Biografía Indira Gandhi

Biografia de Nehru Jawaharlal Proceso de Independencia de la India

Biografía de Nehru Jawaharlal
Proceso de Independencia de la India

Nehru Jawaharlal (1889-1964) Fue un destacado político indio , educado en Gran Bretaña, desde 1918 se sintió atraído por las ideas nacionalista de Gandhi.  Líder del ala moderada socialista, del Congreso Nacional Indio, desde la lucha por la independencia. Fue primer  ministro de la India  desde la independencia (el 15 de agosto de 1947). Colaborador de Gandhi, en 1929 fue elegido presidente del Partido del Congreso. Desde este puesto se enfrentó a la administración británica y practicó la desobediencia civil, por lo que fue encarcelado.

En 1942 participó en las conversaciones con la administración colonial, y en 1947 fue nombrado primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de la India, cargos que ocupó hasta su muerte. Se convirtió así en una de las grandes figuras del tercer mundo como promotor de la unión de los países no alineados, es decir, independientes de los bloques capitalista y comunista.

nerhu politico de la india

Fue discípulo, protegido y lugarteniente de Gandhi, lo que le valió un importante traspaso de la veneración dedicada al Mahatma por las masas indias. Por otra parte, se convirtió en. el ídolo de los jóvenes más radicales del Congreso durante muchos años. Por último, pasó un total de ocho años en la cárcel, sello de garantía para los hombres prominentes del Congreso. Después de la muerte de Patel, era el único superviviente entre los padres fundadores del movimiento nacional indio. Así, en 1950, era dueño del Congreso y, con él, de la India.

La familia de Nehru procedía de Cachemira, de donde pasó a la India en el siglo XVIII. Eran brahmanes ligados a las tareas administrativas y docentes. Motilal Nehru, padre de Jawaharlal, era un abogado de renombre que se convertiría en uno de los primeros seguidores y hombres de confianza de Gandhi. Su hijo, último de los cuatro que tuvo, nació en Allahabad, en noviembre de 1889.

Una de sus hijas, Vijaya Lakshmi Pandit, sería la primera mujer presidente de la asamblea general de la ONU. Hasta los dieciséis años, Nehru recibió una educación familiar rodeado de tutores; en 1905 pasó a Harrow, una escuela británica de primera línea, donde permanecería dos años. Era a la sazón un muchacho apacible y refinado, poco expansivo y con gran fuerza de carácter.

De Harrow pasó al Trinity College, en Cambridge, donde se graduó en ciencias naturales y luego estudió abogacía en Londres. regresó a la India para descubrir su propio país. En 1916 contrajo matrimonio con Kamala Kaul, que moriría en 1936 dejándole una hija, Indira Priyadarshini, la futura Indira Gandhi.

A principio del siglo XX, el Congreso Indio fue, básicamente, el portavoz de la gran burguesía india y de las capas superiores de las clases medias cultivadas (abogados, médicos, etc.) y aún todavía no se fijaba como objetivo la independencia nacional,inclusive durante la primera guerra mundial el propio Gandhi pidió a los indios que se alistaran en los ejércitos británicos,

A partir de la victoria japonesa en 1905 sobre un estado europeo empienzan una serie de boicots contra el poder británico. En 1906, el programa del partido adoptó, por vez primera, el Swaraj, definido como una forma de gobierno autónoma en el seno del imperio británico, que en defensa de este sistema Nerhu seria encarcelado varias veces.

En 1923, Nehru se convirtió en secretario general del Congreso para un período de dos años, cargo que volvió a ocupar en 1927. Después de la sesión de Lahore del Congreso, en 1929, Nehru emergió como líder de los intelectuales y de la juventud del país. Progresivamente, y de acuerdo con los acontecimientos de los años treinta, Nehru fue perfilándose como el más seguro heredero de Gandhi a la cabeza del Congreso, condición que no le sería reconocida, sin embargo, hasta 1942.

En 1931-1932 fue arrestado por participar en la campaña de desobediencia civil lanzada por el Mahatma, y fue sentenciado a dos años de prisión. Entre 1928 y 1935 se produjeron numerosos acontecimientos que confirmaron la amplia audiencia del Congreso a escala nacional, manifiesta en las numerosas luchas de masas que alentó con una extraordinaria amplitud.

En 1938 se llevaron  a cabo fusiones de los sindicatos socialistas mas grandes del país, como el National Federation of Trade Unions. Este movimiento sindical unificado (excepto la Asociación de los trabajadores del textil de Ahmedabad, fundada por Gandhi) contaba en 1938-1939 con unos cuatrocientos mil afiliados. En el propio seno del Congreso comenzaban a encontrar eco las ideas socialistas. Sus partidarios se agruparon en el Partido Socialista del Congreso, ya creado en 1934.

En 1938-1939 el partido contaba ya con 4.400.000 miembros, frente al medio millón de tres años antes. La acción práctica del Congreso a través de los gobiernos provinciales se encontró doblemente limitada: de un lado, por los poderes restringidos de que disponían los gobiernos locales, y de otro lado por las diferencias políticas que no tardaron en producirse en el seno del partido. El gobierno británico había adoptado todas las medidas necesarias para proteger los intereses del capital metropolitano, tanto del comercial como del invertido en las plantaciones, en la industria o en la banca.

