completó luego sus estudios en Europa.

Williams, Alberto
Williams, Alberto

Tuvo como maestro, entre otros, a César Franck. Retornó al país en 1889 y fundó el Conservatorio de Música-de Buenos Aires.

Su actividad como pedagogo lo llevó a escribir más de cincuenta obras dedicadas a la enseñanza de la música en general, contándose entre ellas una Teoría de la Música y gran cantidad de revisiones de obras pianísticas.

Entre sus obras figuran nueve sinfonías, sesenta canciones, cinco suites y muchas obras para piano solo y para canto y piano.

Biografia de Juan Agustin Garcia Sociologo e Historiador Argentino

Biografia de Juan Agustín García Obra Científica-Sociológica

La labor desarrollada por Juan Agustín García (1831-1923) tuvo un doble mérito: destacó la existencia de fenómenos sociales argentinos, susceptibles de una interpretación científica, y afirmó que nuestras instituciones, a pesar de sus etiquetas extranjeras, se han formado en base a nuestros antecedentes políticos y económicos.

Las fuentes de la sociología argentina no debían buscarse, por eso, en las opiniones sostenidas por los teorizadores de la ciencia social sino en las informaciones que nos suministran los expedientes, cartas de gobernadores, quejas de comerciantes y estancieros, crónicas, tradiciones, etc., las cuales nos permitirán lograr una reconstrucción real de los conceptos sociales dominantes en el pasado.

juan agustin garcia sociologo

Introducción al estudio del derecho argentino (1896) fué su primer intento de explicar el espíritu de nuestras instituciones y códigos.

Le siguieron, El régimen colonial (1898), trabajo en que presentó una multitud de datos sobre las prácticas, costumbres y creencias dominantes, destacando que el virreinato fué un «período de transición de nuestro derecho en la lucha sorda y temible entre el Estado y el individuo, entre el derecho teórico y el que las fuerzas desenvuelven, lucha que llegaría a su apogeo con los caudillos, las montoneras y la anarquía»; Introducción al estudio de las ciencias sociales argentinas (1899), obra en la que destacó el carácter nacional de las ciencias sociales y jurídicas y las vinculó con nuestra tradición liberal; La ciudad indiana, publicada en 1900, es su obra más orgánica y está consagrada a estudiar nuestra sociedad colonial.

Su mayor mérito consiste en haber sido el punto de partida de la revisión de los prejuicios, que hasta entonces dominaban, acerca de nuestro pasado durante los siglos XVII y XVIII.

Sostuvo García en esta obra que las características del país crearon determinadas formas de vida, económicas, sociales y políticas, que generaron una serie de factores sociales que se destacan como fuerzas dinamizadoras del pasado colonial.

Uno de ellos es el «culto nacional del coraje», que traducido en el valor personal se convierte en la medida de los valores sociales para clasificar a los hombres.

Este sentimiento fué el que provocó el localismo exacerbado que, entre nosotros, substituyó al Estado por el caudillo y creó un problema político, que llegó a su apogeo en la primera mitad del siglo XIX.

La incapacidad de concebir la autoridad del Estado, condujo a un segundo sentimiento: el «desprecio por la ley», que tuvo su origen en las actividades contrabandistas que en la colonia tuvieron extraordinario desarrollo, con la complicidad de las autoridades españolas.

Estos sentimientos se vinculan al espíritu de lucro desmedido, inseparable del optimismo o «fe en la grandeza futura del país».

La obra de García es singularmente valiosa por su estudio de la propiedad, la familia, las clases sociales y la formación del carácter nacional en la época colonial.

Se resiente, sin embargo, por su posición antiespañola, ya que, gara él, los tres siglos de la dominación hispánica —que no contuvieron valores políticos, económicos y morales— impusieron rumbos fijos a nuestra sociedad, los cuales sintetiza en el «predominio del concepto clásico del Estado-providencia, centralización política, papel inferior y subordinado de las asambleas; y en el pueblo, para acentuar y fortificar estas tendencias, el desprecio de la ley convertido en instinto, en uno de los motivos de la voluntad».

«Quizá algunos de los datos que he acumulado con toda paciencia —escribió García en la «Introducción» de su obra— puedan ser útiles al hombre de talento y de estilo que resucite ese pasado, lleno de interés y vida para el que sabe observarlo.

Por otra parte, era necesario indicar los verdaderos métodos de estudio a la juventud; decirle que hay fenómenos sociales argentinos, tan susceptibles de una interpretación científica como los europeos; que el país acepta gustoso la moneda fiduciaria, porque siempre ha vivido bajo ese régimen; que su poder ejecutivo es fuerte y poderoso, porque desde su primer gobernador, a fines del siglo XVI, todos tuvieron mano dura; que el desprestigio de los viejos Cabildos coloniales ha influido en el papel político de los congresos; mostrarle los antecedentes políticos y económicos que han formado nuestras instituciones criollas, a pesar de sus rótulos yanquis; a pesar de que se crea a pie firme que existe una ciencia constitucional independiente de una sociología argentina, cuyas fuentes se encuentran en los legistas norteamericanos».

Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Solari Editorial «El Ateneo»

Ampliar: Primeros Naturalistas Argentinos

Transmision de la Enfermedad del Sueño Mosca Tse Tse

Transmisión de la Enfermedad del Sueño-Mosca Tse Tse

La enfermedad del sueño es uno de los más terribles morbos tropicales, y se da en una amplia zona que cruza el continente africano. Es una de las numerosas enfermedades —que afectan tanto al hombre como a los animales— causadas por diminutos parásitos protozoarios, llamados tripanosomas. A la infección que producen dichos parásitos se la llama, técnicamente, tripanosomiasis.

Gran parte de la pobreza y el atraso existentes en África se atribuye al azote de esta enfermedad, pues hace que hombres y animales estén muy lejos de expansionarse en la que podría ser, de otro modo, una buena tierra. Hay diversas especies de tripanosomas, pero no todas son dañinas.

Ratas, ovejas y otros animales que, a menudo, están infectados no muestran signos de la enfermedad. La mayoría de las tripanosomiasis se da sólo en áreas tropicales o subtropicales.

Tenemos ejemplos como la enfermedad del sueño (África), la enfermedad de Chagas-Mazza (América tropical), la nagana (una enfermedad africana que afecta a los animales) y la surra, grave enfermedad de animales ungulados, que ataca en las regiones tropicales y subtropicales. Casi todos los tripanosomas son trasmitidos por insectos.

EL PARÁSITO

 Enfermedad del Sueño parasito

Trypanosoma gambiense

Los trinanosomas son minúsculos protozoos de la clase flagelados o mastigóforos. Su forma típica se muestra en la figura, pero durante su vida sufre distintas variaciones. Mediante un flagelo y su membrana ondulante, los tripanosomas se mueven libremente en la sangre del vertebrado que los recibe. El alimento y el % oxígeno son absor’ idos a través de su capa exterior (película), y los productos de desecho siguen la misma ruta. La reproducción se efectúa por simple división en dos o más individuos, con lo que consiguen formar una  gran  población   muy  rápidamente.

LA ENFERMEDAD DEL SUEÑO
Existen dos modalidades de esta enfermedad: la gambiense (causada por el Trypanosoma gambiense) y la rhodesiense (causada por el Trypanosoma rhodesiense).

La forma gambiense es la más común en el norte y el oeste de la región, así como laf rhodesiense se da en el sur y en el este, pero alcanzando más extensión. Se cree que el hombre es la única víctima del T. gambiense.

La forma gambiense de la enfermedad del sueño es la menos peligrosa, y los individuos afectados pueden continuar su trabajo durante algún tiempo. Estos individuos son una fuente importante de reinfección.

La enfermedad del sueño rhodesiense es mucho más rápida y aguda.

Generalmente, los individuos afectados se recluyen en sus viviendas —alejados, por tanto, de las moscas tsetse trasmisoras de la enfermedad—, y no constituyen focos importantes de reinfección. Los parásitos residen (en apariencia, sin causar daño alguno) en distintos animales domésticos, y pasan al hombre a través de las moscas.

Transmisión de la Enfermedad del Sueño-Mosca Tse Tse

Área de Distribución de la enfermedad del sueño

La enfermedad se propaga principalmente por diversas especies de la mosca tsetse  (Glospina palpalis.  G. morsitans). Los parásitos entran en el torrente sanguíneo del mamífero cuando la mosca los inocula.

La región donde la mosca pica se inflama, y la víctima sufre un proceso febril a medida que los parásitos se multiplican en la sangre. La enfermedad ocasiona una pérdida de peso considerable, especialmente cuando se debe a la variedad rhodesiense.

Después, los tripanosomas alcanzan el cerebro y la médula, produciendo temblores y letargía, síntomas característicos de los que se deriva el nombre de enfermedad del sueño. Si no se trata rápidamente, esta enfermedad es mortal.

Las distintas etapas pueden durar algunos meses (años incluso, en la variedad gambiense) antes de que se produzca la muerte. Fármacos de distintos tipos (incluyendo compuestos de arsénico) han resultado eficaces en algunos casos; probablemente, todas las infecciones pueden curarse si se tratan con suficiente rapidez.

Como hemos dicho, la enfermedad es trasmitida por las moscas tsetse del género Glossina. Estos insectos se alimentan de sangre (hematófagos); si pican a una persona o a un animal infectados, adquieren el parásito y lo trasmiten a individuos sanos.

Otros insectos chupadores de sangre pueden trasmitir también, de este modo, la tripanosomiasis. Sin embargo, en general, los tripanosomas no se trasmiten directamente, sino que sufren una serie de cambios dentro del cuerpo de la mosca tsetse, antes de infectar una nueva víctima.

Los tripanosomas de la enfermedad del sueño pasan a lo largo del esófago del insecto junto con la sangre que constituye su alimento. Muchos de estos parásitos son destruidos en el proceso digestivo.

Algunos sobreviven y se establecen en el intestino. Allí se multiplican rápidamente y, al cabo de dos o tres semanas (según la temperatura), los tripanosomas aparecen en las glándulas salivales del insecto.

Es entonces cuando la mosca puede trasmitir los parásitos en el momento de alimentarse. Durante su permanencia en el insecto, los tripanosomas experimentan varias etapas. En el intestino presentan, generalmente, una forma alargada; los que alcanzan las glándulas salivales son más cortos y anchos. Estas son las formas que rein-fectan al hombre.

No todos los tripanosomas siguen el mismo proceso que los de la enfermedad del sueño. El T. brucei es bastante similar a los de ésta, pero el T. vivax no se desarrolla en el intestino. Para completar el ciclo, los parásitos deben finalizar adheridos en el interior de la trompa (proboscis). Allí se reproducen, para pasar al conducto salival (hipofaringe), a través del cual se introducen en la sangre de la nueva víctima.

El T. congolense se desarrolla en el intestino antes de pasar a la proboscis y al conducto salival. La enfermedad de Chagas-Mazza es causada por el T. cruzi, pero no la trasmite la mosca tsetse, sino otros insectos también chupadores de sangre.

En este caso, la vinchuca (Triatoma infestans). Los parásitos se desarrollan en el intestino del insecto y pasan al exterior con las heces. Entran en el cuerpo humano por cortes o rozaduras en la piel. A veces, otros tripanosomas trasportados por Ja mosca tsetse también siguen este camino.

Una mosca tsetse se alimenta de la sangre de un animal infectado. Los parásitos procedentes de la sangre del animal entran en el cuerpo de la mosca. Al mismo tiempo, nuevos parásitos pasan de la  mosca al animal, a través de sus glándulas salivales.

LA MOSCA TSETSE
Las moscas tsetse pertenecen al género Glossina. Aparecen sólo en África, más frecuentemente en el sur del Sahara. Sus zonas de dispersión están restringidas, sin embargo, a ciertas localidades, tales como bosques rodeados por agua. No es frecuente encontrarlas en poblados o espacios abiertos.

Mosca Tse Tse

La Glossina palpalis es la principal portadora de la enfermedad gambiense del sueño. La variedad de Rhodesia es trasmitida, principalmente, por la G. morsitans.

Esta especie también es portadora del T. brucei, que causa la nagana en el ganado. Las moscas tsetse son un poco mayores que las vulgares, y tienen color marrón.

Biológicamente, presentan ciertas peculiaridades, como la de no poner huevos. Cada diez días, la hembra da a luz una larva, ya crecida, que ha sido alimentada por secreciones internas.

Al abandonar el cuerpo de la madre, la recién nacida comienza inmediatamente a escarbar en el suelo, donde forma un abultamiento.

La mosca adulta emerge al cabo de algunas semanas, y emprende una vida en la que se alimenta diariamente de sangre.

La erradicación de la enfermedad del sueño está directamente relacionada con el exterminio de la mosca tsetse, que trasporta la enfermedad. Hay varios tipos  de moscas, que presentan hábitos ligeramente distintos.

Por tanto, el exterminio se hace difícil, y con ninguno de los métodos intentados hasta el momento se consiguió un éxito completo. Los insecticidas han reducido el número de moscas tsetse en algunas áreas, pero este método resulta caro y, por sí mismo, no del todo satisfactorio.

Se consiguieron éxitos combinándolo con la eliminación de matorrales. La limpieza de los alrededores de lagos y ríos suprime las umbrías propicias a la mosca tsetse. La Glossina morsitans ha sido exterminada en algunas regiones sacrificando antílopes y otros animales de los que el insecto dependía, en gran medida, en cuanto a su alimentación. La limpieza de la vegetación y de las viviendas parece ser el medio más satisfactorio para el control de la mosca.

Fuente Consultada
Revista TECNIRAMA N°128  Encilopedia de la Ciencia y la Tecnología – Enfermedad del Sueño –

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«Haaaaaaaaaaaaaay
que caminar chicas, hay que caminaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!!!«

Lita de Lazzari

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«Puede fallar…puede fallar

Tu Sam

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«Síganme, no los voy a defraudar.»
«Estamos mal pero vamos bien.»
«Perdón me equivoque de discurso.»

Carlos Menem

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«Después de que vi a Dios, no tome mas vino. Yo creia
que era verso:no es verso. Está chabon

Pappo

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«Me gusta tanto la noche que al dia le pondría un
toldo
«Pusimos un micro en el arco y entro por la ventanilla»

Bambino Veira

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«Con las manos limpias

Corzo Gomez

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«De Acaaaaa!«

Alberto Olmedo

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«Por lo menos asi lo veo yo

Guillermo Nimo

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«En la altura la pelota no dobla

Daniel Passarella

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Se equivocó señorita. No tiene bebida alcohólica. Tiene Gatorade «Pisalo, pisalo, que carajo me importa el adversario, los nuestros son lo de colorado

Carlos Bilardo

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«Se ha formado una pareja

Roberto Galan

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«Me estoy probando los pantaloncitos para bañarme en
el Pacifico«

Gral. Luciano Benjamín Menéndez

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«Que pretende Ud. De mi?«

Isabel Sarli

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«Esta crazy, Macaya

Marcelo Araujo

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«En este país tenemos que dejar de robar por dos años«

Luis Barrionuevo

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«Che!, Pedro, mira quien vino!»

«No va andar»

El Contra, Juan Carlos Calabro

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«Vermouth con papas fritas y… good show«

Tato Bores

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«Si te gusta el durazno, bancate la pelusa«

Florencia de la V

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«Vos fuma!…«

Carlin Calvo

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«Para eso tengo la Banelco!«

Flamarique a Hugo Moyano

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«Billetera Mata Galàn«

Jacobo Winogrand

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«La Argentina es un país condenado al éxito»
«El que deposito dólares recibirá dolares»

Eduardo Duhalde

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«Soy lo mejor que le puede pasar al país y a la política«

«Que lindo que es dar buenas noticias»

Fernando de la Rua

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«Conmigo o sinmigo«

Herminio Iglesias

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«Yo no me gane la lotería: si hice plata la hice
laburando. Me entendes?, Me llaman el Pibe Cantina Cual es el problema?…El Pibe Cantina es el masdesacatado que curte todas….«

Pablo Lescano, de Damas Gratis

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«Cuando le clave la mirada estaba pensando: Esta noche te voy a matar»

Carlos Monzón, antes de pelear contra Benvenutti

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«Yo me borro!«

Casildo Herrera, frente al golpe del 76

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«Que gusto tiene la sal?…«

Carlos Bala

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«No me peguen soy Giordano«

Roberto Giordano

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«El otro día jugué un rato al fútbol y me di cuenta que tengo menos piernas que una foto carnet»
«Yo vivo la realidad de mi país, aunque otros digan
que porque me si un saque, no puedo hacerlo… ojo, yo me di un saque pero no
me morí, eh?…»

Diego Maradona en 1999

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«Muchacha… , hacete el papanicolao«

Tita Merello

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«La experiencia es un peine que te regalan cuando te
quedas pelado»
«Todos son muy amigos pero cuando subís al ring hasta
el banquito te sacan»

Oscar Ringo Bonavena

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«Estoy comprometido con mi tierra, casado con los
problemas y divorciado de sus riquezas«

Inodoro Pereyra (Fontanarrosa)

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«Que país generoso»

Jorge Rial

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«Hacia 1997 la deuda externa comenzará a reducirse , y hacia fin de siglo será insignificante»

Domingo Cavallo (1999)

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«La Casa Está en Orden»

Ricardo Alfonsin (1985)

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«Si querès llorar,…llorà»

Moria Casan

Guerra del Chaco Bolivia Paraguay Causas del Conflicto Historia

Guerra del Chaco Boreal: La Guerra Entre Bolivia y Paraguay:

La antigua controversia de límites entre Paraguay y Bolivia, que dio origen a diversas negociaciones, entre ellas, el Pacto Soler-Pinilla en 1907, por el que ambos países se comprometían a respetar el «statu-quo», y las conferencias de Buenos Aires y Washington, en las que varias naciones americanas concertaron una mediación para tratar de resolver el pleito, constituía una amenaza constante y peligrosa para la paz del continente.

Se habían registrado en los últimos años frecuentes escaramuzas fronterizas que, si bien se resolvían después pacíficamente, lo eran por acuerdos que parecían constituir sólo una tregua, pues los incidentes volvían a repetirse.

La intervención de otros países de América procuraba también poner fin al diferencio, tratando de hallar la fórmula conciliatoria que terminara con la peligrosa tirantez. En el protocolo de abril de 1927 se había establecido la decisión arbitral del diferendo, y en Buenos Aires, el 12 de julio de 1928, se resolvió, con la firma de ambas partes, que el conflicto sería resuelto pacíficamente. No obstante todos esos convenios, los encuentros fronterizos se repetían con frecuencia.

Había entre ambos países un clima evidentemente bélico, que haría crisis en cualquier momento, con el peligro que entrañaba para la paz de todo el continente. Cualquiera de esos incidentes podía constituir la chispa que encendiera la hoguera, envolviendo en una sangrienta guerra a pueblos americanos. La situación era cada vez más crítica. Todas las gestiones de conciliación y los esfuerzos por dar una solución pacífica al largo diferendo, terminaban, indefectiblemente, en el fracaso. La crisis estaba cada vez más próxima, y la aceleró un suceso registrado en el fortín Vanguardia. Hubo acusaciones mutuas.

Nido de ametralladora, fue una larga guerra de posiciones

El encargado de Negocios del Paraguay en La Paz era invitado a dejar Bolivia, y lo mismo ocurría con el ministro de Bolivia en Asunción, quien ese mismo día entregaba el archivo al ministro argentino y salía en lancha para Formosa con el fin de seguir luego viaje a Buenos Aires. De inmediato inició sus gestiones la Comisión Permanente de Montevideo, creada por el Tratado Gondra.Se procuró nuevamente la intervención de otros países, pero todo fue inútil. El 7 de diciembre de 1928, el gobierno paraguayo declara su propósito de acogerse al Pacto Gondra, provocando la reunión de la Comisión Investigadora a que el mismo se refiere. La crisis se consideraba inminente. Al día siguiente, es decir, el 8 de diciembre, se producía la ruptura de relaciones entre ambos países.

Hubo ofrecimiento de mediación por parte de varios países. Todo fue inútil. De hecho existía el estado de guerra. No se había declarado oficialmente el conflicto, pero los choques se hicieron más continuos durante el año siguiente. Corría sangre en los campos americanos. Todo el continente se esforzaba por poner fin al conflicto y evitar que la guerra sé declarara, en forma oficial y con sus naturales consecuencias. Los encuentros se sucedían y después de más de 2 años de ese estado de incertidumbre, en cuyo lapso se libraron numerosos combates entre patrullas de ambos países, la guerra comenzó el 15 de junio de 1932 con las batallas que tuvieron por escenario Pitiantuta.

La contienda se prolongó casi tres años, durante los cuales se registraron muchos y muy sangrientos combates que costaron numerosas vidas. Duras luchas se registraron en Herrera, Gondra, Nanawa, Campo Vía, Pampa Grande, el Carmen, Ballivián y otros muchos lugares. Ya declarada la guerra y en pleno desarrollo, el 3 de agosto se reunieron en Washington representantes de 19 países americanos que recordaron que no se reconocería arreglo territorial alguno que no fuera obtenido por medios pacíficos, ni la validez de las adquisiciones territoriales logradas mediante ocupación y conquista por la fuerza de las armas.

Por iniciativa de Argentina y Chile, se constituyó, un grupo mediador de naciones americanas, que integraron, además de los citados países, Estados Unidos, Perú, México y Brasil. La propuesta del grupo mediador, basada en la suspensión de las hostilidades y en el arreglo de la cuestión de límites por una Conferencia de Paz, fue aceptada por los beligerantes.

Con ello se dio término a la llamada «guerra del Chaco», en 1935 que, virtualmente, se había iniciado a fines del año 1928.

Termina la Guerra: En el infierno verde del Chaco Boreal corre la sangre americana. Desde 1928 se ha velado en los legendarios fortines, aguardando el ataque, anticipándose a la sorpresa. Desde Asunción partieron decenas de barcos colmados de muchachos paraguayos, para regresar vacíos y ser cargados nuevamente.

Desde La Paz, la hermosa capital del altiplano, se puso en marcha una bizarra juventud en aquellos días de esperanzas, en instantes en que el amor a la patria hace ver el cielo más azul y más brillante el sol. Pero la guerra no es sólo eso. Tras las ventanas, hoy cerradas, desde las cuales caían ayer lluvias de flores, ahora hay alguien que espera o que llora. La guerra lo consume todo: hombres, materiales, dinero.

Los pueblos, empobrecidos, ya no miran con iguales ojos lo que miraban la víspera. Y ya no sólo son muchachos los que van al frente. Las sucesivas levas incluyen a hombres maduros que van dispuestos a. matar y a morir en la lucha.

Los presidentes de Argentina y otros países del continente asisten a la Conferencia Interamericana de Buenos Aires. Desde el Norte ha llegado Franklin Delano Roosevelt. Los pueblos miran con fe la labor de esos hombres para quienes el problema candente es uno solo: Hacer la paz.

Es un reclamo que no es posible desoír. Luego de varios años, tras superar una serie de dificultades, se constituye al fin, el 19 de julio de 1935, en Buenos Aires, la Conferencia de la Paz. Entre los inconvenientes con que se tropezó, tuvieron preponderante influencia las variaciones en el régimen de gobierno imperante en ambos países beligerantes, fluctuaciones que gravitaron en la política en parecida medida que lo hicieron en la opinión de los pueblos. Pero además existía una base firme: la impopularidad de la guerra y la sólida decisión americana de poner fin a las hostilidades. Varias cancillerías, en primer lugar la argentina, procuraron influir en Asunción y La Paz, abriendo, al fin, brechas en una posición irreductible. Hacia mediados de octubre se llegó a un acuerdo.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1928

AMPLIACIÓN DEL TEMA
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
GUERRA DEL CHACO BOREAL
NOTA DEL HISTORIADOR ROLANDO BEL
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

El recientemente iniciado conflicto del Chaco amenaza con convertirse en la más grande y sangrienta de las guerras acontecidas en nuestra América latina. Miles de soldados bolivianos y paraguayos se enfrentan en los cañadones chaqueños. Quizás, el principal factor de mortalidad no sea el ataque enemigo sino la malaria y la sed.

El área disputada, de una extensión aproximada de 455 mil kilómetros cuadrados, es una zona agreste y semidesértica, casi despoblada e inexplorada. Una de las regiones más inhóspitas del mundo para librar una guerra intensa.

¿Cómo explicar esta guerra fratricida entre dos de los países más pobres de nuestro continente, que además sufren una profunda crisis económica y social?

Para Bolivia, que ha perdido la salida al mar en la Guerra del Pacífico (1879-1883), el acceso al río Paraguay le permitiría, salir de su forzada mediterraneidad. También el descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la pre-cordillera andina motiva el interés del gobierno boliviano, urgido de salir de su debacle económica y crisis sociopolítica. La compañía estadounidense Standard Oil tiene los derechos de explotación en la zona occidental del Chaco y se sospecha que la riqueza de los yacimientos se extiende hacia el Este. El problema es que esta región es controlada por los paraguayos y los derechos de exploración pertenecen a la compañía anglo-holan-desa Royal Dutch Shell.

