Biografía de Tiziano

Biografia de Frans Hals -Vida y Obra Artistica del Pintor Flamenco

Biografia de Frans Hals -Vida y Obra Artistica del Pintor Flamenco

FRANS HALS (1580?-1666) pintor de la escuela flamenca. Es uno de los grandes maestros en el arte del retrato. Despierta gran admiración por la brillantez en la representación de la luz y la libertad en el manejo de los pinceles.

La juventud de la escuela clásica holandesa tiene como pintor representativo a Frans Hals, el maestro de Haarlem.

La melancólica monotonía de sus últimas producciones, la reverberación del genio de un Rembrandt, el antagonismo de su pintura con los gustos predominantes en el siglo XVIII y gran parte del XIX, determinaron que sus cuadros no fueran apreciados hasta dos siglos después de su muerte.

Biografia de  Frans Hals

A fines de la pasada centuria los críticos descubrieron el valor de la producción de este pintor holandés, a quien consideraron, después de Rembrandt, como el mayor retratista de su patria.

Realmente, aunque Hals no llegue a dominar la pintura psicológica de sus personajes como aquel artista y Velázquez, su temperamento vital y dinámico alcanzó en el retrato una serie de perfección nes que pocas veces han sido superadas.

Por otra parte, en la técnica de su pintura se mostró resuelto y vibrante, con una amplia seguridad y coherencia en sus vigorosas — casi impetuosas — pinceladas.

Nació en Amberes hacia 1580 ó 1581, o quizá entre la primera fecha y 1584.

Posiblemente dio en su ciudad natal los primeros pasos por la senda de la pintura, bajo la dirección de Van Noort.

Pero esto es muy hipotético, puesto que incluso desconocemos la producción inicial de Hals como artista independiente.

En todo caso, éste no había de crecer en la rica y fastuosa Amberes que había de hacer brillar la galanura del arte de Rubens, sino en la levítica ciudad de Haarlem — burguesía hacendada, calvinista, corporativa y gremial, ilustre en los negocios, en las exploraciones y en los campos de batalla. Allí se estableció en 1590.

En Haarlem Frans halló un ambiente artístico que concordaba con sus propias aptitudes estéticas.

Su maestro, el grabador Enrique Goltzius, pertenecía todavía a la generación que gustaba del academicismo a la italiana.

En cambio, sus compañeros de promoción, como Braij y Grebber, se inclinaron, con él, al realismo en la pintura.

Hals tuvo especial acierto en entresacar de la multitud anónima los tipos característicos, los cuales le han hecho verdaderamente célebre, como sus gitanas, sus aventureros,, sus soldados y sus burgueses.

Por otra parte, aprovechando la tradición, que se había iniciado hacía poco, de presentar los retratos en un gran conjunto pictórico, creó el tipo de las composiciones gremiales y corporativas, cabal expresión del espíritu holandés de la época.

Caballero Sonriente obra artistica de frans hals
Frans Hals lograba dar un aire de espontaneidad a sus retratos, un ejemplo de ello es el Caballero sonriendo (1624, Colección Wallace, Londres).

En todos sus retratos logró reflejar un ambiente de absoluta espontaneidad; sus personajes producen la impresión de haber sido sorprendidos en una pose y con una expresión fugaces, pero características.

Ante sus lienzos desfilaron los oficiales de la guardia cívica (1616), los regentes del hospital de Santa Isabel (1641), los regentes y las regentes de la Casa de los Pobres (1664), para referirnos tan sólo a los que han dado nombre a algunas de las composiciones más famosas de Hals.

El éxito de sus cuadros le permitió vivir con cierto desahogo y atender a las necesidades de una prole numerosa, durante la mayor parte de su vida.

Hals trabajaba con suma constancia, con un promedio de cuatro a siete grandes telas cada año.

Viviendo de lo que producía el retrato, jamás rectificó de camino para lanzarse al campo de la pintura de género, la segunda gran rama del arte pictórico holandés.

Por otra parte, sus constantes estéticas apenas si evolucionaron con el transcurso de su vida, por lo que se juzga su estilo como muy estable.

Las variaciones principales obedecen a la desgracia que pesó sobre los últimos años de la vida del artista, cuando ya viejo, tenía unos setenta años (1652), tuvo que vender sus muebles y las pinturas de su propiedad para pagar las deudas que tenía contraídas.

Pobre, reducido a la máxima estrechez, amargado y viejo, vivió todavía catorce años más, pintando con el tono melancólico e impresionista de su factura final.

Murió en la ciudad a la que había dado tanto lustre, en la mayor miseria, el 26 de agosto de 1666.

ALGUNAS DE SUS OBRAS ARTISTICAS

Banquete de los Arcabuceros- Frans Hals
Banquete de los Arcabuceros- Frans Hals
La Gitana- Frans Hals
La Gitana- Frans Hals
El Alegre Bebedor - Frans Hals
El Alegre Bebedor – Frans Hals
El Jugador del Laud - Frans Hals
El Jugador del Laud – Frans Hals
  Fisher Boy - Frans Hals
Fisher Boy – Frans Hals

Con la madurez, Hals reemplazó el colorido brillante de sus primeros lienzos por un tratamiento más monocromático. En su último retrato colectivo del año 1664 , Regentes del hospicio de ancianos , limita su paleta a oscuros matices de negros y grises.

1664- Regentes del hospicio de ancianos - Frans Hals
1664- Regentes del hospicio de ancianos – Frans Hals
fuente

Biografia de Rubens Vida y Obra del Pintor Renacentista Alemán

Biografía de Rubens Vida y Obra del Pintor Renacentista

Rubens, Pedro Pintor Renacentista (1577-1640): Pintor nórdico y humanista influenciado por la cultura italiana, admirador del Renacimiento e iniciador del barroco flamenco, Rubens logró sintetizar múltiples influencias para crear un verdadero estilo internacional, común a la Europa católica y absolutista.

Artista de origen flamenco, nacido en Siegen (Westfalia), hijo de un abogado; comenzó sus estudios de pintura en Amberes, contrariando los deseos de su madre quien deseaba que su hijo siguiera los pasos del padre.

En 1600 viajó a Italia y allí permaneció ocho años al servicio del duque de Mantua, poniéndose en contacto directo con las obras de Leonardo, Rafael, Miguel Ángel y el Tiziano.

No obstante, la obra de Rubens demuestra bastante independencia con respecto a la influencia italiana en el tratamiento de la naturaleza y de algunos otros temas de su predilección, como la historia y la religión.

En 1609, Rubens regresó a Holanda, porque su madre, por la cual siempre sintió un profundo afecto, se enfermó. Desgraciadamente ella murió antes que él regresara. Sin embargo, encontró fama y aprecio en su tierra natal.

