Emperador Julio César

Los Emperadores Ilirios

Los Emperadores Ilirios

EMPERADORES ILIRIOS: Se conoce por emperadores ilirios a la serie de emperadores que gobernaron el Imperio romano entre 268 y 285. Este nombre proviene del origen geográfico de la mayoría de los que la componen. En efecto, son mayoritariamente originarios de Iliria, región cuyas fronteras no son muy precisas

El ejército más fuerte del Imperio era el del Danubio, formado por soldados de las provincias vecinas (Pannonia, Dalmacia, lliria), los ilirios, de la misma raza que los albaneses de nuestros días.

Los generales, gobernadores de las provincias fronterizas, no eran ya nobles romanos.

Una ley nueva prohibía a los senadores mandar un ejército. En lo sucesivo los generales procedieron de la clase de oficiales salidos de las filas, la mayor parte ¡lirios, como los soldados.

Y entonces que los ejércitos hacían emperadores a sus generales, ya no hubo casi más que emperadores ilirios. Ellos libraron al Imperio de los bárbaros y restablecieron el orden en el Estado.

Claudio, llamado el Gótico (268), atacó a los godos que habían invadido la Macedonia, los venció en dos grandes batallas y los rechazó al otro lado del Danubio. Murió en Sirmium (270).

Aureliano atacó a los alamanes que habían invadido Italia y los expulsó. En Oriente, la viuda de Ódenato, Zenobia, gobernaba Palmira en nombre de su hijo Vabalath. Bella e instruida, hablaba todas las lenguas del Oriente y el latín, leía a Homero y tenía por ministro a un célebre filósofo griego, Longino.

Pasaba revista a sus soldados, con el casco a la cabeza, los seguía a caballo a campaña, sentaba a su mesa a los oficiales, contra lo que era costumbre de las mujeres de Oriente. Se la llamaba reina.

Había hecho ocupar el Egipto, se preparaba a apoderarse del Asia Menor y a restablecer el Imperio de los Seleucidas. Eran sus aliados los partos y los árabes.

Aurealiano llegó a Oriente con su ejército y reconquistó fácilmente la Siria. La gran batalla se dio cerca del desierto, en Emesa.

Los jinetes de Palmira pusieron en fuga a la caballería romana, pero las legiones decidieron la victoria. Entonces el ejército romano, atravesando el desierto, fue a poner sitio a Palmira.

Zenobia huyó en un dromedario para ir en busca de auxilios ai país de los partos, pero fue tomada prisionera. Palmira se rindió (272).

Pocos meses más tarde se sublevó y degolló a la guarnición romana. Aúreliano estaba todavía en Asia, volvió rápidamente, recobró a Palmira y la destruyó (273). No quedaron de ella más que ruinas.

El emperador sometió luego la Galia, que hacía ya doce años estaba fuera de la obediencia de Roma.

Volvió a Roma para celebrar su triunfo. Delante de su carro iba Zenobia, cargada con tres cadenas de oro, y el emperador de la Galia, Tétrico, con su familia.

Después del triunfo, Aúreliano, en lugar de mandarlos ejecutar como era antigua costumbre, dio a Zenobia una quinta en Italia y nombró a Tétrico gobernador de una provincia.

Renunció a reconquistar la provincia de Dacia, ocupada por los bárbaros, mandó retirarse a los colonos que allí quedaban y los estableció a la orilla derecha del Danubio. Este río fue de nuevo la frontera del Imperio.

Para poner a Roma al abrigo de las invasiones, mandó construir un nuevo recinto, el muro de Aúreliano, que rodeaba, no solamente la antigua Roma, sino los arrabales edificados, fuera del muro de Servio (272).

Se le dio el título de Restltutor orbis (Restaurador del mundo).

Habíase comenzado en el Imperio a adorar al dios persa Mithra, con el título de «Sol invencible» (Sol invictus).

Los monumentos erigidos en su honor le representan vestido a la usanza persa y derribando un toro, con esta inscripción: «Al Sol invencible, al dios Mithra».

Era el dios de la vida, de la muerte, de la resurrección. Se le celebraba con ceremonias secretas, un bautismo, banquetes sagrados, penitencias complicadas.

El dios Sol había llegado a ser en el siglo III la principal divinidad de los soldados. Aúreliano le hizo dios de todo el Imperio y le erigió en Roma un templo magnífico.

Partía en expedición contra los persas cuando fue asesinado en Bizancio (275). Los soldados enviaron a pedir un emperador al Senado. Este se negó al principio y acabó por elegir a un viejo senador rico. Tácito, descendiente del historiador, que murió pronto.

El ejército de Siria proclamó a su general, un ilirio, Probo (276).

Los alamanes habían invadido la Galia. Probo los arrojó y persiguió hasta el otro lado del Rhin (277). Pero renunció al territorio de la orilla derecha y se contentó con fortificar la frontera del río.

Estableció también en la orilla izquierda a los prisioneros germanos para cultivar las tierras que habían quedado desiertas. Alistó también germanos en sus tropas.

Sus generales habían vencido a los francos y trasladó los prisioneros a orillas del mar Negro.

Pero aquellos francos se apoderaron de barcas, y, pasando el mar, a través del Bosforo, el Archipiélago y todo el Mediterráneo, el estrecho de Gibraltar y el Océano, volvieron a su país por las bocas del Rhin, después de haber recorrido todo el Imperio y saqueado a su paso el Asia Menor, Grecia, Sicilia y el África.

Probo, después de haber vencido a varios usurpadores, en Alejandría, en el Rhin, en Lyon, en Bretaña, quiso que los soldados se ocupasen en desecar los pantanos del Danubio.

Un día, cerca de Sirmium, durante los calores del estío, los soldados, descontentos de aquel trabajo, mataron al emperador (282).

Su sucesor, Caro, fue en expedición contra los partos y recobró de ellos Mesopotamia y la Armenia. Al llegar cerca de Ctesifón, un rayo quemó la tienda y le mató (284).

Su hijo, que había quedado único emperador, volvió con el ejército, enfermo y conducido en una litera. Cuando los soldados pidieron verle, le encontraron muerto.

Acusaron a su suegro, Aper, prefecto del pretorio, de haberle asesinado.

Formaron un tribunal para juzgarle y proclamaron emperador al comandante de la guardia, Diocleciano, hijo de uno que había sido esclavo.

tabla de emperadores
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Biografia de Constancio Cloro Emperador Romano

Biografia de Constancio Cloro Emperador Romano

El 1º de marzo de 293, siguiendo las directrices políticas de Diocleciano, el Augusto de Occidente Maximiano adoptó y dio el título de César a un general ilirio, Flavio Constancio, el cual tomó el nombre de Flavio Valerio Constancio.

Biografia de Constancio Cloro Emperador

Flavio Valerio Constancio​​, conocido comúnmente como Constancio I o como Constancio Cloro, ​ fue emperador del Imperio romano de Occidente desde 293 hasta 305 como césar y desde 305 hasta 306 como augusto. Los historiadores bizantinos le añadieron el epíteto Cloro, con el que se le conoce comúnmente

Según ciertos autores que quisieron dar lustre a la familia, Constancio, llamado Cloro por la palidez de su rostro o por su preferencia por la indumentaria blanca, era persona distinguidísima, pues era hijo de un ciudadano principal de la Dardania, Eutropio, y de Claudia, sobrina del emperador Claudio II, que se ilustró por sus victorias sobre los godos.

Dotado de inteligencia poco común y de eminentes dotes militares, Constancio fue favorecido por Aureliano, Probo y Caro. Su carrera fue rápida y afortunada, y culminó cuando Diocleciano le elevó a la dignidad de César junto con Galerio.

El gran dálmata había observado la simpatía que irradiaba de su persona y la facilidad con que se granjeaba el afecto de compañeros y subordinados; su prudente administración en Dalmacia; su vasta instrucción literaria; y, en fin, su energía y su valor, lo que no eran óbice para destenar cualquier acto brutal o arbitrariedad sangrienta.