Los antecedentes de las tensiones en la región se remiten a la época colonial y si bien durante este siglo se firmaron varios tratados entre Paraguay y Bolivia, la mediación de otros países limítrofes sólo pudo evitar (o demorar) el conflicto armado, sin lograr una solución definitiva.
Bolivia, gobernada por Daniel Salamanca, nacionalista orgulloso y agresivo, cuenta con una población de tres millones en comparación con el millón de paraguayos. Además de una economía basada en ricas minas de plata y estaño, tres veces más grande que la economía paraguaya, sustentada casi exclusivamente en las exportaciones ganaderas y algodoneras.

Ante el avance masivo de las tropas bolivianas, más numerosas y equipadas, que implementan la estrategia de la ocupación extensiva del espacio, las brigadas paraguayas, más pequeñas pero dotadas con mejor espíritu de combate, han comenzado a implementar una resistencia casi guerrillera, atacando en los puntos más débiles, retirándose para volver a atacar. Estrategia de desgaste que ya comenzó a dar sus frutos.

Biografia de Juan Manuel Fangio Campeon Mundial Formula 1

Biografia de Juan Manuel Fangio Campeón Mundial Formula 1

Juan Manuel Fangio (1911-1995): Nacido el día 24 de junio de 1911 en Buenos Aires, Argentina.  Fue un gran piloto de F1 logrando ganar cinco campeonatos mundiales.

Su debut como piloto fue en la carrera de Benito. Juárez en 1934, corrió con un Ford 1 prestado y tuvo que abandonar, ya que se fundió el motor.

Pese a la oposición de sus padres, puso de manifiesto una gran pasión y enorme entrega por el mundo del automovilismo, en 1939, los vecinos de su localidad hicieron una colecta y consiguieron dinero suficiente para comprarle un Chevrolet, con el cual compitió en una carrera nacional.

Juan Manuel Fangio

Ganó una etapa y luego se impuso en los 1.000 kilómetros de la Republica Argentina. Se corono campeón argentino dos años consecutivos. A la edad de 38 años compró su primer Maserati.

Vinieron más carreras y con ellas los triunfos. En 1948 se organizó una temporada internacional en Argentina, al mando de una Maserati 4CL y dos modelos de Simca-Gordini, dio prueba de sus condiciones como piloto de monopostos.
En la temporada del año siguiente logró su primera victoria en una carrera de Gran Premio, venciendo con una Maserati 4 CLI en el circuito callejero de Mar del Plata.
De ahí en más, su campaña continuó mayormente en Europa, logrando en el año 1949 seis victorias en Europa, como miembro del Equipo Argentino.

En el año 1950 entró en la escudería Alfa Romeo; y en el primer mundial disputado quedó en el primer puesto en tres grandes premios y acabó segundo en la competición.

En 1950 en el primer Campeonato Mundial de Pilotos de Fórmula Uno  es contratado por el equipo Alfa Romeo para conducir las Alfetta, perdiendo la posibilidad de ganar el título en la última carrera del año, a manos de su compañero de equipo Giuseppe Farina.

Un año después se proclamó por vez primera campeón del Mundo. En los dos años posteriores corrió con Ferrari, BRM, y Maserati.

La desgracia le jugo una mala pasada y en el año 1953 sufrió un grave accidente en Monza, lo que lo obligo a abandonar toda la temporada.

De regreso a la actividad en el año 1954, corriendo para Maserati y Mercedes, Juan Manuel Fangio logró su segundo campeonato del mundo. El tercero llegó a con Mercedes, y el cuarto, con Ferrari.

Al anunciar Mercedes Benz su retiro de las pistas a fines de 1955, ingresa en la escudería Ferrari en 1956 y nuevamente logra el Campeonato Mundial de la máxima categoría.

Luego de aquel año, en el cual no se encuentra del todo cómodo en el equipo del Cavallino Rampante, emigra a Maserati en 1957 y gana otro y último título del mundo, coronando el año con la carrera de su vida, el Gran Premio de Alemania en el circuito de Nürburgring, luego de también vencer en los Grandes Premios de Argentina, Mónaco y Francia.

En 1957, regreso a la escudería Maserati, y con esta consiguió su quinto y último título, forjando todo un record y convirtiendose en leyenda del automovilismo internacional.

Participó en algunas pruebas de la primera mitad de 1958 y, tras finalizar 40 en el Gran Premio de Francia el 6 de Julio anuncia su retiro.

Siguió muy ligado al automovilismo, recorriendo el mundo como uno de los mejores embajadores deportivos que ha tenido el país. Falleció en Buenos Aires el 17 de julio de 1995.

Luego abandono la actividad a la edad de 47 años. En el año 1995 dejo de vivir pero continua vigente su enorme trayectoria como deportista y calidad de persona.

maserati de Fangio

Entre 1951 y 1957, obtuvo cinco títulos mundiales de Fórmula 1, conduciendo con Mercedes Benz, Maserati, Alfa Romeo y Ferrari. Retirado en 1958, luego de su secuestro, mantuvo durante un extenso período el récord de más títulos en Fórmula 1, hasta que fue desplazado por Michael Schumacher en 2003.

Los números lo dicen todo: 7 temporadas, 2 subcampeonatos y 5 títulos, un récord que permaneció durante 46 años hasta la aparición del alemán Michael Schumacher. Disputó 51 carreras, de las cuales largó 48 desde la primera fila (29 pole positions). Se subió 35 veces al podio, de las cuales 24 fueron en el escalón más alto. Todo esto con cuatro escuderías diferentes y ante rivales mucho más jóvenes –se retiró a los 46 años– y teóricamente mejor preparados que él.

Cronología de Juan Manuel Fangio

24 de Junio de 1911: En la casa de la calle 13, en Balcarce, nace Juan Manuel Fangio. Sus padres son Loreto Fangio y Herminia D´Eramo.

1923: Deja la escuela para trabajar como mecánico en el taller de la Agencia Studebaker de Balcarce, de Manuel Viggiano.

1929: Disputa su primera carrera, como acompañante de Manuel Ayerza, sobre un Chevrolet ´28 cuatro cilindros. La competencia se disputa entre Coronel Vidal y Maipú.

24 de Octubre de 1936: Debuta como piloto en una carrera no oficial, en Benito Juárez, a bordo de un Ford A ´29 modificado. Abandona

27 de Marzo de 1939: Su primera carrera oficial. En Necochea con un Ford ´34, finaliza quinto.

18 de Octubre de 1938: Debuta en Turismo de Carretera, en el Gran Premio Argentino. Manejando un Ford cupé ´37, con Luis Finochietti. Arriba séptimo

12 de Octubre de 1940: Gana el Gran Premio Internacional del Norte, una carrera entre Buenos Aires y Lima, de 4.765 Km. de recorrido, con un Chevrolet. Es su primer triunfo en el automovilismo.

14 de Diciembre de 1940: Al calsificarse octavo en las Mil Millas Argentinas, obtiene el primer título de Campeón Argentino de Carreteras.

2 de Abril de 1942: Gana la carrera Mar y Sierras de Turismo de Carretera: será su última intervención hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

15 de Febrero de 1947: Vuelve a la actividad, con un tercer lugar en una prueba de Mecánica Nacional (monoplazas) en el circuito de Retiro, en Buenos Aires.

17 de Enero de 1948: Debuta en Máquinas Especiales (antecedente de la Fórmula 1) con un Maserati 1500 en Palermo. Abandona.

16 de Abril de 1950: Debuta en el equipo Alfa Romeo de F1 con una victoria en el circuito de Ospedaletti, en San Remo.

13 de Mayo de 1950: Debuta en el Primer Campeonato Mundial de Fórmula 1, integrando la escuadra Alfa Romeo, pero abandona por problemas de motor. La carrera se lleva a cabo en el circuito de Silverstone, Inglaterra.

21 de Mayo de 1950: Logra su primer triunfo en el Campeonato Mundial. Es el Grand Prix de Mónaco, en Montecarlo, con un Alfa Romeo 158, luego de esquivar una múltiple colisión en la primera vuelta que dejó afuera a nueve autos.

3 de Septiembre de 1950: Al abandonar el Gran Prix de Italia, pierde el título mundial a manos de su coequiper Ninno Farina

28 de Octubre de 1951: Se consagra por primera vez Campeón Mundial de Conductores al ganar el Gran Prix de España, en Pedralbes, con un Alfa Romeo 159. Es también, la última carrera de la escudería.

1 de Junio de 1952: Debuta con la ensordecedora BRM inglesa de 4500 cm3 en el Gran Premio de Albi, en Francia, pero abandona.

8 de Junio de 1952: Se despista en la primera vuelta del Gran Premio de Monza, cuando corría con una Maserati A6GCM de Fórmula 2. Había corrido el día anterior en Irlanda. «A las dos de la tarde llegué, a las dos y media largué y a las tres estaba en el hospital», recordó después. En el accidente sufre lesiones en las vértebras cervicales, que lo mantienen fuera de la actividad durante siete meses.

18 de Enero de 1953: Reaparece disputando el 1º Gran Premio de la República Argentina de Fórmula 1, pero abandona.

13 de Septiembre de 1953: Vuelve al triunfo en Fórmula 1, venciendo en el Grand Prix de Italia, obteniendo así el subcampeonato mundial.

19 de Noviembre de 1953: Sobre un Lancia D24 gana la Carrera Panamericana, 3.070 Km. de rutas desde la frontera norte a la sur de México

17 de Enero de 1954: Bajo una lluvia torrencial, gana por primera vez el Grand Prix de la Argentina de F1, con una Maserati 250F.

4 de Julio de 1954: Debuta en el equipo Mercedes Benz, en Francia. Marca la pole-position y consigue la victoria.

24 de Octubre de 1954: Con un tercer puesto en Pedralbes, consigue su segundo título del mundo. Ha ganado en seis de las ocho carreras.

16 de Enero de 1955: Con temperaturas que alcanzan los 50 grados, vence otra vez en el Grand Prix de Argentina: Es el único piloto que no es reemplazado durante las tres horas de carrera.

11 de Junio de 1955: Cuando lidera las 24 horas de Le Mans, sobre un Mercedes 300 SLR, se produce el tremendo accidente que le cuesta la vida a 83 personas.

11 de Septiembre de 1955: Con un triunfo en Italia, obtiene su tercer corona en la F1. Se despide del equipo Mercedes, que abandona las carreras, cerrando un ciclo brillante: nueve triunfos en doce carreras, de las cuales ocho pertenecen a Fangio.

22 de Enero de 1956: Debuta en el equipo Ferrari y obtiene el Gran Premio de la Republica Argentina.

28 de Abril de 1956: Con una Ferrari Sport, pena para clasificarse cuarto en las Mille Miglias italianas. «Fue la peor carrera de mi vida» dirá más tarde.

2 de septiembre de 1956: Su coequiper, Peter Collins, le cede su auto durante el Gran Premio de Italia para obtener su cuarto título mundial.

13 de Enero de 1957: De vuelta con Maserati, obtiene el Gran Premio de la Argentina.

23 de Marzo de 1957: Logra la victoria en las 12 horas de Sebring. Treinta y Cinco años después, su sobrino Juan obtiene esta carrera.

4 de Agosto de 1957: Vence en estupenda forma en el Grand Prix de Alemania, en Nurburgring, y logra su quinto título mundial. Es su mejor triunfo: luego de haber acumulado una diferencia de 28 segundos sobre las Ferraris de Hawthorn y Collins, se detiene en boxes para cambiar sus cuatro cubiertas, y no solo pierde la ventaja, sino otros 48 segundos. Faltando diez de las 22 vueltas previstas, inicia una impresionante recuperación, batiendo nueve veces el record de la pista. En la penúltima vuelta supera sucesivamente a Collins, en la recta detrás de los boxes, y a Hawthorn, en la zona de curvas de Fuchsrorhe, para vencer con 3.6 segundos de ventaja. Es su último triunfo en la F1.

2 de febrero de 1958: La victoria en el Gran Premio de la Republica Argentina sin puntos para el Mundial, es la última de su gloriosa campaña. Sólo volvería a correr dos pruebas más.

26 de febrero de 1958: Es secuestrado en Cuba. Liberado al día siguiente, no participa en la carrera de La Habana.

6 de Julio de 1958: Finaliza en el cuarto lugar del Gran Premio de Francia, después de haber largado, por primera vez, desde la tercera fila. Durante la competencia decide dejar de competir.

13 de Agosto de 1969: Es la cabeza visible de la Misión Argentina, un operativo con tres Torinos 380W y nueve pilotos, compitió en las 84 horas de Nürburgring, logrando un cuarto puesto.

15 de Febrero de 1972: Se inaugura el autódromo «Juan Manuel Fangio» de Balcarce, en su honor, en una carrera de Sport-Prototipo internacional.

25 de Mayo de 1973: Junto a otros grandes del automovilismo nacional, entre los que se destaca Oscar Alfredo Gálvez, disputa una prueba-exhibición en el Autódromo de Buenos Aires, la «Carrera del Recuerdo».

1974: Es nombrado presidente honorario de Mercedes-Benz Argentina, cargo que desempeña hasta su muerte.

4 de Diciembre de 1981: Sufre un grave ataque cardíaco, en Dubai, Emiratos Árabes Unidos.

8 de Diciembre de 1982: Es sometido a una operación de quíntuple By-Pass, realizada por René Favaloro.

22 de Noviembre de 1986: Se inaugura el Centro Tecnológico y Cultural Museo del Automovilismo «Juan Manuel Fangio» en Balcarce, hoy el más visitado de Sudamérica, con cerca de 100.000 visitantes al año.

11 de Junio de 1991: Cumple 80 años y se lo celebra con una magnífica fiesta: una cena en Buenos Aires y una carrera de Turismo de Carretera, ganada por Oscar Castellano, en Balcarce, coronada con una paella para 400 personas-

29 de Diciembre de 1993: Es internado a causa de una hipercalcemia en la sangre, provocada por una complicación en el tratamiento de diálisis.

17 de Julio de 1995: A la edad de 84 años, fallece en Buenos Aires. A su funeral asisten los mas grandes corredores de la historia.

Video sobre historias en la vida del campeón Fangio

Así corría Fangio

Todas las Carreras y Triunfos

Fangio Salva Su Vida

 

Historia de los Primeros Tuneles Bajo Montañas Perforaciones

CONSTRUCCIÓN DE GRANDES TÚNELES BAJO MONTAÑA

Los caldeos, egipcios, indios, aztecas, griegos y romanos fueron famosos por sus trabajos bajo tierra, y las obras por ellos construidas parecen irrealizables cuando se piensa sólo disponían de útiles sencillos, no contando con perforadoras, compresores de aire, dinamita y tantas otras herramientas e inventos de la ingeniería moderna. Hoy todos los trabajos que parecían sueños para los antiguos se ejecutan tan fácilmente y con tanta frecuencia, que apenas se hace mención de ellos.

Veloces trenes transportan millares de pasajeros bajo altas montañas y sobre estuarios, puertos y ríos; se lleva el agua a las ciudades por túneles de kilómetros de longitud, y la tierra, bajo nuestros centros metropolitanos, es una colmena formada por pasajes subterráneos que sirven para transportar al tráfico o para conducir el agua, el calor, gas, electricidad y el correo.

Uno de los más antiguos túneles en el mundo fue construido por los romanos bajo el monte Salvanio, para transportar el exceso de agua del lago Pucino, sin salida natural. Tenía 5.600 metros de longitud, y en ciertos lugares corría a 181 metros debajo de la superficie. Se proyectó con un ancho de 2,70 metros y 4,50 de altura; pero cuando en 1862 fue abierto de nuevo, después de haber estado obstruido por siglos, se encontró que su sección era’ muy irregular. Según dice Plinio, se ocuparon en la construcción 30.000 hombres durante once años, y la mayor parte de los movimientos de tierra y rocas se hicieron con cestos cuya cabida no llegaba a 0,05 metros cúbicos.

El túnel de mayor longitud en el mundo es el del Simplón, bajo los Alpes, teniendo 20 kilómetros. Le sigue en longitud otro en Schemnitz (Hungría), construido para el abastecimiento de aguas de unas minas. Este tiene 16.432 metros de longitud, y su construcción duró noventa y seis años, desde 1782 a 1878, siendo, por tanto, la obra de esta clase que se ejecutó más despacio. En sección mide 4,35 metros de altura y 2,30 metros de ancho. Su coste fue de 5.000.000 de dólares aproximadamente, o sea unos 3.044 dólares por metro de longitud.

Los túneles como el del lago Pucino y el de Schemnitz son de fatigosa construcción, y a veces peligrosa, pero muy sencillos, comparados con la perforación a través de grandes montañas o bajo el mar o los ríos. En el primer caso generalmente se abren pozos verticales a distancias diversas y a lo largo de la línea proyectada, no sólo para sacar por ellos el material excavado, es decir, los escombros, sino también para alinear el túnel y ventilarlo durante los trabajos. Una buena ventilación a lo largo de los túneles es un factor de la mayor importancia.

Los pozos claro que no pueden construirse en el caso de perforar las montañas altas o en trabajos bajo el agua. Por tanto, hay que seguir otros métodos y procedimientos de construcción más o menos atrevidos.

La gran época de la construcción de túneles comenzó con los perfeccionamientos y desarrollo de los ferrocarriles; el aumento creciente de tráfico y la necesidad de transportarlo ha sido lo que estimuló a los ingenieros y constructores.

La perforación de los primeros túneles debió presentar grandes dificultades y dura labor, por no tener ia experiencia adquirida en nuestros días. Los hombres trabajaban con picos y barrenos de mano, a la luz de un candil, rodeados por la obscuridad, sin protección para los desprendimientos de tierras o rocas, corrientes de agua ocultas y con temperaturas sofocantes. No contaban con el auxilio de aplicaciones mecánicas, y la enfermedad o la muerte era muy a menudo el último premio del obrero.

Por ejemplo: en la construcción del gran túnel de San Gotardo, bajo los Alpes, las pérdidas por accidentes llegaron a 800. Hoy la perforación de los túneles es un trabajo comparativamente bastante seguro. Esto se ha conseguido con las entibaciones y el empleo del aire comprimido para suministrar aire puro y fresco a los trabajadores y fuerza a las máquinas perforadoras.

Los triunfos más .sorprendentes logrados por el hombre fueron la perforación de los Alpes por cuatro diferentes túneles: Mont Ceñís, Arlberg, San Gotardo y Simplón. Estos son los nombres de las grandes rutas en las que se han construido cuatro túneles, empleando perforadoras mecánicas y explosivos de gran fuerza. En Mont Cenis, que fue el primero, se inició el sistema, y las perforadoras trabajaban movidas por el aire comprimido en una instalación especial, desde donde se enviaba por tuberías.

Pocas veces se perforan los túneles con toda su sección a la vez. Primero se abre una galería <<de avalice», y el resto de la obra es tarea relativamente fácil. Si la roca es sólida, no es necesario alisar las superficies laterales, a menos que no se destinen al paso de las aguas.

El túnel de Mont Cenis se complete en 1871, y tiene 12 kilómetros de longitud, atravesando el punto más alto de te montaña, a una profundidad de 2.393 metros. El San Gotardo, con 14.760 metros de longitud, se abrió a la explotación en 1881. El de Arlberg, en 1885, tiene 10.400 metros, y el Simplón, de 19.60c metros, se terminó en 1905.

Como se dijo anteriormente, es el túnel más largo de los ferrocarriles del mundo, y si coste fue, poco más o menos, de uno: 60 millones de francos. El precio por metro longitudinal (aproximadamente 30c francos) fue, sin embargo, la mitad del de Mont Cenis, construido treinta y cuatro años antes.

El avance medio diario llegó a ocho metros, contra 2,50 en el primero, a pesar de las interrupciones en la ejecución de las obras, que fueron bastante serias y frecuentes. Esto da idea de los rápidos progresos alcanzados en los métodos de ejecución y maquinismos. La perforación del túnel de San Gotardo llevó nueve años y un cuarto de trabajo continuo, durante el día y la noche, avanzando, por tanto, poco más de un kilómetro y medio por año.

Empleó continuamente cerca de 3.500 hombres, y se establecieron instalaciones hidroeléctricas para hacer mover los compresores de aire en las dos bocas. Para ello se aprovecharon 1.500 caballos de fuerza en Góschenen y 1.100 en el extremo de Airólo. Para el transporte de los productos de la excavación se emplearon locomotoras de aire comprimido. Este túnel costó 4 000 franco s, aproximadamente, por metro longitudinal.

La construcción del túnel del Simplón llevó siete años. Se compone de dos túneles paralelos, siendo uno de ellos, en realidad, sólo una galería de ventilación. El túnel principal tiene 4,50 metros de ancho a nivel de los carriles y unos 5,50 metros de altura en su centro.

En la construcción de los túneles alpinos se encontraron dificultades excepcionales. Según aumentaba la profundidad en el avance, es decir, la altura de la montaña era mayor, así subía la temperatura. En el San Gotardo, antes de encontrarse los dos grupos, llegó a 33,89 grados centígrados. Esto hizo retrasar bastante las obras, pues los hombres no podían trabajar mucho tiempo.

La ventilación resultó también insuficiente, y algunos obreros y caballerías murieron asfixiados a causa de los gases que se formaban al explotar los barrenos cargados con dinamita. Se calcula hubo durante las obras cerca de 1.500 accidentes de todas clases. Se precisaban todos los días unos 126.650 metros cúbicos de aire. Sin embargo, asombra pensar cuántas no serían las víctimas sacrificadas y las dificultades vencidas en los túneles construidos en épocas anteriores, cuando el gran desenvolvimiento de la ciencia no había llegado a la altura que alcanzó en el siglo pasado y no existían los mecanismos perfeccionados, haciéndose todo por el esfuerzo humano únicamente; como, por ejemplo, en el Oberer Wilderenanners-tollen, que fue comenzado en 1535 y terminado en 1685; esto es, invirtiéndose ciento cincuenta años en perforar 9.168 metros. O bien en las ciclópeas perforaciones subterráneas de la Edad Media. La ventilación del San Gotardo es por tiro natural.

La diferencia de presión barométrica entre las dos bocas produce la corriente. La perforación de una sección, apenas 100 metros de longitud, fue sumamente difícil en este túnel, pues la roca, de naturaleza caliza, se descomponía con el agua y daba lugar a enormes desprendimientos. Esta parte tuvo que ensancharse y hacer un revestimiento de mampostería granítica de gran espesor. Otro famoso túnel es el construido en el antiguo ferrocarril Troy y Greenfield (ahora formando parte del de Boston y Maine), bajo el monte Hoosac, en la parte oeste de Massachusetts. Duró su construcción diez y seis años, pues comenzó en 1858 y se terminó y empezó a funcionar en 1874.

Su longitud es 7.600 metros y el coste fue de 10 millones de dólares. Aunque de construirse ahora sería una obra fácil, debe decirse que para su tiempo fue realmente extraordinaria. Se perforó atravesando capas de esquistos, casi tan duros como el granito, y al principio usando barrenos a mano y pólvora negra ordinaria; pero más tarde se instalaron perforadoras mecánicas y se empleó la dinamita, que comenzó a conocerse por esta época.

Se construyó al mismotiempo que el Mont Cenis, y muchos de los hombres que trabajaron en él viajaron de Suiza a su terminación y aportaban a la gigantesca obra el valioso caudal de experiencias adquirido.

Los retrasos e interrupciones fueron numerosos, debido principalmente al fracaso de las primeras máquinas perforadoras, los cambios de dirección y contratistas. El trabajo para sacar el material arrancado, así como el replanteo, se facilitó mucho con la apertura de pozos desde la superficie en la montaña hasta el nivel del túnel. De esta manera se consiguió la ventilación necesaria durante las obras.

En ellas aconteció un horroroso accidente. Al llegar a la profundidad de 177 metros en el pozo central, es decir, la mitad de la calculada, se declaró un incendio en el casetón construí-¿do en la boca, que servía como almacén general y oficinas. En el pozo había trece obreros trabajando, y claro que se hicieron toda clase de esfuerzos para subirlos con los cubos y cajones, pero sin resultado.

El fuego quemó los cables, cayendo aquéllos, y poco después la plataforma para la carga y descarga de los materiales, con los martillos, mazas, barrenos y otras pesadas herramientas sobre ella apiladas. Esta tremenda carga de acero, seguida a los pocos momentos delos maderos de la cubierta ardiendo, sepultó a los desdichados obreros. Meses después, cuando se quitaron los escombros, aparecieron los cuerpos de los trece mineros.

Todos los grandes túneles pagaron su tributo a la muerte, y en el de Hoosac llegó éste a 95. Pero los métodos modernos y las diversas disposiciones protectoras para asegurar la vida de los obreros han disminuido extraordinariamente el número de muertos, si bien no se ha podido llegar todavía a una perfecta seguridad, ya que se trata de un trabajo en el que actúa, con frecuencia, lo imprevisto, y es fácil encontrar fuerzas desconocidas.

Una protección contra derrumbes, a medida que los obreros perforaban, la misma se iba
introduciendo en el túnel con prensas hidráulicas. Fueron apareciendo distintos sistemas de protección para evitar accidentes en las obras, que muchas veces también retrasaban los tiempos dispuestos según contratos.

