Biografía de Franklin D. Roosevelt

Causas de la Segunda Guerra Mundial Resumen Origen

Causas de la Segunda Guerra Mundial-Resumen Origen del Conflicto


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Introducción: La Segunda Guerra Mundial superó claramente a la Primera Guerra, tanto por la duración y la intensidad de los combates como por las pérdidas humanas y los recursos que se utilizaron: participaron 72 Estados, fueron movilizados 110 millones de hombres, el coste económico de la guerra fue cuantiosísimo y hubo más de 40 millones de muertos.

El norte de China, Japón y Europa quedaron devastados y su equipamiento industrial, ferroviario, portuario y viario quedó muy maltrecho.

Además, la Segunda Guerra Mundial tuvo una extensión realmente mundial, ya que se combatió en casi todos los continentes (Europa, Asia, África y Oceanía) y en todos los océanos.

segunda guerra mundial

En el terreno armamentístico, las grandes potencias enfrentadas perfeccionaron y pusieron a punto instrumentos de ataque suficientemente terribles como para destruir a toda la Humanidad.

La aparición de las grandes unidades blindadas, la utilización de los submarinos, de los portaaviones, de los misiles antiaéreos, del radar y de la aviación como recurso habitual para el transporte de tropas y para los bombardeos sobre la población civil, hicieron de este conflicto una verdadera carrera hacia a destrucción.

Finalmente, la explosión de la primera bomba nuclear marcó un hito en la historia del miedo atómico, al demostrar que era posible destruir la humanidad.

La mayoría de los problemas que llevaron a la S.G.M. fueron conflictos que no se habían resuelto en la P.G.M. o que tenían origen en ella.

La humillación de Alemania en el Tratado de Versalles, la crisis económica de los años 30 y el ascenso al poder del nazismo provocaron en este país un sentimiento de revancha que culminó en una actitud agresiva hacia el resto de Europa.

Esta guerra que estalló en 1939 fue el segundo conflicto que, iniciado en Europa, llegó a convertirse en una “guerra total”, porque directamente incluyó a países de otros continentes e influyó indirectamente en los aspectos políticos, sociales y económicos en el resto del mundo, de manera similar como sucediera con el enfrentamiento armado de 1914.

Pero a diferencia de éste, la Segunda Guerra Mundial lite un conflicto de escala mucho más grande y de mayor duración, que se propagó a territorios más extensos y llegó a ser más cruel e implacable.

En su origen, aparte de la rivalidad internacional inherente a todo conflicto de esta naturaleza, intervinieron otros factores relacionados con los eventos ocurridos en el mundo durante los veinte años del periodo de entreguerras.

Causas o Factores de origen del Conflicto: En primer lugar, la Segunda Guerra Mundial surgió en función del enfrentamiento entre ideologías que amparaban sistemas político—económicos opuestos.

A diferencia de la guerra anterior, enmarcada en un solo sistema predominante —el liberalismo capitalista, común a los dos bandos—, en el segundo conflicto mundial se enfrentaron tres ideologías contrarias: el liberalismo democrático, el nazi, fascismo y el comunismo soviético.

hitler-musolini

Estos dos últimos sistemas, no obstante ser contrarios entre sí, tenían en común la organización del Estado fuerte y totalitario y el culto a la personalidad de un líder carismático, características opuestas al liberalismo que postula la democracia como forma de gobierno y la libertad e igualdad de los individuos como forma de sociedad.

En segundo lugar estaban los problemas étnicos que, presentes desde siglos atrás, se fueron haciendo más graves al llevarse a efecto las modificaciones fronterizas creadas por el Tratado de Versalles, que afectaron negativamente sobre todo a Alemania y a Austria —naciones pobladas por germanos— y redujeron de manera considerable sus territorios.

Este hecho fue determinante para difundir en esos pueblos el sentimiento de superioridad de la raza germana —identificada por Adolfo Hitler como “raza aria” de acuerdo con una idea desarrollada en la filosofía alemana del siglo XIX— frente a los grupos raciales, principalmente los judíos que controlaban la economía capitalista, y quienes, según la perspectiva de los nazis, habían dividido a los pueblos germanos e interrumpido su desarrollo económico.

tratado de versalles

Por otra parte, la insistencia de Hitler por evitar el cumplimiento del Tratado de Versalles provocó diferentes reacciones entre los países vencedores: Francia, que temía una nueva agresión de Alemania, quería evitar a toda costa que resurgiera el poderío bélico de la nación vecina.

En cambio, el gobierno británico y el de Estados Unidos subestimaban el peligro que el rearme alemán representaba para la seguridad colectiva; consideraban que el Tratado de Versalles había sido demasiado injusto, y veían con simpatía la tendencia anticomunista adoptada por la Alemania nazi, porque podría significar una barrera capaz de detener el expansionismo soviético hacia Europa, calificado entonces por las democracias occidentales como un peligro mayor y mucho más grave que el propio nazismo.

A causa de ese temor al comunismo, el gobierno británico adoptó una política de “apaciguamiento” respecto al expansionismo alemán, bajo la idea de que al hacer concesiones a Hitler podría evitarse una  nueva guerra y se obtendría, además, su colaboración contra el peligro soviético.

En tercer lugar, en la década de los años treinta la situación del mundo era muy distinta a la de 1914. Aparte de los trastornos ocasionados por la crisis económica iniciada en Estados Unidos, aún persistían los efectos devastadores de la Primera Guerra Mundial, que había producido una enorme transformación en todos los ámbitos de la vida humana y originado grandes crisis en prácticamente todos los países de la Tierra.

crisisi 1929

Además, la secuela de tensiones internacionales que ese conflicto produjo, preparaban el camino para una nueva guerra, no obstante los intentos de la Sociedad de Naciones por evitarla.

Por esta razón, puede decirse que la Segunda Guerra Mundial se originó directamente de la Primera; de ahí que ambos conflictos, enlazados por el periodo de entreguerras, constituyan lo que se considera como la “Segunda Guerra de los Treinta Años” en la historia moderna de la humanidad.

