Concepto de Burocracia

La Division Social Estratificacion de la Sociedad en Clases Sociales

Resumen Sobre La Division Social
Estratificación de la Sociedad en Clases Sociales

Temas Tratados:

1-El sistema de castas de estratificación social

2-El sistema de estados

3-El Sistema de Clases

4-El modelo marxisía de las clases sociales

5-La teoría de las clases de Weber

6-Sistema de Estatus Ocupacional

7-Otras Divisiones Sociales

La clasificación jerárquica de las diferencias sociales, en términos de una o más dimensiones de desigualdad social —como el dinero, el poder o el prestigio—, se denomina estratificación social. El modelo particular que predomina en cualquier sociedad tiende a variar a lo largo del tiempo. Existe una polémica a propósito de si la estratificación social es o no es un rasgo universal de las sociedades humanas.

En las sociedades analfabetas o en las llamadas «primitivas», la pertenencia a un clan (un grupo cuya ascendencia se remonta a un antepasado masculino común) o tribu (un grupo étnico y cultural distintivo) es el principal determinante de las desigualdades sociales.

Además de la clasificación jerárquica de las diferencias sociales que dividen a las sociedades en capas horizontales, también es posible dividir a la sociedad verticalmente, en bloques o pilares. Las divisiones físicas y culturales basadas en factores como el sexo, la raza, la identidad étnica, el idioma y la religión, tienden a afectar a todos los grupos sociales jerárquicamente establecidos y, por ende, a fragmentar aún más la sociedad.

El sistema de castas de estratificación social

Las castas se encuentran en su forma más desarrollada en el sistema de estratificación social del hinduismo, en la India. Sus orígenes exactos son oscuros, aunque sabemos que existen desde hace al menos dos mil años. Los grupos sociales conocidos como castas están separados unos de otros por reglas religiosas de pureza ritual y se encuentran en diferentes rangos jerárquicos en una escala que va de lo puro a lo impuro. Así, cada casta es más «pura» que la que se encuentra por debajo.

Los contactos entre las castas están prohibidos, basándose en el principio de que las castas más bajas podrían «contaminar» a las más altas si se acercaran demasiado a ellas.

La pertenencia a una casta se hereda y los hindúes la consideran designio divino. Los miembros de una casta determinada deben casarse dentro de los límites de ella. Tradicionalmente, las castas están asociadas con empleos específicos, y esto refuerza la segregación social. Dado que la pertenencia a una casta es permanente e inmodificable, la movilidad social —la posibilidad de ascender (o descender) en la escala social a través del matrimonio o del esfuerzo individual— es imposible dentro de un sistema de esta rigidez.

Las principales castas y los empleos con que se relacionan son:

1. Brahmanes (sacerdotes; entre esta y la siguiente se reparten en la actualidad los políticos, los magistrados y las profesiones liberales)
2. Chatriyas (guerreros y terratenientes)
3. Vaishyas (agricultores y comerciantes; en la actualidad, burgueses en general)
4. Sudras (trabajadores urbanos y rurales; artesanos)

Más tarde, se agregó otra casta al estrato inferior de la clasificación, los harijans o «intocables» (más conocidos como parias), que llevan a cabo las tareas menos cualificadas, como la limpieza de calles y lavabos. Además de las castas principales, existen otros varios miles de subcastas, conocidas como ja-fe, cuyo ámbito es la aldea local. Como sucede en el sistema de castas más amplio, la pertenencia a la casta jati se hereda y, por lo tanto, es permanente e inmodificable.

casta los intocables en la India

Un grupo de intocables: en la India. La legislación para emancipar a los intocables de las restricciones religiosas, laborales y sociales a las que están tradicional-mente sometidos ha comenzado a eliminar, lentamente, las divisiones entre las castas en aquel país.

La discriminación legal basada en las castas ha sido abolida en la India moderna, y la industrialización ha creado una buena cantidad de nuevos grupos laborales. Esto ha llevado a un aumento de la movilidad individual y colectiva, lo que a su vez ha flexibilizado en parte la rigidez del sistema de castas.

El sistema de estados

Los grupos sociales conocidos como estados existieron en Europa desde los tiempos del imperio Romano hasta la época de la revolución Francesa, en 1789. El sistema de estados alcanzó su máxima preponderancia durante la época feudal en Europa y en Japón hubo también un sistema similar .

Los estados fueron creados mediante leyes que proporcionaban una estructura clara de derechos y deberes, de privilegios y obligaciones.

Los estados también estaban relacionados con la división económica del trabajo existente: «la nobleza fue instituida para defender a todos, el clero para orar por todos y los comunes para alimentar a todos».

Un sistema de estados no era un sistema completamente cerrado de estratificación social. La movilidad social era posible pero no estaba extendida.

Los estados principales eran:

1. La nobleza
2. El clero
3. Los comunes (también conocidos como siervos y campesinos)

La decadencia del sistema de estados en Europa coincidió con el auge del poder económico y político de la burguesía (comerciantes, artesanos, financieros, etc.), un grupo social distintivo que se desarrolló en el interior del sistema de estados. Según algunas teorías, este grupo desempeñó un papel importante en la transformación y destrucción del sistema de estratificación social basado en los estados.

colegios con distintas clases sociales

Dos escuelas distintas, una estatal rural y otra de ciudad privada. La existencia de su sistema educativo en paralelo (privado y estatal) es considerado por algunos teóricos como un elemento que perpetúa y favorece la discriminación y las divisiones de clase.

El sistema de clases

Los sistemas de clase de estratificación social son característicos de las sociedades industriales capitalistas. Las clases son definidas en términos económicos más que religiosos (como el sistema de castas) o en términos político-legales (como en el sistema de estados). No existen barreras formales a los logros económicos en las sociedades democráticas modernas, por lo cual los sistemas de clase tienden a estar menos caracterizados por factores de herencia y, por tanto, son más abiertos que otros tipos de estratificación social.

En un sistema de clases, la movilidad social es la norma más que la excepción. Según las teorías sociológicas pioneras de los alemanes Karl Marx y Max Weber (1864-1920), hay fundamentalmente dos modelos de clase.

El modelo marxisía de las clases sociales

En la teoría marxista, una clase es un grupo de personas que tienen la misma relación con el capital (la propiedad, es decir la tierra, las fábricas o el dinero) utilizado para producir beneficios. Así, la clasificación de Marx es estrictamente económica. En esta teoría, hay dos clases principales y dos clases secundarias:

1. La burguesía (poseedores del capital a gran escala/patrones)

2. Los trabajadores (no poseedores del capital/empleados)

1a. La pequeña burguesía (poseedores a pequeña escala del capital/patrones)

2b. La nueva clase media (administradores y empleados profesionales)

 marx y engels ideas del marxsimo

La relación entre trabajadores y patrones, y el conflicto al que inevitablemente ésta conduce, es el punto clave en la teoría de las clases de Marx. Con la industrialización, Marx esperaba que la pequeña burguesía decayera y que la nueva clase media creciera, que es lo que en realidad ha sucedido.

También esperaba que el conflicto entre las dos clases principales aumentara, lo cual conduciría al derrocamiento revolucionario de la clase dominante, es decir, de los propietarios, por la clase más amplia y subordinada de los trabajadores.

En la mayoría de las sociedades occidentales económicamente desarrolladas esto no ha ocurrido, pero sí ha sucedido en otros países, como en la antigua Unión Soviética, China y Cuba.

estratificacion social etapa colonial española en america

Estratificacion social etapa colonial española en América

La teoría de las clases de Weber

Además de las diferencias basadas en las relaciones del individuo con el capital, Weber postuló que la clase también está determinada por la relación del individuo con el mercado. La gente posee cualificaciones o capacidades para las cuales existe una demanda grande o pequeña, según en qué situación. Por ejemplo, durante una guerra hay mayor demanda de pilotos de aviones que de diseñadores de rótulos luminosos.

La teoría de las clases sociales de Weber tiende a definir más categorías de clase que la teoría marxista, porque incluye la propiedad/no propiedad tan importante como la del conocimiento y del capital.

El sistema de estatus ocupacional

Weber también puso de relieve el concepto de estatus, que definió como el «prestigio social». El estatus no es exclusivo de las sociedades modernas y puede estar influido por numerosos factores, entre los cuales hay que tener en cuenta el nacimiento, la educación, el empleo y el estilo de vida.

A causa del significado económico y social creciente del trabajo en las sociedades modernas, el estatus ocupacional (también llamado a veces clase laboral) suele ser usado como alternativa a los modelos de clase de la estratificación social. El orden en la jerarquía de empleos puede variar según las sociedades y a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, desde el siglo XIX, la profesión de enfermera ha acumulado capacidades técnicas y, por tanto, ha subido de categoría, mientras que los clérigos han perdido en prerrogativas (trascendencia social de su misión), razón por la cual su estatus ha disminuido.

Las principales categorías laborales son:

1. Altos directivos y profesionales liberales (médicos, abogados)

2. Cargos medios y profesionales (maestros, enfermeras)

3. Trabajadores técnicos no manuales (agentes de seguros, secretarias)

4. Trabajadores técnicos manuales (carpinteros, peluqueros)

5. Trabajadores manuales técnico medio (conductores de autobús, cajeros)

6. Trabajadores manuales no especializados (trabajadores de la limpieza, obreros)

Las empresas de estudios de mercado en la mayoría de los países capitalistas usan una clasificación laboral social:

A. Clase media alta (altos directivos y profesionales)

B. Clase media (cargos medios y profesionales)

C1. Clase media baja (trabajadores administrativos)

C2. Clase trabajadora especializada (manual)

D. Clase trabajadora semiespecializada y no especializada (manual)

E. Clase residual (que incluye a quienes dependen del Estado)

Los términos clase media y clase trabajadora son usados normalmente por los sociólogos y los investigadores de mercado para describir grupos laborales no manuales y manuales, respectivamente, en las clasificaciones citadas más arriba.

clases sociales en la edad media

Otras divisiones sociales

Las distinciones sociales basadas en el género, raza, identidad étnica, idioma o religión, han sido ampliamente usadas en muchas sociedades como base para la discriminación, tanto institucional como no institucional. En el s. XIX, por ejemplo, en muchos países a las mujeres no se les permitía tener propiedades o pertenecer a ciertas categorías profesionales.

Bajo el sistema del apartheid, vigente en Sudáfrica en el s. XX, la discriminación política, económica y social fue practicada oficialmente por la raza blanca dominante en relación a las razas no blancas. Cuando la discriminación es abolida legalmente, suele persistir informalmente. Como consecuencia, se producen desventajas en la competitividad por el dinero, los ingresos, la educación, el trabajo, el poder y el prestigio en algunos grupos, especialmente entre las mujeres y las minorías étnicas.

El término sociedad plural se aplica a una sociedad dividida en diferentes grupos raciales, étnicos, lingüísticos o religiosos. El grado de segmentación vana según las sociedades, y depende de varios factores, tales como el grado de desarrollo de sus propias instituciones sociales. La sociedad moderna en Holanda es un ejemplo particularmente bueno de pluralismo avanzado.

En los Países Bajos hay partidos políticos, sindicatos, organizaciones para la educación y organismos de prensa católicos, calvinistas y laicos. Muchas sociedades están divididas de la misma manera, a veces hasta tal punto que se produce en ellos un conflicto entre los principales grupos sociales.

Estas tensiones existen entre católicos y protestantes en el norte de Irlanda, y entre hindúes y sijs en India; griegos y turcos en Chipre y musulmanes y cristianos en Líbano. Estados Unidos es un país muy pluralista, así como lo era la ex Unión Soviética, en el sentido de su múltiple composición de grupos étnicos importantes, algunos de los cuales coexisten armónicamente, aun cuando otros no.

Las extremas tensiones entre grupos con diferentes tradiciones culturales pueden conducir a movimientos políticos que aboguen por el separatismo.

Es el caso de grupos como los formados por los extremistas vascos en España o los nacionalistas francófonos en Quebec (Canadá), que han fomentado campañas —en ocasiones sangrientas y terroristas, como en el primer ejemplo— en aras de la creación de un estado independiente.

En lo que hoy constituye Irlanda del Norte, los protestantes prefirieron permanecer al margen del nuevo estado irlandés independiente creado en 1922, y promovieron a los seis condados donde sus comunidades están concentradas, a su pertenencia en el Reino Unido. En India, la extrema violencia reinante entre hindúes y musulmanes condujo a la partición del país después de la independencia, en 1947, en dos estados separados: la India, predominantemente hindú, y Pakistán, país con mayoría musulmana.

Ampliar: Teoría Política de Derecha

Ampliar: El Caso de Rosa Parks

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes – La Nación – Entrada: Estratificación y División Social

Caracteristicas de la Politica Conservadora o de Derecha Resumen

Características Política Conservadora o de Derecha

Temas Tratados

1-Autoridad

2-La Jerarquía

3-La Propiedad

4-La Comunidad

5-El Antirracionalismo

La derecha suele definirse como la fuerza política opuesta a la izquierda. Al igual que la izquierda, la derecha abarca una amplia gama de ideas. Sin embargo, hay cuatro valores fundamentales que definen la esencia de su pensamiento: autoridad, jerarquía, propiedad y comunidad. A pesar de que hay muchos desacuerdos entre los teóricos políticos de derechas, a propósito de la interpretación y justificación de los cuatro valores enunciados, éstos están regidos por una filosofía política del «sentido común», que rechaza la idea de que los seres humanos puedan llegar a la perfección.

Diferentes grados de compromiso entre los hombres de derecha con cada uno de estos valores fundamentales se reflejan en la existencia de diversos partidos de derecha y en la coexistencia de interpretaciones opuestas en el interior de dichos partidos. El partido conservador británico y el partido demócrata-cristiano alemán, por ejemplo, incluyen a conservadores tradicionales cuyas nociones del deber cristiano paternalista les llevaron a aceptar conceptos esenciales del socialismo, como el estado del bienestar y cierto intervencionismo estatalista en la economía.

La derecha incluye también a muchos economistas liberales, que opinan que los mercados deberían funcionar al margen de las intervenciones del Estado. De aquí su desacuerdo, por ejemplo, con el control sobre el mercado laboral y su rechazo de la propiedad estatal de las industrias o servicios como el transporte, la energía o la educación .

No se debería confundir (como a menudo se hace) a estos «economistas liberales» con los «liberales políticos», partidarios no socialistas de la tolerancia, de la libertad de expresión y de las libertades individuales, que ocupan el centro de la arena política, entre izquierda y derecha, y están presentes en numerosos pajados europeos.

ideas politica conservadora o de derecha

La autoridad

El pensamiento político de derechas, en Europa, comenzó como una defensa de la autoridad. Como contrapartida de su credo, la Revolución Francesa  hizo surgir la derecha «reaccionaria» en defensa del viejo orden continental. Sus exponentes franceses, fundamentalmente Joseph de Maistre (1754-1821), defendieron la autoridad religiosa tradicional contra el escepticismo radical y el secularismo liberal.

También apoyaron las monarquías establecidas y legítimas contra los que propugnaban el republicanismo liberal, y rechazaron todo tipo de impugnación de la autoridad patriarcal en la familia.

Levantaron la bandera de la autoridad por encima de todo, porque ésta era capaz de preservar el orden. De Maistre sostenía que al cuestionar la autoridad, se crea un peligro de caos social, de modo que el respeto a las reglas tradicionales y religiosas consagradas era un imperativo. La ley hace respetar la moral cristiana, porque en un pensamiento autoritario de este tipo no se hace una distinción entre ley y moral.

De Maistre aseguró que en Europa se imponía la restauración del poder «del Papa y del verdugo». Los fundamentalistas religiosos reactivados en el último tramo del siglo XX, tanto del cristianismo como del islam, son testimonio de un autoritarismo similar a éste.

Si bien la derecha europea reaccionaria creía en la autoridad del catolicismo y en la monarquía absoluta, estas posiciones eran imposibles de sostener para la derecha conservadora en Gran Bretaña o en los Estados Unidos. Lo que ellos defendían era la fe protestante y una monarquía constitucional  o, en el caso de Estados Unidos, una república .

El irlandés Edmund Burke (1729-1797) proporcionó la expresión más coherente de esta filosofía en su obra Reflexiones sobre la revolución francesa (1790). Burke predijo que la revolución francesa degeneraría en una dictadura y que la destrucción revolucionaria de las costumbres consagradas, en lugar de mejorar el mundo lo fragmentaría y estimularía un abuso de la libertad sin ningún tipo de restricciones.

Dado que la autoridad preserva las tradiciones que contienen la sabiduría acumulada y las experiencias de las generaciones pasadas —venía a decir—, deberíamos ser cautelosos y no jugar con ellas. La autoridad, según Burke, permite que los seres humanos evolucionen, a la vez que conserva la herencia del pasado.

La autoridad legítima, basada en siglos de evolución, es preferible a un sistema de poder ilegítimo producido por los revolucionarios racionalistas; la preservación autoritaria de la moral establecida es superior a los excesos y peligros del libertarismo permisivo.

La tensión entre el conservadurismo reaccionario de de Maistre y el evolucionismo de Burke ilustran una división característica de la derecha. Los reaccionarios pretenden restaurar un pasado desaparecido —y a veces puramente imaginado— y postulan retornar a la política y a la religión de un ayer que fue mejor; los evolucionistas están en contra del cambio radical, pero no en contra de todos los cambios.

Esta tensión explica la separación de partidos políticos tradicionales de la derecha, pero también se la encuentra en todos los movimientos políticos conservadores.

Los liberales norteamericanos y europeos que rechazan el supuesto de la derecha reaccionaria acerca de los méritos incuestionables de la antigua autoridad y de la tradición religiosa, han hecho, no obstante, causa común con los conservadores en la defensa de la autoridad. Los economistas liberales suelen creer que el orden, la estabilidad y los valores tradicionales de la familia son esenciales para el imperio de la ley y el desarrollo de una economía de mercado, libre pero disciplinada. Así, con frecuencia llegan a acuerdos pragmáticos con los conservadores.

Sin embargo, existe una división política fundamental y perdurable entre los conservadores reaccionarios y los liberales políticos. Los primeros no tienen escrúpulos acerca de las prerrogativas del gobierno para ejercer un poder ilimitado; los liberales, en cambio, defienden una filosofía política que pretende limitar y fragmentar la autoridad del gobierno, a través de mecanismos como la separación de poderes  y de declaraciones de derechos.

Por otra, hay quienes, en la derecha, han puesto el énfasis en las virtudes de los mercados libres como una protección contra un Estado todopoderoso.

La jerarquía

Los reaccionarios y los conservadores, como de Maistre y Burke, se unen para defender las virtudes de las jerarquías tradicionales. El principio hereditario —ya sea entendido como título de propiedad o como estatus social— es considerado sacrosanto. Por lo tanto, los reaccionarios y los conservadores apoyan la monarquía y la aristocracia, así como los derechos de la propiedad privada.

Por contraste, los liberales —tanto los economistas como los políticos— se oponen a la aplicación universal del principio de herencia. Creen en los derechos de propiedad heredados pero no en la herencia de títulos o derechos políticos. En gran parte del pensamiento de la derecha, la jerarquía está considerada como la forma natural de la existencia humana.

Por el contrario, la igualdad es considerada una condición artificial. Se defiende la jerarquía porque proporciona continuidad y estimula la diversidad. Los pensadores de la derecha política tienden a estar de acuerdo con las ideas del darwinismo social del siglo XIX (desarrollado por analogía con la teoría de la evolución de Darwin, según las cuales la existencia es vista como una lucha por la supervivencia de los más aptos, y la jerarquía como el resultado natural de esta lucha. Hoy, están dispuestos a apoyar a algunos sociobiólogos que sostienen que hay unas diferencias intelectuales y emocionales fundamentales e inmutables entre las razas y los sexos.

Estas ideas pueden conducir fácilmente al racismo o al sexismo e inclinaciones de este tipo llevaron a la extrema derecha a defender las políticas de dominación y segregación racial (como en el sistema del apartheid en Sudáfrica, a partir de 1948; o de 1933 a 1945 la ejecutoria nazi en Alemania; y la reivindicación que exige que las mujeres vuelvan a desempeñar sus roles tradicionales, como el cuidado de los hijos y la realización de tareas domésticas.

La jerarquía también explica por qué, en el pasado, la derecha ha sido recelosa de la democracia, debido a sus tendencias igualitarias y a su rechazo de los principios privilegiadores en favor de la idea de la igualdad política de todos los ciudadanos adultos. La derecha, actualmente, suele ver el igualitarismo como un fenómeno que conduce a todos hacia el más bajo común denominador («nivelar hacia abajo» en lugar de «nivelar hacia arriba»); sin embargo, suele estar de acuerdo con la necesidad social de ofrecer una igualdad de oportunidades.

Los conservadores tradicionales han aceptado progresivamente las instituciones democráticas, tales como el sufragio universal, cuando llegaron a la conclusión de que éstas no acabarían con los privilegios. Sin embargo, la mayoría de los pensadores contemporáneos de derecha apoyan la democracia representativa porque la ven como el mejor sistema de gobierno para una sociedad de libre mercado.

Defienden la democracia representativa como un medio más que como un fin. No obstante, en la extrema derecha hay quienes están dispuestos a sacrificar los principios democráticos en aras de otros valores, especialmente cuando creen que las instituciones democráticas favorecen las prácticas socialistas o la contaminación y consiguiente pérdida de la pureza racial.

La propiedad

Los conservadores comparten con los liberales un firme compromiso con los derechos del individuo a la propiedad privada, causa común que en ambos supone la principal oposición a socialistas y comunistas. Citan dos argumentos para justificar el derecho a la propiedad privada. El primero deriva del filósofo inglés John Locke, quien afirmó que los individuos tienen un derecho natural a la propiedad por la que han trabajado y que este derecho es transferible.