La mayor dificultad con que se tropieza en el arriesgado trabajo de los túneles de gran longitud es el conocimiento incierto de la naturaleza de las capas en los terrenos que han de horadarse. Aunque, en general, los geólogos pueden fijar la índole y condición de los estratos a través de los cuales pasa el túnel, sus previsiones no son siempre seguras; y a pesar de haberse ejecutado ya muchos, no es posible saber exactamente lo que en los sucesivos puede aparecer. Los más peligrosos de todos los terrenos son los formados por materiales sueltos, las arenas y las corrientes de agua. En ellos tuvieron origen la mayoría de los accidentes.

Desde mego no se hubieran podido perforar los Alpes de no haber hecho antes los geólogos un estudio minucioso del carácter de los estratos que habían de encontrarse.

En la parte norte del túnel de San Gotardo, y en toda una longitud de 1.828 metros, la excavación se hizo en roca dura granítica y completamente seca. Pero en la parte sur, la corriente de agua naciente en la roca descompuesta cortada llegó a 18.000 litros por minuto, es decir, lo que pueden descargar 30 medianas bombas de vapor para incendios. A veces las corrientes torrenciales que se encuentran tienen medio metro de profundidad e inundan los bastidores de las perforadoras mecánicas. Los hombres trabajan continuadamente bajo una lluvia tropical que cae del techo, mientras chorros de agua tan gruesos como sus brazos saltan de los costados y el suelo.

Hay que añadir a estas molestias las que resultan de trabajar siempre a temperaturas altas, y que aumentaban con las explosiones de los barrenos, llegando así a 29 grados centígrados y a veces más. En la parte sur fue más alta que en la norte, debido probablemente a la mayor altura de las montañas allí. Aun peor que todo esto es la aparición de manantiales de agua caliente, tal como aconteció en el túnel del Simplón. Los hombres fueron derribados a tierra y la temperatura del aire subió de tal manera, que, para continuar el trabajo, fue necesario mezclar esta corriente con otra de agua a menor temperatura.

Además de los varios cientos de túneles en los ferrocarriles de este país, se han construido otros muchos para saneamientos y abastecer de agua a las poblaciones, no debiéndose considerar completo un artículo que trate de esta clase de obras si no se cita el terminado en 1913, junto a la montaña Storm Kinig, para canalizar las aguas de Catskill para el abastecimiento de la ciudad de Nueva York. Era preciso atravesar el río Hudson; y después de estudiar las ventajas y desventajas de los proyectos para conducir las aguas, bien por un puente, bien por tuberías de acero tendidas en el fondo del río, o bien por la construcción de un túnel, se adoptó este último sistema, perforando la roca que forma el lecho en casi toda su extensión.

Explosivos Aplicados A La Guerra

 

Puente Zárate Brazo Largo Grandes Obras Civiles en Argentina

Puente Zárate-Brazo Largo
Grandes Obras Civiles en Argentina

La incomunicación entre la Argentina fluvial y la Argentina de la llanura comenzó a remediarse con las obras ya mencionadas del puente Corrientes-Resistencia y del túnel subfluvial Paraná- Santa Fe. Ha contribuido á concluir con esa incomunicación el Complejo Zárate-Brazo Largo. y para medir su trascendencia bastará señalar que, emplazado a  sólo ochenta y cinco kilómetros al noroeste de Buenos Aires, juega un importante papel al integrarse con las otras obras ya habilitadas, que comunican nuestro litoral con la vecina República del Uruguay.

Puente Zárate Brazo Largo

Habilitado al tránsito el 14 de diciembre de 1977, el nombre oficial del complejo a partir de 1995 pasó a ser Complejo Unión Nacional. Sin embargo, se lo conoce popularmente con su antiguo nombre, el cual se debe a las ciudades que conecta: Zárate en la provincia de Buenos Aires, y Brazo Largo en Entre Ríos.

Ambos puentes fueron diseñados por Fabrizio de Miranda. El puente que atraviesa el Paraná de las Palmas lleva el nombre de General Bartolomé Mitre, mientras que el que cruza el Paraná Guazú se llama Justo José de Urquiza. Por su parte, las vías férreas forman parte del Ferrocarril General Urquiza.

El Complejo Zárate-Brazo Largo corresponde a la obra carretera-ferrocarril de cruce sobre los dos grandes brazos del río Paraná más su vinculación sobre la isla Talavera, bordeado por ambos brazos.

Puente Zárate Brazo LargoEn total unos doscientos kilómetros de camino y unos sesenta kilómetros de vía ferroviaria. Lo que asigna importancia al Complejo, son los dos grandes puentes y viaductos de acceso, que corresponden a las estructuras de cruce sobre los dos brazos principales navegables del río Paraná.

Esta obra especial consiste, para cada uno de los dos cruces sobre el río, en un puente principal, dos viaductos carreteros y dos viaductos ferroviarios. Ambos puentes son similares, con una longitud de quinientos cincuenta metros cada uno.

La longitud conjunta de los cuatro viaductos carreteros supera los seis mil cuatrocientos metros, y los cuatro viaductos ferroviarios suman casi diez mil metros.

Si bien los viaductos carreteros y ferroviarios corresponden a trazas paralelas, la mayor longitud del viaducto ferroviario obedece a su menor pendiente respecto del carretero, solución impuesta para alcanzar la altura de cincuenta metros sobre el nivel del agua que en los puentes exige el gálibo de navegación  y como expresión de su jerarquía ha podido afirmarse que por sus dimensiones, su uso ferroviario y carretero, y el sistema de suspensión, atirantado mediante cables de hilos paralelos, el Complejo Zárate-Brazo Largo puede considerarse prototipo a nivel internacional

 

Inventos de Edison Bombilla Eletrica Fonografo Historia y Evolución

Inventos de Edison

Thomas Alva Edison es uno de los más famosos inventores de América: perfeccionó el telégrafo, el teléfono, inventó el mimeógrafo, aportó al cine y la fotografía, para, finalmente, gravar su nombre en el primer fonógrafo. Fue responsable de importantes cambios en la ciencia.

Sus inventos creados han contribuido a las modernas luces nocturnas, películas, teléfonos, grabaciones y CD’s. Edison fue realmente un genio. Edison es famoso por su desarrollo de la primera ampolleta eléctrica.

El fonógrafo de tinfoil fue la invención favorita de Edison. Hacia 1877, inventó la «máquina que habla» por accidente, mientras trabajaba en telegrafía y telefonía; pero el fonógrafo no salió a la venta sino hasta 10 años después. También trabajó en una máquina para grabar mensajes telegráficos automáticamente.

La primera demostración práctica, coronada con un éxito completo, tuvo lugar en Menlo Park, el 21 de octubre de 1879, y dio paso a la inauguración del primer suministro de luz eléctrica de la historia, instalado en la ciudad de Nueva York en 1882, y que inicialmente contaba con 85 abonados.

Para poder atender este servicio, Edison perfeccionó la lámpara de vacío con filamento de incandescencia, conocida popularmente con el nombre de bombilla, construyó la primera central eléctrica de la historia (la de Pearl Street, Nueva York) y desarrolló la conexión en paralelo de las bombillas, gracias a la cual, aunque una de las lámparas deje de funcionar, el resto de la instalación continúa dando luz.

Logros Cientificos Siglo XIX La Teoria Electromagmetica

Logros Científicos Siglo XIX
Teoria Electromagnética de Maxwell

La caída del principio de «libre competencia», bajo la aplastante tendencia a la concentración de la producción y los capitales en la segunda fase de la Revolución Industrial, supuso también una transformación importante en el desarrollo del quehacer científico y en la elaboración de las nuevas técnicas.

Durante el proceso de la industrialización, el desarrollo científico y técnico no conocía más ritmos que el de un progreso lineal constante. Sin embargo, la producción científica caminaba dentro de los márgenes de una cierta autonomía, pero siempre bajo la tutela del empresario capitalista emprendedor.

El estímulo económico de la libre competencia repercutía, sin duda, en el campo de la investigación.

Por otra parte, las fuertes crisis cíclicas del capitalismo industrial, fundamentalmente de superproducción, forzaban a condicionar la técnica a una continua depuración.

Había un hilo común que iba de estas crisis de superproducción, a través de la caída de los precios y el desempleo que produce el maquinismo, hasta la caída del nivel de consumo de las clases trabajadoras.

Ver Una Completa Biografia de Maxwell

JAMES C. MAXWELL En la historia de la ciencias  hay algunos científicos virtualmente desconocidos para el gran público, aunque sus logros sean casi tan importantes como los de los de Einstein, Darwin y Newton. Éste es el caso del físico escocés James Clerk Maxwell.

Los científicos profesionales, y los físicos en particular, lo reconocen como uno de los más inteligentes e influyentes que hayan vivido nunca, pero fuera de los círculos científicos su nombre apenas es conocido.

Maxwell nació en Edimburgo, en 1831, el mismo año en que Faraday logró su máximo descubrimiento, la inducción electromagnética, en 1831. Descendiente de una antigua familia de nobles blasones, Maxwell era un niño prodigio.

En 1841 inició sus estudios en la Academia de Edimburgo, donde demostró su excepcional interés por la geometría, disciplina sobre la que trató su primer trabajo científico, que le fue publicado cuando sólo tenía catorce años de edad.

A pesar de que su madre murió cuando tenía ocho años, tuvo una infancia feliz. A una edad temprana ya demostró ser una promesa excepcional, sobre todo en matemáticas.

Cuando tenía quince años, sometió un escrito sobre matemáticas a la Royal Society de Edimburgo, que asombró a todos los que lo leyeron. Al año siguiente tuvo la suerte de conocer al físico de setenta años William Nicol, que también vivía en Edimburgo.

Nicol había hecho un trabajo importante utilizando cristales para investigar la naturaleza y la conducta de la luz, y las conversaciones adolescentes de Maxwell con él hicieron que sintiera un interés por la luz y otras formas de radiación que le duró toda la vida.

Estudió matemáticas con sobresaliente en Cambridge y se graduó en matemáticas en 1854; siendo estudiante, tuvo la experiencia intelectual que definió su vida: la lectura de las Investigaciones experimentales en electricidad de Faraday. Todavía estudiaba cuando realizó una gran contribución al desarrollo del tema con un brillante escrito titulado Sobre las líneas de fuerza de Faraday.

Más tarde fue asignado a la cátedra de filosofía natural en Aberdeen, cargo que desempeñó hasta que el duque de Devonshire le ofreció la organización y la cátedra de física en el laboratorio Cavendish de Cambridge.

Tal labor lo absorbió por completo y lo condujeron a la formulación de la teoría electromagnética de la luz y de las ecuaciones generales del campo electromagnético.

En 1856, a los veinticinco años, fue nombrado profesor en el Marischal College de Aberdeen; y en 1860 se trasladó al Kings College de Londres como profesor de filosofía natural y astronomía. Fue en esa época de la mudanza a Londres cuando realizó su primera gran contribución al avance de la física.

En tal contexto, Maxwell estableció que la luz está constituida por ondulaciones transversales del mismo medio, lo cual provoca los fenómenos eléctricos y magnéticos. Sus más fecundos años los pasó en el silencioso retiro de su casa de campo. Allí maduró la monumental obra «Trealise on Electricity and Magnetism» (1873).

James Clerk Maxwell falleció en Cambridge, el 5 de noviembre de 1879.

ALGO MAS…

1-Formuló la hipótesis de la identidad de la electricidad y la luz.

2-Inventó un trompo para mezclar el color y un oftalmoscopio, instrumento que permite ver el interior del ojo de una persona viva, o de un animal. Experimentalmente demostró que la mezcla de dos determinados pigmentos de pintura constituía un proceso diferente a la mezcla de los mismo colores de luz.

Sus principios fundamentales sobre la mezcla de colores se emplea en la actualidad es la fotografía, la cinematografía y la televisión.

3-Maxwell corrigió a Joule, Bernouilli y Clausius que habían sostenido que propiedades de los gases como la densidad, la presión, le temperatura eran debidas a que un gas está compuesto de partículas de movimiento rápido y velocidad constante.

Maxwell demostró que la velocidad no es constante y que varía de acuerdo con la curva de frecuencia en forma de campana que se conoce como ley de Maxwell. Sus descubrimientos han servido de fundamento a las teorías de las física del plasma. Maxwell inventó la mecánica estadística para analizar las velocidades moleculares de los gases.

Nobel y la Nitroglicerina

Nobel y la Nitroglicerina

Desde la fundación de la primera fábrica de nitroglicerina, Nobel comienza a realizar sus estudios sobre la nitroglicerina, con el objetivo de disminuir su sensibilidad, característica que hacía imposible su uso en forma pura.

La nitroglicerina fue descubierta por el químico italiano Ascanio Sobrero, el año 1846, y ocho años más tarde Crawford Williamson establece su composición química, , lo que facilitó que años más tarde, con un completo dominio de su estructura, Nobel pudiera ensayar con diversas sustancias para conocer, cuales podían atenuar su gran sensibilidad.

Después de un arduo proceso de experimentación, en el que estuvo a punto de no continuar los estudios emprendidos debido a una violenta explosión en 1864 que destruyó sus laboratorios, mató a cinco personas, entre los que figuraba su hermano menor Emil, y corrió gran peligro su vida.

Pero un día, por casualidad, notó que la tierra de infusorios o trípoli (tipo de piedra caliza porosa) ofrecía la propiedad de ser muy absorbente respecto de la nitroglicerina, pues retenía en sus poros un gran porcentaje de dicha sustancia lo que daba paso a una nueva mezcla, que continuaba siendo un gran explosivo, pero que hacía menos peligroso su manejo.

Corría el año 1867 y Nobel acababa de descubrir la dinamita, con lo que hacía posible el uso industrial de la nitroglicerina y se convertía en el creador de la pirotecnia moderna.

Consciente de que la dinamita no había aportado a la humanidad ni la felicidad ni la paz que él preveía, Alfred Nobel decidió en 1893 que su fortuna podría quizá contribuir a ello. En su primer testamento instituyó un premio destinado a recompensar algún descubrimiento científico que fuera en esa dirección, decisión que no contó a los herederos, que se inquietaron al verse desposeídos.

Aun así, Nobel se obstinó, y sería en París, el 27 de noviembre de 1895, que redactaría un segundo testamento.

Una vez que los herederos fueron favorecidos según lo que él consintió en legar, Alfred Nobel dispuso que el resto de su fortuna fuera invertida en instrumentos seguros, y que los intereses generados fueran distribuidos «a las personas que hayan aportado el mayor beneficio a la humanidad».

PREMIOS NOBEL: Cuando el testamento de Alfred Nobel fue revelado, en enero de 1897, no dejó de provocar revuelo, partiendo por el enojo de sus hermanos, que se consideraron expoliados. Nobel menospreciaba las fortunas por herencia, que según escribió, «no aportan más que calamidades, por la tendencia a la ociosidad que engendran en los herederos». Y sobre todo, al confiar la entrega de los premios a Suecia y a Noruega, Nobel provocó una crisis diplomática entre los dos países.

Fue sólo el 29 de junio de 1900 que los estatutos de la fundación Nobel serían promulgados, y los primeros Nobel, dotados de 150.800 coronas suecas, fueron concedidos al año siguiente, el día del aniversario de la muerte del inventor.

El físico alemán Roentgen, descubridor de los rayos X, el químico neerlandés Van’t Hoff, el médico alemán Von Behring y el poeta francés Sully Prudhomme fueron los primeros en recibir los premios Nobel. En cuanto al premio de la paz, fue compartido entre el suizo Henri Dunant, creador de la Cruz Roja, y el economista francés Frédéric Passy, fundador de la Liga internacional de la paz. Un sexto premio Nobel, en economía, fue instituido en 1968.

Matematico Argentino Manuel Sadosky Investigador Cientifico Argentino

Matemático Investigador Argentino Manuel Sadosky

Manuel Sadosky
Dr. en Ciencias Físico-Matemático
1914 – 2005

Hijo de una familia de inmigrantes rusos llegados al país en 1905, el gran matemático argentino, que fue pionero de la informática, acaba de cumplir 90 años. Encarnación de la Argentina pujante, mantiene intacta su fe en el futuro.

Manuel Sadosky nació en Buenos Aires el 13 de abril de 1914, hijo de inmigrantes rusos llegados al país en 1905. Se graduó como Doctor en Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad de Buenos Aires en 1940. Perfeccionó sus estudios en el Instituto Poincaré de París en 1946 y 1947, becado por el gobierno francés.

”Manuel Sadosky fue un perfecto exponente de la eficacia educativa de aquel sistema: su padre era zapatero; su madre era analfabeta, y tanto él como sus hermanos terminaron los estudios universitarios.

En 1940 se doctoró en ciencias físicas y matemáticas en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto a Cora Ratto, su primera esposa. Ejerció la docencia y se perfeccionó en Francia (Instituto Henri Poincaré de París) e Italia (Instituto del Cálculo, en Roma), donde se orientó hacia la matemática aplicada, que lo llevaría más tarde a ser un pionero de la informática en la Argentina.

Cuando regresó, fue perseguido por el gobierno peronista y recién a la caída del régimen pudo volver a la facultad en 1956, de la cual fue vicedecano mientras el meteorólogo Rolando García ejercía el decanato.

Desde ese cargo, compró la primera computadora científica que tuvo la Argentina, a la que se llamó ‘Clementina’ siguiendo la costumbre de aquellas épocas en que las computadoras eran objetos verdaderamente raros» (Fuente Consultada: Leonardo Moledo)

Fue vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas entre 1958 y 1966. En ese período creó el Instituto de Cálculo y, con el apoyo de Bernardo Houssay, importó la popular computadora Clementina, la primer del país, ingresó a la Facultad en 1961 de la mano de Manuel Sadosky, que la instaló en el recién construido Pabellón I. Aquella pionera del supercálculo trabajaba a válvulas, sus doce paneles estaban repletos de circuitos y condensadores que ocupaban una superficie de 20 metros de largo por 2,3 metros de alto y debió ser ubicada en una sala acondicionada con temperatura y humedad controladas.

Fue asesor de la Unesco, y en 1983 asumió como secretario de Ciencia y Técnica. Desde este cargo impulsó en 1985 la creación de la Escuela Superior Latinoamericana de Informática –ESLAI–, inauguró el Observatorio El Leoncito y el Laboratorio Nacional de Insulina; creó Puerto Curioso, un museo de la ciencia para chicos; promovió la construcción de un satélite científico para estudiar el Sol, y convenció a César Milstein de que dirigiera el Instituto Tecnológico de Chascomús.

Fue designado Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires en 1985. Fue galardonado como «Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (Ley 1095, 2 de octubre de 2003).

Su influencia en el progreso de la ciencia y de la enseñanza de la ciencia en el país se manifestó desde hace muchísimo tiempo. Sin ir más lejos, basta observar por ejemplo el libro Causalidad de Mario Bunge para encontrarse con un reconocimiento a las discusiones en el Círculo Filosófico de Buenos Aires, en la década del cincuenta, con Manuel como uno de los protagonistas.

Su prestigio en los círculos científicos, universitarios y educativos del país se mantuvo durante más de sesenta años. Creó la computación en Argentina. Impulsó la matemática aplicada. Apoyó la ciencia, la educación, y la divulgación científica. Ayudó a cuanto joven le pidiera consejo y asesoramiento. Su influencia se sintió, además de en nuestro país, en Uruguay, en Venezuela, en España, y en muchos otros países. Y me da mucha alegría que, con el tiempo, haya podido recibir en vida los honores que merecía, entre ellos los de profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República, y Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. (Fuente Consultada:http://www.scielo.org.ar)

Murió el 18 de junio de 2005, a los 91 años de edad.

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Biografía del Marqués de Sade

Biografía del Marqués de Sade

Esta biografía se divide en:

  • Introducción 
  • Los Primeros Años
  • El Marqués Libertino
  • La Cárcel
  • El Periodo Revolucionario
  • El Escritor
  1. Introducción

Los personajes extraordinarios, al adelantarse o simplemente separarse de su época, suelen ser objeto del odio, producto del temor, de sus conciudadanos. Ocurre esto porque el pueblo, que ha sido educado en unas costumbres concretas y es demasiado simple como para concebir otras, observa con miedo cualquier actitud que se aparta de ellas; las personas importantes, en cambio, las conciben, pero las envidian y las temen, no vaya a ser que su influencia se vea afectada por la pujanza de estos nuevos protagonistas. Sin embargo, una vez han muerto, no se les ve ya como a seres peligrosos, sino como a rarezas que resultan interesantes e incluso atractivas.

Entonces, las leyendas que se forjaron a su alrededor para calumniarlos, no hacen más que aumentar su aureola y volverlos más interesantes, y la sociedad acaba admirando al personaje muerto tanto como odió a la persona viva. A lo que antes se le llamó extraña manera de comportarse y actitud desafiante, ahora se le llama grandeza y fuerza de carácter; y lo que antaño fue considerado justo castigo por sus actos, palabras o pensamientos, ahora es heroico sufrimiento ante la incomprensión y la bajeza de sus contemporáneos.

Así ocurrió, entre otros, con Sócrates, quien tras haber sido condenado por los atenienses, fue admirado por ellos como el más grande de los filósofos, viéndose de este modo hasta qué punto su muerte había sido provocada por la envidia y la calumnia.

Pero al abordar la tarea de narrar la vida del marqués de Sade, me doy cuenta de que la leyenda que se ha forjado alrededor de su persona resulta tan odiosa para las sociedades de casi cualquier época y lugar, que incluso después de muerto es difícil obtener para él el reconocimiento que merece. Pero si intentamos conocer su vida basándonos, no en noticias poco fiables y creadas, a menudo, por la imaginación popular, sino en los hechos que se sabe que ocurrieron, quizás entonces podamos juzgarlo más equitativamente, si es que nos consideramos capacitados para ello, porque no creo que haya existido otro personaje capaz de llegar más lejos, aunque sea con la imaginación, dentro del terreno de la moral y la valoración de la libertad del ser humano.

Sobre su aspecto físico se cuenta que era de mediana estatura, y bien proporcionado, pero su larga estancia en prisión le hizo engordar y acabó siendo un tanto obeso. Tenía una imagen agradable, los ojos azules y el pelo rubio. La dulzura de su carácter, que muchos alababan en su juventud, se vió siempre perjudicada por su prepotencia y sus aires de superioridad.

Él mismo criticaba, siendo ya mayor, los mimos y los favores de que fue objeto siendo niño. Creía que todos los demás debían plegarse a sus caprichos y esto, unido, a su carácter impulsivo y romántico, le perjudicó enormemente durante toda su vida.

A menudo se deja a un lado su entorno histórico y familiar, como si narrar su vida consistiese en analizar la demencia de un loco extraño que nada tiene que ver con su época, formado por personas totalmente ajenas a sus extravíos. Sade fue, sin duda, un personaje singular, pero no un caso aislado. Él mismo lo expresa así: Perdonad mis defectos, es el espíritu de la família que me domina, y si debo hacerme un reproche, es de haber tenido la desgracia de nacer en ella. Dios me guarde de todas las ridiculeces y los vicios de que está infestada. Me creería casi virtuoso si Dios me concediera la gracia de no adoptar más que una parte.

En efecto, su padre, el conde de Sade, ofreció un buen ejemplo de libertinaje a su hijo. Tras algunos años junto a su família, en Provenza, decidió probar suerte en el gran mundo y se marcho a París. No se abstuvo de intrigas en la corte y aspiró siempre a lo más alto, dilapidando una buena parte de su fortuna en bailes y fiestas de la más alta sociedad y llegando a pretender a algunas de las mujeres más famosas de su tiempo, como madame de Pompadur o madmoiselle de Charolais. Tampoco se abstuvo del vicio con los jóvenes de su mismo sexo que se prostituían por las calles de París.

Sin embargo, no fue una persona ciertamente vulgar, sino un hombre ingenioso y culto que se dedicó también la literatura, aunque fuese a título privado y sin intención de publicar. Por lo que se cuenta, hubo muchos hombres en aquella época que, pese a su excelente formación, demostraron un gran apego al vicio, aunque no por ello dejaban de ser ingeniosos y de poseer un cierto encanto. Uno de estos hombres fué el tío del marqués de Sade, Jacques-François Paul Aldonse, al que se suele conocer como el abad de Sade.

Este cura libertino fue un auténtico prototipo del religioso de vida alegre, que por la mañana se entretenía rezando a Dios, por la tarde leyendo a Horacio y por la noche fornicando a una prostituta. Tanto él como su hermano el conde fueron amigos personales de Voltaire y de madame de Châtelet. A Voltaire sin duda le debió resultar atractivo conocer a miembros de la família de Sade, pues se cuenta que Laura, la amada del poeta Petrarca, inspiradora de sus versos, perteneció a esta família.

Vale la pena conocer a estos hombres singulares junto a los que se educaría el divino Marqués. Dejemos, pues, que sea el mismo conde de Sade, padre del marqués, el que nos describa su situación en sus últimos años, cuando la edad ya le había apartado de sus primeros desvaríos:

Lo que me ha impedido hacer fortuna es que siempre he sido demasiado libertino para permanecer en la antecámara, demasiado pobre para poner a los criados al srvicio de mis intereses, demasiado orgulloso para rendir homenaje a los favoritos, a los ministros, a la amante. Que les hagan la cote los que esperan o desean llegar por sus propios medios, he dicho cien veces. Yo soy libre. No lo he sido siempre, porque las pasiones me dominaban, pero jamás he tenido la de la ambición.

