Benjamín Franklin

El Pararrayos de Benjamin Franklin Experiencia Barrilete Invento de

El Pararrayos de Benjamín Franklin
Historia de la Experiencia del Barrilete

Benjamín Franklin, científico: (Boston, 17 de enero de 1706 – Filadelfia, 17 de abril de 1790) Filósofo, político, físico, economista, escritor y educador, figura clave en la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, creó las bases de lo que hoy se entiende como «el ciudadano americano ejemplar».Era el decimoquinto de los hijos y comenzó a aprender el oficio de su padre, que era un pequeño fabricante de velas y jabón.

Cansado de este trabajo, se colocó a los 12 años en la imprenta de un familiar, desarrollándose así su amor a la cultura. El escaso tiempo libre lo empleaba en devorar todo tipo de libros que caían en sus manos.

Sus primeros versos y artículos los publicó en un periódico que su cuñado había fundado. A los 17 años, debido a discusiones con él, se traslada a Nueva York para hacer fortuna. Respaldado por el gobernador de Filadelfia, instala una imprenta y decide ir a Londres a comprar el material. Allí, olvidándose un poco de sus propósitos principales, trabaja en la imprenta Pelmer, conociendo a distinguidas personalidades.

PARARRAYOSEn cambio, el exceso atraía a la deficiencia, y el fluído eléctrico se vertía del exceso a la deficiencia, neutralizándose ambos y quedando descargados.

Franklin propuso que el exceso se llamara electricidad positiva, y la deficiencia, electricidad negativa. No se especificaba qué variedad de electricidad, la vítrea o la resinosa, era positiva y cuál negativa.

Franklin conjeturó arbitrariamente y se equivocó, pero eso es irrelevante. Pueden utilizarse los nombres y olvidarse los significados literales.

Franklin observó cómo se descargaba la botella de Leyden. Cuando la carga eléctrica se agotaba, emitía una chispa (luz) y un chasquido (sonido).

A Franklin le sorprendió la semejanza entre la chispa —un rayo en pequeño— y el chasquido —un pequeño trueno—. Entonces invirtió el razonamiento: durante una tormenta, ¿acaso tierra y cielo formaban una gigantesca botella de Leyden, y el rayo y el trueno significaban una descarga igualmente gigantesca?

Decidió experimentar. En 1751, hizo volar una cometa durante una tormenta. La cometa iba provista de una punta metálica a la que estaba unido un largo hilo de seda. Al final del hilo, cerca de donde se encontraba Franklin (que sujetaba el hilo de seda con un segundo hilo que permanecía seco), había una llave de metal.

Cuando se concentraron las nubes de tormenta y el hilo empezó a dar muestras de carga eléctrica (las fibras separadas se repelían unas a otras), Franklin puso el nudillo cerca de la llave, y ésta chisporroteó y crujió igual que una botella de Leyden. Además, Franklin cargó una de esas botellas sirviéndose de la llave, con la misma facilidad que si fuera una máquina de fricción.

La botella de Leyden cargada con electricidad del cielo se comportaba exactamente igual que si se hubiera empleado electricidad terrestre. O sea que ambas eran idénticas.

Franklin fue capaz de dar una inmediata aplicación práctica a su descubrimiento. Decidió que el rayo se abatía sobre un determinado edificio cuando éste almacenaba una carga durante una tormenta. Su experiencia con la botellas de Leyden le demostraba que éstas se descargaban con mucha mayor facilidad si se las proveía de una aguja.

Es decir, que la carga se disipaba con tanta rapidez a través de la aguja, que las botellas no podían ser cargadas a la primera. ¿Por qué no, entonces, fijar una varilla metálica puntiaguda en lo alto de un edificio y conectarla adecuadamente con el suelo, a fin de que cualquier carga que almacenara pudiera descargarse rápida y silenciosamente, y que ninguna carga se acumulara hasta el punto de desencadenar una descarga de consecuencias desastrosas?