El segundo, más desarrollado en el pensamiento de Hegel, sugiere que los derechos de propiedad privada son esenciales si los individuos han de ser libres y capaces de ejercer su libertad. El filósofo austríaco Friedrich Hayek (1899-1992) sostiene por su parte que sin unos sólidos derechos de propiedad privada no puede haber verdaderos individuos, sino sólo miembros de una tribu o «siervos» de un Estado colectivista, como fue el caso de la Unión Soviética bajo Stalin.

Los conservadores tradicionales se desmarcan de los economistas liberales, entre otras cosas, al afirmar que las reivindicaciones de autoridad o comunidad deben tener precedencia por encima de los derechos de los individuos. Esta diferencia explica por qué los conservadores de derecha, especialmente en la tradición europea cristiano demócrata, a veces aceptan los principios del Estado de bienestar, incluyendo los impuestos progresivos y los servicios de educación y salud que brinda el Estado, que los economistas liberales consideran como intrusiones restrictivas en los derechos de propiedad.

El liberalismo económico —basado en las doctrinas del economista escocés del siglo XVIII, Adam Smith— ha aumentado su predicamento en las concepciones de la derecha durante las últimas dos décadas. Los exponentes políticos de esta filosofía, conocidos como la «Nueva derecha», han sido especialmente activos en las democracias anglosajonas.

Los partidarios de Margaret Thatcher, en Gran Bretaña, y del presidente Reagan, en Estados Unidos, han favorecido enérgicamente la privatización (la venta de empresas públicas a propietarios privados, la reducción de impuestos y la no intervención de restricciones gubernamentales en los negocios, argumentando que dejar a las personas explotar libremente su propiedad es la mejor manera de alcanzar la prosperidad general.

La comunidad

Los conservadores y los liberales también difieren, en la derecha, en relación al compromiso con la «comunidad». Los reaccionarios y tradicionalistas, así como los fascistas del siglo XX  propugnan la creación de sólidas comunidades nacionales unidas por vínculos de afecto, sangre, identidad étnica, lengua y cultura. Sostienen que los liberales sólo se preocupan de establecer relaciones sociales sobre la base de su utilidad práctica y se comportan como individuos que conducen todas sus relaciones sociales sobre una base contractual.

Los conservadores «románticos», al igual que los socialistas, sostienen que las economías industrializadas, regidas por los principios del libre mercado, producen individuos sin raíces que no pertenecen a ninguna comunidad y, por tanto, carecen de un sentido de relaciones culturales compartidas. En el pasado, estos sentimientos se expresaban como lealtad al rey, al señor o a las comunidades vecinales en la época feudal. Más tarde, la derecha tradicional reemplazó esta lealtad por la que se debía a la nación.

Para parafrasear a Burke, la idea de nación no establece distinciones de clase, y une a todos en una comunidad con los muertos, los vivos y los que aún no han nacido. Los gobiernos de la «nueva derecha», que adhieren a los principios liberales de la economía, sólo creen en la comunidad de la nación Estado, y ven a la sociedad como un todo compuesto por individuos que luchan para obtener beneficios económicos para ellos y sus familias.

A diferencia de los liberales, que creen que los gobiernos nacionales no deberían intervenir en el mercado, la derecha tradicional es rara vez internacionalista. Los pensadores tradicionales de la derecha apoyan el capitalismo, porque lo ven como un medio para mantener el orden, la jerarquía y el derecho a la propiedad, pero insisten en que debe ser regulado en aras del interés nacional.

Ahí donde el capitalismo amenaza los valores centrales de la derecha tradicional, ésta considera justificada una intervención del gobierno. Tal reflexión explica por qué la derecha tradicional, a diferencia de los liberales, a veces justifica el proteccionismo y se opone al libre mercado.

También aclara por qué los pensadores políticos conservadores no ven ninguna incongruencia en rechazar la libre elección en materia de preferencia sexual, literatura o cinematografía: la censura y las normas morales son consideradas como un requisito esencial para preservar una comunidad nacional estable. Sin embargo, la nueva derecha incluye muchos pensadores y políticos a quienes les gustaría ampliar las libertades individuales, por ejemplo, legalizara: las drogas prohibidas.

El antirracionalismo

La defensa que la derecha tradicional hace de la aristocracia, la religión y el sistema patriarcal, rara vez se basó en una filosofía explícita. Los tradicionalistas, desde el siglo XVIII al siglo XX, sostienen que los liberales y los socialistas producen doctrinas abstractas, insensibles, ideológicas y racionalistas, que serían rechazadas por ciudadanos de derecha.

Se acusa a los racionalistas de juzgar toda la actividad social sólo con el rasero de la razón, y de corroer sin remordimientos la compleja red de hábitos y costumbres que preservan el orden y el bienestar social. Los tradicionalistas de derecha ven a los teóricos socialistas como ideólogos que creen posible planificar y cambiar la sociedad como si fuera una máquina, y los acusan de entregarse a conceptos benévolos y simplistas acerca del bien y la racionalidad de la naturaleza humana, ignorando los instintos espontáneos y las emociones que pueden ser templadas sólo por la disciplina de la civilización tradicional.

Esta falta de confianza en las capacidades humanas y la falta de fe en las perspectivas del progreso de la especie son características del temperamento conservador tradicional.

Sin embargo, los liberales —siguiendo las ideas de Adam Smith—, a pesar de que están de acuerdo en que la humanidad en sí misma es inmejorable, creen que la fuerza motriz del progreso económico es el «interés egoísta ilustrado», por el cual los esfuerzos de los creadores de riqueza eventualmente conducirán a una mayor prosperidad para todos.

El pensamiento político de la derecha ha demostrado una notable capacidad para absorber ideas del bando contrario, ya que muchos pensadores de derecha contemporáneos se han visto influidos por los argumentos de liberales y socialistas. Su defensa del capitalismo y de la propiedad privada proviene de los liberales, y en su apoyo a la comunidad a menudo toman argumentos en préstamo de los socialistas.

La fusión del tradicionalismo con otras ideas puede producir no obstante un peligroso irracionalismo en la derecha. Por ejemplo, una curiosa mezcla de doctrinas de la derecha y ciertas ideas socialistas subyace en el fascismo, que exalta la unidad orgánica de la nación, rechaza la democracia «burguesa» y propugna un partido único, utiliza una retórica anticapitalista e identifica a las minorías raciales, entre otras, como principal causa de la tensión social.

Ampliar: Concepto e Ideas Política de la Izquierda

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes – La Nación – Entrada: Teoría Política de la Derecha

Teoria Politica de la Izquierda Caracteristicas e Ideas Comunistas

Teoría Política de la Izquierda
Características e Ideas Socialistas-Comunistas

Conceptos Tratados

1-La Libertad

2-La Igualdad

3-La Fraternidad

4-El Racionalismo

5-El Marxismo

En política, la izquierda es el valor opuesto a la derecha. La metáfora de izquierda, derecha y centro tiene sus orígenes en la Revolución Francesa de 1789 . En los estados generales franceses, la aristocracia se sentaba a la derecha del rey y, por consiguiente, los comunes (o «tercer estado») se sentaban a la izquierda. Así, en la asamblea francesa y en otros parlamentos europeos, los demócratas radicales, liberales y socialistas se sentaban a la izquierda del presidente.

El compromiso de los revolucionarios franceses con los principios de «libertad, igualdad y fraternidad» sigue siendo el modo más sencillo de identificar las numerosas teorías políticas de la izquierda, dado que estos valores solidarios son centrales y definitorios en sus planteamientos más característicos.

Las tensiones entre libertad, igualdad y fraternidad permiten explicar una buena parte del debate interno y de la fragmentación de la izquierda. Sin embargo, todos estos valores y tensiones se encuentran inscritos en un gran compromiso filosófico con el «racionalismo político».

La libertad

La izquierda, especialmente sus componentes liberales y democráticos, como los partidos socialistas, laboristas y socialdemócratas de Europa occidental, se distingue por su compromiso esencial con la democracia, entendida como gobierno basado en el consenso y la participación de los ciudadanos, en la formación y en el ejercicio de la autoridad política.

La izquierda sostiene que la libertad del hombre exige una libertad política —libertad para elegir un gobierno y para disentir eventualmente de él desde la oposición— y los consiguientes derechos civiles de reunión, expresión y participación , que hacen que esta libertad sea posible.

La izquierda siempre ha estado dividida a propósito de cómo y hasta qué punto potenciar la democracia. La izquierda liberal y socialdemócrata reconoce las instituciones del gobierno representativo (elección periódica de parlamentos y/o presidente por sufragio universal) y el imperio de la ley (regulación de toda actividad social mediante la legislación constitucional).

Ha sido menos frecuente que intentase ampliar la democracia a organizaciones no gubernamentales. Como contrapartida, los socialistas y comunistas han puesto el énfasis en las virtudes del «control de los trabajadores», de la «democracia industrial» (el control de una organización por aquellos que trabajan en ella), de la «democracia económica» o, más generalmente, de la llamada (para distinguirla de la tradicional o burguesa) «democracia participativa».

La izquierda ha creído en las virtudes de politizar las instituciones formalmente neutrales, como la burocracia estatal, la policía y el poder judicial.La extrema izquierda, que agrupó tradicionalmente a los anarquistas (partidarios de la abolición del gobierno oficial) en su credo político, tiende a otorgar la autoridad básica a las agrupaciones de los ciudadanos activos (por ejemplo, sindicatos) más que a las leyes o constituciones que inevitablemente entregan el poder a grupos más pequeños.

En parte, estas diferencias reflejan un conflicto básico de la izquierda, a propósito de la importancia relativa de la libertad y la igualdad. Parte de la extrema izquierda cree que una mayor igualdad requiere la extensión de la democracia a todas las instituciones, mientras otros sectores afirman que demasiada «democratización» amenaza otros valores esenciales de la izquierda, como la libertad, con el riesgo de la aparición de institucuines no necesariamente democráticas.

el cartismo en gran bretaña

Los disturbios de los cartistasen 1839. El cartismo constituyó la primera protesta masiva significativa del movimiento de protesta de la clase obrera, en el s. XIX, contra las injusticias del capitalismo industrial en Gran Bretaña. Los cañistas llevaron a cabo una campaña para obtener el sufragio universal para los hombres, por un Parlamento elegido anualmente, por la igualdad entre los distritos electorales, por establecer una remuneración para los miembros del Parlamento, y para que la renuncia a toda propiedad fuera condición indispensable para pertenecer al Parlamento.

La izquierda también ha estado dividida por lo que respecta a cómo concretar su compromiso con la libertad. Los reformistas, es decir, liberales, so-cialdemócratas y socialistas democráticos en general, creen que la izquierda debería actuar dentro de las instituciones de la democracia liberal para ampliar el apoyo del pueblo a sus valores. Suelen organizarse en partidos socialistas, socialdemó-cratas o laboristas para alcanzar estos objetivos.

Por contraste, la izquierda revolucionaria, sobre todo aquella comprometida con las teorías políticas del comunismo o marxismo-leninismo  sostiene que la democracia liberal es un engaño, una fachada de la democracia «burguesa» o «capitalista». Los «revolucionarios» afirman que la «verdadera democracia», es decir, la democracia de los proletarios o clase trabajadora, sólo se conseguirá a través de vías insurreccionales. Esta izquierda suele organizarse en partidos de élite para lograr estos fines, siguiendo el modelo de los bolcheviques rusos.

Sin embargo, el compromiso marxista leninista o comunista con la democracia se ha visto comprometido desde la Revolución rusa de 1917. Se ha asociado históricamente este proceso con la «dictadura del proletariado», que en la práctica ha significado la dictadura del partido comunista. Estos partidos han monopolizado el poder del Estado en la Unión Soviética y en Europa del Este (hasta 1989), en China, Indochina y Cuba.

Todos los partidarios de la izquierda también creen en la libertad «positiva», por oposición a la libertad «negativa», es decir, en la importancia de la libertad del pueblo para lograr sus objetivos y desarrollar sus aptitudes. La mera libertad que otorga el gobierno, o «libertad negativa» es considerada insuficiente para la construcción de una sociedad justa. La izquierda cree que la libertad positiva sólo se puede construir en una sociedad comprometida a fondo con los valores de la igualdad y la fraternidad.

La igualdad

El más conocido de los principios de la izquierda es tal vez su compromiso con la igualdad social. En primer lugar, se opone a los privilegios hereditarios —especialmente a la dominación aristocrática, pero también a cualquier tipo de nepotismo— sobre la base de que estos privilegios no tienen nada que ver con los méritos.

Este principio es considerado indispensable para la creación de una «sociedad sin clases». En segundo lugar, la izquierda cree que la «igualdad de oportunidades» requiere una reglamentación gubernamental de la propiedad privada y de los derechos de la familia para asegurar la igualdad en términos significativos y prácticos.

Así, un «Estado de bienestar» redistributivo, basado en unos impuestos progresivos sobre los ingresos y la riqueza, aseguraría la igualdad de acceso a bienes sociales básicos, como la educación, la salud y la previsión, lo cual es considerado vital para que el pueblo pueda tener una posibilidad justa de beneficiarse de una auténtica igualdad de oportunidades.

En tercer lugar, la izquierda cree que las desigualdades entre las personas en materia de ingresos, riquezas o recursos deberían estar justificadas por los beneficios que esas desigualdades generan para el resto de la sociedad. Este requisito establece límites a las diferencias entre los ingresos y aquellas riquezas que pueden ser aceptadas dentro de los principios de justicia social.

En este punto, la izquierda difiere de quienes piensan que la igualdad de oportunidades significa sólo un punto de partida igualitario, porque esto desemboca casi siempre en recompensas o destinos desiguales.

En cuarto lugar, la izquierda, con criterio progresista, ha defendido el principio de que todas las personas deben ser tratadas con igual respeto y con iguales derechos ante la ley, partiendo del principio igualitario de su condición de seres humanos.

Así, se han mostrado hostiles al imperialismo: la conquista y dominación coercitivas de unos grupos humanos por otros; al racismo: la creencia de que algunas razas son superiores a otras; y al sexismo: el presupuesto de que los hombres son superiores a las mujeres.

Además, los izquierdistas están preparados para combatir la discriminación de la que sean objeto todos los grupos maltratados, ya sea a causa de su color, de su identidad étnica, religión, sexo, preferencia sexual o rasgos físicos, propugnando una «acción afirmativa» para que los miembros de estos grupos se vean plenamente integrados en la sociedad moderna, como ciudadanos de igual rango que todos los demás.

Finalmente, y este es uno de los puntos más polémicos que se mantienen en la actualidad, se ha asociado a la izquierda con una filosofía igualitaria que se opone al libre mercado y a la propiedad privada.

Esta afirmación parte del hecho de que muchos de los primeros socialistas y marxistas postularon la sustitución del libre mercado por una economía planificada, y la propiedad estatal, o social, por oposición a la propiedad privada de los medios de producción, distribución e intercambio. Argumentaban que estas políticas eran necesarias para poner fin a la anarquía y las desigualdades de los mercados capitalistas, para abolir los privilegios de clase y para crear una auténtica solidaridad que, según ellos, debería caracterizar a la sociedad socialista.

Esta tradición «socialista de Estado» ha predominado en la izquierda, fundamentalmente en la izquierda marxista, y fue aplicada en la Unión Soviética desde finales de los años 20 y —a partir de 1945— en diversos países de Europa del Este, China, Indochina y Cuba.

Sin embargo, la tradición «del Estado socialista» nunca ha sido compartida universalmente por la izquierda. Los socialistas democráticos de Occidente han sostenido que los mercados pueden ser regulados para alcanzar los objetivos socialistas, es decir, las metas de libertad, igualdad y fraternidad, sin tener que instituir la planificación estatal. Están de acuerdo con la derecha en que la propiedad y la planificación monopolística del Estado ponen en peligro las libertades y disminuyen la eficiencia sin producir necesariamente mayor igualdad o solidaridad.

En los años 80, la tradición del «Estado socialista» cayó en descrédito cuando el programa de la perestroika (reestructuración) del presidente Gorbachov, en la Unión Soviética, reveló los defectos fundamentales de las economías planificadas del bloque comunista.

Este descrédito ha permitido a la izquierda socialista en Europa occidental, como los socialdemócratas suecos y alemanes, los laboristas ingleses y los socialistas españoles o franceses, aclarar su compromiso con el pluralismo económico, es decir, con una economía mixta  en la que los mercados están regulados por los gobiernos, para mayor libertad, igualdad y beneficio común.

lenin ideas comunistas

Lenin, Líder de la Revolución Rusa

La fraternidad

Históricamente, se ha asociado a la izquierda con el valor de fraternidad o, en un lenguaje sexista más explícito, con el apoyo a la «hermandad de los hombres». La fraternidad es el menos preciso de los valores fundamentales de la izquierda, y ha sido interpretado de diversas maneras.

Ha sido entendido, en primer lugar, como un compromiso con el «internacionalismo»: el rechazo de la idea de que la actividad política debería limitarse a los confines de un solo país o territorio, y que debería dar su apoyo a una organización y a unos principios políticos a nivel mundial.

También ha sido entendido —contrariamente a lo anterior— como un compromiso con el nacionalismo y la solidaridad de todos los ciudadanos de un país.

Finalmente, ha sido también interpretado como un compromiso generalizado con el colectivismo o «comunitarismo», opuesto al individualismo egoísta que propugna parte de la derecha. La idea de la fraternidad como colectivismo, muy predominante en la izquierda, está vinculada al igualitarismo.

Históricamente, el compromiso de la izquierda con la solidaridad fraternal estuvo asociado con un compromiso exclusivo con los intereses y aspiraciones de la clase trabajadora (trabajadores manuales hombres), especialmente aquellos organizados en los sindicatos. Sin embargo, actualmente la izquierda democrática amplía su concepto de comunidad al conjunto del pueblo.

Más recientemente, ha surgido una izquierda «Verde», que sostiene que el compromiso con la solidaridad y la igualdad con otros seres humanos debe extenderse a la naturaleza, si hemos de preservar la existencia humana sobre unos mínimos de dignidad y de respeto por el entorno que ha recibido.

El racionalismo

Los mencionados valores de la izquierda (libertad, igualdad y fraternidad) suelen expresarse con argumentos políticos racionalistas. La izquierda cree que el mundo puede ser entendido sólo a través de los poderes de la razón humana (aunque esta idea es impugnada por algunas feministas socialistas).

La izquierda también cree que todas las instituciones políticas deberían justificarse por la razón, más que apelando a la tradición, a las emociones, a las religiones o instintos. A diferencia de los conservadores, la izquierda no considera a los seres humanos como incapaces de superarse o como intrínsecamente perversos.

Cree que la mayoría, si no todos los conflictos y problemas políticos, pueden ser resueltos mediante la razón. Este racionalismo, que implica una concepción optimista de la naturaleza y la condición humanas, distingue a los teóricos políticos y partidarios de la izquierda, cualesquiera sean sus diferencias internas, en la unánime defensa de la importancia de la igualdad, libertad y fraternidad, y en relación a los métodos a través de los cuales se pueden instituir estos valores.

EL MARXISMO:

La doctrina económica y política denominada marxismo fue esbozada por los teóricos alemanes Karl Marx (1818-1883) y Friedrlch Engels (1820-1895). Su obra conjunta más conocida fue el Manifiesto del Partido Comunista (1848) y Engels ayudó a Marx a acabar su obra principal, El capital ( 1867-1894).

  marx y engels ideas del marxsimo

Según la teoría de Marx y Engels, la llamada teoría del materialismo histórico, la historia del hombre —un proceso de adelantos tecnológicos progresivos— ha sido testigo de la existencia de diferentes modos de producción. Todo; ellos, exceptó él modo dé producción comunista, sé caracterizan fundamentalmente por una división de clases y por la explotación. La clase dominante es propietaria de los medios de producción (la tierra, el capital y el proletariado) y obtiene una «plusvalía laboral» a costa dé las clases dominadas.

Marx creía que las clases dueñas de los medios de producción serían desafiadas y luego reemplazadas por una nueva clase dominante, cuando su estrategia no permitiera progresar más al proceso productivo. Así había ocurrido con la nobleza feudal —dominante porque era la propietaria de la tierra— que fue reemplazada, con el aumento del comercio y de la industrialización, por la clase media capitalista («la burguesía»), que ascendió por su control del capital.

La burguesía, a su vez, estaba destinada a ser reemplazada por la clase trabajadora industrial (el Los cambios en los modos de producción ocurren a través de la lucha de clases, por polarización, y siempre fueron acompañados por movimientos revolucionarios. Marx y Engels creían que la revolución socialista se caracterizaría por una «dictadura del proletariado» provisional, durante la cual los medios de producción serían propiedad del Estado, que construiría las condiciones para una sociedad comunista sin clases, y donde los medios de producción serían de propiedad colectiva, del conjunto de los miembros de la sociedad, y los bienes y servicios se distribuirían equitativamente según las necesidades de las personas.

A través de su profunda influencia en los comunistas revolucionarios, como Lenin (1870-1924) y Mao Tse Tung (1893-1976), y también a causa de su influencia —menor— en los socialistas democráticos y socialdemócratas, el marxismo ha tenido un enorme impacto en la historia del s. XX.

Lenin se distanció de Marx, no al proclamar la necesidad de una revolución proletaria violenta sino al propugnar la creación de un partido de élite de revolucionarios profesionales que acelerara este final, y al sentar las bases de la dictadura del partido, más que dé la clase trabajadora, como un todo.

La filosofía revolucionaria de Lenin —el marxismo-leninismo— se convirtió en la doctrina oficial de la Unión Soviética y se extendió por todo el mundo.

