Bellas Historias de Vida

Aforismos de Belleza Nómade por Luis Raúl Calvo

Aforismos de «Belleza Nómade»

¤ La eternidad: ese instante que nos habita sólo una vez.

¤ Habíamos especulado tanto que perdimos el rumbo.

¤ No busques afuera a los demonios. Viven contigo.

¤ ¿La estupidez humana? Está ahí, al alcance de tu mano.

¤ No creas tanto en lo que dicen, cree más en lo que callan.

¤ Toqué fondo y me di cuenta que había más.

¤ Quien cree humanizar lo humanizado, deshumaniza.

¤ Cuando reconozco un punto en el desierto, ese punto lo cubre todo.

¤ La militancia de los muertos no ha dejado de respirar.

¤ Nada me restituye más que mis propias cavilaciones.

¤ Quien crea, algo de él está matando.

¤ En el hospicio la vida pasa, como si no pasara. Como a veces nos ocurre, fuera del hospicio.

¤ El dolor transforma el mundo en un gran desierto.

¤ Sueño, y ese gran esfuerzo me consume.

¤ La niebla esconde otra niebla. Como la vida.

¤ Nos han quitado casi todo, pero nos parece que conservamos todo.

¤ La poesía no es posesión de nada ni de nadie.

¤ El mar arrastra todo pero nos devuelve la memoria.

Luis Raúl Calvo
(Del libro Belleza Nómade, Ed. Generación Abierta,
Buenos Aires, 2007)

Información Sobre el Autor:

Nació –y vive-en Buenos Aires, Argentina en 1955. Poeta y ensayista. Autor y compositor de música, cantautor. Licenciado en Psicología. Dirige la revista cultural “Generación Abierta” (Letras-Arte- Educación), fundada en el año 1988 y que fuera” Declarada de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires” en el año 2000, por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Premio Puma de Plata 2009 otorgado por la Fundación Argentina para la Poesía, por la Dirección de la Revista “Generación Abierta”. Desde el año 1992 dirige el Café Literario “Antonio Aliberti”, en el Café Montserrat, espacio de Arte y Literatura que ha propiciado la participación de mas de 2000 escritores y 800 artistas plásticos de suma valía, del país y del exterior.

Desde el año 2007 co-conduce el programa “Generación Abierta en Radio”, por la Radio AM 1010 “Onda Latina”, de Buenos Aires. Poemas suyos han sido traducidos al inglés (por Flavia Cosma y Carmen Vasco), al francés (por Duilio Ferraro y Ana Romano), al portugués (por Antonio Miranda, Lourdes Sarmento y Patricia Tenorio), al rumano (por Flavia Cosma), al italiano (por Antonio Aliberti y Gladys Sica), al bengalí (por Mainak Adak) y al albanés por Baki Ymeri.

Ha recibido diversas distinciones y reconocimientos literarios. Forma parte del Inventario de Poetas en Lengua Española-segunda mitad del siglo XX- trabajo de investigación realizado conjuntamente por la Universidad Autónoma de Madrid con la Asociación Prometeo de Poesía, de España.

Obra publicada: En poesía:

“Tiempo dolorosamente resignado”(Ediciones “Generación Abierta”, Buenos Aires, 1989); “La anunciación de la partera” (Ediciones Correo Latino, Buenos Aires, 1992); “Calles asiáticas” (Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1996)); “Bajos fondos del alma” (Ediciones  “Generación Abierta”, Buenos Aires,2002); ”Belleza nómade” (Ediciones Generación Abierta, Buenos Aires, 2007); “Nimic pentru aici, nimic pentru dincolo”, Antología poética, en lengua rumana, con traducción de Flavia Cosma (Editorial Gens Latina, Rumania, 2009); “Nada por aquí, nada por allá”, Antología poética, en español (Ediciones Generación Abierta, Buenos Aires,2009); “Profane Uncertainties” (“Profana Incertidumbre”), Antología Poética, en lengua inglesa, con traducción de Flavia Cosma (Editorial Cervena Barva Press, Estados Unidos, 2010); “Breve Anthologie”, Antología poética, en edición bilingue francés-español, con traducción de Ana Romano (Editorial Harmattan, Francia, 2012); “A Outra Obscuridade” (Antología Poética) en edición bilingüe portugués-español, con traducción de Patricia Tenorio (Editorial “Sarau Das Letras”, Brasil, 2013); “Viata reala si alte poeme”/ ”Jeta reale dhe poema tjera” (Antología Poética) en edición bilingüe rumano-albanés, con traducción de Baki Ymeri (Amanda Edit Verlag, Rumania, 2015).

En Prosa:

“Poetas sobre Poetas”, ensayo, autores varios (La Luna Que, Buenos Aires, 2011)

Obra editada en música:

“¿Cuál es la verdad de lo vivido?”Canciones Urbanas, álbum musical con temas propios, letra y música, que incluye la musicalización del poema “¿Será verdad que cuando toca el sueño?” de Gustavo Adolfo Becquer. Grabado en el año 2011 en el estudio del músico Oscar Laiguera. Acompañante vocal: Noemí Magliocca, Este álbum musical fue incluido en -Les cahiers de Val-David Festival Notebooks Los cuadernos de Val-David 2009-2014 Anthologie breve (Cervená Barva Press, Somerville, Massachusetts, Estados Unidos, 2014).

Biografias de Vidas Ejemplares Humildad y Solidaridad Modelo de Vida

Biografías de Vidas Ejemplares
Modelos de Humildad y Solidaridad

«Y sólo cuando hayas alcanzado la cima de la montaña comenzarás a escalar.» KAHLIL GIBRAN


«Y sólo cuando hayas alcanzado la cima de la montaña comenzarás a escalar.»
KAHLIL GIBRAN

Modelo de Vida

TEMAS TRATADOS:

1-Biografia de la Madre Teresa de Calculta
2-Biografia del Dr. Esteban Maradona
3-Biografia de Yukio Seki (kamikaze japones)
4-Biogria de Madame Curie
5-Biografia de Irena Sendler
6-Biografia del Dr. Naki

VIDAS EJEMPLARES: La Humildad: Una persona humilde tiene no sólo una modesta aunque sólida conciencia de sus propios méritos, sino también de sus limitaciones. En el momento en que piensas que ya lo has visto todo o lo sabes todo («he estado allí, he hecho eso y lo otro…»), el universo se percata de tu arrogancia y te envía una gran dosis de humildad. Debes abandonar la idea de que no te queda nada por aprender. Los maestros zen saben muy bien que, incluso para ellos, nunca acaba el camino del aprendizaje.

La humildad es la lección que más duele, pues asociada a ella aparece siempre algún tipo de pérdida. Al universo le gusta mantener un cierto equilibrio en todo, de ahí que cuando un ego soberbio desconoce la cortesía y la paciencia, haga aparecer la humildad para que ese ego vuelva a pisar suelo firme. Aunque ese aguijonazo se siente a veces como una herida, se trata de un aviso muy importante para poder mantener tu equilibrio.
Algunas personas tienen tanto éxito en la vida que lo dan por supuesto y esperan que las cosas les sean favorables automáticamente. Cuando esto deriva en un ego descomunal que desprecia la paciencia y la cortesía, se engendra arrogancia. Entonces, la humildad se convierte en una necesidad para ese currículo vital. Eso es lo que le sucedió a Will.

Atractivo, atlético, de tez bronceada y mirada penetrante, Will parecía un modelo y se vestía como tal. Las cosas le iban muy bien y todo lo que se proponía lo conseguía de acuerdo con sus deseos. Gracias a su encanto, su inteligencia y su talento, su negocio funcionaba al máximo y el éxito se había convertido en una constante en su vida.

Cuando Will recibió una notificación judicial, supuso que todo se resolvería tan fácilmente como cualquier asunto de su vida y no se preocupó en absoluto por este hecho. Pero no fue así; aquella demanda judicial acabó llevando su empresa a la ruina. Después de varios meses trató de encontrar un trabajo, pero nadie le contrataba.

Su economía declinaba. Tenía que hacer frente a muchas deudas y, finalmente, no le quedó otra opción que declararse en quiebra. Will no podía comprender por qué la «magia» que rodeaba su vida había dejado de funcionar; después de siete años cu los que desempeñó varios trabajos mediocres, tuvo que enfrentarse a la lección de la humildad.

Cuando vino a verme, Will no podía comprender que a una persona tan «perfecta» como él le hubieran sobre venido tantos infortunios. Tenía que aprender que su talento era algo maravilloso, pero que quedaba oscurecido por su actitud arrogante. El miraba de modo condescendiente a las personas que no tenían sus dones —hablándoles de un modo paternalista, tratándoles de forma descortés y tomándolos por estúpidos y faltos de interés—, de ahí que su vida le condujera a la lección de la humildad. Con el tiempo, Will acabó comprendiendo por qué la vida le había mostrado la lección de la humildad con tantas e intensas lecciones. Al principio, eran lecciones difíciles para él, pero Will se hizo cargo de su situación y se comprometió a aprenderlas y así cambiar las circunstancias que le rodeaban.

Debemos estar orgullosos de lo que somos y de lo que conseguimos. Sin embargo, si descubres que alimentas secretos pensamientos de arrogancia y presunción, recuerda la lección de la humildad antes de que el universo lo haga por ti. Dolerá menos de esa forma.

Fuente Consultada: El Juego de la Vida Chérie Carter Scott

Reflejos Condicionados Experimentos de Pavlov e Investigaciones

Los Reflejos Condicionados
Experimentos de Pavlov Con Campanas y Perros

La capacidad y aparente voluntad de los animales de circo para realizar diversas tareas cuando se lo «ordena» su entrenador han sido utilizadas para fascinar a nuestros padres y abuelos.

Hoy en día todavía disfrutamos al ver las focas, los delfines e incluso las oreas realizar toda una serie de acrobacias en los acuarios grandes y públicos.

La cuestión que se plantea es la siguiente: ¿cómo es posible entrenar a los animales para que realicen estas interesantes y asombrosas tareas?

En 1904, el biólogo ruso Ivan Pavlov obtuvo el premio Nobel por sus investigaciones sobre la fisiología de la digestión, estudiada principalmente en perros.

Estas investigaciones lo llevaron al descubrimiento de los reflejos condicionados, que es en realidad por lo que hoy se lo recuerda.

En pocas palabras, Pavlov descubrió que si se toca una campana antes de dar de comer a un perro, el animal adquirirá el reflejo de salivar cuando oye la campana, incluso si no se le ofrece alimento a continuación.

Esta observación supuso la importante incorporación de un elemento psicológico en el estudio de los procesos fisiológicos.

BIOGRAFIA: IVÁN PETROVICH PAVLOV (1849-1936): Nació en Ryazan, aldea cercana a Moscú, el año 1849. En 1889 Pavlov demostró concluyentemente que el estímulo que excita la secreción estomacal es mediado por el sistema nervioso.

Pavlov intervino quirúrgicamente a un perro, aislando un pequeño repliegue de la mucosa estomacal, que comunicó con el exterior mediante una fístula.

A continuación seccionó el esófago, dándole salida al exterior con el propósito de que nada de la comida ingerida por el perro llegase hasta el estómago.

Pavlov puso de manifiesto con este experimento que la secreción estomacal comenzaba en el momento que el perro comenzaba a comer y se mantenía mientras comía, aunque nada le llegaba al estómago.

Ello probaba que el estímulo secretor estaba mediado por el sistema nervioso.

Paulatinamente fue notorio que ese mecanismo no explicaba las secreciones de diversas partes del tracto digestivo y de órganos asociados, distintos del estómago.

El papel de las hormonas fue demostrado en 1902 por W.M. Bayiiss y E.H.Starling.

Entre tanto, Pavlov se había consagrado al estudio de la naturaleza y funcionamiento del cerebro animal.

En su clásico experimento de hacer coincidir el sonido de una campana cada vez que se daba de comer a un perro, con el tiempo bastó el sonido de la campana para que el perro secretara abundante saliva, aunque no se le daba comida.

Demostró que un estímulo carente de significación en sí, es eficaz debido a una asociación fisiológica de los dos estímulos en los centros superiores del cerebro del perro. Se había creado el concepto del «reflejo condicionado».

El estudio de los reflejos condicionados llevó a Pavlov a la psiquiatría.

«Creo no precipitarme cuando digo que los experimentos relativos a las actividades nerviosas superiores de los animales nos van a ofrecer una información abundante respecto a la educación y la autoeducación en el ser humano.»
I. Pavlov, 1928

Pavlov había comenzado a estudiar el control de la digestión en perros, pero una observación casual modificó su interés. Notó que los perros salivaban antes de ver la comida, al escuchar el ruido de platos o al ver los delantales blancos de los investigadores.Entonces tuvo la idea de provocar respuestas reflejas, como la salivación, mediante estímulos no naturales.

Luego de presentar repetidamente la comida (estímulo «natural» o incondicionado) con una señal sonora (estímulo condicionado), pudo obtener la respuesta de salivación sólo con el sonido. Vio que los estímulos incondicionados podían ser, además, de naturaleza luminosa, mecánica (contacto), etc.

EL EXPERIMENTO DE PAVLOV: Pavlov no disponía de un sujeto de observación tan apropiado como otros colegas, pero contaba con un laboratorio y ayudantes para realizar la investigación e impulsar ideas.

Se dedicó a averiguar como los alimentos hacían fluir el jugo gástrico ¿Trabajaban por medio de sustancias químicas, de los nervios, o de qué? ¿El fluir de los líquidos era influido por lo que una persona comía, por el aspecto y sabor de los alimentos, por los pensamientos de la persona?.

Los médicos, advirtió Pávlov, necesitaban conocer las respuestas a estas preguntas, si querían que la gente fuese más sana, o aun salvarle la vida.

Y esto fue lo que hizo: anestesió a un perro, es decir, le dio cierta medicina que le impedía sentir dolor. Le practicó una abertura en la pared exterior del abdomen. Luego tomó una parte del estómago del animal e hizo un saquito con él.

El saquito conservaba todos los nervios y vasos sanguíneos que tenía el resto del estómago, pero en el grabado puede verse que los alimentos que entran en el estómago y salen de él no pueden llegar al saquito. Pávlov practicó en éste una abertura que se comunicaba con el agujero de la pared abdominal.

Luego alimentó al perro. En cuanto la comida le llegaba a la boca, el jugo gástrico comenzaba a, caerle en el estómago. Parte de él también cayó en el saquito, y el hombre de ciencia lo recogió en una botellita, a través de la abertura de la pared abdominal.

Este experimento fue una prueba más de que los propios alimentos son los que inician su digestión. Pávlov demostró que la presencia de los alimentos en la boca provoca impulsos nerviosos que llegan al cerebro y luego a las células del estómago, que entonces secreta los jugos.

Cuando cortó el nervio vago, que trasmite los impulsos del cerebro al estómago, observó que, aunque las fauces del perro estuviesen repletas de alimentos, el estómago no secretaba sus jugos.

Así como no hace falta pensar para respirar, tampoco hay que pensar para digerir. Se puede beber un vaso de leche caliente antes de acostarse, y habrá sido digerida mucho antes de que llegue la mañana. Es digerida mientras uno duerme.

A semejante actividad del cuerpo, que atañe a determinados nervios y se realiza automáticamente, la llamamos refleja. Cuando el alimento entra en la boca, un impulso nervioso se dirige al bulbo.

Luego es «reflejado» por los nervios hacia el estómago. Cuando el impulso llega a éste, los músculos se contraen y las células secretan sus jugos. La digestión ha comenzado, física y químicamente.