En 1610 se le pidió que pintara El Descenso de la Cruz para la catedral de Amberes, mientras que para la Sala del Consejo de esa misma ciudad pintó La Adoración de los Magos, que es considerada una de las más bellas pinturas hechas sobre este tema. F

ue una época feliz para Rubens, y los Regentes lo nombraron pintor de la Corte y le pidieron permanecer en Amberes. Para completar su felicidad de casó con la bella Isabela Brandt.

El Descenso de la Cruz Rubens

El Descenso de la Cruz

Pintor flamenco, verdadero maestro del barroco. De ascendencia flamenca, nace en Siegen y muere en Amberes. Durante su aprendizaje copia los lienzos de Tiziano, Caravaggio, Rafael, Leonardo y Miguel Ángel. Es reconocido como maestro de la pintura por primera vez en 1598, cuando participa en el Gremio de San Lucas de Amberes.

Dos años después se dirige a Italia, donde permanece ocho años bajo la protección de Vicenzo Gonzaga, duque de Mantua. Se destacan de esta época Justo Lipsio y sus discípulos (Palacio Pitti, Florencia), la Invención de la Vera Cruz por Santa Elena (Grasse, Francia) y La Virgen en la gloria con los ángeles, pintado para la iglesia Santa María in Vaticella de Roma.

El duque lo envía a España para entregar unos cuadros al rey Felipe III; durante esta visita pinta varios cuadros, entre los que se destaca Heráclitoy Demócrito (Museo del Prado, Madrid). En 1608 vuelve a Ambe-res. Es nombrado pintor de la corte y se establece en Amberes, donde contrae nupcias con Isabella Brandt, con quien aparece en el primer Autorretrato (1610, Pinacoteca, Munich).

Su intensa y excelente actividad le dio fama y dinero; se convirtió en un pintor solicitado, si bien él en lo personal seguía buscando su propio camino. Entre 1618 y 1623, ayudado por sus discípulos, atendió numerosos encargos de Bélgica y España.

Para entonces el estudio de Rubens era famoso en toda Europa. Incluso los trabajos hechos por sus alumnos, entre ellos Anthony van Dyck, eran admirados por los conocedores. El único obstáculo para su éxito fue su vida como diplomático, y esta acabó con la muerte de sus protectores en 1633.

Liberado de sus deberes diplomáticos pudo llevar a cabo la gran cantidad de encargos que había adquirido para personajes importantes de muchos otros países. En Londres, por ejemplo, pintó el lecho de Banqueting House, en Whitehall. 

ENTRE FLANDES E ITALIA

Nacido en Alemania, hijo de un abogado y antiguo regidor de Amberes que debió huir de los Países Bajos por razones político-religiosas, Rubens era, sin embargo, flamenco. Tras la muerte de su progenitor, regresó a Amberes con su madre (1589) y, a los catorce años de edad, entró como aprendiz durante varios años en el taller de un pintor paisajista y luego en el de dos pintores de temas históricos.

En 1600 partió rumbo a Italia para un periplo determinante que duraría ocho años. Residió en Roma, Genova y Mantua, el tiempo necesario para adquirir una cultura pictórica y arqueológica sólida, impregnarse del arte del Renacimiento italiano, y conocer los grandes artistas, como Caravaggio y Elsheimer.

La colección que reunió a raíz de su viaje -bustos grecorromanos, obras originales y copias de Tiziano realizadas en España- fue un testimonio de esta curiosidad múltiple. La influencia italiana se prolongó tras su regreso a Amberes en 1608, y Rubens fue el pintor que mejor logró inspirarse en la tradición italiana, apropiándose de ella en un estilo flamenco. Retomó varias formas de composición. ideales sin dejar de observar el muñe: que lo rodeaba, reutilizando las figuras religiosas o clásicas y representando a los seres vivos con sus emociones.

Conjugó la tradición flamenca del detalle, influencia principalmente de los miniaturista; y la pintura monumental al estilo de Miguel Ángel, concebida para adornar los palacios y las iglesias, realizando grandes composiciones.

Entre sus discípulos los que se destaca Van Dyck, realizan las obras y él propina los toques finales. A este período corresponden sus dos obras religiosas de mayor reconocimiento, El Descendimiento de la Cruz (catedral de Amberes) y el altar de San Ildefonso. También vale mencionar el tríptico Erección de la Cruz (1610, catedral de Amberes), la Batalla de las amazonas (Munich) y La caza del lobo (Museo Metropolitano, Nueva York).

Sus temas místicos revelan su ardor espiritual al infundir un sentimiento de fe casi divino en sus personajes. En sus cuadros de temática pagana predomina la representación de la alegría, la buena vida y la despreocupación. La abundancia, el movimiento y la riqueza de las formas son determinantes en sus complejas pero equilibradas composiciones, entre las cuales se cuentan Las tres Gracias (1630), el Juicio de París y los Sátiros persiguiendo a las ninfas (los tres en el Museo del Prado).

La tensión emocional del barroco chocaba a veces con la propia vida burguesa del artista, amante del orden, la reflexión y la paz. Se desempeñó como diplomático, en Inglaterra y en España, y su contacto con otras cortes y otros artistas lo acercaron paulatinamente a sus decisiones más trascendentes con respecto a su propia obra.

Su segundo casamiento, está vez con una mujer mucho más joven que él, modificó su concepción del color y de la forma, valorizando no sólo la luz sino también la sombra y modelando todos los elementos del cuadro mediante el color.

Enfermo de gota y con las manos anquilosadas desde 1637, murió tres años después, dejando a la posteridad más de 2.000 obras entre retablos, temas históricos, paisajes, retratos, cartones, bocetos, dibujos y cuadros decorativos.

EL PINTOR DE LOS PODEROSOS
Al adoptar la concepción dominante de la pintura en Europa, Rubens gozó un gran éxito entre los poderosos y se convirtió en el pintor internacional preferido de su tiempo.

El tamaño monumental  de sus telas y la forma en que incorporó numerosos personajes, movimiento y color respondieron a las ambicione; de los príncipes y burgueses adinerad:; de su país. Rápidamente personalidades connotadas le encargaron trabajos como los jesuitas de Amberes y Alemania, autoridades españolas,  Luis XIII de Francia, Felipe III de España y Carlos I de Inglaterra.

Era el pintor del bando católico y de los soberano-absolutos que se oponían a los Estaca-protestantes, del Flandes católico y de la Holanda protestante. Las composiciones de la Historia de María de  Medícis encargadas a solicitud de la reina, ilustraron magistralmente este lazo entre el  pintor y los soberanos.

Obras: Virgen con los santos, Adoración de los pastores, Levantamiento de la Cruz, Caza del león, Conversión de Pablo, Héroe coronado por la victoria, Neptuno y Anfitrite, Caída de los ángeles rebeldes, Combate de Amazonas, Ultima comunión de San Francisco, Paisaje con pastor, La adoración de los Magos, Paisaje con puesta de sol, Paisaje con arco iris, Juicio de París, Nacimiento de Venus, entre otras.