La interpretación que Máo Tse Tung hizo del marxismo-leninismo se basó en el potencial revolucionario de los campesinos y en la guerra de guerrillas, y adaptó las ideas de Marx y Lenin a las condiciones de China.

Ampliar: Teoría Politica de Derecha

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes – La Nación – Entrada: Teoría Política de la Izquierda

Concepto de Ley y Constitución Política de Una Nación Resumen Fácil

Concepto de Ley y Constitución Política de Una Nación – Resumen Fácil

¿Qué es la ley?
Ley es una   norma de conducta   impuesta   obligatoriamente por el legislador  para  hacer posible la vida de los hombres en sociedad. (1) Norma es la regla, o parte, a que debe ajustarse la conducta.

(1) «El teólogo Tomás de Aquino formuló una interesante noción de la ley, como regla humana, cuando expresó: Ley es la ordenación de la razón dirigida al bien común y promulgada por el que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad». — Arturo Orgaz, «Diccionario de Derecho y Ciencias Sociales», Editorial Assandri.

leyes y constitucionLas normas jurídicas rigen la conducta para asegurar la delimitación y la coordinación de los intereses. La ley es una norma jurídica.

Es de mucha importancia distinguir entre legalidad y justicia. Legalidad o legal es aquello que está conforme con la ley. Justo es todo lo que es conforme a la justicia.

Teóricamente lo legal siempre debería ser también justo, pero en la práctica no es así. Hay a veces, leyes que no son justas; en esos casos, legal no es lo mismo que justo.

Una cosa conforme con una ley injusta es legal, pero no justa.

Condiciones de la Ley:     Para que una ley tenga fuerza de ley debe reunir las siguientes condiciones: ser justa, tender al bien común, haber sido promulgada.

•  La ley debe ser justa. Para que sea justa debe ser razonable: lo que manda debe estar conforme con la recta razón, es decir, conforme con la ley natural. Si la ley llegase a prohibir o a mandar algo en contradicción con el derecho natural y divino, no sería razonable; no sería justa, y en consecuencia, no tendría fuerza de ley.

•  Elaborada para el bien general. Toda ley debe buscar el bien general o, lo que es lo mismo, el bien común. La ley no se sanciona para los casos particulares o excepciones.

•  Promulgada. La promulgación significa la publicación oficial de la ley para que sea de todos conocida. Una vez que se ha publicado la ley y después de haber pasado cierto tiempo de esa publicación se supone que ya es conocida por todos. Nadie que viole una ley puede alegar ignorancia para excusarse de la pena.

Características de la ley:
Las características de la ley son:  obligatoriedad, estabilidad,  no retroactividad.

• Obligatoriedad. La ley establece obligaciones a todos los habitantes de la Nación, ya sea que tengan, en ella domicilio, o ya sea que estén sólo temporáneamente, a no ser que la misma ley exceptúe expresamente a alguna categoría de personas.

Habitante es todo aquel que se encuentra en territorio argentino. Comprende, por consiguiente, tanto a los argentinos como a los extranjeros.

La ley es además fuente de obligaciones. Dice, el artículo 19 de la Constitución Argentina:   «…Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohibe».

El artículo 1° del Código Civil establece: «Las leyes son obligatorias para todos los que habiten el territorio de la República, sean ciudadanos o extranjeros domiciliados o transeúntes».

El artículo 2° «Las leyes no son obligatorias sino después de su publicación, y desde el día que ellas determinen. Si no designan tiempo, la ley publicada en la Capital de la República o en la Capital de la Provincia es obligatoria desde el día siguiente de su publicación; en los departamentos de campaña, ocho días después de publicada en la ciudad capital del Estado o capital de la Provincia».

•  Estabilidad. La ley conserva toda su fuerza de obligación, hasta tanto no sea derogada por otra ley. Por consiguiente, no pierde vigencia por el uso, tiempo costumbre contraria, cambio de legislador o de los subditos.

•  No retroactividad. La ley mira al futuro, no al pasado, a no ser que en ella se diga expresamente lo contrario.

Quiénes  pueden dictar leyes:   Solo pueden   dictar   leyes aquellos que poseen la autoridad    para hacerlo y en los límites de esas atribuciones.

Lo que exceda de esos límites es un abuso de autoridad.
En la Argentina la función legislativa le corresponde al Congreso. (2).

2) «La ley en sentido propio no puede darse a los animales, que obran por necesidad, pues realizan todos sus actos por instinto natural y no pueden adoptar por sí mismos otra manera de acción. En cambio, los seres que gozan de libertad tienen la facultad de obrar o no obrar, de actuar de esta manera o de aquella».

RESPETO A LA LEY:

Ninguna sociedad subsiste sin normas que organicen y regulen la convivencia. Las leyes señalan y establecen estas normas.No hay orden social donde las leyes no se cumplen.

El objeto de las leyes es proteger la libertad, garantizar el orden y la justicia, promover el bien de la comunidad.

A la observancia y respeto a las leyes están obligados gobernantes y gobernados.

La democracia supone que todos los ciudadanos se sienten responsables de la vida y marcha de la comunidad, que cumplen sus obligaciones por convicción y convencimiento personal. Pero también requiere que el gobierno tenga el poder y los medios necesarios, y la entereza de ánimo, para exigir de todos su cumplimiento, aplicarlas con justicia y castigar a los que la violan.

Para que la democracia sea estable y fuerte no basta que los ciudadanos cumplan sus deberes. Es también necesario que estén dispuestos a hacer respetar sus derechos y a exigir de todos los conciudadanos, gobernantes y gobernados, que cumplan las obligaciones que señalan las leyes.
Ya hemos señalado que dos son los resortes de que dispone el poder para lograr la colaboración de todos en orden al bien de la comunidad: la adhesión voluntaria y espontánea, y la coacción que obliga.

Mientras mayor sea la adhesión y responsabilidad con que los ciudadanos cumplen las obligaciones señaladas por las leyes, tanto menor será en una sociedad la necesidad de recurrir a la coacción o a la fuerza.

LEYES ARBITRARIAS:

El objeto de las leyes es proteger las libertades, realizar la justicia, crear el orden y promover el bien común.Se entienden por leyes arbitrarias las que no consultan al bien común, atenían contra las libertades y derechos humanos, o han sido sancionadas ilegítimamente, es decir, atribuyéndose facultades de que se carece.

Puede también suceder que una ley justa y conforme al bien común en un momento determinado, cambiadas las circunstancias, se haya convertido en innecesaria o arbitraria.

Frente a una ley que se juzga arbitraria pueden los ciudadanos o las entidades acudir a los tribunales competentes pidiendo que se la declare inconstitucional y carente de valor.

Pueden asimismo acudir a los órganos legislativos pidiendo su modificación, derogación, o substitución por otra más apropiada.

Es lícito asimismo procurar movilizar la opinión pública y las entidades contra up^ ley que se estima arbitraria.

Si todos los medios legales resultan ineficaces y la ley es claramente arbitraria es lícito recurrir a la resistencia activa. Hay derechos humanos que son anteriores y superiores a todas las leyes positivas.

¿Qué es una Constitución?

Constitución es la ley fundamental que determina la forma de organizarse el Estado.

La componen un conjunto de reglas que forman como el armazón jurídico del Estado.

Se la suele denominar también Carta Magna porque en ella se consignan los principios que regularán las relaciones de los individuos con los poderes públicos.

La Constitución puede ser escrita y no escrita. La Constitución escrita es aquella en la que el conjunto de sus disposiciones se halla redactado y consignado gráficamente. La Constitución no escrita es aquella en la que solo una parte, o nada, se ha fijado por escrito. En este caso la componen un conjunto de costumbres y usos que se conservan por tradición.

Constitución escrita y Constitución no escrita:
Generalmente todas las Constituciones modernas son escritas y constan de dos partes: una doctrinaria y otra organizativa o política.

En la parte doctrinaria se determina la orientación general acerca de las principales relaciones sociales: derechos y deberes del habitante y del ciudadano, libertades fundamentales, etc.

En la parte organizativa o política se establecen determinaciones acerca de los órganos de la autoridad.

Se encuentra en ella la forma de gobierno, los poderes del Estado.

El Poder Ejecutivo, sus atribuciones, modo de elección, duración en el cargo, etc.

El Poder Legislativo, número de cámaras, composición y forma de elección de sus miembros, procedimientos para la sanción de las leyes, relaciones con los otros poderes, etcétera. La estructura del Poder Judicial.

Constituciones Flexibles y Rígidas:

Las Constituciones escritas suelen clasificarse en flexibles y rígidas.

Son flexibles aquellas Constituciones cuya reforma puede realizarla el Poder Legislativo con el procedimiento ordinario en uso para la reforma de otras leyes.

Son rígidas aquellas Constituciones para cuya reforma se requiere un procedimiento especial. Generalmente solo puede efectuar las reformas una Asamblea Constituyente.

La Constitución Argentina es rígida.
Se deduce por lo establecido en el art. 30: «La necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso con él voto de dos terceras partes, al menos, de sus miembros; pero no se efectuará sino por una Convención convocada al efecto».

La Constitución de la Nación Argentina consta de dos partes, precedidas por un Preámbulo.

En la primera parte se enumeran las declaraciones, derechos y garantías.

La segunda parte trata de las autoridades de la. Nación; el título primero se refiere al gobierno federal; el título segundo a los gobiernos de provincia.

La sección primera corresponde al poder legislativo; la segunda, al ejecutivo, y la tercera, al poder judicial.

La Constitución y las leyes

La Constitución es la ley fundamental y suorema de un país. Es la base sobre lá cual se apoya todo el andamiaje jurídico del Estado. Toda legislación que no se apoye en la Constitución no tendrá fundamento para sostenerse.

«La Legislatura tiene limitada y determinada su competencia por la Constitución».

Por ser la ley primera, fundamental y, por lo ianto, principal, y la norma jurídica más alta, no es la Constitución la que debe amoldarse a las leyes, sino que son las leyes las que deben conformarse a la Constitución.

Las leyes que sancione el Poder Legislativo deben tener el espíritu de la Constitución y no contradecirla. Una ley que negase a los ciudadanos lo que la Constitución Nacional les concede, carecería de validez. Semejante ley no debe ser sancionada, pero en el caso que lo fuera, la Suprema Corte de Justicia puede declararla anticonstitucional y por lo tanto, carente de obligatoriedad.

La Constitución Argentina, en el artículo 31° establece: «Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley suprema de la Nación…».

Este artículo enuncia en primer término a la Constitución, reconociéndole así el carácter de supremacía que tiene sobre las demás leyes. Establece además que las leyes de la Nación que se dicten lo serán en consecuencia de la misma Constitución, es decir, en conformidad con ella para el mejor cumplimiento de su finalidad.

En el artículo 28 se dice: «Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio».

El respeto a la ley

Las palabras que hace muchísimos años pronunciara Cicerón: «El bienestar de la sociedad se halla en las leyes», no ha perdido actualidad.

Para que la sociedad se desenvuelva bien deben observarse las leyes. Es obligación de todos y de cada uno el respeto a la ley.

La ley no es una disposición arbitraria o caprichosa, sino una norma razonable’ de conducta que debe ser observada para bien de todos.

Si las leyes fuesen respetadas y observadas por todos los ciudadanos,  desaparecerían  automáticamente un sinnúmero   de conflictos y malestares, y reinarían el orden y el bienestar. Para el cumplimiento de las leyes, el Estado dispone de medios adecuados, como la coacción y la sanción.

Coacción es el uso de la fuerza  social  organizada (p. ej. la policía) para hacer cumplir la ley.

Sanción es la pena que se aplica al que delinque.

Pero el temor a la sanción no debe ser el motivo que impulse al cumplimiento de la ley.

La educación al respeto de la ley debe iniciarse desde niño habituándose al cumplimiento de las órdenes domésticas, de las disposiciones de la superioridad y de las normas disciplinarias.

Hay quienes desde jóvenes parecieran satisfechos de vivir fuera de la ley o preocupados en transgredir cuanta norma de convivencia conozcan.

Es error muy generalizado creer que la ley coarta la libertad. En cierto modo es exacto: restringe el radio de acción. Pero si se considera que la ley, si es justa, tiende al bien común y al bien del propio individuo porque reprime egoísmos, violencias, excesos, intemperancias, etc., puede decirse con verdad que la ley es generadora de libertad porque quita trabas que impiden el perfeccionamiento de la persona y de la sociedad.

Así se explica la profunda verdad que encierran las palabras de Cicerón: «Me he hecho esclavo de la ley para ser libre». «Quien no es esclavo de la ley, lo será de sus pasiones y de los demás.»

Antecedentes de la Constitución Argentina

Fuente Consultada:
Educación Democrática I Para Esceulas Secundarias – Mario Alexander – Ediciones Civismo

Gobierno de Getúlio Vargas El Estado Novo en Brasil

Gobierno de Getulio Vargas
El Estado Novo en Brasil

Tras el golpe, la junta militar lo eligió para ocupar la primera magistratura. Logró así lo que no había podido conseguir en las urnas; convertirse en presidente de Brasil.Durante 25 años, desde 1930 hasta 1954, la política brasileña estuvo dominada por Getulio Vargas, quien creó un nuevo sistema político para el Brasil.

El 3 de noviembre último, la junta militar instaurada en Brasil el 24 de octubre tras el golpe de Estado contra Washington Luis Pereira de Souza, le entregó el poder a Getúlio Vargas, quien así se convirtió en jefe del Gobierno Provisorio. Vargas anuló la constitución de 1891 y gobierna el país por medio de decretos.

Getulio Vargas

Getúlio Vargas es un dirigente experimentado, nacido en el seno de una familia acomodada y con larga tradición en la política brasileña. En su juventud se sintió atraído por la carrera de las armas y a los 16 años de edad se alistó en el ejército. Sin embargo, pronto cambió de opinión, y tras abandonar la milicia se matriculó en la Escuela de Derecho de Porto Alegre, donde se licenció en 1908.

En 1922 fue elegido diputado del Congreso y en 1926, el presidente Pereira de Souza lo nombró ministro de Finanzas, cargo que desempeñó hasta su elección, en 1928, como gobernador de Rio Grande do Sul, su Estado natal.

Aprovechó el cargo, sin éxito, para presentarse como candidato a la presidencia de Brasil en las elecciones de 1930 que dieron la victoria a Julio Prestes.

La Alianza Liberal se rehusó a aceptar la validez de los resultados, alegando fraude electoral. Los diputados electos por la Alianza Liberal no tuvieron el reconocimiento de sus mandatos. A partir de ahí, se inició una conspiración, con base en Rio Grande do Sul y en Minas Gerais.

 Un nuevo sistema político
En 1930 Getulio Vargas era gobernador de Rio Grande do Sul. uno de los principales estados del Brasil. Había sido miembro del gobierne del presidente Washington Luis (1926-1930). Por lo tanto, no era ajeno al régimen oligárquico de la República.

Vieja  brasileña Ese sistema descansaba en un conjunto de pactos interregionales, cuyo eje era una alianza entre los estados de San y Minas Gerais. Los vínculos entre las regiones eran débiles ) el estado nacional tenía un poder limitado frente al peso económico y las atribuciones de los principales estados.

La revolución de 1930, que llevó a Vargas al gobierno, en un principio pareció un reajuste interno del régimen oligárquico. El desencadenante del conflicto que culminó con la revolución fue el intento del presidente saliente de imponer un nuevo presidente originario de San Pablo sin contar con el acuerdo de los gobernantes de Minas Gerais y de Rio Grande do Sul. Sin embargo, una vez en el poder, Vargas maniobró hábilmente para crear un nuevo sistema político.

No se limitó a restablecer los pactos interoligárquicos sino que modificó las relaciones entre el estado nacional y los estados provinciales. Cuando en 1945 fue desplazado del gobierno, Vargas legó a sus sucesores un estado nacional más fuerte y más centralizado que el que había tomado en 1930.

Vargas amplió las esferas de intervención administrativa y económica del estado nacional. Esta ampliación de la intervención estatal tenía su fundamento en una concepción del estado diferente de la sostenida por el liberalismo oligárquico. Para los liberales, la intervención del estado debía ser la excepción y no la norma. Para Vargas, en cambio:

«El estado, cualquiera sea su concepto de acuerdo con las teorías, es, en realidad, nada más que el coordinador y disciplinador de los intereses colectivos, la sociedad organizada como poder, para dirigir y acelerar su progreso.»

De acuerdo con esta concepción, Vargas siguió una política de incremento de la intervención estatal en diferentes áreas. Por una parte, fue desarrollando progresivamente un sistema de seguridad social y de relaciones del trabajo que favoreció a los trabajadores urbanos.

En la segunda mitad de la década del ’30 —y con mayor énfasis desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial—. Vargas encaró una activa política de industrialización.

La Defensa de la Industria: Los militares fueron uno de los sectores que impulsaron con más vigor la industrialización en Brasil y, en general, en toda América latina. Una de las razones de los militares era la preocupación por la producción nacional del material bélico. En un discurso pronunciado en 1944, Getulio Vargas hace propio el argumento militar. Señalaba Vargas que: «Nuestra primera lección de la presente guerra [es que los países militarmente poderosos son los que están] suficientemente industrializados, con capacidad de producir dentro de sus fronteras los materiales bélicos que precisan.»

El Estado Novo
Entre 1930 y 1937, Vargas respetó ciertas formalidades constitucionales. Pero en 1937, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, su gobierno tomó una orientación claramente autoritaria. En ese año, Vargas instauró el Estado Novo, una experiencia de corte fuertemente autoritario que duró hasta 1945.

Vargas continuó con su política de centralización estatal y profundizó la intervención del estado en el terreno industrial y en la regulación de las relaciones del trabajo. A semejanza de las experiencias fascistas de la época, Vargas contó con un importante aparato de propaganda y ejerció la censura, que fue haciéndose menos opresiva desde que Brasil entró en la Segunda Guerra Mundial como abado de los Estados Unidos. Brasil contó desde entonces con el apoyo económico norteamericano, que se hizo evidente con el préstamo del Export-Import Bank para la construcción de Volta Redonda, la gran planta siderúrgica.

Hacia fines de la Segunda Guerra Mundial. Vargas comenzó a liberalizar su régimen. En 1945 concedió el llamado a eleccione y promovió la creación de dos partidos políticos adictos: el Partido Social Democrático (PSD) -que nucleaba a los principales apoyos del varguismo en los estados- y el Partido Trabalhista Brasileiro (PTB) -integrado por los sindicatos adictos a Vargas-.

La oposición se núcleo en la Uniao Democrática Nacional (UDN). Los principales jefes militares desconfiaban de Vargas: suponían que intentaría perpetuarse en el poder. Para evitarlo -y facilitar el triunfo del mariscal Enrico Dutra, que había sido ministro de guerra de Vargas- desplazaron a Vargas de la presidencia.

En las elecciones de 1945 votaron 5.200.000 ciudadanos. La población del país era, en ese momento, de 46.000.000 de habitantes. A pesar de la limitada participación popular, las elecciones de 1945, en las que triunfó Dutra, candidato de la alianza entre el PSD y el PTB, significaron un retorno al régimen democrático después de la dictadura de Vargas.

Vargas volvió al poder en 1950, esta vez por medio de elecciones, en las que obtuvo casi el 50% de los sufragios. Continuó con su política nacionalista de industrialización y de defensa de los trabajadores. Agobiado por la oposición militar y de la UDN, se suicidó en 1954.

El Estado Novo:»Finalmente, el golpe de 1937 [que estableció el Estado Novo] marcó la dirección de la historia del Brasil en una crítica coyuntura. Los objetivos de bienestar social y nacionalismo económico, discutidos desde comienzos de la década, iban a ser ahora perseguidos bajo la tutela autoritaria. El resultado fue la profundización de la dicotomía entre un constitucionalismo estrecho que había negado las cuestiones sociales y económicas y un nacionalismo social benefactor que devino inequívocamente antidemocrático.»

Fuente Consultada:
Diario El Bicentenario – Construyendo la Patria desde 1810 – Fasc. N°7-Período 1930-1949
HISTORIA 3 El MUndo Contemporáneo Hasta Nuestros Días – Edit. Santillana

La Soberanía Territorial y La Defensa de las Fronteras Importancia

La Soberanía Territorial
El Control y Defensa de Fronteras

La soberanía territorial confiere a un Estado el derecho de disponer con toda independencia de su territorio. Este derecho implica que el Estado se halla investido de las facultades para evitar la ingerencia de otro Estado. Quiere decir, además, que sólo el Estado, dentro de sus propias fronteras, tiene poder para proveer al mantenimiento del orden y a la búsqueda del bien común de la sociedad política que lo integra, sin que ningún otro Estado pueda alegar derechos para hacer igual tarea.

Naturalmente, el poder de que se halla investido el Estado para cumplir el ejercicio de la soberanía territorial no es un poder absoluto, ya que forma parte de una comunidad internacional y debe respetar los derechos de los demás Estados y cooperar con ellos al bien común internacional.

Tres dominios de la soberanía territorial
La soberanía territorial abarca tres dominios, a saber:

—  Dominio terrestre
Es decir, el dominio de todo el territorio físico, del suelo que integra la jurisdicción propia del Estado. Este dominio implica cuanto se relaciona con el suelo: ríos, radas, puertos, cumbres. Este principio no siempre es fácil de aplicar, ya que en la realidad de la geografía mundial los límites de los Estados se vinculan con aguas y ríos, lo que debe regularse de común acuerdo, para beneficio de todos, sin prepotencias ni usurpaciones. Así, cuando un río riega en su extensión el territorio de varios Estados, deberá servir para uso de todos ellos.