Estas condiciones hacían de Constancio el ideal del perfecto emperador, por lo qne Diocleciano no vaciló un momento en designarlo para César de Occidente al lado de Maximiano, y en emparentarlo con éste dándole la mano de su hijastra, Flavia Maximiana Teodora.

Autores modernos sostienen que este enlace se realizó algunos años antes, en 289, cuando Constancio fue nombrado prefecto del pretorio en Occidente.

En el reparto de las provincias del Imperio, a Constancio Cloro le correspondieron la Galia y Bretaña. Su misión era realmente difícil, pues la situación en el remoto Occidente no era muy favorable.

En efecto, la frontera del Rin había sido violada por los alamanes y los francos desde el 286, y en el mismo año el jefe de la flota de Maximiano, Carausio, se proclamó emperador en Bretaña, con el apoyo de sus legiones y de bárbaros anglos y sajones.

Los esfuerzos de Maximiano habían sido inútiles.

Constancio Cloro cambió la situación en pocos años, solo tres. En 293 restableció la frontera del bajo Rin y del Mosela en lucha contra los bátavos. Luego en 296 aseguró la del alto Rin conteniendo y derrotando a los alamanes; en el mismo año reconquistó Bretaña, donde Carausio había sido depuesto y asesinado por Alecto.

Completó estos éxitos militares con una administración muy sabia y eficaz: repobló el Norte de la Galia, fortificó la frontera del Rin y favoreció el orden y la prosperidad provincial.

Durante la persecución de los cristianos, ordenada por Diocleciano en 303, la actitud de Constancio fue digna de toda loa; formado en una vaga filosofía monoteísta, era tolerante y benévolo, e incluso miraba con simpatía a los seguidores de Cristo.

Esta disposición simpatizó y con él a toda su familia, el afecto de la Iglesia cristiana.

Habiendo abdicado Diocleciano y Maximiano, Constancio Cloro ciñó la diadema imperial el 1° de mayo del 305. Ante él se abría un magnífico porvenir.

Pero el destino truncó su carrera, ya que murió el 25 de julio del siguiente año en York (Inglaterra) en el curso de una expedición, victoriosa, contra los pictos y escotos.

Pero si la muerte le arrebató a la Historia, Constancio legó a la posteridad un retoño de su persona en la figura excepcional de Constantino el Grande.

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Biografia de Juliano El Apostata Emperador Romano

Biografia de Juliano El Apóstata

En el Bajo Imperio, restablecida la autoridad imperial y las jerarquías administrativas del Estado, los dos grandes problemas que se presentaban tumultuosamente ante los emperadores eran el religioso y el de las invasiones bárbaras.

Los pueblos que rodeaban el Imperio — germánicos y persas — se presentaban cada vez más amenazadores, en busca del punto débil por donde vulnerar la cobertura de las fronteras y precipitarse como un alud sobre las ricas ciudades imperiales. Por otra parte, la cuestión religiosa distaba mucho de estar resuelta.

Juliano el Apostata
Flavio Claudio Juliano, conocido como Juliano II o, como fue apodado por los cristianos, «el Apóstata». Fue emperador de los romanos desde el 3 de noviembre de 361 hasta su muerte.
Fecha de nacimiento: 330 d. C., Constantinopla
Fallecimiento: 26 de junio de 363 d. C., Ctesifonte, Irak
Sucesor: Joviano
Lugar de sepelio: Iglesia de los Santos Apóstoles, Estambul, Turquía

Aunque Constantino el Grande, con sagaz previsión, había dado la mano a la Iglesia de Cristo y apoyado el sector ortodoxo, la debilidad de su obra se demostró en la política de sus dos sucesores más destacados: su hijo, Constancio II, convirtió el arrianismo en religión oficial del Estado; en cuanto a su sobrino, Flavio.

Claudio Juliano, una de las mentalidades más poderosas entre los sucesores de Constantino, puso todo su empeño en revalorizar el paganismo y elevarlo de nuevo a su función religiosa oficial.

Flavio Claudio Juliano era el hijo menor de Julio Constancio, hermanastro de Constantino el Grande, y de Basilina, hija del patricio Julio Juliano. Había nacido en Constantinopla a mediados de 331.

Cuando contaba seis años se había librado de la terrible matanza del año 337, por la que los tres hijos del difunto emperador (Constantino, Constante y Constancio) habían aniquilado a sus posibles competidores en el trono, o sea a los descendientes del segundo matrimonio de Constancio Cloro: los cuñados de Constantino, sus dos sobrinos Dalmacio y Anibaliano, seis nietos de Constancio Cloro y su hijo Julio Constancio. Sólo se habían salvado Galo y Juliano, hijos de este último.

Ni que decir tiene que tan horrible exterminio modeló para siempre el espíritu y la vida de Juliano. Después de la matanza fué confiado a la custodia del obispo Eusebio de Nicomedia, el cual le educó en el cristianismo; cursó sus estudios en las escuelas públicas de Nicomedia bajo la dirección de un eunuco.

Más tarde, fué trasladado al castillo de Macelo, cerca de Cesárea de Capadocia, pues Constancio II recelaba aún de sus primos. En este castillo, Juliano maduró la restauración del paganismo.

Se distinguió ya entonces por sus aspiraciones de héroe, por sus brillantes cualidades morales, por su belleza física, por su cultura vasta y dilatada.

En su amor a lo bello y a lo noble, Juliano buscó en vano la solución a su problema espiritual. No pudo hallarla en el Cristianismo, porque lo confundía con las personas de los asesinos de su familia, con aquel desagradable Constancio II, fanático odioso de la herejía arriana. Fué por esta causa que volvió sus ojos al mundo helénico. En la religión y normas morales y filosóficas halló la satisfacción de sus entusiasmos estéticos, políticos y militares.

Las circunstancias le permitieron ceñir la diadema imperial. En 353 Constancio II había visto cómo se restablecía a su provecho la unidad del Imperio.

Pero desde antes de que terminara su lucha contra el usurpador Magencio, habíase percatado de la imposibilidad de regir solo las posesiones imperiales. Así en 3151 se buscó un colaborador, aunque no un colega, en la persona de Galo, el hermano mayor de Juliano, con el título de César de Oriente.

Pero la frivolidad, la avidez y la incapacidad de Galo provocaron el odio de sus subditos. Constancio II le hizo ejecutar a últimos de 354.

En esta ocasión Constancio II estuvo tentado de ordenar la muerte de Juliano, quien entonces contaba 23 años y se distinguía por sus esplendentes cualidades.

Pero le salvó la intervención de la emperatriz Eusebia. De momento, fué desterrado a Atenas. Aquí intimó con personas destinadas a ocupar un papel relevante en el mundo cristiano, como Basilio de Cesárea y Gregorio Nacianceno. Pero Juliano, empapado del ideal neoplatónico de la escuela fundada en Alejandría por Plotino, perseveró en su neopaganismo.

A principios de 355 se hizo iniciar en los misterios eleusinos. Era su ruptura con el cristianismo.

A fines de 355, y a pesar de la repugnancia de Constancio II, éste tuvo que decidirse a confiar a Juliano el mando en la Galia, con el título de César (6 de noviembre).

La situación en las provincias occidentales era muy amenazadora: no sólo se había proclamado emperador en Colonia un tal Silvano, general franco, sino que los germánicos pretendían de nuevo forzar la línea del Rin.

A pesar de las burlas con que fué recibido por el ejército — se le denominaba el «estudiante grecicista» —, Juliano se impuso desde el primer momento por su energía, su amplitud de miras, su serenidad, su arrojo y su capacidad bélica y administrativa.

En el curso de cinco años derrotó a los alamanes y a los salios, expulsó a los invasores al otro lado del Rin, venció a los usurpadores y restableció en todas partes el orden, la justicia, la prosperidad y el bienestar.

Estos éxitos suscitaron, desde luego, los mayores recelos en el ánimo del emperador, quien vigilaba la actuación de Juliano a través de los altos funcionarios de que le había rodeado.

A fines de 360 las legiones de las Galias proclamaron emperador a Juliano en Lutecia (París). El César no dirigió este acto, sino que fué promovido por el disgusto de la tropa ante las exig-encias de Decencio, enviado de Constancio, para reclamar el envío de refuerzos que le auxiliasen en la campaña contra los persas.

