Batallas Argentina

Ideas Políticas y Democraticas de la Revolucion de Mayo de 1810

Ideas Políticas y Democráticas de la Revolución de Mayo de 1810

La democracia como forma política se ha realizado en occidente a fines del siglo pasado y en lo que va del presente. En 1810 la democracia no existe. Los grandes países son monárquicos. Sólo los Estados Unidos han adoptado la forma republicana.

Nuestro primer gobierno patrio juró fidelidad a Fernando VII. Sin embargo en el gobierno de Mayo estaban presentes y actuantes los principios en que se nutre la auténtica democracia: soberanía popular, defensa de la libertad individual, respeto a la persona humana, participación activa del pueblo en la vida comunitaria.

Resultado de imagen para historiaybiografias.com revolcuion de mayo

25 de Mayo de 1810: El Pueblo en la Plaza Frente al Cabildo – Ver: La Revolución de Mayo de 1810

La democracia, ya lo hemos indicado, es un fenómeno propio de la época contemporánea. Como forma de organizar y justificar el poder, la democracia se ha ido extendiendo a lo largo del siglo XIX. La mayor parte de las actuales democracias datan del presente siglo.

En 1810 la monarquía era la forma habitual de gobierno. Excepto Estados Unidos, todos los grandes países eran monárquicos. En Francia, con la revolución, hubo una breve experiencia republicana, caótica y sangrienta, que condujo a la dictadura napoleónica y a aventura imperial.

En este horizonte histórico se realiza nuestra revolución patria. Un cúmulo de circunstancias, que luego estudiaremos, la explican. No encontramos en nuestro primer gobierno formas republicanas ni democráticas.

No rechazan la forma monárquica, ni niegan los derechos de la Corona española, ni muestran clara voluntad de independizarse. Al contrario, juran fidelidad a Fernando VII y sus sucesores. Juran, asimismo, cumplir puntualmente las leyes del reino.

Entre los miembros del primer gobierno patrio existen dos españoles peninsulares, Matheu y Larrea, que han sido impuestos por los patriotas. No hay, pues, formas republicanas, ni democráticas. Sin embargo en el movimiento de Mayo estaban contenidos los principios republicanos y democráticos que iban a conducirnos a nuestra actual organización.

Para mejor entender el alcance de los principios de Mayo conviene tener presente los sucesos que acaecían en España y los que acaecían en Buenos Aires.

En España:
a) Los desaciertos políticos de Godoy, favorito de Carlos IV, y los compromisos contraídos con Napoleón provocaron un fuerte movimiento de oposición encabezado por el Príncipe Fernando con el apoyo de pueblo y de parte de la Corte. En marzo de 1808 estalló un motín en Aranjuez, Carlos IV abdicó el poder en favor de su hijo Fernando VII.

b) Napoleón aprovechó las circunstancias. Hizo persuadir a Carlos IV que su abdicación había sido arrancada por la fuerza, y retractarla, prometiéndole su apoyo para recuperar el poder. España y sus colonias tenían simultáneamente dos reyes. La situación se tornó confusa e insostenible.

c) Napoleón invitó a la familia real a Bayona, ciudad francesa limítrofe, para componer el pleito de familia. Allí despojó de la corona a Fernando VII y la traspasó a su hermano José Bonaparte que asumió el trono de España apoyado por los ejércitos del Emperador.Una parodia de Congreso General, reunido en Bayona, reconoció a José Bonaparte como Rey de España e Indias. Carlos IV y Fernando VII fueron internados en Francia.

d) El nuevo monarca llegó a Madrid. Pero el pueblo español no aceptó al invasor. Los levantamientos populares se multiplicaron en todas partes. España se convirtió en un campo de guerrillas.En las provincias españolas se formaron Juntas Provinciales que gobernaban en nombre del monarca cautivo Fernando VII

e) Para unificar la resistencia al invasor, a iniciativa de Murcia, se formó una Junta Central con delegados de todas las provincias españolas. Se estableció en Aranjuez y luego, ante el avance francés, se trasladó a Sevilla y posteriormente a la isla de León. Entretanto, a pesar de la heroica resistencia, continuaba la ocupación del territorio español por los ejércitos imperiales.

El 31 de enero de 1810 la Junta Central entregó el poder a un Consejo de Regencia, que se instaló en Cádiz y convocó a Cortes. Fernando VII permaneció prisionero hasta diciembre de 1813. En marzo de 1814 recuperó el trono español.

En Buenos Aires:
a) Los habitantes del virreinato vivían con angustia la incertidumbre de España.En julio de 1808 se conoció la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando. La Audiencia se aprestó a darle juramento.Poco después llegó la noticia de la retractación de Carlos IV, pero la Audiencia resolvió no alterar su juramento a Fernando.

En agosto llegó un delegado del Emperador Napoleón con pliegos en que comunicaba la ocupación del trono de España e Indias por su hermano José. La Audiencia mantuvo su posición de lealtad a Fernando VII. El virrey Liniers, en agosto, lanzó una proclama en que comunicaba los hechos e invitaba a todos a jurar fidelidad a Fernando.

b) Entretanto crecía la tensión entre criollos y españoles. Liniers en su doble carácter de jefe del grupo criollo y del francés, era objeto de la oposición de los españoles.El 1 de enero de 1909 el grupo español pretendió destituir a Liniers y establecer una Junta de Gobierno.

El pueblo y los batallones criollos, encabezados por Saavedra, dieron decidido apoyo a Liniers.

c) En agosto la Junta Central de Sevilla nombra a Baltasar Hidalgo de Cisneros como virrey en reemplazo de Liniers.Cisneros era un hábil político que procuró calmar los ánimos y decretó una amplia amnistía.Los ánimos con todo están tensos. Cisneros no es bien visto por los criollos.

Las reuniones secretas se multiplican. Saavedra ofrece el concurso de las fuerzas que comanda.

d) El 13 de mayo de 1810 llega a Montevideo la noticia de la entrada de las tropas en Sevilla y la disolución de la Junta Central.Cisneros retacea las informaciones, pero la agitación criolla crece. Saavedra y Belgrano piden al Cabildo la convocatoria de un Cabildo Abierto, para considerar la situación y si el virrey debe continuar en el mando.

Comunicada la petición a Cisneros, éste se alarmó y convocó a los comandantes militares. Los jefes españoles dieron su decidido apoyo a Cisneros. Saavedra respondió: «No cuente V.E. conmigo, ni con los patricios; el gobierno que dio autoridad a V.E. para mandarnos ya no existe… y por eso el pueblo quiere reasumir sus derechos y conservarse a sí mismo».

El Cabildo Abierto fue convocado para el día 22.

En la discusión y en los votos de la reunión del día 22 aparecen claramente el espíritu democrático que inspira el movimiento patriótico: categórica afirmación del principio de soberanía popular. Es el pueblo quien en estas circunstancias debe determinar su propia suerte.

Del debate y posterior votación podemos concluir la profunda inspiración democrática de las posiciones criollas.

Sintetizamos las posiciones sostenidas por ellos:

a) No se niega la legitimidad del poder ejercido por Fernando VII y la Corona española; ni se manifiesta propósito de llegar a una separación política;
b) se establece que en las presentes circunstancias, por la cautividad del rey, el trono está vacante y ha caducado la autoridad de la Corona;
c) con la disolución de la Junta Central de Sevilla, a cuya constitución no han concurrido los pueblos de América, no queda autoridad en España que represente el poder real. Tampoco tiene esta Junta facultad para nombrar un Consejo de Regencia. No niegan los criollos la legitimidad del poder de estos organismos para las provincias españolas que libremente han concurrido a su formación,
e) Ha caducado el poder real y América no ha concurrido a la formación de otro poder substituto, por lo tanto:

1. los derechos de la soberanía han vuelto al pueblo;
2. la autoridad de los funcionarios reales ha caducado;
3. el Cabildo en su calidad de órgano que representa al pueblo, debe asumir el gobierno, constituir una Junta Provisoria de Gobierno y convocar a todos los pueblos del virreinato para que como soberanos, determinen cuál es la actitud a asumir, y constituyan el gobierno que estimen conveniente.

LAS IDEAS POLÍTICAS DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO

El movimiento libertador de Mayo, aunque obedecía a profundas raíces históricas no fue el resultado de una actitud serenamente meditada y programada. Fue en gran parte producto del estado circunstancial de la Corona española. Los criollos se encontraron obligados a asumir en tiempo perentorio una actitud definida y lo hicieron.

Puesto este hecho fundamental los sucesos fueron tomando una dirección emancipadora definitiva, no prevista.

No es posible encontrar en los criollos una clara fundamen-tación del poder aparte de la tomada de la teoría suareciana. No hay tampoco en el primer gobierno patrio, constituido a título provisorio y mientras se reúne la asamblea de los pueblos del virreinato un plan, ni un programa premeditado de acción.

En las discusiones y votos del día 22 se encuentran sus ideas políticas fundamentales. Estas ideas se manifiestan también en el Reglamento de la Junta elaborado por el Cabildo el día 25 y en la Proclama dirigida el día 26 a los habitantes de las provincias.

Los objetivos de la Nueva Junta son propuestos al virreinato al día siguiente de su constitución mediante proclama.

Dicha proclama los enuncia así:

— «proveer por todos los medios posibles a la conservación de nuestra santa religión;
— la observancia de las leyes que nos rigen,
— la común prosperidad,
— el sostén de estas posesiones en la más constante fidelidad y adhesión a nuestro muy amado Rey Señor don Fernando VII y sus legítimos sucesores en la corona de España».

El Reglamento elaborado por el Cabildo para regular el ejercicio del poder por la Junta gubernamental contiene una serie de principios que por evolución nos conducirán a una democracia republicana.

Principio de la división de poderes:

Este principio es afirmado por el reglamento del día 25.
El artículo 7 establece la incompatibilidad de la función ejecutiva con la judicial. Dice: «Los miembros de la Junta quedan excluidos de ejercer el poder judicial el cual se refundirá en la Real Audiencia». El Cabildo asume de hecho funciones parlamentarias. Afirma el artículo 9: «La Junta no puede disponer contribuciones ni gravámenes al pueblo o a sus vecinos, sin previa consulta y conformidad de Este Excelentísimo Cabildo».

El reglamento dictado el día 28 por la Junta anula este poder parlamentario del Cabildo y aumenta su propia autoridad.

El régimen republicano y el sistema representativo:

La Junta de mayo no rechaza el poder monárquico, antes lo afirma. Por lo tanto no es republicana.
Con todo hay en ella una serie de principios que encuadran dentro de la concepción republicana:
1. afirmación de que el poder pertenece al pueblo, que es «cosa pública»;
2. principio de separación de poderes;
3. responsabilidad de los funcionarios. Son responsables ante el Cabildo, el cual puede incluso separarlos de sus cargos en caso de que faltasen a sus deberes;
4. publicidad de los actos. Establece el Reglamento que la Junta, cada mes, publique «un estado en que se dé razón de la administración de la Real Hacienda»;
5. la representación popular es asumida por el Cabildo.

El pueblo y los patriotas reconocen que la representación popular es ejercida por el Cabildo. Esta había sido tradicionalmente su función. El pueblo pide que sea el Cabildo ordinario quien designe la Junta Gubernamental y le ratifica de hecho su carácter representativo.

La circular del 27 de mayo invita a los pueblos del interior a que envíen diputados a Buenos Aires, los que a medida de su llegada, se irían incorporando a la Junta; disposición que luego encontrará oposición en Moreno y Paso.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

La Sociedad Colonial Características La Familia y Grupos Sociales

La Sociedad Colonial y la Familia
Características y Grupos Sociales

LA FAMILIA Y SOCIEDAD EN LA ÉPOCA VIRREINAL: El estado y desarrollo de la vida social en la época colonial tenía como factor principal la composición racial de la población. Blancos, indios y negros fueron los elementos constitutivos de la sociedad colonial.

No tenían los españoles los prejuicios raciales de otros pueblos. Esto originó distintas formas de mestiizaje. El estado social, cultural y económico estaba en gran parte vinculado al grupo racial a que se pertenecía.

La raza blanca ocupaba un lugar preponderante dentro de la sociedad colonial. No existía tampoco igualitarismo entre sus miembros sino que seguían las pautas de organización social propias de España.

Entre los blancos se distinguían los nobles, los hidalgos y el pueblo simple. No existían entre ellos las distancias existentes en la metrópolis.

La necesidad de luchar juntos creaba un sentimiento de confraternidad, y la carencia de grandes recursos económicos contribuía a disminuir la distancia. La raza blanca estaba constituida por españoles, criollos y extranjeros.

Los españoles representaban a la raza conquistadora. Aspiraban a crearse una situación de privilegio. En sus manos estaban la mayoría de los cargos de gobierno y administrativos, y gran parte del comercio.

En su mayor parte eran hombres autoritarios, altivos, de espíritu guerrero y acendrada fe religiosa, aunque sus costumbres no estuviesen con frecuencia acordes con su fe.

Los privilegios de que gozaban eran fruto de una situación de hecho. Porque la legislación vigente no les reconocía ningún privilegio.

Los criollos eran hijos o descendientes de españoles. Se llamaban a sí mismos con orgullo «hijos del país».

Las leyes les reconocían los mismos derechos que a los españoles europeos, pero en la práctica carecían de las facilidades de que estos gozaban.

Con el tiempo se fue creando un antagonismo entre españoles y criollos, sobre todo a medida que aumentaban las generaciones nativas.

Los españoles se consideraban superiores y los criollos se consideraban con mayores derechos sobre el país. Ocupaban la mayor parte de las funciones en los Cabildos.

Los extranjeros europeos, a pesar de las restricciones impuestas a la inmigración, ejercieron notable influencia. Franceses, ingleses, portugueses e italianos se radicaron en Buenos Aires.

Liniers era francés, Pueyrredón era hijo de franceses, Belgrano y Castelli eran hijos de padres italianos.

Es un índice de la actuación que les cupo a los extranjeros y a sus descendientes en la vida colonial.

Los mestizos eran resultado de la mezcla de españoles y de indias. Eran «los mancebos de la tierra» que fundaron con Garay Santa Fe y repoblaron Buenos Aires.

Las autoridades amparaban las uniones matrimoniales entre españoles e indios.

La situación social del mestizo era inferior a la del español y del criollo. En las ciudades desempeñaban ocupaciones de menor estima social. Gran parte vivía en la campaña y constituyeron un tipo característico entre nosotros: el gaucho.

Sin embargo, según la situación de sus padres, muchos mestizos tuvieron figuración relevante. Juana Ortíz de Zárate, hija del Adelantado y esposa de Torres de Vera y Aragón, último Adelantado del Río de la Plata, era mestiza.

También lo eran Garcilaso de la Vega, Ruy Díaz de Guzmán, Pedro Gutiérrez de Santa Clara que sobresalieron como literatos.

Los negros fueron traídos a América en calidad de esclavos. Su introducción comenzó poco después de la conquista.

La Corona española siempre preocupada en su legislación por la situación de los indígenas, apenas se preocupó de los negros. Carlos IV dictó una Cédula Real en 1789 reglamentando su educación, alimentación, trabajo y trato e imponiendo severas penas a los amos que no cumpliesen sus obligaciones.

El trato que recibían variaba según las colonias. En el Río de la Plata vivían en su mayor parte incorporados como sirvientes a la familia de sus amos y recibían un trato sumamente benigno.

En general en las colonias españolas siempre recibieron, comparado con otros pueblos, un trato humanitario.

Los soldados de los ejércitos de la independencia fueron en buena parte formados por negros esclavos que recibían su libertad por el hecho de incorporarse a sus filas.

Mulatos se denominaba a los descendientes de blancos y negros; zambos, a los descendientes de indios y negros. Ambos grupos ocupaban un lugar inferior en la escala social.

La familia, sobretodo la familia urbana, estaba sólidamente formada. El hogar tenía características patriarcales y el padre ejercía suma autoridad.

El grupo familiar estaba constituido no sólo por los padres e hijos, sino también por los allegados y la gente de servicio. Cada hogar constituia un pequeño taller. En él además de las tareas domésticas, se cosía, se tejía y se ejercían pequeñas industrias.

grupos sociales americanos

GRUPOS SOCIALES EN LA SOCIEDAD COLONIAL

Los blancos eran la clase privilegiada, «gente decente». Pero sólo los españoles tenían todos los derechos.
Los Indios no tenían ningún derecho y se los despreciaba. No podían tener empleos ni andar a caballo. Intercambiaban sus productos en las pulperías.
A los criollos les estaba prohibido hacer política. Como máximo podían ser empleados de tienda por supuesto, los que podían Iban a las universidades).
En el Río de la Plata los negros eran, en su mayoría esclavos. Algunos compraban su llbertad al amo: se los llamaba libertos. Vendían productos por su cuenta o de los patrones. También trabajaban en las chacras y el campo. Los negritos llevaban almohadones para que sus amas se sentaran en la iglesia.
La sociedad colonial estaba dirigida por los blancos. Los españoles se consideraban a si mismos como los más Inteligentes.
Pensaban que los criollos no tenían mucha capacidad, Los mestizos y mulatos se desempeñaban como sirvientes.
También se dedicaban al comercio ambulante.
Había una enorme cantidad de vendedores ambulantes. Ofrecían: escobas, pasteles, pescado, fruta, agua, carne, sogas yartículos de contrabando.
Además de recorrer las calles con su mercancías y pregones se establecían por las mañanas en la Recova de la Plaza Mayor.
En las afueras de la ciudad estaban las pulperías, almacenes de campo donde la gente también Jugaba a las cartas y bebía aguardiente.

ESQUEMA GRAFICO DE LOS GRUPOS SOCIALES

grupos sociales coloniales en america

Ver:Vida de los Negros en América Colonial

Contaba Mariquita Sánchez de Thompson: Había mucha escasez de muebles, que eran muy ordinarios. Es cierto que había mucha plata labrada, pero ésta era Indispensable. La loza era muy cara y muy escasa: de modo que era una economía tener una docena de platos, unas fuentes y lo demás no con gran profusión. No se mudaba cubierto a cada plato y algunas veces comían dos cosas en el mismo plato. Y para beber agua había un jarro de plata que circulaba en la mesa. Los más pobres tenían peltre en lugar de plata. La gente del campo vivía en la mayor miseria, los salarios no les permitían vestirse. Andaban con un poncho, un sombrero bajito y un pañuelo para atarse la cabeza. En casa de Mariquita Sánchez de Thompson se entonó por primera vez el Himno Nacional. En época de Sarmiento fue directora general de escuelas. Escribió amenos relatos sobre su tiempo.

Tertulia Colonial:La tertulia era una reunión que tenía lugar todas las noches. A las casas se entraba sin llamar. Durante la velada se tocaba música, bailaban, charlaban y comían. Duraba hasta pasadas las doce de la noche. Los hombres iban a las tertulias vecinas. Así todos se conocían.

Cena Colonial en el Virreinato:Las clases altas, también llamadas «gente decente» almorzaban a las catorce horas. El menú diarlo era de 20 platos: Sopa de pan, vermicheli, varios guisos, puchero, ternera asada, ensaladas. Al terminar una esclava negra rezaba y la familia se persignaba. Después venían los postres que eran exclusivamente frutas. Sólo tomaban agua, luego del postre, otra esclava pasaba un recipiente donde todos se lavaban las manos. Posteriormente se retiraban a dormir la siesta.

Los Muebles en América Colonial

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Precursores de la Libertad en America Colonial Ideologos

Precursores de la Libertad en América Colonial

Llamamos precursores a quienes adelantándose a la historia promueven movimientos que se desarrollarán posteriormente o ensenan doctrinas que pasado el tiempo serán aceptadas. Vamos a dar breve noticia de algunos de los precursores de la independencia hispanoamericana.

Gogoy Jose Juan

Juan José Godoy: Era un jesuíta, nativo de Mendoza, nacido en 1728. Cuando la Compañía de Jesús fue expulsada por Carlos III en 1767 era profesor en el colegio de Mendoza. Encontrándose circunstancialmente en una estancia no fue hecho prisionero.

Recorrió como prófugo gran parte del virreinato. Hecho prisionero, fue embarcado para Europa y llegó a los Estados Pontificios.

Fue ardiente promotor de la independencia de estas regiones. En 1781 se trasladó a Londres para conseguir que el gobierno inglés se interesara en ello y favoreciera su independencia.

Aspiraba a constituir un estado independiente formado por Chile, Perú, Tucumán y la Patagonia. Sin obtener apoyo en Londres, pasó a los Estados Unidos a promover el mismo proyecto.