ALGUNAS DE LAS OBRAS DE RUBENS PABLO
Virgen con los santosVirgen con los santos
Adoración de los pastoresAdoración de los pastores
Levantamiento de la CruzLevantamiento de la Cruz
Caza del leónCaza del león
Conversión de PabloConversión de Pablo
La Adoración de los Reyes MagosLa Adoración de los Reyes Magos
Paisaje con arco irisPaisaje con arco iris
Juicio de ParisJuicio de Paris
Venus y AdonisVenus y Adonis

Ver:Biografía de Bartolomé Murillo

Ver: Biografía de Van Dyck

Biografia de Renoir Auguste Vida y Obras del Pintor Impresionista

Biografía de Renoir Auguste
Vida y Obras del Pintor Francés

Renoir, Augusto Pintor (1841-1919)
Pintor impresionista francés, uno de los fundadores de dicha escuela, a la que procuró elevar y perfeccionar, desechando todo cuanto pudiera haber en ella de facilidad. Fue un exigente artesano, razonable y sereno, enamorado de su oficio, inspirado y fecundo.

Cuando todavía era un niño trabajó en un taller de pintura de porcelanas y de allí le quedó su inclinación por las transparencias que son constantes en su pintura, así como su predilección por la figura de la mujer y las fiestas galantes al estilo del siglo XVIII francés.

Luego trabajó en la Escuela de Bellas Artes y en el Taller Gleyre, y es recién a partir de 1870 que comienza su etapa impresionista por influencia de Monet hacia 1874 pinta uno de los cuadros que mejor representan a esta escuela: Camino ascendente a través de altas hierbas, en el que el color, la luz, la atmósfera, la sutileza de los tonos y la poesía que emana del cuadro, fluyen auténtica y puramente de una impresión.

También la vida de París, dinámica, gozosa y turbulenta, inspiran a Renoir muchos de sus cuadros, en los que se advierte su amor por la juventud, por la mujer, por los niños; sin olvidar sus pinturas al aire libre, a orillas del Sena, o en Normandía donde pasa una temporada o en Argelis, que le inspira algunos paisajes soleados.

Hubo un paréntesis durante la Guerra Franco Alemana de 1870, cuando Renoir sirvió en un regimiento de caballería; pero a partir de 1872, los dos trabajaron muy unidos y llegaron a ser los principales representantes del movimiento conocido como Impresionista que, hasta nuestros días, es considerado con tal afecto por el público en general que puede decirse que coloca el grupo de pintores impresionistas antes que cualquier otro (aparte de Monet y Renoir, el movimiento incluye a Degas, Cezanne y Manet).

Su viaje a Italia y su conocimiento de los grandes maestros italianos de la pintura —Rafael especialmente— marca su primera reacción contra el impresionismo; valora cada vez más el dibujo, al tiempo que se empobrecen sus colores, y aun cuando luego supera esta etapa excesivamente austera, no retorna ya al impresionismo; comienza su período nacarado que representa una síntesis entre aquella escuela y sus nuevas influencias; predominan los retratos y los desnudos.

Retirado en Cagnes (sur de Francia) a causa de su reumatismo, Renoir pinta sus últimos cuadros en los que sin abandonar la naturaleza llameante de sol y saturada de luz, destaca en medio de ella saludables cuerpos femeninos, ondulantes y firmemente ligados al ritmo de la naturaleza. Hasta el fin de su carrera Renoir mantuvo una admirable resistencia a las fórmulas. Él mismo dijo acerca de la pintura, dando con ello una estupenda lección de arte: Las teorías no hacen ejecutar un buen cuadro: a menudo sólo sirven para ocultar la insuficiencia de medios de expresión. . .

Diana cazadora

Renoir fue un pintor francés que nació en Limoges, hijo de un sastre pobre que se trasladó a París cuando Pierre tenía cuatro o cinco «años de edad. En su infancia fue enviado a trabajar a una fábrica en donde ganó experiencia en pintura sobre porcelana y en otros artículos tales como abanicos. A la edad de veinte años ingresó al estudio de Gleyre, un académico, donde conoció a Monet, Sisley y Bazille, trabajando particularmente con Monet.

Obras: Diana cazadora, Lise con sombrilla, El Puente Nuevo, El Sena en Argenteuil, Torso de mujer al sol, Madre y niños en el paseo, La sombrerera, La primera salida, La salida del Conservatorio, Mademoiselle Charpentier vestida de azul, Retrato en grupo de madame Charpentier y sus hijos, En el circo Fernando, Los remeros en Chatón, La pescadora de mejillones, Un baile en el Molino de la Galette, Los paraguas, Bañista dormida, Gabrielle y la rosa, Juicio de París, entre otras.

Retrato en grupo de madame Charpentier y sus hijos

Los paraguas

EL IMPRESIONISMO:
Ruptura con el gusto burgués y las recetas de taller

Bajo el alero del impresionismo se reunieron, a merced de los acontecimientos y de los encuentros, artistas infinitamente diversos en su inspiración, temas, técnicas o pensamiento: paisajistas o pintores de figura humana, dibujantes o coloristas, «pintores al aire libre», sensitivos, meditativos… Todos ellos tenían un criterio en común: el rechazo por las recetas del taller y los grandes temas tradicionales de la mitología o de la religión honrados en la Escuela de Bellas Artes y en los Salones oficiales.

Rompieron, de este modo, con el gusto burgués, y propusieron una pintura simple, pero que retratara su época con mucho mayor agudeza que la de sus rivales (y a menudo amigos), partidarios del arte oficial. Atraídos más bien por la multitud, sus movimientos y distracciones, se dedicaron a siluetear más que a realizar estudios psicológicos. Se caracterizaron, sobre todo, por el gusto por el cromatismo y las materias, y trataron de captar los efectos fugaces de la luz, del movimiento y de sus propias sensaciones.

Luz y color

Entre las referencias estéticas de los impresionistas hay que citar en primer lugar a Manet, a Gustave Courbet y la estampa japonesa, luego a Jean-Baptiste Corot y los pintores de Barbizon y, por último, a Delacroix y Turner, a los coloristas venecianos, españoles y flamencos, y también a Ingres. Habría que mencionar aun el papel que jugó la fotografía, que sugirió encuadres y, sobre todo, liberó la pintura de la función «mimética». Las teorías científicas de la luz y del color, en especial los tratados de Eugéne Chevreul, condujeron finalmente  a los impresionista a una nueva economía cromática: paleta clara, preferencia por los colores vivos y pincelada directa.

IMPRESIONISMO: Movimiento literario nacido en Francia en la segunda mitad del siglo XIX. Corresponde al impresionismo pictórico que había sido iniciado por Manet en 1863. El impresionismo surgió como una reacción contra el realismo y se propuso en el terreno literario, lo mismo que en la pintura, registrar primariamente las sensaciones, restaurando al mismo tiempo una nueva era imaginativa.

