Ciudad de México

Geografía de México: Clima Recursos Naturales Cultivos Montañas

Breve Geografía de México
Clima, Recursos Naturales ,Cultivos y Montañas

México, situado al sur de Estados Unidos, es un país montañoso con una estrecha faja costera en la que el clima es muy cálido y húmedo. Pero, en las mesetas del interior, el clima es más fresco y hasta frío. El norte del país es más bien un desierto, una tierra extremadamente seca.

El sur es húmedo y el suelo está compuesto de tierras volcánicas muy fértiles. México es rico en minerales metálicos y en petróleo y gas natural. Es también el país más industrializado  de América  latina.

La jurisdicción federal mexicana se extiende, además del territorio continental de la república, sobre numerosas islas cercanas a sus costas. La superficie total del país es de 1.964.382 km², suma de la superficie continental e insular. La capital y ciudad más grande es la ciudad de México.

Cuenta con una población (2008) de 109.955.400 habitantes. La densidad de población en ese mismo año fue de 57 hab/km² a nivel nacional, aunque las diferencias son muy notables según los estados y las regiones. Cerca del 76% de los mexicanos vivían en áreas urbanas durante el año 2005.

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Vista Aerea de UnaParte de la Ciudad de México

Al sur del río Grande el continente americano se transforma rápidamente en una delgada lengua de tierra: allí se encuentra México.

Las montañas Rocosas, que prosiguen a través del territorio mexicano, dejan muy poco espacio a la llanura. Tanto a lo largo de la costa atlántica como de la del Pacífico sólo hallamos una delgada faja costera cubierta en gran parte por los residuos amontonados en el transcurso de los siglos por los numerosos torrentes.

El ambiente es sofocante en esas regiones costeras que los mexicanos llaman «tierra caliente». Estas tierras bajas y cálidas son de carácter pantanoso y albergan a miríadas de insectos propagadores de la malaria y la fiebre amarilla.

La parte central de México la ocupan unas cordilleras: la Sierra Madre occidental y la Sierra Madre oriental, que se unen al sur del país y forman un macizo volcánico.

Las dos cordilleras, que alcanzan alturas superiores a los 3.000 m, encierran una vasta meseta interior de una altura aproximada de unos dos mil metros, cubierta generalmente de residuos volcánicos erosionados. Hace bastante más frío por aquí: es la «tierra fría».

El trópico de Cáncer corta en dos el territorio mexicano e influye notablemente en el clima y en el paisaje. El norte de México es seco y desértico; es una región muy pobre con una vegetación típica, puesto que está adaptada a la sequedad. Allí encontramos, entre otros, cactos gigantes capaces de llegar a los 8 m de altura.

A esta parte del país la llaman «bolsom». Al sur del trópico las lluvias son más abundantes y mejor adaptadas a la presencia del hombre. Es, por otra parte, en esta región más meridional en donde se desarrollaron las grandes civilizaciones indias.

No es difícil comprender que la economía de México depende esencialmente del medio natural. Las regiones costeras, cálidas y húmedas, no se prestan al cultivo; el clima da nacimiento a una vegetación espontánea lujuriante e invasora y, además, es muy malsano.

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Durante los últimos decenios las técnicas modernas permitieron desmontar considerablemente y desecar la mayoría de los pantanos. La zona costera proporciona desde entonces caña de azúcar, plátanos, café y cacao.

Las mesetas meridionales del interior fueron siempre el corazón de la economía de México. Las tierras necesitan, sin embargo, una buena irrigación. Cumplida esta condición proporcionan hermosas cosechas, principalmente de maíz.

El suelo, muy fértil, es de origen volcánico. Las grandes ciudades diseminadas por estas mesetas permiten dar salida a una gran parte de la producción.

No hace mucho tiempo, la mayor parte del suelo mexicano servía a la cría de ganado vacuno; pero la utilización de métodos modernos trajo consigo numerosos cambios. La irrigación hizo verdaderos milagros y México produce y vende en la actualidad gran cantidad de algodón de buena calidad.

El cultivo del algodón no se desarrolló, sin embargo, como monocultivo, pues los agricultores cultivan asimismo trigo y arroz.

Dado que la superficie dedicada al cultivo ha aumentado notablemente, la cría de ganado se hace cada vez más intensiva y numerosas cabezas pacen en superficies de pasto relativamente restringídas.

Esto ha sido posible gracias a la producción de alimentos para el ganado. La supresión de los grandes latifundios ha favorecido también el desarrollo de la agricultura, mientras se espera mejorar la situación en el plano social por medio de profundas reformas.

La agricultura sigue siendo la ocupación principal, y la mitad de la población se ocupa en este sector de la economía.

La población rural se compone principalmente, en la actualidad, de pequeños propietarios agrupados en cooperativas que se hallan bajo el control del Estado, quien les concede ayuda financiera y técnica.

Si consultamos un mapa demográfico de México comprobaremos que los mexicanos se aglomeran en ciertas regiones. Así, en la parte central del país, o sea, 15 % de su superficie total se registra más de cincuenta por ciento de la población total. También es ahí donde se halla concentrada la mayor parte de las industrias.

Es curioso comprobar que esta parte de México no parecía apropiada para representar ese papel, pues se trata de una región montañosa en la que las mesetas están circundadas de altas cimas y de volcanes como el Popocatépetl, que llega casi a alcanzar los 6.000 metros.

La población mexicana aumenta rápidamente y el porcentaje de nacimientos es muy elevado. Cada año hay de 1.o00.000 mexicanos más. Como ocurre en numerosos países del mundo, los jóvenes que buscan trabajo emigran hacia las ciudades, que en los últimos lustros les han ofrecido numerosas posibilidades de ser contratados.

En todo tiempo, incluso en la época de los conquistadores, la industria minera ha representado en México un gran papel. Hay que decir que su subsuelo es muy rico. Además de los yacimientos de plomo, de cinc, de hierro y de cobre, México es también muy rico en plata. Proporciona casi veinte por ciento de la producción mundial y ocupa el primer lugar en el mercado mundial. Las firmas que explotan y exportan esos minerales son generalmente norteamericanas.

También se encuentra petróleo y gas natural, fuentes de energía que representan un gran papel en la economía. No sólo proporcionan materias primas a la industria química, sino que además producen electricidad.

La segunda guerra mundial fue el catalizador de la expansión industrial de México, que se ha convertido en uno de los países mejor equipados de América latina. Monterrey, en el nordeste del país, es un gran centro siderúrgico, mientras que México es el centro de una industria textil notablemente equipada. La actividad artesana es aún muy grande dentro del ramo textil, y los motivos de decoración de inspiración india o española abundan.