En uno de sus viajes fue apresado por las autoridades españolas y condenado a prisión perpetua. Murió en la cárcel, en Cádiz.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria6.jpg

Francisco Miranda: Por el celo y dedicación con que promovió el ideal de independencia es llamado simplemente el «Precursor». Nació en Caracas en 1750. Estudió en su país y luego se dirigió a España, donde abrazó la carrera militar. (ver una completa descripción de los hechos)

miranda franciscoLuchó a las órdenes de Lafayette en la guerra de la independencia norteamericana. Luchó también en los ejércitos revolucionarios de Francia donde obtuvo el grado de General.

Ampliamente vinculado en Europa, recorrió diversos países alentando el ideal de la independencia americana.

Desde 1790 trabajó en Inglaterra en pro de la independencia formando logias secretas con los americanos y procurando el apoyo del gobierno inglés. Sus relaciones alentaron el deseo del gobierno inglés de extender su influencia hacia estas regiones. Fue amigo de Popham.

Fundó en Londres la llamada «Gran Logia Americana» a la que pertenecieron O’Higgins, Bolívar y San Martín.

Como Inglaterra no le prestó el apoyo esperado, pasó a los Estados Unidos, donde organizó una pequeña expedición libertadora con que pretendió dirigirse a las costas venezolanas. Pero su flotilla fue dispersa por los buques españoles.

Con la ayuda de los ingleses logró reorganizar su flota y desembarcar en Venezuela. Pero no encontró el apoyo que esperaba de sus compatriotas y tuvo que reembarcarse.

Volvió a Londres. Con Bolívar regresó a Caracas en 1810 y fue nombrado teniente general del ejército revolucionario, participando brillantemente en la campaña patriota. En 1812 fue hecho prisionero por los españoles. Permaneció encarcelado hasta su muerte, acaecida en Cádiz en 1816.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria6.jpg

Antonio Marino: Nació en Bogotá, en 1765. Fue un entusiasta lector y propagandista de los enciclopedistas y de los pensadores políticos que influyeron en la Independencia de los Estados Unidos y en la Revolución Francesa.

Mariño Antonio

Tradujo, imprimió y difundió clandestinamente la Historia de la Asamblea Constituyente de Francia. Fue condenado a prisión.

Logró fugar de la cárcel de Cádiz y entró en contacto con los agentes de Miranda.

Regresó a su patria donde obtuvo un indulto. Pero por su propaganda en favor de las nuevas ideas políticas fue trasladado a España.Cuando los ejércitos napoleónicos invadieron la Península se trasladó nuevamente a Colombia.

El 20 de julio de 1810, cuando estalló el movimiento revolucionario, estaba en la cárcel. Fue liberado y trabajó ardientemente con sus patriotas.Dominado el movimiento revolucionario de Colombia en 1814, fue nuevamente enviado prisionero a Cádiz.

En 1820 logró volver a su patria. En 1821 Bolívar lo nombró vicepresidente interino. Murió en 1831.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria6.jpg

El Conde de Aranda: No suele enumerarse entre los precursores. Sin embargo fue uno de los primeros que previo la emancipación americana y alentó la constitución de estados independientes en las colonias españolas.

Ministro de Carlos III, de clara visión política, previo la influencia que sobre las colonias tendría el ejemplo de los Estados Unconde de arandaidos, la difusión de las nuevas ideas y el creciente antagonismo entre criollos y españoles.

Estimaba que el estallido de movimientos de independencia era inevitable y que España, en el estado en que se encontraba no podría dominarlos. También previo que Inglaterra alentaría estos movimientos y procuraría extender su influencia hacia esas zonas.

Señaló a Carlos III la conveniencia de crear tres reinos independientes y asociados a España, cuyos tronos serían ocupados por príncipes españoles. El primero abarcaría México y América Central; el segundo, Nueva Granada, Venezuela y Ecuador; el tercero, Perú, Chile y el Río de la Plata. Las demás regiones quedarían bajo dependencia de la Corona Española.

La creación de estos reinos, según el Conde de Aranda, evitaría la completa separación de las colonias y España.

El proyecto fue considerado por Carlos III. Pero no prosperó porque el Rey estimó equivocadamente que bastaría una reorganización política de las colonias y la concesión de nuevas franquicias para mantener su fidelidad a la madre patria.

VOCACIÓN PARA LA LIBERTAD DEL HABITANTE DEL RIO DE LA PLATA

La vocación para la libertad de los países hispanoamericanos es herencia directa del espíritu y la cultura españoles. El aprecio de la libertad individual, el respeto del orden jurídico, el desarrollo de la vida comunal, el sentido de la dignidad humana y de la esencial igualdad entre los hombres es legado de la madre patria.

Hubo asimismo una serie de causas que contribuyeron a acentuar esta tendencia entre los habitantes del Río de la Plata.

Entre ellas señalamos:

1. Sus orígenes. Tanto la creación de la gobernación del Río de la Plata, como la erección del virreinato obedecieron a razones de tipo militar, impedir la realización de los deseos de expansión de los portugueses.

La creación del virreinato en 1776 obedeció a la necesidad de frenar el avance de los portugueses y de protejer las costas de la Patagonia, prácticamente desguarnecidas, de las ambiciones inglesas.

El primer virrey, don Pedro de Cevallos, era un distinguido y hábil militar. Ya había ejercido el cargo de gobernador en estas colonias. Cuando llegó como virrey lo hizo al frente de una flota de 116 barcos y de 10.000 hombres, la expedición más numerosa que España hubiese jamás enviado a sus colonias.

El habitante del Río de la Plata era extremadamente arrogante frente al portugués y celoso defensor de los derechos de su propio territorio.

2. La carencia de riquezas fáciles que desarrolló el espíritu de austeridad.

En estas regiones no existía oro, ni metales preciosos. Tampoco existían indios, en cantidad, como fuerza de trabajo. La riqueza existente era fruto del trabajo, del esfuerzo y de la habilidad de cada uno.En estas regiones se produce un fenómeno contrario al producido en otras regiones. No son tanto los españoles y criollos quienes atacan al indio, sino el indio quien ataca a los españoles y criollos.

Los pampas han aprendido a usar el caballo y con ello avanzan sobre las posesiones españolas en busca de botín. La vida, la libertad y los bienes del habitante del Río de la Plata están en continuo riesgo, y debe estar en todo momento pronto a defenderlos.

No se dio en Buenos Aires el lujo y boato propios de Lima y otras regiones. No se hacía en ella tanta estima de los títulos nobiliarios. Tampoco penetró el «afraneesamiento» de la época borbónica.

Las costumbres eran sencillas, el trato llano y familiar, incluso con los esclavos. El sentido de solidaridad se imponía pollas mismas circunstancias.

3) La extensión de las regiones y la dificultad de las comunicaciones, que hacía que cada una de las poblaciones se desarrollase como centro autónomo.

En el inmenso territorio del Río de la Plata no era fácil la comunicación con las otras colonias, como tampoco era fácil la comunicación entre sus distintas ciudades. La comunicación por mar con la metrópoli, además de las dificultades naturales, se veía dificultada por los frecuentes bloqueos e inconvenientes surgidos de las guerras entre Inglaterra y España.

Las ciudades del Río de la Plata tenían privilegios y libertades que no habían sido concedidas a otras ciudades coloniales. Debían en buena medida bastarse y gobernarse a sí mismas.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Movimientos Emancipadores de las Colonias Españolas en America

Movimientos Emancipadores de las Colonias Españolas en América

A comienzos del siglo XIX se producen, en forma casi sincronizada, en las antiguas colonias de España en América, una serie de movimientos de emancipación que se extienden desde México a Buenos Aires.Los distintos virreinatos, gobernaciones y capitanías son sacudidos por movimientos revolucionarios. Estos movimientos coinciden con la demarcación política existente en las colonias.

México, Venezuela y Buenos Aires son los principales focos revolucionarios. El movimiento que tuvo por foco a México se extendió por México y América Central. El que tuvo por centro a Venezuela abarcó a Venezuela, Colombia y Ecuador. El que tuvo por centro a Buenos Aires se extendió por toda la zona meridional de América.

Es posible señalar dos faces en estos movimientos. La primera se extiende entre 1806 y 1816. En ella los revolucionarios son sofocados en casi todas partes, excepto en el virreinato del Río de la Plata. La segunda se extiende entre 1816 y 1825. En ella los movimientos revolucionarios se imponen en todos los países.

La situación por que atraviesa la corona española a raíz de la invasión napoleónica motivan ios movimientos de la primera face. La confusa situación existente en la península a la vuelta de Fernando VII y las actitudes asumidas por este monarca alientan la segunda.

Los países hispanoamericanos fueron sucesivamente declarando su independencia.

En muchos de ellos la lucha por afianzarla requirió aun años.

Venezuela declaró su independencia el 5 de Julio de 1811;
Colombia, el 16 de Julio de 1813;
Paraguay, el 12 de Octubre de 1813;
México, el 6 de Noviembre de 1813;
Argentina, el 9 de Julio de 1816;
Chile, el 12 de Noviembre de 1817;
Ecuador, el 9 de Octubre de 1820;
Perú, el 28 de Julio de 1821;
Centroamérica, el 15 de Septiembre de 1821;
Santo Domingo, el 30 de Noviembre de 1821;
Bolivia,. el 6 de Agosto de 1825;
Uruguay, el 18 de Julio de 1828.

Las causas que originaron estos movimientos son múltiples y complejas.

mapa de focos revolucionarios

Mapa con el año en que se produjeros los focos revolucionarios en América Colonial

Como antecedentes suelen señalarse tres estallidos revolucionarios:

1. El alzamiento de Antequera y Revolución de los Comuneros en el Paraguay;
2. La sublevación de Tupac Amarú;
3. Las revoluciones de Chuquisaca y La Paz.

Su influencia en los posteriores movimientos revolucionarios es muy remota y relativa.

a) Alzamiento de Antequera y Revolución de los Comuneros del Paraguay
La administración del gobernador del Paraguay, Diego de Balmaceda, condujo a un abierto enf remamiento en 1721 entre dicho gobernador y el Cabildo y vecindario de Asunción.

Las tensiones se hicieron insostenibles y la Audiencia de Charcas envió a Asunción a José de Antequera, natural de Lima, como investigador y juez, dotado de amplísimas facultades.

Antequera destituyó a Balmaceda, que huyó y buscó refugio en las. misiones jesuíticas.

El pueblo de Asunción, que por cédula real de 1537 tenía privilegio de elegir gobernador, eligió como tal al mismo Antequera.

El virrey del Perú, enterado de los sucesos, ordenó a Antequera su regreso a Lima y la restitución de Balmaceda en su cargo.

Antequera, apoyado por el Cabildo y vecindario, desconoció la orden del Virrey alegando que había sido fraguada por sus enemigos.

Organizó un ejército, resistió durante tres años, pero fue derrotado por las tropas enviadas desde Buenos Aires y comandadas por Bruno de Zabala.

Huyó a Córdoba, pero fue apresado y conducido a Lima, donde después de juzgado, fue condenado a pena capital por delito de sedición.

Fernando Mompox, compañero de prisión de Antequera, logró huir y llegar a Asunción, donde con la ayuda del Cabildo y de los partidarios de Antequera organizó una nueva revolución y destituyó al gobernador, negándose a acatar las órdenes del virrey por considerarlas contrarias al bien y voluntad del vecindario. Esta revolución se conoce como la «revolución de los comuneros«, por cuanto decían defender los derechos de la comuna de Asunción.

Tropas enviadas desde Buenos Aires dominaron el movimiento. Mompox consiguió huir.

b) La sublevación de Tupac Amarú

José Gabriel Condorcanqui, conocido como el inca Tupac Amarú, cacique de Tungasuca, provincia de Tinta, había sido educado en el colegio de los Jesuitas del Cuzco.

Era hombre de amplia cultura, que dominaba perfectamente el castellano y el quechua, de noble presencia y agradable trato. Tenía gran ascendiente entre sus hermanos de raza y gozaba de la simpatía de los españoles y criollos.

En la época de la sublevación su principal ocupación era el transporte de mercaderías.

Apenado por la condición y trato que recibían los de su raza y convencido de la inutilidad de sus protestas, encabezó una rebelión, la más grande sublevación indígena habida en América, en época del virrey de Vértiz.

En noviembre de 1780 se apoderó del corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, famoso por sus excesos. El corregidor fue obligado a entregar los fondos reales y luego ahorcado en la Plaza.

El movimiento de rebelión se extendió rápidamente por todo el Alto Perú. Con un ejército de 6.000 indios derrotó a un ejército de 12.000 españoles y criollos.

Su ejército llegó a contar con 60.000 indios. Carentes de disciplina cometieron todo género de excesos contra españoles, criollos y mestizos.

La sublevación fue dominada después de larga lucha por ejércitos provenientes de Lima y de Buenos Aires.

Tupac Amarú fue conducido al Cuzco y condenado a morir descuartizado. Varios de sus parientes fueron condenados a pena de garrote.

El movimiento de rebeldía continuó después de la ejecución. Terminó de ser sofocado en 1783.

No fue, como ha sido presentado muchas veces, un movimiento de independencia hispanoamericana. Fue un movimiento racial que aspiró a reconstruir el antiguo imperio de los Incas.

c) Revoluciones de Chuquisaca y La Paz
El desacuerdo y las tensiones existentes entre el Gobernador de Chuquisaca, García Pizarro, y la Real Audiencia motivó un movimiento de rebelión. Estalló el 25 de mayo de 1809.

La Audiencia logró deponer y detener al Gobernador, asumió en nombre del pueblo y de la Corona el poder y encargó a Arenales la formación de un ejército. Resistió por las armas a las tropas del Virrey.

Los rebeldes fueron prontamente dominados. Por influencia del movimiento de Chuquisaca también en La Paz se produjo otra rebelión.

Acaudillados por Murillo los rebeldes depusieron al gobernador y constituyeron una Junta de gobierno, llamada «Junta Tuitiva». No pretendían desconocer la autoridad real, sino defender los derechos y libertades locales atropelladas por los funcionarios reales.

La rebelión fue severamente reprimida por tropas enviadas desde Buenos Aires. Murillo, después de juzgado, fue condenado a muerte.

CAUSAS DE LOS MOVIMIENTOS ENMANCIPADORES: La vida de las sociedades es continua y en su desarrollo los hehos se concatenan. En ellos intervienen pluralidad de factores y  con frecuencia sin que ninguno de ellos sea determinante, todos influyen en la marcha de la sociedad.

Los hechos históricos obedecen a mútiples causas. No es fácil  terminar el grado de gravitación ejercida en ellos por otros hechos, por corrientes y movimientos ideológicos y por la actuación de sus mismos protagonistas. Sucede muchas veces que los hechos toman otra dirección o van más allá de los que prendieron sus mismos autores.

A modo de ejemplo, cuando se reunieron los Estados Generales , previos a la Revolución Francesa, todos los diputados de los tres estados deseaban conservar la monarquía. Muchos de ellos pretendían convertirla, de absoluta, en constitucional. Pero la derivación que tomaron los hechos a raíz de una sublevación popular que no se pudo dominar condujeron a una , revolución que transformó no sólo el orden político francés, sino el europeo.

La formación de las nacionalidades hispanoamericanas es fruto de un largo proceso histórico. Hechos, circunstancias, profundos problemas sociales y corrientes ideológicas, actuación de los hombres que protagonizaron y prepararon intervinieron en nuestra independencia de España.

Las causas se entrelazan, sin que sea posible medir con exactitud el influjo de cada una.

Entre las causas de los movimientos de emancipación americana señalamos tres órdenes de factores de indiscutible influencia. No pretendemos con ello agotar la enumeración de las causas que influyeron en ella.

Tales factores son:

1. El espíritu inculcado por España en estas regiones y las Instituciones creadas en ellas.
2. La influencia de las ideas políticas en boga y de la independencia de los Estados Unidos y de la Revolución Francesa.
3. La situación político militar por que atravesaba España y que desencadenó el proceso revolucionario.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

 

La Batalla de Pozo de Vargas

Batalla de Pozo de Vargas

Entre las batallas que ensangrentaron la tierra riojana, ninguna más famosa que la del Pozo de Vargas, librada el 10 de abril de 1867 entre las tropas de Felipe Varela y el santiagueño Antonino Taboada. El combate fue el capítulo final de un proceso que se precipitó al estallar la guerra contra el Paraguay, totalmente impopular en las provincias.

«Cuando en la plaza pública leen los bandos de los gobernantes y los tambores recorren ¡la ciudad convocando a la guardia nacional, los ‘hombres huyen a la selva próxima. No los empuja el terror. Han nacido y vivido en batallas. Resisten a Buenos Aires y al Imperio.El Paraguay es el amigo y el vecino histórico..,», señala el historiador Ramón J. Cercano.

batalla en la rioja de pozo de vargas

Las masas del interior demostraron sobradamente su oposición a ese fratricidio: el 26 de junio de 1865 el montonero riojano Aurelio Zalazar provoca la disolución del contingente de La Rioja que marchaba hacia San Luis; el 8 de julio, a poco de salir de Córdoba, se sublevó un batallón de quinientos hombres; el 12 hizo lo mismo   el   contingente   puntano nueve días antes, ocho mil lanceros entrerrianos —de los mejores de Urquiza—  prefirieron  desban darse antes que ir a pelear con tra los paraguayos.

En Cuyo la oposición a la guerra apareció bien coordinada.  Los caudillos Juan Saá y Juan de Dios Videla cotrolaron la región y, luego de derrotar al coronel Julio Campos en la Rinconada de Pocito, tomaron la ciudad de San Juan.

El gobierno puso al frente de las tropas encargadas de sofocar la sublevación al general Paurrero, pero el poco apo yo que encontró en su camino  obligó a éste a retroceder hasta la frontera del Río Cuarto mientras rebelión se extendía.

Uno de pocos  contingentes  que  llegamos íntegros al litoral fue el de mando la soldadesca viajó atadada coco con codo.  A esos alzamiento se unieron voces en la propia Buenos Aires: Guido Spano, Olegario Andrade, José Hernández, Juan Bautista Alberdi y otros condenaron públicamente la Triple Alianza y sus objetivos.

En el interior Felipe Varela quien expresa mayor energía esa oposición: el 6 de diciembre de 1866 el caudillo lanzó una vigorosa proclama desde su campamento en marcha.

Entre otras cosas sostenía: «El pabellón que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudiílo Mitre (…) ha sido cobardemente arrastrado por los tangaes de Estero Bellaco, Tuyutí, Curuzú y Curupaytí». El carisma y la bandera de Várela atrajeron a antiguos oficiales del Chacho, como Severo Ghumbita, Santos Guayama, Aurelio Zalazar, Sebastián Elizondo y otros.

Ante el rumbo que tornaban los acontecimientos, Mitre regresó del frente paraguayo ron cinco mil hombres; además, contaba en el interior con la fidelidad de Tucumán y Santiago del Estero, donde mandaban los hermanos Posse y los hermanos Taboada, respectivamente.

Uno de estos —Antonino— sería el encargado de hacer frente a Varela, que comandaba casi 4000 hombres dis-tribuidos en cuatro batallones de cazadores Federales. Mientras sus alados eran derrotados en diversos frentes, Várela marchó hacia la ciudad de La Rioja, ocupada por Taboada.

Un día antes del combate se dirigió a su adversario para invitarlo a combatir fuera de la ciudad, «a lo menos a tres leguas», evitando así que la población civil sufriera las consecuencias de la betalla. En la mañana del nueve de abril Taboada tendió sus líneas a unas veinte cuadras de La Rioja, en torno de un pozo llamado «de Vargas» por las excavaciones que había hecho un tal Vargas o Bargas para extraer tierra destinada a la fabricación de adobe.

El santiagueño parapetó sus hombres detrás de unos cercos y efectuó una astuta maniobra: se apoderó de los pozos que proveían de agua a bestias y seres humanos, privando así del líquido a las fuerzas enemigas. Los hombres de Varela, después de una larga cabalgata nocturna, llegaron sedientos a Mesillas, donde se encontraron con una sorpresa anonadante: las represas estaban completamente secas.

La definición no podía postergarse más porque con cada minuto transcurrido aumentaba la sed de hombres y caballos. Varela decidió entonces presentar batalla; desplegó sus fuerzas, colocó en el centro dos pequeños cañones y se atrincheró en unos ranchos para ampararse del sol, que caía a plomo en la siesta riojana.

A eso de las dos de la tarde se disparó el primer cañonazo y un vasto alud de color punzó cubrió el horizonte del Pozo de Vargas: el ejército federal se lanzaba al ataque aguijoneado por una sed abrasadora.