Trataba de suprimir el elemento intelectualista y reflexivo en literatura, haciendo que el escritor se identificara con las cualidades del objeto observado. Una novela impresionista presenta a sus personajes en una serie de detalles, palabras, reacciones, gustos y preferencias que terminan por caracterizarlos para el lector.

El impresionismo literario fue iniciado en Francia por los hermanos Goncourt, quienes publicaron numerosas novelas de este tipo, y fundaron su famosa Revista en 1856. En España pueden considerarse como escritores impresionistas el poeta Juan Ramón Jiménez y el prosista Azorín, a principios de este siglo.

Fuente Consultada:
Pintores Célebres Biblioteca Fundamental Ariel
Historia Visual del Arte Tomo I.

Biografia de Rembrandt Grandes Pintores de la Historia y Obras

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia Una anécdota cuenta que en 1642, Rembrandt entregó una obra pintada por encargo. Se llamaba «La ronda de noche» (lo cual, resulta que no era ni redonda ni de noche).

El cliente lo rechazó, acusando al artista de «no tener su retrato pintado,» y además a un precio «demasiado alto».

En el debate que siguió, el pintor fue acusado por último, de «pintar sólo lo que él quería.»

Tal vez por eso Rembrandt se ha convertido en uno de los nombres más importantes en la historia del arte occidental.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA

• Nació en Leiden (Países Bajos), el 15 de julio de 1606.

• Asistió allí a la Escuela Latina y en 1620 ingresó en la Universidad local.

• En 1621 abandonó los estudios universitarios e inició su aprendizaje artístico.

• En 1624 continuó su carrera en Amsterdam (Países Bajos), en el taller del pintor Pieter Lastman, célebre por sus obras históricas. Durante este período se interesó por la temática religiosa y mitológica, y por los efectos de la iluminación.

• Al año siguiente abrió su propio taller de pintura en Leiden. En esa época pintó varios autorretratos y retratos de familia.

• Hacia 1628 adquirió mucha fama y esto le permitió tener varios discípulos a su cargo.

• En 1631 se instaló en Amsterdam y se casó con Saskia van Uylenborch. Comenzó a recibir numerosos encargos, sobre todo de retratos, lo que aumentó su fama y su fortuna al convertirse en el retratista de moda.

Última etapa
•  En 1632 realizó una de sus obras más famosas: «La lección de anatomía del doctor Tulp».

• Diez años después pintó «La ronda de noche», otra de sus obras más reconocidas.

• En 1656, enormes problemas económicos lo obligaron a rematar su casa, algunas de sus pinturas y su colección de arte y de antigüedades.

• Murió el 4 de octubre de 1669, en Amsterdam.

Además de pintor, Rembrandt fue un excelente grabador y dibujante. Su obra se caracterizó por un uso original del claroscuro (efectos de luz y sombras en la pintura y el dibujo) y por el empleo del color y del empaste en sus pinturas.

También tuvo el récord de pintar el mayor número de autorretratos (más de cien) en la historia del arte. Mientras vivió, gozó de eran fama como retratista y, luego de su muerte, su obra influyó en el estilo de muchos artistas posteriores.

Fuente:Ficha sobre la biografia de Rembrandt de Revista GENIOS

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UNA BIOGRAFIA MAS COMPLETA:

Rembrandt nació en Leiden el 15 de julio de 1606.

Su nombre completo era Rembrandt Harmenszoon van Rijn.

Su padre era molinero. A pesar de una familia humilde, Rembrandt van Rijn ha recibido una buena educación.

Asistió a la Universidad de Leiden en 1620, pero interrumpió sus estudios para dedicarse a la pintura.

Al año siguiente, estaba aprendiendo las técnicas de Jacob van en el estudio del pintor Swanenburg.

En 1623, se trasladó a Amsterdam y se convirtió en un discípulo de Pieter Lastman. Dos años más tarde, pintó su primer retrato conocido.

Volvió a Leiden en 1627, otros cuatro años.

Allí estableció su primer taller, iniciando la actividad artística intensa.

A partir de esta fecha varios grabados período.

Fue un intérprete excepcional de la naturaleza humana y un maestro de la técnica, no sólo pictórica sino también del dibujo y del grabado.

Su obra produjo un gran impacto en sus contemporáneos e influyó en el estilo de muchos artistas posteriores.

Es probable que no exista ningún pintor que haya igualado a Rembrandt en su utilización de los efectos del claroscuro o en el empaste vigoroso.

Al morir su padre en 1630, Rembrandt abandona Leiden y se instala en Amsterdam, obteniendo rápidamente un gran reconocimiento.

Al año siguiente pintó la famosa «Lección de anatomía del doctor Tulp», que le valió numerosos encargos de retratos y pinturas religiosas.

Ya famoso, Rembrandt se casó con Saskia Uylenburgh en 1634 con (quien tuvo un hijo, Tito).

La pareja se fue a vivir en una confortable casa en el barrio judío de Amsterdam.

El lugar se convirtió en el centro de reuniones sociales, recibiendo una hermosa colección de muebles antiguos y objetos.

Rembrandt empezó a tener muchos estudiantes y muchos clientes ricos.

Saskia murió en 1642.

Tres años más tarde, Stoffels Hendryckje comenzó a trabajar como niñera y se convirtió en la concubina de Rembrandt.

En 1654, Rembrandt tenía una hija ilegítima con ella, a quien llamó Cornelia. Que le causó gran escándalo.

En 1656, tras una serie de problemas en los negocios, que sumando a su vida ostentosa, Rembrandt se declaró en quiebra.

Dos años más tarde, todos sus activos fueron vendidos legalmente. En estas subastas, recogió el «Barba Autorretrato Rising» hoy en el Museo de Arte de São Paulo (MASP).

Rembrandt, siguió produciendo y algunas de las grandes obras pertenecientes a este periodo son La novia judía (1666), Los síndicos del gremio de pañeros (1661, Rijksmuseum, Amsterdam), Bathsheba (1654, Louvre, París), Jacob bendiciendo a Efraín y a Manasés (1656, Staatliche Gemäldegalerie, Kassel) y un autorretrato (1658, Frick Collection).

En 1660, Tito y Hendryckje abrieron una empresa para comercializar las obras del pintor. En 1663, Rembrandt perdió a su compañera pero  siguió solo realizando varias obras, incluyendo paisajes y autorretratos. También pintó retratos de Tito, uno de ellos (la pintura «San Mateo y el ángel», que está en el Louvre), el hijo aparece como Matthew.

Tito murió en 1668. Rembrandt pintó otros «Autorretrato», una composición dramática. Quizá no exista un artista que haya pintado tantos autorretratos (alrededor de 60). Rembrandt van Rijn de 63 años murió en la soledad y la miseria. Rembrandt pintó más de 600 cuadros y produjo numerosos dibujos y grabados.

