Historia: Casas y Comidas

Historia de la Repostería Tortas y Masas Dulces Resumen

 Resumen Historia de la Repostería
Los Dulces: Tortas,Pasteles,Masas y Helados

Así se expresaba hace casi dos mil años, Marcial, un poeta latino (año 43-104) en uña poesía titulada «Pistor dulciarus» (el pastelero), dedicada precisamente a las personas que se dedicaban a la elaboración de dulces.

«Sus manos (las del pastelero) confeccionan para ti más de mil dulces. Sólo para él trabaja la laboriosa abeja».

No debe maravillarnos que la obra del pastelero existiera y ya entonces fuera alabada, pues desde los tiempos más antiguos los hombres trataron de mejorar los alimentos de que se nutrían con la adición de sustancias dulces, especias, frutas secas, huevos, grasas, etcétera, dando así nacimiento a la repostería.

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/reposteria.jpg

Reposteros medievales

BREVE  HISTORIA  DE  LOS   DULCES
Del verso latino que hemos transcripto se deduce que, entre los antiguos, era la miel la principal sustancia edulcorante. Para los antiguos pueblos europeos, que no conocían el azúcar, la miel era la más difundida golosina. Y la usaban en abundancia, porque le atribuían cualidades curativas.

En el Medioevo, muchos conventos criaban abejas para obtener la cera necesaria para la fabricación de velas, y aprovechaban la miel en la elaboración de distintos dulces, algunos de ellos muy famosos. La fabricación de dulces fue acompañada con la de velas hasta el punto de que los elaboradores de ambos productos solían reunirse en un solo gremio, en el tiempo de las corporaciones medievales.

En plena Edad Media, alrededor del año 1000, los árabes introdujeron en la repostería europea el azúcar, desde siglos atrás conocido en Asia oriental. La repostería árabe introdujo también distintas creaciones, cuyo recuerdo se conserva en numerosas palabras castellanas (alfajor o alajú, de «alhachu», sorbete, de «xorba», tal como la propia palabra «azúcar»), juntamente con distintas drogas y esencias, el pistacho o alfónsigo, el almizcle, los piñones, etc.

El prolongado contacto de la civilización árabe con la península ibérica produjo una profunda influencia también en ese orden. Quizá sea por eso por lo que el primer tratado sobre la materia fue publicado en nuestro idioma: se trata de una obra escrita por Juan de la Mata con el título de «Arte de la repostería» aparecida en Madrid en 1748.

Durante el Medioevo y el Renacimiento, además de los reposteros que abrían una tienda al público, había numerosos artistas pasteleros que trabajaban exclusivamente en casa de algunos magnates para quienes elaboraban distintos dulces: creaciones particulares cuyas recetas guardaban celosamente.

Estos reposteros confeccionaban dulces y pasteles, a veces de enorme tamaño, cuyos ingredientes y preparación eran motivo de asombro. No pocas veces, el dispendio y la ostentación en la producción pastelera hizo que la repostería cayera dentro de las prohibiciones de las leyes suntuarias.

Parece que los helados se fabricaron por vez primera en el siglo XIV. Tres siglos después, el repostero del príncipe de Conde, en un banquete ofrecido al rey Luis XIV, sirvió unos helados notables, con la apariencia de huevos y hechos con tal arte que los invitados los tomaron efectivamente por huevos y no salieron de su error hasta haberlos probado.

Gelée Claudio

El hojaldre fue descubierto, se   dice que casualmente, por un repostero francés, Claudio Gelée, en el siglo XVII. Mientras se hallaba amasando otros dulces, se dio cuenta de que había olvidado agregar la dosis necesaria de manteca. La añadió entonces poco a poco mientras seguía amasando la harina. ¡Cuál no sería su sorpresa cuando, terminado el cocido de las pastas, comprobó que había obtenido una masa muy friable y frágil, formada por una masa delgadísima y dividida en muchas hojas!

España ostentaba ya una vasta y compleja repostería, caracterizada por las creaciones de las regiones mediterráneas, como el turrón, el mazapán, y los distintos dulces, derivados algunos de la pastelería árabe, cuando se enriqueció nuevamente con el descubrimiento de América, de donde llevó a Europa, junto con el chocolate —que por sí mismo es todo un capítulo del arte reposteril—, numerosas frutas y condimentos, así como el azúcar barato y abundante.

El chocolate, que en España como en América se convirtió en pocos siglos en un desayuno más o menos corriente, aporto a la repostería europea en general, y a la española en particular, un ingrediente útilísimo y aplicable a multitud de creaciones de ese arte.