El desarrollo de la industria y del comercio prosigue favorablemente en México. La presencia, al norte, de un poderoso vecino es sin lugar a dudas un factor favorable, pues el país encuentra en Estados Unidos una salida a sus productos.

En muy poco tiempo México se ha convertido en un país cuyo porvenir está asegurado.

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Los Montes Urales: Ubicacion, Recursos Naturales e Industrias

LOS MONTES URALES
Ubicación, Recursos Naturales e Industrias

La zona de los Urales es inmensamente rica en toda clase de minerales y en fuentes de energía que se han valorizado especialmente después de la segunda guerra mundial.

En poco tiempo toda esta región se ha convertido en un enorme sector industrial en el que han crecido, como si fueran setas, importantes centros de actividad y combinados industriales.

Los Urales están llamados a representar un papel determinante en la economía soviética o rusa.

La  montañosa montañosa de los Urales ocupa desde de Rusia y Kazajstán, se extiende unos 2.410 km desde su límite norte en el océano Ártico hasta su límite sur en el mar Caspio y es considerada la barrera que separa Europa de Asia.

La cadena se divide claramente en cuatro áreas principales: Urales polares, septentrionales, centrales y meridionales.

En los Urales polares (por encima de los 64° latitud N) la vegetación característica es la tundra ártica.

Los Urales septentrionales (64º latitud N a 61º latitud N) son una cordillera estrecha, escarpada y sin árboles, con una altitud media de 305 a 460 m.

En esta cordillera se encuentra la mayor cumbre de los Urales, el Narodnaya (1.894 m). Otros picos importantes del norte son el Sablya, el Telpos-Iz y el Isherim. En esta zona sólo hay escasas y dispersas extensiones de alerces.

La uniformidad de la vasta llanura europea que se extiende desde la costa atlántica hasta el río Yeniséi queda rota únicamente por una cordillera: la de los montes Urales, que se extienden de norte a sur en una longitud de 2.400 km.

Al oeste de los Urales se eleva la gran llanura rusa, la parte más poblada y la mejor valorizada por la ex-Unión Soviética. Al este de la cordillera se extiende la llanura de la Siberia occidental que, cuando no está poblada de bosques, es habitada y explotada.

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Rusia posee inmensas reservas de minerales de muy diferentes clases. Los Urales son uno de los distritos mineros más ricos del inmenso territorio.

No hay que sorprenderse, pues, de que esta comarca montañosa se haya transformado rápidamente en una zona industrial moderna.

La cordillera de los Urales constituye la frontera natural entre dos continentes: Europa y Asia.

Es un plegamiento herciniano convertido por la erosión en una penillanura a fines de la era primaria y de la que sólo ha subsistido el zócalo. Movimientos tectónicos más recientes trabajaron esta llanura y la transformaron en un macizo cuyos flancos encierran preciosos minerales y fuentes de energía, al igual que ocurre con las otras regiones hercinianas de Europa.

La cordillera de los Urales es, pues, relativamente poco elevada y en medio de la inmensa llanura parece más bien una sucesión de colinas. Pero en ningún lugar del mundo hay una comarca tan rica en minerales: se explotan más de ciento veinte minerales distintos.

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Diseminado en todo el macizo se encuentra mineral de hierro de muy elevado contenido. Podemos citar, además, el cobre, la bauxita, la potasa, las sílices sulfurosas, el asbesto, el oro, el cromo, el níquel y los aceites minerales.

Y ello no es todo, pues los Urales gozan de reputación por su platino y por sus piedras preciosas, entre las que podemos citar la esmeralda, el topacio, la amatista, el jaspe, la malaquita y aun otras.

Resulta sorprendente por ello que, rico como es en minerales, el macizo de los Urales sea tan pobre en hulla.

Esta penuria de carbón explica por qué la zona de los Urales estaba económicamente atrasada a principios de nuestro siglo XX. El combustible comúnmente empleado en aquella época era la madera (carbón vegetal).

La región de los Urales no se convirtió en una zona industrial moderna hasta que fue posible importar hulla. Esta feliz evolución empezó en los años que siguieron a la primera guerra mundial.

En la época del Gobierno soviético se  establecieron en los Urales gigantescas empresas metalúrgicas, entre las que podemos citar la de Magnitogorsk como la mayor. Esta única industria ha proporcionado al mercado más hierro y acero que toda la industria metalúrgica rusa antes de aquella guerra.

Magnitogorsk se halla ahora integrada en un combinado, una especie de trust —o sea una agrupación de empresas— que trabaja el mineral de hierro local. Se trae de Siberia el carbón necesario a los altos hornos.

Hasta la caía del muro de Berlín las tercera parte de la producción mundial de hierro fundido y de acero de toda la ex- Unión Soviética provenían de los Urales, que proporcionan asimismo metales no férricos, especialmente aluminio.

Las fábricas de aluminio encuentran allí mismo la bauxita, mientras que la energía se la proporcionan gigantescas centrales eléctricas que alimentan también toda suerte de industrias químicas de la región.

Los Urales gozan de reputación en la actualidad por sus talleres de construcciones mecánicas. En esta rama de la industria también se han constituido combinados con el fin de proporcionar al sector agrícola el utillaje más moderno.

Además, el «Ouralchiemasjcombinat» se ocupa en equipar a las industrias químicas y el «Ouralelektroapparatcombinat» en   instalaciones   electrotécnicas

También hemos de citar el «Ouralwagonzawodcombinat», que proporciona a Rusia los vagones de los que no puede prescindir este gran país, enfrentado, mucho más que cualquier otro, con los problemas de transporte.

A causa de este inmenso proceso de industrialización el reparto de la población rusa se ha modificado, una industria poderosa reclama sin cesar nuevos trabajadores y por ello han surgido en los Urales, debido a las grandes concentraciones de personal, nuevos núcleos urbanos.

Las ciudades ya existentes han experimentado asimismo un crecimiento brutal que las ha hecho rápidamente irreconocibles.

A cada ciudad se le atribuyó una especialidad. Sverdlovsk, por ejemplo, situada aproximadamente a mitad del macizo, en la vertiente occidental, era antaño una apacible ciudad provinciana.

Se transformó en un importante centro industrial especializado en electrotecnia. Para formar a la mano de obra indispensable se fundaron en esta ciudad universidades y fundaciones científicas altamente especializadas.

