Biografia de Charles Willis Manson

Diferencias entre religion y secta Que es una secta? Características

Diferencias entre Religión y Secta – ¿Que es una Secta? – Características

¿Qué es una Religión?

Según la enciclopedia de la Lengua Castellana (Editorial Sopena, Argentina, 1958), es un conjunto de creencias y dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos, de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social, y de prácticas rituales, especialmente la oración y el sacrificio para tributarle culto.

La religión —cualquiera fuese— consiste en la creencia o adoración de uno o varios dioses. Además, conlleva la noción de obediencia a los mandamientos divinos, conforme estén plasmados en las Sagradas Escrituras de cada religión. En el caso del cristianismo, incluye un compromiso de fe en Jesucristo que va más allá de los límites de una ideología. Otra definición de religión: conjunto de creencias y deberes que surgen de la dependencia del hombre con Dios; asimismo, como la expresión de la relación del hombre con Dios.

El Concilio Vaticano II ha dicho que el ejercicio de la religión consiste, antes que nada, en aquellos actos interiores, voluntarios y libres, mediante los cuales el ser humano marca el curso de su existencia en dirección hacia Dios.

Todas las naciones, todas las civilizaciones —aún las más primitivas—tienen algún tipo de creencias, ceremonias o rituales y código de moral. Y, aunque la variedad de estas expresiones religiosas es bastante amplia, este hecho —comprobable históricamente- demuestra la existencia del deseo de Dios por parte de los seres humanos y la existencia de la ley natural; ambas cosas inscritas por Dios mismo en el corazón de todos los humanos.

La religión, entonces, es parte de la misma naturaleza del hombre. El problema es que en los últimos años, aunque recientemente ha habido un resurgimiento del espíritu religioso, este se ha desviado y muchas personas han pretendido diseñar una religión propia, una combinación de muchas otras acorde a cada individuo. Y esto, entre otras cosas, ha dado lugar al surgimiento de las sectas.

el peligro de las sectas

¿Qué es una secta?

La palabra secta viene del latín secare, que significa sectario, cortar. También, este término tiene su origen en la palabra de secedere, que quiere decir separarse. En ambos casos siempre presente la idea de separación.

En Europa, la palabra secta se ha concebido como derivada, principalmente, de sequi, seguir; y se asocia a la idea de seguir a un maestro, a un Líder.

Según la definición que brinda Yves de Gibon en el Diccionario de las Religiones compilado por el Cardenal Paul Poupard, el término secta designa: un grupo de oposición a la doctrina y a las estructuras de la Iglesia, e implica también, la mayoría de las veces, la idea de disidencia. En un sentido más amplio, se aplica a todo movimiento religioso minoritario.

Por su parte, el Secretariado para la Unión de los Cristianos del Estado Vaticano en un estudio —realizado en 1984— expresa que por razones prácticas se define a las sectas como “algunos grupos religiosos con una concepción del mundo suya específica, derivadas de, pero no completamente de acuerdo con las enseñanzas de las grandes religiones mundiales’.

De aquí nace una primera distinción que no se debe obviar: el origen de cada secta. Es decir si nacieron dentro de la religión cristiana o si se basan en otras religiones. En el caso de las que surgen dentro del cristianismo, el criterio para distinguir entre sectas de origen cristiano, por una parte, e Iglesia y comunidades eclesiales por otra, se debe fundar en las fuentes de enseñanza de estos grupos.

De esta manera, las sectas podrían ser aquellos grupos que, además de la Biblia, tienen otros libros revelados o mensajes proféticos; que excluyen de la Biblia algunos textos proto-canónicos, o cambian radicalmente su contenido.

Para el Padre Sampedro, en su libro Sectas y otras doctrinas en la actualidad, la secta es un grupo separado de la totalidad cristiana y que se cree el único poseedor de toda la verdad, se cierra sobre sí en tomo a líderes, excluye a los demás, los considera como no salvados y actúa proselitistamente.

El Padre Manuel Guerra Gómez, en su Diccionario Enciclopédico de las Sectas (BAC, Madrid, 1998) ,expone: “Una secta es la clave existencial, teórica y práctica, de los que pertenecen a un grupo autónomo, no cristiano, fanáticamente proselitista, exaltador del esfuerzo personal y expectante de un cambio maravilloso, ya colectivo —de la humanidad— ya individual o del hombre en una especie de superhombre.

Algunas Características Principales son:

-Autonomía: la secta es un refugio. Rechazan la sociedad, sus valores e instituciones. Todo es substituido por la propia comunidad. Aquí se conservan puros, perfectos, salvados. Tratan de conseguir su autonomía pero no respetan la del otro. En esto está presente la inestabilidad, la incertidumbre, la soledad. Ellos se creen poseedores absolutos de la verdad.

