Armas Militares Armas en la Edad Media Cronología de las Armas La Evolución De Las Armas Primeras Armas de Fuego Matemáticos Medievales

Nueva Política Económica en Rusia La Formación de URSS (NEP)

FORMACIÓN DE UNIÓN DE PAÍSES SOCIALISTAS (URSS)
LA NUEVA POLÍTICA ECONÓMICA DE LENÍN

ANTECEDENTES: Luego de la Revolución Rusa, una de las primeras decisiones de los soviets fue retirarse de la Primera Guerra Mundial, en 1918. Rusia firmó con las potencias centrales de Europa el tratado de Paz de Brest-Litovsky para dedicar todos sus esfuerzos a la transformación revolucionaria del país, como fue la transformación del Partido Bolchevique en Partido Comunista.

La industria pasó a ser controlada por los soviets, los bancos se nacionalizaron y se suprimieron los latifundios. El nuevo gobierno se enfrentó a los partidarios del antiguo régimen durante una guerra civil de tres años. Por otro lado, la nacionalización de todos los medios de producción provocaron una crisis económica que llevó a Lenin a tomar conciencia de que la revolución llevaba un ritmo rápido y decidió detener su proceso con la Nueva Política Económica (NEP). En la que se respeten ciertas formas de propiedad.

En Guerra Civil, de varios años de duración, los bolcheviques habían vencido, pero la nueva Rusia comenzaba mal: desde 1918 a 1920, siete millones de hombres habían sido víctimas del hambre, de las epidemias y de la guerra civil. Además, las esperanzas de Lenin de que la revolución se extendería en el exterior resultaron vanas. Lenin era un internacionalista y creía firmemente que, después de la gigantesca matanza de la guerra mundial, los obreros de Occidente se lanzarían también a la revolución comunista.

Por otra parte, muchos bolcheviques creían  que Rusia estaba demasiado débil, demasiado atrasada, insuficientemente industrializada y cultivada para realizar el socialismo de una manera decisiva y que éste no triunfaría, si no se imponía en Occidente. Según las teorías marxistas, eran, en efecto, los países occidentales, con su proletariado numeroso, concentrado, bien organizado y rico en tradiciones, los que darían la señal de la revolución contra un capitalismo llegado a su «última fase».

Lenin en Rusia, crea la nueva politica economica

Lenin había exhortado a los socialistas de izquierda del mundo entero a que rompiesen con la vieja social-democracia reformista, denunciada a causa de su «traición» nacionalista y belicista de 1914, y en muchos países europeos —Francia, Alemania, Italia— había partidos comunistas en vías de formación o constituidos ya.

En marzo de 1919, se había creado la III Internacional Comunista (o Komintern), centro director revolucionario que debía educar, orientar y ayudar a los nuevos partidos comunistas (incluso financieramente), decidir la estrategia y la táctica de la revolución mundial. (Con eso justificaban los gobiernos su intervención en la guerra civil contra los bolcheviques, que proclamaban su intención de destruir el mundo burgués).

En 1918, se creyó en Moscú que el contagio revolucionario se extendía. Trotsky declaraba: «O la revolución rusa origina un movimiento revolucionario en Europa, o las potencias europeas aplastarán a la revolución rusa». El movimiento espartaquista en Alemania, la revolución húngara de Bela Kun, las formidables huelgas en Inglaterra, en Francia y en Italia septentrional parecían, en efecto, confirmar las esperanzas de Lenin, pero no tardó en producirse el reflujo.

El «Capitalismo en descomposición» estaba mucho más fuerte de lo que se pensaba: el espartaquismo fue aplastado en Berlín, la dictadura de Bela Kun no duró más de cinco meses, y las huelgas en Occidente no prosperaron. Por el contrario, fue Rusia la que sufrió la más terrible crisis: oposición de los campesinos, pérdida de las cosechas, hambre y tifus en 1921, «el año negro», y disminución del 70% de la producción industrial.

