Biografia de Livia Drusila

Biografia de Septimio Severo Emperador de Roma

Biografia de Septimio Severo Emperdor de Roma

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: De reprente en 192-193, se había manifestado la crisis latente que desde hacía una generación atravesaba la estructura del principado romano, iniciado con Augusto.

El asesinato de Cómodo había dado poder y el título imperial a Pertinax, hombre de origen oscuro, pero general de primer orden, político enérgico y administrador prudente y honrado.

Su gobierno, caracterizado por una política liberal respecto al Senado, por el restablecimiento de la disciplina de los pretorianos y por el saneamiento de la hacienda pública, había terminado poco después con su muerte a manos de la soldadesca sublevada.

Publio Helvio Pertinax fue emperador romano durante el breve período comprendido entre el asesinato del emperador Cómodo, cometido el 31 de diciembre de 192, y la muerte del propio Pertinax, también asesinado el 28 de marzo de 193

Y no satisfechos aún con esta acción infame, los pretorianos; considerándose dueños del poder, habían tenido el atrevimiento de vender la dignidad imperial al mejor postor, Didio Juliano, quien pagó por el título veinticinco mil sextercios por cada uno de ellos (193).

El Imperio se hallaba en manos del ejército y el sistema diárquico del Principado quedaba roto por su base.

Septimio Severo era africano (hablaba el latín con acento cartaginés), contaba con el ejército más poderoso (había 10 legiones en el Danubio), le hizo recorrer 260 leguas en siete semanas y fue el primero en llegar a Roma. Los pretorianos no se atrevieron a ofrecer resistencia. Didio, abandonado de todos, fue muerto por orden del Senado, y Severo fue proclamado como nuevo emperador de Roma.

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Severo había nacido en Leptis Magna (Trípoli) el 11 de abril de 146, y procedía de una familia del orden ecuestre, de origen itálico, pero profundamente africanizada.

Sus padres, Septimio Ceta y Fulvia Pía, le dieron una educación bastante esmerada, al objeto de prepararle para la jurisprudencia.

Hacia el 164 pasó a Roma para completar sus estudios. Protegido por Marco Aurelio, a instancias de su tío Severo, Septimio realizó bajo este soberano una carrera brillante: en 171 fue cuestor; propretor de la Bética española en 173 y de Cerdeña en 174; más tarde recibió la legación del proconsulado para la provincia de África, y en 176 fue nombrado tribuno de la plebe.

Pretor para la Tarraconense en 178, recibió al año siguiente el mando de la IV Legión escítica (Antioquía). Cayó en desgracia bajo Cómodo, y entonces dedicó algunos años a perfeccionar su cultura en Atenas.

Fue asesinado un 28 de marzo de 193 d. C., en Roma, Italia

biografia de septimio severo emperador

Lucio Septimio Severo​ fue emperador del Imperio romano de 193 a 211, con el nombre oficial de Lucius Septimius Severus Pius Pertinax Augustus. Fue el primer emperador romano de origen norteafricano en alcanzar el trono y el fundador de la dinastía de los Severos. Tras su muerte fue proclamado Divus por el Senado.

Cuando fue proclamado por su ejército como nuevo emperador Septimio Severo tenía 45 años. Hizo ocupar el campamento de los pretorianos, los reunió delante de su ejército y les ordenó deponer las armas y entregar las banderas.

Luego los licenció, prohibiendo a todos ellos aparecer a menos de cien millas de Roma bajo pena de muerte.

Ya no se alistaron más pretorianos naturales de Italia, y no se admitió como tales más que a los soldados elegidos del ejército. Además, Severo estableció una legión cerca de Roma, al pie del monte Albano.

Se entendió primeramente con Albino, le dio el título de César y le dejó la Bretaña, la Galia y España. Envió su ejército contra Pescennio, que acababa de ocupar todo el Oriente y disponía de nueve legiones. Pero el ejército de Oriente no valía lo que el del Danubio.

Fue vencido en Asia Menor, luego en Iso, a la entrada de Siria. Pescennio cayó prisionero y fue decapitado (194). La guarnición de Bizancio resistió por espacio de tres años.