Generalizada la batalla, la caballería de Várela, al mando de Elizondo, arrasó las filas santiagueñas, que empezaron a dispersarse. Parece que en ese momento se escucharon los sones de la célebre zamba, que elevó la maltrecha moral de los hombres de Taboada hasta llevarlos al triunfo.

La leyenda sostiene que los soldados comenzaron a bailar, arremangándose él chiripá y tomando el fusil por el medio, pero no es muy creíble que en medio de tan sangrienta batalla las tropas ejecutaran un ballet de ese tipo. Con danza o sin ella, a las cinco de la tarde Taboada era dueño del campo de batalla; Varela se retiraba sin ser perseguido porque Elizondo había arriado la caballada enemiga, pero el alzamiento federal había sufrido un golpe demoledor y ya no se repondría.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Penas y Tragedias del Ejército en la Campaña del Desierto

La Dura Vida del Ejército en la Campaña del Desierto

La Campaña del Desierto fue extremadamente rigurosa. En ese mundo de hombres sufridos y duros imperaban reglas de juego que a menudo se apartaban totalmente de lo indicado por la más pura ortodoxia militar. Esto se advierte claramente en los magistrales testimonios del comandante Prado, que reflejó con frescura extraordinaria las alternativas de ese universo donde la vida y la muerte oscilaban entre el sable y la lanza, entre el toldo y el fortín.  

Julio A. RocaEl 25 de mayo de 1879 el Regimiento 3 de Caballería de Línea y el fogueado 2 de Infantería saludaron el aniversario de la patria a orillas del río Negro, tres días más tarde la tropa acampaba en una rinconada que forma una curva del río, para fundar un pueblo que años después se llamaría Choele Choel. (imagen izq. Julio A. Roca)

Lo primero, claro está, fue dividir los solares y trazar calles y plazas; los ingenieros trabajaban febrilmente sin reparar en los relatos de algunos indios viejos que hablaban de inundaciones periódicas, crecidas y otros caprichos del río.

Corría el mes de junio y la preocupación fundamenal era combatir el intenso frío. Además, por esos días el general Roca dio por finalizada la etapa principal de la campanario que hizo saltar de alegría a la soldadesca: venían días más tranquilos.

«Una mañana —relata el comandante Prado— (…) un indio viejo se acercó a nosotros y en su media lengua nos hizo comprender que todo aquello que pisábamos, el pueblo, el campamento entero, no tardaría en ser la sepultura del
ejército.»   La advertencia fue desoída, pero pocos días después se confirmó plenamente; Villegas, jefe máximo del acantonamiento, comprobó una madrugada que en seis horas el nivel del río había subido treinta centímetros.

La alarma no tardó en generalizarse y horas después ya se pensaba en abandonar el campamento.  Era tarde, sin em bargo: «La división se hallaba sitiada por el agua. A la espalda el río, a los flancos y al frente el cau dal de los arroyos desbordados en el   valle,   avanzando   amenazarle furioso,  cual  si aquello fuera un ser con vida.. .»

Era el 17 de julio y la temperatura descendía cada vez más: mientras se levantaban parapetos para evitar que el agua siguiera avanzando, las viviendas de soldados y jefes fueron usadas para hacer fuego.

Las perspectivas se tornaron cada vez más som brías a medida que pasaba el tiem po; el alimento empezó a escasear en  forma desesperante, y  al frío que taladraba los huesos se suma el hundimiento del suelo bajo la presión del pie mientras el agua brotaba por todas partes.

No muy lejos de allí el drama se repetía con similar intensidad. El 5° de Caballería, que a las órdenes de Vintter (imagen abajo) se había separado de la División para marchar hasta la actual General Roca, no había logrado salir del valle y estaba cercado por la inundación. La tropa dormía sobre un pantano «en medio de la caballada muerta, cuyas miasmas envenenaban el aire». Los soldados de Vintter pedían ayuda descargando al aire sus carabinas: ignoraban que el resto de la División estaba en la misma situación.

General Vintter

En Choele Choel el peligro crecía hora a hora, pero la moral se mantenía bastante alta. Para distraerse y desentumecerse, la tropa hacía ejercicios militares al son de la banda de música. Los jefes hablaban de cualquier cosa menos de la riesgosa situación, y por la noche, «antes de la hora del silencio, la guitarra se oía en todos los fogones, sin verse una sombra en ningún rostro».

Claro que eso no bastaba para aplacar el hambre, y fue necesario recurrir a buenas dosis de austeridad para no morir de inanición. Un día el cadete Crovetto, del 3° de Caballería, fue enviado junto con otros soldados a nadar en busca de hacienda; dos días más tarde Crovetto y sus hombres regresaron en un estado lamentable: exhaustos, llenos de heridas causadas por los espinosos chañares cubiertos por el agua helada, vieron cómo la correntada les llevaba varios de los animales que habían logrado arrear. Sin embargo, algunas reses trajeron las suficientes para salvar a la División.

No fueron los del 3° los únicos milicos que sufrieron el rudo castigo del agua: el teniente Villoldo, del 1° de Caballería, tuvo que vivir junto con sus hombres una semana en las ramas de un árbol; el sargento Carranza, por su parte, estuvo más de veinte horas con el agua escarchada hasta las rodillas, «la carabina a media espalda y el morral cargado a la cintura».

Mientras ocurrían estas cosas, a dos leguas de distancia, en una loma perfectamente a salvo de la creciente, estaba el comisario pagador con los arrieros que traían víveres, «vicios» y baratijas para ia tropa exhausta. En una ocasión e! peligro fue tan inminente que causó un tremendo temor. El parapeto, cuenta Prado, «se desmoronaba y el agua avanzaba impetuosa, amenazando el último aíbardón que pisábamos».

Las bandas de música, entre tanto, atronaban ei aire batiendo marcha ante la tropa que ya empezaba a despedirse de la vida. Por fortuna el desastre no llegó a consumarse. Al cabo de catorce días de zozobra el inmenso mar comenzó a trocarse en un enorme pantano imposible de atravesar. Fue entonces cuando otro feroz enemigo, el frío, acudió en ayuda de los sitiados. Una mañana de agosto, aprovechando que la escarcha había endurecido el cenagoso páramo, ‘los milicos empezaron a cruzarlo cargando armas y monturas.

El día era, según palabras de Prado, «espantosamente frío», nublado y triste. Puede que la tropa no lo notara demasiado: el esfuerzo de cruzar ese tembladeral insumía todos sus afanes. Diez horas de angustia duró la marcha a través de esas dos leguas, pero al final del trayecto estaba la salvación: tierra firme, sin agua. Había terminado una de las batallas más duras de la Conquista del Desierto. Pero los elementos naturales seguirían obstaculizando la acción del hombre en las cercanías del río Negro.

Manuel Namuncurá Acuerdo de Paz con el Gobierno Argentino

HISTORIA DE MANUEL NAMUNCURÁ Y SU PUEBLO ARAUCANO

El 4 de junio de 1873, en su toldería de Chiloó, situada al oeste de las Salinas Grandes, en la actual provincia de La Pampa, falleció el temible cacique Cafulcurá, cuyas hordas con frecuencia habían asaltado y quemado numerosas poblaciones blancas. Durante casi cuarenta años este indio astuto fue el jefe indiscutido de los pampas y señor del desierto. A su muerte se reunieron en el Circo de Chilihué doscientos veinticuatro caciques para celebrar un parlamento con el fin de nombrar al sucesor.

Después de un tumultuoso consejo resultó electo Namuncurá, hijo mayor de Manuel Cafulcurá y que tenía ya sesenta y dos años. Inmediatamente el nuevo jefe se puso al frente de sus indios, atacando al sur de la provincia de Buenos Aires.

Además de los aborígenes sometidos a Namuncurá habitaban en el centro de la actual provincia de La Pampa los indios del cacique Pincén, quien a la muerte de Cafulcurá se separó de la confederación indígena, y en el norte de la misma los ranqueles, mandados por Mariano Kosas. En esa zona vivían también otras tribus menos importantes.

Poco antes de morir Cafulcurá había aconsejado a los suyos «no abandonar Carhué al huinca», es decir no permitir el avance de los blancos en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Consecuentes con esa máxima los indios no variaron su conducta, y por cualquier demora en la entrega de las raciones prometidas atacaban a las poblaciones blancas.

El gobierno dictó energicas medidas para que se cumplan los tratados establecidos con el fin de captarse la confianza de las tribus salvajes. Esa política causaba grandes gastos a la Nación y no siempre daban buenos resultados, pues muchas veces los aborigenes hacían ataques masivos para robar ganado y cultivos, y la respuesta agresiva del gobierno argentino era muchas veces muy dura.

Perseguido asi, con sus huestes  diezmadas y famélicas, Manuel Namuncurá, otrora poderoso soberano de la pampa, se encontraba  ante  una disyuntiva  de hierro: morir  peleando   en   lucha desigual o rendirse.   El coronel Eduardo  Ramayón anotó: «…llorando de rabia e impotencia fue a pedir a Reuquecurá, su tío, no armas ni guerreros, sino un rincón cualquiera para vivir proscripto a la sombra de aquellos pinos gigantescos. ..».

Manuel Namuncura

Manuel Namuncurá Con Uniforme Militar

Sin embargo, ese voluntario exilio cordillerano no era posible: también esa región sería incorporada a la soberanía nacional por los sufridos milicos de la campaña del Desierto.

El 8 de enero de 1883, durante una ofensiva contra   las  tolderías  del  cacique Sayhueque, cayó prisionero un sobrino  de  Namuncurá («garrón de piedra«, en lengua indígena).   Pocos días más tarde, desde Ñorquín, el  comandante  Ortega  informaba que se había presentado en ese campamento el secretario de Namuncurá, Juan Paillecurá, con propósitos de un acuerdo de paz.

Es que las cosas se   iban  poniendo   cada   día   más feas para el acosado araucano; ya tenía más  de  sesenta años,  sus fuerzas  flaqueaban y —para colmo— un mayor del ejército le había capturado parte de su familia, incluida una de sus mujeres.

Además, las altas montañas que le servían de refugio imponían un duro precio a cambio de esa relativa seguridad:   las  penurias,   la  miseria atenaceante no tardarían en empujarlo hacia una decisión extrema. Así las cosas, el padre Domingo Melanesio —un misionero llegado a Neuquén en esa época convulsionada— recibió un día la visita de varios  indios  de   Namuncurá;  los emisarios anunciaron la rendición de su jefe y le solicitaron quo intercediera   ante   las   autoridades que ya habían rechazado varios pe didos de audiencia.

Entonces los acontecimientos se precipitaron el padre Melanesio se comprometió a servir de mediador y envió a Namuncurá una carta en la que alababa su decisión y lo  invitaba   a acudir al fuerte Roca.  Garrón de Piedra, tras unos últimos cabildeos emprendió con su gente un largo y penoso viaje de 450 kilómetros hasta el fortín Romero, donde se presentó, con 240 hombres semi-desnudos y hambrientos, ante el oficial Morosini.

La novedad —para entonces sensacional— no tardó en despacharse a Buenos Aires, donde la recibió el ministro de Guerra, Benjamín Victorica; en su respuesta, éste aconsejó que se hiciera bajar hasta Roca al jefe indio y a toda su tribu, y que se los tratara bien, obsequiándolos y ofreciéndoles toda clase de seguridades.

Cuando Namuncurá y su gente llegaron a Paso de Indios, los comerciantes los recibieron con nuestras de simpatía y hasta quemaron cohetes en su honor. Luego, en el fuerte Roca «le fue regalado un quepis de teniente coronel, el pantalón punzó con franjas de oro y el capote militar con presillas de coronel». Mientras esperaba el momento de viajar a Buenos Aires, Garrón de Piedra recibió ofertas chilenas para reconquistar sus tierras pero las rechazó de plano: su patria era la República Argentina, no tardaría en pedir al gobierno tierras y útiles de labranza para dedicarse a la agricultura.

La singular comitiva del cacique sometido rartió de Carmen de Patagones el 17 de junio de 1884, a bordo de un pequeño vapor francés; lo acompañaban varios capitanejos, un lenguaraz y una de sus esposas, Rosario Burgos, de dieciocho años de edad.

Ya en la capital de la República, Namuncurá y su gente fueron conducidos a la Casa de Gobierno y alojados luego en el cuartel del  de infantería, donde se les proporcionaron buenas camas y algunas comodidades. Su programa en la gran ciudad fue digno de un personaje importante.

Poco después de su llegada hizo una visita al entonces ministro de Guerra, Victorica. Después de conversar con él pasó al despacho del presidente Roca; saludó sin amargura al general que lo había derrotado, dio muestras de acatamiento a su autoridad y sostuvo con él una larga charla en la que ambos evocaron episodios de la guerra del desierto; antes de retirarse, Namuncurá solicitó a Roca que se hiciera cargo de la educación de uno de sus hijos, Juan Quinturas.

Por la tarde de esa misma jornada —plena de emociones para el cacique— Garrón de Piedra visitó el Congreso, donde fue su anfitrión el presidente del Senado, doctor Madero. Todos los legisladores, sin excepción, observaron con curiosidad la comitiva aborigen; muchos de ellos habían debatido la Campaña del Desierto o votado fondos para la guerra contra el indio.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/namuncura.jpg

Namuncurá visitó Buenos Aires e impresionó al gobierno argentino por su sencillez y franqueza. Se estableció posteriormente en Chimpay, provincia de Río Negro, y luego San Ignacio (Neuquén,) donde murió a los 97 años de edad.

Pero no sólo agasajos protocolares recibió el cacique. El presidente Roca obsequió con quinientos pesos a los visitantes, presente que llenó de alegría al jefe araucano; los repartió, no con mucha equidad, y compró dulces y tortas, collares para las damas, yerba, azúcar, pañuelos y otros ejementos.

Cuando el capital se esfumó y las fiestas de reconciliación llegaron a su término, Garrón de Piedra retornó con su gente llevando promesas de obtener las tierras y los útiles solicitados para su tribu. El cacique pasó sus últimos años cultivando el suelo y viendo crecer a sus hijos, entre ellos Ceferino Namuncurá, «el lirio de la Patagonia». En un rincón de la querida tierra que lo vio nacer, Garrón de Piedra encontró su última morada: sus restos están sepultados en Junín de los Andes.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Baigorria Manuel Historia de su Vida con los Indios y la Confederación

HISTORIA DE LA VIDA DE MANUEL BAIGORRIA ENTRE INDIOS Y POLÍTICOS

Le tocó ser uno de los personajes de trayectoria más singular en la turbulenta historia argentina, ya que su figura mereció severos epítetos por parte de varios contemporáneos, especialmente por haber traicionado la causa de la Confederación y haber estado al servicio de los indios nada menos que 22 años, destino que quizá nunca imaginó cuando comenzó su carrera, en 1827.

manuel baigorria

Ese año el gobernador Videla lo llamó a su servicio «como mozo de mano para sus secretos políticos», según puntualiza Baigorria en sus poco conocidas Memorias, redactadas por él en los años de su vejez.

Luego de su ingreso en el Ejército, peleó en Oncativo contra los federales prestando excelentes servicios al general Paz, que le encomendó una prolija observación de las fuerzas enemigas.  Se ganó así el grado de alférez, que ostentó hasta que una jugarreta del destino cambió por completo el curso de su vida.

Capturado por Quiroga después de la batalla de Rodeo de Chacón,  en   1931,  se  salvó  milagrosamente de ser fusilado. Posteriormente siguió combatiendo a los federales, hasta que en 1841, derrotada la revolución unitaria en Las Quijadas, Baigorria optó por refugiarse entre los indios para eludir las persecuciones.

Su astucia y su suerte —o ambas combinadas—  le  permitieron  ganarse la confianza de Yanquetruz, Painé  y  Pichún,  poderosos  caciques  los tres.   A cambio de esn hospitalidad suministró información,  debió volverse consejero de ellos e inclusive encabezó malones junto a Pichún, Guete y otros jefes indígenas.

Una vez aquerenciedo cerca de la laguna de Trenel (o del Recado),  llegó  a capitanear una tropa de 300 hombres, denominada pomposamente Escuadrón de Voluntarios.  Casi todos sus integrantes eran blancos fugitivos de la ley o perseguidos políticos. Entre estos los últimos, precisamente, se contaron durante un tiempo los hermanos Juan, Francisco y Felipe Saá, antirrosistas como Baigorria, pero que discrepaban con éste sobro la conducta a seguir.

Los Saá querían volver al bando cristiano e intervenir en las luchas civiles al frente del Escuadrón, pero Baigorria se oponía. No fue extraño, entonces, que la situación hiciera crisis un buen día, ya indultados por las autoridades de la Confederación, los Saá se retiraron, y con ellos un numeroso grupo de «voluntarios».

La desconfianza de los indios fue casi automática y Baigorria, irritado, y para demostrar que nada tenía que ver con la deserción, salió en persecución de los huidos y mató a varios «porque se habían fugado —anota en sus Memorias— llevándole toda la caballada».  De todos modos ese alarde no bastó a disipar la desconfianza lo los indios, y sólo pudo eludir la cndena a muerte con que lo amenazó un cacique casándose con la hija de un capitanejo.

Otras veces fue su formidable valentía la que le permitió salvar el pellejo, como cuando se presentó, desafiante, haciendo «rayar» el caballo, ante una asamblea indígena que reclamaba su muerte; su arrojo personal le permitió superar el difícil trance, la misma audacia lo impulsó a asumir actitudes sumamente riesgosas, como la liberación de cautivas; a una de ellas —Luciana Gorosito— lo dijo al tiempo que le facilitaba la fuga: «Abraza a tus padres y diles que Baigorria no es un bárbaro, sino un desgraciado que debe seguir a los indios para conservar la vida».

Después de la caída de Rosas su suerte cambió por completo: abandonó para siempre las tolderías y retornó a San Luis, donde se encontró nuevamente con su familia. Marchó seguidamente a Buenos Aires, donde Urquiza le reconoció el grado de coronel y le otorgó un cargo importantísimo: Comandante de la Frontera (con los indios), desde el Plata hasta la Cordillera.

Así  como el gobierno de la Confederación —enfrentado al de Buenos Aires— llegó a tener en Baigorria a su principal interlocutor con el poderoso imperio pampa. El flamante coronel movía sus hilos desde el fuerte Tres de Febrero, sobre el río Quinto, y mantenía relaciones sumamente, cordiales con el cacique Coliqueo —que llegó a ser un verdadero  incondicional suyo— y aun con el poderoso y astuto Calfucurá.

Tentado para que abandonara el bando de la Confederación, Baigorria se negó a ello con vehemencia, pero la intervención de Saá en San Juan, la revolución contra Fragueiro en Córdoba y otros sucesos fueron  resintiendo su  confianza en Urquiza.   Por lo menos, ésa es la explicación que dio para justificar un acto de deserción que muchos consideran  inspirado por su   resentimiento  personal   contra Saá y otros como producto de un simple soborno.

Poco antes de la batalla de Pavón se pasó con armas y bagajes al servicio del centralismo porteño, y aunque en Cepeda se había batido del lado confederado, en Pavón formó junto a Mitre, acompañado por indios de la tribu de su amigo Coliqueo.

Según   Sarmiento,  el   regimiento   de Baigorria «tuvo la gloria de ser el único cuerpo de caballería que peleó con éxito saliendo reunido del campo, cuando el resto de la caballería había flaqueado por todas partes.   Más tarde peleó contra el Chacho Peñaloza en la batalla de Las Playas, y en  1864,  antes de marchar al frente paraguayo, Mitre f§’encargó el cuidado dejas fronteras con el indio.

Un año después Baigorria se retiraba del servicio. Murió el 21 de julio de 1875, no sin antes haber acompañado al entonces coronel Julio A. Roca en las exploraciones  de  un  terreno  que Baigorria conocía a la perfección: el Desierto.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

El Caudillismo de los Hermanos Taboada en Santiago del Estero

El Caudillismo de los Hermanos Taboada en Santiago del Estero

El 15 de julio de 1851 la muerte de Felipe Ibarra —que había gobernado la provincia durante casi 30 años— cerró una prolongada etapa de la vida política santia-gueña. Mientras la noticia corría de un punto a otro del territorio, la lucha por la sucesión del poder enfrentaba a dos grupos familiares emparentados con el caudillo fallecido y vinculados desde hacía tiempo con el gobierno: los Carranzas y los Taboadas.

antonio taboadaSorda al principio, franca después, la puja culminó con el nombramiento de Manuel Taboada como gobernador.