Pávlov también demostró que la vista y el olor de los alimentos (y hasta el pensar en ellos) pueden iniciar los reflejos y las secreciones estomacales. Cuando se piensa en un jugoso y grueso pedazo de carne asada, se suele decir:»Se  me hace agua la boca».

Perros y campanas: Todos los animales muestran salivación cuando tienen hambre y cuando se les pone ante la vista o ante el olfato su alimento favorito. Este es un reflejo natural cuyo objetivo es el de facilitar todo el proceso del consumo y la digestión del alimento.

Pavlov trabajó inicialmente con perros para determinar la calidad y la cantidad de su salivación en función de la preparación de los alimentos para una digestión efectiva.

Pavlov observó que si tocaba una campana muchas veces inmediatamente antes de que el perro viera la comida, el sonido de la campana de manera aislada (sin la vista de la comida) inducía un incremento de la salivación. La campana ponía en marcha el sistema digestivo fisiológico.

Este proceso también tiene lugar en las personas y en referencia a todo tipo de alimentos y todo tipo de sonidos.

El condicionamiento es más adecuado cuando el estímulo no condicionado (la vista o el olor del alimento) aparece casi simultáneamente al estímulo condicionado (el sonido de la campana), y también cuando ambos estímulos son convincentes e intensos (un trozo de carne grande y jugoso, y un sonido intenso de campana

El reflejo condicionado tiene lugar en ciertas situaciones especifica cuando lo que denominamos un estímulo indiferente, aparece combinado con un estímulo concreto que, generalmente, da lugar a una respuesta específica.

Tras la repetición de esta acción en varias ocasiones, el estímulo indiferente adquiere la capacidad de inducir por sí mismo la respuesta específica. Es el estímulo condicionado el que causa el reflejo, mientras que el estímulo indiferente provoca la respuesta condicionada.

Para la preservación del reflejo es necesario completar la asociación; si la campana suena una y otra vez pero ello no se continúa con la aparición de la carne, es menos probable que se produzca la respuesta.

Por lo tanto:
• El alimento es un estímulo no condicionado.
• La salivación en respuesta al alimento es un reflejo no condicionado.
• El sonido de la campana es el estímulo condicionado.
• La salivación provocada por el estímulo del sonido de la campana es el reflejo condicionado.

La respuesta condicionada puede ser la estimulación y el incremento de la probabilidad de un comportamiento, o bien del comportamiento opuesto para intentar inhibir el comportamiento inicial. Los resultados son claros y de sentido común: la intensidad del condicionamiento aumenta con cada ensayo, pero cada ensayo añade menos refuerzo que el ensayo anterior. Dicho de otra manera, al cabo de un cierto tiempo disminuye el poder de refuerzo.

El repertorio de reflejos incondicionados es de gran valor adaptativo. Estos son innatos, heredados, como el reflejo de prensión, que hace que los bebés primates cierren fuertemente los dedos alrededor de un objeto que está próximo a su mano.

Pero también el ser humano cuenta con una gran cantidad de reflejos condicionados, sobre la base de los innatos. La palabra fitología proviene del griego ethos, cuyo significado es costumbre, hábito.

Darwin fue uno de los primeros etólogos. En 1872 publicó el libro llamado La expresión de las emociones en el hombre y los animales, y fue el primero en introducir el punto de vista comparado en el estudio del comportamiento.

Ya en el siglo XX, Heinroth y Whitman, buscando caracteres útiles para clasificar a ánades y palomas, encontraron que los comportamientos innatos podían considerarse del mismo modo que los caracteres morfológicos.

Supersticiones condicionadas Hay una historia famosa que ilustra lo que los psicólogos han denominado «comportamiento supersticioso». Un psicólogo animal tenía el laboratorio lleno de palomas. Las palomas demostraron que podían reconocer y discriminar diferentes formas y colores, y se habían acostumbrado a la vieja rutina de «comida por respuesta correcta».

a) Un fin de semana el investigador volvió a casa pero olvidó apagar los alimentadores automáticos de una fila de palomas, de manera que al cabo de una hora y media la máquina expulsó una sabrosa relación de alimento.

Naturalmente, los pájaros consideraron que estaban siendo recompensados por lo que hacían y, así, cada treinta minutos repetían el mismo comportamiento y recibían la misma recompensa.

Casi todos los pájaros se sentían preparados para conseguirlo. Algunos se daban con el pico en la jaula, otros levantaban las alas, otros hacían piruetas en el fondo de la jaula y, por último, otros emitían arrullos de agradecimiento.

La comida aparecía de manera automática, pero las palomas habían «visto elementos de conexión» y vínculos de tipo causal con su comportamiento, y suponían que estaban recibiendo la recompensa por ello.

b) En otro famoso estudio realizado sobre niños de tres a seis años, los investigadores colocaron una caja de plástico en cuyo interior introdujeron canicas y un payaso mecánico llamado Bobo que tenía el tamaño de un niño.

Al comienzo del experimento a cada niño se le permitió que eligiera un juguete pequeño que deseara ganar. Después, estos juguetes fueron introducidos en la caja de Bobo y a los niños se les dijo que de vez en cuando el payaso ofrecería una canica que el niño debería colocar en la caja de plástico.

Cuando consiguieran un número suficiente de canicas, ganarían su juguete favorito. Bobo estaba programado para ofrecer las canicas en momentos concretos, con independencia del comportamiento del niño. Se observó a los niños a través de un espejo transparente durante una sesión de ocho minutos al día, a lo largo de seis días.

Los resultados demostraron que el 75 por 100 de los niños desarrolló una respuesta supersticiosa de carácter distintivo.

Algunos niños se ponían enfrente de Bobo y le hacían muecas; otros tocaban su cara o su nariz, y otros meneaban o contorneaban sus caderas. Una niña sonreía a Bobo y otra besaba su nariz.

En todos los casos los niños repitieron estos comportamientos en todas las sesiones.

Todos creían que era su comportamiento lo que hacía que Bobo les diera canicas. Habían sido condicionados mediante el método clásico.

También hubo experiencias en bares en donde se escuchaba música alemana o música francesa, y se llegó a concluir que en los días de música francesa la venta de vino francés era mas del 70% y en los días de música alemana el vino vendido en una gran mayoría era alemán.

PARA SABER MAS…
1904: PAVLOV GANA EL PREMIO NOBEL:
Cuando ganó el Premio Nobel en 1904, Iván Pavlov acababa de iniciar los experimentos conductistas que hicieron famoso su apellido. Los perros que habían aprendido a asociar la comida con el sonido de una campana, salivaban cuando la oían. Una respuesta aprendida que el fisiólogo ruso denominó «reflejo condicionado». Pero al otorgarle el premio, el comité del Nobel reconoció sus años de investigación sobre las glándulas digestivas, que había comenzado en 1890.

Otros, investigando en este campo, habían experimentado con perros vivos, fabricando un bozal quirúrgico para observar el estómago, una operación querequería la separación de los nervios. Cuando Pavlov pensó que el sistema nervioso regulaba la digestión, un corte tan cruento (y finalmente mortal) comprometió estos experimentos. Equipó el primer quirófano para animales e inventó el «bozal Pavlov», que permitía la observación pero dejaba los nervios y la salud de los perros intactos. También descubrió métodos para recoger saliva, sacarla a través de la quijada y hacerla caer a través de un agujero en la garganta.

Estos métodos, todavía en uso, permitieron a Pavlov controlar «la fábrica química» desde la boca hasta el estómago. Descubrió que el gusto de la comida excitaba la producción de los jugos gástricos y pancreáticos y que la composición de la saliva variaba de acuerdo con la sustancia ingerida.

Sus descubrimientos demostraron que el sistema nervioso ejercía un amplio control sobre la digestión, contra la creencia de su funcionamiento autónomo mantenida hasta 1902. Entonces, William Bayliss y Ernest Starling se percataron de que las hormonas realizaban algunas funciones digestivas sin la colaboración de los nervios.

La adhesión de Pavlov a su doctrina era tan férrea que se enemistó con Bayliss y Starling durante años. Finalmente, acercaron sus posiciones al modificar parcialmente su propia opinión.

Mientras tanto, Pavlov descubrió otro uso para su artilugio de medir saliva: el estudio del comportamiento animal y, por extensión, del humano.

Fuente Consultada:
De la Cabeza a los Pies de Alex Novikov
Cincuenta Cosas de Psicología Que Hay que Saber Adrián Furnham.

Los libros mas importantes de la historia Que cambiaron el mundo

LISTA DE LIBROS DESTACADOS DE LA HISTORIA

libros destacados de la historia

San Agustín (335-430), De Civitate Dei; 1467. (La ciudad de Dios, Barcelona, Folio,1999). San Agustín, obispo de Hipona (África), reacciona ante el declive del Imperio romano con la tesis de que debería ser sustituido por un Estado teocrático impuesto por la Iglesia cristiana. Describe el curso de la historia como la lucha entre dos ciudades, la civitas coelestis (ciudad celeste) animada por el amor de Dios y la civitas terrena (ciudad terrena) determinada por el hombre; Estas dos están entrelazadas en la sociedad, pero la historia puede interpretarse como el cumplimiento de la voluntad de Dios de salvar a los hombres mediante la gracia. Así, San Agustín se convierte en el fundador de la Filosofía de la Historia, que confiere al curso histórico un sentido y una meta.

Justiniano (482-565), Institutiones o Codex Iustinianum, 1468. Gran compendio, de este emperador de Oriente, del Derecho romano que influyó en el desarrollo del derecho en toda Europa.

Claudio Ptolomeo (muere hacia el 161 d. C.), Cosmographia, 1477. Síntesis de la cosmología geocéntrica (la Tierra como centro del universo) que determinó la concepción del mundo entre los siglos II y XVII de nuestra era. Sus datos falsos sobre la extensión de Asia motivaron los viajes de Colón.

Euclides (s. ni a. C.), Elementa Geometrica, 1483. El manual de matemáticas más antiguo del mundo. Hoy, todavía útil.

Santo Tomás de Aquino (1225-1274), Summa Theologiae, 1485. (Suma teológica, Universidad de Valencia, 2000.)Síntesis de la filosofía aristotélica y de la teología cristiana. El tratado filosófico más importante de la Edad Media.

Galeno (129-199), Opera, 1490. Libro fundamental de medicina hasta la Edad Moderna. Trata de la patología humoral o la doctrina de la mezcla de los humores corporales que influyó también en la literatura y en el teatro.

Plinio el Viejo (23-79), Naturalis Historia, Venecia, 1496. (Historia natural, Madrid, Cátedra, 2002.) Enciclopedia de la ciencia de la Antigüedad. Cita más de cuatrocientas fuentes griegas y romanas. Abarca todas las áreas del saber, de la física a la literatura pasando por la agronomía, y de la geografía a la filosofía pasando por la medicina. Fue el libro de consulta más importante de la Edad Media.

Herodoto (485425), Historias, 1502. (Historia, Madrid, Gredos, 2000.) Padre de la historiografía. Describe la invasión de Grecia por los persas entre los años 49Oy479 a. C.

Tomás Moro (1478-1535), Utopia, Leiden, 1516. (Utopía, Madrid, Alianza, 1998.)Relato ficticio acerca de Utopía, el Estado ideal comunista en el que se realizan los ideales de educación humanista de Moro y modelo de todas las demás utopías.

Martín Lutero (1483-1546), El Nuevo Testamento, traducción alemana de 1522, El Antiguo Testamento, 1534.El libro más importante de la literatura alemana. Se convirtió en el punto de partida del desarrollo del alto alemán como lengua común de los alemanes y unificó su espacio cultural. Marcó la retórica de los sermones eclesiásticos, dio unidad al estilo alemán y le dotó de un tesoro común de expresiones, metáforas y giros que calaron profundamente. El alemán de Lutero es tan plástico y expresivo que las traducciones posteriores de la Biblia dejan mucho que desear.

Baldassare Castiglione (1478-1529), II Cortegiano, 1528. (El cortesano, Madrid, Cátedra, 1994.)Guía de comportamiento para el cortesano ideal. Libro clásico que marca el estilo de comportamiento cortesano y las formas de trato aristocráticas de las cortes europeas.

Nicolás Maquiavelo (1496-1527), El Príncipe, 1532. (El Príncipe, Madrid, Espasa, 2002.) Fundamentación de la doctrina de la razón de Estado. La política es considerada desde el punto de vista científico-técnico y ya no desde una perspectiva moral. Glorificación del carisma personal como «virtúd» , como una especie de fuerza energética del príncipe combinada con las cualidades que definen al león y al zorro, esto es, la valentía y la astucia.

Juan Calvino (1509-1564), Christianae Religionis Institutio, Basilea, 1536. (Sumario de la institución de la religión cristiana, Terrassa, Che, 1991.) El libro más importante de la Reforma. En él es fundamental la concepción agustiniana del poder absoluto de Dios y el derecho del hombre a resistirse a los poderes terrenos, que son solamente instrumentos de Dios, cuando atentan contra la voluntad divina. Calvino también explica su doctrina de la predestinación (Dios elige, desde la Creación, a los destinados a salvarse) e introduce un listado de obligaciones en una vida de trabajo. Su influencia se extendió por los Países Bajos, Inglaterra, Escocia y América, y fue un factor determinante en el desarrollo de los movimientos democráticos.

Nicolás Copérnico (1473-1543), De reuolutioni bus orbium coeletium libri VI, 1543. (Sobre las revoluciones de las orbes celestes, Barcelona, Altaya, 1994.) Da la puntilla a la concepción geocéntrica del universo y explica los movimientos celestes Observables afirmando que la Tierra gira alrededor del Sol, y éste alrededor de sí mismo. En 1616 la Iglesia lo incluyó en el índice de libros prohibidos.

The Book of Common Prayer 1549.Primer libro de oraciones escrito en lengua vernácula y utilizado tanto por el clero como por los legos. Este libro fijó la liturgia anglicana, por lo que sus giros calaron en la lengua inglesa. Es el libro más importante después de la Biblia.

Index Librorum Prohibitorum, 1559.Lista de los libros prohibidos que, según el Papa, ponían en peligro la fe o la moral. El índice incluía libros heréticos, Biblias protestantes, todos los escritos sobre la liturgia y los dogmas que no contaban con la autorización del Papa, los llamados libros inmorales y obscenos, así como todas las publicaciones cuya ideología se consideraba inconveniente. El último índice fue publicado entre 1948 y 1962 y contenía seis mil títulos. Conservó su validez hasta 1966.

Giorgio Vasari (1511-1574), Le Vite depiuExcellentiPittoui, Scultori e Architettori, 1568. (La vida de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos, Barcelona, Océano, 2000.) Fuente valiosísima para nuestro conocimiento del Renacimiento —concepto que se utilizó por vez primera precisamente en este libro—; su estilo es vivo y está lleno de anécdotas.

Andrea Palladio (1508-1580), 1quattro Libri della Architettura, 1570. (Los cuatro libros de la arquitectura, Barcelona, Alta Fulla, 1993.) De entre todos los manuales, el de Palladio es el que más se inspiró en la arquitectura clásica romana. Influyó especialmente en la arquitectura inglesa y norteamericana (por ejemplo, en «La Casa Blanca», e inauguró el «estilo pafladiano».

Michel de Montaigne (1533-1592), Les Essais, 1580. (Ensayos, Barcelona, Altaya, 1994.) Con este libro Montaigne crea el género del ensayo personal, en el que sólo se vierten ideas y experiencias totalmente propias. Obra cumbre del escepticismo, influyó fuertemente en la literatura.

