Asedio y Asaltos

Historia del Transistor Sus Inventores y Aplicaciones

Historia del Transistor ,Inventores y Aplicaciones

DEFINICION: El TRANSISTOR  es un dispositivo electrónico constituido por un pequeño bloque de materia semiconductora que cuenta con tres electrodos emisor, colector y base. En su fabricación se usa germanio o silicio como elemento fundamental. Se utiliza para rectificar y amplificar los impulsos eléctricos y sustituye ventajosamente a la antigua válvula eléctronica.

esquema de un transistor

Todos los fenómenos en que intervienen electrones quedan englobados dentro de la denominación Electrónica, si bien, a menudo, ésta queda reducida al estudio de los tubos de vacío. Con las válvulas electrónicas, tal como apuntábamos al hablar de las primeras computadoras , la vida actual ha cambiado. Disponemos de radio, televisión, calculadoras, celualres, robots, etc., y cada día se nos ofrece nuevas sorpresas.

Para tener una conducción apreciable de electricidad en un vacío elevado es necesario disponer de iones. El procedimiento más generalizado para la producción de estos iones es la emisión termoiónica.

En todo conductor metálico, además de las propias moléculas, existen electrones libres. Si se aumenta la temperatura del conductor, estos electrones adquieren velocidades suficientes para escapar del metal, fenómeno que depende de la naturaleza de éste y del estado de su superficie.

Alrededor del conductor se forma una «nube» de electrones que rechaza los nuevos electrones emitidos por el metal, que a su vez son atraídos por éste, provocando el cese de la emisión.

Los extraordinarios progresos experimentados en el campo científico repercutieron en el terreno de la tecnología con inventos que, en algunos aspectos, han ido transformando la vida del ser humano. Una diminuta lámina de cristal de germanio, con dos electrodos puntiformes, que integran un transistor, se constituyó en un verdadero corazón de múltiples aparatos, desde pequeñísimas prótesis para sordos, hasta los que rigen la vida de los satélites.

Imágenes de los primeros transistores

imagenes de los primeros transistores

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TRANSISTORES. La corriente de electrones que fluye en el interior de un tubo o válvula se ha visto que también se produce a través de ciertos sólidos como el metal llamado germanio. Con la particularidad de que no requieren placa, rejilla, calefacción del cátodo ni vacío alguno.

Amplían muchísimo la corriente y pueden funcionar con baterías de una cienmilésima de vatio. Su vida es larga y su tamaño es muy pequeño. Se conocen con el nombre de transistores. Su defecto más acusado consiste en que no trabajan bien con altas frecuencias.

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HISTORIA E INVENTORES: Tres eminentes investigadores: John Bordeen -premio Nobel-, Walter Brattain y William Shackley, dieron nacimiento al transistor, que por su reducido tamaño, su bajo precio y su economía, ha resultado insustituible en los sistemas de telecomunicaciones, tele-mediciones, etc.

Durante los años de la posguerra, la tecnología cambió progresivamente los diferentes aspectos de la vida cotidiana pero, sin duda alguna, hubo un tema que trascendió a todos los demás: la encarnizada y costosa rivalidad militar entre Estados Unidos y la URSS, en la que acabaron inevitablemente envueltos los países del este europeo y las democracias de Europa Occidental.

Fue una rivalidad cuyas batallas se libraron sobre todo en el terreno tecnológico.

Por un lado, se produjo una proliferación de armas nucleares de creciente potencia y, por otro, fueron apareciendo los medios para transportarlas hasta puntos cada vez más remotos.

 

inventores del transistor

Bardeen, Shockley y Brattain, inventores del transistor

Excepto en los aspectos no cuantificables de seguridad nacional e impulso de la actividad industrial, el enorme gasto resultó improductivo y, a través de sus repercusiones económicas, llegó a afectar las condiciones sociales.

Inevitablemente, los primeros años de la posguerra se dedicaron más a la reconstrucción que a la innovación. Muchas de las actividades anteriores a la guerra prácticamente se habían detenido y sus responsables se limitaron a retomarlas en el punto en que las habían dejado.

En Estados Unidos, por ejemplo, la fabricación de transmisores y receptores de televisión había estado prohibida durante la guerra y la medida no fue revocada hasta 1946.

Entre todos los avances e inventos de la postguerra podría mencionarse en el campo de la electrónica,  uno de los descubrimientos que revolucionó al mundo, constituido, en un principio, por una diminuta lámina de cristal de germanio, con dos electrodos metálicos puntiformes, uno de ellos polarizado en sentido directo, emisor, y otro en sentido inverso, colector.

Este diminuto artefacto, si así se lo puede llamar, no es nada menos que un transistor primitivo, que ha sido reemplazado por otro perfeccionado llamado transistor, adoptado universalmente.

Hace algo más que un cuarto de siglo, el 23 de diciembre de 1947, tres eminentes investigadores crearon el transistor. John Bardeen, dos veces premio Nobel por sus contribuciones sobre física teórica; Walter Brattain, especialista en superficies sólidas, y William Shockley, que ya se había destacado por sus trabajos en electrónica, dieron nacimiento al transistor.

Y uno de los primeros empleos, que asombró a todos sin excepción, fue el de las radios, que desde ese momento pudieron funcionar en diminutos aparatos sin necesidad de la corriente eléctrica. Como amplificador de señales de amplitud variable, el transistor sustituyó bien pronto, con extraordinarias ventajas, a la válvulas electrónicas.

En muy poco tiempo, el transistor fue invadiendo todas las actividades en que, por su uso, podía sustituir a los tubos electrónicos, por su tamaño reducido, su bajo costo, su fácil manejo. Además, su fabricación en serie ha puesto a disposición del mercado mundial transistores en una’ abundancia asombrosa.

Basta decir que, en un solo año; Estados Unidos logró vender a Europa y al Japón más de nueve mil millones de transistores. Desde la guitarra eléctrica hasta las pequeñísimas prótesis que los sordos introducen en sus oídos para escuchar los sonidos, hasta los marcapasos y las extraordinarias telecámaras de las cápsulas espaciales, computadores y satélites funcionan ya a transistores.

Representa el verdadero corazón de todos estos artefactos, desde el más pequeño hasta el más grande.

Para poder dimensionar el valor en toda su magnitud de este descubrimiento, es necesario aclarar que es fundamental la diferencia entre la electricidad y la electrónica; Mientras la primera se vale de electrones —esas partículas infinitesimales que gravitan alrededor del núcleo del átomo de una manera masiva— la electrónica entra en el detalle.

Es decir, de electrones por grupos pequeños, a veces de a uno. Antes de la guerra, para gobernar estos flujos electrónicos tan ínfimos existía un solo dispositivo, la lámpara de radio inventada por Lee De Forest, en 1906.

Los cristales de silicio y germanio, cuyas estructuras son similares a la del diamante, permitieron la creación del transistor. En estos materiales, cada electrón está como prisionero en una determinada posición, y no puede moverse. Sin embargo, una vez liberado, se halla en condiciones de atravesar el sólido y convertirse en transportador.

Además, los cristales de silicio y germanio ofrecen la posibilidad de que el electrón liberado deja un «agujero» en la posición que antes ocupaba. Este vacío se comporta exactamente igual que una carga positiva, y está en condiciones de trasladarse de un átomo al otro.

De esta manera, los electrones funcionan como cargas negativas y los «agujeros» como positivas.

transistorEl secreto del transistor consiste en que, una vez obtenido el materia] muy puro, se lo convierte en conductor, introduciendo la necesaria cantidad de impurezas en los lugares precisos.

Los transistores fueron reemplazando progresivamente a las válvulas, y en todos aquellos aparatos, dispositivos e instrumentos en que se empleaban éstas, se sustituyen por aquéllos.

Así, con las notables ventajas que reportaron se introdujeron en todos los sistemas de telecomunicaciones, telemediciones, telecomandos y teleseñalizacíones.

Transistor Western Electric 2N110 de la década de 1960

Las radios, la televisión, las calculadoras electrónicas, los oscilógrafos, los voltímetros, los distintos instrumentos que se utilizan en el amplio campo de medicina para controlar las intervenciones quirúrgicas, etc.

No se considera que un aparato es moderno, si no ha sido transistorizado, porque representa extraordinarias ventajas en su uso, sus resultados, su manipuleo y en su economía.

El ingenio humano, que no se detiene ni siquiera ante obstáculos que a veces parecen insalvables, ha tratado siempre de ahorrar tiempo, lo que representa dinero, y simplificar las tareas, hacerlas más rápidas y accesibles.

Eso y mucho más representan las computadoras, una de las maravillas más detonantes del siglo XX.

Estas máquinas que realizan las operaciones matemáticas que la mente humana tardaría horas en concretar, y no siempre con exactitud, están prestando un imponderable beneficio a la humanidad, porque han permitido resolver no sólo operaciones de este tipo, lo que ya es mucho, sino también encontraron solución a numerosos problemas de trabajo; se han introducido en el campo de la medicina, en la vida diaria del hogar, y el hombre no habría podido enviar satélites, y menos haber descendido en la Luna, si no hubiera contado con esta prodigiosa conquista.

