Biografía de Armando Maradona

Biografia de Schweitzer Albert Resumen Vida Medico Misionero

Biografía de Schweitzer Albert
Resumen de la Vida del Médico Misionero

En vísperas de la Primera Guerra Mundial, en Francia, un joven organista y pastor protestante acaba de graduarse en medicina. Conmovido por las noticias de las penurias de los enfermos de lepra del África Ecuatorial francesa, marcha hacia este país.

Convencido de que la civilización humana estaba en decadencia por su incapacidad de amar, Albert Schweitzer marchó al África Ecuatorial, actualmente Gabón, donde fundó en Lambaréné un hospital para atender a los leprosos.

La lepra es una enfermedad contagiosa que provoca el aislamiento de los enfermos y, hasta no hace mucho, su apartamiento social y su persecución.

La generosidad del Dr. Schweitzer contribuyó a aliviar las penalidades de centenares de enfermos gaboneses y a generar sensibilidad en Europa sobre las condiciones de vida del África Negra.

BIOGRAFIA:

En Kaysersberg (Alcacia) , el 14 de enero de 1875 nacía Albert Schweitzer. Cuando tenía unos seis meses sus padres se trasladaron a otro pueblo, Günsbach.

El padre era pastor de la iglesia evangélica del lugar.

Sólo había una iglesia en Günsbach, y, lo mismo que sucedía en otras iglesias de Alsacia, el sacerdote católico y el pastor la usaban por turnos para sus servicios.

Aunque era el hijo del pastor, le desagradaba intensamente que lo considerasen «retoño de la burguesía», y deseaba ser en todo como los demás niños del pueblo, de forma que lo aceptasen como uno de tantos, hasta el punto de no colocarse un abrigo que su había hecho, porque sus amigos no usaban esa prenda.

schweitzer albert medico misionero

No fue un niño particularmente listo en la escuela primaria, siendo más bien demasiado soñador.

Sin embargo, mostraba grandes dotes para la música,y cuando tenía unos siete años asombró una mañana a la maestra tocando un himno en el armonio, inventando melodías.

Por sus habilidades innatas con la música, cuando tenía catorce o quince años tomó lecciones de piano con un famoso organista, Eugen Münch, pero al principio no se entendieron muy bien.

Albert prefería improvisar más que ponerse a practicar seriamente la música que su maestro le señalaba.

Con el tiempo el maestro quedó complacido y empezó a introducir al muchacho en la música de Beethoven, y luego de Bach.

Un año después, a la edad de dieciséis, había hecho tales progresos que Münch le confió el acompañamiento de órgano para el Réquiem de Brahms, que iba a interpretarse.

Ya por aquella época, y siendo muy joven empezaba a notar el sufrimiento que veía en el mundo a su alrededor y a sentirse triste por ello.

Sentía gratitud por su propia infancia feliz; gradualmente y de una manera vaga, fue ocurriéndosele la idea de que, a cambio de toda aquella felicidad y de su buena salud, debía hacer algo por quienes no son tan felices o se hallan enfermos o entre dolores.

En 1893 entró en la universidad de Estrasburgo. Los temas que decidió estudiar fueron teología y filosofía.

Lo que le interesaba más de todo en sus estudios teológicos era la vida de Jesús tal como se cuenta en los Evangelios sinópticos.

Pronto debió abandonar por el servicio militar obligatorio.

En 1896 llegó a una decisión que iba a alterar todo el curso de su vida.

Tenía entonces veintiún años, y la decisión que adoptó fue la de que dedicaría los nueve años siguientes de su vida a los temas de su predilección, teología, filosofía y música, y después de cumplir los treinta consagraría el resto de su vida a trabajar por otros menos afortunados que él.

Cuatro años después de ingresar en la universidad escribió su primera tesis de teología.

El tema propuesto aquel año estaba relacionado con la Ultima Cena. Su tesis le conquistó la beca Goll. Ésta era para viajes y capacitaba a su usuario a ir donde quisiera, con la condición de que, a los seis años como máximo, tendría que tomar el grado de licenciado o devolver el dinero que se le había dado.

Se fue primeramente a París, y allí empezó a estudiar intensamente filosofía y redactó una tesis sobre Kant que sería aprobada en la facultad de letras de Estrasburgo.

En París se relacionó y tomó lecciones, naturalmente, de su profesor Widor.

En diciembre de 1899 fue nombrado predicador en la iglesia de San Nicolás de Estrasburgo.

Tenía que ocuparse de los servicios religiosos para los niños.

Al año siguiente se licenció en teología, y esto le permitió obtener un puesto de catedrático en la universidad.

En 1905 publicó en francés su gran libro sobre Bach.

A la edad de cerca de treinta años, era ya famoso en tres ramas diferentes del saber: teología, filosofía y música.

Lo natural habría sido que siguiera construyendo sobre tales triunfos y elevándose a alturas cada vez mayores, hasta convertirse en un personaje de fama mundial.

Pero no se había olvidado de la decisión tomada nueve años atrás.

Lo maravilloso de aquella resolución no fue haberla hecho, sino mantenerla.