A comienzos del siglo pasado se inició en Europa la elaboración industrial del chocolate, ofreciéndolo preparado con azúcar de caña o de remolacha, cuya fabricación comenzó en Francia hacia esa misma época.

Por aquellos años aparecieron igualmente los confites de color, que desde el siglo XVI se elaboraban exclusivamente de color blanco. Habían sido descubiertas sustandas colorantes comestibles, que permitían recubrir con azúcar coloreado las pastas o frutas utilizadas para esas ricas golosinas.

La palabra confite significó originariamente «fruta azucarada», pero tal designación se extendió luego a distintos tipos de dulces, tales como hoy los conocemos.

En la actualidad, también la pastelería, que desde sus orígenes formó parte de la artesanía, ha sido organizada en forma industrial. En la mayoría de los establecimientos de tal índole, el producto no es tocado por las manos de los obreros, ya que la dosificación de los ingredientes, su paso por las distintas etapas de la fabricación y la confección final, están a cargo de complicadas maquinarias.

Las materias primas empleadas son cuidadosamente seleccionadas en grandes laboratorios científicos por técnicos y, químicos que, salvo el guardapolvo blanco, nada tienen de común con los antiguos reposteros y cocineros.

historia de la reposteria

PASTELITOS: Beignet, cañoncitos, bombitas, tajaditas, espumitas, merengues (dulces formados con clara de huevo batida con azúcar hasta volverla espumosa; suelen rellenarse con crema), pastas rellenas, ricitos (pastas dulces con almendras), barquitos (dulces de harina, manteca y azúcar cocidos directamente sobre la llama), eremitas, babas (dulce hecho con harina, levadura de cerveza, huevos, azúcar, pasas de uva, ensopada con ron), africano (dulce cubierto de chocolate), «praline», «cerisette» (dulce pequeño de chocolate que encierra una cereza y licor), «fondant» (dulce de azúcar perfumado), confitado (frutas hervidas con jarabe de azúcar hasta secarlo), castañas confitadas, caramelos (comprimidos de azúcar cocido y aromatizado), chocolatines, bizcochos (dulces de masa cocidos al horno hasta quitarles toda la humedad).

DULCES    LÍQUIDOS
Crema helada (bebida de leche, hielo y jarabe de frutas batidas), chocolate (bebida densa compuesta de cacao azucarado, disuelto y hervido en leche), mazagrán (café con hielo y limón), horchata (refresco de chufas, de origen árabe).

CREMAS
Crema de leche (también llamada nata) ; crema espumosa, crema de manteca, crema de café, crema de chocolate, crema de jarabe, crema con ron, crema chantilly (crema de leche batida con azúcar y vainilla) ; crema Saint-Honoré, etcétera.

DULCES  DE FANTASÍA
Llamados así por su aspecto singular: conchillas, cestas, arpas, colmenas, floreros, mazorcas de maíz, almohadas, coliflores, frutas, naipes y otros, de acuerdo con su forma.

LAS DECORACIONES  PUEDEN   SER:
De azúcar, de cremas, de crema común batida, de chocolate, de distintas pastillas, de confitados de frutas, de turrón, de crocante, de mazapán, de azúcar acaramelado y fundido al calor.

EL  PAN  DULCE
Un producto de repostería que ha adquirido carta de ciudadanía en diversos países es el pan dulce, de origen específicamente italiano, donde se le llama «panettone». Comenzó a ser fabricado por un panadero milanos de fines del siglo XV; más exactamente, durante el reinado de uno de los Sforza, Ludovico «el Moro» (1451-1508).

Afirma la leyenda que tal viejo panadero milanos se hallaba próximo a la ruina cuando uno de sus ayudantes tuvo la idea de atraer al público ofreciéndole un pan mejorado por la adición de huevos, leche, pasas, frutas confitadas y piñones, agregados a la masa de panificación.

Tanto éxito logró la creación, que el negocio cercano a la quiebra volvió a prosperar y tuvo desde entonces una clientela extraordinaria.

En nuestro país, el pan dulce se prepara de acuerdo con la fórmula original, traída desde hace décadas por la industriosa y emprendedora inmigración italiana, siendo corriente la elaboración, tanto según el gusto «milanés», caracterizado por las piezas altas, como el «genovés», que se vende en piezas de forma chata.

El pan dulce es considerado un alimento de gran poder nutritivo, pues, además del valor de alimento universal que se le reconoce a la masa de harina de trigo —el ingrediente básico—, tiene adicionados alimentos tales como azúcar, huevos, leche, manteca y frutas confitadas, de muchas calorías.

historia de la reposteria

LOS HELADOS: En la antigua Grecia se practicaba ya la costumbre de mejorar ciertos postres, frutos, golosinas y bebidas mediante su enfriamiento. El griego alejandrino Ateneo refiere en su libro «El banquete de los sofistas» —en el cual describe la vida y las costumbres del siglo III antes de Cristo— los procedimientos empleados para conservar la nieve durante el verano, en cuevas o sótanos subterráneos, existentes entonces en las casas ricas.