TheHoly Bible o The authorized Version o King James Bible; 1611. Biblia inglesa, resultado de una conferencia eclesiástica convocada por Jacobo 1° de Inglaterra. «La única obra maestra de la literatura escrita por una comisión. De cada inglés que había leído a Sidney o a Spenser o que había asistido una representación de Shakespeare en el Teatro del Globo, había cientos que habían leído o escuchado con mayor atención la. Biblia en tanto que Palabra de Dios. La influencia de la lectura de este libro en el carácter, la imaginación y la inteligencia del país durante casi trescientos años fue mayor que cualquier otro movimiento literario» (Trevelyan).

Francis Bacón (1561-1626), Instauration Magna, 1620. (El avance del saber, Madrid, Alianza, 1988.) Propuesta de dotar de nuevos fundamentos empíricos a la ciencia de la naturaleza, el libro contiene una clasificación de las disciplinas científicas, el programa de un nuevo método científico, una revisión de la lógica aristotélica y un bosquejo de futuras investigaciones. Asimismo, ofrece hipótesis para avanzar en la investigación y reclama una mayor organización científica. Bacón dice adiós al conjunto de la tradición especulativa y exige que la ciencia se base únicamente en la experimentación. La influencia de Bacón en la ciencia es incalculable —la Enciclopedia francesa está dedicada a él—. Durante la Revolución francesa, la Convención Nacional sufraga la edición de su obra.

Galileo Galilei (1564-1642), Dialogo süpra iDueMassimi Sistemi del Mondo, Tolemaico e Copernicano, Florencia, 1632. (Diálogo sobre los dos sistemas del mundo ptolomaico y copernicano, Madrid, Alianza, 1995.) Diálogo entre un radical, un conservador y un agnóstico sobre los nuevos descubrimientos astronómicos. Ensalza el pensamiento copernicano y se burla de la estrechez de miras de los ignorantes que defienden viejas teorías. A raíz de la publicación de este libro, Copérnico fue convocado en Roma por el tribunal de la Inquisición y fue obligado a retractarse de todo cuanto había afirmado en él. El libro permaneció en el Indice de libros prohibidos hasta 1828. Finalmente, en 1992 el papa consideró injustificada la condena de Galileo.

René Descartes (1596-1650), Discours de la méthode, 1637. (Discurso del método, Madrid, Alba, 1999.) Fundamentación de la ciencia en los primeros principios, 1. Autoevidencia de la conciencia (Cogito ergo sum). 2. Desarrollo de la verdad desde la conciencia finita del hombre a la conciencia infinita. 3. Reducción del mundo material a sus dos atributos, extensión y movimiento. Este libro constituye la base de la filosofía moderna.

Thomas Hobbes (1588-1679), Leviathan, 1651. (Leviatán, Madrid, Alianza, 1996.) Texto político que explica y legítima el Estado absolutista a partir del contrato social por el que los individuos, para defenderse mutuamente, ceden al Estado el monopolio del poder. Al mismo tiempo, la conciencia moral es rebajada a la categoría de asunto privado. Esta es la respuesta de Hobbes a la experiencia de la guerra civil, en la que cada individuo cree tener el monopolio de la moral y tacha al enemigo de criminal. El libro ha conservado hasta hoy su actualidad.

Blaise Pascal (1623-1662), Pensées, 1670. (Pensamientos, Madrid, Cátedra, 1998.) Pascal era seguidor de los jansenistas de Port Royal, que afirmaban que la naturaleza humana era perversa y que el hombre necesitaba de la gracia divina. Partiendo de estas ideas, Pascal transformó el escepticismo racional sobre el cristianismo en un escepticismo sobre la razón, logrando penetrar en lo más profundo del alma humana: «El corazón tiene su lógica, que la lógica no conoce».

Baruch Spinoza (1632-1677), Tractatus Theologi co-Politicus, 1670. (Tratado teológico político, Barcelona, Planeta, 1996.) Defensa de un Estado capaz de garantizar la justicia, la tolerancia y las libertades de pensamiento y de expresión. Fundamentación de los derechos naturales del hombre y defensa de la separación de religión y filosofía. A consecuencia de sus ideas, Spinoza, descendiente de judíos españoles afincados en Holanda, fue excluido de la comunidad judía de Amsterdam.

John Bunyan (1628-1688), Pilgrim’s Progress, 1678. (El progreso del peregrino, México, 1954.) El libro más conocido del puritanismo. Es una visión alegórica de la peregrinación del cristiano por una vida llena de tentaciones y de extravíos. Este libro, galería de caracteres tipo retratados con gran plasticidad y de un radicalismo social subliminal, se hizo muy popular y fue traducido a ciento cuarenta y siete lenguas. Es una obra capital de la mentalidad puritana.

Sir Isaac Newton (1643-1727), Naturalis philosophiae principia mathematica, 1687. (Principios matemáticos de la filosofía natural, Barcelona, Altaya, 1094. Teoría que demuestra que todos los fenómenos del Sistema Solar pueden deducirse y predecirse a partir de las leyes de la dinámica y de la gravitación. Los Principia son considerados como la obra más importante de la historia de la ciencia natural. Constituyen una síntesis racional que integra todos los conocimientos de la época y que ofrece a la humanidad una nueva imagen del mundo en la que el poder divino es sustituido por las leyes de la causalidad y de la mecánica.

John Locke (1632-1704), Two Treatises on Government, 1690. (Dos ensayos sobre el gobierno civil, Madrid, Espasa, 1993.) La «carta magna» del liberalismo, en la que Locke fundamenta la división de poderes en la necesidad de que los gobernados aprueben la acción de su gobierno. De ahí que éste no pueda ejercer el poder de forma absoluta, sino que ha de ser controlado. El libro más influyente en el desarrollo de la democracia y del parlamentarismo.

Giambattista Vico (1668-1744), Principios de una ciencia nueva sobre la naturaleza común de las naciones, 1725. (Madrid, Aguilar, 1960.) Fundamentación de las modernas ciencias históricas en la idea de que la historia es el producto de la acción humana y de que los hombres comprendemos mucho mejor los motivos de nuestra acción que las leyes de una naturaleza que nos es extraña. De ahí la pretensión de cientificidad que reclama la Historia. Vico establece un paralelismo entre los ciclos individuales y los históricos, ambos están dotados de las mismas fases evolutivas que son la juventud, la madurez y la vejez de las culturas. De este modo, Vico descubre la importancia del lenguaje, los mitos y la cultura, inspira a Goethe y a Herder y se perfila como un predecesor de Spengler.

Albrecht von Haller (1708-1777), Los Alpes, 1732. Este libro de poemas descubre la sublimidad del mundo de las montañas, que hasta entonces sólo había suscitado rechazo y aversión. El libro inauguró nuevos ámbitos de experiencia y abrió las puertas de par en par al turismo.

Carlos de Linneo (1707-1778), Systema Naturae, 1735. Fundamentación de la botánica y de la zoología modernas mediante una clasificación sistemática del mundo vegetal y animal en géneros y especies. Linneo establece la nomenclatura latina que sigue utilizándose hasta hoy mismo y en la que cada planta y cada animal tienen dos nombres: el primero de ellos designa el género, que incluye todas las especies emparentadas entre sí, y el segundo nombre designa la especie. Así, por ejemplo, los leones y los tigres son félidos, por eso sus nombres son Felis leo y Felis tigris.

Enciclopedia de Dideroty D’Alembert, 17 volúmenes, 1751-1765. Obra cumbre de la Ilustración europea que contribuyó al descrédito del Antiguo Régimen.

François Marie Arouet de Voltaire (1694-1778), Ensayo sobre las costumbres, 1756. (Buenos Aires, Hachette, 1995.) En esta obra Voltaire inventa al mismo tiempo la Historia de la cultura y la Filosofía de la historia (después de San Agustín), y describe la historia universal como un progreso dirigido hacia la Ilustración al que puede contribuir toda nación.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), Del contrato social, 1762. (Madrid, Alianza, 1980.) Apasionada defensa de un retorno a la naturaleza y a la igualdad natural entre los hombres y protesta contra las barreras artificiales que la sociedad levanta entre los seres humanos, a quienes les une una simpatía natural. En virtud de su retórica igualitarista, el libro se convirtió en la Biblia de los radicales durante la Revolución francesa.

Johann Joachim Winckelmann (1717-1772), Historia del arte en la Antigüedad, 1764. (Barcelona, Folio, 1999.) Con este libro, el autor determinó la visión europea de la «noble sencillez y la serena grandeza» del arte griego, que perduró hasta que fue tambaleada por el descubrimiento del elemento »dionisiaco» del arte griego por parte de Nietzsche.

Johann Gottfried Herder (1744-1803), Tratado sobre el origen del lenguaje, 1772. Herder aplicó la idea de evolución al lenguaje e impulsó el desarrollo de la lingüística como comparación entre lenguas y culturas, con la esperanza de esclarecer el funcionamiento del entendimiento humano. Sus ideas impulsaron a los pueblos de Europa central y de Europa del Este a la búsqueda de su identidad nacional, condujo tanto al desarrollo dela filología como al «chauvinismo» lingüístico.

Adam Smith (1723-1790), The Wealth of Nations, 1776. (La riqueza de las naciones, Madrid, Alianza, 1999.) La primera obra sobre economía política clásica y la más significativa. Smith considera que la competencia, en tanto que fuente de la división del trabajo, es el motor del aumento de la productividad y del progreso económico. Según el autor, este progreso resulta obstaculizado cuando el Estado protege con sus intervenciones a determinados grupos sociales. Por el contrario, en una situación de libre desarrollo de las fuerzas económicas, una mano invisible hace que la persecución del interés particular redunde en el bienestar de todos.. Biblia del liberalismo, fue considerado por los socialistas como un engaño y como el ejemplo más claro de mistificación ideológica.

Immanuel Kant (1724-1804), Crítica de la razón pura, 1781. (Madrid, Alfaguara, 1998.) Kant explica el conocimiento como el producto de la cooperación entre el mundo externo, objeto de la experiencia, y la facultad de síntesis del entendimiento a priori (independiente de la experiencia), de tal modo que el mundo empírico-sensible posibilita el ejercicio de la función sintética del entendimiento, pero es éste el que prescribe a la experiencia su modo de manifestación. Con el denominado «giro copernicano», Kant inauguró una nueva época en la Historia de la Filosofía, y desde entonces en ella se habla de una etapa «precrítica» y de una etapa «poscrítica».

Edmund Burke (1729-1797), Reflections on the Revolution in France, 1790. (Reflexiones de la Revolución Francesa, Madrid, Rialp, 1989.) En forma de carta dirigida a un gentleman residente en París, Burke presenta la sociedad como un ecosistema al que las revoluciones han llevado al caos y a la tiranía. El autor advierte contra la idea de que los fines puedan justificar los medios. Burke ya no concibe las constituciones como contratos sociales de base iusnaturalista, sino como un contrato generacional entre los muertos, los vivos y los todavía no nacidos. Este contrato funda una tradición que no debe ser rota por constituciones abstractas y artificiales.

Thomas Paine (1737-1809), The Ptights of Man, 1971. (Los derechos del hombre Universidad de León, 1999.) Concebido como respuesta a Burke, es una defensa de la Revolución francesa. Sirviéndose de un lenguaje de fácil comprensión constituye una defensa de los derechos humanos. Exige la supresión de la monarquía y de la aristocracia, la construcción de un sistema educativo estatal y una redistribución de la riqueza mediante la introducción de impuestos progresivos. El libro tuvo un fuerte eco que condujo a la fundación de asociaciones radicales en toda Gran Bretaña.

Mary Wollstonecraft (1759-1797), A Vindication of the Faights of Woman, 1792. (Vindicación de los derechos de la mujer Madrid, Cátedra, 1994.) Compañera del filósofo Godwin y madre de la escritora Mary Shelley—autora de Frankenstein—, la autora reivindicaba una educación común para los dos sexos como condición de la igualdad en la pareja y denunciaba la reducción de la mujer al papel de objeto sexual, de ama de casa y de madre. Wollstonecraft se convertía con este libro en una de las fundadoras del movimiento de las mujeres.

Thomas Malthus (1766-1834), An Essay on the Principie of Population, 1798. (Ensayo sobre el principio de la población, Madrid, Akal, 1990.) Este libro fue concebido como respuesta al optimismo de Godwin. Malthus argumentaba que toda mejora de las condiciones de vida conducía al aumento de la población, pero que este aumento reducía sus posibilidades de mejora. Según Malthus, la población aumentaba siempre más rápidamente que los medios de subsistencia. De este modo, aunque la pobreza pudiese remediarse, jamás podría erradicarse definitivamente. El libro sembró el desconcierto entre los reformistas, las capas más desfavorecidas de la población fueron acusadas de reproducirse desenfrenadamente y se fundaron asociaciones para el control de la natalidad. Además, inspiró en Darwin la idea de que la selección natural era el. resultado de la constante presión demográfica en el límite de. las posibilidades de subsistencia.

Georg Friedrich Wilhelm Hegel (1770-1831), Phünomenologie des Grisles, 1807. (Fenomenología del espíritu, Madrid, FCE, 1981.) Interpretación de la historia universal como un proceso dialéctico de progresiva autoconciencia del «espíritu» (geist). Los estadios de este proceso están determinados por las relaciones de la conciencia con la realidad, espíritu subjetivo (psicología), espíritu objetivo (moral, política), espíritu absoluto (arte, religión, filosofía, lógica). Situado al final de este proceso, el «Sistema hegeliano» consiste precisamente en el despliegue de estos estadios. Esta concepción, que presenta la historia como el producto de la dialéctica entre tesis, antítesis y síntesis, fue el punto de partida de los enfrentamientos ideológicos entre la izquierda y la derecha durante los siglos XIX y XX (se habla de la derecha y de la izquierda hegelianas).

Walter Scott (1771-1832), Waverley, 1814. (Las aventuras del joven Waverley, Barcelona, Ballesteros, 1958.) Waverley es la primera de una larga serie de novelas que se convirtieron en el modelo de la novela histórica. En ellas, Scott hacía que un héroe ficticio se encontrase con personajes históricos en un escenario histórico —en este caso se trata de la sublevación de los jacobitas de Bonnie Prince Charlie en Tierras Altas de Escocia alrededor de 1740—. Este esquema fue imitado por novelas como El último mohicano de James Fenimore Cooper, Notre-Dame de París de Víctor Hugo, Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas y Guerra y paz de León Tolstoi.

Franz Bopp (1791-1867), De la morfología del sánscrito comparada con la del griego, el latín, el persa y el alemán, 1816. El autor descubre las relaciones de parentesco entre las distintas lenguas de la familia «indoeuropea» y funda así la morfología comparada.

Jacob Grimm (1785-1863), Gramática alemana, 1819-1837.Basándose en Bopp, Grimm explica las diferencias entre las lenguas germanscas y el resto de lenguas indoeuropeas, descubre las leyes de apofonía en la conjugación de los verbos fuertes y formula la «ley de Grimm» de la alteración fonética, que es la diferencia principal entre el alto alemán y el resto de lenguas germánicas (por ejemplo, Water-Wasser).

Leopold von Ranke (1795-1886), Crítica de la historiografía moderna, 1824. Leipzig, Berlin, G. Reimer (la edición original de la obra incluía también Historias de los pueblos latinos y germánicos). Fundamentación y explicación de las normas por las que ha de regirse la historiografía crítica, es decir, una historiografía que no se base en los modelos establecidos sino que se remonte a las fuentes y las verifique con exactitud. Ranke se mega a presentarse como maestro o como educador; su único interés es mostrar «el pasado tal como fue». De este modo se convierte en el fundador de la ciencia histórica.

