Colonial Europea Siglo XVII

Organizacion y Caracteristicas del Periodo Colonial en America:

Llamamos Período Colonial, a la época en que las potencias del Viejo Mundo dominaron y gobernaron las nuevas tierras de América, estableciendo sus instituciones y creando sus pueblos.

Después de los descubrimientos y primeras exploraciones de Colón y otros navegantes que le siguieron, españoles, portugueses, ingleses, franceses, holandeses, daneses y rusos, se dividieron las vastas tierras americanas y establecieron sus dominios en ellas.

Así nació el período colonial, que se extendió desde la primera mitad del siglo XVI hasta principios del siglo XIX, cuando la mayoría de los países de América habían obtenido su independencia.

Periodo Colonia:Imagen de la Fundación de Santiago de Chile en 1888
Imagen de la Fundación de Santiago de Chile en 1888

Los franceses, ingleses, holandeses, daneses y rusos, en limitados territorios del Norte; los españoles y portugueses en el resto del continente, no tardaron en crear en América riquísimas colonias, de las que surgieron luego las nuevas naciones y sociedades.

Los franceses, dedicados sobre todo a la colonización y civilización de los indígenas, dominaron las cuencas del San Lorenzo en el Canadá, del Misisipí en los Estados Unidos de América y lo que hoy es Haití, en la isla de Santo Domingo.

La colonización francesa fue beneficiosa, pero nunca logró arraigarse firmemente y no pasó mucho tiempo sin que sus colonias fueran cedidas a Inglaterra o España.

El período colonial se extendió desde la primera mitad del siglo XVI hasta principios del siglo XIX

Inglaterra empezó su colonización en las tierras descubiertas a lo largo de la costa oriental de la América del Norte por medio de privilegios otorgados a compañías de comercio y colonización, y de concesiones a los nobles de grandes extensiones de tierras.

A medida que aumentaba la emigración inglesa, las colonias
británicas se ampliaron hacia el Canadá, las Antillas y las Guayanas, conservando su carácter especulativo.

La obra colonizadora de holandeses, daneses y rusos fue tan breve y superficial que no dejó huella alguna en la sociedad americana, aunque los holandeses conservan todavía posesiones en América.

España, por su parte, no se limitaba a colonizar y explotar, sino que descubría, exploraba y conquistaba de continuo y, sobre todo, civilizaba, por lo que pudo establecerse firmemente en la mayor parte del continente americano, desde el paralelo 35, hasta el estrecho de Magallanes, dejando para los portugueses —cuya obra de colonización fue igualmente tan beneficiosa como la de España— la vasta extensión del Brasil.

No cabe duda de que, en el esfuerzo colonizador, fueron los españoles los más brillantes y humanos, y por la orientación y grandeza de sus miras, las huellas que dejaron no han podido ser borradas por la emancipación política del continente.

La colonización de Espana se inició con el segundo viaje de Colón a la isla la Española (Santo Domingo) y muy pronto se extendió desde el norte de California iasta Tierra del Fuego.

Los vastos dominios estaban divididos, en un principio, en dos grandes virreinatos, a los que se sumaban las tierras vecinas que iban descubriéndose.

El Virreinato de México o de la Nueva España, creado en 1535, comprendía lo que es hoy la mitad austral de los Estados Unidos de América, México, Guatemala, Cuba y Puerto Rico.

El Virreinato del Perú, creado en 1544, abarcaba los territorios descubiertos y por descubrir en la América del Sur, a excepción del Brasil, dominado por los portugueses.

Posteriormente, ya en el siglo XVIII, se crearon otros dos virreinatos: el de Nueva Granada, en la parte nordeste, y el del Río de la Plata, en el sudeste de América dej Sur; mientras que el resto de las vastísimas colonias españolas se dividía en las capitanías generales de Guatemala, Chile, Venezuela y la de Cuba y Florida.