Ante el hecho, ya inevitable, Juliano pidió al emperador que ratificara el acto y le considerase como colega. Al negarse Constancio, lo que significaba la muerte, decidió salvar la vida, conquistar el poder e imponer su reforma en el Estado.

En mayo de 361 emprendió una rápida campaña que, por el Danubio, le llevó a Sirmio, Naisos y, finalmente, ante Constantinopla.

Aquí le sorprendió la noticia de la muerte de Constancio II, ocurrida el 3 de noviembre de 361, cuando marchaba a oponerse con su ejército al de Juliano. De este modo se evitaba la guerra civil y el emperador lograba ser reconocido por todas las provincias del Imperio.

Su gobierno imperial fué muy breve. Se caracterizó por las mismas cualidades que había revelado en la administración de las Galias. Pero lo típico fué su obra anticristiana. Primero adoptó una posición tolerante; mas luego inició una verdadera persecución moral, filosófica y administrativa contra la Iglesia de Cristo.

Esta perdió sus privilegios, sus jefes, su jurisdicción; se prohibió a los cristianos ocupar cargos públicos y dedicarse a la enseñanza. Por el contrario, abrió los templos paganos, les devolvió los bienes que les habían confiscado Constantino y Constancio II y dotó al culto pagano de un clero oficial.

Estas medidas eran absurdas y suscitaron una corriente formidable de oposición, la cual habría dado lugar a sangrientos choques si Juliano no hubiera muerto el 26 de junio de 363, en el curso de una victoriosa campaña contra los persas.

Castigo de Dios, exclamaron los cristianos al enterarse de la muerte del Apóstata. Realmente, Juliano vivió desplazado de su siglo. El cristianismo era lo moderno y habría acabado por arrollar su obra.

Dos siglos antes, Juliano hubiera sido un gran emperador, al estilo de Marco Aurelio.

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OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Juan Knox
Biografia de Lutero
Biografia de Calvino
Biografia de Pirro de Piro
Biografia de Epicuro
Biografia de Aristofanes
Biografia de Tucidides
Biografia de Juliano El Apostata

Biografia de Teodosio I El Grande Emperador de Roma

Biografia de Teodosio I El Grande

El fin del Imperio se aproximaba a pasos agigantados. El 9 de agosto del año 378 parecía haber llegado el momento de desplomarse, pues en aquella fecha los invasores germánicos obtuvieron sobre las legiones de Roma la capital victoria de Adrianópolis.

En estos campos de batalla se hundió para siempre el prestigio de las armas romanas. En la derrota desaparecía la persona del emperador Valente. ¿ Quién podría substituirle?. Su colega de Occidente, Graciano, buscó a un militar que fuera capaz de hacer frente a los godos y al pánico público.

Teodosio el grande
Flavio Teodosio, Teodosio I o también en el seno católico como Teodosio el Grande, fue emperador de los romanos desde 19 de enero de 379, hasta su muerte, deificado.
Fecha de nacimiento: 11 de enero de 347 d. C., Coca, España
Fallecimiento: 17 de enero de 395 d. C., Milán, Italia
Lugar de sepelio: Iglesia de los Santos Apóstoles, Estambul, Turquía

Y lo halló en un joven general de 32 años, el único que no había perdido la cabeza en los graves instantes que siguieron a Adrianópolis. Se llamaba Teodosio, y era hijo de un militar de mucha valía, Flavio Teodosio, que había defendido el Imperio en la Gran Bretaña, la Mesia y África, secundado por su primogénito.

El Imperio había pagado sus excepcionales servicios decapitándolo en Cártago en 376. Las miradas convergían en el nuevo emperador, elevado a esta dignidad el 19 de enero de 379.

Los Teodosios eran españoles. No se sabe dónde nacieron, pero consta que tenían su patrimonio en Cauca, pequeña ciudad rural de los vacceos, situada a orillas del Eresma, no lejos del Duero.

Es probable que aquí naciera Teodosio el Grande en un día, no determinado, del año 346. Sin reunir las grandes cualidades políticas, militares y administrativas de su padre, Teodosio aportaba al Imperio el espíritu de indomable resistencia de los hispanos, de improvisación genial y de acendrado amor a las esencias imperiales de Roma.

Imponente por la majestuosidad de su persona, simpático por lo afable de su trato, ejemplar por la severidad de sus costumbres privadas y públicas, asombroso por su actividad, su dinamismo y su energía, y sólo condenable por lo iracundo y tempestuoso, Teodosio respondió a la confianza que se había depositado en su persona.

Su obra es decisiva para el triunfo de la Catolicidad sobre las herejías que se habían desarrollado entre los cristianos después del edicto de Milán.

En el transcurso de cuatro años de agotadora actividad, en que se puso de manifiesto su talento en levantar ejércitos, instruirlos y conducirlos a la victoria, y, al mismo tiempo, su habilidad diplomática para tratar a los príncipes germánicos, Teodosio logró conjurar el peligro de los godos.

Hizo de Tesalónica su cuartel general. En 379, mediante una actuación sistemática, expulsó a las bandas germánicas al Norte de los Balcanes y reconquistó la línea del Danubio; en 380 logró atraerse a su causa al sfodo Atanarico; en 381 derrotó al ejército del feroz Fritigerno; en fin, el 23 de octubre de 382 pudo considerar restablecida la paz después de la capitulación de las bandas de la Mesia y de su afincamiento en aquel territorio como foederati o aliados del Imperio.

Solventado este gravísimo peligro, Teodosio dedica sus esfuerzos a salvaguardar la unidad del Imperio y del credo cristiano. Formidable tarea a la que consagró los trece últimos años de su gobierno. Cuando fué elegido emperador, eran colegas suyos Graciano y Valentiniano II, éste todavía niño.

En 383 el primero murió cuando trataba de oponerse a la usurpación de Magno Máximo, proclamado emperador por las legiones de Bretaña. Circunstancialmente, Teodosio y Valentiniano II reconocieron a Máximo. Pero para éste el acto de 383 era la primera etapa para restablecer a provecho propio la unidad del Imperio.

En 387 expulsó a Valentiniano II de Italia. Entonces Teodosio decidió actuar. Reunió un poderoso ejército, compuesto en su mayor parte de tropas bárbaras, se dirigió a Italia por los Alpes Julianos y derrotó a Máximo en Poetovio, cerca de Áquileya (28 de julio de 388).

Esta batalla hacía dueño a Teodosio de todo el Imperio;, pero se satisfizo con restablecer en el trono a Valentiniano II y confiarlo a la guardia de un buen general, el franco Argobasto, encargado de la defensa de Occidente como maestro de la milicia.

Al cabo de cuatro años, Argobasto rompió violentamente con Valentiniano II y quizá dio orden de asesinarlo. Lo cierto es que se halló el cadáver del emperador colgado de un árbol (392).

Entonces Argobasto, apoyado por el partido pagano de Roma, se erigió como rival de Teodosio, el celoso campeón de la ortodoxia; nombró a un emperador de paja, Flavio Eugenio, y restableció las prácticas paganas. Teodosio recogió el guante, y a pesar de contar con un ejército inferior en número al de Argobasto, le derrotó por completo ante Aquileya el 5 de septiembre de 394.

Esta victoria dio a Teodosio el Imperio único, pero lo más importante es que completó la acción de puente Milvio y aseguró el triunfo definitivo de la ortodoxia cristiana.Teodosio había dedicado gran parte de su gobierno a preparar este triunfo.

El 28 de febrero de 380 publicó el famoso edicto de Tesalónica sobre la vigencia del símbolo de Nicea y la extirpación del arrianismo; un año más tarde, el concilio de Constantinopla, presidido por San Gregorio Nacianceno, confirmaba el expresado símbolo y repudiaba solemnemente el error de Arrio; en el mismo 381 se prohibieron los sacrificios paganos, lo que fué confirmado en 385.

