Caida del Imperio Ruso

Ivan El Grande Historia de Rusia Principales Zares Rusos

Ivan El Grande Historia de Rusia
Principales Zares Rusos

Los reinos de los zares Iván el Terrible, Pedro el Grande y Catalina la Grande se caracterizaron por la expansión y la modernización, pero también por la represión y la violencia.

LA EXPANSIÓN DE RUSIA:
Iván el Terrible, el primer zar ruso

Iván IV, nieto de Iván el Grande, heredó el trono de Rusia con solo tres años de edad. Lo ocupó una década después, a los 13, en 1547, y los primeros años de su reinado llevaron la paz, la estabilidad y la prosperidad al país. Sin embargo, el mandato de Iván IV se fue volviendo cada vez más inhumano. Aprobó leyes que ataban a los campesinos a la tierra y creaban una clase de siervos. Y estableció la primera fuerza de seguridad, los oprichniki, un ejército privado que el zar podía utilizar contra la nobleza rusa, los boyardos.

En 1558, Iván IV sumió el país en una guerra costosa y fútil contra la región de Livonia y en la cual acabaron participando Polonia, Lituania y Suecia. La guerra duró 22 años y no reportó ninguna anexión territorial. Durante este periodo falleció su esposa Anastasia y el zar, quizá estando en lo cierto, pensó que la habían asesinado los boyardos. Poco a poco fue volviéndose más paranoico e inestable, y sus oprichniki se encontraron súbitamente dueños de un poder del que no tardaron en abusar. Iván IV inició entonces un reino del terror en el que miles de rusos fueron deportados a rincones remotos de su imperio o ejecutados brutalmente.

El fanatismo religioso del zar le alentó a idear medios de ejecución basados en las descripciones bíblicas del infierno e incluso fue el responsable de la muerte de su primogénito. Los remordimientos le llevaron a rebautizarse como monje y, al fallecer, fue enterrado vestido con su hábito de monje. La riqueza de Rusia se agotó rápidamente y, en la fecha del deceso de Iván IV, en 1584, el país se hallaba al borde de la ruina.

Pero Iván IV no solo fue célebre por sus crímenes deleznables. También sumó con éxito a Rusia los territorios de Kazan, Astracán y gran parte de Siberia. La anexión de Astracán le otorgó el control de todo el curso del río Volga. Iván IV fue el primer regente ruso coronado como «zar», traducción del término latín César.

Al tomar el título de zar (César), Iván IV el Terrible, coronado en 1547 a la edad de 17 años, entendió que asumía las herencias de los emperadores bizantinos y de los khanes mongoles. Los comienzos de su reinado fueron prometedores, pues, apoyándose en el zem°ki sobar, especie de Estados Generales rusos, el joven Iván reorganizó la administración y, en 1550, estableció un código de leyes. A la cabeza de 100.000 hombres, atacó los territorios de los khanes de Kazan y de Astrakán, que unió a Rusia, haciéndose así con el control de la cuenca sur del Volga, y abriendo Siberia a la colonización eslava. Una campaña destinada a abrir una «ventana» sobre el Báltico, llevó al país al borde de la catástrofe, y el mismo papa tuvo que intervenir, en 1582, para poner fin a la desastrosa guerra de Livonia. Estos reveses agriaron el carácter del zar, quien comenzó a vivir con la obsesión de que estaba siendo traicionado. Para dominar a los boyardos, constituyó entonces en una gran parte de Rusia una especie de Estado dentro del Estado (opritchnina). Los nobles fueron expulsados de él en beneficio de los adictos a la corona. La extraordinaria crueldad con que se efectuó esta verdadera revolución social, valió al zar su sobrenombre de «el Terrible». Sin embargo, de ella nacería la moderna Rusia, así como un Estado fuerte al amparo de las intrigas de la nobleza. Y en el s. XVIII los Romanov recogieron los frutos de tal revolución.

