Los Aviones

Aviones Convertibles Historia de los Primeros Modelos y Tipos

Aviones Convertibles Primeros Modelos y Tipos

INTRODUCCIÓN: El día 2 de noviembre de 1954 constituye un hito en la historia del aeroplano. Dicho día, en la base de pruebas de la casa Convair, el piloto J. K. Coleman realizó el primer vuelo en un avión que despegó verticalmente desde su posición de partida, basculó en el aire, voló horizontalmente a más de 800 kilómetros por ahora y aterrizó de nuevo en posición vertical hasta quedar apoyado sobre la cola.

El Faire-Rotodyne, convertible para pasajeros, de velocidad superior a los 300 kilómetros por hora.

El avión era un monoplano de ala en delta Corvair XFY-1 equipado con un turbopropulsor Allison de 5.500 HP. Dos hélices tripalas contrarrotativas proporcionan, junto con el empuje del chorro del reactor, la fuerza de sustentación necesaria para el despegue vertical. Se trata de un nuevo tipo de avión, que los norteamericanos designan VTOL (Vertical Take oíi Landing: despegue y aterrizaje vertical) y que en Europa se conoce por «convertible».

En el año 1950, con ocasión de la guerra de Corea, el Gobierno de los Estados Unidos se dio cuenta de la necesidad de disponer de aviones de caza capaces de despegar en cualquier clase de terreno, sin necesitar aeródromos y pistas de aterrizaje.

En efecto, el peso cada vez mayor de los aviones de caza obligó a hacer pistas y campos de aterrizaje de mayor extensión y resistencia, y, por otra parte, el terreno montañoso no ofrecía lugares a propósito para la instalación de tales campos y pistas. Asimismo había que pensar en aviones de caza capaces de despegar de la cubierta de los buques de guerra y de transporte y que pudiesen aterrizar de nuevo en ellos, evitando tener que acompañar las escuadras y convoyes con costosos y vulnerables portaaviones.

A partir de dicho año los proyectos se suceden, la mayoría irrealizables por fantásticos; pero algunos ofrecen posibilidades constructivas, y al cabo de cuatro años se consigue que vuele el primer «convertible».

Qué se entiende por avión convertible:

Un avión convertible es un avión capaz de despegar y aterrizar como un helicóptero, es decir, verticalmente, y una vez alcanzada la altura suficiente, volar como un avión.

Aunque el helicóptero resuelve muchos problemas, como son los del salvamento en zonas difíciles de acceso, vigilancia y enlace, así como transporte del aeropuerto al centro urbano y de ciudad a ciudad con helicopuertos centrales, las misiones de tipo militar, en campaña, quedan limitadas en estos aparatos por su reducida velocidad.

En dos décadas de desarrollo el helicóptero sólo ha alcanzado una velocidad máxima de 251 kilómetros por hora (récord mundial, septiembre de 1953, helicóptero Sikorsky XH-39, piloto Wester, de los Estados Unidos), y no es previsible ni probable que llegue a alcanzar nunca las velocidades sónicas, ya alcanzadas y hasta rebasadas por algunos tipos de aviones de caza.

El 5 de enero de 1959 el Fairey-Rotodyne, primer convertible comercial para pasajeros, ya logró alcanzar en sus vuelos de ensayo los 307 kilómetros por hora sobre un circuito de 100 kilómetros, batiendo con ello la marca de velocidad máxima alcanzada por los helicópteros.

Si motivos militares son los que han impulsado el rápido desarrollo del convertible, no debe olvidarse el problema de la seguridad, que queda ampliamente resuelto con este tipo de avión. Por consiguiente, no deberá extrañar que, una vez puestos a punto los convertibles militares, se construyan paralelamente los convertibles civiles, tanto para el transporte de viajeros como para el turismo o el avión particular.

Tipos de aviones convertibles:

Los convertibles se clasifican en tres grandes grupos:
1.° Los que disponen de rotores, hélices o reactores distintos para la sustentación como helicópteros y para la propulsión como aviones.
2.° Los que tienen un mismo rotor, hélice o reactor para la sustentación y la propulsión, y el eje del propulsor ha de girar 90° al pasar de una a otra clase de vuelo.
3.° Los que se sustentan y avanzan sobre una columna de aire creada por sus elementos propulsores. Son las plataformas volantes.

En el primer grupo, los aparatos reúnen las características del helicóptero combinadas con las del aeroplano: alas y hélices o reactores de avión para el vuelo horizontal, y rotor de helicóptero o reactores para el vuelo vertical. La ventaja principal de estos convertibles estriba en la seguridad de su pilotaje, ya que el paso de vuelo helicóptero al vuelo avión es continuo, conservando siempre el mando del aparato. El grupo primero se subdivide en tres subgrupos:

a)    Los convertiplanos cuyo rotor de despegue se para en el vuelo horizontal, de manera que las palas ofrezcan una resistencia mínima al avance.
b)    Los convertiplanos en que las palas del rotor de sustentación vertical se colocan de manera que en vuelo horizontal actúan como las alas fijas de los aviones normales.
c)    Los combinados de avión y helicóptero, es decir, los helicoplanos o helicópteros combinados, con fuselaje y alas de avión provisto de rotores sustentadores.

Entre los proyectos correspondientes al grupo primero, subgrupo a), destaca el convertiplano de Wilford, con rotor monopala contrapesado, de propulsión por reacción, a tase de chorro de gases comprimidos por el motor y eyectados e inflamados en el extremo acodado de la pala.

En el subgrupo b) merece citarse el convertiplano de Herrick, HV-1, que realizó sus primeros ensayos en 1931, prosiguiendo sus estudios en años posteriores (el HV-2 voló en 1937).

avion convertible herridyne

Modelo norteamericano «Helidyne», convertible, con dos rotores coaxiles y dos motores para vuelo horizontal. Ofrece, en su conjunto, las ventajas del helicóptero, el autogiro y del avión clásico.

Convertiplano de Herrick. Es un biplano con una ala fija y otra giratoria, a voluntad, dotada de turborreactores en sus extremos. Para el despegue y aterrizaje el plano superior actúa como un rotor de helicóptero; este rotor se convierte en plano cuando navega en vuelo horizontal.

El subgrupo c) está formado por los helicópteros «combinados», de los cuales constituye un precursor el autogiro español La Cierva, cuyos primeros vuelos datan del año 1923. El notable ingeniero Juan de la Cierva, con su revolución genial de la articulación de las palas del rotor y el descubrimiento del fenómeno de autogiración, hizo posible el desarrollo posterior del helicóptero y, como consecuencia, el del convertiplano.

Como se sabe, el autogiro primitivo era un avión de alas reducidas en las que una hélice tractora proporcionaba la velocidad suficiente para que el rotor entrase en autogiración, suministrando la fuerza de sustentación necesaria al vuelo. El rotor permitía una velocidad de vuelo muy reducida y el aterrizaje prácticamente vertical, y en los últimos modelos se lograba el despegue vertical acelerando el rotor mediante una transmisión desde el motor.

Soluciones parecidas, aunque no pueden clasificarse   estrictamente   como  convertibles,   son:

El «helicoplano» Hamilton, que se ensayó en los Estados Unidos en 1929, formado por un avión monoplano de ala alta Hamilton con dos hélices de eje vertical de 5,50 metros de diámetro situadas bajo el ala y a ambos lados del fuselaje.

Tipo de avión convertible que despega sobre un trípode, proyectado por L. H. Leonard. Una vez que el aparato ha despegado, gira sobre sí mismo un ángulo de 90 grados, las aletas estabilizadores se reducen por retracción (alas delanteras) y el aparato queda convertido en un cigarro puro volante de grandes alas.

El «giróptero» del francés Chauviére, construido en 1929, provisto de rotor sustentador y hélice tractora.El «clinógiro» de Odier Bessiére, ensayado en Francia en 1932, no es más que un monoplano Caudron 193, con motor de 95 HP, al que se le ha añadido una ala superior giratoria formada por un rotor de cuatro palas. Un proyecto posterior de A. Flettner prevé un avión clásico con cuatro hélices verticales para asegurar despegue y aterrizaje verticales.

Entre los «combinados» modelos pueden citarse los siguientes:

El helicóptero birrotor americano de la «Gyro-dyne Co.» Helidyne 7 A, con alas fijas reducidas de avión y dos motores con hélices propulsoras que le permiten volar a 140 kilómetros por hora con una carga útil de 1.340 kilogramos. Se trata de una adaptación del helicóptero Bendix. Sus primeros vuelos tuvieron efecto en noviembre de 1949. Un nuevo tipo, el Helidyne, destinado al transporte militar, presenta un peso en vuelo de 11.300 kilogramos.

Parecido a éste es el aparato experimental francés Farfadet SO-1310, helicóptero con un rotor de reacción a base de aire comprimido suministrado por una turbina «turbomeca» de 260 HP y alas fijas de superficie reducida, así como una hélice tractora accionada por una segunda turbina. En vuelo horizontal el rotor entra en autogiración. Sus ensayos dieron comienzo en el año 1953.

El Fairey-Rotodyne, que ya se ha citado, corresponde a este subgrupo.
En el grupo segundo, convertiplanos de rotor sobre eje que bascula en 90° para pasar del vuelo vertical al horizontal, también se distinguen dos subgrupos:

a)    Convertiplanos en que el rotor y el fuselaje basculan simultáneamente al pasar del vuelo en helicóptero a vuelo en avión, o sea eje del rotor invariable respecto al fuselaje.

b)    Convertiplanos con rotores o reactores de eje basculante respecto al fuselaje que permanece siempre en posición horizontal.

Los aparatos correspondientes al grupo segundo se caracterizan por tratarse en general de aparatos de alas fijas cuyas hélices son de diámetro mucho mayor al que normalmente sería necesario para el vuelo horizontal. En efecto, en este tipo de convertiplano las hélices, que trabajan con eje vertical, han de proporcionar la fuerza de sustentación necesaria para elevar vertical-mente el aparato.

El Hillar X-18 Propelloplane, avión convertible de ala basculante que despega en vertical.

Entre los aparatos del grupo segundo, subgrupo a), figuran los primeros convertibles de realización práctica y cuyos vuelos permitirán la solución del problema para los aviones de caza. Es el VTOL Convair XFY-1, ya citado, y otros como el Coleóptero, que más adelante describiremos con mayor detalle.

Este subgrupo a) es mecánicamente el de más fácil realización;  en cambio, presenta  otros inconvenientes que la práctica indicará la forma en que deberán solucionarse. Son éstos la difícil maniobra del paso de vuelo vertical a horizontal, y viceversa, basculando todo el aparato.

El embarco de los tripulantes y del material en el fuselaje en posición vertical tampoco será fácil. Por último, la estabilidad en el momento de aterrizaje si sopla viento algo fuerte parece precaria dada la altura del centro de gravedad con relación a la reducida base de apoyo sobre la cola.

Como primeros proyectos y realizaciones, merecen citarse los siguientes:
El de Focke-Wulf, que durante la segunda Guerra Mundial proyectó un convertible a base de substituir las alas por un gran rotor tripala situado tras la cabina de mando, accionado por estatorreactores en el extremo de las palas. Esto obligaba a utilizar cohetes de despegue. Los empenajes de tipo normal soportaban el tren de aterrizaje, sobre el cual se apoyaba el aparato en posición vertical para el despegue y aterrizaje.

Parecido al anterior, pero más atrevido, es el proyecto de L. H. Leonard, en el cual dos grandes rotores impulsan un fuselaje en cuya proa se halla la cabina de mando y los empenajes, y en la popa el tren de aterrizaje que, replegado en vuelo, se despliega para el aterrizaje vertical sobre la cola.

