Biografía de Julio Verne

Biografia de Courbet Gustave Resumen Cronologia y Obra Pictorica

Biografía de Courbet Gustave
Resumen y Cronología de su Vida

BIOGRAFIA: GUSTAVE COURBET, 1819-1877 (Francés). Fue un pintor francés, fundador y máximo representante del realismo, y comprometido activista democrático, republicano, cercano al socialismo revolucionario.Courbe  encarna el realismo por excelencia. Hizo de su vida un auténtico compromiso vital, donde la tarea de pintar se convirtió en una manifestación, ante sí mismo y ante los demás, de su apasionado interés hacia todo lo humano.

Aunque en su formación como pintor no siguió los cauces habituales, que obligaban al riguroso aprendizaje con un maestro consagrado, tuvo un conocimiento directo de los viejos pintores naturalistas del siglo XVII, que entonces no formaban parte todavía de los grandes mitos de la historia del arte, como por ejemplo Caravaggio, la pintura holandesa y la pintura española. Nacío, así, un nuevo concepto de artista, destinado a revelar la verdad al mundo.

Nació el 10 de junio de 1819 en un pueblo próximo a Besançon, en el Doubs alemán, cuyo paisaje refleja en sus cuadros.

Courbet, hijo de campesinos acomodados, era brusco, un tipo duro y bebedor. El padre de Gustave era viticultor del Franco-Condado y deseaba convertirlo en ingeniero, pero acabó dejándolo estudiar derecho en París. Courbet era dueño de una autoestima superlativa, donde el mismo se decía: “soy Courbetista, eso es todo. Mi pintura es la única verdadera. Soy el primero y único pintor del siglo”.

Era una persona con empatía, cercano a la gente, comprometido políticamente y activista (participó en las revoluciones de la Comuna de París).

gustave courbet biografia

El realismo fue un movimiento histórico que aspiró a ofrecer una representación verdadera y objetiva del mundo sensible, basada en la observación detallada de la vida que era contemporánea al artista. Este movimiento afectó, sobre todo, a la literatura y a las artes visuales del mundo occidental, que se vieron desprendidas de los convencionalismos narrativos y figurativos que, hasta entonces, las habían vinculado a una idea de belleza preconcebida, basada en una fórmula consagrada.

Estudió en Besançon y luego en París (1840),  desinteresándose de los estudios, alquiló un taller y se dedicó, a la pintura como autodidacta. Courbet frecuentaba el Louvre y la Academia Suiza.  Pronto adquirió un método de pasta espesa, a menudo aplicado a la espátula, de efecto vigoroso.

En 1844 su «Retrato con perro negro» fue aceptado para la exposición anual del Salón de Arte, sin embardo en los años siguientes, sólo una parte de sus obras serías aceptadas. Data de esa época una espléndida serie de auto-retratos, como «El violinista» y «Hombre con cinturón». Courbet se jactaba de desagradar al jurado del Salón y veía en las recusaciones la prueba de su valor.

Después de viajar a los Países Bajos e Inglaterra, se estableció en París en 1848, donde se relacionó con Baudelaire, Proudhon, Champfleury y Murger.

Políticamente fue un republicano socialista ardiente, donde muy pronto se convirtió en figura notoria por discursos acalorados en los cafés.

En 1850 presentó  «Quebradores de nueces», el primer cuadro de tema proletario y «Entierro en Ornans», cuyo realismo hizo escándalo.

En 1855 envió once obras a la Exposición Universal, siendo rechazada su gran obra «El taller«, llamado por el artista «alegoría real». En ella retrató sus odios y amistades. En el centro, él mismo, pintando un paisaje. Baudelaire, colocado a la derecha, simboliza la poesía realista. Detrás del caballete, un muñeco dependiente representa las convenciones artísticas; una guitarra y un sombrero de mosquetero arrojados al suelo, a la izquierda, su desprecio por el romanticismo.

obra el taller de courbet gustave

Courbet sacudió los dogmas clásicos al encarar la defensa de la causa realista. Rechazó la idealización académica, elevó la representación del pueblo al status de la pintura histórica y restableció el amor por la materia. Su objetivo, tal como él lo definió, era «ser capaz de traducir las costumbres, las ideas, el aspecto de [su] época, según [su] apreciación, ser no sólo un pintor, sino además un hombre; en una palabra, hacer arte vivo […]».

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obra pictorica de courbet el entierro de Ornans

Un cuadro histórico, obra pictorica de Courbet «El entierro de Ornans». No fue tanto el tema lo que ofendió a los burgueses, sino su representación en dimensiones monumentales. Courbet infringió los códigos de la escena de género (retrato de un grupo de población local) al utilizar los códigos de la pintura histórica. El título completo era Cuadro de figuras humanas, reseña histórica de un entierro en Ornans. Su composición en friso no distingue en la escena un centro claramente legible, desconcierta y nivela la representación, lo que va en contra de las reglas clásicas. Por último, en lugar de un marco dorado, Courbet prefirió tablas mal cepilladas.

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courbet caricatura

Courbet tenía una personalidad polémica y bastante caricaturesca: era arrogante, truculento, de risa fácil y vientre prominente. Elaboró -respaldado financiera e intelectualmente por sus amigos Bruyas, Champfleury, Proudhon- estrategias (retrospectiva personal, creación de una escuela taller) para sortear constantemente la institución, así como toda recuperación.

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Courbet decidió hacer una exposición particular de unas cuarenta pinturas que pudo reunir en una sala particular de Refused, pionero de las manifestaciones de los impresionistas contra el arte oficial. En

esa ocasión, la crítica, siempre irónica ante el contenido político-social de sus pinturas, no pudo dejar de reconocer su valor.

Su influencia alcanzó a Bélgica y Alemania, donde había estado en 1858-59.

En 1870 fue elegido presidente de la comisión de museos. Con gran escándalo, rechazó la Legión de Honor, alegando no querer ser condecorado por Napoleón III.

Participando de la Comuna de París, decretó el desmontaje de la columna Vendôme. Restablecida la orden, fue responsabilizado por la depredación y condenado a seis meses de prisión.

En 1873, obligado a pagar la reconstrucción de la columna, se refugió en Suiza, donde volvió a pintar retratos y paisajes.

Su salud sacudida se agravó con la noticia de la venta en subasta pública de sus bienes, incluso los cuadros, llegando a morir de cirrosis en  diciembre de 1877.

Fue enorme la influencia de Courbet. Combinando el arte académico convencional, creó un estilo enérgico que da nueva importancia a los menores hechos de la vida cotidiana, abriendo camino a los impresionistas.

La materia: El realismo de Courbet se encontraba primero en su voluntad de restituir mediante la pintura el «espesor» de las cosas, de los cuerpos, sus pesos y su vida. Ello chocó al público en una época en que se prefería la representación idealizada y afectada de diosas tales como la Venus de Cabanel.

«Considero que la pintura es un arte esencialmente concreto y que solamente puede consistir en la representación de las cosas reales y existentes. Es un lenguaje enteramente físico, cuyas palabras son todos los objetos visibles», escribió Courbet en 1861 con ocasión de la inauguración de su escuela en la calle Notre-Dame-des-Champs, donde no concibió transmitir un método, sino formar pintores que supieran rendir cuenta de su tiempo, ya que «cada época debe tener artistas que la expresen y la reproduzcan para la posteridad«.

obra pictorica la siesta de courbet gustave

LA SIESTA (1866) – El gusto por la provocación. El tema de esta tela, que también llevó por títulos El sueño, Las amigas, Pereza y lujuria, habría sido elegido para denunciar la depravación de las costumbres y el lesblanlsmo durante el Segundo Imperio. Pero esta hipótesis toma poco en cuenta el gusto de Courbet por la representación carnal. Se trata aquí de un encargo del coleccionista Khalil-Bey (comitente de El origen del mundo y primer comprador de El baño turco de Ingres), que se convenció del genio de Courbet después de haber visto Venus y Psique (El despertar), un motivo con pretexto mitológico pero cargado de erotismo.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1819-1836: El 10 de junio, a las tres de la mañana, de Suzanne-Silvie Oudot, esposa de Eléonor-Régis-Jean-Joseph-Stanislas Courbet, nace en Ornans, en el Franco Condado, Jean-Désiré-Gustave. Al día siguiente, se registra el nacimiento en el municipio. Gustave Courbet es el primer hijo de la familia; después de él nacerán cuatro hermanas: Zoé, Zélie, Juliette, Clarisse; esta última morirá joven.

Gustave hace sus primeros estudios en el Colegio de Ornans, dirigido por los abates Oudot y Lemontey. El provecho que obtiene es muy escaso pero en compensación gana todos los años el premio de música, mientras su amigo Promayet obtiene los premios de dibujo. Su carácter rebelde se manifiesta ya a los catorce años cuando se rehusa a hacer la primera comunión. Para persuadirlo, debe intervenir el cardenal de Rohan, obispo de Besangon. De todos modos, inmediatamente después se negará obstinadamente a confesarse y a recibir los otros sacramentos.