Chelyiabinsk era, hace unos decenios, apenas un pequeño mercado, una etapa en la ruta de Extremo Oriente; también se ha convertido en un centro industrial de primera importancia en el que se fabrica gran parte de los tractores y de las dragas utilizados en Rusia.

Los alrededores de la ciudad proporcionan la hulla utilizada por las poderosas centrales térmicas.

En los Urales se han organizado varias repúblicas soviéticas autónomas, cada una de ellas desarrollada bajo múltiples aspectos.

La más importante de toda la región industrial de los Urales es indudablemente la Bachkiria.Esto salta inmediatamente a la vista en Ufá, capital de este estado.

En muy poco tiempo esta ciudad ha experimentado una vigorosa expansión y se convirtió en un foco de intensa actividad industrial.

La  produce también petróleo, y en cantidad tal que ha merecido el nombre de «segunda Bakú». Se construyeron inmensas refinerías unidas por oleoductos a los campos petrolíferos del Cáucaso.

De modo que la Bachkiria se ha convertido igualmente en uno de los más importantes distritos de la ex-Unión Soviética por lo que respecta a la petroleoquímica. De allí parten los oleoductos en dirección a Moscú e incluso a Alemania oriental y a otras democracias populares de Europa central.

La Bachkiria es una región vital para la URSS, tanto desde el punto de vista estratégico como del económico, especialmente desde el fin de la segunda guerra mundial, pues fueron efectivamente las necesidades de ésta las que abrieron a los Urales nuevas perspectivas. Bastante alejada de las fronteras occidentales, esta comarca era, desde el punto de vista estratégico, más segura y menos vulnerable que muchos centros económicos situados más al oeste, corno Stalingrado o Kiev.

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Historia de Praga Capital de la Republica Checa

Historia de Praga

Praga empezó a formarse a partir del siglo IX alrededor de dos castillos que se alzan en las orillas del Moldau. La ciudad se convirtió progresivamente en un importante centro comercial y cultural.

Hoy día Praga es una ciudad moderna, y sus industrias emplean abundante mano de obra. Es también centro de transición entre el Este y el Oeste. Cuenta con numerosos monumentos históricos, como la catedral de San Vito.

Praga (en checo, Praha), fue la capital de la antigua Checoslovaquia, hoy separada entre Eslovaquia y República Checa, siendo capital de esta última.

Empezó a formarse en el siglo IX alrededor de dos viejos castillos levantados sobre dos cerros pequeños situados a derecha e izquierda del Moldau, el Hradcany y el Vysehrad. Esos dos castillos eran la residencia de los príncipes y, más tarde, de los reyes de Bohemia.

En la orilla derecha se formó un mercadillo para el abastecimiento de las casas particulares de los alrededores.

De este mercado salió, a la larga, Stare Mesto (ciudad vieja), mientras que Nove Mesto, o ciudad nueva, fue construida durante el reinado de Carlos IV, rey de Bohemia y emperador del Sacro Romano Imperio (1346-1378).

Ya en esta época vivían en la ciudad gran número de judíos que organizaron en ella un gueto y construyeron una de las más antiguas sinagogas de Europa y un gran cementerio judío.

En el siglo XIV, Praga era uno de los núcleos importantes de Europa central, de gran actividad comercial y también foco de propagación de la cultura, gracias a la universidad que creara Carlos IV.

Juan Huss, que criticó a la Iglesia y el modo en que vivían los eclesiásticos, estudió en esta universidad. Sus acusaciones hechas públicamente y las medidas que contra él tomó la Iglesia, provocaron la guerra de los husitas, durante la cual Praga luchó en las filas de los insurrectos.

Durante el reinado de Jorge de Podebrady, y con la dinastía de los Jagellon, la importancia de la ciudad no dejó de aumentar y sus reyes la dotaron de numerosas iglesias y otros edificios cuyo estilo correspondía al último período del gótico.

Al correr del tiempo fue creciendo la oposición a los Habsburgo, que se convirtieron en reyes de Bohemia a la muerte de Luis II de Hungría y querían imponer en Bohemia la religión católica.

A la postre, esta oposición provocó la «Defenestración de Praga» (23 de mayo de 1618), en el transcurso de la cual dos funcionarios imperiales fueron lanzados a través de una ventana del Palacio Real.

Este incidente originó la guerra de los Treinta Años, durante la cual los checos fueron batidos en la Montaña Blanca (1620), y determinado número de nobles checos, así como algunos burgueses, ejecutados públicamente (1621).

Acto seguido empezó a tomar forma la supremacía germánica, y Praga declinó: 2.000 familias influyentes emigraron. En 1648, al término de la guerra de los Treinta Años, las tropas suecas ocuparon gran parte de la ciudad.

Durante la guerra de los Siete Años (a mediados del siglo XVIII), Praga se encontró de nuevo en el centro de la actualidad. Federico el Grande, rey de Prusia, obtuvo en Praga su primera victoria sobre los austríacos.

Mercaderes y nobles extranjeros, principalmente alemanes, españoles e italianos, vinieron a establecerse en Praga, donde mandaron edificar suntuosos palacios y espléndidas iglesias en estilo barroco, que era el que estaba de moda en aquel tiempo.

La revolución industrial del siglo XIX fue sumamente provechosa para la ciudad, que creció rápidamente y se convirtió en el centro de un movimiento cultural nacionalista que ambicionaba resucitar el patrimonio nacional checo.

La ola de revoluciones que se extendió sobre Europa en 1848 no perdonó a la ciudad de Praga, aunque  los  generales  austríacos reprimieron la sedición. Pero el sentimiento nacional se hacía, día a día, más preciso, y en 1861 los checos ganaron por mayoría la administración de la ciudad.

Finalmente, en 1918, Praga se convirtió en la capital de la República de Checoslovaquia y a finales del siglo XX Capital de la República Checa.

En marzo de 1939, los soldados de Hitler ocupaban la ciudad. Un levantamiento general de los habitantes de Praga terminó con la ocupación el 5 de mayo de 1945, pero cuatro días más tarde entraba en la ciudad el ejército soviético.

Praga pasa en la actualidad del millón de habitantes. Este aumento de la población se explica en parte por el abandono del campo, que fue muy intenso, especialmente después de 1945, cuando empezaron a montarse nuevas industrias en la periferia de las ciudades.

Desde el punto de vista económico, Praga ocupa una situación muy favorable, en el lugar en que coinciden diferentes regiones naturales.