—  Dominio marítimo
En ios países con fronteras marítimas hay una extensión del mai considerado por la práctica del derecho internacional, como mar territo rial. Se denomina mar territorial al espacio marítimo adyacente a la cost.i de un Estado y sometido a su soberanía, que incluye el espacio aéreo, el lecho, el subsuelo y los recursos naturales que contiene.

El mar territorial fue considerado en un principio con una amplitud de 3 millas desde la línea de la bajamar. Después se extendió hasta doce millas La República Argentina por ley 1 7.094 de diciembre de 1966 ha extendido su soberanía sobre una jurisdicción marítima de 200 millas.

De modo que la soberanía argentina se extiende sobre la frontera marítima a lo largo y a lo ancho del llamado Mar Argentino.

Sin embargo, el mar territorial no implica, en tiempo de paz, la imposibilidad de la navegación pacífica de buques de las otras naciones. Están, en cambio, sometidos a reglamentaciones, convenios, tratados o acuerdos, los derechos de pesca y la utilización de recursos naturales.

—  Dominio aéreo
Es el espacio que se extiende desde el límite horizontal del territorio hacia el cielo. El dominio sobre ese espacio autoriza un derecho de policía y de vigilancia. Esto no impide la circulación aérea de otros países, pero la utilización es objeto de convenios internacionales, ya que tiene fines pacíficos.

La soberanía implica inviolabilidad territorial

A los caracteres antes mencionados hay que agregar que la soberanía de un Estado implica la inviolabilidad y la integridad de sus fronteras y de su suelo.

Sin embargo, la historia nos prueba que el territorio de varias naciones ha sufrido modificaciones diversas a través de los años o de los siglos. Ello ha ocurrido por la ocupación, la cesión o la conquista.

—  La ocupación hace pasar al dominio de un Estado afguhos territorios sobre los cuales no ejercía ninguna soberanía; ya sea porque lo ocupaban comunidades sin formas políticas, o porque no pertenecían a ningún otro Estado. Estaformaya no puede darse, pues no existen tierras disponibles. Este título no puede ser invocado.

—  La cesión constituye el modo esencialmente pacífico de la adquisición de territorio: donación, permuta, venta, legado. Este modo correspondió a una época de la humanidad, pero es difícil de darse en la actualidad.

—   La anexión o conquista. Es, desde todo punto de vista, un título ¡legítimo y generalmente logrado por la violencia. Es fruto de la fuerza, o de la ocupación pacífica con amenazas o, simplemente, con la usurpación. Tal es el caso de la ocupación efectuada por Gran Bretaña de nuestras Islas Malvinas, y de las Islas del Atlántico Sur. La Argentina, desde que comenzó a ser una Nación independiente, incorporó a su política internacional el principio de que en América no existían tierras res nullíus,  de modo que no podían ser objeto de ocupación  o conquista,  y se opuso en  los fueros internarcionales al engrandecimiento de las naciones por esa vía.

CONTROL Y DEFENSA DE LAS FRONTERAS DE UN ESTADO:

Comencemos por señalar que se entiende por frontera a la franja de territorio que se halla paralelo al límite internacional.

Las extensiones, ancho y configuración de una frontera dependen de las características geográficas que configuran el límite internacional. En un mismo país no hay dos fronteras iguales.

La relación entre frontera y población es también un elemento variable, ya que depende de las condiciones geográficas y económicas y de la existencia de poblaciones. Las poblaciones que viven en zonas que forman la frontera son las que sufren, de hecho, el contacto cultural y la influencia exterior en mayor medida que el resto del país. Esto es más cierto para aquellas zonas en donde el límite internacional se halla trazado sobre terrenos que no ofrecen accidentes geográficos insalvables. Hay, en cambio, zonas fronterizas que al tener por delante graves accidentes geográficos, soportan un contacto menos fuerte e intenso.

La mayor o menor influencia que ejercen los estados sobre sus vecinos depende del grado de su cultura: que sea desarrollada y compacta, que posea o no capacidad de irradiación. Existe al respecto toda una teoría geopolítica que no mencionaremos aquí.

Todos los Estados disponen medidas especiales de protección y vigilancia sobre las fronteras o, más estrictamente, sobre el límite internacional. Esa protección tiene su razón de ser y consiste en:

—  Vigilar la entrada ilegal de personas indeseables.

—  Vigilar el ingreso de mercaderías y productos, a fin de que éstos lo hagan por los puestos aduaneros respectivos y no eludan las disposiciones arancelarias ni los controles. Estos se ejercen para evitar también el mal que afecta a los países de extensas fronteras como el nuestro: el contrabando. Este, precisamente, se practica a través de lugares poco frecuentados, lejos de la vigilancia y eludiendo el cumplimiento de las disposiciones legales.

La vigilancia de las fronteras se halla al cuidado de un cuerpo especial de policía denominada Gendarmería Nacional. Ella actúa en las fronteras terrestres, mientras la Prefectura Naval lo hace en las fronteras fluviales y puertos.

La frontera, especialmente en el continente americano, y por ello también en la Argentina, constituye una zona que puede considerarse, desde el punto de vista de la población y de su cultura, débil. Es una zona débil pues es poca la población radicada en ella y los rasgos de su educación y cultura no son suficientes para resistir la presión externa. La radicación de escasa población se comprende pues la Argentina es un país poco poblado y las zonas de frontera no son las más propicias para la actividad económica. Faltan allí servicios, infraestructura, caminos, instituciones gubernamentales. Esas carencias influyen en el tipo de actividad que realizan los que allí viven.

gendarmeria argentina en defensa de la patria

Gendarmería Nacional Argentina (GNA) es la principal Fuerza de Seguridad propiamente dicha de la República Argentina. Se diferencia de las restantes Fuerzas de Seguridad y Policiales (PFA, PNA, PSA y Policías Provinciales), por ser de naturaleza militar, con características de Fuerza Intermedia, también denominadas de doble empleo (policial y militar).Cumple su misión y funciones en el marco de la Seguridad Interior y apoyo a la Política Exterior. Creada el 28 de julio de 1938 con la misión de consolidar los límites internacionales y garantizar la seguridad de los colonos y habitantes de la regiones alejada

Desde el punto de vista cultural no siempre los servicios educativos y culturales existen, o si existen son insuficientes y hasta deficientes. Faltan radios, o si las hay tienen escasa potencia; no llega la televisión y los medios impresos llegan poco y son escasos.

Otros problemas afectan a las fronteras como, por ejemplo, la radicación dominante de extranjeros, la escasa actividad económica y ésta reducida a labores agrícola-ganaderas. El conjunto de estos factores crea un tipo especial de población, ya que no se caracteriza por la acentuación de los rasgos nacionales ni por la identidad nacional.

Para combatir los problemas que crea una frontera abierta, desguarnecida, sin suficiente protección, de enorme extensión, se han venido realizando acciones que se denominan, en términos generales, política de frontera. Por tal se entiende el conjunto de acciones llevadas a cabo, en colaboración con las provincias y con los particulares, para fortalecer la frontera y resolver sus problemas.

La más moderna de esas decisiones fue el dictado del decreto-ley del año 1970, conocido con el nombre de Zonas y Áreas de frontera Esa ley establece que la zona de frontera es una franja territorial de profundidad variable, que delimita toda la periferia del país. Se establece que la zona de frontera es la que merece una acción especial del gobierno. Pero dentro de la amplia concepción de zonas de frontera se han delimitado áreas de frontera, que son las zonas particularmente críticas que merecen por ello una prioridad de atención de las autoridades. Se establecieron así nueve zonas de fronteras.

Esa ley determina las acciones que deben llevarse a cabo, pero todas tienen por objeto producir el desarrollo de la zona, fortalecer la presencia del país y dotar a la población de aquellos elementos que la identifiquen y aseguren su pertenencia al país. Los gobiernos de provincia donde están las zonas de frontera contribuyen en forma activa a la ejecución de esa política de fronteras.

Esta ley actúaf además, en complementación con otra que establece prioridades para las Escuelas de fronteras y con la denominada Comisión Nacional de Zonas de Seguridad, que lleva el registro de Tierras Fiscales en zonas de fronteras.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Fuente: Espacios y Sociedades del Mundo – Política, Economía y Ambiente
La Argentina en el Mundo-Edit. Kapelusz 
Bertone de Daguerre – María Sassone

Espacios oceánicos
Cuando se deben resolver las cuestiones de soberanía en las aguas costeras y oceánicas se tratan dos temas claves: la delimitación y el potencial de recursos. El status territorial de las áreas cubiertas por el agua incluye las aguas internas, las aguas territoriales costeras, una zona contigua exterior y la zona de alta mar. El principio de línea media se utiliza comúnmente para resolver reclamos de solapamiento entre dos o más Estados.

Resulta muy difícil cuantificar el dominio oceánico. Diferentes autores han realizado cálculos sobre la base de las cifras brindadas por los organismos y equipos de investigación. Algunos autores señalan que la extensión del espacio o dominio marítimo de la Argentina es de 5.054.000 km2 aproximadamente, superficie que superaría la del total de las tierras emergidas —sector americano y sector antártico— (3.761.274 km-). En tal sentido diferencian:

– las aguas del océano Atlántico que bañan las costas argentinas, a saber: las correspondientes al mar Argentino, o sea la porción del océano localizada sobre la plataforma argentina, a la que también se denomina mar epicontinental, y el banco Burdwood;

las del océano Antartico, integradas por: el sector argentino del mar de Weddell y del mar de Bellingshausen, el mar de la Flota y las barreras de hielo, que comprenden las de Larsen, Filchner y otras menores.

Por su parte, los fondos marinos son la prolongación natural de las tierras emergidas e integran los denominados márgenes continentales, hoy cubiertos por el mar. La Convención del Mar de 1982 ha establecido un complejo procedimiento para que los países con costas reivindiquen esos fondos marinos.

Espacio aéreo y espacio cósmico
En una concepción amplia de la noción de territorio, hoy se acepta en la comunidad científica y política que los Estados ejercen soberanía en el espacio aéreo que se encuentra sobre sus respectivos territorios; así lo ha entendido nuestro país, que mediante la ley 13.891 ha aceptado y convalidado un convenio concretado en Chicago en 1944.

Este convenio, empero, previo la posibilidad del paso inofensivo de aeronaves civiles extranjeras en los espacios aéreos nacionales, en todos los casos sujeto a las normas impuestas por el respectivo país. La cuestión se ha complicado a partir del momento en que el hombre comenzó a utilizar el espacio ultraterrestre o cósmico.

Al respecto se crearon en las Naciones Unidas comisiones que abordan este asunto y la tesitura internacional que se ha impuesto es que dicho espacio es patrimonio común de la humanidad y no podrá ser utilizado con fines militares. Una complicación accesoria surgió ante la posibilidad de cierta utilización —con fines comerciales o de otra naturaleza— de los satélites geosincrónicos; la preocupación internacional se relaciona con que pueden ser usados con fines estratégicos, además de los pacíficos.

Límites y fronteras
El Estado es una porción del espacio geográfico mundial delimitado por límites y fronteras que lo separan más o menos completamente de Estados vecinos. Los límites internacionales son líneas convencionales que dividen dos Estados contiguos. Su trazado es el resultado de distintas decisiones humanas: unos se deciden por acuerdos y otros se resuelven por arbitrajes, pero también pueden determinarse mediante guerras. Estas líneas convencionales no son estables, pues con frecuencia surgen tensiones y conflictos que llevan a su modificación, con los consecuentes cambios en los mapas políticos. La determinación de un límite internacional supone cuatro etapas sucesivas e inexcusables:

– alocación: es la etapa primera, por la cual se asignan o atribuyen territorio;

– delimitación: es el acto de establecer límites precisos entre jurisdicciones contiguas. Pueden considerarse sinónimos los términos deslindar y delinear, en tanto esas acepciones se refieren a una misma cosa: establecer las pautas para fijar con precisión el límite internacional;

– demarcación: operación que consiste en el establecimiento de señales precisas (hitos, mojones, balizas, etc.) que indican el límite; son términos sinónimos amojonamiento y alindamiento. Es decir, consiste en colocar marcas en la superficie terrestre;

– mantenimiento: es la etapa final, de carácter permanente, que tiene como fin lograr el límite acordado.

En cuanto a las formas de trazado, hay que reconocer dos tipos: las geométricas que son, en su mayoría, líneas de latitud o de longitud, cuando se apoyan en paralelos y meridianos. La facilidad con que pueden trazarse tales líneas por métodos planimétricos estándares las hace muy valiosas cuando se dividen áreas de escaso asentamiento o totalmente despobladas. Los límites no geométricos siguen generalmente el curso irregular de accidentes naturales.

Los ríos son los accidentes naturales más comúnmente utilizados en el establecimiento de fronteras, puesto que son autoevidentes líneas divisorias.

A ambos lados de los límites internacionales existe una franja de territorio, de ancho variable, llamada frontera internacional. Debe señalarse que todo límite internacional genera dos fronteras, cada una correspondiente a uno de los países enfrentados.

Hay varios tipos de fronteras y se pueden dividir en tres categorías, teniendo en cuenta cuándo se determinaron en relación con la fecha en que se originaron los asentamientos:

– fronteras subsecuentes: son las que se trazan después de que una población se estableció en un área y se formó el mapa básico de las diferencias económicas y sociales;

– fronteras antecedentes: preceden al próximo asentamiento y desarrollo de la región que abarcan. Los grupos que ocupan el área con posterioridad deben reconocer la frontera existente;

– fronteras superpuestas: es la conversión de fronteras antecedentes, en cuanto se han establecido después de que un área se pobló fuertemente. Este tipo de frontera refleja normalmente modelos sociales y económicos ya existentes, como por ejemplo los límites entre la India y Pakistán, etc.

Las capitales políticas, núcleos de poder, desempeñan un papel hegemónico merced a sus roles políticos y a la atracción que ejercen sobre las actividades económicas y culturales en un importante número de casos. Las capitales políticas, sedes de los gobiernos centrales donde funcionan los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, suelen convertirse en focos de intenso dinamismo económico. En virtud de sus múltiples funciones mantienen y sostienen un evidente control y una coordinación sobre el conjunto del Estado.

 

Significado del Mito de la Caverna de Platón Explicación Resumida

Significado del Mito de la Caverna de Platón
Resumen Explicativo

El filósofo griego Platón, explica en su reconocida obra La República, que existen dos niveles de saber: la opinión y el conocimiento.

Las declaraciones o afirmaciones sobre el mundo físico o visible, incluyendo las observaciones y proposiciones de la ciencia, son sólo opinión.

Muchas veces las opiniones tiene muy buenos argumentos que la fundamentan , pero otras no, y nunca ninguna de ellas debe ser considerada como un conocimiento verdadero.

El verdadero conocimiento o saber nace desde la razón pura, en vez de la experiencia observable.

La razón, utilizada de la forma debida, conduce a ideas que son ciertas y los objetos de esas ideas racionales son los universales verdaderos, las formas eternas o sustancias que constituyen el mundo real.

Antes de entrar al analisis del significado del Mito de la Caverna, haremos un breve paseo por esa época del mundo griego.

ANTECEDENTES: Entre los años 500 y 300 a. C, Grecia, y en concreto Atenas, vivió una época de prosperidad económica, política y cultural.

Con la defenestración de la dinastía de Pisístrato en el 510 a. C., los atenienses se adentraron en un periodo de democracia que duró 200 años. Para los atenienses, la democracia se regía por los ideales de la libertad y la igualdad; en sí, la palabra significa «gobierno del pueblo» y «demos» aludía a la ciudadanía. Esa ciudadanía no solo incluía a los residentes en Atenas, sino también a los habitantes de la inmensa llanura litoral que rodea la ciudad, Ática, si bien no se extendía a las mujeres ni a los esclavos.

Existían tres órganos principales de gobierno: el Areópago; el Consejo de los Quinientos, un grupo electo, y la Asamblea, que actuaba como foro de debate y daba al pueblo voz política.

Tal vez todo ello propiciara el florecimiento de la teoría política; no en vano, algunos de los mayores filósofos de la historia, entre ellos Sócrates, Platón y Aristóteles, vivieron en esta época.

Hasta el siglo VII (a. C.) los griegds habían explicados los fenómenos de la naturaleza como consecuencia de la acción de dioses poderosos; basándose en ideas religioso-mitológicas creían que seres sobrehumanos producían las tempestades, los huracanes, las fases y los eclipses de la luna, etcétera.

Pero desde el siglo VI (a. C.) diversos pensadores—apartándose de las concepciones religiosas—comenzaron a indagar el por qué y el cómo de las cosas que rodean al hombre y, por propia reflexión, trataron de solucionar los más grandes problemas que. sobre el mundo y la vida surgen en la mente humana.

Guiados por un poderoso anhelo de verdad aparecieron los filósofos, es decir, los «amantes de la sabiduría«.

No eran investigadores o profesores sostenidos por ej. Estado, sino hombres que vivían para la filosofía y no de la filosofía.»

Los grandes filósofos: En la Atenas de Pericles vivió Sócrates, considerado por el oráculo deifico como el hombre más sabio de Grecia. Junto con Platón y Aristóteles, este hombre notable influyó de un modo decisivo en la trayectoria del pensamiento humano.

Sócrates no escribió nada, pero podemos conocer sus enseñanzas a través de las bellas palabras de Platón, que escribió La República, uno de los mejores esquemas para una sociedad ideal elaborados por el hombre.

Sócrates (470-399 a. C). nacido en Atenas, es una de las figuras más destacadas de la filosofía griega. Aunque no escribió nada, la posteridad, conoce su persona, su carácter y «sus doctrinas por el cariño y la estima que le profesaron su ilustre discípulo Platón y su gran admirador Jenofonte.

Su máxima preferida fue: «Conócete a ti mismo«. La filosofía de Sócrates era aplicable a todas las personas, pues para él la verdad se hallaba en el fondo de los espíritus y cualquiera podía llegar a descubrirla.

Empleaba el «método socrático» que consistía en dirigirle a un individuo continuas preguntas hasta que éste se convencía de que ignoraba lo que pretendía saber; luego, por medio de ejemplos prácticos tomados de la vida corriente, lo guiaba para que por sí solo llegase al conocimiento de la verdad.

En el año 399 (a. C.) fue acusado ante los tribunales de Atenas de corromper a la juventud e introducir nuevos dioses. Encerrado en la cárcel, sus amigos le ofrecieron liberarlo, pero se negó. Fue condenado a muerte y no quiso apelar la sentencia. Con gran entereza bebió el veneno oficial —la cicuta— y murió lentamente, rodeado de sus desconsolados discípulos, mientras afirmaba que, a pesar de la destrucción del cuerpo, el alma del hombre vivirá eternamente.

Platon filosofo griego

Platón

Platón, discípulo de Sócrates, es uno de los personajes claves de la historia de las ideas. Las estructuras y concepciones mentales de Occidente quedaron marcadas por las obras, escritas en forma de diálogos, de este filósofo griego. Sus tesis filosóficas estaban vertebradas en torno a su teoría de las ideas, que expuso, por medio del famoso mito de la caverna, en La República.

En sus bellos «Diálogos» dejó escrita la doctrina de su maestro y expuso los fundamentos de su propia filosofía. Fue el creador del idealismo al afirmar que el hombre alcanza la realidad por rpedio de las Ideas, pues son ellas, y no los elementos materiales, las que dominan el universo.

Aristóteles (384-322 a. C.) nació en Macedonia y vivió en Atenas, donde fue durante dos decenios discípulo del anciano Platón. Fue un verdadero sabio y utilizó la ciencia para llegar al conocimiento de la verdad. Estudió la Anatomía y ia Fisiología, y llegó a descubrir el proceso de la respiración; en Zoología estableció una clasificación de los seres vivientes y también fue el creador de la Lógica o ciengia que se ocupa del razonamiento. Este ilustre pensador ejerció poderosa influencia en la cultura occidental y sus obras fueron base de numerosísimos trabajos filosóficos posteriores.

EXPLICACIÓN PRÁCTICA DEL MITO DE LA CAVERNA:

Para el pensador griego, VIVIR significa ir en busca de aquello en lo que uno cree y enfrentarse a preguntas fundamentales. Para él, no es vida la que se vive en «piloto automático», una vida sin opinión propia, repitiendo las ideas y opiniones sostenidas por los padres, los maestros y los amigos.

Ciertamente, puede tratarse de una forma de existencia, pero no es una vida.

Platón aborda este tema en su largo diálogo La República, en el cual, además de muchas de las ideas platónicas esenciales, explora cómo debería ser una sociedad ideal.

A semejanza de Sócrates, Platón creía que la mayoría de las personas viven en la ignorancia la mayor parte del tiempo; lo peor de tal situación es que no saben siquiera que son ignorantes.

De entre las muchas imágenes y analogías que utilizó el filósofo griego Platón, posiblemente el mito de la caverna sea la más célebre: aparece en el libro VIl de La República, una obra monumental en la que investiga la forma del Estado ideal y su gobernante ideal, el filósofo rey.

La justificación de Platón para dar las riendas del gobierno a los filósofos se encuentra en un pormenorizado estudio en torno de la verdad y el conocimiento, y en este contexto es donde interviene la alegoría de la caverna.

Mito de la Caverna de Platon

Imagina que toda tu vida has sido prisionero en una caverna.

Tienes las manos y los pies encadenados, y la cabeza sujeta de modo que sólo puedes ver la pared que queda enfrente.

Detrás de ti hay una llama, y entre tú y el fuego una pasarela por la que tus captores desplazan estatuas y todo tipo de objetos.

Las sombras que proyectan en la pared estos objetos son lo único que tú y tus compañeros de cautiverio habéis visto siempre, lo único de lo que habéis hablado y en lo que habéis pensado. Esas sombras son la única realidad que han conocido.