Auguste Comte (1798-1857), Cours dePhilosop hiepositi ve, 6 volúmenes, 1835-1842. (Curso de filosofia positiva, Madrid, Magisterio Español, 1987.) Teoría evolucionista de la ciencia de corte hegeliano, según la cual el espíritu humano recorre tres fases: la fase teológica, que ve la presencia de la divinidad tras todo cuanto existe; la fase metafísica, que reduce la realidad a las ideas; la fase de la ciencia «positiva», que ya no pregunta por los fines y los orígenes de la realidad, sino por sus causas, sus leyes y sus relaciones. La ciencia está ordenada jerárquicamente, y en la cúspide de esta jerarquía se halla la sociología, de la que Comte es fundador. Por otra parte, Comte establece una correspondencia entre estas tres fases y los distintos tipos de sociedad, de forma que a la fase «positiva» le corresponde la sociedad industrial. Esta concepción puso en circulación el concepto de «positivismo> (limitación del conocimiento a los hechos demostrables científicamente) y estableció las bases de la fe en la ciencia de los siglos XIX y XX. En la década de 1960 tuvo lugar la «Disputa del positivismo» sobre la metodología correcta de la sociología, disputa que enfrentaba a los neomarxistas de la Escuela de Francfort y a los representantes «positivistas» del Racionalismo crítico (Albert, Popper).

Karlvon Clausewitz (1780-1831), Delaguerra, 1832-1834. (Madrid, Ministerio de Defensa, 1998.) El autor subordina la guerra a la política («La guerra es la continuación de la política por otros medios», afirma Clausewitz), subraya el papel fundamental de la moral y de la disciplina en la guerra, define la estrategia como la alternancia incesante de ataque y defensa y rechaza cualquier plan de batalla inamovible. Clausewitz participó en casi todas las guerras contra Napoleón, colaboró en la reforma del Ejército prusiano y creó la Academia Militar de Berlín.

Rowland Hill (1795-1879), Post Office Reform; Its Imp ortance and Practicahility, 1837. Propuesta de racionalización del correo inglés basada en cinco principios, introducción de sellos postales, introducción de sobres, pago por anticipado de los portes, tarifa según peso y portes idénticos para las mismas distancias. Tras ser sometidas a prueba por una comisión real, las propuestas de Hill fueron aceptadas. Se diseñaron los primeros sellos postales (“Penny Black”) con el retrato de la reina Victoria y el correo inglés fue reformado conforme a la propuesta de Hill. Esto tuvo consecuencias inesperadas, pues las capas más desfavorecidas de la población también tuvieron acceso al correo, y quienes habían emigrado a América comenzaron a escribir a sus casas, lo que desencadenó gigantescas oleadas de nuevos emigrantes.

Friedrich List (1789-1846), Sistema nacional de economía política, 1841. (Madrid, Aguilar, 1995.) A diferencia de Adam Smith, List consideraba que la verdadera fuente de riqueza de un país no era el comercio internacional y la división internacional del trabajo, sino el desarrollo de la producción nacional. Con la creación de la Unión Aduanera se convirtió en el promotor de la unificación de Alemania, y su libro fue la Biblia de los llamados «proteccionistas» o defensores del proteccionismo arancelario.

Harriet Beecher-Stowe (1811-1896), Uncle Toms Cabin, 1852. (La cabaña del tío Tom, Madrid, Cátedra, 1998.) El protagonista del libro es un viejo esclavo afro-americano leal a su amo blanco y a su hija Eva, pero que después de soportar con resignación numerosas pruebas es golpeado hasta la muerte por un capataz blanco. Los pasajes más memorables y emotivos del libro son aquellos en los que se narra la muerte de la pequeña Eva y la huida de una esclava con su hijito a través de los témpanos de hielo de Ohio. La novela fue escrita como respuesta a la ley que ordenaba la persecución de los esclavos huidos, y en virtud de su calidad melodramática influyó en los norteamericanos como ningún otro libro lo ha hecho en este país. Lincoln elogió a la autora, a la que llamó la «Little Lady a la que hemos de agradecer esta guerra civil».

Arthur Gobineau, conde de (1816-1882), El problema racial. Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, 1853-1855. (Barcelona, Araluce, 1966.) El autor ataca la Revolución francesa y fundamenta las pretensiones hegemónicas de la aristocracia francesa en la superioridad de la nobleza franca sobre los galos conquistados. Para explicar cómo esta nobleza pudo ser derrotada durante la Revolución, el autor no tiene más remedio que apelar a la «mezcla de razas» con la que los francos contaminaron su sangre. Inventa el concepto de «arios» para nombrar a la raza nórdica e introduce los lemas del racismo alemán y de la obsesión germanista de los nazis. Sin embargo, Gobineau no considera a los alemanes como germanos, sino como una mezcla de celtas y eslavos con una inyección de impura sangre germana.

Charles Darwin (1809-1882), El origen de las especies, 1859 (Madrid, Alba, 1997.) Teoría que explica la evolución de las especies animales, incluida la humana, a partir de la supervivencia de las mejor adaptadas al medio natural. Esto supone el derrumbe de ideas en las que el hombre había creído durante siglos: la historia bíblica de la Creación, según la cual todas las especies, incluido el hombre, habían sido creadas directamente por Dios y el mundo tenía una antigüedad de unos seis mil años; la idea de que detrás de todo proceso teleológico debía estar la Providencia divina, y la convicción de que el hombre no era un descendiente del chimpancé sino que había sido creado a imagen y semejanza de Dios. El libro de Darwin tambaleó como ningún otro la concepción del mundo vigente hasta entonces y dañó profundamente el orgullo del hombre. Marcó los debates intelectuales de los años siguientes e influyó en casi todos los ámbitos del pensamiento. El concepto de evolución, entendido como un proceso autodirigido que pese a no responder a ningún plan predeterminado no es un proceso ciego, sigue gozando de enorme actualidad.

John Stuart Mill (18064873); On Liberty , 1859. (Sobre la libertad, Madrid, Alianza, 1997.) La obra más conocida del representante del «utilitarismo», movimiento fundado por Jeremy Bentham. El utilitarismo convirtió <da mayor felicidad del mayor número» en un principio ético y político, convicción responsable de las importantes reformas sociales del siglo XIX. Mill argumenta que <da mayor felicidad del mayor número» está en perfecta armonía con la libertad individual. Transmite a toda una generación una actitud positiva hacia la libre expresión de las opiniones, hacia las ideas nuevas y hacia el progreso científico.

Johann Jacob Bachofen (1815-1887), Mitología arcaica y el derecho materno, 1861. (Antrhopos, 1988.) Partiendo del estudio de la primitiva sociedad griega, el autor trazaba una evolución del orden social en la que la sociedad matriarcal habría sido disuelta por la actual sociedad patriarcal (autoridad de los hombres). La argumentación de Bachofen se basaba en la adoración de divinidades maternales y en la existencia de sistemas de filiación matrilineal. Aunque sus conclusiones ya no se consideran válidas, este libro amplió decisivamente la perspectiva etnológica.

Walter Bagehot (1826-1877), The English Constitution, 1867. (La constitución inglesa, Madrid, Anal, s. a.) Como no existe una constitución inglesa escrita, éste es el texto al que se puede acudir cuando para discutir temas constitucionales complejos.

Karl Marx (1818-1883),El Capital, 1867. (Barcelona, Folio, 1999.) Marx comienza con una crítica de la teoría económica burguesa, describe el proceso de formación del capital y lo explica a partir de las relaciones entre la clase dominante y la clase dominada en el seno de la sociedad; analiza la dialéctica de la mercancía entre valor de cambio y valor de uso y describe el encubrimiento de las relaciones sociales a través del dinero y las formas resultantes de este encubrimiento, la alienación, la cosificación y el cegamiento ideológico, que hace que los hombres conciban su propia explotación como el resultado de procesos objetivos dotados de una necesidad casi natural Cuando describe la explotación de los trabajadores, Marx sitúa en el centro de su exposición el concepto de «plusvalía», volviendo a determinar las «leyes objetivas» del mercado como enmascaramiento de relaciones de dominación. La obra se convirtió en las Sagradas Escrituras del socialismo, que se presentó a sí mismo como «una doctrina de base científica» en la que las convicciones subjetivas del pasado eran sustituidas por la objetividad científica. El Capital no ejerció una influencia directa, sino más bien a través de las exégesis (interpretaciones) realizadas por quienes fueron los Santos Padres de esta doctrina, Lenin, Kautsky, Plejánov, Lukács, etcétera.

Reinrich Schliemann (1822-1890), Antigüedades troyanas, 1874. Informe sobre las excavaciones arqueológicas de Troya. En realidad, Schliemann había descubierto una ciudad anterior; fue su colaborador y seguidor Dórpfeld quien descubrió la Troya de Homero. Pero Schliemann había hallado el lugar correcto.

Cesare Lombroso (1836-1909), L’Uomo delinquente (El hombre criminal), 1876. Atribuyendo la criminalidad a «fenómenos degenerativos» corporales, Lombroso abrió el campo de investigación de las relaciones entre patología y delincuencia, influyó en la concepción de la responsabilidad, la condena y el tratamiento de los delincuentes, e introdujo la distinción entre delincuentes ocasionales y delincuentes habituales.

Friedrich Nietzsche (1844-1900), Alio sprach Zarathustra, 1883-1885. (Así habló Zaratustra, Madrid, Alianza, 2002.) Relato filosófico y «poema en prosa» en el que el filósofo persa Zaratustra predica la doctrina del «Superhombre», que se pone en el lugar de Dios, santifica el aquí y ahora frente al más allá, ensalza el heroísmo y el poder y desenmascara las virtudes cristianas como ilusiones de los débiles. La influencia del libro en los nazis es una cuestión muy discutida.

Frederik Jackson Turner (1861-1932), The Significanee of the Frontier in American History, 1894. El autor se niega a explicar el carácter de los norteamericanos a partir de la guerra de Independencia contra Inglaterra y lo atribuye a la frontera abierta en el Oeste. En su opinión, este hecho habría obligado a la sociedad americana a fundarse una y otra vez. Así, el pionero, el ranchero, el misionero y el comerciante se convirtieron en los héroes de un renacimiento incesante, en el que el derecho y las instituciones de la civilización debían crearse una y otra vez. Este libro ha marcado como ningún otro la retórica norteamericana (The New Frontier), la autoconcepción de sus ciudadanos, los mitos de Hollywood y el esquema de las películas del Oeste, en las que el sheriffs el héroe que personifica la ley.

Theodor Herzl (1860-1904), DerJudenstaat (El Estado judío), 1896. El caso Dreyfus en Francia durante el que el antisemitismo racista se reveló por primera vez como el vínculo ideológico entre la clase superior reaccionaria y las masas pequeño-burguesas, convenció a Herzl de que losjudíos debían fundar en Palestina su propio Estado. La publicación del libro condujo al 1 Congreso Sionista, celebrado en Basilea en 1897, en el que se fundó la organización sionista. Chaim Weizmann y Nahum Sokoloff lograron que Arthur James Balfour, primer ministro inglés, aprobase en 1917 la fundación de un Estado judío que no se haría realidad hasta 1948.

Sigmund Freud (1856-1939), Die Traumdeutung, 1900. (La interpretación de los sueños, Madrid, Biblioteca Nueva, 2000.) Presenta los elementos fundamentales de la teoría y la práctica psicoanalíticas, el carácter erótico de los sueños, el complejo de Edipo, la libido, la teoría del cumplimiento del deseo, el simbolismo de los sueños, la teoría de la represión, la división de la psique humana en yo y subconsciente, la teoría de las neurosis, el método para hacer que lo reprimido aflore a la conciencia, etcétera. El psicoanálisis transformaría radicalmente nuestra concepción del psiquismo.

Vlladimir Ilich Lenin(1870-1924), ¿Qué hacer?, 1902. (Barcelona, Debarris, 2000.) Lenin completa el marxismo con la exigencia de un partido fuertemente jerarquizado y. compuesto de revolucionarios profesionales, que debía sustituir la violencia» de los sindicatos por una estrategia orientada a la torna del poder a través de la revolución. Raras veces una idea ha tenido tantas consecuencias.

Frederick Winslow Taylor (1856-1955), The Principle of Scientfic Management, 1911. (Management científico, Vilassar de Mar, Oikos-Tau, 1970.) Propuesta de racionalización de los procesos productivos a través de la organización científica del trabajo y de su remuneración de acuerdo con el rendimiento del trabajador. Este sistema, violentamente combatido por Los socialistas, fue implantado en la Unión Soviética inmediatamente después de la Revolución de Octubre.

Albert Einstein (1879-1955), Sobre la teoría de la relatividad especial y general, 1914-1915. (Madrid, Alianza, 2002.) Einstein demuestra que toda observación depende de la posición del observador y que, por lo tanto, no existen un espacio y un tiempo objetivos. Si una nave espacial se dirige hacia un planeta situado a cien años luz a una velocidad próxima a la de la luz, para la tripulación sólo transcurren diez años, que se convierten en veinte cuando, pasados doscientos años, la nave espacial vuelve a la Tierra. El sueño de La máquina del tiempo, de H. G. Wells, se ha cumplido. Para los terrestres los viajeros del espacio vendrían del pasado, pero éstos tendrían la impresión de llegar a su propio futuro.

Oswald Spengler (1880-1936), La decadencia de Occidente, 1918-1922. (Madrid, Espasa, 1989.) Concepción filosófica de la historia según la cual todas las culturas, de forma análoga a los organismos vivos, atraviesan unas etapas de juventud, madurez y decrepitud que se repiten de forma cíclica. Spengler distingue entre cultura egipcia, babilónica, hindú, grecorromana, árabe, mexicana y occidental, prediciendo la transición de la democracia a los regímenes totalitarios. En virtud del malestar reinante tras la 1° Guerra Mundial, el libro tuvo un éxito enorme.

Adolf Hitler (1889-1945), Maim Kampf 1925-1926. (Mi lucha, Barcelona, Wotan, 1995.) Ilegible mezcolanza de antisemitismo, racismo, militarismo, fanatismo nacionalista, teoría del espacio vital, interpretación histórica y programa político que, dada su estupidez, nadie tomó en serio. Mi lucha ha sido el único libro cuya repercusión se debió precisamente al hecho de haber pasado inadvertido.

Fuente Consultada: La Cultura de Dietrich Schwanitz.

Dr. Hamilton Naki Doctor Clandestino Africa Transplante Corazon

Dr. Hamilton Naki Doctor Clandestino
África Transplante Corazón

«Y sólo cuando hayas alcanzado la cima de la montaña comenzarás a escalar.»
KAHLIL GIBRAN

Modelo de Vida

TEMAS TRATADOS:

1-Biografia de la Madre Teresa de Calculta
2-Biografia del Dr. Esteban Maradona
3-Biografia de Yukio Seki (kamikaze japones)
4-Biogria de Madame Curie
5-Biografia de Irena Sendler
6-Biografia del Dr. Naki

Hamilton Naki, que murió el 29 de mayo a los 78 años, empezó de jardinero en la Universidad de Ciudad del Cabo. Luego limpió las jaulas del Departamento Médico y, más adelante, trabajó como anestesista de animales. Lo más importante es que su destreza hizo posible el primer trasplante de corazón humano.

La muerte de Hamilton Naki, condenado durante casi cuatro décadas al anonimato por su condición de negro, nos recuerda uno de los episodios más vergonzosos de la medicina moderna.

En la Sudáfrica racista del apartheid, donde se establecían diferencias en el sistema jurídico en función del color de la piel, fue Christian Barnard -sudafricano blanco- quien en 1967 recibió todos los honores por llevar a cabo el primer trasplante de un corazón humano.

Pero fue también Naki, el humilde autostopista, quien aquella noche hizo posible lo que durante siglos había supuesto un reto imposible para la medicina. (Ver apartheid en Sudáfrica)

UN HÉROE OLVIDADO, QUIEN FUE EL DR. NAKI?….