Teodosio dio siempre ejemplo de humildad cristiana, como con motivo de la expiación del terrible atentado cometido contra siete mil personas en el circo de Tesalónica dejándose arrebatar por un momento de ira, vanidad y despotismo. En aquella ocasión cumplió la dura penitencia que le impuso San Ambrosio de Milán (390).

Teodosio, una de las glorias de la España romana, murió en Milán, el 17 de enero de 395.

teodosio I emperador

OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Teodosio I «El Grande»
Biografia de Hieron de Siracusa
Biografia de Emperador Honorio
Biografia de Boecio
Biografia de San Ildefonso
Biografia de Lotario I
Biografia de Carlos II de Francia
Biografia de Luis de Gongora y Argote

Biografia de Honorio Emperador Romano

Biografía Emperador Honorio

No habían pasado a los hijos varones ni el talento ni la energía ni la virilidad de Teodosio. El menor de ellos, Honorio, personaje dotado de buenas intenciones, honesto, piadoso y bonachón, no tuvo iniciativa ni entusiasmo en el gobierno.

Indolente e irresoluto, se dejó imponer por los cortesanos o los generales, y como todo tímido y débil de espíritu, fue cruel y obstinado contra los desgraciados y miedoso ante los arrogantes.

Honorio Emperador
Honorio fue Emperador del Imperio romano de Occidente del 395 hasta su muerte. Era el hijo menor de Teodosio I y su primera mujer, Aelia Flacila, y el hermano del emperador de Oriente, Arcadio. Honorio fue nombrado emperador de Occidente a la edad de 10 años, ​ tras la muerte de su padre en febrero de 395.
Fecha de nacimiento: 9 de septiembre de 384 d. C., Constantinopla
Fallecimiento: 15 de agosto de 423 d. C., Rávena, Italia
Nombre completo: Flavius Honorius

En estas condiciones, y teniendo en cuenta que reinó en tiempos aun más difíciles que los de Teodosio, se comprende que su gobierno corresponda a una de las épocas más desgraciadas de la Roma decadente.

Nacido en Constantinopla el q de septiembre de 384, de Teodosio y la emperatriz Helia Flaccilla, fue proclamado Augusto a la edad de nueve años y asociado al gobierno del Imperio junto con su hermano mayor Ar-cadio. A la muerte de Teodosio (17 de enero de 395), fue designado emperador de Occidente, bajo la tutela del gran general germánico Estilicón.

En los planes de Teodosio no entraba la ruptura de la unidad imperial, pero ésta se consumó de hecho cuando Estilicón, que había acudido a los Balcanes para hacer frente a la invasión del godo Alarico, recibió orden de Arcadio de retirarse a la Dalmacia (395).

Desde entonces Estilicón dedicó sus actividades a reorganizar la administración y a consolidar las fronteras de Occidente. En 398 aumentó su influencia casando a su hija María con Honorio, y en 402 libró a Italia de la primera acometida de Alarico rechazando sus huestes en la batalla de Pollenza.

En 405 completaba este triunfo con la destrucción de los ostrogodos, acaudillados por Radagaiso, en las llanuras de Toscana.

Hasta entonces Honorio había tenido escasa intervención en el gobierno. Contaba ya veinte años, y era instigado por quienes le aconsejaban que se desprendiera de la tutela de Estilicón.

El muchacho, que se había casado en 401 con una segunda hija del jefe germánico, llamada Termancia, no se atrevía a dar el golpe que le desembarazaría de su poderoso ministro.

El cúmulo de dificultades con que luchó Estilicón entre 405 y 408 arruinó su prestigio y facilitó la labor de sus enemigos. Los vándalos y los alanos, rompiendo la frontera del Rin, habían saqueado las Galias e invadido. España.

Allí se erigía como usurpador Constantino III. En Italia, Alarico reclamaba el cumplimiento del pacto concertado entre el Imperio y su pueblo. Los que rodeaban a Honorio, acaudillados por el canciller Olimpo, aprovechando una divergencia de criterio entre el emperador y Estilicón sobre la sucesión de Arcadio (408), acusaron al germánico de traidor y lograron que Honorio decretara su muerte, la que tuvo lugar, de modo inicuo, el 23 de agosto de 408.

Fue un asesinato innoble y fatal. Ante la inminente agresión de los godos, Honorio no halló la persona capaz de substituir a Estilicón. Así, después de haber licenciado a Olimpo, cometió el grave error de reconocer a Constantino III. Pero esta medida no pudo evitar el saqueo de Roma por Alarico el 24 de agosto de 410.

Cuando parecía inevitable la próxima ruina del Imperio, puesto que Alarico había elegido un emperador a su gusto, Átalo, y tenía como rehén a Gala Placidia, hermana de Honorio, éste halló un apoyo imprevisto en la persona del general Constancio, quien venció a los usurpadores en la Galia y España, localizó a los godos en el Sur de las Galias y rescató a Gala Placidia, con la que contrajo matrimonio en 417.

Entregado a su nuevo favorito y a la influencia de su enérgica hermana, los nombró Augustos el 8 de febrero de 421. La muerte de Constancio, en septiembre siguiente, provocó la discordia entre Honorio y Gala Placidia, la cual, amenazada, tuvo que huir a Constantinopla con sus hijos.

Poco después, el 15 de agosto de 423, Honorio, moría en Rávena, dejando al Imperio romano de Occidente en situación realmente crítica y apurada.

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Que es la Poesia Epica Caracteristicas y personajes heroes

Que es la Poesía Epica: Caracteristicas y Personajes Héroes

El sol lanza sus implacables dardos en el cielo azul de Grecia. Es mediodía: en el gran silencio del calor estival no se oye ningún sonido, excepto una voz conmovida, pero clara y fuerte.

A la sombra de un árbol secular está sentado un viejo rodeado por un grupo de chiquillos; es él quien canta, y los niños lo escuchan, extasiados. El viejo se enardece con su canto:

…Como el sonido de la trompeta se alza vibrante cuando un ejército asedia una ciudad, lanzando gritos de guerra, así se oye el grito de Aquiles. Lo escuchan los troyanos, y sus corazones tiemblan en el pecho.

También el corazón de los chiquillos tiembla, pero de orgullo. El canto del viejo rapsoda los arrastra y todos ven, con los ojos de la fantasía, al mayor héroe de la patria en la cumbre de su fuerza y de su gloria.

Cuando sean hombres y deban combatir por la libertad de Grecia, encontrarán el coraje para luchar y morir valientemente recordando este canto, pensando en Aquiles, que constituye para los griegos el símbolo del valor guerrero.

poesia epica


¿QUÉ ES LA ÉPICA?: «Épica» deriva de «epos«, vocablo griego que significa «lo que se cuenta» (porque merece ser recordado). En otras palabras, es el relato poético de todos los acontecimientos históricos o legendarios sucedidos en tiempos en los que los diferentes pueblos vivían en el alba de su historia.

Tiene tres caracteres fundamentales:
— es nacional, porque cada pueblo tiene su épica, que glorifica las gestas de sus antepasados.
— es, generalmente, poética, porque la poesía (entendida en el sentido de «canto») es la forma más adecuada para celebrar y glorificar los grandes y maravillosos sucesos que constituyen el tema de la épica, Y también porque ésta ha nacido en tiempos muy lejanos, cuando el hombre encontraba en la poesía la expresión más espontánea y natural de sus sentimientos.
— es apasionada e imaginativa, pues los poemas épicos estaban destinados a un público de gente sencilla, que pedía, sobre todo, que satisficiese su imaginación y su natural tendencia a considerar que sus héroes tenían siempre razón. Por ello los juicios son siempre tajantes, como tajante es la división entre «buenos» y «malos».

VERDAD HISTÓRICA Y VERDAD POÉTICA
La poesía épica nació antes que la escritura; desde que se formaron las primeras civilizaciones, los pueblos sintieron la necesidad espontánea de celebrar las empresas con las que su estirpe había conquistado un puesto en el mundo.

Y cantaron todo esto con palabras sencillas, que eran transmitidas oralmente de una generación a otra. Naturalmente, la verdad histórica no era muy respetada, porque el relato se basaba solamente sobre recuerdos, a menudo confusos. Además,’ cada cantor enriquecía los hechos con su fantasía. Pero éste es un detalle de escasa importancia: la poesía tiene una verdad propia, que no reside en los hechos, sino en los sentimientos expresados.