Un convertiplano correspondiente a este grupo, que fue construido por encargo de la Marina de los Estados Unidos, es el ala volante semicircular «Chance Vought» XFSU-1, de Zimmerman. En los extremos del ala dos grandes hélices tractoras despegaban el aparato colocado en ángulo de 45° y el aterrizaje se efectuaba en un espacio muy limitado, lo que permitía su utilización sobre las cubiertas de los buques. Fue rescindido el contrato de construcción en serie debido a la precaria estabilidad en el aterrizaje, defecto que, como indicamos, es inherente a este grupo.

Los aparatos del grupo segundo, subgrupo b), se reducen en general a aviones clásicos en los que, bien los motores, bien las alas, pueden bascular en 90° para lograr la posición vertical de las hélices.

Entre éstos pueden citarse el Bell XV-3, monoplano bimotor con dos rotores de 7 metros de diámetro en los extremos de las alas, cuyos ejes giran a la posición vertical para el despegue y a la horizontal para la propulsión. En el Bell-VTOL, monoplano de ala alta del año 1955, son los turborreactores situados bajo el ala los que basculan.

Otro tipo interesante de convertiplano es el Hiller X-18 Propelloplane, de 18 toneladas, cuyos primeros vuelos se realizaron en 1958. El ala, que gira solidariamente con los propulsores, colocándose en posición vertical para el despegue y horizontal para el avance, soporta dos turborreactores provistos de hélices contrarrotativas.

Una disposición análoga presenta el Vertol 76, cuyo primer vuelo completo se llevó a cabo el 15 de julio de 1958. El Kaman 16-B es un aparato anfibio construido según las mismas directrices.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Cultural UNIVERSITAS Tomo N°17 -Los Aviones Convertibles-

Historia del Globo Aerostático-¿Porque Ascienden? -Viaje al Polo

Historia del Globo Aerostático
¿Por Que Ascienden?- Viaje al Polo en Globo

HISTORIA DE LA ÉPOCA: En 1782, a los hermanos Joseph-Michel (1740-1810) y Jackes-Etienne Montgolfier (1745-1799) se les ocurrió pensar que si se calentaba el aire, se expandía y se hacía más liviano que el aire frío.

Para demostrarlo, introdujeron aire caliente en una bolsa de papel y comprobaron que se elevaba.

Aprovecharon, entonces, este mismo principio para construir el primer globo aerostático.

Después de numerosos ensayos elevaron en Annonay, su ciudad natal en Francia, un globo fabricado con papel y tela de embalaje.

hermanos Joseph-Michel (1740-1810) y Jackes-Etienne Montgolfier (1745-1799)

El 19 de septiembre de ese mismo año, en Versalles, ante los reyes de Francia, repitieron la experiencia, pero en esta ocasión del globo pendía una barquilla en la que ubicaron un cordero, un gallo y un pato.

El aeróstato recorrió 3 kilómetros y aterrizó sin novedad.

Dos meses después, el 21 de noviembre, tuvo lugar el primer vuelo tripulado por el hombre, el físico francés Jean Francois Pilatre de Rozier (1756-1783) y un compañero; los tripulantes recorrieron alrededor de 9 kilómetros en 25 minutos.

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Primer Globo Aerostatico

Primer Globo Aerostático

Rápidamente se fueron perfeccionando los aeróstatos, y en los primeros años del siglo XIX se efectuaron ascensiones hasta cerca de 10.000 metros.

En algunas de ellas, los navegantes murieron por asfixia.

Los dirigibles aparecieron a fines del siglo pasado (Santos Dumont), y en esos mismos años se alcanza la altura de 18.500 metros con un globo portador de aparatos registradores, que anotaron una temperatura de 60 grados bajo cero.

Todos esos aparatos se basan en el principio de Arquímedes, y, por lo tanto, se los infla con gases menos densos que el aire (si se los inflase con aire, ninguno subiría un solo metro).

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Otro francés, el físico Jacques Alexander César Charles (1746-1823) alargó la duración de los vuelos al colocar una hoguera en la barquilla que mantenía el airecaliente por más tiempo.

También construyó, el 27 de agosto de 1783, el primer globo de hidrógeno.

El reemplazo del aire por este gas, mucho más liviano, mejoró la capacidad de ascensión de los globos.

Restaba, ahora, encontrar la manera de dirigir el rumbo de los globos.

El ingeniero francés Henry Giffard construyó en 1852 el primer aeróstato fusiforme.

Impulsado por una máquina de vapor y alimentado con hidrógeno como gas sustentador, el aeróstato se elevó sobre el hipódromo de París y alcanzó una velocidad de 10 km/h.

En este sentido trabajó el inventor alemán Ferdinand Adolf August Heinrich von Zeppelin (1838-1917), quien confirió a los globos una forma aerodinámica.

Para lograrlo, utilizó aluminio, que es un material resistente y liviano.

Su primer dirigible parecía un gran cigarro del cual pendía la barquilla con el motor y una hélice, hoy recordado como Zeppelin.

Los dirigibles dejaron de usarse sobre todo por los grandes desastres que ocasionaron.

El más impactante fue la célebre explosión del Hindenburg en Nueva Jersey, el 6 de mayo de 1937.

Actualmente se utilizar, para publicidad, transporte de carga pesada y para investigación.

En este sentido, los globos meteorológicos funcionan de un modo curioso: un globo de hidrógeno se eleva transportando una radiosonda.

En la ascensión, la sonda emite señales a la estación terrestre donde éstas son decodificadas y convertidas en valores de presión temperatura y humedad.

Al cabo de 90 minutos, el globo ha alcanzado una altitud de 27 a 30 km.

Allí, la presión atmosférica es muy baja, e globo estalla, y la sonda desciende a tierra suspendida de un paracaídas.

Los observatorios meteorológicos sueltan diariamente varios globos, para sondear la atmósfera y determinar la dirección y velocidad de los vientos a distintas alturas.

Una de las finalidades de esta operación es informar a los aviones sobre las condiciones del tiempo que deben afrontar.

También se envían los llamados radiosondas, que son globos-portadores de instrumental para explorar las altas capas de la atmósfera.

Como a medida que el globo asciende, la presión exterior es cada vez menor, el volumen del globo se hace cada vez mayor, al dilatarse el gas interior.

Llega un momento en que la dilatación es mayor que la que puede soportar el material, y el globo estalla.

Los aparatos caen con paracaídas, y así es posible recuperar el instrumental (aunque a veces cae en lugares despoblados).

Últimamente se ha desarrollado una nueva técnica en la exploración de las más altas capas de la atmósfera, a las que hasta hace unos pocos años ni se soñaba en llegar.

Se hace mediante cohetes y satélites artificiales.

El instrumental, que se acondiciona cuidadosamente en su interior, recoge datos valiosísimos sobre las condiciones del aire en tan altas regiones.

Principios y aplicaciones.

¿Por qué ascienden los globos? Porque el gas que contienen es más ligero que el aire.

Teóricamente, el globo aerostático ideal estaría formado por una esfera livianísima en cuyo interior se hubiera hecho el vacío; pero semejante globo nunca podrá ser construido, por cuanto la presión del aire atmosférico haría que la esfera estallase.

Por esta causa, los aeróstatos son inflados con un gas más ligero que el aire, a una presión igual a la del ambiente o ligeramente mayor.

Los gases empleados son tres: hidrógeno, helio y gas carbónico.

El hidrógeno es muy ligero y tiene enorme poder ascensional, pero se inflama con facilidad y debe ser manejado con grandes precauciones.

El helio es más pesado, pero su uso se ha generalizado porque no resulta tan peligroso.

El gas de carbón, por último, es muy económico, pero tiene reducida fuerza ascensional.

Los primeros globos eran inflados con aire caliente, cuya densidad es pequeña, pero la ascensión con los mismos era muy breve; las corrientes atmosféricas enfriaban el aire contenido en la esfera y el globo comenzaba a descender de inmediato.

Los globos aerostáticos suelen ser divididos en dos, grandes categorías.

Se llaman libres los que no mantienen ningún contacto con el suelo y son impulsados por las corrientes atmosféricas.

Se denominan cautivos los que se hallan unidos a la tierra por medio de sogas o cables.

En esencia, todo globo está formado por una bolsa de seda o algodón que ha sido impermeabilizada para impedir la salida del gas y aumentar su resistencia.

El tamaño de la bolsa varía desde un metro, que es el diámetro de los globos radiosondas,, a 63 metros, que era el diámetro del gigantesco Explorer II que Stevens y Anderson utilizaron en 1935 para su memorable vuelo estratosférico.

En la parte inferior del globo inflado se halla el apéndice, que es una abertura empleada para introducir el gas; junto al apéndice, o en la parte superior del aeróstato, existe una válvula que los navegantes manejan con una cuerda desde su barquilla.

Al abrir la válvula se escapa una parte del gas y el globo comienza a descender.

La barquilla de los aeronautas está unida al globo mediante una red de cuerdas o de aluminio, y de ella penden numerosos sacos de arena que sirven como lastre; si se desea aumentar la velocidad del ascenso, no hay más que arrojar por la borda algunos sacos.

Los globos utilizados para explorar la estratosfera sustituyen la barquilla por la góndola metálica, resistente a la presión del aire y provista de depósitos de oxígeno.

Aparte de los viajes estratosféricos, que han perdido importancia con el desarrollo de los proyectiles dirigidos y de la propulsión a chorro, los globos aerostáticos se emplean también para investigar las condiciones atmosféricas.

Los globos llamados aerosondas llevan equipos especiales para determinar la temperatura, la presión y la humedad a grandes alturas.

Otros globos más pequeños, llamados pilotos, son empleados en los aeropuertos para determinar la velocidad del viento.

En tiempos de guerra, los globos han prestado útiles servicios.

Durante la contienda franco-prusiana de 1870, los pobladores de París mantuvieron contacto con el exterior gracias a un servicio de globos que transportaban pasajeros y correspondencia.

Desde entonces todos los ejércitos comenzaron a emplear aeróstatos en sus operaciones: durante la guerra del Paraguay, las tropas de la Triple Alianza utilizaron globos para observar las operaciones del enemigo.

En el curso de la Segunda Guerra Mundial se emplearon barreras de globos cautivos para dificultar el vuelo de aviones enemigos sobre objetivos de importancia.

La utilidad de estos globos fue relativa, porque eran fácil blanco de los cañones y ametralladoras de la aviación rival.

BREVE HISTORIA DE LA AEROSTACIÓN.

Después de los experimentos de Montgolfier, los ensayos se sucedieron con rapidez.

El día 21 de noviembre de 1783 tuvo lugar la primera ascensión de un globo tripulado por el hombre. Pilatre de Rozier y el marqués de Arlandes mostraron gran valor al subir a «La Montgolfiera», construido por su inventor.

La envoltura era de algodón y tenía unos 15 m de diámetro.

En su parte inferior el globo estaba dotado de una pequeña galería circular desde donde los aeronautas alimentaban y cuidaban un pequeño hornillo destinado a mantener caliente el aire que proporciona la fuerza ascensional.

En nuestros días causa asombro considerar el hecho de que dos hombres se atreviesen a tripular un globo que si se mantenía en el aire era gracias al auxilio de un simple brasero.

Pocos días después, de diciembre de 1783, Charles y Robert efectuaron una magnífica ascensión en un globo muy perfeccionado pues constaba de una envoltura impermeabilizada hinchada con hidrógeno, red y barquilla.