El Renacimiento, junto con otros refinamientos en las costumbres nacidos en el mundo antiguo, volvió a usar de esta práctica culinaria. Fueron reposteros árabes quienes introdujeron en la Europa medieval el sorbete, servido primero en los palacios de los grandes señores, y más tarde ofrecido al público por los pasteleros de Siria, Egipto y la España musulmana.

Reposteros italianos tienen el mérito de haberlo introducido en las cortes de los príncipes, y de haber creado no pocos de los tipos de helados y refrescos todavía en uso.

Sin embargo, el desarrollo extraordinario del helado llegó sólo después que el ilustre ingeniero francés Carlos Tellier (1828-1913) inventó la refrigeración mecánica, la cual permitió crear temperaturas bajas en cualquier sitio y oportunidad, con independencia de las estaciones.

Los helados propiamente dichos suelen tomar nombres especiales, de acuerdo con su forma, confección y composición. Así, tenemos los llamados mantecados (poco consistentes y que se toman en vasos); las casatas (compuestas por varios helados que se enfrían juntos y con frutas confitadas); cremas, los «spumoni» (especie de helados con crema batida) y los semifríos (que contienen bizcochos y otros ingredientes que no se hielan).

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Editorial CODEX Fasc. Nº33 Historia de los Dulces

La Leyenda del Rey Arturo: La historia de Ginegra, Merlin y Lancelot

El Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda 

El Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda Cuenta la leyenda que  Uther, Rey de lo que se conoce ahora como Gran Bretaña, decidió un día firmar la paz con uno de sus más fieros enemigos: el duque de Cornwall.  Para ello invitó al duque y a su señora esposa a su castillo.

Cuando Uther conoció a la duquesa Ingraine quedó totalmente enamorado de ella. Al darse cuenta de esta situación, la duquesa le pide a su marido retirarse inmediatamente del castillo y regresar a casa.   

El duque de Cornwall se retiró del castillo y reinició la guerra.  El amor de Uther por la duquesa era tan grande que se enfermó y buscó la ayuda de Merlin, el mago de la corte.

Éste le dijo que lo único que tenía era «Mal de Amores» y que podía ayudarlo con una condición: el hijo que tuviera con Ingraine se lo entregaría a él (a Merlin), para educarlo y prepararlo para cumplir su destino, que no era otro que ser el más grande Monarca de Inglaterra. Esta conversación animó a Uther para ir con sus tropas , en busca de su amor.

El duque se enteró de sus intenciones y fue a su encuentro. En la lucha Cornwall muere y los mensajeros de Uther convencen a Ingraine para que se convierta en su esposa. Al final, ella accedió y pronto se casaron. Cuando nació el heredero, fue Merlin a ver a Uther y éste se lo entregó como había prometido.   La criatura fue entregada a Sir Héctor, un noble de la corte, quien no tenía conocimiento de la sangre real del niño. El infante fue bautizado con el nombre de Arturo. 

Cuando Arturo contaba con dos años su padre, Uther, murió. El reinó entró entonces en una etapa de anarquía casi incontrolable que duró por años. Un buen día Merlin reunido con el arzobispo de Canterbury le dijo a los nobles de la corte que  sería Cristo a través de un milagro quien señalaría el sucesor legítimo de Uther.

El milagro no se hizo esperar, y en el cementerio próximo a la iglesia apareció un espada encajada en una piedra. En la hoja de la espada estaba inscrito: «quien pueda desencajarme de esta piedra será Rey de toda Bretaña por derecho de nacimiento». Ante este milagro todos los nobles  intentaron sacar la espada, sin ningún resultado. 

Fue así como se decidió que,  despues del torneo tradicional de cada año, los caballeros asistentes podrían probar suerte con la espada milagrosa.

En uno de esos torneos (años después de la muerte de Uther), participaba Sir Héctor y Sir Kay, su hijo.Arturo no participaba porque era todavía un muchacho de 15 años,  Cuando se dió comienzo a la competencia, Sir Kay se dió cuenta que no tenía su espada, entonces le pidió a su hermanastro que se la fuera a buscar a su casa.

