Biografía Eleonor Roosevelt

La Marcha de la Sal Gandhi Contra el Imperio Británico Resumen

Resumen de la Marcha de la Sal de Gandhi Contra el Imperio Británico-La No Violencia-

ANTECEDENTES: La proclamación de la reina Victoria de Inglaterra como emperatriz de la India en enero de 1877 en el curso de una ceremonia fastuosa celebrada en Delhi fue la culminación del expansionismo británico iniciado cien años antes en el subcontinente.

Ya en 1858, el final de la rebelión de los cipayos, que eran soldados indios integrados en el ejército británico, provocó la reorganización de la administración colonial. La India pasó a convertirse en un dominio de la Corona británica gobernada por un virrey, cuyas posesiones iban del Punyab a Birmania y del Nepal a Ceilán.

El imperialismo colonial tuvo su momento de gloria en 1897, durante el jubileo en honor de los sesenta años del reinado de Victoria, aclamada por todas las naciones del Imperio británico, la indiscutible primera potencia mundial.

En la cumbre de su expansión colonialista llegó a contar con un imperio de 33 millones de kilómetros cuadrados con unos 450 millones de habitantes. Hasta 1947, la India estaba dividida políticamente en la India británica y en más de quinientos principados indios semiautónomos bajo protectorado británico.

En 1947, la proclamación de independencia de la India, precedida de sangrientos enfrentamientos entre hindúes y musulmanes, determinó la partición de aquel subcontinente en dos países soberanos: la India, mayoritariamente hindú, y Pakistán, mayoritariamente musulmán, a su vez dividido en Pakistán Occidental y Pakistán Oriental (luego Bangladesh), este último separado de la parte oeste por el territorio indio.

marcha de la sal de gandhi

Marcha de la Sal: Liderada por Gandhi, esta marcha de 380 kilómetros empezó en Sabarnati el 12 de marzo de 1930 con la voluntad de conseguir ia abolición del impuesto a la sal. El 6 del Indico donde, en un gesto simbólico de desafio a los británicos, Gandhi recogió con sus manos un poco de sal, invitando a sus seguidores a hacer lo mismo.

“Antes de embarcarme en la desobediencia civil y correr el riesgo que durante todos estos años he temido correr, me gustaría dirigirme a usted para encontrar una salida —escribió Gandhi a su «Querido Amigo» el virrey lord Irwin, el 2 de marzo de 1930—. Si la India quiere vivir como nación, si se quiere evitar la muerte lenta por inanición de su pueblo, hay que encontrar algún remedio para aplicarlo inmediatamente.

Desde luego, la Conferencia propuesta no es el remedio… Sé que embarcándome en la no violencia correré lo que sería justo llamar un riesgo insensato. Pero las victorias de la verdad nunca se han obtenido sin riesgos… Así pues, le invito respetuosamente a preparar el camino para una verdadera conferencia entre iguales… Pero si no ve usted el modo de resolver estos males… el día 11 del mes corriente procederé, con los colaboradores del Lihram que pueda reunir, a hacer caso omiso de las disposiciones de las leyes relativas a la sal.»

Lord Irwin contestó que «lamentaba» que Gandhi hubiera decidido «considerar una línea de acción… que forzosamente supondrá infringir la ley y poner en peligro el orden público».

Así empezó la más famosa y difícil lucha de Gandhi contra imperio más extenso, rico y poderoso del mundo. Dijo a los varones que vivían en el ashram que se preparasen para salir de Sabarmati el 12 de marzo de 1930 y estuvieran dispuestos a no volver hasta que la India fuese libre.

Se llevaron un caballo por si Gandhi se sentía demasiado débil para recorrer los 386 kilómetros que había hasta la playa de Dandi, destino final de la histórica caminata.

Gandhi Inicia La Gran Marcha de la Sal

ANTECEDENTES: En 1929 bajo la presidencia de Jawaharlal Nehru, el Congreso reclamó unánimemente la independencia y segregación de la India del Imperio Británico, convocando a la desobediencia civil, a no pagar los impuestos y la dimisión de cualquier cargo que los hindúes disfrutaran en la Administración.

Gandhi sabía que se esperaba de él la dirección del satyagraha y se retiró al Sabarmati-Asrham para meditar.

Hubo ún compás de espera de seis semanas, durante las cuales todo el interés mundial se concentró en la reducida cabaña de Gandhi.

Este vacilaba porque la tensión era tan grande que temía que, al igual que en ocasiones anteriores, la situación desemboscara en disturbios violentos. Gandhi quería afrontar la situación con menores riesgos.