Los primeros recuerdos sobre la evolución de las máquinas computadoras indican cómo la lógica fue introducida en el cálculo.

Las primigenias máquinas, como la de Pascal, no efectuaban nada más que operaciones aritméticas aisladas; el encadenamiento de las distintas operaciones que daban como resultado el cálculo completo, quedaban enteramente en manos del usuario de la máquina.

El proceso se efectuaba tal como se hace en la actualidad con las máquinas de teclado.

Durante la Segunda Guerra Mundial aparecieron las calculadoras electromecánicas y, posteriormente, las electrónicas, capaces de encadenar las operaciones.

De esta manera, se logró que la máquina ejecutara una serie de operaciones cuya secuencia es conocida de antemano y, además, cierta selección de operaciones, en función de los resultados parciales obtenidos en el curso.

Los transistores son pequeños aparatos de material semiconductor que amplifican o controlan la corriente eléctrica. Son simples de fabricar, aunque requieren un cuidadoso trabajo manual durante el montaje; suplantaron a los tubos de vacío casi por completo en la década de los años setenta. La necesidad de colocarlos en su sitio por medio de alambres se superó gracias al desarrollo del circuito integrado.

LOS ENLACES QUÍMICOS EN LA ELECTRÓNICA: Gracias a las propiedades que les confieren, entre otros, los enlaces que son capaces de establecer, algunos elementos químicos tienen múltiples usos en la vida cotidiana.

El silicio, por ejemplo, es un metaloide brillante, gris azulado. Forma el 26% de la corteza terrestre como sílice (SiO2 ) y silicatos. No existe en estado libre en la naturaleza y se prepara por reducción del sílice de la arena a elevadas temperaturas. El silicio forma parte de las arcillas, vidrios, cementos, siliconas.

En los últimos años, la demanda de este metaloide, así como de germanio y de selenio, se incrementó debido a que se utilizan para fabricar transistores y circuitos integrados. En el caso de los transistores se aprovecha la capacidad de semiconductor del silicio.

El cristal de silicio prácticamente no conduce la corriente eléctrica, porque muy pocos electrones tienen la energía suficiente como para escapar de sus átomos. Sin embargo, el agregado cuidadoso de impurezas lo convierte en conductor. Para comprenderlo, es preciso analizar la teoría de las bandas.

Según esta teoría, en una cristal, tal como ocurre en los átomos aislados, los electrones se ubican en niveles o «bandas» respecto de los átomos, pero, a diferencia de los átomos en los cuales estos niveles están bien diferenciados unos de otros, en los sólidos las bandas son continuas unas de otras.

Cuando los electrones se encuentran en la banda más cercana al átomo, llamada banda de valencia, el cristal no conduce la electricidad; en cambio, si se encuentran alejados del á-tomo, en la banda de conducción, el cristal conduce la eletricidad.

En los metales, ambas bandas están pegadas una con otra, y el pasaje de electrones es sencillo. En los no metales y en los semiconductores existe una gran diferencia de energía entre ambas.

Cuando el silicio se contamina con un elemento que tiene un electrón más en su nivel más externo, el electrón sobrante no se une a los electrones del silicio y queda libre para moverse dentro del cristal, alcanzando la banda de conducción.

Se forma así un material llamado semiconductor tipo n. Por el contrario, si el contaminante que se agrega es boro (que tiene un electrón menos), la banda de conducción baja su nivel energético y «se acerca» a la banda de valencia, permitiendo la conducción a través de los «huecos» vacantes. El material formado es un semiconductor tipo p.

Con los materiales semiconductores se fabrican transistores, que son componentes electrónicos que permiten o no el paso de la corriente eléctrica. En 1960 se creó un sistema capaz de tallar, mediante técnicas fotográficas, cientos de transistores en un pequeño bloquecito plano de silicio: se inventó así el primer circuito integrado o chip.

En la actualidad, se construyen chips mucho más complejos llamados microprocesadores, capaces de leer y actuar de distinto modo según las necesidades del usuario. Estos componentes electrónicos pueden manejar la información de dos maneras diferentes:

Los componentes analógicos traducen magnitudes que varían constantemente en señales amplificadas que se modifican de la misma manera. Se usan, por ejemplo, en amplificadores de audio y sintetizadores.

Los componentes digitales reciben, comparan y procesan información en forma de pulsos eléctricos. Las señales de entrada y de salida sólo pueden tomar determinados valores, que se combinan para formar códigos.

Estos componentes forman el sistema binario y se emplean en todos los sistemas computerizados. (Fuente: Química I Alegría-Bosack-Dal Fávero-Franco-Jaul-Ross)

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ALGO MAS DE HISTORIA DEL TRANSISTOR:

Cuando la radio estaba en su infancia, se utilizaban cristales como rectificadores, permitiendo a la corriente alterna fluir en una sola dirección. Estos receptores de galena eran muy rudimentarios, por lo que fueron reemplazados por aparatos provistos de lámparas. Éstas habían venido usándose también en varios instrumentos electrónicos, incluidos los nuevos ordenadores, durante más de cuarenta años.

antigua radio a galena

Pero las lámparas de radio tienen que ser lo bastante grandes como para encerrar un vacío. Son frágiles, tienen fugas y deben ser reemplazadas a menudo. También gastan mucha energía, y hay que esperar a que el filamento se caliente antes de que el aparato empiece a funcionar.

En 1948, los físicos William Bradford Shockley (1910-1989), Walter Houser Brattain (1902-1987) y John Bardeen (1908-1991) —todos ellos norteamericanos, aunque Shockley era de origen británico— descubrieron un nuevo tipo de cristal.

Consistía mayormente en germanio, peor conductor de la electricidad que los metales, pero mejor que los aislantes, como el vidrio y el caucho. El germanio y el silicio, que pocos años después reemplazó al anterior, por ser más barato y mejor, se consideraron ejemplos de semiconductores.

Si se añadían cantidades mínimas de impurezas al semiconductor, el cristal podía actuar como rectificador o como amplificador. En definitiva, podía realizar cualquier función propia de las lámparas.

Esos semiconductores eran sólidos (de ahí que se hable de dispositivos de estado sólido) y no requerían vacío, de manera que podían ser muy pequeños. No necesitaban ser sustituidos nunca.

Gastaban muy poca energía y no precisaban de calentamiento previo, con lo que su funcionamiento era inmediato. Un compañero de trabajo, el ingeniero norteamericano John Robinson Pierce (1910-2002), sugirió el nombre de transistor, porque transmitía la corriente a través de un «resistidor».

Con el tiempo, los transistores reemplazaron por completo las lámparas. Los transistores y los perfeccionamientos que siguieron podrían muy bien considerarse como el avance tecnológico más significativo del siglo XX.

Adelantos Tecnologicos Post Guerra Mundial Avances Cientificos

Adelantos Tecnológicos Post Guerra Mundial

Historia Evolución Tecnológica Post Guerra Mundial
Durante los años de la posguerra, la tecnología cambió progresivamente los diferentes aspectos de la vida cotidiana pero, sin duda alguna, hubo un tema que trascendió a todos los demás: la encarnizada y costosa rivalidad militar entre Estados Unidos y la URSS, en la que acabaron inevitablemente envueltos los países del este europeo y las democracias de Europa Occidental.

Fue una rivalidad cuyas batallas se libraron sobre todo en el terreno tecnológico.

Por un lado, se produjo una proliferación de armas nucleares de creciente potencia y, por otro, fueron apareciendo los medios para transportarlas hasta puntos cada vez más remotos.

Excepto en los aspectos no cuantificables de seguridad nacional e impulso de la actividad industrial, el enorme gasto resultó improductivo y, a través de sus repercusiones económicas, llegó a afectar las condiciones sociales.

Desarrollos tecnológicos de la posguerra
Inevitablemente, los primeros años de la posguerra se dedicaron más a la reconstrucción que a la innovación.

Muchas de las actividades anteriores a la guerra prácticamente se habían detenido y sus responsables se limitaron a retomarlas en el punto en que las habían dejado.

En Estados Unidos, por ejemplo, la fabricación de transmisores y receptores de televisión había estado prohibida durante la guerra y la medida no fue revocada hasta 1946.

Las transmisiones regulares en color comenzaron en 1950

Los automóviles de la inmediata posguerra eran básicamente iguales a los de antes de la guerra. Chrysler se adentró por nuevos terrenos en 1949, al introducir los frenos de disco que, sin embargo, habían sido concebidos por Lanchester a principios de siglo.

Los neumáticos radiales, con mayor capacidad de agarre a la carretera, fueron introducidos en 1953.

En los propios automóviles hubo sin embargo una marcada tendencia hacia modelos más pequeños, conforme al menor poder adquisitivo de la población.

El Volkswagen («coche del pueblo») alemán se había fabricado en muy pequeño número antes de la guerra, pero después del conflicto volvió a aparecer como el popular «Escarabajo», del que se vendieron millones en un período de 40 años. (imagen abajo)

auto escarabajo wolkwagen

En 1949, la firma automovilística francesa Citroen lanzó su famoso «dos caballos», del que se vendieron cinco millones en los 30 años siguientes y que seguía siendo popular en 1987, cuando se interrumpió su fabricación.