Arturo fue corriendo a buscarla pero no pudo entrar a su casa, pues estaba cerrada, entonces se recordó de la espada que estaba en el cementerio y fue en su busca. Tomó la espada por su empuñadura y la sacó con total facilidad. Al entregarsela a Sir Kay , éste se dio cuenta al instante que era la espada del cementerio, así que se la enseñó a su padre. Sir Héctor quedó lleno de estupefacción y se llevó a sus hijos hasta el cementerio. Allí le dijo a Arturo que volviera a meter la espada en su sitio, Arturo lo hizo. Luego, le instó a que la sacara nuevamente. Al ver a su hijo adoptivo sacar la espada tan fácilmente se postró de rodillas al igual que Sir Kay. Arturo se asombró de esto y Sir Héctor, con voz emocionada, le explicó que desde ese momento sería el Rey de toda Bretaña. 

Fueron entonces donde el arzobispo  y le contaron la gran hazaña. El arzobispo reunió a todos los caballeros alrededor de la espada y dejó probar su suerte a cada uno. Dejó para el final a Arturo y éste volvió a sacar fácilmente la espada de la piedra, esta vez delante de un gran número de personas.

Fue así proclamado de manera oficial como Rey de toda Bretaña y la espada se colocó solemnemente en altar mayor de la catedral de Canterbury.

Poco después de su nombramiento, Arturo salió un día a pasear por un bosque cercano al palacio. En un camino solitario vio a unos maleantes que estaban acosando a un pobre anciano, cuando éstos vieron a Arturo acercarse salieron corriendo.

El rey no se había dado cuenta que ese viejo indefenso no era otro que el mago de la corte, el gran Merlín. Éste, lejos de agradecerle su llegada, le dijo a Arturo que lo estaba esperando y que le iba salvar la vida.

El joven monarca no lo entendió y siguió caminando junto con el mago. Unos minutos después se encontraron con un caballero en la mitad del camino, quien con aire arrogante les dijo: «nadie pasa por aqui sin antes pelear conmigo».Arturo aceptó el reto y, aunque luchó con fiereza, el caballero era mucho más diestro.

Tanto fue así que casi pierde la vida si no es por la ayuda de Merlin quien, gracias a sus poderes mágicos, adormeció al caballero. Después de esto Merlin le explicó que el nombre de ese arrogante caballero era Pellinore y sería el padre de Percival y Lamorak de Gales. Percival sería uno de los que buscarían el Santo Grial.

Arturo no le dió mucha importancia a todo lo que dijo el mago, estaba mas preocupado por su espada, que se había perdido en la pelea. Merlin le aseguró que había una mejor para él. Entonces se fueron a un lago cercano donde, de una manera misteriosa, estaba un brazo erguido que empuñaba una espada. «Ahí está tu espada», dijo Merlin. Arturo no sabía como llegar a la espada y entonces vio a lo lejos una balza con una joven vestida de blanco. «ella es la dama del lago, debes convencerla para que te dé la espada». 

La dama se acercó y el Rey le pidó la espada, ella le dijo que se la daría si le concedía un deseo. Arturo aceptó y la dama le dijo:» Toma mi barca y navega hasta donde está el brazo, él te dará la espada.

En cuanto a mi deseo, te lo pediré después». Cuando Arturo tomó por fin la espada notó que en la hoja podía leer una inscripción que decía: «Excalibur» , más abajo decía: «Tómame». Y del otro lado de la hoja decía: «Arrójame lejos». Esta espada sería la protagonista de innumerables batallas victoriosas y de grandes hechos eroicos. 

El Rey Arturo comenzó sus primeros años de gobierno pacificando al país, y creando un mejor estado de vida. Pronto fue respetado por sus súbditos y temido por sus enemigos. Cuando ya tenía edad para casarse le comentó a Merlin que en una visita que había hecho al reino de Cameliard había visto a la hija del rey y se había quedado prendado de ella. Acto seguido le pidió al mago que reuniera una comisión de representantes del reino británico para ir donde el rey Legradance para pedir la mano de Guenevere, su hija.

El rey de Cameliard quedó encantado con la propuesta y además de conceder la mano de la princesa le mandó como regalo una gran mesa redonda que le había regalado Uther. En esta mesa cabían hasta ciento cincuenta caballeros sentados.

Cuando Arturo escuchó las noticias que le traía Merlin, se alegró mucho y mandó a Sir Lancelot (su mejor caballero) a recibir a Guenevere y llevarla a Palacio. Cuando Sir Lancelot vió por primera vez a la futura reina se enamoró perdidamente y ella a su vez le sucedió lo mismo. Pero estaban conscientes de la situación en que estaban y prefirieron no hacer nada al respecto (por el momento).

La mesa se colocó en un gran salón del palacio. Arturo decidió que en ella se sentarían sus mejores caballeros y que para poder sentarse en ella tendrían que hacer un juramento especial de fidelidad al reino de Camelot, a la iglesia y a las más nobles costumbres. Ningún caballero que fuera miembro de esta Orden podría hacer actos ilegales, deshonestos y mucho menos criminales.