Sus habitantes no saben que han tomado las sombras por objetos reales; creen conocer la realidad, aunque de hecho están viviendo en la oscuridad, tanto en sentido figurado como en el literal.

A medida que desarrolla la alegoría, Platón nos pide que imaginemos que alguien entra en la caverna, quita los grilletes a un prisionero y lo conduce al exterior, a la luz del Sol. ¿Cuál crees que será la reacción del prisionero liberado.

Enceguecido por el brillo del Sol, probablemente lo primero que hará será correr hacia la seguridad de la caverna.

Necesitará tiempo y paciencia antes de que sus ojos se acostumbren a la luz y a ver las cosas tal como realmente son. Sin embargo, una vez que lo haya conseguido, el prisionero comprenderá con claridad que lo que había tomado por conocimiento no era más que puras sombras.

De regreso a la caverna, el prisionero explica a los demás la «realidad», pero seguramente encontrará oposición.

Sus antiguos compañeros continúan creyendo que las sombras son la realidad.

Ahora que escuchan una versión nueva y extraña estarán convencidos de que quien la expone se ha vuelto loco. «¿No dirán», se pregunta Platón, «que el otrora prisionero, después de haber ascendido al exterior, regresó con los ojos tan arruinados que ni siquiera valdría la pena intentar subir y salir de la caverna?.

Y si pudieran, ¿no apresarían y matarían a cualquiera que tratara de liberarlos y sacarlos de las profundidades de la caverna?».

La vida ordinaria, sostiene Platón, es como la vida dentro de la caverna.

De ella había escapado Sócrates y a ella nunca quiso volver.

Los humanos somos prisioneros que vivimos en un mundo de supuestos no comprobados, que confiamos en los sentidos como fuentes de información acerca de la realidad y que creemos que sólo es real lo que podemos ver, oír, tocar, gustar y oler.

Quizá Platón también deseaba hacer notar cuan fuerte es el poder del grupo sobre el pensamiento del individuo.

Si a todos nuestros amigos les gusta o disgusta algo, si nuestros compatriotas suponen las mismas cosas o si nuestras pautas familiares nos han convencido de que sólo hay una forma de hacer las cosas, entonces tal vez vivamos muy a gusto con esas preferencias, supuestos pautas.

Lo anterior puede parecer inofensivo cuando se trata de comer un pollo la noche de Navidad o de no poner los codos sobre la mesa, pero resulta verdaderamente peligroso cuando se trata de confiar en los sentidos y no en la razón, si se acepta como real y verdadero lo que nosotros vemos y lo que »todos saben» en vez de buscar la verdad por uno mismo.

Por eso Platón advierte: si las sombras se toman por realidad, las certezas obtenidas se habrán basado en información incorrecta e inadecuada.

EL MITO APLICADO AL SABER: Si quieren una alegoría de la condición humana, que se refiera especialmente al saber y a la ignorancia, entonces imaginen a algunas personas viviendo en una caverna.

Ellos han vivido ahí desde que nacieron, han sido encadenados, obligados a sentarse en una sola posición y a ver un punto fijo. Al

final de la cueva hay una salida al mundo exterior que, por supuesto, los prisioneros desconocen.

Arriba y detrás de ellos, arde un fuego, y entre el fuego y los prisioneros, detrás de un muro que lo oculta de su vista, hay un camino que cruza la caverna.

La gente pasa por detrás del muro cargando estatuas humanas y figuras de animales y plantas esculpidas en piedra o madera, y a veces conversan entre sí.

El fuego proyecta sombras de esas imágenes sobre la pared que ven los prisioneros y estas sombras, acompañadas por el sonido intermitente de las voces, son la única realidad que los prisioneros conocen.

Ninguno de ellos puede recordar otra, ésa ha sido siempre toda la verdad sobre el mundo…

Esta alegoría describe la condición humana. La caverna es el mundo que se nos revela por medio de los sentidos, apenas iluminado por la luz del fuego y lleno de sombras que confundimos con la realidad. La salida de la cueva, a la luz solar, representa el ascenso del alma a la vida intelectual: la vida de la mente y el camino de la razón.

Utilizando las herramientas del intelecto, llegaremos finalmente a la idea del Bien, que es la fuente de todo lo bello y lo correcto y que, en verdad, también es el único terreno confiable para la conducta moral.

Será fácil comprender por qué aquellos que han visto las cosas como realmente son, usando plenamente los poderes intelectuales, no estarán dispuestos a volver al mundo profano de los intercambios humanos. Alguien así podría parecer tonto entre las sombras de las cortes legales y la hipocresía de la vida cotidiana.

Pero haríamos bien en recordar que aquellos que creemos desorientados podrían en realidad estar moviéndose de las tinieblas a la luz y no de la luz a las tinieblas .

Y deberíamos tener mucho cuidado de quien nos reímos, no sea que nos convirtamos en los felices prisioneros que se afierran fieramente a su ignorancia y se burlan de lo que no comprenden.

Fuentes Consultadas:
Raíces de la Sabiduría Edit. Cengage Learnning  Helen Buss Mitchell
Enciclopedia Temática Familiar Grandes Figuras de la Humanidad Editorial Cadyc
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
HISTORIA José Cosmelli Ibañez Edit. Troquel

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Concepto de Populismo Politico Características

Concepto de Populismo Político
Sus Características

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Concepto de Populismo

Movimiento político heterogéneo caracterizado por su aversión a las élites económicas e intelectuales, por la denuncia de la corrupción política que supuestamente afecta al resto de actores políticos y por su constante apelación al pueblo entendido como un amplio sector interclasista al que castiga el Estado.

Bajo esta denominación pueden aparecer englobadas diversas ideologías políticas de carácter normalmente autoritario pues, al reclamar para sí la encarnación de los deseos mayoritarios, rechazan la necesidad de más intermediarios y deslegitimar por obstaculizador el pluralismo que representa el resto de la oposición.

Su aparición se liga a rápidos procesos de modernización que generan distinto grado de desarrollo entre diferentes núcleos, normalmente zonas urbanas frente a las rurales más atrasadas. Aunque una de sus más famosas manifestaciones, el peronismo argentino, tuvo un carácter industrial y urbano, es más usual que arraigue en el medio agrario, tal y como sucedió en el sur de Estados Unidos durante la génesis del Partido Demócrata El populismo puede generar tanto reacciones conservadoras como, lo que es propio de numerosos movimientos nacionalistas del Tercer Mundo, desarrollismos transformadores.

Existe incluso una derivación marxista del populismo, según la cual se sustituye la contradicción clasista por la dialéctica entre bloques de dominadores y dominados. También se usa el concepto peyorativamente para denominar un determinado estilo o un tipo de acción que apela directamente a los miedos y aspiraciones instintivas de las masas, en general, y de los agricultores o pequeños burgueses, en particular.

Los políticos populista que suelen apoyarse en el nacionalismo y un personalismo carismático, utilizan un discurso ambiguo o demagógico, y si las circunstancias institucionales lo permiten, tratan de legitimarse a través de métodos de consulta plebiscitaria.

Los Populismos Latinoamericanos

Desde la crisis de 1930 y luego de la Segunda Guerra Mundial, América Latina sufrió profundas transformaciones en los planos económico, social y político. Hacia mediados de los años ’30, en la mayoría de los países latinoamericanos se produjo un incremento generalizado de las exportaciones. En algunos el ritmo fue intenso y creciente, como en Brasil, México, Chile y Venezuela, y en otros hubo períodos de rápido crecimiento seguidos de agudas crisis, como en Argentina, Uruguay y Bolivia.

Hacia los años ’40, en un grupo de estos países —como resultado de la retracción mundial de las importaciones de bienes de consumo— se desarrolló un intenso proceso de sustitución de importaciones. El crecimiento industrial más importante tuvo lugar en la Argentina, México y Brasil. En los casos de Bolivia y Perú, por ejemplo, sus alcances fueron más limitados. El desarrollo industrial de este período se caracterizó por una destacada presencia del Estado, que actuó como impulsor de las actividades económicas.

Las políticas estatales encararon planes de nacionalizaciones —en particular de los recursos naturales considerados claves para el desarrollo de cada país—. Estos cambios fueron acompañados por transformaciones en la estructura social. Se consolidaron los sectores de la burguesía industrial y se amplió la masa de trabajadores urbanos. En México, Brasil y Argentina se desarrollaron procesos políticos de carácter populista, aunque en cada uno de estos países este proceso adquirió modalidades diferentes.

populismo en brasil

El presidente del Brasil Getulio Vargas—inició su primer mandato en 1930— fue el líder de un movimiento de tipo populista. Encabezó una revolución que puso fin al predominio de la oligarquía —los grandes plantadores y comerciantes— e intentó ampliar la base de participación política. En 1937 proclamó la constitución del Estado Novo. Impulsó un proceso de transformación económica de tipo industrialista y nacionalista —creó la empresa petrolera estatal PETROBRAS— y organizó desde el Estado estructuras sindicales oficialistas.
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Lázaro Cárdenas, líder populista mexicano. Asumió la presidencia de México en 1934. Llevó a cabo un programa nacionalista que buscaba establecer un fuerte control sobre la economía del país. Las claves de su política fueron la nacionalización del petróleo —se creó el monopolio estatal PEMEX—y la reforma agraria, consistente en repartir tierras entre la gran masa de campesinos pobres —de origen mayoritariamente indígena—. El movimiento cardenista contó con el apoyo del campesinado y de amplios sectores de la clase obrera, ya que durante el gobierno de Cárdenas aumentó de manera notable el número de trabajadores sindicalizados.

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Características:

Estos movimientos populistas se caracterizaron por crear una fuerte organización obrera, con el fin de que en alianza con la Burguesía Nacional industrialista, instalaran las bases de un desarrollo a través de la sustitución de importaciones.

Los ingredientes fundamentales de los populistas son la transferencia del ingreso en desmedro de los sectores rurales y en favor de los sectores urbanos, políticas nacionalizantes, una fuerte dosis de estatismo como apoyo a la Burguesía Industrial y al aglutinamiento en torno a un líder carismático.

Es innegable que estos movimientos lograron una transformación de la sociedad en los países donde se desarrollaron, pero en última instancia por factores diversos no lograron llegar a sus fines últimos. La consecuencia más marcada de la actuación populista es la desaparición de los sectores políticos dominantes, que configuraban la expresión de la burguesía terrateniente.

Para sintentizar lo anteriormente expuesto, diremos que Populismo, es un movimiento político basado en los sectores obreros urbanos e industriales nacionales, que por medio de la redistribución del ingreso, se propone lograr la transformación de las estructuras sociales y económicas de un país.

Las soluciones son a corto plazo, porque esta política no es eterna, sus límites son los de la distribución de ingresos que le da origen. Mientras haya un sector próspero del que pueda sacarse, con destino a un sector industrial urbano —generalmente ineficiente— esto es posible. Cuando las vacas flacas suceden a las vacas gordas, el populismo suele morir, aunque su recuerdo indisolublemente unido a épocas de prosperidad, perdura largamente y alimenta a quienes pretenden ser sus herederos.

EL POPULISMO EN ARGENTINA:

En la Argentina —y en toda Latinoamérica— desde mediados de la década de 1940 las masas emergen de un modo inequívoco, en la sociedad y en la política. Esto se relaciona en parte con procesos de industrialización pero, sobre todo, con el acelerado crecimiento de algunas grandes ciudades, a las que se vuelcan sectores expulsados por la crisis rural y atraídos por la posibilidad, más o menos real, de obtener en las ciudades mejores empleos, mejores condiciones de vida.

Excluídas y marginadas del consumo, del prestigio y del poder, en un momento esas masas irrumpieron en forma brusca reclamando un lugar en la sociedad. En ese sentido, el 17 de octubre de 1945 fue un episodio de un simbolismo extremo.

¿Qué hacer con esas masas?. Hay una política posible para ellas —en la Argentina y en todo el mundo— que es la de lo que genéricamente podría denominarse el socialismo: colaborar con ellas, para que ellas mismas encuentren su propio destino, realicen su propia reivindicación. Se plantean aquí varios problemas tácticos y estratégicos: cuáles van a ser los medios, con velocidad se van a producir esos cambios, que sacrificios debe imponerse una generación en aras de las siguientes.

En cualquier caso, es un camino difícil. Naturalmente es posible la política inversa: excluir y marginar a las masas, explotarlas, reprimir los riesgos también son evidentes y consiten en una explosión incontenible.

El siglo XX elaboró una tercera opción desarrollada por el fascismo italiano y adecuada —modificándola sensiblemente— Latinoamérica: una política de masas descarte su autonomía y las utilice para tentar poderes ajenos. Esto es lo que s denominarse populismo.

Se apoya en primer lugar en el const de masas. Estos vastos contingentes, cientemente urbanizados, desean consumir, y ese consumo puede ser adecuado para el desarrollo de ciertos sectores imdustriales locales. Fomentarlo, mediante una política redistributiva de ingresos que sólo beneficia a las masas —las tranquiliza quizá— sino también a quienes producen para ellas.

¿Quién paga esto?. Generalmente los sectores productores tradicionalmente volcados a la exportación —nuestra oligarquía terrateniente, por ejemplo— cuyos ingresos son trasladados al sector industrial por intermedio del Estado, a través de retenciones a las exportaciones, cambio diferencial, etc.

Sobre todo, se apoya en una política de masas. Estas son movilizadas y politizadas intensamente, pero cuidando de tronchar todo amago de acción autónoma. La politización es encuadrada por el Estado, junto con un partido —o un movimiento— que se desarrolla adosado a él y que está indisolublemente unido a la figura de un líder ca-rismático, su surgimiento no es un mero azar: esa figura es cuidadosamente construida por los medios de comunicación de masas —la radio, la televisión— cuyo desarrollo es esencial para esta política populista. Ni Mussolini ni Perón habrían existido sin la radio.

También es construida mediante la práctica de una beneficencia directa. El Estado providente y benefactor —el clásico Welfare State de los capitalismos avanzados— se concentra en una persona, de cuya bondad y caridad parece depender esa beneficencia que, según es bien sabido, es hoy una función casi ineludible del Estado moderno.

Falta, finalmente, un buen enemigo, para aglutinar fuerzas. Tratándose de movimientos policlasistas, que procuran armonizar los intereses de sectores de propietarios y de trabajadores, este enemigo no puede ser, sin más, el patrón. Se recurre a figuras más ambiguas en cuanto a contenido real, pero de gran fuerza emocional: la oligarquía, la maléfica, proteica y omnipresente oligarquía, cien veces derrotada y cien veces renacida.

¿Es eterna esta política? Sus límites son los de la distribución de ingresos que le da origen. Mientras haya un sector próspero del que pueda sacarse, con destino a un sector industrial urbano —generalmente ineficiente— esto es posible. Cuando las vacas flacas suceden a las vacas gordas, el populismo suele morir, aunque su recuerdo indisolublemente unido a épocas de prosperidad, perdura largamente y alimenta a quienes pretenden ser sus herederos.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – El Populismo –

Gobiernos Populistas

Soberania Politica de un Estado Concepto de Ciencia Politica

Soberanía Política de un Estado

La soberanía es la capacidad de un Estado para ejercer el poder dentro de sus fronteras y proteger esas fronteras frente a amenazas de un enemigo externo. Los profundos cambios ocurridos durante este siglo plantean nuevos problemas con respecto a la conservación de la soberanía de los países. Un poder es soberano cuando no tiene ningún otro poder por encima de él.

En los Estados modernos, el concepto de soberanía está referido a la capacidad de una sociedad política de ejercer el poder dentro de sus fronteras y de proteger esas fronteras frente a amenazas de un enemigo externo. El concepto de soberanía no puede separarse de la noción de poder político, ya que el poder político se expresa jurídicamente en la soberanía.

La soberanía tiene dos facetas íntimamente relacionadas.

■  En su faceta interna, cuando se dice que un Estado es soberano, significa que tiene la capacidad y el derecho de ejercer la fuerza para lograr la paz dentro de los límites de su territorio.

■ En su faceta externa significa que un Estado tiene la capacidad de convocar a los ciudadanos para defender su territorio frente a posibles invasiones extemas.

Concepto de Soberanía:

Categoría central en la teoría clásica del Estado que supone la existencia de un poder final e ilimitado que rige, en consecuencia, la comunidad política. El principio de soberanía ha sido adaptado a las democracias actuales para que exprese el momento político fundante en el que los ciudadanos, sin ninguna autoridad previa ni superior a ellos, permiten a los poderes públicos que ejerzan como tales.

Sus primeros teorizadores, Bodin y Hobbes, la definieron como la suprema potestas, «el poder absoluto y perpetuo de una república» que se manifiesta en la función de promulgar leyes, de anular costumbres, de declarar la guerra y de negociar la paz.

Para Hobbes, la soberanía nace a partir de un pacto ficticio por el que el poder de la sociedad, inicialmente en manos de los individuos, se enajena en favor del Leviathan (Estado) que queda personificado en un soberano que legisla, juzga, nombra funcionarios, recompensa y castiga. Para Rousseau, también dentro de las teorías pactistas aunque sin intención justificadora del absolutismo, la soberanía se equipara a la suma de las voluntades individuales.

Es esta nueva concepción la que permite un artificio filosófico político por el que el principio legitimador del Antiguo Régimen desaparece y se reconoce la soberanía en manos de Los integrantes de la nación. No obstante, ésta se entiende de forma abstracta y expresa su voluntad por medio de un cuerpo electoral restringido a las clases burguesas.

El desarrollo del liberalismo hizo plantear pronto la [imitación de la soberanía nacional a los propietarios. Estos se opusieron a la extensión del número de sus depositarios alegando que así se pervertiría la idea de representación conjunta de los sentimientos e intereses colectivos de un país, incluyendo las generaciones pasadas y futuras, que no exigía la participación efectiva de todos los habitantes en cualquier momento determinado.

Las corrientes democratizadoras del siglo XIX reclamaron sin embargo el sufragio universal y la nueva definición de soberanía resultante pasó a considerar como fuente y origen de todo poder estatal a la generalidad del pueblo y no a una selección específica de éste.

Así, en Las democracias contemporáneas, el hecho de que la soberanía sea popular otorga al Estado la legitimidad sobre la que basa su actuacion. Pero el principio no sirve sólo para regir internamente la comunidad, sino que tiene una proyección frente al exterior que en el pasado se expresaba a través de la guerra o la paz y hoy se plasma, sobre todo, en la prohibición de injerencias extranjeras en los asuntos propios.

La soberanía es entonces un concepto jurídico político propio de las relaciones internacionales y supone la independencia del Estado como único sujeto con poder de decisión autónoma en el ámbito de sus competencias. El conjunto de estados soberanos guardan así relaciones recíprocas de igualdad formal en un contexto anárquico, al no existir autoridades supranacionales.

De hecho, la única regulación globalmente aceptada de la política internacional es precisamente la soberanía, lo que hace que ninguna obligación se pueda imputar a un Estado sin su previo consentimiento. No obstante, la soberanía como principio integrador determinante y elemento nuclear del ordenamiento internacional queda matizada por la existencia de organizaciones internacionales que adquieren el ejercicio de ciertas competencias.

Aunque también en esos casos el Estado suele controlar el proceso de toma de decisiones (gracias a la unanimidad, el consenso o el derecho de veto) y previamente ha permitido que la gestión se atribuya a este actor, lo cierto es que su existencia limita la libertad absoluta estatal. Más aún, la existencia de un núcleo de ius cogens imperativo e inderogable contrasta con el principio general de que las normas internacionales deben estar voluntariamente consentidas.

Foros como la ONU podrían convertirse en autoridades externas que produzcan normas de aceptación obligatoria, aun sin el consentimiento estatal, pero este desarrollo del llamado derecho de injerencia está aún muy condicionado. Sólo las organizaciones que pretenden la integración supranacional en ciertos ámbitos, como la Unión Europea, representan un ejemplo relativamente ambicioso de desafío a la idea de soberanía en su acepción clásica.

Claro que, con independencia de las proclamaciones jurídicas, las relaciones políticas internacionales sí que demuestran con toda su crudeza las verdaderas Limitaciones de la soberanía. Las diferencias de capacidad económica y militar, la interdependencia comercial o el acceso privilegiado de ciertas potencias a los recursos naturales son fenómenos que muestran la ficción ideológica de la idea.

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Por ejemplo, el área de explotación de pozos petroleros en el mar de un país.
La explotación de los recursos naturales dentro del territorio nacional es parte fundamental del ejercicio de la soberanía de un país.

ALGO MAS PARA COMPLETAR…

En quién reside la soberanía: Al ocuparnos de la soberanía conviene recordar en quién reside la soberanía. El problema lo hallamos desde el comienzo de nuestra historia política, cuando los hispanoamericanos iniciaron el proceso de la revolución por la independencia. Mientras que por esos años en algunas monarquías europeas se sostenía que el poder le había sido dado por Dios a la persona del monarca, en España, durante el siglo XVI, la escuela jurídico-política inspirada en el jesuíta Francisco Suárez (1548-1617) sostuvo que Dios no le concede al monarca la autoridad en forma directa sino por intermedio del pueblo: la soberanía es dada por Dios al pueblo y es éste quien la delega en sus representantes.

Estas ideas fueron enseñadas en las universidades hispanoamericanas y ofrecieron ocasión a los patriotas para afirmar, ante la caducidad del gobierno Español debido a la invasión de la península por Napoleón, que el pueblo debía reasumir la soberanía para designar un nuevo gobierno.

Surge entonces la teoría de la representación, según la cual el que gobierna lo hace en nombre del pueblo, que aunque sigue siendo soberano, ha dejado de ser gobernante.

Esta transferencia o delegación no hace al Estado absoluto. Este, por el contrario, es limitado, es decir, se halla condicionado por la naturaleza del hombre y por las facultades propias de que dispone.