El hecho marcó además el comienzo de un prolongado período caracterizado por el absoluto predominio político y militar del «taboadismo», una especie de caudillismo colectivo asentado sobre tres vigorosas personalidades: los hermanos Manuel, Antonino (imagen izq.) y Gaspar Taboada, que encarnaron el poder político, militar y económico, respectivamente. Felipe, el cuarto hermano, prefirió dar rienda suelta a su vocación artística convirtiéndose en uno de los precursores de la pintura en el noroeste.

Astuto, con un claro sentido do la oportunidad, apenas asumió el cargo Manuel Taboada se apresuró a ganar el favor de Rosas comunicándole su  repudio  por el  «funesto  grito   del   loco  traidor,  sal vaje unitario Urquiza», que por en tonces   había   hecho   público   su pronunciamiento contra el gober nador de Buenos Aires y se apres taba a entrar en campaña con el Ejército Grande.

Poco después al ser confirmado en el cargo por la legislatura provincial, el  goberna dor escribió nuevamente al Restau rador «con el placer de comunicar le que sólo espera la voz del Exmo. Jefe Supremo de la Nación para correr presuroso a la par de sus conciudadanos donde él mismo lo ordene y según las huellas de ho nor y de la gloria, de todo lo quo V. E. es el más esclarecido modo lo».

Estas muestras de incondicio nalidad —unidas a las derrotas  m litares   infligidas   por  Antonino   a ¡os partidarios de los Carranzas rindieron   su   fruto   político,   pero se  convirtieron  en  pesado  lastra cuando el triunfo de Caseros acabó con  Rosas y encumbró a Urquiza sobre el panorama nacional.

Sin embargo, la contradictoria situación santiagueña fue resuelta expeditivamente: el 10 de marzo de 1852 una ley provincial reconoció «al Libertador de la República len la persona del General en Jefe Aliado Brigadier don Justo José de Urquiza» y confiscó la fortuna del federal Ibarra.

El cambio de actitud permitió [al clan Taboada mantenerse al frente de la provincia, y en su carácter de gobernador santiagueño Manuel suscribió el Acuerdo de San Nicolás y luego envió dos diputados al Congreso Constituyente de Santa Fe.

Posteriormente, cuando la estrella de la Confederación —acaudillada por Urquiza— comenzó a declinar, los Taboadas se orientaron hacia el mitrismo, a tal punto que, después del triunfo porteño en Pavón, Antonino aseguró a Bartolomé Mitre que «Buenos Aires tiene en Santiago un punto de apoyo poderoso para difundir en el interior las doctrinas civilizadoras cuyo paso, hasta ahora, ha estado obstruido por la barbarie».

La «barbarie», se ent’ende, eran los caudillos federales, a quienes los Taboadas combatieron en varias oportunidades, de acuerdo con lo convenido con los representantes del centralismo porteño. Así fue como volcaron a las masas santiagueñas a la lucha contra el Chacho Peñaloza y Felipe Varela —a quien Antonino derrotó definitivamente en Pozo de Vargas—, apoyaron decididamente la guerra de la Triple Alianza y reprimieron con mano de hierro al contingente provincial que se negó a combatir.

Fueron cuantiosos los dividendos políticos que rindieron a los Taboadas la sucesión de triunfos militares por ellos obtenidos y elfranco apoyo popular de la provincia. Su condición de «caudillos del noroeste» los convirtió en piezas claves de la situación nacional.

Esa interesante posición comenzó a deteriorarse hacia 1869, cuando la fractura del bando liberal provocó un serio entredicho con Sarmiento, por entonces presidente de la Nación. Ante las quejas de los Taboadas, que denunciaron la injerencia de las fuerzas militares de Buenos Aires en las elecciones de varias provincias cercanas, especialmente en Tucumán, el fogoso sanjuanino escribió a Manuel Taboada una carta que tuvo amplia difusión. Entre otras cosas, lo tildaba de «presidente del Norte» y de «gobernador perpetuo» y le preguntaba con acritud si se consideraba «gerente, prefecto o apoderado de las susodichas provincias».

Los Taboadas sobrellevaron el embate presidencial con cautela y ejercieron su dominio durante varios años más, pero en septiembre de 1871 el fallecimiento de Manuel —el talento político de la familia— debilitó notoriamente al clan.

El fracaso de la fórmula presidencial Mitre-Torrent, apoyada por Santiago del Estero, y la consagración de Avellaneda como presidente, precipitaron los acontecimientos. Con el pretexto de asegurar comicios libres para una elección de diputados, a mediados de 1875 llegaron a la provincia fuerzas militares nacionales y el taboadismo se desmoronó bajo la presión de las bayonetas. Sus cabezas más visibles fueron perseguidas en forma implacable y la resistencia que ofrecieron algunas montoneras resultó aplastada. Escapados de la persecución, Antonio y Gaspar murieron en Tucumán solos y olvidados en 1883 y 1890. respectivamente.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Biografía de Pantaleón Rivarola Poeta Argentino Obra Literaria

HOMBRES ILUSTRES: VIDA Y OBRA LITERARIA DE PANTALEÓN RIVAROLA

Era Pantaleón Rivarola una respetable y grave figura patricia del Buenos Aires colonial, de esas que forjaron los brillos de la patria naciente. En su carácter de ilustre vecino asistió a los acontecimientos de armas que sacudieron a los rioplatenses en ocasión de;las invasiones inglesas y que los prepararon para luchar más tarde con los veteranos españoles.

Se familiarizó con las letras en las aulas que impartían la enseñanza rígida propia del siglo xvm; er.señó, más tarde, a las jóvenes generaciones que tuvieron participación directa en las jornadas libertadoras; se hizo soldado y actuó, a la manera de los poetas medievales, con singular fiereza, en la reconquista y defensa de Buenos Aires; enarboló luego el estandarte de los revolucionarios, poniendo su dialéctica y su verbo al servicio del ideal democrático.

Una vida tan fecunda pudo recoger, y recogió, diversas experiencias. Una mente clara, unida a la inspiración desbordante y al fervor más puro, tradujo el pensamiento en romances que se consideran valiosos por su utilidad como testimonios históricos.

Las dos composiciones de este noble vate colonial suman alrededor de 2.000 versos, No son verdaderas poesías, sino más bien crónicas rimadas, en las cuales se propuso, con cierta ingenuidad, pintar las jornadas trágicas de las invasiones inglesas, salvando el nombre oscuro de los que ayudaron a defender la ciudad. El relato de Rivarola es en verdad escrupuloso; los detalles, aun aquellos de menor significación, lo convierten en instrumento de orientación histórica; para algunos, el poeta nos ha legado un documento fidedigno; para otros, es el suyo un documento subsidiario.

Resulta significativo que Rivarola dedicara al Cabildo su romance y que fuera en el Cabildo —única institución democrática en el régimen colonial— donde se tratara la disputa de las pasiones que suscitó. Si bien es cierto que la obra del poeta no llevaba en sí la intención de fundar escuela propia, debe reconocerse que obtuvo, en su momento, mucha popularidad.

Esto se explica porque tanto el «Romance histórico» como «La heroica defensa» estaban construídos con elementos populares: el octosílabo tradicional; la rima suelta los nombres de gentes y de lugares que se mencionan a cada momento. Fijó, pues, en verso vugar un testimonio colectivo, un sentimiento común a todos, nacido de las heroícas jornadas de las invasiones inglesas.

A pesar de los ripios, los pasajes de sus romances debieron de impresionar vivamente el alma popular que vibraba con fervores hasta entonces desconocidos.

De estos versos afloran, también, te nombres de quienes carecían hasta enton oes de toda importancia: los negros esclavos del suburbio; los gauchos arribeños y los mestizos ignorados. Con estos  romances, el «negro», tan visible después en el poema gaucho de Hernández, entra por primera vez en la literatura argentina.

BIOGRAFÍA: PANTALEÓN RIVAROLA (1754-1821)
En el Buenos Aires colonial nació Pantaleón Rivarola el 27 de julio de 1754. Aquí cursó  humanidades, aunque su despejada inteligencia buscó superarse en derecho, para lo cual viajó a Chile.

Después de doctorarse en ambos derechos fue catedrático de leyes en la Universidad de San Felipe y notario del Santo Oficio en el reino de Chile, desde donde volvió a su patria. Las juventudes porteñas necesitaban de su erudición y su elocuencia, tan útiles a la causa de la democracia cuyos albores despuntaban sobre las playas rioplatenses.

El novísimo colegio de San Carlos, cuyas aulas reunían a los estudiantes de las mejores familias patricias, le ofreció la cátedra de filosofía. Desde su empinada posición moral, Rivarola impartió enseñanzas inolvidables a quienes, con el correr de los años, tendrían graves responsabilidades en el quehacer cívico argentino: entre sus alumnos de 1779 figuró Juan José Castelli, el que iba a ser en 1810 dialéctico formidable en el Cabildo de mayo y esforzado caudillo en las guerras de la revolución.

De la enseñanza pasó a una capellanía militar, en el batallón del Fijo, como llamaban a uno de los regimientos que guarnecían «de fijo» la ciudad.

Con la misma facilidad con que se había familiarizado con las letras, se fue acostumbrando al manejo de las armas. Tal vez un escondido presentimiento le dictara la conveniencia de saber empuñar un fusil en defensa del país que muy pronto sería invadido. Ambos aprendizajes los coronó con sus romances «La reconquista» y «La defensa», sobre la epopeya que los soldados y paisanos escribieron con sangre heroica, batiéndose contra el enemigo inglés.

Cuando las campanas alertaron a la población, en 1807, Rivarola salió a la calle para luchar hombro con hombro junto a los mártires de la defensa de Buenos Aires. Su lira recogió con veracidad impresionante los capítulos del fervor popular: la viveza, el brío y el denuedo de los hombres, de los niños y las mujeres anónimos; los clamores de los que dejaban todo tras de si, huyendo del saqueo; los rasgos de infinita audacia; la organización precaria, aunque efectiva, de los diversos barrios, que se unieron en la gesta…; todo, sin excepción, fue motivo para que sus versos pudiesen cantar el valor coronado por la victoria.

Consumada en 1810 la revolución democrática, se unió a ella con entusiasmo, a fin de ratificar una vez más sus experiencias de soldado y de maestro. El gobierno revolucionario lo nombró, en 1812, miembro de la junta conservadora de la libertad de imprenta.

Murió el 24 de setiembre de 1821; vale decir, en los umbrales de las luchas internas.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Edición de Lujo Tomo VIII Edit. CODEX

Linea del Tiempo de Historia Argentina Linea Cronologica de Argentina

Línea del Tiempo de Historia Argentina

Ver Una Línea de Tiempo Invertida

POLÍTICA

ECONOMÍA Y
SOCIEDAD

CIENCIA Y
CULTURA

1810

18 de mayo de 1810. Cisneros publicó una proclama en la que pide lealtad al rey Fernando VII.25 de mayo. Se forma una junta presidida por Cornelio Saavedra.

Diciembre. La Primera junta se transforma en junta Grande.

1810. Epidemia de disentería en Buenos Aires.
5 de abril de 1811. Rebelión de las Quintas.

3 de marzo de 1810. Manuel Belgrano funda El Correo de Comercio.7 de junio. Aparece La Gazeta de Buenos Ayres.

13 de septiembre. Creación de la Biblioteca Pública en Buenos Aires.

 

1811 22 de septiembre 1811. Se constituyó el Primer Triunvirato. 1812. Formación de la Sociedad Patriótica.10 de julio de 1812. Se descubre la Conspiración de Álzaga.
1812 24 de septiembre de 1812. El Ejército del Norte derrota a los realistas en Tucumán.8 de octubre. Formación del Segundo Triunvirato.

Marzo de 1813. La Asamblea General Constituyente deroga las prestaciones obligatorias de trabajo.Tensiones entre los partidarios de un estado centralizado y los del pactismo.

 

1812. Se editan tres nuevos periódicos por suscripción.
1813

31 de enero de 1813. Inicia sus sesiones la Asamblea General Constituyente.20 de febrero. Victoria del Ejército del Norte en la batalla de Salta.

 

1814. Se van produciendo zonas ganaderas en la campaña bonaerense.
1814Enero de 1814. Creación del Directorio.
1815Febrero de 1815. El Ejército del Norte inicia la tercera campaña al Alto Perú.
18169 de julio de 1816. El Congreso de Tucumán
declara la Independencia.
1816. Se reabre el Colegio de San Carlos con el nombre de Colegio Unión del Sur.
1817 18 de enero de 1817. El Ejército de los Andes inicia el cruce de la Cordillera. 1817. Llega a Buenos Aires el naturalista francés Amado Bompland.
1819 22 de abril de 1819. Promulgación de la primera Constitución Argentina. 1819. Crisis entre Buenos Aires y el Litoral.
1820

 10 de febrero de 1820. Batalla de Cepeda.23 de febrero. Tratado del Pilar.

26 de septiembre. Martín Rodríguez asume la gobernación de Buenos Aires.

 1820. En Buenos Aires comienza una época de expansión productiva y prosperidad comercial.
1821 30 de enero de 1821. Sanción de la primera Constitución de la Provincia de Córdoba. 26 de agosto de 1821. Creación del Archivo General de la Nación. 12 de mayo de 1821. Comienza a publicarse
El Argos de Buenos Aires.
1822 25 de enero de 1822. Firma del tratado del Cuadrilátero.18 de noviembre. Destitución del obispo Medrano. Comienza la reforma eclesiástica. 1822. Creación de la Bolsa Mercantil y el Banco de Descuentos.18 de noviembre. Prohibición de enterrar cadáveres en los templos. 10 de enero de 1822. Fundación en Buenos Aires de la Sociedad Literaria4 de enero. Prohibición de celebrar corridas de toros en Buenos Aires, sin permiso de la Policía.
1823 1623. Creación de la Sociedad de Beneficencia Pública de Buenos Aires. 1823.
En Buenos Aires se fundan cinco escuelas públicas para niñas.
1824 1824. Se negocia en Londres un empréstito con la Banca Baring Brothers Co.
1825 1825. Reforma de la Ley de Enfiteusis.10 de diciembre de 1825. Brasil declara la guerra a las Provincias Unidas. 1825. Inundaciones en la provincia y la ciudad de Santa Fe. Buenos Aires es la primera región ganadera del país.
1826 7 febrero de 1826. Bernardino Rivadavia asume la presidencia. 1826.
El comercio ultramarino disminuye por el bloqueo naval brasileño
 1826.
Aparecen 14 nuevas publicación periodísticas.
1827

 6 de mayo de 1827. Combate naval frente a Buenos Aires.27 de junio. Renuncia de Rivadavia.

12 de agosto. Manuel Dorrego asume como gobernador de Buenos Aires.

 1827
521.444 quintales de tasajo salen por el puerto de Buenos Aires.
1828 1828. Fin de la guerra con el Brasil.13 de diciembre de 1828. Dorrego es fusilado por orden del general Juan Lavalle. 1828. Profundas divisiones entre federales y unitarios.Creación de la Sociedad Filantrópica.
1829 Junio de 1829. Pacto de Cañuelas.1829. Juan Manuel de Rosas asume el gobierno de Buenos Aires.
1830 1830. Formación de la Liga del Interior. 18 de noviembre de 1830.
Aparece
el bisemanario Lo Aljaba.
1831 4 de enero de 1831. Pacto Federal.
1832 1832. Balcarce asume la Gobernación de Buenos Aires.
1833 Noviembre de 1833. Viamonte es nombrado gobernador de Buenos Aires. 1833. Revolución de los restauradores. 1833. En Buenos Aires asisten a las escuelas públicas 994 niñas y 937 niños.
1834 25 de mayo de 1834.
Renuncia Viamonte y asume provisionalmente Manuel Vicente Maza.20 de diciembre de 1834. Facundo
Quiroga es asesinado.
1835 1835. Rosas es elegido gobernador nuevamente.
1836 1836.
Venta de tierras fiscales para paliar el déficit fiscal.
1838 28 de marzo de 1838. Francia declara el bloqueo de Buenos Aires y demás puertos de la Confederación. 1838. Descontento económico entre
los hacendados de la provincia de Buenos Aires.
 1838.
Jóvenes intelectuales forman la Asociación de la joven Generación Argentina.
1840 29 de octubre 1840.
Firma del tratado
Arana -Mackau.
1841
1844 1844.
Los festejos de Carnaval son prohibidos en Buenos Aires.
1845 26 de
septiembre de 1845.Bloqueo anglo francés al puerto de Buenos Aires.
 1845Sale en Chile la primera edición de Civilización y barbarie. La vide de Facundo Quiroga, de Domingo F. Sarmiento.
1846 1846Se publica el Dogma Socialista de la Asociación de Mayo.
1849 Mayo de 1849Fin del bloqueo anglo francés.
1851 1º de
mayo de 1851.Pronunciamiento de Justo José de Urquiza contra Rosas.
 1851José Mármol publica Amalia.
1852

 3 de febrero 1852. Batalla de Caseros31 de mayo. Firma del Pacto de San Nicolás.

11 de septiembre. Levantamiento bonaerense contra Urquiza.

 19 de febrero 1952Urquiza desfila con sus tropas por la ciudad de Buenos Aires.

 10 de abril de 1852. Comienza a publicarse Los Debates.Mayo de 1852. Edición de la primera versión de Las Bases de Juan Bautista Alberdi.

25 de Mayo. Asamblea fundacional del Club del Progreso en Buenos Aires.

1853 1853Sanción de la Constitución
de la Confederación.
 17 de
septiembre de
1853.Presentación del proyecta para construir el primer ferrocarril de la Argentina.27 de febrero. Fundación en la ciudad de Santa Fe del Club del Orden.
1854 5 de marzo de 1854.Justo José de
Urquiza asume la presidencia de la Confederación.1854.
Sanción de la Constitución del Estado de Buenos Aires.

 25 de mayo de 1854Comienza a publicarse La Confederación, el primer periódico editado en Rosario.

 

23 de junio de 1855. Aparece el periódico político satírico La Bruja Duende

1855
1856 1856.
Ruptura de la alianza entre liberales y federales porteños.
 1856. Fundación de la primera colonia agrícola del país.21 de agosto de 1856. Aparición del
primer sello postal argentino.1856. El Congreso de Paraná sanciona la Ley de Derechos Diferenciales.
1857 Mayo de 1857.Valentín Alsina es electo gobernador del Estado de Buenos Aires.
23 de octubre de 1 859. Batalla de Cepeda.10 de noviembre. Pacto de San José

 29 de agosto de 1857.Primer viaje ferroviario en la República Argentina,

1857. Fundación de la Asociación Tipográfica.

1859
1860 1860.Instalación de la Municipalidad de la ciudad de Rosario. 1860.Eduarda Mansilla publica El médico de San Luis.
1861
1862

 12 de octubre de 1862.Asume la presidencia Bartolomé Mitre.

1862. Levantamiento del “Chacho” Peñaloza.

 9 de noviembre de 1862.Exploración del río Salado.
1863 1º de marzo de 1863.Comienza a publicarse el semanario El artesano.
1864 1864.Mitre organiza el primer ejército regular. 1864
Se funda la Revista Médico Quirúrgica
1865 Mayo de 1865.Firma del tratado de la Triple Alianza.
– Guerra de la Triple Alianza
 1865
Juana Gorriti publica Sueños y realidades.
1866 1866. Rebelión política en Mendoza.
12 de octubre de 1868. Asume la presidencia Domingo F. Sarmiento.
 22 de noviembre de 1866.Gran
malón invade
Río Cuarto.1866Crisis
económica.
1868
1869 19 de marzo de 1869. Primer caso cólera en la ciudad de Rosario.1869. Inauguración
del telégrafo provincial entre las ciudades de Rosario y Buenos Aires. Primer Censo Nacional: indica que la cantidad de habitantes es de 1.830.21425 de abril de 1870. Inauguración de los servicios del ferrocarril entre las ciudades de Santa Fe y Córdoba.
1870 11 de abril de 1870.
Asesinato de Justo J. de Urquiza.
12 de abril. Alzamiento del general Ricardo López Jordán.20 de junio. Firma del protocolo de paz que dio fin a la Guerra del Paraguay.

 1870.

Lucio V. Mansilla publica
Una excursión
a los indios ranqueles

1871 27 de enero de 1871.Primer caso registrado de fiebre amarilla en la ciudad de Buenos Aires.
1872 1872.Se crea el Banco Nacional.

 1872

Expedición de exploración del río Bermejo

José Hernández comienza a publicar

El gaucho Martín Fierro.

1873

 7 de diciembre de 1873.

Combate entre las tropas de López Jordán y el Ejército nacional.

 1873.Comienza un período de crisis económica.

 1873.

Se funda el Círculo Médico Argentino.

1874 1874.
Revolución mitrista.12 de octubre de 1874. Nicolás Avellaneda asume la presidencia.