La crisis económica de la década de 1930 había estimulado a Japón a sustituir a Europa en el Lejano Oriente y a construir lo que ellos mismos llamaban «la gran Asia Oriental«, dominada por el nuevo orden japonés. Así, Japón inició una política expansionista que tenía un doble objetivo. Por un lado, controlar territorios para extraer materias primas y dominar sus exportaciones, y, por otro, reabsorber la crisis industrial mediante los encargos de armamento. La expansión «pacífica» de los años veinte se convirtió en la década de los treinta en expansión militar, que se inició en 1931 con la invasión de Manchuria, que se convirtió en Manchukuo, un estado satélite del Japón. La guerra en el Lejano Oriente comenzó, en realidad, en 1937, cuando se generalizó el conflicto chino japonés, y tuvo su momento decisivo en 1941, con el ataque a la base norte-americana de Pearl Harbour.

A semejanza de la Primera Guerra Mundial, la Segunda se presenta en dos fases:

a) desde 1939 a 1941 cuando se desarrolla fundamentalmente en Europa y muestra una orientación favorable a las potencias del Eje;

b) desde 1942 a 1945, cuando la guerra adquiere dimensiones mundiales y paulatinamente pasa a ser favorables a los países aliados encabezados por Gran Bretaña, EE.UU. y URSS.

Stalin se une a Hitler: Hitler invadió Polonia para abrirse paso hacia la Unión Soviética, pero lo hizo sólo después de intentar neutralizar a los polacos a través de negociaciones.

En marzo de 1939, se ofreció para protegerlos de los soviéticos a cambio de la devolución de Danzig (actualmente Gdánsk), separada de Alemania al final de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, Polonia, desconfiando de sus dos poderosos vecinos, aceptó una oferta de defensa de Gran Bretaña.

Hitler se enojó. Siempre había contado con el consentimiento de Londres en sus planes contra la Unión Soviética.

stalin-hitler

Cuando los británicos establecieron el servicio militar obligatorio se dio cuenta de que debía atacarlos para poder conquistar la URSS. Pero primero quería utilizarla contra Polonia.

Tras revocar sus tratados de 1935 con Polonia y Gran Bretaña, envió al ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentrop, a Moscú.

Stalin, inseguro acerca de la ayuda de Occidente en caso de un ataque alemán, llegó a un acuerdo con Hitler.

El líder soviético demostró su ansia de entendimiento al destituir a su ministro de Asuntos Exteriores, un judío. El 23 de agosto el nuevo ministro, Vyacheslav Molotov, se citó con Von Ribbentrop y firmaron un pacto de no agresión ante la sorpresa del mundo, que consideraba al fascismo y al comunismo como enemigos irreconciliables.

La entrada en vigencia del protocolo secreto del tratado causó una sorpresa todavía mayor: en el caso de una «transformación territorial y política» en la región, los alemanes y los soviéticos se repartirían el este de Europa.

Hitler inició esa transformación unos días más tarde. Cuando culminó, la URSS había obtenido los prometidos dos tercios de Polonia como una zona tapón contra la invasión. Mientras, Alemania contaba con una plataforma de lanzamiento para este mismo propósito.

El Pacto de Acero
Benito Mussolini se sintió humillado por la victoria sin sangre de Hitler sobre los checos.

Sin disparar un solo tiro, su «alumno» lo había superado como conquistador. Deseoso de ponerse a su altura, el Duce decidió la anexión
Ligados por el pacto, soldados Italianos y alemanes conversan en Tirana (Albania).

mussolini

de Albania (sobre la que Italia ejercía un dominio de hecho desde 1934). Sin embargo, la campaña, lejos de ser gloriosa, llevó a Mussolini a una condición todavía más servil hacia el Führer al firmar el tratado de 1939 que Hitler llamó el Pacto de Acero.

El 7 de abril empezó la invasión en forma completamente desorganizada. En vez de entrar en primer lugar en la capital, Tirana, los comandantes italianos se detuvieron a negociar con enviados del rey Zog de Albania.

Mientras, éste huyó a Grecia, se abrieron las prisiones de Tirana y una multitud saqueó la ciudad.

El Consulado italiano envió una llamada de socorro a Roma, que no sirvió de nada.

A pesar de la incompetencia de los invasores y de su falta de equipamiento, los italianos superaron a una resistencia desorganizada.

El 16 de abril, el país se convirtió en una provincia de Italia. Gran Bretaña protestó y Alemania felicitó al Duce. Convencido de que el Führer era imparable, Mussolini aceptó firmar una alianza formal.

Para Ampliar Esta Información:

Fuente Consultada:  El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado

Segunda Guerra Mundial Resumen Desarrollo

Segunda Guerra Mundial Resumen
Etapas del Conflicto


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La II Guerra Mundial fue la mayor y peor conflagración militar de la historia. En ella participaron países de todo el mundo y fallecieron millones de personas. En cuanto a la cantidad de sangre derramada, la Segunda Guerra Mundial fue el conflicto más horrendo de la historia.

Como en la Primera, murieron más civiles que soldados, unos cincuenta millones de los primeros y unos quince millones de los últimos. Pero esta guerra mundial, aún más que la anterior, fue una guerra total, en la que poblaciones enteras fueron movilizadas para el combate o la producción militar, y toda la población se convirtió en objetivo de los ataques.

INTRODUCCIÓN AL TEMA: El germen de la segunda guerra mundial estaba en la primera, en el descontento, la privación y el enconado resentimiento de Alemania, insatisfecha con los términos del tratado de Versalles.

A los alemanes les disgustaba en especial una cláusula de culpabilidad que los responsabilizaba de todo. Abominaban el haber perdido territorios: Alsacia y Lorena pertenecían ahora a Francia, la región occidental del Rin era zona desmilitarizada, y la mayoría de los dominios coloniales de ultramar habían sido repartidos entre varias potencias. Las reparaciones en dinero, fijadas en 6.500.000 libras esterlinas, resultaron demasiado elevadas para una nación arrasada por la guerra.