Franklin publicó sus ideas sobre la materia en 1752 en Poor Richard’s Almanac, y en seguida empezaron a instalarse los pararrayos (líghtning rods, «varillas para el rayo»), primero en América y luego en Europa. Demostraron su eficacia, y por vez primera en la historia una catástrofe natural no se prevenía mediante la plegaria o los encantamientos mágicos de una u otra clase, que realmente nunca daban resultado, sino por la confianza en la comprensión de las leyes naturales, que sí era eficaz.

En cuanto los pararrayos aparecieron en los campanarios de las iglesias (que al ser el punto más elevado de la ciudad eran particularmente vulnerables), la cuestión quedó clara para todos.

PARA SABER MAS…

Aunque se lo recuerda sobre todo como hombre de estado, Benjamín Franklin realizó también valiosas contribuciones al conocimiento científico. Nació en 1706 y era el número quince de los hijos de una modesta familia de Boston. Fue, principalmente, autodidacto, pero asistió durante algún tiempo a la escuela local.

A la edad de 12 años era aprendiz de impresor. Cinco después dejó su ciudad natal para dirigirse a Filadelfia, donde continuó dedicado a ese trabajo.

En 1729 se estableció y abrió con buen éxito su propia impresora, y compró la Pennsylvania Gazette. Poco después, inició su carrera política como secretario de la asamblea general de Pensilvania. En 1751 fue elegido miembro de ésta Corporación y de 1753 a 1774 lo nombraron administrador general de correos de las  colonias norteamericanas.

Visitó Inglaterra en diversas ocasiones, a fin de negociar con el gobierno británico asuntos de interés para los colonos. Fue durante estos viajes cuando realizó una serie de experiencias que demostraron las características y el curso de la corriente del golfo de México, una corriente de agua templada que se dirige desde el golfo, por la costa este de Norteamérica, hacia el Norte, y en las costas de Newfoundland cambia de rumbo, hacia el Este y atraviesa el Atlántico.

Para levantar la carta de esta corriente, determinó la temperatura del agua del océano a diversas profundidades. Las naturalezas del trueno y del rayo habían interesado durante siglos a los científicos y a los filósofos, pero a Franklin lo llevó este interés a investigarlas experimentalmente.

Para ello, preparó un barrilete, que fijó con un clavo al extremo de un cordel. Cerca del otro extremo lo prendió con una llave. Lanzó el barrilete cuando pasó sobre su cabeza un nubarrón-tormentoso y, en seguida, saltó de la llave una gran chispa eléctrica. Pudo ser algo muy peligroso, puesto que no había preparado ningún aislador en esta parte del cordel del barrilete.

Como la lluvia empapaba el cordel, ello incrementaba su conductividad eléctrica; la electricidad fluía libremente por dicha cuerda y pudo comprobar que poseía las mismas propiedades que la electricidad generada por fricción. El feliz resultado de esta experiencia condujo a la utilización de los pararrayos para proteger los edificios, especialmente los de más altura.

Realizó, además, otra contribución al estudio de la electricidad: demostró la existencia de cargas positivas y negativas. Aunque no está claro quién fue el inventor de las lentes bifocales, fue él ciertamente el primero que las describió. Antes, si una persona necesitaba dos clases de lentes para leer y para ver objetos lejanos, era forzoso que dispusiese de dos anteojos distintos. Sin embargo, esta dificultad fue superada al unir en un mismo cristal dos medias lentes diferentes.

La inferior proporcionaba los aumentos adecuados para la lectura y la superior, de menor aumento, se podía utilizar para enfocar objetos distantes. Franklin estaba demasiado entregado a las actividades políticas para poder prestar a las científicas las atenciones deseables. Ayudó a redactar la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y, poco después, en 1790, murió cuando abogaba por la abolición de la esclavitud de los negros.

La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombres

La Vida de los Hijos de Famosos de la Historia

Los hijos Johann Sebastian Bach:
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresBach nació en la mitad de siete generaciones de músicos, que habían comenzado con su bisabuelo Veit Bach (1555-1619).