Además, y en previsión de cualquier posible contingencia, instalaron válvula de seguridad y se proveyeron de lastre, cuerda-freno y áncora.

A partir de entonces fueron numerosísimas las ascensiones que*se llevaron a cabo con fines deportivos o científicos.

El célebre físico Gay-Lussac llegó hasta 6.500 m de altura y llevó a cabo mediciones y observaciones relativas a la composición del aire, humedad, variaciones de la aguja magnética, «etcétera.

El día 13 de junio de 1784, Pilatre de Rozier y Romain perecieron al intentar cruzar el Canal de la Mancha.

El globo que tripulaban estaba lleno de hidrógeno y en su interior se hallaba un lóbulo con aire caliente.

El hornillo destinado a mantener constante la temperatura provocó la explosión del globo y ocasionó la primera catástrofe aérea de la Historia.

Mejor suerte cupo a Blanchard y a su compañero Jefries, quienes lograron efectuar la travesía del Canal de la Mancha desde Dover a Calais.

El propio Blanchard llevó a cabo la primera ascensión sobre suelo americano, cubriendo en forma admirable el trayecto de Filadelfia a Nueva Jersey, donde entregó un mensaje para George Washington.

Otro récord memorable fue el conseguido por Carlos Green, quien en 1836 logró recorrer a través del aire los 700 km. que separan Londres de Nieder-hausen (Alemania).

El día 2 de septiembre de 1894, un globo tripulado por Francisco Arban sobrevoló por vez primera el macizo de los Alpes.

El inglés Tomás Harris fue el protagonista de una historia de amor desarrollada en las alturas.

Durante una ascensión efectuada en compañía de su novia, se produjo un pequeño desgarrón en la envoltura del globo, el cual comenzó a descender.

Cuendo Tomás Harris tras arrojar todo el lastre vio que la caída era inevitable, se lanzó al vacío en un desesperado intento de aligerar así el peso del globo y salvar la vida de su amada.

La ascensión que con carácter científico efectuó Tissandier en 1875 terminó también trágicamente puesto que si bien logró alcanzar la altura de 9.000 m, la falta de oxígeno ocasionó la muerte por asfixia a dos amigos que le acompañaban.

Ante los frecuentes accidentes que se producían surgió la necesidad de contar con un medio eficaz que amparase al aeronauta y le permitiera saltar del globo.

La invención del paracaídas se debe a J. Garnerín, quien lo ensayó por primera vez el día 22 de octubre de 1797.

El acontecimiento tuvo lugar ante el público de París que contempló lleno de asombro el lento descenso del audaz inventor sujeto a una gigantesca sombrilla.

Viaje en Globo aerostatico

Henri Giffard (1825-1882) exhibe su diseño de globo, cuya canasta tiene capacidad para albergar a 50 personas, en el Jardín des Tuileries, durante la Exposición Universal de París 1878.

El ingeniero francés realizó, además, el primer vuelo controlado de un dirigible, el 24 de septiembre de 1852: un recorrido de 24 kilómetros desde Paris de donde partió su nave, llena con hidrógeno, a 8 kilómetros por hora, e impulsada por un pequeño motor a vapor.

LA EXPEDICIÓN ANDRÉE AL POLO NORTE.

De entre los numerosos vuelos realizados mediante globos, destaca el llevado a cabo por el ingeniero sueco Andrée, quien en compañía de sus amigos Frankel y Strindberg planeó una arriesgadísima expedición al Polo Norte en la que los tres iban a perecer de frío e inanición.

En el año 1896 iniciaron los preparativos trasladándose a la Isla de los Daneses, en Spitzberg, donde colocaron el globo Oernen, de 4.500 metros cúbicos, los instrumentos y los víveres.

Sin embargo, no pudieron emprender la ascensión hasta junio del año siguiente, con bastante mala suerte pues al ascender se rompieron la mitad de las cuerdas-freno dispuestas para ahorrar lastre y facilitar la dirección del globo.

En las primeras horas, los exploradores enviaron noticias mediante palomas mensajeras; unos días más tarde, fueron halladas un par de boyas.

Después, el silencio más absoluto corroboró la suposición de que habían sufrido un grave accidente.

El mundo ignoró los detalles de la tragedia por espacio de 34 años, hasta que en 1930 los tripulantes de un buque cazafocas hallaron en la Isla Blanca restos de la expedición.

En aquellas inmensas soledades y bajo la lona de una tienda abatida se hallaban los cadáveres de los héroes junto a los cuales estaban el libro de notas de Andrée, la carta de navegar de Strindberg y unas películas.

Un poco más allá y cubiertos por la nieve, aparecían los trineos y la canoa.

Las fotografías y los escritos han permitido conocer con detalle el desarrollo de la tragedia.

Consiguieron llegar a los 82° 55′ y 7″ de latitud (800 Km. del Polo), después de un accidentadísimo vuelo de 65 horas que acabó al abatirse el aeróstato debido al peso de la capa de hielo que se formó sobre la envoltura.

Desembarcaron el día 14 de julio, y el 21 emprendieron la retirada hacia el Sur.

La marcha, como muy bien puede suponerse fue difícil y penosa.

A pesar del intenso frío y de la carencia de alimentos consiguieron llegar a la Isla Blanca el día 5 de octubre.

Su capacidad de resistencia fue verdaderamente extraordinaria ya que la última nota escrita lleva fecha del 17 de octubre.

DESCRIPCIÓN DE LA TRAGEDIA EN EL POLO NORTE:

A fines del siglo XIX la exploración polar creaba fascinación y curiosidad a toda la comunidad científica de la época.

Los buques expedicionarios habían partido uno tras otro hacia el helado silencio del Ártico, y no se había vuelto a saber mas de ellos durante meses o años.

Cuando al final regresaban derrotados y maltrechos, los exploradores contaban sus aventuras en la impenetrable inmensidad de hielo, hablaban de los témpanos, traidores y movedizos, que imposibilitaban la navegación.

«De vez en cuando se aireaba la idea de que tal vez una expedición aérea tuviera éxito donde previamente habían fracasado las marinas, pero la cosa no pasaba del comentario porque, después de todo, no había globo que hubiera permanecido en el aire el tiempo que un viaje polar requeriría, y mucho menos en latitudes en que la capa de hielo que se formaría en la superficie del aeróstato, podía provocar un aterrizaje forzoso y, con mucha probabilidad, catastrófico.

Pero existía también el problema de los vientos dominantes.

Salomón August Andrée.Las expediciones aerostáticas que se dirigieran al Polo tendrían que confiar con optimismo en que una de las corrientes del sur llevaría el globo hasta aquella región, para luego proseguir la marcha hasta los poblados más septentrionales.

Los obstáculos parecían insuperables para cualquiera que no tuviera el entusiasmo del sueco Salomón August Andrée.

Andrée había visitado a Estados Unidos durante su mocedad y se había hecho amigo del aeronauta norteamericano John Wise.

Posteriormente había formado parte de la expedición que estudió los fenómenos polares en Spitsbergen, junto a la costa norte de Noruega.

Más tarde había trabajado como ingeniero jefe en la oficina sueca de patentes.

Era enérgico, valiente y con voluntad de hierro. Tanto por sus estudios como por su temperamento, Andrée estaba formidablemente dotado para la aventura que se había propuesto.

En 1895 Andrée dio a conocer el plan de su expedición polar, en globo, en una serie de conferencias, bien recibidas, en las que mezclaba la ciencia con el patriotismo.

Los suecos, decía en ellas, se han «caracterizado durante siglos por el más intrépido valor», estaban acostumbrados a los caprichos del clima polar «y la propia naturaleza les había enseñado a soportarlos».

Esta llamada al orgullo nacional y la excelente reputación de Andrée, contribuyeron a que se recaudaran las ayudas necesarias para financiar la expedición entre ellas la del Rey Oscar de Suecia y del filántropo Alfred Nobel.

El globo que iba a transportar a Andrée y a dos compañeros cuidadosamente seleccionados, estaba hecho ex profeso para el viaje.

La meticulosa especificación que Andrée había preparado para el aeróstato –al que puso el nombre de Ornen (Águila)- preveía una envoltura de 4.814 m3, hecha de seda china doble, para proporcionarle resistencia y durabilidad.

El globo no tenía válvula en la parte superior, al objeto de que la nieve no la atascara, pero llevaba dos en la zona inferior de la envoltura.

Por encima de la red había otra capa de seda para proteger más al aeróstato contra la nieve y el hielo.

Andrée pensaba regular la altitud con tres cuerdas de arrastre, unidas por secciones, cada una de las cuales tendría 335 m de longitud.

Llevaría también otras sogas más cortas.

De la barquilla sobresalían tres palos horizontales, a los que iban sujetas tres velas cuadradas, con las cuales se esperaba poder modificar hasta 30° la derrota.

La góndola de mimbre era cerrada, cilíndrica, de 1,60 m de profundidad. En ella irían tres trineos, un barco de lona, tres literas, herramientas, armas, otros artículos y comida suficiente para cuatro meses.

La partida sería en el verano de 1896, desde un lugar situado en el extremo noroeste de Spitsbergen, a unos 1.297 km del Polo.

Andrée calculaba con optimismo que el viento constante del sur los llevaría al Polo en tres días.

El aterrizaje, como dependía de la dirección del viento, podría realizarse en cualquier lugar de Siberia, Canadá o Alaska.

El Ornen fue inflado con hidrógeno y quedó alojado en «un hangar para globos», de 30 m de alto, esperando a que soplara la brisa deseada.

Pero no sopló ni en todo el mes de julio ni en todo el mes de agosto, con lo que terminó el efímero verano ártico y se hizo tarde para comenzar la expedición.

En 1897, Andrée, que entonces tenía 43 años, y sus tripulantes Nils Strindberg y Knut Fraenkel volvieron a Spitsbergen para volver a probar fortuna.

El entusiasta Strindberg, de 24 años, era profesor de educación física en la universidad de Estocolmo y un consumado fotógrafo.

Fraenkel, de 27 años, era musculoso, de profesión ingeniero y aficionado al alpinismo.

Para prepararse para la expedición ambos hombres habían ido a París, a aprender aerostación.

El 11 de julio, después de seis semanas de espera, empezó a soplar el tan largamente esperado viento del sur.

El momento había llegado y, en consecuencia, se procedió a sacar el globo de su cobertizo.

Los tres exploradores subieron a bordo, mientras la tripulación de tierra esperaba órdenes sosteniendo las maromas de amarre.

A la 1:46 de la tarde, Andrée dio la señal para soltar al Ornen y éste comenzó a subir perezosamente por encima del puerto y fue flotando hacia el nordeste.

De repente, la nave bajó de modo imprevisto y tocó el agua para luego rebotar y volver a subir ayudada por la tripulación que arrojó más de 200 kilos de lastre.

Los ayudantes de tierra estuvieron mirando con emoción al globo hasta que éste no fue más que un punto en el horizonte del Norte.

Todo parecía ir bien, pero Andrée ya sabía que no era así. Las secciones de la parte inferior de las tres largas maromas de arrastre -que en el plan de Andrée eran vitales para regular la altitud y la dirección -se habían desprendido, no se sabía por qué, y yacían en la costa como grandes serpientes enroscadas.

El Ornen continuó su vuelo libre hacia lo desconocido.

Los millones de personas que, en todas las partes del mundo, habían seguido ávidamente a través de los periódicos los preparativos de la expedición, quedaban ahora a la espera de noticias de los exploradores.