PARA SABER MAS SOBRE LA VIDA DE ESTE ARTISTA…

Después que su padre aceptara que estudie pintura, ya que su intensión era que fuese médico, Rembrandt comenzó a practicar con toda su pasión, y hasta tenía modelos gratis, pues toda su familia se prestaba como modelo. Al poco tiempo tomó una gran fama por la zona y comenzaron a llegar desde Amsterdam, los primeros encargos de retratos. Amsterdam era una ciudad prometedora: Rembrandt dijo adiós al viejo molino, y se marchó; con la esperanza de confirmar su talento.

UN PERÍODO FELIZ

Los ricos burgueses y los comerciantes le encargaron en seguida que los retratara con sus vestidos austeros, sobre los que resaltaban las blancas e inmaculadas gorgueras. También acudían las mujeres, con los más elegantes vestidos: sabían que sus retratos serían admirados en las paredes de sus casas, y querían producir buen efecto. Pero a Rembrandt no le agradaba pintar cuadros de encargo: si no hubiera tenido necesidad de ganarse la vida habría pintado sólo para él, libremente.

Cuando pudo hacerlo, se inspiró en los episodios de la Biblia y creó grandes espectáculos, en los que vibran las Tuces y las sombras. Cuando quería desahogarse, se colocaba ante el espejo y se hacía su autorretrato: con sombreros emplumados, con gorros de felpa, con los peinados más extraños. De este modo, pudo tratar de reproducir las expresiones de un rostro, en todos sus matices.

Un día, en casa de unos conocidos, encontró a una joven rubia, de grandes ojos azules. Se llamaba Saskia van Uylenburgh; poco tiempo después, se convertiría en la señora Van Rijn. Saskia estaba acostumbrada a llevar una vida desahogada, y Rembrandt quiso poner a su disposición una casa que pareciera un palacio.

La compró en el barrio judío de Amsterdam y la montó con el más refinado lujo. No se dio por satisfecho: Saskia había de tener alhajas y pieles, las alhajas más espléndidas, ya que nada le parecía bastante precioso para ella. Rembrandt no lo pudo pagar todo al contado. Pero no le importó: contrajo deudas, trabajó día y noche para liquidarlas, para que Saskia fuera feliz. Su mujer le sonreía, reconocida, pero, en el fondo, a ella le bastaba con mucho menos.

Habría preferido que su esposo la dejase menos tiempo sola en aquel caserón y que estuviese menos entusiasmado por la pintura. En efecto, cuando pintaba, Rembrandt se olvidaba de todo, incluso de sus más caros afectos.

LA FORTUNA LE VUELVE LA ESPALDA

El período feliz duró poco. Comenzó para Rembrandt una larga serie de contrariedades. Sus tres primeros hijos murieron, uno tras otro, siendo aún pequeños. Saskia enfermó: Rembrandt hubiera sido presa de la desesperación, a no ser por su trabajo, que lo confortaba y le permitía realizar obras prodigiosas. Jamás pintor alguno supo conseguir una luz similar a la que vemos en sus cuadros y crear en torno a sus personajes tal atmósfera, hecha de luces y de sombras. Pero su originalidad empezó a desagradar a sus clientes.

Ellos, cuando se hacían un retrato, exigían, sobre todo, que fuese un fiel reflejo del modelo. Rembrandt, en cambio, lo que le importaba era que en e] retrato apareciera el carácter del personaje y, para ponerlo de manifiesto, a veces, debía alterar sus rasgos. Por esto, cuando pintó el gran cuadro «La ronda nocturna», dio lugar a una infinidad de protestas. Cada uno de los personajes representados había desembolsado cien florines, y se sentía con derecho a quejarse porque su rostro no había resultado «parecido». En la estimación de los buenos comerciantes, las «acciones» de Rembrandt se desvalorizaban rápidamente.

LA SOLEDAD

Saskia le dio otro hijo, Tito, en el que Rembrandt volvió a poner todas sus esperanzas. Pero entonces fue su mujer quien lo abandonó: murió en 1642, cuando Tito era todavía pequeño. La casa de Rembrandt se tornó triste y melancólica; la vida se le hizo cada vez más difícil, y el pintor se retrajo cada vez más.

Adquirió la costumbre de dar largos paseos solitarios a través de la ciudad y de las campiñas vecinas, durante los cuales hizo un gran número de esbozos: paisajes, caminos, casas. Las deudas, entre tanto, se acumulaban, ya que  Rembrandt no ganaba lo suficiente para saldarlas.

Sus cuadros se pagaban cada vez peor, no porque fueran menos bellos, sino porque sus conciudadanos no estaban ya en condiciones de apreciarlos: el arte de Rembrandt no era comerciable. Incluso sus discípulos consideraban que su pintura era demasiado atrevida y revolucionaria, y lo abandonaban para seguir a otros maestros más tradicionalistas.

Al fin llegó un día en que la bella casa del artista fue subastada por sus acreedores, y su admirable colección, que comprendía cuadros, esculturas, grabados y objetos de toda clase, puesta en venta. Era el año 1656. Rembrandt se vio obligado a retirarse a una vivienda menos que modesta.

Por fortuna, le quedaban Tito y Hendrickje, la fiel ama de llaves, que amaba a Tito como si fuese su hijo. Pero incluso éstos le llegaron a faltar; la muerte se los arrebató, uno tras otro. Su casa quedó vacía. Rembrandt era ya un pintor famosísimo, aunque sólo en el extranjero; a pesar de ello, se retiró a una voluntaria soledad, encerrándose en su casa, donde pintaba noche y día.

La gente decía que había permanecido insensible a todas las desgracias que le habían sobrevenido, pero no era verdad: lo que ocurría era que estaba dotado de una extraordinaria fortaleza de ánimo y de una fe inquebrantable en su pintura.

Con las primeras luces del alba, se encontraba ya ante su caballete; hacía un alto para tomar su frugalísima comida, y después continuaba pintando. Así prosiguió hasta su muerte, ocurrida el día 4 de octubre de 1669.

AMPLIACIÓN:

Pintor y grabador de origen holandés que cultivó todos los géneros, logrando una inigualable perfección en los retratos. Su evolución histórica pasó por varias etapas, de acuerdo con las diversas influencias y sus propias búsquedas de un estilo y una temática personal. Ya en la primera etapa de su carrera, que culmina hacia 1632, hizo retratos —sus modelos son los miembros de su familia— y escenas bíblicas; y ya en esas obras se advierte su talento para lograr efectos luminosos y la minuciosidad con que trabajaba la expresión de los rostros y los cuerpos de sus modelos.