– Salvación: solo los miembros de la secta son elegidos, aceptados por Dios. El adepto es la luz. Y como se está en os últimos tiempos hay que prepararse para la salvación. Pero la interpretación de la salvación suele ser reducida por las revelaciones de los iniciadores de la comunidad.

– Fraternidad y culto emocional: se resaltan las vivencias personales y la experiencia religiosa, se trata de fomentar un clima de fraternidad entre los miembros. En el culto se favorece todo lo que llega al sentimiento, como cantos apropiados y testimonios. Se crea una dependencia psicológica del líder y del grupo.

– Militarismo voluntario: para ser miembro de una secta se precisa una adhesión voluntaria y libre a sus valores y normas. La secta exige ser miembro vivo, militante y activo; está constituida por miembros voluntarios, aunque algunos, después de ciertas etapas tienen exigencias de permanencia para conservar sus secretos.

Ellos se consideran santos, los demás son mundanos, pecadores. Han de estar dispuestos al sacrificio y a seguir fuertes normas éticas.

– Exclusivismo: la formación no es importante sino, el carisma, la vivencia, la entrega al ideal del grupo. En ocasiones, el carácter exclusivista del medio en que vive el individuo hace que abandone el estudio, amigos, incluso familia, dedicando todo su tiempo a la secta. No quieren contaminarse con el mundo, al que califican lugar de tinieblas.

-Temor y moralismo: a menudo sucede que los hombres actúan por temor más que por amor.

Y en las sectas está muy presente la amenaza de la condenación, de que el fin está pn5ximo. Los métodos para inculcar temor aparecen con facilidad en los escritos y palabras de los fieles sectarios.

– Autoritarismo y obediencia: el grupo secta debe funcionar perfectamente. Para ello, nada mejor que una autoridad que mande con decisión. Esta viene del maestro que ha tenido una experiencia peculiar o revelación; y nada se le discute, sino que se acepta obedeciendo ciegamente.

Existe una entrega total a la secta, el individuo se encierra y se protege dentro de ella Corno recompensa consoladora el grupo sectario le hace creer al fiel que él es de los dignos de pertenecer a la secta, es elegido, salvado.

– Perfeccionamiento individualista: más que ante las masas, las sectas se presentan ante el individuo prometiéndole la perfección. Ellos dicen ofrecerles una salvación inmediata y atrayente. Para ello rompen el contacto con el mundo, porque es perverso y está condenado. Como el lujo, las riquezas y todo lo que proporciona placer es malo, hay que despreciarlo. Lo que importa es el futuro y una conducta incontaminada.

– Acomodación bíblica: las sectas caen en una simplificación bíblica. Hay que reconocerle a muchas de ellas que le dan importancia a la Biblia, que orientan y motivan a leerla, que es algo familiar para todos sus fieles. El problema es que la enfrentan con una postura de secta, que la adaptan a sus planes, que la utilizan como una estrategia para atacar y confundir a as personas débiles o sin formación. Sus libros preferidos son Daniel y e/ Apocalipsis. Caen en un reduccionismo y subjetivismo. Además, muchas quitan, porque no les conviene, siete libros del Antiguo Testamento que son: Tobías, Judit, I Macabeos, II Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc.

– Tarea proselitista: esta es la única actividad que tienen muchas sedas, hacia el mundo y la sociedad, En la tarea proselitista usan la Biblia y publicaciones propias. Ejemplo de esto son los mormones y los Testigos de Jehová. La Biblia es una buena táctica para despertar la atención y animar a unirse al grupo. La usan como medio, dicen enseñar a leer y a entender a Biblia, aunque a veces la falsifican,

Usan técnicas estudiadas de comunicación en las visitas a las casas, a las plazas, estadios, radio, televisión, Son especialistas en propaganda. Tienen un estilo proselitista amable, receptivo alegre, son atentos con las necesidades y Los problemas ajenos, y aparecen como serviciales y amistosos.

La idea más importante de la predicación es la conversión. Se pide un cambio de vida, la ruptura con el pasado marcado por el pecado, el mal, el vicio, el error

– Las sedas no son cristianas: muchas de las sedas dicen ser cristianas; sin embargo, al analizarlas se concluye que no lo son, porque fallan en cuanto a uno, varios o todos los elementos de la fe básica cristiana. Con respecto a Cristo, existen sedas que defienden que Jesús es un maestro, un líder, un ser con poderes y conocimientos especiales. También estan los que señalan que Cristo es inferior al Dios eterno de la Biblia, que no existió como Dios desde toda la eternidad. Los Testigos de Jehová afirman que fue la primera criatura de Jehová.