Ruptura del tratado: Hitler moviliza su ejército Adolfo Hitler, jefe de un partido político ultranacionalista que había sido nombrado canciller para convertirse luego en dictador de Alemania (a pesar de ser austríaco), rearmó secretamente el país en la década de 1930 y comenzó a movilizar sus tropas, en violación abierta del tratado de Versalles.

Adolf Hitler ocupó la zona desmilitarizada del Rin, anexó Austria y se dirigió a Checoslovaquia. Consideraba que estaba en su derecho de actuar contra los checos, ya que había logrado un acuerdo con los gobiernos de Italia, Francia y, en especial, Inglaterra, que le permitía extender el dominio alemán a Checoslovaquia.

Pensaba que la gente de habla alemana de la región de los Sudetes, que había sido otorgada a Checoslovaquia después de la primera guerra, debía formar parte del Tercer Reich alemán.

El dictador italiano, Benito Mussolini, cuyo ascenso posterior a la gran guerra había sido similar al de Hitler, arregló una reunión en Munich, en la cual el primer ministro inglés, Neville Chamberlain, dispuesto a hacer concesiones para evitar un conflicto con Alemania, el primer ministro francés, Edouard Daladier, Mussolini y el propio Hitler, pactaron la entrega de Checoslovaquia sin consultar a los checos.

Además Hitler firmó el pacto germano-soviético con José Stalin, el sucesor de Lenin en Moscú. Ya en posesión de los Sudetes, los nazis se lanzaron luego sobre Polonia, con la idea de repartirse el país con la Unión Soviética.

A las 5:45 h de la mañana del 1 de septiembre, el primero de un contingente de 1.250.000 soldados alemanes invadió Polonia, tras un duro bombardeo aéreo. Aquellas divisiones armadas y mecanizadas se movían con rapidez, respaldadas por aviones de combate, y pronto avanzaron hacia el este de la frontera germano-polaca y el sur de Prusia Oriental.

El ejército polaco no estaba preparado para este tipo de guerra y halló dificultades para contraatacar. En unos días, la Luftwaffe tenía el control de los cielos y había inutilizado el sistema ferroviario polaco.

La invasión alemana de Polonia, en 1939, fue demasiado hasta para Chamberlain, pacifista a ultranza. Londres no deseaba una nueva guerra, y, en particular, no quería enfrentarse a la formidable Alemania, pero los ingleses hubieron de rendirse a la evidencia de que era imposible evitarla, así que declararon la guerra ese mismo año.

Durante dos días, Gran Bretaña y Francia intentaron poner fin a aquel ataque sobre Polonia por la vía diplomática, mediante el envío por separado de sendos ultimátums al Gobierno nazi exigiéndole que retirara sus tropas o se preparara para enfrentarse a una guerra con las dos naciones europeas más poderosas.

El primer ministro británico, Neville Chamberlain, había dudado acerca de emitir aquel ultimátum, consciente de las consecuencias de que Alemania no lo acatara. Pero la presión de la Cámara de los Comunes y los miembros de su propio gabinete lo impulsaron finalmente a enviarlo a las 9:00 h de la mañana del domingo 3 de septiembre, comenzaba de esta manera  la segunda guerra global.

La guerra total fue posible, sobre todo, debido a la tecnología moderna, en armamento, comunicaciones y producción industrial. Sin embargo, la victoria estuvo sujeta a muchos otros factores, tanto materiales como espirituales.

Alemania, el principal agresor, al principio se vislumbraba como la ganadora con un sector industrial coordinado a la perfección y dedicado por completo a la guerra, con aviones modernos y un grupo de generales cuyo sentido de la estrategia (aprendido por el método más duro, el de la derrota) era mucho más sofisticado que el de sus adversarios. Tras la maquinaria bélica y el pueblo alemán, se encontraba un hombre de ideas fanáticas, de extraordinaria perspicacia política y con un magnetismo personal incomparable.

Adolf Hitler no provocó sin ayuda la Segunda Guerra Mundial pero sus contornos estratégicos y su dimensión moral estaban configurados por sus obsesiones. Era la encarnación del verso de Yeats: «Lo peor está lleno de intensidad pasional».

Fue un hombre marginal, vomitado del caos de viejos imperios arruinados, la reencarnación demoníaca de Napoleón, inconsciente devoto de la oportunidad.

Para una nación militarmente humillada y económicamente arruinada, Hitler ofrecía un elitismo barato basado en las nociones de la raza (una exageración de teorías que en realidad sostenían incluso algunos académicos) y una visión de la vida como guerra: una lucha darwiniana entre los «arios» superiores y sus inferiores genéticos (sobre todo judíos y eslavos).

Al invocar una imagen pseudohistórica de los alemanes como guerreros nórdicos, el Führer transformó a sus compatriotas disciplinados y moderados en agentes meticulosos del genocidio. Al principio, su temeridad funcionó, cuando los ataques relámpago confundieron y desmoralizaron a un mundo que deseaba desesperadamente que no se produjera otra Gran Guerra.

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Síntesis de la Segunda Guerra Mundial

Sintesis de la Segunda Guerra Mundial

SÍNTESIS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL (1939-1945)

Segunda Guerra Mundial: En 1935, Hitler anuló las restricciones impuestas por los aliados y reanudó el rearme de Alemania. Lo hizo dirigido por un grupo de hábiles estrategos, creadores de una nueva forma de guerra: la blitzkrieg (guerra relámpago). Consistía en la ruptura del frente de combate en un punto, seguida por un avance fulminante.

El éxito del ataque —precedido por bombardeos en picada de gran precisión— se debía al empleo masivo de tanques. La artillería autopropulsada y la infantería, compuesta en parte por motociclistas, progresaban con gran rapidez, sostenidas por tropas aerotransportadas a puntos clave de la retaguardia del enemigo.

Confiado en esta superioridad, Hitler emprendió una política cada vez más audaz, aprovechando el temor de las naciones occidentales frente al comunismo, y favorecido por sus divergencias y dificultades internas y por el franco apoyo de Mussolini, con quien formó el llamado «Eje Roma-Berlín».