Cuando se reunieron por primera vez ante la mesa y se disponían a sentarse un gran relámpago seguido por un fuerte trueno los sorprendió a todos. Merlin, que estaba en el salón de la mesa redonda, dijo en tono muy solemne: «Caballeros es el momento para que cada uno le rinda homenaje al rey». Uno a uno fue pasando al frente de Arturo haciéndole una reverencia como acto de sumisión, fidelidad y respeto. A medida que iban pasando, el nombre de cada caballero aparecía grabado en oro en una de las sillas. Una vez sentado en sus respectivos puestos, se dieron cuenta que sobraban tres. Pronto Merlin les explicó:   

«Dos de estos tres puestos serán para los dos mejores caballeros de cada año, y la otra silla será sólo para el hombre más digno del mundo. Si alguien no reúne méritos para sentarse en esta silla y osa sentarse, morirá en el acto». Fue así, que en lo sucesivo varios caballeros se turnaron el derecho  de sentarse en los dos puestos de honor, pero ninguno se atrevía a sentarse en el puesto prohibido. Ni siquiera Lancelot, que era el considerado más valiente y digno de todos los caballeros, osaba con pensar siquiera en la posibilidad de sentarse ahí.

 Años después se presentó al palacio un gran sabio. Arturo lo hizo pasar. El anciano al ver el puesto vacante llamado: «el puesto peligroso», dijo: «El espíritu de Merlín me visitó y me dijo que en ese asiento se habrá de sentar el caballero más digno y más puro del reino, aquel que conseguirá traer el Santo Grial. Este caballero aún no ha nacido». Todos los que estaban reunidos se sorprendieron por la revelación y Arturo se sorprendió más por cuanto ni siquiera sabía de la muerte del mago.

 El Santo Grial era el cáliz donde José de Arimatea había depositado la sangre de Jesucristo. Se suponía que tenía propiedades mágicas y que el ser que lograra verlo podía ser testigo de una experiencia trascendental, espiritualmente hablando. Sucedió que un buen día (veinte años de haberse formado la Orden de la mesa redonda) se presentó al palacio Elaine, hija del Caballero Pelle, con el hijo que le había dado a Lancelot.   

Al presentarse el niño en el salón, la silla prohibida fue objeto de un milagro: en el espaldar apareció grabado en letras de oro «Este asiento ha de ser Ocupado». Sir Lancelot vio este mensaje y supo que Galahad, su hijo, era el mejor prospecto para sentarse en esa silla. Tiempo después, Galahad le pidió a su padre el permiso para formar parte de la Orden, Lancelot se lo concedió. Cuando Sir Galahad cumplió los 15 años entró al salón de la gran mesa acompañado de un anciano. El anciano le apuntó el asiento prohibido y todos los caballeros observaron como se formó magicamente el nombre de Galahad en el espaldar de la silla. Sir Galahad tomó asiento en la silla prohibida y todos quedaron maravillados y le rindieron honores al digno caballero. Ese mismo día, más temprano, había aparecido en un lago una piedra con una espada clavada en ella. El rey Arturo instó a Lancelot y a Gawain para que intentaran sacar la espada, pero fue Sir Galahad quien la pudo sacar sin la menor dificultad. Esta espada había pertenecido a un gran caballero llamado Balin. 

Ese día comenzaban los torneos tradicionales, en los cuales Galahad demostró sus grandes habilidades guerreras y su valentía. Cuando acabaron esos días de torneo, todos los caballeros se reencontraron en la mesa redonda. Comenzaron a discutir de las cosas cotidianas del reino y cuando ya estaba avanzada la conversación fueron interrumpidos por un fuerte trueno en el medio del salón y seguidamente un gran rayo atravesó el centro de la mesa. Todos se quedaron estupefactos al ver en frente de ellos bajar a traves del rayo el Santo Grial. Éste iba cubierto de una fina tela de oro.

Una vez terminada la aparición, Sir Gawaine se levantó y con una voz sumamente emocionada dijo: «Nos ha sido negada la visión del Santo Grial y yo anuncio que mañana saldré en su búsqueda y no regresaré a Camelot hasta que lo haya visto». Este anunio contagió a todos. Uno a uno se fueron levantando y haciendo el mismo juramento.

 El rey Arturo estaba consternado . Con lágrimas en los ojos le dijo a su querido sobrino que con su decisión había destinado a la Orden a su pronta disolución. Todos los caballeros se dispersarían por el mundo, y muy pocos regeresarían con vida. La misma reina y Lancelot estaban tristes y sabían que la Orden de los Caballeros de la Mesa Redonda empezaba a disolverse para siempre. 