Desde el comienzo de la 2º guerra mundial, el virrey declaró a la India beligerante, y el parlamento británico votó la India Amending Act que suspendía el Act de 1935. El 3 de septiembre fue promulgada una ordenanza de «defensa de la India» que otorgaba al virrey plenos poderes, incluido el derecho a encarcelar sin juicio previo y de sentenciar a muerte.

Respecto a la colaboracion de India en la guerra, luego de acuerdos y desacuerdos en el Congreso, se impuso, finalmente, la política de Gandhi, de acuerdo con la resolución adoptada en agosto de 1942: el Congreso no quería contribuir ni a la «defensa de la URSS y de China» ni a la «capacidad defensiva de la ONU» y decidía «lanzar una lucha de masas en la mayor escala posible» que sería no violenta, con Gandhi al frente de la misma. Nehru, reacio a obstaculizar el esfuerzo bélico, no tuvo más remedio que unirse a las perspectivas gandhistas.

Como respuesta la represión desencadenada por los británicos, poniendo al Congreso en la ilegalidad, duró hasta el final de la guerra, y sólo entre agosto y fines de año de 1942 dio lugar a más de 60 000 arrestos, 940 muertos y 1.630 heridos. Toda la dirección del Congreso fue encarcelada, Nehru incluido, hasta 1945, excepto Gandhi, liberado por razones de salud en 1944.

Finalizada la guerra y luego  de la «Declaración política» de 16 de mayo de 1946 («recomendaciones» respecto a la futura constitución de la India, decisiones respecto a la formación de una «asamblea constituyente» y sugerencias en cuanto a la formación de un gobierno interino), el Congreso aceptó participar en la asamblea constituyente, pero rechazó el plan constitucional británico y la entrada en el gobierno provisional. Por su parte, la Liga musulmana pidió la institución de una asamblea constituyente distinta para las provincias con mayoría musulmana y decidió emprender una campaña de «acción directa» para lograr la formación del Pakistán.

A partir de mediados de agosto de 1946, los enfrentamientos sangrientos entre comunidades religiosas fueron multiplicándose (Bengala, Bihar), y, paralelamente, las huelgas reivindicativas alcanzaban a más de dos millones de trabajadores.

En estas condiciones, el virrey decidió constituir el primer gobierno provisional, que entró en funciones el 2 de septiembre dirigido por Nehru en calidad de primer ministro. Aunque la Liga musulmana decidió boicotear la constituyente, ésta se reunió en diciembre, pero tuvo que posponer sus reuniones hasta abril del siguiente año.

Las luchas y las rivalidades religiosas que el gobierno británico había estimulado a lo largo de los años, le permitía ahora hallar un pretexto en la división del país para declarar que la independencia india era imposible a menos que, siguiendo la línea religiosa divisoria, se procediera a una partición.

El 20 de febrero de 1947, mientras la situación interior de la India no dejaba de deteriorarse, el gobierno británico envió a lord Mountbatten como virrey de la India. Inmediatamente, se preparó el plan de partición entre una Unión India y Pakistán, mientras que los principados conservarían su independencia y se unirían, tras negociaciones, con uno de los dos dominios creados. El Congreso volvió a dividirse: mientras que Gandhi rehusó aceptar la partición, Nehru no vio más salida realista que aceptarla, «si bien con tristeza».

Así, el 18 de julio de 1947, la ley de independencia de la India fue adoptada por el Parlamentó británico, y el 15 de agosto el gobierno provisional se convirtió en el primer gobierno nacional indio.

Hacia 1950 podía decirse que la India había cerrado un capítulo de su larga historia y había abierto otro. Los británicos se habían marchado, el nuevo régimen se había instalado con éxito y el Congreso, a excepción de la pérdida de Pakistán, había completado su programa, de modo que el camino para la India estaba despejado en busca de una nueva situación para su futuro.

En particular es importante tener en cuenta que, entre 1947 y 1964, el país estuvo dotado de una unidad no siempre alcanzada a lo largo de la historia india. Esta unidad se basaba en la figura de Nehru, que, por una combinación de circunstancias, tenía en sus manos la posibilidad de moldear con plena libertad su país.

Nehru era partidario de un gobierno central fuerte, y en ello pareció existir consenso general en el seno de su partido. Bajo su impulso, la nueva constitución otorgó al centro amplios poderes, y los príncipes fueron integrados en la nueva estructura del estado. La democratización fue otro de los aspectos en que el consenso general fue prácticamente alcanzado. El principio tomó cuerpo constitucional con los aspectos de la responsabilidad parlamentaria y el sufragio universal.El sufragio universal tuvo sus efectos en relación con el sistema de castas, pues los desheredados parecían poseer ahora un poder decisivo de cara a la elección de sus candidatos.

El ataque a los privilegios se extendió desde los príncipes hasta los zamindars del norte de la India, que disfrutaban de amplios poderes sobre la tierra a cambio de cobrar impuestos por cuenta del gobierno.

En la esfera industrial, Nehru se mostró algo más radical, amenazando con nacionalizaciones que alarmaron al gran capital extranjero. Pero en la práctica, sus teorías socialistas se limitaron a crear un sistema impositivo al estilo británico y una división del sector industrial en un campo privado y otro público.

Las grandes empresas industriales nuevas pasaron a control estatal, aunque las industrias existentes padecieron un mayor grado de control que antes. Sin embargo, el capital extranjero sólo fue estimulado a fusionarse con el autóctono, y sus intereses no se vieron afectados o restringidos, sino todo lo contrario, pues el capitalismo indio cada vez se tornó más dependiente del británico y del norteamericano.