Sin víveres ya, reducida a comer carne humana, se rindió. Los soldados fueron pasados a cuchillo; las murallas, arrasadas; la ciudad, privada de su gobierno.

LECTURA COMPLEMENTARIA
AMPLIACION SOBRE ESTA BIOGRAFIA

En 187 reapareció en la vida política como gobernador de la Galia Lugdunense; dos años más tarde ocupó el mismo cargo en Sicilia, y en 191 fué destinado a regir los destinos de la Panonia.

Aquí le sorprendieron los sucesos de Roma y su proclamación como emperador.

El acto de las legiones era revolucionario; pero, en realidad, ya nadie sabía qué institución era la depositaría del poder. En este caso la única solución eran la fuerza, la intrepidez y la decisión.

Dando prueba de reunir estas cualidades, Septimio Severo consolidó su título imperial mediante la aplicación de un plan de tres etapas.

En la primera, después de obtener la adhesión de Claudio Albino, jefe de las legiones de Bretaña, nombrándole César y corregente, avanza hacia Italia y derriba el poder de Didio Juliano, quien halla la muerte en la vana resistencia (1° de junio de193).

En la segunda, se dirige contra Níger; asedia Bizancio, cruza los Estrechos, derrota a las legiones de Oriente en Cízico, Nicea e Iso, y logra que su rival emprenda la huida, en la que es asesinado (noviembre de 194).

Finalmente, en una tercera fase, aniquila las esperanzas de Claudio Albino, el cual, convencido de que había sido engañado, desembarca con sus legiones británicas en la Galia y pretende marchar sobre Roma; Septimio Severo le derrota en Trevoux, cerca de Lyón, el 18 de febrero de 197, provocando el suicidio del César.

En este momento, después de tres años de guerra civil, Septimio Severo queda como único emperador por la voluntad de las legiones del Danubio.
Se hace, pues, necesario reorganizar la estructura política del Imperio de conformidad con este principio esencial: la omnipotencia de las legiones.

Después de una guerra afortunada en Oriente contra los partos, que Septimio condujo personalmente, logrando conquistar Babilonia, Seleucia y Ctesifonte (197-198), y restablecer el brillo de las armas romanas en aquella frontera, el emperador regresa a Roma en 202 y procede a sus trascendentales reformas, encaminadas a asegurar la estabilidad gubernamental por el robustecimiento de la autoridad del monarca.

Para ello, como hombre esencialmente militar y como emperador elevado al mando por el ejército, constituye a las legiones como base efectiva de su sistema de gobierno.

Favorece con largueza al ejército, tanto al simple legionario, que ve aumentar su sueldo y recibe el derecho de casarse, como al oficial, ante quien aparta los obstáculos que impedían su rápida carrera. Por otra parte, aumenta la guarnición de Roma y substituye en la guardia pretoriana a los itálicos por soldados de provincia, fieles y adictos a su persona.

Este hecho es significadvo para abarcar la actitud de Septimio Severo frente a unos postulados de política tradicional que ya no son comprendidos, y aclara su posición revolucionaria ante el Senado.

El emperador, que en 193 respetó al Senado para mantener firme su poder ante Pescenio Nlger, actúa duramente contra él después que se ve libre de sus competidores, y en particular de Claudio Albino, esperanza de la aristocracia senatorial.

Depura al Senado y ejecuta a muchos de sus miembros más ilustres.

Le deja los títulos honoríficos, pero le cercena su autoridad o se la arrebata en las esferas legislativa, política, judicial, financiera y militar. Bajo Septimio Severo el Senado deja de ser el supremo representante del elemento civil.

En su lugar, recoge su herencia y se convierte en la rueda más importante de la administración el Consejo Imperial, asamblea de jurisconsultos (Papi-naino, Ülpiano, Paulo y Modestino), encarnación del espíritu y de la voluntad del emperador.

En Septimio Severo actuó la mano del Destino. Pues si él quiso asegurar el poder imperial andándolo en la confianza del ejército, lo que hizo fué dar nuevas alas a la ambición de los oficiales de las legiones.