Cada uno de estos virreinatos y capitanías generales estaba dividido en intendencias, para la mejor administración de los territorios, y así, los virreyes y capitanes generales constituían el poder central y los intendentes el poder local, estando todos ellos sometidos al rey de España.

Como contrapeso al poder atribuido a los gobernadores, virreyes y capitanes generales, se establecieron las audiencias, con jurisdicción civil y criminal, y los cabildos que fueron escuelas de ciudadanía.

Para llegar a una tan completa organización social, España tuvo que emprender ante todo la civilización de los aborígenes.

Cambiando radicalmente sus costumbres, tradiciones, creencias y maneras de vivir, tarea ésta tan monumental y tan larga que fueron pocos los siglos y los hombres heroicos empleados en acometerla.

Sin embargo, España la cumplió cabalmente, porque en aquella época estaba en su apogeo y supo valerse de todos los recursos que tenía, tanto materiales como espirituales, para proyectar en el Nuevo Mundo su elevada civilización.

En tal empeño colaboraron con los reyes españoles los más grandes juristas, teólogos y políticos de la época.

Para llegar a una tan completa organización social, España tuvo que emprender ante todo la civilización de los aborígenes

La gobernación de las nuevas tierras fue originando múltiples disposiciones, estatutos y ordenanzas, que se conocen como las Leyes de Indias.

Y que tienen la particularidad de estar revestidas con un espíritu generoso y un sincero deseo de conversión y de protección, resultando un modelo de legislación colonial, único en el mundo.

También quedó establecido en España el Consejo de Indias, que era la autoridad suprema después del rey para todo lo relacionado con la legislación y administración de las colonias de ultramar.

Asi mismo se creó la Casa de Contratación para todos los asuntos referentes al comercio con las Indias.

Desde el primer momento llegaron con los conquistadores o a la zaga de ellos frailes y misioneros ansiosos de propagar su credo entre los pueblos recién descubiertos

Franciscanos, jesuitas y dominicos, fueron los primeros educadores del indio, debiéndose en gran parte a ellos el que la población indígena fuese subdita y no esclava de España, pues se la civilizaba y evangelizaba para formar con ella la nueva rama étnica americana.

La educación en la América Hispana, desde un principio a cargo de religiosos, sirvió para fomentar los progresos de las colonias y para realizar los ideales de España, que eran los de difundir la doctrina y la fe católicas, la grandeza del monarca y del imperio español y la protección y civilización del indio.

En 1523 fray Pedro de Gante fundó el primer colegio en México y en 1553 funcionaba ya una universidad con profesores ilustres; al mismo tiempo en Lima se fundaba la Universidad de San Marcos y luego la de Santo Domingo y la de Santa Fe de Bogotá, y muy pronto se multiplicaron los centros de enseñanza en toda la América española.

En el siglo XVI contaba México con siete imprentas y Perú con una, a las que siguieron otras en Guatemala y las demás colonias.

Y así, en 1575, un siglo antes de que apareciera el primer libro impreso en la América inglesa, ya en la hispana circulaban muchos volúmenes en castellano y en varios idiomas indígenas.

Los primeros impresores satisfacían las más apremiantes necesidades de la nueva sociedad y con sus libros tendían a la conversión de los indios, la enseñanza de las ciencias europeas y el conocimiento de los pueblos recién conquistados.

No tardaron en manifestarse las inteligencias y en sobresalir poetas, pintores y escultores, lo mismo que hombres de ciencia.

En la sociedad colonial se advirtió el predominio de la religiosidad en todas las costumbres, pero no faltaban los espectáculos profanos y de carácter políticosocial.

Eran numerosas las misas solemnes, las procesiones y las representaciones de autos sacramentales, etc., y la fiestas profanas que atraían mucho público consistían en riñas de gallos, corridas de toros, juegos de lotería, cabalgatas, desfiles de carros alegóricos, mascaradas y cacerías.

Las fiestas políticosociales, que lo mismo que todas las anteriores se realizaban con gran derroche de lujo, porque eran la única forma de diversión de la América colonial, se hacían a la llegada de los virreyes o los arzobispos, la jura del rey, etc.