He vivido mucho tiempo en el torbellino de las mentiras y las maledicencias. Hasta ahora no he podido gozar de algo que los reyes no podrían dar, porque no lo poseen: la libertad.

Después de muchas aventuras, acabó casándose con Marié-Éléonore, una princesa de la família Condé, que por aquel entonces tenía una gran influencia en Francia. Fruto de este matrimonio nacería su hijo Donatien, que pasaría a la historia como el marqués de Sade.

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Los Primeros Años

El 2 de Junio de 1740, el conde de Sade, Jean-Baptiste, y su esposa Marié-Éléonore vieron nacer al heredero de la casa, al futuro conde de Sade, al que pusieron de nombre Donatien Alphonse François. Mientras viviese su padre, el título que ostentaría sería el de marqués, con el que la Historia acabaría conociéndolo.

El conde mantuvo siempre una gran preocupación por la educación de su hijo, intentando relacionarlo con lo más elevado de la sociedad francesa y realizando enormes sacrificios para que no le faltase nada, ni siquiera de lo que no es necesario. Esto tuvo un efecto muy negativo en su formación, y el propio marqués será quien diga, unos años más tarde, que con tantos cuidados no se consiguió otra cosa que desarrollar sus vicios. A esto contribuyeron también algunas mujeres amigas y parientes del conde de Sade, que en diferentes épocas estuvieron al cuidado del jovencito (que, por lo que se cuenta, les resultaba encantador).Dado que su madre pertenecía a la família de los Condé, tuvo la ocasión de pasar los primeros años de su vida en un palacio cercano a París, rodeado de todo el lujo y los cuidados que él mismo criticará más tarde.

Vale la pena mencionar aquí a un personaje que tuvo la ocasión de conocer en aquel tiempo: el conde de Charolais, cuyo recuerdo sin duda debió resultar útil al Marqués cuando, años más tarde, escribiese sus obras. De entre otras muchas anécdotas espantosas, se cuenta que se divertía probando su puntería sobre los obreros que reparaban los tejados de la vecindad. Cuando más tarde se le detenía por asesinato, se libraba pidiendo el indulto al rey de Francia, hasta que un día Luis XV le dijo: «Señor, el perdón que me pedís se lo debo a vuestro rango y a vuestra calidad de príncipe de la sangre, pero lo concedería más de buen grado al hombre que os hiciese lo mismo».

Al cumplir cinco años, su padre decide que ya es hora de que se traslade a Provenza, donde están las posesiones de la casa de Sade, de modo que marchó al castillo de Saumane, muy diferente al palacio donde se había criado hasta entonces, y mucho más parecido a los escenarios de su futuras novelas: aislado, sombrío y lleno de mazmorras.

Allí pasó algunos años felices en compañía de unas mujeres amigas de su padre que lo empeoraron, mimándolo, y de su tío el abad, que tanto le ayudaría en su formación humanística y que tanto le inspiraría en el futuro, pues allí pudo comprobar también el Marqués el libertinaje de este buen ministro de Dios, que siempre estaba bien abastecido de prostitutas. Junto a su tío, el marqués recibió una gran fromación cultural. En la biblioteca de la família podrá leer a los más grandes autores antiguos y modernos, y aprender de ellos lo suficiente para superarlos.

Volvió a París al cumplir los diez años, para entrar en el colegio Louis-le-Grand, uno de los más prestigiosos del momento, regentado por los jesuitas. Su padre debió realizar un gran esfuerzo económico para ello, pues aquí se educaban los hijos de las más nobles famílias de Francia. Aquí nació la pasión del marqués por el teatro, pues era una práctica habitual de la escuela realizar representaciones periódicamente. También sugieren algunos que aquí recibió las primeras impresiones en lo referente a la fustigación y también en lo referente a la sodomía.

Se consideraba en aquella época que el castigo del látigo o las varas era un castigo noble, en contraposición a las bofetadas o los tirones de orejas, por ejemplo. Incluso existían tratados sobre ello, y realmente era una práctica habitual en los colegios, para reprimir a los alumnos que no cumplían las normas disciplinarias. Respecto a la sodomía, también existían muchas sospechas de que se practicaba más o menos habitualmente y de que los maestros la fomentaban entre sus alumos y la practicaban con ellos. Es difícil decir hasta qué punto estaba extendida esta práctica, porque este tipo de cosas siempre se quieren exagerar o minimizar. Sin embargo, habiendo leído las obras del marqués, parece difícil dudarlo.

Durante los periodos de vacaciones, pasa temporadas en el castillo de Longeville, junto a una tal Mme. de Raimond y otras damas encantadoras (a juzgar por los testimonios que nos han quedado) que se dedican a juguetear con los sentimientos del jovencito y hacerle sentir los primeros arrebatos de amor.

A los catorce años su padre lo saca el colegio para que se incorpore al ejército. Poco tiempo después estalló la guerra con Prusia y, según parece, Sade cumplió valerosamente con sus deberes militares. Todo el mundo alaba en esta época «la extrema dulzura de su carácter». Su padre se preocupa mucho por apartarle de las malas compañías, pues parece ser que el ejército también estaba infestado de todos los vicios. Sin embabrgo, el joven ya comenzaba a dar muestras de sus inclinaciones, y ya nunca sería posible apartarlo de ellas. Vale la pena reproducir una descripción que escribió el propio marqués de sí mismo a su padre durante esta época:

«Me preguntáis sobre mi plan de vida y mis ocupaciones. Os lo detallaré con sinceridad. Me reprochan que me guste dormir y es cierto que tengo un poco ese defecto: me acuesto temprano y me levanto tarde. Monto a caballo muy a menudo para examinar la posición del enemigo y la nuestra. Cuando hemos estado tres días en un campamento, conozco hasta el menor barranco, tan bien como el señor mariscal. Obro en concordancia con mis ideas, ya sean buenas o malas; las digo y soy elogiado o censurado en proporción con el escaso o ningún sentido común que contengan. A veces hago visitas, pero sólo a M. de Poyanne o a casa de mis antiguos camaradas de los carabineros o del regimiento del rey.

No las rodeo de ceremonia porque no me gustan las ceremonias. De no ser por M. de Poyanne, no pondría los pies durante toda la campaña en el cuartel general. Sé que esto no me favorece; hay que hacer la corte para tener éxito, pero no me gusta hacerla. Sufro cuando oigo a alguien decir a otro, para halagarle, mil cosas que a menudo no piensa.

Soy incapaz de interpretar un personaje tan tonto. Ser cortés, honrado, orgulloso sin arrogancia, solícito si palabras insulsas; satisfacer con frecuencia la pequeñas voluntades cuando no nos perjudican, ni a nosotros ni a nadie; vivir bien, divertirse sin arruinarse ni perder la cabeza; pocos amigos, quizás porque no existe ninguno verdaderamente sincero y que no me sacrificara veinte veces si entrara en juego el más ligero interés por su parte; igualdad en el carácter, que me haga vivir bien con todo el mundo, sin entregarme , sin embargo, a nadie, porque ya en el momento de hacerlo te arrepientes; decir lo mejor, hacer los mayores elogios de personas que, a menudo sin fundamento, han hablado muy mal de ti sin que lo sospecharas (porque casi siempre engañan más los que tienen el aspecto más atractivo y parecen buscar tu amistad). Estas son mis virtudes o aquellas a las que aspiro».

En 1763, al acabar la Guerra de los Siete años, se licencia. Su padre, que ya le buscaba esposa desde hacía tiempo, consigue casarlo con Renée-Pélagie, hija del presidente de Montreuil, una joven no muy agraciada, pero de buena posición económica y de un caracter prudente y sincero. Ya por esta época el marqués era un libertino rematado, y seguramente su padre pretendía apaciguar sus costumbres por medio de esta unión.

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El Marqués Libertino

Una vez casado, Sade se traslada a París, con su esposa, al palacio de Montreuil. En un primer momento consigue ganarse su afecto y el de toda su familia. Incluso la presidenta de Montreuil, dama autoritaria y de moral estricta, se muestra encantada con él, y el reciente embarazo de la señora de Sade hace aumentar la felicidad familiar. Pero pronto su libertinaje empieza a salir a flote y a crearle problemas.

A los tres meses sufre su primera detención: las declaraciones de una joven con la que se había entregado a ciertos actos sacrílegos le conducen al torreón de Vicennes, donde permanece 15 días. Las gestiones de su suegra le permiten escapar airosamente de la situación y durante una temporada se dedica a una de sus grandes pasiones: el teatro. Pero se encuentra ya demasiado ligado al libertinaje como para abandonarlo durante mucho tiempo. Los episodios con ciertas damas o con prostitutas se suceden, alcanzando uno de sus puntos culminantes con su viaje a La Coste junto a Mlle. Beavousin, una famosa cortesana.

Pero el auténtico escándalo llega a consecuencia de una escena sádica ocurrida en Alcueril. Allí, el marqués practica algunas torturas (azotes, cortes, cera incandescente, …) con una joven llamada Rose Keller, y ésta se atreve a denunciarlo.

Es encarcelado y, después de siete meses de gestiones, traslados y declaraciones, recupera la libertad, gracias, una vez más, a las maniobras de su suegra, más preocupada por evitar el escándalo que por ayudar a su yerno.Este caso tuvo especial importancia porque hasta entonces, aunque muchos conocían el libertinaje del marqués, se consideraba que formaba parte de la habitual conducta licenciosa de los nobles.

Pero a raíz de este suceso de Alcueril, la prensa francesa y la extranjera se cebaron en Sade y explotaron al máximo el escándalo. Es a partir de este momento cuando comienza a surgir la leyenda del marqués de Sade como símbolo del mal.

Maurice Lever considera (y le creo) que muchas de estas acusaciones eran injustas, no tanto porque fuesen infundadas (y en parte lo eran, pues el pueblo siempre quirere que los malvados parezcan peores de lo que son para poder castigarlos), sino porque, en todo caso, había muchas otras personas a las que se podría haber denunciado por hechos parecidos o mucho peores, pero que, gracias a sus influencias, permanecían inmunes e incluso con fama de buenos ciudadanos. Sade tenía el inconveniente de ser demasiado orgulloso para ir a la corte a arrastrase a los pies de las personas influyentes. A pesar de su alta cuna y su fortuna, era un personaje relativamente débil y aislado.

Era, en fin, la cabeza de turco perfecta: noble y libertino, pero sin poder suficiente para enfrentarse a sus enemigos. El país necesitaba un personaje así para crucificarlo y él fue ese personaje. Más tarde, estando, encarcelado, ya se quejaría de esta injusticia.

Ante tal situación, el rey le obliga a permanecer en su residencia de La Coste, en la que se dedica muy activamente al teatro. Pero en seguida vuelve, aprovechando un permiso real para hacerse cuidar sus hemorroides, y esto le permite asistir al nacimiento de sus segundo hijo. También realiza un viaje de un mes a Holanda y se reincorpora al ejército durante una corta temporada.

En esta época la hermana de su esposa, Anne Prospère, que era canonesa en un convento de jovencitas, visitó La Coste con la intención de recuperarse de su delicado estado de salud. Allí, la joven llama la atención del abad de Sade, que naturalmente es rechazado; Donatien, en cambio, parece ser que sí consiguió conquistarla. Pero cuando la presencia de su mujer, de sus hijos, de su cuñada y de su apreciado tío le pueden devolver la alegría, cuando su afición al tetro, a la que dedica tanto tiempo cada vez que se retira a La Coste, puede contribuir también a darle la felicidad, un suceso estúpido dio al traste con todo y marcó definitivamente su vida.

Un buen día el marqués decide hacer una escapada a Marsella, con la intención de dar rienda suelta a su libertinaje. Lleva con él a su criado Latour y le encarga que reclute a unas cuantas prostitutas para una orgía.

La orgía se produce y, a juzgar por los testimonios es relativamente «normal», teniendo en cuenta los gustos del marqués. Un poco de fustigación, activa y pasiva, unas cuantas escenas sodomitas entre él y su criado, y únicamente la curiosidad de hacer ingerir a dos de las cuatro jóvenes a las que invitó, pastillas de anís que contenían cantárida, un afrodisíaco bien conocido desde la antigüedad, que el marqués pretendía usar para provocar la excitación anal de las jóvenes e incluso producirles ventosidades.

Pero cometió el error de excederse en la dosis, y las jóvenes enfermaron durante unos días. El caso se denunció como si el marqués hubiese intentado asesinarlas, y el resultado fue que al poco tiempo las autoridades se presentaron en La Coste para conducirlo a presencia de la justícia. Sade creyó que todo estaba perdido y huyó. Los jueces, por su parte, obraron con una cierta mala fe y acabaron declarándolo culpable, aunque las jóvenes se recuperasen unos días más tarde y no se dispusiera de pruebas concluyentes. A él y a su criado se les acusaba del gravísimo delito de sodomía y a él en particular de envenenamiento. Por ello fue quemado en efigie en Aix y se le persiguió.

Esta condena agravó aún más el odio que siempre sintió por los jueces. El marqués fue siempre un defensor de la libertad individual; le molestaba que el estado, representado por un grupo de seres insensibles que basaban su a autoridad en adoptar un aire grave, pusiese barreras a los placeres del individuo. Esta repugnancia se nota especialmente en que muchos de sus libertinos, pero sobre todo los más repulsivos, son jueces o ejercen alguna actividad ligada con la justicia. Curval, el más detestable de todos sus personajes es, probablemente el mejor ejemplo. Este odio hacia los jueces y especialmente, el resentimiento hacia el tribunal de Aix puede comprobarse en la descripción que se incluye en uno de sus Cuentos, historietas y fábulas del sigloXVIII, El presidente burlado:

Poca gente puede imaginarse a un presidente del parlamento de Aix; es una especie de bestia de la que se ha hablado a menudo, pero sin conocerla a fondo; rigorista por profesión, meticuloso, crédulo, testarudo, vano, cobarde, charlatán y estúpido por carácter, estirado en sus ademanes como un ganso, pronunciando la erres como un polichinela; enjuto, largo, flaco y hediondo como un cadaver, por lo general. Se diría que toda la bilis y toda la severidad de la magistratura del reino habían buscado cobijo bajo la Temis provenzal, para trasladarse desde allí en caso de necesidad cada vez que un tribunal francés tiene que presentar alguna queja o ahorcar a algún ciudadano.

Escapó a Italia en compañía de su cuñada, que al cabo de unos días volvió a Francia con su hermana. El marqués también vuelve al cabo de un tiempo, pero comete el error de revelarle a la presidenta su situación, creyendo que le ayudará. Ésta se ha transformado en su peor enemigo, sin duda enfadada por el idilio que mantenía con Anne-Prospère, por lo que hace detener a Sade, que es enviado a Miolans. El marqués era una persona especialmente sensible a la pérdida de libertad. Obsesionado con la idea de salir de la cárcel, planea escaparse y lo consigue.

Durante una larga temporada se ve obligado a ir de un lugar a otro, huyendo de los esbirros e la presidenta, y dejando a su esposa la administración de sus asuntos. Ésta da muestras de una gran devoción y se esfuerza al máximo para que sea perdonado, enfrentándose continuamente a su madre. Durante el invierno de 1774-1775, Sade se instala en La Coste junto a ella y contrata a varios jóvenes de uno y otro sexo para tareas tan diversas como «ama de llaves», «secretario», etcétera, pero en realidad, según suele admitirse, para montar sus orgías particulares. Algunas de las jovencitas se quejan del trato del marqués e intentan denunciarle, presentando como pruebas las marcas que conservan en sus cuerpos, pero Sade y su mujer, que le ayuda en todo, consiguen, tras muchos esfuerzos, impedir que las niñas hablen antes de que sus cuerpos estén totalmente curados.

Pero por si acaso, Sade escapa a Italia, y se dedica a recorrer sus ciudades, interesándose por todo, con vistas a escribir un Viaje a Italia. También dedicó su tiempo a otros menesteres como seducir a una madre de família, a la que naturalmente tuvo que abandonar, dejándola en una profunda desesperación, o alternar con otros libertinos y sinvergüenzas como Ange Gourard o el cardenal de Bernis, amigos también del famoso Casanova. ¿Se conocieron personalmente Casanova y el marqués de Sade?. No dispongo de ninguna noticia al respecto, aunque no parece del todo improbable. Ciertamente, el encuentro de los dos libertinos más famosos de la historia habría sido una escena curiosa.

En junio de 1776, se ve obligado a volver a Francia. Cierto estafador francés había huido a Italia bajo el pseudónimo de «conde de Mazan», que era justamente el mismo que usaba el marqués de Sade. La policía italiana lo buscaba para devolverlo a su país, lo cual dejaba a Sade en una difícil situación, por lo que decidió irse por su propio pie. Una vez allí, vuelve a reclutar jovencitas para su castillo de La Coste. El padre de una de ellas, que hacía de cocinera y a la que Sade llamaba «Justine», se presenta en el castillo y pretende llevársela a punta de pistola. Como no lo consigue, se apresura a denunciar el caso. Sade, en ese momento, viaja a París para visitar el lecho de su madre, que acaba de morir. Naturalmente, la presidenta no pierde esta ocasión para apresarlo. Sade es detenido y conducido a Vicennes.

Al poco tiempo se reabre el caso de Marsella y los nuevos jueces se dan cuenta de que ha sido tratado de una manera un tanto arbitraria, por lo que piden que el marqués se presente de nuevo ante el tribunal, para reabrir el caso. Así se hace y con éxito, pues la sentencia acaba diciendo que todo se reduce a una cuestión de libertinaje, y únicamente le condenan a no poner los pies en Marsella durante tres años y a pagar una multa. Pero cuando Sade ya se cree liberado, la presidenta consigue que se mantenga su detención por otras causas y el inspector Marais se prepara para conducirlo de nuevo a Vicennes. Ante tal perspectiva, el marqués se escapa en cuanto encuentra una ocasión y se esconde en La Coste, pero la policía se presenta allí a los pocos días y es conducido de nuevo a su celda.

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La Cárcel

Aunque ya había estado encerrado en varias ocasiones, es ahora cuando Sade experimenta con más crudeza y durante más tiempo su estancia en prisión. Su reclusión está marcada por una atuténtica serie de obsesiones que expresa en sus cartas, la mayoría de ellas dirigidas a su mujer. La más importante de esas obsesiones es, lógicamente, la fecha de su salida de prisión. Constantemente abruma a quienes le rodean con preguntas y el más mínimo signo modifica sus suposiciones en uno u otro sentido. Le pide a su mujer una gran cantidad de tarros de confitura y ésta le pregunta que para qué quiere tantos: ya cree que su liberación es inmediata. Su mujer deja de escribirle durante una temporada o le oculta datos al respecto: ya se cree condenado para toda la vida.

Sobre todo, llama la atención la extraña manía que tiene el marqués con ciertas cuestiones aritméticas. En cada cifra cree ver un signo, constantemente compara, suma, resta y cree obtener respuestas a ciertas preguntas, como si quienes le rodean hablasen un extraño lenguaje numérico. De nada sirven las repuestas de su mujer asegurándole que todo eso son imaginaciones suyas y que ella no tiene intención de comunicarle nada a través de un juego tan extraño. Para ver hasta dónde había llegado la paranoia del marqués en este aspecto, voy a citar un ejemplo, tomado de una de sus cartas, al que se podrían añadir muchos otros similares:

«He adivinado vuestro odioso enigma. El día de mi salida es el 7 de febrero del 82 u 84 (la diferencia es muy grande, y vos veis que no he adelantado más); el detestable e imbécil juego de palabras es el nombre del santo de ese día, que es San Amand, y como en febrero se encuentra Fèvre, habeis unido el nombre de ese granuja con las cifras 5 y 7. Y de ahí vuestro juego de palabras, tan vil como estúpido, por el cual, si mi salida es para dentro de 5 años (o 57 meses), el día de San Amand, 7 de febrero, Lefèvre unido al 7 y al 5 era vuestro amante».

¿Realmente se cree Sade todas esas historias aritméticas? Parece que sí. Por otro lado, bien es cierto que su mujer y él se veían obligados a utilizar medios un tanto exóticos de despistar a los espías y comunicarse, ya que el correo era abierto y revisado. A veces utilizaban zumo de limón o simplemente recurrían a pseudónimos para referirse a ciertas personas que ambos conocían. Pero todos estos extraños juegos de números nunca existieron, evidentemente, en otro lugar que en la cabeza del pobre preso, al que la reclusión le resultaba cada día más inaguantable.

Hay que tener en cuenta, además, que Sade siempre fue muy aficionado a todas estas combinaciones numéricas. Las cifras representaron siempre algo muy importante para él. Una de las cartas que escribió a su mujer desde prisión, por ejemplo, comienza así:

«Hoy, jueves 14 de diciembre de 1780, hace 1400 días, 200 semanas y casi 46 meses que estamos separados. He recibido sesenta y ocho provisiones por quincenas y cien cartas tuyas, y esta es la que hace 114 de las mías».

También en las escenas libertinas plasma a menudo su obsesión por las combinaciones de números; las mismas orgías que inventa no parecen a menudo otra cosa que un intento por agotar todas las combinaciones posibles. Así, por ejemplo, al ser detenido por el caso de Marsella, la policía encontró escrita en la pared de la habitación donde ocurrrieron los hechos, la cuenta que el marqués iba haciendo de los azotes que recibía: 215, 179, 225 y 240. Cuatro series de azotes que completan 859 en total.

Otra de sus obsesiones más importantes es la del paseo y el ejercicio físico, que dice necesitar como el aire que respira. Para un hombre tan activo como él, interesado por todo, ávido de experiencias y acostumbrado a la libertad total, la reclusión debió ser un castigo muy duro, y en sus cartas se puede comprobar que, dejando a un lado su tendencia natural a exagerarlo todo, realmente sufría muchísimo.

También intenta, por supuesto, justificar su conducta y demostrar que es inocente, al menos lo suficiente como para no merecer una reclusión tan larga y en estas condiciones. Ya he mencionado antes que el marqués de Sade fue empleado, probablemente, como cabeza de turco para contentar al pueblo, que estaba ya harto de los abusos de los nobles. El marqués era consciente de ello y se queja amargamente de que otros peores que él anden libres, mientras él se encuentra encerrado por culpa de unos hechos relativamente insignificantes. Vale la pena reproducir, a pesar de su extensión, un fragmento de una de sus cartas a la señorita de Rousset, en la que desplega toda su retórica sobre el tema, no sólo porque expresa la opinión que tenía sobre su proceso y los jueces que lo habían llevado, sino porque es una auténtica manifestación de sus opiniones sobre las libertades de los individuos.

«Si me remonto a la época de mis desgracias, de vez en cuando me parece oír a estas siete u ocho pelucas empolvadas de blanco, con quienes estoy en deuda, uno volviendo de acostarse con una joven honesta a la que deshonró, otro de hacerlo con la mujer de su amigo, éste escapándose totalmente avergonzado de un callejón, pues le perjudicaría mucho que alguien descubriese lo que acaba de hacer, aquel de allá huyendo de un tugurio a menudo mucho más infame aún. Me parece verlos, repito, colmados de lujuria y de crímenes, sentándose ante los documentos de mi proceso, y a su jefe exclamando lleno de entusiasmo por el patriotismo y el amor a la ley: ¡Cómo! ¡Voto al diablo, colegas míos! ¿Este pequeño aborto que no es ni presidente ni magistrado en el tribunal de cuentas, ha querido gozar como un consejero de la cámara alta? ¿Este pequeño hidalgo campesino ha osado creer que le estaba permitido parecerse a nosotros? ¡Vamos! ¡Es el colmo! Sin tener armiño ni ribete, se le metió en la cabeza que había una naturaleza para él, del mismo modo que para nosotros, como si la naturaleza pudiese ser analizada, violada, por otros que no sean los intérpretes de sus leyes y como si pudieran haber otras leyes que no fueran las nuestras. ¡La cárcel, voto a bríos! ¡La cárcel, señores! No hay más que eso en el mundo, sí, seis o siete años en un cuarto cerrado para ese pequeño insolente… Sólo allí, señores, es donde se aprende a respetar las leyes de la sociedad, y el mejor de todos los remedios para quien se atreve a infringirlas es obligarle a maldecirlas. Además, hay aquí otra cosa… para el señor de… que, como sabeis, tiene que ver con todo esto (eso era entonces, a Dios gracias ya no es así).

Es una magnífica oportunidad para hacer un pequeño obsequio a su amante: la extorsión podrá valorarse entre doce y quince mil francos… No dudemos un minuto… Pero, ¿y el honor del tipo… su mujer, sus bienes… sus hijos? ¡Pardiez, hermosas razones!… ¡Acaso ha de ser eso lo que debe impedirnos ceder ante el ídolo del prestigio!¿Honor…, mujeres…, hijos? ¿No son esas las víctimas que inmolamos todos los días?… ¡La cárcel, señores! ¡La cárcel, os digo!, y mañana nuestros primos, nuestros hermanos serán capitanes de barco.-Cárcel, sea, reponde con lengua pastosa el presidente Michaut, que acaba de hacer un cálculo.-¡Cárcel, señores, cárcel!, dice con voz un tanto áspera el bello Darval, garabateando ocultamente bajo un abrigo un billete amoroso para una muchacha de la ópera.-Cárcel, sin réplica, agrega el pedagogo Damon, con la cabeza todavía embotada por la comida de la cantina.-¡Eh! ¿Quién puede dudar de la cárcel?, concluye con una voz chillona el pequeño Valère, alzándose de puntillas y mirando su reloj para no llegar tarde a la cita con madame Gourdane.