La población moría por millones o se veía reducida a un estado esquelético, y bandas de muchachos abandonados saqueaban y mataban para no morir. América envió socorros, y el explorador Nansen hizo colectas en toda Europa, con la bendición del Papa. Y estalló la crisis política: los marinos de Kronstadt, la base naval de Petrogrado, que habían sido la punta de lanza de la revolución y de la guerra civil, decepcionados por la inactividad y «olvidados» por el gobierno, que se había trasladado a Moscú, y en contacto con el sufrido campesino, se sublevaron, en febrero de 1921: «¡Vivan los soviets, mueran los bolcheviques!».

Anarquistas y antiguos guardias blancos se unieron a ellos. Sobrevino el desastre: las tropas rojas leales, dirigidas por Tujachevsky, y los delegados del X Congreso del partido comunista aplastaron a los héroes de la revolución, después de atravesar el Golfo de Finlandia helado: los jefes de la revuelta fueron pasados por las armas. Lenin se dio cuenta de que el paso inmediato al socialismo era un error, y decidió’ dar marcha atrás, proclamando una nueva política económica (NEP).

LA NEP Y LA REORGANIZACIÓN
Se suprimieron las requisas agrícolas, sustituidas por un impuesto en especie, se restableció la libertad de comercio, y los campesinos pudieron vender sus artículos en los mercados. El derecho de herencia fue restablecido también. Las pequeñas empresas industriales fueron desnacionalizadas y reaparecieron los artesanos.

El Estado conservó, ciertamente, la industria pesada, el monopolio del comercio exterior y la dirección general de la economía, pero se recurrió al capitalismo extranjero, por medio de sociedades mixtas en las que el Estado Soviético se reservaba el 50 96 del capital. Se admitieron también especialistas extranjeros, los spets, ingenieros u obreros altamente cualificados.

Los resultados fueron favorables: los campesinos se dedicaron de nuevo a sus trabajos, en los mercados reaparecieron los productos, se estabilizó el nuevo rublo y la industria volvió a ponerse en marcha, aunque sus productos seguían siendo caros. Los nepmans y los kulaks ganaban dinero y lo gastaban con ostentación, y el desorden y la miseria subsistían, pero el país salía lentamente del infierno y volvía a vivir. Al mismo tiempo, el Estado se había reorganizado.

En 1922, Rusia, que, con la pérdida de Finlandia, de los Estados Bálticos y de la Besarabia, se había quedado reducida a 130 millones de habitantes, se rigió por una nueva organización territorial: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), basada en cuatro grandes Repúblicas, que eran la República Federativa de Rusia (las nueve décimas partes del país, incluyendo Siberia), Rusia Blanca en el Oeste, Ucrania al Sur, y Transcaucasia (Azerbayán, Armenia y Georgia, incorporada a la Unión, después de haber constituido, durante poco tiempo, una república independiente).

La unión quedaba abierta y podía ampliarse: a ella se unieron después las repúblicas del Turkestán musulmán, formadas por las poblaciones kazakas, turkmenas, uzbecas, tagikas y kirghises, todas parientes de los turcos. Por último, hubo también numerosos territorios autónomos, correspondientes a diferentes grupos étnicos (carelios, moldavos, alemanes del Volga, etc. Y hubo, incluso, un estado judío, el Birobiyán).

Al año siguiente se elaboró la Constitución de la URSS: un Soviet de la Unión elegido delegaba sus poderes en un Comité ejecutivo central, Tsik, dividido en dos cámaras: Soviet Federal y Soviet de las Nacionalidades. En los intervalos de unas sesiones a otras, un praesidium ejercía el poder y designaba el órgano ejecutivo permanente, el Consejo de los Comisarios del Pueblo. En realidad, no había más que un jefe: el partido comunista. Tenía en su poder todos los resortes, no había oposición, designaba los candidatos oficiales y las votaciones se hacían por el sistema de levantar la mano.

EL PARTIDO COMUNISTA-STALIN, SECRETARIO GENERAL
El Estado era el partido: todos los organismos administrativos y judiciales estaban controlados por sus células, y todas las decisiones importantes eran adoptadas por los dirigentes del partido. La poderosa personalidad de Lenin dominaba a hombres de tendencias y temperamentos muy diferentes, como Trotsky, Stalin, Rykov, Zinoviev, Kamenev, etc.