La mayoría de las industrias son altamente especializadas; los checoslovacos cuentan con fábricas de turbinas, de camiones, de aviones y de aparatos de medida.

Praga es asimismo el centro de la industria química, dedicándose especial atención a la fabricación de productos farmacéuticos y cosméticos.

Las industrias alimentaria y textil han experimentado gran incremento, al igual que la industria gráfica, los talleres para el trabajo del cuero y la fotografía.

Praga es un centro importante de la red ferroviaria, situada en el empalme entre Occidente y la Unión Soviética. Por otro lado, líneas aéreas regulares la unen con el mundo entero.

El hecho de que, desde el fin de la segunda guerra mundial, Berlín haya dejado de existir como centro de vías internacionales de comunicación, ha favorecido el desarrollo de Praga.

La capital checa es centro importante de enseñanza artística, y posee numerosos museos en los que pueden admirarse las obras de grandes maestros de la pintura (Durero, Rubens, Rembrandt, Ingres, Delacroix, entre otros).

También se halla en Praga la más antigua universidad de Europa central y una biblioteca que contiene preciosos manuscritos y magníficos incunables.

Como en la mayoría de las ciudades de Checoslovaquia, las casas de Praga son generalmente de un solo piso.

Al reconstruir la ciudad se intentó conservar su aspecto histórico, y por ello se respetó el aspecto exterior de las fachadas; pero la instalación interior es moderna.

Desde lo alto de las colinas del Petrin se obtiene una vista maravillosa de la ciudad y de su castillo, que es en la actualidad la residencia del presidente de Checoslovaquia.

Muchos extranjeros y personajes célebres describieron el encanto de Praga, entre ellos el geógrafo Humboldt, los compositores Bach y Mozart y el poeta Goethe. El compositor checo Sme-tana describió el Moldau en un célebre poema sinfónico.

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Historia y Desarrollo de Moscú Arquitectura El Kremlin

Historia de Moscú

Moscú, capital de la Unión Soviética, tiene una industria gloriosa y muy movida. Ciudad santa en la que los zares se hacían coronar, estuvo en innumerables ocasiones a merced de la sedición, el incendio o el pillaje.

Se desarrolló continuamente, y en la actualidad es una capital moderna con rascacielos, teatros, museos y metro. El centro administrativo de la inmensa Unión Soviética es al mismo tiempo sede de una industria  pujante.

El nombre de Moscú, capital de la Unión Soviética, aparece por primera vez en las crónicas a mediados del siglo XII. En 1156 el príncipe Suzdal edificó una ciudadela de madera que recibió el nombre de Kreml (Kremlin). Alrededor de este núcleo creció la ciudad de Moscú.

En los siglos XII y XIII era ya una ciudad importante que hubo de soportar las invasiones de los tártaros. En el siglo XIII incendiaron éstos la ciudad en dos ocasiones, y un siglo después fue de nuevo, varias veces, víctima de los ataques de los tártaros y del pillaje.

En 1326, además, el metropolitano (arzobispo) de Rusia trasladó su residencia de Vladimir a Moscú, con lo que el prestigio de la ciudad aumentó considerablemente.

El Kremlin de Moscu Fortaleza de los Zares Rusos Historia Construccion

La catedral de San Basilio y sus cúpulas

A partir del siglo XVI Moscú fue un importante centro comercial que mantenía relaciones tanto con Oriente como con Occidente; en esas transacciones el comercio de pieles ocupaba el primer lugar.

Moscú era asimismo el centro cultural y administrativo de Rusia. A principios del siglo XVII fue conquistada por los polacos, que la abandonaron en 1612. La ciudad conservó sus prerrogativas de capital administrativa y cultural de Rusia hasta 1712, año en que Pedro el Grande trasladó su residencia a San Petersburgo, ciudad que había mandado construir.

Moscú, privada del poder, fue todavía presa de las llamas en algunas ocasiones (en especial en 1737, 1748 y 1752). Conoció épocas muy duras que le valieron ser reconstruida según una concepción más moderna, dotada de anchas avenidas y grandes plazas públicas.

En cuanto a la población, aumentaba continuamente. Al final del reinado de Catalina II la Grande, hacia 1790, contaba con 175.000 habitantes. Aunque no era ya la capital de Rusia, siguió teniendo gran importancia cultural, pues la primera universidad rusa había sido fundada en Moscú, en 1755. Además, era la ciudad santa de los cristianos ortodoxos, y en ella celebraban los zares la ceremonia de su coronación.

Moscú representó un papel importante en la guerra de 1812. Las tropas de Napoleón la ocuparon el 14 de setiembre, pero el incendio provocado por los rusos obligó a retirarse al ejército francés. Al año siguiente iniciaban su reconstrucción. El célebre Teatro Bolchoi se edificó en 1821, y la Bolsa, en 1837.

historia teatro Bolshoi

Después de la abolición del vasallaje en 1861, Moscú se convirtió en el segundo centro industrial de Rusia (el primero era San Petersburgo) y en el núcleo central de una extensa red ferroviaria, y construyeron en ella grandes bancos y otros inmuebles comerciales.

En 1871 la población alcanzaba la cifra de 600.000 habitantes. Después de la Revolución rusa, el Gobierno abandonó Petrogrado (antes San Petersburgo, hoy Leningrado), y Moscú se convirtió en la capital del primer Estado comunista del mundo; esto sucedía en 1918. Durante la segunda guerra mundial los alemanes sitiaron la ciudad de octubre a diciembre de 1941.

Moscú está situada en las márgenes del Moscova, un afluente del Oka y subafluente del Volga, al que está unido por un canal. El pasado de la ciudad está representado por las viejas casas de madera, las callejuelas estrechas y algunas iglesias que datan de la Edad Media; esta parte contrasta fuertemente con la ciudad moderna, de imponentes edificios, flamantes establecimientos industriales y rascacielos. Moscú es el mayor centro político y administrativo de la URSS. El Presidium del Soviet Supremo tiene allí su sede, lo mismo que el Comité central del partido comunista.

Moscú es también una gran ciudad industrial. Antes de la revolución la principal actividad era la confección de tejidos, aunque contaba también, ya en aquella época, con algunas industrias químicas. Después de la revolución la ciudad marchó a grandes pasos hacia una industrialización a ultranza. La industria pesada, metalúrgica y química, fue objeto de una atención especial. Las actividades dentro del ramo textil, de la construcción de automóviles y de máquinas herramientas, son también muy importantes.