Véase pues en qué consisten el honor la vida, la fortuna y la reputación del ciudadano en Francia. La bajeza, la adulación, la ambición, la avaricia empiezan su ruina y la imbecilidad la termina.

Miserables criaturas arrojadas un instante sobre la superfície de este pequeño montón de lodo, ¿está pues escrito que la mitad del rebaño persiga a la otra mitad? ¡Oh hombre! ¿es a ti a quien corresponde juzgar lo que está bien y lo que está mal? ¡Nada tiene de extraño que sea un mezquino individuo de tu especie quien quiera asignar límites a la Naturaleza, decidir lo que ella tolera, anunciar lo que ella prohíbe! Tú, a cuyos ojos la más fútil de las operaciones está aún por resolver, tú, que no puedes explicar ni el menor de sus fenómenos, defíneme el origen de las leyes del movimiento, las de la gravitación, y desarróllame la esencia de la materia: ¿es o no es inerte?.

Si no se mueve, dime cómo la Naturaleza, que nunca está en reposo, ha podido crear algo que exista desde siempre, y si se mueve, si es la causa cierta y legítima de las generaciones y mutaciones perpétuas, dime qué es la vida y demuéstrame qué es la muerte; dime qué es el aire, razona con exactitud sobre sus diferentes efectos, explícame por qué encuentro caracolas en lo alto de las montañas y ruinas en el fondo del mar. Tú que decides si una cosa es crimen o no lo es, tú que haces ahorcar por aquello que en el Congo vale coronas, esclarece mis ideas sobre el curso de los astros, su suspensión, su atracción, su movilidad, su esencia, sus periodos, demuéstrame a Newton antes que a Descartes, y a Copérnico antes que a Ticho-Brahé; explícame solamente por qué una piera cae cuando se lanza desde lo alto, sí, hazme palpable este hecho tan simple y te perdonaré el ser moralista cuando seas mejor físico.

Tú quieres analizar las leyes de la Naturaleza, y tu corazón, tu corazón donde ella se graba es en sí mismo un enigma que tú no puedes resolver. Tú pretendes definir estas leyes y no puedes decirme por qué motivo cuando las arterias se hinchan demasiado pueden trastornar al instante una cabeza y convertir el mismo día al hombre más honesto en un malvado. Tú, tan infantil en tus sistemas como en tus descubrimientos, tú, que desde hace tres o cuatro mil años inventas, cambias, das vueltas, argumentas, no nos has ofrecido aún como recompensa a nuestras virtudes más que el Eliseo de los griegos, y como castigo por nuestros crímenes su fabuloso Tártaro; tú, que, tras tantos razonamientos diversos, tantos trabajos, tantos volúmenes polvorientos compilados sobre esta materia sublime, únicamente has logrado poner un esclavo de Tito en e lugar de Hércules, y una mujer judía en el de Minerva, quieres profundizar, filosofar sobre los extravíos humanos, quieres dogmatizar sobre el vicio y la virtud, mientras te es imposible decir que son uno u otro, cuál es más ventajoso para el hombre, cuál conviene más a la Naturaleza, y si no nacería tal vez de este contraste el equilibrio profundo que los hace a ambos necesarios.

Tú quieres que el universo entero sea virtuoso, y no te das cuenta de que todo perecería al instante si en la Tierra tan sólo hubiera virtudes; tú no quieres entender que, al ser necesario que haya vicios, es tan injusto de tu parte castigarlos, como lo sería burlarte de un tuerto… ¿Y cuál es el resultado de tus falsas combinaciones, de las barreras odiosas que querrías imponer a la que se burla de tí?… Desgraciado, me estremezco al decirlo: hay que llevar a la rueda a quien se venga de su enemigo, y colmar de honores a quien asesina a los de su rey; hay que destruir a quien te roba un escudo y colmarte de recompensas, a ti, que te crees con derecho a exterminar en nombre de tus leyes a quien no tiene otra culpa que la de haber nacido para el sagrado mantenimiento de sus derechos. ¡Ah! ¡Abandona tus insensatas sutilezas! Goza, amigo mío, goza y no juzgues… goza, te digo, deja a la Naturaleza el cuidado de moverte a su antojo, y al Ser Eterno el de castigarte. Si crees no ser más que un infractor, una pobre hormiga podrida sobre este pedazo de tierra, arrastra tu pajilla hasta el almacén, haz incubar tus huevos, alimenta a tus hijitos, ámalos, sobre todo no les arranques la ceguera del error: las quimeras recibidas, te lo concedo, hacen más feliz que las tristes verdades de la filosofía. Goza de la antorcha del universo: no es por sofismas, sino para iluminar placeres por lo que su luz brilla ante tus ojos. No pierdas la mitad de tu vida para hacer desgraciada a la otra, y tras algunos años de vegetar bajo esta forma un tanto extraña, pese a lo que tu orgullo pueda pensar respecto a ello, duérmete en el regazo de tu madre para despertar bajo otra constitución, gracias a nuevas leyes que no entiendes mejor que las primeras. Piensa, en una palabra, que es para hacer felices a tus semejantes, para cuidarlos, para ayudarlos, para amarlos, que la Naturaleza te coloca entre ellos, y no para juzgarlos ni castigaros, y menos aún para encerrarlos».

En Vicennes permanece encerrado entre 1778 y 1785. Luego es trasladado a la Bastilla hasta pocos días antes de la revolución. Lo que impidió que el marqués de Sade se encontrase en la Bastilla el histórico día en que fue asaltada es curioso y guarda incluso una cierta relación con el propio asalto.

Es bien sabido lo maniático que era el marqués con ciertos detalles y costumbres, una de las cuales era la del paseo. Siempre necesitó moverse, estar al aire libre y realizar ejercicio; pero especialmente durante su encierro, el paseo diario se había convertido en una necesidad. Un día, las autoridades de la Bastilla decidieron negárselo y el marqués, furioso, cogió un hierro y comenzó a golpear los barrotes de su celda, que daba a la calle, para llamar la atención de las personas que paseaban por allí, gritando que los presos estaban siendo degollados por sus carceleros. Ante los enormes problemas que ocasionaba, las autoridades decidieron trasladarlo al manicomio de Charenton. No duró mucho tiempo allí, ya que a los pocos días, el pueblo toma la Bastilla y libera a los pesos del antiguo régimen, devolviendo al maqués de Sade, como a tantos otros franceses, la libertad.

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El Período Revolucionario

Nada más ser liberado el marqués, su mujer se apresura a separarse de él, no se sabe bien por qué. El caso es que el ciudadano Sade se encuentra totalmente libre y desligado de sus anteriores vínculos, pero al mismo tiempo aislado y sin recursos. Ante las nuevas ideas que dominan Francia y la situación tan peligrosa para un antiguo noble, decide adoptar la profesión de escritor. A partir de ahora será «M. Sade, homme de lettres». Se apunta en la Sociedad de Autores y dedica todos sus esfuerzos a que se representen sus obras de teatro.

Vale la pena dedicar un poco de atención a estas obras, porque sin ellas nuestro concepto sobre la calidad literaria del marqués y el análisis de su personalidad podrían quedar deformados. Son obras de teatro inocentes y «normales», como las que habría podido escribir cualquier otro autor, y no peores, por lo que se dice. Desgraciadamente, la fama de las novelas sádicas es tan grande que las ha ocultado hasta el punto de que a menudo se las ignora. Yo, al menos, no sé ni siquiera si existe alguna traducción al castellano de alguna de ellas, y no lo creo. Parece como si nuestro siglo se esforzase en fijarse en lo que el siglo de Sade quiso ignorar y viceversa. Se critica a Sade por su libros escandalosos, cuyas ediciones y traducciones se multiplican y, en cambio, se ignoran estos otros, considerándolos poco interesantes. El caso es que, a pesar de su inocencia, algunas de estas obras fueron rechazadas por cuestiones morales, con unos argumentos que hoy nos parecerían inauditos, pero que en ese momento, con los ánimos tan exaltados como estaban ante la situación del país, eran comprensibles. Curiosamente, la más inmoral de todas, la historia del conde Oxtiern, fue la primera en representarse, no sin un cierto escándalo.

Paralelamente, pero a escondidas, Sade trabajaba en la redacción y publicación de sus novelas (Justine, Aline y Valcour, Juliette,..). El carácter radical de muchas de estas obras obligó siempre a Sade a esconderse y a negar ser el autor de tales manuscritos. La misma Justine, a pesar de ser indiscutiblemente suya y su obra más famosa, siempre sufrió este rechazo. Ya estaba la situación bastante delicada como para atreverse a declararse autor de libros como estos. Si los publicaba era, en gran parte, porque necesitaba el dinero. Ocurre que, aunque de manera más o menos velada, las novelas picantes gozaban de cierto prestigio en una parte del público, y Sade ve en ello una buena oportunidad de conseguir el dinero que tanto necesita. Sin embargo, no quiere que se le confunda con la mayoría de escritores eróticos, a los que desprecia extraordinariamente. En la Historia de Juliette comenta las obras de estos autores, considerándolas miserables folletos hechos en los cafés y burdeles, que prueban en sus mezquinos autores dos vacíos a la vez: el de la mente y el del estómago. La lujuria, hija de la opulencia y la superioridad, sólo puede ser tratada por personas de cierto temple,… por individuos en fin, que, acariciados primero por la naturaleza, lo sean a continuación después por la fortuna por haber ensayado ellos mismos lo que nos traza con su pincel lujurioso; y esto es absolutamente imposible para los granujas que nos inundan con los despreciables folletos de los que hablo.

En este momento es cuando conoce a Marie-Constance Renelle, a la que dedica Justine. Esta mujer a la que el apoda «Sensible», estaba casada con un tal Quesnet, que marchó a las indias, dejándola a ella y a su hijo en Francia. Sade sintió un gran afecto por ella y la contrató como ama de llaves. Incluso le leía sus obras para que ella diese su opinión, igual que hacía Rousseau. Constance se convirtió a partir de entonces en su mujer de hecho, y le ofreció un valioso apoyo en los momentos difíciles. Vale la pena reproducir unas frases que el marqués dirigió al hijo de Constance:

«Piensa, amigo mío, que la existencia de tu madre se ha repartido para componer la tuya: esta existencia de que disfrutas sólo es, hablando con propiedad, una emanación de la suya… Piensa, amigo mío, que el tributo de ternura y respeto que le debes no es nada comparado con los cuidados que te ha prodigado… Te he dicho a menudo que una madre es una amiga que la naturaleza sólo nos da una vez y que nada en el mundo puede sustituir cuando tenemos la desgracia de perderla. Entonces no encontramos nada que pueda ocupar su lugar; los rasgos envenenados de los hombres, su maldad, sus calumnias, su perversidad, nos alcanzan sin obstáculo. Nos refugiamos en el seno de una amigo, de una esposa, pero ¡qué diferencia, mi querio Quesnet! Ya no encontramos las atenciones desinteresadas de una madre, esta sensibilidad preciosa, no alterada por ningún interés particular. En una palabra amigo mío, ya no son las manos de la naturaleza.»

Durante los difíciles años de la revolución francesa, se ve obligado, como tantos otros, a abandonar las viejas costumbres e ideales y acoplarse a los nuevos tiempos. Sin embargo, Sade nunca dejó de ser un aristócrata. Ya fuese un niño jugando en el palació de los Condé, un marqués provenzal residente en el castillo de la Coste, un prisionero en Vicennes o un ciudadano en las calles de París, siempre fue un noble y siempre despreció al pueblo. Cuando se le dice que hay que fijarse en los méritos de la persona, y no en su pasado, responde:

«Es cierto cuando las virtudes hacen olvidar su nacimiento; entonces hay que estimarles incluso más que al noble inútil o ignorante que, al no ofrecer a la sociedad más que el pergamino merecido por sus antepasados, sólo se presenta para hacer notar más la diferencia entre él y sus abuelos. Pero cuando el hijo de un jardinero de Virty, el de un banquero de Avignon, o el de un alguacil de esclavos de galera, recién salidos de la bajeza y la crápula, sólo aportan a los puestos donde su bajeza les ha colocado los vicios vergonzosos de su origen, todo los sumerge de nuevo sin que se den cuenta en el fétido pantano adonde les condenó la Naturaleza, y su nariz que asoma a la superficie de la tierra les da el aspecto, creo yo, de un sapo asqueroso y sucio que intenta salir del fango y sólo consigue hundirse todavía más y confundirse con él.»

Se cuenta también una anécdota por sí misma insignificante, pero que permite hacerse una idea de la visión tan romántica de la vida que tenía el marqués. Un día trasladaban a Luis XVI en su carroza, poco antes de ser condenado, y en ese momento un hombre se acerca rápidamente a ella, echa una carta por la ventanilla y desaparece entre la multitud. Este hombre era el marqués de Sade. La carta se titulaba Petición de un ciudadano de París al rey de los franceses, y en ella el marqués le reprochaba el despotismo de su reinado y le pedía que, si volvía a reinar como antes, lo hiciese pensando más en la nación y no en los propios intereses de la corte.

Otra muestra de su carácter la dio en el momento en el que el pueblo decide quemar los archivos en los que se guardan los títulos nobiliarios. Su primera reación entonces es escribir a Gaufridy, su notario, pidiéndole que abandone cualquier otra tarea (a pesar de lo apurado de la situación) y se ocupe ante todo de conservar sus papeles.

Sin embargo, dadas las circunstancias, decide ejercer en la práctica el oficio de actor que tanto le gusta, y se hace pasar por un revolucionario. Se une a la causa aportando sus dotes literarias e incluso llega a ser presidente de su sección. Los discursos que redacta en aquella época, defendiendo las ideas revolucionarias, la mayoría de las cuales son diametralmente opuestas a las suyas, revelan, por un lado el riesgo al que estaba sometido, y por otro lo mucho que se debió divertir representando esa pantomima. Sobre sus opiniones respecto a la revolución, se ha conservado una carta que, probablemente, es más sincera que sus declaraciones públicas:

«A este respecto, no vayais a tomarme por un «enragè». Os aseguro que soy simplemente imparcial, enfadado de haber perdido mucho, más enfadado aún de ver a mi soberano con grilletes, desconcertado por lo que vos, caballeros de provincias, no conoceis ni por las tapas: que es imposible hacer y seguir haciendo bien las cosas mientras las sanciones del monarca sean reprimidas por treinta mil espectadores armados y veinte piezas de artillería; pero añorando muy poco, por otra parte, al antiguo régimen. Está claro que me ha hecho demasiado desgraciado para que lo llore. Tal es mi profesión de fe, y la hago sin temor.»

Un buen día, sin embargo, se ve obligado a abandonar su puesto de presidente. Se discutía sobre la pena de muerte y al marqués le impresionó tanto la sola idea de la guillotina, que se mareó y tuvo que abandonar la sala. Este y otros incidentes minúsculos e insignificantes por sí mismos, pero que, en épocas como estas, resultan tan importantes, acabaron haciendo sospechar a sus camaradas, que comenzaron a mover hilos para que fuese condenado como enemigo de la revolución.

Sorprende sin duda ver al marqués marearse ante la idea de la pena de muerte, él que ha escrito obras plagadas de crímenes y atrocidades. ¿A qué se debe esta disparidad? Nunca se sabrá, pero quizás resulte más comprensible si pensamos en la diferencia que separa al crimen del libertino, realizado por placer, con premeditación, y con mil detalles destinados a excitar la sensibilidad, del crimen de estado, frío y seco, que pretende justificarse a sí mismo como necesario, como una consecuencia de ciertas leyes que limitan la libertad del hombre y que, bajo la apariencia de defender el orden y la paz de la sociedad, esconden la tiranía de quienes tienen poder suficiente para imponerlas. El marqués de Sade fue, más que un ilustre libertino, un ilustre defensor de la libertad del ser humano, un enemigo de las restricciones impuestas por la sociedad, un hombre que se planteó siempre la cuestión de hasta dónde puede llegar una persona que pueda llevar a la práctica sus caprichos, sin que las pesadas normas que le imponen sus conciudadanos vengan a restringirlos. De ahí que para él la pena de muerte fuese la máxima aberración.

Bajo el Terror de Robespierre, Sade es arrestado y se le envía a la guillotina. Varias acusaciones estúpidas, que pretenden desenterrar los hechos por los que ya cumplió condena bajo la monarquía, vienen a desembocar en una acusación que lo considera enemigo de la revolución. Con eso basta en esta época para morir. El propio marqués escribió:

«Es preciso ser prudente con la correspondencia, jamás el despotismo abrió tantas cartas como abre ahora la libertad.»

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De este modo, el terrible marqués, que ya ha pasado media vida en prisión por culpa de ciertas faltas insignificantes y que no ha perjudicado a nadie tras la toma de la Bastilla e incluso ha apoyado la causa revolucionaria, es conducido hacia la muerte, al igual que muchos otros inocentes, por los discípulos de Rousseau, por los defensores de la libertad. Sin embargo, en el último momento, cuando ya le llevaban en el carro junto a los otros condenados, las autoridades le dejan en libertad. ¿Por qué? Se especula con hipótesis referentes a la incompetencia burocrática del momento, al caos reinante, o también a las acciones de Constance que, desde fuera, hacía cuanto podía para que el marqués fuese liberado. Sea como fuere, Sade se libró de la muerte y decidió apartarse totalmente de la política, en vista de lo inestable de la situación.

El Escritor

Durante todo el periodo revolucionario, Sade tuvo importantes problemas de dinero. Todos los nobles y los defensores del antiguo régimen fueron perseguidos y aún tuvo suerte de no acabar guillotinado. Sus hijos habían emigrado a Alemania, y ser padre de emigrados era, en ese moemto, casi un sinónimo de enemigo de la revolución. Pero ha conseguido librarse de la muerte y ahora le toca librarse de la pobreza. Se ve obligado a vender sus posesiones y, al no tener otra profesión, recurre a la de escritor. Es en esta época cuando publica muchas de sus obras (La nueva Justine, seguida de la historia de Juliette, su hermana, Los crímenes del amor, La filosofía en el tocador, …), pero aún así, pasa una gran necesidad.

Además, otro problema viene a sumarse al económico: cada vez más gente sospecha que él es el autor de Justine, e incluso aparecen artículos en los periódicos que le atribuyen la obra y arremeten contra él. La aparición de otras novelas libertinas como la Historia de Juliette no hace más que agravar la situación. Hace poco que ha vuelto a cambiar el régimen político: ahora es el cónsul Bonaparte el que dirige el destino del país. No importa: la monarquía encarceló a Sade por motivos morales, la revolución aprovechó los mismos argumentos y no va a ser Napoleón quien vaya a perdonarle. En 1801, Sade es detenido y juzgado por haber escrito Justine y la Historia de Juliette. Él lo niega, pero su fama es más fuerte que su palabra y acaba siendo recluido en el manicomio de Charenton.

Allí acabó su vida pública. En este horrible lugar permanecerá hasta su muerte, en 1814. Pero antes de que llegase ese momento, aún tuvo tiempo de realizar una actividad curiosa: organizar representaciones de teatro con los locos del manicomio. M. Coulmier, director del centro, era un hombre activo que se esforzaba por mejorar las condiciones de los reclusos tanto como podía. La idea de organizar representacioes le pareció buena y así, el marqués se encontró llevando a la práctica una de sus mayores aficiones en uno de los lugares que menos hubiese imaginado. Sin embargo, la idea tiene éxito y mucha gente viene desde París para contemplar la nueva «terapia contra la locura». Una de estas personas, un joven llamado Armand de Rochefort, nos ha dejado un testimonio que nos permite tener una visión de Sade en sus últimos años y de la que sus contemporáneos tenían de él. Mientras asistía al espectáculo.

«A mi izquierda se sentó un anciano de cabeza baja y mirada de fuego. La cabellera blanca que le coronaba prestaba a su rostro un aire venerable que imponía respeto. Me habló varias veces con una elocuencia tan calurosa y una inteligencia tan variada que me inspiró mucha simpatía. Cuando nos levantamos de la mesa, pregunté a mi vecino de la derecha el nombre de este cordial caballero y me respondió que era el marqués de S***. Al oírlo me alejé de él con tanto terror como si me hubiera mordido la serpiente más venenosa. Sabía que este detestable anciano era el autor de una novela monstruosa en que estaban publicados todos los delirios del crimen en nombre del amor. Había leído este libro infame, que me había dejado la misma impresión de repugnancia producida por una ejecución en la place de Grève, pero ignoraba que un día vería a su creador admitido a la mesa del director de una institución pública.»

Aún tendrá que enfrentarse con algunas dificultades, pues todavía hay quienes le consideran peligroso, e intentan enviarlo a otro lugar en el que no tenga contacto con otras personas. Afortunadamente, estas gestiones no progresan y permanece en Charenton hasta el final de sus días.

Su epitafio (que, por lo que yo sé, fue escrito por él mismo) revela perfectamente en qué consistio su vida:

Epitafio a D.A.F. de Sade,

arrestado bajo todos los regímenes.

Paseante,

arrodíllate para rezar

por el más desdichado de los hombres.

Nació en el siglo pasado

y murió en el que vivimos.

El despotismo, con su horrible mueca

en todo momento le hizo la guerra.

Bajo los reyes, ese monstruo odioso

se apoderó de su vida entera;

bajo el Terror reaparece

y pone a Sade al borde del abismo;

Bajo el Consulado revive:

Sade vuelve a ser la víctima.

Efectivamente, fue apresado bajo todos los régimenes bajo los que vivió, aunque sus hechos probablemente no lo merecieran. Escuchemos lo que el propio marqués decía a este respecto:

«Sí, soy un libertino, lo reconozco; he concebido todo lo que puede concebirse en este sentido, pero ciertamente no he hecho todo lo que he concebido, ni lo haré jamás. Soy un libertino, pero no soy un criminal ni un asesino, y, ya que se me fuerza a colocar mi apología junto a mi justificación, diré pues que, tal vez, sería posible que aquellos que me condenan tan injustamente como lo han hecho pudieran contrapesar sus infamias con mis buenas acciones tan probadas como las que yo puedo oponer a mis errores.»

En efecto, su primera detención ocurrió por entregarse a actos sacrílegos con una prostituta. La llevó a una habitación y la obligó a relizar ciertos actos como los que se leen en sus obras (pisar un cruzifijo, maldecir, fornicar poniendo una hostia consgrada en la entrada, etc.). También practicó un poco la fustigación con ella, pero parece ser que eso no impresionó mucho a los tribunales: todo radicaba en el sacrilegio. Pero, ¿acaso no habría ocurrido hoy en día lo contrario?¿Qué tibunal moderno se atrevería a condenar a alguien por sacrilegio? Una pequeña multa o un corto arresto por azotar a la prostituta y nada más.

El caso de Alcueril, que tantos problemas le causó, sí que merecía realmente alguna temporada en prisión, pues parece ser que las torturas que ejerció sobre la joven eran de una cierta importancia. Sin embargo, ¿cuantas personas practican este tipo de torturas voluntariamente, incluso hoy en día? Además, hay pocas dudas respecto a que la joven se estuviese prostituyendo y, por lo tanto, aceptase hasta cierto punto someterse a los caprichos de su cliente, como ha ocurrido siempre, ocurre hoy en día, y seguirá ocurriendo en el futuro.

Sobre el caso de Marsella, la acusación de envenenamiento cae por su propio peso y las mejores pruebas son que las mujeres no murieron y que el mismo tribunal de Aix, cuando años más tarde reabrió el caso, encontró inocente al marqués. La acusación más grave que se hacía sobre él era la de sodomía, que pocos jueces se atreverían a sostener en nuestra época, ante el riesgo de ser acusados a su vez de discriminación. Una muestra más de lo débiles y cambiantes que son los juicios humanos.

En cuanto a sus detenciones tras la revolución francesa, básicamente debidas a Justine no deja de sorprender que una misma persona fuese arrestada tantas veces y bajo tantos gobiernos distintos, e incluso estuviese a punto de ser guillotinada por escribir un libro que hoy podemos encontrar en cualquier librería.

En general, no parece que los actos del marqués hayan sido tan espantosos como los que tanto abundan en sus obras, y la leyenda que lo presenta como un monstruo sanguinario parece ser más fruto de la imaginación de ciertas personas que del análisis exhaustivo de sus actos. Nunca fue acusado, al menos con un mínimo fundamento, de asesinar a nadie ni de haberlo intentado. Los hechos libertinos de los que se le acusa no parecen haber sido peores que los de cualquier noble libertino de la época, e incluso menos graves que los de otros, como el conde de Charolais, y si bien algunos de sus actos pueden considerarse vergonzosos, la reacción de los gobiernos y los jueces sobre él no fue menos desmesurada e injusta.

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Biografia de Gabriela Sabatini Tenista Argentina Figura del Tenis

Biografía de Gabriela Sabatini:
La pasión del tenis

tenista argentina

Su talento quedó totalmente demostrado desde el primer momento en que piso la cancha de polvo de ladrillos. Aquella pequeña niña delgada y de cabellos oscuros sorprendió gratamente a sus entrenadores, y poco después debutó en el circuito del tenis internacional, con tan sólo 15 años de edad.