Luego de esta primera etapa, creció su fama y recibió numerosos encargos; sus cuadros se vendían muy bien y él podía llevar una vida fastuosa y pródiga. En ese momento pintó gran diversidad de temas, afirmando en cada uno de ellos su rotunda originalidad; el claroscuro, que ya manejaba con maestría, se convirtió en un medio para expresar la dramatícidad de las composiciones.

Muchas de sus pinturas revelan la fruición con que el artista gozaba de los placeres del mundo, su alegría, su vitalidad. Pero hacia 1642 termina esta etapa de brillo y fastuosidad; en ese año muere su mujer y esto, unido a su madurez y a las preocupaciones que comienzan a perturbar su vida, inaugura otra etapa en su pintura. Entre 1643 y 1656 Rembrandt suavizó su fuerza expresiva; sus cuadros de esta época son de dimensiones moderadas, más intimistas y humanos.

Su vida privada ya no es tan alegre, tiene deudas y algunos de sus alumnos lo abandonan, de ahí que en sus pinturas ya no interesa tanto lo exterior, sino el alma, el interior de sus personajes; los dos últimos años de este período son sin embargo los mejores de su producción; el color y la composición de sus cuadros adquieren un relieve insuperable, toda su audacia y su poder expresivo están subordinados a la simplicidad de lo clásico. En esos cuadros encontramos a un Rembrandt que no se doblega ante las dificultades: su arte se mantiene entero, pero transformado por el sufrimiento.

Vuelto a sí mismo, el artista puede aún superar las limitaciones de la edad y el peso de sus penas para alcanzar en sus últimos cuadros, especialmente en El hijo pródigo, una dimensión universal.

Obras: La lección de anatomía del doctor Tulp, Tobías y su mujer, La Santa Familia, Pablo en la prisión, La huida a Egipto, Simeón en el templo, La ronda nocturna, Filósofo meditando, La familia del carpintero, El constructor de navíos y su mujer, Saskia en el papel de Flora, Diana y sus ninfas, Rapto de Ganímedes, El hombre del halcón, Mujer del abanico, Cristo en la columna, Jesús curando a los enfermos, Muchacha asomada a la ventana, Los peregrinos de Emaús, El hombre del casco de oro, El caballero polaco, Retrato de Juan Six, Buey desollado, Jacob bendiciendo a sus sobrinos, La prometida judía, Jeremías, Autorretratos, entre otras.

Origen de la Opera Religiosa Giacomo Carissimi Nace La Oratoria

Origen de la Ópera Religiosa

EL NACIMIENTO DEL ORATORIO
¿Es realmente necesario cantar en latín? ¿Es realmente necesario que los coros, tan bellos, que acompañan a las funciones sacras, sean de hecho tan difíciles de interpretar? ¿Y las oraciones.? ¿Por qué no recitarlas en lengua vulgar, de forma que todos comprendan claramente lo que en ellas se dice? Componiendo música fácil, que todos puedan cantar, ¿no se conseguiría, acaso, una mayor participación de los fieles, una mayor devoción?».

Éstas preguntas se las hacían, preocupados, los religiosos del siglo XVI, porque se daban cuenta de que el pueblo, que no comprendía el latín, seguía las funciones sin participar en ellas, sin «sentirlas en el alma.

Esto no podía seguir así; había que buscar urgentemente una solución.

Un gran hombre – o mejor, un santo -, Felipe Neri, que vivió en el siglo XVI, vio con claridad cuál era el camino que debía seguirse: hacer comprensible a todos el lenguaje de las funciones; era preciso que los coros y las oraciones se dijeran en lengua vulgar. Con este fin instituyó en Roma, a mediados del siglo XVI, la Congregación del Oratorio de Santa María della Vallicella.

opera religiosa

¿QUÉ QUIERE DECIR ORATORIO?
El oratorio, lugar de oración (del verbo latino «orare» = orar), era, y sigue siendo, un amplio local anexo a la iglesia. Por iniciativa de San Felipe Neri sé comenzó a enseñar, a los: fieles, simples canciones religiosas en italiano, compuestas expresamente con tal fin.

El pueblo empezó a tomar parte, con entusiasmo, en estas reuniones: ¡finalmente podían comprender el significado de las oraciones! Además, a través de la alegría de entonar a coro aquellos hermosos cantos, la gente volvía a encontrar el impulso de su fe en Dios. Se había conseguido el objetivo buscado.

Los fieles habían vuelto, finalmente, al culto, con sincero fervor. Poco a poco, aquellas breves e ingenuas composiciones (algunas de las cuales se cantan todavía) se fueron haciendo más largas y variadas. En los pequeños escenarios de los oratorios, grupos de fieles-actores improvisaban, con emocionada devoción, breves representaciones inspiradas en el Evangelio.

Debemos tener también presente el alma sencilla del pueblo en el siglo XVI; su mentalidad ingenua y llana, extremadamente apta para sentir la sugestión de aquellas representaciones, de aquellos cantos. La gente humilde seguía los episodios con lágrimas en los ojos, con el alma llena de un sentimiento de devoción profunda. Nacía, así, del corazón de los fieles, la que sería una nueva y gloriosa forma de arte: la ópera religiosa.

«ALMA Y CUERPO»
Emilio del CavaliereEs el 2 de febrero del año 1600. Por las calles de Roma, bajo un tibio sol que parece una anticipación de la primavera, hay una animación desacostumbrada, un ir y venir de las gentes más diversas: peregrinos, estudiantes, mercaderes, soldados.

Es el Año Santo. Por toda Roma, la gente vive con un fervor de devoción, de penitencia y de oración. Entre las diversas manifestaciones religiosas que se han organizado con este motivo, hay una que interesa particularmente a los fieles. Ese día, junto al Oratorio della Vallicella, se representa por primera vez «Alma y Cuerpo», oratorio que el caballero romano Emilio del Cavaliere había escrito para conmemorar el Año Santo.

Al lado de la iglesia de Santa María della Vallicella, se abre el portal del Oratorio.

La gran sala, de altas paredes, se halla abarrotada de gente venida de los más diversos lugares. Junto al escenario una orquesta afina los instrumentos. Hay en el ambiente una sensación de espera, de curiosidad: el público se da cuenta de que va a asistir a un espectáculo realmente nuevo.

En el escenario, entre vestiduras y decorados fastuoso entre danzas y música, comienza la representación de la  eterna lucha entre el Espíritu  y la Carne. Los personajes cantan como en las óperas actuales. Una música dulce y melancólica acompaña y comí la acción.

El público escucha conmovido y atento, y, al final, aplaude largamente. Ésta ha sido la  primera audición de un oratorio. Las breves e ingenuas representaciones que el pueblo improvisa bajo la dirección de San Felipe Neri se han convertido en una auténtica obra de arte.

UNA GRAN INNOVACIÓN
Giacomo CarissimiEmilio del Cavaliere murió en 1602, dos años después de la representación de su obra maestra; pero el oratorio ya había nacido. Muchos artista innovadores perfeccionaron este nuevo género musical, pero fue Giacomo Carissimi, el más genial de los compositores de la época, quien dio una forma definitiva a aquel género musical que, por razón del lugar en que había tenido origen, tomó el nombre de Oratorio.