 15 de mayo de 1874.

Inauguración en Buenos Aires de las obras de aguas corrientes y cloacas.1 874. Las líneas ferroviarias tienen una extensión de 1.331 Km.

1875 1875.
Debates parlamentarios sobre la ley de Aduanas.
 7 de febrero
de 1875.Comienza a editarse
La Ondina
del Plata.
1876

 1876

Finaliza el ciclo de crisis económica.

 1876.
Francisco Moreno llega al lago Nahuel-Huapi.18 de noviembre de 1877. Aparece la revista La Alborada del Plata.
1878 12 abril
de 1878Primera
exportación de cereales desde el puerto de Rosario.1878
Comienza la avanzada militar sobre los territorios indígenas.
 1878.José María Ramos Mejía edita La neurosis de los hombres célebres en la historia argentina.
1879 1879.Fundación del Instituto Geográfico Argentino.
1880 12 de octubre de 1880. Julio Argentino Roca asume la presidencia.21 de septiembre. Se declara a Buenos Aires como capital de la República. 1880.
Comienza el boom de las colonias agrícolas.
1881 1881El Instituto Geográfico Argentino obtiene menciones en el Tercer Congreso y Exposición Internacional de Geografía, celebrado en Venecia.
1882

 10 de noviembre 1882. Comienza a funcionar la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires.

1882.
Se crea el
Club
Vorwarts.

 15 abril de 1882.Fundación del Jockey Club en Buenos Aires.

1882.
Eugenio Cambaceres publica
Potpourri. Silbidos
de un vago.

188423 de abril
de 1884. Inauguración
de la línea telegráfica Buenos Aires-Asunción.8 de julio.
Se aprueba la ley de Educación Común.

1884.Lucio V. López publica La Gran Aldea.

Costumbres bonaerenses.

 

1886 12 de octubre
de 1886.Miguel Juárez Celman  asume la presidencia.
 10 de
agosto de
1886.Apertura del Registro Civil en Buenos Aíres.
20 de mayo de 1886.Aparece el diario  La Época,
el primero editado en a ciudad de
Santa Fe.
1887 1887.Se crea la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos.
1889 10 de
septiembre de 1889.Mitin en el
Jardín Florida.1889.
Fundación
de la Unión Cívica.
 12 de febrero
de 1889.Descubrimiento de fósiles en la Patagonia.
1890

 26 de julio de 1890.

Revolución del Parque.7 de agosto. Carlos Pellegrini asume la presidencia.

 

 1890.

Gran Crisis
económica.

 1890. Juana Gorriti publica Cocina
Ecléctica.
1892

 2 de abril de 1892.

Estado de Sitio en Buenos Aires.12 de octubre. Luis Sáenz Peña asume la presidencia.

 

 1892.
Creación de los Círculos Obreros Católicos y del Patronato de la Infancia.
1893 Agosto 1893. Como consecuencia de la revolución radical, el gobernador bonaerense Julio A. Costa debe presentar su renuncia.1893.
Creación de
The Argentine Association of the Football League.
1895 22 de enero de 1895.
José Evaristo Uriburu asume la presidencia.
1897 1º de abril de 1897. Comienza a editarse La Montaña.
1898 12 de octubre de 1898. Comienza el segundo mandato presidencial de Julio A. Roca.
1899

31 de mayo de 1899.

Inauguración del Ferrocarril Sur hacia Neuquén.

1º de octubre de 1899. Se edita El Diaria del Pueblo.
1900 23 de mayo de 1900. Se restablecen vínculos diplomáticos con el Vaticano.25 de octubre. Arriba a la Argentina el presidente brasileño Manuel J. De Campos Salles.

 Enero de 1900. Huelga de estibadores.25 de septiembre. Fundación del Consejo Nacional de Mujeres de la

1900. Comienza a operar la primera usina eléctrica en Buenos Aires.

1900. Expedición científica a las Cataratas del Iguazú.- Enrique García Velloso estrena El chiripá rojo en el Teatro La Comedia.
1901 6 de diciembre de 1901. Sanción de la Ley del Servicio Militar Obligatorio.

 15 de septiembre de 1901.

Manifestación masiva a favor de la separación entre la Iglesia y el Estado.

22 de noviembre de 1902. 70.000 huelguistas paralizan Buenos Aires.

1901. Inicia sus clases la Escuela de Arquitectura de Buenos Aires.
1902

 28 de mayo de 1902. Comienza la firma del acuerdo con Chile sobre el litigio territorial patagónico.19 de diciembre. El Congreso aprueba una nueva Ley Electoral.

23 de diciembre. Aprobación de la Ley de Residencia.

 1902. Estreno de Canillita, de Florencio Sánchez, en el teatro La Comedia.
1903 1903. Concluye la firma de los Pactos de Mayo con Chile. 1º de mayo de 1903.
Masiva concentración anarquista.1903. Socialistas organizan la UGT.
 1903. Nace el club Racing Club en Avellaneda.
1904 12 de octubre de 1904. Manuel Quintana asume la presidencia.

 30 de abril de 1904.

Se conoce el informe sobre la clase obrera confeccionado por Bialet Massé.

1904. Se fundan los clubes Independiente y Ferrocarril Oeste.
1905 4 de febrero de 1 905. Estalla la revolución preparada por Hipólito Yrigoyen.30 de julio de 1905.
Se funda la cooperativa El Hogar Obrero.31 de agosto. Sanción de la Ley de Descanso Dominical
 1905. Florencio Sánchez estrena Barranca Abajo, En familia y Mono Santa.
1906
1907
1909
1910

Ver Una Línea de Tiempo Invertida

Linea de Tiempo de Historia Argentina desde su Fundacion Hasta 1810

Linea de Tiempo de Historia Argentina
Desde 1536 – Hasta 1810

Ver Una Línea de Tiempo Invertida

POLÍTICA

ECONOMÍA Y SOCIEDAD

CIENCIA Y CULTURA

1536

Final de la dominación inca
24 de junio de 1536. Buenos Aires
es sitiada por los aborígenes.

Primera fundación
de Buenos Aires.
1540 A partir de aquí,
la conquista 1540.
Uso de la mano de obra indígena,
española del territorio se caracteriza basado en la encomienda y la mita por las capitulaciones
15411541. Buenos Aires es desalojada.Luis de Miranda escribe Romance noroeste
1546
1547 Creación de la Diócesis de
Asunción.
1553Francisco de Aguirre funda
Santiago del Estero.
1554Ulrico Schmidel escribe Viaje al
Río de la Plato.
1561 Aborígenes destruyen varios Pedro del Castillo funda
Mendoza
1563 Se crea la Gobernación de Tucumán
1565 Diego de Villarroel funda San
Miguel de Tucumán.
1573 Fundación de Córdoba y de Santa
Fe.
1578 Se unen los calchaquíes para combatir a los españoles
1580 Refundación de Buenos Aires.
Los pioneros cuentan con ganado,
útiles de labranza y cereales.
1582 Fundación de Salta, cuyo
desarrollo se vincula con la economía
1590 Buenos Aires se transforma en un
foco comercial bajo el control de los
portugueses.
1593 Creación de la gobernación del Río de la Plata
1594 Grupos indígenas de La Rioja y
Jujuy se unen baja el mando del
cacique Viitipoco.
1595 Comienza a construirse el fuerte
de Buenos Aires.
1597 Sínodo de obispos en Santiago del
Estero; impulso de la política de
reducciones.
1598 Se establecen los jesuitas en Buenos Aires.
1600 Córdoba se convierte en un
centro redistribuidor de trigo, maíz y
harina.
1602 Hernandarias de Saavedra asumeBuenos Aires obtiene una
la Gobernación del Río de la Plata, autorización para comerciar con Brasil y Guinea.
1611 Se crea la reducción de San José. Apertura del primer hospital en Buenos Aires.
1613 Mateo Leal de Ayala asume la Gobernación del Río de la Plata,  Ordenanzas impulsan la creación   la universidad del territorio en
Córdoba.
 Los jesuitas inauguran la primera
de reducciones de indios con abolición de las prestaciones de trabajo.
1615 Hernandarias vuelve a asumir la Gobernación por dos años.
1621 Santa Fe reúne a 168 vecinos, 266 indios en la ciudad y 1.007 en las
reducciones cercanas.
1623 Creación de la Aduana Seca en
Córdoba.
1626 Jesuitas instalan la misión Yapeyú.
1630 Comienzan las guerras calchaquíes. El camino que une Buenos Aires y
Córdoba se encuentra amenazado
por incursiones indígenas.
1637 . Es apresado y ejecutado el líder indígena Chalimín, dándose fin a siete años de conflictos bélicos.
1644 La población en las misiones jesuitas asciende aproximadamente a 24.000 personas.
1648 Los betlehemitas se hacen cargc del único hospital de Buenos Aires.
1658
1661
1663  Los jesuitas instalan una imprenta
en Córdoba.
1676 La Aduana Seca es trasladada a Jujuy.
1678
1795 Buenos Aire se transforma en cabecera de la Gobernación,
1711 Finaliza la construcción del
Cabildo de Buenos Aires.
1727 Se crea en Buenos Aires la
Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo.
1744 La población de Buenos Aires y su campaña asciende a 22.091 habitantes
1756 Instalación del Cabildo en Luján
1767 Expulsión de los Jesuitas
1770 La ciudad de San Miguel de
Tucumán registra 4.000 habitantes.
 1774:Colegio de Huérfanas en Buenos Aires.
1776 Mayor presencia de la burocracia civil.
1777
1778 Creación de la Aduana de Buenos Salta tiene 7.200 habitantes. Es
sede del comercio de mulas.
– Importante exportación de cueros.
 1778. Fundación del Colegio San Carlos en Buenos Aires.
1779 7 agosto de 1779. Fundación de la
Casa de Niños Expósitos en Buenos
1780 Creación del Protomedicato en Buenos Aires.
1782 Ordenanza de Intendencias Se construye en Buenos Aires la
llamada «casa de la virreina”.
1783 Cédula Real erige la Real Audiencia en Buenos Aires Inauguración de La Ranchería, el
primer teatro de Buenos Aires.
1791 Se autoriza a españoles y extranjeros a introducir esclavos.
1794 Se instala en Buenos Aires el Consulado
1795 Se otorga el permiso a Buenos Aires para comerciar con colonias extranjeras mercancías que no retornarían a  España
1799 Creación de la Escuela de
Medicina dependiente del
Protomedicato.
1801 Brote de Sarampión en Buenos Aires. 1º de mayo de 1801. Fundación del
periódico El Telégrafo Mercantil
1802  Se autoriza la construcción de la  Recova para los comerciantes. El  1º de septiembre de 1802. Aparece el Semanario de Agricultura, Industrio y
Comercio.
1804 Rafael de Sobremonte asume como el noveno virrey del Río de la Los comerciantes son el grupo más activo en Buenos Aires. Las ideas de la Ilustración tienen
eco en el Río de la Plata.
Plata.
1806 25 de junio de 1806. Primera Invasión Inglesa .

 Creación del Regimiento de Patricios.

– Proceso de militarización de la sociedad.

1807

 10 de febrero de 1807, Destitución del virrey Sobremonte.

28 de junio. Segunda Invasión Inglesa

 5 de julio de 1807, Resistencia urbana ante la llegada de los ingleses.
1808 29 de julio de 1808. Se difunde
oficialmente la noticia sobre la
abdicación de Carlos IV.
180929 de junio de 1809. Llega el virrey Cisneros a Buenos Aires. 1º de enero de 1809. Asonada de Álzaga.6 de noviembre. Aprobación del
Reglamento Provisorio que permite el
comercio con los ingleses.
 Mariano Moreno da a conocer su
Representación de los hacendados.
1810

18 de mayo de 1810. Cisneros publica una proclama en la que pide lealtad al rey Fernando VII.

25 de mayo. Se forma una junta presidida por Cornelio

Diciembre. La Primera junta se
transforma en junta Grande.

  Epidemia de disentería
en Buenos Aires.

 3 de marzo de 1810. Manuel Belgrano funda El Correo de Comercio.

7 de Junio Aparece la Gazeta de Buenos Aires

13 de Septiembre Creación de la Biblioteca Pública en Buenos Aires

La Guerra del Paraguay Causas y Consecuencias La Triple Alianza

La Guerra del Paraguay
Causas y Consecuencias – La Triple Alianza

Entre los años 1860 y 1870 la cuenca del Plata fue escenario de una cruel guerra entre los países ribereños de sus grandes ríos. Argentina, Brasil y Uruguay por un lado y Paraguay por el otro. Protagonizaron un largo y sangriento conflicto que dejó como saldo un Paraguay papel secundario. Nefasta contienda, cuyos hechos enlutan la historia de cuatro países americanos a la que condujeron circunstancia políticas, rivalidades territoriales que superaron toda consideración humanitaria.

Dice Ricardo de Titto, en su libro Los hechos Que Cambiaron La Historia Argentina en el Siglo XIX, «Sea por vergüenza histórica o por un ocultamiento deliberado, esta página [la guerra de la Triple Alianza] que enluta la memoria argentina y la deja en terrible deuda con un país hermano, es para muchos una gran incógnita. Se puede argumentar que la historia siempre es un recorte seleccionado de hechos, pero resulta sospechoso que uno de tal dimensión como la «guerra de la Triple Alianza» haya merecido sólo menciones refractarias y parciales durante décadas de historiografía oficial. Desde hace unos años el tema empieza a ocupar el lugar que merece. Las causas que provocaron la guerra, y sus trágicas consecuencias, que todavía hoy -ciento cuarenta años después- resienten la vida del Paraguay, sirven para echar luz sobre las sombras en que se pretendió ocultar la más sanguinaria de las luchas en las que participó nuestro país.»

ANTECEDENTES:EL EJEMPLO PARAGUAYO Y SU AISLAMIENTO:

«Una trilogía gobierna el Paraguay durante más de cinco décadas. Iniciada por el ‘supremo» José Gaspar Rodríguez de Francia, la continúa su sobrino Carlos Antonio López, quien abdica, de hecho, en su hijo Francisco Solano López, una suerte de «príncipe heredero» de la dictadura, que asume el 16 de octubre de 1862. La dinastía logra que el país goce de estabilidad y una cierta prosperidad. Mantiene una relación de equilibrio con sus vecinos más poderosos, el Imperio del Brasil y la Argentina, y tiene una economía primaria basada en la explotación del tabaco, la yerba y la madera, que satisface sus necesidades. La propiedad agraria está en manos de grandes latifundistas y se completa con múltiples chacras de pequeñas dimensiones que incorporan la explotación del algodón, un nuevo «oro blanco».

El gobierno fomenta la educación y consigue un alto índice de alfabetización. Por la Constitución de 1844 se obliga a invertir en la enseñanza de medicina y arte y a contratar maestros extranjeros. En 1862 las escuelas primarias tienen casi 25.000 alumnos. Como resultado de esa política «autosuficiente», el país se mantiene en un relativo aislamiento.

En 1856 se inaugura el ferrocarril primera vía férrea de Sudamérica, que une a Asunción y Paraguarí. Si bien los rieles son importados, los coches son enteramente construidos en el país. El mismo año es botado el primer barco de vapor con casco de acero construido en América , el Yporá. También instala el telégrafo, promueve la fabricación de papel y tejidos y establece la primera fundición de hierro de hispanoamérica en Ybycuí: alimentado con leña, el alto horno puede fundir una tonelada de metal por día. Para desarrollar la agricultura se fomentan las «Estancias de la Patria», por medio de las cuales el Estado, propietaria de la tierra, otorga parcelas en arriendo a los campesinos.

Su posición geográfica, sin embargo, hace depender al Paraguay de los ríos navegables que lo llevan al océano. Y estas vías son propiedad de los países vecinos, cerrarle al Paraguay el tráfico fluvial es lo mismo que decretar su muerte. El Brasil y la Argentina tienen otra causa suplementaria para celar de su vecino: mientras la nación. guaraní ha crecido sin endeudarse, ellos están comprometidos en una abultada deuda externa con la banca británica desde la época de la guerra que los enfrentó, hace casi cuarenta años.
Todo confluye contra López: su pretendida autonomía política que se da de bruces con su ubicación geográfica; el incipiente desarrollo económico paraguayo no quiere aceptar tutorías extranjeras. Demasiados intereses se suman en su contra.

CAUSAS: Desde 1810 Paraguay sometido a una dictadura paternalista vivió aislado de la política rioplatense. Gaspar Rodríguez de Francia dirigió los destinos de aquel estado mediterráneo al que la fuerte rivalidad comercial con Buenos Aires instó a emanciparse de los gobiernos porteños. En 1840 falleció Francia y tras un breve intermedio, el poder quedó en manos de Carlos Antonio López quien de hecho se convirtió en gobernante absoluto. En 1862 falleció y su hijo Francisco Solano mediante una ficción constitucional heredó el poder.

La situación geográfica de Paraguay condenó este país a un callejón sin salida. Su puerta al mar, es decir, el libre acceso a las rutas comerciales de ultramar dependía de los ríos argentinos. La actitud prudente de Gaspar Francia que evitó mezclarse en los problemas de las regiones vecinas, fue alterada por los López sobre todo por el segundo de ellos.

El problema de los ríos se sumo a cuestiones de límites entre Argentina y Paraguay (Misiones y Chaco) y entre este país y el Brasil (en el Mato Grosso) heredadas de las imprecisas demarcaciones virreinales. La navegación del Vio Paraguay (comunicación natural con la última región citada) era, al mismo tiempo. una cuestión de vital importancia para Brasil, y ello ocasioné diversos conflictos.»

HACIA LA CATÁSTROFE. En 1863 la lucha entre blancos y colorados, en Uruguay, sirvió de excusa para la intervención de Brasil en ese pequeño estado. En realidad, fue la presión de los hacendados riograndenses, fuertemente interesados en los campos fronterizos, lo que impulsó la actitud del Imperio. La República Argentina dirigida entonces por Mitre, permaneció neutral, en tanto las fuerzas brasileñas atacaban al país hermano con apoyo de las fuerzas coloradas de Venancio Flores.

Los blancos acudieron ante Paraguay en procura de ayuda y el dictador López vio la oportunidad de intervenir en favor de lo que él llamaba el equilibrio en el Plata. Su intimación a Brasil para que cesara la intervención en Uruguay no fue aceptada iniciándose entonces las hostilidades.

LA POSICIÓN ARGENTINA. Brasil era el rival tradicional de Buenos Aires en el Plata. En la cuestión oriental el gobierno de Mitre (simpatizante, por otra parte. de los colorados) había permanecido al margen esto es permitiendo la intervención del Imperio, una vez que éste garantizó la integridad territorial de Uruguay.

Al estallar la lucha entre Brasil y Paraguay, este último país solicitó de la República Argentina autorización para trasladar sus ejércitos a través de su territorio, cosa que le fue negada. Para nuestro gobierno, una actitud favorable a Paraguay podía significar un serio peligro: las ambiciones de Solano López de lograr una salida al mar para su patria afectaban la seguridad del litoral, donde la política paraguaya contaba con adeptos entre los enemigos del gobierno mitrista.

La negativa de Buenos Aires lanzó a Paraguay ya en guerra con Brasil, al conflicto con las otras dos naciones involucradas, pues en Uruguay el apoyo imperial dio la victoria a los colorados y Venancio Flores, llegado al poder con ese triunfo se apresuró a aliarse con Argentina y Brasil.

LA GUERRA : López inició las acciones contra Brasil capturando al vapor de esa bandera Marqués de Olinda. el 11 de noviembre de 1864; en febrero de 1865 declaró la guerra a la República Argentina, aunque este hecho fue conocido por Buenos Aires mucho más tarde. Para ese entonces los blancos uruguayos habían sido vencidos.

LA OFENSIVA PARAGUAYA. López erró sus cálculos desde el principio. Aguardando tal vez un pronunciamiento favorable de los federales argentinos sobre todo del litoral, inició sus operaciones hacia el norte, invadiendo exitosamente el territorio brasileño de Mato Grosso. Este triunfo no fue decisivo; en cambio, dio tiempo a la derrota de los blancos uruguayos evitando toda posible coordinación de esfuerzos con los paraguayos. A mediados de abril las tropas paraguayas invadieron la provincia argentina de Corrientes, avanzando a lo largo de los ríos Paraná y Uruguay.

LA TRIPLE ALIANZA. El 1 de mayo de 1865 Rufino de Elizalde (ministro argentino de Relaciones Exteriores), Octaviano de Almeida Rosa y Carlos de Castro (representantes de Brasil y Uruguay. respectivamente) signaron el llamado Tratado de la Triple Alianza. Se puntualizaba allí que la guerra seria dirigida contra el gobierno y no contra el pueblo paraguayo simple participante en los hechos, y que se respetaría la integridad del Paraguay. Sin embargo, el tratado establecía ventajas territoriales para los estados firmantes.