Muchas fueron las aventuras de todos los caballeros que fueron en busca del Santo Grial, pero fueron tres los caballeros  que más se destacaron por sus logros. Éstos eran:  Sir Galahad, Sir Percival y Sir Bors. Ellos se encontraron casualmente en un cruce de caminos en un bosque cercano al castillo del rey Pelles, Guardián de las santas reliquias. Fueron allí para cenar y pasar la noche. Durante la cena ocurrió una aparición del Grial con unos ángeles alrededor de él y un anciano con un letrero en la frente que decía José. Este anciano dió la comunión a los presentes, luego se dirigió a Sir Galahad y le dijo: «Ya has visto lo que tanto anhelabas, pero cuando vayas a la ciudad de Sarras lo verás mucho mejor. Irán los tres hacia esa ciudad llevando consigo el Grial y esta lanza que contiene la sangre de Jesucristo. Sólo unos de Uds. regresará a Camelot».

Se fueron los tres juntos y tomaron una barca que los estaba esperando. Cuando llegaron a Sarras, el rey de esa ciudad se sintió temeroso por la visita de estos nobles caballeros y pensó que podrían buscar problemas. Resolvió detenerlos y mandarlos a una oscura mazmorra. Los tres caballeros pasaron un año encerrados. Durante este tiempo el Santo Grial los dotó de alimentos y bebidas. Cuando el rey de Sarras murió, el pueblo liberó a los caballeros y nombraron a Galahad como nuevo soberano. Sir Galahad gobernó por un año, durante el cual mandó hacer un gran altar donde colocar al Grial y a la lanza. Después de este lapso de tiempo ocurrió un aparición frente a este altar. 

Delante del Santo Grial estaba un obispo anciano arrodillado rezando . Todos los presentes: nobles, sacerdotes y los caballeros, se hincaron y el obispo celebró misa con ellos. Luego se dirigió a Sir Galahad y dijo: «Ven, acércate y verás lo que tanto anhelaste». Sir Galahad se acercó, titubeó unos segundos y se volteó hacia sus amigos. 

Con un gesto se despidió de ellos. En su rostro se veía reflejada la satisfacción de lograr el más grande sueño que se pueda tener.Después se arrodilló junto al obispo y cayó muerto al suelo. Su alma subió con un grupo de querubines y las reliquias desaparecieron para siempre.

Sir Percival y Sir Bors enterraron a Sir Galahad. Percival se dedicó desde entonces a una vida ermitaña y moriría después de un año. Fue Sir Bors quien regresó a Camelot y le contó al rey Arturo y a la reina cuanto había acontecido. El rey comprendió que al haberse acabado la búsqueda del Grial, ya no le quedaba mucho tiempo de vida a su reino. 

   El gobierno del rey Arturo entró pronto en franca decadencia. Ya la Orden no era tan gloriosa como antes. Las intrigas dentro de la corte comenzaban a desestabilizar la paz del reino. Una de estas intrigas ocasionó un hecho triste y que luego desencadenaría la guerra civil.

Sir Mordrer y Agravine tramaron una trampa a Sir Lancelot y la reina. Estos caballeros tenían desde hacía un buen tiempo deseos de adueñarse del poder y destronar o provocar la caida de Arturo. Encerraron pues a Lancelot y a la reina en un cuarto y luego exigieron a grandes voces y acompañados de un cuerpo de caballeros que salieran. Todo esto con la intención de demostrarle al rey de las relaciones adúlteras de la reina con su más querido caballero. Sir Lancelot abrió la puerta y dejó entrar a uno de los caballeros y la cerró rápidamente. Mató al caballero y luego volvió hacer lo mismo repetidas veces hasta que mató a trece caballeros. Entre ellos estaba Agravine. Entonces Mordred le informó a Arturo que había que apresar a Lancelot por traicionar al reino, pues estaba claro sus intenciones de destronarlo y quedarse con la reina. El destino de la reina seria la hoguera, pues era una pecadora. Los caballeros tomaron diferentes partidos. Algunos defendieron a Lancelot, otros seguían al lado de Arturo. El rey estaba confundido, no podía frenar la cruenta lucha. No quería creer lo de la traición de Guenevere, pero la matanza que había realizado Lancelot no le parecía justa. Sir Lancelot quería acabar con la lucha, pero tenía que detener a la gente de Mordred que intentaba quemar en la hoguera a Guenevere. Salvó a la reina, pero en la lucha tuvo que enfrentar a Sir Gareth y a Sir Gaheris, hermanos de Gawain, y les dió muerte. 