El frecuentemente llamado Padre de la Música Moderna, también tuvo veinte hijos, que recibieron todos instrucción musical. Ninguno heredó el genio de su padre, pero tres de ellos contribuyeron significativamente a la música de su tiempo: Wilhelm Friedemann (1710-1784), el mayor, fue un organista y compositor destacado, pero sus problemas personales influyeron de manera adversa en su música.

Era bebedor, indigno de confianza e incapaz de tener éxito. Nunca pudo liberarse de la influencia paterna para desarrollar un estilo propio.

Cari Philip Emanuel (1714-1788), estuvo cerca de alcanzar  la grandeza musical de su progenitor. Fue un brillante ejecutor del arpa y la autoridad más importante de su tiempo en el arte de tocar el clave. Su Ensayo sobre el arte verdadero de tocar instrumentos con teclado permanece como una fuente esencial para comprender el estilo y la interpretación de la música del siglo XVIII.

Johann Christian (1735-1782), un talento exitoso y de moda pero relativamente insignificante; fue organista de la catedral de Milán Escribió óperas italianas y mucha música para piano, para orquesta y de cámara, pero la cantidad de su producción excede su calidad.

Un cuarto hijo, Johann Gottfried Bernhard (1715-1739), fue un organista que cayó en serias dificultades económicas. Su padre salió como fiador, pero muy poco después el joven murió de fiebre.

Los hijos de Benjamín Franklin
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresFranklin tuvo dos hijos legítimos de su esposa Deborah. Uno murió a los 4 años y el otro, William (1731-1813), estaba con su padre en 1752 cuando remontó el famoso barrilete.

Fue el último gobernador real de Nueva Jersey antes de la Revolución y cuando ésta estalló, se puso del lado de los ingleses, lo que le valió ser tratado como un traidor y hecho prisionero hasta 1782, cuando fue deportado do a Inglaterra, donde permaneció por el resto de su vida.

En 1784, después de recibir proposiciones de reconciliación de su hijo, Franklin le escribió: «Nada me ha herido nunca tanto como encontrarme abandonado a mi edad por mi único hijo, y no sólo abandonado, sino que mi fama, fortuna y vida estuvieron en gran peligro al saberse que tomaba las armas en mi contra… ambos 1101 esforzaremos, como propones, para olvidar lo que ha pasado».

Un tercer hijo, reconocido, aunque ilegítimo, fue criado por Deborah Franklin. Su única hija, Sarah (1744- ?) fue bien conocida por sus esfuerzos a favor de los rebeldes durante la guerra. Se casó con un comerciante, Richard Bache, el sucesor de su padre en el carril de Director General de Correos. Le dio a Franklin 7 nietos y cuidó de él en su vejez.

Benjamín Franklin Bache, su nieto favorito, apodado «Pararrayos», fue un periodista político de renombre. Muchos de sus nietos y nietas tuvieron carreras distinguidas.

Los  hijos de Lord Byron
George Gordon, Lord Byron, fue padre de 2 niños, uno de ellos timo. Su primera hija, Augusta Ada, nació en 1815 de su malogrado matrimonio con Annabella Milbanke. Los Byron se separaron «ni inmediatamente después de su nacimiento y su progenitor la vio muy poco de allí en adelante.

Ada tenía 15 años cuando se dio cuenta que Byron era un famoso porta, y mientras crecía, le expresó un cariño auténtico en sus cartas.

Se convirtió en una matemática consumada (como había sido su madre), y aparentemente no heredó las dotes poéticas de su padre.

Casi llevó a la quiebra a su marido cuando trató de aplicar sus técnicas matemáticas a las apuestas en el hipódromo. Murió a los 36 años, en 1852.

Byron tuvo una hija con Claire Clairmont, que lo había admirado profundamente y lo había seguido a Suiza e Italia. La niña, nacida en 1817, fue llamada de diferentes maneras: Alba (por «Amanecer»), Clara y finalmente Allegra. Pero Byron vivió más que ella: murió de fiebre en el convento donde se la había instalado para que «recibiera una educación católica conveniente» cuando había recién cumplido 6 años.