El gran objetivo de Nehru era la modernización, el bienestar y la instauración de programas sociales. Se trataba de elevar al país ai nivel material propio del mundo occidental, aumentando drásticamente el nivel de vida e introduciendo en el sistema social el principio de los derechos personales e individuales. El proyecto de aumentar el nivel de vida fue gigantesco, pero se vio complicado por el rápido y sostenido incremento de la población, lo cual significaba la necesidad de aumentar el producto agrícola y de proceder a una profunda industrialización.

En la ley social hindú el grupo decide por encima del individuo, y la mujer está subordinada al hombre. Nehru trató de modificar el sistema mediante diversas  actas, en la primera daba a la mujer idénticos derechos que al hombre en materia de sucesión y de acceso a la propiedad; y en otras otorgaba a la monogamia una base legal y preveía el divorcio con alimentación y manutención.

En política exterior, Nehru tuvo tres preocupaciones centrales: Pakistán, las grandes potencias y la posición de la India en Asia.

En 1964, víctima de diversos ataques que habían comenzado en 1963, fallecía en Nueva Dehli. A sus funerales y cremación asistieron unos tres millones de personas.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Nerhu Jawaharlal “estadista de la India independiente” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

 

La Matanza de Amritsar Política de No Violencia de Gandhi

La Matanza de Amritsar en la India
Política de No Violencia de Gandhi

GANDHI: LA MATANZA DE AMRITSAR:
La India era la «joya» del imperio británico. Entre aquella enorme masa humana —320.000.000 de habitantes en 1919—, el número de ingleses era exiguo: 60.000 soldados, 25.000 funcionarios y 50.000 entre colonos, técnicos y hombres de negocios. Sin embargo, después de la gran sublevación de 1857, había reinado la calma, en general. Desde luego, la burguesía intelectual reivindicaba un estatuto semejante al de los dominios.

masacre de amritsar en la India

Pero el «Congreso Nacional», centro de la oposición política, no había podido quebrantar la determinación inglesa. Durante la guerra, la India había dado 1.200.000 combatientes a la Gran Bretaña, y, a partir de  1919, la protesta nacional iba siendo más fuerte.

Las circunstancias económicas contribuían a provocar la crisis: las poblaciones campesinas se quejaban del aumento de los precios industriales y de las cargas fiscales, y, además, habían sufrido muy malas cosechas. Pero iba a entrar en juego una personalidad excepcional, decisiva: Gandhi. Este hombre, de familia rica y culta, había estudiado Derecho en Londres, y luego había sido abogado en Bombay.

Había residido en África del Sur, entregándose a la defensa de los 200.000 indios que habitaban allí, y allí fue donde estableció las bases de su Hind Svaraj, la Home Rule de la India. De nuevo en su patria, se mostró leal a la Corona, durante la guerra. Después, al comprobar que las promesas hechas por los ingleses en 1918 no se cumplían, se volvió resueltamente contra ellos.

En efecto, el secretario de Estado, Montagu, y el virrey, Chelmsford, deseosos de apaciguar a las masas nacionalistas indias, habían propuesto la creación de asambleas que, elegidas mediante un sistema electoral restringido de contribuyentes, participarían en la elaboración de ciertos textos legislativos.

En 1919, no había ya lugar a la aplicación de tales reformas, dado el despertar de las masas populares, conseguido por Gandhi, gracias al poder de atracción que le conferían su desprecio a los bienes materiales, su espíritu de sacrificio y su afán de establecer la armonía entre los hombres. En marzo, se desencadenó un movimiento contra los poderes excepcionales de policía que la potencia ocupante conservaba, a pesar del cese de las hostilidades. Una huelga general anunció una «campaña de desobediencia civil».

El 10 de abril, en Amritsar, aquellas reivindicaciones desembocaron en una matanza: 379 muertos y centenares de heridos. Gandhi condenó aquellas violencias, de las que él era indirectamente responsable. Entonces adoptó1 una nueva táctica: no-violencia, resistencia pasiva, boicot a los productos europeos, huelga del hambre y apoyo de los musulmanes. Al mismo tiempo, el emir de Afganistán, Amanullah, iniciaba las hostilidades, esperando provocar un levantamiento general de la India.

No lo consiguió, y fue vencido, pero obtuvo, de todos modos, un tratado de paz que reconocía la independencia de su país, poniendo1 fin al quasi-protectorado ejercido por la Gran Bretaña desde 1879. El Parlamento inglés, tras la lección de aquella crisis, se decidió a votar las reformas prometidas por el informe Montagu-Chelmsford. En diciembre de 1919, mediante la India-Act, se concedió una constitución para diez años.

El virrey estaba asistido por dos asambleas: la Asamblea legislativa y el Consejo de Estado. Además, en cada provincia, los gobernadores ingleses estarían asistidos por un Consejo ejecutivo indio. El cuerpo electoral se reducía a una minoría (un millón de electores), y el virrey y los gobernadores conservaban el derecho de veto sobre las decisiones de las Asambleas o de los Consejos. Los nacionalistas rechazaron la reforma.

LA DOCTRINA DE LA NO-VIOLENCIA
Gandhi fue el alma del movimiento de protesta. Practicaba una doble táctica: 1.°) no-participación en los empréstitos, huelgas de los tribunales, desprecio de las escuelas del gobierno, negativa a cualquier cargo civil o militar; 2.°) difusión del svadeshi, reivindicación de la independencia nacional.