Durante todos aquellos años de éxitos continuados la había mantenido intacta en su mente, y ahora llegaba el momento en que tendría que llevarla a la práctica. La cuestión era: ¿dónde?.

Lo ignoraba en absoluto.

Un día leyó un artículo revista de la Sociedad Misionera de París en que se exponía la gran necesidad de médicos entre los nativos del África Ecuatorial Francesa,especialmente para combatir la terrible dolencia de la enfermedad del sueño y su decisión fue tomada inmediatamente.

Volvería a entrar como estudiante en la universidad de Estrasburgo, se haría médico e iría a ayudar a los nativos africanos, tan necesitados.

Era conciente que le iba a costar un gran esfuerzo estudiar medicina, a tal punto que al principio, sus estudios médicos no le gustaban lo más mínimo y lo agotaban y desalentaban.

Pero el día llegó y en diciembre de 1911, por fin, dió el examen final. Al año siguiente se fue a París a seguir un curso especial de medicina de los trópicos que lo capacitara para ir al sitio en donde pensaba residir.

Durante todos estos años tuvo una fiel amiga, que se interesaba por todos sus trabajos, en Helene Bresslau, y cuando acabó su carrera de medicina se casaron sin ninguna ostentación.

Ella compartía totalmente todas sus aspiraciones, y durante aquel tiempo había estado ejercitándose como enfermera, de forma que pudiese ir a África y ayudar a su marido en el trabajo

Reunió luego una cantidad de dinero que juzgó le permitiría estar al frente de un hospital en África durante dos años, ya que no quería aceptar paga alguna por lo que iba a hacer.

Además dió algunos conciertos para sumar sus ahorros y cuando reunió los fondo que necesitaba para equipar un hospital durante dos años, escribió a la Sociedad Misionera de París, ofreciéndose formalmente.

El 13 de abril de 1913 luego de una larga travesía llegaron a destino (Lambarene), los recién llegados son conducidos a su pequeño bungalow de madera. Tiene cuatro habitaciones y está construido sobre pilotes, con una galería que lo circunda.

Era el único médico a 500 Km. a la redonda, un área totalmente repleta de vegetación espesa, con árboles de 30m de altura y colmada de feroces animales salvajes.

Su primera noche fue agotadora, con un clima insoprtable y con su casita atacada por arañas y roedores.

A primera hora del alba, el matrimonio estaba en su puesto de trabajo para comenzar la tarea con los pocos elementos que poseían, pues unas 70 cajas con equipos e instrumentos estaban por llegar en los próximos días.

Dos grandes dificultades tenían que enfrentar.

En primer lugar, no sabía hablar las lenguas usadas por los africanos.

La segunda dificultad era todavía mayor: no había edificio alguno en el que pudiera examinar a sus pacientes o someterlos a tratamiento.

Enseguida e inesperadamente llegaron las «cajas médicas», fue una gran alegría, y en un viejo gallinero abandonado, que otro misionera hubo usado decidió armar su primer consultorio, casi en su totalidad al aire libre.

Pronto se descubrió entre éstos a un listo africano llamado Joseph, que sabía hablar un poco francés y lo convirtió en su ayudante para administrar las medicinas. Joseph se convirtió en un ayudante de su total confianza.

Todas las mañanas, las seis reglas del doctor eran leídas en voz alta en las lenguas de las dos tribus principales, los galoas y los pahuinos.

Entre las reglas había algunas que ordenaban: «No escupir cerca de la casa del doctor», «No hablar en voz alta», «Traer bastante comida para todo el día».

La comida era necesaria, porque era tal cantidad de pacientes diarios, que los últimos pasaban varias horas esperando hasta casi la caída del sol.

Desde el principio, el doctor llevó un registro muy metódico de todos sus pacientes, sus nombres, sus dolencias, y todas las botellas, vendas y otras cosas que se les daba.

En el registro, a cada paciente se le ponía un número, y cuando se marchaban después del tratamiento se les daba un disco de cartón con el número escrito en el mismo. Este disco se solía colgar en torno al cuello del paciente, y no había peligro de que lo olvidaran o perdiesen, ya que se consideraba como una especie de fetiche o amuleto entregado por el doctor blanco.

A los dos meses y medio fue invitado a una  conferencia de misioneros a unas treinta millas de distancia en canoa, donde se decidió que el edificio de chapas de hierro ondulado y otros pequeños edificios podrían alzarse al pie de la colina.

Podía ahora abandonar el gallinero que durante algunos meses había sido el único hospital.

Las nuevas habitaciones tenían el suelo de cemento y anchas ventanas que se elevaban hasta el techo. No había cristales en las ventanas, pero sí tela metálica de una trama muy espesa a prueba de mosquitos, y postigos de madera.

La esposa del doctor proporcionaba ayuda inapreciable en muchos sentidos, administrando los anestésicos antes de una operación e hirviendo y esterilizando luego los instrumentos.