En uno de los momentos de gran combate el rey cayó al suelo y Sir Bors que apoyaba a Sir Lancelot le dijo a éste: «Señor, si quiere lo mato y acabamos con esta lucha». Sir Lancelot le dijo inmediatamente que no y ayudó al rey a subirse al caballo. Este episodio le dolió mucho, tanto a él como al rey.  Lancelot le confió a Arturo la suerte de la reina, éste le prometió que sería respetada su vida.

 Al final decidió irse al exilio hacia Francia. Sir Gawain juró perseguir al asesino de sus hermanos hasta matarlo. Se hizo acompañar del mismísimo Arturo para lograr su venganza,  pero no podría satisfacer sus deseos, pues Lancelot lo derrotó en un fuerte duelo donde casi pierde la vida. Mientras todo esto sucedía, Mordred había informado oficialmente a todo el reino de la muerte del rey Arturo y se autoproclamó como su sucesor. 

El rey Arturo partió entonces junto con Gawain y un gran ejército para recuperar el poder. En la primera batalla contra las fuerzas de Mordred, Sir Gawain cayó mortalmente herido. Sus últimas palabras fueron de arrepentimiento por no haberse dado cuenta a tiempo de la alta traición de Mordred y se confesó culpable de haber alejado al rey Arturo de Camelot para saciar su venganza. Escribió una carta corta a Lancelot donde le rogaba que regresara a Inglaterra y ayudara al rey a derrotar a los traidores. Luego de esto, murió.

La noche anterior a la última batalla contra Mordred, Arturo tuvo un sueño donde Gawain le decía que debía esperar a Lancelot para enfrentar a las fuerzas del traidor. Si no hacía esto, moriría junto a Mordred. El rey decidió entonces llegar a un acuerdo de paz con Mordred, para darle tiempo a que llegara Sir Lancelot. Mordred aceptó y se citaron un día para hacer oficial la firma del tratado de paz. En esta cita se hicieron acompañar los dos líderes de todo su ejército. El clima era tenso y un mal movimiento podía desencadenar la lucha. Fue la providencia la que ocasionó la desgracia: una serpiente mordió la pata de un caballo y el jinete sacó su espada para matarla. Esto fue entendido por el ejército contrario como una señal de guerra y se lanzaron todos ferozmente  a la batalla. La mortandad fue increíble. Perdieron la vidamás de cien mil soldados. De las tropas de Arturo solo sobrevivió Sir Bevidere. Mordred quedó solo. El rey vio ante sí a su enemigo y dijo: «Ven vida, ven muerte!». Y se lanzó, con Excalibur en la diestra, a matar a Mordred. Éste murió instantáneamente, pero Arturo cayó encima de la espada de su adversario y quedó a su vez muy mal herido.  

Arturo quedó tirado en el suelo y recordó el mensaje que tenía escrito su espada en un lado: «Arrójame lejos». Entonces llamó con voz débil a Sir Bevidere y le dijo: «lleva mi espada cerca del agua y arrójala lejos. Sir Bevidere tomó la espada pero no quiso deshacerse de ella y la escondió y le contó a Arturo que ya lo había hecho. El rey le preguntó que qué había pasado cuando la lanzó y Bevidere respondió que solo había visto a la espada entrar en el agua. Arturo lo reprendió y le dijo que era un mentiroso y le exigió que cumpliera su petición. Bevidere trató de engañar nuevamente al rey pero éste se enfadó lo suficiente como para convencerlo de que debía hacerlo. Al lanzar la espada al agua salió de su centro un misteriosso brazo desnudo el cual tomó la espada y se hundió con ella. El caballero quedó profundamente sorprendido y asustado por el fenómeno que acababa de ver. Al contárselo a Arturo, éste sintió alivio y dijo: «ahora, llévame a mí cerca del agua».  

Cuando llegaron a la orilla del lago,  una balsa estaba esperandolos. En la balsa estaban tres reinas vestidas de luto, con sus rostros tapados por un velo negro. Sir Bevidere colocó a su rey en la balsa y con lágrimas enlos ojos se despidió de él. La balsa surcó las aguas  y desapareció de la vista. Nunca se supo el destino del cuerpo de Arturo y mucho menos la identidad de las reinas que lo acompañaban en la balsa.   

Días después, Sir Bevidere se encontró con una capilla, en la cual habían enterrado a un señor que habían traído tres misteriosas damas vestidas de negro. El noble caballero supuso que ese era el cuerpo de Arturo y  decidió construir una capilla cerca y dedicarse a una vida ermitaña. Mientras todo eso había sucedido, Sir Lancelot se encaminaba a apoyar las fuerzas de Arturo. Pronto se encontró con la tumba de Gawain y se enteró de la muerte del rey. Se dirigió entonces hacia la capilla de Sir Bevidere donde se dedicaría hasta el fin de sus días a la vida ermitaña. Cuando murió la reina, poco después que su esposo, se trasladó su cuerpo a la capilla donde se suponía yacía el cadáver del rey Arturo.