Finalmente se consideró preparado. En una carta dirigida al virrey (leer al inicio) le proponía negociaciones y le anunciaba las medidas que tomaría en caso de no llegar al diálogo.

En dicha carta acusaba al poder inglés de haberse convertido en una maldición por haber llevado a la miseria a millones de hindúes mediante una explotación sistemática.

La Administración llegó incluso al extremo le aumentar la tasa impositiva sobre la sal, que afectaba especialmente a los más necesitados, quienes tenían que gastar el salario de tres días para cubrir sus necesidades anuales de sal, toda vez que la demanda fisiológica de sus organismos era mayor que la de los ricos por estar expuestos, a causa de las faenas agrícolas, a un sol abrasador.

«Las injusticias arriba citadas se imponen para mantener a una Administración extranjera que, como puede comprobarse, es la más cara de la Tierra. Por ejemplo, su propio sueldo sobrepasa las 21.000 rupias mensuales, sin contar otras percepciones indirectas… Compare usted sus 700 rupias diarias con el salario medio hindú cifrado en menos de dos annas: es decir, su sueldo es cinco mil veces mayor que el de cualquier hindú. Le ruego que reflexione sobre esta cuestión. He elegido adrede su caso personal para inculcarle una verdad penosa.

sal en la india

Mujeres transportando cestos de sal desde las minas, en la región de Mithapur. El monopolio de la sal era una de las medidas más duras del colonialismo británico, ya que afectaba principalmente a los más pobres.

Le estimo demasiado como para pretender herir sus sentimientos. Sé que usted no necesita su sueldo, y probablemente lo dedica íntegro a fines hu manitarios. Pero un sistema que favorece tales prebendas mere ce ser destruido. Su caso puede extenderse a toda la Administración.

Le suplico humildemente que ponga todos los medios a su alcance para que desaparezca este cáncer y así se allane el camino para celebrar una conferencia entre iguales.

Pero si us ted es incapaz de desarraigar este mal y mi carta le resulta indi ferente, sepa que el día 11 de este mes yo y los colaboradores de mi Asrham iniciaremos una marcha para transgredir las disposiciones prescritas en la ley de la sal… Sé que usted intentar.! abortar este plan haciéndome detener, pero confío que en este caso haya decenas de miles de hindúes que sigan mi ejemplo a pie juntillas.»

Gandhi no esperaba respuesta a su carta, y el ansiado 11 de marzo llegó.

La tensión había alcanzado su punto crítico, y no sólo en la India: corresponsales de toda la prensa mundial se habían instalado en Ahmedabad, bloqueando las líneas telegráficas y el correo. Millares de hindúes se habían congregado en los alrededores del Sabarmati-Ashram.

El 12 de marzo comenzó como un día más con las plegarias matinales. A continuación Gandhi, acompañado de 78 miembros de su Ashram, se puso en marcha hacia el sur, en dirección al mar.

No tuvo que indagar mucho la policía para conocer sus nombres porque habían sido publicados con anterioridad en el periódico Young India. Cami naron durante 24 días, a razón de unos 30 km diarios (a veces 40) en dos etapas. La marcha fue un juego de niños para el siempre ágil Gandhi, pero no tanto para sus compañeros.

El Mahatma sonreía y alentaba a los más jóvenes y delicados. Hallaron los pue blos de su largo camino festivamente adornados por sus habitan tes y las sendas empapadas de agua por los campesinos para que no les molestara el polvo.

Todos los días se detenían dos o tres veces y Gandhi hablaba a los reunidos. Los habitantes de un pueblo solían acompañar a los peregrinos hasta el siguiente, de modo que siempre fueron flanqueados por una multitud, y su número creció como bola de nieve, hasta el punto de que al llegar a Dandi los 78 que habían comenzado en Ahmedabad se habían convertido en varios miles.

El plan de Gandhi había tenido éxito. La tensión crecía de día en día, mientras los periódicos ofrecían crónicas diarias desde el “escenario de guerra”. Subhas Chandra Bose comparó esta marcha con el regreso de Napoleón a París tras su huida de la isla de Elba.

marcha de la sal, gandhi en la india

La marcha de la sal fue la primera gran batalla ganada por Gandhien su lucha
por la independencia de su país. La respuesta popular fue masiva.

El 5 de abril, la comitiva alcanzaba la costa en Dandi. Tras rezar durante toda la noche, el Mahatma se sumergió al amanecer en el mar y al salir cogió con su propia mano un puñado de sal.