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En 1922, se intentó un proceso contra el «agitador», el cual, encarcelado, fue considerado entonces como un santo y como un héroe nacional. Dos años después, fue puesto en libertad, pero el movimiento se había debilitado, y en el seno del Congreso se produjeron escisiones.

El antagonismo entre indios y musulmanes, aparentemente atenuado desde hacía algunos años, se manifestaba de nuevo, por el temor de los indios a que los musulmanes alcanzasen posiciones demasiado importantes en la vida política.

El ejercicio del derecho de sufragio, instituido por la India-Act, demostraba que el cuerpo electoral, aunque muy restringido, no era homogéneo: los grupos étnicos y lingüísticos minoritarios, existentes en el propio seno del pueblo indio, desconfiaban de los grupos mayoritarios, Además, durante los dos años en que Gandhi, encarcelado, no1 había podido dirigir el movimiento, la disciplina interna del mismo se había relajado.

La consigna de «no-cooperación» había sido sometida a revisión. Los moderados juzgaban oportuno colaborar con las autoridades inglesas, en beneficio, precisamente, de los pueblos de la India. Al mismo tiempo, comunistas y extremistas se oponían a la no-violencia de los prudentes.

Para Gran Bretaña, aquello equivalía a una tregua, pero, en 1930, Gandhi reanudaba la lucha con más ardor. Nuevamente encarcelado fue puesto en libertad por el virrey lord Irwins. Mientras tanto, las violencias de los extremistas hacían fracasar las dos conferencias de la Mesa Redonda (1930-1932), a pesar de que el virrey había logrado la participación de Gandhi en la segunda sesión.

Pero el Mahatma (el gran espíritu), al no haber obtenido la independencia que él reclamaba para su país, reanudó su campaña de desobediencia, y, tres veces encarcelado, declaraba la huelga del hambre para llamar la atención sobre la lamentable suerte de los Intocables.

En 1929, había llegado a la presidencia del Partido del Congreso Jawaharlatl Nehru, adepto de Gandhi, cuyo miticismo, sin embargo, no compartía. Aunque de tendencias socialistas, predicaba —igual que el Mahatma— la desobediencia civil, y, por este motivo, había sido encarcelado varias veces. En 1934, Gandhi se retiró de la vida política, y Nehru presidió la Conferencia pan-india.

Por último, la Constitución de 1935 creó un nuevo estatuto de la India, que no se aplicaría hasta 1937. La India se convertía en un Estado federal, con gobiernos responsables ante Asambleas elegidas, en las que el Partido del Congreso obtuvo fácilmente la mayoría.

El virrey conservaba atribuciones militares y diplomáticas, pero los nacionalistas reclamaban ya el estatuto de dominio, que liberaría a la India del control de Londres. Winston Churchill lo prometió formalmente, en el curso de la guerra, en 1942.

Fuente Consultada: HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo XII Editorial CODEX S.A. Gandhi, en la India

La Marcha de la Sal Gandhi Contra el Imperio Británico Resumen

Resumen de la Marcha de la Sal de Gandhi Contra el Imperio Británico-La No Violencia-

ANTECEDENTES: La proclamación de la reina Victoria de Inglaterra como emperatriz de la India en enero de 1877 en el curso de una ceremonia fastuosa celebrada en Delhi fue la culminación del expansionismo británico iniciado cien años antes en el subcontinente.

Ya en 1858, el final de la rebelión de los cipayos, que eran soldados indios integrados en el ejército británico, provocó la reorganización de la administración colonial. La India pasó a convertirse en un dominio de la Corona británica gobernada por un virrey, cuyas posesiones iban del Punyab a Birmania y del Nepal a Ceilán.

El imperialismo colonial tuvo su momento de gloria en 1897, durante el jubileo en honor de los sesenta años del reinado de Victoria, aclamada por todas las naciones del Imperio británico, la indiscutible primera potencia mundial.

En la cumbre de su expansión colonialista llegó a contar con un imperio de 33 millones de kilómetros cuadrados con unos 450 millones de habitantes. Hasta 1947, la India estaba dividida políticamente en la India británica y en más de quinientos principados indios semiautónomos bajo protectorado británico.

En 1947, la proclamación de independencia de la India, precedida de sangrientos enfrentamientos entre hindúes y musulmanes, determinó la partición de aquel subcontinente en dos países soberanos: la India, mayoritariamente hindú, y Pakistán, mayoritariamente musulmán, a su vez dividido en Pakistán Occidental y Pakistán Oriental (luego Bangladesh), este último separado de la parte oeste por el territorio indio.

marcha de la sal de gandhi

Marcha de la Sal: Liderada por Gandhi, esta marcha de 380 kilómetros empezó en Sabarnati el 12 de marzo de 1930 con la voluntad de conseguir ia abolición del impuesto a la sal. El 6 del Indico donde, en un gesto simbólico de desafio a los británicos, Gandhi recogió con sus manos un poco de sal, invitando a sus seguidores a hacer lo mismo.

“Antes de embarcarme en la desobediencia civil y correr el riesgo que durante todos estos años he temido correr, me gustaría dirigirme a usted para encontrar una salida —escribió Gandhi a su «Querido Amigo» el virrey lord Irwin, el 2 de marzo de 1930—. Si la India quiere vivir como nación, si se quiere evitar la muerte lenta por inanición de su pueblo, hay que encontrar algún remedio para aplicarlo inmediatamente.

