Colonialismo Alemán

Causas de los Conflictos en Tunéz y Egipto Primavera Desierto

HISTORIA: PRIMAVERA EN EL DESIERTO – CONFLICTOS EN TÚNEZ Y EGIPTO

LA ERA DEL COLONIALISMO: A mediados del siglo XIX, el auge económico que se produjo en algunos países europeos gracias a la Revolución Industrial y el capitalismo alentó el fenómeno del llamado imperialismo colonial, caracterizado por el dominio y la administración de nuevos territorios en otros continentes.

El espíritu inicial era colocar los excedentes de sus producciones locales, que debido a la automatización habían logrado altas producciones que superaban el consumo local. Por otro lado Europa necesitaba materia prima para fabricar dichos productos y esa materia prima estaba en distintos países de la fecunda , inmensa y desordenada África, que se presentaba ante los ojos de los empresarios y compañias como una interminable proveedora de nuevos materiales. Lo mimo puede decirse de Asia.

Desde finales del siglo XIX países como Gran Bretaña , Francia, mas tarde  Estados Unidos y Japón, fueron los principales imperios coloniales que se repartieron gran parte de los dos continentes orientales. Primero la conquista militar, el sometimiento político, y luego la explotación económica y organización administrativa. Así se fue imponiendo el modelo económico occidental.

Asi continuó hasta finzalizada la Segunda Guerra Mundial donde las grades potencias quedaron con sus economías bastantes frágil, y mantener la tradicional estructura colonialista le creaba nuevos problemas a los ya asumidos por un conflicto que llevó 6 años dirimirlo.

En 1947 la India a través de su líder espiritual y político Gandhi pudo emanciparse de Gran Bretaña y asi pronto apareció una ola de emancipación en Asia y África, los nacionalismos del Tercer Mundo que se cobijaron a la sombra de la política de bloques marcada por la Guerra Fría, el grupo de los Países No Alineados y la inmigración hacia los países industrializados.

De esta manera podemos decir que un nuevo orden mundial forjado por Estados Unidos y la Unión Soviética,  tras la Segunda Guerra Mundial supuso el fin del viejo modelo colonial europeo. Imperios como el británico y el francés perdieron su condición hegemónica en el concierto internacional y se hundieron frente al empuje de los movimientos de emancipación nacional que florecieron en Asia y África, proceso denominado Descolonización.

De ese proceso surgieron una miríada de nuevos países (el Tercer Mundo), una flamante generación de líderes políticos ajenos al bipolarismo (Gandhi, Nehru, Lumumba) y un ramillete de conflictos de naturaleza muy diversa que marcaron la segunda mitad del siglo XX.

Dos de esos países, que son objeto del tema de esta página fueron Túnez y Egipto, por lo que daremos una breve idea de la política vigente en el momento de los distubios y violentas manifestaciones sociales en 2011, que los historiadores recuerdan con el nombre  de «Primavera del Desierto».

TÚNEZ:  ubicado al norte de África, pequeño país de 160.000 Km², con 10 millones de habitantes, en su totalidad musulmanes y con un alto de alfabetismo. Su capital es Túnez, que explota el turismo como un importante recursos económico para el país.

En 1999, las primeras elecciones multipartidistas le dieron otra victoria al mismo presidente  Ben Alí (imagen abajo) , quien obtuvo plena inmunidad judicial luego de su mandato. Fue reelegido  en 2004 y 2009. En este año, a los 73 años de edad, Ben Alí, líder de la Unión Constitucional Democrática (RCD), inició su quinto mandato consecutivo.

presidente de Túnez Ben Alí

A pesar del notable crecimiento económico, en octubre de 2010, la cifra de desempleo en Túnez llegaba al 14,7 por ciento, lo que representaba ura seria amenaza para la estabilidad social. Cientos de miles de jóvenes eran reclutados por grupos radicales islamistas que se aprovechaban del descontento general de la población.

Otro de los graves problemas en este país tenía que ver con las severas restricciones a la expresión periodística y a la tarea de los jueces, especialmente contra aquellos que se atrevían a criticar o juzgar al Gobierno. La independencia judicial era nula, al igual que a libre expresión.

El 17 de diciembre de 2011 el aumento del desempleo, la elevada inflación y las promesas incumplidas por el Gobierno generaron protesta: masivas. La represión por parte de la policía se hizo ascendente y se denunciaron numerosas muertes. Ei gobierno de Zine al Abldine Ben Alí tambaleaba ante el inconformismo de la población.

EGIPTO:  ubicado al norte de África, un país de 1.000.000 de Km², con mas de 80 millones de habitantes, donde el 90% practica el islamismo de la rama sunita.Su capital es El Cairo.

Anwar El Sadat fue un destacado presidente egipcio por su participación en la Guerra de Yom Kipur contra Israel, recuperando territorios perdidos anteiromente en otra guerra, pero un 6 de octubre de 1981, El Sadat fue asesinado por un fundamentalista Islámico ante una multitud durante un desfile conmemorativo de la Guerra de Yom Kipur.

Lo sucedió Hosni Mubarak, considerado en su momento un héroe nacional por sus gestas militares en la década de los 70. Tropas egipcias participaron en la Guerra del Golfo, entre 1990 y 1991, en la que se expulsó a los iraquíes dei territorio de Kuwait.

Mubarack presidente de Egipto

En las elecciones presidenciales de septiembre de 2006, Mubarak fue reelegido, por quinta ocasión. El 21 de octubre de 2010, el Partido Nacional Democrático (NDP) anunció que el presidente Mubarak se presentaría para las elecciones presidenciales de 2011, lo cual causó el descontento colectivo debido a las altas cifras de desempleo, la opresión y la corrupción. El 31 de diciembre, una iglesia cristiana fue objeto de un atentado terrorista. Murieron 21 personas.

Respecto al acontecer de los hechos vamos a publicar una nota de la edición del Almanaque Mundial  2012, a cargo del comunicador social y periodista, Gustavo Reyes Ramiréz, quien lo explica de la siguiente manera:

Mohamend Bouazizi nunca pensó que su acto simbólico –prenderse fuego en plena plaza de Sidi Bouzid, ciudad de Túnez, el 12 de diciembre de 2010- sería la chispa de una gran revolución civil en pro de la democracia, que se extendió por los países de la región norte del continente africano y la península arábiga, y cuyo resultado final es, hasta el momento, imposible de predecir.

Miles de tunecinos siguieron atentamente, por las redes sociales Facebook y Twitter, el estado de salud de este universitario de 26 años, que vendía frutas y verduras de manera informal para pagar sus estudios y que decidió inmolarse en protesta por el acoso constante de la Policía. Al ver reflejadas sus vidas en la historia de Bouazizi, los inconformes se lanzaron a las calles para pedir la caída del régimen de Zine al Abidine Ben Alí. El estudiante murió el 5 de enero de 2011.

Mientras en Túnez avanzaba la revuelta, que dio como resultado la dimisión y la salida del presidente Ben Alí del país, el 14 de enero, en Egipto, el gigante árabe, millones de ciudadanos, usuarios de las redes sociales, con las mismas características: jóvenes, estudiantes y profesionales de clase media, sumidos en la pobreza y la falta de oportunidades, se reunieron en la plaza Tahrír, en El Cairo, para exigir la dimisión del presidente Hosni Mubarak, que impuso un régimen dictatorial desde 1981.

Al estilo del siglo XXI, esta revolución se gestó en tiempo récord, gracias a la utilización masiva de las redes sociales en esta región del mundo, cuyo desarrollo social y tecnológico va en contravía de los regímenes dictatoriales impuestos desde los años 60 y 70, tras el proceso de descolonización de África del Norte.

Según un estudio realizado en 2010 por la firma Logicks.com, los países de Oriente Medio y de África del Norte ocupan el décimo lugar entre los usuarios mundiales de Facebook. Actualmente, la región tiene más de 56 millones de usuarios. Solo en 2010 se unieron a Facebook 19 millones más. Por esa razón, una de las primeras reacciones del régimen de Mubarak en Egipto fue tratar de bloquear la red Twitter el 25 de enero, y ordenar la detención del ejecutivo de Google, Wael Ghoneim.