Paraguay, fruto de la política armamentista de los López, contaba con un poderoso ejército, parcialmente dotado de armas modernas arsenales y manufacturas de guerra. Podía poner en armas 6000 hombres y contaba con varios vapores de guerra y otros adaptados al efecto en parte tripulados por marinos ingleses.

LAS OPERACIONES EN EL LITORAL (1865).

El avance paraguayo sobre la Mesopotamia sufrió un rudo contraste ante la marina imperial en el sangriento combate naval del Riachuelo (11 de abril de 1865) donde, pese al valor de los paraguayos su escuadrilla quedó fuera de combate y los ríos en poder del enemigo.

El 17 de setiembre de 1865 una parte de las fuerzas paraguayas al mando de Estigarribia se rindió en Uruguayana —localidad brasileña que habían ocupado— a los aliados encabezados por Mitre (jefe terrestre de los ejércitos de la Triple Alianza). Cerca de 30.000 hombres había empeñado López en esta ofensiva y tras la derrota citada debió ordenar su repliegue.

LAS LUCHAS EN TERRITORIO PARAGUAYO.
Desde 1866. Paraguay, librado a sus solos recursos, cortada toda comunicación con el exterior, se limitó a una desesperada acción defensiva que sólo prolongaron el coraje de sus soldados y la ceguera y el despotismo de López, confiado en su eficaz sistema de fortificaciones.

La ofensiva aliada al suelo paraguayo (las tropas argentinas sumaban ya 25.000 hombres) fue seguida por tremendos encuentros, generalmente desfavorables a Paraguay. Se sucedieron así Estero Bellaco (2 de mayo de 1866), Tuyuti (24 de mayo de 1866), Boquerón y El Sauce (16 y 18 de junio). Señalamos, como dato curioso, el empleo que las fuerzas de la Triple Alianza hicieron, en alguna oportunidad, de globos cautivos

Una entrevista entre Mitre y López celebrada en Yataiti-Corá, no produjo ningún resultado favorable, ya que el mandatario argentino no quiso negociar al margen del Brasil (cosa que Brasil hizo luego) y la guerra siguió su curso.

CURUPAYTÍ. El 22 de setiembre de 1866 un asalto frontal contra las trincheras paraguayas que guarecían aquella fortaleza terminó en un desastre. El bombardeo naval de la escuadra brasileña, al mando del almirante Tamandaré no hizo mella en los atrincheramientos del ene migo, y las tropas terrestres dirigidas por Mitre sufrieron un duro revés: solo el ejército argentino perdió más de 5000 hombres entre ellos Dominguito Sarmiento. La se prolongó entonces al tiempo que los opositores al mitrismo y el sentimiento de las provincias contrario a la guerra creaban una caótica situación en el interior del país.

EL FIN DE LA CONTIENDA. Pese a Curupayti la derrota paraguaya era cuestión de tiempo. Los ejércitos enfrentados se debatieron en nuevos y sangrientos encuentros (Piquisirí, ltá Ibaté) y el 5 de enero de 1869 (Sarmiento ya gobernaba en Buenos Aires) las fuerzas de la Triple Alianza entraban en Asunción.

López, entretanto, y dispuesto firmemente a no rendirse, había comenzado una retirada hacia el norte (a Cerro Cora), seguido por una escasa y desnutrida tropa de 2.000 hombres y 20 piezas de artillería y el resto de un pueblo, abnegado y enfermo, afectado por el hambre y la disentería que dejaba a su paso los cadáveres de los paraguayos que no podían continuar. Este peregrinaje se prolongó hasta el 1 de marzo de 1870, día en que el mariscal López, al mando tan sólo de un grupo de 400 hombres, fue atacado por una columna brasileña al mando del general Cámara y muerto de un sablazo en el vientre a orillas del arroyo Aquidabán.

La guerra del Paraguay, que constituyó un verdadero genocidio, había terminado definitivamente. Alrededor de 700.000 paraguayos sucumbieron en ella, quedando solamente 150.000 mujeres, hambrientas y enfermas, y unos 1.500 hombres que eran ancianos, niños y mutilados de guerra. El país hermano había sido trágicamente exterminado. Sobre él pendía una tremenda deuda económica, y las epidemias de cólera y fiebre amarilla seguían causando estragos. Es el momento en que Brasil reclamó para sí sus derechos sobre los territorios en conflicto.

Pero nuestro país se ciñó a un nuevo principio proclamado por el ministro de Relaciones Exteriores del presidente Sarmiento, Mariano Várela, en su mensaje del día 27 de diciembre de 1869: «La victoria no da derechos a las naciones aliadas para declarar por sí, límites suyos los que el tratado señaló».

Esta declaración tuvo por objetivo denunciar la actitud de Brasil, que se atribuía una extensa región no reclamada antes de la guerra como propia. Los recelos imperiales reaccionaron inmediatamente ante la declaración del ministro Várela, y esta situación estuvo a punto de terminar en una ruptura de relaciones entre los gobiernos de Buenos Aires y Río de Janeiro. Por este motivo fue enviado a Brasil por el presidente Sarmiento, en misión diplomática, Bartolomé Mitre, por considerar aquél que éste era el hombre indicado para componer la peligrosa situación.

Solano López continuó con su deshecho ejército una acción sin esperanzas hasta
caer muerto ante una partida brasileña en marzo de 1870.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA. Paraguay quedó literalmente arrasado; la mayoría de su población útil había caído en el combate. Las pérdidas humanas sufridas por sus enemigos fueron también considerables; las secuelas de la guerra se dejaron sentir por largo tiempo en la República Argentina.

El conflicto no terminó con el cese del fuego. Los problemas pendientes fueron resueltos por la diplomacia. El Imperio impuso a los vencidos los limites que a él le convenían; la República Argentina negoció largamente los territorios en conflicto, tras haberse iniciado la paz con la generosa doctrina de Varela, ministro de Relaciones Exteriores de Sarmiento: la victoria no da derechos a las naciones aliadas para declarar por si límites que el tratado señaló.

Los resultados obtenidos por unos y otros no justificaron el conflicto. La única moraleja a extraer, si cabe sacarlas de los hechos históricos, sólo demuestra lo inútil y costoso de las guerras entre pueblos hermanos.

«La guerra contra el Paraguay dejó otras consecuencias sociales y demográficas. En 1871 b fiebre amarilla asoló Buenos Aires, el 15 % de la población murió a causa de la infección v hasta los miembros de la Comisión de Higiene se contagiaron. El virus, aparentemente, te propagó en los campamentos militares.

¿Fue la epidemia una suerte de venganza póstuma? No se trata, desde ya, de maldiciones históricas pero sí de reafirmar que las guerras nunca terminan con la última batalla. En los años posteriores se produjo, además, un masivo éxodo de correntinos hacia un Paraguay habitado sólo por niños, ancianos, muchachas solteras y viudas.

El entrecruzamiento de sangres y apellidos permitió, con el tiempo, cerrar algunas heridas del pasado cruento. De todos modos, el Paraguay nunca se repondrá completamente del mazazo que en 1865 le dieron sus actuales socios del Mercosur. Es, de lejos, el país más pobre de los cuatro. «Muero con mi patria», se dice que pronunció López al morir, y tal vez sea una de sus frases más acertadas.»

PARA EL ANÁLISIS: ¿Por que la guerra?, «Se han tejido tantas explicaciones que van desde la defensa del honor nacional hasta la presión de Inglaterra sobre la Argentina para que participara y abrir así el Paraguay al comercio internacional. Todas tienen algo de creíble, pero también sus vacíos. Por eso, la participación argentina en la guerra sigue sin una explicación definitiva y convincente».

¿Por qué se desata la guerra?, ¿por qué es tan furiosa?, ¿a quién convenía el conflicto? Estos interrogantes, en este caso, todavía admiten un abanico de respuestas. Los historiadores Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde sostienen que Inglaterra fue el real patrocinante de una guerra de conquista:

«La guerra parecía un hecho irracional, pero es que el mundo vivía la transformación de la exportación de mercaderías en exportación de capitales, y América del Sur era la víctima propicia de esa transformación, profundamente ‘racional’ para los intereses británicos. […] Algodón, libre navegación, empréstitos, límites, ganancias comerciales, destrucción industrial, poder político, ambición y temor, significaron la guerra de la ‘doble alianza’ entre el capital financiero y las oligarquías locales. Drama de personajes americanos, con un protagonista y autor oculto: Inglaterra, puesta en evidencia, a través de los pocos rastros dejados en su letal paso.»

León Pomer en El Paraguay, víctima del libre cambio sostiene:

«La guerra del Paraguay significó para el país guaraní su ingreso al mercado mundial organizado por las potencias centrales. Caro fue el precio que pagó. El Paraguay perdió el ejercicio autónomo de su voluntad nacional y en consecuencia, se vio impulsado a abandonar un camino de desarrollo absolutamente singular, propio e independiente.»

Y se pregunta entonces ¿qué era el Paraguay antes de 1865 para que tres gobiernos hicieran la guerra unidos, «pagados por una sola bolsa indisimuladamente británica»?.

Más allá de cuál fuera el nivel de las fuerzas productivas paraguayas -si en verdad estaban desarrollándose a toda marcha o era sólo un espejismo de la dictadura—, la guerra responde, sin duda al fenómeno de la expansión comercial que domina la etapa histórica como un prolegómeno del imperialismo moderno, y la masacre beneficia en el mediano plazo la expansión de los intereses económicos de las burguesías porteña, brasileña. Sin embargo, en lo inmediato, dificultó el desarrollo de una Argentina recién unificada y la embargó en una costosa deuda externa que pagaron las generaciones futuras»

PARA SABER MAS…
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
El Bicentenario Fasc.N°4 Período 1870-1889 Nota del Historiador Alejandro Fernández

Juan Bautista Gilí, segundo presidente constitucional del Paraguay en la posguerra, debe convivir con la ocupación militar de los vencedores. Los diplomáticos brasileños, más que los argentinos, son los árbitros de la política: a ellos recurren las facciones políticas, todas ellas tributarias del pensamiento liberal, que han surgido después de la gran derrota. Los paraguayos antilopistas que vivieron la guerra desde el exilio o en la Legión Paraguaya que luchó junto a la Triple Alianza están ahora en el poder.

No obstante, han admitido en sus filas a antiguos colaboradores de Solano López, como el general Bernardino Caballero. Los aliados, Brasil y la Argentina, han enterrado su alianza y están seriamente enfrentados, con grave peligro de llegar al enfrentamiento armado. Las pretensiones territoriales brasileñas ya fueron reconocidas por el tratado Cotegipe-Loizaga, de 1872. Una maniobra de la cancillería imperial se adelantó a asegurarse su parte en el botín: una región muy rica en yerbatales.

La Argentina de Mitre pretende el entero Chaco. Ahora, en 1876, se llega a un acuerdo entre Bernardo de Irigoyen, canciller argentino, y Facundo Machain, por el lado paraguayo. El Chaco es dividido en tres partes. Se le reconoce al Paraguay lo que queda al norte del río Verde; el sur del Pilcomayo es adjudicado a la Argentina, y la región intermedia entre ambos ríos es sometida al arbitraje del presidente Rutherford Hayes de los Estados Unidos.

Todo hace suponer que Hayes se inclinará a favor de los derechos paraguayos, ya suficientemente despojados por los ex aliados de la Triple Alianza. El Estado paraguayo, mayor poseedor de tierras de nuestro país, luego de haber dilapidado ignominiosamente los empréstitos de 1871 y 1872 «generosamente» concedidos por la banca inglesa, está vendiendo a precio vil la tierra pública para hacerse de fondos. Familias de agricultores sobrevivientes de la gran catástrofe son desalojados de glebas que ocupaban desde hacía varias generaciones.

Se hacen subastas en las capitales extranjeras, y así capitalistas argentinos se transforman en grandes terratenientes. Una grave consecuencia es la brutal explotación a que comienza a ser sometido el «mensú» Del festival dilapidatorio participan políticos oficialistas, que de pronto se convierten en grandes propietarios territoriales. Las bases igualitarias de la sociedad paraguaya han sido quebradas. Estamos entrando en la civilización.

CRÓNICA II , Nota de la Historiadora Nidia Areces «Durante la guerra se dieron acontecimientos decisivos, muchos de ellos imposibles de olvidar por los actos de heroísmo que se registraron: el combate de Riachuelo, la rendición de Uruguayana, las batallas de Estero Bellaco, Tuyutí, Sauce, Boquerón, Curupaytí, las campañas de Humaitá y de Pikysyry, la batalla de Lomas Valentinas, la ocupación y pillaje de Asunción, la batalla de Piribebuy y la campaña de la Cordillera.

El mariscal López continúo resistiendo a pesar de la ocupación de Asunción, y en la etapa final del conflicto logró agrupar un ejército de doce mil almas en su mayoría de viejos y niños. El Imperio, frente a esta reacción, decidió continuar la guerra sin cuartel mientras que argentinos y uruguayos consideraron que ocupada la capital, la guerra había finalizado. Marcharon de regreso a sus países dejando en Paraguay unos pocos regimientos. Ha sido una guerra impopular sobre todo en el interior de la República Argentina.

Se dieron varios focos de protesta y rebelión contra el gobierno de Buenos Aires. Muchas voces también se escucharon en contra de ella. El jurista argentino Juan Bautista Alberdi se erigió en Europa como campeón de la causa paraguaya. Los países americanos con costa en el Pacífico reclamaron insistentemente por el cese de las hostilidades protestando por los términos del Tratado.

En esta guerra todo el pueblo paraguayo se movilizó y se mostró cohesionado frente al conflicto, a pesar de algunas disidencias que se dieron en el seno mismo del gobierno y que en estas horas de derrota han buscado acomodarse a la nueva situación.»

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina Kapelusz
Los hechos Que Cambiaron La Historia Argentina en el Siglo XIX, Ricardo J. de Titto

Batalla de Ayacucho Fin del Imperio Colonial Español en America

Batalla de Ayacucho Fin del Imperio Colonial Español en América

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: En enero de 1820 se produjo en Cádiz la sublevación de las tropas destinadas a América para vencer a los revolucionarios. Bajo la dirección del coronel Rafael del Riego, las tropas marcharon sobre Madrid e impusieron a Fernando Vil el restablecimiento de la Constitución de 1812, de carácter liberal. Esta situación favoreció el desarrollo de las guerras por la independencia de América. Así, luego de varias derrotas, los realistas fueron vencidos definitivamente por el general Antonio J. de Sucre en la Batalla de Ayacucho, en diciembre de 1824.

batalla de ayacucho

La independencia de las Provincias Unidas fue reconocida, sucesivamente, por Portugal (1821), Estados Unidos (1822)-que, simultáneamente, reconoció la independencia de otros países americanos- y Gran Bretaña (1824).

El glorioso proceso de independencia fue coronado por dos grandes batallas que libraron los ejércitos patriotas contra las fuerzas realistas que, tras la proclamación del 28 de julio de 1821, aún se mantenían en nuestro territorio y pugnaban por reconquistar a nuestro pueblo. Una de estas batallas libradas fue la de Ayacucho, donde el valor y coraje de las tropas lograron la victoria.

El día 9 de diciembre de 1824, a las 9:00, se inició la Batalla de Ayacucho. A las 13:00, Canterac, informado de que el virrey La Serna había sido hecho prisionero por la valerosa acción del sargento Barahona, y herido de arma blanca, tomó el mando del ejército realista y convocó a Consejo de Guerra para evaluar la situación militar de la batalla.

Las conclusiones de ese Consejo fueron que:

1.La batalla estaba siendo ganada por los patriotas.
2.Existía desbande en sus tropas.

A pesar de los informes, el Consejo de Guerra decidió el repliegue del ejército realista al Alto Perú para apoyar al general Olañeta, pero las tropas realistas ya no tenían fuerzas ni ganas de obedecer a sus jefes. La tropa realista, al recibir esa orden, se amotinó y se produjeron rendiciones y huidas.

El Mariscal del Perú, don José de La Mar, con un ayudante, instó a la rendición a los jefes realistas, “asegurando que el general Sucre estaba dispuesto a conceder a los vencidos una capitulación tan amplia como sus altas facultades permitiesen, a fin de que cesaran del todo las desgracias en el Perú”.

Ante su situación militar calamitosa y ya sin tropas por el amotinamiento, el general Canterac aceptó la rendición.

Después de Ayacucho, Bolívar y Sucre descendieron al Alto Perú, donde se encontró en Potosí con los enviados argentinos, general Alvear y doctor José Miguel Díaz Vélez, repitiéndose allí las escenas de la entrevista de Guayaquil: ofreció a los emisarios argentinos el concurso de 22.000 hombres para rechazar el poder imperial del Brasil, como ya se lo había manifestado el Libertador al general Alvarado en Arequipa, poco antes, diciéndolé: «Tengo 22.000 hombres que no sé en qué emplearlos, y cuando la «República Argentina está amenazada por el Brasil, que es un poder irresistible para ella, se me brinda la oportunidad de ser el regulador de la «América del Sur. Le ofrezco a Vd. un cuerpo de 6000 hombres para que «ocupe a Salta».

El general Alvarado había rehusado el ofrecimiento con paliativos propios de su carácter. La primera conferencia con Alvear y Díaz Vélez tuvo lugar el 18 de octubre, y, la segunda, el 19, tratándose en ambas la cooperación del Libertador para solucionar el viejo pleito de la Banda Oriental; pero las pretensiones de Bolívar, netamente imperialistas, disuadieron al Gobiereno Argentino del empleo de un auxilio que podría transformarse en un peligro mayor. Sin embargo, las negociaciones se habían continuado en Chuquisaca, interviniendo en ellas el mariscal Sucre y terciando el coronel Dorrego que se hallaba accidenttalmente en aquellos lugares . Quedaron finalmente en la nada.

Convocada y reunida en Chuquisaca una Convención de las provincias interiores y septentrionales del Perú, se decretó su separación del Gobierno de Buenos Aires, con el nombre de República de Bolivia, en honor del Libertador nombrado protector perpetuo de la misma.

Se le invitó, así mismo a dictar una constitución la que fué presentada al Congreso boliviano el 25 de mayo de 1826, por la que se confería el P. E. a un presidente vitalicio, irresponsable ante el Congreso y con derecho a nombrar sucesor. Estos hechos alarmaron profundamente a los republicanos de Bolivia, Perú, Venezuela, Nueva Granada y aún a los de Chile y Buenos Aires, acusando a Bolívar de querer asumir la distadura perpetua de la América Meridional.

Aprovechando esta situación, el general Páez, vice-presidente de la República de Venezuela, y en funciones de Presidente durante la ausencia de Bolívar, declaróse independiente, secundado por un gran número de partidarios; el Libertador confiando entonces el gobierno del Perú a un consejo formado por sus más incondicionales partidarios presididos por Santa Cruz, marchó a Venezuela, ocupando todo su territorio sin resistencia, entrando también en Puerto Cabello, donde se había retirado Páez, a quien después de someter, repuso en su mando, y al día siguiente decretó una amnistía general para todos los que habían participado en la última sublevación.

Queriendo anular las acusaciones que se le habían formulado de pretender apoderarse de la dictadura, a comienzos de 1827 renunció a la Presidencia de Colombia, que retiró ante la insistencia de las cámaras.

Por aquella época, en el Perú, tropas mandadas por Lara y Sandú, depusieron al Consejo nombrado por Bolívar y pronunciándose contra la Constitución, proclamaron un gobierno provisional presidido por el general Lámar; un movimiento semejante tuvo lugar en Bolivia, iniciándose otro igual en Colombia, pero este pudo ser dominado por el general Ovando, amigo del Libertador.

Este último, que había pretendido que se reforzara la autoridad del P. E., proyecto rechazado por las Cámaras, fue el blanco de la calumnia apasionada y los descontentos y envidiosos tramaron un complot: en la noche del 25 de septiembre de 1828 los sediciosos penetraron en el Palacio de Gobierno, dando muerte a las guardias, pero al llegar a las habitaciones de Bolívar, éste no se hallaba allí, porque advertido, había logrado saltar por una ventana . Esta conspiración había sido organizada por los generales Santander y Padilla. Al día siguiente, el Libertador Bolivar fue aclamado por el pueblo, que había creído la noticia de su falsa muerte, y fué llevado triunfalmente al Palacio de Gobierno.