LOS HÉROES
Los protagonistas de las empresas narradas en los poemas épicos no son nunca simples mortales. Como hemos dicho a propósito de Aquiles, se han convertido casi en símbolos y como tales son considerados.

Se trata de «héroes»; personajes extraordinarios que afrontan las más difíciles empresas y salen de ellas siempre vencedores. Los poeta» épicos han dado vida a sus figuras por dos razones: ante todo, porque en las sociedades primitivas eran los fuertes los que prevalecían, ,v todos los demás se limitaban a admirarlos y seguirlos; además, porque la fantasía tiene formalmente tendencia a «personificar» los sentimientos y las virtudes.

Es decir, que los héroes son una especie de «arquetipos»; se comprendía esto observando que, en la literatura ¿pira de todos los pueblos, aunque hay centonaros héroes, éstos pueden reducirse a unos pocos «tipos» fundamentales.

Cada uno représenla uno determinada virtud, como la fuerza, la astucia, la sabiduría o el sentido de la justicia; facultades todas, en suma, que podían hacer hacer a un hombre merecedor de la fama.

LOS POETAS Y LA TRADICIÓN
Durante siglos, las gestas de los héroes continuaron alimentando la imaginación popular, que los recordó en los versos de los cantores.

El más famoso de éstos fue Hornero, que narró la historia del sitio de Troya y las largas peregrinaciones del héroe Ulises. Sin embargo, hoy no sabríamos nada de todos estos poemas épicos si no se hubiera comenzado, a partir de cierto período (aproximadamente desde el año 1000 a. C.), a recogerlos por escrito. Éste es un hecho de gran importancia cultural: confiados sólo a la tradición oral (es decir, transmitidos de viva voz), poemas como «La epopeya de Gilgamesh» (el héroe nacional babilonio) o «La expedición de Rama» (legendario príncipe indio), probablemente se habrían perdido.

Los primeros poemas épicos escritos fueron obra de desconocidos, y sólo posteriormente aparecieron verdaderos poetas, que no se limitaron a una simple transcripción de las leyendas populares más conocidas, sino que las reelaboraron con un estilo personal, fundiendo los distintos episodios históricos y épicos primitivos


LAS OBRAS MAESTRAS DE LA POESÍA ÉPICA

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AquilesGilgamesh
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SigfridoRey Lear


Hace muchos siglos que ya no se escriben poemas épicos. Las obras de este género que se han escrito a partir del siglo XVI no pueden ser consideradas «poemas épicos» más que en un sentido muy amplio. Por ejemplo, en el «Orlando furioso» o en la «Jerusalén libertada», poemas épicos del siglo XVI, los hechos epopéyicos que se narran son sólo un pretexto para la poesía.

De los más famosos poemas épicos primitivos, citaremos:

La Ilíada, de Homero (hacia el siglo IX a. C.), que narra, en 15.696 versos, el sitio de la ciudad de Troya por los griegos, que duró diez años. En las innumerables aventuras de guerra acaecidas en este largo período, aparecen los más famosos héroes de ‘ la gran literatura épica griega.

La Odisea, de Homero, que narra, en 12.007 versos, las peripecias de Ulises, el astuto rey de Ítaca, el último de los héroes participantes en la guerra de i Troya que volvió a su patria.

La epopeya de Gilgamesh, poema nacional asirio-babilónico, que narra las empresas del héroe Gilgamesh, en la búsqueda de la inmortalidad.

La historia de Zarer, obra persa del siglo v después de Cristo, en la cual se recuerdan las luchas a través de las cuales se difundió la religión de Zoroastro.

Mahabharala, poema indio de enorme extensión (110.000 estrofas!), que fue compuesto por varios autores, entre los años 400 a. C. y el 400 de nuestra era. Es una verdadera enciclopedia de la civilización india.

El Poema del Cid, obra maestra d e la épica española. S u protagonista es el Cid Campeador.

El poema de los Nibelungos, donde se narran antiguas leyendas paganas del Norte. Su héroe se llama Sigfrido.

La Canción de Roldan, la más famosa de las canciones de gesta. Fue compuesta en 1100, y narra la muerte de Roldan, paladín de Carlomagno.

Romance de Bruto, una novela en verso compuesta en Inglaterra en el siglo XII. Narra las gestas del rey Arturo y de sus paladines, así como otras leyendas; entre ellas la del rey Lear, inmortalizada por Shakespeare.

Fuente Consultada: Enciclopedia Superior del Estudiante Fasc. N°47

Ver: Biografía de André Marie de Chénier

Biografia de Julio César Obra Política Cronologia y Asesinato

Biografía de Julio César
Dictador Romano – Obra Política Cronologia de Vida y Asesinato

En 44 a.C. el hombre más poderoso del mundo sube las gradas del Capitolio. Pero allí le espera un grupo de senadores que han preparado una conspiración para derrocarlo, lo rodean y le asestan varias puñaladas.

El estratega se cubre la cabeza con la toga y se desploma.

El general romano al que asesinaron sus hombres de confianza fue Julio César, nacido en Roma en el año 100 a.C. Pertenecía a una rica familia y tenía de joven fama de derrochador y mujeriego.

Cuando sólo contaba 18 años el dictador Sila le ordenó que se divorciara de su flamante esposa, Cornelia, pero él emigró a Grecia para burlar la orden y evitar represalias.

Esa decisión le salvó la vida.

Cuatro años después, convertido ya en un excelente orador, regresó a Roma y comenzó una fulgurante carrera política.

Ejerció con éxito la gobernación en Hispania, lo que consolidó su reputación y popularidad.

En esa tarea tuvo dos aliados: Craso, el hombre más rico de su tiempo, y Pompeyo, el general más prestigioso de Roma.

La unión del millonario, el militar y el político dio sus frutos. Julio César casó a su hija Julia con Pompeyo y fue nombrado gobernador de la Galia.

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BIOGRAFIA E HISTORIA DE JULIO CESAR

Temas Tratados:

1-Infancia de Julio César
2-Julio César en el Primer Triunvirato
3-Obra Política en Roma
4-El Poder Político de Julio César
5-Sus Amores
6-Cronologia de su Vida
7-Julio César en las Galias
8-Muerte de Julio César

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BREVE BIOGRAFIA DE JULIO CESAR:(100-44 a.c.): De familia patricia, se acercó al partido «popular». Propretor en Hispania entre 61 y 60 a. C, a su vuelta formó con Craso y Pompeyo el Primer Triunvirato, y se opuso a los aristócratas del Senado.

Cónsul en 59 a. C, y luego, procónsul de la Galia, César dedicó su gobierno de cinco años a la conquista de las Galias; después lanzó dos expediciones contra Britania y otras dos contra los germanos, más allá del Rin. En Roma, Pompeyo era cónsul único.

Forzado a dar licencia a sus tropas, César se resistió y entró con ellas a Italia en 49 a. C, con lo que inició una guerra civil de tres años. Logró expulsar a Pompeyo y conquistó toda Italia, luego invadió Hispania y finalmente llegó a Oriente, donde derrotó definitivamente a Pompeyo en Farsalia (46 a. C).

Muerto Pompeyo, la guerra siguió contra los hijos y aliados de este. César los derrotó en Munda (45 a. C), amo único de Roma, asumió el título de dictador perpetuo de la República, pero un complot dirigido por Casio y Bruto lo asesinó en 44 a. C.

Logró realizar importantes reformas. Fue autor ele dos obras históricas: Comentarios sobre la guerra de las Galias y Comentarios sobre la guerra civil.

VEAMOS SOBRE SU VIDA , OBRA POLITICA MILITAR E HISTORIA DE ROMA

Definido por infinidad de textos históricos como «Dictador de la República Romana de la era Tardía», Cayo Julio César fue un hombre que no sBiografia de Julio César - Historia de Roma - Triunvirato Romano Gran conquistadorólo se destacó en el terreno de la política y como indiscutido líder militar, sino que además supo encausar su inspiración en la creación de obras literarias.