Pero esto solo exacerbó los ánimos de la multitud, que continuaba apostada en la plaza Tahrir exigiendo la dimisión del Presidente. Entretanto, la revolución que empezaron los jóvenes ya había sido adoptada por sus familiares, que se turnaron para mantener viva la protesta el tiempo que fuera necesario. El fenómeno se extendió así mismo a otras ciudades importantes del país, como el puerto de Alejandría. Más de un millón de personas hicieron presencia permanente en la plaza Tahri’r durante los 18 días que precedieron a la dimisión de Mubarak, el 11 de febrero de 2011.
El vertiginoso y poco sangriento triunfo de las revoluciones en Túnez y Egipto se debió, más allá de la eficacia de las redes sociales, a la decisión de los ejércitos, en ambos países, de distanciarse de los regímenes y permitir que el pulso entre las fuerzas sociales definiera la situación. Para la reconocida historiadora colombiana Diana Uribe, «esta decisión de los ejércitos, que reconocieron la validez de la lucha social, dignificó su papel, a tal punto que en Egipto fue una junta militar quien asumió el gobierno de transición».

En los demás estados que han entrado en el ‘efecto dominó’ de esta explosión social la realidad es otra, pues los regímenes, prevenidos de lo que les venía encima, tomaron medidas para mantener el control de los ejércitos y reprimir con fuerza desmedida las protestas populares.

El resultado de esto ha sido un creciente baño de sangre, en el CjUS los países miembros de las Naciones Unidas y de la Otan han decidido intervenir, argumentando la defensa de la voluntad popular y de un naciente slitjma democrático, pero movidos también por velados intereses, como el de recuperar el control de los recursos petroleros, que son manejados por los gobiernos dictatoriales como el de Muamar (iadaíi en Libia.

En estos territorios la lucha por las libertades populares y la renovación política continúa y sus resultados son, hasta el momento, imposibles de vaticinar.

Varios economistas internacionales coinciden en asegurar que el conflicto político y social en los países del Norte de África tiene un denominador común: el descontento generalizado de una población joven e intelectualmente bien preparada, que se ha cansado de ver cómo el desempleo campea en sus territorios, las oportunidades de toda índole escasean y la brecha entre ricos y pobres se amplía a diario, a pesar de que los indicadores muestran un crecimiento constante de sus economías.

Según datos publicados en 2010 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la  , Comisión Económica y Social para África Occidental de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, en Egipto el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,5 a 6,5 en una escala de 10 puntos; un desarrollo económico del 5,3% anual; una inflación creciente a 12,8%; y una tasa de desempleo que llega al 9,7%. Los jóvenes, que suman 23 millones de personas, son los más afectados por los índices de desempleo y, a la vez, los más beneficiados por el desarrollo humano existente.

En el caso de Túnez, el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,0 a 6,0 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,4% anual, y una inflación baja: 4,5%. El desempleo llega al 14%.

Por lo que respecta a Libia, el índice de desarrollo humano muestra un avance, entre 2005 y 2010, de 7,6 a 7,9 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,3% anual, y una inflación baja: 3%. El desempleo llega al 30% La población de jóvenes representa un total de 11 millones de personas. Las altas tasas de desempleo se han convertido en un grave obstáculo para ellos, en contraste con el gran desarrollo humano que se percibe y que ha aumentado en los últimos años.

Estos datos evidencian la similitud entre las situaciones socioeconómicas de los países en cuestión, y sustentan la teoría expuesta por la Comisión África, del Senado de la República de México, que, en su análisis publicado en mayo de 2011 y titulado ¿Qué le Espera a África en 2011, afirma: «Son los sectores más empobrecidos de los países del norte del continente africano quienes resienten en mayor medida el alza en los precios de los productos básicos, por lo que no han dudado en salir a las calles a expresar su desacuerdo, llevando en sus manos barras de pan como símbolo de protesta.

FINAL TÚNEZ: El ex presidente Zín Ben Alí fue condenado por un tribunal militar a 20 años de prisión por «incitación al desorden, muertes y pillajes en territorio nacional». Ben Alí junto a su señora Leyla Trabelsi, se encuentra prófugos y están exiliados en Arabia Saudí, país que no los quiere entregar.

Fueron juzgados en estado de fuga y fueron juzgados por la muerte de cuatro jóvenes fallecidos por disparos de balas en una manifestación. Otros miembos particiepes de la fuerza de seguridad también fueron juzgados en la misma condición de fuga y condenados a penas de entre 5 y 10 años de prisión. Las familias de las jóvenes víctimas serán indemnizadas con cantidades que oscilan entre 75.000 y 100.000 euros.

Ben Ali acumula un total de 66 años de prisión por otras causas como tráfico de droga, desviación de fondos públicos y abuso de bienes públicos.

FINAL EGIPTO: En mayo de 2014 Hosni Mubarak fue sentenciado a tres años de prisión por robar fondos públicos. También sus hijos Alaa y Gamal fueron condendos a 4 años por los mismo cargos

Un tribunal egipcio sentenció este miércoles al derrocado presidente Hosni Mubarak a tres años de prisión, acusado de robar fondos públicos, en un caso relacionado con el presupuesto de los palacios presidenciales. Por otra parte la justicia multó a la familia con 3 millones de dólares y les ordenó la devolución de 18 millones que había robado de las arcas públicas; dinero estaba destinado al mantenimiento del Palacio Presidencial. La fiscalía pudo comprobar que ese dinero fue utilizado para decorar bienes y propiedades provadas en lso barrios Heliópolis y Katameya.

Fuente Consultada:
Almanaque Mundial 2012 Nota de Gustavo Reyes, Comunicador Social y Periodista

Estados Unidos democratas y republicanos Guerra Civil Partidos

Para el siglo XIX, Gran Bretaña y Francia eran potencias industriales, sin embargo se suma para la segunda mitad del mismo siglo una nueva: Estados Unidos. Ello se debió a que tuvo un rápido  crecimiento económico, una impresionante expansión territorial (favorecida por los ferrocarriles), una excelente dotación de recursos y un vertiginoso crecimiento de la población. Todo luego del triunfo de los Estados del Norte en la guerra civil.

Tras la declaración de la independencia en 1776, se podría afirmar que en el plano político, el régimen republicano se había reafirmado. Y antes que en otras partes del mundo, se estableció el voto ampliado a todos los varones adultos, más precisamente hacia 1830.

El Partido Republicano, era el defensor de los intereses de la gran burguesía industrial, quien se consolidó a nivel nacional en 1865, tras la victoria de los Estados norteños en la guerra civil. Por ende, el partido Demócrata quedó en un segundo lugar, este último apoyado por los terratenientes sureños principalmente.

No obstante, si tenemos que caracterizar al siglo XIX en el plano económico-social, podría argumentarse que fue un período de profundas desigualdades sociales, situación similar al de toda Europa. Tal es así que los trabajadores agrícolas y los obreros industriales mediante un fuerte movimiento comenzaron a reclamar lo que para ellos era justo: mejoras económicas y cambios en el sistema político.

Por ejemplo, notaban el desarrollo excesivo de los monopolios, el incremento de la desocupación, la inestabilidad en sus trabajos y los indignos salarios percibidos. Es así como las propuestas del socialismo fueron compartidas por un importante sector de la clase obrera industrial.

Por el contrario, el partido populista es adoptado por los trabajadores rurales. Cabe aclarar que si compartían similitudes ambos partidos, y estas hacían hincapié en las denuncias hacia el Estado norteamericano, que según ellos eran conducidos por unos pocos, por ejemplo los “más ricos”. Además alegaban que los republicanos y los demócratas, a través de complejos mecanismos electorales, frenaban una verdadera participación política de carácter democrático. En pocas palabras, ambos criticaban al sistema político y social norteamericano.