Su acción constituía un flagrante delito porque la ley sólo permitía obtener la sal en las tiendas monopolizadas por el gobierno. Sarojini Naidu, poetisa a la que la posteridad ha calificado de «Juana de Arco en la lucha por la libertad», saludó a Gandhi como libertador. Ya estaba encendida la mecha, y había sido Gandhi quien lo había hecho.

El, que desde hacía años prescindía de la sal, había robado un puñado, que por lo demás alcanzó un remate de 1.600 rupias en una subasta realizada con fines benéficos. Miles y miles de campesinos siguieron su ejemplo y se proveyeron de sal en las salinas. Como consecuencia de esta infracción, el virrey encarceló a setenta mil personas.

Las juventudes del Congreso vendían sal libre de impuestos en las ciudades, y del tejado de la sede de este partido en Bombay colgaban recipientes llenos de sal hasta que la policía los retiró.

Numerosos dirigentes del Congreso, entre ellos Jawaharlal Nehru, fueron detenidos. Gandhi ingresó en prisión el 4 de mayo. «Ahora, por fin, puedo dormir a gusto», escribió a Madeline Slade, hija de un almirante británico, que con el nombre de Mirabehn le seguía como el más fiel de sus discípulos.

Fuente Consultada:
Biografía de GANDHI Heimo Rau Biblioteca Salvat – Grandes Biografías –

Historia de Mujeres Famosas de Vida Dificil y Sufrida

MUJERES FAMOSAS POR SUS DURAS VIDAS

mujeres sacrificadas y famosas

1-Sharbat Gula es una mujer afgana de la etnia pashtún quien se vio obligada a huir de Afganistán rumbo a Pakistán hacia un campo de refugiados donde fue fotografiada por un fotógrafo de la National Geographic llamado Steve McCurry. La imagen se hizo famosa cuando fue publicada en la portada de la edición de junio de 1985 de la revista.Leer Mas…

2- Phan Thi Kim Phuc nació en 1963 en vietnam. un bombardeo con napalm de la aldea de Kim el cual fue llevado a cabo por sudvietnamitas.  Kim, de nueve años de edad, escapó de la pagoda en la que se había ocultado junto con su familia.  Kim fue fotografiada mientras corría por la carretera gritando a causa de las quemaduras en su piel. Nick Ut, el fotógrafo de la agencia Associated Press, que estaba allí cubriendo el ataque, tomó la fotografía de la joven Kim. Conmovido por su dolor, la llevó a toda prisa a un hospital.Leer Mas…

3- Se llama Qian Hogyan, tiene ocho años y su imagen en 2005 arrastrándose sobre un balón, su único medio de desplazamiento desde que un accidente de coche segara sus dos piernas, estremeció al mundo y le valió el sobrenombre de Basketball girl (La chica del balón de baloncesto, en español). Leer Mas…

4-Amina Lawal Kurami (nacida en 1973) es una mujer nigeriana. En marzo de 2002, un tribunal de la Sharia islámica en Funtua (estado de Katsina, norte de Nigeria) la sentenció a muerte por lapidación por adulterio, por concebir un hijo fuera del matrimonio. El padre del niño no fue procesado por falta de pruebas. Su condena fue anulada y volvió a casarse. Leer Mas…

5-La Chica de Qatif: fue en el año 2006 cuando se encontró con un ex novio de los  16 años para que le devolviera unas fotos, ya que acababa de contraer matrimonio y no quería tener problemas con su flamante pareja. Mientras estaba en el auto, fue atacada por unos desconocidos, que le robaron y la violaron en un descampado. ella fue condenada a 200 latigazos. Leer Mas…

MUJERES:
CORTAS Y DURAS HISTORIAS

1983, Lima: Támara vuela dos veces
Támara Arze, que desapareció al año y medio de edad, no fue a parar a manos militares. Está en un pueblo suburbano, en casa de la buena gente que la recogió cuando quedó tirada por ahí. A pedido de la madre, las Abuelas de Plaza de Mayo emprendieron la búsqueda. Contaban con unas pocas pistas. Al cabo de un largo y complicado rastreo, la han encontrado.

Cada mañana, Támara vende querosén en un carro tirado por un caballo, pero no se queja de su suerte; y al principio no quiere ni oír hablar de su madre verdadera. Muy de a poco las abuelas le van explicando que ella es hija de Rosa, una obrera boliviana que jamás la abandonó. Que una noche su madre fue capturada a la salida de la fábrica, en Buenos Aires…

Rosa fue torturada, bajo control de un médico que mandaba parar, y violada, y fusilada con balas de fogueo. Pasó ocho años presa, sin proceso ni explicaciones, hasta que el año pasado la expulsaron de la Argentina. Ahora, en el aeropuerto de Lima, espera. Por encima de los Andes, su hija Támara viene volando hacia ella.