Si bien el legado que Julio César ha dejado a la humanidad a través de su obra escrita, por la cual ha sido considerado como uno de los grandes maestros de la lengua latina, lo cierto es que su faceta de escritor no parece ser uno de los aspectos más atractivos para la mayoría de los historiadores, quienes en reiteradas oportunidades han dejado de lado esta apasionante particularidad de su personalidad.

Sin lugar a dudas, Cayo Julio César fue uno de los más importantes protagonistas de la era que abarca el último periodo de aquella Roma Republicana, ya que su gobierno se extendió desde el año 49 a. C. hasta el 44 a. C.

La importancia de su mandato reside precisamente en los destacados logros que alcanzó, gracias al hecho de ser un hombre con una personalidad muy fuerte, con características ambiciosas, impulsivas, resueltas, que lo llevaron a convertirse en un insigne general y político.

Integrante del primer triunvirato para el gobierno romano, junto a Cayo Craso y Pompeyo. Dictador perpetuo, en el 48 a de C. al vencer a su compatriota Pompeyo en la batalla de Farsalia. Ultimo conductor político y militar de Roma, durante la república. Murió asesinado por una conspiración en el 44 a. de C.

Por otra parte, César era conocido por su excelente método de oratoria, que lograba conmover y además convencer a su pueblo de que su estrategia era sin dudas el camino a la victoria, y por supuesto a la grandeza de Roma.

En este punto también insidió su amor por las letras, ya que el talento que César poseía para la escritura, le permitió articular los discursos más brillantes y atractivos para la población que dirigía.

Es que justamente, Julio César era un hombre interesado en el conocimiento desde muy pequeño, por lo que a lo largo de su vida logró cosechar una vasta y refinada cultura, que abarcó diversas disciplinas entre las que prefería la filosofía, la política, la historia, la lingüística y la gramática.

Sus dos trabajos más destacados fueron las obras «De Bello Gallico», que compila comentarios personales acerca de las campañas de la Galia, y «De Bello Civili», en la que se incluyen reflexiones sobre la guerra civil de las Galias, y en las que pone de manifiesto su gran afición por el idioma en su máximo esplendor y su amor desmesurado por las letras.

Su obra literaria demuestra sin dudas el motivo por el cual Julio César ha sido siempre considerado como uno de los pilares fundamentales de la literatura romana, a la vez que nos acerca a nuestra época una muestra de la utilización de publicaciones, en un periodo donde las crónicas bélicas y las memorias de políticos y militares funcionaban como un medio más que adecuado para difundir los discursos políticos y afianzar seguidores a su régimen.

Por ello, estas obras fueron utilizadas como propaganda ante el Senado y ante el pueblo de Roma.

La originalidad de las crónicas de Julio César radica en el hecho de incluir además de sus memorias y comentarios, la utilización de un lenguaje técnico militar heleno, que permitió acercar la tradición de este sector a la sociedad en su conjunto.

Dentro de su producción literaria, también se han adjudicado a su autoría textos como «Corpus Cesariano» o «Tria Bella», aunque nunca se ha podido comprobar la veracidad de la información que indica que Julio César haya sido el creador de dichas obras.

Sin embargo, sus escritos no sólo se limitaron al ámbito militar, ya que Julio César era un verdadero amante de la literatura y de las ciencias, por lo cual su producción abarcó también temáticas que incluyeron descripciones etnográficas de pueblos celtas y germanos, descripciones geográficas de la Selva Hercinia, tratados filosóficos, astronómicos y lingüísticos, entre otros.

La poesía también abarcó un período importante de su vida, que puede ser comprobado en el poema titulado «El Camino» o las «Alabanzas de Hércules», y que indudablemente lo convirtió en un total seductor, ya que según la opinión de destacados historiadores, Julio César fue un hombre que gracias a su personalidad, sus conocimientos y su oratoria podía llegar a conquistar el corazón de cualquier mujer que él se propusiera.

Así fue que según se cuenta César logró seducir a una gran cantidad de mujeres a lo largo de su vida, sobre todo a aquellas féminas provenientes de familias influyentes, pertenecientes a la alta sociedad romana.

Su Obra Política en la Historia de Roma:

Entre los siglos IV y I a. de C., Roma se organizó como una república. Al igual que en las polis griegas, los ciudadanos colaboraban para solucionar los problemas comunes de la ciudad. Ellos elegían con su voto en la asamblea, que elegía a los funcionarios del gobierno, llamados: magistrados. Los magistrados iba haciendo su carrera política, pasando desde magistraturas menores a otras más importantes.

Los cargos políticos eran los siguientes:

Cónsules: dirigían al ejército

Pretores: administraban justicia

Ediles: se ocupaban de la limpieza y orden de la ciudad

Censores: realizan censos en las provincias para el cobro de los impuestos

Tribunos: defendían a los plebeyos.

Dictador: tenía el poder absoluto, pero limitado a no más de seis meses, y eran elegido en ocasiones especiales, cuando la república se hallaba en peligro.

El Senado, estaba formado por los ancianos de las familias más poderosas. Ellos asesoraban a todos los magistrados, declaraban la guerra y recibía las embajadas. Esta institución fue la más fuerte de la república, y los magistrados aceptaban todas sus decisiones. El verdadero poder de la república fue este senado. Su miembros ocupaban el cargo de por vida.

En la sociedad romana había dos grupos: los Patricios y los Plebeyos, y no tenían igualdad ante la ley.

Los primeros fueron los grupos privilegiados, porque se consideraban descendientes de familias tradicionales y fundadoras de Roma.

Era un grupo selecto, cerrado, que accedían a cargos políticos, eran ricos y poseían las mejores tierras.

El otro grupo, en permanente conflictos con los patricios, pertenecían a una multitud ( de ahí el nombre plebe), y estaban prohibidos de gobernar, ni de elegir a sus gobernantes.

En pocas palabras, este grupo social estaba en desigualdad social, política, legal y religiosas frente a los patricios.

Por ejemplo el reparto de las tierras conquistadas, por los soldados plebeyos, nunca fueron repartidas en forma justa.

Prácticamente todas las tierras eran para las familias patricias. Existían dentro de la plebe , algunos ciudadanos con una mejor condición económica como podían ser los artesanos y comerciantes, o bien algunos campesinos menos pobres.

Los plebeyos siempre descontentos, trataron de mejorar su situación social dentro de la ciudad, y en el año 450 a. de C. se iniciaron algunas reformas, escritas en la Ley de las 12 Tablas y la Ley Licinia Sixtiae.

Una medida tomada, fue el retiro total de este grupo a los bosques de los alrededores, dejando la ciudad prácticamente desierta. Los plebeyos lentamente fueron aceptados como ciudadanos hijos de Roma.

Hacía el siglo II a. de C. el imperio romano alcanzaba extensiones interminables, y se encontró con un problema difícil, que fue la organización de los pueblos dominados.

Por lo tanto se tomó a la región conquistada, como una provincia del imperio, y fue controlada por un pretor, que a su vez contaba con el apoyo del ejercito romano.

En algunos casos se permitió que el mismo gobernante dominado siga en el trono, pero debía pagar tributos.

Roma tomaba estos pueblos como de su propiedad, para exigirles pagos regulares, sin importarle el desarrollo de las mismas, situación que creó un malestar en los habitantes de las provincias.

Ya en el siglo III a. de c. la continua incorporación de territorios conquistados originó cambios en la sociedad romana, como por ejemplo:

– Aumentó el número de esclavos, pues todos los hombres fueron dominados.

– Se empobrecieron totalmente los campesinos locales, porque los cereales y cultivos que venían de otras provincias eran más baratos.

– Crecieron las ciudades porque los colonos perdían sus tierras o los terratenientes les compraban las tierras a muy bajo precio, y ponían a trabajar miles de esclavos.

Roma y las ciudades de alrededor, estaban ocupadas por esclavos y hombres libres desocupados.

Por lo tanto había un gran malestar por parte del pueblo, conflictos entre patricios y plebeyos, conflictos entre las provincias (por la gran exigencia tributaria) y Roma, los esclavos con sus amos, ya que eran tratados brutalmente.