Asumió facultades extraordinarias y las ejecuciones fueron numerosas, palideciendo desde entonces la estrella del Libertador. Los peruanos declararon la guerra a Bolívar, y mientras este marchó a combatirlos, Venezuela se declaró independiente nuevamente, con Páez de Presidente. De regreso, en enero de 1830 Bolívar renunció por quinta vez al poder y mientras marchaba para someter a Páez y los venezolanos, el Congreso le aceptó la renuncia, señalándole una pensión de 3000 pesos anuales y expulsándolo del territorio venezolano. Este fué el golpe de muerte para Bolívar, como lo expresó a don Joaquín Mosquera portador de la decisión del Congreso.

Creyendo que el clima de Cartagena le asentaba mal a su quebrantada salud, el Libertador se trasladó a Santa Marta, alojándose en casa de don Joaquín de Mier, un español amigo suyo, donde el día 17 de diciembre expiró a la una de la tarde, a los 47 años, 4 meses y 23 días de su existeencia. Por disposición testamentaria sus restos fueron trasladados solemnemente a Caracas en 1842, donde se levantó el monumento a su memoria.

Fuente Consultada:
Biografías Argentinas y Sudamericanas  – Jacinto Yaben – Editorial «Metropolis»

Reforma Política de Saenz Peña Ley Electoral Voto Obligatorio 1912

1912: Reforma Política de Saenz Peña – Ley Electoral

PRESIDENCIA DE ROQUE SAENZ PEÑA (1910-1914)
La lucha radical, expresada en las revoluciones de 1893 y 1905, y el creciente descontento social, expresado por innumerables huelgas, llevarán a un sector de la clase dominante a impulsar una reforma electoral que calme los ánimos y traslade la discusión política de las calles al parlamento.

Roque Sáenz Peña comprendía con claridad cuál era el problema principal do la vida política: el fraude electoral, que alejaba al pueblo de las urnas y lanzaba a la oposición a la búsqueda de salidas violentas. Su presidencia dejó como saldo fundamental la solución de esta grave cuestión.

REFORMA ELECTORAL
Su principal tarea de gobierno fue la reforma electoral. Decía el presidente: «…un pueblo. . . que no puede votar, ni darse gobiernos propios, no es un pueblo en el concepto jurídico, ni en su significado sociológico; esto no es una república, ni una democracia». Varios proyectos conformaron la reforma: El proyecto de ley de enrolamiento general de ciudadanos  y confección de un nuevo padrón electoral.

El enrolamiento quedó a  cargo del ministerio de Guerra, y el poder judicial debía indicar qué ciudadanos tenían derecho al voto y designar quiénes debían preparar y organizar las elecciones.

Es decir, el poder ejecutivo quedaba privado de la influencia electoral que hasta ese momento ejercía, pues, como tenía’a su cargo la preparación de los padrones, sus empleados solían anotar preferentemente a sus partidarios.

Se establecía el sistema de lista incompleta, que permitía la representación de la minoría.

El votó seria obligatorio y secreto. Se buscaba con esto evitar las presiones que antes se ejercían sobre los votantes y asegurar la concurrencia masiva del pueblo a las urnas.

Luego de un prolongado estudio y de ser ampliamente debatido, la Cámara de Diputados sancionó el proyecto por amplia mayoría.

En el Senado, no obstante ser aprobado, concitó una mayor oposición.

El 28 de febrero de 1412. en su manifiesto al país, el presidente exhortó al pueblo a votar bajo el amparo de la nueva legislación.

Fue en la provincia de Santa Fe donde se aplicó por primera vez el nuevo régimen electoral. Las elecciones locales dieron el triunfo al radicalismo.

En 1912, el presidente Roque Sáenz Peña concentró sus esfuerzos en democratizar la vida política, a través de una reforma electoral basada en tres elementos clave: el voto secreto, obligatorio, y utilizando el padrón militar.  Desde el punto de vista de las demandas democráticas más elementales hay que señalar que el nuevo mecanismo electoral no permitía el voto de las mujeres.

Reacciones: La redistribución del poder generada por la aplicación de la Ley Sáenz Peña provocó el alejamiento de los conservadores del gobierno y un vuelco en el sistema político.

Varias eran las incógnitas que se planteaban: ¿Quiénes podían participar? ¿Hasta qué punto? ¿Era posible una apertura, gradual o limitada? ¿Se podía negociar con la pujante clase media, o era un juego a «todo o nada»? ¿El poder creciente de los obreros –entendido como un desafío de clase por la élite tradicional– significaba que el país sería arrasado por los vientos revolucionarios europeos? Siguió vigente el problema que, aparentemente, había resuelto la ley Sáenz Peña.

En este sentido, los dos grandes movimientos populares del siglo, el radicalismo y el peronismo, tuvieron más de una característica en común.

Sustancialmente: se basaron en la participación popular; pero, además, respondieron con pragmatismo a los problemas según se fueron presentando, sin tener delineado un programa previo.

El pensamiento subyacente dio coherencia a su acción, antes de ser enunciado a posteriori como «doctrina».

La denominada Ley Nacional de Elecciones (Ley N° 8871), también conocida como «Ley Sáenz Peña», tenía las siguientes características:

a)  Padrón Electoral. Los organismos militares remitirían al Ministerio del Interior la lista de enrolados, con los cuales debía formarse el «padrón» o nómina de doscientos ciudadanos, sobre la base de la proximidad de su domicilio. Antes de cada elección, el padrón sería «depurado», es decir, eliminados los fallecidos, los acusados por delitos, etc.

b)  Sufragio Universal, Individual y Obligatorio. Podrían emitir su voto todos los ciudadanos —nativos o naturalizados— desde los 18 años de edad. El voto era individual, no pudiendo efectuarse por grupos, por poder o por correspondencia.

El elector debía aclarar su identidad ante la mesa receptora, mediante la presentación indispensable de la libreta de enrolamiento, con fotografía, impresión digital y datos correspondientes.El sufragio era obligatorio hasta los 70 años de edad; esta disposición se refería a la concurrencia al comicio, pero no al voto en blanco.

c)  Voto Secreto y Libre. El elector no podrá dar a conocer —en el acto del comicio— sus preferencias por determinado partido o candidato, ni exhibir distintivos políticos.

El voto era libre, por cuanto el ciudadano lo depositaba dentro de la urna en el cuarto oscuro y la ley establecía varias disposiciones para librarlo de coacción física o moral.

d) El sistema de la Lista Incompleta. Con este procedimiento se permitía la representación de la mayoría y de una minoría opositora en relación con la primera. Promulgada la Ley Electoral, fue cuesta en vigor por vez primera en la provincia de Santa Fe, a fin de renovar gobernador y vice. El partido radical abandonó su abstención revolucionaria y participó en esos comicios, en los que logró imponerse.

La obra de gobierno: Además de la promulgación de la Ley Electoral —su obra de mayor trascendencia—, el presidente Sáenz Peña dispuso realizar en junio de 1914 el tercer censo nacional, que indicó un total de 7.800.000 habitantes, de los cuales 1.500.000 se concentraban en la Capital Federal.

En otro orden de cosas, fue mejorada la instrucción pública en general, las líneas férreas aumentaron su extensión y nuevos contingentes de inmigrantes llegaron al país.

En el orden militar, se realizaron las-primeras grandes maniobras en la provincia de Entre Ríos y en cuanto a las relaciones exteriores, el presidente demostró su habilidad diplomática al solucionar amistosamente los problemas que nuestro país sostenía con el Brasil. Aludiendo al término del conflicto, manifestó en un discurso: «Todo nos une, nada nos separa».

La salud del doctor Sáenz Peña sufría alternativas desfavorables, lo que le obligó a pedir licencia, más tarde prorrogada. El mal que lo aquejaba hizo crisis y el primer magistrado falleció el 9 de agosto de 1914.

Fuente Consultadas:
Información Obtenida de: HISTORIA 5 Historia Argentina
José Cosmelli Ibañez Edit. TROQUEL

UN POCO DE HISTORIA…

El país, con una notable masa inmigratoria de origen europeo, estaba en un proceso de convulsiones económicas, sociales y políticas. El 26 de julio de 1890 fuerzas civiles y militares encabezadas por Leandro N. Alem realizaron un movimiento revolucionario para derrocar al presidente Miguel Juárez Celman.

El 30, dijo el senador cordobés Manuel Pizarro, «La revolución está vencida, pero el gobierno ha muerto». Para el 6 de agosto debió renunciar el presidente y asumió Carlos Pellegrini.

En 1891 pactaron Julio A. Roca, Bartolomé Mitre y Pellegrini y al año siguiente en las elecciones presidenciales triunfó Luis Sáenz Peña junto a José Evaristo Uriburu, relegando al vástago Roque Sáenz Peña, aquel jurisconsulto, buen mozo con sobretodo de pieles, que insistía en que temer la legalidad del voto era mostrarse amedrentado por la democracia. Hasta llegar a 1894, año en que la Unión Cívica Radical, distanciada del grupo de Mitre, consagró doce bancas en diputados nacionales y llevó como senador al patriarca Alem, aquel hijo del temido mazorquero de Rosas, cuyo cadáver permaneció colgado, en escarmiento, en la plaza de la Victoria (actual de Mayo) durante dos días.

Ya desde 1873, un moderno transporte, el «tranway«, hacía su recorrido desde la plaza hasta Cabildo y Lavalle (actual Juramento). En 1874, precisamente sobre la misma calle Juramento, entre Cabildo y Ciudad de la Paz, estaba la administración de La Prensa de Belgrano de Rafael Hernández, hermano menor del autor del Martín Fierro, que vivía en la zona y ahí publicaba en aquel año sus versos y artículos sobre el gas.

Cuando finalmente le tocó gobernar a Roque Sáenz Peña, al salir de la presidencia reconoció: «He perdido a casi todos mis amigos, porque he gobernado para la República». Y él fue quien decía que no se podía continuar con el fraude electoral.

Fuente Consultada:
Jorge Newbery El Rival del Cielo Protagonista de la Cultura Argentina

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

ROQUE saenz peña

Roque Sáenz Peña asumió la presidencia de la República el Día de la Raza, con Victorino de la Plaza como vicepresidente. En su mensaje al Congreso, el flamante presidente anunció su plan político: «Yo me obligo ante mis conciudadanos y ante los partidos, a provocar el ejercicio del voto por los medios que me acuerda la Constitución, porque no basta garantizar el sufragio: necesitamos crear y mover al sufragante», dijo en relación a la ley electoral. «Se ha dicho por muchos años que los gobiernos elegían porque los ciudadanos no votaban; pero habría sido más exacto decir que los ciudadanos no votaban porque los gobiernos elegían. La preparación de la ley electoral será una tarea que abordarán inmediatamente el Presidente y su ministro del Interior»,agregó.

Sáenz Peña trajo ideas de su estancia en Europa sobre los beneficios de la ampliación del sufragio y la modernización de las leyes electorales. Ya se anunció oficialmente cómo estará integrado su gabinete. Indalecio Gómez en el Ministerio del Interior; en Relaciones Exteriores, Ernesto Bosch; José MaríaRosaen Hacienda; alfrentedelacartera de Agricultura, Eleodoro Lobos; en Justiciae Instrucción Pública, Juan M. Garro; el general Gregorio Vélez en el Ministerio de Guerra y el almirante Juan P. Sáenz Valiente en el de Marina. Mantieneen Obras Públicas a Ezequiel Ramos Mejía.

El flamante primer mandatario, autor de la ley que establece el voto secreto y obligatorio, comenzó su militancia política en el Partido Autonomista, El nuevo presidente, Roque Sáenz Peña, nació en Buenos Aires en 1851. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y luego en la Facultad de Derecho. Allí tuvo su primer acercamiento a la militancia política dentro del Partido Autonomista, dirigido por Adolfo Alsina.

Durante la rebelión de Bartolomé Mitre contra Nicolás Avellaneda, se alistó como capitán de Guardias Nacionales. Resuelto el conflicto, fue ascendido a comandante y continuó sus estudios. Se recibió de Doctor en Leyes en 1875 con la tesis «Condición jurídica de los expósitos».
Al año siguiente fue electo diputado de la Legislatura bonaerense por el Partido Autonomista Nacional y gracias a sus sobresalientes condiciones políticas pronto fue nombrado presidente de la Cámara por dos períodos consecutivos.

En la Guerra del Pacífico, que enfrentó a Chile con Bolivia y Perú, Sáenz Peña se alistó como voluntario del ejército peruano y tras la derrota quedó como prisionero de los chilenos durante seis meses. Su participación habla sobre su clara pertenencia latinoamericana.

Apoyó la candidatura presidencial de Miguel Juárez Celman y fue designado embajador plenipotenciario en el Uruguay durante su gobierno.

Representó a la Argentina en el Congreso Panamericano en Washington en 1889 y defendió el principio de no intervención de las potencias extranjeras en los asuntos internos de los Estados latinoamericanos. Combatió el proyecto estadounidense de crear una unión aduanera y una moneda única para toda América.

En 1891 fue proclamada su candidatura a la presidencia por el grupo llamado modernista. Pero Julio A. Roca y Bartolomé Mitre postularon a su padre, Luis Sáenz Peña. Roque se negó a enfrentarlo y se retiró de la política.

Regresó cuando José Figueroa Alcorta, como presidente, lo nombró enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante España, Portugal, Italia y Suiza.

Regresó al país en agosto de 1909 y el 12 de junio último, el colegio electoral consagró la fórmula Roque Sáenz Peña-Victorino de la Plaza.

Le envió al Parlamento un proyecto de Ley de Sufragio que establecía la confección de un nuevo padrón y el voto secreto y obligatorio para todos los ciudadanos varones mayores de 18 años.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina Miretzky – Mur – Ribas – Royo

Conquista y Colonizacion Española en America España Conquista America

Primeros Gobiernos Conservadores Paz y Administracion Positivismo

Gobiernos Conservadores – Paz y Administración – El Positivismo
gobiernos conservadores de argentina

La república conservadora: A partir de 1880 diversos intelectuales destacados se multiplicaron. Lucio Mansilla, Eugenio Cambaceres, Lucio V. López, Julián Martel, Miguel Cané, Eduardo Wilde y Paul Groussac fueron algunos de los más sobresalientes miembros de la llamada Generación del Ochenta.

Estos hombres, de ideas liberales, estaban ansiosos de dejar atrás el pasado al que asociaban con el mundo colonial y español. Los integrantes de esta Generación del Ochenta creían devotamente en el progreso (positivismo) y en el liberalismo como herramienta ideológica para su logro. Este liberalismo no necesariamente era antirreligioso, aunque se estimaba que la Iglesia debía ocuparse exclusivamente de las cuestiones de la fe.

El objetivo de estos hombres fue colocar a la Argentina entre las naciones más avanzada de la época. Por esta razón, estimaban que el país debía desprenderse de su pasado hispánico y de sus tradiciones criollas. Estos intelectuales eran, en efecto, profundamente cosmopolitas y admiraban a países como Inglaterra y Francia. Sin embargo, no debe creerse que desestimaban las posturas nacionalistas.

Por el contrario, eran férreos defensores de lo que llamaban «la identidad nacional”, aunque no la identificaran, como sucedería unas décadas más tarde, con el criollismo o el hispanismo. Más bien, fueron ellos quienes comenzaron a advertir acerca de las dificultades que, para la conformación de una identidad nacional, podría originar la llegada de inmigrantes en masa Para evitar este riesgo, proponían incentivar la enseñanza y los rituales patrióticos en las escuelas.

A partir de la crisis de 1890 surgieron las oposiciones al régimen, como la Unión Cívica Radical luchaba por la limpieza electoral y contra la corrupción.

CRISIS 1890: ¿Cómo se desencadena una crisis y cómo se sale de ella?
Al margen de las variaciones coyunturales, el funcionamiento es semejante en todas. Tomamos como ejemplo la crisis de 1890, por ser la más significativa del período.

Cuando Julio A. Roca dejó la presidencia en 1886, la administración pública contaba con instrumentos importantes para organizar la economía, como las mencionadas leyes monetarias. La breve crisis de 1885 fue zanjada con relativa facilidad. En 1886, Miguel Juárez Celman asumió la presidencia, dispuesto a lanzar al país hacia el progreso y la modernización.

Para cumplir con tales objetivos, atrajo a los inversionistas extranjeros y los ferrocarriles se extendieron a lo largo de 12.475 Km. (1891). Paralelamente se expandió el crédito y el consumo de bienes suntuarios aumentó en forma desproporcionada. Las importaciones de bienes de consumo ascendieron al 83% de las exportaciones en 1889. Las especulaciones con las tierras y en la Bolsa llegaron a extremos nunca vistos. Los negociados y la corrupción en el gobierno también.

La especulación se generalizó; cualquier cosa se compraba y se vendía por el doble de su valor, hasta que los precios perdieron toda relación con el verdadero costo de lo que se cambiaba. Hubo una emisión indiscriminada de billetes sin respaldo e inclusive el gobierno dispuso emisiones clandestinas. Todo esto provocó inflación.

La economía era como un globo que se inflaba desconectado de las posibilidades reales: el sector financiero se sobredimensionó con respecto al aparato productivo que era su base real.

La consolidación del Estado, como logro de este período, llevó a un segundo debate en la sociedad argentina: la función del Estado. En el modelo económico que se implemento alternaron el laissez-faire propio del liberalismo económico con los emprendimientos y la intervención del Estado provenientes del paternalismo político, ambos influidos por la realidad de un país nuevo en el que «todo estaba por hacerse». El proyecto cíe transformación acelerada fue impulsado por la idea de progreso.

El mayor emprendimiento, entonces, fue la modernización, que se puede resumir en:
– Adecuar la economía y ajustar la complementación con Europa.
– Obtener mano de obra para la agricultura y población para los espacios vacíos; o sea, inmigración, preferentemente blanca.
– Crear condiciones favorables para el establecimiento cíe los inmigrantes y para la reconversión económica (de país ganadero a país agroganadero).
– Asegurar el control político a la clase dirigente criolla.
– Afirmar y difundir el pensamiento positivista y la cultura europea, sustentos de la modernización.

Tamaña transformación sólo era posible si se controlaba el Estado. Por eso, la Generación del 80 buscó y logró el poder para ampliar su influencia. Desde ese lugar pudo alentar la inversión extranjera -motor de la modernización junto con los empréstitos- a la que debía garantizar condiciones favorables y ganancias.

Así, se multiplicaron importantes obras de infraestructura y servicios públicos -el puerto, las obras sanitarias, el edificio de Tribunales- y otras que apuntaban a embellecer Buenos Aires, como plazas, avenidas y el nuevo Teatro Colón.

Fuente Consultada: La Argentina Una Historia Para Pensar 1776-1996 Rins-Winter

La Organizacion del Estado Argentino Pacto de San Jose de Flores

ORGANIZACIÓN DEL ESTADO ARGENTINO

La organización nacional: Presidencias Históricas: El 11 de noviembre de 1859 se firmó el Pacto de San José de Flores entre el estado de Buenos Aires con la Confederación Argentina logrando un primer gran paso a la unión de la República Argentina después de casi 7 años de separación.

Hacia 1861 las fricciones entre él gobierno de la Confederación y la rebelde Buenos  Aires fue en aumento, y  desembocaron en la batalla de Pavón, primer  el triunfo militar porteño.

Esta fecha marca un verdadero  hito histórico, ya que a partir de ese momento será, la provincia de Buenos Aires la que dirija la reorganización del país.

El lapso comprendido entre 1862 y 1880, es el de la consolidación de la organización nacional, uno de cuyos aspectos básicos fue la estructuración definitiva del aparato político-administrativo del Estado nacional.

Se sucedieron los gobiernos de Bartolomé Mitre (1862-68), Domingo F. Sarmiento (1868-1874) y Nicolás Avellaneda (1874-1880), quienes concretaron la derrota de las oposiciones del interior, la ocupación del todo el territorio nacional y la organización institucional del país fomentando la educación, la agricultura, las comunicaciones, los transportes, la inmigración y la incorporación de la Argentina al mercado mundial como proveedora de materias primas y compradora de manufacturas.

PACTO DE SAN JOSÉ DE FLORES
Libre de enemigos, el vencedor de Cepeda prosiguió su avance y dio a conocer una proclama en la que sostenía su política de integración y pacificación nacionales.

Dice la proclama de Urquiza en uno de sus pasajes: «Deseo que los hijos de una misma tierra y herederos de una misma gloria no se armen más los unos contra los otros; deseo que los hijos de Buenos Aires sean argentinos. Espero para ello el concurso de vosotros mismos, de los buenos y los patriotas. Desde el campo de batalla os saludo con el abrazo de hermano. Integridad nacional, libertad, fusión, son mis propósitos».