A causa del crecimiento masivo de su población después de la revolución de 1917, la ciudad se vio enfrentada a un problema de alojamiento muy difícil de solucionar. Los arquitectos construyeron numerosos rascacielos y edificios destinados a vivienda y trazaron anchas avenidas al tiempo que reservaban una zona verde con parques y jardines.

Así nació el Moscú del siglo XX. Después de la segunda guerra mundial se construyeron hospitales, escuelas y más edificios para viviendas, así como un nuevo centro universitario.

Moscú posee más de cien museos; entre ellos, el museo Lenin, el de la Revolución y el del Ejército rojo.

En todo el mundo se conoce el nombre de Bolchoi, uno de los treinta y cuatro teatros de Moscú; también hay seis estudios cinematográficos. En Moscú se editan 156 periódicos (entre ellos Pravda e Izvestia) y cerca de setecientas revistas. En 1935 se construyó un metro con estaciones subterráneas lujosas y profusamente decoradas.

De la ciudad salen numerosos trenes a todas las regiones de la Unión Soviética y hacia el extranjero. Líneas aéreas regulares unen Moscú con las ciudades rusas más importantes y con las capitales de los países del Este. La población de la ciudad aumenta sin cesar, y todos los años hay que habilitar viviendas para 100.000 personas más.

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SAN PETERSBURGO Museo Hermitage RUSIA Ciudad Maravillosa Historia

SAN PETERSBURGO Museo Hermitage en Rusia

SAN PETERSBURGO: El 16 de mayo de 1703 Pedro el Grande, zar de todas las Rusias, llegó al frío y pantanoso delta del río Neva y, delante de sus soldados, dijo «En este lugar el destino nos manda que construyamos una ventana sobre Europa».

Lo cierto es que la frase le fue atribuida por Alexander Pushkin, el escritor que ha sido uno de los más célebres hijos de San Petersburgo, que vivió cien años después de la fundación de la ciudad.

Pushkin, como sucede con frecuencia en la literatura, quiso dar al acontecimiento un tono mítico que diese más valor al excepcional nacimiento y al destino de San Petersburgo.

Probablemente, el entonces jovencísimo soberano —que no se había ganado todavía el sobrenombre de el Grande— utilizó el plural mayestático, como convenía a su rango. Pero la historia nos explica que lo de crear una capital que estuviese a la altura de las grandes ciudades europeas —en menoscabo de la «asiática» Moscú— fue sólo fruto de su testarudez, por lo demás hostilizada por la poderosa y corrupta corte moscovita.

Pedro era un hombre con mucha determinación. Amaba el mar, había viajado y no se avergonzaba de haberse manchado las manos, casi como un trabajador, en una atarazana naval holandesa. De costumbres espartanas, vivió durante dos años, a fin de supervisar la construcción de la ciudad que llevaría su nombre, en una mísera casa de madera de apenas dos habitaciones que, protegida por una estructura de piedra, todavía hoy puede ser visitada en la isla de Petrogrado, núcleo originario de San Petersburgo.

Con una superficie de 1400 km2 y una población de cinco millones de habitantes, San Petersburgo está formada por 44 islas entre las que discurren 50 canales y ríos, de los que los más importantes son el Neva y sus cinco afluentes, y es la gran ciudad más septentrional del planeta, a escasamente 800 kilómetros del círculo polar ártico.

Para celebrar los 300 años de su fundación, el gobierno ruso ha gastado —presidido por el petroburgués Vladimir Putin— en 2003, la fabulosa cifre de 1300 millones de euros en la restauración de sus edificios más emblemáticos, dedicando grandes honores a Pedro el Grande ya todos cuantos después de él, contribuyeron a hacer de ella una de las ciudades más bellas del mundo.

No es casualidad que a San Petersburgo estén asociados personajes y acontecimientos fundamentales de la historia y de la cultura rusas. Chajkovskij, Stravinskij y Shostakovic crearon sinfonías inmortales; Pushkin, Dostoevskij y Gogol escribieron las obras maestras; Mendeleev y Pavlov hicieron grandes contribuciones a la ciencia.

Aquí las figuras de Pedro el Grande y los herederos de la dinastía Romanov, entre los cuales está la por otra parte extraordinaria Catalina, vivieron en los fastuosos edificios que encargaron a geniales arquitectos.

En ella vivió y fue asesinado Rasputín, el más visionario y controvertido personaje de la historia rusa. Y allí estaba el crucero Aurora (todavía homenajeado e la orilla del ríoNeva) del que partieron los primeros movimientos para el asalto al Palacio de Invierno (foto abajo), que marcó el final de lo Romanov y dio vida a la creación de la Unión Soviética.

Durante la segunda guerra mundial la ciudad sufrió el más dramático ase dio que recuerda la historia.


En 1917, San Petersburgo se llamaba todavía Petrogrado, y era la capital de Rusia, además de la más europea de sus ciudades, como lo sigue siendo todavía hoy. Fundada sobre una antigua fortaleza sueca por Pedro el Grande, la ciudad a orillas del Neva fue escenario y protagonista de la Revolución de Octubre.

Durante la existencia de la Unión Soviética, la ciudad fue conocida como Leningrado, pero el poder soviético mantuvo su elegantes edificios: Stalin prefirió construir palacios de estilo real socialista en la periferia y algunas espléndidas estaciones en el metro.

Sin embargo, tras la crisis del sistema, la ciudad volvió a recuperar su viejo nombre gracias a un referéndum con el que los ciudadanos reconocieron su capacidad para superar los enormes acontecimientos de su historia, permaneciendo siempre fiel a sí misma y a sus sueños.

Al último zar de Rusia, Nicolás II, le gustaba advertir a los invitados recibidos en su corte que »San Petersburgo estaba en Rusia, pero no era Rusia». Y es cierto que el único edificio en línea con la tradición rusa es la Iglesia de la Resurrección (foto abajo), comenzada en 1882 según el modelo de la «oriental» Catedral de San Basilio en Moscú.

Por lo demás, la arquitectura de la ciudad —un triunfo del barroco, del rococó y del neoclasicismo— lleva la firma de ilustres  europeos. Pedro el Grande confió incondicionalmente en Domenico Trezzini, autor de la fortaleza y de la Catedral de Pedro y Pablo (donde están los restos de muchos Romanov), del Palacio de Verano del Palacio de los Doce Colegios (sede de otros tantos ministerios) y de numerosas estancias nobiliarias.