La arquitectura colonial representa el más importante desarrollo de las artes plásticas en el Nuevo Mundo.

En sus colonias, particularmente en las más antiguas, se siguieron los mismos estilos del arte español, pero los artífices indígenas intervinieron en las construcciones e hicieron variar algunos de sus aspectos.

Muchos de los templos más antiguos de la América Hispana acusan un estilo de influencia gótica, y son los que construyeron los primeros frailes franciscanos, con el aspecto de fortalezas, provistos de almenas, torres y contrafuertes, arcos en ojiva y bóvedas nervadas, así como otros caracteres del estilo gótico.

Mucho del estilo mudejar, dejado por los árabes en España, se reflejó en las construcciones de América, sobre todo en las ornamentaciones de ciertas torres y los arcos en los patios de conventos y casas particulares.

El estilo plateresco, llamado así porque su ornamentación recuerda las joyas labradas por los plateros, se encuentra muy difundido en los conventos, templos y fachadas de los palacios que dejaron los españoles en México y en Perú.

Pero el estilo mas profusamente repartido y que mejor arraigó fue el barroco, que injertado on formas indígenas en las decoraciones fastuosas, levantó campanarios y cúpulas, adornó las portadas con columnas y nichos de la mayor parte de las iglesias, palacios, casas y fuentes, que los españoles construyeron durante su dominación en América.

Fuente Consultada: Enciclopedia Ilustrada CUMBRE Tomo V-Editorial CUMBRE S.A.

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Historia de Canadá La Colonizacion Francesa Origen Colonias

Historia de Canadá
Exploraciones y Colonización de Francia

La historia de Canadá empieza prácticamente con la llegada de los franceses. En el siglo XVI se emprendió una primera tentativa de colonización; en tres ocasiones, Jacques Cartier condujo una expedición al valle del San Lorenzo, pero sin conseguir grandes éxitos.

La verdadera colonización empezó en el siglo XVII y atrajo a numerosos colonos. Samuel de Champlain tuvo un papel importante en la fase inicial de la instalación de los franceses en Canadá. La Compañía de Nueva Francia consiguió el monopolio del comercio. En 1763, después de siete años de guerra, Francia hubo de ceder   Canadá   a    Inglaterra.

En 1534 abandonaba Francia una expedición, bajo el mando de Jacques Cartier, un capitán oriundo de Saint-Malo, cuyos gastos sufragaba Francisco I, con la misión de atravesar el océano Atlántico y buscar un paso hacia el océano Pacífico.

Cartier llegó a Terranova y a la isla del Príncipe Eduardo y penetró en una bahía al sur del San Lorenzo, sin alcanzar el fin para el que le habían comisionado. Lo que no le impidió, a su regreso a Francia, hacer una descripción tan entusiasta de sus descubrimientos que recibió autorización para organizar una nueva expedición.

Francisco I esperaba que Cartier descubriera alguna mina de oro. Salió de nuevo al año siguiente y remontó el San Lorenzo hasta la ciudad indígena de Stadacona, situada en el lugar en que se alza la actual Quebec. La expedición invernó en los alrededores de Stadacona y en seguida puso rumbo hacia Francia.

Samuel

Samuel de Champlain, explorador francés, fundó en 1608 la ciudad canadiense de Quebec como puesto para el comercio de pieles. Se hizo amigo de los indios algonquinos y de los hurones que habitaban en la zona. Junto con dos amigos franceses y con la ayuda de los indígenas atacó a los iroqueses, que no pudieron combatir las armas de fuego de los europeos.

El rey, preocupado por las guerras que le enfrentaban a Carlos I, no parecía en absoluto dispuesto a financiar una tercera expedición. Sin embargo, Cartier salió por tercera vez en dirección a Canadá en 1541. Esta vez estableció un puesto en Cap Rouge, cerca de Quebec, y siguió navegando hasta la desembocadura del Ottawa.