Entretanto, la noticia de la derrota conmovió a las autoridades de Buenos Aires y el gobernador Alsina tomó varias medidas defensivas y confió nuevamente el mando de las tropas aJ general Mitre.

Urquiza avanzó hasta San José de Flores, donde acampó al frente de unos 20.000 hombres, pues había engrosado sus filas con aportes de la campaña bonaerense. Buenos Aires quedó sitiada y el vencedor aunque las circunstancias lo favorecían en caso de ataque prefirió negociar por intermendio del emisario paraguayo Francisco Solano López.

Las conferencias se iniciaron en la chacra de Monte Caseros y concluyeron en San José de Flores. Los comisionados federales exigieron la renuncia de Alsina, quien la presentó el 8 de noviembre y fue reemplazado por Felipe Llavallol, presidente del Senado.

Eliminadas las dificultades, el Convenio de Paz —conocido históricamente como Pacto de San José de Flores— fue firmado el 11 de noviembre de 1859

Según el tratado, Buenos Aires se declaraba parte integrante de la República Argentina con el objeto de incorporarse al resto del país, debía reunirse —en un lapso de veinte días— una Convención provincial a fin de estudiar la Constitución promulgada en mayo de 1853.

En caso de reformas a dicha Carta Fundamental, se reuniría una Convención Nacional, cuyas resoluciones serían aceptadas por la provincia de Buenos Aires.

Esta aseguraba la integridad de su territorio  —«que no podía ser dividido sin el consentimiento de la Legislatura»— como también la propiedad de sus establecimientos oficiales, no así de la Aduana, que desde ese momento pertenecía a la Confederación.

El Pacto decretaba el olvido de los rencores políticos y el cese de las persecuciones, tanto de civiles como de militares.

El ejército de la Confederación se comprometía a evacuar la provincia de Buenos Aires a breve plazo. La república del Paraguay garantizaba el cumplimiento de todo lo estipulado.

La paz fue celebrada con gran entusiasmo; sin embargo, la lucha no tardaría en reanudarse. Alsina había abandonado el gobierno de Buenos Aires, pero continuaban a su frente otros hombres de tendencia porteñista y separatista.

CONVENCIÓN DE 1860
De acuerdo con lo dispuesto por el Pacto de San José de Flores, el gobierno provisorio de Buenos Aires convocó a elecciones de convencionales, para resolver si la Constitución debía ser reformada antes de su juramento por las autoridades bonaerenses.

Practicado el escrutinio, ganó por mayoría el partido gobernante.

El 6 de enero de 1860 se instaló la asamblea y se designó una comisión de la que formaban parte destacadas figuras, como Mitre, Sarmiento, Vélez Sársfield, Mármol y Cruz Obligado.

Las sesiones se prolongaron hasta el 12 de mayo.

Las reformas propuestas, aunque no alteraban la estructura de la Constitución Nacional, introducían varias modificaciones a través de veintidós puntos.

El art. 3ºde la Constitución disponía que la ciudad de Buenos Aires fuera la Capital de la República; la reforma resolvió que una ley del Congreso —previa cesión por la provincia respectiva del territorio a federalizarse— establecería el lugar de residencia del gobierno nacional.

En consecuencia y hasta nueva resolución, la Capital sería la ciudad de Paraná.

La Constitución había nacionalizado la Aduana porteña y por el art. 64 —inciso I— establecido derechos de importación y exportación. La reforma dispuso que los últimos correspondían a Buenos Aires hasta el año 1806, cláusula que beneficiaba al gobierno de dicha provincia.

La Convención porteña resolvió que la República debía denominarse: «Provincias Unidas del Río de la Plata».

Las enmiendas fueron a su vez estudiadas por una Convención Nacional que se reunió en Santa Fe el 14 de setiembre de 1860.

Allí merecieron aprobación todas las reformas, aunque con respecto a la denominación del país, se dispuso que serían nombres oficiales: «Provincias Unidas del Río de la Plata», «República Argentina» y «Confederación Argentina», pero en la formación y sanción de las leyes deberá utilizarse «Nación Argentina».

La convención de 1860 reformó a la Constitución de 1853, en los siguientes puntos:

a) El Art. 3º de la Constitución declaraba a la ciudad de Buenos Aires capital de la República. La Convención lo modificó en esta forma: «la ciudad que se declare Capital de la República por una ley especial del Congreso, previa cesión hecha por una o más legislaturas Provinciales, del territorio que haya de federalizarse».

b) La Convención dispuso que a partir de 1866, los derechos de exportación cesarían en su carácter de impuesto nacional. La Constitución en su artículo 49 ubicaba esos derechos entre las rentas nacionales, lo cual perjudicaba a la provincia de Buenos Aires, que era la única exportadora.

c) Suprimió la gratuidad de la enseñanza primaria en las provincias y también abolió la obligación de someter las constituciones provinciales a la aprobación del Congreso.

d) Fue modificado el artículo 69 que autorizaba al Poder Ejecutivo a intervenir arbitrariamente en las provincias. La Convención dispuso que el gobierno federal sólo podrá intervenir para garantizar el régimen republicano o atender a la defensa nacional.

e) La Convención agregó los artículos 32, 33, 34 y 35 a la Primera Parte (Declaraciones, Derechos y Garantías) de la Constitución de 1823. Esos artículos se referían a la libertad de imprenta, a derechos no numerados, pero que nacen del principio de la soberanía del pueblo y a la incompatibilidad de los jueces federales con los provinciales.

f); Agregó a los artículos 36 y 43, que fijaban los requisitos para ser diputado o senador el de haber nacido en la provincia que lo elija o tener dos años de residencia inmediata en ella.

g)Suprimió la obligación de comenzar la reforma de la Constitución ante el senado, también abolió el juicio político ante el Congreso Nacional de los gobernadores provinciales y la facultad del Poder Ejecutivo de declarar el estado de sitio, en caso de urgencia.

El 21 de octubre de 1860, la Constitución Nacional fue jurada solemnemente por el gobierno y el pueblo de Buenos Aires.

Conquista y Colonizacion Española en America España Conquista America

La Secesion de Buenos Aires Causas Rechazo al Acuerdo de San Nicolás

La Secesión de Buenos Aires – Confederación
El Rechazo Porteño al Acuerdo de San Nicolás

LA REVOLUCIÓN PORTEÑA DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1852

Justo José de Urquiza era gobernador de Entre Ríos, una provincia productora de ganado como Buenos Aires que se veía seriamente perjudicada por la política de Rosas, que no permitía la libre navegación de los ríos y frenaba el comercio y el desarrollo provinciales. Los acontecimientos se precipitaron: Urquiza, al frente del Ejército Grande, terminó en la batalla de Caseros con los sueños rosistas.

El camino de la organización definitiva quedaría abierto con el Acuerdo de San Nicolás y la posterior Constitución de 1853. Urquiza convocó a un Congreso Constituyente en Santa Fe que en mayo de 1853 sancionó la Constitución Nacional.

La, mayoría porteña desconfiaba del caudillo entrerriano; muchos creían que iba a ser un mero reemplazante de Rosas. Algunos de sus actos robustecieron la versión.

Ordenó un número considerable de fusilamientos de jefes prisioneros, de malhechores que, aprovechando la ausencia de las tropas en el momento de la batalla, saquearon casas en los suburbios de la capital, de soldados desertores y de cierto número de componentes del regimiento del coronel Pedro Aquino que en Santa Fe habían intentado separarse (después de asesinarlo), para pasar al bando rosista.

Los cadáveres quedaron varios días colgados en exhibición en Palermo,y esto fue considerado como advertencia para los opositores.

También produjo descontento la solemne entrada de Urquiza en Buenos Aires, como si hubiese triunfado de un enemigo extranjero; la obligación de seguir usando el distintivo rojo federal; el no haber asistido a la función teatral en su honor, brindada por las autoridades porteñas y el cuerpo diplomático.

Causó asimismo desagrado que hubieran participado del solemne desfile los orientales y brasileños con sus banderas desplegadas.

La idea de asesinar a Urquiza surgió en la mente de los más exaltados, y es indudable que prepararon un atentado; pero les falló la oportunidad.

JORNADAS DE JUNIO: Las autoridades del régimen caído y la mayoría de los reemplazantes adoptaron una voluntad hostil.

El hecho de que en el Congreso Constituyente Buenos Aires sólo tuviese dos diputados, como la provincia menos importante, fue considerado una humillación intencional.

El descontento explotó al reunirse la Legislatura bonaerense para aprobar el Acuerdo de San Nicolás. El debate se desarrolló en las llamadas «Jornadas de Junio», que luego de polémicos y fogozos debates acabó con la revolución del 11 de septiembre.

Pero el 11 de septiembre de 1852, tras abandonar Urquiza la provincia de Buenos Aires, estalló una revolución en la ciudad de Buenos Aires contra el excesivo poder que tenía el gobernador entrerriano.

El gobernador que Urquiza había impuesto en la provincia fue derrocado y se enviaron tropas al interior para sublevar a quienes se oponían a Entre Ríos.

Esas expediciones militares fueron un fracaso y el ejército de Urquiza amenazó con volver a invadir la provincia. Buenos Aires fue sitiada y su puerto bloqueado.

Mientras tanto, Buenos Aires desconoció la autoridad del Congreso de Santa Fe, del cual retiró a sus diputados, y volvió a asumir la representación de sus relaciones exteriores, que antes detentaba Urquiza.

Es decir, la provincia se definió como un Estado separado del resto del país.

Pero el poder económico de Buenos Aires logró atraer a algunos militares que antes acompañaban a Urquiza, entre ellos al comandante de la flota que sitiaba el puerto.

Finalmente, después de seis meses de sitio y amenaza, Urquiza retiró a sus fuerzas sin intentar invadir la provincia rebelde. Habiendo sido aceptada de hecho la separación de Buenos Aires, esta provincia declararía su propia Constitución.

Se formaron así dos Estados independientes. Por un lado, el de Buenos Aires. Por otro lado, la Confederación Argentina, formada por el resto de las provincias.

Presidencia de Urquiza: A fines de agosto de 1853, Urquiza convocó al pueblo de todo el país con el propósito de elegir el primer presidente constitucional.

Los comicios para designar electores se efectuaron a comienzos de noviembre y luego los votos fueron enviados al Congreso de. Santa Fe, que practicó el escrutinio definitivo el 20 de febrero de 1854.

Por amplia mayoría fue elegido presidente de la Nación el general Urquiza, y para el cargo de vicepresidente la asamblea designó al doctor Salvador María del Carril.

Los electos prestaron juramento el 5 de marzo ante el Congreso Constituyente, que de inmediato clausuró sus sesiones.

Urquiza y sus ministros se trasladaron a la ciudad entrerriana de Paraná, donde quedó establecida la capital provisoria de la Confederación Argentina.

Urquiza nombró los siguientes ministros: Benjamín Gorostiaga (Interior); Facundo Zuviria (Relaciones Exteriores); Juan María Gutiérrez (Justicia e Instrucción Pública); Mariano Fragueiro (Hacienda) y Rudecindo Alvarado (Guerra y Marina). Zuviria renunció y fue reemplazado por Santiago Derqui.

Luego de asumir el mando, Urquiza convocó a elecciones para forrnar el Congreso, de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución. Elegidos los miembros, ambas Cámaras iniciaron sus sesiones en la capital provisoria, el 22 de octubre de 1854.

Al frente del país, Urquiza debió vencer numerosas dificultades, debido a la precaria situación económica y al problema político que significaba la separación de Buenos Aires, actitud precursora de una nueva guerra fratricida.

EL ESTADO DE BUENOS AIRES

La provincia se organiza en Estado disidente
Mientras la Confederación Argentina había jurado la Constitución Nacional, la provincia de Buenos Aires se organizaba en un Estado disidente.

La Legislatura se atribuyó funciones constituyentes y designó una comisión de siete miembros para redactar un proyecto de Constitución. Esta fue sancionada en abril de 1854 y en su conjunto trataba de satisfacer el localismo político.

Reunidas ambas cámaras de Buenos Aires en asamblea, designaron primer gobernador constitucional al Dr. Pastor Obligado, a quien secundaron Mitre, Alsina, Vélez Sársfield y otros.

La provincia inició un período de franco progreso.

A diferencia del resto del país, las finanzas continuaron mejorando y fueron reorganizados el Banco de la Provincia y la Casa de Moneda.

Se fundaron varios pueblos, entre ellos Chivilcoy y Bragado, que hasta esa época eran simples fortines contra los indios.

Fueron creados varios establecimientos educacionales en la. ciudad de Buenos Aires, y Sarmiento —de regreso de Chile— ocupó el cargo de Director del Departamento de Escuelas.

Un paso importante en el futuro desarrollo del transporte se produjo en agosto de 1857, cuando se inauguró oficialmente la primera linea ferroviaria en un tramo de diez kilómetros, desde la estación del Parque (hoy Plaza Lavalle) hasta Floresta. Los vagones fueron arrastrados por la locomotora «La Porteña».

Se instaló en Retiro la «Compañía Primitiva de Gas», que suministró el fluido necesario para alumbrar calles y casas ubicadas en el radio céntrico, manteniéndose en el esto los débiles candiles con aceite.

Los Pactos de Convivencia: La separación de Buenos Aires de la Confederación no representaba la opinión unánime de la provincia, y un importante grupo de civiles y militares —partidarios del federalismo— dispuso derribar al gobierno, pero el intento fracasó en noviembre de 1854. Estos opositores fueron perseguidos y muchos debieron emigrar.

En Buenos Aires surgió un partido opositor, de tendencia federal, que bregaba por la unión de la provincia con el resto del país.

El órgano representativo de este partido fue el periódico «La Reforma Pacífica«, dirigido por Nicolás Calvo. De acuerdo con su título propiciaba una política conciliatoria, sobre la base de revisar la Constitución sancionada.

Los defensores de la política porteña, de carácter separatista y enemiga de Urquiza, contaban con el periódico «La Tribuna» dirigido por Carlos Gómez y en cuyas columnas también colaboraban Mitre, Sarmiento, Héctor Várela, el poeta Mármol y otros.

La «Reforma Pacífica» atacó a los oficialistas calificándolos de «pandilla» porque recorrían las calles en forma tumultuosa; de allí derivó el mote de pandilleros, con que fueron reconocidos los partidarios del gobierno de Buenos Aires. Por su parte, los últimos denominaron a los unionistas federales de chupandinos porque efectuaban frecuentes reuniones partidarias donde no escaseaba el vino.

Seguir Leyendo Esta Historia

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Federales, Nacionalistas y Autonomistas
La Interna Liberal Porteña, Nota de Ricardo De Titto, Historiador
Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869

En Buenos Aires se distinguen dos corrientes del liberalismo: una nueva generación que actúa a través de clubes, y los segregacionistas, que se impusieron.

En Buenos Aires, la cultura predominante es el liberalismo. La Confederación, liderada por Ur-quiza, logra cierta homogeneidad pero vive acosada por una crisis crónica determinada por carecer de fuentes tributarias importantes, la escasez de divisas y un funcionamiento económico basado en billetes sin respaldo, que las provincias rechazan.

La división se concretó con el alzamiento militar del 11 de septiembre de 1852, en rechazo al Acuerdo de San Nicolás.La élite porteña, sostenida por el comercio, las rentas aduaneras y la producción pecuaria (el lanar y los cueros), tiene un común denominador: el liberalismo y la denuncia de Urquiza como continuador del rosismo. No obstante, se debate entre dos proyectos políticos. La nueva generación liderada por Bartolomé Mitre y Adolfo Alsina -los referentes más destacados- se lanza a la formación de «clubes» políticos en su respaldo. Los bonaerenses, entretanto, en dos combates sucesivos derrotan los últimos intentos confederados y afirman su poder segregado.

En junio del 53 asumió la gobernación Pastor Obligado. Los debates durante la elaboración de la Carta Magna provincial -que, redactada por Dalmacio Vélez Sarsfield y Carlos Tejedor, se juró el 23 de mayo de 1854- delinea-
ron las posturas. Mitre lleva la voz cantante de una posición «nacionalista» que, si bien reafirma la secesión del Estado bonaerense, define esa circunstancia como transitoria y critica la visión alsinista por «ese patriotismo que viene a aumentar las dificultades de la situación en vez de disminuirlas; que viene a echar una astilla más en el incendio que puede devorarnos a todos […] Yo quisiera alejar las causas de la desunión e impedir que esta desgraciada familia se divida».

Mitre reconoce un «pacto anterior y superior a toda ley», la declaración de la Independencia de 1816, y concluye en la sesión del 4 de marzo que hay «una Nación preexistente, y esa Nación es nuestra patria, la patria de los argentinos». Los alsinistas, en cambio, fortalecen su posición autonómica y logran la adhesión de muchos de los antiguos rosistas, añorando, tal vez, aquellos años de la «feliz experiencia» rivadaviana, cuando se vivió de espaldas a los problemas de los «trece ranchos», como se llamaba despectivamente a las provincias del interior.

En el congreso constituyente del Estado de Buenos Aires triunfa la tendencia aislacionista impulsada por Alsina, Tejedor y los ex rosistas Anchorena y Torres. Rechazando la posición de Mitre, se proclama a Buenos Aires como un Estado con el libre ejercicio de su soberanía interior y exterior.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869

Conquista y Colonizacion Española en America España Conquista America

Etapa del Gobierno Rosista con la Confederación Argentina

Etapa del Gobierno Rosista con la Confederación Argentina

Juan Manuel de Rosas: La etapa rosista: En 1829 uno de los estancieros más poderosos de la provincia, Juan Manuel de Rosas, asumió la gobernación de Buenos, fue una de las figuras más controvertidas de nuestra historia.

Impuso durante sus gobiernos una política muy particular, que le permitió mantener los privilegios económicos de Buenos Aires frente a las provincias.

Inteligente, supo cómo postergar la unidad nacional. Encargado del manejo de las relaciones exteriores, defendió, ante las potencias extranjeras, la soberanía de las provincias.

Enfrentó, también, acciones del interior en su contra, las que finalmente desencadenaron su caída en 1852.

A partir de entonces y hasta su caída en 1852, retendrá el poder en forma autoritaria, persiguiendo duramente a sus opositores y censurando a la prensa, aunque contando con el apoyo de amplios sectores del pueblo y de las clases altas porteñas.

Los cuestionamientos mas importantes fueron: la navegación libre de los ríos, el control de la aduana y distribución de los ingresos por derechos de exportación e importación.

Durante el rosismo creció enormemente la actividad ganadera bonaerense, las exportaciones y algunas industrias del interior que fueron protegidas gracias a la Ley de Aduanas.

Rosas se opuso a la organización nacional y a la sanción de una constitución, porque ello hubiera significado el reparto de las rentas aduaneras al resto del país y la pérdida de la hegemonía porteña.

Conquista y Colonizacion Española en America España Conquista America

Etapa Anarquía Política en Argentina

Etapa Anarquía Política en Argentina

Grandes Desacuerdos Políticos: Unitarios y Federales: A partir de 1819, el fracaso de los intentos porteño y artiguista por conformar un Estado que sucediera al antiguo Virreinato dejó paso a las tendencias autonomistas desatadas por la Revolución. se fueron definiendo claramente dos tendencias políticas: los federales, partidarios de las autonomías provinciales, y los unitarios, partidarios del poder central de Buenos Aires.

Estas disputas políticas desembocaron en una larga guerra civil cuyo primer episodio fue la batalla de Cepeda en febrero de 1820, cuando los caudillos federales de Santa Fe, Estanislao López, y de Entre Ríos, Francisco Ramírez, derrocaron al directorio.

Las provincias nacieron inicialmente de las viejas intendencias coloniales y, luego, de los reclamos autónomos de las ciudades subordinadas dentro de las mismas intendencias. Entre 1810 y 1820, el gobierno central alentó la creación de nuevas provincias.

En 1813, el Segundo Triunvirato separó Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) de la intendencia de Córdoba En 1814, Posadas creó las provincias de Entre Ríos y Corrientes, separándolas de la intendencia de Buenos Aires, y dividió la intendencia de Salta de Tucumán, creando la provincia de Salta y la de Tucumán.

En 1818 se formó Santa Fe (separada de Buenos Aires); en 1820, Santiago del Estero; y en 1821, Catamarca (ambas separadas de Tucumán). También en 1820 se formó La Rioja (separada de Córdoba); y en 1834, Jujuy (separada de Salta).

Buenos Aires, la provincia más rica, que retendrá para sí las rentas de la Aduana y los negocios del puerto.

Conquista y Colonizacion Española en America España Conquista America