Su segundo paso importante, que ledió una enome alegría,  fue lograr construír al otro lado del río una sala para los paciente con la enfermedad del sueño. Esta enfermedad se propaga desde una persona infectada a una persona sana tanto por mosquitos como por moscas tsetse. Para descubrir si una persona sufre de esta dolencia, su sangre tiene que examinarse cuidadosamente, y esto puede ocupar gran parte de una mañana, mientras que los demás pacientes se consumen de impaciencia y exigen ser reconocidos.

El 5 de agosto le llegó la noticia de que en Europa habían movilizado, y probablemente estarían ya en guerra, se inciaba la primera guerra mundial, y su Alcacia natal ahora pertenecía a Alemania y como ellos eran franceses se los consideraba prisioneros de guerra, pero podían continuar residiendo en su casita, pero no debían hablar ni tener comunicación alguna con ninguna persona, blanca o negra.

Al cabo de tres meses llegó la noticia de que se autorizaba al doctor para trabajar de nuevo en el hospital. Aunque ahora estaba de nuevo ocupado con el hospital, encontraba un poco de tiempo cada noche para continuar escribiendo su gran libro La filosofía de la civilización. Era un libro realmente muy importante, pues Schweitzer era un pensador profundo. Había llegado a una parte del libro que lo tenía perplejo. No le parecía poder continuar mientras no hubiese decidido por sí mismo qué era exactamente lo que él entendía por civilización. De pronto, unas palabras flamearon en su espíritu: «Respeto a la vida». Eso es la civilización; lo que hacía la gente civilizada, y encajaba del todo con el cristianismo y el amor de Jesús.

Con el tiempo el dinero comenzó a escasear y ya no pudo pagarle a su ayudante Joseph, quien debió trasladarse a otro lugar, de forma que una mayor responsabilidad recayó sobre el doctor y su esposa.

En septiembre de 1917, cuando la guerra llevaba más de tres años de duración, llegó la orden de que el doctor y su esposa abandonaran inmediatamente África para ser internados en un campo de prisioneros de guerra en Europa, hasta el final de la guerra. Cuando fueron liberados se encontraban enfermos. Cuando hubo recobrado un poco las fuerzas tuvo que considerar seriamente la cuestión de encontrar algún medio de vida.

Luego del tratado de Versalles, Alsacia se convirtió en posesión francesa, y de esta forma los Schweitzer y los demás alsacianos pasaron a ser subditos franceses en lugar de alemanes. En las Navidades de 1919 recibió una invitación del arzobispo sueco Sóderblom para dar una serie de conferencias en la universidad de Upsala. Huésped del arzobispo, éste le sugirió que hiciera una gira por las ciudades más importantes de Suecia dando conferencias y recitales de órgano.

Continuó por este caminos varios años, hasta que el 21 de febrero de 1924 Schweitzer inició su segundo viaje a Lambarene, cerca de once años después de haberse dirigido allí con su esposa por primera vez. Un joven estudiante de Oxford, de dieciocho años de edad, Noel Gillespie le acompañaba para prestar servicios durante algunos meses.  Encontró el hospital abandonado y muy deteriorado, enseguido buscó ayuda y se puso a recuperarlo, y pronto empezaron a llegar los primeros pacientes, y al mismo tiempo hubo que iniciar la reparación del hospital. Se las arregló para conquistar a media docena de africanos dispuestos a ayudarle.

Después de muchas dificultades, en el otoño de 1925 se decidió trasladar el hospital a un nuevo terreno. Todo el tiempo que había gastado, desde su regreso a África, en la reconstrucción le parecía ahora que no servía para nada. Pero el hierro ondulado que estaba llegando de Europa serviría en lo sucesivo para techar un nuevo hospital en lugar del antiguo.

No podía pagar a nungún peón-ayudante, era muy dificil convencerlos para que colaboren, y les ofrecía regalos. Los regalos que ellos preferían eran tabaco y alcohol, pero el doctor no se los daba. Les regalaba solamente cosas útiles, como cucharas, tazas, platos, cuchillos, cacerolas, mantas, esterillas, mosquiteras o telas. Día tras día proseguía aquel trabajo de desbosque.

En 1926 comenzó a construir su nueva sede medica, pero a partir de 1927 comenzó a estar muy cansado y decidió tomar unas vacaciones abandonado por un timpo su «segundo hogar» como el solía llamar a Africa.

Durante los diez años siguientes, Schweitzer iba a estar a veces largos períodos lejos de su hospital; con objeto de adquirir fondos viajaba dando conferencias por sitios tan distintos como Suecia, Dinamarca, Holanda, Francia, Suiza, Inglaterra y Checoslovaquia. Entre una y otra visita a aquellos países vivía tranquilamente con su esposa y su hijita, en Estrasburgo. En 1928 la ciudad de Frankfurt le concedió un premio en memoria de Goethe, que se concedía por «servicios ada humanidad» y con parte del dinero recibido construyó una casa en Günsbach, pensada con mas habitaciones para recibir sus amigos.

En  1939, se declaraba la segunda guerra mundial, de modo que Schweitzer decideregresar a su Hospital, encargó grandes cantidades de medicamentos y compró muchos sacos de arroz tan pronto como llegó a África. El hospital había crecido sin cesar. Niñitos que antiguamente se veían condenados a morir por haber perdido a sus madres estaban ahora bien atendidos. Veintenas de hectáreas de tierra estaban en cultivo.