Las guerras de religión, que dejaron a Francia exhausta, tuvieron como consecuencia el abandono de las expediciones a Canadá. Será preciso esperar a principios del siglo XVII para ver a Francia interesarse de nuevo por lo que iba a ser una de sus más hermosas colonias. Es la época en la que Samuel de Champlain, considerado una de las figuras más grandes de la época colonial, entra en escena.

Champlain nació en 1567 en la pequeña ciudad portuaria de Brouage, al sur de La Rochela. A principios del XVII emprendió una expedición de reconocimiento a Canadá y juzgó que ese país se prestaba muy bien a la colonización.

De regreso en Francia en 1603, publicó un libro sobre su viaje. El señor De Monts, un hugonote, decidió fundar una colonia en la bahía de Fundy y Champlain tomó parte en la expedición. Durante el verano de 1605 nació una colonia francesa en la costa de Nueva Escocia: Port-Royal, la actual Annápolis.

Entretanto, De Monts había obtenido del rey la concesión del monopolio del comercio de pieles, mientras Champlain era puesto a la cabeza de la colonia. El 3 de julio de 1608 Champlain fundó la colonia de Quebec, en la ribera del San Lorenzo. Siete años más tarde llegaba a la región canadiense de los grandes lagos.

También en 1615, Étienne Brulé atravesó el lago Erie y llegó hasta la bahía de Chesapeake; así se realizaba la unión por tierra entre el Canadá francés y la Virginia inglesa. Brulé fue el primer europeo que llegó hasta el corazón de la actual Pensilvania.

En 1629 se fundó la Compañía de Nueva Francia, a la que concedieron el monopolio del comercio en toda la región del San Lorenzo. Pero la colonización de aquellas tierras fue muy laboriosa. Los que allí llegaban eran principalmente misioneros que iban a llevar a Canadá la palabra de Dios, entre ellos muchos jesuitas, que realizaron una verdadera obra de evangelización.

Por lo que se refiere a los colonos franceses, tenían que vérselas con las tribus indias que se habían vuelto extraordinariamente belicosas. En 1663, la Compañía perdió su monopolio comercial y Nueva Francia se convirtió en una colonia de la Corona, bajo la autoridad de un gobernador francés.

Entretanto, algunos exploradores se habían abierto camino hacia el oeste y recorrieron por entero la región de los grandes lagos. En 1678, Cavelier de La Salle descendió por el Mississipí hasta su desembocadura. Esta expedición duró cuatro años, pero reportó a Francia una nueva colonia llamada Luisiana en honor de Luis XIV.

A partir de este momento la historia de Canadá se caracteriza por las continuas dificultades con Inglaterra. Los colonos franceses no eran lo bastante numerosos para explotar su inmenso territorio; por otra parte, las poderosas colonias inglesas deseaban extenderse más allá de sus fronteras.

Después de la guerra de sucesión de Austria, Francia se vio obligada a ceder los territorios de la bahía de Hudson y Terranova, donde se habían establecido numerosos colonos ingleses.

En 1755 comenzó la lucha decisiva entre colonos franceses e ingleses. A partir del año siguiente, Inglaterra y Francia se vieron enfrentadas en la guerra de los Siete Años. Los franceses sufrieron derrotas decisivas en Quebec y Montreal, y el Tratado de París, firmado en 1763, les obligó a ceder las posesiones francesas de Canadá a Inglaterra.

HISTORIA MODERNA DE CANADÁ:

La historia moderna de Canadá empieza en 1763, cuando el país pasó a control de la Corona británica. En 1791 Canadá quedó dividido en dos: Alto Canadá, de lengua inglesa, y Bajo Canadá, de lengua francesa. Después de una revuelta, en 1837, lord Durham propuso que se le concediera la autonomía. Y Canadá fue el primer miembro del imperio británico al que se concedió el estatuto de Dominio. La organización política está copiada de la de Gran  Bretaña.

