Biografía de Linneo Carlos

Linneo Carl Vida y Obra Cientifica Clasificación del Reino Vegetal

Vida de Linneo Carl Vida y Obra Científica

Necesario es decir que Linneo fue un muchacho muy poco común: a los quince años pasaba jornadas enteras encerrado en su habitación, dedicado a contemplar las flores y los insectos que recogía en el jardín de su casa.

«¡Un día de éstos te tiraré todas estas suciedades que recoges por todas partes!», solía decirle su padre, Nils Linné, que era clérigo, tratando de mostrarse serio e indignado. Pero sabía muy bien que jamás tendría el valor necesario para hacer una cosa semejante.

En el fondo, no le desagradaba lo más mínimo el interés que su hijo manifestaba por la naturaleza. Solamente le molestaba, y mucho, que por culpa de las flores y los insectos su hijo Carlos descuidase sus estudios.

Consideraba que contaba ya una edad en la que hubiera sido oportuno que eligiese la profesión a la cual habría de dedicarse durante su vida, de manera de asegurar su porvenir; y pensaba que muy bien podía consagrar el tiempo libre a la tarea de coleccionar flores e insectos. Pero el joven no participaba en modo alguno de estas ideas: por el contrario, todo parecía señalarlo como decidido con toda firmeza a dedicarse tan sólo a las ciencias naturales.

linneo, botanico

Sin embargo, y para proporcionar una satisfacción a su padre, en 1728 se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Upsala. Pero de ninguna manera abandonó sus estudios predilectos: comenzó a concurrir con asiduidad a las lecciones del profesor Rudbeck, quien enseñaba botánica en aquella universidad, y continuó sus observaciones sobre las flores y los insectos.

Y he aquí los primeros resultados de sus estudios: en 1729 logró individualizar los órganos reproductivos de las flores (los estambres y los pistilos). Tal descubrimiento le valió la admiración del profesor Rudbeck, quien lo nombró su asistente. Al año siguiente, el joven Linneo fue invitado a dictar lecciones de botánica en la misma universidad en la que se hallaba inscripto como estudiante de medicina.

En 1732, en un viaje costeado por la Academia de Ciencias de Upsala, Linneo fue enviado a Laponia para estudiar la vegetación de aquellas frías regiones. Como fruto de tales estudios, Linneo publicó una interesantísima obra: «La flora lapona».

Durante el tiempo transcurrido en estos trabajos no había, sin embargo, abandonado sus estudios de medicina, y así, en 1735, obtuvo su graduación como médico. Pero en lugar de ejercer la profesión de médico decidió dedicarse con un empeño aún mayor a las ciencias naturales.

Linneo consideró que hasta entonces las plantas habían sido objeto de una descripción defectuosa. Las decenas de millares de especies que los estudiosos precedentes habían creído descubrir representaban un número exagerado. Muchas de ellas presentaban aspectos completamente semejantes entre sí, hasta el punto de que podían ser reunidas en una especie única. En suma: Linneo se propuso, finalmente, poner un poco de orden en la clasificación del inmenso reino de los vegetales.

El mismo año en que se recibió de médico, Linneo publicó su famoso «Systema naturae». Con esta obra propuso una original clasificación de las plantas. No se limitó, solamente, a dividirlas en especies, sino que, de acuerdo con las características que tenían en común, las reagrupó en géneros (reunión de especies), familias (reunión de géneros), órdenes (reunión de familias) y clases (reunión de órdenes).

A esta obra le siguieron en poco tiempo otros tres estudios importantes: los «Fundamentos de la botánica» (1736), los «Géneros de las plantas» (1737) y las «Especies de las plantas» (1738).

Contando apenas treinta años, Linneo había conquistado ya fama de sabio eminente. Comenzaron entonces a llegarle de toda Europa reconocimientos de su valor científico y honrosas distinciones.

En 1739 fue nombrado presidente de la Academia de Ciencias de Estocolmo, y dos años más tarde obtuvo la cátedra de botánica en la Universidad de Upsala.

Mientras tanto, Linneo había extendido el campo de sus estudios e investigaciones también al reino animal y, basándose en el sistema ideado para el estudio de las plantas, había propuesto una nueva clasificación para los animales. Describió 4.400 especies de animales y las distribuyó en seis clases: Mamíferos, Aves, Anfibios, Peces, Insectos y Vermes.

En 1753, Linneo tuvo otra idea genial: propuso hacer preceder el nombre del correspondiente género animal o vegetal al de la especie respectiva (por ejemplo: género: prímula; especie: vulgaris). Este método, que es conocido con el nombre de nomenclatura binominal (del latín «bis«, dos, y «nomen«, nombre), proporcionó la posibilidad de ordenar sistemáticamente el ingente número de especies vegetales y animales entonces conocidas.

Linneo no tenía deseos dé abandonar su tierra natal, donde su talento científico había tenido tan amplia oportunidad de manifestarse, y, a pesar de las invitaciones recibidas, continuó su enseñanza en la Universidad de Upsala.

Hacia el último período de su existencia, Linneo pasaba gran parte del año en su posesión campestre de Hammarby, donde había ordenado una maravillosa colección de plantas y animales.

El brillante sabio sueco falleció en Upsala el 10 de enero de 1778, a los 71 años de edad (había nacido en Rashult, provincia de Smalanó, el 13 de mayo de 1707). Le fueron tributados honores solemnes. El rey de Suecia dispuso que fuese sepultado en la catedral de Upsala, donde se le erigió un mausoleo. Justo reconocimiento a quien puede ser considerado como el fundador de la moderna botánica.