En 1938 anexó Austria y reclamó la inmediata entrega de los Súdeles, poblaciones checoslovacas de raza germánica. En la entrevista de Munich, el 29 de septiembre de 1938, el ministro inglés, Neville Chamberlain, y el francés, Eduardo Daladier, consintieron la cesión.

Poco después, los nazis ocuparon el resto de Checoslovaquia. El Tratado de Versalles creó en 1919, la ciudad libre de Danzig, separándola de Alemania. Poco después Polonia obtuvo una salida al mar Báltico a través del llamado «corredor polaco», que aisló del territorio germano la Prusia Oriental.

En 1939, Hitler exigió la reincorporación de ambos. Chamberlain se trasladó otra vez a Munich, en procura de un arreglo, sin éxito.

bomba hiroshima

Fin de la guerra mundial, con la bomba en Hiroshima

Hitler firmó en noviembre un «pacto de neutralidad» con el dictador ruso Stalin, que en la práctica lo autorizaba a proceder con «mano libre» en Polonia. Seguros de que tampoco esta vez Francia e Inglaterra se moverían, los nazis cruzaron la frontera polaca el 1° de septiembre de 1939.

Gran Bretaña y Francia, garantes de la independencia de ese país, se vieron obligados a declarar la guerra Polonia fue conquistada en pocassemanas, hasta una línea divisoria acordada con Rusia, que ocupo la otra parte.

Los rusos también se anexaron los estados bálticos: Estonia, Letonia y Lituania y rectificaron en su favor la frontera con Finlandia, al cabo de una breve guerra.

Inglaterra y Francia no estaban convenientemente preparadas para oponerse. Francia confiaba en su defensa y había invertido la mayor parte de su presupuesto militar en la construcción de la línea Maginot, cadena de fortificaciones en su frontera con Alemania.

En la primavera de 1940, los germanos ocuparon sin resistencia Dinamarca y Noruega. Luego invadieron Holanda y Bélgica, repitiendo !a maniobra de flanqueo de las fortificaciones francesas realizada en 1914.

La invasión de Bélgica originó un avance franco-inglés para contenerla, pero no lo consiguió. La blitzkrieg abrió  una amplia brecha encerrando a una parte de sus adversarios en el puerto de Dunkerke.

Desde allí la mayoría pudo embarcarse a Inglaterra, aunque con grandes pérdidas. Simultáneamente, las tropas alemanas entraban en Francia y ocupaban París, el 14 de junio.

Tres días después el mariscal Petain firmaba el armisticio. Francia quedó dividida en dos partes: la del norte y del oeste ocupada por los invasores, y la otra, con capital enVichy, bajo el gobierno de Petain, que fue sujeta a un severo control nazi.

Muchos franceses resistieron el dominio alemán en ambas zonas, alentados desde Inglaterra por el general Charles De Gaulle.

Italia, hasta entonces neutral, entró en la guerra junto a Alemania en junio de 1940 y ocupó algunas porciones fronterizas de Francia; atacó también a Grecia, con poca suerte. Intervino entonces el ejército alemán, que ocupó Rumania, Yugoslavia, Bulgaria y derrotó a los griegos.

Los nazis planearon la invasión de Gran Bretaña,\entonces su único oponente. La precedieron con intensos e ininterrumpidos bombardeos aéreos, que se prolongaron desde agosto de 1940 a junio de 1,941, cuando la aviación inglesa logró contenerlos, después de casi un año de lucha.

El pueblo inglés, que había atravesado esta dura prueba bajo la guía de su primer ministro Winston Churchill, demostró un valor y una disciplina extraordinarios.

Recibió importante ayuda militar de los Estados Unidos. La conversión de las industrias de este país, de la producción comercial a la bélica, se hizo con sorprendente celeridad. Gran cantidad de aviones y tanques partieron directamente de las líneas de montaje al lugar de la lucha.

Un nuevo proceso de construcción naval, puesto en práctica por el industrial Henry Kaiser, permitió la construcción acelerada de los barcos (modelo llamado Liberty) necesarios para el continuo cruce del Atlántico.

Alemania estaba preparada para cortar esa vital ruta. Contaba para ello con una importante flota de submarinos y acorazados rápidos. Los navíos mercantes efectuaron la travesía en grupos (convoyes) con fuerte protección. A pesar de las pérdidas, cumplieron su objetivo.

Los nazis explotaron al máximo los recursos de los territorios ocupados, en apoyo de su esfuerzo bélico.En los países agredidos se constituyeron movimientos clandestinos de resistencia, dedicados al espionaje y al hostigamiento.

A fines de 1940, tropas italianas acantonadas en su colonia de Libia, invadieron el protectorado inglés de Egipto para cortar el canal de Suez, vital ruta de abastecimiento de combustibles para los aliados, pero fueron rechazados. A principios de 1941, Alemania necesitó comprometer tropas en este frente: el Afrika Korps, al mando del general Rommel, sostuvo una guerra de vehículos blindados en el desierto, enfrentando a los ejércitos del mariscal inglés Montgomery.

Tras varias campañas con éxitos de ambas partes, y con la intervención de los norteamericanos, entrados francamente en guerra, los ingleses alcanzaron en El Alamein (octubre de 1942) una victoria decisiva. En noviembre, una expedición norteamericana desembarcó en Marruecos y Argelia, y avanzó hacia Túnez. Encerrados allí los italo-alemanes debieron rendirse.

Dejando sin efecto su pacto con Rusia, Hitler la invadió el 22 de Junió de 1941. La blitzkrieg llevó rápidamente sus tropas a las puertas de Moscú y de Leningrado, donde obtuvieron importantes victorias en las batallas deSmolensk y Minsk. Su propósito era quebrar la defensa antes de la llegada del crudo invierno soviético. Entonces se agravaría el problema de la desmesurada extensión de sus líneas de abastecimiento (superior a los 1 300 kilómetros), causa que precipitó la derrota de Napoleón en 1812.

Con ese fin los rusos, en su retirada destruían cuanto pudiera ser utilizado por los invasores (táctica de tierra arrasada). La denodada resistencia rusa contuvo el avance alemán, cuyas tropas sufrieron un gran desgaste durante el invierno. Los aliados enviaron importantes cantidades de armas, municiones y vehículos en convoyes que, desafiando a los submarinos, las transportaron a lo largo de la costa de Noruega, hasta puertos rusos en el mar Ártico.