La mecanización en agricultura, explotación de bosques y actividades afines quedó reflejada en el Land Rover británico, presentado en 1948, con un sistema de tracción en las cuatro ruedas adoptado del jeep militar norteamericano.

antigui citroen 2cv

También las motocicletas entraron en una nueva fase, con la aparición de una variedad de modelos de baja potencia. La famosa Vespa apareció en Italia en 1946 y diez años más tarde se habían vendido un millón de unidades.

vespa antigua

En Japón, en 1947, Soichiro Honda sentó las bases de una gigantesca industria internacional al añadir pequeños motores a bicicletas corrientes.

Como era de esperar, algunos de los cambios más importantes se produjeron en los sectores en que los adelantos realizados con fines exclusivamente militares pasaron a estar disponibles para usos civiles.

La expansión fue rápida por dos motivos: en primer lugar, la fase de investigación y desarrollo ya se había superado y, en segundo lugar, los fabricantes habían perdido los contratos con el gobierno y necesitaban urgentemente un mercado civil para no precipitarse en la bancarrota.

La industria de la aviación fue uno de los casos más destacados. Tenía una gran capacidad productiva, pero carecía de contratos.

Esta situación favoreció una enorme y rápida expansión de la aviación civil, que se benefició asimismo de los sistemas de radar para la navegación y el control del tráfico aéreo. Se produjo así una revolución en los medios utilizados para viajar, por ejemplo, en las travesías del Atlántico.

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En los viajes transatlánticos, los grandes paquebotes habían competido entre sí, en los años anteriores a la guerra, ofreciendo buenas condiciones de comodidad y rapidez.

En 1952, la flota existente se vio ampliada con el nuevo buque United States, construido a un coste entonces enorme de 75 millones de dólares y con un diseño sumamente innovador, basado en la utilización de aleaciones ligeras de aluminio para la superestructura.

Pero el buque era ya obsoleto en el momento de la botadura pues la aviación civil ofrecía la travesía transatlántica en una décima parte de tiempo.

En 1957, más pasajeros cruzaron el Atlántico por aire que por mar y, hacia fines de los años 60, más del 97 % de los viajeros transatlánticos utilizaron el avión. El mismo cambio se registró en todo el mundo y el factor de la velocidad abrió un mercado completamente nuevo.

Durante los años de la preguerra, la industria química había inventado muchos productos nuevos en el campo de los polímeros, pero también en este caso la demanda militar había desviado las innovaciones de las aplicaciones civiles. Sin embargo, durante la posguerra, los nuevos polímeros inundaron el mercado.

Las fibras artificiales, como el nilón y el dacrón oterylene, dieron un nuevo impulso a la industria textil.

El polietileno, considerado en un principio un plástico de uso limitado y especializado para la industria eléctrica, demostró ser un material adecuado para una gran variedad de fines.

Su producción llegó a medirse en cientos de miles de toneladas y su uso aumentó todavía más cuando en 1953 K. Ziegler inventó un proceso a baja presión, destinado a reemplazar el original de altas presiones.

En Italia, Giulio Natta aplicó el proceso de Ziegler a la polimerización del propileno, abriendo así un gigantesco mercado para el polipropileno.

Desarrollo del transistor
Para que las radios funcionen con corriente alterna, que es la suministrada por la red, es preciso rectificar esa corriente, es decir, convertirla en unidireccional.

Al principio, se utilizaron con este fin dispositivos que aprovechaban la propiedad de ciertos cristales (como la galena o el sulfuro de plomo) para permitir que la corriente pasase en una sola dirección.

transistor semiconductor

Sin embargo, durante toda la primera mitad del siglo XX, estos dispositivos fueron casi enteramente sustituidos por los tubos termoiónicos (válvulas), capaces de rectificar y amplificar una corriente.

Pero las válvulas tenían varios inconvenientes: eran voluminosas, consumían mucha electricidad y necesitaban cierto tiempo para calentarse y funcionar.

Al principio de los años 30, en los laboratorios de la empresa Bell Telephone, en Estados Unidos. W.H. Brattain había iniciado estudios detallados para desarrollar las propiedades de los semiconductores, es decir, de los materiales cuya resistencia eléctrica se sitúa entre la de los conductores (baja resistencia) y tos aislantes (alta resistencia).

Sus trabajos revelaron que los efectos superficiales en un material semiconductor pueden producir la rectificación de una corriente. Estos rectificadores tenían, evidentemente, ciertas ventajas en comparación con los tubos termoiónicos; de hecho, durante la Segunda Guerra Mundial se utilizaron rectificadores de silicio para los sistemas de radar.

Después de la guerra, Brattain prosiguió la investigación en colaboración con J. Bardeen y descubrió que con dos contactos sobre un trozo de germanio era posible controlar la corriente que pasaba a través del semiconductor.

El 23 de diciembre de 1947, Brattain y Bardeen demostraron que su dispositivo podía funcionar como amplificador de la corriente. Su comportamiento dependía de la formación de regiones libres de electrones en la capa superficial del semiconductor, bajo los contactos. Como el dispositivo funcionaba transfiriendo corriente a través de un resistor, lo llamaron transistor. La versión original tenía limitaciones: era eléctricamente «ruidosa» y sólo podía controlar corrientes de baja potencia. Pero poco después se desarrolló un transistor mejorado.

La versatilidad y el grado de miniaturización posibilitados por el transistor fueron sensacionales y generaron una industria de miles de millones de dólares para la fabricación de chips de silicio.

El transistor puede considerarse uno de los inventos más importantes de todos los tiempos. Sin embargo, el programa de investigación que lo originó exigió un equipo sencillo: al parecer, el aparato más costoso era un osciloscopio.

A En 1948, John Bardeen y Walter H. Brattsin, que trabajaban en los laboratorios de la compañía de teléfonos Bell, inventaron el transistor de contacto de punto que consistía en un chip semiconductor. Tres años más tarde, un colega de ellos, William Shockley, inventó el transistor de empalme comercialmente viable. Los tres fueron galardonados conjuntamente compartiendo el premio Nobel de Física en 1956.

PARA SABER MAS…
EL DESARROLLO DEL TRANSISTOR

La industria electrónica ha sido posible gracias al descubrimiento del electrón a principios del siglo XX.

El primer impacto de este progreso científico sobre la tecnología de la vida cotidiana tuvo lugar a través de la radio. También la televisión era un producto de la nueva electrónica en la década de los 20, al igual que lo fue el radar en la década de los 30.

El invento decisivo que permitió que los aparatos electrónicos se fabricaran en unidades pequeñas, baratas y fiables fue el transistor. Éste fue inventado en 1948 y consistía en un pequeño trozo de silicio o de material semiconductor, que podía sustituir al grande y frágil tubo de vacío.

Los países más implicados en el desarrollo de la electrónica en las décadas de los años treinta y cuarenta fueron Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania.

En estos tres países la Segunda Guerra Mundial proporcionó un estímulo para la investigación técnica, con científicos que trabajaban con radares y ordenadores. La investigación alemana sobre los ordenadores se retrasó cuando varios científicos de ordenadores fueron llamados para la incorporación a filas. La gran corporación estadounidense de ordenadores IBM dependía mucho de los contratos de trabajo gubernamentales en los años después de la guerra, y a finales de la década de los 50, la delantera estadounidense en la industria era evidente.

Los audífonos, comercializados en 1952, fueron el primer producto de consumo que se benefició del poder del transistor. Hacia 1954 se fabricaba un millón de transistores por año.

En esta fase, todos los transistores eran unidos con alambres individualmente, pero en 1957 se desarrolló el circuito integrado, que permitió fabricar los transistores con otros componentes sobre chips semiconductores hechos con silicio.

La revolución del transistor cambió la calidad de vida a muchos niveles; también conllevó una nueva industria capaz de un espectacular crecimiento.

Ello benefició a países como Alemania y Estados Unidos con tradiciones establecidas de ciencia, y a aquellos países que buscaban un rápido progreso económico a través de la inversión en la nueva tecnología y los nuevos productos de marketing, como Japón.

Los transistores son pequeños aparatos de material semiconductor que amplifican o controlan la corriente eléctrica. Son simples de fabricar, aunque requieren un cuidadoso trabajo manual durante el montaje; suplantaron a los tubos de vacío casi por completo en la década de los años setenta. La necesidad de colocarlos en su sitio por medio de alambres se superó gracias al desarrollo del circuito integrado.

Evolucion Tecnologica de las Armas de Guerra Historia

LA EVOLUCIÓN DE LAS ARMAS EN LA HISTORIA

Quizá la manifestación inteligente inicial del ser humano en su estadio primitivo haya sido precisamente el descubrimiento de la primera arma, Cierto día, ese ser indefenso, atacado y perseguido desde todos los rincones por animales más fuertes que él, habrá visto algún palo o hueso grande y habrá pensado en emplearlo para defenderse de sus atacantes. Este mazo, sin duda, fue su compañero inseparable en las batallas. No tardarían en imitarlo sus compañeros de grupo. Y la transmisión del conocimiento de cómo usar este accesorio habrá sido una pauta cultural en la historia de la civilización a través del sucederse de las generaciones. Por desgracia, junto con las primeras armas nació la guerra.

caracteristicas del mesolitico

Los primeros progresos del incipiente armamento fueron el descubrimiento de la punta y el filo, que pronto se pusieron al servicio de los mazos, transformándolos en lanzas y machetes. La próxima necesidad fue la de arrojar las lanzas con mayor violencia y precisión. Entonces se inventaron los arcos, capaces de mantener una cuerda tensa, la que se empleó para arrojar flechas.