Tras la muerte de Pedro, las zarinas Ana e Isabel confiaron en el genio de Bartolomeo Francesco Rastrelli, para realizar grandiosas obras como el insuperado Palacio de Invierno y el Palacio de Tsarskoe Selo.

Los datos de los dos edificios son impresionantes: el primero tiene unas 1800 ventanas y el segundo una fachada de 340 metros recubierta de estuco y dorados. Además, kastrelli concibió el armonioso monasterio de Smolnyj y el austero Almirantazgo, cuya vertiginosa aguja es hoy día el núcleo en torno al que gira la ciudad.

Más que ninguna otra zarina, Catalina miró hacia Europa y siguió el Iluminismo para dar a la ciudad el que sería conocido como Museo del Hermitage (foto abajo) que con 2.700.000 obras reunidas en 1400 salas distribuidas en seis edificios (entre ellos el Palacio de Invierno) es el segundo del mundo sólo superado por el Louvre.

Con aquél y después de él llegaron a San Petersburgo otros arquitectos italianos, comoGiacomo Quarenghi, que habría trabajado entre 1779 y 1810 proyectando espléndidas obras en estilo neoclásico (como el teatro del Hermitage), o como el francés Auguste de Montferrand, autor de la Catedral de San Isaac.

A la vez fue encargada a arquitectos rusos —pero con la obligación de inspirarse en la Basílica de San Pedro— la construcción de la Catedral de Kazan. Finalmente, para dar una incomparable armonía al conjunto arquitectónico —ya de por sí excepcional llego también de Italia, en 1819, Carlo Rossi.

Este diseño la extraordinaria sucesión de tres plazas en el corazón de San Petersburgo la Plaza del Palacio de Invierno, centro del imperio, la Plaza de los o Decabristas, centro administrativo y la Plaza de San Isaac centro religioso. Bien se mereció que le fuera dedicada una avenida  –la  ulitsa Rossi— a la cual da la fachada de su elegante teatroAleksandrinski.

Si se exceptúan algunos edificios de estilo modernista de principios del siglo XIX —como el edificio donde están los suntuosos almacenes Eliseev, en la Nevskij Prospekt, principal arteria urbana—, San Petersburgo ha hecho pocas concesiones ala modernidad, al menos desde el punto de vista arquitectónico.

Cuando en esta ciudad se encargan nuevas obras, los proyectos deben acomodarse con religioso respeto a lo que los habitantes de la ciudad sienten por aquel conjunto perfecto que es su ciudad.

Lo sabe bien el americano Eric Qwen Moss, que en 2001 ganó el concurso para la construcción del nuevo teatro Mariinskij adyacente al conocido escenario del siglo XIX, pero que le fue rechazado porque, según la administración su estructura de cristal ondulado y granito azul habría recordado «sacos de una plástica arrebujada».

Se buscó, por ello, un nuevo proyecto, el del francés Dominique Perrault, que preveía un teatro en forma de burbuja, de color dorado. Y Moss, se tuvo que contentar con realizar un centro de exposiciones y eventos en la isla urbana de Novaja Gollandija, sede de los almacenes portuarios de Pedro el Grande. Desde aquí se puede asistir al eterno espectáculo de las conocidas Noches Blancas de San Petersburgo.

HISTORIA: UNA CIUDAD ERIGIDA SOBRE HUESOS HUMANOS
Para construir San Petersburgo, la nueva capital de Pedro el Grande en la ribera del río Neva, se exigió un sacrificio a una escala colosal. Se sometió a campesinos, soldados y prisioneros como parte del millón de personas, de todos los rincones de Rusia, que trabajaron forzadamente en la construcción.

En ella murieron entre 100,000 y 200,000 personas; por ello se dijo que la nueva ciudad fue erigida sobre un gran osario.

Miles de albañiles, ingenieros, herreros y carpinteros, y otros millares de obreros no especializados, trabajaron de sol a sol, alimentados con una magra dieta, durante seis meses. En teoría, se les permitía ir a casa, aunque miles de ellos permanecieron en el lugar durante meses, e incluso años. La deserción era castigada con la amputación de la nariz.

Los trabajadores habitaban húmedas y sucias barracas, o dormían al sereno, cubiertos con frazadas o abrigos. Bebían agua sucia y padecían de mala alimentación: abundó el escorbuto, la disentería y la malaria.

Estaban equipados con pocas herramientas y ninguna carretilla, y debían acarrear el lodo, que excavaban con las manos, en los faldones de su ropa o en sacos hechos de trapos viejos.

EDIFICIO ruso

Ciudad de piedra En el siglo XIX, la Catedral de San Isaac, en San Pefersburgo, reemplazó al edificio original de Pedro el Grande: al construirla, se usaron similares andamias de madera.

EL MUSEO HERMITAGE (PALACIO DE INVIERNO) Sólo la colección de arte europeo occidental ocupa 120 salas, con obras maestras de Italia, España, Holanda, Francia, Alemania y otros países. Sin embargo, para preservar las pinturas y dibujos de posibles deterioros, muchas de ellas se exhiben sólo en forma temporaria.

De Leonardo a Rafael y Tiziano, del Greco a Velázquez, de Kandinski a Picasso y Matisse, el Hermitage es un auténtico catálogo de los más grandes artistas de la humanidad. Además, el museo tiene ramificaciones internacionales en Amsterdam, Londres, Las Vegas y Ferrara (Italia). Pero en la propia San Petersburgo se encuentran, entre otros objetos de incalculable valor, parte de los tesoros de Troya recuperados por Heinrich Schliemann, decenas de obras cubistas de Picasso, gran parte de la obra tardía de Gauguin, grandes obras maestras del Renacimiento italiano y los célebres huevos de pascua que el joyero Fabergé realizó para los zares de Rusia, en particular para Nicolás II y Alejandra.

Claro que su historia está hecha de luces y sombras: así como pinturas centrales de la historia del arte fueron vendidas en los años de la Unión Soviética, otras se encuentran en el Hermitage porque fueron tomadas por la Armada Roja de los museos y coleccionistas de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, a modo de compensación por los daños sufridos por Rusia. Muchas de estas obras, que se creían perdidas, reaparecieron en una exhibición realizada en 1995, y no hay perspectiva de que dejen San Petersburgo alguna vez.

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos Tamaño Peso

Las Tortugas Gigantes de las islas Galápagos
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LAS TORTUGAS GIGANTES DE LAS ISLAS GALÁPAGOS: Los primeros españoles que visitaron las Galápagos descubrieron que estaban habitadas por tortugas gigantescas, que les hicieron pensar en una versión a gran escala de los galápagos que pululaban en muchos ríos de su país de origen, por lo que bautizaron con ese nombre al archipiélago recién descubierto.