1837-1839: Entra en el Colegio Real de Besangon. Tiene dieciocho años y ningún deseo de dedicarse a estudios que no le interesan. ..Lo_ único que lo apasiona es el dibujo. El curso es dictado por Charles-Antoine Fla-joulot, que sigue un método de lincamiento? neoclásicos. Los dibujos de Courbet recuerdan a los de los mejores alumnos de David.

1840-1844: Crece en él el deseo de ir a París para estudiar pintura. Y en efecto, en este año parte para la capital, pero el padre lo inscribe en la Escuela de Derecho. Courbet, sin embargo, no se rinde y algunos meses después comienza a frecuentar una escuela libre de arte, la Academia Suisse, nombre de su fundador, la misma que algunos años más tarde será frecuentada por Pissarro y Cézanne.

En ese período conoce a Frangois Bonvin, que lo acompaña al Louvre y discute con él problemas de pintura. Juntos frecuentan después el atelier de un tal Dusprez llamado «Pére Lapin», donde se puede pintar y esculpir realmente por seis francos al mes. Estudia y trabaja intensamente. Hace también copias: La cabeza de caballo, de Géricault, Dante y Virgilio, de Delacroix. En 1844 pinta el Autorretrato, más conocido por El hombre del cinturón de cuero y también El hombre herido. Conoce también al escritor y crítico Max Buchón.

1845: Por primera vez un cuadro suyo es aceptado en el Salón. Se trata del Guitarrero. Conoce a Baudelaire y lo aloja en su estudio.

1847-1849: Viaja a Holanda, donde tiene oportunidad de admirar las obras maestras de Rembrandt. Entre tanto ha conocido a los escritores y críticos Castagnary y Francis Wey. Son los años decisivos. En el Salón del 49 se hace presente con Sobremesa en Ornans y otro grupo de cuadros.

El éxito se festeja en la cervecería Andler-Keller, en la Rue Hautefeuille 24, la misma calle en la que Courbet tiene su estudio y donde, desde hace algún tiempo, se reúne aquel pequeño grupo de literatos» y artistas del que surgirá después el movimiento artístico realista: Bonvin, Champfleury, Trapadoux, Wallon. En este mismo año, de regreso a su ciudad natal; pirita el Entierro en Ornans.

1850-1851: En diciembre participa en el Salón con el Entierro, el Retorno a la feria y Los picapedreros.

1852: jtín el Salón de este año está presente con Las señoritas del pueblo. El golpe de estado del 2 de diciembre lo sorprende ocupado en la gran tela de los Bomberos que corren al lugar del incendio, que quedará inconclusa. Max Buchón es obligado a exiliarse y con él, otros amigos suyos. Courbet se retira a Ornans. En este año estrecha amistad con Pierre-Joseph Proudhon.

1853-1854: Nace Van Gogh. Pinta Las bañistas, La hilandera adormecida, Las ahechaduras. Conoce a Jacques-Louis-Alfred Bruyas, que se convierte en Hautefeiulle, se celebra la «Fiesta del realismo», de la que participa también Baudelaire y todos los amigos, escritores y pintores. Algunos días después parte para Ornans.

1861-1863: Aparece el libro de Champfleury, Grandes figuras de ayer y de hoy, uno de cuyos protagonistas es Courbet, junto con Balzac y Wagner. Expone en el Salón cinco obras entre las cuales está El combate de los ciervos. Max Buchón regresa del exilio. Viaja a Bélgica donde su pintura está obteniendo un consenso entusiasta entre los jóvenes. Hacia el fin del verano, funda el «Atelier Cour-bert», en la Rué Notre-Dame-des Champs 83.

La experiencia dura poco tiempo. Courbet acepta la invitación de Etienne Baudry, un propietario de viñedos, y arriba a Sain-tonge, en el oeste de Francia. También llega Corot y van juntos a pintar. Courbet regresa a París en marzo del año 1863, después de haber pintado numerosos paisajes y un tupido grupo de naturalezas muertas con flores. En este mismo año pinta la famosa tela de inspiración anticlerica.

El regreso de la conferencia. Muere Delacroix.

1864-1865: Pinta Venus y Psiquis, rechazado en el Salón. El 19 de enero muere Proudhon. Pinta entonces el conocido cuadro Proudhon y sus hijos, titulado inicialmente Proudhon y su familia. En el primer borrador, en efecto, aparece también la mujer de Proudhon, que en una sucesiva reelaboración desapareció de la tela. En junio aparece —en forma postuma— el libro que Proudhon ha dedicado a su pintura: Del principio del arte y de su destino social.

1866-1867: Zola escribe Mi Salón, dedicándolo a Cézanné. Courbet expone en el Salón la Mujer con el papagallo y El refugio de los gamos. Reside en Deauville, donde pinta una serie de marinas. Participa en la Exposición Universal del 67 al mismo tiempo que prepara una muestra antológica propia. Mueren Baudelaire e Ingres.

1868-1870: Envía al Salón, El otoño de un mendigo en Ornans; al año siguiente presenta La siesta y un cuadro de caza; en el 70 expone La ola. Es el último Salón en el que participa. Rechaza la Cruz de la Legión de Honor ofrecida por el gobierno. Estalla la guerra con Prusia, Francia es invadida, cae el Imperio de Napoleón III. Con la proclamación de la República, Courbet es nombrado presidente de la Comisión de los artistas y lugarteniente de estado mayor del  batallón 45., Se ocupa de la protección de los monumentos y de las obras de  arte amenazadas por los cañones prusianos.

Adhiere a la Comuna y promueve la Constitución de la Federación de los Artistas. El 16 de mayo es derribada la Columna Vendóme. En nombre de la Federación, Courbet suprime la Academia y la Escuela de Bellas Artes, junto con las Escuelas de Roma y Atenas. Caída la Comuna, Courbet es arrestado, procesado y condenado. Pasa cerca de siete meses en prisión y debe ser internado en una clínica, casi al terminar la pena, porque su salud es muy precaria. En marzo está libre. Regresa a Ornans, donde ha muerto la madre durante el periodo de su prisión.

1873-1874: En mayo la Asamblea nacional lo inculpa del derribamiento de la Columna Vendóme. Las persecuciones aumentan. Esconde sus cuadros, los envía a Suiza. Finalmente, también él se marcha y llega a Suiza en diligencia. Se establece en Tour-de-Peilz, fracción Vevey, en una vieja casa a orillas del lago. El discípulo Chérubino Pata va a vivir con él. El pintor Auguste Morel, un viejo comunero de Marsella,  se establece también con su mujer en la misma’ casa: todos juntos cuidan a Courbet y lo acompañan. Muere Millet. Primera muestra de los impresionistas en París.

1875-1877: Muere Corot. Courbet pinta paisajes y recibe amigos. Pero su salud empeora. El diagnóstico de sus males es grave. De París llega el doctor Paul Collin. Toda cura es inútil. Courbet muere el 31 de diciembre de 1877, a los cincuenta y ocho años. Tres días después sus restos se depositan en el cementerio de Tour.

1915: Los restos de Courbet son transportados a Ornans. En el cementerio de Tour-de-Peilz permanece, como recuerdo, esta inscripción: «Aquí reposó desde 1878 hasta 1915 el cuerpo del pintor Gustave Courbet nacido en Ornans el 10 de junio de 1819 — muerto en Tour-de-Peilz el 31 de diciembre de 1877.

LISTA DE OBRAS PICTORICAS DE GUSTAVE COURBET

1842, El hombre del perro negro
1849, El hombre de la pipa
1850, Entierro en Ornans
1850, Los campesinos de Flagey volviendo de la feria
1853, Las bañistas
1854, Les Bords de la mer a Palavas
1854, Las cribadoras de trigo
1854, El encuentro
1855, Alegoría real o El estudio
1858, La Merà Palavas
1864, Le Chêne de Flagey
1864, Las fuentes del Loue
1865, Retrato de Proudhon y sus hijos
1866, La Femme au perroquet
1866, La Trombe
1866, Las durmientes
1866, La remesa de corzos en el arroyo de Plaisir-Fontaine Doubs
1868, l’Hiver
1868, La mujer de la ola
1868, La fuente
1869, La vague
1869, Mer calme
1870, El mar tormentoso
1871, Manzanas y granadas en una copa
1874, Autorretrato en Sainte-Pélagie
1877, Gran panorama de los Alpes

Fuente Consultada:

La Enciclopedia del Estudiante Tomo 19 Historia de la Filosofia La Nación
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

Biografia de Niemeyer Oscar Caracteristicas Arquitectura de Brasilia

Biografía de Niemeyer Oscar
Características Arquitectura de Brasilia

La construcción de Brasilia, la flamante capital del Brasil, ha hecho poner los ojos con extraordinario interés en el momento actual de la arquitectura brasileña. Ya desde hace unos años, las obras de los jóvenes maestros brasileños habían atraído la atención de los estudiosos de este arte.

En Brasil, país poderoso, rico y en trance de un desarrollo económico realmente maravilloso, la arquitectura ha venido cobrando una importancia creciente, llamada a resolver tantos problemas puramente arquitectónicos y urbanísticos como sociales. Se trata de dar solución a todo ese cúmulo de interrogantes, de nuevas necesidades que se plantean siempre en los momentos de crecimiento masivo de un país, muchas de ellas directamente relacionadas con el arte de la arquitectura.