LA REAFIRMACIÓN DE LA DEMOCRACIA LIBERAL: LA ERA PROGRESISTA

Quienes realizaron una importante reforma liberal hacia fines del siglo XIX, fueron los republicanos.  Quines durante las elecciones presidenciales de 1868 a 1913, resultaron victoriosos. Sin embargo, esta reforma fue consecuencia de las crecientes demandas sociales y políticas de esa época.

Lo más curioso, es que en Estados Unidos, el movimiento de reforma fue diferente y con otra intensidad que la ocurrida en Europa, debido fundamentalmente a que la amenaza revolucionaria de los obreros socialistas no fue tan colosal como en aquel continente.

Entre 1901 y 1917, se da la conocida era progresista, caracterizada sobre todo por los cambios que fueron llevados a cabo. Estableciéndose para los senadores, su elección directa; el voto secreto y dentro de los partidos, las elecciones internas de precandidatos. Por lo que estos debían presentar a sus electores con anticipación un programa de gobierno definido y además organizar congresos.

Sin embargo, la elección directa de los senadores fue la reforma más conflictiva, ya que antes esta se realizaba en forma indirecta por parte de las legislaturas de los Estados. Los sectores más conservadores de la alta burguesía republicana y demócrata, se opusieron rotundamente a esta medida, favorecidos por su alta representación en el senado. Quienes no formaron un partido propio fueron los conservadores, por lo que su existencia estuvo dentro de dos partidos mayoritarios, y su unión al parlamento cuando sentían amenazados sus intereses.

No obstante, quienes no habían logrado obtener avances en sus derechos civiles hasta principios del siglo XX, fueron las mujeres y los negros. En cuanto a las primeras, recién en 1920 consiguieron el derecho al voto resultado de sus esfuerzos en las luchas a nivel nacional.

En cambio, la comunidad negra continuó generalmente relegada de la sociedad norteamericana; a pesar de que se realizaron algunas reformas constitucionales que buscaron mejorar su situación política y social también. Tal es así, que en Estados Unidos del Siglo XX se continuó con los problemas raciales, a los cuales en la actualidad se le suman los problemas de integración con los inmigrantes latinos.

Nacionalismo y el Derecho de Autodeterminacion Concepto

Nacionalismo y el Derecho de Autodeterminación de los Pueblos

ANTECEDENTES: El siglo XIX  que este es un siglo de lo más dinámico, nacen conceptos socio-politicos nuevos como capitalismo, colonialismo, imperialismo, etc.Por ejemplo si no remitimos a Europa y recordamos la caída de Napoleón Bonaparte en 1815, los reyes absolutistas de Austria, Rusia e Inglaterra reunidos en el Congreso de Viena,  formaron la famosa Santa Alianza?. Alianza que al principio funcionó, por ejemplo, en 1820, cuando una rebelión liberal estalla en España, la Santa Alianza manda tropas para ayudar al rey Fernando VII.  Pero la unidad de la Santa Alianza no va a durar mucho.

Cuando Fernando VII les pide a las grandes potencias ayuda para recuperar sus colonias en América, Inglaterra dice que no. ¿Por qué?, porque Inglaterra tiene muy buenos negocios con los nuevos países americanos, ¡y no tiene la más mínima intención de perderlos por España!.

Ese es el primer paso para que la Santa Alianza empiece a derrumbarse. Pero no es el único: en varios países un movimiento cultural, el romanticismo, despierta en los corazones fuertes sentimientos nacionalistas.

Así, algunos pueblos sometidos se levantan contra sus opresores: los polacos se rebelan contra los rusos, los griegos contra los turcos, los belgas se independizan de Holanda, e italianos y alemanes buscan desembarazarse del poder austríaco. Y, por supuesto, las ideas liberales de la Revolución Francesa siguen vivas: en varios países se forman logias y sociedades secretas dispuestas a combatir a la Santa Alianza.

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CONCEPTO 1: Por autodeterminación se entiende el principio jurídico político que da derecho a los pueblos a expresarse en forma independiente. El principio de autodeterminación de los pueblos respalda a la comunidad política en el derecho que tiene de elegir a sus gobernantes , en el marco institucional en que estos deberán desenvolverse y en todos los atributos propios de la soberanía.

El principio de autodeterminación de los pueblos ha adquirido vigencia en nuestra época, primero a través de la Sociedad de Naciones y luego en el seno de las Naciones Unidas. Esta idea de Autodeterminación empezó a tomar forma con el origen de las nacionalidades en el continente europeo, y cobró fuerza con la Declaración de a independencia del Pueblo Norteamericano y la Revolución Francesa. El concepto de autodeterminación de los pueblos ha sido enarbolado en todos los reclamos de autonomía y en las reivindicaciones snticoloniales de los últimos tiempos.

CONCEPTO 2:  nacionalismo. Creencia que los Estados deben organizarse sobre la base de la nacionalidad, que suele reflejar un sentimiento grupal derivado de características comunes como el idioma, tradicionses, religion,  la cultura, y una tendencia a subrayar las diferencias entre las unidades nacionales. El nacionalismo moderno se arraigó en los siglos XVIII y XIX y estuvo muy influido por la Revolución Francesa de 1789, las conquistas de Napoleón I (1769-1821) y los movimientos revolucionarios nacionalistas de principios del siglo XIX. Era la antítesis del concepto de un imperio universal, vestigio del anterior Imperio Romano, predominante en la Edad Media y reflejado tanto en el Sacro Romano Imperio como en la Iglesia Católica.

origen del nacionalismo

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NACIONALISMO: En la segunda mitad del siglo XIX surge una novedad en el ámbito político: el nacionalismo, producto este de la democratización política vivenciada en esos tiempos.

No obstante, es en Gran Bretaña y Francia entre los siglos XV y XVIII, donde puntualmente se desarrolla un proceso de construcción de Estados centralizados y modernos de toda Europa occidental.

Estos se manifestaban representantes de naciones, es decir, del conjunto mayoritario de sus habitantes que compartían una misma nacionalidad.

La cual era definida por los sentimientos de pertenencia que compartían los habitantes de un mismo territorio, esta manifestación fue durante la primera mitad del siglo XIX. El compartir la lengua, la religión, la tradición y las costumbres, hicieron surgir estos sentimientos unánimes.

Se puede afirmar, que en la formación de estados nacionales fue importantísima la difusión del nacionalismo, esta corriente de pensamiento creada por intelectuales, ya sea filósofos políticos como artistas.  El pensamiento y el sentimiento nacionalistas sirvieron para unificar culturas y sociedades dentro de un estado nacional.  Esta ideología también funcionó como un principio de acción política para las relaciones internacionales.

Posteriormente, y de igual manera que esta construcción de estados centralizados y modernos de Europa occidental, en la segunda mitad del siglo XIX se evidenció en Alemania e Italia. Considerándose estos nuevos estados en las representantes de las naciones alemana e italiana.

Los grupos de habitantes que no se sentían representados y a su vez representada su nacionalidad por los Estados centralizados, vieron plasmados su aliento al reclamo mediante el desarrollo de la política de democratización. No obstante, quienes organizaban partidos políticos, eran también estos grupos que exigían el derecho a formar un estado independiente, es decir el denominado derecho de autodeterminación.

Fue en las regiones de Europa cuyos habitantes habían formado parte de los imperios, como el alemán y el otomano, en donde se hicieron estos reclamos de una manera más intensa.

Sin embargo, los conflictos se multiplicaron ya que no había resultado de manera satisfactoria, la división de esos imperios en  nuevos Estados.

Este derecho de autodeterminación mencionado anteriormente, fue reivindicado por todos. Francia, Inglaterra y España eran estados que se habían centralizado inicialmente, y ellos tampoco quedaron afuera de los reclamos nacionalistas. Así, estimuladas por la posibilidad de lograr sus objetivos a través de  elecciones, las poblaciones regionales emprendieron movilizaciones con caracteres políticos.