En 1942 los alemanes concentraron su ofensiva en el sudeste, procurando conservar la región petrolera rusa, pero sufrieron un aplastante derrota en la batalla de Stalingrado.

La magnitud del conflicto se hizo gigantesca con el ataque sorpresivo de la aviación japonesa a la escuadra norteamericana anclada en Pearl Harbour (base naval de las islas Hawaii), dejándola prácticamente destruida (7 de diciembre de 1941). Un ataque similar realizado pocos días después en el golfo de Siam dio cuenta de la flota británica en el Pacífico.

Asegurado el dominio del mar, las tropas japonesas ocuparon Filipinas, Birmania, Indonesia, Nueva Guinea, los importantes puertos de Singapur y Hong Kong y se aprestaron a la invasión de Australia.

Ante la imposibilidad de reparar en breve plazo los grandes acorazados cuyos cañones de largo alcance eran tradicionalmente la base del poder ofensivo, los norteamericanos idearon un nuevo tipo de guerra naval, basado en el uso de portaaviones (muchos de ellos barcos mercantes adaptados). De esta forma pudieron atacar a la flota japonesa desde posiciones fuera del alcance de tiro de la misma.

Obtuvieron así grandes victorias en las batallas navales de Midway, Mar del Coral y Leyte, reconquistando el dominio del mar y estableciendo el del aire. La estrategia norteamericana se basó entonces en la conquista de un rosario de islas que los llevaría directamente a las costas japonesas. En cada una encontraron enconada resistencia. Las fuerzas, al mando del general Douglas Mac Arthur, ocuparon así, las islas de Guadalcanal, Guam, Iwo Shima y Okinawa, entre otras (1943 a 1945).

Los japoneses sufrieron el ataque de los británicos que reconquistaron Birmania en 1944, y se replegaron en China ante la ofensiva del generalísimo Chang-Kai-Shek; los norteamericanos los desalojaron de Nueva Guinea y Filipinas.

En África, luego de reconquistar Túnez, las fuerzas aliada ocuparon Sicilia, en julio de 1943; luego desembarcaron al sur de Nápoles. Producida la renuncia de Mussolíni, Italia se retiró de la guerra y fue inmediatamente ocupada por los alemanes. Siguió una lucha,’tenaz a lo largo de la Península, a /medida que los aliados avanzaban hacia el norte.

El 6 de junio de 1944 un poderoso ejército norteamericano estacionado en Inglaterra, unido a otras fuerzas aliadas, desembarcó en la costa francesa de Normandía. Fue la operación de ese tipo más grande de la Historia, en la que operaron más de dos millones de hombres y enormes cantidades de equipos pesados, artillería y tanques, movilizados por buques de desembarco especialmente diseñados y puertos flotantes remolcados desde Inglaterra. Esta operación, fue planeada y dirigida por el general Dwight Eisenhower.

Capturado el puerto de Cherburgo, los aliados entraron en París el 25 de agosto. El general Charles De Gaulleasumió el gobierno de la Francia liberada, mientras el avance seguía hacia Bélgica y Holanda. El’15 de agosto, más fuerzas francesas y norteamericanas desembarcaron en el sur de Francia y progresaron a lo largo del valle del Ródano.

En 1943, los rusos tomaron entonces la iniciativa y la mantuvieron hasta el fin de la campaña. Su sostenido avance los llevó finalmente hasta la ciudad de Berlín. Sus ejércitos llegaron a superar diez millones de combatientes.

A partir de 1943, la aviación aliada emprendió continuados bombardeos de «saturación» contra puntos estratégicos y centros industriales. Miles de toneladas de bombas arrasaron ciudades enteras; vencidos en todos los frentes, los alemanes retrocedieron hasta sus propias fronteras.

Calculaban resistir el tiempo suficiente para utilizar una nueva arma: los proyectiles guiados (llamados bombas voladoras V1 y V2), capaces de cambiar el curso de la guerra, porque eran dirigidas matemáticamente a blancos fijados. Londres fue intensamente bombardeada. A fines de 1944, y con el objeto de retardar el avance aliado, los alemanes lanzaron, desde la región de las Ardennes (Luxemburgo y noreste de Francia) una importante contraofensiva, pero fueron rechazados.

Los aliados avanzaron entonces en tres columnas: inglesa al norte, norteamericana en el centro y francesa al sur, penetrando en Alemania. Los soviéticos, por su parte, anticiparon el ataque a Berlín y la ocuparon el 2 de mayo de 1945. Ese día, Hitler, encerrado en un «bunker» (recinto fuertemente fortificado) se suicidó para esquivar la humillación de su inminente captura; a esto sucedió la rendición incondicional germana, el 7 de mayo.


En el Pacífico, la guerra duró cuatro meses más. Los aliados comunicaron al Japón poseer una «bomba atómica» de aterrador poder, intimándole la rendición. Ante una desdeñosa negativa, el presidente norteamericano HarryTruman, que sucedió a Roosevelt por el fallecimiento de éste, dio la orden. Una bomba fue lanzada el 6 de agosto sobre la populosa ciudad de Hiroshima, dejándola totalmente destruida; tres días después, cayó otra sobre el importante puerto de Nagasaki. El 14 de agosto, Japón aceptó una paz «sin condiciones».

Las conferencias de Yalta y Postdam, celebradas por los máximos dirigentes aliados (Roosevelt, Churchill y Stalin), decidieron la suerte de los vencidos. Tanto Alemania como Austria y la ciudad de Berlín quedaron divididas cada una en cuatro zonas de ocupación a cargo de la Unión Soviética, los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, respectivamente.

Austria logró más tarde su indo pendencia. Alemania fue dividida en la República Federal Alemana (al oeste) y la República Democrática Alemana (comunista, al este). Prusia oriental fue separada del Reich y repartida entre Rusia al norte y Polonia al sur, con el importante puerto de Danzig.