Kyron, que nunca había visto a su propio padre, fue un progenitor poco o satisfactorio. Sus poemas eran sus «hijos»; ellos recibieron todo  amor y energía.

Los  hijos de Carlos Marx
«El padre del comunismo moderno» también fue padre de siete  niños, cuatro de los cuales llegaron a la adultez. Su único hijo varón, Frederic Demuth (1851-1929), era ilegítimo, y su madre, Helen Demuth, era criada de los Marx.

La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresNunca reconoció su paternidad y pasados doce años después de su desaparición, cuando Federico Engels estaba postrado en su lecho de muerte, se reveló (Engels lo escribió en una pizarra) que «Freddy hijo de Marx».

El joven se convirtió en un maquinista hábil y vivió una vida tranquila, decente pero no particularmente feliz. Se parecía mucho a su padre en cuanto al físico. Era un hombre gentil y reservado dedicado al socialismo, pero no a la revolución.

Jenny (1844-1883), que llevaba el nombre de su madre, era la favorita de Marx. Vivió con su marido (un socialista) y sus hijos en Francia, hasta que murió de tuberculosis.

Laura (1846-1911), era más calma, más discreta que sus otras dos hermanas; en este aspecto se parecía a su madre. También se casó con un socialista francés y tuvo 3 niños que murieron todos cu la infancia. Cuando tuvo 65 años, ella y su marido decidieron que no tenían porque seguir viviendo y se suicidaron.

Eleanor (1856-1898), la más joven, fue dañada emocionalmente por la personalidad excesivamente dominante de su progenitor: «Es demasiado tener a Karl como padre», escribió.

Parecía incapaz de mantener cualquier clase de vida normal, ya que había heredado todos los defectos de él y muy poco de la dulzura de su madre. Daba conferencias sobre política, escribió panfletos, actuó como aficionada en obras de teatro, editó los escritos póstumos de Marx, pero carecía de autodisciplina, era neurótica y la mayoría de sus esfuerzos quedó en la nada.

Durante la vida de su padre, dependió de éste en el plano emocional; después de su muerte, entabló una relación similar con su compañero, Edward Aveling. Éste se asemejaba a su suegro en lo que había aprendido, encantador, brutalmente sarcástico, inescrupuloso, irascible e incapaz de ganarse la vida. Fue un marxista mediocre, oportunista y psicótico, mantenido por su mujer durante quince años, hasta que ella se suicidó, siguiendo su consejo.

El destino diferente de cada uno de sus hijos fue tan trágico que Eleanor, cerca del fin de sus días, escribió a su medio hermano: «No pienso que tú y yo hayamos sido malas personas en particular, pero con todo, querido Freddy, parece como si nosotros estuviéramos siendo castigados.»

Los hijos de John D. Rockefeller
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombres«Mi madre y mi padre planteaban una sola pregunta: ¿Es un derecho o un deber?». Este fue el legado heredado (junto a una inmensa fortuna) por John D. Rockefeller Jr. (1874-1960), el único hijo del más famoso billonario de América.

El joven siguió los pasos de su padre sin cuestionarlos y con un temor casi reverencial y llenó fielmente el libro diario que él le había enseñado a usar tan pronto como supo leer y escribir: el niño asentaba hasta los 2 céntimos que conseguía por matar moscas o afilar lápices; componiendo una ganancia neta de 1 dólar. El inculcó este hábito a sus 6 hijos, todos los cuales llevaron un registro.

John Jr. tenía fama de ser tacaño, a pesar que siempre daba 10 % para caridad. Su acto más rimbombante fue su intento contra la especulación: ingresó en Wall Street y lo despojaron inmediatamente de 1 millón de dólares, y profundamente avergonzado por haber angustiado a su padre, nunca más realizó una transacción sin consultar al viejo Rockefeller y nunca perdió de nuevo dinero.