Ver: Unificación Italiana

Ver: Unificación de Alemania

EL IMPERIO OTOMANO:

El imperio otomano y los reclamos nacionalistas en la región de los Balcanes. A partir de 1875 se produjeron rebeliones nacionalistas por parte de los Serbios, Bosnios  y Búlgaros, contra el dominio turco. Como consecuencias de estos movimientos se desmembró el Imperio Otomano y se formaron nuevos estados como Rumania (1881) , Serbia (1882) y Bulgaria en 1908.

Decadencia del Imperio Turco: El principal problema de este antiguo Imperio es que se quedó en el tiempo. Mientras otros países de Europa tenían sistemas de gobiernos modernos y buscan abrirse culturalmente a las nuevas ideas que recorren el mundo del siglo XIX, los turcos se aferraban a sus viejas tradiciones políticas, culturales y religiosas. ¡Ellos no querian saber nada con esto de los cambios! ….»¿Para qué servirían si así estamos bien?», se preguntan.

Ellos se dan cuenta de que la única razón por la cual el Imperio todavía no se derrumbó es el poderoso ejército turco, al que temen todos los europeos.

En 1876, Midhat Pacha, representante de uno de estos grupos -llamado «Los Jóvenes Turcos»- consigue que el sultán dicte una constitución y se forme un Parlamento. Claro que, los miembros del Parlamento son apodados «Sí, señor» porque hacen todo lo que el sultán les dice.

En menos de unos meses, el sultán se harta de Midhat Pacha y lo hace asesinar. Turquía vuelve así a los gobiernos despóticos y sin límites de los anticuados sultanes. Claro, a principios del siglo XIX, el Imperio Turco comprende Asia Menor, Siria, Líbano, Palestina, Mesopotamia hasta el Golfo Pérsico, la Península Arábiga, la costa del Mar Rojo, Túnez, Egipto, Bulgaria Albania, Macedonia, Bosnia Herzegovina, Grecia, Serbia, Montenegro y Rumania.

A fines del siglo XIX, el Imperio habrá perdido la gran mayoría de esos territorios.

LOS BALCANES: Se trata de la península en la que están ubicados varios países: grecia, Albania, Montenegro, Serbia, Bosnia Herzegovina, 3ulgaria, Rumania y Hungría. Durante muchos pero muchos años esos países estuvieron sometidos al poder del Imperio Turco y del Imperio Austro-Húngaro.

Pero en el siglo XIX la situación va a empezar a cambiar. Los primeros en sublevarse contra el poder turco son los servios, en 1806. Después de terribles y sangrientas batallas, los turcos no tienen más remedio que, en 1815, darle cierta autonomía a Serbia.

En 1821, Albania sigue el ejemplo servio y se rebela, y le pide ayuda a Grecia, que está en poder de los turcos desde 1492. Los griegos están hartos del dominio otoano y se levantan en armas.

La lucha es tremenda, con matanzas despiadadas como la de Quíos, en 1822. Pero los griegos reciben la ayuda de Francia, Inglaterra y Rusia, estados a los que le conviene que el Imperio Turco se debilite. Con ese apoyo, Grecia logra su independencia en 1829.

Y, tras la Guerra de Crimea, Serbia y Rumania se aseguran su autonomía. Pero todavía hay muchos pueblos sometidos en esa región tumultuosa, pueblos que están llenos de ideas nacionalistas y que quieren su libertad, sea como sea.

Y también hay muchas grandes potencias que quieren apoderarse de los Balcanes, un lugar estratégico como pocos. Por eso, a fines del siglo XIX, los Balcanes son como una enorme bomba de tiempo activada.

Gran Bretaña y las Reformas Liberales: El Imperialismo Británico

Gran Bretaña y las Reformas Liberales: El Imperialismo Británico

En el período que comprende 1837 a 1904, la reina Victoria de Hannover, con sólo dieciocho años de edad, gobierna Gran Bretaña. País, que bajo este gobierno vivenció importantes cambios en el ámbito político, y que desencadenaron de manera paulatina en la reformas liberales.Durante este período, la clase gobernante inglesa esta representada políticamente por dos grupos: los whigs y los tories. Estos debieron emprender importantes transformaciones, consecuencia de las demandas sociales y políticas impulsadas por la pequeña burguesía y la clase obrera.

El reinado Gran Bretaña y las reformas liberales:Era Victoriana Imperialismode la Reina Victoria fue el más extenso de la historia británica (64 años).Ese período fue llamado por los historiadores la era victoriana, y en él Gran Bretaña se consolidó como una monarquía parlamentaria y como el impero colonial más extenso del planeta. (Ver: La Sociedad en la Era Victoriana)

Así, la ampliación del derecho al voto en 1832 se efectivizó como la primera reforma realizada. Sin embargo, quienes solamente tenían la plena participación de ella eran el 15% de los varones adultos. El sector que salió más favorecido de todo ello fue el campo, ya que en la ciudad los obreros no podían votar.

Lo más sobresaliente de esta reforma fue que los tories, es decir la aristocracia conservadora y un sector de los whigs, los liberales moderados ingleses, estuvieron de acuerdo en la misma.

Sin embargo, la participación de la pequeña burguesía y de los obreros calificados, se produce en 1867 con una nueva reforma electoral que duplicó el derecho al voto. No obstante, esta reforma en 1874 se completa con el establecimiento del voto secreto.

Y es el 1884 y 1885, cuando las leyes amplían el voto al 70% de los varones adultos.

La alta burguesía inglesa frente a esta serie de transformaciones reaccionó y finalmente las rechazó. Rechazo que este sector manifestó a través de la búsqueda de acuerdos con la aristocracia conservadora y que tenían como objetivo, combatir con más fuerza a los liberales reformistas y evitar así la sanción del voto universal.

Años después, se comenzaron a representar los intereses de la clase obrera con la creación de un nuevo partido político: el laborista. Ello fue en 1906, junto con el planteamiento de la necesidad de realizar reformas sociales y políticas que acrecentaran las bases del sistema político inglés.

Gran Bretaña y las reformas liberales:Era Victoriana Imperialismo

William Gladstone: Durante el reinado de Victoria este político liberal ocupó el cargo de Primer Ministro entre 1868 y 1874.

Durante su gobierno se llevaron a cabo reformas que cambiaron el sistema electoral, ampliando el número de ciudadanos admitidos para votar.

Un grupo de mujeres se reunieron con este Ministro reclamándole el derecho al sufragio, pero a pesar de sus insistencias, no lo lograron hasta principio del siglo XX.

La política reformista continuó también durante el gobierno del conservador Disraelí perteneciente al Partido Conservador (Tory) entre 1874 y 1880

 

 

Gran Bretaña y las reformas liberales:Era Victoriana Imperialismo

 

Disraelí: Aunque Gladstone y Disrelí pertenecían a partidos opuesto y compitieron por el cargo de Ministro, ambos impulsaron la política expansionista británica. Este Ministro fue el favorito de la reina Victoria, quien le concedió el título de Conde

 1901: Muere la Reina Victoria I

El 22 de enero de 1901, muere Victoria, tras un reinado de casi 64 años. El dolor de esta pérdida alcanzó a casi todos los ciudadanos británicos, tal es así que por las calles de Londres, hasta las prostitutas vestían de luto. Quien describe con palabras justas este hecho es el poeta Robert Bridges: «Parece como si se hubiera caído la clave del arco del cielo».

Gran bretaña, bajo su reinado acentuó de una manera increíble su propia personalidad y además expandió los límites de su imperio.

Tal es así que reorganizó  los dominios de Australia y Nueva Zelanda, en 1856; del Canadá, en 1867; y de la India, en 1877.  Además, se afianzó en lugares clave para el tráfico marítimo internacional, como el estrecho de Gibraltar, las islas Malvinas, Santa Elena, las Antillas y la Ciudad del cabo, entre otras.

Victoria fue un ejemplo en un determinado sentido de la moral basada en la austeridad y de un ardiente imperialismo, resultando su vida ser elegida como un verdadero modelo para su tiempo y su patria. Acompañando así la construcción del imperio más poderoso del mundo.