Francia recuperó Alsacia y Lorena; Italia debió ceder Trieste y la zona circundante del litoral Adriático a Yugoslavia, y a Grecia las islas del Dodecaneso.

Rusia anexó las naciones bálticas: Estonia, Letonia y Lituania y territorios de Polonia, Hungría y Finlandia.
Japón fue despojado de sus posesiones de ultramar, entregó a Rusia la parte sur de la isla de Shakalin y las islas Kuriles y cesó en sus pretensiones de ocupar la importante isla de Formosa, que había conquistado.

Biografia Franklin Delano Roosevelt Resumen de su Gobierno

Biografía Franklin Delano Roosevelt
Grandes Políticos del Siglo XX

A orillas del mar Negro concluye, el 11 de febrero de 1945, la conferencia de Yalta. El presidente de Estados Unidos y los líderes de Gran Bretaña y ia URSS acuerdan repartirse ei mundo en zonas de influencia una vez que concluya la Segunda Guerra Mundial.

En 1932 se celebraron las elecciones presidenciales. Hoover fue el candidato de los republicanos, y la Convención demócrata designó a Franklin Roosevelt, entonces gobernador de Nueva York, que, a causa de un ataque de poliomielitis, tenía que caminar con dos bastones.

Ideó una fórmula que se haría célebre, prometiendo llevar al pueblo americano a un New Deal, es decir, a una nueva distribución, a un nuevo modo de distribuir las cartas del juego.

El resultado no dejaba lugar a dudas. Apoyado por las masas, por los sindicatos y por las minorías étnicas tradicionalmente demócratas, Roosevelt fue elegido por una aplastante mayoría (472 votos de electores presidenciales contra 59).

Entró en funciones el día 4  de marzo  de   1933, declarando: «Miramos con confianza y optimismo hacia el porvenir de la auténtica democracia».

Franklin Delano Roosevelt fue el trigésimo segundo (32) presidente de los Estados Unidos y es sin duda recordado como uno de los más exitosos en la historia americana.

Teniendo residencia en la Casa Blanca durante la Gran Depresión, con la aplicación de las políticas del Nuevo Trato, ayudó a restaurar la economía de Estados Unidos y el orgullo nacional, que se vio reforzada también por la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial.

Sus cuarto período presidencial siempre seguirá siendo uno de los periodos más importantes en la historia americana.

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BIOGRAFÍA E HISTORIA POLITICA

Franklin Delano Roosevelt nació en Nueva York, en Hyde Park, en enero de 1882, y era hijo único de James y de Sara Delano Roosevelt. Se crió en medio de un considerable confort, pues recibió la educación de un joven gentleman y viajó desde muy pronto por Europa.

A los 14 años entró en la Groton School de Massachussets, una típica escuela de Nueva Inglaterra dedicada a modelar jóvenes con porvenir.

Entre 1896 y 1900 asistió a la escuela preparatoria en Massachusetts antes de obtener un lugar en Harvard.

En 1900 Roosevelt entró en Harvard y no brilló demasiado en sus estudios, excepto en determinadas áreas económicas acerca del intervencionismo del estado en materia de economía.

Pero por aquel entonces, admiraba a su primo lejano, Theodore Roosevelt, a la sazón presidente de los Estados Unidos.

En Harvard conoció a una sobrina del presidente, Eleanor Roosevelt, con la cual contrajo matrimonio en 1905.

Pronto abandonó sus estudios en la Columbia University School of Law para vivir en Nueva York, después de pasar las pruebas para ejercer la abogacía; sin embargo, la dedicación a la profesión no fue su fuerte, de modo que entró a trabajar en Wall Street al servicio de los trust, y en su defensa contra las acusaciones de la ley antitrust.

Casado  con una prima lejana y sobrina del presidente Theodore Roosevelt, tuvo su primera hija, Anna, nació el año siguiente.

Tuvieron cuatro hijos, James (1907), Elliot (1910), Franklin Jr. (1914) y John (1916), seguido, junto a otro niño que no sobrevivieron la infancia.

Roosevelt dejó Columbia sin un título después de pasar los exámenes de reválida en 1907.

Después trabajó para un bufete de abogados de Nueva York hasta que su carrera política se inició en 1910.

Biografia Franklin Delano Roosevelt

Franklin Delano Roosevelt nació el 30 de enero de 1882 en Hyde Park, Nueva York hijo de James y Sara Delano Roosevelt.

Sus primeros años de vida la pasó en casa, junto a sus padres y fue educado por profesores particulares.

Joven Franklin en realidad no asistió a la escuela hasta que llegó a la edad de catorce años. Dotado de una gran capacidad intelectual unida a su formación hizo que consiguiera el éxito en sus propósitos.

En 1911, y llevado por sus simpatías hacia el progresismo, apoyó la candidatura a la presidencia de Woodrow Wilson, pero una enfermedad de tifus le impidió participar en la campaña de 1912, aunque consiguió ser reelegido como senador del estado, gracias, entre otras cosas, a una sostenida campaña de prensa dirigida por su eterno colaborador, L. McHenry Howe.

Por su ayuda a Wilson, Roosevelt entró en la administración federal como ayudante en la secretaría de la Navy, donde se especializó en diversas reformas en la construcción naval y aprendió a negociar con los sindicatos de los empleados civiles de la Armada.

Al estallar la primera guerra mundial, ganó prestigio como administrador y por sus eficaces recorridos de 1918 por las bases navales y los campos de batalla de ultramar.

En la convención demócrata de 1920, Roosevelt fue nominado para la vice-presidencia en la candidatura de James M. Cox, y ambos llevaron a cabo una fuerte campaña para la entrada de Estados Unidos en la Sociedad de Naciones; sin embargo, la victoria fue republicana, y Roosevelt se dedicó entonces a trabajar como vicepresidente con una firma dedicada a negocios más o menos especulativos mientras continuaba en las filas políticas demócratas.

Pero las batallas políticas de Roosevelt no eran nada en comparación con la que él luchó en el verano de 1921.