El inaugura la crisis constitucional del siglo 111 y el hundimiento de la cultura antigua, como se vio después de su muerte, acaecida en Eburácum (York), en el curso de una expedición a Bretaña, el 4 de febrero de 211.

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Biografia de Vespasiano Emperador Romano

Biografia de Vespasiano Emperador Romano

Con Vespasiano comenzó una nueva dinastía de tres emperadores, los Flavios. Se llamaba Flavio Vespasiano, y descendía de modestos propietarios de Italia. Su abuelo había sido centurión; su padre, recaudador de contribuciones. Había hecho su carrera como oficial del ejército y tenía ya sesenta años cuando fue proclamado.

Nunca renegó de su origen. Se burló de los cortesanos, que le decían descendientes del dios Hércules, y tuvo empeño en conservar intacta la casa rural en que sus padres habían vivido y en la que había pasado su infancia.

Vivía con sencillez, sin ningún lujo, trabajaba parte de la noche, tenía siempre la puerta abierta para cualquiera que viniera a hablarle y atendía gustoso los consejos que se le daban.

Se negó a dejar que se persiguiese a las gentes que hablaban mal de él y no confiscó los bienes de los hijos de los partidarios de Vitelio.

Vespasiano cierra la primera crisis política de cierta gravedad que había registrado el régimen establecido por Augusto y asegura la continuación del Principado y de la diarquía.

Con su persona llegan al poder, de un lado, la pequeña burguesía italiana, y, de otro, la aristocracia provincial, o sea, los elementos más sanos del. mundo romano.

Biografia de Vespasiano Emperador de Roma

Tito Flavio Vespasiano, conocido como Vespasiano, fue emperador del Imperio romano desde el año 69 hasta su muerte. Fue el fundador de la dinastía Flavia, que gobernó el Imperio romano desde el año 69 hasta el año 96

Quizá se hallen desprovistos de penetrantes ideas políticas; pero, en cambio, aportan al Estado cualidades tradicionales de orden, tenacidad, honradez y buena administración, que salvan el régimen comprometido por las veleidades de un Nerón y por la intromisión de las legiones en asuntos políticos.

Tito Flavio Vespasiano pertenecía a esa pequeña burguesía italiana, de la que era prototípica encarnación.

Había nacido en Reate, el 18 de noviembre del 9, en las montañas de Sabina. Su abuelo era un centurión, su padre, Tito Flavio Sabino, un republicano, y su madre, Vespasia Polla, hermana de un centurión.

Habiendo ingresado en el ejército, se distinguió muy pronto por sus servicios, su honestidad, su prudencia y su recta administración.

Después de servir en las legiones de Tracia, fue nombrado cuestor para Creta y Cirene y luego revistió el edilato y la pretura.

Por esta época se desposó con la hija de un ecuestre de Roma, Flavia Domicila, que le había de dar dos hijos: Tito y Domiciano.

Durante el reinado de Claudio, Vespasiano progresó en su carrera, pues fue protegido por uno de los libertos de aquel emperador, el todopoderoso Narciso.

Mandó fuerzas en el Rin (43-44) y la II legión Británica bajo Aulo Plaucio.

Fue elegido cónsul en el año 51; pero más tarde, al triunfar la emperatriz Agripina, Vespasiano se halló postergado en la corte imperial.

No obstante, era tal la capacidad que se atribuía a su persona, que en 61 fue nombrado procónsul de África y en 66 Nerón le designó para el mando del ejército que había de sofocar la insurrección judía.

Desempeñaba este cometido, con notable acierto, cuando se produjeron los sucesivos asesinatos de Nerón y Galba, la proclamación de Otón y la revuelta de Vitelio con las legiones del Rin.

Pero apenas este general había tenido tiempo de gozar de los frutos de su victoria (16 de abril del 69), que ya las legiones de Oriente, las cuales hasta entonces no habían intervenido en el conflicto sucesorio, proclamaron a su vez otro emperador, en la persona de su caudillo.

Tito Flavio Vespasiano (1º de julio). La proclamación se efectuó en Alejandría, y muy pronto se adhirieron a la causa de Vespasiano las legiones de Siria, las del Danubio e incluso algunos cuerpos itálicos.