Transcurrieron muchos siglos para que se produjera una evolución a partir de estas armas básicas. Los sucesivos inventos quizás hayan sido la coraza -primero de cuero y, más tarde, de metal- y la honda. Acerca de esta última, aclaremos que se trataba de dos cintas de cuero unidas hacia uno de sus extremos por otra pieza del mismo material pero de mayor superficie. Aquí se colocaba una piedra y el tirador ponía en movimiento circular a todo el sistema. Cuando la piedra había adquirido la velocidad suficiente, soltaba una de las tiras, permitiendo que la fuerza centrífuga actuara sobre el proyectil imprimiéndole gran potencia. También la cerbatana, basada en la presión de aire generada por los pulmones sobre un dardo ubicado dentro de un tubo recto, es un invento de las etapas iniciales de la civilización.

Miles fueron las tretas a las que acudieron los hombres para mejorar sus armamentos. Ya a fines de la Edad Media se habían ideado las catapultas, capaces de lanzar enormes piedras contraías murallas de los castillos, y los arcos se habían perfeccionado al punto de dar lugar a la ballesta, un artefacto capaz de lanzar flechas automáticamente mejorando mucho la posición de tiro, lo que se traducía en un mayor porcentaje de eficacia. Sin embargo, todos estos adelantos en materia bélica quedaron atrás cuando apareció la pólvora como material impulsante. Si bien ya la conocían los chinos, según lo atestiguan los relatos de Marco Polo, la emplearon los occidentales por primera vez durante la guerra entre españoles y moros en la península ibérica, a fines del siglo XIII.

Hasta llegar a nuestros días, la evolución ha sido enorme, y se conocen con la denominación genérica de «armas de fuego» todas aquellas capaces de disparar proyectiles con la fuerza generada por la expansión de los gases producida por una explosión, en una cámara cuya única salida está bloqueada. Por supuesto, es el mismo proyectil o bala el que cubre la salida de escape de los gases.

La guerra ha servido de acicate a la tecnología desde antes de que existiera la lanza. Los ingenieros militares asirios, los inventores macedónicos de armamento y los constructores romanos de fortificaciones fueron los técnicos de sus épocas respectivas.

Es difícil imaginar a alguien inventándose una sustancia tan horrible como el fuego griego, líquido altamente combustible que se anticipó por mucho tiempo al napalm del siglo veinte, excepto como arma. Las necesidades de armeros y fabricantes de armas impulsaron el trabajo de los metales. Sin embargo, las invenciones fomentaron la guerra.

Hace más de un milenio, la pólvora y el estribo, excelentes innovaciones procedentes de Asia, produjeron muchos ajustes en la conducción de la guerra, y cambios en la percepción de la gente acerca de la lucha.

La pólvora: Los chinos produjeron la primera muestra en el siglo noveno d.C., pero no intentaron hacer explotar a alguien con ella hasta poco después.

El estribo: Menos fulgurante que el anterior pero en extremo práctico, el adminículo para poner el pie, subir al animal y cabalgar formaba ya parte de la dotación del soldado chino en el siglo cuarto d.C.

Los árabes también empleaban estribos en sus caballos, que eran animales rápidos y relativamente pequeños. Además de ser excelentes jinetes, la fuerza de su entusiasmo espiritual les ayudó a propagarse hacia el oriente, a través de Oriente Medio hasta la India, y hacia el occidente, hasta el norte de Africa y España No obstante, Constantinopla resistió el ataque de los árabes. La capital bizantina (la actual Estambul, en Turquía) gozaba de una envidiable posición estratégica, por su ubicación en un promontorio que se proyecta sobre el mar. Incapaces de tomar la ciudad por tierra mediante la caballería, los árabes intentaron usar los barcos en el siglo octavo, estableciendo un bloqueo naval, que hubiera tenido éxito de no ser por el fuego griego.

El fuego griego, secreto militar, era probablemente nafta, obtenida por la refinación de aceite de carbón situado en depósitos subterráneos, que se filtraba a la superficie. Dondequiera que estuviera, se prendía al impacto; además flotaba.

Los bizantinos lanzaron con catapultas vasijas de arcilla llenas de fuego griego sobre los puentes de las naves enemigas, incendiándolas. Aun si la vasija fallaba el blanco, su contenido se quemaba en el agua. A veces los bizantinos usaban bombas manuales para arrojarlo. Después de perder demasiados barcos, los árabes levantaron el bloqueo.

El desafío de los moros

Los árabes no tomaron Constantinopla, es cierto, pero su estrategia de caballería ligera, es decir, de unidades de caballería ligeramente armadas en las que se da prioridad a la velocidad, tuvo éxito en casi todas partes. En 711 d.C., los árabes musulmanes conquistaron España, que permaneció bajo control islámico hasta mucho después de que el gran Imperio Árabe se fragmentara en reinos islámicos regionales.

Los musulmanes de España, que procedían del norte de África, rápidamente fueron llamados moros. A los cristianos que vivían más al norte, especialmente a los francos, no les gustaban sus vecinos.

Los francos, que dominaban la Galia (lo que ahora es Francia y gran parte de Alemania), eran luchadores bárbaros de a pie, al viejo estilo, pero tenían disciplina y deseos de adaptarse a las nuevas circunstancias.  Cuando los rápidos jinetes moros incursionaron en las fronteras, el rey franco comprendió que necesitaba mayor velocidad y tomó las medidas del caso para desarrollar su caballería. El estribo se originó en China o en Asia central, entre las tribus y clanes nómadas que solemos llamar bárbaros.

Las incursiones como estilo de vida del jinete

Los soldados chinos comenzaron a utilizar el estribo hacia el siglo cuarto d.C., pero los pueblos nómadas asiáticos llamados ávaros, grandes jinetes, los usaban probablemente desde el siglo primero d.C. Los pies de sus hombres se ajustaban a los estribos cuando se abalanzaron sobre Europa oriental en 568 d.C. y arrebataron el valle del Danubio al Imperio Bizantino.

Los ávaros y otros pueblos bárbaros usaban el estribo al atacar poblaciones y ciudades para obtener lo que deseaban: valiosos productos comerciales, alimento, dinero y, algunas veces, hasta el control de una región o un imperio . Las incursiones rápidas se convirtieron en el modo de vida de algunas tribus nómadas de las estepas del Asia central. Como esos pastores y cazadores tenían poco que ofrecer a cambio a los agricultores establecidos y a la gente de las ciudades, tales como los chinos, resolvieron tomar lo que deseaban por la fuerza.

Las incursiones se realizan mejor con rapidez. Se da el golpe, y luego se pone la mayor cantidad de distancia posible entre los autores y el objetivo. La habilidad de sus jinetes dio ventaja a los invasores, y el estribo la hizo mayor todavía.

Custodia de las fronteras bizantinas

El rico Imperio Bizantino  era un objetivo apetecido para los invasores, razón por la cual era mejor encargar la custodia de las fronteras a rápidas patrullas de jinetes. Los estribos, probablemente copiados de los ávaros, dieron a las patrullas bizantinas una ventaja sobre los europeos occidentales, quienes no poseían todavía esta tecnología. Dicha superioridad, unida al empleo de una intendencia general, organización de apoyo que aseguraba a la infantería y la caballería todo lo necesario para alimentarse, aun durante largos asedios, dificultó en extremo la entrada en el Imperio Bizantino de los intrusos. Constantinopla, capital bizantina, necesitó durante los siglos séptimo y octavo toda su capacidad para enfrentar una nueva y permanente amenaza: los árabes.

Con el legendario rey Arturo, cuya existencia es hipotética Si vivió en realidad, es probable que haya conducido a los bretones celtas contra los invasores sajones en el siglo sexto d.C., pero sin armadura de metal. La armadura de placa metálica se puso de moda 800 años después, en el siglo catorce.

Anillos metálicos entrelazados:

La cota de mallas

Antes de la armadura metálica los caballeros usaban la cota de mallas, y antes de ésta empleaban la armadura de escamas imbricadas, introducida desde la época de los asirios como defensa contra las flechas. Esta armadura, al igual que las escamas del lagarto, empleaba pequeñas piezas metálicas cosidas en filas sobrepuestas sobre el vestido de cuero. La cota de mallas era más ingeniosa: estaba formada de anillos metálicos entrelazados, dispuestos en forma de jubón o chaqueta ajustada. Los cruzados la usaron cuando fueron a Oriente para liberar la Tierra Santa del control musulmán. La cota de mallas se volvió obsoleta cuando hubo mejores arcos, con los cuales se podía lanzar una flecha y penetrar la protección metálica.