– Expectante de un inminente cambio maravilloso: ya colectivo —de la humanidad—, ya individual —una especie de transformación del hombre en superhombre—. Las sedas coinciden en esperar un c 3mbio maravilloso e inminente, aunque difieren al señalar su amplitud y naturaleza. Las principales modalidades son:

1) el fin del mundo;

2) un fin catastrófico, aunque sin fin del mundo;

3) el paso de una edad a otra;

4) el paso a un paraíso extraterrestre.

Desde esta perspectiva, no se puede denominar sectas a los grupos que encuentran su origen en algunas otras escuelas del pensamiento o aquellos que no tienen como base de su religiosidad el cristianismo. A estos grupos se los califica como Nuevos Movimientos Religiosos y se los describe como “hechos socioculturales que a través de formas de religión, por lo general sincrético, logran expresar su identidad y sus anhelos”.

En cuanto a la doctrina de las sectas es difícil generalizar porque cada una acentúa aspectos diferentes, creen poseer la verdad. No obstante, se puede afirmar que las sectas o nacen independientes del pensamiento esencial cristiano o rompen, de alguna manera, con este.

En cuanto a Dios, muchas de las sectas filosóficas —sincretistas y orientalistas— no llegan a un dios trascendente, sino que se quedan en el ser inmanente, en a energía, en a totalidad del Universo. Por eso muchos Nuevos Movimientos Religiosos no se pueden considerar religión, ya que no tienen la exigencia mínima de relación con un Ser Superior Otras sectas no creen en el Dios cristiano de la Biblia, Dios uno y trino, en la Trinidad. Tal es el caso de los Testigos de Jehová y mormones. Estos últimos, incluso, afirman que Dios es un ser de carne y hueso.

Para los mormones Jesús fue engendrado por el Padre Eterno en una relación sexual con a Virgen María, es uno de los muchos dioses y fue el espíritu hermano de Lucifer en su estado preexistente. En definitiva, las sedas o niegan la divinidad de Jesús o lo consideran un ser inferior a Dios y caen en un subordinacionismo.

Respecto del Espíritu Santo también existe una postura doctrinal semejante a la que tienen con Cristo, porque o no lo consideran una persona de la Trinidad, o niegan su divinidad o lo subordinan a Dios.

En lo que hace referencia al bautismo, las sedas no tienen este sacramento, porque fallan en cuanto a la fe trinitaria. Pero fácilmente inducen a confusión porque tienen ritos de iniciación o ciertas ceremonias que se parecen al bautismo cristiano, pero con sus peculiaridades.

Con facilidad, atentan contra el mandamiento del amor a Dios y al prójimo. Muchos métodos usados no respetan la persona humana. Algunas usan como táctica la mentira, la calumnia y acciones no cristianas. En varias investigaciones se han conocido sus métodos secretos, sus planes psicológicos, económicos y sociales. En algunas existen comandos vengativos.

Las sectas no son iglesias, aunque muchos de los Nuevos Movimientos Religiosos las llamen así. Existe la Iglesia de Cristo Científica (Ciencia Cristiana), la Iglesia de la Unificación (Moon), la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones), entre otras. Sin embargo, y debe quedar claro, ningún grupo que sea secta puede ser considerado iglesia.

La Iglesia está formada por cristianos, ella ha sido ‘nstituida por Cristo y las sectas no siguen verdaderamente a Jesús. La palabra la Iglesia viene del griego, Elklesia, asamblea. Es la convocación dirigida por Dios a los hombres en Cristo, con el deseo de construir su reino. San Pablo dice que es la plenitud del cuerpo de Cristo. Solo hay una convocación y solo debería haber una única Iglesia universal.

En resumen, las sectas piensan que la Iglesia ha hecho traición a Cristo y se ha comprometido con el mundo; que esta destaca la importancia del carisma sobre la función. También acerca la espontaneidad sobre la organización, el profeta sobre el sacerdote y la inspiración sobre la doctrina.

Precedentes históricos

Aunque no es sencillo definir una secta, de igual manera, existen tendencias que hacen considerar a estas como tales. Una secta tiene razón de ser cuando existen disidencias importantes que llevan a un grupo a alejarse del núcleo doctrinal fundamental del cristianismo. También hay sectas que nacen separadas, que rompen con todas las bases del protestantismo tradicional o se encuentran alejadas de este. Algunas tienen otros orígenes, igualmente es interesante constatar que se trata de grupos pequeños alejados de una auténtica revelación cristiana. Para ellos lo más importante es lo ético.