Hamilton Naki, un sudafricano negro de 78 años, murió a finales de mayo.

La noticia no figuró en los diarios, pero la historia de él es una de las más extraordinarias del siglo XX.

El cine lo bautizo como “El cirujano clandestino

Naki era un gran cirujano. Fue él quien retiró del cuerpo de la dadora el corazón para ser transplantado en el pecho de Louis Washkanky en 1967, en la ciudad del Cabo, en África del Sur, en la primera operación de transplante cardíaco humano con buen resultado.

Es un trabajo delicadísimo. El corazón donado tiene que ser retirado y preservado con el máximo cuidado.

Naki era tal vez el segundo hombre más importante del equipo que hizo el primer transplante cardíaco de la historia.

Pero no podía aparecer porque era negro en el país del apartheid.

El cirujano-jefe del grupo, el blanco Christian Barnard, se transformó en una celebridad instantánea. Pero Hamilton Naki no podía salir en las fotografías del equipo.

Cuando apareció en una, por descuido, el hospital informó que era un empleado del servicio de limpieza.
Naki usaba chaleco y máscara, pero jamás estudió medicina o cirugía.

Había abandonado la escuela a los 14 años. Era jardinero en la Escuela de Medicina de la Ciudad del Cabo.
Pero aprendía de prisa y era curioso.

Cambió e hizo toda la clínica quirúrgica de la escuela, donde los médicos blancos practicaban las técnicas de transplantes en perros y cerdos Comenzó limpiando los chiqueros.

Aprendió cirugía presenciando experiencias con animales.
Se transformó en un cirujano excepcional, a tal punto que Barnard lo requirió para su equipo.

Era un quiebre para las leyes sudafricanas. Naki, negro, no podía operar pacientes ni tocar sangre de blancos. Pero el hospital hizo una excepción para él. Se transformó en un cirujano… pero clandestino Era el mejor.

Daba clases a los estudiantes blancos, pero ganaba salario de técnico de laboratorio, el máximo que el hospital podía pagar a un negro Hamilton Naki enseñó cirugía 40 años y se retiró con una pensión de jardinero, de 275 dólares por mes.

Pero eso no le importó. El siguió estudiando y dando lo mejor de sí, pese a su discriminación

Después que el apartheid acabó, ganó una condecoración y un diploma de médico honoris causa.

Nunca reclamó por las injusticias que sufrió en su vida entera.

Pese a su clandestinidad y discriminación Jamás dejó de dar lo mejor de sí… Su pasión por ayudar a vivir.

TODOS PODEMOS SER DONANTES?,…PORQUE TODOS PODEMOS SER RECEPTORES

Doctor Esteban Maradona Idolo Argentino de la Humildad y Solidaridad

Doctor Esteban Maradona Idolo Argentino
de la Humildad y Solidaridad

“Si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, este es bien limitado, yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramento hipocrático de hacer el bien a mis semejantes.” Esteban Laureano Maradona. Al narrar la biografía del Dr. Esteban Laureano Maradona, uno se sumerge en la historia de un hombre que entregó su vida a la ciencia médica.

Algunos ven en la personalidad de este médico a un verdadero héroe. Sin embargo, Maradona fue de carne y hueso, un ejemplo para las generaciones que le preceden. El Dr. Maradona nació en la ciudad de Esperanza (ubicada en la provincia de Santa Fe) el 4 de julio de 1895. Su padre fue Waldino Maradona y su madre Petrona de la Encarnación Villalba, tenía 13 hermanos.

Su familia estaba enraizada en la localidad. Maradona era descendiente de varios próceres de San Juan: De Plácido Fernández de Maradona que fue gobernador en varias ocasiones y ministro de Benavídez, y de José Ignacio Fernández de Maradona, jesuita y primer diputado electo por el pueblo de San Juan. En este sentido, por parte de su padre, descendía de gallegos (los Fernández Maradona) que habían llegado en la época colonial desde Chile.

En cambio, su madre era de origen criollo (de Santiago del Estero y Buenos Aires), hija de Esteban Villalba. Su infancia transcurrió en gran parte en su estancia de Los Aromos en las barrancas santafecinas del río Coronda. Se trasladó con su familia a Buenos Aires donde pasó su adolescencia y luego se recibió en 1928 de médico.

Sin embargo, vivió unos meses en Capital Federal pero pronto viajó hacia Resistencia, provincia del Chaco en 1930. De esta forma, el Dr. Maradona vivió el golpe de Estado cívico-militar de 1930 encabezado por el general Uriburu, que derrocó a Hipólito Yrigoyen. Al calor de este quiebre institucional, Maradona se involucró en la política dando conferencias encendidas en las plazas públicas donde abogaba por la democracia y el gobierno constitucional. Estos hechos provocaron que lo persiguieran, convirtiéndose en un enemigo del gobierno de facto.

Sin embargo, nunca llegó a involucrarse demasiado en política si bien fue candidato por el Partido Unitario, la política nunca ocupó un lugar central en su vida. Incluso, Maradona consideraba a los políticos como personas que dicen una cosa y hacen otra, desvirtuando la democracia: “hacen demagogia en nombre de ella”. Perseguido por el gobierno de la “Restauración Conservadora”, se exilió en Paraguay donde comenzaba la Guerra del Chaco Boreal.

Cuando arribó a ese país, ofreció sus servicios a un comisario de Asunción, señalando que su único fin era el “humano y cristiano de restañar las heridas de los pobres soldados que caen en el campo de batalla por desinteligencias de los que gobiernan”. En esta declaración se reflejaba su reticencia a participar de las causas políticas. Sin embargo, por este rechazo a ser parte de la causa paraguaya, Maradona pasó un tiempo en la cárcel. Luego, cuando lo liberaron comenzó a trabajar de camillero en el Hospital Naval.

Transcurridos tres años asumió como director de ese mismo hospital donde atendió a miles de soldados de ambos bandos. En Paraguay conoció a Aurora Ebaly, una joven de 20 años, descendiente de irlandeses y sobrina del presidente paraguayo. Esta joven sería el amor de su vida con la cual se comprometería, sin embargo, duró poco porque en 1934 Aurora murió de fiebre tifoidea. Esta experiencia marcó la vida del joven doctor, el cual nunca se volvió a comprometer ni se casó nunca. Se estima que el dolor por la pérdida de Aurora fue el motivo de su regreso a la Argentina.

Antes de partir, donó los sueldos que ganó a los soldados paraguayos y a la Cruz Roja, evitó los honores y agasajos que hicieron en su nombre. Algunos le atribuyeron un rol crucial en el fin de la guerra, cuestión que desestimó: “Pese a lo que algunos dijeron, yo no fui quien directamente hizo firmar la paz entre ambos países. Solamente colaboré para que se juntaran las comisiones que habían viajado desde Europa con los delegados de Bolivia y Paraguay”. Maradona aunque rechazaba a los políticos era una persona comprometida con los principios democráticos.

Su regreso a la Argentina fue por barco, a pesar de que había proyectado algunos viajes por el norte del país y a Buenos Aires, se quedó en el monte formoseño, lugar donde encontraría su destino. Los habitantes del lugar y de los campos aledaños acudieron a hacerse asistir, y todos le pidieron que se quedara, ya que no había un médico en muchos kilómetros. Fue cuando decidió quedarse:”Había que tomar una decisión y la tomé… quedarme donde me necesitaban. Y me quedé 53 años de mi vida.” En esta etapa Maradona lleva a cabo una gran obra humanitaria: “Fue entonces cuando decidí perder mi pasaje en el tren, que aún me aguardaba, y no volver nunca a las comodidades de mi consultorio en Buenos Aires.

La bienvenida me la dieron indios, criollos y algún que otro inmigrante, todos enfermos, barbudos, harapientos. Yo mismo me di la bienvenida a ese mundo nuevo, aún a riesgo de mi salud y mi vida”. De esta manera, se estableció en el Paraje Guaycurri (luego Estanislao del Campo), un villorrio formoseño sin agua corriente, gas, luz o teléfono. Al poco tiempo, comenzó a contactarse con los aborígenes que habitaban los alrededores como tobas y pilagás.

Estos transitaban periódicamente desnutridos y enfermos por los comercios y viviendas de las fronteras de los distintos pueblos. Su objetivo era trocar sus plumas de avestruces, arcos y flechas por alimentos o alguna vestimenta. Pronto, tomó en consideración la situación de estas poblaciones, y asumió un compromiso, una suerte de obligación moral. Su tarea no fue fácil, primero acercarse, ganar su confianza demasiado herida, atenderlos, curarlos, oírlos y aprender sus lenguas y costumbres hasta ser aceptado en las tribus.

A partir de esta experiencia con las poblaciones autóctonas y sus necesidades Maradona selló su labor, que no se circunscribió a la asistencia sanitaria sino que fue más allá: conviviendo con ellos, interiorizándose con las diversas necesidades que los aquejaban, los ayudó en todo lo que estuvo a su alcance. No fue poco: logró erradicar de ese olvidado rincón del país los flagelos de la lepra, el mal de Chagas, la tuberculosis, el cólera, el paludismo y hasta la sífilis. Incluso, llevó a cabo gestiones ante el Gobierno del Territorio Nacional de Formosa, hasta que logró que se les adjudicara una fracción de tierras fiscales.

Allí, reuniendo a cerca de cuatrocientos naturales, fundó con éstos una Colonia Aborigen, a la que bautizó “Juan Bautista Alberdi”, en homenaje al autor de “Las Bases”. Esta colonia fue oficializada en 1948. Además, les enseñó tareas agrícolas como el cultivo del algodón, a cocer ladrillos y a construir edificios rudimentarios. A la vez, éstos accedían a una atención primaria gratuita. El Dr. Maradona llegó a invertir su propio dinero para comprar herramientas para las labores agrícolas como arados y semillas.

También realizó una tarea pedagógica siendo el primer maestro de la Escuela de la colonia, hasta que, después de tres años, llegó el primer maestro nombrado por el gobierno. En su estadía en el monte formoseño también se dedicó a escribir una veintena de libros, la mayoría inéditos, sobre etnografía, lingüística, mitología indígena, dendrología, zoología, botánica, leprología, historia, sociología y topografía. Esto se relacionaba con su tarea que era de todas formas antropológica, homologándose con los etnógrafos del XIX.

Porque no sólo se dedicó a curar a estos aborígenes sino que realizó una tarea científica minuciosa. Incluso, rechazó todo tipo de honores o distinciones que el gobierno le adjudicó, para el Dr, Maradona “era todo humo”, hasta llegó a rechazar puestos en el gobierno. Por ejemplo, en 1981, un jurado compuesto por representantes de organismos oficiales, de entidades médicas y de laboratorios medicinales, lo distinguió con el premio al “Médico Rural Iberoamericano” el cual se le adjudicaba acompañado de una importante suma de dinero.

Maradona rechazó a ésta de plano, y en el mismo acto de la entrega, logró transformar este premio en becas para estudiantes que aspiraban a ser médicos rurales. Además, rechazó una pensión vitalicia que el gobierno intentó destinarle cuando ya era anciano. Fue postulado tres veces para el Premio Nobel y recibió decenas de premios nacionales e internacionales, entre los que se cuenta el Premio Estrella de la Medicina para la Paz, que le entregó la ONU en 1987. Sin embargo, no le importaban los honores.

Quizás porque Maradona escribió su propia historia alejado de las tradiciones y costumbres de la sociedad que lo rodeó y lo admiró. Su rechazo a la fama se debía a que no consideraba crucial para su vida esa notoriedad social que todo el tiempo se le trataba de adjudicar, no lo aceptaba, ni creía como algo merecido o que valiera la pena. Alguien lo llamó un día “el Albert Schweitzer de los tobas y matacos”. Ante semejante título Maradona dijo: “Nunca pude entender quién inventó esas macanas de que yo era como Ghandi o de que era el Albert Schweitzer de la Argentina —comentaba—, eso no me causa gracia porque yo odio el exhibicionismo en cualquiera de sus manifestaciones.

Yo soy sólo un médico de monte, que es menos aún que un médico de barrio”. “Schweitzer sí era un hombre ilustre, él sabía música; era un eximio organista, más allá de su gigantesca obra en África. Y cómo pueden compararme con Ghandi, justamente con él, que con la no violencia salvó a todo el pueblo. Y a mí, sólo por haber cumplido con mi deber, me quieren hacer fama, justamente a mí, que siempre me creí el más inútil de los 14 hermanos. Cómo voy a ser un hombre ilustre si de chico fui retraído, taciturno; fui mal alumno, desordenado, rebelde, solitario y de carácter fuerte. Era medio desobediente y a veces prefería quedarme pintando abajo de un ombú antes que leer libros”.

Estos principios éticos que estructuraron su vida se pueden evidenciar en sus propias declaraciones: “Muchas veces se ha dicho que vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo.

En realidad ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica para la cual fue creado” ”Estoy satisfecho de haber hecho el bien en lo posible a nuestro prójimo, sobre todo al más necesitado y lo continuaré haciendo hasta que Dios diga basta”. La vida de este gran hombre se apagó en 1986, cuando a los 91 años aceptó trasladarse a Rosario con su familia porque se encontraba muy enfermo: “Así viví muy sobriamente cincuenta y tres años en la selva, hasta que el cuerpo me dijo basta. Un día me sentí morir y me empecé a despedir de los indios, con una mezcla de orgullo y felicidad, porque ya se vestían, se ponían zapatos, eran instruidos. Creo que no hice ninguna otra cosa más que cumplir con mi deber”.

En Rosario convivió con su sobrino el Dr. José Ignacio Maradona junto con su familia. Se mantuvo lúcido hasta último momento, hasta incluso estudiaba con los hijos de su sobrino medicina e Historia. Su más cercano amigo durante 35 años, Abel Bassanese, cuenta que en el día anterior al de su deceso habían estudiado temas sobre el Virreinato del Río de la Plata.

Murió de vejez, sin sufrimientos físicos. De esta forma, el 14 de enero de 1995, cuando le faltaban unos meses para cumplir los cien años, Esteban Laureano Maradona abandonó este mundo y con él se llevó una vida cargada de enseñanzas y principios. Su recuerdo, tal como quizá lo hubiera querido, se funde con el homenaje a todos los médicos rurales argentinos, cuyas historias anónimas nos esconden sus nombres y sus desvelos: el 4 de julio, día de su nacimiento ha sido declarado por ley Día Nacional del Médico Rural.

Biografia de Charles Dickens Obras y Libros Vida David Copperfield

Biografía de Charles Dickens
Obras Literaria – Vida David Copperfield

En Inglaterra el desarrollo industrial favorece la consolidación de una sociedad burguesa. La narrativa realista es testigo de ello especialmente con la figura de Charles Dickens, Inglaterra es en el siglo XIX un país de arraigada tradición lectora gracias a la prensa periódica, firmemente arraigada, y a las bibliotecas. La consolidación de la novela por entregas o folletín provoca una auténtica pasión que hace a los escritores ídolos de su público. Condicionadas por este sistema, las novelas de la época suelen ser extensas, de estructura itinerante y llena de suspense, y con final feliz.

Charles Dickens fue el mayor escritor de la época victoriana, aquel tiempo en que para referirse a los pantalones se decía «los inmencionables» y que se cubría con una púdica faldita las patas de los pianos de cola. En esos honrados hogares ingleses el padre solía leer en voz alta a toda la familia y a los criados historias sentimentales, esperanzadas, humorísticas y edificantes que Dickens escribía a tanto la página por encargo del editor.