La soberanía política: La soberanía política es la que hemos caracterizado inicialmente como soberanía interna, o sea, la facultad que posee el que gobierna de movilizar eficazmente la actividad de los miembros de la sociedad y de rechazar en el ejercicio de su misión propia toda ingerencia de los demás Estados.

En las formas dictatoriales, absolutistas o marxistas, la soberanía es absorbida por el Estado o por la persona que ejerce el poder; y esa absorción es tal, que no queda a los ciudadanos la posibilidad de restarle facultades, ni de enjuiciar o criticar.

En las concepciones democráticas representantivas los ciudadanos transfieren a sus representantes el poder.suficiente para gobernar el cuerpo político o sociedad política, pero no delegan todos sus derechos y se reservan el ejercicio de controlar a sus representantes.

Por ello en las democracias representativas no existe una soberanía absoluta. El poder de que goza es limitado, pero suficiente para cumplir su misión.

Soberanía e independencia
El concepto de soberanía externa no es absoluto, pues si un Estado fuera absoluto se impondría a otros, lo que no ocurre en el orden internacional, ya que se trata de relaciones de igualdad entre los Estados. Es decir, los Estados son iguales entre sí.

Lo que se designa por soberanía externa es el poder de determinarse libremente en la conducción de la política exterior. Esta determinación posee el nombre de independencia. Cualquier estado tiene el derecho, en nombre de la independencia, de rechazar cualquier intervención extranjera en su política interior y exterior.

Sin embargo, como los Estados son miembros de una sociedad mucho mayor de naturaleza mundial, se comprende que ningún ejercicio de los derechos de soberanía e independencia Duede ser absoluto. Los derechos están limitados por los derechos iguales de los demás Estados.

Pararegularel bien general mundial se hace natural laexistenciadeuna sociedad política mundial que logre la armonía, la colaboración y la paz, que son bienes supremos y base de los demás bienes.

El primer intento realizado en ese orden fue el Pacto de la Sociedad de las Naciones (1919), que subsistió hasta 1939, siendo seguido por la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (UN), nacida en 1945. La presencia de esa sociedad y de otros organismos mundiales pone en evidencia que la autolimitación de las soberanías nacionales tiene por objeto la búsqueda del bien común mundial.

Sin embargo, esa sociedad política mundial no puede ni tiene facultades para atentar, destruir o disminuir el derecho a la independencia.

Soberanía Territorial y el Control de las Fronteras

LECTURA COMPLEMENTARIA:
Concepto de Sobernía

«El concepto moderno de soberanía tiene su lógica interna y, conjuntamente, su fuerza aplastante: en efecto, ha logrado unificar procesos históricos, como la formación del Estado moderno, y ha permitido la elaboración conceptual de toda una teoría del Estado. Sin embargo, en la historia también se han dado procesos históricos y realizaciones institucionales diversas de difícil comprensión si se parte del rigor de este concepto político jurídico, que corre el riesgo de hacerse científica y políticamente embarazoso. Puntualizaremos ahora solamente dos: uno en plano jurídico y otro en el plano político; por un lado, el constitucionalismo […] y por el otro, el pluralismo, los cuales están en contra, de nuevos y diversos modos, de exigencias satisfechas por la sociedad política medieval.

Si concebimos la historia moderna no como una victoria del Estado absoluto sino como victoria del constitucionalismo, entonces notaremos que el elemento de continuidad de esta lucha está justamente en su adversario: la soberanía. Las distintas técnicas del constitucionalismo están, en realidad, todas dirigidas a combatir con el Estado mixto y la separación de los poderes, toda concentración y unificación del poder, a dividirlo en un equilibrio balanceado de órganos. […] Benjamín Constant […] quiere suprimir de sus sistema el concepto de soberanía, o redimensionarlo, porque en él ve la expresión de un poder absoluto y, en cuanto tal, arbitrario: nadie, ni el rey ni la asamblea, puede arrogarse la soberanía, y ni siquiera la universalidad de los ciudadanos puede disponer soberanamente de la existencia de los ciudadanos. Soberanía y constitucionalismo siempre han sido entendidos como términos antitéticos, y la victoria del segundo se logró con las constituciones escritas, cuyas normas son jerárquicamente superiores a las leyes ordinarias y hechas eficaces por cortes judiciales adecuadas. De tal manera fue posible garantizar ¡os derechos de los ciudadanos por los viejos y por los nuevos soberanos. […]

Pero el verdadero adversario de la soberanía es la teoría pluralista […] [en tanto demuestra que] no existe la unidad del Estado, con el monopolio de decisiones autónomas, porque de hecho, el individuo vive en asociaciones y grupos distintos, capaces de imponer sus propias opciones. En realidad en la sociedad existe una pluralidad de grupos en competencia o en conflicto para condicionar el poder político, y precisamente esta pluralidad impide que haya una sola autoridad, omnicompetente y omni-comprensiva, y el proceso de desición política es el resultado de toda una serie de mediaciones. En esta división de poder, en esta poliarquía, no hay un verdadero soberano […].»

NICOLA Matteucci. Diccionario de política. Siglo xxi, México, 1994.

Fuente Consultada:
Educación Cívica Juan Carlos Zuretti-Nestor Tomas Auza Editorial Itinerarium S.A.

CONCEPTOS DE ciencias politicas

El Gobierno de una Nacion Resumen, Concepto y Formas de Gobernar

Concepto: Gobierno de una Nación
Formas de Gobierno

¿QUE ES UN GOBIERNO?: Gobierno es el conjunto de autoridades y funcionarios que dirigen una sociedad o un grupo humano. Así hablamos del gobierno de la Nación, del gobierno provincial, del gobierno municipal, del gobierno de una empresa, del gobierno de una escuela, etc.

Toda sociedad humana, para cumplir sus fines requiere una organización, una conducción, una administración. La coincidencia de las voluntades, la composición de los intereses, la armonía de los esfuerzos, no surgen espontáneamente.

Incluso una familia necesita para su buen funcionamiento «un jefe de familia» que es su conductor y principal responsable. Un club de fútbol necesita una comisión y un presidente. No hay sociedad estable sin gobierno y autoridad.

La existencia de la autoridad es imprescindible para el buen funcionamiento de toda sociedad. Es un hecho comprobado por la experiencia de que si falla la autoridad la sociedad se desquicia, surge el desorden y la anarquía.

También la sociedad política necesita un gobierno, que sea el responsable de la armonía de las voluntades, de la consecución de los fines comunes, de la paz y justicia, de la protección de los derechos y libertades, de la composición de los conflictos.

Existen muy diversos tipos de sociedades políticas y múltiples formas de concebir y organizar el poder. Pero no existen, ni han existido, sociedades sin gobierno.

El objeto y la función del gobierno es lograr el bien común de la sociedad.

Aristóteles clasificaba a los gobiernos en tres formas legítimas y en tres formas corrompidas.

Las tres formas legítimas se caracterizan por buscar el bien común; las tres deformaciones, o formas corruptas, por buscar el bien particular o privado.

Formas legítimas:
monarquía: gobierna uno para provecho de todos;
aristocracia: gobierna un grupo para provecho de todos;
democracia: gobierna la muchedumbre para provecho de todos.

Formas corruptas:
tiranía: gobierna uno para provecho de sí mismo;
oligarquía: gobierna un grupo para provecho propio.
demagogia: gobierna la muchedumbre para provecho propio, con olvido del bien de la comunidad y de los otros grupos.

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LAS FUNCIONES DEL PODER – SU ARMONÍA Y COORDINACIÓN

Tres son por naturaleza las funciones fundamentales que requiere la organización y gobierno de una comunidad:

1. establecer las normas estables que regulan el ejercicio de los derechos y deberes, establecen la competencia de magistrados y funcionarios, regulan los distintos géneros de actividad social, etc., es decir, dictar leyes o legislar. Esta es la función legislativa;

2. poner en ejecución lo que mandan las leyes, velar por el orden social, administrar el estado, conducir el conjunto de la vida y la actividad social. Esta es la función ejecutiva;

3. ser arbitro en los conflictos que se suscitan, juzgar y sancionar a los que han transgredido las leyes, velar porque la justicia y el orden jurídico tengan vigencia real en la vida de la sociedad. Esta es la función judicial.

Estas funciones pueden estar reunidas o separadas en uno o distintos órganos o personas. El padre de familia las reúne en sí mismo en la sociedad familiar. El mismo da las normas, las ejecuta, administra su familia y sanciona a sus hijos cuando es menester.

En la mayor parte de las sociedades políticas, incluso en las primitivas, estas funciones no suelen estar concentradas en una misma persona. En muchas organizaciones tribales el jefe de tribu ejerce la función ejecutiva y administra justicia. Pero un consejo de ancianos es el que dicta las normas, toma las decisiones de más importancia, y se reserva los casos criminales de mayor trascendencia.

Fue característica de las monarquías absolutas el concentrar en manos del monarca las tres funciones en instancia suprema. El rey dictaba leyes, administraba el estado y actuaba como supremo juez. La concentración del poder en una mano es lo que constituye el poder dictatorial.

El poder dictatorial puede ser bien o mal empleado, pero por naturaleza es incontrolable y se presta a abusos, a convertirse en poder absoluto o arbitrario.

En los siglos XVII y XVIII, época del «derecho divino» de los reyes, era común la concentración de las tres funciones en manos del monarca. Es la época de las monarquías absolutas.

Las modernas teorías y movimientos democráticos surgen en oposición a este poder absoluto. Uno de sus postulados será el rechazo del poder incontrolable. De aquí su insistencia en que las tres funciones estén en manos y órganos distintos.

El objeto fundamental de la separación de funciones es prevenir los abusos, procurando el equilibrio y mutuo control entre los órganos.

Fue Montesquieu, pensador político francés del siglo XVIII, teórico del moderno constitucionalismo, quien en su obra El espíritu de las leyes, llamó la atención sobre la importancia que tiene la separación de funciones (él las llamaba «poderes», término que por mucho tiempo mantuvo la teoría política), para la limitación del poder y la salvaguarda de la libertad.

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CONCEPTO Ó DEFINICIÓN: Concepto de uso frecuente y poco preciso que designa, en la terminología política, tanto los mecanismos a través de los que se lleva a cabo la dirección pública de la colectividad social, como el aparato que hace aquélla posible.

El gobierno, por tanto, adquiere significados concretos diversos que pueden aludir a la forma de organización global en un Estado (o régimen político); a la acción misma de elaboración de las políticas públicas (o gobernación); o a la organización institucional donde reside la autoridad formal del Estado.

En esta última acepción estática y concreta, el término no sólo se aplica para nombrar al conjunto de los poderes públicos tradicionales —legislativo, judicial y ejecutivo— sino que también sirve como sinónimo del último. De hecho, y especialmente fuera del mundo anglosajón, con gobierno se designa específicamente a la cima política que, junto a la subordinada administración, conforma el poder ejecutivo.

Circunscribiendo así la noción a la de más restringido alcance, el gobierno es una institución política de existencia universal, a diferencia de los parlamentos o los tribunales, por lo que se identifica asiduamente con el poder estatal en sentido estricto.

En las democracias actuales, su protagonismo en la orientación de las políticas puede depender de la forma de nombramiento, que varía entre los presidencialismos, donde un poderoso jefe de gobierno directa y popularmente elegido se rodea de colaboradores, y los sistemas parlamentarios.

En estos últimos son las asambleas las que nombran y controlan al gobierno, de forma que éste depende de la capacidad de liderazgo de quien lo dirige (el primer ministro), de la cohesión del equipo designado y de la fuerza que tenga el partido o coalición que lo respalda.

Estos factores, junto a otras variables constitucionales y administrativas, hacen que los gobiernos resulten fragmentados (si cada ministro disfruta de autonomía sobre su departamento y no existe coordinación); monocráticos (si existen relaciones jerárquicas de uno o varios miembros sobre otros); o colegiados (cuando la toma de las decisiones más importantes se realiza de forma colectiva).

En todo caso estos rasgos no son excluyentes y, de hecho, es común que la pauta real de funcionamiento de un gobierno se segmente entre el papel protagonista desempeña en ciertos ámbitos el primer ministro o el responsable de hacienda y la responsabilidad más directa de los demás miembros en sus correspondientes sectores.

Además de los mencionados dominios reservados y del margen que los ministerios individuales tienen en los impulsos iniciales y la implementación, la dirección política y la coordinación se alcanza, al menos teóricamente, en la sede colegiada.

Que Es La Geopolitica? Territorio y Politica de los Estados

¿Qué es la Geopolítica? Territorio y Política de los Estados

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Geopolítica Escuela politológica nacida durante el período de entreguerras con la finalidad de analizar las relaciones que pueden establecerse entre el territorio y la política. A pesar de que con anterioridad a su aparición ya existían ciertos estudios que querían vincular las formas de gobierno existentes con determinadas configuraciones geográficas, lo cierto es que sólo aspira a la articulación científica desde 1916, cuando Rudolf Kjellen usa el término y describe al Estado como un organismo vivo.

Partiendo de la consideración organicista del Estado, llegaba a la conclusión de que todos los estados intentaban asegurar su territorio y su expansión. La geopolítica aparece así como el proceso o la dinámica política de afianzamiento y expansión territorial de los estados. De aquí el interés por cultivar esta perspectiva en naciones continentales que, como Alemania, quedan en el centro de un amplio espacio y sólo están separadas de los vecinos que las rodean por fronteras artificiales o inciertas.

Así surge en La Mittleuropa germánica la denominada teoría del Lebensraum o espacio vital que, formulada por Haushofer, habría de servir de argumentación teórica al expansionismo nazi. Pese a que, durante la guerra fría, la geopolítica siguió llamando la atención de los estrategas militares, la corriente ya no puede identificarse necesariamente con la recreación de fronteras naturales y la utilización de la agresión bélica como método de consolidación de las mismas. De hecho, el concepto es hoy usado con connotaciones estrictamente analíticas en estudios descriptivos y explicativos, desarrollados por geógrafos y teóricos de Las relaciones internacionales.

Concepto de Estado Nacional

Concepto de Estado Nacional

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Estado Concepto central de la ciencia política que designa la forma de organización jurídico-política por antonomasia, nacida en Europa en el siglo XVI y que ha sido adoptada posteriormente de manera universal.

Teorizado por Maquiavelo, surge en paralelo a la idea de soberanía y etimológicamente supone la plasmación estática de ésta. Es decir, representa la formalización de una autoridad permanente y pública que domina, por el interés general, un espacio territorial cerrado y a las personas que en él viven.

Frente al continuado y anárquico cambio social, el Estado supone la obediencia o la relación de dominación de unos hombres sobre otros que pone fin a la supuesta guerra civil. En definitiva, y en palabras de Weber, es la asociación que, dentro de unas fronteras espaciales, reclama para sí el monopolio de la violencia física legítima. El Estado es, al mismo tiempo, una comunidad política estable que agrupa una población en interacción social; e institución jerárquica fundada sobre impuestos y leyes que regulan a ese grupo humano.

En ese último sentido el concepto se enfrenta al de sociedad civil y se acerca a la noción amplia de gobierno como aparato en el que residen los poderes públicos, que se plasman en ejército, burocracia o diplomacia exterior.

No obstante, la idea de Estado es más amplia ya que incluye la definición de los intereses permanentes de la organización y no se limita, como el gobierno, a la dirección del proceso político presente.

Existen muy diferentes concepciones de lo que representa el Estado, tanto en la historia como en la actualidad, que normalmente se reflejan en doctrinas prescriptivas sobre el papel que debería jugar en el futuro.

Con independencia de las formas políticas pre-estatales (polis clásicas, imperios antiguos y reinos medievales), el Estado moderno surgió con la teoría absolutista* que pretendía justificar monarquías fuertes para evitar que la competición feudal o religiosa arruinara a Europa.

Posteriormente, cuando dicha función estaba asegurada pero el Antiguo Régimen y el mercantilismo proteccionista perjudicaban los intereses de la burguesía ascendente, las revoluciones liberales aportaron un nuevo diseño de Estado como mero guardián, mínimamente implicado en la regulación de la actividad social y respetuoso con el libre comercio y ciertos derechos individuales.

De ahí que la teoría marxista concibiera al aparato estatal como simple expresión instrumental de la clase dominante que era necesario eliminar.

No obstante, el socialismo posterior considera la posibilidad de utilizarlo estratégicamente y convertirlo en el garante supremo de la eliminación de desigualdades. Pero mientras los totalitarismos comunistas conciben un utópico futuro sin Estado, que les acerca al anarquismo autogestionario.

La socialdemocracia niega la conveniencia de su desaparición y basa su programa en una combinación entre respeto a la libertad y afirmación de un fuerte Estado del bienestar que intervenga activamente en la producción.

De hecho, la síntesis entre Estado social y liberal de derecho constituye actualmente el paradigma normativo de las democracias económicamente más avanzadas.

No obstante, y aunque se reserva así en éstas un importante papel al Estado (que aumenta en los regímenes autoritarios o en los países subdesarrollados, ya que es necesario contar respectivamente con un aparato represivo o una agencia de crecimiento), parece existir cierta encrucijada que plantea una crisis del modelo.

Los estados han de compartir la gestión de las competencias materiales con otros ámbitos públicos territoriales, como regiones u organizaciones supranacionales, y, además, el empuje de la doctrina y las recetas neoliberales ha hecho reducir su dirigismo en la economía de forma que, en los últimos años, se ha asistido a una desregulación de los mercados.

Sin embargo, y aunque para algunos politólogos tal escenario anima a considerar el Estado como un actor más de una realidad pluralista, la existencia misma de estos desafíos ha hecho que vuelva el interés por él y revigorizado el enfoque institucionalista, que sí admite la posibilidad de su autonomía.

En cualquier caso, las relaciones internacionales y la mayor parte de las investigaciones politológicas empíricas continúan considerando al Estado como el elemento configurador sobre el que descansa la disciplina. Esta, caracterizada por el estudio del poder público, no ha identificado aún ningún otro modelo de dominación tan efectivo que, sobre una esfera de acción exclusiva y excluyente, ejerza funciones tan generales y básicas.

Aunque varían enormemente en poder, todo el planeta está hoy homogéneamente organizado en formas estatales, no existe autoridad que los cree y, aunque el acelerado proceso de interdependencia supone la creación de organizaciones como la Unión Europea, incluso en esos ámbitos son ellos quienes determinan la esfera respectiva de acción.

Significado de la Division de Poderes en un Sistema Democrático

Significado de la División de Poderes en un Sistema Democrático

Los riesgos que conlleva un ejercicio ilimitado de poder o su ausencia total han sido constatados repetidas veces a lo largo de la historia. Ya en el siglo IV a.C, Aristóteles expuso en su Política la necesidad de diferenciar tres esferas de actividad dentro del estado —la elaboración de normas, la ejecución de las mismas y la administración de justicia—, convirtiéndose así en el precedente más antiguo de la moderna división entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

División de poderes

Principio de organización política por el que las distintas tareas de la autoridad pública deben desarrollarse por órganos separados. La división tradicional se ha basado en la existencia de tres poderes que se justifican por necesidades funcionales y de mutuo control.

Además, en los sistemas democráticos se concibe como un complemento a la regla de la mayoría ya que gracias a él se protegen mejor las libertades individuales. Aristóteles, en la consideración de las diversas actividades que se tienen que desarrollar en el ejercicio del gobierno, habló en su momento de legislación, ejecución y administración de la justicia.

Sin embargo, quienes realmente aparecen como formuladores de la teoría de la división de poderes son Locke y Montesquieu. Ambos parten de la necesidad de que las decisiones no deben concentrarse, por lo que los órganos del poder han de autocontrolarse a través de un sistema de contrapesos y equilibrios (checks and balances).

La primera división que efectúan separa el poder entre la corona y las demás corporaciones y, a su vez, dentro de éstas distinguen los poderes legislativo, ejecutivo y federativo; aunque Montesquieu sustituye el último término, que Locke relacionaba con los asuntos exteriores, por el judicial.

La defensa de la división de poderes se convierte a partir de ambas aportaciones en objeto principal del constitucionalismo liberal, que encuentra así un modelo institucional opuesto al absolutista. Además, esta fragmentación incluye la organización del legislativo en un parlamento bicameral ; la división del ejecutivo entre gobierno y burocracia; y en algunos casos, una adicional división territorial del Estado. Todo ello, junto con la existencia de unos derechos fundamentales, pasa a ser un requisito imprescindible para evitar la arbitrariedad del poder público y, por tanto, conseguir garantías para la autonomía individual de la acción.

Los dos más significativos ejemplos de la aplicación pionera de la división de poderes fueron las constituciones post-revolucionarias norteamericana y francesa. En los dos casos, el legislativo gozó en principio de primacía sobre el resto de los poderes y se dotó de independencia rigurosa al poder judicial.

En Francia la limitación de la acción del ejecutivo, al tener que observar el principio de legalidad, suponía que el parlamento dominado por la burguesía podía controlar al gobierno emanado del rey.

En Estados Unidos, por el contrario, el propio jefe del Estado era elegido democráticamente y la cuestión tenía más que ver con la distribución de responsabilidades que, siguiendo el diseño de Madison, quedaban parcialmente solapadas a través de la posibilidad excepcional de que el Congreso destituyera al presidente, de que éste vetase ciertas leyes, y de que los jueces pudieran reinterpretarlas.

Posteriormente, se asiste a un desplazamiento del protagonismo hacia el ejecutivo como consecuencia primordial de la expansión de tareas del Estado y la evidencia de que sólo el gobierno y la administración son capaces de absorberlas.