Había guisantes, judías, tomates y otras hortalizas en el huerto, y otro huerto lleno de árboles frutales. Durante la guerra tuvo tanta fruta que podía cambiar parte por arroz para dar de comer a la gente. Los pacientes africanos y sus amigos vivían principalmente a base de bananas y yuca.

En 1948, a los 73 años, regresó de nuevo a Europa. Estaba muy cansado, pero una visita a la Selva Negra y luego a Suiza le infundieron nueva vida. En Suiza tuvo  la gran alegría de ver a su hija Rhena y al esposo de ésta, y, por primera vez, a sus nietos. Es un hombre modesto que se preocupa muy poco de obtener reconocimiento o alabanza para sí, anhelándolos en cambio para su hospital. En 1952 recibe el premio Nobel de la Paz, entre otros premios internacionales. En 1953 se le dio la medalla de la Royal African Society.

En el discurso que el 4 de noviembre de 1954 pronunció en Oslo con motivo de recibir el Premio Nobel de la Paz, suplicaba que las naciones del mundo trabajaran todas juntas en favor de ella. El 14 de enero de 1956 celebró su 85 cumpleaños; más de la mitad de su larga vida la había pasado al servicio del pueblo africano.

La hora de la muerte le sobrevino a Schweitzer en la noche del 4 de septiembre de 1965. Muerto a los 90 años puede constituir un enigma no sólo para una nueva generación, sino para varias nuevas generaciones.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Albert Schweitzer “el medico misionero” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografía de Gatica Mono Gatica Figuras del Boxeo Argentino

Biografía de Mono Gatica- Boxeo Argentino

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Luis A.
Firpo
José M. GaticaPacual
Perez
Oscar BonavenaNicolino LoccheCarlos Monzón

JOSÉ MARÍA GATICA: ídolo nacional desde el ring del Luna Park, convirtiéndose en un ícono tan emblemático de la Ciudad deBiografia de Gatica Mono Figuras del Boxeo Argentino Grandes CampeonesBuenos Aires como el obelisco o la casa del “francés” Carlos Gardel.

En en el Día de la Patria, 25 de mayo de 1925, en San Luis nacía uno de los ídolos mas recordados del boxeo argentino, el «Mono» Gatica.

Nunca le gustó su apodo, prefería «el Tigre», y de él se han contado muchas historias y anécdotas, sobre todo por su corazón y solidaridad con los pobres , por lo que el sector mas popular de la gente que protagonizó el movimiento del 17 de octubre de 1945 y se vio representado por el peronismo, se identificó con su trayectoria de la pobreza al estrellato.

El Mono nunca fue campeón argentino ni peleó por el título del mundo. Peleó entre el 45’ y el 56’, es decir su campaña profesional duró más o menos exactamente el tiempo del poder peronista, movimiento del cual pareció ser también bandera con el General sentado a la vera del ring en más de una ocasión. Gatica fue un símbolo de la época en que el Justicialismo reivindicó a la clase trabajadora y trabó amistad con su creador, Juan Domingo Perón.

Creció en el barrio porteño de Constitución, donde vendía diarios como canillita o emprendía las “changuitas” que le permitieran subsistir, como hacían miles de niños en el desamparo de la época.

«Tiró los primeros guantes» con el rusito Emilio Samuel Palanké, con quien entabló una larga amistad, y quien sería unos de los amigos mas fieles en la vida del «Mono». El rusito siempre recordaba como Gatica lo trataba , y cuanto había podido conocer Buenos Aires gracias a su ayuda, hasta cuando su padre estaba enfermo, el «Mono», le arrendó una pieza particular, ….»así era el mono, desprendido y con un gran corazón».

El “Mono” marcó un récord de 85 peleas ganadas, 71 por KO, siete derrotas y tres empates.  Debutó profesionalmente el 7 de diciembre de 1945 ganándole por nocaut en el 10 round a Leopoldo Mayorano. Si bien no peleó por el título llegó a enfrentar al campeón mundial Ike Williams, quien lo noqueó en una vuelta, el 5 de enero de 1951, en Nueva York. Nicolás Preziosa su entrenador, lo abandonó por lo desordenado y falta de ganas de entrenar en el gimnasio

Gatica tuvo su última pelea el 6 de julio de 1956 contra Jesús Andreoli, a quien ganó por nocaut técnico en el cuarto round.

Gatica tenía su ideología política, y estaba muy comprometido con el peronismo, ya proscripto por la Revolución Argentina de Aramburu, y luego de su ultima pelea fue detenido con una excusa deportiva, pero en realidad la cuestión era política.

Al igual que Firpo, Gatica tuvo una serie de peleas con Alfredo Parra, que han quedado en el recuerdo y que convocó a a multitudes. Inicialmente dos amateurs, donde ganó una cada uno, y luego cuatro profesionales, donde también se repartirán las victorias.