A la edad de 39 años, Roosevelt contrajo la polio y sufrió una parálisis en sus piernas. Aunque nunca se recuperó totalmente, no dejó que le impidiera su carrera política. Siempre financió la investigación para el logro de una vacuna eficaz contra la poliomielitis.

Roosevelt pronto reanudó su carrera política, presenciando la Convención Nacional Demócrata en 1924 para nombrar a Alfred E. Smith como el candidato presidencial. Cuatro años más tarde, Smith devolvió el favor a la organización para la nominación de Roosevelt a postularse para gobernador de Nueva York y Roosevelt fue elegido.

En agosto de 1921 sufrió un ataque de parálisis y perdió la facultad de andar; su mujer y su secretario Howe, sin embargo, continuaron actuando en su nombre en los medios políticos, colaborando en la unidad de los sectores urbanos y rurales demócratas.

En 1930, Roosevelt comenzó a prepararse para las elecciones presidenciales de 1932.

Basó su agenda política en ofrecer una solución a la Gran Depresión.

Tras su elección en 1932, comenzó a motivar a los estadounidenses y a recuperar la estabilidad económica del país.

Durante los primeros «Cien Días» de su presidencia, aplicó el famoso New Deal un programa que regulaba el mercado de valores, con la ayuda de la recuperación de los negocios, las hipotecas subvencionadas y los niveles de ayuda por desempleo.

En 1935, creó el Seguro Social y comenzó un programa de trabajo para los desempleados. El éxito que experimentó como resultado de estos programas le ganó la reelección en 1936 y garantizó asi el futuro económico de los Estados Unidos de América.

El brote de 1939 de la guerra en Europa volvió la atención de Roosevelt a la política exterior, y en última instancia, a resolver los problemas económicos del país. Aunque Estados Unidos inicialmente se mantuvo neutral, Roosevelt reconoció que su participación en la guerra era inevitable.

En 1940 después de su reelección, y el comienzo del tercer período de su presidencia, las fábricas comenzaron a prepararse para la guerra y la producción nacional pronto volvió a niveles pre-Depresión.

El ataque japonés a Pearl Harbour, en 07 de diciembre 1941 seguido por la agresión de Italia y Alemania hacia los Estados Unidos obligó a la nación a la guerra.

Roosevelt fue un activo comandante en jefe. Su experiencia militar anterior lo había preparado para tal eventualidad y trabajó estrechamente con los asesores militares.

Participó en Europa y el Pacífico junto a sus aliados logrando el éxito contra el enemigo. Luego de tres años de participación de los EE.UU., la guerra casi había terminado.

En su sabiduría, Roosevelt había pasado gran parte de su tiempo planificando las Naciones Unidas, que esperaba garantice la paz internacional en el futuro.

A pesar de que fue elegido por cuarta vez en 1944, fue diagnosticado con una afección cardíaca y trastornos circulatorios. A pesar de los intentos de corregir esta situación, su salud siguió deteriorándose.

Franklin D. Roosevelt murió de un derrame cerebral mientras estaba de vacaciones en Warm Springs, Georgia el 12 de abril de 1945. Él era de 63 años.

El presidente de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial fue Franklin Delano Roosevelt.

En 1945, en la conferencia de Yalta, junto a Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido, y José Stalin, jefe de Estado de la Unión Soviética, sentó las bases del acuerdo entre los vencedores de la Segunda Guerra que dividió el mundo en un bloque capitalista occidental y uno comunista oriental.

Franklin D. Roosevelt nació el 30 de enero de 1882 en Hyde Park, Nueva York. Estudió derecho y militó en el Partido Demócrata desde muy joven. Elegido presidente de EE UU en 1936, Roosevelt ocupó el cargo excepcionalmente durante tres mandatos.

SUS ULTIMOS AÑOS: En 1941, los norteamericanos aceptaron el dirigismo económico, y Roosevelt creó la War Production Board e impuso unos objetivos inalcanzables para estimular la producción bélica.

Al propio tiempo, logró, en 1942, que los sindicatos renunciaran a la huelga a cambio de verse representados en los organismos de guerra. Pero las restricciones crearon un clima de penuria de materias primas y de consumo de la población civil (automóviles, neumáticos) que, en 1943, se tornó más severo.

La inflación continuó afectando fuertemente la economía del país, y la oposición a un bloqueo de los precios era muy fuerte entre los sindicatos y los medios agrícolas.

En octubre de 1942, una Stabili-sation Act otorgaba los necesarios poderes al presidente para enfrentarse a la inflación, mientras que la Revenue Act imponía a los norteamericanos el más duro esfuerzo fiscal desde comienzos de la guerra.

La clase obrera reemprendió los movimientos de huelga a lo largo de 1943, ante el bloqueo general de precios y salarios decidido por Roosevelt, que apoyó a los agricultores, pero no a los obreros, con subsidios para mantener el poder adquisitivo.

Otras dificultades aparecieron a la sazón con las necesidades de mano de obra, que obligaron a no movilizar las cifras solicitadas por el departamento de Guerra hasta 1945 y a echar mano de negros, mujeres, «comunistas», etc., hasta entonces marginados del proceso productivo.

Los dos últimos años de guerra fueron menos difíciles que los anteriores, pero la opinión pública estaba ya cansada de restricciones económicas: sindicatos, medios financieros y el Congreso no aceptaban ya el dirigismo federal.

El gobierno impuso severas medidas contra la huelga (aviso previo un mes antes; capacidad para obligar a volver al trabajo tomando directamente la dirección de la fábrica en huelga), pero no atajó la tendencia de los industriales a trabajar para el consumo civil en lugar de hacerlo para la producción bélica.

El Congreso, por su parte, mostró su opisición con la ley de Finanzas de 1944 (una ley de exención fiscal a la cual Roosevelt puso su veto sin éxito).

Después de ser reelegido en noviembre de 1944, y poco después de la conferencia de Yalta, Roosevelt moría de una hemorragia cerebral producida por un proceso arteriosclerótico prolongado.

LOS COMIENZOS DEL «NEW DEAL»
Roosevelt tenía un aspecto muy simpático, con su noble rostro y su célebre sonrisa, su sentido del humor y su personal atractivo, que producían una impresión de gran humanidad.