Estas no podrían llegar más que, o con palomas mensajeras o metidas en las boyas que arrojara el globo. La expedición no disponía de otros medios de comunicación.

Cuatro días después de la salida del Ornen, el capitán de un buque noruego mató a una paloma que se había posado en las jarcias de su velero. En un pequeño cilindro atado a la pata del animal había un mensaje de Andrée.

Había sido escrito el 13 de julio, al mediodía, en un punto situado a unos 370 Km. al norte del lugar de despegue. «Buena velocidad hacia el E. 10° S.

A bordo todos bien. Este es el tercer mensaje por paloma mensajera», decía la nota.

Las otras dos no llegaron, y el verano transcurrió sin que se supiera más de los expedicionarios.

Después llegó el otoño y, tras él, la larga noche del invierno ártico. Siguió sin saberse nada de Andrée y su tripulación.

Si continuaban vivos tendrían que estar matando osos para alimentarse, y metidos en algún improvisado refugio para poder soportar el frío.

Por supuesto, era posible sobrevivir en aquellas condiciones, porque otros ya habían sobrevivido.

El padre de Strindberg se mostraba optimista: «Habrá que esperar un año, por lo menos», escribió, «para empezar a preocuparse, e incluso entonces no habrá que ponerse demasiado pesimista».

Pasó más de un año.

Salieron barcos en busca de los exploradores y volvieron sin encontrar ni rastro de ellos.

En febrero de 1899 llegaron noticias trágicas: los miembros de una tribu nórdica habían encontrado los cadáveres de tres suecos al norte de Siberia.

La noticia era falsa.

Tres meses después salió a la costa de Islandia una boya con un mensaje de Andrée, pero había sido escrito 12 horas después de la partida de los desaparecidos.

Al año siguiente  apareció un mensaje parecido en una playa noruega. Para entonces ya habían transcurrido tres años y la creencia de que los exploradores habían perecido era cada vez más firme.

Durante 33 años no se supo nada del Ornen, pero en el verano de 1930, un par de cazadores de morsas, de un buque noruego tropezaron con los esqueletos de los tres exploradores en el sombrío corazón ártico de la isla de White, a unos 450 Km. de donde había despegado el globo.

Los diarios, los cuadernos de notas y las cartas que los tres hombres habían escrito eran aun legibles y según constaba, el Ornen, que al perder accidentalmente las cuerdas de arrastre se había visto aligerado en 540 kg, había subido la primera tarde del vuelo a 700 m, mucho más de lo que Andrée tenía previsto.

El viento había impulsado al globo hacia el noroeste el primer día, luego hacia el oeste y después hacia el este de nuevo. Había permanecido 13 horas inmovilizado, al quedar trabada una de las cuerdas que colgaban de él de un gran trozo de hielo.

La densa niebla impedía la visibilidad y el agua nieve había recubierto la superficie del globo de una carga tal de hielo, que había hecho descender varias veces a la nave y a la atestada góndola chocar contra los salientes helados del terreno.

Y esto había ocurrido 8 veces en 30 minutos.

En la ropa interior llevaba cosida una A, y en el bolsillo, un diario.

En él aparecían las últimas palabras escritas por Salomón August Andrée, el aeronauta sueco, que junto con Knut Frankel y Nils Strindberg, había desaparecido en 1897, cuando trataban de llegar al Polo Norte.

Se aclaraba así el misterioso final de la expedición salida 33 años antes de Spitsbergen.

Junto a los restos de Andrée se encontraban los de sus acompañantes y varios cilindros metálicos que contenían negativos fotográficos impresionados. Un experto fotógrafo de Estocolmo consiguió revelar 20 negativos. Algunas de las fantasmales fotografías, deterioradas por los años de permanencia en la humedad y el frío árticos.»

OTRA HISTORIA, PERO CON DIRIGIBLES

AL POLO EN DIRIGIBLE. Durante el año 1926 el explorador noruego Amundsen efectuó una expedición polar que tuvo gran resonancia.

Gracias a la munificencia del norteamericano Ellswort que financió la empresa, pudo adquirirse el dirigible N-i construido por Nobile.

Tenía 19.000 m3 y 106 m de longitud e iba provisto de tres motores de 240 HP, dispuestos en barquillas independientes y desarrollaba la velocidad de 100 km/h.

El N-i, adquirido por Noruega y bautizado con el nombre de Norge, partió de Roma, llegó felizmente a Oslo y siguió luego hasta Spitzberg.

El día 4 de mayo la aeronave emprendió el vuelo desde Kingsbay hacia el Polo Norte, que fue alcanzado al cabo de 15 horas de navegación, sobre deslumbrantes blancuras. Aunque el viaje de regreso se vio dificultado grandemente por la sobrecarga debida a la costra helada que se formó en la parte superior de la envoltura, el Norge consiguió aterrizar en Teller (Alaska) después de 71 horas de lento vuelo.

El general italiano Nobile, que había participado en la expedición dirigida por Amundsen, quiso organiza* por su cuenta un vuelo al Polo.

El día 15 de abril de 1928, el dirigible Italia salía de Milán, ciudad que patrocinaba la empresa, para dirigirse a Spitzberg.

Una vez allí y tras unos vuelos de exploración sobre las tierras de Francisco José, Nicolás II y Nueva Zembla, el 23 de mayo el Italia se dispuso a cubrir la última etapa hasta el Polo, del que no iba a regresar jamás.

En efecto, después de 16 horas de vuelo, la aeronave alcanzó el Norte geográfico de la Tierra, en cuyo lugar lanzó la cruz ofrecida por el Papa y la bandera de Italia.

Durante el regreso se desataron fuertes borrascas de viento y nieve. Sobre el Italia se formó una espesa capa de nieve helada que le hizo perder altura, hasta que una ráfaga de viento huracanado le estrelló contra un banco de hielo.

A consecuencia del golpe el dirigible se partió en dos, y mientras el sector donde se hallaban Nobile y ocho tripulantes más quedaba sobre los hielos, la otra sección con el resto de la dotación, se remontó de nuevo y desapareció para siempre.

El sobrecogedor silencio que siguió a los desesperados «SOS» lanzados por el radiotelegrafista de la aeronave tuvo la virtud de movilizar a numerosos equipos de salvamento que partieron en busca de los accidentados.

Amundsen voló inmediatamente en auxilio de Nobile y pereció.

El día 20 de junio, ante la expectación del mundo entero, el comandante italiano Maddalena, que participaba en la búsqueda, consiguió localizar con su hidroavión a los supervivientes del dirigible que fueron auxiliados con víveres y medicamentos, lanzados en paracaldas.

Tres días después, el aviador escandinavo Lundborg logró aterrizar con su avioneta provista de skis, sobre el banco de hielo donde se hallaba el grupo.

Nobile, en forma todavía incomprensible y ante el estupor unánime del mundo civilizado, abandonó a sus compañeros y se salvó con el avión de Lundborg.

Para colmo de desgracias, y con ocasión de efectuar un segundo viaje sobre el improvisado campo, el avión de Lundborg capotó al aterrizar, quedando a su vez prisionero de los hielos hasta el 6 de julio en que fue salvado por otro aviador que también tuvo la audacia de aterrizar sobre el banco de hielo.

A consecuencia de diferencias surgidas entre los náufragos, éstos se dividieron en dos grupos.

El encabezado por Malmgren, inició una marcha dantesca entre aquellas frías soledades, hasta alcanzar el rompehielos ruso Krasin (13 de julio).

El drama no había terminado, ya que Malmgren rendido por el frío y la fatiga, había pedido a sus compañeros que le abandonasen y prosiguieran el camino hacia la salvación.

Nobile, caído en desgracia y abrumado por el peso de tanta responsabilidad, se trasladó a vivir a Rusia.

Fuente Consultada:
Grandes Épocas de la Aviación Tomo 40 Los Aeronautas II
Química I Polimodal  de Alegría-Bosack-Dal Fávero-Franco-Jaul-Rossi

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Problemas Tecnicos en los Primeros Ferrocarriles Argentinos:Historia

Historia de los Problemas Tecnicos en los Primeros Ferrocarriles Argentinos

La idea de aplicar la máquina de vapor al transporte se llevó por primera vez a la práctica ya en 1769 bajo la forma de un complicado artefacto, destinado a correr sobre railes, construido por un francés, Nicolás Cugnot.

Posteriormente, el inglés Richard Trevithick fabricó locomotoras (1801-1808), si bien estas últimas habían sido pensadas sólo para el servicio de las minas de hulla y tenían una aplicación limitada.

Sin embargo, a pesar de la victoria de Stephenson, hubo que resolver muchos problemas de ingeniería antes de que los caminos de hierro pudieran desempeñar un papel importante en el comercio.

la porteña, primer tren en buenos aires

Primeramente, por ejemplo, las ruedas con pestañas que se usaban para mantener los vagones, en la vía se subían sobre los railes en las curvas, y tuvo que transcurrir algún tiempo antes de descubrirse que las ruedas debían quedar holgadas sobre los carriles. y que podían acoplarse a dispositivos giratorios debajo de los coches.

También los frenos dejaban mucho que desear presionaban contra las ruedas, y no fueron seguros y de fácil manejo hasta que George Westinghouse perfeccionó el freno de aire comprimido (1886).

Además los enganches tenían tanto juego que al arrancar el tren los vagones recibían tan fuertes sacudidas, sobre todo los últimos, que los viajeros eran violentamente proyectados hacia atrás.

El tendido de puentes y la perforaci6n de túneles planteó a su vez dificultades a los primeros constructores de líneas férreas.

Los puentes de piedra no resistían bien la vibración; los de madera estaban expuestos a la acción de la intemperie y del fuego; además, abrir agujeros en el suelo con barrenas de mano era, por no darle un calificativo más duro, un trabajo agotador.

Sin embargo, con el tiempo los puentes fueron construyéndose de hierro y acero (el de Brooklyn, colgante, de acero y de 486 m de longitud, quedó terminado en 1883); la excavación de túneles se simplificó con el invento de la barrena de aire comprimido…

Por si estas dificultades técnicas no hubieran bastado, produjese cierta hostilidad del público hacia los ferrocarriles en sus primeros años de existencia.

No sólo los campesinos residentes a lo largo de las líneas férreas se quejaban de que las máquinas calentadas con leña, espantaban con su chisporreteo a caballos y vacas, sino que se aducían toda suerte de argumentos contra la nueva forma de transporte.

Algunos militares llegaron a creer que el traslado de la tropa por ferrocarril volvería a los hombres tan muelles que no servirían ya para la lucha.

Varios médicos de renombre temieron que los pasajeros contrajesen enfermedades pulmonares por efecto del aire húmedo de los túneles y algunos moralistas advirtieron que los tramos oscuros ofrecían a los hombres groseros una ocasión irresistible de besar a las señoras, e incluso llegaron a aconsejar a las presuntas víctimas de tales abusos que se pusieran alfileres entre los dientes cuando el tren penetrase en un túnel.

 Fuente Consultada: Shepard B. Clough, en «La Evolución Económica de la civilización occidental”

Historia del Ferrocarril a Vapor Cronologia de su Evolución

Historia del Ferrocarril Máquina de Vapor
Cronología de su Evolución

La idea de aplicar la máquina de vapor al transporte se llevó por primera vez a la práctica ya en 1769 bajo la forma de un complicado artefacto, destinado a correr sobre railes, construido por un francés, Nicolás Curgot.

Posteriormente, el inglés Richard Trevithick fabricó locomotoras (1801-1808), si bien estas últimas habían sido pensadas sólo para el servicio de las minas de hulla y tenían una aplicación limitada.