Si la NEP devolvió una cierta libertad a la economía, la sublevación de Kronstadt tuvo una influencia decisiva en los trabajos del X Congreso: no sólo fueron oficialmente suprimidos los partidos de la oposición (mencheviques y socialistas revolucionarios), sino que se prohibió la oposición organizada en el seno del partido, cuando antes había estado’ admitida, del misrtro modo que se admiten diversas tendencias en los partidos democráticos.

En el Congreso se había manifestado la Oposición Obrera de Alejandra Kolontai, que quería dar el poder a los sindicatos y condenaba ya la dictadura del partido, el centralismo burocrático. Por el contrario, Trotsky defendía la integración de los sindicatos en el Estado que representaba el interés general, comprendido  el  de  los  obreros,  y  Lenin, que recelaba del anarcosindicalismo, se unió a los centralizadores autoritarios. Al votar contra el derecho a la oposición, Trotsky preparaba su propia derrota.

En vida de Lenin, se mantenía un cierto equilibrio, así como una cierta libertad de crítica y de opinión, pero, ante las dificultades, el partido tendía a endurecerse, a imponer una lisciplina de hierro, en nombre de la sagrada causa. En abril de 1922, Stalin fue nombrado secretario general del Comité Central.

José Vissarionovich Dyugachvili (ver Biografía) era un georgiano, nacido en Gori, en 1879. Hijo de un zapatero remendón, que se había convertido en obrero de una fábrica, y de una campesina cuyos padres habían sido siervos, se quedó huérfano muy pronto. Gracias a los sacrificios de su madre y a una beca, el niño, voluntarioso, tenaz, inteligente, fue enviado al seminario ortodoxo de Tiflis.

Adolescente aún, simpatizó con las ideas revolucionarias marxistas y se unió a los círculos socialistas clandestinos. Expulsado reí seminario, se convirtió, a partir de 1901, en un «permanente», en un «ilegal», en un propagandista del movimiento, tomando el seudónimo de Stalin, «el hombre ce acero», así como Lenin era «el hombre de Lena». Organizó huelgas, células, im-rreuras clandestinas.

Detenido en 1902, fue deportado a Siberia, se evadió y reunió su actividad militante; conoció a Lenin en 1905, y participó en el Congreso del partido socialdemócrata en Estocolmo. Desde 1907 a 1910, trabajó en Bakú.

Detenido y deportado de nuevo, llegó a ser, después de su liberación, miembro del Comité Central y editó el primer número de «Pravda». Desde 1913 a 1917, estuvo desterrado en Siberia, hasta que la revolución de febrero abrió las prisiones y los penales. – Durante la revolución de octubre, su actividad fue menos importante que la de Lenin y la de Trotsky.

Era metódico, paciente, prudente, más hombre de acción y organización que teórico; escribía con un estilo denso, estudiado, lleno de repeticiones, con palabras y giros de la lengua litúrgica aprendida en el seminario. Un ensayo sobre el problema nacional visto a. través del marxismo le valió el nombramiento de Comisario de las Nacionalidades. Lenin apreciaba su calma, su serenidad, su ardor en el trabajo.

Se distinguió en Tsaritsin, durante la guerra civil, donde ya, con su amigo Vorochilov, un incidente le enfrentó con Trotsky. En 1919, fue nombrado Comisario de inspección obrera y campesina, encargado del control del aparato administrativo. Su nombramiento de secretario general, tres años después, le situaba en una posición de privilegio y le daba vara alta en la «máquina» del partido, al nivel de los dirigentes del «buró» político: Lenin, Trotsky, Kamenev Bujarin, el teórico, Zinoviev y Tomsky, jefe de los sindicatos.

Ver: La Muerte de Lenín

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo 12 La Gran Aventura del Hombre Editorial CODEX

Origen del Ajedrez:Breve historia de la evolución del ajedrez.

Breve Historia del Origen del Ajedrez

El conjunto del juego de ajedrez con el tablero y las piezas colocadas en posición inicial nos hace recordar un campo de batalla, definido por unos límites en el cual se enfrentan dos ejércitos claramente diferenciados prestos a entrar en combate.