Respecto de sus orígenes, se ha podido observar que la acción de las sectas no es un fenómeno actual. En la historia existen parcializaciones y acentuaciones semejantes a las actuales. Aquí se mostrarán algunos grupos históricos principales.

Los docetas

Aparecieron en el siglo I, en Oriente, afirmando que Jesús tenía solo un cuerpo aparente. Muchas sectas de hoy fallan también en torno a Jesús considerándolo Dios y hombre, muerto y resucitado, salvador de los hombres. Es algo que no aceptan.

Ciertos grupos opinan que Jesús fue un extraterrestre, que vino de otro planeta y tuvo poderes especiales. De este modo niegan la realidad de la encarnación para salvación de los hombres. Jesús habría tenido un cuerpo irreal.

Los gnósticos

Racionalizaron demasiado la religión y la acomodaron a la doctrina pagana de su tiempo; así en el siglo II unieron la revelación cristiana con misteriosos principios orientales. Sin embargo, los gnósticos no tienen su origen en religiones orientales, sino que este se encuentra en la gnosis helénica y el platonismo. Es común que las sectas se acomoden a su modo la revelación; algunas falsifican incluso la Biblia,

El gnosticismo cree en la posibilidad de ascender a una esfera divina oculta por medio de los conocimientos de verdades filosóficas o religiosas; solo una minoría selecta puede acceder a ellas. Se trata de una mística secreta acerca de la salvación. Aquí se da una falsa gnosis (el saber).

Los maniqueos

Manes y sus seguidores profesaban el dualismo persa: todo procede de dos principios contrarios, el de la luz (Ormuz) y el de las tinieblas (Ahrirnán). Ellos también defendieron, en el siglo II, la separación del bien representado por Dios y el mal que viene del pecado. Esta dualidad es de igual forma propia de las sectas de hoy

En el dualismo existen dos principios en lucha: bien y mal; espíritu y materia; alma y cuerpo. Según Manes, que nació en Persia en el año 217, estos principios son irreductibles. Las sectas aceptan y practican este tipo de dualismo filosófico-religioso.

El Montanismo

A mediados del siglo II, Montano opinaba que el cristianismo se estaba convirtiendo en algo fácil y mundano y que era necesario volver al cristianismo primitivo. Esta idea alcanzó gran prestigio en Frigia y Asia menor. Condenó acciones como: segundas nupcias, el huir de la persecución, el servicio militar en el ejército imperial, el asistir a los juegos del anfiteatro. Y también predijo el retorno inminente del Mesías.

Esta línea de austeridad y de predicciones está presente en sectas de la actualidad de tipo cristiano: los Testigos de Jehová están en contra del servicio militar juegos y fiestas, por su sistema teocrático de gobierno.

EL milenarismo (de milenio)

Defiende el reinado de mil años de Cristo sobre a Tierra, Hoy existen sectas que también postulan que Cristo reinará, con los elegidos, mil años sobre a Tierra antes del juicio final; ante esto el diablo será impotente. Se basan para creer esto en la lectura fundamentalista del Apocalipsis. Esta idea, que nació en el Siglo les muy fuerte en la actualidad.

Los grupos que pertenecen a las sectas son los elegidos. Ellos defienden que Cristo pronto retomará a a Tierra y ellos serán salvados.

Tendencias semejantes a estas se dieron en Occidente, en la Iglesia Medieval, En el siglo XII existían otros grupos: los cátaros eran un rebote de maniqueísmo. Se interesaban por la austeridad, pureza y pobreza. Menospreciaban a la jerarquía eclesiástica, tenían fuertes penitencias para sobreponerse al mal; a estos también se les llamaban albigenses; eran dualistas.

Las sectas actuales se parecen a estos grupos históricos no solo en forma general, sino en aspectos concretos.

Ante lo expuesto, queda claro que las sectas no surgen por generación espontánea. En el hombre existen tendencias: en la Iglesia y en el mundo se dan defectos. Ante ello el ser humano enfrenta las tendencias y los defectos, y de manera reflexiva, serena y equilibradamente se encamina hacia algún rumbo, ha de orientar sus tendencias e inquietudes o de lo contrario seguirá el camino de las sectas.

Ver: Las Sectas Religiosas

Fuente Consultada: Historia de las Religiones de W. Hofmann-M. Poirier

Tragedia de Waco Masacre en Texas David Koresh Suicidios Colectivos

Tragedia de Waco – Masacre en Texas

David Koresh Fundador y Líder de la Secta

Hay nombres geográficos inexistentes y lugares desconocidos para la mayoría de la gente que, un buen día (realmente, un día terrible), alcanzan una fama quizás no deseada pero ya imborrable.