A pesar de esta tendencia, la respectiva y diferente legitimidad democrática del ejecutivo y el legislativo que es propia del presidencialismo norteamericano, hace mantener la independencia entre poderes. Por su parte, en el constitucionalismo inspirado por Francia e Inglaterra, la dirección del ejecutivo por la corona fue reemplazada por una designación parlamentaria del gobierno y, de esta forma, los poderes ejecutivo y legislativo pasaban más bien a ser interdependientes y derivados de la misma mayoría.

LA DIVISIÓN DE PODERES EN LA DEMOCRACIA

Así, en el parlamentarismo europeo, la división de poderes sólo se garantiza para el poder judicial, mientras que el poder legislativo, especialmente en los casos de estabilidad gubernamental, puede resultar paradójicamente más marginado del proceso decisorio que en el presidencialismo. Frente a los riesgos que con lleva esta concentración de poder, puede apelarse a las ventajas de una mayor coherencia en la elaboración de las políticas y, consiguientemente, una responsabilidad democrática más directa.

Después de Montesquieu, el concepto de separación de poderes se convirtió en una de las principales doctrinas del vigente derecho constitucional. Casi todas las constituciones modernas, desde la de los Estados Unidos de América, promulgada en Filadelfia en 1787, pasando por la declaración francesa de los derechos del hombre y del ciudadano de agosto de 1789, hasta las constituciones de los nuevos estados de Asia y África, establecen la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

La división funcional entre las ramas del gobierno, sin embargo, no es matemáticamente precisa. En el estado constitucional moderno, el principio de compartimentación más que el de separación de poderes es el que predomina; el poder se controla porque está compartimentado o distribuido entre las diferentes divisiones del gobierno, de tal manera que cada una de ellas está sujeta al control recíproco de la otra y todas se ven forzadas a cooperar en el ejercicio del poder político.

Únicamente cuando un estado se apoya en el derecho se da la división de poderes. Las funciones encomendadas a los tres poderes no difieren sensiblemente de las previstas por Montesquieu, y en síntesis son las siguientes: el poder legislativo hace la ley, o más exactamente una de sus partes, la ley escrita.

El ejecutivo (que abarca no sólo al gobierno, sino a la larga lista de funcionarios públicos, es decir, la administración, la policía, las fuerzas armadas, etc.), lleva a cabo la ley aplicándola y obligando a su cumplimiento. El poder judicial interpreta la ley y, además en la práctica, ayuda a crear derecho en el caso del derecho consuetudinario o jurisprudencial.

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Fuente Consultada:
Conceptos Fundamentales de Ciencia Política – Ciencias Sociales Alianza Editorial
Enciclopedia HISPÁNICA Tomo 12

Concepto de los Derechos Fundamentales Resumen

Resumen Concepto de los Derechos Fundamentales

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Concepto de Derechos Fundamentales:

En contraste con la idea absolutista de soberanía, que concedía a la autoridad pública un poder ilimitado de intromisión en la esfera privada del ciudadano, las revoluciones liberales acotaron una serie de ámbitos de privacidad donde el individuo no podía ser molestado. Nacieron así los derechos fundamentales como la síntesis que resulta de combinar las dos tradiciones filosóficas humanistas y cosmopolitas del siglo XVIII: el ilusnaturalismo y el racionalismo ilustrado.

Aunque los catálogos decimonónicos reconocían las libertades más básicas como la de expresión, la de asociación o la ideológica y religiosa, se vincularon también a los intereses económicos de la burguesía e incluyeron la garantía de protección de la propiedad o el libre movimiento. Posteriormente, el desarrollo democrático ha subrayado la importancia de estos derechos y ha incluido mecanismos eficaces de defensa jurisdiccional de los mismos.

Así, la inicial técnica consistente en plasmarlos en declaraciones no vinculantes (Virgina en 1776 o Francia en 1789) fue depurada en el constitucionalismo posterior que positivó nuevos derechos, como el de huelga o sindicación, y dotó a todos de más eficaces garantías. Hoy, en la medida en que los derechos fundamentales estén ampliamente reconocidos y protegidos, se puede hablar de que un determinado sistema político constituye un Estado de Derecho.

Los derechos fundamentales, reconocidos a la población en general, suelen distinguirse de los derechos políticos, que se relacionan con la participación en los asuntos públicos de la nación y se restringen a los ciudadanos.

A partir del período de entreguerras se ha llegado también a reconocer, como valores dignos de protección, una serie de aspiraciones al bienestar económico y cultural, pero estos derechos sociales merecen menores defensas que las tradicionales libertades que se vinculan al individuo. Y es que aunque en muchas democracias se reconoce que los poderes públicos deben evitar las injustas desigualdades, sigue considerándose más exigible que éstos no cometan arbitrariedades.

Así, incluso hoy existen movimientos politizados, como el que reivindica en Norteamérica los civil rights, que pretenden ampliar los catálogos o denunciar amenazas persistentes y discriminaciones sobre los ya reconocidos. Aunque es frecuente utilizar indistintamente las expresiones derechos fundamentales y derechos humanos, existe una diferente significación en función del ámbito en el que se empleen.

Así, los primeros se refieren a los derechos jurídicamente vinculantes a nivel interno, mientras que los últimos designan los derechos supuestamente naturales positivados en tratados internacionales.

Por tanto, los derechos fundamentales, al quedar recogidos en las constituciones nacionales, suelen disfrutar de un mayor grado de concreción y garantía efectiva a pesar del consenso expresado sobre los segundos en la ONU a través de la Declaración de Derechos Humanos de 1948 y el Pacto convencional de 1966.

Aunque en el mundo democrático se violan ocasionalmente, es en los regímenes dictatoriales donde se produce una sistemática falta de consideración a los mismos. El relativismo cultural ha llegado incluso a justificar esta situación, apelando al origen occidental de estos derechos y el supuesto etnocentrismo que supone el pretenderlos universales.

Otros Temas Tratados

1-Declaración Universal de los Derechos del Hombre

2-Los Derechos Sexuales y Reproductivos

3-Violación de los Derechos Humanos

4-Los Derechos Civiles y Sociales

5-Libertades Individuales en un Estado de Derechos

6-Los Derechos Fundamentales

7-Deberes y Derechos del Hombre

8-La Libertad del Hombre

9-Las Garantías Constitucionales

10-Las Virtudes Civiles

Objetivos de Constitucion de un Estado Origen y Evolución

Objetivos de la Constitución de un Estado

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Constitución de un Estado:

Conjunto de reglas fundamentales por Las que se rige un Estado y que, allí donde supera el mero carácter programático, se convierte en la fuente primaria del ordenamiento jurídico. Es decir, su contenido es de obligado cumplimiento por todos, incluyendo a los poderes públicos ulteriores, por lo que el conjunto de la legislación subordinada ha de estar informada por su espíritu. Aunque en principio también debe existir ajuste fiel a su letra, los intérpretes constitucionales suelen orientarse a garantizar el respeto a la finalidad de sus enunciados básicos.

Se consigue así la pervivencia y la adaptación de textos muy antiguos a nuevas situaciones, si bien la resistencia a realizar reformas puede llevar a mutaciones que traicionan la idea original. La constitución es un instrumento básico de la ideología democrática liberal, ya que el gobierno sometido a ella tiene constricciones y contrapesos institucionales que limitan su poder y la posibilidad de que corneta arbitrariedades contra los individuos.

De hecho, proclamando y protegiendo los derechos fundamentales se pone en el mismo plano a la autoridad y a los gobernados. Estos textos básicos, por tanto, cumplen una doble función que, tradicionalmente, se ha denominado dogmática y orgánica. Mientras la primera alude a la proclamación de los principios primordiales del régimen político instaurado y a la protección de los derechos y libertades de los ciudadanos, la función orgánica se refleja en la articulación efectiva de la división de poderes.

Las constituciones han ido evolucionado a lo largo de la historia desde su primera expresión liberal censataria, a finales del siglo XVIII, que sólo aspiraba a la supresión del absolutismo del monarca, la introducción de un parlamento en la estructura de gobierno y el reconocimiento de unos derechos mínimos para quienes eran considerados ciudadanos. Más adelante,

La restauración del Antiguo Régimen obligó a compromisos entre la tradición y las recientes conquistas de la burguesía, que se expresaron a través de cartas otorgadas. Por eso, en realidad, el constitucionalismo democrático nace durante la segunda parte del siglo XIX cuando se consolida el parlamentarismo, se extiende el sufragio universal y comienzan a reconocerse derechos políticos y sindicales.

Durante el siglo XX, el progreso es aún mayor y, a partir del principio de soberanía popular, se acude a la inclusión de derechos sociales y, a menudo, la supresión de las cámaras aristocráticas o la sustitución de las monarquías por repúblicas. Hoy todas las democracias son constitucionales aunque, al menos, existen dos formas de concebir el papel de las normas básicas en la vida política.

Así, aquellos modelos consociacionales preocupados por preservar los derechos de las minorías, tratan de blindar el sistema contra posibles excesos autoritarios futuros y conceden gran importancia al respeto de un detallado pacto constitucional que, normalmente, está asegurado por un tribunal independiente.

Más orientativos y cortos resultan los textos fundamentales, que a veces ni siquiera están escritos, en las democracias basadas sobre el principio de la mayoría. En estos casos no se considera legitimo que el parlamento del momento esté sometido a la rigidez del pasado o al activismo judicial de un órgano no elegido.

ALGO MAS…La constitución escrita más antigua e influyente del mundo es la de Estados Unidos de América, En su origen consistía en un preámbulo y siete artículos, fue esbozada en 1787, firmada en septiembre de ese año y entró formalmente en vigor el 21 de junio de 1788, cuando fue ratificada, como exigía su propio Artículo Vil, por nueve de los trece Estados que existían en la época.

Su preocupación más general, manifestada en el breve preámbulo, es «garantizar los beneficios de la libertad», una aspiración que refleja el hecho de que la guerra en que Estados Unidos se había enfrentado a los ejércitos de Jorge III, un «tirano … incapaz de ser el gobernante de un pueblo libre», había acabado sólo cinco años antes. La preservación de la libertad se logrará sobre todo limitando el poder del gobierno, y esto se plantea en los tres primeros artículos mediante la famosa separación de poderes: el poder legislativo se confiere al Congreso (Artículo I), el poder
ejecutivo a la presidencia (Artículo II) y el judicial reside en los tribunales (Artículo III).

El resto de la Constitución comprende 27 enmiendas, cada una de las cuales tuvo que ser aprobada según las fórmulas establecidas en el Artículo V. Entre ellas, las diez primeras forman en conjunto la Carta de Derechos y fueron adoptadas a la vez el 15 de diciembre de 1791.

La Primera Enmienda protege diversas libertades, incluidas las de religión, expresión, reunión y de prensa, y la Quinta garantiza el derecho de los testigos a guardar silencio si su testimonio puede proporcionar pruebas contra ellos. De las demás enmiendas, son especialmente notables la Décimo tercera, que abóle la esclavitud (1865), la Décimo cuarta, que garantiza protección igual bajo la ley, la Décimo quinta, que establece el derecho a voto independientemente de la raza (1870), y la Décimo novena, que permite el sufragio femenino (1920).

Fuente Consultada:
50 Cosas Que Hay Que Saber de Política Ben Dupré
Conceptos Fundamentales de Ciencia Política – Ciencias Sociales Alianza Editorial
Enciclopedia HISPÁNICA Tomo 12

La Sociedad y Su Organización Social Objetivos y Caracteristicas

La Sociedad y Organización Social
Objetivos, Tipos y Características

Concepto de sociedad: Cuando un grupo de hombres de negocios se unen entre sí para instalar una fábrica de galletitas, constituyen una sociedad: sociedad industrial; los científicos que se unen para ayudarse mutuamente en sus estudios e investigaciones, forman una sociedad: sociedad científica; varios hombres reunidos para estimularse al cumplimiento de sus deberes religiosos y promover su propio perfeccionamiento espiritual forman una sociedad religiosa. Existen sociedades de todas clases, desde la sociedad familiar y estatal, hasta la sociedad protectora de animales.

Ver También: Formas Injustas de Organización Social

1. Qué se entiende por sociedad: Sociedad es la unión moral y estable de personas que cooperan para buscar un bien común por medios adecuados, sociedad.

a) Sociedad: Supone pluralidad de miembros; no se concibe la sociedad de uno consigo mismo.

b) Unión moral: Moral se opone a físico. El vínculo de unión no puede ser físico, sino, moral, es decir, algo que una las inteligencias y las voluntades. El fin que se propone la sociedad, es cabalmente, ese vínculo moral que une a todos sus miembros.

c) Estable: La unión de voluntades debe ser duradera. No se puede llamar verdadera sociedad a una reunión transitoria de personas para lograr un fin momentáneo, como sería remover un obstáculo, o recibir a un personaje, etc.

d) Para buscar un bien común: El objetivo que se desea alcanzar socialmente es el fin de la sociedad. Toda sociedad debe tener alguna finalidad. No es posible suponer una sociedad que no se proponga nada. La finalidad debe consistir en algo bueno, de lo contrario la sociedad se transforma en una asociación ilícita. Debe tener un carácter social o comunitario: para todos en conjunto y para cada uno en particular. De ahí que toda sociedad debe buscar un «bien común». Según sea la finalidad, así será el carácter de la sociedad: artística, religiosa, mutual, deportiva, etc.

e) Por medios adecuados: Los integrantes de la sociedad deben usar recursos convenientes y proporcionados para lograr el fin que se han propuesto.
Para alcanzar su finalidad de sanar al enfermo, el médico emplea medios aptos para su propósito: medicinas, régimen alimenticio, etc.

Los miembros de la sociedad establecen los medios aptos de que se valdrán para alcanzar el ideal propuesto, y todos los asociados deberán cooperar usando los medios adecuados para obtener el «bien común».

De los elementos que componen cualquier sociedad son los más importantes, por ser constitutivos, los siguientes:

• Pluralidad de miembros.
• Unión moral.
• Estabilidad.
• Finalidad.
• Medios comunes, adecuados.

El hombre es un ser sociable por naturaleza: nace con la ten dencia a vivir en sociedad.

Su estado natural de indigencia y de incapacidad para lias tarse a sí mismo y la tendencia a compartir sus estados aní micos (pensamientos, deseos, alegrías, tristezas, temores, etc.), lo impulsan a la vida en sociedad.

Esa inclinación a vivir en sociedad se denomina sociabilidad. Es una tendencia innata.

Siempre ha existido en el hombre la sociabilidad. El mismo lenguaje lo está indicando: si lo aprendió de olios fue preciso que alguien se lo enseñara y si lo inventó fue indudablemente para comunicarse con los demás nombres.

2. Sociabilidad humana:

más de nacer el hombre en el seno de una pequeña sociedad: la familia, y en otra mayor: la nación, y, generalmente también en una sociedad religiosa; siéntese inclinado a integrar simultáneamente varias sociedades: constituir su propia familia y participar en sociedades religiosas, deportivas, profesionales, asistenciales, etc.

Clases de Sociedad: Las sociedades pueden clasificarse en: a) naturales o necesarias y b) voluntarias o libres.

a) Naturales (necesarias): Son las exigidas por las mismas leyes de la naturaleza, p. ej. la familia.
b) Voluntarias (o libres): Son las surgidas por la libre iniciativa del hombre; son fruto de la voluntad humana; p. ej. una sociedad deportiva.

Las principales sociedades son:

Sociedad doméstica o familia, ordenada a la propagación material y moral de la especie humana.

Sociedad civil, o el conjunto de las familias y de los hombres destinada a proporcionar el máximo de seguridad y de prosperidad a las familias e individuos: pueblo, nación.

Sociedad religiosa, cuya finalidad es el perfeccionamiento espiritual de los hombres y llevarlos a la obtención de su felicidad ultraterrena: Iglesia.

Sociedad Civil:

Término con el que se hace alusión a instituciones sociales tales como los mercados o las asociaciones voluntarias, que ocupan una posición intermedia entre el Estado y la familia. Es decir, sociedad civil seria, en general, la esfera pública que está fuera, de forma plena o mitigada, del control directo por parte del aparato de gobierno.

Los teóricos del concepto suelen ligar su desarrollo al progreso económico y democrático de una determinada comunidad política, pero es difícil establecer la relación causal que une ambos fenómenos. Desde una perspectiva liberal, se subraya la relevancia del florecimiento del capitalismo en un territorio como premisa para que crezca una sociedad civil, vertebrada sobre el respeto a la libertad, que supuestamente garantiza la consolidación democrática.

Por su parte, las concepciones comunitaristas relativizan la importancia del elemento mercantil e individualista y apuntan ala existencia de un régimen político no autoritario o a tradiciones sociales participativas como factores que alientan la aparición de organizaciones voluntarias que elevan la atildad de la democracia.

Ambos puntos de vista, en todo caso, coinciden en señalar las ventajas de la autonomía de una sociedad pluralista con respecto al Estado, y de ahí que pretendan limitar el protagonismo de éste.

La respuesta de la teoría del Estado se ha basado en subrayar el carácter intrínsecamente egoísta de la sociedad civil, en palabras de Hegel, o el resultado injusto al que conduce el utilitarismo liberal por pretender, según Ketsen, la felicidad del mayor número posible de individuos renunciando a la felicidad de los individuos menos afortunados, que sólo un Estado fuerte y racionalista podría garantizar.

Un análisis histórico comparado muestra, no obstante, que las relaciones entre Estado y sociedad civil no suelen ser de suma cero sino que, dependiendo de la configuración interna del Estado (infraestructural o policial) y su posición en el sistema internacional (proyección comercial o bélica), la interacción puede ser mutuamente positiva o negativa.

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL:

Organización es la conveniente disposición de las partes que componen un todo.

Un reloj es un todo, es decir, un mecanismo destinado a se ñalar las horas. Cada rueda, resorte, engranaje, etc., que lo forman es una parte de ese todo. Para que el reloj cumpla su misión se requiere que en ese mecanismo haya organización: que cada pieza ocupe su lugar, que exista trabazón y coordi nación entre todas las partes de modo que el mecanismo pue da funcionar regularmente.

El mundo físico presenta admirables ejemplos de organización: la actividad de las varias partes del átomo y de la molécula, estrictamente subordinadas entre sí y al conjunto por la ener gía. La complejidad y regularidad con que el viviente se man tiene, se defiende, se repara. La organización se refleja de manera curiosa en las maravillas del instinto animal, en la asociación de las abejas y de las hormigas, del castor, etc.

Organización social es la ordenada disposición de los ciernen tos que forman una sociedad.

Existe organización en el pequeño grupo social que es la la milia: el padre es el jefe, la gobierna y trabaja para ganar el sustento para los suyos; la madre comparte con el padre el gobierno de la casa, se ocupa de los quehaceres domésticos y del cuidado do los niños; los hijos obedecen las directivas de sus padres, cumplen sus deberes de estudiantes y realizan los trabajos que se les encomiendan.

Las familias y los individuos en particular se reúnen para alcanzar bienes que no lograrían individualmente, dando origen a una sociedad mayor y más compleja: la sociedad civil.

3. Necesidad de la organización social.
La organización social es absolutamente necesaria para que reine el orden y para que cada miembro de la comunidad pueda alcanzar su finalidad.
Cualquier sociedad, desde la más simple hasta la más compleja, para funcionar eficientemente necesitan organización. No solo las sociedades, toda actividad para ser fructífera * debe estar organizada. La ausencia de organización genera desorden, caos y anarquía.Siendo tan necesaria la organización social, no puede dejar de existir, en la sociedad mayor, el Estado, que es una sociedad tan compleja.Precisamente la expresión «organización social» se refiere principalmente, a la organización de la vida en la sociedad política o Estado.De esto se tratará en el punto siguiente: formas de organización social.

4. Elementos.
Toda organización social requiere dos elementos: autoridades que gobiernen y leyes que regulen los deberes y derechos. En la organización simple de la familia, los padres son las autoridades que gobiernan; sus disposiciones y órdenes, vendrían a ser las leyes que regulan la vida en el hogar. No se concibe ninguna sociedad sin esos dos elementos: autoridades y leyes.

Un cuadro de fútbol tiene su capitán y debe observar un reglamento del juego. Cualquier asociación, club, gremio, compañía, tiene su comisión directiva y sus estatutos o reglamento. Si en cualquier sociedad se necesita una autoridad que dirija la actividad de los miembros para alcanzar la finalidad que se propone, con mayor motivo es necesaria la autoridad en la sociedad política o Estado.

La autoridad, o gobierno, es un elemento primordial al Estado, sin El no podría existir.

El Estado es una sociedad muy compleja. Existen en las personas que la componen muchos puntos de vista, muchos egoísmos e intereses particulares que harían imposible alcanzar el bien común sin una autoridad que establezca por medio de leyes lo que debe hacerse. Se requiere también que la autoridad exija el cumplimiento de esas leyes.

El Estado sin autoridad cae en la anarquía y en el caos. Las leyes ordenan, la vida en la sociedad: establecen los deberes y derechos; determinan los procedimientoes que se deben seguir y las penas que se deben aplicar en caso de no ser observadas.La autoridad estatal no es absoluta. Está limitada por los derechos de la persona humana, de la familia, y de otras sociedades libres; por la constitución y leyes de la nación y por la ley natural y divina.

5. No se opone a la libertad.
La organización social no es contraria a la libertad individual, sino reguladora de esa libertad. Nadie puede pretender una libertad absoluta: sería irracional e ilógico. Diversamente con lo que ocurre en algunos salvajes, el hombre civilizado impone restricciones a su libertad según normas dictadas por el decoro, la moral y la urbanidad.

El deber de respetar la libertad ajena restringe la libertad individual. La misma vida social exige normas de conducta que hagan posible la convivencia. Si cada miembro de la sociedad quisiera actuar caprichosa y arbitrariamente se viviría en el desorden y en la anarquía.
La regulación del tránsito facilita la circulación, la no regula ción la entorpece; la organización social facilita el desarrollo de las actividades personales, de las sociedades menores y de todo el cuerpo social.