Era tal cantidad de esclavos, que nadie los cuidaba, ya que podían ser reemplazados fácilmente. Un esclavo que se fugaba, no tenía otra posibilidad que cambiar a otro amo que lo tratara mejor.

Muchos aliados querían su ciudadanía romana, para conseguir algunos beneficios en las tierras que conquistaban.

Cuando los plebeyos fueron reconocidos en la política se formó en el gobierno un grupo con los mismos, llamado: los tribunos de la plebe.

Estos tratando remediar la pobreza existente, exigieron una reforma rural, para que los pobres pudiesen obtener algo de tierras y cereales para su trabajo y consumo.

Además pidieron que los pobres sean aceptados como soldados del ejército romano, ya que la condición reinante requería que posean alguna propiedad para ser aceptados en la defensa de Roma.

La violenta reacción del senado frente a este pedido, hizo que varios tribunos fuesen asesinado, entre ellos los famosos oradores hermanos: Tiberio y Cayo Graco.

Esta situación generó una guerra civil, entre ambos bandos, los plebeyos comandados por Mario y los patricios dirigidos por Sila. Finalmente Mario fue vencido por Sila, y este recortó la autoridad de los tribunos en el gobierno y fortaleció al Senado.

A partir de este momento las guerras civiles continuaron pero no con intensiones de mejorar la situación social del pueblo, sino la de obtener el poder de mando.

Además la gran extensión del imperio hizo necesario que la forma de gobernar hasta ese momento fuera revertida, es decir, ya las provincias no podían ser controladas por un pretor o un rey a su antojo, sino que se creó un gobierno de tres o triunvirato, constituido por hombres con poder militar y económico, los cuales conducirían el futuro del imperio en conjunto con el Senado.

Aquellos hombres fueron:

Craso un rico comerciante.

Pompeyo un militar victorioso en el norte de Africa y España y

Julio César un patricio con honores militares, sobrino de Mario.

En el 50 a. de C. estando Julio Cesar y Craso luchando en los límites del imperio, Pompeyo, en Roma se declaró único cónsul con el apoyo del Senado.

Julio Cesar, marchó con su ejército, cruzó el río Rubicón (no estaba permitido) y llega a Roma en el 48 a. de C.

Vence a Pompeyo en la batalla de Farsalia, escapando este último a Egipto donde es recibido por el rey Ptolomeo, que mas tarde lo asesina y entrega la cabeza a Juio César, como seña de amistad. Debido a los triunfos obtenidos en su recorrida, y al vencer a Pompeyo, Julio Cesar recibió cargos y honores como nadie lo había recibido simultáneamente.

Julio César, personalmente:

* Ejerció el cargo de dictador perpetuo

* Tuvo el título de imperator o jefe máximo del ejército.

* Se reservó la atribución de declarar la paz o guerra.

* Tuvo las atribuciones de los tribunos de la plebe.

* Ejerció el poder de los sensores.

Obra de César:

Convirtió al Senado en un cuerpo simplemente consultivo. Aumnetó el número de sus miembros a 900 y lo integró con gente de preovincia.

Otorgó a los cuestores la cobranza de impuestos. Desplazó de esta forma a los publicanos, moderando así el saqueo.

Desarrolló un vasto plan de colonización y reparto de tierras.

Realizó grandes obras públicas.

Protegió el comercio y la industria.

Para fortalecer su autoridad aumentó el número de senadores incorporando a sus partidarios en el Senado. Además concedió a la plebe tierras y cereales baratos. Reformó el calendario que tuvo vigencia hasta el siglo XV, donde el Papa Gregorio tuvo que rectificarlo.

Esta nueva realidad política llegó a ser insoportable para algunos sectores, y creó la resistencia de algunos senadores patricios, que tramaron un plan para desprestigiarlo con el pueblo. Difundieron que Julio César deseaba coronarse como rey, título muy odiado por los romanos porque les recordaba la dominación estrusca. Por otro lado al no tener hijos varones, adoptó a su sobrino Octavio como hijo, por lo que hizo pensar que realmente estaba preparando su plan para convertirse en rey.

Finalmente en el 44 a. de C. en los idus de Marzo,fue asesinado, con veintitrés apuñaladas. Su hijo adoptivo Marco Bruto fue uno de los cabecillas de este atentado.

Roma recibió la noticia con profundo pesar, en su funeral de produjeron escenas de frenesí colectivo.

Al no tener César herederos varones, en su testamento estableció la condición de que su sobrino nieto, Octavio, se convirtiera en su sucesor. Octavio fue el primer emperador de Roma con el nombre de Augusto (significa:Sagrado).

Su producción literaria más famosa (elegías, epigramas, discursos, etc.) se condensa en dos obras: «Sobre la guerra de las Galias» y «Sobre la guerra civil».

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Sus Conquista Amorosas:

Entre sus conquistas, de acuerdo a las extensas recopilaciones e investigaciones realizadas por los expertos historiadores que se han interesado en develar las secretos de la vida de César, se ha llegado a saber que conquistó los corazones de Eunoë, esposa de Bogud, rey de Mauritania, a Postumia, esposa de Servio Sulpicio Rufo, Lollia, esposa de Aulo Gabinio, Tertulla, esposa de Marco Licinio Craso, a Mucia, esposa de Pompeyo, a Servilia Cepionis, madre de Bruto, entre otras.

Es en este punto que debemos referirnos indudablemente a Cleopatra VII, reina de Egipto, que fue en definitiva la relación amorosa más comentada que llegó a tener en su vida Julio César, ya que ambos solían visitar el imperio de su amante frecuentemente. Incluso se supone que Cleopatra estaba presente en Roma cuando César fue asesinado.

Pero los amoríos de Julio César eran acallados y en secreto, teniendo en cuenta que el emperador solía despertar fervientes pasiones entre las mujeres nobles casadas.

De ese mismo modo fueron acalladas una gran cantidad de obras literarias producidas por él, cuando se produjo la prohibición de todos los documentos provenientes de su puño a raíz de una decisión de Augusto.

Es por ello, que lamentablemente un importante número de su producción literaria no han llegado hasta nuestros días, mientras que las que se conservan suelen ser un medio ideal para los investigadores que intentan conocer en profundidad los usos y costumbres de aquella época, excelentemente descriptas en los testimonios que ha dejado Julio César.

Te invitamos a recorrer la vida y trayectoria de este gran militar y político, que fue uno de los protagonistas indiscutidos de la historia de Roma, en el artículo titulado «Julio César: Militar y político».

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CRONOLOGÍA

100 a.C. Nace el 12 (o el 13) de julio, en Roma, miembro de la familia Julia y sobrino de Cayo Mario (líder de los populares).

84 a.C. Se casa con Cornelia, hija del general popular Lucio Cornelio Cinna.

82 a.C. El recién elegido dictador Lucio Cornelio Sila le conmina a que se divorcie de Cornelia. Julio César huye de Roma.

78 a.C. Regresa a Roma tras la dimisión de Sila.

76 a.C. Inicia sus estudios de retórica, en Rodas.

69 a.C. Elegido cuestor.

65 a.C. Elegido edil curul.

61 a.C. Gobernador de Hispania.

60 a.C. Forma parte del primer triunvirato, junto a Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso.

59 a.C. Pompeyo se casa con Julia, la hija de Julio César. Elegido cónsul.

58 a.C. Gobernador de la Galia. En los siguientes siete años consigue establecer el dominio romano sobre el norte y el centro europeo situado al oeste del Rin.

55 a.C. Expedición a Britania.

54 a.C. Fallece su hija Julia.

53 a.C. Craso es derrotado y muere en combate contra los partos.

52 a.C. Pompeyo se convierte en único cónsul.

49 a.C. El Senado, incitado por Pompeyo, pide a Julio César la renuncia de su mando y la disolución de sus tropas. Tras cruzar el Rubicón, logra el rápido control sobre la península Itálica.

48 a.C. Elegido cónsul, destruye a las fuerzas de Pompeyo en Farsalia, quien es asesinado en Egipto.