El nombre de Waco y el de un rancho próximo llamado por sus ocupantes Monte Carmelo pasaron del más absoluto incógnito a ser noticia con motivo del asedio y posterior destrucción de unas paredes entre las que aguantaban el cerco David Koresh y sus seguidores, los davidianos, del que éste se había autoproclamado líder espiritual. Era el 19 de abril de 1993 cuando, tras casi dos meses de conminación a la rendición (exactamente 51 días), las tanquetas del FBI entraron en el citado rancho ubicado cerca de Waco (Texas). Tras los agentes, otro «ejército» tan numeroso como el de aquellos: los periodistas que captaban con sus cámaras (más de un centenar) el horrendo y dantesco paisaje después de la batalla.

David Koresh Yaweh se llamaba realmente Vernon Wayne Howele y era uno de los numerosos predicadores generalmente apocalípticos que en Estados Unidos aterrorizan a sus seguidores con toda clase de calamidades individuales y colectivas a no ser, claro, que les sigan a ellos en la fórmula única (única de cada uno de estos cientos de engañabobos) para formar parte de un restringido grupo que, cuando toda la humanidad perezca, logrará salvarse. En el caso de Koresh, y como en tantos casos similares, todo se reducía a un fundamentalismo cristiano que ni siquiera interpretó los pasajes más oscuros de la Biblia sino que, por el contrario, los siguió al pie de la letra. Ya desde sus tiempos de estudiante en Houston, Vernon Wayne, que era un mal estudiante, provocó —y quiso compensar aquella carencia— a sus profesores con la memorización de todos los textos bíblicos.

Pues bien, siendo ya el líder de los davidianos se había metido entre pecho y espalda el Libro de las Revelaciones, y como otro burdo «mesías» más salido de los histerismos de una sociedad enferma (realmente estaba convencido de ser la nueva reencarnación de Jesucristo), anunciaba todo un panorama de final inmediato con tétricos tintes de castigo divino, invitando a la gente a que se salvara siguiendo su camino.

La secta de los davidianos se basaba en un fundamentalismo cristiano que anunciaba el Apocalipsis

Koresh había llegado a dirigir su secta a través del matrimonio con Rachel Jones (14 años), hija de uno de los dirigentes de la misma y al que arrinconó enseguida, sustituyéndolo en la cima jerárquica. De todas partes llegaban nuevos adeptos ganados por la persuasiva doctrina de un David Koresh que, al fin y al cabo miembro de una sociedad como la estadounidense, estaba armado hasta los dientes dentro de lo que sería su gran mausoleo en Waco. Previamente había efectuado compras de armas por valor de más de 250.000 dólares, según él para estar preparados llegado el momento del acoso del «Mal».


David Koresh con su mujer Rachel y sus dos hijos

En vísperas de la tragedia, y en el que sería su último refugio, Koresh había reunido junto a él a numerosos adultos pero también a un buen número de niños, y con unos y otros, se dispuso a convertir en un fortín inexpugnable el rancho Monte Carmelo. El primer encontronazo había tenido lugar el 28 de febrero, cuando las autoridades, tardíamente preocupadas por el cariz que tomaba el asunto, decidieron pasar a la acción, acusando a los davidianos de tenencia masiva de armas y de abusos sexuales para con los niños que mantenían a su lado. Recibidos a tiros, los agentes contestaron de igual manera, produciéndose entonces un primer balance de cuatro agentes muertos y una decena de sectarios abatidos. La cuenta atrás empezaría a ponerse en marcha desde aquel día premonitorio.

Las túnicas anaranjadas que vestían sus seguidores serían, durante los siguientes 51 días, blancos perfectos para los prismáticos de los que los cercaban, y también, para efectuar los primeros disparos, que al final acabarían siendo continuos, y que eran respondidos por los asediados utilizando el arsenal que guardaban entre aquellas paredes. Durante esos largos días, murieron miembros de los federales y también de los davidianos, en un goteo de víctimas que preparaba la gran hoguera final. De vez en cuando se conseguía un alto el fuego para una nueva mediación que diera lugar a una salida airosa al conflicto, sin resultado alguno. Pero los asaltantes no sólo utilizaban las armas mortíferas reales (sin hacer ascos, por cierto, a la utilización de gases prohibidos por todas las legislaciones y que eran arrojados al interior del rancho), sino que recurrieron a una guerra sucia. Para ello no dudaron en, por ejemplo, cortarles la luz, el agua y la llegada de alimentos, al tiempo que, llegada la noche, potentes reflectores barrían las ventanas del rancho, para impedir el más mínimo descanso de los sitiados. Como guinda de aquella batalla terrible, potentes altavoces difundían música rockera a todo volumen. Pero junto a esta parafernalia sicodélica y enloquecedora, algo se echaba de menos. Algo, teóricamente, muy importante: la presencia allí de bomberos y ambulancias, necesarios siempre en una situación a punto de estallar. Unos y otras eran invisibles incluso en los tensos momentos que precedieron al final.