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Sir  Humphrey Gilbert toma  posesión  de Terranova en  nombre de Isabel  I de Inglaterra

El Tratado de París por el que Canadá francés pasaba a depender de Inglaterra señala el principio de la historia de Canadá en su período moderno. La tarea de gobernar el país les resultaba difícil a los ingleses; tanto más cuanto que, en Europa, Inglaterra y Francia estaban en guerra casi continuamente.

Cuando, en 1775, dio principio a la guerra norteamericana de la independencia, los insurrectos trataron de arrastrar a ella a Canadá. Pero el resultado de sus gestiones fue negativo, y a partir de aquel momento Canadá fue el refugio de los norteamericanos leales a la Corona, de los que unos cuarenta mil se establecieron parte en el este de Nueva Escocia, que se convirtió en la colonia de Nueva Brunswick, y parte en las regiones cercanas a los lagos Erie y Ontario.

En 1774, y por el Acta de Quebec, las colonias canadienses quedaban reunidas en un solo Estado dirigido por un solo gobernador y un único consejo colonial, designados por la Corona británica.

Había, sin embargo, un fuerte antagonismo entre los franceses, que eran católicos, y los protestantes ingleses; de modo que, en 1791 y en virtud del Acta constitucional, Canadá fue dividido en Alto Canadá —más tarde Ontario— y Bajo Canadá —más tarde Quebec—. En el primero se hablaba inglés, y en el segundo, francés.

En 1812 estalló la guerra entre Estados Unidos e Inglaterra; esta guerra transformó el territorio canadiense en campo de batalla y contribuyó a forjar el sentimiento nacional de los canadienses, pero no trajo consigo modificación alguna de frontera. Después de la firma del Tratado de Gante, numerosos inmigrantes, principalmente oriundos de Escocia, fueron a establecerse en Canadá.

El Acta de 1791 había prometido a ambos territorios la autonomía; pero, a principios del siglo XIX, esta promesa aún había de cumplirse. Esto motivó el descontento tanto de la fracción inglesa como de la francesa. El comisario inglés de Canadá, lord Durham, redactó un escrito en el que proponía que se concediera ,la autonomía a todo Canadá, dentro, del cuadro del imperio británico.

En 1847, lord Grey, ministro inglés de las colonias, ordenó al gobernador de Canadá, lord Elgin, que en lo sucesivo escogiera a sus ministros en el seno del partido mayoritario del país, y que siguiera, en todas las cuestiones que se refirieran a su gobierno interior, el consejo de aquéllos. De modo que Canadá fue el primer país, en el seno del imperio británico, al que se le otorgó la autonomía.

Todos los territorios situados al este del San Lorenzo, que estaban prácticamente inexplorados, fueron reunidos en una sola colonia cuya capital fue Montreal. Pero las dificultades surgían de todas partes y la unión de los territorios francés e inglés, que preconizara lord Durham, no se realizó del modo que fuera previsto.

Por otra parte, los territorios occidentales no podían quedar para siempre bajo la autoridad de la Compañía de la Bahía de Hudson. Habían de instalarse líneas de ferrocarril a través del territorio canadiense. Invitados a ello por los representantes de Terranova y de Nueva Brunswick, los delegados de las diferentes provincias se reunieron en Quebec en 1864.

Y de acuerdo con la British-North America Act, aprobada en Londres en 1867, se decidió la formación de una federación norteamericana de colonias autónomas, o Dominio, y el Parlamento común con su Gobierno iba a tener su sede en Ottawa.

Canadá contaba al principio con cuatro provincias: Nueva Escocia, Nueva Brunswick, Quebec y Ontario. La de Manitoba se unió a la federación en 1870; la Columbia británica, en 1871, y la isla del Príncipe Eduardo, en 1873.