47 a.C. Proclama a Cleopatra VII reina de Egipto. Regresa a Roma como dictador.

45 a.C. Pasa a ser cónsul, con un mandato de diez años. Establece un amplio programa de reformas tras recibir todos los honores e incrementar su prestigio.

44 a.C. El 15 de marzo es asesinado en el edificio romano del Senado por un grupo de senadores.

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 JULIO CÉSAR EN LAS GALIAS- EN LAS GALÍAS, CESAR FORJA UN EJÉRCITO

julio cesar en las galias

Para suplantar a sus rivales, necesitaba un ejército y dinero. Para conseguirlos asumió el gobierno de la Galia Cisalpina y de la Narbonense, una región de la Galia Transalpina.

Allí permanecería nueve años y, al mismo tiempo que libraba duros combates, se dio tiempo para escribir «La Guerra de las Galias», memoria detallada de su actuación durante ese período.

En la Galia, cada tribu luchaba contra las demás, en interminables guerras de pillaje. Atraídos por las riquezas de esa región, los romanos, los germanos y los helvecios la invadieron al mismo tiempo.

En tres años y atacando con apenas tres legiones, César conquistó el país. Batió duramente a los helvecios, rechazó a los germanos y cubrió a la Galia con una red de fortificaciones.

Al finalizar la campaña disponía de diez legiones formadas por soldados romanos, caballería gala y germánica, arqueros cretenses y egipcios y honderos de las Islas Baleares.

El adiestramiento y alimentación de semejante multitud constituía un problema. Pero los tributos que redituaba al país eran tan fabulosos que le permitieron pagar todas las deudas. Los soldados no recibían únicamente su paga o sueldo, sino también botín de guerra: oro y esclavos.

Cuando la campaña de la Galia se aproximaba a su fin, Pompeyo y Craso percibieron que la balanza del poder se había desequilibrado en su contra: el socio había crecido demasiado.

En el año 56 a.C., los tres caudillos se reunieron en la residencia de invierno de César, en la Galia Cisalpina, para zanjar sus diferencias.

Era una verdadera asamblea de reyes sin corona. También asistieron a ella doscientos senadores. César logró la concreción de un acuerdo, por el cual obtuvo del Senado oportunidades iguales para los tres «socios».

Craso partió para Asia, a fin de imitar a César (ganar dinero y organizar un ejército). Sin embargo, se excedió en el pillaje y se mostró poco apto para la organización de las tropas. Acumuló una gran fortuna, pero se dejó atraer por los partos a un desierto, donde lo rodearon con su caballería y lo exterminaron.

Los dos «socios» sobrevivientes, uno en Galia y otro en Roma, comenzaron a calcular cuáles serían sus próximos pasos para lograr el poder absoluto. Los nobles y «demócratas moderados» de Roma estaban convencidos de que Pompeyo era un «mal menor», comparado con el demagogo César.

El primero era más conservador, buscaba el trato de sus viejos amigos oligarcas y, después de tanta lucha, se mostraba inclinado a la paz. Pompeyo, además, violó el acuerdo de permanecer en España al frente del gobierno de esa región, y se estableció en Roma.

En el Senado se comenzó a hablar de la reforma del Estado, teniendo a Pompeyo como «princeps», primer senador. Eran los patricios los que propugnaban ése plan, en forma solapada. Un jefe sometido al Senado, un jefe moderado…

Este papel no desagradaba a Pompeyo. Poco a poco ganó nuevos adeptos, y el Senado le otorgó poderes dictatoriales para hacer frente a César y al pueblo. Aceptó «compungido».

Pero el poder de Pompeyo iba a durar poco. Sólo se mantenía en él porque César, antes tan seguro de su dominio de las Galias, se veía ahora envuelto en una nueva guerra, entre los años 55 y 50 a.C.

Los usipetas yteucteros, dos pueblos germánicos, atravesaron el Rin formando un inmenso río humano.

César consiguió vencerlos empleando una traicionera estratagema. Llamó a sus jefes a parlamentar en su campamento y, mientras éstos se encontraban allí, se lanzó con sus tropas sorpresivamente sobre los bárbaros que aguardaban tranquilamente el resultado de las negociaciones.

Más de 40.000 germanos fueron ultimados por los romanos. Los aristócratas del Senado simularon indignación ante este hecho, pretendiendo aprovechar la oportunidad contra César. Declararon que éste debía ser destituido porque había atentado «contra el honor de las armas romanas».

Pero deponer a César era tarea difícil, y ellos lo sabían. Su moción era una mera tentativa para desmoralizarlo.

La rebelión, sin embargo, hervía en misma Galia, y para impedir que sus tribus recibiesen refuerzos de Britana (actual Gran Bretaña), invadió a esa «isla de increíble extensión».

La adición, realizada con fuerzas insuficientes, no obtuvo resultados decisivos. César comprendió que estaba perdiendo allí un tiempo precioso.

Las bus galas se unieron ante la amena- romana, y surgió un jefe que las indujo a la lucha: Vercingetórix. Toda la Galia se levantó en armas para apoyarlo, y un ejército de 300.000 hombres se puso en marcha a sus órdenes.

Cesar quedó cercado y casi fue aniquilado, pero las rencillas entre las tribus rilas volvieron a debilitar su poder bélico.

César se aprovechó de esa circunstancia para atacar a sus enemigos. Venció a Vercingetórix por el hambre, y consiguió hacerlo prisionero.

Así concluyó la guerra de las Galias, y la venganza de César fue sangrienta. Cuando por fin creyó que la represión había aplastado la voluntad de resisten- ::a de los galos, César dirigió su atención hacia Roma. No podía retornar sin el ejército que había creado. Su poder dependía de dicha fuerza.

Sin el apoyo de ella, sus enemigos lo procesarían por las irregularidades de su administración y lo liquidarían. No podía retroceder; tenía que avanzar.

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MUERTE DE JULIO CÉSAR

Cuando fue evidente que Julio César no tenía intención de  restaurar la República, tal y como lo concebían ellos, aproximadamente sesenta senadores —muchos de ellos, amigos suyos o enemigos que habían sido perdonados— tramaron una conspiración para asesinar al dictador.

La dirigieron Cayo Casio y Marco Bruto, quienes ingenuamente supusieron que este acto restauraría la República tradicional.

Los conspiradores decidieron los Idus de marzo (el 15 de marzo) del año 44 a. de C, como la fecha para el asesinato. César se encontraba en medio de los preparativos de una campaña que emprendería en la parte oriental del imperio.

Aunque se le había advertido del complot contra su vida, decidió ignorarlo.

El siguiente relato de la muerte de César está tomado de la biografía escrita por el autor griego Plutarco.

Muerte de Julio César en Roma

LA CONJURACIÓN
¿Por que los senadores romanos mataron a César?.El gran general romano, de  vuelta en Roma después de haber sometid.
La mitad de Europa, había llegado a concentrar en si todos los poderes del gobierno.

De hecho se había constituido en soberano absoluto; su ambición era, quizá, la de instaurar en Roma nada menos que una monarquía universal, que gobernase el imperio que él había contribuido a forjar.

Sin embargo, César sabía que para los romanos la palabra «rey» era muy odiosa y no quería hacerse llamar con ese nombre. Muchas veces había demostrado rechazar, con un gesto desdeñoso, la corona de rey.Pero esto no cambiaba el fondo del asunto.

Los jóvenes patricios ya lo habían comprendido: las instituciones democráticas de la República Romana poco a poco se habían venido a menos, carentes de todo poder; todo estaba en manos de César.

La democracia prácticamente naufragaba. Buscando detener el curso de los sucesos, los jóvenes senadores conjuraron contra César y decidieron matarlo.

El dictador tenía algunas noticias de que algo se estaba tramando en su contra, pero no les dio mayor importancia. Así se cumplió su destino. Mas su muerte, por cierto, no resolvió la situación política de Roma.

En efecto: antes de que pasasen catorce años, Octavio se proclamaría emperador y se arrogaría la suma de todos los poderes. Los tiempos, desdichadamente, habían madurado para una dictadura, y el atentado del 15 de marzo no pudo mudar el curso de la historia.