Las 64 casillas por donde ha de discurrir la confrontación están bien diferenciadas, siendo de color claro la mitad de ellas y la otra mitad, de color oscuro. Nos puede correr la imaginación con multitud de batallas disputadas en este mundo claramente definido, haciéndonos retroceder en el tiempo donde la caballerosidad y las reglas estrictas de lucha marcaban las pautas de la batalla.

A través del mismo nos llega un modelo de sociedad militar donde se reflejan las grandes gestas (la heroica coronación del peón y su transformación después de todas las penalidades pasadas) y miserias que se producen (la perdición de un gran ejercito debido a la rápida acción de un comando suicida).

juego del ajedrez

Sobre leyendas de este juego

La leyenda nos sitúa su nacimiento en la India, su inventor un brahmán llamado Sissa Ben Dahir lo concibió para distracción y ocio de un rey, tal  fue el éxito en la corte de dicho rey que ofreció a tan brillante inventor que eligiera su recompensa. El brahmán solicitó que le fuera concedido un grano de trigo en la primera casilla del tablero, dos en la segunda,  cuatro en la tercera y seguir doblando la cantidad hasta totalizar las 64 casillas del tablero. Dejo a disposición de la gente que tenga una calculadora a mano, el saber la cantidad de granitos de trigo le correspondían al sabio por la invención del juego, dudo que el rey pudiera hacer frente a dicha comanda, ya que la cifra final es tan elevada que  sobrepasa la producción mundial de trigo de la actualidad.

Casi todos los escritos que hay sobre los orígenes del ajedrez tienden a realzar el influjo que ejerce a todo aquél que lo practica. Las leyendas  se originan en distintas civilizaciones pero en su mayoría se sitúan en el Lejano y Cercano Oriente. Dichas narraciones fueron transmitidas de forma oral y los árabes, al ser los sucesores de la tradición cultural de la zona indo-persa por derechos de conquista, fueron los que asimilaron las tradiciones del ajedrez a su cultura. Con el tiempo pasaron a ser escritas adaptándolas a su conveniencia.

Algunas divergencias sobre los orígenes

Una de las historias de los orígenes del ajedrez tuvo fuerte arraigo en la Edad Media que daba como inventor del juego a Palamedes, combatiente en la guerra de Troya. Cuenta la leyenda que Ulises lo odiaba por ser su genio superior al de él, aunque el héroe de Troya al final consiguió ganar. Un estudioso llamado Souterus lo reconoció como posible creador del juego.

La fuerte influencia que los clásicos griegos ejercieron en esta época (la Edad Media) sobre todo realzado con los trovadores y juglares que transmitían leyendas e historias por medio de la canción y la palabra hicieron como valedores de invención de problemas ajedrecísticos a Aristóteles, Platón, Arquímedes… aunque seguramente no fueran ellos sus autores.

 Parece que se desarrolló hasta el siglo XX, un juego que tenía fuerte parecido a nuestro protagonista, en zonas de China e Indochina; otros con similitudes en el que intervenían dados, fichas y tablero denominados petteia en los griegos o el de los romanos llamado latrunculi. Ambos se jugaban en un tablero escaqueado, aunque a modo de ser estricto su parecido es más cercano a otro juego de la actualidad, el backgammon.

 En Bizancio los griegos jugaban a un juego con similitudes, mucho antes de la aparición del ajedrez en Europa a través de la invasión árabe en España, llamado zatrikión cuya introducción es achacada a los persas. También existe una tesis sobre la creación del juego por parte de los egipcios en tiempos faraónicos. Dichas tesis fueron formuladas por Brunet y Ballet en su libro “El ajedrez, investigaciones sobre su origen” (Barcelona, año 1890) y las justificaban con unos bajorrelieves hallados en tumbas con el escaqueado del tablero. Dicha tesis goza en la actualidad de poca aceptación.

 En el siglo VII se encuentra fuertemente detallada la actividad ajedrecística en la cultura árabe a través de una inmensa colección de finales de partida denominados mansubat. Los mansubat están presentados como sería hoy en día una revista de ajedrez de resolución de problemas detallando el número de movimientos a realizar, indicando  el bando que mueve y el bando que tiene que conseguir la victoria o el empate. Altos dignatarios del mundo musulmán tenían un fuerte arraigo con el ajedrez encontrándose mansubat realizados por Visires, Califas o Emires.