Eliminó las escenografías fastuosas, los recursos demasiado teatrales y todo otro alarde escénico que pudiera distraer al espectador del significado del drama. Su oratorio era sencillo, puro, profundo.

Se convirtió en un nuevo género teatral, en el que la acción se expresaba sólo mediante la música, a través del simple diálogo entre los solistas y el coro; a veces, también una voz, que se llamaba «Hystoricus» (el que cuenta la historia), recitaba las breves frases necesarias para hacer comprender la situación y el enlace entre los distintos episodios.

Los papeles de los protagonistas de la acción (Jesús, María, San Pedro, Judas Iscariote) eran cantados por solistas. Un coro asumía el papel del pueblo, o de los grupos que constituían el fondo de la ópera.

UNA MÚSICA QUE REFIRMA LA FE
La importancia de la innovación de Carissimi es enorme, no sólo en cuanto a la música, sino inclusive en lo que se refiere al pensamiento y a la moral. Mientras que todas las demás artes, a consecuencia del humanismo, exaltaban la fuerza y el valor del hombre, amo del mundo, Carissimi dice en su obra: «Acuérdate de que eres una pobre criatura mortal, y de que al término de tu vida deberás rendir cuentas a Dios de tus acciones». En un período de paganismo (en el mejor sentido de la expresión), Carissimi refirma el valor de la Fe y la presencia de Dios sobre nosotros.

El oratorio no es sólo una obra musical que nos conmueve por su belleza y sencillez: representa uno de los puntos más altos de la música religiosa; hemos de acercarnos a él con profundo respeto, y escucharlo con recogimiento. Lo hemos visto nacer de la genuina fe religiosa del pueblo y crecer a través de la obra de artistas ilustres. En su forma definitiva, que es la que le dio Carissimi, traduce con gran fuerza y eficacia el horror y el trastorno que el mal, la miseria y el temor a la condenación eterna producen en el corazón de los hombres.

En los cincuenta años que siguieron a la muerte de Carissimi, este género musical perdió belleza e importancia. Pero en el siglo XVIII, maestros como Bach y, sobre todo, Haendel, que estudiaron las obras de Carissimi, compusieron oratorios de inmortal belleza. También en nuestros días ha tenido el oratorio creadores inspirados.
Baste recordar a Lorenzo Perosi, que ha compuesto varios de ellos, todos de gran valor.

EL HIJO DE UN TONELERO
Tenía un rostro enjuto y grandes ojos pensativos. Dos profundas arrugas le surcaban las mejillas. Usaba un ligero bigote y una pequeña barba puntiaguda, a la moda de la época. Era un hombre inteligente, modesto; llevó la vida más gris que se pueda imaginar; y, sin embargo, su vida interior era riquísima.

Giacomo Carissimi nació en Marino, en los montes Albani, en 1605, de una familia de toneleros. Tuvo una infancia pobre, y sólo a costa de grandes sacrificios pudo completar sus estudios musicales. Pero su gran talento hizo que pronto fuese conocido. A los dieciocho años era ya un veterano organista, y en 1627 fue nombrado maestro de capilla en la Basílica de Tívoli (maestro de capilla es el que dirige los coros y la orquesta, y hasta compone las partituras que se interpretan durante las solemnidades) .

Se estableció en Roma en 1630, a la edad de veinticinco años, y ya no abandonó aquella ciudad. Hasta el final de su vida, fue maestro de coro del colegio Germánico-Húngaro, una de las numerosas fundaciones de San Felipe Neri. Tras una vida sencilla y tranquila, Carissimi murió, en una pequeña celda del colegio, en 1674; fue enterrado en San Apolinar, en la tumba reserva-. da a los alumnos del colegio.

LA OBRA
Giacomo Carissimi compuso cantatas y algunas obras profanas (esto es, de argumento no religioso), pero su fama está vinculada sobre todo a una serie de famosos oratorios: «Extremum Dei iudicium», «Diluvium universale», «Lamentatio damnatorum», «Historia Divitis», «Militia est vita hominis», «Jefté», «Job», «Iudicium Salomonis», «Jonas». De todos, el más bello y conocido es, sin duda, «Jefté». En él se cuenta el sacrificio que la joven hija de Jefté, noveno juez de Israel y valeroso caudillo, hace de su vida por la salvación de su pueblo. 

«ALMA Y CUERPO» Tres actos y un prólogo
Rodeado de personajes simbólicos (el Tiempo, la Inteligencia, el Placer, las Almas del Cielo, las Almas del Infierno, etc.), el Cuerpo, atraído por las tentaciones del Placer, trata de sustraerse a las llamadas del Alma, que quiere llevarlo al buen camino. Frente al espectáculo de las penas a que son sometidas las Almas del Infierno, ante la felicidad de las Almas del Paraíso, el Cuerpo hace las paces con el Alma. La obra termina con una danza, mientras el coro canta:
«Todos hagan siempre el bien,
que la muerte con prisas viene».

¿Que es el Ballet Clásico?

Origen de la opera Origen Historia de la Musica Origenes

Origen de la Ópera

La ópera, uno de los géneros más importantes de la música del siglo XVII, participa del drama, de la escena y de la música instrumental y vocal. Con el tiempo, se ha convertido en una de nuestras señas fundamentales de identidad cultural.

Origen de la opera
(Ver también: Opera Religiosa)

Corno drama musical, la música interviene activamente en el desarrollo argumental de la ópera, en la descripción de los ambientes y en la fijación de los caracteres de los distintos personajes. Así pues, música, drama, poesía, artes escénicas y danza conviven en un género que, además, pone en juego otros elementos importantes: el director de escena y, en ocasiones, el coreógrafo, parte decisiva en el sistema.

La ópera ha suscitado y suscita tomas de postura críticas y protagoniza más escándalos y honores que otros géneros musicales, quizá debido al interés que despierta en el público, en su manera de sentir la música, la cultura y su identidad social.

A lo largo de su historia, la ópera ha constituido una manifestación de la mentalidad de la época. Desde sus orígenes en los ambientes de las cortes nobiliarias hasta el siglo XX, se ha ocupado de ensalzar los valores monárquicos, de criticar ciertas costumbres morales de la nobleza, de ensalzar a las clases más desfavorecidas, de difundir idéales políticos y revolucionarios, de justificar el orden existente o de subvertir los cánones sociales o morales impuestos.

Los orígenes italianos

El nacimiento de la ópera se relaciona con ciertos géneros dramáticos de tipo religioso, los misterios y las pastorales que se componen e interpretan durante el siglo XVI; pero la ópera es un producto humanista, experimental, un ensayo artístico de un grupo de intelectuales, que, reunidos en Florencia en la etapa final de dicha centuria, plantearon una alternativa al drama musical del momento, reivindicando la tragedia y la comedia griegas. Los miembros de este grupo integraron la denominada Camerata Florentina.