En una de esta ultima peleas, es donde se inició la leyenda de coraje del Mono, porque Parra le quiebra la mandíbula con un zurdazo impresionante , pero Gatica sigue luchando casi inconciente hasta el 5º asalto donde el árbitro decide parar la pelea. Esta actitud le valió el premio al valor de sus seguidores, quienes le confirieron la inmortalidad a través del tiempo, por sus relatos heroicos de este especial ser que solo quería combatir para triunfar, como había aprendido en la calle desde muy pequeño, donde cada día salía a enfrentar y a pelear la vida.

Con apenas 38 años, un domingo por la tarde luego de un partido de fútbol en la cancha de Independiente de Avellaneda, en el que -los diablos rojos vencieron a River por 2 a 1, al salir de la misma donde vendía muñequitos sufrió un accidente al querer ascender a un colectivo, cayendo bajo las ruedas que lo aplastaron..

Tirado en la calle Herrera, de Avellaneda, manchado de sangre, con los ojos abiertos puestos en otro vendedor de muñecos, repitió: «No me dejés solo, hermano; levantáme, no quiero estar tirado«.

Estuvo dos días internado hasta que falleció el 12 de noviembre de 1963. Fue velado en la sede de la Federación Argentina de Box (FAB), porque en su Luna Park se estaba desarrollando un espectáculo de la Orquesta Sinfónica de Inglaterra, que no se podía suspender.

El periodista Jorge Montes escribió un libro su vida con innumerables anécdotas del boxeador, y mas tarde, en 1995 la película «Gatica» dirigida por Leonardo Favio.

Grandes Boxeadores de la Historia

Biografia de Firpo Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de Boxeo

Biografía de Firpo – Boxeadores Argentinos

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Luis A.
Firpo
José M. GaticaPacual
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Oscar BonavenaNicolino LoccheCarlos Monzón

Apenas comenzó el atardecer del 1° de septiembre de 1923, el centro de Buenos Aires registró un movimiento poco habitual. Compactos grupos de personas se concentraban a lo largo de la calle San Martín, en la Avenida de Mayo y en casi todas las arterias adyacentes.

En los clubes de barrio pasaba algo similar, y todo aquel que disponía de uno de los precarios radiorreceptores de entonces tuvo que tolerar una pacífica invasión de familiares y conocidos. El motivo de ese inusitado interés era ía pelea que disputarían a las 22 en Nueva York el campeón mundial de peso pesado, Jack Dempsey, y el argentino Luis Ángel Firpo, aspirante al título.

«El Toro Salvaje de las Pampas», como bautizaron los periodistas norteamericanos al retador, había nacido en Junín, provincia de Buenos Aires, el 11 de octubre de 1894, y se había iniciado en las lides boxísticas en 1916.

Luis Ángel Firpo boxeador argentino que Nació en Junín en 1894 y falleció en 1960. Conocido como El “Toro Salvaje de las Pampas” fue la primera gran leyenda del boxeo argentino. Fue un boxeador de pesos pesados, de gran coraje y arrojo, cualidades que fueron confirmadas en su gran y recordada su pelea con Dempsey el 14 de septiembre de 1923 en New York.

De niño llegó a Buenos Aires entrenando en Almagro Boxing Club, y debutó como profesional el 10 de diciembre de 1917 y su récord fue de 31 victorias, 26 por KO, cuatro denotas y siete sin decisión. El 30 de abril de 1920 ganó el Sudamericano de su categoría en Santiago de Chile tras vencer por KO al local Dave Milis en el primer round. Su brava actuación popularizó el boxeo en el país e influyó para que se terminara con la prohibición que regía sobre el pugilismo argentino.

Luis Ángel Firpo

Entre 1923 y 1926 realizó en EE.UU. 14 peleas, pero la que lo llevará al estrellato para siempre, sera aquella frente al campeón mundial de pesos pesados Jack Dempsey. Según relato de Horacio Estol en su libro Vidas y Combates de Luis Ángel Firpo, Firpo peleó con el húmero quebrado. La pelea lógicamente fue muy corta, apenas dos round, pero suficientes para demostrar su valor en el cuadrilátero.

En el primer round el campeón mundial lo volteó siete veces, pero cuando Firpo logró hacerle llegar unos de sus puños, Dempesy fue literalmente arrojado fuera del ring, cosa increíble, por lo que el mismo árbitro contó tan lento que dio a tiempo a recuperarse y volver al combate. Habían pasado 17 segundo y nuevamente el campeón estaba para seguir la pelea.

Esta pelea es siempre recordada como un acto de gran bravura y coraje, fue el 14 de septiembre de 1923, en el Polo Grounds de Nueva York, frente a 80.000 apasionados espectadores. Ese día fue se lo considera como un hito histórico para el boxeo nacional, y se la recuerda como la Pelea del Siglo, por lo que se celebra en esta fecha el día del boxeador argentino. También un equipo de futbol llamado “Tecún Umán” de la ciudad de Usulután el El Salvador, decidió cambiar su nombre por el de “Luis Ángel Firpo”. Dempsey conservó su corona y el arbitro fue suspendido por casi dos meses por la Asociación de Boxeo.