Estas composiciones pueden ser consideradas como la primera gran manifestación de la introducción cultural del ajedrez en un pueblo. Para reproducir los movimientos, los árabes identificaban a las columnas del tablero por los nombres de las piezas que las ocupaban al inicio de la partida («de la torre», «del caballo»), dicha nomenclatura fue la empleada por el Rey Castellano-Leones Alfonso X el Sabio.

Los árabes llegaron a perfeccionar también un sistema de notación que sirvió de base al sirio naturalizado francés Philippe Stamma para desarrollar el actual sistema de notación algebraico único aceptado actualmente por la Federación Internacional de Ajedrez, la F.I.D.E. El nombre de las piezas

Chaturanga en el idioma de su país de origen significa “cuatro miembros”. En el ejército de la India eran esos cuatro miembros carros de combate, los elefantes, la caballeria y la infantería. Vemos la similitud con las torres, alfiles, caballos y peones de la actualidad. Posiblemente, los nombres actuales de las piezas proceden de voces arábigo-persas corruptas. De hecho, podemos afirmar hoy que, salvo  los nombres de muy fácil traducción, como caballo, rey o peón, los demás son expresiones que ya eran corrupciones del sánscrito cuando las adoptaron los persas.

Nuestro famoso erudito Souterus compara las voces de jaque y mate, con mucho criterio con «xa» y «mat», «el rey está muerto», de los babilonios que se presupone que de ahí pasó a los persas y de Persia a Occidente.

 Las labores detectivescas para averiguar de dónde sale la palabra «alfil» nos llevan hacia el «hasti», del sánscrito, a «pil», en persa, y «fil», «elefante» en árabe. Si anteponemos el artículo árabe «al» queda al descubierto su transformación al castellano.

 La llegada a Europa

No sabemos con precisión cuándo, pero seguramente antes del siglo XI ya se encontraba difundido en buena parte de Europa. Durante mucho tiempo se insistió en torno de la posibilidad de que los francos del Imperio carolingio ya lo conocieran o lo practicaran, aunque nada hay de seguro en ello, con la excepción del juego que supuestamente el califa Harum Al Raschid habría enviado como presente al soberano junto con otros regalos, como parte de un plan de buenas relaciones  entre ambos jefes.

Las piezas de ese juego se hallaban originalmente en la abadía de Saint Dennis. En la historia de dicha abadía, compuesta por Jacques Doublet y publicada en 1625, se hace referencia a su extravío por muchos años. Las piezas están grabadas, en su base, con caracteres árabes. Twiss, quien vio el juego en 1787, dice que para esa fecha había en la abadía quince piezas mayores y un peón, todas de marfil. La tesis de más confianza supone que se trata de la obra de un griego oriundo de Constantinopla.

 El juego incluye entre sus piezas una figura femenina, por lo que de ningún modo pudo haber sido elaborado por un musulmán, no sólo porque éstos nunca tuvieron esa pieza, sino porque los árabes tienen prohibida la representación de figuras, ya humanas, ya animales. El envío se produjo poco después de la coronación de Carlomagno -en la Navidad del año 800- y pudo tratarse de un regalo para su boda con Irene, la emperatriz de Bizancio (actual Estambul, en Turquía), que nunca se realizó. Forbes opina que la dama, como pieza de ajedrez,  llega a Occidente con el juego que Carlomagno recibiera como obsequio.

 Philidor ya sabía, en 1749, que el ajedrez guardado en la abadía de Saint Dennis había pertenecido al más grande emperador de los francos. Éste sería el tablero más antiguo ingresado en Occidente, pero existen otros, corroborados por referencias comprobables, como el testamento del conde de Urgel, quien legó al convento de dicha ciudad catalana, en el año 1010, su tablero con todas las piezas, según lo certifica un documento que se conserva en la actualidad en el Archivo Histórico de la Corona de Aragón.