Con excepción de Tiempos difíciles, de periodicidad semanal, por lo común entregaba veinticuatro o treinta y dos páginas al mes que se iban publicando, acompañadas de un par de ilustraciones, durante aproximadamente dos años. Este procedimiento generaba un suspense tan extraordinario que se cuenta que cuando un barco inglés atracaba en Nueva York ya se interrogaba a gritos a los pasajeros desde el muelle qué ocurría con el pobre David Copperfield. Esta famosa novela, como tantas otras del autor, contiene numerosos pasajes autobiográficos, y es que Dickens jamás olvidó nada.

Charles Dickens: El pequeño David Copperfield

dickensSin lugar a dudas, al repasar la extensa y prolífera bibliografía producida por Charles Dickens, entre las que podemos hallar novelas, obras de teatro, cuentos y otras publicaciones, entendemos el motivo por el cual siempre ha sido considerado uno de los más grandes autores del siglo XIX, sobre todo por la composición de sus personajes, la representación de la sociedad de la época a través de las letras, y el gran talento que le permitió tener un absoluto dominio de la prosa.

Nacido bajo el nombre de Charles John Huffam Dickens el 7 de febrero de 1812 en la ciudad inglesa de Portsmouth, fue el segundo de ocho hijos y si bien debió trabajar desde pequeño para colaborar con la economía familiar debido a que su padre se encontraba preso, lo cierto es que también tuvo la posibilidad de estar cerca de una gran cantidad de obras artísticas y literarias, gracias a los libros de su padre, y al mismo tiempo recibió la influencia de su niñera, que solía contarle largas y atrapantes historias. Aquello le permitió que su imaginación pudiera crecer y desarrollarse rápidamente. Además le encantaba leer.

Seguramente su permanente contacto con la pobreza como así también los tiempos difíciles que le tocó vivir a su familia, lo afectaron profundamente. Incluso, Dickens llegó a relatar parte de aquellas tempranas experiencias en la novela “David Copperfield”, que es considerada casi autobiográfica. Asimismo, su trabajo de juventud en una fábrica de betún perteneciente a un familiar, despertaron en él la preocupación por la justicia social y la reforma, aspectos que también fueron expuestos en sus escritos.

Cuando finalmente su padre salió de la cárcel, Charles pudo llevar a cabo una educación formal en la Academia de Wellington House. Poco tiempo después comenzó a dedicarse al periodismo. Sólo tenía 16 años cuando accedió a la posibilidad de convertirse en reportero de la Corte, y poco después ingresó a trabajar en un periódico que publicaba el Parlamento.

Lo cierto es que en aquel período Dickens desarrolló un fuerte interés en la reforma social, por lo que comenzó a escribir para el periódico “True Sun”, conocido por su orientación radical. Mientras tanto, comenzó a desarrollar su verdadera vocación, basada en la producción literaria.

No obstante, a pesar de su constate labor en el campo de la literatura, Dickens jamás abandonó su trabajo como periodista político, y durante su vida escribió para publicaciones como “The Daily News”, “Household Words” y “All the Year Round”. En realidad fue su reputación como periodista lo que le permitió comenzar a publicar su propia ficción al principio de su carrera.

Pocos años debieron pasar para que Dickens comenzara a ser considerado como uno de los autores más exitosos de su tiempo. Mientras tanto, halló el amor y se casó conCatherine Hogarth, hija de un compañero de trabajo, formando una pareja que llegó a tener diez hijos antes de su separación en 1858.

Su producción literaria se inició en 1836, y al año siguiente publicó una de sus más famosas obras, “Oliver Twist”, seguida de “Nicholas Nickleby”, “La tienda de antigüedades” y “Barnaby Rudge”.

Fue en 1843 que Dickens publicó una de sus obras más famosas, titulada “A Christmas Carol” (Un cuento de Navidad), en el que se refleja su desencanto por el mundo de la época, y donde el autor culpa a la sociedad obsesionada con el dinero de la mayoría de los males del mundo.

En la década de 1840 se inició una nueva etapa en la vida de Dickens, durante la cual sus escritos se volvieron más extensos y profundos, coincidiendo con sus frecuentes viajes a los Estados Unidos y a distintas zonas de Europa, época en la que surgieron obras como “Martin Chuzzlewit” y “Dombey e hijo”.

Luego en 1850 el autor publico su novela casi autobiográfica titulada “David Copperfield”, donde los lectores pueden hallar el mundo imperfecto que Dickens descubrió cuando era un niño. Le siguieron a esta, obras como “Casa desolada”, “Tiempos difíciles” y “La pequeña Dorrit”.

De pequeño padeció la miseria y nadie después de él la ha descrito con tanta viveza melodramática ni ha logrado arrancar tal caudal de lágrimas a un número tan grande de fieles lectores. A los veinticuatro años, dio el empujón definitivo al género folletinesco el día en que decidió reunir a un ridículo personaje, el erudito aficionado Pickwick, con un sanchopancesco truhán que derrochaba gracejo, el limpiabotas Sam Waller: de la tirada inicial de cuatrocientos ejemplares de Los papeles póstumos del club Pickwick, el editor pasó a vender la astronómica cifra de cuarenta mil. A su muerte, Dickens había alcanzado con sus fábulas tan asombrosa popularidad que Inglaterra y América se pusieron de luto. A los niños se les dio la noticia como si se tratara del fallecimiento de un familiar, y un chiquillo, al enterarse, preguntó: «¿El señor Dickens ha muerto? ¿También morirá Papá Noel?»

Luego de separarse de su esposa, Dickens revivió aquel sueño de editar una revista literaria semanal, a la que llamó “All the Year Round”, y en la cual publicó algunas de sus más conocidas novelas, entre ellas una “Historia de dos ciudades”, “Grandes esperanzas” y “El Guardavías”.

Con el comienzo de la década de 1860, la salud de Dickens comenzó a deteriorarse, hasta que luego de transcurridos diez duros años, precisamente el 9 de junio de 1870, Charles Dickens murió.

Con su desaparición física se coartó la posibilidad de que el autor pudiera culminar su última obra titulada “El misterio de Edwin Drood”, que quedó inconclusa, pero lo cierto es que su legado es evidente aún en la actualidad. Es por ello que entre los escritores ingleses, en lo que respecta al reconocimiento del público, sus obras sólo han sido superadas por William Shakespeare….

SUS ULTIMOS AÑOS: La intensa actividad publica a la que se había entregado, aun cuando le proporcionaba espléndidos beneficios económicos, acabaría por minar su salud. El impacto moral que le produjo un accidente ferroviario, del que afortunadamente salió físicamente ileso, fue el desencadenante de la falta de confianza en sus propias fuerzas. Nuestro mutuo amigo, publicada también en All the Year Round, entre 1864 y 1865 sería su última novela completa, y una de las más escabrosas y enrevesadas de su amplia producción. Por cierto que en el personaje de Bella Wilfer se ha querido ver un retrato de la ambiciosa y seductora Ellen Ternan.

Entretanto, las antiguas colonias británicas al sur de los Grandes Lagos se habían enzarzado en una cruentísima guerra civil, que tuvo importantes repercusiones en Inglaterra, al quedar interrumpido el comercio del algodón. Una vez restablecida la convivencia nacional con el triunfo de los estados industriales del norte sobre los agropecuarios del sur, Charles Dickens fue invitado a efectuar una nueva gira por los Estados Unidos.

A pesar de que él se temía una mala recepción, a causa de lo que había escrito con posterioridad a su primera visita, las ansias de notoriedad y las ventajas de orden económico que le podía reportar pudieron más que sus escrúpulos, por lo que emprendió el viaje en 1867.

En contra de sus temores la gira alcanzó un éxito tan grande que la actividad física consiguiente le dejó completamente exhausto. A Dickens le faltó la sensatez necesaria para comprender que su salud se hallaba ya muy afectada.

A pesar de ello, los compromisos sociales y las lecturas públicas no se interrumpieron con su vuelta a la patria. Recorrió Irlanda y Escocia, además de la propia Inglaterra, robando incluso tiempo a su descanso para iniciar otra novela, El misterio de Edwin Drood. En 1870 se le confirió el honor de ser recibido en palacio por la reina Victoria; pero el cansancio de la dilatada e incómoda audiencia (que Dickens tuvo que soportar de pie), unido a su decreciente resistencia física, acabaron por minar las escasas energías del escritor, de tal modo que, víctima de un colapso, falleció en su residencia de Gad’s Hill el 9 de junio de aquel mismo año.

De Edwin Drood habían aparecido seis entregas mensuales, pero la novela quedó inconclusa y fueron un fracaso cuantos intentos hicieron otras manos por completarla. Es muy difícil establecer una bibliografía rigurosa de las obras de Charles Dickens, ya que, aparte de sus numerosas aportaciones a las revistas propias y extrañas, escribió poemas y piezas teatrales y colaboró con su amigo Wilkie Collins en varios relatos.

Dickens fue sin duda el escritor inglés más prolífico del sigloXIX, pero tuvo que pagar un alto precio por ello, puesto que su ruina física, ya que no intelectual, le llevó tempranamente a la tumba cuando sólo tenía cincuenta y ocho años.

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AMPLIACIÓN DEL TEMA:
PARA SABER MAS…

En Inglaterra e desarrollo industrial favorece la consolidación de una sociedad burguesa. La narrativa realista es testigo de ello, especialmente con la figura de Charles Dickens.

Charles Dickens y la novela realista
Inglaterra es en el siglo XIX un país de arraigada tradición lectora gracias a la prensa periódica, firmemente arraigada, y a las bibliotecas. La consolidación de la novela por entregas o folletín provoca una auténtica pasión que hace a los escritores ídolos de su público. Condicionadas por este sistema, las novelas de la época suelen ser extensas, de estructura itinerante y llena de suspense, y con final feliz.

Charles Dickens (1812-1870) es un perfecto ejemplo de este nuevo tipo de escritor de éxito, cuyas entregas mensuales esperaban ávidamente los lectores. Las novelas de Dickens, que sintetizan las tradiciones narrativas cultivadas desde el siglo XVIII, se caracterizan por su estilo realista y por la vigorosa descripción de personajes y ambientes a menudo oscuros, junto a la intención satírica y cierto sentimentalismo, está también presente un agudo sentido del humor.

De sus primeras obras, la que le dio fama fue Los papeles póstumos del Club Pickwick, novela de tono caricaturesco y humorístico. Oliver Twist, otra de sus novelas más famosas es la sombría historia de un pobre huérfano; el tema de la infancia enmarcada en una situación social difícil es frecuente en la narrativa de Dickens. Oliver Twist inaugura en su narrativa un filón melodramático y sentimental que se prolonga en La pequeña Dorrít o en el famoso cuento Canción de Navidad, fábula moral con elementos de fantasía.

Más adelante escribió sus mejores novelas, en las que retrata a la sociedad inglesa de la época victoriana, como la autobiográfica David Copperfield (ver Obras clave) o Tiempos difíciles, que describe la dura vida del proletariado, otro tema frecuente en Dickens. Otras novelas suyas son Grandes esperanzas e Historia de dos ciudades.

SU VIDA Y FORMACIÓN: En la realidad, Charles había sido el segundo de los hijos del matrimonio formado por un empleado de la Oficina de Pagos de la Armada de Portsmouth, John Dickens, y la joven Elizabeth Barrow. La prodigalidad y el atolondramiento del bondadoso John, muy querido a pesar de todo por cuantos lo conocían, lo llevaron a la cárcel de deudores de Marshalsea junto con toda su familia, a excepción de Charles, que pasó a trabajar durante tres meses en una fábrica de betunes para calzado. Ello ocurría en 1824, y esta vida de pobreza, acarreando unos pocos enseres de un tugurio a otro, la describió Dickens conmovedoramente en La pequeña Dorrit, novela que comenzó a escribir en 1855.

Pese a todo, Dickens disfrutó de una notable formación intelectual como autodidacta, pues su padre poseía un centenar de obras clásicas y su madre le enseñó a leer y rudimentos de latín. Aunque pasó por la escuela pública y por la Wellington House Academy de Londres, fueron sus lecturas en las bibliotecas del Museo Británico londinense las que más ayudaron a completar su instrucción.

Todo ello, junto a su prodigiosa capacidad de observación, le permitiría en el futuro convertirse en un fiel cronista de su época, pero antes debía desempeñarse como ayudante en el despacho de un procurador deGrav’s Inn, como taquígrafo en un colegio de abogados londinense y como periodista parlamentario, empleo este en el que se ocupaba igualmente su padre por entonces, después de que una inesperada herencia hubiera sacado a flote la economía familiar.

Por fin, a los veintiún años, en 1833, publicaría su primera narración, por la misma época en que sufría su primera decepción amorosa al romper con Mary Beadnell, de la que se había enamorado locamente tres años antes y cuyo retrato trazó en la joven esposa de David Copperfield, Dora.

SUS AMORES: Charles había conocido a Mary a través de su hermana Fanny y había albergado esperanzas de casarse con ella pese a que, siendo ésta la hija de un hombre que ocupaba un puesto eminente en el banco Smith, Payne and Smith, sabía que su situación financiera, poco floreciente, iba a ser examinada y sometida a inspección por su improbable suegro con la misma escrupulosidad y rigidez que si de un cliente cualquiera se tratara.

Durante las veladas musicales que constituían la principal diversión de los jóvenes de aquel entonces, Mary tocaba el arpa y Charles invariablemente entonaba canciones cómicas con desenfado, pero ella, sólo un año mayor aunque mucho más experimentada y astuta, tan sólo coqueteaba por juego con el modesto periodista, reservándose secretamente para un hombre rico. Sus relaciones estuvieron jalonadas de episodios en los que Mary hacía gala de frialdad y displicencia, mientras que Charles perseveraba en estériles demostraciones de cariño, hasta que por último se determinó el joven a abandonarla y le devolvió las cartas que había conservado durante años como preciadas joyas.

Este doloroso amor permaneció cruelmente en su memoria durante mucho tiempo, pero en 1855 volvió a encontrar a Mary convertida en la señora de Henry Winters, «gorda, con cuarenta y cuatro años», y la angelical e inconsciente muchacha que le había inspirado el personaje de Dora de David Copperfield se encamó después en la ridícula y madura Flora Finching de La pequeña Dorrit.

La siguiente elección sentimental de Dickens no fue tan desafortunada, porque reparó en la hija de un compañero de redacción del Morning Chronicle, George Hogarth, quien no puso ningún impedimento para que contrajera matrimonio enseguida con Catherine, la mujer que compartiría con él veintidós años de su vida y que le daría diez sucesores. Pero si bien al principio la unión fue feliz, con el paso del tiempo se convirtió en insoportable y, después de dos décadas de aparente fidelidad conyugal, sobrevino la ruptura en circunstancias que exacerbaron el nerviosismo y la irritabilidad de un hombre que, en la cumbre de su fama, estaba sometido a demasiadas tensiones y a exigencias editoriales que acabarían por quebrantar su salud.

El detonante de esta separación debió de ser el tercer gran amor de Dickens, la joven actriz de dieciocho años Ellen Teman, a la que conoció durante la preparación de una de las obras de teatro escritas por él, La helada profundidad, y en la que participaban también cuatro de sus hijos.

Corría el año 1857, su matrimonio estaba en crisis y su corazón había reverdecido a causa de una inocente muchacha que tenía la misma edad que su hija Katy. Tratando de escapar de su propio desasosiego, inició un viaje por el norte con su gran amigo Wilkie Collins, extravagante personaje, opiómano, amancebado con dos mujeres y genial narrador de novelas de misterio como La piedra lunar y La dama de blanco, con quien por ese tiempo borrascoso llegó a escribir Dickens al alimón un curiosísimo relato titulado La descansada gira de dos aprendices ociosos.