El nacimiento del ferrocarril, el primer vehículo terrestre movido por una fuerza no procedente de un animal, se encuentra estrechamente ligado a la invención de la máquina de vapor, ideada en el siglo XVII por James Watt

El empleo de carriles para guiar vehículos remolcados o arrastrados y reducir el rozamiento de las ruedas, se remonta a épocas muy antiguas.

Ya los egipcios utilizaban carriles de piedra, e incluso metálicos, con este fin (se han encontrado restos de carriles de bronce en las inmediaciones de las pirámides de Gizeh y en el istmo de Suez).

Sin embargo, el verdadero nacimiento de los ferrocarriles, tal y como se conocen en la actualidad, tuvo lugar con la invención de la locomotora.

Al comienzo del siglo XIX, Gran Bretaña estaba todavía en plena revolución industrial.

Los caminos embarrados resultaban totalmente inadecuados para atender las necesidades de transporte de mercancías y personas y los canales presentaban el inconveniente de las esclusas para salvar las diferencias de nivel.

Los carriles para guiar vehículos existían ya en Gran Bretaña desde hacía 200 años.

Ejemplo de ello son los de madera que se usaban para llevar el carbón de las minas con caballerías hasta el medio de transporte acuático más próximo: un canal, el mar o un río.

Con el tiempo, los carriles de madera se sustituyeron por raíles de hierro y se les añadió un reborde que servía de guía a las llantas de las ruedas.

►Los precedentes del tren

Historia del ferrocarril Maquina de vapor Stephenson Argentino Ferrocarril

Ya durante el Renacimiento, Leonardo da Vinci ideó, sin llegar nunca a realizar su proyecto, la primera máquina capaz de moverse sin recurrir a la fuerza de un animal.

 Posteriormente, a mediados del siglo XVIII , el inventor francés Jacques de Vaucanson, que había dedicado sus esfuerzos al diseño de autómatas, concibió una suerte de vehículo impulsado por un sistema similar a de los mecanismos de relojería.

Poco después, un sacerdote de nacionalidad Suiza J. H. Génevois, planeó un aparato similar, accionado por un procedimiento un tanto extravagante: dos molinos de viento de pequeño tamaño que se disponía sobre su parte superior.

► El Ferrocarril

Dejando al margen experimentos más o menos fantásticos que se remontan en el tiempo, la invención del ferrocarril tuvo lugar a comienzos del siglo XIX.

Esta nueva forma de transporte, que habría de alcanzar pronto una enorme difusión precisaba, además de la fuerza impulsora de la máquina de vapor, de otro elemento: un tipo específico de superficie por la que deslizarse, pues las carreteras de la época eran incapaces de soportar un vehículo de tanto peso.

Los carriles de madera se conocían en Europa desde finales de la Edad Media; en este momento serían sustituidos por los de hierro, aplicados ya en el campo de la minería, donde estaban provistos de una sección de forma especial que aumentaba la adherencia de las ruedas de las vagonetas. De hecho, podría considerarse que éstas fueron los primeros trenes en miniatura.

A partir de la observación del trabajo en las minas, el ingeniero británico Richard Trevithick ideó la primera locomotora de vapor que se desplazaba por raíles, en 1804.

Cuatro años después realizó la presentación del nuevo vehículo, formado por una locomotora que arrastraba una vagoneta a lo largo de un breve recorrido.

Aunque el sistema acabó descarrilando, la experiencia alentó nuevos intentos, que culminaron en la puesta en marcha de las primeras locomotoras destinadas no ya a la simple demostración, sino a la comunicación entre núcleos a distancia.

La construcción de una locomotora aplicada al transporte de carbón constituyó un importante paso adelante.

Fue obra del ingeniero británico George Stephenson (1814), que por su trabajo en la mina estaba familiarizado con el funcionamiento del motor de vapor. Su potencia era de 40 caballos. (Ver: George Stephenson)

Sin embargo, a pesar de la victoria de Stephenson, hubo que resolver muchos problemas de ingeniería antes de que los caminos de hierro pudieran desempeñar un papel importante en el comercio.

La Primera Locomotora a Vapor de Agua Historia del Transporte

Primeramente, por ejemplo, las ruedas con pestañas que se usaban para mantener los vagones, en la vía se subían sobre los railes en las curvas, y tuvo que transcurrir algún tiempo antes de descubrirse que las ruedas debían quedar holgadas sobre los carriles. y que podían acoplarse a dispositivos giratorios debajo de los coches.

También los frenos dejaban mucho que desear presionaban contra las ruedas, y no fueron seguros y de fácil manejo hasta que George Westinghouse perfeccionó el freno de aire comprimido (1886).

Además los enganches tenían tanto juego que al arrancar el tren los vagones recibían tan fuertes .sacudidas, sobre todo los últimos, que los viajeros eran violentamente proyectados hacia atrás

La difusión de un revolucionario medio de transporte

Finalmente, en 1825 fue abierto al público el primer ferrocarril a vapor: un conjunto de vagones arrastrados por una locomotora que utilizaba esta energía, que cubrió la distancia entre las poblaciones inglesas de Stockton y Darlington.

Cinco años más tarde quedó inaugurado el tramo Liverpool-Manchester, que aseguró el tráfico regular de mercancías y pasajeros entre ambas localidades; la locomotora, la célebre Rocket, había sido construida por el mencionado Stephenson.

Con las mejoras apropiadas, el prototipo sería utilizado en las máquinas futuras.

A mediados del siglo XIX se construyeron muchos kilómetros de vía férrea, en torno a 1850 el ferrocarril de vapor había llegado ya a todos los continentes.

tren

Uno de los principales problemas de las locomotoras, su excesivo peso para la fragilidad de los carriles de hierro colado, se solventó cuando se empleó hierro forjado en la fabricación de éstos.

Más adelante se hicieron de acero, lo que con tribuyó a aumentar su solidez y duración.

En cuanto a la velocidad, de los 28 Km. del tren Manchester-Liverpool se pasó, en la década de los cincuenta, a alcanzar casi los 100 Km./h.

Así pues, la etapa central del siglo XIX supuso el triunfo absoluto de la locomotora de vapor, que abarató notablemente el transporte, facilitó las comunicaciones y contribuyó a modificar los hábitos de las personas, al convertir el viaje en algo asequible.

Paulatinamente el acento dejó de ponerse únicamente en el aspecto técnico, y los convoyes ferroviarios destinados al transporte de pasajeros ganaron en comodidad, algo absolutamente necesario para los trayectos de larga duración.

En este sentido, la construcción del Pioneer, un vagón de gran amplitud y con altos niveles de confort, ideado en 1863 por George-Pullman, marcó un avance decisivo.

Llegaron después los vagones-restaurante y los coches-cama; puede afirmarse que a finales del siglo XIX viajar en tren resultaba cómodo en líneas generales.

Nuevas formas de energía aplicadas al ferrocarril

A pesar de todos los avances logrados, el exceso de peso y volumen de la locomotora de vapor y lo costoso de las instalaciones para el abastecimiento de combustible y agua, unido al bajo rendimiento y al alto grado de contaminación de estas máquinas, favorecieron la aparición de nuevas tecnologías.

En torno a 1940 la fabricación de locomotoras de vapor quedó interrumpida tanto en América como en Europa.

Los primeros trenes que utilizaron energía eléctrica datan de finales del siglo pasado; la primera línea férrea de estas características entró en funcionamiento en 1881, cerca de Berlín.

No obstante, el primer ferrocarril con servicio regular fue el que unió, en 1895, Baltimore y Ohio, en los Estados Unidos.

GRANDES LOCOMOTORAS AMERICANAS DE FINES DEL SIGLO XIX

locomotoras americanas del siglo xix y xx

Diferencias en aspecto y en construcción entre las locomotoras europeas y las americanas

Las locomotoras construidas en la Gran Bretaña para los ferrocarriles británicos tienen frecuentemente los cilindros y los engranajes para las válvulas colocados bajo la caldera, entre las ruedas y las bielas acopladas a los pernos forjados en el cuerpo principal de los ejes.

Las barras laterales para acoplar las ruedas motoras van colocadas al exterior, como es corriente en América.

Se afirma que esta disposición de las piezas hace a la locomotora algo más estable en su acción que cuando los pernos están al exterior.

Por otra parte, el cuerpo de bomba es más inaccesible, y a causa de ser más cortas las bielas, la fricción es algo mayor.

Ambos sistemas de disposición tienen sus defensores. Últimamente, sin embargo, parece ser que se extiende en la Gran Bretaña y en el continente europeo la tendencia a adoptar la práctica de colocar el cuerpo de bomba en el exterior.

Cualesquiera que puedan ser las ventajas de la construcción interior, éstas son claramente contrarrestadas por la facilidad con que pueden hacerse los reparos y ajustes cuando el cuerpo de bomba está acoplado al exterior de la locomotora.

Esta diferencia en la disposición de las piezas da por resultado alguna diferencia de estilo entre las locomotoras de construcción americana y las de construcción británica, apareciendo las últimas más sencillas, aunque ciertamente, a los ojos americanos, de aspecto no tan agradable como las locomotoras destinadas al tráfico de pasajeros de los tipos «Pacific» y «Mountain», ni tan impresionantes como las enormes locomotoras «Mallet Compound».

Grandes cambios en los métodos de construcciones de las locomotoras, a contar desde la primera época:

El gran desarrollo en tamaño y en potencia de la locomotora es paralelo, naturalmente, al que ha experimentado todo lo concerniente al ferrocarril.

Las presiones han aumentado hasta que las 200 libras por pulgada cuadrada sea una cosa común y corriente; el peso de los carriles, hasta 64 kilogramos por metro, y el peso y dimensiones de los vagones y furgones han aumentado igualmente, así como su perfección.

Naturalmente, habían de esperarse grandes cambios análogos en los métodos de construcción de las locomotoras, y en no muy pocos años, la mayor parte de los talleres destinados a la producción de maquinaria general, sin equipo especial determinado, en los cuales fueron construidas las primeras locomotoras, han desaparecido por completo.

Pero las fábricas Baídwin continuaron desarrollándose, y en un tiempo tuvieron competidores, tales como Brooks, Rogers, Dickson, Schenectady y otras fábricas bien conocidas en su época.

Hasta mediados de siglo XX no existían sino dos grandes Compañías constructoras de locomotoras americanas, que prácticamente absorben esta industria en el país.

Estas Compañías son: Baldwin Locomotive Works, en Filadelfia, y la American Eocomotive Compani, cuyo establecimiento principal se halla en Schenectady.

Hasta 1921, la Compañía Baldwin, por sí sola, ha construido 55.000 locomotoras, y su capacidad productora actual es de 3.500 por año. La Compañía Locomotora American puede producir aproximadamente el mismo número.

CRONOLOGÍA DEL FERROCARRIL

1769 — James Watt inventa la máquina de vapor.

1804 — Richard Trevithick adapta la máquina de vapor a una locomotora y la prueba el 21 de febrero en Gales. Es capaz de arrastrar cinco vagones con diez mil kilos de hierro y setenta personas a 8 km/h. La vía se rompió bajo el peso y se abandonó el invento.

1811 — John Blenkinsop diseña la primera locomotora que funciona con éxito entre Middleton y Leeds, donde había la vía férrea más antigua del mundo, fundada en 1758 para arrastrar vagones con caballos. Es la primera de dos cilindros de la historia y tenía dos ruedas dentadas que engarzaban con los dientes de la vía, pues tenía miedo de que resbalara.