Fue primer acontecimiento deportivo transmitido por radio al país. Ello ocurría desde el diario La Nación que se amplificaba por megáfono la transmisión de radio Cultura, para que la escuchara la multitud reunida en la calle. Lo mismo se hizo en el antiguo Luna Park, ubicado en Corrientes 1066 (donde hoy se encuentra el Obelisco), aunque allí se cobraban 30 centavos para escuchar la pelea. Era la primera relación de la firma Ismael Pace – José Lectoure con el boxeo. También desde lo alto de los 22 pisos del Palacio Barolo, inaugurado el 7 de julio de ese año, transmitió con sus luces el resultado de la pelea.

Se retiro con una última victoria frente a Spalla en 1926, pero retorno al ring diez años después donde fue vencido por el chileno Godoy en el Luna Park, en el 3º round.

Los últimos años de su vida, los pasó con cierta soltura económica, y se dedico junto a otras grandes figuras del deporte nacional a organizar torneo y juegos panamericanos, recorriendo en 1950, mas de 15 países de América en un par de meses para asegurar la participación de Argentina en los juegos de 1951.

Tras un ataque cardíaco, Luis Ángel Firpo falleció en Buenos Aires el domingo 7 de agosto de 1960. Tenía 65 años.

Así describía el periódico «LA RAZÓN» aquel memorable momento: «Buenos Aires no durmió esa noche. Temprano la población se volcó a las calles en busca del lugar donde pudiera saber con la mayor rapidez lo que estaba ocurriendo en Nueva York. Para evitar que la gente desertara de los espectáculos públicos, se había instalado en los mismos una especie de «servicio de información». Alguien iba a ir dando cuenta del desarrollo de la pelea a medida que llegaran las noticias por cable. Frente a los diarios se aglomeraban multitudes.

La Avenida de Mayo presentaba un inusitado aspecto, y frente a LA RAZÓN un gentío extraordinario esperaba el resultado del gran combate. En lo alto del Pasaje Barolo se había instalado un reflector que mediante un sistema de luces informaría al público sobre el resultado del match. Si aparecía luz blanca, era porque habla triunfado Firpo. Si, por el contrario, roja, anunciaba la victoria de Dempsey. Hubo casas de comercio que coló, carón en sus escaparates muñecos de cartón imitando a los dos titanes del ring que luchaban en Nueva York, anunciando que permitirían al público la rotura de los cristales si el triunfo fuera de Firpo.

Final de la Pelea de Firpo

Llegaron las primeras noticias: «Dempsey ha sido lanzado fuera del ring». El entusiasmo del público fue delirante. Se esperaba la confirmación que podría significar la conquista del título máximo. No llegó. Por el contrarío, las informaciones posteriores daban cuenta de la victoria del campeón. Pero, a medida que se fueron conociendo los pormenores del combate, se tuvo la sensación de que el «Toro Salvaje de las Pampas» había sido despojado de un legítimo triunfo.

Y el público recorrió las calles de la ciudad protestando ruidosamente y dando vivas á nuestro campeón, el primero que había conseguido hasta entonces derribar al coloso. Dempsey nunca habla caído. Fueron los puños de Firpo los que lo pusieron al borde de una derrota espectacular que no se produjo porque el campeón contó con ayuda extraña. Firpo no había ganado el campeonato, pero llevó a lo más alto en la consideración mundial al boxeo argentino, línea que siguió manteniéndose a través de los tiempos por verdaderos exponentes del popular deporte.

Y el hecho se celebró jubilosamente hasta el día siguiente. Quedó como saldo la calidad de nuestro pugilismo y un récord de recaudación: 1.200.000 dólares. De tal suma correspondieron a Jack Dempsey 475.000, adjudicandose a Luis Ángel Firpo la cantidad de 156.000 dólares.»

Cuando sonó el gong inicial, 85.000 personas clavaron sus ojos en el ring. Apenas comenzado el combate los dos púgiles brindaron un espectáculo electrizante; Dempsey derribó seis veces consecutivas al argentino, que después de la última caída se rehizo y derribó al norteamericano aplicándole un potente derechazo en el rostro. En cuanto el campeón mundial se reincorporó Firpo le asestó otro golpe demoledor en la mandíbula y Dempsey desapareció del ring, pues cayó pesadamente en la platea. Ayudado por algunos espectadores, el campeón logró retornar» al cuadrilátero 19 segundos después —tiempo más que suficiente para que el arbitro proclamara reglamentariamente la victoria por KíO., cosa que no hizo—, y en el primer minuto del segundo round logró poner fuera de combate a Firpo. La pelea había durado menos de cinco minutos, pero pasó a la historia: fue un verdadero duelo de titanes y, como declaró el vencedor años después, «cualquiera de los dos pudo -resultar triunfador hasta el momento en que fue asestado el golpe definitivo».

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:

Las imágenes quizás hayan sido de las mas vistas por generaciones de argentinos. Duran pocos segundos y nos transmiten un electrizante momento deportivo: Luis Ángel Firpo, «El toro de las pampas», lanza fuera del cuadrilátero a Jack Dempsey, «El asesino de Ma-nassa». Combatieron el 14 de septiembre en el Polo Ground de Nueva York por la corona mundial del estadounidense. La sensación que se observa en la película es de cinco o seis segundos.