Desde luego, la Conferencia propuesta no es el remedio… Sé que embarcándome en la no violencia correré lo que sería justo llamar un riesgo insensato. Pero las victorias de la verdad nunca se han obtenido sin riesgos… Así pues, le invito respetuosamente a preparar el camino para una verdadera conferencia entre iguales… Pero si no ve usted el modo de resolver estos males… el día 11 del mes corriente procederé, con los colaboradores del Lihram que pueda reunir, a hacer caso omiso de las disposiciones de las leyes relativas a la sal.»

Lord Irwin contestó que «lamentaba» que Gandhi hubiera decidido «considerar una línea de acción… que forzosamente supondrá infringir la ley y poner en peligro el orden público».

Así empezó la más famosa y difícil lucha de Gandhi contra imperio más extenso, rico y poderoso del mundo. Dijo a los varones que vivían en el ashram que se preparasen para salir de Sabarmati el 12 de marzo de 1930 y estuvieran dispuestos a no volver hasta que la India fuese libre.

Se llevaron un caballo por si Gandhi se sentía demasiado débil para recorrer los 386 kilómetros que había hasta la playa de Dandi, destino final de la histórica caminata.

Gandhi Inicia La Gran Marcha de la Sal

ANTECEDENTES: En 1929 bajo la presidencia de Jawaharlal Nehru, el Congreso reclamó unánimemente la independencia y segregación de la India del Imperio Británico, convocando a la desobediencia civil, a no pagar los impuestos y la dimisión de cualquier cargo que los hindúes disfrutaran en la Administración.

Gandhi sabía que se esperaba de él la dirección del satyagraha y se retiró al Sabarmati-Asrham para meditar.

Hubo ún compás de espera de seis semanas, durante las cuales todo el interés mundial se concentró en la reducida cabaña de Gandhi.

Este vacilaba porque la tensión era tan grande que temía que, al igual que en ocasiones anteriores, la situación desemboscara en disturbios violentos. Gandhi quería afrontar la situación con menores riesgos.

Finalmente se consideró preparado. En una carta dirigida al virrey (leer al inicio) le proponía negociaciones y le anunciaba las medidas que tomaría en caso de no llegar al diálogo.

En dicha carta acusaba al poder inglés de haberse convertido en una maldición por haber llevado a la miseria a millones de hindúes mediante una explotación sistemática.

La Administración llegó incluso al extremo le aumentar la tasa impositiva sobre la sal, que afectaba especialmente a los más necesitados, quienes tenían que gastar el salario de tres días para cubrir sus necesidades anuales de sal, toda vez que la demanda fisiológica de sus organismos era mayor que la de los ricos por estar expuestos, a causa de las faenas agrícolas, a un sol abrasador.

«Las injusticias arriba citadas se imponen para mantener a una Administración extranjera que, como puede comprobarse, es la más cara de la Tierra. Por ejemplo, su propio sueldo sobrepasa las 21.000 rupias mensuales, sin contar otras percepciones indirectas… Compare usted sus 700 rupias diarias con el salario medio hindú cifrado en menos de dos annas: es decir, su sueldo es cinco mil veces mayor que el de cualquier hindú. Le ruego que reflexione sobre esta cuestión. He elegido adrede su caso personal para inculcarle una verdad penosa.

sal en la india

Mujeres transportando cestos de sal desde las minas, en la región de Mithapur. El monopolio de la sal era una de las medidas más duras del colonialismo británico, ya que afectaba principalmente a los más pobres.

Le estimo demasiado como para pretender herir sus sentimientos. Sé que usted no necesita su sueldo, y probablemente lo dedica íntegro a fines hu manitarios. Pero un sistema que favorece tales prebendas mere ce ser destruido. Su caso puede extenderse a toda la Administración.

Le suplico humildemente que ponga todos los medios a su alcance para que desaparezca este cáncer y así se allane el camino para celebrar una conferencia entre iguales.

Pero si us ted es incapaz de desarraigar este mal y mi carta le resulta indi ferente, sepa que el día 11 de este mes yo y los colaboradores de mi Asrham iniciaremos una marcha para transgredir las disposiciones prescritas en la ley de la sal… Sé que usted intentar.! abortar este plan haciéndome detener, pero confío que en este caso haya decenas de miles de hindúes que sigan mi ejemplo a pie juntillas.»

Gandhi no esperaba respuesta a su carta, y el ansiado 11 de marzo llegó.

La tensión había alcanzado su punto crítico, y no sólo en la India: corresponsales de toda la prensa mundial se habían instalado en Ahmedabad, bloqueando las líneas telegráficas y el correo. Millares de hindúes se habían congregado en los alrededores del Sabarmati-Ashram.

El 12 de marzo comenzó como un día más con las plegarias matinales. A continuación Gandhi, acompañado de 78 miembros de su Ashram, se puso en marcha hacia el sur, en dirección al mar.

No tuvo que indagar mucho la policía para conocer sus nombres porque habían sido publicados con anterioridad en el periódico Young India. Cami naron durante 24 días, a razón de unos 30 km diarios (a veces 40) en dos etapas. La marcha fue un juego de niños para el siempre ágil Gandhi, pero no tanto para sus compañeros.