A principios del siglo XX, el Imperio ruso era grande y poderoso. Ocupaba un territorio de 22 millones de kilómetros cuadrados en el que vivían aproximadamente 170 millones de habitantes. Sin embargo, la estructura social de la Rusia zarista reflejaba grandes desequilibrios entre zonas rurales y una pequeña parte industrializada.

En el plano político, el Imperio ruso estaba gobernado por una monarquía absoluta. El poder autocrático del zar provenía de Dios y era, por lo tanto, indiscutible. La Iglesia Ortodoxa ejercía el papel de garante del orden. Su cabeza era el zar y tenía mucha influencia sobre las masas analfabetas.

Para limitar en cierta forma ese poder, en 1870 se crearon las asambleas urbanas o dumas municipales, pero al ser elegidas por voto censatario, eran controladas por la nobleza y los propietarios perpetuando así las desigualdades. Durante la segunda mitad del siglo XIX, aparecieron las primeras corrientes de oposición al zarismo: el nihilismo y el populismo.

A finales del siglo XIX y principios del XX, surgieron el Partido Socialita Revolucionario y el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. Entre sus miembro se destacaba Vladimir Ilich Uliánov (Lenin). Hacia 1903, surgieron dentro del partido de Lenin dos tendencias: los mencheviques y los bolcheviques.

¿De cuándo data la servidumbre en Rusia?
A diferencia de Polonia y Hungría, donde señoríos muy poderosos sometieron a servidumbre, como en .otros lugares, a los campesinos, en Rusia la tarea correspondió al Estado. La revolución social de Iván el Terrible separó de sus posesiones, e incluso liquidó, a la aristocracia terrateniente, para reemplazarla» por una nobleza «de servicio» cuyo principal objetivo sería sacar el mayor beneficio de sus tierras. Pero, para ello, tenía que empezar por fijar a los campesinos, que, en la época, no estaban vinculados a los dominios, dado que tenían el derecho de abandonarlos con ocasión de determinadas festividades religiosas. Un decreto de Iván el Terrible, de 1580, suspendió esta libertad de movimientos. Finalmente, el código de 1649 vinculó de manera definitiva al campesino a la tierra, y aquél se convirtió en una «cosa» que se vendía con la posesión.

¿Quiénes eran los cosacos?
El proceso de sometimiento a servidumbre de los campesinos empujó a los más aventureros a huir lejos de las fronteras de Rusia. Muchos se convirtieron en colonos de tierras arrebatadas a los mongoles, y otros se integraron en bandas constituidas por los proscritos de la ley: los cosacos. Estos eran, además de campesinos, criminales fugados, esclavos perseguidos, tártaros, o incluso nobles que habían roto con sus orígenes. Los cosacos llegaron a ser numerosos, sobre todo en el sur y en el sudeste de Rusia, a lo largo de la cuenca del Don y en Ucrania. Vivían de la caza y del pillaje, pero no fueron sistemáticamente perseguidos por Iván el Terrible, que recurrió a ellos con frecuencia en sus guerras contra los tártaros, los polacos y los lituanos.

¿Cómo se conquistó Siberia?
La toma de Kazan, en 1552, abrió el camino al empuje eslavo en dirección al este. La expansión se hizo entonces asombrosamente rápida, gracias a los innumerables campesino» que huían de la servidumbre. En 1582. la Siberia occidental se convirtió en territorio ruso. En aquel continente casi desierto los pocos habitantes indígenas, pueblos tártaro-finlandeses del Volga medio y del Ural, disponían de muy pocas armas como para oponerse a la colonización. Sin embargo, en los flancos sur y sudeste, la estepa debió ser defendida mediante una verdadera empalizada móvil, construida con estacas y cañones. A partir de 1613 algunos destacamentos de cosacos se aventuraron con dirección al Pacífico, y fundaron Okhotsk hacia 1645.