Más potencia para la ballesta de los arqueros

La ballesta fue otra invención china, y muy antigua por cierto, pues data del siglo cuarto a.C. Los arqueros europeos redescubrieron su mortífero poder en el siglo décimo d.C.

Se componía de un arco corto y extremadamente rígido montado sobre un madero, con un mecanismo para fijar la cuerda del arco y mantenerla estirada, a mayor tensión que la que un hombre podía lograr al tirar hacia atrás la cuerda manualmente. La flecha se disparaba con una palanca manual, o gatillo.

La ballesta disparaba flechas cortas, o saetas, que solían ser de metal; volaban rápido y penetraban superficies que una flecha lanzada por un arco convencional no podía horadar. Los normandos la usaron en 1066, en su conquista de Inglaterra.

Por ironías del destino, para derrotar a los moros invasores en la batalla de Poitiers, en 732 d.C., el rey franco, Carlos Martel, ordenó desmontar a sus caballeros. Enfrentándose a los jinetes atacantes con lanzas y escudos, los francos resistieron y repelieron con éxito a los moros.

Más aún, a pesar del retorno a las tácticas de la infantería, esta batalla marcó el comienzo de la época caballeresca, edad en que los caballeros con armadura dominaron la guerra europea.

La época caballeresca

Los términos caballerosidad y caballeresco están relacionados con el francés chevaux (caballos), y con otras palabras derivadas del nombre del animal. Estas palabras muestran cómo la gente de la Edad Media asociaba la nobleza, la gentileza y el valor con los guerreros a caballo.

Esta era, como muchas otras anteriores y posteriores, ensalzó la violencia. La gente consideraba la habilidad en el combate como una muestra de civilización. Jean Froissart, cronista e historiador francés del siglo catorce, escribió:

“Los caballeros nobles han nacido para luchar, y la guerra ennoblece a todos aquéllos que combaten sin temor o cobardía”.

Ennoblecedora o no, la guerra costaba dinero, y era extraordinariamente oneroso equipar a un caballero. Carlos Martel ayudó a sus jinetes a pagar sus pertrechos, expropiando tierras de la Iglesia medieval  y entregándolas a los guerreros nobles. Bajo el feudalismo los terratenientes se beneficiaban de las cosechas de sus labriegos arrendatarios.

Carlomagno, quien sería poco después rey de los francos, además de ser el primero en unir gran parte de Europa tras la calda de los romanos, llevó a cabo la unificación con su caballería.

La armadura para detener los golpes a armas mortales

La cultura caballeresca prevaleció durante centenares de años en Europa. Esta cultura de la armadura blindada está asociada en las películas

Arco largo: combinación de precisión y potencia

El arco largo inglés, refinamiento de una antigua tecnología galesa, se convirtió en el último grito de la moda en armamentos durante el siglo catorce. Preciso y potente en manos de un arquero experimentado, el arco largo fue una razón adicional para que los caballeros usaran sólidas armaduras metálicas.

El arco largo era poderoso, pero tanto su precisión como su alcance eran limitados. El modelo inglés podía causar daño a una distancia de 225 metros y se recargaba rápidamente. No obstante, sólo un arquero experimentado podía manejarlo a cabalidad, de modo que Inglaterra exigía a los pequeños propietarios de tierras que se enrolaban como soldados, de ser necesario, como en la antigua Grecia y en Roma, un entrenamiento para adquirir buena puntería.

En la batalla de Crécy, librada en 1346 durante la guerra de los cien años entre Inglaterra y Francia, los arqueros ingleses provistos de arcos largos derribaron las filas francesas una tras otra. Francia perdió ese día más de 1.500 caballeros y 10.000 soldados de infantería. Inglaterra perdió menos de 200 hombres en total, entre ellos solamente dos caballeros.

A corto plazo, Crécy obligó a los franceses y a otras naciones europeas a cubrirse de armaduras más pesadas. Nadie presentía entonces que los caballeros estaban en vías de extinción. Los cañones venían en camino. Un siglo más tarde las armas de fuego superarían en el disparo y la penetración a cualquier arco inventado hasta entonces.

La pólvora aumenta la potencia de fueqo

Entre los siglos doce y dieciocho, los cañones pasaron de China al occidente de Asia, y de allí a Europa. Se desarrollaron a partir de los primeros experimentos hasta alcanzar una tecnología de precisión. Los militares fueron obligados a revisar sus estrategias, adaptando a veces las viejas formaciones de batalla para acoplarlas al nuevo armamento, a la vez que los defensores hallaban nuevas maneras de reforzar puestos fronterizos y ciudades.

El papa Urbano II condenó la ballesta en 1096, como “odiosa a los ojos de Dios”, y la Iglesia prohibió en 1139 su uso contra cristianos. Por supuesto que si se trataba de sarracenos, como llamaban entonces a los turcos y otros musulmanes, su empleo estaba permitido.

ORIGEN DE LA PÓLVORA
Según se cree, ios chinos ya conocían la pólvora y La usaban en fuegos de artificios en el siglo VI de nuestra era, quizás en ceremonias religiosas. Habrían comenzado a utilizarla con. fines bélicos hacia 1161, bajo la dinastía de los Sung. En el siglo siguiente las armas de mego llegaron a alcanzar gran desarrollo bajo el dominio de los mogoles, quienes las emplearon durante la invasión realizada en 1241.

Otros historiadores afirman que, por su parte, los alquimistas árabes del siglo XIII también pulverizaban y mezclaban porciones de salitre, carbón y azufre, y que, poniendo esta mezcla en sus morteros con algunas piedras encima, la encendían y provocaban su explosión, con el consiguiente lanzamiento de los proyectiles. Pero estos no fueron sino ensayos experimentales —como los que se atribuyen al monje Bertoldo Schwartz en el siglo XIV— sobre la fuerza expansiva de la pólvora.

Hacia 1270, Marco el Griego escribió el Libro de fuegos para quemar enemigos, en donde se refiere a la composición de la pólvora. Y en la misma época (1267), el monje inglés Rogelio Bacon, que fue el más famoso científico medieval, escribió lo siguiente en su Opus Majus (Obra Mayor): «Se han descubierto importantes artes contra los enemigos del Estado, de modo que sin espada ni ninguna otra arma que requiera contacto físico, se pueda destruir a todos los que opongan resistencia.

Con la fuerza de la sal llamada salitre, se produce un sonido tan horrible al estallido de una cosa tan pequeña; a saber, un pequeño trozo de pergamino, que excede al retumbar de un gran trueno, y la llama excede al máximo resplandor del rayo que acompaña al trueno». Así señalaba el advenimiento de la era de la pólvora.

A la carga con la lanza

Aunque los cruzados emplearon la ballesta, su uso les pareció poco honorable. Los valores caballerescos se centraban en el combate personal. Cuando no había guerra, los caballeros se enfrentaban unos a otros en feroces y con frecuencia mortales torneos.

La lanza, arma larga y puntiaguda que el caballero llevaba apretada bajo el brazo, liberaba una fuerza inverosímil. Los jinetes, con el tiempo cada vez más recubiertos de metal, se balanceaban sobre los estribos y se apoyaban en las sillas de respaldo alto al usar esta variedad de la antigua pica para tratar de desmontar al contendor de su corcel. Las armaduras, cada vez más pesadas, los protegían de ser traspasados.

Estas batallas simuladas daban a los caballeros renombre y los mantenían preparados para la guerra, pero la lucha en los torneos era real. En uno celebrado en 1241 en Neuss, Alemania, hubo cerca de 80 muertos, entre hombres y niños.

fabricaban campanas de iglesia, fueron los primeros fabricantes europeos de cañones; a veces las fundían para fabricarlos. Los constructores pronto se dieron cuenta de que un tubo funcionaba mejor, y que deberla disparar un proyectil de metal, con el cual se podría echar abajo el portal de un castillo, o destruir una casa.

Aparecen los grandes cañones

El escritor y estadista italiano Nicolás Maquiavelo observó a comienzos del siglo dieciséis:

“No existe muro, por grueso que sea, que no pueda ser destruido en pocos días por la artillería”.

Los cañones ya eran grandes, aunque algunos de los de mayor tamaño no funcionaban bien. A comienzos del siglo quince algunos pesaban 750 kilogramos y disparaban balas de 75 centímetros de diámetro. ¿Cómo podía fabricar alguien un tonel de metal fundido de semejante tamaño? En primer lugar no era fundido, sino armado con piezas de hierro forjado, como las tablas que forman las paredes curvas de los barriles de encurtidos. Varios aros de hierro sostenían las piezas en su lugar, por lo menos temporalmente.

En 1445, los artilleros borgoñones (el ducado de Borgoña era entonces independiente; más tarde se uniría a Francia) estaban disparando una de esas monstruosas bombardas (los primitivos cañones) contra los invasores turcos cuando estalló uno de los aros. Lo curioso es que dispararon de nuevo, y saltaron dos aros más y una de las piezas longitudinales.

En 1440, uno de sus propios cañones explotó, dando muerte a Jacobo 11, rey de Escocia, y a muchos miembros de su séquito.