La Camerata creó un género dramático y musical en un intento por hacer renacer la música y el teatro griegos. Como la música de la Grecia clásica no se conocía, surgieron hipótesis y teorías acerca de cómo debía ser la interpretación musical en la Antigüedad. La tesis principal sostenía que el drama griego era dialogado y cantado, de tal forma que la inflexión de la declamación vocal no distorsionaba la transmisión de los textos, cargados muchos de ellos de gran emotividad y fuerza psicológica.

La primera experimentación de la Camerata se hizo con canciones en las que se respetó la declamación verbal hablada, intentando dar a cada sílaba una nota para que se entendiera todo el texto. Un laúd o un clave hacían de acompañamiento enriqueciendo armónicamente el canto (incluso con disonancias para dotar de mayor expresividad algunas partes de la canción más tensas o dramáticas) y conteniendo el ritmo. Asimismo, los pasajes que interesaba recalcar por su interés te del intermedio.

El resultado fue un trabajo estructuralmente más equilibrado y musicalmente más rico, más sincronizado con el desarrollo dramático. De Peri y Caccini adoptó el recitativo con continuo, aunque lo dotó de mayor fuerza expresiva y dramática. A estos recitativos se unieron partes cantadas con orquesta, denominadas «recitativo ario-so», y arias, coros y una orquesta muy desarrollada que interpretaba sinfonías, ritornelii y danzas.

Roma y la corte papal se convirtieron en un importante centro de evolución de la ópera después de la experiencia de Monteverdi. Dos músicos romanos, Benedetto Ferrari y Francesco Manelli, ante la inminente muerte del papa Urbano VIII, se trasladaron a Venecia. En esta ciudad comenzaron a componer óperas, pero no para un auditorio aristocrático o de corte, sino para el público en general, ya que consideraron que la pujante burguesía veneciana podía financiar representaciones de este tipo.

En 1637 se estrenó el primer teatro de ópera en la cosmopolita ciudad mediterránea; el Teatro San Cassiano. Fue también en Venecia donde Monteverdi (L’incoronazíona di Poppea, 1642, e II ritorno d’Ulisse in patria, 1640) continuó su carrera y donde surgieron nuevos compositores, como Cavalli y Cesti.

Desde mediados del siglo XVIIy durante el XVIII, Nápoles se transformó en un centro operístico de primer orden. La escuela napolitana tuvo como maestro indiscutible a Alessandro Scarlatti (1660-1725), y creó dos subgéneros, la opera seria y la opera buffa.

La ópera seria fue el que tuvo mayor aceptación. Alternaba Los recitativos para la acción y las arias para la manifestación de los sentimientos de los personajes. La sinfonía operística napolitana era la encargada de la obertura. Hacia 1720 surgió la costumbre de interpretar, en los entreactos de la ópera seria, breves óperas con argumento cómico, a modo de interludios. Surge así la ópera bufa, cuyo contenido dramático fue deudor de la commedia dell’ arte italiana.

Su estilo vocal es más sencillo que el de la ópera seria. Pergolesi fue el compositor más destacado. La serva padrona (1733) es una obra maestra del género, punto de partida de una modalidad que, si bien se concibió como un mero entretenimiento cómico, paulatinamente deviene en comedia de tipo social, que desemboca en la ópera de Mozart y Rossini, a través de una sabia naturalización del desarrollo escénico con la mezcla de elementos de Las óperas seria y bufa.

La primera ópera francesa

La ópera francesa mantuvo su independencia de la italiana desde sus orígenes, con el ballet de cour y la comédie ballet, ambos creados a finales del siglo XVI, y se consoíidó con la tragédie lyrique de Lully, en la siguiente centuria. Este último subgénero, al igual que las comedias barrocas francesas, constaba de cinco actos, recitativos musicales, arias, coros, danzas y una obertura francesa (que en el siglo XIXse impondrá sobre la sinfonía al estilo napolitano).

Como reacción a la llegada a París de la ópera bufa italiana de Pergolesi, en 1752 se creó la opera comique, con textos hablados.

orfeo y la musicaLa ópera francesa resultó diferente de la italiana; se tendió más a la utilización del recitativo que a la del aria, ésta más breve que la italiana y más simple tanto en ritmo como en estructura (normalmente eran binarias o tenían forma de rondó).

En suma, la ópera había creado a finales del siglo XVIII un número de modelos fijos que se difundieron por toda Europa; mientras que en Francia predominaba la ópera francesa, en el resto de Europa triunfaba lo italiano. Por encima del desarrollo dramático estaban los cantantes, verdaderos divos y virtuosos de la voz.

Ello desembocó en una profunda reforma, que, desde París, protagonizó Gluck; su Orfeo y Eurídice, estrenada en 1762, despojó a la acción del ornato y la suntuosidad barrocas con el objetivo de naturalizar a los personajes y agilizar el desarrollo dramático. La ópera seria adoptó también los dúos, tercetos o cuartetos vocales usados en la ópera cómica, al mismo tiempo que ésta utilizaba personajes hasta el momento coto exclusivo de la ópera seria. Mozart fue, sin duda, el compositor que remató esta interesante mezcla de subgéneros y el que culminó la reforma iniciada por Gluck: las bases de la ópera del siglo XIX estaban sentadas.

Orfeo: e! amor y la música
Una de las más bellas leyendas de la mitología clásica es, sin duda, la del músico tracto Orfeo, a quien se le atribuye el invento de ¡a lira. Casado con la ninfa Eurídice, tuvo que soportar su pérdida, ya que ésta, al ser mordida por una víbora, murió y descendió al infierno. Pero Orfeo no se resignó: fue en su busca y consiguió de los dioses el privilegio de poder retornar con ella al mundo de los vivos, con la condición de no volver ¡a vista atrás antes de que ambos amantes hubiesen abandonado el recinto infernal.

Concluido casi el retorno, el joven tracto, que ya había alcanzado la luz, no pudo resistir el deseo de contemplar el rostro de Eurídice y se volvió. Pero la ninfa, que todavía no había abandonado el Infierno, se desvaneció ante la mirada impotente de Orfeo, quien desde entonces se dedicó a vagar sin rumbo, acompañando su dolorida existencia con los sones de su lira, hasta que fue fulminado por un rayo de Zeus, o, según otra versión, despedazado por las terribles Ménades.

Su leyenda dio origen a toda una cosmogonía o explicación mítica de los orígenes del mundo y la implantación de ritos iniciático (orfismo). Su presencia en las artes ha sido continua, sobre todo en el terreno musical y en el teatro, destacando en este último campo la obra Orfeo (1927), del escritor francés Jean Cocteau.

¿Que es el Ballet Clásico?