En Brasilia, la nueva ciudad federal brasileña surgida en la meseta interior de Goiás, el trabajo del arquitecto Oscar Niemeyer es a todas luces el más interesante. El plan piloto de la nueva capital es el de Lucio Costa, un arquitecto de fama y hasta de nacionalidad casi internacional, que ganó el concurso entre otros veintiséis proyectos.

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Oscar Niemeyer Soares Filho nació el 15 de diciembre de 1907. Sintió siempre una gran afición por las matemáticas. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el «Barnabitas College», de donde salió en 1929 firmemente decidido por su carrera futura de arquitecto.

Un año más tarde, fortalecida aún más su vocación profesional merced a unos viajes realizados por el interior del país, en los que se puso en contacto con la arquitectura histórica y moderna brasileña, ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro, matriculándose en los cursos de arquitectura. En cuatro años terminó sus estudios superiores, siempre con las máximas calificaciones, reputado por sus compañeros y profesores como el más aventajado de su promoción.

La familia paterna de Oscar Niemeyer es de ascendencia alemana. De ella ha heredado su mente casi matemática, que sólo el clima social y cultural de su país natal ha podido templar, en un proceso de humanización progresiva que se observa a lo largo de su producción arquitectónica. Al terminar su carrera en la Escuela Superior de Río, empezó a trabajar de arquitecto en la oficina de Lucio Costa, que por entonces era jefe del Servicio del Patrimonio Histórico Artístico Nacional.

La raíz italiana de Costa, su verdadero primer maestro, supone ya mucho en el desarrollo posterior de su carrera. Por estos años, la contemplación y estudio de los edificios históricos brasileños, pareja a la dirección clásicamente mediterránea de Lucio Costa, ponen en la obra del futuro maestro de Brasilia sus primeras preocupaciones por la humanización de la arquitectura. Su deseo de dar solución a tantos problemas estéticos, en el fondo, respondía a su preocupación social.

Si Oscar Niemeyer no hubiera tenido más maestro que Lucio Costa, si no hubiera viajado tanto por Europa —«de Lisboa a Moscú», suele decir él a todo el mundo—, su producción arquitectónica quizá no hubiera alcanzado su cima actual. Podría haberse quedado en una serie de hábiles soluciones, en una serie ininterrumpida de hallazgos estéticos.

Su arquitectura habría sido reputada como obra de un buen técnico también, pero un poco como fruto discreto y acertado de un arquitecto que no se enfrentó con los más graves problemas que se plantean cada día a todo arquitecto contemporáneo.

Pero en la vida y en la obra de Niemeyer están además la presencia decisiva de Le Corbusier, el gran maestro del racionalismo europeo, y sus contactos directos con los problemas arquitectónicos y urbanísticos de Europa, agravados a la terminación de la última guerra.

El trato de Niemeyer con Le Corbusier fue mucho más corto que el que ha tenido y tiene con Costa, pero la personalidad del maestro suizo-francés, el volumen de su obra, la serie de sus soluciones arquitectónicas, han sabido dejar su huella en la obra del brasileño.

Niemeyer fue uno de los colaboradores de Le Corbusier en el proyecto del campus de la ciudad universitaria de Río de Janeiro, encargo hecho al arquitecto europeo por el entonces ministro de Educación, Gustavo Capanema. De este corto contacto, Niemeyer obtuvo unas experiencias técnicas que inteligentemente ha sumado posteriormente a su obra.

El respeto suyo por las líneas y los volúmenes puros, el aire ligero de sus construcciones, la presencia del paisaje, racionalmente incorporado a los edificios, son otras tantas notas «lecorbusianas» en la obra del maestro de Brasilia.

La lista de la producción de Oscar Niemeyer es bastante voluminosa y no menos variada. Ha realizado tanto pequeños edificios privados como grandes construcciones para uso público. Sus obras revisten siempre un carácter marcadamente nacional, que es otra de las notas que puede añadirse a su producción.

Esta característica —la presencia de la geografía, de los tipos de construcción brasileños en la producción de un arquitecto moderno—, ya es sabido que no es privativo del Brasil. Pero sí es cierto que en pocos arquitectos, descartada la obra del fallecido Frank Lloyd Wright, se da un más perfecto equilibrio de las últimas realizaciones técnicas con la fisonomía nacional, con la incorporación buscada al paisaje propio del lugar.

En la carrera profesional de Oscar Niemeyer puede darse un corte claramente diferenciado. Antes y después de su largo viaje por Europa, que, según él, le ha hecho dar un completo cambio de rumbo en las directrices de su producción. Ya en 1937 realiza su primera obra: una Nursery en Río de Janeiro, edificio de pequeños alcances, en el que ya observa una gran preocupación por el jardín.

De 1938 datan tres obras importantes: el pabellón brasileño de la Feria de Nueva York y dos casas de descanso, una para Oswaldo de Andreade y otra para Miguel Pereira, en las que logró una adecuación perfecta de las formas arquitectónicas a las de la naturaleza.

En el pabellón para la Feria de Nueva York, realizado en colaboración con Lucio Costa y Paul Lester Wiener, la distribución de las distintas plantas sigue una fórmula marcadamente de Le Corbusier. De 1939 es el hotel de Ouro Preto, en el estado de Minas Gerais.

En 1941 construye el «Standpipe» de Riberao das Lages, en Río de Janeiro, el «Centro Atlético Nacional» de la capital federal, y continúa la construcción del ministerio de Educación y Cultura, que había comenzado en 1937 y que no habría de terminarse hasta 1943.

Al construir en el Centro Atlético el enorme Estadio, Oscar Niemeyer se sitúa ya entre los maestros. Para ubicar a los ciento treinta mil espectadores, el arquitecto realizó una de sus mejores obras. En la distribución de los diferentes bloques de edificios, las zonas verdes, los campos de los distintos deportes siguió la técnica ya tradicional en la arquitectura moderna, de aislar las diferentes zonas con espacios verdes, lagos y estanques.

1942 es el año en que Oscar Niemeyer construye su estudio-residencia en la Sección Gavea de Río de Janeiro, edificio de tres plantas, abierto al lago Rodrigo de Freitas, en el que dio entrada a las muestras más modernas de muebles, añadiendo así otro frente a sus preocupaciones artísticas.

Del mismo año es el casino de Pampulha, un suburbio de Belo Horizonte, donde repitió algo la estructura de su pabellón neoyorquino.

En Pampulha hizo también en 1942 un restaurante, el Club de Yates, y comenzó la famosísima iglesia de San Francisco de Asís, que, decorada con murales del pintor Cándido Portinari, tuvo que superar algunas dificultades de tipo litúrgico antes de su consagración.

También de 1943 es el hotel Resort y la casa de descanso del futuro presidente Juscelino Kubitschek, ambos en Pampulha, la residencia de Carlos Ofair en Río, la de Francisco Peixoto y la de la señora Prudente de Moráis, terminada en 1949, la más personal de las construcciones que ha levantado de este tipo, en la que modificó de manera muy original los famosos «pilotis» patentados por Le Corbusier.

Entre 1943 y 1950, Oscar Niemeyer realizó una veintena de obras importantes. Varios hoteles, edificios para grandes bancos, algunos clubs deportivos, factorías industriales como la de Carlos de Britto, numerosas residencias particulares en la ciudad y en el campo, bloques de departamentos y el bellísimo monumento a Barboza en Río de Janeiro, con un curioso mural de Cándido Portinari.

Desde 1950 a 1955, Osear Niemeyer ha ocupado casi toda su actividad en las obras del parque Ibirapuera de Río de Janeiro, donde ha construido los palacios de la Industria, de la Agricultura, de las Artes y el Gran Mercado. Con estas obras ya estaba magníficamente preparado para la realización del Museo de Caracas y para los múltiples edificios de Brasilia, en los que se acusa de manera notable el cambio dado a sus criterios técnicos y estéticos, fruto de su viaje a Europa y de su contacto con las más recientes obras de la arquitectura internacional.

«Los trabajos de Brasilia definen, con el proyecto del Museo de Caracas, una nueva etapa de mi trabajo profesional. Éste se caracteriza por una búsqueda constante de concisión y de pureza, así como por una mayor aplicación a los problemas fundamentales de la arquitectura. Esta etapa… fue la consecuencia de un proceso honrado de fría revisión de mi trabajo de arquitecto.

En verdad, después de mi regreso de Europa, que recorrí de Lisboa a Moscú, examinando atentamente cuanto pudiera tener relación con la arquitectura, mi actitud profesional ha cambiado mucho.» Estas palabras de Oscar Niemeyer, pronunciadas con motivo de iniciar los trabajos de Brasilia, resumen la nueva actitud del maestro, que, en un desarrollo lógico de toda su obra, ha llegado a una nueva cima.

Examinando sus construcciones de Brasilia, en las que un aire total, extraordinariamente armónico, envuelve en una sola obra todo su trabajo en la nueva capital, es necesario pensar que el maestro brasileño ha conseguido una gran simplificación, no sólo de resultados formales, sino de actitudes previas y criterios arquitectónicos.