Vespasiano no era ambicioso. Aceptó el título a causa de las instancias de su hijo Tito y del gobernador de Siria, Muciano.

Este se encargó de la lucha contra Vitelio. Pero quien dio el golpe decisivo a las legiones del Rin fue Antonio Primo, jefe de las del Danubio, el cual cruzó los Alpes, derrotó al ejército de Vitelio en Bedriácum, saqueó Cremona y tomó Roma al asalto después de vencer una encarnizada resistencia (20 de diciembre del 69).

Al día siguiente el Senado proclamaba a su vez a Vespasiano bajo los resplandores del incendio del Capitolio.

Restablecido el orden en Roma por Muciano, el nuevo emperador no se trasladó a la capital hasta el verano del 70, después de confiar el mando de las legiones de Judea a su hijo Tito.

Llegó en el momento preciso de reorganizarlo todo, y pocas personas, incluso de inteligencia más despejada, hubiesen sido capaces de rehacer el Imperio como aquel vigoroso administrador, dotado de condiciones medianas, pero armónicas, completas y eficaces.

Vespasiano triunfó en su dura tarea por su gigantesca voluntad, su amor al trabajo, su honradez, su tacañería (casi mezquindad) y su indudable capacidad organizadora.

Con firmeza tranquila restauró el Imperio y la autoridad imperial.

En primer término aseguró las fronteras; la insurrección judía fue sofocada por su hijo Tito (70, caída de Jerusalén) y en el mismo año las legiones de Petilio Cerealis pusieron fin a la insurrección de los bátavos y germánicos, los cuales, acaudillados por Civilis, se habían apoderado de las provincias del Rin y habían arrastrado a parte de los galos en su lucha contra Roma.

Restablecida la hegemonía romana en la periferia del Imperio, Vespasiano dedicóse a asegurar el normal funcionamiento de las instituciones constitucionales.

Con algunas modificaciones, exigidas por el cambio de los tiempos, restableció el sistema diárquico, pues el Senado era el único contrapeso al poder militar.

A tal fin tuvo que depurar el Senado de los elementos indeseables que se habían introducido en él en los últimos tiempos, en particular los libertos.

Revestido de la censura, que rehabilitó para esta solemne ocasión, dio ingreso al Senado a la aristocracia ecuestre italiana y a la aristocracia municipal de las provincias. Medida de gran futuro, ya que sobre ambas clases había de recear el mando del Imperio en la época de su apogeo (siglo 11).

Vespasiano consagró sus desvelos a los problemas financieros, en completo desorden por las prodigalidades de Nerón y las perturbaciones de la guerra civil.

Declaró la guerra a los gastos inútiles, revisó el catastro, restituyó al dominio público los campos de que se habían apropiado los particulares y creó nuevos impuestos.

Constantemente vigiló la administración de las provincias y evitó toda clase de abusos.

Al morir (23 de junio del 79) en los baños de Cutilia cerca de Reate, las miserias del 69 eran sólo un recuerdo.

Este es el elogio mayor que puede hacerse al hombre cuya energía se halla resumida en la frase que se le atribuye, pronunciada en su última enfermedad: «Un emperador debe morir de pie.»

ALGO MAS SOBRE SU GOBIERNO: Restableció el orden reprimiendo las sublevaciones y acostumbrando de nuevo a los soldados a la disciplina.

Se ocupó mucho de las provincias y en ellas estableció colonias de ciudadanos.

La mayor parte de las antiguas familias nobles habían desaparecido y ya no había número suficiente de senadores.

Vespaciano hizo el censo, determinó la lista del Senado e hizo entrar a muchos senadores nuevos. Creó también, con las familias principales de las provincias, sobre todo de España y de la Galia, una nobleza nueva, más honrada y menos ambiciosa que la antigua.

Necesitaba mucho dinero para hacer reparaciones en Roma, para reedificar el Capitolio, para restaurar los acueductos y construir el Coliseo, para los caminos y los ejércitos. Fue muy económico. Sus enemigos se burlaron de lo que llamaban su avaricia.