La antigua época victoria acaba de manera oficial, con la ascensión de Eduardo VII, segundo hijo de la reina Victoria y del príncipe consorte Alberto.  Lugar que ocupó un nuevo espíritu liberal del siglo XX.

Este trono fue ocupado por el gordo, calvo y envejecido Eduardo, que con 59 años poseía una reputación de libertino. Colocado entonces en la mira de la atención pública, se aludía a su larga e intensa vida sentimental, afirmándose: «No podemos pretender que no haya nada en su larga vida que los que le respetamos y admiramos deseemos que hubiera sido de otro modo».

Sin embargo, el pueblo británico aunque Eduardo fuera un libertino, pero profundamente moderno, lo acepto y quiso así.  Aportando a la corona una vitalidad y refrescante alegría, lo que le faltaba a esta tras 64 años de estricta moral victoriana. Eduardo además, vestía de forma espontánea pero con suma elegancia. Sin dudas, con euforia una multitud aplaudió tras el triunfo de su caballo en un Derby, manifestando la población: “el monarca despliega gran actividad”.

Adoptando un papel contrario al de su madre que intervenía activamente en la política, Eduardo optó por ser plenamente ceremonial, logrando así su perdurabilidad en la vida política inglesa. Finalmente en 1910, finaliza esta época eduardiana signado por la muerte del monarca. Nueve años que sirvieron para preparar el terreno hacia las monarquías constitucionales modernas.

La Democracia Liberal Principios Concepto Sufragio Restringido Resumen

El régimen político es el conjunto de reglas, normas e Instituciones que en una sociedad regulan la lucha por el ejercido del poder. La vigencia de un régimen político de democracia liberal —tanto en una monarquía constitucional como en una república— significa, en primer lugar, Ja aceptación de que la fuente del poder reside en el pueblo y que éste la delega a los gobernantes.

De acuerdo con este principio, los gobernantes aceptan que su poder tiene límites. Estos límites se derivan del reconocimiento de un conjunto de derechos y garantías en relación con la vida, bienes y actividades de los habitantes del país.

La vigencia de un régimen político de democracia liberal significa también la división de las funciones legislativas, judiciales y ejecutivas de gobierno; y el reconocimiento y vigencia del derecho de los ciudadanos de participar en la elección y ejercicio del gobiérnela través, del sufragio en elecciones periódicas.

Desde el siglo XIX en adelante, los regímenes políticos de democracia liberal fueron más restringidos o más amplios de acuerdo con el menor o mayor número de habitantes reconocidos como ciudadanos con derecho a voto.

EL CAMINO HACIA LA DEMOCRACIA LIBERAL
En el período comprendido entre 1850 y 1914, la sociedad burguesa debió enfrentar un problema político fundamental: el de su democratización. Para los gobiernos de la segunda mitad del siglo XIX la democracia política era un problema porque permitía la participación en el gobierno de la mayor parte de la población. Y como esa mayoría era pobre —y cada vez más a partir del desarrollo del capitalismo—, los grupos sociales con poder económico y político pensaban que no estaba capacitada para dirigir los asuntos públicos en una dirección que asegurara un mayor bienestar para todos los integrantes de la sociedad.

En diferentes momentos de la segunda mitad del siglo XIX, la democracia liberal se consolidó como régimen político en los Estados Unidos de América y en casi toda Europa —en los países de la región occidental antes que en los de Europa oriental—, poco a poco, se fue difundiendo también en otras regiones del planeta, como América Latina y el Japón, por ejemplo. Sin embargo, los gobiernos que impulsaban el establecimiento de constituciones liberales y asambleas soberanas elegidas por sufragio, por otro lado, limitaban el derecho a votar y a ser elegido de la mayor parte de los ciudadanos varones y de todas las mujeres.

Esta contradicción reflejaba el sentimiento de los grupos sociales más poderosos: aceptaban la democratización como inevitable pero temían sus resultados. En cada sociedad, el problema de establecer un régimen político de democracia liberal y avanzar en la democratización real de la política tuvo desarrollos particulares y las situaciones resultantes fueron también diversas.

El liberalismo se había ido conformando como una corriente ideológica a partir de las ideas del filósofo inglésJohn Locke (1632-1704) y de los franceses Montesquieu (1689-1755) y Jean Jacques Rousseau (1712-1778). A mediados del siglo XIX, afirmaba los siguientes principios como los fundamentales que debían organizar la vida de los hombres en sociedad: el reconocimiento de que los hombres son libres e iguales en derechos: a la vida, a la libertad, a la seguridad, a la felicidad y a la propiedad privada, individual e ilimitada; la aceptación de que la autoridad del Estado se originaba en el acuerdo o pacto que los integrantes de una sociedad realizaban entre sí para poner límites a sus propios derechos y asegurar la convivencia; la vigencia de un Estado de derecho limitado en su poder y en sus funciones por la Constitución y las leyes que protegen jurídicamente los derechos de los individuos. El liberalismo fue la ideología de los grupos burgueses cuyo poder social y económico crecía junto con el desarrollo del capitalismo industrial.

Desde mediados del siglo XIX, entre los liberales comenzó a desarrollarse un movimiento democrático que, sin dejar de lado los principios del liberalismo, se propuso avanzar hacia un mayor grado de igualitarismo en la organización política de las sociedades. Los liberales .reformistas comenzaron a proponer reformas en la organización política de sus sociedades con el objetivo de permitir una mayor participación del conjunto de la población en la elección y en el ejercicio del gobierno a través del sufragio universal.

Fue frente a este movimiento democrático que, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, comenzó a afirmarse el conservadurismo. En las primeras décadas del siglo, los conservadores se diferenciaban de los liberales afirmando que la monarquía, la organización eclesiástica, la familia, la propiedad privada, el sistema de privilegios y las corporaciones profesionales eran instituciones divinas y que la autoridad del Estado existía para defenderlas. Estas ideas expresaban, en esa época, los intereses de los grupos privilegiados del antiguo régimen.

Más tarde, a medida que avanzaba el reformismo democrático, se consideró conservadores a los grupos de la burguesía que se oponían al establecimiento del sufragio universal y a otras reformas políticas, que tendían hacia la democratización. Frente a este problema, los conservadores justificaban su oposición afirmando que las mayorías sólo podían expresar la voluntad de los más ignorantes pero en ningún caso la verdad.

lucha por los derechos civiles

La lucha por el sufragio femenino. Desde mediados del siglo XIX, un número cada vez más grande de mujeres se incorporaban a las actividades laborales. Y al tiempo que lo hacían, comenzaban a reclamar por la igualdad de sus derechos cívicos. Una de las demandas principales fue el derecho al voto. Y para lograrlo organizaron su lucha a través de huelgas de hambre y manifestaciones callejeras. Sin embargo, recién a principios del siglo XX alcanzaron el derecho al sufragio: en Estados Unidos fue en 1920 y en Gran Bretaña en 1928. En otros países las reformas recién se produjeron hacia 1940. En la imagen podemos observar una concentración pública de mujeres sufragistas realizada en Nueva York, en 1915.

LAS DEMOCRACIAS LIMITADAS

«Entre 1880 y 1914 la mayor parte de los Estados occidentales tuvieron que resignarse a lo inevitable. La política democrática no podía posponerse por más tiempo. En consecuencia, el problema era cómo conseguir manipularla… Por ejemplo, se podían poner límites estrictos al papel político de las asambleas elegidas por sufragio universal. Se podían mantener también elementos -del sufragio calificado, que exigía un determinado nivel de educación para poder votar. Además se podía influir en el número de votos que cada partido podía obtener manipulando los límites de los distritos electorales (teniendo en cuenta que en las diferentes regiones del territorio vivían mayoritariamente miembros de un determinado grupo social). Finalmente, las votaciones públicas podían suponer una presión para los votantes, especialmente cuando había señores poderosos u otros jefes que vigilaban el proceso.»