1825 — El 25 de septiembre se inaugura la primera línea férrea entre una mina de carbón cerca de Darlington y el muelle de Stockton.

1826 — Se inaugura la Granite Railway, primera línea férrea en Estados Unidos, para transportar granito desde Quince, Massachussets a un muelle del río Neponset en Milton.

1829 — Se inaugura el 15 de septiembre la línea entre Liverpool y Manchester, de 49,5 km, la primera en transportar pasajeros y el primer ferrocarril moderno.

1830 — Primera línea férrea comercial en Estados Unidos entre Baltimore y Ohio. Posee el primer puente diseñado para ferrocarril del mundo.

1837 — El 19 de noviembre se inaugura el primer ferrocarril en territorio español en Cuba, entre La Habana y Bejucal.

1844 — Se elige el ancho de vía ibérico, que será más ancho que el europeo, mucho antes de tener el primer tren. Tendrá seis pies castellanos, que son 1,67 metros. El ancho europeo es de 1,435 m.

1848 — El 28 de octubre se inaugura el primer ferrocarril de la península, entre Barcelona y Mataré.

1850 — Se inaugura el primer ferrocarril de América Latina, en México, entre Veracruz y San Juan.

1855 — Se estrena un tramo de la primera línea férrea de América del Sur, entre Chile y Valparaíso, que no completará sus 187 Km. hasta 1863.

1863 — El 1 de enero se inaugura en Londres el primer ferrocarril subterráneo.

1879 — Werner von Siemens construye en Alemania la primera locomotora eléctrica.

1960 — Primer tren bala o Shinkansen en Japón, que desde 1964 une las ciudades de Tokio y Osaka.

1981 — Se inaugura el primer tren de alta velocidad en Francia, el TGV, entre Paris y Lyon.

1984 — Primer tren de levitación magnética o Maglev en Birmingham, Inglaterra. En 2007 funcionarán sólo dos, uno en Munich y otro en Shangai.

1994 — Se inaugura el Eurostar que enlaza París y Londres bajo el Canal de la Mancha con un tren de alta velocidad.

EL VAPOR COMO FUERZA MOTRIZ:

El elemento de vital importancia y que permitió el desarrollo de este medio fue la fuerza motriz: el vapor.

Este había adquirido ya considerable auge como auxiliar de la industria minera, en la que se usaban máquinas de vapor a baja presión para bombear el agua de los trabajos subterráneos.

El ingeniero de minas Richard Trevithick fue el primero que concibió la idea de hacer un motor de alta presión y montarlo sobre ruedas.

LOCOMOTORA DE STEPHENSON

Primera Locomotora de Stephenson

Las dos primeras locomotoras de vapor de Trevithick eran en realidad vehículos de carretera.

La idea de una máquina de vapor sobre carriles surgió de una apuesta.

Un herrero del sur de Gales, Samuel Homphray,impresionado por las posibilidades de este invento, apostó con un amigo que se podía construir una máquina sobre carriles capaz de transportar una carga de diez toneladas a Merthyr Tydfil por el nuevo carril de tranvía de Penydarren.

La hazaña se logró el martes 21 de febrero de 1804 con una locomotora especialmente construida por Trevithick.

En los años que siguieron se hicieron experimentos en varias líneas de ferrocarriles mineros. George Stephenson, el más importante de los primeros constructores de ferrocarriles era, como Trevithick, ingeniero de minas.

Su principal aportación consistió en sintetizar la mejor información de que se disponía para así desarrollar, no sólo una locomotora útil y fiable, sino también el concepto del ferrocarril impulsado por vapor.

El año 1825 fue el de su primer gran triunfo: la inauguración del ferrocarril de Stockton a Darlington, el primero con tracción a vapor.

El tren inaugural iba arrastrado por la Locomotion de Stephenson, y precedido por un hombre a caballo que portaba una bandera roja.

Fuente Consultada:
Gran Enciclopedia Universal
PIONEROS, Inventos y descubrimientos claves de la Historia – Teo Gómez
Revista Enciclopedia El Árbol de la Sabiduría Fasc. N°11 Historia del Ferrocarril

Historia de los Primeros Faros Marinos:Tipos, Materiales y Construcion

Historia de los Primeros Faros Marinos: Tipos Materiales y Construción

El encanto de la vida del mar no perdería sus atractivos si no existieran, entre otros peligros, el de embarrancar en las rocas de la costa, los bancos de arena y los profundos remolinos.

Desde que los primitivos navegantes lanzaron sus naves a través del mar, atentos vigilantes, desde tierra, trataron de auxiliarles facilitándoles medios de llegar al puerto.

En aquellos remotos tiempos, indudablemente, se valían para ello de hogueras, que encendían en los puntos elevados de la costa; y ya, en una antigua poesía, se hace mención de un faro—el de Segeum, en Troad—, que fue quizá el primero que, mantenido con regularidad, sirvió de guía a los marineros.

La más famosa de estas construcciones destinadas a señales se construyó en el año 275 antes de Jesucristo, en la pequeña isla de Pharos, en la entrada del puerto de Alejandría.

Se dice tenía 182 metros de altura, y su nombre quedó para denominar otras semejantes.

Fue destruida en el siglo XIII por un terremoto.

Los romanos construyeron muchas torres de esta clase, una de las cuales, de sección cuadrada, con cerca de 39,50 metros de altura, construcción de piedra que data probablemente del siglo IV, se conserva todavía en La Coruña.

El Estado español la restauró, preservándola con una protección exterior de granito y poniéndola en condiciones de servicio después de cientos de años de estar apagada.

Es el faro más antiguo que existe.

Todos estos antiguos faros, y muchos de los modernos, se han establecido en tierra; generalmente en una elevación, fuera del alcance de las olas.

El más antiguo de los faros cimentados en el mar es la hermosa torre de Cordouan, asentada sobre el fondo de roca en la desembocadura del río Oironda, a 100 kilómetros de Burdeos, en Francia.

Comenzó su construcción en el año de 1584 y se terminó en 1611.

La primitiva cúpula fue reemplazada por una alta torre de 63 metros de altura, con un fanal a 59,75 metros sobre la marea alta.

Hasta el siglo XVIII la luz se producía por una hoguera, alimentada con troncos de roble, y, después, hasta ser modernizada, con fuego de carbón.

Durante los siglos XVII y XVIII se construyeron en Europa muchos faros que, como el descrito, quemaban leña o carbón en cestillos de hierro.

El primer faro que se construyó en Norteamérica fue el de la isla de Little Brewster en 1716, a la entrada del puerto de Boston.

En él se instaló un gran cañón para hacer señales en tiempo de nieblas espesas. La primitiva torre fue destruida durante la revolución, siendo reconstruida en 1783.

Durante el período colonial, diez torres más se elevaron en la costa del Atlántico, pero todas ellas han sido destruidas o derribadas, excepto cinco, que son: Sandy Hook, cabo Henlopen, del promontorio Portland, Tybee y cabo Henry.

Las primitivas torres de Sandy Hook y cabo Henlopen se utilizan todavía; de las demás, unas están abandonadas y otras medio derruidas. El faro de Sandy Hook es el más antiguo de América.

DIVERSOS TIPOS DE FAROS

TIPOS DE FAROS

Los faros, como hemos dicho, pueden establecerse en tierra firme, o sobre rocas o bancos de arena, y expuestos directamente a los embates del mar.

Los primeros varían muchísimo en cuanto a su altura y disposición general.

Si el edificio está situado en un punto elevado de la costa, la torre no precisa tener gran altura, como se puede ver en el grabado del faro de Punta Reyes, de California, o en el cabo Mendocino, del mismo Estado.

La torre de este último sólo tiene seis metros de altura, pero está sobre un cantil que se eleva 128,60 m. sobre el mar y es el faro situado a mayor altura en los Estados Unidos. (hasta 1930)

En la costa del Atlántico, sin embargo, como en su mayor parte es baja, se hace preciso que los faros, construidos en tierra, sean por sí mismos de gran elevación, si han de ser eficaces.

Ejemplo de éstos es el de cabo Hatteras; tiene 61 metros de altura y es, por tanto, el más alto, de Norteamérica.

Otros de estructura notable son los de cabo Henry y cabo Charles, en Virginia, y la bellísima torre de Punta Pigeon, en California.

El pequeño faro de Manan, sobre la costa de Maine, es también una hermosa edificación de granito de 35 metros de altura.

El faro de Tillamook, en la costa de Oregón, está colocado sobre una gran roca, expuesta a las furias del mar y separado una milla de tierra firme; dicha roca, alta y acantilada, hace muy difícil y peligroso el desembarque.

La torre se eleva 41,45 metros sobre marea alta, y, a pesar de ello, en 1887, las olas, rompiendo contra la estructura, causaron averías de consideración, y en 1912, el aprovisionamiento del faro estuvo suspendido durante siete semanas, porque los encargados por el Gobierno para realizar la operación no pudieron aproximarse a la roca, a causa de un violento temporal.

También el faro del arrecife de St. George, separado de tierra unas seis millas en la costa norte de California, se encuentra en las mismas condiciones.

Se terminó en 1892, y su coste fue de unos 700.000 dólares, resultando la obra, de esta clase, más cara de los Estados Unidos.

Muchas de las construcciones en la costa no son más que sencillas estructuras bien estudiadas para instalar el fanal y los aparatos acústicos necesarios en caso de niebla, además de las indispensables viviendas para los torreros y sus familias.

Los faros enclavados directamente en el mar son siempre más interesantes que los de tierra firme, no tanto por las particularidades de su estructura, sino, tal vez, por la simpatía que inspiran sus servidores, expuestos, constantemente, a toda clase de peligros.

Son muy numerosos los faros de este género, pero el de las rocasEddystone, a 22 kilómetros de Plymouth, Inglaterra, es, entre ellos, el más famoso. Este peligroso arrecife, expuesto a los violentos temporales de sudoeste, queda completamente sumergido durante las mareas equinocciales.

Él faro primitivo que se construyó sobre dichas rocas en 1695-1700 fue arrastrado por el mar, pereciendo sus ocupantes.

El segundo, construido en gran parte de madera, bajo la dirección del ingeniero Juan Smeaton, era una estructura de sillares de piedra, que pesaban, próximamente, una tonelada cada uno, y cuyas hiladas estaban engatilladas entre sí por medio de espigas de madera, y el que, en 1881, ha substituido a éste, descansa sobre una base de 13 metros de diámetro y 6,70 metros de altura, apoyándose directamente sobre el mismo arrecife, en el cual se hace firme mediante fuertes pernos de bronce.

Pesa 4.668 toneladas, y su luz se eleva 55,70 metros sobre el nivel de la marea alta.

La obra de cantería de esta singular construcción está ejecutada de manera que existe una trabazón completa de todos los sillares por el corte especial de ellos.

Otros faros de este mismo género son el de la roca Bell ySkerryvore, sobre la costa de Escocia, y el de la roca Bishop, en las islas Scilly.

Entre los faros de América, enclavados en el mar, el más conocido es el del arrecife de Minots, frente a Cohasset, en la bahía de Massachusetts.

La primera luz que señalaba estos bajos, y que aparecía sólo en la baja marea, estaba instalada sobre pilastras metálicas fijas en excavaciones practicadas en la misma roca; se terminó este faro en 1848, y, nueve años después, una galerna lo llevó mar adentro, ahogándose los torrerosque le ocupaban.

El faro actual, de fina estructura, se terminó en 1860, y su ejecución fue empresa de las más difíciles en su clase.