El Mahatma sonreía y alentaba a los más jóvenes y delicados. Hallaron los pue blos de su largo camino festivamente adornados por sus habitan tes y las sendas empapadas de agua por los campesinos para que no les molestara el polvo.

Todos los días se detenían dos o tres veces y Gandhi hablaba a los reunidos. Los habitantes de un pueblo solían acompañar a los peregrinos hasta el siguiente, de modo que siempre fueron flanqueados por una multitud, y su número creció como bola de nieve, hasta el punto de que al llegar a Dandi los 78 que habían comenzado en Ahmedabad se habían convertido en varios miles.

El plan de Gandhi había tenido éxito. La tensión crecía de día en día, mientras los periódicos ofrecían crónicas diarias desde el “escenario de guerra”. Subhas Chandra Bose comparó esta marcha con el regreso de Napoleón a París tras su huida de la isla de Elba.

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La marcha de la sal fue la primera gran batalla ganada por Gandhien su lucha
por la independencia de su país. La respuesta popular fue masiva.

El 5 de abril, la comitiva alcanzaba la costa en Dandi. Tras rezar durante toda la noche, el Mahatma se sumergió al amanecer en el mar y al salir cogió con su propia mano un puñado de sal.

Su acción constituía un flagrante delito porque la ley sólo permitía obtener la sal en las tiendas monopolizadas por el gobierno. Sarojini Naidu, poetisa a la que la posteridad ha calificado de «Juana de Arco en la lucha por la libertad», saludó a Gandhi como libertador. Ya estaba encendida la mecha, y había sido Gandhi quien lo había hecho.

El, que desde hacía años prescindía de la sal, había robado un puñado, que por lo demás alcanzó un remate de 1.600 rupias en una subasta realizada con fines benéficos. Miles y miles de campesinos siguieron su ejemplo y se proveyeron de sal en las salinas. Como consecuencia de esta infracción, el virrey encarceló a setenta mil personas.

Las juventudes del Congreso vendían sal libre de impuestos en las ciudades, y del tejado de la sede de este partido en Bombay colgaban recipientes llenos de sal hasta que la policía los retiró.

Numerosos dirigentes del Congreso, entre ellos Jawaharlal Nehru, fueron detenidos. Gandhi ingresó en prisión el 4 de mayo. «Ahora, por fin, puedo dormir a gusto», escribió a Madeline Slade, hija de un almirante británico, que con el nombre de Mirabehn le seguía como el más fiel de sus discípulos.

Fuente Consultada:
Biografía de GANDHI Heimo Rau Biblioteca Salvat – Grandes Biografías –

Historia de Mujeres Famosas de Vida Dificil y Sufrida

MUJERES FAMOSAS POR SUS DURAS VIDAS

mujeres sacrificadas y famosas

1-Sharbat Gula es una mujer afgana de la etnia pashtún quien se vio obligada a huir de Afganistán rumbo a Pakistán hacia un campo de refugiados donde fue fotografiada por un fotógrafo de la National Geographic llamado Steve McCurry. La imagen se hizo famosa cuando fue publicada en la portada de la edición de junio de 1985 de la revista.Leer Mas…

2- Phan Thi Kim Phuc nació en 1963 en vietnam. un bombardeo con napalm de la aldea de Kim el cual fue llevado a cabo por sudvietnamitas.  Kim, de nueve años de edad, escapó de la pagoda en la que se había ocultado junto con su familia.  Kim fue fotografiada mientras corría por la carretera gritando a causa de las quemaduras en su piel. Nick Ut, el fotógrafo de la agencia Associated Press, que estaba allí cubriendo el ataque, tomó la fotografía de la joven Kim. Conmovido por su dolor, la llevó a toda prisa a un hospital.Leer Mas…

3- Se llama Qian Hogyan, tiene ocho años y su imagen en 2005 arrastrándose sobre un balón, su único medio de desplazamiento desde que un accidente de coche segara sus dos piernas, estremeció al mundo y le valió el sobrenombre de Basketball girl (La chica del balón de baloncesto, en español). Leer Mas…

4-Amina Lawal Kurami (nacida en 1973) es una mujer nigeriana. En marzo de 2002, un tribunal de la Sharia islámica en Funtua (estado de Katsina, norte de Nigeria) la sentenció a muerte por lapidación por adulterio, por concebir un hijo fuera del matrimonio. El padre del niño no fue procesado por falta de pruebas. Su condena fue anulada y volvió a casarse. Leer Mas…

5-La Chica de Qatif: fue en el año 2006 cuando se encontró con un ex novio de los  16 años para que le devolviera unas fotos, ya que acababa de contraer matrimonio y no quería tener problemas con su flamante pareja. Mientras estaba en el auto, fue atacada por unos desconocidos, que le robaron y la violaron en un descampado. ella fue condenada a 200 latigazos. Leer Mas…

MUJERES:
CORTAS Y DURAS HISTORIAS

1983, Lima: Támara vuela dos veces
Támara Arze, que desapareció al año y medio de edad, no fue a parar a manos militares. Está en un pueblo suburbano, en casa de la buena gente que la recogió cuando quedó tirada por ahí. A pedido de la madre, las Abuelas de Plaza de Mayo emprendieron la búsqueda. Contaban con unas pocas pistas. Al cabo de un largo y complicado rastreo, la han encontrado.