En realidad, el hombre resultaba un tanto impenetrable.

Era un político notablemente hábil e intuitivo, un empírico cuya filosofía social y cuyos proyectos no estaban demasiado claros. Procedía de una familia rica, descendiente de emigrados holandeses.

Liberal, tenía el sentido del compromiso y de la conciliación, y supo apoyarse, según los acontecimientos, en fuerzas antagonistas.

Podía mostrarse duro y autoritario, idealista y cínico. Sus «charlas junto al fuego», alocuciones familiares pronunciadas por la radio, le fueron extraordinariamente útiles entre el público y le valieron la confianza que le era imprescindible.

No tomaba él solo las decisiones: estaba rodeado de un equipo, de un brain trust (trust de cerebros), que contaba con numerosos intelectuales y profesores, salidos, especialmente, de la Universidad neoyorquina de Columbia.

Cordell Hull fue Secretario de Estado (Asuntos Exteriores), Henry Wallace se ocupó de la Agricultura, Francés Perkins del Trabajo.

Al lado de los profesores y técnicos del brain trust, Harry Hopkins desempeñó un gran papel. Roosevelt hizo cerrar inmediatamente los bancos, ordenó el embargo sobre el oro (el atesoramiento de oro estaba castigado con diez años de cárcel y 10.000 dólares de multa) y devaluó el dólar para estimular» las exportaciones.

Los bancos volvieron a abrirse, tras la promulgación de una severa legislación de control, y el oro afluyó a sus ventanillas.

Los tres primeros meses del New Deal, los «Cien Días», conocieron un gran número de decisiones aprobadas por el Congreso: abandono de la nefasta prohibición que entregaba a los contrabandistas y a los gangsters   enormes  beneficios,   que debían afluir a las arcas del Tesoro, en forma de impuestos; se autorizaron la cerveza ligera (3 grados) y los vinos; fueron desbloqueados 500 millones de dólares para los parados, y 275.000 jóvenes formaron el Civilian Conservation Corps para la repoblación, y para combatir los incendios de bosques y las inundaciones. Se dedicaron 3.300 millones de dólares a una gran campaña de obras públicas.

La devaluación del dólar y las inyecciones de dinero crearon una inflación que benefició a los granjeros (por la reducción del importe de sus deudas, cuyo valor real diminuía considerablemente). Se adoptaron medidas mucho menos «clásicas», revolucionarias   para  América.

El  N.I.R.A. (National Industrial Recovery Act) estaba destinado a regular toda la vida económica: disminución de las horas de trabajo con los mismos  salarios,  institución de un  salario mínimo, libertad de organización sindical en las empresas, con la firma de contratos colectivos. John L. Lewis aprovechó la ocasión, y los sindicatos lanzaron una formidable campaña de reclutamiento en todo el país.

Roosevelt ganaba así aliados, contrala posible resistencia del big business, pues el N.I.R.A. quería dirigir también la producción,   en   perjuicio   de   los   sacrosantos dogmas del capitalismo liberal. Los industriales tenían que abandonar la práctica de la unfair competition (competencia desleal), ponerse de acuerdo para fijar los precios, los salarios, los planes de producción, es decir, tenían que racionalizar las condiciones de conjunto y poner en evidencia a los patronos que se negaban a pagar salarios equitativos. Las industrias que aceptaban, recibían una insignia, el Águila Azul, garantía de   prácticas   leales.

Las   recalcitrantes   se veían amenazadas con la retirada de las licencias. En 1935, 20 millones de obreros trabajaban bajo las condiciones del Águila Azul, ratificadas por 500 leyes industriales. El Agriculturai Adjustment Act (A.A.A.) ayudó a los granjeros, tomando sus hipotecas a cargo del Estado, con reembolsos a largo plazo, primas para la reducción de las superficies   consagradas   a   los   excedentes agrícolas, facilidades de crédito, etc.

Todo esto constituía una eficaz protección para los granjeros, pero peligrosa para el Tesoro y para los contribuyentes. Los Bancos y la Bolsa fueron saneados, para evitar la repetición de la crisis financiera de 1929: los valores emitidos eran rigurosamente comprobados, y los bancos emisores no eran ya irresponsables.

Las Sociedades tenían que rellenar grandes cuestionarios que informaban a los suscriptores sobre su estado real y sobre sus posibilidades. Pronto se manifestó una clara recuperación en todos los terrenos, pero iban a surgir resistencias también.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…

Delano Roosevelt, Político, (1882-1945)
Estadista norteamericano, que fue elegido presidente de su país por cuatro períodos consecutivos. Fue senador en 1910, subsecretario de Marina desde 1913 hasta 1920, y en 1932 presentó su candidatura presidencial por el Partido Demócrata y resultó elegido; posteriormente volvió a ganar las elecciones en 1936, 1940 y 1944. Por la importancia y variedad de sus logros, constituye una de las figuras trascendentales en la política norteamericana de este siglo.

Uno de sus principales objetivos fue sacar a su país de la postración económica en que se encontraba; para ello desarrolló un amplio plan económico que logró óptimos resultados. Fue el inspirador de la política de buena vecindad y el más decidido enemigo del aislacionismo que mantenía su país con respecto a los demás países.

Dio gran importancia a la industria bélica, con el objeto de dotar a Estados Unidos de elementos defensivos adecuados para hacer frente a los ataques del exterior y poder exportar armas a las naciones aliadas que las necesitasen, convirtiendo de esa manera a Estados Unidos en el arsenal de las democracias.

Por sus declaraciones y accione», abiertamente contrarias a todos los regímenes totalitarios, fue llamado el Campeón de la Democracia; su dinamismo y amplitud de miras se hizo sentir en todos los órdenes de la vida norteamericana y aun en la de los países involucrados en la guerra.

Después de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, provocada por el ataque japonés a Pearl Har-bour, Roosevelt intervino decisivamente en las conferencias de Casablanca, Quebec, El Cairo, Teherán y, por último, en Yalta, poco antes de morir.

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