Se casó con Abby Aldrich, la hija de un senador que le dio una luja, Abby, y luego 5 varones seguidos: John D., nacido en 1906; Nelson Aldrich, en 1908; Laurence Spelman, en 1910; Winthrop, en 1912 y David en 1915. Excepto Winthrop, ex gobernador de Arkansas, que murió en 1969, todos los nietos del viejo Rockefeller están vivos.

John D. dirige la Fundación Rockefeller y el Lincoln Center en Nueva York. Nelson fue gobernador de Nueva York y fue designado vicepresidente de los USA en 1974. Continúa teniendo aspiraciones para la presidencia. Laurence está dedicado a la conservación y construcción de hoteles. David es presidente del Banco Chase Manhattan.

Cuando el viejo Rockefeller tenía 94 años, en 1933, su hijo de 59 le escribió en una carta: «He tratado de hacer lo que tú me hubieras permitido, haciendo lo posible para seguir tus pasos. En todos estos años de esfuerzo, tu vida personal y tu ejemplo han sido la influencia más poderosa y estimulante».

La continuidad de la filosofía de Rockefeller está reflejada en una declaración hecha por Laurence, refiriéndose a su padre: «—Es el ejemplo, y no el precepto, la influencia más importante para moldear la personalidad de los jóvenes, y mi progenitor fue enteramente con secuente con los preceptos por los que vivió.»

Los hijos de Sigmund Freud
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresTuvo 3 hijos y 3 hijas, todos los cuales fueron eclipsados por su genio. Era un padre indulgente, liberal y afectuoso, cariñoso pero no demostrativo. Su trabajo le exigía tanto tiempo que ellos permanecían durante todo el día con su madre, Martha, en un ambiente cálido.

Martín (nacido en 1899), el mayor, describió su infancia en Viena durante el fin de siglo como idílica. En 1957 escribió justamente: «Nunca tuve ambición por ser una eminencia… estaba demasiado feliz y contento de ser el reflejo de una gloria… Creo que si el hijo de un hombre grande y famoso quiere llegar a algún lado en este mundo debe seguir el consejo dado por la Reina Roja a Alicia: debe marchar dos veces más rápido si no quiere detenerse donde está.

El hijo de un genio permanece hijo de genio y sus posibilidades de obtener la aprobación humana por cualquier cosa que haga son mínimas, si pretende una fama aparte de la de su padre.»

Martin sólo pedía ser reconocido como un hijo devoto; dirigió la firma editora de su padre; manejó sus finanzas y asuntos legales. Anna (nacida en 1895), la más joven, fue la favorita de Freud.

En un desliz anti-freudiano, una vez se refirió a ella como «mi único hijo, Anna». Estaban extremadamente cerca y su comunicación era casi telepática.

Durante los últimos años de su vida, Anna, que era psicoanalista de niños, cuidó a su padre cumpliendo las funciones de secretaria, com pañera de trabajo y valla contra las intrusiones del mundo.

En 1935, durante una enfermedad, Freud escribió que «el único aspecto brillante en mi vida es el éxito del trabajo de Anna».

Los hijos de Benito Mussolini
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresA pesar que Mussolini tuvo 5 hijos de su esposa, Rachele Guidi, era un padre ausente la mayoría del tiempo; su hijo Vittorio (nacido en 1916) declaró que «no pertenecía a la familia». Para Mussolini los niños no eran más que material virgen para crear futuros fascistas y soldados.

Edda (nacida en 1910), la primogénita y favorita, la más parecí da a él en su aspecto y en su personalidad. Era terca y rebelde, y aun después de su matrimonio, algo indecisa.

Su padre dispuso su casamiento con el conde Galeazzo Ciano, que se esperaba que fuera algún día su sucesor, pero su suegro lo ejecutó por «rebelde» en 1944, quizás un sacrificio para mostrar a Hitler su frialdad y su tenacidad.

Edda voló a Suiza con sus hijos. Comentó sobre su padre: —Hay sólo dos soluciones para que él se rehabilite ante mis ojos: que desaparezca o que se suicide.