Se cree que los sarracenos, en Granada, utilizaron armas de fuego hacia el año 1275. En la primera mitad del siglo XIV, su uso se generalizó en Italia, Francia e Inglaterra. Se trataba de ‘bombardas» o cañones que se cargaban por la boca con una porción de pólvora y hasta una docena de piedras. Luego se encendían por un orificio de la recámara.

dice que por el año 1378, un monje alquimista dio a Venecia la fórmula de una aleación de gran resistencia, para fundir cañones de una sola pieza. Con ellos, los venecianos obtuvieron notables victorias, pero encarcelaron al inventor por considerarlo peligroso, debido a su talento.

En el siglo XV se adoptó la costumbre de grabarles nombres terroríficos a los cañones (la leona, el áspid, el terremoto, etc.), e inscripciones que ponderaban sus estragos; tales como ésta: «Llamada soy la fiera serpentina, que allano fuertes con inmensa ruina».

En el sitio de Constantinopla (1453) Mahomet II mandó instalar un gigantesco cañón que fue arrastrado por sesenta bueyes y 200 hombres hasta su emplazamiento. Es fama que arrojaba proyectiles de 200 libras.Dos horas llevaba cargarlo, y entre una y otra descarga se refrescaba con agua y aceite.

Los dos primeros cañonazos parecieron horrísonos terremotos. Pero en el tercero reventó, mutando a su constructor, el húngaro Orban.

Hasta 1420, aproximadamente, los proyectiles consistían en simples piedras. Después empezaron a utilizarse balas de hierro y plomo, que se generalizaron a fin de siglo, y que podían ser rayadas para que siguieran una trayectoria más recta.

En 1500 el cañón ya había adquirido el aspecto definido que se mantendría invariable durante siglos. El caño fue montado sobre dos ruedas para facilitar el trasporte, y balanceado sobre un perno para regular la puntería. El artillero, con un largo cazo, colocaba en el fondo del caño una porción de pólvora y la comprimía contra la culata; luego introducía un disco de madera para separar la pólvora de la bala y, finalmente, siempre por la boca, introducía el proyectil. En esta operación los artilleros arriesgaban seriamente la vida, por las explosiones accidentales y porque se exponían al fuego enemigo.

CAÑONES DE RETROCARGA
A partir de 1380 se empezaron a construir cañones de retrocarga, con culata desmontable, que el artillero cargaba desde atrás, al reparo de una estacada o almena. Pero hasta el siglo pasado, en que se perfeccionó la técnica de su fundición, de modo que el cierre llegó a ser hermético, los cañones siguieron cargándose por la boca.

La artillería destructiva de las murallas de Constantinopla

En algunos casos un gran cañón era lo que hacía falta. Recordemos que los árabes no pudieron vencer la determinación de Constantinopla. Decidido a enfrentar el desafío con grandes cañones, el sultán turcomano Mohamed II contrató a un fabricante húngaro, quien construyó un cañón capaz de lanzar un proyectil a 1,6 kilómetros de distancia.

Se enciende el fuego del descubrimiento

Si se enciende fuego en un montón de basura que contenga azufre, se disparará una reacción sibilante. Alguien cuyo nombre se ha perdido en la historia observó este fenómeno en China hace siglos, y comenzaron entonces los experimentos con mezclas de azufre concentrado y carbón de leña. Hacia el siglo noveno d.C., otro genio agregó cristales de nitrato de potasio (salitre). Si la mezcla se prendía, se obtenían chispas que servían para decorar las ceremonias formales. Los monjes taoístas jugaron con estos compuestos químicos hasta lograr la pólvora para fuegos artificiales.

Los fabricantes de juegos pirotécnicos aprendieron con el paso del tiempo que su mezcla, la pólvora, podía explotar peligrosamente. Los militares también se percataron de ello. Hacia el siglo doce, los ejércitos de la dinastía Sung introdujeron en su arsenal las granadas metálicas; por otra parte, los chinos fueron los primeros en usar bombas de fragmentación, en las que la envoltura se hacía añicos, y se esparcía cual mortal metralla. En el siglo siguiente, las fábricas chinas de armamento construyeron centenares de cohetes militares y bombas, algunas de las cuales contenían sustancias venenosas, como el arsénico, que se liberaban con el impacto; otras, diseñadas para causar incendios, llevaban alquitrán y aceite. Los chinos construyeron también cañones primitivos, simples barricas llenas de pólvora, que disparaban rocas o bolas metálicas.

Se propagan noticias

Las noticias se propagaron hacia Occidente por la ruta de la seda, el antiguo camino comercial. Los árabes ya tenían armas de fuego primitivas hacia finales del siglo trece, pero la receta para la fabricación de la pólvora llegó a Europa en 1267, en las manos del científico inglés Roger Bacon.

Menos de un siglo después, los ejércitos europeos usaban ya toscos cañones; pero no fueron los innovadores soldados que ensayaban pequeñas, ruidosas y apestosas marmitas de fuego quienes decidieron la batalla de Crécy, ya mencionada, sino sus camaradas arqueros armados con el arco largo. Sin embargo, esta especie de cañón primitivo era un síntoma de desarrollos futuros. Los primeros cañones europeos fueron llamados marmitas de fuego porque tenían la forma de una olla; disparaban flechas (sí, flechas) con una fuerza asombrosa, pero con poca confiabilidad y ninguna precisión. Los artesanos, que hasta entonces

Armas de fuego para los soldados

Al principio los cañones fueron considerados el reemplazo de la catapulta y el ariete, armas destructivas pero imprecisas. Con el desarrollo de la artillería, fueron ganando en utilidad y precisión.

Los fabricantes diseñaron pronto modelos para emplear en el propio campo de batalla, como artillería ligera (comúnmente un cañón sobre ruedas tirado por caballos) y armas para los soldados. El cañón manual, como se llamaban los cañones más pequeños, hería los caballos del enemigo (y también el propio, si a ello vamos) y tal vez intimidaba a un par de caballeros, si mucho. No obstante, durante un buen tiempo el cañón manual no parecía un reemplazo práctico de la espada y los arcos. ¿Cómo podía uno llevar el cañoncito, apuntar, y también prender fuego exitosamente a la carga de pólvora?

A mediados del siglo quince, la solución consistía en usar una mecha , empapada en alcohol y cubierta con salitre, sujeta a un disparador. Empujando el disparador, la mecha lenta se ponía en contacto con el oído del cañón y prendía la carga de pólvora.

Esta arma de mecha lenta, liberaba las manos del tirador, que podía apuntar, por ejemplo, un arcabuz (del alemán Hakenbüchse, que significa cañón de gancho). Algunos arcabuces tenían un gancho que solía asegurarse al borde de un muro para disparar sobre él. El gancho recibía parte del golpe producido por el fuerte retroceso del arma.

La palabra mosquete viene de mosquito. Como su nombre lo indica, se suponía que esta arma irritaba al enemigo. Pero los mosquetes no eran en nada parecidos, por su tamaño, al mosquito. Muchos tenían que reposar sobre una horquilla, como una muleta, para que el tirador apuntara y disparara. Así que, además del pesado cañón, el mosquetero tenía que arrastrar su incómodo soporte.

En 1453, el sultán disparó de seguido su cañón, apodado Mahometa, contra las murallas de la capital. Como muchos de esos gigantes, el cañón se rompió al segundo día, y a la semana era inutilizable. Pero Mohamed tenía más, así que, después de 54 días de asedio, el Imperio Bizantino de mil años de antigüedad cayó finalmente.

Refinamiento de las nuevas armas

Aunque las enormes bombardas funcionaban, los jefes militares sabían que debía haber un medio menos engorroso que ganar batallas a cañonazos. Los fabricantes pusieron manos a la obra y diseñaron cañones más ventajosos y versátiles, que vinieron a cubrir necesidades específicas en el arsenal del Renacimiento.

Cañones más livianos  mas fáciles de maniobrar

Andando el tiempo, los expertos en artillería comprendieron que podían fundir algunos cañones en bronce, metal resistente pero más liviano, en lugar de emplear el hierro, de modo que fueran más manejables y menos propensos a estallar, de suerte que pudieran ser colocados más rápidamente en posición y disparados con mayor frecuencia (algunos de los cañones grandes podían disparar sólo un proyectil cada dos horas). Con tales cañones se haría más daño que con los grandes.

La pólvora se mejora con coñac

Había mejores cañones, pero la pólvora requería perfeccionamiento ya que el azufre, el carbón y el salitre tenían pesos distintos. Los cristales de salitre se iban al fondo en tanto que el carbón se quedaba en la superficie.

Mezclar correctamente los ingredientes antes de cargar el cañón, única manera de asegurar la efectividad de la pólvora, era una labor difícil y demorada. Entonces a alguien se le ocurrió mezclar la pólvora con coñac, para que los ingredientes se integraran mejor y de manera homogénea, y dejar secar la pasta resultante en forma de granos.

¡Pero qué desperdicio de coñac! Los soldados ensayaron sustitutos como vinagre, que funcionaba bien, orina humana, que era todavía mejor, en particular si provenía de un soldado que había dado al coñac un uso más placentero (esto no mejoró el olor de la pólvora, por cierto).