Por su parte, William Dampier, famoso navegante inglés, cuenta que, en 1884, al hacer escala en Galápagos, quedó impresionado por las tortugas gigantes: «… son tan numerosas que quinientos o seiscientos hombres pueden subsistir gracias a ellas durante varios meses y sin ninguna otra clase de provisión; son extraordinariamente grandes y corpulentas y tan dulces que no se come una gallina con más agrado».

La perspectiva que da el tiempo transcurrido, desde que se escribieron estas líneas, les añade un acento premonitorio que confirma la desgraciada historia de estos gigantes, cuyas conchas alcanzan más de un metro y medio y cuyo peso puede sobrepasar los 225 kilos. Pero si el exterminio de estos animales se mide en fechas y en cifras, conviene antes recordar su historia.

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos

Tortugas similares se han encontrado, en forma fósil, en Estados Unidos, en Europa y en la India; debieron ser numerosas en la era terciaria, especialmente en los períodos mioceno y plioceno, hace unos seis millones de años. Durante los períodos geológicos siguientes fueron desapareciendo y en la actualidad sólo se encuentran en las islas Mascareñas y en las Galápagos. Si el problema de su arribada a las islas es interesante (a nado, flotando a merced de corrientes marinas, agarradas a algún tronco a la deriva), mucho más lo es el de su diferenciación in situ, que parece la conclusión lógica de considerar que no pudieron hacer la travesía tantas formas distintas, sino que, al habitar en las islas (lo que impedía su hibridación) se han ido diferenciando.

Las distintas formas de tortugas de las Galápagos, en opinión de la mayoría de los especialistas, no constituyen especies diferentes, sino sólo subespecies o razas de una especie única. Estas tortugas llevaron una vida feliz hasta que llegó el hombre. Dampier atestiguaba que ningún pollo podía competir, en cuanto a sabor, con estos reptiles, y el capitán Colnett añadía: «la grasa de estos animales, cuando se fundía, era como mantequilla fresca». Esto explica seguramente la matanza de animales que siguió. Piratas, cazadores de focas y balleneros del Pacífico conocían bien la abundancia de tortugas en las islas y se montaron expediciones para darles caza.

El examen del diario de a bordo de ciento cinco balleneros americanos, realizado por el biólogo C. H. Towsend, reveló que entre 1811 y 1844 se capturaron quince mil tortugas. Para evitar que las tortugas acabasen por desaparecer y para preservar la fauna y la flora de las islas, el gobierno del Ecuador, país al que pertenece el archipiélago, dictó leyes protectoras en 1934.

Por su parte, la UNESCO organizó, en 1957, una expedición para examinar el estado de la fauna y, un año más tarde, el doctor Jean Dorst visitó las islas con el propósito de examinar el proyecto de establecer una estación biológica. Resultado de todas estas operaciones fue la creación de la Fundación Charles Darwin para las islas Galápagos, presidida por sir Julián Huxley.

El tamaño de las tortugas y la rareza de las iguanas pueden hacer olvidar al visitante la presencia de unos pájaros pequeños que, sin embargo, atrajeron la atención de Charles Darwin. Bajo su aparente vulgaridad, los pinzones de las Galápagos encerraban un interés extraordinario para el naturalista, y éste pronto constató que constituían un ejemplo palpable de cómo se originan especies nuevas a partir de antepasados comunes.

En la actualidad existen catorce especies de los pinzones de Darwin —así bautizados en honor de su descubridor—, todas ellas exclusivas de las Galápagos, excepto una que vive en las islas Cocos.

La gran riqueza de la flora y de la fauna de las Galápagos reservará todavía muchas sorpresas al explorador decidido que se adentre en ellas, dispuesto a desafiar la dureza del clima y del suelo. Mucho queda por aprender de las Galápagos, declaradas por la UNESCO patrimonio Natural de la Humanidad en 1979, y, en la actualidad, puestas bajo la protección de Ecuador en calidad de Parque Nacional.

Aisladas del resto del mundo, se desarrollaron en estas islas comunidades biológicas con seres arcaicos que han persistido hasta la época actual; y simultáneamente, se originaron especies según las leyes de la evolución. Por ello, las islas Galápagos son únicas y es posible que algún día los científicos que las visitan descubran entre sus seres nuevas claves de la vida humana.

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Borobudur Templo Budista en Java Templo Perdido Indonesia

Borobudur – Templo Budista en Java – Templo Perdido

La mayor concentración de arquitectura sagrada de Java, se encuentra en la llanura de Kedu, unos 42 kilómetros al noroeste de la actual ciudad de Yogyakarta.  Aquí se encuentra el hermoso complejo de templo hindú de Prambanam y el mundialmente famoso templo budista de Borobudur.

Borobudur, es un nombre que deriva de una expresión que significa «Montaña de la acumulación de los méritos de los diez estados de Bodhisattva» es comúnmente considerado como una estructura budista, sin embargo, su construcción inicial fue planeada y llevada a cabo por constructores hindú algún momento alrededor de 775 d. C.

borobudur templo

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En el centro del frondoso paisaje de la isla indonesia de Java, aislado en la inmensa llanura, aparece el templo de Borobudur, máxima expresión de la arquitectura religiosa javanesa (El Budismo), el cual data del año 750 d.C. Para llegar a él partimos de Yogyakarta, una de las ciudades más grandes de la isla, sólo se tardan treinta minutos por un largo camino asfaltado de unos 40 Km. ó 25 millas aproximadamente.

Borobudur Templo Budista en Java Templo Perdido Indonesia

El monumento consta de seis plataformas cuadradas coronadas por tres plataformas circulares,y está decorado por 2.672 paneles de relieve y 504 estatuas de Buda.

Está inspirado en un módulo constructivo que se relaciona con los sagrados diagramas del budismo tántrico y respeta un rígido esquema geométrico que tiene un profundo significado religioso.

Está formado por anillos concéntricos que se van estrechando a medida que se asciende hasta culminar en el único y gran stupa central símbolo de la Verdad Eterna (el edificio cónico típico de la arquitectura budista), simbolizando una flor de loto —la flor sagrada de Buda— que flota sobre las aguas de un plácido lago (en este caso la llanura) ó bien una montaña rodeada por agua.

la flor sagrada de Buda

Para poder llegar desde el nivel de la llanura a los casi 40 metros de altura de la cúpula central se construyeron nueve terrazas conjuntas; la primera mide más de 170 metros de lado. Si a estas faraónicas dimensiones se añade el minucioso cuidado con el que cada detalle se realizó, transformando una idea esquemática en un encaje de piedra, es posible tener una idea de la magnitud, de la dificultad y de la importancia del trabajo realizado en este templo.