La población de las praderas del oeste fue en aumento, lo que permitió, en 1905, convertir los territorios de Alberta y Saskatchewan en dos nuevas provincias autónomas. Por otra parte, también al Yukón, después de la carrera del oro del Klondike, en 1898, le fue otorgada la autonomía. Terranova fue un dominio durante largo tiempo antes de tener acceso a la federación en 1949. Labrador, estratégicamente muy importante, se unió igualmente a Canadá.

La Corona británica dirigía la política exterior de Canadá, pero a partir de 1926 este país pudo enviar sus primeras misiones diplomáticas al extranjero, a Washington entre otros lugares.

Durante la guerra de 1914-1918, la notable conducta del ejército canadiense (formado por 500.000 hombres casi todos voluntarios) le valió a Canadá el derecho a ocupar un lugar, como potencia internacional, llegado el momento de la firma de la paz en Versalles. Hoy día, la Confederación canadiense, segundo país del mundo en extensión, es una gran potencia mundial.

Ver: Colonias Francesas en Norteamérica

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Expansión Colonial Europea y El Reparto del Mundo

Expansión Colonial Europea y El reparto del Mundo

Hasta la década de 1860/1870 la ocupación colonial directa abarcaba todavía una parte menor del conjunto de las tierras de ultramar.

Pero en los diez años siguientes comienzan a madurar las condiciones que el desarrollo de la industria y la explotación colonial habían ido gestando en los países europeos.

El fin del siglo XIX contempla el desarrollo de la industria en gran escala en la mayoría de los países del occidente europeo —desarrollo de la metalurgia, de los transportes, utilización de nuevos tipos de motores y de energía eléctrica para la industria, etc.—acompañado por un proceso acelerado de concentración económico-financiera que lleva a la constitución de grandes monopolios.

Estas condiciones, que definen internamente una nueva etapa del desarrollo económico capitalista de las grandes potencias, reformulan el papel que en este sistema deberán desempeñar los países dominados.

Mientras en toda una primera etapa cumplieron la función de proveedores de oro y plata y de materias primas o productos exóticos, en la nueva etapa van a cubrir, además, las necesidades europeas de ampliación de sus mercados y se convertirán en centros de absorción de los capitales disponibles, que buscan nuevas y más rentables fuentes de ganancias.

Los países de Asia, África y América Latina, con un bajísimo costo de mano de obra —dadas las misérrimas condiciones de vida a que estaba sometida la mayoría de la población—, con tierras susceptibles de ser explotadas y materias primas baratas, presentaban excelentes condiciones para obtener pingües ganancias de las inversiones allí realizadas.

Pero para esto era necesario establecer un estricto control sobre las zonas aún no dominadas.

Imperialismo Europeo en China Rebeliones Sociales y Bélicas – BIOGRAFÍAS e  HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

La década de 1880 marca el comienzo de una carrera por el reparto del mundo entre las grandes potencias occidentales.

A Francia, Inglaterra y Holanda se agregan otros países que habían logrado un desarrollo más tardío: Estados Unidos, Japón, Alemania, Rusia y Bélgica.

«En 1881 Francia se apoderó de Túnez.

En el año 1882, la lucha franco-inglesa por Egipto terminó con la victoria de Inglaterra, que ocupó luego de haberse apoderado (1875) del 44 % de las acciones del Canal de Suez.

En 1884 Alemania hizo su entrada en la escena con la conquista de Togo, Camerón, Sudeste africano y Tanganika.

De 1892 a 1902 Inglaterra se apropió de las Repúblicas Boer del Transvaal y de Orange; al mismo tiempo,ocupaba el Sudán, Chipre, la Somalia, Kenia, Ugáhda, La Costa de Oro y Nigeria.

Francia por su parte, se aseguró una buena parte de África: el Congo, el Chad, la mayor parte de África Occidental, la Somalia y Madagascar. Portugal chocó con Inglaterra para ocupar Angola.

Aprovechando las rivalidades entre ingleses y franceses el rey de los belgas se hizo confiar por ellos la administración del Congo

Las potencias occidentales se precipitaron sobre China. . .