Cuentan que había establecido una contribución sobre los urinarios, y que su hijo le censuró por ello. Vespasiano le mostró el dinero recogido y le preguntó: «¿Huele mal este dinero? «.

En diez años había restaurado la hacienda del Imperio. Trabajó hasta sus últimos momentos. «El empe rador, decía, debe morir de pie». Murió esforzándose para levantarse (79 a.C).

Su hijo Tito, que llevaba el título de César, le sucedió. Había jurado conservar las manos limpias de sangre, se negó a perseguir a nadie por delitos de lesa majestad y perdonó a dos nobles condenados a muerte por haber conspirado contra él.

Trató con respeto al Senado, dio al pueblo juegos magníficos y manifestó en el teatro que el gusto de los espectadores, no el del emperador, había de decidir. Se hizo querer de todos y sus amigos le llamaron delicias del género humano.

Murió al cumplir dos años y dos meses de reinado.

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Biografia de Claudio Emperador Romano Historia y Vida

Biografia de Claudio Emperador Romano

Según la historia, cuando Calígula fue asesinado los pretorianos clamaban por Claudio como nuevo emperador, oponiéndose al régimen republicano que el Senado deseaba instaurar.

Claudio era hermano de Germánico y tío del asesinado Calígula. La soldadesca halló al elegido por sus oficiales oculto en una cámara del palacio imperial, y le arrastró a su proclamación medio muerto de pánico (24 de enero del año 41).

biografia del emperador Claudio

Tiberio Claudio César Augusto Germánico​, historiador y político romano, fue el cuarto emperador romano de la dinastía Julio-Claudia, y gobernó desde el 24 de enero del año 41, hasta su muerte en el año 54. Nacido en Lugdunum, en la Galia, fue el primer emperador romano nacido fuera de la península itálica.

Tenía cincuenta años de edad, y hasta entonces nadie se había fijado en su persona. Siempre según las mismas fuentes, Claudio fue de natural humilde y encogido, enfermizo y débil, torpe y pusilánime, espíritu recto y pacífico, y dedicado a la pura erudición.

Un ser, pues, realmente secundario, a quien la diadema imperial habría de venir harto holgada.

Elevado de repente a lugar de tanta responsabilidad, el aprovechado discípulo de Tito Livio, pues este eminente historiador le había introducido en los recovecos de la erudición, confió el gobierno a los libertos y su persona a las intrigas y caprichos de sus dos últimas mujeres, Mesalina y Agripina.

Esta decisión hállase explicada no sólo por su naturaleza, sino por los avatares de su vida. Tiberio Claudio Nerón había nacido para obedecer y para ser menospreciado, en un complejo permanente de inferioridad.

Sus padres, Druso y Antonia, adoraban en Germánico, el mayor de los hermanos, mientras que Claudio era relegado a un lugar secundario en el afecto paterno (había nacido en Lyón el 1° de agosto del año 10 antes de Cristo).

Más tarde, cuando Augusto adoptó a Tiberio y a Germánico, Claudio fue excluido de cualquier cargo público, lo que se explica no sólo por su timidez, sino por la preocupación de la familia Julia de no confundirse con la Claudia.

De esta manera pasó lo mejor de su vida entregado a estudios sobre los etruscos y los Césares, cuyo carácter fué algo pedante. Es lógico que cuando fué llamado a gobernar se apoyara en los libertos y en sus esposas, dotadas de más recia personalidad, aunque no de buenas costumbres.

Este es, por lo menos, el relato tradicional. Lo que se desprende de los sucesos históricos y de los documentos arqueológicos, revela, por el contrario, que Claudio presidió una época de paz y prosperidad, y que, personalmente, siguió la política de rehacer el Principado de Augusto, comprometido por las veleidades de última hora de Tiberio y las tendencias orientalizantes de Calígula.