Puede decirse que antes de este momento, la labor arquitectónica era emprendida por Oscar Niemeyer con cierto sentido de servicio a otras actividades humanas. Se trataba de realizaciones parciales, complementarias de otras muchas cosas que no eran la arquitectura.

Hoy, contemplando sobre todo su plaza de los Tres Poderes, se aprecia bien claramente cómo Niemeyer ha llegado a una concepción total de la arquitectura, en la que este arte sirve de soporte y ámbito a los demás y está perfectamente integrado en la realidad social, política y cultural brasileña, como un elemento de síntesis y de armonización.

El palacio de la Alborada, residencia oficial del presidente; los palacios —el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial—, Centro Residencial con sus viviendas, iglesias, escuelas, liceos y mercados, la Cámara de Diputados y el Senado —curiosísimas construcciones a base de medias esferas situadas sobre una enorme plataforma artificial—, el recinto bancario, con modernos y elevados edificios para la banca nacional y extranjera, etc., son el legado más importante de la obra de Oscar Niemeyer, un arquitecto en el que juegan con la mayor gracia y perfección las lecciones técnicas, racionalistas y exactas de Le Corbusier, con la sensibilidad que regalan a su obra el paisaje, densamente humano de su tierra natal y el clasicismo mediterráneo de Lucio Costa, su primer maestro.

La síntesis, personalísima, es la producción del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer Soares Filho.

Óscar Niemeyer murió el 5 de diciembre de 2012 en Río de Janeiro a los 104 años.

LISTA DE SU MEJORES OBRAS

1947 – Sede de las Naciones Unidas en Nueva York

Niemeyer participó junto a un reputado grupos de arquitectos (entre ellos Le Corbusier) en la elaboración del proyecto del edifico principal de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York en 1952.

1958 – Palacio Planalto

Sede del poder ejecutivo del Gobierno Federal brasileño, el edificio comenzó a construirse en 1958 como parte del proyecto de Niemeyer en Brasilia. Consta de cuatro pisos de altura y tiene una superficie de 36.000 m². Su idea era proyectar una imagen de simplicidad y modernidad utilizando líneas y ondas para componer las columnas y estructuras exteriores.

1960 – Congreso Nacional brasileño

La obra, inaugurada en 1960, significó la transferencia de la capitanía de Río de Janeiro a Brasilia. Sede del poder legislativo federal en Brasil, la estructura está compuesta por dos semiesferas a los lados (Senado y Cámara de Diputados) junto a dos torres de oficinas.

1970 – Catedral de Brasilia

Terminada en 1970, se trata de la catedral metropolitana de la ciudad de Brasilia. Una enorme estructura hiperboloide de secciones asimétricas construida sobre hormigón y cuyo techo de vidrio parece abrirse al cielo.

1991 – Museo de Arte Contemporáneo de Niterói

Realizada por Niemeyer a los 100 años de edad, el museo se levantó en la ciudad de Niterói y es una de sus señas de identidad. El edificio tenía 16 metros de alto y una cúpula con un diámetro de 50 metros con tres pisos.

2011 – Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer

Tiene una estética provocadora, resumen de la mejor arquitectura del brasileño. El propio arquitecto lo ha descrito como «una gran plaza abierta a todos los hombres y mujeres del mundo, un gran palco de teatro sobre la ría y la ciudad vieja. Un lugar para la educación, la cultura y la paz».

Ver Fotos de las Mejores Obras de Niemeyer

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Biografia de Carpentier Alejo Resumen de su Obra Literaria y Vida

Biografía de Carpentier Alejo
Resumen de su Obra Literaria y Vida

Alejo Carpentier nació en La Habana el 26 de diciembre de 1904. Su padre, arquitecto de origen francés, se había trasladado a Cuba en 1902, el mismo año que nacía la nueva república. Su madre, rusa aunque de formación francesa, pertenecía a una familia dedicada a los negocios del petróleo en Bakú.

Su infancia y adolescencia transcurren en una finca en Loma de Tierra, en las afueras de La Habana. Serán años felices en contacto con las gentes y las faenas del campo. «Recuerdo —explica el escritor— gente extraordinaria, como unos negros que me contaban historias que habían recogido de sus antepasados. En particular Viaje a la semilla es el resultado de aquellos años.

alejo carpentier escritor cubano

En 1913 viaja con su familia a Rusia, donde permaneció durante unos meses, y a París, donde se matricula por un trimestre en el liceo Jeanson de Sailly, para practicar el francés.

Desde muy pequeño Carpentier será un lector voraz: Balzac, Zola, Flaubert y, sobre todo, la literatura española, que era la pasión de su padre.Pero también leía a Dumas, a Julio Verne y a Salgari, al que prefería por ser menos didáctico y menos laborioso en sus planteamientos. Esta precocidad de lecturas fue en gran parte consecuencia de una tendencia al asma, enfermedad que Carpentier padeció durante mucho tiempo.

A  los quince años escribe una novela corta bajo la influencia de Flaubert y de Eca de Queiroz, ambientada en Jerusalén en tiempos de Pilatos.

En 1922 regresa a La Habana para estudiar arquitectura, carrera que abandonará a los dos años, ante las dificultades que encuentra en las matemáticas y el dibujo. También dejará sus estudios de música.

Posteriormente, en 1923, es nombrado jefe de redacción de una pequeña revista que se proclama órgano de la Unión de fabricantes de calzado de Cuba. De ahí pasará a la revista Carteles, de la que sería eventualmente jefe de redacción. El periodismo va a ser una actividad que Carpentier ejercerá a lo largo de casi toda su vida.

Entre 1923 y 1924 se crea el Grupo minorista, llamado irónicamente así debido a la obligada condición de «minoritarios» con que se califica a los nuevos artistas. Aquel grupo de jóvenes empezó sus tareas tratando de captar las nuevas tendencias que venían de Europa.

Van a formar parte del grupo, entre otros, Juan Marinello, Rubén Martínez Villena, Emilio Roig, Fernando Ortiz y los compositores Alejandro García Caturla y Amadeo Roldan. Este último sería compañero inseparable de Carpentier en andanzas musicales.

Es también la época en que empiezan a llegar revistas extranjeras a Cuba. En sus páginas pudieron leer a Kafka, Cocteau, Maiakovski y a casi todos los novelistas rusos de la primera generación revolucionaria, como Ivánov, Leónov, Babel, etc., que producirían un enorme entusiamo.

En 1926, Alejo Carpentier viaja a México, donde era posible observar las huellas de la revolución. Allí traba amistad con el pintor Diego Rivera, rotundo partidario del arte proletario. De ese contacto va a surgir en Carpentier una tremenda duda: recién iniciado en el cubismo va a encontrarse con un tipo de pintura, afincada en la realidad circundante, que ofrece una visión de América completamente nueva.

En 1927, debido a sus actividades dentro del Grupo minorista contra la dictadura del general Machado, Carpentier pasará dos meses en la cárcel. En ella escribirá la mayor parte de su primera novela, Ecué- Yamba-0, que sería publicada en Madrid en 1933.

En marzo de 1928 se celebra el Séptimo congreso de la prensa latina al que asiste el poeta surrealista francés Robert Desnos. Pronto se conocen y entre ellos se establecerá una amistad que iba a durar toda la vida. Gracias a Desnos, que le pasará su documentación como delegado del congreso, podrá Alejo Carpentier embarcarse rumbo a Francia.

A través de Robert Desnos, Alejo Carpentier es invitado a realizar emisiones; primero en Poste Parisién, y luego en Radio Luxemburgo. Trabajaban con él Antonin Artaud, Jacques Prevert, el propio Desnos, etc. Interesados por las combinaciones que se podían hacer entre texto y música, montarán diferentes piezas teatrales y obras como El libro de Cristóbal Colón, con la colaboración de Paul Claudel, y numerosas grabaciones experimentales.

Hacia 1930, el grupo de Robert Desnos, al cual pertenecía Carpentier, va a romper con André Bretón, al que se acusa de transformar el movimiento surrealista en una especie de sociedad secreta y exclusiva, dotada de consignas, y de convertirse en un inquisidor con plenos poderes para dictar excomuniones.

En 1937 volverá a España integrando la delegación cubana invitada al Congreso de escritores antifascistas, celebrado en Valencia y Madrid. Su experiencia de la guerra española aparecerá en una de sus últimas novelas, titulada La consagración de la primavera (1978).

La decepción sufrida por la derrota del bando republicano, se extiende también en Europa y en mayo de 1939 abandona el continente para regresar a Cuba.Esta vuelta a La Habana será dolorosa. Implicaba un nuevo comienzo desde el principio. Invadido por un sentimiento de fracaso, se buscará a sí mismo en el ser esencial de América. En pocos años ha visto desaparecer a algunos de sus amigos más entrañables: Martínez Villena, García Lorca, César Vallejo, Amadeo Roldan y también a Robert Desnos, muerto en un campo de concentración en Checoslovaquia.