Eñe J. Hobsbawm, historiador inglés contemporáneo, La era del Imperio

Fuente Consultada: Historia Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elisalde-Vázquez

Causas y Consecuencias de la Expansión Colonial Francia

Causas y Consecuencias de la Expansión Colonial

CONSECUENCIAS EN LAS COLONIAS: La repercusión sobre los países colonizados fue inmensa. Miége dice gráficamente que surge una nueva geografía. El impacto de Europa se deja sentir en primer lugar en las costas, donde se construyen puertos con instalaciones modernas; más tarde en el interior, al que se accede por vías férreas. Surge una nueva estructura de las comunicaciones.

En todas partes se intentó fomentar un cultivo básico, por ejemplo el caucho en Indochina, el cacao en Nigeria, el café en Tanganika. La producción aumentó. En Argelia los viñedos se multiplicaron por cuatro entre 1881 y 1895; Indochina exportaba en 1900 un millón de toneladas de arroz. Las colonias compran productos a la metrópoli; la economía de mercado suscita la necesidad del papel moneda, con lo que la economía monetaria se yuxtapone a la de subsistencia, característica del período precolonial.

En el orden demográfico se consiguen las primeras victorias contra las enfermedades tropicales, se instalan hospitales y se aplican terapéuticas europeas; pero, al mismo tiempo, el progreso de las comunicaciones permite una difusión más rápida de las epidemias, y el contacto con los europeos provocó en algunas sociedades una disminución de la población, como en Nuevas Hébridas, donde se redujo a 1/20 desde principios del siglo XIX. En general, el descenso de la mortalidad, con mantenimiento de una natalidad alta, favoreció el incremento de la población.

Las sociedades indígenas experimentaron transformaciones profundas. La vida urbana rompió las estructuras tribales. Una burguesía de negociantes y funcionarios se instaló en los niveles más altos de la escala social. Incluso en el campo se produjeron cambios, con la introducción de nuevas plantas, la extensión de la agricultura comercial y la moneda.

En el orden intelectual misioneros, escuelas, edición de periódicos produjeron un retroceso del analfabetismo. Pero, por otra parte, el impacto de la cultura occidental hizo perder su identidad a las culturas indígenas, perturbó sus creencias y tradiciones. Este drama de la aculturación explica que los movimientos nacionalistas hayan levantado como bandera en la descolonización la recuperación de la cultura nacional.

Es indudable que pueden hallarse bastantes aporta-clones positivas, pero en el conjunto predominan las negativas; las viejas civilizaciones fueron destruidas, sus lenguas desplazadas, la industrialización prohibida, en algunas zonas se produjo la segregación racial, el mantenimiento de los indígenas en empleos inferiores y barrios apartados.

CONSECUENCIAS EN LAS METRÓPOLIS

Por el contrario, las potencias europeas, sin otro sacrificio que el riesgo de lo desconocido, obtuvieron ventajas indudables.

En el orden demográfico las colonias de poblamiento constituyeron áreas geográficas para resolver los excedentes de mano de obra en una crisis económica, como ocurrió en los años difíciles para la economía británica.

En otros casos fue la salida de urgencia en crisis políticas. Muchos franceses huyeron a Argelia tras la represión de 1848. Y bastantes alsacianos prefirieron vivir en África antes que bajo dominio alemán después de la guerra de 1870. No obstante, hay que aclarar que el núcleo principal de la emigración europea no se dirigió a las nuevas colonias sino a las naciones independientes, ex colonias como Estados Unidos, Canadá y Argentina.

En el orden económico, ultramar incrementó las posibilidades de inversión de capitales y multiplicó los beneficios. Gran Bretaña obtuvo rentas de 35 millones de libras esterlinas en 1870 y más de cien millones en 1900, en una espiral de rentabilidad que alcanzó los doscientos millones en 1913. Un aspecto básico fue la obtención de materias primas a bajo coste. Caucho, algodón, fosfatos, lana, proveyeron a la industria europea. Las colonias suponían un área preferente para las metrópolis. A pesar de ello no deben exagerarse las ventajas, porque en el caso francés se ha comprobado que sólo una parte de los negocios galos se hacia en las colonias en vísperas de la Primera Guerra Mundial.

También habrían de anotarse repercusiones psicológicas, en torno a la idea de la supremacía blanca y europea. Rudyard Kipling seria el máximo cantor de la supremacía inglesa, apoyada en el Imperio.

En el orden de las relaciones internacionales, las potencias coloniales, por el mero hecho de su condición de metrópolis de imperios, disfrutaron durante la era del imperialismo de un rango que les proporcionaba ventajas en los Congresos, aunque su agenda no incluyera asuntos de la colonización; más se escuchaba a Londres o a Paris, o a Berlín cuando Alemania se convirtió en potencia colonial, que a gobiernos europeos que no administraban colonias o que habían perdido posiciones, como ocurrió al gobierno de Madrid.

No obstante, en el momento de hacer un balance, habría que distinguir entre los beneficios públicos y privados. Sin duda la hacienda de las metrópolis se vio beneficiada, aunque al tiempo que ingresos tenía que contabilizar costos. No obstante, los principales beneficiarios de la colonización fueron compañías privadas. Se ha estudiado la acumulación de beneficios obtenida por bancos franceses con sus inversiones en colonias, pero fueron todavía superiores los recogidos por ingleses, holandeses y belgas.

Causas del Imperialismo:el reparto de africa Expansion Colonial

Causas del Imperialismo:el reparto de África
La Expansión Colonial

LÍNEAS MAESTRAS DEL REPARTO: Mientras América se emancipa y Asia presenta zonas de colonización bien delimitadas —los ingleses en el Sur, los franceses en el Sudeste—, África es en el siglo XIX el continente en el que confluyen, de forma confusa, las apetencias de todas las potencias colonizadoras; es el continente del reparto, no exento de tensiones y choques. En África con parecen ingleses y franceses, superpotencias del imperialismo, pero también belgas, alemanes, italianos, portugueses y españoles.

En 1880 era un continente desconocido, en el que los europeos ocupaban únicamente una serie de posiciones costeras; en 1914 está totalmente repartido entre las potencias europeas y sólo subsisten dos Estados independientes: Liberia y Etiopía. En la complicada historia del reparto podemos encontrar algunas líneas maestras:

  1. a)     Ocupación inicial de la costa. Desde las posiciones costeras se penetra hacia el interior. El objetivo ideal sería alcanzar la costa opuesta y formar un imperio continuo, ambición que sólo estuvo a punto de con seguir Inglaterra.
  2. b)     Aspecto legal. ¿Es el descubrimiento o la ocupación efectiva la que otorga derecho de explotar un territorio? La conferencia de Berlín de 1885 se inclina por la ocupación, lo que acelera el ritmo de la colonización y la aparición apresurada en el mapa africano de los países que todavía no habían iniciado la formación de un Imperio.
  3. c)     Penetración por los valles de los ríos. Con la ocupación del valle se considerará que se tiene derecho a la ocupación de la cuenca entera y a la formación de una coloniasobre ella. Es el caso del Nilo, del Niger y del Congo.
  4. d)     La ocupación es paulatina, casi lenta. Al principio no se piensa en colonias, sino en factorías, en bases costeras de aprovechamiento. La doctrina imperialista es tardía, empírica, se forma tras la ocupación real de las primeras colonias.
  5. e)     La clave de la ocupación africana está en Egipto y en el valle del Nilo. Aunque hubo problemas complicados, como el del Congo, la base de todos los planteamientos es la defensa inglesa del valle del Nilo y el intento francés de llegar a él. En general, todos quieren llegar al Ni lo, tanto si parten del Atlántico como del Indico.

La complejidad del reparto de África quedó reflejada en el Acta de la Conferencia de Berlín, en la que se habla de territorios, pero también de la libertad de comercio en la cuenca del Congo y de navegación en el Níger, así como la protección a los indígenas, y a viajeros y misioneros en el ejercicio de su actividad.