Su estilo único, su método, su disciplina hicieron que la raqueta se convirtiera en una extensión de su brazo derecho, y con el correr de los años se transformara en un orgullo para el deporte argentino, siendo una de las representantes más destacadas a nivel mundial.

La historia de Gabriela Sabatini se inició el 16 de mayo de 1970, cuando llegó a este mundo luego de que su madre diera a luz en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Con su familia, que la apoyo constantemente para alcanzar su máximo sueño, vivió toda su infancia en el barrio porteño de Villa Devoto.

Tenía tan sólo seis años de edad cuando le pidió a sus padres que le compraran su primera raqueta, y poco después comenzó a practicar un deporte que para ella fue su vocación, improvisando partidos de tenis en el frontón del Club Atlético River Plate.

En realidad, fue su hermano Osvaldo el que la instó a practicar tenis, ya que desde hacía unos meses él había comenzado a disfrutar de este deporte en River, bajo las directivas del profesor Daniel Fidalgo.

Poco después de que Gabriela comenzara a tomar clases, su entrenador vislumbró el talento innato que poseía la niña, por lo que no dudo en invitarla a ser parte de la escuelita de tenis del club. Los años pasaban y mientras Gabriela continuaba sus estudios, la pasión por el tenis crecía en su interior de manera avasallante.

Al cumplir los 12 años participó de uno de los primeros grandes torneos de su vida, precisamente el llamado Mundialito Infantil, que tuvo lugar en Caracas. Allí, la pequeña Sabatini demostró su capacidad, logrando quedarse con el primer lugar de la competencia, y ratificando una vez más el talento que ya había exhibido durante su participación en certámenes infantiles metropolitanos y nacionales.

Dos años más tarde, Gabriela logró consagrarse como Campeona Mundial Juvenil en singles y dobles, cuando participó y ganó el Roland Garros de Francia y otros cinco torneos internacionales de menor importancia. Allí, la joven Sabatini hizo su debut triunfal dentro del ámbito profesional del tenis, además de convertirse en la semifinalista más joven de la historia de Roland Garros.

No obstante, fue recién al año siguiente, precisamente en octubre de 1985, cuando Sabatini se adjudicó su primer triunfo total a nivel profesional, con su participación en el Abierto de Japón.

Fue para el año 1988 que se comenzaron a suceder los más importantes triunfos de la carrera de la tenista a nivel internacional, y al mismo tiempo logró alcanzar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl. Por otra parte, durante esos años comenzó a tomar cada vez mayor preponderancia los partidos disputados por Sabatini frente a una de sus máximas rivales: Steffi Graf. Aquello dio lugar al fanatismo, colocando la pasión del público en favor de alguna de las dos competidoras.

Es que para la década del noventa, que recién comenzaba, las máximas representantes del tenis a nivel mundial eran sin lugar a dudas Gabriela Sabatini y Steffi Graf, quienes también en alguna oportunidad participaron en torneos dobles como pareja.

Por otra parte, de acuerdo a la opinión de la mayoría de los avezados en el tema, a partir de la década del noventa comienza uno de los mejores períodos de la carrera de Sabatini, algo que muchos aseguran está ligado al entrenador brasileño Carlos Kirmair, quien se encargó de preparar a la tenista a partir de 1990.

A partir de aquel momento, una nueva competidora había comenzado a opacar a la figura de Gabriela Sabatini. Se trataba de la imbatible Mónica Seles, quien a pesar de su gran performance fue derrotada por la tenista argentina en el año 1992, durante la final del Abierto de Italia.

Sin embrago, a pesar de los logros conseguidos hasta el momento, y luego de aquel gran triunfo frente a una de sus más importantes rivales, la carrera de Gabriela Sabatini ingresó en un declive paulatino y permanente. Fue el 20 de noviembre de 1994 que la tenista logró alcanzar su último título profesional, durante el Masters femenino disputado en el Madison Square Garden de Nueva York. Luego de aquello decidió retirarse del ámbito profesional.

Hoy, Gabriela Sabatini disfruta de las ganancias económicas que le han dejado sus triunfos, con una fortuna valuada en los 8.785.850 dólares, pero sobre todo del cariño de la gente, que a pesar de los años continúan recordando su grandeza como jugadora.

Biografia de SAAVEDRA LAMAS Argentino Premio Nobel de la Paz

Biografía de SAAVEDRA LAMAS
Premio Nobel de la Paz

CARLOS SAAVEDRA LAMAS

Con una profunda y sólida formación jurídica Saavedra Lamas representó desde la Cancillería los intereses argentinos en la difícil coyuntura internacional de la década de 1930. Su habilidad diplomática le permitió poner fin a la cruenta guerra del Chaco y prestigiar a su país.

Carlos Saavedra Lamas fue el primer argentino en recibir un premio Nobel. Se le otorgó el de la Paz por su mediación en a guerra del Chaco.

BRILLANTE JURISCONSULTO:
Carlos Saavedra Lamas, nació en Buenos Aires, el 1° de noviembre de 1878, siendo sus padres Mariano de Saavedra Zavaleta y Luisa Lamas. Era nieto de doctor Mariano Saavedra, que fuera senador, diputado, y gobernador de la provincia de Buenos Aires durante dos periecos y bisnieto de Coronel e Saavedra, presidente de la Primera Junta de Gobierno. Su madre era hija del político y diplomático uruguayo Andrés Lamas, que fuera ministro de Relaciones Exteriores, de Gobierno y de hacienda de su país, ejerciera el periodismo y tuviera singular protagonismo durante las negociaciones previas a la guerra de la Triple Alianza. Sus raíces familiares arrancaban desde los a albores de la conquista de América.

Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Lacordaire, y los universitarios en a Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Ares, donde en 1903 obtuvo modal medalla de oro por su tesis sobre «El Régimen municipal de la Capital Federal». Se destacó en el campo docente: profesor de Derecho Público Provincial y de Historia Constitucional en la Facultad de Ciencia Jurídicas y Sociales de La Plata; profesor la carrera de Sociología en la Facultad d Filosofía y Letras de Buenos Aires; profesor de Finanzas, de Economía Política y Derecho Constitucional en la Facultada Derecho y Ciencias Sociales.

En el periodo 1941-1943 fue rector de la Universidad de Buenos Aires, y más tarde, profesora Legislación del trabajo. Antes de cumplir los treinta años, Saavedra Lamas resultó elegido diputado nacional (1908-1912), legislador de la provincia de Buenos Aires (1912-1915). Fue el primer presidente i la Comisión de Negocios Constitucionales y, posteriormente, de la de Presupuesto y Hacienda en la legislatura.

De su labor surgió un proyecto de ley sobre la importación del azúcar, que establecía una medida proteccionista. También elaboró proyectos sobre sistema fiscal y régimen ferroviario. Su pensamiento conservador no le impidió tener una excelente relación con legisladores de otras corrientes políticas, como Juan B. Justo.

En 1915 asumió como Ministro de Justicia e Instrucción Pública durante presidencia de Victorino de la Plaza. Así el 9 de julio de 1916 representó al presidente en la conmemoración del Centenario de la Independencia, celebrada en San Miguel de Tucumán. Durante el gobierno de T. de Alvear (1922-1928), intervino código del Trabajo, basado en el proyecto de Joaquín V. González de comienza siglo XX.

Propuso transformar en Ministerio al entonces Departamento Nacional Trabajo. Por su conocimiento desplegado en esa área fue elegido en 1928 presidente de XI Conferencia Internacional del Trabajo (OIT) ; era la primera vez que un argentino llegaba a esa destacada posición.

Recibió importantes condecoraciones de los gobiernos de Bolivia, Perú, Holanda Francia, Alemania. Brasil y el Vaticano. Su labor de publicista registra mas de treinta títulos, muchos de ellos de significativa importancia. Murió en Buenos Aires el 7 de mayo de 1959, a los 80 años.

UN DIPLOMÁTICO, POLÍTICO, ACADÉMICO Y ESCRITOR

Su etapa como ministro de Relaciones Exteriores del presidente Agustín P. Justo calificada como de las más activas y jales en la historia de la política exterior argentina. Hábil diplomático, supo mediar en el sangriento conflicto militar entre Paraguay y Bolivia por el Chaco donde se había descubierto petróleo, se extendía con toda crudeza desde junio de 1932, y evitó la injerencia estadounidense en la zona, firmándose el 12 junio de 1935 el protocolo de Buenos s, que puso fin a la guerra. Justamente su mediación recibió en 1936 el premio Nobel de la paz.

Ese mismo año ocupó en inebra, Suiza, la presidencia de la Asamblea de la Sociedad de Naciones y deslumbró en la conferencia pro Consolidación de Paz en América, a la que asistió el presidente Franklin D. Roosevelt. Asimismo, hábil en la política de acercamiento al Brasil, entre los mandatarios Agustín P. Justo y Getúlio Vargas. Defendió la neutralidad del país en la guerra civil española (iniciada en 1936), tema muy delicado la cantidad de españoles que residían la Argentina.

También se desempeñó como vicepresidente y luego presidente de la Academia de Derecho y Ciencias Sociales (1952- 1954). destacan sus trabajos: Economía colonial, asalariados de la República Argentina, Tratados Internacionales de tipo social; Por la paz las Américas y Las huelgas en las minas de carbón de Inglaterra.

Entre sus condecoraciones figuran la Gran Cruz de la Legión de Honor de Francia, la orden del Cruceiro Do Sul de Brasil y la orden al Mérito Civil de Chile. Saavedra Lamas falleció en la Capital Federal durante los agitados tiempos de la presidencia de Arturo Frondizi, el 5 de mayo de 1959. Sus restos fueron sepultados con honores en el cementerio de la Recoleta.

FIRMA DEL TRATADO DE PAZ, BOLIVIA-PARAGUAY: «Luego de la firma en Buenos Aires del tratado de fin del conflicto parecía como si la paz necesitara de la canción inmortal, para constituirse, al fin, en una realidad, el himno comenzó a escucharse. Arriba, mirando hacia el cielo americano, ondeaban junto a la nuestra, las banderas de Bolivia y Paraguay. Otra vez hermanas, como ayer. Esa noche, la capital argentina se pobló de rumores jubilosos, que parecieron encontrar resonancias en lo mejor del espíritu de sus ciudadanos. Mientras tanto, el cable transmitía esta grata nueva a las alborozadas poblaciones de La Paz y Asunción, que se dieron a demostraciones entusiastas, aun antes de conocerse las bases del acuerdo.

Es que, lo importante, era terminar con el estéril derramamiento de sangre; cerrar la arteria abierta, cauterizarla, y a partir de entonces, en mesa redonda, dictaminar lo que en justicia correspondía. Manifestaciones con banderas nacionales recorrieron las calles de las ciudades y pueblos de la tierra guaraní y el altiplano. Y, bajo ese signo augural, se inició otra era de comprensión entre pueblos, sin diferencias y sin rencores, anhelosos de forjar en la paz su destino. Los años darían fe de la buena voluntad que asistió a los hombres que actuaron en las negociaciones de paz, y al sincero y mutuo deseo de que aquellos ideales fructificaran para felicidad de las naciones americanas.»

EL BICENTENARIO PERÍODO 1930-1949 FASC. N°7
CARLOS SAAVEDA LAMAS PAZ Y AMOR

El premio Nobel que le fue otorgado este año al canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, por su trabajo de mediación que puso fin a la guerra entre Paraguay y Bolivia, es un justo galardón para un hombre que siempre bregó por la paz. Desde su raíz católica, e influido por la encíclica Rerum Novarum, Saavedra Lamas entendió que la mejor manera de encontrar la armonía entre los pueblos es a través de la justicia. Además de lograr la pacificación entre dos pueblos hermanos, con la firma del Protocolo de Paz, el canciller argentino evitó la injerencia de Estados Unidos en la región a partir del hallazgo de petróleo en el Chaco boreal.

Saavedra Lamas ha sido siempre un defensor de los derechos sociales y, desde su formación como abogado, desplegó todo su conocimiento y convicciones en el Código Nacional de Trabajo, redactado en 1928. Poro tiempo después presentó su obra en La Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra, y tuvo tan buena recepción que fue elegido por unanimidad presidente de la misma en un gesto de reconocimiento a su «intelectualidad magistral».

Su vocación diplomática se despertó a partir del Tratado de Versalles, donde se sintió plenamente identificado cuando declaró que la paz universal sólo podría basarse sobre la idea de justicia para todos, y que debía respetarse al hombre como persona y no como una mera mercancía. Para Saavedra Lamas representa uno de los documentos más nobles de la comunidad internacional y la coronación de lo que da en llamar «período constituyente del derecho obrero».

Fuentes Consultadas:
Biografía de Carlos Saavedra Lamas-
Hicieron La Historia Tomo II La Nación (Biografías)
LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1928

 

Psicologia Social Pichon Riviere Integrar Neuroticos a la Sociedad (301)

ENRIQUE PICHÓN RIVIÉRE
PSIQUIATRA Y PSICOANALISTA

Fue un extraordinario protagonista de la cultura y de la ciencia argentina. Nacido en Suiza, vino muy chico a la Argentina: su infancia transcurrió en el Chaco y en Corrientes, donde aprendió “el guaraní antes que el castellano”, como él mismo explicaba.

Emprendió estudios superiores de medicina, antropología (luego abandonados) y psiquiatría, a partir de los cuales se gestó una personalidad multifacética y, en ocasiones, controvertida. Decidió su carrera por el lado de la psiquiatría y el psicoanálisis, convirtiéndose en uno de los introductores del psicoanálisis en la Argentina.

A principios de los ‘40, Enrique Pichon Riviére fue uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina, de la que luego tomó distancia, interesado más en el aspecto social y la actividad de los grupos en la sociedad.

En este marco fundó la Escuela de Psicología Social. Responsable de una renovación general de la psiquiatría, Pichon Riviére introdujo la psicoterapia grupal en el país (servicio que incorporó al Hospital Psiquiátrico cuando fue su director) y los test en la práctica de esa disciplina e impulsó la psiquiatría infantil y de la adolescencia.

También incursionó en la política, la economía y el deporte, ensayando hipótesis sobre la vida de Buenos Aires, su gente, sus mitos y sus costumbres.

Interesado por la creación artística, Pichon Riviére reflexionó y escribió sobre arte y literatura, estableciendo un territorio común entre la crítica literaria y la interpretación psicoanalítica de la obra como manifestación de las patologías del autor.

En el contexto de este territorio común, supo decir acerca de la indagación sobre el objeto estético: «Parto de entender que un objeto de arte es aquel que nos crea la vivencia de lo estético, la vivencia de lo maravilloso, con ese sentido subyacente de angustia, de temor a lo siniestro y a la muerte. Y que, por ello mismo, sirve para recrear la vida.”

Líder y maestro, desde la cátedra y las conferencias dirigidas al público más amplio y diverso se convirtió en referente obligado para más de uña generación de psicoterapeutas, y formó a decenas de investigadores en el campo de una teoría social que interpreta al individuo como la resultante de la relación entre él y los objetos internos y externos.

Fuente Consultada: Graciela Maker

Biografia de Perez Esquivel Argentino Premio Nobel de la Paz

Biografía de Perez Esquivel Argentino Premio Nobel de la Paz

ADOLFO PEREZ ESQUIVEL: El 26 de noviembre de 1931 nació Adolfo Pérez Esquivel en la ciudad de Buenos Aires. Su padre, Cándido Pérez González, un pescador gallego. Su madre, Mercedes Petrona Esquivel, correntina, hija de una india guaraní. De la rama española heredó el gusto por el mar y la navegación. De la indígena, tal vez, esa paciencia que muchas veces tuvo que tener para poder navegar contra corriente a lo largo de su vida. Su madre murió cuando él tenía tres años de edad. Su padre, al no poder mantener reunida la familia, decidió buscar ubicación para sus cuatro hijos.

Argentino Perez Esquivel, premio Nobel de la Paz

Adolfo fue a dar al Patronato Español. Allí comenzó su amor hacia la escultura cuando Josefa, la portera, le enseñó a tallar la madera, labor en que ocupaba las horas muertas dentro del asilo. Al tiempo volvió a reunirse con su familia. Fueron a vivir a una casa de inquilinato del barrio de San Telmo, zona de carpinterías y tambos. Allí transcurrió el resto de su infancia y su adolescencia. Repartía su tiempo entre el estudio y la

calle, donde jugaba con los pibes de la barriada a la bolita, el balero, la pelota de trapo, los barriletes. Ya en la adolescencia trabajaba de día haciendo changas como vendedor de diarios o flores y estudiaba Bellas Artes con Benito Quinquela Martín en el taller que éste tenía en La Boca.

Por las noches acudía al colegio secundario. En algunas ocasiones, con sus amigos, se acercaban al café La Tranquera, en Avenida de Mayo, para escuchar desde afuera a Azucena Maizani. El joven Pérez Esquivel era un gran lector. Con frecuencia retiraba libros de una biblioteca popular y se pasaba horas leyendo bajo un árbol del Parque Lezama.

Cuando podía, los compraba usados, en un puesto detrás del Cabildo. Allí una tarde un vendedor le ofreció dos libros que lo marcarían hasta la actualidad: La Autobiografía, de Mahatma Gandhi y Las montañas de los siete círculos, del monje trapense Tomas Merton. Poco después otro acontecimiento fue importante en su formación. Victoria Ocampo invitó a Lanza del Vasto a dar una conferencia en la Facultad de Derecho y Pérez Esquivel asistió a ella. “Ahí fui comprendiendo la otra dimensión, más profunda, la dimensión espiritual del compromiso que uno había asumido, lo que me ayudó a profundizarlo y llevarlo adelante. Mi compromiso parte de lo espiritual más que de lo social y lo político, estos dos órdenes se integran a todo el sentido espiritual como una necesidad del compromiso concreto.”

MILITANTE DE LA NO VIOLENCIA: Los años sesenta lo encontraron militando en los grupos cristianos de base. Para entonces la militancia cristiana se radicalizó hasta el punto, en muchos casos, de asumir la violencia como forma de resolución de los conflictos. Claro ejemplo fue Camilo Torres, él cura guerrillero colombiano. En la Argentina el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, asumió la postura de acompañar la lucha de los oprimidos.

Otros grupos cristianos, si bien compartían los ideales propuestos por los sectores radicalizados, (ambos bebían de las aguas de la Teología de la Liberación) , no compartían el camino de la violencia y planteaban una resistencia diferente, más pacífica. En estos últimos militaba Pérez Esquivel. “Son formas distintas de encarar los caminos. Creo que cada uno en la vida tiene que optar y asumir el compromiso. Yo opté por la no violencia porque creo en eso. Esto no significa para nada pasividad, sino una resistencia y una lucha permanente contra todo tipo de injusticia.«

La búsqueda constante de los valores de la dignidad de la persona humana, como o hicieron Dom Helder Cámara, el Mahatma Gandhi, Martin Luther King, y todos los movimientos de Derechos Humanos que trabajan en una dimensión no violenta. En 1974 se fundó el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), una organización social laica de inspiración cristiana-ecuménica. Sus orígenes se remontan a fines de los años sesenta. Allí confluyeron diversos grupos comprometidos en promover los valores cristianos y la metodología de la acción no violenta a partir de los procesos de liberación latinoamericanos. Adolfo Pérez Esquivel fue uno de sus fundadores y el primer Coordinador General Latinoamericano.

Un año después, en 1975, el gobierno de Isabel Martínez de Perón se convirtió en el gabinete de ensayo del accionar represivo, que se amplificaría durante el gobierno militar. Las Tres A funcionaban a pleno, los asesinatos y las primeras desapariciones pasaron a se una realidad cotidiana. En ese momento un grupo de personas, entre las que figuraba el futuro premio Nobel de la Paz, dieron forma a dos organismos humanitarios: La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. Al comenzaron a recibir distintas denuncias sobre los abusos policiales, parapoliciales y estatales.

LA DICTADURA Y LA CÁRCEL: El 29 de marzo de 1976 parte hacia Europa para realizar una gira programada un año antes. Dos semanas más tarde los integrantes del Serpaj, entre ellos su hijo Leonardo, fueron detenidos y llevados a la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal, para se interrogados sobre el paradero su coordinador. Un día después fueron dejados en libertad. A fines del mismo año regresó al país.

El 4 de abril de 1977, al presentarse en el Departamento Central de Policía para retirar su pasaporte, a fin de realizar un viaje a Colombia, quedó detenido. Desde allí lo trasladaron a la Superintendencia de Seguridad donde permaneció treinta y dos días sin ser interrogado ni informado sobre la causa de su detención. En la madrugada del 5 de mayo lo “trasladaron. Lo llevaron a lo que luego se conocería como los vuelos de la muerte”. Una contraorden lo salvó. Lo enviaron a la Unidad 9 de La Plata, donde permaneció hasta julio de 1978 a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, sin proceso alguno en su contra. Su arresto fue prolongado, bajo la forma de libertad vigilada, durante 14 meses más.

“Me torturaron cinco días en la prisión de La Plata. Nunca me preguntaron nada… Una vez el Subjefe del Penal de La Plata me lleva a una oficina y comienza a insultarme. Me dice: “A vos no te va a salvar ni De Nevares, ni Aramburu. Ni la Virgen te va a salvar…’” Jamás, a pesar de la presentación de hábeas corpus, de la insistencia internacional, que era muchísima, dieron explicación alguna… “Hubo también otras presiones físicas y psíquicas… a veces abrían la puerta del calabozo y recibía una trompada, amenazas de muerte… mucha presión psicológica, porque me aplicaron el régimen de máxima peligrosidad.“ Una situación denigrante.

Estando en prisión fue cuando recibí el Memorial Juan XXIII de la Paz, dado por Pax Christi Internacional, que aquí se ocultó totalmente. Si bien en Argentina se ocultaba la figura de Pérez Esquivel, internacionalmente se desató una gran campaña por su libertad. La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos y distintas Iglesias y Organizaciones Sociales de Europa, presionaron sobre el gobierno militar. Los Movimientos de Paz y No Violencia tomaron el consulado argentino en Barcelona, pidiendo su liberación.

En 1978, Mairead Corrigan Maquair y Betty Williams, dos mujeres de Irlanda del Norte, quienes habían recibido el Premio Nobel de la Paz en 1976, realizaron la primera presentación de Adolfo Pérez Esquivel ante el Comité Nobel, presentación que se reiteró dos veces más, hasta su designación en 1980.

El 10 de diciembre de 1980, ningún diplomático argentino se encontraba en el Aula Magna de la Universidad de Oslo. Tan solo un periodista, Luis Mario Bello, del diario La Nación, viajó para estar presente en la entrega del Premio. Nuevamente los medios oficiales ignoraron a Pérez Esquivel. Desde los medios oficialistas el mensaje era que “se le había otorgado el Premio Nobel de la Paz a un terrorista que había estado preso”.

Ver: Discurso en Oslo

Actualmente Adolfo Pérez Esquivel sigue trabajando en el Serpaj, organismo que preside en Argentina. Realiza el mismo trabajo que desarrolló desde los años 70. Cotidianamente recibe denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en el continente. El Serpaj colabora con los juicios a los militares de la dictadura que se llevan a cabo en España, Francia, Italia y Alemania. Da apoyo jurídico y mantiene una aldea en General Rodríguez para los “chicos de la calle”. En ese lugar más de 220 pibes reciben capacitación profesional.

CRÓNICA DE LA EPOCA: (Por Pérez Esquivel)

«El 13 de octubre, el embajador de Noruega me informó que me otorgaban el Nobel de la Paz; no lo esperaba, tuve que serenarme frente al impacto de la noticia y ie dije al embajador que mi trabajo no era la lucha de una persona, sino la lucha compartida en todo el continente y por lo tanto lo asumía en nombre de los pueblos de América latina, de todos aquellos que trabajan por construir la paz. Para la dictadura militar fue un duro golpe, acusando al comité Nobel de acción política en contra del Gobierno.

Los medios censuraron la noticia, salvo Ariel Delgado, de Radio Colonia del Uruguay; trataron de ocultar el hecho y decir que era brasileño, paraguayo, uruguayo. El 15 de octubre intentaron asesinarme en la esquina de la sede del Serpaj, en México y Bolívar, pero un taxi se cruzó y logramos salvar nuestras vidas.

La dictadura tardó 36 horas en reaccionar de la peor forma, los medios periodísticos adictos buscaron desacreditar al Comité Nobel y nuestro trabajo, pero se abrieron puertas de la resistenciay las acciones se multiplicaron en marchas, ayunos y denuncias sobre las violaciones de los derechos humanos. El 10 de diciembre en Oslo, Noruega, recibí el Premio Nobel y reafirmé el compromiso con los pueblos latinoamericanos. No asistió el embajador argentino, que tenía prohibida su presencia por la dictadura militar, ytuve serias dificultades para salir del país.

La dictadura comenzó una persecución y censura sistemática frente a la situación de que el mundo conoce las atrocidades cometidas contra el pueblo y la solidaridad internacional aumentó significativamente. Esos cambios nos dan oxígeno para continuar la lucha interna en defensa de la viday derechos de nuestro pueblo.»