Támara viaja acompañada por dos de las abuelas que la encontraron. Devora todo lo que le sirven en el avión, sin dejar una miga de pan ni un grano de azúcar.
En Lima, Rosa y Támara se descubren. Se miran al espejo, juntas, y son idénticas: los mismos ojos, la misma boca, los mismos lunares en los mismos lugares.

Cuando llega la noche, Rosa baña a su hija. Al acostarla, le siente un olor lechoso, dulzón; y vuelve a bañarla. Y otra vez. Y por más jabón que le mete, no hay manera de quitarle ese olor. Es un olor raro… Y de pronto, Rosa recuerda. Éste es el olor de los bebitos cuando acaban de mamar: Támara tiene diez años y esta noche huele a recién nacida.

1976, en una cárcel del Uruguay: Pájaros prohibidos
Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.

Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel.

Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:

—¿Son naranjas? ¿Qué frutas son? La niña lo hace callar:
—Ssshhhh.

Y en secreto le explica:
—Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.

1978, La Paz: Cinco mujeres
El enemigo principal, ¿cuál es? ¿La dictadura militar? ¿La burguesía boliviana? ¿El imperialismo? No, compañeros. Yo quiero decirles estito: nuestro enemigo principal es el miedo. Lo tenemos adentro.

Estito dijo Domitila en la mina de estaño de Cata-vi y entonces se vino a la capital con otras cuatro mujeres y una veintena de hijos. En Navidad empezaron la huelga de hambre. Nadie creyó en ellas. A más de uno le pareció un buen chiste:

—Así que cinco mujeres van a voltear la dictadura.
El sacerdote Luis Espinal es el primero en sumarse. Al rato ya son mil quinientos los que hambrean en toda Bolivia. Las cinco mujeres, acostumbradas al hambre desde que nacieron, llaman al agua pollo o pavo y chuleta a la sal, y la risa las alimenta.

Se multiplican mientras tanto los huelguistas de hambre, tres mil, diez mil, hasta que son incontables los bolivianos que dejan de comer y dejan de trabajar y veintitrés días después del comienzo de la huelga de hambre el pueblo invade las calles y ya no hay manera de parar esto.
Las cinco mujeres han volteado la dictadura militar.

1979, Granada: Las comandantes
A la espalda, un abismo. Por delante y a los costados, el pueblo armado acometiendo. El cuartel La Pólvora, en la ciudad de Granada, último reducto de la dictadura, está al caer.

Cuando el coronel se entera de la fuga de Somoza, manda callar las ametralladoras. Los sandinistas también dejan de disparar.
Al rato se abre el portón de hierro del cuartel y aparece el coronel agitando un trapo blanco.
—¡No disparen!
‘El coronel atraviesa la calle.
—Quiero hablar con el comandante. Cae el pañuelo que cubre la cara:
—La comandante soy yo —dice Mónica Baltodano, una de las mujeres sandinistas con mando de tropa.
—¿Que qué?
Por boca del coronel, macho altivo, habla la institución militar, vencida pero digna, hombría del pantalón, honor del uniforme.
—¡Yo no me mido ante una mujer! —ruge el coronel. Y se rinde.

1980, Uspantán: Rigoberta
Ella es una india maya-quiché, nacida en la aldea de Chimel, que recoge café y corta algodón en las plantaciones de la costa desde que aprendió a caminar. En los algodonales vio caer a dos de sus hermanos, Nicolás y Felipe, los más chiquitos, y a su mejor amiga, todavía a medio crecer, todos sucesivamente fulminados por los pesticidas.

El año pasado, en la aldea de Chajul, Rigoberta Menchú vio cómo el ejército quemaba vivo a su hermano Patrocinio. Poco después, en la embajada de España, también su padre fue quemado vivo junto con otros representantes de las comunidades indias. Ahora, en Uspantán, los soldados han liquidado a su madre muy de a poco, cortándola en pedacitos, después de haberla vestido con ropas de guerrillero.

De la comunidad de Chimel, donde Rigoberta nació, no queda nadie vivo.

A Rigoberta, que es cristiana, le habían enseñado que el verdadero cristiano perdona a sus perseguidores y reza por el alma de sus verdugos. Cuando le golpean una mejilla, le habían enseñado, el verdadero cristiano ofrece la otra.
—Yo y a no tengo mejilla que ofrecer —comprueba Rigoberta.

Fuente Consultada: Mujeres Eduardo Galeano

LA MUJER EN LA HISTORIA

Ver: Vidas Sufridas