En el célebre capítulo IV de dicho libro, en un cuento intercalado que se conoce como «La cámara nupcial», se describe a la joven amante del escritor, con la que mantuvo contradictorias relaciones, a veces ocultándola con nombres supuestos, otras exhibiéndose con ella públicamente. «Era una Novia —escribe—. Una muchacha hermosa, de cabellos rubios, grandes ojos, que no tenía carácter ni voluntad. Débil, crédula, incapaz, una nulidad desvalida». Asesinada sañudamente la Novia por otro personaje ruin y siniestro, ésta reaparecerá después en la trama convertida en un fantasma de pesadilla empecinado en una venganza eterna.

Sea como fuere, esta catarsis literaria no hizo que los agobios y resentimientos de Dickens se aliviaran, ni tampoco sirvió de nada que, inconvenientemente, el escritor publicara una vergonzosa palinodia donde explicaba las razones de su divorcio de la ahora gordísima Catherine, morboso texto publicado el 12 de junio de 1858 en Household Words (Palabras del hogar), revista aparecida en 1850 y que durante nueve años de vida contó con los mas prestigiosos colaboradores. La sociedad  puritana de su tiempo jamás se lo perdonó.

PASAJE DE UNA NOVELA DONDE HABLA SOBRE
LA CIUDAD DE COKETOWN DURANTE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL:

Coketown (o Aldea de Carbón) según Dickens
«Coketown (…) era una ciudad de  máquinas y de altas chimeneas, por las que salían interminables  serpientes de humo que no acababan nunca de desenroscarse, a pesar de salir y salir sin interrupción. Pasaban por la ciudad un negro canal y un río de aguas color púrpura maloliente; tenía también grandes bloques de edificios llenos de ventanas, y en cuyo interior resonaba todo el día un continuo traqueteo y temblor y en el que el émbolo de la máquina de vapor subía y bajaba con monotonía. lo mismo que la cabeza cíe un elefante enloquecido cíe melancolía. Contenía la ciudad varías calles anchas, todas muy parecidas, además de muchas calles estrechas que se parecían entre sí.

(…) La multitud de habitantes de Coketown, conocidos con el nombre genérico de brazos -raza de hombres que habría gozado de un favor mayor entre ciertas gentes si la Providencia hubiese tenido a bien hacer de ellos o puros brazos, o puros brazos y estómagos, a la manera de ciertos animales rudimentarios cíe las costas del mar— (…) entraban y salían cíe sus casas a idénticas horas, levantando en el suelo idénticos ruidos de pasos, que se encaminaban hacia idéntica ocupación y para las que cada día era idéntico al de ayer y al de mañana y cada año era una repetición del anterior y del siguiente».

Graciela Marker Para Planeta Sedna
Fuente: Grandes Biografías Tomo 3

Piaget Jean Biografia y Resumen de Teoría y Experiencias en Educacion

Biografia de Piaget Jean y Resumen de Teoría
Objetivos y Experiencias en Educacion

La Escuela de Pensar
Jean Piaget nació el 9 de agosto de 1896 , en Neuchatel, Suiza. Publicó su primer trabajo a los 10 años, respecto del albinismo en los gorriones, y a los 15 ya era bien conocido en los círculos científicos internacionales por la agudeza de sus observaciones directas de la naturaleza. A los 22 años obtuvo su doctorado en biología de la universidad de Neuchatel.

Piaget Jean Resumen de Teoría Objetivos y Experiencias en EducacionPodemos admitir que el muchacho había aprendido a pensar muy bien cuando todavía era un niño pequeño. Ya en su adolescencia, leyó numerosas obras sobre filosofía, religión, sociología y psicología.

La precocidad le había llevado también por estos caminos. De todas sus lecturas, empero, la que más impacto le causó fue la obra de Bergson.

En su Autobiography recuerda que fue su padrino quien le introdujo en el pensamiento del gran filósofo francés y puntualiza: «La identificación de Dios con la vida misma era una idea que me perturbó casi hasta el éxtasis porque me permitió ver en la biología la explicación de todas las cosas incluyendo la mente.»

Una circunstancia configuraría su destino biográfico. La salud de su madre que principio le convirtió en un muchacho serio e interesado por la malacología, más tarde le llevó hasta la curiosidad por la psicopatología y, especialmente, por las teorías freudianas.

Así, pues, una vez realizado su doctorado decidió trabajar en la clínica psiquiátrica que Eugen Bleuler regentaba en Zurich. La estancia con Bleuler podemos calificarla como de un aprendizaje práctico.

Piaget aprendió la asistencia clínica, la confección de las historias, o biopatografías, que más tarde tendrá ocasión de aplicar en sus cuestionarios sobre el desarrollo de los niños. Pero su permanencia solamente duró un año, porque decidió ampliar estudios en París; estancia que sin duda certifica un buen número de cuestiones.

Jean Piaget se matriculó en la facultad de ciencias naturales de la universidad de Neuchátel. Después de unos cursos brillantes, que particularmente acercaríamos más a la solidez conceptual que al oropel que puede facilitar el academicismo, se graduó, y, en 1918, se doctoró con una tesis sobre malacología; aparentemente, lo que había sido su sueño juvenil, y parecía ser una orientación definitiva, según veremos sufrió unas variaciones fundamentales.

Los tres años siguientes a su doctorado, los dedicó al estudio de la lógica y la epistemología y el método científico, y a los 25 años comenzó a estudiar psicología.  A los 33 años, ya era catedrático en las universidades de París, Lausana y Neuchatel.

La malacología  es la rama de la zoología encargada del estudio de los moluscos, el segundo filo con mayor número de especies descritas. Una división de la malacología, la conquiliología, se encarga del estudio de los moluscos con concha. Los campos de investigación de la malacología incluyen taxonomía, ecología, paleontología y evolución. Los conocimientos de la malacología se usan en aplicaciones médicas, veterinarias y agrarias.

Como psicólogo, no se interesó mayormente en las «terapias» para los que, real o supuestamente, padecieran de enfermedades mentales. Todo lo contrario, su interés se centró poderosamente en las mentes sanas; sobre todo en las mentes de los niños y el desarrollo de la inteligencia.

Para él, la inteligencia debe ser entendida, por lo menos en gran medida, como un proceso biológico, en el cual los factores genéticos influyen con mucha intensidad.

A partir de sus observaciones, desarrolló un nuevo sistema de educación de los niños que provocó la más importante revolución de la pedagogía en toda la historia de la humanidad. De hecho, Jean Piaget descubrió que hacer pedagogía era, en el fondo, hacer inteligencia, despertarla y permitirle desarrollarse.

Jean Piaget se destacó en los estudios secundarios. Ya a  los diez años de edad publicó su primer trabajo sobre un gorrión albino que había visto en el parque. Muy poco tiempo después, interesado por los fósiles, se presentó al museo de Historia Natural de Neuchátel con el deseo de trabajar. Su director, un hombre ya entrado en años y bondadoso (Piaget reconocerá con una maravillosa paciencia) le facilitó la entrada, orientándole en la clasificación de su vasta colección de conchillas. Piaget recuerda este retazo de su vida con amor, este aprendizaje con un hombre atento y maravillado ante el mundo, que además de enseñarle el abecé supo ampliarle conocimientos, incluso regalarle muestras para que ampliase su colección particular; cuando transcurridos cuatro años murió su primer maestro, Piaget ya sabía lo suficiente, si recordamos que empezó a publicar trabajos sobre malacología en revistas especializadas.

En la Sorbona trabó contacto con Teófilo Simón, que aunque menos conocido contribuyó con Binet en la elaboración de los célebres tests de inteligencia.

Y fue Simón quien le sugirió que acoplara los tests concretos, sobre el razonamiento de Burt, que se utilizaban en la escala de Binet y entonces se aplicaban a los niños de París. «Estos tests —escribe Pulaski— consisten en preguntas que involucran relaciones de una parte con el todo, tales como: «Algunas de mis flores son ranúnculas. ¿Mi ramo contiene: a) sólo flores amarillas; b) algunas flores amarillas; c) ninguna flor amarilla?».

Preguntas como éstas, descubrió Piaget, eran muy difíciles para niños menores de once a doce años porque tenían dificultades para comprender la relación que existía entre la parte (flores amarillas) y el todo (el ramo).

Se encontró más interesado en la razón por la que los niños fracasaban en los tests que en el establecimiento de las normas para el éxito. ¿Qué caminos utilizaban los niños para alcanzar sus respuestas?. ¿Qué procesos de pensamiento son los que los extravían?. ¿Qué factores no alcanzan a comprender en la búsqueda de las soluciones?».

En unas palabras, este esquema de trabajo, impulsado por Simón, constituyó su primer punto de partida; la etapa en París, si se quiere de un modo imprevisto, había cumplido sus objetivos.

Los Trucos del Sabio
El propósito de las Escuelas de Pensar de Jean Piaget era el preparar a los niños para que desarrollen su total potencialidad como seres «pensantes».

Dado que cada niño debe ser considerado como un individuo, no trató de escribir un esquema de rendimiento al cual todos los niños debían adecuarse. En cambio, concibió una filosofía y un programa que pueden adaptarse a todos los niños.

Los juegos y las secuencias lúdicas, incluyendo las más diversas clases de «diversión», fueron diseñados para desarrollar la habilidad de pensar del niño, suponiendo que el niño en edad escolar piensa (razona) y desea continuar razonando «para siempre».

Las actividades o juegos proporcionan una base general que ayudará al niño a manejar exitosamente ciertas materias escolares. Pueden realizarse tanto en el hogar como en la escuela y no requieren material complicado ni caro.

Pero sí requieren la presencia de adultos inteligentes, pacientes y perspicaces que deseen crear situaciones de juegos y diversiones en las que los niños puedan crecer intelectualmente.

El método es adecuado para los niños con edades cronológicas de cuatro a diez años. Aunque esté dedicado a los niños, está escrito para los padres, los maestros y todos aquellos dedicados a lograr un exitosos desarrollo de esos niños.

Los ambientes para pensar y los lugares felices para que los pequeños vivan y aprendan deben crearse no sólo en la escuela sino también en los hogares y lugares de trabajo.

Los ambientes para pensar fueron llamados «escuelas para pensar».

El primer gran proyecto de aplicación de la teoría de Piaget se llevó a cabo durante un período de dos años enTyler Thinking School (Escuela para pensar de Tyler) en Charleston, Virginia Oeste.

Este proyecto no fue del tipo de la escuela abierta (open dassroom), en la que los niños reinaban y hacían lo que querían, o no hacían nada. Había libertad, aquí pero era libertad dentro de una estructura.

Se creó una situación indeterminada entre la escuela con «finalidad abierta» dentro se les permite a los niños hacer lo que quieren y el tipo de programa superestructurado donde cada respuesta del niño se cataloga como verdadera o falsa.

Fue un punto de partida para el pensamiento creador, que sirvió como ejemplo para muchos modelos.

Los objetivos a largo plazo fueron cinco:
1) desarrollar el hábito de un pensamiento creador independiente,
2) desarrollar en el niño una imagen positiva de sí mismo.
3) desarrollar actitudes de cooperación social y responsabilidad moral.
4) desarrollar la conciencia y la apreciación de las personas, cosas y hechos del ambiente.
5) desarrollar la aptitud en las tareas básicas de la lectura, escritura y aritmética.

La «escuela para pensar» trata a la lectura como a una de las tantas actividades para pensar a las que el niño podrá dedicarse sólo si ha desarrollado de antemano la destreza requerida; mientras tanto, el niño tiene a su alcance una rica variedad de estas actividades previas

De esta manera se evitan los fracasos educativos innecesarios, y ni mismo tiempo no se retrasa ningún niño en la lectura.

Para aprender a leer el niño debe saber cómo correlacionar los sonidos del lenguaje hablado con la secuencia de fonemas que se transcriben en las letras.

Esta relación entre las formas acústicas y los elementos fonémicos no es simple ni directa. Para un niño pequeño que conoce su lengua muy bien, pero que no lee, el fonema «t» en las tres palabras de «Tomás, está tonto» no constituye un elemento invariable sino que corresponde a tres diferentes procesos de habla y audición.

Pare extraer lo invariable del fonema «t» de estas diferentes experiencias es necesario analizar e interpretar los sonidos. Aprender esto no es cuestión de aprenderse un trozo de información y recordarla de memoria.

Lo mismo puede decirse del proceso ;del pensamiento visual. Un alumno a quien se le dan amplias oportunidades de trabajar exitosamente en actividades previas o preparatorias puede dedicar su capacidad de pensar a la tarea específica de aprender a leer.


La Inteligencia Crece de Afuera Hacia Adentro
De acuerdo con Piaget, todo pensamiento proviene de la coordinación de los actos externos. Por lo tanto, la coordinación de los movimientos del cuerpo y de los estímulos sensoriales son requisitos previos para la aplicación de las actividades motrices y sensoriales a cualquier problemas o tareas. En el niño pequeño el pensamiento continúa ligado a estas actividades, y todos los niños de cinco a seis años, independientemente de su nivel social de origen, encuentran que los juegos para el pensamiento motor y sensorial son difíciles y atractivos. Por lo tanto, estas actividades estimulan el desarrollo intelectual.

La teoría de Piaget establece objetivos en vez de estar meramente orientada hacia el método; tiende a la elaboración y no sólo a la interacción; es analítica y no basada vagamente en la experiencia; trasciende el lenguaje en vez de estar controlada por él; propone una motivación interna en vez de una externa; se extiende a todas las áreas de la vida en vez de estar restringida a divisiones arbitrarias, y por último respeta las diferencias individuales dentro de una clara perspectiva de desarrollo.

Estos son algunos de los fundamentos teóricos sobre los cuales se basa la «escuela para pensar». 

La teoría de Piaget tiene su fuente de origen en la práctica, de acuerdo con la observación real de la vida de los niños.

Como todo pensamiento teórico, debe ponerse en práctica para ser evaluado y para explorar nuevos campos de investigación. Una «escuela para pensar» debe enriquecer la teoría del pensamiento en la cual está basada y contribuirá a la gran corriente de la futura teoría educacional.

El Proyecto en Charleston

En 1969, el Ministerio de Educación del Estado de Virginia del Oeste pidió que se le ayudara con sus programas sobre los problemas de aprendizaje.

El proyecto se estableció para proporcionar remedio a los problemas de aprendizaje, especialmente en la lectura y consistió en establecer un programa general que comenzara en el jardín de infantes y en el primer grado para que lentamente se extendiera al segundo y tercer grados.

El objetivo básico era ayudar el proceso normal de desarrollo del pensamiento en el niño en edad escolar, subordinando todas las actividades escolares a este primer objetivo.

Una de las mayores ventajas de este programa sería la prevención de los fracasos escolares y los problemas de aprendizaje, eliminando la trágica experiencia de fracaso para el niño y los gastos excesivos en los programas correctivos.

Otro objetivo fue el de preparar a los niños para las futuras tareas de su educación. Planteamos el hecho de que un niño que ejercita activamente su pensamiento se encuentra en óptimas condiciones de sacar provecho de todas las experiencias de aprendizaje, tanto dentro como fuera de la escuela.

Como objetivo mínimo se estableció que los niños de este programa se entrasen al cuarto grado debían dominar la lectura, la escritura y otras habilidades académicas del grado; pero, en comparación con niños de otros programas tradicionales, tendrían que estar más motivados, mejor adaptados y debería tener una mejor base para su educación futura.

El propósito de los nuevos pedagogos era que los niños iniciaran sus experiencias escolares en el ambiente de una «escuela para pensar», y no que trajeran ya consigo a nuestros programas experiencias de fracaso en el ámbito escolar.