En efecto, logró que, de nuevo, el Senado y el ejército cooperasen en una misma función bajo la persona del emperador.

esposas de claudio
Las dos esposas del emperador Claudio. Mesalina (izquierda) fue educada en el mayor libertinaje. Casada a los dieciséis años con Claudio, siguió en la pendiente del vicio hasta hundirse en la mayor depravación. Su nombre ha quedado como símbolo de la impudicia femenina. Sus actos llegaron a tal extremo, que Claudio la hizo matar. Julia Agripina descendía de Germánico y Agripina la Mayor. De joven se casó con Domicio Aenobarbo. Desterrada por sus vicios por su hermano Calígula, regresó a Roma para casarse por segunda vez, ahora con su tío Claudio. Sin reparar en intrigas, logró el trono para su hijo Nerón

Y este éxito no puede ni debe atribuirse al gobierno de los libertos (Narciso, Palas, Calixto, Polibio), los cuales, si acertaron en algunas medidas de gobierno, como en la unificación progresiva del mundo romano y el desarrollo de los organismos administrativos, contribuyeron a rodear la persona de Claudio de una atmósfera de corrupción, vicios y desórdenes morales y físicos.

En todo caso, no debemos olvidar que bajo Claudio el territorio del Imperio se engrandece con Britania, Mauritania y Tracia; que las obras públicas adquieren singular desarrollo; que la prosperidad es general, y que se realizan los artículos básicos del programa del Imperio.

Pero la Historia, conducida por Tácito y Suetonio, se ha complacido mucho más en presentarnos a Claudio como juguete de sus esposas.

De una de ellas, Mesalina, mujer impúdica, sensual y egoísta, se libró por la muerte cuando sus devaneos con Cayo Silio terminaron en una conspiración en regla contra la vida del emperador (48).

De la otra, Agripina, cuya figura también comentaremos, no supo librarse jamás. Con tenacidad inquebrantable, Agripina logró que Claudio adoptase a su hijo, el futuro Nerón, en detrimento de Británico y Octavia, sus hermanastros.

Se desembarazó de todos los obstáculos que separaban a su hijo del trono; y cuando fué el mismo Claudio quien pudo constituir una barrera, le envenenó gracias al trágico saber de Locusta.

El hecho ocurrió el 12 de octubre del 54. Claudio debió morir al día siguiente. Pero esta tradición merece ahora muy poco crédito

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Biografia de Julia Agripina – Madre de Neron

Biografia de Julia Agripina

La figura de Agripina la Menor—-hija de Germánico y Agripina la Mayor — destaca con tonos de sangre, tanto en la vida disipada de la Roma imperial como en los trágicos incidentes que se desarrollaron entre los miembros de la dinastía Julia para asegurarse el poder y derrotar a sus adversarios familiares.

biografia de julia agripina
Julia Agripina (posiblemente en Oppidum Ubiorum, 15-59), más conocida como Agripina la Menor​ —para distinguirla de su madre— o Agripina, fue la hija mayor de Germánico y Agripina la Mayor, bisnieta por tanto de Marco Antonio y Octavia la Menor. Fue además hermana de Calígula, esposa y sobrina de Claudio y madre de Nerón.

Apenas hay otra biografía que, como la de Agripina, contribuya a explicar con mayor realismo las miserias que azotaron a la aristocracia romana después del estable cimiento del Principado por Augusto y a advertir la putrefacción de las costumbres detrás de la majestuosa imagen del edificio del Imperio.

Nació Agripina en el país de lo ubios, en Germania, el 6 de diciembre del año 15.

De su madre heredó la ambición, el ánimo varonil y el deseo de mandar.

Muy pronto intervino en la vida política, aunque» desde luego sin quererlo, pues cuando apenas contaba catorce años de edad fué casada con Cneo Domicio Enobardo, quien tenía treinta años más que ella.

El matrimonio fue planeado por el emperador Tiberio, el cual confiaba en Enobardo para montar una oposición contra el partido de Agripina la Mayor.

Esta y sus dos hijos mayores — Nerón y Druso — fueron desterrados de Roma; Druso fue asesinado por orden de Tiberio y Agripina la Mayor dejóse morir de hambre (31).

En el año 28, con tan solo 13 años, se casó por primera vez con el cónsul romano Cneo Domicio Enobarbo, quien afirmó de su futuro hijo: «De la unión de Agripina y yo sólo puede salir un monstruo.»