COSTAS Y RIOS, EJES DE LA COLONIZACION DE AFRICA

La costa mediterránea
La costa mediterránea parece ser una zona reservada a Francia hasta la aparición de los ingleses en Suez. Los franceses han iniciado la ocupación de la costa argelina en 1830, bajo Carlos X. Va a ser una colonia de poblamiento europeo: en 1870 viven en Argelia 250.000 franceses y en 1914 ya 800.000. Sobre Túnez se volcaban las apetencias francesas, inglesas —tras la construcción del canal de Suez— y alemanas. Son los franceses los que consiguen instalar una especie de protectorado. La doctrina del protectorado tarda en elaborarse; por el Tratado del Bardo (1881) se establece una ocupación militar temporal; en la convención de La Marsa (1883) se habla de tutela, con la que se priva al protegido de autogobierno.

Suez y el valle del Nilo
La presencia de los ingleses en Suez se produce cuando, en 1878, Egipto no puede pagar los intereses de las acciones inglesas y francesas del Canal y se ve obligado a confiar la gestión de sus finanzas a las dos potencias europeas. Un movimiento nacionalista provoca una matanza de europeos en Alejandría: es el momento esperado por los ingleses para ordenar el desembarco de Wolseley y la ocupación militar del país, con la ficción del mantenimiento de la administración egipcia. Los ataques de los sudaneses obligan posteriormente a los ingleses a avanzar hacia el Sur, a lo largo del valle del Nilo

Vías de penetración en la costa occidental
En la costa occidental tres grandes ríos señalan la penetración de tres países: por el Congo se expansionan los belgas, que heredan los derechos de la sociedad internacional —presidida por el rey Leopoldo II— que ha explorado la zona; los franceses remontan el Senegal, por medio de Faidherbe; los ingleses el Níger, dirigidos por Goldie. Las cuencas del Senegal y el Níger no plantean problemas.

 No ocurre lo mismo con el Congo, en cuya orilla derecha se ha establecido el francés Brazza, y en cuya desembocadura los portugueses han instalado el enclave de Cabinda. La complejidad de la colonización en el Congo provoca la convocatoria del Congreso de Berlín (1885), en el que se determina la existencia de un Esta do libre del Congo —en realidad controlado por los belgas—, se delimita la zona francesa, en la orilla derecha, y se dibuja otra zona que quedará bajo control internacional. Después del Congreso la mayor actividad en la costa Oeste es la francesa; con la penetración hacia el interior se empieza a pensar en la unión con la costa mediterránea y en la constitución de un África Occidental Francesa.

En la costa oriental africana no existían grandes Esta dos en tierra firme, ni tampoco un comercio intenso, a excepción del marfil, que era transportado por esclavos. Por este motivo, Inglaterra no deseaba establecer en Zanzibar un protectorado británico. Pero la presencia ale mana, representada por la Compañía Alemana del África Oriental, incita a los ingleses a defender sus bases y a declarar que los puertos de Mombasa y Zanzíbar son vitales para las comunicaciones con la India. Ante esta situación, Salisbury y Bismarck se dividen en el año 1886 la tierra firme, el Norte para los ingleses, el Sur para los alemanes.
Es la hora de los italianos, espoleados por las ansias colonizadoras de Francesco Crispi; desde el puerto de Massaua en el mar Rojo se expansionan hacia Eritrea y posteriormente hacia Etiopía, lo que provoca el recelo de los ingleses ante la aproximación al valle del Nilo. Los italianos son obligados a detener su avance, aunque se les reconoce, como compensación, la posesión de una parte del territorio somalí.

Conflicto anglo-francés. Incidente de Fachoda
Los últimos capítulos de la ocupación africana se localizan en el valle del Nilo. Los franceses, con apoyo ruso, exigen el abandono del valle por los ingleses, mientras penetran desde el Sahara Occidental hasta el Chad, camino del alto Nilo. En 1895, Grey avisa a los franceses de que un avance hasta el Nilo será considerado inamistoso.

Todavía existía en África una zona sin ocupar, el Sudán. Los ingleses la invaden para ayudar a los italianos, derrotados en Etiopía: Los franceses avanzan hacia el Sudán desde el Oeste, los ingleses desde el Norte y el Sur. En Fachoda se encuentran los ejércitos de Mar chand y Kitchener. La retirada del francés Marchand permite el control del valle del Nilo exclusivamente por los ingleses y la constitución de un imperio casi continuo, Norte-Sur, como soñaba Cecil Rhodes, de El Cairo a El Cabo, únicamente interrumpido por el África Oriental Alemana.

Reparto consumado: África ha sido ya totalmente repartida; los ingleses se han llevado la parte del león: el valle del Nilo con su algodón y el Sur del continente con su oro y diamantes, dos zonas que tienen además el valor estratégico de apoyos en las dos rutas de la India. Francia ha constituí-do un imperio sólido en la zona occidental. Los belgas han podido reservarse una colonia de inmensas riquezas.  Los portugueses se han establecido en Angola y Mozambique, pero no han podido unirlas por rutas terrestres, por la presencia inglesa en Rhodesia; es un conflicto similar al de Fachoda, el cruce de un imperio que intenta extenderse de Oeste a Este con otro que lo hace de Norte a sur.

África vio llegar oleadas de misioneros, exploradores y comerciantes, que llevaban la Biblia y la «civilización» en una mano, y en la otra armas y productos de comercio, y, poco después, las columnas armadas que ocuparían el interior. Era frecuente que unos y otros se dedicaran a hacer firmar a jefes iletrados cartas de concesión de nuevos territorios, que estaban destinados a redondear las cabezas de puente ya adquiridas.

Gracias a estos procedimientos, los franceses, los ingleses y los belgas se quedaron con la parte del león y dejaron muy poco disponible para los que venían detrás. Alemania e Italia llegaron más tarde y sus posesiones no fueron ni tan extensas ni tan duraderas como las de las demás metrópolis. Al terminar la primera guerra mundial las colonias alemanas pasaron a manos de sus vencedores y al terminar la segunda las italianas adquirieron rápidamente la independencia. Completado el reparto, África entraba en la historia por haber perdido su libertad.

Todas las colonias padecieron el flagelo del «trabajo forzoso» disfrazado como contribución personal para la puesta en marcha de la infraestructura, o como adquisición de salario para el pago de impuestos. Por la otra, puesto que no poseían una población abundante, se aplicó una política generalizada, que tendía a «fabricar negros», con el objeto de aumentar el ejército de trabajadores.

No era otro el fin de las medidas adoptadas para erradicar las enfermedades endémicas, evitar la muerte de niños, contrarrestar las prácticas anticonceptivas y prolongar la vida de los adultos. Es probable que también intervinieran en este caso consideraciones de tipo humanitario, pero la frase citada es suficientemente elocuente como para despojar al evidente esfuerzo sanitario de propósitos altruistas. Lo cierto es que en África la curva demográfica se modificó, mostrando un neto predominio de los grupos más jóvenes, que desde entonces fueron empleados localmente o enviados a las metrópolis cuando escaseaban allí los obreros no especializados.

Francia albergaba, en la década de 1950, más de medio millón de norafricanos carentes de toda calificación, que desempeñaban las tareas despreciadas por los obreros metropolitanos y constituían un subproletariado indeseable, relegado a condiciones económicas y sociales que ningún europeo hubiera acepado. Pero más todavía: la abundancia de trabajadores permitía fijar los salarios locales a un nivel estrictamente fisiológico. Los abusos en este sentido fueron tan desorbitados, que los gobiernos intervinieron en varias oportunidades para establecer salarios mínimos.

En las zonas más industrializadas, donde había obreros europeos —los «pequeños blancos»— o coexistían varias comunidades de diferente nacionalidad (como en África del Sur y oriental),la colonización impuso tasas de salarios diferentes para cada grupo, aun si las condiciones de trabajo eran las mismas. «A cada raza su salario», era el principio, y en esta escala descendente, el negro ocupaba siempre el lugar inferior. El caso extremo se observó en Sudáfrica: en 1926 se sancionó legalmente la «barrera de color».