Biografía de Adolfo Perez Esquivel- Fuente Consultada: Revista Todo Es Historia Nro. 400 (Biografías)

Historia del Premio Nobel Origen y Objetivos de la Entrega

Historia del Premio Nobel: Origen y Objetivos

ÚLTIMA ENTREGA PREMIOS NOBEL 2016

2016: NOBEL DE LA PAZ

Juan Manuel Santos

El Comité Noruego del Nobel ha anunciado esta mañana que el ganador del Premio Nobel de la Paz es el presidente de Colombia Juan Manuel Santos. El Comité reconoce así el esfuerzo del mandatario por alcanzar un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC después de 5 décadas de conflicto.

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2016:NOBEL DE FÍSICA

David Thouless, Duncan Haldane y Michael Kosterlitz

Nobel de Física 2016: Los científicos británicos David Thouless, Duncan Haldane y Michael Kosterlitz, son tres investigadores que tienen una gran trayectoria, sus logros sorprenden al mundo desde los años sesenta. Gracias a sus descubrimientos se podrán desarrollar nuevos materiales, porque permitieron destacados avances en la comprensión de los misterios de la materia y crearon nuevas perspectivas para la cración de increíbles materiales con propiedades sorprendentes.

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2016:NOBEL DE MEDICINA

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Se eligió al japonés Yoshinori Ohsumi con el galardón del Nobel de Medicina 2016 por el descubrimiento del mecanismo de la autofagia celular.

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2016:NOBEL DE LITERATURA

Bob Dylan premio noble de literatura

Bob Dylan, el músico, cantante y poeta estadounidense, de 75 años de edad, fue reconocido por su trabajo y ganó el Premio Nobel de Literatura 2016. El galardón fue otorgado por «generar nuevas expresiones poéticas entre la gran tradición musical americana».

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2016: NOBEL DE ECONOMÍA

NOBEL DE ECONOMIA

Se  decidió conceder el premio Nobel de Economía 2016  a Oliver Hart y Bengt Holmström, por sus aportaciones en el campo de la ‘Teoría de los Contratos’. En esta teoría se analizan cómo se elabora la contratación y sus diversos efectos, sobre todo en el mundo de la empresa.

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IMAGEN MEDALLAS PREMIO NOBEL

imagen de las medallas premio nobel

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EL TESTAMENTO DEL ALFRED NOBEL

“La totalidad de mis bienes realizables deberá ser utilizada de la manera siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis albaceas, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios a las personas que, durante el año anterior, hayan aportado los mayores beneficios a la humanidad.

Los citados intereses serán divididos en cinco partes iguales que serán repartidas como sigue: una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante en el campo de la física; una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o mejora más importante en química; una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante en el dominio de la fisiología o de la medicina; una parte a la persona que haya producido, en el campo de la literatura, la obra más notable de tendencia ideal; y una parte a la persona que haya llevado a cabo la mayor o mejor labor en favor de la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y el fomento de congresos por la paz.

Los Premios de Física y de Química serán concedidos por la Real Academia Sueca de Ciencias; el de Fisiología o Medicina por el Karolinska Institutet de Estocolmo; el de Literatura por la Academia Sueca en Estocolmo, y el de los paladines de la Paz por un comité de cinco personas elegidas por el Parlamento noruego.

Es mi voluntad expresa que, en la adjudicación de los premios, no se considere en forma alguna la nacionalidad de los candidatos, sino que deberá recibir el premio el más digno, independientemente de que sea escandinavo o no «

París, 27 de noviembre de 1895.

LOS PRIMEROS AÑOS

El testamento de Alfred Nobel, escrito sin ayuda legal, fue firmado en noviembre de 1895, en presencia de cuatro de sus amigos en el Club Sueco de París: Thorsten Nordenfelt, Sigurd Ehrenborg, R.V. Strehlenert y Leonard Hvass.

Lejos estaba de imaginar los varios años de luchas testamentarias y de múltiples dificultades que se agazapaban en aquel documento. No sólo el carácter poco usual del testamento, sino también sus términos tan generales -en él se omitieron las más mínimas precisiones formales y legales-, propiciaron amplios debates en sectores diversos de la sociedad.

En el testamento, del cual se reproduce aquí sólo la cláusula que da origen a los premios Nobel nombró como ejecutores testamentarios de sus bienes a Ragnar Sohlman -su ayudante particular en los últimos años- y a Rudolf Liljeqvist -industrial sueco-. además, una parte de su patrimonio a algunos de sus familiares más cercanos Sin embargo, no estableció -como hubieran querido sus albaceas- indicaciones particulares para la aplicación y normatividad de la cláusula creadora de los premios.

El primer inconveniente de tipo práctico lo encontraron Sohlman y Lilljeqvist, en las diligencias correspondientes al registro y aprobación legal del propio testamento: el tribunal judicial que habría de dirimir sobre la homologación del mismo debía corresponder al lugar de residencia legal de Alfred Nobel; así, cualquier inventario financiero y las ejecuciones testamentarias en general debían ser amparados por la verificación oficial. Las objeciones por parte de la familia Nobel -formales unas y bastante pasionales otras- no se hicieron esperar.

Si bien Alfred Nobel canceló expresamente sus disposiciones testamentarias anteriores, no faltó la alusión reiterada a ellas en vista, principalmente, a la forma legal más depurada de las anteriores y, por supuesto, al evidente perjuicio causado, en la última voluntad del testador, al monto de la herencia familiar. La diferencia de opinión entre los dos bloques más grandes de la familia Nobel, comprendidos principalmente por sus parientes suecos y por sus parientes rusos, se convirtió en la base de una polémica ante la opinión pública, expresada en una especie de “campaña” de la prensa escrita de la época. Todo se inició con tintes de “normalidad” apenas cuatro días después del funeral de Nobel, cuando un diario de Estocolmo publicó la cláusula referente a los premios y se extendió en comentarios valorativos sobre la voluntad de Alfred Nobel. Calificaron dicha cláusula como “una merced hecha al género humano, con el propósito de fomentar su desarrollo futuro y promover su bienestar, así como para servir a designios puramente idealistas; probablemente la más espléndida en su clase que una persona particular hubiera tenido nunca el propósito y la capacidad de realizar”.

Sin embargo, el interés y difusión de la prensa tomaría caminos hacia la polémica. Los diarios suecos no sólo dudarían de la aplicabilidad real de los deseos de Alfred Nobel, sino que llegarían inclusive a instar a la impugnación del testamento en favor de la familia y a apoyar los temores expresados por las instituciones requeridas por Nobel para la asignación de los premios. De esta manera, proliferaron las objeciones al testamento. Este fue, incluso, llamado “magníficas intenciones, magnífico desatino”.

Los “cargos” más importantes contra él fueron así recogidos por su leal ayudante y albacea: “la clara falta de patriotismo mostrada por un sueco que, mientras despreciaba los intereses nacionales de Suecia, había querido, en cambio, apoyar ciertas actividades internacionales; la incapacidad de las instituciones designadas como adjudicadoras de los premios para cumplir satisfactoriamente las tareas que se le encomendaban, que interferirían, además, en sus actividades normales y expondrían a sus miembros al intento de soborno y corrupción, y, finalmente, la disposición por la cual el Premio de la Paz tenía que ser concedido por una comisión nombrada por el Parlamento noruego podría acarrear los mayores peligros para los intereses suecos, especialmente en vista de las tirantes relaciones entre Suecia y Noruega acerca de la unión que estaba entonces vigente”.

Los albaceas, en su afán de actuar de conformidad con los deseos de Nobel, se encontraron con otros problemas más: la validez del testamento estaba supeditada a la aceptación, por parte de las organizaciones legatarias de los premios, de las donaciones respectivas. En los primeros momentos algunas de éstas se concentraron en debates acerca de la conveniencia de aceptar tal responsabilidad y, por supuesto, se vieron retrasadas las negociaciones, respecto a los términos de dicha aceptación y a las implicaciones de tipo legal y social.

Fueron el apoyo y la justeza de proceder de Emanuel Nobel los que comenzaron a romper el muro de complicaciones al que se enfrentaron sus albaceas. Emanuel no sólo les recordaba a éstos constantemente la importancia de su papel (solía referirse a la “obligación implicada en la palabra rusa de albacea, Dushe Prikashshik, que quiere decir “el portavoz del alma” y a la importancia de que los dos seleccionados por su tío obrasen en consecuencia), sino que junto con Carl Lindhagen -consejero legal y judicial- se constituyó en elemento clave en la consolidación definitiva de la voluntad Nobel.

De esta manera, Emanuel Nobel -como representante de la parte rusa de la familia-, después de declarar oficialmente el 11 de febrero de 1898, su desinterés por impugnar la voluntad testamentaria de Alfred Nobel y, por ende, su apoyo irrestricto a sus disposiciones-, colaboró en las negociaciones con los restantes parientes.

Paralelamente a las discusiones con los parientes de Nobel, los albaceas realizaron aproximaciones a las organizaciones legatarias de los premios y argumentaron correctamente los aspectos relacionados con la residencia legal de Alfred Nobel quien no había tenido realmente ninguna. Esto complicaba el hacer efectivos los bienes en tanto no estuviera clara la “nacionalidad” del patrimonio, que, en el momento de morir Nobel, se encontraban distribuidos por Francia, Alemania, Suecia, Rusia, Escocia, Inglaterra, Italia, Austria y Noruega

Ahora bien, la conveniencia determinada por los albaceas -en aras de cumplir estrictamente la voluntad del testador e, igualmente, de evitar a toda costa los descuentos de impuestos de cada país-, apuntaba a formalizar en Suecia la jurisdicción sobre el testamento. Se propuso, entonces, como domicile de fait la casa de campo deBjórkborn (en cercanías de Bofors), pues allí había vivido Nobel sus últimos años.

Para esta época las instituciones previstas por Alfred Nobel para la adjudicación de premios se mostraban menos reacias a colaborar con la causa. Aunque la Real Academia de Ciencias se negó reiteradamente a nombrar delegatarios para las reuniones y trabajos relacionados con la constitución de la futura Fundación Nobel -pese a la insistente solicitud de los albaceas-, su presencia, de todas formas, fue decisiva en el momento de solicitar la legalización del testamentó en cuestión.

En 1897 el testamento fue presentado para su homologación en el Juzgado Provincial de Karlskoga (en cuya jurisdicción se incluía tanto Bofors como Bjórkborn), por parte del propio gobierno sueco, los albaceas respectivos, la Academia Sueca, la Real Academia de Ciencias, el Karolinska Institutete, incluso, por el Parlamento Noruego.

Sin embargo, fueron necesarios varios meses más para que dicha legalización fuera posible: se necesitó, en primer lugar, la aprobación del testamento de la familia en pleno y, en segunda instancia, superar el escepticismo de las instituciones respecto a los lineamientos generales estipulados en el convenio con dichos parientes.

El convenio contenía varias cláusulas especiales -incluidas más tarde en los propios estatutos de la Fundación Nobel-, las cuales debían ser aprobadas, además, por las asociaciones en cuestión y por el gobierno sueco. Después de aceptado plenamente, por aprobaciones oficiales sucesivas durante junio y julio de 1898, el 9 de septiembre del mismo año el gobierno sueco admitió la legalidad y viabilidad del testamento de Alfred Nobel.

Dos meses después se reiniciaron las reuniones con la presencia de los delegatarios de la Real Academia de Ciencias, con quienes se habría de perfilar definitivamente la Fundación Nobel. Se necesitaron nuevas energías para superar con éxito las nuevas polémicas: la problemática respecto a la organización de la Fundación en general y de los Institutos Nobel por un lado; así como también la referente a la normatividad y finanzas concernientes a la adjudicación de los premios. Finalmente, el 29 de junio de 1900, fueron promulgados por decreto gubernamental los estatutos bajo los cuales funcionaría la Fundación y que habían sido propuestos por la comisión encargada.

Fueron necesarias algunas adaptaciones ala voluntad final de Nobel. La más significativa provenía de las palabras de Nobel, según la cual, el premio debía otorgarse a obras o trabajos del “año precedente”. La idea original de Alfred Nobel era posibilitar a los galardonados la continuación de sus actividades con cierta tranquilidad económica.

Las condiciones reales no permitieron, sin embargo, la realización práctica de esta cláusula. Los trabajos preparatorios de los estatutos de la Fundación Nobel necesitaron de muchas vueltas al problema. Al final, se solucionó con los términos del apartado siguiente: “la disposición testamentaria de que la adjudicación anual de premios se referirá a obras realizadas durante el año precedente se entenderá en el sentido de que las adjudicaciones se harán para las obras más recientes en los campos culturales aludidos en el testamento, y para obras anteriores sólo si su importancia no se ha hecho notar hasta hace poco”, (Fines de la Fundación. Estatutos de la Fundación Nobel).

De todas maneras, sigue manteniéndose la intencionalidad de Alfred Nobel. Sus palabras verificarían este hecho: “Extender el conocimiento es extender la prosperidad -y me refiero a una prosperidad real, no a la riqueza individual- y con esa prosperidad desaparecerá la mayor parte del mal. Los progresos de la investigación científica nos hacen abrigar la esperanza de que los microbios, tanto del alma como del cuerpo, serán gradualmente exterminados y que la única guerra que librará la humanidad en el futuro será contra esos microbios»

Con este criterio general se comenzaron a otorgar los premios Nobel a partir de 1901: tradicionalmente la ceremonia de entrega se ha realizado en el aniversario de la muerte de Alfred Nobel, el 10 de diciembre.

Ver: Nobel Año 2013 (en Flash, No Celulares)

Explosivos Aplicados A La Guerra

Biografia de Alfred B. Nobel Descubrimiento de la Dinamita

Biografia de Alfred B. Nobel
Descubrimiento de la Dinamita

Nobel, Alfred Bernhard. Químico y filántropo sueco, nacido en Estocolmo en 1833.

Después de estudiar en San Petersburgo y en América, regresó a Suecia para ayudar a su padre en la construcción de torpedos y minas submarinas, y en la aplicación de la nitroglicerina a fines industriales.

En 1866 patentó la dinamita y una primitiva pólvora sin humo que él llamó «ballistita».

También inventó la «gutapercha» artificial, un aparato para medir los líquidos, un barómetro y un gasómetro.

Murió en 1896 en San Remo, habiendo dispuesto la creación de un premio que llevaría su nombre para galardonar anualmente con los intereses de su capital (unos 44 millones de francos) los servicios importantes prestados a la Humanidad en los campos de la investigación científica, la literatura y la paz.

Veamos ahora su historia de vida…

alfred nobel

Químico e industrial sueco (Estocolmo 1833 -San Remo 1896). Tras estudiar en Estados Unidos, se ocupó de la dirección de las fábricas de armas y explosivos creadas por su padre en San Petersburgo, Estocolmo, Krummel y Wintervinken. Fruto de sus investigaciones para mejorar el rendimiento y la seguridad de la nitroglicerina, descubrió la dinamita (tres partes de nitroglicerina y una de materia porosa) y la gelatina, y más tarde la pólvora balística (sin humo).

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DE NOBEL

• Nació el 21 de octubre de 1833 en Estocolmo (Suecia).

• A los nueve años se mudó con su familia a San Petersburgo (Rusia), donde su padre tenía una fábrica que proveía de material de guerra a las fuerzas armadas rusas.

• Fue educado por notables profesores particulares en distintos países, lo que le permitió dominar con fluidez varios idiomas.

• Finalmente, completó su formación como ingeniero químico en los EE.UU.

• Alrededor de 1860 comenzó a experimentar con la nitroglicerina (una peligrosa mezcla explosiva).

• En 1863 obtuvo la patente de la sustancia a la que llamó «aceite explosivo«.

• Un año más tarde, cuando una detonación de nitroglicerina provocó la muerte de su hermano Emil y de otras cuatro personas, empezó a investigar un método para manipular ese material con mayor seguridad.

El testamento

• En 1867 inventó la dinamita, explosivo compuesto de nitroglicerina y otras sustancias que hacían más seguro su uso.

• Al año siguiente obtuvo, junto con su padre, el Premio Lettersdtska de la Real Academia de Ciencias de Suecia por sus «inventos importantes de valor práctico para la humanidad».

• A fines de 1895 hizo su testamento y legó casi toda su fortuna para establecer la Fundación Nobel.

• Murió el 10 de diciembre de 1896 en San Remo (Italia).

Al morir, Alfred Nobel dejó un testamento en el que destinó parte de su fortuna para premiar cada año, a través de la Fundación Nobel, a científicos, escritores y pacificadores cuyo trabajo significara un importante legado a la humanidad.

El Premio Nobel se entregó por primera vez el 10 de diciembre de 1901 en Estocolmo y Oslo (Noruega). Desde entonces, muchas personalidades fueron distinguidas con este galardón que consiste de una medalla, un diploma personal y una importante suma de dinero.

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BIOGRAFIA COMPLETA DE ALFRED NOBEL: Durante los últimos años del siglo XIX, Estocolmo era una gran ciudad silenciosa, donde vivían ricos comerciantes noruegos y suecos, que monopolizaban los intercambios comerciales entre Rusia y los otros países del norte de Europa.

Era una ciudad que se iba extendiendo progresivamente; las primeras industrias nacían en el límite de los inmensos bosques suecos y, en los astilleros, se trabajaba con una actividad incesante en la construcción de barcos.

Alfredo Nóbel nació al comienzo de tal prosperidad, el 21 de octubre de 1833.  Su padre, ingeniero muy apreciado por su viva inteligencia, se había consagrado durante largos años al estudio de los explosivos, interesándose por conocer su composición química y sus efectos.

Fue el primero que logró construir una mina submarina (torpedo  fijo o flotante que estalla al menor choque y se emplea para atacar barcos enemigos y como defensa de los puertos) que despertó el interés de todas las naciones europeas, deseando cada una de ellas adquirir la respectiva patente para poseer los derechos de explotación exclusiva.

Cuando Alfredo Nóbel era todavía un niño, el gobierno ruso propuso a su padre que se trasladara a San Petersburgo para instalar allí una fábrica destina da a la producción, en gran escala, de este tipo de aparatos de guerra.

El padre aceptó, haciendo que el destino de Alfredo fuese crecer y formar su espíritu entre explosivos.  No resulta sorprendente por lo tanto que, años más tarde, se dedicara él también a profundizar y revelar los secretos de esta clase de investigaciones.

Comenzó sus estudios en Estocolmo, los continuó en San Petersburgo y, cuando sólo contaba diecisiete años, su padre lo hizo viajar sin compañía por Alemania, Francia, Inglaterra y Estados Unidos; hablaba ya, con la misma perfección: sueco, francés, inglés, alemán e italiano.

Su genio se manifestó tempranamente.  Bajo la sabia dirección de su progenitor, que fue el mejor de sus guías, no tardó en ser conocido, sobre todo por algunos inventos relacionados con diferentes sectores de la industria mecánica.

No tenía aún veinte años, cuando hizo patentar un tipo especial de medidor (contador) de gas y un modelo de medidor de agua. Pero, por esta misma época, un período difícil se iniciaba para los Nóbel.  Europa, que hasta el año 1815 había vivido angustiada por la guerra, deseaba ahora paz y tranquilidad; las razones militares que habían llevado a Rusia a contratar los servicios del ingeniero sueco perdieron importancia, y el gobierno imperial decidió suspender la fabricación de minas submarinas y cerrar las fábricas.

Cuando regresó a Suecia con su padre y su hermano, Alfredo quiso intentar la fabricación de nitroglicerina en grandes cantidades, estableciendo una verdadera manufactura; esto era algo que nadie había osado imaginar, pues la producción de esta materia presenta numerosos peligros.

Se trata, en efecto, de un explosivo extremadamente sensible, descubierto en el año 1847, en los laboratorios de la Universidad de Turín, por quien habría de implantar, más tarde, la utilización de la dinamita en la agricultura: el químico italiano Ascanio Sobrero (1812-1888), que se había adelantado a Alfredo Nóbel en el descubrimiento de la nitroglicerina.

En 1864, cuando el éxito parecía seguro, una tragedia enlutó a la familia Nóbel.  La imprudencia de algunos obreros, que trabajaban en la fábrica recién terminada, provocó una tremenda explosión que hizo saltar todas las instalaciones y causó la muerte de cinco trabajadores y de Emilio Nóbel, el hermano menor de Alfredo.  Fue una dura prueba para el joven sabio.  Solo, privado de su querido compañero, sin apoyo y sin recursos, tuvo que alquilar una vieja embarcación en la que instaló su laboratorio.

En 1865, la fortuna parecía volver a sonreírle; fundó la primera fábrica en Alemania y, algún tiempo más tarde, otra en Suecia.  Pero siempre estaba expuesto al riesgo que ofrecía, en todo momento, la manufactura de este tipo de explosivo esencialmente peligroso.  Tuvo entonces la idea de mezclar la nitroglicerina con una sustancia permeable inerte. Obtuvo, de este modo, la dinamita’, mucho menos peligrosa en su fabricación que la nitroglicerina.

Para poder satisfacer los pedidos que recibía de todos los puntos de la Tierra, Nóbel estableció numerosas fábricas en toda Europa; pero el éxito no lo alejó del estudio y de la investigación.  Agregando otras sustancias a los explosivos que ya había descubierto, el gran sabio sueco logró nuevos productos: la dinamita-goma, obtenida gelatinizando 92 partes de nitroglicerina por 8 partes de nitro celulosa; y la balistita, que contiene partes casi iguales de nitroglicerina y nitrocelulosa, con un 10 % de alcanfor.

Las patentó en 1887 y 1888; luego las ofreció al gobierno francés que las rechazó.  Este acontecimiento, aparentemente sin importancia, marcó el punto de partida de una sucesión de hechos que habrían de complicar su existencia.  Cuando sus experiencias comenzaban a proporcionarle tanto dinero como para convertirlo en el hombre más rico de su época, se desató una campaña en contra suya.

Periódicos, políticos, medios comerciales e industriales hicieron recaer sobre él la responsabilidad de los horrores de las guerras futuras.  Olvidaban o desdeñaban los notables servicios que podrían prestar la dinamita y otros explosivos, empleados con fines pacíficos.

  Nóbel no había trabajado para acrecentar las matanzas, sino para impulsar la ciencia en su camino hacia el progreso; aún más: conservaba la ilusión de contribuir a descartar los peligros de nuevos conflictos bélicos, mediante los resultados de su labor. ¿Cómo hubiera sido posible llevar a buen fin los trabajos de los túneles del Simplón, de 20 kilómetros de largo, o del San Cotardo, de 15 kilómetros, sin el auxilio de la dinamita?

En 1891, Alfredo Nóbel estaba en París.  Una mañana, mientras hojeaba un periódico, leyó con asombro la noticia de su muerte.  Se trataba de una horrible broma, pero más afectado se sintió aún por los comentarios que acompañaban la noticia, los cuales llegaban hasta el ensañamiento.  Algunos lo calificaban de «ser maléfico»; otros, de «autodidacta que lleva a los hombres a su destrucción».

Todos sus detractores afirmaron que se respiraba una atmósfera de alivio, pues por fin desaparecía un hombre que había dedicado toda su vida a descubrir los medios que permitirían a la humanidad provocar más cruelmente su propia perdición.

Abatido por semejantes lecturas, Nóbel abandonó París y marchó a San Remo, donde continuó sus trabajos. Hizo nuevos descubrimientos en un terreno que no pertenecía a la química ni a la física, pero las campañas que se habían levantado en contra de él altera ron profundamente su salud.

En 1895, a pesar de que jamas había tenido otro fin que el bien de sus semejantes, sintió a su alrededor un clima de injusta incomprensión y hasta de odio.  Hizo testamento y, con las inmensas riquezas que había reunido, decidió crear una Institución que sería famosa.  Deseaba borrar todo recuerdo del odio de sus contemporáneos y que la posteridad le rindiera justicia.

El 10 de diciembre de 1896, a la edad de sesenta y tres años, Alfredo Nóbel murió en su residencia de invierno de San Remo, dejándonos, además de sus grandes inventos, el claro ejemplo de su fuerte y valiente personalidad.  El 31 de diciembre se abrió su testamento.

En él establecía que, con su fortuna, la más grande que un sueco reuniera individualmente, ya que sobrepasaba los 9 millones de dólares, se premiase cada año, sin distinción de nacionalidad, credo, raza o color, el mejor descubrimiento en el campo de la física, la química, la medicina y la fisiología, la obra literaria animada del mejor ideal y el trabajo más eficaz para el acercamiento y el desarme de los pueblos (obra en pro de la paz universal).

El premio consiste en la entrega de una medalla, un diploma simbólico y una suma en efectivo que varía de año en año; así, por ejemplo, en 1915 fue de 50.000 dólares y, en 1935, de 42.000. Sin embargo, no es el dinero lo más importante del premio; el honor y el prestigio que confiere significan mucho más.

Según disposición testamentaria, los premios de física y de química los discierne la Real Academia Sueca de Ciencias; los de medicina y fisiología, la Facultad de Medicina de la Universidad de Estocolmo; los de literatura y los de la paz, un comité de cinco miembros nombrados por el Parlamento.