Vittorio se hizo piloto voluntario a los 19 años; amaba la segunda Guerra Mundial y se decía que se deleitaba con la crueldad. Cuando Mussolini trató de huir a Alemania, después de su derrocamiento, en septiembre de 1943, Vittorio lo estaba esperando con Hitler; él se había refugiado ya allí.

Participó en las negociaciones para la rendición de la jerarquía fascista, luego se salvó ocultándose.

Bruno (1918-1941) era capitán de la fuerza aérea y murió a los 23 años, examinando una bomba.
Romano (nacido en 1927) apenas conoció a su padre, pero lo adoraba a pesar de todo. Cuando el poder de Mussolini cayó, el joven fue tomado prisionero junto con su madre y su hermana Anna María (1929); posteriormente él se convirtió en un pianista de jazz de moderado éxito.

El sexto hijo, Benito Albino (1915) era ilegítimo. Su madre era Ida Dalser, a quien Mussolini denunció, en 1917, como «peligrosa, criminal y desequilibrada». La hizo internar y así pasó los últimos diez años de su vida en un manicomio.

El niño creció bajo la supervisión de guardias y murió durante la guerra en misteriosas circunstancias, algunos dicen que en una institución como la de su madre, otros en una acción naval.
Su existencia no fue, en general, conocida hasta después de la muerte de su padre.

Los hijos de Charles A. Lindbergh
La Vida de los Hijos de Famosos descendencia de grandes hombresCuatro años después que Lindbergh hizo su histórico vuelo a través del Atlántico, su primogénito Charles Jr. fue secuestrado por Bruno Hauptmann, pidió rescate y luego lo mató. Tenía 20 meses de edad.

La tragedia transformó la vieja inclinación de Lindbergh por la privacidad, en una obsesión. En los próximos catorce años, la familia no tuvo residencia fija. Uno de sus hijos habló de un viaje a Suiza que fue interrumpido cuando alguien reconoció a su padre en una pendiente. Los niños fueron preparados y la familia abandonó las vacaciones rápidamente.

A Lindbergh le gustaban las familias numerosas; Jon Morrow nació en 1932; el tercer hijo, Land Morrow, en 1937; Anne Spencer, en 1940; Scott, en 1942; y la segunda niña, Reeve, en 1945. La familia se estableció definitivamente en Connecticut en 1946.

Estaban unidos sólidamente y sus miembros poseían juicio cabal y cuerpos saludables. Esperaban que los niños fueran independientes responsables y seguros. Además, el padre daba mucha importancia a que se dedicasen a oficios dignos de mérito y a que trataran de se: siempre honestos. No les permitía que lo sobrevaloraran, como suele ocurrir con los hijos de padres famosos. La madre, Arme Morrov Lindbergh, fue también conocida por un libro que escribió, Hora ¿í oro, hora de balas, que trata el trágico secuestro de su hijo.

Ambos padres hacían hincapié sobre los principios más que un aplauso, la integridad más que la fama. A pesar que todos ellos heredaron mucho al cumplir los 21 años, los niños vivieron confortablemente pero sin ostentación.

Jon, ahora un especialista en oceanografía y buzo en mares profundos, vive con su mujer y sus hijos en Seattle. Land Lindbergh pose: y dirige una hacienda de ganado en Montana. Arma Spencer se casó con un hombre de negocios suizo y vive en París con sus niños. Le: dos más jóvenes, Scott y Reeve, fueron educados en Inglaterra ,ahora viven en USA y Europa. Ambos están casados y tienen criaturas.

Cuando Jon era un adolescente, muy a menudo sacaba un bote con tiempo tormentoso. Su padre le preguntó por qué y el joven le contestó que la pesca de langosta era más abundante en ese momento y que era un desafío más grande. Su padre le contestó: —Buena razones, pero sólo un tonto va contra una fuerza superior. Ellas siempre te cogen súbitamente.

Los cinco Lindbergh recordaron este consejo.