 Tal vez uno de los documentos más importantes sea el del rey Martín El Humano, de 1410, en el que se encuentran tres carillas dedicadas a tableros y piezas de ajedrez de distintos materiales. Casi se puede decir que este rey fue un coleccionista en lo que a juegos de  ajedrez respecta.

 Ya pasada la primera mitad del siglo XI, el documento que más nos interesa es la valiosísima carta de Damiani, arzobispo de Ostia, quien en 1061 escribió al Papa Alejandro II dándole cuenta del castigo que había impuesto a un prelado de su diócesis que se  entretenía jugando al ajedrez. De esto deducimos que para esa fecha el juego de los escaques había prendido entre la clerecía y se  hallaba ampliamente difundido en el mundo medieval.

 Sin embargo, la conciencia ajedrecística tardó bastante en germinar en las mentes medievales. Prueba de ello es que la bibliografía, en lo que específicamente hace al juego, es escueta. En su mayoría se trata de composiciones de carácter literario; poemas épicos en francés antiguo, en alemán, en anglosajón u otros idiomas, en los que se da cuenta del carácter extremadamente bélico que los medievales dieron a este juego, mucho más todavía que los árabes. De hecho, el ajedrez era, en España y en otros países del occidente medieval cristiano, una de las disciplinas que debía cultivar el futuro caballero, junto con los deportes ecuestres, la caza y la buena lectura (como las Sagradas Escrituras).

 La segunda gran incorporación es el escaqueado; vale decir la alternancia de casillas claras y oscuras, o claras y rojas o rojas y negras, que si no cambia radicalmente el juego torna obsoletas algunas prácticas musulmanas, a la vez que crea alfiles de colores distintos en ambos bandos, los que no existían hasta su introducción.

 ¿Cuándo el tablero dejó de ser unicolor y pasó a ser escaqueado o ajedrezado? Tenemos una precisa alusión en una composición lírica del año 1100, aproximadamente, procedente del Sacro Imperio Romano Germánico, que se titula Einsiedeln Poem y que afirma que el tablero nuevo simplifica el cálculo de los movimientos, permite descubrir  errores o movimientos falsos y ayuda a determinar si un peón tiene posibilidades de coronar o no (recordemos que éste era,  precisamente, uno de los temas que más preocupaban a los teóricos árabes).

Del firzán a la dama

La metamorfosis del firzán en dama está ligada a la condición de la mujer en Oriente y en Occidente. Una pieza como la dama o reina, claro producto del amor cortés y la poesía trovadoresca, sólo pudo haber sido moldeada en el occidente medieval cristiano, con su alta  cuota de represión sexual. En Oriente, a la dama no se la ensalza; se la goza, se disfrutan con ella los placeres de la carne, sin culpa alguna, sin perdón ni arrepentimiento.

Etimológicamente, el proceso operado en el caso específico de la dama, hizo que de firzán se pasase a alferza, nombre que le da el rey Alfonso el Sabio en su célebre manuscrito ajedrecístico. Al latinizarse, esta voz se transforma en fercia, con lo que se da el paso clave para su metamorfosis sexual, ya que el alferza de Alfonso seguía siendo un personaje de sexo masculino. Los franceses hicieron fierce y mas tarde vierge (virgen), asociándola con la Virgen María, con lo cual ya había cambiado de sexo. Las obras en latín la bautizaron regina, en parte porque la Virgen María es la Reina del Cielo, o Regina Coelis, y en parte porque en la mayoría de las monarquías medievales la reina ocupaba un lugar importante.

 Los medievales sólo podían entender un juego como el ajedrez siempre y cuando, junto al rey, se encontrase la figura de la reina. Ella es regente de sus hijos menores de edad, hasta que estén en condiciones de hacerse cargo del trono; ella gobierna, toma decisiones, hace la guerra, hace el amor (con el rey o, en ausencia del rey, con algún gentilhombre dispuesto que hubiere en la Corte). En otras palabras, es un personaje importante y la compañía indiscutida del rey.