Ese tiempo tarda Dempsey, según el filme, en regresar al ring ayudado por algunos periodistas. Luego, ganó por nocaut en el segundo round. Algunos atentos observadores dicen que aquel lapso fuera de las cuerdas duró 17 segundos, que la película está cortada y que entonces algún día tendrá que repararse la injusticia y consagrar al argentino nacido en Junín el campeón de todos los pesos. Sobre aquel combate y desde aquel siglo viejo, aquí en estas tierras no se habla más de otra cosa. ¿Cuántos segundosfueron? Quienes aquel septiembre aguardaban las noticias del combate recién verán la grabación mucho tiempo después.

Para unos miles, la espera del resultado consistió en mirar hacia arriba del Palacio Barolo en Avenida de Mayo y permanecer con los ojos puestos en el faro. Si la luz era verde, había ganado Firpo. Si la luz era roja, había ganado Dempsey. Las crónicas dan cuenta de sombreros revoloteando cuando la luz verde, al volar Dempsey del ring, ilusionó a los argentinos por poco tiempo.

Toda evocación suena hoy fantástica. La bata a cuadros del gigantesco Firpo. Multitud en el Luna Park siguiendo la transmisión por radio Sud América, otro tanto frente a las pizarras del diario Crítica. Noventa mil personas en el estadio neoyorquino. Un millón de dólares de recaudación. Y diecisiete segundos de inmortalidad.

Fuente: Periódico El Bicentenario N°6 Período 1910-1929
Crónica de la Época
Nota de Pablo LLonto Periodista

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LOS MAS DESTACADOS CAMPEONES DE TODOS LOS PESOS
JohnL. Sullivan, campeón de pelea «apuño limpio» en 1892.

James J. Corbett, primer campeón de todos los pesos según las reglas de Queensberry, cuando derrotó a Sullivan el 7 de septiembre de 1892 en pelea ganado en el round 21 en Nueva Orleans.

Robert L. Fitzsimmons le arrebató el título a Corbett el 17 de marzo de 1897, en el round 14, pelea ganada por K.O. en Carson City, Nevada.

James J. Jeffries se convirtió en campeón del mundo el 9 de junio de 1899, al derrotar a Fitzsimmons en Coney Island, N. Y. en el décimo primer round. Se retiró invicto en 1905.

Tommy Burns disputó el título con Marvin Hart el 23 de febrero de 1906. Burns ganó la pelea por puntos en un combate pactado a 20 rounds.

Jack Johnson fue el primer negro que conquistó el título de todos los pesos al ganarle a Burns en 1908. Pero tuvo que pelear por la corona de nuevo, ya que se la negaron, al derrotar a Jeffries, que intentó un regreso al ring, el 4 de julio de 1910 en la ciudad de Reno, Nevada.

Jess Willard le arrebató el título a Johnson el 5 de abril de 1915. Le costó 26 rounds lograr esta proeza.

Jack Dempsey (nombre verdadero William Harrison Dempsey) le quitó el título a Willard el 4 de julio de 1919. Dempsey ha sido uno de los campeones más populares y el box le permitió hacer una fortuna de uno 5 millones de dólares.

John L. Sullivan

El legendario John L. Sullivan debe ser considerado el primero de los grandes campeones (conquistó el título disputado por primera vez en 1892) del «nuevo box», sujeto a las Reglas del Marqués de Queensbury y cuando todavía competían a puño limpio.

Gene (James Joseph) Tunney derrotó a Dempsey por puntos el 23 de septiembre de 1926. En el match de revancha se produjo el episodio de «la cuenta larga» y volvió a ganarle a Dempsey. Tunney se retiró invicto en 1928.

Max Schmeling, boxeador alemán, disputó con Jack Sharkey la corona dejada vacante por Tunney y ganó la pelea en el cuarto round debido a un «foul» de su contendor. La Comisión de Box de Nueva York lo proclamó campeón varios días después del encuentro, que se llevó a cabo el 12 de julio de 1930. (Se llama «foul» en el box (igual que en otros deportes) a un golpe «ilegal» conforme al Reglamento vigente.)

Jack Sharkey le arrebató la corona a Schmeling en una pelea decidida por puntos, el 21 de junio de 1932.

Primo Camera, de Italia, le ganó a Sharkey la pelea en el sexto round el 29 de junio de 1933.

Max Baer le arrebató la corona a Camera en el décimoprimer round en Long Island City el 14 de junio de 1934.

Jim Bradock le quitó la corona a Baer exactamente al año, en una pelea a 15 rounds ganada por puntos.

Joe Louis, el segundo negro en conquistar el título, derrotó a Bradock en el octavo round por K.O., en un match realizado en Chicago el 22 de junio de 1937. Hasta ese momento era el boxeador más joven (23 años) que conquistaba la corona de todos los pesos. Defendió su título en 25 oportunidades. Se retiró invicto en 1949 y no tuvo éxito cuando intentó reconquistarlo un año más tarde.