Asistamos a una elección del Premio Nóbel de Literatura.  Son las cuatro de la tarde de un jueves del mes de octubre.  Los «dieciocho inmortales» que integran la Real Academia Sueca se reúnen en su sesión semanal en la sala de deliberaciones, blanca y oro, de su local situado en la planta alta de la Bolsa de Valores.  Los académicos ocupan sus sitios, en sillones numerados que rodean una mesa cubierta de damasco azul.

Delante de cada miembro hay una vela encendida y una copa de agua azucarada.  Los académicos votan por medio de unas bolitas blancas de marfil, que depositan silenciosamente en un gran tibor (vaso grande de barro o porcelana oriental) japonés.

Una vez conocido el resultado, mientras los periodistas corren a los teléfonos para dar la noticia al mundo, el secretario de la Academia entrega a cada uno de los miembros presentes el medallón de plata que el fundador de la misma, el gran rey sueco Gustavo Adolfo, creara en 1786 para recompensar a los que concurrían a las sesiones.

En el anverso del medallón está estampada la imagen del Rey, y en el reverso, el lema de la Academia, «genio y gusto».  Algunos guardan el medallón y otros, según la tradición, lo cambian por coronas en la conserjería.  Luego, los académicos van a comer en la vecina cervecería-restaurante propiedad de la Academia, y discuten allí los alcances de su reciente elección.

El 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Nobel, a las cinco de la tarde, los nuevos ganadores asisten, en la ópera de Estocolmo, a la entrega de los premios.  La ceremonia es presidida por el Rey, hallándose presentes los miembros de la familia real, oficiales de la corte, el cuerpo diplomático, representantes de la Fundación Nóbel, ministros del gobierno y otros personajes ilustres.

Es una solemne reunión, en la cual el traje de etiqueta es obliga torio.  Se toca música clásica y cada etapa de la ceremonia se señala con toques de cometa.

El presidente de la Fundación presenta a cada ganador con un corto discurso en el que se exponen los motivos por los cuales se les otorgó tan alta distinción, y el Rey les entrega el premio.

Después de esta ceremonia tradicional, la Fundación ofrece un banquete al que concurre toda la, familia real, excepto el Rey.

Se brinda por el soberano y cada ganador pronuncia unas palabras en su propia lengua.

A la noche siguiente, el Rey ofrece un banquete en el Palacio Real.

En el año 1901 se entregaron por primera vez los Premios Nóbel.  Los cinco elejidos para recibir tan importante galardón fueron: ciencias físicas, Guillermo Roentgen, alemán, descubridor de los rayos X; ciencias químicas,Jacobo van Hoff, holandés; fisiología y medicina, Emilio ven Behring, creador de la moderna sueroterapia que sirvió de base para la curación de la difteria; literatura, Armando Sully-Prudhonune, poeta francés; obra de la paz, Juan Enrique Dunant, filántropo suizo, fundador de la Cruz Roja Internacional, y Federico Passy, economista francés, fundador de la Sociedad Francesa de Arbitraje Internacional y de la Liga Internacional de la Paz.

Recordemos, entre los laureados con tan alta distinción, a Pedro Curie (francés) y María Curie (polaca), física, 1903; Iván Petrovich Pavlov (ruso), medicina y fisiología, 1904; Santiago Ramón y Cajal (español), medicina, 1906; Guillermo Marconi (italiano), física, 1909; Rabindranath Tagore (hindú), literatura, 1913; Alberto Einstein (alemán), física, 1921; Anatole Franco (francés), literatura, 1921; Jacinto Benavente (español), literatura, 1922; Federico Joliot e Irene Joliot-Curie (franceses), química, 1935; Carlos Saavedra Lamas (argentino), paz, 1936; Eugenio O’Neill (norteamericano), literatura, 1936; Roger Martin du Gard (francés), literatura, 1937; Sir Alejandro Fleming (inglés), química, 1945; Gabriela Mistral (chilena), literatura, 1945; Bernardo A. Houssay (argentino), fisiología, 1947; André Gide (francés), literatura, 1947; Alberto Schweitzer (francés), paz, 1954; Juan Ramón Jiménez (español), literatura, 1956.

Fuente Consultada: Lo Se Todo Tomo 3 Pag.460

RESPECTO A LA APLICACIÓN DEL TESTAMENTO: No fue tarea fácil para los albaceas hacer realidad el proyecto del solitario multimillonario. Tan sólo después de cuatro años de trabajosas tareas y complicadas negociaciones se pudo dar forma legal a las ideas de Nobel. La liquidación de las acciones que poseyó en vida en las innumerables compañías de explosivos, así como todos los demás valores de su propiedad convertibles económicamente supuso un esfuerzo considerable.

Las reacciones de la opinión pública al conocer el contenido de la última voluntad del inventor fueron de rechazo, como anteriormente habían sido de rechazo cuando Nobel inició la domesticación de la nitroglicerina.

Se acusó al testador de antipatriótico por la fuerte carga internacionalista de que estaba cargado y por conceder al Parlamento noruego la facultad de escoger el candidato merecedor del premio de la paz.

Se llegó a decir que la Academia y demás instituciones suecas —que intervenían en la concesión del galardón— quedaban expuestas al soborno y la corrupción, que surgirían graves dificultades políticas para el estado noruego, etc.

La campaña estuvo dirigida por un amplio sector de la familia Nobel, descorazonada al ver que la inmensa fortuna del difunto se les escapaba de las manos.

No obstante, el gobierno sueco sancionó oficialmente los estatutos de la nueva fundación por decreto de 20 de junio de 1900.

El Parlamento noruego no tardó en aceptar.

Desde entonces el mecanismo con más o menos modificaciones (el premio de economía fue introducido en 1968 por el Banco de Suecia) no ha dejado de ponerse en funcionamiento, salvo la breve interrupción de la segunda guerra mundial.

Años más tarde, algunos de los que con sus investigaciones hicieron posible las hecatombes de Hiroshima y Nagasaki resultaron «nobel-mente glorificados».

A lo largo de todo el año se desarrolla la selección de los candidatos a los diversos premios. Los de física y química son concedidos por la Academia de Ciencias de Suecia, el de literatura por la Svenska Akademien, el de medicina por el Instituto Carolino de Estocolmo y el de la paz por cinco miembros designados por el Parlamento noruego.

La entrega tiene lugar en la sala de conciertos de Estocolmo.

El rey de Suecia entrega personalmente los galardones. A continuación se celebra un magno banquete al que asisten numerosas personalidades.

Actualmente el valor económico de cada galardón es de 550.000 coronas suecas (unos siete millones de pesetas).

El dinero de la fundación está invertido en valores mobiliarios en las bolsas más importantes del mundo.

En cuanto a la cantidad de premios concedidos por regiones geográficas, puede decirse que los países anglosajones predominan en el campo científico (los Estados Unidos llevan 91, Gran Bretaña 54 y Alemania 51) y los latinos en el de la literatura (Francia ha obtenido 11 galardones).

La ecuanimidad de los jurados ha sido puesta muchas veces en tela de juicio, sobre todo en los premios de literatura y de la paz.

Se ha llegado a aducir que a la hora de la elección del candidato intervienen numerosos factores de política coyuntural.

Hay ciertos casos en que las protestas han sido justificadas: por ejemplo, cuando se le concedió el premio de literatura a Churchill, ya que hubiera resultado demasiado fuerte otorgarle el de la paz —como se pretendía—, a causa del belicismo de que hizo gala durante toda su vida; o también cuando recientemente Henry Kissinger fue designado como ganador, junto a Le Duc Tho, por «poner fin a la guerra de Vietnam»; éste resignó tal honor alegando que la paz en Vietnam estaba aún muy lejos de conseguirse.

A raíz de este último caso, dos miembros del comité de designación dimitieron en señal de protesta.

Independientemente de las acusaciones contra la ecuanimidad de los jurados, los premios Nobel se siguen concediendo cada año.

Continúan siendo los galardones más ambicionados por los investigadores, escritores y políticos del mundo.

Alfred Nobel puede descansar en paz. Su testamento ha sido cumplido.

DEL ALGODÓN PÓLVORA A LA «CORDITA» Y A LA «GELATINA EXPLOSIVA»

Si, por ejemplo, se hace hervir el algodón en una disolución de agua y ácido nítrico diluido, el producto, después de seco, será un polvo blancuzco, insoluble, que no servirá para nada.

Por el contrario, tratando el algodón a frío con la solución concentrada del mismo ácido, conteniendo además un poco de ácido sulfúrico, y al sacarlo del baño se lava cuidadosamente y seca, el resultado es el algodón-pólvora, uno de los explosivos modernos más enérgicos.

Aunque en apariencia cambia muy poco el algodón y el ácido reaccionó sobre la celulosa, el producto se denomina ácido nítrico «ester» de celulosa o nitrato de celulosa.

Este material es muy inflamable, arde con gran rapidez, desarrollando considerables cantidades de gases calientes.

Cuando estos gases se forman en un espacio reducido, tal como la recámara de un cañón, impulsan a la bala o granada con tremenda presión y velocidad.

Mas el algodón pólvora no puede emplearse para disparos de la artillería, pues su acción explosiva es tan rápida, que probablemente reventarían las piezas antes de disminuir la presión al salir el casco por la boca.

Así, con objeto de rebajar su fuerza explosiva, o mejor, hacer más lenta su acción, se disuelve el algodón-pólvora en una mezcla de éter y alcohol o en acetona, para convertirlo en una pasta plástica.

Moldeada esta pasta en pequeños cubos, cilindros o en forma granular, se puede hacer arda con la lentitud que se desee.

La inflamación es casi completa, no dejando apenas residuos ni dando lugar a gases, por cuya razón se la llamó «pólvora sin humo».

Mezclando el algodón-pólvora con la nitroglicerina, otro enérgico explosivo, y un poco de vaselina, se obtiene la «cordita».

Esta materia fue descubierta en 1878 por el célebre químico sueco Alfredo Nobel.

Hay muchos explosivos activos y eficaces, entre ellos el «TNT», y varios picratos; pero a la cordita se le considera como el mejor de todos.

Con la enorme fortuna acumulada con sus invenciones, Nobel fundó el premio que lleva su nombre, con el objeto de promover el avance de la ciencia y recompensar a aquellas personas que más se distinguieron por sus trabajos en favor de la paz universal.

La dificultad e inconveniente de la dinamita, desde el punto de vista moderno, es su pequeño rendimiento como explosivo.

Su seguridad resulta precisamente de que una cuarta parte de sus componentes son materias absorbentes que no engendran gases. 

Reconociendo esto, Nobel trató de encontrar, durante muchos años, otra substancia activa para su nitroglicerina, que al mismo tiempo que absorbiese el aceite explosivo formase una especie de pasta química.

Una mañana, al hacer sus ensayos, se cortó en un dedo.

Envió a un ayudante para que le trajese un poco de colodión y proteger su herida.

Recubierta la cortadura, iba a tirar el resto del frasco cuando se le ocurrió mezclarlo con la nitroglicerina.

El colodión se prepara disolviendo el algodón-pólvora en éter. Cuando se combina con alcanfor, el algodón-pólvora, disuelto, se convierte en celuloide.

Para fabricar esta clase de algodón-pólvora comercial sólo se emplea ácido nítrico moderadamente concentrado; es por veces muy inflamable; pero el alcanfor le hace inexplosible y puede ser trabajado con pesados martillos y laminadores sin el menor peligro.

Suprimiendo el alcanfor, Nobel obtuvo una mezcla de algodón-pólvora y nitroglicerina, la cual resultó aún más segura y con notable mayor energía explosiva.

El accidente de cortarse en un dedo hizo que el inventor ensayase con el algodón-pólvora, un nuevo explosivo conocido luego como: gelatina explosiva

Testamento de Alfred Nobel

«La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad.

Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas de la siguiente manera:

Una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la Física.

Una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la Química.

Una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la Fisiología y la Medicina.

Una parte a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la Literatura.

Una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.

Los premios para la Física y la Química serán otorgados por la Academia Sueca de las Ciencias, el de Fisiología y Medicina será concedido por el Instituto Karolinska de Estocolmo, el de Literatura, por la Academia de Estocolmo, y el de los defensores de la paz por un comité formado por cinco personas elegidas por el Storting (Parlamento) noruego.

Es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no».

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PARA SABER MAS:

Biografía II: (Estocolmo, 21 de octubre de 1833 – San Remo, 10 de diciembre de 1896)

Químico sueco. Su infancia transcurrió enfermiza y en medio de los fracasos económicos de su padre.

La familia de su madre costeó sus estudios, en los que sobresalió por sus altas calificaciones.

En 1844 se traslada con su familia a San Petersburgo, donde su padre trabaja en la confección de bombas, minas y proyectiles.

El éxito económico permitió la instalación de un taller propio.

Alfred continuó sus estudios, adquiriendo una vasta formación intelectual y tecnológica, y a los 16 años inició viajes por el extranjero que la completaron.

Viajó por Alemania, Italia, vivió en París, Nueva York… Dos años después comenzó a trabajar en la fábrica de su padre, que con la guerra de Crimea incrementó su produccion y prosperidad.

Imprimió con sus conocimientos y su inventiva un poderoso impulso a la industria bélica de los Nobel.

Sin embargo, la paz y un incendio desastroso cambiaron el rumbo de las cosas.

Su padre trabajó entonces en un explosivo nuevo, después de regresar de Estocolmo, como medio de reemprender el negocio.

Alfred inició gestiones con el Ejército ruso. Los experimentos fracasaron y el mismo Alfred comenzó a trabajar en el nuevo explosivo para no defraudar el interés que habían provocado sus promesas.

Y comenzó a trabajar con la nitroglicerina, cuya utilización no era aún controlable. Experimentó e investigó largamente sin resultados totalmente satisfactorios.

Decidió dedicarse a las aplicaciones comerciales y en 1864 halla un socio capitalista dispuesto a financiarle, pero una explosión en el laboratorio donde trabajaba, que acaba con la vida de cinco personas, le vale la prohibición de continuar sus experiencias.

Pero Nobel y su socio se instalaron sobre un lago en el que no ejercía autoridad la jurisdicción de Estocolmo y formaron compañía.

En 1865 se abría la primera fábrica de fuertes explosivos: el negocio fue bueno desde el primer momento y la industria experimentó un desarrollo continuo.

En pocos meses se instalaron sucursales en Noruega, Finlandia y Alemania.

La utilización industrial de nitroglicerina adquirió gran difusión; sin embargo, era sumamente delicado su transporte y fue causa de graves catástrofes.

Nobel abordó, pues, este problema e intentó la solidificación del explosivo.

La mezcla definitiva fue con tierra arcillosa de un tipo especial: la dinamita había sido descubierta: su propagación fue inmediata y la compañía Nobel se constituyó en el más poderoso de los monopolios del mundo. Alfred se hizo millonario y poderoso.

Se estableció en París. Alfred y sus hermanos invirtieron en las prospecciones petrolíferas del Cáucaso en 1878, y pronto Baku fue casi de su pertenencia.

Presentaron importantes innovaciones en la extracción, conducción por oleoductos, e inventaron un método de destilación más perfecto que los existentes.

En 1879 fueron los primeros en la utilización de barcos petrolíferos, teniendo en 1884 una auténtica flota. La intervención de Nobel en la política de Francia a través de Paul Barbe fue clarísima en la década de 1880.

En su testamento dispuso que toda su fortuna se destinase a la concesión de cinco premios (física, fisiología y medicina, química, literatura y paz) destinados a recompensar, cada año, a los grandes bienhechores de la humanidad.

Biografía de Nobel Alfred –
Fuente Consultada: Enciclopedia Temática Electrónica (Biografías)
Fuente de la Ficha Biografica de la Revista GENIOS Nª79 -Nobel Alfred –

Explosivos Aplicados A La Guerra

Nitroglicerina, Historia, Inventor, Caracteristicas y Fabricaciòn

NITROGLICERINA: DESCUBRIDOR Y PRECAUCIONES EN LA ELABORACIÓN

NITROGLICERINA  Ester (compuesto orgánico) nítrico de la glicerina, de fórmula C3H5N3O9, en el que sus tres grupos alcohólicos han sido esterificados por otros tres de ácido nítrico. Es un líquido aceitoso, incoloro e inodoro, más pesado que el agua e insoluble en ella, que se prepara tratando la glicerina con una mezcla fría de ácidos nítrico y sulfúrico concentrados. Arde sin explosión cuando está en capas delgadas, pero detona con gran violencia por efecto del calor, del roce o de un choque; estalla con una fuerza siete veces mayor que la de la pólvora.

La nitroglicerina fue el primer explosivo práctico producido nunca más fuerte que el polvo negro. La nitroglicerina fue sintetizada por el químico italiano Ascanio Sobrero en 1847, trabajando bajo Théophile-Jules Pelouze en la Universidad de Turín.

Sobrero inicialmente llamó a su pyroglycerine descubrimiento, y advirtió enérgicamente en contra de su uso como explosivo. Más tarde fue adoptado como un explosivo comercialmente útil de Alfred Nobel.

Nobel experimentó con varias formas más seguras para manejar la nitroglicerina peligrosa después de que su hermano menor Emil Oskar Nobel y varios obreros murieron en una explosión de nitroglicerina en la fábrica de armamentos del Nobel en 1864 en Heleneborg, Suecia.

Un año más tarde, Alfred Nobel fundó Alfred Nobel y Company en Alemania y construyó una fábrica aislada en el Krummel colinas de Geesthacht, cerca de Hamburgo. Este negocio exporta una combinación de líquido de la nitroglicerina y la pólvora llamado «Aceite de voladura», pero esto era extremadamente inestable y difícil de manejar, como se muestra en numerosas catástrofes

Las operaciones en la industria de la nitroglicerina fueron siempre bastante peligrosas. Se llevan a efecto en una serie de talleres establecidos en terrenos cuyas proximidades se consideran siempre como peligrosas. Los edificios se sitúan a diferentes niveles y más bajos que las tuberías de plomo, forradas de madera, por las que corre el líquido explosivo desde un taller a otro. En estas peligrosas construcciones no debe emplearse ni el hierro ni ladrillos.

Se hacen de madera, pues ésta ofrece mucha menos resistencia que los materiales antes citados. Cuando, por desgracia, acontece una explosión, saltan los costados y vuela la cubierta, cayendo destrozados y en pedazos sobre los muros deshechos. Si la explosión ocurriere en un edificio de mampostería, los trozos de los materiales serían lanzados contra las otras construcciones que le rodeasen.

Así, se ha visto que la mejor disposición para establecer los talleres es instalarlos en grandes zanjas o pozos, defendiéndolos, además, con terraplenes de mayor altura que los techos de aquellos casetones en los cuales se efectúan trabajos expuestos. De este modo, los efectos de la explosión se limitan al lugar donde sobrevino.

En las fábricas de nitroglicerina se trata de evitar por todos los medios imaginables la posibilidad de cualquier choque, por pequeño que sea, golpes de las herramientas metálicas con la piedra y la menor perturbación o desorden que pueda producir una explosión.

Los obreros calzan zapatos de suela cosida, pues los clavos son más peligrosos que encender una cerilla; todos los útiles se hacen de bronce o latón, y los edificios se aseguran con estaquillas y clavijas de madera o clavos de bronce. Causas tan insignificantes, como, por ejemplo, el reflejo de la luz del Sol en el agua contenida en un balde que habrá servido para lavar nitroglicerina, han dado lugar a diversas explosiones.

A pesar de todo lo dicho, la vida del obrero en las factorías donde se prepara este producto no es tan desagradable como parece. Poco a poco fue mejorando la índole de los trabajos, y desde luego es mucho menos peligroso ahora el proceso que cuando comenzó la industria.

Los obreros están obligados a cambiar el traje a la entrada en la fábrica, y no se les permite tener consigo ningún útil o pieza de metal, cerillas o cigarros. No pueden volver a sus casas con la blusa de faena, pues esto sería tan peligroso como el llevar un torpedo, que estalla al menor descuido.

La primera operación en las fábricas de explosivos se efectúa en el taller de nitrificación, que es indispensable conservar escrupulosamente limpio de tierra, arena y polvo. El encargado vigila por una abertura del gran tanque de plomo el chorro de nitroglicerina que cae sobre la mezcla de ácido sulfúrico y nítrico, regulando al mismo tiempo una corriente de aire comprimido que agita los líquidos durante el proceso de nitrificación.

Un termómetro indica la temperatura de la mezcla, debiendo tenerse especial cuidado en que ésta no suba al grado que se considera peligroso, por efecto del calor desarrollado en la reacción. Alrededor del tanque circula constantemente una corriente de agua para enfriar la mezcla.

El aire comprimido también sirve para rebajar la temperatura. La nitrificación dura unos treinta minutos, y una vez terminada, la materia que podríamos llamar «nitroglicerina cruda» está en disposición de pasar al taller de separación.

Esta nitroglicerina es un líquido oleoso, pesado, de coloración pajiza pálida, con sabor azucarado y cualidades venenosas: muchas personas, sólo con tocarlo, sienten dolor de cabeza; y por último,en caliente explota con gran facilidad. Una vez en el taller de separación es menos peligroso.

El tanque separador tiene también una abertura, y según corren los desperdicios, ácidos desprendidos de la nitroglicerina cruda, un obrero vigila también observando si aparecen vapores de color rojo vivo, que es la señal de peligro. Si los humos van enrojeciéndose debe aumentarse la presión de la corriente de aire para mezclar más intensamente la masa, pues esto es a causa de que el compuesto tiene una temperatura superior a la precisa para que no se descomponga.

Esta descomposición es provocada por el agua, con la cual se lava la nitroglicerina dos o tres veces. Si el vapor no disminuye y se teme, por tanto, pueda ocurrir una explosión, se abre rápidamente el cierre entre los tanques de separación y sumersión. La nitroglicerina corre a este último, que es una amplia cisterna refrigeradora instalada fuera de la caseta o taller.

Pero si la operación sigue su marcha normal, la carga, libre de ácidos y bien lavada con agua, corre por tuberías deplomo al gran departamento de filtración. Aquí se hace pasar por dos franelas, y, recogida en cubos de caucho, la analiza un químico. Muchas veces tiene que lavarse de nuevo, por no satisfacer a las condiciones exigidas. Cuando cumple estas condiciones, se envía, también por tubería, al taller de sedimentación, donde reposa un día o más, hasta que aparece el agua en la superficie.

Algunas veces se hace pasar a través de la sal común, que absorbe el agua, y de esta manera se economiza el tiempo empleado en la sedimentación. En las fábricas de pólvoras hay otras muchas disposiciones ingeniosas que disminuyen el riesgo de la manipulación y producen un compuesto más puro, químicamente considerado.

Preparación actual de los explosivos para hacerlos menos peligrosos
Después de terminada la sedimentación, la nitroglicerina puede ya servir para preparar la dinamita, cordita, nitrogelatina y otros varios compuestos explosivos, ha dinamita se hace mezclando la nitroglicerina con tierra infusoria o kieseiguhr, que absorbe tres veces su peso de aquella materia; pero para las explotaciones de canteras y minas se emplea una materia inerte más débil.

Se cargan los cartuchos en casetas o chozas, en las que trabajan tres mujeres: una, en la prensa, que es un cilindro con pistón de marfil que comprime la carga en el cartucho; las otras dos mujeres los envuelven, y un chico recoge el peligroso producto cada diez minutos, transportándolo al almacén.

En la explotación de minas la dinamita ha sido en gran parte suplantada por la gelatina explosiva y varias otras pólvoras especiales, en general conteniendo nitroglicerina, pues son más enérgicas, económicas, menos sensibles a la acción de la humedad y más seguras. Muchas de las llamadas «pólvoras sin peligro» son muy semejantes a la dinamita; pero contienen alguna otra substancia para reducir la temperatura y longitud de la chispa en el momento de la explosión. Aunque esto disminuye la fuerza explosiva, es una modificación conveniente, pues se ha comprobado que la acción de la chispa en una pequeña carga de dinamita, sobre las cenizas o el polvillo de carbón, ha sido causa de desastrosos accidentes, ha dinamita se va reemplazando en otros diferentes trabajos por varios tipos de explosivos estudiados especialmente para las condiciones particulares de cada obra.

Es tan conocida por los especialistas la acción de los diversos ingredientes que entran en la composición de la dinamita, que pueden preparar las mezclas de suerte que satisfagan a la calidad que se desee. En la práctica moderna del empleo de explosivos hay en realidad muy poco peligro, si las personas que los manejan son cuidadosas, pues todas las diversas calidades se ensayan de varias maneras antes de lanzarlas al mercado. Generalmente los barrenos o explosiones industriales, en obras públicas y explotaciones mineras, se descargan por medio de la chispa eléctrica y desde lugares distantes, al abrigo de todo peligro.

Poco se deja a la casualidad, pues los hombres saben muy bien, por triste experiencia, la tremenda fuerza que desarrollan los gases. Conocen también la manera de barrenar la roca o el carbón que desean destrozar o arrancar, la profundidad y dirección que deben dar, así como la cantidad y clase de explosivo necesario para conseguir determinado trabajo, que pueden fijar con exactitud completa. Algunos explosivos rajan el material duro en que se utilizan, mientras otros actúan como grandes y potentes martillos de vapor, por compresión, machacando y despedazando la roca.

Explosivos Aplicados A La Guerra