Al poco tiempo moría Tiberio en su retiro de Capri, y quedaba expedito el camino para los sucesores de Germánico y Agripina la Mayor.

En el año 37 empezó a reinar Cayo César, el emperador denominado Calígula.

La fortuna parecía sonreír a Agripina por tres motivos: la erección imperial de su hermano, el nacimiento de su hijo Lucio Domicio Enobardo y su traslado a Roma.

En efecto, Cayo quiso tener en la corte a sus tres hermanas — Agripina, Drusila y Julia

En la Ciudad Eterna empezó la gran carrera política de la ambiciosa mujer; y también se inició su hundimiento moral. Figuró en la crónica más licenciosa de la ciudad.

Se asegura que fue amante de su propio hermano y de su cuñado, Emilio Lapido, esposo de Drusila. Tanta aberración sexual tuvo un término transitorio cuando Calígula ordenó matar a Lépido y decretó el destierro de Agripina y Julia a las islas de Ponza (40).

Por entonces, Agripina enviudó.

Un año duró el exilio. Asesinado Calígula, ascendió al poder su tío Claudio (41). Regresaron a Roma las dos hermanas, y muy pronto compitieron entre ellas y con Mesalina, la esposa del emperador, en licencia de costumbres y afanes de mando.

Agripina casó por segunda vez con un personaje fabulosamente rico, Pa-sieno Crispo, el cual murió en 44, según se dice envenenado por su esposa a la que había legado todos sus bienes.

Pero no paraba aquí la ambición de Agripina. Cuando Mesalina fué ejecutada por sus costumbres depravadas (48), la ambiciosa descendiente de Germánico se propuso ser emperatriz. Y con la ayuda del liberto Palas lo logró en el mismo año.

La nueva emperatriz quiso tomar parte efectiva en el gobierno del Estado. Restableció la disciplina de la corte e incluso moderó la licencia anterior.

Concedía audiencia al lado de su esposo y se hizo otorgar el título de Augusta y honores extraordinarios.

Pero su ambición apuntaba más lejos. Quería el trono imperial para su hijo, en detrimento del legítimo sucesor de Claudio, Británico. A sus planes se oponían dos obstáculos: la persona de Británico y la de su hermana Octavia, prometida a Silano, descendiente de Augusto. Agripina logró romper los desposorios, con lo que Silano se suicidó.

Entonces hizo adoptar Lucio Domicio por Claudio, con el nombre de Claudio Nerón.

Para señalarlo como heredero de la corona, le casó con Octavia, le hizo otorgar multitud de honores, confió su educación al filósofo Séneca y le rodeó de personalidades fieles, como Burrho, prefecto del pretorio. Cuando, a pesar de todo esto, el partido de Británico volvió a ganar terreno, Agripina se deshizo de Claudio (54).

Ya tenía Nerón el trono imperial; ya podía mandar Agripina. La emperatriz quiso tomar parte en los consejos, asistir a las sesiones del Senado y a la recepción de los embajadores.

Pero entre el poder y ella se le-ventó una barrera poderosa: su propio hijo. Por una carrera de crímenes, este digno hijo de su madre aseguró sus propios caprichos personales.

Coronaba su obra en marzo del 59. Uno de sus compañeros de vicio, Aniceto, se brindó a librarle de Agripina. Seguido por dos^ camaradas, le dio una terrible muerte.

El puñal de Aniceto, impulsado por el cobarde parricida, desgarró las mismas visceras que habían tenido el fatal privilegio de haber dado a .luz a uno de los mayores monstruos de crueldad y depravación (19 de marzo).

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Biografia de Livia Drusila Esposa de Augusto

Biografia de Livia Drusila

LIVIA DRUSILA (58 a. de J. C. 29 d. de J. C.)
Una de las figuras más destacadas de la familia imperial en tiempos de Augusto y Tiberio fue Livia Drusila, esposa del primero y madre del segundo.

Descendiente de la familia Claudia y consciente de su rancia aristocracia, Livia poseía eminentes cualidades morales, una reputación intachable, belleza destacada y gracia sin par.