¿Qué es la Plaza Roja?
En el origen, una misma palabra rusa servia para designar, a la vez, lo bello y lo rojo. Ello explica el nombre de la mayor plaza de Moscú situada a la sombra del Kremlin. En su centra se encuentra una plataforma de piedra redonda, el lobnoe mesto, especie de tribuna en la que se han desarrollado numerosos episodios de la historia rusa. El monumental maree de La plaza resulta impresionante con el muro oriental del Kremlin bañado por fosos y su puerta célebre por su icono, la puerta Spaski. La iglesia de Basilio el Bienaventurado, con sus nueve cúpulas, fue construida en el s. XVI  por orden de Iván el Terrible.

¿Cómo creció Moscú?
El pequeño poblado comercial se convirtió en cinco siglos, en una rica capital de 200 000 habitantes. Al desarrollarse, lo hizo formando tres anillos concéntricos, que recuerdan las etapas de crecimiento de la ciudad. La ciudad de madera de los pobres rodeaba a la ciudad blanca de los comerciantes y al Kremlin de los nobles.

PARA SABER MAS…
El declive de la dinastía Romanov

Todos los zares del siglo XIX intentaron afianzar su posición como gobernantes autócratas, pese al descontento creciente de la población rusa. El reinado de Nicolás I (1825-1855) arrancó con el sofocamiento de la Rebelión Decembrista, un grupo de generales del ejército y boyardos cuyo fin era acotar los poderes del nuevo zar.

La mayoría de las políticas interiores adoptadas por Nicolás I estaban concebidas para impedir cualquier forma de subversión y para reforzar su propia posición. En 1826, el zar creó su propia policía secreta, la Tercera Sección, una fuerza que confiaba en una red de informadores diseminados por todo el imperio. En 1830, el zar ordenó acallar brutalmente una sublevación en la Polonia rusa, abolió la Constitución polaca y redujo el país a un estado ruso. Su respuesta a la denominada «Cuestión Oriental», cómo hacer frente al declive del Imperio Otomano, suscitó las suspicacias de los británicos y los franceses y desencadenó la guerra de Crimea.

Nicolás fue sucedido por su hijo, Alejandro II, quien, heredero de una guerra desastrosa y una población empobrecida, supo que tendría que modernizar Rusia si quería competir con las naciones industrializadas de Europa. Su principal logro fue la abolición de la servidumbre en 1861, que otorgó a 20 millones de siervos rusos una libertad limitada y su propia parcela de tierra. Pero Alejandro era un dirigente conservador y su motivación no era instaurar reformas liberales, sino impulsar la economía.

A cambio de la tierra que recibieron, y cuyo suelo presentaba una calidad pobre para la agricultura en su inmensa mayoría, los siervos tuvieron que efectuar pagos al Estado en forma de cosechas para la exportación. Las reformas de emancipación generaron un gran resentimiento, tanto entre los campesinos, atenazados por las llamadas deudas de la redención como entre sus antiguos propietarios, que se encontraron súbitamente sin mano de obra. Durante gran parte de su reinado, Alejandro lidió con conspiraciones para asesinarlo y con terroristas revolucionarios. En 1866 sobrevivió a un intento de asesinato por parte de unos reaccionarios polacos. En 1881, el grupo terrorista Libertad del Pueblo lo mató con una bomba en San Petersburgo.

El hijo de Alejandro II, Alejandro III, fue incluso más represivo que su padre. Tanto él como sus asesores profesaban una profunda intolerancia hacia las religiones no ortodoxas y persiguieron con particular tesón a los judíos rusos. También procuraron intimidar y alienar a los miembros no rusos de la población, como los ucranianos, los polacos, los finlandeses y los lituanos. A resultas de todo ello, su reinado se caracterizó por la creación de numerosas organizaciones secretas y clandestinas, incluido un grupo marxista.

Y en respuesta a dicha creación, Alejandro III reforzó los cuerpos policiales y de seguridad, otorgándoles más poderes. El sucesor de Alejandro III fue su hijo, el débil e influenciable Nicolás II, al que el destino convertiría en el último zar ruso.

Fuente Consultada:
Atlas de Historia del Mundo Edición de Kate Santon
Enciclopedia de Historia Universal Espasa Siglo XXI
Civilizaciones de Occidente Tomo B. J. Spielvogel

Ver: Zar Alejandro II de Rusia Biografía