ALGO MAS SOBRE SU VIDA Y OBRA…

FUNDADOR DE LA MODERNA BOTÁNICA
Necesario es decir que Linneo fue un muchacho muy poco común: a los quince años pasaba jornadas enteras encerrado en su habitación, dedicado a contemplar las flores y los insectos que recogía en el jardín de su casa.

«¡Un día de éstos te tiraré todas estas suciedades que recoges por todas partes!», solía decirle su padre, Nils Linné, que era clérigo, tratando de mostrarse serio e indignado. Pero sabía muy bien que jamás tendría el valor necesario para hacer una cosa semejante.

En el fondo, no le desagradaba lo más mínimo el interés que su hijo manifestaba por la naturaleza. Solamente le molestaba, y mucho, que por culpa de las flores y los insectos su hijo Carlos descuidase sus estudios.

Consideraba que contaba ya una edad en la que hubiera sido oportuno que eligiese la profesión a la cual habría de dedicarse durante su vida, de manera de asegurar su porvenir; y pensaba que muy bien podía consagrar el tiempo libre a la tarea de coleccionar flores e insectos. Pero el joven no participaba en modo alguno de estas ideas: por el contrario, todo parecía señalarlo como decidido con toda firmeza a dedicarse tan sólo a las ciencias naturales.

Sin embargo, y para proporcionar una satisfacción a su padre, en 1728 se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Upsala.

Pero de ninguna manera abandonó sus estudios predilectos: comenzó a concurrir con asiduidad a las lecciones del profesor Rudbeck, quien enseñaba botánica en aquella universidad, y continuó sus observaciones sobre las flores y los insectos. Y he aquí los primeros resultados de sus estudios: en 1729 logró individualizar los órganos reproductivos de las flores (los estambres y los pistilos).

Tal descubrimiento le valió la admiración del profesor Rudbeck, quien lo nombró su asistente. Al año siguiente, el joven Linneo fue invitado a dictar lecciones de botánica en la misma universidad en la que se hallaba inscripto como estudiante de medicina.

En 1732, en un viaje costeado por la Academia de Ciencias de Upsala, Linneo fue enviado a Lapoñia para estudiar la vegetación de aquellas frías regiones. Como fruto de tales estudios, Linneo publicó una interesantísima obra: -«La flora lapona». Durante el tiempo transcurrido en estos trabajos no había, sin embargo, abandonado sus estudios de medicina, y así, en 1735, obtuvo su graduación como médico. Pero en lugar de ejercer la’ profesión de médico decidió dedicarse con un empeño aún mayor a las ciencias naturales.

Linneo consideró que hasta entonces las plantas habían sido objeto de una descripción defectuosa. Las decenas de millares de especies que los estudiosos precedentes habían creído descubrir representaban un número exagerado.

Muchas de ellas presentaban aspectos completamente semejantes entre sí, hasta el punto de que podían ser reunidas en una especie única. En suma: Linneo se propuso, finalmente, poner un poco de orden en la clasificación del inmenso reino de los vegetales.

El mismo año en que se recibió de médico, Linneo publicó su famoso «Systema naturae». Con esta obra propuso una original clasificación de las plantas. No se limitó, solamente, a dividirlas en especies, sino que, de acuerdo con las características que tenían en común, las reagrupó en géneros (reunión de especies), familias (reunión de géneros), órdenes (reunión de familias) y clases   (reunión de órdenes).

A esta obra le siguieron en poco tiempo otros tres estudios importantes: los «Fundamentos de la botánica» (1736), los «Géneros de las plantas»  (1737) y las «Especies de las plantas»  (1738).

Contando apenas treinta años, Linneo había conquistado ya fama de sabio eminente. Comenzaron entonces a llegarle de toda Europa reconocimientos de su valor científico y honrosas distinciones.
En 1739 fue nombrado presidente de la Academia de Ciencias de Estocolmo, y dos años más tarde obtuvo la cátedra de botánica en la Universidad de Upsala.

Mientras tanto, Linneo había extendido el campo de sus estudios e investigaciones también al reino animal y, basándose en el sistema ideado para el estudio de las plantas, había propuesto una nueva clasificación para los animales. Describió 4.400 especies de animales y las distribuyó en seis clases: Mamíferos, Aves, Anfibios,  Peces,  Insectos y Vermes.

En 1753, Linneo tuvo otra idea genial: propuso hacer preceder el nombre del correspondiente género animal o vegetal al de la especie respectiva (por ejemplo: género: prímula; especie: vulgaris). Este método, que es conocido con el nombre de nomenclatura binominal (del latín «bis», dos, y «nomen», nombre), proporcionó la posibilidad de ordenar sistemáticamente el ingente número de especies vegetales y animales entonces conocidas.

Linneo no tenía deseos de abandonar su tierra natal, donde su talento científico había tenido tan amplia oportunidad de manifestarse, y, a pesar de las invitaciones recibidas, continuó su enseñanza en la Universidad de Upsala.

Hacia el último período de su existencia, Linneo pasaba gran parte del año en su posesión campestre de Hammarby, donde había ordenado una maravillosa colección de plantas y animales.

El brillante sabio sueco falleció en Upsala el 10 de enero de 1778, a los 71 años de edad (había nacido en Rashult, provincia de Smalanó, el 13 de mayo de 1707).

Le fueron tributados honores solemnes. El rey de Suecia dispuso que fuese sepultado en la catedral de Upsala, donde se le erigió un mausoleo. Justo reconocimiento a quien puede ser considerado como el fundador de la moderna botánica.

Fuente Consultada:
Enciclopedia TECNIRAMA De La Ciencia y la Tecnología N°10