Bombardeo Medio Japonés

Historia de Los Álamos Laboratorio Atómico Militar en México

Historia de Los Álamos Laboratorio Atómico Militar en México

La fundación en Nuevo México del centro atómico de Los Álamos, en 1942, se sumó a las particularidades y contrastes de las regiones desérticas del sudoeste de los Estados Unidos.

Este centro atómico, el primero que poseyó Norteamérica, se instaló en medio de un vasto territorio en el que los indios intentaban preservar las tradiciones vigentes en los pueblos, y donde se conservan también las reliquias procedentes de las más viejas comunidades humanas de América del Norte, como ocurre en Santa Fe.

Los Álamos había sido hasta entonces un terreno de camping.

El lugar fue elegido por su situación, que era ideal para la instalación de un centro de investigaciones nucleares y para la fabricación de armas atómicas.

En efecto, Los Álamos se encuentra sobre una meseta a una altura de 2.200 m, al noroeste de Santa Fe.

vista aerea del laboratorio atomico de Los Alamos en Mexico

El suelo es pedregoso y estéril, y el clima muy seco.

El secreto de las experiencias atómicas se ve favorecido por la inhóspita naturaleza y el alejamiento de los centros habitados.

Por otra parte, Nuevo México y los estados vecinos poseen las riquezas minerales indispensables, principalmente en metales no ferrosos.

Los primeros sabios y técnicos que trabajaron en Los Álamos tuvieron que contentarse con barracas de madera y tiendas, pero esta situación duró muy poco, porque el personal científico gozó rápidamente de todas las comodidades que puede ofrecer una gran ciudad: se construyeron barrios residenciales, centros comerciales, terrenos de juego y cines.

Se ha afirmado que Los Álamos era la «ciudad más sabia» del mundo debido al gran número de hombres de ciencia reunidos en ella.

Sin embargo, la vida de estos sabios  no  era  nada  envidiable,pues estaban continuamente bajo la vigilancia más o menos discreta de agentes de los servicios secretos.

Esta vigilancia se reforzó todavía más después de la traición de Klaus Fuchs, sabio inglés de origen alemán.

Había llegado a Los Álamos en 1943, como miembro de la comisión atómica británica. Sabio joven —había nacido en 1911—, Klaus Fuchs tomó parte en investigaciones secretas.

Cuando hubo adquirido los conocimientos necesarios y reunido las informaciones que deseaba, volvió a Gran Bretaña, donde continuó sus trabajos en el «Atomic Research Center» de Harwell.

En 1950 fue detenido acusado de espionaje a favor de la Unión Soviética.

Condenado a 14 años de cárcel, fue puesto en libertad en 1959 antes de haber cumplido la condena, e inmediatamente se trasladó a Alemania oriental, donde obtuvo la nacionalidad y le fue confiada la dirección del centro de investigaciones atómicas de Alemania del Este.

Las investigaciones científicas realizadas en Los Álamos estaban confiadas al «Nuclear Research and Atomic Weapons Labóratery», que depende de la universidad de California.

En la ciudad se procedió muy pronto al montaje de bombas atómicas cuyos elementos se fabricaban en otros sitios: el plutonio venía de Hanford (Washington) y el uranio 235 de Oak Ridge, enTennessee.

La primera bomba atómica hizo explosión el 16 de julio de 1945, a las 5’30 de la mañana, en el desierto de Nuevo México, exactamente en Trinity, cerca de Alamogordo, a unos centenares de kilómetros al sur de Los Álamos.

Nadie sospechaba que acababa de empezar un nuevo capítulo de la historia de la humanidad. Ni siquiera los habitantes de las localidades de los alrededores, aunque es indudable que algunos vieron el famoso resplandor verde de la explosión.

El 6 de agosto de 1945 se destruía la ciudad japonesa de Hiroshima. Tres días más tarde, Nagasaki. La segunda Guerra Mundial finalizó poco después, pero esto no impidió que en Los Álamos se prosiguieran febrilmente las investigaciones.

Los norteamericanos excavaron unos formidables refugios subterráneos en el flanco de un cañón, pues el radio de los medios de destrucción de un enemigo potencial era también mayor cada día.

La guerra fría incitó a los Estados Unidos a buscar y fabricar ingenios cada vez más poderosos. Se trasladó el lugar de las experiencias, y las explosiones experimentales se efectuaron en islas del Pacífico y en Nevada, la región más desértica de los Estados Unidos.

Cuando las explosiones fueron observadas desde Los Ángeles, a 250 km de distancia, la Comisión norteamericana de Energía Atómica decidió, en 1951, proceder a explosiones subterráneas.

De este modo Los Álamos perdió su importancia.

En 1962, el Gobierno norteamericano decidió incluso poner a la venta ciertas instalaciones de la ciudad atómica.

Sin embargo, el valor estratégico de los desiertos norteamericanos no deja de ser muy grande.

Los aviadores de la Marina reciben todo su entrenamiento en El Centro, a pocos kilómetros de la frontera mexicana, donde está instalada la Naval Auxiliary Air Station.

El sitio es ideal para los ejercicios aéreos: un cielo eternamente azul, lejos de todo lugar habitado.

En esta misma región se experimentaron las posibilidades de aterrizaje de la cápsula Mercury.

White Sands, en Nuevo México, es también desde hace mucho tiempo una importante base militar.

En ella se procede a la experimentación de los cohetes.

El célebre cohete Atlas, enviado al espacio desde Cabo Kennedy, fue fabricado cerca de San Diego y probado en los cañones del sur de California.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil Tomo I A Zeta Editorial Credsa