Los davidianos fueron asediados por los federales, produciéndose bajas en ambos bandos

Dicho final tuvo lugar el día 19 de abril cuando, a las 5,30 horas, los tanques del FBI decidieron atacar definitivamente. Cuando los asaltantes lograron abrirse camino por entre las llamas que ya consumían el edificio del rancho, ante su vista aparecieron confundidos y mezclados los cuerpos carbonizados de la mayoría de los seguidores de Koresh, incluido este mismo, que presentaba un solo disparo en la frente. El apocalipsis próximo profetizado por el perturbado Vernon Wayne había llegado por fin para él y los suyos, y era ya una terrible y humeante realidad para buena parte de los que tuvieron la debilidad de creerlo.

El balance final de muertos dentro de Monte Carmelo fue de 69 adultos y 17 menores, todos calcinados. La versión oficial de la policía hablaría de que fueron los mismos davidianos los que provocaron el incendio en un aquelarre de suicidio colectivo. Otras fuentes se refirieron, por el contrario, a vuelcos de las tanquetas federales que habrían provocado la inflamación del queroseno y, a su vez, habrían trasladado las llamas al interior del rancho. De cualquier forma, la tragedia había finalizado y Waco sería ya, en el futuro, un nombre de referencia macabro y maldito. Es una población, por cierto, predestinada a sufrir algo parecido teniendo en cuenta los datos de que, para 90.000 habitantes, había 18 armerías y 200 iglesias.


David Koresh procesado por la policía local

Jim Jones y la tragedia de Guyana Suicidio Colectivo de la Secta

Jim Jones y la tragedia de Guyana
Suicidio Colectivo-Secta

Jim Jones Fundador de la secta Templo del Pueblo

Entre los criminales más peligrosos se encuentra muchas veces auténticos líderes de movimientos seudo religiosos caracterizados por su extremismo su mesianismo. Aunque siempre han existido, los convulsos tiempos que, en el último siglo, vivió e mundo frieron terreno abonado para la proliferación de estos «salvadores» de cuerpos y almas que, a la postre, lo único que ponían a salvo eran unos ingresos cuantiosos.

Y menos mal si la cosa se quedaba en eso: latrocinio puro y duro a través de la compra obligada para los adeptos de las publicaciones del santón de turno, de objetos variados con la simbología de la secta, etcétera. Aunque en todas partes suceden hechos de este tipo, en el mundo anglosajón y sobre todo en Estados Unidos, estos locos de atar que están convencidos de ser enviados del «Altísimo» son legión. Son tantos que sólo cuando alguno provoca una tragedia de características dantescas logra acaparar las primeras planas de la actualidad.

Unos 900 seguidores del Templo del Pueblo se quitaron la vida como protesta en un suicidio colectivo

Jim Jones, fundador y guía del Templo del Pueblo, lo consiguió con creces un día de noviembre de 1978 al proponer (y obligar) a todos sus seguidores reunidos en Jonestown (Guyana) un suicidio colectivo como protesta a la visita del congresista Leo Ryan. Sus seguidores se habían dirigido al campamento ante las innumerables denuncias que se habían recibido por las extravagancias y peligros de que hacía gala su iluminado dirigente. A la llegada de Rvan, Jones y los suyos empezaron a gritar contra su presencia para, después, alentar a sus seguidores a expulsarlo de allí y, ya en pleno paroxismo colectivo, conseguir un imprevisto linchamiento de Ryan y cuatro de sus acompañantes.

Es entonces, con los cuerpos desfigurados y todavía calientes de los visitantes y, sin duda, sabiendo lo que le esperaba, cuando Jim Jones propuso (más bien ordenó) que todos se entregaran a la muerte en un gran ritual final. Estos, en bloque, aceptaron (eran unos 900) y, tras preparar mezclas letales de diversas bebidas, que ingirieron ceremoniosamente, fueron muriendo sin remisión. Cuando llegó la policía, aquello era un inmenso cementerio al aire libre en el que había cuerpo amontonados uno sobre otros.

Ante la persecución de las autoridades norteamericanas, Jones trasladó su Templo del Pueblo a la paradisíaca Guyana

Jones había fundado su Templo del Pueblo el año 1956 en Indianápolis (Estados Unidos). Muy pronto vio engordadas las listas de adeptos, compuestas en su mayoría por marginados, desequilibrados y gentes de toda clase y condición, con la presencia de muchos individuos de raza negra.