6. Respeto de la persona humana.
La organización social no puede ser mecánica, hasta reducir a las personas a meros engranajes de un gran mecanismo que es el Estado, como ocurre en los regímenes totalitarios. Los miembros de la sociedad no son piezas de una máquina. son seres humanos con una dignidad personal que no puede ser atropellada. Deben respetarse las libertades individuales y la de los diversos grupos, armonizando los intereses y de rechos particulares con los intereses y derechos del cuerpo social.

7. En caso de conflicto.
Se debe procurar que las actividades individuales y de los grupos sociales menores se desenvuelvan sin tropiezo pero sin oponerse al bienestar general. En caso de un conflicto entre un bien particular y un bien general, prevalece el bien general porque es un principio umversalmente admitido que lo particular cede ante el bien común.

Ejemplo: El enfermo atacado de enfermedad contagiosa, a quien se le impide el impreso al país, no puede alegar los perjuicios que le ocasiona esa medida sanitaria: el bien de todos, el peligro de inficionarse con la enfermedad, prevalece sobre el bien particular.

FORMAS DE ORGANIZACIÓN SOCIAL:

Las formas de organización social son diversas. Dependen de la diversidad de países, costumbres, épocas; del diverso grado de civilización, etcétera.
La historia de la humanidad presenta múltiples tipos de organización social. Las antiguas, basadas generalmente en el concepto de la desigualdad de los hombres; las modernas, partiendo del punto de vista de que todos los hombres son iguales. Cuando se habla de igualdad, debe entenderse igualdad jurídica.

1.Qué es la igualdad jurídica: Igualdad jurídica significa que todos los hombres son iguales ante la ley: tienen los mismos derechos, los mismos deberes e idénticas posibilidades.
El artículo 1° de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…» y el artículo 7º «Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley.» La igualdad jurídica se basa en la igualdad de naturaleza.

2. Igualdad de naturaleza: Debe reconocerse al cristianismo el mérito de la enunciación y difusión del principio sagrado de que todos los hombres son iguales por naturaleza. Consiste esa igualdad en que teniendo la misma naturaleza humana están todos los hombres revestidos de la misma eminente dignidad de hijos de Dios.

3. Igualdad jurídica no es igualación social: No debe confundirse igualdad de naturaleza con igualdad jurídica ni con igualación social.

Igualdad de naturaleza: Todos los hombres, por el solo hecho de serlo, tienen la misma dignidad.
Igualdad jurídica: Todos los hombres son iguales ante la ley.
Igualación social: Todos los hombres deben ser iguales, sin distinción de fortuna, cargos, etc.

La pretendida igualación social que sueñan algunos ilusos es imposible.

Los hombres son desiguales en muchos aspectos; por ejemplo, en salud, fuerza física, inteligencia, laboriosidad, virtudes, etc. Aun en el supuesto caso, que en determinado momento se llegara a una igualación económica general, al poco tiempo se rompería el equilibrio: los de espíritu de trabajo y de ahorro aventajarían a los otros abandonados a la pereza y el despilfarro.

Siempre existirán desigualdades entre los hombres: habrá hombres de inteligencia aguda y otros de escaso ingenio; genios de la música, pintura y escultura y otros que son artistas mediocres; habrá mentalidades creadoras y otras organizadoras; unas especulativas y otras prácticas, etc.; pero, frente a la ley todos serán considerados iguales y tendrán las mismas posibilidades para desarrollar sus aptitudes.

4. Tipos de organización.
Pero, aun admitiendo como presupuesto la igualdad jurídica de todos los hombres, se han dado diversos tipos de organización:

a) Liberalismo: El individualismo o liberalismo, llamado así porque considera como fundamento y fin de todas las leyes al individuo y porque exalta exageradamente la libertad individual, organiza el Estado teniendo como base y fin al indi viduo y su libertad. Considera al Estado como una aglome ración de individuos sin lazos sociales de intereses ni de tradiciones familiares.No tiene en cuenta los núcleos familiares ni organismos intermedios.

Reduce la sociedad a dos elementos: un gobierno frente a una multitud atomizada de ciudadanos, todos iguales como tantas unidades aritméticas.
La función del Estado es meramente negativa: asegurar una libertad igual a todos los ciudadanos y defenderlos contra lo que pueda menoscabar esa libertad. Pero no debe entróme terse en asuntos sociales o económicos. La libertad solucio nará todos los problemas.

Ese crudo liberalismo llegó a su apogeo en el mundo entre los años 1850 y 1890, y causó grandes males sociales principalmente entre las clases más humildes. Llevó a la concentra ción de grandes riquezas en pocas manos y sumió en la pobre za a grandes multitudes. En la actualidad ya nadie lo sostiene, a no ser en sus formas más mitigadas.

b) Totalitarismo: El totalitarismo exalta al Estado y deprime a la persona. En la organización social considera al Estado como un absoluto  delante del cual persona y grupos sociales son lo relativo reduce el individuo a un engranaje de un gran mecanismo que es el Estado.

Pretende que los derechos y libertades individuales estén sometidos o anulados en favor del Estado. La forma más cruda de organización social totalitaria está representada actualmente por los regímenes comunistas.

5. Formas de Gobierno:  En cuanto a la organización del gobierno de la sociedad política, tres son las formas fundamentales y clásicas, ya enunciadas en la antigüedad por el filósofo Aristóteles: monarquía, aristocracia y democracia.

Se las llama formas simples; las mixtas son las que resultan de la combinación de las simples.

a) Monarquía: Es la organización política en la que una persona con el título de rey, emperador o príncipe ejerce el poder mientras dure su vida.

b) Aristocracia: Es la organización que pone el gobierno en manos de varias personas que, o por nacimiento, ciencia, profesión o riqueza constituyen una clase privilegiada.

c) Democracia: Es la organización por la que gobierna el pueblo. Se tiene en cuenta sobre todo la libertad e igualdad de los hombres, para darles a todos alguna participación en el poder.

Coordinación de esfuerzos individuales para el logro del bien general:

«La finalidad de toda organización social es el acrecentamiento más grande posible, para cada uno, de los bienes del cuerpo, o del espíritu y de la familia».

Para alcanzar ese bienestar general que redundará en beneficio de todos y cada uno se requiere la cooperación y la coordinación de los esfuerzos individuales. «La unión hace la fuerza», dice un conocido refrán. Cooperar es un deber correlativo al concepto de sociedad. En toda asociación sus miembros deben actuar para la obtención del bien social común.

Con el esfuerzo individual aislado resulta difícil, por no decir imposible, remediar las necesidades e incrementar la prosperidad pública.

Lo que no puede uno solo, lo pueden muchos. Pero no es suficiente sumar los esfuerzos individuales, es necesario coordinarlos para que no resulten ineficaces.

Ejemplo: En una diligencia tirada por ocho caballos, es indispensable que la fuerza de cada uno, no se oponga.a la de los otros, sino que esté unida y coordinada con las demás en una misma dirección, y así logran trasladar el pesado carruaje. Las fuerzas se suman y se ordenan y el esfuerzo queda repartido entre todos.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Clientelismo Politico Conceptos Defincion Administracion Soberania

CONCEPTOS DE CIENCIA POLÍTICA: EL CLIENTELISMO

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Clientelismo político Situación de relación mutua entre Los agentes del Estado y ciertos grupos o personas que, a cambio de apoyo político a aquéllos, aceptan el trato privilegiado que se les ofrece. Son muchas sus posibles manifestaciones y no existe un modelo absolutamente claro que permita diferenciarlo de otros comportamientos similares tales como el nepotismo, el caciquismo o, en general, la corrupción política.

Los precedentes se remontan a la sociedad romana, cuando la clientela identificaba una relación de dependencia económica y política entre sujetos de estatus diverso, que llevaba aparejada la protección jurídica y social de los intereses del cliente a cambio de, entre otras posibilidades, la defensa armada que éste hacia del denominado patronos. Hoy han desaparecido las situaciones similares al servilismo romano y medieval, pero siguen existiendo comportamientos de clientelismo y patronazgo más o menos personalizado y afectivo entre actores de recursos políticos desiguales que obtienen ventajas reciprocas.

Transacciones de este tipo son comunes en los procesos electorales y en diferentes instituciones como los partidos, los parlamentos o los aparatos administrativos.

La contraprestación al apoyo político recibido suele manifestarse en recompensas cuantificables en dinero o cierto poder en la organización a través de la designación para algún cargo público.

Concepto de Ciudadania Conceptos de Ciencia Politica Administracion

Concepto de Ciudadanía – Ciencia Política

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Ciudadanía Condición del individuo como miembro de una comunidad política a la que está jurídicamente vinculado por el mero hecho de la pertenencia. Frente a La supuesta universalidad de los derechos fundamentales, la ciudadanía da acceso al disfrute de Los derechos políticos y económicos reconocidos por la colectividad estatal a La que se adscribe el ciudadano.

Recíprocamente, no obstante, la relación entre ciudadano y Estado también implica que el primero debe cumplir con una serie de deberes morales hacia la comunidad. Esas obligaciones se concretan, según sea la concepción conservadora, liberal o socialista, subrayando respectivamente la defensa de la patria, el civismo individual o la solidaridad redistributiva.

A pesar de que, al menos en el ámbito de la Unión Europea, existe una potencial extensión supranacional de los contenidos de la ciudadanía, lo cierto es que este concepto se solapa normalmente con el de nacionalidad. No fue así en su origen clásico, cuando apareció vinculada a otros espacios como la ciudad griega o el Imperio romano y, a la vez, Limitada a ciertos habitantes.

En el primer caso, frente a la gran masa de esclavos que poblaban la polis, el ciudadano era el único individuo capacitado para desarrollar una actividad política gracias a su condición familiar o económica.

En la antigua Roma, por su parte, similares motivos de nacimiento o de propiedad limitaban la ciudadanía a los individuos que gozaban de la denominada tijo nomino, consistente en el praefornen, el nornen y el cognomen. Coincidiendo con las revoluciones liberales y la creación de estados-nación, el concepto adquiere sus características modernas en contraposición a las ideas de súbdito, que es propia del absolutismo, y de extranjero.

La progresiva extensión de los derechos juridico-políticos reconocidos al ciudadano comenzó entonces, a partir de una definición muy restringida de quién conformaba la nación y tenia, pues, derecho al sufragio. Desaparecido el criterio aristocrático, la limitación censataria por razones económicas y de género fue eliminándose progresivamente durante el siglo XX y, además, se reforzó la concepción de la ciudadanía como titulo para acceder a muchas prestaciones económicas y sociales que son propias del Estado del bienestar.

La Argentina es un país de inmigración. Ello está previsto en la Constitución Nacional que estableció el sistema de «ciudadanía natural» o de la «ley del suelo»: el que nace en nuestra tierra es argentino, independientemente de la nacionalidad de sus padres.

Sobre la superioridad de este sistema ha escrito Carlos Pellegrini:

«… No puede existir para un hombre más familia ni más hogar que el medio en que ha nacido y se ha criado, indudablemente se sentirá ligado al hogar de sus abuelos por vínculos de consideración y de respeto profundo; pero todas las raíces de sus sentimientos íntimos lo atan al hogar y a la familia en que ha nacido, cuya savia se ha apropiado y donde ha recibido las primeras impresiones, que modelaron su espíritu e imprimieron los rasgos característicos de su propia personalidad.

Este mismo hecho se produce con respecto a la nacionalidad y a la patria. Es inútil querer inculcar al niño el principio, y al hombre más tarde, que su patria no es aquélla en que ha nacido, en que se ha desarrollado, en la que se ha hecho hombre después, sino otra patria lejana, a la que nunca ha visto ni conocido.

La diferencia de origen entre los hijos de inmigrantes de distintas nacionalidades desaparece desde la infancia, en virtud de la comunidad de vida en la escuela o en el taller, en el trabajo o en la recreación; por otra parte, en la primera edad es cuando se modela el espíritu, ‘bajo la influencia del medio, y cuando se desarrolla ese sentimiento de apego al suelo, de unión, de solidaridad, de recuerdos, que se manifestará más tarde en ardiente patriotismo.

La unidad de la lengua favorece forzosamente esta fusión y explica el hecho, demostrado ya por los Estados Unidos, de que los descendientes de inmigrantes de diversas razas, de lenguas, de religión, de hábitos y de costumbres distintas, pueden amalgamarse de una manera tan completa que no son ya más que una masa popular perfectamente homogénea.

… Como los azares de la vida, en el curso de los siglos, dispersan a la raza primitiva por toda la tierra, ésta ha estado creando bajo la influencia del medio nuevos tipos, que, con el andar del tiempo, se han encontrado y se han mezclado para formar, a su vez, nuevos cruzamientos de sangre, que, en realidad, no son más que modalidades de una misma raza primitiva.

Este mismo fenómeno está repitiéndose en la República Argentina, como en todas las repúblicas americanas, y este sentimiento espontáneo y enérgico llama la atención a cada momento, ante la altivez, el orgullo con que una criatura nacida en este país, ya sea hijo de español, de francés, de italiano o de alemán, afirma, cuando se le interroga, que su patria es la República Argentina.

Esta República reúne, pues, todas las condiciones requeridas para ‘legar a ser con el tiempo una de las más grandes naciones del globo. Su territorio es inmenso y fértil (tiene una superficie igual a la de Europa entera, menos Rusia); puede dar cómoda hospitalidad a cien millones de hombres; posee todos los climas y, por consiguiente, todos los productos, desde las zonas tropicales hasta los de las regiones polares. Sus ríos y sus montes están entre los más considerables de la tierra. Tiene por frontera marítima el Océano, que la pone en contacto fácil con el mundo entero…».

Burocracia Estatal Conceptos de Ciencia Politica Administracion

CONCEPTOS DE CIENCIA POLÍTICA: BUROCRACIA ESTATAL

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Burocracia Término que ha trascendido su significado literal, gobierno de los funcionados, para referirse a muy diversos fenómenos. Usado impropiamente como sinónimo de administración* o de todo tipo de organización compleja, tiene una connotación peyorativa en el lenguaje cotidiano que alude a la administración lenta e ineficaz. Sin embargo, según Max Weber, el modelo burocrático es aquel tipo ideal donde se maximiza la eficiencia de la organización gracias a que existen reglas generales y abstractas, procedimientos estandarizados, división racional del trabajo, despersonalización y jerarquía.

Sus miembros gozan de continuidad al haber sido reclutados por mérito y capacidad a partir de concursos competitivos. El modelo burocrático es así el más legitimo y el que más se ha generalizado, aunque no está exento de ineficiencias como las que surgen al exacerbarse la preocupación por el estricto seguimiento de los controles procedimentales centrados en la literalidad de la ley. Para la ciencia de la administración la burocracia también puede ser un concepto neutral que engloba, limitándose quizás a la élite de los mismos, a los funcionarios públicos. Al referirse a quienes dirigen la gestión pública por su cualificación técnica y no por la elección popular, los estudios sobre la burocracia se acercan a la etimología de la palabra, como poder en Los despachos.

Es decir, se trata de analizar hasta qué punto el burócrata, en teoría mero ejecutor neutral y profesional de las decisiones políticas, influye en las mismas a través del asesoramiento o la discrecionalidad en la implementación. No obstante, también merece ser analizado el fenómeno contrario de politización de la burocracia, por medio de relevos generalizados entre los funcionarios que quedan asi reducidos a mero botín electoral (spoilssystem).

El modelo clásico de separación entre política y administración puede servir para las decisiones excepcionales, electorales o criticas, pero no en las mícrodecisiones rutinarias donde la burocracia suele ser autónoma o, al menos, interactiva con el parlamento y gobierno.

Así surge su habitual alianza, en los llamados pollcy networks, con los poderes públicos y los particulares interesados en un determinado sector de la gestión política. Además, como advierten Niskanen y otros autores neoliberales, la burocracia trata de influir en el aumento del tamaño de la propia administración pública. Esta orientación al crecimiento es propia de un actor egoísta racional, pues así los altos cargos consiguen un mayor protagonismo.

En el libro de Ben Dupré: 50 cosas que hay que saber sobre política explica la burocracia, respecto de la función pública:

«La función pública es el motor que mueve el Estado moderno. Desde los altos funcionarios que asesoran a los sucesivos ministros y supervisan la puesta en práctica de la política del gobierno al más humilde oficinista en un despacho de Hacienda, los funcionarios del Estado —el inmenso grupo de empleados que están a cargo de la Administración pública— son la sangre vital que transporta el oxígeno de la vida pública.

En todos los países del mundo, la función pública es la burocracia más numerosa y consumada y, como tal, atrae el tipo de críticas que se dirigen invariablemente a toda organización burocratizada. La caricatura típica del funcionario es implacable y nada halagadora: un legalista quisquilloso, aletargado y egoísta que oculta su propia incompetencia bajo montañas de papeleo fabricado, con derroche e innecesariamente, a costa del erario público.

La paradoja es que son los mismos rasgos que nutren el estereotipo popular los que convierten a la función pública en un elemento esencial del Estado moderno: sus defectos son también sus virtudes. Lo cierto es que estos difamados servidores del Estado son indispensables, y hay pocos aspectos de nuestras vidas que, de faltar ellos, no se sumirían en el caos.

La función pública como burocracia: Por estructura y organización, una función pública moderna es en esencia burocrática: una jerarquía en la que la cadena de mando es muy clara, la división de tareas y responsabilidades está bien definida, y las decisiones se toman partiendo de normas y reglamentos explícitos y supuestamente objetivos. Las potestades concedidas a los funcionarios están limitadas le-galmente y se ejercen en virtud del cargo que ocupa la persona. Dada la naturaleza de su trabajo, los funcionarios no suelen ser muy apreciados, pero mientras su autoridad sea reconocida por aquellos sobre la que se ejerce (los ciudadanos) como imparcial y razonable, se les respeta y desempeñan un papel importante en el establecimiento de la legitimidad popular del Estado democrático.»

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El Anarquísmo – Conceptos de Ciencia Política

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Anarquismo Doctrina fundamentada en el concepto de anarquía como ausencia de autoridad o de gobierno. No hay una única concepción anarquista pues cuenta con muy diversos teóricos (Proudhon, Bakunin, Kropotkin), pero si existen unos mínimos rasgos comunes. El deseo de abolir el Estado, el método autogestionario, las visiones utópicas, la libertad como meta individual y el rechazo a la religión y a las materializaciones occidentales, son algunas de sus señas de identidad.

El anarquismo originario entronca con el pensamiento socialista por el deseo compartido de abolición de la propiedad privada, principio inspirador del egoísmo humano y, por tanto, factor decisivo en la explotación de una clase por otra. Sin embargo, el anarquismo no comparte con el marxismo la utilización del Estado como instrumento de intermediación en el camino hacia una sociedad justa y opta, en cambio, por la formación de órdenes colectivos de convivencia y por el apoyo mutuo como mejor organización de la producción.

La libertad de los anarquistas se consigue cuando la igualdad de los individuos, y la solidaridad entre ellos, se consiguen sin imposiciones externas artificiales. Aunque la idea de anarquismo ha sido usada por la llamada derecha libertaria para designar su hostilidad al Estado intervencionista, el concepto implica connotaciones colectivizadoras que, obviamente, no comparten los neoliberales.

Aristocracia Concepto que tiene su origen en la clasificación aristotélica de las formas de gobierno y que designa aquélla en que el ejercicio del poderse realiza por los mejores, los aristoi, que no actúan para satisfacer el beneficio propio, como sucedía con la oligarquía, sino en interés de toda la comunidad. Al considerar Aristóteles que la propiedad servia como indicio para determinar sus miembros, el término se asoció desde un principio a las clases más pudientes.

ALGO MAS…
Los anarquistan comparten una profunda desconfianza por la autoridad. Cuestionan que nadie puede ejercer el control o poder sobre otro, y su objetivo esliberación de todas las formas de coerción y control. Creen que el poder institucionalizado, encarnado en la maquinaria opresiva del Estado, se ejerce en provecho de aquellos que lo poseen y sirve para explotar a los demás.

El tipo de libertad anhelada por los anarquistas fue sucintamente expresado por la militante estadounidense Emma Goldman, en 1910: «representa la liberación de la mente humana del dominio de la religión; la liberación del cuerpo humano del domino de la propiedad; la liberación de las trabas y restricciones que impone el gobierno».

La justificación de la afirmación anarquista de que el Estado es ilegítimo y no tiene derecho a esperar la obediencia de sus ciudadanos es que tal exigencia es una violación de la autonomía individual. Las personas son razonables y capaces de gestionar sus asuntos juntas de una manera productiva y pacífica, sin la amenaza de la coerción del Estado.

Dándole la vuelta a la conocida aseveración de que se necesita el poder del Estado para poner freno a los instintos violentos y egoístas de la gente, el anarquista afirma que las personas son naturalmente buenas y que esta bondad humana innata es subvertida y corrompida por la injusticia inherente a las estructuras jerárquicas de poder del Estado. La anarquía, por tanto, no conduce al caos, sino a una especie de orden natural y espontáneo.»

1793 Se publica «Investigación» acerca de la justicia política, de William Godwin

1840 Pierre-Joseph Proudhon declara «la propiedad es un robo».

1845 Se publica El Único y su Propiedad , de Max Stimer

1876 Muere Mijaíl Bakunin

1936-1937 Los anarquistas emprenden una revolución libertaria en España coincidiendo con el inicio de la guerra civil. Será aplastada por comunistas y franquistas

Década de 1960 Resurgimiento de la acción directa anarquista contra el orden establecido.

Fuente Consultada:
50 Cosas Que Hay Que Saber Sobre Política Ben Dupré