En 1946 escribirá el ensayo La música en Cuba, resultado de investigaciones llevadas a cabo sobre la fusión del ritmo africano con la melodía española

En 1945 es invitado a ir a Caracas durante un año o dos para organizar una emisora de radio. En Venezuela encontrará mayores facilidades para escribir y también un país que «es una especie de compendio telúrico de América». Por todo esto, «los dos años que pensaba pasar en Venezuela se convirtieron en catorce. Allí escribí gran parte de mi ciclo novelesco, incluso El siglo de las luces.»

Alejo Carpentier es un creador meticuloso que trabaja con una extraordinaria disciplina. «Escribir un libro es siempre una empresa tremenda, acaso superior a las fuerzas de uno; aventura dolorosa llena de decepciones, que se debe vivir frase a frase en la esperanza de que algo surja de un trabajo reducido a la gestación de una o dos páginas escritas al día.»

En Caracas comenzará a escribir crónicas para el diario El Nacional, algunas de las cuales adoptarán un carácter de ensayo. Tales son la serie Visión de América, publicada en 1947 después del primero de los tres viajes que Carpentier hizo al alto Orinoco y a la Gran Sabana.

A principios de 1959, hallándose perfectamente instalado en Venezuela, se producirá la revolución cubana. Alejo Carpentier se incorporará inmediatamente a ella y regresará a La Habana en julio de ese mismo año: «Oí las voces que habían vuelto a sonar, devolviéndome a mi adolescencia; escuché las voces nuevas que ahora sonaban, y creí que era mi deber poner mis energías, mis capacidades al servicio del gran quehacer histórico latinoamericano que en mi país se estaba llevando adelante.»

En 1963 es nombrado director de Publicaciones del estado, que se convertiría más tarde en Instituto del libro. Participará en las campañas de alfabetización y durante cinco años enseñará historia de la cultura en la universidad. «Recuerdo ese período —afirma— como uno de los más felices de mi vida.»

En 1962 publicará la que será su mejor novela: El siglo de las luces. Su punto de partida será una escala forzada en la isla de Guadalupe, durante su viaje de Venezuela a París para recoger el premio concedido a Los pasos perdidos.

A finales de 1966 es nombrado ministro consejero de asuntos culturales en la embajada de su país en Francia y, posteriormente, será diputado de la primera Asamblea nacional del poder popular de Cuba. Carpentier asumía su compromiso político de forma muy sencilla, afirmando: «Soy ciudadano antes que escritor.»

Tendrán que pasar más de diez años para que vuelva a publicar dos nuevas novelas: Concierto barroco y El recurso del método, las dos en 1974.

Concierto barroco girará en torno a la concepción de la primera ópera de tema americano, Moctezuma, por Antonio Vivaldi, que fue estrenada en Venecia en 1733. El título de El recurso del método es una inversión irónica de la obra de Descartes, pues «América Latina es el continente menos cartesiano que imaginarse pueda.»

Años más tarde, en 1978, publicaría sus dos últimas novelas: El arpa y la sombra, un estudio sobre los aspectos oscuros del fantástico temperamento de Cristóbal Colón; y La consagración de la primavera, novela eminentemente política que es «una pelea a brazo partido contra lo «real horroroso» de nuestra historia.»

Ese mismo año le fue concedido el premio Cervantes, el más importante galardón de las letras hispánicas, otorgado por las Academias de la lengua de España y América.

Alejo Carpentier, iniciador de la nueva narrativa latinoamericana, el hombre que inaugura un nuevo modo de percibir y valorar esa América que le apasionaba, moría en París, el 24 de abril de 1980.

Su obra, viva pese a la muerte del creador, permanece recordando, para siempre, los afanes de un continente que lucha por consevar su identidad y encontrar su destino aunque sea en las condiciones más adversas. Y es la esperanza cierta de encontrar estos objetivos lo que da valor permanente a la tarea de Carpentier.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo IV- Entrada: Carpentier Alejo  “Portavoz de un continente barroco” – Editorial Planeta

Que es la Poesia Epica Caracteristicas y personajes heroes

Que es la Poesía Epica: Caracteristicas y Personajes Héroes

El sol lanza sus implacables dardos en el cielo azul de Grecia. Es mediodía: en el gran silencio del calor estival no se oye ningún sonido, excepto una voz conmovida, pero clara y fuerte.

A la sombra de un árbol secular está sentado un viejo rodeado por un grupo de chiquillos; es él quien canta, y los niños lo escuchan, extasiados. El viejo se enardece con su canto:

…Como el sonido de la trompeta se alza vibrante cuando un ejército asedia una ciudad, lanzando gritos de guerra, así se oye el grito de Aquiles. Lo escuchan los troyanos, y sus corazones tiemblan en el pecho.

También el corazón de los chiquillos tiembla, pero de orgullo. El canto del viejo rapsoda los arrastra y todos ven, con los ojos de la fantasía, al mayor héroe de la patria en la cumbre de su fuerza y de su gloria.

Cuando sean hombres y deban combatir por la libertad de Grecia, encontrarán el coraje para luchar y morir valientemente recordando este canto, pensando en Aquiles, que constituye para los griegos el símbolo del valor guerrero.

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¿QUÉ ES LA ÉPICA?: «Épica» deriva de «epos«, vocablo griego que significa «lo que se cuenta» (porque merece ser recordado). En otras palabras, es el relato poético de todos los acontecimientos históricos o legendarios sucedidos en tiempos en los que los diferentes pueblos vivían en el alba de su historia.

Tiene tres caracteres fundamentales:
— es nacional, porque cada pueblo tiene su épica, que glorifica las gestas de sus antepasados.
— es, generalmente, poética, porque la poesía (entendida en el sentido de «canto») es la forma más adecuada para celebrar y glorificar los grandes y maravillosos sucesos que constituyen el tema de la épica, Y también porque ésta ha nacido en tiempos muy lejanos, cuando el hombre encontraba en la poesía la expresión más espontánea y natural de sus sentimientos.
— es apasionada e imaginativa, pues los poemas épicos estaban destinados a un público de gente sencilla, que pedía, sobre todo, que satisficiese su imaginación y su natural tendencia a considerar que sus héroes tenían siempre razón. Por ello los juicios son siempre tajantes, como tajante es la división entre «buenos» y «malos».

VERDAD HISTÓRICA Y VERDAD POÉTICA
La poesía épica nació antes que la escritura; desde que se formaron las primeras civilizaciones, los pueblos sintieron la necesidad espontánea de celebrar las empresas con las que su estirpe había conquistado un puesto en el mundo.

Y cantaron todo esto con palabras sencillas, que eran transmitidas oralmente de una generación a otra. Naturalmente, la verdad histórica no era muy respetada, porque el relato se basaba solamente sobre recuerdos, a menudo confusos. Además,’ cada cantor enriquecía los hechos con su fantasía. Pero éste es un detalle de escasa importancia: la poesía tiene una verdad propia, que no reside en los hechos, sino en los sentimientos expresados.

LOS HÉROES
Los protagonistas de las empresas narradas en los poemas épicos no son nunca simples mortales. Como hemos dicho a propósito de Aquiles, se han convertido casi en símbolos y como tales son considerados.

Se trata de «héroes»; personajes extraordinarios que afrontan las más difíciles empresas y salen de ellas siempre vencedores. Los poeta» épicos han dado vida a sus figuras por dos razones: ante todo, porque en las sociedades primitivas eran los fuertes los que prevalecían, ,v todos los demás se limitaban a admirarlos y seguirlos; además, porque la fantasía tiene formalmente tendencia a «personificar» los sentimientos y las virtudes.

Es decir, que los héroes son una especie de «arquetipos»; se comprendía esto observando que, en la literatura ¿pira de todos los pueblos, aunque hay centonaros héroes, éstos pueden reducirse a unos pocos «tipos» fundamentales.

Cada uno représenla uno determinada virtud, como la fuerza, la astucia, la sabiduría o el sentido de la justicia; facultades todas, en suma, que podían hacer hacer a un hombre merecedor de la fama.

LOS POETAS Y LA TRADICIÓN
Durante siglos, las gestas de los héroes continuaron alimentando la imaginación popular, que los recordó en los versos de los cantores.

El más famoso de éstos fue Hornero, que narró la historia del sitio de Troya y las largas peregrinaciones del héroe Ulises. Sin embargo, hoy no sabríamos nada de todos estos poemas épicos si no se hubiera comenzado, a partir de cierto período (aproximadamente desde el año 1000 a. C.), a recogerlos por escrito. Éste es un hecho de gran importancia cultural: confiados sólo a la tradición oral (es decir, transmitidos de viva voz), poemas como «La epopeya de Gilgamesh» (el héroe nacional babilonio) o «La expedición de Rama» (legendario príncipe indio), probablemente se habrían perdido.