Y todo ello para trazar un “recorrido”, o, en otras palabras, para crear un camino adecuado para un viaje del alma. Para quien lo visite es una invitación a la meditación, que habla directamente a los sentidos y que transmite su mensaje.Borobudur Templo Budista en Java Templo Perdido Indonesia

Fue restaurado, entre 1907 y 1911, por grupos de investigadores y arqueólogos holandeses que lo salvaron de la amenaza de la vegetación tropical, donde la mayor parte de las esculturas se perdieron durante el curso de las mismas restauraciones y de ellas sólo se conoce el tema: el Karmavibhaga, la ley del karma, según la cual cada acción humana lleva consigo sus consecuencias inevitables en la vida futura.

Centenares de esas esculturas eran una minuciosa descripción de escenas infernales (según la concepción de los constructores), en las que el hombre aparecía todavía envilecido y aprisionado por el remolino de los deseos. Se sabe, además, que no estaban a plena luz, sino medio enterradas y ocultas a la vista.

La montaña sagrada representa el progresivo abandono, la espiritualización y la interiorización. En definitiva, el eterno viaje del caos al orden, de la materia al espíritu, de las contradicciones a la Verdad. El viaje que Buda afrontó por primera vez y que todavía hoy, en su nombre, miles de personas afrontan según lo que Borobudur indica y sugiere.

En 1991, Borobudur fue incluido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

PARA SABER UN POCO MAS SOBRE EL TEMPLO DE BOROBUDUR: El templo de Borobudur, en la Isla de Java, ha sido llamado «montaña de dioses», lo cual es una denominación acertada para la gigantesca edificación sacra, situada a poca distancia de Djokja-carta, pues se trata efectivamente de una montaña o colina cubierta de inmensas masas de piedra, no de una construcción autoportante.

Cuando en el siglo VIII después de J.C. se construyó en honor de Buda este templo, el más extenso de Asia, el budismo ya estaba retrocediendo en el subcontinente indio. Influencias hindúes lo habían descompuesto desde dentro, y cuando la religión de los brahmanes despertó a una nueva vida, ya había pasado la época de florecimiento del budismo.

El asalto islámico destruyó los últimos bastiones de la creencia budística, que sólo perdura adulterada con elementos extraños.

Hacia esta época se abrieron a la nueva doctrina las islas del archipiélago malayo. Surgieron cientos de templos dedicados a Buda; sólo en el centro de Java han podido contarse más de ciento cincuenta de estas edificaciones.

La mayoría ya han sido destruidas por la selva. Lo mismo ocurrió con la montaña de los dioses en Borobudur. No fue redescubierta hasta el siglo XIX, cuando se empezó a librarla de la jungla.

«Hoy, cuando Borobudur ha sido liberado de los escombros y de la maraña de las lianas y de los siempre presentes arbustos, se puede ver qué grandiosa obra de un pueblo desconocido se muestra ante nosotros», apuntó un viajero que llegó a Java hacia fin de siglo.

La construcción en forma de cúpula se eleva por cinco terrazas cuadradas, a las que se sobrepusieron tres gradas finales circulares, hasta una altura de 35 m. Como fin se añadió una quinta terraza al pie de la construcción.

Probablemente, las capas de piedras superiores amenazaban deslizarse de la mezcla de arena y arcilla de la colina, poco apropiada como cimiento. Cuatro escaleras conducen a la cumbre de la colina del templo.

El rico complejo de la construcción desorienta a primera vista a causa de los innumerables frisos, nichos y cúpulas.

La pirámide aplanada del Borobudur, cuya terraza inferior tiene un lado de 111 m, ejerce sobre aquel que no lo observa con demasiado interés la impresión de una pesada masa hundida en sí misma. «Parece una pasta tan mal fermentada como cuidadosamente formada en el detalle», juzgó el historiador de arte francés Foucher después de su primera visita a Borobudur.

Foucher criticó también el que desde el pie de la pirámide pétrea no se puede ver la plataforma superior ni la cima del templo y que, a la inversa, era imposible echar una mirada desde el punto más alto al pie de la terraza inferior.

Esta visibilidad deficiente, debida a la forma semiesférica del edificio, la tuvo Foucher por un error del constructor.

«¿Habían realizado efectivamente un mal trabajo los constructores del Borobudur? Así se supuso durante mucho tiempo.

El templo debe considerarse, desde el punto de vista de la técnica constructiva, como una stupa.

La stupa, evolucionada de la forma circular de la colina funeraria, puede ser una construcción hueca para acoger reliquias o un puro monumento de culto sin espacios interiores. Generalmente se eleva el edificio en forma de semiesfera, campana o cilindro sobre una terraza cuadrada.

El constructor del Borobudur se separó bastante de las formas de stupa primitivas. Tuvo que pasar bastante tiempo hasta que se impuso la idea de que era una forma de stupa surgida en la época budística tardía, conformada y desarrollada hasta el último detalle.

Desde este punto de vista sólo faltaba un paso hasta el reconocimiento de que la falta de visibilidad del templo podía tener, al igual como la ordenación del complejo total, sus buenos motivos.

Se halló la explicación en la doctrina budista de la salvación. La construcción se había proyectado con toda intención de tal manera, que el peregrino no pudiese reconocer aún desde el pie del templo las más altas alturas a las que su religión promete conducirlo.

Las cinco terrazas debían simbolizar los cinco grados que se deben recorrer en el camino a la paz y la iluminación interior: la renuncia a los deseos mundanos, a malquerencias y a alegrías por el mal ajeno, a la pereza y a las dudas.

Una vez que el peregrino había llegado a la terraza superior, ya no debían verse desde las «situaciones puras», los estados intermedios recorridos.

La plataforma superior con la cima del templo simbolizaba por tanto el nirvana, el sosiego anímico perfecto, la liberación del infinito ciclo de la transmigración de las almas, un «estado de absoluta independencia del mundo, que aquellos que lo han alcanzado describen como un indescriptible placer supraterre-no» (H. J. Schoeps).

El  Sagrado Río GangesEl FujiyamaPalacio PotalaMar de los Sargazos