Las hiladas inferiores van asentadas cuidadosamente sobre la roca y fijos a ella los sillares mediante sólidos pernos.

Tiene su torre 32,60 metros de altura, y, en ella, se ha dispuesto las habitaciones de lostorreros solamente, habiéndose construido viviendas para sus familias frente al faro y en la costa próxima.

En los Grandes Lagos hay dos excelentes modelos de faros que, como los anteriores, están construidos sobre bajos fondos.

El que marca el escollo Spestade, en el extremo norte del lago Hurón, es una torre de piedra, sumergida 3,35 metros en el agua, a diez millas de la orilla, y expuesta a la acción de los grandes témpanos de hielo.

Para cimentar esta torre, se construyó un gran cajón o ataguìa alrededor del lugar de emplazamiento, agotándose después el agua por medio de bombas, quedando al descubierto, a 3,35 metros bajo el nivel del lago, la roca sobre la que se cimentó cuidadosamente la torre de mampostería.

Terminada en 1874, aquel mismo invierno soportó valientemente las embestidas de los hielos.

El faro de la roca Stannard, terminado en 1882, marca el bajo más peligroso del Lago Superior.

Está situado a 24 millas (38,4 kilómetros) de la orilla, siendo el que dista más de tierra en los Estados Unidos.

Como el del arrecife Spectacle, este faro descansa sobre un fondo cubierto por 11 pies de agua, y fue construido por el mismo procedimiento que aquél.

faro

El problema que se presenta al proyectar una obra de esta índole varía mucho si la cimentación sumergida descansa sobre arena o grava, o ha de levantarse sobre fondo de roca.

La más notable construcción sobre arena es la de Rothersand, a diez millas de la costa de Alemania, en la desembocadura del río Weser.

Este banco de arena está cubierto por 20 pies de agua, y el primer intento que se hizo para cimentar, con un cajón sumergido, fracasó por completo.

En 1883, sin embargo, se ideó un cajón de palastro de 14,30 metros de largo, 11,27 metros de ancho y 18,89 metros de profundidad, que fue remolcado hasta el banco de arena y sumergido unos 23,27 metros, a contar desde la baja mar.

A 2,45 metros sobre el borde inferior, había un diafragma que, cerrándolo por la parte superior, formaba la cámara de trabajo, provista de un tubo cilíndrico, en el que se dispuso un cierre de aire estanco, y permitía entrar y salir a los obreros.

faros

La arena se desalojaba por presión neumática, y, a medida que el cajón bajaba, se iba prolongando, por la parte superior, con nuevas planchas de hierro.

Cuando el cajón llegó a profundidad conveniente, se rellenó de mampostería y hormigón.

La torre es una construcción metálica, protegida de bloques, en la que está montado el reflector a 23,75 metros sobre la marea alta.

Se ilumina con luz eléctrica, estando alimentado este faro por cables submarinos que transmiten la corriente desde la costa próxima.

El faro del banco Fourteen-Foot, en la bahía de Delaware, se construyó por este mismo procedimiento en 1887.

En éste, sin embargo, el cajón fue de madera, con un borde cortante de siete pies de altura. Sobre esta especie de balsa, se colocó un cilindro de hierro de 10,66 metros de diámetro y 5,50 metros de altura, y todo así dispuesto, se remolcó al lugar donde se sumergió, llenándole de agua.

Cuando estuvo bien asentado sobre el fondo, se agotó la cámara inferior, excavándose después la arena, que era transportada al exterior por una tubería.

Conforme se profundizaba la excavación, los bordes cortantes de la cámara se hundían en la arena, y esta acción era favorecida por la carga del cilindro de hierro, cuyo interior iba rellenándose de hormigón.

El faro del bajío Diamond, frente al cabo Hatteras, trató de fundarse siguiendo este mismo sistema, pero no pudo conseguirse debido a la fuerza de las olas y violentas corrientes del Océano.

Estos problemas de cimentación sobre fondos de poca consistencia pueden resolverse, en muchos casos, por el empleo de pilotes a rosca o barreno, que consisten en fuertes columnas de hierro provistas, en su extremo inferior, de una especie de rosca de paso muy largo, que permite, literalmente, atornillarse en el fondo arenoso del mar, armándose después, sobre estas columnas, la estructura superior.

La primera construcción de esta clase fue la de Brandywine Shoai, en la bahía de Delaware, en 1,80 metros de agua.

En lugar de construir los faros, como hasta ahora se ha venido haciendo, con piedra, ladrillo y cemento armado, parece que existe la tendencia de substituir estos materiales por el hierro; las nuevas construcciones en que interviene casi exclusivamente este último ofrecen mucha más seguridad y son más ligeras.

El faro de Punta Arena, en California, fue el primero que se construyó en los Estados Unidos con cemento armado, habiéndose empleado este mismo sistema en todos los faros a lo largo del canal de Panamá.

También se ha utilizado el cemento armado en el faro de la isla de Navassa, entre Haití y Jamaica; fue construido a expensas del Gobierno norteamericano, sobre aquella isla rocosa, porque situada, precisamente, en la ruta natural desde Colón a la entrada del canal de Panamá, constituye un peligro constante para la navegación.

La elegante torre se ha construido con el mayor cuidado, teniendo en cuenta los violentos huracanes frecuentes en aquellos lugares, y tiene una altura de 45,70 metros.

Su luz es de 47.000 bujías, con un radio de 50 kilómetros.

La lente Fresnel y otros progresos:

Hacia el año de 1822, un físico francés, llamado Agustín Fresnel, señaló una nueva era en los sistemas de iluminación de faros, creando unas curiosas lentes, al propio tiempo reflectoras y refractoras, que se colocan alrededor de una luz única, situada en el centro.

El todo constituye un aparato que consiste en «una lente polizonal» encerrando una semilla lámpara central.

Esta lente está formada por prismas de cristal, dispuestos en planos o tableros, de los cuales, la parte central es dióptrica o refractora solamente, y la superior e interior son, a la vez, refractoras y reflectoras, como en el sistema «catadióptrico».

Eas ventajas de este sistema son las de aumentar el brillo de la luz, por el hecho de que una gran parte de ella, que procede de la lámpara, se concentra, mediante los prismas, en rayos que se distinguen mejor desde el mar, consiguiéndose también una economía en el aceite o el medio iluminante empleado.

Una lente Fresnes, del tipo más perfecto, da un rendimiento efectivo de un 60 por 100 próximamente de la luz de que se trata; el resto representa la pérdida en la parte superior e inferior de la linterna y la absorbida por el cristal de las lentes.

Estas lentes Fresnel se clasifican por su orden o tamaño, y dicho tamaño se mide por la distancia desde el centro de la luz hasta la superficie interna de la lente.

Así, en una luz de «primer orden» la referida distancia es de 905 milímetros; en una de «segundo orden», 690 milímetros, y en una luz de «sexto orden», 147 1/2 milímetros.

I,a primera lente Fresnel que se instaló en los Estados Unidos fue montada en el faro de Navesink en el año 1841, en la entrada de la bahía de Nueva York, y la mayor de este tipo, instalada a expensas del mismo país, es la de la Punta Makapuu, Oahu, Hawai, y es la primera luz que divisa el marino al aproximarse a aquellas islas, desde los Estados Unidos.

Es mayor que las clasificadas como de primer orden; tiene 1,30 metros de radio y, por lo tanto, el diámetro interior es de 2,75 metros, aproximadamente, estándo encerrada en una linterna de 4,87 metros de diámetro, también interior.

Una lente Fresnel de gran tamaño es uno de los aparatos ópticos más hermosos; el perfecto pulimento de las lentes, con sus múltiples facetas brillantes y su gran armadura de metal, le dan la atractiva apariencia de una enorme joya.

Con objeto de diferenciar un faro con respecto a otro, se asigna a cada uno características especiales.

Los distintivos de color se emplean generalmente para pequeños faros de orden inferior, en los que se usan por lo común lentes de color rojo.

El empleo de lentes coloreadas supone, sin embargo, una gran pérdida en potencia lumínica, pues se calcula que con el rojo, que es el más eficaz, dicha pérdida alcanza un 60 por 100.

En muchos casos no se necesita más que una luz fija, aunque haya peligro de confundirla con otras de la costa o de buques que pueda haber en las inmediaciones.

La construcción de ellas consiste en una lámpara central y una sola lente que dirige su haz luminoso sobre un determinado sector del horizonte.

Los faros importantes son, o del tipo de «destellos» o de «eclipses».

En los primeros gira toda la lente, y cada une de los bastidores o lentes parciales aparece como reflejo intenso a la vista del espectador.

Con objeto de conseguir un movimiento suave y rápido, la lente entera se apoya sobre flotadores en un depósito de mercurio; de esta manera, lentes que pesan siete toneladas, dan fácilmente una revolución completa en medio minuto.

La lente de Punta Ki-lauea, Hawai, construida en Francia, a un coste de 12.000 dólares, pesa cuatro toneladas.

Está montada, por medio de flotadores, sobre mercurio, da una revolución completa cada veinte segundos, y produce un doble destello de 940.000 bujías cada diez segundos.

Este doble destello se consigue disponiendo simétricamente cuatro lentes dos a cada extremo de un mismo diámetro.

Como es natural, variando la disposición de las lentes, su forma y su color, puede obtenerse una gran variedad de faros.

Fuente Consultada:
Historia de las Comunicaciones Transportes Terrestres J.K. Bridges Capítulo «Puentes en la Antigüedad»
Colección Moderna de Conocimientos Tomo II Fuerza Motriz W.M. Jackson , Inc.
Lo Se Todo Tomo III

Enlace Externo: Como Interprentan Los Barcos a los Faros Marinos

Vuelo sin escalas alrededor del mundo Burt Rutan y su Voyager

Vuelo sin Escalas Alrededor del Mundo: Burt Rutan y su Voyager

Amelia Earhart
Cruzar El Canal de la Mancha
Exploración de África

BURT RUTAN

Nacido en Estacada, Oregon (unos 50 Km. al sureste de Portland) y criado en Dinuba, California, Rutan demostró desde edad temprana un interés agudo en aeronaves. Antes de cumplir los ocho años, diseñaba y construía modelos de aviones.

Elbert R. Rutan, más conocido por Burt, comenzó a volar  en 1959, se graduó de ingeniero aeronáutico en 1965, trabajó en la base Edwards de la Fuerza Aérea de California hasta 1974 en que armó su propia empresa y diseñó y construyó numerosos aviones de formas no convencionales usando materiales compuestos.

En 1982 formó Scaled Composites en el desierto de Mojave para diseñar nuevos aviones: uno de los primeros fue el Beechcraft Starship en 1983

En 1984 presentó su Voyager construido para dar la vuelta al mundo sin reabastecerse. Tras dos años de puesta a punto, logró la hazaña en 1986, al mando de su hermano Dick Rutan y Jeana Yeager.

avión Voyager

Datos del Voyager diseño canard bimotor en tandem. Costo: U$S 2.000.000 El motor principal, un Teledyne Continental de 100 HP refrigerado a agua y de uso permanente; el secundario a aire y de uso solo en los momentos necesarios con 139 HP.

Peso del planeador: 420 Kg.. Peso de los 2 motores: 400kgr. Peso total vacio 820 Kg.. Peso del combustible al despegar: 3.200 Kg. en 17 tanques. Peso total al despegue: 4200 Kg.

Datos del viaje: el despegue tomó 5500m. Tardó tres horas en ascender 8000 pies. Recorrido: 40.200 Km. Duración: nueve dias y cuatro minutos. Combustible remanente al aterrizar: 48 Kg.; Vel. media 214 kph.