Cada mañana, Támara vende querosén en un carro tirado por un caballo, pero no se queja de su suerte; y al principio no quiere ni oír hablar de su madre verdadera. Muy de a poco las abuelas le van explicando que ella es hija de Rosa, una obrera boliviana que jamás la abandonó. Que una noche su madre fue capturada a la salida de la fábrica, en Buenos Aires…

Rosa fue torturada, bajo control de un médico que mandaba parar, y violada, y fusilada con balas de fogueo. Pasó ocho años presa, sin proceso ni explicaciones, hasta que el año pasado la expulsaron de la Argentina. Ahora, en el aeropuerto de Lima, espera. Por encima de los Andes, su hija Támara viene volando hacia ella.

Támara viaja acompañada por dos de las abuelas que la encontraron. Devora todo lo que le sirven en el avión, sin dejar una miga de pan ni un grano de azúcar.
En Lima, Rosa y Támara se descubren. Se miran al espejo, juntas, y son idénticas: los mismos ojos, la misma boca, los mismos lunares en los mismos lugares.

Cuando llega la noche, Rosa baña a su hija. Al acostarla, le siente un olor lechoso, dulzón; y vuelve a bañarla. Y otra vez. Y por más jabón que le mete, no hay manera de quitarle ese olor. Es un olor raro… Y de pronto, Rosa recuerda. Éste es el olor de los bebitos cuando acaban de mamar: Támara tiene diez años y esta noche huele a recién nacida.

1976, en una cárcel del Uruguay: Pájaros prohibidos
Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.

Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel.

Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:

—¿Son naranjas? ¿Qué frutas son? La niña lo hace callar:
—Ssshhhh.

Y en secreto le explica:
—Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.

1978, La Paz: Cinco mujeres
El enemigo principal, ¿cuál es? ¿La dictadura militar? ¿La burguesía boliviana? ¿El imperialismo? No, compañeros. Yo quiero decirles estito: nuestro enemigo principal es el miedo. Lo tenemos adentro.

Estito dijo Domitila en la mina de estaño de Cata-vi y entonces se vino a la capital con otras cuatro mujeres y una veintena de hijos. En Navidad empezaron la huelga de hambre. Nadie creyó en ellas. A más de uno le pareció un buen chiste:

—Así que cinco mujeres van a voltear la dictadura.
El sacerdote Luis Espinal es el primero en sumarse. Al rato ya son mil quinientos los que hambrean en toda Bolivia. Las cinco mujeres, acostumbradas al hambre desde que nacieron, llaman al agua pollo o pavo y chuleta a la sal, y la risa las alimenta.

Se multiplican mientras tanto los huelguistas de hambre, tres mil, diez mil, hasta que son incontables los bolivianos que dejan de comer y dejan de trabajar y veintitrés días después del comienzo de la huelga de hambre el pueblo invade las calles y ya no hay manera de parar esto.
Las cinco mujeres han volteado la dictadura militar.

1979, Granada: Las comandantes
A la espalda, un abismo. Por delante y a los costados, el pueblo armado acometiendo. El cuartel La Pólvora, en la ciudad de Granada, último reducto de la dictadura, está al caer.

Cuando el coronel se entera de la fuga de Somoza, manda callar las ametralladoras. Los sandinistas también dejan de disparar.
Al rato se abre el portón de hierro del cuartel y aparece el coronel agitando un trapo blanco.
—¡No disparen!
‘El coronel atraviesa la calle.
—Quiero hablar con el comandante. Cae el pañuelo que cubre la cara:
—La comandante soy yo —dice Mónica Baltodano, una de las mujeres sandinistas con mando de tropa.
—¿Que qué?
Por boca del coronel, macho altivo, habla la institución militar, vencida pero digna, hombría del pantalón, honor del uniforme.
—¡Yo no me mido ante una mujer! —ruge el coronel. Y se rinde.

1980, Uspantán: Rigoberta
Ella es una india maya-quiché, nacida en la aldea de Chimel, que recoge café y corta algodón en las plantaciones de la costa desde que aprendió a caminar. En los algodonales vio caer a dos de sus hermanos, Nicolás y Felipe, los más chiquitos, y a su mejor amiga, todavía a medio crecer, todos sucesivamente fulminados por los pesticidas.

El año pasado, en la aldea de Chajul, Rigoberta Menchú vio cómo el ejército quemaba vivo a su hermano Patrocinio. Poco después, en la embajada de España, también su padre fue quemado vivo junto con otros representantes de las comunidades indias. Ahora, en Uspantán, los soldados han liquidado a su madre muy de a poco, cortándola en pedacitos, después de haberla vestido con ropas de guerrillero.

De la comunidad de Chimel, donde Rigoberta nació, no queda nadie vivo.

A Rigoberta, que es cristiana, le habían enseñado que el verdadero cristiano perdona a sus perseguidores y reza por el alma de sus verdugos. Cuando le golpean una mejilla, le habían enseñado, el verdadero cristiano ofrece la otra.
—Yo y a no tengo mejilla que ofrecer —comprueba Rigoberta.

Fuente Consultada: Mujeres Eduardo Galeano

LA MUJER EN LA HISTORIA

Ver: Vidas Sufridas

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Muchos estudiosos coinciden en que la humanidad vivió una etapa inicial de matriarcado, donde se rendía culto a la Diosa Blanca, a la Madre Tierra y otras deidades que reflejaban la relación existente con la naturaleza. Ella traía el rayo, las inundaciones y los animales feroces; pero, si se sabía honrarla, compensaba generosamente con otros dones.