En las fronteras de China, Francia, en 1885, se apoderó de Anam y de Tonkin e Inglaterra de Birmania; en 1895 Japón se anexó las posesiones chinas de los Pescadores y de Formosa.

Luego las «grandes potencias» se apoderaron de las arterias vitales de China: en 1897, Alemania tomó el puerto de Kiao-Cheu; en 1898 Inglaterra el de Wei-Kai-Wei y Francia la bahía de Kuang-Cheu-Wan; las cañoneras remontaron los ríos… «

El imperialismo americano tuvo que ser por necesidad «liberador»: desprender las colonias de las otras potencias afirmando su apoyo a los pueblos colonizados era el único procedimiento para los hombres de negocios yanquis a fin de introducirse en el sistema colonial de las otras potencias …

Para defender «la libertad y la independencia» de los Estados de América contra las ingerencias extranjeras, los Estados Unidos intervinieron entonces en Colombia, en Venezuela y en Santo Domingo.

Pensamiento Político de Cecil Rodees:

La importancia del imperialismo para los colonizadores

“Ayer fui a Est End de Londres (barrio de obreros) y existía una asamblea de parados. Escuché discursos exaltados que pedían pan, pan y pan.

Al vover a esa casa estuve reflexionando sobre lo que había oído y me convencí más que nunca de la importancia del Imperialismo (…)

La idea que tengo representa la solución del problema social, es decir, para salvar a 40 millones de británicos de la guerra social, nosotros, los políticos coloniales, hemos de posesionarnos de nuevos territorios para colocar allí el exceso de población, para encontrar nuevos mercados donde vender los productos de nuestras fábricas y nuestras minas.

El imperio es una cosa del estómago. Si no queréis la guerra civil tenés que convertiros en imperialistas.”

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Para «responder al llamado angustiado» de los pueblos rebelados contra la dominación española, se introdujeron en las Filipinas, en Puerto Rico y en Cuba.

Mientras las potencias europeas y el Japón habían ya delimitado sus zonas de influencia y se aseguraban sus posesiones, los Estados Unidos se vieron atraídos hacia China, pero fue en nombre de la «libertad de China» que esgrimieron la doctrina de «puertas abiertas» para colocarse en el primer lugar y luego ir suplantando a las otras potencias…

Al finalizar el siglo XIX y comienzos del XX, prácticamente la totalidad del mundo estaba sometido al dominio de las grandes potencias.

El siglo actual presencia la unificación del mundo en un solo sistema integrado pero, al mismo tiempo, radicalmente escindido entre un polo dominante —logrado y perpetuado por la violencia— y un polo sometido y explotado.

Esta etapa de apogeo euro-norteamericano duraría poco tiempo.

Como contrapartida, se abría una marea de resistencia: el nacionalismo y la revolución social signarían el siglo con las luchas de liberación que, desde un lado y otro del globo, iniciaban los pueblos.

En este período comienzan a surgir —en los tres continentes— movimientos insurreccionales con un claro contenido de reivindicación nacional y democrático.

Cabe mencionar entre ellos, como los más importantes, el movimiento de la «Joven China» de Sun Yat-sen; el surgimiento del Partido «Joven Turco» de Kemal Ataturk en 1908; el movimiento nacional de Zaglul Pacha en Egipto; los movimientos persas de insurrección armada entre 1905 y 1911y la Revolución Mexicana, que se inicia en 1910.

Si hasta fines del siglo XIX las luchas de los pueblos tenían un carácter defensivo y parcial, a partir del presente siglo comienza la paulatina ofensiva de los dominados.

Ofensiva que se va intensificando a lo largo de la primera mitad del siglo para llegar, desde la Segunda Guerra, a consolidar las bases de este Tercer Mundo que actualmente está dando la batalla final contra la dominación.

Fuente Consulta: Historia El Mundo Contemporáneo Polimodal A-Z Felipe Pigna, Carlos Mora,Julio Bulacio y Guillermo Cao

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