Los primeros poemas épicos escritos fueron obra de desconocidos, y sólo posteriormente aparecieron verdaderos poetas, que no se limitaron a una simple transcripción de las leyendas populares más conocidas, sino que las reelaboraron con un estilo personal, fundiendo los distintos episodios históricos y épicos primitivos


LAS OBRAS MAESTRAS DE LA POESÍA ÉPICA

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AquilesGilgamesh
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SigfridoRey Lear


Hace muchos siglos que ya no se escriben poemas épicos. Las obras de este género que se han escrito a partir del siglo XVI no pueden ser consideradas «poemas épicos» más que en un sentido muy amplio. Por ejemplo, en el «Orlando furioso» o en la «Jerusalén libertada», poemas épicos del siglo XVI, los hechos epopéyicos que se narran son sólo un pretexto para la poesía.

De los más famosos poemas épicos primitivos, citaremos:

La Ilíada, de Homero (hacia el siglo IX a. C.), que narra, en 15.696 versos, el sitio de la ciudad de Troya por los griegos, que duró diez años. En las innumerables aventuras de guerra acaecidas en este largo período, aparecen los más famosos héroes de ‘ la gran literatura épica griega.

La Odisea, de Homero, que narra, en 12.007 versos, las peripecias de Ulises, el astuto rey de Ítaca, el último de los héroes participantes en la guerra de i Troya que volvió a su patria.

La epopeya de Gilgamesh, poema nacional asirio-babilónico, que narra las empresas del héroe Gilgamesh, en la búsqueda de la inmortalidad.

La historia de Zarer, obra persa del siglo v después de Cristo, en la cual se recuerdan las luchas a través de las cuales se difundió la religión de Zoroastro.

Mahabharala, poema indio de enorme extensión (110.000 estrofas!), que fue compuesto por varios autores, entre los años 400 a. C. y el 400 de nuestra era. Es una verdadera enciclopedia de la civilización india.

El Poema del Cid, obra maestra d e la épica española. S u protagonista es el Cid Campeador.

El poema de los Nibelungos, donde se narran antiguas leyendas paganas del Norte. Su héroe se llama Sigfrido.

La Canción de Roldan, la más famosa de las canciones de gesta. Fue compuesta en 1100, y narra la muerte de Roldan, paladín de Carlomagno.

Romance de Bruto, una novela en verso compuesta en Inglaterra en el siglo XII. Narra las gestas del rey Arturo y de sus paladines, así como otras leyendas; entre ellas la del rey Lear, inmortalizada por Shakespeare.

Fuente Consultada: Enciclopedia Superior del Estudiante Fasc. N°47

Ver: Biografía de André Marie de Chénier

Biografia de Plutarco El Pensamiento Filosofo de Roma Antigua

Biografía de Plutarco
El Pensamiento Filósofo de Roma Antigua

Plutarco y sus Vidas Paralelas

Su vida y su obra estuvieron destinadas al universo del pensamiento y la creación. Conocido habitualmente como Plutarco de Queronea, ciudad en la que nació, es considerado como uno de los más grandes autores de la literatura helénica, aunque su idiosincrasia plasmada en sus obras siempre lo han acercado más a lo moralista que al ámbito filosófico e histórico.

Su vida transcurrió entre los años 46 y el 120 DC y la mayor parte de su existencia transcurrió en su ciudad natal, la hoy desaparecida Queronea, que se encontraba ubicada en la entonces región griega de Beocia.

Durante su juventud tuvo la posibilidad de conocer diversos lugares y culturas, alimentando de esa forma su conocimiento, ya que gracias al buen pasar económico que poseía su familia, Plutarco tuvo la fortuna de conocer territorios a los que pocos podían acceder en aquella época, tales como Egipto y Roma. Asimismo, ese nivel socioeconómico le permitió recibir educación de primer orden, pudiendo nutrirse en campos como la filosofía, la retórica y las matemáticas, precisamente en la entonces prestigiosa Academia de Atenas.

Aquellos espacios le dieron la oportunidad de conocer e intimar con personas realmente influyentes, por lo que se contaban entre sus amigos a los senadores Soscio Senecio y a Fundano.

En Queronea fue designado como sacerdote de Apolo en el Oráculo de Delfos, y en poco tiempo se convirtió en el principal responsable de la interpretación de los augurios que emitían las pitonisas del Oráculo. Al mismo tiempo, Plutarco se desenvolvía en el cargo de magistrado en su ciudad natal, lo que le posibilitó convertirse en representante de su pueblo en diversas oportunidades, sobre todo durante algunas de las misiones que se realizaban a países extranjeros.

Por supuesto, que a pesar de tan importantes obligaciones Plutarco encontraba el tiempo necesario para dedicarse a su máxima pasión y vocación, la literatura, ya que en definitiva consideraba que las letras eran su misión en esta vida finita.

Grande fue su producción, en la que pone de manifiesto su vertiente más ligada a lo moral que a lo filosófico, pero sin lugar a dudas una de sus máximas obras literarias ha sido la llamada “Vidas Paralelas”, dentro de la cual Plutarco realiza un recorrido por las vidas de algunos de los personajes más influyentes de la época, dando como resultado una obra que se convierte en un vivo retrato de la antigüedad griega y romana.

Allí podemos encontrarnos frente al mundo clásico, con una exquisita exposición de dos mundos diferentes, el griego y el romano, que a través de los personajes elegidos nos permite acercarnos y conocer algunas características de aquella época. El propio Plutarco ha descrito su libro de la siguiente manera: “A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas”. Esa es precisamente la clave de “Vidas Paralelas”.

Más allá de aquella obra, Plutarco mantuvo durante su vida una producción intensa, que ha sido agrupada en el libro “Obras Morales”, el cual contiene 78 tratados, recopilaciones y biografías temáticas y diversos escritos realizados en distintas épocas, tales como algunas discusiones filosóficas de origen platónico.

Algunas de sus frases póstumas

Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Vicio

La amistad es animal de compañía, no de rebaño.
Amistad

Un pueblo que quiere ser feliz no ha de precisar las conquistas.
Pueblo

Hay amores tan bellos que justifican todas las locuras que hacen cometer.
Amores

Lo que hagas sin esfuerzo y con presteza, durar no puede ni tener belleza.
Esfuerzo

PLUTARCO HABLA DE ALEJANDRO MAGNO, EN «VIDAS PARALELAS»

Siendo todavía muy joven, su ambición mosteó desde luego una osadía y una magnanimidad superiores a sus años. Porque no toda gloria le agradaba, ni iodos los principios de ella, como a Filipo, que, cual si fuera un sofista, hacía galas de saber hablar elegantemente, y que grababa en sus monedas las victorias que en Olimpia había alcanzado en carro, sino que a los de su familia que le hicieron proposición de si quería aspirar al premio en el estadio —porque era sumamente ligero para la carrera—, les respondió que sólo en el caso de haber de tener reyes por competidores. . . Parece que Alejandro no sólo aprendió la ética y la política, sino que tomó también conocimientos de aquellas enseñanzas graves, reservadas. . . a los filósofos. . . En general, era naturalmente inclinado a las letras, a aprender y a leer y tuvo a la Ilíada por guía de la doctrina militar .. . Admiraba a Aristóteles y le tenía, según decía él mismo, no menos amor que a sus padres, pues si del uno había recibido el vivir, del otro, el vivir bien … No codiciando placeres ni riquezas, sino sólo mérito y gloria, le parecía que cuanto más le dejara ganado el padre menos le quedaría a él que vencer; y creyendo por lo mismo que en cuanto se aumentaba el Estado, en otro tanto decrecían sus futuras hazañas, lo que deseaba era, no riquezas ni regalos, ni placeres, sino un imperio que le ofreciera combates, guerras y acrecentamientos de gloria.

PLUTARCO, Vidas paralelas, Alejandro. IV, págs. 140 y sig.

Libros de de Plutarco y Otros Relacionados

Biografia de Charles Dickens Obras y Libros Vida David Copperfield

Biografía de Charles Dickens
Obras Literaria – Vida David Copperfield

En Inglaterra el desarrollo industrial favorece la consolidación de una sociedad burguesa. La narrativa realista es testigo de ello especialmente con la figura de Charles Dickens, Inglaterra es en el siglo XIX un país de arraigada tradición lectora gracias a la prensa periódica, firmemente arraigada, y a las bibliotecas. La consolidación de la novela por entregas o folletín provoca una auténtica pasión que hace a los escritores ídolos de su público. Condicionadas por este sistema, las novelas de la época suelen ser extensas, de estructura itinerante y llena de suspense, y con final feliz.

Charles Dickens fue el mayor escritor de la época victoriana, aquel tiempo en que para referirse a los pantalones se decía «los inmencionables» y que se cubría con una púdica faldita las patas de los pianos de cola. En esos honrados hogares ingleses el padre solía leer en voz alta a toda la familia y a los criados historias sentimentales, esperanzadas, humorísticas y edificantes que Dickens escribía a tanto la página por encargo del editor.

Con excepción de Tiempos difíciles, de periodicidad semanal, por lo común entregaba veinticuatro o treinta y dos páginas al mes que se iban publicando, acompañadas de un par de ilustraciones, durante aproximadamente dos años. Este procedimiento generaba un suspense tan extraordinario que se cuenta que cuando un barco inglés atracaba en Nueva York ya se interrogaba a gritos a los pasajeros desde el muelle qué ocurría con el pobre David Copperfield. Esta famosa novela, como tantas otras del autor, contiene numerosos pasajes autobiográficos, y es que Dickens jamás olvidó nada.