Armas de fuego para los soldados

Al principio los cañones fueron considerados el reemplazo de la catapulta y el ariete, armas destructivas pero Imprecisas. Con el desarrollo de la artillería, fueron ganando en utilidad y precisión.

Los fabricantes diseñaron pronto modelos para emplear en el propio campo de batalla, como artillería litera comúnmente un cañón sobre ruedas tirado por caballos con  los soldados) El cañón manual, como se llamaban los cañones más pequeños, hería los caballos del enemigo (y también el propio, si a ello vamos) y esta  vezintimidaba a un par de caballeros, si mucho. No obstante, durante un buen tiempo el cañón manual no parecía un reemplazo práctico de la espada y los arcos. ¿Cómo podía uno llevar el cañoncito, apuntar, y también prender fuego exitosamente a la carga de pólvora?

A mediados del siglo quince, la solución consistía en usar una mecha empapada en alcohol y cubierta con salitre, sujeta a un disparador. Empujando el disparador, la media lenta se ponía en contacto con el oído del cañón y prendía la  carga de pólvora.

Esta arma de mecha lenta, que aparece en la figura, liberaba las manos del tirador, que podía apuntar, por ejemplo, un arcabuz (del alemán Hakenbflchse; que significa cañón dé gancho). Algunos arcabuces tenían un gancho que solía asegurarse al borde de un muro para disparar sobre él. El gancho recibía parte del golpe producido por el fuerte retroceso del arma.

La palabra mosquete viene de mosquito. Como su nombre lo indica, se suponía que esta arma irritaba al enemigo. Pero los mosquetes no eran en nada parecidos, por su tamaño, al mosquito. Muchos tenían que reposar sobre una horquilla como una muleta, para que el tirador apuntara y disparara. Así que, además del pesado cañón, el mosquetero tenía que arrastrar su incómodo soporte.

Producción de la chispa

Como la mecha lenta producía a veces demasiado pronto la chispa que prendía la carga, el mosquete era peligroso para el mosquetero; en consecuencia los armeros inventaron otra manera de prender la carga de pólvora: un trozo de pedernal en contacto con una rueda de acero provista de un resorte. Si examinamos las partes móviles de un encendedor de cigarrillos, comprenderemos cómo salta la chispa. Con el tiempo, un dispositivo más simple, consistente en un martillo provisto de un resorte que golpeaba un trozo de pedernal, se convirtió en la tecnología dominante, que prevaleció desde cerca de 1650 hasta el siglo diecinueve.

Fortalezas flotantes

Después de que la pólvora revolucionara el armamento, las batallas navales se libraron empleando cada vez más artillería, en lugar de remar hasta la nave enemiga, abordarla y combatir cuerpo a cuerpo en el puente. La galera, que había sido una formidable nave de guerra en el Mediterráneo, se fue volviendo obsoleta porque los barcos tenían ahora que erizarse de bocas de fuego; no necesitaban remos ni remeros. Las naves se convirtieron en fortalezas flotantes.

Fortificaciones en forma de estrella

Desde la época de las primeras ciudades amuralladas , una buena barrera defensiva debía ser tan alta como fuera posible, pero ahora el fuego de los cañones podía derribarla, de suerte que los arquitectos inventaron a mediados del siglo quince un nuevo tipo de fortaleza. En Génova, Italia, Leon Battista Alberti diseñó fuertes en forma de estrella, con muros relativamente bajos pero muy gruesos. En la figura vemos el Castillo de San Marcos, construido por los españoles en San Agustín, Florida, durante el siglo dieciséis.

Las salientes en ángulo permitían a los defensores apuntar sus cañones en diagonal a las líneas enemigas, de suerte que un proyectil podía pasar por encima de la línea, destruyendo más hombres, cañones, caballos y pertrechos en general.

Fuente Consultada: Historia del Mundo – Peter Haugen

ALGO MAS…
EL TÚNEL DEL TIEMPO:

AYER: Cuando Caín mató a su hermano usando una quijada de res, las escrituras relatan el momento que puede considerarse como punto de partida de una historia que tiene la misma antigüedad que el hombre sobre el planeta: la del uso de las armas.
El humano primitivo era esencialmente cazador, y usaba para ese fin utensilios de piedra tallada (hachas, mazas y extremos de lanzas). Y fueron estos mismos elementos los que empleó para el ataque entre poblaciones. Luego de estas primeras armas aparecen las correspondientes al Neolítico (10.000- 3000 a.C).

No eran mucho más sofisticadas, pero la piedra pulimentada y el uso de algunos metales permitieron realizar efectivas puntas de flecha, y hachas de sílex tallado. Las primeras armas eran más contundentes que efectivas, y estaban concebidas para el combate a corta distancia. La Edad de Bronce trajo la novedad de los cuchillos y las espadas metálicas, englobadas bajo el término de «armas blancas», esto es, las de hoja de acero. Hasta la aparición de la pólvora, el principio general del armamento era «cortar, machacar y golpear».

El ingenio en la creación de armas nunca se detuvo, y así aparecieron las catapultas, capaces de lanzar grandes y destructivas piedras hacia las fortificaciones enemigas y se desarrolló la arquería, con los más sofisticados tipos de flechas (las había envenenadas e incendiarias).

En el siglo XIII, un invento marcaría el fin de una época: la pólvora. Poco después de su creación se les ocurrió a los hombres la idea de disparar proyectiles por medio de tubos: aparecieron los primeros cañones, cuya primer referencia indiscutible data del año 1326 en Florencia, Italia. Había comenzado el desarrollo de las armas de fuego, que en cientos de formas cada vez más perfeccionadas y eficaces, llegarían hasta nuestros días.

SIGLO XX: A diferencia de otras invenciones humanas, en las que un elemento sustituyó a otro por completo, el fin de siglo muestra cómo coexisten primitivas (pero insustituibles) armas blancas con sofisticados sistemas de exterminio nuclear. Luego de dos guerras mundiales el perfeccionamiento y puesta a punto de diversas armas alcanzó su punto culminante.

Hoy, la «vedette» del armamento contemporáneo son los misiles. Letales cohetes que pueden ser lanzados desde barcos, bases terrestres o aviones. Capaces de recorrer medio planeta hasta dar precisamente con su objetivo, pueden llevar en su extremo explosivos comunes o el increíble poder destructivo de una bomba nuclear. Además de las armas convencionales existen hoy en el mundo las llamadas «armas químicas»: letales elementos de exterminio capaces de diseminar sobre el enemigo diversas sustancias que van desde gases tóxicos hasta venenosos líquidos capaces de matar toda forma de vida en un radio de 40 kilómetros.

cohete teledirigido arma siglo xx

El armamento contemporáneo encuentra en los misiles la expresión más alta de tecnología militar. Estos artefactos pueden recorrer medio mundo hasta dar precisamente en su blanco.

De hecho, su uso y fabricación está expresamente prohibido por numerosos reglamentos internacionales (al igual que las anuas biológicas, con las que se diseminan mortales microbios y virus entre las tropas enemigas).

Con los recientes acuerdos para reducir drásticamente el número de armas nucleares, la moderna industria armamentista apunta, (y aquí vale a expresión) al desarrollo de sistemas estratégicos basados fundamentalmente en detectar un posible ataque mucho antes de que se produzca. Desde tierra, aire y océano, una compleja red de sensores y radares limita al máximo el riesgo de un ataque internacional.

Sin embargo, hoy, frente a la inestable situación política de numerosas naciones, el interés y los planes de fabricación están centrados nuevamente en las armas de mediano alcance y las sofisticadas armas de fuego manuales (fusiles de asalto, morteros y similares).

EL FUTURO: Hasta hace poco tiempo resultaba difícil prever la dirección futura del desarrollo armamentista. Existían numerosos proyectos en diferentes sentidos. Sin embargo, el gran cambio que experimentó el balance político a nivel global clarificó las cosas. El futuro del armamento en el mundo sólo dependerá dé la investigación desarrollada en el mundo occidental y, en particular, los Estados Unidos.

Y este país mira al espacio. La posibilidad de aprovechar el programa del transbordador para poner en órbita dispositivos militares ultrasensibles no será desaprovechada. Se completará un cordón de satélites estratégicos con un increíble poder de detección: serán capaces de medir el calor producido en una fabrica clandestina de armamentos.

La energía nuclear no será usada para la fabricación de armas. De todas maneras, la capacidad de propulsión de los futuros misiles será potenciada hasta dotar a los cohetes de un alcance ilimitado, y el desarrollo de explosivos sintéticos ultracompactos permitirá emplazar en la cabeza de los «Minuteman» estadounidenses un potencial explosivo 30 veces mayor que el actual.

Siguiendo con las grandes armas, los llamados «misiles inteligentes» pasarán a serlo realmente: podrán desviar su ruta a pocos segundos de llegar al objetivo, siguiendo las precisas instrucciones que recibirá su ordenador de dirección asistido por satélite. Si la colisión es inevitable, la carga explosiva será automáticamente anulada desde el centro de lanzamiento, aunque éste se halle a más de 13.000 kilómetros de distancia.