Había nacido el 1° de agosto del año 58 antes de nuestra Era (fecha probable), de Livio Druso Claudiano, descendiente en línea directa del famoso Apio Claudio Caecus, y Aridia.

livia drusila
Fue la tercera esposa del emperador Augusto. Era hija de Marco Livio Druso Claudiano, el cual se suicidó en la batalla de Filipos.
Se casó en primeras nupcias con Tiberio Claudio Nerón, a quien dio dos hijos: Tiberio Claudio Nerón, futuro emperador, y Druso, gran general. Fue abuela de Germánico y Claudio, bisabuela de Calígula y Agripina la Menor y tatarabuela de Nerón.
Fue deificada por Claudio y recibió el título de Augusta después de que Tiberio se negase hacerlo y a ejecutar su testamento, tarea que fue llevada a cabo por Calígula.

A la edad de catorce años había contraído enlace con su primo, Tiberio Claudio Nerón, mucho mayor que ella, y el 16 de noviembre del 42 había dado a luz su primer hijo, el futuro emperador Tiberio.

Los avatares de la política lleváronla al destierro, pues los Claudios eran miembros relevantes de la oligarquía senatorial republicana.

El padre de Livia había muerto en la batalla de Filipos (42) y su primer esposo había abrazado la causa de Marco Antonio contra el heredero de Julio César.

Al firmarse el tratado de Brindisi (39), el cual restablecía la paz entre los triunviros, Tiberio Claudio Nerón y su esposa regresaron a Roma.

En el transcurso del mismo año, Octavio se enamoró perdidamente de Livia, hasta el punto de que pasó por todo para hacerla su mujer: se divorció de su segunda esposa, Scribonia, y obtuvo el divorcio de Livia, sin esperar a que ésta diera a luz el segundo de los hijos de Tiberio, Nerón Claudio Druso (nacido en 38).

La nueva esposa del emperador constituyó el ornato de la corte imperial y un motivo de apaciguamiento para el príncipe.

Sin embarco, en la esfera de los intereses familiares y públicos discreparon muchas veces, pues Livia pretendía llevar al Imperio a uno de sus hijos en detrimento de la descendencia directa del emperador, puesto que su enlace con éste había resultado estéril.

El emperador, empeñado en apartar a los Claudios del poder, puso sus ojos en varios candidatos a su sucesión.

Pero la muerte abrió grandes claros en las filas de sus más próximos allegados.

El año 23 moría su sobrino Cayo Claudio Marcelo; el 12, su general y yerno, Agripa; el 11, su hermana Octavia; el 9, su hijastro Druso, que prefería a Tiberio… Livia aprovechó aquellas calamidades para imponer la carta de su primer hijo, y el año 11 logró casarlo con la hija del emperador, Julia, viuda de Agripa.

Este matrimonio fue muy desgraciado, púes Tiberio tuvo que divorciarse de su amada esposa Vipsania, y Julia continuó con su conducta escandalosa e inmoral, hasta que Livia denunció al emperador sus devaneos y sus orgías.

Augusto desterró a su hija. Este fue un gran triunfo de Livia sobre la familia Julia.

Las sucesivas muertes de Lucio y Cayo César, nietos de Augusto, en los años 2 y 4 de nuestra Era, despejaron el camino a Tiberio.

No es verosímil que Livia interviniera en aquellas muertes ni que éstas fuesen violentas.

Poco después, Tiberio era adoptado por Augusto y entraba a formar parte de la familia Julia, junto con su madre Livia, que desde este momento adoptó el nombre de Julia Augusta.

Cuando sobrevino la muerte de su esposo (14), livia tenía más de setenta años; pero aun vivió otros quince más.

Durante este tiempo ejerció en Roma una autoridad positiva, casi superior a la de su propio hijo, el cual, según los elementos desafectos a la familia imperial, se retiró a Capri para no doblegarse a su voluntad.

Pero lo cierto es que Livia fue la única capaz de frenar las ambiciones de Seyano y las del bando de Agripina la Mayor, las cuales estallaron poco después de su muerte, ocurrida en Roma el año 29.

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