Rutan hizo también el Space Ship One con el que llevó en junio de 2004, pasajeros civiles al espacio exterior (más de 100 km. de altura) y luego repitió el viaje varias veces, en lo que parece el inicio de una nueva posibilidad de turismo aventura.

El británico Richard Branson patrocinó la vuelta al mundo en solitario, que cumplió Steve Fosset en 2005 con máquina construida por Rutan, y anuncia para 2007 viajes comerciales al espacio exterior a 130 Km. de altura, a un precio de U$S 200.000 con 4 minutos carentes de gravedad.

Caracteristicas de los Aviones Boeing 747 Evolucion Aviones Comerciales

Características de los Aviones Boeing 747
Evolucion de los Aviones Comerciales

Boeing B-747: Fue de nuevo la compañía Boeing, a finales de los años sesenta, la que dio el visto bueno a la enésima fase revolucionaria de la larga historia del transporte aéreo y la que conquistó una de las primacías más ambicionadas: construir y poner en producción de serie el mayor avión comercial del mundo.

Estas metas fueron alcanzadas, de hecho, el 29 de febrero de 1969, con el estreno en vuelo del primer B-747, el cabeza de serie de todos los «wide-body» (aviones de fuselaje ancho), un gigante de más de 400 pasajeros que, en seguida, llegó a ser conocido con el significativo sobrenombre de Jumbo.

El impacto que el nuevo avión produjo en el mercado se demuestra con unos pocos datos: en 1966, tres años antes de la aparición del prototipo, la Boeing había acumulado ya pedidos por un valor de 1.800 millones de dólares; en los seis primeros meses de servicio, los Jumbo lograron superar el límite del millón de pasajeros transportados; en 1979, las cadenas de montaje habían completado más de 250 unidades de este avión, con encargos que ascendían a otro centenar de unidades; el 747 que hacía el número 500, fue ultimado el 17 de diciembre de 1980.

En la mitad de 1981, el Jumbo era todavía el avión más prestigioso de la flota Boeing, con pedidos que se acercaban ya a las 600 unidades, diseminadas prácticamente por todas las principales compañías aéreas mundiales.

Los primeros detalles del 747 fueron revelados el 13 de abril de 1966, al mismo tiempo que el anuncio de un contrato por parte de la compañía Pan American para la adquisición de 25 aviones, por un valor de 525 millones de dólares de la época: el proyecto preveía, desde entonces, características revolucionarias, la más evidente de las cuales era la capacidad, que oscilaba entre 350 y 490 pasajeros acomodados en una cabina cuya anchura medía más de dos metros más respecto a la del mayor avión comercial entonces existente. El «visto bueno oficial» del programa fue dado el 25 de julio del mismo año.

Sin embargo, los problemas por superar no fueron pocos y no estaban relacionados exclusivamente con los aspectos técnicos ,que se derivaban de la necesidad de hacer volar perfectamente un avión caracterizado por semejantes pesos y dimensiones.

Efectivamente, los proyectistas prestaron gran atención a las exigencias de distribuir y acomodar un número de pasajeros jamás experimentado anteriormente; se instalaron 10 puertas, mientras que el interior del inmenso fuselaje fue subdividido, esmeradamente, en compartimientos relativamente pequeños, con el fin de evitar un efecto desagradable de dispersión en los viajeros.

Pese a todos estos esfuerzos, la entrada en servicio de los B-747 creó una serie de grandes dificultades en las infraestructuras aeroportuarias, en aquella época incapaces de acoger simultáneamente a un número tan elevado de pasajeros que embarcaban todos juntos en el mismo avión. La adecuación no fue rápida y, todavía hoy, pese a la gran difusión de los aviones de alta

Características  Avión: Boeing B-747-200
Constructor: Boeing Commercial Airplane Co.
Tipo: Transporte civil
Año: 1970
Motor: 4 turborreactores Pratt ti Whitney JT9D-7/3a, de 21.319 kg. de empuje cada uno
Envergadura: 59,64 m. Longitud: 70,66 m.
Altura: 19,33 m. Peso al despegar: 332.900 kg.
Velocidad de crucero: 910 km./h. a 9.500m. de altitud
Techo máximo operativo: 13.715 m.
Autonomía: 8.000 km.
Tripulación: 10-13 personas
Carga útil: 400 pasajeros

Fuente Consultada: Aviones de Todo el Mundo de Enzo Angelucci – Paolo Matricardi

Puedes leer un libro sobre esta maravilla aérea del autor Roberto Blanc, que lo ha enviado para que sea compartido con los navegantes interesados en el tema:

libro sobre el concorde

Boeing 727 Características Tecnicas Historia de su Construcción

Avión Boeing 727 – Características

• ►Boeing B-727

Indudablemente, el avión comercial más afortunado de los últimos veinte años, el Boeing 727 ha conquistado una envidiable primacía: la de ser el avión de transporte civil más vendido en cifras absolutas, en el mundo occidental.

Desde 1963, año en que se iniciaron las entregas a las compañías, hasta finales de 1981, este valioso y versátil trirreactor ha sido solicitado en más de 1.800 unidades, con una flota operativa superior a las 1.700 unidades.

El límite de los 1.500 aviones entregados fue alcanzado el 2 de julio de 1979, con un avión destinado a la compañía United Air Lines.

Desde el punto de vista estrictamente financiero, el programa B-727 ha resultado el más impresionante de la historia de la aviación comercial.

Fue precisamente un 727, en agosto de 1981, el avión de reacción número 4.000, de línea, entregado por la Boeing.

Boeing B-727

Los estudios preliminares para la definición de un avión de transporte destinado al corto y medio radio de acción, con el cual acompañar la actividad del 8-727, fueron iniciados por Boeing en febrero de 1956.

En aquella época, se levaban adelante investigaciones análogas en Gran Bretaña, y, en particular, los proyectos más interesantes eran los realizados por la compañía Bristol (modelo 200), por Avro (modelo 740) y por deHavilland (modelo 121).

Se trataba, en los tres casos, de aviones bastante semejantes en la configuración general y se caracterizaban por, la adopción de tres propulsores, uno de los cuales iba instalado en la cola, en la raíz de la deriva vertical.

En 1959, los intereses comunes impulsaron a Boeing y a de Havilland (cuyo proyecto había sido elegido por la compañía de bandera británica) a explorar las posibilidades de una cooperación, pero, tras un intercambio de visitas técnicas y de informaciones, la idea fue abandonada y las dos sociedades prosiguieron separadamente en el desarrollo de los respectivos programas.

La ocasión, desde muchos puntos de vista, representaba una gran posibilidad para la industria aeronáutica británica y el hecho de haberla dejado perder resultó un gran error, tanto desde el punto de vista técnico, como desde el punto de vista comercial, ya que el Trident, que era el avión directamente competitivo del B-727 construido en Gran Bretaña, no tuvo un gran éxito internacional y se encontró el mercado prácticamente bloqueado por el más valioso producto norteamericano.

El B-727que fue anunciado el 5 de diciembre de 1960— era, en efecto, considerablemente mayor y más potente, tenía mayor capacidad de combustible y ofrecía mejores prestaciones operativas.

Estas características de base fueron utilizadas posteriormente, mediante una inteligente obra de actualización, que, a través de las diversas series de producción, hizo posible el incremento de más del 60% del peso a plena carga, de casi el 30% de la autonomía y del 45% de la capacidad original de pasajeros.

El primer prototipo del 727 voló el 9 de febrero de 1963 y la producción de la serie inicial (100) empezó inmediatamente.

El avión obtuvo la certificación el 24 de diciembre y, poco más de dos meses después, el 1º de febrero de 1964, entró en servicio regular de línea con los colores de, la compañía Eastern.

Acuciada por las peticiones, Boeing no vaciló en poner la producción a un régimen bastante elevado: entre las 80 y las 100 unidades al año, y en introducir continuas modernizaciones destinadas a aumentar la flexibilidad operativa del avión.

En 1964 fueron anunciadas las versiones 100 C (carga), caracterizadas por una amplia compuerta para la carga de las mercancías, por un suelo reforzado y, sobre todo, por la posibilidad para la compañía de poder transformar, en menos de dos horas, la configuración del avión carguero en totalmente de pasajeros o mixto y viceversa.

Estos tiempos fueron restringidos drásticamente en la versión posterior 100 QC: apenas 30 minutos para adaptar el 727 a las exigencias específicas del transportista.

Sin embargo, la serie de mayor producción fue la 200, anunciada por Boeing en agosto de 1965 y que apareció como prototipo el 27 de julio de 1967.

Característica principal del nuevo 727 era el aumento de la capacidad de pasajeros (que pasó de 130 a 189), obtenida mediante un vistoso alargamiento del fuselaje (cerca de 6 metros).

El peso máximo aumentó en más de 11 toneladas respecto a las unidades iniciales de producción y, en consecuencia, se adoptaron también propulsores con una potencia considerablemente superior.

Las sucesivas mejoras llevaron, algunos años después, a una nueva versión del 727, denominada Advanced 200, en la cual se realzaron, más aún, las ya notables características operativas del trireactor.

Boeing anunció la iniciativa el 12 de mayo de 1971 y comenzó las entregas en junio del año siguiente.

Además del considerable incremento en la capacidad de combustible y en la autonomía, en el nuevo avión se instalaron motores más potentes (y también más silenciosos), que hicieron posible el aumento del peso, a plena carga, a 95 toneladas, casi 23 más que los 727-100 de producción inicial.

Además, los interiores fueron sometidos a una radical obra de modernización y proyectados de nuevo completamente.

La versión de base fue acompañada, en 1977, por una variante convertible más actualizada, designada 727-200 C y caracterizada por una capacidad de 137 pasajeros en configuración mixta.

Preparado como carguero exclusivamente, el avión es, en cambio, capaz de alojar en la bodega 11 contenedores normalizados, con un peso total, de pago, superior a las 20 toneladas, asegurando una autonomía de 3.150 kilómetros.

Especializada en el  transporte exclusivo de mercancías, fue en cambio, la versión 200 F, anunciada a comienzos de los años ochenta, provista de propulsores de reducido consumo de combustible y capaz de transportar una carga de pago de más de 28

Con su éxito excepcional de mercado —la unidad número 1.816 del 727 fue solicitada en noviembre de 1981 por la compañía Air Algerie—, el trirreactor de Boeing está hoy presente en todos los aeropuertos del mundo y con los coló-, res de una multitud de compañías, no sólo las principales internacionales, sino también transportistas charter y privados.

La vida operativa de este avión está proyectada para que perdure unos años, aunque a partir de 1983, el 727 empezará a notar la competencia del 757, más moderno y económico, y desarrollado por la misma Boeing.

Características Avión: Boeing B-727-200
Constructor: Boeing Commercial Airplane Co.
Tipo: Transporte civil
Año: 1967
Motor: 3 turborreactores Pratt & Whitney JT8D-9A, de 6.580 kg. de empuje cada uno
Envergadura: 32,92 m.
Longitud: 46,69 m.
Altura: 10,36 m. x.
Peso al despegar: 83.820 kg.
Velocidad de crucero: 953 km./h. a 6.705 m. de altitud
Techo máximo operativo: 10.060 m.
Autonomía: 4.260 km.
Tripulación: 6-7 personas
Carga útil: 189 pasajeros

Puedes leer un libro sobre esta maravilla aérea del autor Roberto Blanc, que gentilmente lo ha enviado para que sea compartido con los navegantes interesados en el tema:

libro sobre el concorde