Esta implicaba innumerables vejaciones sociales y limitaciones políticas para los autóctonos, pero, lo que era más grave todavía, implicaba que tenían vedada toda perspectiva de especialización laboral y que los trabajos calificados sólo podían ser desempeñados por los blancos. De este modo, la masa de trabajadores, constituida por los negros, estaba siempre peor pagada que la estrecha y exclusivista capa de proletarios blancos.

La colonización fue, pues, un todo coherente. Un sistema creado para el exclusivo enriquecimiento de las metrópolis y en el que todas y cada una de sus manifestaciones concretas actuaba como disolvente de las sociedades tradicionales. Pero el capitalismo, que en el siglo XIX había sido capaz de reordenar la sociedad de Europa occidental sobre bases modernas, no ofreció al África del siglo XX idénticas posibilidades y se limitó a crear una economía específica sin gran poder de estructuración social.

En Kalanga una sola empresaempleaba el 42%
de la población masculina adulta

Los rebeldes primitivos africanos
A pesar de que la trata de esclavos (practicada casi sin interrupción desde el siglo XVI, en la costa occidental por los europeos y en la oriental por los árabes), debilitó a muchos reinos, y los conflictos internos terminaron con otros, a comienzos del siglo XIX estaban nuevamente en pie, gracias sobre todo a dos hombres extraordinarios, Usman dan Fodio, el musulmán, y Chaka, el zulú, que lograron el apoyo de inmensas masas populares. Sus sucesores e imitadores prolongaron y multiplicaron la acción de estos precursores,
volcando contra el extranjero la fuerza que aquéllos habían desatado.

El primero predicó en la zona sahelosudanesa. Fue un reformador religioso, difusor de un islam purificado que despertó el entusiasmo de las poblaciones y las lanzó a la guerra santa contra los infieles y a la conquista de nuevos territorios. De este impulso nacieron vastos Estados teocráticos, regidos por místicos gobernantes que lucharon contra los invasores con espíritu de cruzada. Es probable que tal reacción obedeciera más al deseo de conservar sus posesiones qué al de defender la independencia local, pero tal consideración no echa sombra sobre su papel de brillantes antecesores de los movimientos de liberación.

Entre los más notables de estos expertos jefes de guerra, que estuvieron muy lejos de ser los brutos sanguinarios que se empeñaron en mostrar los historiadores del colonialismo, cabe señalar a El Hadj Ornar, el legendario enemigo del francés Faidherbe, pertinaz defensor de sus posiciones sobre el río Senegal; a Samory, que contuvo a los franceses durante seis largos años en la zona oriental de la actual Guinea, y a Rabah, un soldado que se había tallado un imperio en las cercanías del lago Chad y que sólo pudo ser vencido cuando tres columnas galas lo atacaron simultáneamente desde tres puntos cardinales. Mejor entroncados con la tradición histórica y más homogéneos en su constitución, puesto que nada debían a la influencia islámica, fueron el reino de Abomey (Dahomey actual) y la confederación Ashanti (norte de Ghana).

Aquél asombró a los franceses por la disciplina y el valor de su ejército y ésta exigió a los ingleses tres guerras sucesivas antes de declararse vencida y entregar el trono de oro, símbolo de los espíritus de todo el pueblo. En cuanto a Chaka, el Napoleón zulú, tuvo como escenario el África austral. Con sus hombres transformados en implacable máquina de guerra, arrasó el territorio de Natal, sometiendo o expulsando a sus primitivos habitantes, y gracias a él, la «nación» zulú entró en la historia.

Sus sucesores se dedicaron a ampliar sus conquistas, logrando dominar toda la región desde Natal al lago Victoria. En sus desplazamientos —que abarcaron más de tres mil kilómetros— empujaron a otras tribus y provocaron profundas conmociones en Sudáfrica. Puesto que simultáneamente se estaba introduciendo la migración de los boers y la penetración de los ingleses, los avances europeos tuvieron que realizarse lenta y paulatinamente, dejando para los bantú islotes de relativa independencia en medio de las posesiones blancas.

Imperio britanico y francés:colonialismo europeo Resumen Imperialismo

Imperio británico y francés:el colonialismo europeo

FORMACIÓN DEL IMPERIO FRANCÉS : Francia es la otra potencia que consiguió formar un Imperio colonial de importancia mundial. De todas formas, sus bases eran más precarias que las del Imperio Británico. Los franceses tenían menos tendencia a emigrar; sólo unos 20.000 anuales en los años 90 (frente a los 300.000 ingleses). Y ninguna de sus colonias ofrecía una importancia económica semejante a la de Canadá, Australia o la India. La expansión francesa se orienta en primer lugar al control del África mediterránea; Argelia es la zona de colonización a la que emigran las familias francesas.

La importancia estratégica excepcional de Suez la comprendieron antes que los ingleses; con capital francés y proyecto del ingeniero Fernando de Lesseps, se construyó el canal, que se inaugura en 1869. Aparte del espacio mediterráneo y las posesiones africanas, los franceses se establecieron en el Sudeste asiático: una colonia en el delta del Mekong —Cochinchina— y un protectorado en un reino vecino: Camboya.

Hasta 1870 Francia no tenía una política colonial de amplias perspectivas. También en Francia una crisis económica, provocada por la derrota en la guerra contra Prusia, empuja a los sucesivos gobiernos —Gambetta, Ferry, Delcassé— a procurar la recuperación del país con la explotación de colonias.  

Jules Ferry es no sólo el político imperialista por excelencia sino también uno de los mejores teóricos del colonialismo. La colonización de Argelia, el protectorado sobre Túnez y la penetración en África, datan de este periodo de fin de siglo.  

A partir de 1873 los franceses, partiendo de Cochinchina, remontan el no Mekong y buscan una vía de penetración hacia China. Ocupan Annam, Tonkin (panes del Vietnam actual) y Laos. Con todos los territorios ocupados se forma la Unión Indochina. En los deltas se expansionan los arrozales, la población crece rápidamente. Por el puerto de Haiphong sale carbón, estaño y zinc para Francia, que dispone además de grandes cantidades de arroz indochino.

Pieza clave en el Imperio Francés será la extensa isla de Madagascar. La ocupación comienza con una intervención en 1883. La figura destacada de la colonización es Galliéní, que preconiza una ocupación lenta y progresiva con un mínimo de destrucciones, funda escuelas, impulsa los traba los portuarios y ferroviarios.

En menor escala que Inglaterra, Francia entra en el siglo XX con un Imperio que supone el control de algunas líneas comerciales y la abundancia de materias primas y alimentos.

 OTRAS EXPERIENCIAS COLONIZADORAS

Otras potencias consiguieron territorios sin la cohesión de un imperio multicontinental, porque no llegaron a tiempo o carecían de fuerza suficiente para su control.

Bélgica se anexionó el riquísimo Congo en 1908, con lo que multiplicaba su territorio y sus riquezas. No se trató de una empresa nacional sino de una empresa privada pilotada por el rey Leopoldo II, quien formó una compañía, absorbió la mayoría de las acciones y a su muerte legó a su país esta gigantesca colonia.

Holanda, al igual que Portugal, tuvo la ventaja del apoyo en posesiones ocupadas desde la Edad Moderna. Dos notas deben resaltarse en la colonización de la Insulindia holandesa: un rápido e inteligente proceso de sustitución de producciones, al promover la de los artículos de plantación tradicionales, azúcar, café, nuez moscada, índigo, por productos nuevos de la era industrial: quinina, caucho y petróleo; y una auténtica explosión demo gráfica en las islas índicas, que le proporcionó abundan te mano de obra.

Alemania compareció tarde en el reparto del mundo. La presión de los comerciantes contribuyó al viraje de la política colonial de Bismarck, quien en el Congreso de Berlín (1884-1885) maniobró para conseguir reservas en África. Y efectivamente parte del África oriental se convertiría en el botín colonial alemán.