El futuro de la tecnología armamentista mundial estará claramente gobernado por los avances en el terreno aeroespacial pero, aún más, por los acontecimientos políticos que aguarden al comienzo de un nuevo siglo.

El Arco Guerrero y de Caza Uso del arco en la guerra y la caza

El Arco Guerrero y de Caza: Uso del arco en la Guerra y la Caza

USO DEL ARCO EN LA HISTORIA

El arco, usado desde la más remota antigüedad para la caza y la guerra, se ha convertido, con el transcurso de los siglos, en el protagonista de leyendas románticas y de numerosas anécdotas históricas. En sus partes esenciales está constituido por un largo y delgado tallo de material flexible y de una cuerda u otra tira susceptible de tensión que se ata a una extremidad y sirve para imprimir movimiento al proyectil, o sea a la flecha.

arquero mongolLas formas más antiguas se han conocido por las diferentes pinturas que se conservan entre los objetos raros y preciosos de los más importantes museos. Una pintura rupestre de la península ibérica, que pertenece al remoto período paleolítico, presenta un arco de dimensiones notables, más alto que la estatura común de un hombre.

Eso indujo a creer que en su parte flexible no fuera de una sola pieza sino, por lo menos, de dos piezas unidas en el medio. El arco neolítico parece haber sido más sencillo porque estaba formado por una sola pieza. Ambos fueron empleados en épocas muy lejanas.

El arco y la flecha han sido desde siempre herramientas fundamentales para la supervivencia de la humanidad. Gracias a ellas el hombre se convirtió en cazador. Las mismas presas ya le proporcionaban una amplia gama de materiales, como por ejemplo huesos, tendones, herramientas, abrigo e incluso una dieta rica en proteínas. La caza con arco era bastante más segura que otros métodos utilizados por aquel entonces, ya que permitía mantener cierta distancia de seguridad.

El arco homérico era de cuernos de cabrón salvaje raspados, pulidos y soldados en la base que constituía una empuñadura del arma. Por medio de garfios o anillos, se ataba, en sus extremidades, una cuerda robusta de tendones de buey. En ciertas figuras se reproducen asimismo algunos tipos de arco semicirculares y otros perfectamente derechos, provistos de garfios en los dos cabos. La cuerda podía ser de tendones y también de tiras de cuero o crines de caballo trenzadas.

Se dice que las mujeres de Cartago sacrificaron sus cabelleras para hacer cuerdas con ellas, cuando los romanos sitiaron esa ciudad. La flecha era una punta metálica (primero de bronce, luego de hierro) triangular, muy puntiaguda, con dos o más filos cortantes, que se colocaba en la extremidad de una vara de madera o caña cuyo otro extremo llevaba un adorno de plumas. Ese detalle le valió el epíteto de “flecha alada” que se halla, muy a menudo, en los poemas homéricos.

El arco se empuña con la mano izquierda por su parte central, y se estira el brazo de tal manera que el arco se coloque, ante quien lo maneja, eh forma horizontal si es corto, y verticalmente en caso de ser largo o simplemente mediano. La mano derecha extiende la cuerda sobre la cual habrá de apoyarse el extremo grueso de la flecha en la que se encuentra la muesca en la cual se hace penetrar la cuerda. El arquero apunta y suelta la cuerda. La flecha es así lanzada hacia el blanco.

Durante la Edad Media, los más célebres arqueros fueron los hunos, mientras que los celtas, los godos y los primeros francos utilizaban esa arma para la defensa de las trincheras. Los escoceses y galos aprendieron a manejar el arco con mucha habilidad y, en el tiempo de los Cruzados, muchos guerreros pertenecientes a los países de Europa lo utilizaron para el combate. El arco francés del siglo XIII no era muy grande; medía poco más de un metro y las flechas no sobrepasaban los setenta centímetros.

Un siglo más tarde, en Inglaterra, se utilizó un arco tan largo como la distancia entre el hombro y la extremidad de los dedos del arquero, estando éste con los brazos extendidos. En el momento de utilizarlo, vale decir, estando tendido, la longitud del arco se reducía a la mitad. Las flechas eran de madera, de un largo menor de un metro. En ese entonces los arcos se construían con madera de olmo, avellano, fresno, tejo, cerezo silvestre o caña bambú; también se hicieron de cobre y de acero.

La cuerda era de tripa, de fibra vegetal o de hilo de cáñamo muy resistente. o de crines de caballo trenzadas como en los arcos turcos. Entre los pueblos orientales los jefes gozaban del privilegio de usar arcos más elegantes, adornados con dibujos esgrafiados, y con la empuñadura cubierta con terciopelo o con pieles de colores vivos; el astil estaba, a menudo, envuelto en tela o piel de serpiente, y las extremidades adornadas con flecos, dientes de animales o con chapitas metálicas.

En la Edad Media, los reinos europeos emplearon los «arcos largos», que resultaron ser armas muy importantes. Esta arma desarrollada en Inglaterra y en Gales podía penetrar armadura desde una distancia considerable. Pero, este arco era muy difícil de manejar y tomaba varios años para que un soldado lo pudiera verdaderamente adiestrar. Esta arma también requería de una persona muy fuerte para dispararlo, pero fue un arma extremadamente efectiva, como se vio en la Batalla de Hastings, donde una fuerza de alrededor de 1000 arqueros ingleses  logro derrotar a un ejercito de 3000 caballeros franceses.

Entonces los arqueros de a pie y de a caballo eran muy numerosos, y ese detalle histórico se ve confirmado por una disposición del rey Carlos VII (1425-1461), la cual ordenaba plantar tejos en todos lo cementerios de Normandía para disponer así de abundante madera para arcos.

El arco simple común varía, en sus detalles, según las regiones donde se usa. El arco simple África no es un bastón de curva generalmente convexa; su extremidades son afiladas sin esconce. La cuerda e de fibra animal, raramente vegetal. El mismo arco está muy difundido en India, Indochina y Ceilán. El arco simple, plano, difiere del anterior por cuanto su curva es mucho menos pronunciada, la sección de la madera no es circular sino elíptica, y la cuerda es de fibra de palma. Se usa en la Melanesia, regiones andinas, Nueva Guinea y Papuasia.

No es fácil establecer con exactitud en qué fecha el tiro con arco empezó a considerarse como un de porte. Podemos recordar el interés demostrado por los griegos en los certámenes de tiro con arco, que quedó documentado por los historiadores HERÓDOTO y JENOFONTE. Entre los romanos, el interés deportivo fue superado por las finalidades bélicas. Hasta en la Biblia encontramos indicios de tiro con arco como deporte.

Mas el carácter deportivo de ese ejercicio se acentuó en épocas más recientes, y en los siglos XI y XII se formaron en Suiza, en Alemania y en Inglaterra sociedades para el tiro con arco y ballesta. En Italia sobresalieron Génova y Pisa.

El desarrollo de la pólvora, mosquetos y el creciente numero de los ejércitos hizo que el arco lentamente perdiera importancia como arma y fuera utilizada como un deporte. Los arcos son encontrados por casi todas las culturas mundiales, incluso en América, los nativos lograron desarrollar sus propios tipos de arcos sin tener contacto con Europa o Asia. 

Entre los años 300 y 400 se constituyeron sociedades de tiro con arco en muchas ciudades italianas. En Francia, según ciertos autores, las primeras compañías de arqueros se organizaron en el año 500. Eran asociaciones semimilitares, cuya finalidad era mantener el orden público y reprimir el bandidaje. Un decreto de la Asamblea Legislativa de Francia, con fecha 13 de junio de 1790, ordenó la disolución esas compañías, y fue también en esa época cuando el tiro con arco se transformó, definitivamente, en deporte.

Las sociedades de arqueros se constituyeron nuevamente en muchos países, sobre todo en Inglaterra y Estados Unidos de Norteamérica. Ese deporte, antes muy en boga, está actualmente casi olvidado. Para practicarlo no se adoptan reglas fijas, y tanto los blancos como el terreno o el tipo de arco son extremadamente variables y adaptados a las circunstancias. En Italia, la última competencia importante de tiro con arco tuvo lugar en Roma, en el año 1911.

En las olimpíadas modernas, los últimos certámenes de tiro con arco se disputaron en París, en e1 año 1924. Pero, desde las olimpíadas de Ámsterdam (1929 -esas competencias fueron excluidas porque ese deporte se practicaba solamente en los países anglosajones y en los colegios femeninos norteamericanos, no contando, por lo tanto, con suficientes adeptos como para organizar torneos.

La primera vez que el tiro con arco apareció en unas Olimpiadas fue en París, en 1900, como homenaje al guerrero mítico Hércules, al que se consideraba el primer arquero de la Historia. En los Juegos Olímpicos de San Luis (1904) y los de Inglaterra (1908) se tomaron en serio esta modalidad, aunque luego cayó en el olvido. Tuvieron una representación fugaz en Bélgica (1920) aunque aún tendrían que pasar otros 52 años hasta que el tiro con arco se consolidase como deporte olímpico.

Fuente Consultada: Lo Se Todo Tomo III