En 1965 se trasladaron a California, cuando los que acudieron a la llamada del iluminado eran ya miles y el negocio prosperó de forma imparable. Todos y cada uno de los que fueron admitidos debían entregar sus pertenencias materiales a la comunidad (o sea, a Jones). Ante el panorama de persecución que estaban sufriendo en su propio país, en 1977 hicieron su última mudanza a la paradisíaca Guyana, lugar donde pensaban que iban a encontrarse lo bastante alejados de molestas inspecciones.

Al menos así de contentos vivieron hasta que les fue comunicada la próxima visita de una comisión del Congreso. Lo que ocurrió después ya ha quedado descrito unas líneas más arriba, además de que fue noticia en primera página en todos los periódicos del planeta. Fue un gran impacto, que sirvió para inspirar otros suicidios colectivos en otras partes del mundo.

PARA SABER MAS….
COMUNIDADES ITINERANTES

Muy a menudo, debido a su carácter, a sus constantes problemas con la autoridad, a sus diferencias con los vecinos, a constantes reclamos por abusos de drogas, tenía que cambiarse con su séquito y comunidad… hasta de ciudad. Redwood Valley, donde funcionó por tiempo bastante prolongado, tuvo que abandonarlo por una serie de circunstancias bochornosas para él mismo (le hizo proposiciones deshonestas a un policía) y por la cantidad de denuncias en contra del Templo del Pueblo que se acumularon en la estación de policía. Se trasladó a San Francisco, donde por circunstancias parecidas no le quedó más remedio que buscar una zona adecuada a sus propósitos, en otro país. Así llegó a Guyana, atraído por su integración racial con mayoría de color, por el bajo costo de vida, porque se hablaba inglés, porque el nivel educacional no era elevado, porque estaba cerca de Estados Unidos y porque la línea política de gobierno simpatizaba hacia la izquierda.

El 9 de diciembre de 1973 arribó a Georgetown la primera avanzada del Templo del Pueblo para entrar en conversaciones con la autoridad y conseguir los permisos con el objetivo de fundar una colonia. De acuerdo a criterios preestablecidos, ésta tenía que ser aislada y presentar buenas tierras para su explotación.

Tras sucesivos viajes y tratativas, Jones consiguió que el Gobierno le arrendara una finca de diez mil hectáreas a 252 kilómetros de Georgetown, por trescientos dólares anuales. La zona estaba en plena selva y contaba con un pequeño aeródromo, en un pueblo llamado Port Kaituma, a orillas del río del mismo nombre.

Una vez cerrada la transacción, Jones regresó a San Francisco y comenzó la campaña de convencimiento a los integrantes de su comunidad para que lo siguieran a Guyana, «.. .la verdadera Tierra Prometida», como él afectuosamente la llamaba.

ÉXODO A GUYANA
No le fue difícil al reverendo convencer a su rebaño para que se trasladara al supuesto nuevo paraíso que muy pronto se descubriría que no era tal. En el territorio arrendado abundaban las serpientes venenosas, alimañas de toda especie, el calor era insoportable y la población indígena tenía por costumbre robar con descaro. Tampoco era fácil cultivar la tierra y la comida y la fruta escaseaban. Pero eso no fue óbice para que Jones se las arreglara y presentara el lugar -bautizado como Jonestown -como el edén mismo. Falsificó fotografías con frutas compradas en Georgetown, las que hacía colgar en los árboles de Jonestown, aumentó el ritmo de las curaciones por la fe y se preocupó de arreglar un pequeño sector para que diera la impresión de que todo el resto era similar.

A inicios de 1975, la colonia contaba con quince miembros trabajando en condiciones peores que la de esclavos, pero que sin embargo enviaban, con periodicidad, entusiastas cartas a sus parientes en las que afirmaban que, por fin, habían encontrado la tranquilidad y paz que tanto habían buscado. En 1976 la colonia había aumentado a cincuenta y las condiciones de vida seguían siendo deplorables y hacia fines de 1977 el traslado, desde San Francisco, ya era total, quedando sólo en listados Unidos una pequeña partida con la misión de velar y administrar los bienes que dejaban tras de sí.

Fue en este último éxodo masivo, cuando empezaron los problemas con los familiares de los seguidores del Templo del Pueblo, pues al viajar, éstos firmaban documentos de cesión de todas sus pertenencias a la iglesia, incluidas casas y automóviles y entregaban poderes -los mayores- para que les cobraran y administraran sus pensiones. El escándalo fue mayúsculo, mas nada evitó que abandonaran el país.