Charles Dickens: El pequeño David Copperfield

dickensSin lugar a dudas, al repasar la extensa y prolífera bibliografía producida por Charles Dickens, entre las que podemos hallar novelas, obras de teatro, cuentos y otras publicaciones, entendemos el motivo por el cual siempre ha sido considerado uno de los más grandes autores del siglo XIX, sobre todo por la composición de sus personajes, la representación de la sociedad de la época a través de las letras, y el gran talento que le permitió tener un absoluto dominio de la prosa.

Nacido bajo el nombre de Charles John Huffam Dickens el 7 de febrero de 1812 en la ciudad inglesa de Portsmouth, fue el segundo de ocho hijos y si bien debió trabajar desde pequeño para colaborar con la economía familiar debido a que su padre se encontraba preso, lo cierto es que también tuvo la posibilidad de estar cerca de una gran cantidad de obras artísticas y literarias, gracias a los libros de su padre, y al mismo tiempo recibió la influencia de su niñera, que solía contarle largas y atrapantes historias. Aquello le permitió que su imaginación pudiera crecer y desarrollarse rápidamente. Además le encantaba leer.

Seguramente su permanente contacto con la pobreza como así también los tiempos difíciles que le tocó vivir a su familia, lo afectaron profundamente. Incluso, Dickens llegó a relatar parte de aquellas tempranas experiencias en la novela “David Copperfield”, que es considerada casi autobiográfica. Asimismo, su trabajo de juventud en una fábrica de betún perteneciente a un familiar, despertaron en él la preocupación por la justicia social y la reforma, aspectos que también fueron expuestos en sus escritos.

Cuando finalmente su padre salió de la cárcel, Charles pudo llevar a cabo una educación formal en la Academia de Wellington House. Poco tiempo después comenzó a dedicarse al periodismo. Sólo tenía 16 años cuando accedió a la posibilidad de convertirse en reportero de la Corte, y poco después ingresó a trabajar en un periódico que publicaba el Parlamento.

Lo cierto es que en aquel período Dickens desarrolló un fuerte interés en la reforma social, por lo que comenzó a escribir para el periódico “True Sun”, conocido por su orientación radical. Mientras tanto, comenzó a desarrollar su verdadera vocación, basada en la producción literaria.

No obstante, a pesar de su constate labor en el campo de la literatura, Dickens jamás abandonó su trabajo como periodista político, y durante su vida escribió para publicaciones como “The Daily News”, “Household Words” y “All the Year Round”. En realidad fue su reputación como periodista lo que le permitió comenzar a publicar su propia ficción al principio de su carrera.

Pocos años debieron pasar para que Dickens comenzara a ser considerado como uno de los autores más exitosos de su tiempo. Mientras tanto, halló el amor y se casó conCatherine Hogarth, hija de un compañero de trabajo, formando una pareja que llegó a tener diez hijos antes de su separación en 1858.

Su producción literaria se inició en 1836, y al año siguiente publicó una de sus más famosas obras, “Oliver Twist”, seguida de “Nicholas Nickleby”, “La tienda de antigüedades” y “Barnaby Rudge”.

Fue en 1843 que Dickens publicó una de sus obras más famosas, titulada “A Christmas Carol” (Un cuento de Navidad), en el que se refleja su desencanto por el mundo de la época, y donde el autor culpa a la sociedad obsesionada con el dinero de la mayoría de los males del mundo.

En la década de 1840 se inició una nueva etapa en la vida de Dickens, durante la cual sus escritos se volvieron más extensos y profundos, coincidiendo con sus frecuentes viajes a los Estados Unidos y a distintas zonas de Europa, época en la que surgieron obras como “Martin Chuzzlewit” y “Dombey e hijo”.

Luego en 1850 el autor publico su novela casi autobiográfica titulada “David Copperfield”, donde los lectores pueden hallar el mundo imperfecto que Dickens descubrió cuando era un niño. Le siguieron a esta, obras como “Casa desolada”, “Tiempos difíciles” y “La pequeña Dorrit”.

De pequeño padeció la miseria y nadie después de él la ha descrito con tanta viveza melodramática ni ha logrado arrancar tal caudal de lágrimas a un número tan grande de fieles lectores. A los veinticuatro años, dio el empujón definitivo al género folletinesco el día en que decidió reunir a un ridículo personaje, el erudito aficionado Pickwick, con un sanchopancesco truhán que derrochaba gracejo, el limpiabotas Sam Waller: de la tirada inicial de cuatrocientos ejemplares de Los papeles póstumos del club Pickwick, el editor pasó a vender la astronómica cifra de cuarenta mil. A su muerte, Dickens había alcanzado con sus fábulas tan asombrosa popularidad que Inglaterra y América se pusieron de luto. A los niños se les dio la noticia como si se tratara del fallecimiento de un familiar, y un chiquillo, al enterarse, preguntó: «¿El señor Dickens ha muerto? ¿También morirá Papá Noel?»

Luego de separarse de su esposa, Dickens revivió aquel sueño de editar una revista literaria semanal, a la que llamó “All the Year Round”, y en la cual publicó algunas de sus más conocidas novelas, entre ellas una “Historia de dos ciudades”, “Grandes esperanzas” y “El Guardavías”.

Con el comienzo de la década de 1860, la salud de Dickens comenzó a deteriorarse, hasta que luego de transcurridos diez duros años, precisamente el 9 de junio de 1870, Charles Dickens murió.

Con su desaparición física se coartó la posibilidad de que el autor pudiera culminar su última obra titulada “El misterio de Edwin Drood”, que quedó inconclusa, pero lo cierto es que su legado es evidente aún en la actualidad. Es por ello que entre los escritores ingleses, en lo que respecta al reconocimiento del público, sus obras sólo han sido superadas por William Shakespeare….

SUS ULTIMOS AÑOS: La intensa actividad publica a la que se había entregado, aun cuando le proporcionaba espléndidos beneficios económicos, acabaría por minar su salud. El impacto moral que le produjo un accidente ferroviario, del que afortunadamente salió físicamente ileso, fue el desencadenante de la falta de confianza en sus propias fuerzas. Nuestro mutuo amigo, publicada también en All the Year Round, entre 1864 y 1865 sería su última novela completa, y una de las más escabrosas y enrevesadas de su amplia producción. Por cierto que en el personaje de Bella Wilfer se ha querido ver un retrato de la ambiciosa y seductora Ellen Ternan.

Entretanto, las antiguas colonias británicas al sur de los Grandes Lagos se habían enzarzado en una cruentísima guerra civil, que tuvo importantes repercusiones en Inglaterra, al quedar interrumpido el comercio del algodón. Una vez restablecida la convivencia nacional con el triunfo de los estados industriales del norte sobre los agropecuarios del sur, Charles Dickens fue invitado a efectuar una nueva gira por los Estados Unidos.

A pesar de que él se temía una mala recepción, a causa de lo que había escrito con posterioridad a su primera visita, las ansias de notoriedad y las ventajas de orden económico que le podía reportar pudieron más que sus escrúpulos, por lo que emprendió el viaje en 1867.

En contra de sus temores la gira alcanzó un éxito tan grande que la actividad física consiguiente le dejó completamente exhausto. A Dickens le faltó la sensatez necesaria para comprender que su salud se hallaba ya muy afectada.

A pesar de ello, los compromisos sociales y las lecturas públicas no se interrumpieron con su vuelta a la patria. Recorrió Irlanda y Escocia, además de la propia Inglaterra, robando incluso tiempo a su descanso para iniciar otra novela, El misterio de Edwin Drood. En 1870 se le confirió el honor de ser recibido en palacio por la reina Victoria; pero el cansancio de la dilatada e incómoda audiencia (que Dickens tuvo que soportar de pie), unido a su decreciente resistencia física, acabaron por minar las escasas energías del escritor, de tal modo que, víctima de un colapso, falleció en su residencia de Gad’s Hill el 9 de junio de aquel mismo año.

De Edwin Drood habían aparecido seis entregas mensuales, pero la novela quedó inconclusa y fueron un fracaso cuantos intentos hicieron otras manos por completarla. Es muy difícil establecer una bibliografía rigurosa de las obras de Charles Dickens, ya que, aparte de sus numerosas aportaciones a las revistas propias y extrañas, escribió poemas y piezas teatrales y colaboró con su amigo Wilkie Collins en varios relatos.

Dickens fue sin duda el escritor inglés más prolífico del sigloXIX, pero tuvo que pagar un alto precio por ello, puesto que su ruina física, ya que no intelectual, le llevó tempranamente a la tumba cuando sólo tenía cincuenta y ocho años.

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AMPLIACIÓN DEL TEMA:
PARA SABER MAS…

En Inglaterra e desarrollo industrial favorece la consolidación de una sociedad burguesa. La narrativa realista es testigo de ello, especialmente con la figura de Charles Dickens.