Y el más importante era la propia continuidad del ser humano… Todavía no se conocía el papel del hombre en la concepción, que solía atribuirse al viento o a los ríos; y la mujer era respetada como emblema de esa fertilidad misteriosa. Rosa Montero propone en Historias de Mujeres: «Tal vez no fuera una etapa de matriarcado, sino simplemente de igualdad social entre los sexos, con dominios específicos para unas y otros. La mujer paría, y esa asombrosa capacidad debió de hacerla muy poderosa.»

En cualquier caso, esa relación de fuerzas concluyó. Aunque no de forma tajante y uniforme, y no sin que muchísimas mujeres dieran batalla, desde el principio de su sojuzgamiento histórico hasta hoy. La cosmografía judeo-cristiana está llena de hembras molestas y respondonas que fueron convenientemente castigadas. Según las tradiciones judías, Adán tuvo una primera mujer llamada Lilith.

Ésta se mostraba desobediente con su amo y señor, y pretendía estar en pie de igualdad con él, lo cual hizo perder la paciencia a Jehová, que la transformó en una demonio devoradora de sus propios hijos. En La Biblia, Eva no se queda atrás: provoca la caída en desgracia de la incipiente humanidad por morder el fruto prohibido de la sabiduría; éste luego se asociaría con el sexo, y esta relación entre sabiduría y capacidad de disfrutar libremente del cuerpo no suena peregrina… Más tarde, las mujeres siguen dando problemas: vean por ejemplo a la esposa de Lot, que desobedece la orden de no mirar hacia atrás al abandonar Sodoma, próxima a ser destruida por los ángeles, y por ese acto es convertida en estatua de sal.

Si vamos a La Riada, vemos que la expedición de los aqueos contra las lejanas murallas de Troya no es motivada por la religión, ni por un afán expansionista, sino por el rapto de una mujer. Diez años de cruentas batallas en nombre de Helena. Otros rostros femeninos fuertes impulsan el relato, como Briseida, favorita de Aquiles; Hécuba, madre de los vencidos; la altiva Casandra, Andrómana despidiendo a su esposo Héctor en uno de los momentos más conmovedores del poema, Penélope tejiendo y destejiendo… Víctimas y excusas de la guerra, ellas toman una postura a veces desafiante, otras resignada, pero siempre digna frente a su destino. Las diosas también intervienen activamente: la decisión de Zeus a favor de los troyanos sucumbe ante la terca desobediencia de su esposa Hera y su hija Atenea, simpatizantes de sus adversarios, que no hacen ningún caso de las tronantes amenazas del dios.

Hasta nosotros han llegado los nombres de tantas que, a lo largo de la historia humana, han brillado y siguen brillando con luz propia. Muchas veces, en lo que conocemos de sus vidas, la leyenda se entremezcla con los hechos verdaderos y es imposible separar una de otros. Pero Jean Cocteau decía preferir el mito a la historia, porque la historia está hecha de verdades que terminan convirtiéndose en mentiras, mientras que el mito está hecho de ficciones que a la larga se revelan verdaderas.

Pasó la Antigüedad, con su contradictoria valoración de la mujer; la Edad Media, donde tantas fueron quemadas y otras convertidas en esclavas, en relación muy superior a los hombres; pasó la Revolución Francesa, con sus ideales igualitarios que aún siguen pendientes; la incorporación masiva al mundo del trabajo en la Revolución Industrial…

También el siglo XX pasó, con todo tipo de acontecimientos movidos, entre ellos, las grandes conquistas femeninas, y el «sexo débil» sigue ganando territorio, a tal punto que ya nadie lo llama así. ¿Qué mejor momento para volver la vista hacia algunas mujeres que escaparon al molde en todas las épocas, mientras las mujeres legendarias del mañana pelean hoy sus vidas? Damas que buscaron influir en su mundo y en su tiempo, y consiguieron más que eso: siguen siendo referencia obligada del presente.

Y el siglo XX termina con mujeres que trabajan cuando sus maridos están desocupados; con chicas de la calle que son explotadas y prostituidas a los once o doce años; con maestras todavía ayunando, junto a sus compañeros, en la carpa que se ha instalado como un monumento más de la Plaza frente al Congreso; con las abuelas de desaparecidos marcando el equilibrio siempre difícil entre la cólera por el hijo o la hija asesinados, que llama a la venganza, y el principio de que allí donde hubo violencia haya solamente justicia.

Las mujeres enfrentaron las prohibiciones y los límites. Aprendieron a moverse solas por las ciudades, lejos de la vigilancia o la protección de los hombres. Aprendieron a ejercer derechos y a conocer su propio cuerpo. Aprendieron el precio y la responsabilidad de la independencia. Las mujeres son malabaristas: mantienen un equilibrio complicado entre el espacio de la familia, que sostienen, y la vocación pública que eligen. Muchas veces padecen el conflicto de esos dos mundos, dudan ante los dilemas inevitables. Pero se mueven con el deseo de estar a ambos lados de la línea.
Casi todos aceptan hoy que esa línea, entre familia y vida pública, puede cruzarse libremente de ida y vuelta.

En cuanto a su propia intimidad, pretendieron nada más y nada menos que gobernarla ellas; en muchos casos obtuvieron lo que querían con creces, y en otros tuvieron que afrontar terribles consecuencias.

Historia del Sufragio Femenino