Ezzard Charles y Jersey Joe Wallcott se batieron por la corona que dejó vacante Louis. Ezzard Charles ganó la pelea por puntos después de 15 rounds y fue proclamado el nuevo campeón.

James J. Corbett,

James J. Corbett, apodado ‘»gentleman Jim» por la limpieza de su estilo. El 7 de septiembre de 1892, en un match realizado en Nueva Orleans, recuperó el título mundial que ostentaba Sullivan. El combate duró 21 rounds.

Jersey Joe Walcott, dos años más tarde, ganó por K.O. a Charles y a los 37 años de edad se convirtió en el campeón de más años que alcanzara la corona. Su verdadero nombre era Arnold Cream.

Rocky Marciano (Rocco Marchegiano) terminó con el reinado de Walcott al ganarle por K.O. en el round 13, en una pelea concertada en Philadelphia el 23 de septiembre de 1952. Marciano defendió 6 veces su título y se retiró en abril de 1956 sin conocer ni una derrota en su carrera profesional.

Floyd Patterson se batió con Archie Moore por el título vacante dejado por Marciano. A los 21 años de edad, se convirtió en el campeón más joven de los pesos pesados. Perdió su título con el sueco Ingemar Johansson, pero lo recuperó en la revancha. Johansson pidió una nueva revancha que también perdió. Patterson fue, entonces, , el primer campeón mundial que recupera una corona.

Charles «Sonny» Listón le ganó a Patterson en el minuto 2:06 del primer round en un match pactado a quince.

Cassius Clay le quitó el título a Listón por K.O.T. al no presentarse Listón a continuar el combate en el séptimo round. La pelea se realizó en Miami Beach el 25 de febrero de 1964.


Una historia más reciente de:
SUGAR RAY LEONARD: OTRO FENÓMENO DEL BOX

SUGAR RAY LEONARDEl 11 de febrero de 1979, un jovencito delgaducho, que parecía tener alas en sus piernas, una vista de alcón y la rapidez de una cobra para lanzar sus puños, se batió por el derecho a optar al título mundial de los peso welters que ostentaba Wilfredo Benítez. En su camino hacia el título se hallaba Fernand Marcotte.

La pelea con Marcotte se iba a celebrar esa noche en Miami Beach y Leonard noqueó a Marcotte en el octavo round, lo que los expertos consideraron una verdadera hazaña: Marcotte era duro, pegaba muy fuerte y a su lado, Leonard parecía un niño.

El 30 de noviembre de ese mismo año, en Las Vegas, en una pelea promocionada «en grande», cuando el mundo boxeril parecía centrarse y reducirse sólo en Muhammad Ali, Sugar Ray Leonard llegó entero al último round (la pelea había sido pactada a 15) y sorpresivamente sacó un derechazo que dejó K.O. al campeón. Los peso welters ya tenían otro campeón.

En ese mismo tiempo, un boxeador panameño se estaba preparando también para disputar el título mundial de Benítez: Roberto «Mano de Piedra» Duran. Duran tenía un historial impresionante de victorias, todas por K.O., y desafió a Leonard. El 20 de junio de 1980 Duran le arrebató la corona a Leonard, pero el gusto le duró poco.

El 25 de noviembre, 5 meses después, en el match de revancha, después de resistir siete rounds en que Leonard le castigó de manera implacable, todo el mundo (por televisión) y el público que repletaba el estadio, vieron a Duran corriendo por el ring en el octavo round, quitarse el protector bucal y hacer desesperadas señas de que no quería continuar boxeando. El árbitro dio por terminado el encuentro y Leonard recuperó el título de los welters (una categoría con un máximo de 147 libras de peso).

Como si esto fuese poco, en 1981, exactamente el 16 de septiembre, Leonard decidió combatir con Tommy Hears, que ostentaba el mismo título que él en la Asociación Mundial de Boxeo (Leonard tenía el del Consejo Mundial de Boxeo*). Leonard noqueó a Hears en el round 14 y se convirtió en campeón de los títulos unificados en los welters.

Poco después se batió con un desafiante africano, Ayub Kalule, derrotándolo también. En ese momento sólo Ali y Leonard atraían tanto público y tantas apuestas en el box, y sus recompensas rivalizaban. En la revancha con Duran, Leonard se llevó 8 millones de dólares.

Después vinieron algunos intentos por subir de categoría y conquistar otra corona. Todo lo que intentaba Leonard era un éxito, un éxito electrizante.

Hasta que su médico, el mismo que atendió a Ali durante 20 años, detectó que Leonard tenía un desprendimiento en la retina. Fue operado con éxito. Se sabe que otros boxeadores han continuado en el ring después de semejante operación, pero se corre el riesgo de quedar ciego y Leonard, con mayor habilidad que Ali, supo colgar los guantes a tiempo.

En su breve pero estelar carrera boxística, ha hecho una fortuna de más de 20 millones de dólares.

HECHOS, sucesos que estremecieron al siglo N°5  Historia del Box y sus Grandes Campeones

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