LA DISCIPLINA EN JONESTOWN
La vida en Jonestown no tenía nada de idílica y más se parecía a la de un recinto penitenciario. La jornada diaria comenzaba a las 06:00 de la mañana y culminaba a las 22:00 horas. Quienes violaban las estrictas reglas de convivencia quedaban expuestos a severos castigos. Si un niño se orinaba en la cama,, al día siguiente era sometido a una sesión de shock de electricidad. Si no cumplían las tareas asignadas, se les rapaba la cabeza, se les prohibía conversar por varios días, se les obligaba a comer pimentones picantes, se les privaba de alimentos y se les golpeaba.

Tim Reiterman en su libro «El Cuervo» describe que los problemas en la colonia comenzaron con las restricciones sexuales a que se vieron sometidos los comuneros:

«Los fieles -escribe- en su mayoría, estaban irritados ante las restricciones impuestas en la colonia y había familias que planeaban la huida. Las normas sexuales impuestas eran la causa de mayores fricciones. No existía libertad sexual (…) Aquellas parejas que no estaban casadas o que no tenían el beneplácito de Jones, y dormían juntas, también corrían riesgos y las parejas casadas no podían tener intimidad, ni siquiera la más mínima, en aquellas cabañas abarrotadas de gente (en algunas dormían hasta quince personas)».

También cuenta Reiterman las actividades que cumplía el Comité de Relaciones:
«Si una pareja deseaba unirse, necesitaba para hacerlo la aprobación del Comité. Durante los tres meses de prueba, no les estaba permitido el más mínimo contacto físico, ni siquiera besarse. Luego se les autorizaba a mantener relaciones físicas durante otro período de prueba que duraba seis meses. Si sus relaciones superaban estas pruebas, se les consideraba casados. Un embarazo significaba automáticamente relación estable».

Los pequeños de la comunidad sufrían espantosamente el acoso de Jones y sus esbirros. Reiterman, en su libro, relata que «.. .los castigos que se daban a los niños podían llegar a ser terroríficos. Al principio, Jones amenazaba a los desobedientes con abandonarlos en los matorrales para comprobar si podían sobrevivir por sus propios medios. Si éstos continuaban con las desobediencias, les vendaba los ojos y los bajaba con una cuerda al interior de un agujero. Los adultos se ocultaban entre los arbustos o en el fondo del agujero y hacían ruidos, simulando que eran monstruos».

NOCHES BLANCAS
Marshall Kilduff y Ron Javers, autores del libro «El Culto del Suicidio», escriben que una de las ceremonias más espeluznante que tenía lugar en Jonestown, era la llamada  Noche Blanca:

‘»Una vez por semana venía la Noche Blanca -cuentan-, un estremecedor ensayo de un acto de increíble devoción hacia iones. En la Noche Blanca, Jones reunía a toda la población –La situación es desesperada-, les decía. Hay mercenarios en i jungla. Los guardias armados del campamento -unos treinta hombres vestidos con uniforme verde de combate patrullaban el campo durante el día, y unos quince durante la noche— no podrán detenerlos. La tortura los espera cuando lleguen los mercenarios. La única salida es el suicidio en masa para la gloria del socialismo».

«Se ordenaba -prosiguen- a todo el mundo formar una fila, incluyendo a los niños. Se les daba a cada persona un pequeño vaso con un líquido rojo. A los cuarenta y cinco minutos, Jones decía despaciosamente: todos los presentes estarán muertos. Beban de sus vasos. La gente de Jonestown permanecía de pie en la obscuridad, esperando morir. Las familias formaban pequeños grupos hablando en voz baja. Pero aunque habían bebido, nadie moría. Las convulsiones no se producían. Jones, satisfecho con la actuación, les decía que lo que habían ingerido era un líquido inofensivo. Habían pasado la prueba de lealtad. Pero una nota ominosa entraba en su voz, al inclinarse sobre el micrófono. Esta noche, les decía, los únicos hombres armados eran los mismos guardias del campamento, pero ‘no está lejos el día en que será necesario morir’ ».

El diario vivir pronto se convirtió en rutina aparente, pues, cada vez se hacía más evidente el descontento, al igual que las tentativas de fugas. Pronto, también llegaron noticias a Estados Unidos de las miserables condiciones en que se debatían los miembros del Templo del Pueblo y la ola de protestas e indignación llegó al Congreso, donde Leo Ryan, diputado demócrata por California, tomó cartas en el asunto.

Comenzaba el principio del fin para una historia aberrante y una de las tragedias más espantosas del siglo veinte.

Fuente Consultada: HECHOS Sucesos que estremecieron al siglo «La Masacre de Guyana»