Charles Dickens y la novela realista
Inglaterra es en el siglo XIX un país de arraigada tradición lectora gracias a la prensa periódica, firmemente arraigada, y a las bibliotecas. La consolidación de la novela por entregas o folletín provoca una auténtica pasión que hace a los escritores ídolos de su público. Condicionadas por este sistema, las novelas de la época suelen ser extensas, de estructura itinerante y llena de suspense, y con final feliz.

Charles Dickens (1812-1870) es un perfecto ejemplo de este nuevo tipo de escritor de éxito, cuyas entregas mensuales esperaban ávidamente los lectores. Las novelas de Dickens, que sintetizan las tradiciones narrativas cultivadas desde el siglo XVIII, se caracterizan por su estilo realista y por la vigorosa descripción de personajes y ambientes a menudo oscuros, junto a la intención satírica y cierto sentimentalismo, está también presente un agudo sentido del humor.

De sus primeras obras, la que le dio fama fue Los papeles póstumos del Club Pickwick, novela de tono caricaturesco y humorístico. Oliver Twist, otra de sus novelas más famosas es la sombría historia de un pobre huérfano; el tema de la infancia enmarcada en una situación social difícil es frecuente en la narrativa de Dickens. Oliver Twist inaugura en su narrativa un filón melodramático y sentimental que se prolonga en La pequeña Dorrít o en el famoso cuento Canción de Navidad, fábula moral con elementos de fantasía.

Más adelante escribió sus mejores novelas, en las que retrata a la sociedad inglesa de la época victoriana, como la autobiográfica David Copperfield (ver Obras clave) o Tiempos difíciles, que describe la dura vida del proletariado, otro tema frecuente en Dickens. Otras novelas suyas son Grandes esperanzas e Historia de dos ciudades.

SU VIDA Y FORMACIÓN: En la realidad, Charles había sido el segundo de los hijos del matrimonio formado por un empleado de la Oficina de Pagos de la Armada de Portsmouth, John Dickens, y la joven Elizabeth Barrow. La prodigalidad y el atolondramiento del bondadoso John, muy querido a pesar de todo por cuantos lo conocían, lo llevaron a la cárcel de deudores de Marshalsea junto con toda su familia, a excepción de Charles, que pasó a trabajar durante tres meses en una fábrica de betunes para calzado. Ello ocurría en 1824, y esta vida de pobreza, acarreando unos pocos enseres de un tugurio a otro, la describió Dickens conmovedoramente en La pequeña Dorrit, novela que comenzó a escribir en 1855.

Pese a todo, Dickens disfrutó de una notable formación intelectual como autodidacta, pues su padre poseía un centenar de obras clásicas y su madre le enseñó a leer y rudimentos de latín. Aunque pasó por la escuela pública y por la Wellington House Academy de Londres, fueron sus lecturas en las bibliotecas del Museo Británico londinense las que más ayudaron a completar su instrucción.

Todo ello, junto a su prodigiosa capacidad de observación, le permitiría en el futuro convertirse en un fiel cronista de su época, pero antes debía desempeñarse como ayudante en el despacho de un procurador deGrav’s Inn, como taquígrafo en un colegio de abogados londinense y como periodista parlamentario, empleo este en el que se ocupaba igualmente su padre por entonces, después de que una inesperada herencia hubiera sacado a flote la economía familiar.

Por fin, a los veintiún años, en 1833, publicaría su primera narración, por la misma época en que sufría su primera decepción amorosa al romper con Mary Beadnell, de la que se había enamorado locamente tres años antes y cuyo retrato trazó en la joven esposa de David Copperfield, Dora.

SUS AMORES: Charles había conocido a Mary a través de su hermana Fanny y había albergado esperanzas de casarse con ella pese a que, siendo ésta la hija de un hombre que ocupaba un puesto eminente en el banco Smith, Payne and Smith, sabía que su situación financiera, poco floreciente, iba a ser examinada y sometida a inspección por su improbable suegro con la misma escrupulosidad y rigidez que si de un cliente cualquiera se tratara.

Durante las veladas musicales que constituían la principal diversión de los jóvenes de aquel entonces, Mary tocaba el arpa y Charles invariablemente entonaba canciones cómicas con desenfado, pero ella, sólo un año mayor aunque mucho más experimentada y astuta, tan sólo coqueteaba por juego con el modesto periodista, reservándose secretamente para un hombre rico. Sus relaciones estuvieron jalonadas de episodios en los que Mary hacía gala de frialdad y displicencia, mientras que Charles perseveraba en estériles demostraciones de cariño, hasta que por último se determinó el joven a abandonarla y le devolvió las cartas que había conservado durante años como preciadas joyas.

Este doloroso amor permaneció cruelmente en su memoria durante mucho tiempo, pero en 1855 volvió a encontrar a Mary convertida en la señora de Henry Winters, «gorda, con cuarenta y cuatro años», y la angelical e inconsciente muchacha que le había inspirado el personaje de Dora de David Copperfield se encamó después en la ridícula y madura Flora Finching de La pequeña Dorrit.

La siguiente elección sentimental de Dickens no fue tan desafortunada, porque reparó en la hija de un compañero de redacción del Morning Chronicle, George Hogarth, quien no puso ningún impedimento para que contrajera matrimonio enseguida con Catherine, la mujer que compartiría con él veintidós años de su vida y que le daría diez sucesores. Pero si bien al principio la unión fue feliz, con el paso del tiempo se convirtió en insoportable y, después de dos décadas de aparente fidelidad conyugal, sobrevino la ruptura en circunstancias que exacerbaron el nerviosismo y la irritabilidad de un hombre que, en la cumbre de su fama, estaba sometido a demasiadas tensiones y a exigencias editoriales que acabarían por quebrantar su salud.

El detonante de esta separación debió de ser el tercer gran amor de Dickens, la joven actriz de dieciocho años Ellen Teman, a la que conoció durante la preparación de una de las obras de teatro escritas por él, La helada profundidad, y en la que participaban también cuatro de sus hijos.

Corría el año 1857, su matrimonio estaba en crisis y su corazón había reverdecido a causa de una inocente muchacha que tenía la misma edad que su hija Katy. Tratando de escapar de su propio desasosiego, inició un viaje por el norte con su gran amigo Wilkie Collins, extravagante personaje, opiómano, amancebado con dos mujeres y genial narrador de novelas de misterio como La piedra lunar y La dama de blanco, con quien por ese tiempo borrascoso llegó a escribir Dickens al alimón un curiosísimo relato titulado La descansada gira de dos aprendices ociosos.

En el célebre capítulo IV de dicho libro, en un cuento intercalado que se conoce como «La cámara nupcial», se describe a la joven amante del escritor, con la que mantuvo contradictorias relaciones, a veces ocultándola con nombres supuestos, otras exhibiéndose con ella públicamente. «Era una Novia —escribe—. Una muchacha hermosa, de cabellos rubios, grandes ojos, que no tenía carácter ni voluntad. Débil, crédula, incapaz, una nulidad desvalida». Asesinada sañudamente la Novia por otro personaje ruin y siniestro, ésta reaparecerá después en la trama convertida en un fantasma de pesadilla empecinado en una venganza eterna.

Sea como fuere, esta catarsis literaria no hizo que los agobios y resentimientos de Dickens se aliviaran, ni tampoco sirvió de nada que, inconvenientemente, el escritor publicara una vergonzosa palinodia donde explicaba las razones de su divorcio de la ahora gordísima Catherine, morboso texto publicado el 12 de junio de 1858 en Household Words (Palabras del hogar), revista aparecida en 1850 y que durante nueve años de vida contó con los mas prestigiosos colaboradores. La sociedad  puritana de su tiempo jamás se lo perdonó.

PASAJE DE UNA NOVELA DONDE HABLA SOBRE
LA CIUDAD DE COKETOWN DURANTE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL:

Coketown (o Aldea de Carbón) según Dickens
«Coketown (…) era una ciudad de  máquinas y de altas chimeneas, por las que salían interminables  serpientes de humo que no acababan nunca de desenroscarse, a pesar de salir y salir sin interrupción. Pasaban por la ciudad un negro canal y un río de aguas color púrpura maloliente; tenía también grandes bloques de edificios llenos de ventanas, y en cuyo interior resonaba todo el día un continuo traqueteo y temblor y en el que el émbolo de la máquina de vapor subía y bajaba con monotonía. lo mismo que la cabeza cíe un elefante enloquecido cíe melancolía. Contenía la ciudad varías calles anchas, todas muy parecidas, además de muchas calles estrechas que se parecían entre sí.

(…) La multitud de habitantes de Coketown, conocidos con el nombre genérico de brazos -raza de hombres que habría gozado de un favor mayor entre ciertas gentes si la Providencia hubiese tenido a bien hacer de ellos o puros brazos, o puros brazos y estómagos, a la manera de ciertos animales rudimentarios cíe las costas del mar— (…) entraban y salían cíe sus casas a idénticas horas, levantando en el suelo idénticos ruidos de pasos, que se encaminaban hacia idéntica ocupación y para las que cada día era idéntico al de ayer y al de mañana y cada año era una repetición del anterior y del siguiente».

Graciela Marker Para Planeta Sedna
Fuente: Grandes Biografías Tomo 3