 En algunas regiones de Europa al rey se lo llamó dominus o señor, también por influencia religiosa; por lo tanto la reina fue llamada domina, fundamentalmente en tierras itálicas, de lo que fácilmente se pasó a donna o señora, de lo que derivó dama. Muy probablemente los españoles empezaron a llamar dama a esta pieza por influencia itálica, promediando el siglo XVI, que fue una época de intercambio fluido entre las dos penínsulas.

 Así es como se operó una de las transformaciones cruciales en la historia del ajedrez y el farzín de los persas, hecho firzán por los árabes, de sexo masculino, lento y de poca importancia en el tablero, vino a resultar la dama ágil, maliciosa, pícara y desenfrenada, capaz de ir de una punta a la otra del tablero en unos pocos movimientos, reuniendo el andar de los dos alfiles y el de la torre.

 Vías de acceso en Europa

Por los musulmanes:

 La España musulmana jugó al ajedrez mucho antes que el resto de Europa, cuando era una cuña árabe en el continente europeo que perduró siete siglos hasta la expulsión de los invasores por los Reyes Católicos, poco antes del descubrimiento de América. El ajedrez era ampliamente practicado en toda la región por moros, moriscos y mozárabes. Prueba de ello es el códice que sobre el ajedrez compusiera el rey Alfonso X de Castilla, conservado en el Palacio del Escorial. Esta magnífica obra, que según los investigadores es refundición y traducción de un tratado árabe, contiene 103 problemas, de los cuales 89 son mansubat, en algunos casos mal transcritos.

 Por los cruzados: 

Otra de las probables vías de acceso del ajedrez en Europa fueron las Cruzadas. El monje Roberto de San Remy compuso en 1099 una historia de la toma de Jerusalén por Godofredo de Bouillon en la que cuenta que los príncipes babilónicos (por referencia a la Biblia) lo usaban como «passetemps». La gesta militar predicada por Urbano II en el Concilio de Clermont Ferrand, del año 1096, había servido para que el juego completase su difusión occidental.

Al parecer, los sajones recibieron el juego de los daneses, en tiempos del rey Athelstan, entre el 925 y el 940, quienes a su vez lo habían conocido, probablemente, de los rusos, vía Bizancio. Snorri Sturluson da cuenta del interés que tenía el rey de Inglaterra, Canuto el Grande, por este juego. El ajedrez entró en Inglaterra en tiempos del rey Guillermo el Conquistador. Este monarca pretendía la corona inglesa, a la cual también aspiraba un señor noble, Harold. El rey San Eduardo el Confesor muere y Harold se apodera del trono, provocando la invasión de la isla. Tras la batalla de Hastings, en 1066, Guillermo se hace proclamar rey de Inglaterra. Éste sería el momento en el que el ajedrez entra en Inglaterra.

Ver: Historia de los Naipes

CAMPEONES DEL MUNDO DE AJEDREZ:

Adolf Anderssen (Alemania) 1859-1866

Wilhelm Steinitz1 (Austria) 1866-1894

Emanuel Lasker (Alemania) 1894-1921

José Raúl Capablanca (Cuba) 1921-1927

Alexander Alekhine2 (Francia) 1927-1935

Max Euwe (Países Bajos) 1935-1937

Alexander Alekhine2 (Francia) 1937-1946

Mijaíl Botvinnik (URSS) 1948-1956

Vasili Smyslov (URSS) 1957-1958

Mijaíl Botvinnik (URSS) 1958-1960

Mijaíl Tal (URSS) 1960-1961

Mijaíl Botvinnik (URSS) 1961-1963

Tigran Petrosian (URSS) 1963-1969

Boris Spassky (URSS) 1969-1972

Bobby Fischer (EEUU) 1972-1975

Anatoli Kárpov 3 (Rusia) 1975-1985

Gari Kaspárov 4 (Rusia) 1985-

Anatoli Kárpov 3 (Rusia) 1993-

1 Primer campeón mundial reconocido oficialmente.
2 Alekhine nació en Rusia pero se nacionalizó francés en 1917.
3 Representó a la URSS hasta su disolución en 1991.
Reconocido como campeón por la FIDE desde 1993.
4 Representó a la URSS hasta su disolución en 1991.
Reconocido como campeón por la PCA desde 1993.