    El reino de Arturo había llegado a su fin. La anarquía reinaría un buen tiempo. La corte del rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda se convertirían en leyenda y nunca más volverían a coincidir hombres tan dignos con ideales tan puros en un mismo lugar y en una misma época.

Fuente Consultada: Las Curiosas Leyendas Celtas
Editorial: Kiev
Autor: Michael Misther

Peregrinaciones Religiosas a Santigo de Compostella Penitencias y Pecados

Peregrinaciones Religiosas a Santigo de Compostella Penitencias y Pecados

Los caminos de peregrinación. La peregrinación era un medio para conseguir el perdón de los pecados o para cumplir una penitencia impuesta tras cometer un pecado grave. Había pequeñas peregrinaciones locales y regionales en las que los creyentes se desplazaban a lugares cercanos, como iglesias y monasterios o a lugares que habían sido visitados por algún santo.

Pero también existían grandes peregrinaciones, como las que se dirigían a Roma (donde residía el máximo representante de la iglesia), a Jerusalén o a Santiago de Compostela, en España, que marcaron la vida religiosa de muchos cristianos. Además fueron una manera de transmitir la cultura y de avivar la economía.

Santa Ursula y sus compañeros llegan como peregrinos a Roma y se presentan ante el popo, pintura de Vittore Carpaccio,
perteneciente al ciclo de a vida de Santa Úrsula (1493-1495).

Los grandes movimientos artísticos, como el románico, se extendieron por Europa a través de los caminos trazados por los peregrinos. Un ejemplo de ello es el llamado «camino de Santiago», que se dirigía desde los Pirineos franceses por el norte de la península Ibérica hasta Santiago de Compostela. Muchas pequeñas ciudades crecieron gracias a los peregrinos que las transitaban y compraban sus productos, de modo que se avivé el comercio.

La mayor peregrinación que podía realizar un cristiano durante la Edad Media era la de Jerusalén, que lo llevaba a Tierra Santa, a los lugares donde Jesús vivió. Esta visita otorgaba al peregrino el perdón de todos los pecados.

Las rutas jacobeas Tras la invasión musulmana de la península Ibérica, corrió el rumor de que se había encontrado el sepulcro del apóstol Santiago en Galicia.

Pronto comenzaron a aparecer peregrinos que querían visitar la tumba del apóstol y se establecieron rutas desde diversas zonas de Europa hacia el lugar del hallazgo, que llamaron Santiago de Compostela. Jacobo y Santiago son el mismo nombre; por eso al camino de Santiago se le conoce también con la denominación de «ruta jacobea».

En el mapa se aprecia que el camino discurre desde el interior de Europa por todo el norte de España, y está jalonado de iglesias extraordinarias, como la de Santiago. El camino de Santiago es una ruta de peregrinación medieval, pero, dado el fervor popular, se ha mantenido, con mayor o menor vigencia, hasta nuestros días, aglutinando a cristianos de todas zonas de Europa en los Xacobeos o años santos compostelanos.

El objetivo es llegar a Santiago de Compostela, en La Coruña, ya que la tradición defiende que allí se encuentran los restos de Santiago el Mayor, sobre los cuales se edificó la catedral. Los peregrinos pueden optar por tres caminos, el portugués, el aragonés y el francés, que en este orden van del más corto al más largo. La ruta del camino de Santiago es también la ruta del arte y la cultura románica.

Las diferentes peregrinaciones:

El siguiente texto, tomado de las Partidas de Alfonso X, explica los diferentes tipos de peregrinaciones que existían en la Edad Media.

«Romero quiere decir hombre que se aporta de su tierra y va a Roma a visitar los santos lugares en que yacen los cuerpos de san Pedro y san Pablo, y de los otros santos que allí hallaron martirio por nuestro señor Jesucristo. Peregrino quiere decir hombre extranjero que va a visitar el sepulcro de Jerusalén y los otros santos lugares en los que nuestro señor Jesucristo nació, vivió y tomó muerte y pasión por los pecadores; o también que anda en peregrinaje a Santiago r. . .1 Los motivos por los que viajan estos peregrinos y romeros son tres. El primer motivo es hacerlo por propia voluntad y sin obligación alguna. El segundo motivo de la peregrinación puede ser un voto o una promesa hecha a Dios. Y el tercero es por penitencio, para limpiar los pecadas cometidos.»