Cómo fueron capacitados los maestros
De entre todas las escuelas primarias dos maestros se entusiasmaron con el programa y estuvieron dispuestos a comenzar una «escuela para pensar» en setiembre de 1970. Debido a sus experiencias con respecto a los fracasos en la enseñanza de la lectura a pesar de sus esfuerzos especiales, se sintieron atraídos por el programa, al que vieron como una posible respuesta a su necesidad de ayudar a los niños.

Durante el verano de 1970 los dos maestros y los psicopedagogos (especialistas en problemas de lectura) de sus escuelas asistieron por tres semanas a sesiones intensivas de capacitación. Vieron los antecedentes teóricos y una demostración práctica de los juegos para pensar.

Se llevaron niños para que realizaran los juegos, y los mismos maestros y psicopedagogos también tuvieron que experimentarlos. El material de estudio incluyó aPiagetfor teachers (vers. casi. Las ideas de Piaget, Ed. Kapelusz) y otros escritos actualmente en uso enPennsylvania Vision Institute. Se les mostró también cómo hacer evoluciones instantáneas y cómo adecuar la actividad al nivel de desarrollo del niño.

Durante la segunda semana del curso se trabajó con los maestros y los niños en las aulas. Se eligió para la experiencia la escuela elemental de Tyler.

La escuela elemental de Tyler
La escuela se encuentra en Mount Tyler, un suburbio rural de Charleston. Rodeado de cerros bastantes altos y de bosques, uno de sus lados se encuentra cercado por un riachuelo que corre a través de un valle angosto.

En esa vecindad no se encuentra ningún edificio grande, ni zona comercial o industrial.

Para el programa se incorporaron caballetes de pintura y encerados -o pizarras- verdes que podían inclinarse; el piso esta alfombrado y en el techo había vigas de acero de las cuales colgaban dos escaleras de soga.

El aula para el segundo grado, con accesorios similares, estaba al lado de la del primer grado y tenía una puerta de comunicación.

Los maestros, los alumnos y los padres
Cada aula contaba con un maestro primario graduado y un ayudante. El ayudante (de tiempo completo) y el psicopedagogo, que dedicaba 8 horas semanales al programa, estaban subvencionados con un aporte estatal.

En la escuela de Tyler siempre existieron dos primeros grados, y al maestro que elegía nuestro programa se le asignaban, generalmente, los niños más atrasados. Por sugerencia de los pedagogos nuevos, se quiso trabajar con una población infantil sin previa selección.

Sin embargo, el primer grado de la «escuela para pensar» estaba sobrecargado de niños con grandes problemas de aprendizaje. De los 25 niños de la clase donde funcionaba la «escuela para pensar» (16 varones y 9 niñas), 6 repetían el grado.

Al año siguiente no hubo niños que repitieran el primer grado en las aulas de Tyler. Cinco de los niños que se habían iniciado allí se retiraron de la escuela, y siete niños nuevos ingresaron en el segundo grado de la «escuela para pensar».

Entre éstos se encontraban cuatro niños que provenían de un primer grado tradicional y que no habían adquirido el nivel necesario para pasar al segundo grado, dos que repetían segundo grado y. uno trasladado de otra escuela. Diecisiete niños, diez varones y siete niñas, se inscribieron en la nueva clase de primer grado donde funcionaba la «escuela para pensar».

Once eran niños con problemas de aprendizaje en contraste con sólo uno sobre catorce de la otra clase de primer grado.

No mucho después de que comenzaran las clases, dos padres exigieron que sus hijos fueran trasladados al otro primer grado más tradicional, donde se les dedicaba más tiempo a la lectura. Naturalmente, sus pedidos fueron atendidos.

Aparte de este y otros problemas pequeños que surgieron en el comienzo, los padres, poco a poco, comenzaron a estar satisfechos y a interesarse e incluso a entusiasmarse con los resultados obtenidos por sus niños en la «escuela para pensar». Esta situación de resistencia inicial y aceptación gradual por parte de los padres se repitió durante el segundo año.

La creciente aceptación se confirmó durante el día de visita de los padres que lo usual concurrió a la «escuela para pensar» y expresó comentarios favorables.

Los dos años del proyecto
El proyecto introdujo una idea totalmente nueva en el marco tradicional. Se requirió tiempo para asimilar las nuevas proposiciones y ponerlas en práctica. Los maestros tuvieron que acostumbrarse a la libertad y al ruido en la clase.

Los ayudantes tuvieron que ser capacitados.

La adquisición de los muebles y del equipo fue demorada, como es lo usual en los sistemas educativos y de gran alcance.

La planificación correcta de las actividades adecuadas y la diferenciación de los. grupos de niños se convirtieron en tareas sobre las cuales el maestro, el ayudante y el psicopedagogo tenían que llegar a concordar.

Las visitas de los super-pedagogos creadores del proyecto no hicieron más que alentarlos, ya que en el último análisis ellos eran los que debían realizar la tarea. Recién a mediados de 1971, el proyecto quedó organizado de manera regular.

La palabra regular no significa que no existieran otros problemas. Sin embargo, los maestros sentían que dominaban el proyecto y estaban contentos por poder innovar y encontrarse con nuevos estímulos.

Hacia el final del primer año muchos visitantes concurrían a observar las clases. Por ese entonces, la autoimagen positiva de «niños que piensan» permitió que ni los maestros ni los niños se sintieran perturbados por la presencia de los visitantes.

En realidad, una visita oficial de inspectores se encontró con niños que no demostraban inhibiciones y que estaban deseosos por manifestarse. De una actitud inicial de temor e inseguridad se pasó a una aceptación general y a una actitud orgullosa hacia el proyecto por parte de todos los que intervenían en él.

Se hizo común el comentario de los ayudantes: «Cuando comencé, yo no hubiese dado ni dos centavos por esta escuela. Pensé que era una escuela para locos. Ahora desearía que mi hijo (que está en tercer grado en la escuela de Tyler) hubiese tenido esta oportunidad».

Principios básicos de una escuela para pensar
Una «escuela para pensar» debe basarse en un sólida psicología infantil especialmente con respecto al desarrollo del pensamiento del niño, sobre la tesis de que pensar es la base esencial de todo saber. Dado que la inteligencia no es más que la capacidad de pensar o razonar, el objetivo de la «escuela para pensar» es la «salud intelectual».

La «escuela para pensar» está dirigida al maestro de inteligencia media y le proporciona un marco estructurado para darse cuenta de los objetivos de dicha escuela.

Los maestros, en el correr del tiempo, actúan como lo hacen debido a la estructura del sistema educativo que prevalece. Si los maestros tuvieran ante ellos una estructura que los estimulara y los guiara a ser razonables y creativos (como lo ejemplifica el proyecto en Charleston) la mayoría de los docentes que hoy actúan razonablemente bien en las escuelas existentes actuarían mejor en una «escuela para pensar».

Los objetivos a largo plazo de una «escuela para pensar» pueden enunciarse en cinco puntos. Como resultado de las experiencias, en parte, un niño al finalizar el tercer grado tiene que haber adquirido:

1) el hábito del pensamiento creativo e independiente;
2) una imagen de sí mismo positivamente valiosa;
3) actitudes de cooperación social y responsabilidad moral;
4) conocimiento y apreciación de las cosas, las personas y los hechos de su ambiente, y
5) las habilidades escolares básicas de lectura, escritura y cálculo.

Sobre estas teorías, enunciadas en la primera mitad del siglo 20, la pedagogía recibió un impulso extraordinario que puede definirse como el fin del enfoque napoleónico de la educación:

De ser una fábrica de seres entrenados, la escuela pasó a ser un gimnasio de la inteligencia, en el cual el aprendizaje llega como un subproducto natural y fácil, unido a la más amable e íntima relación de los niños entre sí, incluso de los de edades muy distintas, y de los niños con los adultos.

Extractado de: EL MÉTODO PIAGET EN LA PRACTICA.
De los profesores Hans Furth y Harry Wachs. Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1978.

El trabajo de Piaget de ninguna de las maneras contradice el de los hallazgos de los psicoanalistas. Al contrario. Su desarrollo del conocimiento, su teoría, más bien diríamos que los complementa.

En parte, dichas objeciones, que disponemos a título final, han surgido a raíz de que los psicoanalistas se preocupan exclusivamente del desarrollo emocional e instintivo. En cambio, el interés de Piaget se centra en la comprensión del desarrollo de la facultad más diferenciada del organismo viviente, la de la lógica del pensamiento, que es el instrumento más poderoso que posee el hombre para dominar su medio ambiente, del que según sabemos depende la satisfacción de sus necesidades.

Podemos finalizar diciendo que al término de la primera década del siglo XX, la influencia de Freud sobre la psiquiatría no estaba de ninguna manera restringida a sus seguidores.

Es más, sus oponentes no pudieron protegerse contra el impacto de sus ideas. Y entre éstos, evidentemente, aparte de los representantes de una escuela psiquiátrica liberal, como Claparéde y Bleuler, los maestros de Piaget, podemos decir que éste acaso proporciona las primeras explicaciones biológicas de determinados aspectos del psicoanálisis; su contribución es realmente importante como teoría del conocimiento, la «epistemología genética» que ha creado y es de esperar será ampliada con métodos y procedimientos más complejos y adecuados.

Ver: Piaget Para Principiante OnLine

Fuente Consultada:
HECHOS Sucesos Que Estremecen Al Mundo Tomo 34
Las Grandes Ideas Que Formaron Nuestro Mundo Pete Moore
Cincuenta Cosas de Psicología Que Hay que Saber Adrián Furnham

Biografia de Lewis Carroll Obras y Libros Vida Historia Pasajes

Biografía de Lewis Carroll: Obras y Libros

Lewis Carroll: Un país de maravillas

Lewis Carroll“O el pozo era en verdad muy profundo, o ella caía muy despacio, porque Alicia, mientras descendía, tuvo tiempo de sobra para mirar a su alrededor y para preguntarse qué iba a suceder después…”

Así comienza la fantástica aventura de Alicia en el País de las Maravillas, que por más de un siglo ha sabido conservar su popularidad, y ha logrado influir en los autores contemporáneos, artistas, músicos, llevando su figura y su magia a un sinfín de adaptaciones.

Aquel personaje y aquella historia maravillosa surgieron de la particular mezcla de creatividad, fantasía, absurdo, sátira e ingenio que existían en la mente de sir Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll.

BREVE FICHA BIOGRAFICA

•  Nació el 27 de enero de 1832 en Daresbury (Cheshire, Inglaterra)con el nombre de Charles Lutwidge  Dodgson.

• Hasta los once años fue educado por sus padres y luego ingresó en la escuela de Richmond.

• En 1851 ingresó en la Universidad de Oxford, donde obtuvo el grado de bachiller y se recibió de preceptor.

• En 1855 fue nombrado profesor de Matemáticas de la universidad. Al mismo tiempo adoptó el seudónimo literario de «Lewis Carroll», compró su primera máquina fotográfica y conoció a Alicia Liddel de cuatro años.

• En diciembre de 1861 se ordenó como diácono de la iglesia anglicana.

• En 1862, durante una excursión en barca, les contó en forma improvisada el cuento
de Alicia» a las hermanas Liddell

• En 1866 editó «Aventuras de Alicia en El país de las maravillas».

• En 1872 publicó «A través del espejo y lo que Alicia encontró allí».

• En 1881 abandonó la fotografía y su cátedra de Matemáticas.

• En 1891 se encontró por última vez con Alicia Liddell, a la que no veía desde hacía veinte años. • Murió el 14 de enero de 1898 en Guilford.

En 1862, el profesor Dodgson, conocido después como Lewis Carroll, y un amigo, llevaron de excursión por el río a Alicia Liddell y a sus dos hermanas. Durante ese paseo el escritor inventó un cuento de hadas y se lo contó a las niñas.

Alicia quedó tan encantada con el relato que le pidió que lo escribiera. Dos años después, Carroll le regaló a la niña el manuscrito «Las aventuras subterráneas de Alicia», que sería el germen del famoso cuento «Aventuras de Alicia en el país de las maravillas».

BIOGARFIA:

Había nacido el 27 de enero de 1832 en la ciudad de Daresbury, en el norte de Inglaterra, siendo el tercer hijo varón de una familia compuesta por siete mujeres y cuatro niños, todos hijos del reverendo y profesor Charles Dodgson y su mujer Frances Jane Lutwidge.

Durante su niñez, Lewis vivió con su familia en una aldea rural aislada, por lo que no tenía demasiados amigos, aunque aquello no fue motivo para que el pequeño hallara la forma de pasar el tiempo.

Y fue precisamente en la literatura donde encontró su mayor hobbie de infancia, y su vocación adulta.

Ya a los 12 años de edad, Charles se dedicaba a realizar los manuscritos de la “Rectory Magazine” de la rectoría de Umbrella.

En 1844 asistió a la escuela Richmond, en Yorkshire y dos años después a la Escuela de Rugby, periodo en el que debió enfrentarse a una serie de enfermedades que debilitaron su salud, e incluso le dejaron como secuela la sordera de uno de sus oídos.

Ante esto, al finalizar sus estudios en Rugby estuvo un año bajo la tutela educativa de su padre, durante lo cual se matriculó en el Christ Church, en Oxford.

Destacado principalmente en los campos de las matemáticas, en 1855 fue nombrado profesor de dicha cátedra. Durante aquel período llevó a cabo una importante serie de trabajos académicos, los cuales fueron firmados con el nombre de Charles L. Dodgson.

La inspiración para su máxima creación, estamos hablando de “Alicia en el País de las Maravillas”, se le atribuye a un simple paseo que Lewis y sus hijos compartieron junto a Henry George Liddell, el decano de Christ Church, y sus hijas Lorina, Alice y Edith.

Aquella tarde se dirigieron recorrer el Támesis en barca, y los juegos entre los niños dispararon su gran imaginación.

Se cuenta que durante un picnic que realizaron esa tarde a orillas de aquel río, Lewis entretuvo a los niños con una historia improvisada, cuyo personaje principal era Alice.

Luego de aquella excursión, la pequeña Alice Liddell le pidió que escribiera la historia, dando lugar a que Carroll profundizara sobre aquella narración.

Lo que en principio surgió como un simple cuento manuscrito, cuyo título original había sido “Las aventuras subterráneas de Alicia”, tiempo después se convirtió en la máxima obra del autor.

Aquel primer manuscrito fue obsequiado a Alice Liddell para Navidad, y por las vueltas del destino el cuento llegó a manos del novelista Henry Kingsley, quien comenzó a convencer al autor para su publicación.

Finalmente, en 1865 el libro fue publicado bajo el título de “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”.

Inmediatamente el libro fue un éxito, y al año siguiente el autor comenzó a trabajar en la secuela de la historia.

Así fue que en 1872 se publicó “Alicia a través del espejo”, continuando el relato de la primera novela, y considerado un trabajo tan bueno o mejor que su predecesor.

Cabe destacar que luego de la muerte de Carroll, se publicó una edición que contenía ambos volúmenes, titulada “Alicia”, que se convirtió en el libro infantil más popular en Inglaterra, y seguramente la obra literaria para niños más famosa en el mundo.

Por supuesto que el autor produjo otras obras, tales como “La caza del Snack”, “El juego de la lógica”, “Un cuento enmarañado”, “Silvia y Bruno” y “Diario de un viaje a Rusia”, entre otras publicaciones, pero lo cierto es que la historia de Alicia siempre ha sido considerada su obra cumbre.

Al margen de la literatura, Lewis es también recordado como un excelente fotógrafo de retratos, aunque aquella afición fue abandonada por él para siempre en 1880.

La muerte lo alcanzó en Guildford, el 14 de enero de 1898.